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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

El Grito De La Verdad. [Time 2017]

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El Grito De La Verdad. [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Mar 4 Jul 2017 - 11:37

Capítulo 1: La Misión De Rescate.

Los ojos de la pelirroja estaban totalmente cerrados. Se hallaba sentada bajo una pequeña catarata que formaba parte de los adornos de un hermoso y enorme patio. Aquel sitio estaba techado y había una puerta por la que salir del sitio. Había tenido la suerte de que la dejasen entrenar en aquella sala especial del gobierno mundial. Castor podía ser un idiota, pero a veces resultaba ser de muchísima utilidad. Las piedras que había alrededor de la joven estaban levitando un par de metros. Ella llevaba únicamente una camiseta de tirantes, un pantalón corto y unas sandalias de madera. Estaba totalmente empapada como era normal, pero parecía darle lo mismo. Después de lo sucedido en la guerra no tenía ganas de continuar estando por debajo de tanta gente. Había tipos mucho más poderosos que ella y no pensaba consentirlo. Si encontraba la forma de poder vencer incluso a los yonkous podría presentarse en el barco del dragón y cortarle la cabeza a aquella basura por nombre Ushio.

El vientre de la joven estaba algo más hinchado, pero eso no la impedía entrenar para nada. Sus ejercicios de meditación eran bastante buenos a decir verdad. Su rostro mostraba una expresión calmada y alegre. Eichi había hecho aquello posible. Había recibido la carta de él un día antes de aquel pequeño entrenamiento que estaba realizando y ya había escrito una respuesta. De repente, la pelirroja abrió los ojos despacio. Trataba de sentir las presencias a su alrededor de la mejor forma posible con su haki de observación. Había recibidos consejos del agente Troy para poder mejorarlo. Justo entonces escuchó el sonido de la puerta abrirse y miró en su dirección. Se trataba de un hombre de cabellos grisáceos, ojos marrones y traje elegante. Ella se mantuvo callada. Quizás la iban a echar debido al rato que ya llevaba allí o simplemente preguntarle algo. La científica entonces se puso en pie y salió de la pequeña cascada. Tomó una toalla de color blanco que había sobre una roca y empezó a secarse el cabello despacio. El hombre se acercó despacio hasta ella y cuando estuvo tan solo a un par de metros empezó a hablarle en un tono calmado.

- Milena Slicerin… Sois una científica del gobierno mundial y si no me equivoco la que presentó aquel trabajo sobre el veneno de la isla de Satán ¿Verdad?

La joven al escucharle asintió despacio con la cabeza sin decir palabra alguna. Esperaba que sus informes no fueran erróneos y le retiraran el puesto que había logrado. Era imposible que fuese algo así, pues ella misma había probado sus venenos con diferentes tipos de sangre. Dejó de darle vueltas a aquello y trató de relajarse. Terminó de secarse y tras unos momentos dejó la toalla en la roca en la que estaba. El hombre entonces le mostró una sonrisa amable y después le habló de nuevo, pero esta vez en un tono más animado.

- Uno de nuestros mejores agentes fue enviado a una isla del Sur. Una organización criminal llamada Revólver se esconde allí, o al menos eso sospechamos. No ha aparecido y tampoco responde al Den den mushi. Nos estamos temiendo lo peor y según tenemos entendido de esa isla, está repleta de plantas venenosas. Curiosamente muchas de ellas son las mismas que crecen en la isla Satán. Creo que ya sabes por dónde van los tiros…

- Creo que no me interesa mucho el tema, pero supongo que no me queda otro remedio si es un orden. No entiendo qué agente podría ser tan idiota de irse solo a esa isla a por una organización entera.

A la pelirroja por unos momentos le vino a la mente la imagen de Castor, pero era imposible. El capullo plateado tenía tanta suerte que era imposible que le pasase algo. De todas formas, empezaba a tener serias dudas. Últimamente perdía a mucha gente y era posible que también lo hiciese con su amigo. Consideraba a Troy un colega ante todo. Soltó un pequeño suspiro y después de unos momentos miró con seriedad al hombre que había frente a ella.

- ¿Puedo contar con el agente Taiga? – Preguntó. Sabía que ir en un lobo gigante haría todo mucho más fácil. Encima podía volar, por lo que todo estaba hecho.

- Puedes ir con él, si lo encuentras en la isla. – Dijo el hombre agachando la cabeza.

Los ojos de la chica se abrieron como platos al escuchar aquello. No podía creerse que la persona desconocida y desaparecida fuese él. Frunció el ceño y apretó los puños mientras se acercaba a una pequeña estatua en forma de tejón que había en el patio. Entonces se agachó y tomó algo que había tras ella. Se trataba de su espada. La comprobó durante unos momentos y después cerró los ojos. No iba a dudar en buscar al rubio. Él la había ayudado a ella en uno de sus peores momentos y claramente se lo debía. Se giró hacia el hombre trajeado y asintió con la cabeza. Tan solo esperaba que no le tocase hacer aquella misión con imbéciles. Con la suerte que tenía, seguramente la ponían con pervertidos o capullos arrogantes. El Cipher Pol estaba lleno de imbéciles. Conocía a unos cuantos y ninguno estaba muy cuerdo.

Cuatro días después…

La pelirroja se hallaba subida en la borda de un enorme barco con el símbolo del gobierno mundial. Frente a ella había una enorme isla selvática. Se había asegurado de entrenar algo mejor su haki de observación, pero no había conseguidos grandes resultados. Le parecía increíble que aquel hombre del gobierno le hubiese mandado allí estando embarazada, pero se veía que Taiga era alguien importante para ellos. Eso o que simplemente querían saberlo todo acerca de Revólver. Tras ella había unos diez hombres vestidos con ropa cómoda como camisetas, botas y pantalones cortos. Ella iba al contrario que ellos. Vestía una sudadera verde, unos pantalones largos del mismo color y unas botas. No dejaría su piel a merced de alguna planta venenosa. Ella misma les recomendó a ellos que lo hicieran, pero tan solo dos le hicieron caso, el resto pasaba. Mucho pasota había por allí. Entre los agentes había uno que medía dos metros, poseía una musculatura considerable y un enorme bigote. Sus cabellos eran rubios y cortos. El tono de sus ojos era azulado y su piel algo oscura. Parecía ser el que más rango poseía, pero a ella le parecía un completo idiota. Dejó de pensar en aquello y miró de nuevo hacia la isla. La joven llevaba una mochila a su espalda. En ella poseía un Den den mushi, vendajes, comida enlatada, botellas de agua y algunos tubos de muestras. Tenía su vaina amarrada al pantalón. No pensaba irse sin su arma.

- No quiero que nadie hable si no es necesario. Yo iré delante y vosotros caminaréis por donde yo lo haya hecho ¿Está claro?

Todos asintieron con una sonrisa, salvo un par de ellos que prefirieron reír por lo bajo mientras murmuraban algo. La pelirroja no les dio importancia a aquellos payasos. Tampoco le importaba si morían por algún accidente… Soltó un enorme suspiro y esperó a que el barco estuviese más cerca de la costa. No tardó mucho en subir a uno de los botes y entonces apretó los puños con rabia. No pensaba que alguien como Taiga hubiese desaparecido en aquel sitio. Esperaba que estuviese vivo. Tendría que dejar la caza de Ushio por el momento, pues aquel cabrón podría morir en sus manos en otro momento. Debía admitir que deseaba atravesarle la entrepierna con su katana y después cortarle los ojos. Por unos momentos las venas de su frente se marcaron y frunció el ceño de forma exagerada. Fue en ese momento cuando escuchó una risa a su espalda. Era uno de los dos gilipollas anteriores. La joven llevó la mano derecha con suavidad al mango de su katana y acto seguido se giró a toda velocidad. Desenvainó su arma y colocó el filo en el cuello de aquel payaso. Se trataba de un chico de unos veinticinco años, cabellos largos rojizos y ojos verdes.

- Una risa más y te corto el cuello, miserable insecto… – Dijo con un tono sádico mientras mostraba una sonrisa bastante siniestra.

El chico sintió un enorme escalofrío recorrerle la espalda, pero al ver que sus compañeros le miraban conteniendo la risa no pudo evitar enfadarse. Estuvo a punto de decir algo, pero el enorme agente musculoso le colocó la mano en el hombro y negó con la cabeza. Ese acto hizo que la científica clavase sus rojizos ojos en los azulados de aquel hombre y después de eso volvió a mirar hacia la isla. Si tenía que aguantar a aquellos tipos se replantearía seriamente el cortarlos en pedazos y luego decir que habían sido asesinados por bestias. Era muy fácil sacarla de sus casillas y por el momento tenía dos moscas cojoneras en el grupo.

Capítulo 2: El Camino De La Jungla.

El viaje había comenzado a través de aquella enorme jungla. En primer lugar iba la pelirroja, la cual observaba todo a su alrededor y avanzaba a un paso bastante calmado. Aquello hizo bufar de vez en cuando a varios de los agentes, pues les daba palo tener que ir a una velocidad tan ridícula. La científica examinaba las plantas de la zona lo más rápido que podía, pues algunas las conocía, pero había otras que no. Pudo ver algunas extremadamente peligrosas y pensó que si el lobo había pasado por allí y se había pinchado con alguna, ya no estaría vivo. Se estremeció un poco al pensar en aquella idea.

- Oye mujer ¿No puedes ir un poco más rápido? Parecemos tortugas. – Dijo uno de aquellos hombres mientras bostezaba un poco.

- Tal y como en la cama ¿De qué os quejáis? – Aquel comentario de la pelirroja hizo al agente fruncir el ceño. Otros pocos se rieron un poco.

La pelirroja tenía una habilidad impresionante para dejar mal a los pesados como aquel idiota. Esperaba que algunos de ellos se pincharan con las plantas y muriesen. Ella por el momento estaba muy segura debido a su conocimiento sobre la flora. No tardó mucho en soltar un pequeño bostezo y después continuó avanzando con aquellos hombres detrás de ella. Fue en ese momento cuando la espadachín pudo ver una enorme colmenas de color verde en lo alto de unos de los árboles. Sus ojos se abrieron como platos y se giró a toda prisa. Se colocó el dedo índice en los labios y les hizo a los demás el típico sonido para que se callasen “Shh”. Los idiotas siguieron susurrando entre ellos y eso hizo que Milena tragase saliva. Escuchó el sonido de un zumbido y miró hacia aquel nido. Estaba un poco nerviosa debido a lo que habitaba allí. Una especie de abeja rojiza se asomó y ella permaneció quieta.

El enorme tipo musculoso del grupo pisó entonces unas cuantas hojas secas. El sonido hizo que la científica se estremeciese y fue entonces cuando cientos de abejas rojas salieron de la colmena. La chica miró al frente y empezó a correr a toda velocidad. Gritó con fuerza que la siguieran y todos los hombres obedecieron al momento. La joven desenvainó la espada y con una velocidad impresionante empezó a lanzar cortes violentos a las plantas de su camino. Imbuyó su cuerpo en haki armadura por si las mocas y además se dejó guiar por su oído. Debía encontrar un río cuanto antes para evitar aquellas cosas. Esos seres eran conocidos como los Guardianes Del Infierno entre los insectos. Si una persona normal recibía dos picaduras moría al momento. Los cabrones eran muy territoriales y podían perseguirles seguramente durante un kilómetro perfectamente. La pelirroja escuchó algunos gritos a su espalda y sabía de sobra que se trataban de las abejas. Las picaduras además eran muy dolorosas.

- Gilipollas…

Susurró mientras avanzaba a toda velocidad. No quería activar ninguna técnica para no pasarse alguna planta y que esta le picase. Después de un par de minutos corriendo sin parar pudo escuchar el sonido del agua. Eso la hizo sonreír. Aquellas cosas no molestarían más. Rezó porque no le cubriese mucho y pudiese meterse sin problema. Tras unos instantes más llegó a lo que parecía ser un jodido precipicio. Frente a ella había una enorme catarata que desembocaba en un río enorme. Se giró algo asustada y apuntó con su espada hacia los insectos que venían. El tipo musculoso del bigote entonces apareció de unos arbustos y lo siguiente que hizo fue cogerla en brazos y lanzarse al vacío. La joven apenas pudo reaccionar y quedó algo impresionada. Dos hombres saltaron también tras ellos. El impacto no pareció ser para tanto, quizás por el haki armadura de la joven. Aquellos hombres también parecían imbuidos en él. Estaba más o menos contenta de que el jodido gobierno al menos mandase gente bien entrenada.

Ella se aferró al tipo que la mantenía cogida bajo el agua. Aquel jodido río era de agua salada al parecer y ella se sintió muy débil. Sus ojos se cerraron despacio y al cabo de quince segundos pudo respirar. El agente de mayor tamaño la dejó en la orilla y después se sentó al lado mientras respiraba de forma agitada. En ese momento tomó a la pelirroja de la muñeca y la colocó en el suelo bocarriba. Su otra mano quedó en el pecho derecho de la científica, la cual se sonrojó debido a la sorpresa. Ese enorme hombre la miraba de forma rara. Apretó su pecho y lentamente fue acercando sus labios a los de ella.

- Milena-chan…

Dijo entonces mientras ya casi había logrado besarla. Los nudillos de la espadachín impactaron en su rostro, tirándole al suelo de forma violenta y lanzándolo dos metros hacia atrás debido a su fuerza. Una venita se marcó en la frente pelirroja, la cual gruñó un poco y le fulminó con la mirada. Se dio cuenta entonces de que estaba sangrando por el brazo derecho. A continuación, miró que ella tenía la espada empuñada y lo entendió todo. Su poder de feromonas era peligroso incluso para los aliados. Le había cortado sin querer, seguramente durante la caída. Soltó un suspiro y se dio cuenta de que los otros dos agentes estaban algo preocupados.

- Lo siento, no sabía que estabas bajo los efectos de mi espada. Tiene la capacidad de excitar al máximo a la persona que corta y parece que te herí por accidente. – Mencionó entonces sintiéndose algo culpable y colocándole la mano suavemente en la cabeza.

Antes de que el tipo respondiese, un terrible ser surgió del agua. Un jodido cocodrilo gigante. Sería mínimo seis veces más grande que uno normal. Su enorme boca se abrió abarcando a las dos personas, pero la chica con unos reflejos envidiables saltó hacia atrás a tiempo para evitar aquella enorme boca. El musculoso agente fue aplastado y destrozado al momento. El enorme reptil lo engulló tras masticarlo unos leves segundos y acto seguido miró hacia los tres supervivientes. Milena estaba tirada en el suelo, pues cayó de culo debido a la impresión. Sus ojos estaban abiertos de forma exagerada y notaba las pulsaciones de su corazón muy altas. En un abrir y cerrar de ojos se había quedado con dos agentes. Todos iban muriendo por los peligros de la isla y ahora aquel hombre que la había ayudado a ella había fallecido.

- ¡Atrás! Yo me ocuparé de él.

Dijo entonces frunciendo el ceño y empuñando su arma. El par de agentes obedecieron al momento y se retiraron unos metros. El enorme ser avanzaba despacio hacia ella. Esa cosa debía de vivir por todo el puto río, pues de lo contrario los habría devorado a todos cuando cayeron al agua. La joven se mantuvo seria y cuando el enorme ser abrió la boca lanzó un par de tajos hacia su boca. Dos ondas cortantes se formaron de la nada y fueron directas hacia el enorme ser. La chica entonces saltó con fuerza y usó el poder de su fruta para levitar y librarse de la enorme mandíbula, la cual partió un árbol de la zona en dos. El cocodrilo retrocedió unos pasos y empezó a mover la cabeza de un lado a otro mientras sangraba de forma un poco exagerada. Milena pudo ver un trozo de lengua en el suelo. Sus ondas habían servido de algo. Ahora que estaba levitando se dio cuenta de que podría haberse librado así del precipicio. Debido a la situación de las abejas no había caído en la cuenta.

La enviada del gobierno aterrizó en el suelo de nuevo y miró al animal con rabia. Aquella cosa no paraba de sangrar y de nuevo empezó a avanzar hacia ella a su máxima velocidad posible. Los ojos de la joven se entornaron y entonces mostró una sonrisa algo tétrica. Un aura verdosa la recorrió totalmente y acto seguido empezó a moverse alrededor del enorme lagarto. La chica parecía un destello, pues tan solo podía escucharse un extraño sonido eléctrico mientras se desplazaba a toda velocidad. Varias ondas cortantes acosaban al animal por varios flancos y él no podía seguir a la pelirroja. Hubo un momento en que la bestia abrió su boca para intentar atraparla, ahí fue cuando ella lanzó dos ondas cortantes más hacia el interior de su garganta. El enorme reptil tras unos momentos más de “pelea” terminó por caer al suelo víctima de sus heridas internas. La científica apareció frente a él y jadeó un poco debido al cansancio. Por toda la zona había extraños rastros de electricidad verde que levitaba por sí sola. Los dos agentes estaban realmente impresionados. Fue entonces cuando Milena se sentó en el suelo y se quedó mirándolos a los dos.

- Necesito descansar un poco….

Capítulo 3: Hemos Llegado Un Poco Tarde…

Una hora había pasado desde el incidente con el jodido cocodrilo gigante. Aquello era un poco surrealista y la pelirroja no podía creérselo. Habían pasado menos de medio día en aquel sitio y ya habían muerto la mayoría. Estaba claro que no habían enviado a sus mejores agentes ni de coña. Estaba con una panda de novatos y ahora solo le quedaban dos. Los tres avanzaban despacio por aquella enorme jungla. Las plantas cada vez eran menos peligrosas y no había presencias cercanas. No pasaron más de veinte minutos hasta que llegaron a una especie de instalaciones. Parecía ser un enorme edificio de forma cuadrada y lleno de ventanas. Una enorme valla rodeaba aquel sitio. No había carteles que indicaban que estaba electrificada ni nada por el estilo y aquello la hizo alzar una ceja. Lanzó entonces un tajo con su arma, la cual no conducía la electricidad. Cortó el obstáculo y lograron pasar al interior. El haki de observación de la joven se activó entonces. No tenía mucho control de aquel poder, pero dominaba lo justo. Notaba tan solo una presencia en el interior.

La pelirroja entonces empezó a trotar hacia la puerta principal de aquel sitio. Se dio cuenta de que estaba reventada y a su alrededor había soldados uniformados quemados. Se quedó algo impresionada, pues no se esperaba algo así. Cuando entró todo estaba mucho peor. El edificio era una ruina y todo estaba roto o quemado. Ella chasqueó la lengua y pudo ver un hombre clavado con una lanza en el pecho. También estaba carbonizado, pero en su armadura podía verse el símbolo de Revólver. Sus superiores estaban en lo cierto. Tal vez Taiga estaba por allí. Ella se dirigió a toda velocidad hacia la única presencia del lugar. Abrió un par de puertas y llegó a un enorme laboratorio. Un hombre se hallaba allí tirado. Era totalmente calvo, tenía gafas y vestía con una bata blanca medio quemada. Él también presentaba quemaduras por los brazos y la mitad de su rostro. Estaba vivo, pero parecía estar muy enfadado. Lo primero que hizo fue tratar de sacar una pistola del interior de su bata, pero Milena aumentó la gravedad en la zona lo suficiente para que el tipo viese su mano pegarse al suelo de forma violenta. Él mismo quedó con la boca pegada en el piso y empezó a quejarse. Al mirar hacia atrás se dio cuenta de que sus hombres también estaban sufriendo las consecuencias. Chasqueó la lengua y anuló su poder. Desenvainó su espada y la colocó en el cuello de aquel tipo con pinta de científico.

- Ando buscando a un chico rubio y musculoso. Responde al hombre de Taiga Redfield, posee ojos azules y una fuerza exagerada. Si no me eres de utilidad terminaré con tu vida ahora mismo.

Las palabras de la pelirroja iban en un tono serio y su fría mirada hizo al hombre chasquear su lengua. Se veía que apreciaba su vida, pues tosió un poco y después se sentó en una silla que había a su lado. Ella no entendía qué cojones hacía en el suelo habiendo sillas, pero quizás estaba reflexionando sobre algo.

- Taiga Redfield… Ese cabrón escapó ayer durante la noche. Logramos capturarlo con una trampa venenosa y nos dispusimos a torturarlo para saber todo sobre él y su puto gobierno, pero ese chico era un monstruo. Tras unos días dándonos largas nos dispusimos a matarle, pero entonces rompió las cadenas de una forma ridícula. El hijo de puta estuvo divirtiéndose todo el tiempo, no sabíamos que era un usuario. Derrotó a todos los hombres de esta base y escapó. El sistema de autodestrucción no pudo pararle, pero mató al resto de hombres.

- Hay que ser imbécil para usar un sistema de autodestrucción que derrote a tus propios hombres y a juzgar por los cadáveres algo me dice que fue algo parecido a incendiar la base desde entro. Supongo que tú sobreviviste y lograste apagarlo con los aspersores de emergencia que suele haber en las instalaciones medianamente bien construidas. – Dijo la pelirroja mientras soltaba un pequeño suspiro.

El hombre asintió a sus palabras. El muy idiota no debía haberse dado cuenta de que ellos eran del gobierno también. Miró a los otros dos agentes y entendió el motivo. Con aquellas ropas y las caras de tontos que tenían parecían dos excursionistas. Chasqueó la lengua sin creerse que le hubiesen asignado a semejantes payasos y después de aquello envainó su espada. Tenía una suerte demasiado mala últimamente. Entonces le metió una patada en toda la cara el hombre que tenía frente a ella. Le hizo pedazos las gafas y además le hizo perder el conocimiento. También le había roto la nariz, pero era algo que le daba igual. Los agentes entonces dieron un paso atrás mientras unas cuantas gotas de sudor recorrían sus frentes. La chica era demasiado violenta y empezaban a darse cuenta de ello. Lo siguiente que hizo la pelirroja fue mirar con el ceño fruncido a los dos agentes que tenía frente a ellos.

- Llamad ahora mismo a vuestro superior. Decidle que nos recojan en la playa hoy mismo y no olvidéis mencionar que la misión está cumplida. A saber cuándo vendrían si no dijésemos eso…

Dos días después en Enies Lobby…

- El cabrón podría haber avisado. Estamos aquí sin recibir un jodido informe y resulta que se ha escapado. Bueno, has hecho un buen trabajo. Ya me ocuparé personalmente de comunicarme con él. Por el momento te permito quedarte por aquí unos meses si lo deseas por el favor prestado.

- Ya os lo cobraré pidiéndoos algunos sujetos de prueba como la última vez. – Mencionó la pelirroja colocándose en pie.

Aquel pequeño despacho era bastante lujoso. Ella vestía con una chaqueta blanca y unos pantalones del mismo tono. El hombre que tenía delante era un tipo de cabellos grisáceos y ojos azules. Castor le había dicho muchas veces a ella que su jefe tenía aquel aspecto, por lo que se imaginó que sería él. Lo siguiente que hizo fue salir de aquel sitio y empezó a caminar de nuevo al patio. Debía seguir con sus entrenamientos. El haki de observación era algo que se le escapaba demasiado y no quería seguir dependiendo solo de sus ojos para ver lo que pasaba a su alrededor. El cuarto de la catarata pequeña era ideal y el ambiente bastante bueno.

Cuando llegó a aquella zona se quitó la chaqueta y quedó tan solo con un sujetador de color negro. Se sentó debajo del agua fría y soltó un pequeño quejido que incluso pudo resultar adorable para el que escuchase aquello. Cerró los ojos despacio y empezó a concentrarse mientras trataba de nuevo de escuchar lo que pasaba a su alrededor. Le gustaba desarrollar sus sentidos y de aquella forma quizás mejorase el haki de observación. Por el momento no podía reconocer las presencias, pero estaba segura de que podría lograrlo con el paso del tiempo. Soltó un enorme suspiro y permaneció callada mientras continuaba a lo suyo. Tal vez debía a probar a reducir su visibilidad y caminar con una venda en los ojos. Aquello podía ser de lo más útil, pero por el momento continuaría con aquello. Sabía que Troy era un maestro del mantra y tal vez debía hablar con él. El problema es que no sabía dónde se había metido el putero plateado. Seguramente estaría en algún local de mala muerte del Este, pues allí era el sitio al que solía irse. La pelirroja entonces chasqueó la lengua.

- Hombres…

Capítulo 4: El Dolor…

Unos meses habían pasado desde aquel día en el que Milena estuvo entrenando en la catarata. Se hallaba sentada en una camilla de hospital junto a una ventana. Miraba de forma algo apenada al frente. Tenía unas ojeras considerables. Había logrado mejorar algo su poder para sentir las presencias a su alrededor, pero aquello no la hacía feliz, no después de lo sucedido. Quería ver ya a su pelirrojo, abrazarlo con fuerza y desahogarse con él. Soltó un suspiro considerable y entonces la puerta de la enfermería se abrió. Entró un hombre de cabellos rubios, ojos verdes y barba considerable. Se trataba del doctor que el gobierno le había asignado a ella. Aquel tipo tenía sesenta años y respondía al nombre de Robert. Se había portado muy bien con ella. Le colocó la mano derecha a la pelirroja en la mejilla y después la miró con ternura.

- ¿Cómo estás hoy?

- Es evidente, doctor. Me gustaría estar sola, si no le es molestia. – Mencionó con un tono bastante roto, como si tuviese encima una enorme tristeza.

El hombre asintió con la cabeza y salió de allí con una expresión algo apenada también. Llevaba unas semanas cuidándola y le había cogido mucho cariño.

La pelirroja había perdido al niño durante el embarazo y estaba bastante mal. Hubiese querido que Eichi estuviese allí, pero no había podido ser posible. Él estaba haciendo sus cosas en su isla y no le culpaba. De todas formas, no iba a suicidarse tampoco. Su personalidad pasó a ser algo más seria y cuando le hablaban parecía que apenas prestaba atención. Comía bastante poco y no tenía ganas de nada. El gobierno no parecía ser tan cruel como lo pintaban y no les importó que ella se quedase allí todo el tiempo que deseara. Después de lo que pasó, parecieron apiadarse un poco.

Dos días más pasaron. La pelirroja había sido llamada para una reunión en Water Sevens. Allí tendría que dar una pequeña explicación sobre sus próximas investigaciones. En aquel momento se hallaba en el tren, de camino a la isla. En el asiento de su lado había un tipo de nariz larga, cabellos rubios y ojos redondos. Vestía con un traje negro y parecía ser un miembro importante, pues todos le respetaban muchísimo. Dicha persona no tardó mucho en dirigirse a ella con un tono bastante amigable.

- Milena-san ¿Está nerviosa por la reunión? Me han dicho que suelen hablar de temas bastante complicados. Por cierto, mi nombre es Martín.

Ella entonces pudo ver a aquella persona tenderle la mano. Soltó un pequeño suspiro y lo siguiente que hizo fue estrecharla por educación. Negó con la cabeza ante sus palabras y después de unos segundos le habló con un tono bastante tranquilo.

- No mucho, Martín. He estado ya en bastantes y domino los temas de los que hablo ¿Tú eres? Pareces un agente de campo.

Dijo entonces tratando de entablar conversación y olvidarse de todo un poco, pero entonces notó algo raro en su pecho derecho. La mano de aquel tipo lo estaba acariciando y encima parecía estar sonriéndole de forma dulce. Ella le miró de forma amable y rodeó el cuello de él con ambos brazos, como si estuviese insinuándole algo. Muchos hombres del gobierno que viajaban allí vieron la escena confusos. Entonces la pelirroja activó su poder de gravedad solo un metro a la redonda y aquel tipo terminó con la barbilla pegada al suelo. El golpe fue muy violento y ella colocó sus pies sobre la espalda de él mientras miraba por la ventana de nuevo.

- Espero que no tardemos mucho más en llegar. – Dijo suspirando.

Martín entonces se colocó en pie como pudo y la miró a ella con una sonrisa pese al violento tortazo que se había dado. Parecía darle lo mismo y de nuevo se sentó a su lado mientras se relamía despacio y se fijaba en su cuerpo. Le había tocado el pervertido de turno a su lado. Entonces ella frunció un poco el ceño y tomó su Den den mushi. Estuvo a punto de llamar a dicho pelirrojo, pero no quería meterle en líos a él.

- O te alejas de mí, o te parto los dientes. No es que sea una estrecha, pero estoy comprometida y mi chico es un poco violento.

- Por favor, soy un experto en el uso del rokushiki. Me llaman la antorcha del diablo, preciosa. – Mencionó orgulloso.

- Es el hermano pequeño del agente Taiga. – Dijo entonces con un tono engreído.

El hombre se colocó en pie y se cambió de sitio con una expresión algo más seria. Aquello le había acojonado y eso hizo que ella al fin se quedase tranquila sin aquel pesado molestándola. No podía creerse la cantidad de babosos idiotas que había incluso dentro del gobierno mundial. Soltó un pequeño suspiro y cerró sus ojos sin ganas de nada. Esperaría a llegar de una vez al sitio.

*****

Milena se hallaba sentada en una de aquellas sillas. La sala era pequeña y había unas doce personas. Ella no sabía sobre qué iría aquella reunión, pero debía admitir que no tenía muchas ganas de estar en ella. Martín estaba a su lado izquierdo y al derecho otra mujer de cabellos plateados y ojos verdosos. El hombre que dirigía aquello parecía ser un miembro importante del gobierno mundial. Era calvo, tenía unas gafas de Sol rojas y vestía con un traje blanco. Iba bastante elegante y su expresión le delataba como persona seria. Dicha persona fue la primera en hablar.

- No nos vamos a andar con tonterías. Milena Slicerin, explícanos en primer lugar lo que planeas hacer tú en estos meses.

- Mi principal objetivo es centrarme en los venenos de unos peces carnívoros descubiertos hace poco en el Norte. El doctor Corvo ya me dio el material necesario y tengo ya algunas pruebas, por lo que solo tengo que empezar.

Aquel tipo pareció interesarse bastante por las palabras que ella había dicho. Sentía curiosidad por saber qué tipo de peces eran y qué veneno poseían. Los siguientes científicos fueron hablando durante la reunión de sus proyectos y la pelirroja estuvo todo el tiempo con la mano derecha en la mejilla. Estaba bastante aburrida y quería salir de una vez de aquel sitio. Lo que ahora quería era continuar con su entrenamiento del haki de observación cuanto antes para dominarlo mejor. Era curioso que una científica fuese más poderosa que muchos agentes y guardianes, pero a ella no le gustaba depender de nadie.

Martín fue el último en exponer su tema, el cual parecía ser sobre minerales y explosiones. Ella pensó que él era una gente del gobierno más orientado al combate, pero al parecer se estaba equivocando. La pelirroja entonces soltó un bostezo considerable y cuando aquel idiota terminó de exponer se puso en pie. El hombre del traje blanco la miró con el ceño fruncido por su actitud y lo siguiente que hizo fue toser un poco.

- ¿Va a algún sitio, señorita Milena?

- Supongo que hemos terminado la reunión. Cada uno ha dicho lo que va a hacer y llevamos aquí casi dos horas. No tengo la culpa de aburrirme si esta gente tarda tanto en exponer sus ideas. – Mencionó con un tono serio.

El hombre que mandaba allí chasqueó la lengua y acto seguido le hizo un gesto con la mano para que se largase. Ella sabía de sobra que sus avances habían estado ayudando al gobierno en múltiples ocasiones y por ello no le decían nada malo. Los rojizos ojos de la chica se centraron una última vez en Martín, el cual no le quitaba el ojo de encima.

Cuando salió de aquel edificio empezó a caminar por las calles de la isla del agua. Admiraba a sus hermosos caballos acuáticos, no recordaba el nombre por el que eran llamados en ese momento. Le parecían animales preciosos y de hecho, se fijó en uno que era de color rojo. Le encantó. Un escalofrío recorrió entonces su columna vertebral. Ella se dio la vuelta rápidamente, pero no vio a nadie. Activó su mantra detectando una presencia considerable en la calle que había dejado atrás. Ella entonces se fijó en una especie de callejón oscuro que había en la zona y decidió entrar. Si alguien quería algo allí comprobaría si tenía huevos para decirlo. Avanzó hasta llegar a un muro que impedía el paso y después pegó su espalda a él. Se fijó en la persona que entró tras ella y alzó una ceja. El payaso de antes.


Última edición por Milena Slicerin el Mar 4 Jul 2017 - 11:42, editado 2 veces

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Re: El Grito De La Verdad. [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Mar 4 Jul 2017 - 11:38

Capítulo 5: Oscuras Revelaciones.

Martín avanzó hacia la chica con una expresión calmada en su rostro. Ella no se fiaba ni un maldito pelo de él y por ello llevó la mano derecha al mango de su katana. El rubio entonces se frenó a unos tres metros de ella y se mantuvo quiero. Los rojizos ojos de Milena le miraban de forma fría. Estaba perdiendo el control y como aquel acosador siguiera en aquel plan lo iba a cortar en dos. Aumentó ligeramente la gravedad a su alrededor y aquello hizo que aquel hombre sonriera de forma amplia. Tampoco había usado mucho su poder, pero aquella presión haría a una persona normal sentirse bastante pesada. Aquel tipo entonces alzó los brazos despacio y después se dirigió a ella.

- Hasta aquí hemos llegado, preciosa.

El chico empezó a cambiar entonces físicamente. Su altura pasó a ser de dos metros y medio, su hocico se alargó y se recubrió de un pelaje marrón y negro. Milena dio un paso hacia atrás y chasqueó la lengua sin entender muy bien lo que pasaba. Aquel tipo debía ser un zoan y a juzgar por su color y forma, de un doberman. Se trataba de una raza muy violenta. La estaba amenazando ¿Por qué? Ahora entendía que la gravedad no le hiciese mucho, debía de tener una fuerza impresionante. Ella desenvainó entonces a Eros y se quedó mirándole sin entender muy bien sus razones.

- ¿Qué mosca te ha picado, idiota? Vas a pagar tu osadía con tu propia vida.

- Siento esto, me encantas. Estás buenísima y además agresiva, pero Vader-sama fue muy claro. – Dijo dando un par de pasos hacia ella.

Los ojos de Milena se abrieron de forma exagerada al escuchar aquello ¿Jin Surfer? ¿Más putos espías en el gobierno? Aquel tío no era normal. Ahora tenía a uno de sus hombres frente a ella y parecía querer asesinarla. Tratándose de aquel cabrón debería luchar si quería vivir. Después de lo que le hizo en Síderos, era normal que el cabrón de la máscara fuese por ella. La pelirroja no esperó y entonces se desplazó a una velocidad considerable hacia su enemigo. Trató de cortarle el cuello de un solo tajo, pero él pareció bloquearla con su mano derecha. Una especie de escudo azulado de energía se había formado. Ella retrocedió entonces un par de pasos y lo miró de forma seria.

Martín parecía usar canalizaciones defensivas y además resistentes. La próxima vez iría con toda su fuerza para asegurarse de romper su defensa. El perro entonces impactó su pierna en el aire formando una onda de choque que la lanzó a ella contra el muro de su espalda. Milena soltó un quejido de dolor y cayó al suelo dolorida. Se había golpeado en la espalda y de forma bastante violenta. Ese muro iba a ser un verdadero incordio. Ella se colocó en pie lo más rápido que pudo y de un movimiento cortó aquella pared en dos de forma diagonal. Tras aquello se dio cuenta de que detrás comenzaba uno de aquellos pasajes de agua. Tal vez empeoró la situación, pero trataría de arreglarlo. Estiró su mano hacia arriba haciendo levitar un contenedor de basura de la zona y después lo lanzó hacia su enemigo. El cánido recibió el impacto dando un par de pasos hacia atrás, pero no pareció dolerle mucho.

- Buen intento, pero te ofrezco una cosa. Tengamos una noche de placer inolvidable y al menos morirás habiendo sentido un enorme placer antes. Me atraes demasiado.

- ¡No te aguanto! – Gritó ella lanzando un corte al aire y formando una onda cortante que fue directa hacia él.

El perro imbuyó su brazo derecho en haki armadura y la paró con facilidad, sin embargo, la chica ya no estaba en su posición cuando volvió a mirar. Tan solo pudo ver un rastro de electricidad verde, cosa que le hizo alzar la ceja. La pelirroja había usado su técnica especial para colocarse a su espalda. Ella entonces trató de cortarle la cabeza de un solo movimiento. Martín pudo evadirla moviéndose a un lado de forma veloz, pero recibió un corte considerable en la zona de la clavícula. Los efectos de aquella arma no tardaron mucho en empezar a funcionar. Milena se arrepentía en aquel momento de no tener otra arma. El cánido empezó a respirar de forma agitada y si antes estaba colado por ella, ahora sería peor. El cabrón se quitó la ropa allí en mitad y después empezó a correr hacia ella.

- ¡Te voy a destrozar, perrita! ¡Ven aquí!

Milena aprovechó aquel momento para usar su haki armadura en su katana, activando “Armamento” y haciéndola mucho más poderosa. Activó su poder al mismo tiempo y aumentó la gravedad de una forma mucho más potente que la anterior, de hecho, a su máxima potencia. El enorme zoan cayó al suelo soltando un gruñido y ella pasó por su lado derecho lanzando un potente tajo que cortó su pierna derecha. El grito del perro fue impresionante. Ella le metió una patada en el hocico y a continuación clavó su espada en la espalda de aquel imbécil.

- ¿Quién crees que soy, idiota? Dile al resto de tus compañeros en el infierno esto de mi parte… ¡Una perrita te ha enviado allí con ellos! – El siguiente corte de milena fue directo a la cabeza.

No podía creerse la mala suerte que tenía. Si Vader estaba enviando más de sus seguidores al gobierno mundial para ir por ella… Capaz era de tener también en la marina. Pensar en que no podría dormir tranquila ni en Enies Lobby la hizo fruncir el ceño. Hasta que terminase con la vida de aquel cabrón no iba a quedarse a gusto. Escupió a un lado y guardó a Eros en su funda. Iba a tener que explicar lo que había pasado. Lo primero que haría sería exigir que buscasen en la habitación de aquel hombre y en sus pertenencias. Debía de haber algo que le señalase como cómplice de Jin Surfer. No iba a parar hasta demostrar su inocencia de alguna forma. Todo lo malo le estaba pasando a ella y estaba empezando a mosquearse bastante. Iba a tener que dormir en el cuarto de Castor, le pediría permiso y claramente, lo echaría después. Sabía que el agente plateado lo entendía perfectamente y por ello soltó un suspiro de alivio. De todas formas, llevaba tiempo sin verle, supuestamente estaba en una importante misión.

Ella entonces rebuscó en el cuerpo de aquel tipo para ver si encontraba algo útil para defenderse. Lo único de utilidad fue una especie de Den den mushi de color naranja. Tenía unos diez botones y eso la hizo alzar una ceja. Estaba trucado y si tocaba el botón incorrecto a saber lo que pasaba. El muy imbécil de Martín lo llevaba en un bolsillo en lugar de en una caja a medida o algo así, pudo pulsar botones sin querer incluso sentándose. Dejó de pensar en aquello y sacó su propio comunicador. Iba a informar de aquella situación cuanto antes. Si dejaba pasar el tiempo estaría dando motivos para sospechar de ella. Ni en una de las bases del gobierno podía estar a salvo, estaba deseando que Eichi volviese de una maldita vez de su conquista en el Este.

El sonido de unos pasos tras ella la hizo darse la vuelta a toda prisa. Se trataba del hombre de antes, el calvo de traje blanco que supervisaba a los científicos. Ella había dado una mala actitud delante de él y seguramente ahora tendría un problema gordo. Aquel tipo entonces caminó despacio hacia ella y después miró el cuerpo. Milena tragó saliva y permaneció callada. Aquel hombre la miró de forma seria y después de unos momentos se cruzó de brazos. Ambos permanecieron callados unos veinte segundos, aunque a la pelirroja le parecieron minutos. Aquel hombre rompió el silencio finalmente.

- Lo explicarás en la isla judicial si te parece ¿De acuerdo? – Dijo entonces.
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Dicho hombre no estaba en su rango por la cara, su haki de observación era prodigioso y pudo ver el estado mental de la chica, el cual parecía estable y seguro. Además, le extrañó que no intentase matarle a él. Fue una fuerte que hubiese decidido pasar por allí al notar sus dos presencias tan cerca.

Capítulo 6: La Forma Perfecta.

Unos meses habían pasado desde aquel día. Se celebró una especie de juicio donde Milena pudo defenderse y explicarse. Tras analizar el comunicador de Martín pudieron darse cuenta de que si se pulsaba el botón equivocado aquella cosa estallaba. No pudieron dar con el botón correcto, pero tras descubrir que por dentro tenía el logotipo de la antigua división de Surfer, ella quedó libre. Durante aquel tiempo la joven lo pasó bastante mal, pues lo último que quería era ser encarcelada. Nunca la habían pillado haciendo nada malo y no pensaba cargar con algo que no era suyo. Lo que si se llevó fue un aviso por recriminar al juez la poca seguridad que había en el personal del gobierno mundial. Al parecer, lo dijo de una forma poco respetuosa.

En esos momentos se encontraba en uno de los patios de Enies Lobby. Había entrenado suficiente su control del haki de observación y ahora se había centrado en algo mucho más difícil. Sabía de personas que aumentaban sus habilidades mediante canalizaciones de energía que les potenciaban. Ella quería hacer lo mismo para poder defenderse de sus enemigos de mejor forma. Mediante un entrenamiento especial en el que estuvo meditando semanas pudo centrarse en formar una especie de aura que aumentara su poder. Por el momento tan solo había logrado formar una especie de viento dorado a su alrededor, pero nada más. No era un trabajo fácil, pero ella se esforzaba. También se había dedicado a mejorar su resistencia física corriendo cada día por toda la isla unas cuantas horas. Se notaba que se había tomado aquello en serio.

Milena soltó un pequeño suspiro y llevó ambas manos a la funda de su arma, donde cerró los ojos y empezó a concentrarse. Comenzó a canalizar su energía a su alrededor, la cual era de color verde. Una especie de relámpagos salieron de su cuerpo realizando un sonido metálico, pero no parecían hacer nada más. Se trataba de una simple aura. La chica continuó concentrándose y depositando sus ganas en desbloquear un poder similar al de Taiga. Trataba de estimular sus músculos mediantes descargas de energía que la hicieran espabilar por así decirlo. Tenía los datos para hacer aquello, pero le faltaba la voluntad suficiente. Despertar una técnica de potenciación no era fácil y ella nunca había tenido una, por lo que ya iba siendo hora. Se notaba bastante mosqueada, su ceño se frunció y gruñó por lo bajo. Tal vez mediante la ira podía conseguir aquello. Llevaba ya bastante intentándolo y cada día estaba un paso más cerca de completar su entrenamiento.

Pasaron unos cuarenta minutos y la joven no se había movido de su posición. En sus pensamientos trataba de buscar algo que pudiera hacerla motivarse. Al cabo de unos momentos más lo halló. El maldito Ushio. Ese cabrón, la muerte del que iba a ser su hijo y el estar lejos de Eichi. Todos aquellos pensamientos juntos empezaron a hacer mella en ella. La verdosa aura que había a su alrededor cambió entonces a un tono dorado y sus cabellos empezaron a pigmentarse en el mismo tono. Las venas de sus brazos se marcaron un poco y tras un grito de rabia provocó una onda expansiva a su alrededor que mandó a volar las pequeñas piedras de la zona. Logró despertar aquella habilidad, pero ahora debía mantenerla de alguna forma. Mantuvo aquella rabia en su mente todo el tiempo, imaginándose como mataría al payaso de Ushio, sintiendo su espada cortar pedazos de su carne, pisándole la cabeza. La ira parecía ser una buena forma de mantener aquel poder. Tras unos momentos mostró una expresión siniestra y después aquella energía desapareció totalmente. Sus cabellos volvieron a ser rojos y su expresión cambió a una más relajada. Debía de sentirse feliz por el logro, pero recurrir a ella mediante el enfado le parecía una putada.

Durante las próximas semanas, la joven se dedicó a mejorar aquella habilidad para mantenerla más tiempo activada y no solo unos segundos. También continuó mejorando su resistencia corriendo por la isla. Era curioso que ella entrenase algo físico cuando nunca lo había hecho. Debía admitir que el mundo del ejercicio era complicado, pero ella no se rendía, continuaba corriendo cada día. No iba a parar hasta ser una persona que pudiese defenderse de cualquier peligro por ella misma. No quería guardaespaldas que tuviesen que andar tras ella, pues el gobierno trataba de ponerle un par de ellos. Se imaginaba a dos musculitos trajeados todo el día tras ella y no le agradaba la idea. Odiaba ser vigilada. La joven pelirroja se dio cuenta de que correr era algo que no estaba nada mal. Sentir el viento en la cara era una buena forma de sentirse más relajada. Sus cabellos sueltos al viento y aquel frescor… Eran sensaciones que la hacían sentirse viva.

Los entrenamientos de la pelirroja no quedaron allí y además de aquello continuó mejorando un poco también sus reflejos. La forma en la que lo hacía era bastante simple. Había una máquina que se dedicaba a tirar pelotas de tenis a una potencia impresionante. Ella colocaba el temporizador entre dos y tres minutos y después se colocaba a seis metros en frente. Cuando el sonido de aquel chisme accionándose llegaba a sus oídos, rodaba a un lado para evitar el pelotazo. Cierto fue que se llevó bastantes golpes y más de uno la hizo sangrar por la nariz, pero era lo que tocaba. Al menos el material de aquellas pelotas no podría matarla. Pensó probar con algunas hechas de acero, pero no quería perder la vida en un estúpido entrenamiento. Bastante tenía con vigilar cada noche sus espaldas.

Tal como había planeado, el cuarto de Castor pasó a ser de ella en la ausencia del agente plateado, el cual continuaba por ahí. No había vuelto a saber nada de él desde hacía casi un año y medio. Taiga también andaba desaparecido y ella empezaba a ver las cosas crudas. Todo estaba volviéndose demasiado solitario por allí. Ser científica estaba empezando a ser aburrido para ella, pero tenía que aguantar hasta que el pelirrojo volviese del Este. Sabía que lo iba a hacer, pues mantenía toda su confianza en él. Casi dos puños años sin sexo, la pelirroja estaba a nada de explotar. Tal vez era el principal motivo de que estuviese todos los días de mala leche, salvo cuando corría. Había descubierto un nuevo gusto. De hecho, cada vez que sentía la necesidad de tener relaciones sexuales se metía en la ducha con el agua lo más fría posible y después salía a correr. Cada cual llevaba sus problemas como podía y ese era el método que usaba ella.

Tras unos meses más, allí se encontraba de nuevo. Aquel patio interior era perfecto para sus entrenamientos y en sus ratos libres siempre terminaba allí. Era el momento de comprobar si tenía el control total de aquella forma. La chica se concentró tratando de canalizar aquella energía negativa procedente de su enfado sin necesidad de pensar en el idiota de Ushio. Su electricidad verdosa no tardó mucho en surgir de su cuerpo entonces. Tras unos segundos gritó con fuerza liberando su energía. Sus cabellos tomaron aquel tono dorado, la onda expansiva surgió de nuevo y sus atributos mejoraron. Ella entonces mostró una expresión de satisfacción increíble. Se notaba que estaba orgullosa de haber despertado aquel poder. Podría rivalizar con cualquier espadachín en fuerza bruta. Se relamió despacio y después de unos momentos soltó una carcajada. Tal vez ahora enviaba más cartas al gobierno para que la mandasen a más misiones. Desde lo sucedido en la capital del agua no parecían fiarse mucho de ella pese a que se demostró que era inocente. Chasqueó la lengua entonces y desactivó aquella forma. Era el momento de dirigirse a su cuarto a descansar un poco después de aquel agotador día de entrenamiento.

Capítulo Final: El Regreso.

Dos jodidos años habían pasado desde que las tres personas más importantes para Milena habían desaparecido. Eran las siete de la tarde y la pelirroja parecía tener una enorme sonrisa en su rostro. Había recibido la noticia de que el agente Castor estaba de vuelta. Se había pasado dos jodidos años realizando misiones en el Norte y por fin había terminado. Ella fue la primera en salir corriendo rumbo al puerto. Se suponía que estaba llegando en el tren que comunicaba aquella isla con la capital del agua. Pudo ver el enorme vehículo y se dispuso a recibirlo. Ella vestía con una sudadera de color negro, unos pantalones del mismo tono y unas sandalias blancas. No esperaba que el agente plateado hubiese cambiado mucho en todo aquel tiempo, era imposible que alguien como él cambiase.

Las puertas del vehículo empezaron a abrirse y entonces surgió aquella persona. Troy tenía el cabello bastante largo, vestía con una camiseta blanca de manga corta y unos pantalones marrones. Tenía la camiseta llena de manchas de sangre y en su boca portaba un cigarro. El agente de inteligencia observó la isla con una sonrisa típica de él y después se fijó en la pelirroja. Ella salió corriendo para abrazarle y él hizo lo mismo.

- ¡Castor! – Gritó emocionada.

- ¡Milena! ¡Joder, vaya tetas sigues teniendo, hija!

La pelirroja entonces estampó su puño en la cabeza de aquel hombre, el cual soltó una pequeña carcajada conteniendo el dolor. El viejo Castor no había cambiado y eso la alegraba. Tan solo le faltaba volver a ver a Taiga y Eichi. Se fijó en que la musculatura de su compañero había aumentado también. Sus cicatrices en los brazos la hicieron entender que no estuvo en un viaje fácil. Había recibido bastante daño y eso se notaba. Fue entonces cuando le dedicó una sonrisa calmada y después le volvió a hablar en un tono calmado.

- ¿Por qué no te das una ducha y nos vamos a tomar algo? Estoy segura de que tenemos muchas cosas de las que hablar. Una de ellas ¿Has conseguido quitar el precio a Eichi? – Dijo ella de sádica mientras llevaba la mano derecha a su katana.

- Creo que esa idea me encanta. Lo de mi sobrino ya lo comprobarás tu misma. Por cierto, si me tocas con esa arma no respondo, tengo unos tentáculos de plata que flipas. A las putillas del Norte les han encantado.

Milena de nuevo trató de golpearle, pero el castaño esta vez lo evadió de una forma bastante ágil y soltó después una pequeña carcajada. El agente plateado empezó a caminar entonces hacia el interior de aquel edificio. Sería gracioso cuando viera que su cuarto estaba lleno de cosas químicas y papeles con fórmulas de las que no tendría ni puta idea. Ella mostró una expresión dulce al pensar en aquello. La sádica científica solo era amable con un par de personas, las que ella consideraba merecidas. Soltó un pequeño suspiro y empezó a caminar detrás de Troy.

Ella en la última semana había presentado un par de descubrimientos a sus superiores del gobierno mundial. Había descubierto que los peces conocidos como “Hidrorones” eran unos seres que vivían a mucha profundidad en aguas del Sur. Se alimentaban de otros peces y poseía una especie de veneno en los colmillos capaz de paralizar a un humano adulto totalmente durante media hora. Seres peligrosos sin duda alguna. Recibir un mordisco de uno de ellos podía ser letal si la víctima se hallaba nadando, ya que moría. Se había llevado una felicitación por aquel descubrimiento, pero estaba claro que la científica iba a continuar estudiando los venenos de más seres.

Ella entonces no tardó mucho en llegar a su habitación. Llegando pudo escuchar una ducha activarse en el baño, por lo que supo enseguida que Castor estaba allí. Ella entró en la sala y pudo ver una mochila tirada en la cama. Le encantaba cotillear lo que no era suyo y por ello empezó a mirar lo que había dentro. Las venas de su frente se marcaron cuando se dio cuenta de que tan solo había preservativos, algunos juguetes sexuales y encima una foto de ella ¿Qué cojones hacía aquello allí? El puto Troy iba a tener que dar explicaciones. Ese hombre era el mejor acosador del mundo, pues la acosaba incluso a cientos de kilómetros. Milena entonces no pudo evitar empezar a reír. Miró en el resto de bolsillos y descubrió un Den den mushi, algunos puñales y algo que la hizo alzar una ceja. Era una foto de un chico pelirrojo que tenía un parche en el ojo. En la parte inferior ponía en letra azulada “Jefe Kus”. Aquello la hizo soltar un suspiro y dejarla donde estaba.

La pelirroja miró todo el desorden que había montado y empezó a recoger todo. No quería que hubiese tanto desorden, pues iba siendo el momento de devolverle el cuarto al asesino. Cuando estaba a punto de terminar, su comunicador empezó a sonar. Lo cogió con calma y simplemente esperó a ver quién le hablaba. Quedó impresionada al escuchar la voz de Taiga, el lobo del Cipher Pol.

- ¡Mile-chan! ¡Ya estoy volviendo a casa! Ya me dijo Castor que él también había terminado sus cosas. Esta noche los tres nos vamos de juerga ¡Un abrazo, pelirroja! – Sin ni siquiera dejarla contestar, colgó.

La joven se sentía bastante feliz. Todos estaban volviendo y casualmente el mismo día. Ahora solo le faltaba recibir la llamada de Eichi, entonces sería la mujer más afortunada del mundo. Recogió cuanto antes lo que quedaba y tras aquello se asomó por la ventana de aquella habitación. Podía ver a lo lejos la capital del agua. Mostró una expresión calmada y asintió con la cabeza. Una nueva era empezaba y estaba claro que iba a ser mucho mejor que la anterior. Comenzaría cuando al capullo de Castor saliera de la ducha. No debía quedarle mucho, si es que no estaba haciendo cosas sucias…

Peticiones:
Forma Perfecta: Durante dos post por combate, Milena es capaz de canalizar su energía a su alrededor formando una especie de aura dorada que pigmenta sus cabellos en dicho color. Una especie de electricidad del mismo tono la rodea (Escénica). Durante esta forma, su fuerza aumenta un 300%. Cundo la activa, una onda expansiva surge de su cuerpo, repeliendo los objetos que se encuentren a dos metros a la redonda.

Haki Observación Desarrollado: Pasarlo de entrenado a desarrollado.

Pus pasivos: X3 Resistencia // X3 Reflejos. // X3 Velocidad.

Teórico Haber realizado un descubrimiento relevante en tu campo. Diario de 8 de nota o moderado Rango 4.

Debido al descubrimiento en su campo (el veneno) con los peces esos, permiso para pedir este ascenso (Ya posee el anterio)

Un saludo ^^

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Re: El Grito De La Verdad. [Time 2017]

Mensaje por Arthur Silverwing el Lun 7 Ago 2017 - 1:39

Buenas, después de lo que ambos sabemos que ha sido un tiempo mayor del que nos gustaría (y del que debería permitirme tomarme) he leído tu TS así que por fin puedes ver la corrección.

En general el diario no ha estado mal, un poco de todo, aunque hay algún punto que me gustaría remarcar. El primero que revises el diario después de leerlo, o por lo menos le pidas a alguien que lo lea para ver posibles fallos de tecleo (los cuales tienes unos cuantos como la expresión "dos puños años"). Lo que me lleva al siguiente punto, recurres mucho a los vulgarismos, no pasa nada por que los uses un par de veces, de hecho el uso ocasional de estos le da sabor y personalidad al texto. No pasa nada si se usan en diálogos y conversaciones o pensamientos directos. El caso es que en este diario he visto un exceso de estos recursos, especialmente en la primera mitad y eso le resta calidad a la lectura.

Por último en cuanto a la trama, no tengo gran cosa que decir, en general la historia ha sido algo sencillo y fácil de digerir, si bien me repatean las proporciones anatómicas de los cocodrilos que discutimos en su día (lo que te resta 4 puntos a la nota), y el hecho de que Milena no se encuentre con casi ninguna persona decente en todo el TS (No, no pienso contar a Castor), no me importa que sean personajes no muy fuertes, depravados sexuales, etc... no viene mal de vez en cuando meter algún personaje competente, un villano carismático que no haga más que tocar los cojones, por ejemplo.

Como he dicho el diario no ha estado mal, pero ha sido un poco vainilla para mi gusto, de todas formas tienes un 8,2 y obtienes lo que pides.

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Re: El Grito De La Verdad. [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Lun 7 Ago 2017 - 5:19

Acepto la nota!

Apuntaré tus consejos para los próximos jodidos diarios (?)

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Re: El Grito De La Verdad. [Time 2017]

Mensaje por Señor Nat el Vie 1 Sep 2017 - 12:35

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Re: El Grito De La Verdad. [Time 2017]

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