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Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

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Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Miér 21 Feb 2018 - 3:28

El joven shandian caminaba por los bosques tropicales de la zona más septentrional de Rukongai. No era ni remotamente parecido a la exuberante vegetación de Shandora, pero no estaba nada mal para tratarse del Mar Azul. Enormes troncos repletos de hojas anchas y colores vivos se alzaban sobre su cabeza, podía sentir como generaciones enteras de árboles habían crecido, se habían desplomado y habían vuelto a brotar sobre sus muertos. Los animales, tal vez los ciervos, habían creado un sendero que serpenteaba por entre los montones de árboles intrincados y los bordes de colosales rocas que estaban cubiertas por gruesas capas de musgo. Pero por encima de todo eso, las hojas de la vegetación confluían en un cielo cambiante de color verde reluciente.

Aquí y allá el sol se filtraba en haces tan grandes como lámparas de araña. Ummak pasó por encima de un tronco podrido e infestado de hormigas mientras se abría paso entre los helechos que fácilmente le llegaban hasta la cintura. Avanzaba en silencio, buscando pájaros con sus oídos y con su vista, pero no había nada. No había pájaros. No había ranas. Tan solo se oía un ruido lejano procedente del océano, el susurro y el romper de las olas en algún acantilado. Continuó abriéndose paso entre un matorral de tallos verdes, algo con unas hojas amarillas y blandas se estaba pudriendo en su base. Tenía que vigilar cada uno de sus pasos porque el terreno era resbaladizo y estaba encharcado. No tenía ni idea de por cuanto tiempo había estado caminado, observaba el suelo con atención, sosteniendo las ramas con cuidado para que no le golpeasen. Cuando finalmente levantó la vista del suelo vislumbro la silueta de dos hombres entre la espesura.

- Demonios del Mar Azul – masculló en shandianii, su idioma materno.

Le importaba bastante poco lo que la Armada Revolucionaria quisiera de aquellos dos sujetos. Para Ummak cualquier tipo de pirata tan solo le merecía una opinión, una afilada e incrustada en su pecho. Aprovechándose de sus conocimientos como guerrero y cazador comenzó a espiarlos desde la seguridad de la espesura que le proporcionaba aquel bosque. Aunque por precaución, se colocó su Burn Board en su siniestra a modo de escudo, mientras que su diestra continuaba sujetando con rabia su Kamihageshii. Los miembros del Clan de las Lágrimas, que así era como Ummak se refería a la armada revolucionaria en shandianii, tendrían que perdonar su ofensa. El Clan de Lobo no perdonaba los agravios con tanta facilidad…


Última edición por Ummak Zor-El el Vie 2 Mar 2018 - 0:35, editado 3 veces
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Miér 21 Feb 2018 - 4:58

No estaban solos. La certeza de aquel conocimiento lo golpeó con la misma fuerza que una piedra, haciéndole tambalearse. Sinceramente no entendía qué acababa de ocurrir, o de dónde venía aquel extraño presentimiento. Podía percibir al intruso que los acechaba tan claramente como veía al sudoroso Syxel a un metro de él, o a la silenciosa Kilah avanzando entre unos arbustos a su izquierda. Y aunque aún no oía ni veía al extraño, lo sentía. Era como una voz susurrándole que algo iba mal... no, más bien parecía que la voz fuese la amenaza. Hablaba palabras silenciosas de odio y muerte contra él y su capitán. Casi podía decir de qué dirección venía la voz, pero al mismo tiempo era consciente de que no llegaba de ningún lado. Frunció el ceño, agobiado, y trató de "cerrarse" a aquella sensación. Al momento sintió un inmenso alivio y aquel sexto sentido desapareció como si nunca hubiese existido. ¿Se estaría volviendo loco? Sacudió la cabeza y frunció el ceño. "Viajo con un hombre con los poderes de un dios y yo mismo he aprendido a manipular los vientos y el poder del rayo. Sinceramente... ¿debería extrañarme un poder para percibir a otros?" La pregunta era de dónde había sido si realmente lo era, y por qué se había despertado ahora. En todo caso... no iba a ignorarlo. Miró por un instante a Syxel y murmuró:

- ¿Sabes? Me ha dicho Balagus que los perros han olido sangre.

Era parte de la vieja jerga que habían aprendido en las arenas de Cliff Island. "Perro" era una palabra despectiva para los esclavos que habían decidido aceptar mansamente las cadenas y luchar como gladiadores para sus amos, colaborando con ellos incluso a parar conatos de rebelión. Había matado a algunos en su huida de la isla. Y oler la sangre hacía referencia a matar a sangre fría. Decir que un gladiador había "hecho sangre" se refería a que había eliminado a otro sin darle oportunidad a la piedad del público. Así pues, "los perros han olido la sangre" hacía mención a que un perro había visto su oportunidad para matar. Esperaba que llegase para que Syxel captara el mensaje y se pusiera alerta. Por su parte posó la mano izquierda distraídamente sobre la vaina del Filo, mientras trataba de atender a lo que ocurría en su flanco izquierdo. No tardó en percibir el ruido, casi imperceptible, de la vegetación siendo rozada por algo. Kilah también lo percibió, erizándosele los pelos del lomo como muestra de ello. Sin embargo aún no hizo nada, posiblemente esperando a la reacción del pelirrojo... o a que el extraño estuviese más cerca. Más le valía a ese pobre desgraciado no ser un aliado tratando de darles un susto, o se llevaría una desagradable sorpresa cuando su chica le saltara al cuello.

- ¿Dónde crees que estará esa maldita planta?

Intentó mantener una conversación trivial por las apariencias, no quería que supiera que le había pillado. Era bueno en ocultar sus emociones y pensamientos, así que no creía que le pillara... aunque pudiera sospechar, claro. Y ahí entraba la parte de fingir despreocupación. En todo caso, había algo que no podía ignorar: aquel extraño poder realmente era tal y no un producto de su imaginación. La reacción de Kilah confirmaba que no se estaba volviendo loco. Así pues, a su disgusto, trató de concentrarse en la sensación de antes y volver a "abrirse" al mundo. Fue una sensación extremadamente desagradable, como levantar unas barreras a las que estuviera acostumbrado y quedar expuesto a todos. Pero por encima de eso, quedó impactado por la cantidad de información. Decenas de voces parecían parlotear a la vez, la mayoría no lograba comprenderlas; eran un conjunto de sensaciones "básicas." Otras, sin embargo, eran reconocibles. Pudo sentir la voz de antes y aquella sensación de peligro inminente y amenaza por sus intenciones hostiles. También percibía otra, una inconmensurable y enorme que sobrepasó a todas las demás. Incluso para el imperturbable soldado aquel fue un choque lo bastante grande como para hacerle tener un escalofrío. Incómodo, volvió a "cerrarse" inconscientemente.

- Antes de recoger nada, sin embargo, creo que tendrás que decidir qué hacemos - dijo, en una señal clara a Syxel de que le diera órdenes, listo para atacar. No iba a dejar que nadie pusiera en peligro a su capitán y amigo.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Miér 21 Feb 2018 - 19:04

Un simple pensamiento bastó para que la ropa que llevaba comenzase a cambiar. Sin necesidad de detener nuestro avance, los pantalones se tornaron en unos más holgados y frescos mientras que el abrigo y el chaleco desaparecían por completo. Quedando mi torso cubierto nada más que por una simple camisa. De haber sabido que haría tanto calor en aquella maldita selva habría enviado a otro a acompañar a Nassor y me habría quedado en el barco. ¿En que maldito momento decidí que me apetecía salir de expedición por una jungla? Cómo fuera, lamentarme ya no cambiaría nada por lo que resignado continué avanzando junto a mi camarada, notablemente aliviado por el cambio en mi vestimenta.

Escuché entonces las palabras del pelirrojo, y no me resultó complicado entender su mensaje. Antes de responderle me concentré sin aminorar el paso en sentir cuando nos rodeaba. Pude oír un gran número de voces a nuestro alrededor: decenas de animales, las de mi amigo y su fiel compañera y, en efecto, una desconocida que captó mi atención. Soltando entonces una ligera carcajada asentí, confirmando su insinuación y dándole a entender que había captado el mensaje.

Durante algunos minutos más seguimos con nuestra búsqueda, y a medida que avanzábamos resultaba tan obvio que alguien nos seguía que llegué a reprocharme el haber estado tan distraído como para no darme cuenta antes. Las ramas crujir bajo sus pies, su respiración... joder, casi podía oler sus ganas de atacar. La sensación que me transmitía era contradictoria, pues el ansia que transmitía parecía la de un depredador acechando a su presa, pero la fuerza que podía sentir en él era más propia de un pequeño gato.

- Antes de recoger nada, sin embargo, creo que tendrás que decidir qué hacemos - volvió a pronunciarse Nassor, siendo algo más directo en esta ocasión.

- Por ahora, sigamos con nuestra búsqueda - le respondí con tono divertido. - Esos perros llegaron a despertar mi curiosidad - continué bajando ligeramente el tono. Continuaba dándole vueltas a quién podría estar siguiéndonos, o cuales serían sus motivos. Aunque podríamos poner fin a aquella situación con considerable facilidad, me aburría demasiado cómo para no aprovechar una distracción como esa.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Miér 21 Feb 2018 - 20:15

- Voy a ofrecer un sacrificio sin igual – afirmó sonriente.

Lanzó lejos el Kamihageshii hacia el cielo, muy por encima de las cabezas del lugar en el que se encontraban los hombres del Mar Azul. Extendió sus brazos y sus piernas y comenzó a susurrar un cántico. Ummak jadeaba exhausto y podía sentir como aquellas palabras olvidadas comenzaban a debilitarlo lentamente. Parecía como si su alma comenzara a abandonar su cuerpo y ni tan siquiera podía gritar de dolor. Su visión comenzaba a nublarse por momentos.

Y entonces una ira salvaje comenzó a golpear con virulencia su pecho. El shandian detuvo el cántico, abrió los ojos y palpó asombrado su pecho. Ummak, guiado ahora por los espíritus de sus ancestros, pudo contemplar como su Kamihageshii se precipitaba en picado hacia el lugar donde se encontraban los piratas. Volvió a colocarse su Burn Board bajo sus pies y se abalanzó en un ataque frenético y desesperado, mientras lanzaba salvajes gritos de guerra.

La tabla del shandian salió disparada hacia una de las rocas cercanas y, debido a la potente propulsión de los diales salió rebotada hacia las copas de los árboles. Ummak se sujetó con ambas manos a su Burn Board y se dejó llevar guiado por la locura. Casi como si aquello formara parte de su plan inicial, el salvaje estiro su pelo y cogiendo su lanza al vuelo se precipitó hacia sus dos presas. Finalmente, activando el dial de corindón de su arma, distorsionaría el filo de su lanza hasta generar con ella una enorme cabeza de lobo al rojo vivo.

- ¡Muerte a los Demonios del Mar! – gritó en la lengua común, con una voz algo tosca.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Vie 23 Feb 2018 - 1:17

Había mil razones para estar prevenido para el ataque. Los cánticos, la lanza volando por el aire, el estruendo de aquel aparato... pero más de todo aquello, era otra cosa la que le decía a Nassor que estaban en peligro. Pudo verlo por un instante, con tanta claridad como si fuese algo más que una premonición: dos fieros ojos rojizos teñidos de odio y la lanza atravesando a su capitán. Y fue esa visión más que que cualquier otra cosa la que despertaron su ira. Con el rostro deformado en una mueca de rabia y sus extremidades rezumando electricidad, se encaró al extraño interponiéndose entre este y su capitán mientras flexionaba sus rodillas. No le iba a dejar atacar, por supuesto que no.

- Yo me encargo, capitán.

Kilah bufó entre la vegetación y se agazapó, lista para saltar a una orden de Nassor. El polvo se levantó de golpe en torno a los pies del pelirrojo, como movido por un fuerte viento, justo antes de que este saltara hacia el rubio a una velocidad sorprendente. Parecía que iban a chocar en mitad del aire, con consecuencias fatales para el pirata por causa de la lanza, pero en mitad de su vuelo este hizo un gesto con la mano izquierda y comenzó a virar en la dirección opuesta, manteniendo el rumbo ligeramente desviado.

- Sabaku no Kaze... ¡Flying Death!

Cambiando la posición de su cuerpo en el aire justo antes de que estuviesen a punto para el impacto, levantó la pierna izquierda, listo para darle con esta en mitad del abdomen. Su intención era golpearlo con fuerza para dejarlo sin aliento aprovechando la potencia de la propia inercia que llevaba sobre ese veloz y extraño aparejo. Además, las chispas que desprendía su cuerpo también harían parte del trabajo. Tras el ataque, tanto si lograba golpear o no, caería con una voltereta.

- Si demonios nos consideras... ha sido una pésima idea atacarnos - sentenció con dureza, llevándose la mano derecha al hombro y crujiéndoselo.

¿Quién era aquel tipo y por qué diablos les atacaba? ¿Algún miembro de una tribu de la zona que no toleraba los intrusos? Desde luego pintas de salvaje tenía, y aunque Nassor no podía sino respetar un impulso tan noble como defender la tierra natal, si un guerrero no tenía fuerzas para cumplir con su cometido de poco le servía su voluntad o su orgullo. Sin embargo sí que era cierto que tenía equipo extrañamente bueno para ser un simple bárbaro de una isla perdida de la mano de dios. Cabía la posibilidad de que su deducción inicial fuese incorrecta, aunque muchas cosas daban a entender lo contrario. En cualquier caso, todo aquello poco importaba; le sacaría la verdad a la fuerza una vez lo hubiera derrotado.

Técnicas:
- Sabaku no Kaze: Nassor ha aprendido a emplear su viento para aumentar su movilidad, usándolo para redireccionarse en el aire, impulsarse, saltar más alto o acelerar.

- Denken:

Nivel 1: Puede concentrar energía en una extremidad o un arma soltando descargas de al golpear, cuya intensidad dependerá de la potencia del golpe (a niveles bajos causaría calambrazos y entumecimiento, pero con la suficiente fuerza (a niveles altos) podría matar de una descarga. Escénicamente mientras Nassor tiene activa esta técnica todo su cuerpo libera electricidad que no causa más que incómodos chispazos.

Nivel 2: Puede concentrar la electricidad de su ataque en una onda en vez de un arma o una extremidad. El aura que emana de Nassor pasa ser algo más que simple electricidad estática y suelta descargas de baja potencia.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Vie 23 Feb 2018 - 2:28

Por si las muchas señales no eran suficiente, el grito de nuestro perseguidor al lanzarse al ataque terminó de rematar cualquier posibilidad de pillarnos por sorpresa que hubiese podido tener. Suspirando resignado y, extrañamente decepcionado, mi primer instinto fue el de responderle con fuego. Una pequeña bola de llamas se formó en la palma de mi mano, pero por suerte para los presentes recordé que estábamos rodeados de vegetación y lo que había ocurrido la última vez que utilicé mi poder en un sitio como ese, así que enseguida las disipé con la misma facilidad que se habían manifestado.

Terminé de voltearme justo a tiempo para ver como Nassor y otro individuo se encontraban en mitad de un salto, frenando mi subcapitán la acometida del desconocido y lanzándolo hacia atrás con un simple y certero golpe, ante el cual asentí satisfecho. Tras ello, el pelirrojo se situó varios pasos frente a mí, preparado para el combate. Cualquier observador externo habría achacado mi indiferencia, así como mi falta de reacción, ante un ataque a mi absoluta e irremediable falta del sentido de la autoconservación. Pero lo que dicho observador no habría tenido en cuenta es que, en presencia de mi mano derecha, no podía tener las espaldas mejor cubiertas. Por mi parte, y tratando de satisfacer mi curiosidad, alcé la vista buscando al asaltante caído. Pero en lugar de encontrar a algún marine o cazarrecompensas, como había imaginado, lo que vi fue a un crío incorporándose.

- Hay que joderse... - pensé en voz alta mientras daba un paso al frente.

Entonces, y cómo si no acabara de ser derribado, aquel pequeño hombrecillo con pintas de salvaje se preparó para volver a lanzarse al ataque. De nuevo volví a vaciar el aire de mis pulmones en un claro gesto de resignación. No me agradaba la idea de interrumpir el combate entre dos guerreros, pero tampoco la de ver como mi compañero partía los huesos a un crío.

Así pues, di otro paso al frente y, cerrando los ojos, me concentré en la infinidad de sombras que se extendían por el suelo a nuestro alrededor. En cuestión de segundos, y antes de que el pequeño desconocido pudiese avanzar demasiado, su propia sombra se deformó bajo sus pies. Esta comenzó a reptar por su piel, distribuyéndose alrededor de su cuerpo, como si una docena de serpientes le hubiesen apresado. Con algo de suerte, la improvisada atadura sería suficiente para mantenerle quieto mientras Nassor obtenía respuestas para las preguntas que ambos nos hacíamos.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Vie 23 Feb 2018 - 12:21

Ummak observó pasmado como uno de los demonios saltaba con una pasmosa facilidad hacia él. Algo en su interior le hizo vibrar de emoción ¿Significaría aquello que por fin había encontrado a un guerrero honorable? Una sonrisa feroz se dibujó en su rostro al cruzar la mirada con aquel demonio de cabellos rojizos. Y aunque sintió como un viento antinatural lo alejaba de su objetivo y como el aire se escapa de sus pulmones cuando recibió la patada de aquel tipo. La sonrisa no desapareció de su rostro, ni tan siquiera cuando impactó violentamente contra unas rocas cercanas.

Tras levantarse trabajosamente del suelo, se rio estrepitosamente. Como si todo aquello formase parte de un juego.

- Guerrero con honor no necesitar matar hombres para ganar batallas. Solo si encontrar fuera de código de guerrero o defensa propia – dijo en aquel tono de voz tosco, mientras volvía a soltar otra risotada – demonios del Mar Azul no ser guerreros, Así que Ummak pensar que tener carta blanca para sacrificio – resolvió, como si aquello fuese un razonamiento tan obvio como que el cielo era azul.

Apenas tenía sensibilidad en su hombro y podía notar como le faltaba el aire, por lo que ahora se veía obligado a permanecer con la espalda ligeramente arqueada debido al dolor. Puede que aquel golpe le hubiese roto alguna costilla, pero no había lugar para el dolor entre los guerreros de Shandora por lo que, apoyándose en su lanza, se obligó a erguirse en toda su estatura a pesar del punzante dolor abdominal.

Las serpientes que surgieron de su sombra no ayudaron a conciliar la situación con el otro pirata. No solo no era un guerrero, sino que era un brujo que no sabía el significado del honor. Ante la aparición de aquella brujería, inmediatamente escupió a los pies del pirata mostrando su desprecio.

- En Shandora, guerreros defienden clan con vida – dijo señalando al pelirrojo con su Kamihageshii – Tu ser guerrero, tu caer bien a Ummak. Pero tu jefe ser viva imagen de demonio del mar azul – espetó dedicándole una mirada de odio al otro pirata – Tu ser afortunado, quizás próxima vez no tener tanta suerte.

Acto seguido se llevó la mano hacía el interior de su maltrecho pantalón y extrajo un trozo de tela verde que había visto mejores días. El trapo tenia bordado en un rojo apagado el ya clásico símbolo de la marina, sobre el que descansaba una estrella en un rojo algo más intenso. Si se le daba la vuelta al trapo, con el símbolo mirando hacia abajo, sobre la estrella podían distinguirse las siglas “LoD”. El acrónimo de Liberty or Death, una de las muchas consignas de la Armada Revolucionaria.

- Me envía el Clan de la Lágrima, demonio. Tu deber responder por muerte de hermano Taito.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Sáb 24 Feb 2018 - 1:56

El pirata se limitó a mirar fijamente al enemigo mientras se levantaba. Un gesto de su mano acalló los crecientes gruñidos de Kilah, que echó a caminar hacia él y se puso a su lado, enseñándole sus enormes incisivos al salvaje. Y la verdad es que no era para menos, pues la hembra de guepardo era un animal de tamaño considerable, mucho mayor que la mayoría de los de su raza. Nassor le acarició la cabeza para apaciguarla mientras aprovechaba para examinar en más detalle al rubio, que resultó no ser más que un niño. En algunas sociedades no se le consideraría aún un hombre, y aunque venía de una casta guerrera donde aprendían a luchar antes que a leer, consideró una irresponsabilidad poner en manos de un crío como aquel una lanza. Sin embargo las palabras que dijo, aunque le costó entenderlas, le sorprendieron ligeramente. No era la clase de razonamiento que se hubiera esperado de un chaval de unos... ¿dieciséis años? Sí de un salvaje con alguna clase de extraño y retorcido sentido del honor, en todo caso.

- No sé por qué nos llamas demonios, pero en todo caso no vamos a ser el sacrificio de nadie.

No le dio tiempo a decir más, pues Syxel ya se había puesto en marcha. Su capitán había decidido tomar la iniciativa, probablemente para evitar más sorpresas por parte del salvaje, recurriendo a los misteriosos poderes de su akuma para inmovilizar al rubio con las sombras que le rodeaban. Kilah bufó y retrocedió un par de pasos, asustada, mientras que el propio Nassor se permitió un leve arqueo de cejas de admiración. La reacción del extraño fue bastante más expresiva, escupiendo en dirección a Syxel y dirigiéndose a Nassor. La verdad es que al pelirrojo no podía traerle más sin cuidado que le respetara como guerrero si iba a hablar de aquella manera de su capitán, el hombre al que debía su vida. Con un destello de ira en la mirada, apoyó la mano sobre la empuñadura del Filo y lo miró a los ojos.

- Cuidado con tus palabras.

Aún cuando desde su punto de vista estaba frente a un enemigo deslenguado e irrespetuoso, y más aún, ante un salvaje inferior, se le había educado para ser inflexible en la batalla pero noble en la victoria. Un oponente vencido no merece un trato inhumano, ni un hombre de menor categoría ser tratado sin respeto. Las personas recuerdan las ofensas, y las palabras pueden volverse contra uno si se pronuncian sin cuidado. Con advertirle de que pisaba terreno pantanoso al decirle aquello ya había cumplido todo su papel. Así pues se limitó a observar sus movimientos en guardia, mientras trataba de usar aquel extraño sentido de antes. Frunció el ceño por la concentración, mientras notaba de nuevo su conciencia "abrirse" y expandirse por la zona. La sensación de antes lo abotargó por un instante; aquella presencia sobrecogedora... ¿era Syxel? Dirigió una fugaz mirada a su capitán, y por un momento le pareció que era mucho más grande de lo que realmente era, más majestuoso y terrible. Desvió la mirada y se centró en el salvaje. Seguía sintiendo emanar odio de él, pero el peligro inminente se había desvanecido. Al escuchar al salvaje hablar apartó la mano de la katana y se echó a un lado para dejarlos conversar. Por el momento su capitán estaba a salvo, pero no bajaría la guardia.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Sáb 24 Feb 2018 - 21:10

Di un par de pasos al frente, acercándome al pequeño salvaje mientras Nassor se echaba a un lado, aunque manteniéndose cerca de nosotros y en guardia, como era de esperar. Al fin y al cabo, un guerrero con una disciplina tan férrea como la suya nunca bajaría la guardia con un desconocido presente. Lo cual, me permitía bajarla a mi y relajarme, por cuestionable que pudiese ser esa opción.

- ¿Demonio del mar azul? Pues me gusta como suena, creo que me lo tomaré como un cumplido - respondí con tono burlón y esbozando una media sonrisa. - Aunque he de reconocer que tu insinuación de que no soy un guerrero si que me resulta ofensiva - Continué mientras extraía de uno de los bolsillos interiores de la capa mi preciada petaca, para a continuación dar un trago al delicioso ron que contenía y volver a guardarla.

Entonces el desconocido hizo un movimiento, llevándose la mano a un bolsillo, e instintivamente reaccioné haciendo que las sombras que inmovilizaban su cuerpo se extendiesen también a sus brazos. Que no tuviese intención de enfrentarme a él no significaba que fuese a cometer el error de confiarme y subestimarle. Aunque enseguida me permití tranquilizarme, al ver que no había extraído nada más que un trozo de tela en no especialmente el mejor estado. Aún con algo de reticencia, terminé de avanzar hasta su posición y tomé aquel trapo.

- Revolucionarios... - murmuré. - Me preguntaba cuando volveríais a contactar. ¿Así que ahora reclutan niños perdidos para la causa? A lo mejor los rumores son ciertos y la armada está desapareciendo... - No pareció entender mi comentario, o al menos no le prestó atención, pues enseguida volvió hablar. Y esta vez con una acusación tan absurda que me fue imposible contener la risa. - No quiero ofenderte, pero... ¿La muerte de Taito?, ¿de verdad? - le respondí, tratando de recobrar la compostura. - Ese gigante belicista no está muerto, ni mucho menos. De hecho, está en esta misma isla. En nuestro barco, para ser más exactos, a algunas horas de aquí. ¿Se puede saber a quién se le ocurrió una estupidez como esa?
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Sáb 24 Feb 2018 - 22:49

¿Niño? Así era como llamaban a los críos la gente del Mar Azul. Ummak cerró los puños con furia mientras la rabia hacia que se le hinchara la vena de su frente y se produjeran pequeños derrames rojos en sus ojos, debido al brusco aumento de su presión sanguínea. Resistió la tentación de volver a iniciar otra pelea, ya que ser derrotado por segunda vez sería algo aún más vergonzoso que encajar aquel insulto. Aunque, guiado por su rabia, su pelo comenzó a crecer y a trenzarse formando un único mechón con el que empezó a fustigar una roca cercana.

- ¡Las manos de este “niño” están manchadas por la sangre de muchos tipos como tú! – espetó en shandianii, a sabiendas de que no entenderían ni una sola de sus palabras.

Una vez que hubo calmado sus palpitaciones, relajó ligeramente su expresión y su pelo volvió a su forma original. No estaba dispuesto a amilanarse frente a aquellos demonios.

- Hacer meses que líderes de Clan de Lágrima dejar de recibir cartas. Muerte de ideales ser igual que muerte en vida y tu ser único responsable. Tu contraer deuda y ellos querer su pago – matizó mientras trataba inútilmente de deshacerse de aquellas sombras – Ummak no ser digno de negociar en nombre de Clan de Lagrima, tan solo ser guía. Hermanos esperar vuestra llegada a campamento, vosotros también deber medir palabras frente a ellos.

Acto seguido, giró bruscamente la cabeza hacia el este, hacia el corazón de la isla. La vegetación en aquella dirección era frondosa e intransitable. No susurraban las hojas, ni se movía una sola rama. Era lo más opuesto a una invitación amistosa. Aunque Ummak no mentía, nunca lo hacía. En aquella dirección se hallaba el campamento rebelde, junto a un pequeño destacamento de soldados y del comandante de su brigada, que aguardaba el regreso de Ummak: Imgashhau.

- Rodar cabezas si no marchar hacia allí de inmediato, hermano Imgashhau no ser famoso por paciencia – dijo, volviendo a esbozar aquella perturbadora sonrisa.


Última edición por Ummak Zor-El el Jue 1 Mar 2018 - 12:07, editado 1 vez
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Dom 25 Feb 2018 - 3:13

Mientras la conversación transcurría no dejó de atender las "emociones" del salvaje revolucionario. Volvió a apoyar la mano en el Filo amenazadoramente cuando sintió la rabia emanar de él, y le sostuvo la mirada mientras soltaba palabras ininteligibles en aquel extraño idioma suyo. ¿Así que aquel crío era compañero de Taito? Parecía que ser una panda de deslenguados malhumorados era un rasgo común a todos los revolucionarios. Por eso estarían todos juntos contra el Gobierno, en amor y compañía... o rabia y compañía. Se quitó aquel estúpido pensamiento de la cabeza y siguió vigilando, sin fiarse un pelo de las intenciones del extraño. La sospecha de que pudiera haber más en las inmediaciones le asaltó, y trató de percibir a más gente tanto con sus sentidos como con aquel extraño poder. Sin embargo no había nada. Ellos cuatro y animales. Por lo demás, estaban solos... que pudiera sentir. Se giró de nuevo hacia ellos con un gesto adusto y miró al rubio frunciendo el ceño.

- Nadie es culpable de lo que Taito decida hacer salvo él mismo. Cada hombre debe hacerse responsable de sus propios deberes y si Taito desatendió los suyos, eso no os da derecho a atacar a mi capitán y acusarlo.

En un gesto violento desenvainó el Filo de Érebo, una elegante katana de acero negro y se puso en guardia, con un destello de ira en la mirada, sin hacer nada más aún.

- Sin embargo sí que es mi deber proteger a mi capitán, o estaría desoyendo a mi honor como guerrero. Le has atacado, insultado, amenazado, acusado y ahora tratas de presionarlo para que te obedezca.

Por un instante pareció que iba a atacar, pero no fue así. Aunque enfadado, el pirata sabía dónde estaba su lugar y no actuaría sin las órdenes de su capitán. Y estaba seguro de que el viejo Syxel no querría un derramamiento de sangre, ni desoír la llamada de los revolucionarios. Pero Nassor no se fiaba de esa gente, menos tras ver a quién habían elegido enviar como mensajero y qué palabras traía este. Sí, podía ser perfectamente que el niño hubiese decidido decir lo que le apeteció en lugar del mensaje original, pero igualmente no se fiaba, y razones no le faltaban.

- Capitán, no creo que sea buena idea ir. Envíame a mí y yo te diré lo que sea que nos tengan que decir estos hombres.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Dom 25 Feb 2018 - 3:50

Observé con detenimiento el peculiar cambio en el cabello del joven, arqueando una ceja al ver como la enorme trenza descargaba su ira, o frustración, contra una roca. Me habría sorprendido ante una habilidad tan peculiar, de no ser porque a diario veía muchas otras, a cada cual más extraña que la anterior, así que enseguida dejé de prestar atención a esa capacidad. Fue entonces cuando el muchacho volvió a pronunciarse, manteniendo el mismo tono pero utilizando otro idioma, el cual no me costó mucho reconocer.

- Créeme, muchacho, no hay tipos como yo. - le respondí en su propia lengua. Hecho que si pareció sorprenderle. Pero enseguida continuó hablando, insistiendo en el mismo punto y culpándome a mi de que Taito hubiese cortado sus relaciones con el ejército revolucionario. O el Clan de Lágrima, como el salvaje los llamaba.

Me disponía a darle una respuesta tajante a ese asunto, mas esta no fue necesaria que ya Nassor dejó completamente claro lo que ambos pensábamos. Ambos se pronunciaron de nuevo, insistiendo aquel crío, que acababa de referirse así mismo como Ummak, en que debíamos seguirle a un campamento cercano donde algunos oficiales de la revolución nos estaban esperando. Mientras que mi camarada insistía en su desconfianza, la cual yo compartía, y se ofreció a ir el en mi lugar.

“Sígueme la corriente, yo también tengo asuntos que tratar con esa gente”. Transmití telepáticamente a Nassor, tras darle vueltas al asunto durante unos segundos, para que tan solo él pudiese oírme.

- Está bien, Ummak - hablé entonces de nuevo en voz alta al tiempo que hacía desaparecer por completo las sombras que aún envolvían su piel, manteniéndole sujeto. Una vez liberado esperé un instante para que se reincorporase, y luego continué. - Guíanos hasta ese campamento.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Dom 25 Feb 2018 - 18:28

¿Aquel hombre había hablado shandianii? ¿Por qué narices aquel demonio conocía la lengua de sus ancestros? Estudió durante un momento sus facciones, pero no parecía tener ninguno de los rasgos físicos característicos de su pueblo. Por lo que enseguida descartó que se tratara de algún descendiente criado en el exilio. La constatación de aquel hecho le dejó consternado de inmediato, le impactó de un modo más profundo de lo que la esclavitud había hecho años antes. Dirigió entonces su mirada hacia el guepardo que acompañaba aquellos demonios, el animal no le había quitado el ojo de encima desde hacía ya algunos minutos.

“Dioses…” – masculló para sus adentros. No tenía ni la más remota idea de porque el espíritu del guepardo había elegido favorecer a aquellos demonios, pero no sería él quien contradeciría los designios de los espíritus guardianes de su pueblo.

Pudo sentir como la presa ejercida por su propia sombra comenzaba a ceder, hasta que finalmente las serpientes desaparecieron bajo sus pies. No sabía si aquello significaba que los piratas habían confiado en su palabra y mentiría si dijera que aquello le importaba. Cuando Ummak salió del campamento, lo hizo convencido de la inutilidad de las negociaciones.

- Ummak guiar, aunque no esperar por rezagados – avisó mientras comenzaba a internarse en la espesura oriental a un ritmo más lento de lo que le gustaría debido al dolor. Con algo de suerte, puede que le diesen a probar otra vez esa fruta roja. Al menos puede que con ella el dolor volviese a desaparecer.

En otra época del año puede que la flora y la fauna de Rukongai pudiese resultar bastante agradable. Pero según se iban adentrando en dirección hacia del campamento rebelde, el paisaje se volvía por momentos en la pura imagen de la fealdad y la desolación. La jungla comenzaba a presentar claros, que evidentemente habían sido producidos por la mano del hombre, y los tocones de extraños arboles comenzaban a brotar como champiñones a su alrededor. El bosque estaba vacío y por doquier, bajo las pequeñas colinas y llanuras que se extendían hacia el este, la hierba parecía marchita y amarillenta y las desnudas ramas de los escasos arbustos se agitaban al viento con los espasmódicos movimientos de los dedos de una anciana. El viento era casi el único sonido que se percibía, porque incluso la fauna parecía haber desaparecido.

- El Clan de Lágrima ha estado recolectando esos frutos rojos día y noche, creen que conceden algún tipo de poder a quienes los consumen. No son especialmente dulces, pero parece que producen algún tipo de excitación. No los mencionéis bajo ningún concepto o cundirá el nerviosimo – advirtió en su lengua materna, sin molestarse en ocultar su tono de desprecio ante las practicas de la Armada Revolucionaria.

Pasados algunos minutos, Ummak escuchó el ulular de una lechuza a lo lejos y marchó hacia el sonido.

- Eso más bien parecer lechuza enferma – espetó.

Casi como salidos de la nada, una patrulla de unos doce rebeldes les salió al encuentro. Y, aunque el campamento se encontraba a tan solo unos minutos, estaba claro que no les dejarían llegar hasta allí armados hasta los dientes.


Última edición por Ummak Zor-El el Jue 1 Mar 2018 - 12:11, editado 1 vez
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Mar 27 Feb 2018 - 2:21

Continuamos adentrándonos en la jungla, guiados ahora por el que crío al que ya había decidido referirme como niño perdido. Decisión motivada por el recuerdo que me preocupaba sobre la historia que años atrás había leído en un libro recopilatorio de cuentos populares. Trataba sobre un joven que reclutaba, o secuestraba, niños por todo el mundo y los llevaba a vivir en una isla donde jamás crecerían... o algo así. Y mientras le daba vueltas a semejante tontería en mi cabeza supuse que en el símil que mi subconsciente trataba de mostrarme la revolución sería aquel chaval que robaba a los niños como Ummak la oportunidad de crecer y vivir sus vidas.

- La victoria a cualquier precio, ¿eh? - dejé escapar en voz baja con cierta decepción. Cierto era que mi relación con el ejército revolucionario nunca había sido especialmente estrecha, pues se había limitado a colaboraciones esporádicas en situaciones de interés común. Pero de alguna forma hubo una época en la que creí entender y compartir los ideales por los que luchaban, aunque me resultaba cada vez más lejana.

El rebote de una rama al avanzar casi me da de lleno en la cara, obligándome a abandonar mis pensamientos para evitar el golpe y recordándome que llevaba un buen rato sin maldecir la vegetación de aquella dichosa selva. Y hablando de vegetación, la abundancia de esta comenzaba a mermar de manera exagerada. ¿Tendrían ellos algo que ver?

Aún sin respuesta para las muchas preguntas que había ido acumulando desde el comienzo del inesperado encuentro, me permití volver a evadirme de todo a nuestro alrededor y cerrar los ojos para concentrarme momentáneamente en una tarea concreta. Así pues, enfocando mis pensamientos dejé que mi mente se expandiese más allá de los límites de mi cuerpo, y noté como esta desbordaba y se extendía mucho hasta donde ni siquiera mis sentidos podían llegar. Mi consciencia continuó viajando hasta el lugar que buscaba, nuestra embarcación, donde podría utilizar la telepatía para transmitir un mensaje.

Mi consciencia volvió de golpe a mi cuerpo cuando un considerable número de presencias se manifestaron a nuestro alrededor. De no haber concentrado toda mi atención en la tarea que acababa de realizar, probablemente podría haberles sentido mucho antes y no nos habían pillado por sorpresa, por lo que maldije de nuevo mi falta de cautela. Aunque el hecho de que no se presentasen cómo hostiles me permitió relajarme de nuevo.

- No hay ningún problema, caballeros - respondí a su “sugerencia” de que les entregásemos nuestras armas mientras retiraba de mi cinturón el machete que llevaba encima y se lo ofrecía a uno de los recién llegados. Acto seguido, y mostrando una sonrisa de satisfacción y superioridad, hice que la ropa que llevaba de cintura para arriba desapareciese por completo, quedándome el torso y los brazos completamente al descubierto y mostrándoles así que no llevaba más armas encima. ¿Era necesaria una demostración como esa? Probablemente no, pero valía la pena por fardar un poco.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Mar 27 Feb 2018 - 20:42

No le gustaba la decisión de su capitán, pero no le quedó más remedio que aceptarla. ¿Quién era él para cuestionar sus decisiones? Todo lo que podía hacer era intentar transmitirle su opinión y esperar que la tuviera en cuenta, pero una vez daba una orden su deber era obedecer y seguirle a las mismísimas puertas del Infierno si era necesario. Que tal vez no fuese un caso tan extremo, pero no muy diferente; en opinión de Nassor caminaban directos hacia la boca del lobo. Negó con la cabeza y entornó los ojos antes de seguirles, situándose entre Syxel y el revolucionario, con cara de pocos amigos y la mano en el mango de la katana en tono momento, aunque en una pose relajada. Mientras caminaban ignoró la verborrea en aquel idioma extranjero y se dedicó a intentar seguir utilizando aquel extraño sentido. Se centraba e intentaba localizar las presencias de ambos sin mirarles, para luego girarse hacia ellos y confirmar que efectivamente estaban donde creía. Era un poder un poco inexacto por lo que pudo comprobar, ¿o era cosa de su inexperiencia?

- ¿Victoria? - preguntó a su capitán sin comprender.

Luego se percató de que él si entendía al salvaje cuando hablaba, y de que debía ser alguna respuesta al discursito que había dado. De repente se fijó a su derecha en un destello rojizo y les hizo un gesto para que se pararan, acelerando el paso en aquella dirección. Largas y espinosas hojas de color sangre y frutos negros; era la planta que buscaba. Era un ejemplar pequeño, lo que facilitaría trasladarlo al barco. Se sacó la mochila de la espalda y cogió una pequeña pala, comenzando a desenterrar las raíces. Kilah se acercó con curiosidad y empezó a olisquear la planta, pero un toque en el morro por parte de Nassor la hizo desistir. No quería que se comiera una de las frutas y se intoxicara por error. Sacó de la mochila un pequeño saco y echando tierra húmera en este hizo el traslado, cerrándolo bien en torno al tronco. Ya tenía una maceta grande en el barco que sería más apropiada, pero mientras tanto la transportaría así. Metió la pala y el arbolito en la mochila dejando el ramaje asomando, y volvió a echársela a la espalda.

- Podemos continuar.

Sin embargo el rubio parecía ocupado gritándole a un pájaro... o eso pensó hasta ver la mueca de concentración de Syxel. Y al notar el ruido de movimiento entre la vegetación se puso al momento alerta, llevándose la mano a la katana. Eran al menos doce, todos armados. Al ver que eran compañeros del salvaje se relajó un poco, pero no demasiado. Seguía sin confiar en aquella gente y no iba a bajar la guardia. El problema llegó cuando escuchó las declaración de ellos. Negó enérgicamente con la cabeza, frunciendo el ceño.

- No confiaré a otro hombre mi acero jamás. Podéis intentar quitármelo por la fuerza, pero me defenderé.

Sin embargo tras mirar a su capitán y entendiendo que sólo iba a causarlo problemas, relajó el gesto y añadió:

- Entiendo que no queráis a extraños armados en vuestro campamento. Estoy dispuesto a atar la guarda para que os aseguréis de que no pueda desenvainar.

- ¿Atar la guarda? - preguntó uno de los soldados, entre sorprendido e incrédulo.

Arqueó una ceja mirándole directamente por un instante, haciendo que el hombre desviase la mirada incomodado. Acto seguido se sacó la mochila y comenzó a soltar una de la cinchas de cuero. Con la habilidad que da años de experiencia en el mar, hizo un nudo marinero en torno a uno de los agujeros de la guarda y ató el otro extremo a su cinturón. Con un gesto de ligera impaciencia en el rostro, hizo el ademán de desenvainar, quedado la katana bloqueada por la cincha a los pocos centímetros.

- ¿Lo veis? Así que no podré desenvainar sin antes deshacer el nudo, y lo veríais. ¿Podemos seguir?
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Mar 27 Feb 2018 - 20:52

Una vez requisadas una buena parte de las armas, salvo las de Nassor, la patrulla los escoltaría los últimos metros hacia el improvisado campamento rebelde. Las tiendas para el comandante y su guardia personal habían sido las primeras en montarse, incluso antes de que se hubiese establecido el perímetro del campamento. Allí estaban, como una incongruencia en medio de un pequeño regimiento exhausto. Algunos de los soldados hacían intentos no demasiado animosos de montar sus propios refugios, mientras que otros se limitaban a parar la marcha, dejarse caer en el suelo y echarse a dormir. Se habían levantado unos modestos establos para caballos, y los jinetes mantenían a raya su propia fatiga para ocuparse de sus monturas fueran atendidas, mientras que los hombres de la partida de equipaje desembalaban las provisiones y empezaban a encender hogueras para un rápido almuerzo.

Las cabezas fatigadas se volvieron hacia ambos piratas y la patrulla rebelde encabezada por Ummak cuando entraron en el campamento. Los bucaneros eran una visión temible tal como estaban, cubiertos de arañazos producidos por las zarzas y cubiertos de suciedad. Ummak desvió la mirada hacia los hombres y mujeres del Clan de la Lágrima mientras caminaba, estudiando en qué condiciones estaban. Dudaba que fueran a talar con el mismo ímpetu al día siguiente y esa idea le producía una profunda rabia.

“Normal que no consigáis vuestros objetivos” – rechinó los dientes con frustración. No le gustaba que talaran un bosque tan antiguo para acaparar las semillas de aquellos frutos, pero tampoco disfrutaba si se encontraba rodeado de sujetos tan débiles. A cada día que pasaba junto al Clan de la Lagrima estaba más convencido de que cada shandian valía por diez de aquellos sujetos. Podían llamarse a sí mismos armada tantas veces como quisieran, pero no era eso lo que veían los ojos de Ummak.

Una vez en el campamento, la patrulla se dispersó para buscar sus propias tiendas. El joven Shandian dirigió a sus invitados hacia el pabellón del comandante Imgashhau.

Los guardias que vigilaban ante la gran tienda de campaña de los oficiales empalidecieron al ver las imponentes figuras que acompañaban al salvaje y no se atrevieron a decirles nada cuando entraron como lobos hambriento en el estridente jolgorio que reinaba en el interior.

Se orientó por las risas mientras atravesaba pequeñas habitaciones creadas con cortinajes para permitir que los sirvientes del comandante realizarán sus tareas sin obstaculizar su diversión. Caminó hasta que finalmente salió a un gran espacio en el centro de la tienda donde Imgashhau estaba rodeado de sus oficiales y aduladores.

El incienso sumía el espacio en una niebla azulada que se elevaba en leves volutas de los braseros. La cámara estaba tapizada de pilas de gruesas esteras y se habían instalado mesas bajas con bandejas de carne, queso y unos extraños frutos rojos para los huéspedes del comandante. Casi una docena de prometedores tenientes estaban sentados por allí, bebiendo vino y hablando, o jugando a los dados, bajo la cambiante luz del fuego. Imgashhau estaba sentado en el centro, con sus miembros larguiruchos colgando de los brazos de una silla de roble de alto respaldo mientras bebía vino de una elegante copa dorada.

Tenía el torso desnudo, cosa que dejaba a la vista unos anchos hombros poderosos y fuertes brazos que podrían haber sido esculpidos en mármol pálido. Llevaba el largo cabello negro recogido atrás con una tosca cuerda de cuero. A pesar de que la piel desnuda no parecía presentar ni una sola cicatriz, si se prestaba atención se podía observar cómo había perdido su oreja izquierda. Cuando vio a Nassor y Syxel sus ojos se encendieron con jubiloso odio.

- Disfruta de la flor y nata del Clan de la Lagrima, demonio – dijo Ummak con amargura, nuevamente en su lengua natal – Ummak cumplir órdenes – añadió en legua común.

- Ya era hora de que llegarais – dijo con desdén el comandante– Parece que hayáis rodado como cerdos por un lodazal, supongo que no debería sorprenderme.


Última edición por Ummak Zor-El el Jue 1 Mar 2018 - 12:14, editado 2 veces
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Aridam H. Taito el Mar 27 Feb 2018 - 22:00

-Disculpad que haya tardado tanto -respondió una vozarrona sorpresiva-. Ha sido un largo camino y ni corriendo a toda velocidad he podido llegar antes.

Para la sorpresa de casi todos los presentes, un alto y musculado hombre encapuchado entraba por la puerta a la tienda de campaña, aquella por la que apenas un minuto antes se internaban Syxel y compañía. Su aparición en el campamento no había levantado sospechas, ya que la tela que portaba tenía el blasón de la Armada Revolucionaria aún en él, si bien algo desgastada, por lo que no había tenido problemas en colarse tras esprintar desde el barco donde esperaba a su capitán.

-Recibí tu mensaje -le dijo simplemente a Syxel, antes de ponerse a su lado y descubrir su rubio cabello-. ¡Soy Aridam H. Taito! ¡Miembro de la Armada Revolucionaria bajo el mando de Krauser en la Quimera, perteneciente a la división de los Demonios y de nombre en clave Demonio Ceniza!

El hombre, que habría podido pasar como semigigante debido a su complexión, miró atentamente a todos los presentes, intimidando a los más débiles de voluntad y asombrando con su presencia a los demás. Al detenerse en aquel muchacho de rubios cabellos, que según le dijo el Capitán fue quien les dijo a qué había ido a buscarlos, Taito sonrió con sorna y añadió:

-Y como podéis comprobar, sigo vivo y coleando.

La idea de que gente tan jóven estuviera entre las tropas de vanguardia de la Revolución fue algo que nunca había gustado al artista marcial. Ya le apenaba que Ed tuviera que formar parte de aquella causa, pero él al menos estaba en buenas manos... al menos mientras Krauser seguía en activo. ¿Pero esto? Este chaval no le llegaba ni a la suela de los zapatos, y su aura belicista así lo imponía. El Asura de su interior reconocía en el muchacho a un aspirante a guerrero, y deseaba medirse con él, pero Taito sacudió la cabeza comprendiendo que aún solo era un aspirante, como él mismo lo fue una vez.

Su atención se vio desviada entonces, siguiendo esa línea de pensamientos, al hombre sentado a la cabecera de la reunión, cuyo aspecto era feroz incluso a pesar de la ausencia de cicatrices en su cuerpo. Para el atento ojo de un arqueólogo no pasó desapercibida la falta de su oreja, lo que demostraba que había combatido, y había sobrevivido. Fue a este hombre, que tenía aire de ser el líder de aquella pequeña parte de la Armada, a quien se dirigió de seguido:

-Tengo entendido que me habían dado por muerto, y que pretendían apresar a este hombre -dijo haciendo un gesto con la cabeza hacia Syxel-, culpándolo de ello. Bien, pues...

El Revolucionario puso sus manos sobre la mesa, adoptando una postura que infundía respeto al mirar desde lo alto incluso a alguien fornido como ese tal Imgasshau.

-... ¡Vengo a declarar que abandono la Armada Revolucionaria!

Un coro de voces confundidas murmurantes y suspiros de tensión recorrió la sala, pero Taito no les dejó interrumpirle.

-¡Aquel a quien le declaré la lealtad ya no tiene contacto conmigo! ¡Los métodos de la Armada se han atrofiado y vuelto desdeñables! ¡Y su Causa, ha perdido el peso que tenía cuando me invitaron a unirme! Hace ya un tiempo que siento que mi lugar no se encuentra ya entre los Revolucionarios, y el Capitán Silver D. Syxel me acogió cuando más lo necesitaba. ¡He decidido declarar mi nueva lealtad a él y formar parte de su tripulación, ya que así tengo más probabilidades de cumplir mi venganza, que siguiendo las órdenes de individuos sin pelotas y haciendo estúpidos encargos de mierda que no nos llevan a ningún lado! ¡A PARTIR DE AHORA, VOY POR LIBRE!

Taito acompañó su bramido con un seco golpe en aquella superficie en la que se posaba, notando cómo la furia le inundaba cada vez más y más hasta que no pudo contenerla. La potencia del puñetazo fue tal que resquebrajó la madera, dejando marca, aunque el hombre se contuvo para no partirla directamente por la mitad.
Tras varios resoplidos, se irguió de nuevo en toda su estatura, cruzándose de brazos en una pose que no admitía réplica.

-Y el que tenga algún problema con ello, puede intentar convencerme por la fuerza -gruñó como conclusión-. Solo le debo mi respeto y lealtad a hombres fuertes de verdad, no a esta... panda de mequetrefes -escupió las últimas palabras con un ademán que cubrió la sala y concluyó en el muchacho rubio-. Tú. Tú eres diferente. Tienes potencial, puedo saberlo solo con ver tu postura. Hazte un favor, y haz que estos idiotas espabilen. Actúa como hice yo, haz contactos y sal a ver mundo. Encontrarás gente muy fuerte con la que medirte y de la que aprender. Y luego vuelve aquí para enseñarle a esta "Armada" lo que es pelear de verdad.

Terminó su discurso sonriendo con suficiencia y soltando un bufido confiado. Tal como le había pedido Syxel en el mensaje telepático, había dado todas las explicaciones necesarias, y vaya con eso porque terminó agotado. No acostumbraba a hablar tanto y tan de seguido, pero la situación lo requería. Ahora solo le quedaba tomar su puesto al lado de su Capitán y esperar a que los dejaran marcharse... o que intentaran retarlo.

---------------------------------------

Nota Off-rol:
Me he venido por aquí solo a hacer un cameo tal como me pidieron, y a declarar que este personaje pasa a ser NPC propiedad de la banda pirata "Jigoku no Kaizoku", comandada por el capitán Silver D. Syxel.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Mar 27 Feb 2018 - 23:11

Mientras iban camino del campamento, Nassor echó mano de su mochila procurando no mover mucho el árbol y se sacó los Guanteletes de Reshef. A ojos de los revolucionarios sólo se estaba poniendo unos mitones, aunque aún así alguno le miró con desconfianza, a lo que el pirata respondió sosteniendo miradas desafiante. Se negaba a entrar desarmado en un campamento de posibles enemigos; y si ya una docena les habían salido al paso peor sería dentro. Se ajustó bien el guante y comprobó disimuladamente el interruptor oculto del dial, preparado para activarlo en caso de peligro. Mientras avanzaban, comenzó a sondear a los extraños con su nuevo poder, intentando percibir como había hecho con el salvaje, sus emociones. Fue complicado; le era difícil centrarse en una persona concreta y la más mínima distracción rompía su concentración. Irónicamente, le costaba más hacerlo ahora que antes cuando lo había hecho de manera instintiva. Supuso que tenía sentido a su manera, pero tampoco le dio muchas vueltas y se centró en practicarlo. A diferencia de antes, no le era sencillo percibir el estado de ánimo de las presencias cercanas, lo que tras pensarlo un rato atribuyó a que debía ser más sencillo percibir emociones intensas como las que había emanado el salvaje durante el primer encuentro.

- Un valiente batallón, ya veo... - murmuró con desaprobación.

El campamento dejaba mucho que desear, aunque disipó en parte las sospechas de Nassor. Todos los hombres que no estaban reposando o bebiendo, estaban levantando tiendas o "vigilando", lo que venía siendo pasear en torno al perímetro en parejas hablando entre ellos sin mucho cuidado. No parecía el ambiente de un campamento en pie de guerra, de lo que dedujo que la naturaleza de su misión allí no era militar. El hecho de que la mayoría estuvieran sucios y sudorosos como si hubiesen estado dedicándose a alguna labor pesada remarcaba esa deducción. Con curiosidad echó un vistazo a los alrededores, tratando de ver a qué andaba aquella gente. Unas cajas apiladas, en una de las cuales vio un fruto negro que reconoció al momento, respondió a su silenciosa pregunta. "Así que también están enterado del fruto de Sejmet..." Eso explicaba que hubiesen tardado tanto en encontrar uno de los dichosos árboles.

Finalmente se dirigieron a la más grande de las tiendas del campamento, la que supuso pertenecía al general al mando. Mientras atravesaban la puerta Nassor preparó su mejor mirada fría para recibir al hombre que había convocado tan poco amistosamente a su capitán, pero se encontró con que la tienda estaba dividida en estancias. Todo demasiado... lujoso, para pertenecer a un humilde oficial al servicio del pueblo. Porque eso decían ser los revolucionarios, ¿no? La ironía fue en aumento cuando llegaron a la sala donde el hombre en cuestión les recibió, con una mirada que no gustó nada al pirata y rodeado de lujos. ¿Era necesario tal despliegue para un campamento temporal? ¿Merecía aquella gente ser llamada defensores del pueblo? Sus palabras fueron ya el colmo, y una fría llama de cólera ardió en los ojos de Nassor. Iba a responderle cuando otra persona lo hizo por él; Taito, que llegó corriendo en ese momento. Escuchó sus palabras en silencio, atento a la reacción del general. Esbozó una media sonrisa, en parte divertido por el estallido de ira del rubio y en parte como muda aprobación a las palabras de su compañero.

- En fin, ya lo has oído. Salvo que pretendas seguir insultando a mi capitán... - con un hábil gesto dio un tirón de la cincha que retenía su katana y el nudo se deshizo - creo que no tenemos nada más que hacer aquí - escupió a los pies del general, mirándole con desprecio - ¿Nos vamos, capitán?
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Miér 28 Feb 2018 - 2:04

Yo me crie con las historias que me contaba el padre Shiro de su época como oficial del ejército revolucionario. Veía en ellos un referente en lo que a defensores de la libertad se refiere y por eso durante gran parte de mi vida había colaborado en incontables ocasiones y luchado por la causa. Por ello, aún me negaba a creer la información que me había llegado en los últimos años sobre la decadencia que reinaba en la armada, a pesar de no haber sabido de ellos ni de ningún movimiento destacable en mucho tiempo. Y ahora, el panorama que encontramos al llegar al campamento era, como mínimo, desalentador. Hombres y mujeres débiles y descuidados que poco o nada tenían que ver con los honorables guerreros que había conocido en el pasado.

Los sentimientos de decepción y desaprobación que me invadían a medida que avanzábamos enseguida se hicieron patentes en mi rostro, que ahora distaba mucho de la expresión divertida y relajada que había mantenido durante todo el camino. Y cuando finalmente entramos en la que parecía ser la tienda principal... aquella fue la gota que colmó el vaso. Los que debían ser quienes luchasen por la libertad del pueblo y derrocar a los corruptos nobles que dirigen el mundo ahora no podían parecerse más a estos. Quizás con el aspecto más propio de un guerrero, si, en especial aquel que me presentaron como su líder, pero rodeados sirvientes y comodidades. La peste del hedonismo cargaba la sala hasta casi hacer que se me revolviese el estómago.

Tomé aire y apreté con fuerza los puños y la mandíbula, tratando inexplicablemente de contenerme para no estallar en aquel preciso instante. Y cuándo Imgashhau soltó aquel comentario al vernos aparecer, a punto estuve de abandonar mis intentos de controlarme. Por suerte, una presencia bastante familiar apareció en la tienda, más concretamente la de un guerrero rubio con alguna alteración genética en la hormona del crecimiento. Al verle atravesar la estancia y plantarse frente al oficial de turno no pude evitar que la sonrisa volviese a dibujarse en mi rostro. Llegaba bastante antes de lo que había previsto, debía de haber corrido bastante desde el barco, pero su aparición simplificaría mucho las cosas.

Crucé los brazos, quedando estos frente a mi torso aún al descubierto, y comprobé de reojo que aún llevaba el brazalete. Esperaba no necesitarlo, pero algo me decía que había hecho bien en conservarlo, a pesar de haber entrado el machete antes de llegar al campamento. Ligeramente reconfortado por ese detalle continué escuchando las palabras de mi compañero, limitándome a mantener la sonrisa y asentir ante sus afirmaciones.

En cuánto Taito hubo terminado su discurso se situó a mi espalda, junto a Nassor, y en ese instante no pude evitar distraerme pensando en la imponente imagen que nuestra presencia debía suponer. Sacudí la cabeza para quitarme de encima aquella simple distracción y escuché lo que el pelirrojo añadía como guinda a las palabras de nuestro compañero. Luego di un paso al frente para pronunciarme yo mismo.

- Si esto es en lo que se ha convertido el ejército revolucionario, me temo que ya no tenemos nada que tratar. - Dicho eso, dejé caer los brazos dando media vuelta, y sin esperar respuesta alguna nos encaminamos hacia el exterior de la tienda. - Nos vamos.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Miér 28 Feb 2018 - 3:48

Las arrogantes palabras de Imgashhau fueron eclipsadas por el eco de unas fuertes pisadas que provenían del exterior. Para sorpresa de todos los presentes, el camarada Taito apareció en la sala y, a juzgar por su aspecto, no estaba de muy buen humor. Ummak le miró de arriba abajo. Para tratarse de un traidor, tenía un aspecto más fiero que cualquiera de los oficiales que había reunidos junto a las mesas bajas. Cuando el gigantón de cabellos rubios abrió la boca, Ummak puso especial atención en tratar de entender lo que este quería decir y, aunque no fue capaz de comprender todo el mensaje, notó como Taito le nombraba en al menos un par de ocasiones.

Ummak tenía sentimientos encontrados respecto al ideal revolucionario.

“Defiende a tu clan, incluso con tu vida. Puedes hacer amigos en otros clanes, pero recuerda que tu lealtad pertenece a tu clan, porque uno de estos días podrías encontrarlos en una batalla” – recordaba, con la voz de su padre de su padre, uno de los tantos dogmas que le habían inculcado desde la niñez.

Esa era una de las máximas que guiaban cada uno de los pasos. Sin embargo, aunque su lealtad pertenecía enteramente al Clan del Lobo, no podía dejar de profesar cierta rabia y coraje al pensar en los guerreros del Clan de la Lágrima. Les debía su vida y lucharía por ellos mientras tuviera fuerzas para mantenerse en pie. Hacía ya cuatro años que el Clan de la Lagrima le había rescatado de las Minas de Sangre de la Gran Montaña Roja y puede que realmente hubieran caído en desgracia. Pero él había contraído una deuda de gratitud el día que lo liberaron de su cautiverio y cumpliría con su deber hasta las últimas consecuencias. Porque eso es lo que habrían hecho sus ancestros y era lo que se esperaba de él. El honor lo significaba todo para Ummak.

Imgashhau miró a sus tres invitados con los ojos desorbitados. Las manos le temblaban y empalideció de rabia.

- ¡Apresadlos! – rugió – ¡Atadlos a un poste y desolladlos vivos!

Dos de los oficiales se pusieron en pie y corrieron hacia Syxel. Sin dudar, vieron como Nassor sacaba su katana de su vaina dispuesto a manchar de sangre la lona de la tienda.

- ¡Ya basta! – una voz resonó en la estancia como un trueno.

Los oficiales se quedaron paralizados. Imgashhau se vivió a mirar hacia el lugar dese el que había provenido aquel grito y se acomodó en su silla aparentemente divertido al identificar al autor. Los ojos de Ummak relumbraban como brasas encendidas. En su mano izquierda sujetaba uno de esos extraños frutos a medio comer, se sentía eufórico y libre de cualquier jerarquía.

- Hermano Taito tener razón, tu no ser digno. Ninguno de los que ocupar esta sala ser dignos de llamarse guerrillero – espetó fuera de si – Pueblo de Ummak conocer significado de rebelión, de luchar contra la injusticia y contra los mismos dioses. Cuando líder de Clan morir o retirarse, nuevo líder debe ser elegido antes de medianoche. Tu aun poder conservar honor y retirarte Imgashhau.

El comandante se levantó de su asiento y, tras sonreír amablemente al shandian, le propinó un revés con su mano diestra derribándolo de un solo golpe.

- Cuando necesite consejos de una cultura primitiva serás el primero a quien acuda – le dijo en tono seco – Y en cuanto a vosotros tres, no aceptaré vuestras ínfulas de hombres honorables. Tan solo sois buitres marinos que os alimentáis del sufrimiento de los demás. Le debéis una vida a la Armada Revolucionaria y una vida nos cobraremos.

Mediante un leve gesto con su barbilla, el resto de oficiales se abalanzaron sobre Taito y Nassor. Mientras que el comandante le dedicaba una mirada llena de odio a Syxel. Desenvainó entonces un lujoso sable y, tras un par de florituras, apuntó con el hacia la frente del pirata. Su pose era la de un espadachín experto y en guardia y, a juzgar por su rostro, bastante seguro de sus habilidades.

- Vamos, ladrón de lealtades ¿Dónde está tu querido mar ahora? ¡Dame algo con lo que entretenerme! – gritó mientras lanzaba una primera estocada a su cuello.


Última edición por Ummak Zor-El el Jue 1 Mar 2018 - 12:21, editado 2 veces
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Miér 28 Feb 2018 - 4:30

De nuevo mi primer impulso ante la estúpida pero previsible reacción del oficial revolucionario fue el de prender fuego a aquella tienda, y a la farsa que en su interior se encontraba. Y en esta ocasión si que hubiese sido una decisión acertada. Aunque al igual que al resto de los presentes, el inesperado grito del joven shandiano y el discurso que lo siguió, si que me pillaron desprevenido y me hicieron detener mi marcha y volver a girarme para observarle mientras hablaba.

Las palabras que pronunció, aunque toscas, me reconfortaron al saber que al menos alguien mantenía viva la llama de la revolución. Sin duda ese pequeño tenía mucho que enseñar a los que se hacían llamar sus superiores. Y la reacción de Imgashhau al golpearle no hizo sino acrecentar la ira que ya había comenzado a sentir hacia él, al igual que el consiguiente intento de amenaza que profirió contra nosotros.

El haki de observación, en el que me había concentrado desde que pusimos un pie en el campamento y que, tras entrar a la tienda, había centrado sin dudar en el oficial me advirtió sobradamente de su movimiento. Y al igual que había ocurrido con el salvaje no mucho antes, la propia sombra del guerrero trepó por su piel tomando la forma de serpientes que envolvían su cuerpo. Como cabía esperar su fuerza estaba a un nivel muy diferente de la del joven, por lo que algo tan simple no bastó para detenerle, aunque si fue suficiente para ralentizarle considerablemente. Pero aún pudiendo evadir su ataque en cualquier momento, aprovechando su la reducida velocidad de este para mirarle a los ojos hasta el final. Y justo cuando el filo de su espada estuvo a punto de encontrarse con mi cuello, todo mi cuerpo se disipó en una nube de sombras justo frente a sus narices.

- No tienes ni puta idea de lo que es la lealtad - exclamé tajante tras aparecer a su espalda.

Nada más oírme se dispuso a girarse, realizando un barrido horizontal con su sable que buscaría abrirme un tajo en la zona del pecho. Sin embargo, de nuevo pude adelantarme a sus movimientos y logré detener su ataque, aferrándole la muñeca del brazo que empuñaba el arma con mi izquierda y sujetándole la parte posterior de la cabeza con la diestra. A continuación di un tirón con todas mis fuerzas hacia atrás, elevándolo y lanzándolo contra la lona de la tienda. Al instante flexioné las piernas y cargué contra él a gran velocidad, llegando hasta su posición en un instante y embistiéndole de manera contundente. El choque fue más de lo que la tela pudo soportar y esta se rasgó tras su espalda, continuando ambos impulsados y rodando por el suelo del exterior por la pura inercia de la acometida.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Miér 28 Feb 2018 - 4:30

Viendo el combate que se avecinaba y la actitud hostil del resto de oficiales revolucionarios, echó a un lado la mochila y cerró los puños colocando los dedos corazón sobre los botones secretos de los guanteletes, preparado para activar los diales y entrar en combate. Sin embargo, en el momento en que ambos bandos estaban a punto de enzarzarse en combate, una voz atronadora les interrumpió: Ummak, el salvaje. El pirata le dirigió una mirada indescifrable, sintiendo una mezcla de sorpresa y admiración. Parecía que pese a todo, aquel honor del que había hablado en el bosque no era fachada. Era con actos y no con palabras lo que un guerrero demostraba su valor y rectitud, y desafiando a su líder por lo que consideraba correcto era una muestra más que digna de ello. Por eso, en el momento en que el general lo tumbó de un revés, Nassor frunció el ceño notando la ira crecer en su interior. Sin embargo aquel hombre era la presa de su capitán, así que era momento de dejarle espacio y cubrirle las espaldas. Respirando hondo, pulsó los botones y de repente sus puños comenzaron a brillar y destellar, recorridos por cientos de pequeñas descargas eléctricas.

- Parece que esta gente quiere guerra, Taito. Y no podemos dejar que interrumpan a nuestro capitán - dijo, crujiéndose los nudillos.

- No podría haberlo dicho mejor - respondió el rubio, chocando su puño derecho contra la palma.

Por su parte le tocaban tres oficiales, mientras que Taito iba a encargarse de otros cuatro. Observó por el rabillo del ojo al ex-revolucionario entrando en su forma híbrida con un rugido de ira, mientras cargaba contra los suyos. "No debería tener problemas solo. Me encargaré de mis propios problemas." Se centró en los tres que tenía delante, observando cómo uno de ellos sacaba una pistola, mientras que otro se ponía frente a él en una pose de boxeo. El tercero sacó dos cuchillos y empezó a moverse lentamente hacia su flanco izquierdo. Pelear en aquella tienda iba a ser un problema, con tan poco espacio y tanta gente. No podría hacer uso de su Raimei to Tatsumaki sin correr el riesgo de dañar a Taito, al capitán y a Ummak. Así pues iba a tener que ser un poco más convencional.

- ¿Vais a quedaros mirando todo el día? - les provocó.

El luchador comenzó a avanzar en guardia, listo para golpearle. Sin embargo una voz resonó en la estancia... ¿o era en su mente? "Mientras no me prestas atención te rajaré el muslo." Por puros reflejos retrasó la pierna izquierda, evitando un velocísimo avance del de los cuchillos, y aprovechó el mismo movimiento para cargar su puño hacia atrás y hundírselo en el rostro con toda la fuerza que pudo reunir. Notó cómo el tabique nasal del revolucionario cedía por la fuerza del golpe, al tiempo que el sonido de un trueno y el destello de un relámpago iluminaban la estancia. El hombre se desplomó, con la cara humeando. Entonces sonó una detonado y Nassor notó un dolor punzante en el hombro izquierdo: el tirador le había disparado. Contuvo un taco y apretó los dientes, tratando de ignorar el dolor. Aquella herida iba a ser un problema.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Ummak Zor-El el Miér 28 Feb 2018 - 4:57

Pasados unos segundos, que para Ummak parecieron una eternidad, comenzó a escuchar pitidos prolongados. Quería abrir los ojos pero no podía, como si en su cara no hubiera nada que pudiera abrir. O como si su voluntad no llegara hasta sus ojos. Tardó demasiado en poder abrirlos. Cuando lo hizo había gente a su alrededor, muy arriba, y les veía como si estuviera en el fondo de un pozo. No entendía lo que decían. Movían la boca pero no entendía ni una sola palabra, parecía como si hablaran un idioma hecho de gruñidos, palabras dilatadas y reverberaciones.

El joven shandian entró en pánico.

“Esto es el fin, se ha acabado todo” – pensaba.

Pero no era el final, sino el principio. El principio del dolor. Porque empezaba a sentir dolor. Mucho dolor. Para ser preciso le dolía hasta el pelo. Ummak soltó una maldición al sentir el sabor metálico de la sangre en su boca y trató de alzar la cabeza. Allí estaba él, tirado en el suelo en mitad de la tienda, ni vivo ni muerto sino todo lo contrario y era la menor de sus preocupaciones. Podía sentir como a su alrededor se estaba librando una batalla y él no estaba participando. No muy lejos de él, a tan solo un par de metros, se encontraba su Kamihageshii. Poniendo toda su voluntad en ello, trató de estirar su mano hacia la lanza de su familia, pero los dedos se resbalaron de esta en cuanto consiguió rozarla.


Última edición por Ummak Zor-El el Jue 1 Mar 2018 - 12:23, editado 1 vez
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Nassor el Miér 28 Feb 2018 - 5:15

Echándose hacia atrás evitó un gancho del luchado, para luego inclinarse hacia la izquierda evitando un directo. Aquel hombre sabía lo que se hacía, estaba siendo capaz de ponerle contra las cuerdas pese a ser especialista en combate desarmado. Y el hecho de que estuviera atreviéndose a acercarse tanto pese al aura de electricidad que envolvía su cuerpo lo tenía intranquilo y le hacía sospechar que tenía algún as bajo la manga. Pese a todo podría haber intentado hacerle una llave y eliminarlo, pero su principal problema era el pistolero; antes había logrado hacerle blanco pese a tener a dos aliados de por medio, estaba claro que era hábil. Así pues estaba viéndose obligado a usar de escudo humano al luchador hasta que pudiera encontrar una manera de eliminar al tirador. Una vez estuviera fuera, el uno contra uno no debería ser problema para él. Aunque hábil, aquel pobre diablo aún estaba lejos de poder batirle en un combate limpio en igualdad de condiciones. Sin embargo una cosa era decirlo y otra hacerlo, y aún no veía la manera de aproximarse al de la pistola.

- ¡Kettei! - grito el luchador.

Nassor se echó para atrás evitando el directo a su pecho, pero por alguna razón y pese a que claramente el puño no le había alcanzado, notó un fuerte impacto en la coraza y fue echado hacia atrás. El tirador volvió a disparar, y un agudo dolor golpeó su costado izquierdo. La bala no había atravesado del todo la armadura, pero casi. Rodó a la izquierda evitando dos disparos más y se levantó de un salto, cargando hacia el luchador. Mientras lo hacía se concentró en este y en las sensaciones que le transmitía. "Pararé su carga y trataré de noquearlo" escuchó. Notando una sensación de peligro inminente, se frenó justo en el momento en que el luchador cruzaba sus brazos, y su cuerpo emitía una pequeña onda expansiva en torno a él. El aire agitó el cabello y la ropa de Nassor, quien comprendió que de haberse acercado ahora estaría en problemas.

- Ya veo... así me golpeaste antes. ¿Proyectas... energía?

- Mi espíritu. Domino el Seishindō.

Nassor frunció el ceño, con una mezcla de envidia y admiración. En otras condiciones le hubiese gustado hablar de guerrero a guerrero con aquel hombre y entrenar con él, pero ahora mismo eran enemigos. Centrando su "Percepción" en el tirador se percató de que no notaba la misma sensación homicida de antes, y una rápida mirada le confirmó que se había distraído momentáneamente con las otras batallas. Creyéndose a salvo, levantó la pistola preparándose para disparar a Taito por la espalda. Pero no pensaba tolerar eso, por supuesto que no. Rodando a un lado para salir del alcance del otro guerrero y tener línea de tiro, apuntó con la mano derecha hacia el tirador y con la otra pulsó el segundo botón oculto del dial.

- ¡Shikanari!

El destello del rayo ilumino la tienda entera.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

Mensaje por Syxel el Miér 28 Feb 2018 - 5:31

Me puse en pie de un salto y me sacudí el polvo de los pantalones, para enseguida enfocar toda mi atención en mi nuevo oponente. Este hizo lo propio, recogiendo además su sable del suelo, que se le debía haber caído durante el forcejeo que nos sacó de la tienda, y encarándose a continuación hacia mí al tiempo ladeaba la cabeza a un lado y al otro, crujiéndose el cuello.

- Veo que los piratas aprendéis a usar la lengua antes que la espada - añadió con altanería, alzando el brazo y apuntándome con el arma. Supongo que para su primitivo razonamiento aquello debía de ser algo similar a una amenaza.

- No necesito una espada para darte una paliza - me limité a responderle.

Sin perderle de vista observé de reojo a nuestro alrededor. Decenas de revolucionarios se habían puesto en pie nada más vernos aparecer y comenzaban a agruparse a nuestro alrededor. Quizás tan solo quisiesen observar lo que ocurría, pues realmente me costaba imaginar que hubiese entre ellos alguno lo suficientemente estúpido como para arriesgar la vida por un tipo que aquel. Sin embargo, si hay algo que había aprendido con los años era a no subestimar la estupidez humana, por lo que tampoco pensaba arriesgarme. Ante la mirada del cada vez mayor número de espectadores alcé la zurda, y con un simple chasquido de dedos las llamas comenzaron a brotar del suelo. Naciendo a un par de metros a mi izquierda, y describiendo una circunferencia perfecta a nuestro alrededor, un anillo de llamas negras nos envolvió por completo. Con suerte sería suficiente para disipar cualquier iniciativa de entrometerse en nuestro combate.

Sin prestar demasiada atención a lo que acababa de hacer, Imgashhau cargó contra mi con el sable en ristre. Y esta vez sin dejarme apenas tiempo para reaccionar. Por mi parte, creí notar algo diferente en su ataque, pero incapaz de comprobarlo a tiempo supe que debía evitarlo. Así pues, aguardé hasta que le tuve frente a mi y, en el momento en que descargaba la hoja de su espada en un tajo vertical, adelanté el pie derecho hacia su lateral e impulsándome con el izquierdo giré sobre mi mismo para evitar el ataque. No obstante, el oficial pareció leer mi movimiento por lo que enseguida recondujo su ataque convirtiéndolo en un en un corte diagonal.

Dando un nuevo salto, hacia atrás en esta ocasión, logré alejarme de él. Pero apoyar de nuevo la pierna izquierda en el suelo noté un dolor punzante proveniente del muslo. Como suponía, el filo del sable había llegado a rasgar mi carne. Y aunque la herida no parecía ser demasiado profunda, el dolor podría llegar a ser un inconveniente en un combate como ese.

- ¿Te crees el único capaz de utilizar haki? - volvió a comentar con su ya habitual y exasperante tono de burla.

Aunque por suerte para mí, que fuera un bocazas terminaba de confirmar la extraña sensación que había tenido antes de su último ataque. Subestimarle había sido un error por mi parte, el cual ya había pagado al permitir que me hiriese. Pero al menos tenía claro que eso no volvería a ocurrir.
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Re: Dime con quién te juntas y te diré quién eres [Syxel - Nassor & Ummak]

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