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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

El cambio de una isla (Time Skip 2017)

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El cambio de una isla (Time Skip 2017)

Mensaje por Deathstroke el Mar 22 Ago 2017 - 9:52

Había pasado un tiempo desde la extraña guerra civil a la que habíamos ido, no nos había ido del todo mal en esta y, por lo menos a título personal, había podido comparar mi poder actual con el de otros grandes guerreros que no eran el capitán, además había podido combatir y probar mis habilidades contra otros que me igualaban e incluso podían superarme en un combate, lo que me hacía pensar que debía de entrenar más aún. En esta guerra y tras ella había encontrado alguna forma de mejorarme o mejorar mi forma de combatir pudiendo hacerlo en prácticamente cualquier sitio sin problemas gracias a la armadura. Al final de la guerra descubrí que nuestro vikingo había estado en la guerra, pero en otro bando y debía de haber luchado contra algún poderoso guerrero, pues volvió sin su brazo izquierdo, bueno lo tenía medio cosido, el cual tras unas cuantas curas había conseguido devolvérselo a la normalidad, esa operación la considero mi gran obra pues fue un trabajo difícil, pero con un gran final.

Por mi parte lo había decidido y no había vuelta atrás, me iría del barco durante un tiempo para mejorar mis habilidades, tanto de mando por ser el segundo al mando de la tripulación, como mejorar como combatiente para protegerlos mejor en un futuro, todo esto se lo deje reflejado en una nota que coloque en la puerta de mi camarote para que lo viesen. Tras todo esto salí a la cubierta del barco y valiéndome de mi forma hibrida salí volando pues iba a tiro fijo en vez de como la última vez, para ello saque la vivre card de Zenia era extraño, pero sin quererlo me puse algo nervioso al pensar que la volvería a ver después de tanto tiempo.  Pero no iba a eso, necesitaba entrenar y además se me había ocurrido acabar con el gobierno de la marina sobre esa isla y dejar que ellos mismos se autogobernasen ya que es lo que estaban haciendo ya, pero pagándoles un impuesto a los marines que no hacían nada, así que posiblemente les haría una pequeña visita, si todo seguía tal y como lo había dejado.

Esta vez no usé ningún transporte para ir a la isla, tan solo mis alas y el aire que me rodeaba, del cual había aprendido que hacía si era frío o caliente, esto hacía me moviese con mayor facilidad mientras volaba pues encontraba menos resistencia y usaba las corrientes de aire para ayudarme a volar y así cansarme menos. De hecho, de vez en cuando para descansar las alas dejaba mi forma híbrida y volvía a la humana dejándome caer al vacío, planeaba un poco y tras un par de minutos de caída volvía a transformarme y a elevarme en el cielo, tome hacer esto por costumbre por cada hora de vuelo y me dejaba caer. Comencé a hacer piruetas y a girar mientras caía y un día sin saber muy bien como lo hice mientras caía comencé a planear e incluso a elevarme en vez de caer lo que me permitía estar mucho más tiempo sin necesidad de volar. El descubrimiento me pareció bastante interesante y como tal comencé a investigar cómo funcionaba concretamente, siendo una cosa bastante similar a lo que hacía con las alas para cansarme menos, pero que necesitaba de un aire casi constante para poder lograrlo.

Desde ese día las veces que practicaba aprovechaba un viento que no sabía bien por qué se generaba desde mis pies e iba ascendiendo, este los ayudé con una generación más potente gracias a mi control sobre este elemento y el poder de manipular la concentración de humedad, hacía una especie de camino en el aire que podía seguir para volar sin alas. Pero no todo era alegría y hacer el tonto volando, a la mínima que hubiese un poco de viento que yo no hubiese calculado me desbarataba el vuelo y me hacía precipitarme hasta volver a calcular el medio para volver a hacer lo que quería. Era algo que tenía que mejorar y aprender a controlar, además de hacer los cálculos casi al instante para que no me pasase nada por el estilo.

Habían pasado unos veinte días desde que había dejado el barco y por fin veía la isla que era mi destino, y atracando en el puerto un dirigible con los ricachones que iba a hacer turismo a la isla, aunque no sabía en qué consistía ese turismo pues nunca los había visto fuera de la ciudad, “creo que antes de volver con el doctor y Zeina haré un poco de turismo a ver que me enseñan” pensé mientras comencé un descenso empicado a la isla. El aterrizaje lo hice encima del dirigible, me colé en él y robé algo de ropa elegante para que se creyesen que era alguien importante adinerado y que no resultase demasiado descarado que alguien apareciese en medio de la ciudad cayendo del cielo, eso habría causado conmoción y algunos problemas hacia mí.

Haciéndome pasar por parte del grupo del dirigible fui siguiendo a estas personas para saber donde iban y qué clase de cosas hacían de turismo. Los primeros dos días tan solo los hacían de aclimatación a la isla y su enorme gravedad, algo sin duda que había olvidado, pero aún así no notaba que me afectase demasiado. A partir del segundo día era una semana de ir a museos donde veían a esqueletos de dinosaurios, dinosaurios disecados de los cuales uno me llamó la atención parándome a verlo más detenidamente hasta que lo reconocí, era el enorme dinosaurio al que me había enfrentado la primera vez que estuve en la isla, el mismo que casi me mata, aún mantenía la cicatriz que le había hecho con el laser del ojo.

-Un gran espécimen ¿verdad señor? – me dijo el guía cuando me vio tan centrado en el animal.

-Parece un dinosaurio bastante joven, ¿cómo murió? – le pregunté.

-Tiene un buen ojo, apenas había alcanzado la edad adulta, y el mejor espécimen de la isla así que cuando nos enteramos enviamos un equipo a cazarlo, y murieron casi todos. El muy bastardo no caía dormido con los dardos.

-Y siendo el mejor espécimen ¿no hubiese sido mejor que lo dejasen vivo? Al menos durante unos años más.

-No señor, aquí solo encontrará al mejor espécimen que ha habido en la isla de cada especie, es un honor para él haber sido elegido de entre todos.

-Y ni siquiera le han dado una muerte digna – dije soltando un suspiro y poniéndome de nuevo en camino, y sintiendo como durante el resto de la visita el hombre me vigilaba más.

También había circos de crías de dinosaurio vivas en las que se montaban los niños, eran como una zona de recreo para estos y que luego los niños les pedían volver a los padres para seguir jugando. Sin embargo, todo lo que había visto en estos días no era nada como lo fue lo que fui a ver el sexto día, los padres habían dejado al cargo de sus sirvientes a los niños para que volviesen al circo de dinosaurios y luego nos llevaron por unos túneles bajo tierra a una zona que estaba dentro de la zona de bosque, era una espacie de coliseo, pero cubierto por completo. Dentro de ese coliseo solo había gradas en un sitio y es donde nos sentamos todos. Al poco tiempo de sentarnos nos dieron una hoja con un menú parecía que el espectáculo duraría todo el día, actué con normalidad y como el resto, tras eso nos dieron unas gafas que resultaron ser de vista térmica para que pudiésemos ver lo que sucedía en la arena pues esta recreaba a la selva.

Cuando me puse las gafas pude ver unos pontos de calor repartidos por toda la selva, sonó una alarma y aparecieron un par de puntos enormes de calor, las siluetas de los puntos pequeños eran de personas y las de los puntos grandes eran la de dos tiranosaurios. Creía saber ya de que iba el espectáculo y sabía que no me gustaría, aun así, me mantuve sentado en mi sitio y observé. Todo resultó ser como me imaginaba durante el resto del día los hombres que había en la arena debían de escapar de los dinosaurios para salvarse, es decir era un juego de supervivencia, aunque no se les dio armas ni nada para defenderse. Mientras los nobles que se encontraban en las gradas conmigo, comenzaba a hacer comentarios de cómo habían sido otras veces, el comentario más repetido fue el de que esperaban “espero que la obra termine antes de la comida sino va a ser muy aburrido” estaba sentado junto a verdadera escoria o esa era mi opinión de esta clase de gente, a los que me preguntaron a mi tan solo me limité a decir que era la primera vez que iba y ellos aseguraban que me gustaría, cuanto se equivocaban.

El tiempo fue pasando y los hombres se desperdigaron separándose unos de otros, muriendo de uno en uno, y justo antes de la hora de comer el último hombre que quedaba vivo llegó a una explanada justo delante de nosotros sin necesidad de que usásemos las gafas, este estaba siendo perseguido por los dinosaurios, en cuanto entraron estos en la explanada el hombre comenzó a gritarnos piedad, que le salvásemos pero lo único que se decía en las gradas era apoyo hacia los dinosaurios para que acabasen con él. Me había cansado de aquello, saqué a escondidas un revolver y lo programé para que no hiciese explosión, me levanté y bajé hasta la primera fila de las gradas, dejé a la vista el revólver y todos me miraron, apunté al hombre que ya no me miraba y le disparé, le di en la cabeza y cayó al suelo muerto, los animales avanzaron hasta el cadáver y lo comenzaron a devorar, la gente me miro un poco con enfado por mi acción.

-Hemos venido a ver como los devoran ¿no?, así los preciosos tiranosaurios pueden comer con nosotros – dije a los nobles, los cuales comenzaron en vítores y palabras de aprobación.

Había hecho creer a los nobles lo que quería, pero mi intención no fue otra que la de librar al hombre de su agonía y una muerte mucho más traumática que la que le había dado yo, y aunque lo hubiese hecho por su bien no me sentía bien. Un juego que se basaba en una ejecución para el disfrute de cuatro gatos no me parecía bien, ni aunque fuese el mundo entero. Esto era otra cosa que debía de cambiar y solucionar, estaba seguro que la isla tenía otras cosas que eran mejores que ese tipo de espectáculos y la gente que vivía allí seguro que estaba de acuerdo con ello. Para poder acabar con ese enfermizo juego pensé que la mejor manera era desde dentro, solo tenía que conseguir que me escogiesen para ser una víctima. Terminada la visita de aquel macabro sitio considere que ya era hora de ponerse en camino al interior de la isla para comenzar a entrenar nuevas técnicas y mejorar las que ya tenía. Pero antes de marchar di una vuelta por la ciudad en busca de cambios en las defensas, principalmente que los marines hiciesen acto de presencia en esta, y tal y como pensaba no encontré a ninguno.

Me dirigí a una de las salidas de la ciudad y espere a que me abriesen, sus medidas de seguridad habían aumentado y preguntaban que se iba a hacer en el exterior, cuando me llegó el turno me limite a decir que solo iba a entrenar durante una larga temporada, me dieron una especie de carnet en el que se indicaba que es lo que iba a hacer fuera, la única pega que me pusieron fue la fecha de regreso, pero no la sabia y no sabía que decirles. Al final tras una pequeña discusión me lo concedieron. Además, le pregunte si seguía estando el tipo de la armadura que era retado para luchar y que era intocable. La respuesta fue un simple no, pero que ahora había una mujer que decía haber derrotado a ese hombre. De pronto me entro la preocupación por Zenia y el doctor y en cuanto me adentre un poco en la jungla saqué la vivre card, la cual estaba intacta y se movía hacia la posición de la chica, lo que me alivio enormemente. Activé el mantra y me seguí adentrando en el bosque y en la dirección que señalaba el papelito tardé media mañana en comenzar a sentir la presencia de algún ser vivo a mi alrededor. Animales bastante grandes, que se alejaban de mi como si pensasen que iba a atacarles, sin darme cuenta llegue a un claro dentro del bosque, lo reconocía, era en el que había combatido contra Zeina por primera vez. Me percate de pronto en una figura delante de mí. Era una mujer, llevaba algunas partes de una armadura y una espada, con la cara al descubierto, tenía unos ojos azules y un cabello blanco y largo.  

-¿Has venido a retarme joven? – dijo la chica, pero, aunque su voz la recordaba vagamente, era como la de Zeina pero su aspecto físico no se correspondía, me centre en su presencia y se sentía igual que la de la chica que había conocido, algo se me escapaba.

-No, la verdad, esperaba encontrarme con otra persona, ¿Podrías decirme donde se encuentra a quien se retaba antes? – le respondí tranquilamente, no llevaba la armadura puesta y no creía que la necesitaría.

-Acabé con él, hace ya bastante tiempo.

-Mientes, sé que está vivo, donde lo tienes – me estaba cabreando un poco con aquella joven y no quería sacarle las cosas por la fuerza, pero lo haría si era necesario.

-¿Qué te hace pensar eso?.

-Que tengo su vivre card y sé que está viva.

-¿De veras? Entonces lucha contra mí y si me ganas te diré dónde está.

-No quiera hacerle daño, así que no. Solo dígamelo.

-Demasiado educado para ser un vulgar pirata.

Y tras esto saltó al ataque cargando con su espada desde su lado derecho, si era lo que quería se lo daría, la joven era rápida, pero me dio tiempo de sobra para prepararme para el ataque. Cuando estuvo casi encima comenzó a hacer el arco con el que me partiría a la mitad de un corte, pero cubrí mi pie de haki de armadura y lo puse en la trayectoria de la espada, la cual también se cubrió de haki y se paró en seco cuando ambos chocaron. Nos mantuvimos así un par de segundos, mirándonos a la cara, esperando que uno de los dos retrocediese. Entonces use el haki del rey para intimidar a la joven, la cual retrocedió un par de metros de un salto, pero volvió a la carga con energías renovadas para acabar conmigo. El combate continuo y cada vez que chocábamos un golpe sentía como que conocía a la joven, misma mirada en los ojos, físico parecido lo único que no me cuadraba eran su pelo y los ojos.

Los ataques de la joven se fueron haciendo poco a poco más rápidos y poderosos. Sin embargo, mi defensa no bajó su calidad, incluso la mejoré un poco. Había soltado por mi parte una mochila en la que llevaba mi escaso equipaje, los ataques se volvieron extraños y de forma que era difíciles de predecir, pero tenía tiempo para decidir como bloquearlos. Tras un rato me cansé del juego de la joven y decidí sacar la armadura y para hacerlo más rápido me centré en evitarla en vez de bloquear los ataques. El siguiente ataque que realizó la joven en vez de simplemente bloquearlo, cubrí mi mano derecha de haki y cogí el filo de la espada impidiendo que la joven pudiese moverla o zafarse de mi agarre, tiré del filo hacia mí y con la otra mano cogí por el cuello a la peliblanca.

-Te lo diré por última vez, ¿dónde los tienes? – le dije en un tono claro de cabreo, esto provocó que la chica mostrase una sonrisa en su cara, como si se burlase de mí.

De pronto la chica comenzó a cambiar, comenzó a hacerse más alta y corpulenta, hasta alcanzar los dos metros y medio haciendo que tuviese que soltarla, su cráneo se deformó hasta hacerse similar al de un perro lobo, aunque con rasgos más finos, le brotaron plumas blancas por mitad superior de su cuerpo y del final de su espalda salieron tres colas como las de un zorro, sus piernas parecieron hacerse más musculosas y adquirieron las articulaciones de un perro, sus ojos se hicieron más amarillentos, parecía que había tomado una fruta del diablo y había pasado a su forma hibrida. El ser me agarró por el casco de la armadura con su mano, notando la presión de la fuerza que ejercía, y como si no pesase nada, me lanzó violentamente haciéndome salir del claro y hundiéndome en el tronco de un árbol bastante grueso. El tremendo poder que acababa de demostrar era para tenerlo en cuenta. Sin embargo, decidí no transformarme e intentar aguantarle en esta forma. Salí del árbol y entré de nuevo en el claro caminando como si no pasase nada, y casi había sido así gracias a la enorme resistencia de la armadura y mi físico. Me llevé una mano hacia el cuello y me quité el enganche de la túnica, la dejé caer y me puse en posición defensiva incitándole a saltar sobre mí, empezaría a ir en serio, solo esperaba que la chica parase antes de que fuese tarde.

Vi como la bestia flexionaba las piernas y cogía la espada con las dos manos a la altura de la cabeza, como si fuese a dar un golpe vertical, luego dejé de verla por un segundo y gracias al haki noté que se encontraba a mi espalda, me giré lo más rápido que pude y de un salto tremendamente rápido me coloqué tan cerca que le era imposible poder hacerme el ataque y dejándola inmóvil durante un segundo, el cual aproveché para que, con un giro sobre mí mismo darle una patada en el abdomen. La criatura salió volando unos metros y detrás de mí cayó al suelo la espada que hasta hace un momento se encontraba en sus manos.

-Eres bastante fuerte, para ser alguien normalito. Es la primera vez que alguien me lleva a esta situación en combate.

-Aun estás a tiempo para rendirte y decirme lo que quiero.

- ¿Estás loco? Quiero seguir divirtiéndome más. A ver cuánto puedes aguantar.

Y saltó al ataque, al igual que antes no vi a la criatura más que por un borrón blanco, esta vez no se colocó detrás de mí y me golpeó desde mi costado derecho con una poderosa patada, la cual la bloqueé por poco cubriéndome con haki de armadura para reducir el daño. Salí volando nuevamente, solo que esta vez antes de golpearme contra nada mi haki de observación me advirtió de otro ataque. Esta vez desde abajo hacia mi espalda, sin poder defenderme volví a usar el haki de armadura, pasé de estar volando horizontalmente a verticalmente, y tras el primer golpe comencé a notar como la sangre me brotaba de la nariz y del labio, esos golpes habían sido muy poderosos y suerte tenía si solo había sido eso. Debía ponerme más serio y en pleno ascenso me centré en lo que había hecho durante el viaje y me mantuve en el aire como si volase, luego pasé a mi forma hibrida y descendí hasta el suelo.

Una vez me posé sobre el suelo, salté sobre mi oponente a toda la velocidad que podía e intenté darle un puñetazo en la cara con la intención de achatarle ese morro, pero bloqueó el ataque e intentó contraatacar con una patada, pero fui lo suficiente rápido como para bloquearla justo cuando iba a iniciar su movimiento, pudiendo saberlo gracias a la visión de impulsos eléctricos, a partir de ahí comencé a tener la ventaja en la ofensiva pues la chica bestia no le daba tiempo a atacarme pues bloqueaba su ataque antes de que lo hiciese. Tras unos minutos así la chica retrocedió bastante para coger algo de aire y comenzó a hacerse humana de nuevo, estaba fatigada al igual que yo y tenía algunas heridas que le había provocado con mis ataques, yo no había recibido ninguno más desde que me había transformado, pero aún me dolían los que me había dado al principio. En el claro apareció de pronto un hombre anciano con barba al que reconocí al instante, era el doctor que me había salvado la vida en el pasado.

- ¿Hasta cuándo pensáis seguir peleando? – dijo el anciano.

-Hasta que me diga dónde está Zeina, doctor – le respondí, el doctor se giró hacia la chica.

-Pensaba que se lo habías dicho y que estabais probándoos para poneros al día, eso ha sido bastante irresponsable Zeina.

-¿Qué? – pregunté incrédulo.

-Sí, es Zeina, imaginaba que no la reconocerías por su nuevo aspecto y le dije que te lo dijese cuando os volvieseis a ver, o que te mandase una carta o algo diciéndotelo, pero se negó.

- ¿Es eso cierto? – pregunté dirigiéndome a la chica, la cual sin palabras asintió – pero, ¿por qué?.

-Quería probar que no te habías relajado, y vaya que no, incluso has aprendido a controlar el haki del rey, increíble. Cof, cof – contestó tosiendo al final y expulsando un poco de sangre con la tos.

Pasé a mi forma completa y volé rápidamente hasta Zeina y la tumbé, luego le comencé a curar con mi habilidad, tenía alguna fractura y heridas más leves, nada que en unas cuantas sesiones de cura y un buen descanso no pudiesen solucionar. Cuando terminé volví a mi forma humana y la cogí en brazos, miré al doctor y este se puso en camino hacia donde tenía Zenia la cabaña. Tardamos alrededor de media hora y el doctor me fue poniendo al día de lo que había pasado en la isla, y dejaría a Zeina contarme lo que le había pasado a ella, cuando llegamos a la cabaña dejé a la peliblanca en la cama de su habitación pues se había quedado dormida en el camino, luego me fui a la cocina y me quedé hablando con el doctor hasta que me dijo que debía de marcharse pues se hacía tarde, y antes de irse me hizo prometer que vigilaría a Zeina de que la cuidaría hasta que se recuperase.

Al día siguiente Zenia quiso levantarse, pero se lo impedí, quería que se curase de forma natural en vez de solo por mi habilidad. Lo que hice para que se mantuviese calmada en la cama fue hablar con ella para que me dijese que era lo que le había pasado en el tiempo que llevábamos sin vernos, y me contó también lo que me había contado el doctor el día anterior, pero con más detalle y con otro punto de vista. Para terminar, me explicó el por qué de su cambio físico y de presencia.

-Siento que no me pudieses reconocerme, realmente quería decírtelo, pero cuando te vi cambié de opinión y quería comprobar… - la chica giró la cara y bajó la mirada para que no la viese.

-¿Qué? ¿qué querías comprobar? – le dije cogiéndole suavemente de la barbilla y girándole la cara hacia mí.

-Nada – dijo mientras se secaba los ojos que tenían lágrimas – pero bueno eso ya no importa – no le quise insistir más y cambié de tema.

-¿Cómo cambiaste de aspecto y de presencia?.

-La akuma no mi que me comí, al igual que tú mis capacidades aumentaron mucho pero el demonio de esta es extremadamente poderoso y cuando la comí me cambió el color del pelo al del animal y las pupilas de los ojos del demonio y las mías se mezclaron dejándomelos de este color. Ahora puedo transformarme en la bestia mitológica del Kitsune. Creo que es de la misma que la del Tengu que es la tuya.

-Nunca había visto estos efectos tras ingerir una akuma no mi, es impresionante.

-Pensaba que con este poder podría ser como la primera vez que luchamos, siendo muy superior a ti, pero no, has mejorado demasiado en todo este tiempo y ahora eres muy superior a mí.

-No te creas, yo creo que estamos en el mismo escalón de poder, en cuanto te recuperes podríamos entrenar juntos, creo que puedo mejorar bastante con los hakis y me gustaría desarrollar alguna técnica que tengo en mente.

-Te ayudaré en lo que pueda.

-Pues de momento recupérate, según mis cálculos en un par de semanas es posible que ya puedas empezar a entrenar algo, aunque nada exagerado, tan solo lo justo para volver a coger la forma física. Bueno saldré un rato.

Zenia asintió y confié en que me hiciese caso y que no hiciese ningún esfuerzo mientras yo no estaba, mi intención era salir para seguir entrenando la técnica de vuelo en mi forma humana. Hasta ahora las veces que había probado para usarla había sido desde el aire, pero no desde tierra firme y ahora que podía no iba a dejar pasar la oportunidad. Me quedé delante de la cabaña y me centré en el poco aire que corría, no me serviría tan poco para poder elevarme, pero lo intenté de todos modos, hice que el viento que ascendía desde mis pies aumentase su potencia e hice que la humedad que me rodeaba dentro de este aire que ascendía se redujese casi al máximo haciendo que este se sintiese cálido y junto con el viento hacía hasta calor. Sin embargo, todo esto no me permitía ascender ni un poco, y la cosa parecía que empeoraba un poco pues la tierra y hojas que había alrededor de mí comenzaron a arremolinarse y acoplándose al viento comenzó a formarse un pequeño tornado, el cual paré al instante reduciendo la velocidad del viento hasta detenerlo, suspiré por el fracaso que había cometido pero la verdad era que no me esperaba haberlo conseguido a la primera. Era hora de crear un plan progresivo para hacerlo desde el suelo, llegando a la conclusión de empezar dando un salto y mientras estaba en el aire comenzar a usar la técnica, si lo conseguía pasaría a hacerlo con un pie apoyado en el suelo y el otro elevado, como si subiese unas escaleras y acabaría con los dos pies en el suelo.

El resto del día, sin embargo, en vez de empezar con ese plan seguí intentándolo de la primera forma, ya que existía la posibilidad de conseguirlo y me ahorraría un proceso largo hasta que lo consiguiese. Cuando terminó el día volví a la cabaña y la chica seguía tumbada en la misma posición en la que la dejé, pero dormida, me hice un poco de comida y me acosté en una habitación distinta de la de la chica. Al día siguiente fue similar al anterior, conseguí convencer a Zenia de que no se levantase tan solo que se incorporase un poco y yo le puse a entrenar en la técnica de vuelo, comencé dando un salto e intentar comenzar a volar, no lo conseguí a la primera ni a la segunda, pero en la perseverancia estaba el éxito y no fue hasta el final del día que conseguí dar los primeros pasos en el control de la técnica. No era un control, perfecto si no que había veces que me costaba mantener la estabilidad y caía al suelo, por lo que el día siguiente lo dediqué a mejorar esto y cuando lo controlé tres días después de haber empezado pasé a la siguiente parte del entrenamiento.

La cosa era más difícil de lo que me imaginaba pues de normal había realizado la técnica con los pies a la misma altura, pero con estos a diferente altura no sabía bien en cual centrarme para ascender. Primero lo intenté centrándome en la pierna que estaba apoyada en el suelo, resultándome imposible conseguirlo durante el día entero que lo estuve probando. Al día siguiente cambié de estrategia y lo hice en el otro pie y al igual que el día anterior seguí sin resultados, bueno conseguí impulsarme un poco con ese pie, aunque muy poco y sin llegar a levantar el otro del suelo, así que solo me quedaba una opción y era la de impulsarme con los dos pies. Para esta última opción comenzaba haciéndolo en el pie que mantenía levantado y luego cuando comenzaba a notar el impulso comenzaba a impulsar el otro pie, esto hizo que me cayese múltiples veces al suelo, y cada vez que lo hacía escuchaba una risita detrás de mí, Zenia parecía divertirse con el entrenamiento y se burlaba de este mientras yo lo intentaba conseguir “cuando lo consiga se acabarán las risas” pensaba mientras me ponía rojo por la vergüenza de que la chica se riese de mí y seguía con los intentos.

Para cuando pude controlar el ascenso y el poder despegar del suelo con los pies a diferente altura y uno de ellos sin apoyar había pasado semana y media y por fin controlaba la técnica lo suficiente como para intentar comenzar a usarla desde el mismo suelo. Esta vez cambié la forma de proceder y aunque tenía una ligera brisa ascendiendo de continuo en vez de aumentar la potencia de este, cree viento que se arremolinaba como un torbellino en mis pies y siendo más pequeño y moviéndose a la misma velocidad que a gran escala provocaba un aumento de la presión en estos. Las sensaciones que tenía era que si los levantaba del suelo un poco perdería el equilibrio por la potencia del viento así que, para contrarrestar este efecto, hice que el viento cuando chocase contra mis pies ascendiese un poco dando una sensación mejor de estabilidad. Realicé esto durante un par de días hasta que lo controlé a la perfección, luego pasé a intentar hacer que con la potencia que tenía comenzase a elevarme y para facilitar aun más las cosas me ponía de puntillas, las dos primeras veces que lo intenté no sucedió nada, pero a partir de ahí comencé a conseguirlo poco a poco y muy despacio para evitar caerme. A medida que iba consiguiéndolo iba haciendo que la altura de los talones cuando me ponía de puntillas fuera más baja y hasta que no conseguía al menos unas cinco veces elevarme no lo daba por conseguido para pasar a hacerlo un poco más difícil.

No fue hasta que terminó esa semana, cuatro días después, que lo conseguía hacer con toda la planta de los pies apoyada en el suelo por completo, por esa fecha le permití por primera vez a Zenia que hiciese un poco de ejercicio para rehabilitarse después de las dos semanas sin hacer nada de ejercicio. Mientras ella hacía algunos ejercicios yo intentaba hacer que la técnica fuese más rápida, ya que tardar cinco minutos en poder ascender lo necesario para poder manejarme sin dificultad me parecía excesivo y el despegar era en lo que más tiempo gastaba. Por esa razón es en lo que me centré y tras una semana más conseguía hacerlo en apenas unos segundos, y para hacerlo en vez hacer un minitornado en los pies, simplemente atraía el viento hacia los pies a una alta velocidad para que cuando llegase a los pies provocase una presión positiva y me hiciese ascender de un solo impulso, aunque esto apenas se notase visualmente y más bien parecía que saltaba, aunque no era el caso. Desde el día que conseguí controlarla por completo pasé a usarla todos los días para no perder la costumbre de ello.

-Zenia, ¿has llegado a tu límite con el haki de observación? – le pregunté un día tras terminar el entrenamiento de la técnica para volar.

-No lo sé, tal y como lo tengo creo que me sirve de sobra. ¿Por qué? ¿tienes algo en mente?.

-Puede. Aunque aún tengo que investigarlo un poco más, y creo que se le puede sacar más partido aún.

-¿Y qué vas a hacer?

-Pensar en cómo puedo mejorarlo.

La chica no me dijo nada más y volvió a sus cosas, por mi parte me senté en el suelo y comencé a darle vueltas sobre lo que sabía del haki para así poder tener un mejor control de este. Pasé todo el día pensando en lo que sabía del haki y las funciones que podía usar con este, tenía una gran cantidad de funciones, pero nada que poder mejorar de forma que sobresaliese del resto, así que llegué a la conclusión de intentar mejorar todos los aspectos del haki. Al día siguiente me levanté temprano y me fui a la copa de un árbol que fuese segura y estuviese fuera del alcance de los dinosaurios y poder meditar a gusto. En cuanto llegué a la cima del árbol que me pareció mejor, me senté en una rama gruesa, lo suficiente para estar sentado sin problemas y apoyé mi espalda sobre el tronco del árbol para estar más estable.

Cuando estuve cómodo en mi asiento, cerré los ojos y me centré en mi mantra, sentía bastantes presencias dentro de mi rango, todas ellas de dinosaurios tal y como sabía hacer hasta ese momento, y cuando alcancé el máximo de este me centré todavía más en este, no sentía que hubiese nada distinto tan solo alguna presencia más, pero imaginaba que serían animales entrando en mi rango por lo que no le di mayor importancia a este hecho, durante aproximadamente un par de semanas me mantuve haciendo esto y no sentía nada, lo cual era bastante frustrante ya que la última vez que había estado aquí había conseguido mejorar bastante y notando los resultados al poco tiempo.

No desesperé a pesar de no estar consiguiendo nada, sabía que con la perseverancia acabaría consiguiéndolo, solo tenía que darle un nuevo enfoque, aunque no sabía muy bien cual. Y no fue hasta que un día hablando con el doctor, que había venido a ver la evolución de la chica, y Zeina que me di cuenta que estaba haciendo cosas bien. En resumidas cuentas, lo que había hecho para mejorar mi haki había sido hacer círculos, y en el centro un punto. El punto representaba el descubrimiento del poder, dentro del primer círculo estaba el punto y representaba el para quien lo usaba y tan solo me encontraba yo, el segundo circulo rodeaba al primero y en este había situado al capitán, a Worgulv y a Zenia siendo con los que mayor relación tenía, dentro del tercer círculo estaba el segundo y a este había añadido al resto de la tripulación con quienes tenía una buena relación aunque no tan profunda, y finalmente tenía un cuarto círculo dentro del cual estaban el resto y en este había añadido a amigos como el doctor o a Catos.

Con esto me di cuenta de que, si podía mejorar el haki, al menos una vez más, y me quedaba un grupo mucho más amplio por cubrir, todas las personas o seres que no eran capaces de defenderse por sí mismos, y aunque no les conociese también tenían derecho de que se les protegiese. Por este motivo realicé un nuevo círculo, este abarcaba los anteriores y e incluía a la gente en general incluso a animales, aunque estos dependían un poco de algunos factores. Tras el pequeño descubrimiento era hora de ponerlo en práctica e intentar conseguirlo, volví al árbol y comencé como siempre mi mediación, apenas tardé unos segundos en conseguir lo máximo de mi capacidad con el haki y cuando llegué intenté superarlo, debía de ser capaz de sentir más, era algo ambicioso, pero necesario para conseguir lo que quería. Poco a poco durante un mes fui notando cada vez más presencias hasta que llegó el punto de que eran demasiadas como para saber cual era cual y me generaba un jaleo en la cabeza y tenía que parar.

-Slade – me dijo un día mientras meditaba Zeina – Baja, necesito que me hagas un pequeño favor.

-¿Qué sucede? – le pregunté cuando llegué abajo.

-Necesito que hagas un combate por mí hoy, el doctor me dijo que esperase un poco más para los combates, aunque yo creo que ya estoy preparada.

-Sin problemas, mantendré intacta tu reputación de ser intocable, te lo prometo.

-Gracias, de veras, espero no haberte estropeado el entrenamiento.

-No te preocupes – le dije mientras me marchaba – conseguí mejorar un poco, es hora de ver cuánto.

Fui hasta el claro del bosque donde Zeina realizaba sus retos, allí en medio había un solo hombre, quizás fuese alguien como yo que venía a probarse en solitario o era algún tipo de estrategia que incluía una emboscada, hice que la armadura se desplegase al competo y una vez lo hizo entré en la arena, con paso decidido hacia el hombre activando el haki de observación, solo notaba claramente la presencia del hombre que tenía delante las de alrededor no conseguía descifrar de que eran pues se me mezclaban “menudo fastidio, tendré que solucionarlo luego” pensé al notarlo.

-¿Tú eres la persona intocable que dicen que hay en esta isla? – me dijo el hombre muy confiado.

-Cuando quieras – le dije simplemente dándole a entender que así era.

El tipo sacó un par de hoces de su espalda, y las comenzó a mover de forma ágil, luego flexionó las piernas un poco “aquí viene” me dije a mí mismo, el haki me advirtió del ataque pero apenas me dio tiempo a reaccionar frente a la velocidad que había usado el individuo, esquivé el ataque alejándome en la misma dirección en la que avanzaba su arma y en ese momento el haki me volvió a advertir de otro ataque, el de la otra hoz con la que me cerraba la vía de escape, sin embargo, seguí avanzando en esa misma dirección pero tirándome al suelo. El tipo reaccionó con rapidez y con la primera hoz realizó otro ataque con el que pretendía clavármela en la espalda que es lo que tenía al descubierto y usando los brazos me impulsé por el suelo hacia atrás evitando el golpe con relativa facilidad y según me detuve volví a impulsarme con los brazos, pero esta vez con la intención de levantarme. Había conseguido ponerme en pie y el tipo comenzó a sonreír, parecía confiado de que ganaría el combate.

Me había puesto en posición defensiva para el próximo ataque del hombre que no tardó en repetirse, esta vez en vez de esquivar di un paso hacia él le cogí con una mano la muñeca del arma con la que atacaba y le di un codazo en la cara haciendo que retrocediese.

-¿Te parece hacerlo al mejor de tres golpes? – le pregunté de forma algo bromista.

-No me hagas reír, al final de este combate serás carne picada, eso solo ha sido el calentamiento.

-Yo no tengo intención de matarte, por lo que me gustaría un trato igual.

-Sigue soñando, cobarde – dijo haciendo especial énfasis en “cobarde”.

El tipo volvió a la carga, pero yo ya estaba preparado para contrarrestar su ataque y sabiendo que él no me iba a dejar vivo me mantuve más precavido que de costumbre, había analizado la velocidad anterior y si era su máxima velocidad podría sin problemas aguantarlo sin estar transformado, y siempre usando el haki para detectar los ataques antes de que ponerme a hacer algo y así ir mejorándolo más. Iba esquivando con facilidad los golpes, aunque debía de andarme con cuidado, el tipo aquel se iba acostumbrando bastante bien al combate e iba ganando agilidad a medida que hacía un movimiento para esquivarle. Tras un poco esquivando golpes el hombre solía saber hacia dónde esquivaría y cuando empezaba el movimiento ya tenía que empezar a esquivar el siguiente para evitar que me diese, se había vuelto un combate peligroso, mi única ventaja era que se estaba comenzando a cansar de estar atacando de continuo. Por este motivo me puse en una posición más agresiva y lista para el ataque en vez de la defensa.

Esta vez fui yo el que comenzó a atacar, y tras un impulso quedé a su lado y le intenté dar una patada en el costado, no usé el haki de armadura y mi patada erró, bueno le traspasó sin hacerle nada, me había quedado con la defensa abierta y sin modo de poder bloquear ningún ataque, esto no pasó desapercibido por mi oponente y me intentó cortar por la mitad con una de sus hoces, entonces rápidamente usé el aire para impulsarme y salir volando de forma paralela al suelo y alejarme del hombre, no me creía que hubiese tardado menos incluso que cuando había perfeccionado la técnica de volar, aunque a lo mejor el estar en aquella situación y con el estrés pude hacerlo.

-¿Qué clase de poder te ha conferido tu akuma? – le pregunté volviendo a ponerme de pies en el suelo.

-A un futuro cadáver no le interesan esas cosas. Lo único que si me interesa es saber dónde está la chica que hacía los retos, no me niegues que no hay ninguna chica porque sé que es ella la que hace los retos y hace bastante que no la veo por aquí.

-La derroté y me quedé con su puesto.

-No, no la derrotaste, podías haberlo hecho, pero apareció un viejo y la comenzaste a ayudar, ¿qué pasa? ¿Me tiene miedo y ha enviado a su novio para que la defienda? Es una lástima, a ella o la habría matado, no al principio por lo menos, me hubiese divertido antes con ella, ya me entiendes.

-Retira lo que has dicho, o no me contendré.

-Uuuh, que miedo, a estas alturas del combate no tienes oportunidad, si te vas a trasformar que sepas que hay gente viéndonos desde los alrededores del claro, ellos solo están para ver el combate, yo me estoy asegurando con ellos que no te transformas en cuervo, si lo haces harás que ella pierda su reputación, si no lo haces morirás y ella perderá su reputación, así que creo que estás en jaque mate.

-Solo es jaque, aún tengo movimientos.

-Estás prolongando lo inevitable – me dijo finalmente el hombre, aunque no le presté atención, había cerrado los ojos e intentaba calmarme un poco para pensar en cómo destrozar al tipo aquel, pero de pronto sentí una cosa rara dentro de mí.

-Si me lo permites, acabaré con el tipo de las hoces – dijo una voz profunda y grave que se sentía como si te tocase el alma.

-¿Quién eres? – pregunté telepáticamente a la voz.

-Parte de ti, un ser superior que solía proteger a guerreros tras su muerte mientras viajaban al más allá.

-No me has aclarado nada.

De pronto noté como mi cuerpo de jaba de obedecerme durante un momento y se movió solo para esquivar un ataque del tipo con hoces, ¿no había notado su ataque aun teniendo el mantra activado? No, no era eso, el haber comenzado a hablar con la voz esa me había hecho perder el control de este y lo había desactivado si querer, ahora solo me quedaba saber cómo me había movido sin haberlo pretendido.

-¿Confías en mí ahora? Soy quien ha evitado el ataque – volvió a decir la voz – por cierto, de nada.

-De acuerdo, pero después dejaras de controlar mi cuerpo y me explicarás de que va todo esto.

-Sí, claro. – Dijo en un tono de voz que no me convenció nada, pero dejé que hiciese lo que me pidió – eso sí, si quieres puedes mantener el haki, posiblemente me venga bien.

Noté como mi cuerpo dejó de obedecerme de nuevo, y como un poder que me resultaba conocido comenzaba a fluir dentro de mí, el hombre de las hoces comenzó a atacar de nuevo si contemplaciones y mi cuerpo se iba moviendo con mayor velocidad que antes, notaba que mi cuerpo era más rápido y poderoso qua antes y a cada momento que iba pasando más aún. Lo que controlaba mi cuerpo ahora, tenía un estilo de combate similar al mío, y había intentado atacarle y le había pasado lo mismo que a mí. Sin embargo, en cierto momento cuando sin haberme trasformado notaba tener el mismo poder que cuando me transformaba en mi forma completa decidí usar el haki de armadura cuando lo que controlase mi cuerpo fuese a golpear. Tras un par de golpes el combate estaba casi decidido y el tipo de las hoces se podía ver que ya estaba en las últimas, tanto en cansancio como en resistencia a golpes. Sangraba por toda la cara y se sujetaba el costado con cara de dolor, o eso se podía interpretar con dificultad por toda la sangre.

-¿Cómo has conseguido ese poder? Debería de ser imposible – dijo el hombre escupiendo un poco de sangre mientras lo hizo.

-Hacía mucho que no me sentía como si tuviese cuerpo propio – dijo mi cuerpo sin que yo hiciese nada y se miraba la mano mientras la abría y la cerraba – y ahora el golpe de gracia.

Sin más espera avanzó a toda la velocidad que podía mi cuerpo, incluso usando el Death Sprint, mi cuerpo cuando llegó a la altura de mi oponente estaba a su lado y le dio una patada tan fuerte y rápido a la altura del cuello que hizo que la cabeza y algún vertebra saliesen volando hasta perderse entre los árboles.

El combate había terminado como yo había querido, no iba a permitir que le hiciesen nada a Zenia aunque me costase la vida, terminado el combate pude escuchar algo de ruido entre la maleza del lugar, seguramente eran todas las personas que me había dicho el tipo que estaban observándonos. Era hora de volver a casa y descansar un poco y tener una conversación con lo que había controlado mi cuerpo para que me explicase lo que había pasado y como había logrado aumentar mi poder sin problemas durante ese breve periodo de tiempo. Sin embargo, lo que controlaba mi cuerpo no me devolvió el control como había dicho que haría, y de pronto comenzó a volar usando el viento ascendiendo mucho hasta el punto de que se podía ver la forma de la isla sin ningún problema y luego comenzó a alejarse de esta.

-¿Qué coño crees que estás haciendo? – le pregunté cabreado.

-Tú qué crees, me voy a vivir la vida ahora que tengo un cuerpo que poder usar.

-Eso te lo crees tú – le dije y mentalmente comencé a luchar por el control de mi propio cuerpo.

Lo que estuviese controlando mi cuerpo en ese momento también lo comenzó a hacer, perdiendo parte del control de este y haciendo que comenzase a caer, en esta lucha intenté hacer que mi cuerpo volviese hacia la isla y lo conseguí en parte, pero la conciencia contra la que luchaba también era muy poderosa e hizo que nos detuviésemos en seco volviendo a caer al vacío.

-Nunca podrás recuperar tu cuerpo, soy más poderoso que tú y ya lo has visto en la lucha contra aquel tipo.

-Tonterías, podría haberlo derrotado incluso más rápido que tú, ahora devuélveme el control de mi cuerpo.

-Te crees muy bueno, pero en realidad no lo eres, déjame mostrarte cuán lejos puedes llegar si me dejas controlar este cuerpo.

-Te he dicho que no. La grandeza la alcanzaré yo por mis medios, no necesito ayuda de nadie, además no me interesa la grandeza tan solo proteger a mi gente.

-Entonces no me queda de otra que deshacerme de mi anfitrión como las otras veces, ¿quieres defender a alguien? Pues veamos si puedes.

De pronto noté como me expulsó por completo de mi mente y dejé de controlar nada, intenté seguir luchando, pero me resultaba imposible hacer nada por ello, fui luchando de forma más desesperada todavía para volver a tener algo de control. Notaba como al cuerpo le faltaba algo de aire, esto me permitió ganar algo de terreno y fui consciente de la altura a la que me hallaba, lo que fuese quería asfixiarme dejándome sin aire, pero de pronto cambió de dirección y comenzamos a caer. Seguí luchando por conseguir el control de mi cuerpo me iba resultando sencillo el combate ahora, la otra conciencia estaba dejando de luchar por el control y cuando conseguí por completo el control de nuevo me di cuenta de lo que había tramado, estaba cayendo al mar, por suerte llevaba la armadura puesta y sin dudarlo mientras me coloqué en una posición segura para caer al agua e intentaba reducir la velocidad todo lo que podía hice que esta se cerrase herméticamente para que no entrase agua. La zambullida en el mar fue muy potente haciendo que perdiese la conciencia durante unos diez minutos y me hundiese más rápido debido a la velocidad de caída.

-Bueno, disfruta de tus últimos momentos de vida, ya no puedes moverte debido al agua – me dijo la voz mientras estaba inconsciente.

-He dicho que te calles, sobreviviré y no me volverás a molestar a no ser que te diga algo.

-De acuerdo, hagamos un trato, si te salvas de esta te obedeceré y ayudaré en lo que pueda, si no puedes salvarte por ti mismo me permitirás controlar tu cuerpo hasta que muera.

-Hecho – le respondí sin dudarlo, parecía que no sabía que podía moverme sin problemas gracias a la armadura.

Tras esto tardé un par de minutos más en volver a tener consciencia, y cuando lo hice noté que me sangraba la nariz y una presión sobre el pecho, posiblemente por el cambio de presiones. Sin tardar más, comencé a nadar hacia la superficie que no se podía ver, pero sabía que estaba ahí porque sentía la flotabilidad en mi cuerpo. Noté la conciencia que me había intentado matar hacía un momento como nerviosa y como si murmurase algo ininteligible, posiblemente cabreada por el engaño que le acababa de hacer, pero no se interpuso en que consiguiese mi objetivo respetando el trato que ella misma había propuesto.

-¿Cuánto tiempo he estado inconsciente? – le pregunté mientras seguía nadando.

-No veo que sea relevante, pero unos diez minutos.

-Mierda – dije en voz alta al ver que por lo que había recorrido y lo que me quedaba por recorrer, era posible que el tanque de aire no me aguantase tanto tiempo, debía racionarlo más.

Tardé unos veinticinco minutos más en salir del agua, el aire del tanque se me había acabado y las dos últimas inspiraciones que había hecho las realicé algo más profundas para aguantar más tiempo sin volver a usar aire. Estaba seguro de que podía haber hecho el mismo recorrido en menos tiempo si hubiese estado acostumbrado a nadar y bucear, pero era la primera vez que lo hacía en muchos años y bastante había sido. Una vez en la superficie del agua de alguna forma conseguí elevarme en el aire dando un puñetazo en la superficie del agua que formó un vacío que me sacó del agua y usé la corriente de aire que se formó para salir de esta, una vez fuera me quité la armadura y cogí aire como si fuese la primera vez que lo hacía. Estaba completamente fatigado y agotado, pero aún tenía algo de energías para volar, por suerte no gastaba apenas nada. Tardé una media hora en llegar a la costa de la isla y nada más llegar me tumbé en la arena de la playa, ni siquiera activé el haki de observación de lo cansado que me encontraba.

-Parece que has ganado. Adiós – dijo la voz de forma seria mientras se desvanecía en mi mente.

No me molesté en responderle, estaba demasiado agotado como para decir nada, pero ya intentaría de alguna forma volver a contactar con la voz para pedirle explicaciones sobre lo que había pasado, quién era y por qué había aparecido justo en este momento, por ahora solo quería descansar. Me levanté como pude de la roca en la que me encontraba y comencé a caminar arrastrando un poco los pies, aunque poco a poco iba recuperando las fuerzas y lo hacía mejor. Me introduje en el denso bosque, no estaba muy seguro de que fuese lo mejor, pero era el camino más rápido y sencillo hasta la cabaña de Zenia, seguro que había estado viendo la pelea y estaba preocupada por lo que había visto que hice.

Cuando entré en el bosque activé el haki de observación, aunque tal y como lo tenía en ese momento, me era más contraproducente el tenerlo activado que desactivado, pero bueno algo me ayudaría. Sentía que estaba rodeado de presencias todas ellas extremadamente tranquilas. No hacían nada, quietas, como depredadores esperando el momento oportuno para lanzase sobre su presa. Esta sensación hacía que me pusiese casi paranoico esperando un ataque por cualquier lado, seguía avanzando y todo el rato con esa sensación de estar vigilado. No podía soportarlo más, me subí a lo alto de un árbol trepando por las ramas de este, me senté en una rama bastante ancha y comencé a meditar sobre el haki de observación, buscando alguna solución para el problema que tenía. De pronto noté como muchas presencias se comenzaron a acercar a mí en hilera, se camuflaban entre otra presencia de mayor tamaño, otra presencia también minúscula se me acercaba desde el aire, pero de pronto desapareció al pasar por donde estaba una mayor. Había sentido como se movía como si fuese yo el que lo hacía y luego vacío, justo en el momento en el que había desaparecido.

No quería creer lo que acababa de pasar, pero no fue la única vez que lo sentí y dentro de un gran radio a mí alrededor, notaba presencias desapareciendo y dejando un vacío allí donde estaban, además de uno dentro de mí, aunque no sabía cómo eso era posible, en cuanto se formaba un vacío se llenaba con otra presencia. Sentía como me estaba volviendo loco, por lo que decidí desactivar el haki, por suerte para mí el haber estado sentado meditando me había permitido recuperar las fuerzas para afrontar el camino que quedaba hasta la cabaña que era largo, pero me transformé en mi forma completa y tras elevarme por encima de las copas de los arboles volé hasta la cabaña, llegando en un par de minutos. Cuando llegué Zenia se abalanzó sobre mí y comenzó a hacer un montón de preguntas, qué había pasado, si me encontraba bien, dónde había ido, y alguna más a la que no presté atención. Le toqué la frente con el dedo índice y corazón, lo mantuve ahí un momento y la joven dejó de hablar.

-Luego te responderé, ahora necesito dormir un rato y comer algo después cuando despierte, ahora me duele la cabeza un poco y me siento agotado – le dije a la chica tranquilamente, a lo que ella respondió asintiendo sin decir nada.

Tras esto me fui a la cama a dormir tal y como había dicho, me pase durmiendo lo que quedaba de día y toda la noche cuando me levante me sentía como nuevo y solo necesitaba comer algo. Salí de la habitación y me dirigí a la cocina a ver qué podía comer. Encima de la mesa me encontré un bizcocho hecho y a Zenia sentada a su lado dormida sobre la mesa parecía que se había quedado toda la noche esperando por si me levantaba, sin duda estaba preocupada por lo que me había pasado el día anterior. Volví un momento a la habitación y cogí una manta para ponérsela encima y que no se quedase fría, esto hizo que se moviese un poco y estuvo a punto de despertarse. Me senté en otra de las sillas de la mesa y esperé a que se despertase.

Tras media hora mirando como dormía la joven esta se despertó poco a poco. Casi parecía estar desorientada pues miraba a los lados como buscando algo, luego me vio se termino de despertar alterándose un poco y justo cuando iba a comenzar a hablar levanté la mano hacia ella en señal de que esperase antes de volver a soltar toda la traca de preguntas como había hecho el día anterior.

-Comamos algo mientras hablamos ¿Vale? Te lo contare todo así que tranquila – le dije en un tono tranquilo y lo más relajado que pude intentando que la chica se calmase.

Zenia cerró la boca y simplemente asintió, con tranquilidad preparamos el desayuno y cuando nos sentamos comencé a contarle lo que había pasado durante el combate y tras este, la chica se mantuvo callada durante toda la historia mientras la contaba, aunque note como había veces que ponía una cara rara y se quedaba con ganas de preguntar, pero no lo hizo y espero a que terminase la historia. Cuando termine de hablar comenzó a formularlas, pero de una forma más calmada que el día anterior esperando que le respondiese antes de hacer la siguiente. Ya habíamos terminado de desayunar, pero seguíamos con la conversación, aunque no tardamos mucho en concluirla, lo último que hablamos fue el hecho de que otra mentalidad hubiese controlado mi cuerpo, ella me dijo que la única explicación que veía posible era que el demonio de mi akuma tuviese algo de conciencia y que eso fuese lo que había pasado.

Ciertamente era la opción mas factible y ahora que lo pensaba lo más seguro pues el poder que había sentía fluyendo por mi interior había sido uno igual al que usaba cuando me trasformaba. Dentro del trato que había hecho con esa conciencia me permitía contactar con ella cuando quisiese para preguntarle unas cosas que me las aclarase, pero de momento no iba a hacerlo, necesitaba entrenar más para estar preparado para cuando volviese a hacerlo, pero incluso antes de eso debía descubrir como poder contactar con eso.

Comencé a entrenar con Zenia de nuevo mi mantra, quería poder controlarlo bien, bueno mejor y saber de dónde provenían todas esas presencias que notaba y que me ponían tan nervioso. Para facilitarme las cosas y evitar que me acabase doliendo la cabeza por la saturación de información en vez de usar el haki en su radio máximo lo haría en uno de un metro reduciéndolo prácticamente al máximo y saber en qué consistían las presencias. Me sentaba a meditar cerca de la cabaña sentado en la hierba, cerraba los ojos y comenzaba a ir organizando las presencias, intentaba ponerles una forma que me parecía que podían tener, pero incluso siendo un rango tan reducido seguía sintiendo demasiadas presencias.

A medida que pasaban los días me iba centrando en las presencias más grandes y poco a poco iba reduciendo su tamaño, aunque tardaba bastante en esto. Hubo un momento en el que la presencia era muy pequeña como un grano de arroz además de eso había muchas de ese tamaño, caminando entre o por encima de otras presencias de las que no sentía ninguna emoción ni pensamiento. En cambio, estas presencias diminutas tenían como su propio pensamiento, seguían una especie de ordenes sencillas e instintos básicos. Abrí los ojos y sin perder la sensación del haki de esas presencias y me acerqué hacia donde estaban estas, las cuales resultaron ser una gran cantidad de hormigas realizando sus labores, volví a cerrar los ojos y me centré en algunas pudiendo sentir perfectamente lo que se les pasaba por sus cabezas, de pronto noté una presencia conocida la cual pisó las hormigas, posiblemente sin verlas pues estaban entre la hierba.

-¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!!! – grité de dolor justo cuando las pisaron, no sabía lo que había sido esa especie de conexión, pero lo había sentido como si me hubiese pasado a mí, y dejé de sentir las presencias, aunque dentro de mí quedaba un residuo de estas.

-Slade, Slade – me dijo Zenia zarandeándome un poco – ¿Estás bien?, ¿Qué ha pasado? – me preguntó preocupada.

-Nada, creo, es que… - dije dejando la frase a medias – es que cuando has pisado esas hormigas ... he sentido su dolor cuando las pisaste. Pero ya está.

-¿Cómo es eso posible? No deberías poder sentir lo que le pasa a otros. Y me resulta más raro que lo hagas de hormigas, ¿qué hacías?.

-No sé cómo es posible, pero lo ha sido, y no es una sensación agradable si te digo la verdad. Y estaba entrenando el haki de observación como he hecho en estas últimas tres semanas, creo que ya se lo que me pasa cuando intento usarlo al máximo y que podré controlarlo, pero poco a poco. ¿Qué querías?.

-Nada en particular, que ya es la hora de comer, si te apetece, claro.

-Claro.

Todo parecía ir viento en popa, y las cosas parecían mejorar bastante bien, tras mes y medio ya me quedaba poco para mejorar mi forma de usar el haki y tras la comida comenzaría a ir ampliando el rango en el que usaba el haki mientras iba descubriendo que era cada cosa que sentía, además de que ya no haría de nuevo lo mismo que con las hormigas, por lo menos no hasta que descubriese alguna utilidad de ello a la que le pudiese sacar provecho. Luego de entrenar el mantra, intentaría contactar con la presencia que casi me mata hacía unas semanas.

Cuando alcancé el rango máximo al que podía usar el mantra conseguía distinguir las presencias de los animales que había a la perfección, ya fuesen estos grandes dinosaurios o simples hormigas o insectos, además sentía también una ligera presencia en las plantas, aunque esta parecía algo inútil pues no podían pensar nada como los animales y tan solo estaban ahí. La verdad era que sentir todo eso era como una jaula de grillos si se perdía la concentración pudiendo escuchar lo que “pensaban” los animales de continuo por simples que fuesen estos y sentir el de muchos a la vez podía ser un problema, el cual pude controlar bastante bien y rápido, aunque había alguna vez que perdía este control. Lo más extraño era que sentía cuando un animal moría pues notaba como su presencia se desvanecía. Realmente, era posible que no fuese así, pero el incidente con las hormigas dejó marcada mi mente y siempre que pasaba recordaba aquellas sensaciones.

Sin embargo, no dejé ahí el entrenamiento y comencé a llevar el haki activado de continuo, en el máximo de mis capacidades para que el poder de sentir lo que pensaban los animales lo hiciese de forma inconsciente y más rápido cada vez que lo intentase. Esto me llevó alrededor de medio mes, siendo la primera semana un completo caos que me provocó algunos días de no dormir nada debido a la cantidad de voces que escuchaba en mi cabeza procedentes de la selva. Junto a esto le pedía Zenia que combatiésemos con la intención de concentrarme tanto en su próximo ataque que me permitiese detectarlo antes de lo que podía en ese momento. La chica aceptó sin problemas el realizar combates, además de que me dejó volver a ser yo el que fuese a los retos en el claro del bosque.

Los combates contra Zenia se hacían largos y me costaba bastante avanzar en descubrir cual iba a ser su ataque, era una persona que sabía ocultar bien su objetivo casi hasta el último momento. Por el contrario, los retos en la explanada no me suponían apenas reto y descubría con facilidad los ataques que me iban a hacer y antes de que comenzasen su movimiento ya estaba bloqueando los ataques. Algunas veces cuando veían esto tardaban un segundo en cambiar el ataque, pero al igual que la vez anterior yo también cambiaba postura y les bloqueaba sin problemas. Tras un rato jugando con estos luchadores, cuando notaba que ya estaban cansados de sus infructuosos ataques, usaba mi gran velocidad y les asestaba un golpe en la cabeza dejándolos inconscientes. No me interesaba matarlos, pues estaba seguro que volverían otro día a probar suerte de nuevo.

Por ahora era todo lo que se me ocurría para entrenar esto, y con el tiempo hasta los ataques de Zenia conseguía bloquearlos sin ningún tipo de dificultad. Había pasado un mes combatiendo casi todos los días con la chica, y ambos conocíamos nuestra forma de luchar, en lo que cojeábamos y en lo que éramos más fuertes. Sin embargo, a esas alturas sabíamos como contrarrestar esos ataques y habíamos mejorado nuestra forma de combatir hasta el punto de que los puntos flojos de nuestra defensa habían dejado de serlos. Había llegado el momento de dejar el entrenamiento del haki en segundo plano y comenzar a buscar respuestas del ser que casi me mata después de que tomase control de mi cuerpo.


Última edición por deathstroke el Mar 22 Ago 2017 - 10:26, editado 2 veces

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Re: El cambio de una isla (Time Skip 2017)

Mensaje por Deathstroke el Mar 22 Ago 2017 - 9:54

El día que comencé la búsqueda de respuestas me fue infructuoso, sintiéndome como un inútil pues hablaba mentalmente conmigo mismo dentro de mi cabeza, era algo muy extraño a mi parecer. Ahora entendía a las personas que tenían alguna enfermedad mental que hacía que hablasen con ellos mismos, aunque yo estaba siendo consciente de la locura que parecía aquello. Durante unos cuantos días, sentado en el suelo como si meditase como hice con el haki de observación, cerraba los ojos y buscaba dentro de mí a la voz que me había hablado durante el combate contra el hombre de las hoces, pero no la encontraba por ningún sitio. Tan solo la oscuridad de tener los ojos cerrados.

Según pasaban los días, le iba preguntando a Zenia consejos sobre cómo encontrar la voz. Sin embargo, ella tampoco sabía cómo se podría conseguir eso. Recordé entonces algo que ella me había dicho hacía un tiempo, podía ser el demonio de mi akuma no mi. El único problema que tenía era que apenas conocía lo que podía hacer esta criatura a parte de lo que ya sabía gracias a mis habilidades, por lo que comencé a ir a la biblioteca de la ciudad en busca de más información. Tardé relativamente poco tiempo en conocer los aspectos de los tengu, no había demasiada información respecto a ellos, lo que más me costó fue encontrar la información. Ahora que conocía más acerca de a lo que podía enfrentarme debía de retomar el entrenamiento y averiguar si era cierto.

Había pasado un mes desde que había intentado el contacto con la voz por primera vez y el momento en el que retomé el intento después de buscar en la biblioteca la información sobre la criatura.

-No sé si te servirá de algo, pero, si buscas algo donde no hay nada seguro que no lo encuentras – me dijo Zeina con voz un poco tímida.

-Vaya, que profundo ha sonado eso, gracias – le respondí amablemente, viendo como su cara se sonrojaba un poco, aunque no presté atención a eso y cerré los ojos para comenzar a meditar.

Ese día empezó todo como el resto, sin tener ni idea de qué hacer para poder contactar con el ser que estaba dentro de mí, tan solo veía oscuridad. Sin embargo, ese día notaba que algo iba distinto respecto a todas las veces anteriores que lo había intentado.

-Mira que eres insistente, ¿me podrías dejar descansar hasta que te maten? – me dijo la voz.

-¿Recuerdas lo que prometiste cuando casi me matas? – le pregunté de forma calmada.

-Mmm, vagamente, pero sí.

-Pues deberías saber a que he venido.

-Me hago una idea, y no cooperaré, si no hubieses mentido te habría ayudado desde hacía mucho tiempo.

-No fue mi intención mentirte, supuse que sabías que podía hacer eso, al igual que sabías otras cosas de mí.

-No me convences.

-Y qué sí lo haría.

-Una pelea.

-Acepto, pero como lo haremos.

-Sencillo – dijo la voz.

De pronto todo lo que era oscuridad tomo estructura formando un bosque, no era demasiado denso, pero permitía ocultarse a la vista con relativa facilidad, tenía un aspecto oscuro, con árboles frondosos. De entre la oscuridad me pareció ver una silueta, era muy alta y me pareció reconocerla. La figura desapreció en ese mismo instante y no supe hacia dónde lo que me dejaba en una clara desventaja.

-En este lugar, no podrás usar hakis, ni los poderes de tu akuma no mi aunque lo intentes – dijo la figura que había visto, aunque no pude saber su localización al escuchar su voz – si me derrotas te obedeceré, si quedamos en tablas, te daré las respuestas que quieras.

-¿Y si pierdo?.

-No ocurrirá nada, solo te estoy probando. Incluso te permitiré venir más veces para enfrentarnos.

-Creo que me ocultas algo, pero acepto si con ello me das explicaciones.

La silueta de pronto apareció frente a mí y me dio un poderoso puñetazo en un lado de mi cara, haciéndome salir volando y partiendo un par de árboles con los que me choqué durante el trayecto. Había acabado tirado en el suelo, me sangraba la nariz y notaba también el sabor de la sangre en mi boca, era posible que me hubiese provocado alguna herida dentro de esta por el lado de la mejilla en el que me había golpeado. Comencé a levantarme, pero antes de que me diese tiempo la silueta apareció justo a mi lado y me dio una patada más potente que el puñetazo, pero esta vez en el abdomen. Esto me hizo salir volando verticalmente y quedando en la copa de un árbol colgado de una rama y sin tiempo tan siquiera a recuperarme volvió a golpearme, esta vez en el centro de la espalda. El golpe partió la rama y volví a encontrarme tirado en el suelo.

-Vaya esto ha acabado muy rápido, quédate ahí, luego te enseñaré que es el dolor – me dijo la silueta.

-Aún puedo luchar – dije levantándome lentamente – y lo haré sin armas, armaduras, ni trucos, espero lo mismo – dije mirando a la silueta, pudiendo distinguir a esta como el demonio en el que me transformaba yo cuando activaba su poder.

-¿De verdad puedes seguir luchando? – me preguntó alegre – no soy un experto como tú, pero tras esos golpes que te he dado casi no podrás ni moverte del sitio, de hecho casi me sorprende que puedas ponerte de pie.

-No me subestimes, Kokkei – le dije serio y preparado para su respuesta.

El tengu, quien me había dado la espalda y se estaba marchando, giró ligeramente su cabeza y me miró con ojos asesinos, casi hasta me pareció ver que sus ojos se habían iluminado de un color negro a juego con su plumaje que le daba un aspecto bastante terrorífico. El tengu desapareció en ese momento y apareció a mi lado en posición de ataque, listo para darme una patada a la altura de la cabeza, lo más rápido que pude protegí con el brazo del mismo lado esta y esperé el golpe. La patada no tardó ni un segundo en llegar, aun habiéndome protegido de esta me había hecho salir volando, aunque con la diferencia que esta vez no había perdido la postura de combate y casi preparado para el siguiente. Sin duda, haberle llamado pollo negro no le había gustado nada, sin embargo, esto no significaba que eso fuese bueno para mí, más bien lo contrario. El tengu volvió a aparecer a mi lado con un movimiento rápido intenté darle un golpe a un lado de la cabeza, pero este fue más rápido que yo y casi sin esfuerzo me cogió de la pierna. Me había quedado vendido por completo de esa forma, pero no daría mi brazo a torcer y aprovechando que estaba dentro de su defensa intenté darle un puñetazo ascendente, y al igual que antes lo paró con la otra mano, me soltó la pierna y comenzó a girar a gran velocidad sobre sí mismo, y cuando alcanzó una gran velocidad me soltó. Parecía una bala humana, no podía parar y no hacía más que golpearme con todo hasta que choqué con una roca enorme que se partió, aunque detuvo mi viaje al instante.

-No he acabado, humano – dijo acercándose a mí con un paso tranquilo, aunque se notaba en sus palabras una imponente aura asesina.

-Pues yo creo que sí, mañana nos volveremos a ver – le contesté, aunque no sabía bien como había conseguido. el golpe final que había recibido con la roca al final en la cabeza me hacía ver todo como si se moviese y ligeramente borroso.

No esperé a que se acercase más y volví a abrir los ojos saliendo de la meditación. No me encontraba en el mismo sitio que estaba cuando empecé, y además ahora estaba tirado en el suelo por completo. Noté algo húmedo en mi cara y me llevé una mano a esta, al retirarla vi en mi mano sangre “¿qué ha pasado aquí?” me quedé pensando, poco a poco me fui incorporando, me dolía bastante el cuerpo, como si me hubiese visto envuelto en una pelea y me hubiesen dado unos buenos golpes. Cuando me levanté fui hasta la cabaña, la cual se podía ver y no estaba muy lejos, lo que me hacía descartar casi por completo el combate. Mientas volvía usé el poder de la curación para calmar el dolor que sentía y para curar el sangrado de nariz. Me parecía todo bastante raro, pero era como si las repercusiones del combate con el tengu me hubiesen repercutido en el cuerpo real, aunque desde otro punto de vista, también era normal ya que había combatido con mi cuerpo normal contra este.

Cuando llegué a la cabaña no había nadie, sin embargo, estaba hecha la comida, y apartado un plato y otro escurriéndose, suponía que me lo había guardado Zenia para mí, pero por si acaso no lo toqué hasta que ella llegó y me lo dijo. Por lo que me contó estuve meditando durante toda la mañana y hasta casi media tarde, luego ella se había ido a otros menesteres. En la hora de la cena me preguntó sobre cómo me había ido en la meditación, no quise indagar mucho, pero le conté lo que había pasado sin muchos detalles, solo lo importante. Omitió que cuando dejé de meditar, lo había hecho con las mismas heridas que había recibido en el combate, no quería que se preocupase por algo que ya había solucionado.

A partir de ese día, me ponía a meditar por la mañana y a media tarde salía de esta. Durante el periodo que me encontraba meditando combatía contra el tengu, siempre con el mismo resultado, siendo superado por mucho y con grandes daños en mi cuerpo. Sin embargo, el tengu comenzó a bajar el ritmo del combate a medida que pasaban los días, aunque no por ello me resultaba más fácil el combate. En vez de ir a velocidades que apenas podía ver, comenzó a combatir cuerpo a cuerpo, lo que me ayudaba a defenderme de sus ataques. Algunas veces, tras un golpe que me hacía retroceder unos cuantos metros, este se reía y se burlaba de mí diciéndome que el golpe apenas lo había hecho con fuerza, y con ello remarcaba mi debilidad frente a su poder.

Por mi parte siempre me mantuve firme y sin dar mí brazo a torcer. Y siempre volvía al combate tras los golpes del ser mitológico, era increíble que aun esforzándome en cada combate al máximo no consiguiese hacerle nada, ni en un mes que llevaba con esto. Quizás usando el haki tuviese mayores opciones, pero le había dicho que lo haría sin usarlo. Fuera de la meditación, aunque no sabía bien como estaba pasando, mi relación con Zeina se estaba estrechando poco a poco mediante pequeñas conversaciones cuando comíamos juntos o realizábamos algunos entrenamientos juntos. Estas nuevas experiencias con Zenia, no sabía bien cómo, pero, aunque el tengu me intentase sacar de mis casillas, el saber que volvería a ver a la chica me permitía mantenerme sereno todo el rato.

Este hecho, parecía poco relevante pero el poder mantenerme calmado durante el combate contra el tengu. Conseguí mejorar en el combate, pudiendo contraatacar alguno de los ataques. El tengu se sorprendió la primera vez que conseguí hacerlo, aumentando la velocidad del combate, pero ya era tarde había conseguido encontrar un patrón en sus ataques y aunque aumentó la velocidad más o menos ya sabía por dónde lo haría. El problema era adaptarme a la velocidad, pero eso era cuestión de tiempo. Poco a poco fueron pasando los días y como tenía pensado me iba acostumbrando a su velocidad, aunque este la aumentaba también cuando veía que yo me acostumbraba. Pude ver como el tengu se comenzaba a tomar un poco más enserio los combates a medida que pasaban los días y los combates. Dado que me adaptaba al combate, decidí que podría intentar crear alguna especie de técnica que me permitiese derrotarlo o al menos lo debilitase algo.

Debido a esto, cuando dejaba la meditación para combatir contra el tengu, pensaba qué era lo que podría hacer para poder hacerlo. Para esto salía o simplemente a mejorar mis habilidades, y no fue hasta que pasaron un par de semanas desde que decidí esto, que se me ocurrió que era lo que podía hacer. Para esto, necesitaría mejorar el control de la habilidad para variar la presión de mi alrededor con mis golpes. No sería algo sencillo por lo que pensaba, necesitaba controlar esto de una manera precisa y no tan solo cuando golpease a un objetivo. Esta habilidad me resultaba útil para combatir, pero para hacer lo que quería no era necesaria, debía de focalizarla más, en un solo punto. Pasó otra quincena, y mi entrenamiento se había basado en golpear los árboles usando esta habilidad y con cada golpe modificar su efecto para que tan solo pasase en un solo punto. No me muy bien, pues seguí haciéndolo como sabía, pero sí noté que la intensidad del viento que provocaba se reducía en poder.

Este tipo de entrenamiento se había vuelto habitual, había adoptado una nueva rutina y había reducido el tiempo que pasaba con Zenia, este hecho no le pareció muy bien a la chica, pero no dijo nada, simplemente me observaba mientras entrenaba y de vez en cuando me ofrecía un poco de bebida. Luego el tiempo que pasábamos juntos en el que ninguno entrenaba ni hacía nada, ella parecía más callada de lo normal, aunque no le dije nada tampoco.

El entrenamiento comencé a dejar de hacerlo golpeando árboles, y me centré en que el principio de la habilidad que intentaba modificar, pudiese hacerlo sin necesidad de golpear nada. En aproximadamente una semana, conseguía producir el anticiclón en la palma de la mano, de poca potencia, pero que serviría para el propósito que tenía en mente. El siguiente paso de la técnica consistía en crear una especie de vacío en la palma, no debía de ser muy grande pues el poder que podría provocar me haría daño a mí también. Quizás me encontraba en el punto más complicado de la técnica, no sabía por dónde podía seguir para conseguir ese vacío. Probé intentar hacerlo de muchas formas, sin embargo, con ninguna de ellas pude lograrlo. No fue hasta que, durante uno de los combates con el tengu me equivoqué y casi le muestro la técnica que estaba desarrollando cuando, en un contraataque, en vez darle un puñetazo, le di con la palma de la mano mientras formaba un pequeño anticiclón en la palma, reduciendo en el movimiento el aire delante de esta y cuando esta tomó contacto con el cuerpo del ser mitológico, que sentí un pequeño efecto ventosa entre las dos superficies. La sorpresa de este hecho fue tal, que no reaccione al ataque que me hizo este para me alejase de él, aunque cuando me dio el golpe ya había separado la mano de él.

- ¿Qué pasa? ¿te aburres tanto con los combates que ya ni me golpeas con ganas? – me dijo cabreado el tengu.

-No es eso, estaba pensando en otra cosa. Lo siento. Creo que por hoy basta, no quiero hacerte perder el tiempo con un combate en el que estoy distraído -  le respondí, haciendo le ver que él tenía el control.

-Eso, vete de una vez. No vuelvas hasta que hayas despejado tu mente de lo que te distrae, y cuando vuelvas te esperaré con todo mi poder.

-Te lo agradezco – le dije, luego desaparecí cuando abrí los ojos dejando de meditar.

Me pasé los siguientes días, preparando la técnica, buscando la mejor forma de usarla contra el ser mitológico, también aprendí a cómo usarla correctamente para crear ese pequeño vacío entre mi palma y el cuerpo, esto me llevó unos dos días, usando el cuerpo de dinosaurios para practicarlo. Sin embargo, aunque conseguí aprender a usar ese efecto ventoso, no hacía nada, debía de buscar alguna forma de conseguir que el llegar a tener contacto con mi oponente pudiese resultarle fatal. Durante los siguientes días pasé pensado formas con las que podría usar este vacío, aunque no fueron muy fructíferos. Era algo que podía parecer simple, de hecho, intenté o más sencillo que era apretar ese pequeño vacío más hasta que hiciese algún tipo de mini-explosión o similar que produjese daños, sin embargo, esto no sirvió de nada. Debía de buscar otra cosa que lo provocase. Los días pasaban y seguía sin respuesta. Pasó alrededor de una semana, en la que lo único que hacía era buscar formas de activar el vacío, intentaba relacionar esta técnica con cosas que hubiese visto en el pasado que me pudiesen ayudar. Todo esto me resultó infructífero, hasta que recordé lo que había hecho para salir del agua la última vez casi muero. Había golpeado el agua y por la fuerza que había provocado el líquido hacia abajo y luego hacia arriba había conseguido salir. Quizás esa fuese la solución, usar algún líquido como martillo para romper ese vacío, pero no sabía controlar el líquido, de hecho, si no me equivocaba era una habilidad única de los gyogins.

Sin embargo, había un líquido que más o menos podría controlar. Yo no me había dado cuenta de ello, pero Zenia un día si me lo propuso lo que podría usar. Aunque había pasado una semana en la que ella apenas me hablaba, creía que la había dejado de lado por entrenar, y era posible que en parte si hubiese sido cierto, me había centrado más en entrenar que en pasar tiempo con ella. Cierto era que desde que empecé a idear la técnica pasé más tiempo entrenando que preocupándome por cómo estaba ella o hablar con ella de lo que fuese. Pero gracias al descanso que había tomado de mis enfrentamientos con el tengu, la cosa había ido volviendo a su cauce y la relación que tenía con la joven de pelos blancos se había fortalecido más, incluso, habíamos comenzado a hablar de nuestro pasado, al que no habíamos hecho antes. Por mi parte, le fui contando lo que aún no sabía, mi pasado antes de conocerla, y lo que había hecho el tiempo que había estado fuera. En cuanto a ella, su pasado no era trágico, había tenido una buena infancia con sus padres, o por lo menos, hasta que unos nobles escogieron a sus padres como sacrificios para sus juegos enfermizos. Este hecho hizo que ella se escapase de la ciudad y se adentrase en el bosque, no quería seguir viviendo, sin embargo, antes de que se encontrase con la muerte, se encontró con el profesor, quien la llevó a un lugar seguro y la terminó de criar, aunque ya tenía diez años y ya conocía bastantes cosas. En un par de años, le enseñó a pelear, y a usar de forma básica los hakis, los cuales, resultó que aprendió a controlar con facilidad y consiguió en los años siguientes mejorarlo sin necesidad de ayuda de nadie más, luego comenzó a soltar rumores del hombre de armadura intocable. Poco después llegué yo y le conocí.

-Entonces, crees que si controlase mis músculos a la perfección podría, bombear sangre a la palma, y que esta sirva como una especie martillo similar al de un revolver.

-Sí, pero poder llegar a tener ese control es algo que resulta casi imposible para cualquier persona.

-Con el tiempo he conseguido un buen control de los músculos de mi cuerpo. Veamos si consigo hacer lo que dices – le respondí refiriéndome a mi des-inhibidor muscular.

Al día siguiente, antes de empezar a entrenar, comencé a prepararme mentalmente para encadenar los músculos que debía usar para lograr lo que quería. Cuando me mentalicé fui a entrenar usando a los dinosaurios para ello. Realicé lo mismo que otras veces en la palma de mi mano para que hiciese vacío al quedar en contacto con la piel del animal, me centré en lo músculos del brazo, desde el hombro hasta los dedos. Centrado en ellos, los comencé a contraer lo máximo que podía de forma coordinada desde el hombro, con esto noté que el flujo sanguíneo que se acercaba a la mano aumentó y a medida que se acercaba más a la mano mayor era, y todo este centrado en un punto pequeño por el tamaño de las arterias y venas. Cuando este impulso llegó a la mano, sentí como esta se separaba del cuerpo como si el vacío no hubiese estado nunca. Visto la reacción de la mano, de pronto comenzó a dolerme el brazo con un dolor profundo por todo el brazo, este remitió al cabo de un par de minutos, “¿qué ha sido eso?” pensé mientras relajaba el brazo moviéndolo ligeramente. La verdad había sido una pregunta un tanto estúpida, el haber movido la sangre de esa forma provocó que las venas principales del brazo se viesen sobrecargadas de sangre, y el retomar la normalidad provocó ese dolor.

Por otra parte, el animal parecía ni haberse inmutado, tan solo realizó un pequeño gesto, como el de una persona cuando le pica un mosquito y movió el lomo en la zona en la que yo había puesto la mano. Había funcionado en parte, pero no era suficiente para lo que quería, quizás con estos animales, no sirviese de mucho por tener una piel mucho más gruesa que otros, así como unos músculos más resistentes. Cuando terminé de recuperarme del efecto del ataque volví a probar la técnica sobre el mismo dinosaurio, solo que esta vez en vez del lomo en una de sus patas traseras. Me coloqué en posición y esta vez para que no pasase lo de antes e intentar hacerlo más potente, el bombeo de sangre empezó desde los pies, pasando por el tronco, lo que me fue bastante difícil y en causando el bombeo hacia el brazo apoyado en el animal hasta la palma de la mano. Esta vez la criatura soltó un rugido bastante fuerte tras un sonido sordo procedente de la pata del animal, este salió corriendo, aunque de forma extraña pues no apoyaba la pata en la que había usado la técnica. Este éxito no pude celebrarlo pues me pasó una cosa similar a lo de antes con el brazo, pero esta vez por todo el cuerpo, incluso hizo que me marease y cayese al suelo perdiendo la consciencia durante un par de segundos. Cuando recuperé la consciencia tenía encima de mí a Zeina alterada al verme de esa forma.

-Lo logré, ha funcionado lo que dijiste. Creo que le he roto el hueso de una pata al dinosaurio en el que practicaba, lo único es este efecto secundario, creo que tendré que acostumbrarme – le dije con una sonrisa en la cara.

-Eres estúpido – respondió simplemente la chica dejando ver en sus ojos como se llenaban de lágrimas y alguna se le resbalaba por sus suaves mejillas.

Levanté la mano con cuidado y casi rozándole, le sequé las lágrimas que se le habían caído. La chica de cabellos blancos, me cogió la mano antes de que la volviese a bajar de nuevo, la chica se agachó ella y me besó en la boca. Casi por instinto cerré los ojos y dejé que las cosas sucediesen como ella quisiese o como fuese. No diré lo que sucedió a continuación, pues es algo que quedará entre ella y yo. Cuando volví a tomar conciencia de mí, era de noche, me encontraba en la cama de la cabaña, me incorporé y miré a mi alrededor, no era la habitación que Zeina me había prestado, estaba en la suya y cuando me fijé pude ver a la chica tumbada a mi lado, parecía desnuda y estaba tapada solo con una sábana. Sin hacer ruido, me levanté, notando por el roce de la sábana que yo también me encontraba desnudo, lo que me confirmó que era lo que había pasado. Sin embargo, no sentía vergüenza ninguna, era como si mi subconsciente me lo hubiese estado pidiendo siempre, y saber que había pasado me provocó un gran alivio dentro de mí.

Ya por la mañana, decidí que era el momento de comenzar de nuevo a enfrentarme al demonio de mi akuma, y conseguir derrotarle de una vez. Habían pasado tres semanas desde que había dejado de enfrentarme a este para centrarme en la técnica, en este tiempo, además de conseguir aguantarla mejor, había descubierto el tipo de daños que causaba en el objetivo, los cuales compensaban lo que me producía a mí, más aún, viendo que poco a poco ese efecto secundario iba dejando de aparecer o por lo menos lo resistía mejor. Zeina no se había levantado aún, y preferí no despertarla, si era rápido quizás hasta llegase a tiempo para hacerlo. Me senté en la entrada de la casa y comencé a meditar, en poco tiempo me encontré de nuevo en el bosque en el que combatía contra el tengu.

-He vuelto, Kokkei – dije en voz alta para que me escuchase y diese la cara – esta vez vengo sin otras cosas en la cabeza y listo para derrotarte.

-¿De verdad lo crees?.

La criatura apareció de entre las sombras de los árboles con cara de pocos amigos. Me parecía asombroso la facilidad con la que conseguía hacer que se cabrease. Al verlo me puse en una posición defensiva para comenzar a recibir los ataques, al verme el tengu saltó al ataque. El ataque que bloqueé era más potente que otras veces, tanto tiempo de descanso me habría hecho que hubiese perdido la costumbre de los golpes de La criatura mitológica, si no era por eso, esta se estaba tomando más en serio el combate. Sin embargo, tras bloquear el ataque, retrocedí un par de pasos haciéndole ver que no había podido soportar el golpe, para que fuese más real separé los brazos estirados dejándolos en cruz para que viese que tenía una defensa abierta. Esto pareció colar y saltó de nuevo sobre mí para darme una patada en el abdomen, y con un rápido movimiento girando sobre mí mismo le pude coger la pata a la vez que con una mano el vacío y mientras daba medio giro para lanzarlo contra algún árbol la usé y una vez comencé a notar los efectos de la técnica solté al tengu. Esta vez, la técnica, por alguna razón, había sido más poderosa que otras veces, o por lo menos esa fue la sensación. Debido al dolor, hinqué una rodilla en el suelo y apoyé una mano, además por unos momentos estuve respirando con un poco de dificultad.

-¿Qué diantres me has hecho? – me dijo el ser – me has roto la pata.

No le respondí y simplemente le sonreí y me volví a incorporar algo mejor, el tengu también se levantó, pero se ayudó de las alas para mantener el equilibrio con una sola pata. Parecía más serio que antes. Sin embargo, el tener una pata menos para luchar me acercaba a poder derrotarle, el único problema era que mi mejor carta estaba revelada y él ahora estaría más atento a que no le tocase. No tardé en ver este efecto, pues, el tengu se mantuvo durante unos instantes mirándome fijamente mientras caminaba lateralmente y comenzaba a hacer un circulo, con cuidado de no apoyar la pata herida, a la vez que buscaba alguna apertura en mi defensa. En cuanto la creyó ver saltó sobre mí, no parecía ser más lento a pesar de la pata rota, esto me hizo darme cuenta que con las alas no iba a haber mucha diferencia de antes a ahora. Sin embargo, sus ataques se habían ralentizado para evitar dañar la pata rota con los movimientos o con algún contraataque que pudiese hacerle. La verdad era, que con el cuidado que tenía con la pata me iba a resultar imposible volverla a atacarla, pero, eso me daba acceso a otras partes pues intentando evitar más daños en un sitio haría que no se fijase en otro.

El combate se continuó durante un par de horas más hasta que pude ver otra oportunidad para contraatacarle. Cuando llegó el momento preciso de este, me apresuré a llevar una mano hacia la pierna que él cuidaba con tanto mimo, sin embargo, el otro brazo lo extendí creando el vacío hacia su pecho sin que el tengu se diese cuenta y cuando evitó el que le pusiese la mano en la pierna cayó en la otra mano, que en cuanto sentí el contacto, bombeé con mi musculatura la sangre desde los pies hasta la mano en menos de un segundo. Noté como el tengu se separaba de mí y retrocedía unos pasos; por mi parte caí al suelo, casi inconsciente, por el esfuerzo que acababa de hacer.

-Eso te mata a ti más que a mí, ¿Por qué sigues haciéndolo? – me dijo el tengu mientras se sentaba en el suelo al verme tendido en el suelo casi sin poder moverme.

-Porque necesito derrotarte.

-¿Y qué quieres conseguir derrotándome?.

-Poder proteger a todos.

-Absurdo.

De pronto, todo se desvaneció, desapareció el bosque y se hizo la nada como cuando empecé a buscar al tengu por primera vez. Había fracasado en mi intento por derrotarle, mi estado era peor que el suyo y ahora se había marchado, cerré los ojos y perdí la concentración de mi meditación. Cuando volví en mí, notaba el sabor de la sangre, giré la cabeza hacia un lado y escupí, en el esputo había algo de sangre, aunque nada preocupante, me sentía cansado así que me tumbé en el suelo. De pronto, noté como la mente del tengu invadía de golpe la mía, no había tenido tiempo de reaccionar y había conseguido el control completo de mi cuerpo. Intenté luchar contra su control, pero estaba tan cansado que no pude hacer nada. El tengu con el control de mi cuerpo se levantó y entró en la cabaña. Dentro de la cabaña, estaba Zeina, tomando lo que parecía un té.

-Hola, Slade, ¿estás bien? – dijo acercándose a mí y dándome un pequeño beso en la boca.

-No soy Slade – le dijo el tengu – Soy Kokkei, el tengu de su akuma no mi. Quería revisar unas cosas, de Slade en un sitio tranquilo. Me voy a su habitación, no le haré nada, así que no trates de detenerme. Por cierto, gracias por el beso, hacía mucho que una mujer no me besaba – sin más se fue al dormitorio que me había prestado la chica durante mi estancia.

Zeina se quedó inmóvil al recibir la contestación de Kokkei sin saber qué hacer, si era el demonio de mi akuma y me mataba el iría a parar a otra fruta y posiblemente él prefiriese ser liberado de eso. Sin embargo, despejó sus dudas y por si acaso se fue con él para asegurarse de que no hacía nada. EL tengu se tumbó en la cama en una posición cómoda.

-Voy a revisar tus recuerdos, por lo menos desde que te conozco – me dijo mentalmente.

-Cabrón, vuelve a luchar contra mí y deja eso.

-No – y tras esto se mantuvo callado durante bastante rato para luego volver a hablar mentalmente conmigo – Seré breve. Me llamo Kokkei, sí, tú me llamaste lo mismo en los combates, me cabreaba porque lo usabas como insulto y no como mi nombre. Ya he revisado tus recuerdos, y he decidido que te prestaré mi poder. Sin embargo, no es ilimitado, podría hacer que el poder base que te otorgo por haber consumido mi fruta se puedan hacer hasta cinco veces más fuertes, pero, durará poco tiempo y solo te lo prestaré si estás en combate jugándote la vida.

-Pero, si no te he derrotado. ¿Por qué?.

-Simple, has intentado dar tu vida para conseguir poder para proteger. La función principal de mi raza, es esa, proteger a la gente, y sin duda alguna, eres el que mejor me ha caído de todos los usuarios que he tenido, que se preocupaban de ellos mismos más que de sus compañeros, desde ahora, me iré, pero cuando necesites el poder, solo dime el que necesitas.

Tras esto, el tengu me devolvió la posesión de mi cuerpo y no volví a notarlo. Me incorporé en la cama y miré a Zeina, que aún estaba mirándome por si sucedía cualquier cosa. Antes de levantarme le expliqué que volvía a tener el control de mi cuerpo y lo que me había dicho Kokkei, luego me levanté y fuimos juntos a desayunar algo. Tenía un poco de hambre, aunque no hubiese hecho nada de ejercicio, el resto del día lo pasé con la joven de cabello blanco ayudándole en lo que me pedía, me tomaría un tiempo de descanso antes de retomar la actividad. Durante este tiempo además de ayudar, estuve pensando la forma de liberar a la isla del problema que había con los nobles, y dado que la marina no hacía nada por arreglarlo hacerles buscar una solución, aunque me temía que estaban al tanto del problema y no querían hacer nada.

Durante los siguientes dos meses al último combate con el tengu me mantuve haciendo ejercicio de mantenimiento, forzando cada dos o tres días un poco el ejercicio para mejorar poco a poco. Además de esto, estuve realizando una especie de plan, con el que acabar con los nobles y la marina, y ahora por fin ya tenía un plan que se ajustaba a los gustos de los nobles, además había terminado de entrenar la técnica que había creado solo para pelear contra el tengu, siendo esta ya inocua para mí tras utilizarla.

Había llegado el día en el que realizaría el plan, no necesitaba ayuda, pero tener algo de ayuda me haría más sencillo el trabajo, y dado el pasado que me había contado Zeina y la relación que tenía con ella en ese momento, era la mejor y única opción que consideraba para que me ayudase. Me había levantado antes que ella y había preparado lo que necesitaría para llevar a cabo el plan por mi cuenta, sin embargo, también preparé el equipo de la chica por si se apuntaba. Cuando ella se levantó yo me encontraba revisando el equipo por segunda vez, estaba algo nervioso, pero sabía que podría conseguirlo, además había aprendido que cuando uno se jugaba la vida todo debía de estar a punto para ser utilizado. La chica al verme me preguntó por lo que estaba haciendo, a lo que, calmadamente contesté y le propuse unírseme. Zenia se quedó un momento callada, se giró y pude ver como hacía un gesto negativo con la cabeza.

-No creo que pueda hacerlo. Por una parte, siempre he querido destruir ese “turismo” que hacen los nobles, pero, ahí es donde murieron mis padres. El recuerdo de eso creo que no me permitirá ayudarte.

-Zeina – dije levantándome y acercándome a ella – No quiero acabar con eso por lo que me contaste. Antes de venir aquí, me hice pasar por uno de esos nobles y vi lo que hacían, así que decidí que debía acabar con eso, aunque no sabía cómo, pero tras escuchar lo de tus padres, ya me daba igual como hacerlo, simplemente debía de hacerlo. No lo hagas por venganza por tus padres, hazlo para salvar a futuros niños que se queden sin padres para el disfrute de los nobles. Luego yo me encargaré de otra cosa, en la que me niego que te involucres.

-Me lo pensaré.

-De acuerdo. Yo marcho, ya sabes dónde estaré por si quieres venir – fui hasta donde tenía mis cosas y las cogí – si decides venir, te he dejado tus cosas preparadas junto con una nota de lo que tenía planeado.

Sin decir nada más salí por la puerta y comencé a correr hacia la zona en la que los nobles celebraban su espectáculo. Sabía más o menos dónde se encontraba por el haber estado ya en ella, y a pesar de que pudiese ir a la ciudad y a partir de ahí llegar, preferí ir directamente a la arena que estaba bastante lejos de la ciudad, al otro lado del cabo en el que se encontraba esta. Tardé aproximadamente diez minutos en llegar pues iba corriendo con bastante prisa, una vez estaba cerca, busqué la entrada por la que metían a los dinosaurios en el recinto, aunque no tuve suerte encontrándola. Por la hora que era, debían de empezar dentro de poco los juegos de los nobles, aunque aún no había ningún movimiento, llegó hasta mí un olor a carne cruda, mezclada con sangre fresca. A este olor le siguieron unos temblores, sin esperar a saber que era lo que lo provocaba me subí a un árbol y comencé a moverme hacia el lugar de donde parecían provenir los temblores.

Según me movía, los temblores estaban más cerca y parecía que se movía, lo que me hizo suponer que era un dinosaurio de gran tamaño. Por otra parte, el olor se estaba moviendo lentamente, pero moviendo, quizás estaban intentando atraer al dinosaurio hacia el recinto, siguiendo mi intuición seguí el olor y encontré la estructura hacia donde atraían al dinosaurio, la estructura tenía la fachada pintada de tal forma que se camuflaba con el paisaje bastante bien me quedé esperando a que llegase el dinosaurio, para ello activé el mantra y me centré en las presencias más grandes que tenía en las cercanías. Entre ellas encontré la presencia de Zeina que se acercaba bastante rápido, la chica en un par de minutos, apareció a mi lado, portaba su arma y la armadura. Miré a la chica un momento, pero esta apenas me miró, parecía centrada en el plan que le había dejado escrito en la nota. En unos pocos minutos, apareció en dinosaurio y sin percatarse en nuestra presencia entró por la enorme puerta de la arena, y una vez entró Zeina y yo le seguimos antes de que la cerrasen.

Parecía que habíamos tenido suerte y nadie se había dado cuenta de nuestra entrada. Según la nota que le había dejado a la chica, ella se encargaría de buscar a los sacrificios y rescatarlos del dinosaurio, yo guiaría al dinosaurio hacia donde estaban los nobles. No me costó demasiado guiar al dinosaurio, el olor penetrante que había en el ambiente de la carne y ponerme delante de este fue lo único que necesité para que comenzase a perseguirme. En poco tiempo llegué hasta la zona que estaban los nobles, Una vez allí, subí volando a las gradas y con un rápido movimiento, dejé inconscientes a unos cinco de ellos y a otros cinco los tiré a la arena, una vez en el suelo comenzaron a correr de un lado para otro mientras el dinosaurio los perseguía, pero hubo otros que consiguieron escapar.

La primera parte del plan estaba lista, ahora era la hora de completar la segunda, llevaría a los nobles que había capturado al cuartel marine para que los detuviesen y mientras yo hacía esto Zeina debía intentar destruir el lugar. Sin embargo, y gracias a mi mantra detecté un par de presencias bastante poderosas, pero a la vez más débiles que la mía, posiblemente fuese unos guardianes de los nobles que venían después de ver salir corriendo a los que habían huido. Me dirigí a la entrada del pasillo por el que venían y pasé a mi forma híbrida, no quería que durase demasiado la cosa, por lo que además activé el Death Sprint y así asegurarme de que un solo golpe valdría. Flexioné ligeramente las piernas y de un gran impulso llegué hasta estos, saqué el bo y con un par de giros a una velocidad que les fue imposible de seguir les golpeé en la cabeza, justo en la coronilla. El casco de los hombres había quedado hundido en la zona golpeada, los hombres de pronto cayeron al suelo y comenzó a salir sangre de los cascos. Miré por un momento el cuerpo de los dos soldados, y con mi ojo ciborg comprobé que no tenían ningún tipo de impulso eléctrico en ninguna parte del cuerpo. Verificada la muerte de estos dos hombres volví a donde estaban los nobles, lugar en el que se encontraba también Zeina.

-¿Qué planeas hacer con ellos? ¿Los vas a tirar cono hiciste con los otros?.

-No, a estos los llevaré al cuartel marine a que paguen por sus crímenes.

-No lo hagas, te capturarán a ti también por ser pirata.

-Iré igualmente, de todos modos, les costará darse cuenta de quién soy, no tengo ninguna recompensa por mi cabeza aún.

-Iré contigo por si acaso.

-No, has de destruir esto para que sea inutilizable. Además, no puede permitirte involucrarte más que lo justo, y yo seré el que tome las consecuencias de todo esto. Una vez termines marcha a casa – le respondí seriamente a la joven, de hecho, ahora que me daba cuenta, había llamado a la cabaña casa, me era extraño ahora que lo pensaba pues hasta ahora lo único que había considerado casa había sido el barco del capitán, y la casa que teníamos en El Ojo, pero no me molestó hacerlo.

La chica no discutió y simplemente asintió. Por mi parte cogí por la capa que llevaban a los nobles y los comencé a arrastrar por el suelo hasta la entrada del túnel donde esperaba Zeina, me paré a su lado le cogí con la mano que tenía libre por la barbilla y le di un beso.

-En unas horas estaré allí, tranquila.

Sin más preámbulos seguí caminando por el túnel mientras arrastraba a los nobles que aún seguían inconscientes, tenía muy claro lo que iba a hacer en cuando llegase al cuartel y también lo que haría en caso de que no hiciesen caso a la propuesta que les iba a hacer. No me gustaba la idea de tener que hacerlo, porque era probable que le causase algún problema a la banda, pero también estaba seguro de que el capitán lo entendería si se lo contaba. Tardé casi una hora en llegar al final del túnel, y media hora más en llegar al cuartel, por suerte para mí no había apenas gente por las calles de la ciudad, lo que supuso menos miradas de curiosos. Una vez en el cuartel, entré en él sin miedo de que me reconociesen, al entrar no vi a nadie dentro, casi hasta parecía un edificio abandonado, hasta que escuché un pequeño ruido. Sabiendo había gente, dije en voz alta que había traído criminales y que los iba a entregar a la justicia, el ruido se volvió silencio al instante y salieron al recibidor donde me encontraba diez personas, por lo que me pareció reconocer de dos grados de importancia distinta, una de recluta que eran unos ocho y los otros dos eran cabos, otro bajo rango.

Por lo que pude notar con el haki de observación no eran los únicos que se encontraban en el edificio, sin contarme a mí, notaba la presencia de treinta y una personas y todas ellas con un poder similar muy por debajo del mío. Los marines que tenía en frente de mí se acercaron sin miedo e incluso vacilantes como si se considerasen superior a mí, cuando estaban lo bastante cerca miraron hacia los nobles, al principio no dijeron nada, pero de pronto los reconocieron y comenzaron a apuntar sus armas contra mí, teniendo el haki activado sabría por dónde atacarían sin problemas, aunque, por otra parte, llevaba la armadura desplegada y las balas de unos rifles normales como parecían ser casi ni le harían un rasguño.

-Estos son los criminales – les dije soltando las capas – están inconscientes, hacían juegos usando a personas de la ciudad para que sean sacrificadas a los dinosaurios y así entretenerse, por cierto, me he tomado la libertad de destruir ese sitio para que no vuelva a ocurrir.

-Lo que has traído son nobles, y haberles agredido es un crimen. Tírate al suelo y las manos donde las podamos ver – dijo uno de los cabos.

-Lo siento, pero no, estos hombres también han cometido crímenes y deben pagar por ellos. Cuando los encarcelen me entregaré sin problemas.

-Ellos no pueden ser encerrados, así que haz lo que te he dicho o abriremos fuego.

-Insistiré una vez más, en que los detengáis, si no lo haces acabaré con ellos, al igual que con cinco más de ellos que se los lancé a un dinosaurio para que los comiese. Y como acabaré con ellos, vosotros me atacareis, yo me defenderé y acabareis mal parados, al igual que el edificio. Ah y tengo una última cosa que pedir, que la marina se implique más en la defensa de la ciudad, así como en la reducción de delitos, que ahora solo lo hacen los de la ciudad con un mínimo de entrenamiento.

-Veo que prefieres morir, reclutas, arrestadle – ordeno el otro cabo.

Con rapidez, me agaché y recogí las capas de los nobles con la mano derecha, luego avancé hacia atrás poniendo en la cabeza de uno de ellos la mano que tenía libre, los marines se quedaron quietos, parecía que comprendía que los usaba de rehenes para que no avanzase. Sin embargo, ya les había advertido de lo que haría, la mano la había colocado con algo de vacío y estaba listo para usar la técnica, en medio segundo había impulsado sangre desde el pie hasta la mano y sonó algo similar a un disparo, rápidamente, lo volví a usar otras cuatro veces en las cabezas de los nobles restantes, con todas había sonado el disparo y yo había escuchado y notado como el cráneo se rompía bajo mi mano, solté a los nobles y miré a los marines que miraban los cuerpos de los nobles para ver si se levantaban, pero no lo harían, y si no les atendían rápido era posible que muriesen.

Los marines comenzaron a disparar sin ton ni son, casi no me hacía falta ni esquivar los disparos ya que bastantes los fallaban, poco a poco me fui acercando mientras desenfundaba el bo para atacarles. El resto de presencias que notaba en el edificio comenzaron a moverse hacia nuestra posición, me moví rápido y di un par de golpes con mi arma a la altura de las rodillas, haciendo que los diez hombres cayesen al instante, volví a guardar el arma y de un salto rompí el techo subiendo a la siguiente planta, luego me dirigí hacia las escaleras por donde bajaban unos quince marines. Intercepté a estos en mitad de las escaleras y al igual que los otros comenzaron a dispararme en cuanto me vieron, esta vez en vez de ponerme a esquivar ataques y avanzar despacio dejé que me golpeasen, la armadura los resistiría sin problemas. Cuando llegué hasta ellos, comencé a usar algunas llaves de combate para inmovilizar a mis oponentes y con otro movimiento rápido darles un golpe que les impidiese seguir combatiendo. En un par de minutos acabé con ellos, quienes estaban desparramados por la escalera, algunos sangrando, otros gritando de dolor por algún brazo o pierna rotos, y algunos había caído escaleras abajo llegando al primer piso con los primeros. Seguí subiendo las escaleras y llegué a último piso, donde me esperaban cinco hombres, cuatro de ellos con un fusil y el otro con una espada. El hombre de la espada ordenó disparar, di un salto y evadí fácilmente los disparos, el hombre de la espada cuando lo vio, comenzó a dar órdenes para cambiar la formación de sus hombres, quienes de forma eficiente le hicieron caso y adoptaron otras posiciones además de que desenfundaron las espadas.

-Solo vine a entregar a unos criminales, sus hombres empezaron a atacarme – le dije al que parecía el líder de los hombres.

-Ya te da igual, has agredido a compañeros, y ellos no atacan sin motivo. ¿Quiénes eran los criminales que has traído?.

-Eran cinco nobles, estaban inconscientes y como sus hombres me amenazaron tuve que tomar medidas.

-Entonces los primeros disparos fueron tuyos.

-No disparé, aunque el sonido fue similar.

-Basta, entrégate.

-No, sin embargo, yo a ti y a tus hombres os dejaré machar siempre que prometáis que no volverá la marina a pisar por esta isla.

Al marine no le sentó bien que le dijese eso y ordenó que me atacasen, desenfundé una de las dagas que llevaba y según se acercaban para atacar, gracias al mantra sabía el lugar que atacarían y cómo, además me ayudaba del ojo ciborg con el que veía que músculo recibía la orden de moverse y me hacía más sencillo el bloquearle, momento que aprovechaba para acabar con mi oponente de un corte o una simple puñalada. Cuando quedó el líder de los marines este tiró la espada al suelo y dijo que se rendía, le repetí que se fue con los hombres que le quedasen vivos, luego me di la vuelta con la intención de ir a la entrada y volver a casa con mi chica. Sin embargo, mi mantra me advirtió de un ataque en el momento que iba a comenzar a bajar las escaleras, me di la vuelta y con el antebrazo detuve el intento de decapitación del oficial marine, di un paso hacia él, quien comenzó a retroceder por miedo, aunque según dio el primer paso le puse la zancadilla y este se cayó al suelo de culo, di un paso al lado suyo con fuerza agrietando el suelo, lo que hizo que se quedase quieto, lo que aproveché para darle un puñetazo en el abdomen con bastante fuerza haciendo que las grietas se hiciesen mayores y el suelo acabase cediendo y cayéndonos ambos a la planta inferior aunque en mitad de la caída comencé a volar manteniéndome en el aire.

-Última oportunidad, la tomas o la dejas.

Me aparté del soldado mientras le decía eso, y este permaneció en el suelo sin moverse ni decir nada. Me acerqué a él y retraje la armadura de la mano, le puse la mano en el cuello y le tomé el pulso, no se lo encontré por ningún lado, el impacto del golpe le había provocado una parada cardio-respiratoria. Suspiré y me volví a incorporar, las cosas habían salido de la forma mala, y ya no había vuelta atrás. Estaba seguro que, aunque estos marines no fuesen fuertes, le mandaba sus informes a algún superior, y esto haría que viniesen a buscar explicaciones, y si dejaba que se marchasen el caso sería el mismo, solo esperaba que no fuese algo más grande de lo que pudiese gestionar. Por este motivo, fui reuniendo de manera muy amable a los supervivientes que habían quedado y les dije que cuando fuesen a dar su uniforme que lo hiciesen con detalle, tanto sobre los nobles, como lo que había pasado, aportándoles los datos de a quienes había matado, además les di mi “nombre” Deathstroke como responsable de las muertes, el resto de agresiones que había hecho y la destrucción del edificio donde se divertían los nobles. Los marines, malamente fueron hasta un barco y se marcharon.

Tras este pequeño encuentro con los marines, volví volando hasta la casa de Zeina, quien estaba esperando en la entrada. Cuando llegué, la chica se abalanzó sobre mí y me pidió que le contase lo que había hecho, no quería hacerlo pues luego podrían involucrarla y no quería que eso pasase. Sin embargo, tras mucho tiempo insistiendo al final cedí y se lo conté. La chica, como me resultó evidente, le pareció mal que lo hubiese hecho y más aún, dejándola a ella al margen de todo. Dada la reacción que tuvo, no me molesté en decirle que vendrían en un tiempo barcos de la marina para tomar venganza por sus hombres, aunque quizás ella se lo intuyese.

A pesar de que le hubiese declarado la guerra a la marina de forma abierta, me sentía bastante bien, y además con buen humor para encararles cuando llegasen. Pero no por esto, les esperaría sentado en la costa, me mantendría en forma lo mejor que pudiese durante ese tiempo, luchando ya fuese contra Zeina, bandidos que fuesen a probar suerte contra mí y cazando dinosaurios; a esto le añadiría ejercicio físico bastante fuerte para mejorar algo más mis habilidades. Finalmente, tras tres meses entrenando de esta forma y estar atento a los alrededores de la isla pude ver con la vista prismática cuatro buques con el símbolo de la marina, había llegado el día que había estado esperando con ansias.

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Re: El cambio de una isla (Time Skip 2017)

Mensaje por Deathstroke el Mar 22 Ago 2017 - 10:02

Tras avisar a Zeina de lo que había visto, de decirle que iría a hacerles una recepción y de que ella no tenía que ir bajo ningún concepto, lo que incluía hacerle prometer que lo haría; puse camino a la ciudad. Los buques, por lo que había visto aún estaban lejos, por lo que decidí ir andando tranquilamente a la ciudad y desde ahí al puerto, donde intentaría convencer a algún pescador de que me dejase su embarcación para adentrarme un poco en el mar y luchar contra los marines. Por supuesto no le diría lo que iba a hacer y tan solo le pagaría por la barca ya que posiblemente quedase destruida. Llegar a la ciudad no fue ninguna complicación, además sin ningún percance, en el trayecto a esta había desplegado la armadura, llevaba todas mis armas encima y había dejado en la cabaña la túnica, habría sido un desperdicio llevarla y que esta acabase algo destruida. Además, activé el brazo derecho por si necesitaba usar el brazo para defenderme de algún ataque, aunque esto era obvio.

Mi tránsito por la ciudad no pasó desapercibido y todo el mundo que había en la calle me miraba, al principio me pareció extraño que lo hiciesen pues, había bastantes cazadores que iban con armaduras similares, y no tenían la misma atención, y esto me llevó a pensar que me había reconocido de haber llevado a los nobles al cuartel marine y como era evidente seguro que habían escuchado los disparos que hubo sin contar con los marines heridos que se marcharon. Activé el haki de observación por si algún barco había llegado por la noche y luego se había marchado y me esperaba una emboscada, pero no fue así, tan solo notaba las presencias de los pueblerinos. Cuando encaré la calle que me llevaba al puerto, los buques de la marina se encontraban relativamente cerca, se podía ver claramente sin necesidad de prismáticos de quienes, y cuantos eran, sin embargo, aún estaban lejos. El barco que iba encabezando la marcha disparó, pude ver el fogonazo de los cañones de proa, “¿me han visto ya?” pensé al verlo. Sin embargo, mi mantra no me advirtió de un ataque sobre mí, sino sobre unas personas que se encontraban en el puerto, y el sonido del disparo de los cañones llegó en el momento en el que realizaba un sprint para ponerme entre las balas de cañón y el puerto para evitar que muriesen los pescadores que había notado que estaban en peligro. Había detenido las balas usando la pantalla del casco que me permitía ver la trayectoria de la bala y usando uno de los revólveres, las explosiones se produjeron cerca del puerto, pero este no había resultado dañado, aunque estuviese oculto por el humo negro de la explosión.

-Retírense a sus casas y aléjense de aquí, yo he provocado esto y le pondré solución hoy – dije en voz alta para que me escuchasen los que estaban en aquella parte del puerto, mientras permanecía en el humo.

Noté como las presencias de los pueblerinos se alejaban hacia otras que había en el puerto y acababan alejándose hacia el interior de la ciudad, cerré los ojos y aprovechando el ligero viento que se producía desde mis pies e iba ascendiendo, hice que girase durante un par de segundos a gran velocidad aumentando su radio y en esos segundos el humo se dispersó. Imaginaba que con eso ya había llamado su atención lo suficiente para que dejasen de disparar y me observasen solo a mí, y aprovechando esto me dirigí a un pequeño barco de pesca, parecía estar hecho para dos personas y para la pesca de bajura, una embarcación humilde que lamentaba que fuese a ser destruida. Solté amarras y ayudándome del timón y un poco de viento que generé dirigí el barquito a interceptar a los buques de la marina. Cuando llegué a una distancia en la que podía ver a los tripulantes de la primera embarcación detuve el bote y me coloqué en la proa del barco.

-¿Quién eres y por qué te interpones en nuestro camino? – dijo un tipo bastante grande desde la cubierta del barco, iba uniformado y tenía una capa puesta.

-Supongo que venís a por el responsable de lo sucedido hace tres meses con el cuartel marine de esta isla.

-Eso no te incumbe, y contesta a lo que se he preguntado - contestó otro que vestía similar.

-La verdad es que me interesa, soy Deathstroke, el que provocó ese incidente.

No hubo respuesta de parte de ninguno de los que había en cubierta, sin embargo, los cañones de proa se comenzaron a mover y pusieron de objetivo la barcaza en la que iba, no necesitaba el haki para esto, pues era tan evidente que resultaba hasta molesto. Me preparé para salir volando todo lo rápido que pudiese y tras el disparo y justo cuando se produjo la explosión salí volando hacia la cofa del barco que me había disparado. Desde esta escuché como un par de marines bromeaban con el hecho de que habían desperdiciado balas mara matarme tan rápido como había sido, “quizás tenga que enseñarles a que no se confíen” pensé una vez estuve aposentado en esta. Allí había un par de reclutas con rifles dando me la espalda mientras miraban la barcaza humeante hundirse, desenfundé el bo de metal y con un rápido movimiento les golpeé en la cabeza haciendo que cayesen a la cubierta del barco y con ello provocándoles una muerte instantánea. Esto hizo que todos los que estaban en cubierta, tras escuchar el ruido sordo de los cuerpos golpeando la madera mirasen hacia donde me encontraba recargando el revolver que había usado antes para detener las balas en el puerto.

La mayor parte de los marines que estaban en cubierta comenzaron a disparar hacia mi posición, lo cual les fue infructuoso pues al estar de pie encima de la cofa, esta me bloqueaba los disparos sin que necesitase hacer nada. En unos segundos dejó de haber disparos, era el momento, salí de mi “escondite” me sujeté con una mano al borde de la cofa, me coloqué boca abajo y apoyé los pies en la parte inferior de la cofa, cuando estuve bien colocado los marines comenzaba a apuntar de nuevo, sin embargo, ya no les daba tiempo a atacarme, ni siquiera a protegerse. Con toda la fuerza que pude me impulsé y sin frenar golpeé la cubierta del barco provocando que las tablas que conformaban esta se rompiesen y se elevasen de los extremos de las que había golpeado. Esto provocó que hubiese bastantes tablas volando y bastante polvo proveniente de las maderas rotas, en cuanto se despejó un poco pude ver que en el suelo había un par de hombres tumbados y por lo que parecía muertos del gran impacto del puñetazo.

Salí del agujero que había creado subiendo hacia la cubierta, una vez en esta y con el haki activado detecté todas las presencias del barco perfectamente, incluso las de los otros barcos, sin duda había muchas de ellas, aunque tampoco notaba demasiadas que sobresaliesen del resto. Desenfundé el bo de nuevo y me puse en posición de combate con un pie más adelantado que el otro y con el bo cogido con mi brazo derecho de tal forma que fuese pegado a este en todo su recorrido. Esperaba que ellos intentasen dar el primer paso, pero por miedo o por lo que fuese no se movía ninguno, notaba en el barco la presencia de unas veinte personas, y lo primero que había sería acabar con los que parecían más fuertes, con la mayor naturalidad que pude comencé a girar mi arma, pero no pasó desapercibido el movimiento y dos de los marines se acercaron con unas espadas. Esperé hasta el último momento para evadir el ataque y así aprovechar el ataque de uno de los dos para que dañase a su compañero, tras esto me lancé hacia el grupo más pequeño de los que estaban en el barco donde había dos presencias que destacaban poco más del resto, y por la capa que portaban eran superiores que el resto, realicé un movimiento rápido y les golpeé a ambos en el pecho empujándolos hacia atrás hasta que chocaron contra la barandilla, luego cayeron al suelo. Usando mi ojo ciborg podía ver que aún estaban vivos por los impulsos eléctricos, pero no se levantaron.

Me había quedado justo entre tres oponentes y el resto se acercaban, los que tenía al lado intentaron atacarme, pero usando e bastón, bloqueé todos los ataques sin mucho esfuerzo, mientras hice esto miré la distancia a que se encontraban el resto de marines que se acercaban corriendo. Estaban a unos diez metros y acercándose, mientras seguía bloqueando el ataque, levanté mi pierna derecha y activé el sistema que tenía a la altura del gemelo, era la segunda vez que lo usaba y la verdad era que funcionaba muy bien, y esperaba que en este momento lo hiciera también, con casi toda la fuerza que pude golpeé la cubierta del barco activando por completo el sistema. Todos los marines estaban en un rango de cinco metros y había usado el aumento de Gs al máximo de su potencia, esto hizo que todos se cayesen al suelo con bastante fuerza provocando que en alguno se cayese algún diente. Cuando terminó el efecto de esto me puse a cubierto del resto de barcos y me transformé en mi forma completa, me centré en el ambiente que había a mi alrededor y comencé a variar la humedad en el ambiente que de por sí era un poco alta haciéndola aumentar hasta que generé niebla que cubrió una parte de la cubierta en la que estaba. Cuando esta fue bastante espesa dejé de ejercer esta presión y me acerqué al borde del barco aún transformado y en la palma de mi mano comencé a crear un tornado que poco a poco fue tomando forma y aumentando de tamaño. Cuando este se podía mantener a sí mismo lo moví hacia el mar, haciendo que quedase entre el barco en el que estaba y el que iba en su lado derecho.

Antes de volver a mi forma normal hice un pequeño sprint hacia el barco situado a la izquierda del barco en el que me encontraba, y así dejaba que el tornado acabase con los dos barcos. Para evitar ataques cuando hice esto aumenté la cantidad de niebla de forma que los que había en el barco solo me viesen como un borrón. Cuando llegué al otro barco, encontré más o menos las mismas presencias que en el primer barco, de un poder similar, casi me sentía disgustado por ello, pero me parecía normal que al no saber exactamente a que se iban a enfrentar no enviasen a sus hombres más poderosos. Una vez en el otro barco, volví a mi forma humana mientras salía de la cabina contra la que me había chocado, como me esperé los marines comenzaron a mirarme, unos con rabia por lo que había hecho en el otro barco, otros con miedo por el mismo motivo. Llevé mis manos hacia la espalda a la altura de las lumbares, donde tenía guardadas uno de los rayos maestros que nos había dado el capitán hacía tanto tiempo y que usaba bastante poco cuando estaba lejos del barco para poder recargarlos.

Avancé hacía mis enemigos con un paso calmado, sin una postura que pareciese defensiva, pero teniendo el mantra activado para cuando los nervios y mi presencia les hiciese saltar al combate. Todos los presentes parecieron aguantar bastante bien, aunque los reclutas que había parecían no estar seguros de sí debían atacar o mantenían la posición. Cuando estuve a dos metros de ellos me quedé quieto, notaba su nerviosismo al verme tan cerca, y para ayudarles encendí el rayo maestro en su forma de espada. Mi intención no era el combate contra estos, sino hundir el barco, aunque si presentaban batalla no le rechazaría. Uno de los reclutas no aguantó más y disparó su fusil contra mí, no me fue muy difícil de esquivar pues fue un dispara demasiado obvio, luego tiró el fusil al suelo sacó su sable y se lanzó sobre mí, coloqué una pierna hacia atrás y me preparé. Imbuí la planta del pie que tenía más atrasado en haki y cuando estuvo a menos de un metro de mí, di un giro tan rápido como pude para acabar dándole una patada con la planta del pie al soldado, quien salió volando hacia atrás chocando con algún compañero y haciendo volar a estos un par de metros hacia atrás. Apunté la espada de color rojo del rayo maestro hacia la cubierta y la clavé en esta, luego giré haciendo un circulo cayendo a la cubierta inferior, repetí el proceso hasta llegar al nivel de la quilla del barco. En ese momento, activé la hermeticidad de la armadura y cuando estuvo completa abrí un agujero en el caparazón del barco, provocando la entrada masiva de agua. Antes de que el agua me cubriese más de la rodilla salté hacia la cubierta, los marines no estaban donde antes y estaban entrando en el barco, supuse que parar ir a buscarme. Sin decir nada esperé a que el último de ellos entrase en el barco para salir volando hacia el otro barco y mientras sobrevolaba el primero pude ver como estaba cambiando de rumbo hacia el barco al que me dirigía, posiblemente debido al tornado que estaba haciendo que la corriente marina cambiase ligeramente.

El ver esto me dejó despistado y aunque el mantra me advirtió de un ataque no vi que fuese por una zona en concreta y de pronto se produjeron cuatro explosiones a mi alrededor haciéndome caer, por suerte caí en la cubierta de un barco, escuché mientras estaba en el suelo pasos acercándose a mí, poco a poco me volví a levantar, y según lo hacía me transformaba en mi forma completa, delante de mí encontré las mismas presencias que en las cubiertas anteriores, sin embargo, había un individuo más en la cubierta del barco. Debía de ser un robot, por eso no notaba nada en él, el que sospechaba que era un robot levantó una mano hacia mí, era previsible que me atacaría, así que me preparé para esquivar el ataque. Efectivamente, el ataque se produjo y aunque fue muy rápido me dio tiempo a evadirlo moviéndome hacia un lado, esto que había evadido provocó una explosión al chocar, lo mejor sería tener cuidado y no ser golpeado por uno de esos rayos. La cosa parecía ponerse sería, y por lo tanto debía hacer lo mismo, retraje una pequeña parte del casco para que mi ojo quedase a la vista y activé el láser de este, realicé un movimiento rápido con la cabeza moviéndola hacia un lado, haciendo un barrido con el ojo de la cubierta. Sin embargo, este no fue completo y el robot no había sido dañado pues no le había dado, en cambio la mayoría de los que se encontraban en cubierta si había recibido el impacto y estaban gritando de dolor tirados en el suelo por las quemaduras del láser. Volví a desplegar la armadura del ojo y me puse en una posición un tanto agresiva sin perder una pequeña esencia de defensa en dirección al robot, que me parecía más peligroso que los que quedaron en pie.

El robot también pareció ponerse a la defensiva, al verlo, cambié la disposición del rayo maestro de espada a un bastón ya que era más cómodo para mí el usarlo y cuando este terminó de desplegarse salté al ataque, intentando golpearle en la cara al robot, pero este evadió por poco el golpe, parecía que no solo tenía un gran poder de ataque, sino que también unos buenos reflejos y velocidad. Según pasé de largo del robot cuando me esquivó aproveché y acabé de un par de rápidos movimientos con los soldados que quedaban en la cubierta. El mantra volvió a avisarme de un ataque y rápidamente me preparé para evitar el ataque, este fue como el que me había lanzado cuando me levanté de la cubierta, y lo encadenó con cinco o seis más que evité moviéndome, estos disparos habían dejado la cubierta del barco destrozada, me preparé para el contraataque y de un sprint intenté acabar con el robot. Este salió volando usando unos propulsores en su espalda y en los pies, parecía que el combate continuaría en el aire, mi territorio, dándome posiblemente una victoria rápida. El robot realizó un disparo con los dos brazos al lugar en el que estaba y con toda la velocidad que pude lo esquivé y me coloqué a su espalda. En ese momento se produjo una explosión mucho mayor que la anteriores y creó un gran cráter en el barco llegando hasta el cascarón, el cual mantuvo en parte su buen estado. Por lo menos hasta que de un puñetazo en la cara con todas mis fuerzas mandé de nuevo al robot al barco, atravesando el cascarón del barco, esto se juntó con el choque de este barco con el otro, el cual también sufrió graves daños en el mascarón de proa.

Solo quedaba un barco. Volví a mi forma normal y comencé a volar usando las corrientes de aire para ir hasta la cofa de este barco que aún quedaba a flote. Esta vez en la cofa no se encontraba nadie y todos estaban en cubierta. Una vez llegué no hubo ningún disparo y entre las presencias que notaba había una especialmente poderosa, sobrepasando la del resto con creces.

-¿Quién eres? – dijo una voz desde la cubierta.

-Una persona que os ordena retiraros para siempre de esta isla.

-No aceptamos ordenes de bandidos de una isla insubordinada, baja y entrégate voluntariamente sino lo lamentarás.

-Como sub-capitán de los Blue Roses creo que me tengo que negar, solo acepto órdenes de mi capitán.

-¿Sub-capitán? ¿Eres aquel al que llaman Deathstroke? – dijo con tono de sorpresa.

-Así es.

-Menudo capitán tienes, parece imbécil nombrando sub-capitán a alguien que ni siquiera es conocido, ¿qué clase de reputación le das de esa forma? Solo le desprestigias.

“Punto para ti” pensé mientras desenfundaba una de las pistolas, miré la bandera de la marina que hondeaba en lo alto del mástil, se encontraba a unos cinco metros, apunté con el revolver a esta tras calibrar la distancia de la explosión, apunté y disparé. El disparo dio en su objetivo y cuando la bala llegó a la bandera se produjo una pequeña explosión, suficiente para hacer que esta comenzase a arder. Esto hizo que el tipo que había hablado se callase repentinamente y comenzase a ponerse algo rojo por la ira. El comentario del hombre me había cabreado bastante y le demostraría porqué era el segundo al mando del Yonkou y porqué el capitán confiaba en mí. Me acerqué al borde de la plataforma en la que estaba y di un paso cayendo al vacío, en un par de segundos había caído a la cubierta y levanté los brazos.

-Tienes razón, me rindo, pero te diría que me metieseis en lo más profundo de la prisión, porque si no, Dexter me sacará a la mínima y tu trabajo se habrá tirado por la borda.

-Arrestadle, y si sigue hablando ponerle una mordaza, no quiero acabar con dolor de cabeza.

Los hombres en cubierta se comenzaron a acercar a mi posición, me centré en sus presencias y en la del hombre que les daba órdenes, quien parecía ser un comandante, por lo que ponía en su capa. Una vez las tenía bien claras desplegué el haki del rey sobre estos. De proto, todos comenzaron a caer al suelo, primero los reclutas y luego el resto, salvo el comandante que consiguió soportarlo. Este se giró un momento y me miró directamente a los ojos, se le podían ver gotas de sudor en la cara, y dado que no hacía una temperatura elevada y se había comenzado a formar una tormenta que tapaba el sol, me daba a entender que era de miedo. Se había dado cuenta que no era cualquiera, y tras haber destruido ya tres barcos de los cuatro con los que había venido debía de haberle dicho algo.

Me preparé cargando un puñetazo y se lo lancé con gran parte de mi fuerza para golpearle en la cara, el hombre no esquivó el ataque, quizás se hubiese quedado paralizado y me acabase de pasar. Sin embargo, el hombre me respondió intentando golpearme, ataque que esquivé bastante fácil, me fijé en el lugar que le había golpeado y no tenía nada, ni una marca del golpe, no debía de ser posible, el golpe había sido poderoso y a cualquier humano le habría provocado grandes daños.

-¿Sorprendido? No me extraña, no puedes hacerme daño, he comido la fruta Kyūshū Kyūshū no mi, con su poder puedo absorber el poder de un ataque y evitar así daños.

-Tranquilo, te acabaré dañando – le contesté mientras me preparaba.

Con esto el combate entre el marine y yo comenzó, el marine se dejaba dar la mayoría de los golpes, dejándome al descubierto para un ataque, pero gracias al mantra y a mis reflejos era capaz de esquivar la mayoría de los ataques y los que recibía tenía la suerte de tener la armadura, pues eran bastante potentes y a cada golpe más. A la media hora de combate, nos detuvimos unos segundos para tomar aire, y según me fijaba en mi enemigo me parecía ligeramente más grande que al principio, incluso los músculos se le habían empezado a marcar por toda la ropa. Bajé los brazos y di un pequeño tirón hacia el suelo, y desde el antebrazo y la parte superior de mi mano se asomaron unos aguijones cargados de veneno de una avispa bastante peculiar. Me volví a colocar en posición y volvimos a la carga, el hombre usaba bastante bien el haki de armadura pues para evitar que le diese con los aguijones se cubría la zona específica en la que le golpearía y de esa forma el aguijón no penetraría su piel. El combate parecía estar en tablas y cuando nos volvimos a separar volví a guardar los aguijones dado que no estaban sirviendo de nada. Miré al cielo y se había formado una tormenta eléctrica bastante grande, volví a mi rar a mi oponente y me preparé para llevar a cabo una técnica bastante dolorosa.

Alcé una mano hacia las nubes, donde comenzaron a formarse pequeños rayos que se movían a hacia una posición justo encima de mi cabeza, cerré los ojos un momento y cuando los volví a abrirlos vi como el marine se había lanzado hacia mí. Sin embargo, cayó un rayo sobre mí haciendo que el hombre se detuviese casi al instante, y los siguiente que vi era la parte trasera de la capa del marine, extendí la mano hasta apoyarla en el centro de su espalda y en menos de un segundo activé la técnica que había usado contra el tengu. Noté bajo mi mano como las dos vértebras que había pillado en el hombre crujían, para luego este gritar de dolor y caer de rodillas al suelo.

-Parece ser que al fin te he conseguido hacer algo de daño, y eso que por un momento pensé que no lo conseguiría.

-¿Qué me has hecho? Asqueroso pirata.

-Solo te he roto un par de vértebras, y eso ha provocado que caigas de rodillas por no poder sostener tu peso correctamente – le dije mientras apoyaba mi mano otra vez sobre la misma zona y activaba la técnica de nuevo.

-¿Pero qué?, no siento las piernas, no puedes hacerme esto, para eso mátame.

-Vaya, lo has captado rápido, ya no podrás caminar, ahora, en cuanto despierten tus hombres, les ordenaras que os marchareis y no volveréis por aquí, o si no, te iré rompiendo más vértebras y la parálisis irá aumentando hasta que tan solo quede tu cabeza de la que puedas preocuparte.

No esperé respuesta del marine, y me marché usando de nuevo un rayo, solo que esta vez pasé de estar en barco a estar en el puerto de la ciudad, una vez en este puse rumbo al interior del bosque, era tarde y debía de avisar a Zeina de que me encontraba bien, mientras por las calles la gente me miraba incrédula por lo que había visto, aunque, en mi opinión, sobre todo alucinando que apareciese en el puerto de pronto en medio de un rayo proveniente de la tormenta. Sin prestar atención a lo que sucedía a mi alrededor volví a la cabaña, aunque de vez en cuando miraba atrás para ver si el buque que había quedado daba la vuelta y se marchaba por donde había venido. Y no fue hasta pasada media hora de que llegase a la cabaña que pude ver que el barco había dado la vuelta, momento para el cual ya le había contado todo a la chica de cabellos blancos. Por otra parte, a pesar de llevar armadura, el movimiento instantáneo que hacía con los rayos me producía quemaduras por el cuerpo cuando lo hacía, por lo que con la armadura guardada y con la ayuda de Zeina me vendé las zonas que más afectadas por la quemadura estaban, estas vendas que me puse, estaban mojadas en un ungüento que me aliviaría el dolor, facilitaría la regeneración de la piel y la hidrataría.

Gracias al poder regenerativo que me había conferido mi akuma, las heridas tardaron poco más de una semana en estar totalmente curadas y desaparecidas del cuerpo, y con ello empezar a hacer ejercicio, ejercicio fuerte, compaginándolo con entrenamiento para mejorar en el uso del mantra y el resto de cosas que había desarrollado en el tiempo que había estado en la isla. Esto lo decidí, pues a pesar de que sabía usarlas bien, quería usarlas a la perfección, por ejemplo, en el caso del haki de observación, cuando lo usaba demasiado tiempo durante unos segundos la jaula de grillos que tenía al principio volvía, o cuando comenzaba no solo me centraba en mí sino en la gente que estuviese cerca de mí, hacho que me recordó al accidente que sucedió con las hormigas, aunque había conseguido controlarlo bien al final. Otro ejemplo, era la técnica que producía daños internos pues cuando la usaba demasiado me afectaba también por lo que debía de andar con ojo. De esta forma pasé los siguientes dos meses, tiempo en el que seguí con mi relación con la chica, llegando a veces a puntos que me llegaban a parecer empalagosos y que sin quererlo estropeaba el momento, aunque la chica acostumbrada a que lo hiciese a partir de cierto punto ya no se cabreaba. Por otra parte, el doctor, comenzó a venir a la cabaña más a menudo, pidiéndonos ayuda para capturar algún animal y así poder estudiarlo.

Durante una de las cacerías, nos encontramos con un animal que no habíamos visto ninguno antes. Tenía una forma peculiar, su cabeza era como el de un perro, aunque las patas traseras eran como las de un tiranosarus, y sus patas delanteras eran largas en proporción a su tamaño con unas manos con garras pequeñas. Junto a esta extraña forma, su piel parecía más robusta que la de los demás dinosaurios, en especial su garganta, pues era abultada y no parecía inmutarse cuando el animal movía la cabeza o comía. Sin duda era un animal perfecto para su estudio ya que no sabíamos nada de él. Sin más tardanza, Salí del lugar en el que nos escondíamos, dado su tamaño similar al de un lobo adulto, no pensaba que fuese a ser un animal especial mente rápido y menos aún por su físico. Sin embargo, en cuanto aparecí los animales se giraron hacia mí y me miraron curiosos, aunque sin moverse, con cuidado di un paso hacia ellos, lo que hizo que los que estaban más cerca se alterasen un poco y comen a mirar al resto del grupo mientras me vigilaban. Di un paso más y esta vez estos comenzaron a correr formando un gran alboroto, debido a esto me volví a quedar quieto esperando que alguno hubiese quedado sin moverse y poder seguir avanzando hacia él, pero el mantra me permitió notar que unas diez presencias me habían rodeado, miré a mi alrededor y poder ver a diez especímenes de la misteriosa criatura. Lo siguiente fue que noté con el mantra un ataque, aunque este no venía de un lugar en concreto, lo que me pilló de sorpresa sin saber cómo reaccionar, y con esto llegó a mí una especie sonido, aunque era el aire golpeándome como con vibraciones, seguido de las presencias de los animales como si me golpeasen.

Cuando el ataque terminó, noté como todos se marchaban y el doctor se acercaba a mí. Había hincado la rodilla por la enorme presión que habían ejercido los animales sobre mí, y estas mezcladas con el aire lo hacía de un poder aún mayor. Se notaba que esos animales estaban preparados en caso del ataque de un depredador, sin embargo, eso no haría que desistiese en mis ganas por capturar al menos a uno. Seguimos a los animales durante un rato, hasta que se volvieron a detenerse para volver a comer, nuevamente, volví a salir de donde me escondía y esta vez no fui despacio y sin preocuparme por el revuelo que armaron me centré en uno de los individuos de la manada y le seguí haciéndole separarse del resto hasta que se quedó completamente solo. El animal, cuando vio que no iba a poder deshacerse de mí, me encaró preparándose al igual que antes, lo que me hizo ponerme alerta para recibir el ataque, el animal hizo lo mismo que antes y me atacó de esa forma tan extraña, sin embargo, esta vez fue distinta a la anterior, y apenas me afectó. Ahora comprendía en que se basaba la estrategia de estos animales, para ello debían de estar en grupo y atacar desde distintas posiciones, con ello si no conseguían dejar inconsciente al objetivo, lo aturdirían lo necesario como para poder escapar todos sin problemas. Sin embargo, cuando se quedaban solos la cosa cambiaba y se quedaban desprotegidos a no ser que su poder fuese tremendamente grande.

La técnica de estas bestias me había llamado la atención enormemente, lo que me daba una idea para intentar aprender a hacer, aunque a mi estilo ya que desconocía cómo lo hacían los animales. El animal que tenía delante, al ver que no me había afectado su ataque, desistió en seguir huyendo y se rindió haciendo sencilla su captura. El doctor complacido por la que había sido la única captura del día decidió que era momento de volver, ya que esta le llevaría bastante tiempo de analizar. Por mi parte, comencé a darle vueltas en la cabeza a cómo podía realizar algo similar y para ello me centré en recordar las sensaciones que había tenido cuando el grupo me había atacado y posteriormente a eso el ataque individual del espécimen que cogimos. Tras estar unas tres semanas dándole vueltas a que es lo que había sentido y como había sido, comencé a desarrollarla.

Todo iba bastante despacio y clamado, había dividido la técnica en tres partes fundamentales, la primera, la cual daría inicio a la habilidad, con un simple chasquido de los dedos pulgar y corazón, algo que sabía hacer y que no requeriría de que la entrenase. La siguiente parte, consistía en la propagación por el aire a mi alrededor de las vibraciones del sonido para provocar una sensación de alteración dentro de la cabeza de los que lo escuchasen causándoles el embotamiento de su sentido auditivo y en caso de que fuese demasiado cerca la pérdida del equilibrio e incluso el de la conciencia medicamente hablando. Y, por último, esto iría acompañado de un pequeño impulso provocado por mi haki del conquistador, el cual no iría con toda su potencia, más bien de una forma bastante débil pero que sin duda potenciaría en gran medida los efectos de la segunda parte de la técnica.

Supuse que todo esto me llevaría un par de meses, sin embargo, la parte de provocar la vibración del aire me resultó nula en un principio y durante más tiempo del que tenía pensado en un principio, tardando el saber cómo vibrase el aire la mitad del tiempo que tenía previsto, esto hizo que el desarrollo de la técnica se alargase. Estaba seguro de que si hubiese estado con el capitán hubiese tardado menos tiempo en saber cómo hacerlo, pues era la persona que conocía que mejor conocía los efectos físicos de mundo, y por mi parte, aunque no los conocía bien, de alguna forma conseguía lo que me proponía, la cosa era probar de distintas formas hasta alcanzar el resultado que más me gustaba. En este caso, tras chascar los dedos, usando el poco viento que se generaba hacía que se expandiese a la máxima velocidad avanzando y retrocediendo cada pocos centímetros en un área esférica, de forma que todo lo que estuviese dentro tuviese una sensación de embotamiento en la cabeza por el efecto sobre su sistema del equilibrio. Sin embargo, el poder hacer esto, reducía mucho el rango de la habilidad, haciéndola efectiva hasta unos cincuenta metros. Conseguir esto me llevó cerda de los dos meses que tenía previstos para la técnica. Ahora lo que tenía que hacer era añadir el tercer elemento para completarla, y el mayor problema de esto no era el añadirlo en sí, sino el sincronizarlo con el chasquido de los dedos y que se “moviese” al compás del viento, y la verdad es que esto no me costó demasiado, y en un par de semanas conseguí hacerlo.

Una vez completo esto, lo intenté poner a prueba contra animales de la isla, siguiendo con las capturas del doctor. La técnica, la primera vez que la utilicé no sirvió de mucho, quizás fuese porque el animal era muy grande, pero lo probé también contra animales más pequeños y la reacción de estos fue la misma, lo que me dio a entender que aún le faltaba algo. Ese algo se me ocurrió que podría ser un elemento que anulase su oído por un momento a la vez que le pudiese hacer mucho daño si estaba demasiado cerca. Para esto lo mejor sería un sonido estridente y a la vez potente, como el del metal rozando contra metal. Este sonido me resultaría sencillo de conseguir dado que con la armadura que llevaba se podía conseguir fácilmente. Al principio, era una molestia el hacer el ruido, y más difícil conseguir el chasquido con el ruido a la vez, sin embargo, en unas semanas conseguí controlarlo y luego ponerlo a prueba. Esta vez, todas las criaturas parecían quedarse atontadas tras escuchar el chirriante ruido mezclado con el viento y el haki, incluso los que estaban demasiado cerca caían inconscientes, lo que me facilitaba la captura.

Habían pasado ya desde mi llegada a la isla más de un año y medio y desde que me había enfrentado a la marina no había vuelto a ver ningún barco ni soldados de estos en la isla, aquella isla había dejado de pertenecer a la marina y ahora la defendería de estos. Quizás fuese tiempo de regresar, pero me encontraba en una situación demasiado cómoda con Zeina como para marcharme sin más. Sin embargo, era posible incluso que pensasen que me había pasado algo durante este tiempo, era demasiado tiempo sin dar ninguna señal de vida, esto me hizo decidirme que debería de escribir algunas líneas y enviárselas al barco o al Ojo para que supiesen que me encontraba bien y que no se preocupasen. De hecho, mientras las escribía, se me pasó por la cabeza el retirarme, aún era joven y aunque siendo el sub-capitán de la tripulación, seguro que el capitán lo entendería, aunque tampoco quería defraudar al resto de mis nakamas. Al final, lo que les estaba escribiendo lo dejé a medias, tenía que pensarlo detenidamente antes de apresurarme a darles una noticia fuese cual fuese. Desde ese día pasé los días entrenando todo lo que había aprendido desde que había llegado a la isla incluso técnicas que ya conocía de antes por el simple hecho de no olvidarme de ellas. En las que más me centré fue en los hakis de observación y de armadura, y cada vez que los usaba intentaba llevarlos al límite para ver su duración, y poder que tenía, así como intentar controlarlos mejor.  

El tiempo que pasé, entrenando fueron algunos meses, aunque no realizaba demasiado entrenamiento durante el día, ya que intentaba pasar tiempo con Zeina, con quien mantenía una relación que se iba estrechando poco a poco. Sin embargo, me faltaba algo, algo que posiblemente no podría volver a tener si me quedaba con ella. Sin duda dentro de mí, tenía ganas de partir y volver a mis aventuras con la banda, pero, por otra parte, algo me decía que tenía que quedarme en la isla y apartarme de las guerras para quedarme con la joven, aunque esto no significase que abandonase las aventuras. Este conflicto que tenía dentro de mí no me dejaba pensar con claridad, hasta que pasados un par de meses se me aclaró.

-Zeina, debo marcharme.

-¿Por qué? ¿acaso no estamos bien ahora? – preguntó la chica sin comprender que le dijese eso de repente.

-No es por eso, siempre te querré, pero tengo la sensación de que ahora me necesitan más en otro sitio, en mi banda.

-No termino de entenderlo, pero si es lo que quieres, no te lo impediré.

-Puede que no te lo creas, pero llevo mucho tiempo meditando el retirarme de la banda, de mi antigua vida para estar contigo. Pero ahora mismo, creo que me faltaría algo si lo dejo, te prometo que volveré un día para quedarme y tendrás noticias de mí, y si tienes algún problema vete al Ojo, es la isla principal de mi banda, di que vas de mi parte y allí podrás vivir sin problemas.

La despedida no duró mucho más que esta conversación, y la realicé un par de días después para que me diese tiempo a preparar mis cosas y a mentalizarme del tiempo que estaría sin volver a ver a la joven. Aunque sabía que estaría bien sin mí, era una persona fuerte, tanto en voluntad como en fuerza, lo único que esperaba era que no hiciese ninguna locura mientras yo no estaba, no me perdonaría el que le pasase algo mientras no estaba y mucho menos se lo perdonaría a quien se lo hiciese. Tras un último beso, salí volando hacía la última posición en la que estaba el barco y que conocía, esperaba que todos estuviesen bien y no se hubiesen preocupado mucho por mí en estos dos últimos años que había estado desaparecido y sobre todo, esperaba que me contasen algunas de sus historias.






PETICIONES:
-Kaze to (junto al viento): Deathstroke con esta técnica puede volar y planear por el aire de forma libre como si tuviese alas (esto lo hace en forma humana, en las otras formas puede volar sin necesidad de las alas pero no lo suele usar), para ello usa su conocimiento del clima, su poder para crear viento y la pasiva de su ámbito que produce un viento que sube desde su pies a cabeza y le permite conseguir esto más fácil.

-Yubi no sunappu (chasquido de dedos): Deathstroke hace acopio de toda su fuerza en los dedos pulgar y corazón durante un breve instante y ayudándose del haki del rey y el control del viento, los chasca produciendo una potente onda vibratoria y tiene un alcance de 50 metros de radio. Los que se encuentren dentro de este rango sufrirán aturdimientos durante 1 turno si estaban a entre los 35-50 metros, 2 turnos si estaban entre los 20-35 metros, 3 turnos si estaban entre los 5-20 metros y se caerá inconsciente si se está entre el punto de origen y los 5 metros; en caso de que dentro del rango haya alguien con sentidos amplificados contará como un estado más avanzado, sufrirán aturdimientos durante 2 turno si estaban a entre los 35-50 metros, 3 turnos si estaban entre los 20-35 metros, y se caerá inconsciente si se está entre el punto de origen y los 20 metros. Esto se puede resistir, si los afectados usan el haki del rey a modo de contra punto, sintiendo tan solo un leve pitido en los oídos.

-Akuma sōsu: El demonio de la fruta imbuye a Deathstroke con más poder dependiendo de lo que le demande Deathstroke, x2, x3, x4 o x5, dependiendo del multiplicador que quiera Deathstroke dirá en voz alta Double, Triple, Quadra o Penta. Este multiplicador es activo para todos los poderes y características físicas de la tabla de la akuma (solo y exclusivamente de la tabla de la akuma ya que el multiplicar todo no tiene sentido viniendo el poder del demonio de esta). Para usar esta técnica se debe estar en combate y solo dura durante este; además una vez se empiece a usar la técnica solo podrá usar el mismo multiplicador durante 2 turnos como máximo y no puede repetirlo de nuevo hasta que termine el combate (lo que quiere decir que, si el combate se prolonga más de 8 turnos, al noveno ya se habrá acabado). Una vez termina el combate o la técnica Detahstroke necesitará 1 turno para descansar en el que se podrá mover lo justo para evitar ataques, aunque no defenderse (está débil para ello), además de eso no podrá usar haki de armadura durante los próximos 5 post.

-Metsubō: esta técnica consiste en provocar daños internos en el objetivo como los de una bala (perforando los órganos o rompiendo los huesos.). Para realizarla se han de dar dos condiciones, la primera es que Deathstroke ponga una de las palmas de sus manos en el objetivo, la otra es que tiene que tener al menos un pie en el suelo o base sólida. Esta técnica se produce por el mismo principio que el del ámbito, manipulando el viento justo en la palma para crear una presión negativa en la palma de la mano con la que vaya a tocar a su objetivo, esto provocará un vacío entre esta y el cuerpo del objetivo haciendo un pequeño efecto ventosa, el objetivo puede separarse de esto sin problemas. Al activar la técnica, Deathstroke usa la musculatura desde el pie hasta la palma de la mano haciendo que el vacío que antes se ha creado provoque una pequeña explosión que se extiende hacia el objetivo y produce daños internos en el objetivo, a razón de: si la mano a sido colocada sobre una zona con huesos superficiales (como el cráneo, o caja torácica) provoca la rotura del hueso sobre el que está (en caso de que se haga dos veces sobre el mismo sitio los daños pasan a los órganos internos de esta zona), en caso de que no haya huesos producirá que los órganos por los que pasa sufran daños propios de un balazo (sin contar las quemaduras de una bala), como dato escénico hace un ruido similar al de un disparo.

-Haki observación 4

Técnica del haki a máximo nivel:
Deathstroke al estar centrado en la protección de sus amigos, compañeros, familia, gente en general; puede notar con su haki de observación los ataques que vayan dirigidos a estas personas que él tiene por protegidas, con un máximo de 10 sin contar al propio Deathstroke. Estas personas deben estar siempre dentro de la mitad de su rango en el que puede usar el haki de observación, es decir, si puede usar el haki en un radio de 100 metros las personas a las que protege deben estar dentro del rango de 50 metros para notar los ataques que vayan dirigidos a estos.

-Recompensa: 320.000.000. (acabar con 65 reclutas, 27 cabos, 10 nobles, 1 comandante, 34 buques de la marina, 1 oficial técnico, Destrucción símbolo de la marina, 10 sargentos y 1 new pacifista destrucción de edificios públicos) (creo que están bien hechos los cálculos, si el corrector ve a bien poner más o menos recompensa lo aceptaré).

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Re: El cambio de una isla (Time Skip 2017)

Mensaje por Arthur Silverwing el Jue 7 Sep 2017 - 23:54

Hola buenas, soy Arthur y me caes como el culo, pero como debo dar una imagen de profesionalidad procurare que la moderación sea lo más imparcial posible. Dicho esto comencemos.

Puedo ver varios problemas que tienes a la hora de narrar una historia, algunos creo que ya te los he comentado en otras moderaciones y otro me gustaría remarcarlos como los más importantes. La historia está bien hilada, los párrafos están bien organizados y el ritmo ha sido un poco mejor que en otros de tus diarios (que no mencionaré por razones de la trama) pero te falla la forma de organizar las frases. Fallas en las puntuaciones, las comas y las "y", teniendo muchas frases que yo hubiera separado por puntos. Hay párrafos los cuales opino que estarían mejor divididos en otros más pequeños que agilicen la lectura. Otro abundante es la repetición de términos iguales en las frases, procura usar sinónimos o, si no los hay, referirte al X que se repita de otra forma.

Otro de los fallos es simplemente una suposición, la cual no contará en la nota, pero creo que lo correcto es mencionarla. Creo que te has empeñado demasiado en cumplir un cupo de escritura, te conozco y has tratado de ser constante, eso está bien, pero también creo que eso te ha hecho forzar la escritura en muchos puntos, en los cuales no noto tanta inspiración como en otros. Como consejo para otros TS, es mejor 10.000 u 8.000 palabras que has escrito de buena gana que 20.000 con partes forzadas. Pero repito, es una suposición y puedo no estar en lo cierto.

Pero en fin, en general es un buen TS, no perfecto, pero bueno, la lectura es decente aunque mejorable, la trama no tiene fallos catastróficos ni bujeros remarcables. Por lo tanto tu nota es un 8,5 y creo que da para lo que pides. A parte de la recompensa de 320.000.000 por tu cabeza, así que toca reto contra Vice-Almirante.

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Re: El cambio de una isla (Time Skip 2017)

Mensaje por Deathstroke el Vie 8 Sep 2017 - 0:08

Acepto la nota y anotaré los fallos que me has marcado. Con respecto al fallo de inspiración tienes razón, intenté marcarme unos tiempo de escritura para hacer el diario y es cierto que había días que me forzaba a escribir, aunque otros lo daba por imposible.

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Re: El cambio de una isla (Time Skip 2017)

Mensaje por Señor Nat el Miér 13 Sep 2017 - 19:53

Hoja actualizada.

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Re: El cambio de una isla (Time Skip 2017)

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