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Cruce de Destinos

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Mist D. Spanner el Miér 7 Mar 2018 - 0:21

¿Por qué había aceptado a algo así? Porque era su capitán, por supuesto, no le quedaba otra. Podría intentar persuadirlo, pero sabía que no lo iba a conseguir. Lo único que podía hacer era asegurarse de que todo salía bien y todos salían vivos de allí. Por tanto, se negó por completo cuando el pelirrojo sugirió que todos huyesen y lo dejasen atrás si la cosa se ponía fea. Spanner ni siquiera llegó a decir nada en voz alta, pues sus compañeros lo hicieron por él.

A pesar de sus protestas silenciosas, la bruja seguía allí, con ellos. No terminaba de fiarse de ella, pues algo en su actitud le ponía nervioso. Sin embargo, no podía pensar en eso. Al menos no en aquel momento. Lo que tenía que hacer era estar atento a lo que ordenase el pelirrojo. Entonces, para su sorpresa, llegó volando una… ¿bestia? Una enorme serpiente alada con plumas, volando majestuosa. Frunció el ceño, pensando en la habilidad de su capitán. ¿Cuantas zoan mitológicas había en el mundo?

La serpiente aterrizó, tomando la forma de una mujer de cabellos blanco. Un rostro que tenía guardado en su mente, no porque la había visto sino porque se la habían descrito. Al menos no con detalles, pero aquellos cabellos eran inconfundibles.

─Ah… hola -dijo algo nervioso, intentando superar sus problemas para socializar-. Tú debes de ser Annie. Therax nos ha hablado mucho de ti -casi parecía artificial, intentando recordar las frases que Zane le había dicho más de una vez eran “socialmente aceptables”. ¿No podía ser él mismo?-. Yo soy Spanner, vice-capitán de los Arashi no Kyoudai. Encantado.
Resumen - leelo Annie:
Narrar como estoy en el barco con Zane y cia y presentarme a Annie
Mist D. Spanner

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Nailah el Miér 7 Mar 2018 - 0:29

Todo había salido... bien, o al menos eso creía Nailah. ¿Realmente todo fue bien? Para nada. Lo único bueno había sido que Zane ganara aquel puesto, aunque más que un encuentro piratil parecía una democracia, algo que no agradaba a la espadachina en absoluto. Si bien lo pasó genial después del evento, disfrutó de la compañía del pirata y del gyojin y alguno más de la banda, excepto del rubio ese amargado. A pesar de que le hubiera salvado la vida le resultaba un mojigato aburrido. Aquel día experimentó cosas nuevas que el gyojin les había dado, solo supo que desde que lo probó se adentró en un mundo de luz y de color que pronto querría volver a visitar.

Desde todo el incidente en Jaya, cada uno se había había regresado a su barco y esta vez Nailah se encontraba en el acorazado de los Jigoku, sentada en las escaleras que llevaban hacia la cubierta. Estaba preparando sus espadas para la tormenta que se avecinaba. Miró al cielo y respiró profundamente. Nunca antes había presenciado una ejecución y, en cierto modo, le daba bastante igual quien fuera el pirata, pero si se dirigían hacia allí debían tener una buena razón.

Escuchó el discurso de su capitán y esbozó una sonrisa. Cuando lo vio aparecer tras el evento sin brazo se temió lo peor, pero sabía que era fuerte y podía con todo. En ese momento supo que debía quedarse a su lado, en la banda y ayudarlo en lo que fuera posible. En cuanto el jaleo en el acorazado hubo terminado y Syxel se apartó con Brynn hacia una esquina, Nailah decidió seguirlos.

Se acercó hasta una puerta y escuchó a Brynn. Desde que el negro había ingresado en la banda tenía una buena relación con él y le caía bastante bien. Lo que proponía no resultaba fácil, pero si lo conseguían podían llegar lejos teniendo en cuenta las adversidades. Nailah se acercó deprisa hasta ambos. Estaba segura de que no sería bien recibida por irrumpir, pero necesitaba sentirse útil.

-Déjame ir a mí, puedo ayudarle - Pasó la mano sobre el hombro de Syxel y le puso carita de buena, inflando los mofletes -. Por favor... ¡yo también quiero traer cosas de valor!

Resumen:
Pedirle a Syx que le deje ir con Brynn.
Nailah

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Vergil Borgia el Miér 7 Mar 2018 - 0:34

Me encontraba en la cubierta del barco haciendo lo que más amaba en este mundo, tocar el violín. Bueno, amaba hacer varias cosas como robar a los ricos, robar besos a lindas damiselas, jugar con los niños, fumar un buen habanero o disfrutar de pintar. Sin embargo, no estaba seguro de si podría volver a realizar mis hobbys ya que el capitán quería ir a la ejecución de un Yonko. ¿Quería salvarlo o quizás quería acabar el trabajo antes que la Marina? De todas formas yo me limitaría a seguir órdenes, era parte de una banda y mi lealtad estaba con mi capitán. Es cierto que tenía mis motivos para haber ingresado en aquella... ¿peculiar banda de piratas? Quería hacerme más fuerte, ¿que mejor forma de arriesgar mi pellejo combatiendo contra otros piratas y miembros del Gobierno?

El barco flotaba sobre las plateadas olas rumbo hacia la gran guerra. El capitán estaba de muy mal humor, lo demostró cuando de camino a la ejecución destrozó varios navíos piratas. No sabía el por qué de su mal humor pero parecía estar relacionado con un tal Zane que tenía muchas opciones de convertirse en uno de los nuevos emperadores pirata. ¿Nos ibamos a enfrentar a alguien de tal calibre y a su tripulación siendo tan pocos? No era de extrañar que las locuras del capitán nos arrastraran varias veces a lo que parecía ser una muerte segura.

- Romperles el cráneo - respondí a la pregunta del tuerto temiendo de que pagara conmigo su mal genio.

Puse mi violín en su maleta con mucho ciudado para después acercarme al tejón. Me saqué un puro, con delicadeza, del bolsillo de mi abrigo para luego encerderlo con mi mechero. Tras soltar una larga calada de humo, intenté animar a mi compañero para lo que estaba a punto de suceder.

- ¿Cuantos marines crees que podrás matar? - sonreí y seguí jugando con mi puro entre los dedos mientras miraba el cielo.

Resumen:
Pensar en mis cosas, tocar el violín, tener miedo del enfado del capi, charlar con el tejón.
Vergil Borgia

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Arthur Silverwing el Miér 7 Mar 2018 - 0:49

Por fin, tras varias horas, había terminado la ronda de revisión. Era una tarea exhaustiva para un gran día, todo tenía que estar en orden, nada podía fallar, pero fallaría, y en caso de que fallase tendría que encargarme de que las cosas no se desmoronasen. La historia nos había enseñado en donde había y en donde no había que llevar a cabo la ejecución, incluso una fortaleza inexpugnable como Marineford había demostrado no ser tan segura en el pasado. Ante la posibilidad de recibir un ataque a gran escala, mejor emplear un bastión bien posicionado, pero no tan importante como para lamentar una gran cantidad de pérdidas civiles ni de infraestructura central. Gray Rock era el escudo perfecto para la ocasión.

Aproveché un pequeño descanso tras revisar las formaciones, protocolos de actuación, pertrechos y estructuras defensivas para sentarme al borde de uno de los múltiples acantilados que formaban la costa de la isla y contemplar el mar. Barcos ligeros patrullaban a varios kilómetros alrededor de la isla, formando un cerco de vigilancia que no dejaría pasar ningún barco extraño. Incluso si daban problemas los hermanos mayores saldrían a ayudar en cuestión de minutos del embarcadero, y refuerzos de Marineford no tardarían en llegar de ser necesarios. En mi opinión podíamos haber desplegado una defensa más férrea, con acorazados rodeando todo el perímetro conectados por cadenas de Kairoseki... Aunque ahora que lo pensaba de forma más detenida, era una estupidez, una cantidad ingente de barcos sosteniendo una masa imposible de Kairoseki para una victoria que no estaba asegurada. No, era mejor así.

Me levanté al escuchar la llamada de Al a reunirse, no hacía falta que contestase, él ya estaba viniendo... a juzgar por el puente de hielo que se extendía de su barco a la costa de la isla. Me llevé la mano a la espalda, ahí estaba, asegurado en el arnés de cuero mi nuevo juguete. Caminé por la superficie rocosa hasta llegar al encuentro del vicealmirante, Kimura se encontraba con él y ambos parecían estar mirando algo.

- Capitán Arthur Silverwing se presenta. - Dije saludando a los presentes. - Las defensas están preparadas para aguantar una situación de asedio durante semanas... aunque tengo la sensación de que va a ser menos. - Mientras hablaba Kimura le cedió el catalejo a Al, aunque puse la mano en medio para cogerlo y mirar yo también. - Osea que el primer pez gordo ha aparecido.

Devolví el catalejo a Al y formé a Zinogre en mis manos, las limpias líneas del arma resaltaban con sus puros brillos rojizos, sin duda era un arma extraordinaria.

- Otro día otra batalla. - Comentó Zinogre en mi cabeza.- Esta parece que será incluso más movida que la de Síderos.

- Zinogre, graba este día en tu memoria... puede que este sea el lugar en el que muera. - Contesté sabiendo lo que había visto por el catalejo.

Pisé el suelo con tal fuerza que la roca se agrietó bajo mis pies, me agaché y puse una mano en el suelo mientras con la otra blandía mi arma, en mi espalda los cristales de hielo empezaron a formar el 0 Raiser el cual empezaba a mover el aire, expulsándolo como un chorro a reacción. Estaba preparado para cargar en cuanto fuera necesario.

- Al. Sólo dame la orden.

Había conocido a Dexter en Síderos, no me parecía la clase de persona que nos atacase de forma descerebrada, pero nos estábamos preparando para una guerra y él se había presentado con una flota y había saltado a uno de nuestros barcos. Me hacía una idea de lo poderoso que era, y seguramente no pudiese con él, pero en caso de que sus intenciones fueran hostiles, tendría que actuar de forma inmediata.

Resumen:
Revisar las defensas y encontrarme con Al, para luego prepararme en caso de que toque salir a cruzar las espadas con Dexter.






Arthur Silverwing

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Kaori Nanami el Miér 7 Mar 2018 - 3:03

Volaba dando ciertas vueltas para darse una idea general de lo que estaba por pasar… El día de la ejecución del legendario Yonkou Legan Legim había llegado. Toda la Marina, miembros del Gobierno Mundial y aliados se apostaban, firmemente, en varias partes de la isla. La tensión se respiraba en el aire y ella no lo negaba, también se sentía muy, muy nerviosa. Era su primera vez en una batalla de tamaña magnitud y casi se sentía como si fuera a ser sacrificada para que el emperador, finalmente, muriera. Seguía cuestionándose muchas cosas acerca de lo que pasaba, pero ya era tarde y tampoco tenía el poder, rango o respeto necesario como para su voz fuera escuchada.

– Oh… A él lo recuerdo. – Susurró en el aire mientras divisaba a aquella persona. Empezó a descender y en el camino, volvió a su forma humana. Sus rasgos de dragón desaparecieron para dar pie a su esbelta figura. Vestía con el uniforme típico de la Cipher Pol, es decir, vestía totalmente de negro. No le gustaba mucho, pero era mejor que destruir su ropa. Lo único que mantenía era su gorra y su collar.

– Pues… Matar no siempre es la mejor opción – dijo en respuesta de lo que el que tenía pinta de indio estaba diciendo. Miró al chico de su lado. ”Es él.” – pensó con una sonrisa divertida. Entrelazó sus manos por detrás de la espalda. – Te recuerdo, tú estabas en el tren ese día en Ennies Lobby, ¿no? Siento lo ocurrido en ese entonces, pero estabas ahí y bueno… Solo creí que eras uno más del montón de tontos. – Le dijo con un tono inocente. No recordaba su nombre y tampoco es que recordara que se hayan presentado adecuadamente. Solo lo recordaba porque fue el único que logro salir a pie de la paliza que les dio a cada uno en el tren.

– Me presento, agente Kaori Nanami. ¿Y ustedes? – Preguntó. Por suerte, estaba justo en el área que le habían designado estar y eso era lo mejor. Así que se iba a quedar con ellos y rezar para no tener que separarse.

Resumen:
Sobrevuelo la isla, encuentro a Dretch y a Eric. Decide quedarse con ellos y reza para no separarse (?)
Kaori Nanami

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Nassor el Miér 7 Mar 2018 - 5:08

El pelirrojo observó el horizonte con una mirada extraña. Parecía una mirada a medio camino entre la preocupación y la frustración, y no era menos, pues tanto el bloque naval marine como Gray Rock estaban ya lo bastante cerca como para ser vistos a simple vista, sin necesidad de catalejo. Suspiró y negó con la cabeza, tratando de apartar los pensamientos pesimistas de su mente. Observó la flota pirata en torno a ellos, llena de barcos de tamaños y aspectos dispares, avanzando a diferente ritmo y con nula coordinación entre ellos. Como contraposición, la flota marine en cambio era el máximo exponente de la uniformidad y la disciplina militar, con sus barcos perfectamente organizados en filas. Mientras trataba de buscarle sentido a aquella locura, una de las nuevas caras de la tripulación, Brynn, se le acercó. Arqueó una ceja algo extrañado porque uno de los nuevos le diera órdenes, pero tampoco consideró apropiado decir nada al respecto ni le importó especialmente. Ya se había hecho a la idea de que la disciplina era nula en una tripulación pirata; mientras cumplieran sus órdenes y las de Syxel en los momentos cruciales el resto le daba igual.

- Espero que estos piratas luchen tan bien como festejan - dijo mirando a la flota "aliada", antes de girarse hacia el castillo de popa.

Mientras atravesaba el pasillo hacia el camarote del capitán, una mirada sombría asomó a su rostro. ¿Habría sido buena idea todo aquello? ¿Debería haber intentado disuadir a Syxel de aquel plan? Y sin embargo... no, aquel era el sitio en el que debían estar. Por el bien de los sueños de su capitán y de sus planes futuros. Apoyó la mano izquierda sobre el Filo de Érebo y por un instante esbozó una fugaz sonrisa. No había nadie mirándolo, pero por ese breve momento pareció rejuvenecer varios años de golpe y transmitir una sensación de paz. Su expresión se desvaneció tan rápido como había aparecido mientras cruzaba el umbral, presentándose frente a su capitán con su habitual inexpresividad.

- Ya están aquí.

No hicieron falta más palabras. Los dos camaradas de armas se miraron por un instante a los ojos, y aquel gesto fue suficiente para comprender lo que el otro pensaba. Podía adivinar perfectamente en el viejo pirata el cansancio de haberle dado demasiadas vueltas a la cabeza. Estaba inseguro sobre todo aquello, era evidente para el pelirrojo. Sin embargo, en la mirada de su fiel subcapitán Syxel comprendió perfectamente la confianza que este depositaba en él, y que tenía su total apoyo decidiera lo que decidiera.

- Ojalá todos confiaran tanto en mi cómo vosotros.

- Un hombre demuestra su valía con actos, no con palabras. Lleva a esta gente a la victoria y te respetarán y envidiarán a partes iguales.

Salieron a cubierta en medio de la multitud de piratas, que aguardaban con mayor o menor grado de jaleo las órdenes de su capitán. El pelirrojo se situó a su derecha con una mirada fiera y combativa extraña en él. A pesar de todo lo que le dijera la lógica sobre aquella batalla, su sangre guerrera bullía en su interior. ¿Sentía miedo por la batalla inminente? Oh, sí. Hubiese sido un necio de no sentirlo. Pero aquella emoción sólo contribuía a aumentar sus deseos de entrar en batalla y luchar. Observó al enorme contramaestre gritando órdenes, y cuando miró en dirección a ellos se limitó a saludarlo con un breve asentimiento. El semigigante comprendería su mirada; estaba seguro de que él también sentía su sangre arder ante la inminencia de la batalla. Al escuchar las palabras de su compañero, se detuvo frente a él mirándolo a los ojos.

- Esta es tu guerra y tu momento, capitán. Nadie aquí es quién para cuestionar tus órdenes, y nosotros te seguiremos hasta la misma muerte si es necesario. Sin embargo, si tú mismo no estás seguro, ¿qué podemos esperar nosotros? - no habló con palabras, sino que lo hizo con su mente. Sabía que su capitán comprendería su mirada y abriría el vínculo. Frunció el ceño con un ligero reproche en la mirada - Silver D. Syxel... eres el hombre que tiene el destino en este momento en sus manos. Si sigues adelante con tu plan y nos guías a la victoria, estaremos un paso más cerca de nuestro sueño. Podría salir mal, sí, pero, ¡maldita sea, Syxel! ¿Acaso no llevamos jugándonos la vida desde el mismo momento en que izamos la bandera negra en nuestro pabellón? Nuestras sentencias de muerte ya estaban escritas. ¡Tienes tu oportunidad al alcance de la mano! Ahora reúne tu coraje, levanta la cabeza bien alta y sal adelante. ¡Hoy es nuestro día! Triunfaremos o moriremos como hombres libres. Y si tu plan fracasa, al menos habrás luchado por tu sueño - le apoyó la mano en el hombro, pasando a hablar con palabras en vez de con la mente - Hazlo, o no lo hagas. Nunca intentes.

Tras eso se apartó y dejó que el capitán reflexionara sus palabras. Su amigo no le decepcionó, mostrando al fin su sonrisa, la misma que ponía antes de proponer un plan loco o tirarse de frente al peligro. Pero lo más importante es que sus hombros se habían relajado y volvía a rebosar confianza. Aliviado, el pelirrojo correspondió con una media sonrisa y le dio un suave puñetazo en el hombro. Lo acompañó situándose de nuevo a su derecha, retrasándose ligeramente para no robarle protagonismo. Fue más cortesía que otra cosa, pues no hizo demasiada falta que hiciera aquello, pues con su habitual teatralidad el capitán comenzó a dar un discurso a toda la flota. El subcapitán volvió a sonreír ligeramente, con una mezcla de orgullo y entusiasmo. Aquel era el capitán a quien había jurado lealtad; la indecisión parecía haberse desvanecido. Ese sí que era el Syxel al que conocía y apreciaba.

- Brynn, ten esto - le tendió tres frutos rojizos ovalados del tamaño de una frambuesa - Tómalos en caso de extrema necesidad. De uno en uno. Y... que el tercero sea tu último recurso.

Hizo lo mismo con Syxel, tendiéndole otras tres. Observó cómo los dos se alejaban para hablar algo, pero cuando iba a seguirles se percató de que alguien se aproximaba a él: un joven albino de ojos rojos. Era Ragnar, al que se habían encontrado en Long Ring Long Land buscando alguna tripulación a la que enrolarse temporalmente para acudir a la batalla. Había oído hablar de él de Shun, motivo por el que por deferencia a su maestro había intercedido ante Syxel por él. Sin embargo, ahora no tenía tan claro que hubiese sido una buena idea. Arrugó la nariz al oler el pestazo a alcohol, y se contuvo un comentario, manteniendo un rostro neutro. El enorme subcapitán era un hombre de más de dos metros de altura, fornido y ataviado con una coraza de acero y ropas holgadas blancas, propias de los habitantes del desierto. En su cinto reposaba una katana negra, y en sus brazos llevaba unos guanteletes de cuero y cadenas atadas a los antebrazos.

- Si quieres morir es asunto tuyo. Pero no voy a tolerar que tu ebriedad suponga un problema para nadie - dijo con calma, pero con un tono ligeramente incisivo.

resumen:
- Hablo con Syxel y le hablo para infundirle coraje y despejar sus dudas.
- Le doy tres frutos a Syxel y a Brynn.
- Regaño a Ragnar por beber antes de la batalla.
Nassor

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Jason Silvers el Miér 7 Mar 2018 - 6:05

Música y un oficial berreando por megafonía. Aquello era como volver a estar en los viejos tiempos. Con una sonrisa, el marine comenzó a golpetear con el pie al ritmo de la batería. Tarareando la canción, continuó poniendo a punto su ninjato, comprobando el filo. Tras asegurarse de que estaba perfecta, la envainó y comenzó a sacar todo su arsenal de cuchillos, dagas y kunais, acabando totalmente rodeado de armas de filo cortas de diverso estilo. Se dedicó cuidadosamente a afilarlas, colocándolas una vez estaban listas a su derecha. Observó con curiosidad cómo un tipo con uniforme de recluta y pintas de estar más perdido que un pulpo en un garaje paseaba por el lugar y se dirigía a la cabina de pilotaje. No recordaba que fuera de Loyal Army, así que encogiéndose de hombros decidió ignorarlo y seguir a su tarea. A propósito, ¿dónde se había metido Iulio? No lo veía desde que habían despegado. Mientras lo buscaba se fijó en Kenzo frente a él, observando la compuerta de salto con tanta intensidad que casi pareciera que quisiera abrirla con su mera voluntad.

- Calma, colega - dijo con una risotada - tal vez deberías probar primero a ponerte uno de los paracaídas. No por nada, pero dudo que el teniente quiera que te hagas puré contra la cubierta de algún barco... o contra la superficie del mar - esbozó una sonrisa desagradablemente siniestra - ¿Sabías que desde esta altura una caída contra el agua sería como caer sobre cemento? Te destrozarías todos los huesos antes de comenzar a hundirte.

Su intención no era otra que, por un lado medir el temperamento de Kenzo en función a su respuesta, y por otro lado divertirse un poco. Aquel viaje se estaba haciendo aburrido y la insoportable espera le estaba matando. La música había sido un agradable cambio, pero seguía estando deseoso de entrar en batalla. Aquellos malditos bandidos del mar conocerían el auténtico terror que la Justicia podía inspirar. No hay paz para los malvados y aquellos que se oponen al Gobierno Mundial. Alzó uno de sus cuchillos con otra sonrisa siniestra, comprobando a contraluz que el filo no tuviera imperfecciones.

- No hay nada como un buen cuchillo. Las espadas están bien si quieres correr detrás de la gente dando gritos y metiendo miedo, pero para cortar piel y carne no hay nada mejor que estas maravillas.

Chasqueó el dedo corazón contra el pulgar de la mano derecha, y las cincuenta armas se levantaron en el aire sin que nada las moviera aparentemente, comenzando a colocarse solas en su cinturón, un arnés doble que llevaba en el torso y dos bajo las mangas de su chaqueta. La excepción fueron los diez shurikens, que se metieron en una cajita de cuero marrón de su cinto. Preparado al fin, cogió uno de los paracaídas y comenzó a ajustase bien las correas y cinchas. No es que tuviese experiencia, pero parecía bastante intuitivo. Supuso que algún instructor les explicaría cómo funcionaba aquel cacharro antes del salto.

resumen:
Me motivo con la música, preparo mis armas, hablo con Kenzo y me pongo el paracaídas.
Jason Silvers

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Ragnar Asborn el Miér 7 Mar 2018 - 11:01

Mientras Ragnar avanzaba poco a poco hacia Nassor por la cubierta del barco, una segunda voz apareció en su cabeza, aunque no era la voz de otra persona como tal, más bien un extraño sentimiento o pensamiento de tranquilidad el cual a pesar de estar dictado bajo su propio registro podía reconocer perfectamente como algo ajeno... aunque de lo más familiar. “Bagami”… pensó llevando su mano derecha a su querida pero problemática espada al mismo tiempo que fruncía extrañado el rostro. En cuanto su mano y la verde empuñadura tomaron contacto, la sensación que actuaba sobre su cabeza se intensificó notablemente produciendo un ligero calambre “amistoso” en la sien del joven. Nunca antes había sentido algo positivo provenir de su katana, normalmente se portaba hostilmente, como intentando decir: “No estoy cómoda contigo” pero esta vez no era así. Estaba tratando de decirle algo. No sabía muy bien como sentirse, si aliviado e interpretarlo como una profunda aceptación por parte de su compañera o más preocupado que nunca, como una señal de que aquella iba a ser definitivamente la última batalla que iban a compartir : la batalla definitiva.

De golpe, una gran sombra situada frente a él provocó un contraste de luz el cual le alejó de inmediato de sus pensamientos al mismo tiempo que le hizo cambiar su expresión facial por una más neutra, segundos antes se encontraba tan absorto en ellos que perdió toda consciencia de espacio o tiempo. Ya había llegado a su destino, uno medio metro más alto que él y al parecer, a este no le hacía mucha gracia que su blanco pelo estuviera empapado en alcohol, al menos no por las palabras que le dijo. Al escuchar al sub capitán del barco no pudo evitar sonreír de la misma forma sincera que lo hace un niño al ver un inocente animal o encontrarse con un amigo de clase otro día más, de golpe toda preocupación se esfumó de él, como realmente es normal en Ragnar.

-¡Tranquilo! – Dijo manteniendo la sonrisa – Llevo bebiendo desde que tengo uso de razón y también desde que no ahora que lo pienso…  Solo que no encontraba la botella de agua – Tras aquella pequeña broma y concluyendo la frase, cambió a un tono más serio- Créeme cuando te digo que yo soy el primero que quiere ver al menor número de personas heridas e inanimadas... en ambos bandos – Añadió tras unos segundos de silencio y una mirada decidida – Si hay algo en lo que pueda ayudar simplemente decídmelo, aún no tengo muy claro mi objetivo aquí y seguramente eso permanezca así hasta que no vea al protagonista de la tan solicitada actuación de hoy, podéis confiar en mi, puedes confiar en mi. De la misma forma en la que Shun lo hizo en ambos. - Finalizó clavando su mirada firme pero ligeramente triste en los ojos del casi semi-gigante esperando una respuesta por su parte.

Resumen:
Le pregunto a Nassor si puedo ayudar en algo.
Ragnar Asborn

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Dretch el Miér 7 Mar 2018 - 13:45

Dretch escuchó con atención las palabras del siniestro shandian, muy en el fondo, sabía que Zor-El no había dicho ninguna mentira. Sin embargo, no podía arriesgarse a admitir en público que tanto la Marina como el propio Gobierno Mundial estaban cometiendo un error. A veces, el pragmatismo de aquel salvaje conseguía déjalo sin palabras ¿Por qué alguien con una cultura primitiva podía llegar a esa conclusión y no su propio gobierno? No abrió la boca para rebatir sus palabras, se limitó a mantenerse acuclillado mientras continuaba contemplado el despliegue de fuerzas de la justicia. Hasta que finalmente su ojo se posó en la plaza, en concreto sobre la plataforma de ejecución, que aún permanecía vacía.

“A veces dudo tanto de haber elegido el bando correcto…” – se dijo así mismos mientras jugueteaba con la chapa conmemorativa que le habían regalado tras el torneo de Marineford.

Una enorme sombra paso volando sobre sus cabezas, aunque eso no era del todo nuevo, ya se había percatado de que el cielo también formaba parte importante de aquella partida de ajedrez extrema. Una colosal aeronave permanecía estacionada a cientos de metros sobre sus cabezas. La primera vez que las nubes se disiparon logró ver la bestia de acero en cuestión, se preguntaba quién sería su propietario y cuáles serían sus intenciones. Sin embargo, esta vez la sombra se precipitó hasta el tejado de su barracón hasta desaparecer por completo.

Advirtiendo que se encontraba en problemas, notó como se le erizaba el bello de la nuca y como su cuerpo se tensaba por los nervios.

- ¡Tú! – fue lo único capaz de balbucear al identificar a la agente que se encontraba frente a él. Se trataba de Kaori Nanami, la muchacha que se había encargado de humillarle a él y otros tantos agentes en su primer día en la isla judicial. No se habían presentado formalmente, pero tenía más de dos y de tres marcas de quemaduras en su cuerpo.

Tras responder a Zor-El, su mirada se dirigió hacia él. Dretch no sabía dónde meterse, tan solo deseaba que la tierra se lo tragara para salir de allí, no estaba entre sus planes iniciar otra pelea y menos aún en frente de todas las fuerzas de la justicia. Pero, pese a la sonrisa socarrona, la joven se disculpó inocentemente. Aquello alivió al Búho e instantaneamente la tensión desapareció de su cuerpo.

- Supongo que anclarnos en el pasado no nos servirá de mucha ayuda hoy. Yo soy Dretch Buerganor y ese melenudo con cara de malas pulgas es Zor-El – concedió, aceptando sus disculpas – Lo que yo veo son demasiados gallos en un mismo corral… Una alianza pirata con al menos un Yonkou confirmado, el Almirante de la flota perdiendo el juicio por asegurar un triste trozo de roca y la presión de Mariejois para que la propaganda llegue a todas las partes del globo. Demasiados ojos puestos en un mismo lugar – sentenció mientras señalaba la bahía con su mano derecha – Puesto que todo el mundo ha perdido el juicio con esta guerra senil, alguien tendrá que mantenerse vigilante. Seremos inteligentes y nos mantendremos en la retaguardia, al menos hasta que nuestro momento llegue.

resumen:

Divagar, hablar con Kaori aceptando sus disculpas, exponer su punto de vista y trazar su plan.


Dretch

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Loyal D.Edward el Miér 7 Mar 2018 - 16:32

Un puñado de ocasos habían ocurrido desde nuestra ya difusa salida del reino de Greenlyn. Diría que unos tres aproximadamente, pero tampoco podía afirmar nada con absoluta certeza, podrían ser quizás unos cuatro o cinco yo que sé, ni siquiera me acordaba de lo que había almorzado el día anterior ni del color de los calzones que llevaba puestos, el mar se encargaba muy bien de hacerme perder la noción del tiempo.

Un pequeño rayo de sol se filtraba por la ventana de mi habitación, lo cuál comenzó a alterar mi estado de trance nocturno o semi coma mejor dicho, que ya se había prolongado durante sus habituales doce horas. Fruncí el ceño al notar como la luz incidía de lleno sobre mis párpados, para posteriormente mostrar un gesto de alivio al notar como aquella liviana luz se desvanecía.

Me dí media vuelta y me apoyé sobre mi costado izquierdo para seguir durmiendo un rato más, pero por desgracia la mitad de mis sentidos ya se encontraban en el mundo real, siendo sobresaltados por el giro del destino que caería como una losa sobre nosotros aquel día.

En pocos minutos las nubes habían formado una desagradable alianza en el cielo. El viento arremetía cada vez con mas bravío sobre el marco de mi ventana, haciendo que se agitase en premonición a los acontecimientos que mas tarde se sucederían.

Incorporé el torso a modo de muerto viviente desde el colchón hasta quedar perpendicular a este, aun con los ojos medio cerrados por la embriaguez del sueño. Me levanté de la cama algo mareado y molesto con como el mar estaba tornándose cada vez mas picado, comenzando a agitar nuestro navío como si de un balancín se tratase.


-Me cago en los cojones... y a este sitio lo llaman el paraíso.-Abrí la corredera del armario próximo y comencé a tantear con los atuendos disponibles. Titubeé unos instantes sobre  si ponerme un kimono negro del que ya casi no me acordaba, pero al mirar por la ventana y visualizar el temporal, un escalofrío recorrió mi espalda, haciendo que finalmente me decidiese por una cerrada gabardina negra con capucha.

-Creo que hace buen día para encargarse de esto.-
Comenté tras abrocharme la parte superior de la indumentaria, mirando con pereza todo el desorden formado en la habitación, similar al que se encontraba en mi mente.

Se trataba de una buena montaña de libros que había pedido como favor al zarpar del nuestro anterior destino, buscando terminar algunas tareas del pasado aún a medias y que quizás podrían ayudarnos mas adelante en nuestro viaje. Aparté con el pie unos cuantos pergaminos de sabiduría en medio del camino y salí por la puerta a cubierta. Aún no llovía pero no dudé en ponerme la capucha aún así, mejor prevenir que curar dijo una vez un sabio.

Tras pestañear incontables veces seguidas a la velocidad de la luz y frotarme los ojos con fuerza, casi creando fuego de la fricción, me detuve a mirar si la escena que contemplaba era real o estaba en algún tipo de viaje astral traumático.

-¡¡PUHHHHHHH!!- Mis labios se pegaron como si con pegamento se tratase y mis ojos salieron tanto de su sitio que parecían dos berenjenas.

A tan solo unos pocos metros de nuestro barco, decenas de embarcaciones nos rodeaban cubriendo todo el horizonte, amotonándose frente a un tremendo pedrolo con forma de isla. Conforme mas no acercábamos mas claras se hacían las banderas piratas de aquellos galeones, ondeando con orgulloso y desafío frente a la imponente fortaleza. La peor decisión del día fue la de mirar mas allá y percatarme del cerco que formaban aquellos inconfundibles barcos pintados con las palabras azules mas desafortunadas que unos hombre como yo pudo leer en aquel momento.

-¿¡EHHHHHH?!- Mi mandíbula cayó al suelo dejando que mi lengua se desenrollase cuál alfombra roja.

-No me jodas que...-Aceleré como un galgo de vuelta a mi habitación y arrastré mi mochila de nuevo a la cubierta, abriéndola con prisa y a duras penas en el trayecto.

Me dispuse a rebuscar dentro, lanzando fuera todo lo que inútil que encontraba por el camino, dejándolo todo desperdigado por cubierta. Y justo en el fondo de la mochila, allí estaba, la brújula ficticia que había marcado nuestros pasos desde el día que zarpamos desde Dorithia.

La puse sobre mi mano y comprobé como mi primera teoría había sido errónea, pudiendo ver con claridad como la vivre card se desplazaba a paso de caracol hacia la dirección en la que se encontraba toda aquella flota de bienvenida.

-Espera...Espera...el rumbo esta bien...pero...-
Antes de poder continuar con mi monólogo externo, una voz que parecía mi propio yo interior me descolocó gritando a todo pulmón.

-¿Camaradas?...¿¡ Oe oe Aniki?!¿¡Eres tu?!- La voz no se me antojaba demasiado familiar, pero parecía proceder del interior de nuestro barco o aún mas profundo, pensé que quizás era Xey que necesitaba un caramelo de menta para la garganta. Comencé a mirar a todos lados girando el cuello casi como un Búho, sin encontrar la fuente del sonido, hasta que pude darme cuenta que venía de mi cabeza, y entonces comencé a cuestionarme el hecho de contratar los servicios de algún psicólogo de confianza.

-¡¿Donde estas cabrón?!-Me rascaba la cabeza nervioso y con perseverancia, con hincapié en la zona de la nuca. Todo aquello no sirvió de nada, las palabras de aquel ser resonaban en mi cabeza como si de mis propios pensamientos se tratase. Se identificó como el capitán Syxel, y gracias a sus palabras pude hacerme una idea del contexto de la situación.

-¿Capitán reconocido?¿Sacar de aquí?...Estos mandriles quieren liarla...-

-Joder vaya suerte la nuestra, pensaba que las ejecuciones importantes se hacían en Marineford.- Entonces un cuarto de bombilla se me iluminó sobre la cabeza. Recordé haber escuchado días antes de llegar a Greenlyn sobre la captura del algún pez gordo pirata, pero me resultó tan superfluo y llevaba tanto tiempo aislado del mundo que ni siquiera le presté atención.

-Debe ser un usuario.-Afirmé con la cabeza a medida que las palabras de Syxel sugerían la inminente ayuda de todos los presentes.

El problema era que aquel no era nuestro destino, solo un inoportuno obstáculo que en el mejor de los casos nos haría retrasarnos y que en un principio no debería incumbirnos. Nuestro objetivo era encontrar al hombre de la vivre card que yacía sobre la palma extendida de mi mano,  favor  ordenado por  una identidad muy importante del reino de Greenlyn de cuyo nombre no quiero acordarme.

-Varalak.-Leí en voz alta, fijando la mirada en la letra tan cursiva y remarcada del trozo de papel.

Tras esto recordé las palabras de aquel hombre antes de zarpar.

-La máscara de Kuroboros...¿De verdad existe algo así?..-Mi mirada se perdió en el horizonte, olvidando por un momento el percal en el que estábamos metidos, dejando ondular mi cabello  al compás de un viento que rugía cada vez con mas fuerza.

Resumen:

Palabras malsonantes. Acojone incrementándose. En ocasiones escucha voces (Syxel). Pallaringas mentales. No nos pagan para esto Rick
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Valia Gyliel el Miér 7 Mar 2018 - 18:48

Mis heridas aún no estaban del todo cerradas, pero puede que solo fuera la horrible sensación que me habían producido. Ese joven, Tarmin, sería un enemigo bastante peliagudo para el gobierno, aunque esperaba no tener que volver a enfrentarme a el nunca. En la enfermería habían dicho que pronto partiríamos para una gran batalla contra el gobierno. No sería la primera vez, pero en esta ocasión Krauser ya no podría sacarnos las castañas del fuego. Por si fuera poco, lo que trataríamos de hacer era algo parecido a las historias que contaban de Loguetown, rescatar un Yonkou de manos del gobierno.

En el pasado la isla en la que se formó la batalla quedó devastada, lo que sin duda era algo bastante trágico para todos y se podría considerar una derrota de la revolución al no prever las consecuencias para los civiles. En esta ocasión el gobierno si que había en ello, y ubicado la ejecución en una isla fortaleza totalmente militarizada. Era algo que jugaba a su favor en varios sentidos, ya que daba buena imagen de cara al pueblo alegando que los protegían de los barbaros y, por otra parte, tenían la ventaja de que era ya estaban fortificados.

Con los calmantes todavía dejándome algo grogui llegué a unirme a mis compañeros de división, escuchando los dos discursos y esperando que decidieran a que fuerza nos uniríamos. Fuera la que fuera, trataría de dar el máximo, y más estando rodeados por agua. Aunque también debía pensar en mis compañeros, debía tenerlos controlados en todo momento, no quería perder a ninguno en el fondo del océano.

resumen:
Desvaríos varios y esperar a que Osu decida donde vamos
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Lily Morgan el Miér 7 Mar 2018 - 19:35

El tiempo no ha querido que fuese llamada a filas hasta ahora. Tras los entrenamientos esta será la primera vez que me embarcaré en algo realmente importante. En ocasiones los acontecimientos se suceden con la suficiente rapidez como para que a uno nunca esté preparado del todo: o mejor dicho, nunca es suficiente. Había que estar muy sordo para no enterarse de la ejecución pública de aquel pirata. También para no escuchar habladurías acerca de sus hazañas o barbaridades. Los pasillos habían sido un murmullo incansable de voces.

Pero si soy sincera, desconozco qué nos espera, en realidad, en cuanto lleguemos a esa isla. Recojo mis cosas y me preparo para embarcar junto al resto de mis compañeros. Durante la travesía nos reúnen en varias ocasiones para contarnos los planes de nuestra “participación”. Podría decir que lo que siento son nervios, al participar en una misión de estas características, pero lo cierto es que tengo un interés ferviente por comprobar con mis propios ojos las consecuencias que podrían derivarse después. Podría desatarse una guerra, y por ello la gente nos necesitaba más que nunca. ¿Pero realmente responderemos bien a su llamada?

Da la sensación de que El Gobierno lo ha preparado todo con escrupuloso detalle. ¿Todo? Entre los reclutas crece la confianza de que nuestro cometido será grande. Pero supongo que los ojos menos experimentados son los que más fuerte opinan. Doy un suspiro subiendo a cubierta para tomar un poco de aire. Si sigo dando más vueltas sobre mi camarote temo terminar haciendo surcos en la madera con mi trayectoria.

La brisa vapulea con suavidad varios mechones de mi frente, sin esconder mi seriedad. Todavía soy escéptica de mostrar un optimismo conformista, intuyendo la cantidad de gente que se va a presentar sobre la isla. Por supuesto que saldré ahí con una sonrisa, claro que me mantendré entera hasta el final. Pero son demasiados los factores con los que deberemos lidiar para que nuestros planes salgan bien. Demasiados como para no detenerse a pensar por unos minutos, como para no albergar cierto respeto y quizás, alguna duda.

Me mantengo en todo momento alerta ante los avisos que podrían llegarnos de mis superiores en cualquier momento. Las horas de viaje nos acercan más a nuestro destino. Con la intención de distraerme, y conservar cierta paz mental, saco una de las libretas de mis bolsillos. En cuanto el pincel toca la superficie del papel mi expresión se torna de nuevo alegre y apacible. Echo un vistazo a mi alrededor comprobando cómo algunos; prefieren afrontar estos últimos minutos entrenando; otros lo hacen hablando animadamente y unos últimos en completa soledad. En mi caso, como aquel que pretende capturar una instantánea; dibujo a cada uno de mis camaradas conforme los veo circular por el barco. Muy pronto cada uno recibirá órdenes más especificas y nos separaremos.

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Esperar a nuevas órdenes en cuanto se pise tierra
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Shingetsu Nyx el Miér 7 Mar 2018 - 20:15

Una vez más he sido arrastrado a un conflicto sin sentido. Vuelvo a dudar sobre los métodos del Gobierno, vuelvo a dudar que haya una sola persona ahí arriba a quien le interese algo más allá del poder y como hacerse con mayores cantidades del mismo.

Estoy oculto entre unas rocas a gran altura del suelo, con la mira de mi rifle desencajada,usándola para otear el entorno ante mi; observo el mar que rodea la isla de Gray Rock, el último lugar en el que desearía estar ahora mismo. Pese a la mirilla, es poco más que un borrón del cual no se puede apreciar siquiera el oleaje; no estoy en primera línea de tiro, no estoy tan loco.

«Órdenes directas que no puedo desobedecer y la posibilidad de que esa cabeza hueca esté entre ellos…».

El mismo pensamiento no deja de invadir mi mente desde que recibimos el aviso de ejecución. Hay rumores de que los revolucionarios podrían sumarse de alguna manera a la revuelta, y por eso mismo algunos de los nuestros hemos sido situados estratégicamente por la isla. No me gusta. Significa que, si viene, podría entrar por otro flanco y sería incapaz de alejarla de los problemas. Además, no es un día en el que pueda preocuparme plenamente por la seguridad de otra persona… Hoy podría morir en caso de descuidarme. Si los temores del Gobierno Central son reales… Vamos a tener mucha compañía no deseada.

«Cargar, apuntar, disparar… Evitar cabellos castaños o chicas con una naginata y, de ser posible, no matar a más de los necesarios».

Bajo unos segundos la mirilla de mi rifle. Aprovecho ese instante para recargar el arma que hay parada al lado de mis piernas, lista para ser usada en caso de ser necesario… Aunque espero que ese momento no llegue. Esto es distinto a una misión con objetivos concretos; no son figuras de ajedrez amenazadas, su muerte no es necesaria para un plan mayor... Es una matanza.

Hoy no es un día en el que sentirse orgulloso de ser un C.P. –. Sonrío ante mis propias palabras, emitidas en poco más que un suave susurro. ¿Acaso hay algún día en el que sentirse orgulloso de esta carga? – Por favor, no os pongáis a tiro… Sed más inteligentes que eso. No merece la pena morir por un pirata.

Pero no hay nadie que pueda oír mis palabras. Es una plegaria vacía, y yo soy el primero en saber que va a caer en saco roto. Hoy va a morir gente… Quizás yo sea quien les mate… No es una idea que me agrade, pero tampoco me va a quitar el sueño. Pese a la recaída que tuve por unas semanas, hace mucho tiempo que este tipo de nimiedades dejó de producirme pesadillas. Ahora es como arrancar una flor marchita, o cortar una pierna necrosada; nadie va a agradecértelo, muchos te mirarán con odio… Pero si no lo haces, el cuerpo muere, la justicia expira. Alguien tiene que hacerlo.

Cargar, apuntar, disparar… – repito una vez más con un suave susurro.

Y elevo de nuevo la mirilla de mi arma, ahora encajada sobre el cañón del rifle. Me recuesto y, con un ojo en la lejanía, vigilo la costa, si bien está demasiado lejos como para acertar hasta que empiecen a acercarse. La tormenta se puede escuchar tronando sobre mi cabeza, los relámpagos en ocasiones me ciegan por unos segundos... Y lo primero que pienso cuando lo hacen, es lo bien que me vendrá el ruido producido por la tempestad; podré ocultar el sonido de mis disparos y con ello mi posición. No es el típico pensamiento de alguien que o quiere matar a nadie.

«Puede que ya esté roto».

Resumen:
Pensar en la vida (?) Prepararse y vigilar los alrededores.


Última edición por Shingetsu Nyx el Jue 8 Mar 2018 - 4:04, editado 1 vez
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Lysbeth Ardian el Miér 7 Mar 2018 - 21:21

Colgó el Den Den Mushi satisfecha. Había sido Jester el que había iniciado el contacto, pero ella lo había terminado. Tal y como pensaba, todavía la estaban vigilando. Ahora todas las cartas habían sido puestas bocaarriba y el trato cerrado. Una última aparición, un último favor. Después de eso podría tirar el DDM al fondo del mar y devolver los anillos. No tenía la menor intención de hacer lo segundo, pero ya buscaría la manera de zafarse. Tenía un par de macabras ideas rondándola últimamente.

- ¿Recuerdas lo que hablamos, pequeña?

La joven asintió, antes de perderse en el interior del barco. Viendo cómo se marchaba, pensó que quizás debería haberla dejado en tierra firme como siempre. Pero no solo no sabía cuánto duraría el conflicto ni de qué magnitud sería, si no que tampoco tenía claro a dónde iría cuando terminase. Prefería tenerla a mano. Caminó hasta el extremo del barco, viendo con los brazos cruzados como Gray Rock se hacía cada vez más grande.

La sentencia de muerte del capitán Legam Legim, en la cual se establecía que sería ejecutado por la marina en pago a los crímenes cometidos en su día. Si se obedecía a los rumores, el mismísimo vicealmirante Al Naion sujetaría el arma que le robaría la vida. El fenómeno debía llevarse a cabo en Gray Rock, suponía, porque después de lo sucedido a Impel Down acercar a ese hombre a cualquier lugar con civiles o incluso unos cimientos consistentes como para soportar un viajecito sería un suicidio. Hay quien hace leña del árbol caído y quien se compra una casa nueva sin pagar precio ni transporte. Más barato robar una prisión por los aires.

Esbozó una pequeña sonrisa ladeada. Lo cierto era que Dexter Black no era el único presente. A sus... ¿Doce? Quizás había contado mal, pero era complicado no identificar a los navíos de Blue Rose. Se encontraban algo por delante de su propio barco, en formación perfecta, seguramente aguardando órdenes. En realidad, estaba rodeada de barcos. Grandes, pequeños, sutiles y estrambóticos. A lo lejos había uno de por lo menos 300 metros y velas enormes. No sabía lo suficiente para distinguir el tipo, pero desde luego era impresionante. Todos eran piratas, revolucionarios o simplemente gente que se había acercado a ver de qué iba la movida. Algunos querían liberar a Legim, otros defenderlo, muchos seguramente aprovecharse de la ocasión. Como ella.

Su propio barco no era una exageración. Carecía de velas, iba a ... ¿Vapor? ¿Motor? ¿Caballos? Iba a tener mucho que estudiar a la vuelta. Pero el casco era esbelto y era lo bastante grande como para albergar cuarenta personas con comodidad. Justo las que le acompañaban, cuarenta de las mejores guerreras de Samirn decididas a ir con ella fuera cual fuera el curso que tomara la acción. Jester lo había mandado a por ella mucho antes de llamarla. El capitán le entregó un sobre con las órdenes y supo que no valía la pena negarse, no esta vez. Sobre todo cuando tenía pensado ir por su cuenta de todas formas. Quizás terminara yendo en solitario, pero tendría que poner el barco a salvo primero, por su jovencita. No iba a conseguirse otra, lo tenía muy claro. De momento... lo mejor sería continuar hacia delante.

Cualquiera podía verla, la cabellera roja ondeando al viento y vestida de negro de los pies a la cabeza. Estaba imponente y su mera presencia ahí implicaba el rumbo que podían tomar las cosas. Ella, consciente de ello, sonreía con delicadeza.

Resumen:
Desvariar y acercarse a Gray Rock con un barco de Xella cargado con cuarenta guerreras.



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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Ernest F. Mühner el Miér 7 Mar 2018 - 21:34

Sudor frío. Náuseas. Temblores. Respiración entrecortada. Por enésima vez se sacó las empañadas gafas y las limpió torpemente contra la gabardina. Inspirando con dificultad, sacó su inhalador y lo usó, con ciertas dificultades por su pulso tembloroso, algo muy extraño en el médico. Observó con un temor creciente la cada vez más cercana roca, y el bloqueo naval de la Marina. El Cazador Blanco era un hombre alto, vestido con una gabardina roja y ajustadas ropas de cuero negro con coderas y rodilleras. Llevaba su rubia melena peinada estilo erizo, mantenida con cantidades ingentes de gomina, y llevaba a la espalda una carabina con mira de precisión. Normalmente su aspecto sería como poco de tío duro o soldado curtido, pero en aquel momento parecía poco menos que un chiquillo asustado. Era la primera vez que entraba en batalla; aunque el Renegado lo hubiera entrenado duramente y supiera manejarse en un combate... nunca había estado en algo como aquello. Ni siquiera había participado en una pelea de bar, menos aún en una guerra. Cerca de él estaba el Líder Carmesí, Osuka Sumisu, sargento de la Armada y líder de La Venganza en ausencia de Krauser Redfield y Dranser.

El hombre dio un corto discurso, que si bien no le faltó gancho no llegó para extirpar el frío miedo que se había apoderado del joven revolucionario. Observó con desazón cómo otro más llegaba, un chico bajito de pelo rubio. Por su descripción y la forma tan cercana de hablar al sargento Sumisu supuso que se trataba del Líder Dorado, Edward Ogami. Sin embargo en aquel momento no estaba para formalidades ni presentaciones. Todo lo que quería era irse a dormir, despertar y descubrir que estaba en su cómoda cama de la base y que todo había sido un mal sueño. Apretó los puños con fuerza, tratando de contener las lágrimas. No quería que aún encima sus compañeros pensaran que era sólo un crío y un estorbo, pero... joder. ¿Cómo estaban todos tan calmados? ¿No comprendían a dónde iban? Tal vez ninguno de ellos regresase con vida, ¿y para qué? ¿Para salvar... a un pirata? ¿Merecía realmente la pena arriesgar la vida de muchos por salvar la de uno? Aquella era la clase de cosas que pretendía combatir como revolucionario. ¡Maldita sea! ¡Él buscaba la igualdad entre los hombres!

- Sargento Sumisu - dijo, con la voz quebrada. Carraspeó tratando de disimular y comenzó a hablar con algo más de confianza - ¿Por qué vamos a hacer esto? Es decir, por muy enemigo del Gobierno que sea, Legan Legim es un pirata. Vamos a desperdiciar las vidas de buenos jóvenes que luchan por la libertad, ¿por un bandido? ¿En qué va a ayudarnos esto? No tenemos nada que demostrarle al Gobierno, deberíamos estar luchando junto a nuestros camaradas en aquellos sitios donde el pueblo pide libertad contra los tiranos que les oprimen, no... lanzándonos a una operación suicida.

Tal vez las palabras o el tono no hubiera sido el más adecuado para dirigirse a un superior. Tal vez en la Marina lo hubiesen degradado y castigado por aquello. Pero no estaban en la Marina, y esperaba que el Líder Carmesí supiese comprenderle y darle una buena explicación. Él... simplemente, aún no podía morir. No ahí. Tenía mucho trabajo que hacer. Los oprimidos del mundo necesitaban a alguien que les diese algo en lo que creer y por lo que mereciera la pena luchar. Y si nadie iba a tomar la tarea, él sería quien forjase esa nueva ideología de paz y justicia. No podía morir hasta haber legado su obra a las futuras generaciones. Y aunque no llegase a ver el nacimiento del nuevo mundo, al menos quería abandonar este sabiendo que había contribuido a preparar su llegada.

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Entro en pánico, sufro un ataque de asma y le cuestiono a Osuka los motivos por los que estamos aquí.

Puntualización para los miembros de Quimera: no sabéis mi verdadero nombre. Me han presentado como Frederick von Liebknecht. Por si no os acordáis, mi título en la Brigada es Cazador Blanco.

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Ivan Markov el Miér 7 Mar 2018 - 22:29

Tan dramático como siempre... el viejo Syxel adoraba ser el centro de atención. Ivan esbozó una sonrisa torva, observando el discurso desde su privilegiada posición sobre una de las velas del barco. Como en la reunión de Jaya, había vuelto a retomar el aspecto del capitán Helkan, y de hecho los tres galeones de los Piratas de la Tormenta con su tripulación de zombies, ghouls y vampiros navegaba alrededor de media milla náutica de ellos. Mantener aquella alianza había sido una apuesta arriesgada, y si la Marina descubría su verdadera identidad... estaría en severos problemas. Sin embargo no tenía intención de enfrentarse al Gobierno. Como ya le había dicho a Syxel, de momento mantenían el pacto de no agresión... pero sólo les ayudaría si se enfrentaban a algún criminal. Su intención al fin y al cabo era capturar cabezas famosas. Lo único que le convenía de mantener al capitán pirata como aliado era el futuro pago que le esperaba y la posibilidad de que le ayudara a cazar alguna recompensa grande. Al fin y al cabo, los piratas no siempre se llevaban bien entre sí. Observó con deleite la tormenta, consciente de que las gruesas nubes que tapaban el sol permitirían a sus vampiros pelear al máximo de sus capacidades. Aparte aquella penumbra era tan reconfortante que le daban ganas de ponerse a tararear de pura felicidad. Cogió su petaca dorada y echó un trago de ella, disfrutando del delicioso líquido vital. Relamiéndose, sacó su den den mushi y llamó a Albus.

- ¿Estáis en posición?

- Todo listo, señor. El Leviatán está a vuestra disposición.

- Bien. Salvo que os ordene lo contrario, manteneos alejados de la refriega. Me importa bastante más que mantengáis el Leviatán intacto que esta batalla.

- A sus órdenes, señor.

- Ah, y dile a Lei que ni se le ocurra agotar las reservas. No sé si podré volver... saciado.

Tras eso colgó y se guardo el pequeño caracol en la gabardina. Agitó las piernas tarareando alegremente mientras observaba lo que ocurría bajo él. Vio al capitán alejarse con alguien de su tripulación, un individuo de piel negra... "Brynn, el Sin Rostro. 235.000.000 de berries. Perseguido por fugarse de un navío de la Marina cuando estaba bajo arresto y colaborar con los Jigoku no Kaizoku en la destrucción y saqueo de una flota." Desde luego Syxel estaba rodeado de gente interesante. El vampiro los observó con atención, tratando de usar su fino oído para captar la conversación, pero había demasiado ruido. Frunciendo el ceño, se incorporó y camino ágilmente sobre el madero de la vela, situándose en una posición donde pudiera verles el rostro. Era difícil con aquella maldita capucha, pero logró captar lo suficiente del movimiento de sus labios como para enterarse del final de la conversación. Algo valioso... ¿eh? Eso le interesaba. Bajó de un salto y se acercó a los dos piratas, apoyando la mano sobre la katana de su cinto con una media sonrisa siniestra.

- Discreción, sigilo - alzó las manos ensanchando su sonrisa - Creo que soy tu hombre. No tengo nada mejor que hacer en todo esto, me trae sin cuidado que el viejo Legim muera o no. Soy un simple observador. Sin embargo lo que has dicho podría ser divertido. Me apunto.

Mientras hablaba buscó los ojos de Brynn, tratando de mirarle a estos. Si lo lograba, mantendría el contacto mientras hablaba, hipnotizándolo. Ya había visto con la tal Nailah que nadie de aquella tripulación salvo Syxel se fiaba de él, así que... tocaba ir haciendo amigos. No le apetecía que Brynn se negase a llevarlo, no iba a aceptar un no por respuesta. Y Sin Rostro pronto tampoco querría dar ese no.

resumen:
- Doy órdenes por den den mushi a mis NPCs de mi submarino que se mantengan al margen.
- Capto lo que Brynn le ha dicho a Syxel (soy espía agente especial de nivel 81, así que sería 42 de espía callejero. El callejero a nivel 40 puede leer los labios) y me uno a la conversación, proponiéndome como candidato para ese grupo de infiltración.
- Intento hipnotizar a Brynn.

*Fascinación: El afectado por este poder sentirá el deseo de hablar con el vampiro y serán más receptivos a él. Las mentes más débiles podrían llegar a no considerar la opción de mostrarse hostiles.

Treinta niveles menos que Ivan o más: No deseará hacer nada perjudicial contra él y querrá ayudarle en la medida de lo posible (como a un amigo). Sus puntos de vista parecerán razonables siempre y cuando tengan lógica, aunque no esté de acuerdo.
Quince niveles menos que Ivan o más: Sentirá cierto grado de simpatía hacia él, lo que podría acabar con las hostilidades excepto en casos extremos (enemigos acérrimos, por ejemplo). Estará dispuesto a dialogar y escucharle y tendrá en cuenta lo que diga.
Mismo nivel que Ivan o menos: Si no era hostil, es complicado que pase a serlo a menos que Ivan inicie las hostilidades. El vampiro parecerá alguien de fiar.
Quince niveles más que Ivan o menos: El afectado tendrá interés en él, posiblemente presentándose si no se conocen.
Treinta niveles más que Ivan o menos: Sentirá algo de interés por él. Tal vez si era hostil de un principio y no contradice su psicología, podría detenerse.
Aspecto actual de Ivan:
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Jack Suzume el Jue 8 Mar 2018 - 0:28

Me encontraba en el barco, en una profunda meditación en uno de los camarotes del barco. Estaba con los ojos cerrados y no sabía lo que estaba haciendo Jack por el camarote, aunque escuchaba ruido. Ese maldito mono no hacía más que molestarme, y en aquella ocasión hasta hacía un ruido similar al de un Den Den Mushi. “Juro que mataré a ese mono.” Dije girándome en mi meditación. Algo húmedo comenzó a tocar mi oreja, justo la que tenía apoyada ¿Cómo podía ser eso posible? Además, seguía escuchando el ruido del caracol.

-Jack, ¿quieres parar de una vez? – hablé con el mono y acto seguido dejó de sonar el caracol.

De pronto, la voz del Al sonó en el cuarto, ordenaba que la brigada formase. Me desperté y me incorporé en la cama y me froté los ojos para despejarme. Era raro que el capitán estuviese ya despierto, pero recordé lo que aquel día sucedería, la ejecución de un Yonkou que había capturado el capitán el solo. Me levanté y salí corriendo del camarote, en ese momento Jack se subió a mi espalada y se acomodó en el hombro. Según salí a la cubierta del barco comencé a crear una enorme almohada de azúcar y caramelo y cuando tuvo tamaño suficiente salté sobre ella, quedando tumbado.

Con esta volé hacia la posición del capitán de brigada. Tardando relativamente poco tiempo en llegar a donde se encontraba, junto a él se encontraba un sargento que le entregaba un catalejo y el pequeño Arthur, ¿Cómo estaba allí y no rellenando papeles? Daba igual, estaba allí, pero parecía que no se relajaría pues pude ver como agrietó el suelo, luego se puso en una posición ofensiva para comenzar su estrategia de lanzarse al ataque.

-Buenos días, Dan-cho – le dije a Al haciendo como pude desde mi posición el saludo marine, hecho que hizo que el pompón del gorro de dormir que llevaba cayese en mi cara. - ¿Habéis desayunado ya? ¿Os preparo algo? – continué sacando un par de manzanas de mi cuerpo y dándole un mordisco a una.

resumen:
Ir a donde está Al y Arthur, saludar y preguntar si han comido por si quieren que les prepare algo. Por cierto, voy en pijama con un gorrito con pompón
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Xeyner el Jue 8 Mar 2018 - 16:20

Abrí los ojos medio adormilado al notar el brusco balanceo del barco. No recordaba cuánto tiempo llevaba durmiendo, pero la luz del día ya iluminaba la habitación. Intenté incorporarme decentemente, pero un segundo balanceo aún más fuerte sacudió el navío, haciendo que cayese de la cama.

-Maldita sea, Haru, endereza ese timón…- dije lo más alto que pude, que debido al sueño no era demasiado.

Me incorporé, salí de la habitación y avancé a duras penas intentando mantener la compostura hasta las escaleras, donde me sorprendió encontrar a Saed. Aún no me acostumbraba a verlo en nuestro barco, pues él en contadas ocasiones había salido al mar y parecía, irónicamente, como pez fuera del agua. Saludé al hombre con la cabeza y ni siquiera me miró.

-Tsk… ni que hubieses visto un fantasma- le dije, seco. Noté cómo el hombre intentaba decirme algo, pero hice oídos sordos y seguí mi camino hacia cubierta. Tenía algo muy importante que hacer.

-Ah… Comida…- dije sin levantar la vista del suelo, observando cómo mis pies pesaban con cada paso que daba.

Caminé unos segundos y entré en la cocina de cubierta, en la que observé cómo algunos platos habían caído al suelo y estaban resquebrajados. Una voz parecía dirigirse a mí, a todos, pero no terminaba de entender el motivo. Definitivamente, algo estaba ocurriendo, pero en mi mente solo había un objetivo. Me acerqué a la despensa y comencé a coger todo lo que encontraba y a llenar el estómago hasta que me sentí de nuevo persona.

-¡Bien! Ahora, resolvamos esto- salí de nuevo a cubierta con una sonrisa en la cara, y de repente mi mandíbula pareció caer hasta tocar el suelo.

-Pero... ¡¿quéeeeeeeeeeee?!- miré hacia los lados, completamente perdido. A nuestro barco lo rodeaban otros muchos navíos, todos dirigiéndose en la misma dirección. Sobre nuestras cabezas las nubes tapaban el cielo, y bajo nosotros el mar parecía haberse propuesto dar la vuelta a algún galeón.

-Por Gold Roger, ¡¿cómo puedes no haberte dado cuenta?!- me giré y vi a Saed mirándome con expresión de pánico, haciendo gestos con las manos. –No sabes dónde nos hemos metido…

Le hice un gesto con la mano, indicando que parase, y miré alrededor. No tardé en localizar a Ed, que también parecía algo impactado con la situación, y me acerqué hasta él. Saed me siguió.

-Oe, Ed- le dije, poniéndome a su lado y mirando al frente, avistando la flota y el resto de embarcaciones de la zona.

-Parece que hemos venido al sitio ideal.


Resumen:
I need healing. Post introductorio poniendo en situación, poco más. Seguiremos informando.
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Worgulv el Jue 8 Mar 2018 - 17:10

El cielo estaba totalmente cubierto por nubes oscuras, el viento gélido le azotaba el rostro y agitaba el cabello de Worgulv, el mascarón cortaba las olas que violentamente salpicaban a los tripulantes, era un día perfecto para desatar una tormenta de fuego y acero. Empuñando férreamente el mango de su hacha, divisaba el trozo de roca, en el cual se desarrollaría un suceso que le tocaba hasta llegar al punto de tener un combate interno entre el deber y los deseos.

Legan Legim, el enviado de los dioses, y el camarada que le había dado la bienvenida a un mundo totalmente desconocido, incluso cuando hasta el idioma era algo totalmente ajeno y hostil para Worgulv, iba a ser ejecutado. Alguien a quien tenía en la más alta de las estimas, había sido derrotado en combate justo y singular, algo que respetaba absolutamente, pero aun con ello, le parecía inverosímil la posibilidad de que su vida llegase a su fin, aun con su abandono, seguía siendo su camarada.

Si estuviese en su mano, toda la flota que se había movilizado desde el Ojo invadiría la fortaleza e intentaría evitar a toda costa la ejecución, pero esta vez el honor era una barrera que no podía ignorar.

Su capitán no había dado orden de actuar, y el hombre le era leal y acataría las ordenes en cuanto se las transmitiesen. Desde su embarcación, pudo ver como Dexter se dirigía hasta el bloqueo del gobierno, sin muestras o intenciones de hostilidad. Deseoso de que eso cambiase, sujeto el hacha con ambas manos y murmuro una oración a los dioses para que estos les fuesen propicios en la batalla, para seguidamente pintarse la cara con símbolos y motivos rúnicos con una especie de arcilla azul, aguardando impaciente a cualquier tipo de señal.

resumen:
Prepararse para la batalla y aguardar
Worgulv

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por StaffOPD el Jue 8 Mar 2018 - 21:05

Marines:
La aparición de la flota de Dexter los pilla a todos por sorpresa, el ya ajetreado ambiente se vuelve un avispero
con marines, agentes y oficiales tomando sus respectivas posiciones, preparados para defender la isla hasta el ultimo aliento. Por ahora no se han dado órdenes directas, el hecho de que el Yonkou no haya realizado ningún movimiento hostil mantiene a todos en espera.

Por otro lado, en la patrulla que rodea la isla, notáis como los barcos se posicionan adoptando una nueva formación, con varios cañones por navío apuntando al barco en el que está Dexter. También se han avistado cómo comienzan a aparecer más navíos pirata y, a diferencia de los de el dragón, estos no parecen tan amigables.  Aquellos que estén en los barcos de la patrulla pueden decidir si tomar acciones al avistar estos barcos (siempre acorde a su rango por favor)

Elya y Dexter:
Elya, antes de darle el DDM a Dexer el vicealmirante al cargo del navío pone la mano en medio, os fulmina con la mirada a ti y al contraalmirante que se ha dejado robar e intimidar por una recluta, para luego volverse hacia Dexter. – Minato, es un hombre ocupado, y no podemos dar línea con él al primero que asegure ser Dexter Black, por mucho que tenga su aspecto. Dame una prueba de que eres quien dices ser y te concederemos tu deseo.
Flying Kai:
Kai y compañía, esperan en el avión vigilando a Dexter por si pasa algo. El almirantazgo te dice que permanezcas a la espera, puede que no sea necesario entablar combate con Dexter, pero mantened la posición.  
Kodama:
Kodama, ves desde lo alto la flota de barcos que rodean en una patrulla la isla, incluso, ves a lo lejos Marineford, la flota de Dexter, algunos barcos desperdigados que, supones, son piratas, y algo más alejado una flota algo más organizada, de a lo mejor más de una docena de barcos.
Pegasus:
Pegasus, un oficial sale a tu encuentro. - ¿Se puede saber qué hace un civil en esta isla, y más al borde de una guerra? Por favor, diríjase a uno de los navíos de evacuación o tendré que escoltarlo personalmente.
Yoko:
Bueno, ves un poco de todo, bastante más buenos que malos, y alguno furioso y bajito.
Kenmei:
El químico más útil que encuentras es zumo de naranja en polvo, y alguna comida deshidratada. La instalación en si es bastante vieja y muchas de sus máquinas están desfasadas.
Kiritsu:
Estáis tan tranquilos esperando y no os pasa nada. La tensión del ambiente aumenta, pues el peso de la guerra podría caer sobre vosotros enseguida. Al, tu Denden Mushi no deja de sonar. Quien quiera que te esté llamando parece que quiere hablar contigo con urgencia. Si decides descolgarlo, la voz de Minato no te dará tiempo siquiera a decirle nada.

─¿Qué hace aquí la flota de Dexter? -sonaría enfadado, tal vez algo nervioso -¡Ve allí ahora mismo! -y colgaría, sin dejarte responder.

En el caso de que decidas no responder al DDM… bueno, la furia de Minato solo aumentaría. Los demás habéis oído perfectamente la llamada, de haber sido descolgada, debido a lo que gritaba.

Revolucionarios:
La flota principal se detiene al avistar la flota pirata, la cual se acerca al cerco de los marines, todavía no es la hora de intervenir. Pero en los carriers la cosa es diferente, los hombres empiezan a moverse, ultimando los preparativos, algunos entrando en una cabina en las extrañas cápsulas con aspas, aquellos que queráis asaltar la isla deberías pensar en entrar en las cásulas (hay sitio para 6 personas en cada una) o también podríais decidir quedaros por si acaso ocurre algo y se os necesita en los barcos.

Por otro lado una pequeña parte de la flota, conformada por tres barcos pequeños ágiles y Maki han tomado un desvío para salir al encuentro de los barcos que llevan a Legim. Tras unos minutos los avistáis, son dos fragatas escoltando un navío algo más grande,
está claro donde está vuestro objetivo. Los navíos revolucionarios se preparan para el asalto pero todavía no ha sido disparada ni una bala.

Maki y Ummak:
Os acercáis junto con los navíos pequeños a los tres barcos marines, se han dado cuenta de la presencia de los barcos revolucionarios y viran a su encuentro, pero parece que nadie ha reparado en un objetivo tan pequeño como vosotros, podéis usar eso a vuestro favor.

Piratas:
La flota de Dexter ha generado un gran revuelo entre los Marines, y estos no tardan en posicionarse para una posible batalla. De todas formas los cañones siguen silenciados en ambos bandos, por ahora.

El resto de navíos pirata parecen estar avanzando, dentro de poco sobrepasarán a la flota de Yonkou, y seguramente cuando lo hagan empezará la batalla, aunque bueno, sois piratas, no tenéis que esperar a que os disparen para comenzar el asalto, ¿o si?

Yuu:
A parte de la nave de Corvo puedes ver como varias armas de la base se giran en tu dirección... en ángulos que antes parecían imposibles para cañones navales. ¿es posible que por fin la Marina esté usando armamento contra unidades voladoras?
Syxel:
Tu discurso, es escuchado por toda la flota pirata, recibes una cacofonía de respuestas, entre ellas algunas parecen estar de acuerdo en rescatarlo, otras quieren el título y otras no tienes muy claro sus intenciones, pero de lo malo malo… parecen inspirados.

PD: No hay un cerco de cadenas, fijaos bien a la hora de leer el post de otros y leed siempre la moderación principal en caso de duda. Lo que hay es una patrulla de varios navíos que rodea la isla, pero no algo tan exagerado.

PPD: No todos tenéis moderación personal, esta es en caso de que la persona en cuestión esté en una situación que la necesite.

Y una última cosa: Por favor, poned un resumen y en este aclarad si hacéis algo relevante y el que. Los post sin resumen serán ignorados a nivel de moderación y no contarán, andad con ojo, porque este será el único aviso.
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Rainbow662 el Jue 8 Mar 2018 - 23:57

Arribor tenia que admitir que la muerte poseía una gran capacidad de convocatoria. ¿Cuántos espectadores iba a tener la ejecución de ese tipejo? ¿Y cómo podía ser que nadie disparase? No se quejaba, porque buscar a Zane entre una batalla naval llena de humo había sido un incordio, pero nunca había visto tanta gente junta sin que alguien muriese. Ni siquiera en su cumpleaños, pero no era el momento de rememorar aquello. El problema principal estaba en que había demasiada gente y demasiados barcos. Iba a ser imposible dar con su objetivo de una forma tan simple.

"Igual debería pedirle a Zack que lo rastree". Todo el mundo sabía que los tejones eran unos rastreadores natos. Por desgracia, no tenía nada con el olor de aquel a quien debía encontrar. ¿Funcionaría igualmente? Si le describía su aspecto, ¿podría olfatearlo? No veía por qué no, así que fue a preguntárselo.

Fue en ese momento cuando un movimiento llamó su atención. No sabía qué era exactamente, pero estaba plantado en el cielo como si le perteneciera. Su forma recordaba vagamente a la de un navío, aunque Arribor no recordaba haber visto jamás ninguno que pudiese sostenerse en el aire. Volar por él después de lanzarlo, sí, pero lo de flotar como si nada era totalmente nuevo. Y encima era gigantesco. ¿Cómo se aguantaba ahí arriba? No tenía ningún sentido.

Sin embargo, sí que resultaba de lo más práctico.

-¡Franklin! -exclamó. La morsa asomó la cabeza, atento por si su compañero iba a darle comida, pero cuidadoso por si decidía pegarle-. ¡Activa el globo!

La activación del globo aerostático consistía en tirar de una palanca, por lo que hasta un ser inepto sin pulgares oponibles podía hacerlo. Literalmente. Cuando la morsa bajó la palanca, el castillo de popa se abrió y una enorme tela tremendamente resistente se hinchó a velocidad endiablada. Mientras lo veía desplegarse, no pudo evitar recordar con rencor el hecho de que, visto desde arriba, el globo totalmente hinchado mostraría la imagen de una morsa imitando con su aleta el gesto de levantar el pulgar y guiñando un ojo. Lo odiaba.

El barco fue despegándose del agua y cobrando altura gradualmente, por lo que tocaba seguir las instrucciones del fabricante para moverlo adecuadamente. Sacó la chuleta -una hoja de papel doblada infinidad de veces- y la leyó en voz alta para que Zack y Jolly pudiesen hacer todas esas cosas de velas, cuerdas y cabestrantes mediante las que guiarían su vehículo volador hacia la mayor plaza de aparcamiento del mundo. Solo esperaba que el invitado que tenían a bordo no se marease y le diese por vomitar. O al menos que tuviese el sentido común de hacerlo por la borda.

No tenía muy claro por qué había dejado que fuese con ellos. Quizás por haber sido el único de los que se había encontrado que se había guardado los comentarios burlones y ese tipo de cosas. O tal vez porque a Franklin le había gustado su olor, y mientras estuviese incordiando al recién llegado, no lo haría con él.

-No hay ningún plan -fue su respuesta cuando éste le preguntó qué harían después de dar con Zane. A Arribor no se le daban bien los planes-. Comprobaré si de verdad vale para Yonko y ya está. Vosotros haced lo que queráis. Seguro que hay muchas cosas que llevarse como souvenir.

Lo único que había planeado era dónde dejar el barco, y eso había sido totalmente improvisado, así que no sabía si contaba como plan. La enorme nave voladora sería una plataforma perfecta donde depositar su barco. Allí arriba estaría a salvo de los cañonazos y los ladrones, y él podría concentrarse en lo suyo. Obviamente, desconfiaba del dueño de aquel armatoste, pero se aseguraría de dejarle claro el valor de lo que ahora transportaba y por qué orificio de su cuerpo entraría su bota si algo le ocurría a su preciado barco.

Aún no dominaban los aterrizajes, ya que siempre replegaba el globo unos metros antes de lo recomendable, pero estaba seguro de que podrían colocarlo en una zona despejada sin más problemas que una brusca sacudida. Confiaba en que nadie les disparase durante su ascenso; de hecho, confiaba en que nadie les viese venir y en que el efecto sorpresa impidiese cualquier oportunidad de que les echasen a patadas de allí, al igual que él habría hecho dado el caso.

Tenía intención de ser un invitado de lo más cordial, amenazas al margen, y quizás hasta pagase por aquella especie de invasión de alguna forma. Lo dudaba, pero todo era posible. Todo iría como la seda. Se asomaría, daría un par de voces para llamar la atención de quien hubiera a bordo, y le explicaría que tenía el honor de guardar el barco de un camarada pirata. Ni siquiera se le había pasado por la cabeza que aquella fuese una nave enemiga o algo por el estilo. Al fin y al cabo, si le disparaban, la derribaría fuese de quien fuese. Si hacía falta... bueno, siempre podía subirse a otra nave.

Resumen:
Blablabla, activar el globo aerostático, volar hacia la nave de Yuu y -si se deja y no me dispara- dejar allí el barco para que le eche un ojo mientras me voy de parranda.


Última edición por rainbow662 el Dom 11 Mar 2018 - 10:05, editado 1 vez
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Dexter Black el Vie 9 Mar 2018 - 0:37

Mentiría si dijese que no se esperaba el revuelo, pero no sería sincero si no admitía que le había decepcionado un poco la actitud de la Marina. Su llegada había supuesto el pánico total y absoluto. Un joven recluta, de hecho, se habría pegado un tiro de no ser porque la providencia lo había desmayado. Bueno, la providencia y Dexter, que había estado atento. Tres como mínimo había saltado al mar, y uno de ellos se había estampado contra su barquito; diez personas se habían encerrado en el puente de mando; siete corrían en círculos; dos trataban de escalar hacia el carajo; uno se ajustaba la gorra y unos pocos miraban impertérritos al dragón, que les devolvía la mirada con amabilidad. Al fin y al cabo, ¿Quién era él para comportarse mal en casa ajena?

Se fijó en el chico de la gorra. O más bien en el muchacho de la cara quemada. Se quedó con las ganas de decirle que no engañaba a nadie, pero tampoco había ido ahí para explicar al príncipe Zuko que debía aprender a disimular. Al fin y al cabo, ¿Qué sabía él de espionaje más que un agente del Cipher Pol? Sin duda hacer eso lo equiparaba a la capacidad de disimulo de cualquier Marine, lo que en la práctica hacía que su papel estuviese a salvo. Evitó guiñarle el ojo con complicidad.

Aquella chica tenía agallas. No sólo se enfrentaba a un superior, sino que tampoco se había preocupado de que el Den Den Mushi tuviese conexión con el Almirante de la Flota. Valiente estupidez, lo habría llamado su padre, aunque él prefería llamarlo simplemente coraje. Sí, sin ninguna clase de sentido, lógica o esperanza, pero coraje al fin y al cabo. Era ese desprecio por la jerarquía, esa impulsividad, ese "no sé qué" lo que había hecho grande a la Marina. Aunque tenía la piel morena, dudaba que ascendiese nunca. Al fin y al cabo, para el Gobierno Mundial, ¿Qué diferencia había entre un Gyojin y un negro? ¿Entre un hombre pez y un hombre mono? Sonaba demasiado racista de pronto, aunque se lo esperaba del Gobierno Mundial. Aunque Minato era pelirrojo, si había ascendido pese a ser una bruja tan mal no estaría el Gobierno. O sí.

-Cualquier precio que estés dispuesta a pagar por una vida es poco, reina- dijo poco antes de que el caracol volase hacia él. Sin embargo, nunca llegó a sus manos.

Tenía la boca increíblemente abierta, y los ojos parecía que se fuesen a salir de sus órbitas. En su cabeza despuntaban tres mohicanos: Dos paralelos al suelo, y un tercero perpendicular. Sin embargo, su cabeza estaba protegida por lo que parecía ser una estrella de gomaespuma, amarilla y muy hortera. A su espalda una capa de vicealmirante con algún que otro motivo espacial bordado, y en sus manos un pequeño gasterópodo parlanchín. Al parecer aparecer a cargo de doce naves con mil doscientas personas, comandando a su tripulación y navegando en un barco que sólo podía tener él no demostraba ser él. Bien pensado, podría ser una marioneta. ¡No! ¡Eso era estúpido! Y entonces, no sólo lo escuchó en su mente. El perturbador hombre-estrella le estaba diciendo, con total seriedad y como si no llevase una extraña indumentaria, que Minato no tenía tiempo para él.

-Hay tantas formas en las que esa frase acaba de ser una imprudencia- repuso él con calma-. Podría, en orden de gravedad, hundir Gray Rock, hundir esta flota, hacer explotar el agua bajo este barco, provocar una tormenta que probablemente os condene a muerte...

Hizo una pausa muy dramática mientras sacaba la cartera del bolsillo. En ella llevaba su DFI, pero obviamente podía ser una falsificación. No servía como prueba. Volvió a guardar la cartera con cuidado mientras seguía diciendo formas y maneras estúpidas de demostrar que era él. La más interesante, bajándose los pantalones. El gran príncipe era infalsificable. Sin embargo, optó por una vía mucho más diplomática: La extorsión.

-Podría mataros a todos para demostrar mi identidad. Empezando por ti, siguiendo por ti, luego a ti- con cada uno que señalaba iba haciéndolo caer presa de su férrea voluntad-, para terminar atándote a ti al mástil mientras el barco se hunde. Así que ponme con el Almirante de la Flota o iré yo mismo a buscarlo.

Resumen:
Pedir amablemente que me pasen con Minato.
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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Zane D. Kenshin el Vie 9 Mar 2018 - 16:42

La incertidumbre era una sensación que se palpaba en el ambiente, independientemente del bando al que pertenecieras. Era extraño. Aquello no era como la guerra que hubo en Sideros, era algo más. No había buenos y malos, simplemente distintas personas con diferentes ideales, y cada cual creía que el suyo era el correcto. Podía notarse una fuerte presión en todos y cada uno de los arduos guerreros que contemplaba Zane en los distintos barcos, gracias a la agudeza visual que le otorgaba su vista de pájaro. Pudo ver como un barco estaba justo en frente de un buque de la marina, y su bandera se alzaba imponente con el emblema de los Blue Roses. No había que ser una persona muy espabilada para intuir que Dexter era la única persona con el valor suficiente como para hacer algo así. ¿Valor o imprudencia? Era lo que se cuestionó el pelirrojo justo antes de desviar su mirada hacia Katharina, que estaba sermoneando al pez.

«Vaya dos patas para un banco» pensó, mirando fijamente a la joven bruja con una sonrisa en el rostro.

-Si te soy sincero, Kath –dijo, sujetando el timón y haciendo que el barco se moviera veinte grados hacia babor-. Esperaba esa reacción por parte de Luka. Therax es educado y sabía que no iba a decirme nada, al igual que Spanner, pero tenía claro que él sí. Así que si decidís, que ya lo habéis decidido, estar en la isla hasta que el ultimo de nosotros salga con vida de allí, espero que tengáis cuidado.

En mitad de ese intento de alocución, una serpiente emplumada de tamaño colosal apareció en escena, reduciendo su tamaño paulatinamente hasta subirse en uno de los laterales del barco, adoptando la apariencia de una joven de caderas peligrosas y un semblante que denotaba determinación y, en mayor o menor medida, algo de lujuria. Al verla el pelirrojo casi fue llevado por sus instintos a acercarse e intentar arrimar algo de cebolleta, pues esa posiblemente fuera la última vez que lo hiciera. No obstante, al ver la cara de Therax cuando la miró, entendió lo que sucedía. Ella era la famosa chica rubia de la que le habló hacía varias semanas. ¿Juana? ¿Pennie? ¿Annie? Sí, era Annie. El pirata no pudo evitar asentir con aprobación y con sutileza acercarse a ella.

-Encantado –dijo, tendiéndole la mano para saludarla-. Por lo que puedo ver, Therax no solo tiene buen gusto para la crema capilar. Sin embargo, cuando acabe esto haremos las presentaciones debidas. Puedo intuir que estás sola en esta contienda, al menos por lo que has dicho al abordar mi navío. Así que debes saber que yo soy el capitán de esta panda de locos; salvo de grandullón que está de acoplado, y que el ochenta por ciento de mis decisiones deben ser acatadas, ¿entendido? –le comentó de forma clara y concisa, aunque sin llegar a ser brusco. Ella era alguien nuevo, que no sabía sus estrategias, tampoco como combatía, así que el pelirrojo dudaba de si iba a resultar una ayuda en aquello o un mero estorbo que le costaría sus vidas. No obstante, si había venido por Therax, su comandante, se encargaría de que saliera viva de lo que se avecinaba-. Tengo una última pregunta, perdona mis modales, pero no tengo tiempo para ir con tonterías. ¿Cuáles son tus habilidades? He visto que eres una usuaria, ¿pero cuál es tu poder?

Una vez recibió su respuesta, nuevamente usó su vista de pájaro para contemplar todo lo que le rodeaba. Nadie parecía querer empezar una contienda armada en ese momento, ¿qué les había llevado a todas esas personas a estar ahí? Él buscaba reclamar un lugar entre los cuatro emperadores, ¿y el resto?

-Luka, toma –le dije, lanzándole su den den Zane-. Vas a sumergirte en el mar y esperar a mi señal, ¿vale? Ve hacia el marco a que estamos apuntando con la proa, el segundo por la izquierda y espera debajo. Busca su punto débil y a mi señal destrúyelo –dijo, mostrando una sonrisa-. No quiero comenzar esta batalla campal, pero tampoco vamos a estar esperando sin tener nada preparado.

Resumen:
Describir el entorno, usar mi vista de pájaro para ver cosas+blablabla+ mandar a Luka a irse bajo uno de los barcos y que espere a mi señal.


¡¡Invitado, yo traeré el exhibicionismo al foro!!




Detrás de un capitán impulsivo siempre hay un segundo de abordo que le corta el rollo:

Foto de Familia:



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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Maki el Vie 9 Mar 2018 - 18:36

Acta de la vigesimotercera reunión de emergencia interAugustus.
Día: Desconocido.
Hora: Desconocida.
Ubicación: Cerebro de Maki. Sala de conferencias C.
Levanta acta: Maki Secretario

Nunca una reunión ha sido tan concurrida como esta. Oh, ha habido algunas realmente intensas, como aquella vez en la que tuvimos que decidir cómo actuar ante un perro de aspecto peligroso, pero nada parecido a lo de ahora. Todos los Makis conocidos están presentes: Maki Razonable, Maki Presidiario, Sir Augustus, Maki El-que-teme-a-la-nieve... Maki Narizón se sienta al lado de Maki Sensible, que le ofrece sus cacahuetes a Miss Ghoul Camiseta Mojada. Facetas casi olvidadas de la personalidad, como Maki Sinestesia o Maki Cazamedusas, comparten protagonismo hoy con grandes como Armando el Mataghouls o el temible Maki Bardo Real. Incluso el legendario Paul el Hombre Baboso está aquí, nacido a partir de uno de los momentos gloriosos que tuvimos allá en la lejana Hallstat.

Son demasiados como para contarlos. Quizás el Maki Matemático sepa hacerlo. Por mi parte, me limitaré a dar fe de lo que se diga aquí.

El Señor Presidente ocupa el asiento elevado en el centro del Parlamento Cerebral, y se hace el silencio. El Señor Presidente es el único Maki al que se le permite llevar bigote, para así distinguirlo de los demás. Empieza a hablar:

-Debemos decidir cómo actuar. Tenemos ante nosotros una oportunidad sin precedentes, y no podemos dejarla escapar. Todos los Makis estamos reunidos aquí por primera vez, así que debemos elegir a quien nos liderará en este día. ¿Serás tú, Miss Terioso, quién ostentará el mando? -El Señor Presidente conoce muchas palabras curiosas, como "ostentar"-. ¿O serás tú, Comandante?

El Comandante es quien más posibilidades tiene de ser elegido. Es el mejor de nosotros, el más fuerte y valiente. Ni siquiera Maki Vendedor-de-limonada puede hacerle sombra. Pero el Comandante no responde. ¿Dónde estará? Acaba de entrar en la Cámara Maki Alarmista. No deja de gritar incoherencias.

-¡El Comandante está muerto! ¡Se ha atragantado con un cacahuete mental!

¡Oh, no! Esto no había pasado nunca. Solo una vez anteriormente había ocurrido algo así. Eso quiere decir que el Augustus original está tan estresado que su cerebro no da abasto para sustentarse a sí mismo. Es inaudito. Sin el Comandante, ¿quién nos liderará? No queda más remedio que encontrar a otro líder. La discusión está siendo larga y ruidosa. Se ha decidido intentarlo con varias opciones, probando a ver cuál da mejores resultados. Todo sea por el bien del Augustus original.

******

Maki se asomó a la superficie y vio que tres barcos lo seguían de cerca. Tan de cerca que uno casi lo atropella. Qué poco le gustaban los barcos... Pero al menos le había seguido alguien; ya se temía que tendría que ir solo. Después de descubrir que Chinchilla Joe se había ahogado en su bolsillo -quién le iba a decir a él que las chinchillas no respiraban bajo el agua- y que los cacahuetes se le habían mojado, se había puesto muy nervioso. ¿Cómo iba a hacer lo que tenía que hacer? Jamás había combatido, ni muchos menos rescatado a alguien.

"No, Augustus, todo saldrá bien"

Aunque el Augustus original no lo sabía, la reunión en su cabeza había terminado y le había correspondido a Maki Súperoptimista tomar las riendas el primero. Parecía la opción obvia para sobrellevar la tensión de la situación.

Maki Súperoptimista saltó de alegría al ver que otro revolucionario había decidido acompañarle. Era un surfista que surfeaba en su tabla de surf. Se presentó educadamente y le tendió la mano. Le habría dado dos besos de no haber estado él en el agua y el otro sobre su tabla.

-Verás como todo sale bien -fue su gran aportación. Un buen líder tenía que tranquilizar a sus seguidores a pesar de no tener ni idea de qué iba a hacer ni cómo-. Vamos a dar una vuelta alrededor de los barcos hasta que veamos una escalera o una rampa para subir. Luego buscamos al pirata, lo sacamos, y listo. Es muy fácil. Y si no encontramos ninguna, pues nos subimos uno encima del otro, y ya está.

Resumen:
Inside Out versión Maki - Pájaras mentales - Presentarse a Ummak - Proponerle dar vueltas alrededor de los barcos hasta encontrar una escalera o algo para subir.
Maki

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Re: Cruce de Destinos

Mensaje por Syxel el Sáb 10 Mar 2018 - 3:15

Ya imaginaba que recibiría un gran número de respuestas tras mis palabras, y me había mentalizado para soportar la lluvia de voces y el caos que supondrían. Y aunque fueron aún más de las que esperaba y tardé un poco en recuperar la concentración y poder atender a lo que decían, al menos la mayoría, me alegró comprobar que una buena parte de la flota estaba de acuerdo con mis palabras y que, en general, había conseguido motivarles a todos con el discurso. Sin embargo, también me quedó claro que aquello no iba a ser suficiente. Por un lado, y como era de esperar, muchos de los allí presentes acudían por motivos muy distintos. Hecho que se aseguraron de dejarme claro. Y por otro, organizarles no iba a ser una tarea sencilla, aunque si necesaria. No hacía falta saber lo que nos esperaba en aquella isla para estar seguro de que, si no conseguía que aquellas tripulaciones se uniesen y presentábamos un frente común, no tendríamos nada que hacer frente a las fuerzas de la marina.

- ¡Calmaos! - retomé la palabra una vez que las voces se fueron acallando un poco. - ¡Calmaos y escuchad! Se muy bien que no todos estáis aquí por lo mismo. De hecho, os seré sinceros, me importa una mierda que Legim viva o muera. Si estoy aquí, cómo ya os he dicho, es porque no pienso darles a esos cabrones la satisfacción de convertir la muerte de uno de los nuestros en un espectáculo para su beneficio. Y si entramos en batalla sin organizarnos, la muerte de un solo pirata no será, ni de lejos, la mayor de nuestras preocupaciones. Pues al acabar el día la mayoría estaréis descansando en el fondo del mar o encadenados y esperando a ser los siguientes. - Dejé de hablar durante un momento y, caminando alrededor del castillo de proa, paseé la mirada por las cubiertas de los barcos más cercanos. Quería mirarles a todos a la cara, y quería que todos me viesen. - ¡Por ello os hago esta propuesta a todos vosotros! Así que escuchadme bien, porque no voy a repetirlo. Os dejaré unos minutos para que toméis una decisión. Y luego, invito a los capitanes de aquellas tripulaciones que queráis uniros a nosotros y hacer historia en este día, a poneros en contacto conmigo y os expondré mi plan. Al resto... os deseo buena suerte.

Apenas había terminado de hablar y las voces comenzaban a pronunciarse de nuevo, pero en esta ocasión me vi obligado a relegarlas a un segundo plano en mi cabeza. Pues mi propia tripulación reclamaba mi atención y aún debía ultimar algunos preparativos antes de que todo diese comienzo. Para lo cual ya no quedaba demasiado.

En primer lugar, me llevé la mano al bolsillo del abrigo y extraje el pequeño den den mushi que había guardado. La línea estaba abierta y Yuu al otro lado, así que probablemente hubiese oído cuanto había dicho. Lo cual me ahorraría muchas explicaciones innecesarias.

- ¿Qué tenemos? - me limité a preguntar para hacer saber a mi camarada que ya podía hablar. Este me expuso cuando había visto desde su posición a bordo del Ragnarok. No terminaba de convencerme aquella extraña nave, pero al menos debía reconocer que nos estaba siendo útil. Como fuera, escuché con toda la atención que podía prestarle, mientras en mi cabeza no dejaba de darle vueltas a todo lo que ya tenía en mente y como influiría en mis planes lo que me estaba contando. Ya sabía que Zane estaría allí, y también suponía que Dexter haría acto de presencia, aunque no podía estar seguro de lo que planeaba. En cualquier caso, tampoco podía dejar que eso me distrajese. - Bien, mantente alejado de esa nave y continúa vigilando la flota que se acerca desde el oeste. En cuanto nos toque actuar, lo sabrás.

Y sin añadir nada más volví a guardarme el pequeño caracol, aunque manteniéndolo encendido de nuevo. Al instante me abordó Brynn, diciendo que debía hablar conmigo de algo importante. Le seguí hasta las escaleras de proa para alejarnos un poco del barullo reinante en cubierta y escuché cuanto tenía que decirme. Y no solo sus palabras, sino también la posterior petición de Nailah y el ofrecimiento de Ivan a acompañarlos. Mientras hablaban me llevé los dedos a la sien y comencé a masajeármela al tiempo que entrecerraba los ojos. Quizás estaba tratando de abarcar más de lo que podía procesar al mismo tiempo y eso me estaba provocando un ligero dolor de cabeza. Pero si no quería fallos debía asegurarme yo mismo de que todo estuviese bien planificado y no dejar ningún cabo suelto.

- Está bien - respondí al fin, tras hacerles esperar por mi decisión. La sonrisa en sus rostros, especialmente en el de Nailah, parecían las de unos críos a los que su padre acababa de darles permiso para salir a jugar fuera. Y no tenía muy claro si eso me aliviaba o, por el contrario, debía preocuparme aún más. - Luego concretaremos algunos detalles de vuestra idea, pero para llevarla a cabo antes debemos llegar a la isla. Por lo que ahora os quiero en vuestros puestos, no bajéis la guardia.

Finalizado ese asunto volví a caminar por la cubierta, dirigiéndome ahora a Nassor y Balagus, que aguardaban junto al trinquete. Al pelirrojo lo acompañaba aquel joven albino que me había presentado en Jaya, y aunque durante el viaje apenas habíamos cruzado palabras, ahora tampoco tenía tiempo para interesarme por él. Por suerte, confiaba en el criterio de mi subcapitán y en que podría encargarse de su amigo, pese al aspecto que este presentaba.

- Está bien - capté la atención de mis oficiales y camaradas. - Enseguida podré exponeros los detalles del plan, pero ahora mismo debemos asegurarnos de llegar cuanto antes a tierra. Así que... vamos a atravesar ese bloqueo. Si queremos que nos sigan debemos dar ejemplo así que vamos a mantenernos al frente. Necesitaré que os encarguéis de los preparativos que falten a bordo mientras intento organizar esta flota. Que todo esté listo para resistir el más que probable fuego enemigo y que los hombres estén listos, la batalla no tardará en empezar. Ah, y Nassor, una vez en tierra quiero que tu comandes a nuestros hombres.

Tras intercambiar algunas miradas y sin añadir mucho más ambos asintieron. Todos sabíamos lo que debíamos hacer, cómo explotar nuestras cualidades y cuál era el papel que debíamos desempeñar: nadie cómo Balagus para mantener el orden y que todo se llevara a cabo en el menor tiempo y con la mayor efectividad; de entre todos los miembros de la tripulación Nassor era sin duda el guerrero por excelencia, y sabría dirigirlos en la batalla; mientras que yo... cómo ya he dicho, a mí me tocaba dar ejemplo.

El barco quedaba en buenas manos, todos estaban motivados y sabían lo que debían hacer. Nos encontrábamos avanzando a toda vela, a la cabeza de la que probablemente sería la mayor flota pirata que había visto en años y en dirección a los barcos de la marina. Y mientras tanto, yo eché a andar por el centro de la cubierta, dirigiéndome de nuevo a la parte frontal del barco. Ante la vista de todos los presentes mi ropa comenzó a cambiar, pues ya era hora de vestir algo más apropiado para la ocasión. Al mismo tiempo cerré los ojos y me concentré en todas las presencias a mi alrededor. Eran demasiadas para poder fijarme en todas, pero no era eso lo que buscaba. Durante los siguientes minutos me dediqué exclusivamente a seleccionar las más relevantes de cada embarcación, para a continuación volver a establecer el vínculo telepático. Dediqué algo más de tiempo para identificar entre las voces que volvía a oír a los capitanes o portavoces de cada tripulación, para luego volver a dirigirme a estos, a las presencias que había seleccionado y a mi propia tripulación.

- No voy a andarme con rodeos, pues no tenemos tiempo para eso. Si ahora nos metemos de lleno en una batalla entre nuestras flotas, puede que consigamos vencer, ¿pero a qué precio? Llegaríamos a tierra con nuestras fuerzas mermadas y les estaríamos dando tiempo para que más de los suyos llegasen para engrosar sus ya numerosas filas. Así que, camaradas, vamos a atravesar esa mierda de bloqueo con el que pretendían frenarnos y vamos a ir directos a la fiesta. Si me estáis escuchando ahora, es porque considero que podemos colaborar para lograr la victoria en este día, así que si estáis de acuerdo vais a tener que seguir mis instrucciones. Tendréis que liderar a vuestras tripulaciones a la batalla, y dada mi capacidad para contactaros a todos, yo me encargaré de coordinar nuestras fuerzas. Aclarado este punto, todos los que capitaneéis naves lo suficientemente grandes y resistentes, uniros a nosotros al frente. Destrozaremos esas barcazas suyas y abriremos paso para el resto de las naves.

Resumen:
Termino la conversación con todos los piratas, respondo a las interacciones con mi tripulación y empiezo a darles instrucciones para que cada uno haga su trabajo. Luego vuelvo a utilizar la telepatía aunque contactando solo con los capitanes de las tripulaciones, las presencias más relevantes y mi propia tripulación (mantendré este vínculo abierto hasta que especifique lo contrario). Por último les expongo el plan y nos disponemos a atravesar el bloqueo de frente y a toda vela.

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