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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Imperium [Time 2017]

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Imperium [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Vie 4 Ago 2017 - 8:47

Capítulo 1: El Aviso De Una Traidora.

El cazador caminaba por los pasillos de aquel edificio en el que le habían citado. Vestía con una camiseta negra ajustada, una gabardina de cuero, unos pantalones oscuros y unos zapatos. Llevaba como siempre sus gafas de Sol. Las únicas armas que portaba para la ocasión eran sus dos pistolas doradas. El tirador había solicitado una reunión con el mismísimo gorosei para hablar sobre las declaraciones de Amane. Él mismo la dejó huir, pero estuvo pensándolo. Si esa mujer pensaba destrozar el gobierno podría arrastrar a Xemnas con ella. En aquellos precisos momentos, el vice-almirante había partido hacia el Sur para enfrentar a Vader. Era el momento de que él aprovechase la situación para dejar claras las intenciones de aquella mujer. Le habían preparado una cita con un emisario del gobierno mundial.

- ¿No crees que este sitio es muy lúgubre, Ka-chan? – Se trataba de la voz del serafín, la cual resonaba en su cabeza.

- No esperaría menos del gobierno. Si te soy sincero, no sé si lo que haré será lo correcto, ¿qué opinas tú de todo esto?

- No lo sé. Los humanos os metéis en líos muy extraños, pero se supone que el gobierno es la justicia actual. Si esa mujer va en su contra, es una criminal. Yo ya te avisé de que no le disparases e hiciste bien, ahora informa y límpiate las manos.

- Tienes la razón por esta vez. – Sonrió.

Kasai llegó al final del pasillo y pudo ver una puerta de madera enorme. Sabía que una vez la atravesara no había vuelta atrás. Se lo pensó unos segundos y finalmente deslizó su mano hasta el pomo. Lo bajó y de un leve empujó la abrió. Ante él había un pequeño despacho totalmente oscuro, salvo por una lámpara de aceite en mitad de una mesa de cristal. Había un total de cinco hombres. Cuatro vestían de traje y estaban de pie. El quinto era una mujer de largos cabellos rubios y grandes ojos azulados. Tenía un lunar bajo el ojo derecho y vestía con una chaqueta roja y un pantalón vaquero. Se encontraba sentada en un sillón verde.

El tirador caminó hacia ella y permaneció en silencio. Cuando la supuesta emisaria le señaló el sillón de al lado, él se sentó. Se quitó las gafas dejando ver sus ojos, los cuales eran dorados. Hubo un pequeño silencio en la sala y entonces al cabo de unos veinte segundos, aquella mujer le hizo una señal con la mano. Kasai lo interpretó como que debía hablar.

- Blanc Leumont. Fui a esa isla del Grand Line hace unos meses por trabajo. Allí tuve un encuentro con la capitana Amane Misa, antigua miembro de mi equipo de combate.

- ¿Un encuentro amoroso, Kuro-san? – Le cortó ella sonriéndole.

- Qué más quisiera ella. – Dijo conteniendo las ganas de reír.

- Continúe.

- Misa me confesó ser enemiga del gobierno mundial. Dentro de él dice estar su hermano mayor, el cual controla los hilos para no sé qué tontería. Ella dijo entrar a la marina y desde ahí hacer de las suyas. Planea destrozar el gobierno desde dentro, un intento tonto, ¿no cree?

En cuando dijo aquello sintió haberse quitado un enorme peso de encima. Su palabra como yonkaikyo tal vez no era muy valiosa, pero si investigaban sobre ese posible hermano… Todo podría rebelarse. Además, podrían ver en el historial de las misiones enviadas a la marina, que la rubia estaba en aquella isla nevada hacía unos meses. La rubia frente a él mostró una expresión algo más seria y tras unos segundos asintió con la cabeza.

- Tenemos mucha gente dentro que trata de jodernos, pero siempre se agradece descubrir a más perros traidores. En este caso, perra. – Se relamió.

Uno de aquellos hombres uniformados de la sala también mostró una sonrisa. El comentario fue gracioso para el serafín que se hallaba en la mente de Kasai, el cual soltó una pequeña carcajada. Kasai ladeó la cabeza un poco. Para ser un ser de la luz, era todo un capullo en algunas cosas. La mujer entonces chasqueó los dedos y uno de sus hombres salió de la sala. Tras unos momentos trajo una botella de vino y un par de copas. Las dejó en lo alto de la mesa y volvió a su posición. La rubia empezó a servirle a él primero y eso hizo que el pistolero estuviese a punto de negarse. Entonces se arrepintió de lo que iba a decir. No era bueno enfadar a aquella gente. Él quería hacer su trabajo de ayudar al resto cómodamente y no quedar como un idiota frente a ellos.

- Se le agradece el detalle. ¿Cómo se llama?

- Puede llamarme agente noventa y nueve.

Kasai asintió con la cabeza al mismo tiempo que sonreía de forma amable. “Muy lista”. Sin duda el gobierno tenía sus trucos para hacer las cosas. Él tomó la copa con cuidado y tras agitarla un poco le dio un trago. El sabor era bueno, demasiado de hecho. Se notaba que aquella gente tan solo tenía cosas de calidad en su poder. Tras unos segundos más decidió que era hora de marcharse, pero entonces aquella mujer chasqueó los dedos de nuevo. Esta vez lo hizo dos veces seguidas y eso provocó que los cuatro hombres trajeados salieran de la habitación y cerraran la puerta. El rubio miró un hacia atrás y después de nuevo a ella.

- Kasai Kuro, el Honor Perdido. Ese es tu mote si no me equivoco. En tu poder tienes el fantástico don de los cielos, la justicia divina. ¿Me equivoco?

- Parece ser que no. Esos datos son ciertos, ¿por qué le interesan tanto? – Colocó su pierna derecha por encima de la izquierda.

- Te ves todo un hombre… ¿Estás casado?

- Con la justicia. – Respondió de forma rápida y con un tono agradable.

Aquello hizo a la rubia soltar una pequeña carcajada. El cazador empezaba a pensar en cosas raras y esperaba que tan solo fuese su mente jugándole una mala pasada. Era una emisaria del gorosei y no pensaba que estuviese tirándole los tejos. Incluso, era posible que lo hiciera, pero con el fin de saber más cosas sobre él. Kasai no tardó en mostrar una sonrisa calmada al mismo tiempo que escuchaba las palabras del ser de su mente.

- No empieces a pensar en pecar, maldito esclavo del deseo.

- ¿Ya estás otra vez? Que no quiero hacer nada, solo estoy hablando. – Respondió el tirador en su mente mientras continuaba mirando a la rubia a los ojos.

La mujer entonces permaneció callada unos momentos, hasta que finalmente se colocó en pie. Ella avanzó hacia él y se quitó uno de aquellos zapatos que poseía. Poseía unas medias de color marrón por lo que vio el cazador. Aquella chica colocó entonces el pie encima de la rodilla del rubio, el cual se mantuvo calmado en todo momento.

- Eres un hombre interesante, Kasai. Ante todos somos humanos, ¿no crees?

- Me temo que no he bebido lo suficiente para seguir con esta charla, emisaria-san. Además, hace tiempo que no me considero humano.

- Una buena respuesta, hora de irnos. – Volvió a replicar el serafín.

La mujer pareció hacerle gracia la respuesta del tirador y lo siguiente que hizo fue sentarse en sus rodillas sin permiso alguno. El cazador mantuvo su sonrisa en todo momento. Fue entonces cuando la mujer se acercó despacio hasta él. Kasai mantuvo su mirada fijada en la de ella. Cuando sintió los labios de la agente en los suyos no hizo nada. Ella empezó a jugar un poco con él y no tuvo remedio que seguir un poco aquel juego. Al cabo de unos diez segundos pegaron a la puerta.

- Señora, tenemos que volver enseguida. Acaban de llamarnos y para un asunto importante.

La rubia se colocó en pie y se puso su zapato cuanto antes. Frunció el ceño y chasqueó la lengua. Parecía estar bastante molesta. Se quedó mirando al tirador y le dedicó una sonrisa calmada.

- Supongo que nos veremos en otra ocasión. Ha sido una lástima que nos hayan interrumpido… – Tras decir aquello salió de la sala a paso rápido.

- No ha sido tanta lástima al fin y al cabo. – Susurró para sí.

- ¿Qué has hecho? Te dije que no te dejases llevar por la lujuria, Ka-chan. Es algo que puede llevarte a la perdición. Tan solo puedes confiar en mi palabra.

- Relájate un poco. Soy consciente de lo que hago. Es una maldita emisaria del gobierno mundial. Si me hubiese puesto borde con ella y no hubiese seguido el juego… ¿No crees que el informe de Misa podría haberse perdido “sin querer”? No quiero llevarme mal con el gorosei. Si pierdo este puesto no podría seguir realizando las buenas obras de siempre.

- Supongo que te daré la razón. Igualmente, me gustaría que fueras a un sitio más privado. Tenemos que hablar de algo y prefiero que sea cara a cara…

Capítulo 2: Lujuria.

Kasai se hallaba de nuevo en aquella especie de jardín. La primera vez que lo vio fue cuando quedó inconscientes en una pelea. Era un sitio al que tan solo podía ir cuando el ser de su mente le dejaba. El sitio estaba lleno de hermosas plantas y el cielo estaba totalmente despejado. Había unas cuantas mariposas danzando y algunos conejos alimentándose. Buscó con la mirada a su compañero, pero no lo encontró. En su lugar había una joven frente a él. Sus cabellos eran morados y el color de sus ojos rojizo. Era algo más bajita que él y vestía con una túnica negra. El pistolero la observó con tranquilidad y después de unos momentos ladeó la cabeza.

- ¿Quién se supone que eres?

- El serafín.

Kuro ladeó un poco la cabeza al escucharla. Su voz era bastante suave a diferencia de la de su compañero. Negó un poco y después se cruzó de brazos. El ser de su fruta era una persona de largos cabellos dorados, túnica blanca y cuerpo fornido. Así era la última vez. Era imposible que se hubiese convertido en una mujer. Su haki de observación allí no funcionaba, por lo que frunció un poco el ceño.

- No me lo creo.

- Eso no es problema mío. Te recuerdo que los seres del infierno o del cielo podemos tener el aspecto que queramos. Yo nunca te dije que era hombre, ni tampoco mujer. Puedo ser lo que me plazca, Ka-chan. – Se relamió.

El tirador estaba un poco confundido con aquella situación y no tardó en colocarse la mano en la frente. Estaba resultando ser un mareo. Daba lo mismo, pues tan solo quería saber el motivo por el que estaba allí. Tosió un poco y después asintió sin decir nada más. Una sonrisa se formó en el rostro de la chica de cabellos morados, la cual avanzó hacia el despacio.

- Quería hablar contigo aquí. No puedo dejar de desconfiar en tus actos y pensamientos lujuriosos, Ka-chan. He venido a darte el regalo del placer, pero haremos como que no ha pasado nada.

- ¿Tú eres tonto? Si estoy aquí por esa tontería devuélveme al mundo real. Estoy cansado de que pienses en mí como ese tipo de persona.

Ambos se miraron de forma seria durante algunos momentos. Parecían estar desafiándose mutuamente con la mirada. Entonces el cazador se quitó las gafas, pues se olvidó que con ellas el serafín no podría mirarle a los ojos. Una carcajada salió de la boca de la mujer.

- Sé que estás en tu derecho de casarte, tener una familia y todo eso, pero me temo que deseas el cuerpo de algunas mujeres. Te voy a ofrecer el mío para desahogarte y que conectemos mejor…

- ¿Si me niego? No quiero llamarte feo, pero no necesito tu ayuda en ese tema. Además… ¡Eres mi fruta! ¿Por qué clase de depravado me tomas como para relacionarme con una manzana?

- No me trates como a un hombre. Háblame en femenino sin miedo, ya te dije que yo no tengo un género. Puedo ser ambos perfectamente… ¡Te recuerdo que yo era una pera! – Dijo ofendida.

El pistolero ya no sabía lo que hacer. Estaba en una situación muy complicada y que parecía sacada de un cuento raro. A lo mejor estaba soñando y todo. No era que no le atrajese aquel físico, pero se sentía mejor no haciendo nada con aquel ser. Le había sido otorgado un don divino…No se fiaba mucho tampoco, pues seguían siendo frutas del diablo. Parpadeó unos momentos y perdió de vista a la chica. En pocos segundos notó un peso enorme en su espalda y quedó arrodillado. Frunció el ceño unos momentos y finalmente pudo ver a la mujer aparecer frente a él. Acarició la mejilla del tirador con su mano y después le sonrió.

- Nos conocemos desde hace mucho. De hecho, desde hace más de tres años. Ahora ríndete a mí y entrégate al placer, Ka-chan. – Mencionó al mismo tiempo que se echaba sobre él.

Ambos quedaron tumbados en la hierba. Ella estaba encima. Kasai no tardó mucho en mirarla algo confuso. Algo no iba bien con aquello. Notó los labios de ella sobre los suyos y no pudo evitar cerrar los ojos. A diferencia de los de la agente, esos eran dulces y adictivos. Nunca pensó que pudiera saber también besar al serafín. Poco a poco, la mano de la chica fue adentrándose por dentro de su camiseta. Directamente bajó hasta la entrepierna y aquello hizo que el rubio soltase un pequeño quejido. Seis alas blancas surgieron de ella, las cuales empezaron a cambiar su tono ligeramente a un color algo más negro. Él entonces la miró a los ojos algo nervioso y pudo ver un tono dorado en ellos.

- Muy bien… Ahora deja que te muestro el placer…

- Yo… Yo…

A la mente de Kasai vino la imagen de Émile, el cual sonreía mirándole. Eso provoco que empezase a temblar un poco. El demonio le ofrecía su mano y además parecía estar riendo un poco. Era como si su maldad le estuviese atrayendo a él también. El tirador notó la mano de la joven allí abajo y entonces fue cuando apretó los puños.

- Yo… ¡No soy como él! – Gritó con fuerza apartándola de un violento empujón y colocándose en pie. – ¡No vas a poder engañarme!

- ¡Bien dicho, chico! ¡Prueba superada!

Los cabellos de la joven volvieron a ser dorados y lentamente sus alas pasaron a blancas. Su pecho de aplanó hasta y su rostro cambió totalmente. En pocos segundos volvía a ser el serafín con forma masculina que Kasai conocía. Una sonrisa se formó en el rostro del pistolero, el cual se sentó en el suelo.

- La lujuria es uno de los peores pecados y si vas a enfrentar a Émile deberías conocerlo bien. Aunque ya sospechaba desde un principio que eso no iba a funcionar contigo. Deberé esforzarme más la próxima vez.

- Vete a la mierda un rato, Sera-kun. Sabes de sobra que no me van estas tonterías de diablesas sexys. Ahora devuélveme a mi mundo de una vez.

- Antes voy a otorgarte otro poder por haber pasado esto. Podría darte todos del tirón, pero continúo sin fiarme del todo de ti. Regresa en mi nombre y siente el poder que te acabo de otorgar.

Los ojos del pistolero se abrieron de repente. Estaba tumbado en la habitación del hotel al que había ido. Sentía un hambre increíble. No sabía qué poder había recibido por parte de su compañero. Soltó un pequeño suspiro y se colocó en pie mientras miraba a su alrededor. Todo estaba en orden. Caminó hacia la puerta y la abrió. Lo siguiente que hizo fue dirigirse lentamente hacia abajo. Iría al restaurante a comer algo.

- ¿Qué me has otorgado? – Preguntó.

- Ahora tiene el poder de no caer en el pecado de la lujuria sin tu propia voluntad. Nada puede hacerte sentir caer en el mal por esta vía. Incluso esas basuras humanas de los diales de feromonas no funcionaran. Siéntete orgulloso de ello.

Kasai asintió con la cabeza. No se sentía orgulloso de su nueva habilidad, pues él pasaba de aquellas tonterías. En cuando llegó a la enorme sala pudo ver que estaba todo vacío. Se sentó en una de las mesas más cercanas a la barra y tomó la carta. Todo parecía estar delicioso, pero él ya tenía en mente lo que iba a pedir. Se relamió despacio y llamó al camarero. Cuando el hombre llegó, el pistolero tranquilamente le pidió lo que deseaba.

- Quiero una ración de almejas con limón y un perrito caliente con mayonesa. De beber una botella de agua si es posible.

- ¡Pecador! Deja de pensar en vaginas y penes. – Dijo el serafín en su cabeza.

Una gota de sudor bajó por la cabeza del chico, pero le dio lo mismo. Ignoró el comentario de su compañero y esperó a que todo viniese. Estaba él solo, por lo que sabía que no iban a tardar mucho en preparárselo. Soltó un pequeño suspiro y cerró los ojos para concentrarse. Tenía que pensar rápido lo que hacer. Ahora bien podía ir a realizar alguna misión de caza, o bien esperar unos días a ver si le llegaba alguna carta del gobierno. Seguramente no iban a responderle y harían sus cosas por su cuenta, pero él tenía esperanza de ello. Se rascó un poco la oreja y tras unos minutos pudo ver al camarero acercarse. Traía su comida y no tardó en mostrar una sonrisa calmada.

- Gracias, caballero. – Le dijo el pistolero.

Cogió el perrito caliente y sin pensárselo le dio un enorme mordisco. El sabor era delicioso, e incluso un poco de mayonesa le quedó en la comisura de sus labios. Cosa que hizo al serafín volver a hablar de nuevo en su mente.

- Cuanto vicio…

Capítulo 3: Kasai Vs Hinori.

Cuatro meses habían pasado desde aquel suculento perrito caliente. Kasai había hecho algunos trabajas como yonkaikyo, los cuales consistieron en atrapar criminales por las islas de Sakura, Mintdao y Momoiro. En la última estuvo un total de dos semanas debido a unas complicaciones, pero todo se había resuelto. En aquellos momentos se hallaba en un parque de Cactus Island. Había recibido una llamada de Hinori, la cual le dijo que quería verle en persona para hablar de cierto asunto. No tenía problemas para hablar con la pirata, pues ella era una persona muy agradable y amable. Estaba sentado en un pequeño banco de madera. Eran las nueve de la mañana y por ello llevaba en su mano un bollo de chocolate. Podía decirse que era un aperitivo antes del desayuno.

- Creo que esa chica es el ejemplo a seguir perfecto de lo que es un pirata bueno, ¿no crees?

- No tengo palabras para eso. En este mundo hay gente buena bajo el título de mala y gente mala bajo el título de buena. Misa se notaba que era una egocéntrica. Además, era avara e inmadura. Pero por otro lado, personas como Hinori muestran ser dulces y amables. Ambas en los bandos incorrectos… Sin duda el mundo humano es cruel. – El serafín había usado la misma voz femenina que usó en la prueba de la lujuria.

El tirador le dio la razón en todo al serafín. El mundo estaba demasiado podrido e incluso sabía que dentro del gobierno había mierda. Pero esa basura no se iba delatando como hizo Amane, ahora supuso que sería considerada como una criminal. Él mismo se ocuparía de cazarla. Soltó un pequeño suspiro y le dio un mordisco al bollo. Notó entonces una presencia acercarse. Había activado su haki de observación para tener todo controlado. Al cabo de unos momentos miró hacia su derecha y pudo ver a la joven acercarse.

Vestía con una sudadera de color morada, unos pantalones largos, y unas sandalias de madera. Se fijó en que en la cabeza llevaba un gorrito con forma de cabeza de oso blanco. Era bastante mono, pero debía centrarse en lo suyo.

- Buenos días, Hino-chan. Hace tiempo que no te veo.

- ¡Buenos días, oni-san! – Respondió la morena de forma alegre.

- ¿Cuál es ese asunto del que deseabas hablarme?

La morena no tardó mucho en sentarse a su lado y mirar el bollo que se estaba comiendo. Parecía tener ganas de saborearlo también, y por ello el cazador le ofreció la mitad. Ella lo tomó agradecida y le dio un enorme mordisco. Estuvo unos segundos masticando sin decir nada, pero finalmente le habló al cazador.

- ¡He encontrado el amor! Al fin tengo una pareja que me quiera.

- ¡Eso es genial! ¿Cómo se llama el afortunado? No me digas que es tu capitán.

- No, es una chica.

- ¡Pecadora! – Gritó el serafín en la mente de Kasai.

El rubio sabía que eso estaba mal visto desde el cielo, o según solía decir su compañero, pero a él le daba lo mismo. Cada cual era libre de hacer lo que le diese la gana y él se alegraba muchísimo por ella. Sonrió de forma agradable y después de unos momentos se quitó las gafas para mirarla directamente a los ojos.

- ¿Alguna pirata?

- La osita, Alice. – Dijo sonriendo ampliamente.

Ella sabía que Kasai la conocía, por lo que simplemente con aquello él lo sabría. El cazador abrió los ojos como platos al enterarse de la noticia. Una agente del gobierno y una criminal… No, no podía creerse que Alice fuese una persona capaz de… No, ella no engañaría a alguien como Hinori. Era una jodida casualidad que sus protegidas estuviesen enamoradas. Ambas eran dulces, amables y muy buenas personas, pero era algo imposible.

- Voy a pedirle que venga conmigo a los Blue.

Aquellas palabras de la morena hicieron fruncir el ceño al tirador. No podía permitir que pasara aquello. Alice era una buena aliada y muy buena agente. Si ella se la llevaba sería convertida en una criminal y tendría al gobierno tras su cabeza. No pensaba dejar que aquello ocurriese. El tirador la miró a los ojos de forma seria.

- Si haces eso será considerada criminal y no pienso permitirlo. Bastante tengo con ver tu cabeza en un cartel para ver también la suya. Olvídate de esa idea.

- ¡Yo la protegeré con mi vida! La amo… No pienso dejar que me separen de ellas unos imbéciles con traje. – Dijo indignada.

- Hinori, deja a Alice en paz. No te digo que no la ames, pero sed discretas. Sigo sin confiar en tu banda y no permitiré que ella termine allí.

- ¡No puedes hacer nada para impedírmelo! No voy a renunciar a estar cada día con la persona que me hace feliz. La próxima vez que la vea, yo…

Kasai sacó su pistola dorada y colocó el cañón en la frente de la pirata. Incluso el ser de su interior se había quedado impresionado con aquello. La morena quedó paralizada por unos momentos. La mirada del pistolero se había tornado bastante seria y parecía no dar su brazo a torcer. Chasqueó la lengua unos momentos y entonces suspiró.

- No me obligues a hablar con ella. Si le digo que no es lo correcto entrará en razón. Taiga seguramente opine como yo, de modo que un poco de respeto. No te lleves a nadie… ¡Ella es de nuestro equipo y una gran amiga! No voy a tolerar tenerla en mi libreta de caza por tu deseo egoísta.

- Como dije, no vas a evitarlo. Me da igual lo que penséis… Además… ¡No me apuntes con una pistola a la cabeza! – Respondió echándose a un lado e impactando una violenta palmada en el pecho del cazador.

Kasai salió disparado hacia atrás de forma violenta. Su bollo quedó tirado en el suelo y él a unos cuantos metros más a la derecha. Hinori tragó saliva al ver lo que había hecho, pero no pudo evitarlo. Amaba a la albina sobre todas las cosas y no quería perderla. El rubio se levantó despacio mientras mostraba una expresión bastante seria. La joven se había pasado dos pueblos con lo que había hecho. Frunció el ceño mirándola desde lejos y permaneció quieto. Esperaría a ver lo que ella hacía.

- Lo siento, no pretendía golpearte. De todas formas, no voy a permitir que Alice continúe en ese mundo de corrupción. Es mi chica y quiero lo mejor para ella, estar a mi lado.

- Una decisión egoísta y algo ruin por lo que veo. No hables de corruptos cuando sirves a uno de los cuatro emperadores. Hicimos la vista gorda al ver que no eres mala persona, pero no intentes joder a otros, Hinori. Como tu hermano mayor, te ordeno que detengas ese deseo. Yo mismo os conseguiré una casa donde veros, pero no te la lleves.

- Lo lamento… – Respondió finalmente la morena mientras se levantaba también y le miraba de forma bastante seria. Era como si se hubiese enfadado por las palabras dichas por el cazador.

Kasai dio un paso hacia delante y frunció el ceño.

- No quiero tener que informar de…

Antes de que terminara la frase, la morena se había lanzado hacia él a toda velocidad. El cazador colocó sus brazos en equis y bloqueó el puñetazo de ella. Sintió un potente impacto que lo lanzó hacia atrás, provocando que cayese de espaldas al suelo. La fuerza de la chiquilla era considerable. Entonces chasqueó la lengua y desde allí gruñó por lo bajo.

- Muy bien…

Kuro salió corriendo hacia la joven a una velocidad que ella no pudo seguir. Lanzó una potente patada hacia ella y terminó tirándola también al suelo de forma violenta. El quejido que soltó le hizo daño a él también. Era como si una sensación dolorosa se hubiese formado en su pecho. Le dolía mucho hacer aquello, pero no le había dejado elección. No quería que Alice echase su vida a perder poniéndose en contra del gobierno mundial.

La joven se levantó de nuevo, pero esta vez había algo distinto en ella. Una especie de aura eléctrica recorrió totalmente sus puños. Él se puso alerta mientras sacaba ambas pistolas y la apuntaba con el ceño fruncido. Hinori pareció darle lo mismo y se lanzó a por él a toda velocidad. El pistolero tragó saliva y alzó la voz todo lo que pudo.

- ¡Detente! ¡No quiero dispararte! ¡No lo hagas!

La morena estaba realmente mosqueada por sus palabras. No iba a permitirle informar a nadie de aquello y menos si Alice decidía ir con ella. Kasai hizo un esfuerzo enorme para controlarse, pero sabía que ella iba a freírlo con su poder eléctrico. Cerró los ojos y entonces mantuvo su haki de observación en ella. Al ver que no iba a frenarse apretó ambos gatillos al mismo tiempo.

Capítulo 4: Cuando Se Apagan Las Luces…

El tirador estaba tirado en el suelo con los ojos cerrado. Una leve aura eléctrica le rodeaba a él y se notaba que le dolía bastante el pecho. Tenía ambas manos allí. Las balas habían impactado en la nada, pues en el último momento desvió las pistolas. Hinori le miraba de forma seria mientras tragaba saliva. El pistolero se colocó en pie despacio y la miró a los ojos. Lentamente fue pasando a su forma completa. Seis alas blancas surgieron de su espalda, su rostro fue tapado por una especie de casco y su cabello creció. La luchadora estaba impresionada por lo que estaba viendo y no tardó mucho en dar un paso hacia atrás. El tirador entonces se desplazó hacia ella a una velocidad que la joven no pudo seguir. De una patada violenta la tiró al suelo y finalmente colocó su pie sobre la espalda de la joven.

- Tu idea me parece egoísta y vomitiva. Haz lo que te dé la gana, pero recuerda una cosa, Hinori. Sí Alice es perseguida y alguna vez muere, será por tu culpa. Espero que puedas vivir con eso en tu conciencia.

Kasai volvió a la forma humana y empezó a caminar alejándose de aquella zona. Se frenó en seco cuando escuchó a la chica soltar un quejido de dolor. Tal vez su patada fue algo violenta, pero estaba muy cabreado. No quería que su otra protegida también estuviese en el punto de mira del maldito gobierno mundial. Él mismo les ayudaba, pero eran la supuesta justicia. Sabía que había corrupción, pero eran mucho mejores que los piratas y criminales. El rubio vio a la chica levantarse y salir corriendo de allí. Soltó un pequeño suspiro y después de unos momentos impactó su puño derecho contra un árbol de la zona. Frunció el ceño y apretó los dientes.

- Idiota…

- No te sientas mal, has hecho lo correcto. Si Alice es tan tonta como para irse, deberá aceptar las consecuencias. Tú no te eches la culpa de esto… Aunque te duela, las cosas son así. – Le dijo su compañero.

- Este trabajo es cada vez más difícil, pero supongo que es lo que hay. En fin, debo escribir una carta a cierta persona.

- ¿Puedo saberlo, Ka-chan? – Preguntó curioso.

- Al Naión.

Un par de meses habían pasado desde aquel suceso. El tirador había escrito la carta personalmente y había sido enviada a aquella persona. No esperaba contestación alguna, tan solo quería informarle de lo de Misa. Xemnas habría vuelto de su misión y quería asegurarse de que su estado fuese bueno, pero eso sería más tarde. Recordaba la carta perfectamente gracias a su buena memoria. Había hecho lo correcto y no se arrepentía de ello.

“Al, espero que estés leyendo esto que te envío y no haya pasado por otras manos antes. Soy el yonkaikyo Kasai Kuro. Hace unos meses Misa Amane me confesó ser una enemiga del gobierno mundial. Planea destruirlo desde dentro de la marina. Sé que eres el jefe de Xemnas y yo no puedo hacer nada salvo informar al gorosei, cosa que ya he hecho. Te pido como favor personal que vigiles a esa mujer. No quiero leer en los periódicos que el vice-almirante Xemnas ha sido asesinado mientras dormía o ha traicionado la marina junto a ella. Un saludo y cuídate.”

El cazador se hallaba sentado en el balcón de un pequeño piso de Water Seven que había alquilado. Desde allí podía ver gran parte de la plaza principal. La gente iba de un lado a otro haciendo sus cosas. Portaba sus típicas gafas, por lo que la expresión de sus ojos no podía verse. En su mano derecha tenía el Den den mushi. Ya había estado hablando con Xemnas y le había comentado todo lo que sabía. Chasqueó la lengua unos segundos. El rubio le había respondido que se fiaba de ella y que esperaría a ver lo que ocurría. Todo se estaba yendo a la mierda. El único compañero fiel al gobierno que le iba quedado era Taiga, pero el lobo estaba en paradero desconocido.

- ¿Qué harás ahora? – Preguntó el serafín en su mente.

- Ya he hecho todo lo que tenía que hacer por el momento. Supongo que tal vez podría cazar algo, o simplemente ayudar a quien lo necesite.

- ¿Cazar algo? Ni que fuesen objetos los criminales. – Comentó riéndose la voz de su cabeza.

El rubio contuvo también la risa por unos momentos, pero entonces su rostro cambió a uno más serio. Desde su posición pudo ver a un hombre con un pasamontañas correr por la plaza. Llevaba un bolso en la mano y dos personas lo perseguían. Sacó su pistola y apuntó desde su posición. Estaba a unos treinta metros más o menos. Cerró su ojo derecho y contuvo la respiración. Disparó a los pocos segundos sin piedad alguna. El hombre cayó al suelo dando gritos de dolor. La bala había impactado en su muslo derecho. Los otros dos tipos lo alcanzaron y le arrebataron el bolso. Vio como se lo daban a una señora mayo a continuación. Agarraron al ladrón y uno de ellos gritó a la gente que llamasen a la marina. Él por su parte se escondió dentro de la habitación y mostró una sonrisa. No iba a permitir que le vieran. No ayudaba por fama ni nada parecido.

Apagó las luces del salón y entonces mostró una sonrisa confiada. Se sentó en el sillón y cogió el periódico que había comprado aquella misma mañana. No lo había leído todavía y ya iba siendo hora. Era muy posible que viniesen nuevos carteles con criminales. Entonces podría trabajar un poco. Deseaba saber más sobre los hombres de Émile, pero aquello era bastante difícil. Tan solo tenía noticias de que Kedra había sido su segundo al mando algún tiempo, pero el cadejo estaba desaparecido. Era posible que siguieran juntos, o que el perro se hubiese separado del demonio. No quiso sacar conclusiones precipitadas y terminó soltando un suspiro por el aburrimiento. Fue entonces cuando el Den den mushi empezó a sonar. Lo cogió enseguida esperando que fuese Taiga.

- Kasai Kuro ¿verdad? Mi nombre es Sirius.

- Encantado, Sirius-san ¿cómo has averiguado mi número y qué deseas? – Preguntó algo confuso mientras se rascaba la cabeza.

- Tengo que contarte algo…

Minutos después, el yonkaikyo se hallaba furioso. Había incluso estampado la mesita de cristal contra el suelo. Aquel hombre, Sirius… Le había dicho que Xemnas había perdido la voz durante el combate con Jin y que se hallaba muy herido. También le comentó que Vader había escapado. El ceño de Kasai estaba fruncido. Ese maldito cabrón había dañado a su amigo. Émile y Surfer eran los dos peligros más grandes en el mundo junto a Mihasy. Era una suerte que Al había vencido a Legim y Belial, pero continuaba quedando maldad suelta. Apretó el puño derecho y después se tumbó en el suelo.

- Tienes que hacerte mirar tus problemas de ira. Es un pecado peligroso y el principal de que mucha gente inocente muera. Es el más asqueroso junto a la envidia.

- Lo siento, Sera-chan. El problema es que no soporto que hagan daño a los pocos amigos que me quedan. Ya perdía a todo mi gremio una vez y no quiero que se repita con Xemnas, Taiga, Alice y Nostariel.

- Olvidas a Hinori. Aunque creo que no quieres hablar de eso, ya que es la causante de que Alice pueda desaparecer de tu corta lista de personas.

Kasai no dijo nada, tan solo se levantó y caminó hacia la cocina. Abrió la nevera cuando estuvo allí y sacó una lata de refresco. Tras abrirla se bebió la mitad en menos de cinco segundos y después la dejó sobre la mesa. En su rostro podía verse una sonrisa calmada. Soltó una enorme carcajada y después se estiró. Parecía estar muy relajado y feliz. Aquello extrañó mucho al serafín, el cual le habló.

- ¿Qué narices te pasa?

- Estoy feliz, ya que tengo un amigo que nunca me abandonará, ¿verdad, Sera-chan? – Dijo bebiendo un poco más de la lata.

- Sí, supongo. Yo siempre estaré a tu lado para guiarte por el buen camino. No voy a dejar que te conviertas en un ser demoníaco…

- Serás cabrón… Tú mismo lo intentaste mientras me pusiste a prueba. No me vengas con esas ahora, querías violarme. – Dijo riendo el cazador.

- Puede que seas sexy y tal, pero ahora que has superado esa prueba no tienes que preocuparte de mis travesuras, Ka-chan. – Respondió con voz femenina.

Kasai asintió con la cabeza y sacó de la nevera un plato con algunas patatas fritas. Le habían sobrado la noche anterior y pensó en calentarlas para comérselas en ese momento. Estaba seguro de que pronto le llamarían del gobierno para algún trabajo. Estaría preparado por si acaso, pues aquella gente siempre estaba con las prisas.

Capítulo 5: Equilibrando La Balanza.

El objetivo era bastante sencillo. Un barco iba a atracar en Banaro. Dicho navío pertenecía a los “Gárgolas”, una banda pirata bastante famosa en el Grand Line. Decían que casi estaba lista para ser considerada una amenaza similar a las del Nuevo Mundo. El capitán debía ser eliminado a toda costa, o al menos encerrado. El enviado para aquel objetivo fue Kasai.

Eran las once de la noche y el puerto estaba iluminado por algunos faroles que se hallaban atados a los postes de madera. En uno de los muelles podía verse una silueta sentada. Se trataba del cazador, el cual esperaba al barco ansioso. Trataría de hacerlo pedazos incluso antes de que desembarcaran los enemigos. Si el capitán estaba en el navío, podría dar por finalizada la banda con su captura. Estaba seguro de que el segundo al mando iría también. Sabía que los Gárgolas eran famosos por sus habilidades con las armas de fuego y los cañones de sus barcos. El riesgo iba a ser grande, pero por ello Kasai había echado a toda la gente de los alrededores. Si el puerto caía, era factible que lo hiciese sin bajas civiles. Él había comprado un pequeño juguete que se hallaba a su lado. Era un lanzacohetes y parecía en un estado bastante bueno. Solo tenía un disparo y lo aprovecharía bien.

- Recuerda intentar hundirlo. El capitán tiene zoan de anaconda y podría ser un problea si te atrapa en un abrazo. Esas cabronas rompen los huesos fácilmente.

- Irónico que me toque capturar a la criatura del diablo, la serpiente. Me aseguraré de no fallar el tiro. De hecho, es hora de cambiar de posición. – Terminó de decir al ver un barco acercarse.

El tirador tomó el enorme lanzacohetes y se colocó en uno de los muelles que no estaba iluminado. Se tumbó y agarró aquella enorme arma con una mano. Su fuerza debido a su fruta era increíble. Miró con unos prismáticos para asegurarse de que eran ellos. Cuando vio a los hombres con antorchas y el escudo en las velas sonrió. Se trataban de sus objetivos. Apuntó entonces hacia ellos y cerró su ojo derecho. Contuvo la respiración como siempre solía hacer y se concentró. Debía acertar el primer disparo para quitarse de en medio a la mayoría.

- Fuego…

Kasai apretó el gatillo. El proyectil salió disparado a toda velocidad contra aquel navío. Finalmente estalló contra el costado y produjo un enorme agujero. La explosión hizo que muchos hombres cayeran al mar. El barco estaba empezando a hundirse y eso hizo que Kuro sonriese. Había dado en el blanco. Se colocó en pie y decidió terminar con aquello cuanto antes. Usó la forma completa y salió volando hacia sus enemigos. Aterrizó en la cubierta con ambas pistolas en sus manos y activó el haki de observación. Notó unas veinte presencias enemigas. Usando su fantástica puntería y buenos reflejos terminó con la vida de unos quince en poco tiempo. Recargó sus armas y notó algunos impactos en su cuerpo. Había activado su haki de armadura antes de aterrizar, de ese modo no moriría al recibir los tiros. Tan solo esperaba que ninguno tuviese un haki más avanzado que el suyo.

- El Honor Perdido ha osado meterse con quien no debía. – Dijo una voz bastante grave.

Kasai entonces sonrió mirando hacia su izquierda. Pudo ver a un enorme hombre de barba marrón y de ojos rojizos. Su nariz era enorme y rondaba los cincuenta años. Estaba bastante gordo y sostenía un cañón con la mano izquierda. Mediría unos dos metros y medio. Vestía con una gabardina roja y un sombrero del mismo color. Estaba clarísimo que se trataba del capitán de aquellos idiotas. Ese tío daba muy mal rollo. Seguro que era la típica persona de la que huían las chicas jóvenes aterrorizadas. Kasai entonces le miró mientras apuntaba a su cabeza con ambas pistolas.

- Buenas noches, colega. Me sorprende que no me hayas disparado a traición. Solo por eso te ofrezco rendirte por las bue…

Una bala de cañón salió disparada contra él. Impactó en su torso y lo envió volando fuera del barco. Cuando estuvo a punto de caer al mar agitó las alas con fuerza y logró estabilizarse. Lo que si cayó fue la bola, la cual tuvo pegada al estómago unos segundos. Menos mal que el haki de aquel tipo era inferior al suyo. Frunció el ceño y volvió a la cubierta. Allí clavó una rodilla en el suelo y se llevó la mano derecha al estómago. Le dolía bastante. Cerró su ojo derecho y después mostró una sonrisa irónica.

- Ya decía yo que un pirata no podía ser tan limpio…

- ¿Lo dice un tío que dispara desde las sombras? – Recriminó el capitán con el ceño fruncido.

- Lo decía por la peste que hueles. – Mencionó Kasai soltando una pequeña risa.

Aquellas palabras hicieron al hombre mosquearse bastante. Soltó el cañón y sacó una espada bastante grande su una funda que llevaba. Corrió hacia el tirador a una velocidad bastante decepcionante y trató de atravesarle. El serafín usó sus alas para volar hacia arriba y evadirle, pero no tardó en ser tiroteado por los demás piratas. Imbuyó sus pistolas en energía explosiva y empezó a disparar contra la cubierta. Las explosiones hacían a los enemigos salir volando por los aires y eso le hizo sonreír. Justo entonces notó la presencia del capitán pirata ir hacia él. Subió algo más para que no le pillase desprevenido cuando saliese de la humareda.

- Lo suponía…

El ser que salió del humo no era humano. Se trataba de un hombre con cabeza de serpiente, con dos brazos de reptil y una enorme cola en lugar de piernas. Unas extrañas alas rojizas se habían formado en su espalda. Parecía dominar técnicas de canalización parecidas a las de Hinori. No terminaba mucho de convencerle un usuario de fruta zoan de anaconda tan gordo en forma híbrida. Apretó los gatillos cuando estuvo cerca y para su desgracia, no quedaban balas. Abrió los ojos como platos al darse cuenta de que no había recargado tras los disparos explosivos y frunció el ceño.

- ¡Estúpido! – Gritó el serafín en su mente.

Los dientes de aquella cosa trataron de clavarse en su cuello de forma violenta, pero él se movió a tiempo para recibir el mordisco en el hombro. Soltó entonces un enorme quejido de dolor y después lo apartó de una patada. Guardó una pistola y se llevó la mano a la herida. Entonces fulminó a la serpiente con la mirada.

- Nunca me he parado a ver si las anacondas tienen dientes…

- Yo creo que no… Pero eso da igual, podría haberse comido una de las antiguas rumbles balls en la humareda. Hay personas que poseen esas perlas todavía. Igualmente, derrótalo de una vez.

- Al menos sé que no tienen veneno…

Kasai estiró su mano hacia atrás y finalmente lanzó un cañonazo de fuego del edén contra su adversario. El pirata quedó impregnado de aquellas llamas y no tardó mucho en empezar a quejarse por el dolor. Debía ser una persona horrible para que aquello pasase. Su fuego solo dañaba seres malvados. Fue entonces cuando el rubio sintió un ligero mareo. Frunció el ceño y soltó un jadeo.

- Imposible… Se supone que es una anaconda… No debería…

El pirata se lanzó de nuevo hacia él estando en llamas y abrió de nuevo la boca. El tirador esta vez trató de echar un vistazo. Se fijó en un pequeño diente que desentonaba algo más que el resto. Era plateado… Evadió el mordisco a tiempo y lo entendió. Un puto implante. Estaba seguro de que aquella cosa tenía veneno dentro. Tras un leve quejido apuntó hacia él e hizo que una especie de aura rojiza se formase en el final del cañón de su pistola. Aquel poder tomó forma de pequeña esfera que empezó a girar sobre su eje a toda velocidad. Finalmente, el tirador disparó sin pensárselo contra su rival, tras haber metido una única bala en el cargador. El disparo salió con el triple de potencia de lo normal y por ello la serpiente no pudo esquivarla. El proyectil impactó en su cabeza. Aquel ser cayó entonces al mar junto a su barco. El segundo al mando no apareció, tal vez murió con la explosión producida por el lanzacohetes.

- Chico, vamos al puerto ahora mismo. Usa mis poderes para sanarte y no pierdas el tiempo.

- No pienso discutir eso…

Kasai rápidamente se dirigió al muelle. Se tumbó y volvió a la forma humana. Colocó la mano derecha sobre su abdomen y una luz dorada surgió de ella. Gracias a su poder de sanación podría eliminar el veneno de su organismo en un par de minutos. Era una verdadera suerte poseer aquel poder tan útil. Al menos su objetivo estaba cumplido. Una pena no haber podido hacerse con el cuerpo del capitán, pues estaba valorado en doscientos millones de berries.

- Al menos, ahora la balanza está más equilibrada…

Capítulo 6: El Deber De La Justicia.

- El capitán encontró su final en las profundidades del mar. Del segundo al mando no había rastro, por lo que no puedo confirmar si murió en la explosión o no estaba.

- Ha sido un buen trabajo, Kasai. Ya sabes que sin pruebas no puedo otorgarte la recompensa, pero sí creerte. Ahora hay una peligrosa banda menos de la que preocuparse.

Aquel hombre que hablaba con el cazador era uno de los hombres que mandaban en Enies Lobby. El serafín había llamado allí tras informar de su éxito en la misión. El tipo que tenía delante de él tenía los cabellos largos y blancos. Sus ojos eran dorados y parecía ser una persona agradable. Tendría unos sesenta años. El despacho en el que se encontraban era pequeño, pero bastante acogedor. Había algunos cuadros de paisajes en las paredes y una pecera pegada a la puerta. El rubio soltó un pequeño suspiro y entonces colocó su pierna derecha sobre la izquierda.

- Debo admitir que no me esperaba que ese tío usase venenos, pero gracias a mi fruta pude sobrevivir. Estoy seguro de que conseguiremos derrotar a la tiranía, de eso no se preocupe. – Dijo entonces dedicándole una sonrisa a aquella persona.

- Un sueño que muchos siempre han tenido, pero bastante difícil de lograr. Ahora que me has dado tu número te llamaré más veces personalmente, Kasai. Puedes retirarte cuando desees. – Terminó de decirle.

El tirador asintió con la cabeza y tras aquello salió de la habitación con una calma asombrosa. Caminó por los pasillos de aquel sitio dispuesto a buscar la salida. No le apetecía hacer el ritual de teletransportarse allí sentado. Llegó a uno de los balcones de la enorme torre y una vez allí empezó a brillar en un leve tono dorado. Iba a tardar un par de minutos y su destino fijado era Banaro. Quería ver una vez más el escenario donde derrotó a aquellas personas. No estaba muy lejos, por lo que podría ir después a la capital del agua. También trataría de contactar con Nostariel. Tenía ganas de realizar alguna misión con ella y de paso entrenar algo. Soltó un pequeño suspiro y se dio cuenta de que una persona se acercaba a la entrada.

Los cabellos de aquel tío eran bastante largos. Vestía con una camiseta blanca de tirantes, unos pantalones negros y unas botas. En su boca pudo distinguir un cigarro. Sintió algo de curiosidad, pues allí todo el mundo vestía de traje y ese hombre parecía ser una excepción. Soltó un pequeño suspiro y entonces escuchó sus palabras.

- ¡Yo soy Castor Troy! ¡Woooooooooooooooo! ¡Estoy de vuelta, putas! [/i]

Una gota de sudor bajó por la cabeza del tirador, pues no se esperaba aquello para nada. Entonces desapareció como si nunca hubiese estado allí. Su habilidad era realmente increíble.

Si figura entonces se formó en el muelle, justo en el lugar donde disparó al barco de los Gárgolas. Se cruzó de brazos y en su rostro se formó una pequeña sonrisa. Había bastante gente por los alrededores y algunos le habían visto aparecer de aquella forma, por lo que estaban algo asustados. La mirada del cazador estaba fija en el mar. Calculó más o menos la zona por la que se hundió el barco y no pudo evitar negar con la cabeza. No tardó mucho en escuchar una voz a su espalda.

- Perdone… ¿Es usted Kasai Kuro?

El rubio se dio la vuelta despacio y pudo ver a una joven de unos veinte años más o menos. Sus ojos fueron lo primero que le llamó la atención, pues eran de un hermoso color rosado. Sus cabellos eran blancos como la nieve y se veía bastante amable por su expresión. Él simplemente asintió con la cabeza.

- El mismo, ¿se te ofrece algo?

- ¡Pecador!

- ¡Cállate de una vez!

Las peleas mentales del cazador y el serafín no dejaban de ser estúpidas. Kasai permaneció calmado mirándola a través de sus gafas y ella sonrió. Esperaba que no fuera un autógrafo o cosas de ese tipo. La muchacha entonces le habló con amabilidad.

- ¿Usted ha matado a muchos malos?

- Los necesarios. El deber de la justicia es hacer de este mundo un sitio mejor y no se necesitan personas malas. – Respondió alegremente.

La joven ante aquellas palabras asintió y después miró a otro lado. Parecía estar un poco avergonzada. El tirador no tardó mucho en sonreír ante aquel gesto tan dulce. Le había recordado a Hinori cuando la conoció, aunque ahora la pirata había tomado un rumbo distinto. No pudo evitar suspirar un poco y tras unos momentos metió ambas manos en los bolsillos. Alice tenía que estar loca si iba con ella a una banda pirata. Sin duda, el amor hacía cosas muy raras. Kasai entonces se fijó en que la chica continuaba nerviosa.

- No me llames “usted”. Puedes llamarme Kasai sin ningún problema.

- ¡Muy bien! – Dijo ella algo más alegre.

- Chico, vámonos antes de que te pida una cita.

- ¿Qué estás diciendo? Me acaba de conocer y no me creo que ya esté planeando…

Antes de que dijese nada pudo ver una sonrisa demasiado amplia en la cara de la jovencita. Encima un leve sonrojo apareció en su rostro. Una gota de sudor cayó por la cabeza del cazador y lo siguiente que hizo fue toser. Debía irse antes de ofenderla de alguna forma. Fue en ese momento cuando cogió el Den den mushi y se lo puso en la oreja.

- ¿Sí? – Esperó unos quince segundos. – No se preocupe, yo mismo iré por ellos.

Sin dejar de hablar, le hizo a la chica un gesto de adiós y le dedicó una dulce sonrisa. Pasó a forma completa y salió volando de allí a toda velocidad. Metió el comunicador en el bolsillo y soltó un suspiro de alivio. Se había librado de una buena. Ahora no sabía bien a donde dirigirse. Habían pasado dos años desde la reunión con aquella emisaria del gorosei y tal vez ya se sabía algo sobre Misa Amane. Esa mujer era un problema a tener en cuenta. Su fruta era poderosa sin duda, aunque en sus manos tampoco era una gran amenaza. Fue en ese momento cuando recordó algo.

- Sera-chan, ¿cuántos años voy a vivir como usuario de tu poder?

- Miles seguramente. No sé la razón de tu pregunta, pero dejaste de envejecer cuando comiste aquella pera. No pienses en eso, pecador codicioso.

Kasai no se lo esperaba. Sin duda, aquello podía ser una putada o una bendición. Todo dependía de cómo se mirase. Negó un poco con la cabeza y aceleró de nuevo. Podía volver a usar el poder del teletransporte, pero amaba sentir el viento en la cara a grandes velocidades. Fue entonces cuando su comunicador empezó a sonar de verdad. Ladeó la cabeza un poco confuso y después lo cogió.

- ¡Diga!

- ¡Kasai-chan! Soy Taiga ¿Dónde estás? Tengo ganas de verte.

- ¡Eso debería decirlo yo, idiota! Has estado muchísimo tiempo desaparecido, creía que te pasó algo… Veámonos ahora mismo. Voy rumbo a la capital del agua, ¿en media hora en la plaza principal?

- ¡Claro! – Respondió el agente de forma alegre para después colgar.

Kasai sonrió de forma amable y después guardó el comunicador en su bolsillo. Estaba bastante feliz de poder ver al lobo de nuevo. Usó su habilidad Auge para poder ponerse a casi ochenta metros por segundo y empezó a reírse. Aquello provocó que el serafín le hablase de nuevo.

- Pareces bastante feliz. ¿Se debe al reencuentro con el pecador?

- Tío, déjalo ya. ¿Todos son pecadores para ti?

- Sí.

El cazador soltó un pequeño suspiro y continuó acelerando. Estaba claro que su compañero era demasiado serio y siempre estaba regañando. Todo le parecía pecado, pero ya le daba igual. Se había acostumbrado a él muchísimo tiempo y ya eran como hermanos. El rubio hizo algunos movimientos esquivando algunas aves y tras un buen rato llegó finalmente a la isla. Aterrizó en el puerto y volvió a la forma humana. Una vez allí se quedó mirando un puesto de perritos calientes. Llegaba tarde, pues le había tomado más tiempo del que pensaba. Salió corriendo rumbo a la plaza con una sonrisa en su rostro.

- Algo ha quedado claro a fin de cuentas.

- ¿Qué es lo que ha quedado claro, chico? – Preguntó el serafín con algo de curiosidad y usando su voz femenina para ellos.

- Esa voz no me gusta nada… Pues ha quedado claro que nuestra justicia es la correcta. – Mencionó al mismo tiempo que miraba al frente.

Era el momento de reunirse con su amigo y después iría a por Nostariel. Ahora sabía que tenía todo el tiempo del mundo para proteger el mundo de todos sus peligros y eso le hacía muy feliz.


Peticiones:
Lo primero de todo es que el informe sobre Misa Amane del capítulo 1 sea tomado en cuenta para poner precio a la cabeza de la capitana.
Eso ya decisión del staff.

Anti Lujuria: El cazador ha recibido el poder divino de los cielos para poder combatir el mal sin caer en sus redes mediante la lujuria. De forma pasiva, el serafín es inmune a todo tipo de actos lujuriosos o intentos, ya sean químicos, hormonales, corporales, mentales o espirituales. Su mente se mantiene fría y es capaz de reaccionar de evadir este tipo de poderes. [Poder recibido en el capítulo dos tras superar la prueba de la lujuria]

“Émile es un demonio, que no intente seducirnos con poderes raros sucubales”

Longevidad: Kasai puede vivir miles de años perfectamente al ser un ser divino mitológico. No podría morir de forma natural, pero perfectamente puede ser asesinado. [Poder recibido desde hacía muchos años y no lo sabía]

“Émile vivirá muchísimos años, hay que estar a su altura”

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Re: Imperium [Time 2017]

Mensaje por Señor Nat el Vie 25 Ago 2017 - 22:00

Buenas tardes, soy Nat y hoy voy a ser tu corrector. Probablemente me recuerdes de moderaciones más populares como "Sinclair, ¿Una vida por café?" o "Nemonic y la todopoderosa piedra ancestral". Antes de empezar con el diario déjame recordarte que puedes sobornarme o seguirme en Twitter, pero eso no cambiará mi valoración. Dicho esto, vamos allá:

Lo primero que quiero hace es ser sincero contigo y decirte que el diario no me ha gustado. Mejor dicho, me ha gustado, pero no como debería. A lo largo de la historia he estado cada vez más y más convencido de que me estabas tomando el pelo, de que la narración era paródica. Sin embargo, tengo la sensación de que esto no está hecho a propósito, por lo que debo enviar esto a la Cutrecon.

Dicho esto, quiero ir a los dos pilares fundamentales en los que voy a basar mi explicación de por qué el relato está mal construido. Luego te resaltaré más cosas, pero voy a comenzar por éstas:

Coherencia escasa: Quiero explicar de nuevo qué es la coherencia, porque puede que se haya olvidado. La coherencia es la cualidad de ser coherente, es decir, que es consecuente con las ideas que expresa. ¿Por qué te digo esto? Porque, en busca de mostrar una gran acción y escenas con mucho peso dramático, no son coherentes entre ellas. Algunas, ni siquiera en su estructura interna lo son. Y... Como bien sabes, no te voy a privar de ejemplos.

Capítulo 1:
Estás en un lugar desconocido, a punto de reunirte con emisarios del Gorosei. Entras en un despacho del lugar y te reúnes con una serie de personas que parecen disfrutar de las veladas a oscuras. Sólo iluminados por una lámpara de aceite, tienes una charla con los representantes del Gobierno Mundial más modestos de la historia, que prefieren la modesta lamparita a la electricidad o a abrir una ventana para que la luz entre.

El concilio ya empieza mal, la verdad. Kasai, desde su posición de aliado del Gobierno decide denunciar a una capitana de la Marina ante el mismísimo Gorosei. No ante un almirante o un líder de división CP, no. Él va a lo grande. Lo verdaderamente importante del asunto no es a quién se lo dices, que siendo un "casi Shichibukai" sería comprensible (Casi) ese comportamiento orgulloso, sino lo que dices:

Una capitana antigua aliada mía dice ser enemiga del Gobierno Mundial. No sé nada más. ¿De nada?

En vez de cabrearse contigo, la jefa te invita a vino. Un vino que no rechazas por si se ofende pero, no obstante, a la hora de darle sexo sí lo haces... O pensabas hacerlo, porque oportunamente eres salvado por la campana.
Capítulo 2:
Aquí contaría la historia del intento de seducción más torpe que he visto en mi vida, pero dejémoslo en que tratar de tentar a una persona explicándole que como es lujurioso vas a darle sexo alucinógeno no parece la mejor forma de convencerlo.
Capítulo 3:
Bueno, da lo que promete. Sin embargo, parece que Kasai es a ratos una persona comprensiva y a momentos un capullo sin corazón. Ah, y que tras cuatro meses sigue rajando de Misa. Por algún motivo.
Capítulo 4:
Tras pegarle una paliza de muerte a Hinori, vuelve a su tema recurrente: Misa. Envía una carta a Al Naion y a Xemnas, contándoselo SEIS MESES DESPUÉS. Tras ese momento, decide que le apetecería atrapar a un criminal que, oportunamente, aparece. Y lo mismo cuando decide que debería llamar a Xemnas, que el pollo llama. Luego, tras un arranque de ira, se le pasa bebiendo su refresco favorito.
Capítulo 5:
Una pelea. Sin más, aunque... ¿Cuántas probabilidades había de que un hombre llevase un implante de diente venenoso?
Capítulo 6:
Yo soy Castor Troy. Hola, hay una niña fan. Hola, Taiga. No sé dónde coño estás, pero te veo en Water Seven en media hora. Mi justicia es la correcta.

No hay emoción: Todo lo que hay durante el diario son personajes sin ninguna emoción. Sonríen calmadamente, fruncen el ceño y a veces se ríen, pero ya. Cuando describes en un combate todos los golpes son violentos, y las reacciones totalmente esperables. Incluso durante la seducción, las sensaciones son tan planas que no despiertan nada. ¡Y así no hay quien se haga la paja! Lo mismo durante la seducción, que parece algo totalmente mecánico. Incluso la constante calma del Serafín carga mucho durante las escenas de acción.

Pero vamos con cosas... No tan importantes, pero igual de necesarias para comentar:

El Serafín: A ver, esta especie de espíritu de tu Akuma se supone que es una entidad ancestral, por lo que su concepto de justicia trasciende el tiempo. Cómo explicarlo... A un ángel le va a dar igual quién gobierne, sólo le importan los dictámenes de Dios. Y si te atreves a negarlo, de ser así no te castigaría por pecados que son totalmente legales según LA JUSTICIA del Gobierno Mundial. Por otro lado... Esto: "No le pegaste un tiro. Ahora haz que la despidan".

Las acciones estúpidas o contra el alineamiento: Por ejemplo, decidir que la mejor manera de frenar un ataque pirata es con un lanzamisiles es cuanto menos reprochable. Además, ha demostrado ser poco eficaz. Dos por uno.

Castor: No pinta nada. Pero nada, nada...

Nuestra justicia es la correcta: Vamos a ver, hombre de Dios. Traicionas a una mujer, le guardas rencor sin venir a cuento, apaleas a tu "hermana" por enamorarse, comes patatas... Bueno, esto último sí puedes. Pero seguimos. Insultas a tus mayores, rompes mobiliario de los hoteles... En fin, creo que no me dejo nada.

Los chascarrillos: Los chistes estúpidos que más que gracia suscitan pena. En serio, son muy excesivos.

Y ahora vamos con los actores secundarios:

Faltas de ortografía: Tienes dos. Pero son una B en vez de una V y una H donde no debería. También has puesto "También" en vez de "tan bien". Se rebelan los franceses. Bueno, los franceses no, que desde Napoleón no les gusta.

Errores tipográficos: Plagado, chaval. PLA-GA-DO.

Y... No sé, hay más cosas pero creo que ya es suficiente. Voy a ponerte un 5, y te llevas la longevidad. Sobre Misa se hablará por privado. Puedes pedir una segunda moderación si lo deseas. Ah, y por cómo roleas, te han quitado el puesto de Yonkaikyo. Pero a cambio te han ofrecido entrar a formar parte del Cipher Pol.

Buenos días.

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Re: Imperium [Time 2017]

Mensaje por Invitado el Vie 25 Ago 2017 - 22:04

Acepto el puesto y la nota. Pero mi subordinada podría venir conmigo si ella lo desea ¿No? Nostariel. Y quiero esa info cuanto antes para poder hacer cosas (?)

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Re: Imperium [Time 2017]

Mensaje por Señor Nat el Vie 1 Sep 2017 - 12:52

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Re: Imperium [Time 2017]

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