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Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

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Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Zuko el Jue 6 Sep 2018 - 20:16

El comodoro se quitó la capucha cuando por fin llegaron a Alubarna. El calor llegaba a ser molesto, incluso para el dragón que estaba más que acostumbrado a estar en este, sobre todo cuando combatía. Miró su reloj de bolsillo para confirmar que estaban ya al mediodía y que, por tanto, el sol estaba en su punto más alto y era cuando más calor daba. Se volvió a guardar el bolsillo y se dio la vuelta para mirar a aquellos que les acompañaba. Era la primera misión que había preparado para todos aquellos que le dijeron que sí cuando fueron contactados por el dragón. Un grupo de gente que había llamado su atención por un motivo u otro. Con él se encontraban tres de ellos y, al otro lado del río, en Rainbase, debían estar ya los otros tres.

—Teniente Comandante -dijo refiriéndose a Heaten-. ¿Podría ascender pronto? Tener que decir dos palabras cuando me dirijo a usted hace que se me canse la lengua -bromeó mientras desenvolvía y se colocaba un caramelo con palo en la boca-. Ahora en serio. La misión es sencilla en su estructura, aunque podría resultar complicada en su ejecución. Nosotros, el equipo uno de esta misión, nos encargaremos de localizar y detener a Lars Hohenheim y Connor O'Keith, líderes de dos redes del crimen organizado distintas. Sabemos que se han juntado en Arabasta para un trato y no podríamos tener mejor oportunidad para detener a ambos. No son bandas criminales muy poderosas ni con mucha influencia, pero aún así os pido que vayáis con precaución. Tomad.

Se sacó del bolsillo tres Denden Mushis de muñeca y los repartió entre los presentes. Junto a cada Denden Mushi les dio también un pequeño y discreto auricular.

—Los Denden Mushi están siempre conectados. Poneoslos en la muñeca y cuando queráis hablar dadle al botón, todos lo oiremos. No los perdáis, pues nos serán útiles si nos acabamos separando por algún motivo. Bien -giró sobre sus talones para volver a mirar hacia Alubarna-. Antes de empezar me gustaría daros vuestra primera orden. Es bastante sencilla y al mismo tiempo es la que más me interesa que cumpláis: No muráis. En marcha.

Y empezó a caminar para adentrarse en la capital.





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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Vie 7 Sep 2018 - 21:09

Tras el fallido proyecto de Loyal Army y los acontecimientos de Gray Rock, Kenzo había sido contactado por un oficial de la Marina de cierto renombre, el Comodoro Kasai, para formar parte de un nuevo grupo de élite dentro de la Marina, con miembros elegidos específicamente por su potencial. El brazos largos no sabía quienes eran el resto de personas seleccionadas, salvo en el caso de su amigo, y también excompañero en Loyal Army, Iulio. Pero cuando el Comodoro le comunicó sus intenciones y expectativas, el espadachín no pudo hacer más que aceptar. Veía en los ojos del oficial el mismo deseo de hacer del mundo un lugar más seguro que ardía en su interior, y la determinación que reflejaban sus palabras le convenció. Formaría parte de los Justice Riders.

Poco después recibió una misiva informándole de que debía acudir a Alubarna, capital del Reino de Arabasta, para llevar a cabo su primera misión como miembro de aquel selecto grupo. Sería también su primera misión desde que se ganó el ascenso a Sargento durante la batalla de Gray Rock, y a decir verdad ya lo necesitaba. Echaba de menos combatir de verdad y no en simples entrenamientos, poniendo su habilidad con la espada al servicio de la justicia y utilizándola para reducir el número de delincuentes campando a sus anchas.

El calor en la desértica isla era, lógicamente, abrasador. Pese a su aversión por el fuego, Kenzo no tenía nada en contra de los climas cálidos, aunque debía reconocer que aquel país no sería precisamente un lugar que escogería para vivir. Junto a él y al líder de la división se encontraban dos personas más. En primer lugar, una chica delgada de pelo y ojos morados, vestida de forma no muy habitual para tratarse de una marine y con cierto aire infantil que respondía al nombre de Teniente-Comandante Heaten. Y por último un tipo de altura similar a la del propio brazos-largos y aspecto inquietante. Daba la sensación de que, al igual que Kenzo, había sido un chico atractivo hasta que el infausto calor de las llamas marcó para siempre su cuerpo. Tenía múltiples zonas de su cara y cuerpo completamente quemadas, sin piel que las recubriese y rodeadas de unas extrañas grapas cuya función el espadachín no lograba adivinar. Pero lo más curioso de todo no era eso, sino que el tipo no había abierto la boca en ningún momento durante el viaje desde el puerto hasta la capital. Lo único que sabía de él era que el Comodoro le había presentado como Sargento Kayn Blackthorn. Kenzo no sabía a qué se debería aquello, así que, ni corto ni perezoso, decidió preguntar:

- ¿Qué pasa, compañero? ¿Te ha comido la lengua el gato?

Soltando una carcajada tras su pequeño chascarrillo para romper el hielo, el espadachín esperó la respuesta de su nuevo compañero. Después escuchó atentamente las breves instrucciones que el Comodoro les proporcionó al tiempo que chupaba un extraño caramelo situado en el extremo de un pequeño palo de plástico. Qué extrañas costumbres tenían a veces los humanos, por muy acostumbrado que estuviese a convivir con ellos seguían sorprendiéndole continuamente.

El Sargento cogió el Den Den Mushi y el auricular que su superior le ofreció y se los puso como éste indicó. Tras esto, cuando el Comodoro Kasai dio por comenzada la misión, el brazos largos asintió con determinación mientras llevaba su mano derecha al pomo de Kurai Noroi y se puso en marcha, siguiendo los pasos del oficial.
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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Heaten el Sáb 8 Sep 2018 - 13:48

"Hace demasiado calooooor"  La voz de Noise resonaba en la cabeza de la chica mientras esta y Echo trataban de concentrarse en lo que estaban leyendo, sentadas al lado del palo mayor, que ofrecía gracias al carajo un mínimo de sombra a esas horas del día, mientras que la gente pasaba de un lado a otro. Algunos las miraban con curiosidad mientras que otros simplemente seguían de lado... Siempre había marines que se quedaban embobados y otros que parecían molestos por que ninguna de las personas habitando el cuerpo de "Heaten" propusiera a las otras dos que colaborasen con un trabajo que no les había sido encomendado.

Aunque bueno,  eso de "personas" puede sonar algo extraño. Como si la ex-teniente tuviera un problema mental que realmente nunca existió. Simplemente Kore, como la había apodado Kusanagi una vez se cogieron mutua confianza, años atrás había creado a Noise y Echo de forma inconsciente antes de ponerse a "invernar". Fue algo extraño, pero no imposible, viendo la tecnología que se ocultaba bajo su piel, después de todo. Y tras lo sucedido en el laboratorio de GL, donde casi borran su memoria, esa inervación había finalizado dejando paso a un momento complicado... Pero no se podía decir que se llevase mal con sus "niñas". Era complicado... Ellas habían descubierto que, efectivamente, no eran seres humanos sino que vivían en la cabeza de otra persona. Por si eso fuera poco,  habían decidido separarse de una organización criminal fingiendo asesinar a Kuro y poniéndose de esa forma en la mira de Yarmin, cuya imagen real desconocía. Solo tenía la información que Kuro pudo darle sobre él en sus conversaciones.  Demasiadas cosas que estaba dejando en el rincón más remoto de su mente para poder seguir funcionando con normalidad.

"Ya lo sabemos, Noise. Pero no podemos cambiar el clima."  Contestó al rato Echo, mientras Kore entreabría su sudadera, dejando su piel al descubierto. Bajo la prenda, apenas llevaba un pantalón corto y la parte superior de un bikini. No ayudaría de mucho, pero eso unido a su ámbito de frío, quizás pudiera calmar a Noise hasta que desembarcaran.

-Teniente comandante.- Escuchó que la llamaban, o eso creyó. Pese a que ese ya no fuera su rango. Quizás aún no lo hubieran cambiado en los registros. Pensó en ignorar la llamada, pero el tono de voz conocido de Zuko hizo que alzara la mirada, fijando sus ojos  artificiales en él. Su mirada era inexpresiva ante esa broma.

-Señor, hace tiempo que ese dejó de ser mi rango, aunque supongo que no han actualizado su información... Además, si va a llamarme de alguna forma puede usar mi "nombre" para ello.- Contestó antes de volver a bajar la mirada a su tableta, acariciando mientras la cabeza de Nepu. Volvió a hablar solo cuando escuchó a su otro compañero. No le conocía... De hecho, del único que podían decir que conocían algo era Kayn, su otro compañero. En parte, fue por eso que aceptó la oferta realizada por Zuko, amigo de Kusanagi, para entrar en su brigada.

-Los gatos no comen lenguas de gente viva, que yo sepa.- Comentó, contestando a su comentario sin mirarle. -Pero puede haber otras razones para que una persona no hable, eso no ha sido gracioso.- Su voz no mostraba molestia alguna a pesar de sus palabras. Tras eso, apagó su pantalla y la guardó, incorporándose para estirarse mientras terminaba de escuchar las palabras de Zuko y se ponía en la muñeca el dispositivo. Aprovechó entonces para sonreír a Kayn y desearle suerte en la misión con gestos. Había estado practicando desde la última vez.  

Tras eso, se puso en marcha con los demás.
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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kayn Blackthorn el Lun 10 Sep 2018 - 20:10

La mirada del joven marine se mantenía perdida en la inmensidad del mar, escudriñando el lejano horizonte. Era curioso cómo, de forma imperceptible para la mayoría, podía variar el agua de un lado a otro del mundo. Sonaba estúpido pero, para él, aquellas aguas eran completamente distintas a las del North Blue. El movimiento, sus idas y venidas, la forma en que mecía las naves... de una forma u otra, eran rasgos únicos. Un mar capaz de agitarse con la furia de mil demonios, a un nivel impensable en las aguas norteñas, que a su vez podía volverse tan manso como un corderito. Engañosa y caprichosa, quizá aquellas fueran las mejores palabras para definir la Grand Line.

La llamada del Comodoro Kasai fue tan inesperada como alentadora. Había pasado bastante tiempo desde la incursión en Galuna, aquella primera misión que le habría costado la vida de no ser por su superior. Ni siquiera esperaba que aún pudiera acordarse de él, ya que por entonces era poco más que un recluta en una batalla que le quedaba demasiado grande. Aún no sabía decir qué vio exactamente en él, pero fuera lo que fuera era el motivo por el que había recibido la invitación: participar en una nueva misión junto a un selecto grupo de marines, escogidos personalmente por el oficial para formar la que, decían, sería la brigada de los jóvenes fuera de serie de la Marina. Para su sorpresa, se topó con más de un nombre conocido en la lista de voluntarios, cosa que le hizo sonreír ampliamente: Heaten, una joven oficial con la que se había cruzado durante una operación en el North Blue y, por otro lado, Iulio, con quien había tenido un peculiar encuentro en el cuartel del mismo mar. A decir verdad, era más sorprendente coincidir con ellos o que pudieran comparar su potencial que el hecho de que hubieran sido invitados por Zuko. La idea de trabajar codo con codo con ellos avivaba un fuego en su pecho.
El resto de nombres no le sonaban demasiado, aunque sabía que alguno de ellos poseían rangos similares al suyo o incluso superiores. Durante el trayecto hacia Arabasta pudo conocerlos a todos y, durante los días de viaje, su curiosidad parecía volverse insaciable por ver qué clase de habilidades poseían. «Lástima que nos dividamos en dos grupos», pensó el moreno, «me habría gustado observar a todos en plena acción».

Iulio no iba en su grupo, pero sí el comodoro y Heaten. Además de ellos, colaboraría con Kenzo quien, si no había escuchado mal, era sargento al igual que él. No habían intercambiado palabras por motivos obvios, pero parecía que podrían entenderse bastante bien con el tiempo. Debió haber sufrido algún accidente similar al suyo, pues cubría su cuerpo con innumerables vendas para ocultar algunas aún visibles quemaduras. De hecho, su cuerpo parecía haberse visto bastante más afectado que el suyo, lo cual le producía una sensación horrible al intentar imaginarse qué podría haberle ocurrido para acabar así. Pese a ello, mostraba una actitud alegre. Cuando se acercó hasta Kayn y bromeó sobre su escasa intervención en las conversaciones fue incapaz de contener una leve -aunque extraña- risa, la cual terminó en una sonrisa leve cuando Heaten le contestó. Con un silbido, una pequeña ave planeó desde algún rincón del navío hasta posarse sobre el hombro del moreno quien, tras unas leves caricias con el índice sobre su pico, describió una serie de movimientos con la mano.

—¡Mudo! ¡Mudo! ¡Perou! -exclamó Cappuccino con una voz aguda y algo cómica.

El sargento le dedicó una sonrisa amable a su igual, a quien le tendió la mano a modo de saludo, algo más coloquial de lo que acostumbraba. Si iban a combatir codo con codo sería mejor establecer relaciones agradables con el resto, y él era el único con el que todavía no había establecido contacto.

Tras la breve explicación del perouquito, este revoloteó hasta esconderse en uno de los bolsillos interiores de la holgada chaqueta que llevaba Kayn, completamente blanca y de telas relativamente finas, una prenda bastante fresca cuyas mangas eran tan anchas que tan solo el brazo de un semigigante podría llegar a abarcarlas enteras, aunque apenas le llegasen hasta el codo. Además de esto, el muchacho se ajustó una serie de telas que le cubrían la cabeza e incluso la mitad inferior del rostro, negras en contraste con la prenda principal. Así mismo, llevaba unos pantalones bombachos del mismo tono que estas: un atuendo fresco y cómodo para vagar por el desierto. Tomó el auricular y el den den mushi, colocándoselos antes de emprender la marcha hacia la capital, siguiendo de cerca al Comodoro.


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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Zuko el Mar 11 Sep 2018 - 23:39

—¡¡Arrepentíos!! -gritaba un hombre de pie encima de una caja en mitad de la calle.

Zuko caminaba seguido por su reducido equipo, llevando la chaqueta a los hombros y levantando pequeñas cantidades de arena. Su atuendo, y los de sus compañeros, o al menos la mayoría, los delataba como marines por lo que atraían las miradas de los civiles que, en la calle mayor en la que se encontraban, curioseaban puestos de mercado y poniendo toda su atención en ignorar los gritos que soltaba el hombre con aspecto de vagabundo que seguía gritando encima de su caja.

—¡Dios volverá a castigarnos con una sequía eterna! ¡Arrepentíos de vuestra vida de pecados!

El comodoro se acercó a la puerta de la que parecía ser una exitosa y gran taberna en medio de la calle mayor, indicando a sus subordinados que entraran con él. En cuanto la puerta se cerrara tras ellos cuando hayan entrado, los gritos del alarmista dejarían de llegar a sus oídos, aunque durante el instante en el que la puerta estaba abierta pudieron entrar en la taberna.

—¿Ya está Cornwell igual? Todos los meses lo hace -dijo una menuda mujer tras la barra.

La sala principal de la taberna era bastante grande. La barra se encontraba a la izquierda y estaba todo plagado de mesas, casi todas llenas de gente que se encontraba bebiendo. Al fondo había una plataforma en la que el dragón dedujo se hacían espectáculos, aunque en aquel momento no había absolutamente nadie. En la pared contraria a la barra habían varias entradas circulares que daban lugar a una pequeña sala con cómodos sillones rodeando una mesa con una larga pipa de agua con varios tubos. Las que estaban ocupadas con gente fumando tenían las entradas tapadas con cortinas y de estas podía verse como salía humo. El comodoro se acercó a la barra sacando una bolsa de su bolsillo.

—¿Cuánto por tres horas de humo? -había sido informado ya de las costumbres de aquel bar.

—Ochenta berries por cabeza.

—Somos cuatro -dijo sacando el número exacto de monedas de la bolsa-. ¿Cuál tenemos?

—La sala ocho. Tome los carbones y el tabaco para la pipa -dijo tendiéndole una pequeña bolsa y una pequeña caja-. Y antes de que diga nada, señor marine, este tabaco y servicio es cien por cien legal.

Zuko soltó una risotada.

—No se preocupe, no estoy aquí por eso. Estamos de descanso.

El dragón cogió la bolsa y la caja y se dirigió a la sala que le habían mandado, indicando a los marines que le siguieran. En cuanto estuvieran todos cerraría la cortina y esperaría a que todos se sentaran.

—Le mentí a la señora -dijo mientras sacaba los carbones de la caja-. Estamos de servicio, así que tenéis prohibido tocar esa cosa- colocó los carbones en la palma de la mano y, de golpe, estos empezaron a arder y a soltar humo. Los puso en la mesa que, al ser de hierro, no ardió-. Así saldrá humo y no sospecharan… Bien -chocó las manos tras dejar la bolsa de tabaco en la mesa-. En principio no nos oirán, al menos no bien. Esta es la taberna más cara de Alubarna, donde se ofrecen los servicios más caros y donde, muy seguramente, se encuentren los amigos a los que buscamos. Tal vez estén en una sala como esta, o tal vez en alguna más privada. Tenéis libertad para salir y ver si podéis sacar información o escuchar algo de algún cliente que podría estar relacionado con los contactos. Tú no, Kayn. No por nada, es que no puedes hablar y no podrías entablar conversación con nadie. Y… bueno… Para hacerlo más creíble tenéis permiso para comprar y beber alcohol aunque estéis de servicio. Pero por favor… No os emborracheis. En el momento que creáis que escucháis algo que pueda servir encended el Denden Mushi y dejad que podamos oírlo el resto también. Cuento con vosotros.

Y se sentó en uno de los sillones.





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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Sáb 15 Sep 2018 - 18:22

Las respuestas de sus compañeros a su pequeña broma permitieron al brazos largos conocer un poco cómo eran ambos. Por un lado, la respuesta de la chica no le gustó. O bien tenía algún problema a la hora de entender las ironías y se había tomado sus palabras al pie de la letra, o bien no tenía el más mínimo sentido del humor. De cualquiera de las dos maneras, si iban a compartir brigada le esperaba una buena. Las bromas eran una constante en el espadachín, que había crecido en un circo ambulante. Para él el humor era una parte muy importante de sí mismo, y si a alguien le molestaba no era problema suyo, no pensaba renunciar a él.

Por suerte, Kayn no se parecía en absoluto a Heaten. El chico de aspecto tétrico soltó una peculiar risotada y sonrió, mientras hacía un gesto al pájaro que le acompañaba. El ave, en ese momento, habló por el, informando al marine de que su nuevo compañero era mudo. Kenzo se imaginaba que habría perdido la capacidad de hablar a la vez que la mayoría de su piel. Entre la demostración de Kayn de que sabía reírse de sí mismo, y que ambos compartían un trágico pasado relacionado con el fuego, el brazos largos no pudo evitar sentir una gran simpatía por su nuevo compañero. Algo le decía que ambos iban a llevarse muy bien.

- Así que mudo, ¿eh? Perfecto, así no podrás chivarte al comodoro si algún día me paso con el alcohol. - bromeó de nuevo el espadachín, al tiempo que guiñaba un ojo al chico de las grapas.

Mientras caminaban por la capital del reino, presenciaron el dantesco espectáculo de un predicador tratando de convencer a quien quisiera escucharle de que la sequía era culpa de los pecados de la gente, y de que solo si se arrepentían volvería a llover. Aquella sarta de estupideces hizo que el músico no pudiese reprimir una sonora carcajada mientras miraba a sus compañeros, observando sus expresiones ante el sinsentido que tenían ante ellos.

Una vez en el local, el Comodoro solicitó un reservado y una pipa. Aquello alegró al espadachín. Hacía tiempo que no fumaba, y sería interesante pasar un rato con sus compañeros si desde aquel momento iban a trabajar juntos. Como suele decirse, grupo unido vale por dos. Bueno, realmente nadie dice eso nunca, pero la frase sonó bien en la cabeza de Kenzo en aquel momento. Sin embargo, las expectativas del marine pronto se diluyeron cuando su jefe utilizó algún extraño poder para encender los carbones con su mano y fingir que estaban fumando.

Al parecer todo era una tapadera para poder desarrollar su misión, y no un rato de confraternización previo a ésta como había esperado. Y para colmo parecía que su líder tenía algún poder relacionado con el fuego. Un leve escalofrío recorrió el cuerpo de Kenzo. Seguramente le llevaría algo de tiempo acostumbrarse a eso, e imaginaba que a Kayn le ocurriría lo mismo. Escuchó detenidamente las instrucciones de Zuko y, asintiendo, salió del reservado dispuesto a cumplir con su papel.

No llevaba nada que indicase que pertenecía al Gobierno Mundial, lo que ayudaría sin duda a llevar a cabo la misión. Lo primero que hizo, cumpliendo las órdenes de su jefe, fue acercarse a la barra y pedir una cerveza. No pensaba desaprovechar la oportunidad de refrescarse tras el viaje por aquel árido país, y además no se le ocurría mejor forma de comenzar una misión que con una buena jarra de cerveza. El ambiente de un bar era, además, propicio para alguien con sus habilidades. Una persona acostumbrada a ganarse la atención de la gente y deleitarles con diferentes espectáculos encontraba en un público bajo los efectos del alcohol grandes facilidades. Así que, en voz alta y asegurándose de que todo el mundo alrededor le oyese, dijo:

- Es una pena que no haya ningún espectáculo en directo, es lo único que le faltaría a este sitio para convertirse en uno de los mejores locales de los mares.

Su comentario rápidamente atrajo la atención de dos hombres que se encontraban sentados en la barra a unos metros de su posición. Estos, asintiendo, respondieron al marine diciendo:

- Así es. Conozco más de un acaudalado cliente habitual que pagaría gustosamente por una buena actuación.

- Esos hombres están de suerte entonces. Me presento: mi nombre es Renzo, guitarrista, cantante y malabarista sin par. - respondió el brazos largos, dejando entrever entre trago y trago de cerveza la doble articulación de su codo, pues por todo el mundo era sabido que los miembros de su raza poseían una destreza manual sin parangón. - Lo único que necesito es un público dispuesto y unas monedas, y con gusto entretendré a cuantos se hayan en el local.

Las palabras del marine fueron recibidas con entusiasmo por la clientela. El camarero, asombrado por la expectación que había generado la propuesta del músico, miró a este y asintió, como dándole permiso para actuar. Los dos hombres, por el contrario, se acercaron a él con expresión seria. El espadachín, al verlos, activó disimuladamente su Den-Den Mushi, de forma que Zuko y Kayn pudiesen escuchar lo que ocurriese.

- A nuestros jefes les gusta mucho la música, pero no pagarán un solo berry por alguien mediocre. Toca y convéncenos de que mereces el gasto, y tal vez si nos gusta lo que oímos te llevemos ante ellos.

Y acto seguido, volvieron a sus asientos. Cuando se dieron la vuelta, el brazos largos preguntó susurrando a través del comunicador:

- ¿Qué me dice, Comodoro? ¿Me deja montar la mayor fiesta que este local ha conocido?
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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kayn Blackthorn el Jue 25 Oct 2018 - 3:00

El calor de Arabasta era realmente sofocante, especialmente para alguien que estaba acostumbrado al frío clima del North Blue. Mientras que en su hogar todo cuanto rodeaba las poblaciones era nieve, allí lo era la árida, molesta y siempre pegajosa arena. Para qué mentir, al sargento no le gustaban demasiado los climas cálidos. No estaba hecho a ellos, simplemente, y debía asegurarse de que su piel no quedase demasiado expuesta al sol para evitar irritaciones. Por suerte, a excepción de los antebrazos, llevaba prácticamente todo el cuerpo cubierto.

Adentrarse en la ciudad provocó menos alboroto del que se esperaba, aunque lo cierto era que aquellas gentes debían estar acostumbradas a ver marines. Después de todo, la presencia del ejército era mucho mayor en la Grand Line que en los cuatro mares menores. Pese a ello, pudo fijarse en cómo algunas de las personas que deambulaban por la zona se tomaban un breve instante para observarles. Aquél que más les delataba como hombres de la Marina era el comodoro Kasai, y aunque el aspecto del grupo no daba pie a pensar que también pudieran serlo ellos, el simple hecho de que estuvieran siguiendo a alguien con su cargo debía ser motivo más que suficiente.
No era un problema realmente, aunque no podía evitar pensar que, para la naturaleza de la misión que les había sido asignada, estaban siendo muy poco discretos. «Para pasar desapercibido, el mejor escondite es aquel que se encuentra más a la vista», dijo para sí mismo el azabache, dando por hecho que esa sería la idea de su superior.

—C-calor... Perou... -se quejaba Cappuccino en el interior de la holgada prenda, ante lo que Kayn la entreabrió un poco para acariciarle el pico al ave, resguardada en un bolsillo interior.

«Lo sé, compañero. Lo sé». Kayn hizo una mueca, esperando que pronto se resguardasen en algún edificio, antes de que su pobre pájaro acabase convertido en pollo asado. Su mirada, mientras esto ocurría, no pudo hacer más que clavarse en un extraño personaje que se encontraba pegando gritos en mitad de la calle: un agorero que, lejos de transmitirle calma a la gente, parecía intentar meterles el miedo en el cuerpo. ¿Su fin? A saber... aunque el moreno sintió el impulso de llamarle la atención por alterar el orden público. Se contuvo únicamente porque el motivo por el que estaban allí era más importante, y porque tampoco tenía forma de reprenderle; su ave intérprete aún no era capaz de expresar más que unas pocas palabras.

Por suerte, justo después de toparse con aquel sujeto, el comodoro se adentró en lo que parecía ser una enorme taberna, bastante concurrida por lo que pudo notar desde el otro lado de la puerta. Kenzo avanzó en segundo lugar, y justo después de él lo hizo Kayn. Se mantuvo a la espera, observando y escuchando para, finalmente, seguir a su superior hasta la sala que acababan de alquilar. El mudo tomó asiento mientras se quitaba los vendajes que cubrían la mitad inferior de su rostro, manteniendo los que protegían su cabeza y cabello. No pudo hacer más que esbozar una leve sonrisa al notar la expresión del brazos-largos en cuanto Zuko prendió los carboncillos.
Mientras explicaba el plan, el muchacho dejó salir a Cappuccino del interior de la prenda, quien se puso a revolotear por la sala hasta posarse sobre un perchero cercano a la puerta, rascándose con el pico bajo el ala. Debía de haber sido un auténtico agobio para él. Finalmente, asintió en cuanto el plan estuvo explicado y aguardó a que su compañero abandonase la sala.

—Señor, con todos mis respetos -comenzó Kayn en su cabeza, sabiendo que el comodoro aún mantendría su telepatía en él-, no es necesario que me recuerde lo que puedo y no puedo hacer -el tono era infantil, como ya debía estar habituado, y la forma de decirlo calmada-. Creo que lo mejor será quedarme en la sala principal por si las cosas se complican para el sargento -indicó mientras se ponía en pie, haciendo un saludo militar.

Hecho esto, el joven salió de la sala, cerrando rápida aunque disimuladamente la puerta de la misma para que no se pudiera apreciar más que el humo generado por los carboncillos. Cappuccino debería quedarse allí de momento, aunque aquello tan solo fuera a complicarle las cosas al marine a la hora de comunicarse. Se situó frente a la barra, ante la sorprendida mirada de la mujer que servía las bebidas, antes de sacar una pequeña pizarra para dibujar, donde escribió nítidamente que le sirviera un vaso de zumo de naranja.

Las palabras de Kenzo resonarían en su comunicador, y su mirada no podría hacer más que posarse sobre este, con curiosidad. ¿Cuán bueno sería en el espectáculo? ¿Tanto como afirmaba?


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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Zuko el Vie 26 Oct 2018 - 16:28

El dragón respondió a Kayn con un simple guiño amigable de aceptación. Tal como esperaba, el comodoro se había quedado solo en la sala, a la espera de cualquier noticia o indicación por parte de sus subordinados. Fue entonces cuando se quitó la larga chaqueta marine y empezó a desabotonarse el abrigo militar que portaba. Bajo este se vio como llevaba puesto un traje negro sobre un chaleco gris, con una camisa blanca de cuello alzado y delgada corbata. Del interior de la chaqueta sacó una larga bufanda color beige y se la colgó al cuello, además de unas gafas que se puso enseguida. Rebuscó un poco entre la larga capa hasta que sacó un sombrero de color gris oscuro con cinta negra, poniéndoselo en la cabeza.

La taberna era un lugar concurrido y enorme, si alguien había reparado tiempo en su aspecto al entrar, pocos serían los que notasen el cambio. Dejó el uniforme hecho una pelota sin cuidar sobre el asiento y, entonces, salió de la sala.

—Concedido -dijo en voz baja al Denden Mushi cuando Kenzo contactó con él.

El comodoro, disfrazado, se acercó hasta donde estaba el sargento de los brazos largos y aquellos hombres que con él se encontraban, negociando lo que parecía ser un espectáculo. El dragón entró en escena rodeando a su subordinado con el brazo y gesto coloquial.

—Ey, Renzo. Ya sabes que no puedes ir aceptando contratos por ahí sin consultarme. Que para algo soy tu agente, ¿no? -hizo como que acababa de darse cuenta de la presencia de los hombres y se inclinó hacia delante, extendiéndoles la mano con una amplia sonrisa-. Buenas, me llamo Reinaldo Montforte, de Montforte Records, soy el representante de Renzo, guitarrista y cantante increíblemente famoso en Shabaody, ¿han oído hablar de él?

—La verdad es que n... -empezó a decir uno de los hombres dándole la mano a Zuko, antes de ser interrumpido.

—Por supuesto que sí, y quién no, ¿verdad? -se rió antes de soltarle la mano-. Mi representado aquí presente y yo nos encontramos en Arabasta para reunirnos con vuestro gobernante y ver si podemos organizar un concierto, pero lo cierto es que no cerramos puertas. ¿Están interesados? ¿O puede que tengan algún jefe que lo esté? Una vez Genzo tocó en el cumpleaños de un Tenryuubito y a este le gustó tanto que dio riquezas al subordinado que nos contrató. Flipante. ¿Y bien?





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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Lun 29 Oct 2018 - 23:13

El espadachín no pudo evitar fijarse en cómo el mudo tomaba posiciones en la barra, a una distancia prudencial pero lo bastante cerca como para acudir en su ayuda en caso necesario. Como esperaba, la respuesta del líder de la Brigada fue afirmativa. El Comodoro Kasai parecía haberse dado cuenta de la oportunidad que las habilidades artísticas de Kenzo podían brindarles en aquella situación. No obstante, el siguiente movimiento del oficial le cogió por sorpresa. Fue una inteligente maniobra, debía reconocerlo Esa demostración de ingenio para aprovechar el gancho lanzado por el brazos largos y hundirlo más profundamente en su objetivo con las palabras adecuadas terminó de convencer al Marine de que había hecho bien aceptando la propuesta del Comodoro de unirse a su recién creada Brigada.

Los dos tipos parecían tremendamente desconcertados, como dudando de si realmente deberían haber oído hablar de él o no. Ni siquiera parecieron percatarse, dubitativos como estaban, de que el Comodoro había dicho mal su nombre falso. << Joder, no es tan difícil >>, pensó el brazos largos. Tan avispado para algunas cosas, y luego estaba a punto de mandar el plan a la mierda por equivocarse de nombre, en fin...

- ¡Por supuesto, claro que hemos oído hablar de él! - mintió como un bellaco su interlocutor, probablemente intentando pasar por alguien culto. - Disculpa, no te habíamos reconocido. Nuestro jefe estará encantado de que consigamos un músico de tanto renombre para su fiesta. ¿Podrías actuar en este mismo local mañana a las ocho de la tarde? Tendrá lugar una reunión en la que estará presente gente importante, y después lo celebrarán. Alguien tan conocido como tú sería la guinda perfecta, ¿qué me dices?

Parecía que el plan iba sobre ruedas. Metido en su papel de músico profesional, Kenzo puso una expresión pensativa, como si estuviese meditando la propuesta recibida. Acto seguido, miró al Comodoro y se dirigió a él en un tono lo suficientemente alto para que sus interlocutores lo oyesen también:

- ¿Qué piensas, Reinaldo? No suena mal, pero deberíamos asegurarnos de que el jefe de estos tipos es alguien de verdad importante y capaz de pagar mi caché, y no un mindundi cualquiera, ¿no crees?

La maniobra pareció surtir efecto, pues antes de que el dragón respondiera, uno de los hombres dijo:

- ¡Por supuesto que puede pagarlo! ¿Con quién te crees que estás hablando? Trabajamos para Connor O'Keith, uno de los comerciantes de mayor prestigio de esta zona del Grand Line.

Bingo. Estaban hablando con la gente adecuada. Si continuaban jugando bien sus cartas podrían conseguir acceso a aquella fiesta privada, lo que les pondría en situación de cumplir el cometido que les había traído a aquella isla desértica.
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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kayn Blackthorn el Miér 7 Nov 2018 - 19:56

Los ojos de Kayn recorrían las estanterías tras la barra con curiosidad, identificando rápidamente licores y refrigerios -aunque, sobre todo, lo primero- que jamás había visto u oído hablar. No es que fuera un entendido, ya que no tenía por costumbre beber bebidas alcohólicas, de hecho le repugnaban, pero no por ello era completamente ajeno a aquel mundo. «Se nota que estamos lejos de casa», se dijo a sí mismo, justo antes de que la camarera que le había servido aquel zumo de naranja volviera a hablarle.

—¿Queréis probar algo? Tenemos importaciones de todos los mares... todo legal, claro -se apresuró a indicar, con una sonrisa bastante convincente pese a que su actitud no lo fuera.

El moreno negó con la cabeza y un gesto de su mano, indicando que con el jugo estaría bien. La mujer no insistió más, aunque en general no parecía muy predispuesta a tratar con él. Lo había notado desde el primer momento en que le había visto sin vendas cubriendo las imperfecciones de su piel, imagen que debió ser bastante impactante. Siempre lo era, después de todo. Un suspiro de resignación escapó de sus labios antes de dar un profundo trago del vaso. Era frustrante que, allá donde fuera, la gente le juzgara antes por su aspecto que por su corazón, aunque lo cierto es que, en aquella ocasión, podía jugar a su favor. Después de todo, alguien con pintas de matón pasaría mucho más inadvertido allí que un marine. Mucho más, de hecho.

«Y hablando de pasar desapercibido...» pensó, mirando con una ceja alzada al productor de Renzo el artista. Lo cierto es que era un disfraz bastante logrado, pero compartiendo tanto tiempo al lado del comodoro Kasai no le llevó demasiado tiempo identificarle. Además, ¿quién si no iba a ser? Sonrió con levedad antes de continuar con su bebida, cerrando los ojos y apoyándose en la barra con desgana, como si se encontrase cansado, mientras centraba todos sus sentidos en la conversación. Les estaban haciendo un poco el lío y, a decir verdad, la treta les estaba saliendo redonda. No les costó demasiado sonsacar el nombre del jefazo, confirmando el objetivo de los tres marines... y la atención de algunos indeseables más.
Kayn abrió los ojos al notar cierto revuelo en la sala cuando el subordinado de O'Keith exclamó el nombre de su jefe. Echando un rápido vistazo por la sala, pudo notar que más de uno clavaba sus miradas en las dos parejas negociantes. Algunos de los curiosos casi tenían peor pinta que él mismo. Casi. Quizá estaban llamando demasiado la atención, aunque fuera el principal factor de su bulo.

—Señor -comenzó mentalmente, para que Zuko pudiera escucharle-, parece que ya os habéis convertido en el objetivo de todas las miradas... y cuanto menos se fijen en nosotros hasta la reunión, mejor. Sería prudente cerrar el trato antes de que sospechen en exceso.

No le fue demasiado complicado identificar alguna que otra arma entre los presentes, lo cual tan solo pudo generar en él más incógnitas sobre cómo un antro como ese podía estar tan relativamente tranquilo. «Con semejante clientela, o son todos del mismo bando... o esto es terreno vetado». El sargento apuró la bebida y, con calma, se dispuso a sacar unas pocas monedas para pagarlo. Sin embargo, antes de que le diera tiempo y pillándole completamente desprevenido, un hombre fornido, con los brazos llenos de tatuajes y pintas de no ser la mejor oveja del rebaño detuvo su mano.

—No te preocupes, muchacho -indicó con voz ronca, depositando monedas más que suficientes sobre la barra y sentándose a su lado- ¿quieres otra? Pago yo. ¡Dos jarras de ron para mí y mi nuevo amigo, ricura! -exclamó antes de que le diera tiempo a negarse.

Kayn alzó una ceja, además de hacer una mueca. Parecía no haberse dado cuenta de que su bebida había sido un simple zumo de naranja, ahora que el vaso estaba vacío...

—No te había visto por aquí antes, pero me gusta tu estilo -soltó sin más, mirando fijamente al mudo-, podrías encajar más que bien por estos lares... siempre que estés dispuesto a juntarte con la gente adecuada... y a ganar un buen puñado de berries.


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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Zuko el Mar 13 Nov 2018 - 19:05

El dragón escuchó con atención como mentía el criminal de forma descarada, llamando la atención de todos los maleantes presentes. Hizo una mueca tras escuchar el día y la hora a la que quería que tocase. Era demasiado tarde, pues el encuentro para realizar el intercambio se iba a efectuar esa noche, no la siguiente. Para su orgullo, el brazos-largos fue rápido a la hora de dar una respuesta, consiguiendo sacar el nombre del jefe a aquellos dos. Habían dado en el clavo. El dragón respondió mentalmente al sargento con una afirmativa y volvió a centrar su atención en los criminales. El mentiroso parecía intentar disculparse y explicarse a su compañero, que lo miraba de forma furtiva por la información que acababa de revelar.

—¡Es un músico de fama mundial! Seguro que el jefe me agradece llevarlo para...

—Mañana por la tarde -lo interrumpió el comodoro-. Bien, bien. Podría hacerse. Pero antes habría que hablar con tu jefe para poder determinar el pago y si él quiere el espectáculo, claro. ¿Podrías decirnos dónde está para reunirnos con él? O para concertar una reunión más tarde, si ahora no puede.

—Amm... bueno... -empezó a decir, viendo como el otro lo miraba fijamente-. Ahora mismo está reunido con... otro jefe, hablando de negocios, así que no creo que pudieran hablar con él. Sin embargo, puedo ir a preguntarle ahora si puede reunirse más tarde, ahora vengo.

Y se fue corriendo, provocando que su amigo se llevara la mano a la cara. Zuko sonrió, viendo como el criminal iba directo a una de las salas de fumar, revelándole que allí estaba el jefe. Con un rápido movimiento de manos, el dragón separó la mano de la cara del otro criminal y la esposó a la baranda de hierro que había en la barra con sus esposas de kairoseki. El criminal lo miró, confuso aunque confirmando sus sospechas. El dragón se quitó las gafas del disfraz y miró a la tabernera.

—Discúlpeme por mentirle antes, si que estamos de servicio. ¿Le importaría evacuar de aquí a los civiles, por favor?

No tardó en irse corriendo la gente y seguramente algunos mafiosos cobardes con ellos, aunque algunos se quedaron. El dragón hizo una señal a sus compañeros para que tuviesen claro que se acabó la tapadera, mientras caminaba hacia la sala en la que se había metido el mafioso.





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Re: Demostradme lo que valéis [Priv. Justice Riders][Zuko-Kayn-Kenzo-Heaten]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Sáb 17 Nov 2018 - 21:13

Una vez estuvieron seguros de que uno de los hombres a quienes buscaban era el jefe de aquellos dos tipos, fue sencillo descubrir donde se encontraba. Una sutil treta del Comodoro Kasai bastó para que uno de los dos criminales de poca monta con los que habían estado hablando se dirigiese a una de las "salas de humo" que daban su fama a aquel local. Conociendo ya la localización de uno, y probablemente también del otro, de sus objetivos, el oficial puso fin a su tapadera. Con un veloz movimiento atrapó al sicario restante, para acto seguido dirigirse hacia la sala en la que en teoría se encontraban los dos líderes mafiosos.

Kenzo respondió a la señal de su superior poniéndose también en marcha mientras ocho largas y peludas patas nacían a su espalda, cuatro a cada lado. Desenvainó una espada con cada uno de sus diez brazos y, siguiendo a Zuko, entró en aquella sala.

Allí dos hombres ataviados con elegantes trajes se encontraban sentados en una mesa, rodeados cada uno por tres sicarios que portaban armas de fuego. En cuanto vieron entrar a los marines, los dos líderes se levantaron de la mesa mientras sus hombres se ponían delante de ellos, haciendo de improvisado escudo humano mientras abrían fuego.

El brazos largos, siempre alerta, movió velozmente sus armas, siendo capaz de cortar o parar con ellas todas las balas dirigidas hacia él. Tras esto, comenzó a avanzar hacia sus enemigos sin dejar de mover sus brazos arácnidos para evitar ser alcanzado y pasó entre dos de ellos.

- Shapuna Kurosu - murmuró mientras ejecutaba una perfecta X con las espadas que portaba en sus dos brazos normales. Ambos enemigos cayeron al suelo, agonizantes, cada uno con una profunda herida abierta en el costado. El momento de la acción había llegado y Kenzo disfrutaba, esperando que sus dos compañeros acabasen con los otros cuatro sicarios y pudiesen dedicarse a la captura de los dos líderes cuanto antes.

Cosas:
- Stats: Poder de Destrucción 3, Reflejos 3, Agilidad 4, Supervivencia 2, Velocidad 1. Agilidad x3 y Reflejos x2 por Forma Híbrida.

- Shāpuna kurosu (Cruz Afilada): se encuentre en forma humana o híbrida, Kenzo cruza ante su rostro las espadas que porte en sus brazos "normales" y, con un veloz movimiento descendente, traza una X que finaliza con ambas armas apuntando hacia atrás, abajo y el lateral. Este movimiento puede usarse en estático o en movimiento. Técnica básica.
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