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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

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Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Mar 25 Mar 2014 - 1:00

Un barco avanzaba por el mar, en cubierta no había más que cadáveres de personas que se encontraban despedazadas y decapitadas. El timón era de las pocas cosas que no estaban destrozadas. En el interior del barco se escuchaba un ruido en la cocina, allí estaba Drake, se había cargado a todo el barco y ahora se encontraba arrasando su premio. La nevera era lo que más deseaba ahora mismo, precisamente se dirigía a esta abriendo su puerta despacio y cogiendo la carne cruda y comiéndosela así como hacia siempre. Le encantaba la carne cruda y no podía evitar comérsela así. De repente abrió los ojos más de lo normal y recordó que no debía estar dentro del barco, debía estar fuera pues había quedado con cierta persona. Su objetivo esta vez era algo grande, iba a atacar un cuartel de la marina. Se había enterado de que no había rangos muy altos ese día. No pensaba ir solo y había contactado con el único lobo que conocía, su colega Jallial con el que arrasó varios barcos hacia un tiempo.

- Debe de estar al llegar

Dijo dirigiéndose a cubierta. Se estaba acercando al cuartel y no había rastro del lobo azul. Este echó el ancla y esperó allí a que su compañero apareciera y mientras tanto se quedó mirando los cadáveres con una pequeña gotita de sudor. No le había dado el barco por las buenas y tubo que recuperarlo por las malas. Era un simple barco de mercancías y no le había costado mucho eliminar a la gente que allí había. Ni siquiera había usado su forma hibrida, con la completa le había bastado. El capitán había sido algo más duro que los demás pero nada que el puño de aquel ser no pudiera remediar. De repente observó las serias heridas de algunos cuerpos como las decapitaciones y demás desmembramientos. De repente un brisa sopló con calma en aquella zona mientras el rostro del castaño ahora era una sonrisa sádica y tétrica, una enfermiza risa salía ahora de su boca mientras miraba al cielo iluminando los ojos en amarillo.

Era una escena realmente macabra, los cuerpos allí tirados y aquella risa dejaban un miedo que se podía palpar en el ambiente. Estaba deseando de llegar al cuartel y causar el terror entre los marines. Había entrenado su forma final de manera exagerada para de ese modo usar todo su potencial en aquel ataque. La marina conocería el poder abrumador de los lobos. El lobo blanco y el lobo azul iban a realizar la mayor masacre nunca vista. Claro que debían ser rápidos debido a que si pedían refuerzos podían enviar algún almirante y eso sería demasiado peligroso. Su risa se vio interrumpida cuando logró divisar un bote acercándose, no sabía si se trataba de Jallial. Se quedó sentado sobre la borda esperando para ver si era su compañero y poder comenzar la masacre de una vez. Sus cabezas subirían de precio y por ese motivo sus vidas serían algo más difíciles.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Jallial Reezek el Mar 25 Mar 2014 - 14:58

-*Sólo un loco se atrevería a arrasar un cuartel de la marina...* -Era esto de lo poco que rondaba mi cabeza mientras mi pequeño bote se acercaba lentamente a un enorme barco medio derruido, donde supuse que estaría aquel sujeto en cuestión a quien sólo podía tildar de "loco", Drake. -*Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vi, supongo que ahora será más fuerte, espero que no lo capturen, es divertido saber que hay otro lobo más en el mundo que piensa como yo... *-Seguía pensando yo, absorto en los recuerdos de aquel día en que la sangre bañó mi cuerpo con Red a los mandos de este.

Poco a poco mi pequeño bote se acercaba al barco, dónde pude ver al loco de Drake esperándome en la cubierta. Conforme me acercaba aquel barco parecía más grande, no era un buque de guerra pero le daba mil vueltas a aquellos cuatro listones mal colocados que formaban mi bote, supongo que él sabía robar barcos mejor que yo, que siempre acababa en un maldito bote cochambroso. Al estar a escasos metros ya me veía la escena, el bote iba a ser arrollado, así que subí a la cubierta del barco de mi compañero de armas Drake con un potente salto, agarrándome a la barandilla de este con mi cadena, y tirando después para subir. Una vez arriba me asomé y vi como, efectivamente, mi pequeño medio de viaje se hundía al ser aplastado por la proa de aquel barco mercante. -*Genial, ahora más nos vale que no hundan este barco no no podremos salir de... *Mientras pensaba eso me volteaba y, al ver la masacre de la cubierta, quedé impactado. -Vaya, veo que tú ya has empezado la fiesta, ¿eh? Jajaja -Dije a Drake mientras iba acercándome a él, sorteando los cadáveres de aquellos pobres infelices como buenamente podía. -Ha pasado mucho tiempo, lobo ártico. -Dije apoyando mi mano en su hombro a modo de saludo mientras le miraba riendo. -Bien, imagino que vamos sin un plan establecido, dos lobos contra el mundo, ¿no? Como a ti te gusta... jajaja -Dije soltando después una carcajada mientras me iba dirigiendo hacia el timón de aquel barco. -Bueno, al menos esto no está roto, lo malo es... ¿Tú tienes idea de llevar un barco? -Añadí después señalando el timón, que era de lo poco que estaba en pie, con un tono que expresaba algo entre humor y preocupación.

Mientras teníamos aquella distendida conversación algo dentro de mí no podía contener la emoción por lo que íbamos a hacer. Ese algo, como no, era Red, que estaba deseoso de sangre, de dolor, de fuego, de gritos y sollozos, de toda la destrucción que pudiéramos realizar, y un poco más. Estar con Drake alteraba a Red, que veía en aquel instinto sádico del lobo blanco a su compañero perfecto de matanzas, eran como dos niños jugando, se comprendían bien y encajaban a la perfección, seguramente Red hubiera preferido compartir cuerpo con Drake antes que conmigo, pero se conformaba, supongo. A cada metro que el barco se acercaba era capaz de sentir las ganas de salir de Red, ni todas las puertas juntas lo contendrían, además, de seguro debería abrir más de una para hacer frente a un cuartel de la marina, tan sólo debía acabar rápido con todos y correr, no quería que hubiera un alto rango militar de la marina por la zona, aunque al tratarse de un mar cardinal esto era muy poco probable, ¿no? Pese a pensar así no estaba tranquilo del todo... Un cuartel no era un barco, no sería tan sencillo...
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Eichi Tsukasa el Mar 25 Mar 2014 - 23:52

Porque siempre termino metido en estos líos, esa era la pregunta que ha rondado por mi cabeza durante estas últimas horas, ¿y de quien es la culpa exactamente?, pues nada más ni nada menos que de nuestra querida mascota de la banda. Me explico mejor, desde hace unos días atrás que Inu_Tan había estado actuando extraño, mucho más extraño de lo normal. Luego de unos días nuestra querida mascota se esfumó de la nada del barco, e indagando más descubrimos que uno de los botes pequeños desapareció. Para mala suerte mía, ese día Benihime estaba un poco ... malhumorada y terminó descargando su ira en mi persona al arrojarme literalmente fuera del barco, diciendo que no me molestara en regresar si es que no traía a Inu_Tan conmigo. Suspiré y mire hacia el cielo durante un momento, puede que yo sea mucho más fuerte que Benihime, pero enojada es prácticamente el demonio en persona.

Suspiré nuevamente y miré hacia el frente donde ya puedo comenzar a apreciar la isla donde aparentemente fue a parar Inu_Tan, ¿que es lo que quiere el en este cuartel de la marine?, pues no tengo idea, pero pienso averiguarlo una vez que vare mi pequeño bote en la costa. Intenté sentarme para tener una mayor visión, pero haciendo esto pude sentir la molestia en algunos músculos de mi cuerpo, lo cual hizo que una mueca apareciera en mi rostro. La razón de esto es porque hace unos días atrás descubrí cierta "técnica especial", y si bien es muy poderosa puede ser considerada como un arma de doble filo, ya que además de mi oponente yo también recibo daño. Como sea, luego de activar por primera vez mi técnica, tuve que pasar en cama durante una semana entera, y luego al intentar activar la técnica nuevamente resultó que no pude, lo que quiere decir que esta técnica solo puede ser activada en ocasiones especiales.

Despejé mis pensamientos al sentir como mi bote choco levemente con el muro del pequeño puerto, pero fue suficiente para destruir el casco de mi bote. Rápidamente salté del bote, y me limité a observar sin expresión alguna como mi bote comenzó a hundirse en el mar, otra razón mas por la que Benihime nos matará lentamente a mi y a Inu_Tan, aunque claro, no puedo morir por lo que estoy salvado, aunque no puedo decir lo mismo de Inu_Tan. Hablando de el, puedo ver como a la distancia se encuentra dicho sujeto hablando con otro sujeto desconocido. Rápidamente corrí hasta su posición, al llegar me tomé un minuto para recobrar mi aliento. -Al fin te encuentro Inu_Tan, no sabes en el rollo que me metiste con Benihime, ahora no puedo volver al barco hasta que te lleve conmigo de regreso-. Después de darle un pedazo de mi mente a mi compañero, dirigí mi atención hacia el tipo desconocido. -Esto ... ¿quien eres?-. Por alguna razón el tipo se me hace conocido de algo, pero no puedo recordar exactamente de qué. O bueno, mantuve mi guardia en alta por si el tipo intenta hacer algo raro.


Última edición por Lavi el Sáb 17 Mayo 2014 - 1:26, editado 2 veces
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Miér 26 Mar 2014 - 17:32

Como pensaba Drake, en el bote iba su compañero, el lobo azul. No tardó mucho en llegar al barco robado y saltar gracias a su cadena. Su comentario sobre la pequeña masacre le hizo gracias pues la culpa había sido de ellos. Tras el saludo en su hombro, este sonrió de forma amistosa devolviéndole el gesto para después. Lástima que aquel lobo no fuera hembra, de seguro el lobo blanco le habría tirado los tejos. Ahora sus palabras llevaban toda la razón, dos lobos contra el mundo era el plan establecido por no decir que era una falta de planes. Cuando el moreno preguntó lo del timón le cayó una gotita de sudor por la cabeza ya que no sabía cómo conducir aquella cosa. Tras unos segundos sin atreverse a decir nada, el chico suspiró y se acercó mirando el timón con una mirada de ``todo controlado baby´´ para después decir con un tono cómico.

- Ni idea. Pues el plan es ese colega, nos cargamos el cuartel o parte de él y nos damos el simpa antes de que aparezca algún cargo demasiado alto. He oído rumores de un tío con una espada enorme que es muy peligroso y de un tío de arena. No sé si serán ciertos pero no quiero que esos vengan si existen. Es hora de empezar la fiesta.

Tras unos segundos sonrió de lado iluminando sus ojos cuando observó como un pelirrojo salía de la nada dirigiéndose al moreno por un nombre algo insultante pero a la vez cómico. No sabía si aquello le sentaría bien al moreno pero ahora estaba confuso. Se les había colado una persona y no sabía quién diablos era. Llevaba un parche en su ojo y tenía una expresión calmada y tranquila. Tras unos segundos aquel chico pregunto quién era Drake y se pudo es posición. Era como si estuviera atento por si el castaño le atacaba. Este suspiró entre carcajadas suaves pues le había caído bien el chico y no pensaba atacar, estaba allí para cargarse a todos los marines posibles y algunos edificios.

- Me llamo Drake, Jall está algo ocupado ahora llamé mas tarde. Si quieres puedes unirte a la masacre compañero.

Dijo con una amigable sonrisa para después empezar a gruñir colocándose de rodillas. Sus ojos tomaron un color dorado pero después cambiaron a un color blanco y sus pupilas desaparecieron. Su cuerpo empezó a coger mucha más musculatura de la que a tenía. Sus brazos tomaron un buen grosos y sus pectorales y abdominales parecían querer salir de su cuerpo. Su piel tomó un color rojizo claro y su altura creció hasta los dos metros. Había usado la primera de sus habilidades. Su poderosa forma de destrucción había alcanzado ya tres niveles y solo estaba en el primero. Activó su haki de observación para lo que pudiera pasar y tras aquello empezó a reír con una risa sádica y algo grave. Acto seguido saltó del barco al puerto y salió corriendo hacia las primeras barreras de aquel cuartel.

- ¡Vamos nos os quedéis atrás!

Dijo de nuevo mientras corría con aquella espeluznante voz de demonio esperando despertar el lado asesino de su compañero lobo y motivar también al pelirrojo para que se uniera aquella fiesta sangrienta.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Jallial Reezek el Jue 27 Mar 2014 - 19:50

Off:
OFF- Bueno, Lavi dijo que ya estábamos en la isla y Drake habló desde el barco, no he entendido bien qué ha pasado xD Yo seguiré en el barco y decimos que Lavi ha llegado ahí, y no a la isla, ya que nosotros no habíamos llegado aún jaja xD Y como ya te dije Lavi, no pensaba hacer un rol tan actual, se suponía anterior a conocer a la banda, pero bueh, me adaptaré jaja –OFF

Para mi sorpresa alguien me había seguido, y no pude darme cuenta antes, aunque al parecer Red sí había notado como aquel tipo nos seguía, pues cuando este hizo su aparición echó a reír de forma sádica y a decir lo mucho que había tardado en aparecer. Poco me importaba ya, supuse que lo primero de todo serían las presentaciones, formales, que dejaran claro que los tres estábamos del mismo lado, así que me dispuse a presentar a Lavi ante Drake y viceversa. –Drake, este es… -Antes de que pudiera decir nada, el lobo ártico comenzó a… No sabría decirlo, la palabra más apropiada sería “mutar”. Era algo que me asombró, aunque el control sobre el cuerpo era algo básico dentro del CP, así que yo lo conocía muy bien, además, todas las puertas infernales se basaban en esto, no era difícil deducir cómo hacía tal cosa, incluso sin necesidad de haber comido una akuma no mi. –Oh, vaya, eso es nuevo… -Decía yo sonriendo al verlo, me parecía interesante, y para tratar de estar a su nivel decidí pasar también a la acción, pero antes le dediqué unas palabras a mi nakama Lavi.

-Verás, este tipo está un poco loco y… Bueno, ha decidido destrozar el cuartel de la marina. Puede parecer una locura, de hecho estaremos en problemas después de esto, pero no creo que suponga un problema para ti, ¿no? Sólo una cosa, no cuentes nada de esto en la banda, Drake no es un pirata, pero es mi amigo, así que no me gustaría que se metiera en problemas. Y dicho esto… -Comencé entonces a convertirme en mi forma híbrida de fenrir, llegando a superar los tres metros de altura y aumentando enormemente mi masa muscular, así como cambiando mis facciones por otras más caninas. Mi aliento era prácticamente vaho, lo cual daba a entender lo gélido que este era, pero por si no quedaba claro me asomé a la barandilla del barco, con una actitud imponente gracias a mi amenazante aspecto, y cuando estábamos cerca de fondear en la isla, a una distancia desde dónde Drake saltó y llegó al puerto, exhalé una gran cantidad de aquel vaho blanco, aquel aliento gélido, con el cual logré crear un camino de hielo hasta la isla, al cual salté con un gran impulso y por el cual comencé a avanzar andando muy despacio hacia aquella isla plagada de marines. Un buen grupo de estos se presentaron justo delante de mí, apuntándome con sus armas. No parecían más que cadetes, recién salidos de la academia, o puede que incluso aún estuvieran en esta y fuera una base de entrenamiento. Era igual, fuera cual fuera la razón aquellos tipos estaban temerosos al vernos a Drake y a mí, no me gustaba acabar con gente así, como Red diría era “demasiado aburrido”, así que tan sólo me crují el cuello y los miré a los ojos. Podía sentir como todos estaban paralizados por el miedo, no me iba a hacer falta pelear, o eso pensé, pero no tardó demasiado en que uno de ellos incentivara al resto. Apartó al grupo de primera línea y me apuntó con su rifle, dispuesto a dispararme. En apenas un momento di un fuerte salto hacia delante y me coloqué justo en frente suya, y de un poderoso mordisco con mis enormes fauces, destrocé aquella arma tan rudimentaria y sencilla. De repente sentí como aquella excitación del combate iba despertando poco a poco de su letargo a Red. –Será mejor que corráis… -Dije a aquellos pobres cadetes que estaban a punto de presenciar algo que los marcaría de por vida, al menos a aquellos afortunados que sobreviviesen.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Eichi Tsukasa el Jue 27 Mar 2014 - 23:39

Enserio, no se que mierda pasó. En primer lugar el tipo raro que se encontraba junto a Inu_Tan comenzó a ejem, cuál es la palabra que busco ... comenzó a mutar. Su cuerpo se incrementó de tamaño y su piel tomó un tono un tanto rojizo, pero quien soy yo para juzgar, después de todo yo también tengo algo parecido, aunque mi apariencia no cambia de forma tan brusca y también quitando el hecho de que aún no se entrar en esa fase a voluntad. Como sea, Drake comenzó a reírse de una forma un tanto macabra para luego dar un gran salto y terminar en el puerto de la isla, cabe decir que eso me impresionó un poco, aunque no lo suficiente para que se refleje en mi rostro. Después de esto Inu_Tan me dijo que no e contara a la banda sobre Drake, a lo cuál suspiré y acepte. De todas formas Benihime nos matará antes de que abramos la boca. Inu_Tan se convirtió en su forma animal e hizo un camino de hielo para luego ir a toda velocidad hacia el puerto de la isla.

Me encogí de hombros y formé mi propio camino, pero este hecho de oro sólido. Corrí a toda velocidad hacia la isla, solo para ver como Drake e Inu_Tan empezaron con la fiesta. Suspiré y me puse en posición de combate, tengo órdenes para traer de vuelta a mi compañero, y viendo que el no se irá hasta destruir a todos los marines del cuartel no tengo más remedio que echarles una ayuda para terminar rápido con todo esto. Un par de reclutas vinieron hacia mí con sus espadas en alto, a lo cuál rodé mis ojos y simplemente dejé que sus ataques traspasaran mi cuerpo. Esto continuó por algún tiempo hasta que mee fastidié y decidí terminar con todo esto. Me di vuelta y miré con un poco de diversión al ver la pila de marines que intentaron atacarme que se formó a mis espaldas, esto lo hace mucho más fácil.

De mis brazos salió una gran cantidad de oro y comenzó a tomar la forma de una ola gigante, al ver esto los marines palidecieron e intentaron huir, pero ya es muy tarde para eso. -Golden Tsunami (AMF)-. Lancé la ola (que por cierto mide 7 metros de largo) hacia los infortunados marines, aplastándolos de inmediato y sin dejar a ninguno sin que tuviera algo de oro cubriéndolo. Caminé lenta y tranquilamente hacia la enorme cantidad de oro que cubre a todos los marines. Puse mi mano en el oro y mandé una ligera onda hacia este, el efecto fue instantáneo. El oro comenzó a contraerse contra el suelo, terminando de romper todos los huesos de los marines debido a la presión. Miré sin inmutarme como el oro comenzó a teñirse de sangre, y simplemente me di vuelta para poder terminar con todo esto.


Última edición por Lavi el Sáb 17 Mayo 2014 - 1:27, editado 1 vez
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Vie 28 Mar 2014 - 4:14

El enorme chico lobo de pelo castaño en aquella terrible forma se abalanzó contra unas pequeñas casetas de madera para mandar telegramas. Quedaron totalmente destruidas ante la enorme fuerza de aquel monstruo. Por ahora dominaba cuatro poderosas formas mortales por su poder. La cuarta era algo que solo una persona había visto, era demasiado terrible para usarle. Además de ellos gracias a los consejos de su amigo Kain, el chico había descubierto algo llamado rumble ball que seguramente le serían muy útil pues planeaba pelear de nuevo contra el ahora capitán Lion D. Karl y esta vez le vencería. No había probado aquellas píldoras aún pues disponía de pocas y tenía claro para que las fuera a usar. Ahora estaba mandándole un mensaje a su colega para que cuando volviera a su base supiera que Drake, la bestia había arrasado el cuartel con dos personas más. Sabía que ambos eran aliados y el marine no trataría de arrestarle pero así le daba un aviso sobre su poderosa fuerza para que estuviera preparado para el futuro combate.

Dejando aquellos pensamientos de lado siguió lanzando puñetazos a los escasos arboles que había por allí destrozándolos totalmente para después pegar un salto y entrar al interior del cuartel con una media sonrisa avanzando. Ahora se encontraba por un pasillo de color blanco donde al final se colocaron unos reclutas acompañados de un cabo. Serian un total de siete. El chico los observaba de forma sádica avanzando hacia ellos. Todos sacaron rifles y cargaron sus armas mirándole y diciendo que parase, un grave error. El chico ya había conseguido vengar a su familia y ahora solo le quedaba una cosa. Destruir todo para ser el ser más poderoso de la tierra. Sus blancos ojos miraban aquellos tipos caminando con calma. El cabo frunció el ceño y dio la orden de disparar. Este de repente comenzó a reír lanzando poderosas ondas de choque con sus puños repeliendo así las balas y mandando a volar aquellos tipos. Una vez los estrelló contra la pared se acercó al cabo cogiéndole del cuello con una mano y levantándole mirándole a los ojos con una mirada que asustaría hasta al tío más valiente del planeta. Aquel cabo pedía piedad mientras trataba de respirar. ``La bestia´´ no se lo pensó y de un cabezazo con fuerza le partió la mandíbula y tiró el cuerpo al suelo para después pisarle la cabeza.

- ¡Cargaos a ese cabrón!

Sonó la voz de un oficial técnico que esperaba más adelante con una guarnición de reclutas que corrieron con sus katanas a por él. Este sonrió de lado al verles de esa forma y caminó hacia ellos de forma calmada y haciendo gestos con las manos como si estuviera bailando mientras reía. Cuando todos estaban cerca del peligroso castaño, este iluminó su puño en un aura blanca y lo echó hacia atrás para después lanzar un puñetazo hacia el primero en el estomago. Una poderosa onda de choque salió del puño lanzando a los que había detrás al suelo y atravesando al recluta matándole. Tras aquello pegó un salto a por el oficial técnico lanzándole un rodillazo al cuello y partiéndoselo en el acto para después reír macabramente avanzando por el cuartel sabiendo que se había cargado el sistema de mensajería.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Jallial Reezek el Vie 28 Mar 2014 - 14:40

De repente Red hizo acto de presencia, y lo primero que vio fue un grupo de marineritos asustados y a Drake destrozando todo a su paso, así como a aquel que yo llamaba ahora “nakama”, Lavi, que al parecer tampoco se quedaba corto en cuanto a poder. -¿Qué cojones es esto? ¿Acaso esos dos creen que son mejores que yo? ¡Se arrepentirán de esa ofensa! –Dijo Red, hablando completamente solo, aunque los marines que estaban a su lado lo oyeron, y los pobres ilusos creyeron que mientras estuviera hablando no supondría una amenaza, de hecho, pensaron que ahora había bajado la guardia y podrían acabar con él, y no dudaron en apuntarlo de nuevo con los rifles. –Patéticos… -Fue lo último que dijo antes de, en cuestión de un segundo, colocarse a la espalda de aquellos hombres. –Debisteis hacer caso al bueno de Reezek… Es una pena… -Tras decir aquello, y con una sonrisa, hundió su mano por completo a través de la espalda de uno de ellos, atravesándolo hasta que esta asomó por su pecho. Los otros no pudieron más que tratar de huir, algo totalmente inútil, pues en su forma híbrida su velocidad era de 60 Km/h, no tenían ninguna posibilidad de escapar de él, que se limitó a darles caza uno por uno, matándolos de la forma más gráfica posible. A uno lo degolló, al siguiente le arrancó un brazo de un mordisco, que primero congeló su hombro, para después partirlo. Cuando aquel pequeño grupo había sido exterminado sacó su cadena, la cual comenzó a agitar al viento, se notaba que aún quería “jugar” un poco más. No obstante, en el constante ajetreo de esta, un hombre inmenso, de algo más de dos metros, la detuvo. Tras notar como alguien había cogido su juguete favorito Red se volteó a ver quién era. Llevaba un uniforme de sargento mayor, este ya era algo más que simple escoria. –Vaya, vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí… Supongo que piensas que eres muy grande y fuerte, ¿no? –Dije acercándome más a él, quedando constancia de la diferencia de tamaño entre yo, en mi forma híbrida, y él. Seguramente estaría acostumbrado a mirar a todos desde arriba y conmigo, por primera vez en mucho tiempo, debía arquear la cabeza para poder mirarme a la cara. –Verás, como muestra de respeto dejaré que me golpees con todas tus fuerzas, pero después de esto… Acabaré contigo… ¡Jiejiejiejie! –Dijo Red mientras se acercaba más a él, hasta echarle un aliento extremadamente frío a la cara. Aquel tipo no lo dudó ni un segundo, le bastaba su mejor golpe para acabar conmigo.

-Acepto, y cuando haya acabado contigo me ocuparé de los demás que han venido a destruir nuestra base. –Dijo en tono solemne, confiado, muy seguro de sí mismo. Pobre iluso. Después de esto echó el cuerpo hacia atrás, pegando su puño a sus costillas, pretendiendo tomar la fuerza de todo el torso al golpear. Era un simple movimiento de kárate, el puñetazo más destructivo de todos, y aunque la diferencia de nivel, así como mis poderes de akuma no mi, y mis superiores capacidades, me dieran la ventaja, no me confiaba ante aquel tipo.

-Bien… ¡Aquí te espero! –Gritó Red, mientras después añadía algo más. –Pentagrama: Apertura de los sellos de clausura. Primer sello, segunda puerta. ¡Abiertas! –Tras decir esto su torso se hinchó ligeramente y, en el momento en que aquel sargento le golpeó, no hizo más que recular unos centímetros, mientras se reía. –Jiejiejie, patético… Bien, espero que hayas disfrutado, idiota, porque ese ha sido el último golpe que darás en tu miserable vida… -Y al decir esto emuló la postura que él puso antes, sólo que era su garra y no su puño lo que apuntaba a su adversario. Con un veloz y poderoso golpe atravesó el torso de aquel marine y, de la potencia que aquel brazo tenía, mandó a volar el cuerpo de aquel hombre, que se estrelló contra los muros de una pequeña casa, los cuales prácticamente atravesó. Tras haber acabado con la diversión en esa zona Red se subió a un tejado y, mirando a todos los marines que allí había, gritó: -¡Vamos! ¿Quién sigue? –Esperando a su siguiente víctima.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Eichi Tsukasa el Mar 1 Abr 2014 - 1:24

Una vez que el pelirrojo aplastó a sus oponentes con sus poderes de oro, este fijo su objetivo en la zona de los barcos de los marines del cuartel. Es mejor librarse rápido de esos antes de que algún marine inteligente decida salir del cuartel para pedir refuerzos. Si eso pasa tendrían que lidiar con miembros de más alto rango de la marine como contralmirante o alguien superior. Ahí si la cosa se pondría algo fea, uno supone que los tres valientes que desafiaron al gobierno y comenzaron a destruir uno de sus cuarteles  tendrían que unirse y trabajar juntos en equipo si es que dicha situación llega a ocurrir. Mas vale prevenir que lamentar.

El pelirrojo emprendió camino hacia el puerto, en el camino se encontró con algunos reclutas y uno que otro cabo. Al parecer subestiman demasiado la fuerza del joven al mandar a miembros tan débiles en contra de el, mientras que los otros dos se quedan con toda la diversión que hay. -Tsk, lo que daría por enfrentarme a alguien más fuerte-. Finalmente Lavi llegó a la zona de barcos, el pelirrojo contó mentalmente el número de barcos que hay varados en el puerto. En total son tres barcos y más que seguro que en alguno de esos debe de haber alguien de más alto rango defendiéndolo por si alguno de los invasores se le ocurría destruir los barcos, el joven sonrió internamente al pensar en eso.

Para su mala fortuna, cuando saltó hacia la cubierta del primer barco este vio que solo hay reclutas y cabos defendiendo. El pelirrojo sintió que una vena comenzó palpitar en su frente en señal de molestia al ver y sentir como los marines comenzaron a dispararle. Puede que las balas no tengan ningún efecto en su cuerpo (fuera de lo obvio), pero mierda que es incómodo y raro al sentir como se te forman distintos agujeros en tu cuerpo. Lavi fulminó con las mirada a los reclutas. -Desaparezcan ... no vale la pena acabar con vidas tan insignificantes-. Esas simples palabras hicieron que tanto reclutas como cabos palidecieran y botaran sus armas. Luego comenzaron a gritar y huyeron despavoridos del barco por cualquier medio posible, incluso uno que otro marine terminó siendo comida de tiburones.

El pelirrojo suspiró y se dirigió a la habitación de cañones con el objetivo de terminar con todo esto. Al llegar, el muchacho activó los cañones, disparando en contra de los otros barcos. Para su suerte, la distancia de un barco y otro no era mucho, lo suficiente para disparar y dar en el blanco sin que el barco en el que se encuentra el pelirrojo reciba daño alguno. El miembro de los Sons dejó un barco intacto a propósito para poder usarlo como medio de escape cuando terminemos con el cuartel o por si la situación se pone más difícil. Lavi salió de la sala volviendo a cubierta, al llega vio que alguien se encontraba sentado en medio. Se trata de un pelirrubio con una katana, y al mirar más de cerca el pelirrojo pudo ver una placa que dice Sargento Mayor. El pirata sonrió con satisfacción, su deseo a sido concedido


Última edición por Lavi el Sáb 17 Mayo 2014 - 1:28, editado 1 vez
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Mar 1 Abr 2014 - 20:26

El chico seguía avanzando con una letal sonrisa en el rostro dejando cadáveres atrás. Sus ojos observaban los pasillos del cuartel, tal y como había planeado no había cargos muy altos ese día y por suerte las comunicaciones habían sido destruidas. Ahora había llegado a una pequeña parte recubierta de plantas y muñecos de prácticas, parecía ser un patio. Los ojos blancos del castaño observaron a un tipo que estaba ahora frente a él.

Su pelo era corto y morado oscuro, sus ojos de color azules y con bigote. Tenía también algo de barba, vestía un uniforme de marine y al lado tenía un maldito Den Den Mushi por lo que había solicitado refuerzos al parecer. Debía acabar rápido y avisar a los demás para salir de aquel cuartel. Además ese tipo tenía unos guantes rojos y se acercaba al chico, este dedujo que se trataba de un luchador y sonrió de lado volviendo su piel más roja, creció hasta los dos metros y medio y su musculatura se volvió potencialmente exagerada, parecía que quería salir de su cuerpo. Los pectorales estaban hinchados y sus brazos tenían un grosor increíble. Además de aquello empezó a surgir una cola de la parte baja de su espalda. En poco tiempo ante aquel marine había un enorme lobo que añadiendo la fuerza de la canalización medía unos cinco metro más o menos y tenía un color rojo en lugar de blanco. Era muy musculoso y de un solo golpe derribó la pared de al lado de forma fácil y sonriendo. Aquel marine le miró de forma sádica y empezó a hablarle de forma provocativa.

- No tienes nada que hacer con un teniente primero chico.

El marine saltó golpeando al enorme lobo en el rostro haciendo que este escupiera sangra a un lado y retrocediera. Se trataba de un teniente primero y bastante fuerte por lo que parecía. De un solo golpe le había hecho retroceder. Ahora llegaba el momento del lobo rojo musculoso que de una patada en las costillas mandó al marine a volar estrellándose contra una pared, este enseguida se levantó frunciendo el ceño y mirándole a los ojos limpiándose algo de sangre que le salía por la cabeza tras el duro golpe.

- Puede que a mí me venzas pero lo que viene es mucho peor. Vais a llevaros una buena sorpresa tu y esos dos.

Ese tipo no parecía estar mintiendo y si algún alto cargo se acercaba debían de huir de allí cuanto antes sin vaciladas. Pero ahora debía acabar el combate, el enorme lobo rugió con fuerza mientras se colocaba en postura de combate y se lanzaba a por el marine que se defendía de los golpes del lobo de forma impresionante. Sin embargo otro rodillazo del lobo al hombro del marine lo lanzó al suelo mientras gritaba de dolor con la mano en el hombro pues se lo había dislocado. La sonrisa del lobo sonó de forma grave mientras sus pisadas dejaban huellas en aquel césped.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Jallial Reezek el Lun 14 Abr 2014 - 19:38

Finalmente nos habíamos separado los tres. Lavi, mi compañero y nakama, fue a ocuparse de los barcos. Era una medida inteligente, de hecho tanto que me parecía impropia de un miembro de mi banda. Por su parte Drake también se había esfumado, podía olerlo a cierta distancia, en cualquier caso ambos estaban ahora lejos de mi posición, y eso no pasó desapercibido. Un grupo de marines llegaron corriendo y desenvainaron sus espadas contra mí. –Interesante, así que los insectos creen que pueden picar al lobo, ¿no? –Mis palabras, y ver a sus compañeros abatidos, mermaron su voluntad de luchar, pero a su espalda apareció alguien, no era otro idiota, este era un señor idiota. Mirándome a los ojos comenzó a ponerse unos guantes de cuero negros con un refuerzo de hierro en los nudillos mientras murmuraba algo.

-Qué lástima, era tan joven. Tan joven y prometedor. Una verdadera lástima. ¡Qué lástima! –Me figuraba que se refería a alguno de sus compañeros, a los que ya había derrotado, pero nada más lejos de la realidad. Tras ajustarse del todo los guantes, me señaló con su puño. –Es una verdadera lástima que hayas muerto tan joven, pequeño cachorro. Una lástima. ¡Qué lástima! –Y tras decir esto, me hacía señales con la mano para que lo atacara, siempre en una posición de combate que denotaba su experiencia en este mismo.

-Vaya… Así que tú eres el jefe insecto. Es todo un placer, aunque, es una verdadera lástima que te hayas tenido que encontrar conmigo, Jiejiejie… -Dije haciendo especial hincapié en la palabra “lástima”, que al parecer tanto le gustaba a aquel tipo. Tras decir aquello, tomé mi cadena y le lancé un poderoso latigazo, aunque lo desvió de un golpe con su puño y, en apenas uno o dos segundos, se colocó en frente mía y me propinó un poderoso golpe en el estómago, con tanta fuerza que me mandó disparado hacia atrás varios metros. Él comenzó a santiguarse y sacó una biblia, mientras iba pasando las cuentas de un collar una a una y rezaba oraciones. La verdad es que parecía un sacerdote. Vestía una larga sotana de color negro con un alzacuellos blanco, y llevaba un collar de cuentas terminado en una cruz de madera tallada a mano.  –Oh… La verdad es que no lo haces nada mal, para ser basura… -Dije levantándome despacio entre el polvo y los escombros, con la ropa algo rasgada y una herida sangrante en la cabeza, cuya sangre caía bordeando mi ojo izquierdo hasta mi labio. –Eres duro, lo admito… ¡Eso sólo hará que matarte sea más divertido! –Dije de forma concluyente, aunque ciertamente, era Red quien hablaba desde hacía mucho rato ya. Tras decir aquello eché a correr contra aquel tipo, que rápidamente se colgó de nuevo su rosario y adoptó su pose de combate.

-Es una lástima, una verdadera lástima. Me duele en lo más profundo de mi corazón tener que matarte, qué lástima. Vas a morir sin que tus compañeros estén para verlo, completamente solo, es una lástima. ¡Que Dios se apiade del alma de esta pobre oveja descarriada que va a morir a mis manos! –Decía aquel sacerdote. Al oírle, me detuve en seco. Comencé entonces a sonreír de medio lado, y después a carcajada limpia, pues él mismo había cavado su fosa al recordarme algo en lo que no había caído en cuenta. Sorprendido ante mi reacción, comenzó a sermonearme. -¡Tú! Hijo de Satanás, ¿Cuál es la causa de tu risa ante tu muerte? ¿Acaso no temes la ira del cielo, la ira del Señor? –Cada palabra no hacía más que acentuar todavía más mis carcajadas, que ahora se volvían hasta molestas y comenzaban a ponerlo irascible. -¡Maldito perro del demonio, ven a mí, ven a mí y muere a mis manos, completamente solo en este mundo! –Tras decir él aquello, yo cesé mi risa.

Lo miré a los ojos ahora y, de nuevo sonriendo de medio lado, le di las gracias. –Debo darte las gracias, Sacerdote, pues gracias a usted ahora podré pelear de verdad… -Noté su cara de sorpresa al decir yo aquellas palabras, así que trataría de explicarme. –No se sorprenda, déjeme que le explique. Como usted mismo ha dicho, soy “el perro del diablo”, y como tal, nada me excita más que pelear con un fiel sirviente de Dios. Pero no es solamente eso… ¿Sabe algo acerca de los lobos? Déjeme darle una pequeña lección. Somos animales sociales, vivimos en manada, cazamos en manada… -Dije dándole especial importancia a la palabra “cazamos”. -… Pero un lobo es siempre más peligroso, cuando se encuentra sólo, y herido… -Concluí, lamiendo la sangre de mi labio inferior. –Siempre que combato debo contenerme porque, incluso yo, Red, soy consciente del peligro que supongo. Si Drake, o incluso si el culo dorado hubieran estado aquí, no podría haber hecho esto de forma segura, es por eso que le doy las gracias, padre, porque me ha recordado que estamos nosotros solos… Completa y desgraciadamente, solos. –Tras decir aquellas últimas palabras comencé a convertirme en un Fenrir por completo, una bestia de un tamaño mucho mayor al de mi forma híbrida, y rápidamente me lancé a devorar a sus camaradas marines. Sangre, tripas y miembros volaban a mi paso, y mi tamaño iba aumentando más y más, ante la atónita mirada de aquel sacerdote, que había perdido la fe, o como poco, se había dado cuenta de cual era realmente el lado vencedor en el combate entre el bien, y el mal.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Eichi Tsukasa el Sáb 17 Mayo 2014 - 1:57

Lavi se quedo observando fijamente a su oponente con unos ojos curiosos y calculadores, esperando a que el sargento realice el primer movimiento. Dicho marine se levantó del suelo y sacudió el polvo de sus ropas usando sus manos. Para la incredulidad del pelirrojo, el marine se encogió de hombros y bostezó, para luego echarse en el suelo quedándose aparentemente dormido. Una vena hinchada apareció en la frente del joven pirata, si hay una cosa que más le molesta es que lo ignoren y no lo tomen en serio, Lavi lo considera un insulto hacia su orgullo. El pelirrojo fulminó con la mirada al marine mientras se acerca lentamente hacia donde el tipo se encuentra dormido. Una vez allí, Lavi tomó al sargento del cuello de su camisa para luego tirarlo al mar, ignorando cualquier tipo de protesta del hombre.

-Deja de jugar conmigo, pedazo de mierda-.

El joven pirata sonrió con malicia al escuchar el típico sonido que produce una persona cuando cae al mar desde una gran altura, eso le enseñara a no ignorar a las personas de forma tan grosera. El sonido de unas fuertes explosiones sacaron al joven de sus pensamientos. El pelirrojo se dirigió rápidamente al otro lado del barco, solo para ver el inmenso caos que produjeron sus dos acompañantes en la base. Al ver esto Lavi desarrolló una especie de tick nervioso en su único ojo descubierto, el nunca pensó que esos tipos terminarían armando un buen desastre. Con un suspiro, el joven de cabellos rojizos se dispuso a salir del barco para ir a unirse a la fiesta, pero una una voz a sus espaldas hizo que desistiera de su cometido y que al mismo tiempo una sonrisa de satisfacción apareciera en su rsotro.

-Detente allí mismo maleante-.

Lavi se dio la vuelta perezosamente y se quedo mirando de forma divertida al sargento. Dicho marine se encontraba furioso, todo rastro de flojera que había antes en su expresión terminó desapareciendo. El joven pelirrojo se acercó al marine riéndose a carcajadas debido al estado deplorable en el que se encuentra el sargento.

- Hahahahahahaha, dios. Me acabas de alegrar el día.-

El marine, furioso, se acercó corriendo con la espada en alta hacia donde se encuentra Lavi. Este, aun riéndose, no tuvo que esforzarse mucho para esquivar los cortes del sargento. Una persona enfadada muy fácil de predecir dado que el individuo no piensa con mucha claridad al momento de atacar. Luego de algunos minutos el joven pelirrojo comenzó a aburrirse, por lo que decidió acabar con la pelea de una vez por todas, de todas formas el joven pirata no tiene interés en acabar con la vida del pobre hombre. Faltan tipos cómicos como el en este mundo.

-Por mucho que odie hacer esto, voy a tener que acabar con este combate ahora. Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar más adelante.-

Lavi cerró su puño y concentró una enorme cantidad de poder en un punto, para luego estampar un tremendo puñetazo en el estómago del marine. La potencia del golpe fue tan grande que el sargento salió volando por los aires hasta caer por segunda vez en el día al océano. El joven pelirrojo solo miró por un segundo en dirección al mar para luego darse la vuelta y saltar fuera del barco, cayendo limpiamente en el puerto. Lavi comenzó a correr a toda velocidad hasta la base, mientras piensa en el marine de antes. El joven en verdad quiere volver a enfrentar a aquel individuo cuando consiga calmarse. Después de todo, si ese tipo llegó al rango de sargento debe de ser por algo.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Sáb 17 Mayo 2014 - 21:34

El combate entre aquel teniente y el enorme lobo rojo continuaba, los golpes de Drake eran más letales y le causaban serios moratones cada vez que golpeaba. Aquel hombre lanzó un poderoso puñetazo al pecho del enorme lobo, este gruño conteniendo el dolor y clavando sus pies en el suelo para no retroceder mucho. Tras recibir el puñetazo, el lobo estiró su mano agarrando del cuello aquel teniente mirándole a los ojos de forma sádica, acto seguido lo lanzó contra dos muñecos de práctica. El tipo se quejó de dolor cuando dichos muñecos se rompieron debido a la tremenda fuerza con la que había lanzado a su presa. El tipo quedó en el suelo tosiendo muy cansado mientras se levantaba frunciendo el ceño y miraba a la enorme bestia de casi cinco metros. De repente frunció el ceño mientras lo miraba y empezaba a hablarle medio muerto ya.

- ¿Qué diablos eres?

- Eso es una buena pregunta – dijo el lobo en un tono de voz grave mientras sonreía caminando alrededor de aquel pobre diablo – Soy la bestia, la que destruirá al gobierno y a la marina y acabara con todo insecto que lo merezca.


El tipo impresionado por aquello empezó a respirar con dificultad mientras apretaba los puños y corría a por el lobo, empezó a lanzarle débiles puñetazos en el torso pero debido al estado del marine, el ser rojo apenas lo notaba. Sonreía satisfecho al ver como aquel estúpido no podía hacer nada y no aceptaba su muerte. Lo que vino ahora fue algo que no planeaba pero que igualmente surgió, sus ojos empezaron a tomar un brillo dorado mientras activaba el nivel tres del Berserker, su altura volvió a aumentar y su cuerpo se volvió más musculoso, si es que era posible ya.

El ser que ahora había frente al teniente era algo impresionante y terrorífico, de repente aquel criminal lanzó un simple rodillazo contra el teniente mandándolo a volar a unos seis metros y estrellándolo con una pared. Aquel hombre escupió algo de sangre mientras se levantaba malherido con el ceño fruncido, no podía ya con su vida pero se negaba a morir. De repente se acercó como pudo a un Den Den Mushi y comenzó a hablar mientras observaba a Drake con una media sonrisa algo sádica.

- Teniente primero Gyutre al habla, Drake la bestia ataca el cuartel del norte. Viene con otro lobo y un pelirrojo. Envíen a los vicealmirantes, y envíen… ¡Al demonio de la niebla Krauser!

Los ojos del enorme lobo se abrieron un poco, había oído hablar de aquel poderoso demonio capaz de eliminar a los más peligrosos criminales y el cual mató aquel pirata supernova. Además los malditos cargos altos, el enorme lobo frunció el ceño y saltó hacia aquel teniente lanzándole una patada al rostro y justo después lanzando un puñetazo al medio de comunicación destrozándolo. El marine frunció el ceño levantándose y corrió a por el enorme ser rojo mientras lanzaba puñetazos a su costado, el lobo frunció el ceño al sentir el dolor y lo cogió por la cabeza para después lanzarlo al aire.

- ¡Ripera O Utsu!

Esperó a que el marine cayera para antes de que este tocara el suelo, lanzarle su puño, el cual estaba brillando con un aura blanca. De repente en el estomago del marina apareció un agujero mientras era lanzando contra la pared de la potencia del golpe de choque, su cuerpo se destrozó por completo. La sangre salpicó al enorme monstruo que ahora volvía a la forma humana rápidamente. Salió corriendo por donde había venido con el ceño fruncido y al salir, saltó a un tejado, desde allí pudo localizar a Jall, el cual estaba en su forma completa. Lo primero que hizo Drake fue lanzar un poderoso aullido para llamarle la atención, después pegó una enorme voz.

- ¡Retirada, los vicealmirantes están de camino!

Tras sus palabras salió corriendo hacia el barco, él ya había avisado y no pretendía quedarse allí a morir a manos de los vicealmirantes, tampoco tenía muchas ganas de conocer aquel demonio de la niebla, ahora solo le importaba salir de allí y es lo que pensaba hacer sin pensárselo, esperaba que el pelirrojo le hubiera escuchado.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Jallial Reezek el Dom 18 Mayo 2014 - 19:35

En ese instante comencé a convertirme lentamente en mi forma plena y acabé con la mayoría de sus hombres. Gracias a esto ahora era una soberana bestia de aproximadamente seis metros de alto hasta mi lomo, y superando los diez de longitud. Sin duda, en aquel caso, y en muchos otros aunque dijéramos que no, el tamaño importaba. Aquello pensaría el pobre “curita” al verme, totalmente imponente frente a él, siendo tres veces más alto que cualquier humano como mínimo, y más de cinco veces si me erigía en pie, no era de extrañar que aquel párroco ya no quisiera rezar, tan sólo pudiera clamar piedad, y no a su Dios todopoderoso, si no al enorme lobo que se había aparecido ante él cuan demonio. –Alégrese, padre, está a punto de ascender a los cielos con su jefe. –Añadí mientras iba creciendo a cada muerte que provocaba, para desgracia de aquel marine santurrón.

Aquel marine decidió ponerse serio, pues sacó su arma. Era esta una espada clásica, más similar a un espadón, cuya empuñadura y cruceta formaban una cruz católica, junto al filo de la misma. La colocó frente a él, y comenzó a rezar en una antigua lengua que yo desconocía, para concluir con una amenaza su oración. –Prepárate, perro del demonio. Dios me ha elegido para exterminar el mal de este mundo impío, ¡y tú serás otra de las víctimas de su poder! –Tras gritar aquello comenzó a correr contra mí y pegó un salto para tratar de alcanzar mi cabeza, espada en mano, buscando darme una estocada que acabara aquel combate, sin embargo aquel combate ya se había terminado aunque él no lo supiera, y yo era el vencedor.

Con un rápido movimiento, arremetí contra él con un zarpazo directo al torso, con cuyo impulso lo terminé por estampar contra el suelo. –No lo entiendes, padre. Tu Dios, aquel a quien tanto adoras, no se preocupa lo más mínimo por ti, y no le importa como de negro sea mi corazón. En este mundo sólo la fuerza de los hombres puede decidir sus destinos, no hay nada escrito, no hay nadie moviendo los hilos, y de haberlo… -Tras decir aquello di un pequeño respiro, una leve pausa para dar mayor énfasis a lo que diría después. Mientras hablaba me había acercado a él, mis colmillos estaban a escasos centímetros de su cuerpo, y con un movimiento, podía acabar con su vida. –De haberlo, ha decidido que hoy morirás. –Y tras concluir mis palabras mordí con fuerza su torso, perforando sus órganos internos, para al mismo tiempo, comenzar a congelarlo lentamente. La vida escapó del cuerpo de aquel hombre, y en su lugar quedó una simple estatua de hielo, de color rojo al ir mezclado con la sangre que su cuerpo emanaba; que fue destrozada con un pisotón de mi descomunal zarpa, haciendo saltar en pedazos el cuerpo congelado de aquel hombre.

La verdad era que aquello se ponía divertido, y de no ser porque Drake apareció, probablemente hubiera terminado de destrozar aquel lugar, haciendo uso de aquella medicina que me había agenciado, capaz de convertirme en algo por encima y más allá de lo que ya de por sí era con mi fruta. Pude oír el aullar de Drake, que tras llamar mi atención con este, nos advirtió de la llegada de los vicealmirantes. ¿Enviaban tan altos rangos a uno de los mares cardinales? Era algo espectacularmente extraño ver a un vicealmirante por allí, y cada vez que uno aparecía en una isla, se armaba un gran revuelo. En cualquier caso, incluso Red era consciente de la fuerza que estos poseían, y aunque entre los tres tal vez sí podríamos contra uno de aquellos vicealmirantes, al parecer no venía uno solo, sino varios, acompañados también de sus hombres de menor rango como era habitual, así que sería verdaderamente un suicidio quedarse en aquel cuartel.

Aún en mi forma plena, con aquel tamaño descomunal, eché a correr hacia el muelle por el que habíamos venido. Honestamente, me fiaba poco de aquel barco en el que llegamos, así que tan solo volví a mi forma híbrida, y no a la humana, pues si nos atrapaban huiría por mar, cosa que la mayoría de usuarios no podían hacer, así que no se lo esperarían en la marina. Subí al barco en forma híbrida con un salto, para caer cerca de Drake. No vi a Lavi por ningún lado, así que supuse que ya se había metido al interior del barco el muy vago. Red abandonó mi cuerpo, dejándome a mí con el marrón de huir de aquella isla, ¿cómo no?, y los marines del propio cuartel también nos pisaban los talones. –Drake, démonos prisa. –Le dije a mi compañero lobo mientras retiraba el ancla e izaba la vela para salir cuanto antes.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Eichi Tsukasa el Miér 28 Mayo 2014 - 4:45

Algunas personas tienden a cambiar de estado de ánimo de forma muy rápida, lo cual es algo ... anormal. Lavi es ese tipo de persona, un minuto puede estar feliz y al otro puede estar más enojado que un toro en un rodeo...y se vuelve peor cuando el pelirrojo ingiere mucha azúcar. El punto es que el joven pirata se encuentra caminando con una enorme sonrisa por las afueras de la base, como si los cadáveres de los marines que se encuentran esparcidos no le molestara o le diera asco en lo más mínimo. Aunque como dicen por ahí, toda felicidad tiene que llegar a su fin y en el caso de Lavi eso sucedió al momento de que Drake anunció que los vicealmirantes se encuentran en camino hacia acá. Automáticamente la sonrisa del pelirrojo desapareció, dando paso su, rara vez vista, cara seria y calculadora. Un par de sargentos y de reclutas no hacen nada, pero un vicealmirante es otra cosa y el mismo sabe que el aún se encuentra lejos en termino de poder para enfrenar cara a cara a un marine que ostente dicho rango.

- Tsk, supongo que la diversión de hoy ha concluido-..

Con un suspiro, el joven pirata se dio media vuelta y emprendió marcha hacia el barco nuevamente. Naturalmente unos diez cabos intentaron atacar al pelirrojo mientras se dirige a su destino. Este no hizo rodeos y desvainó a Basilisk, la impactó contra el suelo, mandando a volar a los pobres diablos por los aires debido al poder de su espada legendaria.

- Estos tipos no aprenden nunca-.

Pasaron unos minutos y Lavi al fin pudo divisar el barco. El joven pirata simplemente se agachó y de un potente salto llegó hasta la cubierta del barco. Al llegar pudo darse cuenta de que Drake e Inu_Tan ya se encuentran allí, este último tiró el ancla e izó la vela para poder partir lo antes posible.  Un traviesa sonrisa apareció en el rostro del pelirrojo, una idea se le ocurrió. ¿Qué mejor forma de partir dejando un regalo de despedida para los ilusos marines?. Lavi se dirigió rápidamente a la sala de los cañones y cargo todas las armas con balas. Acto seguido el pelirrojo prendió todos los cañones, el resultado no se hizo esperar. Eran cinco balas, y por la ranura el joven pirata pudo devisar el lugar donde impactaron. Dos de ellas chocaron con el puerto, rompiendo la formación de los marines que nos venían persiguiendo debido a la explosión resultante. Las otras tres dieron justo en la base principal, causando tres enormes explosiones. El edificio comenzó a venirse abajo debido a que dos de las balas terminaron chocando con la base de la edificación.

- Ha ha ha ha, me encanta cuando un plan sale bien.

Lavi volvió rápidamente a cubierta, es en ese momento en el que el barco zarpó del puerto, comenzando a alejarnos de la isla. El pelirrojo pudo darse cuenta que los marines no se rendiría tan fácil al ver que comenzaron a traer todo tipo de armas, comenzando a dispararnos con el objetivo de hundir el barco en que nos encontramos. Debido a la distancia el pelirrojo pudo darse cuenta de que si una de esas balas llegase a alcanzar el barco, el resultado sería fatal. Es por eso mismo que decidió tomar actos con sus propias manos. El joven pirata se dirigió hasta donde se encontraban los barrotes del barco y se paró sobre estos con sumo cuidado para no perder el equilibrio y caer al mar. Una vez en posición, el pelirrojo convocó sus poderes y de su cuerpo comenzaron a salir diversas armas en dirección al cielo. Estas dieron una especie de arco con efecto para caer por sobre los marines como si de una lluvia se tratase.

- Golden Rain (AB)-.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Jue 19 Jun 2014 - 20:32

El chico lobo observaba desde el tejado como Jallial le hacía caso y corría en su forma hibrida hacia el barco, el tipo de oro hizo lo mismo. Estaba claro que juntos podría derrotar a uno de aquellos altos cargos, pero iban muchos y era totalmente imposible, el chico lobo pensaba que si ingería tres rumbles tal vez pudiera vencer a más de uno él solo y si el fenrir también lo hacía, podría eliminar a más. Lo malo de aquello era que se descontrolarían y se atacarían, o al menos Drake ya que en ese momento su lado malo tomaría el control. Además de que el pobre Lavi acabaría muerto. La mejor solución estaba claro que era huir de aquel lugar y cuanto antes, escuchó algunos disparos y rápidamente activó su haki armadura para protegerse, sintió algo de dolor en la espalda al recibir las balas pero nada serio debido a su haki. Pegó un suspiro mientras se giraba y lanzaba dos puñetazos al aire lanzando así a dos marines por los aires gracias a las dos ondas de choque que pudo levantar.

Tras aquello no se lo pensó más y volvió a su forma completa, sus orejas se volvieron lupinas y de la parte baja de su espalda surgió su cola. Su pelaje era blanco como la nieve y sus ojos dorados, sus patas musculosas y sus garras bien afiladas. Era algo más grande que un lobo ártico normal, sus dientes estaban muy afilados. Saltó al suelo desde el tejado y empezó a correr, pudo ver como un marine le cortaba el paso a unos seis metros hablándole. –Sargento mayor Hyuti, quedas detenido lobo. –El animal lo ignoró y pegó un salto enorme aterrizando sus patas delanteras sobre el pecho de aquel hombre y clavando sus fauces en su cuello mientras lo tiraba de espaldas. La sangre comenzó a surgir de su boca mientras gruñía sobre el cadáver sin vida de aquel hombre y tras aquello volvió a correr rumbo al barco. No tardó mucho en llegar y en pegar un enorme salto aterrizando en forma humana junto a su compañero, este le dijo que se dieran prisa y el chico asintió. De repente notó el olor de Lavi, este estaba ya en el barco, su teoría fue confirmada cuando los cañones se activaron. Después el chico salió creando una especie de lluvia dorada que caía contra los marines.

Era algo fascinante. –Como mola. –Dijo el chico castaño mientras pensaba en darle más velocidad el barco. Cogió una cuerda y se la ató a la cintura para después correr a la parte trasera del barco y saltar el muy loco por la borda. Se quedó suspendido debido a la cuerda a unos dos metros por encima del agua, tras aquello sonrió de lado con una sonrisa sádica en su rostro mientras se relamía. –Démosle caña a este chisme. –Rápidamente comenzó a lanzar puñetazos al aire contra el barco formando ondas de choque que impulsaban al transporte más rápido al mar. Era la solución más rápida para poder salir de allí con vida, una vez se aseguró que el barco iba rápido, tiró de la cuerda con su enorme fuerza trepando por ella y llegando a cubierta de nuevo junto a sus compañeros mientras sonreía y soltaba una carcajada tranquila después de lo que habían montado en el cuartel. –Que precioso cartel vamos a tener los tres por nuestras cabezas. –Dijo mientras reía sin parar para después de una patada derribar la puesta que daba a dentro del barco y entrar. –Vamos seguidme, hay comida en la cocina. ¡Hinchémonos! –Dijo el lobo caminando al interior relamiéndose.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Jallial Reezek el Vie 20 Jun 2014 - 19:58

Ambos compañeros eran bastante hábiles, y gracias a ellos quizás saldríamos con vida de aquel maldito lugar. Lavi demostró la utilidad de su poder con una lluvia dorada, de oro, quiero decir, mientras que Drake se mostró en su forma completa y acabó con un sargento, para inmediatamente después ayudarnos a los del barco a salir de la isla. Cogíamos impulso con cada golpe, y en cuanto nos hubo puesto en marcha subió él también, dirigiéndose hacia el interior e instándonos a que le siguiésemos. No tardaría en hacerlo, pero antes debía encargarme de otra cosa.

-En seguida te acompaño, Drake, pero antes quiero cerciorarme de que no nos puedan seguir, no les sacamos demasiada ventaja al fin y al cabo… -Mientras decía todo aquello me acercaba a la borda y me aferraba a aquella cuerda, deslizándome hasta estar cerca del agua, transformándome mientras bajaba en mi forma híbrida, que había anulado un instante antes, en vano al parecer pues me volvía a ser de ayuda y necesitaba recurrir a aquel poder.

Acerqué mi mano al mar y comencé a descender mi temperatura hasta temperaturas verdaderamente insólitas, y esto se propagó por el océano, en dirección a aquel cuartel. Los enormes buques de la marina quedaron encallados en el hielo, mientras que los que ya habían salido en pequeñas barcas, ahora eran incapaces de continuar avanzando.

Bajaron de sus naves y trataron de darnos alcance corriendo, en ese mismo instante separé la mano del mar. Había creado una capa de hielo, sí, pero solamente en la superficie, y su grosor no era para nada abrumador, de hecho, el peso de todos aquellos marines que se decidieron por perseguirnos corriendo, fue suficiente para hacer que cediera bajo sus pies.

-No dije que pudierais correr sobre mi hielo, chicos. Eso es solo para gente especial. –Bromeé mientras los veía hundirse en el agua.

Muchos de ellos cayeron al agua, lo cual me hizo sonreír, no por el hecho de que se sumergieran, sino porque ahora sí que podría divertirme de verdad.

-Bueno, siento haberla hecho tan endeble, ahora la haré mejor… -Mientras murmuraba llevaba mi mano al mar de nuevo y volvía a congelarlo, esta vez con una superficie de hielo enorme, de más de un metro, que dejó a muchos de ellos encerrados bajo el agua. ¿Se dedicarían a sacar a sus compañeros o a perseguirnos? Ya no me metía en la moral y conciencia de los marines, simplemente me subí de nuevo al barco y volví a mi forma humana, entrando ahora al barco junto a Drake, y puede que junto a Lavi si él ya había entrado en mi “ausencia”, es decir mientras jugaba con los marineritos.

Pese a aquel ambiente relajado y de broma, no había que olvidar que nos perseguían altos rangos y sería extremadamente difícil lograr salir de allí airosos, y aun haciéndolo, nuestras cabezas pasarían a valer mucho más después de aquellos destrozos, por lo que la vida se pondría mucho más complicada de ahora en adelante…
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Vie 11 Jul 2014 - 18:25

Drake se dirigió a las cocinas sin esperar a nadie, no tenía intención de pararse por los demás ya que en su mente, la comida estaba por encima de los demás. Llegó a una enorme cocina y se acercó a la nevera de forma tranquila mientras silbaba tranquilamente. Deslizó su mano hasta el pomo de la nevera y tiró de ella hacia atrás para abrirla lentamente, aunque con su fuerza arrancó la puerta en el último tirón y la lanzó hacia atrás. La puerta pegó con unos vasos de cristal que cayeron al suelo rompiéndose. No les dio importancia y se quedó mirando el interior de aquella nevera y pudo ver varias frutas como plátanos o manzanas, además había varias verduras. El castaño infló los mofletes viendo la basura de contenido que había, comenzó a meter las manos y a tirar todo por los aires mientras buscaba algo mejor, las manzanas caían rompiéndose al suelo y los plátanos eran espachurrados contra el techo mientras las verduras acababan volando por la cocina. Después de unos segundos buscando, sus ojos se iluminaron en un tono dorado cuando por fin pudo ver lo que con tanta ansia estaba buscando, sonrió como un crio relamiéndose felizmente mientras murmuraba en un tono de alegría.

- Carne…

Sus ojos parecieron volverse estrellitas amarillas de la felicidad que tenía, frente a sus ojos había dos bandejas de salchichas, vísteles, muslos y demás alimentos formados de carne de pollo, cerdo, pavo y vaca. Cogió las dos bandejas con sumo cuidado mientras sus ojos cambiaban a un tono rojizo y su mirada se volvía sádica, dejó las bandejas en una mesa mientras se sentaba al otro lado cogiendo una silla, acercó las dos bandejas hasta él. No tenía intención de compartirlas con nadie, ni siquiera con los otros dos que iban con él. Empezó a susurrar unas palabras en un tono de avaricia total y de maldad, como si estuviera hablando muy en serio pese a lo que estaba diciendo.

- Mi… tesoro…

De repente no esperó más y cogió un muslo mientras lo olisqueaba notando el delicioso olor de la carne de pollo cruda, pues todo estaba crudo y sin cocinar, justo como a él le gustaba la comida. De repente su lengua salió a pasear tranquilamente mientras probaba el sabor del delicioso trozo de carne, nada más lamerlo lo dejó sobre la bandeja y se levantó de la silla para después tirarse al suelo cual niño pequeño, se puso boca arriba y llevó sus manos a su cabeza. Sacó la lengua babeando y empezando a dar golpes con las piernas en el suelo y a dar gritos de felicidad elevando los brazos ahora. El sabor de la carne le había llevado al mundo de las maravillas y ahora era el tipo más feliz del mundo.

- ¡Sí! ¡Viva la carne!

Tras unos gritos de pasión más, se levantó de nuevo sentándose en la silla con una sonrisa amplia y cogió el muslo anterior mientras lo volvía a olisquear como si de una droga se tratase. Tras unos momentos clavó sus dientes en la carne tirando un poco separándola del hueso y metiéndola en su boca mientras degustaba el sabor triturando la carne con sus poderosos dientes para después tragarla con mucha felicidad mientras una lagrimita caía por su ojo derecho. Después de arrasar un cuartel, lo mejor era comerse toda la carne del planeta y ese simple muslo de pollo le estaba haciendo muy feliz. Terminó de comérselo mientras soltaba un eructo y después reía a carcajada limpia mientras se abrazaba a las otras dos bandejas que le quedaban.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Lun 14 Jul 2014 - 0:21

El chico lobo continuaba con su deliciosa comida. No tardó mucho en comerse las dos bandejas de carne. Sin embargo mientras notaba el delicioso sabor de aquellos pedazos en su boca, en su mente comenzó a hablar Slayer, su personalidad asesina. Esta empezó a decirle que atacara de nuevo el cuartel pero el chico suspiró negándose mientras terminaba de comerse la carne, ahora debía largarse de allí cuanto antes y no iba a esperar a nadie. Se puso en pie mientras sonreía y comenzó a caminar tranquilamente hacia la salida, una vez llegó a cubierta pudo divisar una isla cercana. Era hora de abandonar el barco, los otros sabrían cuidarse por sí mismo, usó su técnica de levitación “Learning to fly” para después activar su SN1 para poder moverse por el aire a mucha velocidad. Salió “volando” dirigiéndose a la pequeña isla que había visto para quedarse por allí y que la marina siguiera al barco. Una vez aterrizó en aquel sitio, sonrió de forma calmada mientras suspiraba.

Era una isla boscosa y calmada y parecía estar deshabitada, algo que sin duda le agradaba al chico lobo que tan solo debería esperar allí a que el barco estuviera lejos y no hubiera rastro de los marines, de esa forma solo tendría que robar un bote y largarse de allí y dirigirse al barco del vampiro rápidamente o en su defecto a la isla con Minathy. Había tenido un día agitado pues el combate había sido increíble con aquel cargo de la marina, sin embargo era hora de largarse de allí, no quería que los Vice-almirantes y ese demonio de la niebla fueran todos al mismo tiempo a por él, aunque si fueran por separado no le importaría nada de nada que sucediese. Pegó un suspiro mientras caminaba por el bosque hasta ver un jabalí.

- Vaya acabo de comer pero el hambre que tengo ahora mismo es increíble, últimamente como demasiado, será mejor que entrene el doble al menos si quiero seguir comiendo tanto.

Sus orejas se estiraron de forma tranquila mientras su cuerpo se volvía peludo y sus ojos dorados. Era hora de volver a comer y en poco tiempo estaba en su forma completa. Se lanzó a por el animal clavando sus dientes en el cuello del mamífero para después empezar a devorarlo, ya solo faltaba que todos se hubiesen ido. Tenía algo de curiosidad por ese demonio de la niebla pero ahora no podía hacer nada más, la carne del animal estaba deliciosa aunque la de la nevera estaba mucho más rica y sabía mucho mejor, estaba clara la diferencia de carnes, la tarde pasaba y pronto esa tarde se transformaría en noche y sería el tiempo más perfecto para irse.
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Re: Los aullidos y el oro igual a sangre (Rol Privado) (Drake, Jallial y Lavi)

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