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La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

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La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Krauser K. Redfield el Dom 1 Jun 2014 - 16:01

Un barco de la marina avanzaba por la orilla de aquella isla conocida como Casino Island. El barco iba a una velocidad muy lenta y era de noche, serian como las doce, pero aún así podían verse las luces del enorme casino encendidas. En aquel barco habría un total de quince hombres, sin contar el equipo especial de “La Élite”. Este grupo liderado por el Contra-almirante Krauser, había sido seleccionado para una misión bastante peligrosa. Una mafia se había apoderado del casino, eran unos cincuenta mafiosos o quizás más. Controlaban todos los trapos sucios y demás. Los jugadores ya no podían sentirse bien, ya que el que ganaba muchas veces se lo llevaban y nunca salía. Esos idiotas iban a llevarse una buena por sus actos criminales. Una densa niebla apareció por la orilla cubriendo veinticinco metros a la redonda y veinte de altura. El barco echó el ancla en la orilla, en cubierta se encontraba Krauser con la mano colocada en la madera del barco, había formado aquella niebla para esconder la presencia de un barco marine. No había usado toda su capacidad por lo que la niebla era poco espesa, era lo justo para poder verse entre los marines de cerca.
 
Las ropas del marine no eran de su agrado, pero antes deberían infiltrarse por lo que sus ropas debían ser de camuflaje. El marine no llevaba las vendas puestas, el pelo lo tenía hacia arriba y pinchudo como de costumbre, no llevaba la cinta negra en la frente. Portaba un traje de color negro con corbata negra y camisa blanca. Unos pantalones negros largos y unos zapatos negros. Además no podía llevarse su enorme espadón, no le dejarían  entrar con semejante arma y si usaba su rango la misión se iría al traste. Lo que si llevaba oculto era su arma de fuego pequeña, su beretta 92. Además otra de sus mejores armas era su cuerpo y su energía cortante por lo que no usaría su espada con el filo de kairouseki en esta ocasión. Parecía una persona normal y no le gustaba esa apariencia pero no le quedaba otra si quería una infiltración perfecta, tampoco llevaba sus guantes de tela largos, los había cambiado por unos guantes de cuero de color negros. Ahora esperaba sentado en la borda, un marine se acercó con dificultad mirándole sin poder verle el rostro. –Mucha suerte Contra-almirante. –Dijo aquel marine de forma calmada.
 
Tras oír aquellas palabras, el marine le miró de forma tranquila para después de unos segundos empezar a hablarle en un tono calmado y tranquilo. –Gracias, ahora hazme un favor ve a los camarotes de los miembros de mi grupo especial y diles que ya hemos llegado, indícales que estaré esperándoles en el bote. –Dicho esto aquel marine fue rápidamente a avisar a los demás, ellos sabían muy bien de que trataba la misión y que debían ir con ropas camufladas. El demonio de la niebla se movió despacio por su neblina y con ayuda de un sargento echó un bote al agua, tras aquello saltó a este de forma elegante y se quedó sentado en un lado mientras esperaba al resto. La ropa le permitía moverse más lento aunque no era algo que le agradara, a la hora de empezar aquel combate esperaba al menos poder encontrar ropa mejor en algún mafioso que no fuese uniformado, pero por ahora era lo que había. Solo esperaba que ninguno de sus hombres le dijera nada de su ropa o tratara de reírse, sino alguno se iba a llevar una colleja, fijo. Ahora solo quedaba que fueran llegando de una vez  los suyos.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Albert el Dom 1 Jun 2014 - 18:56

Nada mejor que estar tumbado en la cama pensando sobre la misión que teníamos en mano. No hacía mucho me cambiaron de flota, en capitán desapareció sin decir nada. Me pusieron en "La Élite", en verdad me empezaba a gustar, no solo por sus miembros que parecían fuertes, sino por el cómo se portan contigo y sobre todo la educación. Eran pocos momentos donde esos puntos eran importantes para mi.

Me encontraba relajado, pensando en lo que podía aportar al grupo en la misión. No era muy bueno peleando cuerpo a cuerpo sin llevar armas, pero gracias a mi martillo y a mi poder, podría hacer frente a cualquiera. Estaba en una especie de trance, entre el mundo real y el imaginario, en resumidas cuentas, como si estuviera en coma, con la condición de que podía ver y notar todo lo que pasaba a mi alrededor.

En es mismo momento, "desperté" gracia a unos golpes provenientes de la puerta, era un sonido algo desagradable, pero se podía aguantar ligeramente. -Maldita sea, que dolor de cabeza tengo- Pensé. Ahí alguien empezó hablar desde el otro lado de la puerta:

¿?: Señor Dan, la misión ya ha empezado, preparase todo y salga a cubierta, el capitán os está esperando a todos en un bote.

Sin decirle nada al pobre muchacho, me levanté lentamente de la cama, me quité la ropa de marine que tenía puesta y la ropa diaria, quedándome solo en calzoncillos. Me acerqué a una maleta de color gris amarronado que tenía cerca de la puerta que daba salida hacia la cubierta. Me acerqué a esa maleta y de ahí saqué ropa nueva, era un tipo de ropa como las que llevaba alguien importante, la verdad es que me gustaba ese tipo de vestimenta.

Me vestí lentamente, primero unos pantalones azul marino seguido de una camisa blanca, que iba cubierta con una chaqueta del mismo color que los pantalones. Tenía una corbata para ponerme y una pajarita, pero no me atreví a ponerme nada de eso, me daba sensación de que me iba ahogar, las dejé apartadas en la maleta. Como calzado me puse un tipo de zapatillas que parecían zapatos, pero que combinaban muy bien con el traje. Pensé en poner ese tipo de calzado por si tenía que salir corriendo detrás de alguien o huyendo de alguien.

La pera era que no podía llevar mi martillo conmigo, ya que podía llamar la atención de la gente, además de que no me dejarían entrar a primeras dentro del casino aquel. Ya lo tenía todo preparado, cerré la maleta y la puse en su sitio. Tras recoger todo salí fuera a cubierta. Hacía un poco de fresco, pero se podía soportar, también había una niebla que cubría todo el barco, podía ver ligeramente la superficie del barco, pudiéndome moverme bien, aunque lo hice lentamente por si acaso. Me acerqué a la zona de desembarque, donde pude ver al capitán encima de una barca un poco hecha mierda. Subí en esa barca.

Dan: Capitán, ya estoy aquí. Tengo una pregunta, si entramos al casino de incógnito, tendremos que jugar, ¿no?. ¿Con qué dinero jugaremos?
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Minako "two hands" el Lun 2 Jun 2014 - 1:03

Minako daba vueltas por el camarote como un león enjaulado, refunfuñando. Se encontraba a medio vestir. Hacía horas que les habían informado de un pequeño detalle que la tenía de muy mal humor.

La misión sería encubierta, es decir que tenían que infiltrarse y pasar desapercibidos para poder cargarse a una mafia que controlaba el juego en la ciudad. Eso no supondría ningún problema si la misión no se desarrollara dentro del casino y este tuviera por norma el vestir de etiqueta o al menos de forma elegante.

En su cama recostado cómodamente, Haku, un pequeño cachorro de tigre blanco permanecía acicalando sus bigotes mirando con curiosidad como su madre adoptiva caminaba descalza con un vestido largo a medio poner y el pelo rojizo recogido en un medio moño de aspecto elegante pero desordenado.

Una cinta estratégicamente colocada aproximadamente a un palmo por debajo de sus pechos sujetaba en su espalda dos cuchillas de mango corto, apenas lo suficiente para agarrarlos con firmeza, pero no lo suficiente como para sobresalir del vestido que aun estaba a medio abrochar.

Chasqueando la lengua con fastidio cogió sus inseparables pistolas gemelas, dos sig sauer plateadas con apliques blancos en las culatas y con sendas calaveras grabadas.

Sabía que eran demasiado grandes para llevarlas escondidas cómodamente en un lugar accesible, pero se negaba a dejarlas allí. Sin ellas se sentía desnuda y ya bastante desnuda se sentía con aquella prenda del diablo. No porque  fuera demasiado reveladora, de hecho sus shorts vaqueros y su top deportivo habituales cubrían menos piel que eso, si no por la sensación de incomodidad que le producía.

- ¿y se supone que debo luchar con esto? Se me va a ver hasta el hígado como de una patada decente.



Caminando hacia el baúl que había a los pies de su cama y en donde guardaba sus cosas sacó un par de fundas para sus pistolas que pudiera esconder bajo el vestido, en los muslos y se las colocó con cuidado. Estaba a punto de calzarse cuando alguien llamó a la puerta y esta se abrió apenas una rendija.

- Señorita Minako, el contra-almirante les ha mandado llamar a todos, les espera en un bote para ir a la isla.

La joven lanzo un bufido y se miró al espejo.

-Pasa un segundo, me vienes al pelo, necesito que alguien me ate eso bien ahí atrás-
dijo dándole la espalda mostrando las cordones del corsé que formaba la parte de arriba del vestido.

Había intentado atarlos sola pero la falta de práctica se lo impidió, tubo que ponérselo del revés para acomodar los cordones, pero era imposible volver a girarlo una vez atado, aquella cosa la oprimía, comprimiendo sus pobres bubies si trataba de girarlo, por lo que opto por acomodar los cordones y pedir ayuda para apretarlos antes de salir.

El pobre recluta que fue a avisarle se puso rojo hasta la raíz del pelo, pero se apresuró a atar fuertemente los cordones cruzados.

-Asegúrate de que no se ven los cuchillos de mi espalda por favor.


-No se notan para nada señorita-
aseguró el recluta, preguntándose cómo demonios era capaz de llevar armas bajo aquella cosa con la que apenas parecía poder respirar.


En cuanto estuvo lista Mikki se calzó unas sandalias plateadas con diez centímetros de tacón de aguja que le hacían alcanzar el metro ochenta de estatura.

Antes de salir se miró en el espejo de cuerpo entero ovalado que había en una esquina del camarote y sintió un escalofrío de deja'vu.
Vestía un vestido negro, largo hasta los pies, de los que solo asomaban las puntas de sus sandalias plateadas. La parte de arriba dejaba un escote en forma de corazón y era de color beige. Unos motivos brillantes recorrían el escote la cintura y la falda de vestido a lo largo de toda la raja lateral que llegaba casi al muslo obligándole a acomodar la funda de ese lado bien arriba.
Aquella imagen le recordaba a su yo de hacía unos años, cuando su padre adoptivo la obligaba a asistir a esas recepciones con altos cargos de la marina diciéndole que si quería ser realmente una buena marine debía conocer todos sus lados, desde el más común y digo en su propia opinión basta ese exclusivo y elitista que le provocaba ganas de liarse a tiros con la mayoría de esos cerdos que decían ser marines.

Bueno, al menos esas fiestas habían valido para algo, aunque solo fuera para enseñarle como esconder sus armas bajo un vestido de fiesta y a caminar con tacones altos sin comerse la madre de todas las castañas.

Con un suspiro resignado se agachó frente a la cama para dejar un besito en la cabeza de Haku.

-Pórtate bien y no hagas escándalo, volveré pronto.

Le dedicó una última caricia y salió del cuarto siguiendo al recluta que había ido a Buscarla.

Cuando llegó a la cubierta vio a su jefe y otro compañero esperando en una barca un tanto maltratada por el uso. Apoyándose en la borda saltó con las piernas cerradas, cayendo en la barca. Se tambaleó sobre los tacones haciendo equilibrio con los brazos hasta quedarse quieta y sentarse.

-Como oiga una risita juro que vais por la borda-
dijo entre dientes.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Joseph Leto el Lun 2 Jun 2014 - 17:04

Un gran barco marine se encuentra navegando por las orillas de una extraña isla conocida como Casino Island enviado por los altos mandos a investigar la presencia de una mafia en los casinos de la isla y de confirmarse los rumores eliminar esa presencia, bien deteniendo a los mafiosos o bien matándolos, pero siempre sin dañar a la gente inocente. En uno de los camarotes de ese gran navío se encuentra un joven alto de tez morena y pelo rojo como sus ojos. Este joven es el cabo Joseph Leto que está limpiando las armas que adquirió en su última misión, un brazalete con un par de garras ocultas que le sirve para llevar un arma disfrazada de un simple amuleto. Pese a que su nuevo arma no le ofrece la misma protección que su cruz pacificadora su akuma le ayuda a la hora de defenderse por lo que no se preocupa por la defensa. El cabo ya estaba vestido conforme su líder le había ordenado ya que era una misión de infiltración para encontrar a los criminales sin levantar sospechas, y ese es el motivo por el que no puede llevarse su enorme ametralladora, llamaría demasiado la atención con un arma tan rara y grande.

En las estanterías del barco el joven cabo había dispuesto una fila de cráneos pertenecientes a su familia ya que siempre los llevaba con él fuese donde fuese y en el barco que fuese y precisamente por esa costumbre muchos creían que era adorador de belcebú y un asesino sádico que solo se alistó para poder matar sin castigo. El joven cabo al acabar de limpiar su arma se dedica a meditar y pensar mientras espera a que le llamen para desembarcar, no le gustaba estar en cubierta mucho tiempo ya que es un lugar demasiado ruidoso para sus preparativos. De pronto unos golpes en la puerta llaman su atención seguidos de las palabras de un joven marine que le indica que su líder había dicho que era hora de partir hacia tierra firme. El joven Joseph se levantó vestido con un traje negro con camisa roja y corbata negra al igual que sus zapatos. No le disgustaba la vestimenta pero le aborrecía no poder llevar la chaqueta de su padre para no llamar la atención, mientras en su mente había una fuerte discusión sobre la vestimenta. Por un lado la parte modista del pelirrojo decía que era lo apropiado para ir a un casino y pasar desapercibido, pero el lado infantil tenía un berrinche por no poder usar su chaqueta favorita y el resto de personalidades aportaban voces a la discusión hasta que la sensatez apareció dando un grito para poner orden y decir – Callaos de una vez que parecéis unos malditos críos malcriados. Estamos obligados a aceptar esta vestimenta así que a callar y a pensar en cómo turnarnos para controlar las acciones del cuerpo. – Ignorando esta batalla en la cual no puede intervenir la personalidad habitual de Joseph se dedica a atender las instrucciones del marine que vino a buscarle mientras controlaba el cuerpo para que se levantara.

Joseph ya estaba listo para la acción así que se dirigió con calma hacia cubierta donde tenía indicaciones para encontrar el bote en el que lo esperaba su jefe y posiblemente algunos de los otros integrantes de La Élite, un grupo de marines dirigidos por un contra-almirante, Krauser el hombre niebla. El pelirrojo había guardado su colgante bajo la camisa para no llamar la atención mientras salía por una puerta a lo que se sabía era la cubierta pero donde apenas se veía lo que había delante por la niebla que había. El joven había supuesto que ese podría ser el motivo de las indicaciones sobre el paradero del bote, con menos visibilidad podría acabar ahogado al caer al agua de mar que lo deja inmóvil como una estatua. La figura del cabo se acercaba al bordillo del barco donde se suponía se encontraba el bote y con un ágil salto sobrepasó el borde de la nao y cayó al vacío hasta notar un impacto contra algo sólido y ver delante suya a dos hombre y una única mujer, los que él intuyó como sus compañeros de flota. Todos vestían como si fuesen a una boda, con trajes elegantes y formales pero era lo necesario para poder infiltrarse con éxito. El pelo rojizo del joven Leto estaba recogido en una elegante cola de caballo alta para que no le estorbara mientras jugaba y le fuese cómodo pelear de necesitarlo.

El cabo se sentó tranquilo tras escuchar la “amenaza” de la bella mujer que se notaba que gastaba un carácter bastante fuerte y parecía ser muy hábil en pelea. En cambio el otro sujeto a parte de su jefe parecía alguien a quien le faltaba algo para poder pelear a gusto, como si le hubiesen quitado su arma habitual y estuviese indefenso. Joseph sonreía tranquilo ya que tras otra de las habituales guerras de personalidad que hay en su interior el asesino discreto había aparecido aunque pese a ser un asesino es solo por su forma de actuar y pelear, se trata de una personalidad sigilosa y discreta, casi camaleónica, capaz de adaptarse al entorno en cuestión de segundos. Debido a esa capacidad es la personalidad idónea para esta misión. Como buen infiltrado le gusta conocer sus compañeros así que para empezar una conversación en la que obtener algunos datos sobre sus compañeros dijo – Bueno, ¿cómo os va con la vestimenta de la misión? Espero que todos podamos acabar esta misión con éxito. – Su rostro mostraba una sonrisa inocente, casi como la sonrisa de un niño pero en sus ojos se notaba su emoción y las ganas por empezar.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Invitado el Jue 5 Jun 2014 - 13:28

Un gran navío tripulado por un grupo de marines de armas tomar, esta enorme embarcación se encuentra navegando en los mares cercanos a la costa de una isla poco conocida, sobre todo para el joven que se encuentra sentado en lo alto del mástil, en el puesto de vigía, pues siempre acostumbra a viajar en zonas elevadas para poder analizar el entorno con detalle y asegurarse de que todo marcha bien, este joven es de estatura media, algo que le lleva a tener que buscar la forma de elevar su punto de vista para preparar las estrategias de infiltración y combate que lleva a cabo, pues con una visión panorámica se tiene una mejor perspectiva de la situación y de las debilidades del contrario. Su tez es clara y sus ojos son de un color grisáceo al igual que sus cabellos desordenados en punta que apenas sobresalen por la frente y la nuca. Este está oculto por la capucha de su sudadera blanca que oculta incluso el rostro del joven en la sombra, sus manos se encuentran dentro de los bolsillos de su pantalón negro mientras que sus pies, calzados con zapatillas blancas y rojas, se encuentran colgados a los lados del palo que sostiene la vela mientras se apoya con la espalda en el mástil. La madrugada se presenta cálida con brisas frescas que mecen las velas, la bandera que ondea en lo alto del mástil y la capucha del joven que ondea en el contorno de su rostro. Su mirada se encuentra fija en el mar, a lo lejos y sin dejar pasar detalles, el mar se encuentra tranquilo y sereno, algo inusual en esos mares pues suelen ser violentos y con cambios bruscos tanto de clima como de estado. Una densa niebla cubre el mar, solo se sabe que el mar está en calma por lo poco que se zarandea el barco en el que viaja el marine. |~Menudo aburrimiento, se supone que seriamos más activos pero seguimos en el barco…~| Dice para sí, en un susurro, el joven marine observando los acontecimientos del barco.

En ese barco viaja la organización conocida como La Élite, flota tripulada por seis miembros, entre ellos, Kaishi, y liderada por Krauser, un hombre con gran puesto en la marina y que parece querer un mundo justo, por eso el joven marine se enlistó en su flota, la verdad es que el motivo por el que el joven Kaishi se encuentra en la marina es para cambiarla, y con el tiempo se percata de que en esa flota más de uno persigue la misma meta, pues en las conversaciones que escucha se perciben retazos de rechazo a la forma de organizarse de la marina actualmente. |~Ya es hora de matar a alguien…quiero sangre…~| Suena en la cabeza del joven Kaishi. |~Ya empezamos, esto va a ser divertido…~| Dice en un tono más normal, pero nadie le escucharía dado que se encuentra alejado de todos los demás. De pronto un marine raso, seguramente mandado por Krauser, se interna en la embarcación, buscando seguramente los miembros de la flota de Krauser, algo que podría hacer en parte, pues no hallaría al joven Kaishi en su camarote, pues había madrugado más que los demás para subirse al lugar que ocupa en estos momentos.

Uno tras otro van apareciendo sus compañeros, el primero en aparecer es un joven más bien bajito con pelo largo y negro, aunque se asimila a azul. Su vestimenta consta de una camiseta de manga corta de un color azul, llevando encima una chaqueta informal de color gris sin mangas y con una capucha que le tapa completamente la cabeza. Tiene unos pantalones oscuros largos, y como calzado lleva unas zapatillas viejas que lleva desde siempre. Este se dirige a la barandilla y se reúne con Krauser en la embarcación que les serviría de transporte desde aquella nao hasta la isla. Poco después aparece una muchacha de tez morena y cabellos rojos de muy buena figura ataviada con un vestido, que sigue el mismo camino que el joven anterior, pero ésta en vez de preguntar dice que no quiere risas o lanzará a gente por la borda. Para terminar se reúne con todo ese grupo el cabo de la tripulación, un joven moreno y de cabellos escarlata, algo bastante inusual, además de ser bastante alto y con una musculatura considerable. El joven estaba vestido con un traje negro con camisa roja y corbata negra al igual que sus zapatos.

|~Bueno, es hora de que vayamos…~| Dice una voz en la cabeza de Kaishi en el preciso momento en el que el joven se lanza hacia la cubierta del barco, desde donde se dirige hacia el bote en el que se encuentran los demás, sus pasos son tranquilos y serenos, nada perderían con que él se tomara su tiempo en marchar hacia la reunión, al fin y al cabo no era un abordaje violento, sino uno sutil con infiltración, y en esas situaciones es mejor ir con calma. La vestimenta del joven desentonaría algo en el grupo, pero tampoco demostraría su identidad de marine, pues el único indicador de tal cosa es el collar con el símbolo que porta colgado del cuello y que permanece oculto por la sudadera la mayor parte del tiempo. Antes de subirse al bote comprueba que sus armas siguen en su sitio, es decir, que las garras del brazo derecho siguen bien atadas, cosa que comprueba afirmativamente, y que las varias partes de su tridente estén bien escondidas y que no tienen peligro de caerse y delatarle, en cierto modo esas armas son el motivo de la forma de vestirse del joven, eso y la comodidad de movimiento, no acostumbra a mostrar su rostro, y menos en misiones de infiltración. Sube al bote y se sienta en una esquina en silencio, no le apetece hablar demasiado. |~Ya callénse…~| Dijo de pronto en un tono más elevado de lo que pretendía, pues las voces que discuten no paran de berrearse unas a otras.

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Hideki el Miér 2 Jul 2014 - 18:02

Otro día amanecía. Ahora formaba parte del grupo "La Elite", liderado por el comandante Krauser, al que ya conocía de otras misiones en Arabasta y el cual se había portado como si fuera su padre, enseñándole todo lo que debía conocer de la marina y su funcionamiento.
Se encontraba en Casino Island, ciudad conocida por el famoso casino liderado por una mafia, donde una vez entrabas solo salías arruinado. Ruletas y máquinas trucadas, partidas amañadas... esa es la forma en la que te sacaban el dinero.
El equipo de Krauser había quedado en que se encontrarían todos juntos antes de entrar en el casino. Para ello necesitaban ir vestidos de traje: de etiqueta, para no llamar la atención de los guardias de la zona. Eso sería todo un reto para Hideki, que solía lucir vestimentas hawainas, sería todo un reto. Su ropa estaba sucia, de color grisácea, y se trataba de una camisa blanca, por lo que debería buscar una tienda donde cambiarse. Salió de la pequeña habitación del hotel donde se encontraba y entregó unos cuantos berries por la estancia nocturna y el desayuno.

-Gracias por su estancia, esperamos que haya quedado satisfecho-se despidió la  dependienta del hotel, que vigilaba la entrada y se encargaba de que nadie entrase sin pagar, y sin que nadie se fuese sin pagar.

-Si, la cama llena de pulgas ha sido todo un show-respondió ironicamente Hideki, rascandose con furia la pierna donde se habían cebado los pequeños bichitos.

Hideki abandonó el hotel y se dirigió a la plaza del mercado. La ciudad estaba viva, se nutría del turismo para sobrevivir y aquello se notaba en los tipos de comercios. Tiendas de ropa, comida, restaurantes, museos, bares y otras tiendas se amontonaban en una plaza de unos cien metros de anchura. Hideki dirigió su vista hacia la que anunciaba "Trajes y otras formas de estar elegante". Anduvo hacia ella y entró. A punto estuvieron de darle el alto debido a las pintas que llevaba, pero cuando mostró una bolsa llena de berries cambiaron de parecer, y mostraron su lado mas amable. Lo acompañaron al probador, donde le sacaron varios trajes, alguno de ellos muy elegantes, pero ninguno fue de su agrado. Al final, Hideki se decidió por una camisa de varios colores estilo hawaiana y unos pantalones vaqueros color claro, junto a unas botas amarronadas. "Seguro que todos iran de traje, eso si que cantará demasiado. Se necesita gente normal, como yo" pensó, aunque después se rio de buena gana con aquello. Miró su reloj de bolsillo y advirtió que se acercaban las 9 de la mañana. "Es hora de reunirnos, me dirigiré al puerto para juntarme con mis compañeros". Mientras caminaba se fue adentrando por los barrios bajos. La pobreza era palpable en el lugar, donde los ladrones y los más fuertes abusaban de los mas débiles. Vio como un hombrecito era atacado por una gran mole, que le robaba la cartera y salía a la huida. Hideki extendió un brazo y salió una especie de gancho que lo atrapó y lo atrajo hacia el. Le cogió la cartera y se la devolvió a su dueño original.

-Toma amigo, y hazte mas fuerte para protegerte. Pronto esta ciudad estará limpia de la inmundicia...-finalizó diciendo mientras caminaba hacia el puerto. El hombrecito, que se largó corriendo de allí mostró una sonrisa diabólica, y desapareció entre las sombras de los callejones de la ciudad...
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Hideki

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Krauser K. Redfield el Dom 6 Jul 2014 - 20:51

La mirada del demonio de la niebla observaba la orilla de forma calmada, de repente pudo ver una figura observándoles. En ese momento pensó en aumentar la niebla para taparles, pero prefirió activar su haki de observación, cerró sus ojos concentrándose con gran esfuerzo y de repente sonrió de lado para después desactivar su haki y cruzarse de brazos. De repente una sola palabra salió de la boca del gran espada, fue en un tono calmado y tranquilo además de algo feliz como si se alegrara de haber visto a aquella persona del puerto.

- Hideki.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando los demás fueron llegando. El primero fue Dan, el chico más joven de la banda seguramente, tampoco se había puesto a preguntar las edades de cada uno pero eso pensaba al menos. También llegó el chico pelirrojo, un potente miembro con unas cualidades asombrosas, era sin duda uno de los pilares de aquel grupo, Joseph. Para Krauser algunos servían para unas cosas y otros para otras, sin embargo todos eran soldados y compañeros perfectos y los quería por igual dentro de lo profesional. Sus pensamientos personales eran algo que muchos desconocían por no decir todo el mundo, nadie sabía su verdadera forma de pensar. Tal vez Karl fuera el único que le conociera de forma personal, incluso Hideki. No solía ser muy abierto fuera de servicio. A continuación llegó Kaishi, no era la primera vez que trabajaba con él, se lo llevó a Arabasta en una misión que le mandaron. Demostró ser un marine genial, un genio sin duda y un buen compañero.

Sus ropas no eran elegantes como la de los demás miembros, sin embargo podía ser una buena idea, solo esperaba que al menos le dejaran entrar lo guardias. En caso de que no, ya se ocuparía el marine de alto rango de hacer algún agujero en el tejado o de abrirle una entrada por el conducto de ventilación. La mente del castaño ya estaba pensando y maquinando las estrategias pues era bastante inteligente para aquellas cosas, se imaginaba las posiciones de sus enemigos o las armas que estos estuvieran poseyendo. Sin duda alguna iba a ser una misión entretenida y era lo que le gustaba. Diversión para sus hombres, buenas misiones donde pudieran dar lo mejor de sí y llegar alto en la marina. Si ellos no estaban a gusto, eso solo significaba que era un mal superior y no quería que sus chicos pensaran eso de su persona.

A continuación llegó el último miembro del equipo, al menos de los que estaban allí reunidos. Pero no era un hombre, se trataba de Minako, la primera misión que el superior tuvo con ella fue en la isla prehistórica donde tuvieron que ocuparse de unos revolucionarios y donde la chica demostró ser buena tiradora y estratega. Era sin duda una chica bastante lista y fuerte y el marine castaño la observaba tranquilamente fijándose que también iba de infiltración. De repente escuchó su amenaza, estuvo a un segundo de partirse de risa falsamente solo para presenciar el resultado pero no quería armar ruido antes de llegar al objetivo. Pegó un suspiro mientras se echaba a un lado para que todos cogieran y hubiera sitio para todos cómodamente, aunque siendo cinco y un bote de cuatro, estaban algo apretados. A sus oídos llegaron las palabras de Dan, el chico decía que iban a necesitar dinero. Una pequeña gotita de sudor cayó por la frente del marine cuando de repente estiró ambos brazos hacia arriba y sonrió de lado. “Buena indirecta” Pensó este mientras contestaba a su compañero de forma tranquila.

- Se puede infiltrar sin jugar, pero tratad de no gastarlo rápido, es mi paga del mes.

Dijo el superior de forma calmada mientras metía la mano en su bolsillo de la chaqueta y sacaba una bolsa de tela y la dejaba en el centro del bote, en ella habría unos 10.000 berries. Y siendo ellos cuatro personas, podrían tener dos kilos para cada uno, debían dejar dos en la bolsa pues también pensó en Hideki.

- Dejad 2000.

Dijo mientras cogía uno de los remos y se ponía a remar. Nada más llegar al puerto, bajó el primero del bote para reunirse con el peli naranja para después sonreír de lado saludándole tranquilamente. Sabía de sobra que era un tipo fiel y buena persona aunque le gustaba mucho liarla tal y como pasó en la isla del Norte en la taberna donde se organizaba un combate ilegal. Sonrió de nuevo mientras estiraba la mano para saludarle. Se la diese o no, la apartaría a los diez segundos.

- Bienvenido a la misión soldado.

Tras sus palabras se giró observando a los demás poniendo ya un tono serio digno de un militar mientras le hablaba a sus hombres, además aquellas palabras también iban dirigidas a Hideki.

- Muy bien muchachos, ataos bien los machos. Es hora de jugar, el objetivo es localizar a los mafiosos y arrestarlos, se puede usar la fuerza en caso de que abran fuego. Que ningún civil salga herido, intentad desalojar a los que podáis. Ya han pasado varias horas, vamos a cazar muchachos, id entrando yo iré en unos minutos.

Dijo de forma seria mientras comenzaba a trotar sigilosamente dirigiéndose a la parte trasera del casino usando los arboles de alrededor como camuflaje.

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Albert el Mar 8 Jul 2014 - 22:27

No había pasado mucho tiempo desde que bajé al bote hasta que salimos de allí. Pregunté sobre el supuesto dinero que posiblemente íbamos a necesitar para "jugar" en el casino para pasar desapercibidos. Posiblemente había pillado a Krauser, pero lo pudo arreglar al momento. Creía que iba a tener dinero preparado, pero cuando dijo que ese dinero era de su paga, mi cara era un poema, no me imaginaba que se iba a sacar de ahí el dinero.

Llegamos a tierra, cada uno con 2.000 berries en su mano (si que era rico Krauser). Bajamos de la barca, por fin podía respirar. Empecé a pensar en las posibilidades que tenía para entrar directamente por aquella puerta vigilada por varios guardias. Sabía que tenía cara de niño y no aparentaba 24 años, que eran los que tenía ne esos momentos. A partir de esos momentos cada uno tenía un plan que ellos mismos habían realizado en sus cabezas o por lo menos eso pensaba, ya que yo no tenía nada ¿entraba por la puerta principal o lo hacía más divertido y me infiltraba?

-Muy bien muchachos, ataos bien los machos. Es hora de jugar, el objetivo es localizar a los mafiosos y arrestarlos, se puede usar la fuerza en caso de que abran fuego. Que ningún civil salga herido, intentad desalojar a los que podáis. Ya han pasado varias horas, vamos a cazar muchachos, id entrando yo iré en unos minutos.

Mientras que Krauser hablaba ya tenía decidido lo que iba a hacer, me iba a infiltrar, ya que no me gustaba jugar a esas cosas y menos me apetecía gastar el dinero de la paga de mi capitán, me sentía culpable de ello. A unos cuantos metros había una pasarela que conducía a la puerta principal y en esa misma pasarela empezaban una fila larga de árboles bien altos, los miré rápidamente y pude ver que rodeaban todo el edificio que no era pequeño.

Me subí a uno rápidamente y gracias que no estaban a gran distancia unos de otros pude fácilmente saltar de uno a otro con alguna dificultad, pero al final a lo tonto ya había hecho 1/4 del camino total, en realidad era fácil hacer lo que estaba haciendo ya que no llevaba ninguna de mis dos armas, ni el martillo ni la espada. Sería fácil ahora, pero a la hora de combatir lo iba a tener complicado aunque tuviese como aliado el poder de una akuma, que en este caso era el dolor.

Mientras caminaba entre los árboles de alrededor pensé que me pasaba lo mismo que a Dave, que no le gustaba nada el poder de su akuma aunque lo vi fenomenal en el combate por el puesto de yonkaikyo contra mi capitán, utilizó su akuma fenomenal. Volví a la misión, ya había realizado la mitad del camino, desde mi posición tendría que ir con más cuidado ya que estaba cerca de los guardias, así que tenía que ir con sigilo.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Garland Blain el Jue 10 Jul 2014 - 2:53

Con Krauser como líder, no había misión que no fuese interesante. A todos los lugares que íbamos acabábamos eliminado o arrestando a algún criminal. Era un tipo con un poder inhumano. Recuerdo cuando lo conocí en la isla de Drum, a penas podía con más de dos a la vez, aunque ya hacía gala de una fuerza bruta impresionante, y ahora... Ahora era probablemente el contra-almirante más fuerte de toda la marina, de hecho, era un rango demasiado bajo para su potencial, o así lo veía yo. No me extrañaría que ocupara un puesto de almirante en muy poco tiempo, y sin duda, sería el terror de cualquier delincuente. Con Krauser a mi lado, podría encontrar aquel canalla y acabar lo que un día dejé a medias.

Estaba sentado en la cama de mi camarote, con los codos apoyados en mis piernas y el mentón reposado sobre las manos. Estaba pensando en todo lo que había ocurrido y lo que quedaba. A pesar de tener sesenta años, aún gozaba de la posibilidad de salir al mar y continuar sirviendo a la marina, como había hecho durante toda mi vida. Miré hacia adelante. Tenía el armario abierto y un par de trajes formales colgados en perchas. Aquel día teníamos que infiltrarnos en un casino donde había indicios de que allí había una mafia que hacía desaparecer a la gente. Gente sin escrúpulos que debía ser castigada por todo el peso de la justicia.

Me levanté y me dirigí al mueble en cuestión, agarré el primer traje. Ambos eran idénticos, pero uno era más pequeño que el otro. No recordaba cual era mi talla, así que prefería prevenir que curar, y suerte tuve, pues poco después de conseguir ponerme esa vestimenta, se rajó por las axilas, por la entrepierna y por la espalda, justo en el momento en el que entraba un recluta para darme un mensaje de Krauser. Fue algo bochornoso, pero el pobre soldado no dijo ni una sola palabra por respeto y por temor, muy a pesar de que yo jamás alzaría mi mano contra un compañero. -Perdone, señor Garland. El contra-almirante Krauser ha dicho que la misión empezará pronto y que os espera en un bote.- Dijo este, esperando mi respuesta. -Dile que se marchen, yo iré un poco más tarde, no cabremos en el bote.- Contesté. El recluta se fue corriendo a avisar a su superior y yo me quité la ropa para tirarla al suelo poco después. -Estúpidas tallas.-

Me dirigí nuevamente al armario y agarré el otro traje, el cual, por suerte, me iba como la seda. Una camisa de manga larga, de color naranja con una americana negra, cerrada, por encima. Abajo llevaba unos pantalones de tela haciendo juego con la americana. El calzado constaba de un par de zapatos de vestir, también en un tono azabache y como complementos, una corbata, y unas gafas del mismo color. Una vez preparado, dejé el martillo en mi camarote y busqué otro bote, y cogí un par de remos para ir solo hasta el puerto tan rápido como pude. No quería llegar demasiado tarde. Cuando llegué, adopté una postura firme y fui caminando tranquilamente hasta el casino. Entré con la autorización del os guardias y eché una ojeada rápida para ver si veía a alguno de los nuestros o algún movimiento extraño. Mi tamaño no pasaba desapercibido, pero tampoco era algo sumamente extraño, así que no le di importancia. Lo que más me intrigaba eran las ganas que tenía la gente de arruinarse con aquellos estúpidos juegos. Llevaba dinero propio, pero jamás lo había malgastado de esa forma y no empezaría ahora, por lo que preferí irme a la barra para pedir algo de beber.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Invitado el Jue 10 Jul 2014 - 5:35

El impasible y calculado Caín Xander se encontraba sentado en el suelo en la posición de loto y con los ojos cerrados. Un desconocido, al ver al marine, pensaría que se encuentra en un profundo sueño, pero eso no es el caso. La verdad es que Caín se encuentra pensando en la misión se se llevará a cabo esta noche, al parecer tendremos que arrestar a un grupo de mafiosos que se tomaron un casino, y eso esta poniendo nervioso a los civiles, nunca se sabe cuando estos tipos pueden comenzar a matar a la gente por placer. Aunque claro Caín, fiel a sus convicciones, no haría ningún movimiento contra los mafiosos hasta que el mismo vea con sus propios ojos lo peligrosos que son.

O vamos, simplemente acaba con ellos rápidos, y se paso toma a una mujer para no estar solo esta noche

Una peligrosa y sádica voz irrumpió en los pensamientos de Caín, este, lejos de asustarse, simplemente dio un suspiro y se levantó del suelo ignorando completamente a la voz, al parecer esto no es nada nuevo para el joven marine. Caín se dirigió al armario y sacó un smoking blanco de este, uno de los requisitos de la misión es que hay que ir bien presentado. El joven marine se miró al espejo y suspiró nuevamente, al parecer en esta misión tendrá que ir sin su armadura para poder pasar de incógnito una vez dentro del casino. Caín negó con la cabeza y comenzó a retirar la armadura de su cuerpo, partiendo por las hombreras, luego por su cintura y finalmente por su protector frontal y trasero. Por si la situación lo requería, el marine decidió dejarse tanto los protectores de sus piernas como de sus antebrazos, de todas formas pasarán desapercibidos con el traje encima. Caín terminó de vestirse cuando justo llamaron a su puerta, y este clavó sus ojos dorados en la puerta.

Señor Caín, el señor Krauser me ha dicho que la misión a dado comienzo y que lo esperara junto al resto de "La Élite" en la isla

El joven marine pasó su mano sobre su cabellera plateada, luego tomó las sus espadas gemelas y salió de la habitación en dirección hacia cubierta para poder tomar un bote. Mientras caminaba, pudo darse cuenta de que los demás reclutas lo miraban con temor, como si de un segundo a otro Caín pasaría de ser una persona tranquila y fría a una persona sádica y asesina, al parecer ya todos los marines están al tanto de su "pequeño" problema de personalidad, aunque el joven supone que los otros solamente piensan de que se trata de un problema de bipolaridad. Pobres ilusos, el problema de Caín es mucho mas severo que una simple bipolaridad, es por eso que prefiere mantener la verdadera razón de su personalidad en secreto. Los únicos que saben la verdad completa son los altos mandos de la marine y Krauser por ser su líder.

Finalmente llegó a cubierta y rápidamente el joven se dirigió a uno de los botes pidiéndole a los otros reclutas que lo bajaran. Ya en el océano, Caín comenzó a remar en silencio, disfrutando de las estrellas y de esta hermosa noche. Al cabo de unos minutos el pequeño bote tocó tierra, y el joven rápidamente se bajó de este en dirección al casino, que por suerte solo estaba a unos minutos de caminata. A la distancia el marine pudo divisar al resto de sus compañeros y observó como comenzaron a separarse para poder recaudar información de forma más fácil. Caín iba a hacer lo mismo, pero justo en ese momento observó que unas ocho personas completamente vestidas de negro salían del casino y comenzaban a hablar entre sí en en un tono bajo, tan bajo que Caín no pudo escucharlos desde donde se encontraba .

Interesante ...

Los sospechosos tipos terminaron de a hablar y se marcharon a la parte trasera del casino, todo el tiempo siendo vigilados por los penetrantes ojos dorados de Caín.

Si mal no recuerdo, por ahí es donde se marchó Krauser

El joven marine miró al casino y luego volteo la mirada hacia donde se fueron los tipos, para luego encogerse de hombros y comenzando a seguirlos desde una distancia prudente para que no se dieran cuenta que estaban siendo vigilados. A Caín no le gustan los lugares muy concurridos y con mucho ruido como los casinos, y estos tipos le presentaron una buena oportunidad para excusarse de entrar a dicho edificio.

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Minako "two hands" el Jue 10 Jul 2014 - 18:12

Una vez que el bote estuvo más lleno de lo que sería cómodo y recomendable partieron hacia la isla.
Minako agradeció que el único comentario sobre ropa elegante proviniera de uno de sus compañeros que llego tras ella y fue algo generalizado, una forma de sacar conversación, así que se tragó un gruñido y se dedicó a observar el cielo plagado de estrellas.
Si no estuviera a punto de infiltrarse para patear unos cuantos traseros mafiosos sería la noche perfecta para tumbarse al raso con un cigarrito una botellita de buen ron, y haku y las estrellas por compañía.

Pero no podía ponerse a soñar con momentos relajantes, tenía que centrarse en la misión. Escuchó algo de jugar y de dinero y se sorprendió cuando el jefe saco su propio sueldo para repartirlo entre ellos.
Definitivamente cada vez le caía mejor aquel hombre, era como poco, peculiar y aunque tenía fama de ser todo un demonio en realidad era bastante majo.

No cogió más que unos cuantos berries de la bolsa, tenía algún dinero ahorrado y aunque no lo hubiera tampoco lo necesitaba, no iban allí a pasar una noche de juerga, iban a trabajar, y aún en caso de tener que apostar para pasar desapercibidos, ella no necesitaba más que una baraja un puñado de monedas y un Cigarrillo para desplumar a ese grupo de gallos en una mano de póquer.

En cuanto llegaron a tierra se las apañó para bajar del bote sin escolares y caminaron el pequeño trayecto al casino. Vio a uno de sus compañeros desviándose de la entrada principal y saltar de incógnito e imaginó que se colaría por algún lugar para evitar pasar por delante de los gorilas de seguridad.


Ella no tuvo ningún problema, ni siquiera se paró a mirarlos y dejó que le abrieran La puerta.

- Menuda mierda de seguridad.
–Murmuró una vez dentro. Es que ni siquiera la miraron, en fin por muy inútiles e incompetentes que fueran para ellos mejor así se evitaba líos antes de tiempo.

Miró a su alrededor admirando el lujoso lugar, el sonido de los juegos creaba un ambiente que incitaba a unirse al derroche y la iluminación era suave y totalmente artificial.

 - Muy listos, la falta de ventanas ayuda a crear ambiente temporal, de esa forma el tiempo se te pasa más lento y te quedas jugando.


Echando una mirada de reojo a sus compañeros se separo, preguntándose si ya habría algún otro compañero dentro, era la primera vez que trabajaba con el grupo al completo así que todavía no conocía a sus compañeros, de todas formas  suponía que debían pasar desapercibidos hasta encontrar a los dichosos mafiosos y entonces eliminarlos sin crear bajas civiles.

Se acercó a la barra y pidió un refresco mientras recorría el lugar con la mirada en busca de algo sospechoso
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Joseph Leto el Jue 10 Jul 2014 - 20:13

El cabo pelirrojo sigue sentado en el bote bajo el cielo estrellado mientras los miembros van llegando y una vez están todos el bote se pone en marcha hacia la isla donde se encuentra el casino en el que se infiltrarán. El joven cabo no obtiene ninguna respuesta a su pregunta pero no le da mucha importancia ya que al parecer no todos aceptan de buen grado el ir vestido de gala. Los ojos rojos del joven Joseph miran la luna brillar tranquila y serena en el cielo, acompañada por millares de estrellas que hacen que el marine recuerde sus acampadas con su padre en las que ese gran marine le enseñó a guiarse en los bosques para no perderse. El bote se mueve suavemente sobre la superficie del agua mientras la niebla que rodea al bote no se disipa, seguramente es obra del jefe del cabo que puede crear niebla a voluntad pero no le da mucha importancia, la niebla no bloquea en exceso la vista del cielo lo que alivia al pelirrojo que se mantiene callado y prácticamente inmóvil durante el trayecto del barco hasta que Krauser dice que se puede infiltrar sin jugar pero que procurasen no gastar mucho porque era su paga del mes.

El joven descendiente de la noble familia Leto no baja la mirada para decir Por mí no se preocupe, tengo mejores formas de integrarme que jugar así que no necesitaré más dinero del que ya dispongo. El marine vuelve a callarse mientras piensa Espero que en el casino tengan algún instrumento, así podré divertirme un poco sin armarla mucho, al menos al principio. El marine siente falta de su violín ya que no puede llevarlo, tiene que llevar la menor cantidad de bultos y el violín acabaría siendo una carga si se da el caso de tener que pelear. El bote finalmente llega a la isla y todos salen del bote uno tras otro y cada uno toma un camino diferente, algunos parecen tener ya un plan preestablecido y otros, como el pelirrojo, simplemente improvisarán conforme avancen los hechos. El contra-almirante y líder de la brigada que se encuentra la isla manda a sus subordinados delante diciendo que irá en unos minutos por lo que el joven cabo se encamina al casino que no se encuentra demasiado lejos de su posición y entra tranquilamente por la puerta principal que es abierta por dos seguratas de gran tamaño.

Ya dentro del casino Joseph ve como dos de sus compañeros se dirigen a la barra y con un rápido barrido del lugar descubre en un rincón una especie de piano de cola por lo que tras comprobar que las gafas rastreadoras siguen en el bolsillo interno de la chaqueta se encamina al piano tranquilamente. Cuando ya está al lado del piano ve que es un piano de primera calidad y muy bien cuidado y tocando suavemente algunas notas descubre que está afinado. Se acerca a un guardia y pregunta si puede tocar el piano a lo que el guardia responde Claro, el jefe ha ordenado que se deje a cualquiera tocar el piano y si suena bien se le deje tocarlo libremente. El marine se sienta en la banqueta del piano ajustándola para estar cómodo y, tras crujir los dedos, empieza a tocar una melodía alegre sin pronunciar palabra

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Invitado el Lun 21 Jul 2014 - 0:31

Una noche estrellada, con niebla y mar en calma. Todo tiene el aspecto de una misión tranquila y cómoda, como la travesía desde el barco hasta la isla, pero eso no es del todo cierto, pues viajar cinco personas en un barco de cuatro, además de que algunos son realmente grandes complica bastante el tema comodidad, además de los que, al contrario que el joven Tora, visten de etiqueta pese a no ser una vestimenta que les resulte cómoda. Al parecer uno de los tripulantes había planteado el problema de las apuestas pues el líder de la brigada, y seguramente el causante de la niebla, saca de su bolsillo una bolsa llena de berris, y dice que cada cual tome de ella unos dos mil berries, pero advirtiendo de que traten de no gastarlo todo pues es su paga personal. Al joven Kaishi no le haría falta apostar para mezclarse, es que ni de broma encajaría como una persona apostando por sus vestimentas. LA situación no es muy halagüeña y la mayoría, por no decir totalidad, de las personas que se encuentran en el bote no pronuncian palabra, y el joven marine no va a romper ese silencio pues no tiene nada mejor que el propio silencio. |~Ah, que magnífica noche, como las de duro entrenamiento en los bosques en las que terminaba mirando al cielo estudiando las estrellas...~| Dice en un tono tan suave que seguramente no le escuche nadie de los que están a su alrededor, y tras ese comentario no vuelve a emitir palabra alguna en lo que resta de trayecto. Poco a poco el bote se desliza por el manto acuático que se embelesa mucho con la fusión que tiene con el manto estrellado que es el cielo en la línea del horizonte.

Poco tarda en llegar a tierra el bote y que todos bajen para recibir las instrucciones finales del jefe a la par que reunirse con un compañero que ya se encontraba en la isla. Algunos se marchan por los laterales, otros llegan en botes ajenos y se marchan por su lado y otros, como la chica y Joseph, entran por la puerta principal sin muchos problemas. El jefe tiene asuntos que resolver pues se queda atrás. El joven peliazul sigue con la cabeza cubierta por la capucha y se dirige directamente a la puerta principal, no tiene intención de armarse problemas con entrar por flancos, puertas traseras o ventanas, pero su vestimenta tampoco le ayuda en lo que quiere. Sus pasos decididos lo llevan hasta la puerta, donde los dos gorilas que la custodian la abren y le dejan pasar sin mucho problema, algo bastante pasmoso pues se supone que es un lugar elegante donde se va de gala, pero bueno, el joven no va a desaprovechar la situación.

|~Vaya una seguridad más tonta...~| Piensa el marine mientras escudriña con la mirada la estancia. Es un lugar amplio, con poca iluminación natural y un exceso de iluminación artificial, un truco bastante ingenioso para engañar los sentidos y hacer que la gente se gaste más dinero y se quede más tiempo en el local al dar a impresión de que no pasa el tiempo. En su estudio del lugar puede ver como su compañero Joseph toca una obra de Can Can, ante lo cual no puede evitar subirse al escenario y ponerse a bailar cual payaso ante todos, con eso lograría que nadie lo viera como una amenaza, sino como un bufón borracho más.

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Hideki el Miér 23 Jul 2014 - 2:42

Al fin llegó el esperado momento. Hideki se dirigía junto a un amplio grupo de marines en dirección al casino. Dejaron el bote anclado en la playa y a partir de ahí cada uno se desperdigó por doquier. Algunos optaron por entrar camuflados, otros por espiar, y otros por la puerta trasera. El fuerte marine ya tenía pensado lo que iba a hacer, y decir.
Anduvo durante unos cuantos minutos desde el puerto hasta la puerta del casino. Por fuera parecía una gran edificación, obra de un gran arquitecto, sin duda. Hideki se quedó embobado con las luces y gritos que despedía el edificio desde su interior. Como un niño que quiere un caramelo intentó entrar a la edificación, pero un guardia le dio el alto.

-Eh, ¿es que no tienes modales?-preguntó uno de los guardias, que fumaba un puro de gran calibre y la mano libre la tenía agarrando a un pequeño revolver en su cinto.

El marine no medió palabra y sacó una bolsa rebosante de berries. El guardia hizo la vista gorda y lo dejó entrar. "-El poder del dinero" pensó Hideki.

Las luces a punto estuvieron de dejarlo ciego. Decenas de focos alumbraban las máquinas tragaperras, que contaban con sus propias luces y sonidos, haciéndolas aún mas atrayentes. En los laterales de cada pasillo había una mesa de blackjack y, al fondo, unas cuantas de poker. Entre pasillo y pasillo podían observarse bingos y otra clase de máquinas para quitarles el dinero a la gente.
Hideki divisó a varios de sus compañeros haciendo el mono. Uno de ellos se puso a tocar el piano con una gran maestría. El otro se puso a bailar encima de una tarima, atrayendo a gente que le lanzaban monedas y gritos de ánimo mientras le azubaban a que continuaran.

-¡VAMOS! ¡MUESTRANOS DE QUE ESTAS HECHO!-gritaba una mujer atraída por el sensual y un poco estrambótico baile del joven.

Hideki no se lo pensó dos veces; fue derecho a la mesa de blackjack. Se acercó y pidió asiento. Le sirvieron una tónica que enseguida fue tragada por el gigantón pelirrojo; acto seguido pidió otra.

-Empecemos a jugar. Reparto-dijo la crupier.

En total eran cinco personas jugando, contando a la banca. Hideki no conocía por donde estaba la cuenta, pero se dio cuenta de que habían empezado baraja nueva, así que se aprovecho de ello.

-"Uno, cero, menos uno, menos dos, sale un as y...le sumo uno; sale un 3 y no sumo nada...-pensaba en su mente mientras trataba de no perder la cuenta.

Llegó su turno. Tenía dos buenas cartas; un As y un nueve. "-Tengo 19, así que me arriesgo a que la banca gane, ya que ella tiene un As y podría salirle un Rey o Reina... Está bien, pido carta-.

La crupier abrió los ojos de par en par, alucinada. El resto de jugadores en la mesa le recriminaron su acción, más digna de un nobato que trata de tentar a la suerte que de un jugador avezado y profesional.

-Es usted un inútil, nos va a quitar a nosotros las cartas buenas-decía el más viejo de todos, y por ende el más curtido.

Otros allí presentes insultaron también al pelirrojo, pero cuando la crupier sacó un dos, todos se quedaron alucinados con su jugada. Hideki; sonriente, esperó a que terminase el turno de la banca. Sacó un 9, con lo que ya tenía 10 en total, y en la siguiente carta le tocó otro 10, por lo que hacían 20.

-Pierde la banca-dijo Hideki mientras se llevaba una buena cantidad de fichas a su montón.

La noche continuó e Hideki siguió ganando más y más berries. La gente lo observaba como si fuera un borracho con suerte, sin duda gracias a la gran interpretación por su parte. El momento climax llegó a la media noche. El marine se levantó tambaleándose, hablando como hablan los borrachos y haciendo aspavientos hacia ninguna parte. Los reunidos allí se reían con sus bravuconadas, pero tales acciones no le hacían ninguna gracia al casino, y más cuando estaban perdiendo una fortuna con aquel estúpido. Aparentando estar bebido, Hideki se levantó y gritó lo más alto que pudo.

-¡EXIJO FOLLARME A LA CAMARERA Y A LA CRUPIER, QUE ESTÁN MUY BUENAS!-anuncío a los cuatro vientos con su potente voz, que resonó por todo el edificio.

Por un instante, el casino enmudeció, escuchándose solo el sonidito de las máquinas tragaperras y de las ruletas. Un guardia de seguridad intentó sacarlo fuera del casinoo.

-Señor, está usted muy borracho, debe abandonar el local.

-Harán falta mash de uno como tú para po...po...po....-Hideki escupió en sus zapatos a propósito-para poder sacarme de aquí, escoria inmunda.

Aquello hirió los sentimientos de muchos guardias, que se dirigieron en manada para atar a Hideki y reducirlo.

-"Espero con esto darles el tiempo que necesitan para terminar la misión, no me voy a dejar pegar por nada"-pensó mientras imaginaba divertido la somanta de palos que iba a recibir a continuación...
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Krauser K. Redfield el Mar 29 Jul 2014 - 18:06

El marine continuaba corriendo por los árboles con su mirada seria fija al frente, no tardó mucho en meter la mano en el bolsillo y sacar sus vendajes, mientras iba corriendo empezó a colocárselos quedando ahora como solía ir siempre. Deseaba quitarse el traje pero lo iba a necesitar dentro todavía. Ahora incrementó la velocidad hasta llegar a la parte de atrás, el edificio era bien grande, por lo que le costó un poco llegar, ahora pudo ver los conductos de ventilación que era lo que pretendía. Debería cargarse uno para poder entrar, pues el asma del ventilador giraba sin parar, su espada no cogía por allí, por lo que agradecía no habérsela llevado. Lo primero era quitar los cuatro tornillos que impedían quitar la tapa, el asesino entonces estiró su dedo índice envolviéndolo en energía cortante para después empezar a destrozar los tornillos tranquilamente. Era realmente una ventaja poder envolver partes de su cuerpo en energía cortante, además de serle útil asesinando sigilosamente, también le venía muy bien a la hora de poder hacer cosas de ese tipo, ni un destornillador lo haría mejor, realmente sus habilidades eran increíbles.

Estuvo un par de minutos con aquello mientras pensaba en cómo llegar a la sala primordial mediante los conductos, sus hombres estarían ya dentro y esperaba que no la liaran mucho, pero algo le decía que aquello sería imposible, con semejante tropa, no liarla era un pecado capital. Cuando terminó, apartó la tapa mientras ahora dirigía su mirada al ventilador de acero que daba vueltas sin parar. Su brazo derecho tomó un color negro metálico dejando así ver su haki armadura, pensaba meter el brazo en un acto suicida cuando de repente su haki de observación le advirtió de algo. Unas presencias se acercaban, se esforzó un poco más tratando de saber quiénes eran y pudo sentir que no eran sus hombres, solo uno de ellos, Abel, el cual iba algo más atrás que las otras presencias que parecían ser ocho. El haki del demonio de la niebla era muy avanzado en el mantra y pretendía seguir mejorándolo, esos imbéciles iban a ser presa fácil como se les ocurriera interponerse entre el demonio de la niebla y su objetivo.

El asesino corrió hasta un árbol y pegó un salto enganchándose a una rama y quedándose escondido entre las hojas. Las ocho figuras no tardaron en llegar, eran hombres vestidos de negro, sin embargo, cuatro de ellos siguieron caminando y se fueron. Ahora quedaban otros cuatro que estaban observando la tapa quitada del conducto de ventilación. Ya era tarde, el castaño no podía consentir que se chivaran, pegó un salto desde lo alto del árbol mientras aterrizaba colocando los pies sobre los hombros de uno de ellos y haciéndole caer clavándole la cara en el suelo. Todo pasó muy rápido, el alto cargo imbuyó sus dos manos en energía cortante y con su conocimiento avanzado de la anatomía, cortó las yugulares de dos de ellos. Antes de que el último dijera algo, lo cogió de la cabeza y la metió en las cuchillas del ventilador, acto seguido tiró el cuerpo entero. Para finalizar, pisó la cabeza del que estaba en el suelo aplastándose al envolver el pie en haki armadura. La sangre brotó del ventilador que ahora comenzó a echar humo y se paró, aquellos tipos le habían venido perfectos al asesino. Sus vendajes estaban cubiertos de sangre y parte de su traje y su rostro igual.

Ignoró aquello y cogió los cadáveres dejándolos en el bosque, a continuación volvió y se metió en el conducto, pasando ahora por el ventilador parado. Nada más pasar, este se volvió a activar, a lo que el marine abrió mucho los ojos suspirando. Unos segundos más tarde y le habría partido en dos, por lo menos ya estaba dentro, ahora comenzó a gatear despacio infiltrándose en la instalación. Aquello era realmente estrecho, pero podía pasar sin mucha dificultad, no tardó más de tres minutos en llegar a la sala principal del casino, veía todo desde las rendijas del conducto. Justo debajo de él estaba alguien que no se esperaba, el cabo pelirrojo, pero estaba sentado en un piano. “No me jodas” Pensó el marine mientras negaba varias veces, de repente Joseph se puso a tocar felizmente. El alto cargo frunció el ceño mientras ahora veía a Kaishi ponerse a bailar. ¿Qué coño estaba pasando allí? Por si no fuera poco, ahora Hideki gritó que quería tirarse a dos chicas y los guardias comenzaron a retenerle, que hostia más grande se iban a llevar después. Sin embargo después se dio cuenta de que estaban entreteniendo a los guardias, no había sido tan mala idea como parecía. Había que aprovechar aquello.

El marine saltó por el hueco cayendo dentro del casino y dirigió su mirada al pelirrojo del piano, asintió levemente en un gesto de “buen trabajo”. A continuación con todo el jaleo salió disparado corriendo tras las mesas levantándole el pulgar a Kaishi, no pudo saludar a ninguno más debido a las prisas, pero la acción de Hideki no sería en vano. El marine ahora estiró su brazo por el camino y cogió a un guardia del cuello llevándoselo consigo y lanzándolo violentamente al baño. A continuación entró cerrando la puerta sin que nadie le viera y lanzó una patada al rostro de aquel hombre tirándole al suelo mientras se giraba y cerraba con cerrojo, por suerte no había nadie en el baño. Aquel tipo iba a hablar ahora pues iba a ser interrogado, el marine lo tomó del cuello pegándole un golpe en el rostro haciéndole sangrar y pegándole después contra el espejo usando su cabeza de bate para abrirle una brecha y reventar el espejo, con el ruido de fuera no se escucharía nada.

- Tú y yo ahora vamos a hablar. ¿Dónde está tu líder? Más vale que no me lo pongas difícil o te partiré los brazos y las piernas. Ahora deja de dolerte y habla de una vez o te matare aquí mismo y después matare al resto.

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Garland Blain el Dom 3 Ago 2014 - 20:09

-Una buena jarra de ron.- Dije yo, dando mi pedido a uno de los camareros que no tardó demasiado en traer mi licor. Cogí el asa y pegué un gran trago, ingiriendo casi bien la mitad de la bebida que había en el recipiente. Bajé la jarra y solté un suspiro de alivio al refrescar mi garganta para después observar que la mayoría de mis compañeros se habían esparcido por todo el local. La chica había recurrido a mi plan, sentarse en la barra y beber mientras que los otros decidieron dar un poco la nota. El pelirrojo se sentó a tocar un piano, alegrando el ambiente con una melodía estrafalaria mientras que Kashi bailaba al son de la música. Ambos atrajeron bastante público, pero la palma se la llevó Hideki, el cual, tras un rato de haberse sentado en una mesa de black jack, actuó como un borracho y consiguió que lo echaran del casino. Fue la distracción perfecta para que el capitán entrase, aunque no me di cuenta de su presencia hasta que lo vi correr y agarrar a uno de los guardias para llevárselo a los baños. El ajetreo de los juegos y de las diferentes distracciones, dejaron pasar al contra-almirante desapercibido. No obstante pocos segundos después, un hombre se dirigía al lavabo. Me acerqué raudo y lo detuve.

-Disculpe señor, los baños de hombres están actualmente fuera de servicio debido a un problema con las cañerías. Tiene usted plena libertad para entrar en el baño de señoras o salir fuera del establecimiento y volver gratuitamente.- Dije yo, adoptando una actitud seria y hablando de forma culta y educada.

-Qué fastido... Bueno, de todos modos ya me iba, así que nada, gracias por el aviso.- Dijo el hombre, dando media vuelta y machándose poco después.

-A usted, disculpe las molestias y que tenga una agradable noche, vuelva cuando guste.- Añadí.

Seguidamente me acerqué a la puerta y me puse al lado, como si fuera un portero para impedir el paso a cualquiera. Mi tamaño y mi vestimenta ayudaban bastante en aquel momento. Un segundo hombre se acercó, le dije exactamente lo mismo, y este, sin mediar palabra, y con una sonrisa un tanto pícara, entró en el baño de mujeres. Segundos después, salió escopeteado junto a los gritos de una mujer que lo llamaba pervertido y que viendo la cara de aquel señor, debía haberle golpeado con fuerza, pues tenía un gran cardenal en el ojo derecho y la nariz sangrando. La causante salió con un zapato de tacón en mano y bastante cabreada. Una mujer de buen ver, rubia, de cabello rizado, ojos cristalinos y un cuerpo envidiable que lucía un hermoso vestido rojo brillante que dejaba ver su espalda, sus hombros junto a un escote destacable y acababa con una falda bastante corta.

-Quien me mandaría a mí a sentar cabeza y casarme... Tendría que haber disfrutado un poco más de la vida.- Dije yo, pensando en voz alta posando mi mano sobre mi cara.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Invitado el Dom 10 Ago 2014 - 7:15

El joven de pelo gris siguió avanzando entre la maleza de aquel frondoso bosque para poder darle caza a esos hombres de negro, aunque se esta complicando un poco la tarea viendo que debido a que es de noche, el atuendo de esos sujetos hacen que ellos pasen por el bosque sin causar mayores sospechas. Finalmente, Caín llegó a una parte donde se podían apreciar un tubos de ventilación, curiosamente uno de ellos se encuentra destapado, como si le hubieran forzado. Es en ese momento cuando el marine comenzó a notar un olor raro en el ambiente, un olor que es muy familiar para el. Frunció el ceño y se dirigió hacia los arbustos de donde venía ese extraño olor, solo para abrir ligeramente lo ojos en señal de sorpresa.

Bueno, no hay que se genio para ver que fue lo que paso ... o mejor dicho quien fue la persona que causó todo esto.

Delante de Caín se encontraba algo que solo puede ser descrita en dos palabras ... masacre total. Frente a el se encontraban los cadáveres de cuatro de los sujetos al cual estaba el acechando, todos mutilados de distintas formas. Dos de ellos tenían un gran tajo en su cuello, otro tenia la cabeza despedazada, producto de las aspas del conducto de ventilación quizás, y el último de ellos tenia el cráneo completamente despedazado. Sino fuera por sus años de experiencia y por su control casi perfecto de sus emociones, Caín ya hubiera estado hace rato vomitando el almuerzo en alguno de los arbustos. El sabía muy bien que los marines tenían que matar para preservar la "justicia", pero es no quiere decir que le guste hacerlo. Es por esa misma razón que prefiere seguir su propia ideología y poder resolver lo conflictos sin necesidad de usar la violencia innecesaria.

Caín suspiró y comenzó a mirar por los alrededores en busca de los otros sujetos, y para su frustración ellos desaparecieron en la oscuridad del bosque. No, nadie puede desaparecer así como así, debe de haber un pasadizo secreto por aquí cerca. El joven marine comenzó a tomar detalles de su entorno en busca de algo raro que se encuentre en el bosque, hasta que sus ojos dorados y penetrantes se encontraron con una piedra algo irregular. Caín entrecerró los ojos, esa roca gigante no calzaba con el resto del paisaje, lo que quiere decir que alguien puso ese objeto allí a propósito, para ocultar algo quizás.

Abel, necesito de tu fuerza. Se bueno y te dejaré jugar un rato con esos sujetos.

Con este trato ganan ambos hermanos, Caín obtiene parte de la fuerza de Abel y el mantiene el control del cuerpo, con la condición de que que Caín deje salir a su hermano por algún tiempo, lo que le ahorra la molestia de que el se ensucie las manos, algo que el joven de pelo gris aborrece con todo su ser. Caín, sintiendo que su fuerza y energía aumentaban, se acercó hasta la roca y comenzó a empujarla. Luego de cinco minutos por fin pudo mover totalmente la roca para dar paso a un agujero un poco mas angosto que la roca gigante, el joven podía notar que había una especie de escaleras que conectaban la superficie con lo que sea que este allá abajo. El marine frunció el ceño y comenzó a bajar por el agujero, dándose cuenta de que las escaleras estaban iluminadas por candelabros con fuego en su interior.

Al llegar hasta abajo, pudo observar que había una especie de guardia protegiendo lo que sea que este más allá. Este, al ver a Caín, se dispuso a atacar, pero el marine fue mucho más rápido que el. Caín tomó del cuello al guardia y lo empujo con dureza hacia el muro, aunque no lo suficiente fuerte para asfixiarlo.

Dime que es todo esto ... ahora.

El guardia al parecer iba a decir algo hasta que la gélida mirada sin emociones de Caín se clavó con los ojos del sujeto. Este comenzó a sudar frío del miedo, no tardó ni un minuto entero en comenzar a explicar lo que sabía.

Este lugar es un laberinto que se encuentra debajo de la isla y abarca toda su superficie. ¿Sabes acerca de los mafiosos no?, pues este laberinto puede considerarse como su guarida. Nadie sabe donde se encuentra el jefe, generalmente casi nunca sale hacia el exterior y se encuentra en algún lugar de este inmenso laberinto. Hay un total de 6 entradas, uno estos se encuentra dentro del casino y los otros se encuentra repartidos ocultos, uno por cada punto cardinal.

Caín entrecerró los ojos y luego clavó un puñetazo en el estómago del guardia, dejándolo inconsciente. Por ahora es mejor ir en encubierto a que toda la mafia se entere de que hay un infiltrado en su guarida. El joven de pelo gris comenzó a caminar por el pasillo, hasta que llegó a una especie de sala que dividía el camino en diez senderos diferentes. Caín cerró los ojos y se dirigió escogió el camino que puede que lo lleve hasta la entrada al laberinto por sobre el casino, es mejor reunir a toda la brigada antes de seguir con la operación.

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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Minako "two hands" el Sáb 16 Ago 2014 - 0:01

Minako daba pequeños sorbos a su bebida sentada en la barra de piernas cruzadas, ignoraba olímpicamente a un par de moscones ligones que trataban de entablar conversación con ella, seguramente con la esperanza de llevársela a la cama esa noche. Por eso odiaba vestirse así, normalmente su estilo de top y shorts con arnés pistolero y su coleta acompañada de su sonrisa psicópata bastaban para alejar a los idiotas.

Con aburrimiento recorrió el local con la mirada, esperando a que empezara la acción de una buena vez.
Sus compañeros parecían haber encontrado la forma de pasar el rato creando al mismo tiempo una buena distracción. Uno estaba tocando una estridente y pegadiza melodía en el piano, mientras otro bailaba sobre la mesa. De pronto, otro de sus camaradas, que había estado jugando a las cartas comenzó a armar follón haciéndose el borracho y gritando algo sobre tirarse a la camarera. No pasó mucho tiempo antes de que los de seguridad corrieran a por él. Sin embargo no dejaba de actuar y gritar chorradas.
Normalmente eso no sería bueno, pero echando un vistazo alrededor, se dio cuenta de que había creado la distracción perfecta para que el jefe se colara por un conducto pasando desapercibido, como si fuera una sombra , cogiera a un tipo de seguridad y lo metiera al baño de una forma amable y pacífica.si a agarrarlo tirarlo dentro y cerrar la puerta con mirada psicópata asesina era amable.
Mikky se levantó preparándose para interceptar a un tipo que iba hacia los baños, pero otro de sus camaradas lo intercepto primero y se quedó frente a la puerta, sinceramente daba el pego como segurata.

Aburrido decidió que ya era hora de montarla un poco, el caso era que nadie se diera cuenta de lo que ocurría en los baños y de paso cargarse a cuantos más mafiosos fuera posible.
Miró a su alrededor intentando decidir la mejor forma de proceder y se encogió de hombros decidiendo ir a ayudar al falso borracho.
Se levantó y caminó con gracia acercándose a ellos, alargó la mano y dio unos golpecitos en el hombro de uno de los gorilas que trataban de sacarlo del lugar.
 
-Eh, tú, disculpa.

El tipo miro sobre su hombro y sin soltar su presa se medio giro.
 
-¿Necesita algo señorita?

Ella le sonrió y se mordió la punta de la lengua divertida.

-Oh, sí, necesito...que dejes en paz a mi amigo, aborto de gorila malayo

Tomando impulso echó el brazo hacia atrás y lanzó un fuerte puñetazo en la cara del hombre que fue cogido por sorpresa y cayó al suelo.
De la nada, llegaron otros tres tipos trajeados, igual de grandes y con pintas de seguratas.
“Muchos guardias para un simple casino, si quieren ser disimulados, desde luego no lo logran muy bien, hasta un bebe medianamente inteligente se daría cuenta de que  se cuece algo aquí dentro”
Uno de los recién llegados la sujetó fuertemente por el brazo.

-Señorita, debo pedirle que abandone el local.

Minako le miró de reojo, fulminándolo con la mirada.

-Y yo debo pedirte que no me toques.

Llevó la mano del brazo libre a su cabeza y con un movimiento fluido quitó los palillos que sujetaban el moño, haciendo que su cabello rojizo callera suelto por sus hombros, hasta su espalda.
Miró a su camarada, que todavía era sujeto por un par de guardias y le sonrió de medio lado

-Es hora de empezar la fiesta.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

Mensaje por Joseph Leto el Jue 21 Ago 2014 - 0:12

El joven pelirrojo seguía al piano tocando su extraña melodía sin darse cuenta de que detrás uno de sus compañeros su puso a bailar y otro de sus compañeros estaba desplumando al casino mientras bebía sin más. Para ser concretos el joven marine no veía a ninguno de sus compañeros y solo se concentraba en tocar el piano que es lo mejor que podía hacer pues por el momento apenas habían entrado y convenía mezclarse un poco con la gente antes de empezar a buscar a los mafiosos que se supone que usan de tapadera el casino. Al acabar la melodía el joven pelirrojo simplemente se estiró un poco, se levantó y se sentó en una especie de teclado extraño donde empezó a crear varios sonidos diferentes creando una melodía interesante



El joven pelirrojo sonreía alegre mientras tocaba una melodía tras los follones causados por su capitán y compañeros, uno gritando que exigía follarse a una camarera mientras que el capitán se colaba por el techo, enganchaba a uno y lo arrojaba dentro del baño mientras el más viejo de todos hacía de portero en el baño y la única chica de la división fue al rescate del borracho que era arrastrado por los seguratas por su escándalo.
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Re: La Élite demuestra su poder, casino sangriento. (Privado, solo Élite)

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