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El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Dom 11 Feb 2018 - 21:46

Nailah rio a través del den den mushi, escuchando los insultos hacia su madre y las crispaciones de los marines. Si, se había dado una buena imagen a la hora de robarles el aparato. ¡Quién era una experta ahora! Estaba rebosante de energía y le hubiera gustado seguir picando a la marina, pero el tiempo apremiaba. La morena se levantó de un salto de las cajas en las que se había apoyado y colocó sus katanas.

Cuando se giró por última vez para ver la habitación se fijó en la cantidad de lujos que poseía, como había deducido antes, se trataba del camarote de algún alto cargo que se encontraría en el otro barco. Nailah abrió una caja rectangular de grandes dimensiones, dentro de ella había una vitrina de cristal con una espada apoyada sobre almohadillas de terciopelo rojo. En un pequeño cartel metálico ponía Zireael. La pirata abrió con cuidado la vitrina y sacó la espada, luego la movió hacia los lados. Parecía bastante vieja, quizás si la vendía como una reliquia le darían una buena cantidad por ella así que se la adjudicó. La acomodó en su cinturón, llevando a Mordedura en su mano.

Sin embargo, algo llamó su atención y era un leve aroma a quemado que cada vez fue haciéndose más fuerte. ¿Sería Dharkel haciendo de las suyas? Nailah no se quedaría a averiguarlo, el podría cuidarse por sí mismo. La muchacha guardó el den den mushi en un bolsillo y caminó hasta la puerta, abriéndola con cuidado. Esta chirrió un poco y luego observó que no hubiera nadie en el pasillo.

Este estaba vacío, pero el humo se hizo presente atravesando la madera y el techo del barco se podía ver como la madera comenzaba a arder. Las cenizas caían sobre su cabello y ella tosió. Aún estaba a tiempo de escapar hasta la cubierta, pero no sabía que tan fácil sería. ¿Porqué Jish y Dharkel no la ayudaban? ¿Y los demás esclavos? Nailah llevó la mano hasta la boca y la nariz, tratando de evitar la inhalación de humo, pero no servía de nada.

Continuó por el pasillo, evitando tocar las paredes ya que estas desprendían calor. A medida que avanzaba se llevó un buen susto puesto que detrás de ella cayó unas de las tablas ardiendo. Tenía que darse prisa. Sin embargo, no pudo avanzar, de nuevo el ruido metálico la acechó. Nailah se detuvo en seco, intentando escuchar de donde provenía, pero con el jaleo del exterior y las llamas crepitando, no conseguía saberlo.

Cada vez estaba más cerca el ruido y a la pirata le escocían los ojos del humo. ¿Nadie se iba dignar a ayudarla? Apretó con fuerza a mordedura de víbora, esperando pacientemente por si se dignaba a aparecer y si lo hacía, esperaba que fuera rápido pues no aguantaría mucho más respirando el humo o peor, el fuego tiraría abajo el techo del barco.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Balagus el Mar 20 Feb 2018 - 22:29

Junto al suboficial, que recuperaba el aliento junto a su fiel compañera animal, le devolví una sonrisa y reacomodé mi hacha derecha en la mano soltándola y volviéndola a aferrar rápidamente.

- No te dejaría que lo intentaras de otra forma, amigo.

Y dejándole los discursos motivacionales a su depurada dialéctica, opté por llevar a cabo una demostración de inspiración y coraje mucho más real y ejemplar. "Tengo que pensar en algún buen nombre para esto." Pensé, divertido, mientras cargaba con toda mi fuerza y la velocidad de mi imparable carrera hacia el castillo de popa. Si esto fuera algún tipo de ficción exagerada, posiblemente habría detrás de mí una manada falsa de elefantes a la carga y con pocas ganas de hacer amigos.

Varios disparos me impactaron de frente, más con escaso efecto. Reclutas y oficiales de nuestra banda se hicieron a un lado para dejarme pasar, pues, aunque llevaba cierto cuidado de no llevármelos por delante, ninguno quería arriesgarse a acabar debajo de mis botas. Apenas pude oír un par de gritos coreando mi nombre, así como el de Nassor, antes de que una hilera de alabardas hambrientas brotara frente a mis narices como los dientes de unas fauces desmesuradas.

Aquella visión, que habría hecho retroceder y replantearse su estrategia a cualquier otro, me recordó a las cacerías de dinosaurios en Little Garden y cuánto las añoraba. Instintivamente salté, cruzando los brazos frente a mi cara para que mis armas apuntaran en direcciones opuestas, y, apenas empecé a perder altura, tracé dos amplios barridos con ellas para devolverlas a sus respectivos costados.

Astas y columnas vertebrales cedieron por igual, y varias hojas se clavaron sin piedad en mi torso inferior y piernas. Desafortunadamente, mis enemigos no habían tomado en cuenta ni mi desinterés por la autoconservación, ni mi superioridad física, y rápidamente pude abrirme un hueco entre sus formaciones y empezar a desestabilizarlos.

Sin embargo, aquellos marines no parecían querer caer tan fácilmente como los del castillo de proa: a menudo optaban por esquivar mis ataques en vez de tratar de pararlos, y aprovechaban cualquier momento para contragolpear y debilitarme poco a poco. Tal vez la idea no hubiera sido tan buena en realidad, y pudiera ser que aquello fuera más que un pequeño inconveniente si mis compañeros no aparecían.

Espoleado por el dolor, dejé que toda mi ira y rabia en bruto explotaran en un bramido guerrero. Misha, en la distancia, me respondió casi de inmediato, haciéndome saber que venía a ayudarme. "Si eso es así, el prisionero está a buen recaudo, o muerto.". Liberado de esta última preocupación, y sabiendo que al menos mi osa estaba de camino, me revolví contra la masa de marines con todo mi salvajismo y mi fuerza, obligándoles a recular y reposicionarse a toda prisa para no recibir mis violentos hachazos.

Así fue hasta que, eventualmente, dos sujetos, gemelos por su aspecto, lograron detener mi ofensiva usando una gran hacha negra entre ambos. Sorprendido por encontrarme tan inusual manera de luchar, me permití un instante de tranquilidad antes de recuperar mi sangrienta furia. Mis dos contrincantes, ayudados por sus compinches, lograron mantenerme a raya durante un breve intercambio de golpes, hasta que Misha cayó con ferocidad sobre uno de ellos y su hermano fue pasto de mis armas.

Con un veloz movimiento, me apropié de la nueva adquisición, dejando a las otras clavadas en su víctima, y proferí un rugido ronco y bestial contra el resto de los enemigos presentes. Si querían morir, el arma de sus camaradas sería la que les daría tal final.

Al girarme, también pude ver a Silver en medio de la cubierta, luchando todavía y convertido en la monstruosidad que era su akuma no mi. Esbocé media sonrisa, pues, aunque no me agradaba especialmente verle en ese estado, aquel despliegue de medios podía terminar de calar la idea de la rendición en las mentes de los marines.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Mar 20 Feb 2018 - 23:14

Ahora comprendía por qué sus hombres no habían logrado avanzar más. Aquel muro de carne era la clase de obstáculo que hasta a una tropa de soldados experimentados hubiese supuesto un serio aprieto, más aún para una cuadrilla de piratas indisciplinados y sin formación. Frunció el ceño y observó el alfanje, moviéndolo para hacerse una idea de su peso y punto de equilibrio. No estaba acostumbrado a aquella clase de armas, pero como sable era lo bastante similar a una katana como para poder usarlo con un mínimo de soltura. No era precisamente una obra de artesanía, pero serviría. Al fin y al cabo aunque tal vez en la tropa escatimaran en gastos, el Gobierno Mundial podía permitirse equipar a sus hombres con buenas armas. Podía confiar en que el arma le sirviera... al menos por un rato. Ahora la pregunta era cómo se abrirían camino por medio de aquella marea de armario empotrado. Las naginatas eran el principal problema; si no fuese por ellas una vez llegados al cuerpo a cuerpo Balagus y él podrían romper la formación el tiempo suficiente como para que el resto pudiera caer sobre los marines y abrirse paso. Frunció el ceño y palmeó el lomo de Kilah, que gruñía con ferocidad a los marines.

- Espérame aquí, compañera - echó una mirada a Balagus y le dijo - Trataré de abrir una brecha en sus filas para que puedas... - sin embargo el semigigante ya se le había adelantado - Bueno, pues te daré apoyo.


Respiró hondo y flexionó las piernas, mientras el aire a su alrededor comenzaba a vibrar. Descargas eléctricas brotaban de su cuerpo con cada vez más frecuencia, mientras su cuerpo se volvía más atlético y estilizado al pasar de su Beast Form a la híbrida. El alfanje comenzó a destellar en un tono azulado mientras un aura de chispas lo recorrió creciendo desde la empuñadura. De un fuerte salto que astilló las tablas de cubierta, liberó toda la tensión contenida y comenzó a elevarse en el aire impulsado por una fuente ráfaga de viento, que en cuanto hubo ascendido unos cinco metros comenzó a girar en torno a él, manteniéndolo en suspensión. Ahora las descargas eran prácticamente constantes y tan intensas que el subcapitán brillaba con luz propia, con su roja cabellera contrastada en medio de los rayos azules. Apretó los puños y concentró su energía en estos haciendo vibrar el aire de nuevo, mientras se encaraba hacia un grupo de la ahora dispersa línea de marines. Estaban preparándose para ir a interrumpir al contramaestre en su combate, pero el pelirrojo no pensaba tolerarlo.

- ¡Jet Stream!

Con un fuerte codazo con ambos brazos hacia su espalda, liberó todo su poder en forma de un violento estallido que lo lanzó directo hacia sus enemigos. Su cuerpo se envolvió ahora totalmente en electricidad y se expandió violentamente en torno a él. Varias naginatas se interpusieron en su trayectoria, pero reorientando su vuelo manipulando el viento pasó entre ellas recibiendo cortes en lugar de empalarse, cayendo con el puño izquierdo sobre uno de los fornidos soldados y derribándolo. Se incorporó rápidamente con una mirada severa, mientras seis enemigos lo rodeaban apuntándole con sus armas.

- Demasiado tarde... ya estáis en mi zona.

El viento se arremolinó violentamente en torno a él mientras las naginatas caían sobre su cuerpo. Aquella era la segunda parte de la técnica que había estado entrenando; levitar no era más que el principio. El hombre ciervo comenzó a girar rápidamente en dirección contraria al remolino, liberando toda la energía acumulada de golpe. Las armas fueron desviadas de su trayectoria por las fuertes ráfagas, al tiempo que la electricidad acumulada en Nassor se dispersaba de golpe concentrándose en el mini-tornado. Lo que parecían brazos de aire y rayos salieron en todas direcciones, golpeando a los seis enemigos en torso y caras.

- Sabaku no Arashi: Raimei to Tatsumaki

Respiró hondo y dedicó un par de escasos segundos a reponerse y mirar a su alrededor. Kilah se aproximó a él en un par de rápidas zancadas y se puso a su lado con el lomo erizado y gruñendo a los marines derribados. Aún no era perfecta... pero la técnica estaba completa. Pero de momento consumía demasiadas energías. Iba a necesitar entrenar más para corregir ese defecto y minimizar el gasto, pues si acababa para el arrastre tras usarla no iba a ser una gran ayuda. La pierna derecha le falló por un instante, temblando. Tenía un corte en el muslo, aparatoso y doloroso. El pelirrojo chasqueó la lengua y miró a su alrededor, jadeando. Si ahora era atacado estaría en aprietos.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Syxel el Miér 21 Feb 2018 - 3:05

El gigantesco marine había demostrado ser un rival mucho más digno de lo esperaba en un principio, pero por tentadora que me resultase la idea de continuar con nuestro duelo y seguir probándole, la situación que me encontré al salir a la cubierta superior me dejó claro que no podía perder más tiempo. Nuestras miradas volvieron a encontrarse, desafiantes, y di un paso al frente mientras de nuevo crujía los nudillos de todos los brazos, uno tras otro. El marine respondió avanzando también, y enseguida nos encontramos ambos acometiendo de frente. Apenas nos separaban unos cuantos metros, por lo que la carga no duró más que un par de segundos. Pero durante la misma ninguno de los dos apartó la mirada, plenamente conscientes de que el combate estaba a punto de terminar.

En cuanto estuve a su alcance fui consciente de su ataque gracias al haki pero, aunque podía haberlo hecho, no lo bloqueé ni traté de evadirlo. En su lugar me concentré en fortalecer mi costado izquierdo, justo en la zona donde su enorme puño impactó de lleno. La potencia del golpe hizo temblar brevemente todo mi cuerpo, y me vi obligado a apretar la mandíbula con firmeza para contener un quejido. Sin duda aquel tipo poseía una fuerza bruta increíble, pero por desgracia para él, no la suficiente. Y en aquel preciso instante fue consciente de ello, lo vio en mis ojos y yo en los suyos. Pero antes de que pudiese retroceder le sujeté con cinco de mis brazos: cuatro aferrados a sus muñecas y antebrazos, y el quinto a su hombro derecho. Comencé a apretar con todos ellos, ejerciendo cada vez mayor fuerza. Noté cómo la carne se iba comprimiendo entre mis dedos y sus huesos, y enseguida pude oírlos emitir ligeros crujidos. Esperé escuchar un grito de dolor, algún quejido, pero no se dio el caso. Debía de estar haciendo un esfuerzo sobrehumano para obligarse a contener semejante dolor, y aún en aquella situación su mirada no perdía el desafío.

Lamenté por un instante haber conocido a un guerrero como él en una situación como esa, encontrándonos en bandos opuestos. Pero decidí que al menos le daría una muerte rápida, y así lo hice. Rodeando su cuello con la mano que aún me quedaba libre y apretando con todas mis fuerzas, enseguida escuché un último crujido. A continuación liberé su cuerpo, y mientras este caía en redondo sobre la ya resentida cubierta yo volvía a adoptar mi forma humana ante la mirada de hombres de ambos bandos que se habían acumulado a nuestro alrededor para contemplar el desenlace de aquel encuentro.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Jish el Miér 21 Feb 2018 - 11:07

Fragata Belenyer:

Lejos de echaros atrás, arremetéis con todas vuestras fuerzas contra los marines aislados del castillo de popa. Si bien es cierto que, esta vez el combate no resulta tan fácil como en el otro castillo, lo que os falta de estrategia lo suplís fácilmente con valor. Tras un espectacular movimiento de Nassor, el cual logró desmantelar la formación defensiva de los marines durante unos instantes, el resto de sus compañeros se echó encima de los veteranos soldados mientras les explicaban al menos un par de conceptos con sus sables. Aunque todo aquello deja de tener sentido cuando veis la cosa amorfa en la que se ha convertido vuestro capitán que, después de zarandear como si de una muñeca de trapo se tratara a un semigigante se une finalmente a la refriega como el que más.

Las cosas no os podrían ir mejor. Puede que fuera gracias al mensaje de Nailah, la visión de su fragata gemela en llamas, la ferocidad de vuestros muchachos o la aparición de un jodido monstruo que amenaza con destruirlo todo. Pero finalmente observáis como aquellos soldados comienzan a dejar caer sus armas, casi como si se tratara de un efecto domino. La fragata es vuestra, así como la lealtad incondicional de vuestra tripulación. Como se suele decir, cualquier conflicto interno desaparece si un nuevo y poderoso enemigo interrumpe en el escenario de la disputa.

¡Enhorabuena, hoy no habrá ningún motín! Los dardos envenenados y las conspiraciones tendrán que esperar.

Fragata Boucandray:


Alguien en su sano juicio tan solo pensaría en huir, pero claro ¿Quién le diría que no a semejante arma? A fin de cuentas, no a ves ningún marine cerca por lo que eso te acredita como la nueva propietaria de Zireael. Y, aunque te gustaría que fuera un arma legendaria capaz de derrotar capitanes de la Marina, no tardas demasiado en decidir que ya si eso otro día lo descubrirás.

Sales al pasillo, pero tan pronto como asomas la cabeza, notas como una figura larguirucha se fija en ti. Si, es otra vez ese tío pesado que no sabe sujetar una espada sin hacer ruido. Y, aunque te mueres de ganas por decirle que aprenda a llevar esa arma con un mínimo de dignidad, un solo vistazo te basta para comprender que no está de muy buen humor. En apenas unos instantes contemplas como como su mandoble se envuelve en llamas y tras un berrido propio de un bárbaro se precipita hacia ti. No es un gran consuelo, pero al menos no podrán decir que la Gran Nailah Evezyan tuvo miedo de enfrentarse contra aquel tipo.

Justo cuando todo parece perdido notas como el techo se viene abajo y tras el humo logras ver cómo se ha abierto un enorme boquete hacia la cubierta. Justo sobre ti, casi tan sorprendido como tú, puedes ver la silueta de uno de esos peculiares hombres-pájaro que tan de moda están en los periódicos. Este individuo, Brynn, te tiende la mano en un intento por hacer su primera buena obra en años. Puede que en una circunstancia normal no te fiases de pájaros con manos, pero hoy tienes el día raro…

En apenas un abrir y cerrar de ojos ambos estáis surcando los cielos, en dirección a dios sabe dónde. Brynn, al no encontrarse recuperado va dando tumbos sin ton ni son como un albatros viejo, por lo que el viaje no resulta tan divertido para ambos como en un principio os hubieras esperado. Aunque las explosiones en cadena que escucháis de fondo os hacen alegraros de no haber dudado el uno del otro.


No estaba lejos del Pandora, a unos treinta o cuarenta metros. El joven embaucador dejó de bracear, giró y miró a la fragata Bocandray. Un gesto que no pasó desapercibido por ambos gyojin. Las llamas envolvían el navío por sus cinco costados, de hecho, el único motivo por el que aún se mantenía a flote era porque el fuego no había llegado aún al polvorín. Aquello se le estaba haciendo más difícil de lo que en un principio había planeado. Lo cierto era que, las voces de Dharkel y Nailah no habían dejado de resonar en su mente desde la precipitada huida.

“Estúpido vejestorio” – se maldijo así mismo. Algo muy en el fondo de su ser le decía que era su obligación regresar. Sin embargo, no estaba acostumbrado a semejantes muestras de lealtad y de alguna forma aquellos sentimientos le incomodaban.

A pesar de todo, volvió a nadar y siguió alejándose.

Al menos algo funcionaba como era debido aquel día. Al aproximarse al Pandora, los marineros de la tripulación que habían permanecido en la retaguardia defendiendo el navío, les lanzaron una soga y no tardaron demasiado en comenzar a subir hacia la embarcación. Los gyojin fueron los primeros: primero Noah, despues lo haría Roger y por ultimo Jish. Aunque a este último prácticamente tuvieron que izarle con la soga.

Una vez se pudo sujetar al mamparo de estribor, sintió como unas manos amigas lo ayudaban a colarse en la cubierta. Ima y Hau, sus leales compañeros eran tan confiables que casi le daba miedo. Sin embargo, entre todas aquellas caras hubo una que lo hizo saltar como un resorte de la cubierta.

- ¡Tú! – exclamó señalando a uno de los marineros – Tienes que estar de coña! ¿Cómo demonios has llegado hasta aquí?

El marinero, Dharkel, simplemente se encogió de hombros y le tan solo le respondió con una sonrisa.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Miér 21 Feb 2018 - 17:46

Los chasquidos de la madera resquebrajándose en la cubierta de aquél mastodóntico barco me hicieron temer lo peor. No estaba en condiciones de enfrentarme a nadie, y mucho menos al fuego que hacía desaparecer con tanta rapidez aquellos tablones de madera. Quizá podría aguantar el calor durante unos minutos, pero seguramente la humareda acabase por tumbarme. De cualquiera de las maneras, debía salir de allí más pronto que tarde.

Anduve unos minutos por allí sin encontrar a nadie. Incluso activé mi mantra para intentar cerciorarme si había alguna presencia, logrando detectar unas cuantas, pero sin saber a quiénes pertenecían. Decidí esperar hasta el último momento para darme la vuelta, al fin y al cabo si la vida de algún tripulante de Syxel dependía de mí, debía intentar devolverle el favor que antes él me había hecho liberándome de las garras de aquella apestosa prisión ambulante. Le debía algo más que la vida, y la mejor manera de pagarle dicha deuda sería salvando la de otra persona de su banda.

Eché un nuevo vistazo en todas las direcciones hasta que una explosión se hizo eco de mi atención a escasos metros de mi posición. Inconscientemente, dí un salto hacia atrás y volví a aletear, ganando algo de altura e intentando divisar alguna sombra o presencia humana desde dicha posición. Los aleteos disipaban parcialmente el negruzco humo que el fuego producía, dejándome ver algo mejor, aunque la complejidad de visualizar algo en aquellas circustancias seguía ahí. Me costaron unos segundos más ubicar a una mujer sin uniforme a la cual le acababa de caer a un metro escaso una viga de madera que en el mismo instante que chocaba contra el suelo se partía por la mitad, dejando un cada vez más desolante rastro. Sin duda la estructura del barco estaba a punto de ceder en su totalidad. Lo más ágilmente que pude me acerqué y tendí la mano a la mujer, que acabó por agarrarse sin siquiera conocerme. Supuse que todo sería mejor que morir calcinada en un buque marino.

Con la poca fuerza que me quedaba atraje hacia mí a la mujer ayudándome del segundo brazo y me impulsé cuando ya la tenía cogida. El vuelo no fue el más divertido de la historia, lejos de ello, haría vomitar a cualquier persona con poca tolerancia a las alturas. Dando algunos tumbos debido al estado en el que me encontraba aleteé con fuerza y bravura hasta llegar al barco, donde dejé a la mujer y caí de espaldas, agotado. Notaba un cansancio bastante mayor que hacía unos instantes. A ello se sumaba el agotamiento muscular fruto de haber usado la akuma no mi. Ojeé mi cuerpo y ví cómo había vuelto a mi forma humana, fruto, probablemente, del cansancio.

Por poco no llego

- Ya no estoy para estos achaques -murmuré intentando reincorporarme-. ¿Cómo te llamas? Mi nombre es Brynn, encantado -comenté a la mujer a la par que le tendía la mano.

Esperaba que tuviese mejor humor que el gigante o su osa.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Miér 21 Feb 2018 - 20:52

No tenían un respiro. Apenas hicieron caer a la formación de marines comenzó un brutal choque entre lo que restaba de la tripulación de la fragata y los piratas. El pelirrojo se encontró atrapado en mitad del choque, esquivando embates y estocadas como podía y defendiéndose con su alfanje de un tenaz enemigo, menos hábil que él pero bastante más descansado. Durante unos segundos se vio en una alarmante desventaja, retrocediendo y desviando los cortes a duras penas, y cuando con una floritura el marine logró desarmarle supo que estaba en auténtico peligro. Sin embargo no tuvo tiempo a preparar un contraataque o preocuparse más, pues con un fiero rugido Kilah cayó sobre la espalda de su rival, clavándole las garras y mordiéndole el cuello. Nassor se apartó a un lado, respirando pesadamente mientras veía a la enorme felina desgarrar la carne del marine hasta que dejó de moverse. No tuvo tiempo a darle palabras de agradecimiento o acariciarla, pues la batalla aún seguía. Sin embargo esta se decantaba rápidamente a favor de su bando, y fue más así cuando una enorme mole de oscuridad con varios pares de brazos se sumó a la refriega. Esbozando una sonrisa cansada, alzó el puño a modo de saludo.

- Te has tomado tu tiempo, capitán.

Él tampoco iba a ser menos. Concentrándose volvió a cambiar de forma: el pelaje volvió a espesársele y su cuerpo a volverse más musculoso. Era su Beast Form, una transformación mucho más resistente que la híbrida, lo que le permitiría seguir sobrellevando las heridas y el cansancio un rato más. Con un rugido bestial se unió de nuevo al frente, repartiendo puñetazos a diestro y siniestro. ¿Estaba siendo un imprudente? Tal vez debería haber dejado a la tripulación terminar el trabajo, al fin y al cabo ya había aportado bastante. "No... si es una lucha por mi capitán, es una por la que merece la pena dar hasta el último aliento." Si por cuidar de su propia vida Syxel salía herido no se lo perdonaría, y además cada marine que derrotaba era una vida de sus propios hombres que salvaba. Así que cada herida que recibía, cada golpe, cada corte, cada disparo... sólo le hacía agradecer que fuese él el que recibiera esos impactos y no cualquier otro. Finalmente la pierna herida le falló y cayó de rodillas, jadeando y empapado en sangre. A su alrededor la cubierta estaba llena de los cuerpos inertes de alrededor de una quincena de marines. Escuchaba los gritos de júbilo de su tripulación como venidos de muy lejos, y su visión comenzó a oscurecerse. Un dolor lacerante recorrió su costado, devolviéndolo a la realidad y arrancándole un grito.

- ¿Duele, pirata? Eso espero... porque tal vez no haya dolor físico comparable a ver morir a tus camaradas sin que puedas hacer nada, pero intentaré acercarme a ello.

Frente a él se alzaba un oficial de pelo largo oscuro. Sus antebrazos estaban cubiertos por cadenas enrolladas con un extremo suelto, al final de cada uno de los cuales había una cuchilla ensangrentada. Con una sonrisa torva, el hombre comenzó a hacer girar su cadena derecha. Nassor trató de echarse torpemente a un lado, pero la cuchilla se le clavó en el abdomen. De un tirón su enemigo la recogió, haciéndole gruñir de dolor de nuevo. Temblando volvió a levantarse, con una mirada decidida.

- ¡No me ayudéis! - gritó, al captar movimiento cerca - Este es mío.

En el resto de la cubierta los combates parecían estar terminando. ¿Por qué no pedir ayuda y dejar que el resto lo rematara? Sería todo mucho más sencillo. Simple, no quería comprometer más vidas. Aquel marine era su desafío al que tenía que superar, fuera como fuera. Respiró hondo y se puso en guardia, mientras el temblor de su cuerpo desaparecía. El viento comenzó a levantarse de nuevo y chispas comenzaron a brotar entre los dedos del hombre ciervo.

- Nadie se pondrá en peligro por mi ineptitud.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Jue 22 Feb 2018 - 14:31

Nailah apartó la mano de su boca y apretó con fuerza a Zireael, dispuesta a asestar un profundo golpe a aquel marine aunque tuviera las de perder. No acabaría cayendo escondida, no perecería en aquel lugar como si se tratara de una vulgar ratera, eso era lo que habría deseado su madrastra y hermanastro, que muriera en cualquier rincón del mar y nunca más tuvieran la oportunidad de volver a verla.

Decidió asomar la pared y allí estaba el marine portando su imponente arma, al parecer no sabía llevarla como era debido. Nailah respiró profundamente y salió hacia el pasillo apuntándole. Que pase lo que tenga que pasar, pensó asustada. No solía sentir miedo, pero ese día, en en ese momento lo tuvo más que nunca. Sabía que su vida llegaría a su fin en cuanto el marine alzó el gran espadón con un grito de guerra y corrió hacia. Nailah cerró los ojos y alzó la espada hasta que escuchó un fuerte estruendo. La hora de la pirata no llegó, pues su fin estaba en otro momento y en otro lugar mucho más lejano que un simple barco.

Abrió los ojos echándose hacia atrás por culpa del susto y movió la mano para poder disipar el humo que le impedía respirar y ver. Gran parte del techo se había venido abajo, aplastando al marine. Nailah suspiró aliviada posando la mano sobre su cadera y, cuando se giró, vio a un... ¿Pájaro gigante? ¿Acaso era una alucinación? Este le había tendido la mano y Nailah dudó durante un par de segundos, ¿tenía otra opción? No sabía quién era, pero si se quedaba en aquel barco acabaría en el fondo del mar.

La morena envainó a Zireael y agarró con fuerza la mano del pájaro, esta se impulsó entre las tablas de madera y logró subir hasta la cubierta, donde sin hacer preguntas se irían volando hasta llegar al Pandora. Cuando vio como explotaba el barco se alegró de haber confiado en aquel desconocido. Nailah sintió como el pájaro daba todo de sí por llegar hasta el barco y, finalmente, llegaron. Una vez aterrizaron la muchacha se frotó la cabeza, fruto del humo que había respirado y los tumbos del viaje.

Brynn era su nombre y la pirata sonrió estrechándole también la mano, como si ya hubiera pasado todo lo malo.

-Gracias, pensé que nadie iba a ayudarme - Tras eso le dedicó una mirada a Jish y luego se presentó- Soy Nailah.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Airok Bonny el Jue 22 Feb 2018 - 17:57

Cuando todo parecía perdido, la suerte estuvo de mi lado cuando en un mismo momento apareció Balagus por el medio de la cubierta llamando la atención de los presentes y desviándola de mi, a la vez que la última daga que había conseguido tirar volvía a mi mano llevándose por delante media oreja del maldito marine con el que forcejeaba luchando por no caer al mar. Su movimiento de dolor me ayudó a girarme quedando así yo en su posición y él en la mía, de manera que simplemente tuve que soltar para que perdiese su equilibrio y cayera él a agua en mi lugar con la mala suerte de agarrarse al pantalón de uno de sus compañeros haciéndolo caer con él.

Una vez recuperé mis dagas propiné cuchilladas a los otros tres marines que me acorralaban y que se habían despistado un momento mirando a Balagus o apartándose para no caerse junto con sus compañeros.

Una vez a salvo por fin, me dirigí hacia Balagus y Nassor, dónde se estaban reuniendo poco a poco el resto de la tripulación. Cada uno por un flanco, pudimos empezar a organizarnos por fin y luchar como un equipo. Pese a que aquel último grupo de marines parecía ser la carga pesada poniéndose la cosa más difícil, esta vez estábamos unidos por lo que habíamos conseguido una ventaja en la que ninguno parecía haberse percatado hasta ese momento.

En cuanto pude, me escabullí entre el revuelo llevándome a dos tiradores más conmigo. El combate cuerpo a cuerpo nunca había sido mi fuerte y podía ayudar mucho más desde otro punto donde pudiera observar la escena completa. Una vez conseguimos estar un poco apartados del caos, empezamos a disparar y a defender todos los flancos evitando sobre todo los ataques a la espalda de nuestros camaradas.

Entre disparo y disparo con mis pistolas, tenía tiempo de lanzar las dagas gemelas de manera que merodeaban por cubierta llevándose por delante más de un marine a medio herir o rematando a alguno que ya luchaba contra sus fuerzas.

Así, el número de marines que luchaban iba reduciendo su tamaño, tanto por nuestro fuego, como por los que caían por las mascotas de Balagus y Nassor, y por supuesto, los que directamente se habían retirado o había frenado su ímpetu al ver a Syxel transformado en medio de la batalla.

Lo que había comenzado como una batalla perdida, había terminado recobrando el sentido en un momento y ya prácticamente teníamos el control del navío

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Jue 22 Feb 2018 - 18:19

Nailah quería agradecerle a Brynn el haberla salvado del barco explotado. Quería hablar con el capitán en persona para que le permitiera quedarse en el barco, cosa que ella aún no sabía. Observó el estado del hombre, el cual no era muy bueno y, a pesar de que Nailah no solía tener ninguna preocupación con nadie comenzaba a solidarizarse con aquellos que le mostraran su ayuda, sobre todo desde que había entrado a Jigoku no Kaizoku.

Se alejó de Brynn y se acercó con el ceño fruncido hasta donde estaba Jish. Estaba enfadada con él porque aun sabiendo la situación en la que ella se encontraba decidió no ayudarla. Se suponía que los miembros de una banda debían ayudarse unos a otros y él la había dejado atrás. Lo miró enfadada hasta que decidió hablarle.

-¿Sabes qué hubiera pasado si Brynn no me hubiera sacado de allí? Habría explotado junto con el barco. ¡Estarás contento!

Bufó y pateó al suelo. No sabía si aquellas palabras tendrían efecto en el pirata, pero esperaba que se le encogiera un poco el corazón si es que sentía empatía por las personas cercanas. Si bien no sabía nada de él, ella decidió confiar en su plan de explotar el barco e incluso hizo una parte complicada, robarle al peligroso marine.

Nailah se giró y caminó hasta la barandilla, no sin antes girarse y dedicarle una mirada de pena.

-Para la próxima sabré en quién deberé confiar.

Aquellas palabras salieron de su subconsciente sin querer, el enfado parecía habérsele pasado y regresó de nuevo junto a Brynn.

-No sé mucho de medicina, pero... seguro que encontramos algo para que te recuperes - Sonrió.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Balagus el Jue 22 Feb 2018 - 19:25

Pesada, contundente y destructiva. No, no era la descripción de Jish de la última comida, sino la nueva belleza oscura que tenía entre mis manos y que se abría paso entre mis enemigos sin dificultades. Al menos media docena de marines más cayó, abiertos como gorrinos, antes de que decidieran echarse atrás de manera cautelar.

Con los cuerpos amontonándose sobre las tablas de madera, el espacio para combatir se había ampliado notablemente, y al mismo tiempo se había vuelto más peligroso por la enorme cantidad de sangre derramada y otros contenidos corporales. Tanto, que en uno de mis embravecidos reveses acabé con una rodilla y una mano en el suelo para no caerme tras un resbalón.

Maldije entre dientes y quise levantarme cuando, de súbito, mi haki, que había estado pasando por alto hasta entonces a causa de mis arrebatos violentos, me advirtió de un peligro mortal cerniéndose sobre mi cabeza. Agachándome aún más, logré evitar parte de una andanada de disparos llegada desde mi frente y preparada nadie sabía cuándo.

Con todo, no pude ignorar una buena cantidad de puntos lacerantes de dolor acosándome desde los hombros y el principio de mi espalda, siendo los lugares de impacto de las balas que no pude esquivar. Delante de mí, una decena de marines con rifles de gran calibre y dos más, de gran tamaño, portando cañones portátiles, se habían parapetado tras una línea de alabarderos conspicuos. En sus uniformes lucían una suerte de emblemas distintivos a los del resto de la tripulación.

"¿Tiradores de élite? Esto puede ser un problema."

Lo más curioso de todo era que no había llegado a oír el estruendo de la artillería portátil y no se habían detenido a recargar, pero aun así no dejaban de apuntarme. Eran, obviamente, su seguro de que no cargara directamente hacia ellos con los dientes por delante.

Todavía me encontraba sopesando mis opciones, cuando un último individuo, un gyojin trepando por el lateral del barco que quedaba detrás del grupito de resistencia, se posicionó tras ellos con una gran sonrisa divertida. A su espalda pude ver cómo venía cargando con una especie de ancla de gran tamaño y, aparentemente, severamente castigada por el tiempo.

- Parece que el bruto se ha civilizado al fin. ¿Qué decís, chicos? ¿Le arreamos bien fuerte antes de ir a por sus compañeros?

Un vítor generalizado sirvió como respuesta al sujeto, quien, confiado por mi aspecto abatido, sacó su extraña arma y la blandió con ambas manos. Viéndola en su conjunto, pude confirmar que también llevaba incluida una cadena de buena longitud.

Con un rápido movimiento, el gyojin lanzó el ancla hacia mí y me atrapó el cuello con ella. Sin embargo, el haki ya me había advertido de sus intenciones, y sólo tuve que colocar la cabeza un poco para minimizar el impacto recibido.

- ¡Acabad con él como vosotros sabéis, muchachos! -Gritó el molesto hombre pez.- ¡Mientras yo le tengo...!

Su exaltado discursito fue interrumpido de golpe por un tirón con muy poca delicadeza por mi parte de la cadena que le unía a su arma y con la que pretendía mantenerme controlado. Sin poder impedirlo, el gyojin salió disparado hacia delante. Hacia mí.

Un único tajo con mi hacha negra fue lo que necesité para convertirle en dos platos de shushi demasiado grandes. Y aprovechando el estupor de sus compañeros, pude enrollar parte de la cadena en mi brazo izquierdo libre y armarme con el nuevo y curioso juguetito.

"Precisamente lo que me hacía falta para estos cabrones: destrucción a media distancia."

Cansado y dolorido, pero profundamente determinado y todavía con ganas de jarana, encaré a los tiradores, aún atónitos.

- El buen cazador sólo da a una presa por cazada cuando está muerta. -Sentencié, antes de dejar caer el artilugio sobre las cabezas de los portadores de los cañones.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Vie 23 Feb 2018 - 0:51

Con el sol brillando en sus carmesíes cabellos y una pose estoica, el guerrero apretó los puños mientras contenía el aire, para luego espirar al tiempo realizaba un armónico pero enérgico movimiento con todo su cuerpo hacia la izquierda. El viento comenzó a rugir con más fuerza y centrarse en torno a él, agitando sus ropajes ensangrentados. Al mismo tiempo su cuerpo comenzó a perder tamaño y pelaje, volviendo a su forma humana; necesitaba toda la energía que pudiera reunir y no malgastarla en mantener aquella- Pese a las decenas de heridas Nassor mostraba una actitud segura pero vigilante, con sus ojos clavados en los del marine. Este tras la sorpresa inicial por su declaración y que siguiera en pie con semejante heridas, soltó una carcajada altanera y comenzó a hacer girar de nuevo sus cadenas.

- Eres valiente, pirata, te concedo eso. En fin, no sé qué estarás planeando pero no importará siempre y cuando no te deje hacerlo.


Las cadenas gimieron y las cuchillas hendieron el aire. El pelirrojo frunció el ceño y se echó hacia atrás, recibiendo dos cortes horizontales en el pecho y siendo derribado en el proceso. No había tenido tiempo suficiente para preparar la técnica. Con un silbido y un golpe en el suelo hizo detener a Kilah, que se preparaba ya a cargar contra el enemigo. "Nadie..." volvió a incorporarse, jadeando "...será herido por mi culpa." Apenas se estaba terminando de incorporar de nuevo una cadena fue directa a su cara, pero en un acto de puros reflejos atrapó la cuchilla en pleno vuelo. El acero laceró su carne, haciendo caer su sangre sobre la cubierta. Su rival intentó retirar la cadena, pero sin miedo al dolor, el pirata la mantuvo bien sujeta. No iba a dejarle ir ahora que tenía aquella oportunidad. Preparó la mano libre, la izquierda, cerrando el puño mientras chispas comenzaban a brotar de este. Con una nota de miedo en la mirada el marine hizo girar la segunda cadena preparándose para lanzarla contra él.

- ¡Denken!

Su puño impactó contra el metal, liberando la descarga. Acto seguido se echó a un lado soltando la cuchilla, evitando por centímetros la segunda cadena, torpemente lanzada por su ataque. Su táctica, aunque costosa y dolorosa le había dado de unos valiosos segundos mientras su oponente se recuperaba del chispazo. Había sacrificado su mano dominante sólo para poder completar su técnica y sentenciar el combate con ella... con un gesto indolente volvió a comenzar a guiar el viento con sus brazos y su cuerpo, haciendo movimientos circulares, mientras volvía a emitir electricidad. Las gargantas de los espectadores se hicieron un nudo todas a una, observando expectantes la batalla. El marine, que se había tambaleado por unos instantes por la descarga se recompuso ahora y comenzó a girar las cadenas con una mueca fiera. Por su parte el pelirrojo comenzó a correr hacia él, rodeando por un torbellino rojizo: el viento que le rodeaba se había teñido de la sangre recién derramada. Nuevamente las cuchillas volaron, pero esta vez Nassor no esquivó ni cambió su rumbo. En mitad de su carrera saltó dando un giro lateral en sentido contrario al torbellino, mientras liberaba toda la tensión en un poderoso grito:

-¡Raimei to Tatsumaki!

Los vientos del tornado se liberaron violentamente en direcciones aleatorias, entremezclándose entre sí hasta formar una cúpula informe en torno al pirata, visible gracias a las motas carmesíes. Con un restallido metálico las cadenas fueron repelidas, cayendo inofensivamente sobre la cubierta. Con un enérgico gesto con los brazos, el pelirrojo liberó toda la electricidad hacia la cúpula, al tiempo que esta se deshacía en chorros que simulaban decenas de puños. Con un último grito de agonía el marine fue derribado, golpeándose contra la borda con la cabeza. Los marines que se habían rendido miraron aterrorizados al subcapitán mientras su tripulación empezaba a vitorearle y corear su nombre.

- Es... como un monstruo... - murmuró uno de los reclutas.

El subcapitán se acercó hacia el oficial derribado con gesto severo, manteniendo el tipo pese al dolor. Al llegar junto a su cuerpo se agachó y comenzó a desatarle las cadenas de los brazos. Aquel sería su botín de guerra por aquella batalla. Al fin y al cabo, los muertos no necesitan sus posesiones. Con el ceño fruncido, alzó una de las cadenas en el aire y gritó:

- ¡Que esto os sirva de lección, marines! No hay piedad para aquel que se interpone en el camino de los Jigoku no Kaizoku.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Jish el Vie 23 Feb 2018 - 23:01

¿Pero y Esto? Ah nu seh:


Las cosas en la fragata iban viento en popa. Pese a que una buena cantidad de marines se habían rendido, siempre quedaban algunos cabezas cuadradas cuyo honor les impedía ver más allá de sus narices. Pero nada que vuestros oficiales no pudieran manejar. O esa era al menos la impresión que tenían vuestros muchachos, así que más os valía no meter la pata ahora que os tenían en un pedestal.

De entre todos aquellos combates podían destacar varios, entre ellos el de Balagus contra un extraño ser que afirmaba ser un gyojin. Aunque más que un hombre-pez se trataba de un hombre-fiambre, dados los arrebatos violetos del semigigante. Tras despacharlo definitivamente como si fuera sushi arremetió contra los tiradores situados en la zona más alta del castillo de popa. Los cuales, haciendo gala de un enorme sentido común arrojaron sus armas al suelo en el mismo instante que el grandullón fijo su mirada en ellos. Aunque eso no fue un impedimento para que sus planes cambiaran. Varios de los marines que ya se habían rendido comenzaron a agarrarse a sus brazos y piernas en un intento por pararlo, al grito de: “¡Déjalos, ya están muertos!”

No muy lejos del gigantón, Nassor había tenido un peculiar enfrentamiento. El siempre callado y tranquilo subcapitán parecía haber despertado por fin su potencial y, desde el momento en el que desvió aquellos peñascos sobre la cubierta del Pandora, hasta aquel preciso instante parecía que algo en él había cambiado (no estar afk). Ante la alternativa de ser alcanzados por aquel tornado de puños carmesíes, muchos de los marines deciden saltar por la borda. Probablemente con la esperanza de que las frías aguas del mar norteño les ofrezcan una mayor compasión. Antes de que el ultimo de aquellos hombrecillos abandone la nave escuchas como unas palabras salen de su boca: “el Shikanari Rojo”. Teniendo en cuenta que Shikanari era una contracción entre “Shika” (ciervo) y Kaminari (dios del trueno), te costó bastante disimular esa sonrisa fanfarrona de tu rostro.

Sin embargo, no todo iba como debería. Pocos fueron los que se dan cuenta, pero Syxel estaba comenzando a actuar de modo un tanto errático. Puede que forzar esa transformación, de la que había hecho gala hacia tan solo unos momentos, tuviera algún que otro efecto secundario. No era nada preocupante, sin embargo, tan solo Airok pareció darse cuenta ¿Por qué demonios parecía actuar como si estuviese borracho? Lo que no había sido capaz de lograr el alcohol, lo había conseguido la sobredosis de poder a la que se había visto sometido tras aquella nueva transformación. Para Syxel, que en aquel momento tenía la lengua de trapo, tan solo tenía ojos para una cosa. Una sencilla petaca que se alojaba a los pies de Ilton, el semigigante que previamente había zarandeado con alevosía. Al cual, por cierto, se le veía la hucha.

Calado hasta los huesos, esperó a que alguno de sus lacayos se dignara a traerle una manta. No era el agua lo que preocupaba, sino el aire, un aire frío que le hacía tiritar. Le costaba demasiado ver la alegre estampa de aquel maldito vagabundo y no poner mala cara. Dharkel seguía tan seco como desde el comienzo del asalto y, lejos de darle ninguna explicación, se había limitado a encogerse de hombros como única respuesta. Sabía que escondía algo y, el siempre hecho de que supiese algo que él desconocía, le enfermaba.

A lo lejos, justo a su espalda, el viento traía consigo el olor a madera quemada. Finalmente, las explosiones en cadena que desataron aquel incendio se escucharon en toda el área a la redonda. Jish permaneció apoyado junto al mamparo de estribor, sin atreverse a mirar hacia la fragata Bouncandray. Una parte de él se sentía culpable por haber condenado a aquella pobre muchacha. Sabía que, como subintendente, ella no había tenido opción de contradecir sus órdenes. Pero el tiempo había jugado en su contra, había hecho lo necesario para proteger aquella panda de haraganes.

“Esta vez has metido la mata hasta el fondo” – se dijo así mismo al pensar en cómo darle a Syxel la noticia.

El lejano batir de unas alas lo saco de su ensimismamiento. Se escuchaban tan absurdamente pesadas y erráticas que el embaucador rápidamente las achacó a su remordimiento de conciencia. Ya no se hacían traiciones como las de antes ¿Qué sería lo siguiente? ¿No pegar ojo en toda la noche? ¿Ser atormentado por el fantasma de Nailah? Estaba muy por encima de todas aquellas trivialidades.

Jish gruñó, cambio de postura como si no encontrara la manera de ponerse cómodo y frunció el ceño.

De repente, oyeron como un cuerpo pesado impactaba sobre la cubierta del Pandora y como un crujido sacudía los tablones bajo sus pies. El primer pensamiento del pirata fue que alguno de los marines había sido arrojado desde el Belenyer. Pero tanto él como el resto de marinos se levantaron como un resorte de sus posiciones defensivas, dispuestos a defender su navío. Sin embargo, aquello no fue necesario. Un hombre de tez oscura y una mujer habían caído desde alguna parte, pero a primera vista no parecían una amenaza. Y, aunque trató de disimular, no paso por alto la mirada de disgusto de Nailah.

“Maldita sea, esto es casi peor” – refunfuñó.

Tras escuchar el evidente reproche, se deshizo de la manta y se acercó nuevamente hacia ella para tratar de dejar zanjado aquel tema.

- Elegí vivir y, por lo que veo, no fui el único en inclinarse por esa opción – concedió a modo de excusa – Tu también has sido lo suficientemente lista para anteponer tu vida a la de los prisioneros de ese barco. Lo de ser hermanitas de la caridad no es lo nuestro, así que ¿Para qué molestarnos en fingir? – inquirió encogiéndose de hombros, dejar de actuar y ser él mismos durante unos minutos era lo más parecido a una disculpa que podía conceder – Sube ahí arriba y cóbrate tu botín, puedes quedarte con mi parte como compensación.

Se percató entonces de que había hablado en voz alta y que el individuo que había caído junto a ella había escuchado toda la conversación. Airado, apretó los dientes al darse cuenta de que había mostrado debilidad y giró sobre sus talones para dirigirse a la bodega de carga del Pandora. Tenían demasiadas cajas y toneles que mover para hacer hueco al inminente botín de aquella colosal fragata y aquel trabajo no se haría si nadie daba algunas voces.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Syxel el Sáb 24 Feb 2018 - 3:30

Obligándome a sobreponerme al aturdimiento que sentía traté de estabilizar la respiración. La vista se me había nublado momentáneamente, pero ya comenzaba a despejarse. Y aunque aún me costaba mantenerme en pie, probablemente debido al inesperado agotamiento que había supuesto esa última transformación, volver a mi forma humana suponía un alivio para todo mi cuerpo. Las piernas me temblaron ligeramente y notaba los brazos y el torso entumecidos, además de un molesto ardor en cada músculo de mi cuerpo. Era la primera vez que me forzaba a una metamorfosis como esa, y puede que escoger probarla en mitad de una batalla no fuera la decisión más apropiada. Por suerte, el resultado había sido favorable, así que ya solo quedaba continuar.

Abrí los ojos de nuevo tras un par de parpadeos, terminando de despejarme, y observé impasible el enorme cuerpo sin vida de mi rival. Y junto a este vi algo que llamó mi atención, y que enseguida me acerqué a recoger. Al tener aquel pequeño botín entre mis manos pude comprobar que, tal y como me había parecido ver, se trataba de una pequeña petaca de metal, de gran calidad a simple vista. No parecía tener nada en especial que ofrecer, salvo la promesa de ayudarme a llevar conmigo la bebida sin el problema de fragilidad que ofrecían las botellas de alcohol. ¿Por qué siempre que llevaba una a la batalla se acababa rompiendo y desperdiciando la mitad de su contenido? Encogiéndome de hombros al tiempo que esbozaba una mueca de satisfacción decidí guardarme mi nueva adquisición en uno de los bolsillos interiores del abrigo.

Dejando a un lado las distracciones, alcé de nuevo la vista. Encontrándome en mitad de la destrozada cubierta, a mi alrededor se reunían decenas de mis hombres y los últimos marines que con terquedad o bravura se resistían a darse por vencidos. Un simple vistazo con algo más de profundidad fue suficiente para comprobar que, tal y como imaginaba, el intento de esos pobres desgraciados era en vano. Mirase donde mirase la escena parecía ser la misma, mis camaradas habían logrado sobreponerse a cuanto se hubiesen encontrado enfrente durante el abordaje.

- ¡Esta batalla ha terminado! - proclamé, gritando a pleno pulmón, situado en mitad de la cubierta a la vista de todos. Y utilizando además mis poderes para que la orden resonase en la mente de todos y cada uno de los presentes en ambos barcos. - Hoy no nos cobraremos más vidas - continué en un tono algo más moderado, para luego encaminarme al encuentro de mis oficiales. Nassor, Balagus y Airok se encontraban en las proximidades del castillo de popa, por lo que enseguida estuvimos los cuatro reunidos y con el resto de los hombres agrupándose a nuestro alrededor. - Estáis hechos un desastre - comenté con un ligero toque irónico, tratando de restar importancia al estado en el que nos encontrábamos de cara a nuestros oyentes. - Pero no os preocupéis, enseguida podremos retomar nuestro viaje y celebrar la nueva victoria. Balagus, Airok, reunid a todos los marines que queden con vida y atadlos en el castillo de proa, cuando nos marchemos los dejaremos ahí. Luego llevaros a algunos de nuestros hombres y registrad hasta el último rincón de este barco. Provisiones, armas, munición, nos llevamos todo lo que pueda tener algún valor, creo que nos lo hemos ganado. - Esa última orden pareció alegrar a la tripulación, pues las risas y los vítores resonaron a nuestro alrededor. - Nassor y yo nos llevaremos a los heridos al Pandora para tratarlos cuanto antes. - Dadas las instrucciones me tomé unos instantes para observar a mis compañeros, por si querían añadir algo, luego continué. - Y daros brío, ¡el Grand Line nos espera muchachos!
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Sáb 24 Feb 2018 - 13:24

El tiempo en la cubierta de aquél barco parecía eterno. Me limité a sentarme y descansar apoyado en la barandilla de astillada madera, observando como acontecía cada movimiento allí.Todo parecía ir a cámara lenta. Bostecé y miré al cielo.

Si los dioses han querido que sea así, así será

Me ayudé de la madera para reincorporarme, y allí estaba la mujer a la que había salvado del barco en llamas. Me comentó que no sabía de medicinas, pero seguramente alguien del barco sí.

- Ví a un par de médicos antes, estaban curando a los heridos antes de que decidiese ir al barco en el que te ví. Supongo que cuando acaben podrán atenderme. Creo que no pasará nada por aguantar unas horas más -pensé a la par que recordaba todo lo vivido meses atrás a cargo del loco marine.

Llevé la mano derecha al confortable mango del machete y posteriormente, la izquierda a la pistola de mi cintura. Todo en orden, pensé mientras caminaba lentamente rodeando la cubierta y disfrutando de mi fiel amiga soledad a la par que veía que, al fin, todo estaba llegando a buen puerto.

Cuando me disponía a sentarme de nuevo, un curioso olor me recordó a modo de flashback una situación reciente. Al girarme, la peculiar osa que me había custodiado con anterioridad, estaba ojeándome de nuevo con aquella afilada mirada que no tenía muy claro si era la normal en ella o, por el contrario, la que dirigía a desconocidos como a mí.

- Tú de nuevo… -murmuré, alejándome un par de pasos a la par que veía como la criatura avanzaba de igual manera- Para, no voy a hacer nada.

Pero parecía que entender el dialecto humano no era una habilidad que el peludo animal tuviese muy interiorizada. Probé a llevar la mano derecha a una de las dagas que portaba y noté como sus afilados colmillos me miraban de reojo. Mala idea. Decidí entonces rendirme, alzando los brazos y sentándome sin perder de vista nada de lo que la osa fuese a hacer.

- Y como ves, peludo animal, me estoy sentando en tu puta cara -murmuré mirándole a los ojos-. Y siéntate. O mejor, márchate.

Sin embargo, parecía estar destinado a tener que aguantar la presencia del animal, que parecía sentirse un perro protector de un ser de negruzca piel y herida varias.

Pues a esperar que venga su dueño o se canse


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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Dom 25 Feb 2018 - 2:28

Una sonrisa asomó al rostro de Nassor al escucharles. Shikanari... le gustaba. Se agachó sobre el muerto y comenzó a hacer trizas su uniforme tarareando una suave melodía, empleando las tiras de tela para improvisar vendajes en torno a las heridas con peor pinta. La verdad es que si no fuera porque era mucho más fuerte y resistente que la mayoría, incluso tantas heridas menores (y algunas no tan leves) lo hubieran tumbado hacía rato. Pero hasta él tenía un límite e iba a necesitar un largo descanso tras aquella batalla. Y un buen baño para relajar los músculos y limpiarse la sangre de la batalla no estaría mal. Entonces escuchó la llamada de su capitán, y con un suspiro volvió a incorporarse y dirigirse hacia él, junto con los otros oficiales. Se limitó a atender al discurso en silencio, situándose protectoramente a su derecha durante este, y dirigiendo miradas duras a todo grumete que se acercaba más de lo debido. Tras el espectáculo que había montado la tripulación lo miraba con respeto, pero también con cierto temor. Y eso estaba bien, pues no debían olvidar que el día que decidieran traicionar a su capitán él sería quien los enviase junto a Davy Jones al fondo del mar. Sin embargo, cuando dijo lo del Grand Line sí que se permitió una sonrisa. En su momento había temido que aquella tripulación no estuviera preparada para entrar en aquel mar. Sabía bien lo que le había pasado a la antigua tripulación de Syxel, lo mismo que a todos los piratas novatos que entraban al Grand Line sin estar preparados. Sin embargo... con aquel capitán y gente como Balagus o Airok estaban listo. Observó el otro navío ardiendo en la lontananza, obra de Jish y el resto seguramente. Se giró hacia Syxel y le apoyó una mano en el hombro.

- Es el momento. Lo lograremos, capitán.

Acto seguido se puso a cumplir con las órdenes, cargándose a hombros a los heridos. Seguramente Syxel no se había fijado en sus heridas y por eso le había dado esa orden, pero no iba a contradecir a su capitán frente a toda la tripulación. Habría sido minar su autoridad. Sin embargo... tanto trabajo empezó a sentarle mal, y tuvo que parar varias veces a recuperar el aliento y las fuerzas, temblando y mareado por la pérdida de sangre y el dolor. Pese a todo no paró ni se quejó en ningún momento, ayudado por Kilah que transportó en su lomo a algunos de los heridos. En cuanto hubo pasado el último se dejó caer sobre la cubierta y soltó un fuerte suspiro, exhausto. Cerca de él varios piratas transportaban un barril. Con una mirada inquisitiva se incorporó y les dijo:

- ¿Es eso ron?

- Sí, señor. Lo llevábamos a la bodega.

Nassor negó con la cabeza. Aquello tenía un uso mucho mejor.

- Dejadlo en cubierta y aseguradlo con cuerdas al mástil. Todo lo que esté suelto en cubierta aseguradlo también, no queremos accidentes. Y traedme jarras - al ver sus expresiones de estupefacción, suspiró - ¿Cómo esperáis que subamos la Reverse Mountain, en una nube voladora? ¡Al trabajo!

Se apresuraron a obedecerle sin decir nada más. Kilah se hizo un ovillo a su lado y se puso a ronronear, con los ojos cerrados. La acarició con cariño y bostezó. Empezaban a entrarle ganas de pegarse una siesta, y la verdad es que con aquel suave viento marino... para cuando se dio cuenta estaba completamente dormido, sentado contra la borda.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Balagus el Dom 25 Feb 2018 - 12:04

Mis brazos y piernas se cargaron inesperadamente tras balancear un par de veces el ancla, ya no presas del agotamiento, sino de varios marines supervivientes que trataron de aferrarse con todas sus fuerzas a ellos para detenerme y suplicarme piedad. Al parecer, mi cerebro había obviado el hecho de que mis enemigos habían arrojado sus armas al suelo, completamente acobardados sin su principal fuente de artillería.

Con un molesto gruñido, me sacudí a los persistentes hombrecillos para separarme de ellos, pero no fue hasta que llegaron nuestros camaradas que no pude conseguirlo. Libre de estorbos, volví a girarme hacia mis "prisioneros", pero estos ya estaban siendo reducidos apropiadamente por nuestra gente.

Di un largo suspiro lleno del cansancio del combate y de la violencia que no había podido terminar de soltar, y me dejé caer sobre la madera encharcada, haciéndola crujir al sentarme. Recuperando el aliento y la energía, pude comprobar el lamentable estado de la nave, de mi capitán, y de mí mismo.

- Me estaré haciendo mayor, o algo... -Mascullé, notando cómo regresaba mi acostumbrado estado de humor.

Desafortunadamente, mi descanso bañado en refunfuños entre dientes fue prontamente interrumpido por Syxel, quien se preparaba para pronunciar otro de sus tediosos discursos. Con un leve bufido exasperado me levanté, cargando con mis armas nuevas, y descendí del castillo de popa de un salto. El resto de oficiales y tripulantes se habían reunido ya alrededor, y, apenas llegué yo, nuestro capitán se permitió destacar nuestro lamentable estado físico.

Torcí el gesto ante el comentario, pero inmediatamente regresé a mi habitual estoicismo para no perder mi imagen imperturbable. Syxel siguió hablando y nos terminó de dar instrucciones a todos antes de detenerse unos segundos para permitir una aclamación general y, finalmente, espolearnos a cumplir nuestro trabajo.

Con un gesto, me llevé a unos cuantos miembros de nuestra tripulación, al igual que hizo Airok, y comenzamos a peinar la cubierta y el interior del barco en busca de supervivientes. Nuestra labor no duró demasiado, pues la mayoría de los susodichos estaban heridos o desarmados en cubierta, o bien se habían escondido cobardemente en las profundidades de la nave, y con ello pude también dibujar un mapa mental del lugar para agilizar su posterior saqueo.

Transportar y atar a los últimos marines fue fácil y rápido, pues mis manos podían llevar o arrastrar a bastantes de una vez. Muchos aún se debatían e imploraban algo de compasión, especialmente un supuesto recluta degradado al que había encontrado no muy lejos de un mocho.

- ¿Compasión? -Le pregunté, impertérrito, tras levantarle hasta la altura de mis ojos.- ¿Crees que tu destino allá arriba será mejor que aquí abajo? ¿Crees que allí a donde vamos el mundo es compasivo?

- Pero... yo... -El chaval, que apenas pasaría los 16, balbucía sin control y, por su expresión, parecía haberse orinado encima recientemente.- Yo ni siquiera me quería alistar, mis viejos me castigaron con esto. Querían que me enderezara, o algo así...

- Eh, por nosotros puedes largarte, memo. -Le espetó uno de sus antiguos camaradas.- De todas formas, la Marina no necesita llorones buenos para nada como tú.

Con mi paciencia mermándose rápidamente, y la intendente apresurándome a que terminase de jugar y pasáramos al saqueo del barco, clavé una mirada hostil sobre el que acababa de hablar antes de tumbarle sobre el suelo con un pie. Luego retorné mis ojos hacia el pobre diablo frente a mí. Aquel indeseable conseguía producirme desprecio y compasión al mismo tiempo.

Tras un par de segundos, tomé una decisión y me llevé al sujeto hasta la borda donde tocaban los dos barcos. Allí dejé al chaval y avisé a Silver cuando terminaba de llevarse a los últimos heridos.

- No dejes que Jish le desate. -Le hice saber al capitán, como única aclaración a la mirada que ambos intercambiamos.

Y, tras su respuesta o su silencio, regresé a las entrañas del navío para comenzar con el trabajo de inventario y transporte. Airok parecía haber pasado un rato clasificando y separando mercancías eficientemente, y ya se había formado una buena hilera de reclutas llevando los bienes confiscados al Pandora. Sin embargo, había un lugar en el que sabía seguro que no habría revisado: la despensa.

Con media docena de muchachos detrás de mí, localizamos rápidamente el lugar y me dediqué a la misma labor que la intendente en lo referente a las viandas. Por lo que pude separar y comprobar, la Marina parecía suplir con buenos alimentos a sus soldados, así que no perdí el tiempo y dejé que el trabajo ahogara los quejidos de mi dolorido y maltrecho cuerpo. Con la ayuda de una buena pata de cerdo seca que encontré colgada, claro está.

La operación se alargó durante un buen rato, pues nuestros propios compañeros también estaban cansados tras el combate, y las operaciones de logística solían ser penosas y poco agradecidas. Incluso yo, cuando pude ayudarles, notaba mis fuerzas cayendo como si se despeñaran por la Red Line.

Eventualmente, aun con la exasperación de algunos por haber tardado algo más de lo deseable, dimos por finalizadas las tareas, y pude recuperar al fin mis dos hachas, abandonadas en cubierta, junto a las nuevas adquisiciones. Haciendo un último esfuerzo, alcancé a mis compañeros en el Pandora, donde Misha me recibió con cariño y efusividad. Con unas palmadas y un abrazo al cuello de la enorme osa, respondí a su calidez antes de preparar mis pulmones para la prueba que aún estaba por venir: el ascenso de la Reverse Mountain.

Iba a tener que gritar mucho para que aquella panda de negados se pusiera las malditas pilas.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Dom 25 Feb 2018 - 13:46

Nailah resopló después de escuchar a Jish. Quizás tuviera un poco de razón y nadie en esa banda debía preocuparse por nadie y era cierto, ella tampoco lo hacía con aquellos que no conocía. Su vida estaba antes que todos, pero el sentimiento que había empezado a fortalecerse en su interior le decía lo contrario. Quizás estuviera cambiando de mentalidad, aunque no le desagradaba del todo.

La pirata negó con la cabeza cuando el le dijo que tomara su parte del botín. No lo haría, su orgullo se lo impedía. Las cosas no podían quedarse simplemente así, perdonar a alguien apropiándose de sus objetos valiosos no iba a hacer que olvidara aquella situación que estaría en su mente durante bastante tiempo, pues su vida había pasado ante sus ojos y le había hecho recapacitar algunas cosas.

Todo había terminado bien y, a lo lejos, quedaba el barco ardiendo junto con el otro barco marine, ambos en un estado deplorable. Nailah se acercó hasta la barandilla del barco, asomándose ligeramente para ver como quedaba la situación en el mar. El humo se difuminaba junto con las nubes del cielo. Dejó de mirar para atrás y corrió por la cubierta hasta llegar a la proa, donde subió de dos en dos las escaleras.

Ante ella se encontraba ya la Reverse Mountain, a punto de entrar en el Grand Line. Arabasta estaba a un suspiro de ella, pronto le daría una sorpresa a la familia que una vez la trató como una indeseada. Sonrió inconscientemente, pensando en la cara que pondría Yanara y Khalid, que odio les tenía, les iba a dar una buena sorpresa.

Se giró y bajó los escalones de un salto. Mientras se preparaban a subir la Reverse, ayudaría a lo que fuera en la cubierta y de paso se pasaría a mirar el botín que habían adquirido. Estaba bastante contenta con la espada que había conseguido, pero quizás algo más llamase su atención.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Airok Bonny el Dom 25 Feb 2018 - 15:23


Cuando el conflicto y el caos se fue disipando y los heróicos marines saltaban por la borda huyendo de Nassor o suplicaban por sus vidas a Balagus, sentí cómo mi cuerpo y mis músculos se relajaban dando por finalizada la faena.

Mis ojos entonces buscaron a Syxel, ya de vuelta en su forma humana y con aspecto de ebriedad, algo que me dejó un poco desconcertada. Me dirigí a mi pequeño escuadrón antes de ir hacia Syxel para asegurarme que estaba bien.

-- Despejad lo que podáis hasta nueva orden -- Dije con voz severa.

Hasta la observación de Syxel sobre nuestro estado, no me había percatado de los numerosos desgarros que había sufrido mi vestimenta. Sangre salpicada en mis pantalones, en las manos, y uno de mis costados con una gran mancha que esperaba no fuera toda mía. Coloqué los hombros e hice un gesto con el cuello haciéndolos crujir un poco para desestresarlos mientras escuchaba con atención las instrucciones de Syxel. Pensé en decirle algo acerca de su estado, pero aquel no era el momento indicado por lo que lo dejaría para más tarde, cuando estuviera todo en orden y nuestro navío rumbo al siguiente destino.

Me giré junto con Balagus y comenzamos a indicar a los camaradas que seguían en pié y los que parecían más enteros para que comenzaran a revisar a los marines heridos para empezar a amarrarlos.

-- ¿Qué hacemos con estos? -- Dijo uno de mis tripulantes levantando la mano de un marine cuyo cuerpo sin vida permanecía aún sentado.

-- Comida de gaviotas -- Le dije mientras le hacía un gesto con las manos para que lo tirase al mar, aunque sinceramente lo mismo me daba lo que hicieran con ellos mientras los supervivientes estuvieran bien amarrados.

Seguí caminando hasta donde supuse estaría la bodega para comprobar los bienes de los marines, seguramente tendrían muchísimos objetos de valor confiscados a rufianes y maleantes que serían de lo más interesante para comerciar y sacar una buena tajada. Mientras, me recogía la trenza prácticamente desecha en un moño mal hecho debajo del gorro. Me empezaba a molestar los mechones sueltos que se movían por el viento y mi movimiento al caminar entrando en la cara y en las heridas de los brazos.

Justo antes de entrar, me encuentro con Balagus manteniendo una agradable charla intimidatoria con un chaval de uniforme.

-- No es el mejor momento para andar contándonos la vida, Balagus -- Era mi superior directo en cuanto a jerarquía, pero no podía evitar desquiciarme cuando veía momentos de tanta palabrería y poca acción.

Al llegar a la bodega, hice un barrido rápido de cajas y barriles que ordené abrir a los reclutas que me siguieron. Abrí uno con ropajes, otro con telas baratas, otro con telas de calidad que mandé separar... Barriles de ron, pólvora, armas cutres y simples, baratijas... Una vez estuvieron todas las cajas abiertas y los barriles clasificados, ordené una cadena de reclutas para comenzar a embarcar en el Pandora aquello que consideraba útil o, por lo menos, que valiera la pena.

-- Llevad todos los barriles de ron y pólvora, estas dos cajas de telas finas, las de cubertería de plata, aquel espejo grande -- no había tenido tiempo de analizarlo pero los detalles podrían ser de oro -- los mapas y esa otra de armas... ¡Esa no! -- alcé la voz cuando uno de los reclutas se inclinó para recoger la caja de armas oxidadas, y con un suspiro concreté -- La derecha -- y esperé a comprobar que la cogía siguiéndolo con la mirada -- ¿Todo claro? -- Le dije a otro, indicándolo que quedaba encargado de esa tarea a partir de ahora --

-- S.. si, claro -- Respondió, colocándose recto de repente y con cara muy seria, como queriendo demostrar que no me había equivocado al escogerle.

Salí de allí hacia la cubierta y me dirigí hacia el camarote principal esperando encontrar dentro el despacho de su oficial principal o de su capitán. Era muy probable que tuviese buenos materiales de navegación, como brújulas o buenos mapas actualizados. No quería perder la oportunidad de adquirir tales herramientas.

Ayudé a atar a algunos de los marines heridos en el castillo de proa de camino. Al llegar, a penas tuve que forzar la puerta, ya que debido a la lucha había quedado bastante mal parada su estructura. Esperando que no se haya destrozado mucho su interior, entré con cuidado y me dirigí directamente hacia la gran mesa que se encontraba en el centro. No era un lugar demasiado grande, de hecho, debido a la mesa tan desproporcionadamente enorme, se quedaba una oficina de lo más estrecha. Cogí entonces una brújula, un compás, un reloj y enrollé todos los mapas y papeles que habían. Parecía que tenían una buena ruta trazada para algo, si era importante, nuestros navegantes podrían averiguarlo y ganaríamos cierta ventaja sobre las transacciones de los marines en al menos unas semanas. De lo contrario no servirían para nada pero era poco lo que había que perder.

Eché un último vistazo antes de salir y dejé la puerta abierta. Me dirigí entonces de vuelta al Pandora, pasando por medio de la cadena humana que había formado nuestra tripulación para descargar más rápido. Cogí entonces una de las cajas del final de la cadena y la llevé a nuestra bodega. A pesar de que ésta había sido la tarea más tranquila de todo el día, había sido la más agotadora, ya que precisaba del último resquicio de energía que le quedaba a cada uno de nuestros cuerpos.

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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Jish el Lun 26 Feb 2018 - 11:27

¿Pero y Esto? Ah nu seh:


El cielo comenzaba a cubrirse por instantes de nubes negras y a lo lejos se veían amarillentos relámpagos anunciando una fiera tormenta. Puede que os hubierais ganado a pulso vuestro merecido momento de calma, pero aún quedaba mucho trabajo por hacer. Los aparejos del Beleyer y el Pandora continuaban enredados entre si y los más avispados comenzabais a sospechar que no bastaría con las modestas hachas de vuestros marineros para cortar las ataduras a tiempo. Puede que incluso tuvierais que desmantelar parte de aquella enorme nave para libraros de su abrazo.

Por otro lado, el saqueo de la fragata se estaba llevando a cabo según lo previsto. Casi como si de un ejército de hormigas se tratara, más y más artículos comenzaban a circular sobre la cubierta del Belenyer  ante la estupefacta mirada de los marines, que veían como todo aquello que no estaba atornillado comenzaba a ser transportado hacia el barco pirata. Al principio veían pasar provisiones, armas, municiones y algún que otro mueble caro. Sin embargo, una vez que los piratas se internaron en los niveles inferiores de la nave, los tesoros de las viejas tripulaciones corsarias comenzaban a salir a la superficie: oro, plata, piedras preciosas, extrañas cartas de navegación, alfombras suntuosas e incluso hasta algunos animales exóticos.

Por desgracia, no todo serían alegrías aquel día. La insubordinación y el amotinamiento eran acciones que no quedaban sin castigo y aún quedaban lecciones que impartir. Las prisas por la partida no les auguraban un destino demasiado compasivo a los alborotadores que habían puesto en duda la decisión de Syxel de luchar.

Más y más cajas continuaban llegando hacia la bodega de carga del Pandora y, aunque a la mayoría de los marineros no les hacía ni la menor pizca de gracia recibir las órdenes del embaucador. Jish sonreía satisfecho al contemplar como, por primera, aquellos haraganes obedecían sin rechistar. Estaba tan acostumbrado que la mayoría de tripulantes no reconocieran su talento, en aquel momento ni tan siquiera se molestaba en ocultar su sonrisa.

- ¿Es que acaso estas sordo? Armas y municiones a estribor, parece mentira que lleves aquí más de un año ¿A eso le llamas tu apilar? Largo de aquí – no podía decirse que fuera el más agradable de los capataces, pero al menos se estaba cobrando su pequeña venganza.

Se giró entonces para soltar el rapapolvo al siguiente marinero, pero se cruzó con los ojos verdes de Airok e inmediatamente la actitud altanera desapareció de su rostro. Parecía agotada, quizás aquel fuera el día apropiado para indagar acerca de su relación con Syxel o quizás el peor. Y, aunque se moría de ganas por meterse donde no le llamaban, no hizo ningún comentario molesto. Al menos conscientemente.

- ¿Ves? Ya me miran con la misma cara que cuando tú les das ordenes, no puedo estar haciéndolo tan mal – comentó a la par que hacia una elegante y sobre exagerada reverencia – Déjame esto a mí ¿Recuerdas las voces inconformes de hace unas horas? Será mejor que este ahí arriba, como oficiales tenéis que dar impresión de unidad o la gente comenzará a cuestionarse cosas – dijo en tono lúgubre.

No era la primera vez que presenciaba un motín y sospechaba que no sería la última. Aunque este no se hubiera hecho efectivo, había sido lo suficientemente molesto como para poner la vida de toda la tripulación en riesgo. Sin embargo, prefería no estar presente mientras el capitán hacía las veces de juez, jurado y verdugo.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Brynn el Mar 27 Feb 2018 - 11:05

La banda de aquél extraño capitán parecía estar moviéndose y robando todo lo que pillaba por el camino. Ví cómo transportaban joyas, armas, cofres, oro... Un buen botín, a fin de cuentas. Intenté reincorporarme nuevamente, sin éxito, por lo que decidí apoyar mi espalda en uno de los tablones que fijaban la barandilla. Me llevé la mano al costado derecho, donde tenía sangre seca, e hice lo propio con el izquierdo, notando la misma textura.

He pasado por días mejores, desde luego

Desde la posición en la que me encontraba pude divisar también los castigos que una serie de piratas parecían recibir. Quizá insubordinados, o quizá habían hecho mal su trabajo. No era de mi incumbencia ni pensaba preguntar al respecto. Sólo quería que me atendiesen para poder marcharme de allí. Si es que aquello era posible. El caos se había apoderado de buena parte de este intenso viaje, ahora vendría bien algo de calma, poder respirar aire puro y vivir una tranquila vida por un tiempo. Al menos por un breve periodo.

Uno de los piratas que había visto con anterioridad peleando me tendió la mano. A duras penas pude levantarme, pero lo conseguí. Anduve un poco hasta llegar a la enfermería, donde aún quedaban pacientes. Sin embargo, uno de los médicos a los que había intimidado no dudó en venir hasta mi posición. Allí me agarró del brazo y me llevó hasta uno de los quirófanos, donde con un amable empujón me tumbó sobre una cama y empezó a curar las heridas que tenía por todo el cuerpo.

- A alguien no le han tratado bien, eh. ¿Cómo te has hecho esto?
- Calla y acaba ya.

Un intenso dolor empezó a recorrer todo el cuerpo, fruto de los mejunjes que el tipo me echaba para desinfectar y curar heridas. Empezó a tratar cada trozo de sangre de mi cuerpo y cosió las innumerables heridas de mi torso, piernas y brazos. Incluso intentó hacer lo mismo en la cara, pero mi mirada le paró en seco.

- La cara no me la tocas. Sigue.

Unos minutos más tarde, parecía estar tratado, con más dolores que cuando entré, pero a la larga sabía que sería una buena decisión. Al salir, me topé con Nailah, que me tendió un machete y una extraña capa que había sacado de algún sitio. Los miré y me fijé sobre todo en el machete, que parecía de una alta calidad.

- Vaya, no pensaba que supieras que uso un machete -dije a la par que palpaba el ergonómico mango del arma-. Muchas gracias, aunque no tenías por qué haberme dado nada. Si te salvé era por una deuda que tenía con tu capitán y tu banda.

Sentí una curiosa energía fluyendo en mi interior portando el arma, dado mi estado hice un par de lentas maniobras y me la até a la cintura. Afortunadamente, el arma venía con una funda de color negruzco y pequeños detalles de distintos colores.

Espero ver a Syxel pronto y hablar con él. Necesito unos días de reposo y después me marcharé
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nailah el Mar 27 Feb 2018 - 13:29

El salto que dio la hizo tambalearse, esquivó a numerosas personas mientras carretaban cajas y cajas, ignorando todo aquel bullicio de felicidad por haber salido victoriosos de la cruda batalla. Nailah caminó con parsimonia fijándose en todo lo que traían y almacenaban. Había sido un buen botín, todos iban a sacar una gran tajada y aunque la morena en un principio le hubiera negado al embaucador que no iba a coger su parte del botín, sabía que se la merecía alguien más.

Cuando llegó a la zona de las pertenencias sus ojos se iluminaron ante tanto brillo. No sabía donde iba a mirar, pero lo primero que hizo fue adjudicarse unas cuantas joyas. En cuanto llegara a una isla haría que se las incrustaran a sus armas o las vendería para sacar una buena cantidad de dinero. O mejor, cuando llegara a Arabasta se las pondría en la mesa a Yanara, para que supiera lo bien que le iba mientras que ella tenía que conformarse con simples joyas de Nanohana.

Revolviendo entre más cosas encontró una capa un tanto extraña, de color rojizo y grandes dimensiones. Su estado parecía deteriorado, e incluso tiró de ella con fuerza para ver que tan fuerte era y no se rompía. Era una capa estilosa a simple vista, a lo mejor le gustaba. La envolvió con cuidado y la mantuvo en su brazo y siguió mirando algo más.

Entre todo lo reluciente que había encontrado su vista se fijó en un arma, un pequeño machete de color negruzco. Cuando estuvo a punto de cogerlo, un tripulante se adelantó y Nailah le dirigió una mirada asesina. El hombre la miró y posó con cuidado el arma para después retirarse. La pirata lo cogió y lo movió varias veces de arriba abajo, era bastante liviano y ligero, quizás le pareciese bien.

Regresó a cubierta y buscó a Brynn, pero no estaba en el mismo sitio de antes. En cuanto lo encontró se acercó a él y le tendió la capa y el machete. No era mucho, pero Nailah solía tener gestos con aquellos que salvaban su vida.

-Fue intuición femenina - Pensó con una sonrisa -. No importa, ahora está saldada.

Tras aquello se retiró y apoyó los brazos en la barandilla, sintiendo las salpicaduras del agua cuando las olas rompían contra el Pandora rumbo hacia el Grand Line.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Syxel el Mar 27 Feb 2018 - 22:06

Tras recorrer de vuelta la cubierta de la fragata de la marina y dar un salto por sobre las barandas de ambas enmarcaciones, me encontraba al fin de vuelta sobre los ya familiares tablones que componían el suelo de la cubierta superior del Pandora. Un vistazo a mi alrededor, haciendo un breve pero exhaustivo análisis de lo que me rodeaba, fue suficiente para hacerme una idea de cual era la situación a bordo. Un considerable número de nuestros hombres habían sido heridos y se encontraban siendo atendidos por los médicos de abordo, aunque me reconfortó comprobar que había menos de los que cabría haber esperado, dadas las dimensiones de la batalla en la que nos habíamos visto envueltos.

- Capitán, ¿está herido? - me preguntó uno de los cirujanos, acercándose a mi en cuanto me vio aparecer. Pero un simple gesto de negación con la cabeza fue suficiente para tranquilizarle.

- Ve a atender a Nassor - le ordené en voz baja, alzando el brazo para señalarle al subcapitán, que se encontraba ahora descansando con la espalda contra la borda. Le había seguido con la mirada desde que vi sus heridas, y aunque no había querido preocupar a la tripulación, debía ser tratado cuanto antes.

El médico se limitó a asentir y echó a andar hacia el pelirrojo, haciendo yo lo propio en la dirección opuesta. Y continué paseándome por el lugar, tratando de despejar por completo la cabeza ya que aún sentía un ligero mareo. Por suerte para mi el olor del mar y el reconfortante vaivén de nuestro navío fueron suficiente para aliviarme.

Me detuve cuando hube bordeado más de la mitad del barco y, encarándome al mar, centré toda mi atención en la imponente masa de tierra que se alzaba a escasa distancia de nuestra posición, la Red Line. Aunque no me había dado cuenta hasta ahora, habíamos estado luchando a su sombra, librando una de los enfrentamientos más crudos a los que nos habíamos enfrentado en el North Blue. Otra señal inequívoca de que nuestro verdadero viaje estaba por comenzar. Noté cierto cosquilleo recorrerme la espalda y esbocé una sincera sonrisa de satisfacción, pues llevábamos años preparándonos para esto y al fin se acercaba el momento.

- Antes de que anochezca estaré de nuevo surcando las aguas del Paraíso, y juro por mi sangre que esta vez pienso conquistar ese condenad mar - pensé en voz alta mientras volvía a girarme y continuaba con mi recorrido y supervisión del barco. No había pasado mucho tiempo, pero la mayoría de nuestros hombres ya se encontraba cargando todo lo obtenido a bordo y transportándolo a las bodegas. Vi entonces a Balagus aproximándose y me dirigí a su encuentro, en el extremo donde las dos naves aún permanecían en contacto. Sin llegar a pisar la nuestra el gigantesco contramaestre lanzó a mis pies a un joven marine. Bastaba con verle para darse cuenta de que estaba tan aterrado que parecía ir a desmayarse en cualquier momento. Pero la mirada intercambiada con mi camarada fue toda la explicación que necesitaba para acceder a su petición.

“Parece que al final va a hacer caso a las peticiones de Noah y cocinar a un marine” Bromeé en mi mente, asumiendo, y esperando, que no fuese ese el caso. Eché mano del chaval y sujetándolo por la parte posterior del cuello lo puse en pie, para luego llevarlo hasta uno de los mástiles cercanos y sentarlo allí. - ¡Ernest, ven aquí! - llamé la atención de uno de los tripulantes cercanos - Vigila a este, que no se mueva de aquí.

Resuelto otro asunto volví a echar un vistazo a mi alrededor, buscando más situaciones que requiriesen de mi presencia. Y enseguida encontré una, cuando mi vista se topó con Brynn, que charlaba con Nailah no muy lejos de allí. Tenía una conversación pendiente con aquel mercenario desde mucho antes de encontrarle en el barco marine, desde que Vane me había hablado de él en Cliff Island cuando buscaba a los mejores candidatos para formar la tripulación. Y la suerte había querido darme ahora la oportunidad de tratar ese tema, aunque quizás no fuese el momento más adecuado. No obstante, nada más verme e intercambiados los agradecimientos por lo sucedido, su primera petición fue la de permanecer con nosotros, un tiempo al menos, hasta que se hubiese recuperado.

- Claro, puedes quedarte el tiempo que necesites. Los amigos de Vane son mis amigos. - le respondí sin más. Si nos acompañaba, ya habría tiempo para tratar otros asuntos y ofertas.

Un brusco movimiento del barco acompañó el final de la breve conversación y me hizo centrar mi atención en mantener el equilibrio. En cuanto el suelo volvió a estabilizarse bajo nuestros pies me giré de un salto, justo a tiempo de ver como Balagus volvía a aterrizar sobre la cubierta de nuestro barco mientras que el de la marina, ahora con un mástil menos y la mitad de sus aparejos hechos pedazo sobre su cubierta, comenzaba a alejarse lentamente. Ante tal panorama no pude sino encogerme de hombros y sonreír, un problema menos que solucionar. Y ahora, con toda la tripulación ya reunida y el nuevo cargamento a salvo bajo nuestros pies, todas las miradas se centraron en mí.

- No perdamos más tiempo, muchachos. ¡Noah, toma el timón y corrige el rumbo, retomaremos la marcha en cuanto estemos listos! - comencé a hablar en tono neutro, pero lo fui alzando a medida que avanzaba para que todos pudiesen oírme. Y mientras lo hacía prácticamente la tripulación al completo ya se había reunido a mi alrededor. - Todos los demás deberéis volver a vuestros puestos enseguida, pero antes, hay un asunto que debemos resolver.

Apenas terminé de pronunciar esas palabras y, abriéndose paso entre la multitud, aparecieron Roger y Krireen. Con ellos traían a los cuatro alborotadores que antes del comienzo de la batalla habían tratado de sembrar la duda y el pánico entre sus compañeros. Ninguno de estos había tenido las agallas para resistirse a los dos imponentes oficiales, cuyas figuras sobresalían por encima de la mayoría, pero en cuanto estuvieron frente a mi les soltaron. Por mi parte, comencé a andar lentamente de un lado a otro, frente a ellos paseando la mirada por sus rostros mientras soltaba las sujeciones del cinturón y lo dejaba caer al suelo, junto con mi espada.

- ¡A bordo de este barco, todo el mundo tiene voz! - comencé a hablar de nuevo. - ¡Pero todos conocéis las normas! ¡pero en la batalla, las órdenes de un superior son incuestionables! - me detuve entonces frente al primero de ellos, y sin dudar ni un instante lancé un puñetazo directo a su mandíbula, aunque conteniéndome para evitar matarlo en el acto. Este recibió el golpe y retrocedió varios pasos, pero logró mantenerse firme. - ¡No importa si vienen de mí, de Nassor o de cualquiera de vuestros oficiales designados! - volví a detenerme frente a otro de ellos, y lancé un segundo golpe. Pude sentir el crujir de su nariz al impactar con mis nudillos, y pese a que la sangre comenzó a brotar de esta se limitó a tratar de detener el sangrado y tampoco dijo nada. - Al desobedecerme, no solo habéis faltado a vuestro juramento, sino que vuestra falta de confianza pone en peligro vuestras vidas y las de todos vuestros hermanos. - Me detuve por tercera vez, en esta ocasión entre los otros dos, y propiné un cabezazo al que se encontraba a mi izquierda, que cayó de espaldas, y un golpe seco al vientre del otro, que se quedó doblado y sin respiración durante unos instantes. - Los cuatro os unisteis a nosotros hace apenas unas semanas, y a ninguno se os obligó. De hecho, fui muy claro al especificaros que, si no estabais dispuestos a seguir nuestras normas, abandonaríais el barco en el acto. Y siendo fiel a mi advertencia debería mataros aquí mismo, o lanzaros al mar y esperar que este hiciese el trabajo, pero... - hice una breve pausa para pasear la mirada entre el resto de los presentes. Aquellos que más tiempo llevaban viajando conmigo sabían bien lo que sucedía, pero entre el resto pude encontrar todo tipo de expresiones. Hecho totalmente comprensible, por lo que proseguí para sacarles de dudas. - Pero tras vuestra falta habéis luchado bien, protegido a vuestros hermanos y cumplido con vuestro deber, y eso es algo que puedo respetar. Así pues, voy a daros otra oportunidad, y tendréis que hacer una elección. Si decidís quedaros, se os impondrá un castigo por la insubordinación, y cómo ya imaginaréis será vuestro contramaestre quién se encargue de dicha tarea. Por el contrario, si alguno desea abandonar la tripulación, que lo haga ahora o la próxima vez lo que abandonará será este mundo.

Quizás me había extendido más de la cuenta, quizás estaba siendo demasiado estricto, o quizás no lo suficiente, pero eso ya poco importaba. Solo quedaba que tomasen una decisión y podríamos terminar con todo ese asunto. Por lo que, de vuelta en mi posición inicial, y tras recoger mis armas del cuelo y devolverlas a su lugar, me encaré de nuevo a aquellos tipos. Los cuatro se encontraban ya en pie, tratando de mantenerse firmes pese al dolor de las heridas. Pasaron algunos segundos, quizás uno o dos minutos, sin que nadie dijese nada. Al final, tres de ellos continuaban en silencio, habían tomado la decisión acertada, pero el cuarto dio un paso al frente y se pronunció.

- Estás loco si crees que voy a dejar que ese monstruo me aplique a saber que castigo.

- Sea pues - le respondí. - Si nadas lo suficientemente rápido, quizás aún puedas alcanzar uno de los barcos de la marina antes de morir congelado.

Sin necesidad de añadir nada más, la mano de Roger se cerró sobre el hombro de aquel tipo y, antes de que este pudiese replicar, el gyojin ya lo había alzado sobre su cabeza y se dirigía a la baranda de estribor. Aquel pobre desgraciado se revolvió, tratando en vano de liberarse. Pero enseguida pude oír el sonido de la superficie del mar al romperse por el impacto, y con ese sonido podía dar por zanjado el asunto.

- ¡Salvo que alguien tenga algo que añadir, podéis volver a vuestros puestos!
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Balagus el Miér 28 Feb 2018 - 0:17

- ¡Levantad vuestros lamentables culos de los tablones! -Vociferé a nuestros reclutas y grumetes.- ¡Habéis ganado una batalla, pero no la guerra!

Sabía de sobra que, habiendo salido victoriosos de tan adverso enfrentamiento, nuestros chicos estarían cansados y mis inclementes órdenes no iban a sentar muy bien. Pero también era cierto que todos allí conocían mi proceder brusco e insensible, y lo que, probablemente, nadie estuviera esperando, era que les esperaba un buen festín y una efusiva enhorabuena por parte de su contramaestre en cuanto hubiéramos atravesado nuestro último trance.

- ¡Los heridos con los médicos, los demás despejad la cubierta, preparad las velas y disponedlo todo para un trayecto movido! -Mientras seguía rugiendo órdenes, alcé la mirada a nuestro mástil, que aún se encontraba enredado y atrapado por el del barco marine.- ¡Y cortad las cuerdas que atrapan nuestro mástil, ahora! ¡No me quedaré bajo la tormenta por vuestra culpa, zoquetes!

Tuve que detener mi enérgico paseo por cubierta, pues un repentino acceso de dolor me recordó las múltiples heridas recibidas. La mayoría de cortes y perforaciones en mi cuerpo eran leves y superficiales, pero los disparos recibidos en los hombros, así como varios lanzazos en los costados y varias lesiones abiertas en las piernas empezaban a exigir un puesto de atención preferente en la lista de asuntos pendientes en mi cerebro.

Tratando de combatir la agonía temporal, me apoyé en mi enorme y peluda compañera, quien me respondió con varios reconfortantes lametones. Cuando pude hacer acopio de fuerzas suficientes, volví a mis andares acelerados y a mis gritos desconsiderados. De tanto en tanto, la osa a mi lado decidía brindarme su ayuda en forma de feroces bramidos que enfatizasen la urgencia que nos espoleaba.

Finalmente, pude comprobar que no había nadie quieto en cubierta, que los peor parados del combate habían sido trasladados, y que nuestra nave parecía encontrarse, cada vez más, en un estado óptimo para partir. Salvo por los mástiles atrapados.

Bufé, airado. Nuestros muchachos parecían incapaces de deshacer aquel entuerto con la rapidez que yo hubiera deseado. Ya les echaría un buen rapapolvo más tarde, pero ahora tenía que darle una salida a la situación por mi propia mano.

Recogiendo el hacha negra recién adquirida, convertí mis zancadas en carrera y regresé a la embarcación enemiga. Ordenando a Misha permanecer en su sitio con un silbido, busqué y localicé mi objetivo. Inmediatamente, me aproximé hasta el mástil principal, alcé mi arma, y la descargué con toda mi fuerza contra el enorme madero.

El crujido fue impresionante, mas mi hoja no había conseguido atravesar ni la mitad de su recia víctima. Con un gruñido, removí el hacha para abrir un poco la hendidura y la extraje para preparar un segundo golpe. El metal que reforzaba la estructura había logrado detener casi todo mi primer envite, y posiblemente resistiese un segundo y, quizás, un tercero.

Cada vez más frustrado y enfurecido por la burla a la que me sometía aquel aparejo naval y el tiempo corriendo en mi contra, levanté de nuevo la negra arma y preparé una nueva descarga. No obstante, algo cambió esta vez al blandir mi herramienta, pues pude oír un chasquido según esta descendía y un breve fulgor rojo brillante escapó por su filo. Cuando pude volver a mirar, el mástil había sido cercenado por completo, y todo el recorrido del corte mostraba un rastro carbonizado.

El trabajo estaba hecho, y el madero ahora se destrababa y caía gracias a su propio peso, liberando nuestra embarcación. Contemplé unos segundos el hacha, extrañado, y finalmente me encogí de hombros y regresé al Pandora.

La situación parecía mucho más favorable, ahora que nuestro principal obstáculo había sido retirado. Asimismo, aquello serviría como recordatorio para nuestros hombre de que el semigigante que les mantenía en cintura también se encargaba del trabajo más pesado.

Cansado y dolorido, me permití derrumbarme sobre la cubierta, apoyando mi espalda sobre mi osa, en lo que Syxel iniciaba una sesión disciplinaria contra los cuatro renegados que habían osado levantar su voz contra la de su capitán antes del combate. Tras recordar nuestros votos con para la tripulación, nuestro jefe les otorgó una última indulgencia como recompensa a su participación leal en la refriega. Sólo uno pareció no estar conforme con las posibilidades que se le presentaron, y rápido y ejemplar fue, por tanto, el trato que se le dispensó en consecuencia.

Y, con una última orden en grito por parte del capitán, los hombres y mujeres del Pandora regresaron a sus puestos y quehaceres. Más descansado, y haciendo mi mejor esfuerzo por ignorar la lenta agonía de mi cuerpo sin que mis gestos lo trascendieran, volví también a mi acostumbrada labor instigadora. Cabía destacar que andar apoyado en mi compañera animal me restaba bastante credibilidad y respeto.

Pero la Reverse Mountain se alzaba, ya muy cerca. Nuestro viaje real estaba a punto de empezar, y yo tenía ganas de volver a ver, aunque fuera durante un momento, mi amada Little Garden.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

Mensaje por Nassor el Miér 28 Feb 2018 - 0:47

Unos toques en el hombro lo espabilaron. Abrió los ojos de golpe, alerta y clavó una mirada de pocos amigos en la figura que tenía delante. El médico retrocedió intimidado, pero lejos de echarle bronca por despertarle, el pelirrojo bostezó, hizo una mueca de dolor y se levantó con esfuerzo. No iba a pedir perdón por su reacción, pero tampoco lo había hecho a propósito. Simplemente no le sentaba bien que le despertaran por la fuerza.

- Vayamos a dentro, doctor. Preferiría que la tripulación no vea esto.

No quería que el resto vieran hasta qué punto estaba de mal. Por un lado para no preocupar a Syxel, y por otro porque como subcapitán debía mantener unas apariencias para hacerse respetar. Aquella tripulación aún tenía poco tiempo, y las relaciones de camaradería estaban por forjarse. Hasta entonces, debía lograr el respeto de los tripulantes si quería que sus órdenes fuesen oídas y obedecidas al momento. Entraron en el castillo de popa en la estancia donde los médicos de abordo guardaban el material. El pelirrojo comenzó a desvestirse y quitarse los sucios vendajes improvisados, así como la destartalada armadura. Iba a necesitar repararla... o una nueva. La cuchilla de las cadenas la había cortado como si fuera mantequilla caliente. El médico esbozó una mueca de dolor, compadeciéndose de él al ver las heridas. El guerrero frunció el ceño.

- No quiero valoraciones, doctor. Limítese a hacer su trabajo. Tengo que volver a cubierta cuanto antes.

Realmente ninguna herida era grave hasta el punto de necesitar una intervención quirúrgica seria. Aparte de desinfectar las heridas con alcohol y darle puntos de sutura en varios de los cortes, todo lo que hizo el doctor fue vendarle y extraerle varias balas. El pirata aguantó el dolor del proceso estoicamente, aunque aceptó la botella de ron y el analgésico que el médico le tendió para sobrellevar mejor el momento. Mientras tanto miró por la ventana que daba a cubierta, viendo lo que ocurría en el exterior. El barco se sacudió y balanceó cuando el enorme contramaestre saltó para arreglar el problema de los aparejos de la manera más sutil que encontró: fuerza bruta y un hacha muy grande. Al menos fue efectivo, y pronto estuvieron de nuevo en marcha. Al ver que todos se reunían para un discurso de Syxel, se levantó de la mesa que servía de camilla y cogió su destrozada túnica, poniéndosela por encima sin cerrársela del todo.

- Debería descansar, subcapitán. Su cuerpo se lo agradecerá.

Se paró en el quicio de la puerta y respondió, sin girarse.

- Mi capitán requiere de mi presencia y eso va antes que cualquier necesidad personal. Mi salud puede esperar.

En cuanto salió, algo cayó sobre él nublando su visión y casi derribándolo. Revolviéndose sobre sí mismo, agarró a la juguetona felina y la lanzó contra unas cajas, haciéndola rebotar por cubierta. Kilah bufó y corrió a esconderse a la bodega, donde seguramente se agazaparía en algún rincón oscuro a acechar a la tripulación y asustarlos cuando pasaran. Conteniendo una risa, se acercó a la multitud y se abrió paso justo para ver su capitán destrozando la nariz de uno de los agitadores que habían hablado contra él al comienzo de la batalla. Se lo tenía más que merecido; y eso era lo menos que esperaba que su capitán hiciera aquella gente. Observó el resto de la paliza cruzado de brazos, asintiendo suavemente con aprobación ante las palabras de Syxel. Cuando hizo la pausa, ya se imaginaba lo que venía a continuación... era demasiado blando. "Por suerte Balagus no lo será, y por eso él es perfecto para ser nuestro contramaestre." Ahora todo lo que quedaba era esperar a ver quién aceptaba el castigo y quién no. El pirata tenía claro que no dejaría abandonar con vida a ninguno de los que renegaran de ellos. No debía haber piedad para los traidores, lo que sólo serviría para instigar a otros. Así pues, cuando Roger tiró al desertor, el pelirrojo se acercó a uno de los morteros de cubierta y cogió una de las pesadas balas. Se acercó a la borda y tras echar un vistazo para localizar al aspirante a cadáver, la soltó.

- Que esto sirva de lección - dijo, mientras a sus espaldas se escuchaba un desagradable sonido de huesos rotos y un chapoteo - Mientras estéis con nosotros, seréis nuestros camaradas. Lucharemos juntos, compartiremos el ron y el pan y el mismo destino, sea cual sea. Sin embargo, cualquiera que se atreva a desobedecer, contradecir o siquiera mirar mal a nuestro capitán se las verá conmigo.

Cambio el peso de las piernas para reequilibrarse cuando el barco se balanceó al entrar en la corriente de la Reverse Mountain, quedando la cubierta en cuesta. Algunos de los grumetes cayeron de culo, y otros gritaron de impresión o excitación. Mientras tanto el pelirrojo se acercó al mástil, donde estaba el barril como había pedido con las jarras. Procedió a abrirlo y sumergirlas en este, tendiendo una a su capitán y otra a cada uno de los oficiales presentes.

- Propongo un brindis - dijo, con una sonrisa, algo extraño en él - Compañeros, a muchos os conozco desde hace años y pondría una mano en el fuego por vosotros - dirigió una mirada de complicidad a Roger y a Syxel - mientras que al resto aún tengo que conoceros mejor. Sin embargo, nuevos o viejos, ahora estamos todos bajo la misma bandera y nuestra aventura está por comenzar, ahora de verdad. ¡Por nosotros, y por el futuro que nos espera!

Tras eso, se bajó de una tacada la jarra. Casi al momento lo lamentó; no era ron, sino grog del malo. Debería habérselo esperado de un barco marine, pero en fin, le había servido para hacer aquello al menos. Entonces vio que Syxel le hacía un gesto para que le siguiera y se dirigieron al castillo de popa. Arqueó ligeramente una ceja, preguntándose que se traía entre manos el viejo pirata. En cuanto estuvieron en su camarote, el capitán se giró hacia él cruzándose de brazos con un gesto serio.

- Cuando tengas un rato, quiero que medites acerca de quiénes han destacado en esta batalla, los pondremos en la vanguardia en adelante. Y quiero que tu mismo instruyas a los combatientes más prometedores. A partir de ahora será crucial tener buenos guerreros en los que podamos confiar.

La declaración pilló por sorpresa al guerrero. Notó una sensación cálida en el pecho, en parte orgullo porque su amigo confiase en él como subcapitán para aquella clase de tareas, y por otra parte supuso que por culpa de mezclar alcohol y analgésicos, pero eso le dio más bien igual. Con una mirada solemne, se dio un suave golpe con el puño en el pecho y dijo:

- Sí, mi capitán.
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Re: El abismo llama al abismo ¡Todo a estribor! [Privado - Jigoku no Kaizoku]

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