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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

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Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Ori Kenobi el Mar 1 Ago 2017 - 16:07

1.RECORDANDO MIS PASOS, APRENDIENDO UNOS NUEVOS




Por alguna razón, tras la última misión con la maestra, me había "encerrado" en la biblioteca, y cuando había intentado volver a usar lo que me habían enseñado en los últimos dos años los maestros me resultó imposible. Este hecho me pareció frustrante, haber entrenado tanto como lo había hecho y ahora todo se había ido al garete, además la maestra había estado también más ocupada en el último mes de mi entrenamiento con ella y me había dejado más a mi bola, aunque con esto no quería quitarme mi parte de culpa. Visto el problema, debía de ponerle solución, aunque me resultase complicado, pero antes de embarcarme en esto decidí hablar con mis maestros para exponerles mi problema y que así me ayudasen a buscar solución, así como proponerles una mía.

Los maestros hicieron un esfuerzo y durante unas horas dejaron sus obligaciones y me prestaron atención. Con toda la educación que pude, les expuse el problema, añadiéndoles y remarcando que había sido mi culpa el que eso pasase. Los maestros se miraron un momento y luego volvieron a mirarme, aunque no lo parecía.

-Antes de darte una respuesta me gustaría saber si recuerdas la base para usar lo que te enseñamos – dijo el maestro Wabbo bastante serio.

-Sí, maestro, por eso os quería proponer como solución, que me permitiesen unos meses para volver a coger la costumbre de usarlas, creo que en un mes podría volver a usarlas bien – le respondí con algo de emoción.

-Mmm, creo que eso es un poco precipitado. Creo como tú, que has de volver a aprenderlas, pero un mes es poco tiempo.

-Pero maestro, estoy seguro de que podré conseguir y así poder seguir con el aprendizaje sin más contratiempos – dije indignado y un poco alterado por la respuesta del maestro.

-Nya, nyo pierdas la calmya, recuerda que te hemyos enyaseñyado a tener paciencia. Estoy de acuerdo conya el myaestro, es preferible que lo hagas sin prisa – me respondió la maestra bastante calmada – tenyago unya formya posible myaestro Wabbo, Ori espera fuera myaentras hablamyos de comyo lo haremyos.

No respondí y en silencio salí de la estancia, ya había sido impertinente una vez y los maestros no se merecían eso de mi parte, menos aún, teniendo en cuenta lo que me estaban ayudando y enseñando. No estuve mucho tiempo esperando en el pasillo, y durante este tiempo estuve calmando mis emociones y ni mente. Cuando entré de nuevo en la sala, lo primero que hice una vez se cerraron las puertas, me incliné hacia adelante haciendo una reverencia y les pedí perdón por mi comportamiento anterior. Los maestros realizaron un movimiento con la mano para darme a entender que no tenía importancia, luego me dieron las instrucciones que creían que serían mejores. Este plan consistiría en volver a practicar la materialización y la percepción de la Fuerza durante unos tres meses, luego volvería a aprender el ver con la Fuerza con la guía del maestro Wabbo, y pasado este tiempo, si había vuelto a retomar los conocimientos de estas habilidades continuaríamos con el aprendizaje.

Por mi parte no hubo quejas y estando ahora más calmado, creía que era la mejor opción, aunque hubiese propuesto otra distinta. Al día siguiente, me levanté algo más temprano que de costumbre, estaba motivado para comenzar a entrenar estas habilidades de nuevo. Decidí comenzar con la que me costó más tiempo aprender, la Materialización de la Fuerza. Para ello al igual que había hecho la vez anterior comencé con meditación para controlar las emociones, está la realizaba la mayor parte del día, aunque, pude ver que en pocos días era capaz de controlarlas bastante bien. Sin embargo, no me sentía preparado para dar el paso de usar las emociones para conseguir la Materialización, pensaba que al estar haciendo el entrenamiento yo solo, era posible que me conformase con lo justo. Y con este pensamiento en mente, pase otras dos semanas practicando esto, llegando al punto de no poder mejorar este control.

El siguiente paso me fue complicado y lo hice de una forma más regulada que la vez anterior. En el campo de entrenamiento, con el sable encendido me centraba en la Fuerza para poder materializarla y mientras lo intentaba, por otro lado, aumentaba el nivel de mis emociones de forma que las que necesitaba controlar para activar la materialización se iban haciendo más presentes. Sin embargo, esto resultaba bastante complicado y hasta que pude realizar la primera materialización habían pasado otras dos semanas. Ese mismo día uno de los maestros del templo vio mi entrenamiento, esto debió de parecerle extraño, pues de acercó y me preguntó sobre el entrenamiento. Al ser algo que me había enseñado la maestra Shaak no tuve ningún problema en decírselo, el maestro entró en el campo conmigo y sacó su sable de luz.

-Si quieres aprender a controlar ese poder no puedes hacerlo solo, no de la forma en la que lo haces, si quieres, puedo ayudarte durante un par de días, después tendrás que seguir solo.

-Maestro, ¿cómo que lo estoy haciendo mal?, la maestra Shaak me enseño que la base era esta.

-Sí, esa es la base del control, sin embargo, el poder usarla para lo que en verdad sirve, que es el combate, se entrena con combates. Es decir, que si quieres saber usarlo me enfrentare a ti hasta que seas capaz de hacerlo de forma normal.

-Maestro, has dicho que solo podrá dos días no sé si seré capaz de hacerlo en ese tiempo.

-Cierto es, por eso te diré como has de hacerlo cuando nadie pueda ayudarte.

-Muchas gracias.

El maestro y yo comenzamos a luchar con los sables de luz, por mi parte había adoptado el estilo de combate básico, y en el pude reconocer el mismo. Durante el combate intentaba conseguir esa materialización, aunque solo lo conseguía de forma casual, en cambio el maestro mantenía su control sobre la Materialización de manera perfecta y la conseguía mantener de forma estable, sin duda su control era bastante bueno, aunque a diferencia del de la maestra no parecía tener el mismo poder, siendo este más débil en su control de la Fuerza. Durante los dos días siguientes hacíamos un entrenamiento intensivo de combate y cuando hacíamos algún descanso el maestro me daba algún consejo para mejorar, estos consejos se centraban en que dejase controlar tanto mis emociones y les dejase rienda suelta, siendo el control de estas un impedimento para avanzar en su uso. El consejo no me pareció correcto del todo, ya que Wabbo y Shaak siempre me estaban repitiendo que me controlase, sin embargo, en el último combate que hice con el maestro le hice caso y me dejé llevar, en ese momento sentí una gran cantidad de poder pasando a través de mí, lo que me permitió usar la Materialización sin ningún tipo de problema y de una manera mucho más potente de lo que lo había hecho hasta ahora. Pude notar como el maestro se alegraba por la cantidad de poder que había mostrado con el último ataque, tras el cual dijo que había llegado la hora de marcharse. Aunque no sin antes decirme que el golpear cualquier cosa usando la Materialización me serviría para aprender a controlarla, y que no controlar mis emociones, me ayudaría a ello. Volví a agradecerle al maestro lo que había hecho por mí en esos dos días y que intentaría seguir su guía.

Había sido algo bastante exprés y ahora que me daba cuenta, el maestro no me había dado su nombre, aunque si sabía cómo era estaría atento para preguntarle la próxima vez que le viese. Sin prestarle más atención al tema, volví al entrenamiento, aunque no por mucho tiempo, pues cuando estaba realizando ataques contra un tocón de madera grande, escuche una explosión proveniente de los pisos superiores del templo. Dejé en ese momento de entrenar, guardé mi arma y corrí al templo lo más rápido que pude, sabía que la maestra Shaak estaba en una misión, pero el maestro Wabbo estaba en el templo y posiblemente en aquella zona del edificio. En apenas unos minutos llegue la estructura y había comenzado a subir por las escaleras, ya que los ascensores se bloqueaban automáticamente en casos de emergencias como incendios y derrumbes. La subida se me hizo bastante complicada pues los padawan que empezaban su instrucción estaban bajando para salir del templo, la mayoría asustados. Sin embargo, a más o menos la mitad del templo me encontré con el maestro, quien también subía.

-Oh, Ori, pensaba que estabas entrenando – me dijo el maestro al verme – ¿Te encuentras bien?.

-Ahora mejor – le respondí fatigado por el carrerón que me había pegado – cuando vi la explosión pensé que podía haberle pasado algo.

-Podría, pero no me encontraba allí, me habían llamado en pisos inferiores, solo espero que no haya sido nada – dijo en un tono más serio del habitual.

En los siguientes pisos ya no había apenas gente, tan solo algunos maestros y los miembros del consejo que se encontraban en el templo. Poco a poco, no acabamos juntando un grupo de unas veinte personas para cuando llegamos al lugar de la explosión. El lugar en cuestión, un área de reunión para el consejo y organizador de actividades para maestros, estaba completamente destruida, las paredes estaban negras y las que daban al interior del templo se habían caído, por mi parte no intervine en las observaciones que hacían los maestros en busca de pistas y tan solo me limite a observar el procedimiento que seguían. Al final no llegaron a nada en claro, aunque algunos afirmaban que era el error de alguno de los equipos electrónicos de la sala, cosa con la que estaba en desacuerdo, según había leído en los libros una explosión de esa magnitud no hubiese sido posible por estos, sin contar que tampoco habrían derrumbado una pared y habrían dejado ennegrecidas las paredes. Durante los días siguientes el consejo tuvo reuniones para debatir que era lo que había pasado, y el resto habíamos vuelto a la normalidad, aunque el tema, de forma personal, no me había parecido ningún tipo de accidente y alguien lo había provocado, o eso me decía mi instinto.

Así como durante esos días hubo reuniones más frecuentemente entre los maestros, yo seguí con mi entrenamiento, aunque reduje el tiempo con el sable y lo cambié para entrenar físicamente. El haber corrido el día de la explosión supuso un gran esfuerzo y al igual que me había pasado con los poderes de la Fuerza que había dejado de usar durante un tiempo. Esto hizo que el siguiente mes, aunque terminase de controlar la materialización de la Fuerza sin problemas, acabase completamente cansado, esto fue debido que no sabía cómo hacer un plan de entrenamiento adecuado a mis capacidades y simplemente hacía ejercicio hasta que no podía más. Cuando entrenaba, no solo lo golpeaba con el sable en el tocón, a veces también con las manos desnudas para entrenar lo que llamaban el haki de armadura, y solía necesitar un descanso por la poca actividad física que había tenido, lo que hizo que cogiese ese entrenamiento con más ganas para mejorar cuanto antes.

Una vez reaprendido una de las cosas que me había propuesto pasé la siguiente, la Percepción de la Fuerza, en este caso el entrenamiento sería diferente, y al no tener nada al aire libre que me sirviese para defenderme de ataques decidí ir a las salas de entrenamiento del templo. Estas estaban a media altura y en una de las esquinas de este, eran salas grandes en las cuales había unas estanterías con bolas metálicas, estas esferas, lanzaban unos pequeños rayos eléctricos que daban un calambrazo si te golpeaban, por lo que no había mejor forma entrenar. La maestra Shaak me había explicado en su día que esta técnica la tenían todos lo jedis, y al ser relativamente fácil de aprender, en la sala, junto a la estantería de esferas, había otra con unos cascos que tenían una pestaña que te tapaba los ojos para que no pudieses ver nada.

Tras pedirle permiso, tanto al maestro Wabbo como al maestro que se encargaba de vigilar el material de la sala, comencé con el entrenamiento. Para ello activaba una de las esferas y la programaba como me había dicho el maestro para que ahora al principio los ataques fuesen más débiles y su “dificultad” fuese baja, lo que supuse que sería que atacaría menos veces, luego me ponía el caso y activaba el sable. Pasaba horas entrenando de esta forma, era algo que no me cansaba y de lo que me costó cogerle el truco de nuevo, al principio me mantenía nervioso por no saber por dónde atacaría la bola. Esto poco a poco se me fue pasando, gracias a que iba cogiendo confianza las veces que conseguía parar algún ataque y también a los consejos que me daba el maestro cuando se pasaba por la sala y me veía. “El truco está en dejarse llevar por la Fuerza, siéntela, no pienses en por dónde te atacará la bola” solía decirme durante la primera semana que estuve ahí, cosa que me resultaba difícil por el miedo a recibir un calambrazo. Y tras una quincena de haber empezado con el entrenamiento conseguía detectar dos de cada diez ataques que usaba la esfera contra mí.

Los días siguieron iban pasando, y poco a poco iba mejorando, tanto en la percepción de la Fuerza como en mis entrenamientos físicos, los cuales conseguía resistir sin problemas. Un día mientras estaba corriendo por el bosque pude escuchar a alguien, por el sonido era alguien que no estaba en buen estado, eso o el bosque me estaba jugando una mala pasada y jugaba con mi mente. Sin embargo, no saber si era cierto o no me dio igual, no podía dejar a alguien sufriendo y dado que estaba en el bosque debía ser algún jedi. Por este motivo me acerqué al hombre, una vez allí pude ver que era algo real, estaba bastante malherido, le faltaba media pierna derecha y el brazo izquierdo, tenía varios cortes por el torso, como si le hubiesen torturado. Intenté cargarlo como pude y lo llevé hacia la salida del bosque que alguien nos pudiese ver, tardé alrededor de diez minutos, pero una vez allí nos vieron rápido y vinieron a nosotros para ver lo que pasaba. Pero el hombre no vivió mucho más, y apenas dijo lo que le pasó para acabar así.

-No… fue él… cof cof – dijo tosiendo algo de sangre y señalándome como pudo – algo oscuro –fue lo único que dijo antes de morir.

No sabía que debía de hacer, era el primer hombre que veía morir, y quizás hubiese podido hacer algo, su pierna desmembrada aún sangraba algo y el hombro, en el lugar donde debería de estar el brazo también. En ese momento llegaron un par de maestros que se tenían amplios conocimientos en medicina, comprobaron que realmente había muerto y al confirmarlo. Más tranquilamente revisaron las heridas que tenía, tanto la de la pierna, como la del brazo, parecían hechas por algún animal salvaje de gran tamaño y con unas fauces con una gran fuerza para arrancar de esa forma la carne. Sin embargo, el resto de heridas no se correspondían a cortes de garras de la posible bestia que hubiese atacado, sino más bien cortes producidos por una espada, aunque no eran demasiado profundos.

Al igual que había pasado en los días posteriores a la explosión, el consejo de maestros se juntó y habló del tema, aunque yo no le presté demasiado interés a este hecho y seguí con mi rutina de entrenamiento en el que poco a poco iba mejorando. Tanto había sido el poco interés que había mostrado por lo que debatía el consejo que cuando pasó una semana desde el incidente y yo llevaba un ms con mi entrenamiento, un par de jedis guardias, unos jedis que vestían con de forma distinta al resto, sin llevar capa y con unas armaduras ligeras que les permitían todo tipo de movimientos y su sable de luz tenía una empuñadura extremadamente larga pudiendo servir de bastón, vinieron a la sala en la que me encontraba.

-¿Padawan Ori Kenobi? – preguntó el que estaba a la derecha, con una voz grave tras una máscara que le cubría media cara, desde la barbilla hasta la nariz.

-Sí, maestros – les respondí, no sabía bien cuál era el termino correcto para hablar con ellos, pero creía que no estaba mal el que había usado.

-Debes acompañarnos a una celda de retención. Se te hará un juicio para saber si fuiste tú el asesino del maestro Salner el otro día. Mientras tanto estarás bajo custodia.

-Eso es una estupidez – les dije indignado – sus últimas palabras fueron que no había sido yo, lo hizo algo oscuro.

Los guardias comenzaron a ponerse tensos, como si se fuesen a disponer a atacarme, una reacción casi hasta normal dada mi contestación. Sin embargo, me quité el casco, cogí la empuñadura de la espada con las dos manos y se la ofrecí en señal de que me entregaría voluntariamente sin causar problemas, a lo que los guardias se relajaron y tomaron mi arma. Luego me llevaron hasta la celda donde me retendrían hasta el juicio. La habitación era igual a la mía, solo que sin mi toque personal y con una puerta con un cristal con el que podían ver lo que hacía dentro. Ese mismo día, el maestro Wabbo vino a la celda, quería comentarme que el juicio se celebraría cuando el consejo estuviese al completo, dada la seriedad de los acontecimientos.

-¿Gravedad? Pero, siy el maestro dijo claramente en sus últimos momentos que …

-No me lo digas, eso lo deberás decir en el juicio, realmente no creo que lo hicieses tú, la habilidad del maestro Salner era muy buena y no creo que tu pudieses contra él. Mientras estás aquí medita, te vendrá bien para seguir con el entrenamiento de la percepción de la Fuerza.

-Si maestro – dije en un tono algo más triste y mirando al suelo.

Al día siguiente, tras haberme hecho a la idea de que podría ir para larga mi estancia en aquella habitación, comencé a meditar como me había dicho el maestro, aunque no terminaba de comprender el porqué de hacerlo con el mantra si solo era para prevenir ataques. Durante mi meditación intenté recordar el momento en el que la maestra Shaak me lo explicó, y al segundo día de meditación me di cuenta de que realmente la percepción de la Fuerza servía para más. No solo era para percibir ataques, sino, para percibir a otras personas, animales o cosas, su presencia, esto me llevó a un segundo paso, en el que me di cuenta de que cuando me anticipaba a un ataque, ya fuese el de la maestra cuando me lo enseñó, o el de la esfera cuando entrenaba, primero percibía al atacante y luego el ataque. De esta forma centré mi meditación en detectar las presencias de los que tenía alrededor, es decir, los guardias que vigilaban la habitación. Tras medio mes en la habitación, había conseguido detectar bastantes presencias, la mayoría de los guardias que custodiaban la habitación y quizás alguien que pasase por allí, además me daba cuenta de si se movían.

Al vigésimo día, mis dos maestros, vinieron a verme, parecía ser que la maestra acababa de llegar de una misión, lo que significaba que el juicio se celebraría en breves. Efectivamente, al día siguiente de la visita de los maestros me llevaron a una sala bastante grande, similar a la del consejo, pero en esta, los maestros se encontraban todos de cara en vez de en círculo. Sin muchos más preámbulos el juicio comenzó, lo primero que hicieron fue pedirme que explicase lo que había pasado el día del incidente y como había acabado allí, tras esto los maestros me fueron haciendo preguntas, algunas relacionadas con el incidente y otras que parecían no estarlo y eran más bien para ver si mi versión de los hechos flaqueaba en algún sitio. Pude detectar que un par de maestros no realizaron ninguna pregunta y se limitaron a observarme, haciendo este acto más incómodo para mí. A pesar de todo, me mantuve lo más calmado y sereno que pude durante todo el rato y contestando con sinceridad a cada una de las preguntas que me hacían.

El interrogatorio duro algo más de hora y media, sin duda querían tener todos los detalles de lo que había pasado y de lo que había hecho. Tras esto, pidieron a los guardias que me habían traído que me llevasen de nuevo a la habitación mientras ellos hablaban, por lo que sin ningún tipo de resistencia ni ademán fui hacia donde estos estaban y de la misma forma en la que me habían llevado a aquella, sala volvimos a la habitación. Una vez en la habitación esperé a que me llamasen de nuevo, lo cual se me hizo largo, muy largo, y a medida que pasaban los minutos me iba poniendo más nervioso porque empezaba a ser consciente sobre la magnitud que estaba alcanzando la muerte de aquel maestro. Siendo ya de noche, los guardias me dijeron que saliese de la habitación para volver a la sala aquella sala, posiblemente para la resolución del juicio.

Una vez en la sala, pude comprobar que los maestros estaban bastante serios, y el maestro Wabbo y la maestra Shaak evitaron el mirarme, como si realmente fuese un criminal. Por mi mente pasaron muchos momentos de mi vida, no sabía lo que iba pasar, pero todo apuntaba a que me declararían culpable de la muerte del maestro. Uno de los maestros del consejo se levantó y caminó hacia mí, era el maestro que tenía dos sables de y vestía con ropas blancas y una capucha que dejaba ver su rostro.

-Devolvedle su sable – les dijo a los guardias, quienes tras quitarme unas esposas me lo devolvieron. No llegué a guardar la empuñadura en mi cinturón y el maestro se lanzó contra mí encendiendo sus sables y con la intención de atacarme, con toda la velocidad que pude encendí mi espada laser y bloqueé el ataque.

-¿Pero qué hace? – le pregunté extrañado, ya que al decir aquello, pensé que la resolución había sido de mi inocencia.

-No te hagas el tonto, te hemos pillado. – dijo empujándome con mucha fuerza mientras cruzábamos los sables de luz. El empujón me envió unos cuantos metros hacia atrás además de tirarme al suelo.

Me incorporé un poco del suelo y miré a quien se había convertido en mi oponente, ¿cómo era posible que creyesen que había sido yo? Prácticamente había vivido toda la vida en el templo, y aun así pensaban que era su enemigo, sin duda me había equivocado en mi elección hacía tantos años y debía de haberme quedado en la casa de mis padres con una vida tranquila. Me terminé de levantar y me coloqué en la postura inicial de la forma de combate básica, esto hizo que el maestro se pusiese en guardia también, cerré los ojos un momento y me centré en la presencia del maestro, activando así la percepción de la Fuerza. Y a la vez que lo hacía, sentí el próximo ataque, solté aire despacio y desactivé el sable. Volví a abrir los ojos, y pude ver tres sables de luz delante de mí, uno pertenecía era el del maestro contra el que luchaba, otro pertenecía al maestro antílope y bloqueaba la base de la espada del maestro que se enfrentaba a mí y el otro el de una de las maestras humanas, que bloqueaba el extremo de la espada.

-El juicio ha terminado, maestro Razkar – dijo la maestra.

-De acuerdo, es lo que prometí, pero sigo teniendo mis dudas respecto a él – dijo mientras daba un par de pasos atrás y volvía a guardar las empuñaduras de las espadas.

-Nos honras con lo que has hecho – dijo el maestro antílope – sin duda te has ganado mi respeto y con ello has despejado mis dudas de que puedas ser el asesino, lo que significa por parte del resto del consejo que eres inocente. Ahora puedes volver a tus quehaceres.

-Así lo haré maestro, tengo mucho en lo que pensar después de esto – le respondí, y sin más guardé la empuñadura y salí de la sala para ir a mi habitación normal.

Pasaron unos días, que pasé centrado en mi entrenamiento, evadiendo siempre que podía a mis maestros, mi confianza en ellos había disminuido visto que no habían hecho nada en el juicio para defenderme, o por lo menos nada que hubiese visto. Aunque al cuarto día de esto no pude evadir cruzarme con el maestro Wabbo, quien me retuvo y me explicó lo que, tanto él como la maestra gata, habían hecho defendiéndome y la confianza en mi decisión de no luchar y el por qué no había intervenido en esta. Acepté un poco a regañadientes sus palabras, y además le pedí que en la siguiente misión me gustaría ver a mi familia, dado que no me lo habían prohibido, creía que era un buen momento para replantearse las cosas y si quedarme allí o no.

El maestro aprovechó esto para darme el visto bueno con respecto a mi habilidad con la percepción y la materialización de la Fuerza; y además decirme que ya nos iríamos. Por lo que me dijo no sería una misión, sino más bien, un viaje por las cercanías al otro lado del bosque, principalmente en busca de algún ciudadano que pudiese sentir la Fuerza. Esto supuso que, lo que quedaba de día y el siguiente, preparase mis cosas para partir, siendo como siempre pocas. Cuando vino el maestro a buscarme para partir yo ya estaba listo y con ganas de partir, el maestro me había permitido ir a mi pueblo, él me acompañaría, y ya que íbamos buscaríamos a alguien que tuviese la afinidad.

El tránsito por el bosque fue algo más rápido que la vez anterior, y me fue más sencillo evitar sus ilusiones que confundían la mente. EL maestro, una vez salimos del bosque, comenzó con las explicaciones de nuevo sobre poder ver con la Fuerza. Ya me las conocía, incluso había investigado algo sobre el tema, y mi comprensión de esta era algo mejor que antes, solo tenía que volver a la práctica habitual para no perder su uso. Sin embargo, esta vez, en vez de intentar ir caminado de continuo mientras usaba esto, tan solo lo usaba en los tiempos que parábamos a descansar o el maestro hablaba con la gente que detectaba que tenía cierta afinidad con la Fuerza, intentando siempre hablar con los padres de los niños que la tenían, pues los niños, tenían mayor facilidad para aprender estos caminos.

La verdad el viaje no resultaba demasiado fructífero, por lo menos para el maestro, dado que muchas de las personas habían escuchado rumores, sobre la orden, en su mayoría posiblemente falsos, eso sin contar el miedo que parecían tenernos por el hecho de no poder controlarnos dado nuestro poder. Por mi parte, cada día avanzaba un poco en mi entrenamiento pudiendo ver las cosas de forma muy ligera, como si estuviese en medio de una niebla y a medida que iba mejorando esta se iba clarificando y permitiéndome más rango de visión.  Más o menos visitábamos unos tres pueblos cada semana, hospedándonos en estos un día o dos, dependiendo de la población de este. En cuanto a las familias que permitían que sus hijos nos acompañasen hasta el templo, antes de llevarlos con nosotros de continuo pedíamos que esperasen hasta que volviésemos a recogerlos, luego el maestro llamaba con un extraño aparato al templo para que enviase a algún Jedi a buscar al niño.

Un mes después de haber marchado del templo, el maestro y yo llegamos a mi pueblo natal, apenas lo recordaba, habían pasado diez años desde que lo dejé atrás, la gente que veía no la recordaba de nada, lo único que recordaba era mi casa y el camino hasta esta. Y en unos pocos minutos desde que llegamos al pueblo estábamos en mi casa. Me acerqué a la puerta, suspiré un momento para liberar nervios, y llamé a la puerta. A pesar de querer ir a ver a mis padres, estaba nervioso por lo que sucedería. Escuché unos pasos correteando por detrás de la puerta y el sonido del pomo abrirse, la puerta se abrió y pude ver un niño de unos diez años delante de mí. Me mantuve callado, no sabía que decir, no conocía al niño que estaba en mi antigua casa.

-¡¡MAMÁAAAA!! Unos tipos extraños han venido a casa – gritó el niño.

En unos segundos apareció una mujer que reconocí al instante, era mi madre, y si el niño la había llamado mama significaba que era mi hermano. Mi madre se acercó a la puerta y nos miró al maestro y a mí, quienes íbamos con nuestras túnicas puestas e incluso teníamos puestas las capuchas, luego nos dio paso para entrar en la casa, luego llamo a mi padre, quien en unos minutos llegó.

-Se a qué han venido, y la respuesta es no, ya cedimos hace casi once años con nuestro primer hijo y no lo hemos vuelto a ver – dijo mi madre terminando la frese con lágrimas en los ojos.

-Opino igual que ella, los de su organización no nos han dado ningún motivo para confiar en ustedes. – concluyó el hombre.

Sin decir nada el maestro y yo nos quitamos las capuchas para que nos viesen bien, mis padres no dijeron nada, parecía que casi no se asombraban de ver al maestro que era de otra raza, y tampoco hubo reacción al verme.

-Lo siento, los entrenamientos han durado demasiado, incluso las misiones que realizamos. – les dije a mis padres – pero he vuelto a casa, aunque sea por un rato.

La cara de mis padres cambió de forma radical, parecía que me habían reconocido al final, llenándoseles la cara de lágrimas de alegría. En ese momento el maestro me comentó que iría adelantando trabajo mientras me ponía al día con mis padres. Esto duró casi todo el día, me contaron como el día en el que me marché mi madre ya estaba embarazada de mi hermano Nozh, solo que no me habían dicho nada para que no me retuviese el hecho de tener un hermano, me contaron que ahora tenían una mejor situación económica, y por mi parte les conté de forma resumida alguna misión de las que había realizado y como me iba en mi adiestramiento. Y para la noche el maestro Wabbo había venido a recogerme, aunque no nos fuimos pues mi madre fue tan insistente para que nos quedásemos al menos una noche, que hasta el maestro tuvo que ceder; aunque esto no quitó que al día siguiente por la mañana dejásemos la casa. Antes de esto, mis padres permitieron a Wabbo que le realizase unas pruebas a mi hermano Nozh, el cual no llegó a pasar, lo que significó que él no se convertiría en un jedi, aunque el dejó claro que tampoco lo quería ser.

Ese mismo día estábamos listos para partir, pero no lo hicimos. De pronto un vecino del pueblo llegó corriendo hasta nosotros gritando algo de un secuestro, el maestro tardó cerca de media hora en calmar al hombre para que pudiésemos entender lo que decía.

-Han secuestrado al hijo del maestro, hace un momento, me ha parecido ver que el secuestrador se lo llevaba hacia las montañas que hay aquí cerca.

El maestro Wabbo me miró y me ordenó que fuese a ver a mis padres por si no lo sabían o detenerles antes de que hiciesen una estupidez, y el mientras se encargaría de ir en busca del secuestrador para interceptarle, me dio un aparato como el que usaba para hablar con el templo y se fue. Hice caso a mi maestro y fui junto a mis padres, quienes se estaban preparando para salir tras el secuestrador, les pedí paciencia, ya que el maestro había ido tras él. Mis padres a regañadientes y confiando en mí, esperaron a que este llegase con mi hermano. Sin embargo, esto no pasó, de pronto del aparato que me había dado Wabbo apareció una imagen holográfica de este, ponía mueca de dolor y parecía estar tumbado, y era lo normal, pues había caído en una trampa y parecía que se había roto una pierna. Me pidió que le fuese a recoger y luego me comentaría lo que hacer.

Tardé un par de horas en regresar con el maestro a la casa de mis padres, me encontraba algo ansioso para ir a por mi hermano, el tiempo pasaba y el encontrarlo cada ver era más difícil. Me pidió que lo tomase con calma y que no me apresurase demasiado, que esperase a que él pensase en un plan para realizar el rescate, confiaba en que el secuestrador se mantuviese oculto en unos túneles dentro de la montaña a la que había ido, a unos cinco kilómetros al Oeste del pueblo. Sin embargo, yo no estaba para eso y le dije que me iría a buscarlo yo solo mientras me recuperaba, no le pareció buena idea, pero tuvo que aceptar pues por culpa de la pierna era posible que no me pudiese detener, por lo que tan solo me dio un par de consejos para que tuviese en cuenta.

Escuche los consejos del maestro sin perder detalle de estos. Luego de eso, me marché, aunque lo hice con cautela y teniendo en cuanta los consejos del maestro, empezando por el ir usando la técnica de ver con la Fuerza, gracias a la cual mejoraría mi vista y siendo ya de noche casi no había visibilidad. Avanzaba despacio hacia el último lugar en el que se había visto al secuestrador, en la falda de la montaña. Tardé cerca de dos horas en llegar hasta esta, cuando llegué, encontré una pequeña explanada, y una enorme pared vertical lo cual no me llevaba a ningún lado. Había llegado a un punto muerto en mi búsqueda y no sabía hacia dónde debía seguir, en ese momento me sentía con rabia e impotencia por haberme quedado sin pistas para seguir y comencé a andar de un lado para otro sin tener nada algo fijo en mente. De pronto escuche una voz, no sabía de donde procedía.

-Si, siento tu ira, tu rabia, y siento miedo dentro de ti úsalos y serás capaz de conseguir lo que te propongas. – dijo la voz en un tono grave, incluso me pareció una voz conocida, como si la hubiese escuchado hacia bastante tiempo.

El escuchar la voz me hizo ponerme alerta y al hacerlo desenfundé el sable de luz y lo encendí, activando a la vez la percepción de la Fuerza. En cuanto lo hice la voz comenzó a reír, parecía comenzó me estuviese observando. Este hecho me puso aún más en tensión. No hacía calor y mi arma tampoco lo producía, aunque esta provocase quemaduras al cortar, pero estaba sudando y me alteraba más por momentos. Y en medio de esta exaltación sentí calma de pronto, aunque yo no lo estaba, parecía como si la Fuerza me pidiese que pensase con calma, apague el arma y la guardé, tras esto poco a poco me fui calmando “si en algún momento te encuentras desbordado y puedes, siéntate y medita para relajarte, joven padawan, cuando te hayas calmado piensa con tranquilidad" me había dicho el maestro antes de marcharme. Me senté en el suelo, aunque no desactive la percepción, y en poco tiempo me había calmado por completo.  

Por fin calmado volví a levantarme y comencé a revisar el terreno con atención para ver de dónde provenía la voz, estaba seguro que no me la había imaginado y menos aun no había nadie que no la hubiese provocado y por como la había escuchado no estaba lejos. Tras un rato buscando por las cercanías y no haber encontrado me activé la vista que usaba con la Fuerza para cerciorarme de que no se me había pasado nada por alto y al poco tiempo, en la pared pude ver como un ave se había lanzado a la caza de un roedor y debido al impulso se iba a chocar contra la pared, aunque no paso eso y la atravesó. Parecía que había una entrada oculta en la pared de la montaña, fui entrando poco a poco, la ilusión era tan buena que me recordó a las ilusiones que provocaba el bosque que rodeaba el templo.

La cueva era más oscura que la noche, pero me podía mover bastante bien gracias a mi habilidad con la Fuerza, aunque iba con bastante cuidado para no tener ningún sobresalto. Caminé por un rato hasta que al final del túnel pude ver una tenue luz, en el momento que la vi comencé a moverme con más cuidado para que no se me escuchase o por lo menos, lo mínimo posible. En un minuto llegué hasta el extremo de la cueva con luz pude ver una gran cámara excavada, en esta, no había gran cosa, tan solo un par de personas, una estaba atada y tirada en el suelo y la otra tenía un aspecto similar a un jedi por la túnica que llevaba, aunque bien podía ser cualquiera con una túnica similar. Lo más rápido y sigilosamente que pude.

-No hace falta que te escondas, chico, sé que estás ahí.

No se seguí ocultando ya que sabía que estaba, salí de donde estaba y encaré la situación de frente, esperaba que el criminal no ofreciese lucha, no me sentía capacitado en esos momentos para iniciar un combate, era tarde y me encontraba cansado por las horas que eran y el tiempo que llevaba caminando. El hombre que se encontraba de pie se giró hacia mí. No se le podía ver la cara, llevaba puesta la capucha de la túnica, su aspecto era bastante sombrío, mi oponente me superba en altura y se le podía ver bastante descansado, noté también por la voz que el hombre que tenía delante era más mayor que yo, pero siendo un posible usuario de la Fuerza no me extrañaría que fuese más ágil que yo.

-Fuiste bastante hábil quedándote en el lado luminoso en la entrada de la cueva – me dijo el hombre dando unos pasos hacia un lado alejándose de mi hermano – sin embargo, no deberías de haber venido tú – siguió – esperaba a tu maestro, es con él con quien quiero habar, te dejaré llevarte al chico dado que no eres a quien busco – dijo acercándose a mi hermano y desatándolo, y me pareció que al hacerlo recogió algo, pero no le di importancia.

El hombre de la túnica una vez soltó al joven se marchó sin decir nada más, fui hasta mi hermano y le ayudé a levantarse, y en un rato estábamos listos para poder partir de nuevo a casa. Era de día cuando salimos de la cueva, acababa de amanecer, lo que me permitió dejar de usar la técnica de ver con la Fuerza ya que se veía perfectamente, y el camino a casa se hizo más rápido que la primera vez que lo realicé. Cuando llegué a casa el maestro volvía a caminar por alguna razón que no comprendía aún, y mis padres, se mostraron muy complacidos por la vuelta a casa de sus dos hijos, sanos y a salvo. Pasamos cerca de cinco horas en la casa hasta que el maestro decidió que debíamos marcharnos de nuevo al templo.

De vuelta a este, comencé a contarle lo que había pasado en la entrada de la cueva y dentro de ella, no era mucho, pero me pareció que era algo importante de poner en conocimiento del maestro. El maestro agradeció que le dijese aquello, pues saber que alguien iba tras de él podría salvarle más adelante. El maestro de pronto sin decir nada, cambió de rumbo, volviendo por donde habíamos venido, cuando hizo esto sacó de entre as ropas el extraño comunicador y de pronto apareció sobre el objeto uno de los maestros, a quien avisó de que no regresaríamos todavía al templo y seguiríamos con el viaje.

-No seguiremos buscando más alumnos – me dijo el maestro una vez cortó la comunicación – vas a avanzar en tu entrenamiento, y te enseñaré algunos de los poderes básicos que te permite usar la Fuerza. Este nuevo poder consiste en levantar las cosas, hecho que muchos lo llaman telequinesis. Es una habilidad muy importante para un jedi aunque no la única, y las habilidades que te permite usar la Fuerza son casi infinitas, solo has de encontrar las que te parezcan más cómodas y útiles para ti.

-Maestro, ¿esto lo haces por lo que le he contado del hombre misterioso?.

-En parte – dijo tras un suspiro – si no te sientes preparado iremos más despacio, no puedo forzarte a avanzar si no puedes. Creo que el poder ver usando la Fuerza has vuelto a conseguir usarlo de nuevo y si es así podrías avanzar en tu adiestramiento.

-Estaré a la altura de sus enseñanzas, maestro.

Durante unos días el maestro no mencionó nada sobre el nuevo entrenamiento que seguiría para la nueva habilidad. También habíamos pasado de largo todos los pueblos por los que pasábamos, parándonos tan solo para comer. Habíamos pasado ya bastantes pueblos, y nos habíamos alejado tanto del templo que llevábamos unas cuatro jornadas que era mundo nuevo para mí. En este camino, se podían ver altas montañas en el horizonte, fue cuando comenzamos a verlas que el maestro comenzó a explicarme en que consistía la nueva habilidad que me enseñaría contándome como sería su base y la que él creía que era una de las maneras para poder usarla, aunque por lo que dijo dependía de cada persona el hacerla de una forma o de otra.

Mientras avanzábamos hacia las montañas, el maestro todos los días me daba una piedra pequeña, algo más pequeña que la mitad de mi mano, y mientras caminábamos debía de intentar hacer que esta se elevase en mi mano usando la Fuerza. Para ello me centraba en la Fuerza, con la mano que tenía libre la movía alrededor de la piedra y la juntaba a esta para “aprisionarla” para así intentar levantarla, y no fue hasta pasada una semana que no conseguí esto.

Habían pasado cerca de cuatro semanas desde mi primer avance en la habilidad, y nos encontrábamos cerca de las montañas, eran escarpadas y las rocas que sobresalían eran tan finos que parecían cuchillas. Por lo que dijo el maestro al salir del último pueblo, pasaríamos una semana en las montañas hasta que llegásemos al siguiente, por lo que nos cargamos de provisiones y nuestra marcha se enlenteció un poco, aunque con las rocas de las montañas más por precaución. Por mi parte, el control de mi habilidad había mejorado bastante y las rocas que levantaba eran mayores, aunque para hacerlo tardaba un poco todavía. Por este motivo, durante la travesía por las montañas me centré en levantar rocas cada vez con mayor velocidad y dejé el levantar rocas cada vez más pesadas.

-Maestro, siento algo extraño – le comenté tras un par de días por las montañas.

-¿Extraño? – preguntó sorprendido - ¿A qué te refieres?.

-Tengo un mal presentimiento en estas montañas, hay algo que no me gusta.

-Relájate joven padawan, si seguimos por el camino no pasará nada, y por mi parte no siento nada extraño.

-Pero, maestro.

-Tranquilo, el ser un sitio nuevo con un aspecto tan amenazador te puede jugar una mala pasada, pero estaremos bien, ya lo veras.

Las palabras de Wabbo me relajaron un poco pero no hicieron que el mal presentimiento se fuese y me mantuve alerta. Al día siguiente de esta conversación, mientras practicaba nuevamente mientras caminaba junto al maestro quien me daba consejos a la vez que entrenaba, se pudo escuchar un fuerte estruendo. El maestro y yo nos quedamos quietos durante un momento y miramos a nuestro alrededor. Sin embargo, no vimos nada y proseguimos nuestro camino, aunque no por demasiado tiempo. De pronto, otra vez escuchamos el potente ruido, aunque esta vez si vimos como una parte del precipicio comenzaba a derrumbarse, no parecía demasiado profundo, pero si tenía una gran longitud haciendo imposible que pudiésemos desandar el camino o avanzar más rápido, de ninguna de las dos formas escaparíamos. Para mejorar las cosas, el camino en ese momento estaba al lado de otro precipicio.

Yo no veía que podíamos hacer, entre los dos quizás pudiésemos sostener algunas rocas de las que caerían sobre nosotros, pero yo aún no controlaba esta habilidad correctamente y no nos daría tiempo. De pronto sentí un ligero empujón proveniente del maestro, este me hizo retroceder un metro o algo más, hecho que hizo que llegase al borde del camino hacia el precipicio. Por un momento conseguí evitar caerme, pero las rocas del borde cedieron ante mi peso y comencé a caer. Con mis manos intenté agarrarme a la piedra, aunque no sirvió de nada, por lo que desenfundé mi arma y la imbuí en la materialización de la Fuerza, el arma más o menos se clavó en la roca y frenó mi caída. Todo parecía haber pasado, pero eso solo había sido el principio las rocas que se habían desprendido más arriba y por las cuales había pasado eso ahora caían sobre mí. Por suerte, la inercia de estas las iba separando de la pared y me libraba de la mayoría de ellas, pero algunas parecía que caerían sobre mí, tuve que desactivar el arma, y mientras me sujetaba con la mano libre guardé el arma. Con toda la habilidad de la que disponía me intenté mover por la pared de forma lateral para evitar las rocas que caían, para hacer esto mantuve la materialización en mis manos y pies para facilitarme la sujeción a la pared, lo que funcionó a la perfección.

Durante unos minutos estuvieron cayendo rocas, y para cuando dejaron de caer comencé a ascender. Me costó bastante el avanzar por la pared, había estado colgado por unos minutos y había estado moviéndome pegado a la pared, mis brazos se comenzaban a resentir y me pedían descanso, pero no podía ser, primero debía subir hasta el camino. La situación no mejoró, y comenzó a llover con bastante fuerza, sin duda no era el día. El problema no fue la lluvia en sí, sino el agua que caía del camino por el precipicio que hacía que me resbalasen las manos, además de que bajaba sucia y llena de tierra. Tardé cerca de una hora en subir los metros que había caído, que no era muchos, quizás unos treinta, y cuando estuve a salvo en el camino tuve que descansar un poco, había retrocedido en el camino y no sabía si el maestro había conseguido sobrevivir.

En cuanto recuperé alguna de mis fuerzas me levanté para empezar a liberar el camino y avanzar hacia el lugar donde me había separado de mi maestro. Sin embargo, no pude mover la primera piedra, el ascenso por la pared me había provocado bastantes cortes en las palmas de las manos y me dolían al coger las piedras. Ahora no me quedaba de otra que usar la nueva habilidad que el maestro me había enseñado, extendí los brazos hacia la primera de las rocas y comencé a envolverla con la Fuerza y cuando creí que ya podía levantarla lo intenté, me costó bastante moverla, pero poco a poco la fui moviendo hasta el borde del camino para luego dejarla caer por el precipicio. Las rocas que había en el camino eran bastante grandes y si una solo me había costado moverla, el llagar hasta el maestro sería complicado, aunque más que eso, lento.

La lluvia seguía cayendo y eso no facilitaba mi labor, aunque tampoco era que la entorpeciese demasiado. Por suerte a medida que pasaba el día mi control en la habilidad iba siendo más fluido, aunque unas rocas me costaban más que otras el moverlas, incluso algunas que ni con la Fuerza era capaz de moverlas y solo podía con fuerza bruta. Debido al cansancio de usar la Fuerza de continuo tenía que hacer descansos a menudo, a medida que mejoraba mi control sobre esta tardaba más en cansarme y durante tres días no dormí nada. Fueron los que tardé en llegar hasta el lugar donde me separé del maestro, c con mis últimas fuerzas moví unas cuantas rocas donde estaban más altas, donde parecía que había sido el sitio en el que habían caído más rocas. Pero descubrí que no había sido así y que eso pasó porque las rocas se habían ido cayendo alrededor de lo que parecía una cúpula, que iba desde el suelo hasta elevarse casi dos metros. Seguí moviendo rocas hasta liberar la zona de las rocas, tardando casi medio día en esto, cuando estuvo libre la especie de cúpula se deshizo, dentro de esta estaba el maestro, quien cayó al suelo, rápidamente fui hasta él y comencé a reconocerle en lo poco que sabía de medicina, no parecía estar mal a simple vista, respiraba y podía notar pulso, lo único que se encontraba muy fatigado.

Imaginé que había estado los tres días encerrado en aquella cúpula aguantándola para evitar que las rocas le apastasen. Por este motivo dejé el cuerpo en el suelo después de darle un poco de beber y lo dejé descansar, y yo iba a hacer lo mismo, pero debía de velar por el maestro para hasta que volviese a despertar. La mejor forma que se me ocurrió para esto fue volver hasta el último pueblo dado que conocía el camino de regreso, además estábamos ligeramente más cerca que del siguiente por lo que había dicho el maestro, sin contar que apenas nos quedaban la mitad de la comida con la que habíamos salido.

Me cargué al maestro como pude y comencé el camino al pueblo, avanzaba lo más rápido que podía y no descansaba, ya que si lo hacía temía que me acabase durmiendo, por ello cuando me entraba sueño, sed o hambre, comía como podía mientras avanzaba, gracias a esto tardé un par de días en llegar al pueblo, por suerte para mí era de día y nos vieron llegar desde lejos, los que favoreció que la atención fuese más rápida. Cuando llegué al pueblo apenas pude decir nada, pero los habitantes parecieron entenderme.

No recuerdo más de lo que pasó hasta que me desperté, me encontraba en una mullida cama de una habitación bastante simple, con mi maestro sentado en una silla dormitando. Poco a poco me fui incorporando hasta quedar senado en la cama con la espalda apoyada en el cabecero de esta.

-Parece que estas mejor – dijo el maestro, quien se había despertado.

-Tú también maestro, me alegro de que se haya recuperado – le respondí.

-No lo habría hecho de no ser por ti, te doy las gracias por ello, si no me hubieses quitado las rocas de encima posiblemente ahora estaría muerto.

-De nada, pero maestro, porque no me dejó con usted bajo la cúpula, mientras la mantenía podía haber quitado las rocas antes.

-Me hubiese gustado, pero esa habilidad expulsa a todo lo que está alrededor de quien la invoca, es decir, habría pasado lo mismo o algo peor, te pido perdón por haberte hecho caer por el barranco, pero creí que era la única manera de salvarte.

No hablamos mucho más, ese mismo día me levanté y comí algo, dado que lo único que me pasaba había sido el cansancio podía hacerlo perfectamente, luego el maestro y yo nos preparamos para volver a partir. Según el maestro habíamos estado unos días en el pueblo, un par de ellos para que él se recuperase y otro más hasta que yo desperté. Antes de partir estuvimos hablando con el alcalde del pueblo, quien no terminaba de creerse que había habido un derrumbe. Sin embargo, tras contarle lo que había pasado nos acabó dando la razón, pero yo le entendía un poco, al parecer gran parte de los hombres del pueblo se encargaban de que las paredes de las montañas que estaban junto a los caminos estuviesen en un buen estado. Esto quería decir que ellos afirmaban que las paredes no se caerían sin un motivo, aunque nos creyeron decidieron enviar a un par de hombres para comprobar lo que decíamos. Al igual que la primera vez, tardamos unos tres días en llegar a la zona del derrumbe, donde los hombres que nos acompañaban comenzaron a revisar las paredes de la montaña. Avanzamos un poco más, concretamente hasta donde había encontrado al maestro Wabbo bajo las rocas, allí, los hombres corroboraron con sus propios ojos que eran ciertas nuestras palabras.

El verlo, pareció preocupar a los hombres, quienes sacaron un caracol y con él llamaron a quien por la voz reconocí como el alcalde del pueblo. Le dijeron que mandase a más hombres con comida y bebida para bastante tiempo, pues tenían que revisar la estructura de toda la pared y retirar los escombros que habían quedado en el camino.

-No os preocupéis por los escombros del camino, el padawan Kenobi y yo los retiraremos para dejar el camino libre – dijo el maestro a los dos hombres antes de que colgasen.

Estos nos agradecieron que los hiciésemos, y tras despedirnos de ellos seguimos lentamente con nuestro camino. Tanto el maestro como yo íbamos moviendo las rocas lo más rápido que podíamos, yo le dejaba al maestro las más grandes que no podía levantar y él me dejaba las más pequeñas. En un par de días casi habíamos terminado de retirar todas las rocas que quedaban en el camino luego continuamos durante tres jornadas más por el camino hasta que llegamos al siguiente pueblo. Desde el cual partimos hacia el norte, no tenía ni idea que era lo que el maestro buscaba o a donde quería dirigirse, pero el camino volvería a ser por las montañas, y esta vez el camino no tenía un buen estado, pudiendo confundirse con terreno normal si uno no se tenía cuidado.

El maestro Wabbo parecía haber recorrido el camino múltiples veces dado que no dudaba en ningún momento sobre que dirección tomar, y se movía con rapidez por el sitio. En mi caso, no me costó mucho seguir su ritmo, el ejercicio que había hecho durante la avalancha días atrás. Mientras viajábamos el maestro me comentó que la habilidad anterior que había conseguido controlar era la base para conseguir otras, que, sin duda, podrían ser imprescindibles en ciertos momentos, aunque para ellas había que tener cuidado y que las pensase bien, ya que, según nuestro código, la Fuerza no era un arma que se usase para el combate o dañar a otros.

Mientras viajábamos iba pensando en lo que me había dicho y como podía avanzar en el control de la Fuerza. La única pista que tenía era el mover las cosas, pero no se me ocurría nada. Cada vez que me ponía a pensar en cómo hacer otras cosas con la Fuerza, solía coger una piedra no muy grande, más pequeña que la palma de mi mano, la movía hacia mí y la colocaba encima de la mano con la que la controlaba, luego le comenzaba a dar vueltas encima de esta.

-Parece que te diviertes, Ori – me dijo el maestro un día que vio mientras descansábamos – lo haces mucho últimamente.

-No es que me divierta, pero me ayuda a pensar, o eso creo.

-¿Y qué es en lo que piensas?.

-En cómo sacar otras habilidades a partir de esta – dije elevando la piedra más alto y bajándola con cuidado.

-Pues, muchas veces, aquello que buscamos suele estar más cerca y visible de lo que nosotros creemos, piénsalo, puede que sea tu caso.

Aquellas palabras fueron el final de la escasa conversación ya que con ellas retomamos el camino. Las palabras del maestro habían sido extrañas, o eso me había parecido, además lograron que perdiese la concentración en lo que hacía la piedra cayó a mi mano. Me levanté y seguí al maestro, me había llevado la piedra conmigo y mientras caminábamos volví a hacer lo de antes con la piedra. Wabbo me había hecho pensar que el jugar de esa forma con la piedra me ayudaría a mejorar, por esto comencé a jugar con la piedra. Usando menos Fuerza para moverla, colocarla en otra parte para moverla, y otras variantes. Con esto descubrí que si colocaba más Fuerza en el lado opuesto al mío de la piedra y la atraía hacia mí lo hacía más rápido que si la dejaba igual en todas partes de la piedra. De la misma forma si la colocaba entre la roca y yo y la empujaba para que se alejase lo hacía más rápido.

Ambas cosas me llamaron la atención, y comencé a intentar controlar aquello para ver que se podía hacer. No lo controlaba bien, dado que las rocas que iba cogiendo y empujaba salían disparadas a gran velocidad unos metros, y como había dicho el maestro, la Fuerza no era un arma con el que atacar. El empujón realmente no le veía ninguna utilidad fuera de un combate, y dado que no era un arma propiamente, debía de andarme con cuidado al usarla, podía salvarme en alguna ocasión, pero debía de estar en una situación muy mala para tener que recurrir a esta.

Por otra parte, cuando atraía objetos hacia mí usando la Fuerza, si lo veía más útil, tanto fuera de un combate, como dentro de este. Sin embargo, al igual que con la otra habilidad no la controlaba y las piedrecitas que atraía se acercaban a mí a mucha velocidad y debía de dejarlas pasar para evitar que me hiciesen daño al cogerlas.

Ambas técnicas las intenté comenzar a controlar mientras viajaba, siendo muy difícil para mí dado que nos estábamos moviendo todo el rato, y para comenzar a controlar las debía de hacerlo con más tranquilidad. Los días se iban sucediendo y mis avances eran más bien nulos, y el maestro seguía avanzando sin decir cuál era nuestro destino, hecho que me hacía pensar que quizás nos hubiésemos perdido. Aunque tras una semana caminando pudimos ver al fondo del camino y casi oculta por las nubes una pequeña casa, “¿qué hace una casa en la cima de una montaña?” me pregunté extrañado al verla. Según nos acercamos pude ver que había un hombre sentado delante de la puerta de la casa, parecía no inmutarse lo más mínimo, incluso con el frío viento que había.

-Buenas – dijo el hombre cuando llegamos hasta él.

-Buenas maestro Ulmo, siento interrumpir tu retiro, pero necesito que te ocupes de mi padawan durante unos días mientras medito.

-Sabes que eso va en contra de lo que dije cuando me retiré de la orden – respondió Ulmo levantándose.

-Lo sé, tampoco te pido que le entrenes, solo que lo mantengas aquí contigo, él entrenará por su cuenta, y si así lo pides no te dirá nada ni molestará mientras estás en tu retiro.

-Mmm, solo es para que le eche un ojo de vez en cuando ¿no?.

-Sí, si pasamos dentro te explicaré el por qué necesito de esto.

-Está bien, padawan, espera aquí mientras hablo con el maestro Wabbo.

Los maestros entraron dentro de la cabaña dejándome en la fría cima, por suerte la capa me quitaba bastante bien el frío. Estuvieron hablando cerca de una hora, luego el maestro Ulmo salió y me invitó a entrar, una vez dentro me dijo que dormiría en el suelo y también su horario para que no le interrumpiese en ningún momento. Por otra parte, el maestro Wabbo me dijo que debía de quedarme en aquella casa durante un mes, tiempo que tardaría él en volver, o eso calculaba él que tardaría. También me ordenó que, si en ese periodo de tiempo no volvía que me dirigiese al templo, luego emprendió su camino. El maestro Ulmo me miró durante un momento y volvió a salir de la cabaña a meditar, el maestro era una persona alta, de casi dos metros, con larga barba y cabello largo, ambos canos de vejez, no se podía decir que estuviese fuerte o débil físicamente ya que iba con ropas un poco holgadas y no se podía ver bien; sus ropas no tenían lo colores típicos de la orden y en su caso aunque eran parecidas, las ropas se tornaban en colores azules, desde uno claro para la túnica hasta uno bastante oscuro para el resto de atuendos.

Dejé mis cosas en el lugar donde me dijo el maestro que debería dormir, y las coloqué para que ocupasen lo mínimo posible, no sabía que era exactamente aquello del retiro que habían hablado los maestros, pero parecía que a Ulmo no le interesase nada del mundo. Y tras unos días allí comprobé que este solo se molestaba en meditar todo el día, apenas paraba para comer o descansar. Por mi parte, me levantaba antes que él y entrenaba también gran parte del día, aunque yo si paraba a descansar más a menudo, lo que parecía molestar un poco al maestro ya que cuando descansaba entraba en la cabaña para no pasar frío y cuando lo hacía pasaba cerca suyo.


Última edición por Ori Kenobi el Mar 1 Ago 2017 - 16:36, editado 2 veces
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Ori Kenobi el Mar 1 Ago 2017 - 16:11

Durante mi estancia en la cabaña no nos dirigimos ninguna palabra el maestro y yo, nos centrábamos en entrenar y poco a poco iba consiguiendo lo que me había propuesto. Las cosas que atraía lo hacían a una velocidad que me permitía cogerlas al vuelo sin dañarme, incluso lo probé a hacer con la empuñadura de mi sable de luz y solía salir bien siempre. En el caso del empujón no sabía bien cómo iba su entrenamiento, no podía cuantificar de ninguna forma lo que hacía, o eso pensaba hasta que tuve un pequeño incidente. Un día, mientras entrenaba, el empujar, intentaba empujar una enorme roca, la cual era demasiado pesada para lo que yo podía mover en esos momentos. Al no saberlo e intentar probarme realicé un empujón, el más fuerte que creía que podía hacer, colocando bastante cantidad de Fuerza entre la roca yo, el resultado de esto fue que la roca no se movió y yo salí despedido unos metros hacia atrás. Aunque esto no fue lo peor, el empujón me había llevado hasta un gran desnivel que tenía el lugar donde entrenaba, con una caída de unos doce metros sobre rocas bastante agudas.

Debido al impulso que llevaba no pude agarrarme al borde y comencé a caer, no tuve tiempo de pensar. Sin embargo, sin pensarlo, realicé otro empujón, esta vez contra el suelo, quizás por miedo, quizás por desesperación para ganar tiempo, no sé por qué, pero lo hice, y pareció funcionar. Cuando estaba a escasos dos metros empujé al suelo, sucediendo lo mismo que con la roca, salí volando hacia arriba de forma brusca. Aunque esto no me devolvió a la zona segura del suelo desde el que había caído, más bien tuve un pequeño golpe de suerte y la túnica se me quedó enganchada en una roca, miré hacia arriba como pude para ver lo que había pasado. En cuanto lo vi, comencé a ponerme nervioso por si la túnica se rasgaba y volvía a caer, como pude me giré y me sujeté a salientes de las rocas y grietas, lo único era que ahora la túnica no me dejaba ver lo que tenía encima y tuve que quedarme quieto.

Pasé así media hora, notaba como mis músculos comenzaban a resentirse de estar todo el rato en tensión y de pronto una fuerza repentina tiró de mí hacia arriba, luego desapareció y caí al suelo tumbado. Me aparté la túnica de la cara, que aún me estaba tapando, y miré hacia los lados para ver que había pasado. El maestro Ulmo estaba de pie al lado del desnivel, lo que me hizo pensar que había sido quien me había sacado de aquella situación. El hombre no dijo nada, me miró con cara de pocos amigos y luego se marchó de nuevo a la cabaña. El resto del día me lo tomé libre quería descansar, y quitarme de la cabeza el susto, había sido la segunda vez que me libraba de una caída que posiblemente me hubiese matado en aquellas montañas, no habría una tercera.

Había pasado el mes que había dicho el maestro que debía esperarle, y este no apareció. Incluso me quedé un par de días más por si acaso, pero no apareció, quizás había le había pasado algo, “¿acaso se habrá enfrentado al tipo aquel que le buscaba?, ¿se habrá olvidado de venir?, ¿Qué le habrá pasado?” pensaba mientras comenzaba a empaquetar cosas en la mochila para partir ese mismo día. El maestro Ulmo, además se mostró algo más amable, quizás fuese porque me iba ya, pero no iba a decir nada, salvo volver a agradecerle que me salvase aquel día. Ulmo me entregó comida suficiente para un par de semanas, esas raciones no serían suficientes para llegar al templo como me había dicho Wabbo, pero si me permitirían avanzar más y parar menos en pueblos,

-Antes de que te vayas, chico, ten – me dijo entregándome un colgante con dos extrañas piedras de color grisáceo, aunque era un cristal un poco transparente – es parte de la roca que te salvó cuando te caíste. Por otra parte, sigue el camino, y no te desvíes de él, podrías acabar perdido en unas ruinas. Son peligrosas para un padawan, incluso para un caballero jedi, hay bandidos, son oscuras y con trampas. Ahora, que la Fuerza te acompañe y ten un buen viaje.

-Gracias, maestro Ulmo, tendré en cuenta sus consejos, gracias por su obsequio y por haberme acogido durante este tiempo – respondí al maestro inclinándome hacia él en modo de respeto.

El maestro pareció estirarse un poco haciéndole ligeramente más alto, además en su rostro había una sonrisa de aprobación. Parecía que hombre no era tan malo como podía parecer. Con los consejos del maestro en mente, comencé el descenso de la montaña, la marcha era buena, no muy deprisa para estar seguro de que pisaba bien por la tierra y no muy lento para poder llegar lo antes posible al templo, dado que me quedaba un mes aproximadamente para empezar el entrenamiento con la maestra Shaak. El tiempo en las montañas no era muy agradable, había de continuo viento frío y de vez en cuando llovía un poco, haciendo que ver la dirección del camino fuese bastante complicado, hecho, además, que provocó que en un cruce me equivocase de dirección y no siguiese por el camino que era. Aunque de eso me di unos días después, cuando sabía que ya debería de haber llegado al último pueblo que visite con el maestro. En cambio, mis pasos me habían llevado a una extraña entrada hacia la montaña, con unas puertas de madera que estaban estropeadas por el paso del tiempo, la entrada estaba tallada en la roca de la pared de la montaña.

Noté como de pronto unos copos de nieve comenzaron a caer, además comenzaba a ser tarde, por lo que decidí entrar en aquel lugar, que sería mejor que dormir a la intemperie pasando frío. Me acerqué a las puertas y empujé una de ellas, esta se abrió sin problemas y sin hacer ruido, algo que sin duda me sorprendió, dentro había un potente olor a cerrado, mezclado con un olor a madera quemada. No hacía frio en la sala, más bien calor, algo extraño para un sitio aparentemente abandonado, aunque lo agradecí, busqué un lugar bien protegido, una esquina para que no hubiese corrientes de aire y allí comí algo y me dormí. A la mañana siguiente, una vez me desperté y antes de desayunar algo fui hasta la puerta y tiré de esta, hizo algo de ruido, pero no le di importancia, lo que me interesaba era ver cuanto había nevado, lo cual, para mi sorpresa, había sido bastante. Durante la noche había caído cerca de un metro de altura de nieve, y aún nevaba un poco. Esto me hacía imposible el avance, por lo que debía de permanecer en aquel lugar. Fui hasta donde había dejado mis pertenencias y desayuné un poco.

Apenas había terminado de comer, escuché unas voces. Provenían de alguna cámara más metida en la montaña que contactaba con esta. Con el mayor sigilo que pude guardé mis cosas y me cubrí con la túnica que al ser de color oscuro me facilitaba el que no me viesen ya que la esquina en la que estaba, era oscura. Quizás pasase desapercibido, además activé la Percepción para saber cuántas personas eran y si me descubrían estar preparado para reaccionar.

Parecían ser un par de hombres, estos se iban quejando de que les había tocado ir a comprobar la puerta por el sonido que había hecho. Los hombres revisaron la habitación, aunque muy por encima ya que desde el centro de esta miraron a todos lados para ver si había algo raro, luego uno avanzó hasta la puerta y la abrió, la volvió a cerrar y dieron por hecho que habría sido algún ratón que se chocó con algo. Cuando los hombres se habían ido, salí de mi escondite con cuidado, volví a cargarme la mochila a la espalda. Quizás estuviese en las ruinas que había mencionado Ulmo, y posiblemente esos hombres fuesen bandidos que las controlaban, algo que también me había advertido el maestro. Dado que no podía seguir por el camino decidí hacer tiempo explorando las ruinas.

Con cuidado avancé por donde habían ido aquellos bandidos, era una abertura con forma de puerta, aunque sin esta, creando un pasaje pequeño para una sola persona, este bajaba con unas escaleras profundizando más en la montaña, en la siguiente sala pude ver una especie de antigua tumba, con vasijas a su lado, las cuales, por lo que había leído en libros, deberían contener ofrendas de familiares y conocidos del difunto. Aunque me llamaba la atención el ver su contenido preferí seguir adelante, para ver a donde me llevaba, por suerte para mí solo parecía haber un único camino que seguir, lo que evitaba que me pudiese perder.

A medida que seguía avanzando el lugar se volvía más oscuro, aunque siempre había un poco de luz, además, la temperatura del lugar iba bajando, no podía decirlo con certeza absoluta, pero esa parte de las ruinas no eran transitadas demasiado. Dada la poca visibilidad que había en el lugar, tuve que usar la habilidad de ver en conjunto con la Percepción de la Fuerza, podía ver animales menores, como ratas y algún insecto similar a cucarachas o escarabajos. En un momento por un pasaje similar al primero pude ver gracias a la habilidad que, en el suelo, muy bien camuflado, había una pequeña cuerda que iba de un lado de la pared a otro. La revisé con cuidado de no tocarla, y busqué hacia donde se dirigía, sospechaba de algún tipo de artificio que permitiese saber a los bandidos si alguien se adentraba en su territorio.

Estaba agachado mirando el cordón de lado a lado, pero no podía seguir por donde seguía ya que se metía en la pared y no con la habilidad activada podía verlo. Con cuidado pasé el cable y seguí revisando el lugar, fue entonces cuando vi en la pared enfrente del pasaje unos pequeños agujeros muy discretos, intuía por historias de libros qué podía ser, pero a simple vista no lo sabía, incluso quizás fuesen unos agujeros normales en la pared. Seguí avanzando con más precaución que antes, aunque el haber encontrado el cable aquel, de alguna forma me había emocionado al ver y encontrar lo que parecía una trampa, más aún el haberla evadido. Estas sensaciones fueron mejores que las que sentía al leer cualquier libro con respecto al tema, nada como vivir las cosas de primera mano.

Mientras avanzaba encontré una pequeña sala, en el centro de esta había una palanca, y delante de la entrada una puerta de barrotes que me impedía seguir el paso. Miré alrededor de la sala y pude ver a la izquierda de la entrada tres rocas bastante bien cuidadas teniendo en cuenta el estado de las paredes que las rodeaban, la verdad no les presté mucha atención y avancé hacia la palanca suponiendo que abriría la puerta. Sin embargo, al activar la puerta mi Percepción me avisó de peligro y salté hacia atrás lo más rápido que pude, y al terminar pude ver como desde un agujero similar a los anteriores que había visto disparaba una ráfaga de virotes de ballesta.

Me incorporé y me puse a observar la sala de nuevo, por si había alguna palanca más que se me hubiese pasado, pero no encontré nada, lo único que me quedaba eran las extrañas rocas con dibujos. Además, mientras buscaba otra palanca encontré otras tres rocas, pero estaban incrustadas en las paredes, cuando me dirigí a las otras las revisé cuidadosamente, tenían tres lados y cada uno con un animal diferente. Quizás escondiesen un secreto, por lo que me alejé un poco de ellas y usando de la habilidad de levantar y moví una de ellas, la roca giró sobre sí misma dejando ver otro de sus dibujos, “¿Y si la puerta se abre con los dibujos en una posición concreta?” se me ocurrió al ver como la piedra había girado.

Volví a fijarme en las piedras con dibujos incrustadas en la pared, las cuales se veían perfectamente desde donde estaba al lado de la palanca. Y en el mismo orden que las veía las colocaba en las piedras giratorias, luego volví a poner la mano en la palanca preparado para volver a esquivar los virotes en caso de necesitarlo. Sin embargo, la puerta se abrió sin problemas, lo que me hizo relajarme un poco, tenía las pulsaciones muy elevadas, incluso sentía como si el corazón se me fuese a salir del pecho. Pasé la puerta, que me dio a una sala con unas escaleras de madera en caracol que bajaban más, la pasar la puerta esta comenzó a cerrarse, como si solo permaneciese abierta durante un momento.

Ya no me quedaba de otra que seguir hacia adelante y bajar por las escaleras. Bajé bastantes metros con las escaleras, y el frio se intensificó un poco. Una vez al final de las escaleras seguí por el único camino que se podía, un arco de piedra que daba al siguiente pasillo, esta vez la zona estaba llena de telarañas con un camino por el centro de estas, hecho por los hombres que habían subido a ver la puerta. El pasillo llegó un momento en el que se dividió en dos caminos, aunque solo se podía seguir uno ya que un derrumbe parecía haber taponado por completo el otro. Avanzando llegué a una parte en la que el pasillo se volvía más ancho y alto durante unos metros como si hacía tiempo hubiese sido un sitio donde se reunían bastantes personas, aunque con poca intimidad. En ese pasillo pude encontrar un par de cuerpo de personas muertas, ambos estaban muy deshidratados, y había algunos animales por sus carnes.

De uno de los dos cadáveres, hubo algo que me llamó la atención, en un brazalete que tenía el hombre, había tres figuras talladas, parecían posiciones de combate. No me parecía bien, pero sentía que aquel brazalete lo necesitaría, por lo que se lo cogí. Seguí avanzando por unas escaleras, estas, al igual que todas las anteriores descendían más en la montaña. Mis pasos acabaron llevándome hasta una sala, en la cual había unas veinte personas, por suerte para mí no me escucharon acercarme y yo los pude ver antes gracias a la habilidad de la Fuerza que la llevaba activa de continuo y a la Percepción. En la sala había bastante jaleo, como si estuviesen montando una fiesta. Llegado a ese punto, sabía que no podía ir hacia atrás, la puerta de barrotes se había cerrado y si avanzaba no sabía si habría una salida, sin contar todos los bandidos que había en el lugar. Me asomé un poco por la entrada y pude ver a la banda entera y algo que me extraño, me pareció ver una joven tirada en el suelo y atada de pies y manos.

No sabía que hacer hasta que de pronto uno de los bandidos comentó algo que me sacó de dudas. Al parecer iban a empezar a “divertirse” con la joven, no sabía bien a que se referían estos, pero eso no me sanaba nada bien, y menos aun viniendo de bandidos. Sin pensarlo dos veces salí a escena, todos los bandidos se percataron de mi presencia y dejaron la juerga, haciendo uso de mi agilidad y en movimientos de lucha fui esquivando a todos los bandidos hasta llegas a unas escaleras que, increíblemente subían, aunque tan solo a un primer piso de la estancia. Estas escaleras estaban bastante estropeadas y crujían casi con solo mirarlas. Había llegado hasta allí y ya no se podía retroceder, por lo que subí por las escaleras que se tambalearon mientras subía. Una vez arriba, pude ver como los bandidos se pensaba el subir o no, tardando un par de minutos en decidir que avanzarían por estas, por un momento pensé que estaba todo perdido, pero ganaría algo de tiempo, por lo que usé el empujón, no calculé bien hacia donde provocarlo y en vez de hacerlo directamente sobre los bandidos lo hice más hacia las escaleras, las cuales cedieron y cayeron al suelo, incomunicando las dos plantas.

Había logrado mi objetivo, pasar a través de los bandidos, ahora solo me quedaba el de rescatar a la joven fui hasta un puente que pasaba por encima de toda la sala y la busqué, en cuanto la encontré, estiré mis brazos hacia ella y usando la Fuerza la levanté y la llevé hasta el puente, donde la deje con cuidado. Hecho esto, fui hasta ella y usando el sable de luz corté sus ataduras.

-Joder, ¿por qué has hecho eso? – dijo la chica cuando quedó libre – habría tenido más posibilidades de sobrevivir si me hubieses dejado ahí abajo, ahora me matarán sin más.

-Relájate, por favor. ¿No hay una salida trasera en estas tumbas? – le pregunté con bastante tranquilidad.

-Sí, justo ahí, pero se necesita algo para abrirla.

No le hice mucho caso más a lo que decía pues solo se quejaba por lo que había hecho, la cogí por la mano y la llevé hasta el lugar que me había señalado. En efecto había una enorme puerta que, cuando intenté abrirla, no cedió, ni siquiera usando la Fuerza. Fue entonces cuando me percaté de unas figuras de combate talladas en la puerta, estaban en vertical y en unos discos que pronto descubrí que podían girar. Una vez vi esto saqué el brazalete que le había cogido al cadáver aquel, si mi intuición no fallaba lo más posible era que funcionase de forma similar a la puerta de barrotes. Coloqué los discos de la puerta en la misma posición que los del brazalete y luego puse este en una repisa que había en la puerta. Mientras la joven al ver que lo que estaba haciendo podía funcionar comenzó a meterme prisa para que abriese la puerta ya que los bandidos habían encontrado la forma de subir, y se empezaba a acercar.

La puerta comenzó a abrirse hacia arriba y hacia abajo, separándose, y cuando estuvo a la altura insté a la joven a que pasase al otro lado, una vez cruzó lo hice yo, recogiendo al pasar el brazalete, hecho que hizo que la puerta se comenzase a cerrar. El lugar al que habíamos pasado era todavía más oscuro que la parte anterior de las ruinas, yo podía ver, pero la joven estaba quieta e intentaba palpar el aire para encontrar algo a lo que sujetarse.

-Yo puedo ver bastante bien aquí, buscaré algo para hacer fuego y que puedas ver también.

-Gra- gracias. – dijo la joven ya más calmada.

Tardé media hora en encontrar una antorcha que poder encender, encendiéndola cerca de donde estaba la joven para dársela a ella. Cuando encendí la antorcha paré de usar la habilidad un momento, y miré a la joven. Una choca alta de pelo morado liso y muy largo y de ojos azul claro a la luz del fuego, llevaba ropas rotas y viejas y como si fuesen pequeñas para ella, la chica tenía más o menos mi altura. Le entregue la antorcha y comenzamos a movernos, mientras lo hacíamos le hacía preguntas básicas para saber quién era, cómo había acabado en las ruinas, y similares. La joven me fue respondiendo a las preguntas, aunque evadió alguna.

Cuando habíamos recorrido la mitad de la enorme sala pudimos ver como enraba un haz de luz del exterior, cayendo sobre una pared con algo escrito. Nos acercamos con cuidado de no encontrar ninguna trampa o similar, cuando llegamos nos quedamos mirando la pared con la extraña escritura, ya que ninguno la había visto antes. Y enfrente de la pared había un cofre, el cual la joven sin ningún tipo de cuidado abrió, para ello se valió de unas ganzúas que llevaba guardadas entre la ropa. No me dio tiempo a impedirle que lo abriera y cuando lo hizo encontramos en este un objeto y dinero, el objeto era cuadrado, de bordes dorados y paredes transparentes que dejaban ver una esfera que se movía de color azul, además yo notaba que emitía Fuerza, de forma similar a la roca del templo. Casi por instinto lo cogí y lo observé con detenimiento, no parecía nada del otro mundo, pero sin duda estaba muy conectado con la Fuerza, incluso más que yo. Por otra parte, la chica de nombre Nessa, cogió gran parte del dinero, y cuando no pudo más metió el resto en mi mochila.

-Como agradecimiento por sacarme de allí. – se giró y comenzó a caminar hacia un pequeño túnel que había cerca de la pared aquella.

No hablamos más, hasta que vimos que aquel túnel daba al exterior de la montaña. La salida daba a una ligera pendiente verde de la montaña, que por lo que parecía estaba anocheciendo, no sabía dónde nos encontrábamos, pero gracias a ver el anochecer pude deducir que camino debía de tomas para ir al templo. En la salida de las ruinas, Nessa y yo cenamos algo y descansamos durante la noche, y al día siguiente emprendimos el viaje, el cual se separó cuando terminamos de bajar la ladera de la montaña. El camino hasta el templo se me hizo más corto de lo que tenía planeado, llegando a este un par de semanas antes de que tuviese que empezar el entrenamiento con la maestra gata, algo que me extraño dado que el viaje lo había planificado para al menos una semana más.




2.COMPLETANDO LOS PASOS DEL PADAWAN



Durante las dos semanas que tuve libres hasta que la maestra Shaak retomase mi entrenamiento, me dediqué a pulir las habilidades aprendidas durante el tiempo que estuve fuera del templo. Además, fui llamado al consejo para que diese un informe de lo que había pasado durante la audiencia del maestro y mía, así como explicar el porqué no había vuelto el maestro conmigo. Este hecho hizo que algún maestro volviese a dudar de mí y mis intenciones en la orden. Y posiblemente me hubiese visto obligado a acudir a otro juicio, de no haber sido porque llegó un mensaje cifrado con la firma del maestro Wabbo. Los otros maestros no quisieron decir lo que ponía, pero sabían que era él por caracteres tipográficos en la escritura propios del maestro. Aquellas noticias me alegraron, aunque no supiese si eran buenas o malas.  


Una vez pasaron esas dos semanas la maestra me hizo llamar para comenzar con el adiestramiento con ella. En el momento en el que me dieron el aviso me acorde del objeto que había encontrado en las ruinas, quizás la maestra supiese que era aquel objeto, por ello, cogí el objeto y lo llevé conmigo. La maestra me esperaba en los campos de entrenamiento, supuse que para algún tipo de entrenamiento físico dado que no me habían dicho nada de ir a alguna misión. En unos minutos llegué al campo de entrenamiento, no me había fijado durante mis entrenamientos individuales, pero el número de personas entrenando en el lugar había elevado considerablemente.

A simple vista no veía a Shaak por lo que comencé a moverme por el lugar a la vez que activaba la Percepción de la Fuerza, ya que, aunque no la viese si la percibía sabría llegar hasta ella. Mientras avanzaba pude notar que la mayoría de maestros estaban enseñando a sus padawan sobre la Percepción, otros en cambio estaban aprendiendo un nuevo estilo de combate. De pronto sentí que recibiría un ataque a mi cabeza, rápidamente me agaché y vi como enfrente de mí caía al suelo una piedra. Me puse en posición de ataque y me preparé para el combate, aunque dejé esta postura al ver a la maestra.

-Nya, bienya hecho, has de estar atenyato enya todo myomewnto, aunyaque creo que ha sido suerte el detectar el ataque, ¿mew equivoco? – dijo la maestra acercándose a mí mientras otros maestros nos miraban.

-Ciertamente, cuando llegué y no la vi decidí buscarla, y para facilitarme la tarea estaba usando la Percepción.

-Nya, mmmew, buenyo, al mewnyos sabes usar tus recursos cuanyado los nyecesitas. Unya cosa te comyapensa la otra, pero no inyatenyata recordad lo que te he dicho, estate atenyato a todo, quizás sea evitar unya ataque a ti myasmyo, o quizás a otra personya – volvió a decirme la maestra – nyos iremyos del temewplo unya temewporada denyatro de unyos días, querría pedirte, que para ir mewjoranyado enya tu percepciónya la myantenyagas de conyatinyuo enya uso, salvo cuanyado te sienyatas canyasado por su uso, claro está – para este momento casi todos los que nos habían mirado habían vuelto a los suyo.

-Maestra, quería mostrarle algo, me lo encontré en unas ruinas cuando volvía de la cabaña del maestro Ulmo – le dije a la maestra tras su orden de entrenamiento – en un sitio más privado si es posible – añadí al ver a algún maestro mirando de nuevo hacia nosotros.

La maestra le pareció extraña aquella petición, pero aceptó. Me llevó a una zona cercana al bosque bastante apartada donde no había nadie. Una vez ella me dijo que ya podía decirle lo que era le saqué el cubo dorado y azul. Los ojos de la mujer gato se iluminaron al ver el objeto, favorecido el efecto por la poca luz que emitía el aparato.

-Nya, ¿cómyo lo conyaseguste? – preguntó con un tono de sorpresa a la vez que pasaba la mano por encima del objeto.

-Ya se lo dije, en unas ruinas de camino al templo. Llevaba unos días caminando y en vez de llegar a un pueblo llegué a las ruinas dentro de una montaña. Como era tarde y me había perdido entré en estas para pasar la noche, y al día siguiente no pude retomar el camino, por lo que las exploré y acabé saliendo por otro lado de la montaña y encontrando el objeto.

-Nya, esto es unya Baketsufōsu, en él estánya los recuerdos de unya jedi. El Baketsufōsu puede comyunicarse conya otros usuarios de la Fuerza e inyacluso darles poder, pero solo si sonya mewrecedores de este.

-Entonces es mejor que lo tengas tu maestra. Creo que aún no soy lo suficientemente habilidoso para tenerlo.

La maestra no dijo nada y simplemente lo guardó entre los pliegues de la túnica que llevaba, luego volvimos al campo de entrenamiento para comenzar a entrenar la Materialización de la Fuerza. Según me dijo, el haber aprendido esas nuevas habilidades con la Fuerza, me había dado un mejor control de esta y veía que podría mejorar mi control en eso que llamaban haki de armadura. Al principio el entrenamiento fue bien, sin embargo, la maestra se percató de algo que no le gustaba, mi modo de combate era más agresivo que la última vez que había entrenado con ella. Al notar aquello, la maestra detuvo el entrenamiento y me pidió explicaciones de por qué ahora era más agresivo, a lo que le conté el entrenamiento con el maestro que me lo enseño.

A la mujer-gato le resultó muy extraño que un maestro del templo hubiese enseñado algo así, ya que creía que todos allí pedían a sus alumnos un autocontrol muy alto de las emociones, lo que había que algunos no enseñasen a sus padawan el control de la Materialización de la Fuerza, y así evitar problemas. Shaak no me prohibió entrenar de esa manera, aunque si me ordenó que antes de hacerlo tuviese en cuenta lo primero que aprendí de eso y cómo mantener a raya aquellas emociones que podían llevarme a perder el control.

El día que partimos del templo sentía que en el entrenamiento estaba como atascado, no sentía que pudiese mejorar, el pararme antes de empezar un combate me impedía aumentar las emociones necesarias para sacar la Materialización. Por esto, mientras caminábamos en dirección a la misión que teníamos, le iba dando vueltas a todo eso. Quería avanzar y eso significaba mostrar más agresividad, ira y rabia, pero el reducirlas antes del combate hacía que no pudiese mostrarlas más. Por esto, decidí que no frenaría a esas emociones, si las tenía, eran para algo, tenerlas y no usarlas era perder potencial. La clave de esto era el mantenerlas en un equilibrio en el que me permitiese estar en equilibrio dentro de mí.

Este pensamiento me parecía que iba un poco en contra de lo que la mayoría de caballeros y maestros del templo pensaba. Para ellos el único equilibrio que había estaba en la luz, y alejarse todo lo que se podía de la oscuridad. Y por lo que me habían enseñado en clase cuando era pequeño, los sith encontraban el equilibrio en el lado oscuro pues ellos buscaban el poder más que el conocimiento.

Todo esto lo tenía en mente cada vez que entrenaba con la maestra, lo que hacía imposible que lo hiciese de forma correcta pues o usaba demasiado las emociones y me olvidaba de todo, o era demasiado sereno para mostrar las emociones. Cuando pasaba alguna de estas dos cosas la maestra siempre paraba el entrenamiento para que pudiese buscar dentro de mí el punto de inicio para volver a empezar. Sin embargo, tras unas tres semanas de viaje comencé a comprender que debía de hacer, y poco a poco comencé a mejorar. De la misma forma, desde que la maestra me mando estar con la Percepción activad de continuo, su uso se había vuelto más fluido, además de que notaba desde más distancia las presencias, y gracias a los combates contra la maestra para entrenar la Manifestación poco a poco iba mejorando esta habilidad para el combate.

Durante esas tres semanas que entrené, la maestra y yo estuvimos buscando una criatura. Esta era el motivo de nuestra misión, dado que le bestia por lo que nos habían dicho no pertenecía a la isla y lo único que estaba haciendo era causar destrozos y masacres allá por donde pasaba. Por desgracia para la maestra y para mí, pudimos ver que aquello era cierto, cuando pasamos por un par de pueblos que estaban incendiados, y llenos de cadáveres a medio comer. Aunque lo más extraño de todo era la falta de huellas o de rastro que nos pudiese llevar hasta la criatura. Al no encontrar ninguna pista de lo que había pasado decidimos ir hasta el lugar donde todo el caos empezó, o por lo menos de donde nos habían dicho que habían empezado los problemas.

Cuando llegamos al pueblo donde acababa el rastro de daño a poblaciones, no se había quemado, pero si se notaban claros gestos de daños, tanto a edificios como a personas por manchas de sangre seca en las paredes y suelo. Buscamos algún superviviente por el pueblo, pero no sirvió de nada, no encontramos a nadie, ni siquiera los cadáveres. Una vez la maestra y yo nos reunimos cuando terminamos revisar el pueblo, luego pensamos que lo mejor era seguir el rastro del animal para intentar ver su siguiente movimiento, y por tanto aparición. Esto nos llevó a desandar lo andado, como si volviésemos al templo, pero esta vez, parando más detenidamente en cada sitio por el que hubiese estado.

En el primer pueblo en el que estuvimos, era un pueblo pequeño y no tardaríamos mucho en revisarlo, además la mayoría de las casas estaban quemadas, al igual que todas las personas del pueblo que encontramos. Era extraño, no había rastros de violencia a parte del incendio que había consumido el pueblo y los aldeanos, aunque al ver un cuerpo algo me llamó la atención, tenía como un zarpazo en el pecho que lo atravesaba de lado a lado, aunque se veía muy mal pro el estado de la persona. El descubrimiento se lo mostré a la maestra, quien estuvo de acuerdo conmigo en decir que la bestia tenía unas garras que debíamos de tener en cuanta. No nos detuvimos más en ese pueblo y tomamos rumbo al siguiente, eta bastante visible dado que aún ascendía humo del pueblo.

En el siguiente pueblo, encontramos algo más que en el anterior, algún cadáver que no se había quemado, y al igual que en el anterior, parecía que tenía cortes de garras por el cuerpo, además parecía que el cuerpo había sido mordido. Tenía partes del cuerpo desgarradas de estos y le faltaban bastantes trozos de carne. Esto nos hizo pensar que muchas víctimas habían sido devoradas, y si había sido en todas del mismo animal, entonces debía de ser muy grande, o por lo menos tener un metabolismo increíble que le permitiese alimentarse tan rápido. Los días iban pasando y no encontrábamos rastros de la bestia, en cambio en mi control de la Materialización mejoraba poco a poco, y en un par de semanas me había dado cuenta de que el no encontrar nada de la bestia salvo muerte y destrucción a su paso me ponía furioso.

-Maestra, debemos hacer algo, esa bestia aún no ha aparecido – le dije alterado un día a la maestra mientras entrenábamos.

-Estoy de acuerdo, ¿qué crees que deberíamos hacer? – me preguntó la maestra.

-No sé, buscar más pistas buscarlo, pero estar prácticamente de brazos cruzados hasta que vuelva a atacar… no lo veo correcto.

-Eso es lo que ya estamos haciendo, serénate, y sigamos con el entrenamiento.

No dije nada más y antes de seguir con el entrenamiento la maestra me dio un par de minutos para que me serenase. Cuando estuve listo volvimos con el entrenamiento, me mantenía sereno, pero toda la rabia que sentía la seguía teniendo, aunque reprimida. Cuando empezamos de nuevo el combate e intenté realizar una Materialización en un brazo este de pronto se volvió oscuro. No sabía bien cómo lo había conseguido, pero al chocar puños con la maestra noté que aguanté mejor el golpe, y conseguí mantenerlo en un par de choques más. Luego paramos de nuevo, fue entonces cuando la maestra me comentó que había mejorado en el control y el que la materialización se hubiese vuelto visible era la prueba de ello. Eso me alegró un poco, pero luego recordé que eso no era lo que debía de importarme en ese momento, debía de detener la masacre a manos de la bestia.

-Maestra, ¿Cómo puedo mejorar mi agilidad? – le pregunté dos semanas después del momento en el que por primera vez hice visible la Materialización de la Fuerza – siendo la bestia a la que perseguimos tan esquiva que no deja ni huellas que solo están las de los pueblerinos, creo que no soy ni rápido ni ágil.

-Nya, pero nyo debes enfrenyatarte a la bestia tu solo, ¿por qué quieres aprenyader algo así?

-Por eso mismo, ¿y si me toca luchar en solitario en un futuro contra algo similar?.

-Nya, llegado el myomewnto, sabrás comyo hacerlo, de myomewnto nyo te enyaseñaré nyada.

Durante cerca de una semana no hicimos nada, nos manteníamos cerca del último pueblo que había sido arrasado. En las últimas tres semanas no habíamos visto ningún ataque más, dejándonos tan solo los tres pueblos que ya habíamos revisado. Fue entonces cuando mientras comíamos, que vi humo a lo lejos, no demasiado, pero podía ser otro pueblo, avisé a la maestra y ordenó recoger las cosas para poner rumbo hacia allí. Tardamos cerca de dos horas en llegar al lugar al lugar. El lugar era un pueblo más pequeño que los anteriores, y algunas de las casas se encontraban en llamas, por otra parte, los ciudadanos parecían haber desaparecido, yo me puse a buscar algún superviviente si lo había en las casas en las que no había llegado el fuego. Por desgracia no encontré a ninguno, salvo un niño pequeño, tenía heridas graves, y que aún respiraba, aunque no tenía fuerzas para nada.

Intenté salvar al chico, lo cogí lo mejor que pude y salí de la casa llevándolo a un sitio que fuese seguro. Cuando lo dejé busqué alguno más, pero sin éxito, mientras volvía junto al chico busqué a la maestra para informarle para ver si ella conseguía hacer algo más que yo. La maestra, de alguna manera estaba haciendo que el fuego se apagase, cuando llegué hasta el niño, este había muerto, pero eso no me extraño tanto como ver que tenía otro corte hecho por garras más profundo aún que los otros.

-Sigue aquí – me dije a mi mismo - ¡sigue aquí! – grité para que se entrase la maestra.

La maestra dejó lo que estaba haciendo y se puso en alerta, por mi parte la imité y tras sacar el sable de luz y ponerme en posición defensiva activé la Percepción de la Fuerza. Por mi parte no noté ninguna bestia, ni persona, ni nada salvo la presencia de Shaak. Por otra parte, la maestra comenzó a moverse y como pude la seguí, apenas le podía seguir el ritmo, hacía movimientos muy precisos y rápidos, no parecía propio de seres normales. En la persecución que estábamos haciendo, en algunos momentos llegué a notar una presencia que se movía aún más rápido que la maestra, aunque no sabía si de persona, animal o lo que fuese. Esta persecución no duró mucho, apenas unos minutos, luego la maestra se detuvo en seco y abandonó su postura de combate.

-Maestra – le dije al alcanzarla – ¿ha conseguido algo?

-Nya, nyo – dijo muy seria – Pero creo que si te enyaseñyaré algo para defenyaderte de ella, parece myás peligrosa de lo que penyasaba.

Aquello me hizo preocuparme más que alegrarme por el hecho de que aprendería algo más, si la maestra había decidido pulir mis habilidades más de forma tan rápida sin casi pensarlo tras perseguir al animal en una sola vez. Al día siguiente la maestra tomó más precauciones que de costumbre a la hora de movernos por los alrededores de los pueblos, y mientras nos movíamos me iba contando lo que iba a hacer para mejorar mis capacidades. Por su explicación, me dijo que prácticamente ningún maestro del templo usaba en combate sus habilidades normales y que siempre intentaban usar la Fuerza para ser superior en habilidades y aptitudes físicas respecto a un adversario.

La maestra día a día me volvía a explicaba las dudas que iba teniendo con respecto a esta nueva habilidad, así como me ayudaba y me daba consejos para poder llevarla a cabo en el menor tiempo posible. La técnica era compleja, muchos maestros tardaban casi un año en controlarla a la perfección, y nosotros no contábamos con ese tiempo. El principio básico de la técnica era el mantener constantemente en los músculos de todo el cuerpo llenos de la Fuerza, haciendo de esa forma que estos tuviesen un potenciador continuo, pero al ser algo tan complejo el tenerlo de continuo. Aunque, según las instrucciones de la maestra, primero debía centrarme en determinados grupos de músculos y luego ir rotándolos para dejar tiempo de descanso en estos, mientras lo hacía en los siguientes. Después, lo usaría en varias partes a la vez para controlarlo mejor, hasta llegar a hacerlo con todos los músculos.

El entrenamiento no fue sencillo, todos los días seguíamos a la bestia o sus posibles objetivos, y cuando no estábamos de un lado para otro era cuando podía entrenar de forma calmada, cuando nos movíamos era más complicado. Incluso sacrificara horas de sueño para practicar durante más tiempo, lo que provocaba que durante el día estuviese más cansado.

Durante los siguiente dos meses la maestra y yo tuvimos esta rutina de no parar quietos y movernos de un lado a otro, y gracias a esto pudimos salvar a unas cuantas personas, aunque hubo otras que no nos dio tiempo. En las victimas que nos encontrábamos tenían las típicas garras que habíamos visto en las anteriores, y además alrededor de estas huellas similares a las de un lobo. La maestra fue la que reconoció las huellas, pero le resultaba raro que un lobo fuese solitario y que provocase tanto muerto y destrucción, sin contar que no creía que ocultase sus huellas en otros lugares exceptuando estas últimas veces por ´muy rápido que hubiésemos llegado. Por otra parte, en mi entrenamiento había dado grandes avances, había conseguido mantener la Fuerza dentro de dos conjuntos musculares a la vez, lo cual a la maestra le pareció increíble para el poco tiempo que tenía para practicar, aunque ella no sabía las horas que pasaba despierto por las noches para mejorar más rápido.

Al final del segundo mes que estuve entrenando la habilidad la maestra se percató de que los ataques habían disminuido y si se hacían era en lugares que ya habíamos revisado en busca de la bestia. Aquello era peligroso, nos daba una valiosa información, era inteligente, y sabía cuándo hacer las cosas para evitarnos. Sin embargo, la maestra tras unas semanas viendo este comportamiento ideó una forma para detectarla y que nos diese tiempo a pillarla antes de que desapareciese.  Con el plan de la maestra en mente, ella se fue por un lado y yo por otro del mismo pueblo, ambos fuimos con la Percepción activada, ya que habíamos sentido antes su presencia podríamos reconocerla.

No llevábamos, ni una hora en el pueblo cuando noté la presencia igual que la que detecté en el pueblo que la perseguimos, tenía ganas de mirar y verle la cara, pero eso me delataría y haría que nuestra presa se escapase. La seguí notando cerca de media hora, luego desapareció de pronto, era el momento de seguirla. La comencé a seguir siempre en el límite de mi rango de percepción para no llamar demasiado la atención, y tras otra media hora comencé a detectar la de la maestra. Por suerte para nosotros, la bestia parecía no haberse dado cuenta de lo que hacíamos y cuando realizó un movimiento sospechoso, pues se movió a gran velocidad, ambos dos nos movimos en dirección a ese lugar.

Cuando llegamos al lugar, había una persona sobre otra tendida en el suelo y sin moverse. La que estaba encima nos miró y se levantó, en las manos tenía una extraña arma que daba el aspecto de garra, con una longitud de unos cinco centímetros. La maestra y yo nos habíamos quedado helados al ver la escena, no había sido ningún animal el que había acabado con tantas personas, sino un hombre. Por eso no habíamos encontrado huellas de ninguna bestia, porque las suyas se camuflaban con las de la gente y gracias a sus armas nos había quitado la atención de una persona, y nos centraba en buscar un animal o algún tipo de criatura.

La escena me llenó de rabia y odio hacia el hombre por todo lo que había hecho, debía de hacerse justicia y debíamos acabar con aquella persona. La maestra se puso en guardia encendiendo su arma, yo la imité y el hombre se preparó también, pero antes de que pudiésemos hacer nada, el hombre saltó hacia la pared de la casa que había al lado y ayudándose de sus garras comenzó a ascender rápidamente por esta. La maestra avanzó hacia el otro lado de la casa y así le cerraría el paso, por mi parte seguí al hombre y gracias a la potencia que había conseguido con la nueva habilidad en un par de saltos llegué a lo alto de la casa, de forma que le impedía al sujeto volver por donde había venido-, ahora estaba encerrado entre la maestra y yo.

El hombre me encaró y saltó hacia mí, por suerte estaba preparado y comencé a defenderme de sus ataques con gran agilidad y evitando casi todos sus ataques. La maestra no tardó en venir a apoyarme, pero cuando esta se acercó recibí un golpe con las garras del hombre. Este ataque me provocó un corte desde el lateral de mi abdomen hacia la cara en diagonal, y por suerte no fue profundo, pero hizo que tuviese que retroceder y cayese de la casa, aunque gracias al entrenamiento de mejorar la potencia de mis habilidades la caída no me hizo nada. Al estar abajo, no supe bien que pasó, pero en un par de minutos la maestra se asomó para ver si estaba bien y luego bajó con el hombre, a quien había derrotado. Le comenté a la maestra que me había parecido más fuerte que para derrotarlo tan rápido, pero la maestra me dijo que al haberse enfocado en mí le había abierto la defensa contra ella, haciendo que le fuese una victoria más rápida.

La misión parecía cumplida, nos disculpamos con los pueblerinos del lugar por la tragedia de aquella muerte. Hecho esto comenzamos a caminar hacia el sur, cosa que me sorprendió, aunque la maestra me comentó que en el sur de la isla había una prisión para este tipo de personas. Aunque la conversación se vio interrumpida por el sonido de un caracol al que llamaban, el del hombre que habíamos detenido, lo sacamos de un bolsillo y lo descolgamos.

-Melekor, buen trabajo con los pueblos que apoyan a los jedi destruidos, nos has facilitado mucho el trabajo a mis nuevos aprendices y a mí. Te pagaré por tus servicios en dos meses, en las montañas del Sur, donde siempre – dijo una voz que resultaba familiar – por cierto, me enteré de que acabaste hace un tiempo con un jedi, el día que nos reunamos tendrás un nuevo encargo, la tarifa será más cuantiosa si lo consigues.

No dijo nada más aquella voz y colgó. Shaak y yo nos miramos ante lo que acabábamos de escuchar. No lo había hecho solo por gusto el acabar con todos esos pueblos, sino que además le pagaban por ello, y ahora iba a tener otro encargo.

-Nya, esto es unya desgracia – dijo la maestra pensativa – tenemyos a un enyemyago demyasiado peligroso enya las somyabras de la isla que myanyapula a asesinos y otros crimyanyales.

-Maestra, ese tipo ha dicho que los pueblos apoyaban a los jedi, ¿eso no puede suponer un problema?.

-Nya, por supuesto que es unya problemya, tantos pueblos destruidos y tantos mewertos y que nyosotros hayamyos tardado tanyato en detenyerlo, podría suponyer que myuchos pueblos que nyos apoyanya y los que tenyanya dudas de si apoyarnyos nyo confíenya enya nyosotros y acabemyos enya unya isla llenya de enyemigos enya nyuestra conyatra.

-Maestra, ¿cree que el próximo encargo fuera acabar con un jedi del consejo?.

-Nya, ¿qué te hace penyasar eso?.

-El hombre del aparato ha dicho que tiene un nuevo encargo para él, pero lo ha dicho después de decir que este hombre ya había matado a un jedi antes.

-Nya, mmmya, puede que tenyagas razónya. Si acaba conya algunyo de nyosotros, la genyate vería que nyo tenyemyos poder nya para defenyadernyos nyosotros, y eso daría pie a la revoluciónya conyatra la ordenya. Padawan, ¿cómyo eranya las heridas del myaestro que te enyaconyatraste enya el bosque?, por el que se te llevó a juicio.

-Pueees – dije pensativo mientras hacía memoria – tenía garras como las víctimas de los pueblos y le faltaban miembros. Y ahora que lo pienso dijo que no había sido un animal – dije mirando hacia el hombre, quien parecía mostrar una sonrisa a pesar de estar inmovilizado.

-Nya, pues creo que tenyemyos al culpable.

Acto seguido la maestra cogió un aparato idéntico al del maestro Wabbo y llamó al templo con él. Mientras hablan y discutían sobre lo que habíamos descubierto yo me quedé vigilando al preso y meditando para calmar mis emociones, recordar que había sido juzgado por culpa de ese hombre me había enfurecido bastante. De pronto salí de la meditación y fui junto a la maestra.

-Maestra.

-Padawan Kenobi, espera a que terminemos de hablar con la maestra Shaak – dijo por el comunicador el maestro antílope.

-Pero maestro, después de lo de hoy y lo que viví el año pasado con el maestro Wabbo creo que ya sé quién va tras él.

-Te escuchamos entonces.

-El hombre que le encargo a este asesino destruir los pueblos.

-Las posibilidades son muy bajas para eso padawan.

-No lo crea, maestro. Se produce una explosión en el templo donde se suponía que estaba el maestro, me encuentro a un extraño que busca al maestro, y confiando en el pueblo que nos ayudó en el derrumbe de la montaña, la avalancha fue provocada. ¿Por qué no buscar otra forma de asesinarlo? Y que si pillasen al asesino quitarse de encima las culpas. En ambas opciones saldría beneficiado por ello.

-Siguen siendo pocas las probabilidades, no obstante, meditaremos sobre eso.

Los maestros estuvieron hablando cerca de dos horas más desde mi intervención, sin duda discutían algo importante y me la jugaba que sobre el hombre que teníamos detenido y como proceder para atrapar al hombre que le iba a pagar. Ese día no hicimos nada más, salvo seguir avanzando hacia el sur. A partir de ese día el avance fue lento, el hombre no paraba de intentar escapar y por ello tuvimos que usar la Fuerza en él, levantándolo en el aire y moviéndole. La maestra y yo nos íbamos turnando para llevarlo, pero aun así teníamos que parar a recuperar energías. Con el avance tan lento que teníamos la maestra un día me propuso el seguir guiándome en el camino de la Fuerza y para ello me enseñaría a reaccionar mejor y si me veía preparado, más adelante me enseñaría la habilidad esencial para nombrarme un caballero jedi. Por mi parte, acepté sin dudarlo, pero lo de verme preparado para que me ascendiesen dentro de la orden sería más complicado, no solo contaba que hubiese ido con ellos en misiones, debía de demostrar algo más.

Como la maestra comenzó a enseñarme un mejor control de la Fuerza parábamos más a menudo, la maestra era la única que cargaba al indeseable asesino y yo entrenaba mientras caminábamos, incluso cuando parábamos a descansar. En esos momentos la maestra realizaba un pequeño combate con los sables quería que usara la Percepción lo mínimo posible y usase la nueva habilidad, la cual una vez consiguiese controlar, durante breve periodo de tiempo podría mejorar mis reflejos. Debía de centrarme en el momento, al igual que otras veces, pero además debía sentir la Fuerza a mi alrededor y notarla como si esta fuese agua. Si lo conseguía todo lo que me rodeaba estaría de esa forma y al igual que en el agua la velocidad de las cosas era más reducida facilitándome el ver cuál sería el próximo movimiento de cualquier cosa. En teoría era algo sencillo y conseguía mantenerme centrado en el momento, pero a la hora de la sensación de la Fuerza como si fuese agua no lo conseguía.

En un mes entrenando había conseguido que un radio de unos pocos metros tuviese esa sensación en mi vista cuando usaba esta habilidad y ciertamente cuando la usaba en combate contra la maestra, aunque poco, notaba como podía reaccionar mejor a sus movimientos incluso sin usar la Percepción. Por otra parte, en ese mes, habíamos llegado ya a las montañas, estando cerca ya de nuestro destino, la prisión de la que me había hablado la maestra. A esta prisión tardamos en llegar cerca de una semana más.

Cuando llegamos a la prisión no se nos recibió demasiado bien, pero nos atendieron en lo que necesitábamos y nos libraron de la carga del asesino encerrándolo en una celda. Nos quedamos en la prisión esperando a un maestro que vendría de un templo que había en el sur de la isla. Los maestros de los templos de la isla habían estado debatiendo desde el día que llegamos a las montañas sobre que era la mejor opción para hacer con el preso y el hombre que había contratado sus servicios, llegando a la conclusión que debíamos ir la maestra y yo al lugar de la reunión y detener al hombre aquel. Solo había un problema, que no sabíamos dónde se reunirían, aunque tuvo una solución que nunca pensé, un maestro del templo del Sur tenía la capacidad de ver recuerdos de su objetivo, usando la Fuerza sobre él e invadiendo su mente. Un poder, por lo que me dijo la maestra, que era regulado por todos los maestros y no se le permitía usarlo a no ser por una unanimidad de todos los consejos.

El maestro tardó en llegar una semana y cuando llegó no perdió tiempo en presentarse ni en decir nada, se limitó a entrar en la prisión buscar al preso y hacer su trabajo. La maestra y yo no interferimos en su trabajo y esperamos fuera del edificio preparados para partir en cuanto supiésemos la ubicación. Nos encontrábamos sentados cuando el maestro salió y se acercó a nosotros despacio, nos levantamos y avanzamos hacia él. El maestro nos contó con exactitud lo que había visto en los recuerdos del asesino, siendo el lugar de reunión una zona escondida tras una cascada a la entrada de un lago que había a dos días de viaje hacia el norte en aquella posición. El maestro no nos acompañó a pesar de él sabía mayor exactitud donde estaría, aunque luego se marcharse. Por ello cuando termino de decirlo se marchó por el camino que había venido. Por nuestra parte, pusimos rumbo inmediatamente hacia el lugar.

Tal y como había dicho el maestro, tardamos dos días en llegar, el sitio era exactamente como lo había descrito, un lago con un pequeño bosque a su alrededor. El lago se mantenía por una cascada de un río y que a nosotros nos quedaba a mano izquierda no muy lejos de nuestra posición. No fuimos moviendo con cautela hasta llegar a la cascada no vimos ninguna entrada directamente, pero el maestro ya nos había advertido de ello con anterioridad. Debíamos de bajar casi hasta el final de la cascada y una vez allí buscar una piedra con forma cúbica, esta debía de tener en su centro un pulsador que abriría una puerta para entrar en el interior. No tardamos mucho en encontrar las cosas y acceder al interior de la montaña.

Dentro de la montaña, la maestra y yo buscamos algún sitio que estuviese resguardado y oculto, para que cuando viniese el hombre que había llamado al asesino no nos viese. Aún quedaban un par de días para la fecha prevista por lo que esos dos días tuve un entrenamiento intensivo con la maestra con lo último que me había enseñado y todas las anteriores.
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Ori Kenobi el Mar 1 Ago 2017 - 16:16

Por fin había llegado el día en el que se había concertado la reunión, activamos la Percepción de la Fuerza y nos mantuvimos ocultos esperando la llegada del hombre. Sin embargo, no notamos una sola presencia, sino tres, y poco después tres personas aparecieron con túnicas completamente negras en el lugar, la que iba delante era más alta que las otras dos y parecía ser el cabecilla. Un momento después notamos otra presencia, esta era conocida, tanto por la maestra como para mí, era el maestro Wabbo. Quien tardando un poco más que los otros tres en hacer aparición llegó con su bastón.

-Maestro Wabbo – dijo el hombre que guiaba a los otros dos cuando se giró para ver de quien era el sonido que producía el bastón contra el suelo - ¿Qué gran honor?, llevaba un tiempo buscándole, si le digo la verdad.

-¿Me buscaba o me evitaba? Llevo unos meses tras de usted dado que me dijeron que me buscaba a mí.

-Vaya, su aprendiz se lo dijo, ¿no lo ha traído con usted? Tenía una sorpresa para él, es una pena.

-Dado que era una cosa que me concernía a mí, preferí dejarlo fuera de esto.

La voz del hombre frente a Wabbo era la misma que la de la cueva y el secuestrador de mi hermano, era la misma persona que en aquel entonces y por él el maestro se había marchado. Eso hizo que me sintiese frustrado por entorpecer al maestro, la maestra apoyó una de sus manos en mi hombro en señal de que me calmase, parecía que había notado esa sensación. Calmado ya, me di cuenta que el hombre había dicho algo sobre una sorpresa para mí.

-Bueno, dado que has venido por propia voluntad, es hora de concluir el plan. – volvió a decir el hombre.

-¿El plan?.

-Sí, jedi, el plan para acabar con todos vosotros, la semilla de ira y miedo hacia vosotros ya ha germinado gracias a un pequeño amigo, y con tu muerte todo será como yo quiero. La desaparición de los jedis y el resurgir de los sith – dijo el hombre quitándose la túnica y sacando un tubo similar al que tenía yo – ahora es la hora de morir – terminó de decir encendiendo el tubo y sacando una espada de luz carmesí.

-Maestra – dije en un susurro a esta – acabo de darme cuenta. Ese tipo es el que me enseñó a usar la materialización de la Fuerza, aunque el solía llamarlo haki de armadura más frecuentemente.

-Nya, enyatonyaces hubo unya sith enya el temewplo sinya que nyos diésemyos cuenyata -dijo pensativa en un susurro.

Los encapuchados que había al lado del sith también sacaron sus sables y los encendieron, iban a luchar en una lucha muy desigualada de tres contra uno. Cerré los ojos un momento para calmarme, y cuando los volví a abrir di un salto desde el escondite donde estábamos hasta colocarme casi al lado del maestro Wabbo y encarando a los encapuchados y al sith. En el vuelo me quité mi túnica y desenfundé mi arma preparado para entrar en combate, adoptando al estilo básico de combate, además, activé la Percepción de la Fuerza. Cuando aterricé en el suelo la maestra también salió del escondite e hizo lo mismo que yo.

-Vaya vaya, parece nos van a obligar a tener una lucha más igualada. Oh, es cierto Pada Kenobi, ¿qué tal el control del haki? Supongo que igual de mal si sigues auto limitándote. Me gustaría presentarte a mis estudiantes, Lord Tanken y Dark Venssez – dijo señalándoles con la mano quienes apagaron sus sables y se quitaron la capucha para retirarse la túnica.

No daba crédito a lo que estaba viendo, me había dejado paralizado y dentro de mí estaba surgiendo una rabia contra el maestro sith. Delante de mí estaban Nozh y Maara, mi hermano menor y la joven con la que había compartido tantos momentos en el templo como estudiantes que había desarrollado cariño hacia ella. Me encontraba confuso, furioso, con odio y rabia, tenía tantas emociones dentro de mí en ese momento que no sabía que hacer y que no hacer. Nuevamente sentí la mano de la maestra en mi hombro, aunque esta vez no sirvió de mucho dado que seguí igual, mirando perplejo a quienes eran mis oponentes.

-Ori, libera esas emociones – Dijo la hipnótica voz del maestro Wabbo – este hombre intenta llevarte a su lado, creo saber que sientes, y te compadezco. Enfrentarse a un hermano o a alguien de la orden no es sencillo, pero esta vez así ha de ser, demuéstrame como superaste la oscuridad en la cueva cuando secuestraron a tu hermano.

De alguna manera las palabras del maestro calaron en mí y comencé a tranquilizar mi ser y a serenarme. Esto no le gustó al sith, que saltó hacia mí para acabar conmigo mientras estaba un poco ausente mientras me calmaba. Los maestros reaccionaron rápido y detuvieron el ataque del hombre sin problema, luego intercambiaron algunos golpes más y en esos golpes terminé de serenarme. Cuando me fijé en mis maestros pude ver que el sith los mantenía a los dos a raya sin mucha dificultad, era sin duda un hombre de grandes cualidades y era posible que en un enfrentamiento de uno contra uno los maestros estuviesen con algo de desventaja.

-Maestros – dije al verlos – centraros en el Lord sith con el que estáis, yo mantendré ocupados a mi hermano y a la jedi traidora.

-No, son demasiado para ti – me dijo Wabbo.

-Maestro, estoy seguro que he hecho más horas que ellos entrenando, confíe en mí – dije encendiendo el sable de luz de nuevo y comenzando a avanzar hacia mi hermano y la chica.

-Tu arrogancia te pierde, padawan Kenobi – me dijo Maara avanzando hacia mí.

La joven y yo chocamos las espadas con fuerza entonces la joven cedió terreno haciendo que avanzase dando un falso paso hacia adelante, hecho que aprovechó mi hermano para lanzarse contra mí. Sin embargo, cuando apoyé el pie en el suelo valiéndome de la máxima velocidad que me permitía la potencia de la Fuerza avancé hacia él sin dejarle tiempo de reacción para defenderse del puñetazo de que le di en el abdomen y que hizo que cayese hacia atrás a un par de metros. En ese momento Maara saltó de nuevo hacia mí, pude notar que la joven había mejorado mucho desde la última vez que nos habíamos enfrentado, pero, aunque me atacaba con rapidez podía responder a sus ataques sin problemas. Nozh se levantó y corrió hacia mí acoplándose bastante bien al combate y esto si hizo que tuviese más problemas para bloquear los ataques tal y como iba, pero comencé a adoptar en el combate el estilo de combate defensivo que me daba mejor respuesta para ese estilo de lucha. Sin embargo, realicé un salto hacia atrás para coger algo de aire y me concentré para la habilidad de ver más lentas las cosas.

Durante el tiempo que pude tener esa habilidad activada el combate lo mantuve bastante bien apoyándome en darles a mis oponentes una patada de vez en cuando para alejarlos y que me permitiese un respiro. Pero el tiempo estaba en mi contra y el cansancio comenzó a hacer mella en mí y de un corte que no defendí con la suficiente fuerza mi hermano logró desarmarme y perdida el arma Maara continuó con una patada que me empujó unos metros hacia atrás. Pude notar que el golpe lo había realizado con la Materialización de la Fuerza y parecía tan poderoso como el mío, con el que me defendí. Estando en el suelo mis oponentes tenían la ventaja, pero con un rápido movimiento cuando estos se lanzaron contra mí, atraje mi arma y detuve a tiempo sus armas, me apoyé sobre la parte superior de mi espalda y levanté ligeramente las piernas mientras detenía las dos espadas de luz que poco a poco descendían hacia mi cara, y justo cuando quedaban unos centímetros para que mi defensa fuese superada me impulsé con las piernas hacia arriba pateándoles el abdomen a ambos dos oponentes.

Lord Tanken y Dark Venssez se levantaron y volvieron a la carga, pero cuando me había levantado vi una roca de tamaño medio muy alargada y mientras se levantaban la había levantado con la Fuerza, me costaba bastante mantenerla, la coloqué horizontal al suelo y la moví en dirección a mis oponentes quienes no tuvieron tiempo de esquivarla y fueron empujados por esta, me concentré y la empujé hacia mi hermano y la joven. Por lo que había notado en el combate, el impacto no los mataría, pero si los dejaría fuera de combate y podría apoyar a los maestros. Sin embargo, mi plan no sucedió de esa forma, y mientras la roca avanzaba hacia los estudiantes del sith este la interceptó partiéndola por la mitad y usando los dos trozos para lanzarlos contra mí, que los pude esquivar con relativa facilidad.

-Sabía que me acabarías provocando problemas Kenobi, especialmente desde que salvaste a tu maestro de la avalancha.

El hombre cogió a sus aprendices usando la Fuerza y desapareció metiéndose por un túnel que había en lo profundo de la cueva. Iba a comenzar a perseguirle, pero estaba cansado y las piernas casi no me respondían, también llegaron los maestros a mi lado y me dijeron que no los siguiésemos, pude ver que ellos también estaban bastante cansados del combate. Apagué el sable de luz y me senté en el suelo. Los maestros también descansaron un poco antes de ponernos en movimiento para irnos. Mientras descansábamos, los maestros decidieron ir al templo del Sur para terminar de reponer fuerzas antes de marchar de nuevo al otro templo. Además, aprovecharon para llamar al templo y contarles lo que había pasado, sin duda a alguno de los maestros del consejo les sorprendió, no supe de que hablaron exactamente, pero si me di cuenta de que acordaron en enviar maestros a pueblos para protegerlos por si volvía a pasar lo mismo que en los anteriores.





3.EL NOMBRAMIENTO DE UN NUEVO CABALLERO JEDI



Tras media hora en la cueva, nos pusimos en movimiento, comenzamos a revisar lo que había en la cueva en busca de algo que nos diese información sobre otros escondites secretos que tuviesen. Pero nada de lo que buscábamos, lo único un almacén lleno de armas y munición para estas, pero la pregunta no era el por qué había armas, sino, por qué había tal cantidad de armas. No nos entretuvimos mucho más en aquel lugar, y nos marchamos a la prisión para que guardasen a buen recaudo las armas y munición que habíamos encontrado. En la estancia de la prisión pasamos cerca de una semana recuperando fuerzas del combate antes de ir al templo más cercano a dar aviso de lo que había pasado.

Para ir al templo más cercanos nos dirigimos hacia el oeste de la posición de la prisión y tardamos cerca de cinco días en llegar. El templo era de un tamaño similar al que yo ya conocía, y su estructura exterior era igual. En el templo me mantuve de continuo junto a mis maestros pues no sabía dónde debía de esperarles. El único sitio al que no pude acceder junto a ellos fue a la cámara del consejo, donde solo entraron ellos y tuve que esperarlos a la entrada. El tiempo que estuvieron hablando con el consejo fueron dos largas horas en las que acabé meditando para pasar el tiempo. Cuando los maestros salieron de la sala un maestro del templo nos guio hacia donde nos podríamos alojar durante nuestra estancia allí. Tras la hora de la cena, todo más tranquilo y antes de irnos a nuestros respectivos cuartos, los maestros me comentaron que la maestra Shaak y yo nos quedaríamos un tiempo por aquí, mientras el maestro Wabbo viajaría el solo al templo al día siguiente por ello en cuanto nos informó se marchó a descansar. La maestra por otra parte se quedó unos minutos más para explicarme que empezaría un entrenamiento con ella de una técnica especial, la cual ya me explicaría.

El dormir en una cama me permitió descansar como hacía tiempo que no hacía y permitiendo levantarme descansado y fresco para afrontar el entrenamiento del que me había hablado la maestra. Por la mañana, nos despedimos del maestro y luego nos marchamos a una zona alejada del templo en la que pudiésemos estar más solos y no interrumpir en la vida de los otros compañeros. Una vez nos alejamos bastante, la maestra comenzó a explicarme en qué consistiría este nuevo entrenamiento. Este consistiría en encender el sable de luz de la maestra. Por supuesto, al principio me pareció una tomadura de pelo, imaginaba que su arma sería igual a la que tenía yo, pero cuando lo intenté no funcionó. Intenté encender el arma durante bastante rato pero no lo conseguí, y a medida que pasaba más tiempo la maestra parecía divertirse más, incluso de vez en cuando se reía abiertamente.

-¿Acaso me has dado una falsa para divertirte a mi costa? – le pregunté incrédulo tra una hora intentando encender el arma.

-Nya, nyo, nyo, aunyaque habría sido myucho myás divertido sinya duda. Déjamewla, te lo demyostraré.

Le hice caso y le lancé el tubo, la maestra lo cogió al vuelo y según lo hizo este se activó casi al instante, lo movió un poco y lo apagó. De nuevo me pasó el arma y lo intenté una vez más, pasando lo mismo que las veces anteriores, nada. La maestra esta vez se acercó a mí y me dijo cuál era el motivo. El aparato visiblemente era prácticamente igual al que yo tenía que me había entregado el templo, pero de alguna forma mediante el uso de la Fuerza la maestra lo fue desmontando hasta dejar todas las piezas separadas una de otras en el aire. Su arma tenía en el centro de todas las piezas un cristal que tenía un color igual al del arma cuando se encendía. Tras un par de minutos en el que vi todas y cada una de las piezas la maestra lentamente volvió a “forjar” el tubo, permitiéndome ver cómo iban encajadas todas las piezas. Me explicó que el arma que tenía yo en vez de poseer un cristal como el suyo tenía una cámara que facilitaba su uso para gente más inexperta en el uso de la Fuerza, y el entrenamiento consistiría en practicar a encender su sable de luz mediante una técnica que haría mi sable de luz más potente que el que tenía ahora.

Atendí a la explicación de la maestra sobre cómo era la técnica y cuál era el efecto que producía al realizarla. Parecía ser que este poder de la Fuerza era el que permitía a los maestros crear el filo de los sables de luz, siendo el tubo un mero catalizador de la técnica y el cristal que este contenía era el elemento necesario para producir el efecto requerido. En caso de que se usase el poder sobre el cristal sin que estuviese en un tubo, este poder se dispararía hacia todas las direcciones, lo que lo hacía especialmente peligroso y que no se enseñase a padawan sin un buen entrenamiento y entendimiento de la Fuerza. Durante un par de semanas mis esfuerzos no consistieron en intentar encender el arma, aunque la maestra me lo había dejado por si quería intentarlo, se centraron en la meditación y el control de la Fuerza a mi alrededor. La movía alrededor de mi mano y luego la concentraba en la mano, mientras meditaba me imaginaba como era lo que quería formar con la Fuerza. La semana pasó bastante deprisa, pero realicé unos cuantos avances haciendo esto y para finales de la tercera semana comencé a intentar encender el sable de luz mientras realizaba el entrenamiento que había hecho antes. La cosa fue bastante bien y en un par de días conseguí encender el arma, aunque apenas unos segundos, era algo difícil de mantener de forma constante, pero algo necesario, por ello durante los siguientes días los usé para aguantar más tiempo usando el arma sin que se apagase, y al final de la semana podía hacerlo durante un tiempo razonable. Sin embargo, la maestra cuando vino a ver los resultados, aunque no le parecieron malos, me dijo que aún me quedaba una parte importante del poder por completar y era el aumentar la temperatura del sable.

La maestra, como otras veces, me explicó cómo se podía hacer aquello y la verdad no era algo de difícil comprensión, debía aumentar mucho la concentración de Fuerza que transfería al cristal de la empuñadura. Sin embargo, durante la semana que lo intenté no lo conseguí, era algo que me pareció demasiado complicado, aunque en posteriores semanas a esa encontré una forma de lograrlo, aunque para llegar al punto de la maestra me llevaría un largo tiempo el lograrlo. Para que la maestra diese por aceptable la temperatura del haz de luz pasaron tres semanas, en las cuales el constante entrenamiento me permitía usar el arma tanto tiempo como la que utilizaba yo.  Ese mismo día que la maestra me dio su aprobación, me dijo que debía de emprender un viaje yo solo, destinado a conseguir uno de esos cristales y así poder crear mi propia arma. Me dijo dónde encontraría dichos cristales y que tras conseguirlos volviese al templo del bosque, allí me esperaría ella junto con el maestro y un maestro herrero de la orden que me ayudaría con la construcción. Lo último que hizo la maestra antes de ponerse en camino a nuestro templo y dejarme allí fue darme el consejo de que me dejase guiar por la Fuerza, dado que ella me guiaría hasta el cristal que estuviese destinado para mí.

Aquellas palabras me resultaron algo extrañas por parte de la maestra, si hubiese sido el maestro Wabbo no me lo hubiese parecido dado que hablaba de forma más enigmática, pero viniendo de la maestra que era más directa, era extraño. Hice caso a la maestra y me quedé unos días más en aquel templo, donde dividía el tiempo del día entre la meditación y el mejorar mi manipulación de la Fuerza. De pronto un día, sin avisar a nadie del templo, me marché, no volví ni siquiera a por lo poco que tenía allí, realmente y tal y como había dicho la maestra sentía como la Fuerza pasaba a través de mí y me hacía sentir que debía de ponerme en camino inmediatamente. La Fuerza me infundía una poderosa sensación de tranquilidad y serenidad que me daba hasta miedo, aunque lo más extraño era que parecía que me quisiese guiar.

El tener aquella sensación me hizo recordar lo que la maestra Shaak me había dicho, debía dejar que me guiase la Fuerza, y así lo hice. Me puse en camino hacia el este de la isla, avanzando bastante rápido gracias a las habilidades que ya conocía, aunque algunos habrían dicho que mi forma de avanzar era imprudente. Pasé unos días caminando por las montañas, paredes escarpadas, estrechos pasillos con pendientes a uno de los lados y sin posibilidad de sujeción en la pared de al lado. En definitiva, caminos peligrosos con los que había que tener cuidado, todos estos, me llevaron hasta la cima de una montaña desde la que se veían el resto.

El llegar había sido duro, pues a medida iba ascendiendo el viento que había era cada vez más fuerte y frio, a lo que se le juntó la nieve siendo la vez que más frío había pasado en la vida. En la cima de aquella montaña encontré en su pared un dibujo que brillaba en un color plateado. Formaba un arco en que en su parte superior tenía algo escrito y dentro parecían las ramas de unos árboles a cada lado con puntos en el centro, sin duda, un gran trabajo de artesanía. Las palabras exactas que venían en aquel arco eran: “Devora todas las cosas. Las aves, bestias, plantas y flores. Roe el hierro, muerde el acero. Y pulveriza la peña compacta. Mata reyes, arruina ciudades. Y derriba las altas montañas”. Eran unas extrañas palabras para colocarlas en lo alto de una montaña, la Fuerza me guiaba hacia ella así que intenté abrir la puerta y esta dio un calambrazo cuando la intenté empujar. Parecía que eso se terminaba allí, y si aquel extraño arco no me dejaba empujarla era porque escondía algo, o eso me decía la intuición. Pasé un rato más mirando lo que creía casi con certeza que sería algún tipo de entrada a la montaña. Mientras observaba aquellas líneas brillantes de la puerta por si guardaba algún secreto, siempre acababa mirando las palabras escritas en el arco. Entre más tiempo pasaba allí sin hacer nada más frio me entraba y tuve que comenzar a moverme para no perder el poco calor que me quedaba.

Tras una hora en aquella cima helada me di cuenta de que las palabras escritas debían de ser una prueba, y si era una prueba escrita debía de ser para que la mente trabajase, “un acertijo” pensé al leerlo una vez más, aunque ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho. Y hasta pasada media hora pensando en el acertijo que no me di cuenta de cuál era la respuesta. La cual en el momento en el que la mencioné el arco comenzó a separarse hacia mí, dos puertas de gran grosor que daban acceso a la montaña. No perdí tiempo y en cuanto pude entré en la cueva. Las puertas permanecieron abiertas cerca de un minuto y automáticamente se cerraron solas, provocando cuando lo hicieron, una absoluta oscuridad que no permitía ver nada. Sin embargo, no me importó demasiado, disponía de una habilidad de la Fuerza que me permitía ver sin problemas, y usando esta iba a buscar algún tipo de antorcha para tener luz. Fui avanzando por la cueva, la cual era de grandes salas y estas unidas por pequeños tramos de escaleras que descendían y ascendían. No fue hasta que llegué a la tercera de estas salas que encontré una antorcha, estaba apagada, pero tenía alrededor tela y otras cosas con las que hacer algo de fuego. En un par de minutos comencé a moverme con la antorcha. Además, en aquella sala encontré un pergamino en el que había escritas unas palabras.

-Hay cuatro jornadas de camino hasta la salida. Aviso, hay criaturas dentro de la montaña leí en la nota.

No venía más, no decía si eran buenas, malas o algo sobre ellas, pero era bueno saber que aquel lugar tenía seres que podían ser peligrosos. A partir de ese momento comencé a moverme con más cuidado, quizás de esa forma las jornadas las pasase solo y no tuviese ningún problema. Pero los designios de la Fuerza no eran eso lo que tenían planeado para mí, y tras la primera jornada comencé a escuchar algo, parecían pasos y ruido, como si moviesen cosas. Comencé a moverme con más cuidado y buscando de dónde provenía aquel ruido. No tardé mucho en dar con lo que lo producía, una persona que andaba hurgando entre un montón de lo que parecían escombros. Esa persona cogía una cosa y si no le interesaba la tiraba hacia atrás para coger otra y revisarla. Según me acerqué, me pude percatar de que era una chica, aunque estuviese de espaldas a mí, la chica estaba armada con una espada en su cintura y en la espalda tenía una mochila.

-Eso no te pertenece, deberías dejarlo donde está – le dije a la chica acercándome.

La chica se giró rápidamente y desenfundó su espada, y al hacerlo me quedé quieto para no entrar en su rango. La chica, una mujer joven no dijo nada, aunque frunció un poco el ceño al verme, acto que realicé igual al fijarme bien esta. Era la joven que rescaté en las ruinas hacía casi un año. No había cambiado mucho, o eso parecía al principio, sin embargo, la joven se colocó en una posición de ataque y saltó hacia mí. Tan rápido como pude cogí mi arma la encendí y desvié con esta el arma de la joven, acompañando el movimiento con la mano que tenía libre para sujetarle el brazo en la que tenía el arma para que no pudiese seguir atacando. Ahora nos encontrábamos demasiado cerca y aunque en un principio la ventaja la tenía yo, eso cambió rápidamente.  La joven giró su cara hacia mí, que en aquella posición nos dejaba muy juntos el uno del otro, y de un rápido movimiento me besó en la boca. Aquello me resulto tan extraño que solté mi arma y el brazo de la chica y di unos pasos hacia atrás. Me sentía avergonzado por el beso que la joven me había robado que me quedé paralizado por un momento. Mientras la joven volvió a apuntar su arma contra mí y sonrió.

-Parece que aún tengo que entrenar más – dijo mientras guardaba la espada de nuevo en su vaina – eres rápido con tu arma, pero, ¿por qué te asustas del beso? ¿acaso no te ha gustado?.

-¿Por qué lo has hecho? ¿y por qué me has atacado? – pregunté mientras notaba como mi cara se ponía roja de la vergüenza por sus preguntas.

Nessa volvió a sonreír y volvió a lo que estaba haciendo, y al igual que antes, fui hasta ella y le dije que no debía de hacer eso, además, le advertí de que había criaturas viviendo en el lugar, por lo que debíamos de intentar pasar inadvertidos. A la joven no le pareció bien que le volviese a decir que lo que hacía estaba mal, lo que os llevó a una discusión en la que acabamos haciendo el trato de que se podría llevar un objeto y yo le acompañaría hasta la salida mientras seguía el camino de la Fuerza. Cuando Nessa recogió el objeto que quiso, nos pusimos en camino para salir de aquella cueva, y mientras caminábamos la chica me fue contando como fue que acabó allí y que era lo que había hecho desde que nos separamos a la salida de aquellas ruinas. Por lo que dijo, una vez no separamos ella quiso aprender a combatir y descubrió que como espadachín era bastante buena, por lo que observando desde fuera de dojos aprendió movimientos básicos, y poco a poco fue mejorando, tenía que engañar y mentir para poder ir sobreviviendo ya que era huérfana y necesitaba conseguir dinero y comida. Por este motivo, siempre estaba de viaje, pasando por ruinas y minas en busca de algo de valor que la enriqueciese.

El ir acompañado hacía que el viaje se hiciese más ameno, más aún con alguien conocido con quien había compartido unos breves momentos de mi vida. Sin embargo, me ponía algo nervioso ir con la joven, el beso que me dio en el reencuentro me había sorprendido demasiado. Además, debía de mantenerlo en secreto, ya que a la orden jedi no le parecía bien que un jedi sintiese afectos cercanos por otras personas, los distraía del estudio de la Fuerza, además que el apego a otras personas podía significar estar un paso más cerca del lado oscuro. Cuando paramos un momento para descansar, tuve que meditar un momento para calmarme de nuevo y centrar mi mente en seguir a la Fuerza para ver cuál era el objetivo del viaje. Por mi parte, le conté a la joven lo que me había pasado a mí a rasgos un poco generales, así como el por qué había ido a aquel lugar. Este último dato le hizo gracia a la joven, quien se rio durante un par de minutos, aunque le intenté tapar la boca para que no se le escuchase.

Mientras avanzábamos, subimos unas escaleras en medio de una cámara enorme, estas tenían una cuesta rocosa a ambos lados que descendía hacia las profundidades de la montaña. Las escaleras nos llevaron hasta tres puertas que daban a unas escaleras que descendían. Sin embargo, no notaba que la Fuerza me guiase por ninguna de ellas, sino más bien por una de las cuestas de las escaleras. Era al muy peligroso el bajar a ciegas por una zona así, posiblemente tuviese problemas al bajar, pero más que eso me preocupaba Nessa, ella no podía usar la Fuerza, lo que la ponía en más riesgo si bajaba conmigo. Me senté en una roca que había frente a las puertas y comencé a meditar sobre que debería hacer, aunque no tardé demasiado. Aunque la joven me hubiese acompañado hasta ahí no podía ordenarle que me siguiese, y tampoco podía darle la dirección correcta, pues era la primera vez que estaba en aquel lugar. Me levanté de la roca y le dije lo que creía que era la mejor opción por hacer, que ella me esperase en aquel lugar mientras yo iba hacia el interior de la montaña. Nessa no se lo tomó a bien y se enfadó conmigo por tomar aquella decisión, y aunque le dije que podía no hacerme caso y volver mantuvo su cabreo, no parecía comprender que bajar era peligroso.

Tras un momento en el que esperé a que se calmase active de nuevo la habilidad para poder ver en la oscuridad y comencé el descenso. Iba despacio y asegurando bien los pies antes de seguir avanzando, era sorprendente a mi punto de vista el que las rocas estaban húmedas y resbaladizas estando en un lugar cuyo aire era bastante seco, quizás hubiese un rio o algo similar. De pronto escuché un ruido detrás de mí, y vi como algo empezaba a caer, parecía una roca que se había resbalado de su posición y ahora caía sobre mí, no tenía tiempo de moverme a otro lado e intentar detenerla con la Fuerza dada su velocidad de caída me resultaría imposible de controlar, por lo que realicé un salto en el momento justo para evitar el golpe. Sin embargo, al pasar esta por debajo de mí me di cuenta de que era Nessa la que caía, por lo que cuando volví a caer al suelo me olvidé de precauciones y usando el potenciador gracias a la Fuerza corrí hacia ella. Cuando la cogí encendí mi arma y la imbuí en la Materialización de la Fuerza, clavándola en el suelo con toda la fuerza que pude para detener el avance.

Por suerte para ambos, nos conseguimos detener antes de caer hacia un gran hoyo cavado en el interior de la montaña. Este agujero era muy profundo, pues una de las dos antorchas que llevábamos cayo por el agujero y estuvo más de un minuto cayendo. Pero eso no fue lo realmente asombroso, según fue cayendo, en la pared se iban iluminando miles de piedras, casi todas ellas en colores azules, verdes y amarillos; aunque había algún color más como el naranja y morado. Posiblemente todas ellas hubiesen quedado abandonadas, ya que todo aquello parecía una mina. Habíamos visto un gran espectáculo de luces, sorprendente para estar bajo tierra. Una vez detenidos la joven se agarró a las rocas como pudo y me dio las gracias por haberle salvado, esta vez le eché la bronca por haber intentado bajar, ordenándole esta vez, que se quedase donde estaba, mientras yo terminaba lo que había ido a hacer. Nessa aceptó quedarse a regañadientes, mientras, yo seguí el camino por el que me guiaba la Fuerza.

Este camino me llevaba hacia el fondo de aquel agujero, y con confianza me aventuré a bajar. No lo hice con mucho cuidado dado que salté hacia el otro borde del agujero que estaba a unos seis metros de distancia, y usando toda mi habilidad me agarré a la pared. Lo repetí un par de veces más, hasta que sentí que la Fuerza que me guiaba no descendía más, aunque si la seguía notando. Provenía de un lugar concreto que parecía generarla por sí mismo, poco a poco me fui moviendo lateralmente por la pared hasta que llegué al lugar de donde parecía que provenía la Fuerza. Una vez llegué al lugar noté como un par de cristales eran los que sentía. La verdad era que aquellos cristales parecían únicos en la pared, mientras descendía solo vi unos pocos más de ese mismo color plateado, estos dos cristales, eran de un tamaño similar al cristal que la maestra tenía en su arma, además de que se parecían bastante, hecho que me hizo pensar de donde había conseguido el cristal la maestra. Como pude, saqué las piedras de la pared y las guardé en una de las bolsas del cinturón. Luego, lentamente volví a subir por la pared, ya no notaba nada respecto a la Fuerza y dado que Nessa me esperaba arriba y había una salida si seguíamos avanzando, lo mejor era seguir el camino.

Tardé cerca de una hora en subir de nuevo hasta donde me esperaba Nessa. La joven se había sentado y apoyaba su cabeza en sus manos con cara aburrida, aunque cuando me vio llegar pareció alegrarse un poco. Descansé durante unos minutos al lado de la joven antes de seguir, la escalada me había dejado exhausto, la joven mientras lo hacía me contó que durante un momento le pareció escuchar algo, aunque pensó que era alguna roca cayendo. Cuando había descansado lo suficiente retomamos el camino, subiendo de nuevo por aquellas rocas resbaladizas hasta las escaleras que daban a tres puertas. Ahora el problema era saber cuál de las tres puertas nos llevaría hacia la salida. Me senté delante de las tres y comencé a meditar para buscar cual sería el camino correcto, usando de nuevo la habilidad para ver y siguiendo la Fuerza, buscando donde parecía más “clara”. Por suerte no me llevó demasiado tiempo hacerlo y en unos minutos creí saber por dónde debíamos seguir. Pasamos por la puerta que estaba más a nuestra izquierda, la cual descendía con unas escaleras de mucha pendiente.

Durante unos minutos bajamos por las escaleras hasta llegar al final de estas, dando entrada a una enorme sala llena de columnas cuadradas que se elevaban durante unos cincuenta metros hasta llegar al techo. Sin duda una estructura arquitectónica sorprendente propia de grandes arquitectos, que hacían poner en duda que aquellas cuevas fuesen unas minas abandonadas y no la sala principal de un palacio abandonado. Durante unos segundos nos quedamos asombrados por aquella sala dentro de la montaña, sin poder verla entera con la antorcha que llevábamos. Deslumbrados por aquella maravilla, retomamos el avance hacia el otro extremo de la sala, donde a duras penas llegaba la luz que teníamos, dejándonos ver una salida. Mientras avanzábamos por la estancia a nuestra banda derecha pudimos ver una sala iluminada por un rayo de luz blanca. La curiosidad pudo con nosotros y fuimos hacia esta para ver que había en aquella sala. No era tan grande como otra, en cambio, estaba llena de objetos extraños, incluso sentía una gran presencia en la Fuerza.  Según entramos en la sala Nessa se separó de mí y comenzó a buscar objetos extraños, ahora que conocía su modo de vida me importaba un poco menos el que cogiese algún objeto, por mi parte, busqué la fuente de tanto poder como sentía. Y justo en el centro de la sala, donde caía la luz blanca, había una caja oculta entre libros tirados encima y un montón de polvo, era similar a la que encontré en las ruinas. La cogí y la abrí, y dentro encontré lo mismo, un par de cubos de los que emanaba Fuerza.

No terminaba de creerlo, había encontrado dos Baketsufōsu, en ese momento la joven se acercó hasta donde yo estaba y se quedó mirando los cubos fascinada. Fue en ese momento cuando los guardé de nuevo en la caja y me la guardé en la capa, hecho que no le pareció justo a la joven, pues quería uno. Sin embargo, tras explicarle que eran comprendió que no le podría sacar provecho y no insistió más, lo único que pidió a cambio fue el poder llevarse cualquier objeto de la sala, a lo que tuve que acceder, sin duda, la joven tenía un don para conseguir lo que quería, ya fuera robándolo o por extorsión. Cuando Nessa se decidió a que quería llevarse de la sala continuamos el camino. Según salimos de la enorme sala de las columnas, pasamos por un par de ellas más que no eran ni la mitad de grandes e impresionantes como aquella otra, dando la última por la que pasamos según bajamos unas escaleras a una parte de solo escaleras. No había suelo más allá de los tramos de escalera, dejando una caída enorme a ambos lados de esta, además no tenía ningún tipo de barandillas que te advirtiesen que cambiaba de dirección. Esto hizo que nuestro paso fuese más lento de lo normal dado que si no íbamos con cuidado nos pudiésemos caer.

Las escaleras no llevaron hasta un pasillo con una altura similar a la de la sala de los pilares, este tenía una pared a una banda y pilares enormes a la otra dejando ver que a su lado había otro precipicio y luego más camino. Para pasar este pequeño abismo tuvimos que cruzar hasta la mitad del pasillo y luego cruzar un puente estrecho de piedra por el que tuvimos que pasar en fila debido a lo estrecho que era. Por suerte, tras pasar el puente no quedó mucho por recorrer para salir de las minas, subimos unas escaleras y recorrimos un par de cámaras más hasta llegar a la salida. Esta dio lugar a una ladera rocosa que descendía por un camino rocoso muy bien disimulado, al igual que la salida de las minas que parecía una grieta en la pared que ascendía unos veinte metros haciéndose poco a poco más estrecha hasta cerrarse, en vez de una entrada a una cueva. Una vez descendimos un poco por el camino, miramos una atrás para ver nuevamente la salida, y me di cuenta de que el camino no se podía ver, haciendo casi imposible el volver. No sabía dónde estábamos, pero parecía la salida de la cordillera de montañas, pues, aunque aún estábamos a mucha altura se podían ver que tras unos kilómetros dejaba de haber montañas. Sin embargo, al contrario que yo Nessa si parecía saber con bastante acierto donde estábamos, saco un mapa de su mochila y me dijo dónde estábamos, incluso se ofreció a acompañarme durante una parte del camino para que no me perdiese, cosa que agradecí pues no me sabía mover entre las montañas para llegar al templo que había en estas y poder recoger mis cosas.

Tardamos una semana en llegar hasta el templo, donde no me entretuve, y tras avisar de mi marcha a los maestros del consejo y recoger mis cosas, me marché. El camino de vuelta lo emprendí junto a la joven de pelo morado, guiándome esta por las montañas, una vez fuera más o menos sabría volver al templo donde me esperaba la maestra. Durante el viaje la joven y yo nos fuimos conociendo mejor, nos hicimos más cercanos, aunque no compartiésemos a veces la misma opinión sobre algo. El camino, sin duda alguna, se me hizo más ameno que con los maestros, dado que con ellos el tema de las conversaciones solía ser la Fuerza, y la verdad, daba gusto hablar de algo distinto. Mi único problema iba a ser en el futuro si me encontraba a la joven mientras iba con los maestros, yo sabía que Nessa a veces debía de delinquir para sobrevivir, algo que los maestros posiblemente no entendiesen, por no mencionar que posiblemente notasen que sentía algo por la joven, algo que ya me dijo el maestro Wabbo que no debía permitirme tener. Pero si lo pensaba yo no lo veía así, sino que, el tener a alguien así quizás te ayudase a mantenerte fiel a tus principios, siempre había escuchado que la unión hacía la fuerza, pero los maestros lo interpretaban de otra forma a la que me tenía que atener por el momento.

El viaje hacia el bosque duró cerca de un mes y cuando estuvimos cerca de las lindes del bosque en el que se encontraba el templo, Nessa se despidió de mí dándome un beso, aunque esta vez lo hizo en la mejilla. La joven no lo demostraba visiblemente, pero de alguna forma conseguía notar que la joven sentía algo y lo ocultaba muy bien. Mi despedida fue con una simple inclinación, no era propio de un jedi mostrar esos afectos, aunque mi mente me decía que lo hiciese, además de eso le di algo de dinero a la joven por haberme ayudado en las montañas y por haberme traído hasta el bosque. Luego ambos nos giramos y cada uno siguió su camino, ella se dirigió hacia el oeste y yo me adentré en el bosque. Ese mismo día llegué al templo, donde muchos de los maestros me observaron al llegar, supuse que les parecía extraño verme allí después de tanto tiempo y más aun teniendo en cuenta que mis maestros estaban ya en el templo.

Estando ya en la enorme estructura me dirigí a mi habitación, dejaría algunas cosas en ella y le llevaría al consejo los Baketsufōsu. Sin embargo, en cuanto descargué las cosas en la habitación y saqué la caja con los objetos, escuché una voz de una mujer en la habitación. La voz quiso saber más de mí, aunque al principio no le dije nada, tan solo me quedé escuchándola para saber de dónde venía, pero no lo conseguí, no hasta que esta me dijo de donde provenía. Era uno de los cubos de la caja, parecía que uno había reaccionado cuando lo había abierto y por lo que decía quería ayudarme desde ese momento a mejorar mis habilidades, solo a cambio me pedía que me quedase con él. Tras pensarlo por un par de horas acepté su propuesta, así que guardé el objeto en otro bolsillo del cinturón y me preparé para subir al consejo con el otro cubo para entregarlo, la voz femenina me dijo antes de que saliese del cuarto su nombre, Varda, una maestra que hace mucho tiempo estuvo en el consejo de maestros pero se le expulsó por sus ideas que no eran aceptadas, también me comentó que ella se podía comunicar solo conmigo, y nadie más la escucharía, pero que tuviese cuidado con el responderla pues podría levantar sospechas si lo hacía delante de alguien.

En unos minutos llegué a la sala del consejo, donde tuve que esperar un poco para poder contar lo que había hecho mientras no había estado con la maestra, así como lo que había encontrado. Cuando entré, parecían estar todos los maestros en la sala, aunque cuando me fijé bien no era así, sino que había un par de ellos que eran hologramas sentados en las sillas que les correspondía. Cuando llegué al centro de la sala les conté todo, salvo el Baketsufōsu que tenía guardado en el cinturón, sabía que ellos notarían el Baketsufōsu les entregaría y cuando lo entregase la Fuerza del que tenía guardado creerían que me pertenecería a mí. Por otra parte, dirigiéndome más a Wabbo y Shaak les enseñé los cristales a los que la Fuerza me había guiado, a lo que ellos sonrieron y me dijeron que en un par de días me ayudarían en la fabricación del nuevo sable de luz. Dado el informe volví a mi cuarto, necesitaba descansar después del largo viaje, así como ordenar mis emociones para que los maestros no notasen lo que pensaba por Nessa.

Tal y como me dijeron los maestros, a los dos días me llevaron a una zona del templo que no había visto aún, parecía una herrería y estaba llena de partes para las empuñaduras de sables de luz. Los maestros, junto al maestro que dirigía la herrería me dijeron que mediante la Fuerza escogiese las partes que me pareciesen y al igual que había hecho la maestra, poco a poco las fuese juntando hasta formar la empuñadura a mi gusto. Me senté en el suelo con las piernas cruzadas y valiéndome de la habilidad para ver y la de hacer levitar las cosas comencé a hacer que distintas partes se fueran moviendo hacia mí poco a poco y las dejaba delante de mí. Cuando creí tenerlas todas dejé uno de los cristales entre las piezas e hice levantar la mitad de todas ellas junto al cristal, alineé todo y poco a poco las fui juntando, mientras notaba como el maestro herrero iba haciendo su trabajo soldando limpiamente unas piezas con otras, realizando un trabajo realmente bueno una vez terminado. Esto duró cerca de una hora y media, y de nuevo repetí el proceso para crear otro para el otro cristal, llevándome esta vez más tiempo por el agotamiento mental que me provocó estar tanto rato usando las habilidades durante tanto tiempo seguido.

Durante la siguiente semana tras la fabricación de mis nuevas armas, le pedí a la maestra Shaak que me ayudase a entrenar para coger el tacto de estas y aprender a usarlas correctamente usando la habilidad del haz. El cual, a diferencia de cualquier otro en el templo, eran de color plateado. La maestra no dudó en aceptar mi petición y pasábamos todas las mañanas entrenando unas horas, mientras que por la tarde estudiaba algo en la biblioteca. Por otra parte, durante esa semana, los maestros del consejo me hicieron llamar a la sala, donde decidieron darme una recompensa bastante generosa por haber demostrado haber sido fiel y defendido con fuerza a la orden contra los sith. Como siempre me había colocado en el centro de la sala del consejo, todos los maestros se pusieron en pie y encendieron sus armas, casi todos los sables de color verde o azul, aunque también los había naranjas y morados, algo que me recordó a las minas donde estaban los cristales. La maestra Shaak se acercó a mí y casi apoyó su sable de color azul en mi hombro, no noté nada salvo un ligero olor a cuernos quemados, luego vi que me había cortado la trenza. Miré a los maestros, quienes me hicieron recitar el código jedi, para luego nombrarme en nombre del templo y de la Fuerza un caballero jedi.

Junto con el aumento de rango dentro de la orden, los maestros me dieron una alta cantidad de dinero, ya que, a partir de ese momento se me permitiría viajar cuando quisiese por mi cuenta. Dentro de esta cantidad de dinero estaba también recompensa por haber encontrado y devuelto los dos Baketsufōsu. Además, desde el día en el que me nombraron caballero, muchos de los maestros cambiaron su opinión hacia mí, los rumores volaban y se habían enterado de todo, mi nombramiento, la lucha junto a los maestros y la recuperación de tan preciados objetos para la orden. Esto último lo comprendía bien, la maestra Varda del Baketsufōsu me contó un montón de cosas, incluido el motivo exacto por el que la expulsaron de la orden, sin duda, esos objetos eran una gran fuente de información y conocimientos que cualquier jedi le gustaría tener en su poder. Sin embargo, estos objetos escogían a quien enseñarles todos sus conocimientos y cuando hacerlo, en mi caso, y por lo que me dijo la maestra aún necesitaba mucha experiencia para que ella me pudiese enseñar cosas.
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Ori Kenobi el Mar 1 Ago 2017 - 16:35

Peticiones:

TÉCNICAS: (están colocadas en el mismo orden en el que las entreno)

-Ver con la Fuerza: permite a Ori ver con mayor claridad, inclusive en la oscuridad (pudiendo distinguir formas, aunque no el color de estas, lo que ve es todo negro salvo las siluetas de lo que le rodea que son de color grisáceo), teniendo los ojos cerrados gracias a la “Fuerza” puede ver siluetas y ataques que tengan esta (energía) y además ve lo que está más allá de las paredes o muros siempre que esté en un rango inferior a 50 metros de este +1 por nivel del personaje (técnica pasiva).


-Levantar y mover con la Fuerza: permite a Ori levantar objetos con un peso de 20 kg +5kg por cada nivel del personaje(1-20, 2-25, 3-30, …), dentro de un rango de 1 metro +1 metro por nivel usando la “Fuerza” (energía) y podrá mover un total de 2 objeto +2 cada 10 niveles del personaje(1-2, 10-4, 20-6, …) siempre que la suma del peso de los objetos sea la que puede levantar el usuario, no se podrá levantar ni mover a users sin su permiso, pero sí a NPC irrelevantes (si el moderador da permiso) y a sí mismo, aunque tan solo a un metro del suelo. La técnica es sobre cosas que pueda ver o sentir (se puede usar con Ver con la Fuerza) la ha de realizar con las manos (extendiendo los brazos hacia el objeto en cuestión y moviéndolos hacia donde se desplazará el objeto) (esta técnica no es visible, es decir, que solo se verá como el usuario con sus movimientos mueve objetos como si tuviese telequinesis).


-Empujar con la Fuerza: es un poder de la Fuerza que sale de Ori y manipulando la energía que los rodea la coloca entre él y su objetivo, después golpea a objetos y enemigos cercanos lanzándolos hacia atrás, derribándolos y provocando ciertos daños, esta técnica puede usarse independientemente con las manos o con los pies. Este empujón tiene un ángulo de 60º en horizontal y en vertical; y tiene efecto hasta una distancia de 10 metros, es decir, el empujón lleva al objetivo hasta el límite del rango de un poderoso empujón, fuera de ese rango el objetivo no sufrirá nada. Además, los objetivos que puede empujar deben pesar lo mismo más un cuarto de lo que puede levantar o menos, si se supera ese peso hasta el doble que puede mover, el efecto se reducirá a la mitad, si el objetivo de la técnica pesa más del doble o es algo inamovible el usuario de la técnica será el empujado hasta los 10 metros hacia atrás de este, la técnica se realiza en segundos. (Esta técnica no es visible, es decir, que solo se verá como el usuario con sus movimientos empuja objetos como si tuviese telequinesis).


-Atraer con la Fuerza: permite a Ori acercar objetos a su posición siempre que estén en un rango de 20 metros o menos de él, los objetos que puede atraer han de pesar como mucho lo que él sea capaz de mover. También se podía usar para desarmar a un enemigo, aunque solo si Ori le saca 30 niveles o más. Los objetos que atraiga lo harán rápido tardando un objeto de 1 kg que esté a 20 metros 4 segundos (5m/s) (esta técnica no es visible, es decir, que solo se verá como el usuario con sus movimientos atrae objetos como si tuviese telequinesis).


-Potencia de la Fuerza: Permite a Ori manipular la “Fuerza” para mejorar sus habilidades atléticas (fuerza, velocidad, resistencia física y agilidad). En el caso del salto (fuerza) podría saltar 10m sin problemas, en caídas (resistencia) podría caer de hasta 25 metros sin que le pase nada (a partir de ahí comenzaría a recibir daños), en velocidad podría ir hasta 15m/s, en cuanto a agilidad los movimientos son un x2 más ágiles. Esta técnica es pasiva del usuario y está basada en un humano normal a nivel 1, a los valores dados (base) se le sumarían los Pus pasivos (dependiendo de que tipo de acrobacia realice y solo pasivos) y 1 más (en caso de la caída son 2) por cada 5 niveles (niveles 1, 5, 10, 15, 20, …) (por ejemplo, un humano a nivel 10 con un x5 a fuerza podría saltar 5 (base)+5(del PU) +2(los niveles) =12 metros).


-Sensitivo a la Fuerza: permite a Ori manipular la “Fuerza” propia de tal manera que puede ver al mundo como a cámara lenta durante 3 turnos, permitiéndole reaccionar mejor, x5 a reflejos (multiplicador activo), con recarga de 4 turnos (en esta técnica otras personas solo notarán que sus reflejos han mejorado, si lo demuestra).

-Mejora de sensitivo a la Fuerza: aumenta el multiplicador en x5 (la técnica sería ahora de x10).


-Haz de luz: el usuario de esta técnica puede, ayudándose de un canalizador (la empuñadura de una espada con un cristal específico) y usando la “Fuerza” un haz de energía extremadamente concentrada un filo de una espada de unos 78 cm de longitud y una anchura de 0,5 cm en la base y de 0,1 en la punta, aunque no por ello es menos resistente, pudiendo aguantar golpes incluso más fuertes que los que aguantaría una espada normal además puede parar balas, la hoja emite un color (a gusto del usuario (en este caso de color plateado) que le da aspecto de ser cilíndrica, este supuesto cilindro tendría un diámetro de 3,5 cm en su base y de 2,5 en la punta. Lo que sería el filo de la espada o el núcleo está a una temperatura de 500ºC a nivel 1 + 100ºC por cada 10 niveles del personaje (1-500º, 10-600º, 20-700º, 30-800º, …) la temperatura solo cubre la zona del cilindro. Debido a su alta temperatura las armas que no sean de un material resistente a esa temperatura podrán recibir daños allí por donde pase la hoja tras unos segundos de contacto, y aclarar que con esta técnica se puede tocar a usuarios de tipo logia.

HAKI:

-Haki de Observación: Entrenado y Desarrollado (en el diario la nombro como Percepción de la Fuerza)

-Haki de Armadura: Entrenado y Desarrollado (en el diario la nombro como Materialización de la Fuerza)


-PUs: (entrenados a la vez que aprendía las técnicas)

-Fuerza: x3
-Velocidad: x3
-Resistencia: x3
-Reflejos : x3
-Agilidad: x3


-OBOJETOS:

-Los objetos que pido aquí (2 sables de luz y 1 Baketsufōsu)


-Dinero: 200.000.000
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por rainbow662 el Sáb 19 Ago 2017 - 21:22

Hola Obi Ori, hoy voy a ser tu corrector porque las voces me lo han pedido. Antes de nada, perdona por haber tardado; mea culpa. Y ahora, pasemos al meollo. Para no hacerte esperar, te digo ya que tienes un y debo decir que he sido blando. No te lo suspendo porque entiendo que te ha costado un esfuerzo hacer un diario tan largo y porque mi corazoncito está hecho de miel y dulzura. Esta valoración se debe principalmente a tres motivos:

1. La increíble y abrumadora cantidad de fallos de puntuación y escritura: palabras repetidas o ausentes, letras cambiadas, tildes que faltan, comas inexistentes o colocadas donde no deben... Lo peor es que muchas, pero muchas veces, has usado comas para unir oraciones que deberían ir unidas por un punto o, menos veces, por otro signo de puntuación. Eso, a la hora de leer, es como una patada en los dientes. Te dejo algunos ejemplos, aunque hay como cien más.
Para ello al igual que había hecho la vez anterior comencé con meditación para controlar las emociones, está la realizaba la mayor parte del día...

...por mi parte había adoptado el estilo de combate básico, y en el pude reconocer el mismo...

...un par de jedis guardias, unos jedis que vestían con de forma distinta al resto

2. La trama. Ya no es que sea mala (que no es que sea buena tampoco), es que es floja. La historia consiste en Ori viajando y entrenando, y muy de vez en cuando, pasa algo. Tampoco hay apenas diálogos, y casi siempre son de esa maestra que habla tan raro que tengo que leer dos veces lo que dice para enterarme. Y lo peor es que hay muchas cosas que no tienen sentido alguno. Destaco estas dos:

El juicio:
Encuentras un tipo moribundo con heridas hechas por un animal salvaje, que te exculpa con su último aliento. Te encierran igualmente. En el juicio, un maestro te ataca y tú te empiezas a arrepentir de haber abandonado tu casa para ir al templo. Desactivas tu espada para que te haga trocitos. 

La cueva:
Secuestran a tu hermano y tu maestro va a buscarlo. El maestro se rompe una pierna y tienes que ir a buscarlo, llevarlo a tu casa, y luego ir a rescatar a tu hermano. Lo encuentras de forma totalmente casual y, una vez, allí, el secuestrador dice que no te quería a ti, sino a tu maestro, así que os deja marchar sin más. Unas horas después, os largáis andando, seguramente porque la pierna del maestro se ha curado mágicamente

Cuando haces un diario tan largo como este, si no tienes una historia atrayente, se hace pesadísimo. Y me temo que ese ha sido el caso.


3. Siempre me han gustado las sutiles referencias, en tu caso, a Star Wars, pero lo que has hecho va más allá de lo que tolero. No es que te hayas inspirado un poco, es que has cogido todo el universo Star Wars y has metido a tu personaje en él. Eres un padawan de la orden de caballeros jedi, usas la Fuerza, un sable de luz, mencionas el lado oscuro y a los sith... Solo te faltan las naves espaciales y un enano verde. Si hasta haces el mismo entrenamiento que en las películas, lo de la bola que dispara láser. Entiendo que no es cosa del diario sino del personaje en sí, pero aún así me molesta y te quita puntos.

Aparte, hay otras cosas que me chirrían. Por ejemplo, que mencionas cuanto tardas en hacer cada cosa. "Me llevó una hora y media hacer esto", "Un mes para llegar aquí, y después de media hora esperé dos horas más para un viaje de una semana y media". Parece que estoy leyendo una agenda más que un diario. 

Eso sin mencionar que los entrenamientos no me convencen demasiado. Es más, he tenido que leer las peticiones para saber qué es la Materialización. Dado que tu entrenamiento para eso es controlar tus emociones y luego luchar, podría haber sido cualquier cosa. Menos mal que pasada la mitad de la historia mencionas que se te oscurece el brazo.

Resumiendo, te llevas dinero y experiencia. Puedes pedir una segunda corrección. Buenas noches.
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Ori Kenobi el Dom 20 Ago 2017 - 10:20

Hola, buenos días, bien me gustaría pedir una segunda corrección, no opino que la que me has hecho sea mala, pero me interesa conseguir las cosas que pido y no creo que el diario sea de una nota tan baja. Además me gustaría aclarar unas cosas de las que me has mencionado en la corrección.

1. Con respecto a los fallos de puntuación, puede ser que haya muchos, pero en mi anterior diario me dijeron que apenas puse y que no se entendían las frases. con respecto a los acentos no creo que sean tanto como dices que son.

2. La verdad es que me ha molestado que me digas que la trama de mi diario haya sido mala (no veo correcto que luego me digas que ha sido floja), pero considero que la trama no ha sido ni mala ni floja, solo que se ha desarrollando muy despacio, y te puedo decir que esta trama se la he contado con muchos detalles a amigos y gente de mi entorno y les ha parecido buena (pero para gustos los colores, como suelen decir). Me gustaría que me dijeses (por privado o por donde quieras) que lo que no tiene sentido para ti, pero respecto a las dos que me has puesto te argumentaré el porque si tienen sentido. quiero decir que desde la mitad o antes del diario no puedo poner que este en realidad es malo y este no ha muerto por esto sino por lo otro, le quitaría toda la chicha al diario.

El juicio::
Considero que si una persona sale de un bosque con una persona medio muerta, por mucho que esta diga agonizante que no he sido yo ni un animal, se llevará una investigación y como soy la última persona con la que se le vio, pues considero normal que el principal sospechoso sea yo y de ahí mi retención. En el juicio, no es que me arrepienta de haber ido al templo, pero mi personaje se plantea que hizo lo correcto. tras años estudiando allí de pronto le marcan como un asesino, yo me replantearía seguir en un lugar así, pero no me arrepentiría. Y cuando desactivo mi espada, es por el simple hecho de que el personaje acepta el destino, y si tiene que acabar ahí que así sea.


La cueva::
Con respecto a la trama de la cueva y el encontrarla de forma casual lo veo como algo lógico, quiero decir, mi personaje no posee ninguna habilidad para detectar ilusiones y por cosas del destino la descubre, ha sido algo fortuito, sí, que lo hacen sino todos, prácticamente todos los usuarios del foro, también, y yo solo lo hago para avanzar en la trama de la historia, otros lo hacen para conseguir poderes y habilidades, esto sin contar todas las películas y series que existen que usan esto. lo que sucede en la cueva, está hecho para que se vea que hay un ser malvado que busca matar a alguien es especial y que el resto no le interesan, como si de una venganza se tratase, además el secuestro desarrollo más adelante que fue una treta para enfrentarse y matar a Wabbo, si ya en ese momento pongo que mi hermano secuestrado es parte de los malos, ¿qué gracia tiene el final de mi historia?. Y finalmente, con respecto a la pierna del maestro, te doy la razón, fallo mio, por lo que fuese (y no es escusa), se me olvidó mencionar en la narración que el maestro usó la Fuerza para curarse, lo que llevó el periodo de esas horas, aún así, debería haber puesto una cojera o similar.

3. Respecto a las referencias, sí, he tirado de ellas mucho, pues no sabía como nombrarlas aunque, algunas como Jedi, padawan y sables de luz las tengo mencionadas desde mi diario pre-ficha y no se me ha dicho nada. Y te puedo decir, que hay usuario que no soo cogen referencias o simplemente el nombre de ciertas cosas o facciones (que es lo y hago), sino que hacen una copia completa de donde han sacado ese personaje. Y por cierto, las espadas de luz sables láser o sable láser, no soy el único usuario que tiene este arma, ni tampoco el primero, por lo que esto yo no lo considero fallo, pero bueno.

También me dices que te chirría el que ponga de forma exacta el tiempo que transcurre, bien, esto lo hago por dos motivos. El primero y más importante es que el personaje es alguien que le gusta controlar el tiempo, lo que hace lo que tarda, y similar (tampoco quise decir que fuese un día exacto o una semana exacta o un mes exacto, si se entendió así lo siento), dado que al ser una narración en primera persona hecha por mi personaje, considero correcto y siguiendo la psicología de este el mencionar ese tipo de cosas. El segundo motivo, me sirve a mí, como redactor saber que es lo que estoy haciendo en ese momento y ayuda a guiarme en la historia, pero esto es algo personal.

Llegando al final, si no te convencen los entrenamientos, pues no se que decirte, es que no hay muchas otras formas LÓGICAS de entrenar lo que pido, quiero que te des cuenta que mi personaje es apenas un adolescente aunque parezca alguien maduro. Con respecto a la Materialización y la Percepción, tengo puesto en las peticiones a que me refería con ello, pero bueno, podría haber puesto también una aclaración al principio del diario explicando lo que eran, lo siento por eso.

Como conclusión de esto, ya no se hacer en otros diario o roles, si lo hago de una forma a corrector no le parece bien porque no he hecho nada reseñable con el que se vea el entrenamiento, si lo hago de otra forma tampoco se ve bien, así que, dependiendo de la siguiente corrección decidiré y el personaje tiene o no futuro en este foro, porque ya digo que mis ganas de seguir roleando decaen tras cada publicación que hago.

Dicho esto, repito que quiero la segunda corrección.
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Arthur Silverwing el Miér 6 Sep 2017 - 23:34

Buenas, soy Arthur y esta noche seré tu corrector. Existen puntos con los que estoy de acuerdo con Rain y otros en los cuales discrepo, pero ya los aclararé en su momento. Así pues, como dijo Jack el destripador "¡Vader es el padre de Luke! ¡Vader es el pare de Luke!"

Bueno, comencemos con algo presente en todo el diario y que ya te he comentado por privado, pero tiene que quedar constancia de todo esto. El estilo narrativo que empleas es muy monótono ¿Cómo lo explico de una manera que se me entienda? Creo que lo has intentado organizar y esquematizar todo, desde los viajes, a los entrenamientos y los sucesos, incluido el tiempo. Esto lo entiendo, ayuda a organizar el diario, pero has hecho que todo tenga el mismo ritmo, es decir, que tienen el mismo ritmo los viajes, los entrenamientos y los combates. Esto tiene el mismo efecto que una rutina diaria, haces algo muchas veces y hay ocasiones en las que no te das cuenta de que lo has hecho. No se si me explico. A parte de eso la narrativa se hace muy recta, o más bien cuadriculada, estilo "Hago esto, luego esto, ocurre eso y lo otro". Quizás esos dos aspectos hacen la lectura algo pesada.

En cuanto a fallos de escritura. En algunas frases faltan algunas comas, acentos no he visto tantos. Lo que si que se dan son palabras que individualmente están bien, pero en la frase están mal escritas, las típicas que no te las detecta el autocorrector. Y a parte de eso no mucho más.

En cuanto a trama. No está mal construida, si bien el personaje está basado en el universo de Estar Guars y el mundo por el que se mueve usa su temática, también es cierto que la trama tiene inspiración de otras sagas a parte de ciertos elementos de originalidad. Rompo una ramita a favor de Ori al decir que, por lo menos muchos de los usuarios de los que usan este foro tratan de adaptar al universo de One Piece personajes de otras series. Las partes como el juicio me parece algo lógico, la verdad, es de calle que se encierre por precaución al único implicado en un asesinato. Y la cueva, si bien no es un giro de trama que entusiasme, es cierto lo que dice que si se revela pierde la gracia la trama.

El uso del tiempo es un aspecto que, si bien es cierto que lo usas de forma bastante exacta, lo que le quita muchas veces algo de fluidez a la trama, tampoco es un fallo importante. Prefiero que se narre con todo detalle el tiempo que se tarda en hacer cada cosa a que existan incoherencias.

En fin, a pesar de los fallos puedo ver que el diario tiene bastante trabajo y ganas en él. Tu nota queda en un 7,5 y obtienes 30.000.000, los objetos y las técnicas.

Para cualquier cosa me tienes por privado. Un saludo y "May the fork be with you"

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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Alwyn el Mar 12 Sep 2017 - 17:31

Veamos por donde empiezo todo estos padawan.

A ver, como ya te han comentado el diario tiene bastantes faltas, palabras cambiadas de orden, comas faltantes, algunos acentos, frases sin mucho sentido, vamos una buena amalgama de cosas. No me voy a explayar demasiado, mis dos compañeros ya te han dicho más que de sobra sobre eso.

En cuanto al tema de la historia, se llega a hacer pesada a veces, pero debo estar de acuerdo con Arthur en que la has adaptado bien al foro. También debo estar de acuerdo con Rain en que has tirado de referencias, me he llegado a sentir en Moria y la tumba de Balin. Además de eso debo añadir que puede que hayas abusado algo de las minas y las cuevas dentro de los que es la historia. A parte de todo eso ha habido momentos en los que la sintaxis de las frases me ha descolocado y sacado de la lectura. Como opinión personal, sin influencia en la nota, los diálogos de la maestra gata han sido lo que más me han sacado, teniéndome que parar todo el rato a ver que querían decir.

En resumen, siendo algo bueno, mi nota para ti es un 7

Cosas que te llevas:
TÉCNICAS: (están colocadas en el mismo orden en el que las entreno)

-Ver con la Fuerza: permite a Ori ver con mayor claridad, inclusive en la oscuridad (pudiendo distinguir formas, aunque no el color de estas, lo que ve es todo negro salvo las siluetas de lo que le rodea que son de color grisáceo), teniendo los ojos cerrados gracias a la “Fuerza” puede ver siluetas y ataques que tengan esta (energía) y además ve lo que está más allá de las paredes o muros siempre que esté en un rango inferior a 50 metros de este +1 por nivel del personaje (técnica pasiva). TODA TUYA


-Levantar y mover con la Fuerza: permite a Ori levantar objetos con un peso de 20 kg +5kg por cada nivel del personaje(1-20, 2-25, 3-30, …), dentro de un rango de 1 metro +1 metro por nivel usando la “Fuerza” (energía) y podrá mover un total de 2 objeto +2 cada 10 niveles del personaje(1-2, 10-4, 20-6, …) siempre que la suma del peso de los objetos sea la que puede levantar el usuario, no se podrá levantar ni mover a users sin su permiso, pero sí a NPC irrelevantes (si el moderador da permiso) y a sí mismo, aunque tan solo a un metro del suelo. La técnica es sobre cosas que pueda ver o sentir (se puede usar con Ver con la Fuerza) la ha de realizar con las manos (extendiendo los brazos hacia el objeto en cuestión y moviéndolos hacia donde se desplazará el objeto) (esta técnica no es visible, es decir, que solo se verá como el usuario con sus movimientos mueve objetos como si tuviese telequinesis). TODA TUYA


-Empujar con la Fuerza: es un poder de la Fuerza que sale de Ori y manipulando la energía que los rodea la coloca entre él y su objetivo, después golpea a objetos y enemigos cercanos lanzándolos hacia atrás, derribándolos y provocando ciertos daños, esta técnica puede usarse independientemente con las manos o con los pies. Este empujón tiene un ángulo de 60º en horizontal y en vertical; y tiene efecto hasta una distancia de 10 metros, es decir, el empujón lleva al objetivo hasta el límite del rango de un poderoso empujón, fuera de ese rango el objetivo no sufrirá nada. Además, los objetivos que puede empujar deben pesar lo mismo más un cuarto de lo que puede levantar o menos, si se supera ese peso hasta el doble que puede mover, el efecto se reducirá a la mitad, si el objetivo de la técnica pesa más del doble o es algo inamovible el usuario de la técnica será el empujado hasta los 10 metros hacia atrás de este, la técnica se realiza en segundos. (Esta técnica no es visible, es decir, que solo se verá como el usuario con sus movimientos empuja objetos como si tuviese telequinesis). ACEPTADA PERO EL PESO MÁXIMO SERA EL MISMO QUE PARA LEVANTAR, HASTA EL DOBLE MITAD DE EFECTO Y MÁS DEL DOBLE TE EMPUJA A TÍ


-Atraer con la Fuerza: permite a Ori acercar objetos a su posición siempre que estén en un rango de 20 metros o menos de él, los objetos que puede atraer han de pesar como mucho lo que él sea capaz de mover. También se podía usar para desarmar a un enemigo, aunque solo si Ori le saca 30 niveles o más. Los objetos que atraiga lo harán rápido tardando un objeto de 1 kg que esté a 20 metros 4 segundos (5m/s) (esta técnica no es visible, es decir, que solo se verá como el usuario con sus movimientos atrae objetos como si tuviese telequinesis). ACEPTADO


-Potencia de la Fuerza: Permite a Ori manipular la “Fuerza” para mejorar sus habilidades atléticas (fuerza, velocidad, resistencia física y agilidad). En el caso del salto (fuerza) podría saltar 10m sin problemas, en caídas (resistencia) podría caer de hasta 25 metros sin que le pase nada (a partir de ahí comenzaría a recibir daños), en velocidad podría ir hasta 15m/s, en cuanto a agilidad los movimientos son un x2 más ágiles. Esta técnica es pasiva del usuario y está basada en un humano normal a nivel 1, a los valores dados (base) se le sumarían los Pus pasivos (dependiendo de que tipo de acrobacia realice y solo pasivos) y 1 más (en caso de la caída son 2) por cada 5 niveles (niveles 1, 5, 10, 15, 20, …) (por ejemplo, un humano a nivel 10 con un x5 a fuerza podría saltar 5 (base)+5(del PU) +2(los niveles) =12 metros). SI LA QUIERES SERÁ SIN ESCALADA


-Sensitivo a la Fuerza: permite a Ori manipular la “Fuerza” propia de tal manera que puede ver al mundo como a cámara lenta durante 3 turnos, permitiéndole reaccionar mejor, x5 a reflejos (multiplicador activo), con recarga de 4 turnos (en esta técnica otras personas solo notarán que sus reflejos han mejorado, si lo demuestra). POR NOTA SOLO TE PUEDO DAR UN X3

-Mejora de sensitivo a la Fuerza: aumenta el multiplicador en x5 (la técnica sería ahora de x10). UN X3, TOTAL UN POR X6


-Haz de luz: el usuario de esta técnica puede, ayudándose de un canalizador (la empuñadura de una espada con un cristal específico) y usando la “Fuerza” un haz de energía extremadamente concentrada un filo de una espada de unos 78 cm de longitud y una anchura de 0,5 cm en la base y de 0,1 en la punta, aunque no por ello es menos resistente, pudiendo aguantar golpes incluso más fuertes que los que aguantaría una espada normal además puede parar balas, la hoja emite un color (a gusto del usuario (en este caso de color plateado) que le da aspecto de ser cilíndrica, este supuesto cilindro tendría un diámetro de 3,5 cm en su base y de 2,5 en la punta. Lo que sería el filo de la espada o el núcleo está a una temperatura de 500ºC a nivel 1 + 100ºC por cada 10 niveles del personaje (1-500º, 10-600º, 20-700º, 30-800º, …) la temperatura solo cubre la zona del cilindro. Debido a su alta temperatura las armas que no sean de un material resistente a esa temperatura podrán recibir daños allí por donde pase la hoja tras unos segundos de contacto, y aclarar que con esta técnica se puede tocar a usuarios de tipo logia. ACEPTADO

HAKI:

-Haki de Observación: Entrenado y Desarrollado (en el diario la nombro como Percepción de la Fuerza) ENTRENADO

-Haki de Armadura: Entrenado y Desarrollado (en el diario la nombro como Materialización de la Fuerza) ENTRENADO


-PUs: (entrenados a la vez que aprendía las técnicas)

-Fuerza: x3
-Velocidad: x3
-Resistencia: x3
-Reflejos : x3
-Agilidad: x3

SOLO UNO DE ELLOS

-OBOJETOS:

-Los objetos que pido aquí (2 sables de luz y 1 Baketsufōsu) TE LLEVAS LOS DOS SABLES


-Dinero: 20.000.000

*sino quieres alguna de la cosas reducidas y prefieres sacarlas de otro modo estas en tu derecho

Al ser tercera corrección no puedes editar o pedir una nueva corrección.

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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Ori Kenobi el Mar 12 Sep 2017 - 19:02

Bueno, aunque no pueda editar o pedir otra moderación, he de decir que aceptaba la nota, anoto los fallos comentados por todos y prometo revisar más a fondo el diario para siguientes ocasiones.

En cuanto a lo que me llevo, la técnica de empujar con la Fuerza acepto la modificación, la potencia de la Fuerza lo he hablado con Alwyn y me a aceptado la escalada si esta es cada 15 niveles (por lo que la cambiaré a lo hablado), con respecto a los PUs escojo la agilidad. Y finalmente, con los objetos, también hablado con Alwyn, le parece bien darme el Baketsufōsu, solo que este no tendrá por el momento ningún poder ni habilidad hasta que mediante rol moderado u otro diario lo consiga.
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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Alwyn el Mar 12 Sep 2017 - 19:07

Con respecto al objeto, para que te sea útil, tendrás que hacerlo con una nota de 8. Por el resto bien

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Re: Completando los pasos de un padawan (Time Skip)

Mensaje por Señor Nat el Miér 13 Sep 2017 - 20:04

Hoja actualizada.

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