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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

[Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

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[Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Jue 16 Jun 2016 - 10:28

Eichi tenía los ojos cerrados, mientras se relajaba con el agua que caía por su cuerpo. Quedaban tan solo cinco minutos para que empezara el torneo, y el pelirrojo había alcanzado llegar justo a tiempo al recinto. Aquél estadio era grande, y si no fuera por los guardias del lugar, sería muy fácil perderse entre los corredores. La mayoría de los combatientes estaban el la sala de espera ya, el debía ser uno de los pocos que faltaban para ingresa...

En eso, la imagen de cierta pelirroja apareció en su mente. Los labios de Eichi se curvaron hacia arriba, al recordar a la adorable, y al mismo tiempo fuerte, Alex. Lo que había sucedido hace un par de minutos atrás fue memorable, esa fue la única vez donde pudo haber interactuando con alguien de su misma edad. Si Tristan lo viera ahora... Ese estúpido rubio le estaría dando elogios y haciendo cosas de ... Tristan. El pelirrojo se rió un poco al recordar a su "viejo" caballero. En eso, recordó los últimos acontecimientos que habían sucedido. Eichi frunció el ceño al hacer memoria. Gracias a su memoria absoluta, todos los recuerdos que vivió con ella se mantendrían para siempre en su cerebro... Incluidos los vergonzosos.

Inmediatamente, el pelirrojo se sonrojó; y rápidamente, salió de la ducha. Se puso su equipo de combate, que consistía en una pollera roja sin mangas y unos pantalones cortos. Debido al calor que hacía, lo más sensato era llevar ropa ligera.

Se transformó en su forma híbrida, y se dirigió hacia la sala donde se reunirían el resto de los peleadores. Soltó un silbido al ver la cantidad de combatientes que estaban reunidos. Según había oído, esa fue la mayor concentración de luchadores que se tenía constancia; un total de 45 personas. Debido a eso, alteraron un poco las reglas del combates. En vez de ser un torneo por eliminación, los luchadores se dividirían en tres grupos, donde todos se enfrentarían entre sí. Luego de que se decidiera al ganador de cada grupo, estos se enfrentarían entre sí para decidir al vencedor absoluto del torneo.

En recepción, cuando uno se registraba, entregaban una pequeña bola que tenía una letra; a Eichi le había tocado el grupo C, por lo que sería el último en pelear. El joven príncipe suspiró, y busco a con la mirada, el pelirrojo esperaba que no le hubieran tocado en el mismo grupo. Él quería pelear con ella uno a uno, seriamente y sin contenerse...
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Jue 16 Jun 2016 - 15:17

El frío de la pared se transmitía perfectamente a la palma de mi mano, a pesar del agua que corría entre ambas. Estaba pasando más tiempo del normal en la ducha, en la cual me había metido con peluca y todo (la ropa sí que me la quité, sin embargo), mientras meditaba sobre los acontecimientos ocurridos en las últimas horas. En ese momento que me paraba a pensarlo, tampoco había razón alguna para haber actuado de la forma en la que actué, avergonzándome como una virgen a punto de ser desflorada... Así pues, ¿por qué exactamente me había sentido de la forma en la que me había sentido?

La conclusión a la que llegué mientras la fría cascada caía sobre mi espalda, es que me había visto influenciada de forma pasiva por el propio Eichi. Sin duda, mi tendencia a buscar similitudes entre las personas con las que interactúo y yo, había tenido que ser la razón. Ya que el pelirrojo se avergonzaba con facilidad, yo me había adaptado a una personalidad igual de inocente y nerviosa... "Es la única explicación." Pensé, mirando los blancos mosaicos frente a mí. "Sí, es cierto que me parece guapo, simpático y adorable, y el factor edad suma un plus... pero no sería la primera vez que tonteo con alguien, no tiene sentido que fuera simplemente que 'me gusta'. Así que debe de haber sido lo otro..."

Una vez decidí que era suficiente, cerré el grifo del agua y abrí la cortina de aquel habitáculo. La verdad es que cuando pensé en las duchas públicas del vestuario, tenía otra idea en mente, pero aquello de separar cada una en pos de la privacidad me gustaba más. Aunque tampoco es que hubiera nadie presente en la habitación aparte de mí. Quedaban cinco minutos para que el grupo A comenzase sus eliminaciones, por lo que estaban todos ya dentro del propio recinto para observar el espectáculo.

Con la piel empapada y chorreando desde la peluca, me acerqué a otro habitáculo un poco más allá, esta vez acomodado para el cambio de vestimenta. Antes de entrar, metí la mano para alcanzar la toalla que había dejado dentro, y con la otra busqué la pestaña en mi nuca para quitarme el accesorio. Si quería participar como Alex DJ, no podría hacerlo si la peluca estaba tan mojada, por lo que tenía que quitármela para escurrirla bien, y aprovechar los preciosos minutos restantes hasta que mi grupo tuviese el turno para secarla.

Suspiré, mientras dejaba colgando de un gancho para toallas el aún húmedo pelo artificial, y procedía a pasarme la toalla por todo el cuerpo. Me detuve un instante al llegar al pecho, y mientras lo observaba me quedé pensando durante unos segundos. Sería molesto pelear con el sostén o los rellenos, pero dado el atuendo que pensaba utilizar, tampoco quería quedarme totalmente 'al descubierto', por lo que opté por una solución burda aunque clásica.

---------------------------

Salí del vestuario ya completamente vestida y preparada, con una gran mochila colgada de un hombro, y la melena de mi rojo cabello recogida en una coleta colgando del otro. Llevaba puesto un Kimono tradicional blanco, con pantalones blancos, chaqueta blanca y cinturón blanco. Lo había tenido que alquilar en una tienda cercana al estadio, pero no podía entrar en esa batalla con mi uniforme de agente o mis faldas y ropitas de calle. Debajo de la chaqueta, apenas visible desde fuera, tenía varios vendajes apretando ligeramente mi zona pectoral. Y en ese momento tenía unas sandalias de madera bastante toscas, pero como al entrar en el tatami me las tendría que quitar igualmente, no le dí mucha importancia. Me asomé a la baranda para ver lo que se estaba cociendo en ese momento, y sonreí satisfecha:

Grupos de personas listas para el combate, hombres y mujeres de aspecto feroz (aunque sobretodo hombres), a cada cual más extravagante. Dado que el torneo era bastante liberal con el tema estilo personal de cada uno, la cantidad de vestiduras extrañas y modelos de armas en madera era impresionante. También vi algún que otro arma de aspecto realista, lo que me hizo fruncir el ceño. Las normas establecían que se podía usar cualquier recurso y método que se quisiera, pero que estaba terminalmente prohibido matar a nadie, o habrían consecuencias (por eso participaba como Alex y no como Silvercat).

Un poco más abajo también vi las gradas, donde la gente normal y con el deseo de terminar el día con todos sus dientes intactos, podía disfrutar del espectáculo. Y más abajo, a nivel del suelo normal, estaba el enorme hueco donde se realizaban los combates. El grupo A parecía haber empezado ya, con varias decenas de personas combatiendo sobre un enorme tatami de madera reforzada. "Heh, esperaba que tuvieran la delicadeza de poner algo más mullido." Pensé. "Pero se ve que en este evento quieren que la gente caiga y no se levante. Lo que es normal si te paras a meditar sobre ello: no tenemos todo el día, y los combates podrían alargarse hasta la eternidad si hay que esperar al KO. Con tanta gente no pueden arbitrar correctamente un torneo normal de artes marciales, así que han optado por un método de clasificación un poco más salvaje..."

Suprimiendo un escalofrío de emoción, seguí mirando con fuego en mis ojos, esperando distinguir bien a los combatientes y sus estilos. De forma natural, el grupo se había ido separando en parejas, tríos y dobles parejas a medida que muchos caían inconscientes. Un par de ágiles encargados se mezclaban rápidamente en el grupo para retirar los cuerpos, y todo continuaba como si nada... Impresionante, sin duda. ¿Estaría Eichi allá abajo? Ahora que me acordaba de él, deseaba comunicarle con mis puños lo que no pude decir con palabras, así que recé en silencio para que ambos llegásemos a la final. Sujetando con firmeza en mi mano una bola con la letra B, decidí ir bajando. No parecía que quedase demasiado antes que a mi grupo le tocara el turno.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Jue 16 Jun 2016 - 23:41

Estoy soñoliento. – Pensó el pelirrojo, mientras bostezaba y se frotaba los ojos. Llevaba uno diez minutos escuchando el presentado hablar sobre las peleas y de los premios. De lo que había podido recopilar, los tres primeros premios serían: el primer lugar, 5.000.000 Berries; el segundo, 2.500.000 Berries; y el tercero, 1.200.000 Berries. Todo los demás luchadores, igual se llevarían un premio monetario, aunque mucho menor. Los que quedaran fuera en la primera ronda, recibirían 100.000 Berries y una medalla de felicitación.

Muy damas y caballeros. – La voz del hombre lo sacó de sus cavilaciones, y prestó su atención hacia el comentarista, mientras que la excitación empezaba a apoderarse de su ser.  – Sin más preámbulos, demos inicio a este torneo. Por favor, los participantes que sean del grupo A, pasen al tatami. Ahora mismo explicaré las reglas. – El comentarista se aclaró la garganta; y prosiguió. – En esta batalla campal se vale de todo, menos matar al oponente. El ganador será, obviamente, el último que quede en pie en la arena. Ese avanzará a las finales. Una vez que terminemos con los combates del grupo A, tomaremos un descanso de diez minutos para los combates del grupo B. – La gente vitoreó y aplaudió, al tiempo que los participantes que eran parte del grupo A, subían al cuadrilátero. – Oye. ¿Quién de aquí crees que llegara a la otra ronda? – Preguntó de repente su contraparte.

Aquella pregunta había tomando por sorpresa a Eichi. Colocó una mano en su nuca y comenzó a pensar en aquello; por lo que había visto, no habían muchos peleadores que destacaran precisamente. Se incluía a el mismo en eso; en serio, debía ser el hombre más bajo por estos lados, incluso había algunas mujeres que lo superaban en porte. El pelirrojo suspiró, resignado y deprimido, siguiendo con su recopilación. Habían dos peleadores que habían captado su atención; sus nombres eran Aster y Borgs. Por lo que había alcanzado a escuchar de su discusión hace unos momentos atrás, ambos pertenecían a las aldeas nativas de la isla que eran hostiles entre sí. Razón suficiente para que esos dos fueran enemigos naturales. Debían ser de los mas poderosos entre los cuarenta y cinco peleadores, debido a la presencia imponente que ambos denotaban, y uno de ellos (Borgs) estaba en su grupo. Aster estaba en el grupo B.

Y después de esos dos, está Alex. – Pensó el pelirrojo con preocupación. Desde que se separaron en la plaza del pueblo que no se habían vuelto a cruzar. Tampoco la había visto entre los peleadores del grupo A. Aquello podía ser por dos razones; era parte del grupo A y no alcanzó a ingresar a tiempo; o bien, simplemente era parte de uno de los otros grupos y simplemente venía con retraso. – Eichi, mira lo que esta sucediendo en la arena. – El pelirrojo arqueó una ceja, debido al infrecuente tono que Akashi tenía en el momento... Pero al voltear la mirada hacia la arena, descubrió el porque.

Un hombre musculoso y rubio, de unos dos metros y pico de altura, se encontraba arrasando con la competencia. De hecho, los peleadores restantes decidieron establecer una tregua para derrotar a ese mastodonte; pero no había caso. Aquél tipo recibía esos golpes como si nada, y simplemente mandaba a volar al resto. Eichi tragó en seco; y rápidamente bajó hacia la arena para ver mas de cerca aquello.

Una vez que llegó, se fijó que solo quedaban ocho combatientes conscientes, sin contar al tipo inmenso por supuesto. Con su memoria eidética, comenzó a analizar el estilo de combate del hombre. Al cabo de unos segundos, el pelirrojo relajó su postura. Aquél tipo podía ser una mole, pero tenía muchas debilidades. Entre ellas se encontraban: no tenía un estilo fijo, solo peleaba usando su fuerza bruta; y no poseía una gran velocidad que digamos. Con su estilo de combate, era muy probable que pudiera derrotar a ese tipo. Tan solo tenía que esquivar un golpe, y devolvérselo con una contra. Así, el pobre tipo recibiría una dosis de su propia fuerza, pero por duplicado. Para alguien que se especializa en el combate veloz y ágil, sería tarea "fácil".

Colocó sus manos en el bolsillo y se dispuso a volver arriba para relajarse antes de que llegara su turno de combatir; pero pauso en seco al ver quien estaba bajando las escaleras. Era una mujer que llevaba puesto un Kimono tradicional blanco, con pantalones blancos, chaqueta blanca y cinturón blanco. Lucía distinta a como estaba vestida hace una hora atrás; pero ese cabello y ojos rojizos, los reconocería desde lejos (por ser un color exótico por supuesto).

Esperó hasta que llegara hasta las afueras de la arena, y luego intentó hablarle cuando pasara cerca de él. – Hola, Alex – Saludó el pelirrojo a la joven con una sonrisa. Sus hombros estaban caídos, dando la impresión de que el chico estaba relajado y tenía plena confianza en sí mismo. Si bien tenía un combate difícil contra aquél tipo llamado Bolgs, estaba seguro lo podía derrotarlo. No, con quien verdaderamente quiere luchar, es con Alex.

Por el rabillo del ojo, observó que tan solo quedaban cuatro peleadores, sin contar al tipo grande. Haciendo unos cálculos rápidos, dedujo que quedaba un poco más de diez minutos para que comenzara la ronda del grupo B.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Vie 17 Jun 2016 - 17:29

En uno de los tramos donde la escalera entraba en intersección con otras gradas y pasillos, escuché a alguien llamarme. No reconocí muy bien la voz por encima del griterío y las ovaciones, pero sospechaba a quién pertenecía, por lo que no dejé de bajar mientras lo confirmaba. Y, efectivamente, al mirar un poco pude ver a Eichi (o lo que yo suponía sería Eichi... estaba bastante cambiado. ¿Eso eran plumas? Puede que la distancia le estuviera jugando una mala pasada a mi vista...), saludándome. Sonreí de vuelta mientras agitaba la mano lentamente, en señal de devolverle el saludo, pero no me detuve y apenas tardé unos segundos en desaparecer de su campo de visión al continuar descendiendo. Cuando llegara a mi grupo podría verme de nuevo, sí. Pero para entonces podría ignorarlo perfectamente sin hacer que pensase que me caía mal o algo por el estilo.

No, no es que lo odiase por nada, pero no quería tomarme el lujo de distraerme en esos momentos. Estaba concentrada intentando mantener un equilibrio en mi mentalidad. Si me ponía demasiado sería, corría el riesgo de volverme a mi faceta 'profesional', pero en aquel torneo no ganaría yendo a la ligera. Debía ser firme pero fluida, como un bambú, tal como mi instructor me enseñó años atrás.

De entre los cuarenta y cuatro peleadores que me acompañaban, un par llamaron mi atención por diversas razones. Particularmente un hombre fornido y de aspecto confiado, que no nos miraba a los demás, sino al grupo C. Parecía estar tan seguro de su victoria que ya estaba buscando al que se enfrentaría a él en la final, esa era la impresión que daba. También había cerca mío una mujer algo más madurita, de unos cuarenta años, le echaba yo. Tenía dos grandes 'dotes' sobresaliendo de su propio kimono, únicamente sujetas por lo que parecía ser un segundo set de ropa que llevaba debajo del traje de combate. ¿No le costaría pelear con esas dando botes por ahí?

Aparte de eso, y otro par de excepciones, el resto no parecía suponer una gran dificultad. Todos estaban muy nerviosos o distraídos, como si fuera la primera vez que participaban en algo similar. Una 'Battle Royale' como aquella daba miedo la primera vez, eso lo sabía yo por experiencia, pero ahora los miraba y solo veía obstáculos que saltar antes de la verdadera carrera. Seguramente los ignoraría a todos, e iría directamente a buscar a los competentes para quitarlos del camino lo antes posible.

El grupo entero se sacudió de la emoción al oír las campanadas. El grupo A acababa de terminar su fase, y tras diez minutos de descanso nos tocaría a nosotros. Yo por mi parte aproveché esos diez minutos para respirar hondo varias veces y calmarme. Incluso sabiendo lo que me esperaba, tenía que controlar ese rastro de preocupación que se colaba en mi mente de forma inevitable. Suspiré y me sujeté la muñeca con la mano contraria: era el momento de terminar de ajustarse.

Metí una mano por la abertura del kimono en mi pecho, y saqué un par de guantes negros que había dejado descansando entre la tela y mi cuerpo, usando la presión del cinturón como agarre. Con firmeza, me puse uno en cada mano antes de abrir y cerrar los dedos varias veces para asegurarme de que estaba cómoda. En los nudillos y falanges se notaban pequeños bultos... pero a diferencia de otros guantes de pelea normales, estos no estaban pensados para menguar el daño recibido por mi oponente. Estaban habilitados para amortiguar el daño de los puñetazos que fuera a recibir yo misma, de forma que podría seguir combatiendo mucho rato sin preocuparme por entumecerme los puños.

Y por último, justo antes de que la puerta se abriera y el grupo B saliera al tatami, pude ver a lo lejos al ganador del grupo A, un enorme tipo con el pelo rubio que marcaba más musculo que un gyojin... Tuve que contener un escalofrío, porque me dio la sensación de que me estaba mirando directamente a los ojos, y su mirada era definitivamente asesina...
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Sáb 18 Jun 2016 - 0:47

Eichi no se preocupó en lo más mínimos cuando Alex lo saludó, pero sin detenerse en su camino. El sabía muy bien, que una distracción para un luchador podía ser fatal. Hasta que terminara el torneo, ambos era enemigos, y el pelirrojo respetaría aquello. Cuando llegara el momento, el simplemente hablaría con los puños en lugar de palabras. El pelirrojo sonrió, deshizo la transformación, y siguió bajando hacia el cuadrilátero. Si bien aun quedaban unos treinta minutos para los combates del grupo C, el pelirrojo se aburriría allá arriba, por lo que decidió quedarse abajo permanentemente. Justo cuando terminó de descender, los combates del grupo A terminaron. Como era de esperarse, aquél rubio gigante fue el ganador. La gente aplaudió; pero realmente, nadie parecía sorprendido en lo más mínimo el resultado.

Eichi sonrió con suficiencia, se recostó en una de las paredes, y cerró los ojos. En algunos minutos comenzarían los combates los combates del grupo B, por lo que debía meditar y prepararse mentalmente; aunque, aún era muy temprano para sumergirse en la zona de concentración totalmente. Haría eso una vez que esté a punto de pelear; hasta entonces, simplemente estará en un punto intermedio.

Hay que ver; ahora dejan a niñitos de secundaria participar en eventos adultos – Una voz burlona lo sacó de sus cavilaciones, haciendo que abriera los ojos para observar al tipo quien lo interrumpió. Se trataba de uno de los dos sujetos que estaban discutiendo en el mirado de arriba; Borgs, un nativo de la isla y luchador que enfrentaría en el grupo C.

El pelirrojo no dijo nada por unos momentos; aquél sujeto sonrío satisfecho, esperando que el mocoso estallara como el niño que era. Pero, para su sorpresa, el pelirrojo había pasado completamente de eso; y simplemente, cerró los ojos nuevamente. Una vena se marcaba en la frente del nativo; este, enojado, golpeo la pared al lado de la cabeza del pelirrojo, provocando una notable mella. Eichi ni se inmutó ante eso, prefiriendo seguir meditando que pescar a un tipo arrogante. Si lo hacía, simplemente estaría diciendo a gritos que no estaba a la altura de un peleador profesional.

Enano condenado. ¿Como osas ignorarme a mi, quien será el ganador del torneo? – Al ver que que el joven seguía pasando de el; y que además los peleadores lo miraban mal por hacer tanto escándalo, decidió recurrir a la violencia. Cargó su puño para atrás, y golpeó la cara del pelirrojo... O eso era el plan. Justo cuando estaba por impactar, una mano lo detuvo, dejando el puño a solo centímetros del rostro de Eichi. El joven príncipe abrió un ojo para observar a la nueva presencia.

Se trataba de una chica alta, rubia, ojos dorados ... Y además llevaba ropas negras muy reveladoras. Normalmente, Eichi se sonrojaría ante aquello; pero como estaba únicamente mentalizado para los combates, simplemente parpadeo sin inmutarse en lo más mínimo. Borgs frunció el ceño, mientras fulminaba con la mirada a la mujer. – Mira, no te metas donde no te llaman. – La rubia sonrió coquetamente, y respondió. – Vamos Borgs. Sabes que es contra las reglas luchar fuera de la arena, serías descalificado. – El hombre bufó, y se dispuso a marcharse.

En eso, una presencia asesina se apoderó del lugar, siendo dirigida exclusivamente a Borgs. – Tu... ¿Te llamabas Borgs, cierto? – Preguntó el pelirrojo de la nada. Este tragó en seco, y asintió lentamente. Eichi levantó su mirada, y Borgs se estremeció. Sus ojos, antes de color rojizo, pasaron a ser completamente dorados, e incluso había un brillo malicioso en ellos. Akashi era quien estaba en control ahora. – Hay pocas cosas que detesto en este mundo. Que los débiles no se queden en su lugar... Y que se burlen de mi altura. No sabes cuanta suerte tienes de que mi contraparte sea alguien gentil, y seas con quien luches. Si fuera yo ... Bueno, creo que lo entiendes. – Finalizó la contraparte del pelirrojo, viendo, con una sonrisa fría en su rostro, al hombre.

Borgs palideció, y salió corriendo del lugar. Akashi bufó, molesto, y se recostó en la pared nuevamente. Sus ojos se tornaron rojos nuevamente, significando que Eichi había vuelto en sí. Este suspiró, y volvió a cerrar los ojos con molestia. Se había pasado, a el tampoco le gustaba que se burlaran de su estatura, pero prefiería mantener la boca cerrada y esperar que sus puños hablaran. Akashi es otra cosa, y debido que mantiene sus emociones negativas para si mismo, es fácil para su contraparte apoderarse de su cuerpo por algunos segundos en casos como esos cuando sobrecarga dichos sentimientos. Solo esperaba que Alex no hubiera presenciado aquél episodio, porque los que lo vieron, ya sabían que el pelirrojo tenía personalidad doble.

El sonido de la campana lo sacó de sus cavilaciones, al abrir sus ojos, vio que los combates del grupo B habían comenzado. Eichi se retiro de la pared, y se acercó un poco más al cuadrilátero, ansioso por ver a la pelirroja pelear.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Sáb 18 Jun 2016 - 2:05

Sacudí la cabeza para romper el contacto visual. Bueno, no estoy segura de si había contacto de verdad o si era yo poniéndome paranoica, pero el caso es que no quería seguir mirando a ese hombre. Además, las puertas se habían abierto, y más de la mitad de los luchadores ya estaban tomando su lugar en diversos puntos del tatami. Ninguno se acercaba más de la cuenta a otro, pero debido a la administración del espacio, no quedaba más remedio que estar a pocos metros de distancia. Tragué saliva, pues eso significaba que tendría menos tiempo para reaccionar al primer ataque.

Cuando todos estuvimos en posición, un silencio sepulcral se apoderó de la sala. Dentro de la zona de peleas, me encontraba mirando a mi alrededor, sopesando quién me atacaría y por donde, así como a por quién debía ir yo en cuanto el choque inicial finalizase. Me puse en guardia baja, imitando el estilo del 'Aikido', con mis piernas flexionadas y separadas en ángulo de noventa grados, y los brazos estirados delante mía hacia abajo. Sin previo aviso, se escuchó una sonora campanada y el mundo a mi alrededor se volvió un caos.

Concentrada, pude ver a los hombres cerca mío enzarzarse en sus propias trifulcas, pero no perdí de vista al tipo directamente delante de mí. Era un luchador flacucho en comparación con el resto, y de aspecto detestable, como los asaltantes que te encontrarías en un callejón de noche. Este me estaba mirando sonriente, subestimándome y pensando en terminar para pasar a otra cosa. "Que curioso, justo lo que pienso hacer yo." Pensé con cierta ironía. Teníamos el mismo plan y confianza, por lo que hasta que no nos metiéramos en el combate de verdad no sabríamos quién llevaba la razón. Como leyéndome la mente, el tipo se lanzó de frente a darme un puñetazo con su derecha, y yo inspiré hondo.

En cuanto calculé que su punto de inercia era mayor, avancé mi pierna trasera (la izquierda) y levanté los brazos, en un movimiento oblicuo que desvió su golpe la distancia justa para que no me golpease la cara. Inmediatamente, comencé a girar el torso hacia la derecha para dar media vuelta, e intercambiando el brazo bloqueador derecho por el izquierdo. El movimiento fue tan rápido y fluido para mi oponente, que no pudo detenerse a tiempo y acabó a mis diez en punto. Sujetando de nuevo su brazo con mi mano derecha, usé mi codo izquierdo para golpearle la cara, y con tan poca distancia no pudo evitar que le diera en la nariz. Por el dolor y la sorpresa, intentó retroceder trastabillando, pero yo lo tenía cogido y pensaba aprovechar la falta de distancia.

Aquella pelea había terminado ya, aunque mi oponente no lo supiera. Desde el momento en que entró en mi zona de confort, tenía libertad para hacer con él lo que quisiera. Pero no podía pararme a pensar en cuál de todas las posibilidades usaría para terminar, así que dejé que el instinto me guiara. Volví a girar mi torso, esta vez hacia la izquierda, mientras flexionaba mis piernas todavía más y dejaba todo mi peso caer sobre mis codos. El hombre se sintió empujado hacia atrás, directamente sobre el punto más débil de su equilibrio, y tropezó consigo mismo al caminar de espaldas. En cuanto estuvo en el suelo, solté aire y golpeé su esternón con mi puño derecho, dejándole sin aliento y sin consciencia.

Estaba satisfecha con mi trabajo, pero no había tiempo que perder. Adaptando mi estilo a mi oponente, avanzaría persona a persona hasta llegar al tipo de antes, aquel de aspecto peligroso. Tenía la sensación de que supondría un desafío, y esperar a que hubiese combatido con todos y se quedara sin aliento no era mi forma de actuar... al menos no en ese momento, que esperaba poder hacer gala de un par de combates honorables con los que ganar reputación.

Otro puñetazo a mi derecha. Lo evadí y ejercí una llave directamente sobre el sobaco en una moción giratoria. Un cuerpo que de repente se encontraba en el aire y caía de bruces a la madera. Una patada, un bloqueo, me arrodillo y golpeo la canilla, resultando en un alarido de dolor sobre las ovaciones del público. Un agarre por la espalda, contesto agarrando yo también y cayendo al suelo en posición de 'perdón'. Una figura que tropieza conmigo y cae de frente, dejándose los dientes en el suelo.

Así, poco a poco, de forma eficiente y directa para ahorrar energías, daba cada paso mientras a mi alrededor cada vez quedaban menos combatientes. A ojo calculé que menos de la mitad... puede que menos de un tercio de los originales. A un lado estaba la señora tetona, agarrándose el costado y retirándose a rastras. Parecía acabar de terminar de pelear con el hombre que había marcado como mi objetivo. Un grito se escuchó desde las gradas:

- ¡Aster, ni se te ocurra perder! ¡Tu y yo nos las veremos en la final!

El fornido luchador hizo un gesto obsceno con la mano en respuesta, parecía que le estaban hablando a él. Aster, ¿eh? Ya conocía su nombre, me tocaba comprobar su fuerza. ¿Estaría Eichi observando? Estaba en las gradas durante el combate del grupo A, y no parecía tener prisa por meterse en el B... además, yo había llegado antes que él, y sospechaba que los grupos iban por orden de llegada, así que confiaba en que le tocó en el C. Así pues, ¿estaría estudiando mi estilo para buscar una forma de contraatacar? Si era así, yo no podría permitirme darlo todo ahora, y debía guardarme alguna sorpresa para la final. Confiaba plenamente en que nos enfrentaríamos allí...
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Sáb 18 Jun 2016 - 8:35

Los ojos de Eichi se iluminaron, mientras veía a Alex pelear.  La pelirroja había derrotado a uno de los eficientes, pero no pudo entender mucho lo que sucedió después. Desde su linea de visión no pudo ver con claridad lo ocurrido; aunque, al ver que Alex seguía en pie, relajó sus músculos. Eichi suspiró un poco, puso sus manos en el bolsillo y se alejó de la arena de combate, para la confusión de su contraparte. – ¿No te quedarás hasta el final? – Preguntó Akashi con duda, a lo que respondió. – No es necesario, se de sobra que podrá lograrlo. El más peligroso es aquél grupo, sin contarla a ella, es Aster. Puede que tenga algunos problemas, pero al final, saldrá victoriosa. – Al notar que Akashi no dijo nada más, el pelirrojo salió de la arena completamente, para dirigirse a uno de los baños.

Al llegar, lo primero que hizo fue echarse agua en la cabeza para enfriarse un poco. Lo sucedido antes de que iniciaran los combates del segundo grupo, aun permanecía en su mente. No ayudaba al hecho, de que cuando llegó a la sala donde estaban los combatientes que quedaban, algunos de estos lo miraban con algo de miedo debido a lo que hizo Akashi. El pelirrojo suspiró y alejó ese pensamiento de su mente, y comenzó a recordar lo que pudo observar del estilo de combate de Alex. Por lo que observó, tenía algunas similitudes con el suyo propio, solo que el de ella tenía incorporado más ataques ofensivos, pese a ser algo claramente defensivo. Mientras que por otro lado, el suyo propio se basa en contras, dar golpes estratégicos para incapacitar al rival rápidamente y usar el peso de sus contrincantes de ellos mismos.

Salió de sus pensamientos, tomó una toalla desechable que había y salió el baño. Por los grandes vítores de la multitud, el pelirrojo dedujo que la ronda había terminado. En efecto, cuando llegó observó que los peleadores entraban al salón. Algunos se quedaban allí, y otros se marchaban del lugar, enojados y deprimidos – Maldición, como fue que pudimos perder con una pelirroja. – Aquél comentario captó su atención. ¿Así que Alex había ganado? Eso lo alegraba y excitaba al mismo tiempo. Sonrió con suficiencia y se apoyo en la pared, ignorando algunas miradas de miedo por parte de lo que habían experimentado su episodio anteriormente. La primera parte del trato estaba cumplida, ahora solo le quedaba a él derrotar a todos sus oponentes para poder pelear con ella. En diez minutos comenzaría la hora de la verdad...
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Sáb 18 Jun 2016 - 16:40

Aster se fijó por fin en mi presencia, principalmente debido a que no quedaba nadie más a su alrededor. Bufando como si estuviera decepcionado de que yo fuera todo lo que quedaba, se giró para mirarme de frente y desde arriba, como intentando amedrentarme. Pero yo no tenía la intención de rendirme así como así, por lo que simplemente me puse en guardia y le hice un gesto con el dedo para que viniera hacia mí.

Irritado, el hombre ni se dignó a tomar una pose, y simplemente intentó aplastarme con su puño. Era más veloz de que lo que yo esperaba, pero nada del otro mundo... Parecía que también era una persona que confiara en fuerza más que en velocidad. Incluso si había entrenado la técnica para hacerlo correctamente, con mi estilo debería poder hacerle counter. Di un paso lateral para evitar el golpe, como tantas veces antes, pero en el momento en el que fui a levantar los brazos para establecer el contacto clave, la presión del golpe se sintió como una bocanada de aire que me desestabilizó. Abrí mucho los ojos, pues no esperaba que aquel golpe tuviera tanta potencia imprimada. Trastabillando, recuperé el equilibrio lo más rápido que pude y me preparé para el siguiente.

Sin embargo, a la par que yo ya sabía lo que podía hacer mi enemigo, y cómo evitarlo, él también se había dado cuenta de que yo no era una luchadora corriente, y empezó a tomárselo un poco más en serio. Su guardia era similar a la del Kárate tradicional, pero con ligeras variaciones, especialmente en la posición de los brazos y el ángulo de giro del torso. Intenté buscar un punto flaco del que abusar, pero cuanto más miraba, más cubierto me parecía mi enemigo. Gritando algo que no entendí (aunque supuse que sería algo de otro idioma), de un salto se plantó ante mí y trató de darme una patada frontal.

No estaba segura del todo sobre cómo podría siquiera intentar detener aquella mole, y mucho menos bloquear aquella pierna que era más gruesa que mi torso (en sentido figurado, pero casi literal). Asustada por primera vez en los combates allí librados, abandoné mi guardia anterior y rodé hacia un lado para ponerme a la espalda de Aster. Cuando me levanté un instante más tarde había adoptado otra postura, más similar a la de Boxeo. Y mi enemigo apoyó la pierna con la que pretendía darme, girando sobre su espalda para darme un revés con el dorso de su puño izquierdo.

Sabía que intentar bloquear sería imposible, pero no tuve tiempo de pensar en otra cosa, y mis antebrazos recibieron de lleno el impacto. Un agudo dolor punzante azotó mis músculos golpeados, y lancé un leve grito de sorpresa cuando mis pies se separaron del suelo por la fuerza del ataque, y yo salí volando dos o tres metros de distancia. Humillada, en el suelo, me levanté con algo de dificultad por el dolor, que se extendía poco a poco hacia mis muñecas. Me froté para aliviar la sensación con calor, mientras miraba furibunda al hombre. El muy desgraciado se reía en mi cara y me hacía el mismo gesto con el dedo que había hecho yo poco antes.

"Muy bien, ¡esto es el colmo!" Pensé mientras me brillaban los ojos de pasión. "Lo siento amigo, pero se acabaron las delicadezas". Respiré hondo un par de veces, y dejé que mi estado irascible se disipara, para dar paso a una calma asesina. "¡Loto exaltado!"

Sin previo aviso, di un fuerte pisotón con mi pierna trasera para impulsarme de frente, y mi oponente me esperaba con los brazos abiertos. Literalmente, estaba claro que iba a intentar darme un 'abrazo de la muerte' o algo similar. Pero en cuanto llegué a acercarme a él, con otro pisotón usando mi otra pierna desvié el impulso hacia un lado, agachándome justo por debajo de los brazos que trataron de apresarme. Una vez estuve en el costado del sorprendido Aster, planté mi centro de gravedad y comencé a golpear repetida e incesantemente las costillas del hombre, acompañando cada golpe con un iai para liberarme psicológicamente y descargar más potencia. Él gruñó, arqueando ligeramente el cuerpo y abriendo mucho los ojos.

Cuando pude ver cómo intentaba usar su codo más cercano para golpearme, me deslicé hacia su espalda sin dejar de golpear. Me centré esa vez en el punto justo encima de su cadera, donde se unen los huesos de la columna vertebral. Realmente mosqueado, el hombre trató de girarse, pero solo consiguió que mis golpes pasaran a atacar su otro lateral, justo en el riñón. Intentó retroceder, tosiendo, pero lo perseguí sin piedad, demoliendo a puños su estómago. Por la expresión que tenía, Aster se estaba mareando, y parecía querer vomitar. Viendo mi oportunidad, le di punto y final al combate:

Con mi pierna realicé un barrido, y sin su guardia estable, incluso aquel fornido hombre no era más que un peso que tirar. En cuanto escuché el gruñido de sorpresa y noté a mi oponente caer de espaldas, salté de frente y puse las rodillas por delante, mientras cargaba el puño derecho. En cuanto la caída terminó, mis piernas golpearon el pecho del hombre a la altura de los pulmones, y aprovechando la inercia (y la boca abierta del luchador), mi derechazo en su mandíbula lo terminó de dejar KO.



Sudando y jadeando, me levanté con orgullo, y observé el resultado de mi esfuerzo. Aster estaba en el suelo, con los ojos en blanco y un charquillo de babas formándose en el suelo. A mi alrededor, no quedaba nadie salvo un chico con un ojo morado, que en cuanto me vio levantó sus manos y salió corriendo. Encogiéndome de hombros, caminé hacia el centro de la sala, que se había quedado en silencio durante un instante. Y en cuanto levanté el puño en señal de victoria, el público estalló en vítores mientras el presentador anunciaba el final del grupo B. Yo me pasé la mano por la frente mientras caminaba hacia la enfermería, para pedir que me pusieran algo de pomada en los antebrazos. Tenía un buen rato hasta que comenzara la final, y me desilusionaba perderme el combate de Eichi, pero quería estar en condiciones óptimas.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Dom 19 Jun 2016 - 0:03

El pelirrojo se retiró de la pared, luego de que los diez minutos pasaron, comenzando a hacer un pequeño calentamiento previo. Estiro una pierna, y comenzó a hacer series de estiramiento. Luego de cuatro series por cada pierna, se levantó lo más derecho que podía. Se dio unas palmadas en la cara, y lentamente comenzó a bajar por las escaleras. Al llegar al cuadrilátero, notó algo que lo dejó algo extrañado. Se suponía, que originalmente eran quince (un poco más o menos); pero al ver a los peleadores reunidos, notó que solo habían ocho. Eichi se le pensó por un rato, estremeciéndose al cabo de unos segundos. Si tuviera que preguntar el por qué había sucedido aquello, el pelirrojo diría que el espectáculo que dio Akashi, atemorizó a la mayoría de los peleadores de su grupo. Echi suspiró, realmente no sabía si tomarse aquello como algo bueno en vista que tendrá menos enemigos, o como algo malo.

En fin. – Eichi suspiró, e inmediatamente entró en su zona de concentración. Normalmente, su habilidad hacía que se borrara de todo lo demás, excepto del punto de ancla que usaba para entrar en ese estado (la que uso antes con Alex era parcial). En este caso, viendo que su punto de anclaje era ganar la batalla campal a toda costa, podía concentrarse en todos los peleadores, sin descuidar a ninguno. Era un pequeño vacío legal, que el pelirrojo aprendió a explotar solo hace un par de día atrás.

Al sonar la campana, ninguno de los peleadores se movió, no sabiendo que hacer siendo tan pocos. La duda duró solo algunos segundos más, luego se decidieron por una solución mas o menos práctica. Como eran ocho personas, se juntaron en parejas de dos. Al público eso lo descolocó un poco, pero luego empezaron a gritar. No pudieron disfrutar mucho de los combates de los grupos anteriores, porque eran muchos y dificultaba la visión observarlos a todos. Ahora que eran pocos; y tenían oponentes establecidos, podían observar con más claridad.

Eichi sonrió de lado un poco, mientras observaba al oponente que le había toca. Era un hombre pelinegro y corto, llevaba el traje típico que usan los caratecas y un "obi" adornando su cintura. – Así que tu eres mi oponente. Hum, interesante; llamaste mi atención luego de aquél episodio en la sala. Así que, tengamos una buena batalla. – El hombre se inclinó respetuosamente, descolocando un poco al pelirrojo. Eichi se recompuso rápidamente, y miró al pelinegro. El suponía que si había gente que le tenía miedo a Akashi; también debían haber personas que respetaban su forma de ser.

El pelirrojo sonrió un poco, y adopto su postura de pelea. Colocó su brazo izquierdo abajo, solo un poco más arriba de la cintura; y colocó su brazo sobre su pecho, cubriendo aquella zona. – Muchacho. ¿A caso me estás insultando? – Preguntó molesto el hombre, y no era era para menos. Si bien la postura del chico parecía sólida para los espectadores; para los peleadores era otra cosa. La postura del chico estaba llena de huecos, especialmente en la zona del estómago.

Eichi sacudió la cabeza. – No lo insulto señor; simplemente esta es mi postura de combate. – Bueno, aquello no era del todo cierto. Dada la versatilidad de su estilo de combate, y el hecho de que el chico dejaba huecos a propósito, podía ir cambiando su postura de acuerdo a la situación o a la forma de pelear de su contrincante. El pelinegro se mostró dudoso por algunos momentos, pero luego se encogió de hombros, y se colocó en una postura tradicional de carate.

Aquél hombre estudió al pelirrojo por algunos segundos, especialmente la zona de su estómago. Era lógico atacar ese sector; el chico lo tenía completamente desprotegido. Sin embargo, una voz en su consciencia le decía que si hacía aquello, perdería el combate. El carateca sudo un poco, decidiendo atacar de todos modos, ignorando por completo lo que su instinto le decía. El hombre pegó un grito, y se acercó a toda velocidad hacia el pelirrojo. Lo golpearía con toda su fuerza, y terminaría el combate rápidamente.

Ese era el plan, pero... Justo cuando estaba a punto de conectar su golpe, el pelirrojo había soltado de su posición original su brazo derecho, lo tenía levantado, y cargó con todo su peso sobre su en la mano del carateca. El hombre gritó de dolor al sentir el impacto del codo de su oponente; además, perdió el equilibrio, comenzando a caer al suelo. Sin embargo, antes de tocar suelo, el pelirrojo había roto la formación de su brazo en la cintura; y golpeo con un gancho hacia arriba el rostro de su contrincante, poniéndolo de pie nuevamente. Para terminar, el chico tiró su brazo para atrás, para luego golpear con toda su fuerza el plexo solar del pelinegro. Este se quedo sin aliento, siendo derribado finalmente.

Con gran dificultad, levantó su rostro del suelo, mirando fijamente los ojos del joven príncipe. – ¿Como pudiste reaccionar tan rápido a mi primer golpe? – Preguntó el pelinegro entre jadeos debido a estar corto de respiración. Eichi no dijo nada durante algunos segundos, pero luego sonrío y se explicó. – Eso fue, porque los huecos eran hechos a posta. – Aquella respuesta dejó con los ojos bien abiertos al hombre, finalmente entendiendo. Los huecos eran para atraer al oponente a golpear una zona "desprotegida" a elección, pudiendo reaccionar segundos antes debido a lo mismo. Era un estilo suicida, si bien era útil, se requería una velocidad prodigiosa para lograr aquello.

Eichi colocó las manos en su bolsillo, y buscó con la mirada a su próximo oponente. Su vista se clavó en el tipo que lo había llamado enano, Bolgs. Aquello sacó una sonrisa en el rostro del pelirrojo; había encontrado a su próxima presa.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Dom 19 Jun 2016 - 2:08

En la enfermería me atendieron mucho más rápido de lo que esperaba, y con inusitada eficiencia. Las ancianas señoras de traje blanco parecían estar acostumbradas a tratar heridas mucho más graves (lo cual era comprensible al ver la cantidad de luchadores hechos polvo en sus camillas), y en seguida me aplicaron algo de crema y unos vendajes. Aparte de eso, solamente me recomendaron comprar alguna de las bebidas isotónicas del estanco de ventas interno, para reponer los minerales sudados rápidamente. Agradecida, me despedí inclinándome hacia adelante en la manera tradicional de la isla, ante lo cual las mujeres pusieron los ojos en blanco. Debieron de pensar que estaba sobre-actuando...

Dado que salí directamente al pasillo interno, y desde allí podía llegar perfectamente al estanco en poco tiempo, decidí asomarme un momento, lo justo para ver que quedaban pocas personas en el tatami. "Jolines, sí que van rápido estos..." Pensé asombrada. Podía contar unos siete u ocho participantes en total, separados por parejas. Me pareció entrever a un pelirrojo entre los mismos, por lo que supuse que sería Eichi y me alegré de que no hubiera sido eliminado todavía. Sonriendo, me alejé de nuevo.

Al cabo de un rato, aparecí por las gradas con una botella en la mano, bebiéndome un líquido de color azul cuya composición no tenía del todo claro. Pero el sabor era sorprendentemente adictivo, y al parecer era perfecto para tomar durante o tras entrenamientos y ejecicios duros. "PoderAde, ¿eh? Me gusta, intentaré acordarme del nombre." Pensé con los ojos cerrados y una sonrisa tonta. Realmente era un sabor exótico pero delicioso para mí.

Al asomarme a ver cómo habían avanzado los combates, me aguanté un gritito de emoción. Sólo quedaban dos personas en pie, el que había gritado a Aster que se encontrarían en la final, y un pelirrojo al que reconocí enseguida. ¡Era Eichi! Parecía que realmente sabía lo que hacía, lo había demostrado llegando hasta allí. Y al parecer solamente le quedaba un obstáculo más. Estaba en una situación similar a la mía con Aster, 'el Jefe Final' de este evento se interponía entre la victoria y él. Sin parar de beber hasta que me terminara la botella, observé con entusiasmo. Me preguntaba qué haría mi nuevo amigo para alzarse vencedor.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Dom 19 Jun 2016 - 10:03

El aire alrededor de Eichi y Bolgs era tenso; y no era para menos. El encontrón que tuvieron en la sala anteriormente, dejó una marca en ambos que, en opinión del pelirrojo, no se podría borrar fácilmente. – Bueno, no me esperaba esto. – Inesperadamente, fue el propio nativo quien rompió el silencio, descolocando un poco la postura del pelirrojo.

Luego de recomponerse, Eichi frunció un poco el ceño. Se disponía a preguntarle al hombre a que se refería con aquello; aunque no hubo necesidad de hacerlo. – No he podido olvidar lo que sucedió en la sala. – El joven príncipe se estremeció ante esas palabras; sabía muy bien que fue ,en parte, su culpa que haya sucedido ese incidente. Borgs podía parecer calmado; pero sus ojos reflejaban lo furioso que en realidad se sentía.

Eichi dudó por unos segundos si proseguir con lo que tenía pensado en mente; pero luego enderezó su postura, mirando seriamente al hombre. – Lo siento por lo que sucedió hace un rato. – Se disculpó el pelirrojo con la mirada algo gacha, pero sin perder su postura en caso de que Borgs intentara algo en su momento de debilidad. Dicho tipo, lejos de calmarse, terminó por explotar, desatando toda su ira en el proceso. – ¿¡Calmarme!? Me humillaste frente a todos mocoso. – La mirada del hombre parecía diabólica, pero luego; simplemente paso a una más calmada, aunque portando una sonrisa algo maliciosa. Esta era dedicada al joven príncipe. – Pero, eso ya no importa. Me metí a este estúpido torneo únicamente para poder derrotar a ese infeliz de Aster, aunque bueno, como esa perra lo derrotó, no creo que valía la pena. Cualquiera que se deje vencer por una mujer, no es de mi tiempo – Ambos no lo notaron debido a la calentura del momento; pero desde que Borgs habló, el público se había quedado en silencio. Por eso mismo, y debido al hecho que el hombre gritaba prácticamente, sus palabras se escucharon por todas las gradas, y sector donde los luchadores veían las peleas. La reacción del público, no se hizo esperar.

Inmediatamente las mujeres del palco empezaron a gritar insultos contra el luchador debido a esas ofensas contra ellas y a la pelirroja. El respeto que le tenían a Alex era alto luego de las batallas del grupo anterior; no cualquier mujer puede llegar a las finales de un torneo donde los hombres predominan. Para ellas, Alex era un modelo a seguir; demostraba que las femeninas podían estar a la altura de los hombres racistas, como Borgs.

A Bolgs le molestó aquello. Se dio la vuelta para encarar al público. Eso, fue un grave error. – Regla número uno; no darle la espalda a tu oponente. – El hombre palideció al oír la voz del pelirrojo en su oído. Para cuando quiso darse la vuelta, fue demasiado tarde. Recibió de lleno el impacto de una patada en las costillas, provocando que un gran dolor recorriera su cuerpo. Colocó sus manos en la zona afectada, cayendo de rodillas en el proceso. Al mirar hacia arriba, se encontró con unos furiosos y brillantes ojos rojizos. – Sabes, por lo general soy alguien muy tímido y callado; nunca reacciono cuando me agreden mentalmente. Después de todo, tengo mucha experiencia con abusos de ese tipo. – En eso, la expresión de Eichi se volvió más furiosa aún. – Pero, te has pasado. No solo insultaste a una amiga mía, sino que además – flexionó su pierna hacia atrás – has insultado todas las mujeres. No porque sean del sexo opuesto, te da derecho de hacer eso. Ellas podrían llegar a la cúspide del mundo, pero no pueden porque son rebajadas por sexistas como tú. – Eichi terminó de hablar, dándole una patada de lleno en el rostro del nativo.

Aquél golpe fue tan potente, que mandó al hombre con todo su cuerpo al suelo. Desde que el pelirrojo comenzó con su discurso, luego de aquél insulto hacia las mujeres, el estadio se había quedado en silencio de nuevo, para poder escuchar las palabras de aquél pelirrojo. Luego de que Borgs cayera al suelo, las mujeres vitorearon con fuerza. Algunas alababan al joven por defenderlas, otras le pedían que no parara, y siguiera machacando al tipo. Por otro lado; las luchadoras, que también habían alcanzado a oír el discurso de Eichi, gritaban con fuerza, incluso habían algunas que lanzaban comentarios de categoría "+18" al pelirrojo. Si fuera otra ocasión, probablemente se hubiera ruborizado. Pero en el estado que se encontraba, no llegó ni a inmutarse. Por lo general, cuando sentía emociones negativas como la ira, Akashi tendía a tomar el control de su cuerpo. Esta vez, la furia era del propio pelirrojo. Sus ojos lo delataban; en vez de ser fríos, sádicos y dorados; eran de un color rojo intenso y brillante, demostrando el sentimiento que había puesto en su hablerío

Eichi inhaló y exhaló varias veces; una vez que consiguió calmar su ira, miró el cuerpo del hombre. Para su sorpresa, Borgs comenzó a levantarse lentamente. Era increíble, que luego de aquellos dos poderosos golpes, aun tuviera algo de consciencia. Inmediatamente, el pelirrojo se puso en guardia. El luchador terminó de reincorporarse, viendo con una expresión algo psicótica al joven. – No me vengas con chulerías pedazo de imbécil; te haré pagar por todo lo que me hiciste – En eso, el hombre empezó a reírse como un maníaco; y para horror del público, sacó un cuchillo que tenía guardado bajo su manga. Se abalanzó sobre el pelirrojo, ignorando que el hecho que comentarista lo había descalificado por usar un arma de filo, cuando estaba estrictamente prohibido usarlos en el torneo.

Los movimientos del hombre eran torpes debido a los golpes de antes, por lo que Eichi tranquilamente se corrió a un lado cuando el peleador llegó hasta su posición, dándole una zancadilla en el proceso. El tipo comenzó a caer, pero antes que chocara con el suelo, Eichi tomó del hombro a Borgs, evitando aquél proceso. – Sabes – empezó a hablar el pelirrojo – creo que un rato en el hospital podría ayudarte a arreglar esa personalidad tuya. – El joven príncipe abrió su mano, y con el filo de la palma, impacto fuertemente en la frente de su contrincante, forzando su cabeza hacia atrás, dejándolo noqueado instantáneamente. Existen varios puntos de presión en el cuerpo humano donde se es más vulnerable, y un golpe en aquellos sectores era letal. En este caso, el que uso Eichi ocasionó que su cerebro chocara con el cráneo. Un choque así, si es usado con la fuerza suficiente, podría dejar muerto a otra persona. El nivel de poder que usó el pelirrojo, fue lo suficientemente poderoso para que Borgs solo quedara inconsciente durante algunos días.

El comentarista, al notar que solo Eichi quedaba de pie, dio su veredicto. – Damas y caballeros, con una victoria aplastante, Eichi avanzó a las finales. Ahora, tomaremos un descanso de cuarenta y cinco minutos para que nuestros tres peleadores estén en óptimas condiciones para la ronda final – La gente vitoreaba el nombre de Eichi, en especial las mujeres.

Dicho joven suspiró, saliendo de su zona de concentración... E inmediatamente, deseo no haberlo hecho en frente de todo el público. Al observar todos los aplausos que iban dirigidos hacia su persona, Eichi se ruborizó y salió corriendo de aquél lugar. Al llegar al salón, notó como las peleadoras lo veían de forma algo hambrienta, y los hombres, con lástima. El pelirrojo tragó en seco, y se marchó lentamente de la sala. Para su horror, la multitud de mujeres comenzó a seguirlo, por lo que aumentó el ritmo. Que bonito era todo; Eichi salía de una pelea, solo para entrar en una alocada persecución por todo el estadio. Rogaba al cielo que alguien lo ayudara, porque de no ser así, se quedaría sin energías para la ronda final.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Lun 20 Jun 2016 - 0:44

Ante el discurso final de mi amigo, no pude evitar poner los ojos en blanco, sonriendo. "Oh vamos, eso ha sonado demasiado empalagoso hasta para ti, y lo sabes" Pensé, divertida. El público no ayudaba en absoluto, pues por alguna razón que desconozco las chicas se volvieron locas como fangirls en presencia de un idol. ¿Les había caído un dial de feromonas encima y no me había dado cuenta? Porque aquella actitud no era normal, te lo aseguro. Y menos por un chico al que acababan de ver por primera vez en sus vidas. "Bueno, tú solito te lo buscaste." Me encogí de hombros mientras aplaudía la victoria un tanto extraña del pelirrojo. Aquel tipo del suelo debía ser realmente débil para ser incapaz de reaccionar a los golpes de Eichi. ¡Si hasta se había parado a hablar! ¿Quién se para a hablar en un combate real? Aparte de aquellos dos, por supuesto...

Pero en fin, me voy por las ramas. El caso es que pude ver a varias de las mujeres un poco más abajo en las gradas levantarse con disimulo. Tal parecía que querían ser las primeras en felicitar al muchacho, y probablemente también quisieran hacer más cosas, dado lo que estuvieron gritando poco antes. "A eso me refería con que te lo buscaste... a ver cómo sales de esta, 'caballero'." Reí por lo bajo con la cabeza apoyada en la mano, y esta a su vez en la barandilla. Quedaban cuarenta y cinco minutos o así hasta la final, por lo que me estaba planteando dar media vuelta y volver al estanco, a por un par de golosinas o barritas energéticas. Mi estómago gruñó pidiendo comida de verdad, pero no podía arriesgarme a entrar en combate haciendo la digestión, así que un poco de chocolate tendría que ser suficiente.

Cuando volví a las gradas, esa vez para sentarme y descansar con propiedad, pude ver a lo lejos a un grupo de mujeres dentro de los pasillos, cuando pasaron por delante de la puerta. Parecían tener prisa por algo, y supuse que una persecución estaba teniendo lugar, pero yo solamente le di otro mordisco a la tableta de chocolate Bestlé. No me concernía en absoluto, y quizá así el pelirrojo aprendiera la lección: 'Nunca te chulees si no estas preparado para las consecuencias, sin importar cuales sean estas'. Sería una experiencia valiosa en la vida del cazarrecompensas, sin duda. Para evitar involucrarme sin querer, bajé hasta las primeras filas de las gradas, lo más cerca posible del área de combate. Por suerte para mí, toda esa sección estaba vacía, puesto que había estado en uso por los participantes anteriores, los cuales estarían en ese momento de camino a sus casas o en la enfermería. "No es culpa mía que no puedan soportar la vergüenza de ser derrotados por una mujer." Terminé pensando, mientras dejaba pasar el tiempo.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Lun 20 Jun 2016 - 11:51

Eichi estaba metido en la ducha. El agua fría corría por su cuerpo, aquello le agradaba al pelirrojo. No era para menos; estuvo corriendo durante unos veinte minutos por todo el estadio, intentando perder a sus perseguidoras. Al fin, uso su forma híbrida para poder sacarles ventaja. Consiguió llegar a los vestidores, y se escondió allí durante algunos minutos. Cuando estuvo seguro que aquellas locas se marcharon; se dio el lujo de suspirar y hacer algo ruido. Bueno, no todo había sido del todo malo. Aprovechando que estaba en ese cuarto, Eichi de dio el lujo para asearse un poco, y para pensar en algunas cosas. Las batallas de su grupo fueron aburridos; envidiaba a Alex un poco en ese aspecto. Ella pudo lucirse, y tuvo peleas que fueron algo complicadas. En cambio él... Sus batallas fueron sencillas. Aunque claro, teniendo como oponente al tipo idiota de antes, cualquiera podría decir eso.

El pelirrojo cerró la llave, tomó la toalla que estaba colgando y se la amarró a la cintura. Salió de la ducha, se paseo por la habitación en busca de su ropa; pero tuvo que pausar sus pasos al pasar frente al espejo. Llevó su mano a la zona donde se encontraba el corazón; se podía aprecias una cicatriz algo grande. Aquello fue un recuerdo del día que murió y revivió. Puede que su hermano haya muerto... Pero su corazón estaría, literalmente, siempre con él. Eichi cerró los ojos, sonriendo un poco, y luego se colocó su ropa. Salió del vestidor, y comenzó a caminar por los pasillos, mientras pensaba en que hacer ahora. Aún quedaban unos quince minutos para que el evento final empezara, y el pelirrojo no tenía idea de como pasar el rato.

Finalmente suspiró, y se dirigió a las gradas donde se supone que estaban los demás luchadores, para poder descasar y mentalizarse. Cuando llegó, tuvo que arquear una ceja de la impresión al ver que el lugar estaba vacío... Bueno, casi. Unos asientos más allá, estaba la pelirroja, a quien quería enfrentar en un uno contra uno. Eichi le asintió con una sonrisa, indicando que la había visto, y se sentó en uno de los asientos, algo alejado del lugar donde estaba Alex. Ahora no era momento de hablar, tenía que mentalizarse en la difícil pelea que estaba por delante. Cerró los ojos, y empezó a meditar sobre el próximo combate. No sabía como lo harían, ya que después de todo, había otro luchador a parte de ellos dos que llegó hasta las finales.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Lun 20 Jun 2016 - 14:34

Al escuchar pasos a mis espaldas, giré levemente la cabeza para ver de quién se trataba. Y fue una grata sorpresa para mí descubrir que era Eichi, el cual por su aspecto acababa de salir de la ducha. Todavía tenía el pelo un poco húmedo y la piel brillante, así que asumí que había conseguido escapar por el momento. Sonriéndole de vuelta, tardé unos segundos en poder apartar la mirada. La verdad era que incluso para lo fácil que debía haber sido su grupo, se las había arreglado para dar un espectáculo... a su manera, pero le había dado emoción, eso había que concedérselo. Y aunque yo no tuviera reacciones tan exageradas como las de aquellas bestias corredoras que se hacían llamar mujeres, también había podido apreciar la pasión del pelirrojo.

Cuando estos pensamientos se juntaron con el recuerdo de lo que había ocurrido tan solo unas pocas horas antes, por fuera del estadio, no pude evitar sonrojarme ligeramente. Ya no de la vergüenza, que la tenía superada. Era más como ese leve rubor que tiene una al dar su primer beso. Tuve que sacudir un poco la cabeza varias veces para interrumpir el tren de pensamientos, antes de que fueran demasiado lejos, y poder centrarme: en menos de cinco minutos tendríamos que bajar allí y darnos de ostias hasta que el cuerpo dijera 'basta'. Aquella forma de poner la situación me sacó una sonrisa, se me antojaba divertida la expresión.

Y la diversión se tornó en un escalofrío nervioso en cuanto miré al frente: en el otro lado del estadio, la mole rubia contra la que me tendría que enfrentar se estaba levantando del sitio. Parecía impaciente por algo, y yo suponía que era aplastar nuestros huesos con su terrible fuerza... pero por supuesto yo no tenía la intención de dejarme aplastar, así que me armé de todo el valor y determinación que pude, y me levanté también. Antes de irme, le dediqué una última mirada de desafío a Eichi. Quería que viese que iba en serio, y le intentaría suponer un combate difícil. Conmigo aprendería la crudeza de una pelea de verdad, donde los golpes ganadores son vistos como golpes bajos.

Pero mientras bajaba por las escaleras de camino al tatami, recordé que primero tenía que encontrar la forma de quitar de la ecuación al tercer participante. ¿Cómo podría apartarlo de en medio? Dudaba de que el pelirrojo fuese a detener su ataque contra mí, solamente para pelear contra el otro. Al fin y al cabo es lo que yo haría: aprovechar la distracción para acabar con uno de los dos. Era inevitable que siendo tres, dos de nosotros acabaran haciéndole focus al tercero... Pero claro, eso significaba que también podríamos hacer una tregua de pelo rojo para quitarnos de encima al rubio. Las posibilidades eran muchas, y tenía que tenerlas todas en consideración. Tanto las buenas como las malas.

En eso me encontraba yo cuando llegué a la salida del pasillo (o entrada a la zona de combate), coincidiendo en que el comentarista estaba llamando nuestros nombres. Al parecer yo no era la única expectante: el público también estaba en silencio, y el hombre-mole ya estaba en medio de la 'arena' haciendo estiramientos de brazos. En cuanto asomé por el marco, me pareció ver a mi amigo salir por otra de las puertas, lo que significaba que estaríamos los tres presentes. Confirmado el hecho gracias al bullicio de la gente en las gradas, volví a ponerme los guantes. La crema de antes se había absorbido y secado del todo, por lo que ya podría usarlos con normalidad.

- Bueno bueno bueno... - comenzó el comentarista rápidamente. - ¡Señoras y señores, la Final de nuestro evento está a punto de comenzar! ¡Tenemos presentes a los vencedores de las fases de grupo, cada uno alzándose por encima del resto con un estilo diferente! Y ahora, estos titanes imbatibles, estos luchadores legendarios, ¡se enfrentarán entre sí para decidir un ganador real y unánime! ¡¿Están todos listos?! ¡Porque el combate! ¡Va! ¡A comenzar!

Con sus últimas palabras, una campana sonó por todo el recinto. Los tres luchadores estábamos separados a gran distancia unos de otros, haciendo esquina con un triángulo imaginario. Mirándonos unos a otros, analizamos a nuestros oponentes y recordamos lo que sabíamos de ellos. El rubio no tardó en correr hacia el centro, queriendo ocupar un lugar de importancia estratégica, por lo que yo también decidí competir por él y tardé menos de un segundo en correr en la misma dirección. Al mismo tiempo miré a un lado: ¿Qué estaría haciendo Eichi?
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Mar 21 Jun 2016 - 8:21

El pelirrojo abrió lentamente sus ojos cuando se cumplió el tiempo de descanso. Lentamente se paró del asiento, y se dirigió al terreno de combate. Las gradas se habían llenado de nuevo en esos últimos diez minutos; la gente estaba expectante y ansiosa para ver quién sería el ganador de aquél torneo. Por un lado, estaba aquél gigante de dos metros que aplastó a sus adversarios en la ronda del grupo A; por el otro, se encontraba la enigmática pelirroja que pudo enfrentar a la adversidad y a los estereotipos, saliendo ganadora de su grupo; y por último estaba el pelirrojo de ojos rojos que destruyó a los dos contrincantes que enfrentó. De esos tres, solo Eichi fue el que no uso gran parte de su fuerza debido a los pocos luchadores presentes en su grupo, por lo que era el más misterioso de los tres peleadores en ese sentido. Eso a Eichi no le importaba; ganaría a cualquier costo posible. No aceptaría una derrota luego de llegar hasta esas alturas.

Entró al cuadrilátero, esperando a que dieran la orden de empezar; y al mismo tiempo, fijándose que sus otros dos contrincantes ya estaban presentes. No había necesidad de entrar en su estado de concentración; ya se mentalizó bastante antes de entrar a la arena. – Bueno bueno bueno... – Comenzó a decir el comentarista rápidamente, captando la atención del pelirrojo. – ¡Señoras y señores, la final de nuestro evento está a punto de comenzar! ¡Tenemos presentes a los vencedores de las fases de grupo, cada uno alzándose por encima del resto con un estilo diferente! Y ahora, estos titanes imbatibles, estos luchadores legendarios, ¡se enfrentarán entre sí para decidir un ganador real y unánime! ¡¿Están todos listos?! ¡Porque el combate! ¡Va! ¡A comenzar! – Luego de aquellas palabras; el sonido de la campana sonó, indicando que el combate había empezado.

Los tres luchadores estaban separados entre sí, cada uno en una esquina distinta, formando una especie de triángulo imaginario. Aquella formación no duro mucho; aquél rubio gigante se movió en dirección al círculo central. Por el rabillo del ojo observó que Alex hacía lo mismo. Eichi se encogió de hombros, e imitó a sus oponentes. A medio camino, la masa de músculos se desvió de su trayectoria; y se dirigió a toda velocidad hacia el pelirrojo, con la intención de embestirlo. Aquello lo tomó por sorpresa por algunos segundos; pero alcanzó a reponerse a tiempo, y moverse a un costado. El joven príncipe vio con interés como aquella mole pasó de largo, tardándose un poco en detenerse. ¿Visión túnel? La verdad es que era de esperarse; con esa estatura y musculatura, debía ser difícil de coordinar sus movimientos como él quisiera.

El rubio se dio la vuelta, y miró enfurecido al pelirrojo. Este observó, interesado, que sus piernas estaban algo abiertas; lo suficiente para que alguna persona de estatura pequeña, pudiera pasar. Viendo que él tenía a cierta pelirroja a sus espaldas, que podía atacarle en cualquier momento, se decidió por algo. Corrió rápidamente hacia el musculoso, tomándolo por sorpresa; el pelirrojo sospechaba que era porque pensaba que nadie sería tan estúpido para enfrentarlo directamente. El joven se aprovechó de eso, y se deslizó por entre las piernas de su contrincante. Al reincorporarse, se encontró con la espalda descubierta del hombre. Además de tener chances para lanzar un golpe a quemarropa, Alex ya no podría verlo o atacarlo debido al tamaño de aquél tipo. Eichi capitalizó eso; rápidamente saltó hacia el pelirrubio, propinándole una fuerte patada al cuello desprotegido de este.

No sucedió como lo esperaba; cuando el pelirrojo conectó su golpe, sintió como si estuviera golpeando un tronco. Además, aquél tipejo no se había ni inmutado. El hombre se dio la vuelta, y miró con ojos asesinos al pelirrojo. Aquello era genial; no solo Eichi no le hizo nada a esa masa de músculos, sino que además, este ahora estaba mucho más enojado que antes. Pegó un grito, comenzando a dar golpes al pelirrojo. Este, gracias a su velocidad y a que aquél tipo era muy lento, esquivaba sus golpes de forma elegante. Aunque, Eichi no se atrevía a intentar golpearlo de nuevo. No solo no le haría nada al pelirrubio, sino que además, este usaría aquella oportunidad para masacrarlo. El pelirrojo estaba seguro de que si aquél hombre conseguía acertar un solo golpe, estaría acabado.

El pelirrojo se decidió por hacer algo; si no conseguía lograr aquello en el "timing" necesario, el torneo finalizaría para él. La única forma de que Eichi podría hacerle un gran daño, es con un "counter" perfecto. Tampoco tenía que ser uno cualquiera, sino que debía ser cuando su contrincante se decidiera por lanzar un golpe con todas sus fuerzas. Esperó por algunos segundos, mientras esquivaba los puñetazos del rubio; y cuando vio que su oponente retrocedió un poco, puso su plan en marcha. Eichi bajó su guardia un poco, dejando sin ningún tipo de protección, su zona estomacal. ¿Por qué ese sector en específica? Era porque el rubio tendría que agacharse para intentar conectar su golpe debido a la diferencia de tamaños, poniendo su propio equilibrio en riesgo.

La masa de músculos, al ver que su contrincante bajó la guardia en su zona estomacal, decidió por capitalizar esa oportunidad. Sonrió maliciosamente, levantó su brazo para prepararse. Golpearía al pelirrojo con toda su fuerza y peso; así ese enano no tendría oportunidad de levantarse siquiera.

Eichi, al ver el golpe que iba dirigido hacia él, actuó. Justo cuando estaba a punto de conectar ese poderoso puñetazo, el pelirrojo giró su rostro a la derecha; y corrió su cuerpo a un lado. Eso su contrincante no se lo espero; debido al impulso y peso que puso en aquél golpe, no pudo evitar perder el equilibrio y caer hacia adelante. Eso lo aprovechó el pelirrojo, acertando un poderoso "counter" en el rostro del rubio. Aquél golpe fue poderoso; no solo uso uso la fuerza de Eichi, si no que también usó el peso, impulso y fuerza de su propio contrincante. Aquello debía ser justicia poética, sin duda alguna.

La masa de músculos aulló de dolor, mientras que era impulsado hacia atrás debido a la potencia del golpe del pelirrojo. Se llevó las manos al rostro debido a la sangre que caía debido a su nariz rota, mientras que empezaba a caminar en reversa; sus pasos eran desequilibrados y no coordinados debido al dolor que estaba sintiendo. El pelirrojo estaba sorprendido que aún estuviera en pie. En eso, notó que su contrincante se estaba acercando hasta donde, suponía él, estaba Alex. Dudando, Eichi empezó a mirar en todas sus direcciones por si la escurridiza pelirroja se le ocurría atacarlo por sorpresa.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Mar 21 Jun 2016 - 17:32

A mitad de camino en nuestra carrera, el rubiales se desvió para intentar arrollar por sorpresa a Eichi. Al principio eso me preocupó un poco y aminoré mi paso pensando en desviarme a ayudarle, pero parecía que el pelirrojo se las apañaba bastante bien solo. Sonriendo, seguí para adelante hasta llegar al centro del área, desde donde observé el intercambio de golpes. De todas formas no había ningún hueco para mí, incluso si quería meterme en la trifulca también.

Cuando mi amigo salió airoso de su situación, el grandote intentó escapar, aunque de forma errática cuanto menos. Se estaba dirigiendo directamente hacia mí, pero no parecía tener la intención de atacarme. ¿Sería que no me podía ver en ese momento? No sería extraño un caso de ceguera selectiva debido a la rabia y frustración... Lo cual me daba a mí la oportunidad de rematarlo sin cuartel. "No me culpes a mí, este torneo estaba diseñado desde el principio para que ganase alguien con un estilo de combate fluido." Pensé mientras sacudía la cabeza y me ponía en guardia alta. "Solo con fuerza no llegarás lejos... Que esto te sirva como lección y mejores de cara al futuro."

En cuanto estuvo a dos metros de distancia de mi posición, salté hacia arriba con todas mis fuerzas. Tal como esperaba, aquel súbito movimiento llamó la atención del hombre, que no pudo ignorarme más. Y la sorpresa lo dejó vulnerable a mi movimiento: pasando mi pierna por debajo de su brazo, usé su sobaco como apoyo para colocarme encima de sus hombros, sentada justo en su nuca. Y sin darle tiempo a intentar tirarme, con un brazo le levanté la barbilla y con la mano contraria presioné varios puntos alrededor de su nuez. No quería matarlo, así que evité explícitamente golpear en puntos vitales... pero la presión fue suficiente para hacer ceder aquellos puntos débiles en la densa musculatura del hombre. Entrando en pánico por la falta de aire, el rubio empezó a ahogarse y mover los brazos de forma aleatoria, sin decidirse por quitarme a mí de encima suyo o poner un apoyo para la inminente caída.

Al final, sin fuerzas en las piernas, el rubio cayó de rodillas mientras salía espuma por su boca. El espectáculo hizo que el público quedara en silencio, impactados por la crudeza del acto. Yo salté en ese momento de nuevo al suelo, y dejé que el hombre terminara su caída de lado, acabando con la espalda en la madera. Asegurándome de que Eichi no me atacaba mientras tanto, me acerqué con cuidado al moribundo e inconsciente luchador, y masajeé brevemente los puntos golpeados de su cuello. Seguidamente froté los laterales del mismo, y ejercí presión con la palma de mi mano directamente sobre el diafragma. El hombre exhaló de golpe todo el aire de los pulmones, abriendo de nuevo el canal respiratorio, y solo cuando todos pudimos ver su pecho subir y bajar de nuevo, suspiré de alivio.

"Nunca pensé que tendría que usar esa técnica con alguien..." Pensé mientras me levantaba de nuevo. "Y mucho menos el tratamiento. Pero ahora me alegro de haber aprendido ambas cosas." Me giré mirando a mi alrededor, buscando a Eichi. En cuanto lo encontré, le hice una seña con el dedo para que viniera a por mí.

- One vi one, boy... (1v1, chico...)
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Miér 22 Jun 2016 - 2:39

Eichi sentía dos cosas en aquél momento; preocupación y curiosidad. Lo segundo fue por la forma en la que Alex se despachó del rubio, era algo similar a la forma en la que él derrotó a Borgs. La diferencia era que ella presionó puntos críticos en la nuez de la masa de músculos, mientras que el atacó directamente al cráneo y cerebro de Borgs. Su preocupación vino por el hecho, de que el rubio ya no respiraba. El público también se mostraba preocupado, si es que se interpretó ese silencio como tal. El comentarista frunció el ceño, disponiéndose a eliminar a la pelirroja por romper la regla mas importante. – Espere. – Le dijo Eichi al encargado. Este lo miró con confusión, a lo que el pelirrojo apuntó con la mirada hacia a Alex. El comentarista parpadeó, y miró en aquella dirección. La pelirroja se había acercado al cuerpo del hombre, haciendo algo que el pelirrojo no pudo mirar bien desde su posición. Pero, al ver como el pecho del rubio volvía a subir y bajar, tuvo que dar un suspiro de alivio. Inmediatamente, el público empezó a gritar de la emoción al ver que el hombre no había muerto.

Eichi sacudió la cabeza, divertido, para luego fijar su vista en Alex, con una sonrisa en su rostro. – Realmente me asustaste con eso, Alex. Pensé que accidentalmente lo habías matado. – La sonrisa desapareció de su cara, mientras miraba de forma seria y calculadora a la pelirroja. Esa mujer era rápida y ágil; si él tuviera que adivinar, diría que esa batalla no se decidiría por fuerza, si no por velocidad y por quien conseguiría resistir lo más posible el ritmo de la pelea. En lo que a resistencia se refería, el pelirrojo estaba en desventaja. Haber esquivado los golpes del rubio, si bien eran fáciles, fue muy consumidor; aunque no haya usado toda su fuerza todavía. Para ganar, solo le quedaba un truco por usar...

El pelirrojo frunció el ceño cuando pensó en "eso". Nunca había usado esa forma en peleas de verdad antes, solo para cosas sin importancia. Por lo que no sabía con exactitud, cuanto consumiría de su resistencia mantener aquella transformación por tiempos prolongados. En ese momento, se le vinieron unas palabras a su mente. – ¡Vaya! ¡Qué casualidad! Supongo que entonces es posible que nos toque pelear juntos... No te lo tomes como algo personal, pero si ocurriese quiero que te lo tomes en serio, ¿eh? Nada de aguantarse solo porque sea una chica o porque nos conozcamos un poco. – Realmente, era un estúpido. Alex le dijo cuando se conocieron, que se  lo tomara enserio. Eso era lo que haría; apostaría todo en su último "as", por respeto hacia ella.

Eichi tomo una bocanada de aire, mientras se concentraba. Inmediatamente, surgieron los efectos. Su cuerpo se lleno de plumas, sus pupilas de alargaron horizontalmente y sus pies se convirtieron en patas de una mezcla entre avestruz y pato (aunque no se veía). El pelirrojo miró, con una expresión determinada en su rostro, a Alex. Mientras, observaba con atención por el rabillo del ojo el campo de pelea. Había una distancia de unos diez metros mas o menos que los separaban entre sí. Una persona normal podía correr unos cinco metros por segundo aproximadamente. La transformación de Eichi, duplicaba su velocidad y agilidad, por lo que...

El pelirrojo sonrió salvajemente, puso un pie adelante de él, y corrió hacia Alex. En solo un segundo, recortó la distancia que los separaban. Al estar frente a ella, dio dos golpes a su cuerpo. El primero, fue directamente al plexo solar para cortar su respiración por unos momentos. El segundo fue una patada giratoria a sus costillas. No tenía la fuerza necesaria para romper un hueso; pero si para dejar un bonito moretón, bien marcado. Inmediatamente, independiente si tuvo éxito en sus ataques o no, dio una voltereta hacia atrás para alejarse de Alex. Se reincorporó rápidamente, y observó a la pelirroja para ver el resultado de su ataque. ¿Había fallado? ¿Había acertado?
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Miér 22 Jun 2016 - 6:04

- Pfff... Jajajajaja. - Echándome una mano a la cara no pude evitar reír. Realmente habían sido plumas lo de aquella vez, igual que las estaba viendo ahora. Pero no era una risa burlesca, causada por el nuevo aspecto de Eichi, sino una risa de felicidad.

Estaba realmente contenta porque el pelirrojo se había estado guardando su pequeño secreto hasta el final, con el único propósito de sorprender y pillar desprevenida a mi persona. Y, en el momento de la verdad, no había sino dudado un instante, antes de ponerse serio. Tal como le pedí, lo iba a dar todo sin contenerse, y aquello me pareció refrescante. "Si, eso es..." Pensé con orgullo. "Una pelea sin tapujos, solamente decidida por habilidad. Si es así, ¡casi no me importaría perder!" Aquel sería uno de los mayores retos que había tenido en mucho tiempo, por lo que tendría que disfrutarlo tanto como pudiese.

Poniéndome en guardia sin perder la sonrisa, me preparé para su ataque. Dado que yo conocía las características de las Akuma no Mis, sabía que aquello debía ser el poder de una Zoan. Y las Zoan normalmente acompañan con un aumento de estadísticas, lo que significaba que Eichi no estaba haciendo el pato porque sí: dependería de toda mi atención tener la capacidad de defenderme contra sus ataques, los cuales podrían ser (a mi juicio) más rápidos o más fuertes... aunque esperaba que se tratara de ambos casos a la vez.

Y, efectivamente, cuando vi el paso que estaba dando mi oponente, yo ya estaba en movimiento también. De no haberme apartado hacia mi derecha a tiempo, habría recibido de lleno aquel veloz ataque, aunque un pequeño fallo de cálculos por mi parte hizo que no tuviera en cuenta el golpe siguiente, el cual tuve que bloquear con mi antebrazo izquierdo. El golpe despertó el dolor del otro ataque que recibí en mi propia ronda, sumándose al de la propia patada del pelirrojo, y cerré mis ojos de forma reflexiva durante un momento, suficiente para que el chico frente a mí se alejara de nuevo. Sacudiendo un poco la mano, comprobé que no me hubiera hecho daño en la muñeca, y tras confirmar que el dolor estaba disipándose de nuevo gracias a los efectos de la pomada de antes, me giré hacia mi compañero.

- Me toca. - Fue lo que le dije, mientras me llevaba la mano derecha a la nuca. Si quería tener posibilidades, me tendría que poner seria también. - Sin secretos, sin tapujos, como debería ser...

Inmediatamente, encontré y tiré de la pestaña que estaba buscando, provocando que mi cabeza sintiera una sensación de liberación, especialmente en la sien. Con la peluca habiendo deshecho su agarre, solo tuve que agarrarla con los dedos de la misma mano y tirar hacia abajo, provocando que se soltara sin más resistencia.

En cuanto el pelo rojo dio paso a un pelo tan blanco como mi kimono, un sonido de asombro recorrió toda la sala. Tanto el público como el comentarista habían dado una gran bocanada de aire ante la sorpresa, quedándose en silencio durante unos segundos para admirar la elegancia del níveo cabello. Con cuidado, dejé la peluca en el tatami y la hice deslizarse hacia mi espalda varios metros, pues no quería que nadie se tropezase con ella, y al mirar de nuevo a Eichi, juzgué su expresión. ¿También le habría pillado de sorpresa?

Ciertamente, con la mentalidad que acababa de adoptar, no me importaba demasiado si me lanzaba una mirada acusatoria por no habérselo dicho antes, o si se quedaba en blanco por la conmoción. Mi cambio, al contrario que el suyo, no me mejoraría físicamente... demasiado. La única razón por la que había decidido hacer aquello fue para poder usar al cien por cien mi fuerza y habilidades, sin retenerme. Y si podía aprovechar la distracción para encontrar un hueco por donde atacar, mejor.

"Un golpe será suficiente..." Pensé. "Pero para eso tengo que dar ese golpe." Sin esperar más, me lancé de frente con la intención de agarrar al plumífero oponente por los hombros y seguir con un cabezazo directo a su nariz. Si conseguía impactar mi golpe aturdidor, seguiría con un barrido de mi pierna para intentar derribarlo y tenerlo a mi merced. De lo contrario, perseguiría a mi escurridiza presa adonde fuera que me evitase, buscando mantener una distancia entre los dos lo más corta posible y buscando la forma de colar puñetazos entre su guardia. Ya conocía el truco de dejar una zona aparentemente desprotegida, pero contra mí no iba a funcionar: por experiencia sabía que solo se puede considerar verdaderamente desprotegida una zona, si el oponente no tiene forma de defenderla haga lo que haga. Los cambios en la guardia son habituales, así que una pobre excusa de hueco no sería suficiente para engañarme. E incluso si lo intentaba, yo respondería con una finta propia, fingiendo atacar ese punto solo para cambiar de tipo de golpe y objetivo en el último momento.

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Nota Off-rol: Estuve buscando imágenes que photoshopear para Alexandra con pelo blanco y kimono de kárate, pero dado que Google me encuentra fotos de Saber en kimono de festival en su lugar, no tengo nada que enseñaros. Usad la imaginación, que para eso venimos a rolear jajaja.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Miér 22 Jun 2016 - 7:51

Eichi parpadeó, y miró a su contrincante. ¿Qué acababa de pasar? El pelirrojo no sabía la respuesta a eso. Alex se había llevado las manos a la nuca, por una razón que el desconocía hasta unos pocos segundos atrás. Pero, al ver ese cabello rojo caer... Eichi no pudo evitar mirar fijamente a la... ¿Pelirroja? No, ese cabello era falso. Aquello le sorprendió. ¿Quien hubiera pensado que era cabello sintético? Por la reacción del público, el joven príncipe debía suponer que ellos tampoco. Aunque, extrañamente, ese cabello blanco como la nieve se veía mas correcto. El color le quedaba de maravillas.

El joven príncipe entrecerró los ojos al ver a su oponente tensarse para atacar. La sorpresa duró poco; más que nada fue porque para alguien como él, quien a jugado a las cartas con la muerte en más de una ocasión, sorprenderlo no tenía tanto efecto. Su vida en general, y su experiencia en Péndragon, le enseñaron aquello. El no iba a juzgar a la peliblanca por ocultar eso, después de todo, él también tenía sus secretos. Y hablando de eso... – ¿Te diste cuenta? – Ante la pregunta de Akashi, a lo que el chico solo pudo asentir. No solo fue su cabello, si no que parecía que toda su postura hubiera cambiado. Era algo similar cuando el intercambiaba con...

Eichi no pudo seguir con aquella corriente de pensamiento; Alex corrió hacia el con la intención de atacarlo. Gracias a su velocidad y agilidad aumentada, consiguió evitar que le tomara de los hombros, moviéndose un poco hacia el lado. Eichi sonrió, dispuesto a devolverle el favor; pero en eso, Alex siguió su trayectoria. Lanzaba golpes sin cesar, intentando acorralarlo y, al parecer, encontrar algún hueco en su defensa que explotar. Ciertamente, era una estrategia interesante, sobre todo si se tenía en cuenta que aquella transformación no le duraría del todo. Entonces, ¿que podía hacer él para contrarrestar? Si intentaba irse para atrás, podrían ocurrir dos escenarios. O podía alejarse lo suficiente para armar su estrategia, o terminaría cayendo al suelo debido a que el pelirrojo no estaba acostumbrado a retroceder a esa velocidad.

En eso, la respuesta le llegó como si un relámpago hubiera caído sobre él. – Akashi. – Contactó el pelirrojo a su otra personalidad, mientras que seguía esquivando los golpes de la peliblanca con su agilidad y velocidad avanzada. – Toma el control de mi cuerpo – Akashi parpadeó, y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no tirar la quijada al suelo. ¿Enserio su contraparte dejaría que tomara el control a propósito? – Se que debe ser sorprendente, pero necesito sorprender a Alex para encontrar un hueco. Tu eres el experto en counters sucesivos, y en batallas de golpes continuos como estos. – Se explicó el pelirrojo. Su contraparte sonrió de lado y accedió. – Pero recuerda, solo será hasta que termine el combate. – Akashi solo se río y respondió. – Me vas a dar una oportunidad de estirar las piernas un rato, así que trato hecho. Además, quiero presentarme ante la mujer. – Y no solo era por eso. El pelirrojo sentía curiosidad sobre que sucedería ahora. Si tomaba el control de forma forzada, sus ojos se tornaría los suyos, o sea dorados. Si las emociones de ambos estaban sincronizadas, solo un ojo cambiaba, mientras que su personalidad pasaba a ser una mezcla de ambos. Entonces, ¿que pasaría en caso de que el mismo Eichi le de el poder? Eso no lo sabía él, y estaba ansioso por averiguarlo.

Inmediatamente, cuando este pasó a usar el cuerpo de Eichi, los efectos del cambio sucedieron. Sus ojos rojizos se tornaron dorados completamente. Su cabello, para su sorpresa, se aclaró un poco, pasando a ser una mezcla intermedia entre rojo y rosado. ¿Ese era el efecto nuevo? ¿También su cabello sería el suyo propio? Aquello le gustaba, y mucho. Sin importarle si aquella súbita transformación sorprendía o no a la peliblanca, Akashi empezó a responder con counters los golpes de Alex, mientras se defendía al mismo tiempo. – Lo lamento, pero no eres la única con un cambio preciosa. Por cierto, soy Akashi. Mi otra personalidad ya la conoces, así que ya no hay nada que explicar. – Terminó de hablar el joven príncipe, con una sonrisa sarcástica y voz algo maliciosa(oscura), siguiendo con su ráfaga de puñetazos. Cualquiera de esos golpes eran letales. Si conectaba alguno, recibiría una dosis de fuerza aumentada por usar el propio impulso de Alex en su contra. Quien llegara a conectar su ataque primero, sería el vencedor. Aunque el pelirrojo sospechaba que sería él; después de todo, tenía mayor y velocidad que la peliblanca.

Mientras tanto, el público veía con ojos desorbitados a los dos peleadores, Aquél intercambio de golpes era letal; sin duda alguna, era una pelea digna de una final. No arrepentía en lo más mínimo de venir hasta ese estadio


Última edición por Lavi el Miér 22 Jun 2016 - 22:21, editado 1 vez
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Miér 22 Jun 2016 - 15:51

Fruncí el ceño mientras gruñía, pues aunque mi estrategia estaba teniendo cierto efecto, no era del todo lo que yo esperaba. Mi oponente era más rápido y ágil que yo, y conseguía mantener a raya mi embate. Tendría que cambiar de táctica, pero eso le daría la ocasión de respirar al pelirrojo...

En esas me encontraba, sumida en pensamientos puramente bélicos, cuando me dí cuenta de un detalle que al principio se me pasó desapercibido: Eichi no estaba intentando responder a mis ataques, tan solo los bloqueaba. Estaba demasiado ocupado pensando en algo, como si estuviera discutiendo consigo mismo. Y cuánta razón resulté tener al ocurrir aquella transformación delante de mis narices. "¿Otra forma de su Zoan?" Pensé primero. "No, esto es diferente, aunque no puedo descartar que su capacidad de cambiar físicamente le venga por ahí."

Lo lamento, pero no eres la única con un cambio, preciosa. Por cierto, soy Akashi. Mi otra personalidad ya la conoces, así que ya no hay nada que explicar.

"Ah." De repente lo entendí. "Entonces es igual que yo. Bueno, similar." No le respondí porque no creía que fuera buena idea intentar hablar mientras corríamos de aquella forma, o me fatigaría yo primero. En su lugar asentí levemente la cabeza, en un gesto de comprensión.

Los cambios preocupantes vinieron en forma de su estilo de combate. Al igual que yo, al cambiar de personalidad había cambiado de estilo, y él se estaba dedicando por primera vez a intentar devolverme mis propios ataques. Mucho más cautelosa que antes, reduje el número de veces que intentaba golpear a solo las que veía muy claras. Aun así, parte de mi característica agresividad se tuvo que transformar en cuidado, porque los 'counters' de Akashi buscaban terminar el combate tan rápidamente como yo, buscando golpes graves.

Podríamos estar así lo que quedaba de día, y la pelea no habría avanzado en absoluto. Él tenía unos atributos físicos mejorados, y yo tenía años de instrucción de la dura a mis espaldas, en forma de experiencia de combate. Sonreí ante la idea de que el torneo terminase en empate, me divertía pensar en cómo actuaría el 'staff' organizador para salir del aprieto. No obstante, me interesaba más ganar, por lo que tal como tenía pensado desde un rato antes, me detuve.

Jadeando, con la piel brillante por el sudor, el kimono ligeramente desajustado y un mareo inminente, tragué saliva. Si me ponía a la defensiva, perdería. Y si tomaba la iniciativa, no terminaríamos nunca. En momentos como ese la frustración realmente me llegaba a flor de piel. Yo sabía que no era culpa de nadie, pero que mi oponente contara con aquella ventaja, por un momento me pareció injusto. Si tan solo yo también... Me sujeté la mano derecha usando la izquierda, mientras me quitaba esos pensamientos de encima. "Si no me ha ayudado hasta ahora, esta no será la ocasión. Seguiré avanzando por mí misma, como siempre."

Solamente me quedaban dos ideas, y una de ellas la descarté por ser demasiado estúpida. Lo que significaba que tendría que apelar a la raíz de mis enseñanzas, y usar la teoría original sin preocuparme de si realmente funcionaban. Me convertiría justamente en lo que las circunstancias convenían apropiado: una bestia acorralada. Con una mirada feroz, agaché tanto la postura que casi podía ponerme a cuatro patas. En ese momento, yo era el depredador, y Akashi mi presa. Sin duda, que mi oponente tuviera rasgos de ave parecía una cruel casualidad. ¿Estarían grabados en los genes de aquel pollo gigante el instinto de peligro ante su devorador?

Con mayor fiereza que nunca, me lancé a por el del pelo rosado directamente. No tenía una estrategia, no tenía un plan... así que mis golpes serían prácticamente imposibles de preveer. Simplemente improvisaría, atacaría con mis manos y pies todo lo que tuviera por delante. Incluso si mi oponente se cubría, atacaría igualmente, con la intención de hacer daño en una zona u otra, sin importar si era blanda o dura. Avanzar por medio de la fuerza bruta no era lo más inteligente del mundo, desde luego, pero en algunos casos podía demostrar ser efectivo. Y si mi enemigo quería 'hacerme counter', que lo intentase: sería tan útil como intentar hacérselo a un León.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Miér 22 Jun 2016 - 22:21

Akashi ,realmente, quería echarse a a reír en ese momento. Enserio, Eichi y la otra chica eran realmente similares (bueno, no personalidad). Mientras que su estilo propio, era similar al de la peliblanca. Ya no le quedaba nada, tan solo actuar como una bestia acorralada que se quedó sin opciones más que abandonar todo el sentido común. Bueno, muy mal por ella, pero él no era presa de nadie. Akashi era el depredador, que alguien lo desafiara en su propio terreno era insultante, y la vez, divertido. El pelirrojo sonrió salvajemente al ver a la chica ponerse casi en en una posición de cuatro patas. Tal vez tendría que replantearse su opinión de aquella mujer, realmente era alguien muy divertido para pasar el rato. No sentía esa emoción de euforia en una pelea desde... Bueno, técnicamente desde que nació dentro del cuerpo de Eichi.

Un instinto asesino inundó la arena, como si se tratara de una bestia que estaba a punto de cazar a su presa. ¿La razón? Akashi se puso en una posición de pelea muy distinta a las que ha usado hasta ahora. Inclinó sus rodillas un poco, se colocó de lado, puso su mano izquierda totalmente inclinada delante de él, y la derecha en la altura de su cabeza. Hubo cierto detalle particular que captó la atención del público; las manos del pelirrojo estaban abiertas; y sus dedos los tenía de tal forma, que parecía como si quisiera imitar garras de algún tipo de animal. Lo cierto era, que el joven príncipe hizo aquello para usar "jabs" más fácilmente. Justo al momento de golpear con uno de esos, cerraría la mano parcialmente para impactar con sus nudillos y falange media. Si un "jab" perfecto como ese llegara a conectar con Alex, el impacto retumbaría en todo el cuerpo de ella.

Mientras tanto, Eichi abrió los ojos, atónito, al ver aquella posición. – Espera. – Le advirtió su contraparte. – No estarás pensando en usar "eso". ¿Verdad? – Al no oír respuesta de Akashi, siguió insistiendo. – Sabes muy bien que esa técnica esta incompleta – El chico de cabello rojo claro sacudió su cabeza, sin quitar la vista de su oponente, y le respondió a su otra personalidad. – Tranquilo, sabes tan bien como yo que es muy pronto para usar esa técnica al completo. Pero, creo que un 5% bastaría en este caso. – Eichi suspiro, quedándose en silencio nuevamente. Que su otro yo hiciese lo que quisiese; el sabía muy bien que no había forma de detenerlo ahora.

Cuando observó que su oponente se tenso, preparando para atacar, actuó. Primero que todo, cerraría la distancia que había entre ellos; no le debería tomar menos de dos segundos en lograr aquello gracias a su velocidad mejorada. Luego, usaría una patada baja para sacar a la peliblanca de esa posición; por lo que daba igual si esquivaba ese ataque o no. Una vez que saliera de su zona de confort, el pelirrojo la perseguiría por todo la arena para usar su verdadera técnica. La versión que usaría, tenía seis golpes distintos y seguidos en puntos específicos de su cuerpo: diafragma, muslo, parte superior de uno de los brazos, estómago, costillas y plexo solar. No usaría esos "jabs" en un orden específico, simplemente lo haría de forma desordenada, como un animal salvaje. Aunque, eso no quería decir que abandonaría su guardia defensiva. Aquello sería su último movimiento de la tarde; Akashi podía sentir como su resistencia estaba al límite. Si Alex no caía con esos golpes, perdería; así de simple...

Bueno eso, y que el pelirrojo estaba seguro que aquella chica no se iría sin antes dejar un "regalo" de despedida. Si tenía que comerse algunos golpes de su parte, que así sea entonces.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Miér 22 Jun 2016 - 23:43

"¡Qué divertido! ¡El pollo resultó tener espolones!" Pensé, justo antes del choque. Akashi había adoptado su propia postura salvaje, y se había lanzado a interceptarme por el camino. No es que me preocupara eso, pues igualmente tenía pensado chocar con él y lanzarme de cabeza contra el peligro. Es más, su ataque parecía tener la intención de hacer que me pusiera a la defensiva o que huyera... pero yo ya no me preocupaba de mi bienestar, solamente de 'matar antes de ser matado', como dictaban las enseñanzas que me impartieron. Además había tenido la ocasión de comprobar que los golpes que daba aquel cuerpo no eran especialmente poderosos, únicamente eran más rápidos. Lo que significaba que si los dos dejábamos de preocuparnos por la defensa y nos centrábamos en el ataque, sería cuestión de ver quién tenía más aguante.

Las manos de Akashi estaban estiradas y colocadas como si fueran garras, lo que en parte me divirtió y me alegró: como una luchadora que usaba armas de garra como método de lucha habitual, me era más sencillo prever la clase de ataques que usaría que al resto de personas... Al menos esa era la teoría. En la práctica, las cosas no suelen salir como uno espera. Mientras yo calculaba colar un único y cargado puñetazo entre su combo de golpes, esperaba que ocurrieran dos cosas: que en mi movimiento evitara la mitad de los suyos, fueran cuantos fueran, y que el mío lo noquease a él. Si solo recibía la mitad del daño, podría aguantar...

Pero en el último momento, cada golpe que yo esperaba que se realizara con la mano completa o clavando las puntas de los dedos, estos se retraían un segundo y me golpeaban con las articulaciones entre las falanges. Dado que ya me había condenado a recibir aquellos ataques, no pude evitar el daño interno que me causaban aquellos impactos, más duros de lo que creía en un principio. Todo quedaba en resistir el dolor y lanzar mi puñetazo...

Tres impactos: muslo, que me hizo trastabillear; plexo solar, el que más me dolió; y costillas, que por un momento casi me deja sin respiración. Pude evitar los más importantes por pura suerte, pues esos me hubieran impedido golpear con toda mi fuerza. Pero a aquella distancia, y habiéndose centrado tanto en su propio ataque, de seguro que con el mío acabaría... "Error fatal..." Pensé cuando vi adónde se dirigía mi diestra. "También tenía que haber evitado el del muslo..." Lo que al principio debía ser un derechazo en la mandíbula, por mi traspiés se había desviado ligeramente hacia el esternón. No sería suficiente... ¡Aquello no sería suficiente para derribarlo! Frustrada por mi inminente derrota, desvié adrede el golpe todavía más. No cambiaría la zona de impacto, pero sí tenía tiempo de modificar el ángulo, y lo hice de tal forma que mi puño golpeara un poco más hacia abajo, apuntando al punto débil del centro de gravedad de mi oponente. De conectar, el golpe derribaría a Akashi. "¡No pienso ser la única que termine en el suelo!" Rescatando la fuerza que me quedaba y apretando los dientes, golpeé.

Tras el rápido intercambio de impactos por ambos bandos, nuestros cuerpos se separaron y el público quedó en silencio, expectante. No sabían exactamente lo que había ocurrido, pero nos habían visto tanto dar como recibir, y estaban a la espera de ver quién caía primero. Yo miré desafiante al pelo-rosa, hubiese caído o no, durante un segundo, intentando aguantar en pié más de lo que mi resistencia me lo permitía. Mas en vano fue, porque mi pierna cedió y con ella el resto de mi cuerpo. Acabé de espaldas en el tatami, mirando hacia el techo de forma seria. ¿Había perdido?

En esto me dí cuenta de un detalle curioso: justo a mi lado estaba mi peluca. De tantas vueltas que habíamos dado corriendo de un lado para otro, había acabado cerca del borde de la 'arena', junto al punto donde me la quité. Verla me despertó las emociones con tanta fuerza como si la tuviera puesta, y aunque al principio sonreí orgullosa de haber llegado tan lejos, no tardé en empezar a llorar. "Lo siento... Al final no estuve a la altura..." "Sshhh... No pasa nada, al menos lo intenté y dí lo mejor de mí. Es lo que cuenta, ¿no?" Por un lado, me autocompadecía, y por el otro, me autoconsolaba. Si alguien escuchase mis pensamientos en aquel momento, pensaría que estaba loca, y yo todavía no descarto del todo la posibilidad de estarlo. Pero me daba igual, necesitaba alguien de confianza con quien compartir sentimientos, y quien más a mano estaba era yo misma y mi maldita bipolaridad.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Jue 23 Jun 2016 - 0:49

Akashi rechinó los dientes con tanta fuerza, que estos llegaron a sonar. – Esto no es justo. – Pensó el pelirojo con amargura y frustración. Tenía todo para ganarlo; mayor velocidad, agilidad, fuerza... Nunca esperó que se diera aquél resultado. Consiguió impactar tres de sus seis golpes: el plexo, costillas y muslo. Logró hacer que la chica perdiera el equilibrio; pero aun así, Alex sacó las fuerzas necesarias para encajar un último golpe; y justo tuvo que ser en el centro de gravedad del chico. Aquello hizo que se desplomara en el suelo por dos razones; una, ese último ataque le tomó por sorpresa; y dos, sus resistencia se había ido al carajo. Cuando el joven príncipe dijo que ese sería su último ataque, lo pensó en forma literal. Justo al tocar el suelo, su transformación  se desvaneció, y toda la fatiga se le vino encima. Intentó mover sus piernas, pero estas ya no le respondían.

El conductor, al ver que uno de los participantes ya no podía pararse, dio su veredicto. – Damas, y caballeros. Luego de una espléndida final; al fin tenemos un ganador, o en este caso, ganadora. Denle un fuerte aplauso a Alexandra por ganar el torneo. – Al segundo de decir aquellas palabras, el cuerpo de Alex cedió, cayendo como costal de papas al suelo. ¿Era una broma? ¿Él perdió por un puto segundo? Si el comentarista se hubiera tomando un poco más de tiempo, al menos se hubiera llevado el empate; y todo fue por culpa de su resistencia.

Akashi levantó su puño; y golpeó el suelo, ignorando completamente el dolor que le dio. Parpadeó al ver que tenía líquido cayendo por su rostro, acaso... ¿Estaba llorando? ¿Él, quien era el mas fuerte de todos? No era justo, el no podía haber perdido de esa manera tan estúpida. – Ya déjalo Akashi; perdimos en justa ley. Acepta que no eres superior a los demás por favor. – El pelirrojo entrecerró los ojos al escuchar las palabras de su contraparte. – Además, fue una buena pelea. ¿No crees? – Akashi rechinó los dientes; de ninguna manera aceptaría aquella derrota, y que su ideología era incorrecta. Aquello fue un traspiés nada más; un error de cálculo de su parte. Él seguía siendo el más fuerte, y lo demostraría algún día. Akashi resopló, devolviendo el control del cuerpo a su contraparte forzudamente, debido a la furia que sentía en ese momento.

Eichi tomó una bocanada de aire al verse, inesperadamente, con el control de su cuerpo. Intentó conectar con su contraparte, pero este había cortado todo tipo de conexión con el pelirrojo. Ya se le pasaría; él, al contrario de Akashi, tomaría aquella derrota como una lección de la vida nuevamente.

El joven parpadeó al verse levantado y puesto en una camilla. Al mirar hacia arriba, se fijó que se trataba del personal médico. Giró la cabeza un poco, y observó que también subieron a la peliblanca a una camilla; posiblemente los llevarán a la enfermería para tratar sus heridas, aunque no era nada grave. Alex se había llevado la peor parte, mientras que él solo sufría de un severo caso de fatiga. Posiblemente ambos estarían en pie en una hora o menos. El pelirrojo sonrió ante eso; en un futuro, le gustaría cobrarse la revancha con la joven; y esta vez, él ganaría. Hasta entonces, seguiría entrenando para hacerse más fuerte aún...
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

Mensaje por Alexandra Silvercat el Jue 23 Jun 2016 - 2:00

Aún tenía los ojos húmedos cuando vinieron a recogerme con una camilla. Era normal, había recibido algunos golpes bastante duros, y si no los trataban rápidamente podría acabar con contusiones durante un tiempo. Sujeté con firmeza la peluca contra mi pecho para no dejarla atrás, y justo mientras me levantaban, lo oí:

- Felicidades por la victoria, ha debido de ser un desafío.

Miré extrañada a la persona vestida de blanco que me había dicho eso, la cual me sonrió antes de sujetar la parte de la camilla que daba a mis pies. "Un momento... ¡¿Qué?!" ¿Me estaban tomado el pelo? ¿O mi sordera esporádica me había hecho oír mal? Con los ojos abiertos como platos, busqué a Akashi con la mirada. Lo vi al fondo, siendo transportado también por su propia pareja de enfermeros, y con aspecto de haber vuelto a ser Eichi. Pero más que eso, lo que me llamó la atención fue que tuviera un aspecto tan... hecho polvo. Segundos antes estaba haciéndomelas pasar canutas, lleno de energía. Y, como buscando una confirmación, miré hacia el público. Solo entonces me di cuenta de que gritaban mi nombre. Como para rematar, el otro hombre que me transportaba, el que aún me podía mirar a la cara, también lo dijo:

- La próxima vez intenta no tomar tantos riesgos. - Su tono era serio, como si se preocupara de verdad sobre mi estado de salud. - Esta vez has ganado, ¿pero a qué precio?

Las lágrimas inundaron mis cavidades oculares de nuevo, y caí en la cuenta de que me había perdido el anuncio del comentarista. Estaba tan cegada por la depresión que me había aislado del mundo en el momento más importante. Y ahora, mi mente amenazaba con volver a hacerlo por la felicidad.

"Entonces es cierto... Mi esfuerzo ha valido la pena..." Pero, ¿realmente la había valido? Yo solamente estaba en aquel torneo por entretenimiento y autosuperación... y al final me lo había tomado tan en serio que incluso revelé mi secreto en público. Dudaba mucho que hubiera alguien entre los observadores que me pudiera reconocer, y ciertamente había alcanzado mi límite para superarlo. ¿Pero que había de Eichi? Él también lo había dado todo, puede que incluso más que yo. ¿Acaso no se merecía también su fragmento de gloria? Mirase como lo mirase, aquello no me parecía una victoria real, y me prometí a mí misma que definitivamente tendría mi revancha en el futuro. Una donde pudiera realmente decir que gané de forma justa y sin pasarme de la raya.

Por el momento, sin embargo, dormiría. Tenía entendido que había un festival esa noche, así que tendría que estar descansada y reluciente para no decepcionar al resto de asistentes. Dios bendiga a mi veloz capacidad de curación, seguro que con el tratamiento en enfermería estaría perfectamente lista a tiempo.
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Re: [Pasado-Privado] Visitando la Isla del Puño II [Alexandra-Lavi]

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