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Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

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Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Lun 21 Nov 2016 - 16:34

Parecía mentira que pasara la mayor parte de mi tiempo en alta mar yendo de un lado para otro y nunca me hubiese dado cuenta de lo relajante que era el sonido de las olas del mar, de lo bien que se sentía la brisa marina en la cara o de lo dulce que resultaba el canto de algunos  pájaros tropicales. Que ahora apreciase todas aquellas cosas posiblemente se debiera al hecho de que estaba de vacaciones, estaba lo más feliz y relajada que puede estar una persona, allí sentada en el barco de turistas que transportaba a todos los que quisiesen y pudiesen pagar a la isla Kyuuka, la isla más turística y relajante que existía.
Me encontraba en la cubierta del ya mencionado barco, sentada en uno de los bancos para pasajeros que había en cubierta, estaba con los ojos cerrados y con la espalda recostada en Kimura. Cuando hacía unos días el pelirrojo me había propuesto pedir días libres e irnos de vacaciones, con la semana tan ajetreada que había tenido no pude negarme y bueno siendo sinceros aunque hubiese tenido la semana más tranquila del mundo también habría aceptado, por nada del mundo iba a renunciar a unos días a solas con él sin que nadie nos molestase.

Sonó una alarma y muy a mi pesar tuve que abrir los ojos e incorporarme, era la señal de que habíamos llegado. El fastidio que sentí al tener que levantarme de allí duró apenas unos segundos, lo que tardé en mirar la preciosa isla de clima caribeño en la que habíamos atracado. -¡Hemos llegado!- Le dije al pelirrojo entusiasmada mientras cogía parte del equipaje y bajaba del barco dando pequeños saltitos de emoción.

Mientras esperaba en el puerto, a pocos metros del barco, a que Kimura cogiese las maletas que faltaban y se reuniese en tierra firme conmigo mis ojos se desviaron hacía la orilla del puerto, podía observar mi reflejo en el agua y debo decir que era una imagen bastante agradable. Las ojeras que llevaba desde hacía varios días estaban empezando a desaparecer, llevaba un vestido vaporoso blanco de flores verdes que me había comprado para adaptarme mejor a ese clima y que la verdad me quedaba de perlas y por primera vez en bastante tiempo no iba descalza sino que llevaba unas preciosas sandalias de cuerda, atadas por supuesto a mis inseparables alas de los tobillos. Supongo que lo que más extraño me resulto al verme a mí misma era que no llevaba mi inseparable abrigo y que tampoco se veía en mi espalda a mi arco que en las última semanas se había convertido en mi imprescindible, con todo era una imagen bastante bonita y agradable de mi misma que no solía contemplar muy a menudo.

Kim no tardó mucho en reunirse conmigo, le recibí con una sonrisa y un pequeño beso, era agradable poder hacer esas cosas sin tener que preocuparte de nada más. -¿Dejamos las cosas en el hotel y luego vamos a dar una vuelta?- Le propuse, había pensado un montón de cosas que quería hacer: pasear por las calles, tumbarme en la playa, comer en un buen restaurante, comprobar si el agua de la piscina me hacia el mismo efecto que el agua del mar... iban a ser unas vacaciones de lo más agradables y por supuesto con la mejor compañía que podía tener.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Lun 21 Nov 2016 - 17:32

Había sido una gran idea pedir esos días libres para pasarlos tranquilamente, unas vacaciones bien merecidas a mi parecer, ya que últimamente era todo trabajo por un lado y trabajo por otro. Cuando no eran piratas eran maleantes menores de islas cercanas, pero siempre había algo que hacer. Estas vacaciones serían perfectas para desconectar y pasar unos días relajados, y que mejor compañía que Yoshi para este pequeño descanso.

Nos dirigíamos en un barco hacia la isla Kyuuka, no era ningún navío de la marina, ni mucho menos, era una embarcación destinada al turismo, siempre es mejor este transporte para relajarse y desconectar realmente. Allí estaba, sentado junto a Yoshi en un pequeño banco, ella estaba recostada cobre mí, y yo con mi brazo la rodeaba y posaba mi mano sobre su vientre. Además de gustarme estar así con ella, era una posición bastante cómoda, hasta el punto que estaba a punto de quedarme dormido.

Me había dejado todas las armas en el cuartel. Iba de vacaciones, ¿porqué debería de llevarlas? Tan solo en una maleta había metido una de esas dagas de viento, ya que podría ayudarme, siempre es bueno tener un pequeño cuchillo, puede servir para algo. Vestía con ropa bastante cómoda y me sentía realmente libre al no llevar el gorro y la cota de mallas que siempre, o casi siempre, llevaba encima. Me sentía realmente relajado y en la mejor compañía posible.

De pronto se escuchó un estruendo, o al menos eso es lo que me pareció, me alarmé e incluso di un pequeño salto asustado. Se trataba de la señal de que estábamos alcanzando nuestro destino. Yoshi se levantó con rapidez y observó por la borda. Me levanté dando un fuerte bostezo, realmente estaba bastante cómodo allí, pero el observar a esa chica tan feliz y con ese atuendo que pegaba tanto con la isla me hizo despertarme por completo. Habíamos llegado finalmente después de tanta travesía.

Comenzó a coger el equipaje y salió del barco como alma que lleva el diablo, no pensé que estuviera tan entusiasmada por llegar a la isla. Cogí el equipaje que quedaba y me reuní con ella al final de la pasarela que conectaba el barco con el muelle. El clima era inmejorable, el viento fresco se sentía realmente agradable. Hacía tanto tiempo que no me relajaba que hasta había olvidado lo placentera que podía llegar a resultar esta sensación. Me quedé mirando a Yoshi, quien estaba mirando su reflejo en el mar. No pude evitar sonreir ante ese gesto tan infantil y adorable.

Ella se levantó y se acercó a mí con una sonrisa, fue a darme un beso que le devolví con un abrazo, soltando por un momento el equipaje. Entonces ella me sugirió que dejásemos las cosas en la habitación del hotel y nos marcháramos a dar una vuelta. Realmente era la mejor opción, en el barco no había nada que hacer, había sido un viaje bastante aburrido a decir verdad, aunque en compañía de ella cualquier situación se volvía más amena.

-Me has leído la mente.

Volvimos a coger el equipaje y nos dirigimos directos al hotel. Había hecho una reserva por correspondencia por lo que la habitación estaba reservada, en cuanto le di la referencia y mi nombre no tardaron en darme la llave de la habitación, estaba en la tercera planta. Nada más abrirla pude comprender por qué tenía buenas críticas este lugar. La habitación estaba iluminada como si no hubiera paredes, un gran ventanal al fondo con un balcón desde el cual se podía tener una vista de gran parte de la isla, se podía ver el mar al fondo y una piscina no muy cercana, seguramente estaba incluso aclimatada para los usuarios, por lo que Yoshi podría darse un baño perfectamente sin preocuparse absolutamente por nada.

Había un gran armario empotrado y una cama grande para dos personas en una pequeña sala contigua, la cual tenía también una gran iluminación. No me arrepentía de haber reservado en ese lugar. Dejamos el equipaje allí y me acerqué a ella, la abracé cariñosamente y le di un pequeño beso mientras le dedicaba una sonrisa. Si por mi fuera me quedaba allí todo el día mirándola, pero no habíamos venido hasta aquí para eso.

-Bueno. ¿Dónde quieres ir primero?

No tardó en contestar, juntos salimos de allí. El personal del hotel era realmente afable. Dejé la llave en recepción y marchamos hacia el exterior. Era hora de admirar la maravilla que debía ser aquella isla.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Lun 21 Nov 2016 - 19:46

Después de un tierno abrazos pusimos rumbo a nuestro hotel, no pudimos pararnos mucho a mirar el paisaje pues estaba bastante cerca pero no pude evitar fijarme en la gente que paseaba por allí, la mayoría de ellos sacando fotos o parándose a mirar escaparates, turistas como nosotros supuse. También me fijé los árboles que había por la ciudad, tan distintos de los que yo conocía.

Una vez en el hotel Kimura se acercó a pedir las llaves y yo me quedé observando todo a mi alrededor, era bastante grande y moderno con muchas instalaciones y lujos de todo tipo, nunca había estado en un lugar así. Subimos a la habitación a dejar nuestras cosas, la estancia era simplemente impresionante tenía muchísima luz y estaba cubierta de cristaleras no podía ser más ideal para mí, parecía que estaba volando. Todo era tan lujoso, tan bonito que por un momento me abrumó todo sin saber por qué, nunca había ido de vacaciones así y quería ver tantas cosas que parecía que no iba a tener tiempo para todo.

El pelirrojo me abrazó cariñosamente tras dejar las maletas y aquel sentimiento abrumador se disipó para dejar paso de nuevo a la emoción de antes. Después de un pequeño beso me preguntó a donde quería que fuésemos primero. No me lo pensé mucho aunque quería visitar un montón de sitios sabía que era lo primero que quería hacer, después del viaje hasta allí me apetecía descansar antes de hacer cosas mucho más activas y que mejor lugar que... -¡Vamos a la playa!- Recogí una pequeña bolsita que había preparado para aquella situación y después salí de allí agarrada del brazo del chico.

El paseo marítimo quedaba muy cerca del hotel, realmente era un hotel muy bueno Kimura había elegido muy bien el sitio, tal vez ya había estado allí antes, realmente lo desconocía pero tampoco me importaba demasiado, en aquel momento estaba más concentrada en intentar captar todo lo que había a mi alrededor. A un lado del paseo se arremolinaban un montón de puestos tanto de comida como pequeñas tiendas improvisadas con ropa y accesorios, al otro lado el mar se extendía hasta donde alcanzaba la vista, obviamente no tenía ninguna esperanza de bañarme en él pero no me iba a negar a un paseo por allí y a tomar un poco el sol en la toalla, ese era mi gran plan

Un pequeño puesto llamó mi atención, en él se vendían helados de muchos tipos y sabores, sin pensármelo ni un momento me acerqué allí a por uno. -Uno de Sandía por favor.- Le dije feliz al tendero como si de una niña se tratase, el hombre me lo entregó con una amable sonrisa y después de pagarlo me dirigí a Kim. -¿Nos tumbamos un rato al sol cual lagartijas?- Y antes de escuchar su respuesta salí hacía la blanca arena para buscar sitio, no sin antes quitarme las sandalias, bueno había durado más de cuatro horas con ellas puestas, aquello debía de ser un nuevo record o algo.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Lun 21 Nov 2016 - 23:10

Me pareció muy extraño que quisiera ir a la playa, por el hecho de que ella es una usuario de akuma no mi, no puede ir a darse ningún chapuzón. No obstante se la veía tan ilusionada que no le dije nada y bajé junto a ella.

Recorrimos el pueblo abarrotado de gente, aunque no estaba muy lejos estaba realmente lleno de personas, al parecer es una isla muy concurrida para este tipo de actividades. Había todo tipo de gente, de todas las etnias y razas, había también personal de la raza gyojin, además de que también me pareció ver alguno que parecía más un perro que un animal. Había escuchado que existía una raza de seres humanoides que tienen aspecto animal, como si fueran animales parlantes, pero nunca me había topado con uno de ellos.

Estaba completamente seguro de que en este lugar habría todo tipo de gente, desde los más legales hasta los más locos y sádicos. Posiblemente haya algún que otro pirata descansando relajadamente por aquí, tal vez algún miembro de la revolución que necesitaba desconectar un poco. No obstante me asombraba lo poco que me importaba estar rodeado de revolucionarios o piratas, en ese lugar nunca se registraban problemas de este tipo, por ello escogimos esta isla para venir. Un lugar realmente relajado.

Comenzamos a caminar por el paseo marítimo, próximo a la propia playa. La cogía de la mano mientras paseábamos. A un lado se podía ver el mar, al otro había todo tipo de comercios, heladerías, restaurantes, tiendas de ropa, de regalos... Había una gran cantidad de comercios de todo tipo, uno podía estar todo el día por ahí sin necesidad de salir para cualquier tipo de necesidad. Llegamos a una zona que era todo comida, y Yoshi se vio llamada por un pequeño puesto que vendían helados. No pude evitar reirme, realmente parecía una niña, y resultaba bastante adorable.

Vino con un helado de un tono rojizo y me preguntó si nos tumbábamos. Sin siquiera esperó una respuesta, directamente buscó un sitio que le pareciera bien y se quitó las sandalias para tirarse en la arena y, seguramente, estar más cómoda. Me senté a su lado y con ternura pasé mi mano por detrás de ella, cogiéndole del costado y acercándola a mí, dándole un abrazo.

-No veo nada mejor para unas vacaciones.

Me quedé mirándola, cuando se terminó el helado se tumbó, y yo hice lo mismo. Me quité la camisa verde y la dejé a un lado, así como también unas sandalias que tenía puestas, no pensaba venir a la playa con botas o zapatos, de modo que me había cambiado justamente antes de salir. Allí tumbados todo se veía realmente relajado, tal fue que me quedé completamente dormido.

Me levanté sobresaltado, no sabía ni cuánto tiempo había pasado, solamente sentía un gran calentón en el torso, seguramente me habría quemado un poco, pero, ¿qué demonios estaba ocurriendo? Yoshi me estaba avisando para que despertara, y abrí los ojos incorporándome de un brinco. La gente huía de alguien que estaba saliendo del mar. Era un Gyojin, se le veía perfectamente. ¿Pero porqué huían?

Se me quedó mirando ese tipo, extendió la palma de su mano, una gota comenzaba a resbalarse por sus dedos, y cuando estaba a punto de desprenderse de ella, salió despedida hacia mí a una velocidad de vértigo, me cogió completamente desprevenido y me dio en el hombro derecho, provocándome un fuerte dolor. ¿Qué cojones estaba ocurriendo? Era agua, agua de mar, pero me había golpeado como si hubiera sido de acero.

Me levanté algo enfurecido. Miré a Yoshi, estaba al lado. No podía dejar que le diera un ataque de esos, se trataba de agua salada, eso la podría dejar debilitada y tal vez indefensa ante cualquier ataque del enemigo. Maldita sea, no puedo irme a disfrutar de unas vacaciones sin que el peligro me siga. ¿Cómo diablos lo hago? Vaya donde vaya, siempre me encuentro problemas.

-Maldito tritón, me vas a arruinar las vacaciones...

Canalicé mi energía de ámbito y formé dos espadas cortas en mis manos, espadas cortas y ligeramente gruesas, con un afilado extra por el ámbito viento y las descargas de mi ámbito electricidad. No iba a permitirle a ese tipo que perdiera más de mi tiempo. No siempre tenía la oportunidad de pasar unos días a solas con Yoshi, y pensaba aprovecharlos al máximo.

-Yoshi. Ten cuidado. Eso era agua de mar. Mantente al margen -me giré hacia ella con una sonrisa-. Enseguida vuelvo, cariño.

Me lancé corriendo a por ese tipo. No me importaba lo que fuera ni de quién se tratase, estaba causando problemas en la playa de esta isla repleta de civiles, y encima me estaba tocando mucho la moral. Ni de coña iba a darle una segunda oportunidad de volver a atacarme.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Mar 22 Nov 2016 - 15:43

El chico se reunió conmigo en la arena era agradable estar allí charlando, contemplando a la gente pasar mientras me comía un helado el cual parecía estar más bueno por cada lametón que le daba. Después de que terminara de comer nos tumbamos allí tranquilamente, Kim se pusó cómodo y yo me quedé apoyada en él mientras disfrutaba del ambiente y de la brisa tropical.
Pronto me di cuenta de que el pelirrojo se había quedado dormido, no pude si no sonreir y dejarle dormir, realmente estaba muy mono allí dormido. Yo por mi parte no tenía demasiado sueño así que decidí quedarme allí relajada intercambiando mi atención entre la gente que paseaba por la playa, la cual era muy diversa y llamaba mucho mi atención y Kimura al que observaba dormir de vez en cuando.

Estaba tan relajada que casi pegué un pequeño salto cuando oí un gran estruendo en la dirección contraria a la que estabamos, me giré para ver que estaba pasando y cual fue mi sorpresa al encontrarme a una gran criatura atacando a civiles y causando un gran alboroto en la playa. Me costó sacar que era un Gyojin, había visto pocos en mi vida y menos tan cabreados y grandes como aquel. Lo que realmente llamó mi atención y acabó de preocuparme profundamente es que se puso a gritar como un loco. -¿Donde está ese maldito de Kimura Hayate? ¿Donde está?- Mierda, ¿Que es lo que aquel tipo quería? Aún así no podía permitir lo que estaba haciendo atacando a civiles y armando un gran alboroto, no podía permitirlo.

Me giré rápidamente y empecé a zarandear al chico para desepertarle, no me gustaba hacer aquello pero aquel Gyojin se estaba acercando cada vez más. -Kim, Kim despierta.- Le llamaba en bajo para que no me pudiera oír pronunciando su nombre.
Por fin tras un rato se levantó de un brinco y miró confundido que estaba pasando, no tenía mucho tiempo para explicarle lo que estaba pasando pero tampoco fue necesario por que la situación y el Gyojin gritando. -¡Kimura Hayate te vas a arrepentir de todo lo que nos has hecho!- Hablaban por si solo.

Repentinamente el Gyojin se giró hacia donde estabamos y con una mirada de furia en su rostro hizo que algo que no pude reconocer se clavara en el hombro del chico, me levanté de un brinco bastante cabreada ¿Que cojones había sido eso? Parecía un disparo pero sin embargo lo había hecho con la mano y a distancia, no conocía ninguna técnica como aquella.
No era la única enfadada por que nos hubiesen molestado y que encima hubiese atacado al pelirrojo, el chico tambíen parecía cabreado y susurraba maldiciones por lo bajo. De la nada dos espadas cortas nacieron de sus manos, todavía se me hacía raro  ver como construía aquellas cosas como si nada, parecía realmente enfurecido.

Aún así se giró con una sonrisa y me dijo que me quedara al margen y que enseguida regresaba, aquello me sentó como una patada ¿Como se atrevía a decirme aquello? Estaba soñando si pensaba que me iba a quedar de brazos cruzados cual princesa en apuros mientras el luchaba contra esa cosa. Mierda, en aquel momento estaba odiando con toda mi alma haberme dejado el arco en casa, maldita sea. Según lo que me había dicho Kimura (Lo único sensato que me había dicho) aquel tío usaba agua salada para sus ataques, de eso debía estar hecho lo que le había dado al chico en el brazo, iba a ser un auténtico problema pues basicamente no podía transformarme.

Salí corriendo detrás de Kimura aunque enseguida me desvié de camino y me dirigí hacia dentro del paseo, aquello estaba tan bien cuidado que habían pensado hasta en las plantas ideales para aquel ambiente, cuidadas y recuidadas de la manera más excelente había palmeras por todo el lugar cosa que me venía de verlas pues se me había ocurrido una idea bastante descabellada pero que podía servirme para ayudar. Escalé la palmera con mucha fácilidad, casi había aprendido a hacer aquello antes que a andar por lo que estaba muy acostumbrada a hacer esas cosas. Una vez en la cima concentré toda mi energía en la palma de la mano que estaba apoyada en la corteza de la palmera, hacía poco que había desarrollado aquella técnica y solo la había probado en terrenos controlados pero era lo único que se me ocurría en aquel momento "Venga bonita necesito tu ayuda" hablé al árbol como si pudiera oírme y casi pareció que funcionaba pues enseguida se puso a crecer como si no hubiese mañana hacía la dirección que yo quería, donde estaba el Gyojin.

Mi técnica funcionó bastante bien, la palmera se puso a crecer y a crecer alrededor del Gyojin inmovilizandole los pies y una de las manos, desgraciadamente no había tenido en cuenta un pequeño detalle, al estar en la copa cuando la palmera empezó a crecer me arrastró a mi con ella chocandome de cabeza con el Gyojin.
"Mierda" Pensé fastidiada, el Gyojin estaba muy cabreado y enseguida reparó en  mi presencia, sin que pudiese hacer nada con la mano que tenía libre me disparó una de esas extrañas gotas de agua salada, propulsandome hacía atrás y haciendome caer a la arena. Ahora toda su atención reparaba en mí, aquello era malo pues la gota me había impactado en el tobillo y era muy doloroso no pude resistir un pequeño grito debido a la herida, notaba como el agua me había dado bastante fuerte y no podía moverme.
Por otro lado tambien había algo bueno, el Gyojin había descuidado su atención hacía Kimura al centrarse en mi, no tenía ninguna duda de que el chico sabría aprovechar bien esa distracción.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Mar 22 Nov 2016 - 19:18

Conforme llegué fui a golpearle con ambas espadas, pero no se qué tipo de piel tenía ese tipo que las bloqueó sin ningún problema mientras afirmaba que se iba a vengar por todo lo que le había hecho. Me quedé mirándole, intentando reconocer quién era y por qué me decía eso. Además había algo que me extrañaba. ¿Cómo diablos sabía que iba a estar por aquí? Esto es muy extraño.

-Quién eres y qué quieres de mí.

Empujó mis espadas y comenzamos a intercambiar golpes. Yo tan solo le esquivaba y bloqueaba, tratando de esperar a que dudase en algún momento y pudiera encontrar una apertura para golpearle con esas espadas. Me estaba dejando hacer retroceder, aunque en ese terreno arenoso realmente lo tenía más complicado, necesitaba buscar alguna táctica, ese tipo era realmente fuerte y mis espadas no parecían hacerle mucho daño.

-Tú le mataste. Maldito hijo de puta, mataste a mi hermano, y ahora yo te mataré a tí... Vengaré a Chittoba.

¿Chittoba? Ese era el Gyojin que derroté hacía ya un tiempo, un peligroso pirata buscado. Sin embargo este tipo no me sonaba, desconocía que tuviera ningún hermano, y menos todavía que buscara venganza contra quien mató a su hermano. Por la impresión perdí la concentración y resbalé mientras evadía hacia atrás, iba descalzo, que equipamiento más malo para combatir.

Pude ver la furia en los ojos de ese Gyojin mientras se preparaba para golpearme, posiblemente con un ataque fatal que podría pasarme factura. No obstante, una rama envolvió los brazos y piernas de ese hombre. No entendía qué diantres estaba ocurriendo, hasta que de pronto, entre las ramas, apareció Yoshi golpeándose de cabeza contra ese gyojin. ¿Pero no le había dicho que no se acercara a él? Sabía que no se quedaría de brazos cruzados, es bastante cabezota con ese tipo de cosas, pero si que no esperaba que se acercase tanto después de decirle que su rival utilizaba el agua como arma.

-¡Apártate insecto!

Ese estúpido ser del mar la golpeó con una de esa especie de balas de agua. Yoshi cayó hacia atrás soltando un grito de dolor. Yo me quedé boquiabierto con gesto de pánico observando aquello sin que me diera tiempo a nada. Entonces el Gyojin comenzó a tratar de zafarse de esas ramas que le apresaban, pero no lo lograría a tiempo.

Me levanté de un salto mientras mi furia iba en aumento. Había golpeado y herido a Yoshi, y eso era algo que no pensaba permitirle bajo ningún concepto. No me importaba que fuera a por mí, de una forma u otra era yo su objetivo al fin y al cabo, pero lo que si no podía perdonarle era poner un solo dedo sobre ella. No pensaba perdonarle bajo ningún concepto.

Dejé salir toda mi furia y estallé desatando toda la energía que había en mi cuerpo. Un aura violácea impregnó mi energía y tiñó ligeramente mi cabello a la vez que me lanzaba con las armas en estocada hacia ese gyojin. Las hojas se clavaron esta vez en sus hombros, haciendole soltar un gran alarido de dolor.

-No te atrevas a volver a ponerle un dedo encima.

Tiré con fuerza desgarrando su carne hacia abajo, sacando los filos de las hojas por sus costados, sin herirle órganos internos pero dejando sus brazos colgando de unos pequeños pedazos de carne. Comenzó a sangrar abundantemente. Solté las espadas y le sujeté del cuello, golpeando mi frente con la suya.

-Has cometido el peor error de tu vida golpeándola... Ahora pagarás por ello.
-Ja... jaja... JAJAJAJAJAJAJA -ese tipo parecía que había perdido la cordura- Vamos ¿Te piensas que así me matarás del todo? Solo has conseguido cabrearme maldito hijo de puta.

Viendo que no atendía a razones volví a coger una de esas espadas y le amenacé en el pecho.

-Adelante, hazlo. Pero no sobrevivirás mucho tiempo. Mis hermanos vendrán a por tí. Y no tienes ni una sola posibilidad contra nuestro padre... Morirás sin importar qué.

Con furia clavé la espada en su torso, me pareció verle que cerró los ojos y se quedó inconsciente. Ese maldito bastardo no nos traería más problemas. Pero ahora había una cosa más importante. Dejé la espada esa clavada en el pecho del gyojin y me aproximé hacia Yoshi, estaba tirada en el suelo y se dolía del tobillo. La cogí de los hombros y con un gesto de alta preocupación le hablé.

-¿Estás loca? ¡Te dije que no te acercaras!

La abracé con fuerza. Por un momento me había puesto en lo peor en el momento que vi cómo se acercó hasta ese estúpido Gyojin. Todavía aferrado a ella no pude evitar reirme con ironía, y hablé casi en susurros.

-Sabía que no te estarías quieta, pero no debiste acercarte tanto. Quería sacarle más información, pero no me quedó otra opción... Me alegro que estés bien.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Mar 22 Nov 2016 - 20:31

Como había planeado el ataque del chico no se hizo esperar demasiado, las dos espadas que Kimura había creado se clavaron en la espalda del Gyojin el cual profirió un alarido de profundo dolor. Kimura estaba realmente enfadado por que me había herido, realmente aquello no me lo esperaba no pensaba que iba a actuar de aquella forma tan brutal aunque realmente yo había reaccionado de la misma manera poniendo en riesgo mi vida.
Las espadas rasuraron gran cantidad de carne de su cuerpo, era realmente asqueroso y no podía dejar de estar preocupada por Kim pero ahora ya si que no podía hacer nada, muy a mi pesar me tocaba quedarme allí de observadora intentando trazar un plan mental de que haría si salia mal y concentrandome también en no dejar que la palmera dejara de hacer fuerza y consiguiese liberarse.

Sin hacer ningún tipo de movimiento en falso el pelirrojo le clavó la espada en el pecho al Gyojin, aunque sentía un gran alivio por aquello no podía evitar sentirme mal por su muerte y tampoco podía evitar estar preocupada por Kimura pues las últimas palabras de aquel tipo habían sido una amenaza contra él.
Una vez terminó aquella estúpida pelea Kim se acercó a mi y me sujeto por los hombros con fuerza, mierda la había cagado pero bien y lo sabía perfectamente, me agarré para la bronca que me iba a echar pero solamente recibí un pequeño grito de su parte diciendome que me había advertido.

Lo que vino después no me lo esperaba, me abrazó con todas sus furzas y yo hice lo mismo apoyando mi cabeza en su hombro, estaba cubierto de la sangre de aquel medio pez y olía asquerosamente mal pero no me importaba, estaba feliz de que estuviese bien.
Oí una risa me pareció una risa nerviosa pero aún así me alegraba no verle tan cabreado como me imaginaba, sabía que lo iba a hacer mierda me conocía demasiado bien.
-No me quería acercar.- Le expliqué sin dejar de abrazarle. -Pero la palmera me arrastró con ella, lo siento mucho.- Sentía como por mi culpa se había quedado sin información y además le había obligado a matarle, mierda aquello iban a ser unas vacaciones.
Suspiré al menos aquella mierda había acabado. -Vamonos a descansar por favor.- Le dije mientras intentaba ponerme de pies pero solo conseguí trastabillear, volver a caerme al suelo y hacerme más daño en el tobillo.

Antes de que pudiesemos irnos acudió los vigilante de aquel lugar, tuvimos que acreditarnos como marines y responder a un montón de preguntas, después nos dieron las gracias por salvar aquello al menos habíamos conseguido que no salieron muchos civiles heridos, además me propusieron llevarme a un médico para que me mirara el tobillo rechacé aquella propuesta (en contra de las suplicas de Kimura) y volví a insistir en irnos al hotel a descansar de una maldita vez.
El pelirrojo tuvo que cargarme hasta la habitación, era entre raro y gracioso ver a un chico pelirrojo sin camiseta y lleno de sangre cargando a una chica por todo el paseo maritimo, no podiamos pasar inadvertidos ni queriendo.
Una vez en la habitación del hotel ya me encontré mucho más relajada y con ganas de estar con el chico, aquello nos había arruinado un poco las vacaciones pero todavía ni siquiera sabia quien era aquel Gyojin. -Kim, ¿Quien era ese tipo? ¿Por que te buscaba?- Aparte de la curiosidad que tenía estaba preocupada por la amaneza que había oído, queria asegurarme de si debia tomarmela en serio o no.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Mar 22 Nov 2016 - 21:07

Mientras se disculpaba yo solo la abrazaba, no quería imaginarme que le pasara algo, y más todavía por mi culpa. Me separé de ella y le di un beso en la frente. Quería irse a descansar, y no tenía ningún reparo en hacerlo, el único problema era que no podía andar. Yoshi se intentó levantar, ayudada por mí, pero no podía apenas ni apoyar el pie. En este momento sentía que no había "castigado" lo suficiente a ese tritón. Cayó al apoyarse, pero no la dejé caer del todo, la sujeté para evitar que se golpeara.

En ese momento llegaron las autoridades sanitarias. No me quedó más remedio que identificarme como teniente-comandante de la marina, dando mi identificación, y la de Yoshi. No las teníamos físicamente, pero pude darles los suficientes datos como para que me creyesen, o por lo menos como para que dejaran de hacer preguntas. Se ofrecieron a llevar a la chica a la clínica cercana para mirarle ese tobillo, y aunque me parecía una idea fabulosa, ella no quiso, se resistió. Yo viendo lo cabezota que estaba simplemente les dije que no sería nada, me dieron una venda y esparadrapo para que se lo pusiera yo mismo y se marcharon.

-Seguro que no es nada cariño, ya lo verás.

No podía andar y no quería irse con esos, creo que tan solo me quedaba una opción. Pasé mis brazos por detrás de su cuerpo a la altura de las rodillas y de la espalda y la alcé. Comenzamos a caminar y entonces me di cuenta que me dejaba las sandalias y la camisa, pero me daba igual ya a estas alturas, tan solo quería llegar al hotel y hacer como si nada de esto hubiera pasado. No obstante las palabras de ese asesino no paraban de rondarme la cabeza. Creo que me había metido en algo muy gordo al haber atrapado a aquél tritón.

Llegamos a la habitación del hotel y la dejé suavemente sobre la cama. Le di un tierno beso y fui a lavarme, tenía sangre de ese tritón manchandome todo el cuerpo, y lo que más lamentaba era haberle manchado ese precioso vestido a ella. Volví a la habitación y cogí esa venda, se dejase o no se la iba a poner, por lo menos para que no fuera a peor lo que ya pudiera tener. Cuando me puse a envolver su tobillo con cuidado, no quería hacerle daño, me preguntó quién era ese tipo y qué buscaba.

Eso podría ser bueno, pues al parecer no había escuchado lo que me había dicho esa maldita sabandija. Lo último que quería era preocuparla todavía más. Me giré hacia ella y le dediqué una sonrisa un tanto forzada mientras le revolvía el pelo de forma cariñosa, volví con el pie y le contesté.

-Nada cielo. Tan solo un ajuste de cuentas. Al parecer su hermano era un pirata que busqué y cacé. Nada extraño en este oficio, pero ya está. La venganza se ha acabado por su parte.

No estaba yo tan seguro de esas palabras, pero lo único que sabía era que ese no volvería a causarnos problemas. Parecía como si ese tipo hubiera venido solo, me estarían buscando por varias partes, tal vez había alguien vigilando mis pasos. Tal vez con suerte haya sido él mismo y en cuanto me vio que estaba sin mis armas y de vacaciones pensó que me cogería con la guardia baja y lograría detenerme... De no ser por Yoshi, lo habría conseguido, si ella no me hubiera despertado, tal vez habría sido tarde para cuando me quisiera dar cuenta.

Terminé de vendar el tobillo y lo dejé bien atado, entonces me levanté y me tumbé al otro lado de la cama, justo a su lado. Me quedé de lado mirándola directamente, el día había sido bastante agotador, y ya comenzaba a esconderse el sol. Ya iba siendo hora de relajarse. Le acaricié la cara y le di un beso. Parecía que todavía se la veía algo preocupada.

-No te preocupes, ya ha pasado todo. Ahora cúrate ese tobillo. Todavía nos quedan unos días de vacaciones.

Tocaron a la puerta y me levanté rápidamente. Era una mujer del servicio de habitaciones. Al parecer alguien que nos había visto había cogido nuestras sandalias y mi camisa y nos la había traído. Le agradecí a la mujer, me dijo que la persona ya se había marchado, una pena, quería agradecerle directamente, pero no había forma si no sabía quién era. En fin, un buen samaritano al parecer.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Miér 23 Nov 2016 - 16:08

Observaba como Kim me vendaba el pie con todo el cuidado del mundo para no hacerme daño, era agradable tener a alguien que se preocupara tanto por mí y realmente no iba a dejar que nadie más que fuese él o yo tocara mi tobillo.
Cuando le pregunté por el Gyojin se mostró relajado e incluso dejó lo que estaba haciendo para revolverme un poco el pelo, siempre que hacía aquello me molestaba con él pero seguía siendo un gesto muy tierno de su parte. Me contestó que simplemente era un ajuste de cuentas y que ya había terminado todo, que no tenía nada que preocuparme. No lo creí pero fingí que lo hacía con una sonrisa, sabía que no quería preocuparme pero dudaba mucho que aquello hubiese terminado sin más, algo me indicaba que aquello solo era el principio pero decidí dejarlo estar.

Cuando terminó de vendarme el pie se tumbó en la cama a mi lado yo me quise dar la vuelta para estar en la misma postura que él pero era algo incomoda con el tobillo como le tenía así que me tuve que conformar con solo girar la cara hacía. Me acarició con su palma la cara y me dio un tierno beso mientras intentaba calmarme para que no estuviese preocupada, no pude evitar darle otro beso y sonreírle. -Esta bien amor no me preocupare, ahora simplemente disfrutemos de las vacaciones.- Aquel chico se había convertido en mi mayor debilidad, no podía aguantar enfadada con él mucho tiempo y tampoco podía estar mal con él por muy preocupada que estaba, no sabía que haría si lo perdía se había convertido en una de las personas más importantes de mi vida. Decidí que olvidaría todo aquel tema y simplemente me dedicaría a estar disfrutando con él y no quitarle el ojo de encima, como bien él había dicho todavía nos quedaban vacaciones.

Llamaron a la puerta y Kimura fue a abrir, yo aproveché que el chico salía de la habitación para hacer una llamada a recepción desde el teléfono del hotel, después intenté la tarea de levantarme de la cama. Cojeando y agarrándome a todo lo que encontraba en mi camino conseguí llegar hasta el armario donde había guardado mi ropa, aunque el pelirrojo ya se había cambiado yo aún llevaba el vestido manchado de sangre me costaría la vida sacarla de allí, era una pena con lo que me gustaba. Me puse cómoda con un camisón de seda rosa y azul con conejos estampados era una prenda muy infantil pero la cual me encantaba, realmente me encantaba esa ropa tan aniñada aunque evitaba vestir así cuando estaba en misiones.

Volví a la cama y poco después volvió Kimura con sus sandalias y la camiseta en la mano, según lo que me contó alguien las había visto y se la habían llamado, una buena persona sin duda. Nos tumbamos los dos en la cama aprovechando ese ratito de descanso que por fin teníamos nos dedicamos a darnos besos y abrazos y a hablar, yo escuchaba con mucha curiosidad las historias que él me contaba sobre sus misiones y aventuras, sin ninguna duda tenía una vida apasionante y conocía un montón de cosas que yo ignoraba después de tanto tiempo sin salir de mi pequeño mundo en las nubes. Un rato después llamaron a la puerta y aunque intenté ser yo quien abriese la puerta el chico me lo impidió y fue el en mi lugar. Regreso con una bandeja que contenía pasta variada para él una menestra de verduras y una manzana para mi y una botella de champán para los dos, parecía que por fin había llegado el encargo que había hecho a recepción.

El sol ya se había puesto, los dos habíamos vivido un día muy intenso y aquel era el broche perfecto para retomar bien nuestras vacaciones. Después de terminarnos toda la comida acabamos durmiéndonos abrazados, allí en sus brazos me sentía segura, segura de que él no se iba a ir de mi lado y de que mañana sería un buen día.

La mañana siguiente nos despertamos bastante tarde cuando el sol ya estaba en lo alto del cielo, pocas veces dormía tanto pero claro estaba de vacaciones y en la mejor compañía así que podría dormir todo el día. Aun así yo me desperté antes que el pelirrojo al cual dejé dormir plácidamente y decidí darme una ducha, comprobé que mi pie estaba en mejor estado, aún me dolía un poco e ibas bastante coja pero podía moverme por mi sola aunque fuese a una velocidad bastante lenta.
Salí de la ducha, el chico ya se había levantado y yo le di los buenos días con un pequeño beso, tras vestirme con una camiseta de tirantes azul cielo, una falda blanca y debajo por si acaso un bonito biquini me senté en la cama sin dejar de observar al pelirrojo. -¿Dónde quieres ir hoy cielo?- Ayer había decidido yo el lugar al que ir así que aquella mañana le tocaba a él decidir nuestro destino, esperaba que al menos eligiese mejor de lo que lo había hecho yo ayer.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Miér 23 Nov 2016 - 19:37

Después de cenar nos fuimos a acostar, nos quedamos abrazados y ella no tardó en dormirse, pero yo no podía dormirme, estaba muy nervioso por lo que había ocurrido esa misma tarde, sobretodo por las palabras de ese gyojin. Sabía que esto no se había acabado todavía, y tal vez debería hacer algo para remediarlo, pero lo que no podía permitir era que Yoshi se viera afectada por todo esto. Si alguien osase ponerle una mano encima, le faltaría mar para huir.

Tumbado allí, con ella dormida, acariciaba su rostro sabiendo que eso ella nunca lo sabría, pero no me importaba. Lo sentía todo por ella y jamás me perdonaría a mí mismo si le ocurriese algo por mi culpa. Ella es una persona fuerte, nadie a subestimar, pero eso no quiere decir que no le puedan hacer daño, y mucho. Con la mano en su rostro, y mientras no paraba de torturarme por los remordimientos, finalmente caí abatido por el sueño, aunque no se qué hora sería, pero hacía ya bastante tiempo que ella se había quedado dormida.

Desperté cegado por el sol, aquél ventanal realmente podría resultar molesto si te dormías hasta tan tarde, aunque no sabía qué hora era en realidad. Me incorporé y vi que Yoshi no estaba en la cama, tampoco escuchaba movimiento, tan solo el sonido de la ducha, delatando su posición. Me levanté costosamente y me fui a la habitación grande, quedándome allí parado un poco hasta despertarme del todo.

Pasados unos minutos me levanté para beber algo, estaba bastante reseco, entonces salió ella de la ducha y se acercó a mí, dándome los mejores "buenos días" que había recibido nunca. Se fue a la habitación a vestirse y, tras descargar en el aseo, fui yo también a cambiarme y prepararme. No quería perder nada de tiempo con mi querida Yoshi. Esta tras vestirse se quedó sentada en la cama y me preguntó que donde quería ir. Lo cierto es que era una buena pregunta.

Me quedé un momento pensando, había visto que se había puesto un bikini, por lo que se me ocurrió un buen lugar. En la playa no habíamos podido descansar como era debido, por el pequeño contratiempo, pero en la piscina no solamente podremos hacer eso, sino que ella podrá darse un pequeño baño incluso, podrá disfrutar algo que seguramente hace tiempo que no puede debido a ser un usuario. Estaba con el torso al descubierto y me quedé mirándola.

-¿Qué te parece ir a la piscina? He escuchado que hasta los usuarios pueden darse un chapuzón sin miedo a quedarse sin fuerzas y ahogarse allí. Podrás disfrutar lo que en el mar no pudiste, y encima es un lugar tranquilo, así terminas de recuperarte del todo, aunque te veo bastante bien -le sujeté de la cabeza y la besé con ternura-, además el tobillo parece que no te duele tanto ya.

Un chiste bastante malo la verdad, pero no estaba de más soltar alguna tontería para liberar tensiones. Todavía tenía en mente lo de ayer, esperaba que no nos volviesen a encontrar. Me terminé de vestir, me puse un bañador claro a rayas y bajamos. A decir verdad íbamos bastante despacio, puesto que aunque podía andar, todavía le dolía el pie, pero tan solo había que bajar a la primera planta para llegar a la piscina, que estaba en la parte trasera del hotel.

La dejé en una tumbona con las cosas y me aproximé al socorrista que siempre está en toda piscina y le hice la pregunta del millón.

-Buenos días caballero. He escuchado que en esta piscina pueden entrar sin problemas los usuarios. ¿Es cierto?
-Por supuesto. En el hotel quieren asegurarse de atraer al mayor número de clientela, de modo que los minerales que afectan a este tipo de personas han sido removidos del agua.

Le di las gracias por la información, fue bastante amable el hombre. Era de tez oscura y se le veía bastante dicharachero, otra persona amable al parecer. Cada vez me gustaba más esta isla, todo el mundo resultaba ser buena gente.

-Por cierto, una hazaña lo de ayer señor. En nombre de todos los que fueron atacados allí, le doy las gracias por acabar con ese problema.

Me fije entonces en que tenía un brazo vendado, al parecer ese tipo estuvo en la playa y recibió algún ataque de ese gyojin. No pude evitar sentirme mal por el mero hecho de que aquello ocurrió por que yo estaba allí, no me merecía ninguna felicitación ni muestra de agradecimiento. Estaba seguro que aquello ocurrió por mi culpa.

-Descuide, tan solo hice lo que debía hacer -respondí sin más-. ¿Hubieron muchos heridos?
-No demasiados, llegó a tiempo y por suerte no hubo que lamentar ninguna muerte.

Esas palabras me quitaron verdaderamente un peso de encima. Le agradecí nuevamente y marché con Yoshi nuevamente. Pero me desvié un poco del camino, vi que había una pequeña cantina y que vendían helados, recordé que ayer ella se compró uno y pensé en darle otro ahora, lo único que no sabía qué sabor le gustaría más, de modo que me acerqué y compré dos aleatorios, uno era de vainilla y otro parecía de fresa, que eligiese ella.

Llegué hasta ella y, tras sentarme a su lado, le extendí los dos para que cogiera el que más le gustase, una vez escogió le revolví un poco el pelo con una sonrisa y me tumbé a su lado. Estábamos en dos tumbonas justo frente a la piscina propia, no podía haber más relajación.

-Lo he comprobado, puedes entrar al agua sin problemas, no te ahogarás -le hice una mueca tonta. Igualmente si parecía que se ahogaba no tardaría en saltar a por ella, y sino lo haría el propio socorrista, aunque dudo que le diese tiempo a llegar antes que a mí.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Dom 27 Nov 2016 - 17:42

Decidí aceptar la propuesta de Kimura de ir a la piscina la cual me formuló acompañada de un chiste bastante malo pero ante el que no pude evitar soltar una pequeña risilla, era agradable bromear de aquella forma después de lo ocurrido ayer algo que aunque yo intentase olvidar y dejar de lado seguía bastante presente sobre todo en el joven. Salimos de la habitación con dirección a la piscina, yo decidí caminar sola, no iba a conseguir nada si no me esforzaba por ponerme bien y eso implicaba manejarme por mi misma aunque aún me doliese un poco el pie al hacer algunos movimientos y tuviese que ir a un paso demasiado lento para mi gusto.
Por suerte la piscina del hotel no estaba muy lejos y conseguimos llegar a ella sin problema, había bastante gente como en casi todos los lugares de la isla, era gente muy diversa de distintas razas, en familias, en pareja, solos... pero todos buscaban lo mismo tener un rato de tranquilidad y aquel parecía el lugar ideal.

Me senté a descansar del pequeño camino en una hamaca y el pelirrojo se acercó a hablar con el socorrista, posiblemente para preguntarle si me podía meter en el agua a pesar de ser una usuaria, realmente era muy atento con ese tipo de cosas era una de las cualidades que más me gustaba de él. Mientras tanto yo me dediqué a cerrar los ojos, tumbarme y descansar tranquilamente cuando noté un pequeño golpecito en mi barriga. Me levanté abriendo los ojos alerta y adquiriendo una posición de combate para defenderme de lo que me había golpeado cuando descubrí que simplemente era una pelota de playa hinchable. La recogí con cuidado y vi a una pequeña niña de no más de siete años mirándome algo angustiada. -Lo siento mucho.- parecía que la cara que había puesto cuando la pelota impactó sobre mí la había asustado, realmente no la podía culpar aunque aquello eran unas vacaciones estaba demasiado tensa con este tipo de cosas. -No te preocupes, aquí tienes pequeña.- La dediqué la mejor de mis sonrisas, la niña mucho más alegre y confiada recogió su pelota. Debía relajarme no podía estar saltando por ese tipo de cosas.

Por suerte Kim volvió al poco con dos helados y me dijo que cogiese el que quisiera, uno era de vainilla y el otro de chocolate. Elegí el de vainilla aunque siempre había preferido los helados con sabores a distintas frutas no pude evitar sonreír por su pequeño gesto, con él a mi lado haciendo ese tipo de cosas tranquilizarme era mucho más fácil. Nos pusimos cómodos cada uno en nuestra tumbona, yo con mi helado de vainilla y el con el helado de chocolate que yo había rechazado. Me contó que la piscina estaba adaptada para que los usuarios pudiesen hacer uso de ella sin problemas, así que podía bañarme sin riesgo de ahogarme "Eso no es del todo cierto" Pensé, pues ciertamente aunque no me hundiera por culpa de la akuma había un pequeño inconveniente con el que el chico no contaba, yo no sabía nadar. Realmente esto se debía a que nunca había tenido la oportunidad de aprender, en Skypea no hay mar como tal y cuando bajé de allí no tuve oportunidad de aprender y cuando recibí la akuma aquel deseo terminó por pasar a mejor vida.
No me apetecía mucho contarle aquello así que tras terminarme el helado con una sonrisa me acerqué a él y le dije. -Es perfecto, me daré un baño pues, pero si vienes conmigo.- No necesitaba darle más explicaciones sabía que no podía rechazarme ninguno de mis caprichos y aquel no iba a ser menos.

La verdad es que sentaba muy bien disfrutar del agua después de tanto tiempo, me metí en la parte en la que hacía pie para poder disfrutar y jugar en el agua con más soltura, chapoteaba, hundía un poco la cabeza de vez en cuando e incluso inicié una batalla de salpicaduras contra Kimura que como era de esperar acabé perdiendo. Al final decidimos ir a la parte donde yo no hacía pie y me agarré al pelirrojo con todas mis fuerzas, sabía que no iba a pasar nada si me soltaba pues en caso de que comenzara a hundirme y al ver que no podía nadar el chico me recogería pero estaba más segura agarrada a él, realmente me lo estaba pasando como nunca deseaba que aquel momento no terminase jamás.
Desgraciadamente parece que alguien de ahí arriba me tiene manía puesto que nada más pensar esto se volvieron a oír gritos como los de ayer y gente corriendo sin orden ni concierto "Otra vez no por favor" Pensé y con mucho miedo me giré hacía dónde provenía el estruendo. Al lado de donde estábamos en la piscina contigua y viniendo hacía acá un Gyojin gigante se aproximaba hasta nosotros, exactamente igual que ayer y también igual de cabreado. "¿De dónde salen tantos Gyojins no nos pueden dejar un poco en paz?" En un acto reflejo me agarré con fuerza a Kimura rodeándole prácticamente con todo mi cuerpo o al menos intentándolo, no sabía muy bien si era para protegerle a él o para protegerme a mi.

Después del shock inicial una ola de rabia me inundó, quería terminar con esto lo antes posible, no iba a permitir que me estropearan otra vez mi escapada con el marine y mucho menos iba a permitir que me hirieran de nuevo. Como pude me acerqué al borde de la piscina casi ahogándome en el intento y salí de ella, a la máxima velocidad que me permitía mi herida del pie me acerqué hasta una toalla cercana y me sequé con ella. Una vez seca dije por lo bajo. -Tori Tori No Mi: Modelo colibrí.- Y en un abrir y cerrar de ojos toda mi fisonomía se transformo adquiriendo mi forma completa de pájaro. Aquella vez no tenia ningún motivo por el que no podía transformarme, no había agua de mar a la vista así que esta vez las cosas estaba a mi favor, además en aquella forma podía moverme con total libertad puesto que aunque el dolor de mi tobillo se volvió más agudo ahora podía moverme por el aire con total facilidad.
El hombre-pez ya nos había visto y estaba casi encima de nosotros cuando uno de las plantas cercanas se le agarró al tobillo, el Gyojin la rompió con facilidad pues este oponente tenía una espada prácticamente más larga que yo, bueno no esperaba que aquel truco funcionara dos veces pero al menos había ganado algo de tiempo y sabía lo que no tenía que hacer.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Mar 29 Nov 2016 - 1:14

Accedió a entrar a la piscina con la única condición de que fuera con ella. La sonrisa de su cara ya me daba a entender que sabía que no me negaría, esta chica ya me conocía más de lo que me imaginaría, sabía que no sería capaz de rechazarle nada, y mucho menos si fuera algo tan sencillo y agradable como pasar un tiempo tranquilamente dentro del agua. Y realmente quería estar con ella, un usuario de akuma no mi no puede permitirse el lujo de bañarse de esa forma en cualquier lugar, me alegró saber que quería que estuviera con ella en esta situación. Una tontería, pero a mi parecer un gesto precioso por su parte. Obviamente, y sin decir una sola palabra, me levante y me fui con ella.

Nada más entrar noté que el agua estaba bastante fresca, me encogí un poco hasta que me acostumbré, pero fue rápido. Yoshi comenzó a salpicarme, iniciando una guerra que no podía ganar. Al final del todo la cogí envolviéndola con mis brazos y la hundí entera en el agua. Conforme salimos comencé a reirme como un tonto de ella, la cara que se le había quedado era de chiste, con todo el pelo por delante. Aún así parecía adorable.

Nos fuimos a una parte un poco más profunda. Ella se aferró a mí como una lapa, yo la cogí con mi brazo izquierdo, en el agua pesaba la mitad, me sobraba. La hundía de vez en cuando dandole un pequeño susto, cuando parecía que quería soltarse un poco e ir a su aire yo la empujaba para que se diese un pequeño susto, pero acto seguido la volvía a coger con fuerza, tampoco quería que se ahogase ahí o pasara un mal rato. Estaba siendo el día perfecto, contrarrestaba el problema del día anterior, lo mejor de todo era ver esa grata sonrisa en mi querida Yoshi, abrazarla y sentir de nuevo todo ese amor por ella. Me sentía como flotando en una nube.

Desgraciadamente a la vida le encanta jugar a un juego llamado "Que te jodan, Kimura." Los gritos comenzaron a inundar el lugar, estábamos al borde de la piscina, estaba a punto de darle un gran y largo beso a Yoshi cuando tuve que girar mi cabeza rápidamente para ver qué diablos estaba ocurriendo.

El personal de la piscina comenzaba a evacuar a toda la gente. Aquél socorrista se me quedó mirando unos instantes, Yoshi se aferró con más fuerza a mí, yo la protegí envolviéndola con mis brazos. ¿Porqué me está pasando esto? El terror y la frustración comenzaron a superarme. No entendía por qué diablos siempre me tenían que ocurrir este tipo de cosas, otro gyojin venía directo a la piscina. Esto no era bueno.

Yoshi se zafó de mí, noté rabia en sus movimientos, pues me empujó alejándose y se quedó sumergida casi por completo. Fui rápidamente lanzándome para cogerla y que no se hundiese del todo, esa acción me dejó a mí bajo el agua mientras ella salía. Cuando mi cabeza volvió a flote fui rápidamente a salir, y cuando quise estar fuera por completo, la joven estaba utilizando su akuma no mi para convertirse en un gran colibrí, seguramente lo haría por poder moverse. Reprimí un grito, no era buena idea que se lanzase a por él, comprendía su rabia, pero sería lo más insensato. No obstante, también estaría fuera de lugar decirle nada de eso, con lo cabezota que era no iba a lograr más que se enfadase conmigo.

Eso tan solo me dejaba una opción, entrar en juego. No iba a dejarla sola en esto, y desde luego no estaba dispuesto a permitir que volvieran a herirla. Me concentré y estiré mis brazos, canalizando mi energía en su máximo esplendor, dando todo lo que tenía para esta técnica. Con pequeños rayos de energía comenzaron a formarse dos hojas de energía pura que pronto adquirieron una forma bastante concreta. Dos espadas forjadas con una alta densidad y resistencia, dando lo mejor que podía hacer de mi energía.

espadas:

Comencé a lanzarme a la carga. Ese tipo iba directo a por Yoshi, era quien estaba en medio del camino y ese tipo iba armado con una espada. Una pequeña planta le aferró por un tobillo, lo cual le hizo detenerse un poco, pero en cuando cortó ese matojo continuó su avance hacia Yoshi. En el último momento logré llegar para bloquear su espada con las que acababa de crear, interponiéndome entre el colibrí y ese Gyojin.

-Qué mierda queréis de mí, cabrones.
-Venganza.

No creo que en esta ocasión logre convencer a Yoshi, nos habían atacado de nuevo, eso significaba que ya sabían todos que estaba allí. Por desgracia ahora también sabían de ella, y eso podría ser un grave problema. Debía atrapar a este y conseguir información, necesitaba conseguir averiguar dónde se reunían y cuántos eran. Empujé a ese tipo y liberé toda mi energía. Un aura violácea recorrió mi cuerpo y tiñó mis cabellos. Pensaba darlo todo, pero en esta ocasión no le iba a dejar dañar a Yoshi, bajo ningún concepto.

-Entonces ven a por mí, pescado podrido...

Le provoqué para que se lanzara a por mí con toda su furia, y así lo hizo, cargó contra mí con su espada, ejecuté una finta arrastrando mis pies hacia mi izquierda para rotar mi cuerpo y lograr quedarme justo a su izquierda, evadiendo su ataque por completo y provocándole unos cortes efectivos en su pierna y brazo izquierdos. Cayó arrodillado a la vez que soltaba su espada. Le golpeé en la nariz con el pomo de la espada y le hice caer de espaldas.

Una vez en el suelo le clavé una espada en el brazo que todavía tenía bueno y con la otra le amenacé con cortarle directamente el cuello. Me puse a la altura de su cabeza, estaba arrodillado, oprimiendo su cuerpo y amenazándole con una muerte segura, mi rostro enfurecido lo decía todo. Al contrario que con el primer oponente, este parecía aterrado.

-¿Acaso la muerte de vuestro amigo no fue suficiente mensaje? -Noté una sonrisa burlona al decir eso- Si aprecias tu vida, vas a decirme dónde os reunís, y cuántos sois.

Parecía que lo tenía todo bajo control, pero no había contado con que tuviera la suficiente fuerza como para lograr cogerme la mano que tenía amenazando su cuello y evitar que le corte la cabeza. Ese brazo herido suyo no debería tener esa fuerza. Apartó la hoja de su cuello y me dio un cabezazo, tirándome hacia atrás y levantándose él mientras recogía su espada. Esto parecía que iba a ser más duro de lo que me esperaba.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Sáb 3 Dic 2016 - 20:05

Al ver que mis plantas no habían funcionado aproveché el tiempo que estaba distraído para intentar salir de su alcance y volando me posé en el techo del bar que había en la piscina. Aun así había conseguido cabreado y aquello no pareció disuadirle en absoluto sino todo lo contario, iba derecho hacía donde estaba yo, me preparé para atacarle aunque prefería guardar las distancias, no podía hacer demasiado contra esa espada si me alcanzaba.

El Gyojin iba hacía a mí, yo me encaramé al techo con mis garras, no iba a ser tan ágil como para salir volando en el último momento por lo que opté por resistir el golpe. Mi cuerpo comenzó a teñirse de un color metálico y mi fisionomía cambió ligeramente, mis alas se hicieron más grandes y pesadas "Forma acero" De aquella manera casi no recibiría daños, solo un pequeño rasguño mucho menor que la herida en el tobillo. Protegí todo mi cuerpo con mis alas y cerré los ojos esperando el golpe pero, nunca llegó.

Cuando abrí los ojos para ver qué había pasado me encontré a Kimura entre nosotros luchando contra él espada con espada, no podía esperarme menos del joven. Observé desde el techo como Kimura luchaba contra aquel gigante, en seguida me di cuenta de que no iba a matar, seguramente quería interrogarle dado que era el segundo Gyojin que nos atacaba estaría bien saber si había más así que me pareció la mejor idea y la más razonable. Podría haberle apoyado desde la distancia pero decidí no hacerlo, podía distraerle o peor aún aquello no eran mis flechas si decidía utilizar mis alas como proyectiles en esa forma nada me garantizaba que no diese al marine así que aguardé en el techo mientras observaba la pelea.

Kimura consiguió darle la vuelta al combate contra aquel tipo, haciendo que acabara en el suelo con una espada en el brazo y otra en el cuello. Aquello había terminado, Kim procedería a interrogarle y decidiríamos que sería lo mejor que podíamos hacer en aquello momento. Me deshice de mi forma acero volviendo a mi forma colibrí normal y me dispuse a bajar volando del techo cuando algo pasó, el Gyojin consiguió zafarse de Kim y volver a arremeter contra él, nunca hubiese esperado que tuviese tanta fuerza, tanta que incluso superaba la del chico.

Eché a volar pero no aterricé en el suelo si no en el trampolín de la piscina, había estado trazando ese plan mientras observaba la pelea y ahora debía ponerlo en práctica. -Eh Cara pez ¿Te has olvidado de mi o es que no puedes con un pequeño pajarito?- Le pregunté mientras daba una pequeña pirueta en el aire para provocarle. Mi provocación funcionó, dejó a Kimura de lado y se dirigió a por mí con la espada en alto.
Para alcanzarme tenía dos opciones: rodear la piscina o meterse directamente en el agua y derribar el trampolín para que cayera, obviamente era un Gyojin así que eligió la segunda opción, se metió en el agua y cabreado con la espada en alto se dirigió a mi posición. -¡Ahora!- Grité y obedeciendo a mi orden las palmeras que adornaban los bordes de la piscina para darla un bonito aspecto tropical se volvieron contra el Cara pez.

Antes había comprobado que podía cortar mis plantas sin ningún problema con la espada pero, si no podía utilizarla quedaba desprotegido. Las palmeras le ataron de las manos inmovilizándolo y dejándole indefenso, las otras palmeras se metieron en el agua y le agarraron de los pies para que no pudiese moverse. Me tiré a por el como una exhalación y con toda la fuerza que tenía en mis garras golpeé la espada y esta cayó al suelo, intentó forcejear con las plantas para poder usar las manos y atraparme pero no sirvió de nada. -Esto por arruinarnos las vacaciones.- le pegué un picotazo en el ojo seguramente dejándolo ciego de ese ojo y después aterricé al lado de Kimura mientras me transformaba de nuevo en humana. -Todo tuyo, esta vez no escapará.- Me quedé sentada al borde de la piscina observando como el pelirrojo torturaba al Gyojin y asegurándome de que no se lograse soltar de mis plantas.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Dom 4 Dic 2016 - 1:41

Venía a por mí, me puse en guardia como puse, pero de pronto Yoshi le gritó desde la otra punta de la piscina, llamando su atención. Como un becerro, ese gyojin salió disparado hacia ella. Debí suponer que tenía un plan, pues se quedó quieta allí esperando a que llegase. Me daba muy mala espina, de modo que me preparé por si acaso. Materialicé un arco de mi energía y dejé cargada una flecha, me quedé observándole y antes de darme cuenta, mi querida Yoshi había conseguido dejarle inmovilizado con un manejo magistral de las plantas. ¿Desde cuando sabía hacer eso? Nunca había visto esa habilidad en ella, ya me sorprendió ayer, pero es increíble ese poder.

Ese maldito con cara de besugo se quedó flotando encima del agua, atado por las plantas que le aferraban de todas las extremidades y tiraban de él. La pequeña colibrí se posó encima de él y le dio un picotazo en un ojo que me dolió hasta a mí. El grito que soltó ese fue tal que incluso me encogí de dolor. Nunca me imaginé que ella pudiera hacer algo así, desde luego no es una persona a la que pueda uno subestimar.

Voló hacia mí y regresó a su forma humana aterrizando justamente a mi lado y diciendo que era todo mío. El arco y la flecha desaparecieron, me acerqué a ella, la acerqué con mi brazo y le di un beso en la frente.

-Gracias cariño.

Ella se sentó en la orilla de la piscina, yo me planté frente a ese gyojin, sangraba por un ojo y maldecía a Yoshi con varias palabras despectivas para toda mujer. En cuanto llegué comencé a sacudirle de puñetazos en la cara y el torso, le di una buena paliza en un momento.

-Esto solo ha sido por atreverte a ponerle una mano encima y decirle esas cosas. Ahora si no quieres recibir más, comienza a hablar. Qué queréis de mí, cuántos sois y donde está vuestro jefe.

Su respuesta no se hizo esperar demasiado, un escupitajo que voló directamente a mi mejilla, yo le respondí dándole un derechazo y cruzándole la cara, no dijo nada, por lo que comencé a trabajarle nuevamente el torso. Hasta que pensé que ya era desquitarse demasiado. Ese cabrón y sus amigos habían destrozado nuestra escapada de vacaciones, les iba a hacer pagar por todo, sobre todo por herir a Yoshi.

-Te lo diré una vez más. Dime cuántos sois y donde está vuestro líder, entonces acabaré con esto.
-Vas a morir cabrón. Y esa putita con alas también.

Le di un fuerte puñetazo con mi Bushou que le hizo escupir sangre, por más que se le veía estar un poco asustado, no parecía en disposición de hablar. Generé una daga y comencé a hacerle pequeños cortes. Esto ya comenzaba a ser demasiado hasta para mí. Tras más de media hora de intentar sacarle información, y solo conseguir insultos y amenazas de muerte, decidí acabar con su sufrimiento. Le clavé esa hoja directamente en el corazón, acabando con su vida en un momento. No quería seguir contemplando ningún espectáculo.

-Cielo, suéltalo -mi voz sonaba completamente abatida, no había logrado nada, y sentía estar exponiendo a Yoshi a un gran peligro.

Las plantas soltaron al gyojin y lo saqué del agua, aunque esta parecía más un estanque sangriento que una piscina. Mi rostro estaba completamente serio, no quería mirar directamente a Yoshi a la cara, estaba a punto de estallar por la impotencia de no poder hacer otra cosa que causarle problemas. Al fin y al cabo, todo esto es por mi culpa.

Habían venido unos guardias de seguridad cuando estaba comenzando mi interrogatorio y les había dicho que esperasen, les entregué el cadáver y volví con Yoshi, no tenía valor para mirarle a la cara directamente. Allí en la piscina ya no hacíamos nada, no había nadie cerca, tan solo personal que comenzó la limpieza casi de inmediato.

-Deberíamos volver a la habitación -dije casi sin voz.

Esperaba que no se negase, no tenía ganas de nada, y seguramente ella se daría cuenta de mi estado. La ayudé como antes a subir, al fin y al cabo todavía le dolería el tobillo, y el combate seguramente habría hecho que le doliese más. Fuimos y ascendimos hasta nuestro piso, abrí la puerta de la habitación y me quité la ropa ensangrentada, quedándome solamente con la ropa interior. Me senté en la cama y no pude evitar que mis ojos desbordasen finalmente. No quería que ella me viera así, pero ya no podía contenerlo más.

La frustración y miedo por causarle problemas mayores desencadenó aquél sentimiento. Llevé mis manos hacia mi rostro tratando de ocultar mi llanto, pero sabía que era imposible, ella entraba en la habitación en ese momento. Sentí su mirada puesta en mí, aunque no la veía directamente. No me atrevía a mirarle todavía, y menos en ese estado.

-Lo siento Yoshi. Todo esto es culpa mía... no se que haría si te pasara algo, no se que haría sin ti. Espero puedas perdonarme.

Me quedé allí, completamente abatido, esto me superaba, ni siquiera podía tener unos días tranquilos con ella, todo por lo que luchaba ahora se me venía en contra, metiendo en problemas a la misma gente que quería proteger. Sentía que lo estaba haciendo todo mal, y no sabía cómo compensarlo.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Dom 4 Dic 2016 - 3:29

Era como una melodía de golpes sordos, insultos, amenazas y gritos que yo me limitaba a ignorar mientras agitaba mis piernas dentro del agua, por suerte el cacho donde yo estaba todavía no se había teñido de sangre. Era una escena demasiado macabra para ser nombrada, Kim le estaba intentado sacar información al cara pez de la manera más sangrienta posible, realmente era algo que no me sorprendía en él, conocía esa faceta suya es más la primera vez que le conocí fue con ese faceta pero la verdad es que no me gustaba torturar a nadie aunque lo entendía, aunque sabía que era necesario y entendía los actos del chico no era algo que aprobara ni que en aquellos momentos me veía capacitada a hacer. Así que simplemente ignoraba todo lo que pasaba a mi alrededor, llegó un momento que ni siquiera oía nada de lo que pasaba a mi alrededor, me había quedado mirando al agua que cada vez estaba más roja y todo lo demás había desaparecido.

Una voz me devolvió a la realidad y no era una voz cualquiera si no la de mi querido pelirrojo que me pedía que lo soltara. Levanté la cabeza y horrorizada vislumbre la escena que había delante de mí, el cuerpo del Gyojin destrozado e inerte aún atrapado por las palmeras y Kimura a su lado abatido e incapaz de mirarme a la cara, aunque puede sonar muy cruel me dolió más ver al muchacho en ese estado que el cuerpo muerto del hombre de las profundidades. Respondiendo a una orden muda las palmeras soltaron el cuerpo que cayó al agua con un gran estruendo, regresaron al punto donde estaban inicialmente y todas recuperaron su altura inicial, bueno no todas me tomé la libertad de dejar a una de ellas un poco más crecida pues era más pequeña que las otras palmeras y yo sabía lo que era ser alguien bajito en un mundo de altos.

Unos guardias recogieron el cuerpo muerto que había llevado el marine hasta la orilla, acto seguido el chico se acercó a mí y sin mirarme ni una sola vez me pidió regresar a la habitación. Asentí con la cabeza de manera afirmativa, no iba a negarle aquello nunca le había visto en ese estado parecía realmente destrozado por todo aquello y solo deseaba que descansara y se recuperaba. Saqué mis pies del agua, no me había dado cuenta hasta aquel instante pero ya todo el agua se había teñido de rojo y mis pies ahora estaba manchados de sangre, suspiré tampoco era algo que me importase demasiado. Me puse de pies para acompañar al chico y de pronto noté como se me agudizaba el dolor del tobillo y como me dio la sensación de que prácticamente no podía ponerme de pie, no era de extrañar me había forzado demasiado al haber estado casi una hora con mi ámbito activado.

Acompañada de Kimura regresamos a la habitación del hotel sin mediar palabra, él no quería hablar de nada y yo solo quería que estuviese bien así que decidí que lo mejor era dejarle un rato en paz y en silencio. Aun así no podía evitar apoyarme un poco en él debido al dolor del pie y el cansancio general, no quería que cargase conmigo en su estado pero comprendí que no tenía otra opción además así a lo mejor se sentía un poco mejor, al servirme de ayuda.
Una vez en la habitación el pelirrojo pasó a quitarse toda la ropa y yo me dirigí a la ducha a lavarme los pies llenos de sangre, cuando regresé a la estancia donde se encontraba el marine mi corazón se hizo pedazos.

Kim se hallaba allí, derrotado, sentado en la cama llorando a lágrima suelta, aquel ser había hecho algo mucho más despreciable que matarlo, le había provocado aquello. Un atisbo de furia se encendió en mí pero conseguí sofocarlo a tiempo. No servía de nada enfadarme en este momento, ahora mi deber era estar junto a Kim. Me acerqué a su posición casi corriendo y me senté a su lado. Me pidió perdón, por ponerme en peligro, por haber provocado todo aquello y en general por todo. Estaba realmente mal por eso porque temía por mí y por lo que aquel Gyojin había dicho, tuve que contener mis ganas de ponerme a llorar con él.

Se estaba tapando la cara con las manos para que no le viese llorar, me deshice de ellas y le abracé con todas mis fuerzas, sin decir nada simplemente me quede allí abrazándole deseando con todo mi corazón que no le pasara nada y que volviera a ser el Kimura feliz de cuando había empezado aquello. -Kim, Me alegro que estés bien y no voy a permitir que me hagan daño ni que te lo hagan a ti, no es culpa tuya Kimura.- Le abracé aún más fuerte conteniendo las lágrimas de mis ojos y con mucho valor me separé un poco de él para mirarle a la cara y haciendo acopio de todas las fuerzas que me quedaban sonreírle. -Kimura estoy bien, no me va a pasar nada y a ti tampoco, vamos a salir de esta. No voy a permitir que nadie nos haga daño, no voy a permitir que nos roben nuestros momentos juntos y créeme cuando te digo que no voy a separarme nunca de ti.- Notaba como si ya poder evitarlo mis ojos se inundaban mientras seguía sonriendo y al final volví a estrecharlo con fuerza entre mis brazos. -Te quiero muchísimo.-

No puedo decir cuánto tiempo nos quedamos allí abrazados el uno al otro pero fue lo que necesitaba para reponer fuerzas y para decidir que me haría más fuerte, más fuerte de lo que ya era, más fuerte que nadie para proteger a aquel hombre que tenía entre mis brazos y que bajo ningún concepto me alejaría de su lado. También encontré la fuerza para sonreír de nuevo y para querer pasar cada minuto que pudiera pasándomelo bien, relajándome y disfrutando a su lado y decidida a que ni todos los Gyojins del universo me impedirían aquello.

Pasamos tanto tiempo así que cuando quise darme cuenta mi estómago estaba rugiendo, parecía que también había recuperado mi apetito, además habíamos pasado todo el día sin comer y aquello no era nada bueno. -Creo que deberíamos ir a comer algo cielo, te sentara bien para despejarte y podremos desconectar un poco.- Mi voz era la más dulce del mundo y con una de mis manos le acariciaba la mejilla. Tras la afirmación del chico salimos de la habitación y decidí que lo mejor era alejarnos de la costa lo máximo posible así que fuimos a una zona comercial situada en el centro de la isla donde había muchos pequeños comercios donde poder comer algo. -Elige tú.- Le ofrecí cuando llegamos, dados de la mano y sin separarnos uno del otro, ya habíamos sufrido suficiente me negaba a que a partir de aquel momento en la cara de mi capitán hubiese otra expresión que no fuese la de felicidad y haría lo que fuese necesario para lograrlo.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Lun 5 Dic 2016 - 17:53

Sentí las manos de Yoshi cogiendo las mías propias y apartándolas, no quería que me viera en ese estado, pero tampoco podía ni quería resistirme. Apartó mis manos y me dio un gran abrazo que logró que se juntaran todos los pedazos rotos de mi corazón. Lo único que pude hacer es devolverle el abrazo y apoyar mi cabeza en ella, no podía soltarme de ella.

Las palabras que me decía lograban calmarme poco a poco, pero lo que más me convencía para dejar de mostrarme así, fue notar el tono de su voz, sentía que en cualquier momento ella también podría llegar a estar como yo, llorando, y eso si que no quería provocarlo. Sus últimas palabras finalmente me calmaron lo suficiente para que mi llanto desapareciera, aun así no quería separarme de ella.

Entonces no pude evitar sentir que aquellos sentimientos que tenía hacia aquella maravillosa persona se intensificasen todavía más. Pensaba volverme más fuerte, no iba a permitir que nada ni nadie me la arrebatase si ella no quería. La protegería con mi vida y evitaría que cayese en manos enemigas. Ahora lo tenía más claro que nunca, no podía consentir que ella sufriera, y mucho menos por mi culpa. No habría fuerza mayor que esta, no habría nada que me impidiese conseguirlo, estaba seguro.

No supe ni cuánto tiempo estuvimos allí abrazados, tan solo se que llegó el momento que se escuchó el rugir del estómago de la chica. Nos separamos y me quedé mirándola con una sonrisa un tanto irónica. No quería reconocerlo, pero yo también me sentía bastante hambriento.

Todavía tenía los ojos rojos del llanto, y pude ver que los de ella habían estado al borde del llanto también, se le notaba. Le acaricié el rostro y le di un largo beso. Nunca me sentí tan enamorado de ella como en ese preciso momento. Entonces me habló con una voz tan tierna que no era capaz de negarme ante su petición, por no decir que era justamente lo que necesitaba, no quería estar encerrado en una habitación, quería salir y despejarme un rato.

Salimos y estuvimos un rato dando vueltas, nos acercamos a la zona más central de la isla, donde estaban los comercios, y las zonas de restaurantes y demás. Me dijo que yo eligiese donde ir a comer, y la verdad es que me daba igual dónde acabar comiendo, mientras estuviese con ella poco importaría el lugar.

Pasamos por algunos restaurantes, pero uno de ellos me llamó la atención, era uno donde los platos principales eran de pasta. Le sugerí entrar allí, sabía que le gustaba también ese tipo de platos. No me lo negó, entramos y nos fuimos a una mesa cercana. Yo pedí un plato de macarrones, ella pidió una lasaña de verduras. No sabía que existiese ese tipo de platos, aunque bien es cierto que hoy en día hay todo tipo de cosas.

Aquel rato fue realmente agradable y el resto del día estuvimos dando un paseo y visitando tiendas, cuando anocheció fuimos a un pub donde estuvimos un buen rato bailando, seguramente Yoshi se quedaría algo asombrada, nunca había bailado delante de ella y lo cierto era que lo hacía bastante bien, era prácticamente como un don, y aquello convirtió la velada realmente maravillosa.

La noche culminó en el hotel, llegamos bastante cansados y nos tumbamos directamente en la cama, uno al lado del otro. Me quité los zapatos empujándolos con los mismos pies y me quedé mirando a Yoshi con una sonrisa en el rostro. El día había comenzado realmente mal, pero se había compensado con creces. Comencé a besarla con dulzura, ella me devolvía el gesto. Estábamos realmente agotados, pero ello no impidió que nos demostrásemos nuevamente nuestro mutuo amor. Se convirtió en una noche de pasión.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Sáb 10 Dic 2016 - 0:23

Entramos en el restaurante que Kimura escogió, era bastante acogedor con bastante gente pero sin llegar a estar agobiados y la comida era simplemente genial. Estuvimos charlando mientras comías, la verdad es que nos sentó bien a los dos pasar un momento así despreocupados y comiendo juntos después de todas las tensiones pasadas, parecía que por fin teníamos un momento de tranquilidad aunque tampoco me atrevía a hablar demasiado alto.

Después de comer ninguno quería volver al hotel y yo estaba ya harta de todo lo que tuviese que ver con el agua así que decidimos dar una vuelta por la zona comercial y las distintas tiendas de alrededor, incluso el chico me acompañó a comprarme un vestido nuevo para reemplazar el que se había estropeado, era muy parecido y muy bonito, aunque a mi me parecía más bonito pues había sido un regalo suyo. Pasamos la tarde entre risas, tiendas y paseos por la playa, fue una tarde simplemente memorable que nos sirvió para desconectar de todo y volver a renovar fuerzas y energías.

Pero si la tarde fue bien, la noche estuvo a otro nivel. Realmente fue idea mia de ir a un pub cerca de nuestro hotel que me había llamado la atención desde el primer día, Kim aceptó encantado y entramos a relajarnos un poco con la música y el ambiente. Pedimos un par de copa, tampoco bebí mucho pues no quería olvidar jamás esa tarde y esa noche que había pasado con él.
Terminamos bailando en medio de la pista, realmente era el pelirrojo quien bailaba yo me limitaba a seguirle y pegarle pisotones de vez en cuando, no tenía ningún sentido del ritmo pero él demostraba todo lo contrario era una faceta de él que no conocía y que me dejó realmente impresionada aunque también es verdad que me pareció bastante gracioso.
Terminamos llegando al hotel a las tantas de la mañana, cansados pero mucho más felices que cuando habíamos salido de allí. Aunque el día había empezado muy mal su conclusión había sido fantástica y parecía que aquellos sucesos estaban ya muy lejos de nuestras mentes, y decidí que de momento así debía ser así que iniciamos una sinfonía de besos y caricias que bueno simplemente acabó en una mágica velada.

A la mañana siguiente me levanté abrazada al chico que estaba profundamente dormido a mi lado, sin despertarme me alejé un poco de él y me di cuenta de que durante la noche habíamos roto una lámpara, llamé a recepción para comunicarlos y por suerte no pidieron explicaciones aunque nos lo cargaron a la cuenta pero bueno había valido la pena. Me giré para observar al chico y con una sonrisa maligna en la cara me tiré encima suyo para despertarlo mientras gritaba. -¡Buenos días cielo!- Le di un largo beso para contrarrestar el susto que seguramente le había metido.

Aquel era nuestro último día de vacaciones ya que a la mañana siguiente nos marcharíamos de vuelto a la rutina de siempre, a hacer misiones y a ejercer nuestra obligación como marines pero de momento nos hallábamos en un paraíso sin preocupaciones ni nada por hacer y me había levantado con la sensación de que aquel iba a ser un gran día.
-Tengo una gran idea para el día de hoy.- Le dije con una sonrisa pícara en la cara y mientras él se duchaba y se preparaba para salir  yo bajé al distrito comercial a comprar un par de cosas para el plan que se me había ocurrido.
Cuando volví a la habitación me encontré a Kimura sentado en el sofá principal, le saludé con un corto beso y le dije que ya podíamos irnos, llevaba el vestido que me había regalado el día anterior y una cesta bastante grande que sostenía con las dos manos.

Acabamos en un lugar de la playa algo alejado de los turistas y toda la gente, un lugar bastante íntimo me pareció un buen lugar para llevar acabo mi plan, un pequeño picinic para conmemorar aquellas vacaciones un poco desastrosas pero vacaciones al fin y al cabo. Había traído una manta para tirarnos encima, mucha comida tanto dulce como salada y una botella de vino de ese que me traía tan buenos recuerdos.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Lun 12 Dic 2016 - 0:04

Me desperté con un gran sobresalto. Me asusté mientras sentía que la cama se movía sola y escuchaba los alocados gritos de esa maravillosa jovencita que no vio una forma mejor de despertarme que saltar encima mío y gritarme. No obstante el intenso beso que me dio a continuación logró quitarle importancia a ese gesto tan alocado. Mientras nos besábamos la agarré de la cintura y le devolvía ese gesto cariñoso, para después quedar separados unos centímetros. Le sonreí y tan solo le dije:

-Buenos días cariño.

Finalmente amanecía el último día de nuestras vacaciones. Una pena, mitad de nuestra escapada romántica fue estropeada por aquellos malditos tipos marinos, de no ser por que se que existen algunos como Jokashi seguramente habría generado algún tipo de odio hacia esta gente, no me he topado con más que problemas cuando se trata de esa raza, no obstante el pequeño amante del dulce también me decía que había otros seres más carismáticos y simpáticos, no todos eran locos asesinos y piratas sanguinarios.

Ella me sonrió y me dijo que tenía una gran idea para el plan de hoy, yo tan solo sonreí, le di un beso y ella se levantó. Salí de la cama, ya iba siendo hora de salir de allí. No me había dado cuenta pero iba completamente desnudo, esa noche realmente había dormido bien a gusto, y desde luego lo ocurrido antes de caer dormidos fue magnífico, lo recordé y sonreí. Me levanté, preparado para meterme a asearme y darme un baño, cuando me di cuenta que una lámpara de una mesita de noche estaba hecha pedazos.

-Yoshi... ¿Cuándo pasó esto?

Ambos comenzamos a reírnos. Puesto que ya había llamado ella a recepción, entré a la ducha y no me preocupé. No tardé demasiado en acabar y salir de allí. Se escuchaba ruído fuera, debía ser Yoshi, de modo que no me importó y salí de allí tal y como había entrado. Cuando llegué a la habitación me quedé paralizado, no era Yoshi, sino la mujer de la limpieza que había venido a recoger el estropicio de la pobre lámpara. Cuando la vi me quedé paralizado, ella me vio y y se quedó igual. Me di la vuelta rápidamente y entré al baño nuevamente.

En cuestión de diez segundos la mujer ya había recogido y se marchó por la puerta asegurándose de que la escuchase las mil y una veces que se disculpó por entrar sin haber llamado antes. Vaya servicio más... atento a todos los detalles. Volví a salir, esta vez con la toalla alrededor por si me volvía a encontrar con otra sorpresa inesperada, no obstante ya no había ningún otro inquilino en la habitación. Me sorprendió que no estuviera Yoshi, seguramente habría ido a comprar algo. Me vestí y me quedé hecho polvo en el sofa del salón principal.

Allí sentado, sin nada que hacer, no podía evitar ponerme a pensar en lo ocurrido el día anterior, ese último ataque del gyojin, y el cómo ella había conseguido animarme con esas palabras y esos pequeños pero sinceros gestos. Su cuerpo sería muy pequeño, pero su corazón era tan grande que no le cabía en el pecho, realmente me sentí algo emocionado en ese momento y, sobre todo, agradecido por que una persona como ella haya llegado a mi vida y haya calado tan hondo en mi corazón. Daría la vida por ella si fuera necesario, nunca había estado tan seguro. Se había convertido en lo más importante en mi vida.

Al poco tiempo entró por la puerta cargando una cesta que si te descuidabas era más grande que ella. No pude evitar fijarme en que tenía puesto ese vestido que le regalé ayer por la tarde. Tal vez fuera que esos recuerdos me habían ablandado más de la cuenta, o tal vez podría ser que estaba todavía más enamorado de ella en ese momento, pero la veía realmente preciosa con esa prenda y la trenza que se había hecho en el pelo. Una imagen que me quedaría observando todo el día.

Me ofrecí a llevar esa cesta por ella, parecía que era algo incómodo para ella, y a mí no me importaba en lo más mínimo. Salimos y caminamos, ella guiaba y yo iba a su lado, cogiéndola por la cintura y caminando pegado a ella. Nos dirigimos nuevamente hacia la playa, pero no estuvimos en el mismo lugar que el primer día, en esta ocasión nos fuimos a una de las zonas más alejadas, donde estaba prácticamente desierto, un lugar realmente íntimo donde podríamos poner el broche a aquellas vacaciones, las cuales habían empezado bastante mal, pero el final lo compensaba, por lo menos para mí.

Posamos una manta sobre la arena y la invité a sentarse encima, yo me senté a su lado y tomé su mano con dulzura, acariciándola con suavidad, tan solo me quedé observándola unos instantes, tras lo cual le dediqué la mejor de mis sonrisas.

-Es un plan perfecto cariño. Te quiero.

Me acerqué a su cabeza y pasé mi mano izquierda por al lado de su rostro, acariciandola, y le di el que sentí como uno de los mejores, sino el mejor, besos que jamás le había dado. Tras lo cual me quedé simplemente mirándola a los ojos y pasando con suavidad mi mano por su mejilla y parte del cuello, daría lo que fuera por que ese día nunca acabase.

Estuvimos toda la mañana allí tranquilos, comiendo algunos pasteles que había traído en la cesta, también había unos bocadillos para comer y demás aperitivos dulces y salados, esta chica había pensado en todo, incluso había una botella que me recordó cierto día en el barco. Jamás lo olvidaría, fue el día que toda esta genial historia comenzó, la primera vez desde que entré en la marina que realmente siento que soy importante para alguien en todos los aspectos. Realmente me hacía feliz como nunca lo había sido.

Saqué esa botella y dos copas que había traído también, bien envueltas en papel para que no se rayasen por el viaje y no se estropearan o ensuciasen. Descorché la botella y serví esas dos copas que las llené casi hasta arriba. No suelo beber mucho, es más en seguida me siento más "alegre" cuando empiezo a beber. Tapé la botella con el mismo corcho, la dejé dentro de la cesta y le tendí una copa a Yoshi, quien no tardó en recogerla.

La escena desde luego me hizo soltar una pequeña sonrisa. Era prácticamente la misma escena que aquella vez en el barco. Solos nosotros dos, sentados, con una copa de vino y yo sin palabras para brindar por algo. En aquella ocasión me quedé embobado mientras pensaba algo sobre lo que brindar, pero hoy me quedé perdido en aquellos preciosos ojos de un color que nunca había visto en otra persona, eran de un tono amarillo que resultaba tan poco común como precioso. Finalmente alcé la copa y la acerqué a ella.

-Por nosotros, y por que estas no sean las últimas vacaciones que pasemos juntos.

Brindamos y di un corto pero intenso trago, ella más bien dio un trago largo, le gustaba más que a mí beber, de modo que la acompañé dando un trago más largo, vaciando casi media copa de un trago, algo a lo que no estaba muy acostumbrado a decir verdad. En ese momento me quedé observando la orilla del mar. Era una imagen preciosa, el día era soleado con una brisa agradable, se estaba genial allí, y la compañía no podía ser mejor.

-Si por mí fuera -continuaba mirando la orilla del mar-, me quedaría a tu lado por el resto de la eternidad. No quiero que acabe este día...

Ui. ¿Tan pronto me estaba haciendo efecto el vino? Esto ya era demasiado, realmente me sienta mal beber. Miré la copa, ¿Cuándo la había vaciado? La arena estaba limpia, no la había derramado, en un momento de despiste volví a dar un buen trago y ni me di cuenta, había vaciado la copa en muy poco tiempo, y Yoshi parecía haberlo interpretado como un reto y me imitó, las copas se habían vaciado, no podía consentir eso. Sonreí y volví a llenar las copas.

-Esta vez no voy a dar un trago tan largo, creo que ya viste aquél día en el barco que el alcohol no me sienta demasiado bien -comencé a reir casi a carcajadas con un gesto algo avergonzado en el rostro.

Volvimos a brindar, en esta ocasión fue ella quien dijo las palabras, pero no lo dudé un momento y volvía dar un pequeño trago, saboreando aquél icor con tan buen gusto. Ya pasaba el mediodía, llevábamos allí toda la mañana hablando. ¿Qué más tendría pensado hacer? Sentía bastante curiosidad.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Miér 14 Dic 2016 - 21:55

Pasamos la mañana allí tirados en medio de la playa, con Kim a mi lado y yo ligeramente recostada en él, hablábamos y nos reíamos entre besos y beso parecíamos completos quinceañeros tontamente enamorados pero la verdad es que se sentía demasiado bien. Pronto nos pusimos a comer las cosas que había llevado para aquella pequeña comida al aire libre, bocadillos y demás cosas para comer pero también pastelitos y dulces para terminar bien.

Aunque sin ninguna duda la estrella de todo era la botella de vino que había comprado, era bastante bueno y no tardamos mucho en repartirla entre los dos para bebérnosla, aquella escena me recordó demasiado a la primera noche que pasé con él, uno enfrente del otro con una botella de vino y Kimura sin encontrar de nuevo las palabras para brindar, parecía que había pasado tanto tiempo desde aquello y aunque era una escena muy familiar también notaba como todo había cambiado y a mi parecer para mejor sin ninguna duda.
En esta ocasión no brindó por Gusi, o por alguna otra tontería de la banda si no que brindó por nosotros y por qué pasásemos más vacaciones juntos, de verdad que así lo deseaba con toda mi alma, quería pasar todo el tiempo que fuese posible con él.

Después de darle un largo trago a la copa no pude evitar darle un beso, estaba tan feliz en aquel momento que no me pude resistir a ello. Mientras él observaba la puesta de sol y yo bebía despreocupadamente cuando dijo unas palabras... bastante embarazosas pero que me hicieron muy feliz, eso sí parecía que el alcohol le había subido ya muy rápido aunque eso no le impidió empezar lo que supuse que era una carrera a ver quién bebía más rápido y pronto ambos vaciamos las copas.
Volvió a llenar las copas bromeando que no iba a beber tanto como la otra vez por cómo había acabado aquello, no pude evitar reírme y sentirme inmensamente feliz por los recuerdos y por el momento que estábamos viviendo allí juntos.

-Por más momentos como este y por qué nunca tengamos que separarnos.- Esta vez brindé yo y tras chocar las copas una con otra volví a vaciar la copa en cuestión de minutos, aunque Kim se controló bastante mal yo ya había llegado a mi límite ¿Cuándo aprendería que no podía beber tan rápido? Dejé la copa a un lado y apoyé mi cabeza en las rodillas de Kim para descansar un poco.
La mañana se pasó rapidísima, cuando me quise dar cuenta ya no quedaba comida y el efecto del vino se me había pasado por completo, aún no había acabado mi plan especial para terminar unas vacaciones perfectas la tarde solo acababa de comenzar.

Insté a Kimura para que se levantase, entre los dos recogimos todo y lo metimos de nuevo en la cesta asegurándonos de dejar el lugar como lo habíamos encontrado. -Parte dos del plan- Dije emocionada extendiendo dos dedos hacía el chico y recogiendo los demás.
Volvimos a la habitación para dejar la cesta y no tener que estar cargando todo el día con ella (Aunque realmente era el marine quien la llevaba) pero no nos entretuvimos mucho pues enseguida le guie a la parte norte de la isla, a uno de los puertos más turístico, en este destacaba un precioso parque de atracciones que estaba dispuesta a explorar de arriba abajo.

-¿Sabes? Nunca he ido a ninguno de estos, en Skypea no había ninguno.-
Le dije emocionada mientras nos perdíamos en el interior del complejo infestado de distintas atracciones. -Va a ser una experiencia totalmente nueva y estoy segura de que será genial, ¡Pienso montarme en todo!- Estaba como una niña en una tienda de chuches, nunca mejor dicho pues me paré enfrente de un cucurucho de algodón de azúcar extra grande y comencé a hacerle tanto al vendedor como a Kimura un montón de preguntas sobre que era aquello.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Jue 15 Dic 2016 - 19:51

No sabía cuánto tiempo pasó, pero en aquella postura, con ella tumbada sobre mi y yo medio recostado, nos quedamos bastante relajados y calmados. Estaba siendo un día inolvidable que jamás olvidaría. Bastaba con llevar mi vista hacia mis propias piernas y observar su expresión de tranquilidad y alegría, aquello era lo único que necesitaba en aquél día para sentirme realmente feliz. Mientras ella fuera feliz, no habría nada que me lograse poner una mala cara.

Casi sentía que me estaba quedando hasta dormido, cuando de pronto ella se levantó y comenzó a recoger. Su rostro parecía emocionado y me dijo que ahora empezaba la parte dos del plan, tan solo pude sonreir y ponerme a recoger con ella. No tardamos en tenerlo todo de nuevo metido en aquella cesta y emprender camino hacia el hotel nuevamente, en esta ocasión simplemente para dejar allí la cesta. En cuanto bajé, puesto que no hacía falta que subiéramos los dos, ella me sonrió, me cogió de la mano y prácticamente comenzó a arrastrarme mientras se encaminaba hacia la segunda parte de su plan.

De momento la primera parte había sido realmente genial, no sabía cómo diantres podría llegar a superar aquello, pero me esperaba cualquier cosa viniendo de ella. Fuimos hacia el lado norte de la isla, donde pude ver que había una especie de parque de atracciones, sin duda alguna ese era un buen plan, y muy típico para ella con ese aspecto tan adorablemente infantil. Me comentó que nunca había ido a un parque de atracciones, ya que en Skypiea no había ninguno y aquello iba a ser su primera experiencia, no pude más que sonreír y contestarle.

-En ese caso haré que pases el mejor día de tu vida -En ese momento la abracé y le besé la frente cariñosamente.

Comenzamos a caminar perdiéndonos por entre los puestos y las atracciones, lo primero una vista de reconocimiento. Era muy gracioso, era como una niña, resultaba tan adorable que no podía resistirme, me sentía inmensamente feliz de verla así de alegre, una sensación realmente indescriptible para mi. De pronto nos acercamos a un puesto de golosinas, donde se quedó prácticamente anonadada, boquiabierta con un cucurucho de algodón de azúcar. Comportándose nuevamente como una niña hiperactiva no paraba de hacer preguntas sobre qué era aquello. El feriante no pudo evitar estallar a risas ante la actitud de la chica. Finalmente lo compré para que lo probase, era algo realmente dulce, seguro que le gustaba.

-Aquí tienes niñita -dijo el vendedor al tendérselo a Yoshi.

No pude evitar sonreir, no por la reacción de Yoshi, sino por las palabras del vendedor, daba a entender que se pensaba que era mi hermana, y realmente no parece otra cosa, cualquiera diría que es mayor de catorce o quince años, y eso solo por su aspecto. Comenzamos a caminar de nuevo, ella era muy feliz con aquella bola de algodón de azúcar que era casi tres veces como su cabeza.

Su histeria e hiperactividad logró que acabásemos montando en absolutamente todas las atracciones, en alguna incluso más de una vez de lo que le gustó. Finalmente cuando ya parecía que estaba empezando a cansarse y que lo habíamos probado todo como dos o tres veces ya, le dije que me siguiera. Nos dirigimos a una gran noria que había en el centro, no sabría decir cómo de alta era, pero desde luego no era apto para personas con miedo a las alturas.

Entramos en una cabina los dos a solas tras pagar al feriante. En un rato aquello comenzó a moverse. Me hallaba sentado justo al lado de Yoshi, abrazándola con ternura y cariño y mirando al frente, a las vistas que aquella Noria nos permitía contemplar. Había anochecido, por lo que la Luna se encontraba en lo más alto, una preciosa luna llena que iluminaba el mar en calma, una imagen realmente preciosa. Se podía apreciar casi la totalidad de la isla desde aquella posición.

-Espero que lo estés pasando bien, cariño. Para mí está siendo el día más mágico de mi vida -le di un tierno beso en la mejilla-. No quiero separarme nunca de tu lado. Pase lo que pase.

Me quedé abrazado a ella, no pude evitar el impulso de plantarle el beso más apasionado que jamás he sentido en la vida. No sabía cómo se podía llegar a querer tanto a alguien tan pequeño, pero esta chica, sin duda alguna, lograba sacar lo mejor de mí, y también me había hecho sentir lo que jamás había imaginado, ese amor tan extraordinario que nunca imaginé llegar a sentir. La amaba con todo mi corazón.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Yoshi el Miér 28 Dic 2016 - 15:22

Finalmente al ver lo emocionada que estaba con aquella bola de algodón rosa Kimura decidió comprarlo y el vendedor me lo tendió con amabilidad aunque tratándome de una forma que no me gusto para nada, no pude evitar poner mala cara pero no le dije nada puesto que estaba demasiado feliz como para dejar que aquella tontería estropeara mi día. Seguimos caminando y yo acerqué a mis labios el algodón de azúcar y le di un tremendo mordisco, estaba extremadamente dulce no recordaba haber comido muchas cosas más dulce que aquello, agradecí profundamente al pelirrojo que me lo hubiese comprado por que lo disfrute desde el principio hasta al final.

Después de terminarme el dulce y de haber dado un par de vueltas alrededor de la feria para que pudiese verlo todo ya había trazado un plan de en donde me quería montar que se reducía a prácticamente todas las atracciones que había visto, desde las pequeñas tacitas de té que daban vueltas hasta grandes montañas rusas a las que debido a mi altura podía entrar por los pelos. Probé todas y cada una de ellas, no puedo decir cuánto dinero nos gastamos pero poco me importaba, Kimura me seguía y se montaba conmigo en todo lo que quería sin rechistar se le veía igual de feliz que yo aunque dudaba que fuese por la feria en sí. Cuando terminé de probar todas las atracciones repetí en varias de ellas, mis favoritas sin ninguna duda eran las grandes montañas rusas, me encantaba hacer ese tipo de bajadas en picado y remolinos cuando iba por el aire volando y sentirlas en aquella forma era igual o mejor. También me gustaron mucho las que incluían agua y acababa siempre empapada aunque no me pude montar todo lo que quise pues el marine me paró al quinto "¡Montemos otra vez!"

Ya había probado todas las atracciones y estaba poniéndole ojitos a un osito gigante que había en uno de las casetas de juegos cuando el pelirrojo me dirigió a una atracción que se me había pasado por completo en mi tour por el parque. Era una gran rueda con cabinas de colores, no sabía cómo demonios no me había fijado en aquello si prácticamente era lo más alto de todo el recinto. Tras pagar los tickets entramos los dos solos en una de las cabinas, nos quedamos de pies en medio de la estrecha estancia de metal contemplando como el parque de atracciones se hacía cada vez más y más pequeño a nuestros pies, era una sensación simplemente maravillosa el contemplar aquello con Kimura detrás de mí abrazándome con ternura.
Cuando ya estábamos en el punto más alto me giré hacía el chico. -Espero que lo estés pasando bien, cariño. Para mí está siendo el día más mágico de mi vida - No pude evitar sonrojarme ante aquellas palabras y mis colores se acrecentaron más cuando noté como posaba los labios en mi mejilla y después continuó hablando de la misma forma dulce y elegante que lo había hecho antes, por un momento sentí que mi corazón se iba a salir de mi pecho. -Tenías razón has hecho que disfrute del mejor día de mi vida.- Casi se lo susurré recordando las palabras que él había pronunciado al principio de la tarde, entrelacé mis dedos con los suyos. -Te prometo que siempre estaremos juntos.- Y lo decía de verdad, posiblemente aquel hombre era uno de los pocos al que consideraba de mi familia y no iba a permitir de ninguna manera que nada malo le pasara ni que nada nos separaba jamás.

Cerramos aquellas promesas con un profundo beso a la luz de la luna en aquella noria, una escena digna de cualquier película romántica. Los dos nos resistimos a separarnos cuando el cubículo se detuvo señal de que debíamos bajarnos ya, no quería que aquel momento, aquel beso terminara nunca, todo lo que sentía por él volvió a mi como una gran oleada de un sentimiento cálido y mágico ¿Cómo había llegado a quererle tanto?
Aun así no tuvimos más remedio que acabar con aquello y salir de la atracción pero siempre sin soltarnos la mano ni separarnos uno del otro. Después de un rato decidimos dejar la feria atrás, ya se estaba haciendo bastante tarde y a la mañana siguiente nos tendríamos que levantar pronto para volver a la rutina, aquello me hizo ponerme triste pero solo por unos segundos puesto que no podía estar triste con Kimura a mi lado y menos estando donde estábamos porque cuando quise darme cuenta nos encontrábamos en la playa, caminando por la orilla en vez de por el paseo marítimo. Miré al pelirrojo, a la luz de la luna su cabello y sus ojos tan mágicos resaltaban más y parecía aún más guapo que de costumbre si eso era posible.

Pegué un pequeño saltito al oír algo parecido a una explosión e incluso me puse en posición de pelea antes de comprender que era lo que me había asustado, unas magníficas luces iluminaron todo el cielo, las explosiones no se detenían y con cada explosión el cielo se iluminaba todavía más, fuegos artificiales. Nos quedamos sentados en la arena contemplando el espectáculo de luces y dándonos pequeños besos tímidos al principio y mucho más apasionados después.

Aquella noche finalmente no volvimos al hotel nos quedamos dormidos en la playa con nuestra ropa haciendo de manta, realmente había sido un día inolvidable, posiblemente el mejor de mi vida.
-Kim.- Le moví un poco y el abrió un ojo para observarme, me sonrió y tras atraerme un poco más hacia él volvió a cerrar los ojos, no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa. -Cielo deberíamos irnos al hotel, nuestro barco saldrá dentro de poco.- Aquello pareció ser suficiente para convencerle pues se puso activo en seguida y tras vestirnos regresamos a la habitación del hotel, no sin algún refunfuño por tener que marcharnos ya. Tras llegar al hotel me duché y cambié de ropa, entre los dos hicimos las maletas no pudimos entretenernos mucho pues íbamos algo tarde para coger el barco.
Abandonamos la habitación y pusimos rumbo al puerto, nuestras vacaciones habían empezado fatal pero sin ninguna duda aquellos últimos momentos eran los mejores que había pasado en mi vida, me daba bastante pena dejar todo aquello pero al menos tenía el consuelo de que aunque aquella escapada se había terminado aún me quedaban por delante muchos más recuerdos que compartir con el chico.
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Re: Una escapada no muy relajante [Priv. Kimura]

Mensaje por Nocturne93 el Vie 30 Dic 2016 - 16:50

Maldije mil y una veces cuando tuvimos que abandonar la cabina donde estábamos disfrutando de nuestra compañía y los paisajes, aunque a mí la única imagen que me interesaba era la sonrisa en el rostro de mi amada rubia. Solo un gesto agradable era suficiente para hacerme sonreir, su felicidad se me contagiaba, y la veía disfrutar realmente con este maravilloso día. Me sentí realmente satisfecho cuando dijo que realmente había sido el mejor día de su vida, tras lo cual le di un largo e intenso beso que duró hasta que tuvimos que abandonar ese pequeño habitáculo. Habría dado lo que fuera por que no se percatasen de nuestra presencia dentro de esa cabina y no nos hicieran bajar, pero por desgracia aquello no llegó a ocurrir y nos vimos obligados a bajar.

Cogiéndola de la mano tan solo paseamos un buen rato, hasta que finalmente nos alejamos de la zona de atracciones. Me pasaba más tiempo mirándola a ella que hacia adelante, tan solo caminábamos y, cuando me quise dar cuenta, estábamos nuevamente en la playa. Sentí su mirada en mí y me quedé mirándola a esos preciosos ojazos que tenía. Salió de mí una sonrisa que hizo que seguramente me pusiera rojo. Esta pequeña se había convertido en lo más grande de mi vida, me sentía sumamente feliz, pasé mis brazos por su espalda y la acerqué a mí, quedando pegados nuestros cuerpos y mirándonos a los ojos. Sentía el amor más fuerte que había experimentado en mi vida.

De pronto un destello iluminó el cielo, Yoshi se asustó y dio un pequeño bote del susto, no pude evitar reirme y abrazarla con más fuerza todavía, besándole la frente. Comenzó una danza de fuegos de artificio que iluminaron el cielo con sus deslumbrantes luces. Era el broche que hacía de este día el más magnífico y perfecto de toda mi vida. Nos quedamos sentados en la arena contemplando el espectáculo, la tenía abrazada y apoyando su cabeza contra mi pecho mientras le soltaba algún beso espontaneo en la frente y la frotaba cariñosamente con mis manos en sus brazos o su costado.

Poco a poco comenzamos a besarnos, al principio muy tímidamente, me dio un beso y nos quedamos mirándonos a los ojos, le acariciaba el rostro y le daba otro beso igual. Ella me daba otro, un poco más largo, yo lo repetía después, le devolvía todo lo que me daba. Finalmente acabamos tumbados en la arena, besándonos apasionadamente. La noche acabó con nosotros allí durmiento con nuestras propias ropas como mantas y abrazados.

Desperté sobresaltado por las palabras de mi querida rubia. Nos habíamos quedado durmiendo hasta tarde y el barco no tardaría mucho en salir. Debíamos volver pronto al hotel, recogerlo todo y salir al barco. Fuimos directos al hotel, ambos dos estábamos llenos de arena, Yoshi se duchó primero, me habría metido con ella, pero era una ducha pequeña, habría sido divertido. Mientras ella se duchaba yo recogía un poco el equipaje e iba guardando cosas ya en las maletas. En cuanto salió ella entré yo como si fuese un relevo. Había que darse prisa.

Al salir ya estaban todas las maletas preparadas y ella también, tampoco había quedado mucho que hacer. Me acerqué a ella con una sonrisa mitad alegría por estar con ella y mitad tristeza por tener que marcharnos ya de allí. Me acuclillé un poco para abrazarla y levantarla, sujetándola, su cabeza quedó a la altura de la mía y le di un largo y tierno beso. Pero no había tiempo para esas cosas, no quedaba mucho tiempo para que el barco zarpase.

Con todo el pesar de mi cuerpo por tener que abandonar aquél lugar, cogimos nuestras maletas y abandonamos el hotel, dirección al puerto, donde el barco estaba a punto de zarpar. Subimos y dejamos nuestras cosas en el camarote que teníamos contratado. No había escatimado en gastos para aquella agradable velada con la adorable Yoshi, me había asegurado que hasta el viaje de vuelta fuera relajado. Una vez estando allí ya solo quedaba despedirnos y volver al trabajo, no obstante, había compartido unos momentos mágicos e inolvidables con ella, ya ni siquiera recordaba apenas esos dos pequeños contratiempos que habíamos tenido con los gyojin, mi mente se quedó tan solo con los buenos recuerdos, los cuales eran realmente memorables. Estaba completamente convencido de que esto no fue más que el principio, y que habría muchas más anécdotas y muchos viajes que hacer junto a la pequeña Yoshi, y ese pensamiento no hacía más que sacarme otra sonrisa mientras admiraba su bella imagen sonriente, ante mí.
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