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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

El Sonido De La Muerte.

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El Sonido De La Muerte.

Mensaje por Invitado el Lun 31 Jul 2017 - 22:29

Antes de leer:
El momento antes de la batalla contra Xemnas esta aquí: http://www.onepiece-definitiverol.com/t19837-la-luz-de-un-nuevo-amanecer-time-skip-2017 // Del capítulo 2,3 y 4. En este ts directamente se salta a lo que pasa tras terminar el 4 y sucede el reencuentro con Al. (Tengo su permiso para meterlo)


Capítulo 1: Alta Traición.

Julter [Isla Del Norte] 21:23.

La lluvia caía con fuerza sobre aquella isla. El frío que hacía era considerable y pese a eso, una figura caminaba por mitad del bosque. Portaba una máscara naranja que tan solo dejaba ver su rojizo ojo derecho. Vestía con una túnica negra y a su espalda llevaba una guadaña blanca metida en una especie de funda en forma de “L”. A dicha silueta le faltaba el brazo izquierdo. Aquel individuo no tardó mucho en llegar a una especie de cueva. Se adentró en ella sin pensarlo y una vez estuvo dentro apartó una enorme roca que se hallaba en su lado derecho. Al hacerlo, una de las paredes frente a su ojo se abrió dejando paso a un ascensor. El asesino entró dentro y acto seguido soltó un pequeño suspiro. Las puertas se cerraron y aquella máquina empezó a descender.

Una vez llegó al piso inferior, pudo ver un enorme laboratorio lleno de personas con batas blancas. Todos estaban realizando sus labores en distintas zonas de la sala. Se trataban de sus científicos, los cuales estarían trabando en cosas útiles para él. Jin avanzó despacio hasta una mesa donde se hallaba una mujer de cabellos azulados, ojos ambarinos y piel pálida como la nieve. Ella se quedó observándole un poco intimidada y entonces desvió la mirada. Tragó un poco de saliva y después de unos instantes alzó un poco la voz.

- Bienvenido, Vader-sama…

- Zoe, Necesito recuperar mi brazo enseguida. Si es posible quiero un trasplante de ojo también y si no lo es… Espero que halláis dejado testamento. – Su tono fue bastante calmado, pero la chica ya sabía de lo que era capaz aquella persona y tan solo se dedicó a asentir.

Muchos de aquellos científicos estaban tan absortos en sus trabajos que ni se habían dado cuenta de la presencia del asesino, pero otros sí lo habían hecho. Poco a poco todos los ruidos fueron cediendo hasta que la sala quedó en silencio. Una pequeña risa fue lo siguiente que se escuchó. Surfer ladeó la cabeza al escucharla y lo siguiente que hizo fue mirar al causante. Se trataba de uno de los soldados que ahora tenía tras el intercambio con Meneror en el mercado negro. Parecía que la situación le hacía gracia y se notaba que no conocía mucho a su nuevo jefe. El moreno empezó a caminar hasta él con una parsimonia increíble y cuando estuvo cerca clavó su único ojo en él.

- ¿Me cuentas el chiste a mí también?

- ¡Hahahaha! Disculpe señor, pero me hace gracia que todos se callen así. Se nota que es usted alguien muy respetado entre los suyos, le admiro.

Jin hizo surgir una llamarada de su mano derecha, la cual salió disparada hacia el rostro de aquel tipo, estampándolo contra la pared de su espalda y carbonizándole la cabeza. Aquello hizo retroceder a unos cuantos científicos y soldados, los cuales agacharon la cabeza. El demonio de fuego frunció el ceño unos instantes y acto seguido le dio la espalda al cadáver.

- No me gustan los peloteos. Solo dos cosas mantienen unidas a un grupo, y son el miedo o la lealtad. En mi caso es obvio… – Una media sonrisa se formó en el rostro de aquel hombre. Todo el mundo estaba escuchándole y nadie parecía querer llevarle la contraria.

El Ifrit entonces apretó el puño e hizo unas llamas negras como la noche aparecer en él. Todo el mundo empezó a ponerse nervioso y eso hizo que Jin lanzara un cañonazo de fuego contra una de las mesas. La chica del cabello azul se levantó entonces de su sitio clavando la mirada en aquel asesino. Parecía mosqueada, pero continuaba teniendo miedo. En ese momento señaló a Surfer con el dedo índice y empezó a hablar.

- ¡No aguanto más! Ya te has divertido mucho manipulándonos. Hemos trabajado para ti durante mucho tiempo, viviendo asustados, sin atrevernos a levantar la cabeza, deseando tu muerte cada día… ¡Esto se ha terminado!

Zoe miró al resto de científicos y soldados, los cuales empezaron a sacar armas de fuego. La mujer pulsó un botón de color morado y entonces una de las paredes se abrió como si de una puerta se tratase. Un enorme ser surgió de allí. Era una especie de monstruo humanoide de dos metros de altura. Era increíblemente musculoso y poseía unas garras asombrosas. Su piel era de color blanca y solo vestía un pantalón. Su rostro era parecido al de un tiburón y además tenía una aleta en la espalda. El enmascarado no tardó en fruncir el ceño sin entender lo que estaba pasando. Aquello no había sido improvisado ¿Esos cabrones lo habían planeado? Lanzó una fiera mirada hacia la peliazul y sin pensárselo lanzó una llamarada hacia ella.

Aquel monstruo se metió en medio al mismo tiempo que estiraba el puño hacia el fuego. Formó una barrera de agua increíble, la cual fue lo suficiente grande como para apagar el ataque del moreno. Jin ladeó la cabeza mientras trataba de asimilar lo que estaba pasando. Tras unos segundos lo entendió todo.

- Un Gyojin con implantes de otros depredadores. Además, parece que lo habéis entrenado bien. Tengo algo de curiosidad ¿Cuándo planeasteis todo esto?

- Hace dos meses. – Dijo Zoe con una mirada seria. – Ryze no es una creación nuestra. Es uno de los mejores cazadores del Grand Line. Hoy no iba a ser el ataque, pero viendo tu estado… He pensado que sería la ocasión perfecta para librarnos de ti. – Se notaba que ella era la cabecilla.

Jin se quedó mirando tranquilamente al tiburón. Si quería irse de allí con casi mil millones de berries en el bolsillo iba a tener que currárselo. Las armas de fuego podían ser un problema en aquel espacio, por lo que lo primero que hizo fue lanzar una patada al aire. No tardó en formarse un rankyaku que salió despedido hacia los interruptores de la luz. En cuanto impactó contra ellos todo quedó a oscuras. Ahora tenían un problema gordo. Si disparaban sin ver, matarían a sus propios hombres. El asesino empezó a desplazarse en la oscuridad guiándose por su haki de observación y la visión térmica de su único ojo. Los gritos de agonía, los disparos y los sonidos que provocaban los cuerpos cayendo al suelo empezaron a escucharse. Todo estaba saliendo bien para el ifrit, el cual estaba usando su guadaña con una sola mano para ejecutarlos.

De repente, el moreno recibió un potente golpe en el torso. Salió disparado contra una pared y se golpeó contra ella. El dolor fue intenso, pero contuvo las ganas de soltar un quejido. Abrió su ojo tras el ataque y pudo ver la silueta del hombre pez. Ese cabrón tenía algún método para ver en la oscuridad o un haki de observación bien entrenado. Jin se colocó en pie y lo siguiente que hizo fue empezar a canalizar energía en su guadaña. Toda la sala volvió a iluminarse entonces. Surfer se dio cuenta de que Zoe ya no estaba. La voz de la peliazul empezó a escucharse por uno de los megáfonos.

- Espero que todos podáis perdonarme, pero no puedo permitir que Vader escape de aquí con vida. Debéis comprenderme…

El sonido de una especie de alarma comenzó a escucharse entonces en la sala ¿Encima habían añadido un puto sistema de autodestrucción? El moreno soltó una carcajada seria, pues el fuego no iba a hacerle nada. El Gyojin empezó a reírse también, pero de una forma muy distinta. Parecía haber enloquecido. Otra de las paredes empezó a abrirse. Aquella gente tenía un serio problema con aquella forma tan repetitiva de hacer las cosas. Jin quedó impresionado al ver una inmensa cantidad de agua surgir de la nada. Ryze se lanzó contra el azulado líquido. Surfer por su lado saltó al techo clavando su guadaña en él y manteniéndose de esa forma en el aire. Esa loca debió haber consultado el plan con el Gyojin, pues mientras que ella escapaba y él tenía la ventaja, el resto morían ahogados. Parecía ser un sacrificio tan solo para matarle a él. Encima tendrían un generador de emergencia. Debía admitir que todo estaba muy bien calculado.

- Ya veo…

Dijo simplemente mientras observaba el agua subir. Estaba siguiendo la única presencia que quedaba con vida, la de Ryze. La notó acercarse a él a toda velocidad y por ello no tardó en mostrar una sonrisa siniestra. El tiburón surgió del agua con una especie de cuchillas hechas de aquel líquido en sus antebrazos. Trató entonces de partir a Jin en pleno aire. El silencio volvió a reinar en la sala. La máscara del moreno había quedado partida en dos. El ojo ya dañado de Surfer ahora tenía un corte superficial por el que estaba sangrando. Algo de sangre empezó a surgir también del torso del asesino. La camiseta había quedado destrozada. Pese a aquello, el ifrit se mantuvo callado. El Gyojin se hallaba en pleno aire, atravesado por la zona del cuello, de la frente y del pecho por una especie de pinchos negros. El demonio tenía una especie de costillas rojizas rodeándole a modo de escudo. La parte frontal había sido destrozada por el ataque de Ryze, pero no los laterales. El ex marine hizo surgir su fuego a partir de aquella barrera y lo solidificó al mismo tiempo que hacía que fuese hacia su objetivo. Él estaba herido, pero el cazador muerto.

- ¿Creías que este era mi fin? Jaque mate…

Capítulo 2: La Exterminación De Los Surfer.

Jin observaba la isla Surfer desde un pequeño navío. Su ojo derecho era de color rojo, mientras que el izquierdo era azulado. En esa época se veía que tenía unos diecisiete años tal vez. Vestía una túnica azulada y en su mano derecha podía verse una guadaña de color negro. A su lado había un hombre de unos dos metros. Poseía un parche en el ojo izquierdo y tenía un pelo bastante largo. Era rubio y de piel bastante oscura. A sus espaldas se hallaban unos veinte hombres mirando la isla. El asesino mantuvo una sonrisa en su rostro mientras observaba aquel sitio. Fue entonces cuando el hombre de su lado le colocó la mano en el hombro.

- Has sido de bastante ayuda, muchacho. Espero que ahora no te rajes ¿Vendrás con nosotros a destruir tu propio pueblo? Entenderé si es demasiado para ti.

- Para llegar a donde quiero necesito librarme de todos mis sentimientos. No quiero cargar con nada que me importe. Yo mismo desembarcaré el primero. – Dijo entonces el moreno mientras sacaba de su túnica una máscara naranja.

Una vez en el muelle, el chico comenzó a caminar con el resto de gente detrás. Sabía de sobra que Raven Surfer, su tío, estaba a muchos kilómetros de allí. Kotaro había salido a realizar unas compras a la isla de al lado y únicamente estaba Madara junto a su padre. Eran las dos únicas amenazas. Había vendido a su gente al clan enemigo. En el rostro del joven tan solo se podía ver seriedad. Era como si nada le importase.

- Recordad dejar con vida a la chica que os dije. Si algo le pasa, tendremos que ajustar cuentas personalmente. – Su tono fue bastante amenazante.

- Creía que querías deshacerte de todo, pero cumpliré mi promesa. Mis hombres no la tocaran ¿Hikaru se llamaba? Es igual, supongo.

Jin asintió con la cabeza y después volvió a mirar al frente. En aquella época no era un usuario de las frutas del diablo y tan solo tenía su guadaña para defenderse. Sus ojos se clavaron en un ciudadano del pueblo, el cual se acercó despacio para preguntarle sobre quién era toda aquella gente. La cabeza del pobre hombre rodó por el suelo y el moreno permaneció impasible. Él mismo lo había ejecutado de un corta rápido. Frunció el ceño al escuchar los aplausos de los hombres que iban tras él. Soltó un suspiro y miró hacia el cielo. Cerró los ojos despacio y apretó los puños.

- Ni siquiera Dios podría frenarme. Pronto yo seré el que reine este mundo y no tú. – El resto de tipos lo ignoraron y continuaron caminando.

Aquellos tipos no tardaron mucho en empezar a quemar todo a su paso. El propio Jin participó en la masacre asesinando sin piedad a todo el que se le puso por delante. Aunque era un chaval, el cabrón era todo un experto en el uso de la guadaña. Pasaron las horas y las manos del moreno continuaban llenándose de la sangre de los suyos. No recordó cuantos fueron, pero mínimo mató más de treinta. Pasado todo, el rubio del parche y él se reunieron en el puerto. Según le informó, no hubo rastro de la joven rubia y Madara había escapado matando a la mayoría de sus hombres. Jin se mosqueó al escuchar lo de Hikaru y convenció al tipo rubio de que le ayudase a encontrarla. Cuando pasaron dos horas, cesaron la búsqueda.

- Bueno, nosotros cinco debemos informar a nuestro líder de que los Surfer han sido… – No pudo terminar su frase.

Jin terminó con su vida usando su guadaña y también terminó con el resto de hombres que quedaron con vida. Él no necesitaba a nadie para ejecutar sus planes. Tan solo le quedaba su tío, Raven. Ese idiota debía de estar bastante protegido, o al menos lo estaría tras saber la noticia. El moreno decidió que por el momento bastaba con aquello. Miró su isla arder y no pudo evitar fruncir un poco el ceño. Se llevó la mano al pecho y permaneció en silencio unos minutos. El asesino no pudo evitar caer de rodillas al suelo durante unos segundos. Su mirada era seria y fría como el hielo. Había exterminado a su propia familia. Incluso su padre había muerto. Le apenó mucho lo de Hikaru, pero supuso que tal vez se fue junto a Kotaro. Dio la espalda al poblado y caminó hacia el barco en el que había venido. A mitad del camino se frenó en seco y agachó la cabeza.

- Supongo que ya no hay nada que me frene. Ahora podré aspirar a algo mucho más grande que un simple humano… He hecho lo correcto… – Mencionó notando una lágrima bajar hasta su mejilla.

El moreno apretó los puños con rabia y contuvo las ganas de gritar. Recordó haber matado él mismo incluso a su novia. Si, él tenía novia. Atravesó su corazón con su guadaña sin pensárselo. Ahora se estaba dando cuenta que tal vez se había excedido. Clavó de nuevo una rodilla en el suelo y se llevó la mano a la frente. No tardó mucho en empezar a reírse por lo bajo. Tres minutos en los que no paró de hacerlo. Finalmente, el chico quedó tirado en el suelo bocabajo. Se quitó la máscara despacio y la arrojó a un lado.

- Va siendo hora de formar Akatsuki. Ya no tengo nada por lo que volver. Espero que todo esto valga la pena. – Dijo levantándose del suelo.

Se giró una última vez para ver cómo las llamas arrasaban totalmente la isla. Los bosques estaban incendiados y todas las casas arrasadas. Incluso dudaba que el tesoro familiar, el cual era una akuma, estuviese intacto. Se dirigió al bote con ambas manos en los bolsillos, su guadaña amarrada a su espalda y con una sonrisa falsa. No podía permitir sentirse de aquella forma. Tenía que superar aquella mierda de una vez. Si lo hacía, podría decir que ya nada en el mundo le haría sentirse mal. Con aquel pensamiento montó en el barco y chasqueó la lengua. Era el momento de largarse de una vez.

*****

Vader se hallaba sentado sobre un acantilado. Eran las diez de la noche y estaba mirando al mar con una expresión seria. Llevaba puesta su máscara naranja y una túnica negra. Estaba recordando lo pasado hacía ya muchos años con su isla. Habían pasado unos cinco meses desde lo ocurrido en su base. Se había quedado sin ningún hombre a su servicio, salvo los que estaban infiltrados en la marina y el gobierno. Tanía ambos brazos y había recuperado la vista del otro ojo. El demonio había ido a una isla del Oeste y allí se hizo pasar por un noble bastante famoso. Era fácil para él usando la polimorfia. Pidió la operación a cambio de una enorme suma de dinero. Lograron implantarle todo con éxito, pero a la hora del pago asesinó a todo el mundo y se largó. No fue para nada difícil. En esos precisos instantes se hallaba en una isla del Grand Line.

Jin no paraba de moverse de un sitio a otro. No podía permitirse estar mucho tiempo en el mismo sitio. Soltó un suspiro y continuó mirando al mar. Iba a continuar entrenando el poder de su fruta de fuego para lograr sus metas. La longevidad era una de ellas. Los genios supuestamente y las demás criaturas mitológicas podían vivir muchísimos años. No tenía ni idea de cómo iba a hacer para desbloquear aquella habilidad, si es que podía hacerlo. Chasqueó la lengua unos instantes y se quitó la máscara. La dejó a un lado y miró al frente. Sus dos ojos rojos brillaban. Desde que inició su viaje asesinando a su clan, había cambiado de orbes unas cinco veces, de brazos tres y de pierna una. Siempre lograba volver a quedar de una pieza, pero empezaba a quedarse sin ideas. Le costó muchísimo hacer el teatro bien cuando se hizo pasar por el noble. La gente empezaba a ser algo más lista y todos sabían que había sujetos como él por ahí.

Capítulo 3: Un Monstruo Sin Corazón.

Jin notó entonces el tacto de unas manos acariciar sus hombros despacio. Sabía de sobra de quién se trataba. Estaba en aquella isla de hecho para hablar con aquella persona y recibir los informes que le había pedido. Cerró los ojos despacio y sintió algunos besos en su cuello. El asesino permaneció callado y entonces al cabo de unos momentos se giró de golpe. Aquella joven sargento de la marina era hermosa. Sus cabellos eran rojos como el fuego y sus ojos amarillos como el Sol. Ella la abrazó de golpe y unió sus labios con los de él. Vader cerró los ojos siguiéndole unos segundos aquel beso que ella fue haciendo cada vez más húmedo. Cuando se separaron, la joven estaba sonrojada y mostraba una expresión feliz.

- Te he traído los informes, cariño. También he hecho todo lo que me pediste. Tan solo queda que Xemnas pida personalmente ir hacia ti. ¿Irás entonces a esa isla?

- Supongo que sí. Uno de los laboratorios de Zoe estaba allí. Eliminaré a esa basura y luego me ocuparé del Vice-Almirante. Igualmente, has hecho un buen trabajo, Kaoru-chan. – Dijo aquello dedicándole una sonrisa dulce.

- Por ti haría lo que fuera. – Respondió entonces ella colocándose en pie.

- Nos veremos en la isla. Allí te diré algo muy importante, cielo…

Ella asintió y sin decir nada más dejó allí los informes y se retiró. Una sonrisa siniestra se formó en el rostro del moreno entonces. Escupió a un lado tratando de olvidar el momento de le beso e hizo una mueca de asco. Tenía que hacer un papel muy bueno para tener contentos a todos sus subordinados. A esa chica en especial, la cual estaba dentro de la marina y no había sospechas sobre ella. No era la primera vez que utilizaba a una mujer para sus juegos sucios, pero debía admitir que con ella le había costado un poco. Kaoru era una persona de mentalidad fuerte y lograr enamorarla para que le fuese más útil fue un dolor de cabeza. Ahora tendría que deshacerse de ella junto con el Vice-Almirante y el resto de marines que fuesen a por él. Se quedó mirando al horizonte unos segundos más y después bostezó. Le estaban dando ganas de dormir. Se relamió despacio y después se tumbó bocarriba. Se quedó mirando el cielo con una calma increíble.

- Está claro que nadie puede igualarte, Gisel. Me temo que nuestra batalla en el infierno no puede llegar por el momento. Tendrás que continuar esperando.

Jin sabía bastante bien de lo que hablaba, pues no estaba para nada loco. Aquella mujer con la que se ponía a hablar solo existió de verdad. Pensó en aquellos tiempos donde él… Negó con la cabeza y frunció el ceño. El asesino impactó su puño derecho imbuido en haki contra el suelo. No le costó mucho agrietarlo y teniendo en cuenta que estaba sobre un acantilado quizás no fue muy buena idea. Se puso en pie y miró con furia el mar. Se giró chasqueando la lengua y empezó a caminar despacio hacia el interior de la isla. A medida que avanzaba, sus cabellos fueron cambiando a un color rubio y sus ojos pasaron a ser ambarinos. En su mano derecha llevaba los informes. Leería todo con más calma una vez llegase a la habitación donde se hospedaba.

*****

Los científicos del laboratorio estaban todos muertos. Sus entrañas bañaban con sangre la enorme habitación. Jin había ido a la isla con la que acordó el plan con Kaoru. Había asesinado el último complejo de sus supuestos aliados, aunque él ya sabía que eran traidores. Había cadáveres también por fuera, sobre todo en la zona del hangar.

Estaba en una pequeña isla tropical, en la que la única civilización eran aquellos hombres. Vivían en un enorme edificio con forma cuadrada. La pelirroja debía de haber avisado a la marina de que él se hallaba allí y sabía que no iban a tardar mucho más en llegar sus invitados. Soltó un pequeño bostezo al mismo tiempo que se sentaba en las escaleras y colocaba su mano derecha en la mejilla. En la parte trasera del edificio había un pequeño lago que había estado observando con curiosidad. Era el único sitio más o menos que llamaba la atención de aquel sitio tan hermoso. Era una lástima que estuviese a punto de llenarse de inútiles uniformados.

El haki de observación del demonio le alertó de las presencias de los marines. Él se mantuvo callado mirando a la puerta. Había llegado antes de tiempo. Para la ocasión, llevaba sus dos guadañas favoritas: Acnología y Traintor. Una sonrisa siniestra se formó en su rostro y enseguida se puso su máscara naranja. El primero en entrar fue aquella persona que tanto esperaba, el Vice-Almirante Xemnas Death. Lo miró de forma calmada y después se puso en pie. Notaba la rabia en la mirada del rubio. ¿Le guardaba rencor por algo que desconocía? Tal vez mató a muchos de sus hombres. No llevaba la cuenta de la gente que asesinaba, ni tampoco le importaba mucho. Soltó un suspiro y se estiró un poco. Había muy pocos hombres y enseguida pudo ver a Kaoru, la cual parecía preocupada. Estaba haciendo una buena actuación. Era una lástima que ya no fuese necesaria para él.

*****


El rubio había caído al agua, ya no había nadie con vida en la isla. Con Xemnas eliminado, tan solo tenía que largarse de aquel sitio. Había matado a Kaoru y al resto de hombres también. Una sonrisa siniestra se formó en su rostro. Tenía un corte considerable en el pecho y poseía varias heridas en los brazos. La batalla había sido dura cuanto menos. En su estado no sería capaz ni de vencer a un capitán. Fue entonces cuando detectó una presencia muy cerca de él. Debido a la pelea con el chico, no se había coscado de lo que pasaba. El sonido de un violín le hizo alzar una ceja. En cuanto miró a su derecha pudo ver a aquella persona. Sus ojos se abrieron como platos. El Vice-Almirante de hielo.

- Otro insecto más ha llegado a la escena del caos. ¿Naión-chan? – Dijo de forma engreída mientras hacía arder su puño derecho.

- Jin Surfer… Pensaba que eras más alto. Mejor. – Mencionó soltando su violín y sacando su espada mientras se acercaba al demonio.

Los ojos del moreno cambiaron a un tono dorado. Al mismo tiempo, de su cabeza surgieron dos largos cuernos, su cuerpo creció hasta medir cuatro metros y su musculatura aumentó muchísimo. En lugar de pies, poseía cascos similares a los de caballos. Su rostro pasó a ser mucho más siniestro y sus dientes quedaron afilados. Una siniestra risa surgió de la bestia.

- ¿Es bastante para ti?

El monstruo empezó a formar varias estacas de fuego negro a su alrededor, las cuales parecían bastante amenazantes. Sus ojos estaban clavados en el marine y no pensaba quitarle la vista de encima en ningún momento.

- Debo admitir que lo de Legim fue impresionante, pero no va a pasar lo mismo conmigo. Espero que hayas dejado testamento… Oh, espera… ¿Eso que escucho es Xemnas ahogándose? – Terminó de decir mostrando una expresión sádica.

- Lo cierto es que sigues viéndote como un perrito asustado. – Contestó el marine mientras apoyaba la espada en el suelo.

Como si fuese magia, los alrededores empezaron a congelarse y eso hizo al demonio alzar una ceja. Apoyó la guadaña en el suelo imitándole de forma descarada y haciendo lo mismo, pero en lugar de hielo, unas oscuras llamas empezaron a rodear al asesino. Le temperatura también aumentó en la zona y eso hizo a Jin sentirse más relajado. De todas formas, frunció el ceño debido a las palabras que dijo aquel insecto.

- Será mejor que cuides tu tono en mi presencia… ¡No oses despreciar mi poder! – Gritó el monstruo apretando el puño derecho con rabia.

- Solo eres un perro con malas pulgar. – Dijo el rubio haciendo su espada arder con llamas negras.

A Jin le parecieron similares a las suyas, pero él era inmune al fuego. Se dio cuenta de que el agua del lago estaba congelándose. El demonio sintió un agudo dolor en la zona del pecho y se dio cuenta de que estaba sangrando. El corte de Xemnas había sido más fuerte de lo que pensó. Miró fijamente entonces al marine.

- No tengo tiempo para jugar contigo ahora. Supongo que arreglaremos cuentas la próxima vez, Al. – Dijo su nombre con desprecio.

Tras mostrar una sonrisa arrogante, el demonio volvió a su forma humana y salió disparado hacia los cielos gracias a su kamisori. En su anterior posición había dejado un círculo de llamas oscuras. Debía largarse antes de que Al decidiese atacarlo. Estaba demasiado herido como para enfrentar a un segundo Vice-Almirante seguidamente. Su trabajo en aquella isla había terminado.

Capítulo 4: El Momento Esperado.

Unos cuantos meses de curaciones y de entrenamientos personales. Jin había mejorado de forma increíble el control de sus llamas oscuras. Había reunido a dos de sus hombres infiltrados en el gobierno. El primero era un hombre rubio de ojos verdes, cuerpo fornido y de dos metros de altura. La otra era una joven de cabellos oscuros como la noche, ojos rosados y de pecho considerable. Mientras que el primero, Mason, estaba en el Cipher Pol seis, la otra chica trabajaba en la agencia número ocho. La morena respondía al nombre de Lisa. Iba a utilizarlos para eliminar de una vez el último hombre que quedaba de su familia, Raven Surfer. A Madara no lo contaba directamente y a Hikaru no pensaba tocarla, por lo que estaba en lo cierto.

El barco del demonio avanzaba hacia la isla del Sur donde se hallaba aquel imbécil. Estaba seguro de que la seguridad sería muy alta, pero eso le daba igual a él. El moreno llevaba un buen rato mirando hacia el horizonte mientras el barco avanzaba. Estaba sentado en la borda y vestía con su túnica negra. Llevaba colocada su máscara naranja y en su espalda tan solo poseía su guadaña blanca, Traintor. La hoja de kairouseki le bastaría para terminar con todos los idiotas que encontrase. Tan solo dejaba ver su ojo derecho, el cual estaba ligeramente entrecerrado. Fue entonces cuando escuchó la voz de Mason hablarle.

- Vader-sama, lleva seis horas mirando hacia el horizonte ¿A qué se debe?

- Intento parecer culto. – Respondió con sarcasmo el asesino.

Se Mason hubiese sido un simple peón lo habría matado por su comentario, pero él y Lisa eran algo más. Dos de sus subordinados más antiguos. Podía darles cierta confianza que a los demás no pensaba dar. No dejaba que nadie de los demás le hablase gilipolleces. Soltó un pequeño suspiro y se colocó en pie al mismo tiempo que miraba a los dos. La morena sonrió de forma algo pícara, mientras que el hombre se quedó serio. El asesino entonces caminó hacia ambos y quedó en medio de los dos. Colocó una mano en el hombro de la chica y la otra en el del hombre. Cerró los ojos unos segundos y después mostró una sonrisa siniestra.

- No dejéis nada con vida. – Tras aquellas palabras empezó a caminar hacia su camarote.

- Vader-sama ¿Quiere compañía? – Preguntó la morena dedicándole una mirada llena de lujuria y picardía.

Jin se frenó en seco al escucharla. Se dio la vuelta y la miró despacio. Vestía con una blusa negra que dejaba ver un escote increíble. Sus labios ligeramente pigmentados en rojo y una mirada digna de una deidad. El asesino entonces volvió a darle la espalda y miró hacia el frente. Empezó a caminar despacio hacia su camarote.

- No hay mejor compañía para mí que la soledad. – Mencionó con un tono engreído.

Mason permaneció callado y con la cabeza agachada. Lisa por su parte sonrió de forma algo siniestra y después empezó a reír despacio. El rubio se apartó de ella antes de que Vader tomase aquello como una burla y le cayese a él la culpa. Aquella joven tenía una confianza fuera de lo normal cuando hablaba con Jin. Si él no la había matado ya, era por la enorme cantidad de secretos e información que ella conseguía. Era una de sus mejores espías, por no decir la mejor de todas. El problema era su pasión por querer tirarse al demonio, cosa que no iba a lograr, pero que parecía ignorar. Ella tenía su meta de hacerlo y se veía que no pararía hasta alcanzarla.

Vader entró en su camarote y lo primero que hizo fue abrir el primer cajón de su escritorio. De él sacó un viejo mapa que guardaba desde hacía tiempo. Tenía apuntados allí sus planes para entrar en la isla de Raven. Aunque usando la polimorfia habría sido bastante fácil, él quería divertirse un poco ya que estaba. Exterminaría a todos los hombres de su tío. Se relamió un poco y después de unos momentos mostró una sonrisa algo enfermiza. Se quitó la máscara durante unos segundos y después se tiró en la cama. Sabía que faltaban algunas horas para llegar. Descansaría todo lo posible. Había estado también mejorando todo lo posible el poder de sus llamas oscuras. Su control sobre ellas ya era perfecto, pero siempre era bueno ser ambicioso en aquel tipo de temas. Para aumentar la temperatura no tuvo que hacer grandes esfuerzos físicos ni nada por el estilo. Tan solo tuvo que aumentar la energía que empleaba al crear sus hermosas llamas del infierno.

Aquel entrenamiento lo estuvo haciendo precisamente tras haber huido de la escena donde Al llegó tras el combate con Xemnas. Estuvo mínimo un mes y medio, aunque también curándose la maldita herida que le había hecho el rubio. En su pecho iba a quedar una cicatriz enorme y eso no le agradaba. Bastante tenía ya con las miles de formas que tenía el gobierno para reconocerle. Con el Semei no había aprendido a hacer desaparecer las cicatrices y la poliformia no le servía para su plan. El hecho de portar un collar de kairouseki en algunas situaciones para fingir normalidad le anularía eso. Todo debido a la maldita fuerza que había obtenido a partir de su jodida fruta.

Escuchó unos toques en la puerta y alzó la voz dando permiso para que pasaran. Sería alguno de aquellos dos agentes infiltrados. No pudo evitar ladear un poco la cabeza cuando se dio cuenta de que se trataba de la morena. Lisa caminó un poco hacia él y después de unos momentos mostró una sonrisa siniestra.

- Vader-sama… ¿Usted amaba a Kaoru? Perdone la pregunta, pero sentía demasiada curiosidad y sé que me estoy jugando la vida con esto.

- No. Deberías saber que yo no puedo amar a nadie, Lisa. El motivo por el que tú y Mason continuáis con vida es debido a que me sois de utilidad por el momento. ¿A qué viene ahora esa pregunta? No pienso fingir amarte a ti también. – Mencionó frunciendo el ceño mientras la miraba.

La morena negó con la cabeza y después de unos momentos se sentí en el escritorio. Notaba el aura de Mason bastante lejos. No entendía lo que la chica pretendía, pero se veía algo más lista que el resto de sus hombres. Recordó entonces que fue por eso que la eligió. Era una pena, pero tan solo Alice había estado a la altura de alguien como Lisa. Lástima que la albina ahora tan solo era una mancha que eliminar.

- ¿Usted no tiene necesidades físicas? Estoy segura de que mantener relaciones sexuales podría agradarle bastante. No hablo de amor ni nada de eso, tan solo de lujuria, un pecado capital que tenemos los humanos…

- Efectivamente, no soy humano. Me deshice de mis pecados hace muchísimo tiempo. No deseo la codicia de tenerlo todo, no siento envidia de nada, no voy por ahí comiéndome todo lo que veo, tampoco me importa cometer actos humillantes para obtener mi objetivo… No siento pereza nunca y por último, no necesito sexo.

- ¿Qué ocurre con la ira? – Mencionó entonces Lisa mirando a otro lado.

- Podemos decir que es la única pieza que falta por arrancar de mi tablero. Admito que hay cosas que me enfadan, como por ejemplo… Que tú estés aquí haciendo este tipo de preguntas. – Dijo quitándose la máscara.

Ambos se miraron fijamente a los ojos. La mujer mostró una expresión amable y asintió con la cabeza. Ignorando el enfado de su líder, avanzó despacio hacia la cama donde estaba él. Fue entonces cuando se sentó a su lado y le abrazó despacio. El asesino cerró los ojos quedándose totalmente quieto. Había osado tocarle sin permiso alguno. Ella empezó a rascarle en la zona de la cabeza con sus uñas y no tardó en empezar a darle suaves besos por la zona del cuello. Jin mantenía una expresión bastante seria y no hacía ni un solo movimiento. Terminó por morderle un poco en la oreja, e incluso lamió sus labios en más de una ocasión. Fue entonces cuando Vader abrió los ojos y la miró de forma siniestra.

- ¿Estás preparada para lo que viene ahora, Lisa?

- Lo estoy, señor… Vamos, puede atravesarme con sus llamas o su guadaña para terminar con esto de una vez. – Respondió ella con una mirada dulce.

El ceño de Jin se frunció de una forma bastante exagerada. ¿Qué le pasaba a aquella mujer? No solo estaba atreviéndose a jugar con la muerta, también sabía las consecuencias y las ignoraba. Era la primera vez que tenía a una persona tan arrogante frente a sus ojos. Al no contaba, no era uno de sus hombres. El moreno no pudo evitar tomarla por el cuello con un violento movimiento y alzarla a unos centímetros del suelo. La morena empezó a temblar mientras le miraba un poco asustada.

- No oses jugar conmigo, Lisa. Estoy muy tentado de matarte, pero continúo necesitándote. Como has dicho, la ira no es algo que controle mucho por el momento. Ahora lárgate con Mason y espera a que lleguemos. – Tras decir aquello la arrojó contra la mesa y se volvió a colocar la máscara.

Capítulo 5: La Trampa.


Un comité de bienvenida por lo que Jin podía ver. El barco estaba llegando al muelle de la isla y allí había unos cuarenta hombres. El moreno frunció el ceño entonces. Sabía que ninguno de sus dos agentes tendría la osadía de traicionarlo, por lo que allí había algo raro. Desde aquella distancia era imposible distinguir a las personas del puerto. El demonio entonces notó una presencia conocida con su haki de observación. Apretó los puños con rabia y miró fijamente hacia el muelle. Pudo lograr reconocer a una persona con cabellos azules. Su rostro lo no podía identificar, pero su mantra había hecho el resto.

- Zoe…

Los dos agentes estaban a su lado derecho. Lisa parecía estar algo seria, normal. Mason mantenía una expresión algo sádica. Era como si los papeles de aquellos dos se hubiesen invertido. La ira de Vader estaba aumentando. La traidora estaba frente a sus ojos y las ansias por matarla eran enormes. Raven habría sido informado de todo y aquello le jodía bastante sus planes. Tal vez… Los ojos del moreno se abrieron como platos.

- ¡Frenad el barco! – Gritó mirando a aquellos dos.

Antes de que pudiesen reaccionar, una terrible explosión se escuchó. Parecía venir de debajo el mar. El barco se tambaleó de forma violenta y empezó a hundirse. Putas minas. El ceño del demonio se frunció de forma exagerada. Entonces, Vader saltó hacia el agua. Usando el kamisori salió disparado hacia el muelle. Sus dos hombres le imitaron haciendo la misma técnica. Una ráfaga de disparos fue hacia ellos. El ifrit alzó una ceja al ver que todos poseían metralletas. Se imbuyó totalmente en su haki armadura y notó algunos impactos violentos en su cuerpo. Finalmente, pudo aterrizar en el puerto y mirar a todos aquellos hombres de forma seria. La peliazul estaba allí. Sus ojos ambarinos se clavaron en el moreno y al mismo tiempo desenvainó una espada rojiza.

- Hasta aquí han llegado tus planes.

- Nunca me imaginé que me plantases cara, pero mucho menos que te atrevieses a joder mi plan de esta forma, Zoe. – Mencionó el asesino al mismo tiempo que sus dos agentes se colocaban a su lado.

Los soldados de la zona apuntaron de nuevo hacia ellos. Jin activó el soru y salió disparado hacia ellos. Sacó su guadaña y comenzó a girar a toda velocidad. La sangre comenzó a salpicar de forma exagerada. Las cabezas salían disparadas, los brazos caían al suelo y las armas quedaban destrozadas. El demonio encima había hecho su cuerpo arder, lo que quemaba también al contacto. Mason no tardó en lanzarse a por la chica de cabellos azules. Trató de golpearla con su puño, pero aquella mujer evadió perfectamente el golpe, atravesando a continuación el cuello de su objetivo. Los ojos del rubio se abrieron como platos y segundos después cayó al suelo muerto. Vader al darse cuenta de ellos chasqueó la lengua y continuó matando gente con su guadaña.

- ¡Lisa, mátala! – Ordenó al mismo tiempo que imbuía su arma en energía cortante.

La morena asintió y formó una hoja rojiza desde la muñeca hasta unos veinte centímetros hacia delante. Se lanzó a por Zoe y ambas empezaron a luchar. El ifrit por su lado no tardó mucho en terminar con la mayoría de hombres, dejando tan solo unos doce. Algunas heridas se había formado en su cuerpo y su brazo sangraba un poco. Algunos de aquellos tipos tenían balas antitanques y otros cuantos haki. Menos mal que ninguno lo tenía tan avanzado como él. Mientras la agente luchaba contra la traidora, él se ocuparía del resto de soldados. Clavó su mirada en ellos de forma siniestra y después se relamió.

- Es el momento de que terminéis bajo tierra, sucios humanos. – Mencionó.

- ¡Ahora! – Gritó uno de ellos.

Diez de aquellos tipos lanzaron al mismo tiempo un puñetazo al aire. Una inmensa onda blanca con forma de esfera salió disparada hacia el demonio. Jin dio un paso hacia atrás y colocó sus brazos hacia adelante para poder pararla. El impacto le hizo retroceder un poco. Sus dedos empezaron a sangrar pese a su haki. Sintió un inmenso dolor en las manos que le hizo gruñir. Esos cabrones tenían todo planeado. Vader gritó liberando su energía. Unas llamas negras como la noche surgieron de su espalda, las cuales empezaron a formar lanzas y a atravesar mientras tanto a los soldados. A medida que iban cayendo, la enorme esfera iba perdiendo poder. El moreno terminó de repelerla hacia un lado con su fuerza. Miró a los ocho hombres que quedaban con vida y apretó su puño derecho. Iba a terminar con las vidas de aquellas personas. Entonces notó algo raro. ¿Por qué sentía más presencias por los alrededores? Más soldados salieron de entre los árboles.

- ¡Acabad con ese monstruo! – Gritó una persona que comenzó a correr hacia él.

Se trataba de un tipo de tres metros de altura, musculoso y totalmente calvo. Sus ojos eran dorados y vestía con una chaqueta azulada. En su mano derecha portaba un enorme garrote de pinchos. El enorme hombre intentó aplastarlo con un potente golpe descendente. El asesino utilizó el kami-e para moverse hacia un lado y evadir el ataque. Tras aquello estiró su mano hacia aquel tipo y dos pinchos de fuego sólido atravesaron su cabeza. El cuerpo de enorme tipo cayó al suelo sin vida alguna. Los tipos salidos de los árboles cargaron contra el demonio usando sus lanzas y espadas para ellos.

- Continuad perdiendo hombres de forma estúpida. – Susurró el asesino al mismo tiempo que cerraba sus ojos despacio.

Jin se quitó la máscara despacio y acto seguido agachó la cabeza. Su tamaño cambió hasta medir cuatro metros de alto. Unos cuernos afilados surgieron de su cabeza, su rostro pasó a ser el de un demonio, sus pies fueron cambiados por cascos y todo su torso empezó a cambiar a color marrón. En poco tiempo se hallaba en su forma híbrida y envuelto en llamas doradas. La bestia miró a todos aquellos soldados de forma seria. Su haki de observación le indicó que Lisa estaba… ¿Muriendo? Cuando se giró pudo ver la espada de Zoe clavada en el pecho de la morena. Aquello hizo que Jin alzase una ceja. De un movimiento rápido lanzó un potente corte hacia la posición de las dos mujeres. Tanto Zoe como Lisa terminaron partidas en dos. Pudo parecer cruel, pero la morena ya estaba muerta, por lo que aprovechó para matar a la traidora.

- Una lástima… – Susurró el demonio frunciendo el ceño.

Tan solo quedaba él, pero tampoco le importaba mucho. El enorme monstruo empezó a matar a la gente usando su arma y el fuego para ello. Su barco había terminado de hundirse y empezó a entender lo que estaba pasando. Raven no había huido. La potente presencia que sentía a unos cuarenta metros debía de ser él. Esperaba a que su haki terminase o a algo así. Fue entonces cuando el demonio lanzó una terrible llamarada que dejó ardiendo a unos veinte hombres. La bestia miró hacia la dirección donde notaba aquella presencia y salió disparada hacia allí. En cuanto puso un pie en la zona boscosa, una especie de explosión lo hizo salir hacia atrás despedido. Unos diez arqueros con flechas imbuidas en energía destructiva empezaron a disparar contra él sin piedad alguna. El demonio activó el tekkai al mismo tiempo que colocaba los brazos en equis y fruncía el ceño.

- ¡Eliminadlo! – Gritaron todos los hombres al mismo tiempo.

Una lluvia de flechas salió disparada hacia él, mientras que a su espalda una ráfaga de balas se acercaba a gran velocidad. Los soldados con vida del puerto no parecían querer rendirse. Cuando todos los proyectiles llegaron a su objetivo se formó una enorme explosión de energía destructiva que hizo una enorme nube de polvo. El silencio reinó entonces en la zona. Todos los hombres miraban la situación algo emocionados. Todo había terminado, seguramente. Bajaron sus arcos y armas de fuego. La playa estaba cubierta de cadáveres, pero los supervivientes que quedaban se veían convencidos de su victoria.

Capítulo 6: Yo Soy Todo.


Una figura comenzó a acercarse despacio hacia la humareda. Se trataba de un hombre alto, llegando a medir casi dos metros. Su cabello era gris oscuro y su ojo derecho dorado. El izquierdo estaba tapado por un parche rojo. Vestía con una coraza plateada y en su mano derecha poseía un mandoble. Poseía una barba bastante poblada y rondaría los cincuenta años. Mostró una sonrisa calmada y miró hacia la posición donde debía estar el cadáver de Vader.

- Se ha terminado, sobrino. – Dijo con un tono bastante serio.

- Al fin te has mostrado. – Respondió Jin desde el interior de la humareda.

Aquel hombre quedó impresionado al escuchar su voz y no tardó en retroceder. Los arqueros volvieron a disparar una y otra vez, pero el aura del asesino no se apagaba. Una onda de choque producida por el moreno hizo que la humareda se dispersase. Un enorme escudo rojo en forma de costillas rodeaba a Vader, el cual estaba dentro con la mano derecha colocada en la pared de dicha barrera. Las balas estaban tiradas por el suelo y las flechas hechas pedazos. Su técnica había funcionado a la perfección. El demonio de cuatro metros miró entonces hacia donde estaba su tío y sonrió de forma seria.

- Voy a terminar lo que empecé hace años, Raven. Todos los hombres que has mandado a por mí han terminado muertos y tú eres el siguiente.

- Has llevado a tu familia a la ruina, Jin. ¿Quién demonio eres tú? – Mencionó aquel hombre mientras alzaba su espada.

- Soy lo que la gente conoce como Dios, o tal vez el mundo, o tal vez el universo, o tal vez nada, o tal vez todo, o tal vez uno… Soy la verdad. – Dijo el demonio mirando el cielo con una expresión fría.

- ¡No tienes derecho a decidir eso!

Raven enfurecido salió corriendo a por el moreno con su espada en mano. Aquel hombre trató de cortar directamente la cabeza de la enorme bestia, la cual volvió a la forma humana al mismo tiempo que bloqueaba el tajo con su guadaña de kairouseki. Sabía que le quedaban pocos minutos con su haki armadura activado. Frunció el ceño al darse cuenta de que su tío había usado el suyo, pues la espada que tenía ahora había cambiado a un color morado azabache. El asesino entonces lanzó una lluvia de cortes hacia su tío, el cual empezó a bloquearlos todos como pudo. Los demás soldados le gritaban a su líder que se retirase, pero no pareció hacer caso y continuó luchando contra Vader.

- ¡Mataste a todo nuestro clan! ¡Causaste la muerte de tu padre! ¡Tus hermanos estuvieron sumidos en la miseria durante años! ¡Tú hermana fue esclavizada!

- Tan solo son peones de este tablero… ¡No voy a sentir nada de pena hacia todo lo que me estás contando, insecto! – Gritó el asesino enfurecido.

Los rojizos ojos de Jin mostraban una expresión fría como el hielo. No sentía nada de lástima. De hecho, una sonrisa enfermiza se mostró en su rostro. Poco a poco, el demonio fue calmándose. Sus movimientos se volvieron más veloces y menos violentos. Raven apenas podía defenderse y de no ser por su armadura, ya tendría bastantes heridas serias. Todos los soldados de la zona empezaron a animar a su jefe con gritos.

- ¡Vamos, Raven-sama! ¡Mate a ese demonio!

- Todos tus hombres confían en tu victoria. ¿No crees que es una pena que vayas a morir delante de ellos?

Vader formó una especie de energía blanca en la hoja de su arma. Lanzó un corte al aire y una especie de dragón salió de la nada disparado hacia aquel hombre. Se trataba de una poderosa onda cortante que Jin aprendió en su estancia en el Cipher Pol. Raven trató de cortarlo con su espada, pero el impacto lo mandó a volar de forma violenta. El resto de soldados comenzaron a disparar de nuevo aprovechando que su jefe estaba alejado.

- Me tenéis harto… ¡Morid de una vez! – Gritó el demonio liberando sus llamas negras en forma de lanzas hacia todas direcciones.

Cuando estuvieron a punto de empalar a los arqueros se frenaron en seco. Vader alzó una ceja y quedó confuso. ¿Qué cojones había pasado? Uno de aquellos tipos mostró una sonrisa entonces, cosa que hizo enfurecer al demonio.

- De modo que tu rango son más o menos veinte metros…

- Impresionante… – Susurró.

Debía admitir que estaba impresionado. Jin entonces notó los impactos de los proyectiles lanzados contra él de nuevo. El dolor empezaba a ser molesto y su haki estaba a nada de terminar. Su mirada se tornó bastante seria y lo siguiente que hizo fue meter la mano en su bolsillo. Sacó una pequeña perla amarilla y la miró despacio.

- Es una verdadera lástima. Pensaréis que vais a matarme y volver con vuestras familias para darles la noticia. Los que tengáis hijos pequeños podrán criarse con sus padres y se sentirán orgulloso de ser hijos de los que mataron a Jin Surfer. Es una pena, pero todo eso no va a pasar…

El moreno se tragó aquella pequeña esfera y una sonrisa siniestra se formó en su rostro. Raven se levantó mostrando una expresión seria. Fue entonces cuando el moreno empezó a cambiar. Su cuerpo creció de forma exagerada hasta la abismal medida de quince metros de altura. Empezó a sufrir una increíble serie de cambios que hizo a los soldados temblar. Su cuerpo entero se recubrió de una especie de coraza. Una cola gigantesca surgió de la parte baja de su espalda. Los cuernos esta vez fueron algo curvados y muy largos. Su rostro era el de una especie de lobo. Todo su torso estaba envuelto en llamas. El enorme monstruo tenía algunas de las extintas rumbles balls. Soltó un enorme rugido y tras unos momentos la gente empezó a disparar contra el enorme monstruo.

Raven corrió hacia él con su espada en mano y en un intento de terminar con la vida del demonio, saltó intentando atravesar el torso de la bestia. En pleno aire fue empalado por una lanza de fuego negro que salió de la boca del terrible ser. Los ojos del hombre se fueron cerrando muy despacio, pero entonces logró decir algo.

- Yo me voy… Pero has de saber algo, Jin-chan… ¡No siempre vas a ser el más fuerte! ¡Madara terminará contigo! ¡Esta gente hoy va a morir con honor y no siendo una rata cobarde como lo fuiste tú!

Jin terminó de partirlo en pedazos de un zarpazo. Los trozos de carne de Raven se hallaban a los pies del enorme monstruo. La gente sabía que no podía hacer nada contra el enorme ser. Todos tiraron sus armas y quedaron de rodillas. Algunos lloraban, otros temblaban. Habían perdido contra él. Sabían que no iba a volver a ver a sus familias. El demonio miró a los últimos supervivientes y avanzó hacia ellos. Todo había terminado para ellos. Uno de los arqueros se quitó el yelmo. Resultó ser una joven mujer de unos veinte años. Sus cabellos eran naranjas y el tono de sus ojos parecía ser una especie de verde oscuro. Miró el enorme ser con miedo y después se puso de rodillas ante él.

- ¿Por qué haces todo esto? ¿Qué intentas ganar? – Sus ojos estaban húmedos.

- Estoy cansado de que siempre me pregunten lo mismo antes de morir. No hay motivo que tenga que explicar. No vas a detener vuestro destino… Habéis servido al hombre equivocado y habéis matado a mis dos hombres.

- ¿Llegaste a sentir aprecio por ello, no?

- No. Tan solo me eran de mucha utilidad. Podíamos decir que eran los alfiles de este tablero. Ahora, basta de charlas.

El enorme pie del demonio aplastó a la chica contra el suelo, haciéndola pedazos al instante. Los gritos empezaron a escucharse por toda la isla. El humo subió hasta el cielo y la arena quedó pigmentada de rojo. Cientos de cadáveres había en total. Era el fin de aquella isla y de todos sus habitantes. Cuando pasó el efecto de la rumble ingerida por Jin, el moreno quedó sentado sobre la rama de un árbol. Todo a su alrededor estaba lleno de cuerpos carbonizados o despedazados. En su rostro podía verse una pequeña sonrisa, que poco a poco fue desapareciendo. Saltó hacia el suelo y caminó despacio hasta el interior de la isla. Ya solo quedaban dos Surfer con vida. Madara y Hikaru. Terminaría con la vida del primero en cuanto pudiese. Ese dragón no iba a poder continuar viviendo por más tiempo. Una carcajada salió de la boca de Jin entonces.

- ¡Supongo que esto es lo que puede llamarse un bello paisaje! ¡Hahahahahaaha! ¡Hahahahahahaha! ¡Hahahahahaha! – La risa continuó durante al menos un minuto entero.


Peticiones:
Tan solo la exp correspondiente y una ligera mejora. Que las llamas negras pasen de 2000 grados a 2400.

Espero que el lector no le pille mucho asco a Jin-chan (?) un saludo.

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Re: El Sonido De La Muerte.

Mensaje por Azula el Mar 8 Ago 2017 - 17:49

Jin, Jin, Jin... No tenemos tiempo para relajarnos ni para tomar un refresco en esta calurosa tarde de verano, así que voy a ser breve.

Ha sido un diario bastante corto para la extensión que suelen tener los Time Skip, pero eso es un detalle secundario. Lo que más me interesa es la profundidad de la trama así como el desarrollo psicológico de Jin. Voy a decir que podría haber sido mucho mejor, ha habido partes que me han gustado, como cuando aparecía él con diecisiete años. En el fondo se nota que no es capaz de desprenderse de sus sentimientos del todo. Me gusta ese toque que intentas darle en diversos momentos. Tampoco he visto nada ilógico ni incoherente.

Respecto a los fallos, te vuelvo a repetir que por estar escrito a las prisas tienes fallos tontos. Algunas palabras mal escritas o se te olvida algún que otro acento. He apreciado varias repeticiones, pero lo que más me preocupa son las comas. Tienes que tener cuidado con ellas o dificultarán la lectura. Ahora te dejo algunos ejemplos que encontré a lo largo de la historia.

entró dentro

Ajem (?

Tanía

Por un momento me rallé pensando que era mi nombre, pero nop.

Se Mason

Si Mason.

se sentí

Se sentó.

la muerta

La muerte.

No tengo mucho más que decir. Tienes un 8,3 y te llevas la técnica que pides.

pd:
No le he cogido asco a Jin-chan (?

Si no estás conforme puedes pedir segunda moderación~

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Re: El Sonido De La Muerte.

Mensaje por Invitado el Mar 8 Ago 2017 - 18:25

No estoy conforme porque no me tienes asco e.e

Bueno, aceptaré porque estoy de buen humor (???????????????????????????????)

Gracias la corrección y su velocidad ^^

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Re: El Sonido De La Muerte.

Mensaje por Señor Nat el Vie 1 Sep 2017 - 12:37

Hoja actualizada.

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Re: El Sonido De La Muerte.

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