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La bruja y el monstruo [Privado Alexandra y Katharina]

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Mensaje por Alexandra Holmes Miér 2 Sep 2020 - 18:59

Habían atravesado la Red Line por la entrada submarina, y aunque el episodio de la isla gyojin había sido algo memorable tenían que mirar hacia el futuro. Todavía no entendía por qué, pero la capitana estaba bastante obcecada con la isla de Wano, el hogar de los samurais. ¿Podría ser que...? No, Katharina no tenía pinta de ser tan weeb como para flipar con esa isla, ¿no? ¿o acaso había nacido allí? no, tenía un nombre relativamente normal.

Después de pensarlo detenidamente acabó dejándose la bata en el camarote, decidió que saldría con... espera, se le ocurría algo más poético. Hacía algún tiempo desde que lo había arreglado y aún no se lo había puesto, ¿qué mejor momento que ese? Sería una buena forma de reflejar... algo, no sabía muy bien qué, pero tenía buen ojo para lo que los expertos llamaban "timing dramático".

Se encontraban en una de las costas, no podía ponerle nombre porque no tenía ni idea de la isla ni de su composición. Salió a la cubierta del Horror Circus y de un salto bajó a la arena de la playa. ¿El atuendo que había elegido? el uniforme de reclusa de Dark Dome, la vestimenta que llevaba cuando conoció a Katharina e Ivan. Tiempo atrás, Alexandra apareció a última hora en la cubierta del barco poco antes de bajar a la isla gyojin, prácticamente no tuvo tiempo de comentar nada con ninguno de los tripulantes sobre su cambio radical de apariencia.

Caminó por la playa durante unos segundos, admirando aquello que nunca podía ver en Dark Dome y a lo que todavía no estaba totalmente acostumbrada: el volver a ver la luz del sol a diario. El calzado se lo había dejado en la cubierta para poder sentir la arena en los dedos. Con la tontería, entre su trabajo y la cárcel hacía décadas que no se tomaba un respiro en condiciones, y eso que se había propuesto años atrás tomárselo todo con más calma.

Se detuvo al toparse con su capitana. Estaba segura de que no se sorprendería demasiado enseñara lo que enseñara, había visto muchísimo más mundo que ella, pero aún así... la había liberado y le dio un voto de confianza. Si ahora no demostraba hasta qué punto estaba dispuesta a jugársela para hacerse más fuerte y responder así a su "generosidad" —que ya sabía que como pirata no era altruista, buscaba algo cuando le ofreció viajar con ella—, ¿cuándo lo haría?

Kath, ¿te apetece algo de sparring? creo que será más efectivo que soltarte una conferencia sobre por qué me he ausentado tanto, y no tengo una pizarra tan grande para poder explicarlo todo —propuso, y es que casi todo lo que se había implantado era para uso en combate, sería más rápido mostrar que contar. Además, llevaba unos días dándole vueltas a algo y creyó que podría ponerlo en práctica ahora, si accedía.

Después podemos ponernos al día con todo lo demás, ¿ya te ha contado Kaya cómo nos fue en esa carrera barra trampa marine? —sonreía solo con acordarse, y le daban ganas de reirse solo con acordarse de toda la entrega de premio.

Si volvieran a celebrar la carrera repetiría solo por las risas, incluso si le dijeran por adelantado que al final les esperaría otra emboscada marine.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Jue 3 Sep 2020 - 20:12

Habían montado un pequeño campamento cerca de la playa, protegido por las copas de los árboles en la región occidental del país. Había salido y vuelto de Wano un par de veces en busca de sus compañeros, y era cuestión de tiempo para que estuviesen todos. Rose, la pelirroja de expresión aburrida en el rostro, había estado entrenando duramente con la hechicera para la guerra que tendría lugar dentro de las siguientes semanas. El mundo le parecía una verdadera locura, pero en el buen sentido. Jamás imaginó que hubiera tantas islas, tanta gente que conocer y lugares que explorar, tantas aventuras que vivir. Si bien aún no tenía una gran relación, pues la verdad es que era medio tímida, siempre colaboraba en silencio. Además, actualmente era de los miembros más fuertes de los Sinners.

—Hmm, aún no puedo superar la armadura de tus espadas —dijo Rose, soltando un suspiro—. ¿En serio piensas que estaré a la altura una vez llegado el momento?

—Lo estarás —le aseguró la bruja, sentada en la mesa y mirando a su compañera—. Estás mostrando grandes avances en el Estilo de la Tormenta, además cada día que pasa pareciera que tu voluntad se vuelve más poderosa.

Era impresionante la velocidad con la que esa chica progresaba; daba la impresión de que su aprendizaje era propio de un fenómeno sobrenatural. Era veloz, ágil y muy diestra con la espada y, si bien no estaba al nivel de alguien como Katharina, podía hacerle frente a la mayoría de los guerreros del Nuevo Mundo sin necesidad de una fruta del diablo.

—Todavía tenemos mucho trabajo por delante, Rose. Dentro de una semana Marcus hará una misión de exploración, y quiero que seas su guardaespaldas —le comentó la hechicera, observando el mapa puesto en la mesa—. Necesitamos toda la información posible, tanto geográfica como política, cualquier cosa que nos sitúe más cerca de la victoria. ¿Puedes cuidar de él?

—Daré lo mejor de mí, jefa.

De pronto, sintió una presencia conocida y cuando volteó la mirada se encontró con la mujer de piel rosa. ¿En qué momento había decidido transformarse en esa… cosa? Bueno, siempre hablaba de la trascendencia del ser humano, de querer alcanzar un nuevo eslabón en la evolución o algo así. No siempre le entendía, pero si podía ayudarle a conseguir sus objetivos… Necesitaba gente así en su tripulación, gente que tuviera mucha ambición. La notaba más… fuerte; había estado entrenando, ¿no?

—Un poco de sparring siempre viene bien… —comentó más para sí misma que para las demás, alzó un poco la mirada y miró a las chicas que estaban a su lado—. Cierto, que aún no las he presentado. Rose, esta es Alexandra. Alexandra, esta es Rose. ¿Por qué no pruebas suerte con ella? —le preguntó a la científica—. Estoy segura de que te llevarás una sorpresa. Y ya me contarás todo lo que ha pasado en la carrera. ¿Es cierto que los Arashi quedaron picados con el resultado? —Su voz denotaba cierta… malicia, como si se alegrase de ello—. Bien hecho, bien hecho…

En caso de que la científica aceptase intercambiar puñetazos, patadas o lo que sea con Rose, la pelirroja escogería una simple vara de madera como “arma”. Una espadachina experimentada como ella podía notar la diferencia de fuerza que había, y por ningún motivo se excedería. Era muchísimo más seguro que Alexandra entrenase con Rose a que lo hiciese con la propia bruja, pues esta era conocida por ser un tanto bruta. Además, Katharina tenía sus propios objetivos: necesitaba volverse más fuerte. El resultado del Torneo del Milenio aún le pesaba tanto como para sentirse débil; si hubiera sido más poderosa, habría acabado todos los combates en menos de un minuto. Humillaría a cualquiera que se le cruzase en su camino, pero para ello debía esforzarse más que nunca. Y afortunadamente tenía pensado cómo hacerlo.
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Mensaje por Alexandra Holmes Vie 4 Sep 2020 - 10:59

Aunque se decepcionó durante un segundo, enseguida entendió que su capitana era propensa a no poner frenos y que un entrenamiento directo con ella podría ser letal. Su compañera de entrenamiento iba a ser una muchacha llamada Rose, pelirroja, con un ojo cubierto como Kaya. Desde que entró a esa tripulación había aprendido algo fundamental: Katharina no dejaba entrar a cualquiera. Si esa muchachilla estaba bajo su tutela es que era fuerte o tenía potencial.

Atacaron a la organizadora, ya hay que ser mal perdedor, ¿eh? —dijo. Ya, ya, toda la carrera había sido una treta del gobierno para juntar al mayor número de piratas posibles, pero era mucho más divertido asumir que los Arashi atacaron a Madame porque no les gustó perder.

Se fijó entonces en Rose de nuevo, que había elegido una vara de madera como arma. ¿Usuaria de haki o akuma? Por mucha fuerza que tuviera, una vara de madera no podría soportarla a menos que usara una de esas dos cosas. Decidió aceptar y adoptó una postura de combate algo extraña pero que en parte pegaba con su apariencia. Se inclinó hacia delante, flexionó las rodillas, dejó caer ambos brazos intentando dejarlos en un punto de relajación, así como su cola, que descansaba en el suelo. Desde su encuentro con los Lapahn en Drum había estado pensando en alguna manera de hacerse más fuerte sin recurrir a sus elementos, y creía que estaba cerca de lograrlo.

Espero no ser la única que se sorprenda hoy —dijo, agachando la mirada para verse las manos.

Aquella muchacha llevaba una var de madera, y entrenaba con Katharina... ¿espadachina? por un momento pensó en usar sus agujas de hueso, pero si quería aprovechar para aprender a relajar su cuerpo y tensarlo hasta el extremo tenía que evitar usar sus armas de filo ocultas. Su postura ya relajaba su cuerpo, lo único que necesitaba era aprender a tensarlo de golpe y a aumentar la intensidad de la relajación y de la tensión. Quizá no tuviera los mismos conocimientos anatómicos que un médico, pero como bióloga especializada en el cuerpo humano comprendía a la perfección casi todos los entresijos y funciones humanas, era cuestión de tiempo que sintiera interés en el uso ofensivo de todo eso.

Después de todo, me complace anunciarte que desde hace unas semanas... —su mano derecha empezó a resplandecer con un color azul eléctrico bastante intenso, acompañado por un perturbador sonido de descargas eléctricas acumulándose y concentrándose. Alzó la mirada, posándola sobre Rose, luego sobre Katharina y después sobre Rose de nuevo, su objetivo de hoy. Se lanzó a por ella, deteniéndose a un metro de ella, insuficiente para, en teoría, golpearla —. ¡los Mink casi han quedado obsoletos! —exclamó al tiempo que golpeaba el aire frente a la pelirroja. Aprovecharía, de paso, para practicar a la hora de tensar su cuerpo en el momento de impactar. No calculó bien el tiempo y su puño se tensó un poco después del fin del impacto. Daba igual, no tenía pensado golpear con esa habilidad.

La descarga de su Expansión Gamma se liberó violentamente en un área esférica de cinco metros de radio, envolviendo a todas las que estuvieran en el área. Si no se apartaba recibiría una fuerte descarga que podría causar quemaduras eléctricas, la zona afectada estaría dolorida y el resto del cuerpo se sentiría molesto durante unos breves segundos.

He aprendido mucho desafiando a Sif y Raijin, capitana —dijo, revelando uno de sus destinos y uno de sus compañeros, un conocido de la tripulación. Si antes había creído que exageraba con lo de dejar obsoletos a los Minks, mencionarle la combinación del usuario de la Goro Goro y la isla del Nuevo Mundo de la tormenta eléctrica eterna debería darle algo más de peso a sus palabras —Golpéame, Rose —pidió mientras su mano iba perdiendo las descargas superficiales —. Sé el siguiente escalón de mi camino a la perfección, os enseñaré una muestra del potencial infinito de nuestro organismo —finalizó. Incluso con su naturaleza arrogante cualquiera con un mantra lo suficientemente avanzado, o con unas dotes mínimas de empatía, podría detectar la seguridad con la que hablaba.

Contaba con la experiencia de enfrentarse a la muerte. Si había desafiado a Sif —que no había sido un desafío sino un favor, pero daba igual— y Raijin y había sobrevivido podía hacer lo mismo con Rose y Katharina.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Sáb 5 Sep 2020 - 1:08

Así que sus antiguos compañeros decidieron atacar a la organizadora luego de perder… Bueno, igual debían estar contentos porque Therax ganase el Torneo del Milenio. Las cosas serían muy diferentes la próxima vez que se verían, para entonces quizás la buena onda habría desaparecido por completo. De todas formas, el ataque a Wano iría aunque tuviese que enemistarse con la tripulación que acompañó por más de un año.

—Me hubiera gustado ver la cara del asqueroso de Spanner —le comentó a Alexandra—. En todo el tiempo que viajé con ellos ese hombre nunca me pudo caer bien ni yo a él. Jamás tuvimos una conversación; es un poco raro —dijo después, encogiéndose de hombros.

Rose había estado entrenando hacía un buen tiempo, ¿no? Quería estar a la altura de los desafíos del Nuevo Mundo, y por ello le había pedido a la bruja que le ayudase “ser más útil”. Odiaba sentirse un estorbo. A diferencia de Katharina, la pelirroja tenía mucho más control sobre su propia fuerza, lo que la convertía en una oponente más apta para Alexandra. Esperaba que no se sintiese mirada en menos porque estuviese usando un palo para enfrentarla. Creía que una espada solo debía desenvainarse con la intención de matar.

La bruja se fijó en el brillo resplandeciente que empezó a desarrollarse en la mano derecha de la pirata, y ese sonido… ¿Estaba generando electricidad? Al parecer alguien había aprendido nuevos trucos; interesante. Rose se mantuvo alerta, observando los movimientos de la mujer que tenía en frente. Estaba en posición defensiva, preparada para bloquear o retroceder. Considerando su forma de pelear la bruja sabía lo que su compañera haría.

La electricidad circundante primero erizó los vellos de la pelirroja, y en ese momento supo que era hora de retroceder. Actuó rápidamente, retrocediendo con una seguidilla de pequeños saltos en zigzag. Ahora se hallaba a más de quince metros de Alexandra, pero esa distancia no significaba demasiado para ella; podía reducirla en menos de un segundo.  

—Alexandra, ¿verdad? —quiso confirmar la pelirroja—. Los movimientos especiales deberías reservarlos para momentos en los que tengas la oportunidad de aprovecharlos —agregó después en voz baja y sin mirar a la mujer a los ojos—. Si quieres que te golpee…

Flexionó las piernas, fingió que la gruesa vara de madera estaba en la vaina de una espada y luego inclinó su cuerpo hacia delante; parecía un misil a punto de despegar. Katharina le había mostrado las bases de esa técnica y, si bien la había practicado un par de veces, aún necesitaba perfeccionarla. «Estilo de la Tormenta, Relámpago Fulminante», susurró para sí misma. De un instante a otro alcanzaría una velocidad superior a la del Soru y ejecutaría una serie de cortes (en realidad serían toques suavecitos) en el dorso. La técnica que había inventado la bruja realizaba cinco cortes en menos de medio segundo, pero Rose aún no conseguía ser tan veloz.

—Bueno, supongo que puedo dejarlas solas… —se dijo la hechicera para sí misma—. He de seguir con mis propios asuntos, supongo.

Últimamente había estado experimentando con un nuevo método de entrenamiento basado en las ilusiones. Intentaba engañarse a sí misma, crear realidades falsas perceptibles incluso por sus propios sentidos, todo esto con el sentido de diferenciar a la perfección lo falso de lo real. Inventarse un árbol o un animal en medio del camino no ayudaba en nada puesto que de manera inconsciente sabía que sería una ilusión. Sin embargo, ¿qué pasaba con los ruidos intensos? ¿Las noches extraordinariamente oscuras? ¿Los susurros? Si tuviera que hacer un símil, lo que intentaba hacer era crear una cerradura cada vez más compleja para encontrar la llave que abriese todo cerrojo.

—Alexandra, Rose, estaré en mi tienda. Por favor, no se maten entre ustedes.
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Mensaje por Alexandra Holmes Mar 8 Sep 2020 - 12:19

Su mantra, aunque sin apenas desarrollar, fue suficiente para avisarla del inminente movimiento de la muchacha. La predicción se cumplió, pero Alexandra ya estaba preparada para recibir el golpe. En cuanto notó el primer golpe se giró para interponer su hombro y repitió lo que había intentado antes: tensar sus músculos de forma brusca para incrementar su poder defensivo. Esta vez utilizó el hombro por una razón, sus huesos de acero serían de mayor utilidad. Así, la mitad de los golpes chocaron con la combinación de sus músculos tensados y sus huesos modificados, produciendo un sonido similar al que haría si estuviera pegándole a una plancha de acero. Además, había aplicado una capa de su haki de Armadura que, si bien era débil, ayudaría a mejorar la protección.

—¿Huh? —dijo Rose —. ¿De qué estás hecha exactamente? No es como golpear carne de una persona.
Esa norma de los movimientos especiales... —no respondió directamente —. Mis huesos son mucho más densos de lo normal, y mis músculos se tensan mucho más de lo normal. Mi propio cuerpo es un movimiento especial. Si tuviera que esperar para cada cosa no acabaría nunca

Ahora fue la científica quien se alejó de Rose dando un par de fuertes saltos hacia atrás. La chavala se había movido muy rápido, y la criatura rosa se había encaprichado con ese movimiento. Se lo quitaría. Ahora. Más o menos tenía controlada la parte básica de la tensión, era el momento de usar ese principio para adjudicarse ese movimiento rápido que había utilizado.

Está bien jefa, pero asegúrate de salir en un rato o te perderás la mejor parte.

Flexionó las rodillas y volvió a adoptar la misma postura de antes. Dejó que su cuerpo se relajara, liberó toda la tensión y dejó que sus músculos dejaran de estar duros. Se imaginó de nuevo como un fluido y esta vez centró su atención en sus piernas. De un momento a otro liberó la energía explosiva de su estado de relajación y tensó los pies para utilizarla. No había alcanzado la velocidad que quería, probablemente iba a unos quince metros por segundo.

Se paró frente a Rose y, con una nueva idea en mente, trató de propinarle una patada con un añadido extra. Tensó su pie en el momento del impacto pero, aparte de que la pelirroja volvió a esquivarla con esa velocidad endiablada suya, no notó nada distinto en su patada.

Tch. Casi lo tengo... con un intento más debería valer —se quejó, para después volver a alejarse y volver a adoptar la misma postura aparentemente descuidada de antes.

Podría parecer que no, pero estaba haciéndole caso. Estaba reservando su verdadero as en la manga para el momento apropiado. Su uso de sus habilidades Gamma tan pronto no eran fruto solo de su arrogancia y sus ganas de fardar ante su capitana, también eran para acostumbrar a Rose a sus características iniciales. Un alcance concreto, un radio concreto, un tiempo de ejecución concreto... La científica no había llegado a donde estaba solo con fuerza bruta.

Una vez hubiera terminado de utilizar a la pelirroja como escalón le enseñaría ese "Movimiento Especial".
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Mensaje por Katharina von Steinhell Miér 9 Sep 2020 - 4:53

¿Para qué mentirse? Había pasado muchísimo tiempo desde la última habilidad mágica desarrollada, incluso antes de que perdiese casi la totalidad de sus poderes. Últimamente ya no meditaba ni se esforzaba demasiado en mantener la cabeza fría. Cada vez que se miraba en el espejo veía una persona tan distinta a lo que alguna vez fue que no podía evitar sentir miedo. Inconscientemente, se estaba abriendo al mundo y poco a poco la gélida coraza de hielo que rodeaba su corazón se derretía. Quizás el que estuviese sola en la tienda sin demasiado ruido que le molestase era un buen momento para pararse a pensar en todo lo que había pasado y, sobre todo, para preguntarse cuándo se volvió así de fuerte.

Durante muchísimo tiempo había anhelado la fuerza por sobre muchas cosas, fuese en forma de conocimiento o en forma de alguna técnica con un poder destructivo inimaginable. Nadie en todo el mundo podía negar lo mucho que había avanzado y, si bien sentía que aún había trabajo pendiente, ¿cuál era el sentido de seguir entrenando, estudiando y esforzándose? ¿Llegaría acaso el día en que se dijera a sí misma “ha sido suficiente”? El tiempo pasaba muy rápido y no había manera de detenerlo, ni siquiera los monstruos como Black o Kenshin podían con este. ¿No era humano sentir miedo? Desconocía lo que vendría y temía que sus objetivos fuesen solo una mentira que se había creído por mucho tiempo, una ilusión que perseguía solo para sentir que su vida tenía sentido. ¿Cuántas veces había hablado ya de una guerra contra el Gobierno Mundial? Sin embargo, hasta el día de hoy no había hecho nada relevante para desestabilizar su enemigo número uno, el objeto de todo su odio, de sus frustraciones y tristezas.

Soltó un largo suspiro. ¿Por qué estaba pensando tanto las cosas si sabía lo que debía hacer? Bueno, tal vez se vio solo un poco reflejada en Alexandra. Antes de que navegase por su propia cuenta recordaba los entrenamientos como un desafío, solía ser divertido romper los límites, era interesante encontrar siempre un nuevo camino. Allí, frente al espejo, se preguntaba cuánto camino le quedaba por recorrer. Odiaba tener tantas preguntas y ninguna respuesta… Suponía que Alexandra era esa clase de mujer también, aunque quizás abordasen el mismo “problema” de una manera distinta.

—Estoy pensando demasiado… ¿Será la edad? Tengo solo veintitrés años, aún no es momento para crisis existenciales —se dijo a sí misma, y entonces volvió a suspirar—. Mejor me pongo manos a la obra; probaré con algo sencillo.

Tomó asiento sobre la alfombra, en el centro de la tienda adornada con diseños y florituras muy estilo de Wano, y, tras colocarse en la conocida posición del loto, cerró los ojos. Se concentró primero en su respiración para eliminar cualquier pensamiento que pudiera pasar por su cabeza. Sabía cómo hacerlo, lo había hecho en incontables ocasiones. Inhaló y luego exhaló, una y otra vez hasta que su corazón comenzó a latir tan despacio como suave. Y en ese momento dejó que su magia comenzase a invadir el interior de la tienda, manifestándose en un dulce y melódico compás de música protagonizado por el canto de un pajarillo, el relajante sonido de la guitarra y el armónico susurro de la flauta. Tenía como propósito encontrar esa sutil diferencia, ese milimétrico detalle que separaba la ilusión de la realidad, la verdad de la mentira, pero de momento era imposible atravesar la perfección de su propia habilidad.
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Mensaje por Alexandra Holmes Miér 16 Sep 2020 - 13:44

Después de que Katharina se marchara, Alexandra y Rose continuaron la sesión de sparring. No sabía si estaba logrando "engañarla", pero mantenía un ritmo muy concreto que permitía a la espadachina poder "cortarla" con una mayor facilidad. La mayor descansaba sus músculos sin atacar por no estar aún acostumbrada al cansancio de tensarlos y relajarlos de esa manera y, mientras tanto, trataba de esquivar y de "ver" los movimientos de Rose sin utilizar su Observación. Por otra parte, su vara eléctrica, que descansaba en su cintura, iba cargándose poco a poco, sin prisa pero sin pausa.

Cuando notó que sus piernas habían recuperado el cien por cien de su movilidad volvió al ataque. Se separó de la pelirroja tras un encontronazo y tomó distancia para, acto seguido, flexionar las piernas un poco. Lo había hecho algo así... Liberó la energía explosiva de sus músculos al tensarlos de golpe y salió disparada hacia delante, recortando la distancia que las separaba en un santiamén. Al detenerse frente a la menor, Xandra levantó la pierna con la intención de darle una patada en el costado. En el momento en el que creyó hacer impacto descargó de nuevo la energía de la tensión. Rose fue bastante rápida y se echó para atrás a tiempo. Aquella patada, en cuanto se detuvo, y por la extensión de esa energía explosiva, dejó salir una onda de choque que sonó como si hubieran realizado un disparo.

—Me toca —dijo su adversaria, que volvió a su tarea de perfeccionar ese relámpago fulminante. Se dejaría golpear mientras reforzaba su cuerpo con su propia tensión y con el haki de armadura que había desarrollado ya. Por suerte para las dos Rose estaba conteniendo la fuerza que podía aplicar, aunque quizá eso fuera solo porque el palo no podría resistir un impacto como los que podría realizar su capitana.

Por el momento ambas se dedicaron a practicar contra la otra aquello en lo que flaqueaban más, midiendo la fuerza para evitar hacer daño. Después de todo no se trataba de un entrenamiento de fuerza sino de simple técnica, donde no era necesario aplicar el cien por cien de la fuerza que tenían ambas. Alexandra, por su parte, continuaba tratando de perfeccionar lo que había bautizado como Bala y Estallido. Un paso rápido y una patada "explosiva", aunque por desgracia no tenía forma de provocar explosiones de verdad... aún. Sería divertido, ¿no?

Solo me queda una cosa por probar, aunque... podría... —murmuró. ¿Sería momento ya de enseñarle su verdadero movimiento especial? No tenía muchas ganas, con solo la pelirroja mirando no tendría el impacto que quería que tuviera.

De momento descartó la idea y continuó tratando de alcanzarla con sus habilidades actuales mientras la pelirroja se dedicaba a practicar con la "espada"-palo aquella. Era una muchacha bastante veloz y, aunque no veía que su cuerpo fuera demasiado fuerte, sí que era capaz de aplicar bastante fuerza a ese palo. Había tenido que usar haki para poder salir de ahí sin ninguna marca. Y ahora que pensaba en eso... ¿lo había llegado a desarrollar ella? no tenía la sensación de que estuviera usándolo aún. ¿Querría Katharina que la ayudara con eso ya que estaba?
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Mensaje por Katharina von Steinhell Lun 21 Sep 2020 - 1:03

Por un lado, se sentía sumamente orgullosa de la perfección de sus ilusiones; por otro, irritada puesto que ni siquiera ella podía notar esa sutil diferencia entre la verdad y la mentira. De momento había estado practicando con el canto de un pájaro, la melodía del viento atravesando las hojas de los árboles, una situación natural que no suponía ninguna clase de peligro. Sin embargo, tenía allí la oportunidad de transformar toda esa armonía en un caótico mar de sufrimiento, miedo y muerte. Había estado en el Reino de los Muertos, sabía mejor que nadie cuán terrorífica podía ser esta última. Y, siendo sincera consigo mismo, le aterraba la idea de quedar atrapada en su propia ilusión, perder la poca cordura que le iba quedando.

Se esforzaba, en serio que lo hacía, ignorando todo el ruido que provenía desde la playa. Al parecer Rose se estaba divirtiendo bastante con Alexandra. Era perfecto, ambas debían volverse más fuertes para lo que estaba por venir. Conquistar Wano era una verdadera locura, ni siquiera tenía la certeza de que lo conseguirían, pero ¿por qué no intentarlo? Como no era una cuestión de vida o muerte ni mucho menos de orgullo, algo sumamente importante para Katharina, podría permitirse una retirada estratégica. Su propósito más importante hoy en día era cuidar de sus chicos, de sus amigos. Los estaba exponiendo al peligro, sí, pero no lo haría si no confiase en la fuerza de cada uno. Todos habían crecido un montón desde que entraron a la banda, en cambio ella… Casi tenía la impresión de que se había quedado estancada.

Llevaba un buen rato practicando, intentando ver a través de la mentira, distinguir con facilidad los murmullos del viento reales y falsos. A veces lo conseguía, a veces notaba esa frecuencia distinta, pero desaparecía enseguida con una facilidad frustrante. Debía perseverar y tarde o temprano conseguiría sus tan esperados resultados. Y de tanto rato estar sentada, allí meditando sumergida en un mundo de mentira, en una realidad creada por sí misma, acabó con el culo cansado. Abandonó temporalmente el “entrenamiento” y salió de la tienda camino a la playa.

Rose seguía luchando con Alexandra; parecían estar divirtiéndose. Una lástima que la pelirroja no fuera demasiado comunicativa… Katharina se acercó a ellas y las saludó con la mano, sonriéndoles.

—Se lo han estado pasando bien, ¿eh? —les comentó—. ¿Les importaría cambiar de oponente? He estado demasiado rato allí dentro y me vendría bien un poco de actividad física. Venga, ustedes dos contra mí.

No usaría ninguna de sus espadas, pues tenía más que claro que estas debían ser desenvainadas únicamente con la intención de matar o hacer daño. Empuñarlas en una sesión de práctica sería incoherente y abusivo, así que se limitaría a usar únicamente un dedo. Bueno, si las cosas se le complicaban pasaría a la mano entera.
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Mensaje por Alexandra Holmes Mar 22 Sep 2020 - 12:07

Las dos se detuvieron cuando apareció la capitana. La científica, por su parte, aprovechó ese tiempo para recuperar un poco el aliento y recapitular un poco. Ya tenía controlada su habilidad para relajar y tensar el cuerpo, también había practicado lo suficiente sus patadas y su desplazamiento, con eso podía decir que había terminado de momento con el uso de sus piernas. En un principio su idea era poner en práctica una pequeña idea que había tenido con sus brazos, pero ahora que estaba la jefa mirando pensó que lo más adecuado sería hacerle un tour rápido de lo que había aprendido antes del viaje a la isla gyojin.

Alexandra hizo crujir sus huesos. Adoptó de nuevo la misma postura tétrica de combate que había usado antes, solo que esta vez una sonrisa adornaba su rostro feral.

Rose —llamó su atención —. Esto sí es mi movimiento especial —dijo.

Se concentró un poco. De repente, en su piel empezaría a marcarse las líneas de sus venas en un tono azulado que resaltaba bastante. Además, varios chispazos salían de todas partes de su cuerpo. Su pelo se cargó también de electricidad, ojos, brazos, piernas, uñas; y en el interior de su cuerpo la cantidad de electricidad era incluso mayor. Esta era la que importaba. La electricidad circulaba dentro de su cuerpo como en un circuito cerrado, estimulando los músculos a su paso y mejorando tanto la velocidad máxima que era capaz de alcanzar como su control del cuerpo. Tenía un defecto, eso sí, y es que restaba finura a sus movimientos y, más importante aún, hacía que sus músculos perdieran resistencia.

Hice que el bueno de Sif me electrocutara constantemente durante una semana, día tras día —explicó mientras continuaba cargándose de electricidad, siendo ya complicado diferenciarla de un mink —. Y después de que me ayudara a aumentar mi "batería" y mi resistencia dejé que uno de los rayos de Raijin me diera de lleno. La gente que me ha visto duda que sea humana, pero soy lo siguiente a humana, seguiré rompiendo límites... hasta que esté en la cima —terminó de explicar su entrenamiento de locos al mismo tiempo que finalizaba la ejecución de la habilidad que terminaría haciéndola más famosa aún.

Tú deberías comprender mejor que nadie que mis palabras no son solo mera arrogancia —dijo, conociendo más o menos bien el carácter arrogante de su propia capitana. Tenían objetivos finales distintos, pero se parecían bastante — Metaestabilidad, Theta Fragment.

Flexionó sus rodillas un poco más, cogió impulso y se desplazó a una velocidad vertiginosa, bastante mayor a la que había empleado con Rose. Se impulsó hacia arriba con un fuerte salto con el que se desplazó unos trece metros y, acto seguido, empezó a dar patadas en el aire para rodear a Katharina desde el aire. Le hacía gracia entrenar mientras vestía el uniforme de presidiaria de Dark Dome, en su estado actual no había prisión civil alguna que fuera capaz de contenerla por mucho tiempo, ahora mismo solo podrían retenerla en alguno de los niveles de las prisiones de piratas.

Tras unos siete rebotes, pateó el aire sobre ella y se impulsó hacia abajo, hacia su capitana. Mientras bajaba dio una voltereta y aprovechó la inercia para tratar de darle una patada descendente en la cabeza. Katharina debía contenerse para no causar daños colaterales fatales, pero eso no aplicaba a la científica. Ya contaba con que su capitana podía esquivar sin problemas o incluso recibir el ataque sin inmutarse.

Aunque era verdad que Xandra era una mujer arrogante, sus palabras y voluntad iban cargadas de una obsesión que podía mover montañas. Si decía que llegaría a la cima de la naturaleza entonces no había nada más que hablar, lo haría y punto.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Mar 22 Sep 2020 - 16:59

Escuchó atenta el relato de Alexandra. No le sorprendió tanto que se hubiera topado con Lance, pues, según tenía entendido, estos dos se conocían de esa ridícula carrera que resultó ser una evidente trampa. Lo que sí le impresionó fue el brutal entrenamiento al que se sometió para estar un paso más cerca de alcanzar su propósito, y eso le llenó de orgullo. Tenía una buena compañera de banda, una mujer a la que le importaba poco y nada el sufrimiento mientras pudiese alzarse por sobre todos los humanos. Definitivamente había sido una buena idea llevarla en el barco, pero no se lo diría. Katharina no era de muchas palabras emotivas, sino que intentaba demostrarlo todo con actos.

—Te has estado esforzando mucho últimamente, Alexandra. No te contengas conmigo, por favor, muéstrame lo fuerte que te has vuelto —le comentó con una sonrisa. Igual iba a tener que usar más de una mano para defenderse de los ataques de la científica, pues jamás imaginó que tendría una transformación como esa.

La pirata se había vuelto muy veloz, aunque no lo suficiente para tomar por sorpresa a la hechicera. Sin moverse, seguía con la mirada sus rápidos movimientos. ¿Cuándo había aprendido a saltar de esa forma? Joder, esa mujer estaba llena de sorpresas. Una sensación de peligro surgió desde su espalda baja y recorrió el resto de esta, advirtiéndole de las intenciones de Alexandra. Su mantra permanentemente activo no tenía puntos ciegos, siendo capaz de percibir cualquier situación que involucrase a Katharina. Vio a la mujer caer desde el cielo con el cuerpo inclinado de manera tal que evidenciaba el lanzamiento de una patada. Y efectivamente así fue.

Alzó el índice derecho imbuido en haki de armadura para frenar la pierna de Alexandra, provocando que una onda de viento se deslizara por su cuerpo y corriera un poco de arena en todas direcciones. Solo por un instante sintió un molesto entumecimiento en el dedo, pero no pasó a más. Su compañera de banda no era la única que había sobrevivido a un rayo. Empujó hacia arriba, intentando que la mujer se corriese y le diese tiempo a prepararse para la embestida de Rose. La pelirroja disminuyó en cuestión de segundos el tramo que había entre ellas. La vara de madera que usaba a modo de arma buscó rápida e incansablemente el cuerpo de Katharina, pero esta última esquivaba con una facilidad impresionante. Se movía de allá para acá, retrocedía y giraba.

Touche.

La hechicera le golpeó la espalda a Rose con su dedo índice, aunque no le hizo daño en lo absoluto. Ese no era el propósito del entrenamiento, vaya. Si bien no acostumbraba a pelear con varios enemigos al mismo tiempo, era una duelista excepcional y, probablemente, una de las mejores del mundo entero. Harían falta veinte personas como Rose para que recién comenzase a preocuparse.

—¿Es todo lo que tienes, Alexandra? No me digas que es solo un espectáculo de luces y ya está —le provocó con una sonrisa divertida.
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Mensaje por Alexandra Holmes Lun 5 Oct 2020 - 10:37

Ese condenado Mantra era un dolor de ovarios. ¿Cómo iba a impresionar a nadie si podían ver lo que iba a hacer antes de que lo hiciera? El sonido del golpe contra su dedo sonó por el campamento y levantó arena por la fuerza del impacto. A pesar de haber parado el golpe solo con un dedo no estaba decepcionada, al contrario. Reconocía esa sensación, y es que su capitana había usado Armadura para defenderse. Sin duda, las dos eran unas presumidas a su manera.

Aprovechó el movimiento de Katharina para impulsarse hacia atrás y dejar paso a Rose. Le habría gustado seguir practicando cosas nuevas, pero tendría que dejarlo para otro momento. Si tenía que enseñarle todo lo nuevo tendría que dejar a un lado parte de su entrenamiento original.

Todavía estaba imbuida en electricidad y, por tanto, aún disponía de su velocidad incrementada. Podía continuar bien.

Ser un show de lucecitas es una buena distracción —dijo. Como al principio del entrenamiento, cargó su mano derecha con electricidad hasta hacerla brillar, con el detalle de que esta vez fue bastante más rápida. Iba a usar lo mismo que antes, la misma técnica que ya debían conocer y cuyo alcance era conocido... ¿o no? De nuevo relajó y tensó sus pies para desplazarse rápidamente hasta la pirata, procurando no arrollar a Rose.

¡Igual quieres alejarte un poco más esta vez, Rose! —exclamó antes de tratar de golpear a su capitana. Acertara o fallara el golpe, descargaría toda esa electricidad en un área esférica que... que debido a su metaestabilidad ya no era de cinco metros de radio, sino de diez. La experiencia de la capitana le permitiría deducir qué cosas podía hacer mientras tuviera esa corriente eléctrica recorriéndola. Además de duplicar su alcance, también había tardado menos tiempo en poder ejecutarla. No tardaría mucho en descubrir que una de las funciones de su técnica, más que potenciarse físicamente, que también, era incrementar cada vez más su poder eléctrico.

Fuera cual fuera el resultado, no acabaría ahí el asalto de la científica. Se mantendría cerca de la capitana y le enseñaría el segundo de sus implantes biológicos.

La gente de este país está muy orgullosa de sus espadas, ¿verdad? —dijo y, un segundo más tarde, movió violentamente sus muñecas para accionar los interruptores que tenía en el interior de sus brazos. Las glándulas localizadas en sus muñecas segregaron un fuerte analgésico para calmar el dolor y, al mismo tiempo, dos hojas de hueso surgieron de ese mismo lugar, perforando su propia carne y haciendo que sangrara.

Con esas hojas trataría de dar dos tajos a la altura de su torso que, a causa de su propia Metaestabilidad, estarían también imbuidas de electricidad y que, además, imbuyó en su propio Haki de Armadura para mostrarle que, aunque aún débil, ya tenía cierto dominio sobre su propia Voluntad. Poco a poco iba teniendo más y más recursos, esta vez pensaba entrenar su cuerpo, pero su siguiente objetivo era dominar el resto de sus elementos.

Al acabar su acometida, la electricidad del cuerpo de Xandra empezaría a desvanecerse, necesitaba volver a recargarse antes de poder usar de nuevo su Metaestabilidad.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Dom 11 Oct 2020 - 0:41

Rose frunció el ceño cuando vio la mano iluminada de su compañera, retrocediendo con una serie de saltitos en zigzag: aprovecharía la oportunidad para preparar la embestida y tomar por sorpresa a Katharina. O no. El agudo mantra de la bruja le había enseñado ya el peligro que se aproximaba, le había mostrado lo que sucedería dentro de los próximos segundos. Era una pena para sus oponentes que justo estuvieran luchando con una espadachina escurridiza y veloz. ¿Acaso tenía sentido dejarse golpear cuando podía esquivar? Siendo fiel a su estilo de lucha, se echó hacia atrás con una sonrisa de victoria en el rostro, pero en ese momento sintió la bestia al acecho.

Se giró a tiempo para bloquear la espada de madera de Rose, que había saltado en el momento exacto para sorprenderle por la retaguardia, pero el impacto le hizo retroceder. Volteó la mirada y chasqueó la lengua. Justo un instante antes de que las cuchillas de Alexandra le alcanzaran, aprovechó la fuerza del movimiento y saltó, dando un elegante mortal para entonces flanquear a la pirata. Si se tratara de un enemigo, ese segundo le sería suficiente para matarle. No obstante, la espadachina se limitó a solo pinchar con la vara a Alexandra.

—Ha sido un buen ataque en conjunto, pero hace falta mucho más para ponerme en aprietos —comentó la bruja con una sonrisa de arrogancia—. ¿Por qué no toman un descanso? Han estado peleando durante un buen rato; podemos volver a entrenar luego. Aunque si desean seguir no seré yo quien me niegue.

Haría lo que hiciera falta para que sus subordinadas se volvieran más poderosas; tenían que estar a la altura de los desafíos venideros. En cualquier caso, le llamaban la atención esas pilas de humo que se veían como finas manchas oscuras en el cielo. Nadie en la isla desconocía la situación de la misma: Wano estaba a puertas de una guerra terrible. Explorar un poco le daría una idea de lo que sucedería en las próximas semanas, ¿no? En fin, todo dependería de la respuesta de las chicas.

—Yo preferiría seguir —dijo la pelirroja, mirando a la bruja con su único ojo. Ja, Kaya poco a poco perdía la exclusividad en el barco; luego todo el mundo andaría con parche—. Aún es demasiado pronto para rendirse.

Al mismo tiempo que las piratas entrenaban, en algún lugar de Kuri un hombre enmascarado terminaba de asesinar a la última persona de uno de los tantos pueblos de la región. La gente comenzaría a describirlo como un demonio cruel y desalmado, un monstruo en piel de hombre y en ropas holgadas y sucias. ¿Lo curioso? Hacía una tétrica invitación en cada pueblo que visitaba, y mataba a todos aquellos que la rechazaban. Y el Shinigami había escuchado que una mujer fuerte y atractiva merodeaba por las costas de Kuri. ¿Por qué no invitarla?, habrá pensado seguramente.
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Mensaje por Alexandra Holmes Dom 18 Oct 2020 - 10:47

Tch, ni con el alcance duplicado había podido alcanzarla. Debía maldecir ese mantra tan obsceno que tenía la capitana. ¡Si hasta le había pinchado la cara! Se detuvo y usó la lengua para tocarse el punto de la cara donde la había pinchado con el palo. Bueno, no esperaba tocarla, estaba satisfecha solo con haberle enseñado lo que podía hacer por ahora.

Aún no estoy en mi cénit, jefa —diría, justificando su desempeño con eso —. Los científicos empezamos a florecer a partir de los cuarenta y llegamos a nuestro máximo a los sesenta —explicó. Por supuesto no tenía ni pies ni cabeza, pero era como lo veía ella. Tenía dos años para empezar a fortalecerse y, a partir de ahí, seguir acumulando poder hasta que llegara a su máximo posible tras veinte años más. Eso, claro, sin tener en cuenta las modificaciones biológicas que pudiera realizarse en un futuro.

¿Descansar? Bueno, sí que quería descansar. Pero si descansaba ahora luego tendría que volver a entrenar y... mira, prefería hacer un esfuerzo ahora y luego dormir todo el día del tirón. Además, tenía que aprovechar ahora que aún no se había enfriado y ahora que las ideas seguían llegando a su cabeza. Alexandra guardó sus espadas de hueso y pensó. ¿Qué hacer cuando se rompieran o estuvieran guardadas? Sonrió y miró a Rose. Estaba empuñando el palo. Y si... como antes, adoptaría de nuevo la misma postura.

Aún me queda una idea que poner en práctica, descansaré cuando sea una realidad —dijo. Aún quedaba una idea... utilizar sus propias manos como si fueran una especie de espadas. El principal punto en contra era su propia resistencia, pero podía solventar eso con el uso de haki, o quizá reforzando en otro momento su piel. En cuanto a cómo lo haría, se basaría en el mismo concepto de relajación explosiva.

Tardó en moverse. Rose la atacó para seguir entrenando, pero en un principio la científica no mostraba resistencia, estaba concentrada en relajar todo lo posible sus brazos. Una tarea difícil, porque cada golpe de Rose provocaba que sus músculos se tensaran por sí solos. Pasado un minuto de castigo Rose se detuvo, perpleja por la extraña pasividad de su compañera de sparring. Alexandra aprovechó ese momento para terminar de concentrarse y avanzó haciendo uso de nuevo de la habilidad de sus pies.

Cuando estuvo lo bastante cerca movió violentamente su brazo como si se tratara de un látigo. En el momento justo tensó su mano completa, endureciéndola con el método que llevaba probando todo el día, logrando dotarla de ciertas propiedades cortantes. Rose se movió hacia atrás, pero consiguió acertar en el palo, cortándole la punta limpiamente como si hubiera recibido un tajo.

¡Otra vez! —pidió —. Ya casi estoy a punto... ¡otra vez, Rose! —exclamó.

Solo necesitaba un poco más, y la base de su nuevo combate estaría preparada. A partir de ese punto solo sería cuestión de innovar y crecer más y más.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Lun 9 Nov 2020 - 17:52

El tiempo pasaba muy rápido y los rumores sobre la guerra llegaban con cada vez más frecuencias a oídos de Katharina. Incluso se había encontrado con escaramuzas enemigas durante sus incursiones. No era divertido pelear con basura incapaz de resistir la voluntad de la bruja, pero no les perdonaría la vida para que luego les anunciaran a sus superiores que Katharina von Steinhell estaba en Wano. En cualquier caso, estaba muy preocupada por lo que sucedería dentro de las próximas semanas. Había involucrado a los chicos en una guerra que no lucía nada bien para ninguno de los bandos. Eran novatos que acababan de entrar al Nuevo Mundo, novatos que sólo habían visto la parte buena de ser piratas.

Tanto Rose como Alexandra se habían esforzado un montón los últimos días. Era obvio que ambas deseaban volverse más fuertes. A la pelirroja le servía entrenar con alguien tan perseverante como la científica. A pesar de las diferencias de nivel y técnica, la mujer continuaba plantándole cara. Katharina, por su parte, había estado ocupada haciendo un estudio histórico sobre la zona. Era fundamental conocer las batallas sucedidas en el pasado, pues de allí podría sacar un par de estrategias viables. Algo que discutiría luego con Ivan.

El día estaba nublado y el mar parecía enojado con la tierra, golpeándola con violencia una y otra vez con sus grandes olas de varios metros. El viento silbaba, furioso. La hechicera se preguntaba cuánto resistiría el improvisado campamento con esas ráfagas de mierda. ¡Echarían abajo todo! Y no le apetecía volver a montar una tienda. Fue cuando rabiaba con el viento que sintió una presencia que destacaba por sobre las que había sentido en el último tiempo. Cogió a Fushigiri y cuando caminó hacia la playa se encontró con un séquito de hombres vestidos con túnicas y enmascarados, aparentemente liderados por un sujeto de dos metros. Llevaba una guadaña en la espalda y tenía un aura tétrica que apestaba a muerte.

—En estas tierras me conocen como Shinigami: soy el encargado de decidir quién vive y quién muere —comenzó su discurso. La hechicera inmediatamente supo que estaba loco—. ¡Únanse a mí, piratas, y sus pecados serán perdonados! He escuchado que una mujer muy poderosa y hermosa ha llegado al país de las flores. ¡¿Dónde está?! ¡Quiero ver a mi futura esposa!

«¿Mujer muy poderosa y hermosa…? ¡¿Eh?! ¡Debe referirse a mí! Pero no me voy a casar con ningún excéntrico de mierda», pensó la bruja.

—Piérdete, no me casaré con-

—¡Alexandra Holmes! ¡¿Dónde estás?! ¡Muestra tu rostro ante el Dios de la Muerte!

El tal Shinigami era respaldado por un pequeño ejército de doscientos hombres bien armados. De manera individual ninguno de ellos era poderoso, pero superaban en número al equipo de Katharina.
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Mensaje por Alexandra Holmes Miér 16 Dic 2020 - 21:39

Por su parte, Alexandra había gastado esos días como mejor sabía, obsesionándose con algo y tratando de lograrlo por todos los medios posibles. Ya le tenía pillado el truco a prácticamente todo lo que había ideado y solo faltaba pulir algún que otro detalle de alguna que otra de sus habilidades nuevas.

En ese momento estaba pues... maldiciendo a las nubes, porque le apetecía mucho tomar el sol y no podía. Aunque no podía tomar el sol nada le impedía descansar un poco, no tan bien como le hubiese gustado por el viento y las nubes pero... al menos no estaba moviendo demasiado su cuerpo. Al ver el estado del campamento, la científica se metió de lleno en la tarea de asegurar la tienda para que no acabara hecha un desastre.

Desde su posición pudo escuchar los gritos del notas que, por lo visto, era incapaz de reconocer a Katharina. ¿La buscaba a ella? A ver, no iba a negar parte de las grandes verdades que estaba diciendo, pero lo de considerarla futura esposa igual era ir un poquito lejos. Pero... un momento, no había hecho apariciones públicas con su nueva forma. ¿Acaso se habría fijado en su cartel, que aún tenía su vieja imagen humana?

Vestida con su bata de laboratorio de vestir, un top negro y unos pantalones azules adaptados a su nueva condición, echó a caminar por la arena. Iba descalza, no tenía la intención de tirarse horas sacando arena de sus zapatos. Cuando llegó donde Katharina agitó su cola para azotar la arena antes de ponerse a su lado. Había un par de centenar de personas encapuchadas y enmascaradas lideradas por el hombre gritón, de unos dos metros de altura aproximadamente, con una guadaña que seguramente habría pedido por catálogo. Decir que daban mal yuyu era quedarse corta, podía notar su aura de señor intenso autoproclamado como dios.

Esperaba que Katharina no se tomara demasiado mal las preferencias del grupo de sectarios raritos y su jefe el shimagoni aquel. Un dios siempre tenía fondos disponibles, o eso esperaba... y si no seguro que tenía lo que le robaba a la gente que mataba. Fuera como fuera, intentaría sacar tajada cuando dejara de pegar voces.

Deja de gritar, ostia, ya estoy aquí —dio otro azote a la arena con la cola —. ¿Un fan? No tengo intención de casarme más veces pero puedo firmaros autógrafos. Sacad lo que queréis que os firme y poned unos diez mil berries por cabeza. Por veinte mil además os doy la mano dos segundos —dijo, poniendo la mano para que el que estuviera más cerca pusiera el primer fajo de billetes —. Y rapidito, soy una mujer muy ocupada.

Había que explotar la fama, ¿no? Si querían un pedacito suyo tendrían que apoquinar billetes por adelantado.

Jefa, porfa, ¿puedes preparar un saco para los billetes? No me van a caber todos en los bolsillos de la bata —pidió, ya dando por hecho que iba a colar lo de cobrarles por el autógrafo y el apretón de manos.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Dom 3 Ene 2021 - 4:59

Había una pieza que no encajaba en el rompecabezas. Había muy poca gente con los huevos tan grandes como para interrumpir a Katharina mientras rechazaba a alguien como actividad rutinaria. Siempre había excepciones raras y esa era una de ellas, pero ¿querer casarse con la mujer-chicle? Alexandra podía estar a puertas de la jubilación, pero todavía tenía un cuerpo atractivo y una cara… Bueno, cuando era humana tenía cierta gracia. Ahora mismo no estaba del todo segura.

Indignada como nunca antes, se limitó a buscar una bolsa para hacer de recaudadora de impuestos mientras murmuraba una y otra vez que estaba soñando, que todo era una pesadilla absurda. Pero cuando fue a cobrar el primer pago el autoproclamado “Dios de la Muerte” cogió la bolsa y la echó al suelo.

—¡No quiero autógrafos! ¡Quiero recostarme en tus muslos, Alexandra, mientras me susurras al oído: «Tranquilo, oni-sama, todo estará bien»! —rugió el de la máscara, pisoteando la bolsa como queriendo desquitarse con ella—. Si no tienes intenciones de volver a casarte… Bueno, mientras tu cuerpo aún esté caliente [insertar aquí censura por horario de menores].

La bruja nunca había escuchado tantas groserías en una sola oración. ¿Cómo pretendía conquistar a una dama con tal vocablo? ¡¿Y qué era de eso meterle el dedo para decir por favor?! ¿Cómo podía calentarla y ser un radiador? No entendía nada de lo que hablaba. O eran las metáforas más complejas de la historia de la poesía, o su mente inocente estaba bloqueando las interpretaciones correctas para, bueno, seguir siendo inocente.

—Esto… Jefe, lo de explorarle el ojo del culo era para la segunda cita. ¿No recuerda haber leído la NORMA de conquista?

—Se nota que todavía eres virgen, Jeremy. Ya verás lo cachonda que se pone.

Recogió la bolsa como si haciéndolo fuera a recuperar la dignidad que había perdido por… ¿Por qué, exactamente? Todavía choqueada por las palabras del Dios de la Muerte, solicitó otra vez el pago como si de pronto se hubiera convertido en la manager de Alexandra.

—Quita, quita, eres una pesada —se quejó uno de los acompañantes del Dios, intentando tirar la bolsa al suelo, pero Katharina la sostenía con mucha fuerza. No iba a caer otra vez—. Oe, oe, oe, ¿en serio? ¿Eres un gorila o…?

Un puñetazo en el estómago interrumpió al hombre. También lo destrozó por la mitad y la sangre salpicó a los hombres de cerca, pero lo importante es que interrumpió sus palabras. Nadie podía llamarle gorila sin pagar las consecuencias. Se veía muy imponente ahí con el puño ensangrentado y saliéndole vapor por alguna razón. Los seguidores del Dios de la Muerte gritaron y patalearon cuando uno de los suyos murió, pero enseguida superaron la pérdida y formaron un círculo en torno a Katharina.

—¡No es sólo el Dios de la Muerte, también lo es del amor! ¡No dejaremos que interfieras en su conquista, monstruo! —sentenció uno de los discípulos del personaje de la máscara.
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Mensaje por Alexandra Holmes Lun 19 Abr 2021 - 19:13

Boh. Pero sin autógrafos no podía sacarle los cuartos. Aunque, ahora que lo pensaba... un notas que se hacía llamar a sí mismo "Dios de la muerte" no podía tener mucho dinero para gastar. El vocabulario del señor ayudó bastante a que pensara que no tenía un duro, aunque solo fuera por la cantidad de errores gramaticales entre tanto burdo cortejo, más propio de los suburbios del reino de Goa que de la alta cuna pirata a la que ahora pertenecía.

Ya he tenido bastante de eso en cuatro matrimonios. Solo podría estar con gente sin miedo a probar, experimentar... soy muy dada a los experimentos —podía parecer que lo decía para asustar al infame dios de la muerte pero... ya llevaba muchos años viva, y la vainilla había perdido su sabor más o menos el mismo día que entró en la cárcel. No pudo evitar mirar a Katharina de reojo. Ay, pobre, luego tendría que darle algunas clases de educación sexual, parecía que ser una temible pirata del Nuevo Mundo no estaba reñido con ser una jovencita inocente.

No se inmutó mucho cuando su capitana respondió haciendo explotar a uno de los hombres con un puñetazo. Mucho había durado sin responder y, sinceramente, le extrañaba que no hubiera vaporizado a todos con un petardazo de su aura de Reina. ¿Tan en shock se había quedado con el vocabulario del pretendiente? Pensaba dejar que Kath se los cargara, pero entonces escuchó algo que no debió escuchar.

Estaban llamando monstruo a su jefa.

¡Eh, eh, eeeeeeeeeh! ¡Perdona, pero aquí el monstruo soy yo! —berreó, no permitiendo que Kath le arrebatara el título que tanto le había costado ganar. ¿Defender el honor de Kath? Un poquito quizá, pero le escocía más que llamaran monstruo a alguien que no fuera ella —. Con un poder erótico inconmensurable, rosa y buenorra, ¡pero sigo siendo EL monstruo de este condenado circo, panda de descerebrados ignorantes! —declaró, pensando ya en utilizar sus nuevas artes físicas para deshacerse de alguno de esos.

Flexionó las piernas y dejó que fuera su cuerpo quien la guiara. Aceleró de golpe utilizando su Bala, sin problema, sin dolor, sin que pudiera seguir su movimiento nadie más que la propia Katharina y quizá el dios de la muerte -si no era una estafa-. Apareció frente a uno de los que rodeaban a su capitana y, con una sonrisa malvada, movió su brazo derecho violentamente. Pondría a prueba su Latigazo en una situación real. Su brazo extendido junto con su mano extendida, a la velocidad a la que se movía, actuaron como si se tratara de una hoja. El suave cuello del hombre no fue rival para el cuerpo sobrehumano de la pirata. Así, abriría el cuello de su oponente a la altura de la nuez.

Creo que así puede valer... Jefa, ¿me dejas probar el resto de cosas antes de cargártelos? No debería tardar mucho. Ya tengo... tres de cinco cosas —dijo, volviendo a mover la mano para imitar lo que hacían los espadachines con las katanas. Luego se la llevó a la boca y lamió la sangre.

Diría que lo siento, pimpollos, pero la verdad es que no. Esa conquista está destinada al fracaso.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Mar 20 Abr 2021 - 4:23

Le tomó solo un segundo imaginar trescientas cuarenta y siete formas de matar a esos hombres. Introducirles material fundido por la boca podía ser doloroso, pero irritaría sus oídos. Cómo odiaba a la gente que gritaba en exceso. Pensó en cortarlos trozo a trozo y luego unirlos con hilos para lanzarlos al mar, esperando que una bestia terminara el trabajo, pero qué poca originalidad. Incluso consideró la idea de hacerles escuchar la ópera de Kaya, pero no habían hecho nada tan terrible como para pasar por ese infierno. Así que decidió recurrir a la vieja escuela: los calcinaría con una bola del tamaño de su propio barco. Nadie podía negar que a Katharina le encantaban las demostraciones de poder.

Sin embargo, todo el castillo de fantasía se derrumbó cuando Alexandra dijo que se haría cargo. Bueno, en realidad se lo estaba pidiendo a su jefa, pero considerando que ella era la principal afectada… ¿Por qué no permitir que se ocupase? Además era un buen momento para consolidar lo que había aprendido, parecía ser la oportunidad perfecta para poner a prueba sus nuevas habilidades. Entrenar con Rose tenía que ser muy distinto a un enfrentamiento real contra alguien que se hacía llamar Dios.

—Está bien, dejaré que defiendas tu honor de… monstruo o lo que sea, pero hazlos sufrir —respondió justo después de verle saltar a uno de los hombres—. Por alguna razón que no termino de entender toda esta gente nos toma como un chiste. ¿Será el nombre del barco…? Bueno, da igual. Puedes hacer lo que tú quieras, Xandra, yo me acostaré en —buscó con la mirada un buen sitio— esa hamaca de ahí.

Uno de los hombres intentó detener a la bruja, pero antes de que pudiera dar un solo paso esta ya estaba acostada en la hamaca, con gafas de sol y un sexy bikini que había sacado de algún lugar. Oye, de algo que sirva la magia, ¿no? Estaba leyendo una revista de moda que luego discutiría con Alexandra, después de todo, era una de las mejores sastres del mundo entero. Y no se refería a ella misma, sino a su amiga y compañera. No siempre podía estar hablando de sí como si fuera el centro del universo. Tal vez del mundo, pero del universo… Eso era ser muy egocéntrico, ¿verdad?

Creó un campo ilusorio a su alrededor para ignorar por completo los ruidos provocados por la batalla. La verdad es que poco y nada le interesaba escuchar los gritos de dolor de los pobres diablos que hicieron enfadar a Alexandra. ¡¿Cómo se les ocurría enfrentar a un monstruo rosa con cola?! Hombres, siempre tan idiotas… No es que las mujeres fuesen más listas, pero al menos su entrepierna no les controlaba la cabeza.
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Mensaje por Alexandra Holmes Sáb 24 Abr 2021 - 17:13

Ante el visto bueno de su capitana, la supuesta humana movió sus articulaciones, desperezándolas. Éstas crujieron con un extraño sonido metálico, como si no fuera hueso lo que mantenía firme el cuerpo de la pirata. Uno de aquellos hombres, del grupo que estaba a su espalda, le puso la mano en el hombro. No devolvió ningún golpe, si no que se limitó a dejar fluir su electricidad por todo su cuerpo. Había llegado ya al punto en el que producía tanta cantidad de electricidad durante su Metaestabilidad que la que sobraba la rodeaba como si fuera un pequeño "campo de fuerza" eléctrico.

Cuidado donde tocas, puedes salir chamuscado —acto seguido se giró y, al mismo tiempo, empleó otras de las habilidades físicas que había desarrollado siguiendo el concepto de relajación y tensión muscular. Mientras se giraba, levantó la pierna para propinar una patada giratoria. Cuando el pie iba a rozar la sien de su agresor, Xandra tensó el pie lo más que pudo, liberando toda esa energía. El muchacho salió disparado, empujando a varios de los piratas al suelo con él.

Bien. Ya hemos pulido el Estallido y el Latigazo —dejó caer antes de intentar desplazarse de nuevo como antes. Tch... no, sus piernas no aguantaban dos Balas seguidas por el momento. Aquella gente intentó aprovechar para atacarla por la espalda, tres de ellos para ser más concretos. No poder usar su Bala no le impidió usar la fuerza natural de sus piernas, ahora más fortalecidas por su Metaestabilidad para moverse a la misma velocidad y situarse delante del que quería ser el Señor Holmes.

Chavales, os quedan muchos años, y mucha experiencia en la vida para proponerme nada —dijo al tiempo que cargaba su mano derecha de electricidad, tanta que empezaría a resplandecer con un color azul-blanquecino. Cerró el puño y golpeó con todas sus fuerzas el rostro del autoproclamado dios de la muerte. Del golpe surgió la electricidad concentrada, que se expandió para alcanzar una vez a cada persona que estuviera cerca, dejándole una quemadura del tamaño de una mano.

Diría que lo siento y que es un capricho de la jefa por tenerla malcriada, pero también me apetecía oíros chillar un poco.

Dicho aquello dio un par de azotes en la arena con la cola y volvió a mirar al resto. Se relamió los labios, y volvió a liarse a golpes con los que encontraba a su paso, dejando en todos calambres, quemaduras eléctricas leves y, en general, muchas lucecitas en los cuerpos que iban cayendo al suelo. En cuanto usara sus cosas más recientes una última vez cada una para asegurarse de que lo tenía todo dominado podría irse a casa de una vez.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Jue 29 Abr 2021 - 16:10

Soltó un largo bostezo, cubriéndose la boca con la mano como su madre y las sirvientas le habían enseñado hacía más de diez años. Se acomodó en la hamaca y pensó: «¿Por qué los líderes no suelen intervenir directamente y dejan que sus subordinados se encarguen de todo, considerando lo aburrido que es quedarse de brazos cruzados?». Tenía cierto punto, ¿no? Había dejado que Alexandra se encargara de los cultistas cuando ella pudo haberlo hecho en cuestión de segundos, pero entendía que era parte del entrenamiento de su amiga.

Y hablando de entrenamiento, era hora de descubrir nuevos tipos de magias. Sí, había sellado la mayoría de sus poderes para no volver a lastimar a ninguno de sus amigos, pero aún tenía senderos que recorrer. Podía darle la forma que ella quisiera al fuego, cubrir la realidad con un telón pintado a su gusto, transformarse conforme a sus deseos y burlar las leyes de la física a través de los portales. Pero sentía que se había quedado estancada, no por miedo, sino por falta de compromiso.

Se había vuelto tan poderosa que poco a poco el deseo de serlo aún más desaparecía, se volvía tan lejano como los cuerpos celestes que describían órbitas parabólicas. Y no quería eso. Todavía había gente más fuerte que ella, gente como Dexter Black que podía hacer temblar al mundo con solo quererlo, y no tenía que descansar hasta conseguir una fuerza igual o superior. Así que la pregunta era… ¿Cómo volverse más poderosa?

Se levantó de la hamaca y con un chasquido de dedos deshizo la ilusión, encontrándose frente al entretenido panorama en el que Alexandra les daba una paliza a los malditos inútiles. Uno de ellos, en un intento de escapar de la furia del monstruo rosa, chocó con la bruja. Katharina bajó la mirada y observó al hombre en el suelo que retrocedía poco a poco como una maldita rata cobarde. Una pequeña bola de fuego se formó en su mano, a una temperatura similar al agua caliente de la ducha, y se la arrojó al cultista.

—¡Oye, Alexandra! ¡¿Quieres un verdadero reto?! —llamó la atención de su amiga—. ¡Ocúpate de estas ratas en menos de cinco minutos y te mostraré algo sorprendente!

Ser fuerte estaba bien, pero ¿qué pasaba con la eficiencia? Durante un par de años fue uno de los lemas más importantes, después de todo, se estaba abriendo hueco entre el mundo y necesitaba hacerse de un nombre. Por ello trabajaba incansablemente para obtener cuanto deseara. Y el tiempo era una cuestión fundamental.
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Mensaje por Alexandra Holmes Sáb 1 Mayo 2021 - 17:18

A medida que bailaba entre aquellos criminales que estaban en un mar que les quedaba grande, la cabeza de Alexandra iba trabajando como un reactor a reacción. Había logrado lo que al principio había interpretado como el camino evolutivo correcto pero... Su circuito de pensamientos se interrumpió cuando tuvo que esquivar a uno que intentó acuchillarla por la espalda. Exhaló una bocanada de aire y giró sobre su propio eje mientras alzaba su pierna derecha. Mantuvo los músculos relajados hasta el último momento, en el que los tensó de golpe para lanzar una patada que, además del golpe y del sonido parecido a un disparo de alto calibre, dejó salir una onda de choque de corto alcance que tumbó a unos tres o cuatro más. Su Estallido, la última de las habilidades físicas que había desarrollado.

«No es suficiente... lo que he creado es estético, nada más.» pensó mientras volvía a moverse a altas velocidades entre la multitud que, poco a poco, iba disminuyendo. Había adoptado esa nueva forma para diferenciarse del resto de humanos pero la cruda realidad era que aún sin haberse transformado, aún sin haber cambiado su cuerpo, habría continuado su evolución con su fuerza actual.

En resumen, solo había sido un acto de vanidad, y no de ciencia. No podía permitir que sus estudios acabaran en una conclusión de pura vanidad. Suspiró, deteniéndose por unos segundos. Curiosa coincidencia, ese momento de descanso fue el momento en el que su capitana llamó su atención con una propuesta.

¿Algo sorprendente? Qué será, qué será, ¿es un caramelo? —comentó antes de proceder a subir el nivel de violencia. Sabiendo que a su metaestabilidad le quedaba poco para disiparse, la científica movió las muñecas para activar uno de sus implantes: las agujas de hueso.

Empezó a enfrentar a los que estaban armados con espadas con sus propios cortes. Era cierto que carecía de la habilidad de Katharina, Rose o muchos otros para proyectar sus cortes pero... no lo necesitaba, no era su especialidad.

La sangre iba manchando la arena y, movida por la curiosidad que le habían producido las palabras de Kath, continuó cortando, cortando, y subiendo su agresividad. Se movía de un lado a otro desapareciendo de la vista de aquellos menos experimentados solo para aparecer, cortar y desaparecer. Combinaba este movimiento con su habilidad para desplazarse en el aire como si estuviera volando a saltos para confundir más aún a las personas cuyos culos pateaba.

No, no era suficiente. Aún no estaba satisfecha. No con las vidas que estaba segando, no estaba satisfecha ni llena con lo que había logrado. No quería conformarse, y no podía conformarse con ese mero disfraz. Un disfraz, una apariencia, una fachada cuyo poder seductor estaba terriblemente infravalorado.

La pregunta ya no era si quería ser un monstruo. La pregunta ahora era si estaba conforme siendo solo un monstruo cuando podría ser varios.

Así, gracias a la adrenalina y al olor de la sangre, empezaba a organizar sus siguientes planes. Eso sí, necesitaría tiempo y personal... tendría que preguntarle a Kath si conocía a la persona indicada.
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