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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

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Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Yuu Z. Blade el Mar 17 Abr 2018 - 22:08


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Re: Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Zane D. Kenshin el Miér 18 Abr 2018 - 1:49

Las palabras del dichoso dragón se clavaban una tras otras en el corazón de Zane, haciendo que no tuviera argumentos para refutarle lo que estaba diciendo. Sí, tenía razón, a veces era un inconsciente. Cuando no se dejaba guiar por sus genitales, lo hacía cegado por su propio orgullo sin pensar las consecuencias. ¿Qué podría haber acabado con muchas vidas en ese lugar? Sí. ¿Era consciente de ello? En aquel momento no. Sin embargo, tenía que demostrar que no solo era un insensato con una espada en la mano, o esa era su intención. Su respiración estaba cada vez más lenta, más pausada, intentado calmarse y pensando que aquello era solo otro obstáculo a superar para llegar a su meta. Clavó nuevamente su mirada hacia el yonkou, cuyo aspecto, al menos en parte, le recordaba más al de un dragón: envuelto en escamas de un precioso azul muy intenso y una gran cola. Se aferró a las empuñaduras de sus dos espadas y de él comenzó a emanar una energía destructiva que se propagó rápidamente durante unos segundos, chocando con la de los otros colosos que estaban bajo él.

El cuerpo del yonkou emanaba relámpagos que iban en dirección al suelo. ¿Qué propósito podía tener? Eso solo lo sabría él. Usó su vista de pájaro para ver a qué lugares se dirigían los rayos. Podía verlo como si estuviera al lado. El suelo estaba completamente repleto de cuerpos de personas muertas o inconscientes, cuyos ratos daban en ellos despertándolos de sopetón. Y entonces lo entendió. La primera ola de haki del rey procedente de un enfurecido Arribor había hecho mella en muchas personas, entre ellos el noble de Marc que yacía en el suelo como un niño regordete recién acostado tras merendar. «Hay que ser bruto» comentó el pelirrojo para sí mismo. «Y lo dice quien casi calcina a media isla» pudo escuchar en su interior. «Venga, no me jodas. ¿Tú también vas a reñirme ahora?» le respondió. «Merecido te lo tienes. Por irresponsable»

Y de pronto lo notó, como las corrientes de aire cambiaban a su alrededor. No había que ser un lumbreras para darse cuenta que eso no era un fenómeno natural, aunque tampoco mentiría si dijera que aquella era la primera vez que presenciaba algo del estilo. No de esa manera, pero sí parecida. En el cielo se oscureció en pocos segundos, dejando la plaza sin un atisbo de luz que llegara a su superficie. Primero un potente haz de luz y luego, finalmente, un poderoso estruendo acompañado de un poderoso rayo que se dirigía hacia el pirata. Rápidamente, usando como apoyo una corriente de aire que le llevaría un poco más lejos de allí, unido al fuerte aleteo de sus alas, se alejó de aquel poderoso rayo, al mismo tiempo que concentraba su influencia en el clima para deshacer parte de las nubes, aunque solo pudo hacerlo en un radio de pocos metros. No cabía duda, aquello había sido cosa de su oponente. Sabía que en un combate a distancia apenas tendría oportunidad contra él, no sin antes derribar esa coraza que eran sus escamas.

Poco a poco su figura se cubrió de un negro tan oscuro como el azabache, que lentamente apagaba el brillante carmesí del plumaje del suzaku, incluyendo sus dos katanas. Sin embargo, los tribales que estaban dibujados en su cuerpo seguía emanando un tono rojizo que sobresalía sobre su armadura, como si aquella zona fuera algo así como un nexo de unión entre el poder de su voluntad y el de su fruta.

El yonkou seguía acercándose, elevándose hasta la posición del antiguo supernova sosegadamente.

En su cabeza planteó diversas formas de atacarle, pensando cual era la mejor manera de dar un golpe de efecto que pudiera hacerle algo a Dexter. Pero él no era de esos, él aprendía directamente por contacto, por superación. Es por ello que haciendo gala de su velocidad, en menos de lo que dura un simple parpadeo, se impulsó hacia el dragón espadas en ristre, sujetando su zurda de forma convencional, mientras que su diestra estaba colocada de forma paralela a su brazo.

Una vez estuvo a poco menos de dos metros de su rival, intentó trazar un amplio tajo horizontal de derecha a izquierda con su brazo diestro, buscando que fuera bloqueado por el dragón, no solo con intención de herirle, sino de ver cuán duras eran sus escamas. Al mismo tiempo, usaría su espada sobrante para intentar dar una fuerte estocada en el cuerpo del dragón.

«Alea jacta est» pensó, evocando la frase que solía decir su abuelo.

La suerte está echada, ese era su significado. Y así era. El máximo poder que podía obtener alguien con su fruta del diablo unido a la materialización de su espíritu de lucha, su voluntad.

Resumen:
Combatir el haki del rey con haki del rey. Escuchar a Dexter. Esquivar el rayo. Cubrir mi cuerpo con haki de armadura y atacarle.
Datos técnicos:

Stats:
Fuerza/P. Destrucción x7
Velocidad x12 (2+10 racial del despertar)
Resistencia x8
Agilidad x11 (1+10 racial del despertar)
Reflejos x12 (2+10 racial del despertar)
Tiers:
Reflejos: Tier 10: Tier 10: Podría reaccionar en una centésima de segundo a un vehículo tratando de atropellarlo.
Poder de destrucción: Tier 8: Puede cortar esmeralda sin dificultad, y es tan preciso que podría ganarse la vida de peluquero con su arma cortante. Podría romper columnas de hormigón de un golpe con su arma contundente.
Resistencia: Tier 8: Sus músculos son extremadamente resistentes. En el hipotético caso de que se rompiera un hueso, la  tensión de estos le permitiría seguir moviendo la parte afectada.
Velocidad: Tier 4: Si se pone a cuatro patas, puede ganar en carrera a un caballo. Pero mejor hacerlo a dos.
Agilidad: Tier 3: Realiza volteretas dobles con suma facilidad. Rueda por el suelo casi tan rápido como camina y se levanta de él con suma facilidad.
Despertar:
Su mera presencia hace que la temperatura ascienda en un radio de veinte metros. El aleteo de sus alas puede lanzar llamaradas y el fuego que genera puede quemar lo que sea, incluso herir a aquellos inmunes al fuego (duplica su temperatura). Y su nivel de regeneración ha aumentado considerablemente, llegando a curar heridas leves de forma inmediata, heridas medias (cortes, contusiones, derrames internos…) en un post y heridas graves (roturas de huesos, heridas extremas en órganos…) en dos post.
Haki:
Armadura: Tier 9: Es capaz de mantener el Haki de manera continuada hasta treinta asaltos. Durante ellos, puede generar una armadura transparente con brillo metálico alrededor de su cuerpo, que resiste los golpes siempre y cuando el atacante no posea cinco veces más fuerza que el usuario resistencia o lo iguale en Haki.

Armamento: Tier 9: Su uso del endurecimiento llega a un nivel increíble. La potencia de sus golpes imbuidos en endurecimiento se triplica respecto al uso normal del Haki.

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Zane D. Kenshin
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Re: Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Dexter Black el Miér 18 Abr 2018 - 15:02

El aire de las alturas era tan puro como en los mejores días de Orange Town. Recordaba todos y cada uno de los viajes a la pequeña ciudad desde hacía ya más de diez años. Recordaba el aire, las nubes y el cielo. El tacto de la arena entre sus dedos, el agua en sus tobillos y sobre sus rodillas... Recordaba el recuerdo de Alice.  Zane había alcanzado enormes cotas de poder en muy poco tiempo, había hecho muy pocos sacrificios para llegar donde estaba, y eso había dado como consecuencia un carácter frívolo respecto a su poder. Probablemente el descamisetado no hubiese perdido nunca a alguien, no hubiera vivido la impotencia de no poder salvar a alguien. Zane aún era un niño, aunque jugase con los adultos.

-Vaya, aún estás vivo- comentó sin darle demasiada importancia cuando se puso a su altura. El pirata había logrado disipar parte de los nubarrones y había logrado evitar el rayo, que impactó sobre una antena de comunicaciones, quemada ya por la temperatura de la corriente.

Envuelto en un color negro, el hombre pájaro parecía impaciente por lanzarse a la batalla, y en menos de lo que un ojo común pudiese captar, cargó contra él con una furia inusitada. Apenas podía percibirlo más allá del aire que empujaba con cada movimiento y el sonido del viento chocar contra su cuerpo. Apenas podía procesar, a pesar de su vista perfecta, cómo en apenas una centésima de segundo el cuerpo envuelto en Haki de Zane estaba sobre él, abalanzándose en medio de una vorágine de plumas y filos.

El primer corte era sencillo de evitar. Alzó el brazo izquierdo y de su brazalete dorado se extendió una hoja roja que frenó el avance de la espada, al tiempo que todo su cuerpo brilló instantáneamente en una explosión de luz azul, el peso de su poder en un golpe que Zane no podría evitar. ¿Un ser de fuego habría sentido las quemaduras en su cuerpo? ¿Recordaría el dolor que el fuego puede provocar? Eso... Y el dolor de un puñetazo con todas sus fuerzas, que tampoco era desdeñable. Por suerte, no le impediría moverse. Por desgracia para él, sin embargo, nunca habría sentido un golpe de verdad.

El segundo golpe, sin embargo, era una estocada, y evitarla sin recibir daño... Era complicado. Así que, simplemente, se colocó en la posición más óptima que fue capaz de adoptar. La hoja se clavó en el abdomen y comenzó a atravesar el músculo, sin llegar a tocar ningún órgano. "Menos mal", pensó, y sin dar más tiempo de reacción al pelirrojo trató de agarrar la hoja con la mano. Si lo lograba, descargaría toda la carga del brazalete derecho en ella al tiempo que apretaba la hoja y doblaba el filo hasta partirla por la mitad. Fuera cual fuese el resultado, simplemente se alejó lo justo para deshacerse de la espada.

-Me pregunto si te sientes orgulloso- inquirió, sin demasiado interés, mientras la herida se iba curando hasta desaparecer de nuevo, como si nunca hubiera existido-. Ha sido un buen golpe, pero simplón.

¿Estaba siendo algo vanidoso? No tanto. Zane era un novato, y aunque hacía acopio de valor no resultaba demasiado imaginativo a la hora de atacar. Un vendaval de fuego y furia, sí, pero no llegaba a ser realmente peligroso si mantenía el uso de sus habilidades en un perfil tan bajo. ¿De verdad estaba analizando friamente las habilidades de alguien que, si se despistaba, podía matarlo? Sí, lo hacía. Había aprendido mucho tiempo atrás que no servía de nada ponerse nervioso; tenía que sobreponerse. Kenshin era un espadachín notable, pero eso no lo hacía un gran luchador. No deseaba acabar con él, sólo demostrar sus habilidades. ¿Había reemplazado con vergüenza la furia anterior? En fin... Era hora de trabajar.

-No quiero matarte, pero si no lo intentase... Tal vez creyeses que te subestimo.

Su cuerpo creció y ennegreció. Allá donde no había escamas, una piel oscura como la noche surgió, y de cada poro surgieron llamas. Las venas se marcaron con una tonalidad rojiza, y su cuerpo comenzó a crecer. El brillo blanco que habían reflejado hasta ahora sus extremidades era ya de un negro azabache. Zane no lo sabría, pero así las altas temperaturas que él podía generar serían mejor resistidas, y podría contrarrestar parte de su fuego con los poderes que normalmente se negaba a usar.

Realizó un vago movimiento de su brazo, y un tornado los rodeó. Poco a poco iba tomando fuerza, pero lo que le importaba era simplemente aislarlos. No iba a permitir que, ahora en cielo abierto, el Suzaku hiciese uso de su superior agilidad. El aire era suyo, no del ave, y era algo que debía hacerle comprender.

Concentró energía en sus manos mientras el viento iba acelerando más y más. No quería, ni pretendía, hacerle nada que no pudiese resistir, pero tenía que enseñarle la tercera lección. Y, como si fuese lo que más ilusión le hacía en el mundo, se abalanzó sobre Zane liberando una lluvia de puñetazos que pretendía castigarle severamente el cuerpo, sin olvidar ni por un instante que no había guardado el filo de Rubí. Tal vez le hiciese daño, pero era lo que pretendía. ¿Qué si no?

Cosas usadas:
Camino de la Voluntad: Conocida como la senda del rey, hace falta un gran poder interior para abarcar este camino. De forma pasiva la presencia del luchador posee un aura de majestuosidad. De forma activa, puede ser concentrada para cuando se bloquea un golpe con el antebrazo, ser liberada de forma explosiva en un radio de 5 metros. Un impacto directo de esta explosión (menos de 50 centímetros) provoca un dolor equivalente a quemaduras de tercer grado en las zonas impactadas. Una exposición media (2 metros) quemaduras de entre segundo y primer grado, según la resistencia del oponente, y una exposición mínima tan sólo el golpe de energía, que va con la fuerza del luchador.

Fuerza Primordial: Mejorando su dominio del viento, es capaz de aplicar una gran cantidad de energía en su viento, provocando que golpee hasta con un 75% de la fuerza original de Dexter. Este viento tendrá un tono azulado, de forma que será siempre visible. Puede controlarlo a distancia.

Poder Divino: Dexter se deja envolver en el poder de su propia esencia, creciendo hasta los cuatro metros y tornándose su cuerpo totalmente negro, con un brillo rojizo. A su alrededor, de cada poro, surgen llamas de un naranja intenso, y mientras mantenga esta forma puede escupir fuego por la boca. Además, puede resistir temperaturas de hasta 1.500 grados centígrados.
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Re: Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Zane D. Kenshin el Miér 18 Abr 2018 - 21:00

Su primer ataque había sido bloqueado sin mucho esfuerzo por el emperador del mar, en cuyo brazo había surgido una afilada hoja que había interceptado la suya antes de que pudiera, tan siquiera, rozarle la piel. Pero eso no fue todo. Antes de que pudiera reaccionar algo explotó frente a él, dándole de lleno sin poder hacer nada al respecto, salvo soltar un quejido de dolor. Aquella era una sensación extraña, algo que no había sentido desde hacía muchos años. Un dolor que no provenía de un golpe, un corte o un disparo. Un escozor incómodo parecido al de una quemadura. ¿Pero qué probabilidad había de que un ser de fuego se quemase? Cualquiera, después de todo Zane también había desarrollado con el tiempo una habilidad para dañar a los usuarios con inmunidad al fuego. La explosión le podría haber enviado unos metros hacia atrás, pero no fue así. Su mano izquierda estaba aferrándose con fuerza al mango de Samauindo. Rápidamente, casi sin dejarle pensar en su siguiente movimiento, el dragón volvió a alzar su puño frente al pirata. Lo más rápido que pudo, interpuso su katana en la trayectoria del ataque, bloqueándolo con todas sus repercusiones, esquivando el filo que sobresalía de su brazo a duras penas, recibiendo un corte en la cara. La fuerza de aquel hombre era abrumadora, y tenía que reconocerlo. Estaba probando en sus propias carnes por qué era el hombre más temido y respetado del mundo. La única persona en la faz de la tierra capaz de hacer que cualquier ser vivo se inclinase ante él.

Sin más, concentró fuego en sus extremidades inferiores y aleteó con fuerza para alejarse de él, impulsándose hacia atrás varios metros junto a sus dos armas. La distancia que los separaba era de algo más de treinta metros, que para alguien de su tamaño era más bien poco. Su cuerpo se cubrió de un fuego que iba curando sus heridas, haciéndolas desaparecer poco a poco.

«Un solo asalto y me ha dejado hecho mierda» se dijo, mostrando una sonrisa. Hacía mucho tiempo que no se encontraba en una circunstancia como aquella. Era como cuando comenzó a enfrentarse al mundo tras el abandono de su padre. Solo ante la adversidad, acompañado únicamente por sus katanas y su paquete de regaliz rojo, escalando un muro tras otro por mera supervivencia, para conseguir sus objetivos. Sin embargo, esta vez no era un muro lo que tenía que superar, era un fuerte con torreones y una decena de trampas sorpresa. «Vamos Zane, demuéstrale lo que vales»

-Sería una falta de respeto para ambos si no lo intentáramos –le dijo, sonriente, mostrando un atisbo de emoción en aquel combate-. «Aunque espero que no lo consigas»

Sus heridas seguía curándose, aunque la contusión al bloquear su ataque estaba desapareciendo. Y entonces la apariencia del yonkou cambió de golpe, tornándose negra y tan cálida como la suya propia. ¿Sería esa la razón por la que le llamaban en algunos lugares Zafiro Negro? Tal vez. Era un individuo con demasiadas sorpresas. Respiró hondo y se centró en su oponente. Era como si sus sentidos se agudizaran de golpe. Sus oídos podían percibir sonidos que antes no, el movimiento de cada una de las facciones de su oponente antes de que las hiciera. El olor de una explosión que aún no había ocurrido llegaba a sus fosas nasales. El sabor de la sangre que aún no se había derramado brotaba en sus papilas gustativas… Y haciendo lo que mejor sabía, mantuvo la calma y se limitó a observar. Sabía por dónde le iban a venir los golpes de su contrincante, a que parte de su cuerpo iban dirigidos, los daños que podía producirle, todo.

Estaban en el epicentro de un remolino que impedía sus movimientos, cuyas paredes de viento giraban cada vez con más velocidad. Él sabía, gracias a su compañero Therax, que tenía habilidades parecidas, que los tornados solían ser algo más anchos por arriba que por debajo, es por ello que agitó sus alas y se elevó varios metros más. Tras hacer eso, su rival estaba frente a él, altivo y decidido, sin un atisbo de nerviosismo en la mirada. Sabía hacia donde iban a ir los golpes, así que se limitó a crear pequeñas barreras de haki en os puntos donde iba a golpear, a una velocidad que casi le costaba contener el ritmo. Y cuando el dragón hubo acabado de ofensiva, el pelirrojo se dispuso a comenzar con la suya. Primero empezó dando una serie de espadazos en todas direcciones, pero siempre apuntando al cuerpo del coloso que tenía frente a él, intercalando golpes altos, neutros y bajos con ambas katanas, intentando forzarle a ir hacia atrás, y si no lo conseguía esperando que se llevara más de una herida superficial que se curara en escasos segundos; aunque dudaba de eso último. Tras ello, en un último intento de alejarlo de él, lanzó una doble onda cortante, extendiendo su haki en el golpe. Era una doble onda cortante de gran tamaño, de una extensión de cinco metros de largo, que incluso le hizo recular hacia atrás. Asimismo, hubiera acertado o no sus ataques, volvió a canalizar fuego a su alrededor para intentar lanzarlo  en un radio equivalente a lo que abarcaba aquel tornado. Estar allí encerrado no le gustaba, así que esperaba poder disolverlo con fuerza pura. Ese fuego estaba a la máxima temperatura que Zane podía alcanzar en su despertar y era especial, hasta el punto que podía herir a otros inmunes al fuego con él.

Cosas usadas:
Firebust: Esta técnica permite, gracias a su akuma no mi, moverse a una velocidad extrema, gracias a propulsarse concentrando fuego en sus extremidades inferiores. Consiguiendo una velocidad de 50 m/s.

Voluntad del sabio III: El arduo entrenamiento de Zane le ha permitido, de una forma u otra, ver el aura de los seres vivos. Ahora es capaz de prever a cinco personas al mismo tiempo en un lapso de dos segundos, siendo capaz de predecir sus movimientos y mínimamente sus intenciones. Además de eso, en el caso de estar únicamente enfocado en un objetivo, contando que esté completamente envuelto en esa situación, es capaz de anticiparse a él con un margen de seis segundos.

Armadura expansiva: Escénicamente el haki de Zane recubre todo su cuerpo por completo, haciendo que se torne de color negro con reflejos verdosos y es capaz de propagarlo en su fuego y sus ondas cortantes.

____________________________________________
¡¡Invitado, yo traeré el exhibicionismo al foro!!


Detrás de un capitán impulsivo siempre hay un segundo de abordo que le corta el rollo:
Antiguas Firmas:








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Re: Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Dexter Black el Jue 19 Abr 2018 - 20:43

La espada había resistido. Mala suerte. Sin embargo, el resto de la ofensiva había dado un resultado inusitadamente bueno, incluso para sus expectativas. Golpes sin Haki, simples impactos a fuerza pura habían logrado hacer mella en el bastión del joven pirata. Aun así no se permitió alegrarse, y contempló en silencio cómo sus heridas más leves iban cerrando tan rápido como las suyas solían hacerlo, y se dio cuenta de que por mucho que hubiera logrado rebasar su Haki, no había hecho un daño real. No más real que el que había recibido él, al menos. Aunque a juzgar por su expresión, no estaba acostumbrado a ese ritmo. "Perfecto".

La ofensiva del pelirrojo no se hizo esperar, no obstante. Las heridas cerraban velozmente, y como si apenas hubiera sentido un cosquilleo de sus golpes, comenzó a mover las armas a un ritmo infernal. Sabía que era más ágil, por lo que mientras no lo hubiera cansado no pensaba ni siquiera molestarse en tratar de evitar sus ataques; simplemente tenía que resistir hasta que Zane no estuviese para más fiestas. Y para ello se dejó envolver por un baluarte totalmente negro, brillante bajo el sol, que repelió los incansables cortes del pelirrojo sin que el dragón se moviese un simple milímetro. Pero de poner distancia ya se encargó él cuando, por total sorpresa, se propulsó mediante una llamarada hacia atrás para rematar su ataque con una cruz cortante... Y una explosión de ardiente fuego.

Dejó que se deshiciese el tornado y movió el viento delante de él, formando una cuña que le permitió evitar el daño que tales temperaturas podrían hacerle a su cuerpo. Sí, podía resistir más de mil grados de temperatura, pero no pensaba arriesgarse a que una persona cuyo aleteo desataba infiernos lo pusiese a prueba. Dejó que las llamas pasasen mientras un viento a altísimas velocidades disipaba la mayor parte del calor, aunque sí que empezaba a sentir algo de quemazón por el exceso; sin embargo trató de no darle importancia y con un potente movimiento de brazos terminó de disipar el fuego que lo encerraba.

Había concentrado el poder de su Haki en la armadura para protegerse de él, lo que le hacía renunciar a ciertas habilidades ofensivas, pero no estaba descontento con la situación. Podía aguantarle el tipo mientras estuviera en el apogeo de sus habilidades, y mantener un tiempo más el suyo una vez el del pájaro hubiese decaído. Si debía reconocer una cosa era que tenía potencial, pero le faltaba cabeza. Y era eso, y no la diferencia de poder entre ambos, lo que le haría perder. Bueno, no ganar. El perdedor, en principio, ya había sido elegido antes de comenzar.

-Vale, a ver. Supongo que sabes lo que viene ahora- dijo con relativa calma-. Tú empiezas a ponerte nervioso porque no me das hecho daño, yo me confío y en tu desesperación me das un golpe lo suficientemente fuerte como para que empiece a verte en serio. Tú de alguna forma logras seguir el ritmo, y cuando estás a punto de caer eres capaz de dar un último golpe que salva tu honor, el combate y tu fama. A mi costa- de hecho era una descripción bastante detallada de lo que esperaba que sucediese-. Sin embargo, no puedo dejar que eso suceda, ¿Sabes?

Invisible a sus pies se formó una delgada lámina de viento sólido, probablemente el único material que le daría apoyo. Tras él, ajeno a la gravedad, un torbellino que giraba paralelo a la tierra lo impulsaba contra él. Mantenía su color negro como el carbón y brillante como el azabache, simplemente preparado. ¿Hasta qué punto lograría acelerar? ¿Sería Zane quién de evitarlo? ¿Podrían los reflejos de un ave competir contra el impulso de un dragón? Demasiadas incógnitas que estaba a punto de resolver a un mismo tiempo.

Sin molestarse en calcular detenidamente la velocidad que estaba a punto de alcanzar y, por precaución, sin desactivar el haki por el momento, se impulsó en el aire con aquella marea de viento que se disipó según apartó los pies de ella, saliendo disparado a una velocidad hipersónica. ¿El objetivo? Cuello de un varón adulto y cabello rojo, convertido en una aberración de seis metros mitad hombre mitad pájaro. Se quemaría si intentaba hacer algo, pero esperaba cogerlo suficientemente por sorpresa. Si lograba agarrarlo curvaría su rumbo para estamparlo contra el edificio más cercano, apartándose él en el último instante. Existía el riesgo de que escapase, pero prefería asumir ése que no estamparse contra un cuartel Marine por propia voluntad.

En cualquier caso, y sucediese lo que sucediera, se acercaría lo más que pudiese a él para comprobar las consecuencias que su impacto hubiera acarreado... O fingiría que todo formaba de un plan mayor en caso de fallar, riéndose de él cuando lo alcanzase la onda de choque resultante de su aceleración explosiva.

Cosas:
Poder incansable IV: Dexter tiene un épico espíritu de lucha, de modo que pasivamente su Haki de Armadura se agota algo más despacio que el de los demás (por cada diez asaltos de aguante que posea, aguanta siete más). Activamente, cada vez que activa su Haki puede elegir incrementar en cuatro su nivel de Armamento o Armadura a cambio de reducir el otro, sólo a efectos de superar o resistir determinado nivel de Haki de Armadura. Este cambio dura tres asaltos más los asaltos adicionales que Dexter obtiene pasivamente.
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Dexter Black
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Re: Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Zane D. Kenshin el Vie 20 Abr 2018 - 19:23

El poderoso tornado se había desecho gracias a la presión ejercida por el fuego del suzaku. Estaba siendo un combate donde estaba desgastándose mucho, llegando a rozar límites que jamás había alcanzado. Estaba exhausto y, pese a que sus heridas se curaban continuamente, notaba como el uso del haki se iba agotando, y que el fuego que generaba cada vez le dejaba más sin energías. ¿Cuánto tiempo podría seguir a ese ritmo? El pirata con su vista de pájaro observó todo el cuerpo de Dexter, parecía estar en mejor estado que él, aunque quizás interiormente tuviera algún daño, o esa era su mayor esperanza. La distancia que les separaba era de algo menos de cincuenta metros, y eso le daba una ligera ventaja, pues lo que no tenía de fuerza o resistencia lo compensaba con velocidad y agilidad. Tenía que buscar una manera de aprovechar aquello rápido, pues sentía en su cuerpo que el despertar no le duraría mucho, unos pocos minutos más con suerte. El yonkou se dirigió a él, como si pudiera ver el interior del alma del espadachín, que no pudo evitar destensar sus hombros y contestarle.

-¿Nervioso? No, no estoy nervioso. Sería un fraude como espadachín si no supiera mantener la calma en momentos difíciles. Puede que sea un insensato, pero tampoco lo soy tanto. Pero no voy a negarte que tengo miedo, aunque eso me mantiene alerta –le dijo Zane, hablando con naturalidad, como si se tratara de cualquiera de sus compañeros-. Tengo miedo de perecer aquí y no poder sacar a mi gente a salvo de este pedrusco. De no poder cumplir mis sueños, convertirme en el mejor espadachín del mundo y poder volver con la cabeza bien alta a Wano junto a mi futura prometida. Y es por eso que voy a intentar dar lo mejor de mí mismo, aquí y ahora –se mantuvo callado un instante en la que la voz de su abuelo sonó con fuerza-. No… no voy a intentarlo, lo voy a hacer.

El suzaku puso sus katanas en ristre, con las hojas negras como la turba y su vista de pájaro atenta a los movimientos de su rival que parecía estar caminando sobre el cielo. Repentinamente, desapareció durante un instante, pero él podía verlo. El dragón se estaba aproximando hacia él a una velocidad que pocos podrían seguirle. Solo había visto a dos personas así de rápidas, el contramaestre de Dexter y él mismo. Ante aquello, se le vino a la cabeza una estrategia básica de varios espadachines, que es aprovechar la velocidad de su contrincante para bordearlo y atacarle por un costado, pues mientras más rápido menos capacidad de reacción. Era una apuesta arriesgada, pero quizás fuera la única solución. Agitando sus alas, y dejando una estela de fuego a su paso, se impulsó hacia Dexter, yendo de frente hacia él, agitando una de sus alas girando sobre sí mismo y de esa forma pasar cerca del rival e intentar cortarlo. Sin embargo, aquello fue en vano. La velocidad que había cobrado el emperador del mar era alta, y al rozarle tras intentar bordearlo salió despedido con un fuerte golpe en el estómago, chocando contra una elevación de piedra que paró en seco al alado pirata.

Aquel golpe hizo que Zane escupiera sangre. Su boca tenía un extraño sabor que había presentido hacía poco tiempo, ¿sería eso lo que pudo sentir con su mantra? Era probable. No, era lo más seguro. En la roca se había forma un gran cráter en el que estaba incrustado. Ahora le dolía la espalda y el vientre, por no decir que su Samauindo se había quebrado. ¿Cómo había podido quebrarse su katana si estaba imbuida en haki? No lo concebía. Una de sus preciadas katanas se había quedado prácticamente inservible. Eso entristeció a Zane que no pudo evitar gritar de impotencia, maldiciendo algunas cosas que no deberían decirse en voz alta. Al salir del cráter guardó su katana y desenfundó a Supuringugeiru. Aquella katana era la menos favorita de Zane, la que cogía en menos ocasiones. Quizá fuera porque no le tenía tanto aprecio o tal vez porque se la entregó su padre y pasaba de portarla. Pero no le quedaba otra. Usando aquella elevación del terreno para impulsarse, flexionó las piernas y se dirigió hacia el yonkou.

Su idea era hacer algo parecido a lo que hacía los agentes del gobierno, rodear al rival por distintos puntos mientras lanzaba ataques con intención de herirles. Dichos ataques eran ondas cortantes con haki concentrado, cuya intencionalidad era intentar hacer mella en la armadura de escamas del dragón. ¿Funcionaría? Eso dependería de la resistencia de su contrincante, sin contar que el tiempo que estuviera lejos de él, sin tener contacto físico le serviría para curarse un poco; el tiempo era oro y tenía poco.

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Re: Nunca juegues con fuego [Dexter vs Zane]

Mensaje por Dexter Black el Dom 22 Abr 2018 - 13:41

Era curioso que todos los espadachines que conocía tuviesen alguna relación con Wano. Por lo menos el descamisetado no tenía una esposa, o una novia: Tenía un ligue. Una futura prometida, una mujer que se encontraba en el equilibrio perfecto entre "no la conozco de nada" e "intercambiamos fluidos un par de veces". Tal vez cuando terminase con toda aquella pantomima pudiese preguntarle la historia detrás de aquella elección gramatical, aunque viendo cómo había salido volando contra una escombrera desde tanta altura quizá no volviese a levantarse. Pero lo hizo.

Seguía teniendo dudas acerca de su elección, todavía dubitativo acerca de si Zane había sido o no una buena idea, pero empezaba a alegrarse de que, si tras aquello aprendía una lección, probablemente sí estuviese en camino de convertirse en la persona adecuada para la tarea que le había encomendado sin él saberlo. De hecho... No pudo evitar fijarse en su espada, rota. Probablemente la hubiese mellado en su anterior intento y la fuerza del impacto hubiese sido suficiente para terminar acabando con ella. Si de verdad era otro espadachín estereotipado del país de los samurais no olvidaría nunca aquello.

Por fortuna, o por desgracia, el pirata pelirrojo tenía un as en la manga... O más bien una tercera espada al cinto. Eso permitía seguir combatiendo como hasta el momento, aunque le quitaba la superioridad táctica que suponía un enemigo desarmado. Y para prueba, un botón: Imitando una de esas tácticas tan útiles cuando alguien sabía realizarlas, se lanzó a por él tratando de abarcar todos los ángulos posibles. Desde delante, desde detrás, desde arriba, desde abajo... En general, allá donde había carne de Dexter había espada de Zane. Más que espada, ondas cortantes lo suficientemente potentes como para hacer que se bambolease de un lado al otro. Intentaba ganar tiempo, pero, ¿Por qué no dejarle? Al fin y al cabo, él debía ganar ese día.

Se limitó a esperar y a disfrutar, dejando que su Haki se desvaneciese por instantes en algunas partes de su cuerpo, el tiempo justo para que el corte penetrase pero el descamisetado no se diera cuenta de que era él, voluntariamente, quien dejaba pasar los impactos. Sus brazos y piernas estaban protegidos por durísimas escamas, así como su pecho, pero el cuello y abdomen estaban desprotegidos y a merced del espadachín. Evitó torcer el gesto, tan sólo concentrado en que pronto pasaría y convencido de que, si no le hacía al menos un par de cortes, no parecería que estaba pasando apuros.

Apretó los dientes cuando una onda particularmente potente le alcanzó la espalda, desde la clavícula hasta la cadera, y se adentró casi un centímetro en él. Probablemente, su regeneración no fuese suficiente para ella. No al menos en aquella forma. Tenía que ir más allá, pero eso incrementaba exponencialmente el peligro que corría Zane... Pero no podía dejar que se sintiera subestimado.

-Está bien, tú lo has querido.

Su cuerpo no creció más, pero las escamas desaparecieron con los cuernos, mientras sus ojos tomaban un color dorado. Pese al fuego que lo recorría desde dentro, el hollín de su cabello dejó paso de nuevo a una cabellera a mitades blanca y negra. Poco a poco su cuerpo perdió el color azabache que lo envolvía y una piel mudada, de color blanco rosado, surgió. Sus dientes eran más largos y afilados, sus rasgos más duros y estilizados, y su cuerpo más feral. Había desatado el Legado.

-Sé hasta dónde has llevado los poderes de tu fruta, Zwazo Difè- sus alas membranosas de pronto fueron recubiertas por pequeñas escamas de un azul brillante, como pequeños zafiros refulgentes bajo el sol-. Has desvelado todos los misterios de tu Akuma no mi, y has alcanzado el límite de tu poder. Eres uno con tu demonio. Y por eso vas a perder hoy.

Se sentía fuerte. Lo era, de hecho. Demasiado fuerte. Y lo que necesitaba era ser ágil, esquivo y veloz. Tenía que golpearlo hasta la desesperación, hasta que nada en su cabeza tuviese prioridad sobre derrotarlo. Tenía que aprender en qué consistía la verdadera lucha. Matar o morir; vivir o ser asesinado... Zane tenía suerte de aprender esa lección de él, y no de una pelea de verdad. Aunque para Zane probablemente fuese una verdadera y genuina pelea. Le había salvado la vida apartándolo de Arribor, si así era.

-Los demonios no pueden convivir contigo- continuó, mientras sus músculos se iban estilizando ligeramente para dar paso a un Dexter más ágil. Bíceps algo más pequeños y un pectoral más plano, unas piernas no tan atléticas pero mucho más torneadas, así como una menor extensión entre hombro y hombro. Estaba listo para enfrentarlo-. Los demonios hay que vencerlos y dominarlos.

"Y tampoco deberías iniciar los combates con tu arma secreta", se limitó a pensar, mientras se lanzaba contra él a una velocidad vertiginosa. Probablemente lo estuviera detectando ya y fuese capaz de reaccionar, pero estaba seguro de que no se mantendría a la defensiva constantemente. En algún momento lo alcanzaría. Y entonces empezaría la fiesta:

Los golpes que lanzaría contra Zane serían, en ese orden exacto: dos puñetazos a la cabeza, encadenados con un tercero a la boca del estómago y una patada contra la cadera izquierda. Aprovecharía el movimiento para impulsarse en un giro de ciento ochenta grados a su alrededor y tratar de agarrarle el cuello con ambas manos, dejándose caer un par de decenas de metros para frenar finalmente aquel impulso con la rodilla en su espalda, con el único objetivo de cargar su brazo en la energía de su Onda Dragón y lanzarle un puñetazo a bocajarro, una forma poco ortodoxa de duplicar la fuerza de su último ataque. Si todo aquello funcionaba, Zane probablemente acabaría muy mal. Si, por el contrario, no lograba agarrarlo, seguiría golpeándolo y castigando su cuerpo hasta ver su cuerpo doblado por el dolor. Ésa era la cuarta lección.

Cosas usadas:
Forma del Linaje: Dexter conserva su apariencia humana, con sutiles diferencias: posee alas acorazadas que, de forma natural, le permiten volar, mide casi cuatro metros y su cuerpo parece más anguloso. En esta forma posee las características de su forma completa.

La Gran Sierpe: Dexter domina a la perfección su Akuma no mi. Su forma humana toma la tabla de poder de forma híbrida, la híbrida alcanza la de completa y la completa evoluciona en la Dios de los Dragones definitivamente. Esta forma pasa a duplicar su poder.

Forma Completa: Los siguientes multiplicadores se aplican a la forma Dios de los Dragones (actual forma completa), Legado y Dragón Espiritual

Fuerza x78 (72 de Fruta, 6 de Power Up). Resistencia x65 (63 de Fruta, 2 por Power Up). Agilidad x6 (2 de Akuma, 4 por Power Up). Velocidad x6 (2 de Akuma, 4 por Power Up). Reflejos x6 (2 de Akuma, 4 por Power Up).

Epicidad: Este ámbito es la excelencia del estilo de Lucha de Dexter, y ha llegado a él tras años de práctica y esfuerzo. Pasivamente, será un 1% mejor en cualquier cosa que haga, física o mental (1% más rápido, 1% más fuerte, 1% más inteligente, etc...). Activamente, Dexter puede transformar su exceso de agilidad en fuerza y viceversa durante tres asaltos, con dos de descanso. Esto vendrá acompañado de un cambio físico según la cualidad que se adopte (estilizado si es más ágil, fornido si es más fuerte).

Onda Dragón: Dexter concentra energía en una de sus manos, que brilla con una intensa luz azul. Si la libera lanza una onda de energía, con foco en la mano, y cuyo extremo corona la cabeza de un dragón. Esta descarga es energía pura, por lo que va con la fuerza de un puñetazo a máxima potencia en línea recta, y sólo se detendrá tras golpear a su objetivo o cuando se deja de canalizar. Esta onda gana un metro de radio máximo (puede hacerse más pequeña) cada 10 niveles.
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