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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

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Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

Mensaje por GrlGrlGrl el Lun 19 Mayo 2014 - 23:07

Salí del cuartel general 4 días antes de llegar al lugar de mi objetivo. Esta vez me habían enviado a la isla Shoko a investigar unas especies de insectos, los cuales se creía que habían colonizado otras islas del West Blue y estaban causando problemas entre la población como vectores de enfermedades. Me habían escogido a mí, en primer lugar por mi afición a las plantas y bichos de forma que podría reconocer in situ al bicho en cuestión. O al menos decir si podría serlo o no, sin necesidad de llevarlos al laboratorio. En segundo lugar porque parecía ser que mi veneno estaba desarrollando algunas sustancias repelentes para ciertos grupos de animales, entre ellos los artrópodos. Así pues en caso de que fuesen estos insectos los causantes de los problemas yo tendría menos riesgo de ser atacado por ellos y las probabilidades de evitar la enfermedad de un agente del CP, con su posterior propagación, aumentaban considerablemente.

La isla no era demasiado grande en comparación con otras que había visitado. La vegetación era escasa, al igual que las montañas, y en la fauna predominaban los insectos. La mayoría parecían ser venenosos por la coloración aposemática, colores vivos, que tenían. Es muy habitual encontrar colores llamativos en algunos grupos de animales para indicar que son venenosos y por tanto no deben ser atacados, como por ejemplo las avispas y abejas, ranas tropicales y serpientes de coral. El lugar era casi perfecto para la proliferación de insectos de todo tipo. Poseía gran cantidad de humedales y lagunas y la temperatura era templada, rondando los 25 ºC, temperatura idónea para la reproducción de estos. A pesar de no tener grandes extensiones de vegetación forestal, las plantas herbáceas acuáticas y asociadas a humedad daban refugio a los animales de la zona.

Me habían aconsejado no llamar demasiado la atención, pero obviamente quienes más iban a saber sobre los bichos de allí serían los habitantes de la zona, aunque no preguntaría si no fuese necesario. Llegué nadando tranquilamente, disfrutando de un rato de ejercicio físico en mi medio natural. Caminar estaba bien, pero siempre me resultaba agradable moverme debajo del agua.

Los informes describían un insecto volador, de una familia de dípteros, aunque no descartaban que pudiera haber algunas especies más involucradas. Mi misión era comprobar si la especie que estaba provocando los problemas era la que se creía y además ver si habían otros grupos de insectos voladores que compartiesen las mismas características.
Lo primero que hice al llegar a una laguna fue desanimarme. Aunque aquella misión iba a ser un juego continuo para mí, pues consistía en estar nadando y viendo bichos todo el día, la cantidad de insectos voladores era abrumadora. Esperaba que no fueran tantas las especies diferentes.

Aproveché mi soledad para estudiar las plantas, los bichos podían esperar. Estar tanto tiempo solo me iba a aburrir, así que seguramente me pasara por alguno de los poblados que había en aquella isla para ver si podía jugar con alguien más y de paso, preguntarle sobre los bichos al fin y al cabo nadie se iba a enterar. Y si se enteraban me inventaría cualquier excusa para decir que no tuve más remedio. Pero lo primero era lo primero, mirar las plantas.
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Re: Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

Mensaje por Invitado el Mar 20 Mayo 2014 - 7:28

Un pequeño barco se acercaba a la isla de los insectos, se trataba de un pequeño barco pesquero, no parecía haber nadie en cubierta. De repente el barco paró cerca de la orilla de la isla, este era de un color negro y cogerían dentro unas doce personas cómodamente. Las velas eran de un tono blanco pero tenían algunas gotas de sangre, la cubierta estaba solitaria pero también había rastros de sangre. Dentro del barco, en la sala común junto al timón, se podían ver los cadáveres de seis personas. Sus cuellos estaban rajados y sus huesos rotos, además de que mucho no tenían ni brazos. La sala era bastante moderna para ser un simple y pequeño barco, había cuadros y algunas macetas, además de mesas y sillas para los tripulantes. El timón era de un color dorado con signos negros de llamas tribales, las paredes del interior de esa sala eran de color purpura, aunque ahora había manchas rojas oscuras debido al liquido carmesí de la sangre. Parecía que en aquel barco había habido una pequeña masacre, estaba claro quien había podido ser el causante de todo aquello. La carnicería había sido obra del tipo que estaba sentado sobre una de las sillas.
 
En la mano de aquel chico había una cadena y un agujero que conectaba con el mar, por ahí había echado el ancla para poder parar el barco. Su pelo era castaño y alborotado con varios mechones a los lados y otros cayéndole sobre la frente formando pinchos entre los mechones. Sus ojos eran dorados e intensos, sin embargo el blanco de los ojos, este chico lo tenía totalmente negro. No llevaba camiseta dejando ver su poderoso cuerpo, sus pectorales eran fuertes y firmes, sus abdominales estaban bien desarrollados. Su cuello musculado y sus brazos tenían buen grosor. Sus piernas firmes y poderosas y su espalda ancha y fuerte. Portaba un pantalón largo de color blanco y unas botas de metal del mismo color que el pantalón. Un cinturón negro adornaba la cintura y en este se veía una pequeña funda del tamaño de una simple navaja. En su pierna se podía apreciar una funda de color negro donde de veía sobresalir el mango de un arma de fuego del tamaño de una pistola pequeña. Mediría como 1,92 y parecía ser todo un luchador por lo bien entrenado que estaba su cuerpo. No tardó mucho en levantarse de su asiento y sonreír de lado mientras se dirigía a la cubierta, pero no sin antes coger una chaqueta blanca de capitán y colocársela por encima.
 
No tenía frio ni nada parecido pero le gustaba siempre que nadie supiera quién era y se haría pasar por el capitán de aquel barco. Sus pisadas siguieron desplazándole por la cubierta hasta que llegó a la borda y saltó tranquilamente al suelo, era un sitio inhóspito y lleno de pequeñas lagunas. Había parado allí para entrenar un poco pues no sabía si estaría habitada aquella isla o no. Parecía ser un sitio pantanoso, un  lugar donde sería difícil vivir de forma cómoda. Además había muchos insectos y extraños olores que su olfato ahora percibía. Sus oídos estaban preparados para escuchar cualquier cosa que le llamara la atención y sus puños listos para hablar si surgía algún peligro. No sabía por dónde empezar su entrenamiento, sería bueno meditar en algún lugar, por lo que empezó a caminar de forma calmada entre los pantanos. No detectaba ningún olor, eso significaba que estaba lejos de animales o humanos, sus pies levantaban pequeñas gotas de agua con forme caminaba por el lugar, de repente su estomago soltó un pequeño gruñido. Había llegado la hora de cazar y de comer algo, esperaba encontrar animales en aquel sitio ya que había matado a los tipos del barco, pero no se había comido ninguno debido a que en ese momento no tenía hambre.

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Re: Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

Mensaje por GrlGrlGrl el Jue 22 Mayo 2014 - 16:34

Las plantas de aquel sitio eran las típicas de zonas palustres. En su mayoría plantas acuáticas o al menos que requerían una gran cantidad de humedad para crecer de forma óptima. Predominaban las especies de caña alta, como el junco y algunas similares. También se podía ver algún nenúfar por encima de los lagos mejor conservados y un poco más alejada de la orilla de estos vegetación herbácea. Aproveché la inspección de las plantas para ir observando los insectos que en ellas habitaban. Encontré gran diversidad de arañas y dípteros. Poco después pasé a prestar especial atención a los insectos voladores que pudieran causar problemas de picaduras o algún tipo de envenenamiento característico de algunos coleópteros, aunque presentía que la especie afortunada sería de la familia de los mosquitos o en su defecto de las avispas.

Después de toda la mañana y parte de la tarde mirando plantas e insectos por placer, comencé a tener cargo de conciencia. Ya iba siendo hora de centrarse en la misión. Leí el informe con atención para ver qué tamaño tenía la supuesta especie, a que grupo pertenecía y otros datos biológicos que podían serme de utilidad a la hora de buscar o preguntar por ella. Dado que los problemas se estaban dando en ciudades y pueblos, supuse que la especie no necesitaría masas de agua para su desarrollo, por lo que me alejé de la laguna en la cual me encontraba en dirección al poblado más cercano, a pesar de la recomendación de no dejarme ver, como siempre me decían. Estar solo tanto tiempo era un aburrimiento. Una vez allí, la gente se sorprendió al verme. Pensé que debía tener algún bicho en la cara o algo así, así que me llevé la mano izquierda a la cara para espantar lo que quisiera que tuviera. Me resultó extraño, pues puse cuidado en limpiarme en el lago la secreción que había estado produciendo durante todo el día para que los insectos no se me acercasen demasiado, pero podría ser que alguno se hubiera posado después de eso.

Saltando alegremente por el pueblo, tenía todos mis sentidos puestos en cualquier cosa que pudiera pasar volando, para intentar cazarla y ver de qué bicho se trataba. Tras un rato dando vueltas por el pueblo opté por preguntar a una persona que pasaba por allí. Entre balbuceos me respondió que no sabía de qué podía estar hablando. Le enseñé una de las imágenes que me habían facilitado, sonriéndole, para reconocer al bicho y se mostró dubitativo. Una pequeña mueca de miedo apareció en su cara cuando cambié a color rojo, por la emoción de ver que podría liquidar rápidamente la misión y pasar más tiempo jugando, así que me giré a ver que había provocado ese cambio tan repentino. No había nada. Cuando giré de nuevo la cabeza el hombre ya se encontraba a sus buenos veinte metros. Era realmente rápido. Desilusionado por verme como al principio volví al azul. Esperaba encontrar a alguien con quien jugar pronto, o en su defecto alguien que pudiera darme información útil ya que no me apetecía estar mucho tiempo cazando bichos para identificarlos después. Si hubiera sido por placer, no querría hacer otra cosa, pero al tratarse del objetivo de la misión… ¡me daba pereza!
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Re: Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

Mensaje por Invitado el Dom 25 Mayo 2014 - 8:54

Los pasos del castaño continuaban llevándole por el pantano, sus dorados ojos continuaban observando a su alrededor de forma calmada. Parecía que  no había animales por allí, no localizaba ningún olor que le guiara. Los arboles cada vez eran más densos y comenzaba a enfadarse. Incluso se estaba pensando en volver al barco y devorar algún cadáver, ahora estaba ya a unos dos kilómetros y le daba pereza tener que volver. Los insectos cada vez eran más numerosos, sin embargo los gruñidos que soltaba los espantaban. Sus pasos se hundían en el pantanal debido al pequeño peso de sus botas de metal. Debido a su fuerza volvía a sacar sus pies sin ningún esfuerzo, su mente pensaba en largarse de aquel pantano cuando meditara un poco y buscar algún lugar donde perfeccionar sus técnicas de lucha pues estaba deseando seguir aumentando su fuerza. Ya estaba cansado de buscar comida y sin pensárselo empezó a correr por los pantanos, aquello le suponía un buen esfuerzo ya que era gua que le llegaba por las rodillas. Tras unos minutos pudo salir, se encontraba en un camino más sólido y sus piernas corrían con todo su potencial. –Carne –Gritó mientras sonreía de lado al notar un olor a carne.
 
Sus ojos pudieron ver un pequeño pueblo, sería perfecto para encontrar algo de comer. Sin pensarlo se adentró en este pegando un enorme salto y colgándose del filo de un tejado para después subirse. Las tejas resistían bien su peso, mientras seguía corriendo su olfato empezó a detectar los olores de los humanos y de un lugar que olía a comida. Sería seguramente alguna taberna de la zona, sin embargo no le interesaba aquella clase de comida. Prefería sin duda la carne humana o la de animales, sus oídos también estaban listos para escuchar cualquier cosa que le fuera útil. La poca gente de las calles quedaba impresionada al ver a un chico fuerte y alto con una chaqueta de capitán de barco saltando por los tejados a toda velocidad. Los pies del lobo ya estaban secos pero las botas estaban cubiertas de barro, cosa que le daba igual en todos los sentidos pues no era para tanto. Entrecerró los ojos para que el viento no le produjera lagrimas y le dificultase la vista, poco a poco se empezó a cansar debido a la larga distancia recorrida y de un saltó cayó en mitad de la calle quedando de pie y con la mirada seria observando a la gente.
 
Un olor distinto le llegó, no sabía que podía ser, pero algo le decía que se trataba de algo que no era humano. Era como un olor a pez o anfibio, un olor algo raro que le recordaba a las ranas y los sapos o algo parecido. Habría un criadero de ranas cerca o algo así, decidió seguir el olor por puro aburrimiento y comenzó a caminar olvidándose de su estomago. No tardó mucho en llegar al lugar del que procedía aquel olor y pudo ver una especia de rana mutante de un color azul y bastante grande. Debía de medir un metro y medio o cosa así, no había visto nunca a un ser así. Le daba a entender que no solo había humanos en el mundo, era nuevo para él, sin embargo no sentía nada salvo curiosidad. Sus pasos comenzaron a avanzar dirigiéndose a la rana mutante mientras su mirada continuaba seria y con sus dorados ojos iluminados. Podía parecer un efecto raro visual pero es que podía iluminarlos debido a su fruta fácilmente. Ahora se frenó a unos tres metros de la rana observándola fijamente. –No eres humano por lo que veo, ¿Qué se supone que eres? –Preguntó calmado observándola  mientras se cruzaba de brazos sin saber si aquel ser hablaría o sería peligroso.

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Re: Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

Mensaje por GrlGrlGrl el Lun 26 Mayo 2014 - 20:02

Seguí caminando por la calle, esperando encontrar a alguien que pudiera ayudarme. Después de aquel hombre que había salido corriendo no había visto a nadie más. ¿No habría nadie más? Tenía que haberlo, me encontraba en un pueblo y en los pueblos hay gente. Miré si había signos de que el lugar estuviese abandonado, pero todo estaba muy bien cuidado y en orden. Por un momento se me cruzó la idea de que quizás me tuvieran miedo, pero la desestimé en seguida por lo absurda que era.

No bien había recorrido la mitad de la calle, vi que un hombre un poco raro se acercaba a mí. Era bastante más alto que yo, casi llegaría a los dos metros de alto. Parecía encontrarse en plena forma pues parecía tener un cuerpo muy musculado y bien definido. Era bastante diferente al hombre que había encontrado antes, pero si era de allí podía ayudarme. Conforme se fue acercando un rasgo de su rostro llamó mi atención. ¡Sus ojos brillaban!

¡Qué pasada!

El hombre de ojos brillantes se paró a unos pocos metros de mí, guardando las distancias, y me preguntó que qué era yo. En cuanto se hubo parado salvé el espacio que había entre nosotros en pocos pasos y acerqué mi cara a la suya para ver mejor sus ojos, ignorando su pregunta por el momento.

- ¡Cómo mola! ¿Cómo lo haces? ¿Me puedes enseñar? ¿Puedes hacerlo con más partes del cuerpo? Yo puedo cambiar de color. Mira.

A medida que le iba preguntado atropelladamente, fui girando a su alrededor para comprobar por mí mismo si podía iluminar más partes del cuerpo. Terminé de darle la vuelta a tiempo para enseñarle los colores que podía adoptar. Del azul cambié al rojo y de este al verde. Levanté la membrana dorsal para que pudiera verla también.

- ¿Eres de por aquí? – Sin darle tiempo a responder, continué preguntándole. – ¿Podéis hacer todos los de aquí eso? Me enseñarás, ¿a que sí?

De repente fui consciente de que me había preguntado algo, y yo lo había ignorado completamente. Eso no era de buena educación. Me paré en seco y me puse rojo por la vergüenza. Bajé la mirada al suelo, mientras giraba la cabeza en dirección al hombro izquierdo y con la pierna derecha empecé a trazar un arco.

- Perdona, no he sido muy educado… Pues… soy lo que soy. Nada más. Me llamo Murky, aunque también me llaman el Bicho. Puedes llamarme como quieras. ¿Te apetece que juguemos juntos?

Aunque no estaba bien mentir, se me acababa de ocurrir una idea genial. Me habían dicho que no divulgase demasiado sobre la misión, tampoco tenía que mantenerla en estricto secreto, pero tampoco gritarla a los cuatro vientos.

Sé un juego muy chulo, se llama “Encuentra al Bicho”. – Comencé a reime a carcajada limpia por el juego de palabras entre mi nombre y bicho de insecto. – Tenemos que encontrar este insecto, quien lo encuentre se lo tiene que enseñar al otro y decirle dónde lo ha encontrado. ¿Qué te parece?
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Re: Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

Mensaje por Invitado el Vie 20 Jun 2014 - 5:12

Kedra continuaba observando aquel ser con el ceño fruncido y con sus ojos iluminados, además apretaba sus puños, listo para entrar en combate si hacía falta. De repente aquella especie de rana se acercó bastante, acercó demasiado su rostro al del castaño. Solo unos escasos centímetros les separaba, pese a eso, la mirada del chico no había cambiado y su expresión tampoco. El extraño animal se preguntó que como el chico iluminaba sus ojos y si podía enseñarle a hacerlo, estaba claro que no era algo que se pudiera enseñar, lo que si era seguro, era que al hombre lagarto le había molado la capacidad de iluminar los ojos del lobo oscuro. Se suponía que eran para intimidar pero aquel bicho le gustaban sus ojos. Ahora se pudo a cambiar de color mientras le hacía distintas preguntas como por ejemplo si era de por allí y todas esas cosas.

El lobo notó como las venas de la frente se le hinchaban ante aquello y una temible aura oscura salía de su cuerpo al sentir como el enfado aumentaba poco a poco. Eso duró poco pues de repente aquel ser se disculpo y adoptó una postura donde trazaba un arco con el pie y giraba la cabeza, parecía la típica postura de niño pequeño, una gotita de sudor (a lo anime) cayó por la frente del chico lobo observando aquello. –“Increíble”. –Pensó para sí mientras observaba atentamente al chico rana. Parecía comportarse como un niño y era algo que le hacía enfadas pues los niños pequeños y los animales eran sus únicas debilidades, y aquel ser encima de todo era una mezcla de los dos. Kedra pegó un suspiro mientras se cruzaba de brazos dejando de iluminar los ojos con una media sonrisa un tanto sádica en su rostro y algo temible.

Aquel anfibio le dijo que solo era él mismo, una respuesta que arrancó una temible mirada del rostro del asesino. Por fin alguien que no se avergonzaba de lo que era, eso lo había gustado bastante y provocó una pequeña carcajada seria de su boca. Después le escuchó decir que se llamaba Murky, pero que le solían llamar el bicho. Después le dijo que podía llamarle como quisiera y además de que quería jugar con él. Encima le daba igual como le llamaran, aquel chico rana era igual que Kedra, ambos se parecían muchísimo y era algo que agradaba al lobo bastante. Este sonrió de lado mientras le volvió a escuchar, este dijo que jugaran a buscar a un bicho y le mostró la imagen. Era muy extraño todo aquello y el lobo era muy inteligente para aquellas cosas.

- Me alegro de que te guste ser tú mismo como has dicho, yo no voy a llamarte bicho, si te agrada Murky te llamare Murky. No pienso llamarte por un mote así, me has caído bien, mi nombre es Kedra.

De repente su expresión cambió a una más seria mientras entrecerraba los ojos de forma sádica y apretaba ambos puños mirándole de nuevo con una mirada que daba bastante miedo y ponía los pelos de punta o al menos a la gente normal.

- No estoy para juegos y según mi deducción, ese insecto es algo que estas buscando a toda costa y pretendes usarme a modo de juego para que te ayude a lograr atraparlo. ¿Verdad?

Dijo mientras sonreía de lado, era obvio que alguien que incluso llevara una foto del insecto lo buscara para algo y era fácil de predecir que con aquella excusa conseguía ayuda gratis para encontrarlo así por la cara o eso pensaba el chico lobo.

- Sea lo que sea te ayudare en tu objetivo, me has caído muy bien Murky, nos veremos aquí en una hora con el insecto o sin él. ¿Te parece bien?

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Re: Bichos... ¡de todo tipo! [6 meses atrás. Murlocquillo y Kedra]

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