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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

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Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

Mensaje por Mark Kjellberg el Jue 25 Dic 2014 - 23:32

Quien sabe cuánto tiempo había pasado desde que nos fuimos de aquella isla que parecía una piña o algo por el estilo, o un brócoli... a estas alturas de tan poca atención que le había puesto a mis entornos ya me había olvidado. Pero sabía que estaba cayendo la noche, las primeras estrellas ya se notaban en el anaranjado cielo; Lo importante era que portaba con una hermosa mujer de cabellera rojiza a mis espaldas, la cual se había plácidamente dormido con el constante y gentil aleteo que producía para así avanzar por los cielos, surcando cada rincón de estos, dirigiéndome al lugar más cercano que se me había ocurrido: Nueva Esperanza; Una isla bastante tecnológica a decir verdad, con puertos aéreos y toda esa onda. Una vez aterricé en el puerto del ala sur de la isla, inmediatamente al estar en mi forma de dragón completo, la gente empezó a aglomerarse de una manera casi que instantánea a mi alrededor. Algunos espantados, otros simplemente curiosos, la gran mayoría sabía de quien se trataba al ver un dragón enorme de escamas azules surcar los cielos... ¡Demonios! Si soy una leyenda andante entre los caza recompensas, no era sorpresa para mi que me reconocieran inclusive en aquel sitio; Una vez aterricé y cambié a mi forma humana, velozmente tomé en brazos a Aki, la cual yacía aún al parecer totalmente adormecida por el viaje y el obvio cansancio que había acumulado luego del combate que habíamos tenido.

— Mark Kjellberg en carne y hueso... ¿qué haces por estos lares? Y más importante... ¿qué haces aquí con una mujer tan hermosa en tus brazos? ¿No habrás hecho algo malo que la Marina tengamos que sancionar, verdad? — cuestionaba el guardia de turno, mirándome más que curioso. Yo solamente solté una leve risotada, renegando con la cabeza y sacando un poco de pecho. — Con esta chiquilla tuvimos un pequeño... "sparring" por así decirlo, y de lo cansada que quedó, se durmió. ¿No sabrás de un pequeño hotel por estos lares, no? — le preguntaba al desconocido aquel, que pintas de Marine tenía realmente, aunque parecía ser uno de no demasiado rango a juzgar por sus prendas. Este se frotó un poco el mentón con una expresión pensativa intentando recordar dónde es que había visto algún lugar para hospedarse aunque fuese de momento. Luego de unos segundos más pensando, alzó un dedo en gesto de afirmar que conocía uno, y me señaló empezando a darme las indicaciones. Una por una las recordé lo mejor que pude, y desplegando un par de alas azuladas aún en mi forma humana gracias a mi habilidad para transformarme parcialmente, emprendí vuelo para dirigirme directamente a aquel lugar. Una vez llegué, entré, nos registré a ambos y me dirigí al dormitorio, aún siempre con la pelirroja en brazos. Apenas abrí la puerta de una pequeña patada, como pude la recosté en la cama de dos plazas que había allí, y suspiré sentándome a un lado, notándose cómo se hundía un poco el colchón en el lado que estaba sentado yo, había subido de peso... y no por grasa, sino por musculatura.

Vi que tenía algunas cortaduras y demás, por lo que aprovechando que estaba dormida, me dirigí a alguna botica lo más cercana posible, comprando algunas provisiones médicas básicas de curación superficial, y volví a la posada en donde estábamos, entrando al dormitorio y como si fuera poco, empecé a desvestirla -aunque su ropa ya estuviera hecha trizas por mi culpa-, quedando esta solamente en ropa interior. Curiosa elección a decir verdad, pero sin mucho preámbulo y como si no me interesara en lo más mínimo el voluminoso cuerpo de dicha joven, empecé a curar las pequeñas heridas que veía repartidas por su cuerpo, limpiando estas y vendándolas lo mejor posible, sintiendo fácilmente que tenía algunas costillas rotas, por lo que también tuve que vendar su torso lo mejor posible, y hubiera sido una tarea fácil... si no fuese por esos enormes senos que poseía la chica. Pasaba mis manos por prácticamente cada rincón de su cuerpo, con una gentileza casi que envidiable. "Desarrollada la niña..." se notaba por la suavidad de su piel que no parecía superar a mi humilde opinión los veinte años; Una vez limpia y vendada, cubrí su cuerpo con una fina sábana para tapar su cuerpo, simplemente por "educación", caballerosidad como les dicen algunos. Y así me quedé esperando a que despertara, recostado como si nada a su lado, con las manos puestas en mi nuca, mirando al techo sumamente aburrido. No tenía nada que hacer hasta que abriera los ojos nuevamente... Vaya día, madre de dios. Si me sentía en una guardería cuando luchamos, ahora creo que he metido en un "ala de maternidad".
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Re: Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

Mensaje por Aki D. Arlia el Miér 31 Dic 2014 - 12:25

En mis sueños corría a lomos de un caballo alado por un río de natillas. ''Más rápido, Pereza, más rápido!!''- gritaba yo. Era un sueño bonito e ilógico. Aunque esos suelen ser los mejores.

Así que no era de extrañar que cuando me desperté, no sabía donde estaba. Miré a mi alrededor confundida. Parecía una habitación de hotel, y esto....¿Una cama...de...ma...tri...monio? Me incorporé rápidamente, con los ojos muy abiertos y algo asustada. No entendía nada. Pero una presión en mi pecho me hizo desistir. Frunciendo el ceño, miré hacia abajo. Por alguna razón, estaba en ropa interior. Y llena de vendas. No entendía nada, y me dolía la cabeza. En mi regazo había una sábana blanca. Entonces noté un peso a mi lado y al girarme, vi....un hombre. Parpadeé, esto cada vez parecía más y más turbio. ¿Qué diablos había hecho anoche? Okey, okey. Tenía que serenarme. Le miré a la cara y unos segundos después le reconocí.

-...¿Mark? ¡Mark! Claro, ya me acuerdo...

Volví a callarme, ahora recordaba el combate y lo posterior. Seguramente me había quedado dormida a lomos del dragón. Hm, vaya. Qué papelón. Seguramente él me había vendado y cuidado. Tendría que encontrar una manera de agradecérselo, aunque primero había un par de tareas inaplazables. Descubrí en una pequeña mesita una jarra con agua un par de vasos. Me levanté y me dirigí hacia allí. En el trayecto descubrí un montón de nuevos y fascinantes hematomas y contusiones. Y parecía que tenía una costilla rota, al menos. Suspiré mientras me servía el agua. No me gustaba guardar cama, pero irse por ahí tal como estaba no era la mejor idea del mundo. Al menos, por una semana.

El agua fresca bajando por mi garganta me revitalizó al instante. Me apoyé en la mesita, sin ganas de tumbarme y comencé a peinarme con los dedos distraídamente. Miré a Mark.

-Gracias por curarme. ¿Puedo saber dónde nos encontramos? Y si no es mucho pedir...-sonreí con descaro.- También me gustaría conocer la razón detrás de la cama de matrimonio y la ausencia de mi ropa.

Seguramente estuviera en el suelo o similar, pero no la veía. Mejor asegurarse. Me encogí de hombros para mi misma y me acerqué a él. No me gustaba quedar en deuda, y además sería de mala educación no agradecerle. Le sonreí con amabilidad.

-¿Tú estás bien? ¿Puedo hacer algo para agradecerte las atenciones?

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Re: Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

Mensaje por Mark Kjellberg el Jue 1 Ene 2015 - 19:55

Al estar tan concentrado en mirar el techo y estar aburrido hasta la médula, cuando me percaté de que alguien se estaba moviendo en la cama, viré la vista hacia un lado con suma atención, denotando que se trataba de Aki la cual comenzaba a despertar. No me sorprendía en absoluta lo desorientada que estaba... se acostó en mi espalda dormida cuando empezamos a volar alejándonos de la isla aquella parecida a un brocoli, y despertó recostada en una cama en ropa interior y llena de vendas. ¿Quién en su sano juicio pensaría bien de aquella situación, cierto? ... Pues yo pensaba bien, a fin de cuentas no era algo que me interesara demasiado el ver su cuerpo desnudo, podría haberlo hecho cuando tuve la oportunidad pero no quise abusar de mis posibilidades; Suficiente agradecimiento había sido ya el hecho de que hubiese aceptado comer conmigo luego de despertar cuando llegáramos a Nueva Esperanza. Parecía ser que con el estado en el que se encontraba mucho no podría hacer conmigo de todos modos. Cuando se levantó de la cama a tomar agua, no pude evitar ver de nuevo su cuerpo en paños menores. Me causó un poco de gracia, algo que hice notar soltando un par de resoplidos por la nariz a modo de risa antes de soltar una pequeña carcajada en un tono de voz más bien bajo.

— Veo que de todos modos, por más que estés en ropa interior frente a un hombre que bien podría haber abusado de ti... no tienes drama alguno a la hora de levantarte de la cama. — hice una pequeña pausa y cuando me mirara le guiñaría un ojo, a modo más bien burlón. — Eres atractiva a tu curioso modo, tan... inocentemente despreocupada. — halagaba sin interés mayor que el dejarle claro lo que me parecía. No tenía intenciones de nada más, al menos no por el momento; Una vez la chica se acercó a mi nuevamente, le sonreí de medio labio, enarcando una ceja levemente ya que curiosamente no me esperaba que me quisiera realmente devolver el favor de haberle cuidado al menos el rato que estuvo "inconsciente". — Hay muchas maneras con las que me puedes agradecer, Aki... queda en ti claramente averiguar cual es la que me gustaría recibir más, ¿cierto? — le proponía de un modo tal vez algo pícaro, aunque aquello se alejaba mucho de la verdad. Más que nada estaba bromeando, tal ver por mero aburrimiento o simplemente por querer ver las reacciones ajenas ante tal "indirecta" tan directa.

Me acerqué a ella, fácilmente alcanzando su cuello al yo estar sentado en la cama, susurrándole contra este. — Tengo hambre... y tu cuello se me antoja apetitoso, ¿sabes? — murmuraba sobre su tersa piel, para luego soltar una pequeña risotada, separándome de ella y tumbándome en la cama por unos segundos antes de levantarme, acomodándome la ropa que llevaba puesta. Estaba más que cómodo en la cama, pero no podía estar de vago todo el día, suficiente había descansado volando y recostado junto a la pelirroja. Me separé de ella, acercándome a un ropero pequeño de pie, abriendo un cajón en el cual estaban las prendas de la fémina. Estaban bastante bien... bien rotas, claro está. Las dejé sobre la cama, dobladas como si fuesen nuevas, aunque cuando las tomara notaría que estaban hechas trizas. — Perdona por eso, cielo... no fue mi intención romperla, pero hoy en día extrañamente la ropa parece venir hecha de papel, uno de mis puñetazos y se queda hecha harapos. — comentaba cruzándome de brazos. — Digo, no te ves mal en ropa interior y con vendas por casi todo el cuerpo, se te nota hasta... sensual, pero no creo que a ninguno de los dos nos agrade verte en ropa interior por todos lados. Tendría que comprarte algo de ropa aunque fuera... — decía proponiendo aquello, podría agarrarle una gabardina a alguien, para tapar a la fémina y así poder dirigirnos a una tienda de ropa en aquella isla.

— Ya que estamos aquí, podemos ir de compras... a las termas, o lo que sea... Yo invito, por ser el último día del año. Estamos en Nueva Esperanza, — agregué, dejando aquella propuesta al aire por si las dudas y le apetecía. ¿Se tomaría lo del cuello a pecho, o simplemente seguiría la broma? Quien sabe... luego de lo que sucedió en la playa, me podía esperar cualquier cosa.
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Re: Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

Mensaje por Aki D. Arlia el Sáb 3 Ene 2015 - 12:59

Mientras bebía, le oí reír y giré la cabeza para mirarle. Sus palabras me molestaron más que un poco. Era mi cuerpo, haría lo que me diera la gana con él. Además, mi ropa no estaba a la vista, y yo no iba a quedarme en cama como una inválida. Le dirigí una mirada furiosa, pero respiré antes de responder. No tenía sentido que ahora me cabreara, el chico me había ayudado. Por un comentario no debería perder la paciencia.

-De haber abusado de mí, lo habría notado nada más levantarme. Y ya estarías, si no muerto, por lo menos herido. No juegues con eso, tú qué sabrás. Además, estoy segura de que ya habrás visto más de un cuerpo desnudo. Tenías sed, ¿Cuál es el problema?- Sonreí de medio lado, el pobre chico no tenía ni idea.- Créeme, si quisiera que me vieras atractiva, ya habríamos encontrado otra manera de usar esa cama. Pero no es el caso.

Seguí peinándome de manera distraída, buscando mis ropas con la mirada. Sin embargo, sus siguientes palabras sólo me cabrearon. Señor, ¿Es que acaso era un adolescente? ¿A qué venían todas esas indirectas? Habíamos quedado de ir a comer, estaba más que segura de no haberle dado a entender nada más.

-Dado que no hace tanto que nos conocemos, tal vez deberías darme alguna pista, ¿No crees?

Le dije con voz helada. Me había despertado semidesnuda y herida en un lugar del que todavía no conocía el nombre. Flirtear con este chico era la última de mis preocupaciones. Pero no parecía captar las indirectas. Se acercó a mi. Le miré a los ojos, francamente enfadada por su osadía, pero no se dio por aludido. Abrí la boca para pedirle que no se acercase, pero no pude hablar. Se acercó a mí y me susurró contra el cuello, antes de soltar una risotada y dejarse caer en cama. Me quedé quieta y me crucé de brazos. Incluso sonreí un poco mientras el joven terminaba de hablar. ''Eso es lo que tu te crees''. Pensé al oír lo que decía de la ropa. Me dio algo de pena ver la mía destrozada, pero no había remedio. Al menos así podría conseguir otra mejor. Así que me acerqué a él. Compuse una cara dulce y le sonreí con franqueza. Apoyé delicadamente una mano en su hombro...y le pegué una enorme bofetada con la otra. En toda la cara y con la palma abierta. Como mucho, le habría dolido en el orgullo, pero para mí era más que suficiente. Agarré la sabana de la cama y me la eché por los hombros como si fuera una capa. Cuadré los hombros y antes de salir por la puerta me giré y le dije.

-Punto uno, guaperas, no sabes absolutamente nada de mí. Si quisiera te tendría gimiendo en esa cama antes de lo que tardas en decir ''Ah''. Y punto dos, soy perfectamente capaz de conseguir ropa por mi cuenta. Punto tres, nos vemos a las diez en el restaurante Lockless. Pregunta por ahí, seguro que todos lo conocen. Arréglate, pago yo. Hasta luego, chaval.

El restaurante Lockless. era el más caro de toda la isla. Había estado ahí por un combate. La comida era buena, pero necesitaría un buen vestuario para que me dejaran entrar. Nada grave. Cerré de un portazo y me fui a buen paso. Agarrando una horquilla de mi pelo, forcé la cerradura de una de las puertas en silencio. Al fin y al cabo, Mark seguramente saldría a buscarme en cuanto se recuperase de la impresión y no me convenía que me viese. Entré. La ocupante estaba en el baño, oía la ducha. Que suerte. Menos mal que iba descalza. Así no me oiría. Cogí la sábana que llevaba y la até a la de la cama de la habitación. Salí al balcón y las utilicé para descolgarme hasta la calle, donde volví a cubrirme con ellas. Salí corriendo. Tenía un plan y a juzgar por el sol, unas tres horas. Perfecto.

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Re: Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

Mensaje por Mark Kjellberg el Sáb 10 Ene 2015 - 15:38

Aburrida. Así es como la veía en esos momentos, al tomarse una pícara broma como algo tan serio para tirarse encima de mi y lanzarme una bofetada a la cara que más que herirme el orgullo, solamente me daban más ganas de molestarla para ver hasta donde llegaba su paciencia. Porque sabía perfectamente que ese era solamente un "mecanismo" de auto-defensa ya que no había entendido ni una de mis bromas, o solamente como yo, quería jugar. No me importaba cual fuera la opción correcta entre sus posibles actitudes y reacciones, ahora ella se había ido. Bufé renegando un poco con la cabeza y me quedé ahí tumbado en la cama mirando el techo, preguntándome si sería buena idea seguirle para ver qué quería hacer... a fin de cuentas aún podía sentirla fácilmente gracias a mi Haki Mantra, tampoco debía tener mucho esfuerzo a decir verdad con ello... Pero no es que no era buena idea por ser ella, sino más bien porque creía que terminaría aburriéndome como una ostra de hacerlo, a fin de cuentas... aquella mujer de cabellos rojizos no hizo más que abofetearme, decirme unas tonterías como si mucho me importara encamarme con ella o no, y luego se fue como si nada, sin ropa siquiera... ¿Orgullo tal vez? Sí, era lo que más me parecía lógico en esos momentos.

No sabía si quería llamarme la atención o qué, pero con pereza me levanté de la cama. Me daba pereza total tener que conseguir ropa elegante y cosas así solamente para salir con una aburrida que no entendía nada de bromas y pensaba que a la primera querían encamarse con ella, cuando quien sabe cuántos ya habrían pasado por la cama con ella; Salí de aquella habitación, mientras un par de chicas me miraban raro, susurrando entre ellas y riendo tímidas, como si estuvieran avergonzadas de mi presencia -no en el mal sentido, claro- Me acerqué a ellas y con una sonrisa algo irónica, notándose levemente la marca de un par de dedos en una de mis mejillas, les hablé. — Chiquillas, ya que están tan entretenidas de verme... ¿Una tienda de ropa buena en esta ciudad? No es la primera vez que paso por Nueva Esperanza... pero sí la primera ocasión en la que me veo obligado a comprar ropa de buena calidad. — les cuestionaba en un tono tranquilo. Una de las chicas solamente reía entre dientes tapándose la boca con una mano, mientras la otra me contestó "amablemente". — Sigue derecho hacia el puerto del Norte, unas dos cuadras... allí dobla a la derecha y en la esquina frontal verás una tienda de ropa fácilmente, las vitrinas la delatan. — explicó con detalle. — Gracias, cielo... eres un encanto... Me pregunto, ¿porqué no todas son como ustedes? — agregaba mientras ellas seguían charlando y riendo juntas. Yo me retiré como si nada, pagando la habitación como era debido y luego comenzando a caminar hacia donde se me había indicado, portando mis cosas a un hombro como si nada...

No tardé mucho en llegar a dicho lugar, era una tienda de ropa formal... — ¿Así que el Restaurante Lockless, huh? ... ¿Para qué demonios quiere una cena formal? ¿Pagar la cena, además? ... Pff, me pago lo mío, a tomar por culo. — giraba los ojos en blanco ya que teniendo en cuenta el apetito voraz que era capaz de tener, seguro aquella chica terminaría pagando con su cuerpo igual o lavando los platos para poder costear mis alimentos, a fin de cuentas... si no mal recordaba había escabullido cierta cantidad de dinero entre sus cosas más personales, más que nada por el simple hecho de que me había entretenido pelear con ella por más paliza que hubiese sido; Entré al local, compré un traje bastante elegante con camisa y corbata, y luego de haberme vestido, me dirigí a la peluquería... tenía ya la melena azulada bastante larga como para que me resultara cómoda, me pasaba los hombros fácilmente.

Decidí que me rebajaran el volumen hasta el cuello y luego de que terminaran su tarea, pagué todo como era debido, y empecé a hacer tiempo para que se hiciera la hora. No pensaba perseguir a la pelirroja para encontrarla, y si se iba de aquella isla sin mi ayuda tampoco es que me importara demasiado, el dinero lo tenía al menos y por ese lado podría quedarme tranquilo de que no había sido un completo gilipollas; Me quedé sentado en una plaza cerca del restaurante, en una banca al lado de una fuente... cruzado de brazos y de piernas, habiendo dejado mis pertenencias en una habitación de hotel lujoso. Quién sabe qué estaba planeando la fémina en esos momentos, solamente ella sabría.. aunque la curiosidad me daba.
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Re: Here, kitty kitty. — Pasado Privado • Aki D. Arlia

Mensaje por Aki D. Arlia el Jue 15 Ene 2015 - 17:02

La gente me miraba por la calle, pero adopté un porte orgulloso y una expresión airada. Enseguida apartaron sus miradas, por suerte. Ya era bastante incómoda la situación...aunque, divertida, sin duda. Me había molestado sobremanera que Mark me tratara como a una chiquilla que no tendría nada que hacer sin él, pero yo sabía conseguir las cosas que necesitaba por mí misma. Y se lo iba a demostrar, no dejaría que me subestimase.

Pero antes de ello, tenía que ocuparme de un par de asuntos importantes. No podía presentarme todavía con la toalla, así que lo primero era la ropa. Nueva esperanza era una isla en la que se valoraba muchísimo la ciencia y la tecnología, así que la excusa se pintaba sola. Abordé a un joven por la calle para preguntarle por dónde había una tienda. Un par de caídas de ojos, sumando el factor de la toalla, y me lo explicó con pelos y señales sin atreverse a preguntar de dónde venía. Me dirigí allí con paso resuelto y entré con decisión. Un hombre ya mayor regentaba el local y le dediqué una sonrisa amable. Me acerqué al mostrador y le expuse mi problema con seguridad.

-Disculpe, pertenezco al laboratorio del norte. Un experimento ha salido mal, y ya ve usted el resultado. ¿Sería usted tan amable de ayudarme a resolverlo? Cualquier conjunto me valdría. - El hombre me miró de arriba abajo un par de veces antes de prorrumpir en sonoras carcajadas.

-Por supuesto. Vosotros los jóvenes vais dando palos de ciego y ni siquiera os amilanáis cuando las cosas os fracasan, es de admirar. Dame un momento, jovencita.

-¡Esto no ha fracasado! Ha sido cosa de la tela, no era de suficiente calidad. En cuanto encuentre un vestido lo bastante bueno, funcionará. Ya lo verá.- Dije mientras hacía un mohín juguetón. El hombre reaccionó como yo quería y volvió de la trastienda con dos cosas en las manos.

-Ten pequeña. Estos pantalones eran de mi sobrina, igual que la camiseta. Pero ella ya ha crecido y la ropa se ha quedado sin dueño, así que puedes quedártelo. Y ya que lo mencionaste tengo aquí un vestido verde que tal vez te sirva para tu propósito.

-Gracias por la ropa, buen hombre. Volveré en un rato con el dinero, si no le importa. Como puede comprobar, no tengo aquí con qué pagarle.

-De acuerdo, jovencita. No hay problema.

Me extrañó que el hombre fuera tan servicial, pero lo entendí más adelante. El lujoso vestido llevaba su firma en la tela. A menos que lo estropeara, tarde o temprano sería devuelto a su tienda, cuando yo lo perdiera o lo vendiese. Me dirigí a un callejón y me vestí con los pantalones y la camiseta. Me quedaban algo cortos, pero eran cómodos. Y las dos siguientes horas las pasé ejercitando el noble arte de hurtar en los bolsillos. Al parecer los científicos ganaban bastante, y después de un rato de caminata, encontré también la parte más rica de la ciudad así que conseguí dinero suficiente como para vivir holgadamente una semana. Tres o cuatro días teniendo en cuenta mi compromiso esa noche. En resumen, justo lo que necesitaba.

Así que volví al callejón. Estaba situado entre dos calles por las que pasaban escasas personas, así que pude colocarme el vestido nuevo con total tranquilidad. Me quedaba algo pequeño, pero nada importante. Me llegaba por encima de la rodilla y era verde y suave. Entre el resto de mis cosas descubrí una pequeña cantidad de dinero que no recordaba tener. ¿Acaso Mark me había pagado por el combate? Jesús, ni que fuera una prostituta. Meneando la cabeza me volví a la tienda de ropa y pagué el vestido tras asegurarle que el experimento sería un éxito. Hice un viaje a una zapatería que había enfrente y me dirigí hacia el restaurante. El peliazul estaba sentado en un banco enfrente. Fui por detrás y dejé caer el dinero en su regazo.

-Ten, no lo necesito. Y disculpa por lo de antes, no necesito tu ayuda y me mosqueó tu aire condescendiente. Si todavía te interesa cenar, te invito...para compensar.

Sin esperar su respuesta entré al local y pagué por adelantado una mesa para dos, con propina incluida. Una guapa camarera nos acompañó y nos tomó el pedido. Le dirigí una sonrisa amable mientras marchaba a por nuestra comida. Tenía ganas de que llegara mi lasaña. Algo aburrida, me dediqué a mirar por la ventana. Ya se hacía de noche, igual debería colarme en alguna barca nocturna...

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