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El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

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El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Lun 7 Jul 2014 - 4:56

Un barco de la marina navegaba por el mar del paraíso, estaba situado cerca de la Red Line. El día parecía un poco nublado, pero no había indicios de lluvia, el viento soplaba suavemente meciendo las blancas velas del barco. En cubierta podían verse unos cuantos marines paseando y otros hablando. Además estaban los que reían y los vagos que estaban echados en el suelo. Era por la mañana, sobre las diez o las nueve y hacía poco que la noche había abandonado el lugar. El barco marine se trataba del buque donde viajaba uno de los marines más despiadados, serios y legales de toda la marina. El hombre que viajaba en el barco se trataba del Contra-Almirante Krauser, también conocido como el Gran Espada o como El Demonio De La Niebla. Este hombre venía de una dura misión donde debía arrestar a un barco de contrabandistas y lo había logrado, ahora se dirigía a su siguiente rumbo y para ello debía de pasar por aquel mar. No se podía ver en cubierta pues ahora estaba en el interior del barco, pero no se sabía dónde. Uno de los reclutas se internó en el barco.

Era un chico moreno de unos veinte años, su pelo estaba recogido por una cola y sus ojos eran de color azul claro. Vestía el uniforma típico de la marina y en su mano derecha había un pequeño puñal que siempre le gustaba llevar en la mano, además sus zapatos eran rojos haciendo juego con sus guantes y su cinturón. Este pegó en el camarote del líder de aquel barco, pasaron cinco minutos y nadie respondía, a lo que volvió a pegar a la puerta. Igual que antes no hubo ninguna señal por lo que pensó que quizás no estaba en su camarote. El chico pensó que el marine estaría en la cocina o en la sala de entrenamiento, primero se dirigió a la cocina pero no le vio por allí, ya solo quedaba la sala de entrenamiento. Llegó a ella en poco tiempo y pegó en la puerta un par de veces, antes de escuchar respuesta alguna abrió la puerta tranquilamente.

De repente una densa niebla comenzó a salir de aquella sala dándole al chico en la cara y esta se dispersó por los pasillos. El recluta impresionado se cayó al suelo de culo dando un pequeño grito por el susto sin saber que estaba pasando. De repente la niebla comenzó a desaparecer como por arte de magia y una silueta se pudo ver frente al chico. Cuando por fin la niebla se terminó de ir, la figura se acercó dejando ver sus rasgos. Era un hombre de casi dos metros, de pelo corto y castaño erizado hacia arriba. Portaba unos vendajes que le tapaban desde el cuello hasta por debajo de los ojos, eran de un color blanco. Sus ojos eran castaños también, no llevaba camiseta dejando ver un cuerpo musculoso y entrenado, además en su mano derecha llevaba un enorme espadón de casi dos metros. Portaba unos pantalones negros largos acabados en unas sandalias de suela fina de color marrones. En sus manos llevaba unos guantes de tela de color grises que le llegaban a los codos y dejaban ver sus dedos menos el pulgar.

Sin duda alguna se trataba del demonio de la niebla, su expresión era seria y calmada y cuando pudo ver que el chico no decía nada de nada, dio él, el primer paso para iniciar aquella conversación pues el chico tal vez venía a entrenar y el marine no había escuchado los golpes en la puerta. Estaba muy concentrado entrenando y ajeno al exterior, incluso tenía su haki de observación desactivado.

- Dime chico. ¿Vienes a entrenar?
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Lun 7 Jul 2014 - 10:50

Como si de pólvora se tratara la noticia sobre la captura de una de las grandes leyendas del mar de nuestra era pirata habían llegado hasta los oídos de Minato Kazuo, desaparecido hacía un tiempo por motivos desconocidos aunque la finalidad de esto no fue sino entrenarse. Concretamente la noticia le llegó a través de los ojos cuando el único residente de la isla donde se encontraba volvió de un viaje a la civilización con un periódico local. En él se anunciaba esta captura y se indicaba que todos los marines de los cuatro mares y el paraiso se estaban movilizando para que la ejecución se llevara a cabo sin mayor problema, pero parecía que iba a ser un hecho que iba a hacer temblar la estructura mundial de lo que es conocido y lo que no. Ante esta posibilidad Minato se vio en la obligación de dejar su entrenamiento y marchar, pues si bien había mejorado enormemente aún no había terminado y eso era algo que le molestaba. Podía sacar mucho partido de aquella isla todavía, pero si el deber le llamaba no iba ser él quien no contestara al den den mushi.

Hacía escasos minutos que habían pasado la Red Line y no podía esperar ni un solo segundo más para llegar a alguna base marina y solicitar un transporte hasta Loguetown. El lugar de ejecución estaba literalmente en el otro lado del mundo, y como no fuera en un barco que atravesara el Calm Belt no sabía cómo iba a llegar a tiempo. Iba en un barco comerciante que había accedido a llevarlo por unas monedas, pero no era ni la mitad de rápido de lo que le gustaría al pelirrojo además que ya se le había anunciado que irían parando por algunas islas para realizar sus negocios. Las probabilidades de llegar antes de que la ejecución tuviera lugar eran mínimas, pero no podía perder la esperanza y dejar de esforzarse por llegar de alguna forma aunque no supiera como. Tras algunos minutos de desesperación y cuando el Red Line todavía se veía en el horizonte llegó la salvación del marine, aunque todavía había que alcanzarla.

- ¡Allí! ¡Un barco marine! - gritó Kazuo subiéndose al mástil de aquel barco comerciante y alzando los brazos buscando llamar la atención del barco de sus compañeros de trabajo. Estaba demasiado lejos de ellos como para que lo vieran, por lo que le pidió al capitán del barco que variara el rumbo de forma que pudiera alcanzarles. De una forma u otra accedió, quizás estaba demasiado cansado de verle la cara a Minato que se paseaba por la cubierta nervioso de forma continua. Estaban bastante cerca por lo que comenzó a gritar y gesticular como si le fuera la vida en ello, pero parecía que el barco tardaba en detenerse. Viendo que el capitán del barco farfullaba porque se estaban alejando demasiado de su ruta el pelirrojo tomó una decisión, agradeció a aquel hombre por haberlo llevado hasta allí y saltó al agua calándose hasta los huesos.

No podía permanecer mucho tiempo ahí parado o sería presa de la congelación, los monstruos marinos o incluso ahogarse si pasaba demasiado tiempo. Por tanto y como sabía que aún no podía competir con un barco nadando, sacó el reject dial que guardaba desde hacía tiempo y lo colocó delante de su cuerpo sujetándolo con los dos brazos, orientado en dirección contraria a la del barco para que actuara como propulsor. Se hundió un par de metros pero se aseguró de apuntar ligeramente hacia las profundidades oceánicas. - ¡¡Brlrrlgrrlglrll!! - gritó debajo del agua mientras activaba aquel dial y salía disparado a gran velocidad. Su cuerpo llegó a salir del mar y cruzó la distancia que los separaba en apenas unos segundos, contando con la suerte de aterrizar en la vela mayor que amortiguó el daño de caída que pudiera haber recibido.

Sin embargo no parecía que el resto de marines de aquel barco estuviera entendiendo qué había pasado. Mientras Minato se lamentaba y guardaba el dial un grupo de hombres lo rodearon y apuntaron con sus armas, momento en el cual el "marine volador" se sobresaltó y gesticuló de forma incluso cómica que él no venía con intenciones agresivas. Trataba de explicarles que era marine como ellos, pero no atendían a razones y le seguían apuntando dudosos de si atacar. Otros compañeros se habían distribuido por toda la cubierta del barco buscando posibles atacantes, mientras que algunos otros habían ido a buscar al capitán del barco. A Minato llegaban toda clase de preguntas como "¿eres usuario de akuma?" o "¿eres un Gyojin?", pero no podía complacerles pues aunque negara fervientemente una y otra vez parecía que solo estuvieran buscando una excusa para matarlo o encerrarlo.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Mar 8 Jul 2014 - 16:46

- No, solo venía a ver si todo estaba en orden.

La mirada del marine continuaba calmada observando al recluta mientras suspiraba. Se alegraba de que al menos uno de aquellos hombres estuviera protegiendo la zona y estuviera peinando el perímetro para que todo estuviera en su debido lugar. Aquellas aguas no eran seguras y en cualquier momento podían recibir un ataque pirata o revolucionario, cosa que sería un suicidio contando que el demonio estaba en el interior del barco. Se dirigió al marine en un tono calmado y tranquilo mientras metía la mano izquierda en el bolsillo y permanecía sujetando el espadón con la derecha.

- Muy bien, aquí está todo tranquilo recluta. Voy a mi camarote, cualquier cosa que ocurra avisadme. Y para cosas serias que la última vez me llamasteis para que mirara un delfín.

- Entendido señor.

Dijo el recluta mientras sonreía calmadamente. Los pasos del superior empezaron a desplazarle por la madera de los pasillos rumbo a su camarote, nada más llegar soltó su arma sobre la cama y se sentó en un escritorio que estaba atornillado al suelo para que no se moviera en caso de oleaje alto. Ya le había pasado anteriormente la situación de estar rellenando informes y que las olas movieran el barco lo suficiente para que sus papeles y trabajo cayeran al suelo y eso le molestaba bastante, por eso había pedido que le atornillasen la mesa al suelo.

Tras sentarse en ella metió la mano en el primer cajón sacando una carpeta roja de la cual empezó a sacar algunos documentos con algunas fichas. En ellas se veían las fotos de los miembros de su brigada especial conocida como la Élite. También estaban los datos y las habilidades. Estaba organizando la siguiente misión y debía planear bien el ataque y las defensas pues era un reducido número de integrantes y todos con muy buenas habilidades. Sin embargo había miembros desaparecidos que no aparecían como era el caso de la chica sargento Ai Nanasaki o Garland. Estaba algo preocupado por ellos pero al fin y al cabo sabía de sobra que ellos estarían cuidándose bien. Empezó a ojear aquellas fichas de forma tranquila analizando bien cada habilidad de sus compañeros, aunque ya las conocía le gustaba recordarlas pues su memoria a veces le fallaba y eso implicaba que pudiera haber algunos errores en combate o en las estrategias. De repente pegaron a su puerta y segundos después entró el recluta anterior.

- Contra-Almirante, tenemos un sospechoso en cubierta.

- Voy.

Dijo simplemente mientras metía las fichas en la carpeta y metía esta en el cajón, después cerró el cajón y se levantó cogiendo su espadón metiéndolo en su funda negra y amarrándola a su espalda dejando solo el mango a simple vista. A continuación se levantó y empezó a caminar saliendo al pasillo y caminando después hacia cubierta, una vez llegó pudo ver como sus hombres apuntaban a un hombre que decía ser marine. Los ojos del demonio se entrecerraron analizando aquella silueta y estuvo quieto unos diez segundos hasta que finalmente sonrió de lado, algo difícil de apreciar debido a sus vendajes.

- Bajen las armas ahora mismo soldados, ante sus ojos tienen al líder de la brigada Hero ´ S Force.

Los reclutas y sargento allí presentes bajaron sus armas, incluso los pocos tenientes que había, todos bajo el mando del demonio de la niebla. El marine caminó hacia el pelirrojo con una mirada tranquila y calmada hasta colocarse frente a él. Tras eso estiró la mano hacia el chico mientras alzaba la voz en un tono confiable.

- Ha pasado mucho tiempo Minato, pedir un abrazo estaría mal visto así que dame la mano compañero. Se te ha echado de menos.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Miér 9 Jul 2014 - 20:22

Le agradó comprobar que aquellos hombres tenían al menos dos dedos de frente y que no le atacaron sin antes comprobar de quién se trataba o sin consultar a su capitán. Alguien había ido a buscarlo o eso parecía, ya que aunque no habían bajado sus armas y seguían apuntando al pelirrojo con rifles y sables se mantenían expectantes, precavidos pero era de entender en la situación en la que se encontraban. Estaba empapado y comenzaba a tener algo de frío pues había permanecido debajo del agua durante unos segundos y todas sus ropas se habían calado, pero no tuvo que esperar demasiado ya que rápidamente un hombre que presumiblemente sería el capitán de aquel barco hizo acto de presencia. Minato alzó la vista para descubrir que, tras cuatro o cinco segundos dudando de si se trataba de él se dio cuenta de que no era otro sino el marine que había confundido con un pirata no mucho tiempo atrás. En aquel momento el pelirrojo le había clavado las ninjatos en el hombro y el estómago, y aún así le había ayudado a pelear con el que en realidad era el verdadero pirata y había usado su labia para engañarlo.

Al parecer también lo había reconocido ya que ordenó a sus seguidores que bajaran las armas y lo identificó como el líder de la brigada Hero´s Force poco antes de acercarse hasta donde él estaba y ofrecerle la mano. Ante este gesto no pudo sino sonreír ampliamente y tomar su mano con la suya utilizándolo de apoyo para levantarse. No había querido poner nervioso a los demás marines y por eso había permanecido sentado en el suelo, aparentando ser alguien inofensivo sin ninguna mala intención. Pero fuera peligro podía simplemente levantarse y retomar la compostura, clavándose delante de Krauser y saludándole con un gesto militar en el que se llevó la mano a la frente. - Me alegro de volver a verte, Krauser. Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos, ¿quién habría dicho que nos volveríamos a ver en estas condiciones? - dijo lanzando una pregunta retórica al aire. Algunos marines volvieron a sus quehaceres pero otros, ya fuera por precaución o curiosidad, se mantuvieron inmóvil esperando en cubierta a que su capitán les diera alguna orden.

- Ah... Hero´s Force... Nos hemos quedado sin barco y hace mucho que no veo a mis compañeros... Supongo que tendré que empezar de cero... Pero bueno, ¿cómo va todo? Diría que te va bastante bien... - decía de forma agradable mientras se sacudía la ropa y la arrugaba para escurrirse al agua de ella - Por cierto, necesito ir a Loguetown... Me he enterado de la captura de Formidatus, la Yonkou, así como de que pronto será ajusticiada en esa ciudad... Me gustaría ir hacia allí para garantizar que la justicia se cumple, pero no tengo método de transporte y el barco en el que viajaba ira parando por todas las islas... ¿Podrías dejarme sino vas hacia allí cerca de Enies Lobby? Estoy seguro que algún barco zarpará hacia allí en los próximos días... - decía pidiéndole un favor. No podía obligarle a ir a Loguetown sino estaba interesado pero al menos esperaba que pudiera llevarlo hasta una base militar donde cojer un medio de transporte. Al fin y al cabo el nivel de Minato había mejorado con su peregrinaje y no quería que sus esfuerzos cayeran en saco roto.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Dom 27 Jul 2014 - 22:41

La mirada del marine continuaba fija en el hombre de cabellos rojos. Escuchó su pregunta sarcástica mientras pensaba en la última vez que se vieron, las cosas habían cambiado un poco, él estaba de Contra-Almirante en un barco y Minato había aparecido y confundido como un sospechoso. Realmente todo lo normal en un día rutinario, claro que sí. El chico tomó la mano del castaño levantándose y ahora continuó hablando de forma tranquila. Quería ir hacia la ciudad del alfa y el omega debido a la ejecución que había dentro de poco. El marine sabía que debía dirigirse al Marineford para hablar de aquello precisamente.

- Me temo que en ese caso te interesa más venir conmigo. Tenemos órdenes los líderes de ir a Marineford, el Almirante de la flota quiere vernos, íbamos a ir yo y Karl, pero ya que has aparecido, esto te interesa también a ti. Después podremos partir a Loguetown cuando sepamos lo que sucede.

Una vez le dijo aquello suspiró mientras le miraba, la verdad es que había pasado ya un tiempo y no esperaba volver a verle, le daba por desaparecido al igual que a varios marines más, sin embargo pensaba que los últimos habían muerto en combate. Algo que le apenaba en cierta parte, el asesino frio y cruel que todo creían que era, era más bien alguien que solo buscaba la paz y el bien para todos, aunque sus métodos en combate no fueran muy ortodoxos. Dejó claro su forma de ver las cosas cuando formó su propia brigada separándose de la de Karl. No le parecía bien aquello de eliminar civiles mediante disciplina, más bien pensaba lo contrario, los civiles nunca debían ser involucrados en combates entre marines y piratas. Sin embargo su antiguo líder lo veía de esa forma y era algo en lo que no estaban de acuerdo, por eso cada cual tenía su propia flota y cada una con objetivos muy distintos. Aunque la de Krauser era más bien para combate, infiltración y seguridad debido a sus capacitados miembros, algunos locos de atar, otros nobles y justos y otros no tenían forma de ser directamente. Sin embargo en ninguno había maldad.

- Aunque si lo prefieres puedo acercarte a ti a Loguetown, la decisión que tomes es tuya amigo, pero te apoyare en los dos casos.

Volvió a decirle mientras ahora daba unos pasos atrás, haciendo algo de ruido al tocar sus sandalias la madera del barco. El tiempo parecía quedarse como estaba y no había indicios de que fuera a cambiar, pero no era ningún navegante, por lo que seguramente se equivocaba. De repente un ruido de explosión llegó a los oídos del marine, una bola de cañón había impactado a unos siete metros del barco y por estribor se pudo ver un barco de dimensiones normales, incluso más pequeño que el de los marines, su bandera era negra con una calavera y se acercaban a ellos mientras se podían ver figuras de personas en la borda gritando y riendo. Un ataque pirata ahora no era algo que entusiasmara al demonio de la niebla, se dedicó a suspirar mientras levantaba su mano haciendo un gesto parecido a unas tijeras, los hombres lo entendieron y empezaron a armar los cañones y a preparar sus armas, el barco ahora también puso rumbo al barco pirata. El demonio de la niebla no cogió su espada, simplemente comenzó a crujir los huesos de sus nudillos y a imbuir sus puños en haki, los cuales tomaron un color negro metálico y estaban listos para el combate, pues pese a ser un asesino, sabía algo de cuerpo a cuerpo y le gustaba emplearlo para no perder facultades.

- Vamos Minato, ejercitémonos un poco antes de seguir nuestro rumbo, ese barco es muy pequeño, debe de formar parte de una banda más grande. Démosles un aviso a esos inútiles sobre a quién se están enfrentando.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Lun 28 Jul 2014 - 9:25

Las noticias de que se dirigían a Marineford para acto seguido partir todos a Loguetown eran perfectas, pues le indicaba que había llegado justo a tiempo para la reunión donde podría presentarse. Al fin y al cabo había pasado casi un año desde que se fue a "entrenar" y acabó completamente perdido en un naufragio, aunque lo cierto era que su entrenamiento había sido todo un éxito. - ¡Me parece justo y necesario! Vayamos a Marineford pues... - le dijo a Krauser emocionado pero su voz fue mitigada por un silbido que surcó el cielo a escasos metros de donde se encontraba el barco. El pelirrojo alzó la vista y pudo ver a través de las delgadas ranuras de su casco el que parecía ser todo un barco pirata que se había atrevido a atacar a la marine, no se sabía si intencionadamente o se habían visto muy presionados al pasar tan cerca y habían decidido ser los que lanzaran la primera piedra por pura precaución. En cualquier caso parecía que una batalla estaba a punto de ocurrir y, si Minato quería llegar a Marineford, aquel iba a ser el primer obstáculo que tendrían que superar.

Sonrió con confianza ante las palabras de Krauser y observó como él también poseía el mismo Haki que acababa de entrenar escasos días atrás, pero no era necesario enseñárselo por el momento y ya habría ocasión de que descubriera su poder. Mientras el barco del capitán de la niebla avanzaba hacia el barco enemigo Minato se encargó de que ninguna de las balas de cañón alcanzaran el casco o las velas del barco de Krauser, y para ello tomó la iniciativa y comenzó a saltar de un lado a otro utilizando sus Ninjatos con destreza (y por qué no decirlo, imbuyéndolas en Haki armadura para evitar que su hoja fuera excesivamente mellada). Llegó a partir hasta tres balas de cañón en el tiempo en el que se aproximaron al barco pirata, y una vez allí se aseguró que no pudieran escapar lanzándose al abordaje. No parecían ser piratas con demasiado poder, sino más bien nuevos en aquellas aguas. Aunque si habían llegado hasta allí quizás había alguien con fuerza suficiente para proteger aquel barco, seguramente fuera el capitán de este.

En cualquier caso primero había que reducir las bajas de la brigada de Krauser, y para ello se deslizó a gran velocidad entre los piratas esgrimiendo sus Ninjatos con maestría y como si estuviera realizando algún tipo de danza, incapacitando de seguir en el combate a una docena de ellos que quedaron tirados en el suelo lamentándose de sus heridas que, aunque muy vistosas, no eran ni mucho menos mortales si eran tratadas a tiempo. Minato no era de ejecutar a los piratas, no le gustaba ser él quien dictara la sentencia, sino que prefería dejarle aquello al Gobierno Mundial que juzgaría los delitos de aquellos hombres y los encerrarían o ejecutarían según vieran conveniente. Él tan solo recibía una orden, atrapaba al criminal y lo llevaba ante la justicia en el mejor estado posible, pero nunca se podía cumplir esta situación. ¿Qué tipo de situación sería esta? ¿De las que atrapas a los malos y te los llevas en tu barco o de las que tienes que hundir el barco enemigo con todos sus hombres dentro? Al parecer, esto entraba en el abanico de decisiones del demonio de la niebla, el pelirrojo era allí un mero soldado más.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Sáb 9 Ago 2014 - 9:24

La batalla había comenzado, no parecía tener aspecto de muy duradera, pero algo era algo. El pelirrojo ya había comenzado a moverse usando sus armas, logró destrozar varias balas de cañón, tras aquello empezó a eliminar piratas o al menos a herirlos. El castaño analizaba la situación rápidamente desde su posición preparando la mejor estrategia posible, no le costaba mucho eliminar aquel barco, pero por el momento se ocuparía de los inútiles que trataban de abordar el barco marine. Tan solo tuvo que realizar una señal con su mano derecha para que varios marines a su cargo comenzaran a abordar el otro barco a través de las cuerdas. Él por su parte se quedó en el barco marine mientras entrecerraba los ojos, pirata que quedara en cubierta, pirata que partiría en dos. Le daba igual matar, aquellos idiotas no merecían otra cosa, todo aquel que atentaba contra la vida de sus hombres, atentaba contra él. No tardó mucho en volver a realizar gestos con los brazos, todos sabían bien lo que significaban las órdenes del superior.

- ¡Shato, Hyue, Trey! ¡Flanco Norte!

Tres de los marines en ese momento se colocaron en la posición posterior del barco y comenzaron a disparar efectivamente contra varios bucaneros de la cubierta contraria. Las balas impactaban en los pechos y cráneos de aquellos tipos que caían como moscas ante los ataques de los tiradores del demonio de la niebla. A continuación pudo ver a dos de los corsarios escaparse de los tiros y aterrizar en la cubierta. El marine en ese momento salió corriendo hacia ellos mientras trataba de ponerlos nerviosos moviéndose en zigzag. No tardó mucho en llegar a ellos y esquivar los cortes lanzados por ambos piratas con sus sables. El puño derecho del castaño se estrelló contra la boca del estomago de uno de ellos, su pierna derecha fue la siguiente en golpear la cabeza de ese pobre diablo que quedó estampado en el suelo sangrando por la boca inconsciente. El otro no corrió mejor suerte, la rodilla del marine impactó en su pecho y acto seguido se colocó tras él girándole el cuello y partiéndoselo en el acto.

- ¡Equipo Delta acción de barrido!

A sus órdenes los marines devastadores saltaron al barco enemigo y comenzaron a golpear el mástil, la madera del suelo y a todo pirata que se pusiera por delante. El alto cargo manejaba perfectamente a su brigada y estaba muy orgulloso de ellos. Su equipo se componía de dos partes, la parte normal, que era la que llevaba siempre en el barco y La Élite. Esta última tan solo disponía de un pequeño número de nueve integrantes debido a que eran asesinos especializados y los que el castaño consideraba los más letales, fieles y fuertes. Contemplaba como sus hombres eliminaban a todo pirata que se interpusiera en su camino, su mirada también fue a parar al pelirrojo, este estaba luchando de forma esplendida también, se notaba que era líder de una brigada.

- Creo que es hora de finalizar este juego.

Dijo en voz baja el Gran Espada mientras entrecerraba los ojos y levantaba su mano derecha empezando a acumular energía en ella. Una extraña aura blanca rodeó su brazo entero y algo comenzó a girar muy rápidamente, en su mano derecha se estaba formando un Shuriken enorme. Pretendía hacerlo del tamaño de una casita pequeña al menos, su capacidad de energía le permitía realizar un ataque de esa magnitud, aquel barco pirata no podía resistir un agujero tan enorme en la parte baja y seguramente se hundirían. La mirada del alto cargo era seria y calmada, parecía tener la situación bajo control y seguramente esperaría a que sus hombres volvieran al barco antes de lanzar aquello, se mantenía alerta con su haki de observación activado en todo momento. Su mente estaba centrada en la pequeña batalla y su siguiente movimiento sería lanzar aquel poderoso ataque contra el barco, pero por el momento esperaría un poco más, acumulando energía en aquella aspa gigante que giraba sobre la cabeza del marine a toda velocidad.

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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Lun 11 Ago 2014 - 13:31

Tras darle una patada giratoria en la nuca a uno de ellos y desarmar y empujar a un segundo pirata, un hombre se abalanzó contra él a gran velocidad y con mucha más fuerza que el resto. Era el capitán de aquel barco pirata, un hombre que sin duda era mucho más fuerte que el resto y cuyo objetivo era eliminar a los marines para continuar con su viaje por aquellos mares. No se lo permitiría, sin embargo, pues eso implicaba poner en peligro a los civiles de aquellas islas, y por eso le plantó cara. El hombre portaba una espada enorme, la cual estuvo a punto de partir en dos al pelirrojo que tuvo que retroceder de un gran salto y bloquear un segundo ataque con ambas Ninjatos. Tras el desenlace se separó y derribó a dos hombres más que le intentaron golpear por la espalda, mientras el capitán seguía tratando de matarlo con aquella gran espada.

Sin embargo no era tan poderoso, no estaba a la altura de Minato. Eran novatos, y aunque su capitán fuera mucho más fuerte no podía ganarle. —Blood Moon.— pronunció cruzando los brazos sobre su cuerpo. La energía recubrió sus músculos y los contrajo a velocidades sorprendentes de forma que, junto al impulso de Minato, su cuerpo salió despedido a toda velocidad contra aquel hombre cortándole en el pecho en forma de cruz mientras se deslizaba por debajo de su brazo izquierdo, tumbándolo en el suelo y dejándolo fuera de combate por el shock del impacto y las heridas. Tras esto enfundó las Ninjatos y se colocó en posición de combate sin armas, listo para interceptar a los demás piratas que tras ver a su capitán perder se habían abalanzado contra él cargados de rabia.

Sin embargo y tras mirar el barco de la marina comprendió que era hora de irse, que Krauser iba a terminar aquel asunto cortándolo por la raíz. Observó a uno de los piratas que estaba a punto de abordar el barco de Krauser con una cuerda y lo interceptó a tiempo para quitársela, y ser él el que volviera al barco de Krauser. Una vez allí golpeó en el cuello a dos piratas con precisión haciendo que cayeran inconscientes en el suelo, siguiendo su camino hasta colocarse al lado del líder de la brigada que lo había recogido. —¿Qué piensas hacer con los supervivientes?— dijo a una distancia prudencial para no entrar en el rango de destrucción de ese shuriken gigante. Estaba claro que si lo lanzaba iba a partir el barco pirata por la mitad, por lo que el combate había terminado. Minato había eliminado al capitán, y Krauser los hundiría. Pero todavía tenía interés en ver qué era lo que el contraalmirante decidiría hacer con aquellos piratas.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Jue 28 Ago 2014 - 20:16

Krauser observaba como Minato peleaba contra un tipo que parecía ser el capitán de aquella panda de payasos. No tardó mucho en lograr su objetivo y vencerle, el marine de alto rango estaba listo para acudir en su ayuda si hacía falta, sin embargo se dio cuenta de que no. Esperó unos segundos hasta que el pelirrojo y los demás marines estaban en el barco. Después escuchó las palabras de Minato preguntándole que iba a hacer con los supervivientes. Estaba claro, eso lo iba a poder comprobar por sí mismo enseguida. El shuriken ya estaba formado, Krauser frunció el ceño y lo lanzó con fuerza contra aquel barco, el ataque impactó en la parte baja del barco, partiéndolo en dos y comenzando este a hundirse. Los corsarios que quedaban se amarraban a los trozos de madera flotantes mientras se quejaban por lo fría que estaba el agua. Una vez pasó eso, el marine se giró observando a Minato con una mirada calmada y tranquila, después le respondió en su tono de siempre mientras se cruzaba de brazos.

- Bueno, los que están nadando serán juzgados por los tiburones. Los que están en el barco encerrados y llevados por uno de mis escuadrones a la prisión.

Tras aquellas palabras movió su brazo en un movimiento extraño circular y los marines cercanos comenzaron a coger los hombres inconscientes y a llevárselos a las celdas del barco. Ahora suspiró observando cómo las ratas se ahogaban tras ser atacados por los seres del fondo del mar, los tiburones más bien. Realmente era una visión de espanto, pero para el marine no era nada del otro mundo. Ahora observó de nuevo a su compañero de forma calmada. La calma iba a acabar de repente, un ruido llegó desde las profundidades del mar. ¿Un rugido? Qué diablos estaba pasando. Krauser se giró colocando un pie en la borda y observando a uno de los lados, no había nada de nada, sin embargo sabía perfectamente lo que había oído. Ahora se dio la vuelta dándole la espalda al mar y observando al pelirrojo y a algunos de sus hombres, su mirada era seria y parecía estar algo preocupado. Fue en ese momento cuando les habló usando un tono muy tranquilo y calmado mientras sus ojos se mantenían abiertos y serios.

- No sé qué diablos ha sido ese ruido. Poneos alerta, mantened los cañones preparados. Sea lo que sea, si intenta hundirnos o matarnos, hagamos que sea lo último que intente en su vida. Ahora cubrid los flancos e informad si veis algo extraño, soldados.

Aquello no iba a ser necesario, de repente un terrible ruido surgió de la espalda del demonio de la niebla. Una sombra nubló el barco por completo, sus ojos se abrieron bastante. Se giró mirando hacia atrás y viendo a la bestia. Un enorme rey marino bastante grande, de un color negro como el azabache. Sus ojos rojizos y sus colmillos afilados, parecía ser una serpiente gigante. Desde su cabeza hasta su cola, una aleta de color roja brillaba con fuerza debido al agua que realzaba el color. La reacción del castaño fue clara, llevó la mano a su enorme espadón sacándolo con facilidad y mirando al ser con el ceño fruncido. Activó su haki de observación y respiró lentamente calmándose por completo. “Hola hijo de puta” Pensó mientras ahora retrocedía un paso mirando a la enorme bestia. Si la serpiente quería jugar, iba a tener su juego. Los hombres del barco hundido nadaban alejándose aterrador por el enorme ser. Llegaba el momento de otra batalla, Krauser miró a sus hombres y al pelirrojo.

- A los cañones, cargaos esa cosa cuanto antes. Minato, ¡A por ella!

Dijo ahora mientras que corría hacia la borda lanzando un tajo contra el escamoso cuerpo del monstruo. Su filo de Kairouseki rajó la escamosa y resistente piel del animal que retrocedió dos metros pegando un pequeño gruñido y preparándose también para atacar al barco y a los marines que defendían este.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Sáb 6 Sep 2014 - 10:11

No le gustaba la forma de actuar de Krauser, pero era su barco y no podía llevarle la contraria. Sin embargo no tenía por qué seguir sus órdenes salvo que se las diera directamente a él, por lo que en cuanto escuchó a los piratas empezar a ser devorados por las bestias del mar se abalanzó contra el borde de la cubierta y estuvo a punto de lanzarse al agua. Minato pensaba que merecían un juicio justo, y que aunque todos ellos fueran a ser encarcelados por haber atacado a la marina y dedicarse a la piratería prefería que estuvieran en Impel Down a muertos. Sin embargo algo le detuvo, no fue Krauser sino algo mucho más horrible a la visión de los ojos de Minato que observó como un Rey Marino de aparentes centenas de metros de longitud se abalanzó sobre la superficie del mar y los miró como si fueran insectos insignificantes. Tragó saliva mientras el intercambio de miradas se producía y un instante después se lanzó al ataque, escalando el mástil de la vela mayor con gran velocidad.

Una vez arriba observó a Krauser lanzándose al ataque, logrando dañar a aquel monstruo que retrocedió y gritó desgarrando sus oídos. Pero no había tiempo para lamentaciones, tomó sus dos shurikens gigantes y se lanzó en el aire para desplegarlos y lanzar uno tras otro hacia su objetivo. El primero de ellos se clavó sin problemas en el centro del prolongado cuerpo de la bestia, y el segundo de una forma menos centrada pero también dio en su objetivo lo cual decía mucho de la gran puntería de Minato con las armas arrojadizas. Sin embargo no produjeron demasiado daño, pues la gran cantidad de escamas que poseía la protegían de cortes superficiales con bastante eficacia, hecho que propició que pasara al combate más cercano. En su salto trató de guiarse rumbo hacia la serpiente, aprovechando que estaba alterada para abalanzarse contra ella y tratar de agarrarse a su piel.

Aterrizó en su cabeza a la cual trató de agarrarse, pero estaba húmeda y resbaladiza por lo que se deslizó varios metros hacia abajo hasta que logró detenerse con una Ninjato clavándose en su cuerpo. La serpiente profirió un chirrido similar a un grito de dolor, como si le hubiera dolido la picadura de una avispa o algo como eso. Utilizando ahora ambas ninjatos comenzó a escalar por su cuerpo mientras podía y se aseguró que estuvieran bien clavadas por si decidía sumergirse. Eso último sería un problema muy serio en caso de que se sumergiera a profundidades muy bajas y tardara en salir, pero si simplemente se zambullía para rodear al barco la seguiría pues estaba clavado a ella. Además, el objetivo de su ascenso por su escamosa piel era muy claro: Alcanzar la cabeza donde suponía estaría el cerebro y atravesarlo repetidas veces, buscando así matarla instantáneamente o por lo menos cortar el nervio óptico y así cegarla.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Miér 15 Oct 2014 - 18:05

Krauser pudo ver como Minato se subía al mástil y mediante sus armas arrojadizas y ataques directos, se defendía de aquella cosa. Sus ojos admiraban como el pelirrojo subía ahora por el cuerpo del Rey Marino tratando de subir a su cabeza seguramente. No tenía mucho tiempo para entretenerse pues aquella cosa además de rugir como una loca, lanzaba golpes terribles con su cola, algunos incluso hacían temblar el barco. El alto cargo no tardó en colocarse en mitad de la borda y fruncir el ceño, colocando su espadón de forma firme y suspirando despacio al ver la situación. Gracias a su haki de observación podía predecir las intenciones de aquella cosa, sin embargo ahora no podía perder el tiempo y no tardó en ponerse a dar ordenes a los demás hombres de aquel barco, los cuales estaban a su cargo. Sus palabras salieron de forma autoritaria, serias y totalmente razonables al parecer.


- Vamos joder, quiero ahora mismo a cinco hombres en los cañones inferiores, disparad a esa cosa. Los demás quiero que hagáis lo posible para que esa bestia baje la cabeza, de esa forma Minato podrá llegar hasta ella como si fuera un tobogán.


Aquellos hombres no tardaron en obedecer, algunos salieron corriendo al interior del barco con prisa, pero con cuidado de no caerse. Bajaron hasta la parte de los cañones y comenzaron a cargarlos mientras discutían entre ellos sobre quién iba a dispararlos. Algo ridículo en ese momento y qué si el demonio de la niebla hubiera visto, les habría costado una buena bronca. Mientras tanto el castaño sacó su beretta 92 y comenzó a disparar sobre aquella cosa, su puntería no era muy buena, pero aquello era enorme y sería difícil fallas a aquella distancia incluso para un novato en armas de fuego. Las balas impactaban en la piel de aquella cosa como si fueran simples piedras que no le hacían nada de nada. Los gritos de aquella cosa ensordecían a los marines y al propio líder del barco, los tajos del pelirrojo estaban haciendo su efecto, un shuriken energético de los del demonio de la niebla podría partir a aquella cosa en dos, pero había usado su máximo potencial anteriormente. Por el momento no podía volver a usarlo hasta unos minutos más, la situación empeoraba cuando la bestia agachaba la cabeza tragándose a algunos hombres.


- ¡Hija de puta! ¡Vamos ver a por mí ahora mismo! ¡No eres más que un trozo de sushi podrido pedazo de idiota!


Los gritos del alto rango atrajeron a aquella cosa, el terrible monstruo en ese momento lanzó su cabeza a por el castaño con las fauces abiertas dispuesta a tragárselo. Krauser por su parte echó el cuerpo hacia atrás e interpuso su arma en medio, los dientes de aquella cosa chocaron contra la espada, la fuerza de la bestia hizo que el Demonio cayera de espaldas al suelo. Mantenía su mano derecha en el mango mientras que la izquierda estaba en la parte ancha del arma, sin tocar la parte de Kairouseki. La saliva de aquella cosa caía sobre los pectorales del marine, aguantaba como podía tirado en el suelo sosteniendo su espadón contra los dientes de la bestia, que trataba de reventarlo contra la madera. El marine frunció el ceño haciendo que su brazo derecho y toda la espada se volviera de un color negro metálico, pegaba gruñidos de dolor, golpeando ahora la mandíbula de la serpiente con la pierna, a la vez que la envolvía en energía cortante. Le estaba siendo difícil aguantarla, los cañones al fin dispararon pero solo le abrieron unas cuantas heridas en el cuerpo, el monstruo continuaba peleando contra las fuerzas del alto cargo. Su objetivo había sido logrado, el cuerpo de aquella cosa estaba doblado y de esa forma Minato lo tendría más fácil para llegar hasta la cabeza del monstruo. El aliento del ser, era insoportable y las fuerzas del Contra-Almirante estaban en su límite. “Vamos Minato” Pensó ahora mientras hacía uso de su haki al máximo posible.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Lun 3 Nov 2014 - 16:08

La situación se había puesto tensa, Krauser se encontraba en peligro contra aquel animal marino que sin duda hundiría el barco si no hacían algo para matarlo de una vez. —No me queda otra, su piel es demasiado dura para atravesarla solo con estas Ninjatos... Pacto de la luna sangrienta: Maldición de la luna sangrienta.— mencionó el pelirrojo que de pronto se vio envuelta por un aura del mismo color y aprovechó la curvatura del animal para realizar decenas de estocadas mientras se deslizaba a la cabeza. Podrían ser nimios cortes para el animal pero gracias a su poder estos cortes no dejarían de sangrar por un rato, y teniendo múltiples cortes por todo su cuerpo pronto acabaría desangrada. Por fin llegó hasta la cabeza deslizándose por su piel, alzando ambas ninjatos por detrás de su espalda y preparándose para el golpe letal.

Utilizó toda su fuerza acompañada de Haki armadura, si bien la bestia tendría difícil resistir al sangrado aquel golpe cortaría directamente su cerebro, acabando de una vez por todas con aquella amenaza. Ambas hojas entraron por detrás de su cráneo como afiladas astillas que atraviesan su piel y, como si de un bulbo raquídeo se tratara, las hojas tocaron una parte vital que quedó completamente desconectada del resto del cuerpo provocando una muerte casi instantánea al animal, bañando el cuerpo de Minato en sangre que retiró las dos Ninjatos una vez lo había ejecutado y las guardó en sus fundas como si el trabajo estuviera hecho. Se apoyó en el cráneo de la bestia y descendió hasta la cubierta del barco donde Krauser había sido atacado. Ese hombre había tenido fuerza suficiente para detener el ataque de aquel ser como si de un simple caniche se tratara, sin duda era digno de admiración.

Sin duda... Esto era algo que no esperaba. Gran trabajo Krauser-san, usted y sus hombres han salvado este barco.— apremió el pelirrojo. Él había dado el golpe final pero de no ser por aquella brigada ahora mismo estaría durmiendo junto a los peces. —Bueno, ¿qué hacemos ahora?— mencionó Minato rascándose la mejilla. Tenían a varios prisioneros y un barco destrozado a su lado, y sujeta en la borda estaba el Rey Marino. ¿Sería Krauser de los que les gustaba guardar una pieza de todos los monstruos que cazaba? ¿O quizás buscaría supervivientes en el barco enemigo con el propósito de llevarlos ante la justicia? Sin duda es lo que él haría, la sangre estaba inundando la zona y pronto algunos seres carnívoros acudirían a ver qué era lo que sangraba tanto.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Invitado el Lun 10 Nov 2014 - 18:41

El marine aguantaba como podía, no iba a durar mucho en aquella postura, sus ojos se entrecerraron e hizo presión con todo lo que le quedaba. De repente notó como la bestia dejaba de hacer fuerza, unas gotas de sangre mancharon el rostro del castaño, el cual aprovechó para lanzar un tajo con su arma y cortar en dos el globo ocular del ser marino. Se apartó quedándose de rodillas jadeando y pudo ver como la serpiente marina quedaba echada sobre la borda, Minato había llegado justo a tiempo para acabar con la vida del enemigo, a continuación el marine guardó su arma y suspiró. Le costó un poco retomar el aliento, había hecho un esfuerzo sobrehumano que le podía incluso provocar un desgarro muscular debido a que su brazo estuvo a punto de ceder y dañarse el hueso. No tenía muchos conocimientos de medicina, pero tenía médicos a bordo. Estos no eran tontos y no tardaron en acercarse empezando a examinarle el brazo derecho, este sin embargo se mantenía impasible ante todo. De repente escuchó la voz del pelirrojo, no pudo evitar sonreír de lado, cosa que no se notaba por los vendajes que llevaba puestos en el rostro.


- Para nada, de no ser por ti ahora mismo este barco estaría destrozado y yo sin brazo derecho. La victoria te pertenece a ti también Minato. ¡Echad a esa cosa del barco!


Gritó en último lugar refiriéndose al rey marino, los devastadores a su servicio no tardaron en obedecer y empezar a golpearlo hasta tirarlo. La caída provocó un oleaje que movió los restos del otro barco, el marine ahora se levantó con el brazo vendado y varios ungüentos aplicados. Caminó hasta una esquina del barco y cogió una radio que tenía siempre guardada, sus hombres ya sabían lo qué iban a hacer y empezaron a sonreír y alzar los brazos en señal de victoria. El superior no tardó mucho en pulsar el botón que todos esperaban que pulsara de una vez, la música comenzó a surgir de la radio y todos empezaron a gritar eufóricos por la victoria que juntos habían logrado.





- Bienvenido al barco de La Élite Minato. Puedes hacer lo que desees hasta que lleguemos a nuestro destino, yo creo que me voy a relajar un poco. ¡Los demás, quiero que un grupo de siete marines exploren los restos, si hay piratas arrestarlos! ¡Si tenéis que matarlos hacedlo! No pienso poner en peligro la vida de mis hombres por un preso rebelde.


Tras aquellas palabras, se sentó en una silla mientras suspiraba. Sabía el sentido del honor del pelirrojo y le daría la alegría de ayudar a los piratas a no morir, pero de ahí a que por tratar de arrestarlos, sus hombres sufrieran, era un paso muy grande. Por ello tenían carta blanca para eliminarlos si se ponían agresivos, la música sonaba con fuerza en aquel lugar, el pelirrojo estaba en el territorio del demonio. Estaba descubriendo que pese a ser conocido como el asesino de la niebla y el diablo, sabía pasarlo bien con sus hombres y no era tan sanguinario como aparentaba ser. Muchos exageraban sobre él, sobre todo los marines que no pertenecían a su brigada o sus escuadrones, solo sus hombres sabían como era su capitán. Los demás sacaron una especie de pelota y comenzaron a jugar entre ellos por la cubierta mientras se divertían y los demás iban trayendo presos esposados. El castaño ahora miró a “su invitado” y levantó la mano en señal de saludo.


- Si quieres descansar puedes ir a mi camarote, el último a la derecha o puedes pedirle al cocinero algo o jugar con los muchachos. Siéntete libre socio.
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Re: El encuentro de los líderes brigarios. Redfield y Kazuo. (privado)

Mensaje por Minato Kazuo el Lun 10 Nov 2014 - 20:07

La victoria era de los marines. No solo habían logrado derrotar a un grupo de piratas o bandidos que habían tratado de enfrentarlos, sino que también habían derrotado a una bestia marina que los habría hundido de no ser por el esfuerzo de todos los hombres que había en el barco. Sin embargo parecía que Krauser había sido herido, Minato se había dado cuenta, pero antes de que pudiera acercarse para comprobar el estado de salud de su compañero otros hombres lo hicieron y comenzaron a tratarlo con materiales que él no disponía. —Veo que estás bien cuidado, Demonio de la Niebla.— le dijo poco antes de que encendiera un sistema de megafonía o algo por el estilo que Minato no llegaba a comprender y que comenzó a expulsar música por toda la cubierta del barco.

Minato sonrió mientras se limpiaba la sangre de su cuerpo y ropaje, pues haber rajado a aquel animal había sido suficiente para hacerle desear una ducha. Escuchó el ofrecimiento de Krauser y vio que algunos de sus hombres iban a buscar supervivientes antes de que las velas se izaran de nuevo, por lo que decidió acompañarlos negando en un principio el ofrecimiento de ir a una habitación. —¡Me encargaré de que tus hombres estén a salvo!— anunció el pelirrojo, que consideraba que si bien debían matarlos si no les quedaba otra alternativa iba a dar su mejor esfuerzo para que fueran juzgados por un tribunal de la marina. Y dicho y hecho, el capitán Kazuo comenzó a saltar entre los restos del barco hasta que encontró a un superviviente, su mantra le ayudó en eso así como su inmunidad al agua no como los usuarios de Akumas no mi. Eso junto a otro hombre que encontró la tripulación de Krauser hacían dos supervivientes que serían enviados hasta las celdas del barco y, después, hasta las celdas de Impel Down.

Una vez volvió al barco se dirigió a donde Krauser estaba e hizo una pequeña reverencia en señal de respeto y apreciación. —Muchas gracias por el ofrecimiento anterior, si me disculpa ire a buscar un sitio para lavar mis ropas y después tomaré ese ofrecimiento de la habitación que mencionó. Si necesita cualquier cosa estaré gustoso de cooperar.— concluyó con una nueva reverencia y se marchó al interior del barco hasta que encontró una especie de baño donde hacían la lavandería, se quedó en cueros y lavó su ropa a mano, tras lo que fue hasta su habitación vestido con un traje de grumete que había encontrado y tomado prestado hasta que sus ropas se secaran. —Menuda aventura, esta... Y ahora rumbo a Marineford... Rumbo al lugar donde se encuentra Katrina.— Concluyó el pelirrojo mientras se quedaba dormido tumbado en la cama.


Recordatorio:
Recuerden que este tema está ambientado antes de la trama de la ejecución de Katrina.
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