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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

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El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014 - 17:55

El día parecía estar nublado, la lluvia caía sobre aquel lugar que era conocido como la base de los agentes del CP. Una ligera brisa soplaba por la zona mientras las nubes avanzaban despacio por el cielo. El mar parecía un poco agitado, un pequeño bote se acercaba hasta la base. Se tambaleaba bastante y en este se podía ver a una figura remando. Su pelo era grisáceo casi plateado debido a lo claro que era, su pelo estaba alborotado y tomaba la posición de los mechones hacia la derecha. Su ojo derecho estaba a la vista mientras el izquierdo estaba tapado por una cinta de acero que llevaba en la frente, la solía bajar para cubrirse el otro ojo. Su boca y nariz estaban tapadas por una media máscara negra. Su cuerpo estaba tapado por una malla de color negro también y por encima llevaba un chaleco de color verde con varios bolsillos y aperturas para guardar objetos. Lo solía llevar cerrado pero ese día lo llevaba abierto. En sus pies unas simples sandalias y en sus manos unos guantes con el reverso protegido por un protector de acero. En su cintura se podía ver una vaina muy larga pues llevaba su espada Masamune.

En su espalda se podía ver amarrada una enorme espada de un color negro como el azabache, el mango estaba en forma de cruz y tenía varias gemas y piedras preciosas incrustadas. Se trataba de Kokuto Yoru, la espada que antiguamente perteneció a Dracule Mihaw, uno de los shichibukais. El espadachín la consiguió hacía ya unas semanas en unas ruinas de una isla lejana. Su rango por el momento era de un agente del CP3. Por fin tras unos segundos, el espadachín consiguió llegar al puerto, amarró el bote a un palo de madera pegado al puerto y salió del bote mientras se estiraba de forma tranquila y calmada. Miró a su alrededor unos segundos para después comenzar a caminar hacia el enorme edificio de la base de los agentes. No tardó mucho en llegar a la entrada donde mostró su carnet de agente del gobierno y pasó al interior. El guardia que le había preguntado, era un tipo bajito con gafas de culo de vaso y pelo moreno echado a un lado, además vestía un traje negro con corbata azul oscura y unos zapatos negros elegantes. Sin duda alguna era otro agente en un turno de guardia.

Kakashi siguió caminando mientras pasaba por uno de los pasillos con las manos metidas en los bolsillos de su chaleco. Venía de una misión en el reino de Goa y ahora iba a informar de su objetivo, pero antes se tomaría un pequeño descanso en la sala común. Subió a uno de los salones de la cuarta planta y se quedó observando la decoración. Paredes grisáceas y algunos sillones de cuero negro, unas cortinas verdes que custodiaban la ventana que daba a un balcón para poder ver el exterior. Varias estanterías llenas de libros y algunas llenas de licores. Una chimenea apagada y lo que parecía ser un televisor, este estaba rodeado por mesas llenas de extraños jarrones de flores. El agente del gobierno se acercó a una de las estanterías de libros abriéndola despacio y se quedó observando aquellos libros mientras se llevaba la mano derecha al mentón mientras pensaba en cual podía coger. Había varios temas sobre piratas, otros sobre novelas y por ultimo varios temas sobre leyendas de las distintas islas. Incluso había varios de cocina y otros sobre la historia y los hechos del gobierno, el chico estaba pensando en coger alguna novela pero no se decidia.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Sáb 28 Jun 2014 - 18:31

Infundir temor entre los compañeros de división era una ventaja, pues las salas comunes donde él aparecía solían vaciarse por temor a molestar al gran hombre al que todos llamaban "Demonio de un solo ojo". Gracias a esto Musashi podía disfrutar de la calma y la tranquilidad en aquellos momentos en los que su corazón estaba incompleto, es decir, los momentos en los que Ame Sora estaba durmiendo o necesitaba estar sola para hacer labores personales, porque por lo demás se pasaba casi todo el día con ella. No es que él hablara mucho, básicamente se pasaba las horas escuchando las historias que la niña tenía que contar y de vez en  cuando era él el que contaba sus historias, generalmente lo que había hecho a lo largo del día con el Cipher Pool. La cosa estaba calmada por el momento, por lo que no eran historias demasiado interesantes y el semigigante temía aburrirla, pero por el contrario ella parecía entusiasmada con los turnos de guardia, las patrullas y todas las demás cosas rutinarias que tenía que hacer. Parecía feliz simplemente con escucharlo, y así es como era por parte de Musashi.

No obstante y dado que a la joven no le dejaban tener libros propios por el momento había decidido ir a la sala común y aprenderse algunas historias cortas que contarle, pues así tendría algo de entretenimiento que ofrecerle hasta que consiguiera que le dejaran según qué libros. Al fin y al cabo ella era una prisionera y él un soldado obligado a estar allí para garantizar su protección. Obviamente nadie sabía esto, solo los superiores de todo el Cipher Pool y el Gobierno Mundial que habían sido los que habían aceptado aquella propuesta para salvar la vida de la pequeña. En cualquier caso, Musashi se encontraba de espaldas a la entrada y de frente a una pequeña chimenea donde hacía un rato crepitaba el fuego pero que ahora estaba apagada, sentado en un enorme sillón con un libro en la mano y un vaso con whisky en la otra. Leía aquella historia sobre un grupo de personas que se unían para derrotar a una empresa eléctrica que estaba robando la energía vital del planeta, y así salvar el mundo... Todo fantasía, pero eran la clase de historias que gustaban a Sora.


Sintiendo que había alguien más en la sala se inclinó hacia adelante y giró su rostro, observando al recién llegado delante de la estantería. Dejó la copa de whisky en una mesilla y giró todo el sillón haciendo un poco de ruido para quedar mirándole de frente, se acomodó de nuevo y cruzó la pierna derecha por encima de la izquierda, mirándole algo serio. —Vaya, no a mucha gente le agrada estar en la misma habitación en la que estoy yo...— mencionó cruzando los dedos por encima de su tripa y dejando el libro abierto apoyado en regazo. Se veía muy bien en aquel enorme sillón pues parecía ser dos tallas más grande de lo que a un humano normal le quedaría bien, pero para alguien que medía dos metros y medio le quedaba como un guante. De hecho, era el único asiento de toda la sala que podría soportar su peso o evitar que se cayera por desequilibrio. —Normalmente cuando me ven suelen desaparecer como ratas temerosas, pero no parece que tú quieras huir.— continuó hablando con seriedad, haciendo una pausa para tomar un buen trago de whisky del vaso y volver a dejarlo en su sitio, no sin antes hacerle un escaneo completo.

Aquel hombre no parecía llevar el traje que todos los Cipher Pool llevaban, sino que parecía portar ropas mucho más cómodas y personales. Probablemente estuviera a punto de salir a una misión de incógnito o acabara de volver de una de ellas, algo que era interesante. No estaba molesto con la presencia de otra persona en la misma sala que él, siempre y cuando no fuera molesto... Si le resultaba molesto, quizás por fin tendría una historia algo menos rutinaria que contarle a Sora.
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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014 - 18:55

La mirada del agente del gobierno continuaba examinando aquellos libros de forma calmada, era demasiado indeciso y no sabía cual coger, le gustaban ya varios y tenía fijados a cuatro en cuestión. Uno llamado “el capitán Gerónimo” otros dos que parecían ser libros de novelas para mayores de edad y por ultimo uno de aventuras llamado “La isla de las almas en pena” todos títulos interesantes para leer. De repente escuchó un extraño ruido a su espalda seguido de una voz. Esta había dicho que a mucha gente no le agradaba estar en la sala en la que estaba él. Esto extrañó al espadachín que no tardó en coger el libro de la isla de las almas en pena y en girarse mientras cerraba la estantería. El libro era de pasta negra y no había ningún tipo de dibujo en la portada ni nada parecido.

Continuó escuchando al otro hombre que afirmó que los demás huían como ratas cuando le veían. Gente idiota al parecer, si ese hombre estaba allí y con permiso para moverse por el sitio era imposible que fuera un criminal o algo por el estilo. Por su forma de vestir debía de ser otro agente del CP o eso al menos pensó el peliblanco. Dicho hombre tenía una copa de un líquido que debía ser alcohol. El hombre estaba sentado pero se notaba que era un tipo enorme al igual que el sillón donde estaba. Kakashi caminó tranquilamente manteniendo el rostro agachado hasta llegar a la puerta de la sala, parecía que iba a irse pero de repente la cerró y se giró sentándose en un sillón cercano al del otro hombre. Mostró una sonrisa calmada y tranquila además de cerrar su ojo visible mientras hablaba en un tono muy calmado y amable.

- Mi nombre es Wesker D. Kakashi. Soy un espadachín agente del Cipher pol de nivel tres. No entiendo a la gente que una sala donde estés, no pareces mal tipo pero ya sabes la cantidad de idiotas que hay en el mundo amigo.

Terminó su frase con una sonrisa agradable y una leve carcajada simpática. A continuación abrió su ojo y con la mano se retiró el protector dejando ver su otro ojo el cual tenía un color rojizo. Además se quitó la vaina colocándola sobre el suelo y se quitó el espadón legendario dejándolo en el sillón de al lado. Acto seguido se quitó el chaleco verde y los guantes quedando tan solo con la malla negra y con las sandalias. Era como si estuviera en su casa, no solía llevar el típico uniforma y por eso le regañaban muchas veces y se llevaba broncas de campeonato, pero pasaba de todo y seguía vistiendo de forma cómoda.

- ¿Cuál es tu nombre amigo?

Preguntó el peliblanco mientras sonreía tranquilamente dejando el libro sobre una pequeña mesa que había en frente, ya se lo leería más tarde. Le gustaba leer mientras viajaba en barcos o botes rumbo a sus misiones, así mataba el tiempo de forma cómoda. Mientras realizaba la pregunta, estiró su mano de forma calmada observando al hombre del parche ofreciéndosela en un estrechón amistoso. Kakashi no parecía mala gente y a pesar de ser un agente, siempre juzgaba las misiones antes de realizarlas. Si el objetivo era matar a una familia entera, se aseguraba de que esa familia fueran criminales, si había gente inocente no la cumplía y ponía una excusa como que apareció un supernova o algo así, un agente algo peculiar. Ahora esperaba que el enorme tipo del parche le respondiera o le estrechase la mano, en el rostro del espadachín había una sonrisa en todo momento.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Sáb 28 Jun 2014 - 19:31

Observó con curiosidad la acción que decidió tomar su acompañante, tomar un libro y dirigirse hacia la puerta. Sin embargo y evadiendo el concepto que Musashi acababa de explicar, el recién llegado cerró la puerta y se acercó a una butaca que no estaba demasiado lejos de donde el semigigante se encontraba y se presentó de forma amistosa. Demasiado amistosa para lo que le gustaría a él, pero no podía culparle por ser amable. Su nombre era Kakashi, Wesker D. Kakashi, y dijo ser un espadachín del gobierno de nivel tres. Eso estaba por encima del propio Date, por lo que supuestamente era mejor que él en combate. Entornó el ojo mientras lo escuchaba, parecía extrañado de que la gente se fuera del lugar cuando él estaba. —Me he ganado cierta fama entre mi grupo...— dijo como única respuesta con la voz seca y tomó el libro con las dos manos para continuar con la lectura.

Sin embargo la voz volvió a llegar a sus oídos y provocó que Musashi alzara la vista, observando cómo el hombre le ofrecía la mano amistosamente y mirando bruscamente la sonrisa que parecía formarse en su rostro. Alzó una ceja como si no pudiera comprender qué estaba pasando para que alguien se mostrara tan amable con él y volvió a bajar la vista a la lectura, sin hacer amago alguno de tenderle la mano. —Mi nombre es Musashi, Date Musashi.— pronunció con la voz calmada pero algo más grave de lo habitual. No le tendería la mano al primer extraño que apareciera por esa puerta, por muy amable y buena persona que pareciera. Su ojo se deslizó por las palabras del texto durante unos segundos pero su mente en realidad no estaba entendiendo lo que leía, al no prestarle atención a la lectura. Alzó la vista de nuevo y pronunció unas palabras algo tardías pero que sin duda iban asociadas a lo anterior. —Y no soy tu amigo.— finalizó.

Llevó una de las manos hasta el vaso de licor y se lo terminó de un trago, una de las características que le brindaba ser tan grande era una mayor tolerancia al alcohol, al necesitar más de este elemento por su masa corporal. Por tanto aquello no alteraría sus sentidos ni su forma de ser, aún quedaba mucha botella para que eso sucediera. Observó la grandiosa espada que traía consigo aquel hombre, parecía una reliquia pues llevaba joya incrustadas en su mango, y el color negro de la hoja llamaba su atención. Algo en ella le decía que no era una espada normal, eso era seguro. —Bonita espada, esa que llevas ahí... ¿Es tan especial como parece?— pronunció fingiendo falso desinterés.

Era una buena razón para abrir la boca, pues pese a que no le gustaba hablar demasiado aquello era algo que no podía pasar por alto. La hoja se le antojaba un poco corta, pero el mango era suficiente para ser cargado con sus manos. Probablemente sería más ligera de lo que estaba acostumbrado, pero no podía dejar de pensar que tenía algún valor. Quizás solo eran las gemas de su empuñadura, quizás el material en el que estaba hecha, quizás tan solo era una reliquia de adorno... Pero si la llevaba consigo era por algo.
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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014 - 19:55

Aquel hombre no le tendió la mano al espadachín, además mencionó que se había ganado cierta fama entre su grupo. Tal vez el motivo era su apariencia y su seriedad, pero no era un motivo para que le marginasen o temiera, no parecía ser un hombre de malas intenciones. Pese a no darle la mano, el peliblanco la retiró suavemente cogiendo su libro de forma calmada y sonriendo ante todo. El hombre se presentó como Date Musashi y además dijo no ser amigo del espadachín, a lo que este sonrió un poco mientras abría el libro tranquilamente observando en la primera pagina varias dedicaciones a personas y en la segunda el prólogo de la historia que estaba a punto de comenzar a leerse.

De repente escuchó de nuevo la voz del semigigante y apartó la mirada del libro observándole ahora a él. Este le pregunto que si la espada era tan especial como parecía, miró su Masamune y entendió que no podía tratarse de ella, por lo que solo quedaba Kokuto Yoru. No era el primer hombre que preguntaba por ella, muchos iban observando la espada fuera a donde fuera el peliblanco. Sin duda alguna no era un arma normal, el agente del gobierno estiró su mano cogiendo la espada por la empuñadura con una mano haciendo fuerza para levantarla. Tras aquello la miró unos segundos y volvió la vista a donde estaba Date.

- Pues es muy especial, esta espada se trata de Kokuto Yoru, perteneció antaño al mejor espadachín del mundo. Dracule Mihaw, uno de los shichibukais que trabajaban para el gobierno. Esta era su espada, una de las doce espadas legendarias y quizás la más poderosa de ellas.

Tras aquellas palabras observó un poco más la espada y la dejó en la mesa de forma suave, trataba aquella arma como si fuera parte de su propio cuerpo. Estaba claro que el objetivo de Kakashi era ser el mejor espadachín del mundo pero le quedaba muchísimo camino, debía vencer a muchos espadachines para ello y entre ellos a su mentor Caspio, aunque a este último le sería muy difícil vencerle si no entrenaba como un loco unos cuantos años. Recordó cuando encontró su espada, al consiguió en unas viejas ruinas de una isla abandonada, una isla repleta de alimañas de enorme tamaño y de plantas venenosas además de terribles trampas y guardianes.

Todo pareció ser obra del destino pues llegó a aquella isla durante una tormenta cuando su barco fue destruido. Ahora había aprendido a manejar bien el arma ya que al principio no sabía usarla muy bien. Sus Katas de la espada estaban mejorando y pronto comenzaría a desarrollar las suyas propias para continuar con su entrenamiento. Volvió a mirar al semigigante dándose cuenta que ambos tenían cosas en común, como por ejemplo que los dos ocultaban algo de su cuerpo. Aquel hombre ocultaba su ojo, Kakashi no sabía si le pasaba algo o lo había perdido, pero él también ocultaba su boca.

- No te cortes, puedes cogerla si lo deseas, así podrás examinarla si te apetece. Para ti debe de ser como coger una daga.

Dijo el agente mientras sonreía de forma amable y volvía a mirar al libro de forma calmada. la historia comenzaba con unos muchachos aventurándose en un monte, no era un mal comienzo pero a ese libro le faltaban descripciones pues no se imaginaba bien como eran aquellos protagonistas de la historia que se estaba leyendo. Pegó un suspiro y continuó leyendo pero atento a todo su alrededor, estaban en una base y no era raro que algún superior pasara o algo así.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Sáb 28 Jun 2014 - 20:50

No parecía haberse ofendido por no darle la mano, sino que sonreía y se mostraba amistoso frente a aquel que preguntaba por su espada. La respuesta que obtuvo a su pregunta le hizo alzar una ceja denotando cierta sorpresa, pues aunque alguien como él no había escuchado los nombres de "Kokuto Yoru" ni "Dracule Mihaw", si que se asombró al escuchar que fue el mejor espadachín del mundo y que era un sichibukai del gobierno. Además mencionó que era una espada legendaria, posiblemente la más poderosa de las doce que había. Pensativo se acarició la perilla mientras miraba aquella espada, pensándose la propuesta de tomarla para observarla más de cerca. No le disgustaría tener esa espada entre sus manos, la verdad, pero si era de aquel muchacho no quería comprender cuan fuerte podía llegar a ser por temor a "echarla de menos".

Sin embargo había algo que no le gustaba en absoluto, y era el hecho de que ese chico la tuviera. No dudaba que pudiera ser fuerte, que incluso pudiera ser más fuerte que él (aunque eso, en verdad, no lo pensaba), pero el hecho de que alguien con tan poco poder tuviera la mejor espada de todos los tiempos era algo que le mosqueaba. Adjudicaba esa falta de poder a que se encontraba en el Cipher Pool 3, de un total de 9 números y divisiones especiales, aquel compañero suyo sería un objetivo fácil contra piratas cuya cabeza valiera más de lo que podían hacer frente. No cesaba de acariciarse la perilla mientras entrecerraba el ojo, mirándole con cierta preocupación aunque no por él, sino por el destino de esa espada.

Hmm. Dudo que la tengas por mucho tiempo... Quiero decir, si tan legendaria es esa espada ¿por qué la tiene alguien que está en el CP 3? ¿No has pensado que vas a ser el objetivo de piratas, bandidos, cazarrecompensas e incluso puede que del propio Gobierno Mundial? No deberías pasearla tanto, muchacho...— dijo con la voz firme, tratando de advertirle. Confiaba muy bien en sus habilidades propias y creía que podría arrebatarle la espada a ese chico por la fuerza, pero no era algo que le importara. Él solo quería que Ame Sora estuviera segura, y mirándolo por otro lado podría vigilar que esa espada no acabara en malas manos sin salirse de la ley o de las órdenes de sus superiores, y con suerte sin tener que alejarse demasiado de Enies Lobby. Su ojo enfocó la puerta que él mismo había cerrado y acto seguido volvió a enfocarle a él, preguntándose cuánto tardaría en aparecer un oficial requisándole la espada para dársela a alguien que pudiera darle un mejor uso.

Espero que sepas lo que haces.— añadió antes de volver a la aventura. De pronto en la historia había aparecido un tremendo meteorito que caería sobre el planeta y lo destruiría, ¿cuántas páginas se había perdido mientras pensaba en sus cosas? En cualquier caso ese libro era un resumen muy rápido, aquello podía haber pasado en tan solo un capítulo. Dejó el libro de lado junto al vaso de Whisky vacío y tomó un periódico para leer las noticias. Era una edición especial de aquella fortaleza en la que se entrevistaban a miembros de la guardia para fomentar el interés de los demás miembros. Pura basura. No le quedaba otra distracción que hablar con ese hombre o largarse de allí, y Ame Sora todavía debía estar dándose el baño que había ocasionado que el semigigante saliera a dar una vuelta. La conversación parecía inevitable.

Cerró el periódico también y se acomodó en el sofá mirándolo, bien pensando aquel chico quizás le diera una historia que contar a su pequeña amiga. —Y dime, ¿cómo conseguiste esa espada?— vocalizó mientras masticaba una aceituna con hueso incluido que había tomado previamente de la mesa como si fuera un simple cacahuete. Si ese hombre le proporcionaba una buena historia para Ame aquella visita a la sala común no sería tan inútil como parecía que iba a ser cinco minutos atrás.
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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014 - 21:19

Aquel hombre parecía preocuparse por la espada, dijo que el chico podía convertirse en el objetivo de los piratas, cazadores o del propio gobierno mundial. Era algo que Kakashi ya había pensado, sin embargo no temía a esas situaciones. Si alguien tratara de arrebatarle la espada que tanto apreciaba, no por su fuerza ni su leyenda, tan solo por mero cariño, debería matar al agente. Si el gobierno trataba de arrebatarle algo que le pertenecía y encima algo que había encontrado con tanto sacrificio y dolor, es que no merecía trabajar para ellos y en todo caso huiría con la espada. Le daban igual las consecuencias, eso estaba claro, los cazadores también le daban igual, si tenía que matar a alguno lo haría y encima ellos saldrían perdiendo convirtiéndose en criminales por atacar a un agente. Los piratas eran los que menos le preocupaban. Era un miembro del CP3, pero aún así era duro de pelar.

Después aquel hombre le dijo que esperaba que supiera lo que hacía. El peliblanco ante todo sonreía calmadamente. Estaba muy tranquilo y ya sabía qué hacer en cualquiera de los casos, muchos del gobierno no conocían la espada debido a que no estaba en ningún documento de la ficha del espadachín ni nada por el estilo. Sin embargo algunos superiores si le habían visto con aquella arma en sus manos y le habían echado alguna que otra mirada. Era raro que un simple espadachín poseyera esa arma debido a que no tenía ni siquiera una fruta del diablo, sin embargo no pretendía conseguir ninguna. La habilidad de nadar era algo que apreciaba demasiado para perderla, además de no ser por eso hubiera muerto en aquella peligrosa tormenta el día que encontró la espada. Prefería tener al mar de aliado en lugar de enemigo y eso era algo que no cambiaria en su mente.

- No se preocupe Date, sé muy bien el riesgo que conviene poseer esta espada pero créame, todo aquel que trate de arrebatarme esta espada deberá enfrentarse a mí a muerte. Puede parecer una idiotez pero para mí no es una espada legendaria, es una espada a la que le tengo mucho cariño, podría ser una daga cualquiera y pensaría de la misma forma.

A continuación escuchó a aquel hombre decir que le contara como consiguió la espada. La historia era un poco larga pero trataría de resumírsela de la manera más corta posible, no había prisas pero el mero hecho de ponerse a contar una historia le daba una pereza increíble. Cogió la espada y la puso en su regazo mientras sacaba ahora un pañuelo y comenzaba a limpiar la hoja mientras comenzaba a hablar en un tono muy tranquilo y calmado.

- Mi barco se dirigía al Sur, pero una tormenta lo destrozó, yo desperté en la arena de la playa de una isla desconocida. La vegetación de esta fauna libera un potente veneno parecido a la lepra. Quien permanezca cuarentaiocho horas allí se volverá un esqueleto humano y en pocos días más morirá. Yo por suerte estuve treinta seis horas y sobreviví. Allí había muchas trampas y insectos gigantes de todo tipo, arañas de tres metros, escorpiones de cinco metros y algunos insectos más. Recuerdo que me persiguió un enjambre de unas sesenta arañas, me tiré al mar y se fueron. En unas ruinas pude ver esta espada sobre un pedestal, cuando la cogí apareció un hombre fornido que dijo ser el guardián de dicha espada. Era un tipo que ocultaba su cara con una máscara morada de león, al parecer esa máscara era una especie de máscara de gas y le protegía de la toxina de las plantas. Estuvo a punto de matarme pero moví esta espada contra él y de repente un enorme tajo de color verde hecho de energía cortante, salió de la espada partiéndolo en dos. Después huí de allí hacia la playa y pude ver un barco marine, lancé varios tajos al cielo y aquellas ondas alertaron al barco, me recogieron y conocí al que ahora es uno de mis mejores amigos, el Contra-Almirante Krauser, el demonio de la niebla. Después me llevaron a casa y así fue como conseguí la espada, luego me llegó el informe de las plantas venenosas cuando investigaron la isla, cosa que yo desconocía y por la que casi muero allí. Eso es todo, fin.

Tras finalizar continuó limpiando su espada de forma tranquila con total cuidado mientras mantenía su rostro calmado.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Sáb 28 Jun 2014 - 22:23

Asintió lentamente al escuchar sus palabras acerca de que podría defender la espada. O al menos, defenderla con su vida. En cierto modo le recordaba a la relación que tenía él con Ame Sora y por ello podía entenderlo, pero no era para nada lo mismo. Aunque se parecía a que, en caso de que la niña se volviera valiosa para alguien con mucho poder, Date no sería suficiente poderoso para protegerla y eso era algo que le ponía enfermo. De todas formas lo vigilaría, no iba a dejar que esa espada cayera en manos de alguien que pudiera manejarla contra él, es decir, en verdad le venía bien que fuera alguien "débil" el que la tuviera. Estaba claro que en las mejores manos en las que podía estar era en las suyas, ayudándole a proteger a Sora de cualquiera que quiera hacerle daño pero... No era el momento de ponerse violento, y menos contra alguien como aquel que estaba sentado delante suya. No es que le cayera bien, pero no era mala persona ni tenía intenciones de atacar a su protegida por el momento.

Sin embargo no le mencionó esto a Kakashi, no era información que le viniera bien que tuviera todo el mundo y cuantos menos supieran su punto débil mejor. La historia de cómo encontró la espada le pareció bastante curiosa, sobretodo porque parecía que había llegado a ella por casualidad y que se había largado de la isla también por casualidad. Los monstruos que mencionó no le intimidaron en absoluto, no después de haberse criado entre dinosaurios que buscaban alimentarse de su carne, pero lo de las plantas que te mataban en 48 horas parecía bastante amenazador. Además ese guardián parecía saber mucho de la isla al evitar que la toxina de las plantas lo dañase, y el trofeo que se encontraba en el interior de ese templo desde luego merecía la pena. Sobretodo el hecho de que un barco llegara poco antes de que muriera por aquella toxina, que si bien era cierto que podrían estar buscando el barco desaparecido le sonaba raro que encontrara aquella isla que no había sido descubierta hasta entonces.

En cualquier caso la historia sonaba suficientemente creíble, sobretodo por cómo la había contado. Explicaba bastantes cosas de la isla que, o bien se había preparado para decirles concienzudamente o bien eran verdad. No le juzgaría, pues aunque la hubiera robado a él no le importaba mientras no se la robaran a él. —Buena historia...— dijo acordándose del propósito por el que le había pedido que le contara cómo la había conseguido. En verdad le serviría para distraer durante un rato a la pequeña, aunque temía que le preguntara por el hombre portador de la espada para que fuera a visitarla o algo así. Lo observó fijándose en los detalles de su rostro y vestimenta para describírselo lo mejor posible y después observó como sacaba brillo a su gran pertenencia. —Hmpf.— dejó escaparmientras le quitaba el tapón a la botella de Whisky que se estaba bebiendo.

Sirvió dos vasos generosamente, al fin y al cabo no era él quien había pagado la botella sino que se la había dejado uno de los reclutas cuando vio entrar al semigigante por la puerta. Tomó el vaso entre sus dedos y se acomodó de nuevo en la butaca brindando en alto, pero no por Kakashi, sino por la espada que mantenía entre sus manos. Para indicarle esto inclino ligeramente la cabeza y alternó una sola vez la mirada de su ojo sano entre sus ojos y la espada. Acto seguido y sin preocuparse de si él bebía con él o no se llevó el licor a la boca y se lo terminó de un trago, manteniendo el gesto tenso y sintiendo el ardor bajar por la garganta pero sin afectarle demasiado. —Ten cuidado con la espada, entonces.— mencionó quitándole importancia.
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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014 - 22:59

El chico continuaba limpiando su espada de forma calmada y concentrado ahora en sus cosas. Al acabar de limpiarla la dejó sobre su regazo mientras ahora mantenía la mirada en Date, este le dijo que había sido una buena historia y a continuación sirvió otra copa de alcohol. Kakashi no era muy de beber pero no iba a hacerle el feo aquel hombre. Cogió el vaso levantándolo y lentamente se lo fue bebiendo a través de la media máscara negra que tapaba su boca, el líquido se filtraba por la tela y podía beber. Tras aquello dejó la copa en la mesa y se limpió con la mano derecha de forma tranquila.

Acto seguido terminó de limpiar la espada legendaria y la colocó de nuevo en la mesa mientras ahora sacaba una Masamune que mediría unos dos metros, era una espada larga y afilada y ahora llegaba su turno. Comenzó a limpiarla de forma tranquila, estaba claro que al espadachín le gustaba mucho cuidar bien de sus armas. Era una de las pocas cosas que le gustaba hacer, cuidar de sus armas como si tuvieran vida propia. Además de entrenar, leer y realizar misiones, era algunos de sus gustos personales.

Nada más limpiar la espada, sacó un puñal de plata algo pequeño y lo limpió también, acto seguido guardó las espadas, cada una en su funda y pegó un suspiro mientras volvía a mirar al libro. Por fin comenzaba a tener sentido la historia, aquellos chicos que se metieron en el monte no eran los protagonistas y habían muerto en muy poco tiempo. Por fin ahora la historia se centraba, el capitulo uno del libro fue el que inició la verdadera trama de aquella historia, sin duda ese libro iba a gustarle bastante. Se notaba que el escritor daba giros inesperados haciendo pensar en algunas cosas que luego eran totalmente falsas. Eso hizo pensar al espadachín en algo, ya tenía una nueva técnica en mente y pensaba desarrollarla. Iba a necesitar dos cosas fundamentales, sangre fría y una buena espada y tenía ambas.

Iba a largarse a un monte solitario como el del libro, pensaba desarrollar sus habilidades y despertar aquello que muchos llamaban haki, necesitaría estar un tiempo ausente y para ello iba a tener que pedir un permiso especial. No pensaba que se lo fueran a dar así por la cara por lo que su idea era realizar unas cuantas misiones importantes y pedir como premio unos meses para poder entrenar. Esta vez iría a una isla conocida, no se arriesgaría a ir a una donde pudiera morir por una estupidez como la última vez. Ese libro le había dado la idea de los giros inesperados, tales como los que iban a dar las nuevas habilidades del espadachín. Además aquel hombre le había motivado, cierto era que podían arrebatarle la espada y eso fue la chispa que encendió el entusiasmo del peliblanco.

Se levantó de repente de la silla con una media sonrisa, bajó de nuevo su cinta del pelo ocultando su ojo rojizo. Ahora caminó hasta una de las estanterías mientras observaba unos cuantos libros más y cogió uno llamado “El arte de la espada”. Lo llevó hasta su chaleco verde y lo guardó allí dentro para después pegar su espalda a una de las paredes de la sala y observar fijamente al semigigante, si no le hubiera conocido no habría tenido la motivación que había cogido en ese momento. Sin pensárselo observó a Date y le habló en un tono muy calmado y tranquilo, pero esta vez su mirada era de emoción.

- Muchas gracias Date.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Sáb 28 Jun 2014 - 23:25

Casi sonrió al verle beber el Whisky como lo estaba haciendo, filtrándolo a través de la tela. Por su mente pasó una pregunta rápida que no formularía porque no le interesaba, pero no pudo evitar pensarla. ¿Qué clase de mutilación tendría para no querer mostrar su mandíbula, boca y nariz? También pensó en que quizás era algún tipo de androide y que quería mantener su parte metálica invisible a ojos curiosos, pero tampoco le dio demasiadas vueltas. Una última visión pasó por su cabeza antes de pensar en otra cosa, ¿cómo comería cuando había gente delante? —Hmpf.— volvió a dejar salir de su voz mientras trataba de acomodarse mejor, retirando un cojín de su espalda y colocándoselo a la altura de las costillas, apoyando su cuerpo contra él mientras miraba por la ventana pensativo. ¿Habría terminado de bañarse ya?

Como no quería interrumpirla decidió quedarse por allí un poco más, y justo cuando tomó la decisión de quedarse un rato más observó a Kakashi limpiar otra espada aparentemente más modesta que la anterior pero que era mucho más larga de lo normal. En verdad, parecía una katana fabricada para alguien de su estatura en lugar de la de su dueño. Por último limpió un puñal de plata y cuando terminó guardó las armas en sus fundas y continuó leyendo aquel libro. Por un instante sintió como si aquel hombre le hubiera enseñado sus armas y esperara ver cuáles eran las del semigigante, pero no se había llevado ninguna a aquel lugar pues no tenía intención de cortar nada ni a nadie, ni tampoco aplastarlos con su maza.

Tras un pequeño rato en el que Date se limitó a hacer un crucigrama bastante simple en el periódico mentalmente el hombre que lo acompañaba se levantó de golpe, haciendo que bajara el periódico para ver qué estaba haciendo y el por qué de su reacción. Lo observó desplazarse hasta la estantería con aparentes energías renovadas y tomar un libro que se guardó en un bolsillo. Se apoyó en la pared y agradeció al semigigante por algo, pero este no entendió por qué. Estuvo a punto de no responder y volver a su crucigrama, pero guiado por la curiosidad y que le debía al menos una respuesta después de la historia que le había contado, alzó una ceja y le miró con su ojo sano allí donde se encontraba. —¿Gracias por qué?— articuló mientras trataba de descubrir el gesto de su rostro. No entendía qué había podido haber hecho para que le estuviera agradecido, pero sería bueno saberlo para comportarse así en un futuro. Entonces calló en la cuenta, casi ni lo recordaba. —Ah, si lo dices por el whisky no te preocupes, no era mío. Tampoco lo he robado, lo dejó un compañero por aquí cuando yo llegué... Y todavía guardaba el precinto por lo que no había sido abierta, así que...— se encogió de hombros.

Se preguntó qué habría hecho él en caso de que le invitaran a tomar un trago, especialmente si lo hubiera hecho un desconocido. Si se hubiera dado esa situación el semigigante habría rechazado la bebida, no podía arriesgarse a caer enfermo o a ser envenenado por una artimaña deshonrosa como esa, además de que no quería deberle nada a nadie ni aunque solo fuera un trago de Whisky. En cualquier caso, era poco probable que esa situación se diera ya que no es que fuera la persona a la que más estima le tuvieran de toda su división.
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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Jun 2014 - 23:53

La mirada del espadachín continuaba fija en aquel hombre que le preguntó el porqué del agradecimiento. Iba a responderle cuando de repente el semigigante le dijo lo de la bebida, en ese momento una gotita de sudor bajó por la frente del espadachín pues no refería a aquello. La historia de la botella era curiosa, un agente se la había dejado allí y ahora la botella estaba vacía, lo mejor era que Kakashi había sido cómplice. Esperaba que ese compañero no fuera un rango superior al CP3 o se la liarían bien liada. Aquellos eran tipos fríos como el hielo y con muy malas pulgas, y él no tenía la figura intimidante de Date, no podía darle una colleja a un luchador de un rango alto sin acabar apaleado, el fuerte del chico eran las espadas sin duda. Decidió decirle el motivo del agradecimiento a su compañero mientras sonreía de nuevo.

- Gracias a tus advertencias sobre que tenga cuidado con la espada, lo único que han conseguido ha sido espabilarme un poco y motivarme para entrenar más seriamente para poder defenderla u ser digno de ella. Al fin y al cabo yo voy a ser el próximo mejor espadachín del mundo.

Dijo con una media sonrisa mientras se estiraba despacio y se colocaba el chaleco de nuevo y después los guantes. Le había dado algo de frio y quería colocarse la ropa. También se amarró la espada legendaria a la espalda y su Masamune a la cintura al igual que el puñal en una funda situada en su rodilla. Se abrochó bien el chaleco debido a la temperatura que ahora sentía, después de remar estaba caliente pero permanecer tanto tiempo sentado le había enfriado bastante. Tras unos segundos pegó un bostezo, pensaba en largarse a echarse una siestecita cuando de repente la puerta de la sala se abrió y de esta apareció un hombre alto.

Su pelo era azulado y largo y sus ojos dorados, vestía con un traje elegante de color negro y una corbata color salmón. Además tenía unos elegantes zapatos y unos guantes de cuero. En su espalda portaba una lanza. Su expresión era bastante seria y su mirada fría como el hielo, este miró a Kakashi de forma seria y de repente empezó a hablarle.

- Agente Wesker, me alegra que haya completado los dos encargos que le pedimos. Los investigaremos de inmediato para saber qué hacer con usted.

Kakashi sonrió amablemente ante las palabras de aquel hombre, no lo conocía y por la forma de comportarse debía ser un superior. Recordaba cómo había completado el encargo de buena forma, pero de repente sus ojos se abrieron muchísimo, ese hombre había dicho dos encargos y él solo había hecho uno. Trató de recordar y se acordó del encargo del reino y lo de aquel traficante que le dijeron. El mundo se le echó encima en unos segundos, tenía que largarse de allí como alma que lleva el diablo y completar el encargo o le caería una buena, no podía creer que se le hubiese olvidado completar la segunda misión. De repente aprovechando un distraje del hombre del pelo azul, miró a Date y le hizo dos simples signos, en uno se señalaba así mismo y el otro movía las manos de abajo arriba queriendo decirle que se iba a largar corriendo le caería una buena. No sabía si el semigigante le entendería pues había parecido ridículo haciendo aquellos gestos, ahora solo esperaba que aquel hombre de pelo azul se fuera de la sala, no sabía si tenía que decirle algo a Date o no, pero esperaba que se fuera pronto para poder salir de allí.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Dom 29 Jun 2014 - 0:22

Con sus palabras parecía que aquel hombre de verdad tuviera una relación especial similar a la que él tenía con Sora, aunque obviamente no podía alcanzar ese nivel para él. Sin embargo el hecho de que quisiera hacerse más fuerte para así poder proteger aquella espada le gustaba, y por primera vez desde que entró por la puerta le dedicó una sincera media sonrisa justo antes de que alguien los interrumpiera. Era un hombre de pelo azul, Musashi no se fijó demasiado en él pero por cómo hablaba o se lo tenía muy creído o era superior en rango a ellos dos. Observó la escena con curiosidad, sorprendido por la reacción de Kakashi cuando le felicitó por sus recientes dos trabajos. Primero sonrió normalmente, pero al poco tiempo parecía que se hubiera acordado que se había dejao los fideos en el fuego o alguna situación de ese tipo. El peliazul miró la sala unos segundos, lo suficiente para que el semigigante pudiera mirarle y ver unos extraños gestos que no logró entender. Pero al parecer necesitaba ayuda.

Carraspeó, llamando la atención de recién llegado y se levantó hasta que su cabeza casi rozó el techo. Se acercó lentamente hacia donde ese hombre se encontraba mirándole fijamente a los ojos, caminando con cierta provocación como si fuera molesto por algo. En su mano cargaba con la botella de whisky de la cual la mitad de su contenido había sido drenado y parecía estar a punto de rompérsela en la cabeza a aquel hombre, como si fuera un monstruo a punto de cargar contra su objetivo. Una vez llegó hasta donde aquel tipo estaba miró durante un segundo a Kakashi y luego clavó la mirada en su objetivo bajando bastante la mandíbula, pues ese hombre le llegaba por el pecho. Abrió la boca lentamente y pronunció unas palabras con la voz muy grave, como si recitara un cántico para absorberle el alma. —Alguien se ha dejado esta botella mediovacía en la sala común, abandonada. Debería hacerse cargo de ella.— dijo alzando la botella y soltándola en el aire, haciendo que cayera en el suelo y se rompiera en pedazos derramando todo el licor por el suelo.

Acto seguido y sin mostrar ningún tipo de nerviosismo o de prisa por volver al sitio, se giró y caminó con la misma lentitud anterior hasta el enorme butacón en el que estaba sentado y sin mucho esfuerzo se sentó en él, volviendo a mirarle fijamente mientras lo hacía. Acto seguido tomó el periódico y no dejó de mirarle hasta que lo tuvo abierto en frente de él, momento en el cual bajó la vista hasta las hojas de papel. Sabía que nadie sería capaz de soportar esa provocación de alguien con rango inferior a él, no de tipos tan orgullosos como esperaba que fuera él. De inmediato el peliazul estalló en multitud de palabras que Musashi ni siquiera escuchó centrado en su crucigrama, incluso se acercó hasta donde el semigigante estaba y le señalaba con el dedo, pero el del parche había entrado en un estado en el que difícilmente sería perturbado por alguien tan estúpido como era él.

Apartó la vista del periódico un segundo y miró la puerta, esperando que Kakashi hubiera entendido lo que acababa de pasar y aprovechara la situación para escapar de allí antes de que terminara de echarle la bronca. —Gracias por la historia...— murmuró simplemente moviendo los labios de forma que aquel que estaba insultando a su madre no pudiera escucharle. Con aquel oficial distraído el camino estaba libre, solo hacía falta que Kakashi lo hubiera aprovechado y cuando fuera así el Demonio de un solo Ojo se marcharía por aquella puerta. Ya iba siendo hora de volver con Ame Sora, y esta vez tenía una historia que contarle.
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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Invitado el Dom 29 Jun 2014 - 0:52

El peliblanco observaba de forma calmada, esperando la oportunidad necesaria para salir por patas de aquel lugar. De repente el semigigante se levantó y tiró la botella al suelo rompiéndola diciéndole al tipo de pelo azul que se hiciera cargo, tras aquello se sentó de nuevo y aquel hombre empezó a acercarse echándole la bronca. Se estaba pasando mucho con sus comentarios y eso hizo que el amable espadachín frunciera el ceño llevando la mano a la funda de Masamune, de repente se tranquilizó un poco, podía convertirse en un criminal y le daba igual, pero en ese momento no sería digno de la espada. Aunque el semigigante fuera algo serio, lo consideraba como a un amigo. Entendió el gesto de Date, fue una oportunidad para que se largara del lugar. El peliblanco realizó una reverencia al moreno para agradecérselo, el debía un favor y pensaba devolvérselo.

Pasó despacio por detrás de aquel tipo, aprovechó el ruido y pegó un tajo silencioso sacando la hoja de su espada tan solo unos cinco centímetros. Después salió de allí, cuando aquel agente gruñón caminara un poco se le iban a caer los pantalones, el peliblanco había cortado la correa sigilosamente y había salido huyendo. No tardarían mucho en darse cuenta de que no estaba en la base, necesitaba acabar su cometido lo más rápido posible. Empezó a bajar por las escaleras a toda velocidad mientras sonreía calmado. No tardó mucho en llegar a la salida cuando de repente a su olfato llegó un olor bastante bueno. Se frenó en seco y observó una sala donde la puerta estaba abierta, se asomó y pudo ver a dos hombres durmiendo. Eran dos tipos distintos y estaban dormidos.

Uno rubio con el uniforme trajeado y el otro un pelirrojo que vestía de camisa blanca y pantalón vaquero. En la mesa de esa sala había una pequeña tapa de albóndigas que se habían preparado, este sonrió de lado y antes de nada entró en la sala con total confianza. Observando cómo las dos marmotas roncaban, había un tercer sillón y en este una chaqueta apoyada, seguramente eran tres y el otro estaría en el baño o algo así. Rápidamente cogió el plato de las seis albóndigas que había y salió de la sala sonriendo con una cara de felicidad increíble. A continuación el espadachín salió por la puerta y corrió al puerto hasta llegar al bote y subirse. Cortó la cuerda que lo amarraba al puerto y el bote comenzó a moverse. Este se puso de espaldas a la base para que nadie pudiera ver como comía y se retiró la media máscara comenzando a comerse las deliciosas albóndigas. Estaba tan hambriento que se las comió en apenas un minuto y fue cuando escuchó un grito en retaguardia.

- ¡Kakashi!

Se colocó la media máscara y se giró observando como el pelirrojo, el rubio y otro hombre calvo le gritaban diciéndole que tenía mucha cara y que devolviera las albóndigas. El Cp3 comenzó a reír a carcajada limpia mientras el bote seguía alejándose. Aquellos tipos pertenecían al CP1 y no conocían el Geppou, no podían alcanzarle de ninguna forma y si se iban les regañarían. No podrían dejar la base tres agentes así por las buenas. Lo que más alegró al peliblanco de ese día fue haber conocido al semigigante Date Musashi, lo consideraba su nuevo amigo, aunque este no lo considerara un amigo a él. Sin embargo el acto que había hecho le había agradado mucho y esperaba poder a volver a verle, incluso participar en alguna misión junto a él, pero ahora debía largarse a toda prisa remando.

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Re: El Espadachín y el Devastador se conocen (Date y Kakashi) (Privado)

Mensaje por Date Musashi el Dom 29 Jun 2014 - 1:13

Cuando la bronca parecía estar a punto de terminar debido a que el oficial se estaba quedando sin aliento, Musashi le miró con gesto dubitativo y como si le fuera la vida en ello pronunció unas palabras que dejaron tan sorprendido como enfadado al oyente. —Palabra de cinco letras, onomatopeya del sonido que hacen los patos... Ah, claro, "cuack", llevo escuchándolo desde hace cinco minutos en esta maldita sala.— dijo levantándose, doblando el periódico y dejándolo en la mesa bruscamente para salir por la puerta cerrándola de un portazo. Ya le había dado suficiente tiempo a ese muchacho y él ya había esperado suficiente, partiría de inmediato al lugar donde retenían a la pequeña. Pudo escuchar gritos de enfado cuando la puerta se cerró, pero hizo caso omiso y siguió caminando hasta un pasillo cercano que daba a unas escaleras para el primer piso. Las bajó todas y marchó caminando tranquilo hasta el lugar destinado, sin demasiada prisa pero sin pausa.

Por el camino algunos, los más novatos y alguno que había oído hablar del incidente que provocó cuando llegó, se iban apartando para dejarle pasar. No obstante la gran mayoría no eran intimidados por él, o al menos no de momento. Por el camino pensaba en aquel muchacho que acababa de conocer, sabía que si lo había ayudado era porque tenía aquella espada y, de una forma u otra, quería hacerse fuerte para protegerla que era básicamente lo mismo que quería hacer él, o mejor dicho algo parecido. No es que pudiera considerarlo su amigo, no es que pudiera considerar a alguien su amigo, pero al menos lo había sacado del saco de los lameculos imbéciles que le gustaría partir en dos. No sería muy difícil que los pusieran juntos en una misión pronto, lo cual era bueno ya que podría vigilar de cerca esa espada y, probablemente, evitar que se la robaran. Fuera como fuese, no parecía que lo iba a poner fácil para eso así que no tenía que preocuparse demasiado por el momento.

Ensimismado en sus pensamientos llegó a la habitación donde estaba la niña y golpeo cuatro veces en la puerta, ni una más ni una menos, siendo respondido por una voz en el interior muy aguda e infantil. —¡Adelante!— dijo la voz dando permiso para entrar. En cuanto Musashi entró la niña salió corriendo hacia él y este clavó una rodilla en el suelo y extendió los brazos no sin antes cerrar la puerta, abrazándola cariñosamente. —¡Patchi-chaaan!— gritó con alegría mientras era levantada por los aires y llevada por el nombrado a la cama. —¿¡Cómo te ha ido!? ¿Has visto algo divertido?— decía ella nerviosa. La depositó en la cama y se sentó en una silla cercana sonriendo. —He conocido a un chico que me ha contado una historia interesante...— dijo tratando de llamar su atención, algo que consiguió con creces y que la puso muy contenta y emocionada.
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