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Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

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Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por AlexEmpanadilla el Vie 27 Feb 2015 - 23:29




CONTRA


Tempesta se lanza contra Karl, tratando de darle un puñetazo en la cara con todo su impulso.

Puñetazo a 2000 km/h [AI]
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Jin Surfer el Sáb 28 Feb 2015 - 1:43

Ese almirante se había cargado a un miembro del gorosei, los ojos del criminal no daban crédito a eso, sin embargo ahora vio al agente peliblanco acercarse. Podía ser un enemigo y el chico no tardó en sacar su guadaña y prepararse, pero este venía con buenas intenciones al parecer, por lo que el moreno le dio la mano y esperó a que la situación cambiara. Cuando todo parecía ir bien se escuchó un grito por el cielo, se trataba de su capitán, este le había visto sin máscara, lo único que surgió del rostro del asesino fue una sonrisa de lado. Ya se había dado cuenta de quién era el enmascarado, ahora soltó una carcajada usando el Kamisori para salir de allí y colocarse a una altura algo más alta y alejada del chico león. Los siguientes que aparecieron fueron un hombre de poder increíble, o eso presenciaba el haki del moreno, el otro un hombre más bajito, el ser mitológico lo conocía de haberle visto anteriormente junto a León y Kasanova.

La situación cada vez se ponía más interesante, aquello iba a comenzar ya y el combate era inevitable. Los ojos de Kogáto se tornaron dorados mientras su aura comenzaba a imbuirle, sus dientes no tardaron en afilarse y su cuerpo a cambiar un poco. La camiseta negra que llevaba puesta no tardó mucho en estallar debido a la musculatura, al parecer estaba cambiando a otra forma, pero no iba a ser ni la hibrida ni la completa. Empezó a reírse de una forma exagerada mientras apretaba el puño derecho y sacaba de su bolsillo una pequeña esfera amarillenta. Sin pensárselo la miró un poco para después llevársela a la boca despacio, entrecerró los ojos y empezó a masticarla despacio. Después de unos segundos ya la había ingerido y estaba listo para desatar una de las formas más poderosas que disponía, aunque podía ser perfectamente la segunda, pues la primera le llevaría otras dos rumbles. Miró hacia el pequeño enano del CP y ahora comenzó a relamerse.

- Es la hora de hacer una barbacoa yo pongo el fuego y tú la carne ¡Forma emperador de las llamas!

De repente el cuerpo del asesino empezó a recubrirse de una extraña coraza, sus ojos se volvieron dorados y brillantes, pero aún así mantenía el Tyrant activado para verlo todo más lento. Su altura aumentó bestialmente hasta los quince metros, de su frente salieron dos enormes cuernos que se alargaron. Su rostro tomó una forma demoníaca y sus manos se convirtieron en afiladas garras, al igual que sus pies. Rugió con fuerza mientras de la parte baja de su espalda surgía una enorme cola afilada y poderosa, su velocidad y agilidad eran bastante buenas pese a su forma y tamaño. La dureza de sus escamas también era bastante buena, ahora llegaba el momento de la guerra, su cuerpo empezó a rodearse de llamas ardientes, gruñó despacio mientras que activaba el Insutanto Gekido, canalizando su energía en un aura verde clara. Esta le daba una velocidad mucho mayor encima, la bestia sonrió de lado y miró al pequeñín.

Spoiler:

- ¡Juguemos! ¡!!GRRRRRRRR!!!

La bestia usó su nueva velocidad sumada al Kamisori para salir disparado hacia el CP, sin pensárselo rugió escupiendo un cañonazo de fuego que fue hacia él, usó ambas manos también, de cada una de ellas salió otro cañonazo convirtiendo la unión de los tres en un enorme montón de llamas que iban hacia el enemigo. Su intención era freírlo totalmente y servir de distracción para que los demás también atacaran si es que lo iban a hacer por qué Vince dijo que ayudaría. De esa misma forma le quitaría trabajo al almirante con el otro tipo, aquello estaba comenzando solamente.

Infierno [Forma Emperador de las llamas] [Insutanto Gekido] [AMF]
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Lion L. Kai el Sáb 28 Feb 2015 - 6:09

Karl miró impresionado a 096. ¿Timothy Eriksen? ¿El genio del Assasin Sokudan? Era toda una leyenda en su Orden. Llevaba mucho tiempo desaparecido. Algo muy gordo tenía que haber pasado para que estuviera en el CP y que hubiesen empleado circuitos cyborg para controlarlo mentalmente. De repente algo derribó a una velocidad brutal a 096. El monje lo vio venir con su mantra, pero no reaccionó a tiempo para evitarlo. Era Ivanovich... le dirigió una mirada de rabia, no ocultando ya su aversión hacia él. Notaba un intenso dolor por sus heridas, pero su poder se seguía incrementando debido a su Cuarto Camino. Pronto alcanzaría el máximo de potencia, tras lo cual se disiparía. "Necesito activar el Octavo Camino ya." Demasiado tarde. Notó una presencia intensísima y un hombre cayó frente a él. Mayor, muy alto, con brazos y alas cyborg. Otro Gorosei más. "Mierda... deberé buscar algún momento en el combate para activar el Octavo Camino." Cerca de él, el combate contra Ivanovich había comenzado. Sin embargo, no se paró a prestarle atención. Centró su mantra en el hombre, y activó su Kuro no Arm. A los lados de su brazo derecho salieron dos afilados alerones de treinta centímetros de largo. Notó la intención del otro de cargar hacia él, y comenzó a hacer uso de su ojo cyborg. Calculó la trayectoria exacta y contraatacó.

- ¡ES VUESTRO FIN! ¡GOROSEI! - rugió, con voz bestializada.

Sólo podía seguir moviendo ese brazo por pura voluntad, gracias al Sexto Camino. Y por eso era el que iba a sacrificar. Aunque fuese inmune a los efectos de su propia velocidad, un choque a la que iba a ir sería totalmente destructivo y letal. Probablemente perdería el brazo, o como mínimo le quedaría destrozado e inutilizado. Ambos cargaron el uno contra el otro, yendo Karl a una velocidad tres veces mayor. Tempesta había tomado la iniciativa, pero eso le había permitido anticiparse a su jugada. Iba totalmente cubierto en haki armadura, y avanzaba pasando justo al lado del cyborg, de manera que no chocarían. Con su puño apuntó a la cabeza del otro. Sacrificaría el brazo para matarlo en un único golpe, pues era impensable que sobreviviera al choque. Generaría con las fuerzas que el quedaban una nueva onda de choque como la que había empleado contra el anterior Gorosei, pero de mucho menor tamaño y potencia. Había consumido demasiadas de sus energías ya... En el caso de que lo esquivara de alguna manera, posiblemente las cuchillas lo rajarían

- ¡MUERE!

No supo si le había logrado golpear o si le había contraatacado. Ambos llevaban tanta velocidad que el choque de masas de aire lo había pillado desprevenido y lo había mandado volando. Se estrelló contra un edificio y quedó allí, aturdido. Sabía que había llegado a completar la trayectoria y el movimiento, pero no conocía aun el resultado. Emitiendo un leve gruñido y a duras penas consciente, trató de comprobar el estado de su cuerpo. Su dolor era tal que no sabía ya si había salido más dañado o no. Poco a poco, sus ojos se cerraron y su conciencia se apagó. Su cuerpo dejó de emitir presencia por mantra... técnicamente estaba muerto. ¿O no?

Master Sokudan: Instant Fist Cannon [Haki Armadura nvl. 3] [Haki Observación nvl. 3] [AMF]
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Flea el Sáb 28 Feb 2015 - 8:15

Cerca mío y de mi lado se encontraban dos Marines, incluyendo a Karl, tres CP, uno de ellos el Jefe, 096, o Timothy como decía mi ojo por encima de su cabeza. Los otros eran Drako, Kogáto y Vince. ¿Qué situación era aquella? Seis tipos se rebelan contra el Gobierno Mundial y yo soy el único revolucionario? Bueno, lo que sea para expandir y aumentar la causa. El Jefe del CP-9, Ivanovich, llegó, dejando en la mierda de un golpe a Timothy, mientras que cerca de él se encontraba Tempesta, uno de los del Gorosei, o mejor dicho Yonrosei, pues la muchachita había muerto a manos de Karl. Muy cerca de todos nosotros se encontraba Asderdeker, a quien había conocido meses atrás en la Isla Sunaba, donde hicimos equipo con algunos más para derrotar a Koldan y Hayato. Es más, juraría que Drako también estaba con nosotros por aquel entonces. Al lado del animalado ser se encontraba, el que suponía yo que era su pariente, pues compartían apellidos, tanto entre sí como con Karl: Lion D. Pues yo también tenía una D. en mi nombre, ¿Seríamos parientes lejanos? No lo creía, puesto que después de todo, yo heredé la D de mi madre. Dejando de lado el pasado y los anteriores encuentros, antes de desplegar mis alas y elevarme al cielo para no ser atacado repentinamente, le mencioné a Karl unas palabras.

- ¡Ni se te ocurra morir, Quimera! ¡Ansío un combate con mi rival en un futuro! No dejaré que acompañes a Dios inmediatamente después de esta batalla.

Dicho lo anterior, active mi Kenbunshoku Haki para que nadie me tomara por sorpresa desde ningún punto ciego, aunque no había, puesto que estábamos cuidando muchos de los puntos cardinales. Un ataque sorpresa sería algo imposible, o al menos eso creía. Tempesta se tiró al lance con Karl, y tuvieron un fuerte choque. Todo había sucedido muy rápido. No se podía ver con el ojo humano, tampoco con el mío, con propiedades especiales, ni siquiera con Haki. ¿Quién había impactado? ¿Había sido Karl? El que hubiera recibido el golpe posiblemente hubiese muerto, y el que sobreviva, sería con heridas graves, al menos eso intuía yo desde mi punto de vista como médico. Me di cuenta que Quimera había perdido cuando dejé de sentir su presencia, cuando no escuché más su "voz".

- ¡Drako! - rugí al Marine. - ¡Debes ir a buscar a Karl y traerlo hacia aquí! ¡Haré lo posible por curarlo!

Luego saqué mi cola, pues Ivanovich había sido atacado por el fuego de Kogáto, y yo no quería ser menos en toda esta pelea. Me acerqué. Estaba, según mi ojo, a dieciséis metros del suelo y a unos catorce coma veinticinco metros de la cabeza del Jefe del CP-9. Comencé a tirar veneno hacia su persona, sin parar, quince bolas aproximadamente. No sería letal, pero ayudaría a entumecer alguna de sus partes. Ese veneno sólo podía ser esquivado, pues si le llegara a tocar a Ivanovich, tendría más problemas de los que ya tiene.

Poison Shoot (hacia Ivanovich) [AI]

Dato sobre veneno:
Nivel 48: El veneno paraliza localmente por dos post, y luego parcialmente al cabo de otros tres post. Hago recordar que no hay que tragarlo ni debe entrar en una herida, pues este veneno se contagia por simple tacto.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Vagadus Vares el Sáb 28 Feb 2015 - 18:48

Es hora de actuar, con la llegada de un tipo llamado Timothy a la batalla y varias personas más eran suficientes para hacer que la revolución ganara, la mayoría teníamos auras que se distinguían de los demás, y la que más destacaba era la del ex almirante Karl. Sin embargo sentí un aura poderosa acercándose a máxima velocidad, y de un repentino golpe saco a volar a Timothy hacia un edificio, destruyéndolo. Ese maldito pequeñín nos iba a causar problemas, ya me había topado con el antes como aliado, y ahora estamos peleando, que cosas del destino.

¿Qué hago en estas situaciones?, ¿ayudo al almirante contra ese tipo o ataco a mi ex jefe?... tantas preguntas, pero sin lugar a dudas tenía que ir, pero había una tercera opción, y esa era esperar a las acciones del enemigo, pero era peligroso, estos dos enemigos eran poderosos, que ¿podría hacer en esta situación?... ya lo sé, tenía que atacar al pequeñín, un ataque en conjunto de los tres tenía que ser suficiente como para herirlo.
El choque entre el ex almirante y el ciborg alcanzo proporciones extremas, el sonido que habían causado fue tal que casi me aturdió, odiaba ser tan sensible con mis sentidos. Lo que paso después fue que Karl habia salido volando hacia un edificio, su aura estaba casi apagada, el golpe lo habia dejado inconsciente.

Junte mis palmas y las separaba lentamente creando entre ellas pequeñas chispas y relámpagos que viajaban entre los dedos, tenía que prepararme, mi compañero de la CP había activado su poder de la akuma, volviéndose una especie de… monstruo… creo, esos eran detalles pequeños, lo que importaba era que iba a llenar en llamas al pequeño. Use mi geppou hasta posicionarme a lado del monstruo gigante que se habia convertido mi compañero, apunte mis palmas hacia el jefe y de estas salieron disparadas cinco relámpagos al mismo tiempo.

-Narukami- susurre, con este ataque en conjunto debía de funcionar. Mi compañero que lanzaba fuego, otro más que lanzaba un tipo de veneno a juzgar por el olor que este sacaba, y los relámpagos que eran obra mía. Active mi haki de observación, tenía que estar precavido ante un ataque sorpresa o algo por el estilo, en toda batalla siempre hay que tener un plan B, no sabía si mis compañeros ya lo tenían, pero yo tenía una idea de las acciones que tendría el pequeñín.

Narukami [AF]

ataque:
Nivel 50: Puede crear otro rayo; la onda de choque es más amplia, por el cual daña los órganos y parte de los huesos al contrario.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Drako Hyrule el Sáb 28 Feb 2015 - 20:57

Al fin conseguí reunirme con el Almirante, y a otras varias personas más. Solo me sonaba una de aquellas caras, Flea, con el cual combatí contra aquel licántropo y aquel hombre-árbol. Dos caras más de aquellas me sonaban, eran de aquellos tipos que estuvieron conmigo cuando me asistieron. Karl parecía exhausto, y es que al parecer había derrotado a un miembro del Gorosei. Karl era increible.

Un hombre bajito, con un sombrero negro, mandó a volar a un tal ''Timothy Eriksen'' hasta colisionar en un edificio. Tras unas breves palabras, hizo algo extraño, como unas ondas de aire, que hicieron que aquel hombre quedase enterrado bajo los restos de aquel edificio. Tras esto, un gran hombre apareció, un hombre con el pelo blanco, y un parche en el ojo, así como algunas extremidades cyborgs. Este, sin pensárselo dos veces, embistió a Karl, con la intención de darle un fortísimo golpe. Tras esto, algo muy confuso ocurrió, y lo que único que pude ver fue a Karl tumbado en el suelo, y mi haki era incapaz de sentir su presencia.

¿Había muerto? No, alguien como él jamás moriría, y yo lo sabía con total exactitud. Flea, aquel... ¿revolucionario? me había dicho que intentase llevar a Karl junto a él para inspeccionarlo y curarlo. Algo que hasta aquel momento había pasado desapercibido para mí, habían sido los ataques de los Cp's,. Uno de ellos se había transformado en una especie de lucifer o demonio, y el otro estaba lanzando.. ¿rayos?

Yo no iba a ser menos que aquellos CP's. Creé con cuidado, evitando que nadie me viese dos muñecos, y transformé mi espalda y la parte de arriba de los brazos y hombros, para evitar dolor, o al menos reducirlo. Sabía que aquella gente era muy poderosa, pero...¿Cuántas veces me habían dicho qué tenía talento? ¿Qué tenía potencial? Pues aquel era el momento de demostrarlo, y ayudar a mi buen amigo, Karl.

Comencé a correr, a la máxima velocidad que pude, hacia donde estaba tumbado Karl. Una vez estuviese cerca de este, intentaría levantar su cuerpo, si es que mi fuerza me lo permitía, ya que era bastante más grande que yo, y tras eso, lo llevaría hasta una zona segura, donde aquel médico lo intentase curar. Si lo conseguía, intentaría defenderlo con mi vida si era necesario para que esta persona viviese.

Alguien debía de ocuparse del tipo grande, así que si veía que se acercaba, me transformaría en un muñeco gigante, con la ayuda de mis vudús, e imbuiría los brazos en haki de armadura, Body Of Fire y aura cortante, con todo eso junto, me lanzaría hacia él con mi Impact Dash, intentado hacerle daño, o al menos, ganar algo de tiempo. Esperaba que no me destrozase aquel mastodonte, pero me daba igual ya que si moría, habría sido por ayudar a mi amigo.

Mientras observaba detenidamente si aparecía aquel tipo, me decía a mí mismo:

-Karl, sobrevive, no puedes morir aquí. Eres un hombre grande y fuerte, y no vas a morir por el papanatas este.- Apreté los dientes unos segundos y continué.- ¡Vamos Karl!

Brazos con Body Of Fire + Aura Cortante + Impact Dash + Mutación de 3-4 metros (Haki de Armadura LVL 1) [AB]

NOTA: Solo atacaré si veo que algún enemigo se acerca para intentar acabar con Karl.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por AlexEmpanadilla el Dom 1 Mar 2015 - 12:40

El golpe de Karl parece haber deformado parte de la cara del semigigante. La onda de choque ha sido tremenda. De pronto, la cara del hombre parece recomponerse de nuevo, lentamente, hasta adquirir un aspecto normal. Vio entonces cómo Karl había salido disparado contra un edificio cercano, y se encaró hacia él.

- ¿Acaso era este todo tu poder? Escoria... -tras eso, suelta una descarga doble de balas desde el cielo, con las dos gatlings que tiene implantadas en el pecho. El ataque va dirigido a Karl, y por ende, a Drako.

Gatling doble [AIF]

Mientras, Ivanovich parece haberse emocionado ante aquella pelea, por lo que sus ojos se abren y una divertida sonrisa se dibuja en su rostro. Un instante después, hay un estallido y el líder del CP-9 ya no está allí. Se oye un golpe brutal, y de repente, a apenas un metro y medio de la cara de Kogato aparece Ivanovich, con el puño apuntando a la cara del ifrit, mientras 096 lo está deteniendo con su brazo.

- Vaya... aún sigues vivo -sonríe el pequeño-. Pensé que con todas esas rocas ya estarías kaput -ciertamente, el cuerpo de Timothy está muy herido, y sangra por brazos y piernas. Su esmoquin está desgarrado, y parece tener la nariz rota. Sin embargo, sonríe-. ¿Qué pasa, Timothy? Yo también me quiero reír... cuéntame el chiste. -de pronto los ojos de Ivanovich se abren como platos y su geppou empieza a fallar. Su rostro, normalmente tranquilo y relajado, se tensa por un momento, y lanza un Spectre contra el líder del CP. El golpe es brutal, y Timothy sale despedido, con los ojos en blanco y el pecho lleno de agujeros similares a heridas de bala. Apenas ha sido un instante. Ivanovich saca un pequeño frasco y se lo lleva torpemente a la boca. Poco a poco recupera el color y su geppou vuelve a estabilizarse.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Drako Hyrule el Dom 1 Mar 2015 - 20:53

Tras haber conseguido escapar a Karl junto a un edificio, después de que él le deformase la cara, o algo por el estilo, el semigigante comenzó a disparar balas de unas... ¿gatling? Al parecer, el miembro del Gorosei tenía implantadas en el pecho dos armas gatling, con las que empezó a disparar al cielo, para que así cayesen las balas a modo de lluvia sobre el Kal y yo.

Aunque, ahora que lo recordaba bien, Karl me habló sobre algo de un camino que lo dejaba insconsciente durante un tiempo, aunque no conseguía recordar para que servía. No tenía con que defenderme, por lo que me intenté resguardar con bastante velocidad bajo un pedrusco que se había caido de aquel edificio.

Únicamente me dieron algunas en el pie, haciéndome un agujero bastante profundo en la parte delantera del pie izquierdo. Me puse en pie, y esperé a ver si aquel miembro del Gorosei se acercaba para ejecutar la misma jugada que había planeado anteriormente.

Me transformaría en un muñeco gigante, con la ayuda de mis vudús, e imbuiría los brazos en haki de armadura, Body Of Fire y aura cortante, con todo eso junto, me lanzaría hacia él con mi Impact Dash, intentado hacerle daño, o al menos, ganar algo de tiempo.

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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Jin Surfer el Dom 1 Mar 2015 - 22:01

Las llamas de la bestia chocaron junto con el resto de ataques de los demás, sin embargo el enano ya no estaba, eso hizo que el monstruo gruñera mirando a todas las direcciones posibles. De repente lo vio frente a él con el puño estirado y al otro hombre agarrándole, los ojos del ser de fuego estaban abiertos como platos, pese a su ojo Tyrant, no lo había podido ni ver un poco. La velocidad del pequeño era asombrosa e insuperable al parecer, el tipo que le había retenido estaba bastante herido, sin embargo el moreno no iba a quedarse quieto, no tardó en subir volando a toda velocidad hacia arriba.

Una vez allí se puso a mirar hacia abajo mientras rugía con fuerza prendiéndose el cuerpo de fuego más intenso, su aura verde le hacía ser algo más rápido pero ahora iba lanzarse en picado a por el pequeño CP9 que se estaba tomando una botella de algo. No podía dejarle tiempo y se lanzó con el Kamisori a toda velocidad, una vez llegara trataría de lanzarle un cañonazo de fuego con la mano derecha mientras lanzaba una patada con la pierna derecha formando una onda cortante verde que iba imbuida en haki armadura rumbo al pequeño. Después trataría de volver a subir a las alturas entre gruñidos.

Rankyaku en llamas [AF] [Haki armadura y Observación]
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Vagadus Vares el Lun 2 Mar 2015 - 0:22

Como suponía, antes de que nuestros ataques lo tocaran los evadió con su velocidad, dirigiéndose en contra de Timothy. Sin duda alguna ya lo iba a matar… un momento, ¿Qué le pasaba a su aura?, parecía que le habia afectado algo, tal vez una condición médica. De un golpe saco a volar a Timothy, el aura de este hombre se apagaba a una velocidad dramática, si no deteníamos al enano lo mataría sin lugar a dudas, y de pronto el aura del pequeñín se estabilizo, ¿algún medicamento?, ¿será por el uso excesivo de poder?, o tal vez su cuerpo no soportaba tanto poder… si, sería el último, tenía que confiar en mis instintos.

-Oye, tengo un plan- le dije al tipo que saco veneno, -Ataca con todas tus fuerzas al enano, tratare de salvar a Timothy. Si lo notaste su cuerpo le comenzó a fallar por un momento, mis instintos dicen que es el poder que tiene, su pequeño cuerpo no puede aguantarlo, así que usa una especie de medicamento, lo más probable es que sean frascos pequeños con un líquido- le explique, -Ese tal Timothy debe de tener algo muy importante para ser el objetivo del líder del Cypher Pol- finalice, quitándome la venda de mis ojos, la amarre en el extremo de la guadaña, mientras que el otro extremo lo tenía amarrado en mi mano izquierda.

-Confió en tus habilidades y en las de mi compañero para que lo presionen, esta guerra necesita a ese tipo que no se defiende y a Karl, ganaremos si sobreviven- al acabar utilice mi soru para llegar a Timothy, junte mis palmas, otra vez la misma acción de separarlas para crear energía, pero ahora pegue mis manos al suelo.

- Kaminari no sākuru- dije y de pronto un círculo de electricidad nos rodeó, y de esta se elevaron varios relámpagos, creando así un muro que bloquearía los ataques. Mis técnicas para esta clase de ataques se habían agotado, cerré los ojos y me concentre, de mi interior empezó a surgir una chispa, y luego otra y de ahí una red de rayos se expandió por todo mi ser, era la “segunda corriente”, permitiéndome utilizar ocho técnicas.

Me dirigí a Timothy, el cual el daño que habia recibido era impresionante, y aun así seguía con vida, era un hijo de puta duro de matar. A pesar de mis escasos recursos lo atendí, teniendo que usar tiras de mi ropa como vendas, mi energía cortante como una clase de bisturí y el alcohol que siempre portaba en la cintura como… pues… como alcohol desinfectante.

poder:
Kaminari no sākuru: Esta técnica se basa en la defensiva, creando un círculo de relámpagos mientras que el usuario se pone en posición defensiva, protegiendo a todo aquel que este en el círculo del exterior, creando un muro de relámpagos, aguantando todo tipo de ataque dependiendo del nivel que tenga el usuario; El usuario necesitara estar en todo momento dentro del círculo, para así transmitir su energía a este.

Nivel 50: Resiste tres ataques AF o dos AMF.

Nivel 50: El usuario crea la “segunda corriente”, pudiendo recargarse con esta habilidad, sin embargo, solamente pude utilizarlo una vez por combate.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Lion L. Kai el Lun 2 Mar 2015 - 2:02

Se notaba como en un "vacío". Todo el dolor había desaparecido y nada tenía significado ya. En cierto modo, sintió un inmenso alivio y una sensación de "paz interior" lo invadió. Pero por otro lado sentía congoja, como si se estuviera olvidando de algo. Era una sensación como de que dejaba algo atrás... si decidía seguir adelante y descansar para siempre, dejaría tareas sin terminar. ¿Realmente quería eso? Vaciló, a un paso entre la vida y la muerte. Toda su vida pasó ante él. Había sufrido más que la mayor parte de la gente, tanto física como emocionalmente. La idea del descanso se le antojaba tentadora... ¿no había hecho mucho ya? ¿No podía encargarse otro? ¿Por qué él? Se sentía como el hombre que lleva un largo día de trabajo y puede elegir entre dejar sus tareas sin terminar e irse ya a dormir, o acabar primero con su deber. Por un momento, estuvo a punto de abandonarse al sueño y dejar la vida, pero entonces una imagen llegó a su mente. Estaba en Skypia, tirado en el suelo, con el cuerpo cubierto de heridas. Fumaba un puro mientras miraba hacia el cielo, con el comandante revolucionario Azumi Kento a su lado. Desde ese combate habían pasado... ¿siete, ocho años ya? No lo recordaba.

- Azumi, ¿cómo crees que ven el mundo los pájaros? - recordaba que le había dicho.

Volar... volar había sido uno de sus sueños. Una especie de metáfora de la libertad que siempre había perseguido. "Sacrifiqué mis sueños de convertirme en un gran pirata y conseguir el One Piece, de ser el más libre entre los libres, a cambio de luchar por mis ideales y vengar a Rino. Sacrifiqué mi vida. ¿Voy a tirar mi sacrificio a la basura? Estoy tan cerca de completar mi tarea... aun no es mi momento de descansar." Había estado a punto de cometer un terrible error. Sin embargo, por suerte no lo había hecho. Y ahora era el momento de volver al sufrimiento y el dolor, y dar la cara una última vez. De completar su última gran batalla y dejar su huella en la historia. Recuperó la sensibilidad en el cuerpo. Primero fue consciente del dolor. Luego, de que sus heridas desaparecían a gran velocidad. Y después, de su entorno. Se levantó de un salto y apartó a Drako de un empujón, recubriendo su cuerpo de haki armadura y tensando sus músculos, empleando su Muscular Armor. Algunas de las balas le atravesaron, pero de manera casi superficial, quedándose bloqueadas en sus tensos músculos. Y el proceso de curación aun estaba en camino. Las balas fueron expulsadas de su cuerpo a medida se cerraban las heridas. Su brazo seguía bastante tocado, pero el agujero se había cerrado, y podía moverlo y usarlo con normalidad. Le bastaba con ignorar el dolor.

- ¡No lo haces mal, Gorosei! Me has obligado a usar mi técnica suprema. Aunque claro, ya estaba herido del combate anterior... eso te resta mérito. ¡Prepárate!


De repente de entre las ruinas del edificio asomó una intensa luz roja. Entonces el cuerpo de Karl comenzó a ascender. Parecía haber crecido de tamaño, y lo rodeaba un aura de energía tan intensa que resultaba casi deslumbrante. Sus ojos estaban aparentemente en blanco, y la mayor parte de sus heridas habían desaparecido. Con su melena agitándose al viento y el torso desnudo, comenzó a cantar. Su potente voz se escuchó por todo el campo de batalla, incitando a los aliados a seguir combatiendo y minando la moral de sus enemigos (Capacidad de concertista). A pesar de que cantaba a capella, la perfecta entonación y la potencia de su voz, junto con el momento le dieron un aire épico. Mientras cantaba, su cuerpo fue cambiando, volviendo a su forma de Quimera de Combate. En un instante, a una velocidad muy superior a cualquiera que hubiese exhibido hasta aquel momento, desapareció y reapareció a dos metros escasos de Tempesta, en medio de un destello amarillo. Su movimiento fue tan absurdamente veloz que se escuchó un poderoso estallido y el viento en los puntos cercanos comenzó a agitarse poderosamente. El ex-Almirante hizo un movimiento tan veloz que sus brazos desparecieron por un segundo.

- Definitive Hyper Blast!

A cuarenta y ocho veces la velocidad del sonido, Karl dio una lluvia incesante de puñetazos imbuidos en haki en dirección a Tempesta, generando pequeñas ondas de choque con su misma velocidad, siguiendo sus movimientos con haki observación. Golpeó durante un segundo entero, tras lo cual desapareció de nuevo a esa absurda velocidad y se situó a tres metros a la espalda del Gorosei, y cinco por encima. Una bola amarilla apareció en su mano derecha. Esta creció rápidamente de tamaño, a un movimiento del luchador avanzó contra el Gorosei a gran velocidad, tornándose roja al imbuirse en la energía de su Octavo Camino y su haki. Su intención era que la velocidad del choque y la explosión empujasen al hombre y lo tirasen hacia el suelo. En el momento en que estuviera cerca del mismo, lanzaría su golpe definitivo. Se sentía más poderoso que nunca. Aquel poder no se parecía a nada que hubiese experimentado jamás: estaba muy por encima de nada que hubiera visto. "El Octavo Camino... el poder para vencer a cualquier enemigo a costa de tu cuerpo y tu vida. Es apropiado para mi." Cerró los puños y dijo:

- Y esto ha sido sólo el comienzo. Aun estoy calentando...

Pensó en que podría haber empleado su fuego y electricidad en las técnicas, sin embargo, darle electricidad a un cyborg no hubiese sido buena idea. "Es un Gorosei, es un truco demasiado evidente. Probablemente sólo lo recargase en lugar de dañarlo. A menos que generase tanta electricidad como para sobrecargarlo... ¿Sería buena idea?"

Definitive Hyper Blast + Tao Sokudan nivel 4: Blazing Star [Haki Armadura nvl. 3] [Haki Observación nvl. 3] [AF]
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Flea el Lun 2 Mar 2015 - 2:20

Karl había salido malherido tras su choque con Tempesta. Estaba muy mal, comparado con el Gorosei, que seguía moviéndose. Ivanovich había esquivado fácilmente nuestros ataques, y se puso detrás mía y de los miembros del CP que me acompañaban. Timothy había vuelto de entre los escombros, y se preparaba para ayudarnos, cuando una vez más salió volando, gracias a los puños del líder del Cipher Pol 9. Vince me había dicho que Ivanovich tomaba un medicamento, supuso él que se debía que tenía un cuerpo demasiado pequeño y un poder excesivamente grande. Me comentó también que debíamos seguir atacándolo. Le haría caso, así que imbuí mis espadas con Busoushoku Haki, les coloqué veneno, y busqué cortar sus brazos, para evitar que siga usando ese remedio. 

Antes de poder hacer nada, detecté una "voz" extremadamente poderosa. Karl había salido de los escombros, y estaba más fuerte que nunca. Un aura roja cubría su musculoso y enorme cuerpo, de hecho más fuerte que lo normal. Me centré en Ivanovich, por lo que, mirando de vez en cuando a Kurotora, proporcionaba cortes sin parar al Jefe del CP 9. La fuerza que usaba en cada uno de esos cortes con la espada era la suficiente como para amputar los brazos de cualquier ser humano normal, pero para mi desgracia, Ivanovich no era normal. Probaría con esa magnitud de fuerza.

Cortes a los brazos con fuerza suficiente para amputar + Veneno + Haki Armadura nivel 2 [AF] + AF de Kogáto [AMF]


Si mi ataque lograba herir a Ivanovich, me dirigiría hacia donde se encontraba Vince, para sanar las heridas de Timothy. Saqué una aguja e hilo de mis bolsillos, y me dispuse a coser las heridas.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por AlexEmpanadilla el Lun 2 Mar 2015 - 10:27

Ivanovich sonríe de nuevo al ver lo que ha pasado. Va a lanzarse para rematar a 096, pero entonces ve cómo el enorme ifrit se ha elevado en el cielo y trata de lanzarse sobre él a toda velocidad. El pequeño cuerpo del CP se vuelve negro, sus ojos pasan a ser amarillos y su sonrisa se afila. Ahora parece una especie de pequeño demonio negro. Y en ese momento llega Flea a por él, con su espada venenosa. El enorme rankyaku del ifrit, imbuido en llamas, también llega. Y entonces el pequeño CP sonríe y se vuelve inmaterial. Los dos ataques lo atraviesan, aunque el rankyaku de Kogato, de un enorme tamaño, puede llegar a golpear al revolucionario, prendiéndolo en llamas. Ivanovich se mueve, aún en su estado etéreo, a través de Flea, pasando como un fantasma, y una vez en su espalda, da una patada tan veloz que no es visible para el ojo humano, tratando de darle en las vértebras 13 y 14.

Patada a la columna (Hakis a lvl 3) [AID]

En ese momento, el ataque de Karl llega, y el Gorosei pone los ojos en blanco, mientras se lleva las manos al lugar donde el Almirante le ha golpeado. Tras eso, el impacto en la espalda lo lanza contra el suelo a toda velocidad, agrietándolo en varios metros a la redonda. Se incorpora lentamente. Los desgarros de la piel empiezan a cerrarse a toda velocidad. Parece que está cabreado.

- ¿¡Quieres pelear, Quimera!? -se levanta, con la comisura sangrándole ligeramente-. ¡Ven aquí, traidor! Con sus gatling apunta al ex-Almirante y sonríe. Una ráfaga infernal de balas es disparada contra la quimera. Al mismo tiempo, una veintena de drones salen de su espalda, triangulando la posición de todos en ese lugar. Y otros tantos empiezan a disparar láser cortantes contra el Almirante, con una potencia tal que pueden amputar limpiamente miembros.

Malla láser + Descarga gatling [AF]
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Jin Surfer el Lun 2 Mar 2015 - 15:32



Se acabó el pequeño, o eso pensaba al menos aquella bestia cuando vio su ataque impactarle, pero algo había ocurrido. Le había atravesado como si de un fantasma fuese, pero su ataque iba imbuido en haki. El líder del CP9 era toda una caja de sorpresas, la situación se estaba complicando por momentos y el demonio de fuego lo sabía, además su forma de emperador de las llamas no era eterna. La mirada del ser de llamas se fijó en el combate del almirantes unos segundos, lo justo para ver como unos drones salían de la espalda del otro tipo. Eso no le gustaba nada de nada, sin embargo ahora no estaba para esos temas y volvió a su combate. El enorme monstruo volvió a ascender de nuevo, pero esta vez a más altura que antes. Se puso a analizar la pelea de forma seria y con tranquilidad, estaba relajándose poco a poco para poder centrarse mejor en lo sucedido.

Un tipo que se movía a una velocidad impresionante, además de un revolucionario que le estaba ayudando junto al otro agente, al parecer el otro hombre fue a apoyar a Karl. La solución que pensaba el moreno era la de atacar a todos los flancos posibles por si ese chico se movía que no le diera tiempo a maniobrar correctamente. Por el camino iban a caer unos cuantos edificios seguramente pero no había otra opción, el monstruo estiró ambos brazos, el derecho hacia la derecha y el izquierdo hacia la izquierda. Acto seguido se colocó boja abajo y usó el Kamisori combinado con su Insutanto para lanzarse hacia abajo. Por el camino empezó a girar como si de una peonza se tratase, de su boca salió un enorme cañón en llamas. De sus manos también salieron cañonazos y por último de sus pies ya que en esa forma podía lanzar llamas desde cualquier zona del cuerpo.

Bajaba a una velocidad de escándalo lanzando llamaradas a todas las direcciones centrando la de la boca en el pequeño líder del CP9. De esa forma planeaba darle aunque se moviera ya que los cañonazos no paraban de moverse y cambiar de dirección debido a las manos de la bestia que las movía en direcciones al azar sin pensar. Si ese chico tenía mantra podría tal vez fastidiarle de ese modo. Por si fuera poco su cuerpo estaba imbuido en haki y no pensaba pararse hasta estar cerca del suelo y frenarse en este mirando hacia arriba un poco mareado mientras rugía con fuerza tratando de imponerse tras aquel ataque y observando ahora a su alrededor para ver si había resultado.

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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Drako Hyrule el Mar 3 Mar 2015 - 13:39

Pude ver como mi sensei se ponía en pie, con las heridas practicamente curadas, y con un aura rojiza a su alrededor. El ex-Almirante se acercó al Gorosei, y comenzó a atacarle con todo lo que tenía este. No estaba haciendo nada en aquel combate, pero no sería un estorbo. Miré lo que tenía en frente, a Karl luchando contra un tipo muy fuerte, y un enano del CP, que tampoco se quedaba corto. Miré a Karl, y pensé:

-Esa es su batalla, mejor dejarlo a él.- Pensé mientras ahora miraba al pequeño CP.- Enanito, es tu turno.- Me dije mientras me tronaba los dedos.

Comencé a correr algo cojo hacia la zona donde se estaba dando la lucha entre el ifrit, Flea y el CP pequeñín. Una vez estuve bastante cerca, creé dos muñecos vudú, bastantes más grandes que yo, tanto en corpulencia como en altura. Activé mi mantra, y los tres comenzamos a correr a por el chiquitín. Los vudús grandullones corrían por delante mía, y una vez estuviesen lo suficientemente cerca, le intentarían dar de tortas como si no hubiese un mañana. Mientras yo aprovechaba eso, me acercaría e intentaría dañarle con el Impact Rush, intentado penetrarle el pecho, y inyectarle un veneno que lo inmovilizase durante el resto del combate. Todo el ataque iría imbuido en haki armadura, para evitar que si era un usuario lo evitase.

No iba a ser menos que ninguno de mis compañeros, y hasta ahora no lo había demostrado, pues lo único que hice fue ''ayudar'' al cuerpo de Karl. Tras realizar mi ataque, volvería atrás, pero mis muñecos quedarían delante.

Tortas muñequiles + Impact Rush (Haki armadura nvl. 1) [AF]

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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Flea el Miér 4 Mar 2015 - 3:46

El tipo evitó mis espadas y el ataque de Kogáto de una manera extraña: se convirtió en un ser inmaterial. Había que pensar en una estrategia, pues siendo etéreo, no podría atacarnos, pues no atravesaría. Hablando de atravesar, eso fue lo que Ivanovich hizo sobre mi persona. Tuve una extraña sensación, como si mi cuerpo estuviera vacío por dentro. Como si fuera un hombre hecho de agua, agua helada, sin huesos sin músculos, sin órganos, nada. Por suerte era una sensación, pues la médula ósea me daba escalofríos, esa era buena señal. Me había enseñado que nunca había que darle la espalda a un enemigo, así que como ese CP me atravesó, decidí cubrir de Busoushoku Haki toda mi espalda. Por suerte para mí, apuntó aproximadamente al centro de la columna vertebral. Por más que estaba imbuido en Haki, él seguro también, porque esa patada me dolió. Caía en picado como si fuera una bolsa de papas, pero claro, todo era para evitar el ataque que Kogáto había efectuado, que consistía en una enorme onda cortante envuelta en llamas. Habría que hacer un plan. Me acerqué a Kogáto, o al menos al Ifrit en que se había convertido. Traté que Ivanovich no me escuchase.

- ¡Kogáto! - dije al Agente. -. Debes hacer tu ataque más fuerte. Lo... ¡Ugh! - en ese momento me dio una punzada en la espalda. Esa patada de Ivanovich me había aceptado. Proseguí -. Lo más fuerte que puedas. Seguramente se volverá inmaterial, al igual que antes. Por suerte para nosotros, no puede mantener esa forma por un largo tiempo, visto lo reciente, así que cuando deje de ser etéreo vendrá mi ataque más poderoso, pues supongo que esa habilidad toma algún tiempo de recarga. Pediré a Vince que nos ayude también. Dicho esto me dirigí a un escudo electrificado. Desde fuera le hablé al segundo agente. -. ¡Necesito tu ataque más poderoso para acaba con el hombre aquél. Déjame entrar así lo curo, también soy médico. - dicho eso, si me dejaba entrar a su capa sin que me electrocute, ayudaría a curar a Timothy, y si no, me quedaría esperando fuera su respuesta fuera de la cúpula. La curación de, posiblemente, nuestro aliado más fuerte después de Karl, nos daría más ventaja, si combináramos la estrategia que tenía planeada con Kogáto y Vince. Drako también nos ayudaría. No debía atacar esta vez, pues debía esperar a que mi espalda deje de dolerme tanto como lo hacía. Por eso debía concentrarme en mis artes como médico. Saqué un bisturí y un hilo de mi bolsillo, y me dispondría a curar los daños que Timothy tenía en su cuerpo, lógicamente, si Vince me dejaba entrar.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Vagadus Vares el Jue 5 Mar 2015 - 4:27

Las heridas superficiales y leves de Timothy las había atendido, su aura estaba incrementando de manera lenta, pero constante. Suspiraba, sentía la fuerza descomunal de mi ex líder, su aura por un momento se comprimió y los ataques que había recibido lo habían pasado como si fuera el aire, no era un humano, era un demonio en el cuerpo de uno.

La botella que contenía el alcohol se me había acabado, las mangas de mi gabardina las había usado como vendas provisionales, ahora faltaba las heridas internas, en eso llego el compañero cuyo nombre no sé, pero me dijo que necesitaba mi ataque más poderoso y que necesitaba entrar. El problema era que, si salía y daba mi mejor ataque la cúpula se disipaba, dejando descubiertos a Timothy y esta persona, además de que mi ataque más fuerte necesitaba sentir hostilidad directamente hacia mí.

-Muy bien, entra, pero no puedo salir de la cúpula, si lo hago se disipara. Además de que mi técnica necesita hostilidad directa hacia mi persona, por lo que lo más seguro es que venga a atacarnos y ahí aprovechare- le dije, abriendo un agujero demasiado grande para que pudiera entrar; cuando entro cerré el orificio.

-Mi nombre es Nova D. Neo, ¿Cuál es el tuyo?- le pregunte mientras me sentaba en posición de loto, cargando poco a poco mis energías a la guadaña, tenía que estar preparado para lo que sea, ya no podía continuar atendiendo a Timothy, ese era turno de Flea. La cúpula en unos minutos se iba a disipar, por lo que decidí apresurar las cosas, expandí mi aura agresivamente, todos los que estaban en un área de 400 metros lo podrían sentir, una estrategia arriesgada, pero en situaciones desesperadas tenía que haber respuestas desesperadas.

Extension del aura (descripcion grafica):

Nivel 30: El usuario es capaz de extender o contraer su aura, haciendo que las demás personas crean que es un tipo más fuerte o más débil de lo normal.

Aura
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La última carga de la Quimera

Mensaje por Lion L. Kai el Dom 8 Mar 2015 - 8:52


Notó una intensa sacudida de dolor por todo su cuerpo. Aquel poder tenía sus consecuencias. Boqueó, notando una nueva oleada. Lo más preocupante, una molestia constante en su pecho. Su corazón no aguantaría aquel ritmo de trabajo muchos minutos más. Si no desactivaba la técnica o ganaba ya el combate, moriría sin remedio. Gruñó, dispuesto a dar batalla mientras aun le quedase un ápice de energía en el cuerpo. Apretó los puños y comenzó a lanzar veloces ondas de choque que desviaron las balas de la gathling. Observó los drones y los disparos. Esquivó varios, pero uno le dio medio de refilón en la pierna izquierda, arrancándosela de cuajo de rodilla para abajo. Pudo notar como si el mundo fuese a cámara lenta para él cómo primero el láser quemaba su piel, perforaba y incineraba sus músculos, y la carne desgarrándose de golpe por la potencia y velocidad del disparo. Su visión se tiñó de rojo, y el grito de dolor que dio fue desgarrador. Continuó gritando durante un rato, mientras esquivaba los tiros como podía. Sin embargo, fue acumulando heridas de los drones: quemaduras por todos lados, principalmente, y cachos de carne y piel que le iban arrancando al pasar de refilón. Su lamento pasó de uno de dolor a un rugido de rabia gradualmente. Extendió la mano derecha y formó una bola de energía, que lanzó con todas sus fuerzas. La dirigió desde lejos, haciendo que desviase los nuevos disparos y destruyese los drones. Aquello aunque no llegase a eliminarlos a todos, le daría tiempo para recuperarse. Aunque fuesen unos segundos le bastarían.

- Aki... me parece que no voy a poder volver murmuró para sí, volviendo a su forma humana. Estaba bastante pálido - Malditas heridas...

Así sí que no duraría más. Aquel último ataque había sido muy duro. Hacía unos instantes había notado a una de las presencias más poderosas apagarse (lo cual era un alivio), pero aun en el caso de que fuese otro Gorosei, aun quedaban al menos dos vivitos y coleando. Y el cyborg no parecía haber desatado todo su poder. Si quería vencer, necesitaba matarlo antes de que el otro usase todo su potencial contra él y lo matara. Sin embargo, si hacía eso consumiría todas sus energías, y no tendría fuerzas para vencer al que quedaría vivo. Con lo que a menos que su aliado misterioso lo venciera, habría muerto en vano. Sin embargo... la otra opción era esperar y probablemente morir cuando su enemigo desatase sus golpes más devastadores contra él. Hasta aquel momento se había limitado a emplear balas y láseres. ¿Qué ocurriría cuando empezara a emplear aquellos puños (que por el color parecía kairoseki) en combinación con su velocidad? ¿O el cañón que le había visto disparar antes? ¿O algo incluso más potente? No, debía sentenciar ya ese combate. Si moría sin matarlo por ser demasiado conservador habría desperdiciado su gran oportunidad.

- Mantén siempre la iniciativa. Ataca de manera continuada, no dejando un momento de respiro al oponente. Eso hubiera dicho Lao-sensei.

Un gesto de dolor cubrió su rostro. Parecía que aquel sería el día en que al fin se reuniese con su maestro en el otro mundo. Respiró hondo y comenzó a concentrarse para liberar su golpe más poderoso. Pensó sobre cuál debería ser. ¿Una onda de choque de nuevo? No, las estaba sobreexplotando. Necesitaba algo que supiera con certeza que fuese a impactar, además de ser inesperado. Necesitaba una técnica que nunca había usado aun. Su gran final. Esbozó una mueca irónica. Aki se había criado en un circo, en una función constante, y en su combate/cita había hecho una mención a aquello como una actuación. "Si esto es una función, este será mi momento culmen. El clímax con el que cerraré el último acto y daré por concluida mi carrera. Con la diferencia de que no habrá jubilación, años de descanso junto a mi amada o nietos a los que ver crecer con orgullo. No... este es el final para mi. Maldita sea... soy demasiado joven. Hace poco más de una década y un lustro aun jugaba a los piratas, y ahora, mi vida llega a su fin. ¿Ha merecido esto la pena? Una vida de sufrimientos, lucha constante, pérdidas... ¿Era esto lo que quería?" Una nueva presencia irrumpió en las cercanías. Y era realmente poderosa... y amenazante. Portaba varias espadas consigo, entre ellas la Kokuto Yoru. Muy pocas presencias se acercaban al nivel de poder de esta, y dado que tampoco había oído hablar de un guerrero de su descripción, supuso que sería otro Gorosei. Desde luego, no mantuvo una actitud hostil hacia el cyborg, lo que ya le daba a entender que como poco eran aliados. Frunció el ceño y sacó el den den mushi, poniéndose en contacto con los TK-1 restantes.

- Es la hora. Atacad al cyborg y al espadachín que está junto a él, los que están peleando conmigo. Con que me deis un rato corto me llegará. Y emplead vuestra máxima potencia, pero tratad de aguantar lo máximo posible. El enemigo os supera ampliamente en fuerza.

[Última carga de los New Pacifistas]


Sus clones hicieron aparición, volando furiosamente en torno a los dos Goroseis. Descargaron todo su arsenal sobre ellos, láseres, misiles, y cuanto podían hacer. Mientras, el mutilado Kurotora tensó sus músculos y respiró hondo. Si quería liberar el máximo poder de su Octavo Camino, debía aceptar su inminente muerte y estar en paz consigo mismo. Y además, era el momento. Tenía a los que probablemente eran los últimos supervivientes del Gorosei. "Renuncié a huir. Mi última oportunidad de escapar y llevar una vida clandestina junto a Aki se acabó hace rato. No voy a hacer que mi elección haya sido en vano: si voy a morir, se vendrán a la tumba conmigo." Antes se había hecho una pregunta a sí mismo. ¿De verdad había valido la pena llevar aquella vida? ¿Tirar por la borda toda su juventud? Hizo balance y rememoró su historia. Había vivido una infancia feliz, con sus más y sus menos. Sus padres, si bien renegaron de él cuando decidió abandonar su hogar egoístamente para ir a navegar, le habían dado una buena educación y lo habían cuidado con amor y cariño. Lamentaba no haber vuelto a su casa para hacer las paces con ellos... pero ya era tarde. tras eso, había pasado la adolescencia soñando con ser pirata y entrenando con Jeremy. Aprendiendo a controlar su akuma y preparándose para sus viajes. Después él y Rino habían partido a surcar el East Blue. Aquellos habían sido años felices, los mejores de su vida... y entonces llegó el infortunio. Rino murió asesinado por el secuaz de aquel tenryuubito. Fue entonces cuando consagró su vida a la venganza y a combatir al Gobierno. Aquello fue seguido de cuatro largos años de adiestramiento de combate en la Isla del Sokudan, donde se convirtió en monje. No habían sido malos años, tampoco. El sufrimiento del duro adiestramiento se había vito compensado con la satisfacción de triunfar en todas sus metas. Tras eso, llegaron sus años en la Marina. Había tanto luz como oscuridad en aquellos recuerdos. En aquella última y larga etapa se concentraban sus peores recuerdos y los momentos más bajos de su historia, pero también los dos grandes amores de su vida. Sus mayores fracasos y sus mayores triunfos. Sus glorias y sus fantasmas. "No... desde luego, no ha sido una mala vida. He cometido errores, como todo mortal, pero me he divertido. He sufrido más que muchos, pero he amado y sentido con más intensidad que la mayoría. He vivido como he querido, siempre al límite y no he tenido ni un instante para aburrirme. Una vida corta e intensa. Y ahora, a mi muerte, dejo un hijo y todo un legado y una historia que probablemente trascenderá las eras. Rino... nos veremos en un rato, amigo. Emily, hace tiempo dije que debía olvidarte para poder seguir viviendo. Creo que ahora podremos vernos de nuevo al fin. Garoon, prepárate porque allá voy. Y maestro... ahora podré pedirte perdón al fin. A todos los demás... gracias por todo. Al final, ha sido una buena vida." Pensó en Krauser. Sentía mucho abandonarlo tan pronto y de aquella manera. Habían sido buenos amigos, prácticamente como hermanos. Sin embargo, su relación casi se había limitado a poco más que la Marina. Habían tenido poco tiempo para disfrutar de su amistad sin más y beber cerveza juntos. Pero lo había pasado bien con él. Sacó el den den mushi y marcó su número.

- Adiós, hermano. No lamentes mucho mi muerte... volveremos a vernos en el otro mundo. Muero feliz y cumpliendo mi sueño... así que no dejes que esto te afecte. Hasta siempre, Almirante.


Colgó sin esperar a que respondiera. Respiró hondo y se concentró. Su cuerpo comenzó a brillar con intensidad creciente, pasando a ser una pequeña estrella cuya luz alcanzaba a toda la ciudad. La intensidad de su poder aumentó brutalmente, superando todos sus límites. Su corazón iba tan rápido que le dolía, y le daba la sensación de que en cualquier momento estallaría de la presión. Pero aguantó. Aquel era su momento.

- ¡HOMBRES LIBRES! ¡Este es mi último día junto a vosotros! ¡Luchad por vuestros sueños y proteged a vuestros seres queridos! ¡Nunca dejéis de soñar! ¡ESTA ES LA HORA! ¡EL FIN DE LA GUERRA HA LLEGADO! - la potencia de su voz fue tal que se hizo perfectamente audible en buena parte de la ciudad. [Manual Draven]

Su grito no fue lo único que brotó de él. Todo su poder y su fuerza de voluntad se desataron de golpe, en una poderosa explosión de haki del rey, concentrada en Ivanovich y sus enemigos. El brillo del luchador se hizo más intenso, y entonces, preparó su golpe. A su máxima velocidad se lanzaría contra el suelo entre los dos Goroseis y lo golpearía, ejecutando un Apocalypse Hammer concentrado en la zona inmediatamente cercana a los Goroseis. Aquel golpe tenía potencia para barrer Mariejoa del mapa; pero no quería matar a todo el mundo. En su lugar, concentraría todo aquel inmenso potencial destructivo en un área de alrededor de una decena de metros de radio, procurando no golpear a los que peleaban con Ivanovich... o eso esperaba. Aquel ataque sería tan potente que sería capaz de pulverizar incluso superhombres como aquellos. Un ataque capaz de barrer islas... concentrado en un espacio reducido. Absolutamente letal. Y a la velocidad que atacaría sería inesquivable. Sin embargo, el punto débil de su técnica era que la explosión no alcanzaba la zona inmediata a él (consistía en una explosión de energía hacia el cielo desde el subsuelo, en forma de columna de energía). Eliminaría esa restricción. El golpe le daría a él también, matándolo en el proceso. Pero evitaría la posibilidad de que sobreviviesen por pegarse a su lado, y él de todos modos ya estaba en proceso de morir.

- ¡ES EL FINAL! ¡APOCALYPSE HAMMER!


Un destello amarillo descendió desde las alturas hasta el suelo, y a continuación apareció una gigantesca columna amarilla de luz que llegaba hasta los cielos, mientras toda la ciudad comenzaba a temblar, sacudida por un poderoso terremoto. Grandes grietas aparecieron. Todo eso ocurrió en un instante, pero Karl lo vivió más lento. Su Octavo Camino había potenciado todas sus capacidades por encima de lo racionalmente posible, y en aquel momento de máximo poder, había visto todo suceder a cámara lenta. Tuvo tiempo de arrepentirse y recuperar la esperanza y las ganas varias veces mientras descendía. A pesar del vértigo por la veloz caída, no se frenó ni por un instante. Ni un poco. Podía escuchar los latidos de su corazón. Eran los último ya... "Kaín, nos veremos en el infierno. Más te vale hacerte fuerte, porque te esperaré con todo lo que tengo. Al fin y al cabo... aun tenemos un combate por desempatar." Esbozó una mueca extraña para sí. ¿Sus última palabras y pensaba en una de las personas que habían desertado en su momento de mayor necesidad? En fin, qué le iba a hacer. Kaín era uno de los motivos por lo que todo aquello había ocurrido. Y gracias a aquello, cumpliría su sueño. Ansié fama, fortuna y el fin del Gobierno. Tras esto alcanzaré más fama de la que pudiera pedir. Fui además uno de los hombres más ricos del mundo. Y esto marcará el fin de mi venganza y del Gobierno. He cumplido mis sueños." Su cuerpo iba totalmente envuelto en haki armadura, dándole un aspecto extraño. Era como un meteoro negro envuelto en llamas amarillas. Alcanzó tal velocidad que comenzaron a aparecer llamas en torno a él por el rozamiento. El suelo se acercó con rapidez. Contuvo las ganas de cerrar los ojos, y entonces, su puño impactó.

La caída del Relámpago: La Última Voluntad de Karl. Apocalypse Hammer [Hakis armadura y mantra nvl. 3] [AS]

Mientras la explosión de energía lo lanzaba por los aire su cuerpo, totalmente destrozado y con la mayoría de huesos prácticamente pulverizados, se comenzó a carbonizar por la intensidad de la energía y la velocidad, cuarenta y ocho veces superior a la velocidad del sonido. Y sin embargo, una última sonrisa asomó a su rostro antes de ser quemado por completo. Su ojo cyborg se apagó, con un último destello y un pantallazo azul. Se elevó por los aires, mientras comenzaba a perder sensibilidad por todo el cuerpo y su conciencia se apagaba. "Adiós a todos... lo siento."
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por AlexEmpanadilla el Dom 8 Mar 2015 - 14:39

Ivanovich sonríe ante los ataques, y decide poner fin al combate. Su cuerpo desaparece con un estallido, al romper varias veces la velocidad del sonido, y reaparece en el torso de Kogato. Las llamas le queman parte del traje, pero el diminuto hombrecillo lanza un total de 100.000 shigan en un solo segundo, armado con un diminuto alfiler de kairoseki puro en su mano. Es su ataque maestro, y dado el tamaño del ifrit y la velocidad del hombrecillo, es prácticamente imposible fallar. Además, si logra golpear con el alfiler, la pureza del material debilitará al usuario. Tras hundirlo en su piel, quebrará la aguja para que un poco del material quede dentro del cuerpo de Kogato. Eso hará que no pueda pelear más. Tras eso, desaparece y aparece al lado de Drako, realizando el mismo ataque, pero a una potencia algo menor, debido al desgaste. Esta vez solo hará 50.000 shigan en un segundo, con los restos del alfiler, y aplicará la misma estrategia. Por último, volará hacia el lugar donde está Timothy para rematarlo con un  shigan en la cabeza. En cuanto necesite entrar en el aura de electricidad se hará intangible, y a continuación hundirá su dedo repetidas veces hasta asegurarse de haberlo matado.

100k Shigan + 50k Shigan (Alfiler de kairoseki 100%)(Hakis al 3)[AB]

Mientras tanto, el hombre de las alas observa con seriedad a Karl, mientras el Almirante parece caer medio muerto por los ataques de los láseres.

- No has combatido mal, Kurotora... -hace un saludo al recién llegado, que lleva con él la legendaria Kokuto Yoru-. Gerardo... no viene mal una ayuda por esta parte, este hombre no se deja matar.
- Tempesta... -responde al saludo el espadachín con el gesto ensombrecido, mientras coloca la Kokuto Yoru frente a él, preparado para combatir-. Ikazu ha muerto...
- ¿Quién lo ha matado? -pregunta el hombre de las alas metálicas. Tras unos segundos, masculla algo entre dientes-. Ese traidor... -las venas de la sien se le hinchan con el enfado. Parece mucho más peligroso ahora. Su cuerpo empieza a despedir vapor mientras sus circuitos empiezan a funcionar a toda velocidad.

El aura de haki rey llega hasta ellos, pero la contrarrestan con un aura igualmente potente. Sin embargo, el líder del CP9 no logra resistir esa presencia y tras un par de segundos cae al suelo, echando espuma por la boca y con los ojos en blanco.

En ese momento, los cyborgs TK-1 que quedan vivos empiezan a descargar todo su arsenal contra los dos hombres. Tempesta flexiona las piernas levemente mientras se lanza contra los clones de Karl, destrozando sus cuerpos con una facilidad asombrosa. Cinco, diez, quince, veinte... los clones caen como moscas ante el ataque del furioso hombre, que grita de forma inhumana, pareciéndose más a un animal que a un humano.

- ¡Morid escor...! -su voz se quiebra, y de pronto se lleva las manos al pecho. Sus ojos se quedan en blanco y cae al suelo en picado, como un peso muerto, justo al lado de su compañero. Su presencia se apaga lentamente.

En ese momento, el ex-Almirante Karl se eleva. Gerardo lo mira con una mueca, mientras lanza cientos de ondas cortantes en un instante contra el hombre que se lanza sobre él. Las potentes ondas le cortan parte del brazo. Tras eso, hunde la espada en el suelo, justo sobre la sombra del hombre. Gracias a su poder, puede dañar a Karl golpeando su sombra, con lo que el corazón del marine, ya de por sí bajo presión, es atravesado por una fuerza invisible. Pero esto no detiene su caída. Como último acto reflejo, el hombre trata de desenvainar su espada de vacío, interponiéndola en el ataque. Pero no es lo suficientemente rápido. La espadase quiebra, absorbiendo parte del daño, pero el ataque es tan bestial que el hombre sale despedido, y sus armas también, en todas direcciones.

- Gah... -el hombre escupe sangre mientras sus ojos se abren de forma exagerada, y alcanza una altura de varios cientos de metros. Su aura se desvanece al mismo tiempo que la de Meteorito Karl.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Flea el Dom 8 Mar 2015 - 18:43

Ivanovich se movía increíblemente rápido. Una lástima no haber podido defender ni a Kogáto ni a Drako. Tampoco habría defendido a Timothy. No hubiese llegado, por más cerca que estuviera. El líder del CP9 cayó desmayado de repente, echando saliva, como convulsionando. ¿Estaba enfermo acaso? ¿O se trataba del famoso Haoshoku Haki del que Tony-San me había hablado? Y en todo caso, ¿Habría sido Karl el que ejecutó el Haoshoku Haki? Pensé, como a nosotros no nos afectó, dudo que fuera otro. Como meta me propuse entrenar ese legendario Haki. Si no, no tendría nada que hacer en una futura batalla con Karl. Tan sólo lo activaba y me desmayaba. Había probado cómo el Haki repelía a otro Haki, de hecho mi cicatriz en el cachete es una prueba de ello. Una nueva voz intensamente potente llegó, para que luego una desapareciera. Posiblemente haya sido el Gorosei, aunque había llegado otro, no sé, era todo muy complicado. Básicamente había dos miembros del Gorosei, Karl, y un hombre misterioso. Pedí a Neo (o así se había presentado) a salir de la cápsula electrificada, que se notaba con la vista que era cada vez menos potente.

Me disfracé de Axl Balzary: me puse el traje negro, y el guardapolvo blanco sin mangas. Me ericé el pelo completamente, y me coloqué el parche blanco que usaba antes. Saqué a Rhino, pero no la transformé. Inserté la punta de la katana en el cuello de Ivanovich [AID], riendo de muy mala manera. "Ya no eres inmaterial, ¿eh?" decía para mis adentros. Sí, había sido innecesario disfrazarme, pues todo el mundo sabría quién era, o al menos los presentes. El tema era que yo, bajo ese traje, no me sentía yo mismo, me sentía como Axl Balzary, y allí sí que era ateo, no creía en nada, y podría matar sin piedad a cualquiera, como incumplir los Diez Mandamientos.

Allí fue cuando noté que tres presencias desaparecían, incluyendo la de Karl. Corrí hacia allí, pero no se encontraban ni el segundo Gorosei ni el Almirante. Volví a mi aspecto original, y busque al hombre que seguía vivo. Las lágrimas ocupaban mis ojos. Abría la boca para preguntarle "¿Quién eres?" pero la angustia no me lo permitió, por lo que opté a ahogar un grito. Las explosiones habían cesado, posiblemente Karl había muerto allí junto al Gorosei que no era el cyborg, pues ese había muerto segundos antes, posiblemente a manos del tipo que estaba enfrente mío. No pude hacer más que juntar sus cenizas en la bolsa donde guardaba mis elementos médicos, los cuales tiré al piso con una furia incontenible. Le había dicho que no muriera, y el va y se va al más allá. No podría tener una batalla con él, no al menos en el mundo de los vivos, y eso me chocaba mucho. Guardé los restos de Quimera en dicha bolsa, la até para que nada se pierda, y la alojé en uno de mis bolsillos. No sabía qué sentir. Furia porque murió, tristeza por lo mismo, felicidad porque mató a tres miembros del Gorosei y porque había dejado a la Marine, por decirlo de una manera, en la mierda. Miré la bolsa con las cenizas.

- Nos veremos en el cielo entonces, Karl. Un gusto haberte conocido. - dije. Llevaría sus restos a su ciudad natal, para allí hacer un funeral despidiendo a nuestro héroe, pero no era el momento. Era el momento de terminar lo que él había empezado. Si él derrotó a más de la mitad del Gorosei, habría que finalizar la guerra. Le ofrecí mi mano al misterioso hombre. Sabía su nombre, pues mi ojo me lo permitía, pero no sabía de quién se trataba. Simulé que no sabía nada. - ¿Quién es usted? Yo soy Flea. Por lo visto anteriormente, veo que somos aliados. - pregunté, apretando los dientes.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Vagadus Vares el Dom 8 Mar 2015 - 20:52

Las auras caían una a una, esta batalla se había acabado. Karl, en sus últimos momentos de vida destruyo a dos agentes del Gorosei, que impresionante forma de morir. Además activo su haki de conquistador y desmayo al líder del CP9, un monstruo diría yo, tal y como lo hizo Shirohige tiempo antes, en las historias relatadas de la gran batalla de Marineford.

Tal y me lo pidió el tipo levante la barrera, de todas maneras ya llego a su límite. Timothy por ahora se encontraba muerto después del ataque de Timothy, y no pude hacer nada por la velocidad que tenia. Camine hacia el líder del CP9, el cual había recibido una herida den la garganta, pero eso no era suficiente, tenía el presentimiento de que seguiría vivo.

-La muerte es solamente una fase, nos vemos en la otra vida- le dije y utilice la energía control en mi guadaña que la tenía amarrada a mi mano con una venda. Esta se levantó como si un fantasma la hubiera levantado, además de eso lo llene de energía cortante y me dispuse a cercenar el cuerpo demoníaco del líder, el hombre no podía hacer nada, estaba completamente desmayado por el ataque de Karl, así que le era imposible reaccionar ante aquella masacre. [AF]

Piernas, brazos y cabeza fueron separadas del torso, agarre su cabeza del cabello y la clave en la punta de mi lanza/guadaña en una señal de victoria, ya habíamos ganado, ahora faltaba atender a mi compañero y al otro hombre quienes recibieron un ataque del pequeñín, tal vez estaban malheridos, sus heridas debían de ser atendidas inmediatamente, la guerra aun no había terminado o eso pensaba.

-Flea, mucho gusto en conocerte- le dije dando un apretón de manos, -No trate de simular, al parecer ya sabe quién soy, mi fruta me permite eso- le dije, su aura no mentía, se movía en un patrón extraño al momento de que mentía. –debemos de hacerle un funeral a Karl después de la guerra, a juzgar por su ataque la destrucción de su cuerpo y la de los otros dos fue extremo, tal vez si lo recuperamos tendríamos oportunidad, pero para eso se necesitaría ingenieros en biotecnología y mecánicos. Algo que mis conocimientos están limitados- le mencione, soltándole la mano, camine hacia mi compañero y me dispuse a tratarlo, aun no terminaba la guerra.


Última edición por Vagadus Vares el Dom 8 Mar 2015 - 22:41, editado 1 vez
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Drako Hyrule el Dom 8 Mar 2015 - 21:44

El pequeñín esquivó nuestros ataques con una velocidad increible. Se dirigió a por mi compañero, con malas intenciones. Mientras, Karl... ¡Había acabado con los otros dos! Era una bestia, pero... según mi mantra...

-Sensei...- Dije en voz baja mientras abría los ojos de sopetón.- No... no puedes morir ahora...

Comencé a correr a intentar socorrerlo, pero el CP, tras su ataque a mi compañero se lanzó a por mí, lánzandome una gran cantidad de Shigan muy seguidos. Me dio en la carrera con varios de ellos, perforándome el costado derecho por muchas zonas. Este hecho me hizo caer rodando al suelo, aunque para mi suerte aún mantenía la capucha encima de la cabeza. Me estremecí de dolor, quedando agazapado en el suelo. De repente, cuando ya creía que iba a ser mi final, algo hizo caer al pequeñín al suelo. Me puse en pie con mucho esfuerzo, y caminando con la cabeza cabizbaja, y cojeando me acerqué al lugar donde estaba Karl. Vi como Flea se acercaba y metía sus restos en una pequeña bolsa.

-Flea, cuida de mi sensei..- Dije antes de retorcerme de dolor.- Cuidate Karl, donde quiera que estes ahora, buena suerte sensei.- Dije mientras acercaba la mano a la bolsa

Vi que había un pequeño botiquín tirado frente a un edificio. Supuse que sería de alguno de los dos médicos, por lo que fui a recogerlo para intentar vendarme las decenas sino cientos de agujeros que tenía en el costado. Notaba como tenía una costilla rota, molestándome costantemente en la respiración. Me acercaba como podía, cojeando, pero mientras ocurría eso, podía notar como se me nublaba la vista y comenzaba a marearme. Me encontraba a unos escasos metros del botiquín, cuando pude notar que no podía seguir caminando. Me puse de rodillas, y con mucha suerte no caería insconsciente. Si alguien no paraba aquella hemorragia, probablemente muriese.
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Re: Las Alas y el Duende Negro contra los sublevados

Mensaje por Jin Surfer el Lun 9 Mar 2015 - 22:52

La bestia no pudo quemar a aquel tipo, se movía a una velocidad demasiado alta para ser cierto. El monstruo rugía en el suelo algo mareado mientras trataba de mirar a su alrededor, pero de repente aquel enano apareció frente a sus ojos. Trató de lanzarse hacia atrás pero la velocidad de aquel tipo era impresionante, empezó a sentir por todo su torso un dolor intenso, gruñó furioso a punto de abrir la boca para intentar comérselo. Pero entonces sintió como la debilidad le invadía haciendo que sus ojos se entrecerraran, en aquel único segundo sintió como su cuerpo volvía a la forma humana cayendo al suelo. Le dolía a horrores y se hallaba jadeando mientras su pecho estaba lleno de sangre, después observó como el enano se desmayaba y caía debido a los otros luchadores, Kogáto solo pudo sonreír de lado.

- Grr…a-aah…ayudadme capullos.

Dijo mientras sonreía, estaba contento después de haber completado aquella batalla contra el líder del CP9. Además aquel almirante se había ganado su respeto, había muerto eliminando a aquellos cabrones, eso si que era impresionante.
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