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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Revelaciones (TS 2017)

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Revelaciones (TS 2017)

Mensaje por Ryuken Shirou el Jue 24 Ago 2017 - 23:46

Capítulo I: Desatado.

Ryuken se estiró un poco y escuchó las palabras de quien estaría a cargo de la misión. Habían pasado dos semanas desde que Galia se marchó para cumplir con su deber y se sentía un poco solo. Quitándola a ella y Dranser, el joven no hablaba con ninguna otra persona, por lo que se sentía fuera de lugar entre tantos desconocidos. Ya experimentó algo así en la toma de Thriller Bark, pero eso fue un poco distinto. Krauser estuvo al mano, así que no se sintió tanto como un bicho raro. De todas formas, aprovechó el tiempo para pulir su técnica. Decidió concentrarse exclusivamente en el arte de la espada, pero para eso necesitaba más agilidad. La que tenía era muy poca, además tendría que concentrar su fuerza en un solo punto. Como estaba ahora, rompía cosas en pedazos cada vez que golpeaba algo con su espada. Lo que quería era lograr un corte limpio y perfecto. De lo contrario, no podría aprender las tres técnicas que le pasó su mentor. Aún tenía la libreta guardada en algún lugar de su mochila.

Eso es todo el resumen de lo que debemos hacer. Los quiero aquí en media hora más para partir rumbo a Gelum – dijo su superior.

No creo que tardemos mucho en terminar con esto”, pensó mientras suspiraba. La misión era bastante simple, al menos en el papel. Hacía un par de días atrás llegó una señal de auxilio de un grupo de rebeldes en Gelum, por lo que decidieron mandar a un escuadrón para averiguar lo que había sucedido. Tan solo debían investigar los alrededores y reportar todo lo encontrado a la base. Si se cruzaban con algunos cuerpos, de ser posible deberían traerlos de vuelta para un entierro digno. Honestamente, tan solo quería terminar con eso rápido y retomar con su entrenamiento. Ni siquiera sabía porque se encontraba allí. No era una misión oficial por parte de la Quimera, pero necesitaban a otro recluta y él tuvo la “fortuna” de ser seleccionado para la expedición. “Bueno, llevaré todo lo necesario por si me da el tiempo”. No sabía porque, pero tenía un mal presentimiento. Fue la misma sensación que tuvo hace un par de días atrás cuando compartía un momento con su novia…

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El espadachín chasqueó su lengua al ver el clima de la isla y, por el rabillo del ojo, vio que sus compañeros también se quejaban. Algunos más abiertamente que otros. Desafortunadamente les tocó una tormenta de nieve, pero debían seguir con la misión. Aparte, el líder trajo lentes especiales para ver en medio de la tormenta de nieve por si se daba dicha situación. Por otro lado, no podía evitar sentir algo de nostalgia al volver a esta isla. Antes de conocer a Galia y Dranser, el joven solía vivir en una casa de dos pisos en algún lugar de Gelum. No era la más grande de las viviendas, pero era lo más parecido a lo que podía llamar hogar antes de unirse a la revolución. Tal vez le iría a echar una mirada luego de terminar con la misión si tenía tiempo.

Recuerden, manténganse juntos y no se separen – ordenó el líder.

Al cabo de una hora, consiguieron llegar a su destino. Para ese entonces la tormenta había aminorado un poco, pero aún era difícil ver sin lentes. Lo raro de todo eso, era que no había nada en el sitio. Tan solo la blancura de la nieve y algunas montañas alrededor. Quitando eso, no se veía ningún signo de vida humana.

Esto es raro – frunció el ceño su superior. – Estén atentos, voy a inspeccionar el lugar con mi mantra – declaró.

Sin embargo, antes que pudiera hacerlo, varias sombras salieron de entre la nieve. Ryuken entrecerró sus ojos y desvainó a Dramon al notar el uniforme marine que portaban las nuevas presencias. “Una emboscada, ¿eh?, pensó mientras chasqueaba su lengua. La misión se había vuelto mucho más problemática, pero confiaba en sus habilidades. Además, tenía una motivación extra para terminar con todo lo más pronto posible. De alguna forma, estar alejado por tanto tiempo de Galia y Black lo estaba poniendo demasiado inquieto y temperamental. Podía sentir que su otra personalidad estaba pasando por el mismo problema.

Así que… era una trampa – musitó su superior. – Si adivino bien… Usaron el comunicador de otro grupo rebelde para atraer a un grupo aleatorio hacia este sitio.

Adivinas bien, basura rebelde. Murieron todos los miembros de un escuadrón revolucionario que capturamos hace un tiempo, sin que delataran cosas que no supiéramos. Así que mandamos una señal de auxilio usando el comunicador que traían para poder reemplazarlos a ellos – declaró arrogantemente quien parecía ser el líder del grupo marine.

Por supuesto que no. Antes muerto que revelar información confidencial de la revolución. Te aseguro que pasará lo mismo con nosotros… Si pueden derrotarnos. ¡Muchachos, al ataque y no tengan piedad!

Pese a todo, no pudo evitar que una pequeña sonrisa se formara en su rostro. Pelear con esos marines sería la medicina perfecta para calmar a Yami. Al cabo de unos diez minutos, el espadachín había conseguido derrotar a tres, pero parecía que no se acababan. No pudo evitar chasquear su lengua al notar ese detalle.

Jo, eres bastante bueno… Para ser una basura rebelde, quiero decir – dijo una voz a sus espaldas.

Inmediatamente el espadachín se apartó y se dio la vuelta para ver a su nuevo oponente. Se trataba de una persona alta, con lentes, cabello corto y ojos dorados. “Alguien la debe tener jurada conmigo allá arriba”, pensó mientras gruñía. Por azares del destino el marine tenía el pelo de color rosa, ocasionando que su irritación aumentara.

Ryuken Shirou – siguió hablando. – Treinta millones por tu cabeza. Nada mal, considerando que apareciste hace poco en estos mares. Mi nombre es Keita, a todo esto. Solo lo digo para que conozcas a quien te pondrá tras las rejas – esperó respuesta por parte del joven, pero el revolucionario no dijo nada. – No eres del tipo hablador, ¿eh?

No tengo alguna razón para hacer eso – habló finalmente mientras una sonrisa siniestra se formaba en su rostro. – Después de todo… no tiene caso hablar con los muertos – declaró.

Antes que el marine pudiera decir algo, el espadachín lanzó una onda cortante en su dirección. Debido a la nieve y no estar acostumbrado al terreno, sus movimientos serían un poco lentos si usaba las piernas. Así que pelearía a distancia, a menos que el mismo pelirrosado se acercara. “Este si será una molestia, pensó al ver cómo su oponente lo esquivaba con agilidad. Entrecerró sus ojos al notar que se dirigía con una velocidad impresionando hacia donde estaba, por lo que colocó a Dramon justo a tiempo para evitar ser cortado en su torso. La espada del otro tipo no fue destruida, así que debía tener la misma calidad que la de él.

Interesante, mis suposiciones eran correctas – Ryuken arqueó una ceja mientras lentamente iba haciendo retroceder al pelirrosado. – Por tus movimientos, deduzco que no eres un espadachín de verdad. Solo eres un falso que usa su fuerza bruta para ganar terreno ante los demás. Que desperdicio… pero bueno, supongo que tomaré tus espadas una vez que te derrote, basura rebelde – se burló el marine.

Ryuken no dijo nada, tan solo pateó el cuerpo del hombre para separarse. Éste no se lo espero y fue impulsado unos metros hacia atrás. Keita escupió sangre hacia un lado y frunció el ceño. Su objetivo fue hacerle enojar, pero al parecer no había funcionado. Por otro lado, esa patada le había dolido. Lo que no tenía en habilidad, el rebelde lo compensaba con su gran fuerza. Chasqueó su lengua al ver que se estaba acercando y supo que debía actuar para no morir

Ahora que lo pienso, hay otro rebelde que comparte el mismo apellido que tú – una sonrisa apareció en el rostro de Keita al ver que Ryuken se detenía y ahora lo fulminaba con la mirada. – Galia Shirou, treinta millones de berries por su cabeza. Curiosamente, según los pocos informes que tenemos, se les ve a ustedes dos juntos la mayoría de las veces. ¿Coincidencia?

No sé a que quieres llegar con todo esto, pero me temo que este es tu final – declaró, para luego alzar su espada.

Le estaba costando contener la sed de sangre de su otra personalidad, pero lo estaba logrando de momento. Sabía que, si Yami salía en el estado en el que se encontraba, probablemente causaría una masacre entre ambas facciones que se estaban enfrentando.

Me pregunto… ¿Cómo se sentiría tenerla debajo de mí mientras pide clemencia? Sus gritos de placer y dolor serían música para mis oídos – una sonrisa siniestra apareció en su rostro al ver que Ryuken se detuvo a medio camino.

El revolucionario apretó con fuerza sus puños, al tiempo que hacía un esfuerzo sobrehumano para contener a Yami. Las palabras de ese tipo lo enojaron bastante, y ninguna de las dos personas que podían contenerlo se encontraban en el lugar.

Cállate – susurró Ryuken mientras se llevaba su mano libre a la frente.

Aunque, ¿por qué debería llevarme toda la diversión? Sería un buen juguete para que entre todos mis compañeros nos divirtamos por varios días. A parte, por la foto de su cartel… Debe estar más buena que…

Keita no pudo seguir provocando al rebelde. ¿Razón de ello? Mientras no ponía atención, el joven creó oro por todos lados y un pincho de ese metal había atravesado gran parte de su torso. El marine escupió sangre a un lado y miró con temor a Ryuken. Pese a que no poseía mantra, pudo sentir que algo había cambiado en él. Aparte, el instinto asesino que se sentía en el ambiente era sofocante. No sabía porque, pero tenía la sensación de que había liberado un monstruo.

Basura como tú no merece ni mencionar su nombre, aunque – una sonrisa maligna se formó en el rostro del rebelde. – Debo darte las gracias por desatarme de mis ataduras.

Yami había tomado el control y se notaba que estaba sediento de sangre. ¿Hacía cuanto que no se sentía así? Se había calmado luego de conocer a Black, pero sin estar ella allí… La otra personalidad del rebelde se encontraba en su modo psicópata y nadie podría detenerlo. Sin nada más que decir, el asesino alzó su espada nuevamente y le cortó la cabeza a Keita. Una sensación de placer recorrió su espalda, pero no era suficiente. No, necesitaba que se derramara más sangre. Miró al resto de las personas que se encontraban allí y su sonrisa maligna se ensanchó. Lentamente el oro fue rodeando todo el lugar, y el revolucionario disfrutaría la masacre que haría. Teñir de rojo la blancura de la nieve debía ser un espectáculo digno de verse…

Capítulo II: Liliana Shirou.

Ryuken se estremeció al recordar lo sucedido hace unas semanas atrás. Había cometido una de las peores decisiones de su vida y no regresaba a Saint Reia desde entonces. Simplemente tenía miedo de las repercusiones si llegaban a enterarse de lo que hizo. Luego de perder el control y cederle el puesto a su otra personalidad, Yami masacró a quien se cruzara en su camino. Debido a su gran control sobre el oro, no se demoró mucho en crear una zona de pinchos y masacrar a todo el mundo. No fue algo bonito de ver, puesto que ninguno de los cuerpos quedó intacto. Al volver en sí, supo de inmediato que tenía que esconder lo que hizo lo más rápido posible. Así que cubrió en oro los restos de los revolucionarios y marines, y los tiró al mar desde el barco en el que vinieron. Por suerte, Gelum era una isla donde no había población civil.

¿Cómo pude ser tan idiota?”, pensó mientras escupía al suelo debido a la frustración. Tuvo que deshacerse del barco también, así la revolución no lo encontraría. Si iban a investigar al sitio de los acontecimientos, solo verían restos de sangre y oro. Asumirían que los marines ganaron y capturaron al grupo rebelde, tal como lo sucedido hace un tiempo atrás. Se arrepentía de lo que hizo. Aparte que, probablemente, no podría volver a ver a Galia y Dranser. Si los de arriba se enteraban, podrían encarcelarlo o ejecutarlo. En el peor de los casos, incluso culparían a la vampiresa por ser su compañera. No, definitivamente no podía volver por el momento. ¿Quién le aseguraba que algo como lo que hizo no volviera a pasar?

Realmente, eres una persona difícil de encontrar, ¿sabes? Ryuken Shirou

El asesino alzó su mirada al escuchar esa voz tan fría como un tempano de hielo, solo para encontrarse con unos extraños ojos dorados mirándole. Ryuken entrecerró sus ojos y se llevó una mano al mango de Dramon. Supuestamente debió ser declarado perdido o muerto en acción cuando no encontraran nada en Gelum. Entonces, ¿cómo esa pequeña albina sabía quién era? La mujer sonrío gélidamente un poco y levantó ambas manos.

Tranquilízate, no vengo a hacerte nada – declaró la joven, a lo que Ryuken bufó.

Si supieras todas las personas que me han dicho eso. ¿Qué me impide terminar con tu vida y largarme de esta isla?

Supongo que es un buen punto – la joven tomó una pausa y miró fríamente al rebelde. – Mi nombre es Liliana Shirou… y soy tu hermana

Ryuken, quien ya había desvainado a Dramon, casi se tropieza y cae al suelo al escuchar la presentación de la misteriosa mujer. ¿Acaso había oído bien? La chica decía ser su hermana, pero eso era imposible. Él era un huérfano que, desgraciadamente, tuvo la mala fortuna de caer en manos de una de las personas más retorcidas que pudiera existir en el mundo. El resultado fue un niño con tendencias homicidas que desarrolló una personalidad humana más adelante. Si no hubiera sido por su madre adoptiva, probablemente solo existiría Yami hoy en día.

¿Enserio crees que me tragaré eso? Yo soy huérfano desde siempre y nunca tuve familia biológica – declaró mientras preparaba a Dramon nuevamente.

Y sin embargo – empezó a responder, sin inmutarse ante la amenaza. – No puedes negar que una conexión se acaba de formar entre nosotros.

Ryuken chasqueó su lengua y envainó su espada. Ciertamente no lo iba a negar, pero tampoco le iba a dar el gusto. Podía sentir la conexión de la que hablaba, por muy leve que fuera. Aun así, nunca superaría a la que tenía con Galia. A pesar de ello, estaba alerta debido a los ojos de su supuesta hermana. Había algo en ellos que le recordaba a sí mismo en antaño, pero con algunas diferencias. Él, aún después de todo lo ocurrido, mantenía cierta humanidad a la cual aferrarse. Eso fue confirmado luego de conocer a su novia y compañera, e ir recuperando lentamente las emociones que creía perdidas. Liliana, por otro lado… Era como una cáscara. No percibía nada en aquellos ojos y, mirando más de cerca, notaba que no le quedaba casi ningún rastro de emociones. Ahí fue cuando lo entendió. La albina era un fiel reflejo de lo que sucedía cuando el mundo te abandonaba y te dedicabas día a día a vivir como una “maquina” sin sentimientos. O sea, en lo que podría haberse convertido si no hubiera conocido a Galia y Dranser.

Si quieres pruebas – prosiguió, sin darse cuenta del lío mental que tenía su hermano. – Podemos hacernos una prueba de sangre. Eso aclarará que ambos somos hijos de Lavi y Asuna Shirou.

No es necesario. Te creo… aparte que pocas personas saben quién es mi padre biológico – declaró el rebelde.

¿Asuna Shirou? Bueno, al menos ahora sabía cuál era el nombre de su madre biológica. Su padre estaba muerto, pero… ¿Qué sucedió con ella? Él quería saber, pero a Yami no le importaba. Si seguía viva, eso significaba que lo dejó a su suerte en un verdadero infierno. De ser cierto, no quería tener nada con ella.

Tienes preguntas – rodó sus ojos al ver la mirada confusa que le dirigía el espadachín. – Se te nota en la cara. Adelante, dispara.

¿Por qué ahora intentas hacer contacto conmigo y no antes? ¿Cómo me encontraste?

Porque hasta hace poco, la familia no sabía que seguías con vida. Fue luego de ver los carteles, que intentamos hacer contacto contigo, pero era difícil teniendo en cuenta que perteneces a la revolución y pasabas casi todos los días en Saint Reia. Solo hace poco que, por algún motivo, te alejaste lo suficiente de la revolución. Sabíamos que debíamos aprovechar y, por ende, me mandaron a mi – se explicó Liliana.

¿Familia? Haces sonar como si no fueras la única que tengo – notó Ryuken con algo de frialdad.

Es exactamente lo que quiero decir – respondió de la misma forma. – Si bien no somos tantos como en antaño, los Shirou seguimos siendo una familia perfectamente estable.

Ryuken frunció el ceño y fulminó con la mirada a una pared. Eso seguía sin explicar cómo terminó en aquel lugar donde sufrió la mayoría de su infancia. Por lo que decía la albina, los Shirou debían ser una familia importante.

Bueno, vayamos al grano – prosiguió Liliana. – Necesito que vengas a la mansión Shirou conmigo.

¿Por qué tendría que hacerlo? Vale, son familia, pero eso no me importa en absoluto. Solo hay tres personas en mi vida que merecen ese título – declaró Ryuken.

Dices eso, pero puedo ver que tienes curiosidad por saber más – la albina casi sonrío al ver cómo la ceja de su hermano temblaba. – Aparte… Puede que podamos solucionar ese pequeño problema de personalidad que tienes.

Eso terminó por captar toda la atención del rebelde. ¿Cómo conocía la existencia de Yami? Solo dos personas con vida sabían acerca de él. El resto moría cada vez que su otra personalidad tomaba el control. Eso o, debido a que ambas partes actuaban de forma similar cuando estaban cerca de la vampiresa, asumían que era el mismo Ryuken de siempre. Una mueca se formó en su rostro y fulminó con la mirada a su hermana. Liliana lo había convencido con eso último y algo le decía que lo hizo a propósito.

Que quede claro una cosa. No tengo ninguna intención de unirme a vosotros. Solo voy porque quiero respuestas y por lo otro.

Haz lo que se te dé la gana, pero es peligroso que sigas desinformado y con una personalidad tan inestable – se dio la vuelta y le hizo una ceña al rebelde para que la siguiera.

Ryuken suspiró y siguió a Liliana, sin saber en lo que estaba metiéndose. De todas formas, no podía volver a la revolución ahora. Él no sabía cuándo regresaría, aparte necesitaba inventarse alguna excusa por su desaparición. Al menos así tendría un lugar seguro y no tendría que estar corriendo por todos lados para esconderse…

Capítulo III: Revelaciones.


El espadachín en entrenamiento alzó una ceja y silbó un poco al ver la mansión. En si, no era tan impresionante como la de algunos nobles que veía de vez en cuando en sus misiones. Aun así, la vivienda tenía algo que cautivaba a Ryuken. Podría ser el hecho de que ese habría sido su hogar si las cosas no se hubieran dado para mal. Negó un poco con la cabeza y siguió a su hermana hacia el interior. Liliana no dijo nada durante todo el trayecto en barco y el rebelde lo prefería de ese modo. Pese a que era su hermana, no era distinto a hablar con un completo desconocido. La albina era más fría de lo que el rebelde fue en antaño, y era difícil acercársele debido a su actitud. Pese a eso, le daba lo mismo. Una vez que terminara con lo que debía hacer, se largaría. Finalmente, tras un largo recorrido, llegaron a una puerta decorada con varias joyas. La albina no dudó ningún segundo y golpeó suavemente.

Señor, soy Liliana. He traído a Ryuken Shirou como usted ordenó.

Ah, sí. Os estaba esperando. Pasen y pónganse cómodos.

Ryuken alzó una ceja al escuchar esa voz. Se notaba amable y servicial, pero no podía evitar que un estremecimiento recorriera su espalda. Normalmente no le tenía miedo a nada, pero algo de aquel tono le daba mala espina. Entraron a lo que parecía ser un despacho y el joven vio a un hombre sentado. Éste tenía cabello blanco al igual que Ryuken y Liliana, pero sus ojos eran rojos.

No sabes las ganas que tenía de conocerte, Ryuken. Ah, olvidé mis modales. Mi nombre es Apollo Shirou y soy tu tío. Asuna, tu madre, era mi hermana menor – declaró el albino mientras sonreía.

El rebelde no dijo nada, tan solo miró inexpresivamente a su nuevo pariente. Se había hecho una idea en el trayecto que conocería a más familiares, así que no le sorprendió demasiado la noticia. La sonrisa de Apollo flaqueó un poco al no recibir respuesta por parte de su sobrino y miró con algo de confusión a Liliana.

No está aquí por querer volver a la familia – aclaró la albina. – Tan solo quiere respuestas acerca de sus orígenes y… sobre su problema de personalidad.

Ah, entiendo – asintió el peliblanco, para luego dirigir su mirada nuevamente hacia Ryuken.

El espadachín se encontraba impasible por fuera, pero por dentro estaba completamente alerta. A la primera oportunidad que mostraran signos de querer retenerlo a la fuerza, el asesino los mataría sin piedad alguna. Galia era la única familia que tenía y nadie más. Para su sorpresa, Apollo se río jovialmente y se recostó en su silla.

Ya veo… En ese caso, no hay problema alguno – sonrío el albino. – Los Shirou valoramos la independencia y, cuando cumplen la mayoría de edad, no los obligamos a quedarse en la mansión. Pueden seguir el camino que quieran, aunque preferiblemente los incitamos a seguir con el legado familiar. Incluso Liliana seguirá su propio camino en un par de meses.

Ryuken se relajó un poco al oír eso, aunque seguía tenso por si se trataba de una trampa. Apollo aclaró su garganta y le dirigió una mirada a Liliana. Esta asintió y sacó un libro grueso de un estante que se encontraba apartado. Sin decir una palabra, la albina le tendió el objeto al rebelde. Dudó por algunos segundos, pero luego lo tomó. Suspiró y empezó a ojear las primeras páginas. A medida que iba leyendo, sus ojos se iban agrandado. No pudo contenerse y miró a su tío, algo agitado.

¿Q-qué es esto?

Lo que has leído – Apollo volvió a sonreír y se inclinó un poco. – Los Shirou somos una familia rica, aunque siempre nos negamos a convertirnos en nobles debido a ciertas circunstancias, pero… Eso es solo una fachada. En verdad somos un clan de asesinos y mercenarios despiadados, o la mayoría de nosotros los somos. Eso si, la mayoría tiene esa sed con la que estas tan familiarizado

Si eso era cierto, eso quería decir que si instinto asesino lo llevaba en la sangre. Aun así, había algo que no cuadraba. Chasqueó su lengua y fulminó con la mirada al albino, casi liberando a Yami en el proceso.

Entonces… ¿Por qué soy distinto? En ninguna parte de lo que he ojeado, sale algo acerca de mi condición.

Buena pregunta y creo que se la respuesta a eso. Verás, Ryuken, todos los Shirou aprenden a controlar su sed de sangre desde que son pequeños. Así se acostumbran desde niños a no descontrolarse y cometer una locura. Me pregunto… ¿Acaso tu tuviste un entrenamiento similar?

El espadachín no dijo nada, tan solo miró hacia otro lado. Apollo suspiró debido a su actitud y se encogió de hombros. Si no quería hablar de ello, no lo iba a presionar.

Como nunca aprendiste, tu instinto intentó estabilizarse por si mismo… o eso supongo. Eso terminó separando tu personalidad en dos, dejando una parte humana y otra asesina – aclaró el peliblanco.

¿Podía ser posible eso? Mientras más meditaba eso, más le daba la razón. Aun así, decidió no revelar  cómo apareció él. Le disgustaba no ser la original, pero poco podía hacer.

Bueno, es posible que tus personalidades se vuelvan a unir, pero lo dudo – prosiguió. – Lo que si podríamos hacer es estabilizar ambas para que no entren en conflicto la una con la otra. Eso puede ser suficiente para que puedas mantener controlado a tu instinto, decidiendo tú cuando quieras usarlo. Ten en cuenta que, si sigues así, es probable que cometas una locura inconscientemente. Así que… ¿Aceptas quedarte aquí hasta que lo domines?

Hubiera preferido escuchar ese consejo antes – dijo sarcásticamente al recordar la masacre que había realizado. – Pero supongo que no tengo alternativa. Está bien, me quedaré solo hasta terminar con eso – accedió finalmente el rebelde.

Excelente. Ahora – miró a Liliana y sonrío. – Liliana se encargará de eso. Aparte, puedes entrenar lo que quieras en el bosque o nuestras instalaciones. No tengo problemas con eso. Bueno, supongo que debes estar cansado, así que tu hermana te llevara a tu habitación.

Dos cosa más… ¿Por qué no crecí en este lugar? ¿Cómo supiste acerca de mi problema?

Lamentablemente no tengo respuesta para eso. Asuna te llevó contigo a un lugar que desconozco, pero luego desapareció sin dejar rastro alguno. Durante mucho tiempo pensamos que ambos murieron, hasta que volviste aparecer. En cuanto a lo segundo… Como bien te dijo Liliana, te hemos estado monitoreando de cerca desde hace algunos meses atrás. Gracias a eso averiguamos tu condición.

Ryuken asintió cortésmente y salió de la oficina. Liliana le tocó el hombro y le dijo que lo siguiera. El rebelde suspiró y empezó a recorrer los pasillos junto a su hermana. Nuevamente estaban en silencio, hasta que llegaron a un sector que llamó su atención. Un enorme cuadro colgaba de una pared y allí estaba fotografiada una niña rubia y de ojos azules. Parecía estar en un bosque, rodeada de animales. Lo que más llamó su atención, era la enorme sonrisa que portaba la pequeña. Parecía que estaba disfrutando del momento, y Ryuken no pudo evitar sonreír también. La alegre mueca era lo suficientemente contagiosa para que alguien serio como él se expresara de esa forma.

¿Ya terminaste de contemplar ese cuadro – dijo Liliana.

Si, pero… ¿Quién es la niña de la foto?

Soy yo – reveló la joven.

Los ojos de Ryuken se abrieron de forma exagerada, casi cómica. Tuvo que usar todo su auto control para no abrir su mandíbula y parecer lunático. Esa niña con una de las mejores sonrisas que había visto, detrás de Galia… ¿Era su hermana? Liliana era una persona fría y, aparentemente, carente de emociones. ¿Era posible que alguien pudiera cambiar tanto? Por primera vez desde que la conoció, sentía curiosidad acerca del pasado de su hermana.

Deberías sonreír más – comentó Ryuken.

¿Por qué he de hacerlo? No saco ningún beneficio de eso, aparte – Liliana pausó un poco y negó con la cabeza. – No importa ya. Vamos, ya se hace tarde – y con eso dio por concluida esa corta conversación

Ryuken suspiró un poco y siguió a su hermana. De algo estaba seguro: Liliana era una persona difícil de tratar. Sería complicado formar una relación de hermandad con ella, pero no imposible…

Capítulo IV: Entrenamiento y Alma Gemela.

Los siguientes meses fueron… menos tensos de lo que esperaba. Pensó que tendría dificultades para mantener a Yami bajo control, pero no fue así. El ambiente no era hostil, más bien lo contrario. Eso contradecía a cómo una familia de asesinos debía actuar. Cuando le preguntó acerca de eso a Liliana, su hermana le dijo que debían mantener una fachada. Pese a todo, la mansión se encontraba a las afueras de un pueblo y rodeada por el bosque. La verdadera naturaleza de los Shirou era secreta para los demás y debían mantenerlo así. Por eso existían reglas estrictas de cómo actuar entre las demás humanos. En el día eran personas comunes y corrientes, pero en la noche empezaban su vida de asesinos. Entrenamientos, misiones, sentencias… Entre otras cosas.

La práctica para controlar su instinto la realizaba durante la noche por eso mismo. Si Yami se desataba nuevamente, era mejor contenerlo dentro de la mansión. Si por algún motivo llegaba hasta el pueblo, el resultado sería desastroso. El entrenamiento en si consistía en diversos ejercicios de relajación, meditación y equilibrio mental. El joven no estaba acostumbrado a realizar eso, así que costó acostumbrarse a esa metodología… aparte que tuvo que aprender a la fuerza. No lo aparentaba, pero Liliana era una persona muy sádica y cruel cuando estaba en su zona de confort. Cada vez que se equivocaba o no lograba mantener la concentración, ella lo golpeaba con un bastón de metal en el cuerpo. Las primeras semanas sufrió muchos moretones, incluso terminó con las costillas algo trizadas. Era una suerte que los Shirou tenían su propia zona médica, de lo contrario habría sufrido mucho más de la cuenta.

Pese a todo lo que sufrió para mantener un buen equilibrio, ocurrieron dos cosas inesperadas debido al entrenamiento. Tanto Ryuken como Liliana se sorprendieron por el resultado, pero no se quejaban. Debido a los golpes de su hermana, el cuerpo del joven se iba adaptando y se volvía mucho más resistente cada día. No le prestaron atención a eso en un principio. Después de todo, era algo normal. No fue hasta que usó el Busoshoku en uno de sus entrenamientos matutinos, que se dio cuenta de las repercusiones. Era mucho más poderoso de lo que recordaba y, si se concentraba, incluso podía usar armamento por un par de minutos. Aparte, su haki duraba mucho más ahora. Fue en eso que recordó lo sucedido en el último entrenamiento que tuvo con Black. Ella tuvo la idea de fortalecer la armadura al ser golpeada en su estado normal. Así, para cuando lo activara luego, sería mucho más poderosa que antes. Inconscientemente había replicado el mismo método que usó su novia. Ahora que llegó hasta ese nivel, podría seguir perfeccionándolo para que el armamento durara más y pudiera proyectar barreras, pero eso vendría mucho después. No era su objetivo original, después de todo.

La segunda sorpresa fue más o menos similar. Debido a los ejercicios de meditación, Ryuken fue volviéndose más perceptible que antes. En un principio solo notaba cosas fuera de lo normal, como el sonido de las hojas y del viento, además de los pasos de personas a una distancia considerable. Luego se dio cuenta que esa habilidad fue aumentando con el pasar de los días y, sin darse cuenta, comenzó a sentir el aura de las personas inconscientemente. No lo podía controlar, pero luego fue concentrándose más y pudo mantener aquello de forma estable. Pese a eso, las presencias eran borrosas y no podía distinguirlas, salvo la de su hermana. Y esa era la excepción, simplemente, porque pasaba más tiempo con ella que con el resto de las personas que habitaban la mansión. Bueno, logró despertar el Kenbunshoku sin que quisiera hacerlo, así que daba un poco igual. La parte de predecir los movimientos del rival lo practicó luchando con diversos espadachines que se encontraban allí. No se contentó hasta que, por lo menos, pudiera tener un segundo de premonición.

Aparte de las prácticas nocturnas, aún seguía realizando los matutinos. Ya había decidido volver a la revolución luego de terminar con todo el entrenamiento, pero antes aprendería a pelear como un verdadero espadachín. Tenía la velocidad, pero le faltaba la potencia de corte y la agilidad. Reflejos también era una alternativa, pero Liliana había comentado que tenía nulo talento en ese apartado, aunque lo compensaba con su resistencia. La segunda característica fue fácil de dominar, en parte. Simplemente corría por el bosque mientras iba esquivando y dejando marcas en los troncos con Dramon. Si no cumplía el tiempo del reloj, entonces lo repetía hasta que resultara. Iba bajando más los segundos, hasta que llegó a un punto imposible para él de momento. Por otro lado, también lo entrenaba al mismo tiempo que el Mantra. Pelear con espadachines era la mejor experiencia para dominar la agilidad de uno, después de todo.

La habilidad para cortar con precisión fue la que más le costó. Debido a su enorme fuerza, se le hizo difícil lograr eso. Además, naturalmente iba aumentando dicha característica. Lo único que sabía era que debía concentrar todo ese poder en un solo punto y, luego, bajar la espada y cortar. Era más fácil decirlo que hacerlo, puesto que siempre terminaba destruyendo en vez de lograr lo deseado. Al final fue su tío quien le dio la solución, pero le advirtió una cosa. Si realizaba el entrenamiento completo de un espadachín, su fuerza en los puños se vería reducida y patadas. Ryuken accedió a realizar eso, ya que era una decisión que tenía tomada desde hace bastante tiempo. Fue algo duro de lograr, pero tras varios meses al fin conseguía cortar cosas con una precisión absoluta. Solo podía partir rocas, más adelante podría sajar metales duros si practicaba constantemente con la espada. Si volvía a usar los puños de forma constante, entonces todo lo que hizo sería para nada. Eso fue lo último que dijo su tío antes de volver a sus asuntos.

Ryuken suspiró y dejó de recordar su entrenamiento. Varios meses habían pasado y ya no tenía nada más que hacer en este lugar. Una parte de él dudaba, pero su hogar estaba con Galia y la revolución. Ellos lo aceptaron pese a su condición. Era una lástima que tendría que mentir acerca de su paradero, pero no tenía otra alternativa.

Tomó el libro que contaba todo sobre la familia Shirou y empezó a leerlo desde donde quedó. Se le hacía bastante entretenido, aparte que ahora tenía conocimientos de su familia y sus antepasados. No le importaba mucho, pero de algo podría servir a futuro. “Pero… ¿Qué es esto?”, pensó mientras leía cierta sección dentro del tomo.

Parece como si hubieras visto un fantasma, Ryuken.

El rebelde alzó su mirada y se encontró con los ojos dorados de su hermana. Su relación había cambiado, al menos un poco. Ya no era tan fría con él y hacía esfuerzo de mantener las conversaciones. Pese a eso, ninguno de los dos sacaba temas que tuvieran que ver con el pasado. Ambos sabían lo doloroso que fue para ellos, así que no había caso con recordarlo.

¿Me puedes explicar que es esto?

Ryuken señaló la página del libro y los ojos de Liliana se abrieron un poco más de lo normal. De todos los temas que salían allí, justo tenía que llamarse la atención esa parte. La albina dudó por algunos segundos, pero luego se encogió de hombros.

Lo que leíste. Los Shirou solo nos enamoramos una vez en la vida, supuestamente. Es como naciéramos con un alma gemela ya predestinada. Irónico que algo salido de un cuento de amor, esté presente en la vida de un asesino – sonrío un poco.

El espadachín se encontraba visiblemente sorprendido. ¿Iba enserio eso? Si era cierto, entonces estaría ligado a Galia para siempre… y no era malo. Lentamente una sonrisa fue formándose en su rostro y, bajo la atenta mirada de la albina, se echó a reír. La vampiresa era su alma gemela y no la podría tener de distinta forma. Por otro lado, captó la ironía de la que hablaba Liliana. Aparte, ella también era una asesina cuando se convertía en Black. Una pareja así… era para reírse.

Bueno, creo que me llevaré el libro. No os importa, ¿no?

Tenemos diversas copias, así que da igual – suspiró la peliblanca, para luego mirar seriamente a su hermano. – Te iras mañana, ¿no?

Ya he dejado que mucho tiempo pase, aparte… No, nada – negó con la cabeza. – Pese a mi disposición cuando llegué, voy a extrañar un poco este lugar… especialmente a ti – reveló mientras se rascaba la cabeza.

Eres bienvenido cuando quieras y… siempre nos podemos volver a ver un día de estos. Yo también estaré en altamar en algunos meses más, después de todo.

Ryuken cerró sus ojos y asintió con una sonrisa. Lo que más le alegraba de todo lo sucedido, fue haber podido establecer una relación con su hermana. Aún estaba en sus inicios, pero esperaba que pudieran comportarse como tal el uno con el otro algún día. Incluso le presentaría a Galia cuando llegara el momento. Liliana tenía derecho a conocer a su cuñada, después de todo. Al pensar en eso, se ruborizó un poco y se rascó la cabeza. Bueno, ella ya había hablado del tema con él antes, pero le gustaría llevar la relación que tenía con la vampiresa a otro nivel un día de esos.

Solo diré una cosa antes de irme – dijo mientras se levantaba y le daba la espalda a su hermana. – No sé que te sucedió en el pasado, pero… No es razón para rendirte. Aun mientras estés en la desesperación, siempre habrá una luz de esperanza. Yo pude verla, no veo porque tú no también.

Me temo que ya es tarde para mí. Lo único que me queda es continuar con mis planes, nada más – respondió suavemente la albina.

Eso dices ahora, pero estoy seguro de que hay una final feliz allá afuera para ti. Solo… es cosa de no rendirse hasta el final.

Terminó de decir eso y se marchó a su habitación, dejando a su hermana sola para que pensara en lo que dijo. Esperaba de todo corazón que siguiera su consejo, puesto que ni siquiera alguien tan fría como ella merecía terminar de esa forma tan lamentable.

Capítulo V: Batalla en altamar.

Ryuken suspiró y miró al cielo. Había pasado una semana desde que abandonó la mansión Shirou en el barco que le dieron. No tuvo mayores complicaciones y sabía que ya estaba cerca de llegar a Saint Reia. Tal vez unos dos o tres días. Era una suerte que nunca salió del sur, puesto que sus conocimientos de navegación eran muy limitados. Lo suficiente para navegar fácilmente en su mar de origen. El rebelde chasqueó su lengua y sacó a Dramon. No perdía nada con practicar un poco a bordo del navío. Aparte era necesario para no perder el ritmo que adquirió con el entrenamiento para convertirse en un espadachín.

¿Qué fue ese ruido?”, pensó con el ceño fruncido. Mientras practicaba sus movimientos, había jurado escuchar algo moverse en el mar. Además, se le hacía familiar. Al cabo de unos segundos, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal y se acercó a uno de los bordes del barco. A la distancia podía ver como un barco se acercaba al suyo. Eso no sería raro… si fuera uno normal. Podía distinguir fácilmente la bandera del gobierno mundial desde donde estaba. El espadachín apretó con fuerza sus puños y fulminó con la mirada al navío. Justo cuando pensaba que las cosas saldrían bien, tenían que aparecer algunos de esos bastardos. Recordaba exactamente lo que sucedió la última vez que enfrentó a unos marines y temía un poco por si volvía a suceder. No, no debía pensar así. Para eso tuvo ese arduo entrenamiento mental. No iba a dejar que Yami fuera corrompido por su sed de sangre de nuevo.

Pero miren quien tenemos aquí – dijo quien parecía ser el marine a cargo del barco una vez que desembarcaron en su barco. – Un barco desconocido en medio de altamar. Oh, por cierto. Soy el teniente Ross y necesito ver tus papeles de navegación – declaró con arrogancia.

Ross era una persona alta. Tenía ojos rojos y su cabello era negro, llegándose hasta un poco más debajo de los hombros. Aparte, era un teniente… Si mal no recordaba, este era el marine de más alto rango que se había encontrado hasta ahora. Podía derrotarlo, pero pelear en un espacio tan reducido tendría repercusiones. Pese a eso, una idea se le formó en su mente. Si aparecía en Saint Reia así como así, diciendo que había escapado de uno de los cuarteles luego de ser “capturado” en Gelum, provocarían sospechas hacia su persona. No le quedaba más remedio que forzar el aumento de recompensa por su cabeza.

Me temo que no será posible, señor teniente – respondió cortésmente el rebelde. – Después de todo, soy un revolucionario. No tengo porque tener papeles.

La mirada de Ross se tornó seria y los reclutas, que se pusieron detrás del pelinegro mientras hablaba, lo apuntaron con una pistola. Ryuken sonrío un poco y oro fue expandiéndose por la cubierta. Haciendo eso, no tenía forma de perder. Todos se encontraban en su terreno en este momento. Solo era cosa empalarlos con algo filoso y terminaría todo, pero no lo haría. Liliana se dijo que debía saber cuándo matar por su propia cuenta. Asesinar indiscriminadamente a todos sus enemigos, provocaría que nuevamente su sed de sangre se saliera de control.

Ahora entiendo porque te me hacías familiar. Eres Ryuken Shirou y tienes un precio de treinta millones, pero eso no es lo importante. Según nuestras fuentes, fuiste declarado perdido en acción junto a tu pelotón… incluido un grupo de los nuestros. ¿Tienes algo que decir en tu defensa?

Qué puedo decir… Fue afortunado de salir con vida de esa avalancha. Si no encontraron a los demás, supongo que los lobos u otro animal carnívoro se comieron sus restos – mintió el espadachín.

Bueno, a estas alturas ya no importa. De todas formas, lamentablemente tendré que arrestarte – hizo una seña a sus subordinados para que prepararan sus armas.

Ryuken suspiró y negó con la cabeza. Algunas personas se creían mucho frente a alguien más peligroso. Supuso que Ross era demasiado arrogante como para darse cuenta… o era demasiado estúpido como para asimilarlo. Levantó su mano y una enorme masa de oro salió dirigida hacia los marines. Los reclutas se alarmaron y empezaron a disparar, pero fue inútil. El metal estaba imbuido en Busoshoku, después de todo. Echó encima el elemento sobre los hombres, pero no los mató. Simplemente aplastó las extremidades de los reclutas para que no pudieran moverse e interferir.

Basura rebelde, ¿cómo te atreves a hacerle eso a mis hombres?

El espadachín ladeó su cabeza y alzó una ceja al notar que Ross esquivó su ataque. “Al parecer no ganó su título de teniente porque sí. Bien, así no será tan aburrido”, pensó mientras una sonrisa siniestra aparecía en su rostro. No le dio descanso al marine, de todas formas. Siguió dirigiendo todo su oro hacia él. Notó que Ross usaba Busoshoku también para esquivar sus ataques, pero al parecer el de Ryuken era más poderoso. Intentaría atacar, de ser lo contrario. O los estándares para subir de rango bajaron, o... Él se había vuelto más fuerte de lo que esperaba.

¿Es todo lo que puedes hacer? Me esperaba algo más, teniente Ross – declaró de forma aburrida el rebelde.

El pelinegro no contestó, simplemente lo fulminó con la mirada. Ryuken notó con satisfacción al ver un deje de miedo en aquellos orbes rojizos. Si hubiera sido una pelea limpia, probablemente el joven tendría más problemas para acorralarlo. Al ser paramecia y estar en un espacio tan reducido, la ventaja iba hacia él una vez que los acorraló con su elemento. De ninguna forma podría acercarse al rebelde debido a su ataque y defensa, salvo que su haki fuera más fuerte… O tuvieras la suficiente fuerza para destruir sus ataques y resistirlos al mismo tiempo, como lo hacía Galia.

Vete al infierno – escupió Ross hacia un lado.

Ryuken negó con la cabeza y suspiró. Ya había jugado lo suficiente con su presa, así que supuso que ya era tiempo de terminar con todo esto. Alzó su mano nuevamente y debajo el teniente aparecieron dos pinchos. Estos perforaron por completo sus rodillas, haciendo que Ross gritara de dolor y cayera al piso. Un escalofrío de placer recorrió su cuerpo al oír eso, pero luego negó con la cabeza. “Recuerda, debes mantenerlo bajo control”, se recordó a si mismo.

A veces la arrogancia es peligrosa-, Ross. Si hubieras sabido enfrentarme, probablemente el resultado hubiera sido distinto – reveló el joven.

El teniente no podía responder, sin embargo. ¿Razón de ello? Ryuken se había acercado a su cuerpo luego de inutilizar sus piernas y lo tomó del cuello, alzándolo en el aire. El espadachín suspiró y lo arrojó por la borda. Segundos después, se escuchó el típico sonido de un humano impactando contra el agua. Chasqueó su lengua debido al aburrimiento y dirigió su mirada hacia los reclutas que seguía conscientes. Sonrío y alzó su mano, haciendo que un enorme bloque de oro se alzara bajo sus pies y saliera con él en dirección al barco en el cual venían los marines.

Diría que fue un placer, pero estaría mintiendo. Así que, si no os importa, me retiro – declaró lo suficientemente alto para que los reclutas escucharan en el otro navío.

¿Qué te hace pensar que no usaremos los cañones?

Ryuken alzó una ceja al ver que no dañó tan seriamente a los reclutas como él creía. Uno o dos podían mantenerse de pie y eso era algo que el rebelde admiraba. Pese que lo vieron arrojar a su líder hacia el mar, aún les quedaba algo de determinación para detenerlo. Una lástima, pero esperaba que pudieran sobrevivir. El bloque de oro se separó en diversos segmentos, convirtiéndose en armas filosas. Estas salieron despedidas hacia el barco, clavándose profundamente en distintos sectores y provocando grandes daños.

¿Qué prefieres? ¿Atacarme nuevamente o perder el tiempo y hundirte junto a tus camaradas? Aun puedes salvarles la vida, solo debes pedir refuerzos… O dirigir tú mismo el barco hacia una isla antes que se hunda, es tu elección.

Al ver la mirada de odio que le dirigía el recluta, el joven sonrío. Sabía que decisión tomaría, así que era tiempo de irse. Ingresó al barco y se dio cuenta que era del tipo automático. “Bien, así podré hacer cosas más productivas mientras esto se maneja solo.”. Ingresó las coordenadas de la isla y salió a cubierta nuevamente. Se fijó nuevamente en el otro barco por si los marines nuevamente lo atacaban, pero no dieron muestras de querer hacerlo. Lentamente el navío fue alejándose del otro, hasta que se convirtió en un punto en el horizonte…

Capítulo VI: El tiempo pasa.


Ryuken se mostraba impasible frente a uno de sus superiores. Era un hombre de avanzada edad y tenía cabello blanco debido a las canas. Pese a eso, se notaba en sus ojos azules la experiencia que tenía. El oficial Darius era un veterano y eso el espadachín no lo podía negar. Luego de regresar sorpresivamente a Saint Reia, mandaron al revolucionario directamente a hablar con el oficial de turno para explicar su ausencia, ya que Dranser no se encontraba por el momento… y lo que había sucedido con el grupo que mandaron a Gelum para investigar.

¿Se puede saber que pasó? De un segundo para otro perdimos la señal de ustedes, y ahora solo tú te haces presente… Luego de un año, cabe decir.[i]

– [i]Al final terminó siendo una emboscada por parte de unos marines. En medio del combate, una avalancha nos tomó por sorpresa. Afortunadamente pude salir con vida, aunque seriamente lastimado, y me marché de la isla con el barco en una dirección aleatoria. Mis heridas fueron graves y tardaron varios meses en poder curarse. Aparte… no iba a negar la hospitalidad de los civiles que me cuidaron en ese tiempo. Para saldar mi deuda, los protegí durante algún tiempo de un grupo de bandidos luego de recuperarme. Al año conseguí acabar con ellos, así que ya no necesitaron más mi ayuda y pude volver, aunque en el camino tuve altercados con algunos marines
– mintió el rebelde durante casi toda su explicación.

Al final decidió usar excusa distinta a la que tenía pensada. Si usaba la de ser capturado, para luego escapar del cuartel… Eso provocaría más preguntas que respuestas. Fue culpa suya por olvidar que la revolución tiene espías infiltrados en los cuarteles y no podía correr ese riego.  Así que usó la misma que le dio al teniente Ross, además de agregar una razón del por qué se demoró tanto en volver.

Ya veo – Darius entrecerró sus ojos al tiempo que miraba a los ojos del rebelde. Estaba intentando buscar algún signo que le hiciera sospechar, pero Ryuken se mantenía perfectamente tranquilo. – Aun así, no quita el hecho que te negaste a regresar de inmediato cuando tus heridas se curaron, así que… Lamentablemente debo ponerte un castigo. Se lo dejaría a Dranser, pero no se encuentra. Tienes prohibido salir de Saint Reia por un año entero, ¿quedó claro? Y cabo Ryuken… intente controlarse en la base, ¿quiere?

Perfectamente, señor – respondió el espadachín mientras apretaba sus puños al oír eso último.

Darius asintió y le hizo una ceña para que se marchara. Ryuken hizo una leve reverencia y se marchó de allí. Pese a que se mantuvo impasible externamente, por dentro estaba muy nervioso. No sabía los detalles, pero alguien se enteró acerca de su inestabilidad y ahora todos lo miraba con miedo. ¿Cómo pudo suceder algo así? Solo tres personas tenían conocimiento acerca de Yami, y dudaba que alguno se hubiera chivado. Dranser era su mentor y Galia su novia, además que ésta última se encontraba de misión. Eso solo dejaba al líder de la Quimera, pero ¿Krauser sería capaz de hacer algo así? No lo conocía mucho, pero le parecía una persona honorable las pocas veces que lo vio.

Alguien va a pagar por todo esto”, pensó mientras su mirada se tornaba sombría. De momento, no haría nada. Ya de por si era considerado como una de las personas más sospechosas dentro de la revolución luego la filtración de su secreto. No necesitaba atraer la atención hacia él de nuevo, por lo que debería mantener un perfil bajo hasta encontrar al responsable…

---------------------------------------------

Pasaron varios meses desde que volvió y la situación seguía casi igual. Consiguió recuperar algo de respeto luego de una pequeña invasión a la isla por parte de un grupo de cazadores. Que estuviera confinado en Saint Reia por un año, no quería decir que no defendería la base en caso de una amenaza. Tres barcos salieron a altamar para interceptarlos y el rebelde formó parte del segundo grupo, mientras que Dranser comandaba el primero. Era la primera vez que veía a su mentor en un año y lo notaba algo cambiando, aunque eso era un poco hipócrita de su parte considerando todo lo sucedido. No pudo confrontarlo directamente, de todas formas. Luego de aniquilar a los cazadores, notó que las miradas aminoraron un poco y algunas incluso mostraban respeto. Esas últimas provenían de los que estuvieron en el segundo grupo junto a él. Aparte de eso, no hubo nada más que fuera reseñable… Salvo que había aprendido una nueva técnica y ahora era tratado como el chico de la lavandería por culpa de Dranser.

El estilo de lluvia es bastante interesante – murmuró mientras desvainaba a Dramon.

Se encontraba en uno de los campos de entrenamiento. Ya la dominaba, pero no había nada de malo en practicarla. Ame no Haru era la técnica perfecta para alguien que luchara a larga distancia como él. Canalizando y sobrecargando su aura en la espada, podía lograr que sus ondas fueran más poderosas de lo que normalmente eran. Lo único difícil de aprender, fue regular la potencia y energía. Muy poco y la onda no tendría el efecto deseado, pero si se pasaba del límite provocaba algunas explosiones. Por suerte su espada era resistente y no recibió daño. Por otro lado, no pudo decir lo mismo de su cuerpo. Aún tenía restos de quemaduras debido a los accidentes de entrenamiento. Se demoró unas semanas en aprender a usarlo a la perfección y el resultado fue, cuanto menos, satisfactorio.

¡Ame no Haru!

El filo de Dramon fue rodeado por una intensa energía rojiza. Ryuken sonrío con algo de malicia y lanzó una onda brillante y cegadora hacia uno de los muñecos de entrenamiento. Fue literalmente arrancado del sitio cuando su ataque impactó, y siguió su camino hasta que chocó con una piedra. Además de la potencia extra, la onda cortante estaba cubierta de fuego gracias el poder especial de Soul Dramon.

Creo que lo dejaré así por el momento – murmuró mientras envainaba su espada.

Dos años pasaron desde que vio por última vez a Galia y estaba empezando a preocuparse un poco. La última vez que preguntó, le dijeron que estuvo de misión y luego se fue una temporada a entrenar a Báltigo. Sin ella aquí y con Dranser actuando raro, el joven se sentía demasiado solitario. Las miradas de miedo no ayudaban en lo más mínimo. El espadachín suspiró al pensar en eso y miró hacia el cielo, preguntándose lo que ella y Liliana estarían haciendo. Estaba impaciente por volver a ver a su novia y hermana…

Peticiones:
- Busoshoku Haki Desarrollado
- Kenbunshoku Haki Entrenado
- Cambiar características fuerza (luchador) y agilidad (devastador) por poder de corte y agilidad (espadachín)
- Ame No Haru: Ryuken imbuye sus armas en un tono rojizo muy intenso. Las ondas cortantes del espadachín aumentan su poder en un 120%  y esto combinado con el ámbito de ondas cortantes puede ser peligroso ya que se suman los porcentajes de potencia. Las ondas que lance el revolucionario tendrán un brillo mucho más intenso, casi cegador. Su potencia será abrumadora.
- Velocidad x3, Agilidad x3 y Resistencia x3
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Re: Revelaciones (TS 2017)

Mensaje por rainbow662 el Jue 31 Ago 2017 - 20:13

Probando, probando... ¿Se oye? Vale, guay. En fin, imagina que me presento como tu corrector de una forma original y vamos al lío.

Empecemos por lo malo. He visto las cosas típicas de casi todos los diarios: comas mal puestas, palabras a las que le falta alguna letra, preposiciones rarunas, expresiones extrañas, tildes omitidas... Te dejo algunas para que lo veas por ti mismo, aunque hay más.

... tan solo quería terminar con eso rápido y retomar con su entrenamiento.

 Dos cosa más…

Si realizaba el entrenamiento completo de un espadachín, su fuerza en los puños se vería reducida y patadas.

...creo que se la respuesta a eso.


Hablando de otras cosas... Hay cosas de la trama que me mosquean como una mosca puñetera. No es que sean cosas muy graves pero sí que merece la pena recalcarlas.

Descripciones: ¿Quién es el líder? ¿Cómo es? Te refieres a él como líder o superior pero no has dicho ni su nombre. Pasa algo parecido cuando Liliana aparece al principio del cap 2. Solo sé que es albina, pero nada más, y siendo un personaje tan importante, una mínima descripción habría estado bien. Otro ejemplo es la mansión, de la cual tampoco dices nada. Dado que el diario es corto se echa en falta alguna que otra descripción, aunque fuese breve.

También hay un detalle que no suele gustarme, y es que me mata cuando la gente se pone a explicar sus planes o a contar lo que han hecho en lugar de pelear. Me refiero a cuando los marines emboscan a los revos y un tío empieza a explicar cómo les ha hecho caer en la trampa. Es el Síndrome del Malo de James Bond y siempre me ha parecido muy forzado. Creo que queda mil veces mejor dejar esas cosas en el aire un rato y explicarlas un poco después que meter esas situaciones tan irreales. Al fin y al cabo, una emboscada se caracteriza por ser rápida y no perder tiempo dando explicaciones.

Al cabo de unos diez minutos, el espadachín había conseguido derrotar a tres, pero parecía que no se acababan. 

No sé, podrías haber descrito un poco más la lucha en general, no solo la tuya contra el marine, pero bueno.

No puedes negar que una conexión se acaba de formar entre nosotros.

Etto... ¿qué? Si habéis intercambiado 5 frases, ¿qué conexión es esa xD?

El espadachín en entrenamiento alzó una ceja y silbó un poco al ver la mansión.

Me escama un poco esta forma de referirte a tu personaje. Me he fijado en que casi siempre usas “el rebelde” o “el espadachín” o cosas así. A veces van bien, pero el propio nombre quedaría mejor. De todas maneras esto es más algo personal, no lo tengo en cuenta. ¿Y por qué todos los marines te llaman “basura rebelde”, como si fuesen del Imperio?

Ingresó al barco y se dio cuenta que era del tipo automático. “Bien, así podré hacer cosas más productivas mientras esto se maneja solo.”. Ingresó las coordenadas de la isla y salió a cubierta nuevamente. 

Osea que el barco en el que navegas a Saint Reia es automático (¿cómo el coche fantástico?) pero te das cuenta después de que los marines te ataquen y tú vuelvas a él. Vale que haya algún que otro avance tecnológico raro por ahí, pero un navío inteligente con GPS...

...y me marché de la isla con el barco en una dirección aleatoria.
Muy fan de esto, por cierto xD 

Para rematar, me ha parecido corto y los entrenamientos han sido un poco de pasada. En tres párrafos tienes para dos hakis. Sí bien es cierto que no es necesario detallar día tras día de entrenamiento y, dada la longitud, mejor que no te hayas excedido con esa parte. 

En cuanto a la trama, en general me ha gustado; no ha sido excesivamente compleja que digamos, pero me ha parecido bien. No abarca más de lo que un texto de esta longitud puede soportar sin resultar acelerado, pero tratas bastante bien la psicología de tu personaje. Eso sí, el próximo que te corrija yo espero que sea más largo  Evil or Very Mad

En fin, que tienes un 8, te llevas lo pedido y tu cabeza ahora pasa a valer... ¡75 millones más! Que faena. En fin, puedes pedir segunda corrección o darme un masaje, lo que te parezca. Buenas tardes.
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Re: Revelaciones (TS 2017)

Mensaje por Ryuken Shirou el Jue 31 Ago 2017 - 20:40

Olvide pedir lo de la recompensa, menos mal que se considero XD. Bueno, eso pasa cuando haces un diario en 3-4 horas, pero en fin. Lo del masaje lo coordinamos para después(?)

Acepto la nota ^^
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Re: Revelaciones (TS 2017)

Mensaje por Señor Nat el Sáb 2 Sep 2017 - 13:08

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