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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Un cabrito que necesita entrenar

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Un cabrito que necesita entrenar

Mensaje por Raviel el Jue 28 Jun 2018 - 8:12


Referencias a este diario:

Una vez más, me desperté completamente sudoroso y con la respiración agitada. Había tenido la misma pesadilla sobre lo ocurrido en Thriller Bark. Manos y pies que se arrastraban por el suelo, órganos escurriendo por los troncos de los árboles, mientras estos, con enormes bocas, sonreían y se carcajeaban ¿Se estarían burlando de mí? ¿Quizás sabían mi destino o mi poca capacidad para lidiar con esa situación? Como fuera, salí de la cama y avancé hacia la ventana. Estaba lloviendo, como me gusta. Volteé a ver a mi amiga. Dormía tranquila, con sus revistas hentai sobre su cuerpo y, como era costumbre, su ropa de salir en el suelo, junto a su cama. De cierto modo, me gustaba su inocencia y despreocupación. Si alguien como ella hubiera lidiado con Tokken Takker, seguramente se habría vuelto más oscura y seria. Era cuestión de tiempo, hasta que la vida le diera un golpe con tal fuerza que su felicidad se viera mermada.

Yacíamos en un edificio de la marina, el cual ofrecía servicio de dormitorio a sus trabajadores, como los científicos y algunos marinos que llegaban de algún viaje, cansados, para partir hacia otro destino a los pocos días. Yo no esperaba quedarme mucho, sin embargo, algo tenía que hacer. Decidí vestirme y bajar a gimnasio. Quizás un poco de actividad me ayudaría.

-¡Lichtemberg Smash!- grité lo más alto que pude, golpeando un costal de arena, cargando mi electro lo más que pude. Para mi mala suerte, no pude repetir lo que había logrado. Traté de calmar mi mente. Las únicas dos veces que había logrado algo decente, habían sido bajo mucha presión, en donde mi vida estaba en riesgo. Seguí dando algunos golpes, pero no logré el efecto que buscaba.

Yo no era alguien dedicado a la batalla, aunque no dudara mucho en matar si era necesario, siempre y cuando pudiera evitar la lucha, pero en el mar, al menos de este mundo, uno debía volverse fuerte para sobrevivir. Si tan sólo hubiera podido ayudar al capitán Andrew, quizás seguiría con vida. Saqué eso de mi mente. Necesitaba ayuda.

Capítulo 1.- Una vieja conocida.


-Así es Mikasa, no estás en forma- le dije a mi amiga mientras desayunábamos- posees gran fuerza natural, sin embargo, necesitas algo más.

-¿Raviel- san me está diciendo gorda?- dijo mi amiga, con un par de lágrimas.

-Somos débiles- dije con tono serio, bajando mi mirada hacia mi consomé de borrego- ya te eh platicado lo sucedido en Thriller Bark.

Tuve mucha suerte de sobrevivir ¿crees que correrías con la misma suerte? No lo creo. Ni siquiera yo sobreviviría dos veces a eso, por lo que debemos entrenar. Quizás en la marina alguien se ofrezca a hacerlo…

En ese momento, sacando una nota del bolsillo de su blusa (apretado por sus enormes senos) me mostró una carta de una de sus hermanas, la cual decía que pasarían cerca de donde nosotros estábamos. Ellas eran marines, sin embargo, también hacían espectáculos para pasar el rato y ganar un dinero extra, claro, todo esto fuera de su servicio.

-Hanna ¿No es la que puede meterse su propia cabeza por donde no sale el sol?- le cuestioné con una ceja alzada y tono sarcástico, ganándome un golpe en la cabeza, hundiéndola en la comida.

-Sí, ese es mi sueño… es decir, poseer su agilidad. Ella es la más ágil de todas mis hermanas. No sólo puede hacer malabares con cincuenta hombres, sino que también domina el arte de los elementos.

Al oír eso, saqué mi cabeza de la sopa y puse atención. Comenzó a describir cómo escupía fuego, lanzaba hielo, creaba rayos y… no sé qué más dijo después de eso, ya que mi atención se centró en eso último. Mi mente maquinó una idea.

-Creo que ya tenemos maestra- le dije con un tono malicioso, haciendo que mi amiga pasara de furiosa a estar un poco asustada, cuestionándome el qué tenía en mente. Arreglamos las cosas en el dormitorio y nos embarcamos a la isla más próxima, en busca de la chica que podía meterse la cabeza por el… es decir, en la marine cirquera que me ayudaría a ser más fuerte.

Sin embargo, desde que salimos del edificio de la marina y en gran parte del viaje, Mikasa no dejaba de voltear constantemente hacia atrás. Tenía la sensación de que alguien nos seguía. De reojo y por el reflejo de las ventanas, intentaba averiguar de quién podría tratarse, pero no logré ver nada.

-¿Estás segura?- le pregunté en voz baja.

-No lo sé. Lo presiento desde hace un rato.

-Bien, no nos durmamos. Cerremos bien la puerta de nuestro camarote y tratemos de descansar, pero sin dormir- le propuse. Ella aceptó sin dudar. El resto del viaje lo pasamos sin problemas, pudiendo incluso dormir unas pocas horas, tras atorar la puerta con nuestro equipaje, por si alguien quisiera entrar.

Al llegar a nuestro destino, me vi un poco decepcionado. No era una gran ciudad, ni siquiera un pueblo grande. Parecía un lugar con algunas villas y una que otra caravana que se había asentado para descansar. Eso sí, abundaba el terreno vacío con pasto un poco crecido. Había casi ningún árbol para taparse del sol, y corría poco viento.

-¿Sabes? Deberíamos estar en el laboratorio, trabajando en algo. No me gusta venir a lugares extraños ¿quién sabe que estamos aquí?- preguntó mi amiga, un tanto incómoda. Ella no era de aventuras, sino de pasarse en día entre viales.

-Tus hermanas. Todas ellas tienen altos cargos en la marina. Si alguien nos da problemas, y no podemos con él, ellas nos ayudarán. Ahora, trata de pensar positivamente y ayúdame a buscarlas ¿Qué más dice tu nota?- le dije con una sonrisa.

-Además de que estarían cerca de mi isla en estas fechas… veamos- dijo mientras volvía a leer la nota- estarían en su carpa. Recuerdo que es una carpa de circo azul.

-Gracias deus ex machina… aunque, la verdad, eh tenido suficiente de carpas y circos. Como sea, vamos a buscarlas- le dije mientras tomaba la delantera para caminar. Lamí mi piedra de sal y caminé por la villa más cercana, en busca de una carpa.

-No es ninguna casualidad. Suelo tener comunicación con ellas mediante cartas…

-Luego te daré para que te compres un den den mushi.

Al parecer, varias caravanas con artistas independientes habían llegado a la zona. Ahora me quedaba claro de que se trataba de una especie de festival, no un simple circo ambulante.

Tras caminar un par de horas, y detenernos otra media hora más en una cafetería improvisada en una casucha de la villa, logré ver la enorme carpa azul de la cual hablaba mi amiga. Varios trabajadores fornidos la estaban alzando, los artistas practicaban alrededor y los técnicos discutían algunas cosas. Nada más acercarnos, dos chicas casi idénticas a Mikasa, salvo por ser del tamaño humano promedio y tener el cabello de colores, se nos acercaron rápidamente.

-¡Hermanita!- gritó una de las chicas, de cabello azul largo, saltando para poder abrazar a su hermana semi gigante.

-Karliah, meses sin verte- contestó mi amiga. Su otra hermana, una chica de pelo rojo, también se acercó a abrazarla, luego, se acercó a mí con curiosidad.

-Así que ¿Esta es la cabra siniestra de la que me has hablado?- preguntó la pelirroja.

-Mucho gusto, soy cabra siniestra- dije con sarcasmo.

-Qué bueno que vinieras a ver nuestra presentación en el festival de los artistas- dijo Karliah- casi nunca podemos reunirnos. Cuando no estamos en el Nuevo Mundo como marinos, estamos de gira en alguna isla.

-Pu…pues sí… me alegra poder venir- dijo mi amiga, un poco incómoda. No le gustaba recibir tanta atención. Al ver esto, decidí saludar formalmente a las chicas y exponer mis verdaderas intenciones.

-Me presento, soy Raviel Mengele. La verdad, hemos venido a pedirles un favor un poco personal- dije con el mejor tono elegante y respetuoso que pude.

-¡Que mono! ¿Qué es ese favor, niño cabra?- dijo la pelirroja.

-Tras nuestras últimas aventuras, en las cuales casi acabo muerto, me eh dado cuenta de que necesito… es decir, necesitamos entrenar. No somos luchadores, somos pensadores, pero seamos honestos ¿Acaso no es casi un requisito saber luchar en este mundo? Con todos esos piratas famosos, revolucionarios con grandes habilidades y mapaches vestidos de doctor ¿Qué dicen?

Ambas hermanas se reunieron a pensar un rato, luego, Karliah sonrió y extendió su mano con su pulgar arriba. Mi rostro se iluminó.

-En lo que empieza el festival, que será en unos días, y en los ratos libres, los entrenaremos- dijo Karliah- sin embargo, no seremos nosotras ¡Betty¡

Tras ese grito, una chica mink panda salió de entre los artistas que practicaban sus trucos, vestida con ropa tradicional china.

-¿Si, mi comodora Karliah?- dijo la chica con un poco de nerviosismo. Era realmente hermosa, con facciones muy humanas, además de muy femeninas.

-Ella es mi hermana y él, una cabra de aura oscura, necesito que los entrenes- ordenó Karliah con voz de mando.

-Por supuesto, síganme- dijo la chica panda.

-Es… espera-dijo Mikasa- ¿No interferiremos con tu práctica?

-Yo no necesito practicar, sólo lo hago para pasar el tiempo- dijo la panda con voz dulce.

Mientras nos retirábamos, me puse a pensar en cómo me trataban y en cómo se referían a mí las hermanas de mi amiga.

-Así que ¿Qué les has contado de mí?- le cuestioné, con una mirada pícara.

-Les hablé de tus muñecos de taxidermia que haces con los cuerpos de la universidad- contestó sonriente.

-Oh, eso explica mucho.


Capítulo 2.- 2 girls 1 goat.


-Realmente no me agrada el nombre de este capítulo- dije con los brazos cruzados.

-Maldición, Raviel, la cuarta pared se debe romper sutilmente- gruñó Mikasa.

Aquella mink panda nos condujo hacia una explanada vacía, en donde sólo había hierba y nada más. Se ajustó su vestido chino y con una mirada seria se puso frente a nosotros.

-Muy bien ¿En qué les puede ayudar la gran Betty?- dijo con el pecho lleno de orgullo, con una mirada solemne. Mi amiga no sabía qué decirle.

-Betty, mi amiga necesita ser más ágil y, yo…- mientras decía esto, recordaba lo sucedido en Thriller Bark. Los eventos del Lichtemberg Smash y el entrenamiento fallido- quiero entrenar mi electro. No quiero basarme únicamente en mis músculos, necesito saber utilizar mis habilidades para defenderme.

Al parecer, Betty sospechaba algo. Había algo en mi voz que indicaba frustración. Se acercó a mí y me inspeccionó unos momentos.

-Estás frustrado, hay algo que sucedió y que no puedes vengar ¿estoy en lo correcto?- dijo la chica panda.

-Casi ¿Cómo lo sabes?- le cuestioné.

-Mi mantra… como sea ¡Comencemos!

Vaya, me impresionaba esa chica panda. Quizás fuera ese “mantra”, pero también me indicaba que mi actitud se mostraba un poco frustrada. Probablemente por ello mi amiga no había hecho mayor esfuerzo en no venir a entrenar, siendo que no le gusta, para verme reanimado. Pero no estábamos en el umbral de los “quizás”. Venimos a entrenar.

-Genera el electro, lo más fuerte que puedas ¡Haz tu mayor esfuerzo!- me dijo Betty, con un tono alegre. Comencé a generar mi carga.

Volví a caer en los mismos errores de la vez pasada: pujar como si mis músculos fueran una esponja de electricidad.

-No, no y no. No eres una “esponja” que puedas exprimir. Observa- dijo y luego, con el cuerpo relajado y los brazos extendidos, generó una carga poderosa, mucho más brillante que la mía- Deja que tu energía fluya. Tus músculos no deben esforzarse en generar el electro, debes aprender a canalizarlo desde el interior de tu ser.

Acomodando mi cuerpo con sus manos, de una forma delicada, me hizo tomar una postura relajada. Tentaba mis músculos para asegurarse de que no estuvieran tensos, y cuando lo estaban me decía, con voz suave, que los relajara. Luego, sugirió que antes de canalizar, tratase un poco de meditación, poniendo mi mente en blanco, bloqueando cualquier idea. Lo que ella quería era que mi mente entendiera primero la energía en mi interior, luego, trataría de obtenerla.

Por unos momentos, dejé mi mente en blanco, sintiendo nada más que el viento que soplaba sobre la explanada. Sentía el fresco del viento, su intensidad y dirección, pero cuando trataba de entrar en un estado similar al sueño o un reposo similar, los recuerdos de Thriller Bark atacaban. Seres quiméricos, yo atrapado junto a varios marinos, gente muriendo a mí alrededor y el saber que podría ser el siguiente y, sobre todo, ese maldito Tokken Takker ¿Quién se atrevía a tenerme preso, otra vez, aunque fuera por un breve momento?
Apreté mis puños y una carga eléctrica iluminó levemente mi cuerpo, pero en ese momento, Betty me despertó de mis memorias con un dedazo en la frente.

-No te motives por la ira, créeme, conozco ese método y no es bueno. Necesitas paz en tu cabeza.

-Paz en mi cabeza… paz en mi cabeza- repetí, volviéndome a concentrar. Era difícil olvidar un evento así, por lo que opté por cada vez que esas ideas venían a mi mente, imaginar que se iban hacia mi poder interior. Traté de imaginar que mi carga manaba de mi cuerpo, que fluía como una sustancia, invadiendo cada músculo, cada órgano y mi piel.

“No eres un peleador… no fuiste capaz de defenderte… no fuiste capaz de salvar al capitán Andrew y, mucho menos, de tomar venganza de Tokken Takker…” Eran ideas que asaltaban mi mente, como si de un grupo de crítica se tratase ¡Y que más daba si no lo había logrado! Al final, obtendría lo que quería. En varias ocasiones, el dedazo en la frente me hizo reaccionar, para darme cuenta de que la furia invadía mis pensamientos.

-Muchacho, estás lleno de… odio- dijo Betty, con una expresión que denotaba pena por mí- Tu aura oscura, tus pensamientos y la postura que tomas.

Tras decir esto, me pidió que esperara un momento en lo que iba hacia la carpa. Mientras esperaba, sentado en la hierba, observé el entrenamiento de mi amiga. Para incrementar su agilidad, le habían hecho hacer ejercicios de gimnasia, bailando mientras contorsionaba su cuerpo, pero con pesas en las manos y los pies, mientras tenía que igualar el ritmo de un metrónomo. Sus movimientos eran gráciles, pero carecían de la velocidad esperada, así mismo, su cuerpo no se flexionaba aún lo suficiente. De vez en cuando, hacía uso de su ámbito, envolviéndose en tenues sombras que incrementarían su agilidad. Al igual que yo, Betty la había hecho entrenar su ámbito. Mientras hacía sus ejercicios, sobre todo con su aura de oscuridad, se veía bastante concentrada.

De cierto modo, quizás para ella fuera más sencillo desde mi punto de vista, ya que su mente aún era bastante inocente y no tenía que lidiar con el odio. Esa era una de las cosas que podía envidiarle. Como fuera el caso, verla danzar concentrada era algo hermoso.
Luego de unos minutos, regresó Betty con un estuche de pintura. Tomó un lienzo y rápidamente comenzó a pintar.

-Esta técnica se llama “colors trap” y es un modo de hipnotismo. Ahora mismo verás el verde de la serenidad- dijo la chica panda, dibujando a gran velocidad mientras su cuerpo parecía danzar de la alegría- ¡Aquí está!

Se trataba de un símbolo raro, circular, pero al momento de verlo sentí cómo mi furia disminuyó bastante.

-Gracias… deus ex… machina- dije, comenzando a relajarme sobre la hierba.

-No es ninguna casualidad- me dijo- en el circo hay hipnotistas… y algunos hemos aprendido un truco o dos de nuestros compañeros.

Ahora, concéntrate.

Con bastante relajación, aún tumbado sobre la hierba, comencé a concentrarme. Mi mente yacía bastante más despejada que hace unos momentos.

-¿Esto hace que canalice mejor?- preguntó Mikasa, viéndome con curiosidad en ese estado.

-No. Simplemente despejé su mente de ese odio. Mientras no sepa dominar sus rencores, le será difícil meditar-dijo la chica panda.

Luego, acercándose a mí, comenzó a masajear mi sien- ahora, no canalices, despeja tu mente y trata de visualizar lo que quieres. En este momento tu objetivo no es la venganza, es volverte más fuerte.

Poco a poco, mi mente quedó en blanco. Ahora entendía el estado que ella quería que alcanzara. Con esfuerzo, vencí poco a poco la relajación y pude sentarme y, entonces, ella se retiró.

-Ya veo- le dije. Respiré profundo un par de veces y continué generando mi electro, dejando que la electricidad fluyera de mi interior. Así la debía mantener un tiempo, al menos en lo que me acostumbraba. De manera indefinida, dejé fluir mi electro. Ahora, me hizo levantarme y que mantuviera mi carga. Me hizo hacer movimientos sencillos como estirarme, flexionarme y caminar por el prado. Todo ello debía ser con el electro activo. Así lo hice, hasta que éste comenzó a disminuir y sentí cansancio.

Por un par de días, hacía ejercicios menores con el electro activo y la mente tranquila, sin hacer nada más que eso. Durante mis descansos, me detenía a ver a Mikasa, quien seguía haciendo ejercicios de gimnasia, pero ahora combinaba varias actividades, como danzar gimnasia rítmica mientras trataba de controlar un aro de ula-ula. De la misma manera que a mí, allí estaba junto a ella la chica panda, dándole consejos para estirar sus extremidades y, cuando generaba su aura de oscuridad, consejos de concentración y canalización. Ahora podía mantener mejor su ámbito, sin embargo, también le faltaba.

Capítulo 3.- Electro-Goat


Cada vez había más gente en el lugar y ya comenzaba a haber actividad económica. Puestos ambulantes y restaurantes temporales en tiendas de campaña. Ya casi comenzarían a montar el circo.

Cuando ya habían pasado unos tres días del comienzo de mi entrenamiento, llegó Betty a indicar que ya era hora de pasar a otro nivel.

-¿Nivel dos?- le pregunté emocionado.

-No, nivel uno. Estabas en el nivel cero del entrenamiento. Ahora, no sólo generarás electro- dijo mientras comenzaba a generar el suyo.
Sus movimientos se volvieron aún más ágiles, haciendo algunas maromas en el aire- sino que lo potenciarás.

-¿Cómo?- le pregunté.

Casi desearía no haber preguntado. Con una gran sonrisa, puso frente a mí una batería y un par de cables. Era obvio lo que me pedía.
-Debo rellenar la batería ¿cierto?- pregunté y ella asintió con la cabeza. Tomé ambos cables y generé mi electro. Comencé a concentrarme en generar cada vez más carga. Era algo difícil de explicar, pero era como si simplemente “dejase abrir la llave” un poquito más. Al cabo de un rato volví a acabar agotado.

-Excelente- dijo Betty, mientras arrastraba un carrito lleno de baterías desde dentro del circo- necesitaremos todas estas.

-¿Qué no pagan la luz ustedes?- dije un poco molesto.

-¿Ves que haya corriente en esta isla? Además, nuestro calentador de agua es eléctrico y pues… ya puedes comenzar- dijo con una gran sonrisa. Refunfuñando, volví a coger otra batería y canalicé mi electro en ella. Que tedioso era eso, por no decir humillante ¡Un Mengele usado como cargador de baterías para calentar el agua de baño de unos payasos¡ Pero pensar en lo ocurrido en Thriller Bark me hacía mantenerme allí.

-¿Te estás divirtiendo?- preguntó Mikasa, mientras un par de artistas del circo la ayudaban a estirarse. Parecía sufrir un poco, pero lo soportaba sólo por verme más tranquilo. Un poco más seguro.

-Seguro- dije con una expresión de sorpresa.

Estaba consciente de que se había dado cuenta de mi frustración, por lo que su gran corazón la hacía soportar estar allí haciendo eso sólo por mí. Con ese apoyo, me mostré aún más serio y dejé que “la llave” de mi “grifo” de electricidad manase de donde fuera que estuviese. Apretando los dientes y de rodillas, aún cuando yacía cansado continuaba exigiéndome más. Pronto, conseguí llenar las baterías.

Día tras día, batería tras batería, continuaba expulsando toda mi carga, soportando las incesantes jornadas de trabajo. Si mi amiga sufría al estirarse, danzar con pesas y aros y estar en un ambiente incómodo, yo sufriría el doble, no porque así fuese, sino porque así me lo propuse.

Había pasado una semana más, en total diez días, cuando finalmente se dio por inaugurado el festival de los artistas. De entre las carpas que se levantaban, la del circo de las hermanas House (las hermanas de Mikasa) era la más alta.

-Vamos, vean cómo quedó- dijo Betty, llevándonos al interior. Al principio, me pareció un circo común, pero fue cuando olí las palomitas y escuché la música de circo que algo en mí se activó.

-¿Estás bien?- me preguntó Mikasa al darse cuenta de que mi expresión de frustración había vuelto. Apretaba los dientes y los puños.

Traté de controlarme, pero fue cuando apareció de la nada un payaso para asustarnos, que lancé de nuevo aquel golpe que por semanas traté de repetir. Mi puño cargado con todo el electro que me era posible, salió disparado casi de modo instintivo contra el cuerpo del inocente payaso, generando un gran resplandor y bastante calor hacia los que yacían cerca. Se escuchó un zumbido que hizo voltear a todos.

-¡Po!- gritó Betty el nombre de su compañero cirquero. Otros se acercaron a verlo. Al llegar a él, se taparon la boca con horror. Líneas de Lichtemberg, cicatrices de calor que manaban desde dentro de su cuerpo, recorrían todo su pecho. Incluso su ropa se había quemado con la forma de esas líneas.

Yo yacía de rodillas, sudoroso, con la respiración agitada y las manos temblorosas.

-¿Qué ocurrió?- llegó corriendo Karliah junto con las otras dos hermanas, las cuales nada más ver al payaso, enseguida gritaron por la presencia del médico del circo.

-Lo… lo siento. Me… me asustó- dije con la voz entrecortada, recordando escenas de la batalla contra los payasos en Thriller Bark. Karliah le pidió a Mikasa y a Betty que me sacaran de allí.

Con un poco de rudeza, ambas me levantaron y me sacaron del lugar, llevándome de nuevo a la explanada.

-¿Qué demonios fue eso?- me gritó Mikasa con lágrimas en los ojos y un rostro enfadado.

-No lo sé- dije, decepcionado de mí mismo- tuve que darme cuenta de que no estaba preparado para esto. Mientras tanto, Betty se mostraba pensativa. Me dejaron sentado con el símbolo verde del “Colors Trap” dibujando en una pared frente a mí, mientras pensaban en lo que harían. Tras unos minutos, la chica panda tuvo una idea.

-Uff, creo que ya entiendo- dijo Betty mientras me analizaba- tu técnica proviene de las emociones fuertes. Esa técnica de recordó a un movimiento que solía utilizar mucho, “clown claw”, que descubrí tras un ataque de rabia cuando era adolescente.

Luego se acercó y borró el símbolo verde. Me puso en posición de canalización y puse frente a mí un tronco para practicar.

-Libera toda tu energía- dijo con voz seria. No consideraba que era buen momento para practicar, sin embargo, tras repetírmelo logró que le hiciera caso. Tampoco es que me importara mucho el payaso.

Elevé mi carga lo más que pude. Aún tratando de relajarme, apreté ligeramente los dientes y cerré los puños, aunque sin apretarlos. Por unos momentos estuve concentrado en mi carga, sin interesarme en nada más. Mikasa me observaba, aún con lágrimas en los ojos.

-¡Ahora¡- gritó Betty. Entendí a lo que se refería. Impacté con un gran golpe el tronco y, aunque no logré el efecto que con el payaso, sí logré uno mucho mayor que con mis anteriores intentos. Golpe tras golpe, mi carga se fue debilitando, pero los efectos de mi técnica se mejoraron poco a poco. Así estuve hasta que cayó la noche.

Ya estábamos preparándonos para dormir. No tenía cara para regresar al circo y ver a los que me ofrecían cobijo, decepcionados y furiosos por lo que hice. Al entrar, vi a todos trabajando como si nada, preparando las cosas para el día siguiente.

-¿Y el payaso?- pregunté.

-Sigue en la enfermería del pueblo. Ya no está en peligro pero no va a poder trabajar en el festival- dijo Betty. Sin embargo, algo me molestaba en la noche y era mi propia debilidad. Ansioso, lamí mi piedra de sal y salí de la carpa para seguir entrenando.

Me puse en medio de la oscuridad, con los pies separados, los puños cerrados y la mirada al frente. Ignoré el viento que soplaba y jugaba con mi pelaje y comencé a generar carga como me habían enseñado. Aumenté más y más la carga, sin embargo, a los pocos minutos, un golpe con un dedo en mi espalda me causó bastante dolor. El atacante también soltó un grito al, estúpidamente, atacarme cuando más elevaba mi electro.

-¿Quién eres?- le grité a la figura que se ocultaba en la noche.

-Tú viste mucho “ese día”- dijo la voz- Ahora los clientes están furiosos.

Sacó de sus mangas unas porras y comenzó a atacar. Esquivé algunos de sus golpes, lo suficiente como para meter mis manos a mi bata y ponerme mis nudillos y contestar el ataque. Elevé mi electro y lo usé en los golpes que le daba, tratando de concentrarme en mi “ámbito”.

-Así que un matón ¿Qué más quieres de mí? ¿Te mandaron a matarme, a secuestrarme, habla?- le grité. Por un breve momento, hicimos un intercambio de golpes hasta que emané mi luz lunar, cegándolo momentáneamente tras estar bastante rato en la oscuridad. Así fue como pude ver a un hombre cuyo rostro estaba lleno de miles de cicatrices, pero eso no era todo. Él había sido uno de los científicos atrapados y, despedazados, por los “zombies” o experimentos de bio ingeniería en Thriller Bark. Al parecer, alguien lo había “reconstruido”.

Con un golpe de ambas porras, logró sacarme el aire un momento, pero logré tomarlo de las muñecas y solté toda la carga que me era posible, al mismo tiempo que concentraba mi luz lunar en mis palmas. Dio vueltas hasta arrojarme, pero sus manos ya estaban bastante heridas. Pensó que estaba en desesperación, pero cuando se acercó a mí y vio a una cabra con una sonrisa maliciosa se dio cuenta de que algo andaba mal.

En mi cabeza, los recuerdos de mis compañeros despedazados vivos, de los monstruos que enfrenté y del sufrimiento que me hicieron pasar asaltaban mis pensamientos. Di un potente grito al tiempo que traté de elevar mi electro a todo lo que podía dar. Tras esto, volví a mi postura de meditación y lo miré fijamente.

-No hay tiempo- dijo, sacando una navaja de mariposa, para matarme antes de que alguien llegase. Se lanzó a un “todo o nada”, pero logré esquivar su apuñalada. Quedó sin defensas en frente de mí.

-¡Lichtemberg Smash!-grité a todo pulmón de forma desgarradora, propinándole un potente golpe en el pecho, al tiempo que pasaban por mi cabeza imágenes de lo sucedido en aquel barco. El zumbido y el destello en su pecho me hicieron sentir liberado. Era como si hubiese podido dar aquello que no pude en aquella ocasión. Mis lamentos por mi debilidad y mi frustración parecían descansar ahora. Aquel muchacho quedó recargado sobre mi puño, así que dejé caer su cuerpo al suelo. Estaba exhausto. Casi enseguida comenzó a llover, producto de la casualidad, y un par de minutos después, llegó gente a ver lo que había sucedido.

Más tarde, las hermanas de Mikasa, como autoridad de la marina, comenzaron una investigación y tomaron mi declaración.

-¿Lo ves?- le dije a mi amiga semi gigante- por eso mismo debemos aprender a defendernos. Matones, revolucionarios, piratas, ladrones o cualquier otro enemigo. Siempre tenemos que estar atentos.

Sin decir nada, me abrazó. Luego, me acerqué a Betty y le conté lo que sucedió en la pelea. La chica panda se quedó pensando.

-Ya te diste cuenta ¿verdad?- me preguntó. Asentí con la cabeza.

-Lo sé. No es cuestión de reprimir mis pensamientos, sino de canalizar esa energía, ese coraje y ese vigor mediante la meditación. Combinarlos- dije con una sonrisa. A la mañana siguiente fue momento de volver a entrenar.

No sólo yo, ahora con motivación propia, Mikasa entrenaba su agilidad al mismo tiempo que su ámbito de “sombras”, exigiéndose a sigo misma ir hasta el límite, cansando su ámbito para luego continuar una vez más. La motivación nos irradió a ambos. Nos retroalimentábamos.

Yo seguía llenando baterías, ahora conectadas a mi cuerpo, mientras trataba de canalizar toda mi energía en mis puños, dando golpes a los troncos que me ponía la chica panda. Día tras día, durante casi todo el día, golpeé los troncos con mis manos cargadas, consiguiendo que poco a poco, tras poco más de otra semana más, aparecieran las líneas de Lichtemberg. Pero no me detuve.

Siempre le repetía a mi amiga que debíamos defendernos de lo que fuera, aunque no estuviéramos dedicados a pelear. Y precisamente por ello, teníamos que esforzarnos más y disponer de la ayuda de maestros.

Habían pasado dos semanas y media desde el ataque, el tiempo había pasado volando y ya casi era hora de dar por finalizado el festival.

-¿Estás seguro?- me preguntó Mikasa mientras iba conmigo al interior del circo.

-Estoy seguro. Quiero ver a tus hermanas en acción- le dije bastante convencido, y no sólo eso, sino que además bastante más relajado. El espectáculo fue épico. El circo del sol quedaría a la mitad de la calidad y la originalidad de todos los actos e interpretaciones que el personal del circo de las hermanas House llevó a cabo. No sólo estaba más tranquilo, sino que de alguna manera, ver eso hacía que la inspiración de los espectadores se viera aumentada, a la vez que la mente se veía sumergida en los colores y las ilusiones. Con respecto a Po, aunque no volvió a aparecer en el escenario el resto del festival, tampoco levantó cargos en mi contra. Eso era bueno… para mí, obviamente.

Al terminar el espectáculo, se dio por clausurado el festival. Había pasado casi un mes desde que llegamos a ese lugar. Seguro me extrañarían en el trabajo y a mis quimeras hechas con cuerpos del instituto de medicina… era mentira, a todos los horrorizaba eso.

-¿Te divertiste?- dije mientras veía a mi amiga, de regreso en el barco.

-Pude convivir con mis hermanas por bastante tiempo. Han visto cosas en el Nuevo Mundo que no creerías. Además, ahora estoy un poco más cerca de ser tan ágil como ellas- dijo con voz inspirada.

-Ahora ya no traigo ese peso. Creo que matar a ese muchacho y poder alcanzar mi técnica me ayudaron. Quien sabe- dije mientras me relajaba en el barco. El regreso transcurriría tranquilo, sin esa sensación de ser observado y sin el peso en mi alma- Muchas gracias por acompañarme. Espero que podamos salir más seguido.

Ambos nos sonrojamos.



Epílogo.

*Esta parte no es vista por Raviel*

-Maldición, estos seres van a hacer que el proyecto del Dr. Tokken Takker salga a la luz- dijo un agente del CP mientras observaba el cadáver en la bolsa negra, el mismo cuerpo del científico asesinado en Thriller Bark y vuelto a la vida como un “zombi”.

-Por eso los llamé cuanto antes, señor- dijo Karliah. Por alguna razón, ella estaba involucrada en lo que, según una bitácora del agente del CP decía “Proyecto Genoma”.

-El capitán Andrew no pudo conseguir los archivos de Tokken Takker ni traerlo “en una pieza”. Espero que esto no se nos salga de las manos- dijo otro agente, un hombre negro con un gran afro rojo- si esto sigue así, tendremos que llamarlas ¿Entienden? Mientras tanto, conocen lo secreto de esta la información. Guarden silencio.

-Como usted diga, señor- dijo Karliah y, junto con sus otras dos hermanas, hicieron un saludo marcial. El CP se llevó el cuerpo del ex científico, para después retirarse en un barco misterioso, el cual pareció desaparecer mucho antes de llegar al horizonte.

Al irse, con un rostro notablemente preocupado, no sólo al saber la situación actual, sino al saber lo sucedido en Thriller Bark y, que su hermana estaba involucrada con la “cabra oscura”, volteó al horizonte, en dirección hacia donde Mikasa y Raviel zarparon.

-Por favor, tengan cuidado…


Recompensas:
Raviel Mengele:

Mejorar el ámbito "Electro":
Incrementar la intensidad de su electricidad.
Incrementar los Reflejos un post 200% con recarga de uso.

Técnica: Lichtemberg Smash
Concentra su electricidad en su puño, generando una descarga que inflige quemaduras de hasta 2° grado. Deja las características cicatrices de "Lichtemberg".


Mikasa House:

Power Up: Agilidad x 2

Mejorar su ámbito: Sombras
Sombras, tan oscuras como una normal, la envuelven.
Incrementa su Agilidad un post un 200% con recarga de uso


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Re: Un cabrito que necesita entrenar

Mensaje por Abby el Sáb 30 Jun 2018 - 0:41

¡Buenas noches! Soy Abby, la pelirroja más sexy del foro y hoy seré tu correctora. Toma asiente porque vienen muchas curvas peligrosas. Hechas las formalidades, ¡comencemos!

Trama: La primera impresión de la historia resulta interesante, aunque a mi gusto le han faltado detalles. Ha llevado un orden lógico de desarrollo, pero la ambientación ha sido bastante escasa y no has conseguido que se profundice en la historia lo suficiente. Lo que si me hha sorprendido es el plot twist del final, la verdad es que no me esperaba que Karliah eestuviera con el gobierno mundial cuando se trata de una marine de alto rango y, lo peor, que vvaya a traicionarlos.

Originalidad: La historia no destaca precisamente por su manera de escribirse, de hecho ccarece tanto de detalles como de recursos literarios. Veo que intentas romper la cuarta pared, aunque el método que usas para hacerlo no es el correcto. Romper la cuarta pared en un escrito implica que el narrador debe ser considerado un personaje más, y en tu caso no lo muestras como tal. Por otro lado, el uso de la expresión Deus Ex Maquina no se utiliza en el sentido que tu lo haces, si no que se da al final de una historia o conflicto para ponerle fin sin que se le haya hecho mención anteriormente.

Psicología: La psicología ha sido bien seguida e incluso en comparación con su psicología, se nota como Raviel va evolucionando gracias a su compañera Mikasa. Sin embargo hay cosas que me escaman, como que Raviel prefiere estar solo a ir con alguien, etc.

Escritura: Vamos con la libreta del dolor:

órganos escurriendo por los troncos de los árboles

Tercera persona, escurriéndose.

sonreían y se carcajeaban

Aquí sobra la tercera persona.

y se carcajeaban ¿Se estarían burlando de mí?

Este fallo lo cometes mucho, cuando una frase es acompañada de una interrogación debes poner una coma o un punto, no empezar sin más la pregunta.

Estaba lloviendo, como me gusta.

Cuidado con los tiempos verbales porque al principio los mezclas bastantes, pasas de un tiempo a otro como si nada.

ya te eh platicado lo sucedido en Thriller Bark.

El eh, en un verbo es he, lo digo porque cada vez que hay un pretérito perfecto compuesto lo pones de manera equivocada. Por otro lado, estás en un foro de habla hispana que se rige por la Real Academia Española, así que los dialectismos no se permiten.

En ese momento, sacando una nota del bolsillo de su blusa (apretado por sus enormes senos)

Esto no te lo cuento como mal, pero un consejo es que en vez de usar paréntesis para explicar algo pongas guiones, ya que queda mejor.

Había casi ningún árbol para taparse del sol

No*

Estilo: Es un estilo directo, pretendes ir al grano sin ninguna explicación, pero dentro de lo que cabe no consigues exprimir todo ese potencial de la escritura. Si que llevas un buen ritmo a la hora de escribir, logras que la lectura sea corta y avance rápidamente, llegando a los puntos de desenlace que tanto se ansían. De todas formas, un consejo más que te diré es que en el epílogo, no es necesario que menciones que Raviel no está en esa escena, puedes escribir en tercera persona sin problemas y desarrollarlo con completa normalidad.

Dicho esto...

Trama: 0,7 sobre 1,5.

Originalidad: 0,6 sobre 1,5.

Psicología: 1 sobre 1,5.

Escritura: 1 sobre 1,5.

Estilo: 0,7 sobre 1,5.

Tu nota sería un 4, pero por haber superado las tres mil palabras se queda en un ¡6,5! Respecto a las peticiones, el entrenamiento ha sido más que suficiente así que te llevas la técnica y el ámbito y, para Tukasa, también lo que pides.

Si no estás conforme puedes pedir segunda moderación~


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Re: Un cabrito que necesita entrenar

Mensaje por Raviel el Sáb 30 Jun 2018 - 0:44

Conforme, muchas gracias y lo tomaré en cuenta para mi próximo diario :D
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Re: Un cabrito que necesita entrenar

Mensaje por Señor Nat el Jue 5 Jul 2018 - 0:38

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Re: Un cabrito que necesita entrenar

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