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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

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Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

Mensaje por Abel T. Nightroad el Sáb 2 Sep 2017 - 18:05

Viaje, tras mucho entrenar el joven marine sale a viajar, en un principio busca conocer mundo, nuevas fronteras, nuevos horizontes para él. También tratará de mejorar la vida de los que encuentre en la medida de lo posible. Así como buscar algún puzle que resolver para matar el tiempo. No es un gran amante de la vagancia, odia estar parado, por ello siempre anda con un papel en el que hay un laberinto, un crucigrama, cualquier cosa relacionada con los puzles. Y cuando no se encuentra entrenando o ayudando a la gente. Ahora se encuentra en un barco de la marina que está llegando a su destino, la isla de Dawn, conocida por ser el lugar de nacimiento y hogar de Monkey D. Luffy, el pirata que hace más de 150 años se convirtió en el segundo Rey de los Piratas. El joven marine se encuentra apoyado en una de las barandillas del barco tratando de resolver un simple cubo de rubik, algo que no le toma ni dos minutos. - Eres asombroso Abel. Yo soy incapaz de resolverlo siquiera y tú no tardas casi. - Dice un recluta que aparece en la cubierta junto al joven Abel. ~ Verás, no es complicado, pero cada quien tiene un don, yo desde que tengo memoria he hecho puzles como este y más complicados. Así que no es extraño que pueda resolverlos con cierta facilidad. ~ Responde el joven espadachín mientras lanza el cubo a su camarada para que vea como queda cuando se resuelve.

- Por cierto, ya llegamos a la isla, dice el capitán que te quedes en la isla, que hay que llevar más gente de la que se baja y hay que llevar una carga equilibrada en el barco. ~ Añade el chico con una voz tranquila, pero con cierto tono de temor en ella. El joven Abel sonríe y asiente con la cabeza, por lo que el joven recluta se tranquiliza y se despide. Se ve que con otros no le ha ido bien, la verdad, hay algunos energúmenos que se toman esas informaciones demasiado a mal, si te toca bajar y esperar a otro barco, lo haces. A los superiores no les interesa tus preferencias de no bajarte, velan por el bien de la mayoría y hacer la labor que toca.

Bueno, ya que están, el joven baja de un salto con dos katanas a la cintura, la verdad, prefiere otros estilos, pero para la situación usará lo mínimo, pues no quiere llamar demasiado la atención. Sus pies aterrizan con firmeza y doblando las rodillas para absorber el impacto y reducir el daño. La verdad le vendrá bien conocer la isla, así podrá conocer más mundo y ampliar sus conocimientos siempre es bueno, si alguna vez lo mandan allí de misión ya sabría la estructura de la isla, aunque sea de forma simple al no ser cartógrafo. su primera parada sería una taberna, quiere tomar algo, lleva tiempo con ganas de un buen licor, pero en el transporte prefiere no beber. El joven se acerca a la primera taberna que se encuentra en el lugar, se sienta en la barra y tras pedir una jarra de licor se dedica a resolver un puzle mientras espera a que le sirvan.
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Re: Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

Mensaje por Charlotte Ryucci el Sáb 2 Sep 2017 - 22:15

Una mañana tranquila, una situación tan conocida, el comienzo de una laboriosa rutina por parte de los habitantes de la tan famosa Isla de Dawn. Es curioso ponerse a pensar en todo lo que ha ocurrido en esa isla, en la susodicha han nacido y muerto leyendas, hubo pisadas de seres que encabezarían las más grandes hazañas que el mundo haya tenido la oportunidad de conocer en toda la historia de la humanidad. Llegar aquí para los turistas es algo casi mágico, místico, se siente una energía que la isla emana desde la propia tierra y cautiva cual seductora sirena intentando que los piratas caigan ante sus exuberantes presencias. Todo el Lore de la santa tierra, tantas palabras, tantas batallas, cada eviterna palabra que perpetuará en todos los libros de historia son factores  que logran el deseo de compenetrarse con la totalidad de las leyendas que tanto abundan y tan características son de sí.

Pero para los nacidos de la Isla les da exactamente igual, esos conceptos mágicos y la santificación de las leyendas son cosas que sólo los niños adoran pero rápidamente se aburren de repetir la misma historia viéndose atraídos por otras cosas quizá más entretenidas. Charlotte no es una excepción, es una más entre tantos habitantes que comienza con su rutina del día a día, que sabe que queda toda una jornada por delante y vive para ganarse el pan como cualquier otra persona. La Isla para ella vale como su madre tierra, su patria, pero no posee el significado que los demás le dan ni mucho más.

Aprovechando su tiempo de almuerzo, decidió ir a una conocida taberna local a donde solía ir regularmente. Aquella taberna era un sitio realmente modesto, pero acogedor y accesible para el bolsillo de alguien no tan privilegiada como lo es Lotte. Como era una pausa en su día de trabajo, aún vestía como una marine; El clásico chaleco blanco de toda la vida, aunque en una versión más al cuerpo y escotada para adecuarse y lucir los atributos de la esbelta fémina, un pantalón de jean, zapatos casuales y un sombrero que tenía escrito “Marine” con letras azules. La estética del lugar es como la de las tabernas de toda la vida, tiene ese tono de ambigüedad, suelos y marcos en madera, un mostrador amplio con lugar para unas 7 sillas individuales cuya vista se enfoca en unas estanterías que ostentan infinidad de variopintos licores y bebidas en general. En aquel lugar no sólo sirven alcohol sino que también hacen comida como acompañamiento, si bien su variedad no es tanta como la de un restorán, el servicio cumple perfectamente con su función de saciar aquellos hambrientos y voraces estómagos de la clientela.

Al entrar, el dueño la saludó como de costumbre, ella esbozó una pequeña sonrisa y una mirada dulce correspondiendo al saludo formalmente y con tintes de amistad. Habiéndole ofrecido asiento el dueño, se sentó en una de las sillas individuales con toda confianza y procedió a hacer su pedido. Hoy estaba especialmente tranquilo, no había casi nadie exceptuando una pareja de enamorados en el fondo que compartían un almuerzo bastante abundante, un tipo en el otro extremo completamente ebrio e inconsciente, y Lotte. - Quiero un plato de ñoquis, y un vino para acompañar… Cualquiera, sorpréndeme como ayer, David. - Pidió al tabernero una vez logró decidirse por qué comería hoy, éste le respondió alegre con un “a la orden” y rápidamente procedió a preparar lo pedido.

Conforme pasaron unos escasos minutos podía olerse la comida en todo el ambiente, el sujeto ebrio despertó por el hambre que ocasionaba la fragancia de la salsa de tomates ya en su punto óptimo. Lotte estaba preparándose para recibir la comida, una cristalina copa de vino le fue entregada previamente junto a un malbec previamente, ella entró en un estado de felicidad al saber que saciaría tan primaria necesidad. Nada podía destacar más que eso, excepto… “ese sujeto”

Un forastero entró a la taberna, vestía como un samurái y se veía como uno: Además de la armadura, tenía una bufanda bicolor, una larga cabellera turquesa oscuro atada en una extensa coleta destacaba del resto de características. Unos orbes azulados delataban una mirada mágica, era un joven de aspecto inocente con posiblemente aires de grandeza y sí, hay que tener demasiados sueños como para vestir así en un lugar como este en tiempos como este. En la Isla de Wano él se vería bastante bien, pero en la isla Dawn, en una taberna con gente “común” parecía un extraterrestre en comparación. Los iris violáceos de Lotte se dirigieron hacia él, le hicieron un paneo vertical y se fijaron en cada detalle, llamó demasiado la atención como para pasar desapercibido.

El plato le fue entregado a la chica, unos suculentos ñoquis le esperaban. Ella como de costumbre le puso una cantidad de queso rallado increíble, inclinó su copa sirviendo elegantemente el vino y entrelazó ambas manos agradeciéndole a dios por tener la oportunidad de degustar un plato de comida hoy. Se veía espectacular, los efluvios del plato estaban dotados con un aroma exquisito,  estuvo a punto de tomar el tenedor hasta que escuchó el pedido del joven samurái. “¿Cómo alguien de aspecto tan inocente pediría una jarra de licor?” se preguntó de forma fugaz mientras detuvo momentáneamente su acción. Finalizó con un comentario hacia él, lo hizo con una voz naturalmente amigable y un tono dulce, como un consejo maternal. - Sabes… No deberías tomar eso todavía, eres muy joven… Aunque bueno, es tu vida pero sería una pena que un cuerpo tan bonito sea arruinado por el alcohol y no por… - Pensó en lo que estaba diciendo, se detuvo al notar que su lado perverso casi hace de las suyas y se corrigió tras soltar un pesado suspiro. - Digo, los licores son muy fuertes y hacen mal en esa cantidad. Sólo eso. -
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Re: Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

Mensaje por Abel T. Nightroad el Dom 3 Sep 2017 - 18:45

La entrada del joven marine parece ser de las últimas en el lugar, obviamente no se percató de la presencia de nadie al entrar, pues se encontraba centrado en uno de los tantos puzles que siempre lleva consigo. Como de costumbre, se pierde gran parte de los detalles del entorno, como por ejemplo, la distribución del local o la presencia de personas. Típico del joven marine, que centrado en encontrar el puzle que le resulte complejo, un desafío. Aunque de momento no encuentra más que simples pasatiempos que no le sirven más que para unos minutos de entretenimiento. El joven termina el puzle en un segundo y lo lanza a un lado, frustrado, no por los motivos habituales, el no resolverlo, el tardar demasiado, no, sino porque no encuentra nada que haga que se mantenga entretenido más de 3 minutos seguidos. El chico levanta la vista, y ve al camarero atendiendo a otros clientes, por lo que aún le quedaría un rato para poder tomar su pedido.

Saca otro puzle de su bolsillo, esta vez no se trata de un cubo de rubik corriente, sino de forma dodecaédrica, lo que la gran mayoría de la población diría que es complejo y casi imposible, pero Abel sabe perfectamente que no es así, no hay puzles imposibles, la esencia de un puzle es su posibilidad de resolverse, será más complicado o más sencillo, pero nada es imposible, al menos en cuanto a puzles se trata. Sus ágiles manos hacen movimientos que la mayoría de la gente vería inhumano o sobrehumano, pero es resultado de mucho tiempo resolviendo ese tipo de puzles.

Un ronquido, o algo similar, en una esquina distrae la atención del joven del puzle, aunque sus manos siguen resolviéndolo. No es nada extraño, simplemente un hombre ebrio que emite sonidos sin percatarse. Por otro lado, eso despierta el interés del joven en observar un poco a su alrededor. Una pareja en una mesa están a su aire, algo hermoso, que hace que el joven vuelva a atender al puzle nuevamente, al ver una parejita tan junta se siente en parte solo, por lo que distrae sus emociones con una de sus pasiones, la resolución de puzles, pues entrenar le resultará algo más complicado por el momento. Antes tiene que comer algo.

No tarda en terminar el puzle, y en la fracción de segundo que se dedica a ver si le ha llegado su comida, una voz femenina le llama. En una sola frase le alaga por su belleza y le reprende, cortando el final de la frase, de forma que Nightroad queda extrañado. Parece como si fuera a decir algo fuera de lugar, y lo cambia por la frase clásica del daño del alcohol. ~ No tienes de que preocuparte señorita, llevo bastante tiempo bebiendo, y sé como hacerlo y no me hace daño. ~ Responde con una voz dulce mientras levanta la jarra a modo de brindis y se echa un buen trago.
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Re: Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

Mensaje por Charlotte Ryucci el Dom 3 Sep 2017 - 23:41

Ella sonrió al escuchar la respuesta por parte del joven samurái, al parecer no era sólo un niño inocente jugando a ser un adulto. Aún así no podía quitarse la idea de que él debería estar haciendo contra cosa, corriendo en el parque, estudiando, contándole anécdotas irrelevantes de su vida escolar a su madre, todo menos beber alcohol. Charlotte esbozó una pequeña y sutil sonrisa, no era que se estuviese burlando de él sino que no podía creer en algo que sale de sus estándares de lo conocido; Como un religioso que se niega a aceptar la probabilidad de que su deidad máxima (aquella que le da propósito a su vida) no exista, como aquel científico cuya investigación es atrozmente refutada, desde aquella perspectiva su ilusión no podía quebrantarse.

Se llevó la grata sorpresa de que él si tenía algo de personalidad y voluntad, y no se limitaba a ser un idiota extraño que resuelve puzles infinitamente por diversión como única actividad productiva. A decir verdad, esa clase de juegos jamás llamaron la atención de Lotte, ante sus ojos sólo son banalidades. ¿Qué sentido tenía desperdiciar tiempo en un juego que no traerá recompensa alguna? ¿Qué satisfacción trae resolver puzles si la expresión facial del chico no denota el más mínimo rastro de diversión? Inclusive pareciese que está completamente frustrado, inconforme, que está haciendo algo que no le satisface en un momento en donde no le es provechoso. Está en una taberna, si es tan buen bebedor, si tanta experiencia ¿Por qué no socializar? Todos saben perfectamente que el alcohol desinhibe a las personas, muestran cómo serían si se olvidaran de varios factores de la vida cotidiana y la vergüenza manteniéndolos felices… Es curioso que los periodos donde una persona es más feliz son exactamente en los momentos donde lo ignora todo, donde sólo existe lo que acontece, donde no existe preocupación alguna sobre qué comerán, cómo vivirán, sobre el empleo, inseguridad, metas y proyectos que parecen no cumplirse, entre otros factores que adquieren irrelevancia.

Lotte disfrutó de su plato, todo estaba bien cocido, su sabor era tan bueno como lo esperaba. Realmente podríamos hablar de que degustó un plato de sabor como pocos, de una textura suave, en esencia perfectamente cocido, con ciertos tintes dulces que le daban mayor ligereza al comer en gran cantidad, los tomates utilizados parecían ser de buena calidad, todo perfecto. En la superficie de aquel voluminoso plato de porcelana apenas quedó rastro de que hubo comida, algunos vestigios de salsa podrían delatar el voraz hambre con el que fueron devorados y disfrutados; Ante ello, Lotte agradeció al Tabernero y le pagó lo acordado por la comida.

Estuvo a punto de irse, se puso de pie luciendo una vez más su hermosa figura pero… Aquel Samurái llamó demasiado su atención. Él despertó una curiosidad natural en ella, ahora estaba decidida a intentar saber quién es y entretenerse un poco antes de ir a trabajar. Después de todo aún faltaba una media hora para que tuviese que marcharse, se podía dar el lujo de jugar un poco. Ni lenta ni perezosa se sentó a un lado de él, sus preciosos orbes violáceos reflejaban la existencia del joven, esbozó una amistosa sonrisa aunque su mirada hablaba sobre un desafío. Retadora como una felina, con la presencia de una audaz cazadora intentó obtener su atención e interés con una oferta que él no podría rechazar. -  Veo que te gustan los juegos, sé de uno que es extremadamente desafiante pero… - Tras decir pero, su mirada se agudizó, sus ojos penetraron los ajenos con una impetuosa mirada, el delineado en su contorno daba una percepción más profunda de la misma. Sonrió con picardía, con su dedo  índice tocó suavemente la mejilla ajena para finalizar hablándole como si él fuese un niño. - Pero yo no juego por nada, si gano responderás a todo lo que te pregunte y si pierdo… Siéntete libre de pedir lo que se te plazca. ¿Aceptas?
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Re: Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

Mensaje por Abel T. Nightroad el Lun 4 Sep 2017 - 0:15

El licor es de los mejores que el joven haya probado a lo largo de su vida, un saber sublime, el toque justo de acidez, dulzura y amargura, todo bien equilibrado para dejar en el paladar de aquel que lo disfrute la gloria, un sabor digno de llamarse divino, al menos eso opina el joven marine, que bebe mientras resuelve un puzle. Pese a parecer desconectado, su audición está enfocada en su alrededor, cualquier sonido fuera de lo habitual haría que el joven mirara de reojo, o incluso se volteara a ver si era un movimiento sin peligro o si tendría que protegerse, o proteger a alguien más. Pero por el momento no hay nada que le advierta de riesgo, el borracho sigue en su esquina, murmurando cosas sin sentido, seguramente soñando algo que le agrade. La pareja parece estar disfrutando de una buena comida entre ellos, y la chica, pues devorando su plato. Aquella taberna parece tener una buena cocina, y una persona con un gusto excelente para los licores.

La jarra se vacía poco a poco, el joven mantiene su vista fija en sus manos, al tiempo que los puzles van quedando a su alrededor, resueltos en un abrir y cerrar de ojos. La expresión del joven, aparentemente alegre, refleja sutilmente la frustración, la desesperación por no encontrar un puzle que le haga entretenerse más de tres minutos seguidos. El pensamiento del joven espadachín es roto cuando un cosquilleo sube desde sus piernas. El chico aparta sus verdes orbes del puzle mirando a sus piernas, viendo allí a su querido amigo Kiitsu, quien había llegado desde el barco sin que el joven se percatara. Aquella comadreja algún día le causaría un infarto, pero en ver su rostro feliz de ver a su amigo se le pasa el susto y cabreo al joven espadachín. ~ Así que aquí estabas pillo, espera, ahora te pido comida. ~ Dice el joven para luego llamar al tabernero con un gesto de la mano. ~ Podría traerme un buen pedazo de carne cruda, es para mi pequeño amigo, que está hambriento y acabará por comerse mi pierna si no le doy comida, de paso cóbreme ambas, el licor y la carne. ~ Dice el marine mientras acaricia a su Tsujiri Itachi, dejando su guadaña a un lado, no vaya a ser que corte a alguien por accidente y la tengan liada.

En cuanto el camarero le trae la carne, el espadachín lleva la carne al suelo, junto a Kiitsu, que tras hacer un gruñido amistoso se pone a comer. La muchacha, ahora ya no come, parece marcharse pero de pronto su voz vuelve a llamar al marine. Le dice que conoce un juego extremadamente desafiante, dejando la frase en el aire agudiza su mirada, con unos bellos ojos violeta fijos en Abel, sonríe con picardía mientras toca con suavidad la mejilla de Abel, diciendo que no le gusta jugar por nada, proponiendo una apuesta. Si Nightroad perdiera, le contestaría a todo lo que ella preguntara, pero si ganara, él podría pedirle lo que quisiera. Una propuesta interesante, sobre todo para alguien que dedica su vida a la búsqueda del puzle que le entretenga durante un buen tiempo. ~ Interesante propuesta...~ Responde girándose a mirarla a los ojos, su mirada ahora totalmente distinta, la sutil frustración y la amabilidad son sustituidas por una penetrante mirada calculadora y desafiante. ~ Acepto, pero que conste, no dejo sin pagar mis deudas, ni me gustan los deshonestos que no las pagan. Dime, ¿en qué consiste el juego? ~ Termina con una voz firme y claramente desafiante.
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Re: Chico y chica en la marina ¿Que puede pasar raro?[Charlotte]

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