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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

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Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Sáb 9 Jul 2016 - 4:02

El reto del día. Así debería llamarse lo que había hecho Ban esta vez. El mafioso estaba demasiado aburrido, y no podía estarse quieto. Había dejado carteles por toda la isla, afirmando saber dónde se hallaba el One Piece, y que solo lo diría a los que le vencieran. Máximo cinco personas al mismo tiempo. Era sencillo, pero no había especificado más normas. De modo que si trataban de arrestarle, morirían. Ese día ya estaba un poco mosca. Había visto dos casas rojas y ese color le ponía de mala leche. Tan sólo en el vino le molaba. Como viera una sola cosa más de ese puto tono, se pondría nervioso. Eran como las siete de la tarde, y quedarían dos horas de iluminación. De modo que podría combatir de forma cómoda. Por el momento tres idiotas habían ido por él, los había tumbado en diez segundos. Había que ser idiota para pensar en que una persona sabría sobre el mayor tesoro del mundo, y estuviese dispuesta a decirlo.

Soltó un enorme suspiro. Se hallaba sentado al lado de unas pequeñas ruinas que, tenían pinta de haber sido derribadas hacía muchos años. Los árboles de alrededor correspondían a un pequeño bosque. Él se encontraba bastante cómodo, y por ello se dio el lujo de cerrar los ojos. Su mantra estaba activado para, de aquella forma poder notar presencias. Odiaba los ataques a traición mientras uno descansaba. – Qué gilipollez de día. – Dijo en un tono serio. Un leve viento meció sus cabellos, cosa que le hizo entrecerrar los ojos un poco.

Sus cabellos como siempre, estaban despeinados. Portaba sus gafas de sol, redondeadas y moradas. Vestía con una camisa blanca de manga corta. Poseía un cinturón marrón, unos pantalones oscuros, y unos zapatos. En su boca, un cigarro encendido, al cual le daba leves caladas. A su lado podía verse una katana plateada con el mango azul. Portaba otras dos fundas, pero no se veía lo que había en ellas. Le había bastado usar a Azazel para dejar a aquellos pardillos por los suelos. De hecho, esos inútiles habían salido corriendo entre quejidos. No merecían la pena, y por ello no iba a volver a luchar con esas basuras. Aunque si los Taketo lo ordenaban, tendría que ejecutarlos. – Ojalá me lo ordenasen… – Susurró mirando al cielo mientras entrecerraba los ojos.

A su lado se hallaba un DDM de cabellos pinchudos y dorados, ojos marrones y un poco de barba. Era para hablar con su padre, y recibir misiones, o simplemente para molestarle si se aburría mucho. – Que mierda. Yo quiero luchar… – Dijo un poco molesto. Era curioso, desde que su cabeza valía cincuenta millones, nadie le tosía. No había coherencia en eso. Los putos marines ni le miraban, y no le seguían cazadores. Al parecer imponía mucho, y eso que no era para tanto. Tenía mucha humildad, pero el cabrón sabía en el fondo, que era un puto maquina. Su egocentrismo nunca salía a la luz. En ese momento se colocó en pie, tomando su katana, y mirándola con calma. La verdad es que tenía muchas ganas de usarla, pero no podía. – Ya no queda nadie en esta isla que pueda hacerme sudar. – Mencionó en un tono aburrido. Entonces consumió totalmente el cigarro, tirándolo al suelo y pisando la colilla. El día había sido una decepción y, estaba a punto de irse de Banaro.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Sáb 9 Jul 2016 - 4:58

Definitivamente, ese no era mi día. Todo comenzó bien: me levanté, tomé desayuno, hice alguna cosa que valiera la pena y luego me dispuse a pasar el tiempo tranquilamente comiendo helado en algún parque de aquella isla. La vista era maravillosa, además esos peñones que parecían plátanos le provocaban algo de diversión. Aunque bueno, como siempre y debido a mi maldita suerte, aquéllo no duró mucho. En retrospectiva, probablemente haya sido la paranoia lo que haya hecho que actuara así. Pero, no me pueden culpar de ser alguien así. Mi pasado en la nobleza hizo que comenzara a sospechar hasta de mi propia sombra. Mi timidez era un caso aparte; hace algunos meses puede que me costara interactuar con las demás personas; pero eso cambió luego de ciertos sucesos y de haber conocido a gente maja. Tarareé un poco; esperaba que, ojala, pudiera volver a encontrarlos en alta mar. Por muy gigante que fuera el mundo; las coincidencias deberían existir por algo, ¿no?

En fin, siguiendo mi corriente de pensamiento anterior. El día iba de maravillas, hasta que creí ver entre la multitud a cierto caballero de cabellos grises, y eso era imposible. ¿Como fue que Tristán consiguió encontrarle? Creí haber borrado cualquier rastro mío cuando salí del East Blue. De todas formas, no correría el riesgo de que me pillen. Fui, rápidamente, hacia una de las tiendas de aquella isla, donde vendía accesorios estéticos; por suerte, tenía algo de dinero extra. Compré una peluca sintética negra, una de las mas caras del lugar. Era de un buen material resistente a temperaturas extremas, además de que se ajustaba a la nuca para que no se cayera mientras hiciera alguna actividad física. Reí un poco ante la ironía; era muy posible que esa idea la haya copiado de Alex. Debía admitir que era un buen disfraz. Adicionalmente, compré unas gafas oscuras para tapar mis ojos.

Pasaron las horas, y tan solo pude suspirar; al parecer tuve la razón. No volví a ver a Tristan entre la multitud, por lo que en definitiva debió haber sido culpa de su estúpida paranoia. Volví a suspiras, coloqué mis manos en el bolsillo y me dispuse a salir de aquella isla. Terminé todo lo que debía hacer en aquél lugar, además permanecer tanto tiempo dentro del Paraíso me traía malas vibras. Me di media vuelta para ir hacia donde estaba mi bote. Pero en eso, vi algo que llamó mi atención; era un cartel de aviso. Arqueé una ceja y me reí un poco. ¿La razón? Un tipo decía saber donde estaba el One Piece. Hay que ver lo que hace la gente hoy en día para llamar la atención.

Bufé y medité sobre que hacer ahora. Al cabo de unos segundos, me encogí de hombros y puse marcha en dirección a lugar que salía en el cartel. Al cabo de unos segundos, notó que había llegado a un especie de ruinas. Al dirigir mi atención hacia adelante, vi a un tipo de cabellos puntiagudo. Rodeándolo, habían unos cinco tipos con apariencia de esas típicas vistas en los delincuentes. Me encogí de hombros, dejé mi mochila en un árbol y saqué tanto mi guante escarcha como uno de mis guantes con pinchos; algo me dice que los necesitaría. Me los coloqué y luego observé que haría esos cinco hombres de poca monta. Mientras, un fuerte viento salió de la nada, remeciendo árboles y mi melena sintética. Olvidó por completo que aún tenía puesto eso y los lentes oscuros.


Última edición por Eichi T. Pendragon el Sáb 9 Jul 2016 - 6:53, editado 1 vez
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Sáb 9 Jul 2016 - 5:38

Bostecé de forma calmada mientras dejaba mi barco en un lugar seguro. Había llegado a Banaro. ¿Razón? Simple y llanamente, me había perdido. Siempre me terminaba perdiendo y, gracias a eso, solía meterme en muchos problemas. ¿Qué podía salir mal en esta isla? Esperaba que nada. Ya me estaba cansando el siempre tener que salvar a alguien o meterme en peleas de las formas más estúpidas. Eso y que, bueno, aún no cumplía con la condición de Krauser. ”Debo darme prisa… Ya quiero que vuelva a confiar en mí” – quizás nunca había dejado de confiar en mí y esta prueba, en realidad, solo buscaba que yo me hiciera más fuerte. Conociéndolo, no sería raro… Del todo.

– Bueno, vamos. – Dije con una sonrisa mientras aseguraba mis espadas y una pequeña botella de agua. Mis armas a mi derecha y la botella, a mi izquierda. No tardé mucho en llegar al pueblo y era bastante pequeño. Había algunas casas abandonadas, al igual que algunos lugares de comercio y lograba ver alguna que otra persona en algún callejón. Se notaba la pobreza. ”¿Y eso?” – de reojo había visto un extraño cartel. En letras grandes afirmaba que conocía el paradero del One Piece y que solo se lo iba a decir a quién pudiera vencerlo. ”Es extraño…” – no había que ser demasiado lista como para saber que era una mentira. Después de todo, ¿quién en su sano juicio diría el paradero del mayor tesoro pirata? Hace muchos años atrás que todos lo buscaban con desenfreno y arriesgaban sus vidas por lo mismo. ”Aunque…” – tenía ganas de probar mis habilidades con alguien que, al parecer, se tenía la suficiente confianza como para desafiar a cuanta persona se le cruzara por el camino. Podía ser una trampa y esas cosas, pero no me importaba.

– Según esto, no debería estar tan lejos. Llegaré en un minuto. – Desabotoné el primer y segundo botón de mi camisa, puse mis espadas en mi espalda y la botella la agarré con la boca. Fue entonces que cambié a mi forma completa. Mi cuerpo, por obvio que sea, cambió. Ahora era un gran tigre blanco con rayas negras y de cada extremidad salían flamas de un color violeta. Rugí con fuerza y salté a uno de los tejados. Con velocidad empecé a correr por encima de las casas y, como había supuesto, no tardé nada en llegar. Mi olfato me indicaba que había unas cuantas personas a unos metros más allá, así que volví a mi forma humana y empecé a caminar con tranquilidad. Volví a abotonar mi camisa.

– Ese no es… – había identificado su olor y no podía estar equivocada… Esperaba. – Pero si es… ¡Ban! – grité con euforia al verlo. Me acerqué a él con calma. Ignoré por completo al otro sujeto de pelo rojo que estaba ahí. – Oye, Ban, ¿si te derroto me dirás dónde está el One Piece? – Ya sabía que no sabía, pero era una buena forma de saber hasta dónde llegaban mis habilidades y también de saber qué tan fuerte era. ¿El pelirrojo buscaba lo mismo? Parecía un niño perdido o algo. ”¿Si quiera sabrá luchar?” – lo miraba de reojo y no le quitaba la mirada al espadachín. Si su respuesta era positiva, me alejaría un par de pasos y esperaría su ataque. De lo contrario, solo me quedaría tranquila y buscaría algún tema de conversación.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Sáb 9 Jul 2016 - 6:01

El pobre Ban estaba ya desesperado. Se replanteaba ir a liarla al cuartel marine más próximo pero, eso no tenía sentido. Ya empezaba a sentirse molesto por tonterías. De hecho decidió dar un poco de por saco en su base. El camino iba a ser un poco cansado, pero no había nada más que hacer. El príncipe sabía que se exponía a muchas horas en bote. Tal vez debía de robar un barco o pedir que le llevasen. Había que ser amable ante todo si no estaba de servicio. Aunque con el humor de perros que llevaba, podía ser difícil comportarse como tal. Las personas se guiaban por sus instintos más primarios, y la ira era uno de ellos. De hecho, se trataba de uno de los pecados capitales más comunes. Midou no estaba tan mosqueado como para cortar cabezas, pero sí como para dar palizas. Debía pillar una buena misión o de lo contrario a un pirata con precio. No para encarcelarlo, pues eso ya no era su problema. Aunque la idea de hacerse pasar por un tipo distinto y hacerlo sonaba muy tentadora. Una sonrisa enfermiza invadió su rostro entonces.

En ese momento tomó su comunicador, llamó a su padre y esperó señal. “En este momento no te puedo atender, deja tu mensaje después de la señal” Un jodido gemido femenino sonó entonces, antes de que el caracol se callase. Una venita se marcó en la frente del castaño, el cual estaba de la mala leche por ese viejo verde. No iba a creerse que un puto den den mushi tuviese contestador. Encima unos inútiles le estaban rodeando entre risas. Pasó totalmente de ello y lanzó una enorme voz contra el comunicador. – ¡Puto viejo verde! – En ese momento los tipos se lanzaron por él, con armas en sus manos. El chico abrió los ojos de forma leve, y entonces con su katana realizó cinco rápidos movimientos. Los tipos cayeron secos al suelo, con heridas serias. Se veía que eran simples bandidos. Una vez pasó eso, el espadachín se sintió muchísimo mejor. Se había quedado en la jodida gloria, encima sonrió de forma feliz. Estaba como nuevo después de haber despachado a esa panda de inútiles. Soltó una leve carcajada, y miró a su alrededor. Un fuerte viento había salido de la nada, y no es que le molestase pero el capullo casi le tiró sus lentes moradas al suelo, cosa que no iba a pasar.

En ese momento el mafioso notó dos presencias con su mantra. Todas eran de poder similar, y por ello sonrió de lado. Quedó impresionado al ver que una de ellas era Ai. La chica de ojos parecidos a los de él. La había conocido en una pequeña posada. Entonces escuchó sus palabras y mostró una sonrisa calmada. – No lo sé, pero me aburro demasiado. De modo que os invito a comer si me vencéis entre los dos. – Dijo entonces sonriendo de forma siniestra. Se había referido al dueño de la otra presencia también. Sin esperar más, y sin permiso de ellos, saltó hacia atrás, quedando separado. Sacó a Cladón, sosteniéndola con su mano derecha mientras empuñaba a Azazel con la otra. – Vuestras auras son más poderosas que las de esos idiotas. Venid con papá, y os mostraré lo que es volar. – Al mismo tiempo que dijo eso se relamió. Entrecerró los ojos y miró a ambos, aunque entonces le sonrió a la chica. – En serio, adoro esos ojos. – Nada más decirlo, soltó un suspiro, apretando ambos puños. Sus espadas relucían como el Sol. Ban, el príncipe de los cincuenta millones estaba a punto de batirse en duelo con ellos dos. Todo podía pasar en aquel momento. Desde una pelea ardua hasta una rendición temeraria.

El cielo parecía nublarse un poco con nubes que no mostraban lluvia. De modo que el calor, o al menos el poco que había, iba a desaparecer totalmente. Aquello hizo al espadachín relamerse un poco más. Sería un espectáculo precioso el usar su fruta allí. Ya estaba pensando en cómo manipularla para dar mucho por culo. No sabía si el chico alejado tenía interés en el tesoro mencionado pero, no entendía para qué lo deseaba la chica. Al menos pensaba que ella sí lo buscaba. Era su forma de verlo, aunque a lo mejor se estaba equivocando. La tensión era impresionante, las manos le temblaban un poco. Todo era debido a que por fin esperaba divertirse, casi tenía ganas de llorar y todo. Esperaba no llevarse un chasco. A su espalda ocultaba a Hudoku. La chica debía de saber el poder que encerraba esa cabrona. De hecho ella tenía que tener especial cuidado si Ban la decidía usar. Por el momento simplemente los miraba sonriendo de lado. Parecía estar muy calmado pese a sus nervios de emoción. No todos los días podía dar lo mejor de sí.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Sáb 9 Jul 2016 - 6:52

Un ligero sudor recorrió mi sien al ver lo que acaba de pasar. A penas logré observar lo que sucedió; aquél pelinegro sacó la espada de su funda, y en menos de un segundo los maleantes se encontraban tirados en el suelo con heridas graves. Conseguí solo mirar dos cortes, tal vez tres, pero estaba seguro que fueron más. Pelear con aquél tipo sería interesante, pero a la vez muy difícil. ¿Que haría entonces? Algo le decía que no podría escapar de aquél lugar sin que se formara algún tipo de conflicto. Y la verdad, estaba algo aburrido. Tensé mi cuerpo, pensando que hacer, pero no hubo necesidad de seguir con eso. Un ruido a mis espaldas captó mi atención; al girarme, vi que se traba de una chica pelinegra, baja y de ojos azules. ¿Que hacía ella allí? Parecía una cría recién salida del jardín de infantes. Me estremecí un poco; definitivamente la personalidad de Akashi se a ido mezclando lentamente con la mía, sin que me diera cuenta. Meses atrás, ni siquiera hubiera pensado en ver a alguien de esa manera tan despectiva. Aquella mujer sabía lo que era el dolor, lo vi en sus ojos. Además, por como se movía, suponía que esa espada que llevaba no era de adorno.

Observé como aquella muchacha se acercó sin miedo al tipo de los lentes. Interesante, al parecer ambos se conocían de antes, o al menos lo interpreté de esa manera al ver como se hablaban con tal familiaridad. De repente, el pelinegro dijo algo que hizo que arqueara una ceja. – No lo sé, pero me aburro demasiado. De modo que os invito a comer si me vencéis entre los dos. – Interesante... Aunque sabía que sería derrotado por ese tipo. Tampoco podía huir; es sería deshonor y si mi maestro se enterara, posiblemente no volvería a ver la luz del día. – Yo lo veo bien, aunque no sé que opina ella... Pero yo cocinaré; no me gusta probar alimentos de otros lados – exclamé mientras retiraba los lentes de mi rostro, para luego apuntar con mis orbes rojizos a la pelinegra. Desde ese encuentro con Hinori, que no pude ver alimentos de la misma forma.

Sea cual sea su respuesta, no le atacaría a menos que ella lo hiciera primero. Por ahora, el objetivo era... Él. Entrecerré los ojos al ver que él se alejó; de modo que no saldría de esta sin tener que mover los músculos un rato. Me acerqué hasta la mujer de ojos azules, sin bajar la guardia por si esta me atacaba por sorpresa. Al estar a su lado, pensé un poco que sería lo que haría; algo me decía que pelear cuerpo a cuerpo con el de lentes sería mala idea. Lo medité durante algunos segundos, luego hice un ruido con la lengua. Tenía una técnica a larga distancia, pero esta sería la primera vez que lo usaría en combate real. Empecé a respirar despacio, y luego apunté con mi mano hacia el pelinegro. – Tori no Tamashi (Manual Kuchiyose) – una aura dorado se formó en mi brazo, para luego salir despedida hacia el pelinegro. En el trayecto, la onda de energía tomó la forma de un animal, un pájaro para ser exactos. Luego de realizar la técnica, coloqué mi brazo derecho un poco erguido frente mío, y el otro a la altura de mi pecho. Para poder igualar un poco las cosas, activé Saisentan (Manual Aura de Aceros) en mi brazo derecho y entré en mi forma híbrida. Empecé a moverme hacia los lados; luchar con un espadachín sería un dolor de culo.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Sáb 9 Jul 2016 - 7:36

Tal y como lo había intuido, él no sabía la ubicación del One Piece. Aunque bueno, tampoco me importaba mucho si era verdad o no. Ni siquiera me interesaban los tesoros. Consideraba que vivir por encontrar algo o arriesgar tú vida por algo que, quizás, no existía era una pérdida de tiempo. Muchos salieron al mar por lo mismo y nunca volvieron. Ellos dejaron atrás a sus familias, hijos y, posiblemente, a sus mejores amigos. Suspiré de forma relajada y escuché el resto de sus palabras, al parecer, estaba algo aburrido y quería que yo, junto con el otro tipo, lucháramos contra él. Si ganábamos, nos invitaba a cenar. ”El premio no me importa mucho” – pensé con una suave sonrisa. Saqué mis dos espadas y me dispuse a atacar, pero… El otro, se acercó a mí e hizo el primer movimiento. De su mano salió un pájaro que se dirigió a él a gran velocidad. ”Interesante…” – no tenía intenciones de usar mis forma híbrida o completa, debía ser capaz de luchar con mi forma humana sin tener que esforzarme mucho… O era la idea.

– Soy… Ai… Ai Nanasaki. – Le dije con algo de timidez en mi voz. Nuevamente, un desconocido hacía acto de presencia y, nuevamente, mi timidez atacaba. ”Debo aprender a ser más natural con el resto” – Suspiré con calma y empecé a caminar a un paso tranquilo. Nunca antes había luchado en dos contra uno y, la verdad, dudaba que pudiera hacerlo bien. No es que me considerara débil, pero siempre tuve la convicción de que trabajaba mejor sola. ”Solo concéntrate…” – no sabía si atacar con mucha fuerza o no, pero sabía que una de sus espadas de Kairoseki y que, por lo tanto, debería ir con más cuidado. ¿Debería decirle eso también al chiquillo? Podía ser un dato útil, aunque si él no usuario de las frutas, era más bien inútil.

– Aquí voy, Ban. – De forma instintiva, giré las espadas para atacar con la parte sin filo de estas. No tenía la intención de herirlo. Era solo un combate de “entrenamiento” y atacar para cortar al otro era innecesario, al menos, para mí. Fue entonces que aceleré, dejando la marca de mis zapatos en la tierra, superé al pájaro de aquel chico y luego de eso di un enorme salto para caer justo a las espaldas de Ban. ”Ahora…” – había calculado lo suficiente como para que el otro ataque llegara a tiempo y así poder conectar, al menos, uno de los dos. Con ambas espadas traté de golpear la parte alta de su espalda. ”Espero que funcione” – había imprimido la suficiente fuerza en ese ataque como para que le hiciera un daño no menor. Luego de eso, me alejaría de él con un gran salto hacia atrás dando unos tres giros en el aire y cayendo con suavidad.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Sáb 9 Jul 2016 - 8:01

El combate daba comienzo por fin. El mafioso pudo ver que el primero en atacar había sido el chico. Formó una especie de ave dorada que empezó a volar hacia su posición. No es que fuera un ataque malo pero, le daba mucho tiempo de reacción. Por ello mostró una sonrisa calmada, atento bien al pájaro. Era mala idea atacarle desde distancia larga o media, peor cuando eran dos. Debían de aprovechar e ir juntos a por él. Preparó su katana para batear al pequeño animal, sus ojos azulados estaban clavados en él. Una sonrisa adornó entonces su rostro, era el momento de pasarlo bien. El chico había dicho sobre cocinar pero, Ban estaba concentrado en la pelea. No se fiaba de los locales desde lo de la isla del karate. Casi murió por el puto arroz, y no iba a permitir que pasara eso de nuevo en ningún sitio al que fuera. Ni en ese mar ni en otro.

Cuando estaba a punto de atacar al ave, una sombra nubló su vista. Pudo ver a la chica saltar por los aires, sobre él y con una agilidad impresionante. Aquello provocó una sonrisa ladeada en el rostro del castaño. Entonces se dio la vuelta lo más rápido posible pero ¿se olvidó del otro ataque? Por supuesto que no. De repente lanzó a Azazel hacia atrás, con una fuerza considerable. La onda ya estaba muy cerca, por lo que sería ella misma quien chocase con su arma sin necesidad de apuntar. El choque de ambos objetos provocó un choque cortante, haciendo que unos cuantos fragmentos fuesen a parar a la espalda de Midou. Notó un par de cortes leves en su espalda, provocándole un ligero escozor y unos agujeros en su camisa. No pudo evitar fruncir el ceño al notarlos. Eran un poco jodidos a decir verdad, entonces pasó a mirar fijamente a la chica. Sus ojos se clavaron en ella. Solo tenía un arma, pero debido a su tamaño sería suficiente.

Sin pensárselo imbuyó a Cladón en haki armadura, tomando ésta un color oscuro metálico. Trató de lanzar un tajo a las espadas de ella. Su fuerza era muy buena, pero el impacto de ella también lo fue. Se fue al suelo, evitando más fragmentos del choque cortante anterior. Rodó por el suelo, sintiendo el dolor del impacto en su espalda. Al menos lo había reducido un poco con su haki. Se colocó en pie, y soltó un pequeño suspiro. Aquella combinación había sido muy buena, pero se dio cuenta de que el chico estaba lejos. Ese capullo era un hombre que usaba las distancias al parecer. Dejó de darle importancia, centrándose en la muchacha. – Usa el filo sin miedo. – Dijo entonces de forma un poco seria para, justo después recoger su katana. Chasqueó la lengua al ver que su camisa estaba hecha un verdadero desastre. Sin pensárselo, imbuyó sus armas en haki armadura, lanzando un violento tajo descendente con Cladón hacia la chica, tratando de aprovechar la gravedad. Mientras tanto con la katana, intentaría realizarle un corte en la pierna derecha. Le diese o no, sonreiría de lado. – Ai, usa todo tu potencial, de lo contrario me sentiré ofendido. – Susurró en un tono calmado.

En ese momento usó el geppou, elevándose en el aire a unos diez metros, quedando fuera del alcance de ellos y, también de las ruinas. Quería ver si disponían de métodos para alcanzarle, si no era así, lo iban a tener complicado.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Sáb 9 Jul 2016 - 8:55

Estaba en problemas, eso lo sabía mejor que nadie. Ese tipo era fuerte; pudo destruir sin muchos problemas mi ataque de onda, aunque tampoco es que haya salido impune. Desde su posición, logró ver como unos pedazos de rocas se clavaron el espalda del pelinegro; no lo suficiente para hacer algún tipo de daño serio, pero si para molestar durante algún tiempo. Entrecerré los ojos al notar que el tipo intento darle con su espada a Ai y la verdad no se preocupó mucho; por lo que pudo ver, la chica era bastante competente en el manejo de esa arma en particular. No, lo preocupante fue ver como el hombre se elevó en el aire usando algún tipo de técnica especial. Yo no tenía ninguna forma de poder alcanzarle a esa altura; mis formas rumbles aún estaban en fase experimental, además tampoco poseía esa medicina en mi poder. Entonces, ¿qué podría hacer en esa situación?

Solo podía hacer una cosa en una situación así, y era algo que no le agradaba del todo. Su estilo de pelea estaba orientado al combate cercano, y no uno de largo alcance. Esas técnicas de ondas eran muy útiles en situaciones así, tampoco es que que pudiera enfrentar a ese tipo de las gafas en una pelea cercana. De partida, él era un espadachín y yo un luchador a puño cerrado. Si mire por donde se mire, lanzar un puñetazo a algo que puede cortarte en menos de un segundo, no era buena idea. – Miren que tenemos aquí; es la primera vez que te veo en una situación así – las bromas y burlas de su contraparte no ayudaban en lo absoluto. Suspiré, desactivé el Saisentan y estiré mis dos brazos hacia atrás. Con toda la velocidad que pudiera lograr, lancé dos Kirikizu (Manual Excalibur) con ambos de mis brazos hasta donde se encontraba el capullo. Era lo único que podía hacer en una situación así; solo esperaba que Ai tuviera algún tipo de plan. Luego de lanzar mi ataque, volví a ponerme en la forma de combate y activé Saisentan nuevamente.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Dom 10 Jul 2016 - 5:28

Tsk… A pesar de que nuestra coordinación había sido, en cierto modo, perfecta; no dio ningún resultado. ”Maldita sea” – vi venir su ataque y crucé mis dos espadas para evitarlo y, debido a la gran fuerza que habíamos aplicado, tuve que salir rodando por el suelo y levantarme de un salto con una voltereta hacía atrás. ¿Qué debía hacer ahora? Escuché las palabras del mafioso y sonreí de medio lado. No peleaba con el lado sin filo de mis armas para contenerme, era que no quería hacerle daño de forma innecesaria. Después de todo, un puñetazo o algo así solo dolía el momento, pero un corte podía ser de riesgo vital e incluso dejar alguna cicatriz. ”Pero es lo que quiere – lo miré y ahora estaba en el cielo. ”¿Ahora qué hago?” – suspiré de forma pesada y noté que el otro tipo, seguía sin presentarse, lo atacaba, nuevamente, con una especie de onda. Claro, como funcionó la primera vez, seguro funcionaba una segunda… ”No es que yo pueda hacer algo mejor…” – no podía volar o atacarlo a esa distancia.

– Tocará aumentar el ritmo. – Susurré con calma. Mientras lo miraba, atento a sus movimientos y también siguiendo su olor. Tanto mis ojos como mi olfato lo tenían en la mira, no se me iba a escapar, además; mi oído estaba alerta a todos los posibles movimientos. ”Esto va a ser eterno si él sigue allá arriba” – lamentablemente, no tenía forma alguna para atacarlo a esa distancia. Y, aunque podría hacerlo aprovechando las ventajas físicas de mi fruta, él podría moverse y yo quedar a merced de él. No era, para nada, una buena idea. Solo tenía que esperar, esperar y solamente esperar. Los combates no solo se ganaban con fuerza bruta.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Dom 10 Jul 2016 - 6:08

Los dos chicos continuaban bajo la atenta mirada de Ban. El mafioso poseía una sonrisa siniestra, debido a lo bien que lo estaba pasando. La chica había bloqueado sus cortes con una resistencia admirable ¿Tan fuerte era? Eso sólo hacía mejorar las cosas. Notaba su corazón palpitar de la emoción. Era sin duda una pelea interesante, y más aun cuando era un hándicap de dos contra uno. Sus azulados ojos observan a sus presas. Al parecer ellos no habían recibido daños, y eso no podía ser. El viento continuaba meciendo los cabellos del mafioso. Su camisa ondeaba un poco, y eso le daba un aire un poco siniestro. No podía dejar de mover sus pies a toda velocidad, realizando saltos que lo mantenían elevado. Haberse quedado con los capullos del Cipher Pol durante aquellas semanas, le había servido para hacerse con capacidades bélicas impresionantes. No tardó mucho en relamerse, sacando su lengua a pasear con toda la calma del mundo. No era una manía ni nada por el estilo, pero sentía que le excitaba más a la hora de un combate. Solía hacerlo bastante, sobre todo cuando se divertía como le estaba pasando en ese preciso momento. Al final Banaro no era una isla tan aburrida como parecía al principio.

Era hora de dejarse de idioteces. Esos dos no le atacaban, al parecer no podían con un hombre volador. Iba a demostrar entonces el verdadero poder de su mafia. Los Taketo no era idiotas, y sus entrenamientos eran monstruosos. – ¡Murasaki hebi! – Dijo al ver aquella onda ir hacia él. Sin pensárselo, impactó un corte con Cladón en ella. Provocó una leve explosión cortante que hizo algunas heridas leves en las mejillas y hombros del chico. Su haki armadura había servido un poco. Midou de repente descendió hasta el suelo, quedando más cerca del chico que de Ai. Le miró a los ojos de forma siniestra. La sangre bajaba de sus pómulos a la barbilla, estando la camisa ya casi destrozada. No podía ocultar el dolor que sentía, pero era el momento de devolverlo. – ¡Ryukuro! – De repente una terrible aura morada empezó a brillar alrededor del chico serpiente. Su fuerza se duplicó totalmente, así como la fuerza de corte. Ocultó a Cladón entonces, sacando una espada larga, la cual empuñó con ambas manos. Hudoku, su preciosa de kairouseki. Mucha historia tenía esa arma, un mes y pico. Pero en ese tiempo le había tomado muchísimo cariño. Ahora, el chico la probaría en sus carnes.

Sin pleno aviso, activó el soru, moviéndose a una velocidad endiablada. Su objetivo era colocarse tras el chico y, de un tremendo y violento corte con toda aquella fuerza, cortarle la pierna derecha. Le diese o no, trataría de impactarle otro tajo ascendente en el pecho. Entonces sonreiría de lado. – ¡No hemos terminado! – [Manual Prisa] Dijo en un tono siniestro. Pasaría a manejar a Hudoku con una mano para, con la otra sacar a su katana Azazel. El arma quedó imbuida en magma ardiendo, que salió de la nada, formado por el mafioso. Entonces intentaría lanzarle dos cortes rápidos al chico. Uno iría rumbo al abdomen, y el otro al brazo izquierdo, el segundo con intención de amputar. Una vez finalizado su pequeño combo, trataría de alejarse un poco, pero en el suelo. Les dejaría luchar con él. Todos sus ataques habían ido imbuidos en haki armadura. – ¡Esto no ha hecho más que comenzar! – Dijo en voz alta mientras mantenía su katana rodeada de lava, que goteaba hasta el suelo. en su otra mano a Hudoku.

Técnicas:
Ryukuro: Ban imbuye sus brazos y armas en un aura morada que aumenta la fuerza de corte y la propia del usuario en un 100% dándole así mejor capacidad destructiva. Puede mantenerlo dos post y necesita tres de descanso para volver a usarlo.

Lava

Manual prisa

Soru

Hudoku: Espada larga de un metro y medio de hoja, la cual está hecha de Kairouseki puro.

Duelista

X4 de fuerza pasivo, por ryakuro, un x8 sobre la base de un duelista.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Dom 10 Jul 2016 - 7:43

Como lo pensaba, esos dos ataques de onda no consiguieron hacerle nada al pelinegro; esos cortes pequeño no contaban. Entrecerré los ojos al ver que el tipo bajaba del cielo, para luego colocarse más cerca de su posición que de la chica. Tensé mi cuerpo al ver que guardaba su espada, solo para sacar otra mucho más larga que la anterior. ¿Así que se disponía a atacar? La velocidad de ese tipo era prodigiosa, por lo que tendría que responder de la misma manera. Era una alternativa que no le gustaba mucho usar en combate; la forma completa de su akuma le causaba vergüenza, más si otras personas lo veían. Haría una excepción ese día; luchaba con un espadachín que podía cortarme alguna extremidad en cualquier momento, no era el momento de rehusarme a usar algo solo por el hecho de que se veía mal estéticamente. Cerré los ojos y me concentré durante algunos segundos. Sentí como mi cuello se alargaba y mis brazos desaparecían, convirtiéndose en pequeñas alas. Mi estatura aumento hasta los tres metros y mi cuerpo se lleno en plumas... Además de que mi peso aumentó a media tonelada, vaya.

Entrecerré los ojos al ver como del cuerpo del hombre salía una especie de aura morada; sea lo que fuese hacer, no le dejaría. Empezó a correr, pero solo alcanzó a dar uno tres pasos antes de que al hombre desapareciera. Parpadeé, confundido, al ver este hecho... Pero solo fue por un instante. Sentí como algo me cortaba en una de mis patas, aunque parecía no ser tan profundo. Al parecer, su objetivo fue colocarse detrás mío para atacarme por sorpresa; fue una suerte que haya avanzado un poco, de lo contrario el corte hubiera sido peor. Giré mi cuello hacia atrás, y pude ver como la espada del tipo se acercaba de nuevo a mi cuerpo. Gracias a mi agilidad y velocidad casi cuadruplicada, intenté esquivar el ese corte. En parte, lo conseguí; pero había subestimado el tamaño de la hoja de aquella espada. Sangre brotó de mi abdómen, aunque fue tan profundo como pensaba. Un ruido me sacó de mis pensamientos; vi como el tipo, nuevamente, dirigía su espada hacia mi cuerpo. Esta vez iba dirigido al pecho.

Fue diferente, esos no eran como los que me tomaron por sorpresa, por lo que los pude ver... Aunque no haya funcionado de todo; en serio, el tamaño de la hoja de esa espada estaba empezando a molestarme. Con sangre en mi pecho, una de mis piernas y abdomen, aunque sin cortes lo suficientemente profundos, observé como el espadachín dio un corte al lugar donde se suponía debía estar mi brazo izquierdo. Al parecer el tipo olvidó que esa parte de mi cuerpo desapareció al transformarme en mi forma completa; tan solo consiguió sacarme algunas plumas.

Vi que el hombre se estaba alejando un poco, a lo que entrecerré los ojos; como si fuera dejarlo escapar luego de todo eso. Se suponía que esta debía ser pelea amistosa, y esos cortes de antes iban para hacer daño serio. Por el rabillo de ojo, observé que Ai se encontraba a solo unos pocos metros de distancia; aquello era perfecto. Con mi velocidad casi cuadruplicada, mi objetivo fue correr hacia los lados y luego ir con todo mi peso hacia la espalda del pelinegro; que te tiren quinientos kilos encima no debía ser nada bonito. Si hacía contacto con su cuerpo o espada, usaría inmediatamente Bakuhatsu para provocar una pequeña explosión. No solo lo mandaría hasta donde estuviera Ai, sino que si ponía su espada de por medio, la explosión debería ser lo suficientemente fuerte alejarme de algún tipo de corte mortal. Una vez que hiciera eso; me alejaría, volvería a la híbrida y me pondría los guantes nuevamente a la espera de lo que hicieran el pelinegro y Ai. Una mueca apareció en mi cara; esos tres cortes empezaban a molestar, especialmente el que fue usado con lo que parecía ser lava.

Técnicas:
Bakuhatsu: Manual de Explosión galáctica, elegido explosión como ataque de energía
Forma Completa: Velocidad y Agilidad aumentado a X3,5. Como velocidad de un humano promedio es de 8-10 m/s, entonces la velocidad de Eichi sería de 28-35 m/s.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Dom 10 Jul 2016 - 8:24

Por unos cuantos segundos me quedé impresionada. Ban había superado mis expectativas y tendría que calentar motores. Noté que bajaba del cielo y llegaba a nuestro territorio, era hora de empezar de nuevo y… Ya tenía una idea más o menos clara de lo que debía hacer. El mafioso atacó, en todo caso, al chico de antes a una velocidad endiablada y… ¡¿Qué carajos era ese pollo feo?! No pude evitar reírme en voz alta al ver aquella figura. Suspiré para relajarme e incluso iba notando que… Lo estaba esquivando, a medias, pero esquivaba casi todo de forma perfecta… Aun en esa forma. ” Concéntrate, Ai” – volví a centrarme en el combate y noté que ahora las cosas estaban cambiando.

– Oye… No jodas… – Dije al ver que el pollo se abalanzaba sin ton ni son por Ban y todo indicaba que me lo iba a mandar directo hacia donde estaba yo. ¿En qué pensaba? Suspiré y sonreí de forma calmada. De forma rápida, me moví unos cuantos metros hacia mi izquierda y así el espadachín debería pasar por mi lado, aunque eso, la verdad, no me importaba mucho. ”Probemos este nuevo ataque” – en realidad, no era nuevo. Solo era… Una habilidad extra que traía consigo mi fruta, en serio, amaba mi Akuma no mi. Desabotoné el primer y segundo botón de mi camisa, y pasé a mi forma híbrida. Mi cuerpo aumentó hasta los 3 metros de altura; una larga cola que llegaba hasta el suelo surgió a mi espalda. Mi cara adoptó rasgos felinos. Mi piel ahora con toques blanquecinos y en mis manos se formaron verdaderas garras. ”Mi turno.” – pensé con calma.

– No te olvides de mí, Ban. – Con mi velocidad duplicada, no tardaría mucho en ponerme cerca de él. Mis espadas iban cargas en electricidad, es más, se escuchaban con firmeza. ”Acabemos con esto” – con la espada negra buscaría hacerle un tajo en su pecho y diera o no, el espadachín sentiría el poder del rayo recorrer su cuerpo. Ya saben… El metal era un buen conductor de la electricidad y esas cosas... Sonreí de medio lado mientras que con mi espada blanca buscaba cortar el muslo de su pierna izquierda. Mis descargas eran capaces de paralizar a alguien por un tiempo, breve, pero serviría de alguna forma. Funcionara o no, me alejaría dando tres grandes saltos y procuré no estar en la línea de fuego de aquel pollo.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Dom 10 Jul 2016 - 8:58

No podía ser verdad. El jodido chico se había convertido en un puto pollo de tres metros. Una vez los cortes del mafioso terminaron, el chico clavó una rodilla en el suelo. Se podía pensar que estaba herido o algo así, pero la razón era otra muy distinta. Una pequeña lagrimita comenzó a salir del ojo derecho del tío de lava. – ¡Hahahahaha! ¡Hahahahahaha! ¡Hahahaha! – Le parecía demasiado divertido que el pato quisiera cocinar. Estaba claro que él era la comida allí. El descojone de Ban era impresionante, se moría de risa mientras miraba al cielo, cayéndole las lágrimas por los ojos. – ¡Cuak cuak! ¡Jajajajajaja! ¡Hahahahaha! Hahaha! – Era imposible contener la risa. Se lo estaba pasando demasiado bien viendo aquella cosa. Era como un gallo enorme, sólo le faltaba hacer sonidos raros. El pobre mafioso pudo ver como el enorme ser iba por él, pero no hizo nada por defenderse, no podía directamente. Se estaba partiendo de risa literalmente. El enorme bicho estaba cada vez más cerca, y a él le daba lo mismo. Cuando le miraba la cara, se echaba a reír como si no hubiese un mañana.

La velocidad del pollo era impresionante, de hecho, en cuanto impactó en el espadachín, este explotó en una ola de magma. Salió disparado, formándose en pleno aire mientras pasaba al lado de Ai, descojonándose. Se reía mientras volaba por los aires. Se imbuyó en haki, cayendo al suelo y riéndose en él. Empezaba a dolerle el estómago, y trataba de parar. En ese momento pudo ver como la chica se transformaba en un enorme felino. – Hostia, eso no es un pollo. – Dijo colocándose en pie lo más rápido posible. Miró al enorme ser ir hacia él. En ese momento ocultó a Hudoku, sacando a Azazel y Cladón. Su aura de fuerza continuaba activada, por lo que no tendría miedo en el tema físico. Impactó sin miedo su espada bastarda contra la de ella, sintiendo un calambrazo enorme que le hizo soltar un quejido enorme. – ¡Wooooooooooooooooo! – Sus pelos acabaron de punta totalmente. Pudo meter su katana en medio del otro corte, imbuida en haki y desviándolo a la espinilla. El corte le hizo soltar un enorme quejido. La jodida corriente le impidió usar el tekkai ni el kami-e. Cayó de espaldas al suelo, soltando un gruñido debido al dolor que sentía.

No pudo evitar ver como ella se alejaba un poco. De no ser por la corriente, podría haberse defendido mejor. La mano izquierda le ardía, de hecho sangró un poco por dos dedos. Tras unos momentos pudo ver que se movía. Se colocó en pie con un poco de dificultad, mirando a la chica a los ojos. – No me lo esperaba, eres muy fuerte. – Dijo ya de forma seria. Entonces desvió un momento la mirada hacia el chico, pero al ver aquello no pudo evitar hinchar los mofletes y reírse por dentro. Era jodidamente maravilloso. Ban entonces suspiró, quitándose lo que le quedaba de camisa y aplicando un vendaje improvisado en la espinilla dañada. Sonrió de forma divertida al verse herido en la pierna. Por fin iban a ponerse las cosas interesantes, y ahora los tres habían mostrado las frutas. El mafioso entonces ocultó todas salvó Hudoku, la cual sacó. Apuntó con ella al pollo y después a la chica. – Vamos, quiero sentir todo vuestro poder. – Mencionó al mismo tiempo que se relamía despacio. La emoción estaba pudiendo con él, y de hecho ya tenía planeada su siguiente acción.

Movió un poco la pierna herida. Podía correr sin problemas. En ese momento, la lava comenzó a surgir de su cuerpo, haciendo que un humo negro se moviese sobre Ban. Toda aquella sustancia comenzó a avanzar despacio por el terreno. Treinta metros a la redonda era su capacidad, de modo que trataría de que sus dos oponentes estuviesen a esa distancia. De repente usó el soru, tratando de colocarse a la derecha de la mujer tigre. Con toda su fuerza, trataría de hundirle su espada de kairouseki en la rodilla izquierda. Mientras tanto, con su mano libre, formaría una especie de esfera de magma. Intentaría estamparla en su cara, pero tan sólo sería un amago, pues retiraría la mano a tiempo, para tratar de darle otro tajo con Hudoku en el abdomen. Sus ataques iban imbuidos en haki armadura. Le diese o no, volvería a usar el geppou, esta vez a unos doce metros. Su aura desapareció entonces, haciéndole escupir un poco. Notó como su fuerza se reducía a la mitad y por ello chasqueó la lengua. – Deberé esperar a que mi poder se complete. – Dijo frunciendo un poco el ceño y observándoles desde las alturas.

Mientras tanto trataba de controlar el magma formado anteriormente, que avanzaba despacio por la zona dónde estaba Ban, sólo que por el suelo. De modo que así les complicaba alcanzarle. Una sonrisa se formó entonces en su rostro mientras ocultaba a Hudoku. – Amo el pollo frito, y me gustan los gatitos, pero me temo que no pienso perder este combate. – Dijo cruzándose de brazos. Su cuerpo continuaba emanando lava, la cual caía al suelo en forma de gotas cuando bajaba por su piel. Su torso estaba bien trabajado, se notaba curtido. En ese momento sintió la necesidad de volverlos a cortar, pero esta vez de forma intensa. No pensaba matar a nadie, pero se tomaba los entrenamientos muy en serio. Así era el mafioso. – Señor pollo, creo que usted no lo está haciendo muy bien. No puedes contra el príncipe de los Taketo, ni siquiera me has dado problemas como ella. Puedes retirarte si lo deseas. – Dijo de forma seria, dándole la oportunidad. Si continuaba luchando, él debería ceñirse a las consecuencias. La vida era dura, y él estaba dispuesto a demostrar que así era. Ban midou tenía una forma un poco singular de ver las cosas.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Lun 11 Jul 2016 - 6:51

Entrecerré los ojos al ver lo que sucedió; mi ataque no consiguió hacerle daño ... O al menos, no uno serio. Aunque, debía admitir que aquella chica era fuerte; hizo más que yo en todo lo que ha durado esta pelea. Aunque, bueno; en su defensa, pelear con un espadachín siendo yo un luchador era una apuesta demasiado arriesgado. No podía luchar de la misma que forma que siempre, por el hecho de que corría el riesgo de perder alguna extremidad si intentaba el combate cerca. Además, la lucha a larga distancia no era su fuerte; todas las técnicas que poseía sobre ese aspecto eran débiles o demasiado nuevas. Para ponerle una guinda de la torta, el muy hijo de puta se había puesto a volar otra vez. Maldije a todos los dioses al ver ese extraño líquido esparcirse por el bosque, mientras un humo negro salía de allí. Tenía mis sospechas, pero al ver ese espectáculo deduje, finalmente, que era una logia. Y no era una cualquiera... Tenía que ser la jodida akuma de magma. Definitivamente, aquel no era su día.

Me mordí el labio para evitar soltar algún insulto al escuchar lo que dijo el hombre; lo peor de todo es que lo que dijo era, totalmente, cierto. No tenía forma de alcanzarle a menos que usara algunas de sus formas, y desgraciadamente todas las que poseía era un experimento no probados aún... No es como si tuviera algunas rumbles, en todo caso. Medité por algunos segundos sobre que hacer. ¿Continuaba peleando en una batalla que no podría ganar? ¿O me tragaba el orgullo que tenía para poder vivir otro día? ... La respuesta era obvia.

Un suspiro salió de mis labios, cerré los ojos por algunos segundos y luego fijé mis vista en el pelinegro. – Aunque me duela hacer esto, se que no tengo oportunidad. En mi defensa, un luchador como yo no podría luchar con todas sus fuerzas contra un espadachín; eso sería un pasaje directo a perder algún tipo de extremidad. Pero, que sepas algo Príncipe de los Taketos – en eso, sentí como mi ojo derecho ardía. No tenía que verme en un espejo para ver que se torno dorado por culpa de la influencia de Akashi – el Príncipe de Péndragon puede haber perdido hoy, pero algún día te buscaré para pelear otra vez en un uno contra uno; por hoy me retiraré. – Sabía muy bien que el que hablaba era más mi contraparte que yo, pero eso no me importaba; ya me haré cargo de las consecuencias, más adelante. Me quité los guantes, me acerqué hasta donde estaba mi mochila y me retiré del campo de batalla. No abandonaría la isla; aquella pelea entre la mujer y el príncipe me interesaba mucho. Una vez que estuve lo suficientemente lejos, me subí a la copa de un árbol para ver con detalle lo que sucedería ahora.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Miér 13 Jul 2016 - 2:11

”¿Logia?” – pensé al ver que estallaba en… ¿Lava? Parecía serlo, en el aire se volvió a formar y mis ataques dieron. Noté que gritaba y que mi segundo corte; dirigido al muslo, terminó dando en la espinilla. ”Es hábil y fuerte…” – no es que yo fuera demasiado fuerte en realidad, pero en híbrida pensaba que tendría la ventaja en el ámbito físico. No lo negaba, estaba emocionada y ver sus habilidades era un lujo que no iba a tener en otro lado. Era mi oportunidad para lograr aprender más sobre el arte de las espadas y obtener conocimientos más avanzados y, sobre todo, obtener experiencia en combate. Sonreí de medio lado y me quedé en silencio.

– Esto es muy interesante. – Susurré con calma. Vi como una especie de nube negra empezaba a salir del cuerpo de Ban. ”Tsk… No puede significar nada bueno, ¿verdad?” – lo noté moviendo su pierna y, al parecer, iba a seguir el combate. De hecho, desapareció por unos segundos y, de no ser por mis grandes reflejos, alcancé, en cierta manera, a interceptar su espada y lograr desviarla. No tanto como esperaba, porque logró cortarme un poco mi pierna izquierda. Sentí su filo atravesar mi carne y como me sentía un poco más débil. ”Kairoseki… Maldita sea” – volví a mi forma humana y me eché atrás al ver la esfera de magma tan cercana a mi cara. Pero… Era una finta y, logré, nuevamente de milagro, bloquear su ataque usando mi espada blanca y haciendo que el corte fuera superficial. Retrocedí dando un salto y puse una rodilla en el suelo. ”No son molestas las heridas, pero… Es demasiado rápido” – de no ser porque mis reflejos y agilidad eran superiores a la media en muchas veces, no la hubiera contado dos veces.

Escuché la breve conversación entre el chico pollo feo y Ban, el primero se rendía. Un cobarde más en el mundo, su excusa la verdad, me había resultado patética. Sí, era algo más complicado luchar contra un espadachín, pero no daba motivos para retirarse. Se fue a un lado luego de decirle al mafioso que lo iba a volver a encontrar para un uno versus uno en condiciones. ”Yo… Me tengo que levantar” – pensé mientras me reincorporaba y miraba a Ban. Me sentía algo cansada y la pelea tampoco es que se pudiera alargar más. Noté que abajo del chico lava, ahora si estaba segura que era un logia molesto, había magma en el suelo. ”Tampoco planeaba atacarlo en el aire” – el cielo le pertenecía. Debía ser paciente. Elevé mis dos espadas y no le quité ninguno de mis sentidos de encima.

– Es curioso que un príncipe sea así de cobarde. Eres débil – dije en voz alta, claramente, refiriéndome al chico pollo. – Ban, no me pienso dar por vencida. Yo tampoco pienso perder. - Volví a centrarme en el mafioso y me quedé concentrada. Lo que haría o no el chico pollo, me daba igual. Si no bajaba, tendría que arriesgarme y luchar en el aire. Un solo golpe podría ser lo que definiría el destino de la pelea. Pelea que no pensaba perder.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Miér 13 Jul 2016 - 2:52

El mafioso frunció el ceño al escuchar las palabras del chico. Ese tipo se hacía llamar príncipe, después encima de haberse rendido. Eso no lo iba a tolerar. Encima iba a buscarle en un futuro. Estaba claro que era todo lo contrario al espadachín. Mientras uno podía morir luchando, el otro prefería retirarse de un combate. Eso se llamaba ser cobarde, al menos en la filosofía de Ban. Midou entonces soltó un pequeño suspiro, ajustándose bien sus lentes moradas. – Si tu eres un príncipe, que pena me dan los Carabalón. Dijo refiriéndose al nombre anterior. No puedes llamarte así tras huir de una pelea. Vuelve a casa y vive con la vergüenza, pollito. – Una vez dijo eso, se quedó mirando fijamente a la joven. Al parecer ella quería continuar la pelea, cosa que hizo al mafioso relamerse. En ese momento, soltó un pequeño suspiro. Era el momento de continuar con la batalla. Aunque fuese contra una sola persona.

El castaño entonces empezó a bajar de los aires, quedando sobre el charco de lava. Clavó una rodilla en el suelo, mostrando una expresión seria. Estaba muy decepcionado por lo que había dicho aquel pollo. De hecho, se quedó mirándole de forma fría. – Demuestra que eres un príncipe, y pelea como un hombre. En este mundo, no hay sitio para las gallinas, literalmente. – Entonces miró de nueva a la chica, cayendo un pequeño hilo de lava por su mejilla. Sacó de nuevo a Hudoku con la mano derecha, y a Azazel con la izquierda. Después se relamió despacio, observándola de arriba abajo. Sus conocimientos de medicina, le indicaban dónde estaban las venas y arterias principales. Aunque, no iba a matarla ni de coña, de modo que simplemente buscaba sitios que la derrotaran. – Parece que tu fuerza es muy alta. No me dejas otra que aumentar otras características. – Dijo en un tono serio. En ese momento apretó los puños, dejó salir su energía, canalizándola en forma de un aura blanca intensa. Su mente y su cuerpo quedaron relajados totalmente, duplicando su agilidad totalmente.

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro del mafioso. Ahora tenía una capacidad perfecta para moverse con más libertad. En ese momento activó el soru, desplazándose hacia la chica a toda velocidad. Trató de pasar por su lado, trazando un corte imbuido en haki armadura concentrado en la hoja de Hudoku, desde la cintura de la chica al hombro derecho. Le diese o no, giraría a toda velocidad, y usaría su katana para lanzarle un tajo rápido, buscando la herida de su pierna izquierda para hacerla más profunda. – ¡Ja! – Gritó de repente mientras que la miraba a los ojos. Tras su combinación, saltó hacia atrás varias veces, haciendo un mortal en el tercer salto. Quedó sobre el charco de lava, formando más y creando ya una zona de siete metros de lava a la redonda. Estaba justo en medio.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Miér 13 Jul 2016 - 4:20

Al parecer, no me había alejado lo suficiente de la zona de combate, de modo que pude escuchar con claridad lo que dijeron esos dos sobre mi abrupta retirada. Tuve que apretar mis puños debido a la furia e impotencia que sentía. ¿Que querían que hiciera? Por mucho que me esforzara en esa pelea, no había forma de que pudiera hacer algo; el tipo era una jodida logia por el amor a todo. ¿Era un cobarde? Eso hasta el mismo lo admitía, incluso su orgullo estaba lastimado por el hecho de que no pude hacer nada y por las palabras hirientes de esos dos. Si daba la cara así en Péndragon, probablemente tanto sus padres como maestro me repudiarían. No me exiliarían, después de todo, soy el último de los hijos del linaje familiar. Eso sí, era muy posible que me encerraran de por vida y me convirtiera en la marioneta que, a lo mejor, era destinado a ser. Cerré los ojos y negué con la cabeza; no tenía que pensar que fuera cobardía eso que hice... Tan solo fue estrategia, solamente eso.

Eso es mentira, y lo sabes muy bien, Eichi – dijo Akashi, y por su tono de voz, parecía mucho más frío de lo normal. – Eso fue simple cobardía – Las palabras de mi contraparte calaron hondo en mi pecho y, lo peor, es que no tenía manera de refutarlo porque era verdad; no le respondí a mi otro yo por eso mismo... Aunque, al parecer, aun no terminaba con su sermón. – Dime algo... ¿Que crees que diría tu hermano si es que te pudiera ver ahora? – Aquello fue la gota que rebalsó el vaso. Lágrimas resbalaban de mis ojos mientras pensaba en mi difunto hermano. Si es que me pudiera ver ahora... Probablemente me hubiera golpeado tan fuerte, que hubiera quedado noqueado. Pero, ya no; sabía muy bien lo que tenía que hacer. Me limpié las lagrimas y bajé de árbol, luego me dirigí hasta el campo de batalla, con una expresión determinada en mi rostro.

Al llegar, lo primero que vi fue un un enorme charco de lava. Si creía que ya era molesto que el tipo volase, esto definitivamente se llevaba la guinda de la torta. Noté, con cierto humor, que la forma del círculo se asemejaba mucho al de un reloj de pared. Si lo llevábamos a la vida real, entonces metafóricamente Ai se encontraba donde esta el minuto cuarenta y cinco imaginario, mientras yo estoy en el minuto treinta. El pelinegro, Ban, se encontraba en el centro donde movía las agujas del reloj. Miré a mi alrededor en busca de algo que pudiera servir, y noté algo que llamó mi curiosidad. Haciendo unos cálculos rápidos en mi mente deduje que medía unos siete metros. Los árboles que habían alrededor medían eso, y algunos incluso superaban el tamaño; aquello era perfecto.

Mi disculpo por mi accionar por mi actuar anterior, ya esta todo arreglado por lo que es hora del segundo asalto – antes de llevar a cabo mi estrategia decidí burlarme un poco del pelinegro. – Hace unos momentos atrás me llamas cobarde... ¿Pero eso no es algo hipócrita de tu parte? Haz pasado la mayor parte del tiempo en el aire o escondido detrás de tus poderes. Es que acaso ... ¿Tienes miedo de enfrentarnos directamente? – No le di tiempo de responder debido a que puse en marcha mi plan. Entré, nuevamente, en mi forma híbrida, luego cargué dos Kirikizu (Manual Excálibur) en mis brazos. Primero, empecé por el brazo derecho. En un principio puse la forma del brazo como si fuera a lanzar una de las ondas a Ban para alarmarlo, pero, a último segundo, hice un giro con mi brazo. En vez de que el corte fuera directamente hasta el pelinegro, este pasó por unos cinco metros por sobre la cabeza del tipo. ¿Por qué hice eso? Fácil, el ataque energético fue directamente a los árboles que estaban detrás de él para botarlos y que estos cayeran sobre el sujeto; no me detendría con tal solo eso. Con el segundo golpe apunté a los árboles que estaban detrás de mi, con el mismo objetivo que el primero. Una vez que mi ataque fue lanzado, retrocedí un par de metros. Mi intención era sacar al sujeto de ese círculo o armar un puente para la pelinegra, aunque esto último se que no duraría mucho debido a la temperatura de la lava. Si ocurrían las dos cosas... Mejor aún.

Resumen del Post:
Eichi vuelve a la pelea e intenta cortar los árboles que están detrás del Midou para que estos caigan sobre él con el objetivo de sacarlo del centro o formar un puente provisional. Repite eso mismo con los que están detrás suyo.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Miér 13 Jul 2016 - 6:28

Las cosas se estaban poniendo realmente interesantes. Era un verdadero reto y, de momento, consideraba que lo estaba haciendo bien… En parte. Escuché las palabras que Ban le dirigía al chico pollo. ”Creo que su nombre era Eichi… Ichie… Iechi… ¿Qué más da?” – al no prestarle mayor atención a ese cobarde de quinta categoría; decidí que era el “chico pollo”. Si hasta pegaba y todo… Literalmente. ”Aunque es un príncipe…” – ya le inventaría algún mote especial que combinara con eso. Tenía ideas… Extrañas, pero ideas. Podía combinar que era un cobarde, un pollo y un debilucho… ”Solo… Concentrate.” – pensé con calma y me concentré en Ban. Quien, a esas alturas del partido, ya había vuelto a bajar a tierra. Estaba preparada para un uno versus uno épico… En parte.

– Oh… – Sentí el olor del chico pollo acercándose. ¿Volvería a pelear?, O, ¿Se haría el “soy cobarde pero bocazas”? La verdad, poco me importaba. Podía sola contra Ban… Más o menos. No tenía alguna idea como para atacarlo sin resultar rostizada. ”Aquí viene” – Escuché sus palabras y, al parecer, iba a aumentar otra característica. Sonreí de medio lado, ¿en serio pensaba que así lograba algo? Pecaba de arrogancia, quizás. Pero mi fruta potenciaba todas mis características en cierta parte. ”Solo que no soy tan veloz como él.” – Era, quizás, el único problema. No podía igualar su velocidad. Solo podía contar con mis reflejos, agilidad y velocidad aumentados como para hacerle frente de alguna manera. Nuevamente… Desapareció de mi vista y escuché como cortaba el aire con su paso. ”Maldita sea…” – Puse mis espadas en cruz para bloquear su primer ataque y con eso logré hacer que su espada solo me cortara el hombro. ”Hace esos movimientos como si nada” – pensé al ver que se giraba a una velocidad y agilidad endiablada. Interpuse mi espada blanca en la trayectoria de la suya y aproveché el impacto para retroceder un par de metros.

– Otra herida y él sigue como nuevo… – notaba que la sangre caía de mi brazo al suelo. Giré este unos momentos y comprobé que lo podía usar. – Además, ataca a mis heridas antiguas. Es un chico listo. – Susurré mientras lo veía volver al charco de lava. ¿Qué debía hacer ahora? Pensaba en eso cuando escuché un fuerte ruido, al girar mi cabeza noté que era el chico pollo cortando los árboles…. ”Oh… Menuda suerte.” – Entendía la idea… Más o menos. Volví a transformarme, pero esta vez adopté la forma completa. Puse mis espadas en mi lomo mientras mi cuerpo iba cambiando. Ahora era un verdadero Byakko y unas flamas de color violeta salían de cada una de mis extremidades. ”Aquí voy…” – Pensé a la par que empezaba a correr con agilidad y gran velocidad por los árboles, al llegar al último y, claramente, siguiendo el olor de Ban para no perderlo de mi radar. Al llegar al último, di un gran salto hacia él, donde sea que estuviera o lo que sea que estuviera haciendo, y con mis garras trataría de cortarle en el pecho. Al igual que el ataque anterior, iban imbuidas en electricidad; más fuerte que la vez anterior y, por ende, lo paralizarían unos momentos… Momentos que iba a aprovechar. Volví a mi forma humana y saqué mis dos espadas; con la negra trataría de hacerle más grande la herida en su pierna y, con la blanca, trataría de hacerle un corte en su muslo. Diera o no, me alejaría de ahí dando saltos por los mismos árboles que había usado para llegar… ”Mierda…” – puse una rodilla en el suelo y traté de recuperar un poco el aliento. ”Aún no…” – no podía acabar de esa manera…
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Miér 13 Jul 2016 - 7:14

El chico continuaba observando a sus oponentes desde la lava. El pelirrojo había vuelto, y además más subido de lo normal. El mafioso escuchó sus palabras, no pudo evitar soltar una carcajada bastante sonora. Le hacía un poco de gracia que le acusaran de volar. Él no se quejaba de que se convirtiese en pollo o de que la chica usase rayos. Cada cual tenía su estilo, y mientras no se huyera, las reglas en el juego de supervivencia daban lo mismo. De todas formas, el chico no había hecho bien en volver. Los azulados ojos de Ban se clavaron en los suyos, formando en su rostro una sonrisa siniestra. Estaba claro que iba a atacarle en ese momento. Al parecer el luchador iba a darle un poco más de caña. Entonces el espadachín ocultó la katana, quedando solo con Hudoku en la mano derecha. Aquella preciosidad era de lo mejor que tenía el espadachín en su poder. El uso que le daba ponía en problemas a muchos de sus oponentes. Aquello, mezclado con su conocimiento medio del rokushiki, le hacía un tipo realmente peligroso en combate a corta distancia. No pudo evitar relamerse, observando bien al pelirrojo que tenía frente a él.

Tampoco le quitaba la vista de encima a la morena. De hecho, su haki de observación podía alertarle. De repente el príncipe pollo derribó algunos árboles que iban directos hacia el mafioso. No pensaba salir de su terreno de juego. En ese momento, uno de los enormes objetos de madera estuvo a punto de estamparle. Usó el kami-e para evadirlo. Después de moverse y esquivar un par de más, observó uno enorme. Imbuyó sus hombros en haki armadura, y tras darle un poderoso tajo, solo pudo cortar un poco. Activó el tekkai, notando el enorme árbol impactar en sus hombros. Soltó un quejido, notando un dolor enorme en la espalda. Perdió incluso la respiración por un momento. Finalmente la tomó, presintiendo que la chica iba hacia él. Notaba el aura cada vez más cerca y a una velocidad endiablada. Entonces sonrió de lado. Vio el enorme ser a punto de saltar, y eso no le convenía pues ya sabía que usaba electricidad. En ese momento, se tiró al suelo, rodando por su lava mientras el ser le pasaba por encima. Pero eso no era lo único, mientras rodaba, lanzaría un tajo con su espada, dispuesto a cortar la pata inferior izquierda del animal. Lo hiciera o no, se colocaría en pie, aunque estando el bicho en pleno aire, no debía ser muy difícil. Encima es que, el jodido ataque de ella había sido un suicidio. Podría haberle cortado las manos o quemarla en un acto similar a la erupción de un volcán.

Entonces la chica fue de nuevo por él. Ban bloqueó el tajo del muslo con su espada, en un movimiento rápido. El otro no le iba a dar tiempo al tener a Azazel en la funda. Entonces fundió sus piernas en su elemento, cayendo y por ello siendo atravesado por la espada de la chica en el brazo izquierdo en vez de en la pierna. El mafioso soltó un quejido de dolor, sintiendo como el acero le atravesaba. En ese momento trató de fundirse totalmente en la lava, para tratar de llevarse la espada de ella con él. Aunque no lo lograse, saldría después por el extremo más cercano al pollo. Le escocía el brazo, y de hecho estaba sangrando por él. Frunció el ceño, apretando los puños. Debía relajarse pese a todo. Además, pudo ver que la chica no estaba en su mejor momento. – Esto se termina aquí… – Dijo mosqueado. Estuvo a punto de vomitar debido al dolor que sentía en su extremidad. De todas formas, era el momento de su ataque. Con el soru, trató de colocarse de nuevo tras el luchador. Con Hudoku intentaría cortarle la pierna derecha. Mientras, con la otra mano sacaría a Azazel, con la que tenía más velocidad, y trataría de hacerle un doble corte. Uno en la entrepierna y otro en toda la cara. Todos sus ataques iban envueltos en haki, y en lava solo los de la katana. Le diese o no, volvería a las alturas mediante el geppou. Esta vez a catorce metros. Había descansado bien las piernas, y el daño lo había llevado al brazo. – No vais a derrotarme… – Dijo frunciendo el ceño mientras los observaba. El dolor del brazo era impresionante, y de hecho se arrancó una manga del pantalón, improvisándose otro vendaje. Suerte que era médico.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Miér 13 Jul 2016 - 8:09

Lo que hizo esa chica fue... Un suicidio. Tal vez ese momento de coordinación involuntaria hubiera funcionado con alguna otra persona, pero un logia no se podría. De partida ir directamente al centro de ese tipo sería una firma de muerte; ella quedará a merced del ataque e ese tipo y, a menos que pudiera volar, no habría forma de esquivar los cortes que, seguramente, Ban usaría. No solo eso; al estar al centro de su elemento el pelinegro podía hacer que todo el magma volara como si de una erupción se tratase. En fin, eso no era problema mío, tan solo debía concentrarme para aguantar los siguientes cortes del pelinegro. Para eso, entré nuevamente en mi forma completa mientras pensaba en que hacer. Ya sabía que Ban peleaba de forma sucia y ortodoxa, por lo que había posibilidad de que me atacara, nuevamente, a mis espaldas. Era una situación cincuenta y cincuenta, puesto había la posibilidad de que el pelinegro no repitiera la misma estrategia.

Al final, me decidí. Si me atacaba por la espalda, al menos podría esquivar el primero. Me concentré y, con mi velocidad aumentada, me moví hacia mi retaguardia, quedando de lado en posición vertical. En efecto, ante mis ojos el pelinegro volvió a aparecer y dio un corte largo a la nada. Por la forma que iba supuse que iba directo a una de mis piernas. En eso, el pelinegro usó su espada para darme con otros dos cortes que no pude esquivar. Era una suerte que mi cuerpo creció a un tamaño descomunal , que algunas cosillas cambiaron de lugar y que mi masa corporal aumentó. Los dos cortes llegaron, a su totalidad, a mi cuerpo. Uno fue directo a mi espalda, un poco más abajo que la altura del cuello. El otro fue a dar directamente en mi estómago. En un último esfuerzo me alejé lo que más pude de la zona peligrosa. Salí de la completa y caí al suelo; tendría una bonita cicatriz en mi estómago y espalda. Lo peor, es que el tipo había vuelto a los aires.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Jue 14 Jul 2016 - 6:11

Seguía con mi rodilla apoyada en el suelo. ¿Diferencia? Ahora tenía un corte de mediana gravedad en la parte baja de mi pierna. ¿Razón? Fue lo único que pude lograr evitar para perder el pie en el aire. Ban se había adelantado a mis movimientos y ante un ataque suicida no me quedó más remedio que volver a mi forma humana y, de milagro, su espada no cortó más. ”Es imposible pelear así” – tuve que ser valiente para cauterizar la herida con la electricidad en la que había imbuido mi espada. Oh… En el proceso, casi había perdido mi otra espada; la blanca. Quizás por el hecho de que era un poco más fuerte, pude salvarla o sino, otra historia se contaría. Sabía que curar mi herida así no iba a servir para mucho, pero… No quedaba otra.

– Di lo mejor y este fue el resultado – susurré mientras veía como el mafioso atacaba sin piedad al chico pollo. – Tiene razón, no podemos vencerlo – lo vi elevarse al cielo de nuevo. Suspiré de forma calmada y guardé mis espadas en sus vainas. No me gustaba la idea de admitir la derrota. Pero, lamentablemente, era la cruda verdad. Nos superaba tanto en experiencia y en habilidades de combate, al menos, a mí me superaba. A pesar que podía apalear algunas cosas debido a mi fruta, el resto de cosas… Estaban a otro nivel. – Perdí. Krauser se va a enfadar como se entere – reí por lo bajo y me quedé viendo al mafioso. Otra vez reinaba los aires y parecía que iba a ese lugar solamente a recargar energías para volver al ataque. – Yo ya llegué a mi límite, Ban. No puedo más, lo siento. – Dije elevando mi tono de voz. Dudaba que el chico pollo siguiera luchando, aparte, no es que hubiera hecho mucho y ni siquiera tenía la certeza de que podría hacerlo.

– Al menos demostraste que tenías valor, chico pollo. – Dije con una sonrisa antes de desplomarme en el suelo. Seguía consciente, pero el cansancio era demasiado y apenas podía respirar con normalidad.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Jue 14 Jul 2016 - 7:48

El espadachín observó tranquilamente lo pasado. Al parecer sus ataques habían servido para derrotar a los dos. Su aura de agilidad no tardó en desaparecer debido al tiempo usado. Soltó un pequeño suspiro, haciendo que la lava del suelo dejara de dar problemas. En ese momento decidió bajar de los cielos. Quedó sobre uno de los troncos cortados, mirando al dúo que había enfrentado. Hudoku había hecho un trabajo perfecto. Sonrió de lado, empezando a caminar hasta el chico pollo. Lo pudo ver allí tirado, como un simple trozo de tela corroído. Soltó un pequeño chasqueó de lengua. – Te falta mucho para ser un príncipe. No digo que no lo seas, pero pareces uno de relleno de los libros. De los que no pintan nada en la historia, solo para hacer bulto. – Una vez dijo eso, estiró su mano para ayudarle a levantar. Si la aceptaba, miraría sus piernas. Vio que no tenía heridas letales en ellas, por lo que se libró de un peso más. Además no iba a oler a pollo por el camino.

Empezó a caminar hasta acercarse a la chica. Al parecer estaba agotada, y de hecho es la que más problemas le había dado. Soltó un suspiro, observándola allí desvalida. No dudó en hacer lo que iba a hacer. Primero pasaría la mano por sus cabellos tratando de consolarla por todo el esfuerzo. – Has luchado bien, gatita. Tan sólo, no vuelvas a atacar a lo loco. – Una vez dijo aquello, sacó del bolsillo un cigarro y un mechero. Se lo llevó a la boca, encendiéndolo y soltando una enorme calada. Entonces tomaría a la chica en brazos, y comenzaría a caminar hacia el pueblo. Sus ojos azules volvieron a mirar los de ella. – No te daré de fumar, es mío. – Dijo en un acto de avaricia que no vino a cuento. Tal vez buscaba picarla o hacerla reír para que olvidase la derrota. Miró de reojo al chico pollo, comprobando que también iba con ellos, pues le debía una deliciosa comida. – Vamos chico, te recuerdo que me debes la cena. – ¿Los estaba secuestrando? Era muy posible.

En ese momento, pudo ver los primeros edificios del pueblo. Casas de madera de cuatro metros de altura más o menos. Sus ojos buscaban una farmacia para poder comprar fármacos. Él mismo podía tratar las heridas de ambos. Entonces soltó otra calada, llevando su mirada al chico luchador. – Ve a comprar medicamente por favor. Yo os curaré a los dos, pero no puedo entrar con cincuenta millones por mi cabeza. Es un precio demasiado alto… – Susurró dejando a la chica en un banco, sentándose al lado y con la mano en Hudoku por mera precaución. – De paso tráeme una botella de ron puro, de uno barato mismo. – Era lo justo que fuese él. Había sido uno de los derrotados, y podía andar. De paso, se daría una vuelta. Él mientras tanto iría examinando las heridas de aquella chica. – Ai ¿Dónde te duele más? ¿Crees que la herida del pie es muy grave? – Dijo entonces mientras suspiraba cogiendo su pie y mirándolo (si se dejaba) de forma tranquila.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Eichi Tsukasa el Vie 15 Jul 2016 - 4:55

Solté un chasqueo de lengua mientras miraba el cielo nublado. Podría haberme levantando hace un par de minutos atrás, pero, extrañamente, aquella posición era de lo más cómodo. Aunque, podría ser mejor... Tendría que tomarme una pequeña ducha para sacarme el olor a frito y magma de encima; eso no era nada práctico, la verdad. Mi orgullo estaba herido; con eso ya eran dos derrotas seguidas para mi historial, aunque, técnicamente, la primera hubiera sido victoria mía si no hubiera sido por la enorme soberbia de mi contraparte. Tan absorto estaba en mis pensamientos que no noté que Ban se acercaba, hasta que vi como su mano apareció en mi línea visual. Parpadeo un poco al ver eso y tardé un poco en reaccionar ante el gesto; al parecer me estaba tendiendo una mano para poder levantarme.  Dudé por algunos segundos si aceptar eso o no, pero luego me encogí de hombros y acepté.

Una vez de pie observé como el pelinegro se acercaba a la mujer caída. Era de esperarse que ella hubiera sacado la peor parte, después de todo ella fue la única que lo enfrentó en combate cercano. No me pueden culpar de eso, en todo caso; tuve que limitarme mucho debido a que era un luchador. Si hubiera tratado de enfrentarme dentro del rango de las espadas del pelinegro hubiera perdido, probablemente, alguna extremidad o dos. Solté, nuevamente, un chasquido con la lengua; tendría que remediar mi debilidad a oponentes que usen armas largas y filosas, de lo contrario, esto pasaría siempre. Todos los caballeros de honor de mi isla eran expertos en el combate de espada, y si tuviera que enfrentar a uno en este momento, aunque fuera el menor rango, sería derrotado en mucho menos tiempo que en esta ocasión. Esos cinco eran unos monstruos, y si tuviera que apostar, probablemente Tsubasa podría con Ai y Ban al mismo tiempo y usando solo una mano con la espada enfundada.

En ese momento vi como el pelinegro cargaba a la mujer en brazos; al parecer sus heridas eran serias. En eso, se volteo hacia donde estaba y me dijo que yo aún les debía una cena. ¿Era enserio? ¿Aún después de lo que sucedió? Solté un suspiro; al parecer no podría escapar de esta. Me saqué los guantes, fui hasta donde estaba mi mochila, guardé los objetos y empecé a seguirlos; no tardamos mucho en volver, nuevamente, al pueblo. Una vez allí, fuimos a un banco para que Ban tratara las heridas de Ai. Al escuchar la petición del hombre asentí sin más. No tenía problemas con eso, aunque no dejaba de preguntarme que es lo que el pelinegro hizo para obtener esa recompensa por su cabeza.

Tardé solo diez minutos en comprar todo lo que me pidió; era una suerte que la farmacia y el bar estaban acerca, además uno al lado del otro. Una vez que volví al banco, le tendí ambas cosas al espadachín. Mientras observaba al pelinegro hacer su trabajo, le pregunté acerca de la recompensa. – Una pregunta; ¿qué hiciste para merecer esa recompensa? – Pregunté con un tono curioso; esperaba que el tipo no se enojara por la pregunta.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ai Nanasaki el Sáb 16 Jul 2016 - 5:15

Había terminado. La pelea había finalizado. Una victoria aplastante para Ban y… Una herida en mi orgullo. No es que me sintiera superior al resto, pero… No quería perder por nada en el mundo. Al menos, no contra él. No sé por qué razón, pero… Él era un rival distinto. Algo en él me hacía no querer perder, de querer levantarme y volver a luchar. Quería vencerle. ”Odio ser tan débil” – este era el mundo al que seguramente Krauser se refería. A uno con este tipo de personas; a uno con luchadores monstruosamente fuertes. Debía despertar y saber que mis límites no eran estos. Tenía que ser más fuerte y superar a Ban.

Noté como él me tomaba en brazos y me dedicaba unas palabras para subirme el ánimo. La verdad, no estaba triste, de hecho, estaba feliz de haberlo conocido. Suspiré de forma calmada y luego miré al chico pollo. Como era de esperar, estaba en mucho mejor estado que yo. ”Prácticamente ni siquiera lucho” – no le di mayor importancia y ante el comentario de Ban, no pude evitar soltar una risa suave. No tardamos mucho en llegar al pueblo de antes y el mafioso mandó al otro a comprar algunas cosas. Luego me dirigió unas cuantas palabras mientras revisaba mi pie. No es que doliera, al cauterizar la herida con mi electricidad había dejado gran parte de la gravedad afuera. Solo molestaba.

– No duele mucho la verdad. Solo molesta – dije de forma tranquila.   – Oye, Ban-san, eres muy fuerte – mi mirada era calmada en todo momento. – En un futuro, quiero volver a luchar contra ti. Prometo que me haré más fuerte y te superaré. – Noté que el chico pollo llegaba y, lo primero que hizo, fue preguntar la razón de por qué él tenía recompensa por su cabeza. Me quedé en silencio y solamente esperé a que esos dos terminaran de conversar.
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Re: Sé dónde está el One Piece [Ban-Eichi-Ai] [Privado]

Mensaje por Ban Midou IV el Mar 2 Ago 2016 - 23:26

El chico hizo caso, y por ello fue por lo pedido. Aquello provocó una leve sonrisa en el rostro del mafioso. No es que quisiera un chico de los recados, pero le hacía falta. Tan sólo él sabía para que iba a querer todo aquello. Pudo escuchar a la chica decirle aquello, y por ello soltó un leve suspiro. Después de unos momentos entrecerró los ojos. – No seas loca. Casi pierdes el pie. Lo mejor será que evites los combates con tíos como yo. Estamos muy locos, pero por suerte yo no soy tan cabrón como para remataros. – Una vez dijo eso, mostró una sonrisa siniestra a la chica. Pretendía asustarla un poco, pero tampoco iba a negar que lo había pasado bien. No quería luchar con ella de nuevo por miedo a dañarla. Cuando luchaba no tenía miramientos.

Cuando el pelirrojo trajo todo, tomó la botella de ron puro, sin pensárselo lanzó un chorro apuntando a una de las heridas de Eichi, y otro al pie de la muchacha. Si les daba iban a sentir un escozor impresionante, pero era lo mejor para que se curasen. – Al gobierno no le mola que se metan en sus archivos y se rían de ellos. Dejémoslo ahí. – Dijo simplemente mientras dejaba todo en el banco. Después de unos momentos se colocó en pie. Dejó su paquete de tabaco al lado de la muchacha. Después la miró a los ojos de forma calmada. – Devuélvemelo cuando seas mucho más fuerte. Más te vale no decepcionarme, gatita. – Lo siguiente que hizo fue dejar su mechero plateado al lado del pelirrojo. – Y tú devuélvemelo cuando seas digno de llamarte príncipe. – Nada más decir aquello, el castaño salió de allí, caminando con toda la calma del mundo. Más les valía no tardar mucho, odiaba estar sin fumar.
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