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¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

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¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Jue 31 Ago 2017 - 1:25

Era un hermoso día en la isla Gyojin. Los tritones abrían sus negocios, los niños jugaban en las calles y un hombre con el cuello partido descansaba junto a los restos destrozados de su barco. El hombre en cuestión, un tipo joven albino con una chaqueta de cuero roja, se levantó tambaleándose y le dio la vuelta a su cabeza poniéndola en su posición original con un desagradable chasquido de huesos. Frotándose una brecha que se estaba terminando de cerrar en aquel momento, miró a su destrozado navío y dio un quejido, seguido de una patada contra el casco de la nave. El resultado no fue agradable, pues este cedió y parte de la estructura se vino abajo. Esquivar los maderos no fue un problema, pero cuando una figura oscura aterrizó sobre su cabeza y la usó para saltar al suelo ya fue otro tema. Volvió a cogerla y colocársela en su sitio, sujetándola mientras los huesos sanaban.

- ¡Lei-chan, estaba terminando de curarme! - se quejó - Joder... la inmortalidad duele.

La aludida, una mujer con traje de ninja, lo miró con cierto desdén. Llevaba el pelo, oscuro y liso, recogido en una coleta. Su facciones quedaban ocultas tras la tela de su traje, quedando sólo a la vista sus carmesíes ojos.

- Es su culpa por estrellar el barco, "jefe" - dijo, con cierto asco y frialdad.

Ivan gruñó y buscó a Zero, Cooper-chan y aquel extraño gusano. No creía que el luchador hubiese tenido problemas con el choque, salvo que el agua se lo hubiera llevado cuando perdieron el recubrimiento en el choque contra la isla, pero Cooper-chan le preocupaba un poco más. Al fin y al cabo era sólo un animal. Un auténtico cabronazo y un glotón, pero era SU cabronazo glotón. Entre los restos vio la nevera con la puerta entreabierta, y una cola rosada y retorcida asomando por ella. Con un suspiro agarró al cerdo por esta y lo levantó en el aire, mientras este pataleaba y chillaba con media chuleta aún en la boca.

- No sé ni para qué me preocupo por ti... Zero, ¿sigues vivo? Llegamos tarde a la reunión.

Tras crear oficialmente el gremio de Los Cuchillas Negras, habían enviado mensajes desde Whiskey Peak a diferentes islas frecuentadas por cazarrecompensas, convocando a todo el que quisiera probar su habilidad y ganarse el derecho a unirse en la isla Gyojin. Al principio le había parecido buena idea, al fin y al cabo era un punto al que pocos podrían llegar. Sólo gente fuerte se uniría a ellos de aquella manera. Sin embargo tras la larga y complicada travesía por el Paraíso, rematada por el desastroso viaje submarino en el que un rey marino los había perseguido y casi devorado (resultando en su accidente contra la burbuja que rodeaba la isla). Ahora sólo esperaba no tener ningún problema con la ley por aquel accidente... lo último que quería era tener que abrirse paso a golpes bajo aquella molesta luz. ¿Cómo podía llegar la luz solar hasta aquella profundidad? Chasqueando la lengua, se metió la mano en el bolsillo y se puso la sortija lugar en el dedo anular.

- La reunión será en el Mermaid Cafe. No sé dónde carajo queda eso, así que tendremos que preguntar.

- Nadie te ha preguntado, paleto. ¿Con quién hablas? - espetó Lei - Jefe - añadió socarronamente al ver su expresión.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Jue 31 Ago 2017 - 3:56

Los ojos del guepardo empezaron a abrirse despacio. Pese a eso, veía todo negro. Esperaba no haberse quedado ciego después de la hostia. El hecho de quitarse el kimono y exigir un uno a uno bajo el agua no fue muy listo. Menos mal que Deri le había hecho entrar en razón. Le pesaba la cabeza, demasiado. Se llevó la mano al rostro, pero lo notó muy húmedo. Ya sabía dónde estaba su compañero. De un empujó mandó al gusano a volar y se colocó en pie. Estaba rodeado de cajas. El insecto empezó a reírse mientras despertaba también después de la hostia. Un enorme suspiro salió de la boca del moreno, el cual ahora miraba un poco a su alrededor. El sitio molaba, sobre todo por el olor a pescado. Deseaba comer algo rico, y su colega también parecía estar de acuerdo.

El emocionado luchador impactó su puño contra una zona del barco y varios trozos de madera cayeron sobre él. De hecho, un barril lleno de a saber qué atentó contra su cabeza. Gritó lanzando un puñetazo a aquel objeto y haciéndolo estallar. Genial, menos mal que solo había trapos viejos dentro. Se los quitó de encima y buscó al líder con la mirada. No tardó mucho en percibirlo con su olfato junto a la chica rara del grupo.

- Esto ha sido más incómodo que dormir escuchando gritos en el barco. Odio ser un guepardo a veces, pero en fin, aquí hay pescado para seis meses.

Tal vez hubiese para años, pero Zero y Deri comían como putos osos. Si a eso se le añadía el cerdo, el pobre Ivan viajaba con tres feroces comilones. El luchador se ajustó bien el pendiente de la oreja y después de unos momentos tomó todo el aire posible. Le incomodaba estar bajo una burbuja gigante y mucho más teniendo en cuenta que él no podía nadar. Menos mal que el gusano estaba allí para hacer de lancha a motor si hacía falta. Se rascó la cabeza y se colocó al lado del líder.

- Deri, ya sabes.

- Ese sitio se encuentra a setecientos cuarenta metros de aquí. Junto a él se halla actualmente la panadería de los Oconel y la farmacia del doctor Keirto. Hoy hay una oferta especial en el menú, de modo que puede ser buena idea. Es justo al Oeste de aquí.

Con el problema resuelto, Zero asintió y esperó a que Ivan empezase a andar. Un grupo extraño formado por dos personas, un gusano que erguido medía dos metros de alto y un pequeño cerdo. Parecía el comienzo de un chiste. El moreno esperaba poder encontrar un rival digno con el que liarse a guantazos. Ojalá algún musculitos de la zona osase meterse con el jefe, así podría emplear su papel de guardián. Pudo ver entonces a un hombre pulpo pasar delante de ellos mientras bailaba y cantaba feliz. Un borracho de la zona, pero con tantos brazos podía molar enfrentarlo.

- Bueno, pues ya sabemos dónde está la cafetería. De hecho, tengo unas enormes ganas de comerme diez tostadas de tomate que flipas.

- Ivan, tal vez esto te interese. Aquí hay una tienda fundada hace veinte años, donde venden espadas de buena calidad y bastante elegantes. Además de artilugios interesantes, queda a treinta metros al Norte del café.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Jue 31 Ago 2017 - 21:08

     Tras el viaje a Sabaody, decidí volver a bajar a la isla Gyojin, pues mi primera estancia fue justo tras la guerra de Mariejoa y no tuve tiempo de disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer. Esta vez había bajado por una razón más aparte, había leído en un periódico días antes que un gremio de cazadores nombrado "Los Cuchillas Negras" se había formado y buscaba nuevos miembros. El mensaje era simple, reunirse en la isla Gyojin para probar las habilidades de los cazadores y permitir su unión al gremio. Después de tantos años desde la desaparición del gremio de Byakuro decidí que era hora de buscar otro gremio que ofreciese algo similar, amistad entre miembros y unas normas no demasiado rígidas.

     -Ya es hora de bajar señorita, hasta aquí ha pagado. El viaje de vuelta será al día siguiente, ya sabe, en este mismo puerto y el mismo precio.- Dijo un hombre de unos 30 años con la piel manchada y con una sonrisa en la cara.

     Aún recordaba la cara del hombre el día anterior cuando fui la única que se postró ante el mostrador para pedir el viaje estrella a la isla Gyojin. El hombre me dijo que era nuevo en esto de conducir barcos bajo el agua, pero quería aprender y para ello necesitaba practicar, así que me hizo una oferta a mitad de precio para hacer de taxi hasta la isla. Me pareció perfecto y acepté, aunque sonaba un poco arriesgado, ya había estado una vez bajo el agua a casi 10000 metros y a pesar de que morí, en ese momento tenía una fruta del diablo en mi interior, en este caso era distinto, iba sin nada y tendría posibilidades de nadar, eso pensaba al menos. Aunque no estaba del todo segura si la presión me mataría, confiaba ciegamente en mi novato capitán.

     -Muchas gracias por el viaje.- Dije mientras me bajaba del barco para tocar tierra, el viaje fue movidito, con algunas bruscas corrientes marinas, pero el barco llegó completamente intacto, quizás con algún rasguño pero nada grave.

     Y ahora lo que necesitaba era algo de comer, el viaje me había dejado totalmente hambrienta, tardamos casi seis horas para bajar de la Sabaody hasta aquí. Una vez ahí abajo pude vislumbrar la luz del sol, que llegaba hasta ahí de forma natural, muy extraño la verdad, y aunque no era la primera vez que visitaba la isla, me sentía en un lugar exótico y diferente, igual que la primera vez. Después de salir del puerto se podía vislumbrar la actividad en la calle, muchas personas caminando, gyojins, humanos y algún que otro animal. Siguiendo mi instinto femenino y buscando algún lugar donde comer, dí con una cafetería denominada "Mermaid Cafe", ese era el lugar de encuentro de la banda según recordaba. Miré a dentro y había bastante actividad, así que decidí buscar otro sitio para comer antes.

     No recordaba del todo la hora a la que teníamos la reunión, pero pensaba que tendría tiempo de sobra de tomar algo. Avancé unos doscientos metros mas y di con un puesto de takoyaki, detrás de la barra se sentaba un gyojin tiburón cortando pulpos para hacer el delicioso plato típico de la isla. Me acerqué y pedí una porción grande, no sabía a lo que me estaba enfrentando, pues la porción era de 20 bolas.

     -Esto es enorme, no creo que me lo vaya a poder comer todo, tenía que haber pedido menos.- Dije mirando al hombre con aspecto de tiburón mientras me disponía a comer.

     Esperaba que pasase algo extraño o diferente, por ello activé mi haki de observación para estar atenta. Pues recordaba que hace un tiempo recibí un disparo en un restaurante por ninguna razón en especial a plena luz del día, había que estar atenta ante todo. Por desgracia solo sentía auras normales a mi alrededor, nada fuera de lo común, seguí comiendo y esperando a que se presentaran los jefes del gremio de cazadores.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Jue 31 Ago 2017 - 23:25

Aún no se había acostumbrado a la aparente omnisapiencia del gusano. A pesar de que lo usaba bastante a menudo de diccionario/enciclopedia/mapa viviente, aquellos comentarios seguían pillándolo por sorpresa. Sacó la brújula por inercia, para encontrarse con la aguja girando enloquecidamente. Problemas del Grand Line, no tenía mucho que hacerle. Lo guardó y miró a su alrededor elocuentemente, para luego girarse al gusano arqueando una ceja.

- ¿Alguna indicación más clara? A menos que tengas una manera infalible de percibir los puntos cardinales... - alzó los brazos con una sonrisa sarcástica - ¡Esto es Grand Line, amigo! Y una isla submarina, para más inri. Ni brújulas, ni el sol ni nada más puede indicarnos los puntos card...

En ese momento notó unos golpecitos en el hombro, interrumpiéndole. Era Lei, señalando a un cartel tras él, que apuntaba hacia el interior de la ciudad. En este ponía en letras bien claras "norte." Poniendo cara de póker, el vampiro se metió las manos en los bolsillos y comenzó a avanzar en la dirección correcta a grandes pasos, con Cooper-chan correteando a su lado. Triunfal, Lei echó a andar a su lado con la frente bien alta. Casi podía adivinar la sonrisa bajo la tela. Por su parte Zero parecía demasiado concentrado en lo que iba a comer cuando llegaran al bar, mientras que Deripedia seguía soltando datos a diestro y siniestro, la mayoría más bien irrelevantes.

- No necesito más espada que Vanator. Las otras que consiga serán las que obtenga de las manos muertas de sus antiguos dueños - declaró con firmeza.

Pudo notar la mirada que le dirigió Lei sin necesidad de verla. Ignorándola, continuó caminando, internándose entre las extrañas callejuelas. Cada casa era diferente de la anterior y por todos lados había agua. Piscinas, fuentes, senderos de agua... en fin, era de esperarse en la ciudad de los tritones, pero seguía siendo demasiadas como para que Ivan se sintiera cómodo. Empezaba a pensar que tal vez hubiese sido mejor fijar la reunión en Shabaody o algún lugar similar. Así no hubieran perdido el barco ni estarían en un lugar potencialmente mortal para dos de los cinco. No tardaron demasiado más en llegar al Mermaid Cafe, un edificio con forma de palacio estrambótico con cúpulas en forma de caracolas. Empezaba a pensar que no debía haber hecho caso a Deri al elegir a aquel lugar, pero ya estaba hecho. Estaba a punto de llegar a la puerta, cuando un gyojin con la piel morada pálida, gordo y con espinas en la cabeza se interpuso en su camino. Por el rabillo del ojo vio a unos cuantos más acercándose por los lados.

- Humano, ¿te parece bonito tirar basura? - le espetó el pescado - ¿Os parece normal, hermanos? Este humanucho viene a dejarnos los restos de su barco tirados. Deberíamos ir nosotros a...

En el interior del café los clientes hablaban animadamente. Música suave sonaba de fondo y un gyojin pulpo hacía un espectáculo de mímica en un escenario. De pronto la calma del lugar quedó quebrada cuando la puerta reventó en pedazos y un gyojin cayó dentró del local, ensangrentado y con los ojos en blanco. Entonces un hombre entró, apretándose el hombro izquierdo con un desagradable sonido de huesos volviendo a su sitio. Era anormalmente pálido y tenía los ojos dorados y los colmillos exageradamente largos y afilados. El silencio se hizo en el local, mientras el hombre movía el brazo en círculos y su piel adoptaba un tono más sano, al tiempo que sus ojos se volvían azules.

- Vaya hombre, me he desencajado el brazo. Tengo que entrenar más mi Armamento.

- Si el señor cazador no hubiera querido lucirse y entrar de la manera más ruidosa posible, no te habría pasado nada.

- Que te calles, pesada - le dijo a Lei, aburrido, hurgándose la nariz.

Se dirigió a la barra sacando su cartera y comenzó a contar billetes ante la mirada de incredulidad del camarero.

- Esto es por los destrozos, esto por las molestias y esto para que nos pongas un bonito reservado a mí y a mis amigos. Ah, y avisa a quienes pregunten que la reunión de los Cuchillas Negras es en nuestro reservado.

- ¡Oink!

- Ah, y un plato de... no sé, cualquier cosa. Este tragón come de todo - comentó, mirando al cerdito.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Sáb 2 Sep 2017 - 11:37

Zero caminaba tranquilamente junto a su líder. Su sonrisa era calmada en todo momento, como si estuviese en un estado de paz. La verdad es que así será, el ambiente marino le estaba haciendo sonreír. Se sentía bien. No podía creerse que su padre fuese el causante de que aquellos seres la hubiesen liado ya hacía años. Aplastarle la cabeza al tal Krabbo no fue una buena idea. Suspiró un poco y acarició la cabeza de Deri mientras avanzaba despacio. Notaba algunas miradas, pero teniendo en cuenta que era humanos y allí mandaban los peces, tenía sentido. Igualmente, el luchador no sentía miedo alguno por oponentes medio acuáticos. El problema era que terminasen bajo agua real, aquella burbuja era una bendición. Soltó un bostezo y continuó avanzando.

Cuando Ivan lanzó al payaso que se metió por medio no pudo evitar soltar una carcajada sonora. Entró al local junto al resto del equipo y se quedó mirando el sitio con curiosidad. La verdad, era bastante agradable. Se colocó al lado de Ivan mientras él hablaba con el tipo de la barra. Se puso a observar los alrededores. Una especie de hombre pez de color blanco y morado con cola, calvo y con una aleta en su espalda levantó al tipo que el jefe había mandado a volar. Una vez lo hizo miró hacia donde estaban ellos.

- Miserables humanos… ¡Pienso jugar con tu vida, y tu terror depende de mi ira! Soy Riser, el emperador del mar, se pondrán a temblar donde vayáis y lo digáis.

Las palabras de aquel tipo parecían ir en rima y mientras hablaba y bailaba iba sacando una especie de katana de color azul del cinto de su cinturón. Zero amaba aquel tipo de arte y sabía que su padre lo hacía genial. Era el momento de lucirse en un combate y al mismo tiempo musical del estilo de las rimas, rap creía que era. El moreno sonrió de forma siniestra y dio un paso hacia delante.

- ¡Cállate ya Riser! Te voy a hacer besar el suelo, no ves que estoy delante y no te tengo ningún miedo… Tú sí que lo tendrás cada vez que escuches mi voz, porque eres tonto y no sabes que aquí yo soy el puto Dios. – Tras aquello imbuyó sus brazos en haki armadura y se puso a moverse a su alrededor.

- ¡Vengo del infierno bastardo, nada me gusta y me asusta! ¡He venido a matarte sucio humano con toda mi maña, con un dedo soy capaz de atravesar las montañas! – Terminó de decir lanzándole un corte al cuello, cosa que el moreno bloqueó con su brazo con facilidad.

- ¡Atrévete! ¡Acércate! ¡Sigue enfadándome! Con tu palabrería quien diría que te mandaría por el suelo, me has mosqueado así que vas a ver pedante… ¡Observa el espectáculo que voy a transformarme! Voy a hacerte salmón ahumado… ¡No temas cuando me cambia el pelo a color dorado!

Zero gritó con fuerza en mitad del local haciendo que sus cabellos pasasen a un tono amarillo y un aura eléctrica le rodease. Su musculatura aumentó y su fuerza de combate se multiplicó por cuatro. La escena hizo a media taberna mirar el espectáculo emocionados mientras aquel Gyojin cantante se sentía humillado. Sin embargo, pareció picarse algo más y continuó la batalla musical.

- ¡Eso es tan sencillo que lo puede hacer un mero! Te mataré y te quitaré el color de pelo… – De nuevo intentó atacar, pero esta vez el luchador de un puñetazo rápido en la boca lo dejó tirado en el suelo y totalmente inconsciente. Algunas gotas de sangre bañaron la madera.

- Hostia ¿Qué ha pasado? ¿Te he partido los dientes? ¡Pues en la próxima vida no vayas tan valiente! ¡Vamos, creía que iba a ver nuestro final! ¡No sabes lo que hacías cuando desafiaste al guardián de Ivan! – Terminó alzando los brazos.

La taberna entera enloqueció de nuevo alzando los brazos y aclamando al humano que había dado una lección de música a aquel tipo. Zero continuó con su forma dorada y después de unos momentos volvió a la normal. Después se acercó a su jefe.

- Ya estoy.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Sáb 2 Sep 2017 - 22:09

     Todo iba bien en la pequeña tienda, estaba comiendo tranquilamente el takoyaki que me habían servido mientras miraba a mi alrededor en busca de los nuevos. Pero nada, no parecía haber ni rastro de nadie conocido, así que seguí ahí, tranquila disfrutando de la comida.

     Unos diez minutos más tarde, llevaba mitad de plato comido y no podía más. Y justo cuando estaba a punto de pagar la comida, un hombre pez empieza a gritarle a un humano peliblanco que andaba por la calle. Estaba diciéndole que recoja su basura, un barco hecho trizas según lo que conseguí escuchar. No pasaron unos momentos y el peliblanco estampó al gyojin contra el Mermaid Café. Fue entonces cuando vi que detrás suyo había un pelinegro bastante alto, de cuerpo musculado, junto a un cerdito, un gusano enorme y una mujer un tanto extraña. Un grupo de lo más raro, pensé.

     -Aquí tiene el dinero por el takoyaki, estuvo delicioso.- Dije mientras dejaba el dinero sobre la mesa.

     -¡Muchas gracias!- Dijo el gyojin tiburón que me había atendido. Era un sonido distante, pues ya me encontraba en la puerta del Mermaid Café.

     Dentro pude vislumbrar al gyojin tumbado en la barra. El tabernero o dependiente le ayudó a levantarse y una vez dejado en un lugar seguro, amenazó al peliblanco. Sus palabras parecían verso, pues rimaban, no había escuchado nunca ese estilo de hablar, parecía muy musical. Me quedé a mirar que es lo que pasaba desde la puerta y pude ver como el musculado había aceptado el reto y entre versos pelearon, pegándose mientras se decían frases uno al otro. De esas frase pude conseguir cierta información, la primera, que el peliblanco se hacia llamar Ivan y la segunda, que el pelinegro era su guardián. Y por último pero no menos importante, que el pelinegro podía cambiar el color de su pelo a amarillo chillón.

     -Vaya, pensaba que la reunión sería más tranquila.-Ironicé mientras me sentaba al lado del peliblanco.

     Activé mi haki de observación, había que estar preparada ante cualquier ataque sorpresa, más aún después de todo el alboroto causado. No había visto nunca a los jefes del gremio y tampoco había escuchado mucho hablar de ellos, así que tocaba hacer las presentaciones. Por otro lado, las personas que se encontraban dentro iban saliendo poco a poco después de ver ese combate, aunque aplaudieron al ver al ganador.

     -Soy Yumiko Mei y vengo para unirme al gremio.- Dije ya dando por hecho que el que se llamaba Ivan era cazador y pertenecía al gremio. Quizás me había adelantado, pero mi instinto femenino me decía que tenía que ser él. - Por cierto, bonito espectáculo.-  Añadí mirando al pelinegro con una sonrisa.

     Después de presentarme esperé a que ellos también lo hicieran y me quedé mirando al conjunto del gremio, una mujer un tanto oscura, un cerdito de lo más mono que correteaba por la zona y un gusano gigante que intimidaba bastante. El pelinegro ya se había calmado y había dejado de ser rubio. Se podía notar un poquito que me encontraba un poco asustada por el enorme gusano.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Mar 5 Sep 2017 - 21:21

Ivan suspiró y puso cara de póker mientras observaba la pelea, pensando en lo cara que le saldría la "bromita" como el bruto de Zero destrozara más del mobiliario. Comenzó a preparar vengativamente la lista de tareas abordo para las próximas tres semanas, cuando recordó que se habían quedado sin barco. Chasqueó la lengiua y observó el resto del combate sin mucho interés. No le llamaba aquella manera de cantar tan improvisada y sabiendo la diferencia de fuerzas el resultado era evidente. De hecho que el luchador se hubiera esforzado tanto había sido por puro fardar, sin más razón. Podría haberlo vencido de un golpe desde el principio y dejarse de chorradas. Bostezó aburrido y agarró de la cola a Cooper, alejándolo de un plato que había sobre la barra. El cerdito se quejó y se revolvió tratando de soltarse. Mientras tanto una chica rubia se sentó a su lado y mencionó la reunión, pero entonces el camarero volvió. Observando por un momento a esta y tras una furtiva mirada a su escote, decidió que era el momento de lucirse.

- Señor, el reservado tres está libre. Le saldrá a...

- Quiero el más caro - declaró Ivan, poniéndose al gorrino bajo el brazo y tirándole del moflete.

- ¿E... está seguro, señor?

- Pues claro, ¿tengo pinta de no estarlo? - pinchó la nariz de Cooper con un dedo, para enfado de este - Soy Ivan Roux, noble de Lvneel, cazarrecompensas y líder de los Cuchillas Negras. Nada es demasiado caro si es para mis chicos y seguro que puedo permitírmelo.

- Bueno... de acuerdo. Serán veinte millones por hora.

Ivan se quedó pálido y tieso. No estaba claro si por la declaración o por culpa de su mascota, que en ese momento le mordía furiosamente el mitón como venganza. Sin mediar una palabra, lanzó al animalejo contra la pared y sacó la cartera, poniéndose a contar billetes en silencio, moviendo los labios. Con una sonrisa temblorosa, se guardó la cartera, tosió y dijo:

- Bueno, creo que con el siguiente más barato será suficiente. O incluso con otro más económico. Usted sabe, vivimos en tiempos difíciles, hay que ahorrar...

El gyojin entornó los ojos:

- Claro, claro... iré a prepararlo todo.

No era el mejor de los comienzos, pero aún podía remontar. La joven tenía una larga melena rubia preciosa y ojos azul cielo. Lo más llamativo eran sus orejas, que no la afeaban para nada. Con su mejor sonrisa, Ivan se encaró a ella mirándola a los ojos, preparándose para activar su mirada hipnótica y tratar de captar su interés. O lo habría hecho si una feroz bola rosada no se hubiera lanzado contra su cara y la hubiera coceado con fuerza. El cerdito cayó en el suelo sobre suelo lomo y giró para ponerse de pie, chillando nerviosamente. "¿Por qué hoy todo me sale al revés?" Desistiendo, decidió presentarse y no tentar más a la suerte.

- Encantado, señorita Mei - le tendió la mano para cogerle la suya y depositarle un beso - Como ya habrá escuchado, Ivan Roux, líder del gremio. Ese pequeño monstruito es Cooper-chan, mi muy alegre - Lei soltó una carcajada sarcástica - compañera con pintas de ninja es Lei, el del pelo con problemas de identidad es Zero y ese gusano es Deri. No te preocupes, de lo único que podría matarte es de aburrimiento. Habla por los codos.

Observó por el rabillo del ojo cómo el camarero le hacía señas desde una puerta en el fondo de la estancia. Agarrando al aún indignado cerdito, le hizo un gesto con la cabeza a Zero y se dispuso a dirigirse al lugar.

- ¿Nos acompañas pues? Podemos ir tomando algo mientras no llega nadie más y conocernos mejor. La confianza es vital para el buen trabajo entre miembros - ensanchó su sonrisa, dirigiéndole una significativa mirada.

El gyojin los guió hasta una sala rectangular en la que había una mesa larga, roja, rodeada de sillas acolchadas. La pared del fondo era un enorme acuario lleno de peces exóticos con formas extrañas. En una esquina ya esperaba un plato lleno de lo que parecía pulpo y una ensalada de algas, sobre el que Cooper-chan se abalanzó con un gruñido de triunfo, embadurnándose de salsa mientras se zampaba todo el plato. El vampiro se dirigió a la cabecera y se acomodó en la silla, apoyando las piernas sobre la mesa.

- Para mí un tinto de Toussant. Deje ya la botella entera.

- ¿Deseará el señor el más caro también? - el camarero sonrió irónicamente.

Ivan desvió la mirada e hizo como que no había escuchado nada, imaginándose mentalmente torturando y matando al hombre pez de diez mil maneras diferentes, a cada cual más imaginativa que la anterior. Luego con cierta reticencia dijo, en un tono de voz algo más bajo:

- Uno de precio asequible para un respetable cazador en no su mejor momento - masculló, para añadir a continuación - Pon en mi cuenta todo lo que pida el resto.

A continuación fulminó con la mirada Zero, previniéndolo. "Arruíname y pienso despertarte cada mañana de los próximos tres meses con un cubo de agua, pedazo de gato gigantesco" le dijo telepáticamente. O eso le hubiera gustado, así que en su defecto se limitó a pensarlo muy fuerte sosteniéndole la mirada.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Miér 6 Sep 2017 - 11:32

Zero levantó el pulgar a la rubia en señal de aceptación ante su halago de su duelo musical. Se sentía muy orgulloso y lo siguiente que hizo fue sentarse en una silla mientras se mantenía tranquilo. Debía volver a ahorrar energía debido al enorme gasto que había hecho convirtiéndose en su estado de súper guerrero. Estuvo escuchando la conversación del jefe con la chica nueva, en otra ocasión le habría saludado como era debido y llamándola hermosa, pero ahora no podía. Él estaba enamorado y si quería casarse algún día no podía tratar mejor se la cuenta a otras mujeres o comer canelones con queso. Eran sus dos condiciones. Pero podía tratarla como una buena amiga, por lo que sonrió sin haber problema en ello. Mostró una sonrisa calmada y escuchó todo lo que pasaba.

- ¡Veinte millones! ¡Que dice el tío flipado este! – Gritó el gusano abriendo la boca y tirándose al suelo bocabajo, sintiendo que el aire le abandonaba lentamente. Se notaba que Deri era un puto tacaño.

Buen trabajo entre miembros. Zero tomó eso como algo raro, pues para él aquella palabra tenía doble significado. Por ello alzó un poco la voz para que Ivan le escuchase.

- Jefe yo estoy enamorado, de tríos nada. – Indicó con un tono preocupado.

Cuando llegaron por fin a la otra sala, el luchador se sentó en un sillón y se relajó. El ambiente era tan cómodo que deseaba dormirse incluso. El gusano se tumbó en otro. Cuando terminaron de discutir del vino, el moreno se dio cuenta de que su jefe lo miraba de forma rara. No entendía el motivo, pero algo le decía que tenía que ser una indirecta. Esos ojazos, ese pelazo… No, no podía ser eso. Entonces lo supo, quería que disfrutase al máximo y eso iba a hacer. Levantó el pulgar indicándole que había pillado todo y después miró al camarero.

- Una botella de agua y una olla de arroz con pollo. Para el gusano un filete de cuatro kilos de carne y un zumo de melocotón recién hecho.

En cuando pidió aquello recordó que había recaudado pasta en sus misiones. No necesitaba dinero viajando con Ivan, ya que él le daba comida y alojamiento, por lo que… Zero cogió su mochila y la abrió despacio. De ella sacó doce millones en fajos de billetes atados con gomas. Como si fuese un traficante o algo así los colocó en la mesa en el lado de su jefe y después se quedó mirando al camarero con una sonrisa siniestra.

- Para mi jefe el mejor vino que tengas. – Insistió desafiante.

El camarero terminó de irse y el luchador miró de nuevo hacia su líder y la nueva. Tal vez debía presentarse como era debido, pero eso ya lo haría Ivan. El tipo con problemas de identidad en el pelo eran palabras muy técnicas para él y solo había entendido “El hombre de colores de pelo” pero con eso bastaba.

- En fin, me olvidé de entregarle esto, jefe. Lo logré después de capturar a unos cuantos inútiles. Supongo que con el paso del tiempo irá a mejor, pero acepte la aportación. – Mencionó con su habitual tono siniestro.

Después de aquello clavó su mirada en la joven rubia de ojos claros y esperó a que el peliblanco empezase a contar los detalles de la banda y rezando porque no hubiese ningún tipo de trío raro.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Miér 6 Sep 2017 - 23:59

     El peliblanco intentó pedir la habitación más cara, pero cuando oyó que valía veinte millones la hora, cambió su actitud por completo y pidió una barata. Después de escuchar eso no pude evitar soltar una carcajada. El gyojin dijo que iría a prepararlo todo, aunque no parecía muy satisfecho con sus clientes, me parecía normal, pues habían entrado por las malas y además querían una habitación barata, pero hice caso omiso al tema y miré con curiosidad mientras se presentaba el peliblanco. Este me miró por un momento, pero poco después el cerdito se lanzó contra su cara golpeándolo, para después caer al suelo y girar un rato hasta quedarse a los píes del peliblanco.

     Parecía una persona con clase, vestía como un noble y había dicho anteriormente que era un noble de Lvneel, lo que me hizo gracia debido a su actitud anterior, pues ese reino era conocido por un mentiroso muy grande, Noland Montblanc. Seguí mirándole con curiosidad mientras se presentaba como Ivan Roux, líder del gremio. El cerdito juguetón se llamaba Cooper o Cooper-chan, como lo llamaba su dueño. La chica siniestra se hacía llamar Ley y el hombre con estilo musical extraño pero chulo, se llamaba Zero. Finalmente, el gusano gigante que daba mucho miedo se hacía llamar Deri, un nombre de lo más cuco para un perro, pero no para un gusano enorme. Por suerte, el peliblanco me avisó de que no me mataría el gusano, cosa que me hizo sentirme mucho mejor, había perdido pues entonces la necesidad de tenerle miedo.

     -Claro, no he venido aquí para nada. Estoy de acuerdo con que deberíamos conocernos mejor.- Dije con una sonrisa mientras seguía a todo el grupo de extraños a una sala, esta era la que nos había reservado el gyojin, supuse.

     Una sala bastante grande, con una mesa roja y rodeada de sillas, como era normal para una sala de reuniones. Al final de la sala se podía ver un acuario que ocupaba toda la pared, estaba exóticos, había estrellas de mar, anémonas e incluso una piraña. Me quedé mirándolo con curiosidad unos momentos y después me senté en una de las sillas. El cerdito ya se encontraba disfrutando de su comida, una ensalada de algo verde, me recordaba a cierto sabor que odiaba, algas. Ivan pidió un tinto Toussant y el camarero bromeó preguntando si quería el más caro también, volvía a reírme, pero esta vez pensé que la broma se estaba haciendo pesada.

     El pelinegro no tardó mucho en pedirse algo también, una botella de agua y arroz con pollo, de lo más raro, pensaba que comería más fuerte viendo su apariencia. También pidió comida para Deri, el gusano gigante, casi más que para si mismo. Por fin, cuando estaba a punto de pedir mi comida, el joven sacó de su mochila varios montones de billetes y los puso sobre la mesa, pidiéndole al camarero el mejor vino para su jefe. Al parecer si que había conseguido dinero, dijo que era de una cacería.

     -He comido hace poco. Un batido de fresa y un souffle de chocolate.- Dije con una sonrisa, la verdad es que no quería que me pagase el peliblanco, pero ya que había insistido, acepté el regalo. No tenía hambre por haber comido takoyaki hace escasos veinte minutos, quizás menos.

     -¿Cómo es que Deri tiene más apetito que tu Zero?- Pregunté con curiosidad y antes de esperar la respuesta miré al gusano a ver si respondía por él.

     -Cambiando de tema, Ivan, o Señor Ivan, no se cómo llamarlo aún. Me gustaría saber cuales son los objetivos de este gremio, a parte del beneficio económico y la protección mutua.- Pregunté mirando al peliblanco, necesitaba saber en qué es lo que me estaba metiendo y tenerlo claro desde un principio.

     Seguí esperando la respuesta del peliblanco, así como mi postre y bebida, pues en el restaurante en el que estuve no tuve tiempo de tomármelos. Mientra tanto, seguí haciendo señas al cerdito para que se acercara, tenía curiosidad por su actitud ante los desconocidos.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Mar 12 Sep 2017 - 15:22

La sonrisa de Ivan se amplió tanto que por un momento pareció que iba a darle la vuelta a la cara y tocarse en la nuca. Se apresuró a coger la mochila llena de fajos y se puso a contar rápidamente murmurando cifras por lo bajo. Sus pupilas por momentos se asemejaban al símbolo del berrie. Mientras tanto Cooper-chan se acercó a Yumiko hozando y olfateándole la mano con curiosidad. De repente comenzó a lamerle la mano cariñosamente. Cualquiera diría que lo hacía porque era muy amistoso, pero en realidad el pequeño cerdito había olido el takoyaki y pensaba que la rubia tenía más consigo. Mientras tanto el cazador soltó un suspiro de felicidad. Allí había al menos diez millones de berries, algo más si no le fallaban las cuentas. Se sentía verdaderamente pletórico, al menos hasta que recordó lo del barco. "Bueno... al menos podremos comprar uno nuevo." Espera, ¿comprarlo? ¿PARA QUÉ? Aquella isla estaba llena de piratas. ¡Simplemente capturarían a alguna banda y les quitarían el barco! Y de paso cobrarían sus recompensas. Ya tenía la prueba perfecta para determinar si Yumiko era digna de entrar en su banda, aunque ya sólo con su mantra podía percibir que su presencia era poderosa. Esbozó una media sonrisa al escuchar la pregunta de Yumiko y alzó la copa para que el camarero le sirviera.

- Por favor, llámame Ivan. Las formalidades no van conmigo. Yendo al tema me alegro de que hagas esa pregunta. No he creado los Cuchillas Negras para formar un gremio cualquiera, mi idea es crear un grupo de compañeros que cooperen entre sí y se ayuden siempre que puedan. Tal vez no pensemos igual ni tengamos los mismos ideales, pero si nos tocan a uno nos tocan a todos - se acomodó en la silla y apoyó los pies sobre la mesa - Tuve la idea hace tiempo ya... me gusta viajar por los mares, pero con el tiempo me cansé de hacerlo solo. Quiero un grupo de compañeros con quienes cazar y apoyarnos para lograr nuestros objetivos.

Había tardado en llegar a la conclusión, pero lo había hecho al final. Él no era su padre. Por mucho que respetara su forma de pensar y viese su filosofía como la correcta... la soledad era un veneno para él. Disfrutaba de la compañía de otros y su naturaleza sádica y monstruosa sólo había alejado a una de las pocas personas que se habían preocupado por él. Por eso y por otro motivos había recapacitado durante su encierro en Hallstat y había comprendido que esa rabia que había descargado contra todo el que había tenido a mano... no le llevaba a ningún lado. No ganaba nada con la destrucción gratuita salvo un placer momentáneo seguido de un vacío. Sin embargo en su viaje con Zero a lo largo del East Blue y el Grand Line había disfrutado, se había reído y lo había pasado bien entrenando con él. La única espina en su conciencia era Lei... y empezaba a plantearse librarse de ella en algún momento. Tal vez entregarla al Gobierno si ponían recompensa por su cabeza. Se metió la mano en la chaqueta y sacó un papel, extendiéndolo sobre la mesa.

- Aquí tengo la lista de normas que seguiríamos como gremio.

papel:


  • 1. No se habla de los asuntos del gremio fuera de este.

  • 2. El 20% de las recompensas cobradas por los miembros irá a las arcas del gremio. Este dinero se usará para gastos comunales.

  • 3. Todos los miembros tendrán derecho a pedir los servicios de otro miembro como artesano.


    • 3.1 El coste material saldrá de las arcas, y se pagará al artesano un 10% del coste como paga.

    • 3.2 En caso de acceder a un artesano externo al gremio, este pagará el coste material pero no el sueldo del artesano.


  • 4. Si un miembro pide ayuda, los miembros en disposición de ayudarle deberán acudir cuando les sea posible.

  • 5. Si un miembro agravia a otro, este otro podrá retarlo a duelo y de vencerle exigir una recompensa como pago.

  • 6. Los duelos entre miembros se realizarán bajo la supervisión de un miembro fundador. No serán a muerte.

  • 7. Si un agravio es lo bastante grande, se podrá pedir la expulsión del miembro, o incluso su caza. Esta decisión depende del líder.

  • 8. La no existencia de una norma referente a la buena convivencia o a la lealtad no exime de culpa a conductas contrarias a esta ética.

  • 9. Zero tiene prohibido acceder a la nevera del barco sin permiso explícito del líder. De incumplir esta norma será usado como mascarón de proa.

  • 10. Los Cuchillas Negras deben cazar.


Tras eso se dio un trago al vino y disfrutó del sabor. Pocas veces tenía ocasión de disfrutar de vinos de tal calidad, aunque ahora que cazarían en otra liga tendría que ir acostumbrándose. Las presas que tendrían en aquella zona tendrían recompensas considerablemente más altas que a lo que estaba acostumbrado. Pronto no tendrían problemas de dinero como hasta ahora. Y hablando de problemas y de dinero... se sentó bien y dio otro sorbo a su copa, añadiendo a continuación:

- Hoy tendremos nuestra primera tarea como gremio, que servirá como prueba para ver tus habilidades. Tenemos que localizar a alguna banda pirata de la ciudad, capturarles y quitarles su barco. El nuestro.... - dándose cuenta de que había tocado un tema espinoso, trató de quitarle importancia - Bueno... iba tocando jubilarlo.


Última edición por Ivan Markov el Mar 12 Sep 2017 - 22:25, editado 1 vez
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Mar 12 Sep 2017 - 19:26

- Él es un humano, yo soy el gran gusano rey y mi tamaño es mucho mayor. Necesito grandes cantidades de carne para mantenerme con vida, muñeca. – Mencionó el gusano alzándose un poco y mirándola.

- Ya ve dejando de ligar, hombre. Se supone que te habías enamorado del cerdito del jefe que yo sepa, no puedes ir con esa actitud. – Le replicó el cazador.

- Pero me he dado cuenta antes de que es macho, ya no puedo hacer el camión con él. Además, la rubia es muy hermosa. Tengo una idea, dile que consiga un gusano hembra mutante.

- Díselo tú, estúpido. La tienes delante de tus ojos y nos está escuchando. Lo mejor será que te olvides del gusano hembra y te centres en localizar presas más jugosas para la próxima vez que tengamos que ir de casa.

- A mí no me des órdenes, esclavo. Te recuerdo que eres mi mascota y mi deber es cuidarte para que no molestes a Ivan con tus estupideces.

- ¡Cállate gusano mutante!

Ambos parecían estar en sus propios líos, pero entonces volvieron a callarse y estuvieron atentos a lo que pasaba en la mesa. Zero ya se había dado cuenta lo celoso que era el peliblanco con su dinero y no tardó en contarlo de forma bastante extraña. Parecía como si estuviese a punto de comerse todos los billetes. Igualmente cuando escuchó lo de que si tocaban a uno tocaban a todos no pudo evitar soltar una pequeña carcajada. Ya eran tres, pero podría usar un brazo para ayudar a cada uno, o incluso lanzar el gusano. Después de escuchar lo de robar un barco y demás supo que estaba en lo cierto. Los Markov tenían serios problemas para coger cosas que no eran suyas. Según decía su padre, Derian iba por ahí adueñándose de pescuezos ajenos.

- Ahora que no tenemos barco puedo saltarme la número nueve, pero tampoco tenemos nevera… Entonces hay un problema de lógica. – Susurró despacio.

- Zero, si hablas así de bajo no te van a escuchar.

- No pasa nada, Deri… Un Dios recapacita, medita y habla para sí mismo. Es un arte que me ha más inteligente y muchos desconocen.

- Oh… Quiero aprender yo también a hacer eso…

Ambos seguían a lo suyo y Zero pudo ver en el rostro de Ivan que el vino era de su agrado. Después del pastizal que había soltado en la mesa esperaba que así fuese. Después de unos momentos miró las raras orejas de la rubia. Tampoco le dio importancia. Lo siguiente que hizo fue pasar a su forma completa. El guepardo aterrizó en el suelo y pudo ver al camarero traer todo lo pedido. Al ver la buena pinta que tenía la comida de Yumiko se acercó a ella y alzó ambas patas delanteras. Las puso en sus piernas y empezó a hacer ruiditos monos y a mover las orejas para que le diese comida gratis. El gusano al sentir envidia hizo el mismo truco con Ivan, mirándole y moviendo su cabeza de un lado a otro para que le diese vino.

- Nyaaah... – Maulló Zero de forma adorable en su transformación completa.

Quería claramente darle un ataque de kawaaidez a la joven y que le diese de comer. El olor a chocolate le llamó la atención y claramente deseaba probarlo con todas sus fuerzas. Al mismo tiempo vigilaba su arroz de forma celosa. Mantuvo su mantra en el cerdo para que no hiciera nada raro.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Mar 12 Sep 2017 - 23:14

     El primero en responder a mi pregunta fue el gusano gigante, Deri. Este dijo que es el gusano rey y que como su tamaño es mucho mayor necesita más carne para mantenerse con vida, seguidamente me llamó muñeca, no supe si se trataba de un cumplido o un mote, así que tampoco le di mucha importancia. Tras eso el pelinegro dijo que dejase de ligar, y preguntaba cosas sobre el cerdito. Seguían hablando de forma extraña entre ellos, cosas que no estaba entendiendo, pero tampoco había prestado suficiente atención. Parecía que se llevaban bien, aunque se insultaban continuamente, eran como el perro y el gato, pero amigos.

      Finalmente empezó a hablar el peliblanco, quería que le llamase Ivan, y así haría de ahora en adelante. Al parecer, el gremio, llamado los Cuchillas Negras se basaba en el compañerismo y la cooperación mutua. Ayudarnos cuando hiciese falta era muy importante y viajar en solitario al final siempre traía más riesgo del necesario. El peliblanco quería un grupo de compañeros dispuestos a cazar y apoyarle en los objetivos comunes del gremio. Después sacó un papel y me lo entregó, se trataba de una lista de normas que había que cumplir. Había dos que me llamaban la atención, el veinte por ciento del dinero cobrado por recompensas iría dirigido a las arcas del gremio. La otra norma que me llamaba mucho era que si un miembro pide ayuda, el resto de miembros en disposición de ayudarle tienen que acudir cuando les sea posible. Sentía que eso nos acabaría convirtiendo en algo mucho más grande de lo que pudiésemos imaginar, entre todos conseguiríamos superar a los más fuertes cazadores del mar si seguíamos juntos, pensé.

     -Estoy de acuerdo con cazar a la banda pirata, pero no estoy del todo segura de si conseguiremos su barco. Intentaré no destruirlo al menos.- Dije con una sonrisa respondiendo a su tarea como gremio. Se trataba de localizar una banda pirata, capturarles y quitarles su barco, pues como decía Ivan, el suyo se había destruido o roto, o perdido. No conseguía del todo comprender eso de jubilar un barco, pero no iba a hacer preguntas al respecto.

     Seguidamente llegó la comida, pero eso no fue lo que estaba mirando en ese momento. Estaba atento a la joven Lei que estaba ahí, ella no pareció haber pedido nada, aunque tampoco estaba del todo segura de si lo había hecho tan bajo que no la pudiese escuchar. Al fin y al cabo, tenía una habilidad de esconderse y pasar desapercibida relativamente buena, me costaba un poquito detectarla con mi haki de observación. Por otro lado, una vez me pusieron el Souffle de chocolate delante, un guepardo salido de la nada apareció al lado mía y se apoyó sobre mis piernas con la cabeza. Por un segundo casi me muero del susto.

     -¿Y este guepardo de donde ha salido? Pensaba que ya me habías presentado todos los miembros del gremio.- Dije sorprendida mientras pasaba mi mueca a una sonrisa. El guepardo tenía el mismo aura que Zero, aunque en este momento estaba muy mimoso. Parecía querer probar del postre de chocolate, así que cogí un poquito de postre con la cucharita y le di para probar, como se hacía con los bebés.

    Al lado del peliblanco estaba el gusano gigante, moviendo la cabeza de lado a lado, el también parecía querer probar algo de comida. Esperaba que después de probar el guepardo se fuese a comer su arroz, si no, se empezaría a enfriar y ya no sabría tan bien. Por eso, tras darle de comer otra cucharadita más, si así lo quisiese y la cucharadita seguiría de una pieza, empezaría a disfrutar de mi postre. El batido por otro lado, estaba delicioso, llevaba extra de azúcar y el sabor a fresa era muy intenso.

     -Pues en cuanto terminemos de comer podemos buscar algún grupo, entre mi lista de recompensas se que hay algunos buscados, pero lo mejor será entrar en alguna zona clandestina y esperar la llegada de algún grupo. Suelen venir muchos con la esperanza de raptar sirenas y conseguir millones en Sabaody, sin embargo, no todos son lo suficientemente valientes como para viajar al Nuevo Mundo.- Comenté con una sonrisa mientras disfrutaba del Souffle.- Por otro lado, si usamos el bosque que hay en la zona podríamos movernos de forma más discreta, ahora que ya os han puesto cara de peligro en la isla.- Añadí con una risilla, pues después del combate que tuvieron, probablemente no los dejarían pasar desapercibidos por las calles.

     Tras eso, seguí comiendo esperando la respuesta de ambos, una vez terminásemos esa placentera estancia, tocaba trabajar y buscar un buen barco, pues eso parecía más importante que cazar a cualquier banda pirata. Muchas de estas bandas perdían sus barcos en el fondo marino, algunos por la alta velocidad a la que iban, otros por un recubrimiento de mala calidad, otros por estar borrachos. Las razones eran múltiples, pero aún quedaban barcos intactos después del arduo viaje hacia esta burbuja con tierra en el fondo del mar, confiaba en que encontraríamos uno. Pues quería de verdad unirme al gremio, aceptaba casi todas las normas y confiaba en que formaríamos un bloque inquebrantable una vez alcanzásemos el Nuevo Mundo.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Miér 13 Sep 2017 - 12:57

El cerdito gruñó indignado al verse ignorado y se alejó, subiendo de un salto a la mesa y husmeando los platos de todos. Aprovechando que Zero estaba ocupado con Yumiko, se metió en la olla de arroz del luchador y empezó a dar buena cuenta de ella. Ivan se llevó una mano a la boca conteniendo sin éxito una carcajada, cuando de repente notó algo muy grande a su derecha. Deri estaba MUY cerca suya moviendo lo que debía ser su cabeza, intentando no tenía muy claro qué. Alejó disimuladamente la silla, incomodado, y se sirvió otra copa. La respuesta de Yumiko no le convenció del todo; ser ambiciosos podía reportarles muchos más beneficios. Sin riesgo no hay recompensa al fin y al cabo. Bebió una buena cantidad de tinto y volvió a poner la copa en la mesa, alejándola del gusano al percatarse de lo atento que estaba del rojizo néctar.

- Esclavistas y gente demasiado cobarde para ir al Nuevo Mundo... - negó con la cabeza, sonriendo - ¿Por qué conformarse con presas menores? No soy de los que van tras las sobras. No, encontraremos a alguna banda que vaya de camino al Nuevo Mundo y los derrotaremos. Seguramente tendrán un barco mucho mejor equipado que unos pobres esclavistas.

No estaba mal pensado, pero había un fallo en su razonamiento: primero tenían que localizar a una banda que cumpliera esos requisitos. Suspiró y vacío la segunda copa de una tacada, empezando a notar el calor del alcohol recorriendo su cuerpo. Tal vez no había sido buena idea beber tanto sin comer, aunque por otro lado, ¿qué más daba? En el peor caso podía entrar en su forma completa. Se sirvió una tercera copa relamiéndose los labios, mientras volvía a acomodar sus pies sobre la mesa. ¿Qué daba por resolver antes de seguir vagueando? Ah, sí, no podía ir aceptando miembros por su cara bonita (aunque fuese tentador). Debía saber cuál era el rango de cazadora de Yumiko y sus habilidades. Pensando en ello... ¿cuál era el suyo? Metió la mano en su bolsillo y sacó su tarjeta de cazador. Con una mueca la escondió rápidamente en un bolsillo. "Aún... ¿habitual?" Bien pensado, ¿de qué se extrañaba? Llevaba sin cazar... ¿dos años y cuántos meses? Tal vez preguntar el rango fuese innecesario, mejor pensado. Al menos para preservar su orgullo intacto.

- Bien Yumiko, antes de continuar quiero saber tu tall... tus habilidades - se rascó la cabeza. Había ido de un pelo - Quiero saber qué podrías aportar al gremio.

Seguía sin aparecer nadie más... ¿no había interesado a ningún otro cazador? Al menos no a ninguno capaz de llegar hasta allí, al parecer. Al menos ya no serían sólo Zero, los dos animales, la estúpida de su hermana y él. Terminó la tercera copa reflexionando al respecto, preguntándose hasta qué punto sería buena idea esperar algo más. Tal vez si llamaban algo la atención más gente se vería interesada en el gremio. Cazar a una banda entera sería una buena forma, desde luego. Sólo tenían que lograr que fuera llamativo. Metió la mano en el interior de la cazadora y sacó un taco de carteles de se busca ilógicamente grande para el bolsillo del que lo había sacado, y se puso a pasarlos. En todos tenía notas sobre los soplos que le habían llegado sobre las últimas localizaciones conocidas de aquellos piratas. Era un esfuerzo fútil, pero estaba demasiado inquieto como para quedarse sin hacer nada.

- Vamos a necesitar hacer una ronda por la ciudad en busca de piratas... ¿voluntarios?

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Jue 14 Sep 2017 - 14:25

El perfecto plan del luchador había funcionado a la perfección. Estaba probando el delicioso sabor del postre de chocolate y lo estaba disfrutando. Comía del alimento que la rubia le estaba dando sin pudor alguno. Adoraba su forma de poder ganar alimento fácilmente mediante el poder de su fruta. Las mujeres nunca resistían un gatito gigante en plan adorable. Era demasiado astuto pese a que no lo aparentaba. No tardó mucho en mirar un poco a su alrededor y de hecho observó algo que no le gustó. Los esmeraldas ojos del guepardo cambiaron a negros por un momento y saltó por encima de la mesa y quedó en forma humana en su sillón. Su velocidad fue algo asombrosa al estar en aquella forma. Su ceño se frunció de forma exagerada y lo siguiente que hizo fue poner su rostro más cruel y siniestro hasta la fecha.

- ¡Nadie toca mi arroz! – Exclamó agarrando al cerdo por el lomo y lanzándolo hacia un sillón para que no tocase su alimento. Después le mostró los dientes y abrazó a su tesoro antes de que alguien más tratase de arrebatarle su vida.

Se quejó mentalmente al ver que le faltaban un par de granos. Maldito animal ibérico de sangre caliente y orina desagradable. El luchador empezó a comer rápidamente y vigilando su plato de forma celosa para que nadie osara quitarle nada de su maravilloso arroz. A medida que iba devorando su comida escuchaba las palabras del líder, diciendo no sé qué de un voluntario. Ya que no era una orden y el guepardo estaba en modo perezoso, cerró los ojos haciéndose el dormido, pero comiendo al mismo tiempo, lo que no colaba nada. Deri en menos de un segundo se hallaba tras el sofá del líder para no que le viese y soltando leves ronquidos. El cerdo era la mejor opción de todas, en un mundo ilógico al menos. El luchador se mantuvo calmado en todo momento y evitó mirar a su líder directamente. No quería recibir ninguna señal con la mirada de que fuese, pero… ¿Ivan estaría tan loco como para mandarle a él solo? Podía liarse a guantazos con media isla por mero orgullo si le decían algo.

- Yo voto que vaya el cerdo, si no vuelve ya sabemos que hay cocineros del Este por las inmediaciones. Si lo hace, bueno, los cerdos no hablan. – Mencionó soltando un enorme bostezo y estirándose un poco en aquel cómodo sillón.

Le parecía escuchar al jefe decir algo de la “tall” de la chica, pero no terminó la frase y no lo entendió. Siguió allí echado y entonces fue cuando su Den den mushi empezó a sonar. Metió la mano en el bolsillo y tranquilamente contestó la llamada.

- Sakura, catorce días. – Tras aquello colgó.

Zero guardó su comunicador y después de unos momentos bostezó de nuevo. Era el código que tenía con su padre para quedar. En dos semanas iría a la isla para ver lo que quería. Aunque llevando dos años sin verlo se hacía una idea. Reconoció su voz perfectamente, por lo que supo que no había problema alguno. El luchador entonces se estiró de nuevo y se abrazó al posabrazos. Le estaban dando ganas de echarse una buena siesta con el ambiente y la comida.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Vie 15 Sep 2017 - 0:21

     El guepardo saltó sobre la mesa en dirección al cerdito, que estaba comiéndose su arroz, no tardó mucho en coger y lanzarlo contra la pared. Siguió comiendo con extrema precaución para que no le robaran más granos de arroz. Por otro lado, el peliblanco estuvo comentando sobre los esclavistas y los cobardes, él deseaba presas mayores, piratas que fuesen al nuevo mundo. No tenía nada en contra de su idea, pues al fin y al cabo eran los que mayores recompensas tendrían. Por otro lado, después de un rato sacó de su bolsillo una tarjeta, típica de cazador, la metió de vuelta al bolsillo y preguntó por mis habilidades.

     -Puedo hacer reconocimiento de zonas, cubrir con ataques a distancia, atravesar barcos con flechazos y crear lluvias de flechas, entre otras cosas. También he entrenado el haki de observación y de armadura, pero supongo que eso ya lo habrás notado.- Dije con una sonrisa, había notado que en su interior había un aura más oscura de la que mostraba a simple vista. - Por otro lado, podría aportar conocimiento sobre hierbas, conozco gran cantidad de mezclas que pueden curar o herir por igual, ya sean venenos o medicinas. Prefiero cazar en bosques y junglas, pero eso no me impedirá matar algo que se encuentre en un desierto, por ejemplo. A parte de esto, tengo algunos conocimientos de ingeniería mecánica, y bioingeniería. No he tenido mucha oportunidad de construir vehículos, pero he fabricado drones y algún que otro implante muscular. Por suerte o por desgracia, depende como lo quiera ver, no dispongo de Akuma no mi. Fui usuaria, pero ya no lo soy.- Añadí con una sonrisa.

      Después de contar todo eso, Ivan miró sus carteles de se busca y preguntó por voluntarios para buscar piratas por la ciudad. Era el momento perfecto para mostrar mis habilidades, así que nada más decirlo ya estaba preparada para saltar a ayudar. Por otro lado, el joven pelinegro dijo que el cerdito haría un buen trabajo, cosa que me hizo reír. Claro que no podía hacer nada el cerdo, no tenía pinta de ser un luchador, al menos no a simple vista, pensé.

     -Iré yo, pero necesitaré refuerzos si queréis el barco intacto, de haberlo.- Dije mientras terminaba de comerme el postre, la verdad es que tenía ganas de moverme un poco y practicar un poco más mis disparos.

     Tras eso, Zero tomó un den den mushi y contestó diciendo "Sakura, catorce días", eso era bastante extraño y no le presté mucha atención, probablemente sería alguna forma de comunicación, nada que me importase realmente. Este se estiró y estuvo a punto de dormirse.

     -Lei podría ayudarme bastante. Si ella quiere.- Dije mirando con una sonrisa a la chica siniestra, era difícil incluso detectarla con haki.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Dom 24 Sep 2017 - 22:32

Cooper miró enfadado a Zero y gruñó entre soplidos. Se quedó mirando a la olla esperando a que quedase desocupada y preparado para volver al ataque. Por su lado Ivan suspiró y entornó los ojos al escuchar el chiste del hombre guepardo, y se centró de nuevo en Yumiko. La chica tenía toda una buena cantidad de habilidades útiles, y pese a no ser usuaria parecía bastante apta en combate, confirmando lo que había percibido con su mantra. Sería una adquisición excelente para la banda, especialmente por el hecho de sumar a sus fuerzas una persona capaz de sacarlos del agua si caían en esta. Definitivamente era un gran fichaje para el gremio y sólo quedaba verla en acción para decidirse totalmente. Sus ganas y su actitud también eran buenas, pues se presentó voluntaria casi al momento para buscar a sus objetivos. El vampiro cogió la copa con una mano y con la otra apartó de un empujón al insistente gusano, echándole una mirada de esas que matan.

- Bien, decidido queda. Te encargarás de buscar a una banda a la que cazar y de paso será tu prueba de acceso al gremio. Si puedes, que tengan un buen navío, pues será el nuestro a partir de ahora.

Lo de Lei, por otro lado... podía enviarla a vigilar a la chica y que les avisara si veía algo raro, pero no se fiaba de ella. No le apetecía que fuera contando quién era realmente ella o él. Empezaba a considerar cada vez más seriamente deshacerse de ella; había sido una mala idea llevársela de Hallstat. Aparte, si Drake se enteraba de lo que había hecho estaría en serios aprietos. Suspiró y negó para sí con la cabeza.

- Será mejor que Lei se quede aquí. Es probable que tenga otras tareas para ella. En todo caso, ya que nos has contado tus habilidades haré lo mismo.

Bajó los pies de la mesa y se levantó. Al momento notó un ligero mareo a causa del alcohol, pero mantuvo el tipo perfectamente. Dejó la copa en el sitio sin quitarle el ojo de encima al gusano gigante y metió la mano en su gabardina, extrayendo de esta una espada bastarda con una elaborada guarda negra y dorada y un filo dentado de un tono metálico oscuro. Parecía absurdo que la hubiese sacado del traje como quien se saca una tarjeta. Con una sonrisa orgullosa la hizo girar en su mano y se puso en guardia sujetándola con una sola mano, en una pose que parecía más propia de esgrima con estoque.

- Yo soy espadachín, aunque también sé usar pistolas y dagas. También toco el violín, el piano y el órgano, además de dárseme bien entrar en sitios sin llamar la atención. Por mi parte yo sí soy usuario - mientras hablaba, su piel fue volviéndose pálida y sus colmillos crecieron - Tengo la Hito Hito no mi modelo vampiro.

Hizo un par de movimientos con la espada, casi inconscientemente. La esgrima era algo que le gustaba y disfrutaba desde que su padre había comenzado a adiestrarle en ese arte. Se imaginó a un enemigo invisible y ágilmente inició un avance con un juego de pies y lanzó una estocada al aire. Con una sonrisa volvió a meterse la espada en uno de los bolsillos interiores de la gabardina y se ajustó esta. Metió la mano en otro y sacó un den den mushi.

- En fin, eso es todo. Sólo falta que intercambiemos nuestros números para poder mantenernos comunicados mientras sales en búsqueda de la banda.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Miér 27 Sep 2017 - 20:33

Tras haberse alimentado con el delicioso arroz dejó la olla vacía sobre la mesa y después se estiró un poco más. Menos mal que la rubia se había presentado voluntaria para realizar aquella misión, pues a él le daba una pereza importante. Miró como ambos se ponían a hablar sobre sus mejores bazas y él decidió permanecer callado. Ivan ya sabía sobre sus conocimientos de medicina, de joder sistemas de seguridad y entrenar animales. Deri era la prueba de ello, el cual era un ser a tener en cuenta a la hora de un combate. Sonrió de forma calmada y después de unos momentos se quedó mirando los movimientos del peliblanco con la espada. Al parecer, era el único de la zona que arreglaba los asuntos a guantazos, pero tampoco era asunto suyo. Bostezó con ganas y tras unos momentos se colocó en pie.

- Deri, formación del sabio de los gusanos.

El gusano asintió y rápidamente se metió entre las piernas de Zero. Se alzó dejando al luchador de cuchillas sobre el lomo del insecto, el cual se alzó dos metros de altura. El moreno casi tocaba el techo con la cabeza. Parecía una postura de combate combinada entre ambos. El guepardo alzó un puño y dejó el otro en la cintura. Deri abrió sus tres bocas internar dejando ver una cantidad de dientes sobrehumana.

- ¡El sabio de los gusanos y luchador del Zan Nin Na! ¡Zero-sama! – Gritó de forma que parecía importante y todo. – Sabía claramente lo que iba a decir su líder, pero le miró y se adelantó. – Escalera real de color…

Una vez dijo aquello para indicarle que le debía una se sentó en la cabeza de su mascota. Suficiente agua había tragado ya y no quería que su jefe lo lanzase fuera de la burbuja de nuevo. Ahora no sabía lo que iba a pasar, pero algo le dijo que parado no iba a estar. Seguramente, Ivan tenía algo que hacer y él tendría que acompañarle, pues dormir en aquella zona no era algo que creyese que le iba a dejar hacer. Se mantuvo sentado en su cómoda montura, la cual le llevaría a todos lados sin que él tuviese que andar. Entonces fue cuando observó  a la rubia y levantó el pulgar.

- Te deseo suerte, Yumiko-chan. – Después de eso se quedó mirando al líder con una sonrisa siniestra, al mismo tiempo que se relamía. – Jefe ¿Qué haremos nosotros mientras tanto?

El gusano entonces soltó un enorme bostezo y buscó al cerdo con la mirada. Si lo lograba localizar trataría de enroscarlo en su cola cual serpiente y lo mantendría secuestrado para violarlo o algo así. Esperaba cogerlo y que el vampiro no se diese cuenta. De hecho, susurró despacio mirando hacia atrás.

- Seré gentil, pequeño…

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Dom 1 Oct 2017 - 21:50

     Ya había quedado decidido para entonces. Ivan me encomendó buscar una banda pirata a la que cazar y con ello demostrar además mi valía para entrar en el gremio. Antes de salir de ahí me quedé esperando a ver las habilidades del jefe de este grupo. Espadachín capaz de usar además pistolas y dagas, una combinación interesante. Además músico y capaz de pasar desapercibido, aunque eso último no pareció demostrarlo antes. Finalmente se transformó en un ser blanquecino con colmillos largos, un vampiro. Había leído cuentos e historias de seres así, la mayoría mitológicos, era interesante ver a uno en persona aunque fuese solo un consumidor de la fruta.

     -¡Increíble! Tengo curiosidad por ver esas habilidades en acción.- Dije casi sin pensar, ser sincera era lo mío y a veces hablaba sin pensar en lo que iba a decir.

     No faltó mucho para que el pelinegro también mostrase sus habilidades, habló con su gusano y hicieron algo muy extraño, una especie de formación de batalla. Este se subió al gusano como a caballito y con un puño en alto, mientras que el gusano abrió tres bocas mostrando muchos dientes, no podía contarlos a simple vista. Sabio de los gusanos y luchador del Zan Nin Na, no sabía si tomármelo enserio o reírme, pero parecía convencido de su poder. Sonreí y empecé a recoger mis cosas para irme, pero antes el peliblanco me recordó que tendríamos que intercambiar números para estar comunicados. Tomé el den den mushi de mi bolso y lo calibré con el suyo, hice una prueba de llamada y al ver que funcionaba sonreí.

     -Perfecto, le avisaré en cuanto tenga un objetivo. Estad preparados.- Dije sonriendo, lista para salir. Entonces el pelinegro me mostró el pulgar y me deseó buena suerte. -Gracias. - Respondí al pelinegro.

     Salí por la puerta y miré al encargado del bar, estaba preparado con una pala al lado de la puerta, no parecía muy feliz. Sentí su presencia con el haki de observación y esquivé el golpe de su pala, seguidamente me miró y bajó el arma.

     -¿Y ese ataque tan gratuito? ¿Pensabas darle al peliblanco?- Pregunté extrañada.

     -Ese hombre ha pegado a mi hermano, no saldrá de aquí de una pieza.- Dijo el hombre, preparado para asestar otro golpe con la pala.

     Esquivé el golpe y le di con la mano imbuida en haki en el cuello. No parecía muy resistente, cayó desmayado y no había nadie alrededor que me hubiese visto. No iba a dejar que pegasen a mi futuro jefe así sin más, al menos no antes de completar mi misión. Seguí andando hasta salir del restaurante, ahí no había más peligro, al menos no de momento. Entonces tocaba tomar la decisión de donde buscar criminales, pensé en preguntar por unos momentos a los ciudadanos, pero no iría a servir de mucho. El puerto ilegal estaba a un kilómetro de ahí, si mal no recordaba.

     Fui andando normal hasta las afueras de la ciudad, entonces empecé a andar con más cuidado. Saqué de mi bolso mi capa y me la puse, sería mejor ir así que andar sin esa protección extra. Por el camino no había mucho peligro, algún que otro gyojin mirándome extrañado, pero nada de lo que preocuparse. A medida que me acercaba al puerto cada vez había más ruido, eso sería más complicado si me metía en una reunión de piratas, pero sin arriesgar no conseguiríamos nada. Además, Ivan quería un barco capaz de navegar de vuelta a la superficie, eso nos iría a costar lo suyo, ya fuese en heridas o en dinero. Y lo segundo no parecía que nos sirviese aquí abajo, donde los barcos no se vendían a cualquiera. Unos metros más adelante di con el puerto, encerrado en una burbuja propia y con un túnel de entrada que separaba ambas burbujas.

     La entrada al túnel estaba siendo vigilada por dos hombres muy altos y anchos, parecían unos matones a sueldo. Tenía dos opciones, encargarme de los matones o salir por la burbuja y nadar hasta la burbuja siguiente. La segunda parecía muy peligrosa, así que me preparé para el combate. Antes de hacerlo quería avisar al gremio. Saqué el den den mushi e intenté llamar, de hacerse la llamada hablaría.

     -Estoy en la puerta del puerto pirata, es una burbuja externa con túnel de conexión vigilado. Voy a encargarme de la vigilancia y luego intentaré abrirla.- Dije mirando al den den mushi, de haber aceptado la llamada. En ambos casos tomaría mi arco y me pondría en posición de disparar.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Sáb 14 Oct 2017 - 22:10

El vampiro arqueó una ceja al escuchar la conversación y el ruido de fuera. Intentó levantarse encontrando algunos problemas para ello. ¿El exceso de alcohol tal vez? Qué va, sería otra cosa. Pasó a su forma completa para contrarrestar su ebriedad y se dirigió hacia la puerta, mandando por el camino a Deri a volar contra la pared de una bofetada. No iba a dejar que aquel gusano chiflado tocase a su querido Cooper-chan. Abrió la puerta y se encontró con el encargado inconsciente. Parecía que Yumiko sabía bien lo que se hacía... definitivamente sería una buena adquisición para la banda. Se cargó al gyojin al hombro y volvió a entrar en la estancia. Los hombres pez sabían demasiado salados para su gusto, pero a comida regalada... colocó al tipo sobre la mesa y contestó a Zero, con una sonrisa:

- Comer, por supuesto. El chalado este quería atacarnos cuando saliéramos - miró a Deri - Tú seguro que estarás dispuesto a eliminar las pruebas, ¿verdad comilón? Venga, si dejas en paz a Cooper te dejo comerte al pescadete este.

Abrió la boca mostrando los colmillos y los clavó con fuerza en su yugular. La sangre comenzó a brotar a borbotones, cálida y con aquel sabor tan único y llamativo de siempre. Bebió con avidez, dejando rienda suelta a su instinto. Era una parte de sí más bestial, menos humana, que disfrutaba al consumir vidas y crecer en poder con ellas. ¿Había aparecido al tomar la akuma no mi? ¿O había estado ahí siempre? Era una pregunta difícil de responder, pero a la que tampoco daba mucha importancia. Sabía controlar esa parte de sí mismo y de todos modos no consideraba estar haciendo algo malo. ¿Le temblaba la mano a los hombres al matar vacas para alimentarse? Aquello era lo mismo. Sólo le molestaría si fuera algo superior a él que lo dominara, pero al no serlo era un instinto más, un placer que podía saciar en su posición de cazador. Por partida doble, tanto por ser cazador de recompensas y poder comerse a criminales como por cazador en un sentido más metafórico. Finalmente sacó los colmillos y se relamió, apartándose del cadáver con una sonrisa feliz.

- Todo tuyo Deri. Zero, quiero la revancha al póker. Prepara la baraja.

Esta vez no iba a dejar que le venciera de nuevo. Ya había tomado nota de la vez anterior y no iba a subestimarle. Había aprendido que Zero aunque no lo pareciera era taimado y sabía ocultar sus intenciones y que pese a su aspecto de idiota feliz era avispado. Barajaron y comenzaron a repartir, preparándose para la primera mano. Cuando iba a ver sus cartas, su den den mushi comenzó a sonar. ¿Sería Yumiko? Las dejó en la mesa bocaabajo y cogió la llamada.

- Aquí Ivan - escuchó las palabras de la arquera y apartó al gusano de sus cartas para que no le espiase - Muy bien, si necesitas refuerzos avísanos. De todos modos procura no dar la alarma. Recuerda que la prioridad es encontrar una banda con un buen barc... buenas recompensas por su cabeza. Hasta luego.

Si no tenía nada más que decir, colgaría y se centraría en la partida. Esta vez iba a darle una buena lección al guepardo.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Jue 2 Nov 2017 - 11:28

Zero tuvo que agarrarse cuando el vampiro apartó al gusano, pues estaba encima de su cabeza. Casi se cayó, pero pudo mantener el equilibrio y lejos de enfadarse, soltó una carcajada mientras se relamía despacio. La situación estaba siendo demasiado divertida y mientras ahora la rubia se iba a pillar ese barco lleno de idiotas, ellos según dijo el vampiro comerían. El luchador ya había tomado su arroz y no lo haría más para mantener su cuerpo intacto y su musculatura conservada. Vio a Ivan beber de aquella cosa como si fuese un vampiro… Oh, era un vampiro. A veces el luchador olvidaba aquellos detalles. Rio por lo bajo al escuchó sus palabras y buscó la baraja en su mochila, la cual no tardó mucho en sacar con calma y empezó a barajar lo mejor posible. Entrecerró sus ojos para hacerlo.

- Me gusta bastante lo salado. – Mencionó el enorme gusano riendo como loco y preparándose para disfrutar de su comida con forma de hombre pez.

El enorme ser abrió tanto la boca que parecía que se la iba a partir. De un solo movimiento engulló el cuerpo y tuvo que alzarse unos dos metros para engullirlo totalmente sin problemas. Sus filas de dientes los hicieron pedazos en cuestión de segundos y ni una gota de sangre manchó nada. De hecho, tal vez ni quedaba de aquel líquido debido al hombre murciélago. Deri terminó con su alimento rápidamente y después de eso volvió a dejar a Zero montarse en su cabeza, el cual se sentó en ella y colocó las cartas sobre la mesa. Repartió de forma calmada y esperó a que Ivan terminase de hablar. Una vez lo hizo miró sus cartas con cuidado desde su montura. Dos ases. Su rostro en todo momento fue inexpresivo. De hecho, en un momento sonrió de forma siniestra mirando al jefe. Quería liarle con la mirada. Al cabo de unos instantes apostando, sobre la mesa había dos ases más, un siete, y dos reyes. El póker de ases de Zero fue algo que le hizo pensar en que la victoria volvía a ser suya.

- Bueno, supongo que apuesto el ochenta por ciento de lo que tengo. – Mencionó moviendo una enorme cantidad de fichas hacia delante.

De nuevo mostró aquella sonrisa siniestra hacia Ivan ¿Sería una advertencia? Bueno, el moreno siempre estaba en plan sádico, podía ser cualquier cosa. El gusano ni siquiera había visto las cartas, de hecho, estaba dormido. El pobre disfrutaba de siestas tras comer y un Gyojin era algo a tener en cuenta. Fue tras unos momentos cuando finalmente el guepardo arrojó las cartas sobre la mesa de una forma que ambas quedaron bocarriba mostrando los dos ases.

- Póker de ases. Supongo que… ¿He ganado de nuevo? – Mencionó sonriendo y esperando a que Ivan desvelase las cartas, aunque visto lo visto…

Bostezó un poco y después de unos momentos se rascó la cabeza despacio con su mano derecha. El gustito fue bastante bueno y estuvo a punto de tumbarse, pero antes quería ver el resultado y de nuevo miró hacia el vampiro.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Albus Elessar el Jue 2 Nov 2017 - 13:45

Había llegado por fin a la isla Gyojin después de varios días de travesía. ¿Que me había traído a la isla? Fácil. Había llegado a mis oídos que cierto gremio de cazarrecompensas llamado "Los Cuchillas Negras" estaban buscando miembros. ¿Qué mejor forma de empezar en el mundillo de los cazadores que unirse a un gremio? Cazar solo sería bastante aburrido sin tener camaradas con los que trabajar codo con codo. En condiciones normales, un viaje a la isla de los gyojin sería bastante peligroso para una persona como yo que apenas ha salido al mundo. Pero tuve suerte de que un viejo conocido de mi maestra me llevó con él en su barco hasta llegar a mi destino.

- Muchas gracias por traerme hasta aquí, señor Lorence. En cuanto pueda se lo pagaré, tiene usted mi palabra - dije al bajarme de la nave, maravillado por la belleza de la isla. No me gustaba deber nada a nadie, en cuanto consiguiera la recompensa de algún criminal ya sabía lo que iba a hacer con parte del dinero.

Después de despedirme, dirigí mis pasos hacia donde supuestamente se iba a realizar la reunión. Esperaba no llegar tarde, sería de muy mala educación por mi parte y no sería visto con buenos ojos para el líder del gremio. Según un folleto, tenía que ir a un local llamado "Mermaid Cafe". *Qué nombre más típico viniendo de una isla poblada, en su mayoría, de Gyojins* pensé sonriendo bajo la máscara de hueso.

Me quedé fascinado por la inmensa luz que bañaba a toda la isla, era realmente curioso por la profundidad a la que estaba situada la isla. Por suerte, no hubo ningún Rey Marino o algún criminal que complicase mi travesía. Mejor. No quería esa clase de complicaciones, al menos no ese día que ya de por sí me había retrasado para la reunión. Apresuré mi paso por las transitadas calles y los ciudadanos me miraban con cautela. ¿Acaso era raro ver a un piernas largas enmascarado? No hice caso de las miradas y proseguí mi camino hasta el punto de encuentro.

Me detuve nada más llegar a las puertas del café y, sin pensarlo por un momento, crucé el umbral esperando encontrarme al reclutador o reclutadores. He de decir que me sorprendí bastante al ver aquel inmenso animal, no era algo que hubiera visto antes. Próximo a la bestia, se encontraban un par de personas. Un hombre de cabello plateado, un moreno sentado sobre la bestia y una mujer. Avancé hacia ellos esperando que fueran las personas que buscaba.

Me hice notar golpeando el suelo con mi bastón.

- Buenos días, señores y señorita - realicé una reverencia - Antes de presentarme, he de disculparme por el retraso. El navío que me trajo aquí se demoró más de la cuenta. Me llamo Albus Elessar y estoy aquí debido a mi interés de entrar en vuestro gremio, si no hay inconveniente alguno -

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Yumiko Mei el Sáb 4 Nov 2017 - 13:56

     Ivan me había respondido rápidamente, me dijo que si necesitase ayuda llamase, eso es justo lo que iba a hacer una vez pasase la burbuja y supiese la situación. Tras colgar guardé mi den den mushi en el bolso pequeño de mi cintura y tomé dos flechas Double-mode Arrow, previamente cargadas en modo eléctrico y preparadas para ser disparadas. Disparé ambas a la vez, imbuidas en haki y con objetivo el pulmón derecho de ambos guardias. En lo que llevaba ahí me di cuenta de que no había más vigilancia del túnel en esta burbuja, era totalmente seguro actuar de forma agresiva en ese momento. Las flechas atravesaron el aire a una velocidad endiablada y acertaron en sus objetivos. Los hombres mostraron una cara de susto y cuando vieron las flechas quisieron sacarlas de sus cuerpos, pero ya era muy tarde y el modo eléctrico estaba activándose. La descarga los dejó tostados y cayeron al suelo desmayados, era el momento de mi actuación.

      Con cuidado y con mi haki de observación activado en todo momento descendí de la pequeña montaña sobre la que estaba, alcancé el túnel sin ningún percance y sentí nuevas presencias a mi alrededor, todos proviniendo de la burbuja exterior. Había al menos veinte personas, una cifra contra la que no me podría enfrentar en solitario, excepto si se trataba de gente sin poder destacable, primero quería ver contra lo que me estaba enfrentando, así que era hora de atravesar el túnel. La puerta se abría con un mecanismo sencillo, se trataba de una palanca y un botón que había que mantener pulsado hasta que se abría la puerta. Me quedé unos segundos hasta que se abrió y entré rápidamente, en el otro lado habría el mismo mecanismo, pero me tendrían que abrir desde fuera y seguramente no lo aceptasen así de sencillo, así que intenté cambiar mi voz para hacerme pasar por un hombre, veríamos si funcionaba.

     -¿Quién anda ahí?- Preguntó una voz del otro lado de la puerta

     -Rin Oro, soy un miembro de los piratas que van a salir ahora.- Dije intentando pasarme por un hombre, pero mi voz cambió rápidamente a mi voz habitual a mitad de la frase, los hombres parecieron no importarle.

     -Adelante, puedes pasar.- Dijo el otro guardia, después de un pequeño silencio. En cuanto abrieron la puerta vi que estaban preparados para atacarme, imbuí un par de flechas en haki y disparé al corazón de ambos, si me descubrían nada más entrar no tendría tiempo para avisar al gremio y estaría en mucho peligro.

     -¡Muere!- Gritó uno de ellos justo antes de ser atravesado por la flecha. Por suerte para mi el grito no era tan fuerte como para llamar la atención de todo el mundo. Cuando ambos cayeron al suelo miré que llevaban encima y encontré un den den mushi y unas chapas con nombre, me llevé una chapa de esas y me la guardé en el bolso.

     La sangre caía del cuerpo de ambos e inundaba el suelo, decidí mover los cuerpos un poco más lejos, los tiré dentro del túnel y cerré la puerta. Daba absolutamente igual que los viesen cuando atravesasen el túnel, pues los del otro lado también estaban inconscientes en el suelo. Cuando los toqué noté que ya no tenían pulso, así que no habría ninguna alarma por parte de estos, no en esta vida al menos. Ahora que me encontraba en el otro lado me puse a investigar el terreno con la mirada, cinco barcos y al menos unas cincuenta personas, al principio no pude ver todo con mi haki de observación, pues no estaba tan fuertemente entrenada. La burbuja se extendía al menos un kilómetro de radio, tenía un pequeño bosque y unos cuantos edificios, también destacaba la gran cantidad de personas trajeadas. No sabía si me había metido con piratas o con el gobierno, pero estaba casi segura que los guardias no parecían ser agentes.

     Avancé por el pequeño bosque hasta uno de los barcos y me quedé a escuchar las conversaciones. Hablaban de viajar al nuevo mundo y vivir la vida después de vender esa sirena. Unos hablaban de vender sirenas, otros de vender su sangre, pero todos querían viajar, algunos más asustados que otros. Pero no sentía ningún remordimiento por quitarles el barco o su tripulación, estos piratas eran criminales buscados que habían asesinado familias, vendido a los niños y comerciado con mercancía de dudosa legalidad, estaba haciendo lo correcto, pensé. Miré dentro de mis carteles y vi una cara que me sonaba de los que ahí estaban, un hombre con 50.000.000 de berries por su cabeza y su barco parecía estar justo ahí delante, recubierto y preparado para salir al mar. Era el momento perfecto para cazar y debía avisar al resto de ello. Cogí el den den mushi y llamé de nuevo al peliblanco, esperaba que contestara rápido, no podía quedarme ahí encubierto mucho tiempo.

     -Encontré un grupo de piratas, el líder tiene cincuenta millones de berries por su cabeza, Pasto Red es su nombre. Hay al menos cincuenta personas en esta burbuja, pero parece que este grupo es el más fuerte, necesitaré refuerzos.- Dije con una sonrisa mientras esperaba la respuesta del peliblanco. Tras esto empezaría a buscar la forma de entrar entre la tripulación del hombre y eliminar lo más sigilosamente posible a sus compañeros. Aunque mi objetivo era no destruir el recubrimiento con mis flechas, el barco era lo que más importaba aquí y no la recompensa íntegra de la banda, pensé.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Ivan Markov el Miér 15 Nov 2017 - 15:54

El albino derribó la mesa enfadado y tiró sus cartas al suelo. ¡Otra vez! ¿Cómo diablos lo hacía? Enfadado se levantó y le cogió las manos a Zero, revisándole las mangas en buscas de cartas escondidas, pero no encontró nada. Suspiró molesto y paseó por la sala. Aún encima con el enfado había destrozado la botella, así que ni siquiera podía ahogar su rabia en alcohol. De repente captó un olor acercándose y le hizo una seña a Lei mientras le daba una orden mental. Esta entornó los ojos y se acercó a la puerta con una mano en el mango de su katana.

- ¿Lo has escuchado, Zero?

Tal vez fueran más gyojins dispuestos a vengar a sus hermanos caídos o a buscar al camarero desaparecido. No le preocupaban un puñado de peces, pero era conocedor de sobra de los peligros del tamaño crítico de turba. Además si Yumiko les llamaba acudirían considerablemente más lento si tenían que abrirse paso a base de espadas, garras y... ¿cómo peleaba Deri? ¿Coletazos? Olfateó de nuevo y se percató de que el aroma carecía del acento salado del de los gyojins, arqueando una ceja sorprendido. "¿Un humano?" Así olía, pero el ser que entró en la sala distaba mucho de uno... bueno, al menos su cabeza. Un humanoide vestido elegantemente con cabeza ósea con aspecto de calavera animal entró, golpeando el suelo con su bastón. Al parecer era otro cazador más que les buscaba por el anuncio, lo que era especialmente sorprendente teniendo en cuenta que percibía de él una voz débil. Se frotó la barbilla y lo examinó, acercándose con paso firme.

- Bienvenido, Albus. La verdad es que llegas un poco tarde, la prueba de acceso al gremio ya ha comenzado. Sin embargo aún podemos ponerte a prueba de alguna otra manera.

Una máscara... eso tenía más sentido. Visto más de cerca pudo percatarse del detalle, aunque la verdad es que al principio se había tragado con patatas que aquella fuese su cabeza real. Cosas más raras había visto en aquel mar la verdad. En otras situación posiblemente no se hubiese planteado probar a alguien con una Voz tan débil como la que sentía en él, pero el simple hecho de haber llegado a la isla Gyojin entero era suficiente como para plantearse el permitirle probar su valía. Al fin y al cabo podía ser que les demostrara aptitudes útiles no necesariamente de combate, como cocinar. Estaría dispuesto a aceptar a cualquier cocinero por malo que fuera, estaba harto de las horribles comidas de abordo. Ninguno de ellos sabía preparar platos decentes y esperaba que Yumiko se defendiera algo mejor en la cocina y pudiese ayudar, o seguirían teniendo que comer la horrible dieta de arroz que Zero había impuesto al barco. El pequeño cerdito se acercó hozando y arrugando su morro mientras olfateaba al recién llegado, como intentando decidir si era amigo o más comida. Finalmente decidió aburrirle, pues optó por intentar mordisquear la bota izquierda de Ivan. Apartando al cerdo de una patada, se cruzó de brazos.

- Bien, lo primero es lo primero: háblanos de tus habilidades. Quiero saber qué puedes aportar al gremio. Tanto tus aptitudes de combate como conocimientos, destrezas útiles, oficios que sepas desempeñar... por cierto, ¿sabes cocinar? Eso nos vendría de perlas.

De repente comenzó a sonar de nuevo su den den mushi, haciéndole fruncir el ceño. ¿Por qué tenían que interrumpirle justo ahora? Era demasiado pronto para que Yumiko llamase de nuevo, ¿no? Debía estar aún ocupada. Haciéndole un gesto a Albus para que esperara, cogió el aparato y descolgó.

- Aquí Ivan.

Pues se había equivocado, efectivamente era Yumiko. Había encontrado ya a una banda y estaba preparándose para acabar con ella, pero necesitarían refuerzos. Al escuchar lo que había averiguado suspiró y dio un quejido. ¿Sólo 50.000.000? Era muy poco... pero en fin, no podía hacerle mucho más. Según Yumiko eran fuertes, así que al menos tendrían un desafío interesante. Le molestaba cazar a alguien con tan baja recompensa pues tenía una reputación que mantener... tal vez dejaría que fuera otro el que entregara la cabeza.

- De acuerdo, vamos para allá - colgó y se giró hacia Albus - Parece que al final vas a tener una prueba, novato. Procura no morir - ahora se dirigió a todos, con una sonrisa fiera - Ya habéis escuchado a Yumiko: nos vamos al muelle pirata. El capitán es mi presa, podéis quedaros con el resto.

Desenvainó a Vanator, la espada de su padre, y la apoyó a su hombro mientras su piel comenzaba a volverse más pálida y sus colmillos se alargaban. Sus ojos pasaron del azul pálido al dorado, y por un instante pareció que brillaron con luz propia. Notando el sopor del alcohol desvanecerse ahora que estaba en su forma completa, movió el cuello hacia los lados haciendo crujir las vértebras y volvió a sonreír.

- Es hora de la caza.
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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Invitado el Dom 19 Nov 2017 - 2:55

- No me cambies de tema que has perdido por segunda vez. Cucha como se hace el loco el jefe, no veas que morro. – Mencionó el luchador riéndose.

Lo siguiente que vio fue un hombre muy raro entrar, aunque parecía un esqueleto. Ahora sí que estaba el grupo. El vampiro, la parca, la brujita y el musculoso. Recogió las catas mostrando orgullo y satisfacción y mirando a Ivan con cara de superioridad. Maldito, no se atrevió ni a enseñar su mano, que fuese cual fuese, no podía superar la suya. Soltó un leve suspiro y después de unos momentos prestó atención a lo que estaba ocurriendo. El nuevo iba a participar en la prueba y la rubia había dicho algo a Ivan sobre refuerzos. Que él jefe dijese que era la hora de empezar hizo a Zero bostezar. Estaba demasiado perezoso como pararse a luchar, pero si no había otro remedio lo haría. Se estiró unos segundos y se subió en la cabeza del enorme gusano.

- ¡Eh señoritas! ¡Me pido comerme los cuerpos de los más baratos! – Gritó aquella bestia abriendo la boca de una forma un poco grotesca.

- Supongo que no nos queda otra. Eso sí, pienso adelantarme. – Dicho aquello el enorme luchador saltó de la cabeza del gusano.

En pleno aire cambió a su forma completa de guepardo y estuvo a punto de echar a correr, pero se quedó un poco pensativo. No tenía ni idea de a dónde ir. De nuevo volvió a la forma humana y tras toser de forma disimulada se sentó de nuevo en lo alto del lomo de Deri, el cual miraba con curiosidad al hombre de huesos.

- Albus, si sabes de cocina yo te alabaré y cuidaré de por vida. El cazurro de mi dueño solo come arroz y rostro pálido solo bebe sangre. El cerdo es un travesti, la muda una sosa y la rubia tiene pinta de vegana. – En cuando terminó de hablar miró fijamente al nuevo, aunque el gusano no tenía ojos… Bueno, se sabía que le observaba y de forma contenta por la enorme boca abierta que tenía.

- ¡Vamos! ¡Cuánto antes terminemos, antes puedo comer arroz! – Se quejó Zero esperando a que Ivan empezara a moverse y a seguirle después.

El día estaba siendo un poco loco, pero al luchador no le importaba, pues se lo pasaba bien en todos lados. Era un chico demasiado feliz y eso se notaba a la mínima. Encima, el gusano era todo diversión y ya con más gente iba a formarse un grupo divertido. El moreno no pudo evitar sonreír y se ajustó bien su kimono naranja, el cual estaba listo para la acción.

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Re: ¡Mi barco por un barco! [Privado - Los Cuchillas Negras]

Mensaje por Albus Elessar el Mar 21 Nov 2017 - 14:17

En verdad era un grupo variopinto aquel. Menos mal que mi pequeña presentación no fue ignorada ya que habría sido un momento bastante incómodo para mi persona. Un hombre de aspecto pálido y armado con un espadón se me acercó. El pobre parecía no haber dormido durante mucho tiempo, quizás si hiciera un remedio de hierbabuena y se lo diera más tarde ,en caso de que me aceptaran en el gremio , podría ayudarle con su insomnio. También una buena comida era una opción viable. Noté como un cerdo estaba examinándome, juzgándome usando su olfato animal para identificar mi olor.

Siempre me habían gustado los animales, no pude resistirme a intentar acariciar su lomo. Pero el animal al final optó por encontrar otro tipo de diversión jugando con una de las botas del hombre del espadón. Parecía que el individuo quería comprobar cuales eran mis habilidades para poder decidir que iba a hacer conmigo. Desgraciadamente yo aún era muy débil como para siquiera pensar en el tema del combate. Pero eso no quitaba que mi talento en la forja y en la cocina no pudieran serles de ayuda hasta que me hiciera lo suficientemente fuerte como para poder ayudarles cazando criminales.

- Pues ahora que menciona la cocina... - fui cortado de repente debido a que mi entrevistador recibió una inesperada llamada de su Den Den Mushi. Por mera educación, decidí esperar a que terminase de hablar con quien fuera que estuviese tras la otra línea.

Mientras tanto, el enorme gusano se dirigió a mí diciéndome que me protegería en caso de que yo fuera cocinero y se quejó un poco de la comida que le proporcionaba su dueño. No me esperaba para nada el escuchar a un animal hablar, pensaba que eso sólo pasaba en los cuentos para niños.

- Claro, estoy aprendiendo pero sí. Sé cocinar algunos platos básicos - contesté a la bestia.

Mi esperanza de no entrar en combate se había desvanecido por completo. Una compañera cazadora nos esperaba para dar caza a una banda de piratas. Temía que yo solo fuera un estorbo, pues aún no podía defenderme yo sólo frente a gente tan peligrosa. Y menos en un lugar que sirve como entrada al Nuevo Mundo. Esperaba que todo fuera bien y que no tuviera que enfrentarme contra mi propia muerte. A la orden del jefe, comencé a seguir al grupo a lo que podría ser una gran batalla.
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