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Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

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Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Xemnas Death el Sáb 10 Jun 2017 - 15:38

Al fin aquel joven había llegado a ese famoso sitio donde se hallaba la famosa escuela de su jefe. Necesitaba mejorar sus capacidades ocultas cuanto antes y entender el amor de las técnicas sin fruta. Esa miserable maldición que le acompañaba y gente como el señor Kiou le resaltaba. Era el día en que poderoso Al resolviera sus dudas con una clase completa. Tal vez no era el único alumno, pero no era posible que nadie entrase en aquel sitio, solo él era un capaz de pedirle ayuda a alguien como Al. El rubio entonces soltó un pequeño suspiro y deslizó su mano derecha sobre el pomo de la puerta. Cuando la abrió pudo ver el perfecto despacho de aquella persona. La silla estaba vuelta y era seguro que la persona que estaba buscando estaba allí detrás.

Los ojos de aquella persona eran azules como el cielo y por lo que se veía, mostraban una luz que expresaba bondad. Su mirada era pura y su sonrisa lo corroboraba. El chico tenía una altura media y además de aquello poseía unos cabellos rubios como el oro. Dicha persona vestía con una camisa negra con el símbolo de la marina en la zona del pectoral derecho. También llevaba unos vaqueros y unos zapatos oscuros. No poseía ningún arma con él, pues quería ser educado con su jefe. Tampoco era cuestión de presentarse con su enorme espadón en mitad del despacho. Los ojos del chico se fijaron en las estanterías de aquel sitio, llenas de libros de distintos colores y con pinta de haber sido hechas por buenos carpinteros. El joven abrió la boca despacio y habló en un tono suave y respetuoso.

- Al Naión-sensei. Se presenta el Vice-Almirante Xemnas Death, buenos días.

El joven marine clavó su rodilla derecha en el suelo y agachó la cabeza de forma respetuosa mientras cerraba despacio sus ojos. Una leve brisa de viento entró por la puerta que acababa de abrir y provocó que sus cabellos se alborotasen algo más de lo que ya estaban. El ambiente marino se respiraba, se notaba el delicioso aire proveniente del hermoso mar azul. Eso le recordó que tal vez debía invitar al líder de su flota a una deliciosa ración de gambas con limón y sal. El plato debía ser algo delicioso para ambos paladares. Los azulados ojos de Xemnas se abrieron despacio mientras mantenía su inocente expresión dulce. Ahora sentía la gran curiosidad sobre si su líder le aceptaría. Se colocó en pie y acto seguido realizó un gesto militar típico de la marina.

- He venido a aprender de usted si es posible. No soy un usuario de frutas y mi capacidad con la espada pesada es algo lenta por así decirlo. Sé que es usted un maestro de ella y por eso acudí en busca de su consejo.

Terminó de decir mientras acariciaba los guantes de cuero rojizos que portaba en sus manos. El dedo pulgar estaba hecho de una placa de hierro para ser precisos y la zona de la palma tenía un hermoso bordado plateado en forma de gaviota.

- Enséñeme a ser como usted, por favor.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Leiren Evans el Sáb 10 Jun 2017 - 16:26

El camino se había vuelto arduo, incluso se podría decir que algo tedioso. El incesante sonido de las luces parpadear -que seguramente tendría que arreglar yo cuando terminara de hablar con mi superior- y de mis compañeros de cuarto roncando, el incesante sin fin de personas que me paraban para que les hiciera un favor, el suplicio de tener la vejiga casi a reventar y tener que hacer una parada en el cuarto de baño... Todo eso y más, mucho más, había hecho que la distancia que conducía desde mi pequeña habitación hasta el despacho -y sala de mando de su brigada- de uno de los vicealmirantes que residía en aquel cuartel marine fuera, cuanto menos, insufrible.

Pero nada importaba ya, pues todo había acabado. Bueno, no todo. Aún quedaba la parte que, se suponía, era la más sencilla: entrar para que aceptara mi ingreso en la brigada indisciplinaria, los Kiritsu no Ryodan.

Alcé una de mis manos para tocar la puerta que tenía delante con los nudillos, pero esta se detuvo a apenas unos milímetros de su objetivo. ¿Tenía dudas? No temblaba, no lo había hecho desde hacía al menos siete años. Pero ahí estaba, totalmente paralizado delante de una simple puerta de madera. Quizá tuviera miedo de que la brigada de Al Naion me rechazara, como ya había hecho mucha gente antes por mi apellido. Quizá, solo quizá, tuviera miedo de volver a estar solo, tan solo como ya había estado hacía años.

Cogí aire y, expulsando con él todos mis temores, me aventuré a tocar con siete melódicos golpes la entrada de la que, si confiaba en mí mismo, iba a ser mi próximo hogar; mi próxima familia.

"Adelante", sonó tras la puerta con un deje parsimonioso. Casi como llevado por mis instintos más que por la razón obedecí y entré. Un despacho se formó con lentitud por culpa de la repentina luz que entraba por los ventanales del lado contrario a donde me encontraba. Era bastante más sobria de lo que había esperado en un principio de un vicealmirante, aunque, con lo que había escuchado de Al Naion, tampoco es que fuera el descubrimiento del siglo.

Estaba a punto de dirigirme hacia el vicealmirante cuando, al girar un poco la mirada, me percaté de que había otro marine con una rodilla en el suelo. No sabía quién era, solo pude ver su rubio cabello cayéndole por un lado debido a la inclinación de su cuerpo. Supuse que era un gesto de respeto y, sin saber muy bien si la estaba liando o no, me adelanté un par de pasos e imité a mi compañero. Di gracias a dios en silencio a que aquel día llevaba ropa cómoda, mis típicos pantalones pirata y mi camisa grises oscuro y chaleco naranja con capucha, ya que al inclinarme por poco no me caigo hacia delante comiéndome toda la mesa por el camino.

Se presenta Leiren Evans por el tema del ingreso a los Kiritsu no Ryodan. Espero no causar problemas y... sobretodo... ¡aprender muchas cosas de usted, Al-senpai!

Cerré los ojos con fuerza mientras, con la misma presión, apretaba el suelo con mi puño. Había abandonado todo el temor, pero aún, junto a toda mi emoción, aún aguardaba algo de tensión y nervios.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Señor Nat el Sáb 10 Jun 2017 - 17:31

Una mesa completamente blanca con remates dorados se elevaba desde el suelo, de mármol negro completamente brillante. En una esquina, algo escalonada, un pequeño escenario que hacía las veces de escenario y, aunque eso no se lo había desglosado a los pocos superiores que tenía en el ejército, de cama. La tarima de madera perfectamente pulida ocultaba un enorme colchón hecho a medida, de unos dos metros y medio de lado, y por las paredes plateadas estanterías negras llenas de libros y trofeos de teatro se alzaban entre premios de música. Saxofones dorados, violines de plata, algunas esculturas y bustos a juego con los colores, y cuadros allá donde debería haber pared libre. Por todo el despacho, enorme, se repartían diversos carteles motivacionales y recortes de los grandes éxitos de Kiritsu, junto a las cartas de los interesados en alistarse a la brigada.

-Leiren Evans- dijo, en voz alta, levantando la ficha. Había enviado a Arthur en persona a aceptar su solicitud de ingreso, y tras una tranquila discusión en la que el pelirrojo sólo mentó a sus muertos siete veces e intentó matarlo una, el Oficial Disciplinario de la Brigada Indisciplinada había terminado accediendo.

"Análisis exacto de calidad del pescado. Muy útil, sin duda", pensó, mientras observaba el currículum de quien era su nuevo recluta. Gran agilidad, pero no sabía absolutamente nada de lucha, y encima tenía el pelo verde. No sabía por qué, pero ese color le daba muy mala espina, como si en otra vida fuera sinónimo de traiciones y maquinaria rosa para sustituir piernas, aunque seguramente no fuera nada. Al menos, por su foto, parecía simpático. Peliverde pero simpático, eso era bueno.

Al otro lado de la inmensa cantidad de papeleo reposaba un violín de perfecta hechura, encima de un maletín negro. Oro de Luna era una verdadera Joya, y el chaquetón de Oficial descansaba en una percha que había junto a la puerta del baño, de color negro, junto a una muda que siempre dejaba en la estancia por si acaso. Siempre cabía la posibilidad de que se quedara traspuesto durante la siesta y acabase encerrado en el cuartel General.

-Para una vez que estoy trabajando- respondió, ante la intromisión de Xemnas y el novato-. En fin, qué se le va a hacer.

Agarró todos los papeles y los colocó en un organizador que rezaba Para Arthur, y se quedó en completo silencio por unos instantes. Sus armas estaban colgadas en un cinturón tras su mesa, y se levantó momentáneamente para abrir la ventana. Ya sabía los riesgos de lo que estaba a punto de hacer, pero era completamente imperativo hacerlo. Más que nada, porque si no lo hacía, se arrepentiría durante al menos una semana.

-Yo no soy experto en instrucción. Sin embargo, puedo poneros en contacto con mi secretaria.

Pulsó un pequeño botón rojo que había en su despacho. Era algo que sabía no debía utilizar en vano, y una discreta sonrisa malévola se mostró en su rostro. Acercó el micrófono a su boca y miró alternativamente a sus compañeros. Era hora de hacerlo.

-Arthur, ¿Podrías pasarte por mi despacho? Y tráeme un café, por favor. Hay nuevos caballos en la corte.

____________________________________________

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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Arthur Silverwing el Dom 11 Jun 2017 - 22:21

El sonido de los pasos apresurados inundaba el pasillo, junto a las voces de los marines que entrenaban en el patio, amortiguadas por las paredes. El sol matinal se colaba por las ventanas proyectando la sombra de las carpinterías como una cuadrícula que adornaba aquel pasaje. Giro a la derecha, a la izquierda y otras dos veces más a la derecha, tercera planta quinta puerta, no tenía pérdida, había hecho ese recorrido casi todos los días, ese y muchos más.

La puerta estaba cerrada y se escuchaban voces desde el interior, parece ser que el nuevo había llegado, su papeleo estaba en orden, pero por alguna extraña razón el gestionarlo había generado una serie de irregularidades en el proceso de registros y otros tantos que, por razones puramente burocráticas están relacionados, generando un nudo lógico que informes que, obviamente, me había tocado solucionar, por lo que no estaba precisamente del mejor humor.

-Tu nunca estás de buen humor.- Mencionó Zinogre en mi cabeza.

-Por supuesto que si... en ocasiones. - Contesté en mis pensamientos.

-La última vez que te vi sonreír fue durante la Guerra de Síderos.

-La victoria siempre sienta bien.

-Estabas en medio de las filas de Zal masacrando sus tropas mientras Sharka intentaba seguirte el ritmo.

-Que buenos tiempos...

En fin. Dejé de lado la conversación mental y recordé lo cabreado que estaba. Tenía que presentarme ante el novato... y causar una buena impresión en todos los presentes.

Antes de pensar siquiera en como entrar, la suela de mi bota estaba abriendo la puerta de madera. Bueno, abrir no era la palabra adecuada, más bien quitarla de en medio con toda la discreción que mi paciencia me permitía usar en esos momentos. El siguiente instante hubiera sido bastante espectacular si hubiera sucedido a cámara lenta, aunque para los que estaban presentes seguramente hubiera sucedido en un parpadeo. ¿Sabes qué? Que le den, soy el narrador y las cosas suceden como a mí me sale de los cojones.

-Y así te salen.

-Calla.

La hoja de la puerta salió disparada a consecuencia de el suave toque que le dí, ya no las hacen como antes. Girando en el aire y pasando a escasos centímetros de las cabezas de Xemnas y el novato. Atravesando limpiamente el ventanal que se encontraba tras Al y dejando una estela de polvo y aros concéntricos a causa del impacto y quizás que ese cuerpo superó la velocidad del sonido. Desde un lado no se notaba, pero a la cabeza de al le faltaba un trozo en forma de esquina con un ángulo de 90º perfecto, seguramente a causa de la puerta. Estará bien... es Al.

- Se presenta el Capitán Arthur Silverwing. ¿En qué puedo ayudar mendrug... Al... Señor? - Pregunté a mi superior forzando una sonrisa y dejando sobre su mesa un café perfectamente servido.

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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Jack Suzume el Dom 11 Jun 2017 - 22:25

La tranquilidad, ese tiempo tan escaso que había dentro de la marina. No sabía que hacer ese día, me encontraba en una base de la marina donde teníamos los despachos de la brigada, y por mi parte, le estaba dando una vuelta al pobre Rudolph pues la inactividad que tenía desde que lo conocí había sido bastante. Una vez dada la vuelta por los campos de la base volví a dejar a la criatura en sus establos personales, oscuros lúgubres y fríos, un ambiente que sin duda le era perfecto para él o ella “¿Qué sexo tendrá este bicho? Si lo sabes dímelo, así puedo dirigirme a él bien”.

Con tranquilidad volví al edificio donde se encontraba el capitán de la brigada para ir a preguntarle si había algo que hacer, era aburrido el no hacer absolutamente nada, quizás un entrenamiento mientras Arthur escribía los formularios que tuviese del resto de la brigada podría servir para pasar el tiempo, además no era mala idea ya que no llevaba el uniforme de la marina y llevaba la ropa con la que siempre me confundían con un pirata, las botas altas y estropeadas por el uso, la camisa unos pantalones andrajosos, una capa de capitán, pero del revés, dejando oculto el rango de esta y quedando de color negro, y finalmente un sombrero de tres puntas, el cual me había aficionado a llevarlo.

Según iba hacia el edificio pude ver como Al abría la ventana de su despacho, lo cual me facilitaba su ubicación. Activé mi forma logia y me acerqué al borde del edificio, levanté los brazos y comencé a estirarlos gracias al azúcar hasta que mis manos llegaron a la repisa de la ventana. Una vez mis manos estuvieron bien sujetas ascendí lo más rápido que pude llegando en unos segundos. Lo que no contaba cuando comencé a ascender era la puerta que estaba saliendo por la ventana y que se chocó contra mí, por suerte estaba en mi forma logia y esta se quedó incrustada en mí, por lo que cuando estuve estable en la repisa de la ventana la lancé de la misma manera que me la habían tirado a mí.

-¿Qué ha hecho Dan-cho esta vez? – pregunté entrando por la ventana mientras veía la escena, Arthur entrando y poniendo una cara que daba miedo mientras se forzaba a reír, a Xemmas saludando formalmente y a un chico que no conocía de pelo verde – Dan-cho, tienes un par de cubitos de hielo – le dije mientras estiraba el brazo formando un vaso de caramelo - Por cierto, ¿esta es la nueva comida de Rudolph?. - refiriendome al chico de pelo verde.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Lion L. Kai el Dom 11 Jun 2017 - 23:47

Con un bostezo, se incorporó estirándose. La oscuridad del cuarto le impedía discernirlo por ese método, pero por el hambre que tenía calculaba que sería algo más de mediodía. "Oh dios, me he saltado el desayuno, el segundo desayuno y el aperitivo de antes de comer..." pensó, algo asombrado. ¿Cómo era que su hambre no le había despertado antes? Ayer debía haberse pasado con el whisky. De hecho, ¿qué había pasado la noche anterior? Lo último que recordaba era entrar en una de las tabernas del pueblo que había junto al cuartel, y luego nada. Su estómago se quejó, haciéndole comprender tanto la razón de que hubiese dormido tanto como de su amnesia. Con un quejido, encendió la punta de su dedo para para iluminar un poco la habitación y buscó su pitillera. Poco después estaba sentado en el borde de la cama, fumando a oscuras. Llevaban ya una semana en Marineford, sin mucho que hacer salvo ver acumularse pilas de papeles en su despacho e hincharse a comer. Empezaba a volverse aburrido y le apetecía cambiar la rutina un poco, aunque tampoco tenía gran cosa en mente. ¿Tal vez ir a incordiar a Arthur? O podía entrenar un poco. Su tabla de entrenamientos habitual era demasiado corta y aburrida. De hecho incordiar a Arthur seguro que podía contar como entrenar.

- En fin, lo primero es lo primero. A por algo de papear.

Salió de su cuarto silbando alegremente, vestido únicamente con unos pantalones ajustados y calcetines con dibujos de patitos. Al llegar a la despensa se encontró con que habían vuelto a poner una plancha de kairoseki, probablemente para evitar que acabara con las provisiones del próximo mes otra vez. "Je, qué tontos. Ni que eso fuera a pararme. Por desgracia para ellos sé usar la cabeza para resolver mis problemas." Y efectivamente, un eficaz uso de la cabeza bastó para lograr que la pared cediera y hacer un agujero lo bastante grande para entrar. Se relamió mientras se frotaba las manos, preguntándose por qué podía empezar, ¿por el jamón, las salchichas o las galletas? Unas latas de cerveza llamaron poderosamente su atención, y pronto dio buena cuenta de ellas. "Espera, ¿por qué he hecho esto pudiendo invocar comida con mi nuevo poder? Dios mío, estoy atontadísimo." Salió de la estancia con una lata en la mano y antes de irse garabateó un "lo siento" en lo que quedaba de la pared quemando la pintura con el dedos. Se sentó en el suelo y se concentró con muchas fuerzas en pensar en un gran plato de bacon con queso fundido y patatas fritas.

- Venid a mí, tentadoras delicias - dijo, conteniendo las babas.

Como de costumbre, la comida apareció en una mesa lejos de su alcance. Kai frunció el ceño y miró con mucha atención al plato, como si pretendiera moverlo con la mente hasta su mano. Por un momento le pareció que una patata se movía un poco, pero por lo demás nada sucedió. "Qué pereza levantarse." Armado con su "desayuno" en una mano y la cerveza en la otra, se dirigió al pasillo mientras cogía un buen bocado directamente con la boca. Era una buena manera de comenzar el día, un cigarrito seguido de un aperitivo y cerveza. Tenía la sensación de que iba a ser un gran día, o la tuvo hasta que escuchó un sonido que reconoció al momento: El pie de Arthur destrozando una puerta. Sería capaz de reconocer el sonido particular de sus patadas en cualquier parte del mundo, desde aquel día en que... un escalofrío recorrió su espalda. No, era mejor no pensar en eso. Bebió un poco más de birra para armarse de valor y se dirigió al origen del ruido.

- ¿Qugué paga agquí? - preguntó, con la boca llena.

La verdad es que no estaba precisamente presentable. Medio desnudo, con ojeras y cachos de bacon y queso fundido en la barba. Sin embargo al Vicealmirante parecía no importarle en absoluto, ¿o tal vez ni siquiera era consciente de su aspecto? Observó a los presentes, teniendo un escalofrío de nuevo al ver al monstruo pelirrojo, y les saludó con un gruñido y alzando su cerveza. Se rascó una pierna con el pie contrario y mascullo:

- ¿Teguemos ung guevo? - tragó - Bienvenido a Kiritsu, pelo moco - dijo, con una sonrisa amigable.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Xemnas Death el Lun 12 Jun 2017 - 12:51

Algo pasó a toda hostia a centímetros de Xemnas. El rubio se quedó paralizado y mirando al suelo mientras algunos cabellos caían desde su mechón favorito hasta el suelo ¿Qué cojones había pasado? Tan solo vio a un chico de cabellos verdes entrar y después un cuerpo no identificado rozarle la cabeza. Tragó saliva y trató de seguir la trayectoria de aquella cosa. El pecho de Jack había sido el portero. Ese hombre que parecía un jodido pirata más que un marine, pero sus pastillas verdes eran geniales. Era el médico y por supuesto, el mejor doctor del mundo según Xemnas. El rubio mostró una sonrisa y se acercó corriendo a él mientras le colocaba la mano por encima del hombro.

- ¡Jack-kun! Mi señor de las pastillas favorito, te echaba de menos.

Lo siguiente que hizo fue ver al pelirrojo y ocasionador del pomo giratorio con complejo de reactor. Salió corriendo hacia él, pero antes se frenó en seco delante del chico de los cabellos verdes. El Vice-almirante clavó una rodilla en el suelo y le miró a los ojos con una sonrisa amable. Lo siguiente que hizo fue guiñarle el ojo y tratar de colocarle la mano en la cabeza.

- Bienvenido Lei-kun. – Dijo con la mayor de las amabilidades.

El siguiente que entró en aquella sala fue su colega Kai y no pudo evitar mostrar una sonrisa mucho más amplia. Todos sus compañeros estaban entrando al despacho y como los quería a todos como una familia, estaba emocionado. Preparó su táctica, la cual consistía en mirar al pelirrojo y los trozos de bacón de la barba del hombre de fuego. A continuación, el marine corrió a toda velocidad y se lanzó en forma águila hacia Kai y Arthur. Trató de colocar su brazo izquierdo en el pecho del pelirrojo y el derecho en el abdomen del “mechero” al ser más alto. Entonces intentaría tirarlos a ambos al suelo y abrazarlos con fuerza mientras reía de forma feliz.

- ¡Hahahahahaha! ¡Hahahahahaha! ¡Arthur! ¡Kai! – Parecía que se le había ido la cabeza, pero realmente estaba contento.

Le hubiesen dejado abrazarles o no, el marine se acercó a donde estaba su líder y le hizo una leve reverencia. Después de aquello se quedó mirándole de forma amable y señaló al joven de cabellos verdes que había llegado.

- ¡Propongo una barbacoa marine para celebrar la llegada de Lei-kun! ¡Jack invita! – Gritó de forma animada mientras alzaba el puño y buscaba que los demás siguieran sus palabras. Había que asegurarse de que la presión social hiciera generoso al médico.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Danio Rerio el Lun 12 Jun 2017 - 13:09

Los fogones ardían, las cazuelas emitían vapores con toda clase de olores que hacían salivar a los paladares de cualquiera que lo oliera. Las sartenes chisporroteaban con los alimentos friéndose a distintos tipos de fuego, y el horno emitía una tenue luz rojiza. Todos los cocineros de la base se afanaban por terminar sus asignaciones mientras correteaban de un lado a otro. Por suerte, yo tenía mi propia esquinita para poder cocinar. Mire el reloj de la cocina, sin duda dentro de poco aquello sería una auténtica locura, los marines, y eso solía incluir a Kai llegarían al comedor y todo lo de las bandejas se acabaría. Otros días hubiera estado nervioso, hoy no, hoy no cocinaba para ellos, hoy tenía que servir a Al, nuestro jefe.

Fui terminando los platos, colocándolos sobre bandejas fuentes y platos. Llevaba bastante con ellos, había mariscos en vinagreta de aceites balsámicos, carnes a la brasa con diferentes salsas, pato con reducción de setas y moluscos, sopas normales, de marisco y de un caldo especial de algas y verduras. Me había esforzado en los nuevos platos del menú, esperaba que alguno de ellos terminara en él, al menos en el de oficiales. Sabía que preparará muchos de aquellos platos para todos los soldados era una auténtica locura por tiempo, esfuerzo y dinero de los ingredientes. El plato estrella, y el más caro, era sin duda el caviar de rey marino con salsa medusa dulce y trufa. En cuanto lo tuve todo listo, agarré el carrito y me dispuse a subir al despacho del vice-almirante.

Antes de salir llamé a un par de cocineros para que pudieran usar los fogones que tenía reservados, sabía la que tenían encima y varios fuegos más les vendrían de perlas. De camino al despacho me encontré con gente muy hambrienta que tuve que espantar, en realidad solo se ordene de forma autoritaria. Las primeras veces fue algo más complicado pues no tenía un rango tan alto como ahora, incluso tuve que dar algún puñetazo a algún recluta sabiondo. Cualquier otro hubiera tenido problemas en llevar un carro tan lleno de comida por aquellos pasillos con rampas, por suerte tenía más fuerza que la mayoría.

Cuando llegué al despacho de Al parecía que hubiera llegado a una reunión de algo importante. Estaba casi toda la división allí metida, más un par más que no conocía. Para desgracia de todos estaba Kai también, y si no andaban avispados nadie más que el probaría la comida del carro que traía conmigo. Si bien es verdad que mientras se acabara no discutiría, tendría que repetirla otro día para que el vice-almirante la evaluara bien.

-Señor, traigo los platos de degustación para su evaluación. Hay suficiente para todos si desea compartirlos, aunque recomendaría encarecidamente dejar a Kai coger el último para que todos puedan probarlos. Que acertada idea has tenido Xemmas con lo de la barbacoa, tengo algo de carne a la brasa por aquí.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Leiren Evans el Mar 13 Jun 2017 - 15:19

Y, de repente, como quien crea la chispa antes de la explosión, sucedió todo. El tiempo se ralentizó súbitamente y lo vi todo a cámara lenta. Primero fue la puerta, o por lo menos supuse que lo había sido por la forma que tenía, que pasó a escasos centímetros de mi cuerpo; no sabía por qué, pero algo me decía que había sobrevivido a la muerte por muy poco. Tras eso, aunque no sin antes ver cómo al vicealmirante Al le faltaba un trozo de cabeza en forma de esquina de puerta -por qué sería...-, un señor, más pirata que marine, le devolvía la puerta como en una parodia de partido de tenis a la persona que había justo detrás de mí. Sin olvidarnos, claro está, del señor barbudo con comida en la barba -espera, ¡¿me acaba de llamar pelo moco?!-, del gyojin con más comida -seguro que para el señor barbudo- y del rubio que... Espera, ¿por qué está saltando hacia el pelirrojo ese? Espera, ¿el pelirrojo ese no es el de la puerta? Espera, ¿por qué tiene esa cara de mala hostia? PELIGRO. ¡PELIGRO!

O por lo menos eso era lo que gritaba urgentemente mi mente, pero mi cuerpo se había quedado clavado en el suelo. Me había levantado pero era incapaz de hacer nada. ¿En serio esa gente era miembro de una de las mejores brigadas de toda la marina? Vale que nunca se deje juzgar un libro por su portada... Pero aquello era, cuanto menos, exagerado. Y aún así...

Se-señor Naion, ¿se encuentra bien?¡Y-y en-encantado! —me dirigí a todos los presentes, pero más específicamente al rubio y al señor barbudo—. Y... Señor barbudo, ¡no soy pelo moco, soy Midori!

Terminé por decir. Cuando me alteraba un poco tenía por costumbre decir mi apodo en vez de mi nombre, pero ya casi era como mi segundo nombre así que pasé de rectificar.

¡No soy la comida de... de... de lo que sea que sea Rudolph! —dije sin saber muy bien qué sería Rudolph... ¿Un lobo tal vez?—. ¡Yo apoyo la idea de la barbacoa! Así no me tenéis que usar de comida para... No, en serio, ¿qué es Rudolph?

Y así iban las cosas. Con lo surrealista que se había vuelto la situación me había olvidado de hasta por qué estaba allí.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Señor Nat el Mar 13 Jun 2017 - 18:08

Se dio cuenta de una cosa. Mientras movía los papeles dejó a la vista un sobre de tamaño folio, abierto. No pudo evitar mirar a Xemnas por un momento, y miró el contenido. Uno, dos, tres, cuatro y hasta seis sobres más pequeños, uno de ellos torpemente cerrado. En letra bastante clara ponía "Para Xemnas", y el rubio era el único que habría entrado a su despacho. Al menos, era el único que tenía permiso. Le habría dicho algo, pero pasó la puerta por delante de sus ojos. Y por sus ojos. De hecho no esperaba tanta puntería, y mientras se reformaba su cabeza iban entrando más y más personas al interior del despacho. Todos a la vez, era la primera vez en mucho tiempo que eso sucedía. ¿Se estarían pasando para felicitarlo por volver con vida?

-Arthur... ¿Cuántas veces tengo que decirte que la bota es para el mono y el guante para el pomo? Sé que es difícil, pero inténtalo.

Por suerte Jack había entrado por la ventana para, muy amablemente, detener la puerta que habría salido volando de no ser por él. Eso era algo con lo que él no había contado, aunque la brigada siempre había estado ahí para apoyarlo. Posó los ojos en Kai, Danio, Arthur, Jack, el novato y de nuevo en Xemnas y, en cierto modo, lo embargó la nostalgia del día en que los había conocido a todos. El Puño Rojo en Shellstown, el trío maravilla en la propia plaza de Marineford, a Danio por teléfono tras que fuera asignado aquella vez, Leiren en ese mismo instante... Los recordaba todos como si fuera ayer, excepto a Leiren. A Leiren lo recordaba como si hubiera sido ese mismo día, si no sería un poco raro.

-Lo primero es lo primero- dijo, levantándose del asiento, que arrimó contra la mesa. Se acercó a su segundo al mando y trató de darle un abrazo. Desde Síderos no habían vuelto a tener la relación de antes y tuvo mucho tiempo de pensar en cuál sería la mejor solución. No veía ninguna otra, y tratando de ocultar su tristeza le dio uno de los sobres que se encontraba en el paquete-. Kai, estás expulsado de la flota número 83 de la Marina, Kiritsu Ryodan. Largo de mi despacho.

Se giró hacia Danio y dedicó un momento a observar todo lo que traía consigo. ¿En serio una degustación? Como Minato viera eso iba a tener que dar muchas explicaciones. Sólo había una solución ante semejante disparate. Agarró rápidamente la puerta y la extrajo de Jack a través de las barreras del tiempo y el espacio, colocándola en su hueco y poniéndole nuevas bisagras que Arthur rompería la próxima vez que fueran a verse. A no ser que se tratase de una reunión en su despacho, pero el de Al era el más amplio, así que... ¿Tal vez debería intercambiárselo? Ni de coña, con lo que le había costado decorar aquel a su gusto.

-Señores, hoy no vamos a tomar barbacoa. Al menos, no en mi despacho- dijo, sentándose de vuelta una vez terminó de hacer la pequeña obra de carpintería-. Nos conocemos desde hace años y nunca hemos trabajado como una verdadera Brigada juntos. Vamos a aprovechar los cambios para ser un poco más eficientes.

Comenzó a apuntar en un papel. Conocía las fichas técnicas de sus compañeros casi de memoria, y mientras recitaba sus mayores habilidades iba escribiéndolas en la hoja. Danio era un ejemplar único, el único Marine que manejaba el Karate Gyojin, un exigente estilo de lucha y un excelente navegante. Mientras tanto Jack era un cocinero espléndido, y como médico... Era más bien un sacacuartos experto en psicología, ¿Por qué su propia flota no sabía el papel que debía llevar?

-Bien, como nos conocemos, vamos a ponernos una jornada de trabajo sencilla: Todos los días de diez a once reunión. Mientras no estemos de viaje todos los días actualización de nuestra agenda en base a las órdenes de la cúpula. Leiren, tú de ocho a diez entrenamiento intensivo. Arthur, tú supervisarás su entrenamiento- se quitó las gafas para rascarse el puente de la nariz-. Tenemos muchas cosas que hacer en los próximos meses; con la muerte de Kikuma el Nuevo Mundo está, si cabe, más salvaje. La Brigada va a desplazar su sede a Dressrosa. Danio, tú te encargarás de supervisar su construcción, y Arthur... Tú le dirás de qué medidas quieres tu despacho de Green Bit- Esperó una reacción del Oficial Disciplinario y continuó-. Jack, es importante que te enteres de cualquier rumor referido a los Shirokami, porque es fundamental limpiar de esa banda los mares, o todo será mucho más complicado. Xemnas, tú ayudarás a Arthur a diseñar nuestro nuevo barco. Algo discreto y espacioso, que pueda moverse por tierra también y, no sé... Tal vez volar molaría. En fin, dicho eso, sacad la comida.

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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Lion L. Kai el Miér 14 Jun 2017 - 4:15

Tres cosas estuvieron a punto de causarle un infarto a Kai en muy pocos segundos. Primero fue la feroz carga del bruto de Xemnas, pillándolo por sorpresa y derribándolo. Iba a tener que empezar a acostumbrarse a mantener su mantra activo para que dejaran de pillarlo distraído. Tras caer de espaldas y soltar un taco, se rió y despeinó al rubio devolviéndole el abrazo. Fue entonces cuando notó algo húmedo extendiéndose por el suelo y mojando su espalda, y se dio cuenta de que tanto el plato como la cerveza habían salido volando en el impacto. Ahí vino el segundo amago de infarto, acompañado de un lamento. Se levantó pasándose la mano por la espalda para intentar limpiársela un poco, mientras miraba con cierta rabia a Xemnas. ¡Le había hecho perder su comida y cerveza! Que sí, podía convocar más, pero no era lo que más le apetecía en aquel momento. Tendría que tumbarse y volver a levantarse, qué pereza. Al caminó hacia él, y al instante su sonrisa desapareció. Había algo en la actitud de él que le provocaba cierta inquietud, presentía que algo no iba bien. Y entonces este le abrazó repentinamente, para luego tenderle un sobre. Ahí vino el tercer sobresalto. Tal vez no sería el término más correcto, porque el impacto fue tal que no asimiló las palabras al principio. Fue demasiado inesperado, violento y repentino. Ni siquiera una vez lo comprendió logró asumirlo, era demasiado para digerirlo de golpe. Notó un sudor frío y miró el sobre como si no lo mirase él mismo, sino a través de los ojos de un extraño.

- Espero que... - suspiró y se calló, meneando la cabeza.

Las palabras eran innecesarias. En realidad, ni siquiera tenía claro qué decir. En aquel momento sentía como que no quedaba nada más que espectar. No sentía como si fuese él el que rasgaba el sobre y desdoblaba el papel, extendiéndolo y poniéndolo al derecho. El texto era corto, conciso y demasiado para asumirlo. Durante un instante abrió un poco los ojos, pero luego dejó caer los brazos, abatido. No tenía fuerzas para nada. ¿Por qué era tan idiota? ¿Ni siquiera había podido estar pendiente de los informes? ¿Por qué tenía que enterarse de aquella manera de que su maestro...? Sintió un ligero temblor en las manos, pero las apretó estrujando el papel, y este cesó. Con calma sacó su pitillera y se llevó un cigarrillo a los labios, encendiéndolo con un dedo. ¿Así se acababa todo? Con una carta, un abrazo y un adiós. Sí, había descuidado a la Brigada. Había atendido a sus labores como agente especial y a menudo se había tenido que ir solo a misiones o trabajos. Trabajaba mejor solo, eso era cierto, pero... eso no implicaba que tuviera que irse, ¿no? Echó una nube de humo por la boca y cogió el cigarrillo con la mano derecha, observando con una mirada cansada a Al.

- Eres un idiota. Y no creo que sean motivos para irme. No sé qué me pasó en Síderos, pero ese no era yo. No sería descabellado pensar que fui afectado por alguna habilidad. Pero, ¿qué más da ya? - su tono de voz, calmado y hastiado, sonaba raro en él. Era como si hubiese envejecido diez años de golpe. Dejó caer la carta y continuó - En fin, que os vaya bien.

Sin dedicar una mirada más a nadie, se giró y se fue fumando tranquilamente, directo a su cuarto. Recogería sus cosas, se ducharía y adecentaría un poco e iría directo a pedir el traslado a algún cuartel del Nuevo Mundo. No esperaría a tenerlo; desocuparía su habitación de inmediato. No tenía demasiadas pertenencias y de todos modos no quería perder más tiempo del necesario allí. Ya no quedaba nada para él. De golpe y porrazo, en cuestión de segundos, había perdido a su mentor y protector y a su familia. ¿Qué le quedaba salvo él mismo y un hermano que estaba en su bando opuesto? "En fin... ¿cambia algo esto? En realidad, siempre fue así. Sólo puedo contar conmigo mismo." Al fin y al cabo con Émile no fue diferente. Apretó los dientes mientras una lágrima bajaba por su rostro.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Arthur Silverwing el Sáb 17 Jun 2017 - 15:02

Siempre era lo mismo en la brigada, no tengo ni idea de como lo hacemos pero somos capaces de desmadrar una situación mínimamente normal en cuestión de segundos. Una barbacoa, Xemnas intentando tener contacto humano conmigo, Kai expulsado de la Brigada por ciertas razones, Al dando órdenes coherentes...

-¿Al actuando como vicealmirante?

-Al actuando como vicealmirante

-¡Al actuando como vicealmirante! - Exclamaron varias voces en mi cabeza.

Parece ser que estos días se estaba tomando las cosas en serio, puede que tantos años de vaguear lleguen a su fin; o puede que sea todo una artimaña, un engaño pensado para que crea que se toma las cosas en serio y lo ayude, para encasquetarme más trabajo de lo que me toca y para que lo deje en paz durante sus múltiples siestas diarias. Ha metido a toda la brigada en esto, incluso a un yonkou para convencerme. Están todos en mi contra, en especial ese peliverde, no lo lograrán, cada uno hará su trabajo, yo me aseguraré de ello... O puede que me esté dejando llevar por la paranoia.

-¿Estás seguro de que estás a gusto dejando las cosas así?, Kai no era precisamente el mejor marine, pero tampoco creo que sea para tanto. -Había algo detrás, pero no pensaba presionar demasiado a Al. Si era un problema entre los dos que lo solucionasen entre ellos, no pensaba dejar que eso me salpicase a mí ni al resto de la brigada. -En fin, tu sabrás lo que haces.

Escuché con atención el plan de Al, una lagrimita casi cae de uno de mis ojos, no me lo podía creer, un programa coherente, un horario regularizado, labores pensadas para todos... Lo tuvo que estropear con uno de sus chistes otra vez, pero como estaba de buen humor le hice caso, agarré el pomo de la hoja de la puerta que quedaba, lo arranqué y lo lancé a toda velocidad hacia él, dejando una estela incandescente en el aire antes de que pudiera acabar la palabra Bit. Tampoco quería llenar el cupo de agresiones a un superior diario, así que procuré que sólo le rozase la cara.

-En ese caso habrá que ponerse manos a la obra. He estado pensando en un navío para la banda y tengo un par de ideas que me gustaría  llevar a cabo. Haré unos primeros bocetos y planos guía, Xemnas seguramente los tengas mañana a primera hora en tu despacho, revísalos  y a mediodía discutiremos los detalles de su construcción. - Dije volviéndome al rubio. - En cuanto a tí...- Comenté poniendo una mano sobre el hombro de pelo lechuga.- Como ha dicho Al entrenamiento intensivo de siete a diez, me aseguraré de que en dos meses estés a la altura de esta brigada. Espero que nos llevemos bien.

- ¿Qué es eso?

- Una sonrisa amistosa para no asustar al novato.

- Por favor, déjalo se te da de pena, además creo que estás logrando lo contrario... con todos.

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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Danio Rerio el Sáb 17 Jun 2017 - 16:31

Aquello empezó a descontrolarse, el pequeño del pelo verde farfullaba algo acerca de ser la comida del reno de Jack, aunque claro, él no sabía quién o qué era Rudolph. Me caía bien el nuevo, aunque parecía demasiado joven, y demasiado inexperto, puede que hasta ingenuo. Aunque no era cuestión mía, Al sabía lo que se hacía, normalmente, a veces, casi siempre. El momento más tenso, raro y que más pena produjo a todos, o eso creía, fue la expulsión de Kai. Algo debió pasar entre ellos para llegar a esta situación, pero no estaba seguro que fuera algo del trabajo, no había habido informes de faltas, por lo que debía ser algo personal.

Tras todo ese funesto episodio Al se puso por primera vez en mucho tiempo, o al menos eso recordaba, en plan jefe. Nos mandó tareas a todos, además de poner reuniones diarias y ejercicios para el nuevo. Había puesto al mando de los ejercicios a Arthur, se me pasó por la cabeza apuntarme con ellos a los mismo, pero estar a cargo del pequeñín, y más en ese tema podía llegar a ser malo para la salud. Y, además, el horario coincidía con el de la cocina.

Después llegó mi parte, debía encargarme de construir el nuevo cartel en el nuevo mundo, concretamente en la isla de Dressrosa. Debía de ser algo grandioso, y al parecer debía poder cobijar el atraque de un nuevo modelo de barco. Tendría que pedirle a Arthur las especificaciones del mismo, pero seguro que era grande. Además. debía saber las dimensiones que requerían los distintos despachos.

-Me pondré a ello de inmediato señor, espero tener para mañana o pasado los primeros bocetos para el cuartel. Haré un par de ellos para que elija el que más le guste.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Jack Suzume el Dom 18 Jun 2017 - 20:48

“Menuda escenita hemos montado en un momento ¿verdad?” dije mirando hacia atrás como si hubiese alguien. Y sin duda razón no me faltaba cuando hablaba con las voces, todo era un jaleo, ahora Xemmas se lanzaba a abrazar al joven Arthur, no sin antes pararse delante del chiquillo de pelo verde y darle la bienvenida. Por otra parte, media cabeza del capitán había salido volando, quizás por eso no había podido escuchar mi petición de hielo para el vaso, la cogí con la mano que tenía libre como pude y puse una cara de terror al verla, luego se me pasó al ver que simplemente era un cacho de cabeza de hielo “Perfecto, ya tengo mi hielo” volví a decir al más allá por detrás de mí, cree un cuchillo de caramelo y troceé el trozo de hielo para tener unos cubitos y ponerlos en el vaso. Hecho esto, extendí el brazo que no tenía el vaso y desde la palma de la mano salió la boquilla de una botella de ron de la que salió su contenido cayendo al vaso.

-Así que, – dije bebiendo un poco de ron del vaso y guardando la botella de nuevo por el brazo – tu eres el nuevo recluta de la banda. Lástima, sin duda esperaba que fuese la comida de mi pequeño.

A la vez que sucedía esto, es capitán le entregaba una carta a Kai, quien medio desnudo había entrado en el despacho, para ser despedido en ese instante, “¡Wow! Creo que no es el día de Kai” dije mirando una de las paredes donde no había nadie. Kai dijo algo de la guerra de Sideros y luego se fue por donde había venido, sin decir nada más al resto “Espera ¿ha dicho por la guerra de Sideros? ¿Eso significa para mí también hay un despido?” dije de nuevo a la pared pensando que al haber estado una parte de la guerra con Kai me pasaría lo mismo. Sin embargo, no pasó eso, Al de pronto se puso a dar instrucciones de forma seria y responsable a todos nosotros, ¿Qué había sido del capitán que había conocido? No podía ser que ahora se hubiese vuelto tan responsable, sin duda algo le había pasado. No escuché muy bien las ordenes que estaba dando hasta que mencionó mi nombre. Mis ordenes era buscar en cierta medida el resto de la banda del Yonkou que había capturado Al en una misión que había hecho en solitario.

Y una vez repartidos los trabajos podía dar inicio la barbacoa que había propuesto el gyogin cuando llegó con un carrito, parecía que era la hora de ponerse a cocinar un poco. Con esto también llegó Jack a escena e ignorando a todos se subió en mi sombrero y comenzó a darme golpes en la cabeza.

-Si, si, ya voy a por tus cacahuetes, pero antes ataca al de pelo verde ese – le dije al mono esperando que obedeciese, sin embargo, no se movió e ignoró la orden – maldito mono inútil – esto fue respondido con un manotazo en la cara.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Xemnas Death el Lun 19 Jun 2017 - 13:53

La situación había dado una inesperada vuelta de campana. Xemnas no se esperaba lo que había escuchado en aquel despacho. El hombre que hacía unos segundos había acariciado sus cabellos y le había abrazado. No podía creer que estuviesen echando a Kai de la brigada. Aquella persona era como su hermano y siempre había estado con él en muchos de sus momentos difíciles. Quedó callado mientras escuchaba las palabras de Al. Aquello no era posible, tal vez era el día de los inocentes y se trataba de una broma. El rubio quiso pensar que era aquello y tragó algo de saliva intentando recuperarse. Encima, la noticia de que había un almirante menos no ayudaba mucho. El joven cambió su expresión animada por una algo más seria y esperó a ver lo que finalmente ocurría. Pasaron unos segundos, pero no parecía ser ningún tipo de broma. El marine de fuego empezó a nadar hacia la salida.

- ¡Espera, Kai! – Dijo estirando la mano hacia él y mirando después a su líder, acto seguido, agachó la cabeza. – Debe de haber alguna manera… – El hombre del fuego salió entonces de la sala en la que estaban reunidos.

Xemnas pegó su espalda a la pared y soltó un enorme suspiro. El joven empezó a escuchar las órdenes de Al. Era una lástima no poder hacer nada por Kai, pero podría verle muchas veces y hacer misiones junto a él. Se dio cuenta de que le tocaba ayudar a Arthur con el diseño del barco, le parecía correcto. Usaría sus conocimientos de mecánica para hacerlo, total, se le daba de maravilla aquello. Escuchó las palabras de Arthur y asintió con una sonrisa. Pese a que era un tipo muy serio y se ocupaba de la disciplina, Xemnas lo quería mucho. Lo tomaba como un gran amigo, como a todos los hombres de aquel sitio. Pudo ver al mono de Jack darle un azote en la cara y contuvo una pequeña risa, ese mamífero era estupendo. El rubio entonces soltó un pequeño suspiro y después de unos momentos se cruzó de brazos.

Su postura cambió al momento cuando se fijó en la comida y rápidamente se acercó ilusionado. Cogió un tenedor y pinchó un trozo de carne a la brasa para después llevárselo a la boca con ganas. Masticó sintiendo el agradable sabor y después de unos momentos probó las setas. Todo estaba realmente delicioso, debía admitirlo. Estaba algo apenado todavía por lo de Kai, pero debía centrarse en otra cosa. Pronto empezaría su entrenamiento y la investigación sobre Surfer. Entonces disfrutó de nuevo de aquellos deliciosos hongos también hechos que acompañaban al pato. El Vice-Almirante tomó un puñado y se acercó a Leiren de forma amable. Entonces empezó a reír de forma amable.

- ¡Prueba esto, compañero! Están deliciosos.

Tanto si aceptaba como si no, trataría de estirar la mano hacia su boca y meterle un par de ellos para que los probara. Entonces le tendería después un vaso de zumo de naranja que había en la mesa y por último intentaría darle un toquecito en el hombro. Había que proteger y cuidar al nuevo de cualquier cosa. Debía estar bien alimentado y saber que allí siempre le darían de comer aunque no tuviese brazos. Xemnas tras aquello trató de colocar su brazo por encima del hombro de Jack y después soltó una pequeña carcajada.

- En Dressrosa molaría dormir todos en el mismo cuarto… ¡Así podríamos…! – Se acordó de Arthur y canceló el plan de los chistes. – Planear misiones de trabajo, esfuerzo y determinación, además de conocer nuestros puntos fuertes. – Dijo con un tono serio poco creíble y silbando después.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Leiren Evans el Jue 22 Jun 2017 - 0:46

Todos los días... Mientras no estamos... Leiren, yo... Arthur, él... Espera, ¿qué? —iba diciendo en voz baja mientras apuntaba lo que iba diciendo Al.

Estaban pasando muchas cosas a una velocidad poco corriente para mi ritmo de vida en el cuartel. Primero intenté entender el por qué Al echó al barbudo -que me sonaba de algo, aunque todos en esa sala realmente me sonaban de algo-, aunque no pude dislumbrar el motivo; sería seguramente algo de superiores. Pero la verdad... Aquello era lo más parecido a algo propio de marines que había ocurrido en aquella sala en apenas cinco minutos.

Mi vida no es que fuera lo más interesante del universo, y tampoco es que lo pasara mal en la marina... Pero en serio, aquello no era lógico. O, por lo menos, mi mente no acababa de procesarlo del todo. Pero parecía que no había vuelta atrás. Aquel iba a ser mi hogar durante much- ¿PERO POR QUÉ ME ESTÁN DANDO DE COMER? No me esperaba que alguien se acercara a mí parA DARME DE COMER. Sin saber muy bien cómo actuar mastiqué las setas; estaban ricas, pero la turbiedad del momento me impidió saborearlas bien.

Por otro lado el señor que parecía más un pirata que un marine no paraba de ofrecerme a sus mascotas a que me comieran o, en el caso del mono, a que me atacaran. ¿Sería todo esto una extraña prueba? Antes de que pudiera decir nada Arthur, el que se suponía iba a entrenarme, se dirigió a mí.

Espera, ¿seguro que era ese el horario? —susurré para mí, no queriendo que ese hombre me oyera.

Me vinieron dos flashbacks de haría apenas unos segundos de un pelirrojo pateando una patada con una fuerza capaz de reventar a una persona por dentro y, del mismo pelirrojo, lanzando el pomo de una puerta con tanta presión en el lanzamiento que hizo silbar el aire. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, no solo por las anteriores visiones, sino porque, nada más volver a la realidad, me vi mirando a la cara a Arthur, solo que... Su sonrisa... Esa sonrisa... Era tétrica, muy perturbadora.

¡P-por supuesto, Arthur-sensei! —dije sonriendo mientras un sudor frío empezaba a resbalárseme por la frente—. B-bueno... ¿Qué hay de comer entonces?

Dije evitando a toda maldita costa la mirada del pelirrojo y acercándome a la degustación aquella. Creo que si algún almirante se pasara por aquel mismo instante por el despacho sería un momento bastante incomodo en absolutamente todos los sentidos. Que a ver, lo había sido un poco con el tema del señor barbudo. Pero lo del almirante... Otro escalofrío. Intenté no pensar en nada de lo que estaba pasando -o podría llegar a pasar- y me pillé algo de comida tras, amablemente y de una forma muy poco sutil, aceptar el zumo de naranja que el rubio me había ofrecido. Serví más zumo al resto de la brigada y, por seguir un poco el ritmo de lo absurdo, alcé mi vaso de naranja.

¡Por la brigada! ¡Por nosotros! ¡P-por los entrenamientos y Arthur-sensei t-también! —dije al instante tras pasar una sola micra de segundo la mirada por encima de mi nuevo maestro.
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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

Mensaje por Señor Nat el Vie 23 Jun 2017 - 2:57

-Lo soy- respondió a Kai cuando éste lo llamó idiota-. Pero es tiempo de crecer, Kai. Lo hemos pasado bien durante un tiempo, pero trabajas mejor solo. Llegarás más alto sin que te lastre, asumámoslo.

Negó con la cabeza cuando Xemnas lo miró, y aguantó el silencio en el que habían caído con estoicismo. Se lo merecía, por estúpido, pero el hombre de fuego iba a estar mejor sin la negativa presencia de la Brigada sobre sus hombros. No había forma de que cambiase de opinión, y aunque esperó por un instante que Arthur sentase las bases de la cordura en un momento tan loco pareció casi estar de acuerdo con él. No era el mejor Marine, hasta ahí estaban de acuerdo. Y él sabría... No, lo cierto es que no sabía.

-No, no lo estoy- le dijo-. Pero uno de los dos tiene que crecer, y prefiero ser yo.

Sonrió secamente, dictando las órdenes desde ese punto. Cuando llegó a Arthur un picaporte salió disparado contra él, haciendo un perfecto círculo que atravesaba su cara y salió despedido por la ventana. No pudo evitar que su sonrisa se ensanchase por un momento, dejando que su cara se regenerase lentamente sin dejar de hablar, ignorando por lo demás la agresión del pelirrojo. Al fin y al cabo, la altura era un tema sensible para el chiquitín, por lo que debía asumir las consecuencias de chincharlo.

-Arthur, menos diente y más curvatura de labios- dijo ante la extraña muestra del Capitán. Si no sabía sonreír tenía un problema, aunque también se podía deber a años de hacer su papeleo día tras día. Sinceramente, para la única persona trabajadora del equipo debía ser duro convivir con esa panda de tunantes, empezando por el gran Al Naion, único miembro de la Marina que ganaba más en limosnas por tocar a pie de calle que del sueldo que cobraba-. Danio, ¿Eso son taquitos de buey?

Se acercó a la bandeja y cogió un poco, oliéndolo. Estaba perfectamente condimentado, aunque tenía la sensación de que a Jack se le daban mejor las carnes. Irónicamente al pez se le daban mejor los frutos del mar, aunque si bien tenía entendido los gyojins, a diferencia de los tritones, tendían a alimentarse de pescado. Finalmente probó el bocado, delicioso, y seguramente tomado al tiempo de los rovellones estaría aún mejor. Por desgracia Xemnas se los había quedado todos.

-Bien, creo que aquí faltan las presentaciones- terminó por decir mientras se acercaba a Jack y trataba de meterle la mano, buscando su botella de ron. Luego ya abriría el minibar si eso, pero si era sólo para el pirata y él llegaría esa botella. Si conocía a jack bien sería Cacique, la marca más anunciada en Eurodark FM-. Leiren, como habrás podido deducir por eso de sentarme en la silla de hombre importante, yo soy Al Naion, líder de Kiritsu Ryodan. Él es Arthur, el Oficial Disciplinario de la brigada, y como bien te ha dicho, la persona que te va a entrenar de seis a diez todos los días- iba a seguir un poco la gracieta del enano, a ver hasta dónde llegaba.

Se apoyó en la mesa con un par de pinchos más mientras trataba de pensar cómo introducir a los demás, pero era bastante sencillo. Sólo tenía que tragar primero. Qué buena estaba esa comida, joder.

-El hombre pez se llama Danio. Según este libro se autoclona- le lanzó a Leiren una enciclopedia sobre biología marina. Seguramente Danio no fuera exactamente un pez cebra, pero la posibilidad siempre estaba ahí-. Es nuestro Navegante, aunque en ocasiones lo pluriempleamos de cocinero o arquitecto. Aún no sé ni cómo da hecho tantas cosas, yo no doy abasto. El pirata es Jack, y su mono también es Jack- señaló con el pulgar hacia el Capitán-. Es nuestro cocinero oficial, aunque ostenta el título de despensa humana. Y finalmente, el que se dedica a sobarnos a todos y proponer acampadas es Xemnas. Parece cariñoso, pero te recomiendo no buscarle los dientes. Lo he visto morder.

Esperaba que mientras iba presentándolos empezasen a formar una pose épica tras el peliverde, haciendo una performance perfecta. Sin embargo eso sería estúpido, ya que nunca habían ensayado nada similar. Tras cruzar los dedos por un instante deseando que les llegara la inspiración divina, finalmente contestó a la proposición de Xemnas.

-Danio, que las habitaciones den a una sala central donde podamos juntarnos todos de vez en cuando cómodamente, pero mantener nuestra intimidad a salvo. Y ya que estás, si preparas una serie de salas para mejorar nuestras habilidades o fabricar utilidades sería perfecto. ¡Kampai!

Alzó la botella y dio un primer trago, ofreciendo el resto a los demás.

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Re: Los Marines Indisciplinados... Olé Sus Huevos. [Privado] [Kiritsu]

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