Vuelve el evento

El skin, las tablillas y el diseño del foro pertenecen exclusivamente al staff del mismo, fue creado por Brianna Byrne y agradecemos a Yuu por su ayuda a la hora de editar algunas de las imágenes como son la portada, avatares de nuevos usuarios y la imagen de las estadísticas para integrarlas en el foro. Dichas imágenes no nos pertenecen, por lo que damos sus créditos a sus respectivos creadores, Sakimichan, Wlop y algunos otros cuyos nombres no conocemos.

Rogamos encarecidamente que no copien nuestro contenido, es más divertido cuando cada uno crea lo que quiere con sus propios medios.
CRÉDITOS
Tan flipao que pelea el covid a puñetazos
Salvador de yayos, siempre tan importante para nosotros, siempre tan dispuesto para ellos
El pobre lo intentó, pero no le dejaron, aún era pronto para él
GRACIAS POR TODO
ULTIMOS TEMAS
¿Sabías que?
NUESTRO STAFF
Mr. Nat - Admin
Katharina - Admin
Therax - Admin
Brianna - Mod
Hazel - Mod
Deathstroke - Mod
Arthur - Mod
William - Mod
Oppenheimer - Mod
SI NECESITAS AYUDA, CONTACTANOS
AWARDS

Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Zeff L. Innsmouth Mar 15 Sep 2020 - 0:37

Mirror ball se erguía orgullosa frente a los ojos de Zeff. La gran cúpula de cristal que se alzaba al centro de la urbe era el orgullo y fuente de ilusión de todas aquellas personas que mantenían en su corazón el fuerte deseo de alguna vez alcanzar la fama.

Zeff sintió bastante rechazo en su interior con tan solo imaginarse siendo una estrella del espectáculo o parecido. ¿A qué persona se le ocurriría exponerse tanto? Terció el gesto, claramente no era algo para él.

Miró hacia el horizonte, su hogar estaba bien lejos, un pasado que por momentos quería vislumbrar una vez más pero que, por su propia seguridad y objetivos trazados, era mejor dejar atrás. Así, encendió un cigarrillo con su mechero de bolsillo. Tomó una bocanada y luego de algunos segundos en que retuvo el contenido en sus pulmones, lo exhaló por boca y luego nariz.

Miró su reloj de pulsera, ¿dónde se habría metido aquel sujeto? Ah, siempre olvidaba nombres, pero debía hacer un esfuerzo por recordar a aquel tipo, ya que siempre le surtía de buenos productos. Y, por alguna razón, le gustaba mucho ser el centro de atención, así que siempre lo citaba en aquella isla. Para gustos, colores, así que Zeff no comentaba sobre el estilo de vida de aquel hombre; lo único que le importaba era que le entregara sus productos y ya. ¡Pero no aparecía nunca! Realmente era un fastidio.

Iba vestido con ropas cómodas para él. Llámese un pantalón de tela ligera ajustado a las piernas, botas de combate y una camisa blanca. La chaqueta de siempre, con muchos bolsillos, negra y con fondo rojo oscuro le daba un toque algo amenazante, pero tan solo eran pensamientos egocéntricos de él. Sabía muy bien que allá afuera, en el mundo entero, había bestias en combate, que tarde o temprano debería enfrentar. Y, por supuesto, derrotar.

Volvió a mirar el reloj, habían pasado tan solo cinco minutos, pero para él era como si de una hora se tratase. El lugar donde esperaba al comerciante estaba cercano al puerto, allí había un par de restaurantes, en una calle bastante ancha y llena de gente que se paseaba por aquí y por allá. En un principio estaba apoyado en el poste de un farol, pero luego caminó un par de metros y se sentó en una banca. Desde ahí podía ver los distintos espacios creados para el espectáculo y todo aquello relacionado con el sueño de los artistas. Zeff se preguntaba el porqué no le daba una dirección y ya, pero también entendía que seguramente había algo de ilegalidad en aquellos negocios, así que prefería no preguntar nada.

Había tiendas de mucho comercio, prácticamente de todo. Y por esa razón también es que estaba allí, después de todo debía abastecerse. Realmente lo que quería era combatir, por alguna causa o un objetivo que valiera la pena; mucho se murmuraba de piratas y marines que lograban grandes hazañas. Y él no esperaba la hora para que su propia historia fuese contada y cantada a los cuatro vientos y cada uno de los mares del inmenso mundo.

Por suerte, el día estaba precioso, la brisa marina era cordial y refrescante. Quizás el único problema era su impaciencia. Por suerte para él, divisó una silueta a lo lejos, ¿sería él? Pues si se trataba de él, pediría explicaciones, porque quería estar listo cuánto antes, para luego regresar cuanto antes a su refugio.

Se quedó observando, expectante, con el ceño un tanto fruncido. Porque sí, lo cascarrabias no se lo quitaba nadie.
Zeff L. Innsmouth
Mensajes :
15

Fecha de inscripción :
06/09/2020

Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Zeff L. Innsmouth

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Isak Heinikken Mar 15 Sep 2020 - 17:29

East Blue, un mar que Isak apenas conocía. Había decidido ir por allí creyendo que sería más tranquilo que Paraíso, pues aún busca mejorar en su habilidad con la espada. Hasta el momento consiguió evadir riesgos innecesarios y, lo más importante para sí mismo, proteger a Dahlia. Con la intención de seguir adquiriendo suministros acabó en medio de Mirror Ball con un cigarro en sus labios.

A su lado estaba su hijastra, una muchacha de cabellos rojizos atados en dos coletas y que vestía de una forma similar a él. Caminaban por la zona sin una dirección fija. Podría decirse que se sentían asombrados por ese lugar, lleno de espectáculos y aparente diversión. La fama -o, al menos desde la percepción de Isak- era lo que movía la influencia lugareña. No era por menos, ¿quién se dedicaría a ello sin esperar reconocimientos? Eran escasos los que actuaban por vocación.

El atuendo de Isak era el habitual; una gabardina oscura y larga, pantalones anchos rayados y botas. Además iba maquillado, como era de costumbre, resaltando sus ojos azulinos. Allí no llamaba tanto la atención como en otros lugares por lo que suspiró de alivio. Prefería centrarse únicamente en la tranquilidad que pudiera tener entre el ajetreo de la zona.

Dahlia iba de tienda en tienda, asombrada por la cantidad de productos que vendían, pero no parecía querer nada en particular. La curiosidad era una característica intrínseca en su personalidad y no se avergonzada de mostrarla en público. A Isak, de hecho, le llenaba el corazón verla en aquella forma. Sin miedo, simplemente siendo ella misma.

El tiempo fue pasando y ocurrió lo más predecible: Se habían perdido. A Red Tea (el apodo de Isak) no se le daba especialmente orientarse en zonas urbanas. Siempre pasaba lo mismo, entre calles y callejones ya no sabía por dónde había venido. El tiempo pasaba sin esperar a nadie y tarde o temprano tendrían que hallar el camino de vuelta.

Tras un rato, quién sabe si unos pocos minutos o una hora, se encontraron con un hombre que no paraba de mirar su reloj -Zeff-, haciendo que Isak se percatase de la necesidad de adquirir uno. Aunque aquella no era la prioridad más importante, por lo que negó con la cabeza y se acercó a él.

- Disculpe la molestia, buen hombre, ¿podría indicarme la hora? Le estaría muy agradecido. - Su tono de voz era sereno y agradable al oído, acorde con su educación impoluta. Procuraba siempre tratar bien incluso a aquellos que no conocía. Todos merecían unas buenas palabras, ¿o acaso no es cierto?
Isak Heinikken
Mensajes :
19

Fecha de inscripción :
07/09/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  3qaWnZm1/1Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  9h2PZk8  (1/1)
Experiencia:
Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  3qaWnZm1/1Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  9h2PZk8  (1/1)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Isak Heinikken

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Zeff L. Innsmouth Miér 16 Sep 2020 - 19:22

La silueta se fue acercando, hasta transformarse en un rostro totalmente legible. Para mala suerte de Zeff, no se trataba de su socio sino de un desconocido. Los ojos del moreno irradiaron desconfianza, porque no era común que alguien se le acercase de buenas a primeras con tanta soltura y… educación. Miró hacia los extremos, de manera cautelosa, no fuera que se tratase de una pandilla o una banda criminal; si era así entonces correría sangre, eso seguro. Maldijo el momento en que aceptó volver a poner un pie en aquella isla, siempre con sus sorpresas.

La costumbre de estar siempre preparado le ayudó, en ese momento no traía consigo sus katanas, pero sí su hacha, bien sujeta a la cadera. Un solo movimiento en falso por parte de aquel hombre y él accionaría como debía ser. Pero…

—La... ¿la hora? —alzó una ceja, llevó su mirada hacia el reloj y luego volvió su mirada al hombre. Motivos para sospechar tenía, dada la costumbre de que se le acercasen personas de “malas pulgas”, siempre buscando cómo engañarlo o timarlo. Había muchas islas donde la gente se creía más lista que el promedio, y solo por verle con su estampa de alguien más salvaje creían que podían hacerle caer en cualquier juego engañoso, así como así. Si esta era otra de esas ocasiones, vaya que le iría mal a aquel hombre y quien fuese que le estaba acompañando, oh sí, porque esta vez estaba absolutamente listo para el contra ataque.

—La hora ¿eh? —sonrió de medio lado, como siempre. Sacó de su boca el cigarrillo y exhaló el humo de sus pulmones hacia un lado—. ¿Qué te hace pensar que soy un buen hombre? Podría, ahora mismo, quizás, aprovecharme de que has venido hasta a mí por voluntad propia y… bah, olvídalo.—hizo ademán con la mano libre, ni él mismo se creía las palabras que estaba diciendo. Aquello no iba con él, pero al menos podía ver la reacción de aquel hombre y entender, dilucidar, si efectivamente se trataba de un malhechor o no.
Miró fijamente a los ojos contrarios, como intentando capturarlos, sostener su atención. Luego, desvió su mirada hacia su cadera derecha, donde estaba el hacha. Un sutil mensaje, tan delicado pero directo, serviría, debía servir. ¿Lo captaría aquel hombre desconocido? Esperaba que sí.

Finalmente, descubrió la muñeca que portaba el reloj y miró la hora. Se sorprendió él mismo de la hora que era, porque hasta hace poco avanzaba a pasos de tortuga, pero de un rato a otro ya había transcurrido una hora.

—Son las seis y media de la tarde. —respondió, con algo de mala gana—. Ahora ya puedes pirarte, ¿no? A menos que… —de pronto la mente de Zeff pareció iluminarse.
—¿Trabajas para Gilbert? ¿Él te ha enviado? —preguntó, aun sentado en la banca. Si era así, entonces todo tenía sentido y se había comportado como un idiota, era natural entre aquellos hombres de negocios, tantear el terreno antes de hacer una transacción ilegal.

Mantuvo silencio, algo incómodo para él y, por si acaso, miró a los costados, no fuera a suceder que otros hombres de Gilbert anduvieran por ahí y, por el mal trato a un compañero ahora se metiera en problemas.
Zeff L. Innsmouth
Mensajes :
15

Fecha de inscripción :
06/09/2020

Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Zeff L. Innsmouth

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Isak Heinikken Sáb 19 Sep 2020 - 1:34

Pero… ¡¿Qué clase de modales son esos?! Isak frunció el ceño ante la respuesta de aquel hombre. Esperaba algo más de educación. ¡Únicamente le había pedido la hora! Nada fuera de lo normal. Ni siquiera lo había hecho de mala gana. En fin… había algunos que desconocían lo que era el respeto. Tomó aire para evitar alterarse ante las escasas maneras del desconocido, queriendo responder de una forma más apropiada y acorde a sí mismo. No era su estilo pagar con la misma moneda a nadie, ni siquiera a aquellos que pudieran llegar a faltarle al respeto (aunque no fuera el caso). Por lo pronto sólo veía a un maleducado delante suya. En el fondo deseaba que, con el tiempo, aprendiera a tratar mejor a los demás.

- Caballero, debería ser más cuidadoso con sus palabras, ¿no cree? - Para Red Tea las formas eran muy importantes, incluso hacia aquellos que parecían carecer de buen carácter. - Le recomendaría que fuese más educado con los desconocidos. Como bien dice, no puedo saber si usted es buena o mala persona, pero tampoco es consciente de si yo lo soy. - Tras decir aquello se hubo cruzado de brazos. Dahlia, su hijastra, se colocó detrás de él y agarró su gabardina. A la pequeña no le gustaban los enfrentamientos, aunque fuesen meras discusiones sin llegar a la violencia. A fin de cuentas lo veía innecesario, al igual que lo veía Isak. Las peleas no llevaban a ninguna parte si no había un objetivo claro que pudiera justificarlo. Eso era lo que él creía con suma firmeza.

Entonces ese hombre dijo algo de Gilbert. ¿Gilbert? No conocía a nadie con ese nombre. Al menos no caía en cuenta en caso de que así fuera. De todas formas no trabajaba para él. Eso lo tenía más que claro.

- Lo lamento pero debo decir que desconozco de quién me habla. No, no trabajo para él, únicamente quería saber la hora. - Le respondió mientras acariciaba la cabeza de Dahlia para tranquilizarla y, al mismo tiempo, darle a entender que no poseía intención alguna de enzarzarse en una pelea con ese hombre. Tampoco le parecía apropiado pelearse delante de una niña. Aún así, su propia ética y código le obligaban a echarle una breve reprimenda por la forma en la que le había respondido. No podía permitir que un hombre hecho y derecho fuese por la vida actuando como un salvaje.
Isak Heinikken
Mensajes :
19

Fecha de inscripción :
07/09/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  3qaWnZm1/1Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  9h2PZk8  (1/1)
Experiencia:
Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  3qaWnZm1/1Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  9h2PZk8  (1/1)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Isak Heinikken

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Zeff L. Innsmouth Dom 20 Sep 2020 - 20:13

El rostro del moreno lo decía todo, o casi todo. Una amalgama de fastidio que tallaba cada rincón de sus mejillas, encorvaba sus cejas y sembraba en su mirada algo de molestia, por no llamarlo odio y exagerar.

¿Quién se creía aquel tipo para recriminarlo? Una lección para niños, no era lo que él necesitaba; quizás y un buen rival con quien intercambiar cortes, sí. Zeff, casi como un reflejo, tenía agarrada su hacha por el mango, y si no fuese por un par de ojos inocentes que le miraron asustados en ese instante, quizás todo habría derivado en furia y sangre.

—Tsk…
—bufó, su nariz arrugada y mirada alejada de los ojos azules de aquel sujeto, confirmaron que no haría nada. ¿De dónde había salido aquella niña? Se preguntó por un instante. Aquella niña que, por un breve momento le recordó a otra niña del pasado, una que juró proteger con su vida.

—Pues, ya sabes la hora. —comentó, poniéndose en pie de mala gana. Era bastante más alto que aquel hombre, posó su mirada en los ojos contrarios, sinceros en su enojo, mostrándose desafiante—. La hora de que le des algo de comer a esa cría. —agregó.

Justo en ese momento, un grito se escuchó.

—¡Kyaaaaaaaaaa! ¡Ayuda! ¡Auxilio! —venía desde la zona contraria al centro de entretenimiento y espectáculo de la ciudad. Es decir, la zona portuaria, llena de grandes bodegas pesqueras y astilleros tan antiguos como la propia isla. Zeff, quien de mal humorado lo tenía todo, quien poseía el grito de la furia empapado en cada poro de su piel, no era ningún desalmado. No cuando él había pedido tantas veces ayuda al cielo, al propio infierno, a quien fuera que sea cuando niño, y nunca fuese escuchado.

—¡¿La viste?! —el semblante de Zeff cambió por completo, tenía ese brillo característico de cualquier justiciero, vigilante, deseoso de acabar con la injusticia y cualquier mal—. Vino del puerto. Hasta aquí llegó nuestro encuentro, hombre educado, cuida a tu niña que yo me iré a ver qué está sucediendo… —agregó, sus palabras fueron pesadas, cargadas de algo más allá del odio: sed de justicia.

Sus rápidos pasos comenzaron a transformarse en trote, alejando su presencia de aquel buen hombre, aunque algo tarado a ojos de Zeff, y su niña, quien salvó al sujeto de recibir un buen golpe en la quijada.

El grito volvió a escucharse, guiando a Zeff hacia uno de los astilleros más alejados del centro. Se notaba era el más antiguo, desmoronado y roído por el tiempo. Muchos de sus pilares anunciaban un pronto derrumbe, y obviamente ya no había barcos que recalaran allí. Lugar ideal para un maldito delincuente, pensó Zeff. Apuró su trote, con su mano firme en el mango del hacha, decidido a rescatar a esa mujer.
Zeff L. Innsmouth
Mensajes :
15

Fecha de inscripción :
06/09/2020

Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Zeff L. Innsmouth

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Isak Heinikken Jue 1 Oct 2020 - 6:43

La actitud de aquel individuo le resultaba desagradable a muchos niveles, pero lo cierto era que tampoco se trataba de alguien a quien tuviera que educar. Al menos no en aquel momento. En algo tenía razón: No sabía quién era. Su rostro tampoco le resultaba familiar, por lo que si alguna vez le había visto tampoco le recordaba en lo absoluto. Aunque hubo algo que le llamó la atención. Tras una mirada repleta de rabia, quizá producida por su propia agresividad, le dijo que era hora de que le diera algo de comer a Dahlia. Por tanto, y por mucho que procurara hacerse el dudo, poseía un corazón oculto en algún lugar. No era consciente del tipo de vida que había llevado a ese hombre a comportar de una manera tan burda cómo aquella, pero tampoco debía hacer un juicio tan veloz. Estaba metiendo sus narices donde no le llamaban.

- Tal vez… - No pudo terminar lo que iba a decir puesto que oyó el grito de una mujer, activando todas sus alertas. Sus músculos se tensaron, e incluso pareció ignorar al hombre con quien hablaba para poder determinar el origen de aquel sonido. Su código le hacía imposible no acudir a una llamada de auxilio, ¿qué clase de revolucionario sería si no tratase de tender su mano a quien la necesite?

Se giró hacia Dahlia, colocando una de sus manos sobre la cabeza de la pequeña. - Tengo algo que hacer, ¿de acuerdo? Busca algo de comida y volveré lo más rápido posible. - Le sonrió de forma afable. Aunque pudiera parecer una indefensa cría ya tenía cierta edad. No la suficiente, pero había crecido. Podía cuidarse por ella misma durante cierto tiempo.

- No te preocupes, papi. - Dijo al devolverle la sonrisa de forma genuina. - Sé que a veces haces lo que tienes que hacer, ¡y así puedo decir que mi papi es un héroe! - Aquellas palabras hicieron que Isak se sintiera sorprendido y conmovido, pestañeando varias veces antes de fruncir el ceño con firmeza.

Cuando volvió a girarse pudo comprobar que aquel extraño individuo había salido corriendo. Lo distinguió a lo lejos. Parecía que acudía al grito de la misma manera en la que lo iba a hacer él. Al final tenía razón, tras esa forma agresiva de relacionarse con su entorno poseía un corazón bajo su pecho. Isak comenzó a correr tras él, aunque no a por él. Su objetivo no era principalmente ofrecer apoyo, aunque lo haría de ser necesario, sino asegurarse de que la mujer que había gritado pidiendo auxilio se encontrase bien. Estaba preparado para combatir si fuera necesario.
Isak Heinikken
Mensajes :
19

Fecha de inscripción :
07/09/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  3qaWnZm1/1Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  9h2PZk8  (1/1)
Experiencia:
Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  3qaWnZm1/1Algo de suerte vendría bien - [Privado | Pasado // Isak & Z].  9h2PZk8  (1/1)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Isak Heinikken

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Zeff L. Innsmouth Vie 2 Oct 2020 - 20:12

Algunas grandes rocas, reacias a dejar sus terrenos otrora fuesen construidos los astilleros y sus bodegas, sirvieron como escondite para Zeff. Se mantuvo agazapado, con los ojos bien abiertos y atentos a los movimientos del sujeto que, nervioso y acelerado, miró hacia todas las direcciones posibles antes de propinar una serie de patadas, con la punta de una de sus botas, a una puerta secundaria en la bodega del antiguo y deteriorado astillero.

Zeff se irguió cuando el maleante consiguió su cometido, otra persona totalmente desconocida había abierto la puerta para dejarle entrar. Por supuesto, se habían preocupado de amordazar a la rehén, de esa forma se aseguraban que dejara de chillar. Y llamar la atención de algún improvisado héroe que quisiera probar suerte rescatándola.

—Te crees muy listo… —susurró Zeff, quien acostumbraba a hablar solo casi todo el tiempo. De pronto, le dio por mirar hacia atrás, vio que se acercaba alguien, traía la misma prisa que él al escuchar el grito. Entornó la mirada y analizó con detenimiento la silueta de aquella persona, no fuera a tratarse de algún compañero del delincuente. Por si acaso, llevó su diestra al mango del hacha colgada en su cintura, pero, cuando finalmente pudo dilucidar de quién se trataba, enarcó una ceja. Asombrado y extrañado.

—¿Y este qué hace? —se preguntó, a la vez que salió al encuentro del hombre a quien se suponía había dejado atrás y, junto con la chica, no los volvería a ver jamás en la vida; pero parecía esta misma o vaya a saber uno qué clase de dios, querían exactamente lo contrario.

—Ven, ven… ¡ven! —dijo Zeff, entre susurrando y gritando. Se acercó de nuevo a la seguridad que brindaba la gran roca y esperó a que aquel hombre se le acercara. Hizo ademán con la cabeza, invitándolo a seguirle.

—¿A qué has venido? Has dejado sola a aquella pequeña, tsk… tampoco es que me importe… —comentó el moreno, torciendo el gesto. Su mirada se clavó en la puerta de la bodega, pero entonces sus ojos notaron unas ventanas laterales.

—¿Ves eso? Esas ventanas están bastante altas, pero si me das un empujón, entonces podré subir hasta allí y echar un vistazo. Anda, viejo extraño, o como te llames… ¿me ayudas? —preguntó, fijando su mirada en la contraria que, por azares del destino, compartían el mismo tono azul. Aunque, quizás, la del moreno era bastante menos gentil y llena de ira contra el mundo.
Zeff L. Innsmouth
Mensajes :
15

Fecha de inscripción :
06/09/2020

Ver perfil de usuario

Cadete Revolucionario
Zeff L. Innsmouth

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.