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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Al vs Alex

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Al vs Alex

Mensaje por StaffOPD el Lun 25 Mayo 2015 - 19:54



Condiciones:
-Combate a moderación.
-Plazo de 10 días.
-Salto de turno cada 36 horas.
-Nivel efectivo 40.
-Lluvia leve.
-El combate empieza el 26 de mayo a las 00:00.
-Bono de 1.000px al combate sin nomenclaturas.

Escenario: Un hexágono de 10 metros de radio elevado 1 metro sobre el estadio, con una depresión central de un metro de profundidad

Algo así:

1: Empieza el del avatar a la izquierda
2: Empieza el del avatar a la derecha

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Mar 26 Mayo 2015 - 11:08

Había aparecido sobre el trono, cortado por la hoja de su rival. No era muy profundo, pero sangraba ligeramente y escocía como los amores recientes, tal vez más. Su chaqueta se manchaba de un lloro carmesí, y sentía el hombro ligeramente entumecido. Tal vez el corte hubiese sido más grave de lo que esperaba, pero iba a seguir luchando. Con esfuerzo llevó la mano derecha a su cuello y empujó la chaqueta a un lado al tiempo que se levantaba. Su identificación de Oficial y el trono a su espalda cayeron a la vez, desmoronándose la ya dañada escultura de hielo, dejando en su lugar tan sólo una pira de escombros cristalinos pronto derretidos. Recitó la frase de Macbeth y se dispuso a encarar la liza. Sin embargo, cuando ya corriendo saltaba a por su rival, la campana sonó y tuvo que hacer una verdadera cabriola para evitar golpear innecesariamente a Nemo. Por fortuna lo había logrado, pero para desgracia de su improvisada representación cayó sobre un aciano helado, que salió disparado contra uno de los soldados en las esquinas mientras Fuego volaba libre hacia un noble cabizbajo. No hace falta hablar mucho más de ello, pero resumiendo la obra de teatro que intentó representar acabó hecha añicos por sí mismo. "Igual que la tierra del Rey tras la obra", pensó, tratando de escabullirse de un par de cabezas que se habían alojado en su hiato. Pero el verdadero misterio era por qué, nada más empezar la contienda, la habían frenado.

-¿Se puede saber...

-Tshhh- le respondió, sin ningún reparo, un miembro del público. Seguramente estar colgado por el vientre boca abajo de un militar sin cabeza, con un cráneo helado en la lordosis y otro en la misma punta del coxis no ayudara mucho a hacerse respetar, pero tampoco era momento de armar un altercado con el público. Tan sólo miró hacia donde el tipo señalaba, con cierta curiosidad, hacia una mujer al otro lado del escenario, acercándose a paso calmado al escenario donde había tenido lugar el coloquio de ambos luchadores. Era inevitable no ver unos enormes pechos oprimidos por un sujetador varias tallas menor, recogidos en una camisa elegante y abrigados por una americana verde de lo que, a esa distancia, parecía terciopelo. ¿Tal vez lana fina? Quién sabe. Los pechos, acompañados de la mujer, comenzaron a hablar. "La mujer, hostia. La mujer habla, los pechos están ahí, sin más", dijo su mente, interrumpiendo el principio del discurso a la muchacha, bastante complaciente y con tono adulador, aunque Al en gran parte la ignoraba.

-...Pero el jurado ha decidido, a pesar de esta magistral interpretación, que ha cautivado verdaderamente nuestros corazones, que sólo uno puede pasar a la siguiente ronda- notaba la tensión en el ambiente, y hasta él se sentó de una forma digna sobre la estatuilla, dejando caer las cabezas, que sonaron con un ruido sordo cuando chocaron contra los restos semi derruidos-. Bien, si el señor Al Naion me deja continuar y deja de jugar con sus cubitos de hielo, el Jurado ha decidido por una escasa diferencia de un berri... Un voto, el ganador es... ¡Al Naion!

El público aplaudió entusiasmado. Hasta Nemo parecía conforme, casi sonriente, aceptando su derrota con honradez. ¿Nadie era consciente de que cubrían la palabra Berrie con Voto? Ni siquiera había un jurado visible, por favor. Aquel torneo estaba obviamente amañado para que él llegara a los puestos más altos. El primer combate una incomparecencia... Aquello era soportable, ya que por lo general el miedo escénico hacía a muchos no atreverse a salir, o los despertadores sin pilas, que los cargaba el diablo. El segundo combate... Uy el segundo combate. Una mujer no puede combatir con los pechos al aire, al menos no en horario infantil, y en aquel torneo había muchos niños. Era casi emocionante pensar cómo los infantes podían ver masacres en un coliseo pero no tetas... Sin duda las tetas eran peligrosas, ya que provocaban petrificación, y por lo comprobado no sólo pélvica... Se estaba desviando. La cuestión era que el tercer combate ni siquiera había llegado a empezar. Se resumía a un tajo mal dado, a un par de estatuas de hielo y a un jurado comprado. ¡Comprado! ¡Por un Berrie! ¿Tan poco valía su victoria? Era casi tan ofensivo aquello como el que ni siquiera lo dejasen divertirse. ¿Aquello podría deberse a que querían mantenerlo sano y salvo? Pues llegaban dos heridas tarde.

-¡Tengo que hacer una reclamación!- gritó, por un instante, pero no le hicieron ningún caso. La mujer se dio la vuelta y comenzó a retroceder el camino andado- ¡Hey!- gritó, saltando y corriendo hacia ella-. ¡Tengo que reclamar!- se acercaba cada vez más a la mujer, que terminó por darse la vuelta.

-¿Qué?- respondió, con el tono tajante de una profesora malhumorada, mirando hacia él como si de una colchoneta se tratara, un saco donde descargar su ira-. Estoy muy ocupada, date prisa.

-Quiero hacer una reclamación sobre mi combate. Verá, señorita...

-Eva. Continúa.

-Bien, Eva. Mi combate apenas ha comenzado, se ha cancelado y me han dado como el ganador sin llegar a atinar ni el primer golpe. ¿Cómo es eso posible, pardiez?- ¿Había dicho pardiez? Tenía que dejar el teatro una temporada. Al menos hasta que llegara el verano, y pudiera hacer actuaciones por todo el South Blue con su compañía.

-Mira chico, no te metas en temas oscuros. Esto no tiene que ver contigo, tan sólo necesitamos un ganador afianzado. Sal ahí y demuestra lo que puedes hacer. No me defraudes- guiñó un ojo de forma simpática, cambiando el gesto completamente-. Los votos no son gratis.

Antes de que pudiera ni siquiera darse cuenta ella ya se había mezclado con la multitud, y todas sus preguntas se habían esfumado sin él pretenderlo. ¿Cómo podía ser tan zote de dejarse despistar por un gesto de simpatía? Eso podría significar su muerte durante una misión, pero Al no era así. Ciertos gestos y actitudes lo embaucaban, lo dejaban atontado hasta el punto de decir basta. No podía hacer nada, si una mujer quería tenerlo comiendo de su mano lo tendría, y era una realidad que debía asumir. "En fin, supongo que no hay más remedio que ganar". Volvió a la arena y recogió su espada, clavada en un corazón medio derretido que se había tallado en la erosión de aquel lago floreciente. La ciñó como debía y se aplicó regenerador celular en el hombro. Se notaba un ligero escozor en la zona, pero poco a poco iba desapareciendo, y si tenía algún indicio de infección los antibióticos que llevaba en el neceser ayudarían bastante. Tan sólo tenía que aguantar el tirón y tras el combate sólo esperaba la gloria del combate final. Un gran premio, una estocada excelsa y un rival digno por fin. ¿U otro combate amañado? Rezaba porque en la final hubiera alguien que valiese la pena. Rezaba mucho.

-¿Dónde andan mis fans?- dijo, con una sonrisa. Ya se había acostumbrado a la fama, y se podría decir que hasta cierto punto le agradaba. No había sido muy conocido en sus inicios como Marine, pero desde Loguetown al parecer había cosechado un éxito interesante y su nombre era en parte conocido, tanto al menos como lo era el de Dexter Black antes de la guerra. Un desconocido completo, pero que muchos habían visto sobrevolar su isla. "Bueno, tal vez sea algo más famoso"-. Tengo un bolígrafo nuevo para firmar, ¿No viene nadie?

-Están todos ahí, con el tipo rarito que gana combates a eructos- Al miró y no pudo evitar ver a Arthur rodeado de una ingente masa de pechos. Tal vez le habría dicho algo en otra ocasión, pero se merecía disfrutar un rato de las atenciones femeninas. Tampoco demasiado, pero mirar y firmar sí se lo había ganado. Aunque ya le explicaría ese método de victoria mediante aerofagia. Se lo iba a tener que explicar, sin ninguna duda. "Ganar mediante eructos... Todo un arte", pensó para sí mientras veía a su trabajador compañero ser hundido en una marea de pechos y mujeres con cascos flotando de lo ligeros que eran. Era bonito ver cómo crecían, hasta aquel niño con voz de adulto se estaba convirtiendo poco a poco en alguien simpático. Demasiado lentamente, pero lo iba haciendo.

-¡Ey, Arthur!- gritó, tratando de llamar su atención-. ¿Necesitas algo?

Obviamente su compañero sabría a qué se refería, o eso esperaba. Si le respondía afirmativamente curaría las heridas que pudiera tener y le daría unas palmaditas en la espalda, animándolo a llegar a lo más alto. Ya había conocido su habilidad con el Glaive un día que trató de saludarlo partiéndolo en dos. Qué personaje aquel muchacho, un pequeño psicópata en potencia encerrado en una masa de músculos. Qué orgulloso se llegaba a sentir de él en ciertas ocasiones, cuando demostraba un carácter tan frívolo e impulsado al espectáculo como el suyo propio, entregado a la teatralidad y al drama.

Tras el tiempo pasado con Arthur, unos quince o veinte minutos viendo cómo le robaba el cariño de sus admiradoras, decidió marchar a dar una vuelta. ¿Tal vez andaría por ahí Jack? Quién sabe. Llevaba un tiempo sin ver al hombre de azúcar, pero sabía que podía arreglárselas él solo. No sólo era un marine seleccionado personalmente por él para su flota, sino que siempre podía resolver sus problemas con una dulzura que escapaba a cualquier otro. "Vale, obviedades fuera, es un buen tipo", pensó, riendo para sí. También podría estar metiéndose en líos, pues su indumentaria habitual era de pirata, y si no había entendido mal, había un gran número de cazadores pasando por el Torneo. Desde Kaito Kazuki hasta Shun, ese samurai al que le dio un poco de regenerador. ¿Y si le había pasado algo? Bah, qué más daría, sólo sería hacer un poco de papeleo si acababa en Impel Down. Papeleo que Arthur haría, claro.

Se centró de nuevo en la mundana existencia, dejando de lado a sus compañeros de Kiritsu Ryodan para centrarse en encontrar su cuadrilátero. Bueno, su hexágono, más bien. Caminó entre gente que no lo conocía y gente que no quería conocerlo, esquivando carritos de bebé, bolsas de las tiendas de regalos y souvenirs y alguna que otra paloma que se había colado por la parte superior del estadio, sin techo ni lona. "Vaya por dios", pensó cuando, mirando al cielo, sus gafas comenzaron a llenarse de pequeñas gotas de agua. Un rocío  sereno que le recordaba a algunas tardes de entrenamiento en el South Blue, cuando era sólo un recluta. Ay, qué ingenios argüía para escaquearse de ellos, y cuántas broncas y castigos, encierros y noches en el calabozo cuando lo cogían a escondidas en el club de teatro del pequeño pueblo que acompañaba el cuartel. Qué buenos tiempos aquellos.

Vagó por un rato, tal vez diez, quizá quince minutos, hasta que finalmente llegó a lo que parecía ser su arena en aquel combate. No se molestó ni en leer el nombre de su adversario, al fin y al cabo si todo estaba amañado qué importaba. Iba a ganar fuera débil, fuerte, bajito, alto, le gustaran los peluches u odiase las almendras. ¿Para qué preocuparse? Escaló al escenario y se dio cuenta de lo que, en un primer momento, la perspectiva no lo había advertido. Una depresión hacia el centro, que debía estar a más o menos la altura del suelo fuera del terreno de combate. Aunque siendo sinceros, fue difícil percibirlo mientras rodaba por el escenario abajo camino del centro. Había esperado terreno llano, y su escalada terminó convirtiéndolo una vez más en un espectáculo de comedia. Tal como la intervención del jurado lo había hecho destruir inintencionadamente su obra de arte, su representación excelsa.

Se levantó con calma, observando que dentro del público la gente lo miraba con seriedad, y en los casos más descarados, aguantándose la risa. Podría haber sido peor, pero le molestaba ser la comidilla por tener un traspiés. Ni que fuera así siempre. Aunque... Bueno, la verdad sea dicha el aspecto que llevaba era deplorable. Se había olvidado su chaqueta de oficial en la otra arena, y tenía cortes a la altura de la cintura y el hombro, por no hablar de las partes empapadas, los zapatos sucios y alguna que otra parte de su vestimenta manchada de cal. ¿Cómo se había manchado con cal? Qué más daría, porque para cubrir la mancha de su chaleco una de las palomas se ofreció a cubrirlas con excremento.

-¡Me cago en la puta!- gritó, quitándose la prenda asqueado. ¿Cómo podía cagarle a él, de entre todas las persas que había allí reunidas? Esa paloma había apuntado al único que llevaba chaleco. Lo apuntaría para ocasiones futuras, no llevar chaleco.

Tras su ataque de nervios a causa del guano, el espadachín respiró hondo y, manteniendo la calma, se preparó para su siguiente interpretación. Estiró todo el cuerpo, que crujió de forma sonora, y entró en un estado de calma, construyendo en su mente lo que trataría de emular. La mano en el suelo, y el escenario se heló, cubriendo hasta el chaleco, que dejó de apestar casi al instante. Con los ojos entrecerrados dibujaba una estructura, que poco a poco iba tomando forma. Dos columnas de espiral hacia el cielo, a unos diez metros de altura, y una pared entre ellos. A su espalda la misma situación, paralelo el muro y uniéndose en red los lados que faltaban. El espadachín quedó encerrado en una prisión helada, por la que, generando su material, ascendió, dejando un bloque macizo sobre el que él se situaba. "Y ahora la balconada". Un metro más, en pequeñas columnas y cubiertas por una sencilla baranda. A esa distancia nada se notaría, pero tenía que cuidar un detalle. Faltaban las enredaderas y rosales, un detalle que había olvidado.

Hilos y placas surgieron, caóticos, por toda la estructura, cubriendo las paredes con eficiencia. No sabía muy bien dónde las colocaba, pero quería dar imagen de un espeso matorral, una torre silvestre aunque en la obra no fuera exactamente así. Y esa era la impresión que debía dar, con hilos enredados y flores en las paredes, o simples placas planas, ya que de lejos daban bien aquella impresión. Y en el combate, lo que importaba era lo que viera el público. Tampoco era un escultor, por lo que podría haber cometido varios errores, pero en general sabía que las obras improvisadas gustaban a pesar de ser escaso el decorado.

Hecha su pequeña "torre de marfil", se apoyó en la baranda, esperando el momento en que llegara su oponente. Desde el momento en que fuera visible, comenzaría el espectáculo. Por muy amañado que estuviera el combate iba a ganarse cada "voto", aunque fuera con su don para el teatro. Incluso en ese papel que jamás había interpretado, aquel papel enamorado que había visto frente a él y tantas veces había escuchado. Si lo hacía correctamente sería una representación digna de contar.

-A ver... Reniega a tu amor... Jura a tu padre... No, no, era de otra forma. A ver qué tal me sale, lo tengo muy verde.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Mar 26 Mayo 2015 - 16:07

Las gotas de lluvia impactaban contra el torso desnudo del cazador. El agua estaba fría y era molesta pero, en cierto modo, resultaba agradable. Cada húmedo golpe en la piel hacía que Alex se sintiera más vivo que nunca. El dolor estaba presente y no hacía ademán de abandonarle, se había convertido en un fiel compañero. Extendió sus alas y trató de batirlas. Las heridas le dificultaban el movimiento, pero no lo impedían. Eso era algo bueno, aunque esperaba que no lo perjudicara en medio del combate. Ya quedaba poco para terminar el torneo y debía aguantar no solo por él, sino por todos los que lo habían acompañado y por los que juraba que daría su vida. Se lo debía, ¿no? William no le perdonaría una derrota, aquel muchacho lo idolatraba por alguna razón que Alex desconocía y, si caía ahora, lo tendría de morros durante días. Debía evitarlo a toda costa.

Observó el cielo. La inmensa capa grisácea que lo cubría había ennegrecido hasta convertirse en un manto oscuro. ¿Se avecinaba una tormenta o la cúpula celesta se sentiría satisfecha derramando unas pocas lágrimas? ¿Quién había sido el cruel desalmado que la había obligado a llorar de aquella forma? Poco importaba pues cuando sus sollozos iniciaban solo ella podía detenerlos. Dejó que los lloros del, otrora, azul lo bañaran un poco más hasta decidirse cuando debía abandonar el escenario. Según los jueces, él era el vencedor. Había llegado a las semifinales, tal y como le habían dicho sus compañeros. Él sabía que era fuerte, por supuesto, pero su confianza en sí mismo era bastante endeble y no había tenido tanta seguridad como ellos. Sin embargo allí estaba. ¿Quién sería su nuevo contrincante? Esperaba que no se tratara de otro espadachín, odiaba luchar contra gente que usara armas. No es que lo considerara una falta de valor, aunque posiblemente así fuera, pero le gustaba más enfrentarse mano a mano sin armas.

Se ajustó el guantelete derecho con cuidado y, después, procedió a hacer lo propio con la protección del brazo izquierdo. El kairoseki nunca había sido aliado suyo, pero le había servido bien en esas partes de armadura. Además, por si fuera poco, su resistencia rivalizaba con la de las mejores armas del mundo. Una obra maestra, sin lugar a dudas, y se la debía a Krauser. ¿Lo estaría animando desde las gradas? Ya se imaginaba lo que le diría: “Bien hecho, hermanito, sabía que llegarías a las semifinales”. Por desgracia no tenía tiempo para ir a saludarlo, su próximo reto estaba a punto de empezar. Estiró un poco los brazos y las piernas. Dranser había sido el mejor rival que había tenido. El primero ni si quiera se había presentado y Cecá, a pesar de tener una resistencia casi inigualable, no había conseguido hacerle mucho. Silver era el que mayor daño le había provocado. ¿Sería el nuevo contrincante capaz de repetirlo? Alex esperaba que estuviera a la altura pues en estos momentos de la liza debía ser alguien poderoso. O con mucha suerte. Alex se encargó de ocultar su presencia con el Haki del Rey oculto y acercarse a uno de los hombres que trabajaban en el lugar.

-Disculpe, ¿podría decirme cuál es mi próximo rival y el lugar del combate?- Preguntó con educación.

-Por supuesto, veamos… Shun Hiroyuki, justo el escenario a nuestra derecha- Respondió.

Aquello sí que era sorprendente, se iba a enfrentar a Shun. Este iba a ser el combate más emocionante del torneo y, posiblemente, de su vida. La alegría invadió el cuerpo de Alex que empezó a sentirse motivado y con algo de miedo. Pero no temor a luchar, si no a que no se diera el caso. Conociendo al espadachín, era capaz de retirarse para no manchar el honor de su líder. Horribles y estúpidas tradiciones. Quizás si le dijera que sería deshonroso negarle el combate… Algo debía inventar para que decidiera enfrentarse a él. Sería injusto para ambos que uno de los dos se retirara.  

-Muchas gracias, ¿sabe si mi compañero ya está preparado?- Se interesó.

-¿Compañero?- Preguntó el hombre extrañado.

-Claro, a pesar de que vayamos a enfrentarnos sigue siendo miembro de mi gremio y comandante de mis tropas- Le aclaró con total certeza.

-Me temo que ha habido una equivocación, usted no es Arthur. Debe ser Alex Drachen. Perdone mi confusión, su combate es en el de la izquierda y su rival es…- Dijo antes de ser interrumpido.

-No se preocupe, ya lo averiguaré durante el combate. Muchas gracias por todo y disculpe las molestias- Le contestó antes de darse la vuelta.

Realmente prefería no saber a quién se enfrentaba, ya había sido un chasco darse cuenta de que su contrincante no sería Shun. Además de Dark, pocos estaban a la altura de aquel guerrero y no había notado ninguna presencia que igualara a sus compañeros. Si ahora se percataba de que su enemigo era un participante que no le supondría ningún esfuerzo… perdería toda la motivación. Trató de concentrarse y mantener algo de la emoción que le había dado el falso combate contra su comandante. Se encaminó hacia el escenario de la izquierda cuando sintió algo extraño. Y, el que dice sentir, quizás quiera decir ver. Una estructura cristalina empezó a brotar del suelo. La zona de combate era muy similar a las anteriores, el escenario se hundía un metro en el suelo descendiendo en rampa por los laterales. Ya había comprobado con anterioridad que no era demasiado resistente y que podía destrozarlo fácilmente, pero intentaría no hacerlo de nuevo. Tarde o temprano sus destrozos perjudicarían su cartera. Y con la cantidad de ellos… se resentiría muchísimo.

Se acercó y notó cómo la brisa se tornaba fría, casi gélida, por la proximidad de aquella forma de cristal. No hacía falta ser un genio para averiguar que se trataba de hielo, aunque tenía una tonalidad muy diferente al que tendría en condiciones normales. ¿Una fruta del diablo? Se asomó y vio a alguien con una mano en el suelo mientras generaba todo aquel “espectáculo”. ¿Estaría feo que Alex lo destrozara completamente con vibraciones? Quizás, pero peor era generar una ventaja antes de empezar el combate. Pisó el helado manto que cubría el suelo y lo sintió crujir bajo el peso de sus botas. “¿Habré engordado? “ pensó. Declinó la idea, el hielo era frágil si no se encontraba en una capa muy gruesa. Se sentó apoyado en la zona descendente sin llegar a entrar del todo. Su pantalón no era muy grueso y podía notar el frío y la humedad calándole la ropa. Por si la lluvia no fuera suficientemente molesta también tenía otro “amigo” climático haciéndole pasar un buen rato. ¿Se habría dado cuenta su rival de que estaba ahí? De no tener un oído finísimo no podría haberse percatado, pues sin la presencia activa de Alex sólo se le podía sentir escuchándolo o viéndolo directamente. Aunque el mantra podría detectarlo si era potente.

Ajustó su espada al cinto y comprobó que salía bien de la vaina. Podría usarla en caso de emergencia, aunque no era ni de lejos un buen espadachín. Por lo menos se trataba de una buena arma. Excalibur era mejor, pero la estaba usando Dark. Le daría un mejor uso que él, así que no podía quejarse. Si la suerte lo acompañaba, el hombre témpano no sería un espadachín. Resultaría una desgracia casi irónica que también lo fuera. Los dos miembros de Lupus Custos, a excepción de Alex, que todavía participaban luchaban con espadas. Por lo visto Alex era el único que no combatía así. Pero qué remedio, parecía haberse apuntado a un concurso de esgrima más que de lucha. Se levantó para evitar que el hielo siguiera enfriándole las posaderas. Quería calentárselo, pero no había nada que lo ayudara en esa empresa, al menos cerca, y utilizar sus manos para ello podría verse como algo indecente. Mucho más con tanto público mirándolos. Hablando de los espectadores… Alex los observó. Había una sección de las gradas que había utilizado una cantidad ingente de paraguas para refugiarse de la lluvia. Gente precavida, sorprendente. Los demás se estarían mojando igual que él lo hacía. Aunque poco les importaría si permanecían ahí.

Habría ido a pedirles uno de esos artículos de no ser porque temía ser descalificado si abandonaba ahora la zona de combate. También pensó en utilizar su poder para añadir calidez a su cuerpo. Si lo hacía vibrar quizás lograría una sensación similar a la emitida mediante los temblores y espasmos del cuerpo al tener demasiado frío. Nunca lo había hecho y quizás funcionara, pero no podía hacer uso de forma tan vulgar cuando estaba a punto de batallar. No, rechazó la idea y se preparó. Se acercó al hombre que debía ser su rival y lo escuchó pronunciar una frase que, aunque caótica, le recordó a un escritor famoso. Aquello sí que era extraño, poca gente leía a dramaturgos como aquel y participaba en eventos como este. Era una sorpresa grata después de todo. Le trajo recuerdos de su época de literatura poética. El helado escenario que aquel hombre había ideado era, sin lugar a dudas, una representación de una obra teatral que el cazador había visto más de una vez. Podía equivocarse, pero estaba seguro casi al completo. Tanta era su confianza en aquel momento que se atrevió a parafrasear una parte de la obra a la que creía que hacía referencia el hombre rubio.

- Oh, Romeo, ¿por qué eres tú Romeo? ¡Reniega de tu padre y de tu nombre! Si no quieres hacerlo, pero, en cambio, tú me juras tu amor, eso me basta, dejaré de llamarme Capuleto- Dijo al oír las palabras de aquel hombre. -Romeo y Julieta, una obra preciosa. Aunque demasiado trágica y sangrienta para mi gusto. Alex Drachen, encantado- Aclaró y se presentó.

De no haberse dado cuenta antes ahora sabría de la presencia del Rey de los piratas, pues su voz era suficientemente potente como para que la escuchara su interlocutor. Aquel tipo le sonaba de algo, como si lo hubiera visto alguna vez. Pero… ¿de qué? Quizás se trataba del lechero de su ciudad natal. Rubio, muy alto, elegante y con aspecto de alta cuna. Sí, sin duda era él. ¿Pero cuándo había conseguido tal poder? Además, aquel hombre era muy pobre y el poco dinero que conseguía se lo gastaba en trajes. ¿Cómo había conseguido llegar hasta aquella isla? Alex no era nadie para juzgarlo por ello, así que calló. Simplemente se limitó a repetir otra cita de aquel célebre autor al que hacía gala el escenario.
-No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande- Dijo Alex citando a un famoso autor del que tanto leyó en su juventud. -¿Encajas en alguna?- Le preguntó con cierta curiosidad.

Realmente no esperaba respuesta, él mismo lo comprobaría durante los próximos minutos. ¡Jaime Ponce! Ese era el nombre del lechero. Tenía ciertas diferencias, aunque ninguna notable. Y, dada la cantidad de años que pasaron desde la última vez que lo vio, podría haber cambiado su apariencia física. De hecho, las pocas diferencias entre Jaime y aquel hombre eran muy leves. Tanto como para ser nimiedades sin importancia. Sí, estaba seguro de que su rival era el vendedor de leche. ¿Había dejado de ser lechero? ¿Cuán poderoso era? La primera pregunta se mantenía como una incógnita para Alex, pero la segunda no tanto. El luchador utilizó su mantra y pudo sentir el poder de su contrincante. Aunque no era débil, tampoco era poderoso. Podía estar ocultando su presencia, muchos conocían esa habilidad. Pero, de no ser así, no supondría una gran dificultad. Decepcionante cuanto menos. Toda la euforia sentida al conocer su probable enfrentamiento contra Shun se derretía ahora como se derretiría ese hielo en poco tiempo. Sintió ganas de destrozarlo al completo, romperlo todo y acabar el combate en un movimiento pero… no era justo. Ni para él, ni para Jaime ni para el público. Debía dar un espectáculo y le habían prohibido usar su Haki del Rey y su poder al máximo. Quizás era un insulto hacia el hombre elegante que no luchara en plenitud de su fuerza, pero sería un insulto mayor hacer gala de algo que su rival no había alcanzado. Sí, sería mucho mejor un combate “igualado”.

-No sé si te acuerdas de mí, Jaime, pero vivo en la misma ciudad en la que tú vendías tus productos. ¿Qué tal el negocio de la leche?- Dijo tratando de hacer recordar a su rival quién era.

Aunque cabía la posibilidad de que él no tuviera recuerdos de Alex. No todos poseían una memoria eidética y, dada la cantidad de gente a la que vendía productos lácteos, Jaime Ponce podría haber olvidado perfectamente una cara. El cazador trató de no sentirse herido por ello. Después de todo le importaba muy poco la opinión que ese hombre tuviera de él. Además, cuantos menos sentimentalismos hubiera de por medio más sencillo sería vencerle. A pesar de la tapa bastante pobre y del poder débil que emanaba, nunca se debía juzgar un libro antes de leerlo. Y por difícil que pareciera, así lo haría Alex. Hasta que no combatieran, hasta que la lucha no demostrara el poder de ambos, no juzgaría sin conocer. Había algo que debía hacer antes de empezar a luchar, no podía permitir que aquel espectáculo se convirtiera en una ventaja para su enemigo. Dejó que la suave y fría brisa lo acariciara mientras pensaba como “desmontar” aquel teatro. ¿Por las buenas o por las malas? Dudaba que la primera opción fuera posible, así que se decantó por la segunda. Siempre se veía obligado a realizarla. Claro, ¿quién se iba a dejar destrozar algo de buenas maneras por muy rival que fuera? Tenía cierta lógica.

Quizás sería un error mostrar su poder antes de tiempo, pero no le preocupaba demasiado pues tendría que enseñarlo tarde o temprano y su contrincante ya lo había hecho incluso antes de empezar. No se preocupó más por ello y se preparó para realizar un gran sismo desde el punto central del escenario hacia todo lo que el hielo cubría. Con el poder limitado de su fruta alcanzaría para romperlo todo. No necesitaba mucho más pues el hielo no era un material muy resistente y sus vibraciones eran terriblemente potentes. Se acercó al que consideraba el centro y empezó a emitir pequeñas ondas vibratorias que aumentaron su fuerza y se extendieron por toda la zona. En unos segundos, muy posiblemente, todo acabaría destrozado y la estructura de hielo caería sobre Jaime si no se apartaba. ¿Le haría daño su propio hielo? Sería muy triste que cayera derrotado por algo tan ridículo como eso, pero dependía de él esquivarlo o no.

-Lo siento mucho por esto, pero no soy un gran amante del frío y he venido a luchar, no a patinar- Le informó con una sonrisa.

No esperó a que su poder se expandiera y creciera solo, lo potenció él mismo para propiciar lo que había planeado. Que aquellas cristalinas estructuras se derrumbaran y desaparecieran totalmente.
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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Mar 26 Mayo 2015 - 20:30

-Mejor vamos a dejarlo, tengo otra que puedo hacer aquí y me sale mejor- dijo para sí, pensando en otra obra, ni tan romántica ni tan vulgar. Aunque ¿Quién era él para tachar de vulgar una creación del Bardo inmortal? Tan sólo un actor y, a pesar de todo, Romeo y Julieta era una pieza imborrable para cualquiera que la presenciara. Sin embargo tenía algo que no todos eran capaces de percibir, ya no sólo a nivel formal, sino en un ámbito más metafísico, la tragedia estaba incompleta. Carecía de la finalización estética perfecta que otras composiciones poseían, un alma no tan noble, aunque tal vez aquello se debiera a que no trabajaba la representación una familia de tanta alcurnia. No tenía derroche de motivos, ni podía llegar a alcanzar la grandeza de Hamlet, de Macbeth. Enrique V, Ricardo III, grandes dramas de grandes reyes, conquistadores y traidores, intrigas de palacio mientras las relaciones, el amor y el odio, las fraternidades y amistades estaban en un plano totalmente necesario. ¿Qué había en Romeo y Julieta más que dos familias enfrentadas por motivos olvidados? ¿A quién le importaba la razón de su constante batallar? No había una historia más allá de su amor, no había un contexto fuera de aquella pasión prohibida y aquellos encuentros sibilinos. Era tan sólo una historia de amor sin pretensiones, una obra romántica con un final tan amargo que representarla dejaba un regusto desagradable en la boca, aun a pesar de endulzar el final con los aplausos de un público completamente encaprichado. Tal vez ahí estuviera la magia, lo que realmente hacía grande la obra y que enganchaba a partes iguales era eso. Una simple historia de amor condenado. No necesitaba alardes, ni canciones de gloria, ni un memorándum eterno. Era un amor que no se marchitaba, una canción sin música que nunca acababa, una verdadera obra de arte que nadie, nunca, suficientemente, apreciaba. Una pareja abocada al fracaso, dos desconocidos que morían juntos, perdían el juego amándose y sonreían a la parca a pesar de caer entre llanto y sangre.

Pasó la mano por la baranda, nuevamente. Era perfectamente recta, brillante y blanca, sumando poco a poco el agua que iba cayendo a la estructura, congelándose casi en el mismo instante que tocaba el suelo helado de la torre maciza en la que el Marine se colocaba rey. Poco a poco se formaban ramas y espinas en el suelo, tan sólo con la caída del agua en su asilo solitario, mientras el espadachín observaba desde lo alto aquel espectáculo al que llamaban torneo. ¿De verdad habían invertido tanto dinero sólo para regalar una victoria injusta? Era factible en cierta medida que, necesitados de turismo, tal vez pensaran en algún tipo de campeón dispuesto a venderse, pero... ¿Por qué él? No tenía nada, tan sólo un par de alas y una espada afilada, algunos trajes y una sonrisa bonita. Había gente que podía llegar a ser mucho más atractiva al momento de pensar en un gancho publicitario. Alguien más mundano, que pareciera ser alguien común y corriente, alguien que destacara por encima de todo por su habilidad, y no por su físico. Lo que la gente que se había sentido atraída por el torneo quería, vaya. Indudablemente, si decían que él debía ganar pues... Ganaría, ¿No? Pero quería por lo menos ser recordado como un campeón espectacular si ya estaba asegurada su victoria. No quería pasar sin pena ni gloria por el podio, aunque estuviese escrito el guión de aquel día él quería brillar. Era la estrella, e iba a improvisar.

Pero una voz potente interrumpió el pensamiento del Capitán. Incluso a aquella altura de doce metros que anidaban sus oídos en aquel momento, la voz del que le habló resonó en sus tímpanos casi tan clara como si estuviera susurrándole al lado. Era la voz de su Julieta, pero no encarnada en una dulce chiquilla, sino en una grave voz de varón. Era bueno, por lo menos, tener una pareja de ensayos, aunque inusitado. ¿A qué se debía aquella intervención desde las partes bajas? Él debía ser Julieta en aquel momento, pero no era momento de dramatizar. Al fin y al cabo, él había sido un gran Romeo. Las actuaciones de galán enamorado o truhán raptando mozas eran casi, por decirlo de buena forma, su sello de identidad. Un Don Juan en el Burlador, un Fígaro en el Barbero o las Bodas... Sin duda tener a un ayudante que se comprometiera a ejercer el papel de la enamorada Julieta le concedía a él un punto interesante, aunque sabiendo que estaba en la torre... No quería desperdiciar su oportunidad.

Dio un paso atrás, y media vuelta, encarnando al más puro Romeo con un aire desairado. Las representaciones siempre las había vivido algo menos improvisadas, no llegando al punto de ensayarlas un largo tiempo, pero sin duda más preparadas que lo que iba a hacer. Tomar a Romeo como un personaje femenino, robar la voz de Julieta y hacerse con el público que le pertenecía a la dama. A aquella doncella con voz de hombre, a aquella mujer con tono grave. A aquella enamorada con aspecto de enamorado.

-¡No sólo tu nombre es mi enemigo, Julieta!- dijo, cambiando las palabras originales de la obra, dándose la vuelta para aparecer como una ráfaga de aire nuevo asomándose por la balconada rodeada de zarza helada-. ¡Porque tú eres tú misma, seas o no Capuleto! ¿Qué es Capuleto? No es mano, ni pie, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a una mujer. ¡Oh, sea otro nombre! ¿Qué hay en un nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación! De igual modo Julieta, aunque Julieta no te llamaras, conservarías sin este título las raras perfecciones que atesoras- muchos cambios, era consciente. Estaba tomando el papel en la obra que no le correspondía, pero era tan sentido y súbito que el público en derredor oscilaba entre ademanes y aspavientos, sin saber muy bien cuándo dejar de sorprenderse para empezar a aplaudir-. Y dime, ¿cómo has llegado hasta aquí y para qué? Las tapias del jardín son altas y difíciles de escalar, y el sitio, de muerte, considerando quién eres, si alguno de mis parientes te descubriera.

Los espectadores permanecían atentos, y con la última pausa un estruendo tan poderoso en aplausos recorrió el hielo que agrietó una de las columnas. Debía aquella improvisación haber encandilado al público entonces, para semejante recibimiento. El tiempo, entre el gris del cielo y el azul de la lluvia, el frío y el viento que a momentos reinaba revolviendo su cabello eran sin duda parte indispensable para el éxito que su pequeña farsa. Sin embargo sabía que no debía alargarlo más, en el anterior combate por culpa de algo similar no pudo ni acercarse a su oponente, y hasta el público perdió en gran medida el interés. "Sin duda mis admiradoras me han abandonado por eso. ¿Quién se iría con un lanzador de eructos por propia voluntad?", pensó, ocultando su sonrisa anterior en una expresión ligeramente turbada, como la tensión previa a un combate, y algo preocupado en realidad. El que habían enviado en aquel momento a luchar no parecía un actor. Sólo veía su coronilla desde aquella altura, se estaba quedando calvo, y por la silueta vista desde arriba podría concluir en que era Manuel Iribarne, el portero del cuartel del South Blue cuando él se había alistado. Aunque se sorprendió mucho, Manuel siempre había sido un zafio patoso y gañán, no sabía que pudiera hablar de teatro o de cualquier cosa que no estuviera reñida con la sala de castigo que había en los sótanos del cuartel... Sin embargo, le parecía un candidato excelente para pelearse con quien se pusiera delante sin ningún motivo.

-Valientes palabras- resolvió, cuando su rival, citando al Dramaturgo, habló de la grandeza-, pero no me convencen- el público parecía esperar una respuesta ingeniosa o que las hostilidades comenzaran, pero él no tenía ningún interés en luchar mientras tuviera una conversación teatral tan grata. Un duelo de mentes dementes, o sanas, siempre enriquecía más el cuerpo que recibir heridas. Y aunque tenía la completa impresión de que acabaría luchando por su puesto en la final, prefería dejar el tema zanjado-. Pero si necesitas ponerte en boca del Bardo más que para representar sus escenas no necesito responderte- estaba siendo un poco descortés con el pobre Manuel, pero cumplir un papel en el torneo exigía un pequeño esfuerzo-, ya te has respondido tú solo.

Se dio la vuelta y alejó ligeramente de la balconada, cuando unas palabras realmente lo sorprendieron. Era casi entendible que, con toda la gente que había por el mundo, se hubiera equivocado de persona, pero no lo hizo hasta ver su espalda a diez metros de altura, cuando se había alejado de su vista. ¿Sería ciego aquel hombre, y distinguiría a la gente por la holgura de sus pisadas? Eso explicaría el porqué de su voz tan potente, utilizada como un sonar extraño o algún tipo de ecolocalización.... No, imposible. Simplemente había tardado un tiempo en razonarlo y se había dado cuenta en aquel momento de que podía ser nosequién de sabediosdónde. Al parecer, el tipo con el que lo había confundido se llamaba Jaime y era vendedor de algo. ¿Tal vez de comida? Un vendedor ambulante, tal vez hasta un buhonero, aunque la gente no solía saludar bien a los que practicaban ese negocio, más que nada porque era una profesión llena desde los pies hasta la cabeza de estafadores y carteristas. O tal vez simplemente lo confundía con un pescador, o un agricultor... Las posibilidades eran miles, pero Manuel era de un pueblo del interior, así que... Horticultor, o tal vez, como mucho, algún ganadero. Algo relacionado con eso, casi seguro.

Observó un instante a la gente tras la torre. Molestos por ella, muchos hacían casi malabares con el cuello, adoptando posturas bastante ortopédicas, por no decir además incómodas, tratando de ver a su rival, y le dedicaban caras largas, junto a dedos también bastante largos y gestos demasiado obscenos. ¿Tanto molestaba a la gente que preparase aquello? Era lógico, al fin y al cabo, pues seguramente el público no estuviera enterado de que su victoria estaba pactada previamente. No por él, sino por ese jurado al que nadie veía. Él ni siquiera deseaba ganar así, era aquella gente que ni siquiera conocía la que lo había puesto en esa situación.

Miró al cielo un instante, y con las nubes tan grises parecía que sólo podrían caer teclas de piano o de celesta, pero era no mucho más que un pequeño rocío. Si llegaba a la final seguramente se enfrentara a una verdadera tormenta durante el combate. Podía verlo desde su posición, el hexágono central, con toda su... Ay. El suelo había empezado a temblar, y el hielo se resquebrajaba por momentos. Primero las ramitas formadas por la lluvia, los hilos que recorrían la pared sin un orden determinado y los parches que determinaban la imagen de las flores que ascendían momentos antes. Se dio la vuelta mirando a su oponente, y no estaba sino generando una especie de seísmo. Era extraño, ¿Ésa no era la fruta que poseía el rey de los cazadores? ¿Cómo podía Manuel haber matado a un hombre al servicio del gobierno? Y lo más importante, si él había matado al Cazador más poderoso... ¿Qué podía esperar él hacer contra semejante engendro? Y lo peor, ¿Cómo iba a hacer que todo dejara de temblar? A aquel ritmo su pequeño torreón no iba a resistir mucho más.

Todos los complementos habían caído ya, incluida la baranda, que sonó con un estruendo, reventando el hielo en el suelo bajo ella. Tal vez una esquirla o dos hubiese saltado a su oponente, pero seguro que no era nada que el hombre que mató al rey de los cazadores no pudiera resistir. Aunque cuando las columnas cayeron las cuatro paredes se desmoronaron, una de ellas desplomándose sobre la posición donde su rival se encontraba. Estuvo a punto de gritarle que se apartara, pero recordó que estaba destrozando su construcción. Si quería, que él mismo se enterase de la pared que se le venía encima por cretino.

Empezaba a encontrarse furioso, y el relleno de su torre yacía hecho polvo bajo sus pies. Había terminado en el suelo, y se estaba empezando a mosquear mucho. Por suerte se había transformado en hielo para resistir el daño de la caída, pero realmente podría haberle hecho un verdadero daño. Ni que quisiera combatir de verdad. Además, no sólo había destruido su teatro personal, sino que había matado a alguien para comerse su Akuma no mi... "¿Cómo has podido hacer eso, monstruo?", dijo para sus adentros, tratando, envuelto por una ira inmensa, de localizar a su enemigo. Pero tan cegado estaba por la ira que aunque lo tuviera delante de las narices no se daría real cuenta de su presencia.

Llevó la mano a la espada, al tiempo que ambos brazos tomaron un color negro, envueltos en llamas de oscuridad, desenvainando. Eran completamente sólidos, sin rastros de la aparente podredumbre que sufrían cuando estaba en las etapas más iniciales de su entrenamiento. La hoja de Fuego también estaba negra, y casi rechinaba con furia. La movió un par de veces de lado a lado, y sonó como un agresivo violín de guerra. Estaba muy enfadado.

-¡Malnacido! ¡Truhán! ¡Pirata!- gritó, observando en todas partes dónde estaría Manuel-. ¿Cómo te atreves a matar al Rey de los Cazadores y salir a la calle, sinvergüenza?

Esperaba que la pared lo hubiera aplastado, que el combate terminara y se pudriera en el más horrible abismo, pero no tenía tantas esperanzas por aquello, así que activó su Haki de observación, esperando conocer la posición de aquel tipo.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Miér 27 Mayo 2015 - 1:51

El hombre al que Alex había visto en el suelo y que se había alzado en un balcón mal imitado ahora se veía cayendo a causa de los destrozos. Quizás si la construcción hubiese sido mejor hubiera soportado con entereza las vibraciones. Eso, por supuesto, si el hombre hubiera sido buen arquitecto, el hielo un material mucho más resistente y las vibraciones del cazador inexistentes. Como no se habían dado las condiciones el resultado se había decidido desde el principio. Todo se desplomó con el sonido de los crujidos de la cristalina construcción al quebrarse. Música para los oídos del Rey de los cazadores. Pero hubo algo antes de todo ese caos, una breve y triste respuesta de Jaime. Al principio actuó como uno de los protagonistas de forma tan deplorable que moriría de hambre si se dedicara al teatro. Además, por si no se hubiera dejado suficiente en ridículo, aseguró que el hombre de los sismos se había auto respondido si necesitaba citar al gran dramaturgo. ¿De verdad se había respondido o es que su contendiente temía dar una respuesta? Era curioso que aquel que había empezado mal parte de una obra se considerara ahora mejor que otro por citar al mismo autor. Sí, ciertamente extraño. Pero los actores siempre tenían delirios de grandeza. Incluso los malos actores como este.

¿Pero por qué preocuparse de ello cuando había cosas mucho más importantes en juego? Un combate acababa de empezar y decidiría el destino de ambos participantes. Al menos un destino a corto plazo, su puesto en el torneo. Podría ser un enfrentamiento muy interesante si aquel hombre sabía luchar mejor de lo que edificaba. Si se le daba igual… La cantidad no era sinónimo de calidad y, por desgracia, su “obra” era un ingente conjunto de hielo mal hecho. Si lo hacía todo del mismo modo no era necesario esfuerzo alguno. Pero Alex lo intentaría. Como siempre decía, no podía juzgar a alguien antes de conocerlo. Aunque ya se había llevado una pésima primera impresión.  El gélido aire que lo rodeaba se tornó, si era posible, más frío a causa de los pequeños cristales de hielo que bailaban en él. El azote de esa cruda brisa era molesto cuanto menos. De no haber sido por la lluvia podría haberlo soportado sin problemas, pero Alex se sentía bastante agraviado por el clima en general. Aunque más anímicamente que por su estado físico. Después de todo no había problemas en ese polvo helado. Ni siquiera en las esquirlas que se dirigieron hacia él pues estallaron contra su Magna Coat sin producirle daño alguno. ¿Qué podía esperarse de algo tan frágil?

El hielo no era una gran protección ni ofrecía resistencia ante un ataque medianamente decente, el luchador acababa de demostrarlo. ¿Sería una buena arma a pesar de sus flaquezas? Ante aquella pregunta no había respuesta pues nunca se había enfrentado a algo similar y las inofensivas astillas cristalinas tan solo eran diminutos pedazos en comparación a lo que, aparentemente, podía hacer Jaime Ponce. Quizás lo que se avecinaba sí que podía resultar una amenaza o, al menos, una preocupación mayor que las fracciones de hielo. Una de las paredes de la construcción se desplomaba cerca de Alex, aunque tampoco resultó un peligro. El cazador se encontraba en el centro, por lo que las paredes apenas llegarían a él. La torre del balcón, sin embargo, podría haberlo perjudicado. Aunque por lógica, y tal como había aplicado las vibraciones, caería sobre sus propios cimientos. No en vano Alex era arquitecto. A pesar de ello no había trabajado nunca con hielo o cristal. Por si acaso, extendió sus alas y alzó el vuelo rápidamente. Antes de que todo se desprendiera estaría a muchos metros del desastre. El público realizó una ovación. Siempre resultaba atractivo ver a un simple humano elevarse como un ave. La libertad hecha carne y hueso, la capacidad de superar los propios límites y los límites de la humanidad. La posibilidad de tocar los cielos y de navegar entre las nubes sin más ayuda que el propio cuerpo. Y, por qué no, la habilidad de evitar unas paredes de hielo con un movimiento tan sencillo como elevarse. Unas extremidades, además de elegantes y hermosas, eran un símbolo. Y él las lucía con orgullo pues expresaban todo lo que defendía y por lo que luchaba.

Escuchó como aquellas paredes que se desplomaban se rompieron en el suelo. El material era tan endeble que no aguantó y cedió casi al instante. ¿Habría resistido aquello el pobre Jaime? Alex se sintió mal por haber hecho eso. No por destrozar la malograda obra, si no por haber tirado encima de aquel hombre todo un escenario teatral. Eso sí, sería muy estúpido que alguien capaz de fabricar hielo de la nada se viera superado por su propio elemento. ¿Sería portador de una paramecia o una logia? Casi tuvo ganas de desenterrar el cuerpo del defectuoso actor y pedirle disculpas. Pero recordó que se trataba de un combate. Si era incapaz de aguantar eso no tenía posibilidad alguna contra Alex.

-¡Jaime! ¡¿Estás bien?!- Gritó para conocer la situación del afectado.

Sin embargo, y pensándolo bien, no debía preocuparse por él. Si no estaba bien habría ganado y si lo estaba el enfrentamiento seguiría su curso. Fuera cual fuera la opción ambas beneficiarían al cazador. A no ser que el lechero mostrara algo de habilidad. Quizás se arrepintiera de querer algo así pues, como un viejo dicho dictaba, “Se debe tener cuidado con lo que se desea pues puede cumplirse”. A lo mejor se veía terriblemente sobrecogido por un abrumador poder y una increíble ola de hielo que lo absorbiera. Pero no creía que pudiera ocurrir con ese enemigo. Quizás con unos cuantos años de entrenamiento… Pero no supondría más hasta no verlo. Ya se había cansado de calcular el poder de alguien que, a primera vista y por lo que su mantra le decía, era débil. Si se esforzaba y resultaba ser un rival digno podría llegar a ser un combate entretenido. Si no se terminaría en un instante. Estaba enervado por la culpa y el arrepentimiento. Era un concurso, un combate, ¿por qué debía sentirse mal al enfrentarse a alguien? Siempre había disfrutado las lizas y aun así se sentía resentido por ello. Si se tratara de un criminal no le importaría, pero sabía de sobras que el negocio de la leche era arduo y poco beneficioso.

¿Cuántos pesares habría pasado el pobre Jaime? ¿Cuántas penas lo habrían azotado? Seguro que se acostó más de una noche sin comer y ahora se encontraba aquí ante una oportunidad que pocos tenían. Una leve chispa de esperanza en una marga existencia vacía. Tenía la posibilidad de convertirse en alguien mejor, de alzar su condición de vida y superar las expectativas que tan amarga condición le había impuesto. Y se topó con el Rey de los cazadores. Unos sueños truncados por algo tan estúpido como una votación o el azar. De haber creído en el destino Alex lo habría culpado sin duda. Aunque las circunstancias lo habían llevado a ello y ni el frío viento, ni el roto hielo, ni el sólido estadio, ni los invisibles jueces ni su moralidad impedirían que luchara como debía. Ya había llegado el momento de comportarse como un hombre de verdad, de dejar atrás todos esos pensamientos pueriles que no llevaban a nada bueno. Debía combatir y tenía que ganar. Costara lo que costara y aun limitando su poder iba a lograrlo. Si su rival no estaba a la altura caería como había caído el hielo. Y si era digno de enfrentarse a él caería con más dureza aun.

Las plumas empapadas del alado campeador se veían entorpecidas por la humedad, aunque obedecieron y cumplieron su función. Desde tal altura el escenario se veía al completo y casi se sentía ajeno al “mundo inferior”. Pero era el momento de descender, de enfrentarse a lo que había quedado abajo. Sin embargo no podía negar las ganas que tenía de seguir volando, de subir hasta superar las nubes y el temporal que lo flagelaba, de aislarse por completo de todo lo que lo afligía. Pero sus responsabilidades resultaron más poderosas que sus infantiles deseos. Comenzó un descenso lento pero impasible que se detuvo al alcanzarlo unas palabras desde los destrozos. Unos insultos y unas acusaciones sin sentido llegaron a los oídos del luchador. ¿Matar al Rey de los cazadores? Antes de él no había otro, fue el primero y no estaba muerto. ¿Quién lo había matado entonces? ¿Quién era el malnacido, truhan y pirata? ¿Se trataría de alguien que se dedicaba a la piratería o solo era un apelativo despectivo? La única respuesta que Alex encontró, y que encajaba con todas, es que el pobre Jaime había enloquecido. La cordura lo habría abandonado ya fuese por un golpe o por observar impávido cómo se destruía lo que había erigido de la nada.

-¿Por qué siempre me tocan los locos a mí?- Preguntó sin esperar contestación.

No eran raras las ocasiones en las que se había visto obligado a luchar con engendros así. Entes alejados de todo juicio o razón que ni si quiera decidían sus acciones como alguien en pleno uso de sus facultades mentales haría. Pero no lo esperaba en un torneo. El comportamiento casi suicida de Cecá era similar a la locura y, en ocasiones, hasta Dark se comportaba sí. Pero este tipo mostraba una esquizofrenia aguda, no una demencia pasajera. Podría achacarse a una confusión, aunque no había noticias de la muerte de un hombre de tan alto puesto en la jerarquía de los cazadores de recompensas, por lo que solo podía ser invención de una mente enferma. Quizás su cerebro era tan defectuoso como su forma de actuar. Al menos podía sacar algo de eso, estaba vivo y en condiciones suficientes para intentar ultrajar a su contrario. ¿De verdad habían caído en algo así? El luchador no iba a denigrarse en un combate de puyas. Lo ignoró con desdén y se preparó para realizar el primer ataque. Aunque… ¿se consideraría la catástrofe que había causado como una primera ofensiva? ¿Qué más daba? Por algún motivo empezó a sentir un calor que emergía desde lo más hondo de su pecho.

Ya no notaba las lágrimas celestiales, quizás porque había dejado de llover. Tampoco notaba el frío, posiblemente por la altura o porque se hubiera derretido el hielo. Ya no notaba nada más que los latidos de su propio corazón. Cerró los ojos, inspiró y los volvió a abrir mientras expulsaba el aire. Casi se había dejado llevar por la ira ante unos estúpidos agravios. No podía ceder a la furia como un animal. Pero la aprovecharía, pues había aprendido a hacerlo a lo largo de su vida. Cuando uno sabía utilizar la rabia a su favor podía ser una gran aliada. La altura propiciaría que su agresión fuera poderosa y la gravedad también lo apoyaría. Todos los factores estaban a su favor. Intentó ver el paradero de su contrincante, pero fue incapaz. Quizás todavía estaba cubierto por los escombros o se hubiera vuelto invisible. Siempre cabía la posibilidad de que alguien se volviera etéreo. O eso temía Alex. No lo retrasó más, no era necesario. Demorar la derrota de Jaime solo sería aplazar lo inevitable. Y si tardaba mucho más se sentiría mal. Debía evitarlo pues cualquier sentimiento negativo podría hacer que cambiara de opinión. Se debía a su público, a sus compañeros y a sí mismo. Y por todo ello inició el ataque.

Utilizó su mantra para detectar a la víctima y se dejó caer sin utilizar las alas que lo mantenían a flote. Su peso ayudaba a que la caída fuera rápida. Sus huesos de resistencia metálica, el poder de su fruta y su Haki de Armadura ayudarían a que el daño recibido fuese menor del que padecería alguien normal. Y pobre del que se encontraba abajo si no lo evitaba de alguna forma. La bajada era rápida, tanto que apenas había tiempo de pensar. Era una de esas cosas que, una vez iniciada, no podía detenerse.  O sí, pero sería una pérdida de tiempo. Esperó a estar lo suficientemente cerca, el cálculo debía ser preciso y el movimiento perfecto. O lo más parecido a la perfección que Alex pudiera alcanzar. Debía estar seguro pues no había marcha atrás y, por desgracia para su rival, lo estaba. La derruida estructura ya estaba a un metro cuando el cazador cubrió sus pies con haki hasta llegar a las rodillas. Caería sobre su contrincante con todo el peso y fuerza que pudiera. Solo unos centímetros más… y escuchó el sonido del hielo crujiendo. Sintió un leve dolor en ambos muslos. A pesar de que su cuerpo era muy resistente y sus huesos lo eran aún más, la caída había sido grande y la carga soportada fue tremenda. Pero no había caído desde una altura letal. Tan solo una distancia de seis metros lo había separado de su objetivo al momento de la caída libre. Y, si él había padecido aquel dolor, cualquiera que estuviera abajo habría sufrido mucho más.

Por si aquella maza humana no había sido suficiente, la Magna Coat permanecía activa demoliendo todo lo que se topara con ella. Un ataque realmente devastador. No podía evitar sentirse como el niño que destroza el castillo de arena de otro chico. Pero… a gran escala. Ganara o perdiera el combate, aunque sabía que saldría victorioso, nadie podría haberle quitado el hecho de ser una catástrofe humana para Jaime y su torre de cristal. Incluso podrían escribirse odas y canciones sobre aquel glorioso día. O quizás no, dependía de la actividad y material que tuvieran los escritores en ese momento. A lo mejor se les antojaba más atractivo que alguien tropezara y perdiera unos pocos dientes.
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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Miér 27 Mayo 2015 - 15:00

El torreón desplomado yacía hecho añicos en el escenario. Hielo en partículas tan finas que casi flotaban, derritiéndose y soldándose de nuevo entre ellas, formando un terreno irregular. Escalones, montículos escarchados y una larga pasarela, al tiempo que un par de semimuros se mantenían erguidos. Podía sentir el frío en todo aquel mobiliario que había construido Manuel destruyendo su balconada, formando depresiones en un terreno ligeramente más elevado que el centro del escenario. Ya no parecía un terreno muy sólido donde combatir, y cualquiera de los dos podía resbalarse en las heladas superficies en cualquier momento. Bueno, él era complicado que se resbalara, ya que era bastante ágil y, sumado eso a sus poderes helados, un resbalón era casi inviable. No imposible, pero poder fundir los pies con el material sobre el que se camina llegaba a ser, en ocasiones, una ayuda. Tan sólo tenía que encontrar dónde se escondía esa alimaña, posiblemente sepultada por el hielo que él mismo había tirado, convertido en una masa irreconocible de sangre coagulada a medio camino de formar parte del hexágono. Un golpe final, sólo uno, y habría derrotado a su enemigo.

Pero notó un aleteo sobre el escenario. Aquello no era muy normal, tan potente que el viento lo despeinaba. Miró hacia los cielos y la imagen por un momento lo dejó en blanco, llevado por el pavor. Manuel, con dos alas blancas extendidas cual arcángel del justo castigo se alzaba a unos metros de altura donde antes se agachó para dar por finalizada la obra, destruyendo el decorado. Para hacer la escena más prodigiosa, un hueco entre las nubes se abrió, y un oportuno rayo de sol iluminó el cuerpo del asesino. ¿Habría hecho el Rey de los Cazadores algo malo para que una figura tan hermosa lo hubiera tenido que asesinar? Al fin y al cabo, Manuel Iribarne era un Marine pese a que trabajase en la portería, y aunque fuera un bruto, era honorable. Tal vez no debía enfadarse con él, tal vez tan sólo tenía que preguntarle qué hizo mal el cazador para acabar muerto en sus manos.

Sentía el miedo helándole las venas, sabiendo que en cualquier momento se lanzaría a por él y debería hacer algo para evitarlo, aunque no tenía claro qué estrategia seguiría. Por suerte el hombre parecía incapaz de verlo, así como antes lo reconoció de espaldas y a tanta altura. Debía tener algún tipo de defecto visual, una enfermedad degenerativa... Quién sabe. Tal vez luego del combate pudiera ayudarlo. No era oftalmólogo, pero conocía medicina y patologías en general, y probablemente pudiera aconsejarle unas buenas gafas. No había otra explicación para que, a tan poca distancia en horizontal, y menos de lo que había habido antes en vertical, fuera incapaz de verlo. ¿A cuánto debían estar de distancia real? Unos siete metros como mucho, un trecho que cualquier persona con una vista funcional debía ser capaz de distinguir.

Escuchó, mientras daba unos pasos atrás, preparándose para cargar contra él lanzándose a volar en el aire, cómo una pregunta retórica llegaba desde los labios de su rival. ¿Creía que estaba loco? Bueno, si finalmente resultaba no ser Manuel habría parecido un poco estúpido. ¿Pero tanto como loco? Aquello era una ofensa, un ultraje que sólo un truhan tocando la celesta se atrevería a pronunciar. Sin duda tenía que ser el viejo portero de su cuartel. Ningún otro emitiría un juicio de valor tan a la ligera, ni siquiera él mismo o el impulsivo Kai. Y eso que Kai era la persona que pegaba un puñetazo en la cabeza a un Marine sin reparar en su rango, así que vaya...

-¿Loco?- respondió, incapaz de mantenerse callado-. Eres un asesino, Manuel. No sé si era por bien o por mal, pero entrégate y trataré de que no te ejecuten por asesinar a Alex Drachen.

No debieron gustarle sus palabras, o tal vez le dolieron. Quizá simplemente lo ignoró por completo, sin darle importancia alguna a lo que le había dicho. El tipo dejó de batir sus alas, y el Marine casi por instinto se trasformó en su forma elemental, polvo de hielo en suspensión. En aquella forma avanzaba mucho más deprisa que de forma natural, pues apenas tenía peso, y tan rápido como entrevió el plan de su rival, se alejó varios metros de su posición, quedando en menos de un cuarto de segundo a unos cinco metros de él, volviendo a ser una persona de carne y hueso, para ver cómo su caída hacía completamente trizas el hielo sobre el escenario. Y parte del escenario también, pues varios pedazos de losa saltaron, y algo de grava producto del cemento hecho migas, además de las grietas que aparecieron por todo su material debido a la presión del impacto. Tan poca distancia y se había convertido en una masa irrefrenable. ¿Aquello era posible? No sabía mucho de gravedad, pero tenía entendido que a tan poca altura los efectos no eran tan devastadores en las estructuras, e incluso podían provocar buenamente un par de piernas rotas. Pero no. O aquel hombre era exageradamente poderoso, o el estadio de muy mala calidad pese a lo que pretendieran aparentar. La verdad es que una combinación de ambas opciones también era plausible. Sin embargo, lo que no era comprensible era que su rival, sin haberlo visto en ningún momento, lo hubiera detectado. Debía ser de esa gente que poseía el Haki de Observación, de esos afortunados que escuchaban las voces. Como él mismo.

-Pero...- dijo, con gesto compungido-, ¿me explicas qué ha pasado aquí? Te elevas, te mantienes buscándome y te dejas caer sin más. ¿Es eso todo lo que respetas tú este combate? Dame algo sobre lo que trabajar, al menos. ¡Y deja de llamarme Jaime, Manuel! Me conoces desde hace siete años, soy Al. Al Naion. Te intenté sobornar una vez para salir al pueblo a media noche. ¿No me recuerdas?

Tal vez fuera imposible para sus ojos ciegos, pero sus oídos quizá aún conservaran algo de lucidez. Tampoco mucha, pero sí algo que le permitiera volver en cierta medida a ser el patán que acostumbraba. El público exhalaba mientras Al hablaba, y algunos cuchicheaban acerca del estúpido movimiento que había efectuado su rival, cuando podría haberlo machacado de un simple golpe. ¿Tanta diferencia de poder había entre un simple portero de cuartel y el Capitán de la Marina? No podía creerlo por mucho que lo pretendiese.

-Si no ves bien puedo ayudarte, soy médico- terminó por decir-. No quiero hacerte más daño del necesario para ganar el combate.

Como un oxímoron en el verso correcto, sus alas negras aparecieron, definidas a la perfección como las de un águila. Magníficas y enormes, desplegadas como la cola de un pavo real tratando de llevarse a la hembra más cotizada. Era la contraparte perfecta a las extremidades de su oponente, blancas e impolutas. Las suyas, mientras tanto, de una sólida energía oscura tomaban forma elegantemente diabólica, en cierto modo. El público se sorprendió al ver nuevos miembros aparecer de forma tan repentina, aunque aplaudió finalmente cuando se dio cuenta de la hermosa metáfora que presenciaban. Luz contra oscuridad, ángel contra demonio. Las imágenes a las que comparar el choque eran infinitas, innumerables casi, y con un poco de suerte, legendarias.

-Supongo que tu alarde precede mi turno. Bienvenido al invierno.

El exceso de humedad que había en el ring se congeló casi al instante, cayendo una nevada que sustituyó a la lluvia ya detenida, respingando por el cambio tan brusco de temperatura. Batió las alas, dejando la parte inferior apuntando a su rival y desencadenando seis ondas cortantes, tres encadenadas en forma de Z con cada ala, asentadas de tal forma que daban la impresión de ser apenas una delgada línea de oscuridad, al tiempo que su espada se posaba en el suelo. Reforjada expresamente para él, canalizaba con eficiencia sus poderes helados y, bajo la posición de su rival el hielo se reparó, amén de salir disparadas hacia él tres púas de hielo, tratando de trincharlo, con veinte metros de longitud cada una y cerca de medio metro de grosor en la base. Tal vez podía detenerlas igual que había fragmentado el suelo instantes antes, pero por intentarlo no perdía nada.

Al conocía sus limitaciones, y también sus poderes. Sabía de sobra que si él dominaba el Haki de observación, su rival era muy probable que también, y más después de su demostración. Por ende, estaba muy atento ante cualquier intención de su oponente para evitar que pudiera esquivar su golpe, redirigiéndolo si era necesario para tener una segunda oportunidad de golpear. Tras su ataque se alejaría unos metros, hasta un vértice, donde su siguiente movimiento podría llevarse a cabo. Tenía una idea. Como Nemo habló una escasa hora antes, era momento de una apertura siciliana; no quedaba más remedio que ser agresivo.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Miér 27 Mayo 2015 - 17:30

Era posible que Alex se excediera al llamarlo loco, no siempre era plato de buen gusto que tacharan de insano a uno. De hecho, casi nunca lo era. Pero después de las palabras que le había dirigido, ¿cómo iba a llamarlo de otra forma? Tuvo ganas de pedirle disculpas, de excusarse por haber dudado de su cordura pero aquel deseo se marchó tan pronto como había llegado a causa de unas nuevas frases. Ya no solo había muerto, ¡se había asesinado a sí mismo! Al parecer era un homicida llamado Manuel y había eliminado al Rey de los Cazadores. Fantástico, desde luego estaba loco. ¿Estarían todos los actores tan mal de la cabeza o solo los nefastos como él? Buena pregunta, pero no importante. Al menos no en estas circunstancias. Ahora se arrepentía de no haber caído en picado con ayuda de sus alas o haber golpeado con una patada al impactar. Pero habría sido descortés por su parte iniciar con algo tan brutal. No lo hizo y algo salió mal.

El mantra alertó a Alex de su fallo. Qué error, ¿cómo podía Jaime haber esquivado tal movimiento? ¿Se había fundido con el elemento que había creado? ¿Se había vuelto intangible tal vez? No, habría sido afectado por el haki en ambos casos, se había desplazado sin ser visto. Aquello si fue sorprendente, del todo inesperado.  El cazador observó el suelo, todo el hielo bajo él había quedado destrozado y había levantado una pequeña cantidad de cristales flotantes. Si hubiera caído desde más altura o hubiera usado su fruta habría destrozado toda la superficie y, muy posiblemente, parte del escenario. Sin embargo sólo había quebrado el congelado suelo. Aunque ya lo sabía, ¿quién mejor que él iba a conocer su poder? No había hecho una ofensiva demasiado poderosa y sabía que no sería tan devastador como otros. Estaba seguro de algo, de no ser por la Magna Coat solo habría cuarteado la superficie.

Entre todas las inclemencias del clima hubo algo que lo asombró gratificantemente, un rayo de Sol. Miró al inmenso cielo y allí estaba, entre los negruzcos vestidos a los que solía llamar nubes, una pequeña abertura que permitía la entrada de un haz de luz. Aquello era un símbolo, una señal casi divina. Incluso ante las mayores adversidades uno ha de mantenerse firme y luchar porque siempre hay un rayo de esperanza. Y así era en este caso pues, incluso con unos nubarrones que amenazaban con tormentas de castigo, el Sol conseguía abrirse paso. Era tan fantástico como increíble, pero le hacía desvariar del combate y el cazador no tuvo más remedio que volver a centrarse. ¿Qué clase de combatiente sería si se dejaba vencer por estar observando las alturas? Se acarició la espesa mata de pelo, nada alopécica, que lucía en la cabeza para limpiarse el polvo de hielo que se había acomodado en él. Miró hacia donde el mantra le decía que se había desplazado su rival.

-No sé cómo has evitado esto, Jaime, pero debo felicitarte por ello- Alagó a su contrincante.

Trataba de darle vueltas pero, por más que lo pensaba, no daba con una respuesta. Debía tratarse de un usuario de fruta tipo logia y se había convertido en su elemento como Dark o Shun podían hacer. Pero el hielo era sólido, ¿cómo había esquivado entonces? Tal vez podía moverse a plena libertad entre todo el que había extendido por el escenario. La mejor baza, en ese caso, sería destruirlo todo en cuanto aquel hombre volviera a desaparecer. Si se había movido de aquella forma y trataba de repetirlo se vería afectado, sin lugar a dudas, por los sismos. La próxima vez, de todas formas, utilizaría mucha más fuerzas en sus temblores para demoler el escenario como podría haber hecho antes. Se preguntó qué calidad tendría la roca del pavimento. Si era igual que el resto de hexágonos no sería difícil destrozarlo. Mientras pensaba todo aquello, Jaime volvió a hablar de forma extraña, como en código. Pedía una explicación de lo ocurrido y se “presentaba” como Al Naion. ¿Era una trampa o Alex se había equivocado? Por si fuera poco lo volvía a llamar Manuel.

-Primero, ¿a qué te refieres con respetar el combate? La explicación de lo ocurrido es fácil, he volado, he caído y he destrozado esto- Explicó de forma sencilla para que cualquiera pudiera entenderlo.

A lo demás no estaba seguro de cómo responder. Sobornos, años, Manuel, Al Naion… demasiadas cosas y ninguna correcta. Al menos no las tres primeras. Él había sobornado a algunos guardias, marines e incluso altos cargos políticos, pero nunca había dejado comprar así. No era su estilo e iba en contra de todos sus principios. Además, hasta donde recordaba, su único nombre era Alexander y su diminutivo, el que solía usar, no tenía nada que ver con Manuel. Por si fuera poco jamás había conocido a alguien con un nombre así y el único hombre de aspecto similar era Jaime Ponce. Quizás trataba de jugar con el cazador, pero le concedió el beneficio de la duda y, por ahora, creería en la palabra de alguien que, por otro lado, tenía todo el aspecto de ser un loco que gustaba de actuar. Mal, pero fingir al fin y al cabo.

-He de suponer que tienes un problema de oído o una memoria a muy corto plazo pues me he presentado antes. Soy Alex Drachen y lamento comunicarte que no me llamo Manuel y jamás te he visto antes de hoy si no eres Jaime. Lamento mi confusión, pero me temo que tú andas igual de desencaminado- Le explicó.

Él lo recordaba claramente, había dicho nombre y apellido tras imitar a Julieta como tan buenamente pudo. Después, como si esto no fuera ya un despropósito, le ofreció su ayuda como médico para el problema de visión que padecía. Pero… Alex no tenía ningún problema en los ojos. A lo mejor el color, pero eso carecía de importancia absolutamente. Al menos para él. Su vista, sin embargo, era más que decente y no tenía aflicción alguna. ¿Volvía a actuar o era otro arrebato de esquizofrenia? Daba igual, pues ya había iniciado su ataque. De él brotaron unas alas tan negras como su futuro en el torneo. Podría haberlo equiparado a él mismo, a su némesis o su simple contrario, pero habría sido absurdo pues eso era más digno de un libro que de un concurso como aquel. El ambiente se tornó más frío y el hielo bajó los pies del cazador se endureció dejándolo levemente pegado a la superficie, pero se liberó con algo de esfuerzo. El aire era gélido e incluso había nieve como si el combate se llevara a cabo en pleno enero. Espléndido, magistral, pero innecesario.

Su mantra, que no había dejado de estar activo, lo alertó de algo. No fue necesario, pues sus ojos se habían clavado en Jaim… Al y había visto lo que se proponía. O, al menos, que le iba a atacar. Su contrincante lanzó unas ondas cortantes que Alex intentó detener mediante su Magna Obice. Desgraciadamente no pudo parar todas y debió cubrirse con los brazos para las rezagadas que se habían librado de la defensa al sobrecargarla y destrozarla. Por lo menos sirvió para ralentizarlas y disminuir su poder. Las buenas piezas de armadura que Krauser había fabricado no se resintieron ante aquellas ondas y ni si quiera se arañaron, pero no le cubrían todo el cuerpo. Notó ligeros cortes en piernas y abdomen que, de no haber sido por su técnica, habrían golpeado con la fuerza inicial y podrían haberlo cortado en varios pedazos. Ahora el haki de observación sí que fue útil, pero demasiado lento. Unas púas gigantescas de hielo se dirigieron hacia el cazador desde el suelo.

Trató de lanzarse hacia un lado, pero una de ellas rasgó todo el muslo del luchador provocándole un dolor tremendo. La herida no tendría mucha profundidad, ni si quiera era grave del todo, pero sangraba y eso siempre era peligroso. Otra de las astas chocó contra el brazo protegido de Alex quebrándose contra el metal y la tercera, igual que la primera, se destrozó con la Magna Coat pero, por fortuna, antes de provocarle daño. No entendía cómo la primera había conseguido sobrepasar su protección, pero no era momento de preocuparse, volvía a ser su turno. Su rival retrocedía, pero no escaparía. El Rey de los cazadores extendió una vibración desde sus pies que se dirigió velozmente hacia el rubio. Si Alex no se equivocaba y aquel hombre se fusionaba con el hielo, la sacudida lo destrozaría. Pero, además, se abalanzó a por él con su Abitus desenvainando Praesidium y dispuesto a propinarle un corte. No era un espadachín diestro, pero sus brazos eran fuertes y, si paraba su ataque, Al se resentiría por el choque.
Off:
Aclaro que en mi primer ataque no destrozo el escenario, solo el hielo. Además añado que utilizo el manual prisa para realizar dos ataques.
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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Vie 29 Mayo 2015 - 12:26

Al estuvo muy tentado de hacer un croquis para que su rival comprendiera lo que acababa de pasar. Él estaba lejos, se elevó, tuvo una crisis nerviosa o visual en la que fue incapaz de verlo y, tras dar con él, descendió de nuevo, quebrando el hielo y partiendo el suelo bajo sus pies. Era muy difícil pensar que con aquel descenso vertical realmente esperase hacerle algún daño, máxime cuando estaban alejados una distancia más que interesante, sumada a la que él tomó para encaminar su ofensiva y, finalmente, su retirada táctica. Pero habría sido excesivamente cruel remarcarle los errores que había cometido, y además corría el riesgo de que los llegara a corregir y le hiciese más costoso su pase a la final. Porque sí, tras ver aquello volvía a tener bastante confianza en llegar a la final. Con un poco de suerte podría luchar contra Shun, aquel samurai con un aspecto terriblemente marcial, un guerrero consagrado. Si había alguien que no se dejaría vencer sería él, y ganara o perdiera daría pie a un buen combate.

De repente un jarro de agua fría le cayó encima. Le había insinuado un problema de oído, o una falta de memoria. ¿Tal vez aquello fuera el murmullo indecoroso que escuchó mientras él respondía a su inicio de obra? Era probable, y la verdad increíble su abstracción cuando recitaba. "Qué tonto", pensó, cuando el hombre ante él se presentó como Alex Drachen. Aquello tenía, pensado fríamente, mucha más lógica que la suposición del asesino de leyendas, aunque su preocupación disminuyó en notoria medida. Al menos no se enfrentaba a alguien más poderoso que el Rey de los Cazadores, que ya se suponía poseía un poder sobrenatural. También se disculpó por confundirlo con el tal Jaime, e hizo ver que él andaba tan errado como su rival. Y efectivamente, así era. La verdad es que habían elegido un gran elenco para las fases finales de aquella farsa. Llegaba incluso a plantearse que aquella mujer no formara siquiera parte del personal, y tan sólo le dijo eso para que se relajara. Y lo había conseguido, la verdad. "Bueno, habrá que ponerse serios".

Pese a que era de mala educación, ahora estaba centrado en luchar. Efectuó su ataque y observó cómo pequeños cortes superficiales aparecían a lo largo de su abdomen y piernas, aunque tenía la impresión de que aquel impacto le perjudicó algo más de lo que parecía, hasta el punto de dejarse perforar por una de sus púas, que se desintegró en un amasijo de escarcha a causa de algún tipo de poder, seguramente la Akuma del hombre. Era perfecto observar cómo su rival hacía flotar por el aire pequeñas partículas de hielo, demasiado ligeras para caer al suelo, y provocaba que la gravedad empujase granos del tamaño de puños al suelo. Con lo que no contaba su rival era con el desgaste que comenzaría a sufrir en breves, debido a la falta de humedad. Incapaz de regular el cuerpo sus humores, el sudor se evaporaría descabelladamente rápido, haciendo que la temperatura de su cuerpo se redujese a un ritmo acelerado, propiciado por la marea de hielo que se asentaba en el suelo y la "nieve" que había entre ellos. Estaban en una nube de hielo, y poco a poco él mismo notaba cómo se enfriaba. Por suerte, a pesar de ser desagradable, él no podía sufrir hipotermia. Tampoco deshidratación, en cierto modo, ya que el hielo no era más que agua. Si se sentía mareado por ello, o notaba algún error, sólo tenía que generar hielo en su estómago, que se derretiría con facilidad gracias a sus jugos gástricos. Aunque para ello tenía que estar muy atento.

Parecía tocado, pero ni mucho menos que hundido. La herida de su pierna sangraba, pero tampoco demasiado. Debía haber como mucho dos o tres centímetros de profundidad, aunque era difícil discernir en aquella situación, sin hacer un examen más exhaustivo. Tal vez incluso fuera una herida tonta, y su preocupación estúpida, pero no podía evitar sentir ganas de ayudar al cazador con su percance, ahora que sabía su verdadera identidad. Aunque deseaba ganar no pretendía hacerlo a cualquier precio, ya que aun a pesar de estar ambos en el torneo, y que no se debía empuñar un arma si no se estaba dispuesto a matar, no deseaba mutilar por siempre a un aliado del Gobierno.

Finalmente el verdadero carácter del rey de los cazadores se hizo patente, y toda la corteza de hielo quebró en el anillo, provocando un temblor tan poderoso que lo hizo caer al suelo de espalda, golpeándose contra el cristal. Era duro, y aunque quebrado por el titán que tenía ante él, el dolor en su espalda antes de romper definitivamente esa parte fue tremendo, para finalizar con algo que realmente no esperaba. Siempre había creído, u oído al menos, que el Rey de los Cazadores luchaba a puño desnudo, pero tan pronto como él logró incorporarse (acuclillarse, más bien), camino de erguirse completamente, la masa arrolladora de Alex Drachen estaba sobre él con una espada de hoja sencilla y mango trabajado, llena de lobos en guardia y puño, y hubo algo en su expresión que lo hizo creer que estaba incluso tratando de golpearlo con ella.

Colocó su arma en guardia y pudo librarse del corte. Mayormente. Las espadas chocaron, pero la fuerza de su oponente era irrefrenable, hasta el punto de que, a pesar de no recibir golpe alguno en su cuerpo producto de la espada, el delicado equilibrio en el que se mantenía el espadachín se quebró, propiciándole un golpe en la mollera. Supo, o sospechó, que se había abierto una herida en ella. Era la parte blanda del cráneo, y la más delicada. Era fácil de hacer sangrar aquella zona, debido a su delicadeza y que la sutura de la cabeza se encontraba allí, pero debido a que en esa zona los huesos eran algo más elásticos seguramente no se habría roto nada, aunque lo mejor sería no jugar con la suerte. Si quería terminar rápido, Sombra tenía que ser liberada.

Casi con un alarido, el negror pasó de estar en sus brazos a marcar cada vena, y su cuerpo se rodeó de sombras. Sus ojos se inyectaron en sangre y su sonrisa, a pesar de ser natural, parecía maníaca. Su sombra se notaba bajo él como un ser independiente, aunque seguía ligado a él, y la espada despertó su presencia dormida. Eran tres contra el cazador: una sombra que no le haría nada, pero que se sentía en el ambiente, tal vez causándole algún tipo de miedo; una herramienta, su espada, aunque la consideraba una parte más de él; y él mismo, el motor del trío que juntos formaban. Cuerpo, mente y alma, como concepción poética tal vez, separadas y unidas al mismo tiempo. Soltó una risotada, se sentía eufórico por el Korip, por aquella borrachera de poder. Era el momento.

-¡Gulo Negro!- gritó, entre carcajadas, y una masa negra con forma de glotón cargó contra su rival, lista para cortar su cuerpo con las poderosas zarpas que poseía, además de liberar, dada la escasa distancia que los separaba, una onda cortante en su dirección.

Pero ahí no terminaba todo. Un polvo de hielo negro flotó entre la nevada, tan raudo que verlo era como tratar de conservar un suspiro. El Marine ya no se encontraba tendido en el suelo, hecho que pareció sorprender al público durante un instante, hasta que de la oscura polvareda surgió, tras un par de décimas de segundo, el espadachín, apuntando con su arma a donde él creía que se encontraba la espalda del luchador. Sombra brillaba en un fuego negro y mágico, que pronto ardió con el más puro de los naranjas, para liberar un segundo glotón. Éste era de tamaño natural, pero completamente constituido por llamas, que recorrería hasta veinte metros para estallar en una nube de ondas cortantes imbuidas en el elemento. Si los dos glotones chocaban entre sí no sabía qué sucedería, pero estaba loco por verlo. Por suerte, en aquella ocasión, y al contrario que sus carámbanos gigantes, no eran materia como tal, por lo que tenía la esperanza de que lograran golpearlo. Al fin y al cabo sus ondas cortantes habían llegado a impactar.

Se alejó un par de pasos hacia atrás, tratando de contemplar la escena. Esperaba que el fuego cauterizara, de paso, la herida que el cazador tenía en la pierna, al tiempo que lo dejaba inutilizado para el combate. Esperaba, porque por mucho que hubiese entrenado un simple capitán no era rival para el rey de los cabezones... Cazadores. ¿Por qué le había dado ese lapsus mental? No pudo evitar reírse y, al doblarse ligeramente por no ser capaz de mantenerse recto a causa de su desternillar, notó un crujido. Se había fisurado una costilla, seguramente. Tenía que terminar el combate cuanto antes e ir a la enfermería para curar eso, o le pasaría factura mucho más grave de lo que pretendía asumir por un torneo.

-Encantado pues de conocerte, Alex Drachen- dijo, soportando el dolor a causa de la euforia que sentía gracias al Korip recorriendo sus venas, recuperando la educación que perdió, tratando de arreglar aquel desplante-. Ya te he dicho mi nombre, pero me presentaré de nuevo formalmente. Soy Al Naion, Capitán de la Marina y oficial al mando de Kiritsu Ryodan. Mentiría si dijera que no es un honor luchar contra ti, y espero que este combate te haga no olvidar mi nombre- era, para su orgullo de espadachín, una afrenta si no lograba hacer del combate algo inolvidable ganara o perdiese-. ¿Qué tal va esa pierna?

De nuevo la nieve cayó con fuerza. Debía haber vuelto a chispear y su corazón helado congelaría el agua que se acercase demasiado. Empezaba a sentir mucho frío, pero su cuerpo respondía igualmente sin ningún problema. Tal vez su rival empezara a tenerlos. Quién sabe. Tan sólo esperaba no haberle hecho demasiado daño.
Aviso:
El segundo gulo viene de mi manual prisa.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Sáb 30 Mayo 2015 - 18:47

Todo funcionaba, iba justo como Alex había planeado. El hielo se quebraba evitando que aquel hombre se moviera a través de él sin salir indemne. Por si fuera poco la espada de Alex impactó en la suya, lo cual resultaba más que sorprendente. A la velocidad que el cazador se había desplazado y la fuerza natural que tenía, se convertía en una máquina imparable, aun así Al “aguantó”. El moreno ya suponía que algo así ocurriría, pues su rival no era alguien débil, y había planeado algo. Praesidium empezó a arder haciendo que las llamas cegaran momentáneamente a ambos combatientes. O eso esperaba que ocurriera con Al, pues a él sí le estaba pasando. Ahora era el momento. Soltó la espada y dirigió los brazos hacia la cabeza de su contrincante para golpearla con los puños, pero no pudo. El rubio cayó de espaldas esquivando, posiblemente de forma involuntaria, aquel ataque. Toda la estrategia acababa de evaporarse igual que se evaporaban las gotas de lluvia que intentaban acariciar las flamas.

Debía cambiarlo todo antes de volver a atacar, idear un nuevo plan y una forma de vencer tan rápido como pudiese, pero había perdido una gran oportunidad. Por si fuera poco, la lluvia convertida en nieve y el frío comenzaban a afligir al espíritu del luchador, que se sentía algo molesto físicamente. Solo se le ocurría algo para combatir aquello, se estaba moviendo para entrar en calor pero podía hacer algo más. Emitió una leve pero continua vibración por todo el escenario justo por debajo del hielo. Quebraría lentamente la roca y, esperaba, los temblores calentarían todo el suelo derritiendo algo la helada superficie y haciendo más cálida la zona de combate. O menos fría según se mirara. Escuchó la espada cayendo al suelo y una especie de risa desquiciada. Lo que se le reveló después fue de lo más extraño. Al parecía un hombre diferente. Alrededor de él se movían sombras y tenía un aspecto… oscuro y perturbador. Incluso había algo en él que causaba cierta tensión. Quizás se trataba de aquella sombra que parecía tener presencia propia o la terrorífica espada que poseía. Sin embargo no era nada que pudiera amedrentar a Alex. No después de todo a lo que se había enfrentado.

El ataque del enemigo llegó casi al instante en el que el luchador se dio cuenta de lo que ocurría, una transformación o potenciación que le dificultaría el combate. Tras gritar el nombre de un animal y el color de la noche, el loco envió dicha criatura hacia el Rey de los cazadores. Pero no terminaba la cosa ahí, pues desapareció como por arte de magia. O por arte de fruta, mejor dicho. Una polvareda fría y azabache rodeó al cazador y se posicionó detrás de él. De no haber usado el mantra jamás habría adivinado qué era aquello. ¡El desplazamiento no era por el hielo sólido que pisaba! Al se había estado moviendo por el aire pero… ¿cómo? La nieve respondió. Los copos que se pegaban en la piel de Alex y los cristales que flotaban por el aire debían de ser los medios con los que el rubio se movía y pasaba desapercibido. ¿Cómo había podido cometer un error tan absurdo? Se giró tan rápido como pudo y vio de nuevo a ese animal, pero diferente. Ahora estaba cubierto de fuego. No podía hacer mucho, podría intentar volar y evitar ambos ataques pero las alas estaban heridas y empapadas, sería demasiado arriesgado incluso para él.

Pero si se quedaba ahí no podría esquivarlos, estaban demasiado cerca y se dirigían a él con presteza. Así que hizo lo único que podía, encajarlos. Extendió sus alas tras él de forma protectora y las cubrió de haki. No serían una gran ayuda, pero defenderían su cuerpo y eran la parte más prescindible de Alex. Ahora, de cara al público, podía ver a los excitados asistentes de pie observando el combate sin importarles lluvia ni luchadores, solo el espectáculo. Algo pasó por la cabeza del cazador. Si hacía su ataque más poderoso, todas aquellas personas quedarían sepultadas bajo los escombros de las gradas y todos los escenarios de la zona se tornarían polvo. Pero no podía, no heriría a nadie de esa forma y le habían prohibido usar todo su poder. Miró a la criatura que avanzaba hacia él y sintió que sus alas se desgarraban. Ahogó un grito y aguantó con estoicismo mientras las plumas caían y la sangre emanaba. A penas rozaron su espalda, pues los cortes habían sido detenidos, casi al completo, por aquellas extremidades. Frente a él, sin embargo, se abalanzaba algo que no podría detener con los destrozados apéndices que lo habían protegido antes.

Así que extendió su Magna Obice entre él y el mamífero flameante haciendo que chocaran. Aquella técnica detuvo casi por completo a la criatura de fuego, pero no fue suficiente. Antes de esperar que aquello llegara a él, Alex utilizó su Deus Gradus y flotó a unos centímetros. Si no podía volar debía hacer algo para evitar que todo aquel hielo lo incomodara a la hora de correr. Acto seguido, y cubriéndose la cara con los brazos, empezó a fortalecer su cuerpo con la técnica Corpus Deus. Aquello lo protegería en parte del fuego y le otorgaría más resistencia y fuerza. Utilizó una vez más su Abitus para dirigirse hacia su rival. Fue un movimiento terrible pues atravesó las pocas llamas que quedaban. Afortunadamente, gracias a la técnica y a la velocidad, solo podía quejarse de unas quemaduras casi imperceptibles en el torso… ¡y en el pelo! Se apagó una pequeña ascua del flequillo y se lamentó por el olor a cabello quemado. Ahora que estaba a unos pasos de su contendiente liberó sismos que cubrieron a ambos sin hacer nada aparente, la Deus Magna Coat.

Aquella técnica siempre le había funcionado, pues era tanto defensa como ataque. Si aquel hombre se movía, independientemente de la forma que tomara, aquella área lo destrozaría y permitiría a Alex atacar con cierta libertad. Pero era demasiado agotador, si el combate no terminaba pronto, la fatiga se encargaría de acabarlo. Esperaba que el descanso tras el enfrentamiento fuera suficiente como para reponerse, pero tenía serias dudas. La final… sería realmente difícil. ¿Con quién se enfrentaría, Shun o Dark? Sería gracioso que le tocara contra ambos, pero prefería evitarlos a los dos. Eran rivales terribles y también luchaban con espadas. Maldito torneo de espadachines. Aunque, primero, debía vencer a Naion. Teniendo en cuenta la ventaja que su técnica le otorgaba llegaba el momento de prepararse para un último golpe. Concentraría toda su fuerza en él a pesar de tener una posibilidad tan alta de fallar. Sus guanteletes eran de kairoseki así que golpearían aunque el enemigo fuera un usuario de logia pero… ¿cuánto afectarían a alguien que se convertía en polvo?

Antes de hacerlo volvió a escuchar las palabras de aquel que se presentaba como capitán de la Marina. A lo mejor su padre, Máximus Drachen, lo hubiera entrenado en algún momento, pero él no lo conocía. O al menos no antes del combate. Preguntó por la pierna del cazador que, acto seguido, la miró para comprobar a qué se refería. Las púas de hielo lo habían herido más de lo que pensaba, pues tenía una herida que no dejaba de sangrar. Sin embargo no dolía demasiado y el Corpus Deus empezaba a cicatrizarla algo. Se concentró para mejorar ese efecto curativo.

-La verdad es que está bien, gracias por preocuparte. Las alas han sufrido un poquito más, pero casi ni las noto. Literalmente. Y no te preocupes por tu honor o mi memoria, te aseguro que nunca olvidaré este combate- Le respondió con una sonrisa.

Trató de fingir que no sentía nada, que era insensible al dolor. Pero nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que sufría en silencio, como aquel que sufre hemorroides, para evitar que su contrincante se motivara y aprovechara para atacar con más crudeza. Además, debía dar una imagen de poder y aguante que intimidara a sus enemigos y que gustara al público. Después de todo se trataba de un espectáculo y tenían que emocionar a aquellos que los miraban pues, si eran capaces de quedarse a apreciar la lucha a pesar del tiempo, merecían tanto respeto como atención. Ellos eran gladiadores y debían satisfacerlos… pero sin morir. O eso esperaba. Volvió a concentrarse y a imbuir su puño derecho con el poder de su fruta. La técnica que había usado para aumentar su fuerza también reducía su velocidad, aunque era bastante alta y esperaba no verse demasiado incapacitado por ello. Además, si Al se movía pararía de golpe o se ralentizaría lo suficiente para ser golpeado. Pero ya había sorprendido a Alex más de una vez y podía volver a hacerlo.

-He usado una técnica que nos cubre a ambos. Si te mueves recibirás una vibración que te destrozará completamente. O eso haría a máxima potencia, aunque sigue siendo muy fuerte. Pero si no te mueves recibirás mi ataque. Estoy ansioso por ver lo que harás- Comentó.

Era cierto, quería saber cómo reaccionaría el marine al verse así. Quizás no se creyera lo que le había dicho pero el desconocimiento de la Deus Magna Coat no lo eximia de recibir el daño. Una vez hubo cargado su puño, el cazador se movió tan rápido como pudo para castigar el vientre de su rival. Si lo dejaba sin respiración le imposibilitaría esquivar una segunda ofensiva. Si era capaz, claro, de resistir la primera. Alex estaba preparado para un intento de evasión y, aunque su puñetazo era rápido, creía tener reflejos, rapidez y espacio suficiente para redirigirlo en caso de ser necesario. Y si no le quedaban muchas más opciones. Sintió como el aire gélido arañaba su piel y trataba de frenarlo igual que si intentara defender a Al. ¿Controlaría también la fría brisa? De nada le serviría, el ataque y se había hecho y recibiría el puñetazo, la vibración o ambos.
Uso del manual Micaiah:
He utilizado dicho manual para mejorar la cicatrización y curación de mi técnica Corpus Deus.
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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Dom 31 Mayo 2015 - 10:36


Una luz lo cegó momentáneamente, pero cerró los ojos a tiempo para no quemarse las córneas. Aquello había dolido, pero no era nada que no pudiera soportar. Sin embargo no debía tomar en broma al cazador, que demostraba un poder casi ilimitado. Abrió los ojos de nuevo, y pudo ver cómo la hoja de su rival caía hacia el suelo, lentamente, como si no deseara chocar contra el hielo. Los brazos dieron paso a unas venas impregnadas en tinta negra como la noche, y cuando el chasquido metálico del acero repicó contra el suelo helado, la veda se levantó. El glotón de sombras salió disparado contra su rival y el espadachín directo a su espalda, donde un segundo ataque se comenzaba a cocer. Ardiente como el verano, el Estío Gulo se lanzó contra su rival, estallando cuando estuvo cerca, organizando un bello espectáculo de luces al tiempo que sonó música durante un instante efímero.

Estaba a un par de metros, algo más de dos y un poco menos de tres, manteniéndose a una distancia de seguridad sin renunciar a una buena ofensiva de llegar la ocasión. Podía ver la defensa de su rival, que bloqueaba con las alas el espectáculo de luz y sombra que él había creado, y también era testigo de las primeras gotas de agua derretida bajo los pies del cazador. Aquello era un contratiempo, si el hielo se derretía se vería en problemas, incapaz de controlar el enorme potencial ofensivo de Alex Drachen. Bajó el arma mientras las plumas saltaban y la sangre manaba, incontenibles ante la furia de los animales, y dejó que Fuego lamiera el cristal. "¿Lo sientes compañera? El invierno termina", dijo sin hablar a su arma, que emitió un suspiro inaudible, reformando el suelo de nuevo. Las grietas poco a poco se sellaron, y el agua derretida empezó a congelarse de nuevo. Poco a poco, hasta la nieve caída en el suelo formó parte uniforme de la arena, y hasta su cuerpo se vio cubierto en gran parte una crisálida cristalina. Oculto tras un manto níveo, aunque reconocible, una sonrisa eufórica asomaba en el rostro del capitán, que esperaba atento el próximo paso de su rival.

Finalmente los animales se extinguieron, quedando tan sólo restos y el shichibukai, con las alas en un pésimo estado y el pelo en llamas, aunque no tardó nada en arreglar ese pequeño detalle. También tenía alguna que otra herida a lo largo del cuerpo, pero nada importante que fuera a darle una ventaja significativa. Tan sólo la posibilidad de atacarlo desde las alturas había aparecido como una nueva opción, y no le parecía demasiado espectacular volar trazando círculos mientras su rival observaba, lanzando de vez en cuando una esporádica onda cortante. Casi se le pasó la emoción de pensar en lo aburrido que podía llegar a ser, pero por suerte Alex Drachen no parecía la clase de persona que le fuera a permitir aburrirse, lo cual era de agradecer.

Sin mediar palabra se elevó en el aire, hecho loable con las alas destrozadas, y se frotó la cara con las manos. Por algún extraño motivo, aquello provocó que su musculatura se tensara y aumentara de volumen. Con su pericia de médico le fue sencillo comprender que aquello incrementaría su fuerza, y tal vez redujese su velocidad, debido al incremento tan repentino de masa que, en la mayoría de los casos, eran más un estorbo que una ventaja cuando se trataba de hacer movimientos ágiles. Sin embargo aquello sólo era una teoría sin más base que su propia perspicacia, porque igualmente podría estar inflándose para propulsar su cuerpo mediante algún tipo de propulsión a gas... Aunque, por algún motivo, apostaba por lo primero. Alex no parecía la clase de persona que luchara basándose en movimientos esquivos y veloces, sino más bien contundentes y poderosos.

Sintió una calidez extraña cuando su rival, frente a frente, a escasos palmos de él, reconoció con una sonrisa que le sería difícil olvidar el combate. Ahora ganar o perder estaba en manos del destino, pero tenía un lugar en la memoria del Rey de los Cazadores. A pesar de ser un rango meramente honorífico, ser coronado y laureado hasta ser conocido por ese sobrenombre demostraba una pasión sin fin hacia su causa. Ya no era una lucha por entrar en un puesto de torneo, sino por ver quién de los dos tardaría más tiempo en ser borrado de la mente de su oponente. ¿Sería el famoso Rompeestadios, conocido así por su victoria en el último torneo multitudinario haciendo pareja con otro Shichibukai? ¿O sería el sencillo Marine quien grabara por siempre a fuego en la mente y el corazón de su rival el momento en que sus espadas chocaron para dar lugar al mejor enfrentamiento del torneo? Aun limitado el cazador, Al era consciente de la diferencia de poder, pero eso sólo haría mayor su gloria. No necesitaba veredictos de jueces ni ver al hombre postrado en el suelo. Era indiferente si caía ahora o llegaba a ser nombrado por los promotores cuando la campana sonase, ya había ganado.

-En una obra de teatro...- dijo, manteniéndose estático, sin saber muy bien cómo continuar. No creía que el combate fuera a regirse por banalidades como alardes sin sentido o demostraciones gratuitas de poder. Sí que ambos trataban de crear un verdadero espectáculo, y eso daba pie a una pequeña interpretación, pero nada más allá de una escasa teatralidad para no aburrir al público-, hay que saber cuándo se es protagonista o secundario- concluyó, ante la explicación del Rey de los Cazadores. Si se movía saldría apaleado por las ondas de su oponente, y de lo contrario se llevaría un buen golpe. Frente a frente pese a la diferencia de altura, el Marine observaba a su enemigo. Hasta su escasamente desarrollado Haki de Observación podía sentir con pavor la presencia aterradora de Drachen. Él también poseía Haki del Rey-. En cualquier caso, si tu idea es retenerme para que me enfrente al golpe... Que así sea.

Había comprobado cómo las sombras golpeaban al hombre, y ahora las sombras lo defenderían. En un movimiento paralelo al de su rival, extendió las alas, aunque muy poco tardó en utilizar sus filos para bloquear el puñetazo del cazador. Lo había detenido únicamente gracias a que en aquel estado sus reflejos le permitían verlo todo más despacio, pero ello no fue suficiente. Sus alas vibraron y poco tardaron en desaparecer, dejando libre de nuevo el puño que siguió su camino hasta toparse con Fuego. Con la sombra en ella, la espada era un arma de cualidades extraordinarias, capaz de cortar diamante, y frenó finalmente el golpe, aunque hubo un contratiempo. Se había movido.

Sintió en sus brazos un dolor atroz, que a pasos de gigante se extendió por todo el cuerpo, haciendo que Al explotara preventivamente en una nube de escarcha, que cayó al suelo mezclándose con el lecho de hielo. Donde estaba el capitán hacía unos instantes sólo quedaba una montañita de su elemento atrapada en los restos destrozados de la cáscara que lo había protegido. A través del escenario la presencia del espadachín se movió hasta la esquina más lejana a su contrincante, y una columna de hielo se elevó, saliendo de ella un Al Naion realmente destrozado.

El hombro derecho ensangrentado, y el brazo correspondiente convertido en un muñón inerte. Cabizbajo pero aún sonriente, todo el cuerpo le dolía a horrores, pero estaba vivo. Sin embargo lo peor aún no había pasado. Aunque la mayoría de sus huesos habían resistido, la costilla que sonó antes era muy probable que ahora se encontrase rota, por cómo dolía, y el húmero había abandonado su posición. Tosió un instante y descubrió sangre, seguramente de sus pulmones, que al fin y al cabo habían recibido una parte enorme del terremoto que había generado para cortar su movilidad. Le quedaba poco fuelle ya, pero aún había cosas que podía hacer.

Hincó a Fuego en el hielo, y con un tirón de su brazo izquierdo sobre el derecho, llevó el hueso a su sitio de nuevo, soltando un aullido de dolor. Ese miembro ya estaba inutilizado por, al menos, una hora, y quién sabe si más. Sin embargo aún tenía un as en la manga, aquel libro que leyó una vez y explicaba el uso de la propia energía del cuerpo como instrumento de sanación. Herido como estaba, sudando del esfuerzo y entrecerrando los ojos por el cansancio, costándole respirar por el daño en los pulmones, aún sonreía. Aquel golpe había sido una verdadera atrocidad, pero nada evitaría que el médico se repusiera y contraatacara.

Con aquella costilla rota podía moverse, pero el combate se sentenciaba prácticamente. Con los pulmones encharcados cada segundo sería una agonía, pero podría mantenerse a pesar de ello. Tampoco había esputado demasiada sangre, por lo que el daño en sus órganos no debía ser tan grave como para no poder arreglarlo con un poco de regenerador celular (o un mucho) tras el combate. Agarró la espada y concentró momentáneamente su energía en arreglar el daño en su costilla, que estaba fracturada pero por suerte se mantenía en su sitio. En un momento, notó gran calidez recorriéndola y el dolor desapareció casi por completo, aunque sabía que se mantenía en un delicado equilibrio y de recibir otro golpe volvería a ese estado o uno peor.

-Eres un hombre fuerte, lo has demostrado- dijo, concentrando su poder en el arma, y cada una de las otras cinco esquinas generó un Al Naion de hielo, en la misma pose que él tenía-, pero no basta eso para vencerme. Aunque caiga me levantaré, estoy acostumbrado- prosiguió, y los seis Capitanes que decoraban las esquinas comenzaron a liberar hielo en polvo, que se mantendría en suspensión hasta que el aire se saturara, y entonces caería al suelo. De la misma manera, tres arcadas comenzaron a formarse entre los lados paralelos del hexágono, formando si llegaban a juntarse una especie de cúpula o cimborrio. Al no era arquitecto, pero en los libros se aprendían muchos términos extraños, y tenía un plan-. Muy pronto tanta escarcha terminará por helarte, y eso no es lo peor. Mientras haya una conexión directa con el hielo o forme partículas en el aire, no dejará de aparecer más y más hielo hasta dejarte sepultado- aquello era cierto, pues su corazón helado le permitía manipular ingentes cantidades de hielo a distancia siempre que fuera en polvo, y por la naturaleza de su akuma no mi mientras tuviera contacto con el elemento. Si destruía las estatuas, la escarcha generaría más hielo en suspensión. Cada partícula, cada pequeño grano, hasta el propio suelo, comenzó a disparar escarcha. Tras aquello quedaría agotado, pero con suerte su rival permanecería inmóvil, padeciendo hipotermia-. La simple fuerza no gana batallas- y así era. La estrategia de su rival había sido inteligente, aquello era innegable, pero se basaba demasiado en aquella desmesurada fuerza. "Y yo en el hielo. ¿De verdad puedo juzgarlo?", se planteó por un instante-. Odio el frío, pero he de reconocer que es un arma muy útil.

Terminó de decir aquello y se dispersó entre la escarcha, dejando en su lugar un sexto capitán de hielo. Desde las alturas ahora estaba a salvo, o al menos eso creía. Prefería no recibir más golpes, ya era suficiente aquello y, obviamente, necesitaba concentrarse para generar tanta cantidad de escarcha, así como manipularla para que girase alrededor del escenario, seguramente acelerando el proceso de congelación del cazador si llegaba a rozarlo. El público gritaba, enfadado ante la imposibilidad de ver. Si Alex dejaba que la cúpula terminara de formarse, se sentaría sobre ella esperando ver el resultado de sus acciones. Si la destruía antes de formarse lo más probable era que le cayera encima, así que se despreocupó ligeramente. Si tenía suerte el combate ya habría terminado, o eso esperaba. El dolor era tan grande que hasta manipular el polvo era doloroso. Aquel polvo que, poco a poco, inundaba el escenario.

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NO LO OLVIDES OPD:


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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Lun 1 Jun 2015 - 22:08

Cada movimiento, cada esfuerzo, cada pensamiento y cada mirada estaban dictados por la conciencia luchadora de Alex. Esa monotonía del combate que sólo se rompía cuando el rival era bueno de verdad y, ahora, estaba ocurriendo. Al estaba logrando lo que no habían logrado cientos antes de él, el cazador se veía obligado a meditar cada acción, a plantearse situación y ubicación para realizar el siguiente ataque o incluso una defensa. Estaba consiguiendo que una rutina de batalla se convirtiera en improvisación, en la esencia pura de una batalla. Aunque no causaba grandes estragos en Alex y parecía estar acabado, otorgaba esa emoción de no saber lo que iba a ocurrir y de calcular cada paso. Sí, era perfecto. Se trataba de un combate apasionante. Todo instante parecía eterno hasta que el momento encadenado a él lo sucedía. Pasaban tantas cosas en tan poco tiempo que una persona normal sería incapaz de captarlas todas.

El puño del hombre que podía destruir islas avanzaba inexorablemente hacia un condenado. Las últimas palabras, los últimos deseos, todo se veía apagado por un segundo tan largo como el silencio que lo acompañaba. Unas alas negras se interpusieron en su camino, sin embargo no fueron defensa suficiente. El luchador notó algo raro en ellas, como si fueran etéreas, pero era una sensación que no pudo aclarar en tan poco tiempo y que trató de ignorar para continuar el avance de su “maza”. Aquel hombre habló, iba a someterse al ataque de Alex sin inmutarse. Valiente loco, o confiaba demasiado en sí mismo o creía que era la mejor solución. No se equivocaba en la segunda, pues habría recibido el daño de ambas cosas de haber intentado evitar una sola. Pero, de nuevo, hizo algo para sorprender al hombre de los temblores. Algo que jamás habría imaginado.

Cuando estaba a punto de alcanzarlo, tras atravesar aquellas extrañas alas negras, se movió para interponer su espada. Lo hizo a gran velocidad, no cabía duda, sin embargo debería haber recibido una vibración por la Deus Magna Coat y no parecía haber sufrido ningún percance. ¿El cazador había cometido algún error? O quizás sí le había afectado y se había mantenido fuerte. De ser así aquello era una proeza más que loable pues debería haber hincado la rodilla y gritado del dolor. Al menos habría perdido la capacidad de mover los brazos. Aunque no fue así, se mantuvo firme hasta recibir el golpe. Y aquello fue su perdición. La espada que portaba, a pesar de interponerse, no sirvió como protección. No se partió, lo cual ya era algo extraordinario, pero tampoco aguantó. La mano cerrada mantuvo su camino y descargó toda su potencia en Al. Alex no estaba seguro de haberle golpeado directamente el cuerpo, aunque al menos creía haber pegado con fuerza suficiente como para arrancarle esas extremidades.

Le habría gustado comprobarlo, pero donde antes hubo hombre ahora había polvo. Unas partículas cristalinas que podrían haberse convertido en una tumba. Ahí se terminó el torneo para el Rey de los cazadores. Ahí había terminado el teatro, el espectáculo y el combate. Lo había matado. El mundo se le cayó encima y sintió un frío mucho más terrible que el que pudiera asediarlo anteriormente. Su corazón quebró y tuvo la sensación de que una sombra se cernía sobre él acusándolo, persiguiéndolo, juzgándolo. Se había convertido en un asesino, el ejecutor de un inocente. Un capitán de la Marina que solo había querido disfrutar de un enfrentamiento digno. Y había acabado con él. Todo en su interior se desmoronaba y casi podía jurar que veía como su alma lo abandonaba. ¿Quién era él? ¿Qué importaba todo por lo que había luchado? Acababa de convertirse en lo que más odiaba. Triste desgraciado, condenado por sí mismo.

No le importaba ser descalificado, para él ya había terminado el combate. Sabía de sobras de lo que era capaz y, aun así, se mantuvo convencido y ahora la culpa lo devoraba como un animal hambriento y furioso. Lo merecía, se había ganado el mayor de los desprecios y castigos. Deseó que la nieve lo sepultara, que lo cubriera y ayudara a que el mundo lo olvidara. Morir congelado y olvidado en un cristal de hielo, no merecía un final mejor. Pero no podía hacerlo, ni si quiera era lo suficientemente valiente para ello. O… quizás el valor era el que le impedía morir de una forma tan cobarde. ¿Podría, sin embargo, vivir después de aquello? ¿Qué haría? ¿Cómo continuaría adelante? Ya no podía sentirse orgulloso de sí mismo, no podía regañar a William ni darle lecciones a Isma. Tampoco podría discutir con Dark o mirar a Shun. Anne… se sentiría decepcionada si estuviera viva. Esa era la única vez en la que la muerte de su amada no pesó tanto pues le había evitado ver aquello.

Anduvo unos pasos hasta toparse con su espada. Seguía ardiendo sobre un bloque de hielo que empezaba a derretirse. La acercó a su pecho y sintió la agradable calidez de las llamas que besaban el acero. Quiso lanzarla lejos, alejarse aquel calor que tanto bien le hacía. No obstante rehusó hacerlo y terminó por rechazar la idea. Necesitaba aquel fuego que le otorgaba nueva vida. La vida que había quitado sin ningún derecho. Clavó las rodillas en la gélida superficie y miró hacia las negruzcas nubes que lo empapaban todo. Ahora el cielo tenía un verdadero motivo para llorar. Aquel hombre era un loco y un actor pésimo, pero no merecía la muerte a manos de alguien que se había convertido en un verdugo. Qué ironía, él que se jactaba de ser justo y bueno… y ahora no era nadie, no era nada, era menos de lo que había sido cualquiera de los criminales que había capturado.

Su mantra le habría aliviado de aquel pesar de haber estado activo, pero se detuvo en cuanto Alex sintió que todo había terminado. Miró de nuevo a su espada y, tras la prendida hoja, pudo ver a alguien. Estaba a unos cuantos metros, en el límite del escenario, pero era inconfundible. Soltó el arma y observó con mayor atención. Sí, ¡estaba vivo! Al había sobrevivido al ataque y él no era ningún asesino. Volvió a sentir el calor en su cuerpo y la sangre en sus venas. Todo se recomponía… hasta cierto punto. El rubio tenía un brazo destrozado. Lo había perdido, seguramente, por la potencia de aquella ofensiva. La culpa volvió a atacar con fuerza. Había lisiado a alguien que se ganaba la vida luchando. Ahora no podría desenvolverse igual a causa del descuido de un idiota. Pero… era dueño de una fruta logia, podría arreglarlo, ¿no? Quizás no, no todos sabían utilizar su fruta a la perfección. Aunque daba la impresión de que el marine la dominaba bastante bien.

-Siento lo de tu brazo, ha sido culpa mía- Dijo en un tono de voz tan bajo que apenas él lo había escuchado.

Trató de repetirlo, pero fue incapaz de hablar más alto. Algo atenazaba su garganta y expulsaba su voz con debilidad. Parecía un niño triste al romper el jarrón favorito de su madre. Si es que una pieza decorativa era comparable a una extremidad. Se levantó y anduvo lentamente hacia su rival. Se iba a rendir, sobreviviendo a aquel ataque Al se había ganado la victoria. Al menos para él. Era lo justo y él había perdido toda oportunidad de ganar según su propia moralidad. Su exceso de confianza casi le había costado la vida a otra persona y no iba a permitir que volviera a suceder. Quizás la próxima vez no hubiera tanta suerte de por medio y el resultado resultase muchísimo más terrible. Quedar manco no tenía ni punto de comparación a acabar enterrado a tres metros bajo tierra. Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo ver algo que lo sorprendió sobremanera. Aquel hombre se multiplicó.

Ahora había seis luchadores enemigos que lanzaban polvo níveo por toda la zona de combate. ¿Estaba continuando la lucha? Sí, no había otra explicación. Y no solo fue eso, aseguró que no sería derrotado por algo así, que aunque cayera volvería a levantarse como acostumbraba a hacer. Su tenacidad era encomiable y su voluntad férrea. Pero acababa de cometer el mayor error de su vida. Alex sintió un calor sofocante en todo su cuerpo. Un cambio que nada tenía que ver con la temperatura real o el clima que lo embestía con dolor y rabia. Era aquel ardor causado por la furia. Se había comportado como un estúpido, aquel hombre había jugado con él y el mismísimo Alex se había engañado y autocondenado. No había matado a nadie, no era culpable de nada más que un exceso de culpa, no había terminado nada pero estuvo a punto de hacerlo. Se sintió tentado a usar todo su poder, a acabar con Al de un solo golpe y destruir toda la isla de ser necesario. ¿Por qué seguir las reglas del torneo? Él se había ganado todo lo que tenía, se había esforzado por conseguirlo y se veía limitado. ¿Por qué no hacer gala de toda su fuerza?

Sencillo, porque entonces sí se convertiría en lo que más odiaba. No solo destrizaría al marine, mataría a todos los presentes y sería el culpable de un genocidio. ¿Cómo había pasado si quiera por su cabeza una idea tan atroz? Abrió los ojos y respiró con fuerza aquella brisa tan fría que dolía. Aquello, sin embargo, despejó su mente y le permitió concentrarse. Era un torneo, no podía rendirse ni sentirse culpable por lo que le ocurriera a su contrincante, ambos debían estar preparados para lo que ocurriera. Además, se estaba limitando más que suficiente para no ser letal. O al menos no para alguien más poderoso que una persona normal y corriente.

El rubio volvía a aclarar que no había terminado. Estaba creando una cúpula que, tarde o temprano, acabaría por encerrar a ambos combatientes. Aquello sí que significaría una desventaja clara. Ya era difícil luchar en un ambiente tan frío y desgastante como para, además, verse en una situación así. Aquello era impermisible, Alex debía hacer algo por evitarlo. Y así iba a ser. Extendió sus brazos y miró a su rival a los ojos.

-¡Si esto es una obra de teatro dejemos que nuestro público disfrute… hasta que caiga el telón! - Gritó.

Acto seguido envió la vibración más potente que podía a pesar de los límites que le habían sido impuestos. Un terremoto que se extendió por tierra y aire cubriendo todo el escenario desde los mismísimos cimientos. Incluso con ese poder tan débil comparado con su verdadera fuerza, era capaz de destrozarlo todo. Rompería la roca, quebraría el hielo y haría caer la cúpula. Al se vería atacado por todos los flancos pues el suelo trataría de enterrarlo entre escombros de afiladas piedras y hielo, la cúpula le caería encima señalándole que su propia creación se había convertido en su enemigo, y aun convirtiéndose en polvo sería embestido por los furiosos sismos. Aunque no era el único. El provisional techo caía y Alex estaba debajo. No podía evitarlo, no podía volar y tampoco desplazarse hacia una zona más segura. Todavía estaba flotando por su Deus Gradus, pero no le serviría de protección. Se cubrió los puños de haki y se preparó para lo que se avecinaba. En pocos segundos debió enfrentarse a ello.

El hielo cayó cobre él y trató de romperlo primero con ondas de choque y luego con los puños. Fue una estrategia relativamente efectiva, pues redujo los enormes trozos a pequeños pedazos. Sin embargo quedó sepultado. Trató de moverse, pero el dolor era terrible. Respiró y pensó en todo lo que estaba en juego, el honor de ambos combatientes y un orgullo del que no solía hacer gala. Gritó y elevó los brazos con tanta fuerza como pudo. Estaba magullado y el cuerpo le dolía, pero se liberó de aquella prisión y buscó a Al con la mirada.

-Creo que la obra ha terminado. ¿Cómo están los protagonistas?- Preguntó.
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Re: Al vs Alex

Mensaje por Invitado el Sáb 6 Jun 2015 - 3:12

Escritura:

Al Naion:

hacia una mujer al otro lado del escenario, acercándose a paso calmado al escenario donde había tenido lugar el coloquio de ambos luchadores.
Bien, creo que me ha quedado claro que hay un escenario. Si no lo llegas a aclarar, no me queda claro.

Era inevitable no ver unos enormes pechos oprimidos
En realidad aquí no hay ningún problema, solo tenía ganas de gritar… ¡¡Oppai!!

Tan sólo tenía que aguantar el tirón y tras el combate sólo esperaba la gloria del combate final. Un gran premio, una estocada excelsa y un rival digno por fin. ¿U otro combate amañado? Rezaba porque en la final hubiera alguien que valiese la pena. Rezaba mucho.
Meh… Demasiados combates para mi gusto, ¿no crees?

Caminó entre gente que no lo conocía y gente que no quería conocerlo
Gente y más gente. Creo que el combate se empieza a llenar.

A aquella doncella con voz de hombre, a aquella mujer con tono grave.
Por si aún no había quedado claro que un hombre interpretaba a Julieta

Pero una voz potente interrumpió el pensamiento del Capitán.
Vice-Almirante

¡Truhán!
Ya no se acentúa.

¿Tanta diferencia de poder había entre un simple portero de cuartel y el Capitán de la Marina?
¿Nunca te acordarás de que eres Vice-Almirante? Estúpida memoria…

Soy Al Naion, Capitán de la Marina y oficial al mando de Kiritsu Ryodan.
Bonita memoria de pez.

Estaba a un par de metros, algo más de dos y un poco menos de tres
¿A cuántos centímetros? ¿43?

una sonrisa eufórica asomaba en el rostro del capitán, que esperaba atento el próximo paso de su rival.
En serio, tu memoria me preocupa.

 Donde estaba el capitán
Al debe ir al médico, tiene memoria de pez.


Alex:

 La inmensa capa grisácea que lo cubría había ennegrecido hasta convertirse en un manto oscuro.
Gracias, no me quedaba claro que tan oscuro estaba el cielo.

¿Se avecinaba una tormenta o la cúpula celesta se sentiría satisfecha derramando unas pocas lágrimas?
¿Cúpula celesta? ¿En serio? Será celeste.

Dejó que los lloros del, otrora, azul lo bañaran un poco más hasta decidirse cuando debía abandonar el escenario.
Ese otrora entre comas no queda nada bien, es más, deberías suprimir las comas.

 ni si quiera
Ni siquiera

El primero ni si quiera se había presentado y Cecá, a pesar de tener una resistencia casi inigualable, no había conseguido hacerle mucho.
Si te refieres a C.K, es C.K.

Alex se encargó de ocultar su presencia con el Haki del Rey oculto
Gracias, ahora sé que lo tenías oculto

Declinó la idea, el hielo era frágil si no se encontraba en una capa muy gruesa. Se sentó apoyado en la zona descendente sin llegar a entrar del todo. Su pantalón no era muy grueso y podía notar el frío y la humedad calándole la ropa.
Preferiría que hubiese un sinónimo de grueso.

Los dos miembros de Lupus Custos, a excepción de Alex, que todavía participaban luchaban con espadas.
Los dos miembros de Lupus Custos que todavía participaban, a excepción de Alex, luchaban con espadas.
Suena mejor, ¿no?

sabría de la presencia del Rey de los piratas,
Oh! ¿Ahora eres Rey de los Piratas? Vaya… No tenía ni idea.

Shun se derretía ahora como se derretiría ese hielo en poco tiempo.
Shun se derretía ahora como lo haría ese hielo en poco tiempo.

Una de las paredes de la construcción se desplomaba cerca de Alex, aunque tampoco resultó un peligro. El cazador se encontraba en el centro, por lo que las paredes apenas llegarían a él.
Paredes everywhere.

Si su rival no estaba a la altura caería como había caído el hielo. Y si era digno de enfrentarse a él caería con más dureza aun.
La cuestión es caerse.

Entes alejados de todo juicio o razón que ni si quiera decidían sus acciones como alguien en pleno uso de sus facultades mentales haría.
Ni siquiera. El “si quiera” va junto.

El comportamiento casi suicida de Cecá era similar a la locura y, en ocasiones, hasta Dark se comportaba sí.
Apartando lo de Cecá, que bueno, te lo daré por válido… Creo que querías decir “se comportaba así”.

la caída había sido grande y la carga soportada fue tremenda. Pero no había caído desde una altura letal. Tan solo una distancia de seis metros lo había separado de su objetivo al momento de la caída libre.
Caída, caído, caída. No hay más que decir.

Él había sobornado a algunos guardias, marines e incluso altos cargos políticos, pero nunca había dejado comprar así.
Supongo que te referirás a que nunca se había dejado comprar.

 ante aquellas ondas y ni si quiera se arañaron
De nuevo… Es ni siquiera.

ni si quiera era grave del todo,
Y de nuevo…

Quebraría lentamente la roca y, esperaba, los temblores calentarían todo el suelo derritiendo algo la helada superficie y haciendo más cálida la zona de combate.
Creo que no queda muy bien ese “esperaba” ahí, escondido.

no lo eximia de recibir el daño
Eximía.

ni si quiera era lo suficientemente valiente para ello
No lo diré más veces.

y el resultado resultase muchísimo más terrible.
Quedaría mejor un fuese, creo yo.

si quiera
Meh

Punto para Al

Ambientación:

Vamos a ver, voy con la ambientación. Ambos habéis estado bien, aunque hay errores que ahora remarcaré.

Vamos con Al.
Veamos, lo primero de todo es que debes recordar que eres Vice-Almirante, no capitán. Tu interpretación ha estado bien. Me ha gustado como has descrito todo, usas bien a tu personaje y le das el toque de como en realidad es, aparte de que tener una logia en la ambientación te da bastante. Aunque no todos es color de rosas, ya que Alex te dijo su nombre y lo has confundido, aunque he de reconocer que después has sabido “arreglarlo”.

Ahora iré con Alex.
Veamos, el mayor fallo es algo que tienes en las pertenencias. Al parecer tienes información sobre todos los altos cargos y también sobre los delincuentes con recompensa de más de 600 millones, y entre los altos cargos están los Vice-Almirantes. ¿Cómo es que no has reconocido a Al, teniendo información sobre él? Eso es algo que sinceramente no me cuadra. A parte de eso, he de decir que por culpa de esto y la historia de Jaime se me ha hecho un poco pesado tus primeros post.
Otra cosa es que has malinterpretado completamente el primer post de Al, ya que cuando tu entras, él ya está arriba, no abajo (ya que interpreta aquella obra desde el balcón). Otra cosa que hay que destacar es que qué digas que un bufón y a alguien que se le da bien el teatro, se le da mal y es penoso. Entre otras también me parece curioso que con tu mantra no hayas sido capaz de ver que Al no era un debilucho, ya que tiene haki del Rey. Eso es algo que quieras o no, deberías de haberte dado cuenta, ya que no es capaz de esconderlo como tú.

Punto para Al

Adaptación y uso del escenario:

No se ha usado mucho el escenario, los dos lo habéis hecho bien, aunque Al, gracias a su fruta, ha podido usarlo bastante bien. El hecho de crear el edificio, manejarse entre los clones... Le ha dado la ventaja.

Punto para Al

Rol bélico:

Bien, aquí diré que ambos habéis estado bien, solo que Alex ha fallado en un par de cosas.

1.- El haki armadura lv 2 te deja imbuir una parte del cuerpo, por lo que no puedes imbuir brazos y alas.
2.- Odio mucho que la gente ponga el nombre de la técnica y no diga lo que hace. En esto he de decir que has fallado bastantes veces y por eso pierdes el punto, más que por lo del haki. De todas formas he de felicitarte, tu último post me ha encantado.

Punto para Al

Asumir daños:

Ambos lo habéis hecho bien y mal. He visto cosas que no me han gustado de ambos, defensas que las he visto un poco por los pelos.

Punto para mi

Acciones cerradas:

No tengo objeciones.

Punto para mi



El ganador es Al


Voy a felicitaros por este combate. Sinceramente es de los mejores que he leído en mucho tiempo, por no decir el mejor. Me ha gustado y he disfrutado, a pesar de ser taaan largo.

De verdad, mi más sincera enhorabuena, ha sido un combate igualado.


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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Sáb 6 Jun 2015 - 14:48

Pido una segunda moderación y el moderador ya está avisado. Dado que, por desgracia, no confío en el criterio de todo el staff y los pocos en los que confío no están, solo queda una persona que considere algo parcial. Y no es un ataque, pero es cierto que no veo parcialidad como se debería. Dicho eso aclararé unas cosas si el staff me lo permite ^^
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Re: Al vs Alex

Mensaje por Invitado el Sáb 6 Jun 2015 - 15:00

Si, puedes aclarar lo que quieras. Nos tienes en Skype y cualquier problema, ahí estamos.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por oldetsu el Sáb 6 Jun 2015 - 15:01

Tal y como dije, yo haría la segunda corrección. Tal vez he tardado un poco, cosas del trabajar, no tener internet, leerse esto 4 veces y rebuscar entre fichas, pero allá voy. Espero ser breve.

-Escritura: bueno, en esto hay pocas quejas, por no decir prácticamente ninguna. Ambos escribís muy bien, habéis tenido algún error tipográfico, algún concepto equivocado como el constante capitán de Al o el pequeño error de Alex al proclamarse rey de los piratas. Esas cosas pueden pasar perfectamente, no es alarmante.

A parte de no encontrar faltas, me ha gustado el combate, ambos os lo tomáis muy bien, os introducís en una obra de teatro que poco a poco va desarrollándose según vuestro propio criterio, ha sido algo que no había visto antes pero que ha quedado muy bien.

Por último, decir que algunos de los errores que mi compañero ha remarcado, no lo son, sino que son ciertas figuras literarias que sirven para enriquecer el texto, tales como la anáfora y anáfora desplazada

Al escribió:Caminó entre gente que no lo conocía y gente que no quería conocerlo

Las cuales consisten en repetir una misma palabra para hacer quedar claro un concepto, o simplemente por estética. Tampoco es un error,  aclarar un concepto mediante comas. Son, simplemente, aposiciones explicativas. Sirven para aportar información, que puede ser relevante, pero que no es esencial, serían algo así como un paréntesis que debe tenerse en cuenta. Por tanto, la siguiente frase estaría bien:

Alex escribió:Dejó que los lloros del, otrora, azul lo bañaran un poco más hasta decidirse cuando debía abandonar el escenario.

Por último, el pequeño asunto de C.K., ¿es correcto usar Cecá? La respuesta es afirmativa, al ser una C (ce) y una K (ka o ca), si es posible pronunciarla o incluso llegar a verla escrita como Ceka o Ceca (la tilde sobra, ya que K, al ser un monosílabo, no lleva).
Aclaro de paso, que si las abreviaturas son legibles, pueden leerse toda seguida, lo dice la RAE, que no se le erre, a, e. Por otro lado si es imposible pronunciarlas o hay que tener un mater en élfico para ello, se debe decir letra por letra, como el caso del THC (te, hache o ache, ce).

Dicho esto, el punto es nulo o va para ambos, vosotros decidís.

-Ambientación:

Este punto ha sido intenso, la historia de Romeo y Julieta me ha matado, es lo que tiene El Bardo (Shakespeare para los despistados), que quitando el teatro clásico es mi dramaturgo favorito. Mi obra favorita es el sueño de una noche de verano, pero he de reconocer que romeo y Julieta es cuanto menos impactante y coincido con que es una obra un tanto inconclusa.
Pero bueno, no es una clase de literatura, obviemos esto. Quitando el pequeño análisis de la obra, ha estado todo interesante, como ya he dicho, lo que empieza con una improvisada escenificación de Al, se convierte en el principio de la trama entre ambos combatientes. Alex le ha seguido el juego y ha metido el suyo propio, confundir a Al con Jaime, y este a su vez a Alex con Manuel.
Como dice mi compañero, es un poco raro, que Alex no lo haya reconocido desde el principio, lo qe me lleva a que también es raro que Al no haya reconocido al cazador mas famoso del momento. Quiero entender que ha sido por hacer el combate un tanto diferente y darle un punto cómico que me ha encanta, sinceramente.

Aquí ando igual, o el punto para los dos o para ninguno, es lo que hay cuando te encanta lo que lees.

-Adaptación y uso del escenario:

No estoy del todo de acuerdo con mi compañero. La arena no se ha usado en demasía, pero ambos habéis hecho referencia al público, vuestro público, ¿qué sería de los artistas sin él?. Al ser un combate que quiere dar la impresión de una obra de teatro, se han centrado en el público, dejando de lado el área del combate. Ambos habéis hecho referencia a la lluvia, Al usándola a su favor, porque debido a la humedad le ha sido fácil realizar las construcciones de hielo, pero Alex no posee una fruta que pueda hacer uso del agua, por lo que se ha centrado el destruir el escenario que su contrincante había preparado. Por último, sí que se menciona el suelo, la dureza de la roca y la destrucción de éste.
No se ha hecho uso del escenario que se proporcionaba para el torneo, pero ambos han creado el suyo propio, Al congelando y Alex haciendo añicos ese hielo.

El punto debo dárselo a Alex, ¿el motivo?,  muy simple. Mientras que Al se ha dedicado a generar un escenario de acorde a sus necesidades (algo que ha estado genial por su parte), Alex ha reflexionado sobre el terreno, el suelo, su dureza, el hielo y ha usado sus conocimientos de arquitectura para suponer que el hielo, un material del que reconoce no tener ninguna noción, no sería capaz de aguantar las vibraciones, y así fue. Por último, cuando recupera la esperanza al agarrar su arma, utiliza su poder para reducir a escombros todo lo que se encuentre a su alrededor. El hielo lo usa como un arma, con la que él mismo tiene que lidiar. Un bloque de hielo, desde una pequeña altura y con un grosor medio puede ser relativamente mortal. Y generar un terremoto que levante la roca, produciendo estacas, es mortal al caer en ellas Si eres logia y/o posees haki armadura, la cosa cambia, pero es un buen uso del escenario.

-Rol bélico:

Creo que ambos lo habéis hecho genial, como dice Kaito Kid, el haki armadura nivel 2 solo deja imbuir una parte del cuerpo, o al menos no el cuerpo entero. No creo que sea un mal uso el imbuir solo ciertas partes, es decir, cuando atacas con puños, envuelves ambos puños, otra cosa es que te envolvieses completamente en armadura, eso sí que sería excesivo para el nivel 2.
En cuanto al nombre de las técnicas, eso también lo veo al gusto del consumidor, sinceramente me has dado un poquito de trabajo, pero teniendo la ficha a mano se pueden ver perfectamente las técnicas, que para eso está ¿no?
El bélico ha sido muy bueno, Alex ha aprovechad la ventaja natural de su fruta para hacer añicos los cristales, Al no se ha dado por vencido y ha llevado el poder de su akuma un paso más allá, cristales de hielo en suspensión y no un sólido. Eso ha puesto a Alex en un aprieto, es difícil quebrar cristales diminutos y más si están es suspensión, ya que al aire, al ser un fluido, absorbe parte de la vibración que debería recibir el cristal, además de trasmitirla. Por último esa vibración final la que ha arrasado con todo, ha sido muy bonita y todo eso, pero si el combate hubiese continuado, entre lo calado que estaba Alex, el hielo en polvo que tenías encima y un poco de tiempo más, habrías tenido serios problemas con el frío. Por parte de Al, más de lo mismo, ha perdido la movilidad en una extremidad, (¿la regenerará con hielo), lo que causa una pérdida de sangre a no ser que la herida se haya congelado o cauterizado por la espada (no lo he visto por ningún lado), además también anda tocado por dentro, y ha sido una caída bastante aparatosa. Te digo lo mismo que a Alex, el combate llega a durar un poco más y habrías tenido dificultades con las hemorragias.

Digo lo mismo que antes, es un combate muy reñido. Ambos combatientes lo han hecho excelentemente bien, por lo que punto para ambos o para ninguno.

-Asumir daños:

Los daños son un tanto peliagudos, ambos habéis recibido los daños bastante bien, que si un corte, que si una pequeña perforación, que si la perdida de una extremidad… no han estado nada mal. Las defensas que dice mi compañero, no tengo muchas quejas sobre ellas, no ha sido un combate especialmente intenso y devastador, donde eres capaz de parar el armagedon con una chaqueta de lana tejida por tu abuela la de cuenca. No tengo quejas, solo que es una pena perder un hombro así como así, Al. Esas cosas nunca terminan curando del todo (¡parezco un viejo hablando!).

-Acciones cerradas:

Me ha gustado porque no he visto ninguna por parte de los dos, así que gracias y vuelvan a jugar con nosotros.

-El combate ha sido muy reñido, pero creo que gana Alex por poco, podría haber sido perfectamente un empate, pero me ha convencido más Alex en el bélico. (Un jamón y una noche de pasión, frente a una cena romántica y un revolcón en el asiento de atrás por parte de Al.)

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Dom 7 Jun 2015 - 9:13

Paso por aquí para comentar que, a pesar de que mi rival ignorara la mitad de mi primer post, reorganizara el orden de mis acciones en ese mismo, que su acción bélica se limita a un esquema simple constantemente (vibración-Abitus-golpe), se haya obviado que creo mi propio escenario el cual utilizo de manera tanto ofensiva como defensiva, y algún detalle más que se me escapa ahora, agradezco la imparcial moderación.

Espero impaciente ver a qué conclusión llegáis ambos tras debatirlo.

Lamento si este post tiene un tono amargo, pero soy bastante mal perdedor y veo que se han olvidado detalles muy importantes a la hora de moderar.

Buenos días.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Dom 7 Jun 2015 - 10:58

Yo aclararé las cosas que tenía pensadas anteriormente:
Aclaraciones:
1- Cecá es lo que mi personaje dice, no es que yo lo escriba así como falta ortográfica. Si te hubieras informado lo entenderías. Lo escribo tal y como mi personaje lo pronuncia y cree que es.

2-El Haki del rey oculto es el nombre del power up, no es una repetición. Si miras mi ficha podrás verlo. De nuevo, infórmate antes.

3-Lo de otrora va entre comas sin ser un error. No sé cuanta lectura antigua haces, pero hay algunos libros muy recomendables en los que se escribe así.

4- Lo de ennegrecer hasta ser oscuro significa que no se vuelve totalmente negro, solo más oscuro que gris. Es un recurso literario, no una redundancia.

5- "Los dos miembros de Lupus Custos que todavía participaban, a excepción de Alex, luchaban con espadas.
Suena mejor, ¿no?" A mí no me suena mejor, pero gracias por el consejo. Por cierto, se llama hipérbaton, en wikipedia puedes ver lo que significa si no lo sabes.

6- "Creo que no queda muy bien ese “esperaba” ahí, escondido." Estoy especificando que él tenía esa esperanza. Sin ese esperaba no se aclaraba.

7- Como no me fío mucho de tu criterio dado que me has mostrado varias veces una imparcialidad dudosa, lo siento si es ofensivo, te ofreceré señalarte las faltas de Al que no has dicho en su parte porque te has saltado unas buenas cuantas. No quiero hacer tu trabajo así que solo lo dejaré en el aire.

8- "¿Cómo es que no has reconocido a Al, teniendo información sobre él?" Que tenga información sobre ellos no significa que la haya leído, no es conocimiento, son datos. Como interés, solo he aprendido la de almirantes y criminales muy peligrosos. Aunque la tengo, la información sobre los vices no es algo que me preocupe mucho. Pero te lo paso porque es normal que no se entienda o se comprenda mal.

9- ¿Lo de pesados mis primeros post lo dices antes o después de leer un análisis de Romeo y Julieta? A parte de eso, ¿cómo ha arreglado Al lo de confundirme? Diciendo que creía que estaba actuando cuando claramente he roto la actuación y me he presentado... muy buena solución, sin duda.

10- "Otra cosa es que has malinterpretado completamente el primer post de Al, ya que cuando tu entras, él ya está arriba, no abajo" No te equivoques, cuando yo he entrado todavía no estaba en la torre. He descrito que lo veo en el suelo ya que en mi post llego mucho antes de su espectáculo. Otra cosa es que él no me viera. Para explicarme, son distintos tiempos en cada post.

11- "Otra cosa que hay que destacar es que qué digas que un bufón y a alguien que se le da bien el teatro, se le da mal y es penoso" Es arlequín, por lo que se dedica a las manos y no a actuar. Es bufón, sí, pero se quedaría a nivel 23 en ese aspecto. Además, el teatro es algo que va a gusto y Alex es aficionado a ello. Por lo que, comparado con profesionales, Al no se veía muy bien haciéndolo.

12- "Entre otras también me parece curioso que con tu mantra no hayas sido capaz de ver que Al no era un debilucho, ya que tiene haki del Rey. Eso es algo que quieras o no, deberías de haberte dado cuenta, ya que no es capaz de esconderlo como tú." Comparado con un personaje nivel 90 y algo... sí, es un debilucho. Comparado con los compañeros de Alex lo sigue siendo. No estoy obligado a nombrar su haki del rey ni decir que sea fuerte por ello. No le sirve de nada para aguantar un golpe ni contra alguien de su nivel. Lo siento, creo que te equivocas de nuevo.

13- Dicho eso, y dado que he nombrado clima, público y escenario en todos mis post, creo que me he adaptado al escenario mejor que Al. Además de haberlo usado e interactuado más con él. Pero eso es a gusto del moderador. Supongo.

14- "No se ha usado mucho el escenario, los dos lo habéis hecho bien, aunque Al, gracias a su fruta, ha podido usarlo bastante bien. El hecho de crear el edificio, manejarse entre los clones... Le ha dado la ventaja." ¿De verdad has leído el combate? He roto hielo y suelo, he roto sus estructuras, me he visto influenciado por el relieve del escenario, he hablado sobre su situación, etc... ¿poco uso? Además... ¿manejarse entre los clones? Quieres decir situarlos y crear hielo con ellos, ya está. Y he de suponer que hablas del edificio que he destruido y usado a mi favor. Punto para Al, ¿seguro? Suponía que dado que usaba mis propias estrategias y utilizaba incluso las de AL en su contra... ganaba este punto.

15- Cuando me cubría los brazos no me cubría las alas y viceversa. Pero eso se debe entender. Y si pongo el nombre de la técnica es para que la puedas buscar en la ficha. Me parece muy estúpido explicar lo que hace en un post, para algo está en su lugar. Odio profundamente la gente que no hace su trabajo ni lee las fichas a la hora de corregir. Espero que no seas de esos, aunque lo parece.

16- Creo que el punto de asumir daños debería ser mío ya que podía evitar los ataques de Nat al 100% con mis técnicas como la magna coat y aun así he asumido daños. Él, sin embargo, ha resistido bastante bien vibraciones capaces de destruir roca como si nada.

17- Yo si tengo una objeción. En uno de los primeros post Al ha controlado MI poder diciendo que rompía el escenario y el hielo cuando no era así. Hasta donde yo sé uno mismo es el que decide, dentro de los límites establecidos, el poder de su ataque. Lo he especificado en mi siguiente post, pero para mí es una acción cerrada manipular el ataque de otro así. Y sí, digo acción cerrada porque no ha decidido el daño en sí mismo, si no que ha controlado tanto la potencia como la capacidad destructiva de mi ataque sin tenerme en cuenta añadiendo un daño totalmente absurdo en ese momento.

Estos puntos eran respecto a la moderación de Kaito. Ahora responderé a Nat.
Aclaraciones:

1- "a pesar de que mi rival ignorara la mitad de mi primer post, reorganizara el orden de mis acciones en ese mismo," No te equivoques ni tergiverses mis palabras. No ignoro nada, en mi post ESTABA ahí cuando tú construías todo eso. Es decir, lo vi desde el principio y pude observar cómo sucedía todo y lo ibas construyendo. Qué pasa, ¿eres el único que puede llegar a tiempo al escenario y yo debo llegar tarde?

2- "que su acción bélica se limita a un esquema simple constantemente (vibración-Abitus-golpe)" Las vibraciones son mi poder como el hielo lo es el tuyo. Por esa regla de tres estamos en las mismas, compañero, ya que tú sólo atacabas usando hielo y poca cosa más. Quizás, y solo digo quizás, derrumbarte tus propias estructuras sobre ti, caer encima, crear una trampa en la que recibirías daños de forma estratégica, golpearte el pecho o atacarte con mi espada son vibraciones o parte de mi abitus. No sé, creía haber sido algo más original en este aspecto.

3- "se haya obviado que creo mi propio escenario el cual utilizo de manera tanto ofensiva como defensiva" ¿El mismo escenario que he aprovechado constantemente en tu contra? No sé, quizás ese punto debiera ser mío por el hecho de que no solo usé el escenario original, también destruía y te atacaba con tu propio escenario. Algo que utilizabas para fastidiarme se convertía también en un fastidio para ti. Para explicarme, destruí las rocas del escenario para perjudicarte, rompí tu hielo para eliminar tu ventaja, tiré tus estructuras sobre ti, hice vibraciones para calentar el escenario, use mi espada para calentarme yo, rompí tu hielo para evitar que te movieras a través de él (es lo que creía mi personaje) Por lo tanto tu escenario se convierte en MI escenario y ya que tu uso se limita en crear hielo y tapar el original, creo que el punto es mío por usar ambos.

4- "Lamento si este post tiene un tono amargo, pero soy bastante mal perdedor y veo que se han olvidado detalles muy importantes a la hora de moderar." No te preocupes, yo estaba peor tras ver la moderación ilógica, para mí, de Kaito. Pero entiendo que te enfade perder de un punto o dos.

Por cierto, lo que me dijiste de que era un empate para ti y que estaba muy igualado fue cortesía, ¿no? Porque no dijiste nada de la primera moderación a pesar de ser absurda e ir contra lo que tú mismo habías dicho. Y era muy igualado, como para un empate, pero no es aceptable la victoria de otro por muy poco. Acepto que tengas mal perder, es muy común, pero no me gusta que te quejes solo cuando te influye negativamente. Claro que es ilógico quejarse de algo que te beneficia y más en algunos casos. Pero queda feo.


Última edición por Alex14ac el Dom 7 Jun 2015 - 12:16, editado 1 vez
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Re: Al vs Alex

Mensaje por oldetsu el Dom 7 Jun 2015 - 12:14

Veamos, como dije, el combate me ha hecho decantarme por Alex, porque él si que usa el suelo del ring, es decir, ha roto otros suelos, se cuestiona la dureza de la roca. Si podrá romperla como lo ha hecho otras veces, y al final, cuando desmantela la cúpula helada, destruye todo a su paso, usando el suelo del ring para crear estacas que podrían haber ensartado a Al. En cambio, el chico de hielo no usa el escenario dado de la misma manera, aprovecha la humedad del ambiente para construir su propio escenario, a base de hielo. Escenario con el que Alex también interactua.

De todos modos agradezco que os toméis el tiempo para analizar los combates y hacernos verlos errores que tanto Kaito como yo hemos cometido, lo hablaremos detenidamente entre nosotros y daremos un veredicto la más pronto posible. Lamento las molestias y la espera.

PD: actualizaré más tarde con el ganador.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Señor Nat el Dom 7 Jun 2015 - 12:21

Bueno, aun a riesgo de estropearlo más, diré:


Entre ronda y ronda habrá un descanso on-rol de una hora.

El tiempo On-rol entre combate y combate es de una hora. Si yo paso 20 minutos con Arthur, 15 vagando por ahí me restan 25 minutos, y tú llegas "justo antes de iniciar el combate. Por otro lado, interpretas que genero paredes alrededor del escenario, cosa que te impediría pasar atendiendo a que llegué 25 minutos antes que tú (aunque esto carece de importancia). Lo molesto es que reorganices mis acciones, acercándote a hablarme cuando yo aún estoy en el suelo, sin alusión alguna a mi ascenso (mi primer diálogo es tras eso), alterando por completo la sucesión lógica.

Por desgracia no tenía tiempo para ir a saludarlo, su próximo reto estaba a punto de empezar.

Derrumbar mi estructura con vibraciones, alzar el vuelo evitando una pared de 10 metros que está casi a tu lado elevándote para (no moverte, sino mantenerte, ya que sólo mencionas que me ves y te dejas caer sin acercamiento alguno) caer sobre el mismo punto. ¿Yo qué uso? Hielo, cada vez de una forma distinta y combinándolo con la espada, distintas canalizaciones, etc... Mi esquema se puede resumir en "hielo-loquesea", si lo prefieres, pero es un esquema bastante más variable.

¿Fastidio para mí que hicieras polvo algo que te congelaba al hacerse escarcha? Por favor, on rol podrás creer eso, pero offrol ni de lejos puedes asumir que no entrara dentro de mi idea matarte de frío desde el principio. En todo caso habrás ayudado, porque lo que has hecho es lo mismo que podrías haber hecho sobre el escenario directamente. No has cambiado en absolutamente nada tu estrategia pese a ello, sólo has vibrado en él.

Realmente lo que me molesta es ver un empate que finaliza con un "daría empate, pero voy a dar vencedor a Alex por su bélico" cuando te lo dije a ti y lo sabes, varias veces, que te habías meado en mi post, cosa que debería haberte hecho perder el escénico. Igual que el mal uso del haki armadura que presentas al estar limitado al nivel 2 (y del mantra, asimismo).

Y como te lo dije a ti, se lo dije a Kaito, yo lo veía igualado, pero ganaba yo por tus fallos escénicos GARRAFALES. Yo digo las cosas me beneficien o perjudiquen, igual que avisé a Kaito de que Truhan no se acentúa, le expliqué varias cosas que te iba a dar por negativas debido al caos que armas en algún post y demás. Si quieres tomarte como una falsa cortesía que haya defendido tu escenificación y luego me queje de tus errores sí, es una falsa cortesía.

Perder por muy poco lo entiendo, recalco, pero no entiendo que sea un empate y te den la victoria sin explicación, añadiendo ya de paso, que hasta un niño sabe que el hielo es frágil. Te han dado puntos por un conocimiento que todo el mundo tiene, sobre todo con la excusa de "un material que no conoce". Un material que dijiste en un primer momento "el hielo en capas finas es frágil", por lo que no es un conocimiento por el que "te arriesgues".

Respecto a esto:

17- Yo si tengo una objeción. En uno de los primeros post Al ha controlado MI poder diciendo que rompía el escenario y el hielo cuando no era así. Hasta donde yo sé uno mismo es el que decide, dentro de los límites establecidos, el poder de su ataque. Lo he especificado en mi siguiente post, pero para mí es una acción cerrada manipular el ataque de otro así. Y sí, digo acción cerrada porque no ha decidido el daño en sí mismo, si no que ha controlado tanto la potencia como la capacidad destructiva de mi ataque sin tenerme en cuenta añadiendo un daño totalmente absurdo en ese momento.

Yo respondo esto:

Por si aquella maza humana no había sido suficiente, la Magna Coat permanecía activa demoliendo todo lo que se topara con ella. Un ataque realmente devastador.

¿Entonces ahora es culpa mía que TODO sea TODO?

16- Creo que el punto de asumir daños debería ser mío ya que podía evitar los ataques de Nat al 100% con mis técnicas como la magna coat y aun así he asumido daños. Él, sin embargo, ha resistido bastante bien vibraciones capaces de destruir roca como si nada.

Estás a mi nivel y tus ondas van sin Haki. Sin embargo recibo hemorragias internas, un brazo reventado y un hombro dislocado. Después de eso me transformo en hielo, simplemente, así que no recibo más. Por no hablar de que tu magna coat no protege de energía (gulo negro, ondas), ni del frío.

7- Como no me fío mucho de tu criterio dado que me has mostrado varias veces una imparcialidad dudosa, lo siento si es ofensivo, te ofreceré señalarte las faltas de Al que no has dicho en su parte porque te has saltado unas buenas cuantas. No quiero hacer tu trabajo así que solo lo dejaré en el aire.

Estoy deseoso de leerlas todas.

11- "Otra cosa que hay que destacar es que qué digas que un bufón y a alguien que se le da bien el teatro, se le da mal y es penoso" Es arlequín, por lo que se dedica a las manos y no a actuar. Es bufón, sí, pero se quedaría a nivel 23 en ese aspecto. Además, el teatro es algo que va a gusto y Alex es aficionado a ello. Por lo que, comparado con profesionales, Al no se veía muy bien haciéndolo.

Respecto a esto, Al marca en su historia que actúa de manera semiprofesional, y en sus habilidades está marcado. ¿Que no sea un profesional lo convierte en "penoso" o pésimo? Y más para una persona que "le gusta el teatro pero no va mucho". ¿De veras?

13- Dicho eso, y dado que he nombrado clima, público y escenario en todos mis post, creo que me he adaptado al escenario mejor que Al. Además de haberlo usado e interactuado más con él. Pero eso es a gusto del moderador. Supongo.

Interactúo con el público, el escenario, el clima y aún mejor, lo manipulo. Mi escenario no se reduce al suelo, sino que aprovecho hasta la lluvia y la humedad del ambiente. Creo que si no es adaptación, gano el punto de bélico por estrategia.

9- ¿Lo de pesados mis primeros post lo dices antes o después de leer un análisis de Romeo y Julieta? A parte de eso, ¿cómo ha arreglado Al lo de confundirme? Diciendo que creía que estaba actuando cuando claramente he roto la actuación y me he presentado... muy buena solución, sin duda.

Estoy a doce metros de altura y te interrumpo según terminas con tu frase, acordándome de poner esto en un post:

De repente un jarro de agua fría le cayó encima. Le había insinuado un problema de oído, o una falta de memoria. ¿Tal vez aquello fuera el murmullo indecoroso que escuchó mientras él respondía a su inicio de obra?

Es decir, interpreto que no lo oí porque te interrumpí. Y lo mejor, yo no tengo datos sobre ti más que algunos básicos, por lo que no puedo saber cómo eres físicamente. Tú sin embargo sí tienes datos sobre mí, y me confundes.

8- "¿Cómo es que no has reconocido a Al, teniendo información sobre él?" Que tenga información sobre ellos no significa que la haya leído, no es conocimiento, son datos. Como interés, solo he aprendido la de almirantes y criminales muy peligrosos. Aunque la tengo, la información sobre los vices no es algo que me preocupe mucho. Pero te lo paso porque es normal que no se entienda o se comprenda mal.

Habilidad de Alex Memoria Eidética. Con haberlo mirado u ojeado, es probable que ya lo supieras. ¿Cómo puedes tener una habilidad y un objeto para ignorarlo? Ah, claro. Como ignoras mi escenario y mis habilidades, pues sería un poco hipócrita no ignorar las tuyas propias.

10- "Otra cosa es que has malinterpretado completamente el primer post de Al, ya que cuando tu entras, él ya está arriba, no abajo" No te equivoques, cuando yo he entrado todavía no estaba en la torre. He descrito que lo veo en el suelo ya que en mi post llego mucho antes de su espectáculo. Otra cosa es que él no me viera. Para explicarme, son distintos tiempos en cada post.

De nuevo, llegas justo antes del combate y me ves terminando a mí algo 25 minutos antes. Claro que sí.

12- "Entre otras también me parece curioso que con tu mantra no hayas sido capaz de ver que Al no era un debilucho, ya que tiene haki del Rey. Eso es algo que quieras o no, deberías de haberte dado cuenta, ya que no es capaz de esconderlo como tú." Comparado con un personaje nivel 90 y algo... sí, es un debilucho. Comparado con los compañeros de Alex lo sigue siendo. No estoy obligado a nombrar su haki del rey ni decir que sea fuerte por ello. No le sirve de nada para aguantar un golpe ni contra alguien de su nivel. Lo siento, creo que te equivocas de nuevo.

Si analizas a alguien con el mantra, sientes su haki del rey, que implica una presencia imponente. No lo digo yo, sino las guías. Del mismo modo que Dark cuando entra al torneo está al mismo nivel de poder que yo, así que estoy al nivel de poder de tu autonombrada mano derecha en aquel entonces.

En la guía de Haki se escribió:hace que los más poderosos se percaten de tu presencia por encima de todas las demás, considerándote una amenaza y uno de los peores enemigos posibles.

A parte de que con Mantra nivel 2 no puedes analizarme:

•Nivel 2
-A partir del nivel 30: Kenbunshoku Haki nivel 2
Descripción:
Permite escuchar las voces que te rodean, las voces de la conciencia y el alma, es decir, no escuchas lo que piensan, pero "sientes" que están ahí. Te permite prever los movimientos de varios contrincantes en un radio reducido. Tu cuerpo se mueve por instinto a no ser que tu lo impidas, para evitar ataques hacia tu persona.
Poderes:
• Te permite "escuchar las voces" en el lugar donde estés.
• Te permite prever los movimientos de varios contrincantes en un radio reducido.
• Te permite prever ataques de rango AMF de pj con hasta 7 niveles inferior al tuyo.
• Te permite prever ataques de rango AF de pj desde 7 niveles inferiores a ti, mismo nivel y hasta 5 niveles superior al tuyo.

Otro error escénico.

Respecto a lo de hacerse pesados tus posts, creo que es porque mientras yo hice un análisis de 300 palabras de Romeo y Julieta, tú hiciste uno de 400 sobre la lluvia. Llámame loco.

Creo (y sólo creo), que con este Post resuelvo todas las objeciones que puedas tener. Como te dije, es igualado, pero se han quedado muchas cosas en el tintero que deberían haberse tenido en cuenta. Yo no desconfío del criterio de nadie, pero he podido responder a todo lo que influía y remarcar el porqué de cada cosa que no entiendo. Como he dicho, tengo muy mal perder, y es peor aún cuando no le veo sentido. Pero que se pongan Kaito y Etsu de acuerdo, yo aquí sólo puedo aclarar lo que se ha pasado por alto en esta segunda moderación Imparcial.

Explicación diplomática sobre la imparcialidad:
ES IMPARCIAL JODER!!!!! SI TE QUEJAS DE QUE ASDER ES IMPARCIAL ME CAGO EN LA PUTA HOSTIA!!!! IMPARCIAL ES QUE NO ESTÁ CON NINGUNA PARTE!!!!!! APRENDE JODER, YA VAN TRES VECES!!!!!

Bueno, ya más relajado, voy a hacer un resumen: Se ha ignorado mi primer post, mis habilidades y mis profesiones (Nivel 12: Has mejorado y ahora gustas más al público, siendo capaz de entretener por un corto periodo de tiempo y aprendes a hacer lanzamiento de cuchillos, aunque tu puntería deja mucho que desear), además de mi identidad por parte de una persona con memoria eidética con datos sobre mí. Se ha usado mal el Haki de visión y se ha movido con una libertad cuanto menos curiosa dentro de sus gustos (ya que el teatro no es una de sus habilidades, si no recuerdo mal), reconociendo una obra y escena exacta por una frase mal dicha, reorganizado mis acciones, creado lapsus temporales, etc... No me siento conforme con esta moderación (que no con el resultado, que me encantaría ganar, pero ya dije que veía un empate clarísimo).

En fin, creo que voy a dejar de segregar bilis un rato, porque estoy dedicando demasiado tiempo a esta cuestión y no creo que realmente merezca la pena.

Pero...

Acabo de ver el post de Etsu. Si lees todo lo anterior ya sabes lo que opino. Si no, creo que te llegará con el resumen que hay a nada. Realmente no entiendo que todo eso no se tenga en cuenta.

EDITO:

En unos segundos, muy posiblemente, todo acabaría destrozado y la estructura de hielo caería sobre Jaime si no se apartaba. ¿Le haría daño su propio hielo? Sería muy triste que cayera derrotado por algo tan ridículo como eso, pero dependía de él esquivarlo o no.

Acabo de acordarme de que hasta interpretas que creo la estructura sin subir a ella. Qué maravilla, ¿Verdad? No puedo caer aplastado por algo que tengo debajo, y menos si haces que caiga sobre sus propios cimientos, como haces en tu segundo post. Porque claro, si cae sobre sus cimientos, ¿cómo me va a aplastar? Y lo mejoramos con los problemas oftalmológicos, que después de decir que mi personaje está sobre el hielo, no lo ves estando a 7 metros en diagonal. ¿Dónde tengo esos despreciables iconos de Skype cuando se necesitan?

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Alex14ac el Dom 7 Jun 2015 - 13:39

1- El tiempo es algo muy relativo, no entiendo por qué puedes decidir el que yo invierto o tardo en hacer algo cuando soy yo el que debería controlarlo.

2- Parece que eres tú el que no lee mis post. Si lees bien mi primer post te darás cuenta de dos cosas. No altero tus acciones, cuando te hablo ya estás arriba. Yo te veo antes de que construyas la estructura y me acerco a hablarte después. Y la otra cosa es que las paredes no digo que se generen alrededor del escenario. No sabía muy bien cómo era la construcción y a falta de imágenes o una explicación más detallada me adapté a lo que creía. Pero en ningún momento he especificado que estén cubriendo el escenario. Si que especifico que están lo suficientemente lejos como para esquivarlas volando. Y así era.

3- "Derrumbar mi estructura con vibraciones, alzar el vuelo evitando una pared de 10 metros que está casi a tu lado elevándote para (no moverte, sino mantenerte, ya que sólo mencionas que me ves y te dejas caer sin acercamiento alguno) caer sobre el mismo punto. ¿Yo qué uso? Hielo, cada vez de una forma distinta y combinándolo con la espada, distintas canalizaciones, etc... Mi esquema se puede resumir en "hielo-loquesea", si lo prefieres, pero es un esquema bastante más variable."
Según tú, ya que yo también uso las vibraciones de diferentes maneras. No sé a qué te refieres ya que es el mismo caso para ambos. Las uso para atacarte, para romper tu hielo, para volver el escenario contra ti e incluso para defenderme. Puedes volver a leer todos mis ataques y te darás cuenta de que son diferentes usos. Sin contar todos los ataques que no son vibraciones. El vuelo se alza rápido ya que las alas me lo permiten y el hielo no cae a 300 km/h, primero debe romperse y luego caer. Soy arquitecto, creo que sé cómo se derrumba una estructura y puedo esquivarla por lo tanto. Además, caigo en dirección a ti que deberías estar a una distancia muy corta. No caigo al mismo punto, caigo hacia donde estás.

4- "¿Fastidio para mí que hicieras polvo algo que te congelaba al hacerse escarcha? Por favor, on rol podrás creer eso, pero offrol ni de lejos puedes asumir que no entrara dentro de mi idea matarte de frío desde el principio. En todo caso habrás ayudado, porque lo que has hecho es lo mismo que podrías haber hecho sobre el escenario directamente. No has cambiado en absolutamente nada tu estrategia pese a ello, sólo has vibrado en él."
El combate no duró suficiente como para morir de frío y hablamos de One Piece. Y fastidio para ti que destrozara tus ataques para que no me perjudicaran tanto y usara tus estructuras en tu contra. Mi estrategia ha cambiado constantemente y te invito a leerlo de nuevo ya que cada ataque tuyo me hacía pensar una nueva forma de defenderme y atacar, no me he limitado a vibrar por vibrar.

5- "Realmente lo que me molesta es ver un empate que finaliza con un "daría empate, pero voy a dar vencedor a Alex por su bélico" cuando te lo dije a ti y lo sabes, varias veces, que te habías meado en mi post, cosa que debería haberte hecho perder el escénico. Igual que el mal uso del haki armadura que presentas al estar limitado al nivel 2 (y del mantra, asimismo)."
Eso es lo que opinas tú. Yo creo que me he adaptado bien a tus post y he actuado correctamente. Pero yo podría hacer lo mismo ya que ni has entendido mis post ni pareces haberlos respetado. De todas formas bien podrían haberme dado el punto por acciones cerradas por tu manipulación del poder y capacidad de mi ataque sin preguntarme ni respetar mi acción. Como ya he dicho antes. ¿Y mal uso del haki por qué? No me he excedido ni me he hecho invencible. No te he leído la mente ni he averiguado tus accione 100 segundos antes. De hecho me ha servido de muy poco el mantra. El haki de armadura me ha cubierto brazos y alas pero no me ha vuelto invulnerable ni imparable.

6- "Y como te lo dije a ti, se lo dije a Kaito, yo lo veía igualado, pero ganaba yo por tus fallos escénicos GARRAFALES. Yo digo las cosas me beneficien o perjudiquen, igual que avisé a Kaito de que Truhan no se acentúa, le expliqué varias cosas que te iba a dar por negativas debido al caos que armas en algún post y demás. Si quieres tomarte como una falsa cortesía que haya defendido tu escenificación y luego me queje de tus errores sí, es una falsa cortesía. "
Para mí ganaba yo por adaptarme mejor al escenario y a la situación, por tu acción cerrada, por tu relleno ilógico (como el análisis de Romeo y Julieta o tu conversación con la mujer tramposa o todo lo del público de Arthur) y por adaptarme a tus ataques y responder a ellos de diferentes formas. A parte de nombrar clima, público, sentimientos, escenario y hasta el cielo en todos los post. Y respecto a eso, a Kaito se le han olvidado unas cuantas flatas tuyas o tú has olvidado nombrárselas ya que dudo que Kaito lo haya leído todo al ver su moderación.

7- "Perder por muy poco lo entiendo, recalco, pero no entiendo que sea un empate y te den la victoria sin explicación, añadiendo ya de paso, que hasta un niño sabe que el hielo es frágil. Te han dado puntos por un conocimiento que todo el mundo tiene, sobre todo con la excusa de "un material que no conoce". Un material que dijiste en un primer momento "el hielo en capas finas es frágil", por lo que no es un conocimiento por el que "te arriesgues"." Aún así tú no has sabido detener mis vibracioens ni adaptarte a ellas y, sin embargo, yo sí me he adaptado a tu hielo sea o no un conocimiento básico. Como también me he adaptado al escenario original, a la roca que no todo el mundo conoce y lo he manipulado.

8- "¿Entonces ahora es culpa mía que TODO sea TODO?"
Te invito a leer mi ficha. Todo lo que se topara con ella, si algo estaba ahí al hacerse la técnica y no se movía no le ocurriría nada. Además, es a unos escasos centímetros, no a la distancia suficiente como para tocar el suelo. y me refiero a esto:
"para ver cómo su caída hacía completamente trizas el hielo sobre el escenario. Y parte del escenario también, pues varios pedazos de losa saltaron, y algo de grava producto del cemento hecho migas, además de las grietas que aparecieron por todo su material debido a la presión del impacto."
Yo solo dije que sentía el hielo, en ningún momento cemento, roca o grava, por lo que sigue siendo una manipulación tuya.

9- "Estás a mi nivel y tus ondas van sin Haki. Sin embargo recibo hemorragias internas, un brazo reventado y un hombro dislocado. Después de eso me transformo en hielo, simplemente, así que no recibo más. Por no hablar de que tu magna coat no protege de energía (gulo negro, ondas), ni del frío." No, pero sí las técnicas que usé para defenderme. De nuevo, te vuelvo a invitar a leer mi post. Especifico en negrita las técnicas usadas para defenderme de esos ataques. Además, mis vibraciones te afectan en estado físico y, aun transformándote en hielo, te habrían roto. Estoy a tu nivel, sí, pero sigo rompiendo rocas y tu eres de carne y hueso o hielo. Y solo te dislocas un brazo con un ataque que potencia el poder de mi fruta, con mi fuerza de luchador del buey, mi velocidad de luchador del mono y todos los power up que tengo tanto de fuerza como de velocidad. Sin contar, claro está, la técnica que también aumenta mi fuerza.

10- "Estoy deseoso de leerlas todas."
Si es necesario las iré listando. Y no te preocupes, tengo pantallazos de todos los post, tanto tuyos como míos, para evitar posibles ediciones ocultas. Si alguno hemos cambiado algo se sabrá y podré señalar todos los errores que vea de ser necesario, repito.

11- "Respecto a esto, Al marca en su historia que actúa de manera semiprofesional, y en sus habilidades está marcado. ¿Que no sea un profesional lo convierte en "penoso" o pésimo? Y más para una persona que "le gusta el teatro pero no va mucho". ¿De veras?"
Dado que hay una profesión para ello, no puedes ser tan bueno como dicha profesión sin poseerla. Si querías ser actor te equivocaste al escoger las profesiones. Y dado que Alex es aficionado al teatro, para él, Al es penoso comparado con los grandes actores que ha tenido el gusto de observar. Te repito que es algo al gusto de cada uno y, para él, así es. Y lo de mucho es relativo, no va demasiado debido a su trabajo, pero a lo largo de su vida ha tenido tiempo suficiente para ver una cantidad ingente de obras. Ese mucho significa que no va a diario, pero bien podría ir semanal o mensualmente. Y, créeme, ha vivido muchos meses y semanas.

12- "Interactúo con el público, el escenario, el clima y aún mejor, lo manipulo. Mi escenario no se reduce al suelo, sino que aprovecho hasta la lluvia y la humedad del ambiente. Creo que si no es adaptación, gano el punto de bélico por estrategia."
De nuevo, ¿qué estrategia? No has tenido tiempo de ganar por frío, hipotermia o lo que quieras. Tu aire gélido no me ha derrotado y, aunque me ha afectado negativamente, no ha sido suficiente. Tus construcciones han caído y casi todo lo que hacías también era manipulado por mí. Tú hablabas del público solo respecto a tu espectáculo mientras que yo hablaba sobre su situación, sus respuestas al clima e incluso lo que tenían (como los paraguas). También yo interactúo con la lluvia y el frío e incluso trato de calentar el escenario con vibraciones. Mi escenario tampoco se limita al suelo ya que vuelo y utilizo el escenario que tú has montado. De verdad, no has entendido mis post o no los has leído enteros. Te recuerdo que no solo rompo suelos, también rompo torres, ataco desde el aire y no creo constantes capas de hielo bajo mis pies.

13- "Estoy a doce metros de altura y te interrumpo según terminas con tu frase, acordándome de poner esto en un post:"
Distancia más que suficiente para verte y escucharte.

14- "Es decir, interpreto que no lo oí porque te interrumpí. Y lo mejor, yo no tengo datos sobre ti más que algunos básicos, por lo que no puedo saber cómo eres físicamente. Tú sin embargo sí tienes datos sobre mí, y me confundes."
Eso es culpa tuya, el hecho es que te equivocaste y te viste obligado a buscar una manera de solucionarlo. Manera muy pobre ya que por mucho que me interrumpieras yo seguía hablando. Y si me callaste es porque me estabas manipulando.

15- "Habilidad de Alex Memoria Eidética. Con haberlo mirado u ojeado, es probable que ya lo supieras. ¿Cómo puedes tener una habilidad y un objeto para ignorarlo? Ah, claro. Como ignoras mi escenario y mis habilidades, pues sería un poco hipócrita no ignorar las tuyas propias."
Exacto, pero en ningún momento dije haber leído u observado la información. Simplemente la tengo. Por favor, señálame algún rol o diario en el que la lea al completo. Como he dicho antes, lo tengo por sí acaso pero solo me preocupo de la gente importante que podría resultar un problema. Los vices no eran gran cosa en comparación a los mayores criminales o almirantes. Y si por ignorar tu escenario te refieres a adaptarme a él, destrozarlo y usarlo en tu contra, es posible. Y, respecto a tus habilidades, ¿te refieres a las que detengo con otras habilidades y nunca al completo o las que me afectan durante todo el combate? Porque no entiendo del todo que me llames hipócrita por ello. Queda un poco hipócrita, en este caso sí, que me acuses de ello cuando tú no has entendido bien las mías y las has interpretado a tu gusto sin tener en cuenta su capacidad ni lo que pone en mi ficha.

16- "De nuevo, llegas justo antes del combate y me ves terminando a mí algo 25 minutos antes. Claro que sí."
Si tú has llegado antes yo también puedo hacerlo. En ningún momento me veo obligado a llegar después de empezar o después de que tú terminaras. Ambos teníamos las mismas posibilidades y llegué cuando lo estabas haciendo. Además me senté a esperar y observar. No sé si no entiendes mi post, no entiendes mi explicación, o no entiendes que tenemos las mismas posibilidades. No sabía que eras un privilegiado y que tu tiempo era mayor que el mío. La próxima vez evitaré usar el tiempo como los demás y lo adaptaré al inicio del combate siempre sin poder explicar lo ocurrido con mi personaje antes de ello como todos los demás hacen. Gracias.

17- "Si analizas a alguien con el mantra, sientes su haki del rey, que implica una presencia imponente. No lo digo yo, sino las guías. Del mismo modo que Dark cuando entra al torneo está al mismo nivel de poder que yo, así que estoy al nivel de poder de tu autonombrada mano derecha en aquel entonces."
De nuevo, tu presencia es algo que no me veo obligado a decir. Y tener Haki del Rey no te hace más fuerte ni más resistente. Dado que lo sentí y no me afectó pude deducir que era insuficiente. El Haki del Rey, repito, no tiene nada que ver con la fuera, o la capacidad de lucha. O, al menos, no demasiado, y se vuelve inútil con gente del mismo o mayor nivel. Dado que Alex no te conoce, no ha oído hablar de ti ni ocupar un alto cargo importante para él te considera débil. Pero no actúa como si lo fueras, ya que nunca lucha según el nivel del contrincante hasta experimentarlo. Y el poder del torneo no es el que me importaba dado que era indiferente si había torneo o no pues tú estabas a ese nivel. Pero dado los niveles reales ambos éramos superiores en ese aspecto a ti y lo tengo en cuenta de ese modo. Pues para el torneo somos lvl 40 pero no fuera y como no hay una explicación más lógica entiendo que estamos limitados por unas normas y que seríamos descalificados al incumplirlas. Ajeno a esa limitación, te superaba de 50 niveles y Dark también te sacaba unos cuantos. Sin contar nuestro poder destructivo, claro.

18- "A parte de que con Mantra nivel 2 no puedes analizarme:"
¿A qué te refieres con eso? Porque lo uso, principalmente, para saber tus movimientos.

19- "Respecto a lo de hacerse pesados tus posts, creo que es porque mientras yo hice un análisis de 300 palabras de Romeo y Julieta, tú hiciste uno de 400 sobre la lluvia. Llámame loco."
Cierto, hacer un análisis de algo ajeno al combate no es peor que hacer un análisis de algo que influenciaba tanto a los combatientes como al escenario. Mientras tú hablabas de algo totalmente ajeno e inútil yo nombraba algo que me afectaba. Y no solo a mí, afectaba a todos. Yo me refiero a cosas del combate, cosas on-rol, y tú a algo que escribió otra persona. ?Notas la diferencia? Yo sí.

20- "Creo (y sólo creo), que con este Post resuelvo todas las objeciones que puedas tener. Como te dije, es igualado, pero se han quedado muchas cosas en el tintero que deberían haberse tenido en cuenta. Yo no desconfío del criterio de nadie, pero he podido responder a todo lo que influía y remarcar el porqué de cada cosa que no entiendo. Como he dicho, tengo muy mal perder, y es peor aún cuando no le veo sentido. Pero que se pongan Kaito y Etsu de acuerdo, yo aquí sólo puedo aclarar lo que se ha pasado por alto en esta segunda moderación Imparcial."
No lo creo pues respondo a todos los puntos y sigo igual que antes. Todas las objeciones que tú pones a mis putnos me hacen reafirmarlos, así que no las veo demasiado útiles. Sin contar que has mostrado no haber entendido mis post ni haber leído bien el combate.

21- "ES IMPARCIAL JODER!!!!! SI TE QUEJAS DE QUE ASDER ES IMPARCIAL ME CAGO EN LA PUTA HOSTIA!!!! IMPARCIAL ES QUE NO ESTÁ CON NINGUNA PARTE!!!!!! APRENDE JODER, YA VAN TRES VECES!!!!!"
A ver, querido Nat, si me quejo de su imparcialidad es porque no la veo correcta. La imparcialidad puede ser dudosa. ¿Por qué debo poner que es parcial cuando puedo poner que no es imparcial o que no me parece muy imparcial? Me estás diciendo que es incorrecto algo que está bien. Si me quejo de su imparcialidad es porque la veo inexistente, no entiendo qué error hay ahí.

22- "Bueno, ya más relajado, voy a hacer un resumen: Se ha ignorado mi primer post, mis habilidades y mis profesiones (Nivel 12: Has mejorado y ahora gustas más al público, siendo capaz de entretener por un corto periodo de tiempo y aprendes a hacer lanzamiento de cuchillos, aunque tu puntería deja mucho que desear),"
Sigue siendo insuficiente para alguien aficionado al teatro que, perfectamente, podría ver bufones nivel 60 o incluso 80 en los escenarios. Su actuación es sublime y la tuya, en comparación, es muy pobre.

23- "además de mi identidad por parte de una persona con memoria eidética con datos sobre mí. Se ha usado mal el Haki de visión y se ha movido con una libertad cuanto menos curiosa dentro de sus gustos (ya que el teatro no es una de sus habilidades, si no recuerdo mal), reconociendo una obra y escena exacta por una frase mal dicha, reorganizado mis acciones, creado lapsus temporales, etc... No me siento conforme con esta moderación (que no con el resultado, que me encantaría ganar, pero ya dije que veía un empate clarísimo)."
Hablando de hipocresía, Repito que son datos que tengo, no que haya leído. Es un objeto, no un conocimiento. No me veo obligado a leerlo y, de hecho, los iba a usar bastante más adelante en una trama que a ti mismo te comenté. Me he movido con la libertad que me permiten los límites. Soy aficionado al teatro y puedo tener una crítica sobre él, no necesito ser actor para poder juzgar una obra cuando las he visto mil veces. El teatro no es una de mis habilidades, pero sí uno de mis gustos y conozco muchísimas obras. Y si reconozco una obra por una frase mal dicha es precisamente gracias a la memoria eidética que tengo y que nombras. Si como usuario puedo reconocerlo, como personaje puedo hacerlo mejor ya que tiene mejor capacidad que yo mismo. No he reorganizado tus acciones, lee bien mi post, por favor. Lapsus temporales como los tuyos ya que he hablado de antes y después del combate tal y como tú has hecho.

Dicho esto espero que se tenga en cuenta y que se lean bien mis post porque muchos de estos puntos serían innecesarios si eso se hiciera. Es tan fácil como leer de verdad el combate o intentar comprenderlo. Muchas gracias por vuestra atención.
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Re: Al vs Alex

Mensaje por oldetsu el Dom 7 Jun 2015 - 13:47

Nat, Alex, ambos tenéis un aviso. No quiero que nadie diga nada más hasta que Kaito o yo actualicemos esto con el ganador. No quiero ponerme serio, pero ya ha habido un combate nulo este torneo, si os ponéis pesaditos puede pasar lo mismo. He dicho.

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Re: Al vs Alex

Mensaje por Invitado el Miér 10 Jun 2015 - 13:22

Bueno, pues el staff ha decidido que el ganador sea Al.

Con cinco votos a favor y uno en contra. Y bueno, un voto en blanco por cuestiones obvias pero que se decantaría por Al.

A la final pasa el teatrero.


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Re: Al vs Alex

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