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[Marc y Luka] Gigantes de espíritu

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[Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 15 Mar 2018 - 15:18

La furia golpeó el viejo barco de los Arashi a modo de tormenta, tal fue el volumen de ésta que la mayoría de los miembros acabaron cayendo al agua. Luka se encargó de mantener a flote a Marc, que al ser usuario, era incapaz de nadar. Pasaron minutos y horas arrastrando el pesado cuerpo del gigante hasta que por fín consiguió montarse en un barco mercante. Previo pago, acordó que les dejase en el siguiente trozo de tierra en la que pararan, que resultó ser una peculiar y entretenida isla que el habitante del mar había deseado siempre visitar; Elbaf, tierra de honorables guerreros, gigantes dioses y, sobre todo, la tierra bélica por excelencia.

Pasarían unos días hasta que llegaran, por lo que Luka se decidió a llamar al capitán pirata, para cerciorarse que todos los demás estaban bien, pero éste no contestó a sus llamadas los primeros días. Sin embargo, sí que lo hizo al cuarto.

- Aquí Luka, capitán. Tuve que cargar con Marc, y ahora tengo alguna que otra contractura, pero eso es lo de menos. Estamos en un barco mercante y nos dirigmos a Elbaf, haremos un pequeño parón allí y volveremos tal y como habíamos planeado a la isla que nos toca visitar. ¿Podréis apañaros sin nosotros?

***

- Buenas, Marc -comentó el tiburón llevándole el desayuno a su camarote, que casualmente compartía con el habitante del mar-. ¿Qué tal estás hoy? Te he traído un poco de todo, aunque creo que resultará ser poco.

Habían pasado unos días desde que montaron en el barco hasta que el gigante había retomado su estado anímico habitual. Quizá había pasado mucho tiempo en el mar, o puede que se marease, el tiburón no lo sabía ni le había preguntado por miedo a que se pusiera peor recordándolo. Pero siempre había estado ahí cuidando de él. Y tenía preparada la sorpresa de decirle a dónde se dirigían.

- Aún no te lo había dicho, pero hoy parece que estás algo mejor. ¿Sabes dónde vamos? ¡A Elbaf! He llamado a Zane y se lo he dicho, tenemos unos días hasta que nos volvamos a reunir -comentó dándole un bocado a una de las manzanas del desayuno-. Siempre me he preguntado si tú vienes de allí. Puede que incluso conozcas a alguien. Seguro que nos esperan mil aventuras allí.

El mundo de los gigantes era un tema que siempre había fascinado a Luka. Tanto por sus creencias, como por su honradez a la hora de luchar. Y estar tan cerca de visitar aquél sitio, era algo que le ponía los vellos -o escamas- de punta.

Se chasqueó los nudillos y pensó en ese momento en el que pisaría tierra. ¿Podría aprender algo de aquellos guerreros? Seguro que sí. Luka movió rápidamente su cabeza para abstraerse de los pensamientos y escuchar lo que Marc tuviera que decir, en caso de que tuviese algo que decir.

No desaproveches esta oportunidad, Luka. Aprende todo lo que puedas

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 27 Mar 2018 - 11:22

Una descomunal tormenta se desató en torno al ya viejo barco en que viajaban. Llegado el momento, una ola de tamaño sobrecogedor terminó haciendo que el semigigante se precipitase inevitablemente al agua. Consciente de que su condición de usuario le impedía nadar y de que, aunque pudiese hacerlo, la furia del océano en aquellos momentos era excesiva, Marc se vio cara a cara con la muerte. Le daba muchísima rabia que ocurriese justo en aquel momento, cuando acababa de unirse a una tripulación llena de personas alegres y simpáticas con quienes vivir innumerables aventuras. Finalmente sintió las frías aguas rodeándole por completo, y no tardó en perder la consciencia, convencido de que ya no volvería a despertar.

Cuando lo hizo, su sorpresa fue mayúscula. Se encontraba tumbado en el suelo de lo que parecía el camarote de un barco. Luka estaba ante él. ¿Habría sido todo un mal sueño? No, no podía ser. Aquel no era su camarote, ni ninguno que se encontrase en el navío de la banda. Entonces fue cuando el gyojin le contó lo ocurrido, cómo le había visto en el agua y había acudido en su ayuda para finalmente subir a un barco mercante que habían encontrado.

Marc no tenía palabras para agradecer a su amigo lo que había hecho por él. Tampoco podía, pues había tragado mucha agua y su cuerpo todavía necesitaba unos días para estar en unas condiciones aceptables de nuevo.

Las jornadas pasaron, y poco a poco el semigigante fue recuperando fuerzas. Tras varios días, se vio al fin capaz de salir de su habitación. Hasta entonces el gyojin se había encargado de traerle comida, bebida y lo que necesitara, cosas por las que el grandullón estaba también sumamente agradecido. Aquella mañana, durante el desayuno, Luka le dió una muy agradable noticia. El barco en el que viajaban se dirigía nada más y nada menos que ¡A Elbaf! Emocionado ante tal noticia, Marc dijo a su compañero con una gran sonrisa y lágrimas en sus ojos:

- No puedo creerlo. La verdad es que nunca he estado en Elbaf, pues siempre he vivido en el New Baratie, el restaurante marino del East Blue. Mis padres me dejaron allí siendo un bebé. Sé que uno de mis progenitores es de allí, aunque no sé cuál de los dos era un gigante y cuál un humano, ya que no llegué a conocerlos. Pero siempre he querido visitar Elbaf. Tengo ganas de conocer a algún gigante de verdad, ver cómo son y cómo viven. Y quién sabe, puede incluso que mi padre o mi madre esté allí.

La noticia había devuelto a Marc las fuerzas por completo. Presa de la emoción, no podía esperar el momento de tocar tierra y ver por fin la tierra de los gigantes, el lugar del que provenían la mitad de sus raíces. ¿Qué aventuras les aguardarían allí antes de conseguir reunirse de nuevo con el resto de la banda?
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 27 Mar 2018 - 13:04

La espera había merecido la pena, los días en los que Luka se encargó de llevarle alimentos y en los cuales hablaba sin parar a un Marc inconsciente, por fín ponían fin. El semi-gigante observó con un semblante confuso al tiburón, y entonces entendió y agradeció todo lo ocurrido. Habían sido unos días en los que el Gyojin había cuidado de él sabiendo que su vida no corría peligro, pero al no tener la certeza de saber cuándo iba a despertar, su preocupación iba aumentando cada día que pasaba. Afortunadamente, ya era por fín libre de aquella carga emocional, y ahora podría pasar tiempo con el intrépido semi-gigante.

El habitante del mar no dudó ni un segundo en permanecer al lado del que ya era oficialmente su nakama, contagiándose de nuevo de su enorme bondad y su felicidad constante. El Gyojin no pudo evitar esbozar una sonrisa, que pronto se vio interrumpida al escuchar a su compañero, quien dijo no haber pisado Elbaf desde que era consciente de sus actos.

- Bueno, siempre hay una primera vez -comentó a la par que le tendía la mano para que se reincorporase-. Siempre he querido saber qué ha sido de tu pasado. Eres la persona más feliz que conozco, y tienes la capacidad de transmitir esa felicidad a los que están cerca de tí. Dime, grandullón, ¿qué te ha hecho ser así?

Escucharía atentamente la respuesta de su amigo y aprovecharía tras la conversación para salir del camarote y dirigirse a cubierta. Desde allí ya se podía ver la enorme isla a lo lejos, y la tripulación ya parecía festejar el pronto fin del viaje. Además, un gigantesco barco con un jolly roger parecía venir en la dirección del barco, algo que extrañó al principio al pirata. Pero pronto, gracias a la información que consiguió recopilar de los tripulantes, se percató que sería el encargado de “escoltarles” hasta el puerto. ¿Por qué lo harían? ¿Quizá no se fiaban de los barcos que llegasen a la isla?

El tiburón se desentendió momentáneamente del panorama y ojeó el agua, apoyándose en la barandilla del costado derecho, divisando una pequeña mancha roja sobre el agua cristalina. ¿Qué demonios? Pensó el tiburón a la par que dudó durante unos segundos si saltar o no, pero la mancha cada vez era mayor y se extendía rápidamente por la superficie. ¿Sería algún tipo de depredador? ¿Alguien en apuros? ¿Un monstruo marino?

Sin embargo, no tuvo que hacer nada para ver el enorme ser que ágilmente salió a la superficie. Del tamaño de tres Marcs (al menos la parte que sobresalía del agua), color verdoso y forma similar a una salamandra, el monstruoso animal realizó un agudo grito que ensordeció a cada miembro del barco.

El habitante del mar observó a su espalda, divisando a todos los hombres aterrorizados mientras veía al semi-gigante con akuma de queso salir a cubierta. Un nuevo grito dejó claras las intenciones del monstruo marino, que agitó sus brazos en un movimiento que denotaba cólera. El pecho del animal lucía con varias cicatrices, por lo que el tiburón pensó en cuántas batallas se habría visto inmerso.

- Marc, ¿estás en condiciones de pelear? -preguntó, a sabiendas que de ser afirmativa la respuesta, probablemente no estuviese al cien por cien de sus capacidades- Me sumergiré y veré qué puedo hacer, prepárate y…

El Gyojin no pudo acabar la frase, pues un fino sonido procedente del barco con el jolly roger le hizo girar el cuello, adoptando una pose defensiva. Dos segundos más tarde una gigantesca onda cortante chocaba contra el monstruo, que recibía una nueva herida a lucir en su pecho.

- Mierda, mierda, ¿nos atacan o nos ayudan?
- Son aliados, o eso creo -comentó uno de los humanos desde el suelo.

Una lluvia de disparos de cañón se sucedió tras la onda y fueron pasando cerca del barco, algunos llegaron a tocar la robusta piel del animal, otros simplemente besaban el agua y quedaban como fallidos tiros. Pero la cercanía con el barco puso en entre aviso al tiburón, que se lanzó al agua en dirección al barco, donde, tras unos segundos buceando a toda velocidad, subió y, cuál fue su sorpresa al ver que todos eran gigantes.

- ¡Un intruso! -gritó el navegante que llevaba el timón- ¿Qué haces aquí?

Rápidamente un grupo de cuatro gigantes rodeó al tiburón, que retrocedió hasta chocar su espalda con la barandilla.

- Mi nombre es Luka, comandante de los Arashi, nadador profesional, drogadicto ocasional, bestia para muchos y bello para pocos -terminó con un nudo en la garganta-. Y no suelo escoger el mejor momento para hacer esta presentación.


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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Vie 30 Mar 2018 - 17:30

El agradecimiento de Marc hacia su compañero por haber evitado que se ahogara y por haber permanecido a su lado, cuidando de su salud, hasta que despertó, era tan grande como el propio semigigante. Y para colmo, la noticia que le había dado sobre el destino del navío en el que se hallaban había terminado por restablecer del todo sus fuerzas. El ánimo del grandullón, si ya de por sí era muy bueno normalmente, ahora resultaba expansivo. La permanente sonrisa de oreja a oreja en su rostro, y la alegría que sus grandes ojos reflejaban se había vuelto tan contagiosos que cualquiera que le mirara se sentía ligeramente mejor de forma casi instantánea.

Precisamente, su amigo le preguntó acerca de esta cualidad, sobre cómo había llegado a ser así. Y la verdad era que no lo sabía muy bien, pero aún así respondió con total sinceridad:

- Pues si te digo la verdad, no sé si hay un cómo. Que yo recuerde siempre he sido así, desde muy pequeño. Como te he dicho, aparecí un día siendo un bebé en el New Baratie, el famoso barco-restaurante del East Blue. Alguien, nadie pudo averiguar quién, me había dejado allí. Así que los empleados del local me acogieron y criaron, de forma que, por decirlo así, tuve muchos padres. Pero por encima de todos estaba el dueño del restaurante, George, quien fue mi mayor referencia mientras crecía. Desde poco después de aprender a caminar, comencé a ayudar en el restaurante, haciendo lo que podía. Camarero, pinche, maitre, cocinero... Aprendí a hacer todo lo necesario para llevar un local de ese tipo, y siempre fui feliz. El ambiente en el Baratie era muy bueno, todo el personal era como una gran familia, y yo era su miembro más joven. Pero por alguna razón, pese a que ser tan feliz esa vida no terminaba de llenarme. Siempre ha habido algo en mi interior que me impulsaba a querer conocer el mundo, hacer amigos y vivir grandes aventuras. En definitiva, ser libre y recorrer los mares. Así que, en cuanto fui lo suficientemente mayor, me despedí de todos a quienes conocía y partí en busca de mi destino.

Marc era consciente de que su historia vital distaba mucho de la de la inmensa mayoría de piratas. Él no había vivido en la pobreza ni en la marginalidad, ni había pasado momentos duros. Ahora que lo pensaba, tal vez parte de su inocente felicidad intrínseca se debiese a lo sencilla que había sido su vida hasta entonces. No obstante, dado que sus nuevos nakamas formaban también una tripulación bastante atípica, seguramente sus historias no serían tampoco las esperables de unos duros piratas.

- Me alegro mucho de haber encontrado unos compañeros de aventuras como vosotros, la verdad, y me muero de ganas de ver qué nos depara el futuro. Seguro que conseguimos grandes hazañas todos juntos. Además, aunque llevo poco tiempo con vosotros ya os considero mis amigos, sobre todo a Zane, Therax y tú, que sois con los que más momentos he compartido. Y bueno, me has salvado la vida, por lo que te estoy tremendamente agradecido. Así que ya sabes, aquí tienes a alguien que te ayudará siempre que lo necesites.

La enorme sonrisa del semigigante alcanzó su máximo en aquel momento, buscando dar a entender al gyojin que podía contar con él para lo que hiciese falta.

Cuando salieron a cubierta, Marc se sorprendió al ver el descomunal navío que se acercaba a su posición. Este sentimiento se exacerbó más aún cuando supo que dicha embarcación tenía la función de escoltarles hacia la isla de los gigantes, que ya empezaba a divisarse en el horizonte. Así que ya estaban tan cerca... No podía esperar a desembarcar.

De repente, un ser de tamaño colosal con la apariencia de un extraño anfibio emergió de las aguas peligrosamente cerca del buque en el que se encontraban, y comenzó a gritar amenazadoramente. Ante la pregunta de Luka, el grandullón hizo un gesto afirmativo con la cabeza mientras alzaba su mano derecha hasta alcanzar el pomo de Kotai-Hi, que sobresalía a su espalda sobre su hombro. La verdad era que aún no estaba en plenitud de facultades, pero podía desenvolverse decentemente en caso necesario. Y desde luego, no pensaba dejar que el gyojin se enfrentase solo a un monstruo como aquel.

Sin embargo, apenas unos segundos después una enorme onda cortante surgió del descomunal galeón que debía escoltarles e impactó en el cuerpo del gigantesco anfibio. Acto seguido comenzaron a disparar sus cañones contra el monstruo, aunque varios de los cañonazos no lograron acertar a su objetivo. Marc vio como el gyojin se lanzaba al mar y comenzaba a nadar en dirección al barco aliado (o al menos eso parecía que era). Mientras tanto, él decidió concentrar sus energías en el gigantesco ser que amenazaba la integridad del navío en que se encontraba. Terminó de desenvainar la espada y comenzó a acercarse a la borda del barco. Cuando se encontraba aún a una distancia prudencial, formó el gesto de una pistola con los dedos pulgar e índice de su mano izquierda y disparó una bala de queso hacia el cuerpo del enorme animal.

Sabía que ese ataque no sería suficiente, seguramente necesitaría acercarse a él para poder atacarle debidamente. Solo se le ocurrió una cosa. No lo había intentado nunca, pero esperaba que funcionase. Al menos él estaba decidido a poner todo de su parte para conseguirlo. Poco a poco un esponjoso queso comenzó a brotar de las plantas de sus pies, hasta formar una especie de nube bajo ellos lo suficientemente grande como para que el semigigante pudiese ir encima. Una vez estuvo formada, Marc empezó a concentrarse en intentar que la nube amarilla comenzase a levitar, dejando atrás la seguridad y la estabilidad de cubierta para elevarse por los aires. Pero había un problema: el peso del cocinero no era precisamente fácil de levantar.

Una gota de sudor resbaló por la frente de Marc debido al descomunal esfuerzo que aquella tarea le estaba suponiendo. Pese a ello, apenas había conseguido que la láctea nube se elevara un palmo sobre los tablones de cubierta. Sin embargo, no pensaba rendirse. Seguiría intentándolo con todas sus fuerzas sin perder de vista al gigantesco monstruo. Además, ¿estaría bien Luka en el barco de Elbaf? Esperaba que sus tripulantes no le atacaran y que el tiburón no se viese, como de costumbre, envuelto en un lío tremendo sin querer.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Lun 2 Abr 2018 - 12:00

La curiosa a la par que excéntrica presentación del tiburón pareció pasar inadvertida ante aquél grupo de gigantes. El habitante del mar permaneció en silencio y se concentró para intentar contar las presencias que sentía, pero le llegaban de forma intermitente, algo que hasta la fecha no le había pasado jamás y desconocía el por qué ocurría. Había contado diecisiete, pero aún le llegaban algunas de lugares más lejanos del barco, por lo que su cuenteo no era algo de fiar.

- ¡Mirad! ¿Aquél que está luchando en el barco es uno de los nuestros?
- Negativo -comentó el gigante que apuntaba hacia el rostro del Gyojin con una enorme espada-. Nadie ha salido de este barco aún. ¡Aumentad los disparos!
- Ese grandullón de allí es amigo mío -comentó el tiburón retrocediendo un paso-. Si le tocáis…
- Aquí nadie va a tocar a nadie… Siempre y cuando no lo merezca -volvió a decir con voz serena el tipo de la espada, que por primera vez bajó el arma-. Una última vez, Bloes, Crug, a mi señal los tres lanzamos una nueva onda hacia el animal y caerá.

Los dos tipos se posicionaron detrás del hombre de la espada, realizaron un peculiar movimiento y, finalmente, lanzaron una onda cortante de distintos tamaños hacia el enorme monstruo marino, que probablemente, a juzgar por los semblantes confiados de los gigantes, sucumbiría ante sus ataques.

- Y bien, ¿qué hace un Gyojin por aquí?
- Ni siquiera yo lo sé -comentó el tiburón con un tono de voz bajo, casi imperceptible-. Han sido varias circunstancias las que me han traído hasta aquí. Pero por fín tengo la posibilidad de aprender de vosotros -el tiburón se agachó notablemente-. Siempre he admirado vuestra forma de ser, vuestro honor y las cualidades que os hacen ser tan bravos guerreros. Y es por eso que… -Luka se volvió a agachar más, hincando la rodilla ante el hombre de la gran espada- ¿Sería posible aprender algo de vuestra cultura?
- Vaya. Sólo he escuchado buenas cosas de vuestra raza, pero nunca dejáis de sorprenderme. Levanta, no tienes motivos para hincar la rodilla -comentó a la par que le tendía la mano al Gyojin-. Mi nombre es Susk, aunque soy más conocido por mi sobrenombre, piel de hierro. Soy el capitán de los piratas del hacha, cuya embarcación principal es esta que ves. Dijiste Luka, ¿verdad? Encantado.
- Capitán -comentó uno de los vigías sin dejar hablar al tiburón-, parece que aquella bestia sigue aún con vida, está arremetiendo contra el barco, si no hacemos algo pronto… Toda esa gente caerá al mar.
- Mierda… El escuadrón ballena, que vaya al mar. Tú, Luka, ¿puedes ir con ellos? Intentad encontrar alguna debilidad en el bicho y darle fuerte. Tiradores, a los cañones, apuntad bien y lanzad la munición número seis, debería bastar. Comandantes Bloes y Crug, conmigo de nuevo. Hagamos picadillo a esa maldita bestia.

Por lo visto el capitán Susk era más que respetado por todos los suyos, y se le daba bien aquello de las batallas. Parecía tenerlo todo controlado, y en apenas diez segundos había dado órdenes a todos y cada uno de los miembros allí presentes. En un breve instante, todos los gigantes que formaban el escuadrón “ballena”, se lanzaron al agua y empezaron a nadar en dirección al rey marino. El tiburón hizo lo propio, lanzándose al vasto y ancho mar y nadando a la par que los gigantes. El Gyojin se sorprendió al ver la velocidad de nado de los gigantes, que era bastante más elevada que cualquier humano que había visto con anterioridad.

- Yo iré por abajo, ¿tenéis claro qué haréis? -comentó, a sabiendas que probablemente no recibiría respuesta.
- Intentaremos cortar en dos a esa bestia.
- Si necesitáis ayuda pedidla. Nos vemos en unos minutos.

Y tras ello, el habitante del mar se sumergió, desde donde intentaría ver alguna debilidad del monstruo para intentar acabar con él. En el proceso empezó a olfatear sangre y más sangre, probablemente del ataque con ondas cortantes que los gigantes habían lanzado hacia el monstruo marino. Y notó toda esa adrenalina en su cuerpo, multiplicando su sed de sangre.

Huele a gloria

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Miér 11 Abr 2018 - 19:37

Una nueva tanda de ondas cortantes brotó del gigantesco barco e impactó contra el cuerpo de la bestia marina, dañándola severamente. No obstante, no fueron suficientes para acabar con ella, y el descomunal ser volvió a la carga más enfadado que nunca. Su corpachón emergió nuevamente de las frías aguas que rodeaban Elbaf, dispuesto a atacar el navío mercante otra vez.

Marc, decidido a no dejar que lo hiciera, volvió a intentar crear bajo sus pies la nube de queso. Concentrándose al máximo, dejó que la láctea sustancia brotase de las plantas de sus pies y fuese formando aquella esponjosa y redondeada masa amarillenta. Una vez hubo alcanzado el suficiente tamaño, el semigigante aunó todas sus fuerzas buscando hacer que la nube se elevara sobre la cubierta, permitiéndole desplazarse por el aire y plantar batalla en mejores condiciones al monstruo marino.

La emoción que sintió el grandullón al sentir como sus pies se elevaban, dejando atrás los tablones de cubierta y ascendiendo por el aire hasta situarse unos cuatro metros por encima de estos. No obstante, aquella sensación duró realmente poco, pues la emoción provocó que el cocinero perdiese la concentración durante apenas un segundo. El lapsus fue breve, pero suficiente para que la nube, y el semigigante con ella, comenzase a caer de nuevo.

El golpe contra la madera de cubierta fue monumental. De tratarse de una persona normal, el impacto podría haber tenido consecuencias muy serias. Por suerte, para alguien del tamaño de Marc cuatro metros no suponían tanto como para la mayoría, y además su innata resistencia hizo que saliera de aquello con poco más que un par de dolorosos golpes en las costillas y otro en la rodilla izquierda que con toda probabilidad acabarían dejándole moratones.

Para cuando el semigigante se puso en pie, la bestia se hallaba en plena ofensiva contra el barco, por lo que el alegre grandullón decidió seguir la misma estrategia que los pasajeros del descomunal buque que tenían enfrente. Así que desenvainó a Kotai-Hi, su poderoso espadón, y trazando un corte diagonal descendente en el aire hizo que una gran onda cortante saliese de ella en dirección al enorme ser. El calor que emanaba del arma, y también de la onda que lanzó, hacía que el aire se ondulase a su alrededor como si del sol veraniego se tratase.

El chillido del monstruo al recibir la onda en su pecho resonó en toda la bahía de Elbaf. Probablemente en un acto reflejo al sentir el ardiente contacto del ataque, el gigantesco ser se detuvo y se sumergió de nuevo por completo. Seguramente buscaría desesperadamente enfriarse en la medida de lo posible. Sin embargo, Marc era plenamente consciente de que, aunque hubiese logrado herir y quemar a la bestia, ésta volvería más pronto que tarde, y tendrían que estar preparados para rechazarla de nuevo.

Esperaba que Luka no se hubiese metido en problemas en el otro barco, aunque no daba esa sensación, pues las ondas cortantes habían salido de él cuando el gyojin ya se encontraba allí. Ojalá, pensaba el semigigante, el tiburón estuviese haciendo buenas migas con quienes quiera que fuesen los tripulantes de aquella gigantesca embarcación, y decidiesen colaborar más estrechamente aún en la derrota de la poderosa bestia marina.

Cosas:
- Kotai- Hi:Espadón forjado en las fraguas de Elbaf hace siglos. Es una Saijo O Wazamono, lo que la hace indestructible. Su hoja mide 2,80 metros de largo, y tiene 30 centímetros de anchura máxima. La parte más cercana a los filos y la punta es plateada, y la parte central de la hoja es de color granate. El pomo mide 1,20 metros, y es también plateado, aunque está cubierto por cuero granate para mejorar el agarre. La guarda es también granate, y está ligeramente curvada hacia la hoja. Viene con una vaina granate con adornos plateados, ignífuga y para colgar cruzada a la espalda.

Esta espada legendaria necesita, como muchas otras de su clase, establecer un vínculo con su portador, quien debe ser elegido por ella y, al menos, tener algo de sangre de gigante. Esto se debe a que, cuando se forjó, el herrero gigante que la creó vertió un poco de su sangre sobre ella, con la intención de que esta fuese la Protectora de Elbaf. Para dicho portador la espada será mucho más ligera que para los demás, pudiendo blandirla incluso a una mano. Además no le dañará con su poder. Éste consiste en elevar la temperatura de la hoja hasta los 1500º C de forma pasiva, lo que puede hacer gracias a las particularidades de los extraños metales que se usaron para forjarla y de los tratamientos a temperaturas extremas a los que fueron sometidos en las legendarias fraguas de Elbaf. Esto permite que tanto los golpes como las ondas cortantes lanzados con ella tengan esta temperatura y causen graves quemaduras.

Por último, esta espada es capaz de, si se clava en cualquier cosa que no esté viva, calentarla hasta temperatura de la hoja en un radio de 5 metros.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 12 Abr 2018 - 11:14

Los gigantes parecían tener un plan, y Luka confiaba en ellos. Jamás había visto a algún gigante atacar desde el agua. ¿De qué serían capaces?

De repente, el habitante del mar notó cómo la bestia empezaba a moverse más, y unos segundos más tarde se sumergía por alguna razón. ¿Habría sido Marc? Ojalá que sí, eso querría decir que se encontraba en plenas condiciones. O al menos cerca de alcanzarlas.

El tiburón se preparó para atacar a la bestia aprovechando que había descendido mientras observaba cómo los gigantes rodeaban al enorme ser. Contó hasta tres y respiró profundamente, sintiendo cómo la mirada de aquel ser, ahora fijada en él, penetraba su interior y le causaba una sensación similar al miedo. Pero aquello no podía frenar al gyojin, que cargó el puño sin apartar ni un segundo la mirada de éste, y tras ello, lanzó una potente onda de choque que acabó golpeando cerca de una de las heridas a las que el habitante del mar estaba apuntando.

Casi

La bestia marina recibió el golpe y empezó a revolverse. Parecía haber entrado en un modo de locura, algo que la volvía totalmente imprevisible. Y fruto de esa cólera, empezó a golpear con fiereza el barco que les había transportado. El tiburón contó hasta tres golpes, sin embargo, cuando un cuarto se disponía a impactar, uno de los gigantes se situó entre el golpe y el barco, frenando la ofensiva. Luka aprovechó el momento para ir hasta su posición y tratar de defender la madera del navío, que de recibir muchos más golpes, acabaría sucumbiendo.

Un par de golpes más consiguieron ser frenados por el duo gigante-gyojin, sin embargo, un imprevisible giro de los acontecimientos provocó que la bestia marina golpease únicamente al gigante, despidiéndolo hacia la madera del barco, donde acabó creándose un boquete de gran dimensión. Tras ello la bestia volvió a dirigir un nuevo ataque a la zona en la que se encontraba el debilitado gigante. Instintivamente el tiburón se impulsó a una gran velocidad y se interpuso entre éste y la bestia, empleando el haki para frenar el golpe. Bloqueó un par de raudos ataques y empezó a olfatear un gran volumen de sangre, fruto de los ataques que el resto de los gigantes habían hecho sobre el animal. Éste salió de nuevo a la superficie, y el chillido fue tan intenso que hasta en el mar retumbó.

El tiburón observó al dañado gigante y le tendió la mano, intentando llevarlo a una zona más calmada. Así mismo, notó cómo los golpes de la bestia habían causado daños en sus brazos y un fuerte dolor en sus costillas.

- Mi nombre es Grant, gracias por eso último, habitante de las profundidades.
- Mi nombre es Luka, aunque ya os lo dije en el barco. Vayamos con el resto de los gigantes, tendremos que ponerte a salvo.

El tiburón confiaba en que el resto del grupo o incluso Marc, tuviesen algo pensado para acabar con la critaura marina, ya que él se tendría que ocupar del otro gigante y de intentar arreglar el boquete del barco. ¿Tendrían tablones de madera en el navío gigante? En caso contrario, tendrían que evacuar el barco y huir del peligro. Pero Luka estimaba que tenían entre diez y quince minutos -si no había más golpes- para evacuarlos, o el barco acabaría sucumbiendo al mar. ¿Serían suficientes? ¿Podrían arreglarlo?

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Lun 16 Abr 2018 - 16:57

Algo pasaba bajo el mar, pues las olas se elevaban con fuerza, como si varios metros por debajo de la embarcación la bestia estuviese librando alguna clase de batalla. El barco se agitaba continuamente, y el semigigante tenía bastante curiosidad por ver qué ocurría realmente. Deseoso de tener una mejor visibilidad, decidió probar una vez más a crear la nube voladora. Había funcionado, y solo se había caído porque había perdido la concentración, así que lo único que debía hacer era mantenerse centrado en la tarea y no se caería. Qué fácil parecía dicho así, la verdad.

Llevarlo a cabo, no obstante, no resultó ni mucho menos tan sencillo. Una vez hubo formado nuevamente la esponjosa e irregular masa de queso bajo sus pies, reunió de nuevo toda su capacidad de concentración, toda la fuerza de su voluntad para obligarla a elevarse, llevándolo a él encima. Con dificultad, otra vez la suave y blandita plataforma comenzó a levitar, ganando más y más altura. Una vez el semigigante se encontró a la misma altura que la bandera del navío, se dio cuenta de que desde allí tampoco podía distinguir mucho más. Veía una enorme sombra bajo la superficie marina que probablemente correspondería a ka gigantesca y agresiva salamandra. Ésta se movía continuamente, como si estuviese tratando de golpear o atrapar algo, de forma similar a como un ser humano trata de aplastar un mosquito que le está molestando. Sin embargo, qué era lo que importunaba al gran depredador seguía siendo un misterio pese a su nueva posición.

Intrigado, Marc comenzó a desplazarse con su cómoda y veloz nube por los alrededores, buscando un ángulo desde el que poder observar mejor la situación. No obstante, tras varios minutos de infructuosos intentos empezó a pensar que probablemente la distorsión provocada por el agua no le dejaría ver a ninguna figura que no fuese de un tamaño tan descomunal como la salamandra desde el aire, así que se dispuso a bajar al barco.

Nada más tocar cubierta, algo golpeó con fuerza el navío desde abajo. Toda la embarcación retumbó y tembló debido al impacto, y el propio cocinero estuvo a punto de caerse. Por suerte, consiguió equilibrarse en el último momento echando una de sus manos al suelo y doblando una rodilla.

En aquel momento, uno de los ocupantes del navío, que había bajado a las bodegas a comprobar qué había ocurrido, irrumpió en cubierta proclamando que algo había abierto un agujero en el casco, y que si no conseguían taparlo el barco se hundiría pronto. Para colmo, de repente el monstruo marino emergió nuevamente a la superficie, buscando atacar otra vez la maltrecha embarcación. Sangraba por varios puntos al mismo tiempo, y en el lugar donde la ardiente onda cortante del semigigante había impactado tenía una fea quemadura. Sin embargo, parecía tener aún suficientes fuerzas para suponer un grave problema para la seguridad de todos y cada uno de los ocupantes del navío.

<< Tengo que hacer algo >> pensó el cocinero. No podía permitir que toda esa gente sufriese un destino tan cruel como acabar siendo engullidas por aquella bestia, y estaba en sus manos salvarles de aquello. No podía fallar. Debía hacer acopio de todas sus fuerzas y poner fin a aquello de una vez por todas.

Así que, convocando de nuevo la nube voladora bajo sus pies, se elevó cuál grácil semigigante hasta situarse a la altura de la cabeza del monstruo, y llevó su mano derecha hasta su hombro. Allí encontró el pomo de Kotai-Hi. Con un pequeño tirón, el arma salió de su vaina. En ese momento, el grandullón ordenó a su nube que se lanzase a toda velocidad hacia el monstruo marino y, enarbolando su arma, se preparó para el choque.

La bestia abrió las fauces, con la aparente intención de tragarse entero al semigigante aprovechando la propia inercia del movimiento de este. En los ojos del cocinero se reflejaba la firme decisión de quien sabe que las vidas de personas inocentes dependen de su desempeño. Su voluntad de ayudar a aquellas personas era enorme, y conforme se acercaba al monstruo con su espada preparada, un brillo metálico comenzó a recubrir la hoja de esta. En el momento previo al impacto, el grandullón lanzó su brazo hacia delante en un feroz corte horizontal dirigido a la parte posterior del paladar de la bestia.

Durante el breve lapso de tiempo en que el semigigante se encontró en el interior de aquella descomunal cavidad bucal podría haber desesperado, pensado que aquel era su final y que nunca lograría salir de allí. Sin embargo, estaba tan obcecado en su objetivo que apenas se dio cuenta de la situación. Sin perder un ápice de su ímpetu ni de su concentración, descargó su ataque con un poderoso grito de rabia. El aire abandonó bruscamente sus pulmones mientras sentía cómo la hoja de Kotai-Hi penetraba y quemaba la carne de la salamandra. Cuando finalmente apareció a la espalda del animal, tras seccionar por completo su cabeza en dos mitades, apenas era consciente de la magnitud de lo que había logrado.

El gigantesco monstruo se desplomó sin vida sobre el mar, generando una gran ola bajo su corpachón. Marc, sorprendido ante su propia fuerza, descendió con delicadeza hacia cubierta. Parecía que todo el mundo estaba a salvo. Todo el mundo salvo Luka, claro. ¿Estaría bien? ¿Qué le habría ocurrido en el otro barco?

Nota para el corrector:
Intento de despertar el Haki de Armadura (será el Predilecto de Marc, con Haki del Rey como opuesto).


Última edición por Marc Kiedis el Mar 17 Abr 2018 - 16:46, editado 1 vez (Razón : La frase entre comillas no se veía.)
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 17 Abr 2018 - 8:30

La paz que desata la tormenta generalmente dura poco, pero por alguna razón, los dioses se alinearon en aquella ocasión. Alguien había desatado su ira y fue capaz de acabar con la bestia en un abrir y cerrar de ojos, y a juzgar por la cantidad de sangre que rodeaba a los sumergidos, se había ensañado con ella. Durante un instante el tiburón pensó en si se trataría de Marc, aunque de ser así, no sabría cómo lo podría haber hecho. ¿Una infinidad de ondas cortantes?

El habitante del mar agarró con firmeza al gigante herido y nadó lo más rápido que pudo hacia el boquete que él mismo había creado. Desde allí subió hasta la cubierta. Por el camino se encontró con un par de marineros a los que les pidió herramientas de carpintería. Mientras tanto el resto de valerosos guerreros de Elbaf pusieron rumbo al enorme barco que les “escoltaría” hasta la isla.

Una vez se encontró en la cubierta, saludó a Marc y se acercó a él, mientras esperaba -algo nervioso- que alguien fuese capaz de traerle las herramientas que había pedido.

-¿Has sido tú? -comentó a la par que señalaba al enorme bicho- Algo me dice que sí.

Esperaría a ver qué le decía el grandullón y después, y si la respuesta era afirmativa, le felicitaría por su buen trabajo.

-Ah, este es uno de los gigantes que me ayudó, nos sumergimos y le causamos algún daño a la bestia, pero nada comparado con lo que tú hiciste. ¿Me lo cuidas un momento?

Confiaba en que Marc hiciese migas con aquél gigante, y justo en ese momento un hombre llegó con una caja de herramientas de gran tamaño. Cuando Luka la abrió se sorprendió al ver el desorden y la baja calidad de cada pieza. ¿Acaso no consideraban importante la reparación del barco?

Absorto en su trabajo, el habitante del mar empezó a dar toques con los dedos índice y corazón a la madera de cubierta, hasta que dió con una zona hueca perteneciente a la parte que enlazaba la bodega y la propia cubierta. Utilizó el serrucho y empezó a cortar la zona ante la atenta mirada del resto de humanos. Uno de ellos no pudo evitar mostrar su enfado al ver al Gyojin hacer aquello.

-¿¿Qué se supone que haces??
-Cortar una parte de la cubierta, ¿no lo ves?

El semblante del tiburón lucía enfadado, hasta el punto de dirigir una mirada de odio al humano que realizó la pregunta.

-Hay un boquete del tamaño de un gigante abajo, ¿se te ocurre otra manera de conseguir un tablón así de grande?
-Pero la reparación… ¡Costará un pastizal!
-Más costará si se hunde.

Al miembro de los Arashi le llevó tres minutos cortar el trozo que estimó oportuno, dejando la bodega a la vista de todo el mundo. Además, cogió el martillo y unos clavos y bajó hasta donde se encontraba el boquete. Tardó unos dos o tres minutos más en colocar la madera lo mejor que pudo, tapando el agujero creado. Cada martillazo era más contundente que el anterior, y cuando se quiso dar cuenta había acabado el particular adorno nuevo. Ascendió desde el mar y trepó de nuevo hasta cubierta.

-Los que no estéis haciendo nada, coged cubos o recipientes, lo más grandes que podáis, y verted el agua que hay en la bodega. Hay que hacerlo lo más rápido que podamos, ¡vamos!

El gyojin se acercó a la zona de Marc y el gigante, y empezó a tratar a este último. Le desinfectó las heridas de la espalda y, tras ello, le colocó un vendaje en la misma zona.

-¿Por qué escoltais a la gente hasta vuestra isla? -preguntó el habitante del mar mientras proseguía los cuidados.
-En los alrededores hay muchas bestias, como has podido observar. Han sido muchos los mercaderes que han caído intentando traer suministros. Lo mínimo que podemos hacer es ayudarles a que lleguen.

El barco seguiría el rumbo del gigante navío de Elbaf, y pronto llegarían a la isla que tanto ansiaban conocer.

-¿Lo notas Marc? Huele a honor. Esta es la famosa isla de Elbaf, y no tardaremos en pisarla -comentó el tiburón con una más que amplia sonrisa en su rostro-. Esta isla va a cambiar nuestra vida, estoy seguro…

De entre todas las fábulas sobre gigantes que el tiburón había leído, no sabía a cual hacer caso. Pero lo cierto era que si Elbaf era la mitad de lo que el gyojin creía, sin duda merecería la pena y sería un viaje fantástico e inolvidable. Seguro que Marc también estaba ansioso. ¿Qué tipo de aventuras les depararían?

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 17 Abr 2018 - 17:17

Poco después de aterrizar, mientras Marc aún trataba de recuperar el resuello, su amigo Luka regresó al barco. Daba la sensación de que había estado bajo el mar luchando contra aquella y, además, transportaba a un herido. Y no a uno cualquiera, sino a nada más y nada menos que un gigante. El cocinero estaba a la par preocupado por el estado del desconocido guerrero, y emocionado por conocerle. Nunca se había encontrado con un auténtico gigante, alguien que fuese aún más grande que él. Y desde luego aquel tipo lo era. A ojo, Marc calculó que mediría el doble que él, lo cual resultaba sorprendente.

Cuando el gyojin le preguntó si había sido él quien había acabado con la enorme bestia marina. Aún sin creerse que así había ocurrido, el grandullón le contestó:

- Pues todavía no sé muy bien como, pero sí. He aprendido a crear una nube de queso que vuele, para ir encima de ella. Así que me lancé contra ella con la espada en alto, y el monstruo me engulló, pero mi espada empezó a emitir un brillo raro y pareció volverse mucho más dura, así que le corté la garganta desde dentro. Aún no termino de creerme que haya hecho eso.

Mientras decía esta última frase, el semigigante sonrió y cerró los ojos mientras se rascaba la nuca, como si le diese vergüenza hablar sobre su propia hazaña. Poco después, el tiburón le explicó que el gigante que traía consigo era uno de los que había ayudado a deshacerse de la bestia, pero que estaba herido y necesitaba que cuidase de él un momento mientras él arreglaba el casco del barco. A Marc le pareció un intercambio de papeles bastante curioso, dado que él era navegante y sabía de barcos, mientras que su amigo era médico y sabía de... bueno, de medicinas y esas cosas. No obstante, dado que el agujero era muy grande y estaba en contacto directo con el agua, más valía que un usuario como él se mantuviese lejos. Así que, bien pensado, era la mejor opción.

- Vale, amigo. Yo me encargo de que no le pase nada - contesto el grandullón con una sonrisa.

Por lo tanto, mientras el gyojin comenzaba a cortar un considerable trozo de cubierta llamando la atención de media tripulación, Marc se dedicó a cuidar del nuevo huésped que se encontraba en el barco. El gigante estaba consciente, pero hacía ostensibles gestos de dolor. El cocinero, siempre amable y simpático, decidió presentarse:

- Hola, soy Marc. Me alegro mucho de conocer por fin a un gigante, ¿cómo te llamas?

El herido carraspeó ligeramente antes de contestar:

- Grant, me llamo Grant. Encantado, Marc. Eres un semigigante, ¿verdad? ¿Cuál de tus dos padres era de nuestra raza?

- Pues la verdad es que no lo sé. No conocí a mis padres, me dejaron en una cesta delante del New Baratie, el famoso barco-restaurante del East Blue, y me crié allí. Pero siempre había querido visitar Elbaf, conocer a otros gigantes y ver cómo es vuestra cultura. Tengo muchas ganas de saber de dónde vengo, y creo que es algo que solo podré hacer aquí - respondió el cocinero, algo dubitativo.

Después, consciente de que la comida siempre ayuda aliviar cualquier cosa, incluyendo las heridas, creó en su mano un gran pedazo de delicioso queso y se lo ofreció a Grant con una sonrisa de oreja a oreja. El gigante, agradeciendo muchísimo el gesto, lo cogió y comenzó a degustarlo con aparente placer.

- ¡Vaya, está delicioso! ¡Gracias otra vez, Marc! Así que eres usuario, qué interesante. No tenemos muchos aquí en Elbaf.

- Así es - dijo mientras asentía el semigigante. - Mi poder me permite crear toda clase de quesos, y además manejarlo a mi antojo. Sé que a cambio he perdido para siempre la capacidad de nadar, pero para un cocinero y amante de la comida como yo compensa, la verdad.

Dicho esto, el bonachón soltó una alegre carcajada. En ese momento, Luka regresó tras haber completado la reparación y dado las pertinentes instrucciones. Comenzó a tratar y vendar las heridas de Grant mientras le preguntaba por los motivos de la presencia del barco escolta. La respuesta del gigante no sorprendió a ninguno de los dos, aunque por la cabeza de Marc pasó la idea de que si lidiaban con bestias como aquella a diario los habitantes de Elbaf debían ser unos guerreros formidables. El gyojin mostró abiertamente las ganas que tenía de llegar por fin a la legendaria tierra de los gigantes. Marc sabía que su amigo respetaba enormemente a esta raza y sus tradiciones, y se alegraba de estar apunto de desembarcar en ella precisamente con él.

- Así es, amigo. Seguro que Elbaf nos depara increíbles sorpresas y aventuras. ¡Y quién sabe, tal vez incluso me encuentre con algún pariente!
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 17 Abr 2018 - 18:14

La emoción por estar a punto de acceder a una nueva isla siempre había estado ahí en el estómago de Luka, pero jamás se había asemejado ni un ápice a lo que sentía en aquel momento. Ni siquiera la segunda vez que visitó la isla gyojin. Su estómago rugió y el gigante tendió un trozo de un queso que, al verlo, tenía el sello de Marc. El tiburón no creía que se hiciesen quesos tan grandes. Quizá fuera una idea de negocio para el semi-gigante. Probablemente el habitante del mar se lo dijese cuando acabasen su aventura. Tras dar un par de mordiscos al trozo, oteó el horizonte y se quedó anonadado ante lo que se avecinaba.

- Fíjate… Impone, ¿verdad?

Gran se levantó, pese a las evidentes señas de Luka para que no lo hiciese, y tras ello hizo algunas señas al navío donde estaban el resto de gigantes. Se estiró y les dedicó una última mirada a los miembros de los Arashi.

- Gracias, sois dos seres muy amables. Suerte encontrando a tu progenitor, Marc. Y gracias por los cuidados, Luka. Nos veremos por la isla.

Cuando se disponía a saltar, algo pareció frenarle.

- Me voy a llevar una bronca por esto pero… Dentro de tres días apareced por la plaza central, preguntad por el gran evento. Si me hacen caso, participaréis en una aventura que jamás olvidaréis.

Y sin más, Gran saltó por la borda, creando un gran sobresalto entre los pasajeros, ya que el barco se tambaleó violentamente al impulsarse el gigante hasta el agua.

- No debería nadar en su estado… ¿Qué será a lo que se refería el gigante, Marc? -se preguntó el tiburón a la par que se levantaba y se acercaba al semi-gigante- ¿Sabes? Yo no puedo esperar. ¿Por qué no me enseñas tu técnica y vamos volando hasta el barco? Seguro que si aparecemos allí nos cuentan algo más. ¡Vamos, cógeme!

El tiburón salió corriendo hacia la proa, saltando sobre la barandilla de manera algo tosca, e impulsándose hacia el frente, donde empezó a dar pasos en el aire, ejecutando su técnica que le permitía “volar” momentáneamente y dirigiéndose hacia el barco de los gigantes.

Cada poco tiempo ojeaba hacia atrás por si la técnica de Marc fallaba y tenía que ir a rescatarle, pero confiaba en que la concentración del grandullón fuese suficiente como para mantenerse a salvo.

Poco a poco el pez volador fué acercándose a Grant, al cual le hizo alguna seña que no terminó de saber si había captado. A medida que se iba acercando fué menguando la velocidad, hasta ir casi andando y situarse sobre la cubierta del barco.

- ¡Hola! Soy yo, el de la presentación rara de antes -comentó a la par que esperaba a Marc-. Ah, y vengo con compañía, es uno de los vuestros. Bueno, un semi de los vuestros.

Una vez Marc llegara -si había decidido seguir al gyojin-, se lo presentaría a todos los que había conocido durante su primera incursión. Y esperaría conocer al resto de los gigantes por sí mismos. Pero entonces, uno de los allí presentes decidió hablar.

- Espera, ¿Luka? ¿El de los Arashi?
- ¡Ese! Por fín alguien me conoce.
- Yo fuí amigo de tu hermano Tom.
- Espera, ¿Tom el gyojin? ¿el dueño del dojo?
- Sí, algo nos comentó sobre eso, tenía una escuela donde impartía clases. Y nos habló de algunos gyojins piratas, entre ellos tú.
- ¡No me lo puedo creer! -comentó el tiburón con la voz más fanboy que pudo- No sabía que Tom conocía a gigantes.
- Y no solo eso, también se entrenó con nosotros. Ese tipo era duro, eh.
- Buah -comentó mirando a Marc mientras se sacudía la mano-. Esto no puede estar pasando.

En ese preciso momento, Grant saltó al barco, y todos se acercaron a verle.

- Estoy bien, estoy bien. Estos dos simpáticos me han ayudado, me han alimentado y curado.
- Vaya, gracias a los dos -comentó otro de los gigantes, este portaba una espada-. Seréis bienvenidos en la isla el tiempo que queráis.
- Antes de nada, les he dicho lo del evento -susurró Grant a la par que agachaba la cabeza-. ¿Creéis que podrán participar?
- Participar seguro que sí, pero no les veo demasiado fuertes -comentó el que parecía el lider, que se había presentado con el sobrenombre de piel de hierro-. Quizá sea divertido.

En ese momento un mini-escuadrón de ocho gigantes subieron al barco una red gigante que portaba una gran parte del monstruo marino que Marc abatió.

- El que lo ha acabado la ha liado un poco, nuestros cortes eran limpios, pero los de la zona superior han destrozado bastante carne. Aún así tenemos carne suficiente para el evento con esto.

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Miér 18 Abr 2018 - 18:32

El grandullón tenía la mirada perdida en el horizonte, observando la legendaria isla que cada vez tenían más y más cerca, cuando la voz de Luka le sacó de su ensoñación. Tenía razón, la silueta de Elbaf, vista desde el mar, imponía un gran respeto e, incluso, admiración. Quizá fuese por saber que se trataba precisamente de ese lugar y por quiénes habitaban en él, pero fuera por la razón que fuera eso era lo de menos. Lo importante era que en breves momentos pondrían los pies en esas indómitas y a la vez nobles tierras.

Grant, en contra de los consejos médicos del gyojin, se levantó e hizo señas a su barco para que se aproximase. Se despidió amablemente de ellos y, justo antes de saltar, habló a los dos piratas que le habían ayudado sobre un misterioso evento por el que debían preguntar tres días después. Acto seguido saltó al agua, provocando que el barco se tambalease ligeramente al dejar de sentir el peso del gigante en uno de sus lados tan bruscamente.

Luka, visiblemente preocupado, manifestó que el gigante no debería nadar tan pronto con las heridas que tenía para después preguntar a Marc qué opinaba sobre aquel "evento". La verdad era que no lo tenía muy claro, y además apenas tuvo tiempo para pensar su respuesta, pues rápidamente su amigo le animó a mostrarle su nueva técnica para ir hasta el barco de los gigantes y salió corriendo hasta saltar por la borda y comenzar a impulsarse por el aire. En la cara del cocinero se dibujó una expresión de perplejidad, pues no sabía que su nakama era capaz de hacer eso.

<< Todavía no domino mucho esa técnica >> pensó Marc mientras comenzaba a seguir al tiburón. Una densa pero suave y esponjosa nube de un tono entre blanco y amarillento apareció entonces bajo sus pies. De nuevo, como había hecho antes, el semigigante trató de concentrarse en hacer que la nube se elevara. Un par de segundos después, notó cómo su cuerpo se levantaba ligeramente sobre la cubierta, pasando a tener un equilibrio notoriamente más precario que instantes antes, cuando reposaba sobre suelo firme.

Poco a poco, todavía inseguro, comenzó a coger más altura mientras avanzaba. No iba demasiado rápido, pues después de la caída que había experimentado anteriormente por culpa de una momentánea pérdida de concentración no quería arriesgarse desde una altura tan superior. No obstante, con el transcurso de los segundos fue sintiéndose cada vez más cómodo. Empezó a acelerar, decidido a probar cuál era la velocidad máxima de la nube. La figura de Luka fue acercándose más y más hasta que de repente el grandullón pasó a su lado, veloz cual centella, y con una sonrisa le retó:

- ¡Te he pillado! ¡A ver quién llega antes!

El barco de los gigantes ya estaba muy cerca y Marc, con la emoción de su improvisada carrera aérea contra el gyojin, no se dio cuenta de ello hasta que ya era un poco tarde. Intentó como pudo frenar su nube, y en gran medida lo consiguió, pero no pudo evitar aterrizar en el descomunal navío de morros. El sonido de su rostro al golpear la madera que cubría la cubierta provocó que varios gigantes despistados se asustasen ligeramente, y que todos cuanto lo vieron estallasen en sonoras carcajadas.

- Lo siento, no pretendía dañar vuestro barco - se excusó el cocinero, ligeramente avergonzado. Al menos había logrado llegar a la vez que su amigo, quien había aprovechado a saludar mientras el semigigante se ponía en pie. Este, sonriente, completó la frase del gyojin presentándose también. - Yo soy Marc, encantado de conoceros a todos.

Al parecer uno de los tripulantes había conocido al hermano de Luka, y no solo eso, sino que había entrenado un tiempo con él. Desde luego aquello eran muy buenas noticias, y el tiburón parecía exultante tras escucharlas.

Marc iba a decir algo, pero en ese momento Grant llegó a cubierta, y toda la atención se centró en él. Sus compañeros se interesaron por su salud y, al enterarse de que habían sido los dos piratas quienes habían ayudado al gigante, les informaron de que serían bienvenidos en Elbaf todo el tiempo que quisieran. Una enorme sonrisa iluminó el rostro de Marc quien, aunque lo hubiese intentado con todas sus fuerzas, no habría podido reprimirla. Aquello era real. Acababa de conocer a varios gigantes y estaba a punto de poner sus pies en Elbaf, la tierra de sus ancestros. La emoción le embargó hasta tal punto que estuvo muy cerca de escapársele una lágrima, aunque finalmente logró evitarlo.

Cuando Grant mencionó que les había hablado del evento, el que parecía el capitán del navío declaró que no le parecían especialmente fuertes, pero que seguramente sería divertido. Marc, intrigado por el evento y a la vez con ganas de conocer más a los gigantes, respondió:

- No os creáis, somos más fuertes de lo que parecemos. Aunque no seamos tan grandes como vosotros seguro que sea lo que sea ese evento daremos la talla, ya lo veréis.

La eterna sonrisa de Marc se contagiaba, y el ambiente en aquel galeón era jovial y distendido. En aquel momento, ocho gigantes más subieron desde el mar trayendo consigo a la bestia marina que Marc había matado. Dijeron que, pese a que quien hubiera acabado con él lo había hecho de forma un poco chapucera, aún quedaba carne aprovechable más que de sobra.

- Culpa mía, perdón - se disculpó el risueño cocinero mientras se rascaba la nuca y se ruborizaba ligeramente. - Mi espada además de cortar quema, y se me fue un poco de las manos. Si sirve de algo, soy cocinero, así que si lo necesitáis puedo ayudar a vuestros chefs a prepararlo.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Miér 18 Abr 2018 - 19:11

El pirata sonreía casi lo mismo que Marc, algo que era difícil de conseguir. Cada cosa que un gigante decía el tiburón la endiosaba, y cada vez estaba más contento porque se le hubiera brindado la oportunidad de visitar aquella isla.

-Supongo que no nos diréis nada del evento -comentó el gyojin a la par que miraba al resto de los presentes-. Sí, el silencio ha hablado.

El habitante del mar ni siquiera pensó en sí sería peligroso. Fuera lo que fuese aquél evento, sin duda participaría, y si podía, lo haría al lado de Marc. El tiburón miró el semblante sonriente del semi gigante, y no supo a quién de los dos le hacía más ilusión todo lo que estaba ocurriendo.

Un gigante cogió el ancla y lo lanzó al mar, a la vez que los demás gigantes realizaban sus funciones para bajar y pisar tierra. El capitán fue el primero, y Grant le siguió. Tras ellos todos fueron saltando como buenamente podían.

-Vamos Marc. Recuerda, sobre todo no te duermas, que no nos pase lo que en aquella isla con Viktor-comentó en relación al incidente del hombre en cuyo sueño habían vivido-. Aunque estemos viviendo un sueño -susurró-, recuerda que no conocemos a esta gente.

Tras ello el tiburón saltaría y ojearia cada detalle que viese.

Se quedó algo embobado al ver la altura de los árboles cercanos a la playa, y también al ojear la puerta que daba la entrada a la isla. Tenía adornos y pequeños detalles que el gyojin no acababa de entender. Había una estatua de un gigante al lado de la puerta, y un camino estaba dibujado bajo ella.

-Como regalo de bienvenida y por haber ayudado a Grant a curar sus heridas, podéis hospedaros en el Hostal de Clarease, a gastos pagados. Allí nos veremos mañana a las diez de la mañana, y aclararemos algunos aspectos del evento. Quiero que todo quede atado. ¿De acuerdo?

Ni siquiera el enigmático piel de hierro fue capaz de dejar a sus invitados contestar, pues se giró y dio por finalizada la conversación.

-Perdonad sus modales, siempre es así en estas fechas. Se agobia y se pone de mala leche -comentó Grant mientras tendía la mano a los dos piratas-. Gracias por todo, y mañana a las diez nos vemos. Por favor, no os durmáis, o se pondrá de peor humor.

El tiburón agarró con firmeza el trozo de mano que pudo y escuchó atentamente, para después asentir con la cabeza.

Grant les acompañó hasta el hostal, y durante el trayecto continuó con su gran habilidad para no dejar ningún secreto sin contar.

-Mañana os va a sorprender el evento, pero también lo que os iremos a contar… Todos hemos hecho ya lo que el jefe os va a pedir mañana. Y sólo si lo haces tendrás su respeto. Los guerreros de Elbaf somos más honorables que fuertes, chicos. Y aún no habéis visto nada de nuestra fuerza, imaginad cuán honorables somos -comentó con una amplia sonrisa.

-La verdad es que vuestras hazañas son conocidas por todos los mares, y me intriga bastante vuestra forma de pensar. ¿Nos podrías contar algo?

-Claro, mañana, si queréis, cuando acabemos todo lo que tenemos que hacer, podemos tomarnos un par de filetes de rey marino mientras hablamos. Harán una degustación en la plaza, y se votará la mejor comida. La que gane tendrá el honor de ser la comida que se deguste durante el evento. Marc, has dicho que eres cocinero, ¿verdad? ¿por qué no te animas?

Grant abrió la puerta del hostal y entró, empezó a hablar con la recepcionista y tras ello volvió.

-Ya está todo, chicos. Sí te animas, Marc, Clarease tiene algunos trozos de rey marino, pideselos y no habrá problema. Con hacer un par valdría, y se presentan mañana a las doce en la plaza. ¡Mañana nos vemos!

Grant salió saludando de nuevo a la recepcionista, mientras que el gyojin se llevó las manos a la cabeza. Había olvidado al resto de la tripulación del barco mercante.

-¡Marc! ¿Habrán llegado bien el resto de gente del barco?

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 1 Mayo 2018 - 19:07

Los instantes previos al desembarco estuvieron llenos de emoción. Y no solo el semigigante estaba encantado, sino que su amigo submarino también parecía exultante. Y no era para menos, estaban a punto de pisar el hogar ancestral de los gigantes, uno de los territorios más legendarios del Nuevo Mundo. Y, para colmo, el lugar del que sus antepasados provenían, al menos por uno de los dos lados.

El comentario del gyojin, recordando al cocinero que estaban entre completos desconocidos y no podían confiarse, le devolvió un poco a la realidad. Sí, era cierto que no debían fiarse en exceso, pues no conocían a los habitantes de aquel lugar, pero el grandullón no podía evitarlo. A parte de que su forma de ser le llevaba a fiarse de la gente, tal vez en exceso, no podía olvidar que por sus venas corría la misma sangre que por las de aquellos enormes gigantes. Y eso, aunque no quisiera, le llevaba inevitablemente a pensar bien de ellos, al menos de entrada.

Una vez en tierra, Marc se sintió sobrecogido ante el tamaño de todo cuanto había en aquel lugar, desde las rocas hasta los árboles. Él siempre había sido considerado alguien muy grande, pero allí casi se sentía incluso pequeño. El capitán del navío les indicó que, en pago por haber ayudado a Grant, podrían alojarse en un lugar llamado Hostal de Clarease sin coste alguno. Así mismo, fijó un encuentro allí la mañana siguiente para hablar sobre el famoso evento. Cuando Marc se disponía a darle las gracias por su amabilidad al permitirles hospedarse entre ellos, el gigante se dio la vuelta y se fue, dejándole con la palabra en la boca.

Grant, no obstante amable y educadamente ofreció su mano a ambos piratas mientras excusaba el seco comportamiento de su capitán. Marc la estrechó con alegría, al menos la parte que fue capaz de abarcar. Fue una sensación extraña, pues nunca hasta aquel momento había tocado una mano más grande que la suya.

- ¡Descuida, no nos dormiremos! - afirmó sonriente el grandullón.

El gigante les acompañó hasta el lugar donde iban a hospedarse, demostrando durante el camino que no era precisamente bueno manteniendo la boca cerrada. Marc incluso llegó a pensar que tal vez Grant tuviese algún parentesco con él, pues parecía compartir esa simpatía y esa tendencia a confiar demasiado en los demás antes de conocerles bien. Habló sobre el honor de los guerreros de Elbaf, y sobre una prueba que gyojin y semigigante deberían pasar el día siguiente si querían ganarse el respeto del capitán y sus hombres. Y no solo eso, sino que les aseguró que les hablarían sobre las costumbres de la isla. El grandullón no podía esperar, siempre había deseado viajar allí y conocer la cultura de sus ancestros, y ahora que estaba a punto de hacerlo tenía los nervios a flor de piel.

Para colmo, Grant mencionó un concurso de cocina de rey marino, diciendo que seguramente el semigigante podría participar si quería. Todo aquello parecía demasiado bueno para ser cierto, pero desde luego Marc no pensaba dejar pasar su oportunidad. Iría a ver a Clarease y le pediría un par de trozos y que le dejase usar una parte de su cocina, y se encargaría de preparar el mejor plato de rey marino que los gigantes hubiesen comido nunca. No tenía demasiada experiencia cocinando aquellos seres, pero era hábil, y ayudándose de su queso seguramente lograría crear un plato que dejaría a todos con la boca abierta.

Luka le recordó entonces al resto de la tripulación del barco que les había recogido y traído hasta aquel maravilloso lugar. Ojalá estuvieran todos bien. Seguramente, dado que la vía de agua había sido taponada así sería, pero no estaría de más ir a comprobarlo.

- Tienes razón, igual deberíamos ir a verles un rato. Pero dame un momento, voy a ir a hablar con la señora Clarease para solucionar el tema del concurso de cocina.

Acto seguido, el grandullón preguntó a la recepcionista dónde podía encontrar a la dueña. Esta le respondió que seguramente estaría en la cocina y le indicó cómo llegar, así que el semigigante se dirigió hacia allí. Cuando entró se quedó alucinado. Aquella cocina era inmensa, y tenía todo lo que un buen chef pudiera desear. Y, por supuesto, todo adecuado al tamaño de los gigantes. Una mujer mayor de unos diez metros de alto, con el pelo cano recogido en un descomunal moño y el rostro surcado por innumerables arrugas, testigos del paso de los años, iba de un lado a otro, enfrascada en su tarea. Marc, con su mejor sonrisa, decidió saludarla:

- Buenas tardes, ¿es usted la señora Clarease?

- Así es, muchacho. ¿Y tú, quien eres? - inquirió a su vez la anciana, con voz tranquila y amable.

- Soy Marc, y acabo de llegar a la isla en un barco mercante. Tuvimos algunas dificultades con un monstruo marino que nos atacó cuando estábamos llegando, pero entre los gigantes que nos ayudaron, mi amigo Luka y yo logramos vencerle. Y bueno, nos alojaremos aquí unos días, por lo menos mientras participemos en el evento.

- ¿El evento? ¿Cómo es que unos recién llegados saben de su existencia? - El asombro en el rostro de Clarease era patente, aunque en ningún momento perdió su expresión amable.

- Yo soy un semigigante, como imagino que ya sabrás. Siempre había querido venir aquí y conocer la cultura de Elbaf. Además mi amigo, que es un gyojin, es un apasionado de las tradiciones de los gigantes. Y por último, durante la lucha contra el monstruo uno de los vuestros fue herido, y Luka y yo le ayudamos. En agradecimiento, Piel de Hierro y sus hombres nos hablaron del evento.

- Vaya... - parecía que la historia de Marc había impresionado ligeramente a la anciana. - Así que habéis conseguido causar buena impresión a ese pan sin sal de Piel de Hierro... Bien, bien. Sois bienvenidos en mi hostal, por supuesto. Mis empleados y yo estamos a vuestra disposición.

- Muchísimas gracias, señora Clarease - contestó Marc con una sincera sonrisa de oreja a oreja. - Precisamente yo quería decirle que soy cocinero, y me han hablado sobre el concurso de mañana. Quisiera participar, pero no tengo ni el material ni los medios.

- ¡No se hable más! - interrumpió la anciana. - Coge lo que necesites, hijo. Me alegra enormemente encontrar a un joven con tanta pasión por la cocina.

- Es muy amable, señora Clarease, de verdad. No sé cómo agradecérselo - contestó el grandullón, sonriente.

- No hace falta, muchacho. Tú gana ese concurso, para mí será suficiente con la alegría de ver que la juventud no pierde el amor por la cocina. Tal vez incluso te enseñe un par de recetas de mi cosecha si veo que tienes madera.

La enorme amabilidad de la dueña del hostal conmovió a Marc. Estaba tremendamente alegre, tanto que no cabía en sí de gozo. Si algo sabía de la carne de rey marino, a parte de que era un producto de primerísima calidad, era que necesitaba mucho tiempo de cocción para alcanzar su punto. Dado el grosor de la carne era algo lógico, pero que mucha gente pasaba por alto. Así que cuando la anciana le dejó dos grandes trozos de carne, el semigigante se puso manos a la obra. Cortó bien en taquitos (aunque probablemente no cupiesen en la boca de un humano, pero para él eran taquitos) la carne y la echó en una gigantesca cazuela donde había puesto agua a hervir. Lo aliñó bien con aceite, perejil y un toque de sal y lo dejó allí, a fuego lento, hasta la mañana siguiente.

Cuando volvió a recepción, el gyojin ya había ido a ver sus habitaciones y había vuelto. Marc, sonriente, le anunció lo ocurrido:

- Ya he hablado con la señora Clarease. Es majísima, me ha dejado usar su cocina y dos grandes trozos de rey marino. Lo he dejado hirviendo, ya que tarda mucho en reblandecerse. Mañana me levantaré pronto, a las seis, para terminar el plato antes de nuestro encuentro con Piel de Hierro y los demás. ¿Qué me dices? ¿Vamos a ver a los demás y a comprobar si están bien?
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 3 Mayo 2018 - 10:54

Luka sabía que Marc aceptaría la propuesta de Grant. Y así fue. El semi-gigante estaba tan entusiasmado que no podía dejar pasar ni un simple minuto, y fue casi corriendo hacia la recepción en busca de la tal Clarease. El tiburón sonrió, pensando en lo fácil que era para el semi-gigante caminar en la isla. Por fín una isla hecha para él.

Aprovechó el momento para subir las pertenencias que tanto el maestro quesero como él mismo tenían, y, con alguna dificultad transportando la mochila del grandullón, acabó en la habitación que tenían reservada, la sesenta y nueve.

Al abrirla, sus ojos no podían creer lo que estaban viendo. Una cama gigantesca, de quizá quince metros por otros quince, seguramente para un matrimonio de gigantes. Eso quería decir que le tocaba dormir con Marc. El tiburón esperaba que no fuera de los que se movían mucho durmiendo, en caso contrario, cabía la posibilidad de morir ahogado.

El habitante del mar también flipó con los ventanales, tan grandes como cinco Lukas, y tan anchos como… ¿Tres Marcs? Quizá cuatro. Una gigantesca mesa presidía la pared opuesta a la cama, sobre la cual había un par de tarjetas turísticas y unos cuadernos con unos bolígrafos gigantescos. Sin duda Marc se pondría contento, ya que se los podría llevar al barco de los Arashi y usar unos bolígrafos a medida, algo que hasta la fecha, no le había visto usar.

El tiburón se tumbó sobre la cama y notó la suavidad de ésta, y tras ello colocó las maletas sobre el costado derecho de la propia cama. Es entonces cuando se decidió a bajar, en busca de Marc, que seguro que se encontraba entre fogones sudando y esforzándose al máximo. ¿Qué comida habría en la mente del grandullón? Algo con delicioso queso, seguro.

Una vez bajó las escaleras, esperó un par de minutos hasta que Marc llegó hasta él, y le comentó lo que había hecho, además de mencionarle a los pasajeros del barco. Sí, quizá era buena idea ir a ver si habían llegado. Quizá de camino se encontrasen con algún gigante amable, quién sabe.

- Perfecto, pues vamos a la zona de desembarco, a ver si han llegado bien.

Durante el camino Luka observó al semigigante, que parecía concentrado, quizá en los ingredientes de su receta, o en qué hacer concretamente. El tiburón creyó que quizá le vendría bien hablar de otra cosa, ya que seguramente pasaría toda la noche pensando en la comida.

- ¿En qué crees que consistirá el evento? Yo creo que debe ser algo bélico. Combates entre gigantes de Elbaf. Lo que no sé muy bien, es qué pintamos nosotros. Bueno, al menos qué pinto yo, tú sí que eres un poco gigante -comentó con una carcajada-. Seguro que mañana nos lo cuentan… ¡Qué emoción!

El habitante del mar esperaba que el grandullón le escuchase, y si respondía seguro que conseguía abstraerse de sus pensamientos. O eso pensaba él.

Cuando por fín llegaron al puerto, allí encontraron a Steve, uno de los comerciantes que les acogieron en el barco. Lucía un poco pálido, y estaba sentado apoyado en uno de los enormes árboles cercanos a la playa.

- ¿Steve? ¿Qué tal estáis?
- Bien… vivos al menos. Gracias, chicos, actuásteis como ninguno más supo hacer. Marc atacando a la bestia y tú reparando el barco, os estamos muy agradecidos.
- ¡Genial! La verdad es que tanto Marc como yo estábamos un poco preocupados. Creíamos que quizá no habríais llegado, pero los gigantes os han traído al final, ¿no?
- Sí, nos han echado una mano, y dicen que mirarán el barco. Tienen buenos carpinteros, y reparar un barco como el nuestro para ellos, es cómo reparar un juguete para nosotros. Una parte de la comida que teníamos se ha estropeado al entrarle agua, afortunadamente no ha sido mucho. Así que supongo que todo ha salido medianamente bien. Pensábamos que los gigantes se enfadarían por haber estropeado parte de su mercancía, pero teniendo en cuenta que estaban presentes cuando el monstruo emergió, han entendido perfectamente e incluso se han alegrado de que se haya estropeado una parte tan pequeña de la mercancía.

El tiburón estrechó la mano de Steve y esperó por si Marc tenía algo que decir, tras ello, y si el gigantón no proponía ir a otro sitio, volverían al sitio donde se estaban hospedando con la intención de cenar.

Durante el camino, Luka no se pudo quitar de la cabeza el evento, y confiaba en que el grandullón le despertase si se quedaba dormido, aunque sabía que aquello era poco probable. Seguramente se pasase la noche en vela pensando en qué les diría aquél malhumorado gigante.

Cuando por fin llegaron, se sorprendió al ver que ya tenían una mesa preparada. Clarease les acompañó hasta ésta, y allí vió un enorme plato de una bestia marina acompañado de una guarnición.

- Y esto es la cena -comentó casi susurrando el tiburón-. Imaginate lo que vamos a desayunar mañana -continuó susurrando a la par que se frotaba las manos-. ¿Te has fijado en la bebida? Es un vino famoso por todo el mundo. De la bodega del gran Khan, en la isla Gyojin tenías que gastarte el sueldo de medio mes para una botella. ¿Por qué nos cuidarán tan bien?
- Para un gigante es más importante que nuestros huéspedes estén bien a que lo estemos nosotros mismos -comentó la propia Clarease-. Aprovechad, comed y disfrutad. Nadie sabe qué puede pasar en el evento.

Aquellas palabras resonaron en la cabeza del habitante del mar unos segundos, pero pronto intentó aparcarlas y se sentó, invitando a Marc a hacer lo mismo.

- Me siento genial, y con muchas ganas de que llegue mañana -comentó a la par que cortaba uno de los filetes-. Y tú debes estar igual, seguro que es la primera vez que te puedes mover tan fácilmente y que todo está pensado para alguien de tu tamaño. ¿me equivoco?

La carne estaba riquísima, pero Luka no se pudo comer más de tres cuartos, y tenía la sensación de que iba a reventar. Ni siquiera probó la guarnición. Respecto al vino… apenas lo recordaba. Quizá lo había tomado dos o tres veces, y cuando era joven.

La mezcla entre la abundante carne y el vino provocó un gran sueño en el tiburón, por lo que si Marc se encontraba igual, iría a dormir y, por fin, llegaría el día deseado. El día en el que sabrían qué les deparaba el evento.

Sea lo que sea, se intentará dar el cien por cien

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Lun 7 Mayo 2018 - 17:39

El gyojin se mostró de acuerdo con la idea del grandullón, y ambos se pusieron en marcha hacia el puerto. De camino, su amigo le preguntó sobre el evento. La curiosidad que sentía por saber de qué se trataría era inmensa, y cuando escuchó al habitante del mar exponer sus sospechas sobre que se trataría de algo relacionado con el combate se mostró de acuerdo:

- Si, me parece muy probable que sea algo así. Aunque es lo que dices, quizá solo esté pensado para gigantes y nos hayan invitado a participar en agradecimiento por ayudar a Grant, quién sabe. Eso si, serán más fuertes físicamente que nosotros, pero estoy seguro de que si nos esforzamos al máximo no se lo pondremos nada fácil.

Al llegar al embarcadero no tuvieron que buscar demasiado. Sentado junto a un gran árbol al lado de la playa se hallaba Steve, descansando y disfrutando de un rato a la sombra del vegetal coloso. Marc le saludó efusivamente casi al mismo tiempo que su amigo, y escuchó cómo el comerciante les agradecía su labor durante el ataque de la bestia marina y les contaba lo ocurrido desde que gyojin y semigigante abandonaron el navío.

- Pues me alegro mucho de verte, y también de saber que no habéis tenido problemas para desembarcar en la isla - respondió finalmente Marc con su mejor sonrisa, justo antes de darle la mano. - ¡Nos vemos pronto!

El camino de vuelta fue realmente tranquilo. El gyojin parecía absorto en sus pensamientos, y Marc seguía dando vueltas a la preparación del plato que tenía pensado para el concurso del día siguiente. Y así llegaron de nuevo al hostal, donde la amable Clarease les agasajó con una cena digna de reyes, y acompañada de un exquisito y exclusivo vino. Marc le dio las muchas veces las gracias por su generosidad, deshaciéndose en sonrisas para con la anciana propietaria.

En un momento de la comida, Luka hizo un comentario sobre el tamaño de todo allí que, a ojos del grandullón, no pudo ser más acertado. Su respuesta probablemente fue la que el tiburón esperaba recibir, o al menos muy similar:

- Pues si, tienes razón. Una de las razones de que siempre me hayan gustado tanto el mar y el cielo es el hecho de que su inmensidad no te pone más límites que los que tú decidas ponerte. Además, este es el primer lugar en tierra firme en el que me siento pequeño. Normalmente tengo que ir con cuidado porque soy demasiado grande para todo, pero aquí no. Es una sensación algo desconcertante, pero es agradable.

****

La mañana siguiente Marc se despertó a las seis de la mañana. Tras darse una ducha (en la que por fin cabía sin ningún tipo de problema y sin tener que medir cada mínimo movimiento) se dirigió a la cocina, dispuesto a terminar de preparar su plato. Lo primero que hizo nada más llegar fue sacar los taquitos de carne de la inmensa cazuela en la que habían estado cociéndose a fuego lento toda la noche. El suave y prolongado proceso de cocción había transformado la dura carne de rey marino en en una de los más tiernos y jugosos manjares existentes. Ahora tan solo faltaba darle el último toque.

El cocinero cortó un par de cebollas y las puso en la sartén para que fuesen reblandeciéndose. Mientras tanto, con alguna lágrima aún rodando por sus mejillas, preparó la plancha con un poco de aceite y sal gorda. El toque final de plancha para dorar los bordes era la clave de la preparación de aquel plato, el detalle que daría una textura crujiente a estos que se uniría a la suave y jugosa carne del interior. Y para finalizar, se guardaba un as en la manga que dejaría para más tarde, cuando el plato estuviese a punto de ser degustado en el concurso. Una deliciosa mezcla de quesos creada por él mismo, resultante de juntar en las proporciones adecuadas emmental, cheddar y gorgonzola que haría un perfecto contraste con el sabor del rey marino. El resultado, esperaba, encantaría a quien lo probase.

Una vez hubo acabado, y dándose cuenta de que eran ya casi las nueve, el grandullón volvió a la habitación para despertar a su amigo. Pensó además en gastarle una pequeña broma. Creó un gran trozo de oloroso Vieux-Bologne, el queso con el peor aroma del mundo según la mayoría de expertos en la materia, y lo acercó a la larga nariz de sierra del tiburón, esperando el momento en que este saltase de la cama ante tal hedor. Cuando se levantara, entre risas, el semigigante anunciaría:

- Toca ponerse en marcha, amigo. Falta muy poco para las nueve, así que tenemos una hora hasta el momento de la reunión con Piel de Hierro.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 8 Mayo 2018 - 9:29

El Gyojin nadaba lo más rápido que podía, pero aquella pequeña esfera de apenas cinco centímetros de diámetro cuyas alas no paraban de moverse era aún más rápida. El tiburón trataba de ser tan veloz como un torpedo, incluso le parecía estar moviéndose más rápido que nunca. Se sentía ligero y veloz, pero parecía no ser suficiente. La esfera incluso se tomaba la libertad de realizar pausas pequeñas en las cuales aleteaba hacia ambos lados. Aquello enfureció al habitante del mar, que realizó un torrente marino dirigido hacia su particular enemigo. Aunque aquello no funcionó. Decepcionado, se limitó a agitar el puño en señal de odio. Y entonces, una especie de maldición persiguió al gyojin, al cual le llegó el olor más desagradable que jamás había olido. Incluso más que los pies de Bak.

***

Sumido en sus incalificables sueños, el tiburón recibió un olor desagradable que poco a poco se fue introduciendo en su ser. De repente, despertó en medio de arcadas, angustia y la sonrisa de su amigo -hasta la fecha- Marc, el cual tuvo un perfecto primer plano de parte de la cena de la noche anterior de Luka, cuyo vómito tiñó la alfombra del hostal.

-Dios, Marc, es el peor olor que jamás he sentido. Me quiero morir -comentó a la par que se incorporaba y se desplazaba hasta el baño, donde se lavó la cara y cogió agua en un cubo-. Tengo náuseas -continuó-, creo que ni siquiera voy a desayunar.

Cuando hubo pasado la fregona, se dió una ligera ducha de un par de minutos y se vistió rápidamente. Por fortuna, parecía que aquél odioso olor se había ido para no volver. El tiburón bajó las escaleras y se sentó en la mesa, esperando que sirviesen el desayuno, aunque el habitante del mar sólo bebió un par de tragos de café para quitarse el mal sabor del vómito.

-Bueno, pues sólo queda esperar -susurró-. Tengo muchas ganas de que llegue el momento. ¿Y tú?

Entonces, un gran estruendo avisó de las pisadas de los gigantes. El gyojin contó a tres seres, aunque solo esperaba a dos. Unos segundos más tarde, tanto piel de hierro como Grant entraron, mientras que el tercer gigante se aproximó al mostrador.

-Vaya, así que aquí estáis. Supongo que no os he hecho esperar -comentó a la par que miraba si enorme reloj-. Bueno, sí, un par de minutos. Mis disculpas.
-No importa.
-Bueno, creo que es hora de que os pongamos un poco al día. Grant tuvo mucha iniciativa invitandoos al evento, y por ser quién es y haber visto lo que ha visto en vosotros, el consejo del evento ha aceptado su propuesta. Os contaré -comentó a la par que se sentaba, haciendo chirriar la silla-. El evento es un torneo realizado generación tras generación desde hará… algo más de doscientos años. Aunque sólo llevamos con este formato veintitrés años. Y ahora, os paso a comentar el formato.

Tras una seña a Grant, éste entregó un par de carpetas amarillas a Marc y Luka. La de Marc era de un tamaño gigantesco, mientras que la del tiburón aguardaba un tamaño más normal para él (quizá ligeramente pequeña). Un detalle muy a tener en cuenta.

-En esa carpeta encontrareis las normas, aunque os las contaré. El torneo es por parejas, y en cada pareja debe haber un miembro cuya sangre sea del dios Elbaf, y otro que no lo sea. Sois una pareja apta, pues Marc la tiene. El torneo tendrá una serie de fases eliminatorias. Y dentro del combate, vale todo. Sí la muerte ha de llegar, llegará. Sólo el dios Elbaf sabe cuándo es nuestro momento. Y hasta ahí lo básico, el resto lo tenéis en esa carpeta. Sin embargo, para entrar debéis hacer algo antes.

El gigante de levantó lentamente y puso la palma de la mano sobre la mesa mientras miraba detenidamente tanto al semi-gigante como al gyojin.

-Un pacto de sangre. Vuestra lucha ha de honrar al dios Elbaf, vuestra muerte, de llegar, ha de honrar al dios Elbaf, y vuestra victoria, de llegar…
-Ha de honrar al dios Elbaf -comentó el tiburón a la par que colocaba la parte superior de la muñeca sobre la mesa, mirando a Marc.

Sabía que aquello era un acto inconsciente y egoísta por su parte, ya que no había hablado nada con su amigo. Pero aquella oportunidad era única. Sabía que se harían muchísimo más fuertes si luchaban codo a codo con los gigantes. Y eso era algo que no podían desaprovechar. Aunque si su grandullón compañero se negaba, no dudaría en apoyarle en su decisión.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Jue 10 Mayo 2018 - 14:56

El pobre gyojin vomitó toda su cena nada más levantarse cual aspersor regando un campo de flores. Parecía que el efecto del Vieux-Boulogne había sido aún mayor de lo que el semigigante esperaba. Dándose cuenta de que su pequeña broma se le había ido de las manos, el grandullón se disculpó ante su amigo mientras se rascaba la nuca, ligeramente avergonzado:

- Lo siento mucho, amigo. Solo quería gastarte una bromilla, no pensaba que iba a darte tanto asco. Aunque bueno, pensándolo bien, ese hediondo queso me puede servir en momentos de apuro en el futuro. Si tiene el mismo efecto en todo el mundo podría resultar muy útil frente a un enemigo.

Después, una vez Luka se hubo duchado, ambos bajaron a desayunar. Marc devoró todo cuanto le pusieron delante mientras veía, sintiendo una punzada de culpabilidad, como el tiburón apenas probaba bocado. El pobre probablemente aún tendría el estómago del revés. Tras desayunar adecuadamente la extraña pareja bajó hacia la entrada del hotel. Pocos minutos después Piel de Hierro y Grant entraron, acompañados por otro gigante.

Tras los pertinentes saludos, el capitán gigante se sentó y tomó la palabra. Anunció que se había aceptado nuestra participación en el evento, y que este llevaba muchísimo tiempo celebrándose. Acto seguido, con una simple seña, Grant entregó a semigigante y gyojin unas carpetas amarillas sorprendentemente adecuadas a sus respectivos tamaños. Según las palabras de Piel de Hierro en ellas se encontraban las normas de dicha competición, aunque el capitán se las explicó personalmente, haciendo que no tuviesen necesidad de abrirlas. A decir verdad, parecía realmente apasionante. Un torneo de combates por parejas en el que cada pareja estaría formada por alguien que tuviese sangre de Elbaf y alguien que no. Sería peligroso, por supuesto, pues la fuerza de los gigantes en la batalla era legendaria y el capitán había proclamado que la muerte no era algo tan raro, pero seguro que ganasen o no saldrían de allí siendo muchísimo más fuertes de lo que eran antes. Marc, nervioso, miró a su amigo. ¿Estaría tan emocionado como él ante la perspectiva de combatir juntos contra aquellos formidables guerreros?

Justo después, Piel de Hierro comenzó a hablar de una condición previa que, según la tradición de los gigantes, era ineludible si se quería participar en el torneo. Se trataba, ni más ni menos, que de un Pacto de Sangre con el objetivo de honrar al Dios Elbaf. Mientras lo hacía, puso la palma de la mano sobre la mesa y miró a ambos piratas alternativamente con intensidad. Casi al instante, el gyojin le imitó. Parecía tan emocionado como el propio Marc, quien sin pensarlo mucho más dedicó a ambos una sonrisa e hizo lo propio. Una vez la palma de su mano estuvo también sobre la mesa, el semigigante declaró con convicción:

- Hagámoslo.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 10 Mayo 2018 - 18:57

La fija mirada del tiburón se clavó en los ojos de Marc, repletos de ilusión y una tremenda -e incluso elevada para él- buena vibración. Sin duda ansiaba tanto como el habitante del mar que el torneo comenzase y luchar contra los más bravos guerreros de Elbaf.

Cuando Luka puso su brazo para hacer el pacto, Marc hizo lo mismo, cruzando su mirada con el gyojin, cuya sonrisa no cabía en el rostro. Se sentía como un niño con un juguete nuevo. Se sentía libre.

Con un pequeño bisturí, piel de hierro instó a Luka a hacerse un pequeño corte en el antebrazo y, seguidamente, dió otro instrumento -de mayor tamaño- a su compañero. Comentó que deberían hacerlo a la vez, así que el tiburón no dejó de mirar al maestro quesero, y cuando creyó que estaba listo, le hizo un par de señas con la cabeza, invitándole a hacer el corte.

-Por y para el dios Elbaf -comentó piel de hierro mientras los otros dos gigantes se acercaban y observaban-. Protege a estos seres cuya valentía roza la heroicidad, cuya bondad es notable, y cuyo espíritu será legendario. Si deseas llevarlos a tu lado, hazlo, y cuida también de ellos. Brindad juntos con los mejores vinos y por las batallas vívidas. A ti te encomendamos la misión de guiar a estos valientes. Elbaf, cuida de ellos.

Y sin mediar palabra, un bestial golpe sobre la mesa por parte de piel de hierro -la cual partió en varios trozos desiguales- concluyó la ceremonia. Al tiburón por poco le costó una cómica caída, pero consiguió reponerse en el último momento. Tras ello, los tres gigantes cerraron los ojos y gritaron, al unísono, “Viva el dios Elbaf”.

Sorprendido por el golpe, el tiburón intentó disimular dando la mano a los tres gigantes cuando se iban a ir, mas su rostro parecía decirlo todo. Afortunadamente, Grant se quedó cuando los otros dos gigantes decidieron irse.

-¿Sorprendidos? Supongo que la primera vez debe impactar -comentó mientras desplazaba una silla para sentarse después-. El golpe simboliza un abrazo con Elbaf. Siempre debe ser fuerte, y no valdrá de nada si no consigue romper algo. Supongo que para vosotros será algo insulso, una tontería, pero para nosotros es una tradición -se levantó lentamente apoyándose sobre la mesa-. Respecto a mañana... El evento comienza a las 10, donde se harán los emparejamientos y se degustarán los platos presentados. Que por cierto… ¿Qué tal vas con ello, Marc? -el gigante esperó a que el semi-gigante le contestase- Así que… yo creo que el torneo empezará sobre las 12. Aunque está programado para algo más temprano. Bueno, espero que estéis pronto por allí. Y mucha suerte, yo también participaré, ojalá que coincidamos. ¡Nos vemos!

Cuando Grant se hubo ido, el tiburón ojeó a Marc, y tras ello se decidió a hablar.

-A sí que Grant también participa… me juego cualquier cosa a que piel de hierro lo hace también. Va a ser increíble… En fin, tú mandas, compañero. ¿A qué hora nos levantamos mañana? Tienes que presentar el plato ante el jurado, y tras ello podemos hablar de estrategias. Yo iré a darme una vuelta si te pones con la comida, así intento evadirme un poco. Cenaré pronto y me acostaré lo antes posible. Quiero estar lo más descansado y sereno para mañana. Se nos viene un día muy importante en nuestra vida, amigo.

Cuando escuchase lo que su gran nakama tenía que decirle, actuaría en consecuencia y decidiría qué sería lo mejor que pudiese hacer. Estaba tan expectante por el torneo, que ni siquiera tenía hambre, y eso que apenas había desayunado.

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Vie 11 Mayo 2018 - 19:36

Cuando Piel de Hierro entregó un bisturí a cada uno y les indicó que debían hacerse las incisiones al mismo tiempo, Marc miró a su amigo. Cuando este le hizo una señal, el semigigante presionó ligeramente el instrumento al tiempo que lo deslizaba unos centímetros. La sangre manó roja y espesa, y el capitán gigante recitó unas palabras en honor de Elbaf. La solemnidad del acto sobrecogió al cocinero, cuya piel se erizó producto de la emoción. En ese momento, un poderoso manotazo de Piel de Hierro sobre la mesa, que se quebró bajo su enorme fuerza, puso fin al ritual.

Marc, emocionado a la par que ligeramente desconcertado, miró de nuevo a Luka. El tiburón tenía una expresión de profunda sorpresa, aún mayor que la del propio semigigante. Grant se quedó con ellos cuando sus dos congéneres abandonaron la estancia, preocupándose por si la experiencia les había resultado demasiado chocante. Explicó además el significado del manotazo sobre la mesa, y después pasó a anunciarles el momento en el que empezaría el evento. ¡La degustación, al igual que todo lo demás, no tendría lugar hasta el día siguiente! Eso significaba que debía volver a preparar su plato desde cero, pidiendo más carne de rey marino a la amable Clarease.

Por último, antes de irse, el gigante les comentó que él también participaría. Ojalá no se cruzaran con él demasiado pronto, pues parecía realmente fuerte. Seguramente sería un rival a tener muy en cuenta. Las palabras de su amigo le hicieron darse cuenta de que probablemente el poderoso capitán también lo hiciese. La sola perspectiva de ponerse frente a frente con alguien tan poderoso hacía que su emoción aumentara. Sería peligroso, sí, pero también un bonito reto.

- Pues yo voy a tener que madrugar de nuevo. Pensaba que el concurso de comida sería hoy y he preparado la carne de acuerdo con ello, así que voy a tener que pedirle a Clarease que me deje un poco más y volverlo a hacer. Pero la buena noticia es que ya tenemos comida, nosotros y todo el hostal si les apetece. - comentó entre risas el semigigante.

Por lo tanto, a la hora de comer Marc terminaría de aderezar su plato (como dije en el post anterior) y lo serviría para sí mismo, Luka, Clarease y quien estuviese en el hostal. Después, al final de la tarde, pediría educadamente a la anciana dueña del establecimiento que le dejase de nuevo usar un poco de carne de rey marino y su cocina, disculpándose por haberse confundido de día.

Después repetiría el proceso de cocción dejando la carne toda la noche a fuego lento y se levantaría otra vez a las seis de la mañana para pasarla por la plancha y dejar el plato perfectamente preparado. Después, poco antes de las nueve, iría a su habitación a despertar a su amigo, aunque esta vez prescindiría del queso. No quería que su compañero de batalla estuviese mermado aquel día que posiblemente marcaría un antes y un después en sus vidas.

Llevaría al evento su plato y lo presentaría al concurso y, una vez hecho eso, esperaría junto a su amigo el anuncio de los emparejamientos.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Lun 14 Mayo 2018 - 12:04

Marc parecía algo disgustado, puesto que había habido un malentendido entre él y Grant. Parecía que el quesero había entendido que la degustación sería aquél día, y no al siguiente, por lo que la carne preparada no le servía. De todos modos, la mujer no tuvo ningún problema en darle más, ya que le había ahorrado un día de cocina con su error. Marc, junto con algún que otro cocinero que se había interesado por el plato, acabó dando de comer a todos.

Cuando Luka probó el plato, notó cómo el cielo venía a él. Cómo sus papilas degustaban un manjar digno de los dioses. Y por ello Marc debía ser su dios aquél día.

- Si no ganas con este plato, dará igual. Quiero que me cocines esto todos los días, es lo mejor que he probado nunca.

El habitante del mar aún recordaba los últimos meses en el barco de los Arashi antes de conocer a Marc. Donde abundaban las latas de conservas, los huevos fritos con patatas y el pescado crudo. Días en los que al tiburón le dolía el estómago a cada mordisco que daba. En los que se replanteaba si había hecho bien en ser pirata, cuando los marines, los agentes del gobierno o incluso los trabajadores rasos tenían cocineros a su disposición. Sí, aquello, afortunadamente había llegado a su fín, y, gracias a dios, Marc era un cocinero excelente cuyo toque de queso daba una gran riqueza a los platos.

- De veras, que me he pasado meses sin un cocinero a bordo y esto es más que una bendición. Mañana, si haces algo como esto o incluso mejor, te aseguro que acabarás en los puestos más altos.

Sin duda su compañero tenía un don para aquello de la cocina. Ojalá le fuese bien en el concurso y ganase, como mínimo, el reconocimiento que merecía.

Mientras su compañero cocinaba, el tiburón daría una vuelta por los alrededores intentando evadirse de todo, y tras ello, se iría pronto a la cama para descansar al máximo y estar con fuerzas para el día siguiente. Al fin y al cabo, sería un día intenso e importante. ¿Tendrían oportunidades de pasar al menos alguna fase? Pronto lo sabrían.

***

Marc despertó a Luka cuando lo estimó oportuno, y el tiburón se llevó por inercia la mano a la nariz, intentando tapar cualquier otra broma que el semi-gigante hiciese. Sin embargo, parece que el amante del queso no tenía tal intención, así que se ducho, se vistió y preparó todos los objetos que podían hacerle falta en la batalla. Una vez lo consiguió, bajó y se encontró a Marc. Fueron caminando tranquilamente hasta la plaza, y una vez en las afueras, Marc presentó su plato.

El puesto que atendía las presentaciones de platos era amplio y tenía ya como cuarenta gigantescas fuentes de comida especiada. El olor era tan intenso que, pese a haber desayunado unos minutos antes, el gyojin tuvo apetito.

- Suerte, compañero -comentó justo antes de que Marc inscribiese su plato.

Ya desde fuera, la enorme plaza circular -que se asemejaba a un coliseo pero de unas proporciones absurdamente enormes- imponía lo suyo, sin embargo, no fue hasta que entraron cuando el estómago de Luka empezó a revolverse, fruto de la presión que sentía en ese momento.

- Mira Marc. Aquí es donde pelearemos. Los asientos son gigantes, creo que caben dos como tú en cada uno. Deben ser cómodos. Y mira la plaza por Dios, es más de cinco veces mayor que la más grande que he visto hasta el momento.

El centro de la plaza era de arena, y los bordes cercanos a las butacas de cemento. Cuando los dos participantes entraron, ya había una gran cantidad de espectadores, y el resto de participantes estaban en el centro, hablando entre sí. En ese momento, un gigante con un bigote peculiar, corta melena y un elegante traje, cogió un micrófono y empezó a hablar. Su voz era tan grave que imponía de por sí.

- Damas y caballeros, bienvenidos a una nueva edición del torneo por el Dios Elbaf. Desde hace unos años, como todos bien sabéis, los gigantes compartimos nuestras fuerzas con otras razas, nutriéndonos de sus habilidades y corazón. En esta ocasión, hemos hecho una excepción introduciendo a un grupo a última hora. Como bien sabéis, la carismática pareja de Treace y Peaks no han podido participar por lesión de Peaks, al cual, desde aquí, mandamos un caluroso abrazo y que pronto se recupere. Si no me han mentido -comentó esto con una carcajada que nadie pareció entender-, los dos formarán parte del jurado. Y dicho esto, paso a presentar al jurado, cuya función será parar el combate si ven un golpe bajo o alguna artimaña de poco honor, o estimar un ganador si, tras la hora pactada de combate, ningún miembro de los equipos caen. El jurado estará compuesto por diez personas, de los cuales cinco serán gigantes y otros cinco de distintas razas. Y sin más… Pasamos a presentarlos. Primero… ¡Treace! - de la puerta salió un gigante al que el público vitoreó- El número dos… ¡Peams! - otro gigante, este algo más bajo, salió con una amplia sonrisa en el rostro-. El tercero… ¡Quur! -el número era un rostro conocido para Marc y Luka, ya que era uno de los gigantes que habían visto en el barco de piel de hierro -. El cuarto, nuestro gran amigo… ¡Muri! -otro gigante, esta vez con un elegante traje, entró a escena y, para deguste del público, se quitó el traje de un ágil movimiento, dejando ver unos calzones de boxeo mientras sonreía-. Y el último de los gigantes… La mejor guerrera de la historia de Elbaf, la que no tiene rival… ¡Brecy! -Y entonces, una mujer gigante rubia, de exuberantes proporciones, salió y realizó una pequeña reverencia, guiñando el ojo a todos los sectores del público, algo que hizo que éste enloqueciera y provocase el mayor vitoreo por parte del público. - Y ahora, pasemos a los otros cinco miembros de otras razas. Primero, desde Zou, el increíble Kits -Un peludo gato mink salió con cierta timidez a la par que levantaba la pata derecha-. Desde Logue Town… Un asesino a sueldo que todo el mundo debería contratar al menos una vez… ¡Kortins! -el humano, de casi dos metros, portaba una espada con la mano derecha, la cual levantó y pareció pronunciar algunas palabras que no llegaron al oído del gyojin-. También tenemos que llamar a un fiel guerrero que ha compartido más de diez años con nosotros. A nuestro dios del mar, a nuestro gran y afable compañero… ¡Mortins! -y entonces, el enorme gyojin de casi tres metros salió, siendo abucheado por una parte del público y vitoreado por otra. Luka observó a aquél tipo y no le reconoció, aunque el nombre le sonaba demasiado-. Y, por último… Un hombre con las piernas ligeramente más largas que los suyos. ¿He dicho ligeramente? ¡Pues os he mentido! El último jurado es ¡Brun!- Y a escena entró el último de los jueces, un piernas largas que de un gran salto superó a uno de los gigantes.

Luka observó a su compañero y, tras ello, sonrió. Parecía que aquello le estaba gustando tanto al tiburón como a su compañero, y que hubiese un jurado para evitar que las luchas durasen más de una hora, estaba bien, aunque por lo visto, el hombre tenía que seguir hablando.

- Si bien os he dicho antes que el jurado solo entrará en dos ocasiones… He de decir, que este año el combate durará una hora, siempre y cuando uno de los dos miembros de la pareja no caiga. Si uno cae, se habilitará una hora de nuevo para que el miembro que quede, pueda sobreponerse a dicho revés. Y dicho esto, los cuadrantes ya están hechos. El primer combate tendrá lugar entre… ¡Thons, el mink depredador y su pareja Kletus, el gigante del barrio bajo de Elbaf y… Luka, un gyojin tiburón, que peleará junto a su compañero de banda Marc, un semi-gigante que también participará en el concurso de cocina! Que por cierto… ¡La degustación será antes de la final! Y ahora, teniendo en cuenta que será el combate inaugural del torneo… Dadle una cálida bienvenida a todos ellos y… ¡Que empiece!

Luka avanzó a través de la escalera hasta descender a la plaza y esperó a que Marc hiciese lo mismo y, cuando estuviesen enfrente sus rivales, esperaría a ver si su amigo le decía algo sobre una estrategia o sobre qué riva elegía, pero la emoción del momento no podía empañar lo que realmente se estaban jugando.

- Por el dios Elbaf -comentó a su amigo

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 29 Mayo 2018 - 23:21

Comprobar que a su amigo le gustaba tanto el plato que con tanto esfuerzo había preparado subió enormemente los ánimos de Marc de cara al día siguiente. Sabiendo la opinión al respecto de Luka y del resto de comensales del hostal sabía que no podía fallar. En particular, la crítica gastronómica que recibió de la anciana Clarease fue realmente satisfactoria. La dueña del establecimiento tenía una dilatada experiencia en las cocinas y era una voz autorizada, así que escuchar de sus labios que su plato era excelente significaba muchísimo para el grandullón.

Con todo esto en la cabeza, el semigigante durmió toda la noche de un tirón, como si de un descomunal bebé se tratase. La mañana siguiente, tras la nueva sesión de cocina, y una vez hubo presentado el plato que tanto orgullo le producía al certamen, se reunió nuevamente con el tiburón. La visión del mastodóntico coliseo en el que se celebraría el evento era sobrecogedora. Marc no había visto una edificación más grande y majestuosa a la vez en toda su vida. Desde la arena en sí, el lugar donde se desarrollarían los combates, hasta los descomunales asientos para que quien deseara verlos pudiera hacerlo desde una mejor perspectiva, cada centímetro de la colosal estructura resultaba asombroso.

En ese momento, un gigante de aspecto bastante curioso tomó la palabra. Al parecer se trataba del presentador del torneo. Marc tuvo que reprimir una ligera carcajada, pues con cada palabra el poblado bigote del speaker se movía de una manera que, a juicio del cocinero, era verdaderamente divertida.

En primer lugar, presentó uno por uno a los diez miembros del jurado, encargados de velar por el honor en la batalla y de decidir el ganador en caso de empate. La verdad era que todos parecían tremendamente experimentados y poderosos, en particular una enorme giganta rubia que parecía capaz de aplastar humanos con un solo dedo.

Tras esto, anunció que los combates tendrían un límite de tiempo de una hora, salvo en caso de que un miembro de la pareja quedase fuera de combate. En ese caso, se reiniciaría el tiempo. Para ser sincero, a Marc le parecía que la duración era excesiva, pero no iba a ser él quien se quejase. Eran las normas y él, haciendo honor a la sangre de Elbaf que corría por sus venas, las cumpliría sin poner peros ni excusas.

Justo en aquel instante, los nombres del semigigante y el gyojin resonaron en todo el estadio. Al parecer les tocaba inaugurar el torneo, e iban a enfrentarse a un extraño ser mitad humano mitad animal llamado Thons y un gigante llamado Kletus, que parecía tener cara de malas pulgas. Nervioso ante lo que se avecinaba, el grandullón se dirigió junto a su amigo escaleras abajo. Al llegar a la arena, le dijo en voz baja:

- ¿Te parece bien si yo me encargo del gigante enfadado y tú te ocupas del otro? Que por cierto, no tengo la menor idea de qué clase de ser es. Lo digo por cuestión de tamaño sobre todo, es lo menos desequilibrado ¿no crees?

Tras escuchar la respuesta de Luka sobre si se mostraba o no de acuerdo, el semigigante respondió a su saludo:

- Por Elbaf.

La idea de combatir, participando en una ancestral tradición de la tierra de la que sus antepasados, o al menos la mitad de ellos, provenían le producía a la vez nerviosismo, orgullo y ganas de demostrar sus capacidades. Desenvainó a Kotai-Hi, su poderoso espadón. Sabía que había sido forjado en aquel lugar, y ahora regresaba a casa con él como portador. Solo esperaba ser lo suficientemente fuerte como para hacer honor a su arma.

En cuanto la señal de inicio del combate llegase, el grandullón comenzaría a aproximarse al gigante (o a su peludo compañero en caso de que Luka hubiese preferido enfrentarse a él). En cuanto se encontrase a distancia de ataque, comenzaría a tantearle con una sucesión de tajos y estocadas. El objetivo era comprobar cómo se defendía y se movía, así como ver qué tal evitaba ser quemado por el abrasador poder de su arma.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Miér 30 Mayo 2018 - 19:24

El tiburón sonrió ante las palabras de su grandullón amigo, que emparejó al habitante del mar con el mink para después autoemparejarse con el gigante.

-Me parece bien, amigo. Pero me tendrás que dejar al menos un gigante, sería un honor pelear contra uno -comentó el tiburón a la par que estrechaba su puño con su compañero de equipo.

Cuando se aproximaron a sus rivales, el gyojin ojeó al mink, que tenía unas grandes orejas y un blanco pelaje que contrastaba bastante con su negra cabellera. El habitante del mar conocía poco acerca de la raza mink más allá del nombre y de lo extraño de toparse con ellos, pero estaba seguro que podría añadir una gran cantidad de hojas al libro de su vida tras el combate. Transcurrido un segundo y después de un exhaustivo chequeo, el tiburón se decidió a pensar que el mink era un hombre-conejo. Éste, desde la lejanía, saludó a su rival y se frotó las manos.

-Recordad las reglas, participantes. Nada de juego sucio, y que gane el mejor. Sólo el dios Elbaf sabe quién será. ¡Que empiece el combate!

Y un sonoro disparo inauguró la competición. Luka no perdió de vista al mink, y éste hacía lo propio con el gyojin. Entonces, el guardián del mar se colocó en posición defensiva y esperó a que su rival atacase. Y aquello no se hizo esperar, el mink cargó a una velocidad sobrehumana contra su rival, sin que éste pudiese hacer mucho por detener el golpe. Lo curioso fue que, cuando el hombre-animal depósito la mano sobre la boca del estómago del habitante del mar, éste sintió una carga eléctrica en el golpe, algo que sin duda no esperaba. Aquello le hizo retorcerse de dolor, pero pronto reaccionó cubriendo sus puños de haki y dando continuos golpes en la espalda de su rival, que había quedado erguido tras la ofensiva.

Poco a poco, golpe a golpe, el tiburón fue recomponiendose hasta que su rival alzó la mirada, y entonces cruzaron sendos puñetazos que golpearon el uno contra el otro, creando una ligera onda en los alrededores. Tras un par de segundos, el tiburón salió victorioso del primer golpe, haciendo recular a su rival, ante el vitoreo del público.

-¡Os prometo que no tocaré el suelo! -gritó emocionado al público- ¡Elbaf sabe que saldré ganador de aquí!

Y, mientras el habitante del mar agitaba constantemente hacia arriba los brazos incitando al público a animarle, éste respondía gritando el nombre de Luka.

La pulsera de su mano empezó a quemarle y pronto se percató de que su rival corría hacia él. Luka cruzó sus puños ante el golpe del mink, que chocó una y otra vez sus puños contra los del tiburón. Sin embargo, éste último se defendía a duras penas intentando frenar la serie de ágiles golpes hacia diversas zonas de su cuerpo que el hombre-conejo lanzaba. El resultado fue una serie de hematomas y dolores alrededor de los costados. Cuando el tiburón se disponía a contraatacar, su rival volvió a tomar distancia. Se le notaba cansado a pesar de la poca duración del combate. Quizá los rápidos combos tenían algo que ver.

Pensó rápidamente en un plan a seguir para resistir los golpes de su rival sin ser tan ágil como él, y entonces le vino a la mente el primer golpe que el mink le había dado. El tiburón no podía ser tan rápido como él, pero sí que podía hacer algo que éste no se esperase. Sonrió y ojeó a su rival. Los gigantes de Elbaf serían testigos de algo que, seguramente, jamás habrían visto.

Luka estaba decidido a hacer historia en aquella isla, y su amigo Marc seguro que le secundaban con una gran sonrisa en el rostro.

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Dom 1 Jul 2018 - 14:10

Marc se mostró conforme con que Luka se enfrentase en algún momento a un gigante. Era lo más justo, y si a su amigo además le hacía tanta ilusión, ¿quién era él para negarle aquello?

- Perfecto, amigo. Si vencemos en esta ronda, en la siguiente podrás enfrentarte tú al gigante rival. - contestó mientras guiñaba un ojo a su nakama en señal de complicidad.

En ese momento, un disparo dio comienzo a la contienda. El semigigante, consciente de su desventaja de tamaño, decidió tomar la iniciativa. Acercándose poco a poco a su oponente, comenzó a intentar hostigarle con tajos y estocadas. No se lanzaba a fondo en ninguno de ellos, pues el objetivo era comprobar la habilidad de su rival, y de ese modo no quedaba a su merced después.

El gigante parecía moverse realmente bien para su tamaño. Armado con un enorme hacha y un escudo, logró detener o esquivar todas las acometidas del cocinero sin mucho esfuerzo aparente. No obstante, cada vez que Kotai-Hi chocaba con el escudo de su oponente, este quedaba ligeramente deformado.

No había duda de que su oponente era diestro, pero iba a tener que confiar menos en sus bloqueos ante un arma capaz de fundir o, al menos, deformar sensiblemente cualquier escudo con pocos golpes. Kletus pareció darse cuenta de aquello, pues comenzó a poner algo más de distancia entre ellos. De esta forma, le resultaba más sencillo esquivar los ataques de Marc y se veía obligado a recurrir a bloquearlos en menos ocasiones. Sumado a esto, pareció ver un patrón o algo similar en los golpes del cocinero, pues empezó a anticiparse ligeramente a ellos. Daba la sensación de que sabía dónde iba a golpear el grandullón y se desplazaba de forma que le fuese más fácil evitarlo y contraatacar.

En esa situación, el semigigante comenzó a pasar verdaderos apuros para evitar ser alcanzado. Sus reflejos eran buenos, y lógicamente era más ágil que su oponente, pero aún así este parecía contar con alguna ventaja desconocida que le permitía ir siempre un paso por delante. Esto hacía que el cocinero se las viera y se las deseara para que los precisos y bien calculados contraataques de Kletus no le dañasen en exceso. No obstante, no fue capaz de evitar recibir un par de pequeños cortes superficiales en el abdomen. No eran nada graves, pero escocían bastante y resultaban incómodos.

Pero no, daba igual con qué ventaja contase su adversario. Él no iba a perder. Tal vez no fuese el guerrero más diestro de los mares, aunque en el futuro esperaba estar a ese nivel. Sin embargo, de lo que nadie podría dudar nunca era de la fuerza de su espíritu. La sangre de Elbaf latía en él, pero también la de los humanos. Dos razas llenas de grandes guerreros que habían influido enormemente en la historia del mundo, y él no iba a ser menos.

En ese momento, se dio cuenta de que su oponente había esquivado su estocada y se había lanzado hacia él con el escudo por delante. Estaba demasiado cerca como para evitar ser golpeado, así que no le quedó otra opción que intentar utilizar el mismo poder que había descubierto luchando frente al monstruo marino en las costas de aquella isla. Proyectó su voluntad en una casi invisible armadura que recubrió su cuerpo, disminuyendo los daños recibidos.

Aún así, el impacto fue demoledor. El escudo de Kletus golpeó de lleno el pecho del cocinero, lanzándolo por los aires varios metros. El dolor que Marc sintió en aquel momento fue abrumador, y se dio cuenta de que, si no hubiera sido por aquella invisible armadura, probablemente le habría roto más de un hueso. Por suerte, gracias a eso el semigigante pudo levantarse, dolorido, y volver a plantar cara al duro guerrero que tenía frente a él.

Levantó su espada, con la punta mirando al cielo, y sonrió con decisión, proclamando ante quien estuviese viendo el combate que no se rendiría, que plantaría batalla hasta el final y que, aunque en aquel momento no pareciese tener todas consigo, saldría victorioso.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 3 Jul 2018 - 13:59

El tiburón, pese a estar inmerso en su combate, pudo observar las dificultades que Marc tenía en su combate individual. Pese a que llevaba las riendas de la contienda, era inevitable pensar en lo complicado de una victoria por su parte. Sus feroces embestidas empezaron a hacer abolladuras en el escudo de su rival, sin embargo, éste pronto empezó a predecir los movimientos del semigigante.

El duelo parecía estar cada vez más parejo, e incluso notó que uno de los dos gigantes caía al retumbar la tierra de su alrededor.

Espero que si es Marc esté bien

Pronto focalizó su mirada en el rival que tenía enfrente, el cual avanzó de nuevo a gran velocidad hacia él, sin que éste pudiese hacer mucho por frenarle.

Intentó evadir su embestida girando hacia la derecha, pero sus reflejos no fueron suficientes para frenar el contundente golpe que su enemigo le dió a la altura del estómago. Luka salió despedido hacia atrás, pero se agarró al suelo con las manos, sin dejar que su cuerpo tocase completamente el suelo.

Quizá es orgullo únicamente. Puede que no tenga mucho sentido lo que estoy haciendo, pero el honor de esta gente jamás se verá afectado negativamente por mí.

El tiburón se reincorporó apoyando la mano derecha sobre el suelo, en la cual empezaba a sentir la llamada de su pulsera, que quemaba alrededor de la muñeca de nuevo de manera incesante. Cuando se levantó observó sus puños, cubiertos de haki, y esperó a que su rival volviese a por él.

El espíritu del gyojin salió a flote cuando éste chocó sus palmas, intentando reaccionar en su combate. Sus músculos estaban menos tensos, y su organismo se encontraba más ligero y calmado. Se sentía más ágil y veloz, y era algo que necesitaba para hacer frente al mink y su endiablada velocidad.

Cuando su rival se situó a escasos centímetros de él, flexionó sus rodillas e impulsó su puño derecho, intentando dar un fuerte golpe en el mentón del mink. Sin embargo, éste lo eludió y giró el cuello de una manera un tanto extraña. Pero aquél hecho le dio una tremenda ventaja al tiburón, ya que su rival, tras eludir el golpe, era incapaz de observar directamente al gyojin. Había perdido por primera vez en el combate el contacto directo con el habitante del mar, y aquello era algo que Luka debía explotar al máximo.

Recubriendo su mano derecha de agua -que ya estaba envuelta en haki- y agarrando con fuerza el costado de su rival, el tiburón preparó su siguiente golpe con energía. Alzó el brazo derecho a la par que observaba al mink. Su siguiente golpe podía ser uno final, sin embargo… Quería probar algo nuevo, y qué mejor que los más bravos guerreros de la isla más feroz del mundo lo viesen por primera vez.

Con los ojos clavados en el mink, el gyojin lanzó una onda de choque de agua que, una vez rompió, se dividió en distintas partículas de agua hasta que acabaron chocando contra su rival, al cual Luka no dejó de agarrar ni un segundo. Desgraciadamente para el habitante del mar, la onda de choque no creó demasiados daños. Primeramente porque las partículas no terminaron de romper del todo, segundo porque algunas salieron desviadas hacia otra ubicación y, finalmente, porque la fuerza impresa no había sido la correcta. Sin embargo, era de las primeras veces que empleaba algo así, por lo que alzó a su rival y le dió un contundente puñetazo con el brazo derecho, lanzándolo varios metros hacia atrás. Tras ello el público aplaudió y Luka volvió a venirse arriba.

El tiburón ojeó cada rincón del estadio y alzó los brazos. En aquél momento entendió a los gladiadores de otras épocas, a la gente que luchaba en un estadio con el único fin de escuchar su nombre entre el público. Aquella sensación era única. Como única era la forma que tenía el gyojin de tomarse aquellos halagos. Sin duda, la situación le iría mejor qué bien al habitante del mar. Ojalá más gigantes honestos en el mundo. Ojalá más combates como aquél para demostrar su valía.



Cosas:


  • Carga pulsera 2 turnos.
  • Chimei-tekina ha: La robusta y afilada dentadura de Luka tiene una peculiaridad, y es que esta se regenera a una mayor velocidad que la humana (Ej: Si se pierde un diente, volverá a salir el doble de rápido que en un humano), así como una mayor fuerza en los músculos cercanos a ésta, logrando unos mordiscos que cuadruplican la fuerza de un lobo.
  • Yōsai: Luka es capaz de fortalecer su cuerpo en el fragor de la batalla, endureciendo sus huesos y logrando así una resistencia y fuerza potenciados.
    Spoiler:


    • Nivel 10: x1.5 Agilidad - x1.5 Velocidad.
    • Nivel 20: x2 Agilidad - x1.75 Velocidad.
    • Nivel 30: x2.5 Agilidad - x2 Velocidad.
    • Nivel 40: x3 Agilidad - x2.25 Velocidad.
    • Nivel 50: x3.5 Agilidad - x2.5 Velocidad.
    • Nivel 60: x4 Agilidad - x2.75 Velocidad.
    • Nivel 70: x4.5 Agilidad - x3 Velocidad.
    • Nivel 80: x5 Agilidad - x3.25 Velocidad.
    • Nivel 90: x5.5 Agilidad - x3.5 Velocidad.
    • Nivel 100: x6 Agilidad - x3.75 Velocidad.
      Se puede usar durante 3 posts. 2 de recarga tras ello.

  • Hakis:

    - Haki de observación: Opuesto. Tier 5. (Empatía 5)
    - Haki de armadura: Predilecto. Tier 6.
    Caracteristicas haki observación:


    • Nivel 2 -> Haki Competente: Se alcanza el nivel competente en el Haki de observación cuando se desarrolla un segundo Tier de este Haki. Éste puede ser el segundo nivel de una aptitud elegida anteriormente o el Tier 1 de la no elegida.
    • Tier 2 en Empatía: Es capaz, centrándose en una persona, de conocer sus sentimientos más superficiales (miedo, vergüenza, ira). Mientras realiza esta acción no puede prever sus acciones, pero tampoco pierde la concentración ni le impide actuar con normalidad.
    • Sensibilidad: Los usuarios con sintonía en empatía tienen mayor capacidad para hacer amigos y un gran carisma, pudiendo entender fácilmente los problemas de quienes le rodean.

    Caracteristicas haki armadura:


    • Nivel 5 -> Haki Incrementado: Se alcanza el nivel extendido en el Haki de armadura cuando se desarrolla un quinto Tier de Haki. Debe desarrollar obligatoriamente la aptitud con la que tiene sintonía, alcanzando el tercer Tier, el cuarto o incluso el quinto, si no ha entrenado la otra aptitud. Su sintonía mejora:
      Bastión: Los usuarios con sintonía en armadura se caracterizan por su gran envergadura física y su poderío. Mientras permanecen imbuidos en Haki de armadura, sus impactos son el triple de potentes.
      Tizona: Los usuarios con sintonía en armamento poseen una habilidad innata para liberar su Haki. Son capaces de utilizarlo de forma casi inconsciente, pudiendo usarlo un tercio de su capacidad (redondeando hacia abajo) sin agotarse en absoluto.
    • Armadura tier 5: Es capaz de mantener el Haki de manera continuada hasta veinte asaltos. Durante ellos, puede generar una armadura transparente con brillo metálico alrededor de su cuerpo, que resiste los golpes siempre y cuando el atacante no posea el triple de fuerza que el usuario resistencia o lo iguale en Haki.
    • Armamento tier 5: Aprende a utilizar el endurecimiento en sus armas. Esta habilidad hace que su Haki se desgaste al doble de velocidad, pero duplica el efecto de su Haki. Puede imbuir hasta tres armas a la vez sin desgastarse más rápido de lo normal, cansándose al doble de velocidad cuando usa cuatro (al triple cuando usa seis, cuádruple si usa ocho...).




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Luka Rooney
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