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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

El Regreso De La Bestia. [Time 2017]

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El Regreso De La Bestia. [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Lun 24 Jul 2017 - 22:53

Capítulo 1: La Ira.

- Pero que bien he comido…

Drake se hallaba tumbado en una cama vestido únicamente con un pantalón negro. El maldito armario ocupaba todo el maldito colchón matrimonial él solo. Sobre la mesa de la cocina había restos de migas de pan y de lechuga. Se había comido la hamburguesa gigante que el genio de Síderos le había concedido y debía admitir que estaba deliciosa. Estaba en el Norte, en la pequeña isla en la que vivía con su mujer, al menos antes de que ella desapareciera. Desde que Minathy no estaba, Drake había descuidado su aspecto y se había puesto como un maldito oso. Sus músculos parecían tener entidad propia y su tamaño era exagerado. En su rostro podía verse una sonrisa bastante calmada. Entonces miró una foto en la que aparecía él junto a la cazadora de cabellos oscuros. El silencio se adueñó de la sala y el lobo blanco agachó un poco la cabeza.

¿Dónde diablos estaba? Ya habían pasado unos cuantos años y él seguía creyendo que ella iba a volver. Su hijo a veces en sus peleas le echaba en cara que era su culpa y aunque sabía que eran cosas que se decían en caliente, dolían. El luchador empezó a reír por lo bajo mientras negaba varias veces. No necesitaba a nadie, era un alma libre y feliz. Eso quería pensar. Notó sus ojos humedecerse un poco y acto seguido impactó su puño en el armario de la lado. El mueble quedó destrozado totalmente y unas cuantas astillas volaron por la habitación. Agarró la foto con su enorme mano y la pegó a su pecho mientras cerraba los ojos. No había dejado de echarla de menos ni un maldito segundo de su vida y siempre pagaba sus cosas con los demás sin motivo alguno. El enorme luchador apretó los dientes y notó su cuerpo temblar un poco. Llevaba años viviendo solo. Desde que Iliana se había quedado en su castillo, él había pasado a recorrer el mundo en solitario. Estar con los piratas sin corazón no le llenaba. Quería estar junto a Derian, Caspio, Minathy… Sabía que esos días no iban a volver y no pudo evitar que una pequeña lágrima resbalase desde su ojo derecho a la mejilla.

- ¿Los echas de menos? – Preguntó Slayer en su mente.

- No… – Respondió el luchador mientras sonreía de forma falsa.

Estuvo a punto de decir algo más, pero no se veía capaz de hacerlo. El mundo era una verdadera mierda ¿Dónde estaba su familia? Toda su vida combatiendo con toda clase de personas para nada. Sus victorias y puñetazos no le habían valido para recuperar lo único que le hacía feliz cada vez que despertaba. No sabía nada de ella. Se negaba a pensar que había fallecido en algún lado. Su hermano estaba demasiado ocupado para molestarle y su hijo estaba haciendo su vida. No quería permanecer tampoco en el reino de Hallstat, pues ya no pintaba nada allí. Iliana podía cuidarse sola y tenía a Zero a su disposición. Se había quedado solo en el mundo. Una idea loca empezó a recorrer su mente. A lo mejor debía empezar a buscar una última pelea que terminase con su vida de una vez. Deseaba poder devolver a la vida al tipo que mató a su maestro y terminar con él usando sus manos. Un escalofrío recorrió su espalda y no pudo evitar suspirar. Ya solo le quedaba entrenar sin motivo alguno y comer como un condenado.

Miró a uno de los espejos dándose cuenta de que se había convertido en un monstruo. No se reconocía así mismo. Aquel chico de melena rebelde y alegre de antes había desaparecido. Ahora quedaba un armario de músculos y una serie de trapos viejos. La leyenda del lobo blanco estaba llegando a su fin y él lo sabía de sobra. Se llevó la mano derecha a la cabeza y acto seguido se revolvió el pelo. Minathy solía hacérselo antes de volver y acto seguido se abrazaba a él.

- A veces pienso que me gustaría volver al pasado. Justo antes de la muerte de Derian y estar allí presente, justo antes de la última sonrisa que le dediqué a Minathy, justo antes de… – El lobo apretó los dientes con furia y notó su aura empezar a salir de su cuerpo.

- ¡Drake, cálmate! – Gritó Slayer con fuerza en su cabeza.

- Grr…

Los ojos del chico cambiaron a un tono dorado al mismo tiempo que su oscura aura continuaba aumentando su intensidad. Los colmillos del castaño se afilaron y las venas de su frente se marcaron de forma exagerada. La casa entera parecía estar temblando debido a la presión de poder que estaba desatando. La ira continuaba apoderándose de él de forma exagerada y fue en ese momento cuando se reincorporó notando sus uñas pasar a garras.

- ¡Drake!

- Devolvedme a mi familia… – Susurró notando las lágrimas bajar por sus mejillas mientras su respiración se aceleraba de forma exagerada. – ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargh! – Gritó con rabia sin poder contenerse.

El chico empezó a convertirse en su forma híbrida sin darse cuenta. Su cuerpo empezó a recubrirse de pelo totalmente y de la parte baja de su espalda salió una cola lupina. Drake no pudo evitar aullar con todas sus fuerzas al mismo tiempo que lanzaba mediante los puños unas cuantas ondas de choque hacia los lados. Las paredes de la pequeña casa se desplomaron y el techo se le vino encima. El jodido monstruo lanzó un puñetazo violento hacia arriba quebrándolo cuando estuvo a punto de aplastarle. Salió despedido hacia los cielos debido a su técnica de vuelo y cuando estuvo a una altura de veinte metros empezó a gritar de rabia, a aullar sin control y a rugir como una bestia salvaje. Los árboles debajo de él temblaban y el suelo llegó a agrietarse incluso debido a la liberación de su haki del rey.

- ¡Devolvédmela! – Gritó de nuevo con rabia mirando hacia la luna.

El hombre lobo empezó a cambiar de nuevo a una forma más humana. Sus cabellos tomaron un color azulado y el pelaje de su cuerpo empezó a volverse rojizo. Su forma Dendetsu estaba apoderándose de él. Toda su energía estaba siendo empleada en esos momentos en convertirse en todas sus formas a la vez. Varias auras de colores le rodeaban y algunas marcas negras se formaban en su rostro. Estaba al borde de perder la cabeza.

- ¿Crees que ella estaría orgullosa de lo que estás haciendo ahora mismo?

Aquellas palabras hicieron al lobo parar aquel espectáculo. Sus ojos se cerraron y se mantuvo callado. Slayer tenía razón en aquello que estaba diciendo, pero no podía hacer nada para recuperarla. Había buscado durante años por todas partes y no había forma de encontrarla. No tardó mucho en bajar a las ruinas de la pequeña casa. Se quedó mirando lo que había hecho y acto seguido negó con la cabeza. No estaba arrepentido de aquello, pero entonces recordó algo importante. Como un loco, empezó a destrozar escombros y a apartar piedras enormes. Finalmente pudo ver la foto que antes estaba abrazando. El marco estaba roto, pero el papel no. Lo tomó con cuidado y lo metió en su bolsillo. Acto seguido se limpió los restos de las lágrimas y clavó una rodilla en el suelo.

¿A dónde ir? ¿Qué hacer? No había nada por lo que luchar. Toda su vida se había pasado en peleas desde que era un niño. Siempre había deseado pasar sus últimos años con la cazadora en aquella casa cuidando a su hijo. Su sueño no podía hacerse realidad, pues también le habían arrebatado la infancia de Zero. Se tiró en la arena de playa, pegó su frente en el suelo y cerró los ojos despacio. Quería que todo volviese atrás de una maldita vez y poder arreglar los errores que tuvo. No era justo que no le diesen oportunidad alguna. Ahora solo le quedaba la soledad. Notó el agua del mar impactar en su cabeza. La fría sensación le hizo moverse a un lado como acto reflejo. La marea empezaba a subir y eso le hizo fruncir un poco el ceño. Algo raro empezó a suceder entonces. El sonido de cascabeles se hizo presente en la zona. El lobo miraba a todas direcciones tratando de saber de dónde venían. En aquella isla vivía solo él y no tenía sentido que hubiese alguien más. El sonido era demasiado raro, como si viniese de todas partes.

Una silueta empezó a descender entonces de los cielos. El luchador se mantuvo alerta y activó su haki de observación para saber qué poder poseía aquella persona. Se sorprendió al saber que era fuerte, pero no se acercaba a su nivel. En un par de segundos más, frente a él se hallaba una mujer joven, de cabellos plateados y ojos rojizos. El lobo se mantuvo serio mientras la observaba de forma seria. No era nadie para estar en aquel sitio. De hecho ¿Cómo demonios había llegado? ¿Le buscaba a él? Un aura oscura empezó a salir del cuerpo de Drake, el cual miraba de forma cada vez más seria a la mujer. Ella vestía con un kimono blanco y parecía poseer una funda de espada en el lado derecho de la cintura.

- Relájate, Drake Lars. – Dijo entonces en un tono bastante dulce y amable.

El lobo se sorprendió de que aquella mujer supiese su nombre y lo único que hizo fue continuar observándola con el ceño fruncido. Poco a poco, una figura se fue formando a su lado. Era como si una humareda blanca estuviese adoptando un cuerpo. Tal vez era un usuario. Finalmente, su acompañante terminó de formarse. Parecía ser un hombre de características extrañas. No tenía nada de pelo, su piel era algo púrpura, sus ojos negros y su altura llegaba a los dos metros. Su musculatura era considerable y vestía con una túnica roja.

Capítulo 2: La Puerta Definitiva.

Antes de que del lobo pudiese decir o hacer algo, aquel extraño hombre morado se lanzó a por él a toda velocidad. Drake no entendió nada, pero cuando ambos estuvieron a escasos centímetros, lanzó un potente puñetazo hacia el rostro de aquel ser. Sus nudillos se encontraron con los de la otra persona. El impacto provocó una onda expansiva alrededor de ellos, la cual provocó que bastantes piedras saliesen volando. Los ojos del joven se abrieron algo más de la cuenta al sentir el tremendo poder que aquel hombre tenía. Su mano le dolía a horrores. No tardó en recibir una patada en el pecho que lo tiró al suelo de forma violenta. El hombre lobo soltó un quejido de dolor y se colocó en pie lo antes posible. Miró a aquellas dos figuras que tenía delante de él y se relamió despacio. Las venas de su frente se marcaron debido a la rabia.

- ¿Quién diablos sois vosotros? Tú olor empieza a sonarme de algo.

Aquellas palabras iban hacia la mujer de cabellos blancos, la cual bajó hasta la arena y desenfundó su espada. El ceño del luchador se frunció de nuevo al no saber lo que estaba pasando. Entonces se acordó de aquella mujer. Fue aquella noche que él custodiaba el castillo de Iliana. La cabrona luchó contra él en el bosque. Pertenecía a la organización con la que Drake llevaba luchando cinco años, Los Heraldos. De nuevo aquellos cabrones se metían en su camino, pero esta vez no iba a dejarla escapar con vida. Ya sabía acerca de sus poderes sobre modificar el escenario. El hombre púrpura era el único nuevo allí.

- Creo que ya no es necesario que digas nada, maldita. Ya van cinco putos años y no os cansáis de dar la tabarra. Voy a haceros desaparecer a los dos.

- Drake, ya solo quedamos tres. Este hombre que ves aquí es nuestro maestro del haki armadura, Ziren. Yo soy la líder y el tercer integrante debe de estar visitando a tu hijo en estos momentos. – Dijo entonces la peliblanca.

El lobo apretó los puños con rabia. Esos cabrones eran lo único que se interponía entre él y aquella maldita organización. La parte de que el tercero había ido por Zero le hizo alzar una ceja. Esperaba que fuese fuerte, o el guepardo lo haría pedazos. Estaba algo preocupado por su hijo también, pero tenía demasiada confianza en él. Sin decir nada más, el luchador se desplazó a toda velocidad hacia ambos. Lanzó una patada alta hacia el hombre morado y puñetazo rápido al rostro de aquella mujer. Para su sorpresa, un muro de agua se formó entre él y sus rivales. El chico rápidamente se apartó y los fulminó con la mirada. El causante había sido el tal Ziren ¿Un Gyojin? Algo así debió esperarse. Retrocedió un par de pasos y pudo ver a aquel estúpido imbuirse completamente en haki armadura. Él hizo lo mismo. Drake escupió a un lado y liberó su energía maligna rápidamente. Su ojo derecho tomó un color rojizo entonces. Unas marcas negras empezaron a formarse en su cuello y se extendieron hasta la mitad derecha de su rostro.

- Ahora la cosa está un poco más igualada. – Dijo con una voz bastante grave.

Con Slayer liberado, aquello sería menos complicado. La mujer corrió hacia él empezando a lanzar ondas cortantes a medida que avanzaba. Encima, el terreno estaba cambiando a uno similar al de una isla nevada. Un frío increíble empezó a formarse en la zona e incluso empezó a nevar. El luchador bloqueó los cortes con sus brazos imbuidos en haki, contra el frío tendría que hacer algo más arriesgado. Se lanzó a por la espadachín e intentó impactarle una patada en el rostro, pero justo en ese momento, Ziren bloqueó su golpe con el antebrazo. Drake chasqueó la lengua y volvió a retroceder. Una cosa es que fuesen dos mentes contra dos mentes, pero seguían siendo dos cuerpos contra uno. El lobo blanco gritó con fuerza activando su aura de fuego, la cual le rodeó dándole una sensación cálida y librándole del frío. Eso provocó que la mujer frunciese el ceño.

- Tienes recursos para todo ¿Verdad? Soporta entonces esto…

La peliblanca estiró las manos hacia arriba. Una especie de cadenas de energía salieron del suelo. Estas se aferraron a la cintura de Drake y empezaron a hacer presión. El chico apretó la zona abdominal y trató de agarrarlas, pero no pudo. En cuanto se distrajo, el gyojin se desplazó frente a él y de una patada lo volvió a arrojar al suelo. La rabia que estaba sintiendo el pirata estaba aumentando por momentos. Se sentía demasiado impotente al estar luchando contra tantos obstáculos al mismo tiempo. Notó aquellas cosas tirar de su cuerpo y entonces no aguantó más. El luchador rugió con fuerza al mismo tiempo que canalizaba su energía en todo su cuerpo. Sus cabellos quedaron pinchudos y tomaron un color azulado intenso. Sus ojos se pigmentaron el mismo tono y una especie de aura eléctrica le rodeó. De un simple tiró hizo pedazos las cadenas. Clavó su mirada en aquellos dos idiotas y frunció el ceño. El fuego de su aura continuaba activado y le daba un aspecto algo más impactante.

- Hasta aquí habéis llegado.

Su tono fue bastante frío. El luchador entonces se desplazó hacia ellos de nuevo. El Gyojin volvió a crear el muro de agua anterior, pero esta vez no iba a servir para nada. El puño de Drake atravesó aquella barrera e impactó en el rostro de su rival. Aquel idiota morado salió disparado hacia atrás y quedó estampado contra un árbol. El lobo entonces volvió a rugir mientras continuaba canalizando energía a sus músculos. Le electricidad que le rodeaba parecía ser incluso peligrosa, aunque no lo era. Las llamas aumentaron su tamaño e hicieron que más calor se formase en el ambiente. La peliblanca apretó los puños y le miró con algo de rabia.

- ¿Qué se supone que es ese poder? La última vez esa forma tuya no era tan peligrosa…

- La gente entrena, imbécil. Ahora… ¡Probad el poder de la puerta definitiva! – Gritó dejando salir todo el poder de su habilidad Balak.

Ziren no tardó mucho en colocarse en pie de nuevo. Se notaba bastante mosqueado y no tardó en formar una especie de esfera de agua a su alrededor. Los azulados ojos del lobo se clavaron en él, pero ahora tenía otro objetivo. Usando toda su fuerza lanzó un potente puñetazo al aire, formando una onda de choque que lanzó por los aires a la mujer. La dirección en la que la empujó la arrojaría al mar, pero ella en pleno aire modificó el aire por encima del agua. Formó una plancha sólida en la que cayó sin problemas, aunque dañándose la espalda. Drake volvió a encararse con el tipo morado, el cual continuaba dentro de su cúpula. El luchador rugió con fuerza y provocó una especie de murciélago de energía que se estampó contra el agua. El Gyojin gritó de dolor y se llevó ambas manos a los oídos. Incluso el lobo había aprendido a usar el poder sónico de su voz a su favor con técnicas especiales. La cúpula de agua no dejaba su interior lleno de dicho líquido, por lo que tampoco estaba tan protegido.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaagh!

El lobo gritó con rabia al mismo tiempo que empezaba a canalizar una especie de esfera blanca en la palma de su mano. Los ojos de sus oponentes se abrieron como platos. La mujer rápidamente empezó a lanzar ondas cortantes hacia él, pero estas reventaban contra el cuerpo del lobo sin dañarle. Podía tener una fruta poderosa, pero su haki era demasiado bajo. El Gyojin por su parte era muy fuerte, pero en esos momentos estaba aturdido por el murciélago sónico. En cuanto aquel ataque de energía estuvo listo, la mujer empezó a aumentar las ondas que lanzaba de forma desesperada. El luchador avanzó hacia ella formando una especie de alas negras en su espalda.

- ¡Soy el luchador más completo del mundo, inútiles!

Sin pensárselo, estampó aquella esfera contra el torso de la chica peliblanca. Ella escupió una bocanada de sangre que cayó sobre el torso del luchador. La mujer cayó de forma violenta contra el mar y eso hizo que Drake sonriese. Ya solo le faltaba el Gyojin, pero entonces se dio cuenta de que no estaba en la zona. La nieve continuaba cayendo pese a que la mujer había sido arrojada al mar y eso no le gustaba nada. Aterrizó en la arena de la playa y mantuvo su haki de observación extendido lo máximo posible. Notaba las auras de sus enemigos en el mar. Justo entonces pudo ver a Ziren salir del mar con la mujer en brazos. El ceño del luchador se frunció de nuevo, aquello no había terminado por el momento.

Capítulo 3: Algo Ha Salido Mal.

- Debo terminar cuanto antes… – Susurró el chico mientras entrecerraba los ojos.

El poder de su puerta estaba a punto de cerrarse, pues no era algo que pudiese mantener mucho tiempo. Igualmente, poseía muchas habilidades para defenderse de ellos. Notó un leve escalofrío recorrerle la espalda y su fuego se apagó. Chasqueó la lengua algo molesto y decidió no perder más el tiempo. Voló de nuevo a toda velocidad hacia ellos y trató de mandarlos de nuevo al mar de una patada. Para su sorpresa, aquel Gyojin paró el golpe con el antebrazo. Se fijó en que ese brazo tenía una leve aura grisácea. Seguramente estaba usando técnicas de canalización también. El chico voló hasta los cielos con una mirada seria en todo momento y comenzó a canalizar de nuevo energía su la palma de su mano.

Estaba formando otra de aquellas esferas. El Gyojin mientras tanto dejó a la mujer en tierra, la cual cerró los ojos y empezó a formar una especie de escudo azulado a su alrededor. Drake no sabía qué podía estar pasando, pero no era nada tonto. No pensaba dejarla completar aquella técnica y por ello salió disparado hacia ella. Por el camino fue asaltado por aquel hombre pez, el cual parecía tener ahora una especie de alas hechas a partir de agua. Ambos luchadores empezaron a intercambiar golpes violentos en el cielo. Se notaba que el lobo era más poderoso tanto en el tema de fuerza como en el de velocidad. Ziren terminó tirado en la arena con algo de sangre en su boca. El luchador salió disparado contra aquella mujer y trató entonces de formar la esfera de nuevo, pues la canceló por culpa del Gyojin. En cuanto atravesó el escudo, una sonrisa se formó en el rostro de aquella persona.

- Adiós…

Una presión fuera de lo común se formó en el ambiente. Era como si la gravedad hubiese sido aumentada de golpe. El chico cayó contra el suelo, el cual estaba formado ya por arena y nieve. Pudo ver sus músculos empezar a perder grosor. Frunció el ceño de forma notoria y rugió con violencia. Sentía muchísima rabia al ver lo que estaba pasando. Incluso bajó un poco de estatura. Su rostro le picaba bastante. Rápidamente, activó el Ripera al nivel tres e impactó el puño contra el suelo. Una onda expansiva que abarcaba veinte metros a la redonda mandó a volar a sus dos enemigos. Los dos cayeron de nuevo al agua. El luchador se dio cuenta de que la presión había desaparecido y se colocó en pie ¿Su pelo era más largo? ¿Dónde diablos estaba toda su musculatura? Abrió los ojos impresionado y frunció el ceño. El Gyojin volvió a surgir de las aguas con la peliblanca en brazos, la cual miró al chico sonriente.

- Un poco más y habría modificado tu edad hasta hacerte un bebé. Es una lástima, pero tu ataque me jodió bastante mi plan. Aunque ahora que eres un crío de dieciséis años, puede que la cosa sea más fácil. Es la primera vez que pruebo esta habilidad.

- ¿Cómo te has atrevido? ¡Esta vez no te vas a librar de la muerte! – Gritó el joven.

Los cabellos de Drake volvieron a la normalidad, dando a entender que había agotado el tiempo de su transformación. Aquello hizo que sus oponentes sonrieran y se lanzaran de nuevo hacia él. El luchador se defendió de sus ataques lo mejor que pudo, pero el Gyojin tenía más fuerza que él en su forma normal. Tras unos momentos esquivando cortes y bloqueando golpes, se alejó de ellos mediante sus alas. Estando en el cielo decidió abrir su otra puerta. No era tan fuerte como la primera, pero incrementaría su velocidad bastante. También le daba un aumento de fuerza, pero le gustaba más la primera mejora. Dejó salir su energía y sus cabellos volvieron a ponerse pinchudos, pero esta vez cambiaron a un color rojo intenso. Sus orbes tomaron el mismo tono y su musculatura aumentó un poco. Las marcas negras no desaparecían de su rostro, indicando que Slayer continuaba presente.

- ¡Ahora solo eres un crío! – Gritó Ziren mofándose.

Drake desapareció de su vista entonces. Cuando quiso darse cuenta, el puño del lobo estaba estampado en su rostro. La velocidad que ganó el joven fue increíble. El Gyojin se levantó cabreado y volvió a lanzarse a por él. Ambos empezaron a intercambiar golpes a toda velocidad. El espectáculo era increíble. La mujer se quedó mirándolos sonriente mientras volvía a formar aquella esfera azulada. Drake se fijó en aquello y tras impactar su rodilla en el estómago de Ziren, lo cogió por la cabeza y lo lanzó hacia aquella aura. El hombre pez cayó al suelo debido a la gravedad que generaba aquella cosa, pero la mujer anuló su poder enseguida. El joven vio su oportunidad y se lanzó de forma rápida hacia su enemiga. En pleno aire cambió a la forma completa. Notó la espada de la albina cortarle en el torso, pero su haki le protegió. Los afilados dientes del animal atravesaron el cuello de ella. De un violento movimiento la lanzó a un lado y volvió a la forma humana.

- M-Malnacido… – Alcanzó a decir aquella mujer antes de cerrar los ojos.

Drake miró entonces al Gyojin, era el único que le faltaba. Ziren gritó de rabia al ver el cuerpo de aquella mujer allí tirado. Ambos luchadores se lanzaron de nuevo el uno contra el otro. La fuerza del lobo era increíble pese a que ahora tenía un cuerpo menos exagerado. La técnica de su enemiga no parecía estar muy desarrollada y no le arrebató sus atributos. El hombre pez logró encajarle un golpe en el pecho, el cual hizo al luchador caer al suelo. Cerró los ojos y se llevó ambas manos al pecho. Sin su capa de músculos protegiéndole como siempre, se sentía algo desnudo por así decirlo. Tenía el mismo aspecto que cuando comenzó sus aventuras junto a Derian.

- Mi poder está a punto de agotarse… – Dijo el chico lobo mientras sus marcas negras también desaparecían.

- En cuanto eso ocurra tu vida habrá finalizado.

Ambos de nuevo se lanzaron a luchar. Drake notó sus cabellos volver a la normalidad y eso quería decir que había agotado su otra puerta. Empezó a sentir muchísimo dolor en cada choque con el hombre pez. Era la primera vez que lo pasaba tan mal en un combate cuerpo a cuerpo. Tras unos intercambios más, terminó tirado en el suelo y sangrando por la boca. El Gyojin escupió a un lado y formó una especie de martillo de agua. Aquello hizo al joven empezar a reírse de forma siniestra.

- ¿De qué cojones te ríes?

- Has sacado un arma… Eso me da derecho a usar mi arma secreta contra ti…

Drake era muy orgulloso para aquellas cosas, pero ahora que su rival había usado un arma, era libre. La razón por la que mató con sus dientes a la albina fue la misma. El cuerpo del chico empezó a cambiar de forma exagerada. Se recubrió totalmente de pelo, unas orejas lupinas salieron de él y una cola lobuna surgió de la parte baja de su espalda. En pocos segundos había cambiado a su forma híbrida. El enorme hombre lobo de ojos dorados rugió de forma violenta y miró a su objetivo con rabia. El Gyojin retrocedió un par de pasos, pero no se dejó asustar. Corrió hacia la bestia y trató de golpearla con su arma. Drake paró el ataque con su antebrazo con facilidad. Lo que hizo a continuación fue tomar por el cuello a su oponente.

- Algunos capullos se empeñan en patinar por el hielo cuesta arriba. – Tras decir aquello clavó sus dientes en el cuello de su rival y de un tirón terminó con su vida.

El enorme hombre lobo cambió de nuevo a la forma humana y cayó de espaldas en la nieve. Al ver el frío que hacía decidió convertirse en un lobo totalmente. Quedó allí tirado y respirando de forma agitada. Había vencido a aquellos dos, pero ahora tenía un problema. Volvía a ser un joven de dieciséis años. Debido a su inmadurez no le dio mucha importancia al principio, pero ahora estaba dándole vueltas ¿Cómo debía tomarse aquello que le había pasado? No tenía ni idea.

Capítulo 4: Asimilando La Realidad.

- ¿Todo va bien, hijo? ¿Te dio muchos problemas?

- Casi me mata, era muy fuerte, pero terminé eliminándolo, padre.

- Me alegro de ello, hijo. Estaré fuera un tiempo, de modo que llámame al Den den mushi si necesitas cualquier cosa ¿Vale?

Aquella fue parte de la conversación que el lobo tuvo con su hijo algunos meses atrás. No le dijo en ningún momento nada sobre su nuevo aspecto, pues no quería tener una bronca cuando Zero se descojonase de él. Se pasó muchísimo tiempo investigando de biblioteca en biblioteca como solucionar su problema, pero no hubo forma. Utilizó a los bibliotecarios para que le leyesen los libros sobre las frutas del diablo y sus efectos, pues él no sabía leer muy bien. Era una situación frustrante el no poder volver a ser el que era. Su pequeña isla encima había quedado con un clima nevado y eso no le hacía gracia. Se suponía que los efectos de las frutas desaparecían cuando su usuario moría, pero no fue así. El lobo estaba bastante cansado de investigar y pensó que sería buena idea quedarse de aquella forma. Ya volvería a crecer y de todas formas, ya todo le importaba una mierda. Tan solo quería lo mejor para su hijo, no tenía otra meta en la vida. Antes de volver con Arribor trataría de mejorar algunos aspectos. Le iba a ser imposible recuperar su musculatura totalmente en tan poco tiempo, por lo que se centraría en otras cosas. Tal vez el hecho de mejorar alguna técnica, como por ejemplo la durabilidad de su puerta de Balak. Era su mejor técnica por el momento debido a los aumentos de fuerza que le otorgaba, pero duraba poco.

Los siguientes dos meses se los pasó entrenando en solitario en la fría isla de Huyeión, en el Norte. Allí trato de mejorar su resistencia al frío. Se centró en mejorar su técnica definitiva, el Ripera. El entrenamiento fue algo bastante raro. Formaba aquella esfera de energía blanca en la palma de su mano, pero después elevaba el brazo por encima de su cabeza. Trataba de formar una esfera sobre la anterior. Al principio le resultaba imposible, pero con el paso de los días se fue dando cuenta de que lo que hacía era hacer más grande la anterior. Tal vez aquello le servía para aumentar la potencia, pero llevaba algo de tiempo. Pasó a canalizar energía con más velocidad, quería que su ataque fuese mucho más grande. Si podía abarcar más terreno y lanzarlo en lugar de chocarlo, podría librarse de muchos problemas. Con el paso de los días, su cuerpo se fue haciendo al frío de mejor forma. También mejoró aquella habilidad hasta el punto de doblar el tamaño de la esfera, pero no era suficiente. No estaba logrando lo que buscaba. Lo siguiente que intentó fue tratar de formar aquel ataque entre sus dos manos en lugar de una, tal vez de aquella forma lo lograba.

El resultado fue algo mejor, pues el tamaño de aquella esfera llegó a igualar el de una pelota de baloncesto. Cuando probó a lanzarla se deshizo en pleno aire. Iba a tener que pensar algo más. Tal vez una capa pequeña de energía que aguantase el Ripera hasta que chocase con algo. Recordó entonces que era el método que Krauser usaba con las estrellas aquellas que reventaban. Drake realizó algunos entrenamientos que le llevaron unas semanas más. Estos fueron enfocados a hacer girar la esfera entre sus manos a toda velocidad. De esa forma al lanzarla tal vez el propio giro del ataque forjaba la barrera que deseaba y no se deshacía. Tuvo bastante suerte al comprobar que así era. Con eso en mente, cambió su modo de entrenamiento al de continuar forjando una esfera mucho mayor que poder lanzar. El efecto sería el mismo seguramente, pero mientras que lograse su plan estaría contento.

Continuaron pasando las semanas y el cuerpo del chico había desarrollado una resistencia muy buena al frío. Ya no tenía que entrenar con enormes abrigos, pero continuaba usando chaquetas. Su Ripera había mejorado hasta el punto de poder crear una esfera de energía de unos dos metros de radio. Debido al peso y a lo que ocupaba, debía formarla con ambas manos y manteniéndolas estiradas hacia arriba. A la hora de lanzarla, liberaba una cantidad de energía considerable. Cuando su enorme pelota golpeaba algo, sufría el efecto del calor y de la vibración al mismo tiempo. Encima el impacto era similar a un puñetazo de Drake, por lo que había desarrollado una habilidad que él mismo consideró perfecta. Había sido uno de sus mejores entrenamientos, era algo que debía admitir.

Tuvo que pensar en qué hacer con su vida, pues incluso los miembros de Los Heraldos había caído ya. No había vuelto a saber nada de Iliana y sospechaba que la pequeña princesa estaría tirándose aldeanos o algo así. El otro chico, Ivan… Zero era el encargado de eso, por lo que no se interesó. Kedra estaría a su bola y hacía tiempo que había perdido el número de su Den den mushi. Entonces se le ocurrió una idea. Ahora la marina no le reconocería y él quería mantener su precio por orgullo. Debía hacerles una visita a los marines cuanto antes. Esos cabrones iban a llevarse una buena sorpresa, y de paso unas cuantas hostias.

*****

Drake siempre había tenido preferencia por el cuartel del Norte. Tal vez por ser el lugar donde Krauser operaba. Se hallaba en la entrada, con una sonrisa calmada y una mochila a su espalda. Vestía con una chaqueta negra y una camiseta blanca. La ventaja de volver a tener un cuerpo normal, podía ponerse ropa. Eran las nueve de la mañana y le extrañaba que no hubiese guardias en lo alto de las murallas. Tal vez estaban jugando a las cartas, pero eso era demasiado raro en un ejército. Finalmente pudo ver un tipo con el uniforma de la marina caminar desde el puerto hacia él. Un buque había llegado y parecía de los grandes. Aquel tipo tenía una capa en la que ponía “Capitán” aunque Drake leyó “Tarta man”. Ladeó un poco la cabeza quedando confuso y observó a aquella persona.

Era un hombre de dos metros, con escaso pelo rubio y ojos azulados. Tenía una expresión bastante fría y seguramente rondaba los cuarenta años. No poseía ningún arma a simple vista. Cuando se paró frente a Drake soltó un pequeño suspiro y le miró de arriba abajo. Se creó un silencio incómodo entre ellos. La sonrisa del lobo era exagerada, mientras que el marine continuaba con su expresión seria.

- Si quieres alistarte en la marina, este no es el sitio adecuado, renacuajo. Te aconsejo que vayas al Este y solicites… – No pudo terminar la frase.

El puño de Drake se estampó en su pecho y lo mandó a volar de nuevo hacia el buque del que había salido. Una carcajada salió entonces de la boca del chico. Le había llamado renacuajo de forma irrespetuosa y él simplemente le había sonreído. Esa basura continuaba siendo la misma mierda de siempre. El luchador se rascó un poco la cabeza y observó a bastantes marines apuntarle desde el barco. Ladeó la cabeza quedando un poco confuso y después escuchó el sonido de las puertas del cuartel abrirse. Se dio la vuelta y pudo ver a un par de hombres armados con katanas. Le miraron de forma seria y uno de ellos habló.

- Chico, manos arriba. Acabas de golpear a un capitán de la marina y eso te va a salir bastante caro. La próxima vez te lo pensarás.

- La puerta estaba cerrada ¿Cómo lo habéis visto? – Preguntó Drake algo confuso mientras miraba a aquellos dos.

- La marina sabe todo, ahora entrégate por las buenas.

- ¡Eso no tiene sentido! – Gritó el joven impactando el puño derecho en el aire y formando una onda de choque que mandó a los dos a volar.

Todos los marines del buque empezaron a desembarcar y en pocos minutos había más de cincuenta hombres apuntándole con rifles. Desde las murallas del cuartel había otros veinte y en la puerta unos doce armados con armas de filo. La situación se había vuelto muy rara, pero al chico le daba bastante igual. Mostró una sonrisa amable y alzó los brazos con alegría.

- ¡Me rindo! – Gritó soltando una enorme carcajada.

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Re: El Regreso De La Bestia. [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Mar 25 Jul 2017 - 20:15

Capítulo 5: Un Tonto Demasiado Fuerte.

En cuando uno de aquellos hombres trató de ponerle las esposas, el joven le lanzó una patada al pecho y lo tiró de espaldas. Los ojos de los marines se abrieron como platos, el cabrón les había mentido. Fue en ese momento cuando el líder del cuartel apareció. Tal vez era otro, pero ese día era quien estaba a cargo. Era un hombre de unos treinta años, cabellos rojos y ojos azulados. Vestía con una camiseta negra de manga corta y unos pantalones largos del mismo tono. En sus pies podían verse unas sandalias. Aquel tipo caminó despacio hacia él y le miró directamente a los ojos.

- Soy el comodoro Striker. Deja de dar problemas y entrégate por las buenas. Si no lo haces vas a morir y no quiero ser el causante de la muerte de un crío.

- Soy el lobo Drake. Deja de amenazar matarme o serás tú quien muera y no quiero ser el causante de la muerte de un marine legal. – Al menos pensaba así de aquel hombre por lo poco que había visto.

El hombre ladeó un poco la cabeza al escuchar lo que había dicho. Por un momento le vino a la cabeza la imagen de aquella mole de músculos dedicada a reventar todo lo que se ponía en medio. Negó con la cabeza y después de unos momentos empezó a reír. Sabía que ese chico no era moco de pavo, pues había visto al capitán volar hacía unos minutos. Dejó de reír cuando activó su haki de observación. Su expresión cambió de sonriente a seria. Tragó un poco de saliva al notar el ridículo poder del chico y tras unos momentos se quedó pensativo. El lobo continuaba mirándole cruzado de brazos. Le incomodaba demasiado estar siendo apuntado y por ello empezó a quejarse.

- Oe, diles que dejen de apuntarme con sus armas. Me siento algo amenazado y eso no me gusta para nada. De hecho ¿Tenéis algo de comer? Me muero de hambre.

- ¡Bajen las armas! – Ordenó el comodoro con el ceño fruncido.

El pelirrojo sabía que el poder del chico era impresionante. De todas formas, no iba a confirmar su identidad hasta estar seguro de ello. Tenían informes de que Drake tenía más edad y un aspecto distinto. Se daba algo de aire, pero no se lo terminaba de creer. Fue entonces cuando el comodoro asintió con la cabeza.

- Usa tu forma híbrida o completa y te daremos de comer. Lo lamento, pero sin esa prueba no puedo creerme que eres quien dices ser.

- ¡Ahora mismo! – Gritó el chico convirtiéndose en un enorme lobo blanco.

Los ojos de Striker se abrieron como platos al ver lo que acababa de pasar. Se llevó ambas manos a la cabeza y lo confirmó. Aquel chico se había comido la fruta de Drake o de algún lobo parecido. Algo en él no quería creerse que aquel joven se trataba de La Bestia. Se frotó los ojos un poco y notó al cánido caminar hacia él con una sonrisa amable. El pelirrojo dio unos pasos atrás y después de unos momentos decidió ganar tiempo. Le daría algo de comer mientras que informaba a algún superior de lo que estaba sucediendo.

- Bueno, supongo que tenemos algo de arroz de sobra. Te ofreceré un buen plato.

- Corten también un poco de carne. Le da un sabor muy bueno, y un poco de atún también. De beber un vaso de agua fresquita y de postre un pastel de vainilla. – Dijo con ilusión mientras levantaba el dedo pulgar.

El pelirrojo asintió algo nervioso y le hizo una señal para que le siguiera. Entraron al edificio y lo primero que hicieron fue llevarle a la cocina. Le indicaron que se sentase en una de las mesas y que su comida llegaría pronto. El lobo lo hizo tal como le dijeron y mientras tanto sacó su Den den mushi. Dudó unos momentos sobre llamar a su hijo, pero mejor pensó que no. Después se dio cuenta de que hablar con Krauser podía ser divertido. Mostró una expresión amable y se puso a llamarlo. En cuando dio señal empezó a gritar muy ilusionado.

- ¡Tenías razón! Los marines son geniales. Estoy en el cuartel del Norte a punto de comer arroz con carne. Me ha invitado un tío muy generoso.

- ¡No me llames para contarme gilipolleces! – Gritó el demonio al otro lado del comunicador, después le colgó.

Drake soltó un pequeño suspiro, pues estaba diciendo la verdad. Le jodía que no le creyesen. Se dio cuenta de que estaba solo en la sala. El comodoro había desaparecido, pero no tardó en detectarlo con su haki. Estaba en el piso de arriba y a saber lo que estaba haciendo. Notó el delicioso olor de la carne asada acercarse. Le dejaron un enorme bol de arroz con todo lo pedido. Al lado una botella de agua y finalmente el postre. El lobo mostró una expresión amable y entonces se quedó mirando al marine que lo trajo.

- Colega, se te agradece.

Una vez dicho aquello se puso a comer a toda velocidad. El soldado se quedó flipando. Se esperaba que lo hiciera a él probarlo por si llevaba veneno, pero no hizo preguntas ¿Era tonto? Se veía que un poco, o quizás demasiado confiado. El chico se puso a engullir el arroz y la carne como si no hubiese un mañana. Tardó unos cinco minutos en comerse todo. Justo entonces la puerta de la cocina se abrió y llegó Striker. El comodoro mostró una expresión seria y se sentó en la silla de en frente a Drake. Sus ojos se clavaron en los de él. Había estado hablando con un superior y le llegaron unas fotos de los primeros carteles del luchador. Se trataba de la misma persona, pero era como si hubiese perdido años. El marine entonces empezó a hablarle.

- Eres muy astuto, Drake. Sabías de sobra que hoy la guardia no era muy fuerte y has venido a reírte de nosotros ¿Verdad?

- ¿De qué hablas? Yo solo tenía hambre. – Dijo mientras lamía un poco el plato.

- “Este tío… ¿Es un gilipollas o un genio?” – Pensó el pelirrojo mientras le miraba con seriedad.

En cuanto el lobo blanco terminó de comer se colocó en pie. Había ido para molestarles y darles a conocer su nueva imagen, pero estaba claro que él no sabía nada sobre la seguridad. De hecho, le importaba muy poco la gente que estuviese vigilando el cuartel. Justo entonces se estiró como si estuviese en su casa y miró un poco a su alrededor. Algo le decía que iba a recibir visita muy pronto y por ello decidió preguntarle directamente al comodoro.

- Marine-chan ¿Cuántas personas vienen de camino?

- Nadie está de camino, puedes estar tranquilo ¿Solo has venido a comer entonces? – Claramente, el pelirrojo sabía que tres vice-almirantes habían salido ya hacia allí.

Drake clavó sus verdosos ojos en aquel tipo y permaneció callado unos momentos. El resto de presencias estaban alejadas, salvo la de los supuestos cocineros. Aquello estaba siendo demasiado raro, pues la marina no era amable ¿Miedo? Tal vez le trataban así para que no se cargara a nadie. El lobo blanco entonces estuvo a punto de empezar a reír, pero estaba claro que sería una falta de respeto. Al parecer, había vuelto a tener la mentalidad que tenía antes. No se veía matando a nadie, pero sí golpeando. Lo de los Heraldos fue algo normal teniendo en cuenta lo que le habían molestado durante tantos años. Una cosa era no matar a sus rivales y otra a los cabrones que trataban de dañar a su familia. Soltó un pequeño bostezo y después miró al comodoro.

- Me echaría una siesta aquí, pero ya os he molestado demasiado. – Dijo mirando un reloj que había en la pared.

- No, por favor. Puede quedarse a dormir si quiere, no se preocupe. – Dijo el pelirrojo de forma seria mientras se levantaba también.

El luchador clavó sus ojos en los de él. No se fiaba ni un pelo. Esa actitud tan amable… Y teniendo en cuenta que estando dormido era vulnerable a ser asesinado. También estaba la posibilidad de que usaran kairouseki con él. Decidió que lo mejor sería largarse ya de aquel sitio, pues ya había hecho lo que había ido a hacer. Encima se había llevado algo de comer gratis.

- He decidido que me voy ya. De todas formas, le agradezco su trato hacia mí, señor marine. – Mostró una sonrisa amable.

- “Clarísimo, o es un tonto muy fuerte, o se trata de un puto genio” – Pensaba.

Striker se apoyaba más en la segunda opción, lástima que fuese la primera la opción correcta.

Capítulo 6: Un Hombre Contra Un Cuartel.

- [i] Lo lamento, Drake. No puedes irte por el momento, podemos darte más comida si lo deseas. Pero si pones un pie fuera del edificio me obligarás a atacarte. Ya te has divertido mucho, ahora entrégate.


El joven se quedó mirando al pelirrojo con una calma increíble. Era como si no hubiese escuchado sus palabras. El silencio volvió a formarse en la sala. El comodoro había recibido la orden de impedirle huir bajo cualquier medio, por lo que estaba listo para lo que se le venía encima. El luchador entonces frunció un poco el ceño. Odiaba demasiado las amenazas. Se remangó un poco la chaqueta y después cogió la botella de agua. Terminó de bebérsela y la dejó sobre la mesa. Entonces le dio la espalda al pelirrojo y empezó a caminar hacia la salida.

- Estate quieto, estoy seguro de que tienes familia.

Antes de que saliera de la cocina, aquel hombre había desenvainado una katana. El sonido metálico hizo al lobo darse la vuelta y mirarle directamente a los ojos. Al ver que utilizaba armas supo enseguida que no iba a contenerse. No quería atacar a una persona que le había dado de comer. Encima parecía asustado, como si supiese que no iba a vencer ¿Órdenes de arriba? Drake frunció el ceño unos segundos y después alzó ambos puños. El marine se lanzó hacia él y empezó a lanzar potentes tajos hacia él. El castaño imbuyó su cuerpo en haki y empezó a bloquear los cortes con sus antebrazos. El sonido del metal chocando contra la armadura del pirata llegó a los oídos de los cocineros, los cuales entraron. Drake no parecía querer atacar, solo se defendía mientras mostraba una mirada seria. Fue entonces cuando logró partir la katana de un puñetazo en la zona ancha del arma. Los ojos del comodoro se abrieron como platos, pero enseguida lanzó una patada hacia el lobo.

- ¿No tienes haki? – Preguntó el bucanero al mismo tiempo que agarraba su pierna.

- Poseo un mantra muy desarrollado, pero no tengo la fortuna de poseer otro. – Mencionó con el ceño fruncido.

Drake sabía que la pelea era una tontería. Ese hombre tal vez era muy bueno contra alguien normal y a lo mejor era comodoro por su historial. Tendría bastantes misiones cumplidas, pero se notaba que el combate directo no era lo suyo. Si él estaba a cargo del sitio, no iba a derrotarle. La teoría de que había bastante gente de camino se hizo más probable para el chico. De hecho, el castaño lanzó al pelirrojo contra una mesa y le dio la espalda. Empezó a caminar después hacia fuera. Cuando salió del edificio sintió el olor del resto de personas acercándose por todos los flancos. Los disparos rebotaban en su cuerpo sin efecto alguno ¿Armas de fuego? Eso no lo toleraba. Canalizó su energía en la espalda y formó aquellas alas oscuras. Salió volando hacia lo alto de aquel sitio y empezó a barrer marines. Los cuerpos volaban por los aires ante sus ondas y golpes. No había posibilidad de que vencieran.

La pelea duró unos quince minutos, en los que la mayoría de marines habían terminado inconscientes. Striker era el último con ganas de luchar, pues el resto miraban desde lejos y temblando. El pelirrojo miraba con seriedad al chico. Ambos estaban en la entrada del cuartel. El lobo sabía que aquellos hombres seguían órdenes y si no las cumplían podían ser considerados criminales. Se puso en los zapatos del comodoro y sintió algo de pena. Entregarse no era una opción, pero dejarlo fuera de combate y largarse sí. Él no sería penado si lo intentaba. Drake alzó de nuevo los puños y esperó al pelirrojo con ganas.

- Te concederé un último intento, después será mejor que te hagas el desmayado o algo por el estilo.

Striker se tiró de cabeza a por el lobo con otra espada distinta a la anterior. El resultado fue el mismo. Aquella arma terminó partida en dos y el marine lanzado por los aires. Justo entonces el chico agachó la cabeza sintiéndose un poco culpable. Decidió que lo mejor era irse de allí cuanto antes. Nada más darse la vuelta se encontró de frente con unos nudillos, fue lo único que vio. Drake notó un potente impacto en la mejilla y después cayó al suelo de espaldas. Un leve mareó le hizo cerrar los ojos y después de unos segundos los abrió despacio. Ante él había una especie de hombre tiburón de color grisáceo. Sus ojos eran dorados y parecía bastante musculoso. El cabrón tenía un parecido enorme con Cánabar y eso le hizo replantearse que podía ser él. Cuando vio el tatuaje de la marina en su pectoral, supo enseguida que no era él. Además, su colega no le habría golpeado a traición. El pelirrojo soltó un quejido de dolor mientras miraba la escena.

- Contra-almirante Hector… Me alegro de que esté aquí… – Dijo antes de cerrar los ojos.

- Vaya, parece ser que esto se va a poner interesante. – Drake se colocó en pie al mismo tiempo que decía aquellas palabras y se limpiaba la sangre con la mano.

Era el segundo Gyojin con el que iba a pelear en serio por lo que se veía. El lobo entonces mostró una expresión que indicaba lo emocionado que estaba. Su sonrisa era amplia y estaba apretando los puños. El luchador entonces se desplazó hacia aquel ser marino y trató de golpearle en el rostro. Su puño chocó contra el de su oponente, el cual había imbuido en haki armadura su cuerpo. Ahora sí que iba a ser un combate complicado. Ambos empezaron a intercambiar golpes. Drake se dio cuenta de que Ziren era muchísimo más fuerte, por lo que su victoria estaba garantizada. En mitad de aquel intercambio pudo darse cuenta de un pequeño detalle. Tres barcos de la marina estaban llegando. Sus ojos se abrieron como platos ¿Cómo cojones habían llegado tan rápido? El pelirrojo debió avisarles mientras él comía, pero era imposible. Tal vez aquellos ya estaban de camino. Igualmente, debía largarse de una vez por todas de aquel sitio.

- ¿Quién diablos eres, chico? – Preguntó el tiburón al mismo tiempo que formaba una cuchilla de agua en su mano derecha.

- Drake, Drake Lars. – Respondió el luchador mientras formaba una esfera de energía en la palma de su mano izquierda.

Cuando ambos chocaron sus ataques, el hombre pez notó una potente vibración que le hizo salir disparado hacia atrás. Su mano comenzó a sangrar y la notaba bastante dolorida. El lobo blanco se fijó en la cara de sorprendido que tenía el Gyojin. Seguramente más por su nombre que por el ataque. Pasaron unos cuantos segundos hasta que Hector se levantó. Ambos combatientes se miraban tranquilamente. El ser marino alzó su mano herida y empezó a disparar gotas de sangre como si fuesen balas. El chico colocó los brazos en equis y saltó hacia atrás. Notó un dolor inmenso en su antebrazo derecho y otro similar en su hombro izquierdo. Soltó un quejido debido a la rabia y después fulminó con la mirada a su oponente ¿Balas? Adiós al respeto que le tenía. Se desplazó hacia él a toda velocidad y sin pensárselo mucho, impactó su pierna derecha en el estómago de su rival. Después de eso le pegó un codazo en la mejilla y terminó de dejarlo inconsciente.

- No pienso quedarme para ver lo que pasa ahora. – Dijo para sí mismo.

Drake canalizó su energía en la espalda y no tardó en formar aquellas dos alas negras que solía usar. Mostró una expresión calmada y cogió en peso el bote que había usado para llegar. Salió volando a toda velocidad con él en brazos para cuando se cansase continuar el viaje de aquella forma. Había sido un buen calentamiento, debía admitirlo. Había comido bastante bien, aunque se quedó con hambre. Ahora solo tenía que… No, no sabía qué hacer o a donde ir. Tal vez debía entrenar un poco más y finalmente buscar a su capitán de una vez. A saber en qué lugar se hallaba Arribor. Se le ocurrió una tienda de congeladores, pero la idea no tenía mucho sentido. Terminó soltando una carcajada mientras pensaba en qué último entrenamiento realizar. Seguramente mejoraría la puerta de Balak. Necesitaba mantenerla más tiempo abierta, pues para combates largos no le servía demasiado. Ya había tomado su decisión, por lo que continuó su viaje tranquilo. Sin saberlo, se había librado de tres vice-almirantes.

Capítulo 7: Joder, Cómo Pasa El Tiempo.

Los golpes del luchador impactaban de forma violenta contra aquella pared de la montaña. No tenía ninguna transformación activaba. Vestía con una camiseta blanca de tirantes, unos pantalones negros y unas botas. Se había desplazado hasta una pequeña isla del Sur. Llevaba unos cuantos meses entrenando sus formas de lobo. Durante del camino desde el cuartel hasta allí estuvo pensando en mejorar sus transformaciones. El hecho de que cuando se convertía en un hombre lobo apenas tenía fuerza no le gustaba. Se estaba haciendo demasiado a sus mejoras de las puertas. Las formas de entrenamiento que había hecho eran las de golpear aquella pared sin emplear el haki. Después cambiaba a forma completa y se ponía a correr por la isla durante un par de horas para adaptarse mejor. Cuando se encontraba motivado se transformaba en hombre lobo y realizaba un circuito especial y adaptado. Corría por las montañas, saltaba por los árboles y golpeaba el suelo. Ya apenas había material que no se cargase.

Drake terminó de pegar una última patada contra aquella pared. Jadeó un poco y se tumbó en el suelo. Estaba sudando bastante y se notaba algo cansado. Llevaba bastantes horas entrenando en aquel sitio. Abrió sus verdosos ojos despacio y se quedó mirando el cielo. Eran las ocho de la tarde, pero el Sol continuaba molestando. Aquella isla estaba poblada y aquello resultaba una ventaja para él. Habían modificado los carteles con su imagen por fin. Estaba bastante cómodo allí tirado. Sintió una ligera brisa recorrer sus ahora largos cabellos. Sabía que el cuerpo mejoraba más cuando estaba cansado. Al menos en su caso era así, todo debido a la puerta de Belial. Se colocó en pie despacio y cambió a su forma híbrida. La bestia saltó contra la pared montañosa y empezó a escalar lo más rápido que pudo. Quería continuar su entrenamiento cuanto antes y no pensaba parar hasta haberlo logrado.

Dos semanas pasaron desde aquel día. Drake se hallaba tirado en una cama. Tenía alquilada una habitación en uno de los hoteles y bien caro. No lo pagaba él, pedía dinero a Hallstat y se quedaba en la gloria. Su musculatura había mejorado, pero no llegaba al punto en el que estaba antes. En su rostro podía verse una sonrisa calmada. No recordaba ni siquiera el tiempo que había pasado desde lo ocurrido con los Heraldos. Era posible que hubiesen pasado dos años y todo. El lobo no era alguien que tuviese aquellos detalles en cuenta. Bostezó un poco y se levantó despacio de la cama. Miró un poco a su alrededor y tan solo pudo ver platos de comida vacíos. Pagar le daba una pereza enorme, por lo que saltó por la ventana y se fue. Cuando fuese de noche ya daría explicaciones. La gente del hotel era bastante amable y por ello no quería llevarse mal con ellos.

En pleno aire, Drake se transformó en su forma completa y salió corriendo rumbo a las montañas. Debía continuar con su entrenamiento. La bestia avanzaba a toda velocidad. Justo entonces escuchó un sonido familiar. Se frenó en seco y miró hacia atrás. Era su Den den mushi. Su perfecto oído de lobo era fantástico. Cambió a la forma humana y activó sus alas para ir más rápido. Entró por la ventana y cogió el comunicador.

- ¿Qué cojones es de tu vida? Ya no tienes tiempo ni para ver a tu hermano por lo que veo. – Se trataba de la voz de Kedra.

- ¡Hermanito! Eres tú el desaparecido. Yo estoy entrenando en una isla del Sur. Se llamaba Lomito. Deberías venir a verme y de paso luchar conmigo. – Se notaba bastante ilusionado.

- Si hombre, no tengo otra cosa que hacer. Estoy cuidando de mi hijo, de modo que no pienso lisiarme en una pelea tonta. Eres tú quien debería venir a verme. Estaré navegando por el Grand Line, avísame cuando estés por aquí. – Terminó colgando tras decir aquello.

Drake se sorprendió al saber que era tito. No le había dado tiempo ni a preguntarle el nombre del niño. No pensaba salir de aquella isla por el momento, pues tenía planeado terminar el entrenamiento de una maldita vez. Saltó de nuevo por la ventana y usó su forma completa. Esta vez nada le iba a interrumpir. No tardó mucho en llegar a la montaña, pero esta vez la subió entera y llegó a una especie de lago en la cima. Era una imagen muy bonita y eso le hizo sonreír. Era el momento de probar si su entrenamiento había funcionado en la puerta de Balak también. Después de tanto usarla en algunas batallas esperaba haberla mejorado. Cerró los ojos despacio y comenzó a concentrarse lo mejor que puso. Canalizó su energía hacia sus músculos y lentamente fue creciendo algunos centímetros. Sus cabellos quedaron de punta de nuevo e imbuidos en una pigmentación azulada. Sus ojos tomaron el mismo color. Sin pensárselo mucho, empezó a lanzar puñetazos y patadas al aire lo más rápido que podía. Era un espectáculo debido a la velocidad que tenía. Sus entrenamientos físicos habían servido para hacerle un luchador mucho más fuerte. En su rostro podía verse una sonrisa ante todo, pues se estaba bastante feliz.

Al cabo de unos veinte minutos terminó su transformación y él clavó una rodilla en el suelo. Estaba bastante cansado a decir verdad. Escupió a un lado y se dio cuenta de que aquella forma continuaba siendo muy difícil de mantener. Igualmente, la usaría con cabeza y no a lo loco. Lo siguiente que hizo fue dirigirse hacia el hotel. Debía pagar la comida y recoger sus cosas. Tal vez iba siendo hora de largarse de una vez de la isla. Antes no lo pretendía, pero su último entrenamiento le hizo pensar que ya estaba listo. El aburrimiento le hizo llamar a Krauser de nuevo, pero no le cogía el comunicador. Al verse sin nada que hacer, decidió que ya era tiempo de volver a buscar a Arribor.

- Llevamos demasiado tiempo entrenando. Sería bueno dejar de una vez esto y centrarnos en divertirnos de una vez ¿No lo crees así? – Mencionó Slayer en su mente.

- La verdad es que algo de razón tienes. Hemos aumentado nuestra fuerza hasta un punto muy alto y no hay peligro alguno para continuar mejorándola. Lo mejor sería asaltar una tienda de comestibles, como en los viejos tiempo. – Los ojos del chico cambiaron de verdes a rojizos cuando dijo aquello.

Una sonrisa exagerada apareció en su rostro. Cogió todas sus cosas y salió despedido por la ventana. A su espalda se habían formado sus alas oscuras. No pagaría la última noche, aunque tampoco era algo muy malvado por así decirlo. No pudo evitar soltar una carcajada y dirigirse al puerto. Los Heraldos habían muerto después de tanto tiempo luchando contra ellos, su edad ahora era de dieciocho años y encima tenía un sobrino. Todo empezaba a ir sobre ruedas. Un aullido se escuchó desde los cielos. El lobo blanco estaba listo para continuar liándola por el mundo.

- ¡Arri-chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!


Peticiones:
– Alma Del Norte: De forma pasiva, Drake puede soportar en su forma humana temperaturas bastante bajas. Puede soportar veinte grados menos de lo que una persona normal podría. Por ejemplo, si alguien empezará a sentir frío a 3 grados, él notaría esa sensación con -23 grados.

Asimilación Perfecta: Los aumentos de stats de la tabla de zoan de Drake pasan a ir en torno a él en lugar de una persona normal. Eso también se aplica a sus transformaciones a partir de la fruta del lobo.

Pasivos: Fuerza / Resistencia / Velocidad: x4.

Ripera Final: Drake es capaz de estirar sus manos hacia arriba y formar una esfera de energía de dos metros de diámetro. Es de un color blanco intenso. Ahora puede lanzarla a 25 M/S. Cuando impacta en un oponente, causa una terrible explosión que combina energía cortante y una temperatura de 600 grados. El rango de explosión es de 5 metros a la redonda. El impacto al recibirla es similar a un golpe de Drake en forma humana.

- Mejora: Cuando activa la puerta de Balak, puede mantenerla dos turnos más y gana un 200% de fuerza extra.

Cambio de físico: Vuelve a tener 18 años, por lo que su físico es el mismo que cuando empezó (Ya lo cambiaré)

Recompensa: Tiene ya 720.000.000, si el mod ve adecuado concederle más después de lo liado en el cuartel, bienvenido sea.


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Re: El Regreso De La Bestia. [Time 2017]

Mensaje por Arthur Silverwing el Dom 27 Ago 2017 - 20:13

Buenas tardes. Como ya sabes soy Arthur y seré tu moderador. Creo que entre nosotros sobran las presentaciones así que aquí vamos.

En el diario pones frases como "Cerró los ojos despacio y comenzó a concentrarse lo mejor que puso." ¿Qué quiero decir? Despacio -> Despacito -> Despacito = Caca -> Tienes un suspenso.

O lo tendrías de no ser porque no se me permite liberar mi mala leche de una forma que otros considerarían injusta así que procederé a hacer una corrección seria.

Para empezar tengo que mencionar que el diario en si no ha estado mal, con un poquito de todo, pero sin nada especial que remarcar. Aun así hay una serie de faltas que me gustaría mencionar. Faltas clásicas de escritura como el género o el número incorrecto en algunas palabras fruto de, lo que me gusta llamar, fallos de tecleo. Son escasos así que no los tomo como un punto importante, pero creo que debo mencionarlos. Otro fallo recurrente es en las expresiones que empleas, o bien usas muchos vulgarismos en las descripciones (ojo, que uno o dos no pasa nada, pero sobre todo al principio son muy comunes) o bien hay expresiones que se hacen muy repetitivas como "ojos como platos" la cual se repite muy a menudo.

En cuanto a trama no veo ningún fallo importante, algún fallo lógico menor pero no es algo que baje la nota de forma exagerada. Eso sí, te doy el consejo de no meter problemas auto-concluyentes, con esto quiero decir que a lo mejor con los primeros enemigos podrías haberles dado algo más de chicha y que brillasen un poquito más, quizás que tuvieses que escapar y enfrentarte a ellos tras unos meses de haberte habilitado a tu nuevo cuerpo o algo así.

En definitiva te daré un 8,5. El diario ha estado bien, pero tiene margen de mejora. Obtienes lo que pides y la recompensa sube a 850.000.000 de berries.

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Re: El Regreso De La Bestia. [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Dom 27 Ago 2017 - 20:16

Sabes que ya llevo un mes esperandote, y por fin me has corregido hoy. >(?)

Acepto la nota, gracias por su rapidez ^^

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Re: El Regreso De La Bestia. [Time 2017]

Mensaje por Señor Nat el Vie 1 Sep 2017 - 12:49

Hoja actualizada.

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