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En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

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En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Vie 11 Mar 2016 - 17:50

El espadachín siempre se había mostrado escéptico ante las típicas leyendas de los tesoros perdidos. No obstante la historia ésta vez había despertado interés en aquel muchacho. Nokotori se encontraba remando en un bote rumbo a la playa. Había dejado el barco en el que había venido atrás debido a que no había ningún puerto en aquella isla. Si se acercaba más con el barco probablemente encallase y no saldría nunca de ahí. El moreno no tenía ningún mapa de la isla, pero según los rumores el tesoro de aquel lugar se encontraba en el templo situado en la cima de un volcán. Imaginaba que aquel volcán estaba inactivo, sino estaría en graves problemas. Sobrevivir a un estallido de uno era una tarea casi imposible.

Nokotori nunca había sido una persona ambiciosa respecto al dinero, pero desde que empezó su carrera como mercenario todo había cambiado. La comodidad adquirida por el espadachín era tal que necesitaba una estabilidad económica adecuada. No se había convertido en un chico mimado ni nada por el estilo, pero el dinero daba cierto poder sobre otras personas. Había descubierto eso hace relativamente poco. No pensaba que las personas harían lo que fuese con la cantidad adecuada de dinero, desde luego él no era así. Sabía perfectamente lo que le convenía a pesar de que ser un mercenario y además tenía dos dedos de frente, no iba a cometer una locura por dinero. Lejos de su trabajo, lo que movía al espadachín eran otros motivos, unos más sórdidos y oscuros. Unos cuales probablemente haría desfigurar la cara de terror a cualquier persona. Los objetivos de aquella persona eran siniestros y si tenía que arriesgar su vida para poder conseguirlos lo haría. A la vista estaba, en una isla dejada de la mano de la civilización. Según se cuenta, en el templo los monjes que vivían en la isla desaparecieron de la faz de la tierra. ¿Quién sabe qué ocurrió? Si era gracias a algún artefacto poderoso, desde luego a Nokotori le iba a servir de mucho.

Después de veinte minutos remando como un maldito loco llegó a la orilla. Bajó de la pequeña barca y empezó a empujar el bote hacia la arena. Lo último que quería era perder el bote y tener que ir nadando hacia el barco. Pelear contra un rey marino no era una opción para aquel hombre y mucho menos en su entorno.

El moreno vestía con su ropa habitual, tenía una túnica de color marrón y algo raída. Pronto acabó por quitarse aquella prenda debido al calor que hacía. El tiempo era bastante bueno, después de todo era una isla tropical, la humedad y el calor abundaba en aquel sitio. La isla estaba en teoría deshabitada, pero no descartaba la posibilidad de encontrarse con alguna colonia de refugiados o desertores. Por lo visto era una isla peligrosa pero la marina al parecer no metía mucha mano en aquel lugar. Cogió un pañuelo de color blanco y se lo colocó en la frente para recoger su pelo. El calor era una molestia para Nokotori debido al sudor que hacía que al tener el pelo largo le molestase. Se secó el sudor con la mano y miró la frondosa selva que se plantaba ante él. Colocó sus manos sobre las empuñaduras de sus espadas y suspiró, iba con sus tres espadas ya que nunca se separaba de ellas. No sabía cuánto iba a tardar pero seguramente iba a ser a largo plazo. No obstante el moreno tenía nociones de supervivencia y sabía desenvolverse en situaciones extremas.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Vie 11 Mar 2016 - 22:29

La joya navegaba por aquellas aguas. Hinori se hallaba tumbada en su camarote con una especie de mapa mal hecho que había encontrado. Éste decía que en la isla de Old Sant había un tesoro o al menos aquella cruz roja indicaba algo así. Era el momento de hacer algo útil por la banda y llevarlo a las manos de los Blue Rose. Si lo lograba tal vez su capitán se sentía orgulloso de ella y todo. El problema iba ser llegar a la cima sin gastar mucha energía pues debería hacerlo andando y era demasiada pereza. De todas formas tenía fuerza de voluntad de sobra para lograrlo y por ello se preparó. Se cambió de ropa colocándose una camiseta de manga corta naranja y un sujetador azul. Era uno de sus favoritos y casi siempre lo llevaba puesto pues tenía una comodidad bastante buena. De hecho había pocos sujetadores con los que estuviera cómoda, malditos pechos.

No tardó mucho en ponerse un pantalón corto y unas botas por si el terreno era abrupto pues no pensaba ir con las sandalias de madera allí. Tomó sus guanteletes de acero y se puso el pequeño auricular en el oído. Se puso también su muñequera con aquella pantalla táctil de tres pulgadas y media que le servía como un Gps, como un medidor de temperatura y además con voz propia. Las instrucciones eran fantásticas pero no sabía usarlo. No tardó mucho en salir por la puerta de su camarote y llegar a la cocina. Allí cogió una mochila que había preparado unas horas antes y entonces decidió ponerse en camino. Dejó una pequeña nota en la mesa indicando que iba a estar fuera un par de horas. Entonces sonrió de forma dulce y comenzó a caminar por los pasillos del navío hasta salir por fin a la cubierta. El día parecía bastante bueno pero hacía un calor de mil demonios. Soltó un enorme suspiro para asomarse y ver el azulado mar. Le estaban dando ganas de darse un baño pero no era el momento adecuado. El barco estaba un poco alejado de la costa y había varios botes que podía usar. Sin embargo tenía sus propios métodos para llegar a la playa sin tener que remar. No solo le daba una pereza impresionante, no quería cansarse antes de llegar. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro entonces.

En ese momento caminó hasta la cubierta y puso su pie derecho en ella. A continuación se tiró al mar con una sonrisa. Cuando su cuerpo estaba a escasos centímetros del agua, unas alas blancas hechas de energía salieron de su espalda. Se estabilizó y quedó a ras del mar mientras comenzaba a volar a toda velocidad hacia la playa. Adoraba hacer aquel tipo de cosas. Hasta que algún día fallase y se cayese. De todas formas al no ser una usuaria podía nadar a la perfección. No tenía planeado comer ninguna de aquellas frutas del diablo pues estaba muy cómoda de aquella manera. Renunciar a bañarse en el mar era demasiado malo. Ella podía salvar a cualquier miembro de su tripulación con toda la naturalidad del mundo si caían al agua. Para ello solo necesitaba ver como uno se caía y en pocos segundos ella ya estaría dentro socorriéndole.

No tardó mucho en llegar y divisar una persona. A unos metros había una especie de bote. Ella sonrió y descendió hasta caer a unos tres metros de él. Era un chico moreno de ojos rojizos y además parecía portar varias espadas. Con una sonrisa calmada dio un par de pasos hacia delante y se quedó mirándole con toda la calma del mundo. – ¡Buenos días! Me llamo Hinori. Tal vez puedas indicarme dónde está el punto más alto. Debo subir a pie y ando perdida. – Dijo aquello sacando la lengua y con una sonrisa. Su haki de observación le decía que aquel hombre tenía un poder cercano al suyo y por ello no pudo evitar ponerse feliz.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Vie 11 Mar 2016 - 23:53

Tenía todo preparado y comenzó a andar hacia la selva. Momentos antes de poder adentrarse en aquel lugar pudo escuchar un pequeño ruido. El moreno se giró lentamente y vio a una muchacha mirándolo fijamente. Nokotori reaccionó desenvainando la espada con rapidez. -¿Quién diablos eres tú?- Miró a los ojos de la chica que le resultaron bastante atípicos. Pronto se presentó, se hacía llamar Hinori. No parecía que buscase pelea y el moreno acabó enfundando de nuevo su katana. Hinori al parecer quería ir al mismo lugar que el moreno, cosa que hizo que Nokotori frunciese el ceño. No le agradaba que otras personas fuesen a por el mismo objetivo que él, pero era algo que tenía que haber pensado. Si era un tesoro tan famoso era lógico encontrarse con otra persona que lo buscase.

-Mi nombre es Nokotori. Yo también me dirijo a la cima.- El moreno no estaba por la labor de compartir el preciado tesoro, si es que había, pero no sabía exactamente el peligro que conllevaba adentrarse en aquella selva sin saber previamente nada. De modo que pensó que aquella persona podría ser de ayuda y si se ponía problemática tendría que deshacerse de ella. -Imagino que estamos los dos aquí por lo mismo… Puedes venir conmigo si lo deseas.- Nokotori intentó no revelar las intenciones que tenía. De todos modos si servía de ayuda podría repartir el botín.

El espadachín comenzó a andar tranquilamente mientras se adentraba en la selva, esperaba que aquella chica lo siguiese. Si no lo hacía estaría en un aprieto puesto que si lo encontraba antes que él podría reclamarlo como suyo. Al moreno sinceramente le daba igual que hiciese aquello puesto acabaría en un combate seguramente. Hinori no parecía extremadamente fuerte, pero subestimar a las personas por su físico es lo peor que podría hacer puesto que se podría llevar una ingrata sorpresa. Se convertían en compañeros, aquel hombre iba a empezar a fingir ser una bellísima persona. Sus dotes de actuación mejoraban con el paso del tiempo y más de una vez le habían salvado la vida. El moreno se estaba convirtiendo en una persona de mucho cuidado desde que estaba en la banda mercenaria de Kyofu no Yohei.

Llevaba sobre el hombro la túnica que se quitó. Más temprano que tarde la guardó en una pequeña mochila que tenía en su espalda. Así estaba muchísimo más cómodo. Nokotori iba pensando en el tesoro y cuánto podría sacar.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Sáb 12 Mar 2016 - 0:11

Hinori pudo ver como aquel tipo sacaba su espada debido a la impresión de que le hablasen de repente. Era algo bastante normal. La chica de todas formas había imbuido su mano derecha en haki armadura por si las moscas pero debido a su guantelete no podía verse el efecto en su piel. De todas formas en ningún momento había cambiado su expresión de felicidad. Solía ser una chica alegre salvo cuando era insultada o amenazada, en esos momentos cambiaba a una luchadora nata dispuesta a todo por derrotar a sus oponentes. De todas formas no esperaba que aquella persona fuese un enemigo pues no tenía la pinta para ella. Otra persona al ver aquellos ojos rojos y los cabellos oscuros habría pensado otra cosa pero ella era demasiado inocente en aquellos temas.

De repente se presentó como Nokotori y ella sonrió de nuevo. Dijo que él también buscaba la cima y que si ella lo deseaba podía ir con él. De modo que ahora ella se acercó tranquilamente hasta ponerse frente a él y mirarlo a los ojos con toda la calma del mundo. Después se puso a caminar con él tranquilamente. No sabía mucho de la isla pero cualquier peligro para ella sería poco debido a la buena capacidad combativa que tenía. – Dime Noko-kun ¿Conoces algo de esta isla? – Dijo ahora mientras iba a su lado con toda la tranquilidad del mundo. Después no pudo evitar fijarse en sus ojos de nuevo. Le gustaban los azules y los rojizos. Se puso frente a él cortándole el paso y puso una expresión amable mientras le miraba de forma dulce. – ¡Qué ojos tan bonitos! – Estaba bastante ilusionada al parecer.

En ese momento cambió su expresión a una más seria y se giró despacio mirando a la maleza con el ceño fruncido. – Tenemos compañía. – En aquel momento un enorme lagarto de cinco jodidos metros hizo acto de presencia. Su color era blanco cremoso y en la zona de los costados tenía marcas marrones. El dorso era totalmente negro y los ojos dorados. Sacó su lengua empezando a moverla de un lado a otro. La morena sonrió de lado y entonces sintió otra presencia con su haki. Miró a su derecha y pudo ver a otro más de aquellos seres salir de la nada. Frunció el ceño y sin pedir permiso pegó su espalda con la de Nokotori o al menos lo intentaría. – Espero que sepas luchar, no quisiera tener que ver cómo te comen esas cosas. – Nada más decir aquello pudo ver como uno de los lagartos tenía un tipo en la cabeza.

Era un hombre de cabellos largos y plateados. Sus ojos eran dorados y parecía vestir con una camiseta morada, unos pantalones blancos y unas botas. En su mano derecha poseía una espada bastarda de un metro y medio de hoja. Parecía estar de malas y por la posición en la que estaba daba a entender que era el dueño de aquellas cosas. – Fuera de la isla payasos. No me obliguéis a cortaros el cuello a los dos. – Hinori frunció el ceño y apretó ambos puños mientras lo miraba con un poco de odio. Ese inútil se estaba pasando de la ralla con ellos sin ni siquiera conocerlos.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Sáb 12 Mar 2016 - 0:58

La muchacha decidió unirse al moreno en la búsqueda de la cima. Ambos marcharon por el sendero que eligió el moreno. El calor de aquella isla era ya casi insoportable y Nokotori barajaba la idea de quitarse más ropa. El calor era algo que no soportaba demasiado aquella persona. Mientras iban andando tranquilamente la muchacha preguntó si sabía algo respecto a la isla. El espadachín dudaba si contarle sobre la leyenda del tesoro de aquel lugar, pero si ya estaba ahí y además buscaba la cima del volcán ya sabría algo al respecto. -Se dice que hay una leyenda respecto a ésta isla. Un tesoro escondido en la cima del volcán en las ruinas de un tempo antiguo…- Dejó de hablar cuando observó que aquella chica lo miraba fijamente. Lo cierto es que aquella mirada lo estaba incomodando un poco. Cuando iba a seguir hablando la chica paró en seco frente a él diciendo que sus ojos eran bonitos. El moreno sonrió amablemente mirando a la joven. Le costaba horrores sonreír de aquella manera puesto que no estaba nada acostumbrado.

La expresión que ahora adoptó Hinori no le gustó nada al moreno. Más temprano que tarde un lagarto enorme apareció. Era una bestia de color completamente blanco y un tío estaba subido a lomos del bicho. No obstante y para que la fiesta fuese más animada apareció uno más a la derecha en una pose amenazante. El moreno se giró en dirección al segundo y Hinori acabó pegando la espalda con la suya. Después de hacer aquello la chica hizo un comentario que hizo que Nokotori soltase una pequeña carcajada. -De hecho estaba deseando tener algún encontronazo de éste estilo.- Nokotori desenvainó su espada de color morado y la de color blanco, a continuación se puso en pose de combate.

Antes de que el moreno pudiese atacar, pues lo estaba deseando, una voz le llegó. Era el tipo que estaba subido al primer lagarto. Amenazó a los dos y Nokotori sonrió de lado mientras lo miraba de reojo. -Vas a acabar tragándote tus propias palabras, inútil. Cuando acabe con tus mascotitas serás el próximo.- Una vez dicho esto el moreno se abalanzó corriendo hacia la bestia que tenía en frente dejando a Hinori en la posición que estaban. Acortó distancia hasta quedar a escasos tres metros de aquel animal. La bestia se lanzó con la boca abierta dispuesta a tragarse al moreno, pero éste hizo una finta engañando al animal. Una vez que hizo aquello susurró unas palabras. -¡Strong Snake!- Los brazos del moreno se hincharon hasta romper las mangas de su ropa. Los bíceps de éste habían aumentado en lo que musculatura respectaba.

Nokotori dio un salto aprovechando que el lagarto se encontraba en el suelo completamente. Mientras estaba en el aire sonrió de manera grotesca y agarró sus dos espadas con fuerza. Del salto que consiguió hacer se puso en el aire entre las dos piernas izquierdas del bicho. Una vez que iba cayendo lanzó un grito bastante sonoro. Aterrizó y pasaron cinco segundos hasta que el lagarto empezó a gritar descontroladamente. Después de que la bestia se moviese las patas se desprendieron mientras salpicaba sangre por todas partes. Había conseguido seccionar de un solo tajo las extremidades de aquel bicho. El moreno se relamió al ver tal escena y sonrió. La bestia seguía moviéndose y atacando salvajemente. Tal era el descontrol del animal que atacaba al aire. La enorme cola se dirigió hacia Nokotori, pero estaba demasiado cerca para poder esquivarla y puso sus espadas en medio. La potencia de aquel ataque hizo que el espadachín saliese despedido hacia atrás varios metros. No obstante debido a que sus espadas estaban en medio, el lagarto se llevó un corte muy serio en la cola.

El moreno se recompuso y miró fijamente al lagarto mientras reía. Desde luego iba a ser un rival algo digno para que el loco espadachín pudiese divertirse un ratejo.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Sáb 12 Mar 2016 - 15:03

Sin duda alguna el moreno también estaba buscando el tesoro que ella. Aquello podía ser malo o bueno dependiendo del punto desde que se mirase pues ella estaba dispuesta a compartir. Si él no iba a hacerlo debería valerse de su fuerza física y de sus poderes para poder salir victoriosa del encuentro. Nunca tuvo problemas en moverse a toda velocidad, coger algo y salir volando lo más rápido posible hacia el barco. Compartir era bueno y no hacerlo era cosas de personas avaras y llenas de agonía por todos lados. De todas formas aquel chico se veía buena persona. Ella esperaba que tuviera bondad y compañerismo para compartir algo que habían venido buscando dos personas. Aunque a decir verdad, la sonrisa de aquel hombre no le convenció demasiado. Era como si un leopardo le sonriera a la gacela antes de comérsela de un simple bocado. El mundo se estaba volviendo demasiado loco y por ello la chica solía estar atenta a cualquier cosa. De todas formas ese moreno por el momento le había caído bastante bien. En cuanto terminasen lo que había empezado el idiota del lagarto seguramente continuarían juntos la búsqueda de aquel famoso tesoro que debía hallare en lo alto de la montaña.

Pudo escuchar un chirriante sonido metálico en ese momento y pudo imaginarse que su compañero había desenfundado sus armas. Ahora tenía curiosidad por ver como las usaba. Los espadachines solían tener un estilo único entre ellos y casi nunca se veía a dos iguales. En ese momento aquel chico pronunció unas palabas que hicieron que sus brazos se fortalecieran de forma impresionante. – ¡Uoooh! ¡Como mola! – Dijo la chica impresionada mientras observaba la escena. De repente notó como su mantra le advertía de algo y volvió a mirar al otro lagarto. Éste se había lanzado contra ella de forma violenta y entonces fue cuando apretó los puños. Se lanzó también contra él pero en el último momento rodó colándose por debajo de sus piernas y pegó un puñetazo explosivo al abdomen de éste. Notó como el animal gritaba de dolor al sentir la quemadura y el impacto. En ese momento se puso en pie y pudo ver una onda cortante dirigirse hacia ella. Posiblemente era obra del jinete que montaba aquella cosa. La chica tomó aire y en ese momento activó una de las técnicas de su estilo dragón. – ¡Kaze no saiban! – Impactó su puño contra el aire, ondulándolo y formando una poderosa onda de choque que desvió la cortante y pegó en la bestia.

Ella retrocedió unos momentos para después rugir con fuerza. Aquel reptil se relamió despacio y de nuevo se lanzó por la chica. La morena esta vez suspiró y apretó las piernas. Cuando la cosa abrió la boca dispuesta a tragársela, ella pegó un gran salto y recubrió su pierna con haki y energía vibratoria. – ¡Déximo vibratto! – Impactó su suela contra uno de los colmillos y transmitió una vibración que hizo a la criatura chillar de dolor y retroceder. En ese momento se dispuso a finalizar y con ayuda de sus alas se desplazó hasta el interior de su boca. Lanzando una ráfaga de ocho golpes explosivos y vibradores que hicieron al monstruo caer al suelo muerto. Después ella salió de aquella cosa mojada por las babas del ser. Soltó un enorme suspiro tratando de limpiarse con algunas plantas. Cuando por fin lo había logrado pudo ver como el tipo de cabellos plateados la mirada de forma seria. Ella respondió con una mirada similar al mismo tiempo que desactivaba sus alas. Aquel idiota se había creído que la montaña era suya o algo por el estilo. Ella no había visto su nombre por ningún lado y por ello no pensaba irse de allí.

En ese momento aquel tipo empezó a lanzar ondas cortantes sin parar a todas direcciones incluida la de Nokotori. Ella se lanzó a un lado y comenzó a rodar hasta quedar detrás de unos árboles pero los ataques de aquel tipo no cesaban. – ¡Nokotori, cuidado! – Gritó entonces tratando de avisarle mientras ella se colocaba las manos en la cabeza y se cubría recubriendo su cuerpo de haki armadura para de esa forma parar posibles daños. La situación se estaba volviendo algo delicada entre aquel idiota y los lagartos. Encima el sonido de un trueno se escuchó y el cielo comenzó a nublarse. El día estaba terminando de estropearse ahora y ellos tenían problemas serios ya como para preocuparse por una jodida tormenta. El destino les estaba haciendo la jugarreta pero Hinori por su parte no pensaba desanimarse ni rendirse ante nadie y menos ante el clima. Estaba acostumbrada ya a las duras condiciones climáticas de su isla natal y por ello no tenía problema alguno.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Dom 13 Mar 2016 - 13:41

La pelea estaba siendo bastante entretenida. Nokotori observó mirando hacia la izquierda como Hinori peleaba, era una buena luchadora y pronto acabó con su lagarto. Aquellos seres eran grandes, pero no presentaban demasiada amenaza. Otra cosa distinta era el jinete de uno de ellos. Ése tipo parecía mucho más peligroso que los lagartos. La muchacha salió de la boca del reptil toda empapada con su saliva. El moreno, que la estaba mirando, arqueó una ceja y sonrió de lado.

Nokotori estaba dispuesto a rematar a su pequeño amigo cojo para poder disfrutar de la pelea con aquel tonto. Además de que no tenía comida a mano, iba a servir de alimento. Decían que la carne de reptil tenía un sabor a pollo. El moreno cuando cocinaba algo que no era arroz curiosamente tenía el sabor de un pollo bien hecho, excepto cuando cocinaba un pollo, eso no sabía a pollo. Entonces le vino a la mente una incógnita. ¿Realmente qué sabor tiene un pollo si todo lo que cocinaba sabía a pollo pero el pollo no? El espadachín se llevó una mano a la barbilla y cerró los ojos. -¿A qué diablos sabe el maldito pollo? ¿He probado yo el pollo como tal?- El moreno obvió todo lo que ocurría en el campo de batalla mientras cavilaba en sus pensamientos sobre las aves de corral, el sabor de éstas y su textura una vez cocinas. Lo cierto es que era un tema transcendental para él, puesto que cocinar arroz con pollo ahora iba a ser una decisión difícil. Empezó a divagar en su mente y acabó pensando que si el pollo no sabía a pollo… ¿el cerdo sí? Nokotori iba caminando de izquierda a derecha pensando en sus cosas sobre comida. No vio que el lagarto que tenía frente a él se acercaba arrastrándose hacia el moreno. De repente, un gritó sacó de sus pensamientos al espadachín. Se trataba de Hinori que le estaba advirtiendo de algo. Cuando miró hacia la chica pudo ver que el jinete del lagarto estaba abajo y empezó a lanzar ondas cortantes a diestro y sinestro. Por lo visto aquel tipo estaba algo enfadado.

El moreno salió corriendo hacia el lagarto que tenía la boca abierta dispuesto a tragarse al espadachín. Hizo una finta al reptil y se colocó en su costado entre las dos patas cortadas. De pronto pudo ver como la cabeza de aquel bicho caía al suelo. Aquel hombre había rebanado la cabeza del lagarto en ese ataque de locura. Nokotori pensó que quedarse ahí no sería buena idea y salió corriendo hacia la izquierda. Poco después de correr, por la zona donde estaba oculto el lagarto apareció un buen corte. Sin duda una decisión acertada. Se escondió tras una roca enorme que mediría alrededor de dos metros. De vez en cuando podía escuchar algunos golpes chocar en aquella piedra, pero por suerte aquel tipo no era capa de partirla. El moreno sonrió de lado puesto que al parecer era un pringado con unas ondas cortantes bastante peligrosas. -Ya se cansará.- pensó el moreno, atacar tan frenéticamente sin duda era algo agotador a largo plazo.

No pasaron más de tres minutos cuando los ataques de aquel hombre cesaron. El espadachín aún tenía activada su técnica de canalización de musculatura. Iba a aprovechar aquel preciado momento para acabar con la vida de aquel inútil. Se asomó por un lado de la enorme piedra y vio como el hombre se apoyaba en sus piernas jadeando, era su oportunidad. Agarró una piedra de unos diecisiete centímetros y la lanzó con toda sus fuerzas hacia la derecha. Tuvo suerte y acabó impactando en el tronco de un árbol haciendo que en éste quedase una buena marca y la piedra hundida. El ruido de la roca alertó a aquel tipo, se giró y lanzó dos ondas cortantes más que apenas entre las dos pudieron cortar el árbol. Estaba exhausto y esto a Nokotori le encantó. Una vez que estaba entretenido intentando matar a algo que no estaba ahí, el moreno salió corriendo hacia la posición del hombre. Cuando se colocó a su lado, lanzó un tajo cruzado con sus dos espadas al pecho. El hombre no pudo esquivar a tiempo y fue dividido en cuatro trozos casi iguales.

Aquel tipo había sido derrotado y el moreno sonrió de lado una vez que el cadáver estaba en el suelo. Nokotori miró a su alrededor y no vio a la muchacha que estaba con él escasos minutos antes. Comenzó a andar y cuando se desplazó varios metros hacia adelante notó un fuerte dolor en la pierna. No se había dado cuenta pero por lo visto una de las ondas cortantes le rozó el gemelo. El moreno levantó el pantalón y pudo ver un corte bastante profundo. Por suerte, en la mochilita que tenía llevaba todo lo necesario para casos así. Se sentó en un tocón de un árbol que previamente cortó el tipo de antes y sacó una aguja con un hilo, además sacó un botecito de alcohol para desinfectar la herida. Gracias a sus conocimientos podría curarse esa herida en poco tiempo, pero el dolor no iba a desaparecer así como así.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Lun 14 Mar 2016 - 7:50

Hinori se hallaba detrás de los arbustos, tirada en el suelo y con los ojos cerrados. Enseguida notó que los pedazos de tierra dejaron de estallar a su alrededor y parecían estar impactando en otro sitio distinto. Estaba feliz al haberse librado pero no quería que el otro chico tuviese problemas. Se asomó despacio y pudo ver cómo estaba oculto tras una roca. En ese momento la morena suspiró clavando su mirada en el idiota de cabellos plateados. Debía ayudar a la otra persona de aquel problemón fuese como fuese. Apretó el puño derecho y frunció el ceño pues estaba un poco enfadada. No soportaba ser acatada sin motivo y menos cuando alguien iba con ella pues la otra persona quedaba involucrada sin tener culpa de nada. Esta vez parecía ser que iban por los dos de todas formas. La situación era bastante delicada y si salía podía llevarse un corte a la mínima. En ese momento se preparó para salir y tratar de golpear a aquel idiota para que dejase de acosar con ondas a Nokotori. El espadachín no se lo merecía en absoluto. Era una buena persona que estaba allí cómo ella. Ambos tenían el mismo objetivo y cumplirían su meta juntos.

En ese momento pudo ver como una piedra volaba a un árbol cercano y hacía un hueco poderoso. El enemigo lanzó ondas contra el tronco haciéndolo añicos y la chica pensó que solo era un idiota sin mucha técnica. Tan solo sabía lanzar aquellas cosas que cortaban lo primero que tocaban. Era una energía que ella no dominaba todavía pues podía usar eléctrica, vibratoria, explosiva y de choque. Combinándolas hacía golpes realmente letales. De hecho ahora se estaba pensando si usar su ataque más fuerte con aquel idiota. Posiblemente lo iba a hacer ya que su compañero estaba lanzando distracciones. A lo mejor era una señal para ella después de todo. Lo negó cuando de repente el moreno salió de la nada y sin pensárselo lanzó unos tajos con una potencia impresionante. Había cortado el cuerpo de aquel tipo en pedazos. Ella no pudo evitar poner una mueca de asco al ver tanta sangre. Odiaba que las personas muriesen pero aquel tipo de cabellos plateados se lo había buscado desde el principio. Meterse con dos personas sin motivo e incluso atacando con mascotas era realmente despreciable. Todo parecía haber acabado ahora y entonces la morena decidió salir de su escondite para caminar un poco hasta el cuerpo y comprobarlo. Estaba hecho pedazos y no iba a levantarse seguramente. Soltó un suspiro observando cómo podían verse las articulaciones llenas de aquel líquido carmesí. Aquel tipo debía de tener mucha fuerza con sus espadas pues los tajos realmente eran fuertes. Tal vez aquella masa muscular que salió en sus brazos tenía algo que ver pero por el momento dejó de darle vueltas.

En ese momento pudo detectar dos presencias. Era extraño pero entonces cayó en la cuenta. Si había dos bestias perfectamente podía haber dos jinetes. Entonces de las hierbas salió un tipo de cabellos rubios y ojos azules. En su mano tenía una lanza de acero y su expresión era siniestra cuanto menos. Se tiró a por la pirata tratando de atravesarla y entonces ella se echó a un lado pero notando como aquel objeto le hacía un corte leve en el abdomen. Tan solo se había llevado unos hilos de ropa y no era para tanto. En ese momento la chica imbuyó su brazo derecha en energía eléctrica y comenzó a hacer un sonido extraño. Aquel tipo volvió a la carga y la joven lo evadió y depositó un potente puñetazo en su rostro. No lo le rompió dos dientes, la descarga lo dejó inconsciente. Ahora ella le dio otro golpe con potencia usando su pierna para ello y como diana la espalda de aquel hombre. Empezó a pensar en qué hacer con el cuerpo para que no lo mataran y simplemente lo tomó por las piernas con una expresión divertida. Lo arrastró hasta el borde de una pequeña colina y lo dejó caer al barro. Después se dio la vuelta totalmente contenta. Había sido una buena forma de que aprendiese la lección para la próxima vez. Ella no era tan salvaje cómo para partir a una persona en cachos cómo si fuese una pizza de cuatro quesos. Hablando de comida, le estaba empezando a entrar hambre y menos mal que había llevado provisiones.

Continuó andando unos instantes buscando al moreno hasta que lo vio cosiéndose la herida en un tronco caído. Sonrió de forma amable y empezó a caminar hacia él con confianza. Miró como lo hacía y después le dedicó una sonrisa dulce. – Yo también soy médico. Espero que no te hieran más. – Tras haberle dicho eso simplemente se sentó a su lado con confianza para después abrir la mochila que ella llevaba. Sacó una cajita de metal y la abrió despacio. Dentro había muchas bolas enrolladas en papel de plata. Aquella pequeña “prisión” evitaba que la comida se rompiera por las caídas. En ese momento la chica sacó una de aquellas cosas redondas y la abrió despacio. Se trataba de una bola de arroz de tamaño grande y por dentro llevaba atún y pedacitos de salmón. Le había dado el toque justo de cocción como buena chef que era y había aplicado sus secretos de cocina para que estuviese deliciosa. No tardó mucho en mostrarle una sonrisa al moreno y ofrecérsela con una reverencia que mostraba respeto. – Toma, Noko-san. Las hice antes de venir, espero que le guste. – La cogiese o no, dejaría la caja abierta para que cogiese más si quería. Había un total de ocho y ella abrió una despacio. La probó y notó el delicioso sabor. Sin duda alguna estaba deliciosa. Continuó mordisqueándola a pedazos hasta que se la comió y después volvió a mirar a su compañero con una sonrisa. Esperaba que le gustasen pues había sudado lo suyo para poder prepararlas.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Mar 15 Mar 2016 - 17:48

Nokotori no era partidario de dejar a sus victimas vivas. Sabía perfectamente que si dejaba vivo a alguien, probablemente tarde o temprano buscaría venganza y tendría que lidiar de nuevo con aquella persona. Era mejor aniquilarlo para no tener que volver a saber del individuo que había asesinado. Vio la pelea de Hinori con otro tipo que apareció para seguir molestando, pero como el moreno estaba ocupado cosiéndose la herida no quiso intervenir. De todos modos aquella chica parecía que lo tenía todo controlado. Observó como en vez de rematar a aquel tipo se limitó a dejarlo inconsciente y tirarlo colina abajo. Si bien no quería matar a nadie si se daba en la cabeza aquel tipo con algo más duro de lo normal probablemente acabaría muriendo. No obstante Nokotori decidió seguir actuando como una bellísima persona, aunque lo más probable es que después de haber seccionado a su oponente con esa sangre fría fuese poco creíble.

Hinori se acercó a Nokotori que estaba sentado en aquella piedra curándose la herida. El moreno levantó la mirada hasta encontrar sus ojos y escuchó como decía que ella también era médico. Una vez dicho aquello se sentó a su lado y sacó una cajita de metal. El moreno terminó de coserse la herida y de un tirón cortó el hilo. De pronto, cuando estaba guardando sus utensilios, un olor muy familiar llegó a la nariz de Nokotori. Alzó la cabeza mirando al frente y lentamente la giró hasta mirar a Hinori. Observó que en la cajita que tenía en sus piernas había unas bolas envueltas en papel de plata. El espadachín tragó saliva, sabía perfectamente de qué se trataba. La morena le ofreció una bola al muchacho y éste la agarró con cuidado. Una vez que la tenía en sus manos se desprendió de la envoltura. La cara del moreno cambió drásticamente, como si estuviese viendo el mismísimo paraíso.

Una gran bola de arroz. Nokotori amaba el arroz por encima de todas las cosas existentes del planeta. Miró a Hinori con cara de puro agradecimiento. Comió como si no hubiese mañana puesto que no había saboreado la textura del arroz hacía ya tiempo. Sin duda aquellas bolas estaban en su punto y con un sabor que jamás había probado. Como buen amante del arroz aquello le pareció raro debía averiguar cómo hacer aquellas cosas.

Una vez que terminó de comer, miró a Hinori seriamente. Tenían que partir hacia la cima lo más antes posible pues el clima de la isla estaba por empeorar. Unos nubarrones completamente negros estaban cubriendo el cielo. Al ser una isla tropical, era común ver aquellas tormentas, pero el moreno sentía una corazonada al ver aquella escena. No le daba buena espina. Se levantó de aquella piedra en la que estaba sentado y limpió la boca con un pañuelo que tenía. Una vez hecho volvió a mirar a la muchacha. -Debemos seguir con la búsqueda. Nos va a alcanzar la lluvia.- El moreno sabía perfectamente que aunque fuesen rápidos iban a acabar empapados.

Nokotori observó un claro y se acercó. No siguió andando más puesto que un acantilado se interponía. El moreno miró hacia abajo y observó una gran caída. Alzó nuevamente la mirada y pudo observar el volcán a lo lejos en lo que parecía ser el centro de la isla. Calculó una ruta y vio como un sendero iba directamente hacia el volcán. Siguió con la mirada hasta donde llegaba y el camino se cortaba entre la maleza. Pronto se dio la vuelta y observó que había un sendero donde antes estaban. El moreno se dirigió hacia aquel camino y esperó a que Hinori le siguiese. -Espero que este camino sea el que lleva directo al volcán.-
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Miér 16 Mar 2016 - 8:09

Una vez terminaron de comer, el moreno dijo que debían continuar o de lo contrario les iba a alcanzar la lluvia. La morena aún tenía restos de arroz en la boca y estaba masticando con toda la calma del mundo pero asintió con la cabeza. Tragó lo que tenía en la boca y después soltó un leve suspiro mientras cerraba la cajita de hierro y la metía de nuevo en su mochila. Antes de nada sacó una botella de agua y le dio un par de tragos. Era bueno de vez en cuando hidratarse y eso lo sabía ella como buena médica y cocinera que era. Se había asegurado de que estuviese bien fresquita pues beber cosas calientes no ayudaba mucho. Quizás en casos extremos como en un desierto pero no allí teniendo en cuenta que hasta iba a llover y todo. Tampoco era mucho problema o no al menos para ella. A lo mejor aquel hombre era un usuario de la fruta del diablo o algo por el estilo. Cada vez conocía a menos de aquellos tipos y eso significaba que escaseaban. Últimamente coger una akuma era más complicado y aunque ella era capaz de conseguirlas pidiéndole a su capitán alguna, se negaba.

Perder la habilidad de nadar era un precio demasiado alto y ella adoraba bañarse en el mar. Mientras ellos avanzaban ella había estado mirando a otro lado y cuando él se frenó ella continuó pero en ese momento se quedó al borde de un barranco. Para ella no era problema pues podía volar con mucha facilidad y de hecho podía llevarle a él. Entonces decidió seguir los pasos que dijo que esperaba que el camino que habían seguido les llevase al volcán. Asintió simplemente mientras permanecía a su lado con una sonrisa calmada. – ¿Eres un aventurero que viaja solo, Noko-san? Tienes toda la pinta de ser un pirata, no te lo tomes a mal, yo lo soy. – Dijo con una mirada dulce y amable mientras iba caminando a su lado. Aquellos ojos le seguían llamando la atención y lo veía como un supernova o algo por el estilo. Tal vez se equivocaba pero a veces era demasiado curiosa en aquellas cosas y ya que viajaba con alguien, quería saber quién era. La confianza era el principal ingrediente para que todo fuese viento en popa en todas las relaciones ya fueran amistosas, sentimentales y a veces las de rivales.

Notó entonces como algunas gotas de agua empezaban a caerle a ella por los cabellos y claramente se dieron cuenta de que estaba lloviendo. En ese momento continuaron hasta llegar a una explanada. Lo que Hinori vio allí la dejó impresionada. Un hombre de al menos cuatro metros de altura y con una espada inmensa estaba riendo. Sus cabellos eran cortos y dorados. Los ojos rojos y portaba una armadura completa salvo por la zona de la cabeza. Había oído hablar de aquel tipo. Era Hellston Bruno. Un terrible corsario amante del dinero, las mujeres y las muertes. Se dedicaba a robar, violar y asesinar. Una escoria de la sociedad valorada en sesenta millones. En su mano libre poseía una especie de cofre. – ¡El tesoro es mío al fin! – Al parecer aquella persona se les había adelantado a los dos. Al menos si la enfrentaban habían tenido que evitar subir del todo. La chica ahora se quedó mirando al espadachín con una mirada tranquila mientras la lluvia continuaba cayendo.

Acto seguido le dirigió la palabra de forma calmada. – ¿Qué votas por hacer? – En ese momento tres hombres aparecieron caminando hasta aquel hombre y con expresiones calmadas. – Señor, no parece haber nada más. Pero la tormenta es muy jodida. – Mientras hablaban, la morena esperaba una respuesta por parte del chico. Seguramente iban a tener que combatir de nuevo pero si no había más remedio ella lo haría. De todas formas aquellas personas no merecían un trato mejor por haber realizado tantos crímenes. Tan solo un puñetazo a tiempo evitaba muchas tonterías pero aquellos parecían el tipo de personas que podían vivir en la isla de Jaya perfectamente. Criminales sin escrúpulos. Un relámpago iluminó el cielo y entonces fue cuando aquel enorme ser miró hacia dónde estaban ellos y frunció el ceño. Al parecer les habían descubierto. La cosa se estaba complicando más de la cuenta e iban a tener que lucirse para salir de allí con vida y mínimo con aquel tesoro. Ellos debían de ser los vencedores ese día y no aquellos impresentables inútiles.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Vie 18 Mar 2016 - 19:32

Aquellos dos iban andando por el sendero tranquilamente. El moreno miraba hacia el cielo esperando que la lluvia cayese pronto, le gustaba bastante. El silencio fue interrumpido por la voz de Hinori que preguntaba a qué se dedicaba Nokotori. -No, no soy un pirata. Soy un mercenario y me gano la vida haciendo lo que sea mientras me paguen. Normalmente me contratan para para luchar. Además estoy bajo el mando de uno de los hombres más poderosos que hay.- Era bien cierto que el moreno tenía en gran estima a su líder Madara. La fuerza de aquel hombre superaba con creces la de cualquier tipo y el respeto que tenía hacia él era bastante grande. No obstante no mencionó el nombre de Madara al escuchar que ella era una pirata. Lo mismo entraba en pánico o algo al escuchar que estaba bajo su mando y tal vez pensaba que el moreno iba a ir tras ella o algo por el estilo. Una de las tareas más comunes de Madara y Nokotori era la de cazar criminales o piratas para llevarse la recompensa de éstos.

Por fin unas cuantas gotas de lluvia caían sobre la cara del moreno. Éste sonrió y poco a poco empezó a llover con más intensidad. Una vez llegaron a una explanada pudieron ver como un tipo considerablemente alto se jactaba de que el tesoro de aquella isla le pertenecía. También portaba en sus manos un gran cofre. Nokotori frunció el ceño cabreado, no había venido hasta aquí para que un retrasado se llevase su preciado botín. Además pudo reconocer al tipo puesto que era bastante conocido y el cartel de su cabeza estaba en el tablón de anuncios de la base de Kyofu.

Visto por el lado bueno, no tendrían que subir al volcán si mataban a aquel tío. Hinori preguntó al espadachín qué hacer. La respuesta del moreno era bastante clara. -¡Qué amable es ése tipo, nos ha bajado el tesoro y ahora nos lo va a dar.- Nokotori sonrió de manera siniestra observando a aquel maganto. Una vez hizo aquello desenvainó su espada plateada hecha de kairouseki y si espada de color morado. Era una combinación que al moreno le gustaba bastante usar debido al contraste de colores que formaba. Antes de que el espadachín pudiese arremeter contra aquel tipo, pudo ver como tres hombres más aparecían. Al moreno esto le hizo bastante gracia.

-¡Chicos! De verdad, sois la ostia. Gracias por llevarnos el tesoro. Joder, es que enserio sois los mejores.- El espadachín gritó a los cuatro vientos. Los cuatro centraron la mirada en el moreno y luego miraron hacia Hinori. Nokotori sonrió de lado y decidió que acabar con los más “pequeños” antes iba a ser lo mejor ya que podrían joder bastante. Salió corriendo hacia los tres que estaban juntos y más separados del gordo. Una vez que se puso en medio de aquellos hombres, miró al del medio y sonrió de manera grotesca. Una vez hecho aquello giró sobre sí mismo y acabó haciéndole un enorme corte en el pecho al tipo que estaba más a la derecha cayendo redondo en el suelo. Los otros dos pudieron bloquear el ataque del espadachín, uno saltando hacia atrás pero llevándose un pequeño corte en la ropa y el abdomen y otro con su puñal el cual acabó rompiéndose debido a que impactó con la espada plateada. El moreno vio como caía uno de sus compañeros y nuevamente sonrió a éstos.

-¡Uy! Creo que he matado a uno… Ha sido un pequeñito accidente…- Nokotori reía a la vez que decía aquellas palabras. Los dos tipos restantes ardieron en furia y se lanzaron a por el espadachín. El tipo que esquivó echándose hacia atrás desenvainó una espada de mala calidad y el otro junto a su puñal roto intentaron asestarle una estocada. El moreno esperando a que hiciesen eso bloqueó con sus espadas el ataque de aquellos tipos. Sin duda eran unos inútiles, quien merecía la pena era su jefe. Las hojas de aquellos tipos chocaron contras las de Nokotori que pronto, haciendo bastante fuerza acabó alejándose un poco de ellos echándolos hacia atrás con sus propias hojas. Una vez hecho aquello el moreno se relamió.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Sáb 19 Mar 2016 - 11:00

Al parecer Nokotori era un mercenario. Aquellos hombres se dedicaban a realizar trabajos a cambio de enormes sumas de dinero, podían ser tanto buenos como malos mientras se llevaran su parte. En ese momento se sintió muy tranquila al pertenecer a la banda de un shichibukai pues su precio estaba cancelado por el momento y tampoco era tanto. Veinticinco millones no eran nada para los cazadores y además no había sido culpa suya el obtenerlos. Al parecer si una chica se defendía de una violación era una criminal de por vida. Por suerte tenía la fuerza necesaria para ocuparse de cualquier tipo que osara retarla. Con sus golpes, energía explosiva, haki y velocidad podía defenderse a la perfección de cualquier cosa. De hecho ya estaba pensando en lograr kairouseki para unos guanteletes y botas. Sería la combinación perfecta para terminar de vencer a los usuarios de frutas del diablo. Encima debido a que era una luchadora podía estar mucho más en contacto con ellos y le convenía bastante a decir verdad. El problema era que no sabía cómo podía pillar aquel preciado mineral. Tal vez debía pedírselo a su capitán pero si él tampoco tenía iba a ser realmente difícil encontrar indicios de dicho material.

Soltó un suspiro mirando a los tipos y en ese momento el mercenario fue el primero en hablar diciendo que aquellos hombres lo habían bajado para ellos. Viendo que se había lanzado a por los tres tipos normales, supuso que a ella le tocaba el enorme mastodonte. La verdad es que le imponía bastante al ser un tipo tan enorme pero decidió tener valor y en ese momento se puso delante de él mirándolo a los ojos de forma seria. – ¡No te muevas sinvergüenza! ¡Suelta el tesoro ahora, criminal! – Las palabras de la chica habían sido serias e iban con un tono un poco amenazante. En ese momento aquel tipo comenzó a reírse de una forma exagerada mientras se relamía despacio y colocaba su enorme espadón frente a ella. Sus ojos la miraban de forma siniestra y la pirata no podía evitar sentirse un poco incómoda con semejante monstruo mirándola. – Serás mi nueva esclava, preciosa. – Hinori en ese momento frunció el ceño y apretó los puños. Con la fama que ese tío tenía, a saber que le hacía a ella en cuanto la tuviese en su poder. No iba a dejar a ese enfermo pensar cosas extrañas.

Sin pleno aviso dio una fuerte patada al suelo y se lanzó por él evadiendo un potente tajo que impactó en la tierra y la hizo temblar. La morena impactó su puño derecho imbuido en haki armadura en la zona abdominal de aquel tipo. Pensó que había sido un ataque impresionante pero en ese momento escuchó las risas del enemigo. – ¿Eso es tu ataque? Inútil… – Aquel hombre alzó la rodilla de forma violenta impactándola en el estómago de la chica. Los ojos de la pirata se abrieron de golpe al mismo tiempo que perdía la respiración y quedaba expuesta sobre la rótula de aquel tipo. Éste la tomó del cuello con su enorme mano dejándola flotando en pleno aire mientras la miraba. La chica luchaba por poder respirar y aquel tipo empezó a reírse mientras la miraba como si fuese un vulgar objeto. De hecho ahora sacó su lengua acercándola al rostro de la joven. En ese momento ella simplemente la tocó con uno de sus dedos. Una terrible descarga sacudió al pirata de repente haciéndole gritar de dolor debido al ataque eléctrico de ella. Al estar agarrándola también se llevó parte del calambrazo pero no tanto al ser su propia energía y al no haber tocado la corriente con la boca. Cayó al suelo de espaldas mientras sus extremidades brillaban en un tono dorado y un sonido eléctrico las recorría.

Su técnica de canalización había funcionado y con dificultad se puso en pie mirando al enorme criminal. Se había recuperado un poco pero se notaba que le costaba moverse, sin embargo no tardó en tomar su enorme espadón y lanzar un tajo hacia ella. La chica saltó hacia atrás tratando de evadirlo pero el filo rozó su abdomen haciéndole un tajo en la sudadera y dándole en la piel. Soltó un quejido de dolor cayendo de nuevo al suelo y llenándose las ropas de barro para después mirarle con ira. – ¡Impacto rojo! – Gritó en ese momento la chica activando sus alas blancas y echando a volar a por el enemigo. Se puso a girar sobre su propio eje y se imbuyó en energía eléctrica, explosiva, vibratoria y en haki armadura. Esquivó otro corte de milagro e impactó con ambos puños justamente en la cara de aquel idiota. El impacto fue tan bruto que la cara le estalló. No se la había arrancado pero los dientes saltaron como palomitas, un ojo se lo fundió debido a la explosión y la nariz se la había roto. El tipo cayó al suelo debatiéndose entre continuar consciente o no, le dolía muchísimo y sangraba por la boca. Ella se quedó tirada en el suelo mirando la lluvia caer sobre su rostro mientras respiraba de forma agitada.
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Nokotori Kurodoku el Sáb 19 Mar 2016 - 12:08

Uno de aquellos tres se lanzó nuevamente hacia el espadachín. El que tenía el puñal roto se quedó esperando la oportunidad para atacar. Nokotori cruzó sus dos espadas con las de su adversario mientras éste lo miraba relamiéndose. Aquel tipo dio un paso hacia atrás. La actitud del moreno le estaba acojonando bastante. Al tener sus espadas en cruz aprovechó y lanzó un tajo cruzado hacia aquel tipo que acabó seccionándole una mano. El moreno estaba riendo a carcajadas mientras veía como la mano de aquel tipo caía al suelo y éste caía de espaldas. El otro tipo aprovechó y se tiró a por el espadachín. Nokotori no tuvo tiempo de reaccionar y acabó llevándose un corte en el costado algo serio.

Nokotori se llevó la mano derecha hacia la herida y vio que estaba sangrando bastante. Aun así las carcajadas no cesaron. Es más, se incrementaron más aún. Aquellos dos estaban ahora acojonados de aquel hombre. El moreno se puso recto y miró a los dos. -Espero que hayáis dejado testamento… porque no vais a salir vivos de aquí.- Una vez dicho aquello se acercó andando lentamente hacia el sujeto que previamente le había cortado la mano. Una sonrisa grotesca se dibujaba en la cara del loco. El otro hombre dejó caer su puñal roto. Miró hacia atrás y pudo ver como Hinori despachaba a su jefe. La desesperación caía sobre los hombros de aquellos tipos. Jamás pensaron que estando con aquel tipo serían vencidos con tanta facilidad.

Sumido en el miedo aquel tipo no sabía qué hacer y temblaba de miedo. Nokotori hundió rápidamente la hoja de su espada en el pecho de su oponente mientras éste chillaba de dolor. Sacó la espada del cuerpo de aquel tipo y se puso bastante serio. No esperaba que aquella herida pudiese ser sanada. Se giró y miró al otro, pudo ver como sus pantalones estaban mojados debido al miedo. -Sois tan valientes cuando estáis en grupo… Creíais que estar bajo la sombra de ése inútil os iba a salvar la vida ¿verdad? Tu mera existencia es patética, más que la de tu compañero. Él al menos no se meó de miedo.- Nokotori estaba muy enfadado puesto que ante él estaba un tremendo cobarde con todas las letras de la palabra. Aquel tipo no podía siquiera decir una palabra debido al temblor que tenía. -¿Qué crees que vas a hacer contra mí? Si eres patético… Fuera de mi vista, no mereces la pena ni ser asesinado. Con suerte sales vivo de aquí y con el tiempo eres capaz de ir a por mi. Gustosamente te mataré cuando seas un hombre de verdad.-

Dicho todo aquello el tipo asintió torpemente y salió corriendo como un desgraciado mientras lloraba. Todos sus compañeros habían sido aniquilados. El moreno sabía que con la herida que tenía no podría pelear demasiado así que ambos ganaron. Se acercó lentamente hacia la posición de Hinori que estaba tirada en el suelo jadeando. El mercenario cuando estaba en la posición de la chica hizo un gesto raro con sus espadas como intentando ensartarla, pero acabó por enfundar sus espadas. Estiró la mano para ayudar a levantar a la chica mientras éste sonreía plácidamente. Una vez que lo hiciese se iría dónde estaba el cuerpo de aquel criminal para llegar al cofre. Visto en sus manos no era gran cosa puesto que eran enormes, pero el cofre era enorme. Intentó quitarle el tesoro de las manos a aquel tipo pero éste no dejaba de agarrarlo.

El moreno estaba cabreándose y acabó seccionándole un par de dedos, lo que hizo que soltase el tesoro casi en el acto. Nokotori sonreía de manera amable. -Muchas gracias señor.-
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Re: En busca del tesoro perdido [Nokotori - Hinori]

Mensaje por Hinori Markov el Sáb 19 Mar 2016 - 12:59

La morena notaba como el agua caía por su pelo hasta el suelo y como su rostro quedaba humedecido por la cantidad que empezaba a caer. Cerró los ojos despacio dejándose guiar por sus oídos para saber que el espadachín estaba luchando contra aquellos tipos. Notaba como el dolor invadía su cuerpo y no solo por el gasto considerable de energía, el dolor de impacto en su estómago y el corte eran horribles. Notaba como su respiración le abandonaba a momentos y tenía que esforzarse por poder tomarla de nuevo. Había sido un combate corto pero demasiado intenso contra aquel maldito asaltador. Por lo menos había derrotado a un parásito para la sociedad y eso era bastante bueno. Iba a tardar un poco en recuperarse del todo pero por lo menos podía moverse lo justo como para andar.

En ese momento sintió como el moreno se acercaba y abrió los ojos despacio observándole. Al parecer ya había vencido a los otros estúpidos. Hizo un extraño movimiento con las espadas pareciendo que iba a atacarla pero su mantra le advirtió que no tenía intenciones hostiles. Entonces pudo ver que le ofrecía la mano y la tomaba despacio para después ponerse en pie. Vio como le cortaba dedos al maldito criminal y después tomaba el cofre. Las ganas de la chica por ver su contenido habían desaparecido debido al dolor que sentía. Sus cabellos estaban empapados y a decir verdad no tenía más ganas de continuar allí. Simplemente soltó un suspiro para después mirar al espadachín. – Puedes quedártelo. Necesito irme a mi barco a descansar, ese golpe casi me mata. – Dijo simplemente con un tono amable para después hacerle una leve reverencia en señal de despido pues estaba a punto de irse.

Recibir un rodillazo de un semigigante en pleno estómago y siendo un golpe ascendente era algo que podría haber partido en dos a cualquier persona normal. Ahora fue cuando la chica entrecerró los ojos y activó su técnica de vuelo. De su espalda surgieron aquellas dos alas de energía blancas y comenzó a elevarse para después tomar rumbo al barco. La lluvia continuaba cayendo y su cuerpo le pedía descanso. Por suerte no tardó más de cuatro minutos en llegar al barco y aterrizar en la cubierta. Soltó un enorme quejido en ésta y comenzó a caminar hacia el interior del navío. Atravesó algunos pasillos y entró en su camarote de forma calmada. Cerró la puerta y tras quitarse la sudadera se tiró a la cama llevándose las manos al estómago. Realmente estaba herida y necesitaba descansar, le iba a salir un moratón bastante considerable debido a aquello. Cerró los ojos decidiendo que por el momento iba a dormir y luego ya vería que hacer. Por suerte había botiquines en el barco y ella era médica. El día había finalizado y bastante mal. Se lo había pasado bien y había derrotado a bastantes enemigos, cosa que la alegraba pues significaba que se había hecho bastante fuerte.
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