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El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Dharkel Asrai Nymraif el Jue 9 Nov 2017 - 20:50

Tras echarme encima un líquido de incierta procedencia y agenciarme una bandana hecha con algunos jirones de mi propia capa, procedí a examinar el área en el que me encontraba, la cual parecía ser una bodega de prisioneros, esclavos a mi entender si aquel navío no llevase la bandera de la Marina. Una simple cuestión de semántica. Avancé con cautela por el pasillo, oteando las celdas a una distancia prudencial hasta que una voz llamó mi atención.

“¿Trampa?” – musité. Me acerqué con la misma desconfianza al calabozo del cual venían tales advertencias hasta que finalmente pude ver a un par de gyojins enjaulados.

- ¿Debería sorprenderme? – Pregunté mientras comenzaba a sacar el juego de ganzúas - ¿Cómo es posible que os hayan capturado? ¿En alta mar? Me esperaba más de vosotros… - dije con un ligero aire de desdén a la par que envainaba mis armas.

Mientras me encontraba desarrollando mi noble labor de cerrajero escuché un fuerte ruido proveniente del piso superior, similar a uno de los pisotones de Balagus, paralizándome momentáneamente para hacer uso del haki, notando la presencia de cerca de una veintena de presos y la de mis cuatro compañeros. Tenía que cerciorarme del tipo de amenaza que podría suponer. No obstante, este cesó cuando parecía estar sobre nuestras cabezas. Intentando mantenerme concentrado con el haki, reanudé la labor de sacar a las dos pescadillas de la prisión.

- Dadme un segundo… - comenté ante la sugerencia de Nailah. Si la cosa se complicaba, no dudaría en cesar mis actividades y ponerme a salvo.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Jish el Dom 12 Nov 2017 - 21:14

Cubierta principal del Belenyer:


Vuestros marineros que se encontraban ante la borda dispararon una salva de disparos y luego se arrodillaron. Syxel y el primer grupo de atacantes saltaron por encima de la borda y cayeron sobre la cubierta del barco marine; las armas destellaban en la débil luz matinal. Casi de inmediato, los sonidos de batalla se alzaron de la cubierta del Belenyer. Airok avanzó con un segundo grupo, comprobó que tenía las pistolas recargadas y saltó ágilmente por la borda.

Las salvas de disparos del intendente y el resto de tiradores habían matado o herido a un puñado de marines, pero el resto había permanecido junto a la borda, esperando con disciplina el asalto de vuestra tripulación. Syxel, Nassor, Balagus y el resto marineros del primer grupo de asalto habían caído literalmente sobre ellos y se habían puesto a repartir tajos y estocadas, por lo que se creó un amplio semicírculo de tierra de nadie entre piratas y los ahora temerosos marines. La ferocidad del asalto y la presencia de Misha y Kilah en cubierta les habían obligado a tomar posiciones más defensivas. Finalmente, ambos grupos de asalto os reunisteis, pero para vuestra sorpresa descubristeis que Syxel ha dejado de liderar a vuestros muchachos. De hecho, no habá ni rastro de él por ningún sitio. Estabais solos.

Sin embargo, algo no estaba yendo como debería, os fijasteis en los rostros de vuestros adversarios. Al prestar algo de atención en sus semblantes os disteis cuenta de que no es miedo lo que sentían, sino más bien algo más parecido a la impaciencia. Los ojos siempre atentos de Balagus se fijaron en un par de grupos de reserva que comenzaban a movilizarse a hacia ambos castillos de la cubierta, parecía que intentaban forzaros a combatir en un fuego cruzado.

El semigigante trató de transmitir su descubrimiento al Subcapitán, pero este se encontraba enfrascado en combate con Virnaki, el teniente comandante de la tripulación. Un tipo alto; de pelo negro y una extraña prótesis mecánica en su brazo derecho, de la cual también brotaban algunas chispas azules.

Apariencia de Virnaki:


Bodega de carga del Belenyer:


Te escabulliste sin demasiados problemas junto a par de hombres hasta llegar al fondo de la bodega de popa. Donde finalmente encontraste al causante de tu discreta huida; el Asesino sin Rostro, el cual no tardó en demostrar sus aptitudes una vez libre de ataduras. Sin embargo, te quedaste mirando una de las tantas puertas de la bodega.

Se trataban de puertas que originalmente debían de haber sido de dos metros de alto por uno de ancho; sin embargo, podías ver cómo han sido precariamente ensanchadas hasta unas dimensiones de 4x2. Similares a las recientes modificaciones que tuvisteis que realizar en vuestro nuevo navío. Dejaste de divagar al encontrarte con la mirada de Brynn, el cual parecía estudiarte con aparente calma.

Antes de que este pudiera soltar algún comentario mordaz sobre tu fetiche por el bricolaje amateur; ambos mediante vuestro Kenbunshoku haki, detectasteis una amenaza en vuestra espalda. Sin apenas esfuerzo lograsteis esquivar un brutal barrido horizontal que iba dirigido hacia vuestros cuellos, aunque los dos hombres que iban con vosotros no tuvieron tanta suerte. Al giraros hacia vuestro agresor os encontráis con Ilton, un semigigante de cerca de cinco metros de estatura. Si ya de por sí parecía ser una persona cuya sola visión imponía a cualquier adversario, Ilton lucia unos poderosos músculos que realzaban más si cabía la impresión de fuerza y poderío que emanaban de él, por no mencionar su colosal naginata de factura artesanal.

Apariencia de Ilton:


Bodega de carga del Boucandray:


Por suerte, en cuanto notasteis que el causante de aquel molesto ruido se detuvo sobre vuestras cabezas mantuvisteis la serenidad y la sangre fría. Pasados unos segundos, que se hicieron eternos, el horrible ruido metálico volvió a escucharse. Esta vez se alejaba de vosotros hacia la parte de la proa.

Cuando Dharkel activó su Kenbunshoku haki apenas logró contar más de una treintena de personas entre presos, marines y vosotros. Tan solo una de aquellas voces emanaba algún tipo de aura extraña, el resto se trataban de hombres y mujeres corrientes sin ningún tipo de peculiaridad aparente. Un numero bastante escaso para tratarse de una fragata.

Sin demasiada ciencia el mendigo comenzó a forzar la cerradura de la celda de Roger y Noah; mientras sermoneado por Jish, el cual trataba de explicarle como hacer su trabajo sin demasiado fundamente. Finalmente, el último perno cedió acompañado del inconfundible ruido de una cerradura al abrirse. Tras liberar y poner al día a los gyojin con el plan de Balagus, os preparasteis para encontrar las escaleras hacia el nivel superior, los camarotes de los marineros.

Una vez en la escalera, Roger se paró en seco y se volvió hacia vosotros.

- No esperéis gran resistencia – les advirtió. El gyojin aún estaba bastante irritado por haber caído con tanta facilidad en la trampa – El Boucandray tiene una dotación mínima de marineros, el resto están en una de las otras dos fragatas. Nos conocen, no han estado persiguiendo desde hace días, saben acerca de todos nosotros… Nada de esto es obra del azar.

Jish miró de arriba abajo al mayor de los hermanos, no era tan raro que hubiesen oído hablar de él. Mediante sus nuevas historias se estaba labrando una reputación como pirata y trovador más que notable. Que la marina les dedicase tres fragatas para ellos solos era un mensaje, lo estaba haciendo bien.

- Y dime pececillo – le preguntó en tono notablemente jocoso a Roger - ¿Qué es lo que dicen de nosotros esos marines? ¿Qué ardiz tienen preparado para el Gran Jish? La siguiente cubierta está repleta de trampas ¿Es eso, verdad?

De repente, encogiéndose de hombros, Noah estalló en un ataque de hilaridad infantil. Era una risa contagiosa, aunque su boca repleta de afilados colmillos le daban un aspecto un tanto inquietante.

- ¿Qué te hace tanta gracia, listillo? – espetó el trovador, visiblemente molesto.

- Hablaron sobre Syxel, Nassor, el gradullón y sobre la pelirroja – explicó Roger – pero no dijeron nada en absoluto de vosotros tres, por lo que a la marina respecta ni tan siquiera sois piratas… Me atrevería a decir que no hay ningún plan de contingencia para vosotros.

Jish sonrió con desgana. Resultaba difícil no admirar el descaro ambos hermanos. Pero aquella confesión le había tocado su orgullo. No necesitaba el reconocimiento de la marina, pero tampoco le gustaba ser ninguneado.

- Si la bodega de carga ha sido remplazada por este calabozo deben de haber utilizado parte de la siguiente cubierta como bodega improvisada – meditó en voz alta, mientras se daba varios golpecitos en el labio – ¿Recordáis los cañones que usaron para hundirnos?  Apuesto lo que sea a que el polvorín se encuentra cerca de la proa, parecían bastante grandes tendría sentido que se ahorraran trabajo con esa disposición.

Se descalzó, para evitar que el desagradable ruido de las suelas empapadas de sus botas sonara sobre la cubierta y subió por la escalera de caracol hasta el piso superior. Una vez allí observó con precaución para evitar mostrarse. Debían de encontrarse en la parte central de la embarcación, se encontraba en un pasillo, pero ya había perdido toda referencia posible del exterior ¿Hacia dónde demonios estaba la proa en aquel navío?

Miró hacia ambos lados del pasillo. Hacia su derecha se sucedían uno tras otro una hilera de camarotes, todas las puertas estaban abiertas, como si hubieran evacuado el barco con algún tipo de orden bastante improvisada. Hacia la izquierda también hacia más camarotes, sin embargo, al final había algún tipo de almacén.

- Ahí, ese es nuestro objetivo – señaló orgulloso.

Tan solo la fortuna había hecho que no quedará como un idiota. Avanzó un par de metros por el pasillo de la izquierda hasta que le dio un vuelco el corazón, un tipo sorprendenmente alto para ser humano se sentó sobre una de las cajas del precario almacén. Aunque parecía bastante distraído y si vio al embaucador no pareció darle ningún tipo de importancia, estaba dándole instrucciones a un den den mushi. Jish se percató entonces del enorme espadón de dos metros que el tipo sostenía perezosamente con su mano libre.

“¿Así que tú eras nuestro artista anónimo? Me parece que estoy sobrando aquí…” – pensó mientras daba un paso atrás y pisaba involuntariamente a uno de sus compañeros. Sin mediar palabra, se giró hacia sus compañeros y señaló al tipo en cuestión.

Misterioso Señor que Hace ruidos molestos:




Última edición por Jish el Lun 25 Dic 2017 - 19:13, editado 1 vez
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Syxel el Mar 14 Nov 2017 - 19:57

Me mantuve en silencio, observando como Brynn llevaba a cabo su pequeña venganza contra el marine que tristemente había tratado de ocultarse en el interior de un armario. Después soltó el arma y se quedó frente a nosotros, manteniendo la misma mirada desafiante que tanto interés me generaba.

Con tan solo ver las heridas de su cuerpo y el estado en el que se encontraba, quedaba claro que apenas podía mantenerse en pie. Pero ahí estaba, dando la cara y demostrando un arrojo y orgullo impropios de un simple asesino. Después de tantos meses de búsqueda ya había renunciado a mi objetivo de encontrarle, pero el destino había querido ponerlo en mi camino. Parece que al final sería un buen candidato.

- Tenemos un amigo común en Cliff Island, él me habló de ti. Y te he estado buscando desde entonces. Verás... - Me disponía a transmitirle mi propuesta, pero callé de repente cuando fui consciente del inminente peligro que se cernía sobre nosotros. Salté instintivamente, evitando así que la hoja de la naginata se encontrase con mi cuello. El moreno también logró evadir el ataque, mas mis hombres no tuvieron la misma suerte. El barrido los había derribado a ambos, que ahora yacían con enormes heridas en el pecho.

Alcancé a ver de reojo que aún respiraban, mientras cargaba enfurecido contra el marine que había surgido de la nada. Evité un segundo ataque de su arma mientras me acercaba, para justo cuando le tuve frente a mi saltar alzando el puño, encajándole un gancho directo a la mandíbula. Y el gigante uniformado retrocedió varios pasos, frotándose el mentón con el dorso de la mano.

- ¡Sácalos de aquí! - grité a Brynn, esperando que cumpliese la petición de poner a salvo a mis hombres. Luego me encaré hacia mi oponente. No podía entender como había llegado hasta allí sin que le detectase. Mis compañeros habían sufrido por mi descuido. Y se lo iba a hacer pagar caro. - Hay algo que quiero probar desde hace tiempo - capté su atención. - Y parece que te ha tocado a ti.

En cuestión de segundos mi piel comenzó a cambiar, oscureciéndose. Más incluso que cuando adoptaba mi forma híbrida, aunque muy distinto al endurecimiento del haki. Al mismo tiempo me concentré, igual que hacía al utilizar la polimorfia, pero en esta ocasión solo transformaría una parte de mi cuerpo. Recordé los continuos duelos con Taito, entrenando, y dejé que el recuerdo de aquella forma invadiese mi mente. De pronto sentí un inmenso dolor en mi espalda, justo tras los hombros. Era como si mis huesos se partiesen y volviesen a soldar una y otra vez, mientras cuatro extremidades surgían tras las dos originales.

Comencé a abrir y cerrar los puños, los seis que ahora tenía, y me crují los nudillos de unos y otros mientras avanzaba varios pasos. Con una mirada desafiante clavada en mi oponente. Este no tardó en recomponerse de la sorpresa y, decidido a tomar la iniciativa, cargar contra mí con su arma en ristre.

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Miér 15 Nov 2017 - 9:20

No podía quitarle ojo a quien había logrado que me escapase, aunque éste parecía más atento a unas puertas reformadas de manera bastante cutre que a cualquier otra cosa. Tras unos segundos mirando lo que desde mi posición parecía una oxidada bisagra con poco más, Syxel se dirigió hacia mí, mirándome de una forma un tanto rara.

”Este quiere algo”

Y mis pensamientos parecían haberse hecho realidad, aunque por un breve instante pues, de repente, noté una presencia en mi espalda aproximándose a una enorme velocidad, haciendo que me tuviera que lanzar al suelo de manera obligada. Una vez ahí e instintivamente me llevé la mano a la cintura intentando desenvainar mi machete. Pero aquello no surtió ningún efecto. En mi cintura no había nada. Me giré para acabar viendo a un gigante que medía tres veces lo que yo, a la par que veía como los dos piratas que me habían liberado yacían en el suelo, probablemente muertos.

- Como ordenes -Respondí con cierto rintintin-. Los llevaré a cubierta.

Me reincorporé como buenamente pude, ojeando de nuevo el armario en el que estaban mis armas, que no había sido alcanzado por el impacto del gigante de milagro. Miré a Syxel, que ya estaba enfrentándose al gigante y, tras un par de segundos, salí corriendo -de la manera menos patética dado mi estado- hacia el armario, cogiendo la mochila y depositándola en el suelo a la par que cogía una caja de munición y me la llevaba al bolsillo, extrayendo cuatro balas de ésta. Cargué el arma lo más rápido que pude y cogí a Shaigo no shensi, mi fiel machete.

Empuñando el machete con la diestra y teniendo la pistola en un lateral del cinturón miré desafiante al gigante a la par que me resignaba. Dado mi estado era inútil pelear, por lo que acaté las órdenes de Syxel, que estaba empezando a convertirse en algo muy raro.

”También es usuario”

La cosa se ponía demasiado seria, y quizá era el momento idóneo para salir huyendo. Me guardé la pistola en el cinturón e hice lo propio con el machete. Mire a los dos humanos que venían con Syxel y pronto me di cuenta que uno de los dos parecía muerto, o a punto de morir.

”Has muerto en el campo de batalla, amigo. De manera bastante lamentable, pero en batalla al fin y al cabo. Gracias por liberarme… que los dioses te aguarden con buen vino”

Y, pese a que yo le habría dado un tajo en la yugular para acabar con su sufrimiento, decidí que era mejor idea subir ambos cuerpos a cubierta y que el médico de Syxel, si es que no era tan temerario como contaban las leyendas y tenía uno en la tripulación, examinase ambos cuerpos.

Lleve a rastras a ambos piratas, tirando de las piernas de estos hasta que llegue a las pequeñas escaleras por las que previamente había visto a Syxel aparecer. Ahí tuve que subirlos uno a uno. Y entonces, escuché unas pisadas. Desenvainé lentamente el machete mientras me posicionaba en la esquina, intentando escuchar las pisadas para saber cuántos venían.

”Parece uno solo. ¿Será aliado o enemigo?”

Me bastó un segundo tras ver aparecer al individuo para diferenciar sus ropajes y relacionarlo con la marina.

Entonces embestí contra él, realizando una estocada ascendente que chocó con su espada, la cual ágilmente usó para defenderse. Giré noventa grados la espada sin moverla de allí a la par que golpeaba contundentemente su katana de forma ascendente con el canto de mi machete, rompiendo así su defensa y seguidamente dar un giro sobre mí mismo para realizar un corte a la altura del estómago. Había muerto. Y aquello me había producido esa sensación que ya creía olvidada en mí.

Observe el corte a la altura del estómago de mi rival y metí la mano en su interior para que ésta salió ensangrentada, quedándome embobado durante unos segundos para acabar restregandomela por la cara.

”Es el mejor olor del mundo”
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Dharkel Asrai Nymraif el Jue 16 Nov 2017 - 21:34

Antes de darme cuenta el ruido volvió, paralizándome momentáneamente hasta que éste continuó su camino. No pude evitar pensar en qué habría sido de nosotros si a nuestra comitiva se hubiese sumado alguno de los tripulantes que pensaban que el sigilo y la discreción era un tipo de comida exótica. Suspiré aliviado por contar con Nailah y Jish para este trabajo. No obstante, tenía mucha menos confianza en los gyojins, sobre todo porque habían sido apresados. Aún seguía cuestionándome cómo les podían haber cazado en el mar.

- ¿Quieres callarte y dejar trabajar a los profesionales? – Tuve que comentar por lo bajo en más de una ocasión antes las molestas sugerencias del aprendiz de timador, arrepintiéndome de mis pensamientos previos.

Tras liberarles, Roger nos advirtió. No tardé en confirmarlo. Teniendo en cuenta las presencias que había conseguido “localizar” con mi haki, y la cantidad de presos que había en las celdas, quizás habría diez, veinte marines a lo sumo. Una cantidad irrisoria sin tener en cuenta aquella extraña presencia. ¿Se trataría del lugarteniente a cargo? ¿O quizás de algún preso?

- Hablaron sobre Syxel, Nassor, el gradullón y sobre la pelirroja – explicó Roger – pero no dijeron nada en absoluto de vosotros tres, por lo que a la marina respecta ni tan siquiera sois piratas… Me atrevería a decir que no hay ningún plan de contingencia para vosotros.

- Lo cual nos da una ventaja. ¿Y quién quiere que su cara aparezca en todos los periódicos y ser cazado constantemente? Es absurdo – puntualicé interviniendo en la conversación.

Siguiendo el ejemplo de Jish me quité las sandalias de esparto y avancé por las escaleras y el pasillo al que llevaba, dejando que ambos ladrones fuesen en vanguardia. No iba a jugarme ser visto, no antes de tiempo. El proyecto de cuentacuentos no tardó en retroceder, señalando a un hombre que parecía estar dando instrucciones a través de uno de esos caracoles que tan de moda estaban.

- ¿Qué os parece hacer un pequeño timo? – Susurré tras señalarles e internarnos en uno de los camarotes -. ¿Qué posibilidades hay de que ese marine esté comandando las tropas en el otro barco? ¿O de que esté pidiendo refuerzos? Si nos hacemos con el den den mushi podremos darles cierto margen a nuestros compañeros. Jish he visto tus dotes interpretativas ¿qué te parece hacerte pasar por un capitán de la Marina? No te preocupes, nosotros nos encargaremos de la distracción – dije dándole una cajita de fósforos a Nailah antes de que pudiesen rechistar - Hemos venido a explotar este barco, ¿no? No me he olvidado de vosotros – dije dirigiéndome hacia las pescadillas -. Intentad no estorbar y preparad el plan de huida. Lo vamos a necesitar.

“Espera un momento. ¿Quién soy yo para dar órdenes?” – pensé después de haberles soltado toda la chapa. No obstante, por el momento nadie se había dignado a dar una mejor idea.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Balagus el Jue 16 Nov 2017 - 22:48

Orden, disciplina, táctica y estrategia. Combatir contra la Marina era de todo menos divertido, una vez segabas las primeras vidas. Mi última acometida se saldó con apenas unas pocas bajas y un rápido repliegue, quedándome al instante sin más espaldas en las que hundir mis aceros. Gruñí y fruncí el ceño con frustración, y hubiera intentado recular y reposicionarme de no ser porque me di de espaldas con una furiosa Airok a la que por poco no derribé.

- Deberías recordar que no eres tan fácil de ver como crees, Airok. -Espeté, rechazando cualquier posible culpa en aquel choque.- Tendríamos que...

Enmudecí de golpe cuando, siguiendo los movimientos de Misha y los marines por el barco, me di cuenta de una serie de movimientos extraños entre nuestros enemigos: la gran mayoría, salvando unos pocos que permanecían guardando las distancias con nosotros, se estaban reubicando en los extremos del navío. Y veía muchas armas de fuego en la zona.

"Esto es malo."

- ¡Nassor! -Llamé, sin obtener respuesta.- ¡Nassor, maldita sea! ¿Dónde...?

De nuevo tuve que callarme al ver al subcapitán luchando contra un oficial de cierta graduación y que, aparentemente, se lo estaba poniendo difícil. Sin dudarlo, alcé una de mis armas y llamé con toda la fuerza de mis pulmones.

-¡¡Ey, Nassor, aparta!!

Y dándole un par de segundos para apartarse, arrojé el hacha en dirección a su contrincante. Esperando haber impactado de lleno a mi objetivo, o al menos haberle distraído lo suficiente como para que nuestro segundo al mando pudiera volver las tornas, silvé con fuerza para llamar la atención de mi osa y me giré hacia Airok.

- Ve a ayudar a Nassor, y manda a los nuestros cargar contra el castillo de popa. Misha y yo nos encargaremos del de proa. ¡No pongas esa cara y ve, maldita sea!

Sabía que a nuestra intendente le costaba aceptar órdenes que no vinieran directamente de Silver, pero necesitábamos actuar con presteza si no queríamos ser acribillados en mitad de la odiosa estratagema de los marines. Sin esperar a oír las quejas de la mujer, volví a girar sobre mis talones y emprendí la carrera contra la región delantera del navío, cada vez más atestada.

Varios defensores trataron de detenerme, mas no fueron nada para mi segunda hacha y mi fuel compañera animal. Lo que sí resultó preocupante fue la importante cantidad de rifles siendo cargados y apuntados en nuestra dirección.

Quise silvar de nuevo para dar nuevas órdenes evasivas a Misha, pero ella pareció querer actuar por su propia cuenta y riesgo y, haciendo uso del haki en el que yo mismo la había entrenado, aceleró y se interpuso entre mí y la andanada de proyectiles. Apreté los dientes cuando estos impactaron contra su cuerpo, que consiguió resistir a pesar de la cuantía de disparos, y elegí inmediatamente la mejor forma de honrar aquel acto tan noble en ella.

Solté las correas de sujección de la nueva hacha, conseguida junto a nuestro flamante barco, e hice uso de mis energías espirituales para acelerar mis piernas enormemente, así como para bañar mis armas en fuego candente. Del interior de mi garganta surgieron las mismas llamas naranjas, dejándose entrever al fondo de mi exagerada dentadura.

Trepé ágilmente por el lomo de mi osa, me que lo ofreció gentilmente como punto de apoyo, y salté, mucho más cerca ya de la proa en la que se aglutinaban los marines. A juzgar por sus expresiones y por la posición de recarga y de preparación de muchos de ellos, no parecían haberse esperado una táctica así.

Lo cierto era que yo tampoco la había planeado así.

Pero los detalles poco importaban. Enarbolando uno de mis característicos gritos de guerra en el idioma de mi gente, alcancé de lleno a mis enemigos y aproveché su apretada posición para causar la mayor cantidad de bajas posibles. Tal vez recibiera algunas heridas en el transcurso de aquella refriega, pero deseaba realmente poder diezmar sus filas lo antes posible.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Syxel el Vie 17 Nov 2017 - 2:25

Con un paso lateral evadí fácilmente la primera embestida, aprovechando el breve instante en que quedó a mi altura durante su acometida para encajarle otro puñetazo, esta vez a la altura de la cadera. Me preparé para propinarle otro, pero se recompuso mucho antes de lo esperado y, realizando un barrido horizontal con la naginata me obligó a retroceder nuevamente para evitar su hoja.

- No lo haces mal, chico.

En circunstancias normales habría respondido con algún ingenioso comentario en lo referente a mi edad, e incluso le habría reconocido su admirable resistencia y concedido un buen combate. Pero había herido de gravedad a dos de mis compañeros. Hombres que navegaban bajo mi bandera y, por ende, bajo mi protección. Por lo que lo único que iba a concederle era su propia muerte. Y si esta iba a ser rápida o, por el contrario, me deleitaría en su agonía, tan solo dependía de él.

Así pues, sin responder ni una palabra a su comentario alcé los seis brazos, en guardia. Y con la mirada y un gesto con la mano le incité a atacar de nuevo. El enorme marine no dudó ni un instante y volvió a cargar contra mí, con su arma por delante. Pero en esta ocasión, en lugar de esquivarle me preparé para recibirlo. Imbuyendo mis brazos en haki, detuve la hoja sujetándola con dos de ellos, mientras con otros tres aferré con fuerza el astil. El oficial tiró con fuerza, mas no consiguió arrebatarla de mi sujeción. Me dirigió una mirada de rabia, a la que respondí dando un golpe seco a la parte superior del palo con el brazo que me quedaba libre.

El sonido de la madera al quebrarse le hizo desviar su atención, y ambos la soltamos al mismo tiempo. El palo y la hoja cayeron pesadamente sobre la cubierta bajo nuestros pies en el mismo momento en el que yo ya me encontraba cargando contra mi oponente. Reaccionó enseguida, lanzándome un puñetazo desde arriba con su zurda, el cual bloqueé interponiendo los antebrazos de mi diestra. Para responder lanzando una sucesión de golpes certeros y veloces a su vientre. Resistió los primeros, demostrando mi sospecha de que poseía una resistencia fuera de lo común, acorde a su imponente tamaño. Pero al cuarto golpe consecutivo se vio superado y cedió. El estruendo de su rodilla al impactar contra el suelo resonó en toda la estancia, superando al incesante alboroto que nos llegaba, proveniente de la batalla que estaba teniendo lugar en la cubierta sobres nuestras cabezas.

Tenía prisa por terminar con aquel encuentro. Las presencias que había sentido en el interior del barco ahora se reunían todas arriba. Y a juzgar por su número, mis hombres podían verse superados, por lo que debía reunirme con ellos cuanto antes. Pero esa impaciencia me jugó una pasada, pues por un instante dejé de prestar atención a mi oponente, subestimándolo. Instante que él aprovechó para, cerrando rápidamente sus brazos, apresarme entre estos.

Riendo a carcajadas comenzó a ejercer cada vez mayor presión. Viéndome incapaz de liberarme maldije para mis adentros, pues ya había cometido dos errores en aquel encuentro. Tras tantos años de preparación, ¿cómo podía encontrarme en esa situación sin tan siquiera haber llegado a entrar al Grand Line? La frustración fue dando paso a un sentimiento de ira, y dejé que esta fluyese a través de mi cuerpo. Un constante flujo de llamas negras comenzó a surgir del mismo, envolviéndome por completo. Y aún preso por su agarre alcé la vista, observándole con ardiente desafío. Si no me soltaba, me aseguraría de que ardiese vivo allí mismo.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Vie 17 Nov 2017 - 9:05

Aquellos dos pesos muertos me estaban retrasando demasiado, y la tentación de dejarlos a su suerte cada vez era mayor. Aunque supongo que aquello rompería mi código de honor.

“Y es que, ¿Qué es un hombre sin honor?”

Francamente, me esperaba muchos más marines por el camino, pero afortunadamente, este estaba bastante despejado.

Al subir un par de escaleras más, llegué al nivel de la cubierta, aunque aún me quedaba un pasillo para recorrer está. Entonces escuché a dos marines hablar.

-Un gigante se está cargando a nuestro pelotón de combate.
-Mierda, ¿Cómo ha llegado un gigante hasta aquí?
-No lo sé, pero ordena a Steng que lo saque.
-Te refieres a…
-¡Vamos! Sabes a qué me refiero, ¡Corre!

Parecía que aquello de lo que hablaban supondría un gran peligro, por lo que portando el revólver con la mano derecha e inclinado levemente para apuntar mejor, esperé pacientemente mientras notaba los pasos cada vez más cerca. Hasta que una presencia apareció corriendo, lo cual me hizo apretar el gatillo y ver cómo esté caía al suelo vencido.

-¡Keus!

Aquella voz pertenecía al hombre que le había ordenado que sacaran “aquello”. Noté cómo las pisadas de aquella voz se dirigían hacia mí de nuevo. Miré a mi alrededor, viendo como del techo colgaban unos tubos de calefacción. Di un par de saltos hasta que me agarré a estos y, tras ello, subí mis pies también, moviéndome hacia el cadáver del marine y desenvainando mi querido machete.

De repente, el hombre calvo, sable en mano apareció y pareció dudoso al no ver a nadie allí, acercándose al convaleciente cuerpo del marine.

-Arriba..

Pero pese al aviso, ya era demasiado tarde para el hombre calvo. Cómo un rayo golpeando la superficie de la cubierta me lancé realizando un corte sobre la cabeza del marine, el cual cayó al suelo segundos después que su cabeza. Hubiera gritado durante la caída, pero un extraño y sonoro grito procedente de afuera, fue mucho más contundente de lo que yo pudiera haber sido.

-Si algo odio más que a la marina, son los chivatos -espeté ofuscado-. Y tú eres uno de ellos.

Durante toda mi vida como asesino había aprendido que si delatabas a alguien, estabas muerto. Pero no morirías rápidamente, qué va. Aquello sería una muerte lenta y dolorosa. Cómo la que iba a tener aquel marine.

Separé su mandíbula superior de la inferior, agarrando con fuerza la lengua y realizando un tajo firme sobre ésta, guardándomela en el bolsillo. El sollozo del marine era evidente, aunque no lo suficiente como para detenerme. Con mayor firmeza que antes, sujeté el machete y golpeé ferozmente las rodillas del marine, hasta que tras unos cuantos golpes, éstas quebraron y pude arrancárselas. Hice lo propio con los brazos, golpeando a través de la axila hasta que el hueso se partió. El marine parecía incosciente y no dejaba de sangrar.

No sabía si aquél marine seguiría con vida una vez nos marchásemos de allí, pero si seguía, aparte de aquel bonito recuerdo, le quedaría una cicatriz en el cuello de tres rayas paralelas. Jerga entre asesinos y que quería decir que aquel tipo se había ido de la lengua. Quizá por eso ya no tuviera.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Vie 17 Nov 2017 - 16:02

Finalmente su enemigo cometió un error y el guerrero no lo dejó pasar. La katana del pelirrojo atravesó limpiamente el pecho del marine, que con un expresión de sorpresa y un suspiro se desplomó. Con una mirada solemne, sacudió la sangre de su arma a un lado y observó la batalla a su alrededor, listo para intervenir. Todos parecían estar ocupados en sus propias batallas, y su mascota también. Dos marines la mantenían a raya con arpones intentando arrinconarla, mientras la feroz felina les rugía y retrocedía lentamente. Una mueca de rabia se dibujó en el rostro del pirata. No iba a dejar que esos cabrones dañaran a su querida Kilah. Volviendo a emitir chispas por la espada comenzó a dirigirse hacia ellos, cuando de repente captó un movimiento por el rabillo del ojo. Sin apenas tiempo para reaccionar, dio un fuerte salto mientras recurría al viento para impulsarse hacia el aire. Bajo él un pesado puño metálico se estrelló contra la cubierta agrietándola y soltando una descarga eléctrica en todas direcciones. El responsable era un hombre joven, vestido de oficial. Parecía que habían decidido enviar la caballería contra él... concentrando el viento en torno su cuerpo, descendió con suavidad frente al marine con una mirada decidida. Este parecía bastante más peligroso que el anterior.

- Me temo que el teniente al que has matado era mi querido subordinado - dijo su enemigo - Soy el teniente comandante Virnaki, del Belenyer.

- Nassor, subcapitán de Jigoku no Kaizoku - se limitó a contestar.

Las armas de ambos chispearon, mientras se examinaban con cuidado. Y entonces comenzó la letal danza. No hubo bloqueos ni impactos; ambos se esquivaban mientras intentaban alcanzarse. La superior longitud de la katana del pirata le daba ventaja, pero su rival era astuto y peligroso. Aprovechaba cada momento que podía para intentar aproximarse y alcanzarle con su puño, siempre con movimientos medidos y sin descuidar su guardia. Si las cosas seguían así supo que a la larga perdería el combate... así que tendría que cambiar de estrategia cuanto antes. No podría echar mucha mano al terreno, pues estaban rodeados de más gente y no le apetecía acabar entre Virnaki y más marines o tropezar con alguien. Así pues intentaría una finta. Se acercó trazando una elaborada floritura hacia la cabeza de su enemigo, preparándose para redirigirla como una estocada al torso, pero en mitad del movimiento el teniente comandante agarró el arma con su brazo metálico.

- Veamos qué puedes hacer sin tu juguetito - comentó con una sonrisa malévola.

Alarmado e intuyendo lo que pretendía, Nassor intentó sacar la katana, pero Virnaki la tenía firmemente agarrada. Con un movimiento seco y violento dobló el acero hasta que el arma cedió, quebrándose con un chasquido. Soltando una maldición se apartó de un salto y tiró los restos inservibles de su arma. ¿Y ahora? ¿Confiaría en su fiel khopesh? ¿En sus poderes de zoan? Lo que estaba claro es que iba a necesitar una katana nueva tras eso. Se mantuvo en guardia mientras el marine se aproximaba hacia él haciendo chispear brazo. Entonces un vozarrón llamó su atención y vio a Balagus preparando su hacha unos metros tras él. Le hizo un leve gesto de asentimiento y de repente cargó contra el marine. Este no se lo esperó, pero reaccionó apropiadamente preparando su guantelete. En mitad de su embestida, Nassor saltó impulsándose con su viento mientras el hacha pasaba justo bajo él, directa hacia el marine, y el subcapitán caía tras este con una pirueta. Su cuerpo comenzó a crecer y volverse peludo y más musculoso, mientras una poderosa cornamenta crecía en su cabeza. Aprovechando la ocasión que le había creado el oportuno ataque de Balagus, se dio la vuelta rápidamente, lanzándole una patada giratoria a la cabeza mientras se envolvía en electricidad.

- ¡Denken!
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Vie 17 Nov 2017 - 23:44

Nailah apretó con fuerza la empuñadura de su espada. Aquel incesante sonido iba y venía con cierta parsimonia, como si estuviese jugando con todos ellos. ¿Acaso sabría que habían abordado la fragata? De ser así sería un poco estúpido, si la pirata sabía una cosa es que jugar con tus oponentes solo retrasaba lo inevitable. El viejo Vic le enseñó un montón de cosas, pero subestimar a un rival o desconfiar de sus actitudes era muy importante y, si bien aquel ser estaba jugando a cazar a los piratas, probablemente acabara perdiendo.

Suspiró aliviada al volver todo a la normalidad. La pirata se separó de la puerta y ayudó a liberar a todos aquellos pobres prisioneros incluso cuando ayudaba a alguno levantarse no pudo evitar escuchar sobre lo qué hablaban. ¿Qué no eran ni siquiera piratas? La recompensa que tenía sobre su cabeza decía lo contrario. No soportaba que la trataran así, como si no fuera nadie.

En cuanto terminaron de liberar esclavos Nailah se acercó hasta sus dos compañeros. Sin embargo, los gyojines no paraban de decir que todo era una trampa. Quizás debían avisar a Syxel y sus compañeros en vez de ir a explotar el barco. Aun así, la morena no llegó a decir nada. Confiaba en las capacidades de sus compañeros.

La morena hizo lo mismo que sus otros compañeros y se arrodilló para desatar sus botas de cuero y llevarlas en la mano. Todavía estaba empapada, ya se imaginaba el resfriado que iba a pillar por culpa de la marina. Avanzó detrás de Jish hasta que este se retrocedió y, sin querer, le dio un pisotón a la muchacha. Esta no emitió ni un quejido, pero su mirada de odio se clavó en la del pirata.

Al parecer el que estaba causando tanto alboroto antes no era ni más ni menos que un marine, pero pedazo espada tenía a sus espaldas. Sus ojos se abrieron como platos al verla, debía poseer una fuerza descomunal para poder manejarla. Para no llamar la atención se adentraron en un camarote vacío. Dharkel parecía liderar bien al grupo, la pirata cogió la caja de fósforos y la metió en el bolsillo.

-¿Has visto la espada que maneja ese hombre? ¿Cómo planeas la distracción? - Susurró -. En cuanto nos vea podría alertar al otro barco y todo el plan irse al garete. Es capaz de dar la voz de alarma en cualquier momento; puede que haya pocos marines aquí, pero nos ganan en número. Habría que ir por detrás, pillarlo por sorpresa - sugirió.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Dharkel Asrai Nymraif el Sáb 18 Nov 2017 - 16:50

- No no no. Debemos evitar pelear, y en especial con ese marine – dije mientras me aseguraba con el haki de que la presencia fuera de lo normal venía de él -. Personalmente opto por prenderle fuego al barco desde varios puntos diferentes, pero lo más alejados posibles al almacén y teniendo siempre una ruta de huida alternativa. Con un poco de suerte el marine irá a ver qué es lo que ocurre, dándole un pequeño margen a Jish para que su engaño surta efecto y evacuar. Me encargaré de la cubierta. Que nunca sepan que hemos estado aquí – concreté.

Sin perder más tiempo me escabullí entre los camarotes y avancé hasta el piso superior. Un par de marines se encontraban patrullando en él. Estudié pacientemente sus rutas, aunque tampoco había que ser un genio. Simplemente se dedicaban a recorrer los pasillos en dirección contraria y cuando se encontraban hacían algún tipo de comentario que no llegaba a escuchar. Me escabullí entre las diferentes salas hasta que finalmente di con la escalera que me llevaría al exterior.

Una vez en cubierta me refugié bajo las escaleras del castillo de proa mientras intentaba esquivar ágilmente las posibles miradas. Desenfundé una de mis katanas nuevamente y esta no tardó en arder, lo cual aproveché para encenderme un cigarro antes de posarla sobre una caja de madera. Cuando de ésta comenzó a manar el fuego me moví rápidamente por uno de los laterales mientras intentaba pasar desapercibido sin quemarme. Sería cuestión de tiempo que los marines viesen el humo y actuasen en consecuencia, dándome la oportunidad de liberar el pirómano que llevaba dentro. O eso esperaba.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Airok Bonny el Dom 19 Nov 2017 - 15:43


De pronto un golpe desequilibró mi posición, haciéndome dar un par de pasos hacia adelante hasta poder incorporarme de nuevo y erguirme como siempre. Tras el comentario de Balagus culpándome del tropiezo, volví mis ojos en blanco y respiré hondo, encima iba a ser culpa mía que el grandullón no mirase por dónde pisa antes de moverse. De pronto quedó callado cuando parecía dispuesto a comunicarme alguna estrategia a seguir. Extrañada, traté de mirar en dirección a su vista, para ver qué pasaba. Estaba claro que los movimientos de los marines no le aportaban ninguna confianza, así que decidí fiarme de su instinto y me preparé para estar en guardia.

A pesar de tenerme justo al lado, Balagus se dedicó a llamar a gritos a Nassor, el cual resultó estar ocupado. No solo conforme con ni siquiera contemplar mi posible utilidad en lo que quiera que fuese que estuviera pensando, me había "ordenado" que fuera a ayudar al pelirrojo... "lo que me faltaba ya" Por su último comentario supe que lo que pensaba se había reflejado en mi rostro, así que con cierto recelo terminé haciendo lo que decía, al fin y al cabo, era mi superior y la batalla no era el mejor momento de ponerse rebelde.

Justo al volverme, vi como Nassor arremetía con todo contra el pobre desgraciado que acababa de recibir el regalo de Balagus, no parecía en principio necesitar demasiada ayuda así que establecí prioridades y por el camino reuní a unos 4 reclutas que estaban por cerca y algo desorientados

-- Todos, al castillo de proa, ya -- Los reclutas simplemente asintieron y echaron a correr de inmediato.

Aproveché un momento en el que Nassor no estaba entre la trayectoria de mi pistola hacia aquel tipo, y disparé hacia su cabeza, con objetivo de, al menos, distraerlo y darle más ventaja a mi camarada. Seguí mi camino hacia otro grupo de reclutas y los envié de nuevo al castillo de proa mientras cargaba la pistola que acababa de disparar.

De nuevo, esperé otro momento en el que aquel oficial estuviera a tiro desde mi posición y disparé de nuevo, pero esta vez con las dos pistolas directas hacia el hombro que portaba aquel enorme puño metálico y que claramente estaba siendo un problema.

Justo mientras me disponía a recargar, vi al gato de Nassor bastante acorralado con un puñado de marines armados hasta los dientes los cuales no había visto siquiera reunirse. No había mucho tiempo de pensar, y lo más probable es que Nassor se distrajera intentando salvar a su mascota, por lo que sin pensarlo más lancé mis dagas gemelas hacia el grupo y cargué mis pistolas mientras no quitaba ojo de encima a la trayectoria de aquel acero. Una vez las dagas hicieron su trabajo y volvieron a mi, el animal tuvo oportunidad de defenderse solo.

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Dom 19 Nov 2017 - 17:32

Agarré la chaqueta del marine y empecé a rastrear su cuerpo en busca de algún utensilio razonablemente valioso. Mis manos, al igual que mi cuerpo, se encontraban manchados de sangre. Finalmente, encontré un par de dagas que, a priori, parecían tener una calidad bastante baja. Arrastré el cuerpo del marine hasta la esquina desde la cual había estado esperando anteriormente y, tras ello, agarré y desplacé de nuevo los cuerpos de los piratas que debía mantener a salvo, aunque uno de ellos seguía pareciéndome que se había reunido con los dioses hacía ya tiempo.

Tras unos minutos de continuas paradas, llegué hasta la puerta que daba con la cubierta, dejando de nuevo ambos cuerpos en el suelo y mirando a través de la pequeña ventana circular que la puerta tenía en su parte superior. Allí pude ver como una enorme cantidad de marines intentaban retener a unos furiosos piratas que abordaban sus barcos. Desde allí sólo podía ver un barco pirata, pero no descartaba que hubiese más.

”¿Qué se supone que debería hacer ahora?”

A las escuetas palabras de Syxel, se le sumaba el pifostio montado allí mismo, por lo que las opciones se veían bastante reducidas. Sin embargo, no pude pensar mucho más, ya que un marine venía desde cubierta a toda velocidad dirección a la puerta. Rápidamente me puse a la derecha de ésta, viendo como entraba y frenaba al instante, realizando una breve pausa para recobrar el aliento.

- Tengo que avisar a Keus -murmuró- Sin él…

De un ágil movimiento me puse justo a su espalda, agarrando con la mano izquierda su amplia melena a la par que, portando una de las dagas del marine, realizaba un corte a lo largo de su cuello, cayendo el marine al suelo.

”En buen lío me estoy metiendo con la tontería de salvar a estos dos inútiles” Pensé mientras miraba a los dos piratas de la banda de Syxel.

Continué arrastrándolos hasta cubierta, desde donde divisé de mejor manera a los piratas. Desde aquella situación, no pude evitar fijarme en un gigante, que se encontraba mermando las defensas de los marines.

Desenfundé lentamente la pistola mientras miraba hacia todos lados, viendo las posibles huidas que tendría de ponerse la cosa más fea de lo que ya aparentaba estar. Entonces, apunté hacia varios marines hasta vaciar el cargador, dando la última bala en uno cercano al gigante.

- ¿Eres de la tripulación de Syxel? -grité para que me oyese- Necesito entregaros a estos dos tipos para ser libre-continué.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Jish el Vie 24 Nov 2017 - 16:39

Cubierta principal del Belenyer:

Virnaki impactó con violencia sobre el suelo de la cubierta. Pasó un tiempo antes de que se diera cuenta de donde estaba. Estaban siendo derrotados, él mismo casi había sido humillado por uno de aquellos piratas. Un escalofrió de terror le recorrió la espalda al darse cuenta de lo que suponía su derrota para la moral de sus hombres. Miró a su alrededor, enloquecido, esperando encontrar al Capitán Gagen junto a él, con su espadón ardiente dispuesto a cambiar las tornas de la batalla. Pero, para su desgracia, estaba solo.

Virnaki rió con elegancia y levedad. Puede que estuviera solo y su prótesis hubiese sido destruida por culpa de aquel sádico semigigante. Pero era la máxima autoridad al mando en el Belenyer, no podía permitirse perder contra unos sucios piratas de un mar menor.

- ¿Quién es el cazador y quien la presa, ciervo? – dijo, y una sonrisa feroz contorsionó su boca.

El marine extrajo una daga de su bota y pareció flotar hacia Nassor con la expresión desalmada y atenta de un halcón que se lanza sobre la presa. Como si de una coreografía de baile se tratara, Virnaki comenzó a orbitar alrededor del subcapitán a una velocidad endiablada. Su fuerte sentido del deber le impedía darse por vencido y trataba de transmitir ese mismo sentimiento al resto de marines aislados de la cubierta principal. No concedería la derrota con tanta facilidad.

Algo más alejados de allí, cerca de la escalera del castillo de proa, Balagus, Misha y parte de la tripulación que se había unido a la carga del semigigante apenas encontraron oposición. Atravesaron las filas de los marines como el cuchillo en la mantequilla, ni tan siquiera tuvieron oportunidad de disparar sus armas. Los marineros que acompañaban a Balagus, sin que este necesitara emitir ningún grito más, tomaron las armas de los marines caídos y ocuparon sus posiciones de tiro. Ahora teníais acceso a la artillería frontal de la fragata y a la pequeña escalera de mano que conducía hacia el improvisado polvorín.

Apenas unos metros bajo el castillo de proa, Brynn se movía como pez en el agua acechando a los marines dispersos que trataban de eludir la batalla del exterior. Tantos días fantaseando con lo que haría con aquellos tipos que, ahora que no tenía ninguna cadena que lo contuviese, apenas tenía tiempo para improvisar ninguna de las pillerías que tenía en su retorcida cabecita de asesino. Una vez limpio de enemigos el ultimo pasillo, volvió a cargar con sus dos inseparables sacos de carne y abrió de una patada la última puerta hacia la libertad. Le costó que sus retinas se adaptaran de nuevo a la luz del día, pero en apenas unos instantes ya podía ver con claridad. Notó como una sustancia húmeda y espesa caía sobre su hombro y se deslizaba lentamente hacia abajo, al mirar hacia arriba contempló el castillo de proa del navío. Una enorme osa babeante, con la mitad de su cuerpo asomado por el mamparo, le estudiaba fijamente. Además, cerca de una docena de piratas, al observar la reacción del animal, le apuntaron con sus armas de fuego.

En el otro extremo del navío, las cosas al grupo de Airok no le iban tan bien. Su avance no había sido tan rápido como el Balagus y Misha. Los marines del castillo de popa parecían más veteranos que el resto de sus compañeros. Pese al factor sorpresa inicial, los marines parecían dispuesto a luchar por cada metro de cubierta hasta hacer retroceder a los piratas hacia el mar. Con algunos soldados protegiendo las escaleras, los tiradores tenían un tiro bastante limpio para descargar plomo sobre vosotros. Podíais ver como la navegante, la cual portaba un den den mushi, permanecía en espera de una orden de fuego que tardaba en llegar…

Bodega de carga del Belenyer:

Iltón cayó en la trampa del capitán pirata, pese a que había conseguido apresarlo entre sus fuertes brazos parecía que eso justo era lo que aquel pequeño mono había querido que hiciera. Ahora, envuelto en unas extrañas llamas negras debía decidir ¿Soltar a su presa o ser quemado vivo? Ilton no era un hombre famoso por ser pragmático. Haciendo gala de su fuerza de semigigante, estrujó aún más al pirata y mediante un brusco movimiento giró su cintura y uso al pequeño hombrecillo a modo de ariete sobre una de las paredes.

La madera crujió cuando los cuernos de Syxel impactaron sobre la pared. Como un niño pequeño al descubrir un nuevo juguete, Ilton comenzó a golpear con la cabeza del pirata continuamente la pared mientras era devorado poco a poco por las llamas. Finalmente, la madera se resquebrajó por completo y una enorme vía de agua se abrió en la bodega extinguiendo parte de las llamas. Ilton trató de mantener la cabeza tanto tiempo como pudo dentro de la vía, pero finalmente tanto la presión del agua como su propia resistencia acabaron por pasarle factura y dejo escapar al pirata.

Castillo de proa del Boucandray:

Tras un par de idas y venidas, caminatas por estrechos pasillos y toparte con un par de salas comunes sin escaleras a la vista. Finalmente, Dharkel logró llegar hasta una larga escalera de mano, ya desde un principio sospechaba que aquella escalera se elevaba más de lo que le correspondía a la altura de la cubierta principal, pero igualmente terminaste el repetitivo ascenso hasta que te topaste con una trampilla. Al asomarte con precaución por ella, descubriste que te encontrabas en el castillo de proa. Pero para tu sorpresa la estructura está libre de vigilancia, por lo que saliste al exterior y echaste un ojo a la cubierta principal. Una vez originado tu pequeño incendio, viste a cerca de una quincena de marines que se arremolinaban en torno a uno de los palos de mesana y parecían absortos mirando un tablero de gran calidad con una serie de letras e intrincados diseños a su alrededor, parecía que como si estuvieran haciendo una ouija. Entre el barullo de voces pudiste reconocer con claridad el nombre de tu capitán…


Jish escuchó con atención el plan del maestro de la mendicidad, asintiendo con amplios e hipócritas movimientos de su cabeza. Se distendió notablemente dando una falsa sensación de conformidad. Solo en ese momento se dio cuenta de la tensión que lo abrumaba. Mientras Dharkel continuaba exponiendo su plan, el joven se abstrajo de la explicación durante unos instantes, poniendo sus ojos sobre su autoproclamado líder.

Tanto Nailah como él se habían calado hasta los huesos cruzando a nado la larga distancia que los separaba de la fragata. Dharkel sin embargo, no solo había llegado antes que ellos sino que permanecía totalmente seco de pies a cabeza. No pudo evitar enarcar una de sus cejas. Se preguntó que secretos escondía aquel extraño sujeto aparte de su extraña fijación por sobrevivir a cualquier precio.

- Que bien que lo veas como yo – dijo una vez que el indigente hubo desarrollado su plan – … porque eso facilita seguir como hasta ahora, siendo buenos camaradas y socios. Nosotros dos nos encargaremos de ese tipo, puedes dejarlo en nuestras manos – añadió con una sonrisa y un sutil tono burlón.

Guardo silencio hasta que volvió a abrir la boca, una vez se hubo asegurado de que Dharkel se había alejado lo suficiente como para no ser testigo de su conversación.

- Elegante forma de decir que ese tipo ahora es nuestro problema, es un cobarde bastante ingenioso – concedió, dejando a un lado el rol de lacayo sumiso - ¿Te fijaste en su ropa? Ese tío esconde algo…

Se dio un par de golpecitos en el labio mientras trataba de pensar un plan.

- Tu intentaste robar nuestro barco. Si te atreves con esas piscinas de madera, cuerdas y velas quiere decir que un pequeño caracol no debería suponerte ningún problema ¿verdad? Te daré una distracción, pero tendrás trepar un poco. Si no me equivoco, en uno de los laterales de la proa debería haber un ojo de buey con un punto de apoyo lo suficientemente grande como para alojar un ancla… Busca una de esas ridículas ventanas y muévete hacia allí – teniendo en cuenta que él se llevaría la peor parte en caso de fracasar, asumió que Nailah aceptaría su parte del plan. Avanzó un paso por el pasillo, pero se dio la vuelta de inmediato - Yo no estoy interesado en hablar con la marina y mucho menos en darme a conocer, lo que hagas con ese bicho baboso es cosa tuya.

Tras esas palabras comenzó a alejarse con el rítmico paso de un pavo real. A fin de cuentas ¿No era él un traidor y un amotinado que tan solo buscaba su propio beneficio? El papel que tenía que interpretar ante aquel tipo era el papel de Jish, un papel en el que prácticamente era imposible descubrirlo puesto que no habría mentira en ningunas de sus palabras.

El marine al percibir la presencia del joven, levantó perezosamente su espadón bloqueando la entrada del polvorín. Aunque ni se molestó en dirigirle la mirada al joven. Jish, por su parte, aparto cuidadosamente el arma del marine y se sentó frente al enorme tipo.

- ¿Tanto deseas tu muerte? – dijo el hombre, mirando esta vez a los ojos al pequeño embaucador.

- No es mi muerte la que busco… Me gusta apostar por el caballo ganador. Syxel y su tripulación de inadaptados no me han traído más que problemas, hare lo que sea necesario para verlos en el fondo del mar, aunque para ello tenga que recurrir a tí – dijo mientras esbozaba una sonrisa perniciosa – He navegado junto a ellos durante más de seis años, conozco todas sus fortalezas y debilidades…

- ¿Y fiarme de la palabra de un pirata? – espetó, aunque bajó de nuevo el espadón - ¿Cuál es tu precio?

- Mi palabra es todo cuanto poseo, me considero un hombre rico por ello, pero las palabras no pueden surcar los mares así que supongo que podría quedarme su barco – comentó con desdén. Si su plan seguía su curso, no tardaría en desatar la furia de los dos gyojin y daría comienzo su distracción.


Última edición por Jish el Lun 25 Dic 2017 - 19:14, editado 1 vez
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Dharkel Asrai Nymraif el Miér 29 Nov 2017 - 17:16

No pude evitar mostrarme decepcionado mientras contemplaba cómo más de una decena de supuestos marines disciplinados jugaban a un antiguo juego cuya finalidad era asustar a los niños. El nombre de nuestro capitán salió de las inocentes bocas de aquellos servidores de la falsa justicia. Fue entonces cuando varias ideas rondaron mi mente. Sin embargo, tan sólo podría aplicar una de ellas. No tardé en descartar la de convertirme en un espíritu y castigar sus blasfemias. ¿Cómo lo explicaría ante Nailah o Jish si me descubriesen? Tenía que ir con cuidado.

De repente, el marine encargado de dirigir el juego se levantó tornando sus ojos completamente negros, desenvainando su sable y realizando varios tajos a sus compañeros. Éstos, ante la sorpresa apenas tuvieron tiempo de reaccionar. Un par de ellos cayendo sobre un charco de su propia sangre. El resto se apartaron y desenfundaron sus armas, confusos.

- ¿Quién ha osado despertarme en este mundo terrenal? – cuestionó el marine apuntando con la espada a sus camaradas.

- ¡Brujería! – Exclamó uno.

- ¡Os dije que no era buena idea jugar con esto! – Increpó otro.

Lo que estaba a punto de hacer era algo que nunca había intentado, por lo que probablemente no lo consiguiese, o de hacerlo sería a duras penas. A ello había que sumarle el constante gasto de energía que me suponía tener a aquel marine poseído. Dejando al marine estático, me interné en otra dimensión. Una dimensión con la que no se podía interactuar físicamente, inerte y carente de sentidos a la que iban las almas perdidas y la cuál era capaz de ver, sentir y caminar a través de ella gracias a mi bendición, o por culpa de mi maldición según fuese el caso.

Me acerqué hasta la aglomeración de marines. Aun podía escucharlos discutir sobre quién tenía la culpa e intentando que el poseído recobrase la compostura y expulsase lo que creían que era un demonio. Podía notar cómo el marine luchaba contra mí en un intento de retomar el control de su mente y cuerpo, reforzado por los gritos del resto. No iba a ser capaz de mantenerlo durante mucho tiempo, por lo que tenía que tomar una decisión y reunir fuerzas para lo que estaba por intentar.

El hombre abandonó su posición estática, dirigió la punta de su filo hacia sus entrañas y hundió la hoja en ellas. El cuerpo permaneció de pie, inmóvil y con aquella mirada oscura. Aun seguía vivo, pero ya había dejado de combatirme. No obstante, no duraría mucho y tenía que darme prisa si quería mantenerlo de distracción mientras preparaba la siguiente jugada.

- ¡No! – Fue todo lo que llegaron a exclamar en un intento vano de salvarle la vida.

Continué mis pasos hacia los marines caídos. Como había sospechado, aun seguían sus almas allí, desorientadas, tratando de volver a sus envoltorios de carne desesperada e inútilmente. Estas carecían de forma corporal, pequeñas, azules y similares a una llama. Dudé durante unos instantes cómo proceder. Hundí mi mano en una de ellas, pero tuve que retirarla nada más tocarla. Mis dedos se habían empezado a congelar, para segundos después volver a una relativa normalidad ¿Cómo era posible que fuese capaz de sentir frío en aquella dimensión? Quizás lo había enfocado todo mal. Todavía me quedaba mucho que aprender.
Resumen:
Sí, sé que no hace falta un resumen, pero por aclarar lo que hago en el post y que no queden dudas.
- Poseo al marine haciendo que hiera a sus compañeros.
- Me interno en otra dimensión en forma humana (por el paso espectral de mi akuma).
- Dejo moribundo al marine que aun estoy poseyendo.
- Busco las almas de los dos marines caídos e intento tocarlas.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Balagus el Miér 29 Nov 2017 - 22:54

Gritos, sangre, muerte y caos. Quizás alguna herida suelta. Pero sobre todo, mucha, mucha descarga de adrenalina.

Si alguna ventaja podía sacarle a viajar con Silver y la panda de inadaptados que conformábamos, era que, de tanto en tanto, podía desfogar mi frustración retenida en salvajes arrebatos violentos y desenfrenados como en el que me encontraba inmerso.

Las filas de marines cedieron con facilidad ante mi asalto. Casi con demasiada, pero sus expresiones al ver el final de sus vidas erguirse ante ellos, me dieron cierta seguridad en mi empeño.

Misha también se incorporó a la brutal ofensiva, aparentemente intacta aun tras la descarga de proyectiles recibida. Sonreí, satisfecho con el fruto del entrenamiento del haki de armadura que había realizado con ella, y volví a centrarme en la tarea por delante. Entre los dos, el grupo de soldados de la Marina empezó a menguar cada vez más rápido, y pudimos ocupar una posición más central que obligara a nuestros enemigos a rodearnos para escapar.

Pero la huida no era ya una opción: un par de grupos de nuestros propios reclutas nos habían seguido y acababan velozmente con aquellos que intentaban bajar por las escaleras. Prestando atención en adentrarme lo más posible en la multitud de marines para no golpear a nuestros reclutas, y siempre confirmando que mi víctima no fuera a portar un uniforme blanco y azul, recrudecí la ofensiva para acelerar el proceso de limpieza.

Perdí la cuenta de cuántas veces había atravesado más de dos reclutas de la "justicia" de un sólo hachazo. Perdí también la cuenta de cuántos vientres y cajas torácicas había abierto Misha de un zarpazo. De hecho, perdí la noción de bastantes cosas hasta que enterré el filo de una de mis armas en el pecho del último marine con ganas de pelear, clavándose sin dificultad hasta las recias tablas de madera de la cubierta.

Con la batalla tan súbitamente concluida como había empezado, me permití unos momentos para respirar con agitación, secarme el sudor con el brazo, y calmarme un poco. Una parte recóndita de mi mente deseó que, de haber prisioneros o prófugos de la ley en aquellos navíos, alguno de ellos fuera alguna semigiganta de buen ver que pusiera la guinda en el pastel en cuanto retomáramos el rumbo. Sin embargo, reparé en la ausencia de mi fiel osa a mi lado, la cual estaba cerca de la baranda del castillo, gruñéndole a algo.

Nuestros reclutas comenzaron a recopilar armas de fuego y munición caídas, algo que me agradó que hicieran por su cuenta.

- El que no sepa apuntar, que deje los rifles a los que sí los manejen bien y baje a ayudar a Airok. -Ordené, haciéndome oír por encima del ruido del combate próximo pero sin mostrar mi típico tono hosco y airado.- Disparad con precisión y sin arriesgar: quiero que caigan los cabrones de la Marina al otro lado del barco, no nuestros propios compañeros, ¿está claro?

Tras el asentimiento general, me asomé a la baranda, diminuta para mí, y vi lo que Misha había inmovilizado con su gesto hostil: un tipo de piel oscura y aspecto lamentable, que había sido víctima obvia de numerosos abusos físicos. Con unas palmadas sobre el lomo de mi amiga, la tranquilicé levemente, lo suficiente como para que no atacara de inmediato al extraño pero no como para que no ignorara una orden de hacerlo.

Los dos cuerpos que arrastraba de mala manera no se me pasaron por alto, y la familiaridad de su indumentaria me hizo pensar en que sería bueno encargarme yo mismo del asunto en aquel momento y en aquel lugar. De un salto, descendí al nivel del recién llegado, produciendo el leve vaivén propio de aquellas maniobras mías, y, permitiendo que las hachas bañadas en sangre quedaran bien a la vista, me acerqué al sujeto en cuestión.

Casi de inmediato reconocí las caras de los pobres diablos: se trataba de dos de nuestros chicos, llamados por Silver antes de desaparecer del combate. Ambos mostraban una herida de gran profundidad, posiblemente mortal.

Con un cambio inmediato en mi actitud, terminé de aproximarme al nuevo y le hice retroceder hasta la pared más cercana, clavando mi arma derecha en la misma, a centímetros de su cara.

- Ya puedes explicarme qué diablos ha pasado ahí abajo, y más te vale que me resulte convincente y que lo hagas rápido, pequeño despojo humano.

Mientras el tipo trataba de responder a mi orden, analicé más a fondo su estado, indumentaria y armas, así como las heridas y la posibilidad de que nuestros compañeros hubieran muerto ya. Con un chasquido de la lengua, tuve que admitir que podía estar contándome la verdad: aquel hombrecillo parecía estar en una condición demasiado lamentable como para haber hecho nada como aquello, y entre sus pertenenencias no parecía encontrarse una hoja tan grande como para producir semejantes tajos en los cuerpos de los otros dos agonizantes.

Además, sus marcas daban a entender que había sufrido de torturas prolongadas, y no podía negarle un respiro de tranquilidad y descanso a alguien así.

- Te daré una oportunidad por el momento, despojo. -Le dije, al fin. Con un silbido, mandé bajar a Misha y, con unos gestos, a dos tripulantes de nuestra banda.- Subid y atad a los heridos a la osa y lleváoslos al Pandora. Despojo, tú irás con ellos, y te quedarás tranquilito hasta que solucionemos esto. Agárrate bien a mi compañera, pero ni se te ocurra arrancarle un sólo mechón.

Y, con las órdenes dispuestas, me giré hacia el otro extremo del barco. La lucha se había tornado más complicada allí y, a pesar del fuego de apoyo desde nuestr lado, Airok y Nassor parecían en clara desventaja. Gruñí con frustración, pues quería bajar a ayudar a mi capitán contra lo que fuera que le estaba reteniendo, pero en su ausencia era mi deber, y el del subcapitán, el mantener a la tripulación a salvo.

Entregándome a mi furia y mi ira, y aprovechando la fuerza extra que aún persistía en mis piernas, me lancé en una carrera vertiginosa, impropia de alguien de mi corpulencia, contra el segundo al mando del barco marine.

Ya era hora de que alguien allí conociera el verdadero poder de mi Frenesí de Sangre.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Dharkel Asrai Nymraif el Miér 29 Nov 2017 - 23:05

Caminé durante un largo minuto por aquel plano fantasmal, pensativo y haciendo caso omiso de las llamas que se propagaban poco a poco por el castillo, cuando de repente sentí un tirón en todo mi ser. El marine finalmente había fallecido, eliminando mi control sobre un cuerpo que cayó desplomado. ¿Habrían dado la alerta? ¿Estarían mis compañeros en peligro? No. No tenía tiempo para pensar en aquellas trivialidades. Sentía cómo la energía me abandonaba y tenía que darme prisa.

Volví hacia los fuegos fatuos con una determinación de conseguir mi objetivo inusual en mí, pues de ello dependería mi vida. Pero junto a ellas se hallaba una tercera alma, de las mismas características que las anteriores, salvo porque conservaba la forma que tuvo en vida. Se trataba del hombre al que había obligado a cometer suicidio. Ésta clavó su mirada en mí, mientras me apuntaba con el índice. Mis piernas comenzaron a temblar ligeramente. ¿Aquello era miedo? Hacía demasiado tiempo que no lo sentía. Siempre tenía una salida para casi cualquier situación, a través de este plano. No obstante, ahora sentía que no podía escapar. Que estaba atrapado en mi propia jaula. ¿Habría despertado a un espíritu vengativo?

El espectro se abalanzó hacia mí a una velocidad inusual, atravesándome. Sentí entonces cómo mi propia alma se congelaba, incapaz de moverme. ¿Qué me estaba pasando? El ente volvió a pasar a través de mí, pero esta vez sentí una cuchillada en la espalda, haciéndome caer de rodillas. ¿Cómo era posible que me hiriese? ¿Acaso era capaz de hacer tangible su arma espectral? No, no podía ser. Aquello carecía de sentido. Sin embargo, la cuestión de más urgencia era: ¿cómo podía matar lo que ya estaba muerto?

Intenté recomponerme, pasando a la forma completa. Si tenía que luchar contra un ser de tal naturaleza lo mejor sería combatirlo en igualdad de condiciones. El difunto cargó una vez más. Mi intento de frenar su embestida fue inútil, pues su hoja no sólo traspasó la mía, sino que consiguió impactarme en el pecho, dejando una fina línea de hielo. Fue entonces cuando lo comprendí. Las armas mundanas, las barreras físicas no significaban nada en aquel plano. El alma parecía no desistir en su misión, como si careciese de inteligencia. Esta vez pude frenarle volviendo mi katana intangible. Acto seguido volví a intentar hundir mi mano en ella, sin resultado. Estaba incluso más helada que la anterior.

“¿Y si…?” – pensé justo antes de tomar yo la iniciativa, ignorando todo el sentido de la razón que me decía que no lo hiciese. Volví todo mi cuerpo intangible y atravesé otra vez su alma. Sin embargo, esta vez tan solo sentí cómo se revolvía en la palma de mi mano. El frío había desaparecido por completo.

- Yo soy quien domina estas tierras inertes – dije solemnemente y con una voz gutural –. Has sido reclutada para el ejército espectral. Debes servirme para toda la eternidad y sólo serás liberada cuando cumplas tu propósito – puntualicé apretando su esencia en mi puño con toda la fuerza espiritual que pude reunir.
Resumen:
Blablabla la pelea con el espíritu es un mierdón blablabla. Había que concretar o se me iba de las manos el post.
- Meditar sobre la forma de proceder.
- Luchar contra el espíritu del marine que poseí pasando a la forma completa.
- Dominar el espíritu del marine que poseí.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Syxel el Jue 30 Nov 2017 - 4:00

Viéndome libre de los enormes brazos de mi oponente, ladeé ligeramente la cabeza al tiempo que hacía crujir mi cuello. Casi simultáneamente las llamas comenzaron a desaparecer, hasta que al cabo de unos segundos se habían extinguido por completo. El gigantesco oficial, cuyas ropas habían sido consumidas por el fuego, quedando a la vista enorme torso con algunas quemaduras que le llegaban hasta el cuello, continuaba clavándome su desafiante mirada. De algún modo se estaba sobreponiendo al intenso dolor que las heridas le debían estar causando. Y no parecía estar dispuesto a retroceder.

- He de admitir que me sorprende tu resistencia - le reconocí finalmente, apretando una vez más los seis puños con fuerza. - Y en reconocimiento a esa convicción, voy a proporcionarte una muerte digna.

Apenas había terminado de pronunciar aquellas palabras cuando, ante su atónita mirada, mi cuerpo comenzó a crecer. El chaleco y la camisa que llevaba se desgarraron por completo, dejando al descubierto un fornido torso de piel oscurecida por la transformación, y una musculatura casi tan definida como la de aquel gigante. Al cabo de unos segundos había superado su altura, llegando al punto de tener que agacharme incluso en aquella espaciosa estancia para no golpearme contra el techo.

Flexioné ligeramente las piernas, quedando casi en cuclillas, y estiré dos brazos hacia el frente. Aferrando mis manos alrededor del torso del marine, al igual que minutos antes él había hecho conmigo, alcé ambas con gran fuerza y velocidad. Al mismo tiempo volví a alzarme, impulsándome en un gran salto con el cuerpo inmovilizado de mi oponente situado sobre mi cabeza. Así, atravesamos en nuestro ascenso el grueso techo de madera que se encontraba sobre nosotros, y el del nivel inmediatamente superior, apareciendo entonces en mitad de la cubierta.

Todos los allí presentes detuvieron sus enfrentamientos durante un instante, perplejos ante la aparición de las dos gigantescas moles que acaban de atravesar la cubierta sobre la que se encontraban. Cuando aterrizamos sobre esta, la embarcación se sacudió con fiereza, amenazando con ceder por el peso y la fuerza de nuestra llegada.

Mi cuerpo volvió a su tamaño original, tan rápido como había crecido. Pues mantenerme en esa forma para pelear en un lugar como ese habría sido contraproducente, y un riesgo innecesario para mis camaradas allí presentes. Así pues, listo para continuar con nuestro enfrentamiento volví a encararme al marine. Este se volvió a poner en pie, no sin dificultades. Sin duda alguna haberlo utilizado como ariete para ascender, devolviéndole la jugada anterior, debía de haberle pasado factura.

- Terminemos con esto.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Jue 30 Nov 2017 - 8:34

Mis palabras parecieron ser ignoradas desde aquel punto del barco. Pasaron un par de segundos que gasté en mirar hacia todos los rincones hasta que algo cayó sobre mí calva. Al mirar hacia arriba no pude evitar llevar la mano derecha a la empuñadura del machete. Una enorme osa con una más que aparente mala leche estaba justo arriba, gruñendo y, lo que yo entendía como una preparación a su próximo ataque.

A sabiendas de que mi estado era pésimo, me conciencié en cómo podía acabar con semejante animal. Sin embargo, antes de dar con una estrategia adecuada, escuché un par de palmas que tranquilizaban al animal. Seguí mirándole unos segundos más, hasta que gire la cabeza para ver de dónde provenían las propias palmadas. Del gigante, ni más ni menos.

Al ver que portaba dos cuerpos de su tripulación, éste pareció enfadarse, quizá entendiendo que yo mismo los había matado.

”¿Acaso cree que los he matado yo? Y después subo las pruebas de mi crimen para que ellos las vean, claro. Muy profesional.

Pero lo que no me podía esperar era lo que el malhumorado gigante hizo después, lanzar algo que por inercia me hizo ir hacia atrás hasta darme contra la pared. Aquello no podía tolerarlo. Desenfundé el machete con la mano izquierda y la pistola con la derecha. Pero entonces, incomprensiblemente el rostro del gigante cambio, y dijo que me daría un respiro. Para colmo, tras dar un par de órdenes y hacer sendos gestos, salió corriendo hacia otra dirección. ¿Pero qué estaba pasando?

Un par de piratas intentaron atarme a la osa. Un gesto de negación no pareció bastar para que no lo hicieran, por lo que desenfundé la pistola y apunte con ella a ambos.

-Creo que he estado ya el suficiente tiempo atado a algo.

Y tras ello, proseguí el camino hacia lo que parecía ser el barco pirata al lado de la osa, la cual me miraba con cara de odio de oso cada vez que me agarraba a ella.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Jue 30 Nov 2017 - 16:10

Nailah se apoyó en la pared en cuanto Dharkel se fue y, una vez estuvo lo suficientemente lejos, escuchó lo que tenía que decir Jish. Miró atentamente al marine y se fijó en que tenía razón, ocultaba algo, pero por alguna razón no era capaz de deducir lo que podría ocultar un miembro de la marina. Solo esperaba que no los pillasen o esa espada tan grande se mancharía un montón de sangre.

Entendió el plan de su compañero a la perfección, no sin antes observar la situación de la cubierta. No tenía complicación colarse entre las cuerdas con sigilo y robarle el den den mushi que estaba apoyado a su lado, pero no podía fiarse de la simplicidad del plan. Tenía que ser responsable y no permitirse fallar ni una sola vez, pues al mínimo error darían la voz de alarma de todo el barco. Mientras Jish se dirigía para entretener al marine Nailah esbozó una sonrisa traviesa.

-Yo me encargaré de hablar - Dijo dándose la vuelta.

Su cabeza había urdido un plan y, como no, pensaba liarla. La pirata siguió las indicaciones de su compañero aunque su orientación le había fallado un par veces y casi se mete en las habitaciones que no era, más bien no encontró el ojo de buey por las pistas sino por propia intuición. Nailah llegó a un camarote con una gran escotilla. La abrió y al mirar hacia los lados vio el ojo de buey para el ancla.

Salió de espaldas y se agarró a los salientes de madera. Le dolían las uñas de apretar con fuerza, pues no eran lo suficientemente grandes y al mínimo mal movimiento podría caer al mar. Llegó hasta el ojo de buey y subió con cuidado, tratando de no hacer ruido. Asomó la cabeza y se fijó en la conversación que mantenía Jish con el marine. Parecía muy real. Sin embargo, no tardó en estallar el alboroto de los gyojines. ¡Era su oportunidad! Nailah accedió a la cubierta y cogió el den den mushi como si de un soplo de viento se tratara. Lo guardó y se apoyó de nuevo en el ojo de buey para regresar al camarote del que había salido.

Entró de un saltó y cayó agachada al suelo. Sacó el aparato y con cierta burla comenzó a hablar mientras caminaba hasta la puerta y se apoyaba en esta. Se fijó en lo decorada que estaba la habitación y lo lujosa que parecía, era una pena desperdiciarla con la pólvora, pero no había otra opción.

-¡Hey hey! ¡Hemos tomado el barco, ahora nos pertenece! - Exclamó contenta para escuchar las crispaciones de los marines del otro barco - Hay que tener en cuenta a los piratas... que no son tan famosos.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Jue 30 Nov 2017 - 16:27

- No se lo tomes en cuenta, Balagus es así -comentó uno de los piratas que había ayudado a cargar con los heridos-. Unos días te gruñe, otros, muy pocos, casi nunca, te aplaude por hacer algo bien.

Intuí entonces que Balagus era el malhumorado gigante, lo cual no hizo sino alertarme aún más, dado su carácter. Quizá se guiaba por impulsos, no pudiendo controlar su ira debido a su carácter. O puede que estuviese loco. O gigantescamente loco.

-¿Cómo habéis dado con el barco?
-Nos seguía y nuestro capitán ordenó que lo abordáramos. ¿Qué pasó con esos dos hombres?
-Yo estaba retenido abajo, y ellos dos y Syxel me salvaron. Entonces un gigante marine nos atacó, y vuestro capitán me ordenó subirlos, aunque para uno creo que ha sido muy tarde, quizá podáis salvar al otro.
-Ojalá, en el barco veremos qué podemos hacer.

Durante el camino vi un montón de cadáveres de marines, pero uno me llamó especialmente la atención. Aún estaba vivo, e intentaba lanzarse por la cubierta, quizá para huir, quizá para ahogarse y poner fin a su dolor. Al acercarme a él su semblante cambió, tornando su piel más blanquecina aún y lagrimeando.

-No, más no… acabad conmigo ya.
-Sea como vos queráis.

Y seguidamente desenfundé el machete, golpeando su cuello como si estuviera jugando al golf, separándose la cabeza del resto de su cuerpo y dejando una línea recta casi perfecta de sangre delante de mi.

- Como decía -dije habiéndome unido de nuevo a la osa y el resto de piratas-, mi intención no es pasar mucho tiempo por aquí. Pero sí me gustaría agradecerle a Syxel el haberme liberado. Creo que es lo mínimo que puedo hacer.

Una vez llegamos al barco, los piratas se encargaron de llevar a los heridos hacia dentro, a la par que un grupo de tres hablaban sobre cómo operar, por lo que intuí que serían los médicos. Me senté apoyado sobre una barandilla ante la atenta mirada de la osa, que parecía ser un perro guardián cuyo objetivo era que no me fuese por ahí.

- Pareces fuerte, quizá algún día midamos fuerzas, siempre y cuando tu gigantón amigo no esté presente -comenté ojeando sus afilados colmillos, los cuales mostraba de vez en cuando-, o puede que lo dejemos pasar un tiempo. tampoco es muy urgente.

”Espero que acaben pronto con los heridos y me toque a mí, empiezo a notar frío y las heridas me duelen demasiado”

Aproveché entonces para mirar la mochila, en la cual había guardado algo de comida. Al verlas empecé a segregar una cantidad ingente de baba y, pese a que las piezas de fruta estaban ligeramente podridas, empecé a engullirlas como nunca. Poco a poco la osa se fué acercando hacia mí sin que me diese cuenta, ya que había centrado la vista demasiado en la comida, olvidando por unos segundos dónde estaba y cuál era mi situación. Cuando hube terminado la pieza de fruta la imponente bestia estaba a un palmo de mí.

”Mierda”
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Lun 4 Dic 2017 - 14:54

Pese a la ayuda de sus compañeros y el fuerte golpe, el marine no estaba dispuesto a rendirse o a darle cuartel. Nassor no reaccionó a sus palabras, que consideró poco más que una bravuconada viendo el estado en que estaba su enemigo: sin su brazo metálico y herido. ¿Cuánto duraría desarmado? Pero en algo se equivocaba el Ciervo, pues Virnaki extrajo una daga oculta en su bota y comenzó a moverse velozmente en torno a él, convirtiéndose en algo más que un borrón. El guerrero frunció levemente el ceño y pasó a la defensiva, emitiendo electricidad por todo su cuerpo mientras se cubría con los brazos, tratando de pensar la manera de contrarrestar aquella técnica. Los cortes del marine eran rápidos y difíciles de ver llegar, y se llevó unas cuantas heridas en los brazos. Su armadura lo protegió de la peor parte. Recurriendo al viento, comenzó a elevarse en el aire hasta quedar fuera del alcance del marine, mientras concentraba toda la electricidad en su puño derecho.

- ¡No subestimes mi determinación, marine! ¡Jet Stream!

Con su puño destellando en azul, el pirata cayó en picado sobre Virnaki, quien trató de cubrirse con los restos de su brazo metálico. Sin embargo la potencia del golpe y la intensidad de la descarga fueron suficiente para minar la resistencia restante del hombre. La cubierta tembló y se agrietó cuando Nassor aplastó al marine contra esta. Se levantó jadeando y tambaleándose, tratando de recuperar el aliento. Kilah llegó junto a él con la mandíbula y las garras ensangrentadas y se colocó a su lado, como tratando de hacerle de punto de apoyo. El pelirrojo le dio unas suaves palmadas en el lomo con una sonrisa débil.

- Estoy bien, sólo algo cansado.

Se recompuso y observó la situación a su alrededor. Pese a que Balagus había logrado tomar la proa, en el castillo de popa Airok y los suyos estaban encontrando una dura resistencia. Tomó el alfanje de un marine caído y observó al contramaestre llegar a su lado. Le hizo un gesto de saludo con la cabeza y señaló con el arma a los enemigos.

- ¿Juntos, compañero?

No había tenido aún tiempo a trabar mucha relación con otros miembros de la tripulación, y en general no solía buscar la compañía de nadie. Sin embargo respetaba al contramaestre por su fuerza y bravura como guerrero, y sentía cierta camaradería hacia él por las similitudes entre ambos: más de acción que de palabras y amigos de los animales. Tenerlo a su lado en la batalla le inspiraba confianza. Hizo un gesto con la espada para llamar la atención de los piratas cercanos.

- ¡Camaradas, conmigo! ¡Ya casi les tenemos! Es hora de enseñar a estos perros marines quiénes mandan en el mar. ¡A la carga!

Junto con su grito alzó el acero mientras un rayo brotaba de este. Entonces, con Kilah a su lado (y Balagus al otro si le seguía) comenzó a correr hacia la popa a auxiliar a Airok, cayendo sobre las filas enemigas con la ferocidad de una bestia y repartiendo tajos a diestro y siniestro. Era hora de que hiciese honor a su cargo y en ausencia de Syxel condujera a sus hombres a la victoria. Hablando de eso, ¿dónde diablos estaría el capitán?
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Airok Bonny el Mar 19 Dic 2017 - 15:33


Una vez el felino se reunió con Nassor, traté de seguir resistiendo mi posición contra los marines que arremetían contra mí. Al principio parecían simples grumetes, pero poco a poco iban apareciendo como de debajo de los tablones un uniforme blanco tras otro... parecía que se reproducían de la nada... eso, o en aquel momento ya me parecía que había contado demasiados.

Disparé dos nuevos tiros certeros con mis pistolas y corrí hacia un mástil para volverlas a cargar. Gracias al sistema que había ingeniado, podía hacerlo de manera relativamente rápida y de dos en dos, pero siempre era mejor mantenerse a cubierto mientras tanto. Dos tiros más a los mismos una vez se levantaron y manteniendo la misma posición, disparé de nuevo a otros dos que se acercaban con un tercero que no dejaba de disparar hacia mi posición. Volví a cargar los cañones pero justo escuché cómo los pasos de esos tres último estaban prácticamente detrás de mi.

Entonces enfundé las pistolas lo más rápido que pude y saqué de mis botas las dagas gemelas que Syxel me había dado. De espaldas contra el mástil y aún agachada esperé a que mis contrincantes se acercasen lo suficiente y una vez vi sus botas asomarse por mis costados propiné una cuchillada a cada uno clavando las dagas al suelo y enterrando en la trayectoria un pie de cada uno a la vez. Apreté con todas mis fuerzas mientras los dos marines gritaban de dolor sin poder siquiera reaccionar y solté las dagas para coger de nuevo mis pistolas. En esa misma posición y sin necesidad de levantarme, me vi de frente al tirador del grupo, que se quedó unos instantes impactado con la sangre en los pies de sus compañeros, lo que me dio la ventaja suficiente para acertar con una de las pistolas un tiro certero a su cabeza mientras me apuntaba.

-- Demasiado lento -- me burlé en voz alta mientras le cogía su revolver, bastante mejor que el mío y que me morí de ganas de probar.

Apunté entonces a los escandalosos marines y disparé primero uno y después otro. Aquel arma era un revólver con cargador para varias balas. Aproveché aquella pequeña tregua para cachear los bolsillos del marine en busca de algún cartucho de balas de repuesto pero no tuve demasiado éxito. Conté las que quedaban en la recámara, cargué de nuevo mi pistola aún caliente y la guardé. Recogí mis dagas con la mano que me quedaba libre y las lancé a lo lejos. Al menos si no daba a nadie me servirían de distracción para poder avanzar.

Por suerte, mi uniforme había resistido a alguna que otra bala que yo no había logrado esquivar, y gracias a ese detalle tenía considerablemente menos heridas de las que debería tener.

Una vez llegué a un punto con buena visibilidad para intentar localizar a todos mis compañeros, vi las dagas gemelas volver a mi, por lo que rápidamente enganché el revolver en el corset y las recuperé cada una con una mano. Guardé una en su sitio y volví a coger el revólver, quedándome armada con un arma de fuego en una mano y una blanca en la otra. Necesitaba velocidad en aquel momento y mis pistolas de poco podían ayudarme.

Comencé entonces a disparar con el revolver cubriendo a los compañeros que podía ver desde mi posición, librándolos así de algún marine que se les acercara por la espalda o cuando se les echaban más de dos a la vez encima, disparando con el revólver si necesitaba más precisión, y lanzando la daga cuando tenía más margen de maniobra. Una vez el revólver se quedó sin munición lo tiré y recuperé la otra daga, percatándome cómo algunos marines se habían dado cuenta de mi falta de munición y aprovechaban para acercarse a toda prisa a mi.

Comencé a variar los lanzamientos de las dagas con algún que otro disparo, pero el hecho de tener que recargar cada vez me dejaba desarmada entre lanzamiento y lanzamiento de daga en muchas ocasiones y muchos de los tiros ni siquiera eran al blanco, ya que no podía dejar de moverme.

Me encontraba a cuerpo descubierto entre unos 4 marines que me miraban como un animal que al fin tenía acorralada a su presa, y caer por la borda hacia ese mar helado y lleno de escombros, fuego y cañones que no habían conseguido su objetivo real. Pero vamos, había salido de peores situaciones que aquella y ese sólo era un contratiempo más como cualquier otro que, sin duda me haría mejorar muchísimo más que hasta ahora... Ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Jish el Mar 26 Dic 2017 - 16:25

cubierta principal del Belenyer:


Tras una electrizante demostración de sangre fría, Nassor logró imponerse sobre las admirables técnicas del velocista Virnaki. El cual, finalmente cayó noqueado por el subcapitán de los Jigoku no Kaizoku. Tras aquel combate habíais conseguido el control de al menos tres cuartas partes de la fragata y, sin embargo, aquel hecho no había mermado los ánimos de los marines veteranos que se encontraban cercados en el castillo de popa. De hecho, el propio sentimiento de verse abrumadoramente superados les hacía luchar con aun más ferocidad que cuando había comenzado el abordaje.

El pelirrojo y su fiel Kilah no tardaron demasiado en unirse a Balagus, Misha y al resto de los marineros dispersos de la tripulación, para acudir en auxilio de Airok. Cruzasteis la cubierta del Belenyer casi como si se tratara de la de vuestro propio navío, aunque tuvisteis que sortear algunas de las zonas que habían sido severamente dañadas durante la colisión de las dos embarcaciones. Pero finalmente llegasteis hasta la zona donde una Airok acorralada y una buena parte de la tripulación se resguardaban del fuego enemigo.

Al acercaros comprobasteis con vuestros propios ojos la raíz del problema. Cerca de una veintena de marines permanecían en la primera línea defendiendo el paso de las escaleras hacia el castillo de popa. A diferencia del resto, todos rondaban los dos metros de altura y tenían un peso que podría superar con creces los noventa kilos. Pero más allá de un aspecto más aguerrido o el hecho de tener una o dos cicatrices de antiguas batallas, si había algo que verdaderamente los hacia desacatar sombre sus compañeros eran sus armas. Cada uno de aquellos hombres portaba una naginata, un arma enastada, que junto a su hoja curva alcanzaba fácilmente los dos metros de longitud. Bastaba un rápido vistazo para comprender que, con la ventaja de la altura y de la distancia de sus armas, no bastaría con una simple carga frontal para deshacerse de aquellos tipos. Quizás fuera el momento de agudizar el ingenio o de trabajar en equipo…


A unos cuantos metros de distancia, un solitario Brynn caminaba resignado hacía el Pandora. Puede hubiese conocido días mejores, pero el simple hecho de que le hubieran despachando y tratado como a un mindundi… No era algo que le hubiera sentado especialmente bien. Sin embargo, en aquel momento no se encontraba en condiciones de discutir con aquellos piratas. Pero ¿Quién sabe? Quizás le plantase cara al gigantón y su osa cuando estuviese recuperado. A fin de cuentas, no podía cambiar lo que era.

Terminadas las divagaciones, apiló con la “sutileza” de una cigarra los cuerpos de los dos piratas heridos sobre el mamparo de estribor y se deslizó hacia el Pandora.  Una vez en el navío pirata, dirigió su vista hacia el horizonte. Donde, para su sorpresa, divisó en la lejanía algo que el resto de marines y piratas habían estado obviando. Una mole de madera, acero y llamas ardía sin control a unos mil metros del Belenyer. No era una distancia que no pudiese cubrir si verdaderamente se lo proponía, pero ¿Se arriesgaría a desobedecer a Syxel y al gigantón?

Apenas tuviste tiempo de reflexionar sobre aquella idea, ya que escuchaste el suelo crujir sobre tu cabeza y casi como una señal divina a tu pregunta el capitán pirata emergió sobre la cubierta de la fragata marine. Aunque su aspecto no era demasiado agraciado. Un sobrealimentado y mutado Syxel continuaba peleándose con Ilton. Aunque conforme iban pasando los minutos, tu lista de víctimas potenciales no paraba de aumentar… ¿Saldarías tu deuda de gratitud con aquel amante del bricolaje amateur? ¿Te acercarías al barco en llamas? o ¿Les darías una lección magistral de medicina a aquellos matasanos? Decisiones… que pereza ¿Verdad?

Cubierta principal del Boucandray:


Dharkel continuaba con su particular función de marionetas, poco a poco la mayoría de los marines eran heridos por sus malas artes. Casi parecía un espectáculo circense. Sin embargo, a pesar de su particular sentido de la doma de almas humanas, el mantener entretenidos a aquellos hombres hizo que se olvidaran por completo de los fuegos que habías originado.

La fragata Boucandray ardía descontroladamente por sus cuatro costados, aquello no pintaba demasiado bien para todos los individuos que permaneciesen a bordo del navío. Aquello por su puesto incluía al honorable mendigo, puede que en aquel estado las llamas no pudiesen herirlo, pero el humo lo aspiraba igualmente y tras un rato de intentar evitarlo, no pudo reprimir un repentino ataque de tos.

- ¡Ahí! – gritó uno de los supervivientes – He escuchado a alguien ahí.

El resto de marineros lo miraron con gesto serio. En otras circunstancias quizás lo hubieran tomado por un loco, pero no aquel día. Todos los marines se apiñaron en torno al cabrestante que servía como mecanismo para levar el ancla. Casi parecían ratones arrinconados por un hambriento felino, de no ser por la gruesa cadena de piedra marina a la que se habían acercado.

Cubierta inferior del Boucandray:


Casi había sido un juego de niños robarle el den den mushi a aquel capitán marine. Ahora podías escuchar con satisfacción como, más de una veintena de soldados, maldecían tu nombre al otro lado de la línea. Desde luego no era una mala publicidad para entrar con buen pie en el Paraíso. Aunque no todo eran buenas noticias.

Desde hacía un buen rato habías estado percibiendo un intenso olor a quemado, el cual rápidamente asociaste a las actividades furtivas de Dharkel. Sin embargo, las vigas y tablones del techo brillaban con una luz incandescente. Aquello no pintaba nada bien. Por ahora la estructura del barco parecía aguantar, aunque no sabrías decir por cuanto tiempo.

Estaba claro que era hora de abandonar el navío, algo que hubieras hecho de buena gana de no ser por el molesto ruido metálico que provenía del pasillo. Un ruido que por desgracia te resultaba familiar.


En un abrir y cerrar de ojos el joven pirata fue embestido por Noah, el cual había abandonado la seguridad del pasillo para cerrar la boca del supuesto traidor. Roger también había avanzado, aunque se mantenía a distancia tratando de reaccionar a cualquier posible hostilidad del capitán.

Este sin embargo no movió ni un solo dedo para proteger o atacar a algunos de los piratas. Más bien todo lo contrario, esbozó una sonrisa socarrona.

- Me parece jovencito, que ninguno de los dos podemos fingir ser otra cosa distinta – comentó en un tono carente de autoridad – La marina no coopera con piratas y menos aún con charlatanes. Saltad por la borda y puede que aun os salvéis de la horca – se giró entonces hacia su mano derecha, hacia su den den mushi - ¿Kogara? Informe de daños ¿Los habéis desgastado lo suficiente?

No hubo respuesta. No podía haberla, ya que hacía varios minutos que Nailah le habia robado el den den mushi. Furioso, dirigió la mirada hacia Jish y los “hermanos tangana”, sin embargo, en el polvorín tan solo se encontraba él. Los piratas, haciendo caso al capitán, habían saltado por uno de los ojos de buey y ya se habían comenzado a alejar de la embarcación.

Ya a lo lejos, Jish pudo escuchar el grito de rabia del marine. Aunque, por fortuna, para él ya no habría castigo posible. Lo que ocurriera con Dharkel y Nailah ya no dependía de el mismo.

- ¿Y dices que esos dos nos esperan el Pandora? - inquirió Roger, sin molestarse en ocultar su desconfianza.

- Ese era el plan de Dharkel, si – espetó el embaucador molesto - ¿Qué ganaría yo abandonándolos a su suerte? - Tenía un largo camino hacía la embarcación, ya se inventaría una excusa más convincente por el camino.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Miér 3 Ene 2018 - 9:51


El poco reconfortante aliento de la osa cada vez me golpeaba con más intensidad, logrando finalmente lo que parecía su propósito, que me levantase y me apoyase en la barandilla, dándole la espalda a la par que controlaba con mantra que no fuese a lanzarse a por mí. Aunque quizá estuviese entretenido, si lograba esquivarla probablemente caería al mar. ¿Sabría nadar? Durante unos instantes deseé que se lanzase para comprobarlo, pero quizá las ganas de pagar mi deuda con aquella gente o la ira que su gigantón dueño descargaría contra mí, me hicieron desistir de mi pensamiento.

Pronto vino un médico a tratarme. Me pidió amablemente que fuese dentro, pero mi desconfianza le respondió con una mirada y un seco “Trae aquí las cosas”. Su insistencia fue respondida con la misma frase y un par de toques con los dedos sobre el mango de mi fiel machete. Pareció captarlo a la primera y unos segundos más tarde, tres médicos me atendían mientras la osa se alejaba.

¿Dónde irá? Seguro que a buscar al gigante. Me pregunto quién ejerce de mascota y quién de dueño

Entonces, en pleno dolor por las curas que estaba recibiendo me percaté de un barco en llamas cercano. Supuse que la banda de Syxel estaba involucrada pero, ¿habría gente en peligro? Mi instinto me decía que sí.

Aparté a los médicos mientras me reincorporaba y, cuando me disponía a saltar por la barandilla, un tipo endemoniado salió desde la cubierta. Su presencia me decía que era el propio Syxel, mas su apariencia no tenía mucho que ver. Rápidamente saqué la pistola y efectué dos disparos certeros en dirección al rival del endemoniado ser, aunque mi intención no era acabar con él ni mucho menos, si no más bien advertir al capitán de lo que estaba a punto de hacer. No quería que pensara que estaba huyendo o dejaba mi deuda sin saldar. Pero, ¿qué podía hacer?

Tras los disparos dejé que mi cuerpo volviera a mutar de nuevo, aumentando mis dimensiones y haciendo crecer una serie de plumas por todo el cuerpo. De nuevo había adoptado aquella forma de ave prehistórica. Moví firmemente las alas hasta elevar el vuelo y dirigirme a toda velocidad hacia el barco. Notaba un punzante dolor cada vez que aleteaba, pero las curas recibidas habían creado un dolor aún mayor, por lo que podría realizar una búsqueda rápida de piratas antes de sufrir aún más.

Desde el cielo divisé a un grupo de marines huir hacia la borda, mientras otros entraban en la profundidad del fuego. Decidí llamar la atención de todo el mundo con un sonoro graznido. Quizá si los piratas me oían subirían hasta cubierta y podría llevarles de nuevo al barco. Aunque, ¿por qué no habrían saltado ya al agua? ¿habría algún usuario entre ellos?

Cuando estaba sobre cubierta y a un par de metros de ésta, me destransformé aún en el aire, cayendo sobre la madera y dando un par de vueltas para amortiguar el golpe. Desde allí divisé cada rincón en busca de aquella extravagante banda que se dedicaba a prender barcos marines. Un par de ellos me embistieron sin apenas darme cuenta, recibiendo un tajo superficial en el torso y obligándome a portar el machete de nuevo.

”Este barco va a caer enseguida”

Salí corriendo hacia la puerta que entraba a los camarotes del barco, colocándome detrás de esta y esperando que los marines me siguieran. Afortunadamente, así fue. El primero pasó raudo y veloz, tropezándose con mi pie, mientras que el segundo se frenó justo en la puerta. Con un ágil movimiento me puse detrás suya y rajé su garganta agarrándole del cabello. Con un par de pasos pegué un contundente tajo al cuello del marine caído, dejándole allí mismo mientras avanzaba por los pasillos evitando las vigas que caían hasta que ví que era imposible encontrar a nadie más, obligándome a dar media vuelta.

Finalmente y en cubierta de nuevo, esperé pacientemente hasta que lo que quedaba de aquél trozo de madera en llamas terminase de hundirse, donde me transformaría y volvería a la cubierta del barco pirata, con suerte podría llevar o salvar a alguno de aquellos valerosos piratas y dar mi deuda por saldada, pudiendo ser libre de nuevo.

¿Cual será mi próximo destino? Aún no lo había pensado, pero llevo un mes sin probar una gota de alcohol… Ya va siendo hora de pegarme un festín.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

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