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Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

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Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Sáb 16 Nov 2013 - 22:36

La ciudad de Creiss estaba bastante bien vigilada. Era la ciudad principal de la isla de Zaren. Cerca de esta se halla la isla El Refugio, una isla fortificada de la Marina, desde la cual se envían tropas a Zaren para patrullar la isla y mantenerla bajo control. Si Jack hubiese tenido intención de eliminar a alguien, lo hubiese tenido difícil. Sin embargo en aquella ocasión estaba solo de paso. Sabía que no debía llamar la atención, porque había precio por su cabeza. Sin embargo solo se le conocía por su máscara. Cuando no la llevaba puesta, nadie podía reconocerle. Aquel día iba con su capa negra de viaje, bajo la cual llevaba su chaleco de cuero con arneses cruzados llenos de objetos y armas, y sus ropas negras. A pesar de no estar en una misión era un hombre precavido y iba totalmente equipado como para una misión. En ese momento estaba en una taberna. Sin máscara ni sombrero parecía una persona normal, salvo por sus ropas negras. Era delgado y de mediana altura, de rasgos poco destacables. En general una persona que no llamaría mucho la atención, salvo por su larga melena lisa, sus ojos azules y su nariz aguileña. Se le acercó un camarero.

- ¿Qué vas a tomar?

- Tomaré un vaso de zumo de naranja, y un cacho de ese pastel típico que preparáis en esta isla, gracias.


En cuanto dijo lo del zumo, unos hombres cercanos con pinta de marineros se giraron y comenzaron a reírse mirando en su dirección. Algunos empezaron a hacer gestos como queriendo indicar que era un afeminado y mofarse de él.

- "Tomaré un zumito, guapo" ¿qué te pasa? ¿La cerveza es demasiado fuerte para ti? ¿Es que eres un sucio maricón?


Jack no dijo nada. No valía la pena contestar a esas provocaciones. Tan sólo eran un grupo de borrachos alborotadores, nada por lo que valiese la pena jugarse el pellejo y arriesgarse a ser localizado por la Marina. Respiró hondo y hizo como que no estaban allí. Entonces el camarero volvió y le dejó el zumo y un cacho de pastel con una capa de chocolate que parecía estar delicioso. Complacido, bebió un poco de zumo y se dispuso a probar aquella delicia. Sin embargo, uno de los marineros que se había enfadado porque le ignorase se le había acercado, bastante indignado.

- ¡No me ignores, puto marica! ¡Voy a partirte la cara!


Aquel hombre era musculoso y bastante alto. Parecía que Jack no tenía nada que hacer, pero cuando el puño del marinero se dirigía a su cara, lo agarró por la muñeca parándolo sin esfuerzo aparentemente. Se levantó de su silla, con una expresión de ira y desprecio y comenzó a retorcer el brazo del marinero. Este chilló de dolor y trató de golpearle con el otro, pero Jack se lo agarró también y le partió la nariz de un cabezazo. El hombre comenzó a pedir ayuda a gritos mientras sangraba a chorros por su orificio nasal. Los otros marineros se levantaron amenazadoramente y fueron hacia él. Oliéndose una pelea de bar, Jack terminó de retorcerle el brazo al hombre hasta oír un "crack" y lo tiró al suelo de un empujón. Tras eso, puso los puños en posición y se dispuso a pelear.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Dom 17 Nov 2013 - 3:08

Pereza. Eso es lo que sentía en ese momento. Muuuuuuuucha pereza. Mi “padre” me mandó a esta isla para poder recoger una cosa, unos ingredientes para poder crear su famoso “plato de la victoria” que me cocinará en un par de meses antes de mi marcha al mundo. Al parecer hay ingredientes que sólo se encuentran en esta isla, la Isla Zara.

Me encontraba con mi vestimenta de entrenamiento. Según el viejo, es posible que tenga que “ensuciarme la ropa” un poco para encontrar los ingredientes. Tch. Dicen que hay animales extraños y fuertes en esa isla, pero aún no lo sé. Encima no me querido dar ninguna de sus katanas “Si luchas, mejor será que lo hagas con las artes que te he enseñado” me dijo. Me encontraba con unos pantalones anchos de un color verde musgo oscuro y una camiseta de manga corta del mismo color. En mi cintura llevaba banda negra atada a la cintura. Zapatos cómodos negros, clásicos de Kung Fu. Sin embargo me sentía pesado, llevaba varios días sin poder dormir bien y con los entrenamientos me agotaba.

Me dirigía a la ciudad de Creiss porque según  me han contado allí se encontraba un hombre que se conocía bien el bosque y me podría decir dónde encontrar lo que busco, puesto que no se vendían en las tiendas, y yo no valgo en ese aspecto, podría coger algo venenoso y no me daría cuenta.
De camino me encontré con una taberna. Me rugía el estómago. El cansancio me daba hambre y yo en ese momento estaba bastante cansado. Metí mi mano en mi bolsillo derecho del pantalón, y por suerte vi que disponía de unas monedas, perfecto. “Uno no puede hacer trabajos con el estómago vacío” pensé.

Me atendió un camarero, bastante amable la verdad. Le pedí que me trajera lo más barato, pero que estuviera bueno. El chico asentó con la cabeza y marchó. Observé el panorama, no había mucho que contar; pueblerinos en una parte, lo que parecían ser un grupo de marineros se encontraban detrás de mí, y había un hombre solitario a mi derecha. Yo me encontraba en la barra.
El camarero me trajo una cola y un trozo de empanada de atún. Perfecto. La verdad es que no podía haber pedido algo mejor.

A los pocos minutos me fijo en que los marineros se burlaban del hombre solitario por haber pedido un zumo. En serio, menuda tontería, como si ellos bebieran cerveza o ron todo el día, es peor para ellos. No le di importancia a los sujetos, sin embargo como el hombre solitario le ignoró, este se enojó. Giré la cabeza, parece que algo iba a ocurrir en esta taberna.
Así fue, el chico solitario parece que era fuerte, le había dado una lección a ese idiota mientras yo me comía mi empanada. Tenía buenos movimientos y eran rápidos, aunque podía verlos, no con una gran claridad, pero se veían. Sin embargo hubo una cosa que no me gustó, forzó demasiado el brazo de ese hombre, y aunque fuera bastante idiota, hay límites.

Se podía oler la lucha a kilómetros de distancia, me tuve que levantar y me dirigí a ellos mientras masticaba mi último trozo de empanada. Cuando tiró a ese hombre al suelo se puso en posición de lucha mientras que los otros iban a por él. Me puse en medio de ambos parándoles los puños.

-No me gusta cuando la gente se pega por tonterías.- Dije con voz seria.

Todos se me quedaron mirando. Me molestaba un poco.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Lun 18 Nov 2013 - 19:03

Jack iba a disponerse a pelear con los otros. Estaba realmente enfadado y dispuesto a eliminarlos. Ya estaba a punto de mostrar la cuchilla oculta de su brazo derecho y matar al más cercano cuando un chico les interrumpió. Entonces se dio cuenta de la tontería que estaba haciendo y respiró profundamente para relajarse. Miró un momento con odio y rabia a los marineros, una mirada asesina que aterrorizó ligeramente a los marineros. Estos ayudaron a su compañero caído y se lo llevaron fuera del bar. Jack se relajó y se dirigió al recién llegado.

- Gracias por contenerme, esos hombre me habían provocado y he estado a punto de hacer algo de lo que luego me hubiese arrepentido.


Miró al chico. Era muy joven, bastante de hecho. Debía tener unos diez años menos que Jack. Iba vestido con ropas anchas y cómodas de artista marcial. Tenía pinta de ser un aventurero que acababa de echarse a la mar, y posiblemente no se equivocase con esa primera impresión. Decidió invitarlo a algo en señal de agradecimiento.

- Mi buen amigo, permitidme que os invite a tomar algo. Decidme, vos no parecéis de por aquí. ¿Sois un aventurero a caso?


Tomó su vaso de zumo y su pastel, y se sentó en la barra donde estaba el chico. Entonces miró al camarero y dijo:

- Perdone por el alboroto. Se lo compensaré - dejó un puñado de berries sobre la barra - Ah, y dadle a mi compañero lo que pida. Yo invito.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Lun 18 Nov 2013 - 20:52

Al parecer había calmado a los combatientes. Pude observar como aún quietos, se mandaban miradas. Finalmente los “marineros” se llevaron a su compañero y salieron de la taberna. Terminé de tragar lo que me quedaba de empanadilla y escuché como aquel hombre solitario me hablaba. En un principio no me gustó su actitud con aquel hombre,  pero al escuchar lo que me dijo retiré lo dicho. Al parecer sólo tuvo un mosqueo.

-No hay de qué. Un viejo hombre me enseñó que luchar por cosas insignificantes,  directamente te hace perder la batalla.-Dije con una sonrisa en la cara mirando al vacío, como si estuviera viendo a mi abuelo en la mente.

Le observé bien. Se podría decir que era un “hombre de negro”, con una gran capa que me atrajo y un chaleco en el interior. También se divisaban algunas armas. Me pregunté si sería un viajero, no parecía de la zona pero yo tampoco, no era quién para juzgar.
Me ofreció un refrigerio y pensé que no era mala idea, de todas maneras aún queda tiempo hasta que pueda visitar a aquel hombre.

Se acercó a la barra conmigo.

-Gracias por la oferta, amigo. Camarero póngame otra cola, a ser posible por favor.

Me hizo una pregunta a la cual respondí gustosamente.

-No, la verdad es que no soy de aquí. Simplemente estoy de paso.-Hice una pausa, el camarero me trajo la cola.-Gracias. Sin embargo tampoco soy un viajero, simplemente vengo a cubrir unos recados, pero…-Dije pausándome y mirando de nuevo al vacío, esta vez podía ver el mar con mis ojos.- En un par de meses… Sí, en un par de meses empezaré mi viaje por éste mundo.-Pequeña pausa.- Sí, empezaré mi viaje para cumplir mis sueños.-Dije con una sonrisa, aunque al pensar también el motivo de mi viaje no sonreí tanto como me hubiera gustado.

Aquella persona me pareció bastante agradable.

-¿Y vos? Mi instinto me dice que tampoco es de aquí.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Mar 19 Nov 2013 - 12:30

Jack rió suavemente ante la pregunta del chico. No solía reírse, y eso le sorprendió a él mismo. Él tenía muchas facetas: asesino, anarquista, terrorista, guerrillero... pero no era una persona propensa a la felicidad o a la risa. Era difícil incluso verle sonreír. Eso se debía a que era una persona muy melancólica y depresiva. Sin embargo, le caía bien aquel chico. Bebió un trago de su zumo y comenzó a tomar el pastel.

- Delicioso - comentó, complacido - Camarero, otro, por favor.


Entonces se giró hacia su compañero, sin saber bien qué decirle. No venía a cuento soltarle que era un revolucionario buscado por la ley, con precio por su cabeza. A lo mejor era un cazador o un marine, y eso no le convenía nada. No quería meterse en problemas. Se frotó las manos, y decidió contar parte de la historia, sin contarlo todo. No haría daño contarle algunas cosas, pues si resultaba que era un agente del Gobierno intentando cazarlo, siéndole tan abierto no sería difícil buscar algún gesto en su expresión al contárselo que le delatase. De todos modos, era imposible que le reconociesen sin su máscara. Nadie, excepto algunos revolucionarios, sabía que El Renegado y Jack Silvers eran la misma persona.

- Digamos que soy un aventurero de paso. No soy amigo del Gobierno ni de la Marina, y soy de un grupo de persona que tampoco. Creo que con esto ya os podéis hacer una idea de a lo que me dedico - dijo, bajando el tono de voz.

Aprovechó para echar una visual por el bar, pero nadie parecía estar atendiéndoles. Bien, eso debía significar que no le habían seguido hasta la isla. Podía relajarse un poco.

- Y bien, mi buen amigo, contadme. ¿Cual es vuestro sueño? ¿Qué os impulsa a echaros a la mar? Si puedo saberlo, claro - bebió un pequeño trago de zumo - Por cierto, hoy no tengo nada que hacer. Si puedo ayudaros con algo de vuestro recado, tan solo decidlo. No sabéis del apuro del que me habéis salvado.


Y tan cierto era. El modo de combate de El Renegado era fácilmente reconocible. Poca gente usaba cuchillas ocultas en brazos o botas como él, por no hablar de su Sokudan. Si había algún CP por la zona sólo tendría que sumar dos y dos y sabría que Jack Silvers era el Renegado. El joven le había salvado el pellejo... en ese momento cayó en la cuenta de que no conocía su nombre.

- Oh, voto a bríos, dónde estarán mis modales... mi nombre es Jack Silvers - dijo, tendiéndole la mano.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Sáb 23 Nov 2013 - 16:11

Dejé que por unos instantes mi mirada se perdiera en la barra, mientras escuchaba a mi nuevo amigo. La situación y el ambiente de la taberna se encontraba relajada, sólo seguían los pueblerinos en una esquina de la taberna, como si no hubiesen visto lo ocurrido. Eso me pareció un poco extraño, ¿tan normal era que estas cosas pasen? Cierto es que en el pueblo donde vivía no pasaban estas cosas y si pasase todo el pueblo “saltaría”. El mar parece peligroso, pensé con una sonrisa.

La respuesta que he recibido de mi compañero me dio que pensar, un pirata no podía ser, eso está claro. Yo podría distinguir un pirata a un kilómetro de distancia, a fin de cuentas me he criado entre ellos. Pero si no era un pirata ¿qué podría ser? No tardé en recordar lo que había leído una vez, y es que el mundo se dividía en cuatro grupos importantes: que serían el Gobierno, la Marina, los Piratas y los Revolucionarios. No contaban a los civiles. Tampoco tengo mucha información de todas las partes, pero por descarte tendría que ser un revolucionario, por el hecho de que ha mencionado un grupo de gente.

-Así que piensas cambiar el mundo.-Dije en un tono bajo mientras miraba mi bebida siendo agitada lentamente por mi mano.- Eso suena divertido.-Dije sonriendo y me giré para verle la cara. Le estreché la mano.- Yo soy Sharp D. Drake. Aunque puedes llamarme simplemente Drake, encantado.

El compañero me hizo una pregunta, una pregunta que me dio algo de gracia pues para mí era muy sencilla. La mar. Ese es mi sueño. Mientras pensaba en ello me preguntaba en cómo explicárselo.

-Desde que yo puedo recordar siempre he querido ser un pirata, un gran pirata y surcar todos los mares de este mundo.-Bebí un trago de cola mientras pude observar que el chico tenía una cara de sorpresa, aunque fuese por pocos rasgos faciales, se podía ver que estaba algo sorprendido.- No tengo reparo en decirlo, es lo que quiero ser y seré, es más pienso convertirme… –Pequeña pausa.- En el rey.-Pausa.- Aunque para eso tendría que conseguir muchos tesoros, jajajajaja.-Dije llevándome la mano a la nuca.

Mi risa no tenía límites, en serio, cuando lo digo siempre sonrío porque siento que obtengo más fuerza y que es más posible que lo consiga. Me quedaba liberado. Me terminé la cola y le agradecí al camarero por su amabilidad que parecía haber oído lo que dije, pues su cara también era lago sorpresiva. Me levanté y me disponía a irme.

-Verás Jack, tengo que conseguir unos ingredientes que sólo se encuentran aquí, pero como soy tan patoso que podía llevar algo venenoso me han citado en un par de minutos con un hombre que se conoce bien la isla. Si quieres puedes venirte, me caes bien.-Dije sonriendo.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Mar 26 Nov 2013 - 17:45

Jack escuchó las palabras de su nuevo compañero, Drake y meneó la cabeza. Tenía amigos en la revolución que defendían las estructuras de gobierno, y no se llevaba mal con ellos, pero como anarquista despreciaba cualquier forma de jerarquía, opresión o servidumbre. En fin, no parecía mal tipo, y si lograba su objetivo era posible que fuese mucho mejor que la clase de dirigentes a los que solía asesinar él, pero también era posible que no llegase a nada. Y pensar no era delito. Jack esbozó una sonrisa extraña.

- Rey, ¿eh? Interesante. Si lográis vuestro objetivo, entonces nos veremos algún día en el campo de batalla. Sin embargo, de momento aceptaré vuestra invitación. Vayamos a cumplir con vuestro cometido pues.

Jack no tenía mucha experiencia en herboristería, pero aquella pequeña aventura podría resultar interesante. Tampoco es que tuviese nada mejor que hacer en la isla hasta que llegase el barco en que iba a partir hacia la siguiente isla. Cogió el zumo y se lo tomó en un par de veloces tragos. Devoró lo que quedaba de pastel y sacó un par de billetes que dejó sobre la barra. El camarero se acercó extrañado y los cogió. No parecía entender por qué le pagaba dos veces.

- Esto por la reyerta de antes. Y disculpadme de nuevo.


El camarero le hizo un gesto con la cabeza, con una sonrisa, y le estrechó la mano. Jack le hizo una cortés inclinación de cabeza. Le habían educado para tener, ante todo, buenos modales. Sus padres le habían brindado una buena educación a pesar de la pobreza en la que vivían, y para él demostrarlo era una especie de homenaje a su memoria. En ese momento se puso repentinamente serio y melancólico, recordándolos. Su madre seguía encerrada en Impel Down, y su padre... no sabía nada de él desde aquel fatídico día en que huyó de los agentes del Gobierno. Era posible que hubiese muerto incluso a consecuencia de sus gravísimas heridas. Sacudió la cabeza intentando alejar esos oscuros pensamientos y se volvió hacia su compañero, aunque incapaz de sacarse el tema de la cabeza.

- Decidme, ¿quién os envía a recolectar plantas, y cuales necesitáis exactamente? Si no es indiscreción por mi parte, claro - dijo, ocultando su tristeza con cortesía e interés.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Vie 6 Dic 2013 - 18:07

Finalmente ambos salimos de la taberna. Instantáneamente me llevé la mano derecha al costado del mismo lado, en la cintura. “Es verdad” pensé. En este viaje no me había traído ninguna espada, pero la costumbre me había dominado. Pensé en ello. Sinceramente aunque llevo años trabajando “el combate de puños y piernas” como algunos llaman, mi nivel con la espada era superior. Si me encontrara en una batalla difícil a lo mejor lo paso mal, seguramente es lo que él quiera, por ello me mandó aquí sin la espada. Me reí por dentro.

Agudicé el oído, mi nuevo amigo me dijo unas palabras interesantes.

-Así que nos veremos en el campo de batalla.-

Se me quedó por unos instantes la mente en blanco. ¿Qué sería de mi futuro? Aún no lo tenía claro del todo. Mierda. Debería pensar bien mis cosas, sé lo que quiero, pero aún no sé cómo lo quiero. En fin.

Le expliqué a mi compañero el motivo completo de tenar que venir a esta isla mientras nos dirigíamos a casa del Sr. Servant, el hombre al que llamó mi “padre” para que me indicara en el bosque las hojas. Durante el camino contaba por mi parte algunas cosas de mí y recibí el mismo trato, nos íbamos conociendo.

Su casa se encontraba en el las afueras del pueblo. Aquí se puede ver cómo se van uniendo la estructura construida con la naturaleza. Las casas tienen raíces verdosas que se ven en la parte inferior de la estructura, sus tonos por la parte diferencial cambian de color, de un tono marrón como viene a ser el color natural del material con cual se fabricó, a un tono algo más beis con zonas verdes. La gente de estos lares era más mayor que la del centro. El paisaje se encontraba más despejado aquí que en otro lado, pues por culpa del monte, en el centro no se podía ver bien la luz del sol, ahora se notaba más el calor y lo abrasador que se había vuelto, nos estábamos acalorando.

Finalmente llegamos a la casa del viejo hombre. Toqué un par de veces la puerta, pero no obtuve respuesta. Cuando me iba a disponer a llamar una cuarta vez me di cuenta de que la puerta se encontraba abierta. Cambié mi expresión, aquí algo no me gustaba.
Giré levemente la cabeza, pude ver como una vecina pasaba cerca.

-Disculpe.-Dije interrumpiendo su marcha.- ¿Sabe dónde se puede encontrar el Sr. Servant? Me había citado aquí.-Dije sonriente.

La señora me contestó algo dubitativa, pero no porque no supiera la respuesta, se la veía más bien preocupada por el hecho de tener que contarlo. Me comentó que hace un par de días llegaron unos hombres que buscaban al Sr. Servant. Ellos le conocían por ser la persona que mejor conoce el bosque, y lo querían para que les guíe a una vieja tumba que se encontraba en el centro del bosque, en donde al parecer, había algunas “riquezas”. Saqueadores de tumbas. Menudo asco de gente, “¿Aún existen estos seres?” pensé. Lo peor, es que por lo que nos contó, al principio el Sr. Servant se negó, pues era la tumba de un viejo conocido. Le tuvieron que obligar a la fuerza. Es más, se llevaron a una joven muchacha como “rehén”.

Me giré para ver a Jack, no quería meterle en problemas, pero yo pensaba ir a por ese hombre, no sólo porque necesitaba su ayuda, si no por asco a esas personas. Obligaron al viejo hombre y además le amenazan a una muchacha indefensa.  Y así se lo dije a Jack. Odio a los abusones.
Miré hacía el bosque, que se encontraba a unos metros, a la derecha de la casa.

-¿Qué dices Jack? ¿Vienes?
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Mar 10 Dic 2013 - 5:26

Jack escuchó en silencio mientras Drake relataba la historia que le había llevado a la isla. Parecía que su nuevo compañero Había sido enviado por su padre para recoger plantas en la isla, y un lugareño que conocía bien la zona les guiaría. Sin embargo ocurrió algo que no se esperaban al llegar a la casa del conocido del padre de Drake. Una mujer les atendió. Mientras les explicaba la historia, el rostro de Jack comenzó a transformarse en una expresión de puro dio y ira. Si había algo que detestaba era aquello.

- Esto parece un trabajo para El Renegado... - murmuró en un tono de voz ininteligible - Señora, indicadme en qué dirección está ese lugar, os lo ruego - dijo en un tono de voz más audible.

Sin esperar por su compañero se dio la vuelta y avanzó entre los árboles nada más recibió las indicaciones de la mujer. Avanzó con paso rápido y se metió la mano bajo la gabardina. Ya le daba igual que Drake viese su máscara, pero no quería que cuando pelease alguien viese su rostro. Se la puso. También rebuscó entre sus ropas y sacó su gastado y arrugado sombrero. Lo alisó un poco y se lo puso. Ahora sí que llevaba la apariencia de El Renegado, el temible asesino. El segador de vidas por cuya cabeza pedían 1.350.000 berries. Con su mano derecha sacó de su cinto una pistola negra, la cual cargó y le quitó el seguro. Con la izquierda desenvainó un largo cuchillo. Tardaría un par de horas en llegar al lugar, pero no le importaba.

- Dado que las injusticias no descansan, yo tampoco. Es hora de trabajar. Y voto a bríos que trabajaré.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Sáb 14 Dic 2013 - 0:55

El ambiente había cambiado por completo. Ambos estábamos enfadados, ansiosos de patear traseros, se notaba. Nada más saber más o menos la dirección de por dónde ir mi compañero se encaminó sin siquiera respirar. Sacó un par de armas y una máscara, “Me parece haber visto esto antes” me dije para mí. Sin embargo no le di importancia en ese momento. Pensé, me calmé y recapacité. Me acerqué a mi compañero y le puse mi mano en su hombro.

-Tranquilízate compañero, y piensa por unos instantes. Si esos canallas secuestraron al Sr. Servant, es porque aun sabiendo la dirección, sería difícil llegar si no es por mano experta.- Pequeña pausa.-Aunque sepamos más o menos el rumbo, es posible no llegar, aparte de que tardaríamos un rato.

Suspiré, esperaba haber calmado a mi compañero con que sea un rato, aunque a mi también me hirviera la sangre. Me acerqué cuidadosamente a la mujer y le pregunté: “Disculpe, ¿no conocerá de alguna otra persona que supiera el lugar de la tumba? Algún familiar quizás”. En ese momento la mujer calló en la cuenta. La única persona que podría saberlo sería el hijo de la persona fallecida, sin embargo había un problema y es que vivía en otro de los pueblos de la isla.

“No hay más opción.” Murmuré. No había tiempo, ni tenía más paciencia. Me acerqué a mi compañero “Vámonos” le dije, sin esperar me adentré en el bosque mientras escuché unos gritos: “¡Buscaré a esa persona!”, parecía ser aquella mujer.

Habían pasado unos quince minutos desde que nos adentramos al bosque, nuestros humos se habían calmado un poco, aunque avanzábamos rápido. Quise intercambiar unas palabras con Jack, pero no sabía si sería el momento. Me fijé en su más cara, me sonaba de algo pero no logro recordar qué. “Sabiendo” que era un revolucionario debería de ponerle “cara”, aunque tampoco veo muchos carteles de “Se Busca”, en mi isla no hay tránsito de piratas.
Llegamos hasta un pozo. ¿Qué dijo aquella mujer? ¿En el pozo dirigirse a la derecha? No podía recordar bien. Lo empecé a comentar con Jack cuando de pronto escuché un grito. Debía de ser la chica.
Y sin previo aviso empecé a correr hacia la dirección en que lo había oído. Jack iba tras de mi, pero me iba alcanzando.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Sáb 14 Dic 2013 - 16:21

Jack respiró hondo y se calmó. Había actuado irreflexivamente y ahora era posible que Drake relacionase el nombre de Jack Silvers con el Renegado, y eso no le convenía. Se perdería el secreto de su identidad. Se acercó con su compañero hasta la casa de nuevo y se quedó entre los árboles apoyado de espaldas contra uno, sin mostrarse ante la mujer. Escuchó gracias a su agudo oído las palabras de la misma, y esperó a que el chico volviese. Comenzaron a caminar en dirección al otro poblado, sin decir nada en especial. Estaba un poco preocupado, pero tras ver que Drake no parecía haberle reconocido, se calmó un poco. Decidió sacar el tema de todos modos.

- Es posible que me hayáis reconocido por mi máscara. Tengo recompensa por mi cabeza, pero nadie sabe mi nombre. Os agradecería que no se lo contaseis a nadie, Drake.

De repente escuchó un grito de mujer. Inmediatamente salieron corriendo en esa dirección, abandonando el camino y pasando junto a un viejo pozo. Se adentró entre los árboles, empuñando la pistola y el cuchillo siguiendo a Drake. El chico le estaba adelantando, así que saltó contra un tronco y se lanzó impulsándose con los pies.

- Assasin Sokudan, Evassive Shadow!

Comenzó a avanzar a gran velocidad saltando entre ramas y troncos, con una destreza y agilidad sobrenatural. Finalmente llegó a un claro, donde un grupo de cinco hombres rodeaban a una mujer joven. Uno de ellos la tenía cogida por un brazo mientras le apoyaba un cuchillo en el cuello. Al cinto llevaba una espada. Los otros iban armados con un hacha, una ballesta y dos espadas. Llevaban los cinco las mismas ropas de cuero negro. El que sujetaba a la chica tenía una melena negra recogida en una coleta y una cicatriz en la comisura derecha del labio, haciendo que pareciese anormalmente grande. El del hacha tenía el pelo castaño corto y una imponente barba bastante larga. Los dos de las espadas parecían gemelos, y ambos tenían el pelo de media melena castaño. El de la ballesta tenía el pelo ligeramente más oscuro que los gemelos y lo llevaba muy corto, casi rapado. Los cinco parecían bastante jóvenes, rondando los veintipocos.

Jack apareció repentinamente de entre los árboles, enfurecido y sorprendiendo a los criminales. Estos retrocedieron del sustos, y aprestaron sus armas. Sin ningún miramiento, apuntó al rubio a la cabeza con la pistola y disparó. "Uno menos" pensó, mientras el tipo caía al suelo con un agujero de bala en la frente. Se giró entonces velozmente hacia el que agarraba a la chica, y con un ágil movimiento le lanzó una patada a la cabeza. El de la coleta tiró a su rehén a un lado y trató de bloquear la patada con el antebrazo. Lo logró, quedando el pie de Jack a escasos centímetros de su sien. Sin embargo de repente una cuchilla salió de la punta de la bota, atravesándole la cabeza. Ágilmente tiró de su pie, sacando la bota-cuchilla del hombre, el cual se desplomó inerte. Estaba muerto.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Sáb 14 Dic 2013 - 21:30

Finalmente fui adelantado por Jack. Sus movimientos eran bastante agiles, parecía bastante flexible y fuerte, me tendré que mantener a la altura.
Podía divisar algo de luz  al final del camino, supuse que habría un lugar llano, sin muchos árboles. Jack lo cruzó unos segundos antes que yo, y al parecer en esos segundos le dio tiempo a hacer un par de cosas. Cuando yo llegué encontré un cuerpo inerte en el suelo, estaba muerto. Fue lo primero que vi y en lo que me fijé, sabía que estaba enfadado, pero la muerte me sobrepasaba, no gusta matar ni que maten.
Sin embargo me enfrié la cabeza no era momento de pensar en mis principios y filosofías, la batalla ya ha empezado y tengo que continuarla.

Vi la situación, quedaban cuatro hombres en pie y una chica de rehén y Jack estaba allí. Hizo un buen movimiento para que su patada llegara al hombre que tenía a la muchacha, y para poder defenderse tuvo que soltarla, aunque fue en vano, al parecer Jack tiene todo un arsenal de armas. Sin embargo era mi oportunidad, ahora mismo la chica estaba sola y todos los demás estaban atentos a Jack, que se había cargado a dos de los suyos.
Me fui acercando a la chica muy rápidamente, pero me fije en algo que hacía que cambie el rumbo. El tío de la barba y el hacha estaba detrás de Jack dispuesto a atacarle, no sabía si se habría dado cuenta o no. Viendo su potencial diría que sí, pero él tenía a dos tipos parecidos delante, ¿gemelos? Sea lo que fuere, acudí a su ayuda por si acaso.

-¡Cuidado!- Dije, dado que ese canalla ya se disponía a cortarle.

Justo a tiempo. Así definiría mi acción, salté y le di un puñetazo cargado de ira a su brazo, haciendo que fallara en su acción. Eso hubiera sido un golpe de K.O si le hubiera dado en la cabeza, pero no me quería arriesgar.
Tras ello y sin dejarle respiro le hice una llave pegando un puño en su estómago, mi mano libre en su hombro y con una zancadilla para llevarle al suelo. Fue sencillo y rápido, además de que con la fuerza que tendría ese tipo para levantar esa hacha, seguramente el llevarle al suelo haya obtenido más daño.

Jack me vio por el rabillo del ojo, seguidamente se giró hacia los dos tipos restantes, que pararon su ataque debido a mi entrada, que fue inesperada.
Tomé aire, y me acerqué lentamente a Jack. Hombro con hombro y se ve sobre mí una gran sonrisa. “Déjame algo de diversión” le dije a Jack, mientras miraba a esos dos idiotas, qué al parecer no sabían qué hacer, tenían dos bajas y otro tirado en el suelo. Después redirigí mi mirada a aquella chica, la sonreí y le dije: “No temas, hemos venido a salvarte”.
Y tras soltar una carcajada me lancé hacia uno de los dos chicos, al cual le pegué un golpe de impulso así denominado por mi "padre", en el que guardo toda mi fuerza en uno de mis brazos y pego con él un golpe certero gracias a la posición que dejo de mi cuerpo, alejada y relajada. Se lo pegué en el estómago porque eso le haría flexionar y bajaría la cabeza, y eso es lo que quería, para poder dar el siguiente golpe. Le agarré la cabeza con mis manos y la fui bajando mientras de un salto me impulsaba para darle un rodillazo, del cual caía hacia atrás.

Ya van dos en el suelo, no tenía mi espada así que improvisé con los movimientos que mi “padre” me enseño. Él tenía razón, no debo valerme de una sola cosa para pelear, ahora lo comprendía bien y daba gracias, por así sentía que me podía proteger tanto a mi como a las personas que lo necesiten y que quiero.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Mar 17 Dic 2013 - 22:06

Jack se giró velozmente al escuchar el hacha silbando a su espalda. Pero era tarde. Sin embargo el golpe no llegó. Drake, en un alarde de destreza y habilidad increíble derrotó desarmado al hombre. Desde luego tenía potencial aquel chico. El asesino guardó su pistola y agarró el cuchillo, poniéndose en posición para cargar sobre los dos que quedaban. Sin embargo Drake se le volvió a adelantar. Mientras dejaba inconsciente al primer gemelo, el segundo se abalanzó sobre él para rebanarle el cuello con la espada. "Es hora de devolverle el favor." Avanzó hacia él con la agilidad que le caracterizaba y le agarró la muñeca de la mano derecha con la mano izquierda. El tipo se giró hacia él, pero en ese momento el puñal del revolucionario se le clavó hasta la empuñadura en el pecho. Con un gesto de desprecio, se lo sacó y lo empujó al suelo. Este cayó y no se movió más, a parte de un par de espasmos de muerte.

- Gracias, Drake. Sois un hábil combatiente y me habéis salvado la vida.

Entonces miró a la chica. Les miraba desde el suelo y estaba aterrada. Temblaba, y tenía las ropas desgarradas. Además de eso tenía el labio inferior hinchado, un ojo morado y heridas recientes por todo el cuerpo. A pesar de eso, Jack pudo comprobar que era bastante hermosa. Se quitó la gabardina y se la ofreció.

- No debéis tener miedo, mi compañero y yo somos gente civilizada. Cubríos, estáis temblando.

No hacía mucho frío, pero era obvio que la mujer se sentía incómoda. Los desgarros en la ropa mostraban más de lo que a ella le hubiese gustado. Parecía aun en shock, así que Jack decidió no presionarla con preguntas.

- Será mejor que la llevamos a algún lado, Drake. Esas heridas no eran letales, pero podrían infectarse.

Sin la gabardina tenía un aspecto estrafalario. Ropas negras ajustadas que mostraban su cuerpo delgado y atlético, aunque de músculos marcados, y un arnés al torso lleno de cuchillos y objetos. Además tenía bultos en ambos antebrazos, como si tuviese brazales bajo estos, y un reloj de mano en la muñeca izquierda con una tapa que ocultaba las manecillas.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Dom 22 Dic 2013 - 0:36

Salvado. Tras noquear a uno de los gemelos me quedé pensando en mis cosas y no me percaté de que el otro gemelo, pensando que yo mataría a su hermano se abalanzó sobre mi con sed de sangre. Sin embargo Jack lo mató antes de que llegará a mi, y calló delante mía tendido en el suelo, inerte, muerto. Ya no quedaba nadie en pie, todos habían sido derrotados, y sintiéndolo mucho por mi parte, la mayoría habían muerto.
La chica estaba muy asustada. Jack la intentó calmar pero no era suficiente, puede que pensara que nosotros también la trataríamos como lo hicieron aquellos salvajes. Me puse a su lado y me agaché para que nos encontráramos a la misma altura, sonreí.

-Te prometo que no te va a pasar nada mientras sigas a nuestro lado, nosotros te protegeremos.

La seguía viendo indecisa y dubitativa, siendo cubierta por la capa de mi compañero se aferraba a ella como si fuese un escudo. En ese momento la abracé muy fuertemente, dejando así que pasaran un par de segundo, y tras ellos le dije: “Ha tenido que ser muy duro, ¿verdad? Pero ahora no hay de qué preocuparse, yo me quedaré a tu lado y te protegeré. Te llevaré a casa.”
Tras esas palabras el abrazó seguía, y pude sentir que ella me correspondía devolviéndome el abrazo. Eso me hizo feliz, había conseguido calmarla y que confiara en nosotros, aunque sea un poco.
Me levanté y miré a Jack.

-Compañero, podrías llevarla hasta el pozo, yo me tengo que encargar de hacer un par de cosas.- Me giro hacia la chica.- No te preocupes iré enseguida.

Mi compañero dudó por un momento, pero asintió y se fue. Lo que quería hacer era lo que quería evitar, no sólo hoy, si no en todos mis viajes, cavar tumbas. Cuando perdí de vista a mis acompañantes, empecé.
Me parecería una falta de respeto enorme dejar esos cuerpos inertes de esa manera, cuando yo ni siguiera les quería muertos. No tenía ningún material de trabajo, así que lo hice con las manos.

Tardé bastante en hacer ese duro trabajo de unos quince a unos veinte minutos aproximadamente. Por suerte los noqueados no se habían levantado. Mi primera intención era hacer una tumba para cada cuerpo, pero tardaría demasiado, así que hice una grande y listo. Con cuidado puse los cuerpos fríos de aquellas personas en el orificio, me seguía lamentando de lo ocurrido.
Al terminar se podía apreciar que ha habido un gran revuelo en la tierra, se veía a simple vista que estaba manipulada. Clavé un gran palo, como signo de que eso era una tumba. Observé la tumba, y recé un par de oraciones, no era muy creyente que digamos, pero eso daba lo mismo. Antes de irme pensé en atar  a los restantes, mas decidí dejarles con libertad, si nos los volvemos a topar, dudo que nos quieran atacar.

Finalmente me volví a reunir con mis compañeros en el pozo, se me veía con mucha tierra por encima, se notaba mi trabajo. Al llegar pude ver que los chicos estaban sentados contra el pozo, me pregunto qué habría pasado el tiempo que estuve fuera, lo ignoraba.
Era hora de seguir nuestro camino, no sabíamos si esos chicos tendrían que ver con el caso del Sr. Servant o no, de igual manera habíamos perdido algo de tiempo en nuestra misión principal.
Me acerqué a la chica, y al verme sus ojos si iluminaron.

-¿Estás lista para movernos?- Le dije a la muchacha con una sonrisa.- Si no puedes moverte te llevaré a caballito.

Pude finalmente ver una sonrisa en su rostro. Y ocurrió algo inesperado. Habló.

-Muchas gracias…-Breve pausa.- Si me habéis podido salvar a mi… ¡Os pido por favor que salvéis al Sr. Servant!

En ese momento tanto yo como mi compañero nos quedamos de piedra, no nos esperábamos que hablara con nosotros tan rápido, y de manera insospechada no confiábamos en que supiera algo de nuestro hombre secuestrado. Muchas dudas nos llegaron a la mente, y ahora serían resueltas.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Mar 21 Ene 2014 - 13:16

[Off: No, no me he olvidado de ti. Ayer estaba haciendo la respuesta pero me quedé sin ideas, así que esperé a estar inspirado. Hoy me he levantado con bastantes ganas de rolear, así que aquí la tienes.]

Jack decidió hacer caso a Drake y volver al pozo con la chica. No sabía qué pretendía hacer, pero no era de su incumbencia. Dudaba que aquel chico pretendiese hacerle algo, como avisar a los marines de su presencia... pero, ¿y si era eso? Negras dudas acudieron a la mente de Jack. No le caía mal el chaval, pero si había sobrevivido tantos años había sido siendo desconfiado y disparando primero y preguntando después. Su experiencia le decía en confiar a ciegas tras pedirle algo tan sospechoso no era una buena idea. Guió a la chica al pozo, y en cuanto llegaron le dijo:

- Espérame aquí. He de comprobar algo urgentemente. Si ves algo, chilla con fuerza y acudiré. De momento toma eso.

Le tendió uno de sus cuchillos. La chica lo tomó con recelo, y levantó la mirada para preguntarle algo, pero Jack ya se estaba internando entre los árboles. El tiempo corría, y si estaba avisando a alguien, debería asesinarlo a sangre fría y huir. "Ha sido una pésima idea ponerme la máscara frente a él. Nunca debería haberlo hecho." Se movía entre los árboles veloz pero sigiloso. Sacó la pistola del cinto, le puso un cargador y le quitó el seguro. "Espero sinceramente no tener que matarte, Drake. Me caíste bien." Finalmente llegó al claro donde habían peleado con los matones. Se movió más lentamente y se pegó a un árbol, desde el cual observó si Drake seguía allí. Efectivamente. El chico había apilado los cuerpos de los muertos en un montón y estaba cavando un hoyo. "¿Los está enterrando?" Aquella actitud le parecía extraña, y estrafalaria cuanto menos. Sin embargo al mismo tiempo no pudo evitar sonreír. La piedad del chico le conmovió. Meneando la cabeza, se fue de vuelta al pozo.

La chica seguía allí. Estaba sentada de espaldas al pozo observando el arma con curiosidad. Al verle salir de entre las sombras repentinamente se asustó y se levantó de un salto, empuñando el cuchillo con ambas manos. Al ver que era Jack se relajó un poco, pero no dejó de apuntarle. El asesino puso el seguro a la pistola, le quitó el cargados y guardó esta en su cinto, tras lo cual se lo desabrochó y lo dejó caer, junto con todas las armas que este tenía. Hizo lo mismo con el arnés, que cayó hacia atrás haciendo un ruido metálico por todos los aparejos que tenía.

- Como veis, no voy a haceros daño alguno mi señora. Podéis bajar el arma.

Hecho esto, se sentó en el suelo. La chica se relajó y le tendió el cuchillo, visiblemente avergonzada. Jack lo cogió y lo puso en el cinto, el cual volvió a colocarse. Tras eso se ató el arnés de nuevo y siguió esperando a su compañero. No tuvo que esperar mucho más, pues al cabo de unos minutos este apareció, manchado de tierra. Lo que aconteció a continuación pilló por sorpresa a Jack. Se apresuró y le preguntó, excitado.

- ¡Rápido chica! Decidme por dónde se va. No podemos perder más tiempo. Ese hombre está en serios aprietos.

La chica se vio contagiada por el estado de ánimo de Jack y le señaló una dirección entre los árboles velozmente, claramente alterada también.

- ¡Es por ahí! Le tienen retenido en el interior del panteón. No tiene pérdida, si seguís en esa dirección veréis un camino de tierra que lleva hasta el mismo. Es un edificio de piedra pequeño con una gárgola en la parte superior. Supongo que lo tendrán aun en los subterráneos.

Jack se giró hacia Drake, mientras comprobaba que los arneses estaban bien sujetos en el sitio. Sospechaba que al chico no le gustaría ver la masacre que estaba a punto de provocar, así que trató de buscar una excusa para que no tuviese que presenciarla.

- Mi buen amigo, aquí es donde nos separamos. Uno de los dos debe cuidar de la chica, y enterarse de paso de qué desdichas han acaecido sobre esos lares en estas últimas jornadas. Yo avanzaré a rescatar al desafortunado anciano de las garras de estos malhechores.

Habló con su habitual lenguaje culto y arcaico, en un tono de voz solemne y épico en cierto modo. Se dio la vuelta y comenzó a caminar en la dirección que había indicado la chica, desenvainando un cuchillo.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Dom 26 Ene 2014 - 20:21

Me crucé de brazos. Centré mi mente y negué con la cabeza. La verdad es que no estaba de acuerdo. Hasta ahora habíamos ido juntos y no nos ha ido mal, por qué cambiarlo. No dudo de que lo estaría haciendo por mi, o por que la mujer no vea cómo caen aquellos secuestradores. Puede que se aun noble causa, pero me oponía.

Me acerqué a él, y posé una de mis manos sobre su hombro.- Compañero, lo siento mucho, pero voy a desobedecer tus órdenes.- Le miraba fijamente a los ojos. Mis ojos reflejaban seguridad, mis palabras eran directas y serenas.- Si te preocupa la seguridad de la muchacha…-Me giré a verla.- Yo me hago completamente responsable de su cuidado, no dejaré que nada le pase.- Una sonrisa se dibujó en mi cara.

Ahora me dirigí hasta la chica y me agaché para ponerme a su altura. Le aseguré de que nada le pasaría y ella asintió con la cabeza. Suspiré, las cosas se ponían interesantes. Por ahora no había hecho falta, pero supongo que echaba de menos mi katana. La muchacha nos dijo exactamente por dónde fueron los secuestradores, puede que ahora sean menos que los que estaban con ella, pero nunca se sabe. Lo mejor es que si vamos, vallamos preparados y mentalizados para lo peor.
Le tendí mi mano a la muchacha, para ayudarla a levantarse. La llevaría a mi lado todo el tiempo, me jugaría la vida si hiciera falta, a fin de cuentas, eso es lo que vale al final de todo. Empecé a caminar a su lado sobrepasando a Jack, como si estuviera tomando el mando, aunque esa no era mi intención. Me adentré por el camino que la chica nos había indicado, por donde podríamos encontrar al S. Servant. Y pensar que todo esto es sólo para conseguir un par de plantas, si pensamos en el objetivo final. Eso me recordó cómo por cualquier cosa, se pueden vivir muchas aventuras, si no hubiera decidido comer empanadilla, no hubiera entrado a esa taberna y no hubiera conocido al bueno de Jack. La vida es un misterio que se va formando por casualidades, o algo así me solían decir.

Seguía caminando a un paso lento, en el interior de ese frondoso bosque que me pegaba en la cara con tanto verde delante de mi. Iba algo despacio para que la mujer pudiera seguir mis pasos sin problemas. Ciertamente se necesita a un guía para llevarte por estos lugares, uno se podría perder fácilmente. Las ramas eran grandes y bajas, a la altura de mi cara. Los árboles eran altos, pero por alguna razón extraña sus ramas no. Habría muchas flores por el alrededor, en los matorrales abundaban muchos frutos silvestres, de diferentes colores. Me gustaba lo que veía, el bosque era bonito, pero no era momento de entretenerse viendo la fauna local.
La verdad es que esperaba encontrar a esos tipos pronto, porque mi cuerpo empezaba a cansarse. Ya había pasado un pequeño rato desde que emprendí la marcha, y nada. Nos habíamos alejado bastante ya del pozo. Puede que no era exactamente este el camino, puede que hayan cambiado el rumbo o…
En ese momento escuché un ruido, más que un ruido, un grito. Esta vez era de un hombre. Que bien, al parecer siempre nos guiaremos por gritos. “Perdona.” Le dije a la muchacha, pues la cogí en brazos, y seguidamente me fui corriendo hasta el lugar del grito. No podía despistarme, o acabaría perdido, confiaba plenamente en mi sentido auditivo, la verdad es que es una de las cosas que siempre me enseñaron, tanto mi “padre”, como mi padre. Siempre hay que hacer caso a tus sentidos, y a la primera pista que sientes, porque esa es la que te conducirá a la verdad, a la victoria.

Los gritos no cesaban, ¿qué le podrían estar haciendo al pobre hombre? Dudo de que sean otras personas, definitivamente tenía que ser el Sr. Servant. La voz cada vez se escuchaba más apagada, menos fuerte. Mi mente me estaba jugando malas pasadas, no quería pensar en lo que estaba pensando. ¿A caso no quiso seguir llevándoles hasta la tumba y ahora le están golpeando para desahogarse? Pueden ser muchas cosas, puede que simplemente se hayan cansado… No, no creo, habían llegado muy lejos para rajarse ahora.
Corría esquivando las ramas, aunque alguna que otra vez me comía alguna para que no le diera a la chica. Ella siempre antes que yo. No quería decirlo, pero desde hace un rato no notaba a Jack, espero que se me haya adelantado. Los gritos cesaron. Ahora sí que espero que se me haya adelantado. Tras un pequeño rato, conseguí llegar al lugar de los hechos. Este era otro claro, pero no sólo eso, había más, mucho más, había todo un pequeño templo, cosa que fui lo primero que vi. Era como uno de los templos griegos que le ofrecían a los dioses, era de piedra, gris. No muy alto, un par de metros superior a nuestras cabezas. No podía ver hasta donde llegaba, el bosque lo cubría. Era posible que esta fuera la tumba de la que hablaban…

Algo captó mi atención “¿Quién eres tú?” Era una voz grave que se dirigía a mi. Alcé la mirada. Era un tipo que vestía más o menos igual que los otros, tenía una cinta en la cabeza de color escarlata, que no le pegaba para nada. Pelo pincho, oscuro. Unas gafas de sol. Era de piel clara, se le veía fuerte. En sus manos había una cuerda, que siguiendo con la mirada uno de los extremos me llevaba hasta un cuerpo en el suelo atado, debajo del pie de este hombre. Era un hombre mayor, pelo blanco, media calva… No había duda, era el señor Servant. La muchacha que llevaba en brazos no quiso mirar y se cubrió los ojos en  mi pecho. Mi cara reflejaba ira.
Eché un vistazo al lugar. A parte de él, había otros seis tipos más, todos vestían igual. Todos a excepción de dos eran de piel clara, los otros tenían uno la piel morena y el otro oscura. El de la piel morena tenía dos espadas, una en cada mano, no parecían ser especiales, pero su cara de lunático con ojos azules asustaba. El de piel más oscura tenía en su poder un arma de fuego, un fusil al parecer, poco más que decir sobre él. De los demás, había uno con una gran barba negra y pelo largo, era un hombre de gran envergadura, es decir, gordo. Su hacha era enorme, tendría casi mi tamaño, tendría que pesar…
Había dos rubios, que tenían uno un arco y otro una espada normalita. Se les diferenciaba porque uno tenía el pelo pincho y otro liso largo, aparte de diferenciarles por las armas. El otro tipo tenía una ballesta… Esto no pintaba bien.

Seguí buscando con mi mirada, no veía a Jack por ningún lado. Ahora es cuando más le echaba en falta. No podría luchar con todos ellos solo, y aún no controlaba del todo mi poder especial… A parte tenía que proteger a la chica. Pensé en perder el tiempo hablando hasta que llegara Jack, pero… Miré a los ojos del señor Servant, porque él miraba los míos. Él ponía una cara furiosa, y tenía los ojos llorosos, parecía como si me estuviera pidiendo con la mirada que hiciera algo. Eso me hizo enfadarme aún más.
Dejé a la chica en el suelo y le dije que no se moviera, que se quedara tras de mi. Choqué mis puños. Es probable que a continuación hiciera algo que aún no había pensado demasiado, pero mi cuerpo me lo pedía. Además, hay que echarle valor a las cosas, ¿no?

-¿Que quién soy?- Dije dando un par de pasos.- Soy el que os va a patear el trasero.- Dije mirando fijamente al que parecía ser el líder. Seguramente no estuviera haciendo lo mejor, pero sí lo que debía hacer. Mi cara reflejaba odio eterno.[Nota: Algo como esto  http://www.google.es/url?sa=i&source=images&cd=&docid=LEBGwymntxD1NM&tbnid=FEhP8ANNEBBJ5M:&ved=0CAUQjBw4Ig&url=http%3A%2F%2Fimageshack.us%2Fa%2Fimg211%2F2233%2F30navegante.gif&ei=WV_lUozeCsPnygOEiICQDw&psig=AFQjCNGRF1565IIJga3g9ljjZZJBoDiFGQ&ust=1390850265234635]
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Sáb 8 Feb 2014 - 2:37

Al escuchar los gritos, Jack se esperó lo peor. "Me adelantaré." Se metió entre los árboles y comenzó a correr a gran velocidad empleando su Evassive Shadow. Avanzó hacia el lugar de los gritos, y una vez allí trepó a un árbol. Se desplazó entre las ramas que formaban una bóveda vegetal sobre el claro, observando la situación con rabia. "Animales... les haré pagar cara su barbarie." Esperó a que llegase Drake para poder pillarlos por sorpresa. Eligió un lugar sobre el que saltaría y esperó, sacando dos cuchillos. Apretó los dientes con rabia al ver cómo unos tipos golpeaban a un hombre mayor atado a una cuerda. "Ese debe ser el señor Servant." Contó en silencio a los bandidos. Eran siete. El que parecía el jefe sujetaba la cuerda a la que habían atado al anciano. Parecía bastante fuerte, pero no le vio ningún arma. Además de él había tres hombres con armas a distancia, dos con espadas y uno con un hacha. "Los más peligrosos son el de la ballesta y el del fusil. Me encargaré de ellos primero." Llegó en ese momento Drake. Como cabía esperar, se enfadó de sobremanera al ver la situación. Se puso delante de la chica, protegiéndola y le habló al jefe amenazándolo. Los criminales comenzaron a reírse.

- ¡Jajajajajaja! Eres muy gracioso renacuajo. ¡Encargaos de él! Ah, y gracias por traernos de vuelta a nuestra chica.

El del fusil apuntó en dirección al chico, y Jack entendió que no podía esperar más. Saltó, cayendo en medio del grupo y degolló al del fusil con un veloz movimiento con la mano derecha. Mientras el hombre caía al suelo, llevándose las manos al cuello y gorgoteando, el asesino se giró hacia el de las dos espadas, que intentaba cargar sobre él. Le metió una patada en la espinilla, haciéndole trastabillar y le atravesó el pecho. Entonces retrocedió, apartándose del grupo principal, y enfundó un cuchillo. Velozmente sacó la pistola, y disparó sobre el de la ballesta. Este cayó al suelo gritando, con una herida de bala en el estómago. "Debo alejar a lo máximos posibles de Drake y la chica. Tras eso los asesinaré en algún lugar apartado."

- Venid aquí y acabad conmigo si podéis bellacos - dijo con ira.

Comenzó a correr y se internó en los árboles en dirección contraria a la que estaban su amigo y la chica. Una flecha que se clavó peligrosamente cerca de él le indicó que le perseguían, junto con el ruido de pisadas y gritos tras él. Aumentó el ritmo, y se escondió tras un árbol. Escuchó los pasos acercarse y pararse. Le estaban buscando, pero no lograban encontrarle. "Debo rodearles y pillarles por sorpresa. En un tres contra uno podría salir mal parado, así que será mejor evitarlo." Comprobó el filo de su cuchillo y sacó otro más. Durante unos tensos momentos escuchó pasos acercándose a su escondite. Aguantó durante un rato, escuchando los latidos de su propio corazón de lo rápido que le iba, y se tiró contra el bandido saliendo de detrás del árbol. Era el rubio de la espada. Ambos rodaron por el suelo, con la mala suerte para Jack de que su rival quedó encima suya. Este le dio un fuerte puñetado en el pecho y se sentó sobre su estómago. Levantó la espada y se dispuso a hacerle papilla los sesos con ella. Por puro instinto, Jack lanzó una patada hacia su rival, con la buena suerte de que la hoja oculta de su bota atravesó el cráneo del hombre. Sin embargo el arma quedó atorada, y tuvo que revolverse por el suelo en una posición embarazosa y cómica para deshacerse del cadáver. Cuando se levantó, el gigantón del hacha se abalanzaba sobre él. El Renegado se agachó en el momento preciso, pasándole el hacha a unos centímetros de su sombrero y clavándose en un tronco. Había perdido los cuchillos en la pelea en el suelo, pero no era profano en el combate desarmado ni mucho menos. Lanzó una veloz ráfaga de puñetazos a la cara y pecho de su rival, dejándolo atontado y haciéndolo retroceder, y entonces le apoyó la palma de la la mano en la frente. La hoja de esa mano salió, atravesando la cabeza del hombre entre los ojos. Miró a su alrededor buscando al otro enemigo con la vista, mientras el cadáver del hombretón caía al suelo. El arquero había desaparecido. "¿Habrá vuelto con su jefe? Maldita sea..." Jack comenzó a correr a toda velocidad de vuelta al claro.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Dom 23 Feb 2014 - 13:41

Seguridad. Puede que no estuviera pensando con total claridad en ese momento, sin embargo me sentía muy seguro de mi mismo, tal vez porque había algo en el aura de ésta zona que me hacía saber que todo iría bien. No había dejado de buscar algo con la mirada, estaba seguro de que él tenía que haber llegado antes que yo. Es más rápido y poderoso, así que ya se tendría que haber topado con la situación, y tal vez estaba escondido. ¿Una emboscada? Mis pensamientos empezaban a tranquilizarme.
Parece que “al jefe” le di gracia. Jaj, me encanta cuando me subestiman, tsk, cuando salga a la mar y me dé a conocer, nadie más volvería a subestimarme. Aunque de cierta manera me gusta que lo hagan, luego se pegan la sorpresa. Tal fue la arrogancia del tipo que me agradeció que trajera a la muchacha, en ese instante la miré y alcé mis manos en señal de que yo la protegía, la miré y sonreí. En ese momento el tipo de piel negra me apuntó con su arma. Al parecer empiezan fuerte, me habían dejado en una situación complicada: si él disparaba, yo podría volver mi parte del cuerpo en ceniza y así que el fuego me traspasara, pero por ende podría dar la bala a la chica que tenía detrás y tampoco era plan de herirla. Lo habría hecho sin querer, pero me había dejado en jaque. O casi. Estaba seguro de que unos tipos como ellos nos dispararían y se librarían de mi a la primera, no, ellos son de los que prefieren jugar conmigo. No hacía más que ver cómo habían tratado a aquél pobre hombre… El simple hecho de pensarlo hace que tenga más ganas de patearles el trasero.
Tan sólo pasaron un par de segundos desde que aquél hombre de piel de noche me apuntara con su fusil, para que pudiera escuchar un ruido.- Por fin apareces amigo.- Dije en voz baja con una sonrisa que se implantaba en mi cara. Es posible que eso fuera lo último que viera el muchacho que me apuntaba antes de ser embestido por Jack.

Aquí ya había empezado la batalla. Jack se estaba ocupando de algunos de aquellos hombres. Ciertamente no me preocupé por él, sabía que se las podría arreglar. Lo primordial es que tanto el viejo hombre y la muchacha estén a salvo, y para ello tenía que salvar al señor Servant. Por suerte parece que la entrada de Jack había dejado de piedra al tipo de la cinta escarlata, perfecto. Me acerqué a él rápidamente y le pegué un golpe en el estómago mientras seguía embobado con Jack lo que hizo que me sea más fácil efectuar el golpe. Más precisamente fue un golpe en la parte inferior del abdomen, la cual tenía relajada y éste golpe le afectaría más. En efecto, le dejé un poco aturdido. Seguidamente girando sobre mí mismo le pegué una patada en el mismo lugar haciendo que se callera al suelo y dejara al señor Servant en paz. Sin esperar a coger aliento acogí al viejo señor y me lo llevé con la muchacha. Ahora estaban a salvo. Desaté a hombre y le dejé libre. El abrazo que me dio, sus palabras y esas lágrimas que caían de sus ojos acariciando su cara jamás las olvidaré.
Sin embargo aún no estábamos a salvo. Jack había dejado a dos fuera de combate y se había llevado a tres de ellos, ahora en frente de mi tenía dos problemas; el tipo moreno de dos espadas y el pelo pincho de cinta escarlata. Al parecer el segundo estaba enfadado conmigo y juraba que me mataría. Algo crudo iba a comenzar, pero había sido yo quién les dijo que les patearía, así que es mi momento de lucirme. Girando mi cabeza para verificar el terreno, pensé que lo mejor es que tanto el señor Servant como la chica se fueran a lo que parecía ser un templo, aunque seguramente sea la tumba de la que tanto se ha hablado últimamente. Aquél tipo me estaba dejando bastante verde, pero le estaba ignorando mientras acompañaba a la pareja hasta el lugar indicado para que se resguardaran. Ese tipo seguía hablando mal de mi hasta que se hartó, en ese momento se pudo escuchar un “Ocúpate de él”. Ya sabía quién sería el que vendría, es fabuloso hombre de dos espadas y cara de lunático. Me preguntaba cómo controlaría las espadas aquél mulato. La cosa es que yo estaba en desventaja, no poseía armas y sinceramente no me agradaba el hecho de tener que usar mis habilidades especiales, las guardo para algo de mayor nivel. En ese momento se me iluminó la cabeza.

Empecé a correr hacia él, con puntos claramente abiertos, debido a que no buscaba el golpe, si no ver qué haría él. Éste tipo juntó sus espadas con las dos manos y se preparó para darme un golpe directo. Según parece utiliza un estilo de golpe fuerte, es decir, que no le importa dar en puntos especiales, si no que prefiere ir a saco con toda su fuerza. A menos que sea bien usada, es un estilo muy contraproducente si tu oponente no es débil. Por lo cual, dado que el golpe me dejaba con muchas salidas, lo esquivé con un salto lateral, aunque tenía que aceptar que el chico era veloz, si hubiera esperado un poco más para dar el salto ahora mismo estaría sin pierna. Los espectadores que tenía estaban nerviosos y temerosos, ese golpe casi me alcanza. Él me seguía mandando golpes y yo los iba esquivando como podía mientras me acercaba poco a poco a dónde quería parar. Jack había dejado K.O al tipo del fusil y con dolores al tipo de la ballesta, así que si conseguía acercarme a alguna de esas armas, las tornas cambiarían. No es que sea ningún prodigio apuntando, sin embargo podría utilizar al menos el fusil a modo de “espada”. Mierda, me di cuenta tarde, mientras este tipo me mantenía ocupado el otro se dirigía a los que ahora eran mis protegidos. Tenía que acabar con esto ya.
Alejándome de él ahora sí me tiré rodando para llegar hasta el cadáver del hombre negro y poder saquearle el arma. Y así fue, lo agarré de manera que el mango estaba en la cima y fuera a modo de espada. El tipo se reía de mi, no tiene ni idea de lo peligroso que me puedo volver ahora. De nuevo me atacó de la manera de que lo hacía siempre, ésta ocasión en vez de esquivarlo le contra ataqué con el fusil deteniendo su ataque. Poniéndome en una formación firme para que su fuerza no me superara conseguí detenerle. Se quedó atónito, aproveché eso para dar un giro y pegarle en el estómago con el fusil. Un buen golpe, aunque le pegué otro en la cabeza para dejarle dormido un rato. Cayó al suelo.

Después de esto me giré hacia el tipo de cinta escarlata.- No de ni un paso más.- Dije de manera firme mientras le apuntaba con el fusil. Ojalá me haga caso y se aleje porque nunca he disparado. Por suerte el tipo con manos al cielo se fue alejando poco a poco.- Acércate a mi.- Le dije sin saber bien por qué, ah claro, espera, así le podría dejar K.O también. El tipo iba dando buenos pasos, todo correcto. Sin embargo llegó un punto en el que paró, me miró fijamente.- Chico, admito que hasta ahora lo has hecho bien, pero ya se terminó todo. Acábale.- En su última palabra estaba mirando a mi izquierda, ¿qué habría allí? Era el tipo del arco, que al parecer había vuelto. ¿Qué ha sido de Jack?
Me estaba apuntando con su arco, ya lo tenía tenso, es decir sólo le quedaba… Soltar… Lo siguiente fue todo un acto de auto reflejo para esquivarlo, pero no lo suficientemente rápido y me clavó su flecha en mi brazo derecho. Dolor, gritos, angustia. Eso era todo lo que sentía en ese momento. Si tan sólo me hubiera convertido en ceniza… Pero no, no quería, no quería tener que usar eso para vencer a tipos como estos. El tipo de pelo pincho y cinta escarlata se acercó a mi y me pegó una patada que hizo que cayera al suelo. Mal nacido. Sin embargo ahora me encontraba a la misma altura que el tipo de dos espadas, así que decidí hacer un cambio, un fusil a cambio de una de sus espadas. Miraba a la cara del tipo que me pateó mientras buscaba una espada con mi mano. El me miraba fijamente a los ojos hablándome de cosas que realmente no me importaban, que si tesoros que si el dinero lo vale todo, que si esto u lo otro. Al mismo tiempo notaba que el tipo del arco se acercaba.
Finalmente obtuve una de las espadas y con la mayor rapidez que pude me levanté y apunté con la espada a su cuello. El arquero volvió a apuntarme.- Hazlo y él morirá.- Le dije al arquero mientras agarraba al tipo que se encontraba delante de mi. Le pillé por sorpresa y se quedó sin nada que hacer. Realmente pensaba que el de la cinta escarlata daría más de si, pero no valía nada. Pero las tornas volvieron a cambiar, ahora el arquero estaba apuntando al señor Servant. Mierda, ahora sí que la había cagado. Jack, ahora es cuando más te necesitaba.
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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Invitado el Dom 6 Abr 2014 - 7:07

Jack corría por el bosque, veloz pero bastante silencioso. La máscara que portaba ocultaba su expresión de ira y preocupación, y su capa se agitaba a su espalda con fuerza. En su mano derecha empuñaba su pistola, mientras blandía con la izquierda uno de sus cuchillos. Que el arquero se le hubiese escapado era un inconveniente. Si se hubiese quedado tal vez lo hubiese tenido más difícil para derrotar a los bandidos, pero ahora posiblemente pillaría por la espalda a Drake y quién sabe con qué consecuencias.

Llegó al claro y se encontró con una escena un tanto dantesca. El espadachín que se había quedado con el jefe se había sumado a los caídos. Drake, con una flecha atravesándole el brazo derecho, apuntaba al cuello del jefe del grupo con una espada. Mientras tanto, el arquero apuntaba a la cabeza del anciano al que habían ido a buscar, el señor Servant. Jack no vaciló y levantó su pistola, apuntando a la cabeza del arquero y ejecutando un único y preciso disparo. La sangre salpicó el suelo y el arquero perdió el equilibrio, gorgoteando y soltando la cuerda del arco. Este soltó la flecha con un tañido, que se perdió entre los árboles. Había intentado dispararle a la cabeza, pero había demasiada distancia y al fin al cabo era un asesino, no un francotirador. Lo suyo era dar muerte a sus enemigos a corta distancia. Se acercó hacia el chico corriendo.

- ¡Drake! ¿Estáis bien? Lo siento, se me escapó mientras me libraba de los otros...

De repente comenzó a sonarle el den den mushi. Se detuvo y lo sacó.

- Aquí el Renegado.

- Renegado, soy el capitán Kurt. Tenemos una misión urgente para ti. Un barco te espera en el puerto. Por favor, no tardes.

- Iré en cuanto pueda. Tengo asuntos que solucionar.

Sin esperar a la respuesta del capitán, colgó. Al fin y al cabo, era anarquista. No creía en las jerarquías y si bien respetaba a la Revolución y cooperaba con ella, no respetaba los rangos ni aceptaba órdenes sin más. Se guardó el den den mushi y se giró hacia Drake de nuevo. Lo mejor sería acabar ahí cuanto antes, pues de todos modos el capitán no recurriría a él sin un buen motivo, y tal vez fuese algo realmente urgente.

- Voy a tener que partir, Drake. ¿Seréis capaz de manejar la situación aquí? Os ayudaría con esa herida, pero mis conocimientos de medicina son muy limitados.

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Re: Una ciudad extrañamente en calma [Pasado] [Jack y Simo]

Mensaje por Simo el Sáb 26 Abr 2014 - 11:58

Suspiré. Ese fue mi primer acto tras todo lo ocurrido hasta la fecha. Ciertamente, todo pasó en un momento, pero si lo pensabas parecía como si hubieran sido acciones muy lentas en las que a cada segundo te jugabas la vida por intentar proteger a otros, o por protegerte a ti mismo. Ahora, estando todos los muchachos derrotados y quedando sólo la escoria que temblaba delante de mi, sentí que había conseguido proteger, junto con Jack, a personas inocentes y eso me satisfacía. Ciertamente, hacía mucho que no tenía una aventura como esta, en la cual mi vida peligrase. Eso hacía que me subiera la adrenalina, que poder vivir un segundo más valía oro. Esa era la clase de vida que quería, una vida llena de aventuras como las que vivieron mis progenitores.
Y yo ahora me encontraba jadeante, feliz con una sonrisa de medio lado dibujada en mi rostro por ver que ya había tenido una de esas aventuras, por saber que ya “tengo un amigo” en alta mar, por saber que me esperaran un sinfín de aventuras así. La luz hacía el ocaso, o al menos, así era en mi cabeza.
Saliendo de mi pequeño paraíso, y haciendo caso a lo que Jack me comentaba… Por fin lo recordé, por fin recordé por qué me sonaba de antes. Y claramente, al ser Jack un revolucionario, la marina le buscaría y pagarían una recompensa por él. Ya lo recuerdo, en una tabla de anuncios, donde salían algunos carteles. Sí allí le vi, con esa encantadora máscara. El Renegado, una persona influyente en la revolución. O al menos, eso me habían dicho. Me pregunto cómo era que no me había dado cuenta de eso hasta ahora, ciertamente Jack me sorprendió con sus grandes cualidades asesinas, pero no esperaba que fuera El Renegado. Parece ser, que tengo buen ojo para tener amigos.- No hay ningún problema, Renegado. Supongo que hay gente que te necesita más que yo.- Sonreía, sin mirarle. Si le miraba, mi mirada afirmaría que no quería que se marchara, pues estaba disfrutando del momento. Pero lo que decía era cierto, ahora me las podía apañar solo. Un solo enemigo, los rehenes a salvo, yo con espada, el desarmado. Ciertamente, ahora me encontraba en gran ventaja, aunque mi movilidad doliera debido al sangrado proveniente de mi herida, que lo hacía notar.- Gracias por tu preocupación, pero no te preocupes, ya me ocuparé luego de mis heridas. Al fin y al cabo, jamás conseguiré ser el más grande si no sobrevivo a esto, ¿no?- Le dije con un tono gracioso, debido a que ambos sabíamos a lo que nos referíamos.- Ahora, vete. Ha sido un gran placer, y espero que nos podamos volver a encontrar en un futuro. Quiero que veas todos los progresos que daré para entonces. Porque para ese momento, ya seré un grande.- Afirmé completamente seguro de mi mismo.

Y ahora miraba fijamente al tío que “tan valientemente” me ha enfrentado.- Sabes, varios de tus compañeros han caído, para no levantarse más. Suerte tienes de que yo, a diferencia de mi intrépido amigo, sea más “benévolo”.- Dije relamiéndome los labios, pues los tenía secos. Su cara ahora reflejaba muy distinta a la cara con la cual nos enfrentaba al principio. Ahora era de puro terror, no paraba de sudar. Eso, como luchador, como espadachín, y como contrincante en general, no me gustaba. Aunque de cierta manera, tal vez mis pensamientos estuvieran equivocados, mas no importaba, ya habíamos ganado.- Dime una cosa.- Pronunciaban mis labios lentamente.- ¿Te arrepientes de lo que has hecho?
Su mirada vacilaba. Miraba para todas direcciones intentando no cruzarse con mis ojos, y, tampoco con los del Sr. Servant y la muchacha. Eso para mi significaban dos cosas; o bien estaba arrepentido y no iba a decirlo, o el muy imbécil era un orgulloso. Esperaba que fuera lo primero. Pasaba el tiempo y el paisaje nos empezaba a volver de colores naranjas, rojos, granates, dependiendo de cómo lo mires. Las hojas brillaban, la luz también se posaba sobre aquél magnífico “templo” en el cual estaban resguardadas las personas que junto a Jak conseguimos salvar. Era una sensación extraña, que por mucho que la mencione y hable de ella, jamás la podré describir. Digamos que fue, una sensación de Satisfacción máxima, que quería sentir continuamente.
Pero todo es efímero, y este momento también. Y habíamos invertido mucho tiempo en esto y yo tenía que volver al puerto a la noche, pues hice un trato con unos mercaderes para que me devolvieran a mi isla natal. Y seguramente los demás también estuvieran algo “cansados” de esta situación. Por lo cual, sin más espera, me dispuse a hacer un punto y final a esta aventura.- Escucha, quiero que divulgues una cosa.- Breve pausa en la cual le miro fijamente a los ojos, con mi sonrisa.-Nada se le escapará a la Tempestad Oscura.- Dije dejándole algo atónito.
Y muy rápidamente me avancé hacia él para producirle un corte en el pecho. Nada profundo, ni grave, lo justo para desconcertarle y con un golpe del mango en la nuca, dejarle inconsciente, con lo cual cayó. No haría falta ni siquiera vendarle la herida, no era nada. Y aun siendo un movimiento fácil de realizar, debido a mi herida me costó bastante, por soportar el dolor, no por otra cosa. Mejor sería verme el brazo. Sin embargo había cosas más importantes, y, sin esperar un segundo, me acerqué a donde se encontraban los apresados, tirando la espada antes de llegar. Y con una amplia sonrisa, como si nada hubiera sucedido, hablé.- Bueno, es un placer poder conocerle por fin, Sr. Servant.- La pareja se encontraba llorando, llorando de alegría por haber salido con vida de aquella situación, y felices de que nada malo hubiera llegado a ocurrir. Y entre esos sollozos, el Sr. Sevant, al verme bien y haber escuchado que le llamé por su nombre, se alegró y sorprendió aun más. Y efectivamente, se dio cuenta de que yo era la persona a la que estaba esperando para ir en busca de dichas plantas. Les ayudé a reincorporarse, cosa que debí pensar mejor pues acabé tirado al suelo del fuerte abrazo que me dieron.- Bueno, bueno, no todo ha sido gracias a mi, si yo apenas he hecho nada. Deberían de darle las gracias al Renegado.- Afirmaba sonrientemente.

Disponíamos a irnos del lugar, sin embargo, yo tenía un inconveniente. No sabría que habría sido de los cuerpos con los que Jack luchó, pero al menos sí sabía dónde se encontraba el arquero, y me dejaba con mal sentimiento dejarle allí tirado. Así que, dado que no me encontraba en condiciones de cavar otra tumba, me quite la parte superior de mi atuendo, que legaría a cubrirle la cabeza y el abdomen, y recé un par de oraciones aunque no sea seriamente creyente de nada. Pero al menos, así me quedaba más tranquilo. Al resto les podíamos dejar así, ya despertarían.
Finalmente, mientras charlaba con la pareja para que se olvidaran de esta situación, volvimos a su humilde morada, para recuperar fuerzas. Aun me quedaba volver más tarde para recoger esas plantas. Además, así me podría curar la herida.
Todo esto era bastante emocionante. Y mi vida sería así a partir de ahora, sólo de pensarlo me gusta la idea. Reía dentro. Que así sea, porque la historia, acaba de empezar.
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