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Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

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Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mark Kjellberg el Vie 2 Ene 2015 - 16:17

Nueva Esperanza. Vaya que hacía un tiempo que no venía por estos lares... ¿Será que la última vez fue cuando tuve que traer a aquella pelirroja para que le curaran y cuidar de ella como si fuese una pequeña de guardería? Cielos, de eso hará medio año ya, parecía haber pasado una eternidad y en serio lo había hecho; Ahora mismo me encontraba allí por otras razones, entre ellas relajarme un poco, luego de haber visitado a Katarina, aquella hermosa pequeña niña que había salvado en Loguetown ya hacía casi cinco años atrás... Lo que crece la gente, no se hacen una idea de lo grande que está... Pero dejando esas cosas mundanas de lado, allí me encontraba yo, aterrizando en uno de los cuatro puertos aéreos de la isla flotante, siendo recibido de la manera de siempre: Con respeto; tal vez por el simple hecho de que me temían, aunque nunca les había hecho nada malo como para hacerlo... ¿Será por mi fama de cazador, porque había capturado piratas de enormes recompensa sin casi ninguna pizca de esfuerzo? Quién sabe, realmente no quería estar preguntándomelo constantemente como si fuese una especie de cuestión de vida y muerte, la verdad es que me daba reverendamente igual.

— Bienvenido a Nueva Esperanza, señor Mark... es un placer tenerle de nuevo por estos lares. — decía una de las guardias portuarias que me recibía. Yo sonreí de medio labio y le guiñé un ojo, sin emitir palabra alguna. No es que fuese seductor, pero me gustaba dejar satisfechos a aquellos que me atendían con aquella atención, tal vez por el hecho de que alimentaban mi enorme ego, que no necesitaba mucha ayuda ya de por sí, me lo alimentaba solo con lo perfecto que soy... pero de vez en cuando hay que aceptar la ayuda extranjera; Portaba un bolso colgado a mi hombro izquierdo, en el cual llevaba ropa de cambio y algunas pertenencias personales mías tales como aquel hermoso libro de tapa roja que me había agarrado del Marçois du Goa cuando era pequeño, además del guante de Reject Dials que me hizo aquel pirata peliblanco años atrás. En mi brazo derecho estaba aquel enorme brazo mecánico hecho de Kairoseki, no era una prótesis por suerte, aunque muchos pensaran lo contrario. Vestía ropa cómoda, siendo esta una sudadera negra, bermuda del mismo color con algunos detalles en blanco, y unas sandalias blancas. Básicamente parecía un atuendo de veraniego, de vacaciones... Y eso estaba haciendo en Nueva Esperanza, tomándome unas merecidas vacaciones.

Al primer lugar que iría, sería al mejor restaurante de la ciudad, donde al entrar me senté en una de las tantas mesas que se encontraban dispuestas dentro del local, sacándome el brazo mecánico aquel dejándolo apoyado en el suelo de tal forma que se me hiciera fácil luego volver a colocármelo sin correr el peligro de tocar el Kairoseki por accidente. El bolso lo dejé al otro lado, ambas cosas a mis costados de la silla, para no perderlas de vista ni un solo segundo. Y allí me senté a esperar que me atendieran... lo cual no tomó mucho, mi orden sería casi lo de siempre, una pierna de ternera completa asada y adobada con especias y bien jugosa, entre otras preparaciones deliciosas. Los platillos empezaron a caer uno por uno, y yo los devoraba como si no hubiera mañana, bebiendo de vez en cuando cerveza que me traían no en jarra, sino en barriles prácticamente. ¿Ebrio? En absoluto, mi cuerpo tenía un extraño aguante al alcohol que muchos envidiarían, y mi estómago más que inflarse, solamente parecía digerir cada alimento a una velocidad exorbitante; Me preguntaba si habría algo interesante hoy para hacer... aparte de comer y gastar dinero en quién sabe qué cosas. Quizás me pase por las termas luego...
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mellanie Grim el Vie 2 Ene 2015 - 16:50

Extrañamente había llegado a Nueva Esperanza en busca de algo que hacer. Hace días que no probaba una buena comida y lo único que había estado ingiriendo era pan frio y algunos trozos de carne que no tenía mucho sabor. Mi estómago crujía por probar un buen bocado de algo pero no tenía mucho dinero así que prefería comer poco pero de calidad. Nueva esperanza no era ajena a mí, había oído hablar a mis padres de aquellas tierras y siempre me emocionó la idea de conocer un lugar de gran tecnología pero que a la vez sea lindo.

Un guardia de la puerta me dio la bienvenida y me dio algunas indicaciones de una manera muy cordial. Le agradecí sonriéndole dulcemente y el hombre pareció algo ruborizado. En las calles, las personas caminaban mirando las tiendas a los lados. Ropa, zapatos, accesorios y otras cosas se mostraban al público esperando llamar la atención de los interesados. Decidí buscar un lugar donde comer algo y recordé rápidamente las instrucciones de guardia. Camine un poco por las calles hasta llegar a un gran edificio. El guardia me había recomendado que probara en el mejor lugar de la isla, un restaurante donde servían buena comida y quedaría satisfecha. Entre y me senté en una mesa desocupada que había. A mi alrededor habían personas hablando de forma amena y comiendo deliciosos platos. El hambre creció al ver aquellos deliciosos platos y espere que no fuera tan caro comprar algo de eso. Un hombre que parecía ser uno de los meseros del lugar llego a donde estaba, me entrego la carta y la leí detenidamente. Los preciosos eran bastante altos y no podría pagar ningún plato de comida.

Le sonreí al mesero y le pedí un vaso con agua ya que no me sentía muy bien para comer algo. Creyó mi absurda explicación y se retiró con bastante rapidez. Me quite la mochila de la espalda y saque mi libro de medicina para leerlo mientras estaba en aquel lugar. Al menos estaba en un ambiente tranquilo donde podía relajarme algo. Me acomode los lentes y coloque el libro en la mesa. Abrí la página donde me había quedado leyendo días antes, marcada con una cinta negra. No pude concentrarme, el hambre generaba poco a poco en mi un cansancio inmenso y cuando el mesero trajo el vaso con agua que le pedí, le dije que no que no quería nada más y se fue. Me sentía extrañamente cansada y coloque mis brazos sobre la meza, apoyándome mi rostro en la mano derecha mientras mi brazo izquierdo se recostaba sobre la suave madera. Mire de frente y vi a un niño saltando en una de las sillas del restaurante mientras su madre reía y le hacía gestos para que no hiciera escándalo.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mark Kjellberg el Vie 2 Ene 2015 - 19:51

Podría haber terminado todo muy rápido una vez me trajeran la comida, pero en vez de eso... una bella mujer hizo acto de presencia en aquel restaurante. No es que llamara demasiado mi atención el hecho de su figura, sino más bien que parecía no pedir nada más que un simple vaso de agua. Enarqué una ceja y solté una pequeña carcajada, que se hizo resonar a mis alrededores. Me levanté de mi asiento por unos momentos, acercándome a la mesa donde se encontraba aquella fémina de cabellos castaños, y aclaré mi garganta para hacer acto de presencia. — Disculpa, pero veo que estás sola y sin pedir nada... ¿me dejarías invitarte a algo que se encuentre en el menú? Es lo menos que puedo hacer... me siento sumamente aburrido comiendo solo a fin de cuentas. — comentaba yo, sonriéndole de manera confianzuda, en realidad ella debía estar agradecida de que alguien como yo le hablara, tal vez porque tenía el ego por las nubes, aunque no lo hacía notar así... no por el momento al menos.

Me gustaba ser disimulado con aquellos que hablaba, sabía perfectamente las reacciones que tenían los demás siempre que me ponía demasiado narcisista. Eso mejor dejarlo para lo privado, dicen; — Lamento mucho la interrupción, pero te veía muy aburrida y cansada desde allá en mi mesa. Me llamo Mark Kjellberg, es un placer, mademoiselle. — agregué a aquellas palabras que le decía. Podía sonar bastante lanzado u confianzudo, o simplemente me podrían tomar como un jodido mujeriego. Tal vez lo era, o tal vez no ... todo depende de qué punto de vista se vea al asunto. Porque por más que pudiera tratar bien a una mujer, tenía mis límites... como con aquella mujer que conocí allá hace tiempo en el East Blue, que ahora Gobernadora de Johota en el North Blue, había evolucionado en demasía.

— Le invito a sentarse conmigo si así lo desea y compartiremos mis platillos... ya que pedí comida para mi, pero no tengo problema en que agarre alguno. Será un placer compartir mesa contigo. — decía dejándole claro que no tenía problema alguno si quería acompañarme. Simplemente dejé la idea en el aire, y dedicándole una caballerosa sonrisa como si fuese todo ensayado -aunque realmente me salía al natural- me retiré de nuevo a la mesa en la que me encontraba sentado antes, viéndose salir desde la cocina, a aquellos meseros que traían todos mis platillos, siendo más o menos una docena de preparaciones variadas, aparte de una enorme bandeja de plata en la cual estaba aquella pata de ternera asada tal y como la había ordenado yo, jugosa y humeante. Me senté a comer, cortando con cuchillo y tenedor en vez de agarrarlo a lo bestia como hubiera hecho antes de refinar mis modales por Katarina. Viniera o no aquella chica de nombre desconocido por el momento hasta que se presentara, luego de terminar de comer tenía varios planes más, bañar la comida con alguna caminata era uno de ellos...
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mellanie Grim el Vie 2 Ene 2015 - 23:15

Mi atención se centró en un sujeto que había llegado a lado mío. En apariencia parecía ser muy fuerte y era bastante alto. Le sonreí mientras oía lo que decía y pensé en aprovecharme de su buena actitud pero luego recordé lo que mis padres me habían enseñado. Seguí escuchando sus palabras y seguí insistiendo una y otra vez en que quería que lo acompañara. Me puse de pie después de que él fue a su mesa llena de deliciosos platos de comida, caminé hacia él y le sonreí dulcemente.

-Lo acompañare si me lo permites Mark, mi nombre es Mellanie Grim, mucho gusto – dije suavemente mientras me sentaba frente a él y lo veía comer. Por sus gestos y su forma de hablar parecía alguien que tenía mucha confianza en sí mismo. Aunque por las expresiones de su rostro, parecía estar pensando en muchas cosas cuando hablaba y hacia pausas para continuar. No había hablado con nadie desde el día en que la Buster Call destruyó mi isla y no me gustaba hablar sobre ese día.

-Perdona si me viste tan patética y solitaria, es que soy nueva en la ciudad y no conozco a nadie, además apenas y hace algunas semanas atrás…

Si le decía que era pirata y que iba contra la marina, tal vez me creería loca, quizás en el peor de los casos, sea algún oficial del gobierno buscando alguna información de nuevos piratas a los cuales capturar y sacar provecho de ello.

-… hace algunas semanas atrás, estuve viajando con unos buenos mercantes dispuestos a llevarme rumbo a algunas islas pero llegue aquí por mera coincidencia solo para descansar y relajarme. Soy doctora, a pesar de mi edad sé lo que debe saberse para salvar una vida

Reí suavemente para disimular mi desconfianza hacia aquel extraño pero algo me decía que aquel hombre no era tan estúpido para creerse aquella historia.

-Escape de mi casa…- dije bajando la cabeza y con el rostro en gesto de tristeza hable con la voz algo llorosa - mis padres me imponían cosas y yo…yo no quería hacer lo que ellos decían, quería vivir el mundo, ver las cosas que existen en los mares, sentir la emoción de la vida

Volví a detenerme y caí en la cuenta de que estaba cometiendo el error que había tratado de evitar pero ahora ya era tarde.

-Soy alguien busca de aventuras Mark, soy joven y quiero vivir una vida en la que no me arrepienta de nada

Aquello si era cierto. Mis padres siempre quisieron que fuera feliz y la única manera de hacerlo sería sin ataduras a nada, solo sería yo y mis reglas contra el mundo.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mark Kjellberg el Vie 2 Ene 2015 - 23:43

Para mi sorpresa, aquella joven se vino a sentar afirmativamente conmigo. Comía con tranquilidad, cortando trozos sabrosos de aquella pata de ternera que poco a poco me fui terminando mientras ella contaba sus relatos y vivencias. Las razones por las cuales estaba en Nueva Esperanza... bueno, eran curiosas a decir verdad, ¿pero quién soy yo para juzgar las primeras apariencias de las personas? Además, a la primera que le notase segundas intenciones a la fémina conmigo, no me costaba en absoluto mandarla a juntar flores, y se iría tan rápido como vino al local; Renegué un poco con la cabeza al ella terminar de hablar, y cuando tragué un poco más de mi comida, aclaré mi garganta luego de beber algo de cerveza, y le hablé posterior a limpiarme la boca con una servilleta de tela dispuesta en la mesa en la que estaba sentado. — Vaya sorporesa, Mellanie... lo que me dices es más que lógico, bueno... exceptuando el hecho de que te hayan traído unos mercantes a la isla... ya que no permiten "polizontes" en los barcos que ingresan a la isla. De todos modos, lo demás lo creeré, digamos que tu atractivo te ayuda. — le decía en un tono tal vez algo irónico. No tenía mis casi treinta años por nada, estúpido no era claramente y sospechaba que ella ya lo sabía de antemano, se notaba en mi mirar, que cierta desconfianza depositaba en la fémina, ¿y quién no sospecharía de tal belleza? Hoy en día deambulan como abejas en un panal las tan aclamadas "Femme Fatale".

— ¿Escapaste de casa? ... Qué curioso, aunque debe haber sido recientemente como has dicho, no te veo desnutrida en absoluto, es más... tienes las carnes en su debido lugar. — le decía dándole un mordisco goloso a la carne que me habían traído, ya dejando prácticamente el hueso límpio como si nunca hubo carne allí, puro hueso blanco y húmedo por los jugos de lo que alguna vez fue carne que ahora se encontraba dentro de mi estómago. — Siéntate... por favor, agarra uno de los platillos si gustas y sírvete. — le proponía tal y como había dicho antes, luego de eso hice una pequeña pausa y me palmeé el abdomen de forma disimulada, soltando una sutil risotada ante lo evidente que era la chica, aunque no quería admitir que me parecía sospechosa la forma en la que llegó a la isla o simplemente la facilidad con la que me contaba su vida, simplemente ignoraría eso y seguiría con aquella entretenida charla, algo de provecho debía sacarle a estar en aquella isla. Posé mis codos sobre la mesa, y mi mentón lo apoyé sobre las palmas de mis manos, mirando fijamente los ojos de aquella joven frente a mi.

— Así que una aventurera, me gusta eso... Yo también soy una especie de aventurero, aunque no surco los mares sino los cielos, es algo parecido... ¿me entiendes? — le contaba, curioseando rápidamente mis alrededores, a decir verdad la mayoría de la gente nos miraba raro, especialmente a mi... ¿Acaso tan desconfiada es la gente aún conmigo? Ni que mi apariencia fuese tan intimidante, tal vez el ser una Leyenda Andante entre los cazadores de recompensas era algo que quizás no me daría tantos beneficios como yo esperaba; — Soy un cazador de recompensas, y como tal... cazo a todo aquel pirata que me pueda dar un poco de dinero, obvio... siempre y cuando este pirata tenga pintas de ser un auténtico imbécil y un peligro para la sociedad. — me tiraba hacia atrás de la silla, poniéndome las manos en la nuca y haciendo una leve mueca de disgusto hacia ese tipo de personas, seguí hablando. — Digamos que catalogo a los piratas en ... aventureros e hijos de perra. Si eres una aventurera... tranquila, hasta podremos ser amigos. — le decía guiñándole un ojo. No le estaba diciendo pirata en absoluto, era más bien una especie de comentario al margen, para sacar un poco de charla y tal vez romper tensiones, ya saben... derretir el hielo para comenzar una conversación.

— Yo ya he venido a esta isla antes... me la conozco de pies a cabeza. — hice una pausa volviendo a sentarme derecho, apoyando mis brazos contra la mesa y mirándola con cierta emoción. — Entonces dime, Mellanie... ¿Gustarías tener el privilegio de que yo sea tu guía esta tarde? — le proponía mientras mantenía una amplia sonrisa de oreja a oreja en mi rostro. ¿Privilegio? Pues claro, pocos tienen el derecho de ser guiados por mi, y mucho menos estar a mi lado sin ser echados en menos de medio segundo con una sola fría mirada de mi parte. Tal vez... aquella tarde sería más divertida de lo que me imaginaba.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mellanie Grim el Dom 4 Ene 2015 - 4:05

Aquel hombre parecía ser muy perspicaz para que una niña de 17 años le llegara a convencer con afirmaciones  extrañas y fáciles de desenmascarar.  Cogí un tenedor y un cuchillo, y  acerque a mí un plato de carne con verduras y patatas cocidas. Corte el trozo de carne y me lo lleve a la boca. El sabor era bastante bueno y sentía el sabor de las especias en mi boca mientras masticaba lentamente. La textura de la carne era jugosa y bastante agradable, aquello me recordó a los días en que mis padres cocinaban para mí y a pesar de ser hombres les era muy fácil preparar algo delicioso.  Abrí los ojos, los cuales había cerrado para enfocar mis sentidos en masticar y saborear. Mientras cortaba otro trozo de carne y cogía una rodaja de patata con el tenedor a la vez, dije:

-Yo soy una pirata, Mark – reí suavemente para que no se lo tomara tan seriamente y seguía hablando mientras miraba la carne que tenia ensartada con el tenedor – mis padres eran piratas pero para cuando yo llegue a sus vidas ellos ya lo eran. Una “Buster Call” destruyo mi hogar, hasta ahora sigue sin entender que ese eso, solo sé que muchos barcos de la marina llegaron a mi isla y arrasaron con todo.  

No quería que aquel hombre se exaltara y me lanzara la mesa por la cabeza para terminar en las celdas de una prisión pero ya estaba hecho, le había sido lo más sincera a aquel extraño.

-No tengo ninguna recompensa por mi cabeza, así que no podría obtener mayor dinero por mí – al terminar de decir esto, lleve a mi boca el tenedor con el trozo de carne y patata. Mastique suavemente, esperando la reacción de Mark a lo que le había dicho.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mark Kjellberg el Dom 4 Ene 2015 - 6:58

Estaba dispuesto a seguir con aquella actitud confianzuda y bufona, más que nada para que no hubiera primeras asperezas entre ambos. Me la quedé mirando curioso mientras culminaba de comer otro de aquellos platillos que me había pedido, bebiendo una jarra más de cerveza de un solo buche a fondo blanco. A medida que escuchaba su voz, denoté que me confesaba que era una pirata. ¿Una sucia y maldita pirata? No le veía pintas de ser como tal, es más... la catalogaría como antes dije, como una simple aventurera, que desafortunadamente estaban a las manos de los Marines y las desorbitantes recompensas que ponen por las cabezas de los inocentes que solamente quieren saber la verdad; No dije ni una sola palabra, no al menos hasta que terminó su relato sobre la Buster Call... Tragué duro, no era algo que escuchara todos los días. ¿Una sobreviviente de tal atrocidad cometida por los Marines? No me sorprendía en absoluto que fuese una Pirata, seguramente siendo buscada y perseguida por estos. Comprendí inmediatamente entonces tal vez su desconfianza hacia mi, lo arisca que se mostró por unos instantes en un principio... ahora era más que entendible.

Mi rostro se deformó totalmente, de tener una expresión risueña pasé a ponerme serio, lo suficiente como para que supiera que no era porque ella era pirata, sino más bien por su relato. Aclaré mi garganta dejando de comer, y me crucé de brazos al instante. — No me imaginé... que serías una sobreviviente de una Buster Call, pero te recomiendo no decirlo demasiado fuerte por aquí. — hice una leve pausa mirando hacia los lados, resguardando el hecho de que podrían estar escuchándonos, pero con mi Haki Mantra no podía detectar ninguna presencia sospechosa a nuestros alrededores a un rango que pudiesen escucharnos, o al menos a ella. — Comprendo tu pesar, y tu confusión... puedo explicarte brevemente de qué trata la Buster Call, nunca he vivido una... pero los relatos que tengo son suficientes como para imaginármelo con lujo y detalles. — se me notaba tal vez algo afligido, y aunque era raro en mi preocuparme por alguien que no fuera mi mismo u Katarina, ahora estaba siendo un poco más... condescendiente tal vez. Estaba bajando las defensas, tal vez por lo que me había contado, posiblemente estaba mintiendo, ¿pero qué ganaría ella más que perder el respeto que se había ganado?~

— Usualmente una Buster Call es enviada para limpiar toda evidencia de algo o alguien... que ponga en peligro la integridad tanto física como política del Gobierno Mundial. — tragué duro y desvié la mirada por unos momentos, para luego suspirar pesadamente. — Aquel que sobreviva una Buster Call será cazado como un peligro inminente para la sociedad... y con sociedad me refiero al Gobierno Mundial y sus principios. — agregué mientras le miraba bastante en serio, ¿para qué mentirle? A fin de cuentas, por más perspicaz que pareciere a simple vista aquella joven, se le notaba nueva en este mundo, más aún en cuanto a temas de las fuerzas militares y gubernamentales que lideran el mundo hoy en día; Luego de terminar al menos yo de comer, me quedé mirando a Mellanie con una expresión curiosa. — No me interesa cazarte, ya te lo dije... solamente atrapo a aquellos que pongan en peligro inminente la vida de inocentes. Básicamente... tú estás fuera de mi liga. — tal vez podría tomarse en varios sentidos aquello, pero solamente solté una leve risotada, guiñándole un ojo y llamando de inmediato al mozo, el cual trajo la cuenta. Una vez vi la cantidad de dinero, saqué lo suficiente para pagar, además de una suculenta propina de al menos 100.000 Berries. Una módica cantidad, rara de vez en restaurantes como esos; El mesero agradeció reverenciando, y luego de eso me levanté de mi silla, tomando mis pertenencias como era debido, tomándome eso un par de minutos.

— ¿Y bien? ... Comiste, ahora sabes qué es una Buster Call, y tuviste el placer de conocerme... ¿Gustarías tener algún otro lujo esta tarde, señorita Mellanie? — le preguntaba con un dialecto más que caballeroso. Le mostraba una amable sonrisa de oreja a oreja, notándose la diferencia en alturas, elevándome yo dos metros fácilmente. Esperaba pacientemente su respuesta... Si aceptaba, pues al menos tendría una compañía, y si no... de todos modos tenía muchos más lugares que visitar en Nueva Esperanza, no me aburriría por el momento.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mellanie Grim el Mar 6 Ene 2015 - 3:28

Le sonreí al caza recompensas, ya que su frase volvía a sugerirme la idea de caminar por los alrededor en aquella tarde. Era muy cuidadosa al acercarme a las personas pero él me comenzaba a inspirar cierta confianza que de alguna manera me hacía alejarme de la idea que podía hacerme daño. No confiaba en nadie y mucho menos en alguien que cazaba a personas como yo. Jugué un rato con mi cabello y luego dije:


-Pues será todo un placer acompañarte toda esta tarde Mark, tal vez puedas contarme algunas historias y darme consejos en mi nueva vida…- hice una pausa y reí suavemente

Aquel hombre no solo sería una grata compañía, sino también alguien de quien pudiera aprovechar su conocimiento para evitar caer en la prisión mientras llevaba la vida de pirata. Aun así, no quería que pensará eso pero de alguna forma estaba segura que haría lo mismo conmigo, porque tal vez sin quererlo, en algunos meses el ya estaría dispuesto a buscarme y capturar parar cobrar mi recompensa.  

-Y a donde iremos Mark, esperó que tengas en cuenta que soy algo inocente y no me gustaría que te aprovecharas de eso – haciendo un gesto de picardía para luego sonreír frívolamente

De alguna manera lo que estaba haciendo no me producía ninguna incomodidad, me gustaba molestar a las pocas personas que me conocían y a algunas veces, ver como reaccionaba ante una situación vergonzosa que pudiera generarles.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mark Kjellberg el Miér 7 Ene 2015 - 5:02

— Pues será todo un placer acompañarte toda esta tarde Mark, tal vez puedas contarme algunas historias y darme consejos en mi nueva vida… — respondió ella. Sonreí de medio labio mientras me encogía levemente de hombros, tal vez por el simple hecho de que estaba acostumbrado a que me miraran raro como si fuese una especie de monstruo cada vez que proponía un simple paseo. Me esperaba más bien una patada, o una bofetada en la cara, pero no... nada de eso provino de la contraria. Enarqué una ceja y solté una leve risotada, renegando un poco con la cabeza no porque no le fuese a contar mis vivencias, sino más bien por asuntos personales, tonterías que llegaba a pensar tan solo por mera curiosidad; Aclaré mi garganta, y le respondí amablemente, o bueno... lo más amable que mi perfecto ser podía ser con una desconocida a la cual solamente le conocía su nombre, "bando" y apenas un poco de su trasfondo, que quién sabe si era totalmente verídico, pero por ahora prefería seguirle la corriente tan solo.

— Perdóname, Mellanie... pero me esperaba una bofetada en plena cara de tu parte. No es que la quiera, claro que no... alguien como tú no debería tener tales modales con alguien que solamente bromea y le invita amablemente a almorzar con él. — le decía manteniendo aquella sonrisa. Tal vez sería mejor de lado aquel tema sobre su familia y el pasado, además de la explicación de la Buster Call... solamente porque no es muy buena idea andar ventilando tales relatos como si nada, peor aún habiendo Marines y guardias contratados por el Gobierno Mundial en Nueva Esperanza, una isla creada con tecnología de Vegapunk, un científico revolucionario perteneciente a dicha primera organización.

— ¿Y a donde iremos, Mark? Esperó que tengas en cuenta que soy algo inocente, y no me gustaría que te aprovecharas de eso. — agregó una vez me había levantado de mi asiento. Solté una irrisoria carcajada, haciéndose algo evidente mi reacción ante su comentario. Me causaba gracia más que nada que en vez de ser yo el que soltara ese tipo de comentarios, esta ocasión haya sido ella... ¿Así que inocente, verdad? Vaya que me gustará ver qué otras cartas tenía bajo la manga aquella muchacha, solamente por mera curiosidad, a ver hasta donde llegaban los juegos de la fémina conmigo. — Iremos a ... comprar, sí. Ropa, ¿te gusta la ropa, Mellanie? — le preguntaba sonriendo con renovadas confianzas, tal vez por el simple hecho de que no tenía que acallarme mucho con ella, ¿que utilizaba mis conocimientos como cazador para salvarse el pellejo de cualquier cosa que pudiera sucederle en un futuro? ... Bueno, yo podía usar la psicología inversa para averiguar de sus andares y así cazarla si causaba muchos problemas -aunque esto último era poco probable, teniendo en cuenta la "inocencia" que parecía demostrar, por más obvia picardía que tuviera al hablar-.

Sin más preámbulos, empecé a caminar con intenciones de salir de aquel local. Solamente le dediqué una rauda mirada de reojo a la fémina para indicarle que podía seguirme si así lo deseaba, y mientras caminaba ya por las veredas de la ciudad de Nueva Esperanza, de nuevo mi voz empezó a surgir, notándose que mis pasos no se escuchaban, y el frotar de mis prendas tampoco, gracias a la ropa que portaba en esos momentos. — Si no quieres terminar siendo cazada por mi, te recomiendo rigurosamente que no hagas idioteces de las que te puedas arrepentir... No atentes contra la paz de la gente inocente, si me entero que te transformas en una hija de perra... olerás mi fragancia a leguas, y ya en ese momento sería demasiado tarde, no sabrías ni lo que te golpeó. — le decía tal vez en un tono demasiado serio para la conversación, frío y tajante... pero así quería ser realmente, intimidar a la contraria para que no cometiera ese tipo de errores que los piratas más temidos por la gente, malditos carentes de misericordia cometían. Aclaré un poco la garganta y reí ronco para quitarle tensión al momento. — Yo tuve una infancia dura, cielo... mi padre traicionado por su cuñado, mi tío queriendo asesinarme como si fuese una cruel bestia del averno... ¿Ves estas tres cicatrices? — señalé mi mejilla izquierda, apartando mi azulada cabellera para que se vieran las tres cicatrices que cruzaban mi mejilla y oreja del lado izquierdo.

— Me intentaron matar... pero pude escapar, con la ropa que llevaba ese día, y un libro que hasta ahora no logro entender su significado... — contaba mientras proseguíamos caminando por las calles de Nueva Esperanza. ¿Porqué le estaba contando aquello a la chica con tanta facilidad? Tal vez por el simple hecho de que no me caía mal, al menos no de momento, y el comentarle un poco de mi vida era justo, a fin de cuentas ella había hecho "lo mismo", por así decirlo. Aún quedaban horas por delante... quién sabe cuántos relatos le terminaría contando a ella, y cuántos aguantaría ella antes de aburrirse, ¿o no...?
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mellanie Grim el Vie 16 Ene 2015 - 17:17

Escuchaba lo que me decía atentamente. Su voz en algunos momentos tomaba diferentes tonos pero al final no me tomaba a mal nada. Parecía ser alguien que había sufrido bastante y que durante toda su vida le costó mucho sobrevivir.  Oía poco a poco algunos relatos de su familia y de cómo la traición le había costado la vida a él y a algunos seres queridos. Mis pasos eran firmes y tranquilos, tratando de no apresurar la marcha, ya que me entretenía pasar el rato con él. Su forma de hablar era cargada de emoción y me parecía justo que me contara aquello ya que yo también le había dicho algunas cosas.

-Sabes – dije recogiéndome un poco el cabello, ya que una brisa hizo que este me cubriera la cara – es extraño que alguien como tú exista en este mundo, eres alguien interesante no lo dudo pero algo en ti me hace… no es temor, es respeto y tal vez incluso ser muy precavida, tal vez el hecho de que seas un caza recompensas pero en realidad no me importa

Sonreí para que mis palabras no sonaran tan amargas. No quería trasladar nuestra conversación a un plano de agresiones ni confesiones agrias respecto a lo que había decido hacer con vida.

-Ser amiga de un caza recompensas sería algo que me ayudaría mucho –
dije sonriendo dulcemente -  y no te preocupes, no soy una chica despiadada y sedienta de sangre, soy del tipo aventurera, me gusta mucho la aventura y pasármela a lo grande con mis amigos, bueno con los que pueda encontrar. Nunca tuve unos, ni personas con las que compartir cosas luego de que saliera de casa pero pretendo buscar algunos buenos compañeros que me ayuden a cumplir mi sueño
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mark Kjellberg el Mar 3 Feb 2015 - 6:32

— Sabes, es extraño que alguien como tú exista en este mundo, eres alguien interesante no lo dudo pero algo en ti me hace… no es temor, es respeto y tal vez incluso ser muy precavida, tal vez el hecho de que seas un caza recompensas pero en realidad no me importa. — decía ella mientras andábamos por las veredas de la ciudad con un paso constante y casi que se podría decir apresurado, como todo ser de aquel lugar andaba por sus callejones. Sonreía de medio labio y soltaba una confianzuda y socarrona risotada, cargando mis cosas con cierta facilidad. — No sé cómo tomarme eso exactamente, Mellanie... ¿sabes? A fin de cuentas, podría tomarlo como un halago pero también como una falta de respeto... — bromeaba obviamente al decir aquello, mirándola de soslayo con una amplia sonrisa dibujada en mi rostro, guiñándole un ojo pero no de forma seductora ni nada por el estilo, sino más bien de manera cómplice, para que me siguiera la broma y entendiera que era una. Aclaré un poco mi garganta antes de seguir hablándole en un tono tranquilo, deteniéndome de vez en cuando en alguna que otra vitrina de las enormes tiendas en Nueva Esperanza para ver sus productos, interesantes propuestas eran las que habían en aquellos lares realmente. En una de esas me detuve frente a las vitrinas de una tienda de ropa formal, bastante elegante a decir verdad y de género variado, tanto hombre como mujer.

— Ser amiga de un caza recompensas sería algo que me ayudaría mucho. — empezó a relatar ella, algo que cautivó mi atención en demasía. ¿Ser mi amiga sería de ayuda? ¿Será que era solamente para evitar hacer estupideces que un cazador seguiría para conseguir su recompensa por la cabeza de dicha pirata? Reí levemente, soltando un resoplido por mi nariz. Aunque no iba a interrumpir sus palabras, no aún al menos hasta que terminara de explayarse del todo. —  Y no te preocupes, no soy una chica despiadada y sedienta de sangre, soy del tipo aventurera, me gusta mucho la aventura y pasármela a lo grande con mis amigos, bueno con los que pueda encontrar. Nunca tuve unos, ni personas con las que compartir cosas luego de que saliera de casa pero pretendo buscar algunos buenos compañeros que me ayuden a cumplir mi sueño. — explicaba ella como si estuviese temerosa de que si fuese a decir lo contrario terminaría cazándola tarde o temprano. Como antes había dicho, tenía mejores cosas de las que ocuparme en vez de perseguir a una jovenzuela sin recompensa contundente que me llamara demasiado la atención, o que hiciera fechorías que atentaran contra la tranquilidad de los inocentes. Seré muy egocéntrico y narcisista, pero no por eso dejo de preocuparme por los demás, al menos los que me importan.

— Te preocupas demasiado en intentar convencerme de que no te cace, cielo... y yo ya te dejé claro en reiteradas ocasiones que yo no te cazaré aunque suceda el hipotético caso de que obtengas una cuantiosa recompensa por tu cabeza. — le decía en un tono entretenido y despreocupado, a medida que seguíamos avanzando por la ciudad, al menos hasta que dos sujetos de apariencia bastante vulgar y descuidada se pusieron frente a nosotros. Con unas miradas frías y decididas sacaron un par de cuchillas que sostenían con firmeza, uno de ellos apuntándonos al cuello sin dudarlo ni un solo segundo. Antes de que tuviese oportunidad de reaccionar, ya tenía a uno de ellos abalanzándose hacia mi con intenciones de amenazarme para que no hiciera nada extraño, y a decir verdad... estaba tan aburrido de ese tipo de mocosos que realmente no tenía ni ganas de intentarlo tampoco. — Bueno, ¿pero qué tenemos aquí? A una bonita pareja de novios... ¿No les contaron que aquí en Nueva Esperanza hacemos un recibimiento especial con los turistas? Venga, si nos dan el dinero que portan ahora mismo con ustedes, les enseñaremos ese recibimiento... — decían ellos, con infulas de dejar en claro que nos estaban asaltando. Yo dejé caer mi bolso con pertenencias y dinero hacia un lado, soltando un leve resoplido por la nariz antes de ladear un poco la cabeza hacia un lado.

— Siento mucho que te veas obligada a ver este lado de mi, primor... pero al menos así sabrás lo que te espera si haces las cosas mal. — murmuraba hablándole obviamente a Mellanie. Sin mucho preámbulo le di un puñetazo en el estómago a aquel que osó apuntarme con su arma de filo, pero no quedó allí, sino que empezó a impulsarse abruptamente varios metros hacia atrás con un intervalo de medio segundo entre golpe y golpe, algo que seguramente haría que su compañero, el que quedó detrás se espantara en demasía. Amenacé con darle a él también, pero la gente ya había quedado horrorizada de inicio con lo sucedido a aquel "pobre" maleante que venía a asaltarme tan inocentemente y con armas mundanas como esas; bufé arrugando el ceño y tomé el bolso nuevamente, mientras denotaba cómo los maleantes se iban, o bueno... el que quedó en una pieza al menos se llevó a su compañero en brazos, entonando un: "¡Me vengaré!" que hasta me hizo reír. Volteé la mirada hacia la contraria, enarcando levemente una ceja y moviendo la cabeza como indicación para seguir. — Venga... ¿seguimos? Te propongo una compra de ropa, tú elige lo que quieras, yo te lo compro... así empiezas tu aventura con buena cara. — le guiñaba un ojo algo encantador, mientras soltaba una entretenida carcajada cerrando los ojos y alzando las cejas. Lo que para algunos habría sido una situación de vida o muerte, para mi era solamente un medio de entretenimiento para mi.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

Mensaje por Mellanie Grim el Vie 13 Feb 2015 - 3:09

volvió a repetírmelo. Mark parecía querer darme a entender que no quería que me volviera una tipeja de esas que acompañan a los piratas por dinero y que incuso podrían asesinar a cualquier por algunas cuantas monedas pero yo no pensaba hacer nada de eso.
 
-Bueno pues, ya entendí – le dije sonriendo
 
De pronto dos sujetos vestidos con ropa harapienta y sucia se nos acercaron e intentaron clavarle un puñal a Mark. Este reaccionó golpeando a uno de ellos en el estómago mientras me decía que no lo juzgara por lo que estaba haciendo. Al final de la contienda, Mark había reducido a uno de ellos y el otro se iba corriendo asustado. Mark parecía muy fresco y ni siquiera se le veía alguna señal de haberse cansado.
 
-Venga... ¿seguimos? Te propongo una compra de ropa, tú elige lo que quieras, yo te lo compro...
 
Aquello hizo que me riera a carcajadas.
 
-Acaso no te gusta como estoy vestida

Mark rio también y ambos seguimos caminando por la calle. Llegamos a una tienda de ropa sin más ni más y entramos. Aquel día fue extraño porque por primera vez, alguien me ayudaba a escoger ropa bonita con la cual vestirme. Luego de eso, Mark y yo nos despedimos con la promesa de volver a vernos.
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Re: Las apariencias a veces no engañan. — Pasado Privado • Mellanie Grim

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