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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

[Marc y Luka] Gigantes de espíritu

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[Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 15 Mar 2018 - 15:18

La furia golpeó el viejo barco de los Arashi a modo de tormenta, tal fue el volumen de ésta que la mayoría de los miembros acabaron cayendo al agua. Luka se encargó de mantener a flote a Marc, que al ser usuario, era incapaz de nadar. Pasaron minutos y horas arrastrando el pesado cuerpo del gigante hasta que por fín consiguió montarse en un barco mercante. Previo pago, acordó que les dejase en el siguiente trozo de tierra en la que pararan, que resultó ser una peculiar y entretenida isla que el habitante del mar había deseado siempre visitar; Elbaf, tierra de honorables guerreros, gigantes dioses y, sobre todo, la tierra bélica por excelencia.

Pasarían unos días hasta que llegaran, por lo que Luka se decidió a llamar al capitán pirata, para cerciorarse que todos los demás estaban bien, pero éste no contestó a sus llamadas los primeros días. Sin embargo, sí que lo hizo al cuarto.

- Aquí Luka, capitán. Tuve que cargar con Marc, y ahora tengo alguna que otra contractura, pero eso es lo de menos. Estamos en un barco mercante y nos dirigmos a Elbaf, haremos un pequeño parón allí y volveremos tal y como habíamos planeado a la isla que nos toca visitar. ¿Podréis apañaros sin nosotros?

***

- Buenas, Marc -comentó el tiburón llevándole el desayuno a su camarote, que casualmente compartía con el habitante del mar-. ¿Qué tal estás hoy? Te he traído un poco de todo, aunque creo que resultará ser poco.

Habían pasado unos días desde que montaron en el barco hasta que el gigante había retomado su estado anímico habitual. Quizá había pasado mucho tiempo en el mar, o puede que se marease, el tiburón no lo sabía ni le había preguntado por miedo a que se pusiera peor recordándolo. Pero siempre había estado ahí cuidando de él. Y tenía preparada la sorpresa de decirle a dónde se dirigían.

- Aún no te lo había dicho, pero hoy parece que estás algo mejor. ¿Sabes dónde vamos? ¡A Elbaf! He llamado a Zane y se lo he dicho, tenemos unos días hasta que nos volvamos a reunir -comentó dándole un bocado a una de las manzanas del desayuno-. Siempre me he preguntado si tú vienes de allí. Puede que incluso conozcas a alguien. Seguro que nos esperan mil aventuras allí.

El mundo de los gigantes era un tema que siempre había fascinado a Luka. Tanto por sus creencias, como por su honradez a la hora de luchar. Y estar tan cerca de visitar aquél sitio, era algo que le ponía los vellos -o escamas- de punta.

Se chasqueó los nudillos y pensó en ese momento en el que pisaría tierra. ¿Podría aprender algo de aquellos guerreros? Seguro que sí. Luka movió rápidamente su cabeza para abstraerse de los pensamientos y escuchar lo que Marc tuviera que decir, en caso de que tuviese algo que decir.

No desaproveches esta oportunidad, Luka. Aprende todo lo que puedas
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 27 Mar 2018 - 11:22

Una descomunal tormenta se desató en torno al ya viejo barco en que viajaban. Llegado el momento, una ola de tamaño sobrecogedor terminó haciendo que el semigigante se precipitase inevitablemente al agua. Consciente de que su condición de usuario le impedía nadar y de que, aunque pudiese hacerlo, la furia del océano en aquellos momentos era excesiva, Marc se vio cara a cara con la muerte. Le daba muchísima rabia que ocurriese justo en aquel momento, cuando acababa de unirse a una tripulación llena de personas alegres y simpáticas con quienes vivir innumerables aventuras. Finalmente sintió las frías aguas rodeándole por completo, y no tardó en perder la consciencia, convencido de que ya no volvería a despertar.

Cuando lo hizo, su sorpresa fue mayúscula. Se encontraba tumbado en el suelo de lo que parecía el camarote de un barco. Luka estaba ante él. ¿Habría sido todo un mal sueño? No, no podía ser. Aquel no era su camarote, ni ninguno que se encontrase en el navío de la banda. Entonces fue cuando el gyojin le contó lo ocurrido, cómo le había visto en el agua y había acudido en su ayuda para finalmente subir a un barco mercante que habían encontrado.

Marc no tenía palabras para agradecer a su amigo lo que había hecho por él. Tampoco podía, pues había tragado mucha agua y su cuerpo todavía necesitaba unos días para estar en unas condiciones aceptables de nuevo.

Las jornadas pasaron, y poco a poco el semigigante fue recuperando fuerzas. Tras varios días, se vio al fin capaz de salir de su habitación. Hasta entonces el gyojin se había encargado de traerle comida, bebida y lo que necesitara, cosas por las que el grandullón estaba también sumamente agradecido. Aquella mañana, durante el desayuno, Luka le dió una muy agradable noticia. El barco en el que viajaban se dirigía nada más y nada menos que ¡A Elbaf! Emocionado ante tal noticia, Marc dijo a su compañero con una gran sonrisa y lágrimas en sus ojos:

- No puedo creerlo. La verdad es que nunca he estado en Elbaf, pues siempre he vivido en el New Baratie, el restaurante marino del East Blue. Mis padres me dejaron allí siendo un bebé. Sé que uno de mis progenitores es de allí, aunque no sé cuál de los dos era un gigante y cuál un humano, ya que no llegué a conocerlos. Pero siempre he querido visitar Elbaf. Tengo ganas de conocer a algún gigante de verdad, ver cómo son y cómo viven. Y quién sabe, puede incluso que mi padre o mi madre esté allí.

La noticia había devuelto a Marc las fuerzas por completo. Presa de la emoción, no podía esperar el momento de tocar tierra y ver por fin la tierra de los gigantes, el lugar del que provenían la mitad de sus raíces. ¿Qué aventuras les aguardarían allí antes de conseguir reunirse de nuevo con el resto de la banda?
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 27 Mar 2018 - 13:04

La espera había merecido la pena, los días en los que Luka se encargó de llevarle alimentos y en los cuales hablaba sin parar a un Marc inconsciente, por fín ponían fin. El semi-gigante observó con un semblante confuso al tiburón, y entonces entendió y agradeció todo lo ocurrido. Habían sido unos días en los que el Gyojin había cuidado de él sabiendo que su vida no corría peligro, pero al no tener la certeza de saber cuándo iba a despertar, su preocupación iba aumentando cada día que pasaba. Afortunadamente, ya era por fín libre de aquella carga emocional, y ahora podría pasar tiempo con el intrépido semi-gigante.

El habitante del mar no dudó ni un segundo en permanecer al lado del que ya era oficialmente su nakama, contagiándose de nuevo de su enorme bondad y su felicidad constante. El Gyojin no pudo evitar esbozar una sonrisa, que pronto se vio interrumpida al escuchar a su compañero, quien dijo no haber pisado Elbaf desde que era consciente de sus actos.

- Bueno, siempre hay una primera vez -comentó a la par que le tendía la mano para que se reincorporase-. Siempre he querido saber qué ha sido de tu pasado. Eres la persona más feliz que conozco, y tienes la capacidad de transmitir esa felicidad a los que están cerca de tí. Dime, grandullón, ¿qué te ha hecho ser así?

Escucharía atentamente la respuesta de su amigo y aprovecharía tras la conversación para salir del camarote y dirigirse a cubierta. Desde allí ya se podía ver la enorme isla a lo lejos, y la tripulación ya parecía festejar el pronto fin del viaje. Además, un gigantesco barco con un jolly roger parecía venir en la dirección del barco, algo que extrañó al principio al pirata. Pero pronto, gracias a la información que consiguió recopilar de los tripulantes, se percató que sería el encargado de “escoltarles” hasta el puerto. ¿Por qué lo harían? ¿Quizá no se fiaban de los barcos que llegasen a la isla?

El tiburón se desentendió momentáneamente del panorama y ojeó el agua, apoyándose en la barandilla del costado derecho, divisando una pequeña mancha roja sobre el agua cristalina. ¿Qué demonios? Pensó el tiburón a la par que dudó durante unos segundos si saltar o no, pero la mancha cada vez era mayor y se extendía rápidamente por la superficie. ¿Sería algún tipo de depredador? ¿Alguien en apuros? ¿Un monstruo marino?

Sin embargo, no tuvo que hacer nada para ver el enorme ser que ágilmente salió a la superficie. Del tamaño de tres Marcs (al menos la parte que sobresalía del agua), color verdoso y forma similar a una salamandra, el monstruoso animal realizó un agudo grito que ensordeció a cada miembro del barco.

El habitante del mar observó a su espalda, divisando a todos los hombres aterrorizados mientras veía al semi-gigante con akuma de queso salir a cubierta. Un nuevo grito dejó claras las intenciones del monstruo marino, que agitó sus brazos en un movimiento que denotaba cólera. El pecho del animal lucía con varias cicatrices, por lo que el tiburón pensó en cuántas batallas se habría visto inmerso.

- Marc, ¿estás en condiciones de pelear? -preguntó, a sabiendas que de ser afirmativa la respuesta, probablemente no estuviese al cien por cien de sus capacidades- Me sumergiré y veré qué puedo hacer, prepárate y…

El Gyojin no pudo acabar la frase, pues un fino sonido procedente del barco con el jolly roger le hizo girar el cuello, adoptando una pose defensiva. Dos segundos más tarde una gigantesca onda cortante chocaba contra el monstruo, que recibía una nueva herida a lucir en su pecho.

- Mierda, mierda, ¿nos atacan o nos ayudan?
- Son aliados, o eso creo -comentó uno de los humanos desde el suelo.

Una lluvia de disparos de cañón se sucedió tras la onda y fueron pasando cerca del barco, algunos llegaron a tocar la robusta piel del animal, otros simplemente besaban el agua y quedaban como fallidos tiros. Pero la cercanía con el barco puso en entre aviso al tiburón, que se lanzó al agua en dirección al barco, donde, tras unos segundos buceando a toda velocidad, subió y, cuál fue su sorpresa al ver que todos eran gigantes.

- ¡Un intruso! -gritó el navegante que llevaba el timón- ¿Qué haces aquí?

Rápidamente un grupo de cuatro gigantes rodeó al tiburón, que retrocedió hasta chocar su espalda con la barandilla.

- Mi nombre es Luka, comandante de los Arashi, nadador profesional, drogadicto ocasional, bestia para muchos y bello para pocos -terminó con un nudo en la garganta-. Y no suelo escoger el mejor momento para hacer esta presentación.

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Vie 30 Mar 2018 - 17:30

El agradecimiento de Marc hacia su compañero por haber evitado que se ahogara y por haber permanecido a su lado, cuidando de su salud, hasta que despertó, era tan grande como el propio semigigante. Y para colmo, la noticia que le había dado sobre el destino del navío en el que se hallaban había terminado por restablecer del todo sus fuerzas. El ánimo del grandullón, si ya de por sí era muy bueno normalmente, ahora resultaba expansivo. La permanente sonrisa de oreja a oreja en su rostro, y la alegría que sus grandes ojos reflejaban se había vuelto tan contagiosos que cualquiera que le mirara se sentía ligeramente mejor de forma casi instantánea.

Precisamente, su amigo le preguntó acerca de esta cualidad, sobre cómo había llegado a ser así. Y la verdad era que no lo sabía muy bien, pero aún así respondió con total sinceridad:

- Pues si te digo la verdad, no sé si hay un cómo. Que yo recuerde siempre he sido así, desde muy pequeño. Como te he dicho, aparecí un día siendo un bebé en el New Baratie, el famoso barco-restaurante del East Blue. Alguien, nadie pudo averiguar quién, me había dejado allí. Así que los empleados del local me acogieron y criaron, de forma que, por decirlo así, tuve muchos padres. Pero por encima de todos estaba el dueño del restaurante, George, quien fue mi mayor referencia mientras crecía. Desde poco después de aprender a caminar, comencé a ayudar en el restaurante, haciendo lo que podía. Camarero, pinche, maitre, cocinero... Aprendí a hacer todo lo necesario para llevar un local de ese tipo, y siempre fui feliz. El ambiente en el Baratie era muy bueno, todo el personal era como una gran familia, y yo era su miembro más joven. Pero por alguna razón, pese a que ser tan feliz esa vida no terminaba de llenarme. Siempre ha habido algo en mi interior que me impulsaba a querer conocer el mundo, hacer amigos y vivir grandes aventuras. En definitiva, ser libre y recorrer los mares. Así que, en cuanto fui lo suficientemente mayor, me despedí de todos a quienes conocía y partí en busca de mi destino.

Marc era consciente de que su historia vital distaba mucho de la de la inmensa mayoría de piratas. Él no había vivido en la pobreza ni en la marginalidad, ni había pasado momentos duros. Ahora que lo pensaba, tal vez parte de su inocente felicidad intrínseca se debiese a lo sencilla que había sido su vida hasta entonces. No obstante, dado que sus nuevos nakamas formaban también una tripulación bastante atípica, seguramente sus historias no serían tampoco las esperables de unos duros piratas.

- Me alegro mucho de haber encontrado unos compañeros de aventuras como vosotros, la verdad, y me muero de ganas de ver qué nos depara el futuro. Seguro que conseguimos grandes hazañas todos juntos. Además, aunque llevo poco tiempo con vosotros ya os considero mis amigos, sobre todo a Zane, Therax y tú, que sois con los que más momentos he compartido. Y bueno, me has salvado la vida, por lo que te estoy tremendamente agradecido. Así que ya sabes, aquí tienes a alguien que te ayudará siempre que lo necesites.

La enorme sonrisa del semigigante alcanzó su máximo en aquel momento, buscando dar a entender al gyojin que podía contar con él para lo que hiciese falta.

Cuando salieron a cubierta, Marc se sorprendió al ver el descomunal navío que se acercaba a su posición. Este sentimiento se exacerbó más aún cuando supo que dicha embarcación tenía la función de escoltarles hacia la isla de los gigantes, que ya empezaba a divisarse en el horizonte. Así que ya estaban tan cerca... No podía esperar a desembarcar.

De repente, un ser de tamaño colosal con la apariencia de un extraño anfibio emergió de las aguas peligrosamente cerca del buque en el que se encontraban, y comenzó a gritar amenazadoramente. Ante la pregunta de Luka, el grandullón hizo un gesto afirmativo con la cabeza mientras alzaba su mano derecha hasta alcanzar el pomo de Kotai-Hi, que sobresalía a su espalda sobre su hombro. La verdad era que aún no estaba en plenitud de facultades, pero podía desenvolverse decentemente en caso necesario. Y desde luego, no pensaba dejar que el gyojin se enfrentase solo a un monstruo como aquel.

Sin embargo, apenas unos segundos después una enorme onda cortante surgió del descomunal galeón que debía escoltarles e impactó en el cuerpo del gigantesco anfibio. Acto seguido comenzaron a disparar sus cañones contra el monstruo, aunque varios de los cañonazos no lograron acertar a su objetivo. Marc vio como el gyojin se lanzaba al mar y comenzaba a nadar en dirección al barco aliado (o al menos eso parecía que era). Mientras tanto, él decidió concentrar sus energías en el gigantesco ser que amenazaba la integridad del navío en que se encontraba. Terminó de desenvainar la espada y comenzó a acercarse a la borda del barco. Cuando se encontraba aún a una distancia prudencial, formó el gesto de una pistola con los dedos pulgar e índice de su mano izquierda y disparó una bala de queso hacia el cuerpo del enorme animal.

Sabía que ese ataque no sería suficiente, seguramente necesitaría acercarse a él para poder atacarle debidamente. Solo se le ocurrió una cosa. No lo había intentado nunca, pero esperaba que funcionase. Al menos él estaba decidido a poner todo de su parte para conseguirlo. Poco a poco un esponjoso queso comenzó a brotar de las plantas de sus pies, hasta formar una especie de nube bajo ellos lo suficientemente grande como para que el semigigante pudiese ir encima. Una vez estuvo formada, Marc empezó a concentrarse en intentar que la nube amarilla comenzase a levitar, dejando atrás la seguridad y la estabilidad de cubierta para elevarse por los aires. Pero había un problema: el peso del cocinero no era precisamente fácil de levantar.

Una gota de sudor resbaló por la frente de Marc debido al descomunal esfuerzo que aquella tarea le estaba suponiendo. Pese a ello, apenas había conseguido que la láctea nube se elevara un palmo sobre los tablones de cubierta. Sin embargo, no pensaba rendirse. Seguiría intentándolo con todas sus fuerzas sin perder de vista al gigantesco monstruo. Además, ¿estaría bien Luka en el barco de Elbaf? Esperaba que sus tripulantes no le atacaran y que el tiburón no se viese, como de costumbre, envuelto en un lío tremendo sin querer.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Lun 2 Abr 2018 - 12:00

La curiosa a la par que excéntrica presentación del tiburón pareció pasar inadvertida ante aquél grupo de gigantes. El habitante del mar permaneció en silencio y se concentró para intentar contar las presencias que sentía, pero le llegaban de forma intermitente, algo que hasta la fecha no le había pasado jamás y desconocía el por qué ocurría. Había contado diecisiete, pero aún le llegaban algunas de lugares más lejanos del barco, por lo que su cuenteo no era algo de fiar.

- ¡Mirad! ¿Aquél que está luchando en el barco es uno de los nuestros?
- Negativo -comentó el gigante que apuntaba hacia el rostro del Gyojin con una enorme espada-. Nadie ha salido de este barco aún. ¡Aumentad los disparos!
- Ese grandullón de allí es amigo mío -comentó el tiburón retrocediendo un paso-. Si le tocáis…
- Aquí nadie va a tocar a nadie… Siempre y cuando no lo merezca -volvió a decir con voz serena el tipo de la espada, que por primera vez bajó el arma-. Una última vez, Bloes, Crug, a mi señal los tres lanzamos una nueva onda hacia el animal y caerá.

Los dos tipos se posicionaron detrás del hombre de la espada, realizaron un peculiar movimiento y, finalmente, lanzaron una onda cortante de distintos tamaños hacia el enorme monstruo marino, que probablemente, a juzgar por los semblantes confiados de los gigantes, sucumbiría ante sus ataques.

- Y bien, ¿qué hace un Gyojin por aquí?
- Ni siquiera yo lo sé -comentó el tiburón con un tono de voz bajo, casi imperceptible-. Han sido varias circunstancias las que me han traído hasta aquí. Pero por fín tengo la posibilidad de aprender de vosotros -el tiburón se agachó notablemente-. Siempre he admirado vuestra forma de ser, vuestro honor y las cualidades que os hacen ser tan bravos guerreros. Y es por eso que… -Luka se volvió a agachar más, hincando la rodilla ante el hombre de la gran espada- ¿Sería posible aprender algo de vuestra cultura?
- Vaya. Sólo he escuchado buenas cosas de vuestra raza, pero nunca dejáis de sorprenderme. Levanta, no tienes motivos para hincar la rodilla -comentó a la par que le tendía la mano al Gyojin-. Mi nombre es Susk, aunque soy más conocido por mi sobrenombre, piel de hierro. Soy el capitán de los piratas del hacha, cuya embarcación principal es esta que ves. Dijiste Luka, ¿verdad? Encantado.
- Capitán -comentó uno de los vigías sin dejar hablar al tiburón-, parece que aquella bestia sigue aún con vida, está arremetiendo contra el barco, si no hacemos algo pronto… Toda esa gente caerá al mar.
- Mierda… El escuadrón ballena, que vaya al mar. Tú, Luka, ¿puedes ir con ellos? Intentad encontrar alguna debilidad en el bicho y darle fuerte. Tiradores, a los cañones, apuntad bien y lanzad la munición número seis, debería bastar. Comandantes Bloes y Crug, conmigo de nuevo. Hagamos picadillo a esa maldita bestia.

Por lo visto el capitán Susk era más que respetado por todos los suyos, y se le daba bien aquello de las batallas. Parecía tenerlo todo controlado, y en apenas diez segundos había dado órdenes a todos y cada uno de los miembros allí presentes. En un breve instante, todos los gigantes que formaban el escuadrón “ballena”, se lanzaron al agua y empezaron a nadar en dirección al rey marino. El tiburón hizo lo propio, lanzándose al vasto y ancho mar y nadando a la par que los gigantes. El Gyojin se sorprendió al ver la velocidad de nado de los gigantes, que era bastante más elevada que cualquier humano que había visto con anterioridad.

- Yo iré por abajo, ¿tenéis claro qué haréis? -comentó, a sabiendas que probablemente no recibiría respuesta.
- Intentaremos cortar en dos a esa bestia.
- Si necesitáis ayuda pedidla. Nos vemos en unos minutos.

Y tras ello, el habitante del mar se sumergió, desde donde intentaría ver alguna debilidad del monstruo para intentar acabar con él. En el proceso empezó a olfatear sangre y más sangre, probablemente del ataque con ondas cortantes que los gigantes habían lanzado hacia el monstruo marino. Y notó toda esa adrenalina en su cuerpo, multiplicando su sed de sangre.

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Miér 11 Abr 2018 - 19:37

Una nueva tanda de ondas cortantes brotó del gigantesco barco e impactó contra el cuerpo de la bestia marina, dañándola severamente. No obstante, no fueron suficientes para acabar con ella, y el descomunal ser volvió a la carga más enfadado que nunca. Su corpachón emergió nuevamente de las frías aguas que rodeaban Elbaf, dispuesto a atacar el navío mercante otra vez.

Marc, decidido a no dejar que lo hiciera, volvió a intentar crear bajo sus pies la nube de queso. Concentrándose al máximo, dejó que la láctea sustancia brotase de las plantas de sus pies y fuese formando aquella esponjosa y redondeada masa amarillenta. Una vez hubo alcanzado el suficiente tamaño, el semigigante aunó todas sus fuerzas buscando hacer que la nube se elevara sobre la cubierta, permitiéndole desplazarse por el aire y plantar batalla en mejores condiciones al monstruo marino.

La emoción que sintió el grandullón al sentir como sus pies se elevaban, dejando atrás los tablones de cubierta y ascendiendo por el aire hasta situarse unos cuatro metros por encima de estos. No obstante, aquella sensación duró realmente poco, pues la emoción provocó que el cocinero perdiese la concentración durante apenas un segundo. El lapsus fue breve, pero suficiente para que la nube, y el semigigante con ella, comenzase a caer de nuevo.

El golpe contra la madera de cubierta fue monumental. De tratarse de una persona normal, el impacto podría haber tenido consecuencias muy serias. Por suerte, para alguien del tamaño de Marc cuatro metros no suponían tanto como para la mayoría, y además su innata resistencia hizo que saliera de aquello con poco más que un par de dolorosos golpes en las costillas y otro en la rodilla izquierda que con toda probabilidad acabarían dejándole moratones.

Para cuando el semigigante se puso en pie, la bestia se hallaba en plena ofensiva contra el barco, por lo que el alegre grandullón decidió seguir la misma estrategia que los pasajeros del descomunal buque que tenían enfrente. Así que desenvainó a Kotai-Hi, su poderoso espadón, y trazando un corte diagonal descendente en el aire hizo que una gran onda cortante saliese de ella en dirección al enorme ser. El calor que emanaba del arma, y también de la onda que lanzó, hacía que el aire se ondulase a su alrededor como si del sol veraniego se tratase.

El chillido del monstruo al recibir la onda en su pecho resonó en toda la bahía de Elbaf. Probablemente en un acto reflejo al sentir el ardiente contacto del ataque, el gigantesco ser se detuvo y se sumergió de nuevo por completo. Seguramente buscaría desesperadamente enfriarse en la medida de lo posible. Sin embargo, Marc era plenamente consciente de que, aunque hubiese logrado herir y quemar a la bestia, ésta volvería más pronto que tarde, y tendrían que estar preparados para rechazarla de nuevo.

Esperaba que Luka no se hubiese metido en problemas en el otro barco, aunque no daba esa sensación, pues las ondas cortantes habían salido de él cuando el gyojin ya se encontraba allí. Ojalá, pensaba el semigigante, el tiburón estuviese haciendo buenas migas con quienes quiera que fuesen los tripulantes de aquella gigantesca embarcación, y decidiesen colaborar más estrechamente aún en la derrota de la poderosa bestia marina.

Cosas:
- Kotai- Hi:Espadón forjado en las fraguas de Elbaf hace siglos. Es una Saijo O Wazamono, lo que la hace indestructible. Su hoja mide 2,80 metros de largo, y tiene 30 centímetros de anchura máxima. La parte más cercana a los filos y la punta es plateada, y la parte central de la hoja es de color granate. El pomo mide 1,20 metros, y es también plateado, aunque está cubierto por cuero granate para mejorar el agarre. La guarda es también granate, y está ligeramente curvada hacia la hoja. Viene con una vaina granate con adornos plateados, ignífuga y para colgar cruzada a la espalda.

Esta espada legendaria necesita, como muchas otras de su clase, establecer un vínculo con su portador, quien debe ser elegido por ella y, al menos, tener algo de sangre de gigante. Esto se debe a que, cuando se forjó, el herrero gigante que la creó vertió un poco de su sangre sobre ella, con la intención de que esta fuese la Protectora de Elbaf. Para dicho portador la espada será mucho más ligera que para los demás, pudiendo blandirla incluso a una mano. Además no le dañará con su poder. Éste consiste en elevar la temperatura de la hoja hasta los 1500º C de forma pasiva, lo que puede hacer gracias a las particularidades de los extraños metales que se usaron para forjarla y de los tratamientos a temperaturas extremas a los que fueron sometidos en las legendarias fraguas de Elbaf. Esto permite que tanto los golpes como las ondas cortantes lanzados con ella tengan esta temperatura y causen graves quemaduras.

Por último, esta espada es capaz de, si se clava en cualquier cosa que no esté viva, calentarla hasta temperatura de la hoja en un radio de 5 metros.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 12 Abr 2018 - 11:14

Los gigantes parecían tener un plan, y Luka confiaba en ellos. Jamás había visto a algún gigante atacar desde el agua. ¿De qué serían capaces?

De repente, el habitante del mar notó cómo la bestia empezaba a moverse más, y unos segundos más tarde se sumergía por alguna razón. ¿Habría sido Marc? Ojalá que sí, eso querría decir que se encontraba en plenas condiciones. O al menos cerca de alcanzarlas.

El tiburón se preparó para atacar a la bestia aprovechando que había descendido mientras observaba cómo los gigantes rodeaban al enorme ser. Contó hasta tres y respiró profundamente, sintiendo cómo la mirada de aquel ser, ahora fijada en él, penetraba su interior y le causaba una sensación similar al miedo. Pero aquello no podía frenar al gyojin, que cargó el puño sin apartar ni un segundo la mirada de éste, y tras ello, lanzó una potente onda de choque que acabó golpeando cerca de una de las heridas a las que el habitante del mar estaba apuntando.

Casi

La bestia marina recibió el golpe y empezó a revolverse. Parecía haber entrado en un modo de locura, algo que la volvía totalmente imprevisible. Y fruto de esa cólera, empezó a golpear con fiereza el barco que les había transportado. El tiburón contó hasta tres golpes, sin embargo, cuando un cuarto se disponía a impactar, uno de los gigantes se situó entre el golpe y el barco, frenando la ofensiva. Luka aprovechó el momento para ir hasta su posición y tratar de defender la madera del navío, que de recibir muchos más golpes, acabaría sucumbiendo.

Un par de golpes más consiguieron ser frenados por el duo gigante-gyojin, sin embargo, un imprevisible giro de los acontecimientos provocó que la bestia marina golpease únicamente al gigante, despidiéndolo hacia la madera del barco, donde acabó creándose un boquete de gran dimensión. Tras ello la bestia volvió a dirigir un nuevo ataque a la zona en la que se encontraba el debilitado gigante. Instintivamente el tiburón se impulsó a una gran velocidad y se interpuso entre éste y la bestia, empleando el haki para frenar el golpe. Bloqueó un par de raudos ataques y empezó a olfatear un gran volumen de sangre, fruto de los ataques que el resto de los gigantes habían hecho sobre el animal. Éste salió de nuevo a la superficie, y el chillido fue tan intenso que hasta en el mar retumbó.

El tiburón observó al dañado gigante y le tendió la mano, intentando llevarlo a una zona más calmada. Así mismo, notó cómo los golpes de la bestia habían causado daños en sus brazos y un fuerte dolor en sus costillas.

- Mi nombre es Grant, gracias por eso último, habitante de las profundidades.
- Mi nombre es Luka, aunque ya os lo dije en el barco. Vayamos con el resto de los gigantes, tendremos que ponerte a salvo.

El tiburón confiaba en que el resto del grupo o incluso Marc, tuviesen algo pensado para acabar con la critaura marina, ya que él se tendría que ocupar del otro gigante y de intentar arreglar el boquete del barco. ¿Tendrían tablones de madera en el navío gigante? En caso contrario, tendrían que evacuar el barco y huir del peligro. Pero Luka estimaba que tenían entre diez y quince minutos -si no había más golpes- para evacuarlos, o el barco acabaría sucumbiendo al mar. ¿Serían suficientes? ¿Podrían arreglarlo?
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Lun 16 Abr 2018 - 16:57

Algo pasaba bajo el mar, pues las olas se elevaban con fuerza, como si varios metros por debajo de la embarcación la bestia estuviese librando alguna clase de batalla. El barco se agitaba continuamente, y el semigigante tenía bastante curiosidad por ver qué ocurría realmente. Deseoso de tener una mejor visibilidad, decidió probar una vez más a crear la nube voladora. Había funcionado, y solo se había caído porque había perdido la concentración, así que lo único que debía hacer era mantenerse centrado en la tarea y no se caería. Qué fácil parecía dicho así, la verdad.

Llevarlo a cabo, no obstante, no resultó ni mucho menos tan sencillo. Una vez hubo formado nuevamente la esponjosa e irregular masa de queso bajo sus pies, reunió de nuevo toda su capacidad de concentración, toda la fuerza de su voluntad para obligarla a elevarse, llevándolo a él encima. Con dificultad, otra vez la suave y blandita plataforma comenzó a levitar, ganando más y más altura. Una vez el semigigante se encontró a la misma altura que la bandera del navío, se dio cuenta de que desde allí tampoco podía distinguir mucho más. Veía una enorme sombra bajo la superficie marina que probablemente correspondería a ka gigantesca y agresiva salamandra. Ésta se movía continuamente, como si estuviese tratando de golpear o atrapar algo, de forma similar a como un ser humano trata de aplastar un mosquito que le está molestando. Sin embargo, qué era lo que importunaba al gran depredador seguía siendo un misterio pese a su nueva posición.

Intrigado, Marc comenzó a desplazarse con su cómoda y veloz nube por los alrededores, buscando un ángulo desde el que poder observar mejor la situación. No obstante, tras varios minutos de infructuosos intentos empezó a pensar que probablemente la distorsión provocada por el agua no le dejaría ver a ninguna figura que no fuese de un tamaño tan descomunal como la salamandra desde el aire, así que se dispuso a bajar al barco.

Nada más tocar cubierta, algo golpeó con fuerza el navío desde abajo. Toda la embarcación retumbó y tembló debido al impacto, y el propio cocinero estuvo a punto de caerse. Por suerte, consiguió equilibrarse en el último momento echando una de sus manos al suelo y doblando una rodilla.

En aquel momento, uno de los ocupantes del navío, que había bajado a las bodegas a comprobar qué había ocurrido, irrumpió en cubierta proclamando que algo había abierto un agujero en el casco, y que si no conseguían taparlo el barco se hundiría pronto. Para colmo, de repente el monstruo marino emergió nuevamente a la superficie, buscando atacar otra vez la maltrecha embarcación. Sangraba por varios puntos al mismo tiempo, y en el lugar donde la ardiente onda cortante del semigigante había impactado tenía una fea quemadura. Sin embargo, parecía tener aún suficientes fuerzas para suponer un grave problema para la seguridad de todos y cada uno de los ocupantes del navío.

<< Tengo que hacer algo >> pensó el cocinero. No podía permitir que toda esa gente sufriese un destino tan cruel como acabar siendo engullidas por aquella bestia, y estaba en sus manos salvarles de aquello. No podía fallar. Debía hacer acopio de todas sus fuerzas y poner fin a aquello de una vez por todas.

Así que, convocando de nuevo la nube voladora bajo sus pies, se elevó cuál grácil semigigante hasta situarse a la altura de la cabeza del monstruo, y llevó su mano derecha hasta su hombro. Allí encontró el pomo de Kotai-Hi. Con un pequeño tirón, el arma salió de su vaina. En ese momento, el grandullón ordenó a su nube que se lanzase a toda velocidad hacia el monstruo marino y, enarbolando su arma, se preparó para el choque.

La bestia abrió las fauces, con la aparente intención de tragarse entero al semigigante aprovechando la propia inercia del movimiento de este. En los ojos del cocinero se reflejaba la firme decisión de quien sabe que las vidas de personas inocentes dependen de su desempeño. Su voluntad de ayudar a aquellas personas era enorme, y conforme se acercaba al monstruo con su espada preparada, un brillo metálico comenzó a recubrir la hoja de esta. En el momento previo al impacto, el grandullón lanzó su brazo hacia delante en un feroz corte horizontal dirigido a la parte posterior del paladar de la bestia.

Durante el breve lapso de tiempo en que el semigigante se encontró en el interior de aquella descomunal cavidad bucal podría haber desesperado, pensado que aquel era su final y que nunca lograría salir de allí. Sin embargo, estaba tan obcecado en su objetivo que apenas se dio cuenta de la situación. Sin perder un ápice de su ímpetu ni de su concentración, descargó su ataque con un poderoso grito de rabia. El aire abandonó bruscamente sus pulmones mientras sentía cómo la hoja de Kotai-Hi penetraba y quemaba la carne de la salamandra. Cuando finalmente apareció a la espalda del animal, tras seccionar por completo su cabeza en dos mitades, apenas era consciente de la magnitud de lo que había logrado.

El gigantesco monstruo se desplomó sin vida sobre el mar, generando una gran ola bajo su corpachón. Marc, sorprendido ante su propia fuerza, descendió con delicadeza hacia cubierta. Parecía que todo el mundo estaba a salvo. Todo el mundo salvo Luka, claro. ¿Estaría bien? ¿Qué le habría ocurrido en el otro barco?

Nota para el corrector:
Intento de despertar el Haki de Armadura (será el Predilecto de Marc, con Haki del Rey como opuesto).


Última edición por Marc Kiedis el Mar 17 Abr 2018 - 16:46, editado 1 vez (Razón : La frase entre comillas no se veía.)
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 17 Abr 2018 - 8:30

La paz que desata la tormenta generalmente dura poco, pero por alguna razón, los dioses se alinearon en aquella ocasión. Alguien había desatado su ira y fue capaz de acabar con la bestia en un abrir y cerrar de ojos, y a juzgar por la cantidad de sangre que rodeaba a los sumergidos, se había ensañado con ella. Durante un instante el tiburón pensó en si se trataría de Marc, aunque de ser así, no sabría cómo lo podría haber hecho. ¿Una infinidad de ondas cortantes?

El habitante del mar agarró con firmeza al gigante herido y nadó lo más rápido que pudo hacia el boquete que él mismo había creado. Desde allí subió hasta la cubierta. Por el camino se encontró con un par de marineros a los que les pidió herramientas de carpintería. Mientras tanto el resto de valerosos guerreros de Elbaf pusieron rumbo al enorme barco que les “escoltaría” hasta la isla.

Una vez se encontró en la cubierta, saludó a Marc y se acercó a él, mientras esperaba -algo nervioso- que alguien fuese capaz de traerle las herramientas que había pedido.

-¿Has sido tú? -comentó a la par que señalaba al enorme bicho- Algo me dice que sí.

Esperaría a ver qué le decía el grandullón y después, y si la respuesta era afirmativa, le felicitaría por su buen trabajo.

-Ah, este es uno de los gigantes que me ayudó, nos sumergimos y le causamos algún daño a la bestia, pero nada comparado con lo que tú hiciste. ¿Me lo cuidas un momento?

Confiaba en que Marc hiciese migas con aquél gigante, y justo en ese momento un hombre llegó con una caja de herramientas de gran tamaño. Cuando Luka la abrió se sorprendió al ver el desorden y la baja calidad de cada pieza. ¿Acaso no consideraban importante la reparación del barco?

Absorto en su trabajo, el habitante del mar empezó a dar toques con los dedos índice y corazón a la madera de cubierta, hasta que dió con una zona hueca perteneciente a la parte que enlazaba la bodega y la propia cubierta. Utilizó el serrucho y empezó a cortar la zona ante la atenta mirada del resto de humanos. Uno de ellos no pudo evitar mostrar su enfado al ver al Gyojin hacer aquello.

-¿¿Qué se supone que haces??
-Cortar una parte de la cubierta, ¿no lo ves?

El semblante del tiburón lucía enfadado, hasta el punto de dirigir una mirada de odio al humano que realizó la pregunta.

-Hay un boquete del tamaño de un gigante abajo, ¿se te ocurre otra manera de conseguir un tablón así de grande?
-Pero la reparación… ¡Costará un pastizal!
-Más costará si se hunde.

Al miembro de los Arashi le llevó tres minutos cortar el trozo que estimó oportuno, dejando la bodega a la vista de todo el mundo. Además, cogió el martillo y unos clavos y bajó hasta donde se encontraba el boquete. Tardó unos dos o tres minutos más en colocar la madera lo mejor que pudo, tapando el agujero creado. Cada martillazo era más contundente que el anterior, y cuando se quiso dar cuenta había acabado el particular adorno nuevo. Ascendió desde el mar y trepó de nuevo hasta cubierta.

-Los que no estéis haciendo nada, coged cubos o recipientes, lo más grandes que podáis, y verted el agua que hay en la bodega. Hay que hacerlo lo más rápido que podamos, ¡vamos!

El gyojin se acercó a la zona de Marc y el gigante, y empezó a tratar a este último. Le desinfectó las heridas de la espalda y, tras ello, le colocó un vendaje en la misma zona.

-¿Por qué escoltais a la gente hasta vuestra isla? -preguntó el habitante del mar mientras proseguía los cuidados.
-En los alrededores hay muchas bestias, como has podido observar. Han sido muchos los mercaderes que han caído intentando traer suministros. Lo mínimo que podemos hacer es ayudarles a que lleguen.

El barco seguiría el rumbo del gigante navío de Elbaf, y pronto llegarían a la isla que tanto ansiaban conocer.

-¿Lo notas Marc? Huele a honor. Esta es la famosa isla de Elbaf, y no tardaremos en pisarla -comentó el tiburón con una más que amplia sonrisa en su rostro-. Esta isla va a cambiar nuestra vida, estoy seguro…

De entre todas las fábulas sobre gigantes que el tiburón había leído, no sabía a cual hacer caso. Pero lo cierto era que si Elbaf era la mitad de lo que el gyojin creía, sin duda merecería la pena y sería un viaje fantástico e inolvidable. Seguro que Marc también estaba ansioso. ¿Qué tipo de aventuras les depararían?
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 17 Abr 2018 - 17:17

Poco después de aterrizar, mientras Marc aún trataba de recuperar el resuello, su amigo Luka regresó al barco. Daba la sensación de que había estado bajo el mar luchando contra aquella y, además, transportaba a un herido. Y no a uno cualquiera, sino a nada más y nada menos que un gigante. El cocinero estaba a la par preocupado por el estado del desconocido guerrero, y emocionado por conocerle. Nunca se había encontrado con un auténtico gigante, alguien que fuese aún más grande que él. Y desde luego aquel tipo lo era. A ojo, Marc calculó que mediría el doble que él, lo cual resultaba sorprendente.

Cuando el gyojin le preguntó si había sido él quien había acabado con la enorme bestia marina. Aún sin creerse que así había ocurrido, el grandullón le contestó:

- Pues todavía no sé muy bien como, pero sí. He aprendido a crear una nube de queso que vuele, para ir encima de ella. Así que me lancé contra ella con la espada en alto, y el monstruo me engulló, pero mi espada empezó a emitir un brillo raro y pareció volverse mucho más dura, así que le corté la garganta desde dentro. Aún no termino de creerme que haya hecho eso.

Mientras decía esta última frase, el semigigante sonrió y cerró los ojos mientras se rascaba la nuca, como si le diese vergüenza hablar sobre su propia hazaña. Poco después, el tiburón le explicó que el gigante que traía consigo era uno de los que había ayudado a deshacerse de la bestia, pero que estaba herido y necesitaba que cuidase de él un momento mientras él arreglaba el casco del barco. A Marc le pareció un intercambio de papeles bastante curioso, dado que él era navegante y sabía de barcos, mientras que su amigo era médico y sabía de... bueno, de medicinas y esas cosas. No obstante, dado que el agujero era muy grande y estaba en contacto directo con el agua, más valía que un usuario como él se mantuviese lejos. Así que, bien pensado, era la mejor opción.

- Vale, amigo. Yo me encargo de que no le pase nada - contesto el grandullón con una sonrisa.

Por lo tanto, mientras el gyojin comenzaba a cortar un considerable trozo de cubierta llamando la atención de media tripulación, Marc se dedicó a cuidar del nuevo huésped que se encontraba en el barco. El gigante estaba consciente, pero hacía ostensibles gestos de dolor. El cocinero, siempre amable y simpático, decidió presentarse:

- Hola, soy Marc. Me alegro mucho de conocer por fin a un gigante, ¿cómo te llamas?

El herido carraspeó ligeramente antes de contestar:

- Grant, me llamo Grant. Encantado, Marc. Eres un semigigante, ¿verdad? ¿Cuál de tus dos padres era de nuestra raza?

- Pues la verdad es que no lo sé. No conocí a mis padres, me dejaron en una cesta delante del New Baratie, el famoso barco-restaurante del East Blue, y me crié allí. Pero siempre había querido visitar Elbaf, conocer a otros gigantes y ver cómo es vuestra cultura. Tengo muchas ganas de saber de dónde vengo, y creo que es algo que solo podré hacer aquí - respondió el cocinero, algo dubitativo.

Después, consciente de que la comida siempre ayuda aliviar cualquier cosa, incluyendo las heridas, creó en su mano un gran pedazo de delicioso queso y se lo ofreció a Grant con una sonrisa de oreja a oreja. El gigante, agradeciendo muchísimo el gesto, lo cogió y comenzó a degustarlo con aparente placer.

- ¡Vaya, está delicioso! ¡Gracias otra vez, Marc! Así que eres usuario, qué interesante. No tenemos muchos aquí en Elbaf.

- Así es - dijo mientras asentía el semigigante. - Mi poder me permite crear toda clase de quesos, y además manejarlo a mi antojo. Sé que a cambio he perdido para siempre la capacidad de nadar, pero para un cocinero y amante de la comida como yo compensa, la verdad.

Dicho esto, el bonachón soltó una alegre carcajada. En ese momento, Luka regresó tras haber completado la reparación y dado las pertinentes instrucciones. Comenzó a tratar y vendar las heridas de Grant mientras le preguntaba por los motivos de la presencia del barco escolta. La respuesta del gigante no sorprendió a ninguno de los dos, aunque por la cabeza de Marc pasó la idea de que si lidiaban con bestias como aquella a diario los habitantes de Elbaf debían ser unos guerreros formidables. El gyojin mostró abiertamente las ganas que tenía de llegar por fin a la legendaria tierra de los gigantes. Marc sabía que su amigo respetaba enormemente a esta raza y sus tradiciones, y se alegraba de estar apunto de desembarcar en ella precisamente con él.

- Así es, amigo. Seguro que Elbaf nos depara increíbles sorpresas y aventuras. ¡Y quién sabe, tal vez incluso me encuentre con algún pariente!
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 17 Abr 2018 - 18:14

La emoción por estar a punto de acceder a una nueva isla siempre había estado ahí en el estómago de Luka, pero jamás se había asemejado ni un ápice a lo que sentía en aquel momento. Ni siquiera la segunda vez que visitó la isla gyojin. Su estómago rugió y el gigante tendió un trozo de un queso que, al verlo, tenía el sello de Marc. El tiburón no creía que se hiciesen quesos tan grandes. Quizá fuera una idea de negocio para el semi-gigante. Probablemente el habitante del mar se lo dijese cuando acabasen su aventura. Tras dar un par de mordiscos al trozo, oteó el horizonte y se quedó anonadado ante lo que se avecinaba.

- Fíjate… Impone, ¿verdad?

Gran se levantó, pese a las evidentes señas de Luka para que no lo hiciese, y tras ello hizo algunas señas al navío donde estaban el resto de gigantes. Se estiró y les dedicó una última mirada a los miembros de los Arashi.

- Gracias, sois dos seres muy amables. Suerte encontrando a tu progenitor, Marc. Y gracias por los cuidados, Luka. Nos veremos por la isla.

Cuando se disponía a saltar, algo pareció frenarle.

- Me voy a llevar una bronca por esto pero… Dentro de tres días apareced por la plaza central, preguntad por el gran evento. Si me hacen caso, participaréis en una aventura que jamás olvidaréis.

Y sin más, Gran saltó por la borda, creando un gran sobresalto entre los pasajeros, ya que el barco se tambaleó violentamente al impulsarse el gigante hasta el agua.

- No debería nadar en su estado… ¿Qué será a lo que se refería el gigante, Marc? -se preguntó el tiburón a la par que se levantaba y se acercaba al semi-gigante- ¿Sabes? Yo no puedo esperar. ¿Por qué no me enseñas tu técnica y vamos volando hasta el barco? Seguro que si aparecemos allí nos cuentan algo más. ¡Vamos, cógeme!

El tiburón salió corriendo hacia la proa, saltando sobre la barandilla de manera algo tosca, e impulsándose hacia el frente, donde empezó a dar pasos en el aire, ejecutando su técnica que le permitía “volar” momentáneamente y dirigiéndose hacia el barco de los gigantes.

Cada poco tiempo ojeaba hacia atrás por si la técnica de Marc fallaba y tenía que ir a rescatarle, pero confiaba en que la concentración del grandullón fuese suficiente como para mantenerse a salvo.

Poco a poco el pez volador fué acercándose a Grant, al cual le hizo alguna seña que no terminó de saber si había captado. A medida que se iba acercando fué menguando la velocidad, hasta ir casi andando y situarse sobre la cubierta del barco.

- ¡Hola! Soy yo, el de la presentación rara de antes -comentó a la par que esperaba a Marc-. Ah, y vengo con compañía, es uno de los vuestros. Bueno, un semi de los vuestros.

Una vez Marc llegara -si había decidido seguir al gyojin-, se lo presentaría a todos los que había conocido durante su primera incursión. Y esperaría conocer al resto de los gigantes por sí mismos. Pero entonces, uno de los allí presentes decidió hablar.

- Espera, ¿Luka? ¿El de los Arashi?
- ¡Ese! Por fín alguien me conoce.
- Yo fuí amigo de tu hermano Tom.
- Espera, ¿Tom el gyojin? ¿el dueño del dojo?
- Sí, algo nos comentó sobre eso, tenía una escuela donde impartía clases. Y nos habló de algunos gyojins piratas, entre ellos tú.
- ¡No me lo puedo creer! -comentó el tiburón con la voz más fanboy que pudo- No sabía que Tom conocía a gigantes.
- Y no solo eso, también se entrenó con nosotros. Ese tipo era duro, eh.
- Buah -comentó mirando a Marc mientras se sacudía la mano-. Esto no puede estar pasando.

En ese preciso momento, Grant saltó al barco, y todos se acercaron a verle.

- Estoy bien, estoy bien. Estos dos simpáticos me han ayudado, me han alimentado y curado.
- Vaya, gracias a los dos -comentó otro de los gigantes, este portaba una espada-. Seréis bienvenidos en la isla el tiempo que queráis.
- Antes de nada, les he dicho lo del evento -susurró Grant a la par que agachaba la cabeza-. ¿Creéis que podrán participar?
- Participar seguro que sí, pero no les veo demasiado fuertes -comentó el que parecía el lider, que se había presentado con el sobrenombre de piel de hierro-. Quizá sea divertido.

En ese momento un mini-escuadrón de ocho gigantes subieron al barco una red gigante que portaba una gran parte del monstruo marino que Marc abatió.

- El que lo ha acabado la ha liado un poco, nuestros cortes eran limpios, pero los de la zona superior han destrozado bastante carne. Aún así tenemos carne suficiente para el evento con esto.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Miér 18 Abr 2018 - 18:32

El grandullón tenía la mirada perdida en el horizonte, observando la legendaria isla que cada vez tenían más y más cerca, cuando la voz de Luka le sacó de su ensoñación. Tenía razón, la silueta de Elbaf, vista desde el mar, imponía un gran respeto e, incluso, admiración. Quizá fuese por saber que se trataba precisamente de ese lugar y por quiénes habitaban en él, pero fuera por la razón que fuera eso era lo de menos. Lo importante era que en breves momentos pondrían los pies en esas indómitas y a la vez nobles tierras.

Grant, en contra de los consejos médicos del gyojin, se levantó e hizo señas a su barco para que se aproximase. Se despidió amablemente de ellos y, justo antes de saltar, habló a los dos piratas que le habían ayudado sobre un misterioso evento por el que debían preguntar tres días después. Acto seguido saltó al agua, provocando que el barco se tambalease ligeramente al dejar de sentir el peso del gigante en uno de sus lados tan bruscamente.

Luka, visiblemente preocupado, manifestó que el gigante no debería nadar tan pronto con las heridas que tenía para después preguntar a Marc qué opinaba sobre aquel "evento". La verdad era que no lo tenía muy claro, y además apenas tuvo tiempo para pensar su respuesta, pues rápidamente su amigo le animó a mostrarle su nueva técnica para ir hasta el barco de los gigantes y salió corriendo hasta saltar por la borda y comenzar a impulsarse por el aire. En la cara del cocinero se dibujó una expresión de perplejidad, pues no sabía que su nakama era capaz de hacer eso.

<< Todavía no domino mucho esa técnica >> pensó Marc mientras comenzaba a seguir al tiburón. Una densa pero suave y esponjosa nube de un tono entre blanco y amarillento apareció entonces bajo sus pies. De nuevo, como había hecho antes, el semigigante trató de concentrarse en hacer que la nube se elevara. Un par de segundos después, notó cómo su cuerpo se levantaba ligeramente sobre la cubierta, pasando a tener un equilibrio notoriamente más precario que instantes antes, cuando reposaba sobre suelo firme.

Poco a poco, todavía inseguro, comenzó a coger más altura mientras avanzaba. No iba demasiado rápido, pues después de la caída que había experimentado anteriormente por culpa de una momentánea pérdida de concentración no quería arriesgarse desde una altura tan superior. No obstante, con el transcurso de los segundos fue sintiéndose cada vez más cómodo. Empezó a acelerar, decidido a probar cuál era la velocidad máxima de la nube. La figura de Luka fue acercándose más y más hasta que de repente el grandullón pasó a su lado, veloz cual centella, y con una sonrisa le retó:

- ¡Te he pillado! ¡A ver quién llega antes!

El barco de los gigantes ya estaba muy cerca y Marc, con la emoción de su improvisada carrera aérea contra el gyojin, no se dio cuenta de ello hasta que ya era un poco tarde. Intentó como pudo frenar su nube, y en gran medida lo consiguió, pero no pudo evitar aterrizar en el descomunal navío de morros. El sonido de su rostro al golpear la madera que cubría la cubierta provocó que varios gigantes despistados se asustasen ligeramente, y que todos cuanto lo vieron estallasen en sonoras carcajadas.

- Lo siento, no pretendía dañar vuestro barco - se excusó el cocinero, ligeramente avergonzado. Al menos había logrado llegar a la vez que su amigo, quien había aprovechado a saludar mientras el semigigante se ponía en pie. Este, sonriente, completó la frase del gyojin presentándose también. - Yo soy Marc, encantado de conoceros a todos.

Al parecer uno de los tripulantes había conocido al hermano de Luka, y no solo eso, sino que había entrenado un tiempo con él. Desde luego aquello eran muy buenas noticias, y el tiburón parecía exultante tras escucharlas.

Marc iba a decir algo, pero en ese momento Grant llegó a cubierta, y toda la atención se centró en él. Sus compañeros se interesaron por su salud y, al enterarse de que habían sido los dos piratas quienes habían ayudado al gigante, les informaron de que serían bienvenidos en Elbaf todo el tiempo que quisieran. Una enorme sonrisa iluminó el rostro de Marc quien, aunque lo hubiese intentado con todas sus fuerzas, no habría podido reprimirla. Aquello era real. Acababa de conocer a varios gigantes y estaba a punto de poner sus pies en Elbaf, la tierra de sus ancestros. La emoción le embargó hasta tal punto que estuvo muy cerca de escapársele una lágrima, aunque finalmente logró evitarlo.

Cuando Grant mencionó que les había hablado del evento, el que parecía el capitán del navío declaró que no le parecían especialmente fuertes, pero que seguramente sería divertido. Marc, intrigado por el evento y a la vez con ganas de conocer más a los gigantes, respondió:

- No os creáis, somos más fuertes de lo que parecemos. Aunque no seamos tan grandes como vosotros seguro que sea lo que sea ese evento daremos la talla, ya lo veréis.

La eterna sonrisa de Marc se contagiaba, y el ambiente en aquel galeón era jovial y distendido. En aquel momento, ocho gigantes más subieron desde el mar trayendo consigo a la bestia marina que Marc había matado. Dijeron que, pese a que quien hubiera acabado con él lo había hecho de forma un poco chapucera, aún quedaba carne aprovechable más que de sobra.

- Culpa mía, perdón - se disculpó el risueño cocinero mientras se rascaba la nuca y se ruborizaba ligeramente. - Mi espada además de cortar quema, y se me fue un poco de las manos. Si sirve de algo, soy cocinero, así que si lo necesitáis puedo ayudar a vuestros chefs a prepararlo.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Miér 18 Abr 2018 - 19:11

El pirata sonreía casi lo mismo que Marc, algo que era difícil de conseguir. Cada cosa que un gigante decía el tiburón la endiosaba, y cada vez estaba más contento porque se le hubiera brindado la oportunidad de visitar aquella isla.

-Supongo que no nos diréis nada del evento -comentó el gyojin a la par que miraba al resto de los presentes-. Sí, el silencio ha hablado.

El habitante del mar ni siquiera pensó en sí sería peligroso. Fuera lo que fuese aquél evento, sin duda participaría, y si podía, lo haría al lado de Marc. El tiburón miró el semblante sonriente del semi gigante, y no supo a quién de los dos le hacía más ilusión todo lo que estaba ocurriendo.

Un gigante cogió el ancla y lo lanzó al mar, a la vez que los demás gigantes realizaban sus funciones para bajar y pisar tierra. El capitán fue el primero, y Grant le siguió. Tras ellos todos fueron saltando como buenamente podían.

-Vamos Marc. Recuerda, sobre todo no te duermas, que no nos pase lo que en aquella isla con Viktor-comentó en relación al incidente del hombre en cuyo sueño habían vivido-. Aunque estemos viviendo un sueño -susurró-, recuerda que no conocemos a esta gente.

Tras ello el tiburón saltaría y ojearia cada detalle que viese.

Se quedó algo embobado al ver la altura de los árboles cercanos a la playa, y también al ojear la puerta que daba la entrada a la isla. Tenía adornos y pequeños detalles que el gyojin no acababa de entender. Había una estatua de un gigante al lado de la puerta, y un camino estaba dibujado bajo ella.

-Como regalo de bienvenida y por haber ayudado a Grant a curar sus heridas, podéis hospedaros en el Hostal de Clarease, a gastos pagados. Allí nos veremos mañana a las diez de la mañana, y aclararemos algunos aspectos del evento. Quiero que todo quede atado. ¿De acuerdo?

Ni siquiera el enigmático piel de hierro fue capaz de dejar a sus invitados contestar, pues se giró y dio por finalizada la conversación.

-Perdonad sus modales, siempre es así en estas fechas. Se agobia y se pone de mala leche -comentó Grant mientras tendía la mano a los dos piratas-. Gracias por todo, y mañana a las diez nos vemos. Por favor, no os durmáis, o se pondrá de peor humor.

El tiburón agarró con firmeza el trozo de mano que pudo y escuchó atentamente, para después asentir con la cabeza.

Grant les acompañó hasta el hostal, y durante el trayecto continuó con su gran habilidad para no dejar ningún secreto sin contar.

-Mañana os va a sorprender el evento, pero también lo que os iremos a contar… Todos hemos hecho ya lo que el jefe os va a pedir mañana. Y sólo si lo haces tendrás su respeto. Los guerreros de Elbaf somos más honorables que fuertes, chicos. Y aún no habéis visto nada de nuestra fuerza, imaginad cuán honorables somos -comentó con una amplia sonrisa.

-La verdad es que vuestras hazañas son conocidas por todos los mares, y me intriga bastante vuestra forma de pensar. ¿Nos podrías contar algo?

-Claro, mañana, si queréis, cuando acabemos todo lo que tenemos que hacer, podemos tomarnos un par de filetes de rey marino mientras hablamos. Harán una degustación en la plaza, y se votará la mejor comida. La que gane tendrá el honor de ser la comida que se deguste durante el evento. Marc, has dicho que eres cocinero, ¿verdad? ¿por qué no te animas?

Grant abrió la puerta del hostal y entró, empezó a hablar con la recepcionista y tras ello volvió.

-Ya está todo, chicos. Sí te animas, Marc, Clarease tiene algunos trozos de rey marino, pideselos y no habrá problema. Con hacer un par valdría, y se presentan mañana a las doce en la plaza. ¡Mañana nos vemos!

Grant salió saludando de nuevo a la recepcionista, mientras que el gyojin se llevó las manos a la cabeza. Había olvidado al resto de la tripulación del barco mercante.

-¡Marc! ¿Habrán llegado bien el resto de gente del barco?
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