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[Misión Mítica-Paraíso] La vendetta de Fausto

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Mensaje por StaffOPD el Miér 29 Abr 2020 - 23:20

Contratante: Tony Gorgonzola

Descripción de la misión: ¡Alguien ha atacado a MI FAMILIA en terreno neutral! Hemos encontrado el cadáver de Fausto Mozzarella en medio del Museo de las cartas, una clara afrenta hacia nuestra familia. Y lo peor de todo es que, tras ello, nos han acusado a nosotros de fingir este asesinato para poder iniciar una guerra contra Naris Tshiska, un kyeskayo de mierda que robó la mitad de nuestro territorio en Casino Island hace años. Ayudadnos a destruir a los Tshiska y demostrad que nosotros no hemos matado a nuestro buen amigo Fausto; limpiad nuestro buen nombre antes de que las familias acaben con nostros.

Objetivos: Mata a Naris Tshiska y demuestra nuestra inocencia.

Objetivos secundarios: Recupera nuestro territorio destruyendo por completo a la fimlia Tshiska.

Premios: 100 millones de berries y mi querida Fiamma Scarpone.

Premios por objetivos secundarios: Un pequeño porcentaje en el negocio textil de Tshiskas, por valor de 5 millones de berries.

Cosas a tener en cuenta: Para seguir esta misión coherentemente no se debe romper lo establecido en esta misión
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Mensaje por Dark Satou el Lun 4 Mayo 2020 - 17:59

Familias, quizás una palabra muy peliaguda para Dark. No era un tema del cual le gustase tratar abiertamente, ni mucho menos meterse en líos de otras; aún así, no le parecía justa la situación en la que se encontraban los anunciantes. Aquello le hizo dirigirse hasta Casino Island en búsqueda de respuestas. Le parecía interesante el hecho de que les acusasen de la propia muerte de uno de ellos, en territorio neutral. No le parecía lógico, y menos si se había pintado aquella muerte en un lugar neutro; tenía gato encerrado. Quería aprovechar de alguna forma aquella información y tratar de lograr la paz en aquel lugar conflictivo. Su primera idea no era atentar contra la muerte de alguien que ni siquiera conocía, así que trataría de establecer contacto con las dos partes de alguna forma.

Logró concertar una cita con Tony Gorgonzola, reuniéndose en lo que parecía parte de su terreno. Tenía que tener cuidado de no ser irrespetuoso, o podría meterse en problemas con la familia entera. Fue caminando entre guardias y pasillos; parecía haber reforzado la seguridad aquel hombre para el encuentro. No le parecía una medida negativa si no se tornaba en su contra, es más, le parecía sensato por parte del contratista tomar aquella decisión. Pasó por dos puertas grandes seguido de unos guardaespaldas y no le sorprendió en nada el despacho en el que entró. Se llevó las manos a la cintura y miró alrededor de la sala, traduciéndose en que parecía la típica de los libres de detectives que había leído en el pasado. Tomó asiento y el hombre se giró maquiavélicamente, demasiado lento para su gusto. La silla rechinaba poco a poco y podía oír un gato ronronear. Observó al hombre y frunció el ceño. Parecía llevar un traje algo caro y hecho a medida, pues no tenía ninguna arruga por los hombros o costados. De tez morena y pelo corto castaño, ojos típicos color café y una expresión un tanto... Malvada. Sí, podía describirlo de aquella forma. Al peliblanco no le parecía una persona de la cual fiarse demasiado.

-Supondré que eres la persona con la que tenía una cita. - Dijo mientras movía lentamente un vaso con un líquido color whisky. Le molestaba oír el rechinar del hielo.

-Sí, soy el que viene al encargo. Necesito un pequeño resumen de qué pasó, ya que está todo bien cifrado. - Comentó mientras se ayudaba de las manos para usar el lenguaje corporal a su favor. -Después decidiré si quiero hacerlo o no.

El jefe sonrió ligeramente, dándole un repelús al protagonista. Aquel hombre no parecía normal. Más que estar enfadado, parecía feliz de verle. ¿Acaso le estaban confundiendo con Satou otra vez? Tomó un trago largo y continuó hablando.

-Han matado a alguien importante para nuestra familia. Lo hicieron en terreno neutral y ahora nos están tocando los cojones. Necesito que te encargues de Naris Thsiska y demuestres nuestra inocencia de alguna forma. Eso, va a tu elección. También te daremos parte del negocio textil que tenemos ahora montado, si... - Se tomó una ligera pausa para darle otro trago al whisky. - Si te encargas de eliminar la familia por nosotros.

Tenía que hacer parecer que iba a ser fiel a su plan, o por lo menos que lo sería por ahora. No se le ocurrió algo mejor que soltar alguna muletilla o algo que le demostrase a Tony que podía ser de fiar.

-You son of a bitch... I'm in! - Acabó contestándole.

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-Me gusta tu convicción. Te daré direcciones. - Le respondió mientras le dedicaba un único aplauso.
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Mensaje por Dark Satou el Miér 6 Mayo 2020 - 17:08

Dark podía verle una cosa buena y otra mala a esta situación: la buena, que ya había acabado de hablar con Tony; la mala, que tenía que adentrarse en territorio neutral y buscar pistas. Otra persona se agobiaría por tener que buscar quién fue el asesino de la familia afectada, pero él no. Justo antes de irse, un guardaespaldas le confirmó que había sido un tal Volken el que era el asesino. Se llevó la mano al mentón mientras salía de la casa de los Gorgonzola, pensando qué podía hacer. Lo primero ya estaba claro; tenía que dirigirse donde habían encontrado el cadáver. Después tenía que buscar pruebas de la inocencia y enseñárselas a la familia enemiga. Con esto podría intentar llegar a un tratado de paz, con el cual todos saliesen beneficiados y Dark no tuviese que manchar su conciencia con una cadena de asesinatos. Se estiró y empezó a andar hacia su destino.

[...]

No pasó mucho rato hasta que un pequeño mal presentimiento le pasó por la cabeza. Se agachó brevemente y evitó un tiro que iba directo a su sien. Miró hacia los lados cabreado mientras agarraba el mango de su espada; si encontraba al rufián que le había intentado volar los sesos le iba a enseñar cuan afilada estaba su espada. Comenzó a caminar cabreado mientras cerraba los ojos y turnaba su visión a la del mantra. Después se giró y paró otra bala usando la espada como escudo. Estaba demasiado lejos como para que pudiese ver su presencia, así que tenía que ganar unos minutos. Empezó a correr y a usar su propia vista conforme evitaba obstáculos para no chocarse.

-¡Hasta ahora no he querido matarte! - Gritó enfadado mientras intentaba hacer tiempo de alguna forma. - ¡Si eres algún tipo de sicario te advierto de que pares, estoy llegando a zona neutral!

Y llegó. Se quedó quieto en la entrada de la zona neutral y se paró en seco, levantando los brazos e incitando a que le volviesen a pegar otro tiro. Sonó algo de un calibre pesado y la bala le recorrió parte de la mejilla, cortándosela. Después pasó de lejos y se estampó contra el suelo, a varios metros de allí. Se llevó la mano al moflete y resopló. No había sido la mejor apuesta el haber provocado que le volviesen a disparar, pero aunque fuese un tiro de advertencia... Le habían hecho daño en zona neutral. Sonrió y continuó su marcha; quizás aquello le serviría más adelante.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 6 Mayo 2020 - 22:27

Tenía negocios pendientes en Dark Dome, por eso es que se encontraba viajando una vez más por el Paraíso. Tuvo que detenerse en Casino Island para… Bueno, a los demás les diría que era para abastecerse, pero en realidad quería probar suerte en esas ruidosas maquinitas que hacían DING-DING-DING cuando alguien ganaba. Andaba escasa de capital y lo iba a necesitar para montar lo que tenía pensado: una de las torres más grandes que vería el mundo alguna vez. Se había comunicado con su escuadrilla, y esta estaba a pocos días de viaje de Dark Dome.

Ahora, ¿quién iba a pensar que acabaría metiéndose en un fregado entre mafiosos cuando quería divertirse? Esta última palabra sonaba un poco extraña tratándose de Katharina, el aburrimiento hecho persona. Se hallaba frente a Tony Gorgonzola, un hombre de mediana edad y cabello corto, casi llevado al ras del cráneo. Menos mal sus ojos cafés no hicieron siquiera el intento de ver el escote de la hechicera, de lo contrario, habría perdido algo más que un solo brazo. El hombre se ajustó la corbata dorada que llevaba y encendió un cigarrillo, acariciándose la pronunciada quijada cuadrada. Parecía un sujeto imponente, aunque le faltaba mucha fuerza para lograr intimidar a alguien como Katharina.

—No esperaba que alguien como tú estuviera interesada en nuestros negocios, señorita Steinhell. Todo el mundo piensa que eres una noble heroína, aunque puedo ver la muerte que cargas sobre tus hombros —comentó Gorgonzola con su voz varonil y grave. Le dio una calada al cigarrillo y buscó la mirada de la bruja.

—El mundo puede pensar lo que quiera de mí, no estoy interesada. Cuéntame sobre el problema que tienes y veré qué puedo hacer.

El mafioso contextualizó el asunto, comenzando con la existencia del Museo de las Cartas. Un territorio neutral en donde nadie debía ponerle un dedo encima a otra persona, pero un imbécil se había pasado por los huevos las normas que mantenían el equilibrio entre las distintas familias que gobernaban Casino Island. Y, por si fuera poco, Naris Thsiska culpaba a Gorgonzola de haber fingido la muerte de su hombre para… ¿Cuál era el propósito de hacer algo así? A las familias les convenía un ambiente sereno y de prosperidad; eran empresarios, no meros criminales amantes del caos. Eran distintos a los piratas como ella. El trabajo era sencillo: matar a Naris Thsiska y recuperar el territorio destruyendo a su familia.

La hechicera vio una oportunidad en el encargo, una posibilidad de demandar una recompensa más elevada. Primero que todo, Gorgonzola contrataría a una de las figuras más peligrosas del mundo entero. No hacía falta ninguna otra persona para desmontar a unos idiotas que jugaban a los pandilleros.

—Hablemos de mi recompensa —comentó entonces la bruja sin ninguna expresión en su voz.

—Cien millones y-

—Ya me lo dijiste —le interrumpió y luego inclinó su dorso hacia delante, entrelazando los dedos de sus manos y mirándole fríamente—, pero es insuficiente. Al contratarme no sólo tendrás la seguridad de que la familia Thsiska no volverá a ser un problema para ti, verás que en tres días habré desmontado una mafia completa. Tanto sus negocios como sus bienes pasarán a ser tuyos, así que no me parece apropiado que una recompensa tan… escueta —continuó sin permitir una sola chance a que le interrumpieran—. Quiero 250 millones y un tercio del territorio de los Thsiska.

Uno de los guardaespaldas que le acompañaba soltó una carcajada burlesca y luego colocó el pie encima de la mesa, mirando casi con desprecio a Katharina.

—¡No te vengas a hacer la chulita con nosotros, princesita! ¿Te crees tan importante para venir a imponernos estas mierdas? Piérdete, bruja estúpida.

Bastó una mirada para que el hombre cayera inconsciente, espumeando por la boca. Las baldosas del suelo temblaban ante su presencia y las ventanas vibraban al borde del colapso. Incluso los otros guardaespaldas retrocedieron asustados, y todo el mundo podía ver el horror en el rostro de Gorgonzola. Esperaba que con un solo gesto de imponencia les quedase claro algo: si ella lo deseaba, podía romper el equilibrio en Casino Island con un solo chasquido de dedos.

—Deberías buscar hombres más aptos para un trabajo de guardaespaldas, Gorgonzola. —Hizo una pequeña pausa y dejó de desplegar su poderosa voluntad—. Piénsalo, es un buen trato. Más allá de destruir a una familia el resto de las mafias entenderá que tienes me tienes como aliada, a mí y a mi banda.

El mafioso tragó saliva, nervioso.

—200 millones y un cuarto del territorio… N-No puedo ofrecerte más, debo velar por mis intereses, entiéndelo.

Katharina sonrió y la tensión desapareció por completo del ambiente.

—Tenemos un trato entonces.

—Por cierto, deberías reunirte con tus compañeros en territorio neutral para comenzar.
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Mensaje por Dark Satou el Jue 7 Mayo 2020 - 15:53

Una vez se encontraba en territorio neutral, el brazo comenzó a brillarle intensamente. Se golpeó en éste varias veces hasta que se apagó y sintió un mal presentimiento. Cada vez que desprendía luz de esa forma era como un mal presagio. Suspiró pesadamente y tomó paso una vez más donde se dirigía: la zona donde fue asesinado el hombre de los Gorgonzola. Comenzó a revisar con paciencia el lugar e intentó fijarse si había alguna cámara que pudiese grabar algo. Miró por cada esquina y zonas altas hasta que pudo ver que habían cuatro. Cada una cubría una de las calles principales, así que sólo tenía que dirigirse hasta la sala donde estuvieran las grabaciones y el resto sería pan comido. La cuestión era... "¿Dónde coño puedo encontrar eso?".

Volvió pasos atrás y observó si alguna cámara tenía algún cable o protector del mismo. Después sólo tendría que seguir la trayectoria y le llevaría hasta el lugar donde comunicasen todos los aparatos. Se llevó la mano al mentón y, tras encontrar uno, empezó a andar por la calle. Lo malo es que parecía salir del territorio neutral y tendría que volvérselas a lidiar contra los que querían matarle. O por lo menos apartarle del medio para que no se supiese la verdad. Bastante casualidad era de que empezaron a dispararle justo después de salir de la mansión de los contratistas, en vez de cuando salió del barco. Eso le confirmaba de que estaban intentando impedir algo; pero la amenaza de que le pegasen un balazo no le iba a asustar. Se preparó para pisar un pie fuera de la calle y se concentró lo mejor que pudo, o por lo menos hasta que sintió algo terrible.

-No puede ser, otra vez esta presencia... Es como en Portland... - Dijo en voz alta.

Vaya, no parecía esconder su presencia todavía. Suspiró pesadamente y se dirigió hacia la fuente. Parecía ser Katharina, o por lo menos podía verla de lejos. Levantó la mano para saludarla y esperó a que viniese hasta él. No sabía qué hacía ahí, pero si se dirigía también hacia territorio neutral, podía ser por lo mismo que él. Se apoyó en una pared y se encendió un cigarro mientras esperaba que llegase hasta él; una vez lo hiciese, simplemente le explicaría que sabía dónde encontrar pruebas de la inocencia de los Gorgonzola. Que sólo tendrían que ir por el cable principal de la cámara y aquello les llevaría hasta algún punto del que tirar los hilos. También le daría la opción de separarse, claro. Uno ir a coger al tío al que había que asesinar y el otro ir a la sala de las grabaciones.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Jue 7 Mayo 2020 - 20:07

Repasó mentalmente los sucesos y visualizó una especie de mapa conceptual mientras caminaba. Un hombre, Fausto Mozzarella, fue asesinado por un desconocido en territorio neutral y consecuencia de esto Tony Gorgonzola fue acusado de fingir el asesinato. El objetivo de la misión era demostrar la inocencia del hombre, así como limpiar su nombre antes de que las otras familias se lo cargasen. No obstante, también solicitaba la destrucción absoluta de los Thsiska. ¿El detalle? Debía hacerlo de manera que los asesinatos no se relacionasen directamente con Gorgonzola, de lo contrario, una guerra para nada productiva estallaría en Casino Island.

La bruja conocía más o menos los conflictos históricos de Casino Island y cómo el Museo de las Cartas supuso un símbolo de paz y prosperidad. ¿Qué clase de imbécil se atrevía a romper ese tratado? Si las cosas no habían cambiado en los últimos diez años, el distrito noroeste debía ser manejado por la familia más grande de la isla, los Yúdkovich. El sureste estaba dividido entre los Thsiska y los Gorgonzola, quienes tenían una rencilla histórica. El noreste era un verdadero caos tras la caída de los Fernández, siendo tomado por una multitud de pandillas que luchaban entre ellas para coronar a un rey. El suroeste, por otra parte, era controlado por los Hae-In. Si bien podía considerarse una familia independiente, algunos temían que fuese controlada por los Yúdkovich. Ahora, toda esa información que la hechicera tenía en la cabeza estaba… desactualizada. No tenía idea de cuánto habían cambiado las cosas, pero esperaba que no demasiado.

Estaba segura de que también había otros grupos menores, pero era improductivo pararse a pensar en todos ellos. Tampoco podía descartar la opción de que alguno de estos quisiera iniciar una guerra para escalar en la sociedad criminal. En cualquier caso, necesitaba información convincente para trazar una hipótesis. Por otra parte, algo le decía que se avecinaba una tormenta en Casino Island, una que destrozaría todo a su paso. Podía palparse la tensión en el ambiente, como si una mirada fea fuera razón para que todo estallase.

—Tengo mis propios objetivos, no debería involucrarme demasiado en esta isla —susurró sin ser consciente de que las palabras escapaban de su boca.

Luego de unos largos minutos de caminata silenciosa llegó al territorio de nadie. Se concentró en las presencias de su alrededor para comprobar que nada malo sucedía. Entonces, frunció levemente el ceño cuando sintió una presencia poderosa y conocida, una que tenía una sucia mancha de oscuridad repulsiva. Como una flor marchita en medio de un campo de rosas. Se acercó a Dark luego de que le llamase, preguntándose si estaba ahí por la misma razón que ella. Así que el destino les había vuelto a reunir, ¿eh?

Escuchó las palabras del hombre y se quejó dentro de sí. Antaño, sólo debía viajar al Reino de los Muertos para encontrar la información que necesitaba. Y, si no bastaba, podía crear la Cúpula de Hipermagia que le permitía escuchar y ver todo lo que sucedía dentro de un kilómetro. En fin, los lamentos jamás solucionaban nada y tampoco podía volver al pasado; debía continuar con lo que tenía.

—Hagamos las cosas bien y primero demostremos la inocencia de Gorgonzola. ¿Tienes una pista? Sigámosla y exprimámosla al máximo; luego nos encargamos de los Thsiska. —Hizo una pausa y espantó el humo del cigarrillo con su mano—. Deberías usar un disfraz para este trabajo, es decir, lo último que queremos es llamar la atención y no podemos dejar que nos relacionen con Tony Gorgonzola.

Dicho lo dicho, y escondida en un callejón aparentemente sin vigilancia, reunió energía mágica y entonces su cuerpo comenzó a cambiar. Adoptó la apariencia de una niña de doce años, teniendo un largo cabello negro y unos fríos ojos escarlata. Su pecho había desaparecido por completo y todos sus rasgos se volvieron, bueno, los de un infante. Incluso sus prendas cambiaron, tornándose más apropiadas.
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Mensaje por Dark Satou el Vie 8 Mayo 2020 - 16:21

Tras reunirse con la pirata, le animó a que siguiese su pista. Pero eso era algo que iba a hacer quisiera o no. O por lo menos si no habían amenazas de por medio. Le comentó sobre tener algún tipo de disfraz y después empezó a... ¿Transformarse? ¿Enanizarse? Ni siquiera sabía cómo podía llamar a aquella acción. Después le echó una ojeada por encima y, evidentemente, había cambiado completamente. Ahora parecía una niña, quizás de once o doce años. Dark se cruzó de brazos y suspiró pesadamente; él no podría usar algún truco así, ni mucho menos. No tenía una akuma no mi que le permitiese hacer cosas chupi guays, así que tendría que improvisar con algo físico. No  sin antes soltar lo que había estado aguantando durante unos minutos mientras observaba a Katharina.

-No te ofendas, Kath, ni te lo tomes como una falta de respeto... Pero me parecías mucho más sexy antes. - Le comentó mientras arqueaba una ceja y le miraba con la cabeza un poco inclinada.

Se adentró en un callejón y, si su compañera se fijaba, sólo notaría una potente onda de haoshoku que saldría del lugar, reventando parte de las paredes de éste. Dudaba completamente que la bruja sucumbiese ante su presencia, es más, quizás algo le decía que ella también podía usar la voluntad del conquistador a su favor. Así que salió del callejón tras cambiarse, llevando una gabardina marrón que le quedaba algo grande. Gracias a eso podía tapar totalmente el brazo dracónico, el cual llevaba en un bolsillo de la prenda. También tenía un sombrero de copa del mismo color y un bigote falso, acompañados de unas grandes gafas de sol de motero. Era un misterio cómo había podido conseguir aquello, pero la verdad es que parecía de pelo real. Aquella era una duda que no iba a resolver ante nadie, y que quedaría como un misterio que se llevaría a la tumba. Se puso al lado de Katharina y la guió por su famosa pista, la de seguir los cables. Y así hicieron, llegando tras varios minutos hacia un gran edificio de cristales tintados. De hecho, en vez de tener paredes normales de hormigón, sólo separaban entre una fina viga de acero los cristales de fuera. Se cruzó de brazos y le echó una ojeada a la rubia.

-¿Qué opinas, eh? ¿Nos colamos? - Preguntó mientras se rascaba el bigote falso, le picaba algo llevarlo mal pegado. - Puede ser el día de trae tu hija al trabajo... - Acabó diciendo mientras intentaba aguantar la risa. Era mejor no enfadarla, vamos. Pero gracias a su encuentro en Portland podía tener una mínima confianza con ella.

Entró hacia dentro y caminó hasta el mostrador, donde volvió a echarle una ojeada a todo. Tenía que buscar alguna sala que le llevase hasta las grabaciones, y lamentablemente con las pintas que iba, no podría hacerlo fácilmente. Le recibieron algo extrañadas dos mujeres que parecían llevar la recepción. Tosió un poco y puso las manos en el mostrador.

-Exijo ver las grabaciones de este edificio. - Exclamó mientras fruncía el ceño. - Mi pequeña ha sido grabada y como entenderán, no he firmado ni he dado ningún consentimiento. Quiero una hoja de reclamaciones y no me moveré de aquí hasta que me lleven a la sala de cámaras. - Explicó mientras se cruzaba de brazos e intentaba mantener la postura. Era algo difícil estar de pie con una gabardina que le quedaba tan grande.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 9 Mayo 2020 - 0:12

Blanqueó los ojos y luego se dio con la palma en la cara, respondiendo al innecesario comentario de su compañero. Si había elegido esa apariencia no era para recibir opiniones de esa clase. Una niña significaba inocencia y esta conducía a pecar de confianza, cuestión que tendría presente en las siguientes horas. Por otra parte, sintió la poderosa presencia de Dark, aunque tampoco le sorprendió demasiado. Podía compararlo con la fuerza de una ola: golpeaba con fuerza, pero sin cuidado. La voluntad de Katharina podía parecerse más al viento, una brisa que arrastraba consigo lo que quisiera levantar, una ráfaga que en cualquier momento podía transformarse en una tormenta sin precedentes.

Los piratas llegaron a un altísimo edificio de cristal con una puerta automática, pues esta tenía un sensor de movimiento, algo muy común en las estructuras modernas. La recepción era un espacio medianamente grande con un par de sofás y una amplia variedad de plantas a modo de adorno. Se acercaron al mesón que era atendido por un hombre delgado y de ojos medio rasgados. Llevaba el uniforme del trabajo y lucía nervioso ante las demandas del hombre que le acompañaba. Se había negado al decir que no tenía permisos para mostrarle algo así. Mientras Dark discutía con el recepcionista, la bruja le echó un rápido vistazo al lugar y entonces se le ocurrió una idea.

Todo indicaba que James Búffalo era el dueño del edificio y el fundador de la empresa de vigilancia que mantenía la seguridad en Casino Island, eso en principio. ¿Cómo lo supo Katharina? Bueno, había un enorme cuadro con el rostro del hombre y una pequeña inscripción bajo la fotografía. Soltó un suspiro y entonces reunió el maná, canalizándolo a través de sus venas y creando así una ilusión. El señor Búffalo apareció de pronto entre los ascensores, acompañado de un séquito de hombres y mujeres. Reparó en el sonido de la compuerta abriéndose, el de sus pisadas e incluso improvisó el tono de su voz, aplicando sus conocimientos lingüísticos para darle un discurso apropiado. Cuidó cada uno de los detalles faciales, arrugas y ojos amarillentos, una barba cuidadosamente afeitada y un porte solemne. Entonces, la ilusión atravesó la estancia y reparó en la pequeña niña de cabellos negros.

—¿Señorita Chae? Si hubiera sabido que venía le habría recibido yo mismo —comentó la ilusión de Búffalo, abriendo los brazos y recibiendo a la niña. Katharina respondió el saludo con una actuación perfecta y le contó el problema—. Muéstrale todo lo que la señorita Chae necesita ver, por favor. Es una jovencita muy inteligente y una de nuestras principales inversoras, así que trátala con el debido respeto.

—¡C-Claro!

«Los seres humanos son tan fáciles de manipular…», pensó para sí. La ilusión del hombre continuó conversando con sus acompañantes y desapareció tras abandonar el edificio. Entonces, el recepcionista informó todo lo sucedido a uno de los guardias y este les condujo a la habitación donde se vigilaba absolutamente toda la ciudad. La empresa funcionaba de manera independiente y neutral a las familias, aunque solían colaborar cuando había problemas entre ellas. La hechicera buscó la fecha y la hora del asesinato, encontrando la grabación perfecta. ¿Una cámara dentro de una sala de vigilancia…? Qué irónico, vaya. Vio a un muchacho de cabellos negros y rostro extrañamente familiar dispararle a otro. Seguramente era idiota, pues debió haber destruido todas las evidencias que le conducían a él.

—Quiero una copia de esta grabación.

—L-Lo siento, no se-

—Si yo digo que quiero algo, señor guardia, su trabajo es dármelo —le interrumpió con un tono neutro sin sonar prepotente—. Quiero una copia de esta grabación, por favor.
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Mensaje por Dark Satou el Lun 11 Mayo 2020 - 0:38

Dark se sentía impresionado por su compañera; su akuma y carisma natural le abrían todas las puertas posibles. Le siguió el rollo lo máximo que pudo y al final acabaron en la sala de cámaras. Después vio cómo ejercía aquella presión ante el guardia y evitó reírse. Su presencia era tal que, aún pareciendo una cría pequeña, podía acojonar a un simple empleado. Se apoyó en la pared y comenzó a mirar cómo el hombre ni siquiera podía estar en pie. Vamos, a él también le costaba bastante, pero se hacía el duro delante de la chica. Por lo menos para impresionarla, pero de la forma que actuaba, dudaba que pudiese hacerlo con cosas comunes. Ni siquiera le había comentado lo épico que un chaval de veinte tuviese su voluntad dominada. Algo triste, pero podía aguantarlo. Se separó de la pared y puso la mano para que le diese la cinta. Y no iba simplemente a mover su extremidad; iba a usar su voluntad también. La concentró mínimamente, tan al mínimo que no lo desmayaría. Una vez notó el empleado la presencia de Dark, empezó a retorcerse en el sitio.

-¡Tomad, os daré todas las grabaciones! ¡Todo lo que necesitéis! - Gritó desesperado. Podía verse muy aterrorizado.

Le dio lo que contenía las pruebas de que... Volken, sí. Se lo había encontrado en una misión anterior, no entabló conversación con él, pero intentaron amaestrar a Moja. Ahora le hacía sentirse algo mal ya que el mink le caía bien, pero la verdad es que fue una escena muy graciosa.

-Bueno, hija mía. ¿Nos vamos? - Preguntó mientras intentaba aguantarse la risa. Era muy gracioso ver a una persona tan poderosa como una cría.

Y así de fácil salieron hacia fuera. Vamos, por lo menos la primera parte de la misión fue fácil. Se cruzó de brazos una vez estuvo fuera y se quedó mirando a su compañera.

-Ahora nos falta asesinar al hombre ese. O a la familia si queremos el extra. No es que vea muy ético todo esto de meternos en una guerra de mafias, pero me gustaría preguntártelo. ¿De verdad ves bien joder la balanza de esta forma? - Le preguntó mientras la miraba fijamente.

No es que quisiera encomendarle la gran decisión. Si no que era algo que ya rondaba por su cabeza antes. ¿De verdad tenía que vender su ética por unos millones? No era un profesor de la asignatura, pero le gustaba sentir que estaba haciendo el bien. Por lo menos para él mismo y su conciencia. Volvió a apoyarse en la pared y esperó, la seguiría donde fuese falta. Era algo molesto seguirla con ese aura estremecedora, pero no había otra, tampoco.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Lun 11 Mayo 2020 - 3:05

No podía dejar de pensar que su compañero tenía una extraña e inquietante obsesión con liberar su voluntad a todo lo que se moviera, incluso lo había hecho en el callejón porque… Por más que le diera vueltas al asunto no entendí el por qué; resultaba tan innecesario que sencillamente no se le ocurría una razón para hacerlo. La hechicera había intimidado al guardia de la sala únicamente con su voz carente de expresiones. El pobrecito ya le había hecho caso, así que también resultó innecesario el despliegue de haoshoku por parte de Dark. Si el albino intentaba sorprender a la espadachina, debía tener en cuenta que ambos jugaban en ligas muy distintas.

Se quedó pensando en el chico que había visto en la grabación, no porque lo hubiese encontrado extraordinariamente guapo —de cierta forma lo era, pero había otra cosa que le tenía con la mente ocupada—, sino porque le recordaba a cierto hombre que prefería mantener en el olvido. Por otra parte, la reacción de su acompañante suponía un par de cosas: sabía de quién se trataba, o le había pasado como a ella y lo encontraba parecido a otra persona. El mundo era un lugar muy pequeño cuando comenzabas a recorrerlo, y ya ella podía dar fe de ello al encontrarse a Ivan en un recóndito callejón en Dark Dome.

—Vamos, aunque preferiría que te hicieras pasar por mi sirviente y no por mi padre —respondió con una sonrisa divertida en el rostro—. No tengo buenos recuerdos de mi papá.

La falsa señorita Chae se despidió gentilmente del recepcionista y agradeció su amabilidad, pues había una imagen que cuidar. En un futuro probablemente usaría esa misma identidad para hacer negocios en Casino Island. Era consciente de lo que le había dicho a su contratante acerca de que las otras familias supieran de la alianza, pero había cambiado de opinión de un momento a otro. Prefería trabajar disimuladamente, sin llamar la atención siempre lo había hecho con Lance. Entonces, escuchó la pregunta de Dark y adoptó una postura pensativa. Sí, una diminuta niña de doce años pensando con el ceño fruncido y la vista puesta en el suelo, como si estuviera a punto de tomar una decisión que cambiaría al mundo entero.

Le había dicho a Gorgonzola que eliminaría por completo a los Thsiska, y no pensaba retractarse. Necesitaba el dinero para sus proyectos y le venía muy bien controlar una ínfima parte de la isla. Por otra parte, algo le decía que su compañero estaba teniendo una discusión moral dentro suyo. Romper el equilibrio suponía el inicio de una guerra, un conflicto que ellos mismos iniciarían. No, en realidad, había sido ese imbécil de Volken; ahora mismo Katharina y Dark estaban limpiando el desastre que había dejado. Necesitaba tener una discusión con él y preguntarle un par de cosas no relacionadas con el asesinato.

—Bueno, es cierto que joderemos el equilibrio entre las familias, pero tampoco es que vayamos a hacer algo que no sucederá. Sólo es cuestión de tiempo para que una de las mafias tome la iniciativa y haga algo como lo que Gorgonzola quiere hacer —respondió sin abandonar su postura—. En todo caso, no nos pagan por preocuparnos y no hay duda de que eliminaremos por completo a los Thsiska. Le dije que me encargaría de que las demás familias supieran que me tenía de aliada, pero creo que tengo una mejor idea. Vayamos con Gorgonzola y contémosle lo que hemos descubierto, con esta información él ya puede demostrar su inocencia.

De camino a la casa del hombre, le explicó a Dark que su idea consistía en fingir un enfrentamiento interno. Katharina poseía la conveniente habilidad de adoptar la imagen que ella gustaba, además sus conocimientos lingüísticos le permitían calcar cualquier texto y discurso, así que podía generar tanta confusión y discordia como deseaba. Por una parte, no les relacionarían con los asesinatos ni las mafias sabrían que Gorgonzola trabajaba con Katharina; por otra, los ánimos no estallarían de un momento a otro. Al menos eso en principio.
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Mensaje por Dark Satou el Mar 12 Mayo 2020 - 1:29

Escuchó atentamente a Kath mientras hablaba. Su opinión era de lo más válida, pero joder… Tenían que cometer un asesinato prácticamente en masa. Tony quería que matasen a todos los de la mafia rival. ¿De verdad el fin justificaba los medios? Cada vez que tenía que cruzarse con alguien y acababa sembrando la semilla de la muerte en la persona, se sentía jodidamente bien. Y no había que ser un genio para adivinar que aquello no era bueno. En Shabaody le pasó lo mismo tras matar a varios marines. Algo por dentro le daba calidez cada vez que sesgaba vidas de personas. El hecho de usar su hoja y decidir sobre si ser un verdugo ante cualquiera que se cruzase era algo que le daba poder. Podía tomar la decisión de matar aquellas personas o no. Y aunque tuviesen familias, una historia detrás de ellos incluso más grande que la suya… Nada de eso los salvaría. Suspiró pesadamente y, cuando se pudo dar cuenta —ya que estaba totalmente perdido en sus pensamientos— habían llegado otra vez más a la mansión de Tony.

Pasaron como la otra vez, pero Dark no llevaba la misma cada de jubilo de antes. Quizás llevaba puesta encima la culpa de tomar la decisión que sesgaría su conciencia. Pero tenía que ser fuerte; para él, y para los suyos. Si dudaba en conseguir fuerza Diana le mataría en el próximo encuentro. Y esperaba que no fuese así. Había leído demasiado sobre el debate de la vida y no le apetecía probar qué había después de cerrar los ojos por última vez. Agitó la cabeza algo nervioso y entró hacia dentro, sin ni siquiera llevarle la palabra a su compañera. Si no se hubiese presentado ahí a lo mejor podría haber hecho algo para cambiar la situación. Pero con el orgullo y arrogancia que desprendía iba a ser imposible cambiar su opinión. Así que decidió seguir el plan que habían comentado antes y actuar como si no pasase nada. Se presentó delante de Tony acompañado de Kath y le soltó el disco en la mesa. Después le explicó que en ese disco se encontraba una prueba gráfica de quien cometió el asesinato, Volken.

Y ahora nos vamos a “asesinar” —intentó no usar los dedos como comillas, simplemente miró hacia el techo— a la familia rival. Si tienes alguna duda, o algo… Sobre, ya sabes… No asesinar a la familia entera —acabó diciendo mientras prestaba atención a su expresión facial.

Y no tardó en suspirar enfadado.

—No, si seguís con la segunda parte del trato me encargaré de llenar vuestros bolsillos bien —aclaró.

Se giró y se metió las manos en los bolsillos de la gabardina, partiendo la puerta que se encontraba delante solo con su voluntad. No podía ni siquiera reprimirla; se encontraba muy enfadado en aquel momento. Continuó por el pasillo mientras lo reventaba a cada paso que daba. Estaba teniendo ganas de sacar su arma allí y matar a todos, por lo menos a esta familia. Entre Kath y los Gorgonzola lo habían metido en una decisión moral que repercutía gravemente en su cabeza.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 13 Mayo 2020 - 2:23

Cuando su compañero le mostró la grabación al contratante, este frunció el ceño y chasqueó la lengua. Aparentemente le conocía. Si bien aún no había decidido el modus operandi, tenía por lo menos dos opciones: hacer una guerra directa para que todo el mundo supiera que los Gorgonzola contaba con Steinhell y Dark, u optar por el sabotaje y sembrar la discordia entre el grupo familiar. Lo que le importaba ahora era saber quién era ese chico y por qué había matado a ese hombre. Si hubiera sido cualquier otro, no haría preguntas, pero ese rostro… ¿Por qué se parecía tanto a ese hombre? Debía ser una estúpida coincidencia del destino, sin embargo, prefería quedarse sin dudas.

—Parece que lo conoces, Gorgonzola. ¿Quién es?

El mafioso le dio una calada al grueso puro que sostenía en su mano izquierda y se estiró en el cómodo sofá.

—El mocoso de los Yúdkovich, me cago en dios. Si mal no recuerdo, su nombre es… A ver, ¿cómo era? Ah, sí, Volken von Goldschläger —respondió, llamando inmediatamente la atención de Katharina—. Ahora entiendo por qué el Rey del Bajo Mundo ha puesto una recompensa de 250 millones por él.

¿Goldschläger…? Empezaba a pensar que no se trataba de una coincidencia común y corriente. Necesitaba hacerle una visita antes de que algún cazador estúpido fuera a por él. Prefería no involucrarse con Elric, el hombre que había engañado a Zane, pero necesitaba respuestas. Y le importaba una puta mierda si se trataba del mismo Gorosei, ella encontraría lo que buscaba.

—¿Por qué preguntas, Steinhell?

—Curiosidad. Da igual, si Elric lo tiene en la mira es hombre muerto —respondió con un desinterés fingido. No dejaría que ese mentiroso lo atrapase antes de hacerle unas cuantas preguntas sobre por qué llevaba ese apellido—. En fin, tenemos trabajo que hacer. Vámonos, Dark.

Gorgonzola había sido muy claro en su pedido: demostrar la inocencia de su familia y destruir a los Thsiska. En ningún momento había hablado de un asesinato en masa, como lo parecía suponer su compañero. Había otras formas más inteligentes de acabar con una mafia, aunque Katharina prefería usar la fuerza bruta y acabar cuanto antes. Tenía un asunto también que discutir con él. La hechicera era esa clase de mujer que respetaba la voluntad de sus compañeros de trabajo, a diferencia de lo que podía opinar una buena parte del mundo, no era tan tiránica como aparentaba. Así que una vez salieron del edificio, se volteó para hablarle a su compañero.

—Es hora de decidir cómo haremos las cosas, Dark. Podemos ir de frente y matarlos a todos en nombre de la familia Gorgonzola, así el resto de Casino Island sabrá que tú y yo trabajamos para ellos —comentó el primer punto, alzando el índice—. Sin embargo, también podemos sembrar la discordia y formar una especie de guerra intrafamiliar. Como te habrás dado cuenta, tengo poderes muy convenientes para lograr algo así; acabaríamos matándolos a todos y nuestros nombres no figurarían en la lista de las otras familias. Por último, nos centramos a destruir su red comercial y decapitamos al líder, le traemos la cabeza a Gorgonzola y ya está. He estado pensando en estas tres opciones y creo que es hora de tomar una decisión, ¿qué opinas?
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Mensaje por Dark Satou el Miér 13 Mayo 2020 - 19:02

Se encontraba esperando fuera a Kath. Estaba apoyado en una pared intentando reprimir su presencia, cosa la cual le costaba demasiado. Aquello no era algo que desease desatar por vicio, es más que necesitaba hacerlo de vez en cuando. Reprimir su esencia le consumía por dentro, y si no la soltaba de vez en cuando empezaba a escuchar aquella voz. Se apartó de la pared y se quedó mirando a la hechicera, la cual parecía salir ya de la mansión de los Gorgonzola. Se paró ante él y le explicó todo, aclarando que podían hacerlo de varias formas. Escuchó atentamente todo y agarró la espada de su espalda con un rápido movimiento, haciendo silbar el aire. La miró fijamente y elevó la mano izquierda, imitando el número uno con su dedo índice.

—Vamos a por la primera opción. Y esto no quedará así, vamos. Después de acabar con todos y cobrar la recompensa me limitaré a acabar con los Gorgonzola también, como algo personal —aclaró mientras la miraba fijamente.

Empezó a caminar con la espada reposada en el hombro hacia el territorio de los enemigos. Estaba ya cansado de tener que elegir siempre el mal menor, así que erradicaría todo el mal. Primero cobraría la recompensa y después iniciaría una cacería contra los Gorgonzola. Pero aquello tendría que hacerlo más preparado y con un lapso de tiempo más amplio. Tony les había dado las indicaciones suficientes como para llegar en media hora andando. Lo bueno de los distritos es que con una buena orientación se podía ir de una zona a otra rápidamente sin perderse. Avanzarían por territorio neutral y después se meterían de canto en el enemigo. Para ello no le costó pensar un plan, ya que iba con una de las personas más fuerte de todos los mares.

—Mira Kath, nos conocemos ya de lo de Portland. Así que supongo que puedo dejarte la tarea de abrirme el camino hasta el jefe. Sé que a lo mejor quieres tú deleitarte con esa opción, pero yo llegué primero al encargo. —Explicó mientras le miraba de reojo y continuaba caminando—. Me encargaré de cortarle la cabeza y traerla hasta aquí, pero el problema es la cantidad de gente que tendrá. Y para eso necesito tu poder. Si me puedes meter de alguna forma dentro lo encontraré rápidamente mientras tú te encargas de todo lo demás. —Tomó una pequeña pausa para arrastrar lentamente su mano por la cara, no se le podía notar demasiado contento por lo que estaba diciendo—. Si empezamos el ataque desde fuera puede huir por algún pasadizo secreto o la mierda que tenga. Si me logras meter dentro, puedo encargarme yo de encontrarle. Después quemaré algo y, cuando veas un humo salir de la mansión, será tu momento para iniciar la matanza.

Ahora sólo esperaba que Kath confiase lo suficiente en él como para seguir su plan. Si le había dado a elegir una de las tres opciones, suponía que le dejaría elegir cómo ejecutarlas.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 13 Mayo 2020 - 19:38

De cierta forma, había elegido la estrategia más directa y escandalosa de las tres… Ella la había propuesto dentro de las posibilidades, así que no podía quejarse. No se había detenido realmente a preguntarse si lo que hacía estaba bien o mal, pero al ver que Dark lo consideraba casi como algo personal, supuso que podía pararse a cuestionarse un poco las cosas. Era consciente de que, una vez blandiese su espada, dejaría hijos e hijas sin un padre o una madre, una familia sin un hermano o incluso a unos padres sin un hijo. Destrozaría los sueños y las esperanzas de un montón de hombres únicamente por dinero y algo de poder. Viéndolo desde ese punto de vista hasta sonaba injusto, cruel, incluso inhumano. Sin embargo, todos ellos debían estar preparados para morir al involucrarse en un mundo tan peligroso. Si estaban dispuestos a empuñar un arma para matar, también debían estarlo para morir.

—Está bien, matémoslos a todos —sentenció la hechicera—. Lo que luego vayas a hacer con Gorgonzola no es asunto mío. Eres como un cuervo, supongo, te aprovechas de la mano que te da de comer y luego vas a por los ojos —agregó después con un tono inexpresivo y neutral sin intención de criticar la decisión del hombre. No obstante, tampoco podía quejarse de que la bruja pensara de esa forma. Aprovecharía la paga de Tony Gorgonzola y luego lo mataría porque le pidió que asesinase a una mafia entera.

Caminó en silencio por las calles de Casino Island a medida que el cielo oscurecía y la temperatura descendía. «Pronto va a llover», pensó para sí misma. Casi podía escuchar el suave golpeteo de las gotas de lluvia en el pavimento, un relajante sonido que traía consigo el amargo sabor de la nostalgia. Si hubiera sabido que trabajaba con un hombre tan impaciente como Dark, no le habría dicho a Gorgonzola que tardaría tres días en limpiar todo el distrito de los Thsiska. La hechicera prefería tomarse las cosas con tiempo, planificarlo todo muy bien y luego atacar. De esa forma podía asegurar su propia supervivencia. Ahora mismo desconocían el número de hombres, la distribución de estos y cuál era el poder real de esa familia. Confiaba mucho en su propia fuerza, pero no quería volver a pecar de arrogancia. Bueno, una cosa es que no quisiese y otra es que lo hiciera igual.

—Si te soy sincera me importa poco ser yo la que mate al jefe, no es que esto para mí sea una especie de deporte o una actividad recreativa. Es trabajo y ya está —contestó, colocándose la capucha cuando las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Observó desde la oscuridad del callejón la enorme mansión que se cernía ante ella, un palacio clásico de proporciones escandalosas—. ¿Quieres que te meta ahí…? Supongo que puedo hacerlo, dame unos minutos y lo tendré todo listo. Eso sí, una vez estés dentro tendrás que valértelas por ti mismo, aunque no creo que vaya a ser muy complicado para ti.

Dos alas de cuervo nacieron a su espalda y la bruja alzó el vuelo, aumentando la altura rápidamente y luego sus ojos cambiaron, adoptándose a los de un águila. Ahora podía ver mucho mejor el panorama frente a ella. La entrada principal estaba altamente protegida, pero había un balcón trasero que no tenía vigilancia. Y la buena noticia es que estaba a menos de cien metros de distancia de Dark. Siguió observando desde lo alto los movimientos de los hombres. Había muchos vehículos estacionados por lo que supuso que ahora mismo estaba teniendo a lugar algo importante. En fin, ya lo descubriría su compañero. Katharina reunió energía mágica y creó un portal ovalado y gris frente al pirata, conjurando el de salida en el balcón que había visto, y luego descendió.

—Puedes cruzarlo, te llevará a la zona trasera de la mansión. Lo mantendré durante unos minutos por si las cosas se te complican.
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Mensaje por Dark Satou el Miér 13 Mayo 2020 - 20:48

+18

Pasó por el portal y rápidamente se dio cuenta de que había alguien mirando. Apartó la cabeza y esquivó una bala que iba directa hacia su sien. Abalanzó su cuerpo hacia delante y partió por la mitad al que acababa de salir; un simple juego de muñeca con su espada y mucha fuerza le propinó un corte totalmente limpio. La sangre pintó la pared de carmín con una salpicadura gigante. Se echó el pelo hacia atrás, manchándose las hebras. Con el tajo tan violento había llenado su brazo y mano también. Agitó la espada como si de una katana se tratase, limpiándola entera y salpicando aún más el suelo. Continuó andando y agarró la cabeza del guardia que acababa de partir por la mitad; todavía seguía inconsciente. Parecía agonizar de dolor y llorar sin parar, cosa la cual le reconfortaba al peliblanco por dentro. Estaba volviendo a pasar como en Shabaody; no podía ver demasiado delante de él, como si tuviese un manto negro tapándole la vista. La voz se volvía a alzar y le pedía lo mismo que en el archipiélago. Sangre.

—Has muerto por tu líder —le dijo con un tono ligeramente siniestro y una sonrisa en la cara—. Ahora dime dónde está.

Recibió un escupitajo en la cara, lleno de sangre. Le manchó parte del pómulo.

—Respuesta errónea —le aclaró mientras le balanceaba la cabeza hasta dejársela estampada contra el suelo de un solo golpe.

Agarró aire y resopló, dejando que el arma se alimentase de su propio busoshoku. Cuando toda la hoja se tornó negra hizo un círculo en el aire para rematarlo en horizontal. Partió parte de la planta entera; los escombros parecían caer sin parar y se escuchaban gritos de fondo. Empezó a andar mientras todo se derrumbaba, comprobando sala por sala si había alcanzado al sujeto que tenía que eliminar. Pero a parte de gente gravemente herida —que permitiría que muriesen cuando el edificio se derrumbase— no había mucho más, o por lo menos creyó aquello hasta que llegó al fondo del pasillo. Era un corredor muy largo: por mucho que andase no parecía acabar, y por eso mismo su onda no había llegado hasta ahí. Pateó la última puerta con la pierna dracónica y la estampó contra el fondo de la habitación. Colocó su arma descansando en el hombro y sonrió tétricamente. Entre toda la sangre manchando parte de su cara, pelo y ropa parecía el diablo recién salido de un festín. Descargó toda su presencia violentamente ante la habitación, esperando que empezasen a caerse desplomados todas las presencias que había sentido anteriormente. Y así hicieron, comenzando a sonar golpes secos contra el suelo.

—Ɲᾄʀἷṩ Ҭṩђἷṩќᾄ, ҭἔ ὄʀḋἔᾗὄ qὗἔ ṩᾄłʛᾄṩ —dijo con una voz aún más tétrica. No podía ni notarse su tono ya; entonaba de forma ahogada.

Había mucha gente por la habitación. No podía mirar más allá de su mantra; se chocó contra una silla que tenía delante, creyendo que no había nada. Su vista se había corrompido totalmente, teniendo que depender del kenboshoku para avanzar. Casi ni podía cuestionar qué estaba pasando ahí, pero todas las presencias indicaban a que había una reunión.

—Ese hijo de puta de Gorgonzola... —dijo la voz de un hombre mayor, mientras salía detrás de la mesa—. Todo esto lo ha montado él. Joven, estás a tiempo de volverte hacia atrás. Si sigues avanzando me veré obligado a usar la fuerza. Estás a tiempo de tomar una decisión.

—Ƴą ʂҽ́ ʠʋҽ ҽʂƭօ ҽɾą ʋղą ƭɾąɱƥą, Ɲąɾíʂ. Ƥօɾ ҽʂօ ƭҽ ɱąƭąɾҽ́ ą ƭí, ყ ɗҽʂƥʋҽ́ʂ ɱąƭąɾҽ́ ą ƓօɾɠօղzօƖą. Ƴ ą ʂʋ ƒąɱíƖíą. —Se pasó un dedo por el pómulo y paró a tastar la sangre, cerrando los ojos y disfrutando el sabor—. Ɲąɗíҽ ᴊօɗҽ ą Ɗąɾƙ Ҽ. Տąƭօʋ.

El hombre se paró e hizo el símbolo de la cruz en su pecho. Después levantó la mano indicando que le diese un momento y empezó a sacarse la chaqueta lentamente, colocándola en la mesa y agarrando un puro de un bolsillo. Se lo acercó a la boca y lo encendió con un pequeño encendedor, andando lentamente hacia la ventana. Dark casi no podía distinguir su figura, es más, ni siquiera sabía qué estaba haciendo. Sólo veía su forma echándose hacia atrás, a lo que aprovechó a acortar la distancia con pasos pesados. Levantó el arma hacia arriba y partió todo el techo de un único tajo, empezando a notar cómo caía la lluvia contra él. Las gotas golpeando contra su piel le calmaban ligeramente.

—Con que un kari no ryoshu, eh... O ex, por tus acciones —exclamó por última vez mientras se remangaba la camisa.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 13 Mayo 2020 - 21:57

Desde el callejón escuchó un estruendoso sonido y segundos después una buena parte del techo comenzó a derrumbarse, cayendo poco a poco en un montón de escombros y levantando una nube de polvo. Entonces, empezó la orquesta de gritos. La hechicera frunció el ceño y llevó inmediatamente la mano derecha a la empuñadura de Fushigiri. ¿Qué estaba haciendo ese imbécil allá dentro? Había mandado a la mierda el plan que él mismo había propuesto, montando un escándalo y llamando innecesariamente la atención. En pocos minutos tendrían a un montón de mafiosos en la puerta del palacio, aguardando el momento para entrar y atacar.

Detestaba trabajar con gente que no seguía los planes acordados; si habían pactado algo, entonces debía respetar esa decisión. Quizás era bueno con la espada, pero era un novato de pie a cabeza. No era así cómo se hacían las cosas, le faltaba tanto profesionalismo que se le habían quitado las ganas de volver a trabajar con él. Primero, estaba involucrando el encargo con sus mierdas personales. ¿Qué clase de estupidez era eso de quedarse con el dinero de Gorgonzola y luego matarlo por haberle enviado a asesinar a unos mafiosos? Era incapaz de entender la mente de ese hombre. Segundo, se saltaba las reglas que él mismo había impuesto. Al menos debía verle el lado positivo: cumpliría la misión.

Hizo desaparecer el portal y se aproximó a la entrada principal, todavía transformada en una niña. Las alas de cuervo desaparecieron para ser reemplazadas por nueve colas de zorro tan negras como la noche que llegaba poco a poco. Los guardias de la entrada ni siquiera tuvieron tiempo de hacer nada: perdieron sus cabezas en un movimiento imperceptible sin siquiera salpicar sangre; había sido un corte perfecto con Fushigiri. Buscó la presencia del peliblanco con su mantra y no tardó en encontrarla.

—¡¿Qué hace una maldita niña aquí?!

Una cola endurecida atravesó el pecho del mafioso, quitándole la vida en el acto. No estaba molesta por asesinar a los hombres que estaban dentro de la mansión, estaba enfada porque Dark no había respetado el plan. Abrió la puerta que aún se mantenía en pie y entró al vestíbulo de la mansión. Fue recibida por una lluvia de balas, pero ningún proyectil pudo atravesar el escudo endurecido que había formado con sus colas. Ejecutó una serie de movimientos instantáneos para cercenarles las cabezas a los mafiosos, realizando cortes tan limpios que la sangre no salpicaba caóticamente.

Subió las escaleras medio destrozadas y quitó un escombro que le obstaculizaba el paso. No importaba quién le fuera en frente, acababa perdiendo la vida en cuestión de segundos. Estaba a nada de llegar a la habitación donde se encontraba Dark cuando fue interrumpida por un hombre muy alto y de contextura atlética, algo robusto. Unos ojos negros y confiados se encontraron con Katharina. El mafioso vestía un traje de gala y un tatuaje escapaba del cuello de su camisa, el tatuaje de un dragón de Wano.

—Vine porque sentí una presencia muy poderosa y me encuentro con una niña… Debe ser una broma de mal gusto, ¿qué mierda está pasando aquí? —comentó el hombre con una despreocupación insólita, es decir, su palacio se estaba cayendo a pedazos y él se tomaba el asunto sin la seriedad requerida.

—Tú me darás toda la información que necesito —le espetó la bruja con aires de superioridad—. Cuentas y gastos, la ubicación de sus sucursales, número de hombres. Lo quiero todo.

—Bueno, soñar es gratis dicen por ahí —respondió el desconocido con una sonrisa burlesca—. Llevas una espada bastante grande ahí, ¿estás segura de que sabes manejarla? Venga, mocosa, no porque seas una niña seré bueno contigo. Si me ganas te diré todo lo que quieres saber.

El hombre se abalanzó sobre la bruja, moviéndose rápidamente en busca del flanco izquierdo de la bruja. Un puñetazo endurecido encontró su costado, pero ni siquiera hizo falta esquivar o bloquear. El mafioso desató una ráfaga de puñetazos y patadas, sin embargo, ninguna de ellas tuvo efecto: el haki de armadura de Katharina era injustamente superior al de ese idiota. Cogió su pierna derecha con una de sus colas y lo zarandeó una y otra vez contra las paredes como si fuera un muñeco. Entonces, lo dejó caer y apuntó a su cuello con Fushigiri.

—Comienza a hablar.
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Mensaje por Dark Satou el Miér 13 Mayo 2020 - 22:58

No podía aguantar más la espera. Pegó un tajo con el arma, pero la presencia se movió hacia su izquierda. Reaccionó instintivamente como si de un animal se tratase y reventó toda una pared de un corte. La presencia esta vez estaba detrás de él y parecía ser muy rápida. Hizo un círculo entero con la espada, acabándolo en un tajo en vertical que volvió a fallar. Su mantra le estaba fallando, o por lo menos no podía predecir más allá de su capacidad. Rugió en alto y pasó el arma a su mano izquierda, concentrando su espíritu en el puño derecho y reventando el suelo entero. Aquello pareció desbalancear al hombre, el cual recibió un corte en todo el pecho que pareció bloquear a tiempo agarrando la espada con las dos manos. Dark comenzó a hacer presión para hincarle el filo aún más, cosa la cual tuvo éxito. El arma estaba clavada en el torso del sujeto, pero pareció aguantarlo bien ya que, moviendo la mano en diagonal, le cortó el brazo izquierdo entero. Éste cayó al suelo, pero no frenó a un peliblanco enfurecido.

—Perdonaré tu vida si no sigues, chaval —dijo el hombre. Pero muy a su pesar, Dark ya no escuchaba.

El pirata elevó la mano y le agarró del cuello, estrujándoselo enteramente. Aplicó todo el busoshoku y espíritu que pudo hasta que sonó un crac. Se levantó con algo de dificultad y volvió a desencajar la espada del torso, cortándole el cuello y colocándoselo atado al cinturón. Se hizo un torniquete arrancando parte de la chaqueta y giró su cabeza, mirando hacia el pasillo. Sentía dos presencias muy fuertes: una parecía tener un descontrol total. Se abalanzó hacia el pasillo y cortó al hombre que parecía estar luchando Kath por la mitad. Después, aún con la visión bloqueada lanzó otro tajo a su compañera. Volvió a rugir y descontrolar su presencia, quebrando allá por donde pasaba. Se puso en posición de defensa y se preparó para matarla. Si dudaba en algún momento iría a cortarle la cabeza directamente como hizo con el jefe de la mafia.

—Ɑ ⱱҽɾ ʂí ɱҽ ʂíɠʋҽʂ ƈʋҽʂƭíօղąղɗօ ąɦօɾą —le amenazó con el mismo tono: aquella no era su voz común. Podía notarse como si otra persona estuviese hablando.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Miér 13 Mayo 2020 - 23:43

Para ser una de las mafias más débiles de Casino Island tenía bastantes negocios importantes y un par de sucursales que, sin el líder, evidentemente no funcionarían. A diferencia de otros grupos de crimen organizado, los Thsiska dependían directa y exclusivamente de su jefe. Era una buena noticia para Katharina puesto que le ahorraba trabajo, ya no se veía en la necesidad de ir buscando por otros lados. Una vez su estúpido compañero, al cual regañaría fuertemente después, se deshiciera del objetivo habrían finalizado el trabajo. Perfecto, todo estaba saliendo bastante sencillo como lo había planeado. Había muy poca gente que podía involucrarla directamente con la masacre de los Thsiska y, si estallaba una guerra dentro de poco, tomaría la oportunidad para apoderarse de la isla.

Ahora, ¿qué debía hacer con el hombre…? Era bastante débil y no suponía ningún problema para ella, así que podía permitirle vivir. Había sido bastante útil y podía recompensarlo por ello, después de todo, había anotado todo lo que había salido de su boca. Sin embargo, su decisión fue interrumpida por un idiota que había perdido el control. El hombre de cabellos blancos lanzó un corte en dirección a la espadachina, el cual desvió con Fushigiri ]endurecida sin siquiera esforzarse. No se molestó en preguntar lo que estaba pasando, de hecho, lo tenía bastante claro: quien alguna vez fue su compañero ahora era su enemigo. Si era incapaz de reconocer entre aliados y oponentes, no se molestaría en dejarlo vivir.

—La basura debe permanecer en su lugar —le espetó y desplegó toda su voluntad, volviendo increíblemente pesado el entorno. Las paredes se agrietaron y el suelo poco a poco comenzó a colapsar. Cada paso que daba hacia el idiota que había osado levantar su espada contra ella resonaba por todo el lugar.

Unas rápidas y elásticas colas buscaron sus pies para impedirle el movimiento, mientras otros dos apéndices endurecidos se dirigieron hacia el brazo con el que sostenía la espada. A modo de apuñalada, le atravesaría ambos muslos y el estómago para luego acercarse a él.

—¿Debo recordarte lo insignificante que eres para mí? No me toques los ovarios, Dark, sino dejaré de ser buena contigo y te mataré —le advertiría sin dejar de usar su haki del rey—. No busques pelea conmigo porque lo único que encontrarás será muerte. Ahora deja de comportarte como un puto niñato, ve a buscar la cabeza de Thsiska y vámonos.
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Mensaje por Dark Satou el Jue 14 Mayo 2020 - 0:10

Dark recibió todos los golpes de Kath y fue atravesado por las colas. Entre la sangre, las heridas y el cansancio de haber estado abusando del busoshoku era una hazaña increíble que todavía estuviese consciente. Elevó la cabeza poco a poco mientras miraba a la hechicera, o por lo menos donde estaría su cabeza. Ni siquiera podía pensar o razonar, algo más fuerte que él estaba dominándolo por completo. Frunció el ceño y empezó a mover la boca como pudo, soltando hilos de sangre entre los labios.

—Ƈʋąղɗօ ҽʂƭҽ ɾҽƈíƥíҽղƭҽ ʂҽą ɱą́ʂ ƒʋҽɾƭҽ, ƭҽղ ƥօɾ ʂҽɠʋɾօ ʠʋҽ ʂҽɾą́ʂ ɗҽ Ɩąʂ ƥɾíɱҽɾąʂ ҽղ ƈąҽɾ —le dijo con todavía la voz siniestra.

Cerró los ojos por un segundo y después los volvió a abrir, mirando hacia su torso y asustándose. Intentó separarse como pudo de la hechicera, pero lo tenía totalmente agarrado. Tosió algo de sangre y, con lo poco que le quedaba de fuerza señaló hacia la cabeza del jefe. Se limpió la boca y, por un segundo, pegó una pequeña cabezada hacia abajo. Era evidente que no se encontraba bien y si seguía siendo empalado no podría cerrársele las heridas.

—Vale… esto te va a sonar raro… —paró para volver a toser sangre—. Pero ese que hablaba no era yo. Es una larga historia, así que agradecería que me bajases... Y también me gustaría agradecer que no me hayas matado... —Le comentó mientras señalaba con el pulso tembloroso hacia las colas—. Sé que a lo mejor estarás un pelín enfadada por esto, y porque el propio plan que te he dicho de seguir se ha ido un poco a la mierda… —Tomó otra pausa y volvió a pegar otra cabezada—. Cuando volvamos con Tony te doy parte de mi recompensa por las molestias.

Por dios, sólo faltaría que se enfadase. A ver, sí, la he intentado matar, pero el que ha acabado empalado soy yo. ¿Y qué cojones hace con colas así?”, se preguntó mientras volvía a echar otra ojeada a las colas.

—Esta es mi razón por la cual busco fuerza, Kath. Para no dejar que él me domine. —Intentó mirar hacia un lado, se sentía avergonzado—. No sé si recuerdas en Portland cuando literalmente buscaba a alguien que me ayudase. Esto es el por qué.
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Mensaje por Katharina von Steinhell el Jue 14 Mayo 2020 - 0:46

Le miró, confundida. Cuando lo apuñaló, evitó intencionalmente cualquier punto vital que pudiera acabar al instante con su vida, no porque Dark era importante para ella, sino porque… ¿Por qué lo había hecho? Chasqueó la lengua: se estaba volviendo blanda. Un año atrás lo habría matado únicamente por alzar su espada contra ella, habría usado su propio cadáver como esclavo y lo humillaría por el resto de la eternidad. Sin embargo, se estaba deshaciendo casi por completo de esa crueldad que alguna vez le caracterizó. Luego de que el albino volviera en sí, la hechicera retiró las colas ensangrentadas de su cuerpo y frunció el ceño.

—El poder está aquí, idiota —le espetó, apuntando a su propia cabeza—. Si buscas fuerza empieza por tu mente y espíritu.

Habían montado un buen escándalo y era momento de largarse, aunque antes creó una llama azul en una de sus nueve colas y se ofreció para cauterizar las heridas de Dark. Al menos así no moriría desangrado. Entonces, dos gigantescas alas de cuervo nacieron de su espalda e intentó tomar el cuerpo del pirata con sus colas. Unas cuantas presencias se estaban acumulando en la salida de la mansión; seguramente eran los pocos refuerzos de la familia Thsiska.

────── ✾ ──────

El Mafioso sonreía de oreja a oreja al leer el periódico local que anunciaba un ataque relámpago provocado por un pirata del Nuevo Mundo, destruyendo por completo la base principal del grupo de negocios Thsiska. Había pasado un día desde que arrasó la mansión junto al maldito albino desquiciado que, por cierto, había vuelto a ser el de siempre. O al menos eso en principio. Katharina, luego de poner a Dark en un lugar a salvo, se encargó personalmente de barrer los últimos vestigios de la familia enemiga. Asesinó con su espada a cualquiera que supusiera algún problema para ella o para Gorgonzola, y finalmente se presentó ante el hombre que le había contratado.

—Has cumplido, Steinhell, de verdad has matado a estos cabrones —comentó el mafioso tras darle una profunda calada al cigarrillo.

—Sí, debido a mi compañero tardé menos de lo esperado. Somos responsables de haber montado un maldito e innecesario escándalo, pero hemos cumplido —respondió, diciéndole que era tan culpable como Dark por haber llamado demasiado la atención. En realidad, ella no tenía nada que ver en esa forma abusiva de haber actuado, pero sí era culpable por no haber frenado antes a su compañero.

—Hemos pasado demasiado tiempo en paz… ¿Puedes olerlo, Steinhell? ¿El olor a muerte y sangre? —preguntó con una sonrisa macabra y la vista clavada en el ventanal con vistas a la ciudad—. Las familias están cansadas de esta falsa prosperidad… Son tiempos de guerra, Bruja, y te quiero a mi lado.

La espadachina espantó el humo del cigarrillo con un manotazo al aire y frunció el ceño. No volvería a trabajar para ese hombre, tenía sus propios planes y desde ese momento la misma Katharina era su enemiga. Por otra parte, no estaba conforme con su trabajo ni cómo había hecho las cosas. Fue muy sencillo, sí, pero sentía que lo había hecho todo mal… En fin, tampoco era su problema.

—Tengo una propia guerra que luchar, Gorgonzola. —Se levantó del asiento y caminó hacia la salida—. Ah, y no te metas con Volken von Goldschläger.

—Ese hijo de perra mató a Fausto. Si Elric no se lo carga, lo mataré con mis propias manos.

La hechicera lanzó una mirada acompañada de su voluntad que destrozó el ventanal detrás del mafioso, haciéndolo estallar en mil pedazos.

—Si digo que no te metes con él, agachas la cabeza y acatas, ¿entendido? Yo misma me ocuparé de Goldschläger.

Buscó a su “compañero” para comunicarle que todo había terminado y ya no era necesario volver a trabajar juntos. El cielo estaba oscuro y hacía frío, cuestión rara en Casino Island. El abrigo de pieles le protegía del helado viento mientras este mecía sus cabellos. Tenía las manos en los bolsillos y una expresión seria en el rostro cuando encontró al albino.

—Nuestros negocios aquí han terminado, Dark, pero déjame decirte algo antes de que nuestros caminos se separen. Ya te habrás dado cuenta de la oscuridad que hay dentro tuyo, y la única manera de derrotarla es con voluntad. —La bruja retiró su mano del bolsillo y golpeó suavemente el pecho del hombre—. Vuélvete fuerte y demuéstrate a ti mismo quién tiene el control, de lo contrario, acabarás muerto.
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