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[Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

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[Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Jue 25 Oct 2018 - 15:09

Estaba siendo una mañana tranquila en el barco de los Arashi no Kyudai. El viento soplaba de poniente y hacía que el barco marchara a toda velocidad sobre la superficie marítima. A su timón estaba Zane, su capitán y navegante, manejándolo con una mano, mientras que con la otra observaba el gran log pose de tres compases. Dos de ellos estaban muy agitados, moviéndose con extrema violencia, mientras que una tercera apuntaba al norte sin inmutarse. El pelirrojo tenía interés en saber que les depararía las dos exaltadas, peor entendía que su banda preferiría algo más tranquilo, al menos por esa vez.

—¡Girad las velas treinta grados hacia estribor! —ordenó Zane, cerrando los ojos sintiendo el viento—. ¡Que sean treinta y tres grados! —concretó.

Una vez lo hicieron, pusieron rumbo hacia una isla desconocida. Fue entonces, cuando el barco, apenas hubo recorrido algo menos de diez leguas marinas, se topó con una vieja coca varada en mitad del mar.

—Therax —llamó a su contramaestre—. ¿Sientes algo?

Esperaba que si así fuera, que si hubiera alguien vivo sobre aquella pequeña embarcación él se lo dijera. Cuando le dio la respuesta, giró el timó hacia estribor y se puso al lado de la coca.

—Katharina, Luka, bajad a por él.

Aquella embarcación solo tenía un tripulante, y según Therax, aún seguía con vida.

Nada más llegar al barco lo pudo ver. Se trataba de un Mink león tan alto como Luka, con una gran melena rubia. Estaba vestido con un pantalón negro y una camisa blanca, así como una gabardina de color verde militar.

—Es la primera vez que veo uno tan de cerca —comentó Zane.

—¿Y el que dejaste inconsciente en Gray Rock y tiramos al mar? —le dijo uno de sus compañeros.

—¿Eso era un mink? —preguntó con ironía, mostrando una sonrisa.

Horas más tarde, el mink despertó causando un gran alboroto. El médico de la tripulación le había atendido, y Luka estaba pendiente de él por si le ocurría algo. Entretanto, Zane estaba volviendo a competir con Katharina en quien podía comer más patatas fritas. La joven era un pozo sin fondo, capaz de competir incluso con Marc comiendo. ¿Dónde guardaba todo eso? A saber, porque la bruja tenía un tipín curioso. De no ser porque era un tanto extraña y distante, más de uno de la banda seguramente la habría intentado cortejar para una noche de placer mutuo, como mandaban los cánones.

—Esta vez voy a ganar yo —le dijo Zane, echándose un cuarto plato. Sin embargo, eso no fue así. No porque hubiera muerto de un empacho o algo parecido, sino porque el mink quería hablar inmediatamente con el jefe de Luka, es decir, el pelirrojo.

—¿Así que tú eres el capitán de este noble hombre-pez? —le dijo.

—Puedes llamarme Zane, hombre. Dime, ¿estás mejor? Te encontramos en una situación complicada.

—La verdad es que sí. Me quedé sin comida y sin agua, y desfallecí inconsciente tras varios días sin alimento alguno.

Zane le hizo una señal a Katharina para que le diera la fuente de patatas fritas al Mink.

—Como todo lo que quieras, señor… —hizo una pausa para saber su respuesta.

—Mufasa Melquiades, pero mi gente me llama “M”

—Pues como todo lo que quieras, “M”. Si necesitas algo solo tienes que pedírnoslo.

Spanner se acercó a Zane y le llamó, apartándolo de la banda.

—Estás siendo muy generoso para ser tú, ¿qué te traes entre manos? —le preguntó Spanner.

—Siempre he querido un mink en la banda, ¿y si es un regalo del destino a nuestras buenas obras?

—¿Qué buenas obras?

—Alguna habremos hecho, no somos tan mala gente, ¿no? —le guiñó un ojo.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Katharina von Steinhell el Jue 25 Oct 2018 - 16:23

«Basta de estudios. Basta de libros», decidió con una sonrisa rebosante de orgullo. Cerró el libro y dejó escapar un suspiro. Había terminado de leer una novela de ciencia ficción donde el protagonista, Mister Pillín, se enfrentaba a un montón de autómatas para rescatar a su amada Isabella. Los ojos le brillaban como los de una niña viendo un elegante veatido, pues realmente le había gustado la historia. Normalmente pasaba las noches estudiando y pensando en cómo volverse más fuerte, sin embargo, había hecho una excepción. Al pasar tiempo con los Arashi descubrió que también era importante divertirse, a su manera, por supuesto. Katharina no era de fiestas ni le apetecía estar rodeada de personas, pero un buen libro siempre era bienvenido. Sobre todo uno que no tuviera nada que ver con estudios arqueológicos ni históricos. A veces era necesario descansar la mente.

Al subir a la superficie del barco se encontró con el resto de la tripulación. Aún no había formado vínculos estrechos con sus compañeros, pero al menos ahora no le miraban con tanta desconfianza. Había pensado un montón de veces en huir, abandonar la banda y seguir un camino solitario, pero reconoció que si lo hacía terminaría extrañando la estupidez de los Arashi. De pronto, Zane dio órdenes a Luka y a Katharina.

La bruja se encogió de hombros.

—Mejor dejárselo a Luka. El agua no es mi fuerte —respondió. En cierta forma tenía razón, pero la verdad era que no quería trabajar junto al tiburón. Podía ayudar usando sus poderes telequinésicos, pero ahora mismo estaba demasiado concentrada en aquella fuente repleta de papas fritas.

La criatura que yacía varada en medio del mar resultó ser un mink, un increíble y alto león bípedo que vestía una gabardina. Katharina no pudo evitar sentir curiosidad, después de todo aquella raza era muy extraña, aunque ahora que estaban en el Nuevo Mundo podían encontrarse con todo tipo de sorpresas. No resultaba raro que de pronto se encontrasen con un esqueleto con un afro. Así eran las cosas en ese mar.

No sabía exactamente cómo había terminado en una competencia de comida con Zane, pero no podía permitirse perder. Le fascinaba el sabor de las papas fritas y ya había vaciado unas cuantas fuentes. Si se hubiera tratado de cerveza o algo así, habría perdido y estaría haciendo el ridículo en el barco. Menos mal que nadie había intentado darle una birra, después de todo tenía poca tolerancia al alcohol.

—Mejor que vayas olvidándote de la victoria, Zane, porque ganaré yo —respondió con una confianza propia de ella y enseguida se echó un grotesco puñado a la boca. No obstante, la competencia se vio interrumpida puesto que el mink requería hablar con el capitán de la tripulación. La criatura terminó contando su historia, pero lo que más sorprendió a Katharina fue tener que entregar la fuente a medio vaciar. Frunció el ceño y con una actitud bastante infantil le ofreció la comida al náufrago.

—Muchas gracias, no olvidaré este noble gesto —agradeció con tono solemne y la vista clavada en los ojos de la bruja.

Katharina se alejó del mink y fue en busca de Therax, pues era la persona a la que más confianza le tenía después de Zane.

—¿Cuál crees que sea su historia? Yo apostaría a que tiene problemas y, conociendo a nuestro capitán, terminaremos envueltos en ellos. Espero equivocarme, pero algo me dice que no será así…



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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Luka Rooney el Jue 25 Oct 2018 - 16:30

El tiburón no podía dejar de beber aquella extraña sustancia que le habían preparado. Una bebida refrescante de naranja con un toque dulzón, pero que a la vez dejaba una primera sensación agridulce. ¿Qué coño pasaba con él? Jamás había bebido algo que no fuese agua -por obligación-, o alcohol, y ahora descubría que le gustaba aquella bebida de naranja que, hasta donde sus ya casi estériles papilas notaban, no llevaba ni gota de alcohol. Ni una simple gota.

- Bak, cabrón, trae más. ¿En serio os enseñaron esto en la isla? Joder, es lo más provechoso que has hecho en años. Qué digo en años, en toda tu puta vida, desgraciao.
- Si quieres más ve tú, inútil. Cuando cuente en la isla que estás bebiendo esa mierda… Joder, Luka.

Entre tanta cordialidad, Zane se percató de algo, y a juzgar por la cara del rubio, éste también. Luka dejó su vaso sobre la barandilla y ojeó la zona a la que ambos espadachines miraban. Y vió algo, aunque realmente no sabía qué dada la lejanía. Aunque su capitán le mandó ir, no hubiera hecho falta, su inquietud base ya había puesto la semilla en su interior.

El tiburón saltó raudo y veloz al mar, y una vez allí, se acercó velozmente a nado hasta aquello que sus ojos no consiguieron ver del todo. Una vez llegó, se encontró a un único ser escaso de fuerzas. Subió al barco y se presentó, intentando ganar algo de tiempo por si la cosa se ponía fea. No es que necesitase a Katharina para defenderse, pero… Bueno, quizá fuese de ayuda.

- ¿Necesitas ayuda?
- Depende de quién.

El gyojin miró hacia atrás en un gesto lento y calmado, y entonces se percató de que su compañera realmente no llegaría. Entonces habló.

- Digamos que podemos ser tus amigos -comentó a la par que tendía la mano-. Tenemos comida y bebida de sobra. Dime, ¿hay alguien más aquí?
- No, viajaba solo y he tenido algunos problemillas. Nada importante, pero me haríais un favor si me dieseis algo sólido que comer, la verdad.
- Claro, tenemos cosas chachis en el barco. Es más, tengo unas pastillas… Bueno, todo a su tiempo, vamos.

El gyojin se echó al mink a la espalda y nadó hasta el barco, intentando tranquilizar a su nuevo compañero en el trayecto con comentarios comunes y de poca utilidad.

Una vez en el barco, el habitante del mar examinó al mink detalladamente en la sala de curas, y es allí donde observó que tenía una herida en el costado derecho. Parecía un mordisco, pero cuando Luka fue a examinarla, el mink golpeó su mano.

- Mejor no mires ahí.
- Como quieras -comentó algo sorprendido-, pero no se ve muy bien. Deberías tratártelo cuanto antes.
- No importa, sanará. Y dime, Luka, ¿eh? ¿Qué haces aquí?
- De momento curar lo que me dejas -comentó a la par que emitía una sonora carcajada-. Soy un pirata que busca algo de diversión por aquí y por allá. ¿Y tú, qué hacías ahí?
- Explorar los alrededores. Me gusta sentir el mar. A veces viene bien.
- Totalmente de acuerdo.
- Por cierto, has dicho que eres un pirata ¿quién está al mando aquí?
- Zane es nuestro capitán, ¿quieres verle?
- Sí, quiero hablar algo con él. ¿Te importa?
- Para nada, justo acabo de terminar ahora. Vamos.

El gyojin vendó el brazo del mink y le aplicó algún que otro ungüento, pero realmente no pudo hacer mucho más, puesto que la herida grave, por algún motivo, no quería tratársela. Luka acompañó al mink hasta la salida y le llevó hasta su capitán. Le explicó a Zane que quería hablar con él, y tras ello, se alejó un poco, aunque aún mantenía la suficiente distancia como para escuchar lo que decían.

Sin embargo, se despistó ligeramente al ver que su vaso de naranja no estaba donde lo dejó.

- ¡¡Bak!! -vociferó- ¡¡Baaaaak!! ¿¿Dónde estás??

Cabreado con su hermano de raza, el pirata correteó por cubierta buscando al posible causante de aquella catástrofe. Pagaría las consecuencias, desde luego.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Therax Palatiard el Jue 25 Oct 2018 - 18:34

Therax oteaba el horizonte desde la cofa del barco de los Arashi no Kyoudai, lugar que había frecuentado bastante desde que Hou, por el motivo que fuese, no estaba con ellos. Lo cierto era que con el tiempo había llegado a apreciar aquel lugar, pues los gritos de sus compañeros se percibían más lejanos y le era más fácil relajarse. Por otro lado, encontrarse más cerca de las velas le permitía controlar mejor las corrientes de viento con las que a menudo impulsaba el navío.

Sus pies pendían a varios metros sobre la cubierta del barco cuando Zane se dirigió a él. ¿Una coca? ¿Acaso no era eso un tipo de droga? Confuso, decidió mirar en la dirección que decía su capitán antes de corregirle. No fue hasta ese momento que supo a qué se refería el pelirrojo.

-¡Sí, hay alguien! -respondió a voz en grito tras concentrarse en su mantra. Detectaba una única presencia, debilitada y casi inmóvil-. Es sólo uno, o una, pero está débil. -Entonces, consciente de que el líder de los Arashi querría aproximarse para ver qué sucedía, dio al barco un leve empujón en forma de corriente de viento.

Una vez estuvieron junto a la pequeña embarcación, abandonó su posición y se dirigió a las profundidades de la nave. Incidentes como aquél siempre terminaban igual: con una lucha a vida o muerte y su vida pendiendo de un hilo. Era mejor estar preparado para aquello, pues podía dar comienzo en cualquier momento, así que se dirigió a su camarote y recogió todo lo necesario para sobrevivir aunque el destino estuviese empeñado en lo contrario.

Tardó varios minutos, y cuando volvió a cubierta se encontró con un cuadro cuanto menos curioso. Luka había desaparecido, así que dedujo que estaría atendiendo al náufrago. Por otro lado, Kath y Zane se encontraban frente a frente. Marc se encargaba de rellenar una y otra vez una fuente de patatas fritas que los dos piratas engullían como si les fuese la vida en ello. Luego le tocaría a él encargarse de su dolor de barriga, pero en aquel momento le dio igual.

-¡Vamos, comed más! ¡Más rápido! -exclamó, destapando un barril cercano y lanzando las uvas de su interior a los contendientes. Llevaban mucho tiempo allí, así que no sabía en qué estado se encontrarían. ¿Importaba eso acaso? Para él no, así que continuó hasta aburrirse y, entre carcajadas, se acercó a los demás.

El invitado no tardó en aparecer. Therax observó con curiosidad al mink, pues no había visto muchos a lo largo de su vida. De hecho, no recordaba haber visto ninguno antes. No obstante, su intriga no tardó en desaparecer y ser reemplazada por cierta indignación. El tipo, ni corto ni perezoso, había ignorado a todos los presentes para dirigirse al capitán. Ni un saludo, ni un "gracias", ni nada. Visiblemente malhumorado, el rubio se alejó un poco del grupo con la falsa excusa de ayudar a Luka a encontrar a Bak. Sin embargo, Kath le alcanzó y frenó su huida.

-Pues no sé, porque ha pasado de todos -respondió el espadachín-. Y te ha dejado sin patatas por lo que veo -añadió, viendo cómo las devoraba para, acto seguido, relajarse y dejar caer su espalda sobre uno de los mástiles del navío-. Luka ha tenido que tratarle, y sólo hay que echarle un vistazo rápido para saber que no se ha hecho esas heridas él solo. Sí, prepárate, porque esto va a acabar como termina todo en lo que nos vemos involucrados, mal -finalizó, colocando durante un instante una mano sobre el hombro de la chica y marchándose en busca de Luka.

Lo cierto era que su relación con la última incorporación de los Arashi, aunque todavía distante, había progresado mucho. Tanto era así que había llegado a considerarla una más de la tripulación; una particularmente habilidosa y útil, por cierto. Cuando encontró al gyojin, seguía bebiendo el extraño néctar del que no se separaba últimamente.

-Te va a dar algo de tanto beber esa cosa -dijo mientras se aproximaba a él, antes de darle un violento toque en el hombro con el dedo índice-. ¡Éscuchame! -gritó con una sonrisa en el rostro-. Los dos sabemos cómo se va a desarrollar todo esto, porque el estado de ese mink es lamentable. También sabemos que se te va a ir la pinza y te vas a tirar de boca contra lo primero que te contradiga... ¡Pero no me des mucho trabajo cuando todo esto acabe, ¿entendido?!

Esperando que todo hubiese quedado claro, y tras dar una palmada amistosa en la espalda de la sardina, se dirigió de nuevo a cubierta en busca de su capitán. Debía saber cómo iban a proceder.

-Zane, ¿puedo hablar contigo? -inquirió al encontrar al pelirrojo-. ¿Qué te parece el estado de nuestro invitado? No sé, esas heridas no me cuadran con un paseo. Sea lo que sea está metido en problemas, y sólo hay que conocerte un poco para saber que nos vamos a meter en ellos de cabeza. ¿Qué has pensado?


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Dom 11 Nov 2018 - 13:35

Spanner se fue sin contestar nada al comentario de su capitán, desapareciendo lentamente bajo el suelo de la cubierta.

“Jamás me acostumbraré a que haga eso con el poder de su fruta! —se dijo.

El mink león engullía las patatas fritas como si no hubiera comido en varios días, llegando hasta a lamer el plato al terminar. Las patatas estaban recubiertas completamente por queso que creaba Marc, lo que hacía que fueran, incluso, más sabrosas, pues era una mezcla perfecta de distintos quesos que él mismo había patentado, algo que Zane llamaba como Marcheese.

—¿Sois siempre tan escandalosos? —preguntó Mufasa, señalando con la cabeza a Luka y Bak que estaban peleando, como de costumbre.

—Y hoy están tranquilos —le contestó Zane, a modo de coña—. En el fondo se quieren. Están todo el día peleando, pero al rato se están chupando el pene. No literalmente, claro.

Lo cierto era que Mufasa era un mink muy simpático, algo serio, pero parlanchín y dicharachero. Por su complexión, así como por la enorme espada que tenía agarrada en su cinturón y las cicatrices de su cuerpo, supuso que era un guerrero curtido en varias batallas. La idea del pelirrojo era preguntarle directamente por sus heridas, pero algo en su interior le decía que no era bueno, al menos por el momento. Fue entonces, cuando Therax, su tercero de abordo, apareció en escena para tener una conversación en privado con su capitán.

—¿Qué te parece el estado de nuestro invitado? No sé, esas heridas no me cuadran con un paseo. Sea lo que sea está metido en problemas, y sólo hay que conocerte un poco para saber que nos vamos a meter en ellos de cabeza. ¿Qué has pensado?

La pregunta del rubio hizo que Zane sonriera.

—¿Tan predecible soy? —le preguntó, a modo de respuesta—. A mí también me escaman sus heridas. Yo no soy médico, ni mucho menos, pero he recibido heridas de todo tipo a lo largo de todos estos años, y nunca he tenido algunas como esas. Algo me dice que no lo haga, pero creo que tengo la obligación de preguntarle que le ha pasado —se giró levemente para ver al mink, para luego volver a mirar a Therax—. Dile a la banda que suba a la cubierta, ¿vale? En cinco minutos os quiero a todos aquí. Y diles que no quiero excusas.

Pasados los cinco minutos, todos y cada uno de los miembros de la banda estaban en la cubierta al lado de Mufasa.

M —dijo Zane, con un timbre de voz serio e imperturbable—. Luka y Therax, los médicos de que te han tratado, ven ciertas irregularidades en tus heridas. Y si te soy sincero, algo me dice que esas heridas no te las has hecho navegando por estos mares, ¿verdad?


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Luka Rooney el Lun 12 Nov 2018 - 21:06

Pues no, Bak no tenía absolutamente nada que ver con el robo de la bebida. Cuando estaba siendo golpeado por Luka en el suelo, continuó con su discurso de inocente. Pocas veces lo hacía, casi siempre terminaba por cantar, algo que facilitaba las cosas al tiburón.

En aquel momento, tras amenazas, insultos varios, y demás acciones impropias de una consecuencia como aquella -al fin y al cabo no era más que un zumo, ni siquiera el último-, el habitante del mar se levantó y le tendió la mano a Bak.

- No quiero tu puta mano, animal. Si te pones así por una mierda de bebida con más azúcar que líquido… No me quiero ni imaginar cómo te pondrás si te quitan tus pastillas.
- El día que me quiten las pastillas, te mato. Así que más te vale que no me las quiten.

Sin más dilación, el gyojin se acercó hasta el resto de la multitud. Tanto Zane como Therax estaban hablando sobre las heridas del mink. Lo cierto era que Luka tenía su propia teoría. Había examinado las heridas en primera persona, y no le parecían heridas de guerra precisamente. No todas ellas, al menos. El habitante del mar pensaba que el mink había sido retenido contra su voluntad, eso al menos indicaban las heridas de sus muñecas. Además, tenía muchos cortes de pequeño tamaño, como si hubiese sido torturado. Pero lo cierto era que el pirata no lo tenía muy claro. Cuando se disponía a hablar con su capitán y con el rubio, el primero mandó a todos que se acercasen.

Y entonces… El alocado pollo formuló la pregunta que Luka no quería ni pensar. La procedencia de las heridas. El pirata agachó la mirada, intentando no parecer culpable del chivatazo, y puso el oído ante lo que el mink tuviese que decir. Pero entre medias del silencio, a Luka le dió tiempo a reflexionar sobre lo que estaba ocurriendo. Incluso a compartir sus pensamientos con el espadachín rubio.

Lo cierto era que todo aquello pintaba bastante mal. Aún era pronto para trazar una línea sobre lo que podía o no pasar, pero el habitante del mar se mostraba algo escéptico a lo que el mink pudiera decir. Lo que sí que era cierto, era que podían aprender mucho de él. Eso si no era verdaderamente un enemigo, claro.

- Therax, este mink esconde algo -comentó con un murmuro tan bajo que era casi impropio de él-. Creo que ha sido prisionero o algo parecido, fíjate en sus muñecas.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Katharina von Steinhell el Mar 13 Nov 2018 - 14:34

Tenía demasiadas dudas como para responderlas todas ahora y, encima, no contaba con demasiada información. Esa criatura peluda era un mar de misterios, uno lleno de feas heridas. Según los experimentados médicos del barco, cabía la posibilidad de que hubiese sido prisionero, lo que hacía que Katharina se preguntase quién le tenía cautivo y por qué; además, debía ser muy fuerte, puesto que el mink no parecía ser débil. Tal vez si la decisión hubiera dependido únicamente de ella, no estaría preocupándose para nada. No obstante, a veces Zane actuaba como un niño y sus impulsos les afectaban a todos. El capitán, por supuesto, contaba con el respaldo de todos sus subordinados.

Estaba en su habitación leyendo sobre un artículo histórico que relataba los importantes acontecimientos de la Gran Guerra sucedida en Marineford hacía más de trescientos años. En ella se perdieron incontables vidas y perecieron importantes piratas, nombres que pasarían a la historia. Tal vez, si se esforzaba un poco más, el nombre de Katharina von Steinhell también lo haría. Era una tonta idea que se le pasaba por la cabeza de vez en cuando, pero por muy tonta que fuera no significaba que no le gustara. Hubo un detalle que le recordó lo acontecido en Gray Rock. En Marineford, Shirohige demostró su gran poder destructivo destruyendo gran parte del fuerte haciendo uso de sus habilidades. Por otra parte, en Gray Rock, Dexter Black detuvo una gigantesca ola y contuvo el tornado de fuego de la bruja casi sin problemas. La historia recordaría a ambos por ser auténticos monstruos, y era a lo que aspiraba Katharina.

Alguien golpeó repetida y suavemente la puerta de su habitación. La bruja guardó el libro de tapa dorada en un cajón de su escritorio y caminó lentamente hacia la puerta. Tras ella, vio a Therax. Luego de hablar durante poco tiempo, el rubio le dijo a Katharina que Zane había convocado a toda la tripulación.

Todos y cada uno de los Arashi se hallaban reunidos en torno a Mufasa. «Si yo fuera él, me sentiría muy intimidada», reconoció la bruja. Así de primeras, los más intimidantes eran Marc, el semigigante amable y amante del queso, y Luka, el gyojin amante de las drogas y la jarana. Nox se veía más bien como un bicho raro, y Nailah provocaba todo lo contrario a la intimidación. Si la presencia del segundo al mando fuera más imponente, Spanner también intimidaría bastante con sus fríos ojos. Katharina sabía que, culpa de su apariencia juvenil y débil, no provocaba el efecto que quería. Dejó de divagar en su propia mente cuando Zane habló, refiriéndose a sus heridas.

Hubo un incómodo silencio hasta que fue roto por las palabras del serio mink.

—Han pasado… ciertas cosas —respondió sin ser demasiado claro—. Mi gente y yo nos vimos afectados por…

Un trueno interrumpió el relato del león y, enseguida, el cielo se tornó gris. El viento comenzó a rugir y a sacudir el barco en un vaivén. Las olas se elevaron hasta alcanzar los veinte metros y, pronto, los Arashi se vieron envueltos en medio de una peligrosa tormenta. El tiempo en el Nuevo Mundo era impredecible y mortífero, haciendo que solo los mejores navegantes pudieran sobrevivir a él. Por suerte, contaban con Zane. La bruja se incorporó rápidamente y estuvo preparada para recibir las órdenes de su capitán. La historia de Mufasa tendría que esperar.



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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Therax Palatiard el Miér 14 Nov 2018 - 1:33

-Claro -respondió el rubio a su capitán, encogiéndose de hombros y dándose la vuelta. La situación no había cambiado en absoluto tras hablar con el pelirrojo. De hecho, se podía decir que se disponían a poner el segundo pie en el abismo para descender hasta las profundidades. No obstante, saber a ciencia cierta que iban a meter sus narices en los asuntos de Mufasa le tranquilizaba en cierto modo. «Una sorpresa menos», pensó, adentrándose en las profundidades del barco.

Un aviso fue suficiente para que Esme y Manué se apresurasen a subir a la superficie. Luka, por su parte, mantenía una feroz disputa con Bak por a saber qué estupidez. Cosas de peces, seguramente. Ya volvería más adelante para informarle de que Zane convocaba a toda la tripulación en cubierta. En su recorrido hasta el camarote de Nox pasó por las estancias que habían ocupado con anterioridad Haruka y Hou. No pudo evitar que una honda tristeza abrazase su alma por unos momentos, pero se forzó a continuar con su camino. Ya tendría tiempo para la nostalgia más adelante.

-Ve a buscar a Marc, Tib -ordenó al rebasar la posición de su propio camarote. El muryn dormitaba sobre la cama, tal y como había estado haciendo la mayor parte del día durante las últimas semanas. Debía estar atravesando el equivalente canino a la pubertad, porque el ritmo al que crecía era más propio del perro hormonado de Mura.

Nox descansaba en su habitación, roncando cual borracho en un establo. No se lo pensó. Se aproximó a la jarra de agua que había junto a su catre y vació la mitad sobre él. Un "arriba, abuelo, que tenemos que estar arriba en cinco minutos" fue el único comentario que hizo. Sin duda merecía algo más de respeto por su parte. A fin de cuentas, la experiencia que atesoraba no estaba al alcance de ningún tripulante más. Pero últimamente estaba muy vago y perezoso, y eso no se podía tolerar.

A Katharina le dedicó algo más de tiempo. Por lo que había llegado a deducir tras el tiempo que llevaban juntos, era una mujer orgullosa y bastante altiva. No sería de extrañar que no acudiese si únicamente se limitaba a transmitirle la orden. Además, debía reconocer que detenerse unos segundos para conocer su opinión no solía ser una pérdida de tiempo.

Una vez en cubierta, la temida pregunta no tardó en ser formulada. El mink guardó silencio durante unos instantes, momento que el rubio aprovechó para susurrar a Luka su respuesta:

-Sí, me he fijado. Antes estuve hablando con el pollo en llamas y le dije que esas heridas no me parecían normales. No sé si deberíamos fiarnos de él, pero quiero escucharle antes de decidir.

El león iba a responder, de hecho comenzó a hacerlo, pero un sonoro trueno eclipsó por completo el sonido de su voz. El imprevisible y caprichoso clima del Nuevo Mundo volvía a hacer de las suyas, y los Arashi eran su objetivo. Por fortuna no era la primera tormenta fortuita a la que se enfrentaban, aunque no recordaba muchas de semejante envergadura.

-¡Esto es cosa mía! -exclamó para que pudieran oírle, y antes de que el segundo rayo surcase el cielo se encontraba en la cofa. Cerró los ojos durante unos instantes y respiró profundamente, concentrándose en las violentas ráfagas de viento que golpeaban su rostro. Apenas un segundo después volvió a abrirlos. Un gesto tan simple fue acompañado de múltiples corrientes de viento que nacían alrededor del barco y se proyectaban hacia el exterior, abarcando varios metros. Allí donde los vendavales colisionaban nacían aullidos y chasquidos que golpeaban con furia los tímpanos, mas apareció un espacio de relativa calma en torno al navío. Por último, un único y violento golpe de aire hinchó las velas-. ¡Cuando quieras, capitán! -vociferó, informándole de que estaba en disposición de hacer lo posible por sacarles de allí.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Lun 19 Nov 2018 - 14:34

La tensión de los tripulantes de los arashi no kyoudai, unida a la incertidumbre individual que, seguramente, por sus miradas, tenía cada uno de ellos, ensombreció lo que estaba por venir por su retaguardia. Antes de que se dieran cuenta, el cielo se cubrió con un mar de nubes de varios metros de espesor, abarcando una zona que parecía no acabar nunca. El barco se mecía con violencia de un lado al otro al son de las olas que, rápidamente, fueron alcanzando cada vez más altura. Primero, un trueno que le impidió escuchar al león. Segundo, una ola que mojó parte de la cubierta. Y finalmente, antes de que un segundo trueno se escuchara en el firmamento, Therax estaba sobre la cofa cambiando las corrientes.

—¡Escuchadme marineros de agua dulce! —exclamó Zane, imitando a los piratas de las antiguas historias que contaban los más veteranos—. ¡Recoged las velas menores, e izad la mayor! ¡Oficial de cubierta, Rooney, usted cierre la puerta del bar de cubierta, que no quiero perder el ron! ¡Contramaestre, cuando yo le diga use su viento para aumentar la velocidad del barco! ¡Y el resto…! —hizo una pausa, mostrando una sonrisa—. ¡Sujetaos donde buenamente podáis, que este viaje va a ser movidito!

A manos del timón del barco, aunque para ser más concreto solo una, mientras que con la otra sujetaba el log pose triple, cuyas agujas bailaban de un lado al otro con extrema violencia. “Esto es raro”, pensó, pues siempre había una de ellas que se movía con más lentitud, es decir, que les llevaba a un lugar seguro, pero esa vez no era así. A sabiendas de que no había rumbo estable en las cercanías, soltó el log pose en su lugar, e instó a Therax a bajar.

—¡Baja de la cofa! —gritó, para que le escuchara. Una vez lo hizo, siguiendo su propio instinto, se subió en la primera corriente marina que encontró y giró el timón hacia estribor para aumentar su velocidad. Las olas cada vez eran más grandes, y los movimientos del timonel pelirrojo eran precisos y seguros, pese a estar conduciendo con una sola mano. ¿Que por qué hacía eso? No había respuesta, simplemente lo tenía por costumbre. Y fue entonces cuando una inmensa ola comenzó a nacer tras ellos. Aumentando la velocidad del barco comenzó a subirla hasta llegar a su cresta, y se mantuvo allí hasta que ésta decidió descender. Pasados veinte largos minutos, el viento amainó. La cubierta estaba llena de agua, y los tripulantes se habían metido en los camarotes, a excepción del mink que miraba hacia el suelo. Una vez estabilizó el barco, volvió a dejarlo en un punto muerto para que fuera en línea recta y bajó hacia donde estaba el mink.

—Debiste haberte metido dentro con los demás —comentó Zane.

—Me gusta estar donde se encuentra la acción —le dijo él.

—¿Por eso te echaste a la mar tú solo? —le preguntó, ya rodeado de sus tripulantes.

—No vas a parar hasta obtener una respuesta, ¿verdad?

—Tengo que saber a quién meto en mi barco. Puede que seamos una panda de liantes que actúan antes de pensar, pero no somos tontos. Esas heridas extrañas, tu forma de actuar e ir a la defensiva cuando te sacamos el tema… ¿qué te ocurre? Somos piratas, pero se puede confiar en nosotros, y por un módico precio o algún favorcillo, incluso, te podemos ayudar con tus problemas —el pelirrojo le guiñó un ojo.

—Está bien, os lo contaré todo.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Luka Rooney el Mar 20 Nov 2018 - 15:32

La incógnita sobre aquél curioso mink debía esperar, una repentina tormenta acechaba sobre el barco de los arashi. La que hasta ahora había sido una travesía relativamente tranquila, empezaba a torcerse sobre la curva del caos. Aunque qué era un viaje de los intrépidos piratas sin locura, caos y desorden.

Sin embargo, con un idioma casi ya extinto y un saber hacer que pocas veces ponía en práctica, Zane ordenó a cada miembro de su tripulación un deber. Algo que tenían que hacer para seguir con vida. Deberían jugarse la suya por aquello que su capitán les ordenaba, y si conseguían hacerlo, las probabilidades de salir de allí de una pieza aumentarían.

Y a Luka le tocó proteger la sala de alcoholes, donde el mejor ron de Eriu Land les aguardaba.

- ¿Pero en serio? Tengo de capitán a un puto borracho de los cojones. Pues que sepas que si dura mucho la tormenta me pienso beber todo el ron.

Cabreado por lo que el gyojin entendía que era un ninguneo, Luka llegó hasta la sala de alcoholes, tomó una botella y selló la puerta con dos robustos tablones en forma de cruz. Observó la botella, un ron añejo de quince años. Casi nada. Y empezó a beberlo como si fuese la última botella que fuese a tomar. Aquél era uno de los mejores rones que había tomado en su vida, y aunque su paladar no fuese tan quisquilloso como el de Therax, en el fondo sabía reconocer la buena mierda cuando la probaba. Y aquella era muy buena.

Salió a cubierta y ojeó todo lo que había alrededor. Gigantescas olas furiosas golpeaban el barco con dureza, al igual que lo hacía la lluvia que caía sobre ellos. Las olas se mecían como si intentaran partir el barco en dos. Zane navegaba como sólo él sabía, mientras que Therax jugaba con el viento para intentar minimizar los daños. Y él, allí estaba, bebiendo mientras se tambaleaba fruto del mal tiempo -y un poco del alcohol quizá-. Decidió que llegó su hora, la hora de que un gyojin demostrarse de qué era capaz.

Arráncandose la camisa al más puro estilo Descamisetado Zane pero obviamente con mucho menos flow, mirando al frente y ojeando al mink, que se encontraba tumbado en el suelo, Luka salió corriendo hacia la barandilla de cubierta, justo en la proa del barco, no sin antes pasar al lado de Zane y darle una palmada en la espalda.

- Tu alcohol está a salvo -susurró sin saber muy bien si llegaría a los oídos del espadachín.

Se impulsó en la barandilla y dió un potente salto, realizando una caída perfecta sobre el agua. Una vez en ella, le costó unos segundos estabilizarse fruto de las corrientes marinas, pero entonces estiró sus brazos, formando una T. Giró sobre sí mismo con energía y empezó a controlar la masa de agua que le rodeaba. Unos cinco metros cúbicos, suficiente para cubrir la dimensión del barco y sus alrededores. Se aseguró de darle algo más de un minuto de tranquilidad a su capitán, aunque ni siquiera sabía si le era necesario. Durante ese minuto las olas de un tamaño pequeño o moderado no impactarían directamente sobre el barco, por lo que la estabilidad sería mayor y el capitán podría poner rumbo donde quisiera.
La fuerza con la que el mar se movía no era común. Nada que el habitante del mar hubiese visto antes, y eso que el gyojin había visto muchas cosas a lo largo de su vida. Le costó tener estabilizada aquella masa de agua, hasta el punto de tener que parar antes de lo que le hubiese gustado. Pasado un minuto aproximadamente, concentró el agua y la despidió con fuerza hacia un lateral del barco, en la dirección opuesta a la que se dirigía. Visto desde el barco probablemente fuera algo espectacular, un torrente de agua que salía del mismísimo mar. Tras ello, el agua pareció enfadarse con el tiburón y le golpeó con dureza durante unos segundos, moviéndole hacia todas direcciones sin un claro fin. Fueron unos segundos agonizantes hasta que el gyojin pudo estabilizarse y agarrarse a la madera del barco. Trepó lentamente y ascendió como si de un gato subiendo a un árbol se tratase. Y una vez en cubierta, observó algo que le hizo tener un mal presentimiento. Zane le guiñó un ojo al mink. Aquél gesto solo podía significar una cosa; problemas.

- No, Zane, no. Por dios, no. Dime que no has hecho lo que acabas de hacer. ¿Qué le has prometido? ¿Qué diablos le has prometido?

Antes de que el capitán pudiese responder, Luka decidió avisar a grito pelado a sus compañeros sobre lo que acababa de ver.

- ¡ZANE LE HA GUIÑADO EL OJO AL MINK, SE LO HA GUIÑADO!

- No te preocupes, joven gyojin. Zane solo me ha ofrecido ayuda, solo iba a contar mi historia. Aunque gracias a tu aviso puede que tus amigos vengan y os la pueda contar a todos a la vez.

- En ese caso, quizá sería mejor entrar. ¿Estamos fuera de peligro, Zane?

El tiburón no podía evitar desconfiar un poco del mink. Pero después de todo, su aparición no había sido demasiado distinta a la que él había tenido con los Arashi algo más de un par de años atrás. ¿Sería ese mink el nuevo Luka? Nah, Luka solo había uno, y por eso le querían.

Antes de que su capitán respondiera el tiburón se dio cuenta de que una astilla de unos tres centímetros de grosor y como cinco de tamaño, había perforado su brazo, por el cual corría un hilillo de sangre. ¿Acaso el barco se estaba viendo afectado por el agua?

Cosas:

[*]Fōmu no sakusei-sha: Luka es capaz de formar una masa de agua de un máximo de diez metros cúbicos. Con ella puede crear formas que saldrán alrededor de cualquier parte de su cuerpo, siendo una extensión de éste. Por ejemplo, podría crear una esfera de agua para aprisionar a su rival, decidiendo si dejar la cabeza fuera o no. Para romper el agua, el ataque del usuario debe superar tres veces la resistencia de Luka.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Katharina von Steinhell el Vie 23 Nov 2018 - 2:53

El barco pirata era sacudido violentamente en un vaivén por las titánicas fuerzas del mar, haciendo que a los tripulantes les costase mantener el equilibrio. Un barril recorrió la cubierta de un extremo a otro, chocando con la borda y luego volviendo a su lugar original cuando el navío fue golpeado nuevamente por las devastadoras olas. El cielo rugió y enseguida un destello enceguecedor cubrió el horizonte. Zane no perdió el tiempo y corrió hacia el timón, dando órdenes e interpretando a la perfección a un marinero de agua salada. Por otro lado, Therax no tardó en alzar el vuelo y direccionar las ráfagas de viento para ayudar. Katharina se mordió el labio y frunció el ceño, sintiéndose inútil. No tenía el poder suficiente para manipular las corrientes de viento como lo hacía el rubio; tampoco tenía conocimientos sobre el manejo de una embarcación. ¿Qué diablos podía hacer? ¿Sentarse y esperar a que la tormenta pasara? No era precisamente el estilo de la bruja.

Al voltear, solo vio un segundo al gyojin antes de desaparecer tras la puerta que conducía a la despensa especial del capitán. «¿Por qué no me sorprende que haya ido a salvaguardar el alcohol? Vaya, alguien tiene que reflexionar sobre sus prioridades», pensó amargamente Katharina. Miró el cielo y en ese momento recordó que una vez había modificado el tiempo, convocando una lluvia y frenando un mar de llamas que ella misma había provocado. Sin embargo, ahora no podía hacerlo. No le apetecía tener que confiar en sus compañeros, pero no tenía otra opción. Resignada, volvió a su cuarto para colocar los libros e investigaciones en un lugar seguro, lejos del agua. Tras hacerlo, caminó a la cubierta apoyándose con las manos en los muros del pasillo.

—Así que esto es el Nuevo Mundo… —comentó la pelirrosa con los ojos clavados en el tormentoso cielo.

La tormenta no tardó en desaparecer, por suerte. El esfuerzo de los tripulantes más fuertes del barco permitió que los Arashi siguieran con vida. Katharina se encontraba en la cubierta con los brazos cruzados y completamente empapada. El cabello lo tenía pegado a la cabeza y no parecía más que un trapo del color de un algodón de azúcar. De pronto, al voltear la mirada, se encontró con su capitán hablando con el mink. La curiosidad le ganó y caminó hacia él.

—¿Es necesario que seas tan ruidoso? —gruñó Katharina en un murmuro.

La tripulación pronto se reunió en la cubierta, dispuesta a escuchar lo que el mink tenía que decir. Como costumbre, la bruja se acomodó detrás de todos sus compañeros y miró con sus penetrantes ojos a la criatura. Tal vez habría podido fijarse en sus palabras de no ser por lo extraño que había a su espalda. Era imposible que algo le dejase boquiabierta, después de todo, había estado en el mundo de los muertos por suficiente tiempo como para haber visto de todo. Sin embargo, la gigantesca sombra que apareció a pocos metros del barco bastó para que los mitos que había escuchado se transformaran en una realidad. Frunció el ceño y volvió la vista hacia el mink, preguntándose si era algo más que solo una coincidencia.

En algunos libros se hablaba sobre una criatura tan gigantesca como para cargar una civilización entera sobre su lomo. Muy poco se sabía sobre los minks, y casi nadie conocía su lugar de origen. «Algunos creen que son un pueblo nómada, pero ahora que lo veo… todo tiene sentido. ¿Cómo es posible que exista algo así?», se preguntó Katharina al observar la silueta de un descomunal elefante dibujada en el horizonte. Sus conocimientos sobre historia le permitieron asociar rápidamente las leyendas que alguna vez leyó y lo que estaba ante sus ojos.

Se acercó hacia Zane y le agarró de la camisa para llamar su atención.

—¿Qué tanto sabes de la tribu mink? —le preguntó y luego le indicó que mirara aquella figura que poco a poco se hacía más nítida.



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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Therax Palatiard el Lun 3 Dic 2018 - 19:40

Therax se había abstraído completamente de cuanto ocurría a su alrededor. Los gritos de sus compañeros llegan a sus oídos como un leve murmullo que no tardaba en diluirse entre las corrientes de viento. Éstas nacían y morían con gran violencia, esforzándose por golpear todo lo que encontraban en su camino antes de reaparecer en un lugar diferente. Aquello era un auténtico reto, de eso no cabía duda, y eso causaba que la adrenalina colmase el organismo del rubio como la droga lo haría en un adicto.

No llevaba demasiado tiempo combatiendo las ráfagas de aire cuando la voz de Zane llegó a sus oídos con más ímpetu que las demás. ¿Que bajara? ¿En qué demonios estaba pensando? La violencia el vendaval que amenazaba con enviarles al fondo del mar iba en descenso, pero él no podía saberlo. ¿Acaso le necesitaban abajo? Ante la mera existencia de esa posibilidad, soltó sus manos de la baranda que cercaba la cofa y suspiró, resignado, antes de dar un salto y descender hasta la cubierta.

Lo cierto era que el pelirrojo no le necesitaba para nada, pero el mink se mostraba dispuesto a revelarles de una vez por todas qué demonios le había sucedido.

-¡Zane le ha guiñado el ojo al mink, se lo ha guiñado! -irrumpió la voz de Luka, que se mostraba escandalizado. ¿Cómo había interpretado el gesto del capitán? Tal vez se le hubiese ocurrido algún extraño tipo de juego sexual interracial entre ambos, cosa que el rubio no descartaba dada la extraña naturaleza del gyojin. Pero ¿quién era él para juzgar los gustos sexuales de nadie?

-No sé cómo demonios habéis hecho eso -comenzó el león-, pero creo que vosotros sois el tipo de personas que ando buscando. Zunisha no está bien, le pasa algo pero no tenemos ni idea de qué es.

-¿Zunisha? -inquirió Therax, mas no obtuvo ninguna respuesta del felino.

-Todo empezó hace varios meses, cuando aquellas cosas aparecieron. Fue de noche y se llevaron a Rousie antes de que pudiera hacer nada -musitó, apretando los puños y golpeando la cubierta-. Todo ha ido a peor desde entonces. Aparecen cuando el sol se pone y hacen estragos. Al principio intentamos oponernos a ellos, pero mi gente fue perdiendo la esperanza al ver que no servía de nada. Ya sólo quedan unos pocos, demasiado tozudos o locos como para resignarse a perder la tierra donde crecieron. Algunos locos y minks como yo, que fuimos enviados en busca de guerreros que pudieran ayudarnos a proteger lo nuestro.

-¿Se puede saber de qué demonios estás hablando? -interrumpió el espadachín-. ¿Qué cosas son esas que os atacan? ¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué es Zunisha? -continuó, liberando a gran velocidad todos los interrogantes que surcaban su mente.

La única respuesta del león fue un rápido movimiento con su mano en dirección a su espalda. Cuando Therax siguió la indicación, se encontró con que Kath y Zane ya miraban hacia allí. Un gigantesco elefante había emergido de a saber dónde, rodeado de bruma y sombras. Se encontraba completamente quiero. ¿Sería acaso una montaña que había adquirido una forma tan peculiar? Desde luego era una estructura curiosa.

-Cuéntame acerca de ella -dijo tras escuchar el comentario de su compañera, que, si bien no iba dirigido a él, le había hecho darse por aludido.


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Mar 4 Dic 2018 - 20:51

La reacción de la banda ante el guiño que le hizo el pelirrojo al mink león no fue tomado de buena gana. Cualquiera que conociera a Zane sabía que ese gesto implicaba problemas, sobre todo Luka, que la última vez acabó encadenado y casi sodomizado por un amante de los peces con un secreto que era mejor olvidar; aunque él no lo hacía. Alzó la voz como un loco por la cubierta diciendo que su capitán tramaba algo, y así era. El pelirrojo quería un mink en la banda, siempre le había hecho ilusión, después de todo solo le faltaba eso y un tontatta, y la banda se daría por cerrada; al menos el nucleo central.

Cuando Mufasa contó su historia, el pelirrojo no pudo evitar cambiar su semblante a uno más serio. Había escuchado decenas de historias sobre la feroz tribu mink, y los secretos que aguardaba el monstruo que llevaba su pueblo de un lado al otro del mundo sin ser vistos, protegidos por él. ¿Qué clase de extraños seres habrían surgido en la isla?

—Mi padre me ha contado muchas historias sobre los minks, alguna de ellas para mayores de edad —Zane hizo una pausa—. Sí, mi padre era un poco pervertido —se pausó de nuevo—. Y no, no voy a entrar en detalles. ¿Qué que es Zunisha? Un elefante gigante que va de un lado al otro del nuevo mundo, al que solo los locos osan acercarse.

Y de pronto, en la lejanía, una figura gigante se podía contemplar en la lejanía. No cabía duda, era el grandioso elefante. La silueta estaba poco nítida, pues una bruma surgió de pronto en el lugar, humedeciendo el lugar. La cara de los tripulantes, sobre todo la de Manué, era digna de ser retratada y tallada en madera como mascarón de proa, pero era un momento serio.

M —dijo Zane—. ¿Cómo de seguro es que nos acerquemos?

—Mejor no lo hagáis. Últimamente toma a todo barco que se le acerca como su enemigo —le contestó—. Y como dije en mi historia, necesitamos a individuos fuertes, y lo suficientemente locos como para que nos ayude a combatir a los extraños seres que habitan los frondosos y hermosos bosques que rodean mi pueblo. No sé si mis hermanos han conseguido ayuda, así que vosotros sois mi única esperanza.

El pelirrojo sonrió de oreja a oreja y, tras girar el timón del barco con cierta brusquedad, paró el avance del barco.

—No estarás pensando lo que creo que estás pensando —intervino Spanner.

—Me temo que sí —dijo Zane—. Therax, Luka, Kath y yo iremos con M al lomo de Zunisha, el resto os quedaréis aquí. Spanner, tú estás al mando en mi ausencia. Marc, tú te encargarás del timón. Nailah, tú pórtate bien.

Dicho aquello, se transformó en un gran suzaku y les dijo a sus compañeros que se montaran sobre él.

—Subid a bordo de aerolíneas el pelirrojo. Os recuerdo que no tenemos cinturones de seguridad, y que si me arrancáis más de dos plumas por pasajero os quemo vivos.

Y tras eso, volaron hacia el lomo del elefante. Al llegar, una tromba de agua cayó sobre ellos, debido a que Zunisha había cargado su larga trompa con agua de mar.





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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Therax Palatiard el Miér 5 Dic 2018 - 11:51

«No me jodas. ¿Un elefante gigante que se mueve por medio del mar? ¿En serio?», se quejó el rubio en su fuero interno. Después de aquello no le debían quedar demasiadas cosas por ver antes de morir, aunque dado su historial era más que improbable. De un modo u otro, era más que previsible que acabarían metiendo las narices en asuntos que poco o nada tenían que ver con ellos, ¿de qué se extrañaban?

-Ya sabías que esto iba a acabar así, no te hagas el sorprendido -comentó el espadachín tras dirigirle un rápido vistazo a Luka. Era cuestión de tiempo que abandonasen la embarcación, así que se sentó sobre la baranda del barco y extrajo sus armas de las vainas que les correspondían-. No sabía que quería un mink en la banda, pero no sé por qué no me extraña -añadió mientras revisaba el estado de las hojas.

La conversación entre el pelirrojo y el león continuó durante unos segundos. Por si no había quedado suficientemente claro, el felino les pedía ayuda abiertamente. No podía culparle, pues a fin de cuentas lo desconocido siempre inspiraba terror; más aún si hostigaba sin motivo aparente a un pueblo que hasta ese momento había vivido en paz.

Cuando llegó la hora de ponerse en marcha, Therax torció un poco el gesto. No le gustaba volar sobre nadie. La sensación que experimentaba cuando el viento golpeaba su cara era indescriptible. Se sentía vivo cada vez que surcaba los cielos, más vivo que en ninguna otra circunstancia, y eso era algo a lo que no quería renunciar si podía evitarlo.

-Yo iré un poco por detrás de vosotros -dijo, tomando la apariencia de un gran águila y elevándose hacia las alturas. Se dedicó a trazar círculos en torno al mástil de la vela mayor, esperando a que el resto de los Arashi tomasen posición sobre la espalda de Zane. Una vez lo hicieron, siguió al grupo hasta el lomo del imponente elefante que les esperaba en el horizonte.

***

Acababa de posar sus pies y recuperar su forma humana cuando una violenta sacudida casi le hace perder el equilibrio. Iba a preguntar qué demonios había sido eso, pero no tuvo tiempo. Una tromba de agua cayó desde los cielos, pero al mirar hacia arriba pudo comprobar que las pocas nubes que había no tenían aspecto de ir cargadas de agua.

-Es Zunisha -dijo Mufasa al ver la incomprensión reflejada en su rostro-. Recoge agua del mar y la arroja sobre su espalda, pero está débil y apenas puede mojarse un poco.

Therax arqueó una ceja. Si el elefante hacía aquello estando en mal estado, ¿qué haría cuando se encontraba en plena forma?Sus dudas no tardaron en ser interrumpidas. El sonido de las ramas al moverse atrajo su atención. Apenas había sido un murmullo, pero en ausencia de viento no había podido evitar reparar en él.

-Dijiste que aparecían de noche, ¿no? -preguntó. No debía faltar mucho para que el sol se pusiese, pero la claridad aún dominaba sobre la penumbra. ¿Quién o qué les estaría observando?


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Luka Rooney el Miér 5 Dic 2018 - 20:00

El tiburón observó con cierto desdén lo que estaba sucediendo en la cubierta del barco de los Arashi. Su sensación era que los problemas estaban por llegar, pero a diferencia de lo que ocurría normalmente, esta vez vendrían por alguien ajeno a la banda. Aunque su capitán estuviese en el ajo, como siempre.

Se limitó entonces a escuchar al mink sin armar más revuelo del ya causado. Y no tardó más de diez segundos en apretar con dureza el puño derecho, observando los ojos del desconocido Mufasa. Su muñeca empezó a arder allá donde la pulsera le alcanzaba. Nuevamente Luka escuchaba una historia de racismo, aunque en esta ocasión no era su raza, sino los minks los que sufrían la crueldad de otros seres distintos a ellos. El gyojin siguió escuchando todo lo que el pobre y peludo mink les contaba, y no tuvo intención de reaccionar hasta que éste no terminó de hablar. Aunque su capitán se le adelantó, creando un pequeño grupo que formaría parte de la misión. El grupo era probablemente uno de los más útiles que podría formarse entre los miembros de los Arashi. Por un lado Zane, el capitán era el miembro más poderoso de la banda. Seguido de Therax, cuya habilidad con el viento sumada a su Zoan sería un importante añadido. También vendría Kath, quien probablemente fuese el miembro más versátil de la banda. Su extraña akuma le daba una cantidad casi ilimitada de recursos ante una situación de riesgo. Y finalmente él, un gyojin con un sutil y perfeccionado manejo del karate gyojin que podría decantar las tornas a favor de la banda en una situación rocambolesca. Sin duda el grupo podría salir victorioso de aquella misión, aunque el habitante del mar no tenía del todo claro qué debían hacer.

Tras ello, hablaron sobre un tal Zunika, Zunisa o algo similar, la verdad es que el tiburón no era muy bueno para entender nombres, y menos uno tan raro. Por lo visto era el nombre de la isla mink, y se ve que era una isla móvil. Y no una normal, sino una especie de elefante gigante. ¿Qué sentido tenía todo aquello?

Aquella era la primera noticia que el gyojin tenía sobre el lugar de procedencia de la peluda raza. Durante su vida había visto varios minks, algunos de paisano, otros luchando, e incluso se había enfrentado a alguno, pero jamás había cruzado las suficientes palabras como para tener la confianza de preguntar algo sobre su isla natal. Quizá podía averiguar algo más con Mufasa.

Una vez el descamisetado se puso al timón del barco y el resto del grupo procedió a prepararse para aventurarse en la isla móvil, el tiburón corrió hacia su camarote, cerciorándose de llevar puesto su anillo, la pulsera y metiendo algunos víveres, botellas de agua y prendas de ropa en la mochila. Tras ello salió casi más rápido de lo que entró y decidió acercarse a Mufasa. Aquél era el momento idóneo para hablar con él.

- Mufasa -comentó tocándole la espalda-. Siento el jaleo de antes, somos un poco alarmistas cuando nuestro capitán hace pactos sin consultárnoslo. Ya sabes, la vida del pirata, lío por aquí, lío por allí… Lo mismo nos metemos en un cuartel de la marina a plena luz del día que nos metemos en una cama con un okama sin saberlo… Bueno, esa no es la historia -comentó el tiburón sonrojándose severamente-. El tema es que… Creo que compartimos bastantes cosas, ¿sabes? Tú como mink y yo como gyojin hemos sufrido un racismo que nadie de este barco entendería, a excepción de mis hermanos. Mi capitán me ha elegido para formar parte del grupo que intentará ayudarte, pero quiero que sepas que aunque no hubiera sido así, hubiera salido ahí afuera con vosotros. Ninguna raza es superior a otra.
- Eso te honra, Luka. No sé cómo de fuertes seréis, pero vuestra voluntad es inquebrantable.
- ¿Has oído alguna vez el nombre de nuestra banda? ¿Alguna historia sobre nosotros?
- No son muchos los periódicos que llegan a mis manos. Y menos aún los que leo. Aún así, he de decir que he escuchado algunos de vuestros nombres, sí. La gente la isla suele hablar de lo que consideran logros más allá de la isla, y puede que en alguno estuvieseis vosotros.
- Esperemos estar en uno más.
- Ojalá que sí.

El habitante del mar estrechó la mano con el mink y se sintió más aliviado. No sabía por qué, pero tenía claro que debía ayudar a Mufasa. Quizá en solidaridad por pertenecer a una raza minoritaria, como la suya. Puede que por el estado que presentaba y su obligación de cuidarle como médico. O simplemente se podría dar el caso de que Luka se estuviese ablandando en los últimos tiempos. ¿Qué era de aquél Luka individualista? ¿Del Luka que solo actuaba si le convenía? Parecía no existir.

Unos minutos después, Zane se convirtió en un precioso e imponente suzaku e instó a sus compañeros a sentarse en su espalda.

- Gracias, pero yo prefiero ir en tus garras, se ve todo mejor.

Una vez se hubo acomodado entre las garras de su alado capitán, el tiburón disfrutó del viaje y de sus preciosas vistas. Hasta que llegaron al interior de la isla, una vez se situaron, recibieron un chorro de agua procedente de la trompa del elefante.

- Es algo normal -comentó Mufasa-. Es su manera de dar la bienvenida. Como vais conmigo, parece estar tranquilo. Creo que no ve amenaza en vosotros.

El gyojin se quedó para sí mismo las ganas de recibir otro manguerazo, más que nada para volver a ver repetida la cara de su rubio nakama, al que parecía no haberle sentado muy bien.

- ¿Por dónde empezamos, Mufasa? ¿Y cómo procedemos? No sabemos a qué nos enfrentamos realmente, ni en qué punto de la isla estamos ahora mismo. ¿Cuándo empezará la acción? -comentó el habitante del mar a la par que se crujió los nudillos


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 5 Dic 2018 - 20:49

Tenía mucho que procesar, mucho. Sus compañeros no se mostraron tan sorprendidos como ella, puesto que, tal vez, no dimensionaban la importancia del descubrimiento que habían hecho. Hasta ahora no había más que leyendas acerca de la tierra natal de los minks, no obstante, ahora, frente a sus ojos, tenía la respuesta a lo que podía ser la interrogante de muchos historiadores. «Un elefante tan grande con patas tan largas que puede caminar sobre el lecho marino. Un elefante tan grande como para albergar una civilización entera sobre su lomo. ¿En serio? ¿En serio algo así existe en nuestro mundo…?», pensó la bruja completamente anonadada. Pronto volvió a la realidad, escuchando las palabras de Mufasa acerca de que no era demasiado seguro acercarse a Zunisha. «Una bestia como esa de seguro tiene que tener un nombre, ¿verdad?», se dijo a sí misma.

Las órdenes de Zane fueron bastante claras: se llevaría consigo a los más fuertes de la tripulación y dejaría a los más débiles a cargo del barco. A Katharina no le pareció la idea más inteligente del mundo, puesto que el navío quedaría demasiado vulnerable ante un posible ataque. Pero, por otro lado, si lo que Mufasa decía era cierto, no había otra alternativa que llevar a la artillería pesada al lomo de Zunisha. ¿Qué tan fuertes eran los minks? ¿Y qué tan aterradoras eran las bestias nocturnas? Las preguntas eran muchas; las respuestas, pocas.

—Oh, no. No pienso subirme a tu espalda, Zane —comentó Katharina con el ceño fruncido, rechazando abiertamente la invitación de vuelo de su capitán—. Puedo volar por mí misma.

Ciertamente tenía habilidades para manipular el viento a su alrededor, pudiendo surcar el aire a velocidades increíbles. También, si es que no le apetecía emplear esa forma de vuelo, podía transformarse en un ave. O incluso reemplazar sus brazos por alas, todo gracias a los efectos de la polimorfia. Tenía al menos tres o cuatro maneras de llegar al lomo de Zunisha, y cualquiera de ellas era mejor que subirse al lomo plumífero del líder de los Arashi. Por otro lado, Katharina no fue la única que rechazó la invitación del pelirrojo, sino que Therax adoptó la forma de un águila y empleó el vuelo.

******

Un frondoso bosque se ubicaba frente a los piratas, impresionando a Katharina. ¿Cómo era posible que un lugar así existiera en el lomo de una bestia errante? De pronto, se escuchó un desgarrador rugido seguido de una violenta sacudida que casi hizo perder el equilibrio no solo a Therax, sino que también a la bruja. La pelirrosa alzó la mirada al cielo y vio caer una tromba de agua, preguntándose de dónde diablos había surgido eso si es que el cielo estaba casi completamente despejado. Mufasa, por su parte, no tardó en fijarse en los rostros de duda de los piratas y se apresuró en explicar que se trataba de Zunisha. Recogía agua del mar y la arrojaba sobre su lomo; un comportamiento ordinario en los elefantes. ¿Por qué uno de colosales dimensiones no habría de comportarse como uno común y corriente?

Katharina escuchó el crujir de una rama y centró su mirada en el frondoso bosque que se dibujaba frente a ella. ¿Acaso serían las bestias de las que habló el mink? No, según la descripción de Mufasa, las criaturas nocturnas solo aparecían de noche y aún faltaban unas pocas horas para que el sol fuera reemplazado por la plateada luna. En todo caso, Katharina no perdió el tiempo y rápidamente retiró de la vaina la Hoja de Argoria transformada en una hermosa katana.  

—Algo me dice que tendremos una acalorada bienvenida —susurró la bruja en posición de defensa.



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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

Mensaje por Zane D. Kenshin el Sáb 8 Dic 2018 - 19:06

El pelirrojo aumento su temperatura corporal para secar el agua que le había empapado hasta los huesos, para después observar el entorno. Se encontraban en mitad de algo parecido a un bosque repleto de multitud de árboles, algunos que jamás había visto en su vida; o eso creía, pues él no era botánico. Anduvieron por el lugar sin un rumbo fijo, siguiendo a Mufasa que era quien llevaba la voz cantante en aquel lugar, pues era al nativo de allí. No llevaban mucho tiempo sobre el lomo de Zunisha, cuando las presencias de más de una decena de seres les rodearon. No fue el único que sintió algo, pues el comentario de Katharina así lo dejo claro.

—¿Serán amigos o enemigos? —preguntó Zane, mirando a Mufasa, mientras apoyaba su mano sobre el mango de su katana.

El majestuoso Mink león infló el pecho y emitió un rugido, sí, un rugido. Aquello dejó perplejo al pelirrojo, que no esperaba verle su lado más anima, es como si hubiera visto a un gyojin chapotear en el agua, cosas que no se ven todos los días. Y entonces, aquellas presencias se acercaron hacia ellos. Eran un total de trece minks de distintos tipos, todos heridos y vendados un poco mal, usando plantas y trozos de madera.

M —dijo uno de ellos, acercándose a Mufasa y ponerle una mano sobre el hombro—. Veo que has conseguido refuerzos.

—¿Ha venido alguien más? —preguntó el león.

—Has sido el único que ha vuelto en dos semanas —le respondió un mink pug—. Y los ataques no han parado desde entonces, aunque estos días están atacándonos cada dos noches. Así que, probablemente, podamos descansar esta noche como es debido.

—Entiendo… —dijo Mufasa.

Tras esa breve conversación, el pelirrojo se presentó ante todos usando su típico comentario, aparentemente gracioso, pero que solo unos pocos eran capaces de captar.

—Buenas tardes, señores, yo soy Zane D. Kenshin, señor de la piratería, amante egoísta y, en algunas ocasiones, hasta buena gente. Un placer conocerlos.

—Igualmente —le respondió el mink pug—. Mi nombre es Tuso, un placer.

Fueron hacia el norte de aquel lugar, adentrándose en lo más profundo de la selva, hasta salir a un pequeño poblado fortificado por una muralla de madera. Allí, en su interior, se encontraba la tribu mink. Una vez dentro fueron a la casa del líder, un magnífico mink guepardo cubierto de un extraño potingue.

—Así que esta es la ayuda que has traído. No parecen tan fuertes —dijo, sin andarse con rodeos.

—Las apariencias engañan —saltó Zane, con ligero desazón.

—Demostradlo —dijo, chasqueando inmediatamente lo dedos y pareciendo frente a ellos cuatro minks mono envueltos en electricidad con intenciones hostiles.

—Reducidlos, pero no les hagáis mucho daño —les ordenó Zane, concentrando haki en su brazo derecho y parando el ataque de uno de los monos con sus brazales de metal—. ¿Eso es todo lo que tienes?

Rápidamente, el pelirrojo se echó hacia atrás y creó una barrera de haki que echó a volar al mink varios metros, para después usar su katana sin desenfundarla y crear una onda no cortante que removió los cimientos del lugar.


¡¡Invitado, yo traeré el exhibicionismo al foro!!


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Re: [Misión Legendaria] Una piedra en el camino.

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