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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

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Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Nov 2016 - 4:27

El combate había acabado. Las gradas se fueron vaciando de un instante a otro, pero no sin antes escuchar los aplausos correspondientes. Quizás ninguno era para ella, después de todo, había hecho el ridículo frente a ellos y ya quizás nadie le tenía respeto. Suspiró con calma, no se arrepentía de haber creado eso, pero si debía tener cuidado cuándo debía usarlas y evitar que alguien encontrara las recetas de aquellas pastillas. No quería que esas cosas cayeran en manos equivocadas. Suspiró con calma mientras recordaba en el combate y de lo cerca que había estado de vencer. Pero, si le había plantado cara a un vicealmirante, podría hacerlo contra cualquiera.

Xemnas no tardó en llegar y cargarla hasta la enfermería. Era increíble su fuerza y su resistencia, incluso se sorprendía más al saber que tenía un brazo roto. Si ella pudiera moverse, no hubiera dudado ni un solo segundo en curárselo de manera tranquila y de una forma que, seguramente, ningún médico podría igualar. Con mucho cariño y cuidado, después de todo, era su chico y sabía cómo tratarlo. No tardaron mucho en llegar y él la dejó en una camilla. Se sentía bastante inútil en ese momento y agradecía que la enfermera no estuviera ahí. No quería llevarse dos broncas seguidas, ya le bastaba la que le iba a dar el vicealmirante. De hecho… Estaba tardando más de la cuenta y quizás, solo estaba esperando saber qué carajos eran esas drogas.

– Esas pastillas que consumí – su tono era tranquilo, aunque algo cortado. Estaba bastante agitada y le iba a costar recuperar el aliento. Esperaba que estar acostada le sirviera de algo, pero si sabía que iba a tardar un día en recuperarse por completo. – Las hice yo… En ese período en el qué nos separamos… – le costaba demasiado hablar. No solo estaba agotada, sino que sentía sus músculos agarrotados y muy doloridos. – Son… Potenciadores. Pueden duplicar, cuadruplicar o quintuplicar mi fuerza… – tomó una gran bocanada de aire y tosió un poco. – Existen tres… Blanca, café y negra… – trataba de ser lo más explicativa posible para que se pudiera entender todo. – La negra me deja en este estado y… Tardo… Más o menos, un día en recuperarme… – soltó un tendido suspiro. Sus ojos miraban al techo de la enfermería. – Mi cuerpo… No soportaría consumir más de 2… Una tercera… Podría matarme…. – sí, le iba a caer la bronca del año. Pero, era el poder que necesitaba si quería cumplir sus metas. – Sé que es… irresponsable… pero… Es necesario. Totalmente necesario. – Finalizó y solo cerró sus ojos, esperando la bronca del vicealmirante.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Nov 2016 - 4:41

El puño de Xemnas se estampó contra la pared de aquella sala, agrietándola un poco, y produciendo un ligero temblor en la sala. Sus ojos estaban cerrados, y algunas venas podían verse marcadas en su frente. Su brazo izquierdo estaba tendido hacia abajo, sin uso ninguno. El derecho es el que estaba usando, debido a que poseía una fuerza considerable en él. Sus nudillos comenzaron a sangrar entonces, haciendo que de estos cayesen unas gotas que iban directas hacia el suelo. La situación se había puesto tensa, y todo a causa de aquella explicación que la chica le había dado. Se mordió un poco el labio inferior, tanto por el dolor que estaba aguantando, como por la poca cabeza que estaba teniendo la rubia. Esas jodidas pastillas eran un invento odioso. No porque diesen mucho poder, más bien por los riesgos que tenían de joderle la vida a su usuario, o a otro.

La respiración del chico se aceleró bastante, dejando ver que después de mucho tiempo estaba enfadado. Soltó un gruñido debido al dolor del brazo, y clavó una rodilla en el suelo, quedando al lado de la luchadora. Sentía una sensación incómoda debido a no poder moverse como era debido, pero supuso que era lo de menos después de lo que había visto. Esas jodidas drogas podrían haberle arrebatado a la chica, y a saber cuánto tiempo las llevaba usando. Los ojos azulados del marine se clavaron entonces en los de Misa. No buscaba intimidarla ni nada por el estilo, pero no podía cambiar su mirada en ese momento. Sentía demasiada rabia por lo que había estado haciendo la chica con aquellas cosas. Trató de calmarse de la mejor forma posible, y entonces le habló con un tono serio, pero en un volumen medio para que nadie más se enterase de aquello.

- Un marine debe ser fuerte por el sudor de su frente, y el honor de proteger a los demás. No me creo que hayas usado una jodida droga que podría haberte quitado la vida…

El dolor continuaba siendo demasiado molesto, y por ello con su otro brazo tomó la camilla de al lado, dándole un tirón y juntándola con la de su chica, haciendo una cama enorme. Se tumbó en ella soltando un enorme quejido de dolor, y cerrando los ojos. Era demasiado intenso para ser verdad. Su mano buena paseó por los cabellos de la chica, sintiéndolos lentamente con aquel tacto suave que tenían.

- Sé que querías ganar, y seguramente lo habrías hecho si no hubieses tomado eso… Eres muy fuerte sin esa mierda, y lo sabes…

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Nov 2016 - 5:09

”Esto se va a poner feo…” – escuchó como Xemnas golpeaba la pared con bastante fuerza. La situación se había vuelto tensa, lo sentía en el aire y como se cargaba de una extraña energía negativa. Esas pastillas eran su secreto, o eran… Solo él sabía cómo funcionaban o qué es lo que provocaban. Dudaba mucho que los que estuvieran presentes en el combate supieran de eso y, aunque lo hicieran, no iba a pasar jamás la receta para crear tales cosas. Sabía mejor que nadie los riesgos, era una jodida doctora y bastante buena. La negra solo la había usado dos veces, una contra Frederick y la segunda contra Xemnas. De no ser por ella, no habría logrado sobrevivir a esas peleas y otra historia se estaría contando. Trataba de no usarlas, de no depender de ellas, pero… Los enemigos eran fuertes y lo serían más… No quería perder a nadie.

Notó como es que Xemnas se acostaba junto a ella. Escuchó sus palabras, no lo negaba… Tenía razón, pero… Esa era su forma de luchar. No podía igualarse de forma física ante otra persona, necesitaba de ellas para lograrlo. Para poder defender a las personas que apreciaba, para poder proteger a Xemnas… Para sus metas, sueñas y ambiciones, necesitaba de aquella forma para pelear. Suspiró con calma y notó la mano del vicealmirante recorriendo sus cabellos. ¿Qué le podía decir? Sentía que cada cosa que le dijera, solo iba a empeorar todo. Trató de moverse, mas fue imposible… Definitivamente, iba a ser un largo día de recuperación.

– Solo quiero ser de ayuda… De confianza… Xemnas… – empezó a decir con relativa calma. Era cierto, en su forma “normal”, era fuerte… Pero no bastaba; no sería suficiente ante los monstruos que habitan en estos mares. – No pude vencerte aún con ellas… Soy débil… – una lágrima empezó a recorrer su rostro, aunque al estar acostada, solo le recorría parte de la mejilla y caía en la camilla. – No puedo proteger a nadie… No soy fuerte… – Lentamente, iba recuperando el aliento y hablar se le hacía más sencillo. Solo quería recuperarse pronto y ayudar a su chico, ese brazo debía recibir tratamiento médico pronto.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Nov 2016 - 5:25

Xemnas soltó un suspiro al escuchar las palabras de la chica. Si no era fuerte no le habría hecho aquello en el brazo, por lo que negó ante sus palabras. Sus ojos se cerraron con fuerza, notando un intenso dolor que le hizo soltar un suspiro enorme. Era demasiado intenso, y eso era porque nunca se había lesionado de aquella forma tan bruta. Su mirada se clavó entonces en la chica rubia, la cual parecía estar arrepentida. Sabía de sobra que los reclutas estarían llevando su arma y armadura a su habitación, por lo que todo estaba bien. Alice ya estaría de camino a otro sitio, y el estadio totalmente vacío. El día iba a terminar de buena forma salvo por las heridas físicas que los dos marines poseían. Pudo ver la lágrima resbalar desde el ojo de la luchadora, y eso le hizo soltar un suspiro de nuevo.

- Si, eres débil. Tan débil que has dejado manco a un Vice-Almirante de la marina. Tan débil que ostentas el puesto de capitana. Tan débil que tienes la osadía de mirar de forma lujuriosa a la osa delante de mí.

Lo último lo dijo con un tono de víctima muy mal ensayado. Sabía que con eso a lo mejor podía animarla, pues las broncas del rubio duraban segundos. No le gustaba gritarle a las personas, y menos a aquella joven de las explosiones. Xemnas continuó acariciando su cabello, hasta pasar el dedo por aquella lágrima y retirarla de su rostro. Entonces trató de mirarla a los ojos desde una postura que parecía un jodido canguro haciendo flexiones con un brazo. Era demasiado raro, pero no tardó mucho en mostrarle una sonrisa amable.

- A ver, médica capaz de curar el miedo a las mujeres… Es normal que no pudieses vencer a un tío del mineral más duro del mundo. Es lógico que una osa con olfato y un marine con mantra tengan una mejor visión, pero eso puedes cambiarlo. Desarrolla esa fruta que tienes. Apenas te he tocado desde que pudiste moverte libremente. Usa explosiones en sus pies para ir más veloz, explota el terreno, imbuye tu cuerpo en energía explosiva para joder al que te toque. Crea ondas explosivas con chasquidos o aplausos a tu alrededor, o escupe saliva explosiva. Yo sé que eres lista para desarrollar todo tu potencial. Usa guanteletes que liberen gas, y explota al golpear causando explosiones temibles.

Una vez le dijo aquello, trató de acercarse más, dedicándole una sonrisa mientras le dejaba un beso en la frente. Después soltó un suspiro al casi no poder moverse. Era una situación demasiado incómoda, y en ese momento el dolor se apoderaba de él.

- Anda, iré por adrenalina. Así podrás moverte y arreglarme esto. Antes de que otra enfermera me manosee…

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Nov 2016 - 5:52

Si había una persona capaz de calmarla sin esfuerzo, era él. Xemnas era ese chico que había aparecido en su vida y que no iba a dejar que se fuera. Suspiró con calma mientras lo escuchaba, en su cabeza iba recordando las posibles técnicas que podría llegar a desarrollar. El beso en la frente, terminó de tranquilizarla. No podía negarlo, había luchado bajo condiciones en las cuales estaba en desventaja. Primero la pantalla de humo, no tener mantra o caer ante los efectos de los que sea que le había lanzado Alice… Pero, una vez ella se fue y el terreno volvió a ser neutral, pudo tener cierta ventaja… Solo debía seguir fortaleciéndose.

La idea de no poder curarle ese brazo a Xemnas, le estaba carcomiendo. Podía ser demasiado peligroso si no lo curaba y se negaba rotundamente a que otra tocara a su chico. Sabía que en la enfermería iba a tener todo lo que necesitara para poder hacer una curación en condiciones. Se quedó pensando en por qué su busoushoku había sido más fuerte que el de Xemnas. ¿Dependía de la fuerza física? Entre más fuerza física, mayor era la capacidad de romper el haki de otro… O eso pensaba. Ignoró ese hecho, no importaba nada en sus momentos. Iba recuperando el aliento y su respiración se había tranquilizado. Seguramente, podría empezar a moverse dentro de poco y la idea de usar adrenalina para eso… No le agradaba, pero tampoco le molestaba. Debían apresurar el tiempo.

– Gracias, Xemnas… – empezó a decir… Ese combate había sido esclarecedor en varios aspectos, pero más gracias daba por estar con él a solas. – Y claro, no dejaré que otra persona te cure. Solo yo puedo curarte, ¿entendido? – dijo con una suave risa. Al menos, ya podía reír y hablar con más naturalidad. Ahora solo faltaba lo importante, moverse. Sabía que caminar iba a ser un tanto complicado, pero si manejaba todo sentada, no debería causar muchos problemas. El efecto de esa pastilla no iba a desaparecer con simple adrenalina, pero si iba a reducirlos para poder moverse con tranquilidad… En parte. – Cuando acabemos aquí, te invitaré a cenar. Merecemos una buena comida por el esfuerzo que hicimos – suspiró con calma. Una nueva meta se había incrustado en su cabeza, ser lo suficientemente fuerte como para no depender de esas pastillas. Debía descubrir hasta donde era capaz de llegar por sus propios medios. – Te amo, Xemnas. Yo también me esforzaré para seguir subiendo, no te acomodes tanto que yo te podría quitar tu puesto si te pones demasiado confianzudo – dijo con un tono bromista. Ella ya había estado mucho tiempo como capitana, era hora de dar un nuevo golpe. – Apresúrate en encontrarla, debemos atender ese brazo cuanto antes.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 19 Nov 2016 - 6:13

Sin duda aquello era como si una caja de acero cayese una y otra vez sobre su brazo. Sin duda alguna no quería volver a experimentar aquel dolor tan certero. Era gracioso que el mayor de los sufrimientos se lo hubiese causado Misa. Soltó un pequeño suspiro al ver que estaba mejor, y encima quería invitarle a comer. Aquello le agradó en parte, aunque él pensaba elegir un puesto de fideos instantáneo, pues los amaba. Eso o un sitio de comida basura como hamburguesas o cosas de ese estilo. En su mente aparecieron bastantes sitios con pintas deliciosas, y eso le distrajo por unos momentos. Negó con la cabeza finalmente, y entonces se concentró en lo que estaba pasando en aquella sala de curas. Tenía que buscar cuanto antes aquel objeto para que la chica se moviese mejor.

Se colocó en pie, y comenzó a abrir armarios por todos lados con su brazo bueno. Apretaba los dientes debido a la situación tan dolorosa que estaba viviendo. Allí solo había pastillas y tonterías relacionadas con la tos. Necesitaba la verdadera caja de utensilios. No sabía mucho de medicina, pero sabía leer perfectamente. No tardó mucho en encontrar una pequeña caja con una aguja, y un contenido en el que ponía la palabra que buscaba. Cargó aquella cosa, y se sentó al lado de la rubia. En ese momento le sonrió de forma amable. Sin pensárselo le clavó aquella cosa en la pierna, y apretó el botón para de esa forma poder inyectarle el líquido. Al fin haría que se sintiese mejor.

- Jejejeje… sé que algún día lo harás. Espero que no te haya dolido el pinchazo, meter cosas por agujeros e inyectar líquidos no es lo mío.

Dijo de la forma más inocente posible sin tener ni idea que eso podía ser muy mal interpretable. Soltó un pequeño suspiro, y entonces se volvió a echar en un sitio, soltando un gruñido debido al dolor que estaba sintiendo. Cerró los ojos tratando de respirar un poco mejor mientras intentaba relajarse. Era algo demasiado doloroso para él, y tenía ganas de liarle a gritar en poco tiempo.

- Yo también te amo, cielo. Pero que esa comida sea en un Burguer Queen, o en un auténtico buffet libre. Podría estar horas lamiendo sin parar esos helados de fresa de las cajitas de niños.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Dom 20 Nov 2016 - 1:49

Misa suspiró mientras veía como su chico dejaba todo patas para arriba buscando la adrenalina. Incluso, tenía cierto temor en que se confundiera y le inyectara algo que bueno… No debía. Confiaba en que no iba a hacer, no es que fuera tan difícil leer con atención y esas cosas. Xemnas estuvo unos cuantos minutos revolviendo todo, hasta que, sin aviso, sintió un pinchazo en su pierna. ”Aquí vamos” – la adrenalina no tardó mucho en hacer efecto y pudo empezar a moverse. Escuchó las palabras del vicealmirante y soltó una leve risa. Aquella dulce inocencia era algo que lo caracterizaba y ni siquiera se había dado cuenta del verdadero significado de sus palabras.

– Esto va a ser incómodo. – Le dijo con una sonrisa. Quizás Xemnas no se iba a imaginar lo que significaba ver su propio brazo por dentro o de lo raro que iba a ser sentir que alguien lo toqueteara por dentro. Si… Iba a ser bastante extraño e incómodo.

No tardó en levantarse de la camilla y empezar a buscar las cosas que iba a necesitar. No fue difícil encontrar el bisturí, la anestesia y las placas metálicas. Obviamente, se puso unos guantes, agarró una silla y la puso frente a su chico. Iba a ser… Incómodo para él. Pero ella sabía lo que tenía que hacer, lo supo en el momento en que supo que le había roto el brazo. ”Me pregunto cómo se tomara el hecho de que no podrá participar en misiones durante un tiempo” – sabía lo enérgico que era el vicealmirante, pero era por su salud y ella misma se iba a preocupar que hiciera caso.

– Bien, empecemos – dijo mientras que sin avisar, le ponía la anestesia. Por suerte, solo le iba a dormir el brazo derecho. – Tienes prohibido moverte. – Le dijo bastante seria. No era su primera vez curando a alguien, pero si era la primera y esperaba última vez, que curara a su chico. Suspiró con calma. – Te aconsejo… No mirar. – Una vez dicho aquello, empezó a cortar con el bisturí parte del brazo; donde estaba roto, vaya. Usando unas pinzas unió los trozos de hueso con cuidado, una vez dejó todo en orden, puso las placas en la parte de los huesos rotos y, de esa forma, lograr que la unión fuera perfecta. Finalmente, cerró la herida con unos hilos bastante grandes.

– Bien… Indicaciones generales – se levantó con calma y botó los instrumentos usadas a la basura. Luego se sacó los guantes e hizo lo mismo, se lavó las manos con abundante jabón y luego volvió a sentarse frente a él. – Básicamente, no puedes hacer nada de esfuerzo por cuatro meses con ese brazo. Así que sí, tendrás que olvidarte de luchar por un buen tiempo – su tono era bastante serio y su mirada se clavaba en sus azulados ojos. – Una vez pasen esos cuatro meses, yo misma te quitaré las suturas y todo eso. Si sientes mucho dolor, toma  algunos calmantes – se levantó una vez más y sacó un cabestrillo de entre las cosas de la enfermería. – Toma, debes usarlo todos los días, solo te lo puedes quitar para dormir – se lo pasó y le dio un dulce beso en su frente, faltaba una cosa más. – Tienes que hacerme caso y créeme que sabré si no lo haces. Ahora… A comer.
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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Dom 20 Nov 2016 - 21:37

Una gota de sudor cayó por la frente del rubio cuando vio a la chica buscar las cosas por el desorden que él mismo había organizado. Tenía un poco de miedo de que aquello doliese mucho, y por estaba pensando en pegarse un cabezazo con algo y quedarse inconsciente. La cosa no iba a ser tan fácil, y por ello soltó un pequeño suspiro. Notó un ligero temblor en las piernas, pero decidió relajarse lo mejor posible. Ya le dolía de por sí estar en aquel modo, más le iba a doler la situación de verse rajado de aquella forma cual habitante de Jaya. Soltó un nuevo suspiro mucho más grande que el anterior, y pudo notar a la chica sentarse frente a él. Sus azulados ojos se entrecerraron entonces, aguantó un poco la respiración, y después tomó todo el aire que pudo de golpe.

Notó el pinchazo en su brazo derecho, y enseguida dirigió su mirada a otro lado. Poco a poco esa extremidad se le fue durmiendo, hasta el extremo de que no la sentía, por lo que supuso que aquel espectáculo iba a comenzar. Tuvo el error de mirar un poco, y vio aquel objeto cortar su carne, y encima a la chica usar las pinzas sobre sus huesos. Los ojos del joven pasaron de azules a blancos. Había perdido la consciencia debido al miedo que sintió al ver lo que había pasado. No pudo escuchar lo que dijo la rubia de últimas, tan solo pudo oír lo de no luchar, pero eso no pensaba cumplirlo. Incluso con un solo brazo, Xemnas podía dar mucha guerra a los enemigos. Su espadón podía manejarlo con la otra mano, y por suerte no era zurdo. La mayoría de sus técnicas consistían en movimientos de su arma, por no decir todas. De modo que no pensaba dejar de cumplir misiones.

Veía todo oscuro al haber perdido el conocimiento. El pobre no había soportado el verse el interior del brazo de aquella forma, e iba a permanecer así una media hora por lo menos. A saber que pasaba en ese tiempo, pero al menos iba a descansar. Pasada una considerable cantidad de minutos, abrió los ojos despacio, sintiéndose un poco mareado. Intentó mover el brazo, pero le dolió bastante, y soltó un considerable quejido de dolor. En ese momento odiaba los malditos diales, pues ellos habían provocado que Misa se enfureciese. Alice debía de estar ahora muy lejos, y no podría escuchar la maldición que le había soltado. Maldito humo negro, humo blanco, y gas del sexo profano. Tosió un poco, y después se reincorporó como pudo, mirando si Misa continuaba en aquella habitación del demonio.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 0:14

– Por eso te dije que no debías mirar…

Xemnas no tardó mucho en caer desmayado. ”Va a tener hambre cuando despierte…” – ya había curado también sus nudillos y ahora solo quedaba que él se despertara. Salió de la habitación, caminando con unas muletas. ”Me va a costar caminar bien hasta mañana, más o menos” – pensó al recordar que había usado su píldora más fuerte. En el camino al comedor, muchos reclutas la miraban de forma extraña, algunos otros la aplaudían y otros solo apartaban su mirada, como si le tuvieran… Miedo. ”Si… Mala idea luchar en Marineford” – el combate había sido muy divertido y sus píldoras habían superado la prueba. Quizás se había apresurado en usar la negra, pero el orgullo fue su perdición y la que la llevó a estar en ese estado.

No tardó mucho en llegar al comedor. El lugar estaba bastante animado y las conversaciones eran amenas. Aunque, al parecer, el tema del día iba a ser el combate entre un vicealmirante y una capitana. Casi ignorando el hecho que ella había sido superada por una chica de pelo blanco. ”Cuando la vea de nuevo, la felicitaré” – se había ganado su respeto y confianza. No le gustaba su forma de luchar, pero en un mundo como este, era todo válido, ¿no? Se acercó al mini restaurant y vio que había mucha comida deliciosa, seguramente sin ningún aporte nutricional, pero si iban a dejarlos a reventar de comida. ”Y Xemnas come por tres o cuatro personas” – suspiró con calma y miró a la señora que estaba delante de ella.

– Quiero el plato principal repetido cinco veces y en grandes porciones – empezó a decir. La señora no tardó en mirarla extrañada. – Y también refrescos. Oh… Y todo cortado en pequeños pedazos, Por favor. – No todo era para ella, pero si sabía que su chico era capaz de comer eso y más. ”Y ahora pensarán que yo como por diez personas” – se encogió de hombros. Aquella señora, no tardó en poner los platos en un carro junto a los refrescos. ”Hamburguesa con queso, un poco de verduras, carne” – sí, no era altamente nutritivo, pero iba a servir para recuperar energías y era lo que Xemnas iba a necesitar.

Empezó a caminar y se fue a la enfermería. ”Por tu bien, espero que estés ahí” – Xemnas no era de los chicos que les gustara mucho quedarse quietos, pero… Ella era la doctora. Ella mandaba, al menos, en esa parte. Entró con cuidado y notó que él ya estaba despierto. Se sentó en una silla, agarró un refresco y lo puso en un pequeño velador. Si se había desmayado, seguramente, no habría escuchado sus indicaciones, que pena… Se las iba a tener que repetir. Bebió un poco de su refresco y miró al vicealmirante de forma seria, casi intimidante… Casi.

– Vicealmirante Xemnas Death – empezó a decir con calma. Había cerrado la puerta con pestillo, no quería que nadie los molestara. – Debido a tus lesiones, no puedes participar en misiones y/o combates, entrenar o hacer cualquier esfuerzo físico – tomó otro poco de su refresco e intensificó su mirada. – Mínimo de tres a cuatro meses. Puedes provocar que tu brazo no se cure bien y generar solo problemas a futuro – suspiró y comió un poco. – Soy tú doctora, así que debes hacerme caso. Yo misma te quitaré los puntos una vez acabe el tiempo. Sé paciente, Xemnas – se relajó en la silla y se quedó mirando a los azulados ojos del rubio. – ¿Te atreverías a desobedecer a tu doctora que, además, es tu novia? – Le preguntó con una sonrisa inocente.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 0:42

Los ojos de Xemnas se dirigieron a la puerta al escuchar el sonido de esta abriéndose. No tardó en ver a la rubia aparecer con un carro lleno de comida. “Será osa…” Pensó al mismo tiempo que una gotita de sudor le bajaba por la mejilla derecha. En cuanto ella cerró la puerta con pestillo, el mayor de los escalofríos recorrió su espalda totalmente. Ahora no tenía escapatoria de la sala y esperaba que no le echase la bronca por haberse desmayado. A lo mejor pretendía comerse toda aquella comida delante de él como tortura. No es que pensara mal de ella, pero después de haber tenido un duro combate y haber sido afectada por el dial de Alice, capaz era de estar de un humor de perros. El rubio permaneció calmado, esperando a ver lo que iba a pasar con aquella monada que tenía frente a sus ojos.

Las palabras de Misa no solo habían sido amenazantes, encima tenía una mirada similar a la de un demonio. La rubia daba demasiado miedo cuando se enfadaba. Encima se estaba bebiendo un refresco, esperaba que no tuviera contenido alto en azucares o iba a tener que escucharla después quejarse más. La cafeína era el enemigo número uno del mundo. Eso de no salir de misión y no entrenar era una putada para un Vice-Almirante para él. No iba a poder cumplir con aquella promesa que le pedía. No tardó en soltar un suspiro al escuchar lo último. Había metido lo personal con el trabajo en un intento de hacerle cambiar de opinión. Sus azulados ojos se clavaron en los de ella de forma calmada. En su rostro se formó entonces una mirada amable y llena de inocencia. Era como si intentase hacerle parecer mono y de esa forma librarse. De todas formas iba a hablar.

- Claro que me atrevo a hacerlo, cielo. No por no hacerte caso, pero tengo una misión en dos semanas y como verás, no puedo faltar. Es de vigilancia, de modo que no te preocupes.

Lo siguiente que hizo el marine fue coger una hamburguesa con la mano, y cuando estuvo a punto de morderla, la soltó donde estaba. Volvió a mirar a la rubia con una sonrisa amable y lo siguiente que hizo fue usar su mano buena para cogerla de la muñeca y sentarla a su lado. Se quedó un poco pensativo y finalmente la miró a los ojos con una sonrisa dulce. Tenía que decirle algo que le hacía muchísima ilusión.

- Misa, me gustaría mucho que vinieres a la brigada de Al. De esa forma podríamos trabajar juntos y no estar tan separados por el trabajo. Quería pedirte esto desde hacía bastante, pero no quería recibir un no.

Una vez le dijese aquello a la chica, dejaría un rápido pico en sus labios, para después pegarla a su pecho con toda la confianza del mundo. Si el refresco se caía le daría un poco igual, ya que ahora quería estar con ella tranquilamente. Se quedó esperando su reacción con los ojos cerrados, se le notaba muy ilusionado.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 2:58

Sabía que no iba a funcionar… Pero, tenía esperanza en que lo pudiera hacer recapacitar. ¿Por qué era tan terco? Bien podía dar la excusa de que no podía ir a esa misión. No creía que los altos mandos fueran tan crueles como para hacer algo como aquella. La salud de sus hombres debería ser su principal preocupación. ”No pueden ser tan monstruos” – Misa suspiró y se acabó su refresco. Al menos, no tenía mucha azúcar y, aunque la tuviera, tampoco es que le hiciera mucho efecto. Las palabras del vicealmirante solo hicieron que se preocupara más… ¿En serio pretendía que con eso dejara de preocuparse? ”Tonto…” – cuando él la agarró de la mano, se dejó llevar.
– Etto…

La pregunta como el beso en sus labios, la pillaron por sorpresa. ¿Unirse a la brigada del hermano de Lara? Había escuchado de él y era un vicealmirante bastante prometedor. Aunque… Dudó unos segundos. No sabía bien que responderle. Se acomodó en su pecho y suspiró. De verdad quería ir con Xemnas, pero… ¿Eso no haría su relación más complicada? Él ya era un vicealmirante, ella debía seguir subiendo y no querría que se crearan los rumores de que ella subía gracias a Xemnas. Había muchos factores qué debían tener en cuenta. ”O solo exageras, Misa” – volvió a suspirar… Los segundos pasaban y se iba formado un silencio incómodo. ¿Qué podía salir mal? Quizás que su relación fuera pública, podría hacer que algunos marines la invitaran a citas y ella tener que romper sus ilusiones.

– Lo siento, Xemnas… De verdad… – empezó a decir con cierto tono de tristeza, obviamente, fingido. – De verdad… lo siento – cruzó una de sus piernas con una de Xemnas. – Pero, acepto. Iré a esa brigada – soltó una leve risa. La adrenalina le estaba sirviendo para poder disfrutar este momento con él. Sin eso, no podría ni siquiera moverse con tranquilidad. – ¿De verdad pensaste que me iba a negar? – sonrió con calma. – Te demoraste mucho, Xemnas… – dejó un suave y tierno beso en sus labios. – Ahora… Come. Necesitas reponer tus energías, ¿acaso creías que me iba a comer todo eso? – tomó una leve pausa. – Como te pase algo, yo misma me ocuparé de dejarte inmovilizado por un año entero. – Le dijo con dulzura y, nuevamente, lo besó en los labios.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 3:16

El rubio escuchó al saber que la chica iba a unirse a su flota, o al menos esperaba que a su líder no le pareciese mal. Aunque si dejaba a tipos como el pelirrojo matador de gaviotas, sabía que a ella no la iba a echar hacia atrás. El chico estuvo a punto de llevarse una desilusión, pero ahora estaba seguro de que todo iba a ir mucho mejor. Xemnas estiró la mano derecha para rascarse un poco el estómago, pues le había entrado un pequeño picor. Después de eso, notó el par de besos de ella y el segundo se lo siguió unos momentos entre risas. Sin duda ella y Misa se llevaban a la perfección. Una vez que terminaron los mimos y demás, olió aquella comida y no pudo evitar relamerse de forma un poco exagerada.

Escuchó sus palabras sobre que tenía que comer y decidió asentir con la cabeza. Se reincorporó y se quitó la camiseta para estar más cómodo. Su cuerpo fornido no parecía tener ninguna herida y eso debido a que últimamente su armadura le libraba de bastantes peligros. Mostró una sonrisa alegre y cogió aquella hamburguesa. Sin pensárselo, le dio un enorme bocado y empezó a masticar de forma lenta. El sabor estaba delicioso y lo siguiente que hizo fue coger un puñado de patatas y metérselas de golpe en la boca. Entonces fue cuando vio las verduras y sus ojos se entrecerraron. Ni de coña iba a probarlas y por ello las retiró con el tenedor, mostrando mucha frialdad al hacerlo.

- Fuera de mí comida…

Una vez dijo aquello continuó a lo suyo mientras devoraba como un jodido tiburón. Amaba aquel sabor y lo siguiente que hizo fue beber del refresco. Era un amante de aquel tipo de comida y de los fideos instantáneos. Estuvo así unos minutos hasta que se comió todo. Después se tiró de espaldas a la cama junto a la rubia y cerró los ojos. Sin duda se había pasado comiendo y ahora estaba totalmente lleno.

- No puedo dar ni un solo paso, estoy lleno. No puedo acostumbrarme a quedarme en este estado, cualquier enemiga podría echarse sobre mí, y después de violarme vivo matarme.

Dijo pensando en sus cosas y hablando en voz alta sin darse cuenta. Maldijo sus hermosos ojos azul del cielo de la mañana fresca y sus preciosos cabellos dorados. A continuación se estiró un poco y después soltó una leve risa.

- Misa, pasé miedo cuando mirabas de esa forma a Alice, creía que te irías con ella para siempre.

Dijo bromeando mientras hinchaba los mofletes.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 3:44

”Y yo creí que iba a sobrar…” – pensó al ver como Xemnas, literalmente, se tragaba todo a su paso. Incluso llegó a pensar que iba a comer el carro entero. Suspiró con calma y notó que, al final, su novio dejó de tragar y cayó rendido en la cama, justo a un lado de ella. Miró los platos y notó que había dejado las verduras… ”Y es lo que más necesita” – a veces el vicealmirante era bastante… Infantil, pero era eso lo más le gustaba a ella. Esa actitud que tenía, esa sonrisa, sus cálidos ojos, sus gestos, su forma de hablar. Los efectos más graves de la píldora negra, ya habían pasado, lo sentía. Le iba a costar caminar, pero anda muy imposible. ”Debes estar bromeando” – le mencionó aquel bochornoso hecho…

– Xemnas… – empezó a decir con calma. Agarró los vasos vacíos de refresco, ambos tenían un poco de hielo. – Creo que, bueno… Deberías bajar un poco la…. Temperatura – no lo pensó dos veces y aprovechando la gran cercanía de ellos, intentaría verter los dos vasos y dejar caer los hielos en el pecho de su chico, además, usaría una de sus manos para mover los hielos por todo el pecho del vicealmirante. – Quizás ahora, ya no te violen, ¿no? – Le dedicó una divertida sonrisa y se levantó de la cama. Ya era hora de ir a su habitación y descansar un poco más.

– Oh… Cierto, quizás me deba despedir de Alice, ¿no crees? – se apoyó en la puerta y miró a Xemnas. – Ya sabes… Terminar lo que empezó en la arena y todo, ¿no? – se giró para abrir la puerta. Agarró la camiseta de Xemnas. ”¿Por qué se la quitó de todos modos?” – miró de nuevo a su chico, quizás ahora se estaba congelando por dentro y debía grabar ese momento en su memoria. – Te amo, Xemnas. No me iría con nadie… Solo tú me importas. – Tuvo que apartar la mirada uno segundos. Quizás… No era momento de irse…

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 3:55

Xemnas estaba tumbado con el buche lleno, los ojos cerrado y sintiéndose bastante cómodo. A lo mejor debía de estar en aquel estado bastantes veces más. Sentía que su cuerpo se relajaba y era el momento de descansar un poco. Entonces notó algo que le hizo sentir un enorme escalofrío. Su pecho quedó helado y al mismo momento que sintió aquello extenderse, del susto se movió de forma violenta soltando un enorme quejido. Era demasiado torpe y asustadizo y nunca se habría esperado que la rubia le hiciera eso en su estado. Era una lástima no haber tenido el haki de observación activado, podría haber evitado aquel acto.

El chico entonces cayó al suelo al caerse de la cama por el susto. Justo entonces no pudo evitar soltar un enorme quejido de dolor. Notó las ganas de llorar incluso pero pudo contenerse. El peso de las placas hizo que cayese para el lado malo, y se había golpeado el brazo. Se quedó tirado en el suelo escuchando las últimas palabras de la asesina. Sabía que ella no lo había hecho a posta, pero ahora tenía un dolor impresionante en su brazo. Trató de levantarse dolorido y después miró a la chica un poco caído.

- Misa… me duele… Creo que algo se ha movido dentro…

Dijo tirándose a la cama de golpe y pegando la frente a la almohada. Soltó un enorme suspiro y se llevó un cojín a la boca, mordiéndolo de forma violenta para contener la sensación que sentía. Una pequeña lágrima se escapó incluso de su ojo derecho. Si antes ya la dolía, al haber caído con todo el peso le sentó peor. El puto hielo tenía la culpa de todo, aunque también su estúpida reacción de quejarse. Trató de controlar su respiración mientras extendía la mano buena hacia la médica, tartamudeando debido a la impotencia.

- M-misa… a-ayúdame, por favor…

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 4:19

Sus ojos se abrieron como platos al ver lo que había causado. ”Oh… Mierda” – su pequeña broma había dejado efectos negativos. Xemnas, se había caído de la cama y, por si fuera poco, por el lado donde tenía su brazo roto. Estaba incrédula y se paralizó por unos segundos. Queriendo creer que lo que estaba viendo era solo una pequeña broma más, pero… Lo dudaba. No tardó en llegar a donde estaba él. De los nervios, casi se cae al tropezar con el carro donde había llevado la comida. Lo primero que hizo, fue volver a buscar todas las cosas que iba a necesitar, limpió cada instrumento y se volvió a colocar los guantes y se preparó para lo peor… ¿Qué era lo peor? No lo sabía bien… Tendría que volver a abrir el brazo del vicealmirante y ver el daño que había ocasionado.

– Xemnas, tienes que darte la vuelta. Necesito ver tu brazo – le dijo nerviosa. ”¿Por qué no predije que podría pasar esto?” – quizás por el hecho de estar tan relajados la llevo a cometer algo así. Pero tampoco esperaba que él se cayera. – No podré hacer nada si estás bocabajo. Date la vuelta, Xemnas.

Usó su mano derecha para tocar la espalda. Si estaba sintiendo tanto dolor, como parecía estar sintiéndolo, lo primero que debía hacer era calmarlo. ”Lo siento…” – había sido todo su culpa y ahora debía remediarlo. Quizás las placas se habían desplazado o el hueso se había quebrado en más partes, incluso, podría haber alguna hemorragia interna. Pero nada de eso podría saberlo a menos que el vicealmirante se diera la vuelta.

– Amor, date la vuelta… Por favor – su tono era preocupado. – Sé que duele, pero necesito ver tu brazo… – estaba demasiado confundida como para pensar en algo más. Debía verle ese brazo. – Amor… Por favor… Date la vuelta. – Si seguía con esa actitud, no tendría otra que darlo vuelta a la fuerza. Algo grave podría estar pasándole.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 4:31

Pobre Xemnas, los gritos de jabalí salvaje que metía recordaban a los ronquidos de Al durante sus siestas en el barco. Soplaba con fuerza tratando de centrarse en otra cosa y entonces fue cuando escuchó la voz de la asesina. Su mano fría en su espalda le hizo temblar de nuevo, pensando que a lo mejor le iba a hacer algo más. No quería darse la vuelta, había pillado una postura bastante cómoda pese al dolor y sabía que moverse le iba a doler. Pese a todo, pensaba largarse de misión en cuanto pasaran dos semanas, eso estaba clarísimo. Contuvo la respiración mientras escuchaba las palabras de la joven y lo siguiente que hizo fue darse la vuelta de golpe, quedando bocarriba.

Sus ojos se encontraron con los de la chica mientras trataba de sonreírle, indicándole que no pasaba nada y que no se preocupase. Necesitaba morder algo y desde luego el pecho de Misa no era buena opción en aquel momento. Tomó el cojín anterior y le metió un mordisco impresionante, imbuyendo sus dientes en haki armadura para no hacérselos pedazos. Cerró entonces los ojos y asintió varias veces para que la rubia pudiese comenzar. Estaba notando su brazo vibrar y esta vez quería desmayarse antes, aunque con su suerte no creía que fuese posible hacerlo tan rápido.

- ¡Grrrrrrr! ¡Esto duele, cariño!

Justo cuando dijo esas palabras un recluta entró por la puerta, observando lo que estaba pasando. Parecía confuso con las palabras de Xemnas, pues parecía otra cosa desde fuera, pero entonces se dio cuenta de que el brazo del rubio estaba en un estado pésimo.

- ¿Cariño?

Dijo con lágrimas en los ojos y un ramo de flores en la mano, el cual tiró al suelo y se largó corriendo mientras parecía sollozar ¿Un pretendiente de Misa? Aquello a Xemnas le sentó fatal, no por el hecho de que quisiera tirarle a su novia, que también, pero sobretodo por haber dejado a un oficial en apuros allí. El cabrón podría haber ayudado un poco, eso y el dolor hicieron que Death gruñera y gritase un poco cabreado.

- ¡Serás capullo! ¡Me pienso casar con ella! ¡Cariño suéltame, voy a darle una colleja a ese desertor de la ley!

Dijo entre quejidos de dolor mientras ahora se movía un poco para intentar perseguir al intento de amante de medio metro que había osado correr como una perra.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 4:50

Los gritos de Xemnas se estaban volviendo insoportables. Si seguía de ese modo, iba a llamar la atención de más de uno y lo que menos quería, era gente escuchando a él decir todo eso. Entre sus gritos, mordidas de almohadas y algunos sollozos, al final, logró darse vuelta. ”Tendré que dormirlo a este paso…” – la anestesia local ya no iba a funcionar. Tomó la decisión en cosas de segundos, sí… Era mejor anestesiarlo de manera completa. Iba a ser menos doloroso y así evitaría que el vicealmirante se moviera de un lado a otro. Sacó la jeringa, la llenó con la cantidad justa de anestesia y se dispuso a empezar… Pero…

– Es una broma…¿no?

Un recluta había visto toda la situación. No hubiera sido nada raro y si no fuera por dos hechos: El primero, llevaba un ramo de flores en sus manos. El segundo… Había escuchado como Xemnas le había dicho “cariño”. ”Y ahora huye…” – una gota de sudor frío le recorrió la espalda. ¿Cómo tenían tanta mala suerte para que pasara algo así? Tendría que conversar con él y tratar de convencerlo para que no dijera nada. ”No era el mejor momento para que viniera él” – ese hubiera sido el cuarto o quinto idiota que buscaba una cita con ella o, simple y llanamente, declarársele y buscar algo más. Trató de concentrarse en lo que estaba haciendo, pero… El vicealmirante, al parecer, tenía otros planes.

– No es el mejor momento para tus…. – no alcanzó a terminar la frase. ¿Casarse? ¿No eran demasiado jóvenes para eso? Su rostro se puso rojo tal tomate y casi sentía que empezaba a echar humo en cualquier minuto. Se había distraído, pero ahora Xemnas estaba corriendo detrás del pobre recluta. – Si lo pilla lo mata… – guardó la jeringa en uno de sus bolsillos y salió corriendo detrás del vicealmirante. – ¡Que alguien lo detenga! – gritaba mientras trataba de seguirle el ritmo. El efecto no había pasado del todo y no iba a poder correr. Fue divertido ver como un solo recluta trataba de detenerlo, pero solo terminó besando el suelo. – ¡Vicealmirante! ¡Deténgase! – iban a necesitar unos diez hombres para detenerlo, si es que no más. Si lo lograba alcanzar, no iba a dudar en inyectarle aquella jeringa con la anestesia y dormirlo. – ¡Detente, Xemnas!

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Miér 23 Nov 2016 - 5:06

Xemnas pudo librarse de la chica con facilidad, pues ella parecía haberse distraído bastante con algo que desconocía. El dolor era impresionante, pero ese recluta había incumplido su deber como profesional y debía ser castigado. El rubio comenzó a correr al máximo detrás de aquel hombre, no pensaba dejarlo escapar. Su haki de observación ya lo había detectado, y por ello mostró una sonrisa. Era más rápido que él y lo vio por el final del pasillo. El rubio aumentó su velocidad y después de unos momentos lanzó un corte al aire mientras gritaba con fuerza y un aura rosada le cubría totalmente.

- ¡Atlas!

Se dio cuenta de que no tenía su espadón en las manos y por ello no salió nada. El rubio frunció el ceño y continuó corriendo detrás de aquel maldito, el cual iba llorando cosas como “Yo la quería” y aquello no hacía más que enfurecer más a Xemnas. Su mirada se puso bastante seria y lo siguiente que hizo fue iluminar sus ojos en un tono blanco mientras abría las aperturas del Sol para ampliar su velocidad. Todos los marines que se ponían en medio erran arrasados por el cuerpo del marine. Por fin sintió que aquel recluta se frenaba y resultaba ser que se terminaba el pasillo. Una sonrisa se formó en el rostro de Death mientras alzaba el puño derecho dispuesto a darle una colleja. Tan solo iba a asustarlo, no iba a golpear a nadie. Justo entonces notó un pinchazo, por lo que se dio la vuelta.

- ¿Misa? ¿Qué me has…? Ooouuh….

El rubio entonces trató de colocar su mano derecha en la mejilla de ella, pero no alcanzó a terminar la frase. Se quedó de rodillas en el suelo, mirándola a los ojos mientras sentía una molestia en sus piernas. Podía luchar contra aquel sueño perfectamente haciéndose daño, pero no quería mosquear más a la médica. Si ella había visto necesario el hacerle aquello, él la iba a respetar sin rechistar. Aunque esperaba que fuese por eso y no para proteger al otro recluta, el cual estaba temblando. El cargo alto notó sus ojos entrecerrarse un poco y después de eso miró a la rubia con una expresión confusa.

- M-misa…

Finalmente cayó al suelo con los ojos cerrados y la frente pegada a las frías baldosas. El recluta al ver que la bestia estaba dormida miró a la rubia con una sonrisa un poco enfermiza, a saber lo que ese tío le iba a decir, pero lo que fuese ya no tenía que ver con él, pues estaba en el mundo de los sueños ahora.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

Mensaje por Invitado el Sáb 26 Nov 2016 - 3:48

La situación no podía ser más bizarra. Pero, de alguna forma, había logrado detener a Xemnas. No le agradaba la idea de dormirlo de esa forma, pero no encontraba otra forma. Además, de esa forma, podría curar mejor su brazo una vez lo llevara de vuelta a la enfermería. La anestesia no tardó mucho en hacer efecto y antes que su chico cayera, lo agarró. No pesaba tanto como para no poder llevárselo ella sola. Miró al pobre recluta que se había salvado de los celos del vicealmirante. ”¿Qué le debería decir?” – a este paso, su relación se iba a hacer pública en poco. No tenía muchos inconvenientes, salvo los malditos rumores. La envidia de la gente era un arma cruel y despiadada.

– No vuelvas a hacer algo así – le empezó a decir con un tono tranquilo. – Antes de pensar en una relación, en amor, concéntrate en vivir lo suficiente. En ser más fuerte – le dio la espalda mientras empezaba a caminar con Xemnas. El brazo derecho del vicealmirante rodeaba su cuello, la mano izquierda de Misa rodeaba su cintura, con la mano derecha agarraba la mano derecha del vicealmirante. – Ignora las palabras del vicealmirante. Uno habla estupideces cuando anda bajo los efectos de la anestesia.

No tardó mucho en llegar a la enfermería. Las revoluciones habían bajado y todo estaba bien. Dejó al vicealmirante en la cama. Miró por última vez el brazo izquierdo y lo curó, de nuevo. Revisó, además, sus nudillos, les cambió la venda. ”Eso debe ser suficiente por ahora…” – lo único que quedaba era que se le pasara el efecto de la anestesia. Le dejó una pequeña nota en su gabardina donde le explicaba todo lo que podía y no podía hacer y lo que debía tomar si sentía mucho dolor. Lo besó en la frente y salió de la enfermería, no sin antes, taparlo con una manta.

– Que nadie lo moleste. Debe descansar lo mejor posible. – Le dijo a la enfermera que ya estaba llegando. Sí, ya estaba en buenas manos. Su trabajo había terminado y ahora debía descansar un poco más. Se fue a su habitación, cerró la puerta con pestillo y se tiró en la cama. Se merecía un buen descanso luego de un día tan largo como este.

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Re: Un tiempo a solas en Marineford. [Misa-Xemnas]

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