Conectarse

Recuperar mi contraseña

Mejores posteadores
Señor Nat (7271)
 
Nocturne93 (5303)
 
Lion L. Kai (3044)
 
Legim (2814)
 
Ikaru (2793)
 
Ryuta L. Fiamma (2313)
 
Alwyn (2244)
 
AlexEmpanadilla (2193)
 
Webmaster (2177)
 
Sawn (2161)
 

Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

[PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Mensaje por Hamlet el Jue 11 Ene 2018 - 11:23

Golpeaba repetidamente el saco de boxeo, con un ritmo feroz y constante del que quizás todos los presentes se percataban. Las cintas alrededor de mis nudillos amortiguaban los mazazos de mis puños contra el coloso de tela, a cada cual más potente. A pesar de que ya comenzaba a sudar copiosamente, hasta el punto de no poder ver por un ojo debido a la constante caída del líquido, no paré con el ejercicio, en lo que podía parecer un empeño en derribar el objeto. Me daba igual que me mirasen con extrañeza. Diablos, eso era lo que llevaban haciendo desde el mismo momento en el que crucé las puertas del cuartel para enrolarme.
Desde aquel día, yo solo había disfrutado de tareas de carácter rutinario y completamente exasperantes. Había limpiado suelos, trasladado cajas de equipamiento a barcos, pasado a limpio informes de diversa índole... De hecho, lo más interesante que había hecho hasta el momento había sido vigilar la celebración de un acto festivo.
Sentía un particular desprecio por este anodino modo de vida. En el mundo había criminales muy peligrosos que desestabilizaban naciones y reducían las filas de los guerreros de la ley, y yo tan solo podía ayudarles tachando pleonasmos y hórridas faltas de ortografía por parte de algún recluta especialmente patoso. ¿No examinan estos aspectos antes de aceptar a alguien dentro de la Marina?
Por supuesto, fuera del cuartel me sentía hasta peor. Había decidido instalarme en los barracones, ya que el que fue mi hogar cuando mis padres seguían conmigo se me hacía un mundo, y no podía evitar sentirme bastante disgustado con el solo hecho de poner un pie allí. Ni siquiera me había molestado en regar las flores plantadas cerca de la tumba de Madre. No obstante, como bien sabía, iban a morir de todos modos bajo mi cuidado.
Tras lo sucedido hacía año y medio, pocos me dirigían miradas carentes de miedo. Oficialmente, yo era el chaval que había cargado despreocupadamente contra unos piratas especialmente problemáticos y le había cortado las manos a su líder antes de decapitarlo. Esa última parte no era más que una extensión de la historia para volver la figura del tal Wyrm algo más adementradora, pero no hubiese habido mucha diferencia con decir que tan solo le había degollado.
No había tenido tiempo ni ganas de visitar a JL después de lo de aquel día. Yo sabía que había recibido algunos disparos en diversas partes del cuerpo, quizás, la más importante, aquella que perforó su hígado. A JL no le hacía particular gracia esto, pues le habían prohibido el alcohol por tiempo indefinido. Si yo hubiera sido un mejor amigo, quizás le hubiese consolado, o hubiera emitido una burla amable. Pero no lo soy. Seguí serio y estoico junto a él. No sabía si quería volver a verle después de esto.
Pensar en esto me inspiró la suficiente rabia como para golpear el saco con aun más potencia y velocidad, hasta el punto de desgastarme muy rápidamente. Me detuve, especialmente cansado, y me mareé ligeramente al tratar de enderezarme, jadeante. Pasé el antebrazo por mi frente, secándola de sudor. Repentinamente, mi torso, desnudo con el fin de no ensuciar la parte superior de su uniforme, fue apuñalado por agujas de frío, por lo que me dirigí al banquillo donde reposaba mi toalla. No fue hasta el momento en el que la coloque sobre mis hombros cuando escuché la puerta del gimnasio abrirse, acompañado por pasos solemnes que resonaban por todo el recinto.
avatar
Hamlet
Recluta
Recluta

Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 28/12/2017

Hoja de personaje
Nivel:
1/1  (1/1)
Experiencia:
1/1  (1/1)
Berries: 0

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Mensaje por Lion L. Kai el Vie 12 Ene 2018 - 19:03

Castigos y recompensas. Parecía ser la única manera que tenían de trabajar en el Cuartel General. Retornaba de su permiso y le reparaban y actualizaban su armadura, realizaba un par de operaciones bien en el Nuevo Mundo y le daban el nuevo prototipo de transporte. Cometía el leve error de confundir a un inspector con un conocido y empujarlo "de broma" por las escaleras y lo mandaban a un condenado cuartel provincial en North Blue a hacer inspección. Así no había manera, ¿cómo podía saber él que el hombre era tan endeble como para no reaccionar a tiempo y tan frágil como para hacerse un esguince por una caída de nada? A él no le hubiera salido ni un moratón por aquella chorrada. Pero en fin, allí estaba, en el puto culo del mundo manteniendo aburridas conversaciones con diferentes miembros de la base y visitando a oficiales cuyos nombres ni le importaban ni le interesaban lo más mínimo. El cabrón de Minato lo tenía calado... el peor castigo que podían ponerle era aquella clase de tareas, y ya hacía tiempo que el Almirante de Flota se había percatado de ello. "Una buena forma de darme la bienvenida de vuelta tras mis vacaciones" pensó con un pesado suspiro. El aburrido informe que estaba escribiendo incluía datos sobre el pésimo estado de las instalaciones y la necesidad de refuerzos urgentes. Aquel lugar estaba que daba pena; ya no solo por los calabozos con cerraduras deterioradas o barrotes oxidados, o las paredes comidas por la humedad. Desde el mismo momento en que puso un pie fuera del avión fue consciente de lo débiles que eran todas las Voces que escuchaba en la zona. Ni siquiera el capitán podría durarle dos asaltos.

- Si los restos del Imperio de Hallstat o los soldados de Mianna decidieran invadir la isla, se comerían con patatas a estos pobres diablos - musitó mientras alisaba el papel.

De todos modos para eso estaba el cuartel principal del Norte, ¿no? Para actuar en caso de peligro. Seguramente esa sería la respuesta de los encargados de intendencia del Cuartel General, burócratas estúpidos que preferían ahorrar veinte berries en materiales de construcción y con ello poner en peligro una fragata de guerra de veinte millones. ¿De qué servía que los refuerzos recuperaran la isla si las ciudades ya habían sido saqueadas? ¿De qué serviría a los huérfanos que el Gobierno retomara el control de la isla? ¿Quién les explicaría que sus padres habían muerto porque se prefirió escatimar en fondos a prevenir una posible invasión? Y él estaba haciendo todo ese trabajo para nada. Frustrado tiró el bolígrafo a un lado de la mesa y se frotó las manos. Aquel maldito clima del norte era horrible. Por más que  se ocupaba de cerrar cada ventana y alimentar el fuego de la hoguera no lograba entrar en calor. En el pasado no había tenido problemas con el clima, aunque eso había sido antes de aquello... suspiró y cogió la botella de cerveza que reposaba junto al informe, rematándola de un trago.

- Necesito despejarme - soltó para sí mismo.

Se levantó bruscamente y lanzó la botella vacía al catre, donde reposaban otras siete. Tomó su gabardina de vicealmirante del perchero y se la echó sobre los hombros mientras bostezaba ruidosamente. Debía acordarse de pedirle a algún recluta que le limpiara la habitación o algo, porque aquello comenzaba a estar hecho un poco un asco. Había descuidado un poco de más el orden, pero es que si ya estaba desganado para cumplir con su tarea, más aún para mantener el cuarto que le habían asignado limpio. Que por cierto se habían pasado de cutres, ya que les visitaba un Vicealmirante podrían haberle cedido unas estancias mejores. Mientras recorría los pasillos silbando se planteó ir a dar un paseo por las afueras, pero no era lo que más le interesaba en aquel momento salir al frío... no, sería mejor hacer algo para entrar en calor. "No he visitado el gimnasio aún. Ya que voy a hacer algo de ejercicio dejo esa parte cubierta." Tras perderse y acabar por tercera vez frente a los servicios, cogió por banda al primer recluta que encontró y le ordenó escoltarle. El marine, un chiquillo que no debía tener ni los veinte cumplidos, se cuadró ante él con gesto serio, aunque Kai casi podía leer la incomprensión en su mirada. Un oficial de alta graduación que le sacaba tres cabezas en todas las direcciones pidiéndole que le escoltara era casi hasta gracioso a la par que terriblemente irónico.

Finalmente llegó hasta la puerta del dichoso gimnasio, donde despidió con un desganado saludo militar al joven, que se quedó firme frente a él hasta que hubo entrado. Tanta formalidad y disciplina... echaba de menos la camaradería informal de la flota 83. Con un amago de sonrisa lacónica y amarga, entró en el recinto. Casi al instante al menos una decena de marines se pusieron firmes ante él. Negando con la cabeza con cierta decepción, les hizo un gesto para que descansaran. No consideraba correcto interrumpir el ejercicio físico sin buena razón; las perogrullas muestras de respeto y convenciones sociales de la Marina poco le importaban. Esperaba de sus hombres lealtad y respeto, pero no que se comportaran como si estuvieran ante un rey o alguna chorrada así. Por favor, si tanto le daba si se cuadraban o se tiraban un pedo para saludarle. Aunque en el último caso tal vez le cayera una colleja al responsable si el gas venía con regalito. Comenzó a pasearse por el lugar observando las máquinas, tratando de decidir con qué empezar. La verdad es que no había gran cosa para elegir; su principal problema es que ahí no había nada que sirviera para hacerle entrar en calor siquiera. Levantó una haltera rascándose la barba, tratando de valorar si le serviría de calentamiento si ponía dos o tres pesos más en cada lado.

- Esto no me va a servir para nada ni aunque cuadruplicara el peso - masculló molesto, tirándola a un lado - Vamos a ver, ¿quién tiene bemoles a entrenarse conmigo? Podéis venir todos a la vez si queréis - dijo, lanzando a un lado su gabardina y comenzando a estirar las piernas - Os dejo usar armas reales si lo consideráis oportuno. Uno contra uno, uno contra veinte... me da igual mientras logréis hacerme sudar.

Podría sonar a que se estuviera tirando de la moto o alardeando, pero nada más lejos de la realidad. Había llegado a un punto en que una espada corriente empuñada por un espadachín mediocre no podía cortar sus músculos. Dudaba siquiera que todos juntos lograsen herirle severamente ni aunque lo intentaran con ganas, pero sería un buen ejercicio para su haki tratar de anticiparse a una multitud, en caso de que se atrevieran. Nunca había intentado nada similar.
avatar
Lion L. Kai
Vicealmirante
Vicealmirante

Mensajes : 3044
Fecha de inscripción : 30/08/2013
Edad : 23
Localización : Stalingrada, Soyúz Soviétskij Sotsialistíchieskij Respúblik

Hoja de personaje
Nivel:
87/150  (87/150)
Experiencia:
128220/790000  (128220/790000)
Berries: 8.350.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Mensaje por Hamlet el Vie 12 Ene 2018 - 20:24

Tan pronto como sonaron los pasos solemnes entra en el gimnasio un marine de alto rango en el que no pude evitar fijarme. Al observar su vestimenta, compruebo que se trata de nada más ni nada menos que un Vicealmirante. Pese a mi lamentable aspecto, me pongo firme, como corresponde hacer con oficiales de este calibre. Se le debía respeto. Debía de haber sido un magnífico defensor del orden.

Por inercia, los burros de mis compañeros me imitan, mirando al oficial. Escruto en sus rostros y veo pavor. Veo ese miedo que se tiene ante lo imponente, ese exacerbado y cerval temor que tendrían los corderos ante su carnicero. Son patéticos. Pero yo también lo soy. Me falta demasiado por recorrer.

Con gesto frívolo, aquel superior nos ordena descansar. Esos eran los peores. Daba la sensación de que habían perdido toda voluntad por mantener la disciplina de sus subordinados. No me gustaba nada. Esa no es la manera en la que se supone que un superior debería comportarse. Pero, otra vez, ¿quién soy yo para juzgar con tanta facilidad?

Me siento en el banco, con la toalla sobre mis hombros. La presencia de aquel tipo parecía haber puesto en tensión a todos los reclutas. Sin duda, se trataba de uno de los grandes de la Marina, pero aquella reacción era exagerada. Los pocos que habían retomado el ejercicio físico seguían observándole por el rabillo del ojo, y los que no entrenaban no fingieron disimulo alguno a la hora de mirar a aquel marine. Un ente endiosado por su propio aspecto. Es enorme y especialmente musculoso. Y, visto lo visto, muy excéntrico. Aquel tipo no parecía conformarse con ninguno de los pesos que encontraba, ni siquiera los más pesados. Los levantaba sin esfuerzo alguno. En cambio, yo apenas podía con el que acababa de lanzar, uno de los más pesados.

Uno de los reclutas se me acerca y trata de comunicarse a susurros conmigo:

-Oye, ¿has visto a ese...?

Interrumpo su frase con un cortante chasquido de lengua mientras le miro con algo de enojo. Instantáneamente, el tipo vuelve por donde había venido. Iba a conseguir que me doliese la cabeza.

Tras esto, el Vicealmirante comienza a lanzar gritos por toda la sala. Genial, ahora sí que iba a conseguir ese dolor de cabeza. Nos insta a entrenarnos para el combate con él. Menudo fanfarrón. ¿Quería demostrar que era superior que nosotros? ¿No le bastaban acaso sus malditas insignias? Peor aun, reta a la sala entera. Con armas. Debía de sentirse especialmente generoso.

Los reclutas comenzaron a soltar murmullos entre ellos, bastante sobresaltados. Otros empezaban a apostar entre ellos, a espaldas del oficial, por supuesto. Se lanzaban pullas, se desafiaban, se gritaban... Salvajes. ¿Este es el ejemplo que va a dar la Marina en los próximos años? ¿Estos son los defensores del orden? ¿Se puede confiar en ellos?

No voy a permitir que quede así. Yo no soy como los demás. Así pues, dejo la toalla y busco junto a mi camisa de recluta el arma que me seguía a todas partes. El machete. De espaldas al Vicealmirante, desenvaino el arma, consiguiendo que los reclutas que se encontraban cerca de mí emitiesen gemidos ahogados. Resoplo y me giro, consiguiendo que muchos de los soldados me vean, emitiendo exclamaciones de sorpresa por lo bajo. Ese oficial tendría lo que quería. Corro hacia él a gran velocidad, en dirección a su lateral izquierdo, el que estaba más cerca de mí. A muy corta distancia, alzo el machete y doy un tajo descendente a gran velocidad. Tendrá lo que ha venido buscando.
avatar
Hamlet
Recluta
Recluta

Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 28/12/2017

Hoja de personaje
Nivel:
1/1  (1/1)
Experiencia:
1/1  (1/1)
Berries: 0

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Mensaje por Lion L. Kai el Miér 17 Ene 2018 - 1:40

Por un momento se decepcionó enormemente. Ni siquiera planteándoles enfrentarle todos a la vez armados contra él sin nada parecían atreverse. No necesitaba usar su haki para percibir sus emociones; podía ver el miedo escrito en sus miradas. ¿Tanto imponía el rango? ¿Realmente temían que su poder fuese suficiente para ser derrotados o sólo las posibles represalias por herir a un alto rango? Negó con la cabeza y suspiró, con una mueca de frustración. Parecía que allí no iba a encontrar lo que venía buscando y dado que en la sala no había nada más que le sirviera para entrenar ni que revisar, no tenía nada que hacer allí. Ya había visto suficiente para terminar su informe, en el que pensaba mencionar el lamentable estado del gimnasio y la falta de máquinas para ejercitar el cuerpo. ¿Tal vez se hubiera vuelto algo melindroso con los años? El cuartel en que había comenzado su carrera en el East Blue estaba peor equipado en cuanto a material de entrenamiento. Por culpa de su estancia en Marineford se había acostumbrado a algunos lujos que una base menor de un Blue no se podía permitir. Aunque de todos modos, ¿no era lo correcto que los soldados tuviesen el mejor equipamiento posible para prepararse? Estaba tan ensimismado en sus pensamientos mientras se dirigía a la puerta que hasta que no captó por el rabillo del ojo el fugaz movimiento su izquierda, con el machete ya comenzando a descender, no se percató del ataque.

- Vaya, vaya... - una sonrisa se dibujó en su rostro.

Al menos una decena de formas de desarmarle y contraatacar pasaron por su mente, tanto tácticas no letales como llaves de ejecución. Y podría haber reaccionado pese a percibir tan tardíamente la acometida. Y sin embargo, no lo hizo. ¿Por qué? Ni él tenía claro el motivo. ¿Había decidido honrar el valor del recluta permitiéndole alcanzarle? Fuese el motivo que fuera, cuando la hoja del machete golpeó sobre su costado tensó los músculos, formando una protección natural. El acero cortó su camisa y "resbaló" sobre su cuerpo, cortando ligeramente la piel sin ser capaz de atravesar su fornido torso. Unas gotas de sangre cayeron al suelo ante la sorprendida mirada de todos los marines presentes. Por un momento la sala se quedó en silencio, mientras Kai se pasaba un dedo por el corte, ligeramente sorprendido. "Vaya, ha logrado cortarme la piel. Supongo que eso no puede entrenarse... ¿o sí?" Forzándose a no divagar y volver al presente, se giró hacia el recluta dispuesto a felicitarle por su valor, cuando uno de los hombres dio un paso al frente cuadrándose. Pudo reconocer por sus galones que era un sargento.

- Señor, permiso para arrestar a este felón por atacaros por...

La dura mirada del Vicealmirante lo silenció al momento. Por un instante una tensión extraña se adueñó de la sala, mientras el sargento comenzaba a temblar bajo el atento escrutinio del gigantón. El aire comenzó a vibrar y un poco de polvo cayó del techo, mientras el marine se desplomó soltando espumarajos por la boca. Kai suspiró y se mesó la barba. No se había esperado que su voluntad fuera tan débil, sólo había querido amedrentarlo. "Me falta algo de práctica." Buscó con la mirada hasta reconocer las insignias de otro de los marines.

- Cabo, coja a ese hombre y métalo en los calabozos. Unas seis horas creo que bastarán para hacerle recapacitar sobre su actitud. No se preocupe por su estado, probablemente despertará en unos minutos.

- Sí, señor - dijo llevándose la mano a la frente.

- En cuanto a ti... - continuó Kai, girándose hacia el recluta del machete - Te felicito por tu valor. Has sido el único se ha atrevido a plantarme cara en todo el gimnasio. Creo que te has ganado una lección. Si eres tan listo como valiente, tal vez aprendas una cosa o dos - sonrió con fiereza - ¡En guardia!

Retrocedió de un salto, tomando aire con fuerza y llevándose una mano a la barriga. Esta comenzó a hincharse notoriamente, y poco después los mofletes del Vicealmirante hicieron mismo. Parecía como si se estuviese preparando para soplar muy fuerte. Nada más lejos de la realidad; Kai guardaba unas cuantas sorpresas desde su viaje a Síderos. Su encuentro con el genio había sido muy productivo, y había desarrollado un par de truquitos con el poder que este le había concedido. Lástima que no hubiese aprendido también a apuntar. De repente hizo presión con su mano por el abdomen, y su boca se abrió violentamente comenzando a soltar una lluvia continuada de proyectiles a presión. La técnica era cuanto menos intimidante, si no fuera por la nefasta precisión del luchador y del método en sí que estaba usando para disparar. Al final buena parte de los proyectiles acabaron en direcciones bastante diferentes a la pretendida, obligando a los otros marines a esquivarlos como podían. Pese a todo, no pocas de las balas fueron en dirección a su objetivo. "Si no sabes apuntar... usa una cantidad abusiva de munición." De repente uno de los reclutas abrió los ojos como platos.

- ¿Q...qué? ¡¿Son putos cacahuetes?!
avatar
Lion L. Kai
Vicealmirante
Vicealmirante

Mensajes : 3044
Fecha de inscripción : 30/08/2013
Edad : 23
Localización : Stalingrada, Soyúz Soviétskij Sotsialistíchieskij Respúblik

Hoja de personaje
Nivel:
87/150  (87/150)
Experiencia:
128220/790000  (128220/790000)
Berries: 8.350.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Mensaje por Hamlet el Miér 17 Ene 2018 - 20:33

El Vicealmirante mantuvo una pose estoica a pesar del machetazo. Este apenas había logrado abrir una hendidura poco profunda en su torso. Que decepción. Era de esperar que algo como esto sucediera. Tras el ataque, di un par de pasos hacia atrás, en guardia. En un combate amistoso había que conceder la distancia para el duelo. Pura cortesía. El oficial se pasó los dedos por la herida, sonriendo con picardía. Ya había llamado su atención.

El cateto del sargento apareció. Oh, no. El muy palurdo iba a intentar arrestarme por atacar a aquel marine. ¿No había estado pendiente de que aquello había sido un reto? Para ser justos, yo no le caía precisamente bien. Seguramente buscaba una excusa para mandarme al calabozo. Era tan poco inteligente que resultaba insultante.

Todo cambió con una mirada del Vicealmirante. El sargento no tardó en desplomarse, espasmódico, mientras toda la sala parecía haber reaccionado ante aquella mirada. Quedé bastante estremecido y comencé a notar mis piernas temblando. Si aquello era lo que creía que era, había hecho mal en subestimar al oficial.

Cuando esta terrorífica andanada de poder cesó, el Vicealmirante ordenó al cabo sacar de allí al sargento. Seguidamente, se volvió hacia mí, sonriente. Tras halagarme, procedió a declarar que podría aprender algo de él. Una lección. Bien, eso era algo que buscaba de este enfrentamiento.

A continuación, obtuve una visión perturbadora. El Vicealmirante comenzó a hincharse, tanto como un globo. No sabía que esperar de esto. Repentinamente, el oficial posó su mano sobre el abdomen y abrió la boca. Con la velocidad de un arma automática, una ráfaga de pequeños proyectiles que no alcanzaba a distinguir surgió de esta. Maldije mis lentos reflejos. Sabía que debía tratar de esquivarlo, pues aquel ataque tenía seguramente como objetivo cegarme. Pero no pude permitirme reaccionar con tanta rapidez. En su lugar, caí en su juego. Soltando el machete, puse mis brazos en forma de cruz frente a mi rostro y cerré los ojos. Notaba todos y cada uno de los impactos de los diminutos proyectiles. El primero fue soportable, pero de ahí en adelante comencé a notar dolor allí donde impactaban, como un rápida erosión de mi carne, máxime teniendo en cuenta la velocidad a la que eran disparados. ¿Era aquello el poder de una Fruta del Diablo?

De repente, escuché la familiar voz de uno de los reclutas, entonando una frase que iba a ser humorísticamente lapidaria:

- ¿Q...qué? ¡¿Son putos cacahuetes?!

¿Qué coño estaba pasando? ¿Cacahuetes? ¿Eso era lo que me estaba lanzando? Tendría que esperar a que dejase de disparar para poder saber a qué me enfrentaba.
avatar
Hamlet
Recluta
Recluta

Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 28/12/2017

Hoja de personaje
Nivel:
1/1  (1/1)
Experiencia:
1/1  (1/1)
Berries: 0

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [PRIVADO] Encuentro con un Oficial Superior (Hamlet/Lion L. Kai)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.