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[Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

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[Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Mar 23 Oct 2018 - 14:32

”Y en un barquito de vela, con un viento de levante que los llevaban a todas partes. En el cielo, un pentagrama y componerte, con notas de colores una canción para ti. Siendo el motor de mi corazón, una mujer hecha canción, es lo que eres…”, cantaba el pelirrojo, sentado sobre el castillo de popa con una buena jarra de cerveza en la mano, intentando animar la tarde a sus compañeros, mientras contemplaba como Marc manejaba el barco pese a su tamaño. Era buen timonel, casi tanto como él mismo, eso seguro.

Casi al anochecer, con el sol marchándose por el este de la isla, cuyo nombre les era desconocido, pues no tenían nada en su cuaderno de mapas para saberlo, pero que lo averiguaron nada más poner un pie sobre tierra firme. Se encontraban en la maravillosa isla de Samirn, un lugar conocido en el pasado por ser la cuna de un viejo culto religioso, ya extinto, que se encargaba de adoctrinar niños bajo su causa, razón por la que no estaba en los mapas, pues rara vez era visitada por alguien.

Todas las calles estaban adornadas con luces y guirnaldas. Estaban montado puestecillos de comida y bebida, así como de juegos varios: dardos, tiro con escopeta, lanzamiento de pelota… Tomaron una copa en una taberna cercana, y un anciano les insto a quedarse.

—Quedaos extranjeros —les dijo un anciano—. Vamos a estar de alegría y jolgorio toda la noche, celebrando así nuestra libertad. Habrá comida y bebida a un precio muy asequible, así como un gran ambiente.

—¿Vuestra libertad? —le preguntó alguien de su banda, aunque no pudo escuchar bien quien fue.

—Sí. Hoy hace un año que los hermanos del culto se fueron de la isla y pudimos ser libres de nuevo —hizo una pausa—. Después de tantos años. Así que quedaos y decidle a la gente cuan hospitalarios somos aquí.

—Que os parece, ¿nos quedamos? —preguntó Zane, guiñándoles un ojo, más por cumplir como capitán que para pedir permiso.

—Aro que sí, canio —saltó Manué—. Amono de parranda de la güena. Rebuito y rumbita.

Al final, como mandaban los cánones, el pelirrojo pidió una jarra grande de cerveza y, tras escuchar música fuera, dejó unos cuantos berries sobre la barra, y salió al ritmo de la música. Antes de darse cuenta estaba sobre un escenario de madera en mitad de la plaza del pueblo cantando y bailando junto a varios de sus compañeros.

—¡Vamos, chavales! —gritó—. Tooooaaa, toooaaa, toaaa, te necesito tooooaaaa. ¡COMO ANTEEEES, TOAAAA!


¡¡Invitado, yo traeré el exhibicionismo al foro!!


Detrás de un capitán impulsivo siempre hay un segundo de abordo que le corta el rollo:
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Luka Rooney el Miér 24 Oct 2018 - 5:55

Estaba siendo una mañana tranquila. Realmente tranquila. El tiburón se encontraba sumergido a escasos diez nudos del casco del barco, los suficientes para ver lo que la inmensidad del mar -y de su profundidad- gustaba enseñarle. En una tonalidad más oscura que el cielo, el mar le mostraba alguna de sus especies más raras. Y es que, si algo era cierto, era que el humano -e incluso el gyojin también- sabía realmente un pobre porcentaje de lo que el mar tenía en su fondo. Quizá era por la dificultad de explorarlo, puede que por falta de interés, pero en cualquier caso, el habitante del mar estaba interesado en los secretos de su azulado amigo. Poco a poco se adentraría cada vez más en sus profundidades en busca de más secretos. Puede que incluso los reflejase en algún libro en un futuro.

El oído de Luka detectó un cuchicheo algo más alto de lo normal, por lo que intuyó que estarían llegando a su nuevo destino, del cual el gyojin no tenía ni pajolera idea. Ni del nombre, ni su historia ni de qué iban a hacer allí. Tampoco se había molestado en preguntarlo. Puede que incluso no lo hubiera pensado hasta ese momento. De cualquier manera, el tiburón se elevó hasta la superficie, y tras ello, trepó hasta llegar a cubierta. Allí vio a sus camaradas y esperó a que alguien gritase aquella mítica frase de… “tierra a la vista”. Parecía que estaban bastante próximos a su destino.

***

Una vez pisaron tierra firme, el tiburón siguió al resto sin prestar mucha atención en los detalles del lugar. Sabía que acabarían en una taberna, y había ido preparado para ello. Se palpó el bolsillo y notó lo que él llamaba “el plástico de la alegría”. Aunque no era el único plástico con ese nombre, if you know what I mean.

El susodicho plástico no era ni más ni menos que una bolsa repleta de pastillas de la isla gyojin. Había de todo tipo, pero Luka sabía cuál ofrecería aquél día a sus compañeros. Aunque siempre estaba abierto a cambios de última hora.

Una vez llegaron a la taberna, el habitante del mar tomó asiento en una banqueta y pidió una jarra grande de cerveza. Cuando el camarero se la mostró su cara de decepción fue bastante visible, hasta tal punto que el propio camarero le preguntó.

- ¿Le pasa algo?
- La he pedido grande, no pequeña.
- Oh, lo siento. Es la jarra más grande que tenemos, no estamos habituados a tener especies que no sean humanos por aquí. Quiero decir, que está muy bien, viva la diversidad y todo eso, pero… Bueno ya sabes, yo tengo un primo que es piernas largas. Bueno, no es mi primo, es un amigo de mi primo, pero siempre ha sido como mi primo. Hace mucho que no sé de mi primo. Tampoco de su amigo el piernas largas. ¿Sabes como lo llamábamos? Bueno, mejor no. Es un poco racista el chiste, creo que no te gustaría. ¿Quieres otra?
- Ehm… Sí, tráeme un par más, anda.

Un poco anonadado por la conversación y la facilidad con al que el camarero contaba su vida, el tiburón se acercó a Zane, quien ya tenía una jarra de cerveza en la mano y se encontraba bailando. El pirata se acercó a su capitán y le tendió la mano, algo que quizá su superior no entendiese muy bien. Con un guiño y llevando la mirada a la mano, volvió a tenderla con más firmeza.

Cuando Zane la agarrase notaría que quizá su mano tenía algo más. Por si acaso, impulsaría el cuerpo del descamisetado hacia él ligeramente, hasta poder posicionar su boca cerca de la oreja del humano de una manera natural.

- Tómate esto. Te subirá antes la cerveza y, lo mejor de todo, no tendrás resaca. Vamos a divertirnos un poco.

Lo que el gyojin no le dijo a su capitán era el posible efecto secundario. Digamos que ahora Zane blandiría una espada más. Que portaría una gran tonfa. O dicho más claramente, que tendría una erección de caballo.

El oficial de cubierta y mar de los Arashi fue uno a uno dándole la pastilla a cada miembro de la tripulación, esperando que todos la aceptasen, aunque tenía un pálpito con Spanner y Katharina. Probablemente ellos no la aceptase. Con los únicos que entabló una conversación más allá de la pastilla, fue con Marc y Nailah.

- Marc, con esto te subirá antes el alcohol, pero no te preocupes, eliminará la resaca. Lo único malo es que tiene un pequeño efecto secundario, igual tienes algún queso que lo elimine un poco. Te vas a poner bastante palote, y no quiero ni imaginarme lo que eso puede suponer. Porque supongo que eso que tienes ahí cuando el da por asomarse… ¿Es más grande que Nailah?

Y finalmente, cuando se la dio a Nailah no pudo evitar poner una cara un poco turbia. Quizá por ocultarle una información ligeramente importante. O por mentirle directamente.

- Toma Nailah, esta es buena mierda. Te quitará la resaca, sin efectos secundarios. ¿Quieres dos o tres? Como quieras eh, siéntete libre de tomar las que necesites. Tú cuando quieras una ven a mí.

¿Qué podía salir mal en una fiesta de los Arashi? Aquél día no solo estarían borrachos -y antes de tiempo-, sino que se sentirían bastante más calientes de lo que el alcohol pudiera ponerles. ¿Estaremos ante la primera orgía interracial de los Arashi?

Lo bueno es que en cualquier caso, no tendrían resaca. Todo era positivo con Luka y sus múltiples pastillas.



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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Therax Palatiard el Miér 24 Oct 2018 - 17:30

Therax descendió a tierra firme con la voz de su capitán aún taladrándole el oído. Al fin se había callado, pero el pelirrojo había dedicado a saber cuánto tiempo a cantar una y otra vez aquella dichosa canción de "Los Mezclaítos". El rubio la conocía y, aunque jamás lo admitiría en público, le agradaba hasta tal punto que conocía la letra de principio a fin. Sin embargo, oír lo mismo una y otra vez no era del agrado de nadie, más aún cuando todo lo que sus ojos veían era el vasto azul del océano. En definitiva, las últimas horas las había vivido como si se encontrase atrapado en un bucle temporal en el que todo se repetía sin cesar.

Fue por eso que se sintió tremendamente agradecido cuando en el horizonte se materializó una extensión de tierra. Zane solía avisar de cuál sería la isla de destino antes de llegar a ella, pero en esa ocasión no lo había hecho. Lo más probable era que ni él mismo esperase encontrarla o que, en su defecto, no supiera nada de ella. «En peores plazas hemos toreado», se dijo el rubio, enfundando sus armas tras finalizar con la puesta a punto.

Abandonó el lugar que había estado ocupando en la baranda del barco, con los pies pendiendo sobre la inmensidad del mar, justo cuando Luka emergía de las profundidades del mismo. Un "tierra a la vista" resonó en el barco de los Arashi no Kyoudai, anunciando que los piratas pondrían pie de nuevo en una isla desconocida para ellos.

***

-Samirn... -dijo en voz baja, repitiendo el nombre que les había proporcionado uno de los viandantes al bajar del barco-. No había escuchado ese nombre en mi vida, ¿y tú? -inquirió, girándose para mirar a Nailah, que caminaba en ese momento junto a él-. De todos modos parece que se lo están pasando bien, y eso significa que esta noche me va a tocar encargarme de más de uno -añadió, sonriendo tras liberar un hondo suspiro-. Eso si no sois vosotros los que os tenéis que hacer cargo de mí.

Y lo cierto era que la posibilidad existía, y cobraba fuerza conforme un inmenso barril de whiskey de Ériu Land era introducido en una de las tabernas del lugar. No se lo pensó y se dirigió hacia allí, sin importarle lo más mínimo que sus compañeros optasen por adentrarse en el mismo lugar que él. No obstante, el anciano con el que estaba hablando Zane debía tener alguna relación con aquel local, pues el grupo fue invitado amablemente a deleitarse con los placeres que éste tenía que ofrecerles.

***

-Ya están otra vez con lo mismo -se quejó el espadachín, con las mejillas visiblemente coloreadas. Apuró el quinto vaso de whiskey con hielo antes de continuar con su alegato ante el camarero, que le escuchaba interesado-. ¿Ves a ese grandullón de allí? El rellenito. Bien, pues la última vez que se tomó las malditas pastillas de la sard... del gyojin tuve que estar una semana limpiándole la mierda. ¡Y créeme, no quieres saber cómo caga semejante mole! Échame otra, anda, que paga el pelirrojo ése de ahí.

Mientras el empleado se dirigía a cumplir con sus labores, Therax abrió la mano y observó la pastilla que Luka le había entregado hacía unos instantes. Los pantalones de algunos miembros de los Arashi dejaban claro que habían decidido dejarse llevar por el consejo del habitante del mar, pero él no pensaba hacerlo.

-¿La quieres tú? -preguntó al ver que Nox pasaba no demasiado lejos de él-. Tal vez te ayude con la impotencia -añadió, carcajeando, antes de dar un trago de la copa que el camarero acababa de depositar junto a él.


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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Mist D. Spanner el Jue 25 Oct 2018 - 16:16

El joven clavó con gentileza la punta de la pluma en el papel, poniendo punto y final a la oración que estaba escribiendo. Volvió a dejar la pluma en el tintero, con mucho cuidado de no manchar el escritorio con la tinta, y echó un último vistazo a la hoja. Era la número doscientos cincuenta y tres que escribía y ponía fin al decimosexto capítulo de su libro: "Viviendo bajo las órdenes de Zane D. Kenshin". Observó con cuidado durante lo que debieron ser minutos el papel, buscando impurezas o dobleces en este, escudriñando cada milímetro como si de un microscopio se tratase. Cuando por fin se hubo clarificado que el papel estaba en perfectas condiciones, el pirata se recostó en la silla y suspiró. Acababa de escribir el punto clave en aquella historia: el día que se separaron y el capitán lo dio por muerto.

Juntó todas las hojas con cuidado en un rectángulo perfecto y sin salientes, guardándolo en el cajón con extrema cautela. Lo cerró y echó la llave para después esconder esta dentro de una cajita, la cual estaría escondida en otra caja más grande bajo la cama. El pirata observó su habitación y su meticuloso orden, preguntándose cómo podía su padre ser tan desordenado. Su madre le había contado incontables veces como era el pirata Sbun durante sus viajes, teniendo un nivel de inteligencia y cultura igual al del joven pirata, pero sin su sentido del orden. Spanner tenía escalofríos cada vez que recordaba la frase "libros tirados por el suelo" que pronunciaba su madre.

***

Spanner se encontraba en el patio de la taberna, que era bastante grande y festiva, apoyado en la barandilla que rodeaba la zona exterior del local y la declaraba como propiedad del dueño. El pelimorado se encontraba mirando a la enorme luna que alumbraba el cielo, con un vaso de whisky en la mano derecha y la extraña pastilla que el gyojin le había dado en la otra. El chico no probaba nunca nada de esa índole, sin embargo, por cortesía la aceptó, pues tampoco quería ser visto por los que consideraba sus amigos como un aburrido con el que uno no se puede divertir. Que en parte era cierto, pero tampoco tanto.

Un aullido a su izquierda lo sacó de su ensimismamiento. Se giró para ver como un mono de pelo gris y piel rosada lo observaba fijamente, subido a la barandilla. Spanner se sobresaltó ligeramente, pero enseguida se calmó, sabiendo que con ese tipo de animales un movimiento brusco podía ser peligroso. El mono caminó por la barandilla hacia delante, mirando la mano izquierda del pirata y lo que en ella portaba.

—¿Qué buscas...? -dijo Spanner, aunque sus palabras fueron ahogadas por la música y jolgorio del interior. El mono, de un rápido movimiento, le quitó la pastilla y se alejó corriendo—. ¡Cuidado! Eso no...

Pero el mono se la metió en la boca y tragó. El pirata lo observó con los ojos abiertos, esperando una reacción durante lo que fueron minutos. De golpe, el mono, se puso totalmente rojo y empezó a golpearse el pecho con los puños y gritar. Entonces saltó al interior de la terraza y corrió hacia la puerta de la taberna, entrando en ella y uniéndose a la fiesta. En un último instante, Spanner pudo ver como el mono iba lanzado hacia el pelirrojo capitán, saltando hacia él. El espadachín no pudo evitar reír.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Nailah el Vie 26 Oct 2018 - 7:47

Nailah se encontraba en la cocina del barco de los Arashi, probando nuevas recetas. Todos estaban en el exterior pasando el rato mientras ella removía todos los muebles de la acomodada cocina. Sin querer había desordenado gran parte del instrumental y a lo mejor Marc le echaba la bronca por tocar sus cosas, pero necesitaba la cocina para sus nuevos experimentos en comida. Había ideado unos bombones de chocolate negro con frutas de la pasión que resultaban ser deliciosos en sabor, lo malo es que poseían unos efectos secundarios un tanto peculiares.

En cuanto terminó de decorarlos con unas varillas los dejó reposando sobre la mesa sobre una tela y luego abandonó la cocina, ignorando todo el desastre que en ella quedaba. A medida que atravesaba el umbral de la entrada, el grito de tierra a la vista captó su atención. Según lo que hablaban en cubierta, se trataba de la isla de Samirn. Nailah no tenía mucha idea sobre geografía, por lo que obvió todos los detalles que mencionaran después y regresó a la cocina.

Mientras atracaban, decidió guardar sus bombones en una pequeña cajita de madera que iría en el estuche de su cinturón. Al salir a cubierta se acercó hasta Therax, el cual ya estaba bajando por la pasarela. Nailah acomodó sus tres espadas y se puso a su altura al caminar, aunque se detuvieron cuando ofrecieron a Zane disfrutar de la fiesta de la isla. Ella estaba a favor, llevaban una larga temporada en el barco en la que no disfrutaban de fiestas externas.

-Tampoco he escuchado nunca nada sobre Samirn - respondió al rubio, y después no pudo evitar reírse ante su comentario -. ¿Tú crees? Dudo mucho que nosotros tengamos que encargarnos de ti, antes ocurre algo malo por aquí.

Nailah siguió caminando y llegaron hasta una zona muy agradable. La música resonaba por todo el lugar y la comida y bebida no paraban de llegar. La pirata se pilló una cerveza y luego se apoyó en la barra. La primera cerveza se la tomó enseguida y luego llegó otra jarra, mientras bebía vio como Luka repartía sus famosas pastillas entre todos y luego miró a Therax, el cual se la ofrecía a Nox.

-Deberías guardártela para cuando te encuentras con la chica de cabellos cenicientos de Gray Rock, seguro que te lo agradece - comentó entre carcajadas.

Tras eso, Luka se acercó a ella y, a pesar de llevar ya unas cuantas jarras de alcohol encima supo que le ocultaba algo. Él le ofreció a Nailah la pastilla y esta la cogió sin dudarla. La última vez que había tomado una pastilla del gyojin había estado de maravilla, como si fuera un mundo de luz y de color, esperaba que esta vez fuera otra sensación parecida. La tomó y luego dio un trago a su jarra. Si él decía que quitaba la resaca, era bienvenida la pastillita. Tras eso sacó su cajita de bombones.

-¡Coged uno! - sonrió, mirando hacia Nox y Therax.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Noximilien el Sáb 27 Oct 2018 - 13:25

La mirada del enmascarado se perdía en la nada, acompañado del liso ruido de la piedra de afilar se rozaba con el filo de su Yukion’na, su espada. Podía notar como la piedra se escarchaba cada vez que la pasaba por el filo de la espada de heladora fuerza, pero la leve nieve se condensaba en segundos debido al cálido tiempo y a la brisa que le daba por estar sentado en el palo mayor del barco de los Arashis.

Algo le llamo la atención en el horizonte. Pues de la basta línea azul oscuro, se visualizaba un bulto de colores secos entre las aguas.

Guardo la piedra de afilar y enfundo su mandoble, y miro hacia abajo para que le escuchasen bien sus compañeros que estaban a ras de cubierta.

- Dirección Nord-este, tierra a la vista!

La isla resulto ser Samirn, un lugar no muy destacable, pero que al menos era un buen lugar para pasar la estancia ya que parecían estar de celebración por algún motivo. El pelirrojo no dudo en quedarse. “Zane D. Kenshin deniega una fiesta. Dijo nadie nunca” pensó Nox.

- En fin, espero al menos vayamos de tranquis…


***

- Ains, que envidia os tengo… Echo de menos esa sensación de ser joven –la cabeza del enmascarado estaba espatarrada sobre la mesa en la que ya se había bebido su quinta copa de tamaño considerable-. Escúchame bien, rubia, digo rubio –refiriéndose a Therax-. Nunca te hagas viejo. Nunca.

Su aliento olía con cierta fuerza a alcohol, pero para el hombre pescado, no era suficiente, ya que estaba de nuevo con sus dichosas pastillitas. Ante la propuesta de Therax, le respondió con un sonoro capón.

- ¡Cállate! ¡Mi herramienta funciona mejor que tu “mini salchichita”! –dijo con tono de enfado, mas producto del alcohol que otra cosa. Por otra parte miro con cierta gumía los bombones que ofrecía Nailah. Cogió uno y se lo llevo detrás de la máscara para al final ver como su mandíbula hacia el movimiento de masticar-. El chocolate es el único vicio que necesita una persona en su vida...
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 27 Oct 2018 - 17:18

El cielo estrellado se alzaba sobre la mujer que blandía sus dos espadas como si de un auténtico baile se tratase. Entre los elegantes giros, podían verse los reflejos plateados que dejaban las armas de la pelirrosa. Su cuerpo se encontraba sudado, causa del esfuerzo físico que conllevaba entrenar hasta el alba. Katharina jadeaba, pero aún tenía energías para continuar el entrenamiento. Esprintó hacia delante y a mitad de carrera dio un giro seguido de otro, manteniendo los brazos extendidos. Por poco tiempo pareció que el cuerpo de Katharina formaba un verdadero torbellino, aunque este desapareció tan rápido como apareció. Y, entonces, la mujer cayó de rodillas completamente agotada. «Una vez más…», se dijo a sí misma.

Una vez agotadas todas sus fuerzas, se dejó caer de espaldas. La gigantesca luna yacía en el cielo como un farol que iluminaba tenuemente los rincones del mundo. A su alrededor se aglomeraban las estrellas que parecían ser meros puntos brillantes. Descansaría un momento y luego tomaría una ducha para, finalmente, dormir un rato. Desde que se unió a los Arashi, aprovechó cada minuto libre para fortalecer tanto su cuerpo como su mente, después de todo su poder no solo dependía de cuán fuertes fuesen sus músculos. También debía tener una capacidad intelectual que superase en creces a la media. A medida que iba pensando en todo lo que haría una vez se levantase, sus ojos fueron cerrándose poco a poco.

******

Poco y nada sabía de Samirn, aunque poco después de pisar tierra descubrió que habían sido gobernados por un culto durante muchísimos años. Katharina anotó ese relevante dato en una libreta tan grande como su mano y de tapa de cuero negra. Parecía ser un poblado de lo más animado y todos se esforzaban en hacerles creer a los extranjeros que eran bienvenidos allí. No obstante, la bruja desconfiaba del amable comportamiento de los nativos. Siempre dudaba de la amabilidad de las personas, creyendo que, detrás de esa actitud, había intereses egoístas y oscuros. La vida misma se había encargado de demostrarle que siempre era así, así que tenía razones de sobra para desconfiar de los pueblerinos.

Katharina caminaba detrás de sus compañeros cuando, de pronto, se separó del grupo para entrar a una joyería. Podía obtener casi cualquier piedra preciosa solo con chasquear los dedos y transformar una simple moneda en algo realmente hermoso, pero el hecho de ver una gema en su estado verdadero le hacía ilusión. Sobre el mesón había un anillo con un granate tan grande como una nuez y tan brillante como el diamante. La pelirrosa salió con un nuevo accesorio comprado por menos de la mitad del precio original. Por otro lado, no tardó en terminar dentro de una ruidosa y alegre taberna donde su capitán y el resto de los chicos pasaban el rato bebiendo y bailando. Cuando el gyojin se acercó ofreciéndole una extraña píldora, Katharina cerró los ojos y negó con la cabeza, dejando claro que no le interesaba drogarse.

—¿Qué diablos…? ¿Eso es un mono? —preguntó para sí misma, sorprendida por la aparición de un primate increíblemente enérgico.

—¡Así es, jovencita! A veces los animales bajan del bosque para tener algo de compañía humana y, algunos, han desarrollado un gusto por la cerveza. Es algo extraño, pero los borrachos suelen compartir sus jarras con cualquiera… incluso con el suelo.

Katharina volteó y se encontró con un hombre de aproximadamente cuarenta años y un peinado bastante… único: un gigantesco jopo rubio acompañado de unas patillas largas que se adentraban a sus mejillas. El sujeto tenía una cicatriz vertical que cruzaba su ojo derecho, mientras una sonrisa amistosa se dibujaba en su rostro. Era casi tan alto como Zane y gozaba de un cuerpo bien tonificado, como si pasase horas y horas entrenando. Calzaba unas botas de cuero y llevaba unos pantalones militares, además de una camisa hawaiana. Una combinación muy extraña sin lugar a duda.

—Soy Zulik, por cierto —mencionó el hombre y enseguida tomó asiento frente a la bruja, como si tuviesen toda la confianza del mundo—. Esos hombres que te acompañan… ¿son tus amigos?

La pelirrosa se encogió de hombros y volvió la mirada al libro que estaba leyendo.

—¿Puedo continuar con el libro, Zulik? —preguntó sin mirarle, intentando ser amable.

—Oh, por supuesto. Lo siento… Yo… Iré a por una cerveza, ¿quieres una? —El hombre de los pantalones militares esperó impaciente la respuesta de la pelirrosa, pero ninguna palabra salió de su boca.



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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Marc Kiedis el Dom 28 Oct 2018 - 14:56

Llevar el timón del navío de los Arashi por aguas del Nuevo Mundo era una tarea agradable la mayor parte del tiempo. Las tormentas suponían un auténtico desafío, sí, pero si en algún momento el barco peligraba siempre tenían a su capitán. La habilidad al timón del "Descamisetado" era casi tan reconocida como con la espada, así que Marc simplemente debía encargarse de que la embarcación se mantuviese en el rumbo correcto. Zane y él se turnaban en esas tareas y, cuando a él le tocaba ponerse a cocinar o necesitaba descansar el pelirrojo no tenía inconveniente en ocupar su lugar. No obstante, en aquel momento era el semigigante quien manejaba el navío, mientras el espadachín bebía y cantaba una extraña pero ciertamente pegadiza canción.

Al anochecer arribaron a su destino. Al parecer se encontraban en la isla de Samirn, un lugar que había sido hasta hace poco realmente peculiar y no muy recomendable para los foráneos, pero que ahora mismo no era más peligrosa que cualquier otra isla de aquellas aguas, lo que, por otro lado, tampoco era precisamente decir poco.

***

El alcohol, la música y las risas llenaban el ambiente de alegría, y Marc disfrutaba de la fiesta junto a sus nakamas. Bueno, junto a la mayoría de ellos. Katharina, distante como siempre, parecía encontrarse muy lejos de allí aunque físicamente se encontrase presente. Luka, haciendo gala de nuevo de su amplio arsenal de drogas y fármacos, iba ofreciendo uno por uno a sus camaradas unas pastillas que, según explicó al propio semigigante, les ayudarían a pasarlo mejor y a no encontrararse mal la mañana siguiente. Eso sí, con un curioso efecto secundario.

El cocinero aceptó enseguida la oferta del tiburón, e ingirió la píldora junto a un largo trago de su jarra de cerveza. Pronto los efectos físicos de aquella sustancia comenzaron a hacerse evidentes. Y no solo porque el alcohol viese su efecto potenciado haciendo que el grandullón se animase a ponerse a bailar en mitad del local, sino porque en su zona íntima comenzó a hacer relieve algo de un tamaño verdaderamente llamativo, incluso para alguien de su especie. Con los movimientos de Marc, que bailaba con gran alegría aunque no demasiada destreza, el bulto de su entrepierna se cimbreaba como un descomunal péndulo, llegando amenazar en algunas ocasiones con batear accidentalmente la cabeza de alguno de los presentes.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Vie 2 Nov 2018 - 7:50

El pelirrojo estaba demostrando sus grandes dotes para el cante hondo, palmeando como lo hacían los habitantes del bello archipiélago andalusí, cuando una mano amiga se puso sobre la suya. Se trataba de Luka, y su intención era regalarle algo que no todos podían ver. Al mirar lo que era se trató de una pastilla de forma ovalada, de un verde musco que no la hacía muy apetitosa. La estuvo mirando durante un rato, suspirando de vez en cuando mientras se tomaba la jarra de cerveza. “Tomar o no tomarla”, pensaba. No obstante, antes de que pudiera tan siquiera tomar una decisión, una fiera inquieta dando mil vueltas se acercó hacia él. Tenía las pupilas muy dilatadas, la lengua fuera y la espada natural desenvainada, pero no era un enemigo, sino un primate de algo menos de un metro de estatura en celo. Se encontraba dando vueltas por el techo, saltando de una viga a otra, pero el instinto del pirata sabía que él era su presa. Miró hacia el frente, y pude ver como el bulto que le asomaba a Marc en los pantalones, y entonces lo entendió.

—Maldito Luka… —mostró una sonrisilla—. Se va a enterar.

Y como supuso, el primate se abalanzó hacia él. Rápidamente, dejando notar un ápice de su presencia, hizo parar al mono.

—Hola, chiquitín —le dijo—. ¿Ves a ese hombre pez de ahí? —le señaló, mirando al pez con picardía—. Pues me ha dicho que no le importa que le folle un mono, así que ¡ADELANTE!

Sin embargo, el mono no le hizo caso, se subió sobre una mesa y empezó a pelarse la banana a una velocidad que superaba la suya en época de sequía.

“Es un maestro” —pensó.

La fiesta continuó, pero no se atrevió a tomar la pastilla, con el pensamiento de guardarla para otra ocasión. Sin embargo, pese a todo, acabó tomándosela. Toda la sangre parecía estar acumulándose en una única parte de su cuerpo. Sentía una presión central que iba alargando su aparato reproductor hasta sentir una dureza que podría resultar hasta molesta.

La fiesta se acabó trasladando a la plaza central, donde únicamente había gente joven. El mono también estaba allí, seguido de un amigo, y ambos estaban siempre al lado de Nailah. ¿Casualidad? No lo creo.

Entretanto, como un buen pirata valiente, Zane sacó a bailar a Katharina, pues sentía que de todos sus compañeros era con quien menos confianza tenía. Le dio un par de vueltas, y luego la llevó a un pequeño escenario a cantar.

—Creo que deberíamos hablar más, Kathari.., Katari…, Kath, mejor lo dejo en Kath —dijo algo trabado—. Pero no solo conmigo, sino con toda la banda. ¡SIUUUUH!

*     *     *

A la mañana siguiente, con el sol pegando ya fuera sobre sus cabezas, el pelirrojo se despertó el primero. Siempre que bebía a espuertas apenas podía dormir, a no ser que lo hiciera en una cama mullida, pero se encontraban tirados en mitad de un parque. Se levantó dando pequeños pasos y se bajó los pantalones para orinar. Y entonces, algo había pasado, todo era más pequeño y menos peludo. Miró sus manos y eran más pequeñas y delgadas.

—No puede ser…

Corrió hacia una fuente que había cerca y miró su reflejo.

—No, no puede ser… —inquirió de nuevo, volviendo a donde estaba sus amigos.

—¡LUKA! —gritó, agarrando a su amigo por la camisa—¿Qué coño llevaba esa pastilla?

Y su amigo también era un niño, pero no solo él, sino todos los demás había rejuvenecido hasta tener una edad entre doce y quince años. Zane estaba muy alterado, pero sobre todo era porque su katana le pesaba, y le resultaba difícil sujetarla; eso sin contar que la ropa le venía grande.


¡¡Invitado, yo traeré el exhibicionismo al foro!!


Detrás de un capitán impulsivo siempre hay un segundo de abordo que le corta el rollo:
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Katharina von Steinhell el Vie 2 Nov 2018 - 9:06

Sabía que la píldora que Luka estaba repartiendo no era del todo buena, y lo comprobó cuando vio a Marc. En estricto rigor, no le vio, sino que se fijó en lo que parecía ser un dragón salvaje queriendo salir de su jaula. Tal vez en los humanos podía tener un efecto más o menos controlable, pero ¿en un gigante? Katharina se alegraba de estar a varios metros de él y su cosa de tamaño perturbador; no quería tener nada que ver con lo que estaba sucediendo con sus compañeros. Por otro lado, Marc no era el único que estaba sufriendo de extraños cambios corporales, sino que también el mono que, de un momento a otro, comenzó a llamar la atención dándose placer a sí mismo. La bruja sabía de sobra que con los Arashi siempre las fiestas terminaban en cuestiones extrañas y difíciles de entender.

Por su parte, continuó inmersa en el libro que tenía sobre la mesa y, justo después de que el hombre llamado Zulik desapareció de su vista, encargó una triple ración de carne asada con patatas fritas y cebolla dulce, además de champiñones y otras ensaladas. Disfrutó cada trozo de comida como si fuese el último, sin embargo, no alcanzó a terminar puesto que notó que sus compañeros estaban empeñados en salir de la taberna y dirigirse hacia otro lugar.

—Vaya, vaya, no pueden siquiera estarse quietos… Será mejor que les siga antes de que la caguen —se dijo para sí misma y, tras coger el libro y devorarse la comida de un solo mordisco, caminó detrás de sus amigos.

La plaza central era un lugar cálido y repleto de gente joven que disfrutaba cada segundo de la noche. Había un escenario donde los chicos bailaban y se divertían, además de algunas tiendas que vendían refrescos, cervezas artesanales y, por supuesto, comida. Katharina prefería mil veces estar en la taberna, pues ahí al menos podía estar sentada y, con mucho esfuerzo, ignorar el ruido para concentrarse en el libro que cargaba en su mano. Pero si le dieran a elegir entre la taberna y el barco, escogería este último sin dudarlo. Le gustaba el silencio y la soledad, pues en ese ambiente podía pensar con claridad.

Entre la muchedumbre divisó a Zane acercándose hacia ella con paso desequilibrado; seguramente el alcohol ya había hecho efecto. El hombre le ofreció su mano como señal para invitarla a bailar y Katharina aceptó, aunque no con demasiadas ganas. La bruja demostró movimientos ágiles y fluidos como el agua, dejando claro que era una buenísima bailarina. De vez en cuando, Katharina sentía el roce del miembro erecto de su capitán, pero prefería no pensar en ello. «Putas pastillas. En serio, Luka, esta vez te has pasado», pensó para ella mientras giraba con los brazos extendidos y luego volvía a su lugar.

—Estamos hablando, Zane —respondió la bruja con suma naturalidad, evitando el trasfondo de las palabras de su capitán—. Y creo que llamarme Kath está bien; siempre he pensado que Katharina es demasiado largo.

La bruja pasó la noche bebiendo todo tipo de bebidas sin alcohol y de colores fluorescentes, comiendo todo tipo de comidas exóticas y yendo de allá para acá, bailando sin cesar. Se sentía feliz de haber pasado un buen momento fuera de su habitación y los libros.

******

Despertó y soltó un profundo bostezo, intentando recordar por qué diablos no había ido a dormir a un hostal o al barco. En cambio, se hallaba en medio de un parque, bajo la copa de un árbol. Por suerte, había sido lo suficientemente inteligente para alterar la tierra y volverla casi tan cómoda como una cama. Estiró los brazos y luego frunció el ceño, observó a su alrededor y se llevó una aterradora sorpresa. Tuvo que pellizcarse para saber que no se encontraba soñando, pues la gente decía que era la forma de descubrir si se estaba dentro de un sueño o no. Pero todo aquello era la realidad. Vio a Zane mirándose el pito y, tras pestañear, lo encontró agarrando a Luka por la camisa.

Katharina caminó con miedo a la laguna que estaba a pocos metros de ella y asomó el rostro. El largo de su cabello seguía siendo el mismo, pero el tamaño de sus pechos disminuyó considerablemente. «No puede ser… ¡¿He vuelto a ser una niña?!», se preguntó con algo de frustración, pero enseguida recordó que podía acceder a la polimorfia en cualquier momento y modificar por completo su apariencia física. Sin embargo, lo importante era descubrir qué diablos había pasado.

—No fueron las pastillas, Zane —intervino Katharina con el ceño fruncido y con un aspecto tan infantil que era difícil tomarle en serio—. Yo no tomé ninguna y, aun así, parezco una niña de doce años. No nos quedaremos así, ¿verdad? A mí me da igual, puedo cambiar de aspecto en cualquier momento, pero dudo que tú, Luka y los demás puedan.



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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Luka Rooney el Lun 5 Nov 2018 - 4:17

La noche estaba transcurriendo tal y como Luka había planeado. La mayoría de sus nakamas habían consumido de nuevo una de sus pastillitas. En esa ocasión, maldijo firmemente la decisión con la cual se la había dado al semi-gigante, ya que su mandoble ya alzaba la vista, y el pirata desconocía si las costuras de su pantalón aguantarían mucho más. En ese momento el gyojin supo por qué cuando bromeó sobre el tamaño de su miembro con Marc éste no se rió. No es que le diese corte hablar sobre su entrepierna -o puede que sí-, lo que realmente ocurría era que más allá de ser una broma, era la realidad. Su miembro era probablemente del tamaño de Nailah. Y aquello, en ristre como un ariete, amenazaba la integridad de todos los Arashi. En ese momento el tiburón pensó cómo podría nacer un semigigante de las entrañas de un humano. Aquello era tan ilógico como la fiesta lo estaba siendo.

- Creo que debo elegir mejor quién debe consumir mis mierdas -susurró a su capitán a la par que se alejaba de allí

Después, todo transcurrió muy rápido. De pronto el habitante del mar se encontraba pidiendo un ron mientras miraba la escena sin poder dejar de reír, como su capitán mandaba a una especie de mono salido a ir contra él. Entre tanto, el gyojin no dejó de drogarse. Primero pastillas “happy hour”, y después un poco de “polvo de la felicidad”. Aquello no podía ir a peor. O sí.

Lo realmente curioso vino después. El mono, en vez de lanzarse a por Luka, hizo gala de una tremenda agilidad y lo que seguramente eran años de práctica, para enseñar al resto el tremendo arte del amor propio. La muñeca del susodicho animal parecía ir sola, un movimiento fino, suave y ligero, pero sobre todo tremendamente ágil, que hizo que el silencio predominara durante unos segundos. Todo aquello culminó en un final tan feliz que se oyeron algunos vitoreos, seguidos de un ruido cada vez más intenso. Puede que todo lo que ocurriese allí fuese festejado. O quizá simplemente el mono hizo lo que cualquier hombre allí, después de haber tomado una de las pastillas de Luka, quisiera hacer. En cualquier caso, el único que había culminado la fiesta allí era el mono.

***

El tiburón se despertó abrumado, casi tan asustado como para gritar. Algo le agarraba, y cuando abrió los ojos observó que era un niño.

- Pero qué haces, puto niño. ¿Quieres jugar, eh? ¿Quieres? -comentó a la par que alzaba el puño

Pero cuando el niño habló, pronto se dió cuenta del parecido con su capitán, y lo que le dijo le situó. El gyojin, aún empastillado de la noche anterior, no pudo parar de reir. Se tiró al suelo incluso y empezó a dar vueltas cual croqueta.

- Aún no he dado con una pastilla que haga esto, capi. Pero molaría mazo. Mira a Manué, ¿no te dan ganas de pegarle? -comentó una vez se rehizo de su propia risa para seguir tronchándose- Fua, se me está ocurriendo… ¿Y si esto es un puto sueño? ¿Y si estamos soñando y estamos todos enlazados? ¡¡Mira, una puta mariposa!! ¡¡Ha sido ella, seguro!! ¡¡Nailah, a por ella!!

El gyojin salió corriendo detrás de la mariposa y acabó cayendo en la charca cercana. El agua estaba lo suficientemente fría como para espantar a casi cualquiera. Entonces, se le ocurrió una buena broma que gastar a sus compañeros. Nada era más importante que mantener el buen humor en una situación así.

- ¡¡Ayuda!! ¡¡Aún soy muy pequeño y no sé nadar!! -gritó aguantándose la risa y haciendo como que se ahogaba- ¡¡Aaaaa!! -volvió a gritar hundiéndose en el agua -¡Yuda!

Lo que desde luego no se esperaba el tiburón era que justo en medio de aquella broma algo le agarrase la pierna y tirase de él hacia abajo. Puede que fuese merecido para Luka, que empezó a reirse nuevamente, perdiendo gran parte del aire que tenía en sus pulmones.


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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Marc Kiedis el Lun 5 Nov 2018 - 13:49

Las pastillas de Luka era el ingrediente que faltaba para una de las clásicas noches de descontrol de los Arashi. Y la irrupción de un diminuto mono que primero atacó a Zane para posteriormente comenzar a tocarse su zona íntima compulsivamente delante de todo el mundo no hizo sino que la multitud se animase aún más. Efecto causado, como no, por las múltiples sustancias que casi todos allí habían ingerido, impidiéndoles pensar en que lo que acababan de ver era un animal masturbándose, no algo que aclamar. Pero bueno, así eran las cosas cuando los Arashi se desmadraban. Al parecer el miembro del semigigante había sido el otro gran foco de atención de la fiesta. Al grandullón casi le daba vergüenza, pues entendía que para todos los demás aquello fuese una monstruosidad, algo de un tamaño exagerado. Pero claro, una vez más el acohol y las pastillas de Luka hicieron que ese casi se quedase en nada.


***


La mañana siguiente, Marc despertó sin ningún tipo de resaca, como su nakama le había prometido. Parecía que aquellas píldoras cumplían con todo lo que el tiburón le había dicho. Cuando se puso de pie, la sorpresa fue tremebunda. No sabía por qué, pero lo veía todo desde mucho más abajo. Aquella perspectiva le resultaba extrañamente familiar, pero no lograba averigüar de qué. Miró a su alrededor para darse cuenta con extrañeza de que estaba rodeado de niños que parecían justo entrando en la pubertad. No obstante, sus agudas voces tenían matices que le recordaban a otras mucho más familiares: las de sus nakamas. De hecho, había un chico pelirrojo y un gyojin tiburón adolescente gritando mientras una niña sorprendentemente parecida a la bruja trataba de razonar con ellos. Y en el suelo, a su alrededor, versiones en miniatura del resto de sus compañeros dormían plácidamente.

Al semigigante le costó unos minutos asumir lo que acababa de ocurrir. No sabía cómo, pero todos habían sido convertidos en preadolescentes. Katharina hizo un apunte interesante. No se trataba de un bizarro efecto secundario de las pastillas de Luka, pues ella no las había probado. Tampoco podía ser algo que estuviese en el alcohol por esa misma razón. Algo o alguien había tenido que hacerlo pero, ¿por qué?

En ese momento, el gyojin se lanzó a una charca. Seguramente su piel, tras pasar toda la noche durmiendo sobre la tierra, necesitaría hidratación. Sin embargo, apenas unos momentos después comenzó a pedir ayuda, gritando que era demasiado joven y que no sabía nadar. Marc, a pesar de conocer la naturaleza bromista del tiburón, creyó sus palabras a pies juntillas. Alarmado, y sabiendo que él mismo, al ser usuario de Akuma no mi, no sería capaz de salir vivo del agua, buscó algo que pudiera usar para ayudar a su amigo. Tras unos segundos de búsqueda vio lo que parecía un tronco de árbol no excesivamente grande tirado sobre la hierba, y pensando que con él podría sacar a su compañero.

No obstante, cuando ya se disponía a tendérselo y gritarle que lo agarrase con todas sus fuerzas, el habitante del mar se hundió bruscamente en el agua. Asustado, el cocinero comenzó a gritar, buscando despertar al resto de sus nakamas para que entre todos sacasen a Luka de allí:

- ¡Chicos, chicos! ¡Despertad! ¡Algo ha hecho que Luka se hundiese en esa charca, tenemos que sacarle de ahí!

Con las prisas por conseguir ayuda, se le olvidó mencionar entre sus gritos que todos habían sido devueltos a la preadolescencia.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Nailah el Mar 6 Nov 2018 - 5:34

Nailah había ingerido la pastilla de Luka y estuvo vagando por todo el bar mendigando un poco de "amor". Pero con los miembros de su banda parecía que no colaba, tal vez con Zane si, pero se había vuelto un amargado que ya no disfrutaba de los pequeños momentos. Se fijó en el mandoble de Marc y se dio la vuelta. Vaya cosa escondía el gigantón, pensó Nailah con las mejillas ruborizadas tanto por la pastilla como por el alcohol que había ingerido.

La fiesta continuó durante mucho más en una zona al aire libre, acompañada de mucha música y más comida. Cuando Nailah llegó al centro de la fiesta los monos la seguían a todas partes. En el fondo le parecían unos animales pervertidos muy adorables y el hecho de que quisieran lanzarse contra algunos de la banda en busca de placer le resultaba divertido.

Bailó sola durante un buen rato en el centro de la pista, incomodando a gente que por allí intentaba pasarlo bien hasta que al pelirrojo y a Katharina bailando. Arqueó las cejas mientras veía lo bien que lo pasaban y se acercó rápidamente a ellos, esperando a que bajaran del escenario para seguir bailando. Tras eso, agarró de la muñeca a la pirata y se la llevó al centro, para bailar con ella. Nailah estaba casi borracha, pero aun era consciente de lo que hacía y decía, o eso creía ella.

-Tanto tiempo juntas en... en... en la banda y aun no hemos hecho nada juntas - Se repitió. Nailah intentaba lanzar una indirecta, pero en su estado era muy lamentable lo que pretendía y quizás la chica ni se enterara -. Bailas muy... muy bien.

La noche transcurrió con mucho más alcohol y bailes, hasta que Nailah cayó rendida en el suelo, durmiendo sentada al lado de una columna. Cuando la luz del sol incidió sobre sus ojos esta pasó la mano por delante de ellos, para taparlo, pero después un grito agudo la despertó del todo. Se llevó la mano a la cabeza, cansada y dolorida de tanta fiesta y se levantó, aunque al caminar casi se tropieza con sus ropajes, pues estos parecían muy grandes.

La pirata miró a Zane y abrió los ojos como platos. ¿Estaba soñando? Miró a su alrededor, pensando en que aquello era la taberna del viejo Vic. ¿Todo este tiempo había sido un sueño en el que aún seguía en Sabaody? Nailah se acercó hasta sus compañeros, los cuales también se habían convertido en niños. La muchacha sacó de su estuche del cinturón un pequeño espejo que llevaba siempre consigo y observó su rostro aniñado, volvía a ser una muchachita como cuando tenía diez años. Se recogió la ropa y le hizo nudos para no tropezar con ellas. El tamaño de Nailah en comparación con el resto era mucho más pequeño, su infancia había sido dura y no fue hasta Sabaody cuando su cuerpo comenzó a desarrollarse y a perder su extrema delgadez.

-Igual hemos retrocedido en el tiempo, por un momento pensé que estábamos de nuevo en Sabaody - comentó dirigiéndose hacia Zane.

Nailah soltó unas sonoras carcajadas cuando Luka decidió perseguir a la mariposa que decía haberlos convertidos en niños y, después corrió tras él cerca de la charca. Él se metió de lleno a jugar como si estuviera ahogando y Nailah, con los pies ya en el agua, le agarró la mano para que dejara de hacer el tonto; sin embargo, cuando algo tiró hacia abajo, la pequeña también se sumergió aguantando la respiración. En ningún momento soltó la mano del gyojin, pues le intentaba agarrar con fuerza, pero parecía que carecía de ello.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Therax Palatiard el Mar 6 Nov 2018 - 9:57

Hacía ya bastante tiempo que había perdido la cuenta, tanto que el acto de llevarse su copa a la boca se le antojaba como algo casi inconsciente. ¿Era la undécima? ¿La duodécima? No, debían ser más. Therax no acostumbraba a beber siempre y cuando no pudieran ofrecerle el whiskey que tanto le gustaba, pero en aquella ocasión no había sido así. No había dudado en coger por banda a Hardy, el camarero, y asediarle con llamadas de atención para que le sirviese más licor.

La borrachera era de tales dimensiones que, sentado en su taburete, no se sentía capaz de discernir con claridad qué era cierto y qué no. A sus ojos, buena parte de los Arashi habían desplegado el trípode y daban vueltas por el local como si nada. No era difícil saber cuáles de sus compañeros habían decidido tomar la pastilla de Luka, pues únicamente un mono que se afanaba en hacer un solo de flauta se mostraba más salido que ellos.

-¡Vamos a tener bebés en el barco! ¡Yuju! -exclamó, alzando el vaso con ímpetu y cayendo de espaldas en el proceso. Aquel meneo tan súbito e inesperado fue la gota que colmó el vaso -valga la redundancia-. El resto de la noche transcurrió a base de fotogramas, la mayoría de los cuales no se mantendrían en la memoria del espadachín el día siguiente.

***

Un furioso grito en un tono demasiado chillón le despertó, notando una sensación de caída al vacío que le robó el aliento. Y es que cerca había estado de ser así, pues el suelo se encontraba algunos metros por debajo de su posición. ¿Cómo demonios había llegado a la rama de aquel árbol? A saber, pero un macaco con un miembro exageradamente rojizo dormía sobre su regazo. Todo era muy extraño.

Se disponía pedir silencio desde las alturas cuando se vio obligado a cerrar la boca. Un mocoso pelirrojo discutía con un gyojin, sí, y una chica se aproximaba a ellos intentando imponer un poco de calma. Todo normal hasta ese punto, pero algo no encajaba. La ropa que vestían, además de ser varias tallas superior a la que les correspondía, se asemejaba demasiado a la de sus compañeros. El rompecabezas encajó cuando escuchó el nombre de uno de ellos, así como a Kath afirmando que no había ingerido nada.

-Yo tampoco -dijo desde lo alto del árbol, apartando al mono y sentándose sobre la rama con los pies pendiendo en el aire. Era una posición muy similar a la que tomaba últimamente en la cofa del barco-. ¡Y no tiene ni puta gracia, cabrón! -añadió a voz en grito tras ver cómo reaccionaba Luka. La maldita sardina descerebrada debía seguir drogada o algo por el estilo, porque aquello no era normal.

Iba a seguir echándole la bronca, e incluso trató de golpearle con uno de los frutos que colgaban de las ramas del árbol. Pocas cosas le gustaban más que reprender al habitante del mar, pero sus planes se torcieron apenas un instante después. El ser marino, que entre broma y broma se había introducido en una charca cercana, se acababa de sumergir en las profundidades de una forma tan brusca como poco esperanzadora. Tras él iba Nailah, y los intentos de un gigante menos gigante por echarles una mano fueron infructuosos.

Therax se dispuso a desenvainar sus espadas, pero encontró que en sus empuñaduras cabían no menos de ocho manos como la suya. Las blasfemias acudían a su mente como ratones al queso, pero no era momento ni lugar para comenzar a quejarse sin ton ni son. Se dejó caer hacia el suelo, y cuando aterrizó se impulsó hacia delante para socorrer a sus amigos. No obstante, no contaba con que, al igual que ocurría con ellos, la ropa que vestía seguía siendo la misma.

La corbata parecía más un collar exótico, y sus manos se encontraban a la altura de los codos en su camisa. Algo similar ocurría con sus pies, que se encontraron con la tela del pantalón y tiraron de boca al domador.

-¡Joder! -exclamó, remangándose los pantalones y corriendo hacia el agua como si llevase un vestido. Se asomó a las profundidades en un intento por ver algo, y al hacerlo una prolongación oscura emergió del elemento líquido. Se dirigía hacia su cuello y prometía aferrarlo con fuerza, pero logró apartarse en el último momento-. ¿¡Alguien me puede decir qué coño es eso!? -preguntó, consciente de que sólo Alviss, Esme o Manué podían sumergirse allí.


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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Mist D. Spanner el Miér 7 Nov 2018 - 13:15

Finalmente había caído. Él. Dueño de la razón y la dignidad. Él. Que con gracia el violín tocaba y que con inteligencia pensaba. Él. Que horas se tiraba encerrado en su laboratorio, leyendo y buscando nuevos conocimientos que aplicar a su día a día. Él, el subcapitán y mejor amigo del hombre más buscado del Nuevo Mundo sin contar a los cuatro emperadores, famoso por su frialdad en el campo de batalla, había caído por fin a las tentaciones pelirrojas del alcohol.

Él, Mist D. Spanner, el Espadachín de hielo, se había emborrachado.

Tenía vagos recuerdos nublados. Como por ejemplo, uno en el que torpemente intentaba explicarle a Nailah en qué consistía la física cuántica, cosa que derivó en la evolución de las especies por selección natural y, por algún motivo, acabó siendo un "que bueno que está el guitarrista de la plaza". Recordaba también a una ebria Nailah empujándolo a hablar con el susodicho músico, aunque no tenía recuerdo alguno posterior referente a aquel hombre. Sin embargo, si que recordaba algo referente a un mono...

***

Despertó. Tenía un horroroso dolor de cabeza, habiendo recuperado cierto estado de sobriedad. Poco a poco, vagos recuerdos e imágenes de la noche anterior pasaron por su mente, haciendo que se pusiera rojo como un tomate por pura vergüenza por las cosas que había dicho y por como se había comportado. Un grito entró en su oído, dañando su mente y su capacidad para pensar. Apretó los dientes cuando un segundo grito llegó a sus oídos. Entonces un tercero, un cuarto y por último el caos. Se puso de pie y...

—¡¡Basta!! -gritó, impropio de él.

Entonces se dio cuenta. Todo el mundo a su alrededor, todos aquellos que conocía y quería como a una familia aunque no soliese admitirlo en voz alta, eran ahora... niños. Aunque por primera vez en años, eran niños no solo mentalmente sino también fisicamente. Sus nuevos aspectos pegaban con los comportamientos de los que estaban haciendo gala. Suspiró, pensando que tendría que hacer de niñera, cuando miró sus manos. Sus pequeñas manos.

—Pero q...

Él también era un niño. Empezó a decir "no" entre dientes una y otra vez, caminando en círculos. Se paró a pensar un instante, obligando a las voces de su alrededor a callarse. Bueno, más bien obligándose a sí mismo a ignorarlas.

—Creo que lo tengo -dijo en voz alta y clara, esperando captar la atención de todos un instante-. Primero, alejaos de esa charca. Segundo, sólo tres de nosotros pueden entrar ahí y ver si Luka y Nailah están en peligro, o se meten o los meto. Simple. -Se quedó mirando a Esme y Manué, que se habían quedado callados-. ¡Venga! -Ambos parecían ser conscientes de la autoridad del subcapitán, porque se tiraron al agua enseguida-. El resto... Vamos a calmarnos y pensar con tranquilidad, ¿de acuerdo? Esta situación nos acomete con muchas incógnitas, como por ejemplo quien es el responsable de tal acto y por qué a nosotros. De varios misterios acontecidos, he conseguido resolver uno en este corto periodo de tiempo. Había dos posibilidades: O bien fuimos revertidos en el tiempo o bien fuimos transformados en niños. -Señaló a Zane-. Zane tiene cicatrices que de niño no tenía y yo tengo... algo... que de niño no tenía tampoco. No puedo deciros lo que es, pero Zane lo sabe y podéis confiar en que no miento. Por tanto no queda otra opción, hemos sido transformados en niños manteniendo nuestras mentes actuales y... -paró un momento al darse cuenta de que la imagen de un niño de nueve años utilizando palabras complicadas y grandilocuentes debía ser, cuanto menos, harto divertida. Se puso rojo como un tomate una vez más-. L-lo que decía... Vamos al misterio más importante de todos: ¿Quién? Zane... ¿Tienes enemigos en esta isla? -el pelimorado temía la respuesta.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

Mensaje por Noximilien el Miér 7 Nov 2018 - 13:46

Los vasitos de los chupitos se amontonaban dentro de las jarras aún más grandes como si fueran huesos de aceitunas. La embriaguez del enmascarado estaba creciendo, como la llama de una hoguera que cada vez era alimentada con más ramas secas. Hacía tiempo que no se emborrachaba así, pero la verdadera cuestión era, ¿porque no? Los Arashis habían tenido una travesía cansada y normalmente la chusma local intentaba clavar sus cabezas en estacas, así que mejor disfrutar mientras sus cabezas estuvieran unidas a su cuerpo. Qué demonios, hasta Spanner estaba borracho, eso sí que era una ocasión una entre un millar.
Sin pensarlo demasiado, viendo como el megacipote del semigigante y el ataque de los monos pajeros, asentía mientras reía con una voz carrasposa y levantaba otro chupito para inmediatamente llevárselo a los labios


La luz le daba de lleno en los ojos, como si algún tocapelotas le apuntase con una linterna a la cara. Tumbado en el pie de un árbol, estaba envuelto de botellas y de, por algún motivo media docena de envoltorios de chocolatinas de Nailah. Sí que tenía que estar bueno es dichoso chocolate.

Tenía el cerebro que sentía como si se le hubieran metido en una batidora. Hasta la suave brisa golpeando las hojas de los arboles eran como alguien arañando una pizarra, pero no fue hasta que una panda de críos empezaron a pelearse a gritos cuando abrió su único rojo enrojecido por el desmadre de la noche pasada.

- Malditos niñatos escandalosos, aquí hay señores que intentan dormir –se levantó para darles una reprimenda, pero se detuvo cuando la máscara se le cayó del rostro.
Intento ponérsela de nuevo, pero se le cayó otra vez. Al segundo intento se dio cuenta que sus manos eran más pequeñas de lo habitual. Otro escándalo le atrajo la atención hacia los niños. Un niño pez, un niño descomunal, un niño pelirrojo con una cara de descarado que no podía con ella.

- No me jodas... –se fue corriendo hasta la el charco donde el posible mini Luka decía de ahogarse, eso era su menor preocupación.

Miro su reflejo para quedarse anonadado. Tenía catorce o quince años de nuevo, su ojo malo parecía que también había vuelto a la normalidad ya que no tenía ninguna cicatriz. Su pelo estaba completamente negro e incluso un poco más largo y su piel estaba sin una arruga. En parte daba gusto volver a tener visión panorámica, pero no estaba bien esto. Quien quisiera que hizo esto, no había convertido a los Arashis por mera diversión, o si.

- Esto no es divertido… Sea lo que sea que haya pasado, esto parece obra de… magia –inmediatamente miro con mala cara y ojos entrecerrados a Kath, para fulminarle con dicha mirada.
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Re: [Privado-Arashi No Kyoudai] Fui a por cobre y encontré oro.

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