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Matemáticas y osadía [Privado: Astartea/Galhard]

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Mensaje por Galhard el Mar 15 Sep 2020 - 23:07

¿Cuantas veces había estado Galhard en el cuartel de Dressrosa desde que había sido ascendido a vicealmirante? Pocas, tantas que con una mano a la cual no le faltase ningún dedo podrías contarlas y aún te sobrarían dos. Se reportó con un alegre gesto mientras el sargento que se encontraba en el puesto de guardia le miró con los ojos achinados.

-Otro como Jack... ¿Que no les gustan los trajes o qué?.- Mascullaba con pleno derecho mientras recibía a su indisciplinado superior. -Encima este es un yogurín que lo único que ha hecho ha sido hundir un par de barcos con un pirata y soplarle los zapatos a un almirante... Si es que así brilla hasta un tullido.- El sargento continuó con sus quejas mientras Galhard se alejaba sin perder su actitud alegre y despreocupada dirigiéndose a la sede de la brigada indisciplinada.

Las calles de Dressrosa eran vibrantes como siempre, los niños corrían jugando por las plazoletas que nacían en en algunas esquinas mientras sus padres hacían la compra de la semana.

El marine llegó a la torre Alvenger, que se imponía de forma majestuosa en la colina donde antiguamente se encontraba el castillo real, suspiró mientras volvía a sus aposentos, los muebles, cubiertos con sabanas blancas para que el polvo no los reclamase, le esperaban de forma casi ominosa.  

"Oye oye, ni que me hubiese muerto" Pensaba para si mismo mientras negaba con la cabeza y retiraba la sabana que cubría su escritorio, en el mismo se encontraba un marco con una foto de él siendo tirado de la oreja por Hyoshi. Para cualquiera aquella ridícula fotografía sería motivo de vergüenza pero para Gal se trataba de un logro. Los de arriba sabían que existía y en nada pudo llegar a una posición alta en la jerarquía que, merecida o no, le hacía estar satisfecho pues desde allí podría trabajar para la visión que tenía de hacer que el cuerpo de marines se preocupase más por el bien civil.

Cuando acabó de retirar la última sabana que custodiaba el sofá pasó a sentarse en él. Como era costumbre ningún miembro de la brigada estaba allí para recibirle y el silencio de la torre Alvenger solo se vio interrumpido por el den den mushi de Galhard.

-¿Sí?- Contestó perezosamente el marine ya tumbado en el sofá.

-Jefe... Somos nosotros... Cuanto tiempo ¿No? Nos costó mucho saber que había vuelto a Dressrosa capitán, deje que le sigamos, la marina no nos a aceptado en el cuerpo pero nosotros no tenemos a donde ir. DIjo una voz ronca pero tímida al otro lado del mushi.

-¿Claude? ¿Quien te dio mi numero?- Dijo perplejo el marine, levantándose de forma abrupta del sofá. ¿Nosotros dices? ¿Con quien más estás?- Añadió abriendo los ojos como platos.

-Mire pues verá... Su Trío de Ces como nos llamaba... Clementio y Caleón... Estamos con un sargento con malas pulgas en el puerto... Venga pronto, da miedo...- Esa última frase fue acompañada por dos risas detrás de él.

-¿Er boquerón y Strauss? No seré yo quien os eche fuera pero ya os lo dije, no soy pirata, os mentí para que os unieseis a mi... Bueno es igual, os paso a buscar.- Galhard colgó el Mushi cuando de este gritaba jefe. pché... Ya podrían haber llegado una hora antes, así me habría ahorrado tener que hacer este viaje...- Refunfuñó el marine mientras se acomodaba el sombrero y ante la callada mirada de la secretaria de Al dejó el edificio.

El bullicio de la urbe se mantenía y las plazoletas seguían llenas, esta vez de enanos comiendo bocadillos mientras las abuelas se peleaban por cual era la que tenía el nieto más guapo.

Galhard no tardó en llegar donde allí sus antiguos tripulantes le esperaban mientras el sargento les gritaba.

-No si encima vienen con el mamarracho que viste de pirata, preferiría estar trabajando en el G-5 que con esta panda de tarados... Tu, el novato- Miró a Galhard y le señaló con el dedo -Por mi como si eres el sobrino del almirante de la flota, para mi eres un novato y va a llegar en unos minutos un barco lleno de cadetes, te toca pringar y mantenerte al cargo, a mi no me pagan lo suficiente para ello- Refunfuñó mientras los tres maleantes se tiraron encima de Gal.

-¡Capitán! Cuanto tiempo ampare, no quieras sabeh lo preocupaos que estaban los cabecicas por no saber de ti picha.- Dijo el gyojin que se encontraba entre los tres hombres que habían placado al vicealmirante con un marcado acento.
-Mira que arte tiene, que no se cambia de trapos ni trabajando como gaviota... ¡Que jeta tiene el ampare! Si es que sus ahogáis en un vaso de agua.- Gritó feliz mientras que se levantaba y despeinaba a sus dos compañeros.

-Vamos, vamos, Cleme ya sabes que nuestro capitán es un bebé- Se defendió el hombre de cabellos plateados y se incorporó ofreciendo su mano a Galhard para levantarse.
¿Ya me has ido comiendo bien? Que tu eres capaz de echarte a la boca cualquier cosa rara y luego te duele el estomago ¿Sigues durmiendo destapado en la cubierta de los barcos? ¡Que no me entere yo que te resfrías truhan!- Espetó en un tono maternal pero autoritario mientras tomaba la mano del marine.

-Aix... Strauss ya no te paga el señor Bolognesa, puedes dejar de hacer de niñera- Replicó algo sonrojado el marine mientras Claude le respondió en vez de Caleón.

-Ese será... Nuestro trabajo ahora... ¿No chicos? No podemos dejar solo al capi... No no...- Los dos guardaespaldas asintieron. -Vendrán nuevos reclutas marines, eso me da vergüenza pero tenemos que hablarles de tu papel en la carrera-

- Adiós a mis posibilidades de hacer más misiones de infiltración... Respondió resignado Galhard mientras los llevó a la zona del puerto donde el barco marine debería llegar, arrojando a estos unas gorras de marine. -Si tanto queréis hablar me ayudaréis a entrenar a la cantidad de cadetes que sea que vengan ¿Vale? No sois del cuerpo pero tenéis experiencia en el mar, eso bastará... No me maté a enseñaros en la ruta para nada.-

El trío obedeció a Galhard mientras preguntaban por la amiga albina del marine y se sentaron en un banco, haciendo que los pescadores les mirasen de forma extraña, sin duda parecían una banda de piratas más que marines.
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Mensaje por Astartea Shikei el Miér 16 Sep 2020 - 18:43

-Sigo sin entenderlo…¿Aun eres cadete? -Una fama impecable, perfecta, participar en misiones de bastante rango y seguir escalando cada vez más. Uno de los cadetes que la había conocido y sabía quién era la miraba sin entender demasiado.- Podrías ser Comandante de infantería o Mayor de apoyo, esto no tiene sentido.- Ella, ajena a lo que estaba pasando o al tema en general, seguía pasando con calma las hojas de su libro de medicina favorito, encontrándolo mucho más interesante que esa charla que le han dado cuarenta veces. La última vez uno de los almirantes había comenzado a poner el grito en el cielo y ella simplemente había asentido.

No tenía ganas de ganar más atención en la marina, no era el momento adecuado para ello, seguir con el perfil bajo era algo mucho más conveniente para ella y de momento funcionaba mucho mejor. Tal vez cuando comenzara a tomarse las cosas en serio fuera el momento de escalar puestos y hacerle saber a la gente que las apariencias engañan, y que los rangos no determinan demasiado la preparación de uno.- Ya vamos a llegar a tierra, será mejor que dejemos esta conversación.- Palmea la espalda del cadete, haciéndole saber que su charla no ha funcionado en absoluto y continua como si nada hasta salir finalmente.

Tal y como pensaba el barco llegó a tierra poco después, y aunque los hicieron formar al principio luego los mandaron directamente a la zona del cuartel. Astartea por su parte se dio cuenta de la persona que había ido a recibirlos y pasando un poco de lo que pudieran decirle, se acercó a cotillear. Con su impecable pantalón corto de color azul marino, su blusa blanca con el simbolo de la marina, su chaqueta , su largo y ondulado cabello de plata y sus traviesos orbes de sangre, la marine más extraña oscura, se presentó a su superior.-Gracias por venir a buscarnos Vicealmirante Galhard, pero sin duda prefiero tener un entrenamiento personal con usted.- Galhard era de los pocos marines que había visto de lo que su akuma era capaz, mucho más lejos de lo que podía ser utilizada para el campo médico.

Lejos de eso, miró al resto de los allí presentes, se cuadró, sonrió y saludó de manera formal y correcta.- Astartea Shikei para servirles caballeros, espero tengamos un buen entrenamiento.- Y la maldad que brilló por un instante en sus ojos, la travesura casi demoníaca que aparecía en sus labios dejaba claro que no era cualquier cadete.

Ahora era el turno de esperar, y ver de lo que era capaz Galhard en un ambiente diferente al de las misiones en las que lo había conocido. Ya que aunque ella guardara sus propias armas, era consciente de que aquel hombre escondía más de un peligro debajo de su amable sonrisa.
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Mensaje por Galhard el Jue 17 Sep 2020 - 3:57

El marine cambió de expresión al ver a Astartea, si bien se alegraba de encontrarla nuevamente la visión de su extraña habilidad aún le desconcertaba. "¿Tan rápido había corrido la noticia que era vicealmirante? no sé si eso es bueno o es malo" Pensó mientras que sus tres compañeros parecieron comparar a Astartea con Silvia, fuese la comparación que hiciesen los tres parecían estar de acuerdo y parecía que en aquella comparación Astartea había resultado victoriosa ante un tembloroso gyojin que miraba con cierto temor a la albina.

Aquella falta de educación provocó que Galhard los fulminase con la mirada mientras que se acercó a ella, saludándola de forma militar.

-Encantado de volver a verla Astartea, no hace falta que mantenga el protocolo de  jerarquía marine conmigo, después de todo somos compañeros de batalla ¿Verdad? Y en todo caso ¿No tiene un titulo nobiliario más alto que yo en su isla natal? En todo caso sería yo quien debería mostrar formalidad ante usted- Comentó alegre y de forma educada, asegurándose que los demás cadetes no escuchaban, tampoco quería que los otros cadetes agasajaran a la pobre Astartea con zalamería aunque él mismo la estuviese mostrando en cierto grado aunque lo suyo fuese más cortesía.

Tras dar un breve vistazo a los demás cadetes aceptó la propuesta de Astartea de entrenarla personalmente, sabía que con un poco de entrenamiento aquella mujer podía ponerse por encima de él y no había cosa que más le gustase a Galhard que pulir el potencial de una persona. La diferencia entre ambos era ínfima y con aquella akuma de su parte Astartea llevaba la delantera, si le enseñaba a usar el haki de armadura como aprendió de Dark estaba seguro que la marina contaría con una guerrera excepcional que sería clave en la victoria de más de una batalla.

-Está bien, veo más que adecuada la propuesta, estoy seguro que puedo ofrecer un entrenamiento que aún te haga ser mucho más poderosa y hará que si la situación se tuerce tengas herramientas más allá de tu poder para resolver los desafíos que se presenten... Además mis tres compañeros te servirán como compañeros de entrenamiento, tienes mi permiso para ir con todo contra ellos, siempre que no comprometas su salud claro- Soltó una leve risa -No solo será un entrenamiento para vosotros cuatro si no que también me ayudará a pulir mi habilidad con el haki de armadura... No lo noto en ninguno de vosotros cuatro pero estoy más que seguro que puedo conseguir que al menos dos de vosotros lo despierten, aviso que el entrenamiento será duro...- Galhard usó su mushi, llamando al sargento cascarrabias.

-Sargento, le envío los cadetes para un entrenamiento especial, se dedicarán a limpiar el cuartel y acondicionar el edificio, alguno de ellos podrá suplirle en su turno mientras les instruyes en como funciona tu puesto- Sabía que aquello sería agridulce para el sargento pero que no podría negarse -Hay un diamante a medio pulir del cual me encargaré de intentar pulir un poco más, tenlo en cuenta por si falta una cadete cuando llegue la excursión de sangre fresca- Comentó mientras los demás cadetes soltaron un gruñido aunque viendo el historial de Astartea quienes le conocían no protestaron y encontraron normal que fuese así.

-Ese vicealmirante es el antitesis de Astartea- Murmuró uno de los cadetes -Subió de golpe de la noche a la mañana, hay quienes dicen que sobornó a los de arriba o que se valió de su fama para ascender... Que caradura- Comentó el cadete que había estado hablando con Astartea en el barco.

-Aunque está en la brigada indisciplina así que uno no puede poner la mano en el fuego... Quizás le hizo algún favor sexual al almirante...- los murmuros siguieron mientras el grupo de cadetes desaparecía en dirección al cuartel.

-Bueno...-Espetó algo herido por los comentarios que escuchó -Sugiero que nos traslademos nuevamente a la torre alvenger, las instalaciones de la brigada indisciplinada están lo suficientemente equipadas para que cinco personas podamos entrenar con perfecta comodidad y siempre podemos marchar a la colina de flores para buscar donde entrenar si nos cansamos de ese lugar.- Comentó Gal mientras lideró al grupo hasta la torre nuevamente, aún tenía fresco su entrenamiento y aunque el lugar no iba a ser tan inhóspito como la isla donde fue a entrenar estaba seguro que podría refinar el entrenamiento a modo de que fuese más adecuado y quizás eficiente.
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Mensaje por Astartea Shikei el Dom 20 Sep 2020 - 20:41

-Por favor, ni lo mencione, sería extraño si todos comenzaran a llamarme duquesa, decidí dejarlo como algo secundario al unirme a la marine.- Con complicidad, un tono relajado y dejando que solo los allí presentes y cercanos se enteraran. Ella sabía de sobra que la gente podía cambiar con dos o tres caras, ella tenía tantas que había perdido la cuenta de quién era realmente. La realidad era que el apellido Von Castle podía traer tantas fortunas como desgracias y dejarlo en aquel momento en algo puramente militar era mucho más cómodo para todos.

Entonces dejó que empezara con los procedimientos, con la charla de oficio y que mandara a todos los que tuviera que mandar y fuera necesario. Como era costumbre en la marina dio un paso hacia atrás y se colocó más cerca de la gente. Sabe de sobra que no es que la están tratando de forma especial por algo en concreto, es por la capacidad que tiene de adaptarse y dar lo mejor de ella incluso en situaciones que nadie sería capaz. Lo ha demostrado delante de otros vicealmirantes, incluso Zuko era consciente de lo mucho que podía aportar a la marina y otros almirantes habían dicho que sería una de sus mejores unidades de apoyo o incluso de las de impacto.

Sin embargo era cierta una cosa, una de esas que os he dicho ya varias veces. Astartea tiene un karma perfecto, una historia de buenas acciones impecable y es capaz de hacer que todos piensen que es un ángel… Pero sus compañeros saben la realidad. Han visto el demonio detrás de los orbes de sangre más de una vez y saben que no va a dejar que eso quede así, no cuando ha podido afectar a su superior.

No cuando un compañero de armas y amigo agacha la mirada ante sus palabras.

-Yo pensaba que eras más inteligente.- Silencio, Astartea tras las palabras de Galhard no se había quedado callada y avanzó hasta las dos personas que habian hablado.- He trabajado con este hombre en algunas misiones y puedo deciros que merece con creces el puesto en el que está, y si alguno no lo cree… ¿Por qué no lo reta a un combate por el puesto?- Un silencio absoluto, Astartea solo tiene que agarrar sus manos desnudas y mirarles, fijamente a los ojos, de manera directa. El terror comenzó a apoderarse de ellos cuanto más aprieta la mano, cuanto más cambia y transforma sus sentimientos y emociones.- O mejor, intentadlo conmigo, solo soy una simple cadete como vosotros después de todo.- Los dejó tirados en el suelo, aterrados y temblando, nerviosos.

-Puede que sea costumbre para vosotros juzgar, señalar con el dedo y herir a otros con vuestras palabras, pero en el mundo del que vengo yo todo eso tiene un precio… Al menos dad gracias de que nadie saldrá de aquí con la cabeza cortada.- Una sonrisa amplia, dulce y angelical, contrastaba tanto con lo que acababa de pasar y suceder que no tenía sentido, pero a la vez encajaba con sus palabras. Cuando alguien insulta a un noble directamente a la cara podía ser asesinado por ello, y es muy común que lo ejecuten, que le corten la cabeza, que asesinen a su familia.

Aquello solo era un aviso para recordarles que la jerarquía estaba para respetarla, aunque ella muchas veces la torea como le da la gana, pero solo por ser ella, claro estaba.

Dicho aquello se giró hacia Galhard, le sonrió y se puso a su lado.- Estoy lista para comenzar mi entrenamiento.- Y partió rumbo a aquel lugar que había mencionado, no tenía problema alguno con entrenar donde fuera, pero si era un lugar bonito siempre motivaba a aprender algo nuevo y diferente.
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Mensaje por Galhard el Miér 23 Sep 2020 - 14:09

Galhard miró con atención la acción de Astartea, se sintió aliviado por como había cerrado aquella actitud de los cadetes a la par que fascinado por la habilidad para mantener bajo control a sus compañeros, sin duda tenía madera para convertirse en una gran marine.

Después de ver el despliegue de la nueva generación siguió el camino hacia la torre Alvenger con ella y sus tres compañeros, el hecho de que tuviesen varios compañeros al mismo nivel de dominio podría acelerar el proceso de aprendizaje, si la llamada flor de haki funcionaba era hora de crear un ambiente propicio para ello.

-Siendo sinceros hasta yo mismo estoy ansioso por empezarlo, será un buen desafío para todos los presentes y una buena forma de confirmar teorías...- Hizo una breve pausa mientras caminaban -¿Conocéis el concepto de la flor de haki? Usualmente la gente busca lugares inhóspitos para desarrollar el haki pero... Si el desafió se genera por otros elementos el lugar no tine por qué ser recóndito.- El marine tenía en mente una serie de términos extraños de explicar pero los iría contando en función de cuando se hiciesen presentes en el entrenamiento, dar información ahora solo rompería el ambiente que deseaba propiciar para la mejor efectividad de la practica.

No tardando en llegar a la torre los condujo hasta un lugar del edificio que estaba designado para entrenar, cabía decir que el sitio estaba diseñado para soportar grandes cambios de temperatura, presiones y cualquier destrozo que se pudiese lograr hacer en la sala no comprometería la estructura de la torre, después de todo ¿Como si no podrían entrenar titanes como Al, Arthur y Jack?.

-Bien, hemos llegado... Resta decir que nos tomaremos nuestro tiempo en este lugar.- Miró a sus alrededores, antes de empezar su travesía por el mar haciendo misiones para la marina en solitario y en compañía de Al había pasado muchos duros entrenamientos allí por parte de sus superiores, eso le traía cierta nostalgia.

-Un mes, si logramos nuestros objetivos en menos puede que podamos llegar incluso más allá- Dijo optimista -Será un mes intenso pero pensad que tendréis una dieta adecuada, buen lugar de reposo y una excelsa atención médica en caso de lesión... Cortesía de mis fondos si hiciese falta y de las instalaciones de la torre Alvenger, la brigada no se contenta con poco a la hora de las prestaciones.- Dijo feliz, se notaba que estaba orgulloso de pertenecer a aquella brigada, para él eran su familia y aunque fuese el novato se sentía como un miembro de toda la vida de ellos.

El marine alzó el puño acercándose a lo que parecía ser un muñeco de entrenamiento de metal -Lamentablemente no os puedo hacer una demostración visual de ello más allá de esto.- Tomó algo de aire y golpeó el muñeco dejando su puño esculpido en el metal del muñeco con su puño intacto. -Esto es producto del haki de armadura, mi puño está sin ningún dolor y la proeza no es fruto de solo fuerza bruta... Tengo fe que mientras os esté enseñando llegue el punto en el que pueda alcanzar el endurecimiento a nivel visual... Una persona con el suficiente control del haki de armadura puede ennegrecer sus articulaciones o incluso cuerpo entero.- Se dirigió a sus aprendices.

-Para despertar esto deberéis llevar vuestro cuerpo al límite, para ello y sin usar ningún arma o habilidad deberéis tratar de golpearme con la mayor fuerza que podáis, una vez lo hagáis pasaremos a hacer un combate bajo la misma premisa... Será agotador para mi tanto combate seguido pero eso me llevará al límite a mi también.- Miró a Astartea, indicando con una seña que ella sería la primera en probar su fuerza, sabía que le gustaba actuar de otras vías pero para despertar el haki deberían empezar con ello.
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Mensaje por Astartea Shikei el Miér 23 Sep 2020 - 19:18

El término que usaba Galhard le sonaba, Astartea lo había usado con Dark en aquella misión que habían comenzado en English Garden poco antes de que desapareciera. Sin embargo había cosas de las que ella no estaba tan segura, no quería hablar demasiado del tema, mucho menos ahora que era una simple mandada. Le gustaba la idea de practicar con alguien pero no estaba muy segura de poder lograr nada de aquello. Después de todo en materias físicas ella era como era, un desastre.

Finalmente llega el momento de llegar a la torre. Mirando como avanzaba la cosa y comprobando las instalaciones, Astartea estaba muy tranquila y poco habladora, después de todo le tocaba hablar al vicealmirante.

El tema de quedarse un mes allí le dolió ligeramente, pero la idea le iba a doler mucho más a cierto dragón que iba a acabar refunfuñando y que se imaginaba colándose en la torre a mitad de la noche. Era muy capaz, pero ella definitivamente no quería verse en esas tesituras, no de momento.- En caso de lesiones médicas profundas no tengo problema en ayudarlos, me gusta cuidar de mi propia salud y la de mis compañeros.- El nombre de la torre, todo lo que había, era totalmente consciente de quién era el dueño y eso no hacía más que molestarla.

El almirante Al era la cosa más extraña que había visto en su vida y tal vez por ello prefería mantenerlo lejos de su vista.

Llegó el momento de empezar el entrenamiento, la demostración le enseñó la manera de canalizar y mover aquello, sin embargo nuestra dama de cabellos de plata sabía de sobra que eso iba a ser un desastre. No había dado un puñetazo en su vida, pero bueno, ella tenía que adaptar las cosas a cómo podría manejarse, como siempre había sucedido. Su intención era aprender a cubrir de Hakis sus cuchillos y así poder lanzar mejor sus ataques a gran escala, pero era cuestión de tiempo que eso pasara.

Le hizo un gesto, le explicó la cosa y ella no pudo evitar sonreír.- Lamentablemente yo no me ajusto a sus criterios, Galhard, no es como si pudiera darle un puñetazo, de hecho, creo que nunca he dado un puñetazo.- Sus manos de médico temblaban ante esa posibilidad, tampoco le parecía justo robarle su fuerza a sus compañeros, le daba la impresión de que iban a necesitarla.- Así que, lo haré a mi manera.- Deberían tratar, eso quería decir que no pensaba dejarse golpear fácilmente.

Pensaba seguir sus normas, pero eso no quería decir que como siempre, pudiera usar de forma laxa los límites de estas. Sacó la correa que unía su cuchillo a su cintura, copió el cuchillo y lo tiró al aire tras escribirle un símbolo. De pronto, cayendo entre ambos había un enorme cuchillo de cincuenta metros que tapaba la visión del vicealmirante y que esperaba cumpliera la función principal, distraerle.

Obviamente, antes de que el cuchillo llegara al suelo habría recuperado su tamaño normal, pero Astartea habría usado la confusión y el momento para usar su sigilo, su velocidad y una forma algo más pequeña para intentar llegar hasta él. La cosa era intentar deslizarse y tocarle el tobillo, o ver cómo procedían sus movimientos.

¿La idea que tenía si lo tocaba? Restarle un rango de resistencia. Ella podía no tenerla, pero la gente tampoco aguantaba mucho cuando tampoco la tenía.
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Mensaje por Galhard el Jue 24 Sep 2020 - 22:23

Galhard suspiró, otra vez no había logrado explicarse bien. Dado el resultado obviaría algunos pasos del entrenamiento para Astartea y trataría de focalizarlo más en el fortalecimiento de las armas, después de todo había fallado en comunicar que ese entrenamiento era para calcular como el cuerpo de cada uno reaccionaría al chocar de lleno con alguien que usaba Haki para cubrirse de un golpe directo. ¿Lograría hacer que la albina lo despertase siguiendo un camino distinto al que él hizo?

Un enorme cuchillo cayó entre ellos dos, si fuese una pelea podría haber pensado que aquello se trataba de una defensa pero Galhard no le veía el sentido a tal movimiento por lo que debía tratarse de algo más. Fuese lo que fuese el marine no se movió ni un centímetro de su sitio, cruzando solo los brazos y cerrando los ojos, quería usar su haki de observación para ver si podía leer que intención tenía Astartea pero aún sabiendo que podría hacer no cambiaría su postura.

Sin mucho éxito en notar a Astartea se mantuvo en su posición, con los ojos cerrados y estoico esperando que Astartea le golpease como quisiera, quizás debía, a parte de haberse explicado mejor con la naturaleza de su entrenamiento, matizado el no usar habilidades de fruta, pero ¿Quien era él para imponer al inicio del entrenamiento? Eso sería más adelante.

"Como sea, si no puedo notarla me centraré aún más en recubrir mi cuerpo de haki, lo más que puedo hacer para el entrenamiento es aportar una prueba solida de que lo que enseño lo sé hacer" Pensó el marine mientras con su posición siguió vendido ante cualquier ataque. Fuese por donde fuese a atacarle no se movería, no por subestimar, no por orgullo si no por compromiso de maestro.

Si Tea le golpeaba quitando le un rango de resitencia no tendría mucho donde quitar y debería cruzar los dedos de que su haki fuese suficiente, realmente su propia integridad le daba un poco igual mientras que aquello cumpliese el propósito de encender la chispa de haki en la muchacha.
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Mensaje por Astartea Shikei el Vie 25 Sep 2020 - 15:33

Sus manos reaccionaron al haki, y aunque pudo notar el tema de la resistencia, no pudo evitar pensar una cosa mientras se incorporaba.- Creo que si intentara restarte una pierna, sería más complicado.- Admite con calma, mientras se coloca delante de Galhard y le mira a los ojos, toma su mano.- Puedo restarte algo de fuerza y entonces golpearte.- Quitaría un rango de su fuerza, se la sumaría a ella misma y entonces apretaría su otra mano.- Esta no es mi fuerza, es la que acabo de sacarte, yo no tengo fuerza como tal.- Es una de esas realidades que la hacen parte del grupo de apoyo, aunque sea capaz de destrozar a un ejército entero con las capacidades de su akuma. Le devolvió su fuerza y entonces apretaría su mano, débil, demasiado, pero era normal.

-Tengo una enfermedad en el corazón.
- Con tranquilidad, esa cosa que solo había sabido Dark y Dexter, bueno, era su superior más cercano y amigable, a Zuko era impensable decirle nada de aquello.- Seguramente moriré en un año si no encuentro una manera de realizar el trasplante, pero tengo mis cosas en mente.- Sabe de alguien que puede ayudarla, así como ella ha ayudado a mucha gente con sus poderes lejos del marco legal.- Por eso mi akuma y mi cuerpo tienen un límite, pero mi akuma me ayuda a controlar mi corazón.- Sonríe levemente, tranquila y calmada, como si esa cuenta atrás no significa nada.- Eres el único que lo sabe de la Marina, agradecería me guardaras el secreto.-  Es más bien por el hecho de que sabes que confías en esta persona, quieres entrenar con él y poder evolucionar.

Acercaría entonces la mano a donde tuviera el haki de armadura activado, cuando pusiera su mano encima intentando restar una parte de esa zona, notaría unas pequeñas chispas chocar y ella arrugaría el ceño. Difícil, era como tirar de algo que pesaba cincuenta veces más de lo normal incluso cuando no tenía sentido.-Tal y como pensaba, restar algo que tiene haki de armadura, sin haki de armadura es muy difícil, es como tirar de una placa de hierro.- Su cuerpo se quejó levemente de ello, tosió levemente, notando el regusto a sangre y pestañeó algo molesta.

Sin duda su cuerpo había reaccionado al Haki como el que se choca con una pared, y eso era interesante.- Quiero probarlo… En algún momento, me llevaré tu mano, Galhard-Senpai.- Y la sonrisa oscura y siniestra que comenzó a aparecer en su rostro solo dejó claro una cosa.

Las cosas comenzaban a volverse de lo más interesantes.
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Mensaje por Galhard el Vie 25 Sep 2020 - 18:45

Galhard se mantuvo atento a las palabras y acciones de Astartea, con los ojos ensombrecidos por su tricornio apretó sus labios, si de algo pecaba el marine era de ser demasiado empatico y el saber de la condición de su compañera le apenó, por otro lado comprendía que debía haber una razón que la motivase a seguir adelante, quizás había encontrado quien le hiciese el trasplante, quizás quería vivir lo que le quedaba de vida al máximo. Como fuese, si él era el único en quien Astartea confiaba dentro del cuerpo de marines para contarle ese secreto debía esforzarse un 200% más en que el entrenamiento fuese un éxito y que tampoco le restase tiempo de vida a su amiga, pero sobretodo lo que no haría sería tratarla de forma distinta pues estaba seguro que ella le había revelado su secreto también porque podría entender que no quería que la agasajasen.

—Tu secreto está a salvo conmigo Tea.— Susurró mientras recibía el golpe de ella, esperaba que aquello, aunque aunque no fuese una paliza como él había recibido tuviese el mismo efecto a la hora de despertar el haki en ella.

A juzgar por la reacción de ambos aquello quizás había funcionado, después de todo la flor del haki florece cuando una persona está contra las cuerdas y desde luego por su situación Astartea lo estaba. Sin llegar a comprender completamente la frase de su compañera, puesto que pese a ver el poder de ella no imaginaba que aquella frase se trataba de algo literal, asintió. —Será tu premio por completar el entrenamiento si es algo que puedo entregarte. No acababa de estar del todo seguro de ello pero debía continuar el entrenamiento.

Tras hacer lo mismo con sus compañeros que con Astartea, siendo mucho menos cuidadoso y golpeando a los tres hasta el agotamiento decidió dar paso al siguiente tramo del entrenamiento.

—Bien...— Dijo jadeando mientras el trío de compañeros de entrenamiento de Tea estaban tumbados en el suelo lleno de magulladuras. —Este paso de entrenamiento queda fuera del alcance de Claude, nos centraremos en las armas con filo... Sean fijas o arrojadizas.— Gal tomó una moneda de cincuenta berries, sabía que se iba a destrozar como la de cinco o cien pero no tendría el exceso de fuerza como la de cien ni se quedaría corta como la de cinco. —Si habéis podido percibir esa chispa en vuestro interior mientras me golpeabais o eráis golpeados... Es hora de que recordéis ese hormigueo, empleadlo para materializar vuestra voluntad en el arma que uséis... Probad con el arma que más afinidad tengáis y con el tiempo podréis imbuir vuestra voluntad hasta en objetos como este.— Dijo sujetando la moneda entre el dedo indice y corazón.

—Si bien... La técnica de disparar monedas así no nace del haki, tomalo como ejemplo para lo que digo Tea.— Galhard disparó la moneda que, imbuida en el haki del marine dobló uno de los brazos del muñeco de metal donde Galhard había dejado impreso su puño. —Centraremos todo lo que queda de día en practicar esto.— Dijo a Astartea —Puede que si eres un prodigio con el haki de armamento no te tome más de dos días poderlo controlar, a mi me tomó casi una semana poder empezar a imbuir mi espada con haki, espero poder optimizar el entrenamiento para que sea menos en tu caso, quiero que logres que tus proyectiles atraviesen el metal del muñeco.— Mientras decía eso trajo cuatro muñecos de entrenamiento más, uno para cada uno de los que entrenaban.

—Vosotros, haréis lo mismo pero... Claude golpeará como yo hice inicialmente y vosotros— Señalando a Clementio y Caleón. —Con vuestras armas de filo trataréis de emular esto— Sacó su sable y con un corte del mismo hizo una muesca en uno de los muñechos. —Vuestra voluntad ha de ser la suficiente para que podáis llegar a dañar ese metal, tengo fe en vosotros... Si realmente queréis protegerme debéis aprender a controlar este poder.— Guardó el sable y observando a quienes habían venido a aprender decidió entrenar él también, haciendo el mismo ejercicio que les había asignado pero con un muñeco de un metal más resistente.

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Mensaje por Astartea Shikei el Dom 27 Sep 2020 - 4:39

-Lo se, por eso te lo he dicho, no eres de esas personas que traicionan la confianza de los demás.- Galhard parecía una persona en la que se podía confiar, y así como ella lo había hecho durante las misiones, era consciente de que podría hacerlo para otras cosas, como su mayor secreto. Aunque no pensaba decirle que estaba en una relación sentimental con Dexter, eso sí que no. Volviendo al tema, le resultó adorable que quisiera darle sus manos como premio, y aunque hubiera aceptado con una sonrisa siniestra llevarse las originales, no era tan despiadada… Al menos no con él.- Es una copia de tus manos originales, para mi investigación y guía.- Poco a poco iba completándose de todos los marines, iba a ser divertido si continuaba de aquella forma.

Intentó varias veces forzar su cuerpo a despertar aquella sensación, aquella especie de metal que le permitiera llegar hasta su cuerpo real. No fue algo que lograra de inmediato, pero poco a poco el metal pesaba cada vez menos y sus dedos se iban acercando hasta su carne. Aunque era extraño, era consciente de que su cuerpo temblaba de manera ligera, que su pulso se aceleraba, que la boca le sabía a sangre fresca.- Esto será problemático.- Se sacude la ropa con calma, mientras mira a sus compañeros seguir tras de ella, mientras se calma poco a poco y toma aire.

El tema sobre ser o no un genio con el haki de armadura era complicado, pero Astartea se lo tomó a su manera.- Llevo toda mi vida con un cuchillo o un bisturí entre las manos, aunque eso no creo que tenga que ver con ser un genio.- Aunque lo era, al menos en términos médicos era un genio nacido una vez cada mil años. Aprende conocimientos sobre el cuerpo humano y su funcionamiento como lo que es, una loca que ha memorizado cada pequeña fibra que compone al ser humano para poder crearlo tanto como destruirlo, por puro placer.

Le resultó extraño que alguien que no fuera Dark o Dexter le dijera Tea, pero fue tan natural y descuidado que no se encontró a ella misma corrigiéndole. Simplemente dejó que continuara con su explicación mientras tomaba la daga de su cintura. Se había criado con ella, sabía doblarla, unirla, restarla, sumarla, dividirla y su composición no tiene misterio alguno para ella, eso no quería decir que las cosas fueran más fáciles.

-Ahora mismo puedo crear cincuenta copias de este cuchillo… Quiero conseguir que las cincuenta se envuelvan en Haki.
- No era una posibilidad, no era un reto, era algo que iba a conseguir y todos serían testigos de ello. Tal y como Galhard le había dicho comenzaría a concentrarse en el primer puñal, poco a poco lentamente.

Hasta que su voluntad, lo doblegase totalmente, hasta que su filo fuera negro.
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Mensaje por Galhard Ayer a las 11:55

¿Así que se trata de algo con tu habilidad? No tengo problema en darte una copia de ellas, aquí es donde debería preguntar para que propósito pero tendrás tus motivos así que no preguntaré por ello.- Dijo más aliviado al saber que serían solo una copia.

Después de varios minutos haciendo su propio entrenamiento, golpeando con una espada distinta al muñeco, para no mellar su sable, Galhard logró hacer una pequeña muesca en el metal más duro que tenía el muñeco que había usado él, pero a juzgar por como había acabado el filo del sable que estaba utilizando no podía decirse que el mérito había sido del haki.

El marine decidió hacer un descanso mientras vigilaba el avance de sus compañeros, sus tres amigos no habían logrado nada aún y los puños de Claude se encontraban rojos. "Un poco más y le diré que pare, no sirve de nada lesionarse" meditó mientras se acercó a Astartea a la cual observó en silencio.

El empeño de la cadete era digno de admiración, con la condición física de Astartea era difícil de percibir su problema y aunque aquello preocupaba al marine sabía que esa desventaja podía volverse una carta a favor. Según tenía entendido la flor del haki florecía cuando una persona enfrentaba situaciones límite, en especial peleas pero aunque le doliese, el hecho de llevar al límite a Astartea con su enfermedad a la hora de entrenar el haki podía hacer que aquella flor floreciese no solo más rápido si no con más esplendor pues ya no era una batalla solo contra un adversario fuerte si no contra ella misma y la muerte. Suspiró impotente pero pensó que aquello mismo sería una de las pocas formas de incluso conseguir que ella progresase en menos tiempo del estipulado.

-Bien chicos, continuaremos hasta bien entrado el anochecer, después os guiaré hasta vuestras habitaciones y mañana haréis lo propio pero en vez de contra un muñeco lanzaréis estos mismos ataques contra mi, no os contengáis pero... Tampoco lancéis los golpes a lugares delicados, haced que el haki de armamento se enfrente al mío...Eso nos servirá a todos y ¿Quien sabe? Quizás lográis penetrar mi armadura...- El marine lo dudaba, al menos de sus tres compañeros pues en un solo día no se iba a obrar el milagro de algo que él había entrenado por semanas y había tenido ocasión de trabajar en peleas aunque no había progresado.

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