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Alexander Fitzgerald, Número IX

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Alexander Fitzgerald, Número IX

Mensaje por Alexander Fitzgerald el Miér 30 Mayo 2018 - 22:27

Datos Esenciales:

Experiencia: 0.

Nivel: 1.

Nombre: Alexander.

Apellido: Fitzgerald

Apodo: IX, Alex, Lex.

Presencia: Guardián Forjado.

Alineamiento: Legal Neutral.

Raza: Humano-Cyborg.

Sexo: Duracell Varón.

Edad: Dieciocho.

Facción: Cipher Pol.

Rango/Empleo: Iniciado.

Recompensa:Sólo para criminales.

Rango social: Medio.

Banda, Flota o Brigada: Ninguna de momento.

Clase: War Machine [+5].
Tabla:
Clave: Reflejos.
Principales: Fuerza y Agilidad.
Secundarios: Velocidad y Puntería.

Mestría: Disparo desde la cadera.

Oficios: Navegante, Ingeniero, Cocinero.

Akuma no mi:

Mar e Isla de Origen: Kern, Paraíso.

Sueños: En principio, las metas de Alexander son bastante básicas y no muy ambiciosas. Su predisposición hacia el profesor Fitzgerald ralla la ortodoxia, por lo que podría decirse que su objetivo habitual es, simplemente, el de complacer sus expectativas sobre él. Sin embargo, si hay algo que de verdad ambiciona, es la posibilidad de volver a reunir a los nueve "hermanos", sus compañeros del Programa de Mejora-Humana. Lograr obtener para todos una vida tranquila, donde poder encontrarse y convivir sin temor, como en los viejos tiempos.

Miedos: Que Taylor sufra algún daño, ya sea por su culpa o por motivos ajenos a él, al igual que en el caso del Profesor Fitzgerald. Así mismo, detesta la posibilidad de verse obligado a combatir contra uno de los Nueve.

Datos Escénicos:

Descripción Física:

  • Descripción general: Antes de la conversión, el aspecto de Alex no era nada que se encontrase fuera de lo normal. Se podría decir que no era una presencia que destacase demasiado, si bien esto no quiere decir que no pudiera verse resultón o atractivo.

    Rondando el metro ochenta de altura y con una complexión muscular bastante atlética, resultado palpable de la vida sana y las prácticas saludables a las que se sometía en la isla de Kern, se podría decir que el chico cuenta con un cuerpo que cumple los cánones de belleza. Pectorales y abdominales marcados en el torso, así como una espalda bien desarrollada y unos brazos bastante definidos. No llegaba a resultar en exceso musculoso. De hecho, se podría decir que se acercaba más al cuerpo que tendría un bailarín de break o al de un gimnasta más que al de alguien que trabaje musculación. Cada palmo de su piel es de una tez clara, rozando lo caucásico, si bien no llega a esos extremos. Como algunos tienden a decir, parece que nunca le de el Sol, y es que en realidad le cuesta que su tono incremente en tonalidad.

    Como es de esperar en alguien pálido, su tonalidad de cabello se muestra del mismo modo, casi delatando rasgos del norte. De melena dorada, sus mechones se extienden alborotados alrededor de su cabeza, dotándole de un pelo algo rebelde, sin mantenerlo largo en exceso. De hecho, pocas veces le llega siquiera hasta el final del cuello, si bien el pelo tiende a desarrollársele más por la zona del flequillo, a menudo dejando caer algún mechón por su rostro.
    Sus rasgos son afilados, aunque bastante juveniles, limpios, sin arrugas o imperfecciones. Casi se podría decir que es artificial. En jerga popular, se le podría considerar bastante guapo, y es que resulta atractivo por lo general pese a que tienda a adoptar expresiones frías, serias o inexpresivas. Quizá sus ojos también ayuden en esto, áureos como su propio cabello. Su mirada resulta intensa, profunda, y es que su intensidad parece compensar a lo poco que transmite por lo general con el resto del rostro.

  • Marcas personales: Las cosas más extrañas y particulares que se pueden encontrar en su apariencia son, a grandes rasgos, los dos pendientes de plata que lleva, uno por cada oreja. Eso, claro, si obviamos los brazos robóticos y demás implantes que quedan al descubierto... Pero sí, digamos que son los pendientes.

  • Indumentaria habitual: Su estilo de ropa suele ser bastante moderno, juvenil. Camisetas ajustadas, chalecos, camisas sin mangas, pantalones baqueros, botas...

Descripción Psicológica:

  • Psicología: A primera vista, la forma de ser de Alexander puede resultar terriblemente simple, y el motivo fundamental de esto es la escasa emoción que parece ponerle a todo aquello que hace, a excepción de momentos inevitablemente intensos -combatir, perseguir, huir de la suegra-. Pese a ello, es innegable que su personalidad puede llegar a resultar bastante cortante en muchas situaciones, como si no le importase más mínimo lo que puedan llegar a sentir los demás según lo que salga de su boca. De hecho, para ser sinceros, no le afecta demasiado. No lo hace adrede, eso sí, pero le es prácticamente inevitable no comentar lo que piensa, con serenidad, siendo tajante, y esto tiende a molestar a mucha gente. Digamos que es alguien de razonamiento frío, y si alguna cosa no tiene mucho sentido o suena estúpida para el pensamiento lógico... Pues no va a ser él quien se aguante las ganas de romper las ilusiones de quien sea que esté abriendo la bocaza.

    En relación con lo anterior, ha demostrado ser una persona terriblemente calculadora, si bien no es alguien manipulador, pero tiende a medir con cuidado todos y cada uno de los pasos que da, analizando las posibilidades, los distintos resultados que podrían venir en función de la conducta por la que opte. Por norma general, suele escoger la opción más correcta desde un punto de vista objetivo, incluso cuando este no le favorece para nada. Es del tipo de persona que vería razonable matar a cien personas si a cambio puede salvar a un millón y, a decir verdad, no le temblaría la mano a la hora de hacerlo. No le agrada, claro, no es algo que le satisfaga lo más mínimo, pero tampoco es que le moleste demasiado. Digamos que es muy poco empático, anteponiendo el razonamiento a los sentimientos en la mayor parte de las ocasiones. Esto no quiere decir que no pueda darse el caso contrario, aunque está claro que tendrían que intervenir razones de gran peso emocional para él de ocurrir.
    En definitiva, con todo lo anterior puede llegar a parecer alguien que resulta terriblemente deshumanizado, casi como si no fuera más que una máquina, aunque esto se encuentra bastante alejado de la realidad. Su carácter es calmado, sí, y no se altera con facilidad, pero esto no implica que no sienta ni padezca. Sabe cuándo ayudar de ser necesario, pero también entiende las situaciones en las que no puede permitirse el echarle una mano a alguien que lo necesite. Digamos que su moralidad se encuentra en un equilibrio, al menos en este sentido.

    Entrando un poco más en su forma de desenvolverse en situaciones sociales, es del tipo de personas que se bastan de unas pocas palabras para decir mucho. No desperdicia recursos ni tiempo, por así decirlo, así que acostumbra a ser claro y conciso cada vez que conversa. No se va por las ramas, vaya, al menos no en las discusiones. Su curiosidad, sin embargo, resulta demasiado difícil de satisfacer a veces, por lo que no es complicado que olvide la pulcritud y la templanza para acribillar a preguntas a algún desgraciado que, por algún motivo, se haya convertido en su objetivo. En ese sentido es casi como un niño, y es que le gusta obtener respuestas, ya sean de un tema que le interese, uno nuevo o de algo que, simplemente, le pique en la curiosidad.

    ¿Es un héroe? Probablemente no, pero tampoco podría definírsele como alguien malvado o pasota. Simplemente, hace lo que debe hacer, o lo que siente que debe hacer. No tiene demasiadas amistades, y el principal motivo es todo lo relatado anteriormente. Después de todo, alguien tan poco expresivo, tan cerrado, no tiende a tener muchas facilidades a la hora de socializar. Pese a ello, si alguien logra llegar hasta su fibra robótica, hasta su núcleo de sentimental, se habrá hecho con un poderoso aliado. Protege a los que le importan, sin importar el precio a correr, y si debe anteponer sus vidas a la suya propia, lo hará sin dudar.

  • Gustos: Pese a lo introvertido que puede llegar a resultar el rubio y aun con lo cerca que se encuentra de convertirse en una máquina, Alex no deja de ser una persona -si bien no de carne y hueso- con preferencias. Suelen chocar un poco, ya que son extraños en alguien de su edad. Quizá demasiado tranquilos, de hecho, pero no es sorprendente si se tiene en cuenta la vida que tuvo, los altibajos por los que ha pasado y la forma en que se le educó.

    Siente predilección por pasatiempos tranquilos, tales como la lectura o los juegos mentales. Le ayudan a mantener su mente activa y, sobre todo, ocupada. Para él, no hay nada como tomar asiento y relajarse mientras resuelve un complicado rompecabezas o disfruta de una novela interesante. ¡Incluso estudiar le vale! Todo aquello que pudiera servir para incrementar su conocimiento o estimular sus neuronas, si es que sigue teniendo de eso. De igual modo, como es de suponer, le agrada tener una compañía igual de tranquila que sus actividades.

    En contraposición con lo anterior, es bastante adicto a la música cañera, ya sea rock, electrónica, techno... Normalmente el género no le importa tanto como el ritmo o la letra. Tanto es así que acostumbra a realizar muchas actividades con toda esa marcha como banda sonora de su vida. Cocinar, leer, realizar sus labores diarias de mantenimiento, combatir; no importa, si tiene la posibilidad de acompañar su vida con algo de música, lo hará, y cuanto más animada: mejor.
    Y hablando de combatir... No es un secreto que al cyborg le apasiona ponerse a prueba, y su forma favorita de hacerlo es a través de una pelea. Su existencia está ligada al combate, a la batalla, a la guerra. Todo diseño que se le implanta es por y para ese objetivo, para mostrar una superioridad armamentística completa. Se le diseña para poder eliminar a cualquier rival, a todo objetivo que se le ordene, y él siempre está dispuesto a probar lo lejos que ha sido capaz de llegar para estar a la altura.

    En otro orden de cosas, si existe algún sentimiento puro en su interior es hacia dos cosas: sus «hermanos» y su «padre», el profesor Fitzgerald. Son, por norma general, las únicas personas que representan algo importante para él en su vida. Algo así como su familia adoptiva que, con el tiempo y la convivencia, se ha vuelto infinitamente más importante que sus difuntos padres. Daría su vida sin dudarlo por cualquiera de ellos. Sin embargo, existe un foco de sentimientos mucho más intenso que el del resto para él. Uno por el que estaría dispuesto a ir más allá, a romper cualquier regla o norma, a oponerse a cualquier situación. Se podría decir que tiene un crush, por así decirlo. Su amor platónico. Su hermana, Seis, Taylor Fitzgerald.

  • Desagrados: Del mismo modo, pese a su estado de tranquilidad natural, hay algunas cosas que son capaces de sacarle de quicio. Quizá no llegue a exteriorizarlo, pero sin duda se siente molesto ante determinados estímulos.

    Para empezar, no soporta demasiado bien a la gente escandalosa o que no para de ser el centro de atención, probablemente porque son su propia contraparte y no llega a comprenderles del todo. Rara es la ocasión en la que llega a entablar una buena relación con ese tipo de personas -aunque no es imposible, claro-. Sea cual sea el caso, lo más probable es que alguien así le de una mala primera impresión a Nueve.

    Detesta el racismo o la discriminación de cualquier tipo. Durante años la ha sufrido, ha tenido que convivir con la sensación de resultar ser un bicho raro frente a los ojos del mundo, y sabe bien lo duro que es lidiar con una situación así. Si bien en su caso se ha suavizado un poco, sabe que jamás se librará de comentarios hacia su ser de esa índole. Por su parte, no considera que ninguna especie, grupo o etnia deba verse y sentirse inferior que el resto, por lo que se podría decir que es uno de los raros casos que no llamarían "monstruos" a los Gyojin, a los tritones, ni siquiera a los gigantes, minks o brazoslargos. En general, no es algo que tenga en consideración, y le molesta profundamente toparse con alguien que ataca esos temas.

    Sentir que no tiene el control de la situación, por otro lado, es algo que si bien no le molesta, le agobia. El principal motivo de ello es que tiende a tener calculada cada posibilidad, cada variable, y cuando algo se escapa de sus cálculos no puede evitar sentirse un tanto inútil; una decepción para Padre y todo lo que el Programa implicaba. Es por esto que no le agrada nada perder o fracasar, y aunque no lo pagaría con otros, podría terminar de muy mal humor durante días de darse de bruces contra un muro.


Habilidades: Por inusitado que parezca en él, posee cierta habilidad a la hora de detectar las preferencias culinarias de la gente, lo que sumado a su ya de por sí impresionante habilidad para los fogones, tiende a lograr que nadie quede insatisfecho tras probar su comida. Se podría decir que han hecho una máquina ideal para satisfacer los paladares más exquisitos, aunque lo cierto es que esto ha sido algo que desarrolló por su cuenta, muy alejado de sus funciones principales.

Es muy analítico, y esto resulta en que es complicado que se le escapen los detalles, por mínimos que sean. Podría detectar una muesca o un arañazo de una tonalidad uniforme a la de una pared si prestara un mínimo de atención, una huella prácticamente deshecha en el suelo del bosque, un fallo en algún patrón... No importa la naturaleza. Si está, Alex es capaz de detectarlo y sacar conclusiones al respecto -las conclusiones que pueda llegar a sacar, eso sí, son otro tema distinto-.

Por algún motivo que nadie alcanza a comprender, demuestra una comprensión de la mente femenina inusitada en alguien con su carácter. Se podría decir que posee las claves para entenderlas, llevarse bien con ellas y, en general, saber guiar una conversación hacia donde le conviene. Sin embargo, esto es algo que pocas personas saben, ya que no le da ningún uso a su pequeño «don». Es probable que ni él mismo sepa que lo tiene.

Torpezas: Quizá el defecto más importante que padece el cyborg es una falta palpable de empatía hacia aquellos que le rodean. Quitando contadas excepciones, como sus «hermanos» y su «padre», no tiende a tener muy en cuenta los problemas de los demás; ni siquiera llegan a importarle lo suficiente como para tratar de centrar su atención en él. Si alguna vez ayuda a alguien puede ser por dos motivos: conveniencia o deber. Sabe que echar una mano puede resultar útil a la hora de ganarse favores y, además, entiende que debe proteger a determinadas personas en el desempeño de sus funciones. Después de todo, debe mostrar lealtad a Padre.

En relación con lo anterior, otro de sus problemas es la lealtad y fe ciegas que tiene hacia el profesor Fitzgerald. Su predisposición y obediencia hacia este hombre es digna de los soldados mejores valorados por los reyes del ancho mar. Si debe matar, mata. Si le ordenan golpear, golpea. Es un esclavo de sí mismo y de su sentimiento de deuda para con su padre. Es una lealtad que muy pocos podrían llegar a romper, pues debería interponerse entre él y el profesor un sentimiento igual o más fuerte que el vínculo que les une para que pudiera llegar a negarse. De hecho, quizá Taylor y sus hermanos fueran los únicos capaces de lograr algo así.

Además de lo anterior, no siente dolor alguno a causa de las constantes modificaciones que se han realizado en su cuerpo. Después de todo, es más metal que carne, y si bien podría considerarse esto como una ventaja, supone un peligro muy importante. Al no sentir dolor, podría llegar a ignorar graves daños, siempre y cuando estos se realicen de forma sutil -lo cual resulta algo complicado, todo hay que decirlo-.

Historia:
Spoiler:
Los orígenes del rubio son confusos y, a decir verdad, no recuerda muy bien su niñez ni su vida anterior a Kern. Según el Profesor Fitzgerald, debió nacer y vivir en una isla del West Blue, aunque nunca supo decirle en cuál de ellas. Después de todo, cuando se vieron por primera vez, Alexander se encontraba en un orfanato. Al parecer, sus padres perecieron en un desafortunado accidente en alta mar. La naturaleza del mismo es desconocida, ya que las tutoras del lugar nunca le quisieron dar muchos detalles. El caso es que, por algún motivo, él sobrevivió al desastre y pasó unos cuantos años allí, conviviendo con otros huérfanos.

Debía de tener unos ocho años cuando el profesor apareció por primera vez en su vida. Recuerda el interés de aquél hombre por encontrar chicos con determinadas características, las pruebas a las que fueron sometidos en el sentido intelectual y físico, lo extraño que le resultó siempre que las tutoras permitieran que hiciera una selección de ese estilo. Seguramente ofreciera una importante inversión en el establecimiento a cambio de poder realizarlas y, sabiendo las escasas ayudas que recibían lugares como aquél, no debieron de dudar ni por un instante en coger el dinero. Al fin y al cabo, no dejaba de ser un negocio y lo que pudiera ocurrir con los niños era irrelevante a ojos de la dirección. Fuera como fuera, Alex fue uno de los chicos que se sometió a las pruebas, casi contra su voluntad. No por nada en concreto, pero el fallecimiento de sus padres había sido reciente y se encontraba en un estado de introversión absoluta... O eso le dijo Scott -el profe-.
Ciertamente, resulta terrible pensar que todo lo que sabe de antes de Kern pudiera ser la más grande de las mentiras, aunque nunca ha tenido demasiados motivos para dudar del que se convertiría en su padre adoptivo.

Scott trabajaba para el Gobierno Mundial, y su búsqueda se justificaba en encontrar niños y niñas con determinadas capacidades para introducirlos en un programa de «Mejora-Humana». Básicamente, querían conseguir crear una estirpe de superhombres, por decirlo de alguna forma. Serían la unión entre el metal y la carne que daría como resultado un nuevo escalón en la línea evolutiva de la humanidad. Si bien se encontraban obligados en cierto sentido, lo cierto es que casi todos los miembros de «los Doce» estuvieron de acuerdo en someterse a la conversión, probablemente debido a que esta se les notificó años más tarde, una vez establecidos lazos de fraternidad y afecto entre ellos y el propio Fitzgerald.
Sus recuerdos en aquellas instalaciones, en la mansión donde residían junto a los chicos de otros programas, no son malos. Después de todo, se relacionó con un grupo que terminó convirtiéndose en su familia hasta el día de hoy. Eran discriminados por los demás, eso sí. Eran los «raritos que iban a dejar de ser humanos», pero aquello no importaba mientras se tuvieran los unos a los otros.

Los años pasaron en Kern, y no fue hasta la adolescencia de los doce que comenzaron las conversiones. De todos ellos, tan solo nueve sobrevivieron al proceso, y algunos chicos escaparon tras descubrir lo que querían de ellos. Nueve nunca les pudo culpar. Después de todo, no todos estaban dispuestos a obedecer todo aquello que les dijera el profesor, y si bien Alex fue uno de los más complicados a la hora de establecer lazos con Scott, consideraba que, después de todo, le había sacado de una vida sin demasiado futuro, le había brindado una familia y un sitio al que llamar hogar... Así que, en cierto sentido, se encontraba en deuda con él.

El siguiente propósito del profesor fue introducir a los supervivientes del programa en las filas del Gobierno Mundial, buscando así darles una función de provecho a todos, una buena causa en la que invertir sus nuevas capacidades. Después de todo, ¿qué mejor forma había de emplear sus nuevas funciones que en combatir la maldad que asolaba el mundo? Así que así se hizo, y así fue. Alexander entró junto a Taylor en las filas del Cipher Pol, aunque sus caminos seguirían rumbos distintos dentro de la Agencia. No importaba demasiado, puesto que seguirían en contacto... Y, después de todo, aquella era la voluntad de su nuevo padre.


Pertenencias:

Armas: Ninguna.

Ropas: En general, no tiene un fondo de armario demasiado amplio, pero cuenta con varias camisetas, pantalones, chaquetas y botas de toque bastante juvenil... Aparte del traje de la agencia, claro.

Propiedades: Un cuarto en la mansión de Kern. Un cuarto en Enies Lobby.

Barcos: Los que le proporciona el gobierno. Propios, ninguno.

Islas: Ninguna de momento.

Varios:Los demás objetos que no entran en ninguna de las anteriores categorías.


Última edición por Alexander Fitzgerald el Lun 4 Jun 2018 - 23:06, editado 1 vez
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Re: Alexander Fitzgerald, Número IX

Mensaje por Alexander Fitzgerald el Dom 3 Jun 2018 - 21:32

Datos Bélicos:

Talentos:

  • Analítico: Es capaz de mantener la sangre fría en momentos de tensión, como podría resultar serlo un combate. Rara vez pierde detalle de los movimientos de sus oponentes, lo que suele darle cierta capacidad de predicción. No es equivalente al mantra, pero se traduce en una rapidez de respuesta superior a la media.

  • Cuerpo mecánico: Al poseer un cuerpo cyborg casi en su totalidad, se podría considerar que Alex es una máquina en lo que a fatiga, dolor e incapacidad se refiere. Si bien el uso de la tecnología que lleva incorporada consume energía, no siente fatiga pese al uso. Como mucho podría quedar inoperativo o perder funciones, pero poco más. La ausencia de dolor le permite seguir peleando incluso con daños graves, aunque no es inmune a estos, como es lógico. Por ello, pese a no retroceder frente a los daños, puede quedar neutralizado como cualquier otra persona.


Ineptitudes:

  • Órdenes son órdenes: Si se lo pide un superior o, en su defecto, el profesor o su hermana, Nueve continuará combatiendo incluso cuando lleve las de perder. Si le indican que la retirada no es una opción, quedará descartada automáticamente. No importa si es imposible que salga con vida o si no existe posibilidad alguna de victoria: cumplirá con su deber hasta las últimas consecuencias.


Estilo de Lucha:
Nombre del estilo de lucha: One man army.

Descripción del estilo de lucha: El estilo de combate de Alexander es puramente tecnológico, y con esto queremos decir que se basa en la superioridad que le otorgan sus implantes para alzarse con la victoria. Capacidades sobrehumanas, potencia de fuego, llamas, explosivos, propulsores... Su forma de pelear supone aturullar a sus rivales con un despliegue de capacidades y armamento descabellado, lo que resulta en una doctrina bastante agresiva y frenética. Conoce nociones de artes marciales para el combate cuerpo a cuerpo, aunque el uso no resulta demasiado práctico en comparación a la potencia de su maquinaria.

Ámbitos:
Optimización: El cuerpo de Alexander parece adaptarse de forma natural a los implantes que se le instalan. De este modo, posee una capacidad poco común para adaptarse con rapidez a estos y ser capaz de optimizar el funcionamiento de los mismos. En consecuencia, una vez cada tres posts, Nueve es capaz de emplear capacidades pesadas de sus implantes -aquellas que consumen energía- sin producir gasto alguno de sus baterías.

Implantes Cyborg:
Cuerpo Cyborg: El cuerpo de Nueve es puramente robótico, lo que implica que sus funciones vitales han sido sustituidas por motores, circuitos, electricidad, bujías, soldaduras y demás variantes. La traducción sencilla es que cuenta, de pies a cabeza, con un revestimiento de una aleación con la dureza y tenacidad del acero, pero más ligero e inoxidable, todo ello cubierto con piel sintética para dotarle de un aspecto más humano.
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Re: Alexander Fitzgerald, Número IX

Mensaje por Therax Palatiard el Lun 4 Jun 2018 - 23:11


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Re: Alexander Fitzgerald, Número IX

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