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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

[Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Lun 29 Ene 2018 - 17:31

La sala estaba en silencio absoluto. Ni siquiera había filtraciones de aire… absolutamente nada. El sonido de los pasos del pirata era lo único que resonaba en la habitación. Cualquier susurro que el muchacho realizase para sí mismo, también se escuchaba por toda la sala. Fue entonces cuando se preguntó diversas cosas. ¿Para qué una sala tan grande si solo albergaba un objeto? ¿Sería otra trampa más? De ser así… sería demasiado perceptible a simple vista. Entonces… ¿por qué? El pirata tuvo una idea. Creó en su mano derecha una piedra de un tamaño normal y corriente, sin nada especial. Con no mucha fuerza, lanzó esta al centro de la cámara. Nada ocurrió. Como parecía que el camino directo hacia la pieza del museo estaba despejado, no tiró más piedras. Con cuidado, fue acercándose lentamente hacia el final de la habitación, sin que nada ocurriese.

Una vez alcanzó su destino, el joven se quedó mirando lo que había ante él. Una armadura de cuerpo completo de un tiempo desconocido… constituida por una cota de malla y placas de metal. Unos brazaletes con adornos dorados iban desde los codos hasta las muñecas, seguidos de unos guantes de los mismos colores. La armadura estaba cubierta por una especie de chaqueta azul, los lados de la cual se hallaban unidos por un botón central. Pero… sin duda, lo más bonito del conjunto, era el casco negro de placas de metal, el cual dejaba al descubierto el rostro. ¿Qué tenía de especial este? Una extravagante media luna orientada hacia arriba. A simple vista, se podía observar que era de oro, mas no estaba del todo claro si era puro… o no. Yuu no quería venderla por nada del mundo. Aquella fascinante armadura sería suya, y más después de haberse dado cuenta de lo desprotegido que estaba su cuerpo. Sin embargo, sabía que aquello le costaría un esfuerzo extra para su cuerpo. Pero eso no le importaba en absoluto, así que empezó a extraer las piezas una por una para vestirlas inmediatamente. Mas algo le detuvo.

Un sonido se produjo detrás del pirata. Alguien se hallaba acercándose a él. A medida que el criminal se volteaba para ver quién había allí, pudo apreciar que aquel iba aún más rápido. Como si quisiese… alcanzar a Yuu sin que este lo viese. Sin pensárselo dos veces, el pirata desenvainó su primera espada y realizó un tajo horizontal para girarse de inmediato. Fuese quien fuese el sujeto… ya estaba justo delante de él, y había esquivado el ataque con un salto. Ambos dirigieron sus espadas al cuello del otro. Había suficiente luz como para divisar la apariencia del atacante. No se le veía el rostro completo, solo los ojos. Vestía un traje completamente blanco y portaba una cinta azul en la cabeza. Su arma… era una simple katana sin nada especial.

Vaya, si no me llego a dar cuenta… ya estaría muerto. – vaciló el pirata. – ¿Sabes que te acabas de condenar a muerte, no? – espero a que contestase, mas este solo le respondía con una mirada fría y seria. – Ya veo… está bien. Acabemos rápido con esto. Me estás irritando.

El pelinegro tenía su mantra activado desde hacía rato… y no solo detectaba la presencia de este sujeto, sino de más. ¿Estaban esperando a que su compañero tuviese éxito para salir de las sombras?     Si así era, el muchacho debía esforzarse al máximo. Ambos tenían una mano libre, puesto que la otra estaba ocupada amenazando al otro con la espada. No obstante, nadie de los dos atacaba. Atento a la mano del atacante, alzó su mirada para apuntar al techo. Creó un bloque de metal justo arriba de él, lo suficientemente ancho como para no dejarle tiempo de escapar, y la gravedad hizo el resto. Para sorpresa de Yuu, el individuo dio un salto hacia atrás, hiriendo el rostro del pirata con una cuchilla oculta en su pie. Cuando el bloque cayó al suelo, haciendo temblar toda la zona, el criminal se llevó su mano libre a la herida. No era muy profunda, por suerte.

Su cabeza empezó a pensar en todas las posibilidades que pudieran evitar el afrontamiento directo con aquel sujeto. No se le ocurría nada. Se mordió la lengua y envainó con una mano su espada. Al mismo tiempo, con la otra, sacó de su vaina a la más larga de todas, dispuesto a acabar con todo aquel que se interpusiese. Hizo desaparecer el cubo. Allí no había nada ni nadie. Su instinto le hizo voltearse completamente, y allí lo vio. En el aire, a punto de alcanzarle, se hallaba el individuo con su espada en alto. “Imbécil”, pensó. Creó una pared llena de agujas justo delante de él. Con su oído pudo escuchar como todo su cuerpo era ensartado. Hizo desaparecer su creación de nuevo, y ni siquiera le dedicó una mirada a su ya fallecido contrincante, sino que se giró para luchar contra aquellas presencias que rodeaban la zona.

Vuestro compañero parecía competente, una lástima. – les dijo el pirata a todos ellos.

Inmediatamente, pensó en algo. Tenía que iluminar la sala de una manera rápida. Había visto pistolas en cantidad de sitios, y se tomó la molestia de abrir una de ellas. Si el mismo mecanismo podía servir para lanzar cualquier cosa… también serviría para esto. Clavó la espada en el suelo y creó dos pistolas de bengalas, una en cada mano, y disparó dos de ellas a cada lado de la habitación.   Tiró las armas al suelo y volvió a coger su espada. Efectivamente, nadie se esperaría aquella acción por parte del pirata. Iluminada ahora toda la sala de color rojo, el criminal pudo divisar a todos ellos. Habiendo visto el poder con el que el primero contaba, no sería difícil acabar con los otros. Eso hizo… y cabe decir que en muy poco tiempo, pues empezó a correr con su espada en alto, acometiendo tajos a cada cual que se cruzase en su camino.

Tras la tercera masacre de la noche… Yuu aún no podía estar del todo tranquilo. Se colocó la armadura encima de su traje actual y emprendió camino hacia el punto de encuentro, donde esperaba encontrar a su compañera.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Lun 29 Ene 2018 - 21:50

No era normal encontrarse con un muerto viviente en medio de un museo, claro que no. Además, ¿a qué jugaba saliendo de ese maldito sarcófago? Al parecer era una especie de guardián con la misión de proteger el libro. Con la aparición del cuerpo esquelético, el suelo comenzó a congelarse al mismo tiempo que la temperatura del ambiente descendió abruptamente. El no muerto sostenía una espada cuyo mango tenía incrustada varias joyas preciosas, era al menos medio metro más alto que la bruja y su mirada gélida estaba puesta en ella.

Jason empuñó con ambas manos su gigantesco espadón y apresuró en atacar, corriendo hacia el enemigo. Lanzó un tajo descendente con la suficiente fuerza para destruir una roca, pero fue detenido por la mano desnuda de la criatura, congelando su arma y el principio de los dedos. El soldado no tuvo más opción que retroceder, reconociendo que frente a él tenía un oponente demasiado fuerte. Por otra parte, el acto estúpido del moreno le sirvió a la bruja para saber que el no muerto tenía dominio sobre el frío, así que de seguro que el fuego debía ser su debilidad. Katharina creó una llama del tamaño de una pelota de basquetbol y luego la lanzó hacia su oponente, quien la cortó en dos con su espada.

—¿Cortó el fuego...? —Se preguntó la bruja, impresionada. No solo su control sobre el frío era un problema, también su espada con la capacidad de cortar el fuego.

El esquelético guerrero esprintó hacia Katharina, pero fue detenido por una serie de estacas que emergieron del suelo. Haciendo gala de su fuerza bruta, con tan solo un movimiento arqueado de brazo rompió sin problema las púas de roca. Nuevamente sus ojos gélidos se depositaron en la bruja, quien tenía el libro en sus manos. La criatura gritó algo en un idioma desconocido para la bruja y acompañado del sonido todo se fue congelando poco a poco. Por suerte la onda congelante no era demasiado veloz, por lo que la pelirroja tuvo suficiente tiempo para levantar un muro de roca y protegerse de su ataque.

Estaba ante un enemigo complicado... Su fuerza, destreza con la espada y dominio del frío era una mezcla de habilidades peligrosa. Sin embargo, la bruja no había hecho nada más que defenderse hasta ese momento, y ya era hora de demostrar lo que podía hacer. Hizo un agujero en el muro que levantó y lo atravesó, empuñó su guadaña y miró fijamente a su oponente, advirtiéndole a Jason que no se moviera. De pronto el pecho de la pelirroja se expandió y exhaló una llamarada de fuego por la boca. El no muerto alzó su espada con la intención de cortar las llamas, pero por alguna razón no pudo y se limitó a usarla como escudo. Esa arma tenía una debilidad que la bruja debía descubrir...

Pasado unos segundos las llamas residuales fueron congeladas por la habilidad del no muerto... ¿Cómo era posible enfriar de esa forma el fuego? La criatura esprintó y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba junto a la bruja, preparado para lanzar un tajo diagonal y ascendente, el cual fue detenido por la guadaña de Katharina. El filo del arma comenzó a congelarse, así que la bruja retrocedió rápidamente. De pronto, el libro comenzó a emitir un brillo dorado que deslumbró a los presentes, incluido al muerto viviente. Este se abrió y por sí solo comenzó a pasar de página en página hasta llegar a una en donde unas palabras doradas aparecieron.

—¿Qué diablos...? ¿Acaso...?

Katharina no conocía el idioma en que estaban escritas aquellas palabras, pero por alguna razón era capaz de leerlas. Retrocedió un par de metros más y decidió leer en voz alta, pronunciado lentamente cada palabra escrita en el libro. Tras terminar la lectura, sintió el flujo de una increíble energía por todo su cuerpo, lista para proyectarse violentamente. La bruja se bañó en un aura dorada y luego una explosión de pura luz rodeó la habitación entera. En principio fue tan poderosa que incluso cegó a la pelirroja, pero tras desaparecer el cuerpo de ella siguió bañado con esa misteriosa energía.

—¿Qué acaba de pasar? —Se preguntó a sí misma. Volteó para encontrarse con Jason, pero lo único que había era un cuerpo inerte, como si su alma se hubiese desprendido y encontrado el eterno descanso. Estaba claro que era un hechizo, pero...

Un rugido la sacó de sus pensamientos y se centró en su oponente. El no muerto, de alguna forma, parecía bastante herido, como si no pudiese moverse con facilidad. Katharina no sabía qué le ocurría, pero no desaprovecharía ese momento. Creó varias lanzas de hielo y las lanzó a toda velocidad hacia la criatura, ensartándola y privándola de movimiento, luego reunió energía mágica y casteó la Bola de Fuego, la cual impactó de lleno en el cuerpo del muerto viviente, reduciéndolo a cenizas. No era que fuese débil, pero el hechizo que leyó del libro le afectó demasiado. Finalmente decidió guardar el libro de tapa dorada y coger la espada del no muerto para ver qué habilidad especial tenía, quizás le pediría a alguien que la volviese a forjar con una forma más familiar.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Mar 30 Ene 2018 - 15:25

El camino hacia la posible habitación del jefe era cada vez más agobiante. Asustado por la posible entrada de algún que otro luchador en escena, caminé cada vez más raudo, pese a que claramente no era mi fuerte. Por el camino oí gritos, armaduras moviéndose, golpes… Aquello parecía que iba a estallar en cualquier momento, y esperaba no estar delante.

Vamos, Luka, sé rápido, lo maś rápido posible. Acaba con el jefe y lárgate de aquí para no volver

Durante el camino tropecé un par de veces cayendo al suelo, dada la escasa concentración que estaba teniendo en el frente. Mi mente estaba más ocupada de intentar trazar un plan válido para terminarlo todo rápidamente, pero cada vez lo veía más lejos y complicado.

- Tú, ¡para! Estás cau-...

Derribé de manera contundente al guardia, encontrándose mis afilados dientes con su cuello, notando el amargo sabor de su sangre de manera cada vez más intensa. El dulce manjar de aquél hombre dilató mis pupilas y me llenó de sed de sangre. Si quería tener éxito, tendría que canalizar toda la ira que aquellos estúpidos hombres me hacían sacar.

Me levanté observando al hombre inconsciente y proseguí el camino, abriendo cada puerta del pasillo y observando cómo este se iba acabando. Tropecé con una enfermería vacía, un par de habitaciones con antiguos muebles y poco encanto, una especie de improvisada cocina con aparatos tecnológicos de baja gama, alguna que otra habitación de descanso y una sala recreativa. Pero no había ni rastro del jefe, de algún guardia ni de simples humanos.

Esto cada vez huele peor. Aquí tiene que estar ocurriendo algo

Entonces, por fin divisé a alguien en la penúltima habitación que me quedaba por visitar. Una especie de sala de costura, donde una delgada mujer con ropajes antiguos y bastante magullada a simple vista aguardaba. Su tez era blanquecina, y a juzgar por sus ojos, había llorado más que sonreído durante los últimos años.

- Y tú… ¿Quién eres? -comenté de manera agresiva mientras me acercaba con cautela a ella.
- Disculpe si le incomodo, señor, me iré a terminar las costuras a otro lugar.

No había duda que la mujer era una esclava más, pero aún así no terminé de fiarme.

- ¿A quién sirves?
- A todos, mi señor.
- No soy su señor, vengo a que deje de tener uno -observé su mirada, llena de incredulidad-. Siempre que quieras.
- Muchos han venido buscando eso, y aún más han sido los castigos que hemos recibido por intentar revelarnos. ¿Qué te hace a tí diferente?
- Que yo sí que lo conseguiré. Sólo necesito de tu ayuda. Tengo que acabar con el jefe y os prometo que os llevaré a todos a una isla nueva para que comencéis vuestra vida de nuevo.
- Suena bien, pero no deja de ser otra promesa. No sé hacer nada a parte de servir.

Aquella frase me dejó helado, la mentalidad de aquella mujer… Estaba hundida, es como si ya hubiera dado por hecho que estaría de por vida siendo esclava. No tenía ni un ápice de esperanza. ¿Le habrían castigado de tal manera que su único propósito fuese aquél?

- Yo también fuí esclavo, aunque sólo unos meses. Sé por lo que estás pasando, creeme. ¿Por qué no me ayudas a salir de aquí y me dices donde está el jefe? Sólo tendrás que indicarme el camino, prometo protegerte y acabar con cada enemigo que se ponga delante. ¿Te parece?
- Supongo que entre mi vida y la muerte no hay mucha diferencia.
- Yo preferiría la muerte a no ser libre. Una vez has sido libre, valoras cada pequeña cosa que puedes hacer.
- Nunca lo he sido.
- Pues consigamos que lo seas.

Pese a lo poco colaborativa que parecía en un principio, la mujer accedió a intentar librar su destino de aquellas feroces garras que la tenían agarrada. Caminamos durante unos minutos hasta las escaleras, desde donde vimos el operativo del cual hablaban los guardias. Había un pelotón de entorno diez o quince personas, mientras cuatro de ellas se llevaban al jefe.

- Allí está -murmuré.
- Si crees que son muchos conozco otra salida, pero quizá tardemos más de la cuenta.
- Espera aquí y baja cuando te haga una señal.
- ¿Y cómo sabré…?

Salí disparado sin dejar acabar a la mujer, saltando desde las escaleras hacia uno de los guardias. Era el momento de intentar canalizar la ira para soltarla contra todos los guardias de la manera más centrada posible. Era el momento de liberar la ira para, después, hacer lo propio con los esclavos.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Mar 30 Ene 2018 - 16:37

Algo rompió la calma del pirata. Cuando llegó a la bifurcación, escuchó un estruendo proveniente del pasillo de la izquierda. “Ese ruido viene de donde ha ido la chica…”, pensó el ladrón. Durante unos segundos, dudó de si acudir a su posición para ver qué habría provocado aquel sonido. De momento, la mujer no le había traicionado ni parecía querer hacerlo, así que planeó emprender el camino en su busca.

No parecía haber indicios de que hubiese pasado por allí. Ni flechas en las paredes, ni bolas de pinchos colgando del techo… nada. El ladrón empezaba a plantearse si aquella muchacha podría ser incluso mejor que él, mas parecía demasiado joven como para serlo. En cualquier caso, algo no le encajaba del todo al pirata. Llegó a un punto del pasillo donde una abertura se hallaba en la pared… una especie de descenso a otro lugar. El pirata siguió su instinto y empezó a bajar con una mano en una de las empuñaduras de sus espadas. Lo que allí se encontrara podría ser fatal… o podría simplemente ser la chica y el muerto viviente.

Su ojo vislumbró luz al final de las escaleras. Impaciente por saber qué es lo que le esperaría allí, dio un salto antes de pisar los últimos escalones, aterrizando completamente de pie en la entrada de aquella cámara. Por fin pudo ver lo que allí ocurría. El probable porqué del estruendo… quizás hubiese sido la encarnizada batalla que parecían haber tenido la bruja y lo que yacía en el suelo.

Algo me dice que esa pequeña montaña de cenizas antes era tu enemigo. – miró hacia el cuerpo del fornido samurái, que también permanecía tendido sobre la gigante alfombra de la circular cámara.Y parece que el que era tu amigo ahora ya no está. – luego, dirigió su mirada hacia el sarcófago. – Vale… creo que la escena habla por sí sola. Igualmente… cuéntame que ha pasado. No hace falta que entres en demasiados detalles. Mientras… – creó una bolsa bastante de grande de cuero, y empezó a tirar los libros de los estantes de abajo ahí. – cogeré prestados estos libros de la biblioteca. Aunque no sé leer, podrían ser útiles. Incluso los podría agregar a la colección de mi nave. – soltó una pequeña carcajada.

Quizás aquella habitación era donde estaba la reliquia... y si así era, no la veía por ninguna parte.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Mar 30 Ene 2018 - 22:15

La bruja quedó... anonadada por la fuerza destructora del hechizo. Podía llamarlo de esa forma, pues cuando leyó las palabras en voz alta sintió el flujo mágico recorrer su cuerpo. La explosión dorada no dañó la habitación, aunque sí provocó un estremecimiento de la tierra acompañado de un estruendoso sonido. Como fue la primera vez que usó esa extraña magia, no pudo controlar su poder y terminó purgando a Jason. Bueno, tampoco le importaba mucho, el soldado solo era una marioneta que podría reemplazar en cualquier momento. Creyó que el conjuro consistía en una violenta manifestación de energía, pero había algo más en él... Algo que de momento era incapaz de comprender.

Tras esconder el objeto que robó, apareció el ladroncillo que la acompañaba en su aventura. Su compañero parecía algo... dañado. Pudo ver un poco de sangre en su hombro y algunas heridas en su rostro, ¿acaso había estado luchando...?

—Esta es la reliquia —le dijo mientras sostenía el libro de cubierta dorada—. Veo que encontraste una armadura... ¿Qué te parece si yo me quedo con esto y tú con lo que llevas puesto? Lo que saquemos del tercer objeto lo repartimos.

Katharina suspiró y se acercó al pelinegro, colocó su mano sobre su pecho y lo bañó en energía mágica de color dorado. Seguramente debió haber experimentado una sensación de alivio al mismo tiempo que sus heridas eran sanadas. Siempre se repetía a sí misma que no era una persona mala, solo era alguien que hacía lo que los demás no podían por falta de huevos.

—Me debes una, asesino de guardias —le dijo y luego comenzó a caminar hacia la salida del lugar. Ya era hora de reunir la última pieza y, si tenía tiempo, vería qué hacer con los esclavos que el gyojin quería rescatar. Además, tenía que probar el nuevo hechizo que había conseguido, pues sin práctica era completamente inútil.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Miér 31 Ene 2018 - 12:44

El salto pilló por sorpresa a un par de guardias, que sucumbieron fácilmente a mi acometida, quedando sólo cuatro más que se giraron en un ejercicio de sincronización casi perfecto.

Noté unos pasos arriba, seguramente de la mujer. ¿Estaría huyendo o simplemente se escondía? De cualquiera de las maneras no debía ser mi preocupación ahora. La tensión podía palparse en el ambiente… Y eso era algo que me gustaba. Me sentía como pez en el agua en aquellas situaciones.

De los cuatro guardias, dos portaban katanas, uno no parecía tener ningún arma y el último tenía un rifle de media distancia en la espalda. En unos segundos pude recopilar toda esa información y saber que primero tendría que acabar con el tirador, el cual se encontraba a tres o cuatro metros de mi ubicación.

Es posible que sea más rápido que yo… creo que será inevitable recibir algún corte, disparo y herida en general, pero la causa lo justificará

Concienciado de lo que significaba una desventaja numérica, cargué de haki mi puño derecho para salir corriendo en la dirección del tirador. Pánico del miedo, éste no consiguió portar su arma, quedando ésta trastabillada con su peculiar funda. Golpeé duramente su rostro mientras los otros tres me arrinconaban con unas intenciones no demasiado buenas.

-No te creas que te vas a salir con la tuya, monstruo.

Uno de los espadachines giró levemente la katana y tras ello hizo un corte al aire que desprendió de éste una onda cortante en mi dirección. Encorvé el cuerpo hacia la derecha para evadirlo, pero aún así, la onda golpeó de manera contundente mi costado, produciéndome un agudo e instantáneo dolor. El resto de guardias, tanto el luchador como el otro espadachín aprovecharon para lanzarse a por mí.

Mierda…

Haciendo acopio de todas mis fuerzas agarré con la mano derecha -cubierta de haki- la katana del espadachín a la par que bloqueaba el golpe del luchador con el brazo izquierdo sin mucho éxito, pues éste lo dió con tanta fuerza que rompió mi defensa. Pero no podía permitirme perder. No en ese momento. Sujetando aún con más fuerza la katana del espadachín, dí un paso hacia atrás e hice un barrido con su espada sin que este se soltase, golpeando el cuerpo del espadachín el del luchador, ganando así una pequeña ventaja que sin duda debía aprovechar.

Lancé entonces la katana al suelo, tirándome sobre el espadachín y mordiendo su rostro, creando un charco de sangre sobre el suelo y llamando la atención de todo el mundo que se encontrase en un radio cercano, ya que el desarmado guardia tuvo como deseo final gritar hasta quedarse sin voz. Y quizá por centrarme tanto en él, el luchador estaba saltando hacia mí sin tener tiempo de reacción. Entonces escuché un disparo.

¿Qué coj…?

El luchador cayó al suelo a medio metro de mis pies. Sin apenas poder pensar en qué había ocurrido, el último guardia se avalanzó katana en mano hacia mí, creándome sendos cortes alrededor del pecho. Su uso de la afilada arma era sin duda bastante hábil, centrándose su técnica en la agilidad al mover el arma.

Marqué con el puño izquierdo dónde iba a dar el golpe, a sabiendas de la posible defensa de mi rival, pero aún tenía fuerza para realizar un potente golpe sobre el estómago de mi rival ayudado de haki. Confiaba en que eso fuese suficiente como para acabar con él, y al oír el chasquido de algún hueso rompiéndose al golpear su cuerpo contra la pared, confirmé la teoría.

Me tomé entonces unos segundos para observar a mi alrededor en posición defensiva hasta que visioné arriba, cercana a las escaleras, a la mujer a la cual quería salvar. Parecía atemorizada, y aún conservaba la pose con la cual había disparado. Su rifle se asemejaba al de un francotirador. ¿Acaso sabría disparar?

- Gracias -comenté invitándola a bajar-. Te debo una.

Pasaron unos segundos hasta que la mujer se decidió a bajar. Aún se le veía ese semblante extraño, como si estuviese ida, en otro mundo. Quizá estaba en estado de shock.

- Nunca había disparado a un ser humano antes. Y me asusta.
- Lo merecía, y lo sabes.
- No me asusta haberle matado. Me asusta el sentimiento que he tenido al hacerlo.
- Pronto no habrá más miedo en tí, creeme. Cuando seas libre ese sentimiento se irá.
- No ha sido miedo. Ha sido placer.

Anonadado por la confesión de la mujer, salí por la puerta esperando encontrar al jefe rodeado del resto de guardias mientras confiaba en la capacidad para protegerse de la atrevida mujer. ¿Estaría revelándose contra sí misma? Aún no comprendía que proceso había pasado en su interior para pasar de estar derrotada a llegar a disparar un arma contra un ser humano. Pero fuese de la manera que fuese, sería la guía que necesitaba para convencer al resto de esclavos en caso de que dudaran de huir o seguir siendo presos de su destino.
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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Miér 31 Ene 2018 - 20:47

Mientras el pirata tiraba todos los libros que podía a la bolsa, escuchaba con atención las palabras de su compañera. Al parecer, en aquella misteriosa sala, la mujer había hallado el objeto que tenían fijado como objetivo. El pelinegro se volteó para observar aquel libro que la muchacha sostenía entre sus manos. “¿Y eso es la reliquia? Qué decepción.” pensó para sus adentros.

Supongo que es justo que tú te quedes con eso… de todas formas, ¿tiene poder esa reliquia o hay que ir a ver al hechicero de la torre? – dijo el pirata, a la par que cerraba la bolsa de libros y se la colgaba al hombro. – Esto ya está. Por cierto, ¿y tu amigo el muerto viviente? Está ahí tirado pero no se mueve ni un pelo. – preguntó este, mientras empezaba a subir las escaleras por las que había bajado. De repente, la herida del hombro pareció hacer estragos en el pirata, provocándole un grave pinchazo en el brazo, y haciendo que tirase la bolsa. Yuu se apoyó en la pared como pudo, hasta que llegase su compañera a su posición. Sin que él le dijera nada, se ofreció a curarle las heridas con su magia, y siguió marchando hacia arriba. – Vaya… ¿sigues poniéndome ese mote? Pensaba que ya te había dicho el mío… en fin.

Revitalizado gracias a Selene, bajó las escaleras de nuevo. ¿Para qué? Para encontrarse con el estropicio que había supuesto el no atar bien el saco. No era muy grave, pero si que había varios libros por el suelo que se habían escapado del saco. El pirata ignoró a los rezagados y se dirigió a cerrar bien la bolsa, para subir de nuevo, esta vez con su completa fuerza.

Una vez arriba… examinó los lados del pasillo. La muchacha se había adelantado, por lo visto. Mas cuando se puso en marcha, no tardó en alcanzarla demasiado. Acababa de llegar a la bifurcación de caminos, con lo cual le venía perfecto para dejar la bolsa en un rincón del punto de encuentro. Cuando lo hizo, le indicó con la cabeza a la joven que ya estaba listo para ir.

¿Sabes? Me gusta tu estilo. – le comentó el pirata, mientras ambos caminaban. – No has parado de sorprenderme en lo que llevamos aquí, con todo el tema de tus poderes y eso. Y lo mejor de todo es que aún no he recibido un puñal por la espalda. Y créeme, eso ya es todo un logro. No lo digo por decir, si te lo estoy diciendo es por algo en concreto. – hizo una breve pausa para aclararse la garganta. – Tengo planes de futuro. Para mí, y para todo el mundo. Quiero ser rico y poderoso. ¿Y quién no, eh? Pero bueno, la cuestión es que cada vez me doy más cuenta de que no puedo hacerlo solo. Por más que intento conseguir aliados… lo que me encuentro siempre es una traición tras otra. Y me toca los cojones. Mucho, además. Voy a dejarme de pantomimas. Has aceptado ser mi compañera aquí, ¿qué tal si te asocias fuera? No te pido nada más que una relación de negocios, entre ladrón y ladrón. Con vistas a futuro. ¿Qué me dices? – sin mirarle a los ojos, tendió su mano izquierda hacia su diestra, que era donde ella se hallaba.

Yuu empezaba a comprender cómo iban las cosas en los mares. Solo no iría a ningún lado, y ya lo había comprobado en sus propias carnes. Su actitud le había jugado malas pasadas en el océano, y lo había notado. “Esto es lo que pasa cuando pienso más de la cuenta…”, pensó. Y tenía razón. El pirata, desde que había emprendido su primer viaje por mar, no se había parado a pensar en nada. Había seguido la ley que llevaba siguiendo desde que era un crío. La ley de la jungla, donde los animales se guían por el instinto y por nada más. Y… hubo un punto en que decidió dejar eso de lado… o en el que al menos empezó a planteárselo.

Se sorprendió mucho a sí mismo de todo lo que unos momentos de tranquilidad podían llegar a repercutir en él. En cualquier caso… ya no tenía más tiempo para reflexionar acerca de todo lo que había hecho, pues la última cámara se cernía sobre las cabezas de los dos ladrones. Nada más reconocer toda la sala, arqueó una ceja. Aquello parecía un templo oriental, e incluso tenía césped y agua. “¿Pero cuánto dinero tiene el tipo que ha hecho esto?”, reflexionó. De pronto, vio algo resplandecer en la lejanía. Una estatua de al menos dos metros y medio de, según el pirata, un señor obeso y calvo. No tuvo problema en decirlo en voz alta, claro está.

Selene, mira allí. – señaló con el dedo hacia donde él se hallaba mirando. – Veo dinero allí. Cuando digo dinero digo oro. Y cuando digo oro… digo una estatua de oro macizo de un señor calvo y gordo. – intentó no reírse de lo que acababa de soltar.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Lun 5 Feb 2018 - 20:40

Escuchó las palabras de su compañero de trabajo, enfatizándose en el amigo muerto viviente. Lo que había hecho en aquella sala era algo... impresionante, aunque peligroso. Pudo haber salido lastimada debido a su curiosidad e imprudencia, por suerte solo los no muertos fueron reducidos a cenizas. Tenía que descubrir el secreto de aquel poder y, sobre todo, el origen de ese libro dorado. Yuu no veía el potencial de la reliquia que estaba en manos de Katharina, pero en todo caso no debía sorprenderle. La pelirroja pensó que lo más sensato era avanzar, pues así encontraría las respuestas que tanto buscaba.

Caminaron en silencio durante un rato hasta que el pelinegro se detuvo en la bifurcación. De pronto comenzó a hablar, expresando que Katharina era una buena compañera de negocios. A la pelirroja le sorprendió la propuesta de Yuu, ¿por qué, tras ver lo que podía hacer, alguien decidiría aliarse con una persona tan peligrosa? Traicionar no era su estilo, pero si era necesario hacerlo, lo haría... O eso pensaba, vaya. La bruja calcinó a varios hombres y, aun así, el ladrón quería volverla su socia, explicando que no podía hacerlo solo. Curioso, ¿no? Hacía un tiempo que Katharina venía pensando lo mismo, aunque no quería darse cuenta de que nadie podía enfrentar sólo al mundo, y así como Yuu tenía planes, ella también. No pretendía ser la persona más rica del planeta, pero sí la más poderosa para así completar su venganza.

—Aún no has visto todo lo que puedo hacer, compañero —le respondió y sujetó suavemente la mano del ladrón, dejando claro que había aceptado su propuesta—. Mientras actúes inteligentemente, no habrá problemas entre nosotros. Sin embargo, debes saber que si caminas junto a mí, los problemas no dejarán de aparecer... Tengo algunos enemigos repartidos por todos lados. Bueno, supongo que es lo normal para una persona que intenta destruir al Gobierno Mundial.

Pasado un rato, la bruja dirigió la mirada hacia donde el hombre de cabellos negros apuntaba con su dedo. Se trataba de una gigantesca estatua dorada, representando a un hombre gordo y calvo. Algo así de seguro que les daría mucho dinero, mucho. El problema sería cómo robarla, pues parecía demasiado pesada como para levantarla con su telequinesis. Aún no comprendía el poder de su compañero como para pensar en una solución, así que mejor la pensaría ella. Además del hombre gordo, había un templo con un diseño bastante... peculiar, de hecho, hasta el momento Katharina no había visto nada así. Contaba con pilares rojos y circulares que sujetaban un techado de color negro que terminaba en puntas arqueadas. Se podía ver algunos pasillos y también ventanas en los pisos superiores, además de algunos adornos en el jardín delantero.

—Seguro que esto es lo que buscamos —le dijo a Yuu—. ¿Estás listo para robar esa estatua?

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Mar 6 Feb 2018 - 7:55

Unos poco agradables rayos de sol incidieron en mis ojos y me obligaron a frotármelos lentamente. En ese momento me dí cuenta de lo buen día que hacía. Qué pena no poder disfrutarlo tomando el sol o nadando un rato. A veces echamos de menos las cosas cuanto más difíciles las tenemos.

A la mujer pareció pasarle algo parecido, pero pronto nos pusimos ambos a la busca y captura del jefe de aquella mafia que tramaba con personas. La tiradora comenzó a contarme qué había hecho durante estos años, así como a qué la habían obligado. Hasta comentó desde cuando creía que había perdido la fé por escapar. Escuché atentamente mientras usaba mi desarrollado olfato para seguir la pista de los guardias. No fué del todo difícil ya que había pocos rastros de humanos cerca.

Mientras tanto, la mujer siguió con la triste historia de su vida. Desde los siete años había sido secuestrada y torturada, obligada a hacer cosas repugnantes que ni siquiera quería oír. Hasta llegó el punto en el cual se había acostumbrado a cada repelente acción que se le asignaba. Triste, pero en cierto modo comprensible. ¿Cómo iba a vivir aquellos años si no empezaba a dejar de pensar en ello? Pero lo que más me sorprendió fue su facilidad para olvidarlo todo. Para ignorar que todo eso había pasado. Para aprender a vivir en aquella jungla. Ahora lo estaba recordando y a su vez empezaba a ver su semblante más y más apagado.

- Todo eso está cerca de acabar. Noto presencias bastante cerca, diría que en ese edificio.
- Tiene sentido -comentó la mujer tocándose la mejilla, de donde caía una tímida lágrima-. Ahí es donde el jefe se reunía con nuestros compradores y nos vendía. He estado una vez, pero por suerte o desgracia, no me compraron. Creo que sabría guiarte por ahí.

Sin hablar nada más entramos al edificio, y parecía no haber nadie custodiándolo, algo que me llamó especialmente la atención. Continuamos subiendo las escaleras un par de pisos, y cada vez el olor y las presencias se sentían más cerca. Con una tímida seña le hice parar a la mujer, que no pareció acatar la orden con buena gana.

Me asomé pegado a la esquina de la puerta y ví al jefazo con sólo tres guardias. ¿Y el resto? ¿Sólo habían venido esos?

- Cubreme, que nada de lo que suba o baje por estas escaleras llegue a entrar en esa sala. Te pido dos minutos.

Concentré las partículas de agua alrededor de mis puños y tras ello entré en la sala dando una patada que arrancó la puerta de cuajo. Fijé la mirada en el jefe mientras los guardias se ponían delante de él y me miraban, algo atónitos.

- ¿Cómo has llegado aquí?
- Tampoco os habéis ido muy lejos.
- ¡A por él, traedlo aquí! -comentó bastante nervioso el jefe mientras buscaba unos papeles por el escritorio.

”Ahora viene lo bueno”

Los tres guardias portaban armas cortantes de diferentes tamaños y parecían habilidosos a juzgar por sus aspectos, aunque la experiencia me decía que no debía fiarme de esas primeras impresiones.

Tomé la ofensiva y salí corriendo hacia el centro, intentando plantarle cara a los tres a la vez. Si bien no era la mejor idea, seguro que no se la esperaban. Además, solo tenía que frenar a uno de ellos y me vería en una ventaja superior a la inicial.

Los tres esperaron con distintas poses defensivas y, pese a que lancé un puñetazo simultáneo a los guardias de los laterales, éstos lo frenaron sin muchos problemas mientras el del centro intentaba realizarme un corte horizontal sobre el pecho. Aproveché la inercia del golpe para dar un paso hacia atrás y, desde allí, saltar y dirigir una contundente onda de choque hacia la dirección de los tres guardias, que a duras penas la frenaron. El más afectado, a simple vista, fué el del lateral derecho, que cayó al suelo e intentaba reincorporarse sin mucho éxito. El del centro se levantó ágilmente, mientras que el del lateral izquierdo no llegó a caer al suelo.

- Genial, dos de tres -comenté de manera burlesca mientras me dirigía a los dos que menos daños habían sufrido.

Esta vez uno de los dos guardias no optó por defenderse, si no que pasó al ataque, agarrando su peculiar y alargado sable con ambas manos y realizando un golpe ascendente en dirección al estómago. Posicionando ambas manos sobre las suyas conseguí frenar el ataque y, tras ello, le propiné un rodillazo en éstas, desarmándolo y dejándolo momentaneamente indefenso. Cargué el puño derecho y le dí con todas mis fuerzas sobre el mentón superior, cayendo al suelo incosciente. Pero la reacción del tercer guardia no se hizo esperar, y cuando me quise dar cuenta ya estaba en mi espalda tras realizar un corte sobre mi hombro. Noté un latigazo en éste y pronto me dí cuenta de los daños que había sufrido. El hormigueo fruto del dolor cada vez se incrementaba más, hasta el punto de casi obligarme a gritar. Pero no le iba a conceder el gusto al ágil espadachín.

Dirigí la mirada al jefe, que se encontraba ahora arrinconado en una esquina, consciente de la ventaja perdida por sus guardias, pero seguro que rezando porque este último espadachín consiguiese vencerme de una vez. Lamentablemente para él, intentaría bajo todos los medios que eso no ocurriese.

Ladeé la cadera y crucé los puños. Era una de las características poses defensivas del Gyojin Kárate, la cual te otorgaba una posición privilegiada para observar el movimiento de tu rival y a la vez reaccionar. Esperé pacientemente el movimiento del espadachín, que se hizo de rogar.

Dos segundos eternos hasta que movió ficha, y lo hizo girando notoriamente su cuerpo a la par que saltaba y alargaba su sable en mi dirección. Parecía que quería hacer una especie de punzada sobre mi pecho, pero un giro en el último momento me dejó ver que no. Lo que quería era cortarme la cabeza de un firme tajo. Cubriendo la muñeca de haki reaccioné justo a tiempo para que la hoja no besara suavemente mi cuello, si no que chocase contra ésta y mantuviese un firme pulso. Pulso que acabé rompiendo con un rígido movimiento, desplazando la katana y como consecuencia los brazos del espadachín y lanzándome a su pecho, cayendo al suelo sobre él. Mis incisivos perforaron la piel cercana a su cuello en un movimiento ágil y veloz que no encontró defensa en el guardia. La sangre empezó a brotar alrededor del cuerpo del humano, y pronto empezó a teñir el suelo de un color rojizo.

Me incorporé y le dí una patada al primer guardia que había caído, que aún estaba medio grogi. Tras ello enfoqué la mirada en el jefe, a la par que ordenaba entrar a la mujer.

- Esta es sólo una de las muchas personas que has tenido presas de sus vidas.

La mujer entró y la ira recorrió su rostro. Su frente se arrugó, arqueó la ceja y unos ojos enfurecidos acompañaron una mueca de odio con la boca. Su rifle apuntó directamente al rostro del hombre.

- Vas a tener un fin mucho mejor del que mereces. Un fin mejor que el que le has dado a tanta gente… Miseria como tú no merece morir… Simplemente no merece... nacer.

El sonido de una bala saliendo por el rifle de la mujer no me dejó acabar. La bala perforó la mejilla del criminal a la par que la mujer teñía las suyas de lágrimas.

- No me lo creo… -comentó derrumbándose.
- Pues debes hacerlo. Pero ahora sólo nos queda liberar al resto de gente que ha sufrido como tú. ¿Me guías?
- Por supuesto.

Prestando la máxima atención posible, me cercioré de que nadie se encontraba cerca de nosotros y salimos del edificio en dirección a la costa. Al punto donde me encontré al presunto asesino y a la caprichosa pelirroja de malos modales. Esperaba no tener que volver a verles, ya que seguramente me impedirían, de una manera u otra, que liberase a todos aquellos esclavos. O me pedirían algo a cambio.

- ¿Cuantos esclavos crees que hay?
- Creo que en torno a cien o ciento veinte. Pero no te preocupes, conozco a casi todos, y sé a quiénes decirles que somos libres. Sé quien lo promulgará más rápido. Nos queda poco en esta isla…
- Es el comienzo de una nueva vida para todos. ¿Qué es lo primero que harás cuando seas libre?
- Rezar por todos los que han caído por el camino antes de ser libres.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Miér 14 Feb 2018 - 23:33

Nací listo, socia. – respondió con una sonrisa. El pirata empezó a caminar hacia la dorada estatua, la cual se hallaba entre dos edificios de carácter oriental. Estando este a escasos metros de poder tocar el gran ídolo, Yuu escuchó pasos viniendo de dos direcciones diferentes. – Selene. Tú izquierda y yo derecha. – propuso en voz alta, a la par que volteaba su cabeza para observar a su enemigo. – Vaya, vaya, me pregunto cómo cojones puedes sostener eso.

Un hombre de casi dos metros y medio caminaba parsimonioso hacia el pelinegro. Con la mirada al frente, y con un rostro de pasividad exento de cualquier emoción, cada vez se acercaba más a su objetivo. El pirata podía sentir como los pasos de aquella monstruosidad hacían temblar el suelo a su paso, y eso solo incrementaba su adrenalina. Ni siquiera se molestó en voltearse para ver al oponente que haría frente a su socia. En esos instantes, solo estaba aquel sujeto y él.

Habéis perturbado la calma de nuestro señor. Nuestro deber es acabar con todo aquel que interrumpa el descanso espiritual de Lord Uriel. Someteos ante él. Nosotros, los defensores del Lord, impartiremos justicia en su nombre. Recuerda el nombre de Shao Tang en tu lecho de muerte, ladrón. Será lo último que oigas salir de la boca de tu ejecutor. – habló sin rodeos el individuo, con una voz muy grave.

Eres más feo de cerca. – bromeó, puesto que no había podido aún divisar el aspecto de su oponente en su totalidad. Este solo llevaba una toga carmesí que le cubría la parte inferior de su cuerpo, la cual se sostenía mediante un cinturón de color negro atado en su cintura. – Vale, Shao Tang. Soy Yuu. Recuerda ese nombre… – colocó sus manos en el mango de sus espadas. – Porque será el que maldecirás en el infierno. – desenvainó con el dedo pulgar ambas armas, y se abalanzó con gran rapidez contra su oponente.

Necio. – movió su enorme bastón de madera en círculos, como si quisiese formar una corriente de aire.

Llegó un punto en el que el pirata corría sin moverse. El viento que su enemigo provocaba era demasiado violento como para siquiera moverse en su contra. Sin pensárselo demasiado, Yuu miró hacia el techo, creando una bola negra de metal de tamaño considerable. Esto sería absolutamente suficiente como para despistar al monje por unos segundos, el cual se tomó unos instantes de su tiempo para destrozar la bola con su arma. Antes de que se diese cuenta, el parcheado se hallaba ya detrás de él. Su tamaño no le permitiría un giro rápido, con lo que Yuu tenía la ventaja de la situación. Ejecutó dos tajos paralelos en el costado izquierdo del individuo, causando un leve y ahogado grito por parte de su oponente. La sangre cubrió el suelo.

Has cometido el mayor error de tu vida. – se volteó rápidamente mientras golpeaba con su bastón las costilla del pirata, lanzándole por los aires.

¿El mayor error de mi vida, dices? – dijo con la cabeza agachada. Su cuerpo había impactado fuertemente contra la fachada del edificio de donde el monje había salido. La armadura había aminorado el daño del golpe… aún así, dos de sus costillas acabaron por quebrarse por culpa del impacto. –  El mayor error de mi vida fue salir del vientre de quién coño fuese mi madre. ¿Me entiendes? Herir a gente como tú… es lo más acertado que he hecho en toda mi existencia. – aterrizó en el suelo, puesto que se hallaba a un par de metros de este debido al impacto. – Acabemos con esto, estúpido engendro lleno de esteroides.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Jue 15 Feb 2018 - 18:23

Una estatua de oro macizo como esa debía estar custodiada, así que no sería tan fácil irrumpir en el templo y hacerse de ella, o al menos eso era lo que Katharina haría. Escuchó las palabras de su compañero y asintió positivamente, siguiendo el camino de la izquierda. Activó su haki de observación y se mantuvo atenta ante cualquier movimiento sospechoso, cuando de repente una sensación de preocupación recorrió su cuerpo. Era dolor. Sí, lo que había sentido era miedo y dolor. Una esfera de plomo tan pesada como la misma estatua salió disparada desde dentro de la estructura de de madera. La bruja apenas tuvo tiempo para rodar hacia la derecha y esquivar el ataque enemigo, que provocó un gigantesco cráter al momento de caer.

De entre la oscuridad del templo apareció una figura femenina, una chica de cabellos negros y alargados ojos carmesíes, vistiendo una túnica dorada y sandalias de madera. Era tan alta como la bruja y delgada como ella, sorprendiendo a Katharina por su fuerza. ¿Cómo era capaz de mover semejante esfera si apenas se le veía músculos voluminosos? No obstante, al parecer no era la única arma con la que contaba. A su espalda se asomaba la punta de un bastón de punta redonda. La pelinegra se acomodó su melena que le llegaba hasta los hombros y frunció el ceño.

—¡No permitiré que ningún intruso ponga un pie sobre este templo! —Aseguró con letal convicción— Yo, Soi Fong, me encargaré de purificar tu alma... derrotándote.

Sin esperar respuesta alguna, Soi Fong jaló de la cadena que sujetaba la esfera y la hizo girar sobre ella, para luego lanzarla directamente hacia la bruja. Era fácil de ver la trayectoria de la ofensiva enemiga, sin embargo, como por arte de magia, en último momento la esfera cambió de dirección y realizó una trayectoria cura, golpeando a Katharina y mandándola a volar varios metros. Si no hubiese sido por su haki de armadura, varias de sus costillas habrían sido rotas y el daño habría sido grave. La pelirroja escupió sangre y se incorporó con dificultad, sosteniendo la guadaña maldita.

Ante ella había dos problemas: la brutal fuerza de su oponente y el alcance. Si pensaba dañarle con su arma, debía acercarse y superar ese vórtice que había formado en torno a ella al hacer girar continuamente la esfera de plomo. Seguramente una bola de fuego sería detenida con facilidad, así mismo las estacas de hielo o cualquier proyectil medianamente fuerte. ¿Y usar Meteoro I? Era una buena alternativa, pero hacía mucho tiempo que se había convertido en un hechizo débil, considerando los fuertes oponentes contra los que se enfrentaba. Tenía que tomar rápidamente una decisión que no implicaba huir.

Mientras Katharina pensaba en qué hacer, su oponente no perdía el tiempo. Soi Fong comenzó a girar más deprisa su arma, generando una especie de tornado succionador. Los árboles apenas se resistieron a ser jalados por la fuerza enemiga, pero la bruja fue otra historia. Causa de la fuerza de succión del tornado generado, la pelirroja fue atrapada por los vientos enemigos y pronto chocaría contra la esfera de plomo. No obstante, la mujer no era la única persona capaz de manipular el viento. Rápidamente reunió energía mágica y convocó un escudo de aire que detuvo la succión, repeliendo las fuerzas del tornado. Quizás era lo que Soi Fong quería, pues inmediatamente cuando la bruja se defendió correctamente de su ataque, dio un salto hacia ella y le golpeó fuertemente con su bastón, estrellándola contra el suelo y generando un cráter.

Dolió... Dolió mucho. Sin problemas, Soi Fong superó la barrera de viento que la bruja creó para protegerse y le causó mucho daño. La pelirroja se quitó la sangre del rostro y miró enfurecida a su oponente, cuyo semblante carente de expresiones le sorprendió. Estaba ante un enemigo fuerte, y no podía negarlo. No obstante, Katharina no estaba acabada y la pelea recién había comenzado. Se incorporó y usó el hechizo de sanación sobre sí misma, aliviando el dolor y reduciendo el daño recibido. Usó los Pasos Veloces para desaparecer durante un segundo y aparecer instantáneamente detrás de Soi Fong. Usó la velocidad y el factor sorpresa para ocasionarle un tajo en el trapecio que soltó un chorro de sangre, provocando que la pelinegra cayera, apoyándose sobre su rodilla izquierda. La bruja giró sobre su propio eje para ejecutar un tajo arqueado, el cual fue detenido por la mano desnuda y bañada en haki de Soi Fong.

—No caeré ante alguien como tú —le espetó la chica de cabellos negros.

Podía decir lo que quisiera, pero la realidad era otra. Rápidamente reunió energía mágica y la transformó en una onda de calor que abrasó todo lo que estaba a su alrededor, usando su hechizo Explosión de Llamaradas. Escuchó un grito desgarrador al mismo tiempo que sus fosas nasales advirtieron el olor a carne chamuscada. Cuando la luz medianamente cegadora culminó, ante los ojos de la bruja se encontraba una mujer con algunas quemaduras repartidas a lo largo de su cuerpo, aunque no tan graves como podía pensarse al exponerse a grandes temperaturas. Una cosa estaba quedando claro: Soi Fong era un verdadero monstruo.

La pelinegra contraatacó, lanzando una fuerte patada bañada en haki de armadura que lanzó a Katharina por los aires a una alarmante velocidad, incrustándola en una gigantesca roca que había. No había tenido tiempo suficiente para protegerse de ese inesperado ataque, y el daño había sido recibido en su totalidad. La bruja escupió sangre y sintió un permanente y agudo dolor en su estómago. Extrañamente, algo le quemaba el pecho al mismo tiempo que una luz dorada emergía desde sus ropas. ¿Acaso...? Soltó su arma y llevó su mano hacia el libro dorado que había robado, el cual brillaba intensamente. Ahora no solo eran unas cuantas palabras, sino que era el texto entero.

En aquella ocasión no fue el libro quien le permitió lanzar esa poderosa onda que acabó fácilmente con el no muerto, sino que este reacciono ante el contacto físico producido entre él y la bruja, despertando una especie de poder en ella. Katharina sentía una poderosa fuerza dentro de su cuerpo, la cual esperaba impacientemente a ser liberada. De pronto el cuerpo entero de la pelirroja se envolvió en una cegadora luz dorada, al mismo tiempo que sus ojos se bañaban en luz pura. La intensa fuerza que emergía Katharina agrietaba la tierra a su alrededor y agitaba violentamente los árboles circundantes, mientras algunas piedrecillas salían disparadas.

—¡¡ITTO KASO!!

Una gigantesca columna de energía puramente desintegradora y llanamente emergió del suelo, adoptando la forma de una gigantesca hoja de katana, cubriendo una importante extensión y alcanzando alarmantes alturas. La bruja cayó sobre ambas rodillas tras convocar ese poderoso hechizo, y luego se fijó que incluso algunas nubes habían sido cortadas. Era... impresionante. Sin embargo, ¿qué había pasado con Soi Fong? Ninguna persona era capaz de resistir semejante poder.  

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Vie 16 Feb 2018 - 14:27

El camino empezó mejor de lo que continuó. A la breve conversación inicial, no se sumó ninguna más. Caminamos callados. Habían sido muchas emociones en poco tiempo, quizá era mejor así. No podía negar que tenía un ligero temor a decir algo que a la mujer le hiciese llorar. Seguía creyendo que guardaba bastante las apariencias y era mucho más débil de lo que aparentaba. Y bastante más sensible también.

- La serpiente ya no tiene cabeza, los cuervos pueden caer.

Era la frase que se limitaba a decir la mujer a cada esclavo que creía digno de ella. Pasaron unos minutos desde que dijo la primera, la repitió como siete u ocho veces, y entonces me armé de valor para preguntarle a qué se refería.

- Hemos estado mucho tiempo aquí. Demasiado. Nos hemos creado una especie de lenguaje para este tipo de situaciones. La serpiente es el jefe, los cuervos los vigías. Es la señal para que acaben con ellos. Ahora somos libres. Al menos por el momento.
- Lo seréis, yo me encargaré.

La verdad es que veía a la mujer bastante preocupada, incluso con cero confianza en salir de allí libre. Suponía que era algo debido a estar tantos años esclavizada. Algo que llevaría su tiempo hasta que la humana terminase por creérselo. Mi misión era alejarlos de aquella isla por un tiempo, y posteriormente reharían su vida. Con suerte lograrían sus sueños. Pero lo más importante es que serían por fín libres.

- Y… ¿Habíais pensado dónde ir? ¿Dónde quedar tras acabar con los vigías?
- Sí, claro. En el hipotético caso de que todo saliese bien, acabaríamos todos en el puerto. ¿Has traído barco?
- No, pero vine en uno mercante. Puedo pagar lo suficiente para que nos lleve a todos hasta un nuevo destino.
- Deberíamos partir cuanto antes, no quiero que esto vuelva a salir mal.

Durante unos segundos me pregunté si debería haberle preguntado sobre ese “vuelva”. ¿Habrían intentado algo así antes? Lo cierto es que la mujer había hecho mención a fallos, pero nunca los había ubicado. Ni había dicho dónde habían fallado. Sin duda, en el barco tendríamos una nueva conversación cuando todo estuviese algo más calmado.

Desde el puerto fuimos esperando a que el resto de ex-esclavos fuesen llegando. Algunos parecían bastante alegres, otros miraban constantemente las cercanías, en busca de algún guardia que les viese. En cualquier caso, estaban a punto de ser liberados por fín.

- ¿Quién falta?
- Los del sector siete, están aún localizando a los guardias. No creo que tarden más de cinco minutos en venir.
- Perfecto. Chicos, éste es Luka, y es quien ha iniciado la revolución que pondrá fin a nuestros días como esclavos. Si algo tenéis que agradecer, debe ser a él.

Por un momento pensé en rebatir su teoría, pero todo lo que decía era cierto. Aunque ella también tenía un gran mérito.

- Gracias, pero no es el momento, iré a hablar con el hombre del barco. Aunque antes… ¿Alguno sabe llevar un barco?
- Yo -comentó un joven con el pelo largo.
- Yo surqué el North Blue durante tres años -comentó uno un tanto maś viejo.
- Yo pertenecía a su embarcación. Doy fé de que sabe, y además yo aprendí de él.
- Vale, gracias. Vendré en un par de minutos, si hay cualquier problema gritad.

Me alejé hasta el barco embarcado en la costa, trepando a través de la cuerda que me llevaba hasta la cubierta, donde no había nadie. Cuando entré en las instalaciones ví al capitán tomando un aperitivo.

- ¿Qué haces aquí? Este barco es mío.
- Lo sé, te pagué para que me trajeses hasta aquí, ¿No recuerdas?
- Ah, el Gyojin, sí. ¿Qué quieres?
- ¿Cuánto me cobrarías por llevar a un gran grupo de personas a otro mar?
- Define un gran grupo.
- Cien. O algo maś.
- Hmmm -el tipo sacó una pequeña libreta de su bolsillo y un lápiz diminuto y empezó a hacer cuentas-. Si la gente va apretada y meto a algunos en la bodega, cabrían doscientos… Suponiendo que tengo que transportar a cientocincuenta tirando por arriba… Me deja hueco para unos trescientos kilos de mercancía, lo cual reduce drásticamente los beneficios -observó entonces mi rostro, haciendo hincapié en la palabra beneficios-. Perdería… Bueno, dejaría de ganar, mejor dicho, entorno a un millón de berris. Pero claro, esto no acaba aquí -comentó cogiendo de nuevo el lápiz-. También tengo que añadir una tasa del setenta porciento.
- ¿Setenta porciento? A mí me cobraste un veinte.
- Sí, pero no corro el mismo riesgo ocultando a una persona, por grande que sea -llevó la mirada desde mi cabeza hasta los pies- que a cientos. Considera que te estoy haciendo una buena oferta.
- Bueno, ¿entonces?
- Millón setencientos. Abierto a propinas.
- Pongamos que te pago dos millones si salimos ahora. ¿Hay trato?
- Ahora mismo no puede ser. Pero puedo reunir a mis hombres en quince minutos. Eso sí, necesito que me confirmes cuántos seréis para llevar la mayor cantidad de mercancía que pueda. Diré que traigan más comida y bebida también. De hecho… Creo que voy a palmar pasta.
- A no ser que nos des caviar, vino de hace cincuenta años y demás manjares, no creo que te cueste más de dos millones transportarnos -comenté con cierta sorna.
- Bueno, voy a ir llamándoles con el den den mushi. Estarán aquí en diez o quince minutos. Reune a tu gente.

Tras estrechar su mano, bajé hasta la costa y me acerqué a la mujer, que estaba contando a la gente. Por fín podríamos poner fin a la estúpida trata de seres humanos de aquella isla.

”Ya casi está. Sólo falta el último empuje y seremos libres”

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Vie 16 Feb 2018 - 23:26

Puedo ver dolor en tus palabras, muchacho. ¿Vas a saciar esa ira contenida en mí? – intentó enfurecer al pirata. – En efecto, basta de cháchara. El castigo divino por tu afrenta hacia mi amo llega ahora, mortal.

Estás sangrando, gilipollas. No me hables de mortal cuando tu también lo eres, pedazo de mierda. – frunció el ceño. Pese al insufrible dolor que le habían causado, el joven aún podía tenderse el pie, demostrando a su enemigo que bajo ningún concepto caería ante nadie. – Poca gente consigue verme como me vas a ver tú ahora, trozo de parásito nauseabundo. – miró con decisión a los ojos de su enemigo, mientras empezaba a caminar con sus dos espadas en alto. – “Y el venado desafió al depredador. Tal osadía brindaría al cuadrúpedo una buena oportunidad para clavar sus fauces en la yugular de su víctima.” – recitó un par de líneas del libro que estaba ayudándole a aprender a leer. – ¿Sabes? El protagonista de este libro me recuerda a mí. Alguien… tenaz. Alguien que lucha por su propia supervivencia acabando con la vida de otros. ¿Y para qué? ¿Para comer? No, comer no es un problema real. ¿Sabes para qué, mono de mierda? No para saciar la ira, como tú mismo dices. Sino para saciar la puta sed. Sed de derramar la sangre de hijos de puta como tú. “Justicia, defender a mi señor, vas a morir…”, en fin, no he venido aquí para escuchar como un ciego adorador de dioses o de lo que coño protejas, diga que va a matarme. – finalizó al estar ya casi acercándose a la posición de su enemigo, el cual se hallaba en una pose defensiva, preparado para contraatacar. – ¿No dices nada? ¿Ni siquiera te mueves?

No me pronunciaré más ante un charlatán como tú, humano. Si te ataco dejaría cómo te dejas en evidencia con cada palabra que sueltas.

Basta. – realizó un tajo horizontal con su diestra espada. Bloquear con su bastón fue el movimiento que el pirata predijo que haría su contrincante. – Muy bien. Yo dejo de hablar y tú dejas de soltar bilis. ¿Entendido? Vale. Hecho. Empieza el verdadero show.

Cuando el pirata intentó acertar con su siniestra al costado de su oponente, este realizó un ágil giro de bastón que bloquearía su ataque y desequilibraría al muchacho. Con esta ventaja, aprovechó para propinarle un duro golpe en el estómago con el extremo de su bastón. La sangre bañó esta parte del arma. Yuu perdió la consciencia durante apenas un segundo, en el cual sus glóbulos parecieron salirse de su órbita natural. En cuando la recobró, miró encolerizado a los ojos de su corpulento enemigo. Luego, miró hacia el cielo. Del aire cayeron afiladas cuchillas en horizontal. Al descender desde tan arriba y a tanta velocidad, el bastón del contrincante acabó cortado en trozos de diferente tamaño. Los ojos de Shao Tang se abrieron de par en par, como si no esperase aquel desenlace. Sin pensarlo demasiado, soltó el trozo que sostenía entre sus manos y propinó un potente puñetazo al pirata, el cual seguía empuñando sus dos espadas.

La sangre salpicó gran parte de la armadura del ladrón. Con un certero tajo doble, consiguió cercenar la mano del monje. Sin esperar un grito por su parte, introdujo esta vez una de sus espadas en el hueso que se hallaba al descubierto ahora. En esos instantes, la muerte hubiera sido una elección menos dolorosa que lo que el pirata había causado en aquel ser. Toda la sala retumbó del berrido de aflicción del musculoso sujeto. Mientras este no paraba de retorcerse, el muchacho aprovechó para clavar su otra espada en el suelo, y sacar una de sus mejores katanas. Siendo la más larga de todas ellas, necesitaba de dos manos para lo que iba a hacer. Soltó la que en el hueso se hallaba y colocó sus manos por encima de la cabeza, dispuesto a acometer una cruel estocada. Pronto, su espada se hallaría atravesando el pulmón del sujeto, estando muy cerca del corazón. Esto le hizo retroceder, para más tarde caer tendido en el suelo. Lentamente, y con más calma, Yuu se acercó para subirse encima de él. Con su derecha cogería la empuñadura de la espada clavada en el hueso, y con su izquierda la de su pecho. Al mismo tiempo, presionaría el escondido botón de ambas, lo cual activaría el poder especial de los diales de sus entrañas. Mientras el corazón de Shao Tang empezaba a pararse lentamente debido a la corriente eléctrica que Hanami emanaba, la temperatura de su otra espada alcanzó un máximo de cien grados, provocando un dolor inaguantable al monje.

Nunca juegues con nadie de mi calaña, escoria. Esto es lo que te encuentras. – dijo sin mirarle siquiera, observando cómo lo llevaba su compañera. Tras decir estas palabras, el individuo a sus pies tardaría seis segundos contados en hallar la paz eterna.

Extrajo ambas espadas del interior del fallecido, y saltó al suelo. Envainó sus armas sin preocuparse siquiera de la sangre que estas contenían. Ya lo limpiaría luego. Lo importante ahora era sacar aquella estatua de allí… pero, ¿cómo? Tendría que esperar apoyado en ella a que su compañera finalizase el combate que tenía entre manos.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 17 Feb 2018 - 5:50

Los árboles desaparecieron, al igual que el templo, y únicamente quedó un gigantesco cráter con una persona ensangrentada justo en el centro. Entre jadeos y parpadeos cansados, Katharina se fijó que Soi Fong no cayó derrotada, incluso tras recibir de lleno ese poderoso hechizo. Seguramente Itto Kaso tenía suficiente poder para destrozar sin problema alguno un buque de la Marina, pero ¿por qué la pelinegra seguía en pie? ¿Qué le hacía querer seguir luchando? Sencillamente era extraordinario, aquella luchadora tenía una férrea fuerza de voluntad que no le permitía ceder ante nadie. La pelirroja tenía que entregar todo de sí para no deshonrar a su enemiga, aunque la verdadera razón tras querer darlo todo era la victoria.

A pesar de mantenerse en pie, no había salido bien parada. Perdió su brazo izquierdo y sus rodillas le temblaban, al mismo tiempo que apenas podía mantener los ojos abiertos. Su cuerpo tenía serias quemaduras y estaba lleno de sangre. Por un lado, Soi Fong estaba demasiado herida como para seguir luchando, pero por otro, Katharina estaba muy agotada. En ningún momento pensó que ese hechizo le fuese a consumir tanta energía, razón suficiente para usarlo en momentos extremos. No obstante, la pelinegra dio un paso hacia delante, manteniendo la mirada fija en la bruja. Ya no podía usar su esfera de plomo ni su bastón, pero le quedaba su brazo izquierdo y ambas piernas para defender lo que ya no existía. Katharina había destrozado su razón de vivir sin siquiera querer hacerlo.

—Tú... Maldita... ¿Sabes lo que has hecho...? ¡Destruiste un monumento histórico de nuestra tierra! —Le espetó con odio—. He fallado... Fallé en proteger este templo... Ya nada queda para mí... ¡Excepto acabar contigo!

La pelinegra comenzó a correr hacia Katharina, aunque después de recorrer unos pocos metros cayó, encontrándose con el suelo. Pero no le detuvo. Usó su único brazo para arrastrarse y cobrar venganza por lo que la bruja había hecho. Era primera vez que la pelirroja luchaba contra alguien así... ¿Acaso había tenido la oportunidad de enfrentarse a alguien con tal convicción? Incluso para alguien como Katharina, el ver a una persona entregando la última gota de vida que le quedaba para cumplir su propósito, le chocó. Fue fuerte. Una imagen que no olvidaría jamás, pero tenía que acabar con ella y hacerse de esa estatua de oro, aunque ¿valía la pena? ¿No había hecho ya suficiente daño a la cultura de Soi Fong?

Empuñó su guadaña y se incorporó, temblorosa. Se acercó lentamente hacia la pelinegra y bañó en haki de armadura su arma, preparada para dar el golpe final. Su oponente se levantó, jadeando y escupiendo sangre, lista para lo que estaba por enfrentar. Sus miradas se cruzaron una vez más, iniciando el fin. Katharina corrió apresuradamente hacia ella y realizó un tajo ascendente, buscando rajarle el pecho completo; por su parte, Soi Fong lanzó un único puñetazo bañado en haki de armadura, intentando destrozarle el rostro a su enemiga. Sin embargo, no sucedió lo uno ni lo otro. Antes de siquiera impactar, ambas chicas cayeron al suelo; una presa del cansancio, y la otra víctima del dolor. Era como si las energías de Katharina se hubiesen desvanecido por completo, comprendiendo así el precio que debió pagar por usar una técnica como esa.

—Maldita sea... Así no podré robar nada —se dijo a sí misma—. Creo que no fue necesario usar ese hechizo... Pero, ¿qué iba a saber yo?

Para robar esa estatua necesitaría usar sus poderes mágicos, transformar un árbol en una carreta o algo por el estilo, pero ya nada podía hacer. Necesitaba descansar por lo menos diez minutos, aunque ¿contaba con ese tiempo? Seguramente su escandaloso conjuro llamó la atención de los guardias que rondaban por la zona, y posiblemente pronto acudirían al lugar. Si los soldados eran inteligentes, relacionarían lo ocurrido en el templo con las muertes del museo, siendo el fin para Katharina. Tenía que salir de allí cuanto antes, aunque su caprichoso corazón le jugó una mala pasada. ¿En serio dejaría a la pelinegra ahí? La pelirroja no era de esas que se encariñaba con sus oponentes, pero algo le había mostrado Soi Fong que le llamó la atención.

No fue por altruismo ni por arrepentimiento que se acercó a la mujer y posó su mano sobre ella, depositando sus últimas energías para alejarla de las garras de la muerte. Se dijo a sí misma que era una estúpida, puesto que ahora tardaría más en recuperar suficientes energías para alcanzar el objetivo que se puso. ¿Qué hacía salvando a su enemiga? Maldición, ahora sí que era imprudente y contradictoria. Años atrás hubiese acabado con ella sin siquiera dudarlo, pero aquella fría asesina había quedado sepultada bajo sentimientos de odio y desesperación. Intentó convencerse a sí misma que no se estaba convirtiendo en una buena persona, en alguien que buscaba el bien para los demás. Claro, algo sacaría por salvarle la vida, seguro que Soi Fong era de esas personas que se sentían en deuda con alguien y hacían todo lo posible para retribuirle.

—Así que no te bastó con destruir mi propósito de vida, también me deshonras, sanando mis heridas y burlándote de mí...

—Ni yo misma sé por qué lo hice —le respondió—. Supongo que ahora acabarás conmigo, ¿verdad?

Como si no tuviera problemas suficientes, llegó un escuadrón de quince soldados y rodearon a ambas chicas. Inmediatamente desenfundaron sus espadas delgadas y largas. Cada uno de ellos vestía una armadura de pecho hecha de placas de acero de color azul, sus guantes blindados como mangas se extendían hasta todo el antebrazo, contaban con un casco hecho de acero y con cuernos que emergían desde la parte superior. Entre todos ellos, apareció un sujeto de ojos rasgados y barba larga, recordando a un chivo. Este era delgado y alto, además contaba con dos espadas en vez de una. Se acercó un poco más hacia Soi Fong y la miró con desprecio.

—Has dejado que una simple ladrona te ganara... No tienes honor, Soi Fong, y sabes que una persona que ha perdido su razón para vivir merece la muerte. Y tú —miró a la pelirroja—, seguirás el mismo destino que esta incompetente.

Así que de eso se trataba... La pelinegra solo era una víctima de un arcaico sistema de honor, justificándose en el destino y la tradición. Katharina estaba en contra de todas esas estupideces, pues cada uno era libre de hacer lo que quisiese. El destino no era más que una invención de la gente débil, era una creencia de aquellos que no eran capaces de sobreponerse a los obstáculos de la vida. Las palabras le molestaron... Recordó a los fríos maestros de la Orden Carmesí, regañándola por no haber podido cumplir con un asesinato a sus 15 años. Le repitieron una y otra vez la misma palabra: incompetente. ¿Acaso ellos habían luchado contra ella? ¿Tuvieron el valor de hacerle frente, a pesar de perder una extremidad y estar al borde de la muerte? Cualquiera de ellos habría huido o suplicado por su vida, en cambio Soi Fong le plantó cara a Katharina.

La bruja se levantó con dificultad y empuñó una vez más su arma, para luego dirigirle una fulminante mirada al líder del escuadrón.

—Tú... ¡¿Quién te crees que eres?! —La mirada de Katharina era la misma de aquella ocasión cuando se enfrentó a la máxima autoridad de Argoria, desafiando a su Rey y a todo su escuadrón de élite. La furia de la bruja se expandió en una poderosa onda que arremetió contra los soldados enemigos, dejándolos inconscientes y babeando espuma— Es fácil recriminar a alguien cuando está tendido en el suelo, pero ¿eres capaz de hacerlo cuando tienes a un monstruo en frente?

—I-Imposible... E-Esto debe ser una broma...

La pelirroja bañó el filo de su arma en sombras, una de las cualidades de Nyx, y lanzó una poderosa onda que impactó de lleno contra el militar, mandándolo a volar varios metros y estrellándolo contra un árbol. Como supuso, no estaba ni cerca de ser lo que era Soi Fong. Su encuentro fue demasiado corto, pero porque la bruja usó una técnica que ni siquiera ella conocía. Podía decirse que había usado trampa, aunque eso era lo de menos. ¿Alguna vez se preocupó por seguir el camino correcto? Caminó hacia el líder del escuadrón, y tras cada paso sentía que su cuerpo estaba a punto de desplomarse. Sin embargo, aprovechó lo que le quedaba de energías para acabar con la vida de su enemigo.

—N-Nuevamente te burlas de mí... Destruyes el templo y me salvas no solo una, sino que dos veces... Tsk, ¿esto es lo que quiere el destino de mí...?

—No suelo reconocer a mis oponentes, pero tienes el poder suficiente para plantarle cara a quien sea, incluso al mismo destino —le respondió la bruja mientras una suave y cálida brisa agitaba sus cabellos—. El hechizo que usé en ti fue suficiente para detener la hemorragia y evitar que mueras desangrada, aunque necesitas a un doctor con urgencia. Y yo tengo una estatua que robar.

—Espera... Déjame enseñarte algo.

Con mucho esfuerzo levantó a la pelinegra y pasó su brazo por detrás de su hombro. Juntas, caminaron hacia donde debía estar esperando Yuu, quien seguramente derrotó sin problemas a su oponente. Cuando llegó, vio al pelinegro lleno de heridas y, un poco más allá, el cadáver del monje al que se enfrentó. Al parecer tampoco lo tuvo fácil, ¿eh?

—Debemos apresurarnos, Yuu, al parecer llamé la atención de los soldados... Hace poco me enfrenté a un escuadrón completo, aunque están fuera de combate, por el momento. Por cierto, ella es Soi Fong, un guardián de lo que sea que sea esto, y tiene algo que mostrarnos.

Soi Fong:
Yuu, puedes narrar a tu gusto que Soi Fong saca, de alguna forma, un manuscrito de la espalda del buda dorado, el cual relata la historia de un viejo rey que le plantó cara al Gobierno Mundial, considerándose un valioso documento ilegal. Por otra parte, Luka, si quieres, para que terminemos encontrándonos y enfrentándonos todos a un mismo enemigo, los soldados de la isla se dan cuenta de que hay un esclavista muerto y llegan al puerto, lugar donde todos nos reunimos y peleamos épicamente(?).

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Lun 19 Feb 2018 - 12:21

Dos de los humanos se me acercaron, mirando de reojo a la guerrillera mujer que me había acompañado con anterioridad, la cual pareció darles una aprobación con la mirada.

-Gracias por salvarnos, señor. Pertenecemos a una de las últimas secciones en venir, y de nosotros dependía parte del éxito de la misión.
-¿Por qué? -pregunté con bastante inquietud.
-Por esto -el tipo chasqueó los dedos mientras otros dos humanos traían con bastante dificultad un antiguo cofre que, a juzgar por sus rostros, debía pesar bastante-. Ahí hay dinero para pagar todo el viaje. Y un misterioso objeto que hemos decidido darte a modo de gratitud.

El asombro se hizo dueño de mi rostro. ¿De dónde habrían sacado el cofre? ¿Y el dinero? Sin duda el viaje en barco iba a ser la mar de interesante si contestaban a la mitad de las preguntas que tenía pensadas.

-Toma -dijo el hombre rubio con una tímida sonrisa en la cara-. Tiene una especie de aura a su alrededor. No sabemos qué poderes tiene, pero confiamos en que tú los liberes algún día.

El objeto en cuestión era una especie de tridente de tres afiladas puntas, cuya parte superior era dorada y el palo por el que se sujetaba era de un fresco azulado celeste. No podía negar su elegancia en el diseño, y al tocarlo sentí una misteriosa energía que pronto se disipó, aunque no pude saber de qué se trataba con ninguna certeza.

-Gracias. Subid todo al barco, zarparemos pronto.

Pasaron unos minutos en los que todo el mundo allí presente trató de hablar conmigo y mostrarme su gratitud. Incluso los bravos marineros llegaron y subieron al barco, algo enfadados, probablemente porque el fin de sus cortas vacaciones se había dado de manera más corta aún. Todo parecía marchar sobre ruedas, al menos para nosotros.

Hasta que… en la lejanía pude observar un grupo de humanos con distintos tipos de arma acercarse hacia nosotros.

-¿Falta alguien por venir?
-No, el último grupo vino hace quince minutos -comentó la mujer salgo exaltada-. ¿Algo va mal?
-Lo sabremos pronto.

Dediqué unos segundos a observar a los humanos que tenía detrás y tras ello, los que venían de frente. Claramente no eran el mismo tipo de humanos. Por un lado, los de delante venían trajeados y lucían unos semblantes serios, además de que sus cuerpos eran más robustos. Sin embargo, los de atrás tenían viejos ropajes y alegres sonrisas en el rostro, acompañados por un pálido color de piel y una fina constitución.

-Los que sepan luchar que den un paso al frente. El resto que se suban al barco. Si lo veis necesario -hice una pequeña pausa para tragar saliva-, salid sin nosotros.

Mire a mi espalda y vi como sólo tres humanos daban un paso mientras todos los demás corrían para subirse al barco.

-Yo te cubriré desde el barco, me quedan solo seis balas -comentó la mujer
-Usalas solo cuando sea necesario -mi mirada se fijó en la mujer, para después realizar un gesto para que se retirara al barco-. El resto, subir y proteger a los de arriba. Prefiero luchar solo.

Lo cierto es que estaba seguro que más gente del grupo sabía luchar, pero sólo tres tuvieron el valor de dar un paso al frente. Prefería luchar sólo a que las únicas tres personas valientes que había en el grupo cayesen a manos de aquellos seres que cada vez más cerca se encontraban.

Son como veinte. En peores te has visto, Luka

Aproveché el tiempo de espera para concentrar las partículas de agua sobre las extremidades -puños y pies- y entonces, esperar a que viniesen.

-Vaya vaya, así que tú eres el monstruo que se escapó, ¿Verdad?
-¿Monstruo? Qué va.
-Y eres quien asesinó a tantos hermanos…
-Eso igual sí.
-Los refuerzos están de camino… nosotros sólo tenemos que derrotarte a ti. Los demás se encargarán de torturar lo que tanto te ha costado salvar -una maligna risa se escuchó entonces, proveniente de todos los allí presentes-. ¡Ahora, a por él!

Y entonces, todos los humanos salieron corriendo hacia mi posición. Rápidamente intenté identificar con que me atacaría cada uno. Había más espadas que bates, y más bates que puños. A priori no había ningún arma de fuego.

Adopte una pose defensiva, colocando el brazo derecho en paralelo con el suelo y flexionando ligeramente las rodillas, esperando a tener al máximo número de humanos posibles cerca. No dudaría en lastimar mi cuerpo lo que fuera necesario para salvar a aquella gente. Ellos ya habían sufrido suficiente.

Spoiler:

He metido a más mafiosos esclavistas, pero tendría lógica lo que Kat decía, si queréis podéis poner que hay guardias viniendo hacia el puerto
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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Sáb 24 Feb 2018 - 15:35

El pirata pudo observar bastante poco de cómo terminaba la batalla entre su socia y su contrincante. Si bien alcanzó a ver como unos guardias rodeaban a estas, también fue alertado por los tres sujetos que se acercaban a él con lanzas en la mano. Sus caras de horror al ver al fallecido manco causaban cierta gracia al ladrón. Estos fueron acercándose poco a poco hacia su objetivo, con tal de arrestarle.

–  Queda usted detenido por allanamiento, por asesinato, y por robo. –  gritó, tembloroso, el que más veterano parecía.

¿Y quién coño me va a detener? ¿Vosotros tres? Por favor, estoy herido, pero no soy tan incompetente como para quedarme quieto y no hacer nada. De todas formas, venga, os invito a venir. – les hizo una seña con la mano para que se acercasen. Acto seguido, miró a un punto muy alto del cielo y creó un bloque rectangular del suficiente tamaño como para abarcar a sus tres enemigos. –  Un placer. Saludaré a vuestras mujeres e hijos.

–  ¿Cómo? –  finalizó sus últimas palabras el de la izquierda, antes de que el bloque aplastase con furia a los tres sujetos.

–  Imbéciles.

Sin ni siquiera mover un pelo, el ladrón acabó con sus enemigos rápidamente. Su compañera ya se estaba encargando de los suyos. Aún así… cuando lo hizo, algo carcomió por dentro al pirata. Y más aún cuando se acercó ella… y otra persona.

–  Yo también habría llamado la atención con todo ese ruido, la verdad. –  bromeó cuando su socia llegó y le contó lo que había ocurrido. – Espero que cuando salgamos de aquí eso de “fuera de combate” se convierta en un “están muertos”. Lo primero acaba por ser inviable. –  desmaterializó el bloque para que viesen al trío aplatado – ¿Un guardián? ¿Igual que eso que está muerto ahí? –  señaló al musculoso gigante que yacía muerto en el suelo, aunque ya imaginaba que lo habrían avistado. –  ¿Y qué coño tiene que mostrarnos? Por lo que dices, hay una prisa de la hostia, y yo empiezo a no estar de humor para gilipolleces. Aligera y muéstranos qué tienes. –  la guardiana del templo sacó una especie de pergamino de la misma estatua. Esta se dispuso a leerlo, mas el pirata tuvo que detenerla. – Ni lo intentes. No hay tiempo. Selene, tengo un plan. –  se apartó de delante de la estatua y propuso a las féminas que hiciesen lo mismo. De la nada creó un carro lo suficientemente grande como para albergar la estatua de dos metros y medio. –  Esto es lo que he pensado. Revive a estos tres imbéciles y que echen la estatua al carro. Luego… habrá que revivir a los que has dejado fuera de combate. De eso me voy a encargar yo ahora. Con dos más bastará, pero… prefiero no dejar testigos. –  miró a todos los soldados yaciendo en el suelo, inconscientes. Sin pensarlo dos veces, creó espadas encima de cada uno de ellos a la altura suficiente como para asesinarlos. –  Listo. Si no puedes revivirlos habrá que encargarse del carro nosotros mismos. – se preparó. –  Si lo que dices es cierto, los soldados están al caer. Si hay pocos los puedo aplastar, y si hay muchos quizá también. De todas formas hay que darse prisa.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 24 Feb 2018 - 19:12

La guardiana del templo se acercó a la estatua de oro y la inspeccionó, dio varias vueltas alrededor de ella hasta que encontró algo. Introdujo la mano y retiró cuidadosamente un rollo de papel, el cual tenía algunos bordes de ro e incrustaciones de diamantes y rubíes. Sin duda alguna era un pergamino que valdría una fortuna, aunque algo le decía a la pelirroja que guardaba importantes secretos. En todo caso, tenían otras cosas de las que hacerse cargo: la estatua.

A simple vista se veía demasiado pesada y necesitarían a varios hombres para moverla, incluso la carreta que creó su compañero no parecía ser lo suficientemente resistente como para aguantar todo el trayecto. Ahí es donde entraba Katharina. Primero, tenía que revivir a esos soldados para que hicieran el trabajo pesado y luego, reforzar el vehículo, transmutándolo para que fuese algo más resistente. Solo había un único problema: energías. Producto de las luchas que tuvo en el museo, sumado a la que tuvo contra Soi Fong, estaba demasiado cansada como para revivir a varios hombres y hacerlos trabajar. Si Yuu quería que se encargase de ello, tendría que conseguirle tiempo.

—Es un buen plan, Yuu, pero temo que debo descansar algunos minutos —le confesó—. La técnica que usé contra Soi Fong fue demasiado... poderosa, y consumió más energías de las que tenía pensado gastar. Podré hacer todo lo que me pides en... 10 minutos.

Arriesgar tanto para no irse con nada era estúpido, así que tendrían que resistir un poco más para ejecutar el plan. Los soldados no tardarían en llegar, y probablemente también vigilarían el puerto para evitar que dos ladrones se saliesen con la suya. Como sea, primero resolvían un problema y luego otro. Le hubiese gustado acelerar el tiempo para recuperar energías, pero era imposible. Al menos podía moverse y defenderse medianamente bien con su guadaña.

—¿Estás preparado...? Ahí vienen.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Lun 26 Feb 2018 - 11:36

La humanos estaban cada vez más cerca de mi posición, obligándome a concentrar las partículas de agua de mi interior alrededor de ambos puños. Seguro que me harían falta. Era poco lo que podía hacer contra tanto rival armado, pero si conseguía ganar tiempo, sería una victoria para los ex-esclavos, que podrían escapar sin problemas. Bastantes habían tenido ya.

Giré la muñeca derecha e hice salir de las palmas de mis manos un torrente de agua disuasorio, con la única intención de frenar la carrera de aquellos malnacidos. Alguno llegó a caer al suelo, pero la mayoría simplemente frenaron y se miraron algo confundidos.

-¿Crees que vas a conseguir ganarnos tirandonos agua? -comentó uno de los espadachines visiblemente empapado- Serás…

Y volvieron a la carga. Y volví a adoptar la misma posición, solo que ahora mis puños lucían negruzcos. Era hora de declarar ante aquella gente quién era Luka Rooney y qué pensaba acerca de los esclavistas.

Aproveché el desorden creado por el insulso torrente y observé cómo ahora parecían atacar con una nula sincronización, de uno en uno y con más rabia que cabeza fría. Mucho más sencillo para mí.

El primer atacante movió un bate hacia mi rostro, pero éste se topó con mi antebrazo, cubierto de haki al igual que los puños. Tras el impacto, agarré el abdomen del humano y lo lancé unos metros hacia atrás. Casi sin darme tiempo para reaccionar, un segundo tipo realizaba un corte ascendente que pude evadir parcialmente saltando hacia atrás, creando un corte de cinco centímetros sobre la zona abdominal.

Son demasiados

Conseguí golpear a uno más, pero erré centrándome en él, pues, desde atrás, un hombre me impactó en el rostro, despidiéndome varios metros hacia la derecha. El impacto dio de lleno sobre la parte derecha de mi cara, notando un pitido en el oído que se incrementaba cada vez más con el paso del tiempo. Intenté reincorporarme, pero un nuevo golpe, esta vez en la nariz, volvió a despedirme unos metros más. Noté cómo la sangre mojaba mis labios y caía por la barbilla.

Me levanté con el semblante más serio. Mis músculos se marcaron hasta tal punto que las venas parecían próximas a reventar. Pero eso no pasaría. No aún. El semblante adoptó una maquiavélica sonrisa, los ojos se tornaron rojizos, los dientes se veían más afilados. Y la lengua fue pasando por cada milímetro de mis labios. Sangre. Me gustaba la sangre. Aunque quizá más la de mis rivales. Una sonora carcajada salió de mi interior. Aquello pareció centrar las miradas en mi.

Más diversión

Dos tipos decidieron atacar conjuntamente por sendos costados, haciéndolo el del derecho con una tonfa y el de la izquierda con una especie de machete. Frené ambos golpes de nuevo con los antebrazos y esta vez conseguí golpear en el rostro al de la izquierda para posteriormente agarrar del cuello al restante, que dejaba caer su arma ante la impotencia. Proseguí apretando hasta notar cómo se ahogaba y sintiendo sus cada vez menores fuerzas. El tipo apretaba con sus desnudas manos mis brazos, sabiendo que su vida se escapaba. Pero habían despertado a la bestia. Y la bestia no deja vivir. La bestia muerde sin oler. La bestia mata por naturaleza, por instinto. La bestia no piensa, ejecuta. La bestia… la bestia es Luka. Y está despierta.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Lun 26 Feb 2018 - 23:06

Al pirata se le acababan las ideas mientras todo se le echaba encima. La bruja no podía realizar lo que este le había propuesto de hacer… o al menos no en esos instantes. El tiempo que requería era demasiado… pero las probabilidades de que todo terminase bien eran mayores si esperaba a que ella reviviese a los fallecidos. Gran parte del destino del pirata dependía de él mismo. De su decisión.

–  Vale… mierda. Mierda, mierda, mierda… –  empezó a pensar rápidamente en cómo solucionar aquel contratiempo. –  Tú, Sao Fang. Eres la que mejor está de los tres. ¡Haz algo útil y gana tiempo para ella!

–  Es Soi Fong. Y… no tengo por qué acatar tus órdenes.

–  Ah… muy bien. –  se acercó rápidamente y le agarró del cuello con las fuerzas que le quedaban. –  ¿Quieres morir? ¿Es eso, verdad? ¿Quieres acabar como tu puto compañero? –  señaló con el dedo de su otra mano el fallecido cuerpo del grandullón. –  ¿Quieres que te corte la puta mano, zorra? ¿Quieres morir a manos de aquellos imbéciles que vienen? ¡Pues haz algo de provecho y acaba con ellos, coño! –  dejó de agarrar a la mujer y se encaró hacia la entrada. –  Selene, diez minutos. Intentaremos resistir lo que podamos, pero… si no te has recuperado en ese tiempo, nos vamos.

–  Sucio bastardo… –  gruñó la guardiana, antes de ponerse en pose de batalla y empezar a caminar al lado del pirata. –  Lo hago por mí y por ella, no por tí.

–  No esperaba menos de un pedazo de mierda como tú.

–  Un día te ahogarás en esas palabras tan sucias.

–  Y tú te ahogarás en una grandiosa… –  fue detenido por la horda que su ojo divisó. Eran alrededor de veinte hombres bien armados. ¿La guardia de élite había llegado? –  Muy bien… venid aquí… –  sacó una de sus espadas de su espalda.

 ¡Alto ahí! Vuestro camino se acaba aquí. –  se detuvo al ver a la mujer. –  Soi Fong… mira hasta donde nos ha llevado tu incompetencia. Ahora no tenemos más remedio que acabar contigo.

El ladrón creó en su mano una pistola. Semanas atrás, este puso cierto empeño en aprender el funcionamiento de diversos objetos, con tal de poder llevar a cabo su uso. Él no sabía disparar, aún así, aquello que agarraba su mano izquierda no era un arma normal. Había cambiado las propiedades de las balas. Yuu disparó inmediatamente, intentando dar al hombre que se encontraba hablando. Falló, pues la bala acabaría a escasos centímetros del pie del objetivo. Lo que nadie se esperaba era la explosión que aquello causaría, volatilizando el miembro del sujeto, y poniendo en alerta a todo el escuadrón.

Todo ha salido a pedir de boca. –  guardó su espada en la vaina. Acto seguido, materializó otra pistola en su otra mano. –  Nunca pensé que acabaría empuñando una de estas. –  empezó a disparar a bocajarro hacia sus enemigos.

El sonido de las continuas explosiones y los gritos de los guardias al ser heridos era un espectáculo auditivo para el pirata, quien se hallaba disfrutando de todo aquello.

 Estás loco. –  gritó la muchacha al pelinegro.

–  Si yo estoy loco, no quiero saber cómo estás tú, pequeña. –  vaciló.

–  Te pueden dar por…

–  Haz algo de provecho y mata a unos cuantos.

–  ¿Y meterme en el camino de una explosión de esas? No, gracias.

–  Detrás de ti.

 ¿Detrás? ¿Eh? –  se giró rápidamente en pose ofensiva. –  Pero si detrás no hay… –  un disparo explosivo zarandeó el suelo cerca de la posición de la muchacha. –  Bastardo… –  se volteó de nuevo para observar al pirata con ira.

Una vez se cansó de disparar, el parcheado hizo desaparecer aquellas armas y volvió a desenvainar su espada. Con vida solo quedaban cinco, los cuales eran los últimos en entrar. En cuando la guardiana observó que las explosiones habían cesado, corrió a darles caza. Entre toda aquella masacre, llena de sangre por todos lados y de miembros rezagados, Yuu no se dio cuenta de que faltaba uno. Su haki no logró preverle de aquello, y una espada le atravesó justo al lado del pulmón. El falso tuerto cayó de rodillas al suelo. Sin pensárselo dos veces, activó su haki y concentró toda su energía en su enemigo. Eso le ayudó a escapar de nuevo de las garras de la muerte. Con su mano vacía, pudo detener la estocada que podría haberle matado. Puso todo su esfuerzo en realizar un corte hacia atrás para deshacerse de su agresor. Cuando notó que su espada se adentró en las carnes de este, se giró con las rodillas, aún con la espada rozando su pulmón. Soltó la suya y creó una daga. Con ella, se arrastró hacia su enemigo y empezó a perforarle el corazón una y otra vez, hasta desplomarse encima de él, al borde de la inconsciencia. El pirata quería gritar, pero le faltaban fuerzas. Aún así... con las pocas que le quedaban, consiguió alcanzar con su mano el frasco que le salvaría de aquel apuro. Con su diestra, extrajo la espada de su interior, cortándose la palma de la mano en el proceso. Aguantando el dolor como pudo, virtió el contenido de la poción en la herida. No abriría la puerta a la Muerte esta vez.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 28 Feb 2018 - 18:24

Se sentó y apoyó la espalda en la estatua de oro para reunir energía mágica. Los guardias no tardaron en aparecer, todos vistiendo pesadas armaduras de placas. Estas eran negras y con el emblema del imperio plasmado en sus pechos, sus cascos recordaban el rostro de una feroz águila mientras que sus capas ennegrecidas flameaban con el paso del viento. Estaban en serios problemas... Sabía que su compañero era hábil, pero estaba herido y tampoco era demasiado poderoso, en cuanto a fuerza bruta. Por otra parte, la guardiana del templo había perdido un brazo y su lucha contra la pelirroja le agotó demasiado, aunque por lo menos recibió la sanación mágica.

Y así el combate inició... Cada segundo que pasaba, la impotencia de Katharina aumentaba. Podía pelear, pero no sería más que un estorbo. Sólo tenía que preocuparse de recuperar energías para terminar el trabajo, y salvar su vida, claro. Escuchó cada disparo, contempló cada explosión, pero no fue cuando un soldado atravesó a Yuu que su corazón dio un vuelco. Si el ladrón caía, todo se terminaría. Había conseguido reunir algo de magia, para uno o dos hechizos, así que la pregunta era: ¿salvar al pelinegro o eliminar al resto del escuadrón que se aproximaba?

De pronto, el cielo fue cubierto por un gigantesco círculo dorado con extrañas inscripciones. Era tan imponente que cuando los soldados del imperio se dieron cuenta de su existencia, se detuvieron a contemplarle, intentando saber qué era. Primero fue un débil destello de luz que cayó de este, un fino hilillo de energía que se transformó en una poderosa explosión cegadora, cayendo justo sobre Soi Fong, Yuu y Katharina. Las heridas de la bruja comenzaron a cerrarse rápidamente y el dolor desapareció, y lo mismo sucedió con la guardiana. Redención era el único conjuro con el que contaba Katharina que le permitía sanar a varias personas al mismo tiempo, reduciendo considerablemente el daño acumulado.

—No puedo dejar que mueras, compañero, aún no —susurró, sabiendo que si él moría, el trabajo se iría a la mierda.

Los soldados cargaron hacia Soi Fong y Yuu, esperando terminar de una vez con la vida de la traidora y el invasor, para luego eliminar a la bruja. Pero nada de eso sucedería. Pronto se preocuparía de la estatua de oro, primero debía deshacerse de sus enemigos. El viento comenzó a girar en torno a los guardianes del imperio, volviéndose cada vez más violento hasta el punto de formar un pequeño tornado, al mismo tiempo que los ojos de Katharina se tornaron brillantes y celestes. De repente, la pequeña brisa giratoria se manifestó como un furioso y escandaloso tornado que levantó por los aires a los soldados.

Katharina le pidió a Soi Fong que sacara a Yuu de allí, puesto que de lo contrario se vería afectado por el conjuro que estaba preparando. Una vez lo hiciera, terminaría de una vez por todas con sus oponentes. Había por lo menos treinta personas gritando y saliendo eyectadas hacia todos lados, estrellándose violentamente contra árboles y rocas, posiblemente muriendo al instante. Sin embargo, todo cambió cuando el tornado se envolvió en llamas, rostizando a cada criatura que yacía en él. Pronto el olor de la carne chamuscada llegó a su nariz, pero no se detuvo hasta que cada soldado hubiera muerto.

—Joder... Qué hambre...

No había querido nunca llegar hasta ese límite, pero era necesario... Una vez que la energía mágica se agotaba, la bruja podía arriesgar su propia esperanza de vida para usar un último hechizo. Y era la única forma de salir con vida de ese horripilante lugar. El frío de la muerte llegó hasta el templo, manifestándose como una tenue niebla violeta que se impregnaba e cada cadáver de allí. De pronto, los cadáveres parecieron temblar para luego untarse en un único centro, el cual iba atrapando a los demás cuerpos como un imán. Pasado unos pocos minutos, la nigromancia de Katharina creó una tenebrosa criatura de cinco metros de alto y brazos compuestos por cuerpos humanos.

Bobby-chan, ocúpate de la maldita estatua... Y de mí...

Producto del agotamiento, la pelirroja cayó inconsciente, sabiendo que había dejado su destino en buenas manos. Incluso esa bestia era tan poderosa como ella misma, y cualquier idiota que se le acercase comenzaría a notar cómo su piel comienza a derretirse debido al aura corrosiva que emitía.

Hechizos usados:
Crear Aberración: Usa cadáveres y almas para formar una enorme aberración de cinco metros de altura que posee características de un devastador torre con el 75% del nivel de la conjuradora. Además, cuenta con una habilidad conocida como Aura de Pestilencia. Esta aura corroe toda la materia orgánica dentro de un radio de un metro, sin afectarle a la conjuradora.

Aberración:

Amashī no Tatsumaki: La bruja canaliza la magia para crear un poderoso y dirigible tornado que gira a velocidades increíbles (219 km/h, correspondiente a un tornado categoría EF3). Tiene suficiente fuerza para causar graves daños a edificios y proyectar coches como si fueran verdaderos misiles. Para ser dirigido, la bruja debe estar concentrada en él y no usar ningún otro hechizo; si usa una mano para controlarlo, este se desplazará a 20 m/s; si usa ambas, a 30 m/s. Posee un radio de 5’5 metros y una altura de 15 metros. El tornado dura dos turnos, aunque puede cancelarse en el primero. Puede usarse una vez cada cuatro turnos, considerando el tiempo de reinicio una vez se usa la técnica.

Amashi no Tatsumaki: Moete Jigoku: Una mejora del conjuro que permite añadir llamas al tornado. Este alcanza temperaturas de 450C, pudiendo causar quemaduras de primer grado.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Jue 1 Mar 2018 - 8:39

De manera impasible observé al resto de humanos que se encontraban frente a mí. Deslicé lentamente la lengua sobre los ensangrentados labios e hice señas para que viniesen de nuevo. Sentí otra vez esa sensación de ira en mi interior. Algo despertaba y no podía centrarme en otra cosa que no fuese la violencia. Bella violencia plasmada a base de puños, sangre, moretones, huesos rotos y un sin fín de chasquidos.

Deseo hacerlo, deseo partir cada hueso de estos humanos

Pero por lo visto, no pensaban ponérmelo sencillo. Uno de aquellos hombres decidió atacar, no sin antes dar un agudo silbido que me desconcertó. Y es que aquél silbido no fue casualidad, ya que el resto de humanos restantes formaron un círculo a mi alrededor, portando sus sables y acercándose al unísono, en un ejercicio de sincronización casi perfecto.

- Moriréis todos -comenté mientras concentraba las partículas de aguas restantes en los pies-. Y será ahora.

Con un par de ágiles saltos conseguí ”flotar” en el aire, empleando la técnica a la cual había denominado, de manera ciertamente cómica, pez saltarín. Desde arriba miré con cierta prepotencia a las que serían mis víctimas, que parecían anonadadas ante aquel excéntrico movimiento. Desde allí alcé el puño y dirigí una contundente onda de choque contra el hombre del centro y, por consecuencia, a los que le rodeaban, los cuales se encontraban a un escaso metro de la pieza central.

Esto sólo es el comienzo

Proseguí caminando por el aire, dirigiéndome tras la onda de choque hacia el grupo de humanos a la par que observaba cómo ésta les impactaba y lanzaba hacia atrás, mientras que el del centro la bloqueó.

Conforme iba pasando cerca de cada uno de los humanos que formaban el grupo, fui dando sendos golpes en las zonas que pillaba. El primero se llevó la peor parte, un rodillazo en el rostro, el segundo un puñetazo en el hombro, al tercero le plaqué a la altura del estómago y aproveché para morder su cuello, llenándome el rostro de sangre. Proseguí mi andanza hasta un cuarto humano, que recibió un contundente puntapié en el pecho, y el quinto me frenó, cogiéndome del pie y lanzándome al suelo. ¿Quién era?

- ¡Escoria, deja de jugar con nosotros y lucha conmigo!

Sí, era el tipo del centro, el que había bloqueado el ataque. Ahora se postulaba como mi rival mientras los luchadores que habían formado el círculo a mi alrededor se reincorporaban y ayudaban a los peor favorecidos a levantarse. Aquello no me importó demasiado, sabía que probablemente no supondrían un problema después, su estado no era el más óptimo, desde luego.

- Así que tú eres el jefe de todos estos inútiles, entiendo -comenté ojeando su pistola en la cintura y su funda katana-. El jefe de un grupo de inútiles, tiene que ser un inútil por descarte. Pues adelante, luchemos.

Aproveché la conversación para mover todas las partículas de agua alrededor de todo mi cuerpo, empezando a ganar volúmen y fortaleciéndolo poco a poco. Necesitaba un respiro, y aquello pasaba por encajar los golpes de aquél tipo sin recibir demasiados daños, y dar los mínimos pero más efectivos posibles. ¿Cuán grande sería la fuerza de mi rival?

Lo veremos ahora mismo, Luka. Enseguida

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Dom 4 Mar 2018 - 2:09

Intentó reprimir el dolor como buenamente pudo. En pocos segundos, la herida empezaría a regenerarse a gran velocidad. El procedimiento no era indoloro. El pirata apretó los puños con fuerza para aguantar el dolor. Se podía contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que el muchacho se había encontrado justo delante de las compuertas del infierno. Hasta el momento, había escapado de las garras del mayor temor de todo ser vivo, y lo seguiría haciendo hasta que esta le arrebatara la vida a la fuerza.

El dolor aminoró en gran medida, mas no cesó. El ladrón recuperó la capacidad de moverse, la cual utilizó para ponerse de pie, aunque con dificultad. Cuando lo hizo, divisó una luz en lo alto de la sala. Al parecer, todos los allí presentes se hallaban contemplando aquello. Yuu debía moverse, no sabía lo que era eso y no quería averiguarlo tampoco. Sus fuerzas ni siquiera estaban a la mitad, aún así, debía hacer todo lo que estuviese en su mano para salir de allí. Pero, ¿qué podía hacer en su estado? Ni siquiera podía sostener bien la espada, y el esfuerzo de estar de pie consumía aún más sus fuerzas. No quería rendirse, pero la realidad hacía todo lo que estaba en su mano para azotar su convicción. Sin embargo… esta acabó por brindarle esperanza. De repente, su cuerpo se bañó en luz. Al principio, el pirata optó por pensar que aquello acabaría con él, pero… pronto se daría cuenta de que aquello estaba sanándole. Todas las heridas de su cuerpo empezaron a cerrarse, y su energía volvía gradualmente a su cuerpo.

 Tú, hay que salir de aquí. –  dijo una voz, justo detrás de él.

–  ¿No me digas? Dime algo que no sepa. –  vaciló. –  No se acaban nunca… venga. –  comentó justo cuando uno de los guardias ordenó a sus hombres cargar contra ellos.

El pirata alzó su espada para ocupar su posición de batalla. No obstante, aquel batallón enemigo fue atacado por los vientos de Selene, por lo que no tendrían que preocuparse más de ellos. Sin mediar palabra, el ladrón empezó a correr hacia la salida, aprovechando la confusión. La guardiana pareció seguirle, puesto que se hallaban en la misma situación. Una vez llegaron a la entrada de la sala, escucharían un sonido escalofriante a sus espaldas. Tal era el calibre de aquel, que hizo que ambos se voltearan para ver aquello que gobernaba la cámara en aquellos instantes. Una gigantesca criatura se alzaba en medio del lugar, arrasando a todo aquel que se acercase a ella.

Corre. –  ordenó Yuu, nada más ver a la bestia.

Lo único que le importaba era salir de allí lo antes posible. Una vez llegaron a la intersección que les llevaría a la planta de arriba, hallaron más guardias.

–  Te lo juro, me estoy cansando… – envainó su espada y creó, de nuevo, dos pistolas con balas explosivas. Vació cargador tras cargador contra sus enemigos, dejando caer su ira sobre ellos. –  No sé por qué no he pensado antes en esto de las pistolas, joder. –  pensó en voz alta, mientras seguía matando enemigos.

Una vez se quitaron del medio a los guardias, el dúo empezó a subir las escaleras, donde no se hallaba más resistencia. El pirata ni se atrevió a preguntarse cómo saldría de allí su compañera, puesto que su principal objetivo era escapar de aquella isla lo antes posible. No sería fácil, pues no contaba con un método fácil para ascender al Ragnarok. Antes de salir del museo, contactó con uno de sus subordinados jefe mediante un pequeño artilugio de comunicación que había extraído de la nave.

–  Aquí Blade. Tengo problemas aquí abajo. Mandad una de esas naves que nos encontramos. ¿Ya las habéis arreglado, no? –  ordenó, mientras corría junto a Soi Fong hacia la salida.

–  Solo hemos conseguido arreglar una de ellas, pero no está al cien por cien de sus capacidades. ¿La envíamos de todas formas?

–  Enviadla, y con dos o tres hombres.

 Recibido. ¿Dónde quiere que descienda la nave?

–  Pues… –  empezó a pensar lo más rápido que pudo. –  “La nave no podrá descender bien en medio de la ciudad… además, tendríamos a toda la guardia encima. Quizás… quizás la única opción es que vayamos al puerto para que haya espacio suficiente.”   –  reflexionó. –  Que la nave se dirija al puerto de la ciudad.

–  A sus órdenes. Allí estará tan pronto como despegue. –  hizo una pausa. –  Y… tenga cuidado, Capitán.

 Se hace lo que se puede. Corto. –  finalizó la conversación.

No haría falta más diálogo por parte del pirata. Tanto él como Soi Fong se dirigieron hacia el puerto tan rápido como pudieron.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Katharina von Steinhell el Lun 5 Mar 2018 - 15:25

Cuando abrió los ojos se fijó en el nauseabundo olor que la aberración compuesta de cadáveres y sangre emitía. Escuchaba los cientos de disparos por parte de los guardias del imperio, y pronto se fijó que Bobby cargaba la estatua de oro con su otra mano, haciendo lo imposible para seguir la orden que Katharina le encomendó. No tenía idea de cuánto tiempo había pasado desde que cayó desmayada, pero dedujo que no mucho debido a que aún estaba donde mismo. La gigantesca criatura tuvo que agacharse un poco para poder avanzar por el estrecho pasillo que dificultaba sus movimientos. ¿Cuánto tiempo resistiría...? No quería averiguarlo, de hecho, Katharina seguiría luchando pese a lo cansada que se sentía.

¿Cuándo fue la última vez que empuñó su pistola? La última vez que la usó fue al enfrentarse a una mutación, cuando aún formaba parte del ejército del Gobierno Mundial. Se tomó su tiempo para apuntar y disparar, dándole de lleno en la frente a uno de los guardias. A medida que Bobby avanzaba lo más rápido que su gigantesco cuerpo le permitía en ese reducido espacio, ella disparaba a diestra y siniestra. Intentaba recargar el arma lo más rápido que sus temblorosas manos le permitían, para luego seguir arremetiendo contra sus oponentes. Las fuerzas enemigas también se defendieron, usando sus primitivos pero eficientes fusiles. Una bala atravesó el hombro de la bruja, provocándole un agudo dolor y haciéndole soltar una mueca de frustración. ¿Había conseguido escapar su compañero...? Esperaba que sí, de lo contrario, no le serviría de nada estando muerto.

A medida que Bobby hacía lo imposible para continuar y no ceder ante el incansable fuego enemigo, Katharina se iba encontrando con varios cadáveres y uniéndolos al cuerpo de su criatura para fortalecerle. Si le herían de gravedad una pierna, usaba los restos para sanarle. Tardaron un buen rato en por fin encontrarse con los cálidos rayos del sol, enfrentándose a un sinfín de personas que corrían despavoridos de un lado hacia otro, intentando evitar a la bestia que sujetaba la estatua de oro. Tal vez crear a la aberración no fue la idea más inteligente de Katharina, pero sí la más desesperada. Ahora era un blanco fácil para todas las tropas del reino, pero sin Bobby no sería capaz de mover la estatua.

—Si tienes algo en mente para mover el tesoro, sería muy útil —le dirá a Yuu en caso de que estuviese por algún lado—. Tengo pensado usar a Bobby-chan como chivo expiatorio, un despiste.

Sólo bastaba con que creara una carreta, pues con la magia que había recuperado podía transformar el tamaño y peso de la estatua. Sin embargo, no podía reducirlo hasta el punto en que cupiera en su mano, de lo contrario, ya lo habría hecho. Incluso la magia tenía sus limitaciones... En fin, necesitaba que su compañero le diera una respuesta para actuar.

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Luka Rooney el Mar 6 Mar 2018 - 9:41

La impasible mirada de aquél tipo mostraba seguridad y eso era algo que no terminaba de gustarme. Había acabado con más de cuatro tipos en apenas unos segundos, ¿qué tipo de seguridad estaba mostrando aquél hombre? Ahora se encontraba solo ante el peligro, ¿realmente creía estar a mi altura? Sin duda sería una lucha interesante.

La técnica usada anteriormente potenció mis músculos e incrementó tanto mi fuerza como mi resistencia, pero algo no iba bien. La había entrenado muy poco, y quizá por eso no estaba completamente seguro de que fuese a funcionar.

Flashback:

- Luka, te estás deformando.
- Lo sé, me cuesta mucho que todo esté uniforme.

La mirada de Tom no ayudaba, pero en mi interior sabía que lo conseguiría. Desplazando todas las partículas del cuerpo a distintos músculos conseguía incrementar el tamaño de estos, otorgándome unos beneficios extras. Pero de qué serviría aquella técnica si no era capaz de hacerlo de manera uniforme.

- Mira, el costado derecho te está quedando maś o menos bien. ¿Sabes cuanta cantidad de agua estás depositando ahí?
- No.
- ¿Entonces? ¿Cómo pretendes hacerlo?
- No sé, a ojo.

La colleja de Tom no se hizo esperar. Y mi nuca sufrió las consecuencias.

- Céntrate. Deposita pequeñas cantidades de agua, unas que puedas controlar y sepas de cuánta se trata. No te digo que controles al milímetro, pero sí aproximadamente.
- Está bien, lo haré a tu manera.

De aquella manera, empecé a depositar poco a poco pequeñas cantidades de agua, viendo así la evolución que los músculos estaban teniendo. Cada cien miligramos el músculo se expandía ligeramente, como si un insecto hubiese picado mi piel. Cada doscientos, la picadura parecía inflamarse. Cada cuatrocientos los músculos estaban cerca de duplicarse. Y cada quinientos noté el límite, los músculos ya estaban duplicados en cuanto a tamaño y notaba una dura presencia en ellos.
- ¿Puedes mantenerlo?
- Claro, ¿no ves?

Sin embargo, la pregunta de Tom iba por otro lado. Tras una sucesión de golpes por todo el cuerpo por parte del dueño del dojo, la nueva tonalidad se fue a la mierda. Tal cual.

- A eso me refería. ¿Para qué quieres fortalecer el cuerpo si no puedes mantenerlo?

Y tenía toda la razón del mundo. Tras ello me limité a entrenar el aguante de la técnica. Todo fuese por el honor de haber fracasado frente a mi mentor. No volvería a pasar.

Me crují los nudillos y adopté una pose defensiva, cediéndole el primer ataque a aquél hombre, que parecía saborear la victoria sin siquiera atacar.

Con un par de zancadas se posicionó ágilmente a mi derecha, propinando una serie de combos previsibles que debían estar bastante lejos de lo que realmente me podría mostrar. Suspiré enérgicamente y aparté cada golpe con los antebrazos, llegando a romper su defensa y propinándole un duro golpe en el mentón, aunque éste sólo dió un paso hacia atrás, algo que me llamó sumamente la atención.

- Pegas flojito eh… Te voy a enseñar lo que es pegar, nenaza.

Limitándome a mirarle, vi cómo daba un paso hacia atrás, preparaba el puño y salía, de alguna manera, impulsado hacia mí. Crucé los brazos y recibí el impacto, frenándolo y notando un fuerte dolor en la zona de impacto. Tan duro fue que rompió totalmente mi defensa, dejándome a merced de su siguiente golpe. Cuál fue mi sorpresa al ver que visiblemente se había hecho daño en el puño, aunque ágilmente lanzó con fuerza la pierna hacia mi rostro, golpeándome y lanzándome un par de metros hacia un lateral.

He subestimado a este tipo, debo dar mi máximo o me hará picadillo

Tras levantarme noté cómo un pequeño hilillo de sangre caía desde la comesura de los labios hasta la barbilla. Me relamí, saboreando mi propia sangre. Entonces escuché a los exclavos gritando mi nombre, y aquello me dió todo lo que necesitaba para continuar. Para machacar a aquél tipo y salir pitando de la isla.

Aún me queda mucho por vivir

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Re: [Yuu, Katharina y Luka] ¿Qué se cuece aquí?

Mensaje por Yuu Z. Blade el Vie 23 Mar 2018 - 19:09

El pirata abrió las puertas del museo de un feroz placaje con su hombro, seguido de Soi Fong. Jadeando de cansancio, observó a la cálida bienvenida que les esperaba nada más cruzar el umbral de la puerta. Solo había un camino hacia su destino, y estaba bloqueado. De hecho, los guardias de la ciudad obstruían el paso de las únicas sendas disponibles. Lentamente, acercó su mano derecha a la empuñadura de una de sus espadas.

–  Espera. –  le detuvo la guardiana. –  Evitemos el combate a ser posible.

¿Evitar el combate? ¿Pero qué coño dices? ¡Hasta yo, que tengo el ojo tapado, veo los putos bloqueos! –  gritó el pirata a su “compañera”.

 Tú solo espera.

–  ¿A qué quieres que…?

 ¡Alto ahí! ¡Quedáis detenidos! –  dio un paso al frente uno de los guardias. Sus ropajes con galones y ornamentos daban a entender que era un cargo bastante alto de la guardia de aquella ciudad. Por desgracia para este, no era algo que intimidase al ladrón.

 Cállate un segundo, ¿quieres? –  le mandó el pelinegro, apuntándole con el dedo índice. –  ¡Tú! ¡Responde! ¿A qué quieres que espere?

–  Insolen… –  de repente, el suelo empezó a temblar. –  ¿Pero qué…?

–  A eso, imbécil. – la guardiana señaló con la cabeza hacia el interior del museo. –  Será mejor que nos apartemos.

Los temblores crecían a cada segundo que pasaba, hasta que todos pudieron comprobar qué era lo que los provocaba. La gigantesca monstruosidad que la socia de Yuu había creado alcanzó el lugar donde ellos se encontraban a base de destrozar todo. Con una sonrisa en su rostro, el pirata se giró hacia el tipo que había amenazado con arrestarle.

–  Que te follen. – le mostró el dedo vulgar al guardia, provocándole.

Ellos aún no lo habían visto, pues no había destruido la puerta principal del museo todavía. Tanto Yuu como Soi Fong avanzaron para dejar paso a la bestia, poniéndose justo en frente del anterior sujeto. Cuando aquello hizo pedazos la entrada, todos los guardias de la zona tuvieron un sobresalto en el corazón bastante grave. Todos temieron su muerte inminente. Los que tenían una convicción rígida, que eran más bien pocos, se quedaron a luchar. Los que no, escaparon inteligentemente para evitar una muerte segura. Por suerte para el dúo de ladrones, la salida que debían tomar solo contaba con un trío de hombres, que no tardarían en hacer lo mismo que sus compañeros una vez la abominación se acercase.

La compañera del pirata se hallaba en la mano de aquella cosa, mientras que en la otra sostenía la tan valiosa estatua. La bruja pidió al ladrón algo con lo que poder mover aquello.

–  Ahí tienes. – creó un carro de madera de unas dimensiones aproximadas a las de la estatua, ideal para que cupiese. Por si acaso, implementó refuerzos de metal en el vehículo –  Si nos ponemos a mover esto nosotros mismos acabaremos muertos. Intenta moverlo como puedas, pero tenemos que llegar al puerto. Mis hombres nos recogerán allí y podremos transportar la estatua y evacuar la ciudad. –  miró a Soi Fong durante unos segundos. –  Ocúpate de este imbécil si quieres. –  volvió a centrar su mirada en su compañera. –  Me adelanto.

Yuu apuntó con su gancho a uno de los tejados. Este salió disparado hacia allí en pocos segundos. Cuando se incorporó, divisó a dónde tenía que dirigirse. Empezó a saltar de tejado en tejado, ayúdandose de su gancho y haciendo uso de su experiencia con el comúnmente denominado “parkour”. En unos minutos, llegaría al puerto. Desde las alturas pudo divisar lo que allí se acontecía en aquellos instantes. Al parecer, el antipático pez que se habían encontrado en el pueblo estaba allí, luchando contra los guardias. Intentó divisar más cosas, pero algo no le dejó continuar. Alguien le empujó por detrás, haciendo que el ladrón se precipitase al vacío. Por suerte, la probabilidad de que le ocurriese algo tras eso era casi nula. Creó una colchoneta de su tamaño justo en la zona de caída para amortiguar el impacto. Acto seguido, se levantó y la desmaterializó. Alzó la mirada hacia arriba. Lo que vio no le gustó en absoluto.

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Yuu Z. Blade
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