Cuenta Atrás

El skin, las tablillas y el diseño del foro pertenecen exclusivamente al staff del mismo, fue creado por Brianna Byrne y agradecemos a Yuu por su ayuda a la hora de editar algunas de las imágenes como son la portada, avatares de nuevos usuarios y la imagen de las estadísticas para integrarlas en el foro. Dichas imágenes no nos pertenecen, por lo que damos sus créditos a sus respectivos creadores, Sakimichan, Wlop y algunos otros cuyos nombres no conocemos.

Rogamos encarecidamente que no copien nuestro contenido, es más divertido cuando cada uno crea lo que quiere con sus propios medios.
CRÉDITOS
Tan flipao que pelea el covid a puñetazos
Salvador de yayos, siempre tan importante para nosotros, siempre tan dispuesto para ellos
El pobre lo intentó, pero no le dejaron, aún era pronto para él
GRACIAS POR TODO
ULTIMOS TEMAS
¿Sabías que?
NUESTRO STAFF
Mr. Nat - Admin
Lysbeth - Admin
Therax - Admin
Brianna - Mod
Lance - Mod
Deathstroke - Mod
Arthur - Mod
William - Mod
Kusanagi - Mod
SI NECESITAS AYUDA, CONTACTANOS
AWARDS

Unificación diplomática [Privado][Pasado]

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Abigail Mjöllnir el Sáb 8 Ago 2020 - 13:26

Después de despertarse, la beata se lavó la cara usando el agua de una de las fuentes que habían dejado a su disposición. Acto seguido llenó su cantimplora y la guardó, algo le decía que iba a ser un día agitado y que necesitaría hidratarse bien.

Cuando llegó al comedor buscó a Prometeo con la mirada, localizándolo enseguida. Estaba acompañado por los hombres con los que había compartido la carreta: Einer y Michael. Ella, por su parte, se sentó junto a ellos con apenas una jarra de zumo de naranja.
No podía decir que estuviera totalmente de acuerdo con contárselo todo. Por norma general, cuanta más gente fuera consciente de un secreto o una operación, más probable era que éste se fuera al traste.

Puedo sacarlos a todos sin levantar sospechas, pero necesitamos dos cosas. Primero, averiguar dónde están, o dónde duermen —ese primer punto era bastante obvio —. Y segundo, necesitamos una distracción y a uno de ellos. Puedo sacarlos, pero no confiarán en mí y será muy llamativo si desaparecen de repente con todos prestando atención —comentó a continuación. No solo necesitaría una distracción para poder salir sin ser vista, también necesitaba que alguno de las tribus la acompañara para que los prisioneros confiaran en ella. De hecho, estaba pensando en una persona en concreto: la muchacha que se habían encontrado en el asalto de la noche anterior.

Al final acabaron separándose en dos grupos como había propuesto Prometeo. Abigail y el semigigante irían a por el bosque aprovechando las tareas de patrulla, fruto del último asalto. Solo tenía un pequeño problema, Einer destacaba demasiado, incluso más que ella.

Einer, ¿verdad? —preguntó de repente, cuando ya estaban metidos en el bosque —. Se sentirán algo alterados si te ven, eres muy grande —dijo, deteniendo sus pasos.

—Bueno, no es como si pudiera encogerme —cerró los ojos al oir la respuesta y abrió una puerta en su espalda, desplegando al mismo tiempo el área de su Shiro Shiro no Mi, su "Territorio" como lo había denominado.
—Creo que nunca había visto a un usuario antes, pensaba que era un mito... uno algo indigno, no es muy justo.
No me hace especial ilusión usar esto, pero es lo que sacará a esa gente. Entra.

Después de un par de minutos de silencio en los que Einer intentaba averiguar si debía confiar en la beata o no, finalmente se aventuró a entrar en la dimensión-fortaleza de Abigail, actualmente vacía. Ahora que no destacaban tanto, la cazadora se salió de la ruta de su patrulla y se dirigió al punto en el que se habían encontrado antes. No estaba... avanzaría un poco más.

Unas decenas de metros más tarde y encontró a la muchacha, aunque... en cuanto se acercó a ella, siete miembros más de la tribu la rodearon.

Vengo en son de paz. Necesito vuestra ayuda para rescatar a vuestros hermanos —dijo, simplemente.

Ahora tenía que medir sus palabras... y conseguir que al menos uno fuera con ella. Eso sería suficiente.
Abigail Mjöllnir
Mensajes :
337

Fecha de inscripción :
05/01/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm70/150Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (70/150)
Experiencia:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm69990/1000000Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (69990/1000000)
Berries: 247.985.630
Ver perfil de usuario

Cazador del Nuevo Mundo
Abigail Mjöllnir

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Prometeo el Lun 31 Ago 2020 - 23:12

Se pasó el día entero estudiando el campamento que había montado el señor LeBlanc, trazando un mapa mental, identificando todas las rutas de huida y reconociendo los puntos estratégicos fundamentales, como las torres más altas. Prometeo esperaba que Abigail pudiese convencer en una sola tarde a las tribus bárbaras de unirse a su causa, pues la huida de los prisioneros dependía prácticamente de la distracción que generarían los lugareños. Por otra parte, bastaría con detener al señor LeBlanc y llevarlo a una prisión del Ejército Revolucionario, pues en ninguna sociedad la esclavitud debía ser aceptada bajo ningún concepto. El revolucionario podía entender muchos puntos de vista y todos distintos, pero se mostraba casi absolutista al tratarse de la libertad de los humanos.

Los esclavos se hallaban en una zona medio lejana pero conectada del campamento, en una especie de prisión de madera y barrotes de hierro. Sin contar los que estaban volviendo, allí debía haber por lo menos una treintena de personas entre adolescentes, hombres y mujeres. ¿Lo más triste? También había niños y ancianos. Cuando Prometeo los vio encerrados, sin luz en sus miradas y en un estado precario, sintió una punzada en el pecho, como si algo le estuviese apuñalando. ¿Qué tan podrido debía estar un corazón para permitir algo como eso? Quería creer que los trabajadores contratados por el señor LeBlanc no estaban al tanto de lo que sucedía con la construcción.

Faltaba solo un cuarto de hora para que el sol comenzase a esconderse para dar paso a la noche. Los obreros debían estar volviendo al campamento cuando Prometeo llamó a la monja para informarle todo lo que había descubierto: la posición de los prisioneros, las torres y la cantidad de tiradores, las posibles rutas de huida y lo más importante, la distracción.

—No hay manera alguna de sacar a los prisioneros sin llamar la atención, son demasiados y me atrevo a decir que al menos la mitad está en mal estado. Necesito una distracción lo suficientemente llamativa para concentrar la mayoría de los hombres del señor LeBlanc —le comentó desde su lado de la línea—. Por cierto, ¿cómo te ha ido? Si has podido convencerles lo siguiente será una especie de ataque… fantasma: causar caos en distintos puntos del campamento sin bajas ni dejarse ver, algo que mantenga ocupado a los guardias mientras Michael y yo sacamos a los prisioneros.

Esperaría la respuesta de Abigail y, dependiendo de esta, aguardaría el primer fogonazo para dirigirse al lugar de los prisioneros. Una vez allí comenzaría toda la acción.
Prometeo
Mensajes :
237

Fecha de inscripción :
16/11/2019


Hoja de personaje
Nivel:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm63/150Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (63/150)
Experiencia:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm61735/1000000Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (61735/1000000)
Berries: 11.000.000
Ver perfil de usuario

Teniente Revolucionario
Prometeo

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Abigail Mjöllnir el Sáb 19 Sep 2020 - 8:43

Entonces quería liberarlos él... era mejor así para Abi, se arriesgaría menos a que el gobierno le pusiera una diana. Sin embargo, como el crimen del propio LeBlanc estaba relacionado con esclavos... quizá las autoridades de English Garden decidieran no hacerlo público, sería muy mala publicidad para ellos, especialmente por ser una isla independiente que podría caer bajo control gubernamental. Tener esclavos sería una excusa perfecta para la intervención de la isla.

Abigail estaba rodeada de miembros de la tribu de antes, entre los cuales se incluía la mujer con la que habían hablado durante el primer asalto a la zona de construcción del ferrocarril.

—¿Dices que puedes rescatarlos?
Sí, solo necesitamos una distracción, y ahí entráis vosotros.
—Estarán preparados para un ataque como el de la otra vez.
No estarán preparados para un ataque desde dentro —dijo Abi y, para ilustrar lo que quería decir, desplegó su Territorio y abrió una puerta en su torso —. Einer, por favor, asómate para que te vean pero no salgas, llamarás demasiado la atención —pidió. El semigigante accedió y se asomó, dejándose ver en un tamaño miniatura —. Os metéis aquí y en cuanto estemos listos os iré sacando dentro del campamento. Causáis algo de caos para que mi compañero pueda sacar a los vuestros, volvéis y os devuelvo al bosque.

Ese era el plan que tenía en mente. La propia monja sería el topo, los soltaría y los recogería. Todo saldría bien, no tenían que ir a matar, solo tenían que causar algo de jaleo para movilizar a los guardias. Después de una pequeña conversación en la que trataron de averiguar si se trataba de una trampa, los tribales aceptaron la propuesta de Abigail y se metieron en la fortaleza. Así, la beata regresó al campamento como si siguiera su patrulla normal.

Todo ha ido bien. Voy a repartirlos por el campamento ahora, no tardarás en escuchar la señal. No voy a dejar que mueran, así que no tendrás mucho tiempo para sacarlos, en cuanto provoquen la distracción los sacaré —dijo. Ya sabía que no le estaba dando demasiado margen a Prometeo, pero no iba a dejar a los tribales a su suerte dentro del campamento sin escapatoria. Le daría al muchacho el mayor tiempo posible pero tendría que darse prisa.

Tras despedirse de Prometeo y soltar a Einer, esperaría hasta la noche. En ese momento, se puso su capucha para intentar pasar más desapercibida y fue hacia los puntos del campamento donde menos se la podría ver. Allí, fue soltando a los nativos en tandas para que empezaran con las tácticas de guerrilla. Fogonazos y algún fuego para llamar la atención, atacarían rápido y volverían con Abi antes de que los guardias pudieran verlos.

Mientras Prometeo hacía su parte, Abi fingía formar parte de la guardia de LeBlanc, ayudando en las tareas antes de desaparecer y soltar a más nativos para continuar con la distracción. Atacaban, volvían al refugio de la dimensión interna y volvían a repetir, no se quedaban más de tres minutos fuera de la dimensión de Abigail.

Ahora todo quedaría en manos del fénix, ya había organizado aquel pequeño caos y, de nuevo, volvió a patrullar el exterior. En cuanto recibiera la señal iría al bosque para reunirlos a todos.
Abigail Mjöllnir
Mensajes :
337

Fecha de inscripción :
05/01/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm70/150Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (70/150)
Experiencia:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm69990/1000000Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (69990/1000000)
Berries: 247.985.630
Ver perfil de usuario

Cazador del Nuevo Mundo
Abigail Mjöllnir

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Prometeo el Lun 26 Oct 2020 - 23:58

Tenía un plan, más o menos. El muchacho que le acompañaba se encargaría de romper las cerraduras con… esto… con cualquier cosa que pillara por ahí, sí. Había piedras en el suelo y también una vara parecida a una llave tirada por ahí: seguro que también servía. Prometeo vigilaría las entradas y se ocuparía de los guardias, aunque para eso era la intervención de Abby. Tanto los hombres contratados por el capataz como los guardias del campamento estarían ocupados lidiando con las apariciones fugaces de los guerreros del norte.

Bien, como todo estaba pensado y estudiado era hora de ponerse manos a la obra.

—¿Uhm? Ustedes no deberían estar aquí, ¿qué les pasa?

El revolucionario se volteó, sintiendo un escalofrío en la espalda. Miró con genuina sorpresa al guardia vestido de armadura que le observaba con expresión confusa. Con los brazos cruzados, el hombre volvió a repetir lo mismo: no podían estar allí. Prometeo estaba a punto de responder cuando se oyó un grito que anunciaba el ataque enemigo. Intercambió una mirada cómplice con su acompañante y entonces atacó al guardia, sabiendo que luego se arrepentiría. Le golpeó con suavidad los puntos de presión ubicados en la cabeza con la suficiente fuerza para activarlos y dejarle fuera de combate. A un oponente en guardia jamás podría hacerle algo así, pero como le tomó por sorpresa…

El muchacho se apresuró y corrió a las celdas, luchando con fiereza contra las cerraduras de estas. Intentó con las piedras e incluso pensó que sería buena idea morderlas, pero entonces se le ocurrió que quizás la vara de metal ayudaría. Quiso introducirla en el cerrojo, pero la varilla era demasiado gruesa. Iba a pedir ayuda a Prometeo, pero el revolucionario estaba ocupado lidiando con los pocos guardias que aparecían para entorpecer la misión.

Pelear contra un único enemigo no era problema, pero el panorama se volvía complejo cuando debía enfrentar a dos e incluso a tres al mismo tiempo. Esquivó la estocada de uno de ellos y retrocedió al notar que otro de los guardias buscaba su pecho con su espada. Tras esquivar ambos ataques, giró para evadir un tercero y contraatacó. El puño de Prometeo golpeó con firmeza la boca del estómago de uno de los soldados, pero la armadura le protegió en gran medida. Como artista marcial acostumbraba a pelear con oponentes, bueno, que no llevaban armadura.

—Esto no le gustará nada al señor Leblanc, mocoso —le espetó uno de los guardias.

El hombre alzó su espada e intentó cortar a Prometeo, pero no lo consiguió. Aunque uno de los guardias tuvo éxito. El acero cortó el pecho del revolucionario, tiñéndose de rojo. El soldado sonrió y volvió a atacar, pero para entonces Prometeo ya estaba preparado. Se agachó a tiempo y soltó una ráfaga de puñetazos en dirección a la cara del hombre donde apenas tenía protección. El contraataque directo del revolucionario noqueó a su oponente: solo quedaban dos.

Jadeaba, dolorido. Sus oponentes resultaron ser hábiles espadachines y no unos personajes de relleno sacados de algún mal manga. Se movían con astucia y parecían coordinados, tanto que ni siquiera Prometeo, con sus capacidades físicas mejoradas, podía detenerlos. Las heridas le escocían y el pecho le ardía, sin embargo, no podía comenzar a flaquear: debía darle el tiempo a su compañero para que liberase a los esclavos. Era increíble que aún estuviera peleando con la primera cerradura.

—Todo esto está mal —les comentó Prometeo, mirándoles fijamente con sus profundos ojos celestes—. Estos hombres de aquí están sufriendo, ¿no lo ven?

Los soldados intercambiaron miradas y uno de ellos se encogió de hombros.

—Ya, pero nuestras familias necesitan comer, niño. El mundo no es color de rosas, se debe hacer ciertos sacrificios.

Prometeo frunció el ceño, molesto.

—¿Me estás diciendo que tu familia es más importante que la de los hombres enjaulados? —Al soldado no le gustó la pregunta del revolucionario y empuñó con más fuerza la espada—. Creo que si intentaras ponerte en el lugar de esta gente dejarías de ver las cosas de una manera tan egoísta.

—¡No me des sermones, mocoso de mierda!

El hombre se abalanzó, encolerizado. Rugió y agitó la espada sin seguir ningún patrón: había sido dominado por la ira. Quizás fuera igual o incluso más hábil que Prometeo, pero había tirado por la borda la ventaja que tenía en el momento en que perdió el control. «Recuerda esa sensación», se dijo el revolucionario mientras hacía un esfuerzo por esquivar los veloces cortes de su adversario. «Recuerda cómo resonó tu alma en ese momento». Frente a sus ojos veía a un hombre egoísta que no le importaban las vidas de los prisioneros, pero también a un padre que hacía lo que fuera por el bienestar de sus hijos. Sería sencillo juzgarlo de mal hombre, sin embargo, la situación era mucho más compleja.

Prometeo cerró los ojos durante un instante y sintió el acero de la espada cortar su mejilla. Esbozó una mueca de dolor, pero no dejó que eso le frenase. «Esa sensación de calor… Está ahí, solo debo tomarla». No tenía sentido lastimar al soldado e imponerse por la fuerza cuando había otro camino que recorrer. Concentrado en el sentimiento que fluyó por sus venas la noche anterior, el puño del revolucionario comenzó a brillar. El guardia frunció el ceño y se detuvo, expectante. Los colores del arcoíris se vieron reflejados en el intenso brillo y, antes de que el hombre pudiera preguntarse qué era eso, Prometeo le propinó un único golpe.

Detuvo el puño a milímetros de su rostro, distancia suficiente para que la luz de este invadiese el cuerpo del guardia. El hombre, completamente maravillado por el torrente de emociones que de pronto tomaba el control de su cuerpo, arrojó el arma al suelo y cayó de rodillas con las lágrimas corriendo por su rostro.

—¿Qué es esto…? ¿Cómo puede ser posible? —preguntó sin esperar respuesta—. Yo… Lo siento mucho, muchacho, yo… —El hombre intentó ocultar el rostro bajo su mano—. Soy un monstruo… ¡Un maldito monstruo!

—Ningún monstruo se preocuparía por su familia —contestó Prometeo, ofreciéndole la mano para ayudarle a levantarse. El otro soldado miraba con expresión confusa sin dar crédito a lo que veía—. Debemos ayudar a esos hombres: nadie merece ser tratado como una bestia.

Los soldados se unieron al rescate y luego de varios intentos consiguieron abrir la cerradura. Los bárbaros de las tribus por fin consiguieron la libertad y, gracias al caos provocado por la monja, no tuvieron demasiadas dificultades en encontrar la salida. Es más, los mismos guardias convencieron a sus compañeros de que estaban obrando mal y esa misma noche se rebelaron contra el señor Leblanc. Sin creer lo que estaba sucediendo, el hombre escapó en dirección al este, aunque nadie le siguió: estaban ocupados ayudando a los prisioneros.
Prometeo
Mensajes :
237

Fecha de inscripción :
16/11/2019


Hoja de personaje
Nivel:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm63/150Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (63/150)
Experiencia:
Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 3qaWnZm61735/1000000Unificación diplomática [Privado][Pasado] - Página 2 9h2PZk8  (61735/1000000)
Berries: 11.000.000
Ver perfil de usuario

Teniente Revolucionario
Prometeo

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.