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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

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Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por AlexEmpanadilla el Miér 4 Jun 2014 - 2:10

OFF:
(OFF: Vamos a intentar hacer un rol original, por lo que nos regiremos por lo siguiente:
1- 1000 palabras por post mínimo)
2- Seguimos este orden de escritura: AlexEmpanadilla, Nat, Drake, Minathy, Derian, Altair, Rose (si alguno no quiere participar que me avise y lo quito de la lista)
3- La palabra "resaca" está limitada a un máximo de 1 vez por post (SI, ESTO VA POR TÍ, TERAVAN... Y POR NAT (dado que Teravan se retira, solo va por Nat)))

Alex sonrió. Acababan de llegar a aquella isla de vacaciones por cortesía de Derian tras una serie de excavaciones fructíferas en la zona del North Blue. El vampiro les había pagado unas vacaciones en una isla con piscinas y todos los lujos. Era obvio que estaban contentos. Seguramente habría piscinas adaptadas a los usuarios en aquel lugar, de poca profundidad. El médico no cabía en sí de gozo. Llevaba una camiseta corta, de color blanco, con un sol amarillo sonriente y unas bermudas vaqueras. En los pies llevaba unas chanclas negras de plástico. Le apetecía tirarse al sol a broncearse, bañarse en las piscinas de agua caliente y luego descansar. También estaría bien si veía alguna chica guapa en traje de baño.
El sol le daba en la cara, por lo que llevó la mano a su maletín, y sacó unas gafas de sol de color negro. A su lado estaba Drake y al otro Nat. Ambos debían estar entusiasmados también con la idea de tomarse un par de días de descanso. En aquella isla estaban para pasarlo bien. Además de las gafas de sol y de sus objetos de profesión, en el maletín llevaba un traje de baño negro y una toalla con el dibujo de un cuervo.
Desembarcó de la nave de Derian, con su pase en la mano. Ante él veía todo un mundo de servicios para que él pudiera disfrutar. Necesitaba el pase para poder entrar en algunas piscinas de acceso exclusivo y también para el hotel en el que iban a pasar la noche. Avanzó a paso ligero por las diferentes zonas. Había una zona con diversas piscinas, una zona con canchas para practicar deporte, un conjunto de restaurantes y un gigantesco casino. El doctor quería ir a todos y cada uno de aquellos lugares. Pero primero se inscribiría en el hotel. Era uno de los hoteles más caros de la isla, situado en uno de los mejores lugares. Tardó casi media hora en llegar allí. El recinto hotelero estaba adornado con jardines de palmeras y plantas tropicales, que le daban un toque exótico. Alex entró en la recepción y entregó su ticket. La recepcionista, una encantadora joven con gafas y el pelo castaño recogido en una cola de caballo, se puso a comprobar en una lista de clientes. Apenas tardó unos segundos en encontrar lo que buscaba:
- Oh, la reserva del señor Derian. Ya tenemos sus habitaciones listas. ¿Desea que subamos algo?
- No será necesario. En un rato vendrán unos hombres a traer nuestros equipajes. ¿Podrían ser tan amables de guardárnoslos hasta que volvamos por la noche?
- Oh, por supuesto. –accedió la mujer con una sonrisa encantadora.
Alex le devolvió la sonrisa y salió de nuevo, para disfrutar de sus vacaciones. Había muchos sitios por ir. Pero acabó decidiéndose por las piscinas. Buscaría las habilitadas para usuarios y se remojaría un rato. Empezó a caminar hacia la zona de las piscinas silbando una alegre tonadilla. El camino era bastante corto hasta el lugar al que se dirigía, cosa que agradeció, porque el calor del día no ayudaba en lo más mínimo a hacer grandes caminatas. Se preguntó como soportaría el día Derian. Seguramente iría a algún lugar cubierto, se tomaría algo fresquito y se movería a las zonas abiertas según se fuera acercando la noche.
Llegó a la zona de las piscinas, una amplia explanada de hierba verde y fresca, llena de gente de todas las edades disfrutando del sol en un sinfín de toallas multicolores. Veía a humanos, gyojin, brazos largos e incluso otras razas que no lograba identificar. Era increíble ver tal variedad racial en aquel lugar. Buscó un sitio donde colocar su toalla y la extendió con cuidado. A su lado había una chica joven tomando el sol, y al otro una pareja que debía rondar los cuarenta años, vigilando a un niño que jugaba en la zona infantil. A lo lejos le pareció ver a Drake entre la multitud, claro que bien podía ser alguien que se le pareciera mucho. Suspiró y crujió sus nudillos. Luego se quitó la camiseta, dejando ver un cuerpo delgado, pero que empezaba a estar fibroso, debido a sus últimas aventuras y peleas. Había notado como se había vuelto más fuerte con el paso del tiempo. Aunque no podía compararse ni de lejos con Drake, sí que veía como estaba en mejor forma física, y aquello le gustaba. Se descalzó y se quitó las bermudas, debajo de las cuales llevaba ya un traje de baño blanco con motivos de hojas y flores negras. Muy tropical. Estuvo un rato mirando las piscinas desde donde estaba. El sol daba de lleno en aquel momento del día, y la promesa de agua fresca era tentadora. El doctor se levantó y empezó a caminar hacia una piscina cercana. La gente que allí estaba tenía el agua por la cintura, algo que el médico podría soportar pese a ser un usuario. Perdería temporalmente el control sobre su poder, pero le apetecía refrescarse, y sabía que en aquel sitio tenían mucha atención con la gente usuaria de frutas, ya que abundaban en aquel mar. Empezó a sumergirse en el agua. Sintió como su cuerpo se fatigaba ligeramente según se hundía en el agua, pero podía soportarlo sin problema. Estaba ya hundido hasta la cintura cuando un niño saltó a su lado en bomba, empapándolo por completo. Aquello sí que era refrescante. El médico observó como más allá había un grupo de enormes toboganes de agua, y supuso que Drake querría ir después. Empezó a caminar por la piscina, sintiendo como el calor se desvanecía con aquel agua helada. Era tan agradable que durante un instante sintió el haberse comido su Akuma no mi. Miró hacia la zona de las toallas. Se preguntó qué estaría haciendo Derian en aquel momento. También pensó en si el tipo que había visto antes era Drake… y en dónde demonios se había metido el cocinero loco. Esperaba que estuvieran pasándolo bien y relajándose. Otro niño saltó, mojándolo de nuevo. Agradeció el frescor y pensó: "Benditas vacaciones"


Última edición por AlexEmpanadilla el Jue 5 Jun 2014 - 15:26, editado 3 veces
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Señor Nat el Miér 4 Jun 2014 - 17:45

El verdugo iba irreconocible. Sus habituales botas eran en aquel momento sustituidas por un par de chanchas azules con motivos florales, sus tejanos impolutos negros como la noche por unas bermudas de color naranja fluorescente, digna de cualquier hortera que se preciara. Su camisa era de manga corta, cuello abierto y palmeras dibujadas. En su cabeza seguía llevando sombrero, pero era un raider de paja color avena, con una cinta marrón. Parecía un auténtico turista, manteniendo sólo como medida de protección su viejo cuchillo de hueso en el bolsillo, aunque dudaba que lo fuera a necesitar. Estaban en la isla de los balnearios, un paraje de descanso en medio de todo el barullo de Grand Line. Tormentas de verano, ataques de reyes marinos, el ejército de piratas que surcaba los mares buscando el tesoro perdido de Gol D. Roger… Nada de aquello existía allí. En aquella isla todo era cuestión de descansar, beber alcohol como si no existiera la RESACA y tal vez encontrar a alguna chica lo suficientemente suelta como para llevar el concepto de vacaciones a sus genitales. Estaba harto de convivir con aquella panda de tipos; echaba de menos tener contacto con mujeres, y se había demostrado en Water7 que lo necesitaba urgentemente. Tal vez se encontrara con aquella chiquita rubia, o con la excitante morena. En cualquier caso, siempre estaba dispuesto a conformarse con una peliazul si aquello conllevaba una satisfacción carnal.

Estaba al lado de Drake y de Alex, el cual también llevaba una ropa peculiar para lo que acostumbraba vestir, aunque le sentaba mejor que parecer un pollo a medio desplumar. En cualquier caso, todos estaban emocionados por la perspectiva de un día de relax a costa de Lord Deri-chan Markov, un hombre tan generoso como cualquier miembro de la cofradía del puño cerrado, pero tan alegre por los avances en su búsqueda en North Blue que había decidido darle un capricho a todos. Bajó del barco a la vez que Alex, animosos ambos como estaban. Le pareció que el vampiro y el lobo también estaban bastante contentos, aunque Drake casi siempre sonreía y la cara asfalto de Derian hacía imposible reconocer cualquier rastro de alegría en su gesto. Durante un momento necesitó pararse para observar bien el lugar. Era un verdadero paraíso en un pequeño ápice de tierra. El lugar de los elegidos, un elogio a todo lo que Caspio tenía que soportar a bordo de aquel barco. Alex y Drake le caían bien, pero el vampiro parecía tener una combinación de almorranas y un ajo metido por el trasero. Sin embargo pensaba disfrutar de aquellas vacaciones a su costa, y lo primero era cargar una buena suma al bar. Mientras Alex se dirigía al hotel donde harían noche, Nat tenía otros planes. Se dirigió pase en mano a un bar cercano. No era una taberna, pero tampoco una cafetería. Era un punto medio, limpio y con un ambiente agradable. Además despachaban licor. Simplemente perfecto.

-Un bourbon, en vaso grande, con tres piedras. Hasta arriba- Dijo, sentándose a la barra. Era una preciosa lámina de madera brillante y rojiza, seguramente caoba. El acabado era tan perfecto y pulido que reflejaba el vaso, y se oscurecía ligeramente según el camarero lo iba llenando. Se preguntaba qué clase de carpintero podía hacer espejos de madera, y cuánto costaría hacerse propietario de aquella maravilla.

El hombre debió de deducir qué pensaba mientras estaba mirando aquella maravilla, porque comenzó a hablar de ella, henchido de orgullo. Al parecer era él quien había hecho aquella obra. Decía ser antiguamente carpintero, pero llegó a la isla para tomar el relevo de su padre cuando éste se jubiló. No parecía arrepentirse, aunque, mirando más alrededor, Caspio sí pudo apreciar que la mayor parte de los muebles, ya fueran sillas, mesas, alacenas, todo estaba hecho a mano, con un patrón bastante similar. Sin duda el hombre echaba de menos su vieja profesión. La verdad es que era un hombre bastante agradable, y las palabras que decía iban cargadas de satisfacción y emoción. A Caspio le habría encantado contarle anécdotas de la profesión propia, como el viaje a Dark Dome buscando al famoso pastelero, pero un grito de la calle hizo que no contara nada. Dio un trago largo a su vaso, acabándolo, y pagó. Salió corriendo para ver qué demonios había sido. Le habían robado la cartera a una mujer… “Eso te pasa por no mirar por dónde vas”, pensó mientras se dirigía a otro local. Si no encontraba un buen sitio donde beber relajado se pondría nervioso, y no quería ponerse nervioso en un lugar tan abarrotado. Si aniquilara toda la isla ni siquiera el yonkaikyo podría defenderlo de la ira del gobierno mundial.

Paseó por las calles sin rumbo, deambulando hasta que llegó sin pretenderlo al hotel. Entró y mostró su pase, sin más incidentes. Aquel lugar era como una ciudad, con tiendas, cafeterías, piscinas y lugares varios de recreo. Caspio entró a una tienda de moda. Le apetecía comprar ropa, y aquel lugar presentaba una buena oportunidad para hacerlo. Entró calmadamente, observando cada prenda, cada trapo, y cada mujer hermosa que entraba en su percepción. Por un momento le pareció ver a la chica de Water7, pero pronto salió de su error. Sin embargo no pudo evitar fijarse en un precioso vestido rosa, con tutú y alas de mariposa, tiara y una varita. Parecía un disfraz de princesa para niñas, pero sin embargo era bastante grande y remarcaba partes de la anatomía que, por lógica, una niña no debería tener. Se acercó más y descubrió que estaban de rebajas, habiendo algunos en otros colores, como verdes, azules, amarillos y plateados. Sin embargo el rosa era el que verdaderamente le atraía. Lo compró sin dudarlo, pensando en vestir con él a alguno de sus compañeros. Drake era demasiado fuerte, y Alex podría hacerse intangible, y aunque el haki ayudara seguía siendo muy escurridizo… Pero estaba Deri-chan, que al fin y al cabo siempre le había parecido un poco homosexual.

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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Miér 4 Jun 2014 - 19:06

Por fin unas vacaciones, ya era hora de pasar un buen día con los colegas, Derian se había portado y había pagado unas vacaciones a todos. El dinero para él no debía ser problema, Drake también disponía de varios millones de los piratas que eliminaba, pero los reservaba para comprar toda la carne del planeta. Era uno de sus nuevos sueños y lo pensaba cumplir, su sonrisa era muy amplia, estaba junto a Nat y Alex. Los tres hermanos miraban todo aquello de buena forma, la felicidad se notaba en la cara del lobo, había de todo en aquel sitio. Piscinas donde entrenar, canastas de baloncesto dónde colgarse para entrenar, muchas pistas de césped para entrenar y por supuesto muchos toboganes por dónde tirarse haciendo el pino y entrenar. Más que unas vacaciones, aquello iban a ser una vacaciones de mil demonios, pensaba liarla al máximo. No se lo pensaría ni un instante y en cuanto todos se descuidaran desaparecería de la vista de todos para hacer de las suyas. Hacía muy poco que venía de haber peleado con el gyojin rubio, Drake era muy torpe, le había dado una buena sin llenarse de polvo pero se había olvidado de matarlo.
 
Recordaba como aquel pez ensució el orgullo de sus amigos Kaiser y Cánabar. Además, al entrar en la banda de Sons Anarchy, había tenido que irse él. Se sentía traicionado por la capitana de aquella banda, la que creía su amiga y una especie de hermana, había resultado ser una persona que le traicionó. El lobo ya no se fiaba de nadie que no fueran los de Dark Ascensión o de su chica, los demás eran considerados enemigos ahora, no se fiaba de Jallial ni de Lavi. Todavía confiaba en Abyss al menos. Pero aquella banda habían resultado ser unos traidores que al parecer solo hacían teatro, era el punto de vista del chico lobo. No les volvería a dirigir la palabra. Y pobre de aquel que le atacara aunque fuera de broma, lo destrozaría. Dejó aquellos pensamientos a un lado y se concentró en lo suyo. Pudo ver como el médico marchaba y segundos después también el cocinero. No iba a ponerse a esperar al vampiro, quizás Derian tardaría mucho en salir, además reconocía el olor de su maestro perfectamente, por lo que acudiría enseguida si pasaba algo. Todo estaba muy controlado y no se estropearía nada de nada.
 
Drake llevaba el pelo algo más largo ya que no llevaba su cinta roja, sus ojos estaban en su estado verdoso como de costumbre. No llevaba camiseta, así dejaba ver su poderoso cuerpo, sus pectorales bien definidos y fuertes. Sus abdominales bien desarrollados y perfectos, su increíble grosor de brazos y sus piernas fuertes y firmes. Su cuello estaba perfectamente musculado y se podían ver algunas venas marcadas. Iba totalmente descalzo y solo llevaba un pantalón corto de color blanco, en su brazo se podía ver su tatuaje de llamas tribales en perfecto estado y su mirada estaba fija en las piscinas. No llevaba ninguna de sus armas, no las necesitaba, aunque su principal arma siempre iba con él, era su cuerpo y muy pocos podían hacerle frente. Únicamente en un combate cuerpo a cuerpo solo podía perder contra Lion D. Karl, Kaín o contra Ryuzen. Este último fue su combate más reciente, el combate fue muy reñido y ambos acabaron muy cansados. En el bolsillo de aquel pantalón llevaba unas cuantas rumble ball por si pasaba algo inesperado. Podría atacar muchos piratas poderosos o revolucionarios y si eran muy fuertes las necesitaría. Sus formas de combate y la sanguinaria eran muy poderosas, la tribestial ya era pasarse, la veloz para huir y la suprema, nunca la había usado y esperaba no llegar a hacerlo.
 
Por suerte no le gustaba el alcohol ni nada de eso, por lo que nunca había tenido aquello que muchos llamaban Resaca. No se lo pensó más y empezó a correr sonriendo por aquel lugar, ya había localizado el olor de Alex y el de Nat, Alex estaba más cerca, de hecho le vio en una de las piscinas refrescándose. Decidió dejarle tranquilo y continuó corriendo mientras sonreía. De repente algo le llamó la atención, la gente se estaba amontonando en un escenario, no entendía por qué. Se acercó y allí había un hombre disculpándose con la multitud con un micrófono en la mano. –Disculpen todos pero el cantante se ha puesto enfermo y no ha podido venir, lamentamos lo ocurrido. –La gente abucheaba mientras había algunos tipos con guitarras y más instrumentos con la cabeza agachada, aquello pareció disgustar mucho a la gente. Al parecer querían espectáculo, pues lo iban a tener. –No bromees amigo, sabes que si he venido. –Dijo el chico lobo mientras saltaba al escenario mostrando su imponente figura.
 
La gente se quedó impresionada con aquel musculoso chico, muchas de las chicas empezaron a gritarle cosas que el castaño no llegaba a entender. Entre tanta gente era difícil reconocer las palabras, algún piropo sí que escuchó, sin embargo pasaba de todas, él ya tenía a su chica. Sonrió cogiendo el micrófono de las manos de aquel hombre de pelo rubio y ojo azules que no entendía nada, solo asintió y se apartó. El chico lobo miró hacia atrás sonriendo de lado y mirando a los demás músicos. –Vamos, dadle caña a esto, lo más fuerte que tengáis. –Los tipos asintieron mientras el chico lobo empezaba a escuchar como las guitarras sonaban y las baterías continuaban. El ritmo no estaba mal, de repente el chico lobo empezó con el concierto mientras la gente aclamaba como loca. Todo el mundo empezaba a acercarse impresionada por aquello.
 
¡Anata wa anata ga anata o kenbutsu aku o manukareru koto wa dekinai shitte, mite kanjite imasu.!

!Kantan'na ugoki, sore jishin no soto o mi tari, henkō sa reta kokyū ga anata no jinsei o owara seru koto ga dekimasu.!

!Anata ga denai yō ni shite, hantā to emono o chitai naku kitai hisonde, sugu ni jikandōrini tōchaku shimashitaga arimasen.!

!Chi to namida, tamashī ga sasayaku kutsū no sakebi. Anata wa watashi kara kakusu koto ga dekinai,-shi sonomono wa anata o BYmasu.!

!Anata ga yūshoku ni narudarou shite irunode, kyō sora, mangetsu o mite, junbi o shi nasai.

Hikari to yami wa teniireta? Nani ga chigau no? Endo ga kaka rete imasu.!

!Hikari, yami. Hikari, yami. Hikari, yami. Saishūtekini wa subete ga shi de owaru.!

!Anata no chi wa, kono utsukushī yoru tobu. Shisha no tamashī ga ushinawa reru denryoku ga nai koto ni chūmoku suru koto ni yotte chikyū o samayō.!

!Kyōfu no shutoku!

!Mura kara kane, karera wa to yoba reru. Kage o hisonde iru ikimono wa, kanpekina shunkan wa, saigo no dai gyakusatsu ni narimasu.!

!Hōritsu ni oite zanshu no yō ni, ima no kyōki o furue anata no kao o yogosu chi no shizuku.!

!Anata wa sono fukitsuna warai ga kikoeru? Anata wa anata o korosu tame ni watashi ni itte iru.!

!Korera wa,-jū ni chokumen shite iru anata no inori ga atte mo taisho sa renakatta miryoku no mo to shite kikoeru koto wa arimasen to iu.!

!Hikari, yami. Hikari, yami. Hikari, yami. Saishūtekini wa subete ga shi de owaru.!

!Kyōfu no shutoku!

!Anata wa nani mo suru koto wa dekimasen. Anata no unmei o nogareru tame ni shiyou to shinai, iki o shinai, to wa omowanai.!

!Ōkami no tōboe reikyaku o kanjiru. Furu tsukiakari akuma o kanjiru!

!Kiba ga kubi ni kuikomu kanji. Kage no naka no akuma no sonzai o kanjiru.!

!Hikari, yami. Hikari, yami. Hikari, yami. Saishūtekini wa subete ga shi de owaru.!

!Sarendā, jikan ga kite iru. Anata no aisuruhito ni wakare o tsugeru, shi wa anata no tame ni kite iru, anata wa dasshutsu suru koto wa dekimasen.!

!Owari ga kite, damatte shinu.!

 
La increíble voz del lobo continuaba mientras la gente se volvía loca, su poder de voz era muy alto y se escuchaba desde muy lejos. La gente gritaba emocionada, algunas gritaban cosas obscenas, algunos se ponían a mover las cabezas agitando los pelos. La canción del chico estaba teniendo un éxito increíble, el concierto esta siendo un éxito y el chico continuaba sin pensárselo. Le daba igual quien estuviera pues no conocía la vergüenza ni nada parecido.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Minathy Witherose el Miér 4 Jun 2014 - 23:06

El pequeño bote en el que viajaba Minathy atracó en el puerto a medio día. La joven saltó de la embarcación a tierra con una sonrisa de oreja a oreja.
Era un día caluroso y estaba en una isla dedicada por entero al ocio y el descanso. Había cambiado sus habituales pantalones negros por unos shorts cortos y frescos de color blanco y su camiseta por la parte de arriba de un bikini rojo y negro que se ataba con cordones en su espalda y su nuca.

Llevaba su largo cabello negro recogido en lo alto de la cabeza con un prendedor en forma de dragón plateado y los mechones rojo fuego destellaban con la luz del sol.

Hacía tres semanas que había salido de viaje siguiendo una pista sobre los bandidos que buscaba pero al final resultó no ser nada que pudiera ayudarla, estaba pensando en a donde ir cuando se quedo sin provisiones, había parado en una pequeña isla un par de días atrás para aprovisionarse y aquel suceso del azar la había traído aquí hoy.

¿Cómo? Bueno, en aquella isla se había encontrado con un grupo de nobles desesperados, al parecer la hija menor había sido envenenada pues de un momento a otro se había desplomado con la cara amoratada e hinchada y tratando de respirar. Claro síntoma de envenenamiento...si no tenías ni idea de medicina.

Solo había necesitado un vistazo a la mesa provista de un sinfín de postres para saber que no era cosa de veneno, sin presentarse siquiera había cogido a la niña que ya casi dejaba de respirar y sacando una cuchilla bien afilada de entre sus armas corto apenas un centímetro en su garganta insertando después la pajita de cáñamo que adornaba una de las bebidas sobre la mesa, unos instantes después el pecho de la pequeña se inflaba de nuevo ante el griterío de unos padres que creían que quería asesinar a su hija.

Sin prestar la más mínima atención, sacó de su mochila un botiquín y de ahí una jeringa con un líquido transparente y sin piedad alguna la clavó en el muslo de la niña como quien clava un tenedor en un filete.
Y justo un par de minutos después mientras una madre lloraba y un padre histérico y un tanto imbécil gritaba que la arrestaran mientras ella se terminaba tranquilamente su  zumo de melocotón, la cría se despertó.

Tuvo que explicarles que no había sido envenenada, si no que había comido algún tipo de alimento que le producía alergia, les envía a que visitaran al médico de la isla más cercano y siguió con lo suyo.

El hombre avergonzado había intentado pagarle, pero iba en contra de sus principios así que después de mil insistencias había aceptado como pago un pase VIP para aquel lugar en el que ahora se encontraba.

Saliendo de sus pensamientos, se encaminó hacia lo que sería su hotel por un par de días.  La verdad es que no le molestaba para nada unos días de relax a todo lujo, pero echaba en falta a su chico, Drake había partido de nuevo con sus compañeros que aún no conocía, por cierto, y llevaba casi un mes sin verle el hocico. Confiaba en él y en que estaría a salvo, pero teniendo en cuenta la alta recompensa que pendía sobre su lobuna cabeza no podía evitar preocuparse.

Mientras caminaba por la calle pensando en su atolondrado novio y en lo mucho que lo echaba de menos escucho un grito de mujer. Levantó la cabeza y vio como un hombre echaba a correr mientras una mujer joven lo perseguía gritando.

 -Eh tu ladrón, esa es mi cartera.

Más por instinto que por otra cosa frunció el ceño y en cuanto el hombre paso por su lado, estiró la pierna haciéndole tropezar y caer de bruces.

Mina se agachó y con cara sonriente empujó su dedo índice y corazón con algo de fuerza en el punto donde el cuello del hombre se unía con el hombro derecho. Sintió una gran satisfacción cuando el hombre boqueo en busca de aire con los ojos llorosos de dolor.

  -No está bien robar a las joven citas, de hecho, no está bien robar en sí, pero robar a una chica solo por qué crees que es más fácil es aún peor, ¿Verdad que no está nada bien  y que no volverás a hacerlo?


Su tono de voz y su sonrisa eran tan dulces como si estuviera hablándole a un niño que hace una simple travesura, nadie diría que una joven con esa varita inocente y dulce estaba presionando un punto de presión básico en el cuerpo humano y que producía un dolor intenso.
El hombre a punto de llorar asintió como pudo pues apenas podía mover su cabeza.


   -Buen chico, y ahora pedirás disculpas a la señorita y le darás de vuelta su cartera.

   -Lo...lo siento señorita, no lo volveré a hacer-farfullo el tipo. Minathy sin dejar su sonrisa dulce tomó la cartera y se la entregó a su dueña para luego irse de allí si más, caminando de nuevo en dirección al hotel.

Cuando llegó sus ojos se abrieron impresionados, aquello era un paraíso,  había pistas para hacer deporte, piscinas enormes y profundas a las que desgraciadamente no podría acercarse, y para su satisfacción un montón de piscinas, con toboganes incluidos, adaptadas para usuarios de las akuma no mi, como ella. Eran poco profundas y aunque les debilitaría un poco, no corrían el riesgo de ahogarse.

Estaba realmente pensando en tirarse a una de ellas y dejar el registro en el hotel para otro momento cuando un griterío escandaloso llegó a su agudo oído.

 -¿Qué demonios está pasando ahí?

Curiosa como siempre, decidió dejar la piscina para otro momento e investigar que causaba tanto alboroto.

Cuando estaba por llegar al tumulto de gente que gritaba y aplaudía, una música bastante buena comenzó a sonar y pronto, una voz la acompañó,  se quedó quieta a medio paso y prestó atención.

 -Que me tiren al océano atada a una ballena si esa voz no es de Drake.


Pensando en qué demonios estaría haciendo allí su chico cuando se suponía que estaba surcando los mares ejerciendo de guardaespaldas, se coló entre la marabunta de gente hasta que llegó lo suficientemente cerca del escenario para ver a un chico muy musculoso, descalzo y en bermudas cantando felizmente... Mientras ella se preocupaba de que pudiera pasarle algo malo.

Suspiro con resignación y estaba dispuesta a disfrutar la canción cuando una chica pelirroja a su lado...algo entre pícaro, obsceno y jodidamente indecente. Una venita comenzó a palpitarle en la sien y contó mentalmente hasta diez. Luego, otra mujer más atrás lanzo otro comentario similar...y contó hasta cien. Pero cuando iba por 99 una rubia tetona delante de ella grito un claro " baja aquí monada, que esta noche te voy a hacer un par de hijos"

Bien, game over, no aguantaba más, agradeció al cielo no cargar sus katanas en ese momento y a base de empujones se abrió camino para llegar al escenario justo cuando la canción terminaba y sin esperar ni un segundo hizo dos cosas.

La primera dejar bien en claro a esas lagartas que el lobo ya estaba pillado plantándole un buen beso en los morros.

La segunda...bajarlo del escenario cogido por la oreja y sin contemplaciones.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Derian Markov el Miér 11 Jun 2014 - 3:15

Tras la exitosa excavación en Ireos, Derian estaba tan contento que había invitado a toda su tripulación a la isla Kyuuka. Tras realizar las investigaciones, había escrito un trabajo de investigación sobre la isla que había causado tal furor en la asociación de arqueólogos del North Blue que iban a editarlo y convertirlo en un libro de consulta. Eso había puesto la moral del vampiro por las nubes junto con su reciente nombramiento como miembro del Ouka Shichibukai. Así pues, habían embarcado en el Vela de Plata rumbo a la isla de vacaciones. Derian no estaba especialmente emocionado ante la idea de tomarse unos días libres, pero se sentía generoso y quería concederle un descanso a su tripulación.

Una vez desembarcaron, Nat, Drake y Alex se fueron por su cuenta mientras Derian terminaba de formalizar las reservas y darle instrucciones al resto de la tripulación sobre los últimos preparativos con respecto al barco antes de comenzar oficialmente sus vacaciones. Una vez acabó, se vistió con prendas cómodas (no iba a ir vestido con armadura por ahí) pero oscuras, como siempre. Para evitar freírse al sol, se puso unas gafas de sol y un sombrero de ala ancha. Salió a la ciudad de vacaciones y se dirigió en una dirección aleatoria. No tenía muy claro lo que hacer, y tenía sed. Sin embargo no era buena idea beberse a nadie... a menos que no lo pillaran. Con una sonrisa macabra, siguió caminando examinando al gentío.

Al cabo de un rato, vio a una pareja que se iba hacia una zona apartada. Hambriento, los siguió a hurtadillas. Se dirigían a una zona bajo un puente que cruzaba una de las piscinas gigantes del lugar. En aquel momento no había nadie en esa parte, así que tendrían algo de intimidad... o eso pensaban. Mientras la pareja se besaba y se dedicaba palabras de amor, el vampiro se acercó con cuidado, sin hacer ningún ruido. "Soy el depredador perfecto... letal, sigiloso y capaz de seguir a una presa durante quilómetros. Podría pasar días corriendo o semanas sin alimentarme y seguir listo para la caza. Soy..." En ese momento, notó como su pie resbalaba en algo, y se precipitaba velozmente hacia los aires. En consecuencia a eso, el "cazador perfecto" se cayó a la piscina, hundiéndose como un ladrillo en el agua.

- Gluglugluglu... - intentaba decir mientras se hundía, ahogándose aun más.

Por suerte, la pareja avisó a unos socorristas que sacaron al conde del agua. Este, enfurruñado y con la ropa empapada, se dirigió a una zona de bares junto a los toboganes que había visto antes. Una vez allí pidió un vaso de tinto del South Blue, que bebió de un único trago. Molesto aun por lo sucedido y bastante incómodo por ir con ropa empapada, se fue a acostarse en una tumbona bajo un parasol, no sin antes poner a secar la ropa en una silla. Acostado en la tumbona, comenzó a pensar: "suerte del parasol... como vampiro, si me echase una siesta a la luz solar quedaría muy debilitado. Sin embargo, soy lo bastante listo como para asegurarme de que eso no vaya a pasar."

...


Un rato después, Derian despertó. Notaba un calor inmenso en todo el cuerpo y le dolía un montón la cabeza. Abrió los ojos con esfuerzo y la luz solar le dio de lleno cegándole. Dio un quejido de dolor, sin ser capaz de moverse del sitio. "¿Dónde... narices está la sombrilla? Mierda... alguien me la ha quitado mientras dormía." Al ser incapaz de moverse, intentó pedir ayuda, pero tenía la lengua tan reseca que cada vez que hablaba hacía pedorretas con esta y gruñía en lugar de pronunciar palabras. El vampiro estaba en una situación muy cómica, despatarrado sobre la hamaca, con pinta de cadáver reseco y emitiendo sonidos extraños mientras su cuerpo humeaba. Una lagrimilla le cayó del ojo. "Putos parasoles." Al cabo de un rato, unos empleados del lugar se dieron cuenta de su estado y lo llevaron en camilla a la enfermería. Por el camino, uno de ellos tropezó con un niño pequeño que corría por el lugar jugando con una sombrilla, volcando la camilla y haciendo caer al conde a otra piscina. Para cuando lograron sacarlo, estaba medio inconsciente y diciendo palabras incoherentes.

- Niño... parasol... mío...

Los empleados volvieron a cargarlo sobre la camilla. De camino a la enfermería, pasaron por delante de un concierto. Derian levantó la cabeza, machacado, mareado y con ganas de ocultarse del sol de una vez. La voz del cantante le resultaba demasiado familiar... mientras intentaba ver quién era el que estaba cantando, un joven medio borracho llegó saltando y bailando, tropezando contra la camilla y reventando uno de los dos palos que la formaban. El conde volvió a caerse de esta, esta vez de morros contra el suelo. Comenzaba a estar muy harto de aquellas vacaciones, y se encargaría de jugársela a los que aquella isla. Les metería la denuncia del siglo, eso por descontado. Para colmo de males, tardaron aun quince minutos en traer la camilla de repuesto, y en ese tiempo Derian acabo de nuevo reseco y humeando. “¿Es que el día de hoy no se va a acabar nunca?”
Finalmente, lo cargaron en la nueva y se lo llevaron a enfermería.

Una vez allí, lo pusieron en una habitación con las persianas bajadas para que la luz no le molestase. El vampiro estaba tan destrozado por los múltiples ahogamientos, las caídas y las exposición continuada al sol que estaba medio alucinando en su cama y soltando palabras sin sentido aparente. En su interior tan sólo pensaba en buscar al cabrón del niño que le había robado el parasol, y al marracho ebrio que había reventado la camilla. Cuando la enfermera entró en la habitación, Derian la tomó por la muñeca y le dijo con ojos de loco.

- ¡Sangre!

- ¿Perdone? - le preguntó extrañada - No le entiendo...

- Que me traigas sangre, me da igual si es de perro, de gato, de mosca de la fruta o de transfusiones, pero tráemela ya.

La mujer, asustada, salió del lugar corriendo. Al cabo de un rato volvió con una bolsa de sangre de transfusiones. Derian se la quitó de las manos y le hincó los dientes, vaciándola entera en un segundo. Sabía horrible, pero le hizo sentirse bastante mejor.

- Esto ya es otra cosa...
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Ryuta L. Fiamma el Mar 17 Jun 2014 - 1:42

Off:
Siento el retraso, pero como compensación, una entrada estilo Abyss, enjoy the madness

¿Eh? ¿Dónde estoy? ¿Cómo coño había llegado ahí? Recapitulemos…

Había llegado a esa isla vacacional, que tenía el nombre de Kyuuka, y que destacaba porque aparte de ser para uso recreacional, tenía una enorme palmera en el medio de la isla y gracias a eso la pude ver una hora antes de desembarcar. Había elegido aquel destino porque estaba un poco cansado de las aventuras que había tenido recientemente y necesitaba unas pequeñas vacaciones, o al menos eso pensaba yo antes de coger a aquel barco, pero al parecer ni con esas podría tener lo que se solía llamar un “día normal”, pues tras dos días en aquel barco y sin una gota de alcohol, el estar de manera vegetal todo el día o pasárselo viendo el mar, no entretenía, por eso solía estar “ausente” cuando estaba con la banda, porque no me acostumbraba a los viajes marítimos.

Después de 5 días de travesía, un hombre me “vendió”, realmente lo asalte con cara de persona que realmente necesitaba evadirse de aquel lugar y me enseño una pequeña bolsa con polvos que cambiaban de color mientras parpadeaban como si fuera polvo estelar, pasando del violeta al verde y así con mas colores en un amplio espectro, mientras decía que eso era magnifico por vía nasal, y así era, tan magnífica que en el mismo día se me había agotado. Pase a consultarle por aquella sustancia durante el resto del viaje que aunque no fue mucho tiempo, unos dos días aunque no podría determinar el tiempo que había pasado de una manera correcta, pues podríamos estar dos meses más tarde, que yo no me habría enterado.

El último día estaba totalmente drogado cuando desembarque, recuerdo que caminaba con mucha dificultad y trastabillaba bastante, molestando a la gente que se movía por las calles y se movían de distintas maneras para intentar esquivarme, la mayoría sin éxito. Desde mi punto de vista todo era más divertido, veía varios animales de granja deformados de varias maneras, comidas varias que hablaban y se contaban chistes malos, y lo más extraño era un velociraptor que paso corriendo a una velocidad bastante alta mientras iba dejando un rastro de arco iris y estrellas rosas.


-Creo que no debí seguir con ese polvito de la alegría.-Dije mientras me empezaba a morir de la risa yo solo y miraba a mis manos, para que estas pasaran a ser azules y se cubrieran de un extraño exoesqueleto-Pero realmente, esta mierda es muy increíble.

Al cabo de un rato de hacer el parguela por aquella isla, me dio por subir a un edificio, aunque no sabría decir él porque de esto, ya tengo bastantes lagunas como para quejarme de las cosas que me acordaba pero sí que sentía como el efecto de la droga se iba pasando, pues habían varios colores que desaparecieron a parte de los animales danzarines que ya me estaban molestando. Tras varios minutos de comedia si me veías intentar subir por las escaleras, llegue a la azotea, el edificio en si no era lo más alto que había, pero con el viaje que tenía encima me parecía estar en la cima del mundo, por eso me llevo varios minutos darme cuenta de aquel extraño, aunque no caía en el porqué lo veía así, helicóptero que estaba en medio de un helipuerto mientras una mujer traqueteaba con alguna cosa del motor, o al menos eso parecía.

Tras varios minutos me di cuenta de por qué lo veía extraño, en vez de hélices tenían dos gónadas masculinas, aquello me impresiono y me hizo ir a ver si aquello funcionaba, la mujer se estaba poniendo un casco y había subido, colocándose en el asiento de piloto, yo me acerque los pocos metros que nos separaban, para que cuando se percatara en mi fuera porque estaba al lado de ella, aguantando la portezuela para que no la cerrase de golpe.


-Buenos días señorita, mire lo que tengo en la mano.-Decía mientras mostraba mi mano desnuda y cubierta de cobalto-Es un bofetón, pa’ usted.-Dije mientras le soltaba un guantazo en toda la mejilla, para después sacarla del vehículo y verla huir rápidamente, seguro que para llamar a las fuerzas del orden.

Dentro del “falocoptero” había un traje de licra color plateado y un casco de aviador, y en mi mente paso el pensamiento de que eso era lo que me faltaba para ser lo más guay de la isla, así que me lo puse con una parsimonia impresionante. A los cinco minutos ya estaba vestido con el traje de licra plateado, que parecía ser un traje de alíen y el casco de aviador, preparado para subirme en la maquina voladora, aunque sin saber lo que hacía puse la radio.

Canción de la radio:

Como no sabía qué hacer para apagarla, lo deje así y busque la manera de arrancarlo, eso fue bastante más rápido que lo anterior pues el aparato empezó a hacer girar los miembros que lo hacían volar de forma exponencial hasta estar listo para levantar el vuelo, así que cogí el timón y muy poco seguro de lo que estaba haciendo por el estado de éxtasis que tenía, como era normal no controlaba el “falocoptero” muy bien, hacía giros bruscos, subía o bajaba de manera precipitada, pasaba cerca de los edificios y si se miraba el vehículo volador desde abajo se notaba que no se estaba controlando de manera normal, pero yo  me sentía como un aviador profesional.


-¡Yujuuuuuuuuuuuuuuuuuuu! ¡Soy el puto rey del mundo! ¡Vamos al reino de las hadas, por ese arcoíris!-Eran mis últimas palabras antes de estrellarme contra un edificio por haber soltado el timón mientras intentaba perseguir el final de un arcoíris, aunque como había hecho esto tuve tiempo para volverme de mi elemento y casi no sufrir daños, solo algún pequeño golpe-Mierda… Creo que no pienso pagar por esto.-Me dije a mi mismo al salir por el agujero de la habitación que había hecho, mientras miraba el helicóptero en medio de un pasillo, con fuego por todo el lugar y las habitaciones sin lo que sería la entrada a estas.

El susto me había quitado un poco el efecto secundario de haber consumido aquella droga, aunque todavía veía algún color más vivo o de una tonalidad distinta a la normal, dándome cuenta de que aquel helicóptero no tenía nada raro, era un vehículo volador estándar que yo había confundido por algo mágico.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Annie el Lun 23 Jun 2014 - 1:58

El preciado sol…Desde hacía un par de días había llegado a una isla del Paraíso, la isla Kyuuka, era la primera vez que pisaba un lugar como este y me asombraba ya que nunca antes me había adentrado en el Paraíso, para ser la primera vez no me había metido en problemas, menos mal, solo que tuviese que luchar o algo ya me desanimaba, he venido a relajarme y a tomarme unas buenas vacaciones, quizás durante una semana y espero que nadie me molestase o sino verían mi ira.

Caminaba por las calles más grandes de todo el pueblo observándolas, estaban  muy bien decoradas y se denotaban en ellas el labor de la gente de la villa que mostraban el esfuerzo dedicado para dar una buena apariencia la villa, la verdad es que se lo habían trabajado bastante bien y era precioso ver las obras de arte que tenían.

Al cabo de un rato estuve paseando por casi toda el pueblo, pero me aburría un poco estar mirando cosas y no poder aprovechar la estancia ¿habría algo interesante por aquí que me llamase la atención? Por ahora no.

Todo era repetitivo, igualitario y no había nada más que ya hubiese visto, la mejor idea era observar un poco el bosque así me despejaría de tanto bullicio de la ciudad y por lo menos encontrar un buen hotel en el que hospedarme.

Cogí un sendero que se dirigía el bosque, poco a poco la gente iba despareciendo y los edificios también hasta dejar a la vista solo campo, a medida que avanzaba parecía ser una selva tropical debido a la humedad y al tipo de plantas extrañas, supongo que no estaría acostumbrada a ver ese tipo de cosas así que esto era nuevo para mí pero no podré evitarlo, algún día debería pasar y no me extrañaría.

Un rato después de caminar llegué a un claro en el bosque, este tenía varios senderos, unos 3 o 4 y parecía una especie de encrucijada como si fuese preparada para hacer una trampa a los enemigos, “curioso ¿y ahora por dónde voy? Seguramente lleven al pueblo o al mismo lugar ya que por aquí no hay mucho más ver…” pensé detenidamente, así que lo haría al azar. En realidad me daba igual que camino escoger, total no tenía ninguna preocupación ya que el destino lo decidiría todo, si es extraño, pero creo que el destino se basa en mi vida, cada vez que pase algo pasará por esa causa y no porque sí, con lo cual eso me hace parecer a veces extraña.

Finalmente cogí el camino el último camino de la derecha, en estos momentos ser navegante no me ayudaría de mucho ya que yo me baso en el mar y  además, me da pereza buscar una brújula en mi mochila. 

Los árboles y las plantas grandes comenzaron a alejarse poco a poco dejando ver la luz brillante del sol y dejando aparecer un ligero aroma al agua de la mar salada, comencé a correr velozmente hasta llegar al final del camino, ante mí se encontraba el inmenso océano; el acantilado en el que me encontraba era realmente precioso, no había ninguna nube en el cielo azul y el agua era de un color muy claro casi cristalino, me acerqué más a la orilla para mirar la altura que podría tener, aproximadamente serían unos 13 metros, había pensado en tirarme pero quizás la altura y que hubiese un montón de rocas dificultarían mi caída y me mataría posiblemente.

Giré mi cabeza hacia el lado izquierdo del acantilado y vi que se encontraba la villa a un kilómetro de distancia aproximadamente, esta vez no recorrería todo el  camino que hice porque si no tardaría horas en volver así que iría por el atajo de la orilla. A medida que iba avanzando a veces se dificultaba un poco el paso, irrumpiendo con facilidad árboles caídos, y piedras grandes que seguramente hubiese arrastrado el mar cuando hubiese tormentas grandes.

Varios minutos después conseguí llegar de nuevo al pueblo, ahora tenía que buscar un hotel en el que hospedarme pero ¿Cuál? La verdad es que tuve demasiada suerte porque en cuanto giré la calle ya me encontré con uno, así que pasaría de mirar por si había más.

Lo primero que hice fue entrar adentro y pedirle una habitación a la chica, me atendieron con amabilidad al igual que yo a ellas, así que subí rápidamente a la habitación que me había tocado, nada más llegar allí lo que hice fue tirar mi mochila al suelo y tirarme en forma de estrella a la cama de golpe.

Tras estar varios minutos así tumbada en el que casi me quedo dormida me levanté, me desperecé lentamente y me fui a mirar por la ventana, este hotel poseía una piscina bastante grande con todo tipo de instalaciones, la verdad desde la ventana de mi habitación se podía ver parte de la isla y se notaba que estaba dedicada al descanso de las personas, que buen negocio tenían aquí.

Fui a mirarme al espejo que estaba frente a un pequeño armario para guardar la ropa y me detuve por unos instantes, me apetecía ir a la piscina a darme un buen baño, pues hacía calor y me quería refrescar un poco; agarré mi mochila y me puse a mirar la ropa que tenía, un bikini negro iría a la perfección, además era mi preferido cuando nadaba o tomaba el sol; después de eso me quité la coleta que llevaba en el pelo y dejé extenderse toda mi melena pelirroja por la espalda hasta cerca de la cadera.

Una vez preparada bajé las escaleras del hotel hasta llegar a la planta principal que me llevaba hasta la zona de la piscina, una vez llegué allí lo observé todo y vi que había unos toboganes muy grandes, me emocioné porque quería subirme y tirarme de golpe para aterrizar contra el agua así que empecé a correr rápidamente hasta llegar allí.

Una vez ya estaba lista para tirarme vi pasar un “falocóptero” que iba medio zarandeándose por el cielo, dudo que llegara muy lejos…

Me lancé de golpe y estiré mis brazos gritando de lo divertido que era, lo malo es que la punta del tobogán no acababa en el agua si no hacia arriba con lo cual te lanzaría por los aires, llegué al final y cuando salté por los aires lo único que vi era un chico a un par de metros mía, lo único que recuerdo fue que sin querer caí sobre ese chico aterrizando sobre el agua de golpe. Y cuando salí del agua dije comportándome como una niña-Waaa, ¡que divertido!-en ese instante miré al agua y busqué al chico sobre el que había caído de frente-¡Perdona! ¿Estás bien? No era mi intención abalanzarme sobre nadie.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por AlexEmpanadilla el Miér 25 Jun 2014 - 3:36

Alex sentía como el agua lo refrescaba. Estaba paseando tranquilamente por la zona de los toboganes cuando una música estridente empezó a sonar, viniendo de un lugar cercano. Tal vez un concierto. Las guitarras dieron paso a una voz familiar para el médico. ¡Aquella era la voz del lobo! Lo que hacía Drake cantando en aquel concierto era algo que el médico desconocía, pero sin duda aquello era algo que en aquel momento le traía sin cuidado. Estaba tranquilo, relajado y sin ninguna clase de preocupación. La voz del guardaespaldas de Derian lo llevaba a un estado de libertad extremo. Se sentía completamente despreocupado.

Llevaba un rato escuchando la música cuando un sonido ensordecedor de vítores empezó a sonar mientras los espectadores gritaban con euforia. De pronto, de hizo el silencio, y la voz de Drake se detuvo de golpe. ¿Se había acabado el concierto? Alex miró de nuevo hacia el escenario, pero estaba colocado de tal forma que no podía ver lo que ocurría sobre él. Empezó a caminar, curioso por ver lo que ocurría. Parecía que unos hombres corrían con una camilla en dirección al lugar. Tal vez había pasado algo grave. El médico se disponía a volver a su toalla para recoger sus cosas e ir hasta allí para ver si podía ayudar en caso de una emergencia. Empezó a correr, salpicando agua a la gente a su alrededor, que lo miraron con cara de pocos amigos. En ese momento, sobre él escuchó el sonido de un helicóptero. Sobrevolaba la zona de las piscinas, haciendo un ruido potente y ensordecedor debido a la baja altura. Alguien importante, tal vez, que viajaba en un vehículo privado hasta uno de los múltiples hoteles de la isla. El helicóptero parecía dirigirse a uno de los más grandes hoteles del lugar, un enorme edificio de color blanco con varias plantas, que ocupaba una amplia zona a los pies de la gigantesca palmera que se encontraba en la cima de la isla. Alex había estado revisando los folletos de los diferentes hoteles de la isla para ver en cual podrían hospedarse cuando fueran, y sabía que aquel en especial era uno de los más caros del lugar, y que contaba con amplias habitaciones. La noche en una de aquellas habitaciones podía igualar los ingresos de una familia media a lo largo de varios meses. El helicóptero voló hacia el lugar. Pero en vez de elevarse para aterrizar en el tejado del hotel, donde el médico sabía que había un helipuerto de última generación con un montón de aparatos de resguardo de helicópteros, el enorme aparato mecánico voló directo hacia la fachada del complejo hotelero, destrozándola y provocando el caos en el lugar. El accidente provocó una enorme polvareda que se empezó a elevar hacia el cielo. El médico se quedó completamente impactado ante aquella escena. Seguramente habría víctimas. Maldijo para sí. Esperaba unas vacaciones tranquilas y relajantes y parecía que el mundo se reía en su cara, poniéndole un desastre tras otro. Aquello se iba a volver insufrible. El médico gritó mientras corría salpicando a su alrededor. Aquel estrés no podía ser sano. Necesitaba tranquilizarse. Cerró los ojos con fuerza y respiró hondo. Luego, expulsó el aire lentamente por la boca, como un soplido leve pero continuado. Iba a ignorar las cosas malas a su alrededor y se iba a tranquilizar. Por el bien de su salud mental. Ignorando el caos a su alrededor como si no existiera.

Justo en ese instante, el sol se tapó completamente por algo, sorprendiendo al médico. El médico miró hacia arriba para ver cómo algo caía sobre él. Fuera lo que fuera, el impulso que llevaba derribó a Alex, que se vio empujado y derribado. Se hundió en el agua, golpeándose con la cara contra el suelo de azulejos de la piscina. Fuera lo que fuera aquello lo estaba aplastando contra el suelo con su peso, era cálido y suave, pero estaba dejándolo completamente sumergido, y el médico estaba muy débil debido a toda aquella agua a su alrededor. Intentó bracear, y agarró un cordel, completamente a ciegas. No sabía lo que podía ser aquello, así que tiró con fuerza, intentando salir a flote. Sintió como el cordel cedía, y algo caía sobre su espalda. No sabía qué estaba pasando, pero el peso de pronto se apartó, y con sus últimas fuerzas el médico pudo hacer fuerza en el suelo y levantarse lo suficiente como para sacar la cabeza fuera del agua con esfuerzo. Lo que vio ante él le quitó la poca respiración que tenía. Una chica joven, de melena larga y empapada, de un color rosado, con un bikini negro. O más bien con la parte de debajo de un bikini negro, justo sobre él. La cabeza del médico estaba justo entre las piernas de la chica, y pese a que no podía verse a sí mismo, estaba seguro de que se estaba poniendo extremadamente rojo. La chica no llevaba parte superior del bikini. Alex alzó la mano derecha, con la que había agarrado aquel cordel que aún mantenía firmemente sujeto. Allí estaba, aún entre sus dedos, la prenda perdida. Muerto de vergüenza, alzó el brazo, y se lo tendió a la chica. Estaba completamente rojo. Sintió como perdía de nuevo su fuerza, tal vez debido al momento de incomodidad absoluta, y se hundió de nuevo en el agua, con el rostro ardiendole. Notó como algo o alguien lo agarraba. ¿Qué estaba pasando? No lo sabía, pero solo podía pensar una cosa: aquella chica seguramente estaría tan avergonzada como lo estaba él, si no más. El hecho de haber quedado con los pechos al aire en un lugar como aquel no debía ser una experiencia agradable para una mujer. Y menos para una mujer como aquella. Supuso que la pelirrosa le pegaría una bofetada por haberle quitado el bikini, pero no le importaba. En su estado de semi-inconsciencia estaba en un momento de indolencia total. Pese a no ser un pervertido, sabía que aquel momento había valido la pena pese a todo. Se reanimaría cuando se hubiera secado un poco, y trataría de tranquilizarse de nuevo. Sintió como era movido hacia un lugar cálido. Lo sacaban del agua. En su interior suspiró aliviado. Al menos no corría el riesgo de ahogarse. Ahora quedaba ver qué iba a hacer aquella chica en una situación como aquella. Si el médico hubiera estado en un estado menos vegetal, una sonrisa amplia se habría dibujado en su rostro. Pero por ahora se conformaba con seguir vivo y respirando.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Señor Nat el Jue 26 Jun 2014 - 0:04

Comenzó a buscar una prenda que tuviera la talla más parecida a la que debía de llevar Derian. Sin duda llevaría una mediana, o una talla equivalente a una niña obesa, que era en aquel caso lo que importaba. Derian se sentiría muy agradado cuando lo vistiera así, aunque seguramente no lo reconociera en un primer momento, y podría suceder que incluso desenvainara a Vanator amenazando a cada transeúnte que lo viera, aunque se lo quedaría, y en cuanto tuviera oportunidad iría a un campo de margaritas a correr a cámara lenta mientras cantaba “I can’t see me loving nobody about you for all my life”. Se dirigió a la caja y no evitó hacer una parada en la sección de sujetadores. Había desde tops para niñas cuyo pecho comenzaba a florecer como para busto digno de peligrosas piratas pelirrosas. Cogió uno de aquella talla. Derian tenía mucho pecho, más le pesara, y seguro que estaba supersexy para cualquier pervertido amante de los okamas, y a él le proporcionaría una buena risa, sobre todo si lo cogían en medio de aquellas maravillosas piscinas y no podía defenderse mientras le vestían con aquellos mágicos trapos, aunque en su interior estaría dando botes de alegría, deseando que aquel momento no acabara nunca.

Pagó en caja el vestido y el sujetador, y se alejó de la tienda del hotel mientras se disponía a iniciar la búsqueda de Derian. Aquel vampiro agradecería enormemente su interés en ayudarlo para que pudiera seguir la moda que su corazón dictaba debía vestir, como toda buena señorita de la nobleza. En ocasiones no podía evitar pensar en la relación que el vampiro tendría con Olivia… Fiestas del pijama, comparar tetas, jugar a verdad o desafío o comer helado mientras hablaban de buenos mozos. Lo que era una buena relación de amistad entre dos chicas.

Se dirigió a la zona de piscinas y de repente un cascote de más de un metro, y presumiblemente muy pesado cayó del cielo. Vísceras y sangre se desparramaron por todos lados, manchando a la gente de alrededores cercanos y saltando una porción de brazo a la piscina, tiñendo el agua ligeramente de rojo, aunque pronto fue indistinguible. Un estómago en el suelo, y el hígado convertido en paté bajo un coliseo de costillas rotas en perpendicular a un esternón que aplastaba una masa rojiza y espachurrada que debía ser el corazón, y los pulmones parecían esponjas exfoliantes. A Nat casi le da el rebote de la piedra, aunque por suerte su mantra se lo advirtió y tomó forma de charco para evitar golpes. “Pobre hombre. En fin, cenizas a las cenizas, polvo al polvo…”, pensó mientras volvía a su forma para mirar el panorama sobre su cabeza. Un extraño vehículo aéreo con forma de cipote se había estrellado contra el edificio, penetrando por una de sus ventanas y soltando un liquidillo carmín que caía sobre la terraza. “Debe ser una ventana virgen”, pensó Nat con calma mientras examinaba más a fondo el accidente. Era más bien un helicóptero normal, no entendía el por qué de aquella relación tan freudiana.

Generó una plataforma de mercurio y comenzó a recorrer la terraza con las bolsas a pocos dedos de altura, usando la plataforma sólo para demostrar su grandiosidad y lo plateada que era. Al fin y al cabo le encantaba flotar en aquella pose heroica, a pesar de que la ropa veraniega restara estoicismo y seriedad al momento. De repente pudo ver a Alex en la piscina, y a lo que parecía una muchacha pelirrosa de esbelto cuerpo y un pecho que, para definir correctamente, si valiera un berrie por cada talla valdría 150 berries, cayendo sobre Alex que, en lugar de esquivarla, se dejó atrapar por aquellas dos preciosas nalgas guardadas en una braguita de biquini negro, para más tarde tirarle del cordel que mantenía el top sujeto a su busto. “Qué bribón eres, doctor Cooper”.

Alex estaba bajo el agua, y aquella chica con el pecho al descubierto. Eran dos esferas casi perfectas, de un color de piel pálido, como toda la muchacha, aunque ligeramente moreno. Debía hacer desnudos integrales para tener aquel grado de unificación. Tampoco le extrañaba. Al fin y al cabo era una de esas chicas que debían disfrutar exhibiéndose, al menos parcialmente. Podía ver que tenía algún que otro lunar por ahí oculto, y los poros de su piel se elevaban ligeramente por el frío del agua, resaltando más la figura de los pechos y dejando más visible la figura de dos esferas que flotaban sobre su pecho. Eran casi hipnóticos, y aquello por no hablar de aquellos pezones, tan atractivos como el fruto prohibido. Rosados como el cabello de la joven, con una aureola ligeramente morada purpúrea, y una elevación en el centro casi rojiza, que demostraba la excitación de su cuerpo, fuera por el frío o por el tener un hombre con la nariz en su trasero, pero se notaba que algún día un niño sería muy feliz nadando entre aquellos enormes y sinuosos pechos, o cualquier hombre con buen gusto vería en ellas un apetecible refugio, un lugar donde resguardarse del frío en invierno y generar calor para pasar a lugares mejores. Se imaginó al poeta tocando sus pechos, hablando de las grandes montañas que separaban a la princesa y al héroe, hasta que un día decidieron bajar y encontrarse en el bosque. El poeta era un tipo bizarro, aunque era un trovador excepcional y entendía mucho de pechos. Se llamaba Bardo, y si los hubiera visto se habría enamorado de la joven que los portaba, tanto por su perfección y tonsura. Además, parecían duros, aunque a la vez suaves, como un melocotón maduro, dos buenas piezas de fruta a las que cualquier hombre sano querría hincar el diente, aunque no era algo que la gente debiera mirar cuando la chiquilla no quería. Una mujer tenía derecho a esconder sus senos, por muy hermosos, carnosos y anormalmente grandes que fueran, y Nat debía ayudarla. Tenía una difícil decisión entre manos, vestir a Derian o cubrir aquella hermosura, un pecado que los dioses del erotismo le castigarían eternamente, aunque él no acostumbraba a creer en dioses, y salió cuan raudo fue capaz mientras sacaba de la bolsa el sostén azul noche con lentejuelas celestes que había comprado a Derian, sin tiras para evitar que se le vieran por el vestido, y en un hábil gesto se lo colocó, aprovechando el despiste de la joven. Pudo notar el tacto de aquella ambrosía en sus manos instantáneamente, y se largó rápidamente tras arrancarle de las manos el top del bikini a Alex. Aquello también serviría para vestir al vampiro como una Sexy señorrita wont ya come play ah. Aquello le encantaría.

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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Drake Lobo Ártico el Vie 27 Jun 2014 - 23:26

El chico había finalizado el concierto. La gente había disfrutado mucho con aquello, los comentarios de muchas mujeres llegaron a sus oídos pero el chico ignoraba todo completamente. No quería a ninguna persona salvo a su panterita, la única chica que le hacía estar a gusto con su presencia. Pegó un pequeño suspiro al acabar mientras cerraba un momento los ojos. La gente parecía estar pasándolo bien y todos estaban felices y eso era lo que contaba, el chico había cambiado mucho y ya no era un asesino. Su mente estaba relajada y tranquila, Slayer no aparecía desde hacía ya tiempo. No sabía dónde podían estar los demás y trató de olisquear el ambiente mientras abría los ojos, pero esto no llegó a pasar.

- ¡Hmp!

Antes de que pudiera decir nada unos labios se pegaron a los suyos mientras abría los ojos como platos y tomaban un color dorado gruñendo. Sin embargo cuando notó aquel olor cerca de su presencia, aquellos mechones rojizos y morenos sobre su frente y la calidez de aquellos labios, sus ojos se entrecerraron mientras notaba el beso. Minathy estaba allí, no se lo había esperado y ahora no quería separarse de ella para nada, permanecería subido al escenario todo el día pegado a ella si era necesario. Sin embargo aquel beso se acabó en muy poco tiempo y notó un leve tirón de orejas que le hizo algo de daño, pero no lo sentía, estaba realmente a gusto y no le importaba.

Se dejó bajar del escenario para sin pensárselo abrazar a la cazadora entre sus brazos y acariciar despacio su cabello con sus dedos mientras cerraba los ojos. No la iba a dejar separarse, la iba a mantener allí pegada a él unos instantes. Su mano acariciaba despacio su pelo sin cesar mientras su cuerpo se relajaba totalmente por la sorpresa del beso. Estaban junto a una de las piscinas y la gente parecía haberse disuelto, muchas de las chicas que gritaron cosas obscenas, se habían marchado y no había nadie que ahora les pudiera molestar. Ahora podían estar en la intimidad. De repente el chico lobo pegó su boca ligeramente al oído de la morena y susurró muy levemente mientras usaba un tono un poco serio.

- Soy muy conocido, ya te he dicho que en público no te arriesgues tanto. Si saben que eres mi amada pueden ir a por ti para hacerme daño y si te pasa algo…

No llegó a terminar la frase mientras la abrazaba algo más posesivo y protector mientras cerraba los ojos. Cualquiera que hiciera daño a la chica pantera podía suicidarse rápidamente, ya que si el lobo lo alcanzaba, el infierno iba a ser el mismísimo cielo comparado con lo que le iba a pasar. Drake no sabía mucho de tortura pero arrancar las extremidades una a una y ahogar a alguien en su propia sangre mientras destrozaba sus tripas delante de él, era un buen método. Además el mayor riesgo es que el chico volviera a ser buscado por alguna razón y la pantera perdería su licencia de cazadora y pasaría a ser una criminal por ayudar a un asesino, el castaño no iba a permitir aquello de ninguna forma. Ahora se separó unos centímetros mientras la miraba a los ojos despacio y se iba acercando a ella cuando una voz a su espalda le habló.

- Nadie te ha dado permiso para que bajes del escenario, vamos sube ahí de nuevo o vas a tener problemas.

El chico lobo se giró viendo ante sus ojos a un hombre moreno de unos cuarenta años, de barba cuidada y de ojos verdes claros. Era algo fornido y bastante algo, un poco más que el chico lobo. Mediría 1,90. En su mano derecha llevaba una botella de alcohol mientras que en la otra llevaba un puño americano dorado. Detrás de este hombre había unos cuatro hombres. Seguramente les había gustado el musical o tal vez les gustaba ver a todas las chicas reunidas. Fuera como fuera, el chico ahora no iba a ponerse a cantar de ninguna forma.

- Lo lamento mucho, pero ahora estoy ocupado.

Drake se giró para mirar de nuevo a la pantera cuando de repente notó un dolor agudo en la cabeza. El chico cayó al suelo de rodillas, había escuchado una botella romperse, el tipo moreno se la había roto en la cabeza y ahora le miraba con el ceño fruncido. Drake notó algo de sangre bajar por su nuca, pero no le dio importancia, su rostro estaba fijo en el suelo mientras los cabellos de su rostro oscurecían su cara. De repente empezó a recoger con una mano aquellos cristales que había dispersos por la zona. De repente su mirada se levantó mientras observaba a Minathy, sabía que ella trataría de matarlos y rápidamente le sonrió con un rostro dulce y tranquilo, diciéndole con la mirada que por favor no hiciera nada.

- Cielo, ¿Me ayudas a recoger los cristales? No quiero que ningún niño pequeño se corte con ellos.

Dijo mientras el alcohol le caía por la frente hasta su barbilla y de ahí pasaban al suelo, el chico recogía con cuidado de no cortarse mientras mantenía la cabeza agachada. Aquellos hombres empezaron a reírse un poco de la humillación y tras aquello empezaron a alejarse de la zona. Estaba claro que el lobo podría haberlos destrozado, pero no iba a armar líos. Estaban de vacaciones y no iba a ser él, el que estropeara todo a sus amigos. Además no quería que el puesto de Derian corriese peligro y tampoco que la cazadora matara a nadie ya que podían condenarla, tampoco quería pelear con ella delante por si trataban de atacarla a ella.

Ya había recogido todos los cristales posibles y se dirigió a una papelera tirándolos con algunos cortes en las manos, unos socorristas se acercaron preguntándole por su estado, a lo que el chico les sonrió asintiendo.

- Si, no se preocupen, le debía dinero a ese hombre, no lo tomen en cuenta.

Tras su pequeña mentira volvió a mirar a la pantera mientras le sonreía de forma amable mientras le rogaba con la mirada de que no hiciera nada. Se acercó a ella mirándola a los ojos mientras con una mano se acariciaba la nuca debido al pequeño dolor y ya que era la zona donde tenía el corte.

- Me alegro muchísimo de que estés aquí conmigo cielo.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Minathy Witherose el Miér 2 Jul 2014 - 16:17

En cuanto estuvieron fuera del escenario, sintió como el lobo la abrazaba y comenzaba a acariciarle el pelo, ese desgraciado sabía cómo quitarle el enfado en segundos, sonrió cuando lo sintió relajarse y le correspondió el abrazo.

El ambiente se rompió cuando le escucho regañarla por su impulsividad. Achinó los ojos mirando con cara de me importa un pepino lo que digas.

Siempre estaba igual, preocupándose de que pudieran verlos juntos, que alguno de sus enemigos la tomara con ella, que el gobierno le quitara la licencia o la acusaran de complicidad con un criminal.... Resultaba difícil tener un momento de relax cuando su chico no hacia más que preocuparse por nimiedades, no es como si a ella le importara demasiado que sucediera algo de eso, sabia cuidarse solita.

Pensó en darle otro tirón de oreja por arruinar su momento, o tal vez una mirada asesina y una amenaza  abstinencia pero volvió a abrazarla y como siempre el enfado se fue volando.

Definitivamente aquel enorme chico era un maestro de la técnica ojitos de cachorrito apaleado y la de mimitos a discreción, y ella aún no encontraba una forma de hacerse inmune a eso.

Pero de nuevo la magia se rompió cuando un grupo de  lo parecían matones de poca monta interrumpieron diciéndole de muy malas formas al lobo que nadie le dio permiso para dejar el concierto y que subiera de nuevo al escenario.
Afortunadamente para ellos Drake los ignoro y volvió a dedicarle a ella toda su atención, no le gustaba nada que la interrumpiera cuando estaba tan a gustito.
Estaba tan entretenida pensando en llevarse a su novio directamente a la piscina para un rato de diversión que no vio venir el botellazo que se estampó en la cabeza del castaño.

Un gruñido se le escapó al mismo tiempo que sus ojos se oscurecían, como siempre que se enfadaba. Sin embargo, Drake la miró mientras se agachaba a recoger los cristales, pidiéndole con la mirada que no hiciera nada con ese imbécil y le pidió que le ayudara con los cristales.

Obedeciendo por ahora se agachó y comenzó a recoger, cuidando de no cortarse recogió los fragmentos de botella que quedaban y le sonrió a su chico y al personal del hotel que había llegado para ver que nada estuviera mal.

Frunció el ceño cuando escuchó a Drake mentir diciendo que les debía dinero a los idiotas, la parte felina dentro de ella gritaba por salir y usar a los matones de zunchos de poste para afilar sus garras, pero Drake tenia razón, no debían montar barullo allí si querían disfrutar de las vacaciones en paz. Sin embargo, era demasiado terca para dejar las cosas así, Nadie podía meterse con su lobo y menos en su presencia.

- ¿Por qué no buscas un buen lugar para tomar el sol y darnos un chapuzón? Yo iré a registrarme en el hotel y volveré enseguida.

Sin esperar respuesta, recogió la bolsa que había dejado tirada en el suelo y salió con ella al hombro.

Siguió caminando siguiendo el olor que se había asegurado de guardar en su memoria, pasó la zona de recepción y camino entre niños gritones y adultos en bañador hasta llegar a una zona medio desierta detrás del bar del hotel.

Divisó al grupo de idiotas, riéndose a carcajadas y chupando de una botella medio vacía, sin saber muy bien lo que haría todavía se encaminó hacia ellos con una mirada asesina en sus ojos verdes de esas que daban miedito a cualquiera con dos dedos de frente.

Por el camino estuvo a punto de perder su objetivo cuando se sorprendió al ver por la ventana como un helicóptero penetraba " grácilmente" por la ventana de un edificio cercano.

Pensó en ir a ayudar por si había heridos pero sacudió la cabeza, ahora tenía cosas más importantes que hacer.

Se acerco sin preámbulos con paso seguro hasta estar delante del payaso que se había atrevido a golpear a su chico.


- Eh, tú, pedazo de trozo de cacho de ser pseudohumano.


No le dio tiempo a reaccionar, simplemente se acerco hasta poder tocarle y sin pensarlo llevo su mano a la zona de la entrepierna, donde agarro sus partes nobles, apretó con fuerza y giro la muñeca un par de grados, lo justo para saber que con un poco más el idiota cantaría notas altas el resto de su vida.

Vio con satisfacción como los otros matones echaban a correr gritando como nenas y el que tenia "amablemente sujeto"  se ponía azul tratando de tomar aire sin gritar.

Con una de sus miraditas asesinas se acercó lo suficiente para que el tipo pudiera ver como sus ojos se volvían dorados y sus caninos crecían mientras las uñas que le sujetaban se alargaban provocando aun más dolor del que ya sentía.

- Escúchame bien porque no lo repetiré, si te veo de nuevo a menos de diez metros de mi chico, o me entero de que causas problemas en esta isla, arrancare tus pelotas y me haré unos pendientes con ellas ¿He sido clara?

El pobre hombre asintió con fuerza tratando de respirar mientras las lagrimitas escapaban de la comisura de sus ojos. Minathy apretó un poco más la mano.
- No seas maleducado y responde como dios manda cuando te hacen una pregunta, te repito. ¿He sido clara?

-  S-si, como el agua.
– La voz sonó aguda, casi como si arañara una pizarra con las uñas.
Satisfecha, soltó al hombre que cayó de rodillas agarrándose sus partes y lloriqueando.

- Oh vamos, no seas nenaza, no ha sido para tanto.


Viendo que el hombre no se movía puso los ojos en blanco y resopló con resignación, como médico no podía dejarle ahí tirado. Le agarró de la ropa y se lo llevó a rastras a la enfermería, pidiendo indicaciones por el camino y preguntándose por que todo el mundo la veía raro.

En cuanto llego a la enfermería, dejo al hombre tirado a los pies de una camilla y miró a su alrededor en busca de una enfermera, pero solo vio a un tipo raro medio muerto chupando con desesperación de una bolsita de sangre en la que apenas quedaba nada, el pobre parecía haberse quemado de lo lindo.

- Por esas quemaduras y la forma en que exprimes esa bolsa, yo diría que eres vampiro....o sufres un serio caso de antropofagia, en ambos casos, deberías tener cuidado con el sol. Pareces un cangrejo a la barbacoa, dile a la enfermera que te ponga una loción con camomila y aloe vera, te sentirás mejor y si me haces el favor, dile que le ponga aquí al tenor un saco de hielo en los genitales.

Mientras hablaba recogía en el armario de los útiles un poco de alcohol y unas vendas para poner en las cortadas de Drake.

- Hasta otra. – Se despidió del tipo quemado y sin esperar respuesta se dirigió a la puerta, parando delante del tipo y señalándolo con el dedo.

- Recuérdalo bien amigo, si causas problemas de nuevo a mi Drake usaré tus gónadas de bisutería.


Sin decir nada más salió de la enfermería cerrando la puerta y miro a ambos lados.

-Y ahora ¿Donde estará la zona de piscinas...? Creo que me he perdido.
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Re: Un día de relax (La famille du don Charles al completo)

Mensaje por Ryuta L. Fiamma el Jue 28 Ago 2014 - 15:17

Al parecer el efecto de él polvillo, estaba mermando significativamente, tanto que las paredes de aquel lugar ya dejaban de verse como si fueran chicles enormes y parecían eso, paredes, pero aún así, mi mente pervertida por aquella extraña sustancia me decía que estaba en un lugar hostil, que había llegado al planeta de los muebles carnívoros, y que esa era su base, lo cual solo se acrecentó mas al ver una persona pasar, la mujer llevaba ropa de sirvienta, pues seguramente ese edificio era un hotel en aquella isla de vacaciones, como era normal ya que su principal fuente de ingresos sería el turismo, pero yo no veía eso, yo veía un enorme armario de madera, con las puertas abiertas y en su interior en vez de albergar ropa sobresalían unos enormes colmillos, suficientemente grandes como para atravesar un melón.

Yo miraba al mueble que se movía dando pequeños saltitos, lo primero que hice fue quedarme quieto como si al no moverme no se diese cuenta de mi presencia, pero cuando el armario se giro hacía mi posición y empezó a hacer rugidos guturales, me lance contra él, con mi espada en la mano para clavársela por dentro de la boca, hasta que no se movía mas y lo deje ahí en el suelo mientras buscaba la manera de huir de ahí y destruir a tan peligrosos “monstruos”, al menos eso había visto yo, pero realmente la mujer simplemente se había girado y al verme tan quieto y con esa cara de pánico me había preguntado si estaba bien, para comprobar cómo segundos después un loco psicópata se lanzaba encima de ella y le clavaba una espada en la cabeza hasta su muerte.

Seguía avanzando por los pasillos cuando vi a un grupo de muebles subirse en una extraña habitación con fauces por puerta, y que al cabo de un rato al abrirse estas no estaban los aliens, ¿qué clase de brujería era esa? Extrañado, me acerque a aquel artefacto, metiendo primero la cabeza para saber si era peligroso entrar, pero por lo visto no lo era, así que con más confianza entre tranquilamente a la habitación, era pequeña y angosta, de colores claros y una extraña luz que provenía desde el techo, además de un cristal en el lado opuesto a las fauces, era la tortura perfecta para una persona claustrofóbica, pero lo que me llamo la atención a mi es que en una de las paredes internas, justo en donde se ubicaban las fauces, habían muchos círculos que se podían tocar, yo fui a tocar el que más me llamaba la atención, un botón rojo iluminado por una pequeña luz, que parecía más brillante por el efecto del polvillo, por lo que hizo que el cacharro descendiese, hasta llegar al sótano del lugar.


-Si señores, la enorme odisea de Abyss había sido montarse en un ascensor ¿Increíble es lo que hacen las drogas, verdad? Incluso le ha aparecido un narrador para moles

-¿Te quieres callar? ¿Quién estaba narrando antes? Yo, ¿verdad? Pues tira a joder al Gobierno Mundial.-Dije mientras le pegaba una patada a un extraño señor que había aparecido en mi cabeza, sentado en un sillón de color marrón y aspecto de usado durante muchos años, con una especie de libro sobre su regazo, que ponía “Historia de un drogata”.

Y volviendo a la historia… Había llegado al sótano, un enorme lugar lúgubre, húmedo y oscuro, como todos los sótanos, una pena que yo no lo viese así, desde mi punto de vista el lugar era un enorme campo de… piruletas y justo en el fondo de este, había una mega piruleta y eso me recordó que hacía varios días que no había comido y… bueno, me lance a por ella, tirando todo lo que había por delante de mí. Cubos, cajas de madera y papeles volaban por el lugar, como si de un espectáculo de feria, un espectáculo en el que aunque lo intentase de nuevo no creo que hiciese volar tantos objetos a la vez. Finalmente llegue a la piruleta de tamaño casa familiar, ¿qué era? Una caldera, lo que había en aquel sótano era la caldera que conectaba con todo el edificio, el cual era lo suficientemente grande como para denominarse rascacielos, y yo quería comérmela, pensando que era una piruleta, intente subirme a ella, pero siempre me caía estrepitosamente, eso me cabreo mucho, por lo que cogí un enorme cubo que había por el lugar y en una de las salidas que tenía la rompí de un golpe y le introduje el cubo a presión, ocupaba el hueco perfecto y parecía que no se iba a mover, pero yo empecé a hacer un cubo de cobalto con el que rellene el cubo, yo simplemente había cortado la piruleta y le había puesto una roca en el palo de esta, pero realmente había hecho que la salida de gases se hubiese interrumpido, lo cual era bastante peligroso, pues en el momento en el que la caldera no pudiese almacenar mas gases dentro de ella explotaría haciendo una bonita explosión que seguramente se llevara a todo el edificio por delante mientras los restos llovían por toda la isla, puede que en poco más de 5/10 minutos.

Yo tras hacer eso había salido del sótano en el pequeño compartimento, había tocado un botón al azar y había acabado en el primer piso, solo estaba a un piso de recepción y la puerta principal, pero yo no sabía eso por lo que buscaba la salida en ese lugar, cansado de buscar una puerta que destacase entre todas las del pasillo simplemente le pegue una patada a una y… no se rompió, por eso convertí mi mano en una enorme bola, la cual use para partir la  puerta en cachos, dentro había un tipo de pelo oscuro que estaba recibiendo un… agradecimiento de una señorita de pelo dorado, el hombre estaba grogui y casi ni se enteraba de lo que hacía, acostado sobre una cama y rodeado de botellas de bebidas alcohólicas, la chica pego un grito ahogado por lo que tenía en la boca pero no se movió, pues con las mismas intenciones con las que entre me dirigí a una ventana, y salte por ella hacía el suelo, no había mucha altura pero me podría dar un golpe que jodiese una pierna o algo así que por una vez me acorde de que podía transformar mi cuerpo en un metal y es lo que hice, caí e hice un boquete en el suelo, un pequeño cráter, pero ahora con los efectos del polvo casi mínimos solo viendo por momentos a bichos que aparecían de cuando en cuando.

Yo seguía caminando transformado en cobalto, me había acordado de convertirme pero no de volver a mi estado normal y la gente se giraba al verme, aunque yo no me diese mucha cuenta, mientras caminaba había llegado hasta una pequeña piscina, en el medio estaba una chica pelirroja que estaba haciendo topless, que duro bastante poco, aunque lo suficiente para ver el espectáculo, pues un hombre le puso un sujetador y se fue corriendo, menudo aguafiestas… Aunque ahora que me fijaba conocía a esa pelirroja y bastante, por eso mi cara al darme cuenta era un verdadero cuadro. Mi capitana haciendo topless… Estaba flipando mucho, ¿desde cuando tenía esos extraños gustos? Y por curiosidad de saber por qué coño estaba enseñando las… eso, en una piscina, sobre todo por la expectación que se había formado a su alrededor, publico masculino a su alrededor observándola. Iba a entrar en el agua pero recordé la debilidad de los usuarios de una akuma, por lo que al llegar al borde empecé a crear una plataforma de cobalto que iba extendiendo hasta quedar delante de la pelirroja, entonces me agache sobre la misma plataforma y extendiéndole la mano para que saliese del agua.


-¿Ahora te ha dado por hacer exhibicionismo?-Dije entre una pequeña carcajada.

Y entonces, oí una explosión, me gire hasta ver el lugar donde provenía la explosión, un enorme edificio, el del que había salido minutos antes, y que volaba en pedazos viendo como se regaban los restos por todo el espacio aéreo y haciendo que cayesen por un amplio radio por la explosión provocada por la enorme caldera, algunos aterrizaban sobre edificios, otros por las calles y otro más en el exterior de la piscina, aplastando a varios de los varones que seguían por allí, cabe decir que explotaron como si fueran globos manchando en varios metros, sobre todo a mí que estaba en primera línea, pues estaban delante de mí, en resumen, debía de dejar las drogas.
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