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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Retiro Al Infierno [Time 2017]

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Retiro Al Infierno [Time 2017]

Mensaje por Taketo K. Azumi el Jue 24 Ago 2017 - 23:31

 Capítulo 1: El Inicio De Todo.

La espadachín corría por el bosque a toda velocidad. Se hallaba en una pequeña isla del Este y de nuevo se había metido en líos. El llamar a unos piratas insectos en mitad de cincuenta personas no había sido buena idea. Ahora tenía a doce tíos corriendo tras ella, armados con espadas y pistolas. La joven morena vestía con si habitual kimono negro, unas sandalias de madera y una vaina plateada atada a la cintura. En expresión era bastante seria y sabía de sobra que le iba a costar despistarlos. La isla era pequeña y no contaba con la habilidad del sigilo precisamente. Sus pasos hacían mucho ruido, siempre fue un defecto que tuvo. Los gritos, insultos y amenazas la estaban empezando a incordiar. No fue culpa suya pisar al capitán cuando se puso gallito en el puerto. Soltó un pequeño suspiro y entonces decidió frenarse en seco.

Había un tipo que corría más de lo normal, estaba a punto de alcanzarla, pero el error que cometió fue el de alejarse de sus compañeros. La morena desenfundó la su katana Sasori y de un rápido movimiento le cortó la garganta a su enemigo. La sangre bañó la hoja del arma y una sonrisa siniestra se formó en el rostro de la chica. Enfundó su espada y empezó a correr de nuevo a toda velocidad. Algunos piratas se frenaron al ver el cuerpo de su compañero allí tirado. Debía admitir que lo mismo se había pasado un poco, pero no se arrepentía. Su vida estaba en juego y si debía sobrevivir lo haría a cualquier coste. Fue en ese momento cuando se relamió despacio y soltó una pequeña carcajada.

- Supongo que el destino es así de cruel…

No conocía a los piratas, al menos la bandera de una almeja dorada con una cerveza al lado no le sonaba de nada. Igualmente, matar a unos payasos como aquellos no debía causarle problema alguno. Ella podía decir que lo había hecho para ayudar al gobierno perfectamente y dado que existían los cazadores…

Salió de sus pensamientos cuando llegó a una especie de lago que le cortó el paso. Lejos de sentirse frustrada, sintió una increíble sensación de superioridad invadirla. Se tiró de cabeza al agua y empezó a nadar a una velocidad fuera de lo normal. No era una experta en el agua por nada, pues estaba orgullosa de su raza y siempre había entrenado aquel arte. Era capaz por ejemplo de usar su arma bajo el agua, pero obviamente, no a mucha velocidad. Lo siguiente que hizo fue salir por el otro extremo del lago. Miró hacia atrás y se dio cuenta de que había dejado muy atrás a los piratas. No pudo evitar reír de nuevo mientras de nuevo corría por el bosque a la máxima velocidad posible.

- Me temo que habéis fracasado, inútiles…

Podía sonar algo engreída, pero era su forma de ser. Tras unos minutos más logró llegar al puerto del otro lado de la isla. Se alegró al ver tanto barco junto, pues podía colarse en el que le diera la gana. Observó uno con el símbolo del gobierno mundial y sonrió de forma algo siniestra. Salió corriendo hacia él, pero entonces escuchó unos pasos tras ella. Se dio la vuelta y pudo ver a aquella persona a la que había pisado. Era el capitán de aquellos imbéciles. Era un tipo alto y de cabellos rubios. Sus ojos eran azulados y poseía una barba bastante poblada. En su mano derecha tenía una katana dorada. De repente, trató de cortar a la chica en el pecho. Azumi frunció el ceño y bloqueó el corte con Sasori. Aquel payaso debía de ser muy rápido para haberla pillado tan fácilmente. Entonces se fijó en un dato curioso. Bajo su oreja derecha parecía tener branquias. Ahora entendía todo.

Tenía frente a sus ojos a una persona de su misma raza. La morena no iba a tener piedad del pirata si no se largaba. Él comenzó a lanzar cortes rápidos hacia ella, pero la morena logró bloquear la mayoría con una maestría increíble. Teniendo en cuenta que estaban en el mar del Este era normal que el nivel fuese bajo. Después de unos cuantos choques más logró herir a su enemigo en la pierna derecha.

- Eres una molestia, insecto. Pienso rajarte esa cabeza que tienes…

- No hables más de lo que puedas permitir, miserable. – Respondió la joven dando un paso hacia él y sonriendo de forma sádica.

Azumi logró atravesar el hombro de su oponente, el cual soltó un quejido de dolor considerable. De un puñetazo en el rostro tiró a la chica al suelo, la cual quedó un poco aturdida. Escupió algo de sangre y frunció el ceño. Ella sola se había mordido la lengua y por suerte no se la había destrozado. Escuchó entonces el sonido de un disparo. El rubio tenía una herida considerable en el pecho y acto seguido cayó al suelo. Se dio la vuelta y pudo ver a un hombre trajeado. Sus cabellos eran blancos como la nieve y sus ojos dorados.

- Has hecho bien en traer al capitán Justón ante nosotros, pequeña. Ahora mi pregunta, ¿era intencionadamente? – Su tono era bastante amable.

- ¡Claro! Hice que me siguiera hasta vosotros para que pudierais arrestarle. Espero haber cumplido con mi deber como buena ciudadana. – Mintió ella de forma descarada y mostrándole una mirada dulce.

Azumi era muy buena fingiendo. El hombre rubio entonces murió debido al disparo. La joven se colocó en pie y soltó un pequeño suspiro. Envainó su arma y después de unos momentos se acercó despacio hasta donde estaba el cuerpo. No era el primer cadáver que veía, pero sí el que moría por un agente del gobierno. Aquella gente no se andaba con tonterías. Sabía que pertenecía a dicha facción al estar el barco allí y por sus palabras. Le daba cierto aire al agente que ella conoció en aquel concurso de cocina...

- ¿Vas a querer una recompensa? Supongo que te corresponde un porcentaje por lo que has hecho. Estamos hablando de un capitán de veinte millones, algo bonito podrías comprarte. – Le dijo aquel tipo con ambas manos en los bolsillos.

- Puede quedarse usted los méritos, agente. Yo tan solo tengo una petición. Llevaba un tiempo queriendo hacerlo, pero me daba cierta vergüenza. Me gustaría mucho entrar en el gobierno mundial como uno de sus agentes. Trabajar por la justicia siempre me ha parecido algo fantástico, como acaba de comprobar.

Estaba claro que la niña iba para actriz, pero el peliblanco parecía no creérselo del todo. Igualmente, ella le había dado todo el mérito a él y se sentía agradecido. Fue en ese momento cuando aquel tipo se cruzó de brazos y tosió un poco. Iba a hacerle unas cuantas preguntas a la chica para asegurarse de que todo estaba correcto.

- ¿Tienes familia? ¿Datos que deba conocer?

- Está en una isla del Nuevo Mundo, yo vivo sola en el Este. Me llamo Azumi K. Taketo. Tengo dieciocho años, soy una experta en el uso de la espada y tengo un fuerte sentido de la justicia.

- Lo de experta ya lo iremos viendo, pequeña. Por el momento vamos a hacer una cosa si te parece. Quiero que en un par de meses te pases por la capital del agua y vayas a este sitio. – Le dio una tarjeta. – Antes tengo que hacer unas cosas, pero voy a darte una oportunidad. Me has caído bien. – Terminó de decir dándole la espalda a la joven.

- ¡Muchas gracias! – Gritó ella cogiendo la tarjeta y mirándola.

Pudo ver un número, una dirección y unos cuantos datos sobre una pescadería cercana. Aquello se le hizo raro, pero no iba a ser ella quien juzgase. En cuanto el agente peliblanco se fue con el cuerpo del capitán, ella decidió largarse. Estaba segura de que los hombres de aquel tipo estaban por las inmediaciones. De hecho, seguramente estaban vigilándola. Salió corriendo entonces rumbo a un pequeño local que divisó. Parecía ser un chiringuito. Comerse unas sardinas junto a un buen plato de sake le vendría genial. Ella no consideraba canibalismo comer pescado pese a que ella era mitad gyojin. De hecho, pensaba pedir un poco de pulpo para acompañarlo. Era una suerte que aquella mujer llamada Misa le hubiese prestado tanto dinero. No pensaba devolvérselo de todas formas.

- Bueno, es el momento de relajarse un poco después de tanto ejercicio. – Dijo en voz baja mientras se sentaba en la barra.

Pudo ver que había bastante gente y eso le agradaba. Podría camuflarse entre todos. Incluso pudo ver que alguien se había dejado un sombrero de baja en el asiento de al lado. Eso le iba a venir muy bien y por ello se lo puso. Debía admitir que o los piratas eran lentos con cojones, o habían pasado de su propio capitán. Había que ser cabrones. Tampoco era asunto suyo al fin y al cabo. Ella ya tenía un objetivo, pero debería esperar dos meses para cumplirlo.


Capítulo 2: El Cipher Pol.


La joven se hallaba frente a aquel edificio al que la tarjeta la había guiado. Parecía ser una casa de un piso y bastante antigua. El hecho de que estuviese en un callejón oscuro ya era bastante tétrico. Estuvo a punto de pegar a la puerta, pero no se fiaba mucho. Esperaba que aquel hombre no la hubiese engañado y conducido a un sitio raro. Tosió un poco y cuando por fin se decidió escuchó un ruido tras ella. Se giró rápidamente desenvainando la katana y pudo ver un pequeño gato. Era de color negro y de un tamaño considerable, estaba gordo el cabrón. Negó un poco con la cabeza y después se giró de nuevo. Pegó a la puerta un total de dos veces y esperó de brazos cruzados.

Al cabo de unos diez segundos un tipo de gran estatura abrió la puerta. Era calvo, con gafas de Sol y traje negro. Miró a la chica con el ceño fruncido y llevó la mano al bolsillo. Azumi lejos de asustarse sonrió. Le enseñó la tarjeta y aquel tipo la cogió despacio. Tras mirarla unos segundos le hizo a la joven una señal para que pasara.

Azumi miró aquel lugar con calma. Era un sitio bastante lujoso pese al exterior de la casa. Había un salón con varios sofás, mesas de cristal y estanterías llenas de licores. Sonaba una música agradable y había unos seis hombres más. Todos vestían con el mismo traje, pero el tipo calvo parecía ser el que más imponía. No tardó mucho en localizar al peliblanco de la otra vez y notó que se quedaba mucho más tranquila. Lo siguiente que hizo fue sentarse en un sillón sin permiso alguno, pero eso provocó que el enorme tipo sin pelo riese un poco. Se sentó en la silla de al lado y se quedó mirándola.

- Bueno, nuestro compañero nos ha comentado que te interesa unirte al gobierno mundial. Como entenderás, aquí no entra ningún idiota. Queremos a lo mejor de lo mejor y nosotros somos los encargados de hacerte las pruebas. Lo primero de todo, ¿qué es lo que mejor se te da?

- Está claro que usar la espada. También la estrategia y lograr información con mucha facilidad. Si quieren más detalles los mostraré en un combate con alguno de ustedes.

- ¡Hahahahaha! – El resto de hombres empezó a reír.

Azumi sonreía de forma sádica. Lejos de ofenderse, se moría de ganas por callarles la boca. Lo malo era que apenas conocía técnicas especiales y aquellos tipos debían de ser muy fuertes. Al peliblanco le pareció algo interesante, o eso dijo en voz alta mientras miraba al tipo calvo. Era una putada no conocer los nombres de aquellos tipos, o al menos la forma en cómo llamarlos. Señor alopecia no lo veía muy respetuoso y bola de nieve tampoco. Se rascó un poco la cabeza y permaneció callada mientras se cruzaba de brazos. El tipo que más imponía entonces se quedó mirándola a los ojos.

- Bueno,  pequeña. Tu primera prueba será vencer a nuestro novato, el cual ingresó hace una semana. Si eres capaz de vencerlo significará que tienes el derecho de estar entre nosotros. Aunque la vida es dura y habrá más pruebas…

- Entonces acepto. Lucharemos cuando ustedes lo deseen y les mostraré mis habilidades. – Respondió la joven con una sonrisa dulce fingida.

Se notaba deseosa por empezar la pelea. El tipo calvo entonces asintió con la cabeza y se colocó en pie. Empezó a caminar hacia una sala. Hizo un gesto para que todos le siguiesen y así fue. La joven entonces se levantó y caminó detrás de ellos. No tardaron en llegar a un pequeño patio. Había algunas plantas, en el suelo una moqueta de césped y una mesita de madera. La espadachín no tardó en sonreír. Le gustaba la naturaleza y si podía luchar en ese sitio se sentiría muy cómoda. Se colocó en un lado y esperó.

- Samu, ocúpate de ella. Enséñale que aquí somos lo mejor de lo mejor.

Uno de aquellos tipos sacó del interior de su traje una especie de porra de combate plateada. La chica se fijó en que era el más bajito. Sus cabellos eran rojizos y poseía unos inquietantes ojos rosados. Iba a tener que darlo todo desde el principio, pues algo le decía que si recibía un mal golpe perdería la movilidad de la zona afectada. Era una porra, eso tenía que romper huesos. Fue entonces cuando desenvainó su katana y tras eso un grito de puro terror se escuchó. Los agentes miraron en varias direcciones. Había sido cosa de Azumi, la cual miraba con una sonrisa siniestra a su rival. Una especie de aura oscura se formó en su cuerpo y eso hizo que el tipo calvo alzase una ceja.

- ¡Vamos! – Gritó ella de forma desafiante a su oponente.

El pelirrojo chasqueó la lengua y corrió hacia ella con el ceño fruncido. Las armas chocaron de forma violenta, pero la morena notó una leve molestia en su mano derecha. La fuerza del chico era considerable y encima esa arma no hacía las cosas fáciles. Negó con la cabeza y lanzó un total de tres rápidos tajos hacia su oponente. El agente bloqueó dos con facilidad, pero el tercero le hizo una herida considerable en la pierna izquierda. El albino sonrió al ver eso y después se cruzó de brazos mirando la escena.

- Es más buena de lo que pensaba.

Esas palabras parecieron mosquear el pelirrojo, el cual corrió de nuevo hacia Azumi con intención de golpearla con fuerza en la cabeza. De la espalda de la chica surgieron entonces dos tentáculos hechos de energía oscura. Bloquearon la porra de su enemigo y eso la dejó a ella con vía libre para atacar. Cortó con ganas el torso de su rival y lo dejó tirado en el suelo. Se aseguró de que el corte no fuese mortal, pero sí peligroso si no se trataba. El chico gritó de dolor y empezó a golpear el suelo con el puño. Eso hizo que la morena se relamiese y mirase al hombre calvo.

- ¿Quién es el siguiente?

- No hay siguiente. Tu primera prueba ha sido un éxito, Azumi. Vamos a continuar con esto, me está pareciendo de lo más interesante.

- Me alegro de ello, señor. La siguiente prueba, ¿será ahora? – Se le notaba muy impaciente.

- No, me temo que la harás el mes que viene.

- ¿Tanto? Oiga, no tengo tanto dinero para vivir. Me gustaría hacerlas todas del tirón si es posible. Me es muy urgente y estoy segura de que puedo ayudar mucho al gobierno mundial.

El hombre calvo soltó un pequeño suspiro y después de unos segundos asintió con la cabeza. El peliblanco por su parte no pareció muy convencido, pero que la chica hubiese vencido a uno de los suyos con esa facilidad fue algo digno. Ella anuló el poder de sus tentáculos de las sombras y después de unos momentos se sentó en el suelo. El hombre sin cabellos entonces se llevó la mano derecha a la barbilla y después de pensárselo un poco más observó a la joven.

- Mira, haremos una cosa. Yo iba a salir mañana a una misión e iba a asignar a uno de mis compañeros tus pruebas, pero he pensado algo divertido. Te vas a venir conmigo y si sobrevives estás dentro.

- Eso me parece una idea genial. Estoy deseando que partamos de inmediato. Le juro que no se va a arrepentir de la decisión que acaba de tomar.

- Eso espero, pues te vas a jugar la vida. Puedes llamarme Keylor a partir de ahora. Está claro que no es mi verdadero nombre, pero prefiero las cosas así.

Una vez dijo aquello, el tipo miró al peliblanco y le colocó la mano en el hombro. Todos los agentes menos el hombre sin pelo salieron del patio. La morena ladeó un poco la cabeza y observó despacio al tipo que tenía delante. Se notaba que era musculoso y que si se quitaba el traje podría ver un cuerpo digno de un toro. Cuando pensaba eso se refería a alguien que trabajaba mucho su cuerpo en un gimnasio, pero ella los llamaba toros. Dejó de pensar en aquello y soltó un suspiro. Lo siguiente que hizo fue colocarse en pie y mirar de nuevo a aquella persona.

- ¿Tengo que venir mañana o me invitas a cenar algo caro?

- Puedes quedarte a cenar, pero lo máximo a lo que te voy a invitar será a una sopa de pollo. – Mencionó Keylor riéndose un poco y dándose la vuelta.

Azumi frunció el ceño unos segundos, pero eso era mucho mejor que nada. Sabía que al día siguiente le esperaba un verdadero infierno. Estaba preparara para asumirlo de la mejor forma posible. Mostraría sus habilidades en aquella misión del gobierno, de la cual no tenía ni idea de qué podía ir. Conociendo a los pocos agentes que había visto se esperaba algo como asesinato, tiroteos o infiltración. Esperaba que no fuese lo último, pues ella era una ruidosa profesional.


Capítulo 3: Lo Que Significa Ser Un Agente.


Tres semanas en un barco en alta mar. Azumi estaba viendo aquello la cosa más aburrida del planeta. Se había tirado cinco personas en una sala jugando a las cartas y bebiendo cada día. No sabía de qué palo iban aquellos tipos, pero no había acción ni nada parecido. Supuestamente, el objetivo era proteger un objeto que se hallaba en una cámara sellada durante unos meses, pero… ¿Por qué? No sabía ni lo que había dentro ni la razón de que fuese tanto tiempo. Los agentes eran muy sosos y a ella la trataban como a una niña. Menos mal que con Keylor siempre podía echarse unas risas. El resto siempre estaban hablando de lo pesadas que eran sus mujeres, del poco sueldo que cobraban y sobre todo de lo idiotas que eran los superiores.

Keylor era un agente de inteligencia y de los mejores de hecho. Tenía un fuerte sentido del compañerismo y siempre reía ante las bromas. Lo único que le parecía algo insoportable era su avaricia. Hubo una vez que ella le pidió a él una barrita de chocolate que tenía y el cabrón se la comió delante de su cara sin compartir. No realizaban entrenamientos, pero sí que era cierto que ella de vez en cuando era acosada a preguntas. Parecía un buen método para saber si dejarla ingresar. Ella era muy lista y siempre tenía una respuesta políticamente correcta para cualquier situación. Estaba claro que iba en serio con su objetivo y no pensaba rendirse de ninguna manera.

Descubrió que Keylor tenía cierta debilidad por algunas cosas, como por los gatos pequeños. Aquello le hizo mucha gracia, pero conocer a personas con las que no tendría que ver en un futuro no le hacía gracia. Si lograba entrar, sabía de sobra que sería asignada a un lugar distinto al de aquellas personas.

No tardó mucho en llegar el día del ataque. Sucedió en la mañana. Azumi dormía tranquilamente en su camarote, pero el sonido de la alarma la despertó. Unas luces rojos brillaban por todo el lugar y daban un aire bastante tétrico. Rápidamente cogió su espada y salió corriendo hacia el exterior. Cuando llegó pudo darse cuenta de unas cuantas cosas. Varios hombres vestidos de forma normal (camisetas, pantalones, sandalias) luchaban contra los tipos del gobierno. Keylor usaba sus puños para repelerlos con facilidad. Azumi entonces se dio cuenta de que al lado de ellos había un enorme barco con bandera pirata. Frunció el ceño y buscó un objetivo al que atacar. No hizo falta mucho tiempo, pues dos hombres corrieron hacia ella.

- ¡Mata sin miedo! – Le gritó Keylor entonces.

La katana de la morena terminó cortando el cuello de uno de aquellos hombres. El otro recibía un corte serio en la entrepierna y un puñetazo en el rostro. La chica empezó a repartir cortes a todo el imbécil que se le acercaba. Llegó un momento en el que había matado ella sola a un total de diez personas. No le era nada difícil matar y tan solo pensaba en divertirse con ello. Los hombres que se acercaban a la morena iban cayendo víctimas de su espada. Hubo un momento en el que cortó la mano de una chica y después atravesó su frente con crueldad. No le importaba nada lo que sucediese con aquellos piratas.

Pudo ver entonces a uno de ellos convertirse en una especie de hombre cerdo. Ella frunció el ceño y corrió hacia él sin importarle las consecuencias. Lo peor fue cuando de un golpe salió volando hacia atrás. Escupió un poco de sangre y quedó aturdida. Había subestimado la fuerza de su rival y casi la había hecho vomitar de un ataque. Cerró los ojos y se frotó con fuerza la barriga. Le dolía muchísimo y la sensación era horrible. Se levantó como pudo y miró al hombre cerdo, el cual estaba cogiendo una katana del suelo. El animal corrió hacia ella y trató de cortarla en dos, pero la morena bloqueó el tajo a la perfección. Lo malo fue la fuerza del hombre animal. Ella salió disparada hacia atrás y su espalda pegó contra el mástil.

- ¡Aaaah! – Gritó.

Quedó allí tirada y jadeando. Cuando levantó la mirada, Keylor había cogido por el cuello al cerdo y de un movimiento violento lo había arrojado al mar. Aquello debía de ser el poder de una de las famosas frutas del diablo y si todo era cierto, ese imbécil estaba muerto. No podría nadar y el mar lo rechazaría. Azumi soltó un pequeño suspiro y trató de levantarse, pero le dolía demasiado. Los piratas habían sido exterminados, salvo uno. Quedaba un tipo armado con un fusil. Estaba apuntando hacia Keylor, el cual le miraba con indiferencia. La espadachín hizo un esfuerzo sobrehumano y logró colocarse en pie. Notó que aquel tipo pasó a mirarla a ella, pero enseguida se cubrió detrás del mástil. No estaba preparada para luchar contra una bala. Escuchó el sonido de un disparo y entonces se asomó. El agente calvo tenía una fea herida en la pierna, pero aquel imbécil estaba inconsciente. La velocidad de Keylor era increíble. La morena entonces soltó un suspiro y se acercó a él. No habían sufrido ninguna baja y eso era bueno.

- Ha estado chunga la cosa…

- Y continúas viva, por lo que vas bien. – Dijo entonces el superior mientras la miraba con una sonrisa calmada.

Azumi se sentía bastante bien. El hombre cerdo fue mucho para ella, pero pudo asesinar sin problema a bastantes piratas. Esperaba que con aquello bastase para llamar la atención de sus compañeros de una forma positiva. Keylor la miró con una sonrisa y tras colocarle la mano en el hombro siguió andando hacia el interior del barco. Algo le decía a la joven espadachín que iba a curarse. Ella se levantó un poco el kimono y se miró el estómago. El golpe había sido muy fuerte y estuvo a punto de caer inconsciente. Los usuarios de frutas del diablo daban mucho miedo. Miró hacia el mar y ladeó la cabeza. Ese idiota debía de haberse ahogado. Ella se rascó un poco la mejilla y después de unos momentos decidió irse al salón. Lo que pasara con el barco enemigo ya era cosa de los otros agentes.

Cuando llegó se sirvió una copa de vino tinto y se bebió la mitad del tirón. Se limpió los labios y después se tumbó en uno de los sofás. Se dio cuenta de que sus ropas estaban llenas de sangre. Iba a tener que lavarlas y de paso ella misma darse una ducha. Era una putada que no hubiese podido derrotar al tipo de la zoan de cerdo, o podría haberse lucido mucho más. Terminó de beberse la copa de vino y después se colocó en pie. Empezó a andar hacia la zona de las duchas con toda la calma del mundo. Aquel barco del gobierno era genial y estaba equipado con muchísimas comodidades. Cuando llegó se desnudó y tras cerrar la puerta entró en una de las bañeras. Era curioso, nunca había visto bañeras en las zonas de las duchas, no al menos en vestuarios. La llenó de agua caliente y se tumbó dentro. Cerró los ojos despacio y empezó a relajarse. Tenía marcas de sangre por la cara y brazos. Lejos de darle asco o asustarse, sonrió de forma calmada. Aquella forma de vida era interesante y bastante entretenida. Se moría de ganas de ser oficialmente una agente del gobierno mundial. Llegaría mucho más lejos de lo que el imbécil de su hermano hizo. De hecho, debía ir cuanto antes a hablar con él. Bueno, mejor lo haría por el Den den mushi, pues gracias a Eichi tenía su número.

El idiota de lava se había quedado con los últimos miembros de los Taketo y eso no era justo. Ella por sangre iba primero antes que él, pero debido a que la confianza que tenían con Ban era enorme… No fue nada justo, pero eso ya le daba igual. Ahora se dedicaría a vivir por ella misma y subiría a lo más alto. Sería una de las espadachines más poderosas del mundo y de paso encontraría su sitio en el mundo. Soltó un pequeño suspiro y cogió un bote de gel que había a su lado. Empezó a echarse despacio por el cuerpo y después a lavarse. Quería llegar cuanto antes a la cocina y hacerse algo de comer. Desde que sabían que ella cocinaba bien, los cabrones le pedían a ella ocuparse de hacer la comida. Tampoco le importaba mucho, todo fuese por poder entrar en el Cipher Pol de una vez por todas.


Capítulo 4: La Última Prueba.


La misión había terminado con resultado positivo. Azumi estaba enfadada con Keylor, pues este le había prometido la entrada al gobierno mundial, pero después de volver le dijo que continuaba dudando un poco. Aquello había molestado mucho a la morena y estaba a nada de liarse a espadazos con en el calvo. Se hallaban en un despacho de Enies Lobby. Habían viajado en una especie de tren que ella no había visto nunca. Allí iba a enfrentarse a una última prueba y a regañadientes. Ella sabía que la gente no tardaba mucho en entrar, pero había unos problemas internos entre Keylor y algunos de los superiores. La siguiente prueba se la iba a hacer un tipo de los que mandaban en la enorme torre.

- ¿Cuánto más debo esperar? – Preguntó de mala gana la joven.

- No creo que tarde mucho más en llegar, de modo que relájate de una vez. Estoy seguro de que vas a pasar la prueba, no hay necesidad de estar enfadada, Azumi.

La puerta del despacho se abrió entonces. Se trataba de un hombre mayor de cabellos grisáceos, los cuales llevaba amarrados en una cola alta. Tenía unos ojos ambarinos algo siniestros y vestía de traje. Aquel tipo avanzó hacia ella y se quedó mirándola con una expresión seria. Azumi estuvo a punto de fruncir el ceño, pero recordó en la situación que estaba y mostró una sonrisa amigable totalmente falsa. Keylor empezaba a conocer bien a la morena y aquello le hizo algo de gracia. Se rio un poco por lo bajo, pero después de una fulminante mirada del otro hombre se cayó.

- Es el momento de que demuestres si eres digna de ser un miembro del gobierno. Lo primero que vas a hacer es enfrentarte a uno de los agentes. Hay uno que está destacando mucho sobre el resto y solo lleva dos meses. Veremos cómo te desenvuelves contra él.

- Será un placer enfrentarlo.

Azumi se estaba cansando y mucho. De nuevo otro jodido combate, ¿si fracasaba no entraba? Aquello no le estaba pareciendo nada justo y por ello miró de forma seria al agente calvo. Keylor simplemente asintió con la cabeza y se colocó en pie. Se quitó las gafas de Sol y dejó ver unos ojos azules bastante bonitos. La morena se sorprendió, pues era la primera vez que se las quitaba. Ese tío dormía incluso con ellas, por lo que era imposible ver su color de ojos.

- Señor, Azumi ha realizado incluso una misión oficial conmigo unos meses. Con su permiso, me parece un poco injusto por su parte.

- Silencio, agente treinta. La chica hará la misión y no se hable más. Ahora retírese inmediatamente. Si vuelvo a escuchar una queja suya la tendremos.

Keylor sonrió de forma amable y se retiró. A la chica le parecía algo injusto que tratasen de aquella forma a aquella persona, pero no podía hacer nada. Tendría que vencer a su oponente y demostrar que valía para aquel puesto. No estaba pidiendo tampoco empezar como una jefa, tan solo poder ingresar como novata. Se rasco la mejilla y después de unos momentos se colocó en pie también.

- Vamos a ello, señor. – Dijo agarrando la funda de su katana y sonriendo.

- Así me gusta, que tengas confianza. Espero que salgas muy herida, el chico es bastante bueno. – Terminó de decir mostrando una mirada siniestra.

La joven fue conducida a uno de los patios interiores, donde su rival aguardaba esperándola. El sitio era bastante bonito. Tenía algunos árboles, un pequeño lago y algunos puentes de piedra. Además, también había una pequeña cascada interior. Debía de ser un sitio genial para entrenar. Pudo ver a un tipo que la miraba desde uno de los puentes. Era de estatura media, tenía unos cabellos largos y azulados. Sus ojos eran rojizos y poseía una lanza plateada en su mano derecha. Aquello hizo a la joven ladear la cabeza. Nunca se había enfrentado a un lancero y por lo que sabía eran muy peligrosos. Tan solo esperaba que el tipo no tuviese un dominio muy bueno de aquella arma.

Ella avanzó despacio hacia él y esperó a ver lo que decía el tipo de cabellos grises. Hubo un silencio de al menos medio minuto, en el que la joven miró fijamente al peliazul de forma seria. Él sin embargo, parecía muy relajado. El superior entonces dio la señal y la morena desenvainó su espada lo más rápido que pudo. Trató de lanzar un corte hacia su oponente, pero él la bloqueó con facilidad. Azumi al ver eso se tiró del puente al agua. Su oponente quedó un poco confuso. La vio salir y ladeó la cabeza. La morena no había hecho aquello por nada en especial, pues simplemente quería refrescarse un poco. Soltó una risa siniestra y se lanzó de nuevo a por rival. Ambos empezaron a intercambiar tajos una y otra vez. Después de un par de minutos, ella tenía una herida normal en el brazo izquierdo. El peliazul había recibido un corte en cada hombro.

- No está mal, Azumi. Supongo que si queréis podéis dejarlo así. Que hayas aguantado tanto contra él y el hayas herido me basta. – Dijo el superior.

La morena no tenía suficiente y por su parte no iba a rendirse. Alzó su katana y apuntó hacia el chico de forma desafiante, cosa que hizo al peliazul asentir con la cabeza. Ambos empezaron de nuevo a intercambiar cortes. El hombre de cabellos grises entonces suspiró y se cruzó de brazos mirándolos. Ella quería mostrar que Keylor había hecho un fantástico trabajo al llevarla con él a aquella misión y por eso dejaría su nombre bien alto. Al cabo de unos momentos logró ver una apertura en la defensa de su rival. Logró cortar el mango de la lanza sin tocar las manos del chico y después colocó el filo de su katana en el cuello de él. Aquella persona tragó saliva y levantó las manos. Azumi sonrió victoriosa, pero entonces aquel chico se movió a un lado a una velocidad bestial.

- Kamie…

- ¿Qué diablos?

Preguntó ella al escucharle decir aquello. El peliazul le dio una patada en el estómago y la lanzó hacia atrás. Ella quedó tirada en el suelo y empezó a toser de forma violenta. No se había visto llegar aquel golpe. Hizo un esfuerzo sobrehumano para no vomitar y después de unos momentos frunció el ceño. Agarró su katana y liberó su energía de las sombras. Dos tentáculos de oscuridad surgieron de su espalda y aquel terrorífico grito se escuchó por todo el patio. El superior quedó impresionado ante aquello. La morena se tiró hacia el peliazul y comenzó a lanzarle tajos y golpes con aquellas dos extensiones. El agente al cabo de unos veinte segundos quedó derrotado y con golpes por todo el cuerpo. Incluso se había llevado un corte considerable en el brazo izquierdo.

- Se ha terminado he dicho, Azumi.

- Muy bien. – Respondió sonriendo la joven y mirándole a los ojos.

Todas las sonrisas de la morena eran falsas, eso estaba claro. Sentía felicidad, pues sabía que había superado todas las pruebas y ahora podría entrar al gobierno mundial. Clavó una rodilla en el suelo y empezó a respirar de forma agitada. Estaba bastante cansada después de la pelea que había tenido. Se limpió el sudor de la frente y mostró una sonrisa calmada. Ahora podría descansar y comer algo. Eso esperaba al menos, pues como le dijesen algo sobre otra prueba mandaría a todos a la mierda. Bastante había hecho ya la pobre. Sintió la mirada del peliazul llena de rabia, pues le había humillado en su último combo de ataques. Los tentáculos de energía desaparecieron y la chica finalmente suspiró.

- ¿Ya soy un agente del gobierno mundial? – Le preguntó la chica con ganas.

- En dos horas te quiero en mi despacho de nuevo, ahí te diré todo. Mientras tanto puedes ir a la habitación doce del pasillo seis. Allí puedes descansar mientras tanto. La llave está debajo del felpudo, la coloqué antes de la prueba. – Mencionó mientras empezaba a caminar en otra dirección.

- Esto no va a quedar así. – Dijo entonces el chico peliazul mientras chasqueaba la lengua y se largaba también de aquel patio.

- Adiós, llorón. – Susurró con calma y mirando de nuevo la cascada.

No se lo pensó y se metió debajo de ella. Le encantaba el agua y si alguien le preguntaba algo podía decir que estaba meditando. Estaba un poco nerviosa, pero algo le decía que lo había logrado. Tan solo tendría que hacer una última visita al hombre que parecía estar siempre de mal humor y después sería una agente. Se moría de ganas por poder empezar a realizar misiones y ascender. De hecho, lo primero que tenía en mente era realizar un brutal entrenamiento en el que pudiese ganar muchas más habilidades.


Capítulo 5: El Cerezo Negro.


El baño había sido bastante relajante, pero ahora le tocaba afrontar la reunión final. Azumi se hallaba sentada de nuevo en aquel despacho y frente a ella se hallaba aquel hombre, el cual la miraba de forma seria. No sabía nada de Keylor y esperaba que estuviese por allí. Quería informarle de su logro y de paso alardear un poco con el agente de cabellos blancos. Debía preguntarle a su tutor dónde estaba. Se rascó un poco la cabeza y esperó paciente las palabras que tuviese que decirle aquel tipo que tenía frente a sus ojos.

- Voy a ir directo al grano, Azumi. Dentro de dos semanas quiero que te presentes en la parada Norte de  la capital del agua. Acabas de ser admitida en el gobierno mundial como una de sus agentes, enhorabuena.

- Gracias por darme la posibilidad, señor. – Mencionó ella agachando la cabeza con educación y mostrando una sonrisa, cierta esta vez.

- Espero que luches por nosotros y demuestres ese espíritu guerrero que vi hace un par de horas. Me ha gustado la forma en la que has derrotado a tu oponente y se ve que no te cuesta mucho herir. Tengo aquí un informe en el que dice que mataste más de quince piratas sin inmutarte. Quiero saber si eso es cierto o es todo palabrería de Keylor.

- Es cierto, los maté. Si usted no me cree puede traerme un prisionero condenado a muerte aquí mismo. Atravesaré su rostro con mi katana con el mayor de los gustos.

El hombre quedó callado al escuchar aquello. Se puso a pensar y después de unos momentos soltó una pequeña carcajada. Parecía que las palabras de la morena le hicieron gracia. Entonces fue cuando tosió un poco y después de unos momentos se cruzó de brazos.

- Muy bien, llamaré a los guardias y ejecutaras a una persona delante del resto de agentes. Espero que sea verdad que puedes hacerlo.

- Maravilloso, que sean dos si es posible. – Mencionó ella relamiéndose.

Aquello hizo que el superior se pusiera algo más serio. Él estaba hablando en broma, pero parecía que Azumi iba totalmente en serio con aquel tema. Después de unos momentos el hombre le señaló la puerta y mostró una pequeña sonrisa.

- Solo estaba bromeando, pero me gusta esa convicción. Anda, sal de aquí y ve al lugar acordado en dos semanas. Primero debo hacer unos trámites, crear tu perfil e informar de ti como agente del gobierno mundial.

- Muy bien, no le molestaré más. – Dijo antes de ponerse en pie y retirarse.

*****

- Puedes quedarte entonces con los Taketo, Ban-chan. Recuerda que yo seré la que te atrape por robarme lo que me pertenece. Vas a tener noticias de mí en poco tiempo, payaso.

- Que sí, loca. Deja ya de llamarme pesada, voy a cambiar de número. Está claro que prefieren al verdadero heredero y no a una cría llorona. Vete a freír espárragos al río.

Azumi lanzó el Den den mushi contra una pared y lo hizo pedazos. Le habían dado un adelanto de su sueldo y había alquilado una pequeña casa en la capital del agua. Habiendo terminado de hablar con el imbécil de su hermano, ya no tenía nada que la atase a otro sitio. La morena caminó hasta el balcón de aquel lugar y se puso a mirar a la gente. Su piso daba a la mismísima estación, por lo que sería imposible llegar tarde. En cuando fuese oficialmente parte del gobierno podría vivir en el enorme edificio de Enies Lobby y no en aquella basura. Lo único bueno del lugar eran los fantásticos baños que se daba cada noche por los canales. Quitando aquello, la isla era muy aburrida.

Se dio la vuelta y caminó hacia la cocina. Allí tenía un plato de arroz con calamares empezado. Se lo había dejado debido a que tuvo que llamar a Ban al acordarse. Ahora podría comérselo tranquilamente. Las palabras de aquel idiota le habían enfurecido mucho y ya se acordaría de ella cuando se viesen las caras. Pensaba mejorar sus poderes de gyojin para poder anular el poder de su lava. Iba a mostrarle quién era ella.

- El Cerezo Negro te va a partir la cara, miserable. – Dijo entonces con un tono de voz frío como el hielo.

Por fin podía ser ella misma y dejar de fingir ser algo que nunca fue. Acarició su espada y después empezó a reír. Tenía demasiadas ganas de empezar, pero ahora le esperaba su delicioso arroz. En cuando se lo comiera se iría a dar una vuelta por la zona. Le quedaban un par de días de vacaciones por así decirlo. Tal vez iba a una librería y se compraba unos cuantos libros de misterio. Recordó entonces a Misa. A la rubia podría irle bien o mal, ¿cuál sería la respuesta? Seguramente iría a verla al cuartel. Entonces le restregaría en la cara su puesto. Ahora no podría abusar de su poder, pues ella ya no era una ciudadana común. Era una agente del Cipher Pol.

- ¿Debería buscar a Hachiro? – Pensó entonces.

Él fue el agente que le metió la idea de meterse en el gobierno. Aunque fue de forma indirecta, pero si no le hubiese conocido, nada de aquello habría pasado. Estaba claro que quería dar con él, pues ahora ambos eran agentes. Mostró una sonrisa siniestra y miró el Den den mushi. Estaba hecho pedazos. Era una verdadera lástima, pero la culpa no fue suya, más bien del pesado de Ban. Fue ella quien llamó, pero siempre era bueno culpar a otra persona. Dejó de pensar en tonterías y se dirigió a la puerta. En cuanto salió a la calle pudo ver unos nubarrones acercándose. Iba a llover y eso encantaba a la joven. Mostró una sonrisa calmada y empezó a andar rumbo a la librería, pues la idea de comprarse libros de misterio le había gustado al final. En un par de días empezaba su nueva vida.

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Cambiar de facción de ciudadana al CP.
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Re: Retiro Al Infierno [Time 2017]

Mensaje por rainbow662 el Vie 8 Sep 2017 - 18:00

Hola, espero que no te importe que sea breve con la corrección. Seguro que los dos tenemos gatitos que rescatar de los árboles o algo así.

A ver, la historia, al igual que la última temporada de GOT, se sostiene con pinzas. Y es que el proceso de admisión al CP parece un poco raro. Me explico:

-Te persiguen unos piratas y mientras huyes te topas con un agente secreto al que reconoces como tal en cero coma, que se cree sin dudarlo que has guiado al capitán pirata hasta él. Así de la nada, le pides alistarte como agente, y él te da una tarjeta sin más para que vayas en dos meses a X sitio. Un poco más y te da las llaves y el código de la caja fuerte.

-Llegas al sitio y te topas con media docena de agentes. Les desafías a un combate casi al instante (cosas de espías, supongo). La prueba que te ponen es vencer a un novato -que como poco habrá tenido que entrenar a saber cuánto tiempo para poder entrar en un cuerpo de élite como el CP- en el patio de la casa; así, algo discretito. 

-Mejor aún es que tu siguiente prueba iba a ser un mes después, nadie sabe porqué, aunque el que manda decide llevarte a una misión y dejarte entrar si sobrevives. No necesita ni conocerte ni entrenarte ni explicarte nada. Hasta ahora, podrías haber sido un niño que se perdió en el bosque mientras lo perseguían, Barbablanca, o el hijo bastardo de Bin Laden y Hitler y una agencia secreta te estaría dejando unirte a ella sin problema alguno.

Para terminar, no iba a mencionarlo pero...

-Silencio, agente treinta. La chica hará la misión y no se hable más. Ahora retírese inmediatamente. Si vuelvo a escuchar una queja suya la tendremos. 

Un estricto agente con autoridad de una agencia secreta de inteligencia que regaña a uno de sus subordinados diciéndole “la tendremos”. Pasa de ser un espía a ser un macarra con gomina en una sola frase.

Para resumir, la trama es un tanto endeble, pero no he visto grandes fallos de ortografía, cosa siempre positiva. Tu nota es un 6´5. Obtienes lo pedido, claro, y tienes derecho a segunda corrección. El pinganillo y el traje son un regalo de la casa. Vaya bien.
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Re: Retiro Al Infierno [Time 2017]

Mensaje por Taketo K. Azumi el Vie 8 Sep 2017 - 18:31

Acepto ^^
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Re: Retiro Al Infierno [Time 2017]

Mensaje por Señor Nat el Miér 13 Sep 2017 - 19:55

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Re: Retiro Al Infierno [Time 2017]

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