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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

La Última Espada Púrpura [Time 2017]

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La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por Ban Midou IV el Mar 16 Mayo 2017 - 19:44

Capítulo 1: La Fortaleza De Los Bolts.

Al fin habían llegado a aquella isla de Norte. El equipo de combate de Meneror se hallaba sobre una colina. Frente a ellos había un enorme castillo y a los lados algunos lagos. Toda aquel sitio estaba repleto de ellos. El cabecilla no era otro que el espadachín personal de Il Bianco, Ban Midou. El chico de cabellos castaños y despeinados mantenía su fría mirada sobre aquel edificio. Gracias a su jefe ahora sabía la ubicación de los Bolts. Esos jodidos cabrones que fueron culpables de la muerte de toda su mafia junto al hijo de puta de Kleiton. El chico frunció el ceño unos momentos y acto seguido dirigió una seria mirada al resto de piratas. Era como si quisiera fulminarlos con la mirada.

- Aquí cambian las órdenes. Esto es algo personal, por lo que iros de aquí enseguida. Yo volveré por mi cuenta a la base.

- Pero nuestras órdenes son…

- ¡Largo! – Gritó Ban sin dejar hablar al otro bucanero.

Aquellos tipos asintieron un poco asustados y dieron la media vuelta. Sabían de sobra que a Midou le importaba poco matarlos allí mismo pese a ser subordinados de Meneror. El mafioso chasqueó la lengua y miró al castillo con odio. Llevaba su habitual camisa blanca, unos pantalones negros, unos zapatos y sus espadas. Las gafas de Sol moradas no podían faltar tampoco y mucho menos el tabaco. Era el momento de terminar de una vez con la vida de aquellos miserables. Ban acarició despacio la funda de Azazel y a continuación empezó a caminar despacio hacia aquel sitio. No había aprendido habilidades del rokushiki por nada, por lo que de un salto avanzó hacia los aires usando el geppou. No tardó mucho en quedar sobre una de las murallas de aquel sitio medieval. Activó su haki de observación al momento y entonces fue cuando detectó dos presencias acercarse a él despacio. Un par de tipos vestidos de traje aparecieron subiendo una de las escaleras. Parecían estar armados con pistolas. El chico lejos de huir, dio un paso hacia delante y los miró con rabia.

- Estás invadiendo una propiedad privada, basura. Muere. – Dijo uno de ellos disparándole a continuación en el pecho.

El pectoral derecho del mafioso fue perforado por la bala. Ban sonrió de forma siniestra “reparando” el agujero con magma. Los ojos de aquellos hombres se abrieron como platos al ver que se trataba de un usuario intocable por métodos normales. El segundo estuvo a punto de tomar su comunicador, pero en menos de un segundo Midou ya no estaba en su posición.

- ¿! Dónde cojones!? – Gritaron al mismo tiempo.

- Bu… – Susurró Ban a sus espaldas mientras realizaba un par de movimientos con su katana. La cabeza del primero rodó por el suelo, mientras que el otro fue atravesado por la zona del corazón.

La sangre empezó a pintar de rojo aquella superficie mientras Midou se mantenía serio. Dos ratas menos y ahora estaba seguro de que le quedaban muchos más. Fue entonces cuando el sonido de una alarma empezó a sonar en todo lugar. El disparo anterior debió alertar a un vigía o algo por el estilo. Fue en ese momento cuando el chico sacó su espada del cuerpo de aquella basura y de una patada alta lo tiró de la muralla. Su venganza estaba allí mismo y pensaba morir o asesinar a todos y cada uno de ellos. En esos instantes, el joven era una mezcla de maldad y odio. Deseaba terminar con la vida de todos de la forma más cruel posible. Sin previo aviso, saltó al interior. Reventó en el suelo de una especie de patio haciéndose un charco de lava contra el lugar. Empezó a formarse despacio y después de aquello miró un poco a su alrededor. Había unas cinco puertas y todas estaban abiertas. Las presencias empezaron a acercarse y aquello provocó que el joven riera de forma siniestra.

En poco tiempo se vio rodeado por unos quince tipos vestidos de la misma forma que los dos que se había cargado. Todos le apuntaron con sus armas y se mantuvieron en silencio. El espadachín cerró sus ojos despacio y acto seguido estiró su brazo hacia arriba. La lava empezó a fluir desde sus dedos hasta el hombro en una especie de cascada pequeña. La figura del chico desapareció de repente debido a la velocidad que le daba el soru. Los tiros empezaron a escucharse por la zona, pero era inútil. Muerte tras muerte el patio estaba llenándose de cadáveres. Algunos proyectiles llegaron a darle, pero su cuerpo logia le hacía inmune a ellos. Al cabo de unos dos minutos todos estaban muertos. Ban se relamió despacio y acto seguido trató de caminar hacia una de las puertas al azar. De repente, fue detenido por una onda de choque que le hizo salir despedido hacia atrás. Cayó al suelo de espaldas y soltó un pequeño quejido de dolor ¿Haki? No podía ser cierto. Sus azulados ojos miraron hacia la puerta de su derecha.

Ante sus ojos había una especie de ¿Hombre tigre? Su aura era imponente. El pelaje de aquel ser era oscuro y sus ojos eran ambarinos. Vestía con un pantalón blanco y unas sandalias de madera. Su gesto era serio y tenía el puño izquierdo estirado hacia delante ¿Un usuario? Ban escupió a un lado y acto seguido se quedó mirándole fijamente.

- Por muy usuario que seas no podrás detenerme.

- ¿Usuario? Creo que me confundes con un simple humano con poderes. No sé quién eres, pero como guardaespaldas de Anthony Bolts mi deber es terminar con tu vida, intruso.

Ban pensó que debía pertenecer a la raza de animal parlante, pero ahora no era tiempo de pensar en aquello. El guardaespaldas del líder de aquellos hijos de puta estaba frente a sus ojos. Era el momento de terminar con uno de los peces gordos. Parecía ser alguien que usaba la fuerza física en lugar de armas. Conocía el honor de aquellos tipos y sabía que el combate no iba a ser nada fácil. El felino salió despedido hacia él a una velocidad endiablada y de una patada aérea lanzó al joven por los aires. El ardiente mafioso notó su estómago hundirse hacia atrás un par de centímetros y a causa de eso sus ojos quedaron en blanco. Estuvo a punto de perder la consciencia, pero su fuerza de voluntad le hizo aguantar. Quedó tirado en el suelo con un dolor inhumano. Contuvo las ganas de vomitar y empezó a gruñir por lo bajo. Abrió la boca con fuerza y tras unos momentos pudo respirar. Ese cabrón le había pillado por sorpresa y ahora tenía una idea aproximada de su fuerza.

Los putos luchadores resultaban ser un problema en la mayoría de las veces. Midou se levantó despacio y después agarró su katana con ambas manos. Su oponente tenía que poseer haki armadura por narices, pues ya era la segunda vez que le tocaba. Tras un leve parpadeo perdió de vista a su rival. Se giró a toda velocidad bloqueando un puñetazo de aquel felino con su espada imbuida en haki. Los brazos del castaño y su arma tomaron entonces un tono negro metalizado. Tras Síderos había mejorado sus capacidades bélicas bastante. Su mantra le avisó justo a tiempo para poder realizar aquella maniobra. Ban no esperó más y se lanzó a por su oponente. Lanzó una tormenta de cortes contra él. Buscaba envenenarle con la capacidad especial de su katana y de paso herirle de gravedad. Su oponente evadió la mayoría de ataques con facilidad y tras esquivar el último lanzó un rodillazo al pecho del mafioso. Midou notó el impacto en su cuerpo y cayó de nuevo al suelo con el ceño fruncido. Aquella mala bestia tenía un poder increíble. Tan solo había podido hacerle unas leves heridas en los hombros.

- Me temo que no puedes hacer nada contra mí. No eres más que un crío con juguetes peligrosos en su poder.

Aquellas palabras hicieron que el chico gruñese con rabia. Se colocó de nuevo en pie observando a su rival y acto seguido desenvainó a Hudoku. Su arma estrella hecha de kairouseki puro. No solo hizo aquello, también se imbuyó en una intensa aura morada. El poder del Ryukuro estaba desatado y ahora poseía el doble de fuerza que antes. De nuevo usó el soru para acercarse a su oponente y de un violento tajo trató de cortarle en la zona del pecho. El luchador notó un intenso dolor en los pectorales al recibir aquel corte, el cual le hizo soltar un quejido de dolor. Ban no terminó allí con su ataque y de repente llevó su mano libre a su mandoble, Cladón. Una terrible aura púrpura empezó a salir de la vaina de su arma. Su ataque más poderoso, el Ryukai.

- Lo lamento, pero eres tú el que ha perdido… – Mencionó al mismo tiempo que desenvainaba su arma y lanzaba un corte tres veces más fuerte que uno normal hacia su rival.

Los ojos del felino se abrieron como platos al ver unas gotas de sangre salir disparadas hacia los lados. Ban entonces cayó al suelo gritando de dolor. El luchador no entendía lo que había pasado, hasta que se dio cuenta de que no estaban solos. Un sujeto de camisa roja, cabellos verdosos y ojos oscuros estaba allí presente. En su mano derecha poseía una katana totalmente negra. Midou se llevó la mano al pecho sintiéndose adormilado y dolorido al mismo tiempo. Aquel cabrón había interrumpido su pelea y encima le había hecho una herida considerable. A juzgar por las miradas de aquellos dos, parecían conocerse. El felino frunció el ceño unos momentos y después se largó por una de las puertas. Parecía mosqueado por haber tenido que necesitar ayuda. El chico de lava trató de levantarse de nuevo, pero el peliverde le pisó con fuerza en la zona del pecho con su bota. El joven gruñó de dolor y empezó a sentirse debilitado ¿El calzado de aquel tipo era de kairouseki? Se fijó en que la suela era de metal y lo entendió todo. Su camisa era demasiado fina y estaba siendo afectado.

- Nunca esperé que el mismísimo príncipe serpiente se presentara ante nosotros. Supongo que tendrás mucha rabia acumulada, pero es una lástima que todo haya terminado. Debiste esconderte en tu agujero y no aparecer, insecto. – La voz de aquel hombre era bastante grave.

- ¿A qué estás esperando, cara de mono? – Dijo el chico despacio y jadeando un poco.

Aquel hombre de camisa roja sonrió de forma siniestra y de una patada en el rostro dejó inconsciente al castaño. La sangre salía por la boca y la nariz de Ban. El peliverde escupió sobre él entonces y acto seguido sacó su Den den mushi.

Capítulo 2: La Mala Vida.

Cuando Ban abrió los ojos pudo ver que estaba en una especie de mazmorra. Sus manos estaban atadas a la pared con aquel puto mineral que anulaba sus poderes. Estaba sin su camisa y no veía sus armas por ningún lado. Tosió un poco y después de aquello trató de buscar una salida o alguna persona que le ayudase. Tal vez no era el único prisionero del lugar. No tardó mucho en escuchar una voz conocida.

- Ban… ¿Estás bien?

Miró hacia las escaleras que había y pudo ver a una joven de cabellos oscuros, ojos azules y estatura baja. Reconoció al momento a la chica. No podía creerlo, su pequeña estaba allí. Ai Nanasaki, la revolucionaria. El mafioso trató de arrancar las cadenas que le sostenían, pero le resultó totalmente imposible. Miró de forma seria a la muchacha y después le gritó con fuerza.

- ¡¿Qué haces aquí?! ¡Te dije que no me siguieras!

- Yo no estoy presa, haz el favor de calmarte. Tan solo decidí infiltrarme y no me ha salido tan mal como puedes ver. – Dijo ella sonriendo de forma dulce y mirándole.

El espadachín no entendía lo que estaba pasando ¿Tan buena espía era la tigresa? Si fue la hermanita de Krauser Redfield por tanto tiempo, algo se le pegaría. No pudo evitar soltar un leve suspiro y calmarse. Estaban solos y ahora ella podría liberarle a él. La joven caminó despacio hasta Ban y colocó ambas manos sobre sus mejillas. El chico de lava la miró con una leve sonrisa, le encantaba disfrutar de los ojos de ella.

- Ban ¿Quiénes eran aquellos hombres que vinieron contigo? Los pude ver alejarse… ¿Has venido con más persona? – Preguntó con curiosidad.

- Si, ellos tan solo eran los hombres de… – Miró hacia las cadenas. – Amor mío ¿Me liberas primero? – Dijo entonces soltando una carcajada no muy sonora para que no le escucharan.

Cuando él dijo “Amor mío” ella mostró una sonrisa amplia. Asintió con la cabeza y sacó una pequeña llave plateada, después introdujo aquel pequeño objeto en las cerraduras y lo liberó. El chico se notaba libre por fin y empezó a mirar a varias direcciones, debían escapar de allí. Ai entonces lo miró a los ojos de nuevo y le dio un enorme abrazo, él correspondió.

- ¿Los hombres de? – Le dijo mientras acariciaba sus cabellos despacio.

- Los hombres de…

Ban no llegó a terminar la frase, en su rostro podía verse una expresión apenada. Notaba presencias a su alrededor, unas veinte. Todas venían del piso de arriba y en las escaleras detectaba un par de ellas más. El aura de ella era distinta a la de Ai y eso lo había notado desde que ella llegó. Le había liberado seguramente como parte de un interrogatorio sentimental ¿Por qué tenía el aspecto de la persona que amaba? Aquello le iba a doler mucho. El joven agarró de la cabeza a la morena e hizo que de su mano comenzasen a brotar unas leves gotas de magma. El grito de dolor de la mujer fue increíble. Ella se liberó apartándose de forma brusca y se tiró al suelo mientras se retorcía. Unos veinte hombres empezaron a bajar a toda velocidad por las escaleras. Quince de ellos le apuntaron a él con armas de fuego, mientras que los otros cinco rápidamente atendían a la joven. Para sorpresa de Ban, el siguiente en bajar fue aquel hombre tigre, el cual observó al mafioso con el ceño fruncido.

- ¿Qué coño crees que haces? ¿No conoces tu posición?

- Ella no es Ai… – Respondió simplemente el mafioso.

El tigre soltó un pequeño rugido y acto seguido se quedó mirando a Ban. Aquella bestia se acercó a él y de un puñetazo en el rostro lo tiró al suelo de forma violenta. Midou escupió algo de sangre y cerró los ojos despacio. Sin sus espadas no podría derrotar a aquel ser y no podía arriesgarse que entre aquellos veinte tipos alguno poseyera haki y le disparase. La que antes era Ai, ahora se había convertido en una mujer alta, de cabellos castaños, bastante pecho, ojos azulados y con uno cuarenta años de edad. Poseía unas gafas de pasta blanca y mostraba bastante enfado. El mafioso frunció el ceño mirándola y después de unos momentos agachó la cabeza esperando a ver lo que ocurría.

Uno de aquellos soldados se llevó la mano a la oreja, como si estuviese escuchando órdenes de alguien. Dicho hombre le dijo algo al oído al tigre y después se retiró. Ban entonces fue llevado a una sala llena de duchas. Había unos doce hombres tras él, aquella mala bestia y la mujer que anteriormente se había convertido en Ai. El chico quedó un poco confuso sin entender lo que querían aquellos idiotas. El hombre bestia entonces le dio un violento empujón y señaló uno de aquellos grifos.

- Vas a ver al líder, debes estar presentable. No tardes mucho o lo lamentarás.

El mafioso asintió de mala gana y se dio cuenta de que todos le miraban. No le iban a dejar intimidad, pero eso no iba a ser un problema muy grande. Se quitó el pantalón lo primero, la camiseta después, la ropa interior… Finalmente quedó desnudo y lejos de darles la espalda a ellos, abrió las piernas y les dedicó una sonrisa siniestra.

- ¿Queréis que os baile o algo? Parecéis deseosos. – Dijo de forma algo pícara buscando meterse con ellos y enfadarlos un poco.

Ahora que sabía que su jefe quería verle, le daba todo igual. Sabía cómo iban aquellas cosas y no le matarían por el momento. De repente, el tigre desapareció de su vista. Notó su presencia a su espalda y aquello le hizo sentir un escalofrío. Se giró a toda prisa y el hombre animal lo tomó del cuello con fuerza, alzándolo unos centímetros del suelo y mirándolo fijamente. La bestia se relamió despacio y colocó su zarpa en el pecho de él.

- No tengo problemas con las provocaciones irónicas, chico. Me da igual poner a una hembra a cuatro patas que a un humano del género masculino…

Aquellas palabras hicieron al mafioso alzar una ceja y después arrepentirse de lo que dijo. Notó al terrible luchador mirar “su cosa” unos momentos y acto seguido gruñó. El tigre empezó a reír un poco y después de aquello lo lanzó contra el suelo de forma violenta. Ban cayó soltando un quejido y notando un dolor intenso en su pierna derecha. Se había dado un buen golpe en ella. Quedó tirado mientras se llevaba ambas manos a la zona del impacto. El tigre pasó la mano por el interruptor de la ducha y del grifo empezó a salir agua helada, la cual caía sobre el cuerpo del chico de lava. El frío era considerable y él se abrazó así mismo mientras jadeaba un poco. Un disparo rozó su brazo y rápidamente se movió hacia un lado. Pudo ver a aquella mujer con gafas mirarle de forma sádica.

- No tardes, insolente perro.

El mafioso la fulminó con la mirada, no iba a perdonar a aquella arpía por lo que hizo. De hecho, fue un idiota por no matarla cuando pudo. Se colocó en pie de la mejor forma posible y empezó a lavarse mientras notaba las miradas de todos sobre él. Un nuevo disparo se escuchó, pero ese fue a parar a la rodilla derecha del espadachín, el cual cayó al suelo entre gritos de dolor. Ban rodó mientras daba golpes en el suelo con una mano y colocaba la otra sobre la herida. La sangre empezó a salir de su pierna y él tuvo que apretar los dientes con rabia. El hombre tigre lanzó un pequeño golpe al brazo de aquella mujer, la cual había sido la culpable. La castaña se quejó del dolor y respondió con un guantazo en el rostro del animal, el cual ni se inmutó.

- ¡No me toques!

- No vuelvas a dañarle con un arma de fuego, imbécil. El jefe ha sido muy claro, además, ten los cojones de hacerlo a corta distancia.

Aquellos dos no parecían llevarse muy bien entre ellos, pero era algo que apenas le importaba al príncipe serpiente, el cual estaba retorciéndose en el suelo. El chico entonces trató de colocarse en pie usando solo de apoyo la pierna izquierda y manteniendo la otra elevada. Miró con rabia hacia la mujer de las gafas y formó en su mano una pequeña humareda negra. Todos los hombres se pusieron alerta, pero ya era tarde. El espadachín lanzó un cañonazo de lava que se estampó contra aquella mujer de forma violenta. La tipa empezó a gritar de nuevo estando en el suelo cubierta de magma. Se daba golpes en la ropa para apartarla, quemándose las manos en el trayecto. El tigre lejos de intervenir miró a Ban con una sonrisa siniestra.

- Te lo perdonaré ya que el ataque ha ido para ella. Ahora estate quieto o termino con tu vida ¡Curadlo! – Ordenó mientras algunos hombres se acercaban a atenderlo.

Capítulo 3: Revelaciones.

Ban fue guiado hasta una enorme sala en la que tan solo había un trono y algunas columnas a su alrededor. Estaba vestido con una vieja camiseta medio rota de color verde, unos pantalones color canela y unas sandalias. No llevaba las gafas, no recordaba en qué momento las había perdido, quizás en alguno de los puñetazos que se llevó. Pudo ver a una persona allí sentada, la cual le miraba con una sonrisa. Era un tipo de cabellos rojos y pinchudos. Sus ojos eran dorados y poseía un pendiente en forma de cruz en la oreja derecha. Portaba una armadura de acero grisácea y una vaina al lado derecho de su cintura. En ella parecía haber una espada larga o bastarda, de esos o tipos o de tamaño similar sería. Al lado izquierdo de aquella persona se hallaba el hombre de cabellos verdes y camisa roja que le dejó inconsciente en el exterior.

Cuando Ban estuvo frente a aquel tipo frunció un poco el ceño. Tenía detrás al tigre, a unos cuantos guardias y a aquella mujer de cabellos marrones, la cual estaba todo el tiempo mirándole a él con rabia. El mafioso observó al pelirrojo de forma seria suponiendo que él debía de ser Anthony Bolts. Pensaba que el guardaespaldas era el hombre bestia, pero aquel idiota de cabellos verdes parecía estar más cerca de él. El joven finalmente soltó un suspiro y miró a aquella persona a los ojos de forma seria.

- Continuo respirando ¿Puedo saber la razón de ello?

- Ban Midou, eres el usuario de una fruta maravillosa y has estado desperdiciando tus habilidades con esos idiotas. Antes de que te enfades, déjame contarte algo, chico ¿No te parece raro que seas el único que no usa el apellido familiar?

- Eso fu elección mía debido a que mi madre…

- Suficiente. – Le cortó entonces.

Ban miró con rabia a aquella persona debido a la poca educación que tuvo. Incluso siendo de mafias distintas debía de haber un poco de orden en los casos de conversación. Aquel hombre, que tendría unos treinta o así, se colocó en pie y caminó hasta el chico. Los dorados ojos de aquel hombre se clavaron en los azulados del príncipe serpiente, el cual parecía no dejarse intimidar. Aquella persona entonces mostró una sonrisa siniestra y empezó a hablarle con un tono bastante calmado.

- Voy a contarte todo, chico. Cuando termine te juro que te dejaré hablar lo que quieras. Eres libre de creer lo que te dé la gana, pero no intentes interrumpir. – Advirtió sonriéndole.

Ban no podía creerse que le dijese eso después de haber sido él la persona callada allí. Asintió con el ceño fruncido y esperó a ver lo que tenía que decir. Sabía su posición allí y si estaba vivo era de milagro.

- Yo era amigo de un cazador llamado Ban Midou. Ese hombre era un poco peculiar e iba acostándose con mujeres de allí para allá. Hubo una muchacha a la que dejó embaraza, él no estaba listo y me pidió que echase un ojo a lo que pasaba con el niño. Esa mujer estaba comprometida con un mafioso de alto nivel y le hizo creer que el hijo era suyo. Ella murió en el parto y a los tres días esa mafia fue exterminada por los Serpiente Morada, también conocida como los Taketo. Yo perdí la pista sobre todo esto y no localicé a esos hombres hasta hace unos meses. Tú eras ese niño, Ban y por supuesto, yo ordené el exterminio de los Taketo.

El joven no podía creer lo que estaba escuchando. Sus ojos estaban abiertos como platos y su cuerpo temblaba bastante. Ese tipo debía de estar mintiéndole, todo era un truco para que se uniese a ellos. El cazador conocido como Ban, había oído hablar de él y su meta era vencerlo desde hacía tiempo ya. La historia estaba bastante currada, pero no quería creérsela. Emishi era su padre y nadie más. Apretó los puños y las venas de su frente se marcaron. Una especie de aura salió de su cuerpo dejando a bastantes hombres inconscientes entonces. Otros quedaron atemorizados, pero hubo cuatro que no se inmutaron. La mujer, el tigre, el hombre del cabello verde y Anthony.

- Se nota que no me crees y tu control del haki del rey no es muy poderoso por lo que veo, Ban. Lo de los Taketo lo hice por tu verdadero padre, el cual era mi amigo. Puede que al criarte con ellos no lo entiendes, pero es la realidad. Te acogieron y cuidaron, pero ellos mataron al marido de tu madre y a la familia que iba a cuidar bien de ti. De hecho, tal vez Emishi solo te utilizaba. Sabía que tarde o temprano vendrías a por venganza, pero te estaba esperando. – Dijo entonces mientras volvía a sentarse en su trono.

Ban clavó una rodilla en el suelo y frunció el ceño de forma exagerada. No tenía sus armas allí, pero los más poderosos continuaban en pie y eran tres. No contaba a la imbécil que se hizo pasar por su chica, esa era débil. Anthony como era normal, era el que más poder desprendía, seguido del tigre y después del hombre de cabellos verdes. Algo de humo empezó a salir de su cuerpo y eso provocó que todos salvo el pelirrojo diesen un paso hacia él.

- Pese a que eres el hijo de mi amigo, has matado a varios miembros de esta familia y eso no puedo permitirlo. Aquí tenemos una pequeña ley, en realidad son dos opciones que se le dan al preso. O mueres decapitado, o te enfrentas por sorteo a uno de mis dos campeones. Si vences debes ocupar su lugar, si fallas, mueres por la peor de las torturas. Además, estoy interesado en el poder de tu fruta. – Dicho aquello, sonrió.

- Que empiece la batalla… – Respondió Ban de repente, fulminando con la mirada al pelirrojo.

El líder de aquellos tipos al escucharle mostró una expresión algo seria y sacó una moneda. El tigre se colocó a la derecha, mientras que el tipo de cabellos verdes a la izquierda. Fue entonces cuando Anthony lanzó el pequeño objeto al techo con fuerza. Nada más impactar cayó hacia abajo y el pelirrojo la piso sin mirar el resultado. Observó a continuación al príncipe serpiente y esperó su respuesta, esperaba que Ban conociese como iba el juego.

- Si sale cruz el minino, cara, el payaso. – Dijo señalando al hombre de camisa roja.

Cuando el líder levantó el pie, Midou mostró una sonrisa siniestra. El tipo de cabellera verde desenvainó aquella espada negra que portaba y le miró con el ceño fruncido. Ambos espadachines parecía algo impacientes, pero el príncipe serpiente contaba con la desventaja de tener que luchar con una sola pierna. Le continuaba doliendo el disparo e iba a tener que mantenerse en su posición mientras combatía. Conocía un poco el arma de su objetivo. La última vez cuando recibió el corte en el pecho, sintió una sensación de adormecimiento, debía de tener alguna droga o veneno leve. El resto de personas se alejó un poco, dejándolos tan solo a ellos dos. Anthony mostró una expresión siniestra al mismo tiempo que se sentaba en su trono. Al hombre tigre permaneció serio y la mujer de cabellos castaños parecía estar disfrutando de la situación.

Sin ni siquiera esperar una señal, el tipo de cabellos verdes se lanzó a por el castaño con toda la intención de partirlo en dos. Cuando estuvo a punto de llegar, Ban impactó su puño derecho en el aire, formando una ola de magma que salió disparada hacia él. Su oponente entonces saltó hacia un lado de forma rápida y la evadió. Los ojos de aquel hombre se abrieron algo más de lo normal. No se esperaba que Midou fuese a usar su poder contra él. Pensó que sería solo cosa de espadas. El joven parecía mosqueado y encima disponía de una sola pierna, si jugaban sucio con él no iba a ser menos. El tigre lanzó las vainas del príncipe serpiente hacia él, este las tomó y las ató despacio a su cuerpo con los cordones que tenían. Desenvainó su katana Azazel y la empuñó con su mano derecha, mientras que dejaba la izquierda libre. Estaba claro que iba a luchar combinando los poderes de su fruta con sus habilidades de espadachín. Hudoku había quedado al lado derecho de su cintura y Cladón fue lanzada a un lado. No pensaba utilizarla por el momento.

- ¿Cuál es tu nombre? – Preguntó Ban mientras apuntaba hacia él con su arma.

- Zenos. – Respondió su oponente con un tono seco.

Ban siempre había preferido saber el nombre de sus oponentes poderosos desde siempre y estaba claro que preguntaría el del tigre llegado el momento. Lo siguiente que hizo fue formar lava en sus pies y extenderla a unos tres metros a la redonda. El ceño del peliverde se frunció un poco. Los azulados ojos del espadachín continuaron clavados en su rival de forma fría. Parecía no estar dispuesto a moverse mucho. Zenos escupió a un lado y se lanzó a toda velocidad a por él. En el cruce, ambas katanas chocaron con fuerza. El mafioso de los Bolts parecía no haberse quemado los pies y eso hizo al castaño ladear la cabeza. De hecho, le pareció algo más algo durante el cruce.

Capítulo 4: Ban Vs Zenos.

El hombre de la camisa roja volvió a lanzarse contra su objetivo, pero esta vez, el príncipe serpiente desvió la mirada un momento hacia abajo. Sus pies estaban flotando sobre el magma, entonces el castaño volvió a bloquear el tajo, pero esta vez cayó de espaldas. La fuerza de ese tipo era considerable y él solo tenía una pierna como apoyo. Se levantó lo más rápido que pudo y volvió a mirar a aquella persona. Usaba una habilidad parecida al geppou por lo que veía. Las miradas del resto de mafiosos estaban clavadas en ellos dos, no querían perderse ningún detalle de la batalla. Esta vez fue Ban el que movió ficha. Cerró el puño y dio varios golpes al aire, formando varias ráfagas de magma que se dirigió hacia su oponente. Zenos comenzó a esquivar los ataques del castaño como podía, pero en uno de sus movimientos recibió una quemadura considerable en el brazo izquierdo. Rápidamente soltó un grito de dolor y se quitó la camisa lo más rápido que pudo, pues la manga estaba llena de lava. Tiró aquella prenda al suelo y observó cómo se derretía. Quedó con una camiseta interior de color azul.

- ¡Maldito insecto! ¡No eres más que un miserable! – Gritó el peliverde mosqueado.

Ban permaneció calmado mirando directamente a su objetivo. Lo siguiente que hizo fue desenvainar a Hudoku y quedar con una espada en cada mano. El ceño de su enemigo se frunció de forma algo exagerada. De nuevo, aquel tipo se lanzó a por él a toda velocidad y usando aquella habilidad para que sus pies no tocasen el suelo. Ban entonces bloqueó su tajo con su katana y lanzó un corte al mismo tiempo hacia su torso con la espada larga. El mafioso enemigo soltó un quejido de dolor y quedó a unos seis metros de él. En la zona del pectoral derecho tenía un corte considerable por el que empezó a sangrar. Una sonrisa se formó entonces en el rostro del chico de lava.

- Igualito a Eichi… ¡No sabéis pelear contra la lava! – Mencionó de forma arrogante.

Las venas de la frente de aquel tipo se marcaron entonces de forma exagerada. Sufrió un ataque de ira y entonces se lanzó a por Ban a toda velocidad. El chico se mantuvo quieto, hasta que se fijó que su oponente se recubrió de un color morado metálico. Él mismo entonces activó su haki a la máxima potencia y lanzó un tajo en forma de equis con sus dos armas. El peliverde pudo bloquear el ataque con su arma, pero entonces el príncipe serpiente dejó caer sus armas al suelo para después estirar ambos brazos hacia su objetivo.

- ¡Púdrete! – Gritó con ganas.

De las palmas de sus manos salieron un par de cañonazos de lava que impactaron en el pecho de su rival, lanzándolo por los aires. Rápidamente tomó ambas armas antes de que sufrieran daños serios y miró hacia Zenos. Se notaba que ahora estaba peleando muy en serio. Continuaba dentro de aquel pequeño círculo de magma que había formado a su alrededor para protegerse. El peliverde se quitó la camiseta y empezó a gritar de dolor mientras se retorcía por el suelo. La mirada del príncipe serpiente entonces pasó a clavarse en Anthony, el cual miraba la batalla impresionado. Fue en ese momento cuando Midou escupió a un lado y apuntó hacia él con Hudoku.

- No desperdicies la vida de uno de tus hombres, creo que se ha demostrado quién es el mejor. Ahora ordénale que se retire o terminaré con su vida.

- Me temo que eso no lo decides tú, Ban-chan. Eso es cosa suya. – Respondió el pelirrojo.

Ban entonces notó la presencia de aquel hombre ir hacia él de nuevo a toda velocidad. Su haki de observación era bastante bueno para aquel tipo de situaciones. Su oponente debía estar quemándose vivo y no tratando de matarle por la espalda. El chico se giró a toda velocidad y pudo ver a su rival intentando darle una patada en el rostro. Sabía bien que las suelas de las botas de aquel tipo eran de kairouseki, por lo que no picaría. Lanzó un tajo con Azazel se forma ascendente hacia su pierna al mismo tiempo que utilizaba el kami-e para apartarse. El resultado fue inesperado para Zenos. El peliverde cayó al charco de lava empezando a retorcerse mientras gritaba de forma exagerada. Su pierna yacía tirada a un lado, separada del cuerpo. Midou entonces atravesó su corazón con Hudoku, terminando con su vida sin despeinarse. Volvió a mirar al pelirrojo de forma seria y esperó algunas palabras por su parte.

- Con una sola pierna en buen estado has demostrado una habilidad impresionante, chico. Creo que ahora ya sabes lo que debes hacer, ocupa su lugar a mi lado y llevemos el nombre de los Bolts a lo más alto.

- Tu aprecio por tus hombres me da algo de miedo, Anthony. Supongo que no me queda más remedio que aceptar, pero lo haré solo por que eras amigo de mi verdadero padre. De todas formas, cuando me recupere de la pierna quiero ir por Lovers.

- ¿Hablas de Lovers Taketo? ¿Ese hombre continúa vivo? Creía que tú y Rikudo erais los únicos supervivientes. De todas formas, concedido, tienes todo el derecho a terminar con esos insectos que te mintieron toda tu vida.

Ban asintió con la cabeza y después de aquello soltó un pequeño suspiro. No pensaba ir en contra de aquella persona, pero debía lograr que sonase creíble. Había dado incluso su verdadero nombre y había desvelado que estaba vivo a Anthony. Se estaba arriesgando mucho, pero aquello formaba parte de su plan. Estaba muy enfadado con los Taketo, pero una cosa estaba clara, él continuaba considerándose uno de ellos en todo momento. Quiso a Emishi como a su padre y aunque hubiese descubierto la verdad, su opinión sobre él no había cambiado lo más mínimo.

El príncipe serpiente se hallaba en el patio exterior de aquella base. Vestía con una camisa negra, unos pantalones largos y unos zapatos. En su mano derecha poseía su katana Azazel y bajo sus pies había un charco de magma. Habían pasado bastantes meses desde lo sucedido con Zenos. Ban se había dedicado a entrenar todo el tiempo. Su pierna se había recuperado con los tratados médicos y había investigado las habilidades principales de aquellas personas. La chica de las gafas tenía una fruta que le permitía convertirse en la persona que su presa más deseaba ver en aquel momento, por eso mismo pudo imitar a la perfección a Ai, su nombre era Ever. El hombre tigre parecía ser un luchador basado en un arte marcial antigua. Respondía al nombre de Fenk y era el más poderoso tras Anthony. El líder, era todo un misterio.

Ban alzó al brazo hacia arriba y de la lava de sus pies surgieron varias espadas hechas de su elemento hacia arriba. Él podía crear magma y lanzarlo hacia sus enemigos, pero controlarlo para que hiciese lo que él deseaba era una cosa muy distinta. No lograba hacerlo y por ello estudió durante semanas una forma para poder. Lo que haría sería crear figuras en las posiciones que él desease y mediante un impulso en la parte trasera de sus formas, haría que salieran despedidas hacia donde él quisiera. Ese pequeño empujón lo haría también con lava. Debía tener mucha coordinación para aquello, pero si la cosa le salía bien podía convertirse en alguien muchísimo más peligroso de lo que ya era. Sus planes debían funcionar. Estaba seguro de que cuando hubiese aumentado su poder tanto como deseaba, terminaría con la vida de aquellos idiotas. El único al que le había cogido cariño era a Fenk. El tigre le trataba bien, le daba tema de conversación y fue el que dirigió su curación. Al parecer, tenía conocimientos avanzados de medicina. Tenía que pensar muy bien lo que hacer con él, no se veía capaz de matarle.

Dejó de pensar en aquello y decidió concentrarse en lo que estaba haciendo. Extendió la lava por el suelo todo lo que pudo y entonces empezó a formar figuras que surgían de ella. Era capaz de crear puntas afiladas de tamaño considerable, esferas, humanoides con mucha dificultad y algunas cosas más. Esa parte estaba dominada, pero le quedaba la otra, la cual consistía en controlar todo en su ambiente. De hecho, también planeaba aumentar la temperatura de su elemento. Si podía elevarlo mucho más y quemar más rápido a sus objetivos, se sentiría bastante feliz. Una pequeña sonrisa siniestra se formó en su rostro y entonces empezó a formar más figuras a su alrededor. Parecía que se le daba bastante bien después de todo. Llevaba mucho tiempo con su fruta y le había cogido un manejo considerable. Podía decirse que se sentía bastante orgulloso de sí mismo por lo que podía hacer.
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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por Ban Midou IV el Sáb 1 Jul 2017 - 23:58

Capítulo 5: La Rabia De Ban.

“Por el momento no he terminado mis asuntos con los Bolts. He descubierto varias cosas sobre mi pasado que son bastante importantes para mí. Cada día continúo luchando pensando en volver a abrazarte de nuevo. Espero que te estés cuidando, mi pequeña princesa.

Te quiero.

Ban Midou”

La carta había sido mandada y tras un largo duro día de entrenamiento tratando de controlar sus formas de lava, el espadachín había decidido irse a las duchas de aquel sitio para relajarse un poco. Eran las diez de la noche y en una hora iba a celebrarse una cena importante debido al fichaje de un nuevo miembro de habilidades notables. El castaño no estaba muy contento con aquella noticia, pues significaba que tendría otro oponente llegado el momento.

El príncipe soltó un pequeño suspiro y miró aquella enorme sala con calma. Recordó la primera vez que estuvo en ella y el tiro que recibió de aquella mujer en la rodilla. Avanzó despacio hasta uno de los grifos y entonces se quitó la ropa lentamente. Dejó sus armas a un lado y cuando estuvo totalmente desnudo le dio al agua temblada. El líquido empezó a salir y el joven cerró los ojos despacio mientras se relajaba con aquella deliciosa sensación. No pudo evitar ponerse de rodillas y segundos después se sentó. Meditar mientras el agua caía por su cuerpo era una sensación que le encantaba y le hacía sentirse muy bien. Seguramente había mosqueado a Meneror, pues en aquel tiempo recibieron la visita de un pequeño grupo del Bianco para ver cómo iba todo, pero el propio Ban terminó con sus vidas. Una sonrisa se formó en sus labios cuando recordó aquello. Soltó un pequeño suspiro y entonces notó algo extraño. Eran el tacto de unas manos, las cuales se pusieron sobre sus hombros. Los ojos del joven se abrieron de repente y al darse la vuelta se encontró con ella.

Su hermosa princesa estaba allí observándole. Él no pudo evitar fruncir el ceño al saber que se trataba de Ever, de hecho, cogió una toalla que había al lado y se cubrió la entrepierna con ella. Después de aquello chasqueó la lengua y la miró algo furioso ¿Cómo se atrevía? Esa arpía se estaba ganando un espadazo entre ceja y ceja. Ella soltó una pequeña risa siniestra y después de aquello se quedó mirando al chico.

- ¿Tanto la amas? Llevas aquí mucho tiempo, seguro que te mueres de ganas de pasarlo bien. No tiene por qué enterarse, Ban.

- Te quemé la cabeza hace tiempo por tomar esa apariencia ¿Qué te hace pensar que no volveré a hacerlo? Se supone que deberías odiarme. – Respondió el mafioso mientras la fulminaba con la mirada.

Ella asintió con la cabeza y después se quitó la sudadera que llevaba puesta. Quedó con un sostén de color blanco. También se retiró los pantalones, mostrando unas braguitas blancas de encaje. Su cuerpo era el mismo que Ai, Ban entonces tragó saliva y apretó los dientes.

- Eres un cabrón, pero el morbo de dos enemigos acostándose me es demasiado delicioso. Después de esto no tenemos que llevarnos bien, es solo que no puedo evitar querer hacer infeliz a esa chica que dices… Vamos, mira mi cuerpo. No seas tímido, puedes tocarme si lo deseas. – Dijo ella mientras se colocaba a gatas y avanzaba despacio hacia él.

Midou miró hacia otro lado algo incómodo, era exactamente igual a su pequeña. Tenía la misma voz, el rostro, el cuerpo… No podía evitar querer atacarla, pero se veía incapaz. El esfuerzo sobrehumano que hizo la primera vez fue increíble y ahora que llevaba tanto tiempo sin ver a su chica, se sentía incapaz de hacer algo contra aquella cara. Miró sus ojos durante unos segundos quedando casi hipnotizado por ellos. Le encantaban, los adoraba con todas sus fuerzas. Quedó quieto mientras llevaba la mano lentamente hasta la vaina de Hudoku, tomando su arma por el mango, pero entonces ella se colocó sobre él. Ever sonrió de forma dulce y después le miró despacio.

- Ban… No me hagas daño… Tan solo quiero estar contigo…

Aquellas palabras hicieron al mafioso sentir un escalofrío por su cuerpo. Era una mezcla de dolor y miedo, ella no era Ai, pero era exactamente igual. La mafiosa entonces colocó sus manos en los pectorales de él y retiró la toalla lentamente. A continuación, empezó a retirar su sostén, quedando con los pechos al aire.

- Ahora sé mío…Ban-kun…

Una terrible aura morada surgió entonces del cuerpo del príncipe serpiente. Ever ladeó la cabeza quedando algo confusa. Ban movió su mano con fuerza y desenvainó a Hudoku. De un tajo recto atravesó el pecho de ella. La mujer no se lo creía y quedó paralizada. La sangre empezó a surgir y en ese momento entrecerró los ojos. Era imposible que él hubiese hecho eso con el cuerpo de la mujer que amaba. Se dio cuenta entonces de que estaba en su forma real, lo que hizo que frunciese el ceño. Midou había usado su espada de kairuouseki para anular los poderes de su fruta y volverla a su estado normal. La furia se notaba en el espadachín, el cual ahora la miraba con odio.

- Nada podrá hacerme traicionarla… Nada podrá hacerme provocarle dolor… ¡Nadie me toca a mí Ai! – Gritó con fuerza mientras con su mano libre formaba una esfera de magma y la estampaba en la cabeza de ella.

El cuerpo salió despedido hacia atrás y quedó estampado contra una de las paredes. La fuerza del mafioso había aumentado también. La cabeza de Ever estaba cubierta de magma y su pecho estaba atravesado por su espada. El príncipe serpiente se colocó en pie y se vistió lo más rápido que pudo. Tomó su arma del cadáver de ella y la metió en su vaina correspondiente. Antes de salir de allí se quedó mirando el cuerpo de la mafiosa muerta. Los ojos del espadachín mostraban una mirada fría como el hielo. Aquella terrible aura morada continuaba rodeándole en todo momento.

- No volverás a tomar su forma, maldita zorra.

*****

- ¿Qué coño has hecho, chico? Se supone que formabas parte de nosotros y ahora vienes con esas. Me temo que esto no puedo perdonártelo.

Anthony parecía realmente cabreado, pero el mafioso simplemente le miraba con ambas manos en los bolsillos y el ceño fruncido. Fenk se hallaba a su derecha, vigilándolo por si intentaba algo. El chico sabía de sobra dónde se había metido al matar a Ever, pero ella se lo había merecido. Sabía que el pelirrojo no iba a atender a razones. Aquel tipo se colocó en pie y desenfundó su espada, la cual parecía ser un mandoble plateado.

- Inclina la cabeza, esto ha llegado demasiado lejos. Serás ejecutado de inmediato ¿Algo qué decir antes de tu muerte?

- Sí, que parece que tendré que terminar contigo antes de tiempo…

Ban entonces activó el soru y se colocó a la izquierda de aquel hombre, lanzándole un violento tajo al pecho con Azazel. Aquel tipo bloqueó el corte con su propia arma y después de aquello escupió a un lado. El tigre estuvo a punto de meterse, pero Anthony le indicó con la mano que se estuviese quieto. Ese hombre parecía tocado en el orgullo. Las miradas de los dos mafiosos mostraban enfado, en caso de Midou, estaba a nada de cumplir su venganza.

- ¡No tienes pelotas a usar solo la espada! – Gritó el pelirrojo con el ceño fruncido.

- Eso no funciona conmigo… – Mencionó el príncipe serpiente sonriendo de forma pícara.

De los brazos y piernas del chico empezaron a salir enormes cantidades de magma, las cuales comenzaron a expandirse. El joven entonces levantó el brazo y un cañonazo de lava surgió del suelo hacia aquel hombre, el cual lo evadió por los pelos. Los ojos de Anthony se abrieron como platos. Era imposible que también controlase la dirección de su elemento. Ban había estado entrenando aquello de una forma extrema, centrándose tan solo en aquel dato. Encima, la temperatura que manaba de aquella cosa le resultaba molesta al líder de los Bolts. El joven mafioso se encontraba bastante cómodo ahora que podía luchar en una zona en la que se sentía seguro. Se quedó dentro del enorme “lago” de magma que había formado en la sala. Incluso Fenk tuvo que apartarse bastante. Cinco metros a la redonda le pertenecían a él. Mostró una expresión divertida y después apuntó con su katana al pelirrojo.

-
Capítulo 6: Morado Vs Rojo ¡Tajo Final!

Anthony se imbuyó en un aura totalmente roja, sus ojos brillaron un poco y su cuerpo quedó cubierto de haki totalmente. El príncipe serpiente hizo exactamente lo mismo que él, pero el color de su aura era morado. Ahora estaban ambos con todo activado al parecer. El pelirrojo e lanzó hacia el joven con su mandoble por delante. Midou desenvainó a Hudoku y mientras con ella bloqueaba el golpe, con su otra arma lanzó un pequeño tajo en la pierna de su rival, dañándola un poco. Al mismo tiempo, un puño de magma surgió del suelo, el cual estuvo a nada de darle al líder. Debido a que lo esquivó, aquel ataque ardiente impactó en el techo. Ban miró a su objetivo con una sonrisa irónica. Tenía la situación controlada.

Ambos espadachines entonces entrecerraron los ojos al mismo tiempo. El jefe de los Bolts sentía su pierda algo adormecida, eso era debido al veneno de la katana de Ban. Anthony pareció mosquearle aquello y entonces se lanzó a toda velocidad de nuevo hacia su rival. Ban se dio cuenta de que empleaba una habilidad similar a la de Zenos para flotar ¿Acaso se la enseñó él? Chasqueó la lengua y entonces bloqueó de nuevo el mandoble con su propia espada larga, lanzando otro tajo a su rostro y otro puño de lava a su costado. Esta vez fue al revés, el tipo evadió el corte, pero recibió el otro daño. Salió despedido hacia atrás y cayó al suelo mientras soltaba un quejido de dolor debido a la temperatura del magma. El mosqueado pelirrojo se colocó en pie mientras aumentaba la intensidad de su aura y miraba al chico.

- ¡Sin esa ridícula fruta no eres más que un pelele! – Gritó mosqueado y lanzándose hacia él de nuevo.

- Ryukuro… Ryukai… ¡Estilo de la nube!

Gritó Ban aumentando también la intensidad de su aura morada. Enfundó a Azazel primero, después a Hudoku y por último colocó ambas manos en el mango de la espada larga. Cerró los ojos centrando su haki de observación en su oponente y esperó. No había caído en ninguna provocación, pero tan solo iba a cerrarle la boca de la forma más calmada posible. Cuando el líder de los Bolts lanzó un corte contra él, Midou desenvainó su arma a toda velocidad y golpeó el mandoble de su oponente. Con una fuerza doce veces aumentada a su estado base debido a sus técnicas especiales y el filo de kairouseki, cortó el arma de su oponente. Los ojos de Anthony se abrieron como platos al no poder creerse lo que había ocurrido. Dos lanzas de lava salieron del charco, tratando de impactar entonces en las piernas de su oponente. El pelirrojo salió volando hacia arriba a tiempo para esquivarlas. Tenía una especie de habilidad para poder desplazarse por los aires.

- ¡No es posible que tengas tanto poder tan de repente!

- Triste realidad, jefe. Me viste luchar con una pierna herida y hace un año por lo menos. No es nada raro que me haya dedicado a aumentar mi poder para este momento. Ahora sufre la ira de los Taketo en tus propias carnes. – Terminó de decir el joven mientras apretaba los puños.

Anthony entonces se acercó hasta una especie de palanca que había pegada al techo. Pareció dudar un poco, pero entonces la usó. Las paredes empezaron a abrirse despacio y el edificio pareció ponerse a temblar entonces. Una increíble cantidad de agua empezó a entrar por todas partes. El puto loco estaba inundando la fortaleza. Ban sabía que aquel sitio estaba plagado de lagos, pero nunca pensó que su rival tuviese una trampa así. La lava había quedado anulada por el momento, ahora tendría que utilizar sus habilidades con la espada para terminar con él de una vez. Salió volando tras su oponente usando el geppou y después de unos instantes se plantó frente a él. Su ceño estaba ligeramente fruncido.

- No intentes huir de mí, pequeño.

Aquellas palabras parecieron enfurecer al pelirrojo, el cual se lanzó a por él entre gritos de rabia. Anthony formó una especie de espada hecha de energía rojiza en su brazo, entonces intentó cortar a Ban con ella. La serpiente morada se relamió y desenvainó su tercera espada, Cladón. Bloqueó su corte con ella y ambos empezaron a intercambiar tajos. El estilo del príncipe con aquella arma se volvía más defensivo, pero sus pocos ataques iban cargados con muchísima fuerza.

Fenk había salido de aquel sitio debido al peligro del agua. Ahora la enorme cantidad de líquido subía también hasta donde ellos combatían. Ban entonces cortó el techo con un violento tajo, saliendo por él y subiéndose a un lado del tejado que continuaba en pie. Anthony subió con él. Ambos quedaron de nuevo el nuevo frente al otro.

- Debí matarte cuando tuve la ocasión, cuando solo era un miserable cojo. De hecho, debí matarte junto a las ratas de los Taketo. Emishi, ese hombre al que llamabas padre, murió como un cerdo ¿Verdad?

El objetivo de ese payaso parecía ser el de mosquear a Ban y lo había conseguido. Por desgracia para él, el joven no era los típicos que perdían el Norte. Midou cuando se enfadaba aumentaba su sangre fría hacia el rival y eso lo hacía mucho más peligroso. No iba rápido y con fuerza, más bien, se mantenía paciente y esperaba el momento justo. Anthony se lanzó hacia él con su espada por delante, pero el chico esta vez jugó sus cartas. Bloqueó el tajo con Cladón, pero entonces sus piernas quedaron libres. Lanzó una potente patada hacia su rostro, lo que el pelirrojo no esperaba era que del pie del príncipe surgió una ráfaga de magma, la cual impactó en su rostro haciéndole gritar de dolor. El mafioso tiró su arma al suelo y se llevó ambas manos al rostro.

- Jaque mate…

Ban lanzó un único tajo con su espadón y con toda la fuerza posible hacia su rival. La cabeza de Anthony cayó al rejado y rodó hasta el agujero, donde después cayó al agua. El cuerpo del pelirrojo quedó clavado de rodillas frente a Midou y después quedó tirado. El chico mostró una expresión seria y entonces empezó a alejarse del lugar con el geppou. Debí ponerse a salvo de toda aquella agua.

Logró colocarse en lo alto de una colina, mirando como la enorme fortaleza de los Bolts quedaba sumida entre las aguas, de hecho, la estructura cedió debido a unas explosiones internas. Anthony tenía planeado desde el principio tirar aquel sitio abajo. Seguramente fue debido a la impotencia que sintió ante él. Ban entonces se tiró al suelo con los ojos cerrados. Necesitaba descansar después de todo lo que había pasado. Pasaron un par de minutos en los que estuvo a punto de quedar dormido, pero entonces escuchó unos pasos hacia él. Se colocó en pie de la mejor forma que pudo y se dio cuenta de que Fenk se estaba acercando. El hombro tigre le fulminó con la mirada y el mafioso se puso en guardia desenvainando a Azazel, con él iba a necesitas más velocidad que fuerza. Esperaba no tener que matarlo, pues le caía bien.

- Ban Midou, has acabado con los Bolts. Soy el único en pie y ni siquiera yo podría vencerte ahora ¿No olvidas rematar a alguien? No quiero vivir con esta deshonra.

El mafioso entonces usó el soru para colocarse tras aquel tipo. Una vez estuvo a su espalda, mostró una sonrisa. El chico parecía haber cambiado su mirada, normal, había vengado a los suyos por fin y ahora tenía todo el tiempo del mundo para estar con Ai. Colocó su mano entonces en el hombro derecho de aquel tigre y después le preguntó.

- ¿Tienes familia?

- Dos hijos y una mujer… – Contestó mirando a otro lado.

- Déjate de honores y estupideces. En el tiempo que he estado aquí te he considerado la única persona respetable. Vuelve con tu familia, Fenk, seguro que están esperándote…

Los ojos del tigre se abrieron de forma exagerada y entonces el chico de lava le dedicó una sonrisa. Ban le dio un leve golpe en el hombro y después empezó a caminar. El mafioso estaba orgulloso de lo que había hecho. Eso sí, el precio de Anthony según tenía entendido era de 390.000.000 Berries, la mitad iba a quedar en su cuenta. Tampoco le importaba mucho a decir verdad. Soltó una pequeña carcajada y entonces echó a correr mientras mostraba una expresión feliz en su rostro.

Unos meses después…

Ban se hallaba en una playa del Sur. Vestía únicamente con un pantalón corto de color azul. A su alrededor había formado una enorme cantidad de magma. Sus ojos estaban cerrados y una especie de manos surgían de aquel líquido. Estaba terminando de perfeccionar aquella técnica que había utilizado para joder a Anthony. En su rostro podía verse una sonrisa algo engreída. Había estado unos meses fuera de circulación para evitar a los marines. Había logrado evadirlo y de paso podría evadir peligros para Ai. Habían pasado unos dos años desde que se separaron y no pensaba permitir seguir sin verla. Alzó los brazos formando varios tentáculos de lava que se movieron de un lado a otro y entonces se relamió despacio.

- He dejado todo listo.

Mencionó mientras caminaba hacia una palmera. Se encontraba precisamente en Baterilla. Cogió sus cosas y entonces soltó un pequeño suspiro. Ban sacó un cigarro de su bolsillo y se lo metió en la boca. Lo prendió con su mechero plateado y después le dio una enorme calada. Se estiró un poco y empezó a caminar hacia el puerto.

- ¡Ya voy, Ai-chan!


Peticiones:
- Debido a la derrota de Anthony, Ban se llevaría la mitad por su cabeza. 390/2 = 195.000.000 se llevaría, eso sumado a la actual, que son 175, la cabeza de Ban quedaría con 370.000.000 Berries.

Control Total: Ban ahora puede controlar su lava de forma perfecta, pero tan solo a cinco metros a la redonda. Puede formar figuras más complejas como humanoides, puños de gran tamaño o armas. Las hace moverse en ese radio hacia la posición a la que él desee. Podría perfectamente formar lava a su alrededor y usarla para levantar muros de magma o formar olas de dicho elemento (Siempre respetando la cantidad de su tabla). Además, la temperatura del magma en esos cinco metros es de 2400 Grados. [Entrenada los dos años]

Y solo eso... No suelo pedir mucho XD, un saludo y espero que el corrector disfrute.  
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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por rainbow662 el Miér 5 Jul 2017 - 14:07

Hola, hoy me toca ser tu corrector pero como no he recibido ningún soborno pues te hago esperar una semana más. Ok, ya ha pasado una semana aunque no se note. En fin, para ver la corrección larga mira los spoilers. Para ver la versión para vagos, vete abajo del todo. 


Faltas, despistes y cosas que suenan raras:

Empiezo por comentar que te has comido bastantes comas. Aparte, no has repasado suficiente el texto, porque hay bastantes cosas como estas:

Toda aquel sitio
isla de Norte
dieron la media vuelta
mientras que el otro fue atravesado por la zona del corazón.
¿Esto no te suena raro?

Ban pensó que debía pertenecer a la raza de animal parlante
Pienso que tú debes pertenecer a la raza de humano... Un poco raruno.

El ardiente mafioso
Lo siento, esto me ha matado xD Es como si teniendo la fruta del rayo, me defino como electrizante, o gélido con la del hielo.

Aquel hombre de camisa roja sonrió de forma siniestra y de una patada en el rostro dejó inconsciente al castaño.
Sé que el castaño es Ban, pero definiéndolo así suena como si fuese un árbol.

¿Has venido con más persona?

La castaña se quejó del dolor...
Porque sé que es una humana, sino pensaría que hablas de frutos secos.

Continuo respirando

Eso fu elección mía 

Hay bastantes más pero creo que se entiende a lo que voy.

Comentarios:

Luego hay otras cosas que destacar también.
No tardó mucho en quedar sobre una de las murallas de aquel sitio medieval
Medieval según nuestra historia, no la del foro.

El luchador notó un intenso dolor en los pectorales al recibir aquel corte, el cual le hizo soltar un quejido de dolor. 
No sé si aquí me molesta más la redundancia o el hecho de que en esta frase te pases a la perspectiva del tipo con el que lucha tu personaje.

El luchador no entendía lo que había pasado, hasta que se dio cuenta de que no estaban solos.
De nuevo pasas a la perspectiva de otro personaje.

Cuando Ban abrió los ojos pudo ver que estaba en una especie de mazmorra. Sus manos estaban atadas a la pared... [...] Miró hacia las escaleras que había y pudo ver a una joven de cabellos oscuros, ojos azules y estatura baja. [...]  La joven caminó despacio hasta Ban y colocó ambas manos sobre sus mejillas.
¿Cómo está la cosa? ¿Hay unas escaleras dentro de la celda? O eso o la pared y los barrotes están casi pegados.

El chico quedó un poco confuso sin entender lo que querían aquellos idiotas. [...]  La historia estaba bastante currada, pero no quería creérsela.
Igual es cosa mía, pero el hecho de que tan a menudo metas un taco o una expresión tan coloquial me descentra mucho. Le da un aire muy vulgar a todo y lo infantiliza. Sobre todo cuando lo usas como narrador y no lo manifiesta un personaje directamente.

...lo lanzó contra el suelo de forma violenta. Ban cayó soltando un quejido y notando un dolor intenso en su pierna derecha. Se había dado un buen golpe en ella.
Hola, ¿está Ban? El que tiene una fruta que le vuelve inmune a cosas como caídas y tal xD

Por otro lado, no sé si termino de entender la lógica de dejar que un tipo con unos poderes tan peligrosos como Ban se dé una ducha así sin más. Sin esposas, sin kairoseki ni nada. De hecho es una idea tan mala que una de los malos se lleva una buena ducha de lava por eso. Lo que me lleva a...

La tipa empezó a gritar de nuevo estando en el suelo cubierta de magma.
Explícame cómo alguien a quien cubres de magma vuelve a aparecer 12 líneas después y lo único que le pasa es que, cito textualmente, “estaba todo el tiempo mirándole a él (a Ban) con rabia”. Y tú mismo dices poco después que es débil.

Cuando estuvo a punto de llegar, Ban impactó su puño derecho en el aire, formando una ola de magma que salió disparada hacia él. Su oponente entonces saltó hacia un lado de forma rápida y la evadió. Los ojos de aquel hombre se abrieron algo más de lo normal. No se esperaba que Midou fuese a usar su poder contra él. Pensó que sería solo cosa de espadas. 
Aparte de que pasas de nuevo, brevemente, a la perspectiva de otro pj, ¿qué clase de lógica usa ese tío? “Seguro que Ban, a quien obligamos a luchar a muerte, desarmado y herido, no utiliza sus poderes contra mí. Seguro que usa sus espadas, esas que NO TIENE”. Porque las espadas te las lanza el hombre-tigre justo después. 

-No desperdicies la vida de uno de tus hombres, creo que se ha demostrado quién es el mejor. Ahora ordénale que se retire o terminaré con su vida. 
Me resulta muy raro que Ban diga esto, sobre todo teniendo en cuenta que al entrar en el castillo su intención era matarlos a todos de la forma más cruel posible.


En general, la historia me ha parecido sencilla, la verdad. No quiero decir mala, sino sencilla. El problema es que básicamente cuentas el primer día y el último, pero dices que pasas ahí un año. ¿Qué pasa durante ese año? Tienes a favor que odio los entrenamientos, por lo que el hecho de que sea breve no me molesta.

Sí que es verdad que las partes con Ever y todo el rollo de que se transforme en Ai me ha molado. Le da un toque humano al personaje, que no le viene mal. Ha habido bastante acción también pero entre faltas e ilogicidades ha perdido fuelle. Para no alargarme, te queda un 6,5, lo cual me molesta viendo que sueles hacerlo mucho mejor. 

En cuanto a las peticiones, te llevas la recompensa.

PD: No me preguntes porqué se ha cambiado el tipo de letra y el tamaño porque no tengo ni idea xDD
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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por Ban Midou IV el Miér 5 Jul 2017 - 14:19

En cuanto a que los malos sean medio tontos y no usen Kairo me basé en que es un mineral muy valioso para que haya mucho y solo puse en las cadenas.

Lo de ser inmune a caidas y demás por ser logia nunca lo he usado, él no va todo el tiempo convertido en lava y no suele estar atento a eso.

Otra cosa es que los villanos sean un poco tontos... XD si, el team rocket lo es. El único con dos dedos de luces ahí era Fenk.

Lo del año ahí, puse que se dedicaba a entrenar, a ir a su bola y a hablar solo con el tigre en plan autista XD, se dedicó solo a entrenar.

Lo de las faltas lo entiendo al ser fallos de no revisar, pero viendo que hay diarios con el doble de fallos y con 7,5-8 o cosas así, pediré una segunda corrección. Tan solo me interesa la técnica y me arriesgaré. Pensé que al entrenarla durante dos años la tendría si el mod lo veía aunque no diese la nota. Ya que veo que no, eso.

No la pediría, pero rolear que ha estado dos años mirando al cielo me rompería todo esquema. Agradezco la velocidad y la amabilidad. Un saludo.
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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por Neo Aran el Miér 2 Ago 2017 - 2:11

Buenos días, aunque creo que ya nos hemos visto hoy, soy Sandía-Chan y hoy seré tu corrector.

No tengo mucho que decir que no haya dicho mi compañero, sinceramente. Gramaticalmente, en general, está bien, pero tienes muchos fallos tontos por no haber revisado el diario tras escribirlo. Fallos de sobrar o faltar comas, de tildes sin sentido, palabras mal escribe, frases que no tienen mucho sentido las leas como las leas...

La historia, un poco de lo mismo. Es bastante mediocre. No explicas mucho de lo que cuentas en ninguno de los sentidos. Un poco más de claridad se agradecería, tanto al contarnos dónde estás, como el cómo llegaste, el por qué y ese tipo de cosas.

[quote=Midou]De hecho, le pareció algo más algo durante el cruce.[/quote]

Sí, a mí también me pareció algo más algo durante la lectura. Y bueno. tu nota de mi parte es un 6'5. Te llevas la recompensa, pero me temo que no te llevas la técnica.

____________________________________________

VERDAD SOBRE MÍ COMO MODERADOR:






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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por Ban Midou IV el Miér 2 Ago 2017 - 2:28

Pon los códigos bien Neo (?) XDD broma.

Ya que no puedo pedir tercera deberé aceptar. (?)
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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

Mensaje por Señor Nat el Vie 1 Sep 2017 - 12:31

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Re: La Última Espada Púrpura [Time 2017]

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