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Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

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Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Miér 14 Dic 2016 - 13:54

El cuerpo de la muchacha de cabellos cenicientos se mecía suavemente sobre el caballo. Apenas podía abrir los ojos y, de vez en cuando, un suspiro se escapaba de sus labios. No estaba dormida, pero tampoco inconsciente. Le dolía todo y la zona de la herida le ardía. El veneno se extendía con gran rapidez. A ratos murmuraba unas palabras, pero eran ininteligibles. El suave pelaje de su semental rozaba la piel de la peliblanca. Annie estaba sentada, pero con la cabeza apoyada en la crin, Alistar se había encargado de que la joven no cayese del caballo.

Abrió los ojos un poco, todo lo veía borroso. A su lado estaba Alistar, cabalgando con prisa, ni siquiera se fijó en su cara. Sentía las gotas de sangre correr por su brazo hasta caer al suelo e ir dejando un pequeño rastro por el camino. ¿Empezaba a hacer frío? A la muchacha le castañeaban los dientes como si hubiese bajado la temperatura repentinamente. En su cuerpo estaba habiendo una batalla para luchar contra el veneno del basilisco, pero este era mucho más potente.

Quería hablar, pero parecía que habían cortado su lengua. La voz había desaparecido para ella.

-A-Alistar... - Musitó.

Había logrado decir una palabra, pero para ella era como si no hubiese hablado en mil años. Su voz era tan débil y silenciosa que probablemente con el ruido de los caballos galopando no la escuchase. Quería saber a donde iban, ¿por qué al bosque? El reino estaba en la otra dirección.

-Alis... tar... - Balbuceó.

Dejarla morir en el bosque, eso creía ella. ¿Para qué cargar con una enferma? Cerró los ojos de nuevo. Todo le dolía cada vez más.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Vie 16 Dic 2016 - 17:49

Los cascos de Epona, seguidos por los de Othar, provocaban un ruido a veces amortiguado por las hojas secas y la tierra que llenaban el camino entre los árboles. Sabía que, tarde o temprano, tendría que integrarse de lleno en el bosque, donde el paso no estaba facilitado a los caballos, obligándose a bajar de la yegua y guiarla a pie. De vez en cuando la miraba, asegurándose de su bienestar. Había intentado tratar la herida como pudo, tapándola con un trozo arrancado de su capa con capucha. Después de todo no la iba a necesitar en el bosque, pues no requería de ocultar su rostro. Escuchó la voz de la albina musitar su nombre tras él.

- Ssshhh... No malgastes fuerzas, las necesitarás... -dijo casi en un susurro.

Finalmente se detuvo en seco en un lugar aparentemente aleatorio del camino. A un lado de este uno de los árboles más gruesos tenía una marca en él. Como si hubiesen arrancado la corteza a base de arañazos y golpes. Alistar miró abajo y suspiró. Bajó de Epona y se acercó a la muchacha para dar un último vistazo. Finalmente, se colocó frente a la yegua y, tirando de las riendas, se internó en el bosque. La yegua tiraba a su vez de Othar, el cual caminaba a paso lento y con cuidado. Casi como si no quisiera dañar a su jinete que lo montaba inconscientemente.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Miér 28 Dic 2016 - 15:48

Un escalofrío recorrió su cuerpo. El frío empezaba a calarle los huesos y cada vez tenía menos tacto. Antes aún podía sentir el pelaje cálido de Othar, su semental, pero ahora, nada. Estaba perdiendo facultades poco a poco. El veneno del basilisco era muy potente y estaba perdiendo la vida demasiado rápido. Su respiración era cada vez más agitada.

Estaba harta de llamar por Alistar, cada vez que lo intentaba este la mandaba callar. En el fondo era para que no gastase energías, pero ella necesitaba comunicarse con él. Tenía la necesidad de hablar, de gritar de dolor porque la herida le ardía, de saber que iba a pasar con ella. Tenía miedo, pero era un miedo distinto al de siempre.

Miedo a morir. Annie nunca le daba importancia a la vida ni nada de lo que la rodeaba, pero esta vez era distinto. Su comportamiento pasota desembocó en querer vivir y disfrutar de la larga vida que tenía por delante. A ratos tenía pequeñas alucinaciones provocadas por el veneno y estas acababan siendo pesadillas. Cada cierto rato se despertaba mediante estremecimientos o escalofríos.

Abrió un poco los ojos y veía que cada vez estaban en lo más profundo del bosque. Pasó su mano con mucha lentitud sobre la herida. La muñeca le temblaba. La palma de su mano se llenó de sangre al verla la apretó fuertemente. Sentía rabia por dejarse afectar de aquella manera. Miró al frente y vio a Alistar.

-¿D-dónde estamos? - Inquirió, aunque su voz era tan débil que probablemente no la escuchase.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Mar 3 Ene 2017 - 18:44

Los cascos de Othar sonaban por el suelo terroso, mientras poco a poco la densidad del bosque se reducía y la distancia entre los árboles aumentaba. El lobo sentía las presencias de sus hermanos cuadrúpedos moviéndose por su alrededor, abrumados por su aura de lobo alfa, sin atreverse a acercarse del todo. Finalmente llegó al claro. El cielo estaba totalmente cubierto por las hojas de un enorme y grueso árbol que crecía en el centro. El árbol estaba rodeado de casas construidas con piedra y tejados de paja, las cuales eran enormes para Alistar y Annie, aunque no para sus habitantes. Al lobo le sorprendía como aquellas criaturas eran capaces de esconderse de los habitantes de Greenlyn. El árbol tenía una puerta en el frente, justo mirando hacia donde estaba el lobo.

La puerta se abrió y de su interior salió un enorme toro. El animal caminaba sobre las pezuñas traseras y sus manos eran más parecidas a las de un ser humano. Tenía un largo bastón nudoso decorado con anillas doradas y plumas rojas. Tenía un patrón tallado en sus cuernos. Dicho patrón lo maracba como el jefe de la tribu de los Minotauros de Greenlyn.

La isla tenía minotauros en sus bosques, sin embargo eran criaturas salvajes y sin raciocinio. Sin embargo, la tribu de Minotauros eran una excepción. Vivían escondidos de sus primos los humanos, pues muchos de los minotauros los temían. El líder de los minotauros se acercó a Alistar, el cual iba con Othar y Annie detrás. El caballo parecía nervioso, pero Alistar lo calmaba acariciando su hocico. El lobo sintió las presencias del resto de minotauros de la tribu, mirándolos desde las ventabas de sus casas. El jefe minotauro se detuvo delante del lobo. Si bien Alistar era alto según el estandar de los humanos, llegaba a duras penas a la cintura del minotauro.

- Gwynnbleid... -dijo el jefe-. Has vuelto.

- T'puk... Vengo a pediros un favor.

- La deuda fue saldada, Gwynnbleid.

- Vengo a endeudarme con vos una vez más -contestó el lobo sin apartar la mirada de los ojos del minotauro-. No puedo dejarla morir.

- ¿Por qué quieres salvarla? Es una humana. Traicionera por naturaleza.

- Olvidáis que yo también soy humano, Jefe T'puk.

- Eres un lobo, Gwynnbleid. El rey del bosque y miembro de esta tribu. ¿Por qué quieres salvarle la vida a un... a un monstruo?

- Su nombre es Annie, no es un monstruo.

T'puk resopló, furioso.

- No podemos.

Se dio la vuelta y empezó a dirigirse de nuevo a su casa en el interior del árbol. El lobo se llevó la mano a la espalda y desenfundó a Luz del alba. El sonido del acero desenvainando debió alertar al minotauro, pues se paró en seco.

- ¿Tú también... Gwynnbleid?

- Haré lo que tenga que hacer para salvarla. Si eso significa que debo sacaros la cura a golpes... Que así sea, jefe T'puk.

El minotauro respiró profundamente unos segundos.

- Si eres capaz de amenazar a tu propia familia... Supongo que confías en que mantendrá el secreto y no será como los demás humanos.

- Con toda mi alma -ni siquiera sabía si aquello era verdad. Tan solo sabía que debía salvarla.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Miér 11 Ene 2017 - 18:58

Escuchaba murmullos como si cada vez se fuesen alejando más y más. Ladeó la cabeza, tratando de distinguir ambos sujetos. Su vista se aclaró durante unos instantes y pudo apreciar la presencia de un minotauro. Annie abrió la boca, extrañada por aquel ser. De nuevo creía que eran alucinaciones del veneno. ¿Eso existía? Pensó, sin dejar de mirarlo. Seguro que es alguien muy peludo... En su cabeza trataba de dar respuesta a las dudas que surgían sobre la bestia.

Miró a Alistar, el cual había llevado su mano a la espada. Annie quería gritarle para que no hiciese nada, pero apenas tenía fuerzas para hablar y menos gritar. No quería que le hiciesen daño. Quería apartar la mano de la herida del brazo, pero no podía moverlo. Era como si se le hubiese quedado dormido, solo sentía cosquilleo.

Miró hacia atrás y volvía a ver todo borroso. Recostó la cabeza con suavidad y cerró los ojos. Era horrible, no le deseaba a nadie sufrir de aquella manera. Prefería la muerte a seguir sintiéndose como una lisiada. Su respiración cada vez estaba más acelerada. De repente, una mano fría y peluda se posó en su frente. Sintió la heladez, pero apenas se inmutó.

Un minotauro movió su brazo sano para poder ver la herida. Negó con la cabeza de un lado a otro.

-Hay que desinfectarle rápido la herida.

Tras eso, el minotauro cogió a la muchacha de cabellos cenicientos en brazos y la llevó hasta dentro, dónde la tumbó con cuidado en un jergón. Apartó los restos de la manga ensangrentada que taponaban la herida. Suspiró al ver el estado de la herida. Cogió un ungüento cuyo olor pudo sentir Annie y le hizo despertarse. Olía peor que un huevo podrido. Annie, sudando, miró al minotauro. Había muchos más al parecer, que raro todo.

-¿Alistar? - Inquirió desorientada.

-Shhh.

La bestia pasó el ungüento por la herida para desinfectarla. Annie apretó el puño fuertemente al sentir la sensación que producía con la piel. Entre picor y ardor andaba la cosa. Annie no quería que Alistar se separase de ella.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Vie 13 Ene 2017 - 16:43

Los curanderos de la tribu, minotauros bastante más pequeños que su jefe, no tardaron nada en desatar a Annie de su caballo. Mientras la llevaban a una de las cabañas para tratarla, otro minotauro cogió las riendas de ambos corceles, llevándolos a un lugar tranquilo. El lobo se mantuvo junto a T'puk en silencio, hasta que decidió que lo mejor era seguir a los curanderos. Entró en la cabaña para ver como trataban la herida del brazo de la muchacha. Si bien parecía en mal estado, la habían pillado a tiempo, sin embargo...

- Podemos desinfectar la herida- dijo uno de los curanderos, con una grave voz propia de su especie-, pero el veneno sigue en su sangre. Podríamos preparar un antídoto, pero... ¿Tienes una muestra del veneno de basilisco?

El lobo se cruzó de brazos, preocupado. Pensó un instante mientras escuchaba como T'puk entraba en la cabaña tras él, agachando la cabeza.

- He traído la cabeza del basilisco. Estaba atada a mi yegua.

- Traedla -ordenó T'puk.

Uno de los minotauros salio corriendo de la cabaña, haciendo que sus cascos provocasen un característico ruido al tocar el suelo. Los minotauros estaban acostumbrados a aquellos pasos, pero seguían pareciéndole ajenos al albino. El lobo se acercó a Annie con cuidado, por el lado donde no tenía la herida. Posó su mano sobre la de ella con delicadeza.

- Lo siento, de no ser por mí... Maldición -no podía hablar, las palabras se quedaban atascadas en su garganta.

- No basta con el veneno -dijo el jefe-. Para elaborar las Lágrimas de Fénix se necesita una muestra del veneno y cierta raíz de una flor que solo crece en este bosque. El lirio azulado.

- ¿Lirio azulado? ¿Hay en la tribu?

- No... A varios pasos al galope al este de la aldea hay un prado de lirios azulados. Habría que traer...

- Voy yo -dijo el lobo levantándose de golpe-. Se lo debo. ¿Cuanto es la distancia?

- Media hora de aquí a pie. Tal vez menos si te das prisa... Gwynnbleid.

El lobo sabía perfectamente lo que T'puk quería decir con aquello.

- Este veneno es... muy fuerte. Está directamente en la sangre -dijo el curandero. Me temo que si no toma el antídoto en menos de dos horas... no sobrevivirá. Gwynnbleid debería marcharse ya y estar aquí con la raíz enseguida... Su elaboración es lenta.

El lobo asintió y se dirigió a la salida de la cabaña. Sin embargo, antes de salir, empezó a desatarse las correas de cuero que ataban sus armas a su espalda, colocándolas a un lado de la pared apoyándolas en el suelo.

- ¿Sin tus armas?

- Solo me atrasarían.

Alistar se quitó la armadura y, quedando vestido tan solo con unos pantalones, mostrando su torso lleno de cicatrices, y quitándose las botas, salió corriendo de la cabaña. Nada más adentrarse en el bosque por el este de la aldea su cuerpo empezó a cambiar. Un enorme lobo de blanco pelaje corría entre los árboles. Debía darse prisa.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Vie 3 Feb 2017 - 19:16

De nuevo, la mandaron callar. Ni muriéndose dejaba de incordiar con sus palabras. Finalmente hizo caso y guardó silencio. Después de haber echado el ungüento sintió frío en la herida, era una sensación helada, pero a la vez quitaba el dolor. Annie, media dormida, sonrió al sentirse mejor. Creía que con eso ya estaría curada; ingenua.

Había pasado un buen rato desde que Alistar se había marchado. La muchacha abrió los ojos y miró para todos lados. Ya no estaba sofocada y no sentía los ardores por todo su cuerpo, como si algo la estuviese matando poco a poco. Intentó levantarse, pero aún estaba débil, lo único que conseguía el ungüento era deshacerse del dolor y debían echárselo cada media hora para no perder el efecto.

Un minotauro llegó con una pequeña jarra de madera entre sus pezuñas. Dentro había un líquido verde con olor a pantano. Annie alzó un poco la cabeza y, luego, puso una mueca de asco en cuanto se lo acercó a la boca. El minotauro le obligó a beberlo en contra de su voluntad. En su boca se había quedado un sabor que jamás olvidaría y quería quitarlo como fuese posible.

-¿Qué es?

-Un antídoto. Retrasará los efectos del veneno en tu cuerpo, así tendremos más tiempo para elaborar la medicina.

-¿Cuándo volverá Alistar? - Inquirió preocupada y tumbándose de nuevo, sin dejar de mirar al minotauro.

-Esperemos que pronto - Las palabras del minotauro eran rudas, Annie no sabía como comportarse ante un ser así-. Deberías darle las gracias, de no ser por él, jamás hubieses encontrado una cura.

La mirada de la muchacha era triste. No había sido su culpa ser herida, ni siquiera quería estarlo. De no ser por su torpeza ahora ya estaría cogiendo un barco hacia otra isla y Alistar seguiría con su rumbo.

-Lo siento, no quería molestaros.

-Gwynnbleid es un buen hombre, negarle la ayuda con todo lo que el hizo por nosotros sería una deshonra. Ayudó a nuestra tribu en sus momentos más difíciles y a pesar de ser un humano como tú, lo consideramos parte de nuestro clan.

Annie estaba sorprendida por las historias que tenían sobre el hombre. Miró al exterior, con tristeza, y siguió esperando a que regresase Alistar.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Jue 9 Feb 2017 - 13:23

El lobo corría entre los árboles, sorteando troncos y posando sus poderosas garras en árboles al pasar. Según le había dicho T'puk, el prado de lirios azulados debería estar cerca. La tierra bajo sus patas crujía a cada paso que daba, poniendo en alerta a todo ser que hubiese en el bosque, siendo asustado por aquella enorme bestia de blanco pelaje que había invadido su hogar. Todas menos una. El lobo fue embestido por su izquierda por una enorme bola de pelo parda. Estaban en un pequeño claro y el lobo salió rodando por el suelo hasta chocar de espaldas con un árbol. Se levantó enseguida y observó al ser que lo había embestido.

Era un oso. Un enorme oso tuerto que se levantaba sobre sus dos patas traseras, que no había sido intimidado por el lobo. El oso rugió fuertemente, resonando en un eco por todo el bosque. Alistar se colocó sobre su cuatro patas, si bien sus patas delanteras eran ahora más similares a las de un humano. Empezó a caminar hacia un lado, sin apartar la vista del oso y enseñando sus colmillos cual bestia salvaje a punto de entrar en combate.

"No tengo tiempo para esto..."

El lobo rugió y saltó hacia delante, clavando sus colmillos en la yugular del oso, el cual gritó. El lobo se agarró con las garras al peludo cuerpo de la bestia osuna, mientras esta se agitaba intentanzo zafarse. Debía librarse de aquel ser pronto. La vida de Annie iba a contrarreloj.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Sáb 11 Feb 2017 - 16:50

Un suspiro escapó de sus labios. Los minutos se le hacían eternos, el tiempo no corría. Miró a todos lados, todo el mundo estaba paralizado, incluso el minotauro que tenía el ungüento aún en sus manos. Una gota cayó de sus dedos, pero esta quedó suspendida en el aire. Se levantó de la cama, asombrada por tal suceso. Miraba con todo detalle lo que había a su alrededor e intentaba dar una respuesta a todas las preguntas que surgían en su mente.

¿Cómo era posible que el tiempo se parase? Annie no tenía ni idea de cómo funcionaba la física, con todos sus métodos raros. Miró la herida de su brazo, esta estaba perfectamente, tan solo una pequeña cicatriz curada. ¿Qué rápido, no? Estaba sana, se sentía de maravilla. Dio un pequeño brinco de lo contenta que estaba. Fuera el cansancio, el dolor, los mareos... ¡Al fin!

Caminó por todo lo que había a su alrededor, tocando las cosas e incluso pasando la mano por el pelaje de los minotauros, áspero.

-Interesante... - Murmuró.

De repente, parecía como que estaba lloviendo sobre ella. Miró arriba, pero no caía nada sobre ella. Simplemente las gotas de sudor descendían sobre su rostro. Pasó la mano por su frente, asustada, sin entender el por qué estaba así. Gritó, gritó como nunca lo había hecho.

-¡Calma, tranquila!

La muchacha de cabellos cenicientos abrió los ojos de golpe, respirando agitadamente. Miró su herida, con el ungüento por encima, seguía igual de mal que antes. El minotauro la miró preocupado y pasó un poco de agua fría por su mente.

-Estabas delirando, gritabas como si te matasen en sueños.

Annie no tenía fuerzas para pronunciar una palabra. Simplemente se quedó con la mirada perdida hacia la entrada.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Jue 16 Feb 2017 - 11:14

El oso lanzó con fuerza al lobo contra un árbol. El lobo soltó un gruñido de dolor, aumentado cuando la enorme bestia lo embistió con su hombro, casi arrancando el árbol de raíz. Antes siquiera de que el lobo pudiese contraatacar, las garras del oso se clavaron con fuerza en su antebrazo, a la altura del codo. Entonces, desgarrando la carne, se abrieron paso hasta la muñeca, haciendo que el lobo soltase un poderoso rugido de dolor que resonaría en el eco de todo el bosque. El olor de su propia sangre entró en sus hipersensibles fosas nasales de cánido. El oso se alejó de él, observando desde lo lejos como su presa sufría el dolor de su ataque. El lobo dio un paso adelante, respirando con profundidad. De su brazo goteaba la sangre, dejando marcas en el suelo y las plantas. Una cicatriz más a la colección.

Alistar miró fijamente a los ojos del oso. El pardo animal parecía esperar que el lobo cayese rendido. El cánido, sin embargo, hizo de tripas corazón, resistió el dolor como pudo y volvió a atacar. Esta vez, sus dientes se clavaron en el abdomen del oso, empujándolo contra un árbol. El animal debió darse cuenta entonces que lo que tenía delante no era una presa corriente, pues en cuanto pudo, empezó a correr dirección opuesta, dejando tras de si un rastro de sangre. El lobo respiraba con profundidad. Se miró el brazo, observando como la carne había sido abierta en tres profundas lineas desde el codo a la muñeca. No importaba. La vida de Annie era más importante.

Siguió caminando, apretando los dientes cada vez que el dolor del brazo se acentuaba. Entonces lo vio. El prado de los lirios azules. Un enorme claro, casi formando un circulo perfecto, plagado de flores azules. El lobo, poco a poco, pasó a su forma humana. Cayó al suelo de golpe, sobre un montón de flores, manchando algunas de sangre. Tosió. Se reincorporó con cuidado y, gentilmente, cogió una de las flores y tiró, arrancándola de raíz. Sacó unas cuantas y entonces se puso de pie. No podía volver corriendo, así no. Pero no podía tardar...

- ¡Kodlak! ¡¿Me oyes?!

De entre los árboles de alrededor brillaron dos ojos ambarinos. Un enorme lobo blanco del tamaño de un caballo asomó su peluda cabeza y miró a Alistar. Kodlak era un solitario lobo huargo de Greenlyn que el licántropo había conocido durante sus viajes, teniendo con él un extraño vinculo. Si bien el lobo era un animal libre, siempre parecía acudir a la llamada de Alistar, siempre parecía estar cerca de él cuando acechaba el peligro. El lobo sintió enseguida lo que debía hacer. Se acercó a Alistar y se posó a su lado. Alistar colocó su mano herida en el cuello del lobo, a modo de agradecimiento. Entonces, se subió al lomo de Kodlak, sujetando con fuerza las flores. El lobo empezó a correr, dejando el claro atrás, de vuelta a la tribu.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Jue 16 Feb 2017 - 12:01

T'puk se movía alrededor de la chica. En su rostro tan solo había preocupación. El tiempo pasaba muy rápido en los momentos difíciles. Los remedios que habían preparado anteriormente para prevenir que el veneno avanzase perdieron sus efectos. Annie se estremeció, como si algo malo estuviese pasando. Como si algo intentase advertirla de un peligro.

-Se muere - Masculló T'puk.

Un minotauro que estaba al lado empezó a ponerle paños en la frente, para bajar la temperatura. La fiebre subía muy rápido en la albina. Este miró al jefe de la tribu y negó la cabeza suavemente. Alcanzó la mano de la chica, la cual parecía estar sin vida, pues Annie no tenía fuerza para moverla.

-¿Están los ingredientes preparados para cuando llegue Alistar? Así tardaremos menos en el proceso...

El minotauro asintió.

Las pulsaciones de la chica eran muy débiles. Abrió la boca e intentó decir unas palabras, aunque no se le entendía muy bien.

-Me... duele...

T'puk la mandó callar.

-Darle otro ungüento puede llegar a ser tóxico. Debe aguantar.

El jefe de la tribu se acercó a la entrada, mirando en el horizonte si el lobo conseguiría llegar a tiempo. Definitivamente, por el poco tiempo que llevaba la muchacha de cabellos cenicientos aquí, comprobó que era peor que Gwynnbleid en cuanto a carácter. Parecía cosa del destino haberlos juntado.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Jue 16 Feb 2017 - 12:11

Las patas de Kodlak resonaban por el suelo, levantando la tierra a cada paso de su carrera. El licántropo se sujetó con fuerza a su lomo, aguantando como podía las flores. El propio esfuerzo de agarrarse al pelo del huargo le provocaba dolor en el brazo, pero apretaba los dientes y aguantaba como podía. El lobo empezaba a respirar pesadamente, por el cansancio, pero Alistar pudo notar como este no podía permitirse rendirse tampoco. Por fin llegaron.

Alistar bajó del lobo cuando este hubo llegado al borde de la aldea. Un rápido gracias cruzó sus labios, pero empezaba a marearse mientras el lobo volvía a la oscuridad del bosque. Alistar cayó al suelo de rodillas y jadeó. Su vista se nublaba. Volvió a levantarse y caminó hacia delante, llevando el brazo herido casi muerto.

- ¡Gwynnbleid! -gritó la voz de T'puk, que estaba en la entrada de la cabaña donde estaba Annie.

El lobo lo sorteó y entró en la cabaña, pero trastabilló. Cayó al suelo de golpe, resonando en la madera de este. Notó como las flores dejaban su mano y, poco a poco, su vista se volvía oscura, mientras oía un grito en la lejanía.

- ¡El brazo! ¡Curadle el brazo! ¡Preparad el antídoto!

Si bien pudo empezar a notar el traqueteo de los cascos en la cabaña, no tardó en perder el conocimiento. No sabía donde estaba ni cuanto tiempo había pasado desde que llegó a la tribu. Solo sabía una cosa. Que había conseguido llegar a tiempo con las flores, que Annie iba a sobrevivir... Si ahora perdiese la vida por la infección en la herida del oso, moriría sabiendo que había salvado la vida de la muchacha.

- No... Greenlyn... Debes poner... a Greenlyn a salvo... -dijo su propia voz.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Jue 16 Feb 2017 - 12:33

Annie escuchaba las voces de los minotauros muy ajetreadas, casi no se les entendía. Lo que escuchó con claridad fue el grito de T'puk por Alistar. A pesar estar casi inconsciente en su rostro se formó una leve sonrisa. Los minotauros tumbaron a Alistar cerca de Annie, para curar su brazo aunque esta seguía sin abrir los ojos.

T'puk ordenó preparar el antídoto de inmediato. Recogió los lirios azulados y los llevó hasta una pequeña mesa en dónde había un montón de objetos extraños. Sobre esta había más ingredientes, algunas flores y plantas medicinales que acompañarían al lirio. Un minotauro de la tribu trituró los ingredientes y le añadió un poco de agua; finalmente cogió el más importante, el lirio y lo desmenuzó en cachitos hasta que este soltó unas semillitas amarillas de su interior. Estas semillas fueron a parar al vaso del antídoto en dónde quedó un brebaje ocre.

El olor era tan fuerte que respirarlo era incómodo. T'puk cogió el antídoto y se acercó hasta Annie. Levantó su cabeza con delicadeza y le abrió un poco la boca para poder verter el brebaje. El primer trago bastó para que esta se moviese rechazándolo. Abrió los ojos y miró con asco el líquido.

-Debes bebértelo todo, solo así eliminaremos el veneno.

Annie asintió a regañadientes, asqueada por la bebida. La boca le sabía a óxido. Bebió otro trago y aguantó las ganas de vomitar. En el fondo fue valiente, esperó un par de minutos y empezó a recobrar movilidad en su mano. Cogió el vaso y lo bebió todo de un golpe, jadeando. Pasó la mano por la boca, tratando de limpiar hilillos de saliva por culpa de lo mal que sabía el antídoto.

Estuvo un buen rato recostada, mirando a Alistar, el cual decía palabras sin sentido. ¿Greenlyn a salvo? Empezó a sentirse mejor y se levantó del camastro. Los minotauros estaban a su alrededor, tratando de curarle la herida. Annie se arrodilló y posó su mano sobre la de él, mirándolo con tristeza. Apartó hasta un mechón de su cara.

-No te puedes morir ahora que me has salvado la vida. Por favor... - suplicó -. Te necesito para sortearnos la siguiente bestia, ¿quién lo hará si no? - sonrió acariciando su mano.

El minotauro puso las manos sobre los hombros de Annie y le pidió que siguiese descansando. Ella se apartó y se sentó en la cama, esperando a que solucionasen el problema.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Alistar Reep el Jue 16 Feb 2017 - 12:54

El lobo abrió los ojos con cuidado. La luz entró de golpe en estos, por lo que colocó su mano buena delante, cubriéndose. Estaba en una cama y tenía el brazo vendado. El dolor que hasta hace poco le resultaba insoportable, ahora le era ajeno, aunque aún estaba ahí. Annie estaba allí, en la cama, sentada con él. El lobo echó la cabeza hacia atrás y suspiró, aliviado. Lo había conseguido. Intentó levantarse con cuidado, haciendo una mueca de dolor al notar el esfuerzo.

- ¿Qué fue? -dijo T'puk, revelando su presencia.

El lobo lo miró y sonrió levemente.

- Un oso. Protegía su territorio... ¿Ha ido todo bien?

El minotauro asintió.

- Está curada, y tu brazo se pondrá bien. Aunque te quedará marca.

- Una más para la colección -dijo, señalando el resto de cicatrices de su cuerpo.

- Gwynnbleid... lamento mi actitud cuando viniste. No debí juzgar a tu amiga. Tiene tu mirada, ¿sabes? La misma convicción por vivir, por hacer del mundo un lugar mejor... Gente como vosotros me hace recuperar la esperanza en los humanos.

El lobo bajó la mirada.

- No tienes porque disculparte. Un líder debe estar siempre alerta, para proteger a los suyos.

- He estado hablando con el resto de minotauros-T'puk levantó la mano y la abrió mostrando en su interior un colgante plateado. La cabeza de un lobo relucía, con las fauces abiertas.

- Eso es...

- Sí. Como el que te dimos a ti-el minotauro miró entonces a Annie y le tendió la mano, indicándole que cogiera el colgante. Que era suyo-. Annie, en recomendación de Gwynnbleid, miembro de honor de esta tribu, quedas aceptada como tal, bajo la protección del clan del Lobo Blanco-en el caso de que Annie aceptara el regalo, el minotauro pondría él mismo el colgante sobre la cabeza de la peliblanca-. Bienvenida a la tribu, Ithilhén. Hija de la luna.

Alistar sonrió. El minotauro dejó la habitación y el lobo se mantuvo en silencio unos segundos, mirando a la muchacha.

- ¿Sabes qué ahora, en lo que refiere a las leyes de la tribu, soy tu padre? -soltó una pequeña risa-. No literalmente. Tan solo pertenecemos al mismo clan... Ithilhén... Es un nombre bonito, ¿eh?

Entonces, la cortina que separaba la cabaña del mundo exterior se abrió de nuevo. Un minotauro hembra, vestida de chamán con plumas, entró en la cabaña cargando con un fardo de tela largo.

- Ah, ahí está. Ya decía yo que faltaba algo.

La minotauro se acercó a Annie y, frente a ella, deshizo el cordón que ataba el fardo, mostrando el objeto que guardaba. Un arco largo de madera pulida, con pequeños detalles y grabados que recordaban a los que el jefe T'puk llevaba en los cuernos. La minotauro tendió el arco hacia Annie y dijo:

- Ithilhén, lamentamos que la situación no pudiese dar pie a una ceremonia de bienvenida a la tribu. Sin embargo, has de llevarte lo que ello incluye. Este es un regalo de bienvenida. Un arco de caza especial, fabricado por mí.

- Aceptalo -dijo Alistar, con una sonrisa-. No tengo ganas de aguantar a T'puk quejándose de lo descorteses que somos los humanos.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

Mensaje por Annie el Jue 16 Feb 2017 - 15:25

En cuanto Alistar despertó Annie esbozó una sonrisa de oreja a oreja. Jamás se había preocupado tanto antes por alguien, pero gracias a él estaba viva y en el fondo aún no quería morir, a pesar de que muchas veces dijese que la vida le da igual. Momentos como aquellos le hacían replantearse su existencia. La albina no se apartó en ningún momento de la cama hasta que Alistar se levantó.

-Tu cicatriz tampoco desaparecerá - Dijo el minotauro a Annie.

-Con esta serán ocho - Respondió contenta mirando la herida, tardaría en cerrarse, pero la marca sería para siempre. Al menos ya no soportaría ese incesante dolor.

T'puk se puso a hablar con Alistar y Annie los observó. Las palabras del minotauro eran sabias, poco a poco recobraría la esperanza en la humanidad, como la albina hacía a veces y en el fondo le agradaba. En cuanto el minotauro cogió un medallón de otro miembro de la tribu se acercó a ella y se arrodilló para dárselo.

El medallón tenía forma de lobo con las fauces abiertas, al parecer era como el de Alistar. Annie lo cogió y se quedó mirándolo, era de plata. Después miró a T'puk. ¿Miembro de honor? ¿Ithilén? Nunca fue miembro de honor de nada, se suponía que ella no tenía de eso. Era tan solo una chica que se buscaba la vida en las calles. Apretó el medallón y lo colocó en su cuello. Era precioso y ser la hija de la luna lo era aún más.

-Lo es - Miró a Alistar -. No suena mal la idea tener un padre. Así sabré que es tener uno.

Annie se levantó y una minotauro hembra se acercó hasta ella. Tal y como iban las cosas, la tribu no tenía tiempo para organizar una ceremonia, pero decidieron agasajar a Ithilhén con un pequeño regalo. El fardo que traía la minotauro fue desatado y dentro de él había un arco, pero no era un arco normal, tenía grabado Ithilhén aparte de más grabados de la tribu que ella no comprendía.

Annie lo cogió y lo tensó. Era ligero y resistente, que bueno. Escuchó a Alistar e hizo una pequeña e inclinó la cabeza levemente a los minotauros.

-Gracias.

Annie y Alistar abandonaron la cabaña y regresaron junto a sus caballos. Agarró las riendas mientras Alistar se despedía de ellos.

-Buen viaje, Lobo e Hija de Luna, que la suerte esté con vosotros.

Annie y Alistar emprendieron de nuevo del camino, con un suave trote. Cuando Ithilhén miró hacia atrás ya no veía la cabaña de los minotauros.

-¿Cuál será nuestro próximo destino? - Inquirió emocionada.

Alistar la miró y no pudo evitar reírse. Finalmente, abandonaron el bosque.
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Re: Lágrimas de Fénix [Priv. Annie - Alistar]

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