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Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

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Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Simo el Dom 24 Mayo 2015 - 0:36

Y aquí me encontraba de nuevo, en esta fantástica isla que solía frecuentar durante mi viaje en solitario y que me abasteció en abundancia el gaznate. Decidí ser el único en bajar del barco, puesto que los demás se encontraban haciendo sus cosas. Me pedí ser el encargado de organizar y realizar los recados para abastecer la despensa del navío, y de paso visitar de nuevo este lugar… Pero… Espera un momento… ¿Por qué leches estaba todo medio destruido? Me rasqué la cabeza algo confuso, era como si una batalla campal lo hubiera desolado todo, y no recordaba haber leído nada en los periódicos, y eso que sobornaba al ave mensajero con pescado. Pero todo parecía que todo volvería a la normalidad pronto, lo estaban reconstruyendo. Con unos pantalones negros, a juego con mis botas, iba por las calles –o lo que quedaban de ellas– recubierto por una enorme capa con capucha que cubría mi rostro, mis katanas, y mi camiseta negra. La última vez que casi me reconocían en esta isla estuve a punto de meterme en un lío relacionado con nobles mundiales y viejos rivales de cabellos esmeralda. Más valía prevenir que curar, pues tan sólo vine aquí a por algunas cosas que comprar.
El sol daba flojo, al parecer no llegaba mucho calor y eso, junto a la buena brisa que llegaba desde el mar al interior del pueblo, era de agradecer. Me hubiera gustado tener una varita para hacer el tonto un rato como director de orquesta, porque seriamente, había mucho jaleo con las máquinas y los trabajadores realizando su labor, si Sad estuviera aquí al menos les enseñaría a estar en armonía y recrear una bonita melodía. No era el caso y yo no tenía mucha gana de preguntar a la gente qué pasaba, mas por suerte, un niño me lo diría. “¡Extra, Extra! ¡Jaya tiene un nuevo Gobernador!” gritaba un muchachito, como a la antigua, repartiendo folletos. ¿Qué diantres? ¿A quién le podría interesar ser gobernador de la ciudad del caos? Aunque la verdad, a mi no me importaría del todo. El papel no era lo mejor del mundo, raspaba y no era perfecto para grabar dibujos, pues la única foto que había no era la mejor. El titular ya me lo decía todo “Disculpen las molestias, el papel que teníamos fue destruido”, y creo que aquello era lo único que consiguieron escribir. Bueno, no estaba mal tener un rompecabezas de vez en cuando: El niño hacía de pregonero, la empresa se disculpaba y añadía la imagen de un hombre de larga cabellera oscura que seguramente fuese el nuevo gobernador. Sin embargo tampoco se le podría apreciar con total hermosura, el papel lo impedía.

En fin, mejor será dejarse de tonterías y ponerse al lío, si quería enterarme de algo debería de ir a la taberna de siempre. Sorprendentemente había gente por las calles y bastante alegre, tal vez sea por el hecho de ser un periodo diurno con menos malechores que de costumbre. Las tiendas ahora debían estar en carpas pues los edificios dormían sobre el piso y la gente debía gritar para entenderse y escucharse bien. Esto era un total alboroto. Pero era un alboroto placentero.
Otra sorpresa más para mi lista, la taberna se encontraba medio destruida, aunque ya estaban en proceso de reconstrucción, aunque no veía a mi colega el barman por ningún lado. Yo pensaba que en ese caso sería el capataz de la obra, a fin de cuentas, es su taberna.
Pues nada, debería de buscar otro lugar donde informarme de lo sucedido, puesto que me empezaba a picar la curiosidad. Y tal vez mi curiosidad sea incluso mayor a la de la gente que me miraba, confundidos o incluso temerosos. ¿Hey, qué pasa, no todos los que van encapuchados con la intención de no ser reconocidos ni querer llamar la atención son malos, sabéis?
Meh. Veamos cómo se me sorprende el día.
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Dark E. Satou el Lun 11 Ene 2016 - 0:27

Otra mañana más en su hermosa mansión. Mansión que permanecía impecable a comparación de la ciudad, ruinosa y decrépita. ¿Pero eso qué más daba? La mansión, era un regalo de los habitantes. Adoraban al antiguo señor de la caza, al ídolo de la población y el objeto de elogio de todas las mujeres. Cosa la cual no podía disfrutar ni haría, ya que se había casado con Kazumi y esperaba un hijo de la joven pelimorada. Abrió los ojos lentamente y observó el techo, con un estampado azulado y nubes dibujadas en él. Su pareja tenía un gusto extraño para la decoración, pero a pesar de ser extravagante, ver el cielo -o a su cielo personal- cada vez que despertaba era un placer celestial. Acostó la mano para palpar el hombro de su amada pero lo único que llegó a tocar, fue una nota de color amarilla y pequeña, escrita con una caligrafía y dedicación impresionante.

"Lo siento Dark, me han vuelto a llamar de la armada revolucionaria. Sé que no te gusta que haga misiones estando embarazada, pero es para temas de papeleo y planificación. Volveré dentro de unos días.
Te ama, Kazumi Reika.
"

Alivió la pequeña tensión que recorrió cada célula de su cuerpo en cuestión de instantes. Suspiró y se levantó de la cama quitándose las sábanas de encima para después dirigirse hacia el tocador y coger unos bollos que le había dejado al lado de una taza blanca con remaches dorados llena de café.

-Dios mío, como me mima- Exclamó sonriendo de forma estúpida.

Tras el desayuno y una buena ducha algo le alarmó: una presencia había llegado a la isla, una que era mucho más fuerte que la de los habitantes mediocres que la habitaban. Se secó el pelo y lo echó hacia atrás, dejándolo en una coleta alta a la mitad de la cabeza. No era excesivamente poblada, pero era algo que le permitía ir más cómodo en general. Suspiró de forma pesada y comenzó a vestirse, empezando por una camisa de tirantes negra que dejaba ver sin escrúpulos el brazo izquierdo dracónico que poseía. Prosiguió colocándose los boxers para después lucir unos pantalones blancos que conjuntaban con unas botas de cuero negras a la altura de la rodilla. Ató su cinturón alrededor del torso y agarró las dos Saijo, Haruno Ro y Extorquendo Mundi. Comprobó si le faltaba algo y tras ver que estaba listo para partir, saltó por la ventana del dormitorio.

Vale, ahora tengo que ver si saco a patadas al sujeto en cuestión o le ofrezco que entre a Jaya amigablemente. No lograba parar de pensar mientras se dirigía hacia la fuente, que según lo que podía comprobar con su gran nivel de mantra, buscaba algo o a alguien. Esa curiosidad podía desencadenar en sucesos que no quería para Jaya, y tenía que prevenirla o darle la bienvenida a tiempo. Si no, ¿para qué era el rey de Jaya? Fue saludando a toda la gente que pudo por el camino hasta llegar a un encapuchado que parecía tener excelente forma física según lo que dejaba mostrar la capa en cada arruga que se moldeaba al cuerpo.

-Bienvenido a Jaya. Soy Dark Evans Satou, antiguo señor de la caza, vice-almirante y el liberador de Jaya del yugo de los piratas.

Según había captado, era más débil que él, pero liberó una onda de Haoshoku para asegurarse del todo. El movimiento de mano fue sutil pero no la oleada de viento que surgió al desencadenar su poder. Ahora veamos qué le depara. Acabó murmurando, mientras se cruzaba de brazos, fruncía el ceño y observaba atentamente al encapuchado de frente.
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Xiba Jundo el Mar 12 Ene 2016 - 13:46

¿Qué hacía aquí? Ya ni me acordaba. No, no es broma, te lo digo en serio, no me acuerdo. Recuerdo que quise venir a la isla de Jaya por alguna razón, sin embargo ya no necesitaba nada de esta… Em… ¿desastrosa isla? Estaba hecha un asco. ¿Estaba así ya cuando había llegado o sucedió algo mientras dormí? Porque sí, me quedé dormido, otra vez, subido a un árbol. Sí. En fin, era todo un caso. Me había dejado mal la espalda, no había descansado en una buena posición, y por ello me costó un tanto poder bajar de la rama.
Pero dejémonos de tonterías. Me encontraba en la isla de Jaya, o al menos en lo que quedaba de ella. Mi posición exacta se situaba cerca de la costa y la zona de descanso de los marineros que decidían desembarcar para estirar las piernas. Hacía un buen día, el sol iluminaba el camino de las personas residentes de este lugar, pero sin asfixiarles con un sofocante calor, se estaba a gusto. La verdad es que ahora no me extrañaba tanto el haberme quedado dormido.

Miré hacia el puerto, para poder observar el mar que se extendía hacia el horizonte. ¿Cómo había venido? La verdad es que K debería de estar cerca con nuestra nave, porque no recuerdo haberme separado de él. Me tocaría buscarle para irme, ya nada me sujetaba a esta isla, o no me acordaba de ello. En verdad, si no me acordaba es porque no debería de ser importante. Así pues con un pie empezando el camino, y el contrario siguiéndole comencé a andar. Pero algo consiguió captar mi atención a último momento.
Pude observar un barco que me sonaba familiar, con las velas negras, rotas… ¡Eh! Tan sólo conocía un barco tan viejo y con velas negras rotas. ¿Acaso ese estaba en la isla? Menudo atrevimiento el de haberse dejado el barco tan a la vista. Aunque, pensándolo bien podía pasar desapercibido entre tanta destrucción.

Vale, ya tenía dos razones para quedarme un rato en la isla. Encontrar a ese pelirrojo y saber qué había pasado en la isla, mi curiosidad me puede. Así pues me di media vuelta y me dirigí al epicentro del lugar de relaciones. Siempre pasaban cosas interesantes ahí, y además hay una buena taberna. Y conociendo al pelirrojo, debería de estar ahí tomando algo, si es que quedaba algo del establecimiento, claro.
A medida que continuaba mi camino se me encogía el cuerpo. Soy consciente de que no estuve, pero parecía ser que la batalla de Loguetown hubiese trasladado parte de su destrucción a este lugar. Ne daban pena los habitantes, luchando con sudor y algo de sangre por poder tener un techo en el que dormir en la noche, gente que intenta luchar por mantener sus negocios… Al menos de ese momento a un tiempo la isla volvería a ser lo que antes.
También me di cuenta de algo bastante raro… No había ningún tipo raro… No sabría explicarlo. Lo usual en esta isla era que hubiera gente de toda clase, sobre todo criminales con malas pintas. Mas todo lo que mis ojos lo único que captaban era a habitantes normales que deben de vivir en estas tierras, ningún forastero. Tal vez ya no interese mucho tomar este lugar como el de paso en estos momentos, pero se me seguía haciendo raro.

“¡Extra, extra! ¡Jaya tiene nuevo Rey!”. Oh, menuda sorpresa. Lo que un muchacho pregonaba me hacía pensar que algunas cosas podrían estar relacionadas con otras. Una guerra civil tal vez… Un golpe de estado… Quién sabe, tal vez el hecho de que hubiera un nuevo rey tenga que ver con tanto desastre.
Finalmente llegué a la taberna que ya hube mencionado antes, sin embargo, estaba, como supuse, medianamente destruida. –Menudo chasco, quería algo de leche. –Murmuré para mi. Alcé la vista y miré al cielo. Bostecé. Tenía sueño. Total, que continué la caminata al frente. Y ahí le vi. Pantalones negros, botas a juego, encapuchado hasta los dientes. No había otro idiota como él. Sonreí maléficamente, y sin pensármelo dos veces, cogí aire. –¡Draaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaake!
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Simo el Mar 12 Ene 2016 - 14:12

Cuando ya no esperaba nada, algo apareció. No lo había sentido antes, era extraño. Yo me encontraba poco más cerca de la taberna que había dejado de lado, cuando un sujeto se me acercó. Venía directamente hacia mi persona, como si supiese de antemano lo que buscaba, lo que quería de mi, ¿podría ser posible que me hubiese reconocido? Me parecía muy complicado, difícil, o imposible a menos que ya nos conociésemos de antes. Pero no, no conocía a ese hombre. Era un hombre de cabellera oscura, parecía tener buena complexión que se dejaba ver por una camiseta escueta de mangas de color oscuro. Me llamó la atención su brazo izquierdo, parecía que estuviera podrido, aunque me daba la sensación de que se trataba de algún implante robótico, pues a menos que fuera esa idea, tener una herida así debiere de ser doloroso y ya me decía mucho de la persona. No había mucho más que decir de él, salvo que me daba la sensación de que conocía el arte de la espada, o como poco presumía de tener dos espadas. Y caí, recordé aquella imagen del pequeño muchacho anunciando al nuevo rey del lugar, y tenía características faciales similares.
Bueno, al menos tendría el placer de conocer a alguien de “la realeza”, dado que no había variado su rumbo, manteniendo una mirada fija en mi.

Al llegar a mi altura, lo único que hizo fue, presentarse. Se me puso la piel de gallina, esto no podía pasarme a mi. Ya había oído hablar de él. Un hombre que nació de la nada para ir dando caza a criminales de todo el mundo, hasta alzarse como el mejor cazador del momento. Para colmó luego decidió contribuir con la marina. Lo que no me constaba es que se encontraba con una posición tan alta como la de Vice-Almirante. Tenía algo de temor, no me gustaría para nada tener que comenzar en estos momentos una pelea. Sin embargo yo había “desaparecido” del mapa antes de que él comenzase su caza, con suerte y con mis cambios físicos no me reconocería. También comentó algo en lo que no había caído. No había malhechores en la isla. Dijo que había liberado a la isla del mal criminal… Supongo que era algo de suponer con tanta destrucción en cada lugar al que diriges la dirección de tus ojos. Aquí no había gente muy fuerte, pero igualmente era un buen record el liberar a una isla entera. Ahora entendía mejor las miradas de los habitantes, ver a alguien extraño tras una liberación, hace que sea menos usual la gente como yo.

Decidí relajarme un poco y procedí a devolverle la presentación, hasta que… Lo sentí. Temblor. Me era familiar, no era la primera vez que sentía aquello. Mi cuerpo comenzó a temblar en mi interior y la sensación de peligro me avisaba. Al parecer aquél “Rey” poseía el Haki, un Haki en concreto. Me sorprendió medianamente, no esperaba encontrarme a alguien con esa habilidad, hacía mucho que no lo notaba. Sin embargo no fue tan fuerte como la última vez, el temblor y el peligro se puede acabar controlando, y así lo intenté. Traté de calmarme, y tras un par de minutos hablé.
–Un placer. Yo tan sólo soy un viajero que ha decidido parar para poder abastecer mis reservas y descansar un poco. No era consciente de que la isla estuviera “fuera de servicio”. Supongo que deberé de aguantar hasta la siguiente isla, aquí son más necesarias las provisiones. Gracias por el recibimiento. –Concluí inclinando un poco la cabeza, en señal de saludo. Mejor sería el irme del lugar, no me gustaría acabar desenvainando mis filos y causar aún más destrucción.

Pero justo antes de voltearme, alguien gritó mi nombre. Alguien a quien conocía muy bien. No… No podía pasarme ahora… Siempre que me juntaba con ese maldito “mono” pasaban cosas malas. No podía estropearme la salida ahora. Giré ligeramente mi cabeza y le vi, con sus topas de siempre, sus pies descalzos y su maldita vara… Me quedé de piedra… ¿Qué debería de hacer ahora?..
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Dark E. Satou el Miér 13 Ene 2016 - 0:04

Dark soltó una pequeña carcajada por lo bajo. Estaba en cierta forma cansado de tener que echar a piratas y más gente de la isla. La utopía que había creado -los aldeanos eran felices, por primera vez en mucho tiempo- a ojos del mundo era una dictadura, y ver la reacción de un pirata que intentó cazar tiempo atrás, pero acabó renegando sin intención de perseguirle, ya que se encontraba desaparecido, le hizo abrir los ojos un poco más. Dejó de liberar Haoshoku y se encogió de hombros, dándose la vuelta y comenzando a andar en dirección hacia su mansión.

-Sharp y Xiba, por favor, acompañadme.- Les pidió con un tono sincero y agradable, diferente del frío y autoritario que había usado con el pelirrojo -Tengo que pediros una cosa. Si os negáis, bueno... No quiero recurrir a la fuerza para reprimiros.- Les advirtió. Les estaba dando la espalda y eso era, más que una señal de superioridad, de confianza.

Había oído hablar de los dos sujetos, cómo no. Se había leído cada informe de la marine, y había tenido en su punto de vista a Sharp por un tiempo. Si se impresionaban o no por cómo pudo identificarlos, debían culpar en todo caso al joven de la Yami Yami. Lo único que hacía que confiase en ellos, era haber leído su presencia con su gran dominio del haki de observación. No parecían tener maldad en ella, y como toda persona con dos dedos de frente, sabía que no todos los piratas eran malos. Sabía que le seguirían sin ni siquiera dudarlo por el peligro que podía ofrecer negarse al rey de Jaya, así que llegaron hasta el portón de la mansión. Abrió la puerta lentamente y cedió el paso a sus invitados para pasar al gran salón central, el recibidor. Les ofreció sillones, seguramente de los más cómodos que habrían probado en su vida, y se sentó en una especie de butaca de una sola persona tras poner unas pastas y café en la mesa para que se sirvieran a libre gusto.

-Quiero irme de Jaya.- Comenzó a hablar, mirando a cada uno de los dos, iba intercambiando de rostro cada poco tiempo -Ya he echado a toda la chusma y está en proceso para ser mucho más segura. Me he gastado casi trescientos cincuenta millones de berries en la restauración para que uno de los lugares más inseguros del mundo, sea justamente lo contrario.- Tomó un pequeño descanso para dar un sorbo silencioso al café y degustarlo lentamente -No sé si habréis hablado oír mucho de mí o de las hazañas que cantan en las tabernas, como la de que destruí una isla del cielo gigante de un puñetazo. Soy poderoso, absurdamente poderoso. El mundo me aburre, chicos.- Bajó la cabeza y miró a su brazo dracónico -Hay gente muy capaz, y creo que tengo la edad suficiente como para apartarme de todo.

Aprovechó para levantarse del sillón y andar lentamente hacia uno de los ventanales, observando el campo desde ahí, una vez más dando la espalda a los inquilinos. Suspiró de forma pesada y volvió a girarse, sentándose en el brazo del sofá en el que ellos se habían acomodado. Volvió a observarlos y los vio jóvenes, llenos de posibilidades. ¿Y si hubiera decidido atacarlos nada más verlos? Esto ya no podía ser así, nunca jamás. Tenía que retirarse de una vez, y esta era la bendita señal divina que le permitía dar el relevo a otras personas. Si no lo hacía ahora, si no cogía a Kazumi y se iba para siempre, no podría vivir en paz nunca jamás.

-Nos acabamos de conocer, pero... ¿Queréis dinero, necesitáis algo?- Simpatizó con ellos muy rápido, simplemente por escuchar su historia. Algo hacía que solo mirando sus caras se sintiese tranquilo contando su gran problema de rey. -Cuando mi mujer vuelva de una misión revolucionaria, lo dejaré todo y me iré a vivir al cielo. Os daré lo que necesitéis, pero vosotros tendréis que matarme y revivirme con el Secreto de Law para perder la Pika Pika no mi. Después quiero que la tiréis en cualquier carro de cualquier mercader y que se aleje de la zona, para que cualquier desgraciado pueda compartir el mismo destino que yo.

Entonces, dejó el espacio para que pudiesen opinar o decir lo que creían al respecto. Dark volvió a esconder su presencia totalmente por si alguno de los dos se encontraba mal sintiéndola y en señal de paz, de que no atentaría contra ellos. Dejó las armas en una mesa aun más grande e invitó a los demás que hiciesen lo mismo. Después agarró una parte de su armadura, que se veía claramente que era Kairoseki, y la ató contra su pecho.

-Estoy muy mermado ahora. Espero que no os resulte amenazante así. Quiero daros una mejor oportunidad en la vida y yo escapar de la mía.- Acabó diciendo.
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Xiba Jundo el Lun 18 Ene 2016 - 13:16

Parecía que ese tío se hacía el sueco. Me había escuchado y lo sabía por su reacción de quedarse petrificado, además de que había sido muy descarada aquella mirada con el rabillo del ojo que me hizo. Se merecía un meco. Así que me acerqué más a ese idiota, y entonces fue cuando me di cuenta. La persona que estaba al lado del pelirrojo me sonaba de algo, y cuando vi su cara caí. –¿Rayitos? –Pregunté en alto. Hacía mucho que no veía aquella luz que iluminaba mi oscuridad. –Menuda sorpresa volver a verte por aquí. –Dije cuando ya me encontraba a la altura de ambos. Le di una palmada en la espalda a Drake. –Y también me ha sorprendido encontrarme contigo señorito Sharp. –Decía mientras me reía.
El usuario de la Pika Pika iba vestido con una camiseta sin mangas de color negra, dejando ver sus buenas dotes para la lucha, en conjunto con unos pantalones blancos que resaltaban la combinación. Por lo demás seguía con su cara de pocos amigos de siempre.
Y casi al instante, tras haber saludado a Drake, nos pidió que le acompañásemos. No tenía nada mejor que hacer, así que no puse quejas. Cuando Dark se dio la vuelta pude ver que se había dejado una pequeña coleta en el cabello, a lo que no pude evitar sacar una muy leve risa.

Nos dirigió a lo que parecía ser una bonita mansión. Oh, cierto, tenía pasta ese hombre. Y ahora que me fijaba… Una ciudad derruida, un tío que escupe rayos, se anuncia un nuevo gobernante de la isla… Gmmmm, no soy científico ni miembro de la patrulla de Misterios S.A, pero estaba casi convencido de que no era casualidad. Era bastante bonita, con adornos y esas cosas, pero meh, a quién le importaba.
La verdad es que tenía curiosidad, ya había tenido encuentros con este hombre y podría decir que nos conocemos, pero siempre se había mostrado muy “formal”, y tenía bastante curiosidad ante aquellas palabras alegando que necesitaba algo de nosotros. ¿Conocería también a Drake? El mundo es un pañuelo. O eso pensaba cuando éste me dio un codazo de atención. Y al girar mis ojos para tenerle en la mira, acercó su cabeza a mi oído. –¿Conoces a este tío? –Me preguntó algo tenso, y en bajito, como si no quisiera que ni yo le escuchase. Le respondí afirmativamente, y parecía que eso tranquilizó un poco a mi amigo.
Pasamos al salón, uno grandecito. Nos invitó a sentarnos, y no pude evitar ponerme bien cómodo, y como un niño pequeño soltaba pequeños sonidos placenteros. Y con mis piernas cruzadas, invité a que Drake hiciera lo mismo para que escuchásemos lo que el señorito tenía que decirnos.

[…]

La verdad es que me sentí abrumado por lo que acababa de escuchar. No le conocía lo suficiente como para saber todo por lo que había pasado, pero no era necesario. Lo vi en sus ojos, sabéis. Encogía mi corazón. Instantáneamente Drake se levantó del asiento, dirigiéndose hacia aquella gran mesa, y mientras miraba fijamente a Dark, dejó sus katanas encima de la misma. Puede que no tuviese mucha confianza, porque le conocía, pero era como yo. Él podía ver a través de los ojos, más allá de las simples habladurías, de la forma en que se presente. Él siempre intentaba fijarse en el alma, y tal vez, gracias a ello, sintió algo parecido a mi. Dark sin saberlo ya había conseguido un valioso amigo.
No podía quedarme atrás, y me levanté, dirigiéndome a ellos, y depositando mi vara en la mesa junto a los demás utensilios de batalla. –Dark Satou. Hablaré por Drake, pero por si no te has dado cuenta, tienes a dos amigos. Cierto es que pocas veces hemos coincidido, y al parecer a este pelirrojo le acabas de conocer. Pero, él ya te ha ofrecido la palma de su mano. Cuando eso sucede, ya sabes que tendrás esa mano por mucho tiempo. –Dije con una sonrisa, mientras miraba a mi tocayo de cabello, para girar mi cabeza hacia el dueño de la casa. –Y sabes qué, yo confío plenamente en él.

Hice una pequeña pausa. No sabía si decirlo, pero a fin de cuentas, no dejaría que muriera por mero capricho. Así que solté una idea. –Escucha Satou. Hay una manera… Hay una forma de que te deshagas del mal que te ha proporcionado las nueces de belcebú. –Pausé de nuevo, y miré fijamente a Dark. –Pero no sé cómo podría resultar.
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Simo el Lun 18 Ene 2016 - 16:21

Ahora sí que la había cagado. No sabía por qué, pero me había reconocido excesivamente rápido. Eso me daba miedo, ¿y si quiso cazarme en algún momento? Rezaba por que se le hubiese ido esa idea de la cabeza. Pero no. En realidad ya estaba cansado de estar todo el día encapuchado, el sol ya no penetraba por mi cabeza para iluminar mi mente. Meh, en realidad no tenía más que tonterías por la cabeza. Me quité la capucha de una vez, dejando ver mi roja cabellera y la cicatriz que cruzaba parte de mi cara. Xiba se acercó a nosotros y me saludó. La verdad es que a mi también me sorprendía verle aquí. Hacía tiempo que no veía a ese mono sonriente. Pero también me había fijado en que había saludado a ese Vice-Almirante, como si le conociese de toda la vida.
Nos dirigimos con el nuevo rey de la isla hacia su hogar, o más bien, su gran hogar, dado que tenía una mansión. Buenas dimensiones. Me gustaba la estructura de la fachada, y el interior estaba igualmente precioso. Decorado con cuadros, alfombra digna de llamarse persa y fabricaciones caseras amoldadas para depositar flores en ellas. Este muchacho tenía bastante dinero, pero seamos sinceros, ha sido apodado como el mejor cazador de esta era, o al menos uno de los mejores. Es normal que haya tenido que capturar gente con grandes recompensas que le pagasen su buena vida, ya que era discutible y poco probable que alguien que únicamente trabaje para la marina ganase tanto dinero.
A hurtadillas y en silenció le di un suave codazo a Xiba, para preguntarle por su relación con nuestro anfitrión. Su respuesta hizo que me relajase un poco. Al parecer Xiba le conocía, y no parecía hostil con nosotros, así que no tuve problemas en relajarme.

No dejaba de darle vueltas con respecto a eso que quería pedirnos. Parecía algo serio. Tal vez quiera algo que un marine no pueda hacer de forma oficial, quién sabe, en este mundo había tanta mierda. Al llegar al salón nos ofreció asiento, y gustosamente relajé mi delicado trasero junto al otro pelirrojo, mientras nos empezó a contar su vida. La verdad, es que todo iba demasiado rápido. No tenía ni idea de cómo es que habíamos conseguido legar hasta aquí de esa manera. Ni siquiera nos conocíamos, por poco ni me presentaba. Era todo muy repentino y me daba mala espina. Sin embargo… Había algo que me decía que aunque fuese muy deprisa, no debía importarme. En esa persona podía hallar dolor. Su tono de voz, sus ojos, y su forma de hablar me hacían ver que en verdad sentía dolor. No era ningún psicólogo, pero si alguien quería descansar de la vida, es que algo iba mal.
Me pareció completamente sincero y abierto. Puede que todo fuese rápido, o que fuésemos enemigos naturales, pero si alguien tenía problemas que yo pudiera ayudar, allí estaré. Además de que parecía que Xiba confiaba en él, y yo confiaba en Xiba. Y tal vez tras esto tenga otro gran amigo. No lo dudé ni un instante y me levanté dirigiéndome a la mesa donde él, para no darnos tanto “temor”, se despojó de sus objetos de guerra. Y con cuidado, deposité mis preciadas katanas. –Sabes. Hubo un momento en el cual yo me sentí de una forma extraña y en la cual estuve cansado del mundo. Pero fue cuando me di cuenta de que estaba equivocado, en verdad aún estaba esperando a que el mundo me llamara. –Dije mientras paraba para coger un poco de aire, siempre con mi mirada fija al marine. –No conozco los detalles, no te conozco a ti, y no sé por qué tengo la sensación de que esto circula demasiado rápido. Sin embargo me has abierto las puertas de tu casa y me has abierto tu dolor, y yo eso lo respeto. Y de la misma manera, estoy dispuesto a ayudarte en lo que haga falta, sin nada a cambio.
Hubo un pequeño silencio, algo incómodo. Y aunque fuese escaso, decidí “romper el hielo”. –Soy Sharp D. Drake por cierto. Un placer. –Dije mientras me rascaba la nuca y sonreía.

Y fue entonces cuando Xiba también se unió, soltando palabras que me hacían ver que no era el único que se encontraba hablando de cosas profundas, era como si ahora todos nos encontrásemos en un mismo círculo. Me sentí a gusto, quién hubiera imagino que la cosa acabara así. Pero eso no fue todo, sino que al final Xiba hizo un añadido, alegando que podríamos ayudar a Dark de otra forma… Creía saber a lo que se refería, aunque no estaba totalmente seguro.
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Re: Reunión Familiar | Dark E. Satou & Simo & Xiba |

Mensaje por Dark E. Satou el Sáb 12 Mar 2016 - 20:42

Era reconfortante encontrarse a la altura de dos grandes personas en la balanza del bien o el mal. El mal que había perseguido y cazado durante años, inocentes que habían muerto sin razón alguna y creyentes de la piratería que se habían desvanecido en un intento de existir en un mundo libre de sus actos. Él se sentía culpable, y mucho peor, cómplice, de la corrupción de los altos cargos de la marine. ¿Cómo?, dejando caer una mirada hacia un lado, a la vez que movía sus manos para volverse un árbitro de un partido en el que no jugaba ya hacía mucho tiempo.

La sensación de la que se sentía él mismo culpable podría ser calmada si hacía caso a los resultados que le prometía uno de sus huéspedes, por muy arriesgada que pareciese. <<¿Por qué no?>>, se preguntó. ¿Qué precio había que pagar a cambio de vivir en paz con su esposa y futuro hijo? Cualquiera. No podía ni dudarlo. Se levantó lentamente del brazo del sillón y crujió uno de sus dedos con fuerza, sonido que se propagó rápidamente por toda la mansión debido al eco que generaba. El poder que tenía podía destrozar rápidamente cualquier ser vivo que conociese, exceptuando al rey de los cazadores y mejor amigo Alex Drachen. Nada ni nadie la daba miedo, y mucho menos la idea de perder el poder que le otorgaba la Pika Pika no mi. Volvería a entrenar como antes, recuperaría el poder que se le había sido arrebatado y con esa misma fuerza, viviría el resto de su vida hasta exhalar el último suspiro.

-Bueno... Necesito saber esa respuesta.- Pronunció mientras bajaba poco a poco la mirada y gesticulaba una mueca de dolor, curvando poco a poco la comisura de la parte izquierda de sus labios hacia abajo y se quedaba mirando el suelo fijamente. -Sé que no aceptaríais riquezas, ni tampoco el título de haber vencido a una de las personas más fuertes del mundo. Así que... ¿qué queréis realmente a cambio?- Acabó preguntando a la vez que volvía a levantar la cabeza y mostraba un rostro serio y decidido.

Ya había huido de su vida anterior una vez. Esta sería la segunda, pero... ¿La definitiva? Realmente dejaría atrás a Lupus Custos? A sus hijas, por mucho que las quisiese. Él no era un padre ejemplar y había estado ausente en sus vidas. La Pika Pika no Mi le había concedido esta nueva identidad, la de una persona que perseguía la justicia sin descanso y que había acabado humillada en un torneo. Sí, quizás aquello había sido el súmmum, el detonante que le había arrebatado las ganas de vivir. Cuando uno ya se encontraba en la cima, las pequeñas muestras de afecto que le llenaban comenzaban a desvanecerse. La vida, monótoma y carente de sentido, era una pesa más en el tobillo mientras uno se sumergía en un lago sin fin. Le gustaba relajarse cuando le pasaba aquello veinticinco años atrás realizando largos en una gran piscina, pero ni eso podía. La hidrofobia que compartía con todos los usuarios de las nueces de Belcebú le mermaba aun más. Le gustaba sentirse distinto a los demás, dueño de sus propios actos y llamarse destino al tomar las riendas de su vida. Pero ahora solo era un vice-almirante viviendo en una isla que había erradicado de piratas. Sin mirar al mal o al bien, simplemente sesgando a quien se opusiese ante tal egoísta acción.

Y Kazumi se percataba de todo aquello, era la primera. A pesar de despertarla cada día con una sonrisa y despedirse cada noche con un profundo beso, notaba que la pasión se iba desvaneciendo a pasos titánicos. El Dark que había conocido, aquel que se adentró en una de las islas más peligrosas de todo el cielo y mares, estaba encerrado ante el adulto que lo encadenaba, el que realmente sentía y sabía de que era el mayor egoísta que se podía cruzar ante cualquier persona. Pero le habían brindado una nueva oportunidad, para cambiar, para aprender cosas que llevaba años sin hacer, para leer lo que había emplazado para más adelante y para criar por primera vez de principio y fin a su primer hijo varón.

-En fin, espero. Haré lo que haga falta para quitarme esta fruta. Por el dinero no creo que haya problema, ni mucho menos por la falta de ganas.- Acabó exclamando mientras se encogía de hombros.

Y estaba en el punto que, hasta si aquello era una traición -opción que ni se le pasaba por la cabeza-, le daba absolutamente igual. No le apetecía pensar lo que pasaría o ya hubiese pasado al tomar aquella decisión. Solo quería ser ayudado y poder salir del estanque en el que se encontraba, ya que cada día le resultaba cada vez más difícil respirar.
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Dark E. Satou

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