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[Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

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[Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Sáb 3 Oct 2015 - 18:59

Un leve suspiro escapó de entre sus labios al pisar tierra, dibujando posteriormente una mueca en su rostro. Demasiada felicidad y un ambiente excesivamente animado. ¿Dónde se habían metido? ¿Se habrían equivocado de barco? Desde luego, ese sitio no era para nada como le habían descrito la isla en cuestión. Piscinas, playas, hoteles... Le sonaban de algo, aunque no era capaz de averiguar por qué. Tal vez hubiera oído hablar anteriormente de aquella isla. "Supongo que poco importa ya... No hay más remedio que esperar a que salga el próximo barco."

Echó un rápido vistazo a su alrededor. Numerosas personas habían desembarcado junto a ellos, todos pertenecientes de distintas islas, clases sociales e incluso raza, pues había podido contar entre los viajeros, por lo menos, a tres o cuatro gyojins. Su existencia no le era desconocida por el simple hecho de convivir con uno de ellos junto a Sons, pero no podía evitar que le resultasen un tanto extraños. ¿Peces humanoides? Con suerte no serían tan impulsivos como el descerebrado de Sawa. También pudo cerciorarse de que la mayoría viajaba en familia o, al menos, acompañado por alguien más (generalmente del sexo opuesto... Aunque en algunos casos no estaba muy seguro del género de ciertas personas). Habían sido recibidos por un comité de bienvenida, cuyos miembros se habían encargado de desearles una feliz estancia en Kyuuka, así como de otorgarles coronas de flores multicolores y colgantes del mismo estilo.

- No es... Necesario... -murmuró Mikoto en un tono neutro, algo incómodo con todo aquello. ¿De verdad iba a ser necesario que llevara aquello puesto? Desentonaban por completo con la forma de vestir del Demonio, el cual estaba ataviado con su chaqueta negra. Para qué engañarnos, no se podía decir que no desentonase en aquel lugar.

- ¡Oh, por supuesto que sí! Además, a su hermanita le quedan perfectas, se ve muy mona con ellas -respondió la chica que les había atendido tanto a él como a un inseparable compañera al tiempo que le colocaba a esta una corona de flores.

Una leve sonrisa se dibujó en los labios del pelirrojo al desviar la mirada hacia esta y asintió, resignándose a ello. Le resultaba curioso que todo el mundo pensase que se trataban de hermanos, aunque desde luego era la impresión que debían dar. En cierto modo él mismo la consideraba así... Tenía algo especial, al igual que Anna. Un parecido tan extremo que incluso la había llegado a confundir con ella el día que se conocieron. Pasó el brazo por su espalda y la pegó a él, sabiendo que la proximidad de tanta gente la tendría en un estado de nerviosismo extremo, para que no tratara de huir y se sintiera algo más protegida. Mientras, la mujer se marchó y los turistas comenzaron a desperdigarse, ante lo que el pelirrojo se pronunció.

- Supongo que no perdemos nada por ver un poco esto -comenzó, con su habitual tono serio de siempre, posando su mirada sobre la albina- ¿Por dónde te gustaría empezar?
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Sáb 3 Oct 2015 - 22:17

Bajó temblorosa las escaleras que invitaban a todos los pasajeros a salir del arco, habiendo llegado a su destino, aferrándose a la chaqueta de Mikoto en todo momento por miedo a perderse entre la multitud que la rodeaba, dándole en ocasiones algún que otro empujón que hacía que perdiera el equilibrio y tuviera que detenerse y agarrarse a la barandilla para no caerse rodando escaleras abajo. ¿no podían tener más cuidado? La pobre chica de cabellos albinos iba de susto en susto desde que salieron a cubierta para contemplar la isla a la que se dirigían. Como si fuera para menos. La cubierta estaba en aquel momento algo despejada por lo que la chica no sentía tanto pánico como de costumbre y la vista era tan bonita y nueva para ella que se quedó un rato perdida en su mundo, observando todo mientras se arrimaba a la barandilla que evitaba que se cayera, aunque siendo ella tan bajita...se tuvo que subir a esta para poder ver bien y casi es tirada al mar por un pasajero que no la vio. Suerte que Mikoto estaba al lado y la agarró. Tras aquello, la chica volvió a ponerse "alerta".

-Mi...Mikoto....Hay mucha gente...- Dijo entre sollozos mientras procuraba seguir su paso y no perder de vista sus pies ni soltar su chaqueta nada más tocaron tierra con los pies. Para ella que la mitad de su campo de visión estaba lleno de pantalones vestidos y poco más, soltarse sería como la muerte o la caída al infierno, al menos hasta que llegaran a un lugar más despejado. Tardaron varios minutos en escapar de aquella masa de gente, la cual empezaba a "diluirse" mientras unas mujeres de gran atractivo (seguramente para atraer clientela) les daba la bienvenida a todos los turistas que habían ido a pasar sus vacaciones en ese lugar. ¿Turistas? ¿Vacaciones? Esos términos solo los había leído en sus libros y, dado que Mikoto no era de las personas que irían de vacaciones, le impactaron un poco. ¿Acaso lo había hecho por ella? Sus ojos se iluminaron por un momento mientras una chica se agachaba y le ponía una preciosa corona de flores. Cosa que hizo que se alegrará aún más, aún si lo lógico hubiera sido que echara a correr.

Tras eso, la chica trató de convencer a Mikoto de que pusiera una él también, usándola a ella para convencerla, diciéndole lo mona que estaba con esa corona en la cabeza, cosa que hizo a la albina de ojos rosados sonrojarse, más aún cuando, mirando de reojo a Mikoto este la miró sonriendo y asintió antes de acercarla a ella, abrazándola por la espalda. Seguramente suponiendo que la pequeña huiría en cualquier momento de ese lugar tan aglomerado. Así, la mujer logró completar su objetivo, poniendo una corona de flores rojas sobre la cabeza del pelirojo antes de marcharse a recibir a otras personas de la misma manera. Por su parte, ambos se alejaron de aquel lugar antes de volver a conversar. Lo que seguramente Mikoto no imaginaba era que a Mary se le rompería el corazoncito el saber que solo habían ido de "vacaciones" por error, perdiendo la ilusión de antes y quedando cabizbaja, tardando varios minutos en responder a la pregunta del pelirrojo sobre que deberían visitar primero. -¿P...Podemos ir a una playa con poca gente?- Preguntó en un murmuro con la voz algo quebrada aún por la decepción, aunque intentando ocultarlo lo mejor posible.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Dom 4 Oct 2015 - 1:57

El chico alzó una ceja mientras miraba a su compañera al ver que esta parecía estar algo decepcionada o apesadumbrada, cosa que pudo notar en su tono de voz. No es que fuera un especialista en estas cosas, pero había tenido una hermana pequeña y conocía perfectamente sus comportamientos. ¿Tal vez había dicho algo que no debía o simplemente le agobiaba estar cerca de tanta gente? Bueno, supuso que todo se arreglaría una vez se hubieran alejado de allí. Ante la petición de la pequeña el pelirrojo asintió, comenzando a caminar mientras se aseguraba de que Mary permanecía cerca de él. No quería perderla y tener que hacer arder gente para encontrarla.

- Está bien, iremos a la playa entonces.

Según había podido observar en algunos carteles, la playa más próxima se encontraba a unos doscientos metros de donde estaban, por lo que no les llevaría mucho llegar hasta esta. Sin embargo, sí que se vieron obligados a esquivar a numerosos turistas que, bien llevados por la emoción o el nerviosismo, por poco se los llevan por delante. De hecho, un chico peliazul que no debía de superar los dieciocho años se chocó de frente con Mikoto, haciendo que este frunciera el ceño. Debió mirarle de una forma increíblemente fría e intimidante ya que, para su sorpresa, el joven se disculpó inclinándose repetidas veces en señal de respeto antes de salir corriendo de allí, justo en la dirección contraria a la que seguían ellos.

- Vaya... Ni que le fuese a hacer algo -comentó mientras cerraba los ojos y bajaba levemente la cabeza, dibujando una arrogante sonrisa en su rostro por un instante. En cierto sentido le resultaba satisfactorio que la gente le tuviera ese tipo de respeto, ya fuera por miedo o cualquier otro factor.

Como sea, tras este incidente ambos continuaron su camino hacia la playa, tardando escasos minutos más en llegar. Se sintió enormemente aliviado al observar, desde el punto más alto de las escaleras que descendían hasta la arena, que esta se encontraba prácticamente vacía. Tan solo tres o cuatro personas con cañas de pescar se encontraban cerca de ellos, y estaban reunidos en un mismo sitio así que no supondrían un gran problema. La verdad es que era extraño que en pleno mediodía no hubiera nadie allí. "Supongo que estarán durmiendo o visitando otras zonas."

Comenzó a descender las escaleras con paso lento, sin mucha prisa. La arena era tan blanca que casi parecía nieve y el agua era pura, cristalina, de modo que prácticamente podía verse con nitidez el fondo en los puntos cercanos a la costa. Una lástima para él, como usuario, que no podría darse un baño en esta. No poder disfrutar de aquello que más abundaba en el planeta era un castigo quizá demasiado excesivo al que se sometían todos aquellos que habían consumido una akuma no mi. Al menos Mary podría disfrutar de ello un poco. Debió de resultar toda una experiencia para ella pues, si mal no recordaba, jamás había pisado una playa anteriormente. Siguió su camino, dejando sus pisadas marcadas en la arena mientras se dirigía a una de las numerosas sombrillas que había a lo largo de la costa para uso y disfrute de los visitantes. Una vez llegó a la más cercana, se quitó la chaqueta y la dejó sobre una de las tumbonas, ocupando otra con medio cuerpo protegido por la sombra que otorgaba la sombrilla.

- ¿Por qué no te acercas al agua? -le sugirió mientras llevaba ambas manos a la nuca- Mientras no te adentres mucho no habrá ningún problema.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Dom 4 Oct 2015 - 18:13

Tras alejarse del aglomerado puerto donde habían desembarcado, ambos se dirigieron por petición de Mary a una de las playas más cercanas de la zona que, para sorpresa de ambos, se encontraba prácticamente vacía. Además, las escasas personas que había, se encontraban a varios metros de distancia respecto de las sombrillas hacia las que se dirigió el pelirrojo, dejando su chaqueta sobre una tumbona de la fila de sombrillas que se encontraban en primera línea de playa, para recostarse en esta después. Por otro lado, Mary había decidido acercarse un poco a la orilla del mar, no sin antes quitarse las botas. No quería que se llenaran aún más de arena. Aunque...quizá no hubiera sido tan buena idea. El fino polvo blanco que cubría la playa  se colaba entre los dedos de sus pies, los cuales se hundían con cada paso que daba. Como si no fuera ya lo suficientemente torpe. Esto unido al hecho de que el sol había calentado el suelo lo suficiente como para poder freír huevos en el, hacía que la chica caminara torpemente intentando llegar al agua lo antes posible.

Una vez frente al mar, sus pies se vieron aliviados por las caricias que las olas realizaban al ir y venir. Era una sensación agradable y refrescante, de hecho, le recordaba a los días de verano en el bosque de su isla, donde solía ir con Shion en verano. Aunque el meter los pies en un pequeño arroyo y pasear junto a la orilla con las olas rompiendo al chocar con sus piernas sin duda eran cosas distintas. -Me preguntó si habrá caracolas como las que usan las sirenas para hacer colgantes...- Dijo para sí misma sonriendo gentilmente mientras contemplaba las aguas cristalinas. Entre las páginas de sus libros había sido capaz de leer historias sobre reinos marinos, hermosas chicas con cola de pez y hermosas canciones, animales increíbles como caballitos de mar o peces más grandes que ella,...Cosas que nunca creyó ser capaz de encontrar en la vida real. Sí, para ella todo ese viaje al lado de Mikoto era como un sueño o una historia escrita en uno de sus libros llenos de polvo que se encontraban en casa... -Debería llevarle algo a Shion cuando vuelva...- Murmuró mientras se aferraba a la llave que colgaba de su cuello. -Ya se. ¡Buscaré una caracola por aquí!- Exclamó al tiempo que se adentraba un poco más en el agua y se sentaba en esta, sin darle demasiada importancia a que su vestido se mojara.

-¿Qué es esto?- La pequeña trató de agarrar una figura estrellada de color rosado, que recordaba a una piedra de gran belleza (una estrella de mar) -¡Es preciosa!- Exclamó mientras la tomaba entre ambas manos y la contemplaba. Seguramente la chica consideró a aquel animalito como el "regalo" perfecto  para su difunta amiga. Sin embargo, las piedras no muerden y esa acababa de pellizcar la palma de su mano, causando que soltara un leve gritillo al tiempo que se mordía el labio y soltaba la estrella, la cual cayó a menos de medio metro de ella. -No...- La albina se impulsó para cogerla antes de que la marea se la llevará, en vano. Lo único que logró fue tragar agua y ser arrastrada hacia la orilla por una ola mucho más alta que ella (al menos no se fue mar adentro).

Al regresar a la orilla, la chica comenzó a toser con fuerza, escupiendo todo el agua salada que había tragado, quedando un rato tumbada en el suelo. Estaba mojada, llena de arena, sal y barro tanto ella como su ropa y con los ojos rojos. Pero lo peor era que no encontraba su estrella de mar. Se incorporó como pudo, quedando de rodillas, y miró de un lado a otro buscando con ojos llorosos, en vano. Al no encontrarla, comenzó a llorar desconsoladamente, gritando a pleno pulmón al tiempo que lloraba.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Mar 6 Oct 2015 - 14:03

Mikoto había terminado por cerrar los ojos, agotado del viaje y por tener que estar pendiente de la pequeña albina. No era que le molestase, pero ya se había olvidado de lo agotador que era ser un "hermano mayor". Debía estar atento a que no se metiera en ningún lío, se perdiera o a que alguien intentara hacerle algo, lo cual despertaba la ira del pelirrojo más rápido de lo que pudiera parecer, bajo esa fachada de calma absoluta. De hecho, sus cabreos solían ser bastante curiosos ya que prácticamente seguía manteniendo esa serenidad... Solo que de forma mucho más inquietante. Tal vez por eso la gente le temía cuando chocaba con él o cosas por el estilo, al fin y al cabo, no podían estar seguros de si se encontraba de buen o mal humor.

- Al menos aquí no creo que pase nada... -murmuró, adormilado.

Había comenzado a ceder al cansancio, prácticamente dejando de ser consciente de todo lo que le rodeaba por unos instantes que, en realidad, fueron varios minutos. La temperatura era agradable, ni demasiado cálida como para sentirse incómodo ni fría como para verse obligado a abrigarse. Era, simplemente, perfecta. Su respiración era suave, como si todas sus preocupaciones se hubieran desvanecido por completo. Al fin y al cabo, tan solo cuando dormía podía dejar de pensar en el sufrimiento que aún seguía conviviendo con él en su interior. Preguntas como dónde estaría su hermana, si se encontraría bien o si aún tendría que esperar mucho más para reencontrarse con ella lo bombardeaban día sí y día también.

Una leve brisa mecía sus cabellos carmesíes, con suavidad, haciéndolos ondear de forma casi imperceptible mientras su tripa crecía y decrecía al ritmo de su respiración. Paz, una que había estado buscando durante mucho tiempo. Tal vez no había sido mala idea acabar en aquel lugar, incluso cuando su estancia allí se debía a una equivocación. En sueños, el mundo era completamente rojo, igual que en aquél donde se encontró con Anna. De hecho, ella también se encontraba en este, junto a él, con una pequeña diferencia. Akagami, Naram, Lanxerot, incluso Mary estaban junto a él.

- ¡Oe, capitán! ¿Qué haces ahí? Únete a nosotros -le gritaba Lanx mientras terminaba de servir algunos platos, con aquella sonrisa que solía tener. Siempre había sido un tipo extraño pero, ¿acaso no lo era él también? Incluso el día que se conocieron, en aquella cima, durante su enfrentamiento, pudieron entenderse el uno al otro completamente. Había pasado mucho tiempo de aquello, pero aún lo recordaba como si hubiera sido el día anterior.

- Sí, ya voy -respondió mientras tomaba asiento en aquella mesa, en medio de la roja nada. Junto a él se encontraban Anna y Mary y, justo en frente, Naram.

- ¡QUE SEPÁIS QUE TENDRÉIS QUE PAGARME DE ALGUNA MANERA POR DEJAR QUE OS SENTÉIS EN MI MESA! Admirad la magnificencia y generosidad de Naram Glod, Rey de Zábalam, Rey de Reyes -gritaba el rubio, con aquella estridente voz. ¿Dónde lo habría encontrado Lanx? No quería ni preguntar por qué se le había pasado por la cabeza traer a alguien como él. Aunque, de todos modos, no había sido una mala elección. El engreído rey había demostrado su valía incontables veces.

Su mirada se posó sobre su hermana, que permanecía a su derecha con una amplia sonrisa, los cabellos albinos cayendo por su espalda y su intensa mirada de rubí clavada en la de él. "Lástima que no sea más que un sueño."

De repente, un grito. Un grito tan fuerte que le hizo pegar un bote en la tumbona e incluso propició que su aura se activase de forma violenta, chamuscando ligeramente la superficie de esta. Su mirada somnoliento buscó alarmada a la pequeña Mary, que había comenzado a llorar a pleno pulmón. Por un momento su preocupación le desbordó pero, al ver que se encontraba sentada sobre la arena, se calmó un poco y dejó escapar un suspiro. Tomando su chaqueta se dirigió hacia ella y se puso en cuclillas a su lado.

- ¿Te has caído? -preguntó al verla empapada y llena de barro- No llores, iremos a comprar algo de ropa y lavaremos tu vestido cuando podamos.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Vie 9 Oct 2015 - 22:16

Las lagrimas frenaron nada más escuchó una voz conocida a su lado, Mikoto, seguramente alterado por la reacción de la albina, se encontraba frente a ella, o mejor dicho, sus piernas se encontraban frente a ella, ya que al estar en el suelo sentada y siendo él tan exageradamente alto (o ella tan exageradamente bajita) apenas alcanzaba a ver sus rodillas si no alzaba la mirada, quedándose casi sin cuello. -M..mí...estre....- Trató de balbucear, para decirle que el motivo de que estuviera llorando no era porque se hubiera caído o manchado de lodo. A eso ya estaba acostumbrada. Aunque el hecho de que el chico la viera así causó que se sonrojara y sus ojos se llenaran de lagrimas otra vez. -L...lo siento....- Murmuró agachando la cabeza al tiempo que se levantaba, sintiendo que estaba causando problemas al pelirrojo. Aunque eso era algo que ya sabía. Se podría decir que estaba obligandole a que la protegiera desde el día que se conocieron. -Mary estará bien con la ropa como está, así que Mikoto no tiene que comprarle nada.- Dijo al tiempo que se ponía torpemente de pie, casi cayendo de nuevo porque una ola que le llegaba hasta las rodillas la golpeó otra vez.

Una vez de pie, lle dedicó una gentil sonrisa, centrando sus rosados ojos en los dorados orbes del chico. ¿Cómo es que su historia se había entrelazado con la de ese chico? Tal vez fuera decisión de un narrador caprichoso el convertirla en la princesa en apuros que sería rescatada por un caballero envuelto en llamas? Si no fuera porque ella no era la princesa... "¿Qué haces Mary? No crees que estas siendo demasiado egoísta, aferrandote a esa persona a la que solo traerás desgracias?" Dijo una voz en su cabeza, la cual se divertía atormentando a la niña desde que Shion muri´...si no antes. "¿Vas a repetir otra vez esa tragedia? ¿De verdad crees que esta vez será diferente?" Una sonora carcajada que que hizo que en su le entraran ganas de taparse los oídos, cosa que disimuló agarrando el cabello junto a este y echándolo por detrás de las orejas. " Mi reina es muy ingenua". -Kuroha....- Murmuró la chica antes de volver a la realidad y mostrar de nuevo su lado alegre al chico. -Mikoto, ¿Quieres qué busquemos caracolas juntos?- Preguntó con ilusión en su mirada antes de acercarse a la orilla otra vez. (Sí, le ha cambiado por completo el tema de conversación).

Un, dos ,tres...-Waaaaaaw. ¡¡¡M-Mikoto!!! ¡¡Un monstruo marino!!- Gritó la pequeña nada más llego a donde se encontraba antes de ser arrastrada, pegando un salto hacia donde se encontraba el pelirrojo. El monstruo no era nada más y nada menos que una rosa gelatinosa y pequeñísima medusa.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Miér 14 Oct 2015 - 11:54

Mikoto ladeó la cabeza al ver que se negaba a que le comprara más ropa, ante lo cual se limitó a encogerse de hombros. Era trivial y tampoco era necesario insistir más de la cuenta. Si cambiaba de opinión más adelante tan solo tendría que pedírselo. Volvió a erguirse mientras observaba cómo la pequeña albina trastabillaba al ser alcanzada por otra ola, casi derribándola de nuevo. Suspiró. Realmente debía estar pendiente de ella las veinticuatro horas del día para que no le ocurriera nada malo, una tarea agotadora pero para nada desagradable. Era como volver a su infancia, a volver a hacer de hermano mayor.

"De hecho, ¿no soy así siempre?" se preguntó al recordar el sueño. Era cierto. Incluso con los miembros de su tripulación siempre se había comportado como una figura paternal, protector con todos y cada uno de ellos y, aún así, ahora les había abandonado. Desconocía su localización, aunque esperaba que todos se encontrasen bien. ¿En qué clase de capitán se habría convertido el joven dragón? ¿Lanxerot seguiría siendo aquél fiel subcapitán? Estaba seguro de que se preguntaría por qué escogió a Akagami como sucesor y no a él. Bien era cierto que sabía liderar, que era serio y eficaz, aunque tal vez su liderazgo se tambalearía por esas... "Insanas costumbres" y, también, por cómo podría actuar con los miembros de la tripulación en determinadas ocasiones. Puede que fuera el único que realmente conocía la verdadera faceta del rubio, y eso era algo que temía que pudiera descontrolarse.

Volviendo a la realidad, el pelirrojo asintió ante la propuesta de Mary y la siguió por la costa para procurar que no volviera a caerse ni nada por el estilo. Mientras tanto extrajo de su bolsillo la cajetilla de tabaco, llevándose un cigarro a la boca y encendiéndolo con su mechero antes de dar un par de caladas. El humo inundó su boca antes de escapar por entre sus labios, desvaneciéndose a medida que ascendía.

- Intenta encontrar alguna roja -le sugirió, como si de un juego se tratara.

De repente, la pequeña saltó hacia él gritando, asustada. ¿Un rey marino? ¿En la costa? Su experiencia (y, mayormente, sentido común) le decía que no podía haber semejante bestia en la orilla de una isla como aquella. Si se encontraran en el Calm Belt podría creerlo, pero no era el caso. Su dorada mirada buscó entonces el origen de aquella creencia, topándose con una pequeña y rosada criatura del mar: una medusa. Posó su mano derecha con delicadeza sobre la cabeza de la joven al tiempo que negaba.

- Eso no es un monstruo, es una medusa. No son peligrosas si no las tocas y tan solo algunas suponen realmente un problema, así que no tienes de qué asustarte -le respondió al tiempo que vio algo en el suelo que llamó su atención, agachándose para tomarlo de entre la arena- Vaya...

En su mano sostenía una pequeña caracola que, lejos de ser roja, poseía cierto tono rosado, muy parecido al de los ojos de Mary. Alzó la mano para tendérsela mientras esbozaba una leve sonrisa, mirando a la chica fijamente.

- Esta surgió para que la encontraras. ¿Te gusta?
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Jue 15 Oct 2015 - 20:48

Las mejillas de la pequeña peliblanca se sonrojaron al notar la mano de Mikoto sobre su cabeza, quien debía haberse llevado un buen susto al oír a la pequeña decir algo de un monstruo cuando solo se trataba de una pequeña e inofensiva medusa rosa. ¿Acaso había algo que no asustara a la chica? Bueno, a Mikoto no le tenía miedo... Ahora. De hecho, si no fuera porque el estaba a su lado nunca se hubiera planteado el salir de su pequeña isla perdida en la nada. Viéndolo de esa forma, se podría decir que a lo que teme la chica realmente (Sin contar a las personas) es solo aquello que no conoce como esa pequeña criatura. (En sus cuentos de sirenas nunca leyó sobre ninguna medusa, solo sobre aterradores pulpos gigantes que hacían cosas malas... -entonces no es uno de esos monstruos que atan a las personas con sus tentáculos?- Preguntó la chica con un tono de voz casi inaudible, aún aferrándose a la camiseta del chico quien acababa de agacharse para recoger algo del suelo. Una pequeña caracola de color rosa pálido que, según el pelirrojo, había estado esperando para que ella la encontrara.

Los rosados ojos de la pequeña se fijaron en la "joya" marina que el chico sostenía en sus manos, esperando a que ella la tomara. Una amplía sonrisa se formo en su rostro ante aquello ya que, a falta de una estrella de mar, de la que ya se había olvidado, había obtenido una hermosa caracola que la persona más importante para ella le estaba regalando. -¡La quiero!- Dijo al tiempo que la tomaba entre sus pequeñas manos y la observaba con admiración, antes de aferrarse a ella y alzar la mirada, cruzando sus ojos con los de él. -Muchas gracias, Mikoto.- Exclamó al tiempo que le tomaba de la mano. -Ahora tenemos que encontrar una roja para Mikoto.- Dijo mientras tiraba con él con todas sus fuerzas (aunque era más que obvio que sería incapaz de mover al chico ni con la ayuda de diez copias suyas) para poder avanzar por la orilla y seguir buscando. Pero...quizá debieran ir pensando en ir a un hostal... o a un bar...o a cualquier sitio donde la pequeña pudiera cambiarse, ya que en los escasos ratos que Mikoto olvidará mantener su aura rodeándolos, o simplemente ella salía de su radio, una fría brisa envolvía a la chica. Y si su ropa no secaba pronto...

-¡Achís!..- La pequeña se detuvo de golpe al tiempo que tapaba su cara con las manos, estornudando con "fuerza", cosa que hizo que todo su pelo cayera hacia delante, escondiendo su cara. En verdad era una escena bastante graciosa..aunque que ella se pudiera resfriar no era algo tan divertido. -E...Estoy bien...- Dijo al tiempo que apartaba el pelo de su rostro y reía de forma forzada, aguantando en vano las ganas de estornudar.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Sáb 17 Oct 2015 - 2:38

El pelirrojo la miró aliviado al ver que aceptaba la caracola, calmándose un poco y viéndola sonreír de nuevo. Tal vez solo por esos momentos mereciera la pena tener que estar pendiente de ella casa instante. Tenía su misma sonrisa, y casi sus mismos ojos. Se irguió de nuevo lentamente, dispuesto a guardar las manos en los bolsillos cuando, de forma impulsiva, la albina le tomó del brazo y tiró de él para que le siguiera, diciendo que ahora tendrían que buscar una para él. Le habría gustado decir que no era necesario, pues lo cierto es que seguía bastante cansado y tal vez no le habría venido mal dormir un poco más, pero sabía que eso tan solo entristecería a la pequeña, por lo que se calló.

- Está bien, está bien -respondió dejándose llevar por ella o, más bien, caminando por propia voluntad. Ciertamente, la chica apenas tenía fuerza como para moverle un poco.

Los pasos de ambos iban plasmando huellas en la arena, las cuales seguían una trayectoria irregular a lo largo de esta, con algunas secciones borradas por el paso de alguna ola algo más fuerte que las demás. De vez en cuando la dorada mirada de Mikoto se veía atraída por la inmensidad del mar que se presentaba frente a ellos. El Grand Line... Era irónico pensar que, habiéndole tocado vivir en un mundo formado en su mayor parte por islas, no sería capaz nunca más de sumergirse en el agua marina. Tal vez consumir aquellas frutas conllevaba un precio demasiado alto.

Fue entonces cuando el estornudo de Mary le sacó de su ensimismamiento, obligándole a parpadear repetidas veces para recomponerse antes de mirarla. Parecía haber cogido frío, cosa que no era de extrañar pese a la buena temperatura. Iba completamente empapada y hasta la más suave brisa le haría sentir la más baja temperatura. El frío... Nadie mejor que él sabía lo desagradable que podía llegar a ser. Pese al comentario de la chica, el pelirrojo pasó el brazo por encima de su hombro y la acercó a él mientras se aseguraba de que no hubiera nadie que pudiera verles. El Sol había comenzado a ocultarse y los escasos pescadores que había cuando llegaron se habían esfumado, dejando la playa completamente desierta (al menos en la parte donde ellos se encontraban). Un aura roja comenzó a manar de su cuerpo y a extenderse lentamente, acariciando el cuerpo de la chica y envolviéndolo en ella, como un manto protector. Generaba el calor suficiente como para ayudar a que su ropa se secase, así como para evitar que pasase frío, sin llegar a ser excesivamente cálido.

- A este paso te resfriarás -le dijo mirándola desde arriba- Será mejor que nos sentemos hasta que tu ropa termine de secarse... Ya la buscaremos en otra ocasión.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Sáb 17 Oct 2015 - 22:40

"Es tan cálido..." Pensó al notar el abrazo de Mikoto rodeándola, así como el aura rojiza que envolvía a este y que la abrazaba, causando que el frío abandonase su menudo cuerpo. Una sensación tan agradable...¿Cuánto tiempo había pasado desde la ultima vez que la pequeña sintió algo así, antes de encontrar al chico medio muerto en su isla? Varios años habían pasado desde que Shion murió por protegerla antes de aquel suceso...Después de eso, la chica se mantuvo oculta en su casa, saliendo únicamente por necesidad de alimento para sobrevivir. En verdad, resultaba increíble que la pequeña no hubiera muerto de hambre y se las hubiera apañado con su torpeza. Pero el misterio de como sobrevivió quizá sea rebelado más adelante.

-Es agradable...- Murmuró al tiempo que volvía a abrir los ojos, llevando su mirada al cielo, el cual parecía envuelto en llamas de colores, naranja, rosa y rojo...un rojo similar al de su acompañante. -Un rojo como el de Mikoto...precioso...- Dijo para si misma, dejando que sus pensamientos escaparan de sus labios al tiempo que observaba el espectáculo de la naturaleza, agarrando el brazo del chico con sus manitas. -Mikoto...¿Así es siempre el cielo que tú sueles ver?- Preguntó al darse cuenta de que ella nunca antes había observado el amanecer o el atardecer. Después de todo, su hogar se encontraba oculto totalmente por la naturaleza, impidiendo que nada de fuera viera lo que había dentro y viceversa.

La chica siguió, con sus rosados orbes, los distintos colores que manchaban el cielo hasta que estos se cruzaban con el mar, que relucía con los colores del cielo, contrastando estos con el agua más cercana a ellos, que por contraste se veía cada vez más oscura, haciendo que destacaran, al llevar la mirada hasta sus pies, las conchas que la marea había traído hasta la orilla, de las cuales solo se había percatado en ese momento, quizá porque en un movimiento que hizo, para apoyar su cuerpo en el del chico se había cortado un poco, aunque estaba aguantando las lagrimas a base de morderse el labio inferior. Aunque...ninguna parecía ser roja..."no hay..."
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Dom 18 Oct 2015 - 14:44

- No siempre es así -respondió ante su pregunta- En ocasiones se vuelve mucho más gris, como si el día apagara sus ánimos. Supongo que incluso el mundo puede llegar a entristecerse a veces.

Bajó la mirada, la cual tan solo alcanzaba a ver el cabello de la pequeña albina, que descendía como una cascada nívea por su espalda y hombros. Pese a ello, algo parecía ir mal, como si le doliese algo, cosa que pudo percibir al escuchar unos casi inaudibles quejidos. Tal vez se hubiera hecho daño con las conchas que había en la orilla. El hecho de ir descalza tenía ese pequeño inconveniente. Soltándola por un momento se inclinó y la tomó entre sus brazos, alzándola del suelo como podría hacer un caballero con su princesa, manteniéndola de lado a él.

- Así no te pincharás. Vamos a esperar allí.

Con un leve gesto de su cabeza indicó una amplia zona libre de amacas, sombrillas y demás objetos tópicos veraniegos. Quería mostrarle algo que probablemente jamás habría visto en su isla natal, donde las ramas, hojas y la espesa vegetación prácticamente impedían que se pudiera ver el cielo. Allí, por el contrario, nada obstaculizaría su visión, y el día parecía reunir las condiciones perfectas para ello.

Comenzó a caminar con calma, asegurándose de que la chica no pudiera caerse de sus brazos por algún descuido suyo o por los nervios de esta. La arena había comenzado a tomar cierto tono anaranjado, tal vez por la rojiza luz procedente del Sol en el atardecer. Era una imagen bastante bonita, parecida al mundo carmesí de sus sueños, donde todo había comenzado a tomar aquél cálido tono. Tomó lo que quedaba de su cigarro con los dedos e intensificó el aura en su mano, incinerándolo para no ensuciar el lugar con la colilla. Mary no lo vería con buenos ojos, y él no quería estropear la belleza de la zona. Se alejaron de la orilla unos cuarenta metros, casi llegando al pequeño bosque que crecía justo al lado de la playa. Con cuidado se inclinó hasta terminar sentado sobre la suave arena, que aún guardaba el calor adquirido tras un largo día de Sol deslumbrante.

- Quiero que veas algo, Mary -le dijo mientras cruzaba sus piernas y dejaba que la pequeña se acomodara en su regazo- Tan solo tendrás que ser paciente, pero merecerá la pena.
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Dom 18 Oct 2015 - 16:08

-¿Miko...? ¡¡Kyaaa!!- Un chillido salió de los labios de la pequeña que se había visto sorprendida por su acompañante pelirrojo, el cual acababa de separarse de ella para agacharse y tomarla en brazos sin previo aviso, causando que se alarmara y sonrojara al mismo tiempo. La pequeña se aferró con "fuerza" al chico, apretando su camiseta entre sus pequeñas manos, como si tuviera miedo de caerse, aunque sabía que el chico no la soltaría. Era extraño, siempre se había preguntado como se sentiría el ser llevaba en volandas como alguna de las princesas de su cuento. Pensaba en lo emocionante que debía ser el ser alzada y poder ver el mundo desde más arriba al tiempo que los brazos de alguien a quien le importabas te rodeaban, brindándote su calor, pero nunca hubiera soñado que algo así le pasaría de verdad, aunque la clase de cariño que sentía por Mikoto no era del tipo que sale en los cuentos de hadas.

Mientras iba pensando en aquello, el chico había comenzando a andar, diciendo que irían a esperar a una zona más alejada de la costa, donde la playa daba paso a un pequeño bosque. Los árboles de este debían ser jóvenes, seguramente plantados por los habitantes de la isla para decorar el lugar y hacerlo más atractivo para los visitantes. No eran más que "bebés árbol" si los comparaba con el alto y tupido bosque al que estaba acostumbrada, pero seguía teniendo su encanto. Aunque eso no era algo que importará a Mary en aquel momento ya que, al ser cargada por Mikoto comenzó a preguntarse cosas como: "¿Qué siente Mikoto al cargarme?" o "¿Pesaré mucho?, Quizá le duela la espalda por llevarme." "¿Debería ponerme a dieta?" Cosas a las que nunca le había tenido que dar importancia hasta ese momento y que hicieron que se sonrojara notablemente.

Mikoto se detuvo y Mary salió de sus peculiares pensamientos al notar que este se sentaba en la arena, cruzando sus piernas al tiempo que decía a la chica que quería mostrarle algo que seguramente nunca había visto. ¿Qué sería? Podrían ser tantas cosas que la espera sin duda se le haría eterna. Además, ¿por qué había que esperar? Bueno, tampoco le molestaba esperar así. Podían hablar mientras tanto. Quizá está vez fuera el pelirrojo quien le contase algo sobre sus aventuras, aunque solo el estar así sentada en su regazo ya le bastaba. Si él no hablaba siempre podía intentar hacer algo ella para animar la situación, como inventarse algo sobre chicas sentadas sobre las piernas de alguien o cantar alguna de sus canciones, preguntando entre medias cosas sobre lo que estaban esperando. -¿Qué me vas a enseñar, Mikoto?
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mikoto el Dom 18 Oct 2015 - 18:48

Mikoto sonrió de forma inapreciable mientras rodeaba el cuerpo de la chica entre sus brazos y apoyaba la cabeza sobre la de ella, cerrando los ojos y asegurándose de que su aura no se extinguía. Su ropa debía de estar ya seca, pero así se aseguraría de que no se resfriara o tuviera frío. La continuación del viaje sería demasiado dura para ella si enfermaba, no era algo que pudieran permitirse.

- Ya lo verás, tan solo tienes que ser paciente.

Aquellas palabras fueron su única respuesta, aunque sabía que para ella no sería suficiente. De hecho, estaba seguro de que si no la entretenía de alguna forma terminaría insistiendo en que se lo contase o incluso dormida por el aburrimiento, pero... ¿Qué podía hacer para evitarlo sin arruinar la sorpresa? No es que el pelirrojo fuera la persona más habladora del mundo precisamente. No solía abrirse a los demás y apenas hablaba de su pasado alguna vez, aunque podría hacer una excepción con ella. Al fin y al cabo le había salvado la vida en aquella isla y se había vuelto su compañera de viaje desde entonces. Una pequeña luz que iluminaba aquel camino absorbido por la oscuridad.

- Era varios años más joven que tú cuando Anna y yo cogimos esta costumbre -comenzó, abriendo los ojos y mirándola ahora a ella, sin levantar la cabeza- Tenía mucha energía e incluso después de un día entero yendo de un lado a otro le costaba coger el sueño. Por ello mismo solíamos quedarnos en vela hasta bien entrada la noche, momento en el cuál subíamos al tejado. El motivo de ello era el espectáculo que se mostraba ante el mundo en el cielo.

Interrumpió el relato durante un momento, rememorando el tiempo vivido junto a su hermana y a su familia, evitando recordar los últimos minutos de vida de sus padres. No debía pensar en ello. Aquél día había sido demasiado tranquilo y relajante como para estropearlo. Imágenes de su infancia recorrían su mente. Los bosques de Anora, su hogar, tan extensos, siempre en armonía. Casi parecía haberse transportado a aquel lugar, junto a su hermana. "Mi pelo es tan blanco como el tuyo" -le había dicho a Anna en aquél momento- "Es por el brillo de tus ojos por lo que se ve de este color." Las mañanas de pesca con Shin y la venta del pescado en el mercado. El regreso a casa a la hora de comer y los preciosos atardeceres. La caída de la noche y la espera de que la pequeña peliblanca se durmiera para poder llevarla hasta su cama.

- Por la noche el cielo es colmado de infinitas luces, las cuales no solo son un espectáculo para la vista sino que también sirven de guía a los navegantes. De pequeño quería llegar a conocerlas todas algún día, aunque eso es un tanto imposible -la apretó un poco más contra él. Mientras hablaban el tiempo pasaba poco a poco y el Sol se iba escondiendo bajo el horizonte, uniéndose al mar para dar paso a la noche- Un día nos prometimos que, si algún día nos separábamos, todas las noches miraríamos las estrellas allá donde estuviéramos. No importa en que rincón del mundo estés, el cielo nunca cambia... Y es posible que ella ahora esté viendo las mismas estrellas que nosotros.

La noche había llegado finalmente, cubriendo el cielo de un oscuro manto, adornado por innumerables luces astrales. Fue entonces cuando su mirada se alzó para quedarse clavada en aquellas llamas que poblaban el firmamento, con una sonrisa algo más amplia, desvaneciendo su aura para que la luz de esta no entorpeciera la visión de estas.

- Es algo especial para mí, y quiero que también lo sea para ti, Mary.

Cerró los ojos de nuevo, centrándose únicamente en la presencia de la albina. Era como ella pero, a la vez, distinta. Pese a que no les uniera ningún vínculo de sangre, su aprecio hacia la pequeña era igual que el que le tenía a su hermana, pues prácticamente la consideraba un miembro más de su familia. "Gracias por acompañarme en este viaje."
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Re: [Privado Mary-Mikoto] Unas vacaciones inesperadas

Mensaje por Mary Kozakura el Dom 18 Oct 2015 - 20:19

Sus manos se aferraron a los brazos que la aferraban al tiempo que ella alzaba la cabeza intentando ver, en vano, el rostro del pelirrojo que acababa de apoyar su barbilla sobre su nívea cabecita. -Mikoto....- Le llamó al poco de que le respondiera que debía tener paciencia antes de saber que era lo que quería mostrarle, recibiendo como respuesta un relato por parte del chico, quien le explico que hacía tiempo había tomado esa costumbre. Por lo visto, él y su hermana tendían a observar el cielo nocturno,, siendo mucho más pequeño de lo que Mary era en aquel momento, algo irónico teniendo en cuenta que la chica aparentaba tener solo unos doce años pero debía rondar los dieciséis...Si no más.

Conforme la historia del pelirrojo iba avanzando, el cielo se iba volviendo cada vez más y más oscuro, igual que su hogar en el que la luz se iba perdiendo conforme pasaba el día, trayendo con su final las pesadillas y la soledad al corazón de la pequeña. "Está oscuro..." Sin embargo, al contrario que en otras ocasiones, en su cielo habían empezado a vislumbrarse unos cuantos puntitos brillantes, la mayoría blancos, alguno amarillo, rojo....Eran las estrellas de las que había oído hablar Mary en algunas de sus historias, aunque nunca pensó que algo así existiera realmente. Mientras, la historia del pelirrojo seguía avanzando, llegando a una promesa que su hermana y él hicieron, una promesa que causó que un par de lagrimas recorrieran el rostro de la alvina, mientras observaba el cielo de Anna y de Mikoto, un cielo que parecía irreal.

-Se...Seguro...- Trató de decir la pequeña con la voz algo quebrada, no entendía porque pero las lagrimas habían empezado a nublar sus ojos antes de caer con un brillo lleno de pureza, como si la luz de las estrellas hubiera sido absorbido por ellas. -Seguro que las estrellas le están indicando el camino para volver con Mikoto...- Murmuró sin apartar la vista de el cielo hasta que sus lagrimas dejaron de caer. Seguramente el chico se preocuparía si la viera llorar sin razón alguna. Por lo que esperó a calmarse para terminar de secar sus lagrimas frotando sus ojos con las mangas de su vestido y mirarle con una sonrisa.- Mikoto..¡A Mary le encantan las estrellas. ¿Podemos verlas todos los días juntos?- Preguntó antes de volver a apoyar la espalda en él, mirando las estrellas hasta quedarse dormida.
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