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[CAPÍTULO] Un brillo cegador [Hallstat]

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Mensaje por Cassandra Pendragon el Miér 21 Oct 2020 - 18:21

Cassandra se aventuró en las habitaciones colindantes para descubrir lo que parecían ser los cuartos principales de la mansión, mucho más amplios que los anteriores y decorados con muebles más refinados y opulentos, señal clara de que alguien con dinero los había ocupado. La capa de polvo que cubría las superficies de madera de cómodas, mesitas de noche, armarios, tocadores y demás mobiliario dejaban en evidencia el largo tiempo que debía haber pasado desde que aquella familia noble hubiera decidido huir de su mansión con poco más de lo que llevaban puesto, por motivos aún desconocidos.

En busca de esos motivos, la princesa continuó rebuscando en los cajones algún tipo de información que resolviese sus dudas. ¿Quizá otra carta escrita con la misma letra? ¿Algún documento que aportase algo de luz a aquel misterio? La muchacha no sabía muy bien qué era lo que debía encontrar, pero eso no le impedía buscarlo.

Así pues, se dispuso a abrir todos los cajones que encontró en aquellas habitaciones, así como los armarios, y echar un vistazo tras las puertas que llevaban a los baños privados, o a los vestidores, no sin agitar la mano frente a su rostro al tiempo que tosía debido a la capa de polvo que levantaba cada vez que tocaba algo. No había visto un sitio tan sucio en su vida, lo que le hizo apreciar por primera vez desde que tenía uso de razón el trabajo del servicio. Bueno, no de aquel servicio en particular, claramente.

Tras revisar todas las habitaciones, regresó a la primera en la que había entrado y se detuvo en el centro de la misma, con pose pensativa, reflexionando sobre dónde en aquel cuarto podían esconder información. Fue entonces cuando Izzy entró con el entusiasmo que la caracterizaba, chillando algo sobre su yegua blanca de lunares y un caballero que se la había traído.

La aristócrata alzó una ceja en señal de escepticismo y, viendo cómo su compañera señalaba en dirección a un cuarto en el que aún no había estado, pero del que claramente ella había salido, se dirigió hacia allí.

—¿Estás segura de que has visto un caballero sobre una yegua acercándose a la mansión? Eso podría ser problemático —le respondió—. Ya veremos si te lo puedes quedar o no. Aunque, en principio... ¿por qué no? —añadió, encogiéndose de hombros. Se aproximó a la ventana, donde todavía quedaban las marcas de los dedos y la nariz de su compañera, y se asomó para ver aun hombre cubierto de una armadura aproximándose a la entrada principal de la mansión sin señal alguna de estar perdido—. Esto podría ser problemático... —murmuró para sí, echando un vistazo a través de la ventana con la esperanza de encontrar a Keiran y Adam.

Los encontrase o no, Cassandra se dirigiría de vuelta al cuarto donde Napo había quedado a cargo de negociar con la criada, y donde Izzy ahora se encontraba, para darle un toquecito en el brazo a su compañero y dirigirle una significativa mirada que venía diciendo "tenemos problemas".

—Supongo que Izzy te ha informado de... —comenzó la muchacha, pero la joven cocinera echó a correr escaleras abajo, cortándola—. ¡Espera, Izanami! —exclamó, antes de emitir un suspiro de resignación—. Ya la sigo yo. Si has acabado aquí, te sugiero que te reúnas con nosotras. Va siendo hora de reunirnos con los otros —opinó, volviendo a mirar a Napo—. Señora, muchas gracias por su amabilidad y disculpe nuestra intromisión en su morada —se disculpó con falsa pero perfecta amabilidad—. No la molestaremos más.

Tras aquellas palabras, Cassandra bajó las escaleras para alcanzar a su joven e inocente cocinera y evitar, de ser posible, que aquel caballero la matase.

Resumencillo:

Rebuscar en cajones, armarios, etc, en busca de algún documento o información de cualquier tipo que explique por qué aquella familia noble decidió irse con poco más que lo que llevaban puesto, reaccionar a Izanami acercándose a la misma ventana para descubrir al caballero, regresar donde Napo para aconsejarse reunirse con los demás abajo y seguir a Izanami cual madre resignada en un intento de evitar que la niña se mate.
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Mensaje por Tomoe Asai-Asakura el Miér 21 Oct 2020 - 18:24

Era un buen muchacho que no se evadía de la realidad. Eso solo hacía que sintiera más rabia por la situación en la que estaba. Tartamudeó en la última frase. No creía que estuviera mintiendo pero tampoco creía que estuviera siendo totalmente sincero. ¿No había visto a nadie que la hubiera dejado... o es que no era posible dejarla? Fuera como fuera, frenó por unos segundos cuando Matheus la agarró del brazo.

Yo tampoco quiero que me pase nada —respondió —. Pero alguien debe hacer algo... y si vuestros líderes no lo hacen, lo haré yo misma —continuó —. Así que concéntrate en recuperarte, Matheus. Lucharé por ti —no quería ser demasiado directa, pero el muchacho no podía hacer nada más que quedarse ahí y recuperarse lo antes posible. Como había dicho lucharía por él, pero eso se extendía a todas las víctimas. Tal era su promesa a Bishamonten.

Una vez fuera, empezó a caminar hacia el lugar donde lo habían encontrado.

Bueno, viendo que van dando palizas a gente por calle hice bien en venir armada... y mi apellido es Asai-Asakura, pensé que no era relevante —respondió. Era un mundo peligroso, ir armada era ya por pura costumbre. En cuanto a su otra pregunta... realmente no estaba en una misión de incógnito, pero no podía estar totalmente segura de la opinión del cazador sobre su causa. Realmente no tenía motivos para ir a por ella, no tenía ninguna clase de recompensa. Aún así... no, aún no. Lo tantearía un poco.

Has visto a Matheus, ¿no? Las condiciones en las que vive, lo que tiene que hacer para sobrevivir, lo que recibe si falla un poco... y aún así se mantiene fiel a su familia, a la educación que ha recibido —dijo mientras seguía caminando. No tardarían mucho más en llegar al lugar del crimen. Allí, después de rebuscar un poco, encontró una pastilla amarilla con una "P" grabada en ella. Por supuesto, la recogió. El resto de la escena no parecía tener nada del otro mundo, solo las manchas de sangre de Matheus.
Todo por esto... porque no quieren pensar en lo que ocurre a su alrededor. No es justo, Sam —no podía culparles, estaban metidos en una guerra civil porque un puñado de aristócratas querían el trono para ellos.
No trabajo para el gobierno, pero quiero ayudar a estas personas. Entiendo que necesiten evadirse de la realidad de los problemas de su reino, pero deben afrontarla, no evitarla, y menos con algo que podría matarlos.

Las puertas se habían cerrado, y si antes el comportamiento del cochero había sido sospechoso, esta vez las sospechas estaban fundadas. Sabían algo que ellos no y se lo habían ocultado deliberadamente. No podía ser una coincidencia que los dos obtuvieran una respuesta similar y que, de repente, estuvieran encerrados.

Si no podemos salir tendremos que avanzar, si lo que dijo el cochero es verdad acabarán encontrándonos. Y si no... quizá algún otro vendedor nos pueda conducir hasta Antoine.

Había algo en las calles si hacía caso a las palabras del cochero. En lugar de esconderse se dejaría ver y avanzaría por la calle más ancha de la zona. Su informe cada vez pintaba más negro para la monarquía local.

resumen:

> Hablar con Sam mientras vuelven a la escena del crimen.
> Recoger y examinar la pastilla.
> Adentrarse más en la ciudad mientras espera alguna clase de ataque.
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Mensaje por Samvel Legacy el Miér 21 Oct 2020 - 18:50

Aquello pintaba muy extraño. Hasta la niebla de hacía un rato resultaba sospechosa. Todo lo que les había contado Matheus le hacía pensar que existía un complot oculto, aunque no se le ocurría el qué podía ser. Además, habían cerrado las puertas de la ciudad, y la única explicación que se le ocurría para que lo hubieran hecho era que la guerra había alcanzado el lugar. Si no se equivocaba, estaba atrapado y probablemente tuviera que luchar pronto.

Aún así no conseguía sacarse de la cabeza que todo resultaba demasiado casual. Justo cuando le dicen a los chicos que reparten droga que no salgan de sus casas, es cuando cierran las puertas de la ciudad. Alguien estaba orquestando algo, y con toda probabilidad era algo gordo. Sam se sentía intranquilo.

Me parece bien que quieras ayudar a estas personas —respondió el cyborg a su compañera tras echar un vistazo a la pequeña pastilla que había recogido del suelo—. Y si no quieres seguir hablando sobre el tema, no te presionaré. Además, tenemos asuntos más importantes.

Miró a los alrededores, nervioso. No sabía por qué, pero se sentía intranquilo. No había ninguna otra pista a su alrededor, y ninguno de ellos era un sabueso que pudiera perseguir el rastro de la droga. No tenían muchas más opciones, aunque Tomoe parecía desenvolverse con soltura. Al poco, la había seguido hasta una calle ancha.

Ya veo, quieres estar a la vista, hacer de cebo —comentó dando a entender que había captado las intenciones de la chica—. Muy bien, cuenta conmigo. Desde que nos topamos a Matheus, he tomado una decisión. Voy a hacer lo que pueda para acabar con la oleada de drogadicción. Apártate un poco, por favor —pidió a la joven.

Si querían encontrarles, lo harían antes o después. Sam no era de los que se quedaban encerrados en sus casas esperando a que todo pasara, así que, para no tener que esperar, intentó adelantar lo que creía que sería inevitable. Cargó una bola de fuego en su mano, la cual lanzó hacia el cielo, como si de una bengala se tratase. Ahora solo quedaba esperar a que apareciera alguien.

Resumen:
Acompañar a Tomoe y lanzar una bola de fuego cual vengala para que cualquier interesado en su posición la sepa. Nos ha salido impaciente el chico.
Samvel Legacy
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Mensaje por Alistar Reep el Miér 21 Oct 2020 - 20:24

El lobo conocía bien los sonidos y los gritos de la guerra. Recuerdos horribles llegaron de nuevo a su mente, envenenando su estado actual. Respiraba con profundidad. Con mucha profundidad. Cada exhalación que salía de su boca iba acompañada de un gruñido lobuno. Una de sus rodillas cayó al suelo, apoyándose él en ella. La punta de su espada se clavó un poco en el suelo mientras su mano sujetaba el mango del arma, mientras que su otra mano se agarraba el pecho, justo en el corazón. Ni siquiera se había dado cuenta, pero su pelo había crecido un poco, llegando a cubrir de pelaje blanquecino y duro los dorsos de sus manos. Sus uñas habían crecido también, duras y afiladas.

Sus colmillos habían crecido y sus ojos se habían vuelto monstruosos y nocturnos. Podía oler la sangre que estaba siendo vertida en el exterior. Podía sentir el instinto intentar apoderarse de él. Miró a Brianna, que en aquel instante la vio como una silueta roja que indicaba el calor de su sangre. Durante un instante, fue transportado a ese momento. Ese momento en el que vio a todos los suyos, masacrados. A Ichabod, clavado en una pica a modo de advertencia a Alistar. A Frey, a Vilkas, a Aela...

Juntó los dientes, aunque el gruñido no cesó. ¿Era esa su debilidad? ¿La maldición con la que tenía que vivir por siempre? Un alma herida en una guerra de la cual estaba huyendo... Recordando cada tortuoso segundo de aquellos instantes cada vez que escuchase el ruido de hierros chocar, de sangre ser vertida en combate. Esos recuerdos, sumados a su instinto salvaje... ¿Lo hacían débil? Sujetó con fuerza el mango de su espada.

—Brianna... Déjame salir... —dijo mirándola. Su voz era gutural y bestial, como siempre que estaba transformado en su forma Glabro.

No iba a permitir que aquello fuese su debilidad. Podría usarlo a su favor. Su fino oído había captado gritos en el exterior, algo concreto que llamó su atención. Alguien reclamando que ese terreno era suyo. ¿Un familiar de Brianna? Tal vez un enemigo. En cuanto la mujer hubiese accedido a deshacer sus portales, saldría. Con el arma levantada a la altura de su rostro, dispuesto a contraatacar si alguien saltaba contra él. Seguido de Kodlak, siempre detrás.

—¡Protejo los terrenos de Lady Brianna Byrne! —gritaría entonces, con su gutural voz de bestia, viese lo que viese en el exterior—. Si esta casa no os pertenece por derecho... marchaos antes de que me entre hambre.

Y los lobos gruñeron.

Resumen:
tener un caso fuerte de ptsd y el instinto, luego salir e intentar poner orden.
Alistar Reep
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Mensaje por Morgoth el Miér 21 Oct 2020 - 21:21

Vaya, aquello parecía ser muy normal, dado que ni la chica ni el camarero, el cual era más raro, no les pareciese raro lo que había hacho, con un simple “vuelve a las 10 que tienes turno de noche” se despidió de la joven. Por otra parte, la joven comenzó a acariciarme el pelo mientras caminaba tras Lilith y la camarera.

Caminaron hacia un edificio no muy lejano, y el intento de sacarle información por parte de Lilith pareció ser infructuoso. Cuando llegamos a un edificio las puertas se abrieron sin que nadie las tocase. Sin duda alguna aquello era curioso, sobre todo cuando al ver el interior comprobamos que aquello era igual que un hospital. Todo blanco y limpio.

-¿Qué te hicieron aquí? – le pregunté a la chica que llevaba cual fardo.

No sabía si realmente necesitaba una respuesta dado que me lo imaginaba. La anfitriona que tenía aquella casa y sirvientes tan fieles, debía de hacerles algo, y no precisamente bueno. Una operación por aquí, una reconstrucción por allá. Quien sabía, los recuerdos de las vacunas e historias que había oído en mi juventud no eran muy agradables respecto a sitios que parecían un hospital. Sin contar que la camarera no parecía muy relajada, más bien lo contrario, pero quizás solo fuese que estaba tan emocionada que parecía tensa.

Me senté dejando a la joven de nuevo en mi regazo.

-Bueno, quiero conocer a tu señora. Si eres perfecta, ¿quién no va a querer ser como tú? – le dije dándole un toquecito en la punta de la nariz con mi dedo índice – ¿Me esperarás aquí o volverás con el soso del camarero? – pregunté poniendo morritos y una voz rara.

A pesar de mi actitud me mantendría atento a cualquier cosa que pasase a mi alrededor y estaría preparado por si necesitaba ponerme en acción rápidamente.

Resumen:
Seguir la corriente y esperar sentado en la sala, aunque me mantengo atento a lo que pueda pasar.
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Mensaje por Brianna Byrne el Miér 21 Oct 2020 - 23:12

Pudo presenciar perfectamente el cruento encuentro entre ambos bandos de caballeros. No era una visión que a la doctora le gustase contemplar, pero aquel hombre que portaba una armadura negra le era familiar, como si ya lo hubiese visto alguna vez. Sin embargo no era capaz de recordar donde lo había visto o quien era aquel hombre realmente. Un poco nerviosa mantuvo sus portales aún ante el griterío de aquellos hombres, no sabía si eran aliados o no y sinceramente en aquel momento no quería dejar entrar a unos malechores en su casa. No obstante cuando escucho aquel grito sobre que la casa era del hombre de la armadura negra frunció un poco el ceño.

Quito las puertas para que Alistar pudiese salir junto a Kodlak mientras ella se quedaba en la puerta tras el lobo blanco para ver quien era aquel hombre mas de cerca. ¿Era posible? Aquel hombre sin duda tenía el anillo de heredero de su familia y el colgante del cuervo, si decía que aquella era su casa y evidentemente no era su padre, por edad correspondía a Velkan, su hermano. Aquella idea hizo que sus ojos se iluminasen y también se llenasen de lágrimas mientras murmuraba que no era posible que tuviese la suerte de encontrar aquella casa y a su hermano en el primer viaje que realizaba a Hallstat tras tantos años.

— Velkan...¿Eres tú? — si realmente era su hermano aquello era una coincidencia maravillosa. Había encontrado a su hermano pequeño al cual hacía una barbaridad de años que no veía y al cual tenía muchas ganas de ver nuevamente. Velkan, su querido hermano estaba frente a ella en aquel mismo momento y esperaba que su hermano pudiese reconocerla, tenía miedo de que no se acordase de ella teniendo en cuenta que se separaron cuando él era bastante pequeño.

Se coloco junto a Alistar pero algo resguardada tras su espalda para ver bien a Velkan mientras Kodlak permanecía frente a Brianna con actitud completamente protectora. No parecía querer alejarse ni un centímetro de la mujer sin estar seguro de que los allí presentes no iban a hacerle daño. Debía admitir que su corazón iba a mil por hora y que se moría de ganas por ir y abrazar a su hermano, aunque teniendo en cuenta la armadura que tenía encima seguramente no fuera lo más adecuado. Se fijo en que tenía una herida en el hombro — ¿estas herido? podéis pasar...puedo tratarte a ti y a tus hombres... — después de todo era médico y su deber era ayudar, aunque era un poco extraña la situación.

Resumen:
Deja salir a Alistar, se queda en la puerta mirando, pregunta si realmente es Velkan y le ofrece curarle a él y a sus hombres dentro de casa


Última edición por Brianna Byrne el Miér 21 Oct 2020 - 23:26, editado 1 vez


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Mensaje por Napolean el Miér 21 Oct 2020 - 23:16

Por extraño que pudiera parecer, la compañía de Anabelle, la sirvienta de aquella casa, era muy agradable. Era como si el propio Alexander, durante un instante, hubiera dejado de ser Napo “el pirata”, para convertirse por un momento en el caballero de la alta alcurnia que había sido en el pasado. Echaba de menos las tardes libres en el castillo de Mythil y sus terrenos, hablando con los sirvientes y los mozos de establo. Sin embargo, la buena de Izzy le hizo volver a la realidad.

—¿Un qué? —preguntó, pues no la había entendido del todo. ¿Había dicho un caballo o un caballero?, se preguntó durante un instante, aunque el vocerío de la joven respondió a su pregunta, algo que corroboró justo después Cassandra—. Ve tras ella, yo me reuniré con vosotros en la entrada de la casa —le dijo, girándose de nuevo hacia Anabelle—. ¿Así que por esa puerta se encuentran los establos? —le preguntó el pirata—. No se preocupe, mi señora—le dijo con elegancia—. Iré yo mismo a presentarme y mostrarle mis respetos al mozo de establos. Después de todo, si es él quien va a acompañarnos, que mínimo que negocie la cuantía del pago por sus servicios yo mismo. Y así no le molesto más en sus quehaceres.

Y se marchó de allí.

Su paso era acelerado, ya que no quería que la sirvienta se encontrara con su capitán, pues le daría pena tener que matarla si se lo pedían. ¿Qué lo haría? Sí. ¿Qué le daría un poco de cosa? Pues también.

Así pues, llegó a la puerta que conectaba directamente la casa con el exterior, concretamente hacia los establos. Allí podía notarse el distintivo hedor que dejaba su capitán después de una batalla, y no se refería a su pestilencia corporal, si no a esa mezcla de fuego, sangre y muerte que dejaba en su camino. Y no se equivocaba, desde lejos podía ver como su capitán también iba hacia los establos, ¿y quién estaba allí? El enclenque, junto a los caballos.

—¡Sacre bleu! —exclamó en voz alta—. Si estás aún continúas con vida, mon petit ami —comentó en voz alta, entre risas—. Dime, ¿has encontrado algún carromato en el que subirme? —le preguntó, aunque en el momento en el que llegó Keiran se giró para hablar con él—. Si te preguntan, te llamas Boby, y todos somos parte de la corte de Lord Keiran Feraige, legítimo heredero del trono de Hund, ¿vale? Te lo explicaré más adelante —le dijo a su capitán.

Resumen:
Hablar con sus compis + hablar con la sirvienta y despedirse + `poner rumbo a los establos y encontrarse con Adam, hablarle, y luego a su capitán que venía de camino
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Mensaje por Lilith Blair el Miér 21 Oct 2020 - 23:25

Escuchar a Morgoth hablar así casi le provoca una carcajada, pero tenía que mantener la compostura así que simplemente cerró la boquita y se sentó en la sala de espera a ver que sucedía exactamente en aquel lugar. Estaba claro que algo lo suficientemente turbio como para tener a la pobre camarera que en cualquier momento la tocabas y saltaba hasta el tocho y se quedaba allí enganchada como un gato arisco al que le tiras del rabo. Ante sus palabras miro de nuevo a la chica, intentaría preguntar alguna que otra cosa, aunque realmente parecía que le iba a dar un infarto en cualquier momento.

— ¿Así que puedo pedirle todo lo que quiera? la verdad es que sería interesante sus servicios, tengo un par de personas que me gustaría hacer "perfectas" — su sonrisa se mostró un poco jugetona, no pensaba mostrarse allí como una clienta que quiere volverse perfecta, no, ella era una empresaria y como tal quería hacer "negocios" con la tal Spirelli. Esperaba que la mujer estuviese dispuesta a hablar con ella del tema, después de todo nadie suele negarse al dinero o a las influencias y seguro que aquella mujer no era la excepción. Aún así tendrían que esperar a que saliera de donde estaba metida, sinceramente no le hacía mucha gracia tener que esperar tanto, pero no quedaba otro remedio.

Sentía que estaba perdiendo un tiempo precioso que podría estar utilizando en generar ingresos o en ampliar sus negocios, sin embargo, tal vez el esperar mereciese la pena, eso esperaba sinceramente. Se mantuvo tranquila y serena mientras acariciaba lentamente la cabeza de Allaidh que no paraba de mover la cola de un lado a otro sentado justo a su lado mientras León mantenía la vista en todas partes por si tenía que evitar un ataque o algo parecido, aquel hombre era un guardaespaldas de lo más eficiente desde luego.

Dejo salir un leve suspiro mientras miraba todo a su alrededor en busca de un reloj para ver que hora era — espero no tardar demasiado en conocerla, tengo negocios que atender y no me gustaría que se vieran descuidados — si la cosa se alargaba mucho era posible que Lilith comenzara a perder el interés en aquel juego que se traían con las muñequitas de porcelana, sobretodo por que ella no tenía intención de convertir a sus prostitutas en simples muñecas pero bueno, siempre esta bien saber que esta ocurriendo para ver si puede sacar beneficio de la situación.

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Lilith intenta sonsacar un poco más de información mientras comienza a impacientarse con aquel asunto y se pregunta si realmente será algo rentable o solo perderá el tiempo
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Mensaje por Adam el Jue 22 Oct 2020 - 0:27

-¡No, No, Nooooooo!- comenzó a gritar, mientras pataleteaba de forma efusiva, ya que el caballo no le estaba haciendo el menor caso -¿Cómo hacer fiu-fiu?- comenzó a pensar mientras trataba de recordar en su cabeza el gesto, y es que por mas que lo intentaba al muchacho no le terminaba de salir el silbido, aunque poco a poco le iba pillando el tranquillo.

El caballo continúo cabalgando en dirección a la extraña estructura de madera, donde comenzó a dar una pequeña vuelta. En vista de que el caballo no parecía hacerle mucho caso, comenzó a examinar el colgante de oro, esta vez con un poco de mayor detenimiento, para empezar, le dio un pequeño mordisco, aunque no muy fuerte, tal como había visto hacerle a Michel “dos dientes” uno de los marineros de Keiran el cual solía tasar los metales de tal forma tan característica, en mitad del proceso de tasación escuchó la voz de su capitán llamándole. Girándose inmediatamente, observó como el hombre le comenzaba a hablar ¿establos? ¿carruaje?  ¿transportar?, realmente no estaba siguiendo muy bien al hombre, aunque sabía que tenía que ver con Alexander.

- ¿Que ocurrir?  ¿Qué querer de hombre grande? -pensó el rubio para sus adentros enigmado por la encrucijada en la que le había puesto su capitán, mientras se mesaba la barbilla e inclinaba la cabeza en seña pensativa.

Entre que le daba un par de vueltas al asunto, terminó de cruzarse con el propio hombre grande, el cual le preguntó con una frase a la cual le sonaba de un par de ocasiones anteriores -Siiiiii- contestó con un tono bajito y tímido, como si fuera un niño pequeño al que acabarán de echar una bronca, ya que el hombretón, al igual que el capitán y la señora, le imponían algo de respeto.

Entre que aquellos hombres terminaban de hablar, el caballo siguió su camino sin detenerse hasta llegar al abrevadero, lo cual puso muy contento al niño ya que no le costo mucho pensar que el animal efectivamente había entendido lo del agua.

-Oh, ohhhhhh, tu ser listo, llevar a dueño a agua fresquita- susurró al caballo, dando un par de caricias a modo de agradecimiento. Tras eso, dió un pequeño salto hasta aterrizar al suelo con la gracia de un bailarín de ballet, tras lo cual se agachó como si de un perro se tratará poniendo el morro al lado del caballo y comenzando a beber el agua del mismo lugar que el animal -Así que en el norte ser tradición poner agua fuera- pensó mientras cataba el agua, la cual no sabía como la de las botellas del barco, sino que sabía más a estanque, o como solía decir Adam, “sabor a rana”.

Una vez hubiera terminado de saciarse la sed, Adam se alzaría y tras quitarse el agua sobrante con la muñeca, observo la extraña construcción de madera que se erguía no muy lejos del lugar bajo el que se encontraba. Tras una breve y picarona sonrisa, Adam reanudo su marcha hacia la cabaña completamente despreocupado, y es que, con la sed saciada, iba tocando continuar las tradiciones de piratas, y es que parafraseando a “El Pepe”, otro de los tripulantes: “Primero nos cagamos encima, y luego les robamos”. Y es que las tradiciones eran numerosas y complejas para mente de Adam. Por lo que, sin más dilación, se dirigió a la cabaña y pateo la puerta, ya que en su barco nadie tenia costumbre de cerrar las puertas, así que los pomos estaban de adorno.

-¿Hola?- gritaría en caso de reventar la puerta de una patada.

resumen:

Relleno + patada a la puerta + saludo.
Adam
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Mensaje por StaffOPD el Vie 23 Oct 2020 - 1:44

Normas del capítulo:


  • Se moderará lunes y jueves entre las 22:00 y las 23:59.
  • No se puede postear los lunes o jueves antes de la moderación.
  • Hay un reloj que marca el tiempo restante. Cuando acaba los temas se cierran.
  • Está prohibido metarrolear, powerrolear y demás actitudes tóxicas.
  • A más riesgo, más premio.
  • Como es tradición, el barco de Sons of Anarchy se hundirá en algún momento.
  • Cada post debe ocupar entre 250 y 1.200 palabras. Si no se está en estos límites, el post podría ser ignorado.
  • Es responsabilidad de un usuario comunicarse con la gente con la que interactúa.
  • Si un post tiene más de 15 faltas ortográficas por párrafo podría ser ignorado.
  • Hacer un resumen de acciones relevantes es obligatorio independientemente de la extensión.
  • La ley del plot no es a prueba de idiotas.


Moderación

En el centro de la ciudad, frente al palacio, algo extraño está ocurriendo. Un hombre llega seguido de varios, que le dejan los materiales necesarios en el suelo antes de largarse. El hombre viste traje oscuro y va cuidadosamente acicalado. Coge los largos tablones de madera que le han dejado en el suelo y comienza a construir lo que ha venido a erigir. Tal y como le han mandado, pone cuidado en cada golpe y cada paso. Sabe que es una gran ocasión y no va a desperdiciar su reputación por adelantarse.

Los martillazos, de alguna manera, parecen resonar entre las calles, llegando hasta cada rincón gracias a la extraña acústica de la ciudad. Podéis oírlos de forma lejana, extraños e inidentificables. ¿Quién es? ¿Qué está construyendo? No pasa mucho tiempo hasta que termina su trabajo. Impoluto y sencillo, pues no hace falta más, el patíbulo aguarda callado en la plaza frente al palacio. Sabe que pronto alguien pondrá los pies sobre las cuidadas tablas de madera, lo último que jamás pisará. Es solo una construcción, pero aguarda inquieta, anhelante por cumplir su misión y asistir al último suspiro de alguien que podría cambiarlo todo.

1 - Los piratillos de la droga:

El chico os mira con miedo en la mirada y traga saliva. Sabe que lo que dice Helga es cierto, pero también que si mete la pata quizás sea hombre muerto. La pregunta es, ¿lo será aunque no cante? Parece dudar durante unos segundos, pero al final se estremece y saca dos dagas y una pistola que tira al suelo antes de responderos:

-No tengo más dinero que el que has cogido. Eras mi primer cliente del día. El ruido… claro, no sois de aquí. Han cerrado las puertas de la ciudad. A la vez. Desde ahora, nadie entra ni sale. La niebla es normal, llega cada día.

El otro joven gime y se remueve, a lo que el chico se agacha y le coge en brazos como para alejarle de vosotros.

-S-somos parte de la banda de Antoine. Es un pirata poderoso, llegó un día y nos convenció a todos de hacer dinero fácil… con la droga. Nos la regala y nos protege a cambio de que la vendamos.. n-no sabemos más, pero todos estamos convencidos de que no es lo único que hace aquí. Los cocheros aparecieron de repente, a veces viene alguno y habla con él, pero siempre acaban marchándose.- Mira al suelo tras decir esto, acongojado, y continua en un susurro.- Creo que trafican con información. Creo… creo que están planeando algo.

Se incorpora y sacude un poco a su amigo, que abre los ojos y ante el panorama se queda blanco. El otro niega con la cabeza y le coge la mano para darle fuerzas, antes de volver a miraros.

-Teníamos prisa porque Antoine nos dijo que antes de que dieran las 2 de la tarde debíamos estar a cubierto, no salir a la calle. Algo va a pasar y quería protegernos. N-no sé de qué se trata, lo juro.

Parece sincero. No ha cogido su libreta, parece más centrado en su compañero.

-Por favor, déjanos marcharnos. A él podéis encontrarle en los suburbios, entre las chavolas. Tiene su base bajo tierra, pero de verdad, no es buena idea. No saldréis vivos de allí si decidís entrar.
2 - Ravenosos Houndos:

Keiran, Napo, llegáis a la parte de atrás de los establos sin problemas. Podéis ver al caballo bebiendo y una casa pequeñita de madera anexada, con la luz encendida. Pero, más importante aún, encontráis el coche de caballos que estabais buscando. Hay dos, de hecho, uno negro y uno plateado. Ambos tienen un colibrí grabado en las puertas y parecen en perfectas condiciones. Están aparcados junto a la casita, vacíos pero listos para ser utilizados.

Adam, no te cuesta mucho reventar la puerta, ya que sólo estaba entornada. Dentro hay tres habitaciones bastante pequeñas: dormitorio, cocina y baño. La cama está deshecha, claramente sacasteis al mozo de cuadras de su remoloneo mañanil cuando llegasteis. La cocina no es más que unos fogones y una nevera, pero tiene fruta, comida en latas y algún que otro vivere. El baño… es un baño normal, la verdad. Se ve que el chico no tenía mucho, pero tenía suficiente para vivir. Sobre la cama, esperando a un dueño que nunca llegará, hay un peluche más o menos grande de un caballo marrón.

Cass, rebuscas entre los aposentos de los antiguos dueños y algo te llama la atención. Es otra carta, algo… ¿arrugada? parece que alguien la haya cogido en su día con demasiada fuerza. Estaba tirada casi bajo una de las camas.

Querido Lord Eustace:

Escribo esto en contra de lo que me dictan la razón y mis lealtades, en favor solamente a los muchos años de amistad que nos unen. Una parte de mi quiere gastar la tinta en reproches y preguntas. Jamás habría dicho de vos una palabra en contra y, aún así, la realidad supera a los más exagerados rumores. Sois un traidor, ¿no es así? Vuestra lealtad no es para con la reina, sino para con los varenos. El qué hayáis hecho o el por qué… lo desconozco y no quiero remediar eso.

Eustace, te escribo para avisarte. Todo el mundo es ahora consciente de este hecho. El cómo se ha sabido lo ignoro, pero no tardarán en ir a buscaros a usted y a su señora. Serán colgados por su traición, ustedes y todo aquel que os haya asistido. No perdáis tiempo. Pónganse a salvo cuanto antes.

Espero, viejo amigo, que en el exilio tengas tiempo de reflexionar sobre tus crímenes.

Lord Ardolf.


Cuando bajas, la doncella no te responde, tan solo asiente con ira en la mirada. Sales junto a Reiko y no tardáis en llegar junto al caballero. Este se sube el visor del casco y os mira confuso.

-¿Quienes sois? ¿Por qué estáis en los terrenos de Lord y Lady Wallace? ¿Os habéis quedado encerrados fuera de la capital?
3 - Hogar, dulce hogar invadido:


Ah, qué bonito reencuentro. O no, en realidad. La que se ha armado. En seguida comprobáis que los únicos enemigos que siguen con vida o en condiciones de hablar son aquellos que han ido a intentar refugiarse en la casa. Demasiado rencor acumulado acaba en un baño de sangre, al fin y al cabo.

Los caballeros te obedecen sin dilación después de esa batalla y partís hacia la casa. Logras atrapar a uno con tu oscuridad, pero los otros dos aprovechan que Alistar y Bri acaban de salir para escapar de ti y ponerlos en el medio. No malgastan su oportunidad y uno se lanza espada en mano hacia Alistar, ignorando al lobo y tratando de rajarle la garganta sin miramientos.

El otro, por su parte, trata de agarrar a Brianna del brazo y utilizarla de escudo humano contra Velkan y el resto de caballeros. El que Velkan tiene sujeto se remueve, tratando de zafarse mientras grita:

-¡Perros inmundos! ¡Larga vida a Lord Anthony! ¡TENDRÉIS LO QUE OS MERECÉIS, HALLSTAT RENACERÁ BAJO SU BANDERA!
Alguien se ha despertado con el pie equivocado, parece.
4 - Teufel:
Morgoth, la prostituta se alza en cuanto le preguntas que le ha hecho y de alguna manera se mueve y se las arregla para que la estés cogiendo en brazos y poder verte a la cara mientras te contesta:

-¡Oh, me hicieron feliz! Me hicieron muy feliz, me quitaron todos los malos pensamientos y ahora ¡ya solo pasan cosas buenas! Me hicieron muy, muy guapa y me arreglaron, me ayudaron a ser perfecta.

Se ríe entre dientes cuando le rozas la nariz y trata de darte un besito en los labios cuando le preguntas si volverá con el camarero.

-Tú no tienes que ser perfecto, tonto, yo ya lo soy para ti. ¡Así funciona! Claro que te espero, pero nu tardes mucho, ¿de acuerdo? No quiero sentirme… solita.

Sus dedos pasean por tu pecho y bate sus pestañas encantadoramente, mirándote con ardor.

Lilith, ante tu frase la chica se tensa todavía más, pero en su cara aparece una emoción nueva; decepción. Mira al suelo mientras te dice desganada:

-Si ese es el caso, no creo que tenga ningún problema. Madame Spirelli tiene descuentos y ofertas para aquellos que requieran múltiples veces de sus servicios.

De repente, escucháis un sonido… extraño. Cosas rompiéndose, alguien trastabillando y cayéndose, un desastre formándose. Para repentinamente y poco después, una joven aparece por la esquina. Va vestida con un montón de capas de ropa todas de colores diferentes y vivos, contrasta muchísimo con la decoración del local. Tiene dos trenzas pelirrojas larguísimas y unas gafas redondas y enormes. Sonríe y tiene hollín en la mejilla, no hay ninguna duda de que ella sabe cuál ha sido el origen de los ruidos. Va seguida de una mujer alta e igual de perfecta que las prostitutas, solo que vestida con un recatado y elegante traje blanco impecable. Su pelo rubio está recogido en un impoluto moño y sus tacones suenan con la precisión de un metrónomo cuando anda. Se queda detrás de la chica con una pequeña sonrisa amable en el rostro. La de las trenzas por su parte se lleva las manos a las caderas y os sonríe genuinamente, de oreja a oreja.

-¡Qué grupo tan pintoresco! Bienvenidos a mi pequeño lugar. Mi nombre es Alicia, Alicia Spirelli. ¿Qué puedo hacer por vosotros?

De repente, nota a la camarera y su sonrisa se vuelve un tanto… preocupada.

-Anne… ¿otra vez por aquí?- suspira.- Ve yendo hacia las cápsulas, enseguida estaré contigo. Veremos si podemos remediarlo.

La chica se levanta y se va por uno de los pasillos sin muchas ganas, dejándoos a solas con el estrafalario dúo.
5 - Los amigos de la Revolución:
No tardáis en encontrar lo que buscáis… con el problema que conlleva, ser encontrados.

De un callejón salen tres personas. No son adolescentes, son adultos y van armados. A vuestra espalda surgen dos más, bastante musculosos. Se cruzan de brazos, cortándoos la retirada. Los que tenéis delante sonríen y uno juguetea con una daga entre los dedos, mirándoos con curiosidad.

-Así que habéis ayudado al bueno de Matheus. ¿Qué implica esto, chicos? ¿Acaso pretendéis llevarle la contraria a Antoine?

Uno de ellos lleva una espada al cinto. Se os acerca aún más y examina a Samvel sin dejar de sonreír.

-Haríais mejor en dejar las presas de Antoine quietecitas. Sus decisiones no son cuestionables. ¿Me explico?

El primero le pone una mano en el hombro, haciendo que se aparte. Niega lentamente con la cabeza, antes de apuntar a Tomoe con la daga.

-Tenéis suerte de que hoy es un día especial. Regresad a la esquina de la que habéis salido y no os haremos nada. Las calles tienen que estar libres… de momento.

PD: Podeis completar vuestra moderación con la de El orgullo de la marina
6 - El orgullo de la marina:
Las chicas se miran entre ellas y asienten antes de levantarse. El camarero niega con la cabeza, pero no lo impide y puedes marcharte con ellas.

-Es una pena que no te hayamos encontrado ayer, todavía tenía un par de dosis… pero bueno, si solo quieres eso sé a quién tienes que ver.

Khâmul, no te cuesta seguirlas. Las chicas se meten entre los callejones y unos minutos más tarde se paran inseguras en una esquina.

-Qué raro, Tadeus suele estar aquí… supongo que tendremos que ir al sitio de emergencia.

Una de ellas te coge del brazo, Anastasya, explicándotelo con calma.

-No te preocupes. A veces se marchan antes cuando han vendido lo que necesitan en el día. Pero Tadeus siempre nos da lo nuestro y nos dijo dónde encontrarle si no aparecía por aquí. No se supone que debamos saber ese sitio pero…

Os ponéis en camino, pero no pasa mucho tiempo hasta que os detenéis… por causas de fuerza mayor. En la calle, más adelante, se está desarrollando una escena curiosa. Un chico y una chica están rodeados por hombres que no parecen para nada amistosos, pese a que varios de ellos sonríen.

Las chicas se miran entre ellas, preocupadas. Conocen a esos tíos y te lo dicen, Anastasya. Están con Antoine y por lo visto… no son gente a la que convenga enfadar.

PD: Podéis completar vuestra moderación con la de Los Amigos de la Revolución
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Mensaje por Tomoe Asai-Asakura el Vie 23 Oct 2020 - 15:40

El muchacho no se iba a meter más en ese asunto. No es que le molestara hablar de sus convicciones, al contrario, pero prefería no pregonar todavía que pertenecía a la Armada Revolucionaria. La idea de Sam consistió en... bueno, hacerles destacar más todavía. Fuera por la razón que fuera, no tardaron en ser encontrados por un grupo de personas. Le quedó clara una cosa a Tomoe: habían sido observados. O, por lo menos, tenían una forma rápida de conseguir información.

La espadachina se detuvo, guardó la pastilla en un bolsillo interior, y miró de reojo para hacer recuento. Tres delante... detrás escuchaba los pasos de al menos dos personas más. Sabían que habían ayudado a Matheus. Hacer daño a la gente no era plato de buen gusto, pero si los ignoraba y se iba podrían pasar a atacar al chaval.

Sam, yo de ti daría un par de pasos o tres hacia atrás —aunque no supiera de espadas, el cazador podría deducir a partir de la odachi de Tomoe que su alcance y rango de ataque era más grande que el de un espadachín común, no lo subestimaba, solo prefería no alcanzarle sin querer. Normalmente sería más diplomática, pero estaban en una supuesta emboscada, estaba presente la amenaza de que fueran a por el joven de antes y, por encima de todo, ellos formaban parte del problema directo y, al contrario que Matheus, no tenían pinta ni intenciones de abandonar esa vida.

Oh, voy a llevarle mucho más que la contraria —dijo. ¿Las calles tienen que estar libres de momento? Como imaginaba, había una razón en concreto para el toque de queda. Con la mano izquierda alcanzó la saya de su odachi, Tsuki no Tsume, una bonita espada azulada de casi metro y medio de longitud total —. Me vas a decir dónde se oculta Antoine y qué es lo que va a pasar en las calles —sentenció sus intenciones de forma directa. El tacto de Tomoe era para las víctimas de los líderes irresponsables, no para aquellos que traían las desgracias a las calles —. Los buitres cobardes como vosotros suelen cantar en cuanto pierden su ventaja —continuó. No era su modus operandi habitual, pero esa gente era de muy baja calaña, no podían quejarse después de empezar con una ventaja de cinco a dos.

¿Creías que soy tan idiota como para exponerme sin ningún motivo? —dijo a continuación, sin cortarse un pelo a la hora de revelar sus intenciones. Tampoco se cortó un pelo a la hora de iniciar su ataque con la persona que tenía más cerca. Puso su mano en la empuñadura, lo más cerca posible de la guarda para poder aplicar mejor su propia fuerza. Acto seguido desenvainó con un movimiento simultáneo de sus dos manos y, en el mismo recorrido, debido a la longitud del arma, trató de alcanzar a los dos que se habían acercado. Si Sam se mantenía detrás de Tomoe estaría a salvo de su espada.

Tenéis una deuda que pagar con Matheus, y me aseguraré de que paguéis... vosotros decidís si es con información o no —diría mientras realizaba el tajo, que abarcaría la longitud de su hoja más su propio brazo en un amplio ángulo de 110 grados frente a ella, de izquierda a derecha. Un detalle que los matones aquellos no sabrían es que su arma tenía un peso bastante mayor al habitual en armas de su clase y que eso, junto con la fuerza que tenía, hacía que sus tajos fuesen mucho más fuertes y pesados de lo normal. No desató ninguna onda cortante, no estaba en sus deseos el despedazar a nadie.

resumen:

» Advierte a Sam de que se aleje un poco en cuanto pueda.
» Deja claras sus intenciones de ir a por Antoine.
» Ataca con su arma (Tsuki no Tsume, de pesadez Especial. Pericia y su propia fuerza (4) para justificar el poder sostenerla y manejarla sin ningún problema a pesar de su peso y longitud) a los dos notas que se han acercado más de la cuenta. Entiendo que si han podido tocarse el hombro es que están juntos.
» Está muy en la mierda con lo de ser emboscada así que no se ha dado cuenta de las presencias de Anastasya and company.
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Mensaje por Bô Thyjo el Vie 23 Oct 2020 - 22:35

Había permanecido demasiado tiempo preguntándome el por qué de las acciones en aquel troglodita, y creía que ya me había acostumbrado a entender que no era más que un tipo que podía tener su lógica... Pero lo que había hecho ahora me sacaba de mis casillas.

El olor a orina lo había dejado en una especie de trance que se había alargado durante bastantes minutos, minutos en los que yo, "su conciencia", le había estado gritando para que volviese en sí. Cosa que finalmente hizo.

Se encontraba solo en mitad de aquellos callejones, cubierto de niebla y sin la presencia de las anteriores personas que habían estado con él. En aquella situación decidió adentrarse en el interior de la ciudad, con la intención de verse envuelto en alguna aventura, y con la posibilidad de encontrarse con el antiguo grupo en caso de que la casualidad lo decretase.

Se negaba a creer que todo lo que hubiese allí fuesen calles con niños correteando, humedad y olor a orina. Tal vez existiese un paraíso para aquel "unga-unga", pero tenía claro que lo primero que necesitaba encontrar era algo en condiciones que portar, ya que por muy divertido que fuese emplear un palo, no serviría para defenderse de nadie en aquellas condiciones, pese a que su fuerza bruta le hiciese prácticamente todo el trabajo.


"Bô... ¿A dónde vas?"

Intenté preguntarle en su cabeza, ante lo que él no pareció tener una respuesta aparente, tal vez estuviese mosqueado por los gritos que le había dado anteriormente.

Resumen:

- Despierta del Shock por el exceso de olor a orina.
- Se descubre en solitario en mitad de una ciudad llena de niebla.
- Se adentra más en el interior de la ciudad, cual aventurero en busca de descubrir.
- Intenta encontrar algo más eficiente que un palo de madera para defenderse.
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Mensaje por Keiran T. Farraige el Sáb 24 Oct 2020 - 14:33

No tardó demasiado en alcanzar a Adam quien, más guiado por el caballo que a la inversa, había terminado dando la vuelta al establo hasta llegar al abrevadero. La efusividad del chico podía llegar a resultar algo exagerada en ocasiones, aunque el capitán entendía que, para alguien que habría pasado la mayor parte de su vida aislado, cada mínimo detalle podía convertirse en todo un descubrimiento. El único problema era que estaba bebiendo de aquel agua y, sin necesidad de ser un experto, bien sabía que consumir aquello no podía ser bueno.

—¡No bebas de ahí, Adam! —exclamó Keiran mientras fruncía el ceño, casi como quien adopta un rol paternal. La realidad era que no quería tener que lidiar con un tripulante indispuesto durante el tiempo que estuvieran en Hallstat—. Si quieres beber, busca algún pozo o algo embotellado.

Suspiró con exasperación, casi habiendo ignorado la llegada de Alexander durante aquellos instantes. Lidiar con el salvaje era un tanto complicado en ocasiones, pero al menos su obediencia y predisposición a cumplir la voluntad del pirata compensaban la atención que debía poner sobre él. Sus ojos se alzaron entonces, echando la cabeza hacia atrás para dar con la mirada del semigigante. No entendía demasiado bien a qué venía todo aquello, pero supuso que se habían topado con más gente en la casa y tanto él como Cassandra habrían elaborado alguna coartada —porque dudaba mucho que Izanami hubiera tomado medidas tan cuidadosas—. En cualquier caso, tampoco se encontraban en una situación especialmente peliaguda como para tener que andarse con tanto ojo; al menos, no hasta donde él sabía.

—Boby es nombre de perro —señaló, frunciendo perceptiblemente el ceño mientras observaba a su contramaestre con severidad. El único motivo por el que no le soltaba un puñetazo era que no estaba seguro de que hubiera sido adrede—. ¿A quién os habéis encontrado en la casa para que tengamos que andar con tapaderas? ¿Alguien peligroso?

Los labios de Keiran volvieron a mostrar una sonrisa de emoción, sabiendo que el grandullón entendería la alegría del pelirrojo ante la posibilidad de medirse con algún contrincante digno. Pero no, no estaba allí para liarse a mandoblazos con todo aquel que se cruzara con su infame tripulación: había que guardar mínimamente las formas si no querían verse enemistados con la totalidad de la isla. En otras circunstancias podría importarle más bien poco, pero prefería no tener que lidiar con esos problemas antes de dar con algún Markov. ¿Qué mejor que guardar sus fuerzas para la reina?

—Como sea, parece que tienen dos cocheras. Nos llevaremos ambas: una para ti y quien la conduzca y otra para el resto. Puedes arrancarle el techo... o lo que veas conveniente. —Tampoco le importaba demasiado en qué estado quedasen mientras fueran funcionales—. Vigila que Adam no se meta en ningún lío mientras busco al resto.

Tras esto dio media vuelta y se encaminó hacia la entrada de la mansión, dispuesto a dar con Cassandra e Izanami para largarse de una condenada vez de allí. Aquel lugar le producía escaso interés, aunque podrían mandar a sus chicos para que saqueasen cuanto pudieran si no había nadie que vigilara el lugar. En cualquier caso, una idea rondaba la mente de Keiran y necesitaba responderla cuanto antes: ¿quién había allí como para que sus despiadados hombres y mujeres tuvieran que moverse con tanta cautela?

Resumen:
» Gritarle a Adam que no beba del mismo sitio que los caballos.
» Darle indicaciones a Alexander para que vayan preparando las dos cocheras.
» Ir a buscar a Cassandra e Izanami.
Keiran T. Farraige
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Mensaje por Cassandra Pendragon el Sáb 24 Oct 2020 - 18:06

Antes de reencontrarse con Izanami y Napo, la princesa de Mercia se topó con una nueva carta, esta vez más reveladora: los antiguos amos de aquellos terrenos parecían ser considerados traidores por trabajar con unos tales "varenos", que a Cassandra no le sonaban de nada. No obstante, y en caso de que aquella carta pudiese resultar útil más adelante, se la guardó en el bolsillo del chaquetón junto a la otra.

Al llegar al piso inferior y reunirse con su compañera de tripulación, Cassandra se encontró con un hombre alto, cubierto por una armadura como si estuviese a punto de participar en un campeonato de justa y, junto a él, el caballo que casualmente era blanco con manchas negras. Mala casualidad para el caballero, buena casualidad para Cassandra, que no tendría que aguantar a la niña cocinera quejándose todo el camino hasta la capital de que ella quería su yegua dálmata.

Pero aquello no era todo lo que la aristócrata atisbaba con sus ojos escarlata y percibía con sus sentidos agudizados. El olor a fuego y carne quemada se colaba por sus fosas nasales, que dirigían el origen del olor un poco más allá, donde probablemente se encontrasen los establos, Keiran, y a saber cuánta gente muerta. Quizá no habían sido capaces de encontrar a la otra sirvienta porque el pelirrojo ya se había encargado de ella, tan diplomático como de costumbre.
Por el rabillo del ojo, fue capaz de identificar asimismo a un hombre adulto y robusto, tirado en la entrada a tan solo unos pasos del caballero.
Si este no lo había visto, probablemente se debía a que Izanami había absorbido toda su atención al salir a su encuentro como una exhalación, y quizá el casco le dificultaba la visión periférica y no había identificado al cadáver que descansaba tan solo unos pasos a su costado. Pero Cassandra sí lo vio, y se apresuró a fijar la vista en el caballero para evitar hacerlo mirar en la dirección equivocada.

—Así es, mi señor —respondió la noble—. Mi nombre es Cassandra Pendragon, princesa heredera al trono de Mercia, y viajaba con mis lacayos en dirección a la capital para reunirnos con Lord Keiran Farraige, heredero al trono de Hund. Tenemos quehaceres que atender en la capital y esperabamos reunirnos allí esta mañana, pero cuando llegamos al puerto todos los carruajes se habían marchado. Así que, en medio de la espesa niebla que cubría la zona hasta hace poco, nos aproximamos a la única edificación que fuimos capaces de atisbar con la intención de pedir ayuda. Fue entonces cuando nos caímos por accidente en aquella trampilla de allí —señaló la trampilla rota a espaldas del caballero— y nos vimos en la obligación de entrar a la casa a través de ella, al no ser capaces de salir. Estábamos buscando a alguien con quien poder hablar cuando usted ha aparecido. ¿Esta mansión pertenece a Lord y Lady Wallace? ¿Sabe usted dónde podríamos encontrarlos? De veras necesitamos un medio de transporte para poder llegar a la capital, Lord Keiran nos está esperando —se inventó la muchacha, tirando de su entrenada falsedad e hipocresía aristócrata, al tiempo que en su interior analizaba fríamente la situación.

"La armadura me impide atacarlo directamente, y será difícil atravesar el metal con las espadas, aunque tengo ganas de probar cómo reaccionará un metal normal al fuego de Firenze... Pero no deberíamos atrasarnos más con peleas interminables o complicadas, quizá sea mejor intentar quitarnos de encima al caballero y encontrar alguna manera de robarle el caballo para que Izzy se quede contenta... Odio admitirlo, pero me vendría bien que ese pordiosero apareciese ahora con su espadón capaz de cortarle el cuello a este hombre y nos librase del problema... Aunque por ahora la prioridad es evitar que Izanami firme su sentencia con esa personalidad suya", meditaba para sus adentros, al tiempo que hablaba con el caballero.

Cassandra no tenía problema en eliminar a ese obstáculo, porque empezaba a cansarse de que tanta gente decidiese pasearse por allí y los acribillase a preguntas, pero sabía que aquella armadura pesada completa sería como poco un desafío para sus habilidades, y tampoco permitía mucho espacio para que Izanami le clavase las uñas, así que se aguantó las ganas de desenvainar la espada e intentar insertarla en la coraza del hombre que tenía en frente y se limitó a sonreír con amabilidad e intentar parecer inofensiva.

Ya iba siendo hora, sin embargo, de que cogiesen a los estúpidos caballos y se fuesen de allí. O eso pensaba ella. Por lo que echó un disimulado vistazo a su alrededor, en busca de la cabellera despeinada pelirroja que identificaba a su capitán.

Resumen:

Guardar la carta en el bolsillo, bajar para reunirse con Izzy y explicarle la situación muy amablemente al caballero mientras busca a su capitán con la mirada con la esperanza de que les quite al caballero de delante.
Cassandra Pendragon
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Mensaje por Helga Eiríksdóttir el Sáb 24 Oct 2020 - 21:49

Antes de nada, el hombre de las gafas se presentó con el nombre de Yoldin e introdujo a su distante compañero. Al parecer, segñun él nuestros intereses eran los mismos y me propuso una alianza temporal para lidiar con todo aquello. No sabía si aceptar o no, no era seguro que aquellos chicos no me fueran a apuñalar por la espalda en cualquier momento. Pero pensándolo por otro lado, tener a más compañeros me podría servir para recopilar información de una manera más rápida. Pues yo no tenía mucha paciencia que digamos y un interrogatorio podría acabar mal. Me encogí de hombros y acabé aceptando aquella propuesta. No sin antes advertirles una cosa realmente importante.

- Está bien, pero tened en cuenta que si me traicionáis ya podéis despediros de vuestras caras - Dije con una cara realmente seria para, luego, seguir hablando con una leve sonrisa - Yo me llamo Helga, encantada - Luego el tal Yoldin se dispuso a continuar preguntándole cosas al adolescente.

Luego de las presentaciones y del momento de las preguntas, el camello decidió hablar después de dudar por unos instantes. Al parecer la niebla continuaba siendo algo normal, pero lo de las puertas era inquietante. ¿Para qué cerrar la ciudad? Aparte de eso hace caso a Yoldin y suelta todas sus armas además del dinero. Al parecer, el tal Antoine era un pirata que había manipulado a la gente de los barrios pobres para la venta de drogas, además de que los cocheros podrían estar traficando con información.

Justo entonces, oí una especie de golpes resonar por toda la ciudad. Aquello olía a chamusquina. ¿Por qué Antoine les dijo que no estuvieran en la calle a las 2? Ahora tocaba decidir que hacer a continuación.

- Realmente no sé que hacer con vosotros dos, no sería bueno que avisarais a vuestro jefe - Miro a Yoldin y a su amigo - ¿Queréis ir a donde se esconde el gran pez? ¿Que queréis hacer con ellos ? No creo que matarles sea lo justo, podríamos dejarles atados en algún callejón o algo así - Dije con un mal presentimiento acerca del estado de la ciudad. Aunque si decían que no, acabaría yendo a donde se escondiera el gran boss con o sin compañía

Resumen:
Presentarme y preguntar que hacer a continuación aunque realmente dispuesta a ir a la base de Antoine con o sin compañía
Helga Eiríksdóttir
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Mensaje por Velkan Byrne el Sáb 24 Oct 2020 - 23:56

- Apártate, monstruo. ¡No uses el nombre de mi hermana difunta o te...!

Entonces escuchó una voz femenina que atrajo su atención. No podía ser. ¿Entonces... seguía viva? Se quitó el casco y los ojos violáceos de ambos se encontraron.

- ¿...hermana?

Abrió y cerró varias veces la boca, debatiéndose entre la sorpresa, la ira y las ganas de correr hacia Brianna. No podía ser... ¿realmente era ella? Se suponía que había muerto hacía muchos años. Eso le había dicho su padre. Pero... era la viva imagen de su madre. Tenía que ser ella. Sin embargo, los dos caballeros traidores que quedaban decidieron estropear el reencuentro familiar. No había logrado desarmarlos, y ahora los dos supervivientes cargaban tanto contra el monstruo lupino como contra su hermana. Y el traidor que quedaba gritaba fervorosamente augurándoles la muerte y la victoria de Anthony. Apretó el puño sobre el mango de la lanza e hizo que una venda de oscuridad le tapase la lengua para que se callase.

- ¡Cierra el pico traidor! ¡Fue Anthony el que arruinó nuestro país!

Uno de los caballeros se dirigía a por el peludo y agresivo guardaespaldas de su hermana, mientras que el otro intentaba agarrar a Brianna. El lobo que acompañaba a la pareja gruñó y se preparó para saltar. Eso enfureció al caballero, que con un grito de furia echó a correr y preparó la lanza. Su intención era pasar la lanza junto a Brianna sin hacerle daño usando sus reflejos y destreza y atravesar la cabeza del caballero.

- ¡Cuidado, hermana!

resumen:
Aviso a Brianna y ataco al caballero que le amenaza. Y le cierro la boca a mi prisionero bocazas.
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Mensaje por Izanami Reiko el Dom 25 Oct 2020 - 1:14

Bajando las escaleras a toda la velocidad que mis tobillos me permitían, y provocando cierto temblor a mi paso que se traducía en algunos crujidos de una madera que había contemplado el pasar de los años, llegué hasta el recibidor que hacía escasos minutos habíamos dejado atrás en pos de cotillear las de arriba. Sin duda, crucé el lugar hasta el exterior, atravesando la descomunal puerta que estaba allí, parecía que con el objetivo de dejar pasar a semigigantes como Napolean, porque de otra forma, poca razón de ser tendría su existencia. Y en aquel lugar estaba, más veloz que yo y ya tranquilo a las puertas de la casa: aquel caballo, sujeto de las riendas por un hombre cubierto por una rígida y buena armadura que lo cubría casi por completo. Él no pudo evitar mirarme desde antes de hacer aparición por el ruido que provocaba, clavando sus ojos en mi cara y cuerpo y escrutándome con la mirada sin saber muy bien qué pensar. Algo me decía que en aquellas pupilas no había —todavía— sospecha o furia, sino simplemente la curiosidad de un hombre que no sabe qué hace un desconocido en su casa. Suponiendo que fuera un huésped del lugar, aunque eso significaría que la criada nos había mentido al decir que solo estaban ellas dos.

Bueno, de hecho… Quizás al final del día si que se hiciese realidad esa frase; mis ojos se escaparon hacia una de sus esquinas, aprovechando la visión panorámica para percatarme de que el cuerpo chamuscado de un hombre reposaba en el suelo, y mi mente no tardó en inundarse del olor de la carne asada. Quizás porque realmente olía fuerte —quizás heder era el verbo apropiado para algunos—, o porque ya tenía tan automatizada las sensaciones respecto a según qué alimentos que las relacionaba directamente. Aunque no hubiera probado la carne humana, confiando en que en ningún momento nos hubieran colado carne de persona a la hora de vendernos ternera o filetes.

Los ojos del hombre dudaron por un segundo, sin saber si recitar palabra y quizás cuestionándose por qué la chiquilla frente a él ni le dirigía los ojos, pero antes de que reaccionase para hacer cualquier cosa llegó Cassandra haciendo el mismo camino que yo, aunque sonoramente más tranquilo. Me di la vuelta para fijarme en ella, que bajaba las escaleras con visible tranquilidad —siempre en comparación a mí— y que también se fijaba en el cadáver, aunque ella se recuperaba por sí misma para colocarse al lado. El caballero no tardó en decir palabra, confundido por la situación y acertando únicamente a lanzar un grupo de tres preguntas que la princesa rebotó con profesionalidad y costumbre.

Implacable como siempre y mentirosa como cuando quería obtener algo que de otra forma no sería posible, comenzó a soltar una retahíla de falsedades que no se mostraban en su rostro ni por un momento, quizás hasta el punto de hacerme dudar de si realmente Keiran me había ocultado su ascendencia noble. Aquello haría que solo Adam fuera parte de la plebe desde el nacimiento, si no nos había escondido que era, no sé, niño del Gorosei. Y yo, notando la insistencia en atraer la atención de su interlocutor mientras le hablaba y obtener un poco de información, aproveché la situación para jugar un poco. Teniendo en cuenta cómo se presentaba, sería de esperar que cargase un orgullo tan pesado como su armadura, así que de ver a su compañero —suponiendo que lo fuera— muerto, con toda probabilidad se quedaría a atacarnos y el caballo se quedaría con nosotros de igual forma que si me lanzaba a rajarle la garganta, a través o no de la armadura, así que tenía libertad de acción.

Simplemente di un suave paso al frente y realicé una pronunciada reverencia de gesto impoluto, tal cual me habían enseñado, mano en pecho y una tenue sonrisa en el rostro:

— Así es. Como sirvienta de la princesa Cassandra, si me permite el comentario… —dije, improvisando un tono y gesto dudoso mientras le lanzaba una mirada cómplice—… no me gustaría que llegase tarde a su reunión; es una realmente importante y de la que depende el bienestar de muchas personas. No quisiera pecar de pájaro de mal agüero ni caer en malaventura, pero juraría que el Lord seguramente ya esté hecho una furia y lo pagará con los pobres que tenga a su alrededor, y no puedo hacer más sino… —Tiré con suavidad del cuello de mi camisa, tragando saliva con rostro nervioso—…ponerme en su situación como sirviente de una noble. Por ello le ruego que ayude a mi señorita, ya que ella como noble no debiera verse obligada a suplicar por nada —interpreté cierto tono apenado y educado, como el que utilizaba con los sirvientes de la casa cuando quería conseguir algo que no me querían dar.

Hacía todo esto por tres razones, siendo la primera que quería apoyar a Cassandra en su mentira. La segunda es que quería desempolvar mis dotes de mentirosa y comprobar si seguían estando allí, y la tercera era jugar con la comida para ver cuánto tiempo lo podíamos engañar y cuánto estaría sin percatarse de, bueno, el hombre muerto a un lado de la habitación. A menos que entrase el capitán rompiendo una puerta, algo que parecía realmente probable.

Resumen:
Apoyar a Cassandra y no ser un dolor de cabeza.
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Mensaje por Morgoth el Dom 25 Oct 2020 - 14:36

La respuesta de la joven no me sorprendió y vino a responderme nada que fuese de utilidad. Volvió al que le habían hecho feliz como había respondido antes la camarera, así como que le habían hecho perfecta. Cada vez estaba más seguro de que un médico y una operación era lo más seguro que sucediese, porque, qué fruta podría dar tanto por tan poco. La joven intentó darme un beso en los labios, pero puse mi dedo índice en sus labios antes de que aquello sucediese.

-Más despacio. – Dije con una sonrisa juguetona. – No me has respondido. – Añadí en un tono juguetón.

Tras eso me respondió que me esperaría, pero que no debía de tardar en volver.

-¿Cuánto tardaron en dejarte perfecta? Porque va a ser tan solo ese tiempo. – le dije con una sonrisa mientras ella subía con su dedo por mi pecho.

De pronto un ruido se escuchó procedente de una zona más al interior del edificio. Por puro instinto miré y levanté hacia el lugar donde se había producido el ruido mientras cogía mi compañía en brazos con una mano y la otra extendía la palma en caso de que tuviese que combatir.

De pronto una mujer salió de una puerta desde la que había venido el ruido. Llevaba mucha ropa puesta de diversos colores, así como dos trenzas pelirrojas que caían a los lados de su cabeza y que a mi vista pasaban desapercibidas dado el gran olor a rojo intenso que emanaba de ella. Lo más destacable de ella era un poquito de hollín en una mejilla que para como iba era lo que llamaba la atención. Al lado de esta chica, había otra que era igual que las jóvenes del club, sencillamente perfecta, aunque esta se comportaba de otra forma e iba vestida de otra forma, con un traje completamente blanco. De esta emanaba un olor de un tono rosa muy pálido. Seguro que se si mezclaban saldría el color de las jóvenes del bar.

La pelirrojo habló y se presentó. Luego de preguntar que era lo que queríamos se fijó en la camarera, a la que llamó Anne. Tras las palabras de la joven, la camarera se levantó y obedeció en lo que le dijo.

-Bueno, la verdad es que me han dado envidia sus trabajadores. – Le dije soltando a la joven que tenía en brazos. – y he pensado, ¿cómo lo harán? Así que aquí estoy, para ver como se elabora la magia con nuestro amigo. – dije señalando a mis compañeros – Y sobre todo me interesa el tratamiento que le podéis hacer al lobo.

Según fui hablando iba gesticulando de forma bastante amplia, hasta que llegué a Alice y le cogí las manos, coincidiendo esto con el final de mis palabras y una sonrisa.

resumen:
Ver lo que pasa, seguir con el juego con la prostituta
"vender" Lilith, León y el lobo para que les hagan el tratamiento
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Mensaje por Alistar Reep el Dom 25 Oct 2020 - 19:57

Tal como había imaginado, aquel hombre era un familiar de Brianna. Por lo que decía, en su enfado, debía creer que la mujer estaba muerta. Por suerte no lo estaba, pues esta salió y llamó la atención del señor Byrne sobre ella, evitando así que un posible malentendido surgiese. Fue entonces cuando los enemigos de Byrne que quedaban se lanzaron al ataque. Uno fue a por Brianna, utilizándola de escudo humano. El otro, fue corriendo hacia Alistar arma en mano. El lobo apretó las manos en el mango de su espada, intentando resistir su sed de sangre. Aquel hombre estaba haciendo un ataque demasiado abierto hacia un hombre con la guardia levantada.

Esperó a que estuviese lo suficientemente cerca y simplemente dio, con ambas manos, una estocada hacia delante apuntando al cuello del atacante. Tan cegado en un ataque directo, su guardia estaba abierta y la espada debería ser capaz de entrar por su garganta y salir por su nuca. En el caso de que lo consiguiese, pasaría a coger la espada con una sola mano y daría un sablazo en seco hacia un lado con el propósito de decapitar a aquel hombre.

Vería entonces como el hermano de Brianna lanzaba su arma hacia el atacante de su hermana. Se mantendría entonces con la espada en alto, esperando al resultado del ataque de... ¿Cómo lo había llamado Brianna? ¿Velkan? Parecía un hombre capaz, y si el contraataque del lobo había salido bien, serían dos contra uno... No, tres. También estaba Kodlak, quien se acercaría por detrás y buscaría morder la cabeza del desgraciado que intentaba utilizar a Brianna de rehén, en el caso de que Velkan fallase.

Resumen:
Contraatacar y, en el caso de que Velkan falle, hacer que Kodlak arranque la cabeza de un bocao al otro señor
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Mensaje por Napolean el Dom 25 Oct 2020 - 20:25

—¿De perro? —preguntó Napo con el entrecejo fruncido. Muchas veces había buscado un doble sentido para referirse a su capitán y así mosquearlo, pero esa vez no fue su intención. Guardó la compostura lo mejor que puso, haciendo un ademán con la mano y una mueca antes de proseguir—. ¡Sacre bleu! Boby es el diminutivo de Robert, el nombre por el que llamábamos a mi querido tío abuelo. No lo mancilles de esa forma.Digamos que he tenido que ir recogiendo los cabos sueltos que han ido dejando Cassandra e Izanami… —hizo una pequeña pausa—. Una cosa ha llevado a la otra y he tenido que hacer de las mías.

En la cara de Alexander pudo verse una sonrisa picarona, aunque cambió de golpe al mirar de nuevo a Adam. ¿En serio no podía quedarse quieto? Era lo único que podía pensar en ese momento. Estuvo a punto de ir hacia él y cogerlo de esa endeble piernecilla suya, cuando vio a pocos metros dos carromatos. Uno de ellos era negro como el carbón, aunque el otro era plateado y mucho más costoso. Le recordaba a la carroza de verano que usaba el monarca de Mythil, así que se dirigió hacia él y lo observó con detenimiento.

—¡Oh, la la…! —dijo en voz baja, dando una vuelta a su alrededor.

Era precioso, de primera calidad y estaba muy cuidado. ¿Lo mejor? Que su teclo estaba cubierto por una tela de cuero completamente impermeable, bajo el cual había apenas un contrachapado de madera. Con suma delicadeza quitó el cuerpo y el tablón, dejándolo completamente descapotable y accesible para él.

—Ea… ¡Descapotao! —exclamó en voz alta, sonriente—. Capitán, ¿hay sitio en el barco para este carromato? —le preguntó—. Con un par de arreglos puedo convertirlo en un vehículo autónomo para tierra y mar, sin necesidad de tener que usar a estos ponys que llamáis caballos.

Dicho aquello, esperaría a que estuvieran todos para poner rumbo hacia la capital.

Resumen:
Hablar con Keiran y adaptar mejor el carromato plateado.
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Mensaje por Yoldin Sutade el Dom 25 Oct 2020 - 22:55

Algo pintaba muy pero que muy mal en toda esa situación. Habían cerrado la ciudad, les habían dicho a estos chicos que se resguardaran y ahora ese repiqueteo constante, como si fuera una campana rota. Algo estaba a punto de suceder y no parecía que fuese a ser algo precisamente bueno.

Pero aún con todo Yoldin sonrió para sí. Toda la información que les acababa de proporcionar el chavalín había acabado por ser una verdadera delicia y para poner la guinda al pastel ahora sabía la localización de su objetivo y contaba con una compañera de armas más. Una compañera que parecía rebosante de energía, pues en cuestión de segundos proponía ya el siguiente paso del plan y se mostraba dispuesta a salir pitando.

La energía contagió inevitablemente al ángel y tras cavilar durante un segundo cogió de nuevo su maza, dejó seco al chaval de un golpe, lo amarró con lo que le quedaba de cuerda y los arrastró hasta la puerta trasera de la taberna. Si la puerta estaba abierta entraría con sus dos presas y las dejaría a buen recaudo del tabernero, haciéndose pasar por miembro de algún cuerpo especial de la marina y espetándole que era su responsabilidad llevar a estos al cuartel más cercano, que tenía que seguir el rastro de algunos que se le habían escapado o algo por el estilo. Si habían cerrado simplemente dejaría a los chavales inconscientes bien amarrados escondidos entre la basura.

Terminado este preparativo ya estaba todo listo para continuar con su aventura. Pero le pareció una locura ir por las calles como si nada tras los avisos que habían recibido.

—Para continuar propongo que rescatemos la idea de Dante de antes y nos transportemos por los tejados. No se que tendrán pensado los de la banda de Antoine pero nos convendría tener la ventaja visual que nos proporciona la altura. Iremos más lentos pero más seguros.

Dicho esto se puso en marcha subiéndose por el tejado que antes había utilizado su joven compañero con una dirección fija: la guarida de Antoine.

Resumen:
Me ocupo de los chavalinos y me subo a los tejados para ir en dirección a la guarida del malo.
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Mensaje por Adam el Dom 25 Oct 2020 - 23:03

Para cuando escuchó los gritos de su capitán ya era demasiado tarde, aun así, el salvaje decidió acatar las ordenes de su amo y no volvería a beber de aquel abrevadero, pero la orden del muchacho causaron más preguntar que respuestas, ya que por lo general siempre había pensado que era natural satisfacer sus necesidades según iban surgiendo: si tenía hambre , comía; si tenía sed bebía, y si alguien se ponían en medio, le pisaba el cuello ¿Por qué debía renunciar en ese momento a un traguito si tenía sed? Si el animal podía beber de ahí sin que le pasará nada era por algo, y es que Adam había aprendido a confiar en los instintos de sus compañeros salvajes en su isla y sabía de muy buena mano que ningún animal bebería de algo que no fuera bueno.

Pero lo que mayor curiosidad despertó al niño fue la palabra poza - ¿Qué ser poza? ¿Poder beber poza? - pensaba tras terminar de patear la puerta y adentrarse en la pequeña cabaña.

La estancia no era muy grande, no mucho más grande que algunas de los camarotes de su barco, por lo que, afilando su olfato, el canijo se arrastró hasta la cocina donde encontró varios muebles muy parecidos a los que usaban en el barco. Aunque esta vez, Adam fue prudente y no se acercó a los fogones, ya que la última vez que lo hizo se quemó al estar aún ardiendo, y tal como le había enseñado aquella la niña que le daba de comer, aquel artefacto maligno podía echar fuego al igual que el capitán. Por lo que ignorando todo comenzó a abrir los armarios que había, lo primero que extrajo fue una caja con una especie de animal, un tigre para ser exactos, y letras extraños caracteres escritos.

El rubio se detuvo durante tres segundos para ver como abrir la caja, no tardando mucho en desesperarse y en romper la caja tirando al suelo una pequeña bolsa con copitos de avena, y es que como más tarde le dirían, aquello resulto ser una bolsa de cereales. Tomando uno y mascándolo el sabor a miel y a torta, Adam continuó ingiriendo con ansia mientras examinaba el resto de la cocina, aunque no apreció encontrar mucho más en el par de armario aparte de platos y vasos los cuales fue lanzando al suelo sin ningún reparo según iba buscando. Tras terminar de examinar el armario y girarse, observó un mueble en el que no había reparado, uno de color blanco que no reconocía de su barco, al ver aquella extraña puerta y asa, el rubio lo tuvo claro, aquello debía ser un cofre de los que tanto le gustaba a su capitán.

-Oh, tesoro, gran tesoro- murmuró mientras se frotaba las manos en gesto codicioso, a sabiendas de que por cada uno de esos que le llevaba el pelirrojo siempre le recompensaba con algo rico para quitarse el hambre. Sin más dilación el muchacho, trató de sacar el misterioso cofre y arrastrarlo por la estancia, no fue hasta varios tirones cuando el cofre comenzó a arrastrarse por la sala. Una vez lo hubo arrastrado durante un buen rato, el rubio se vio forzado a dejarlo un rato, aquella cosa pesaba bastante como solían hacer los tesoros, por lo que debía estar muy cargado. Por lo que, tomándose un respiro, fue a examinar el resto de las estancias.

La primera y más pequeña de ellas, tan solo se asomó lo suficiente como para reconocer el lugar por su mal olor, y es que el salvaje rápidamente intuyó que aquello debía ser lo que sus congéneres llamaban “baño”. Por lo que ni tan si quiera se molesto en registrarlo. Por otro lado, encontró lo que sus congéneres llamaban cama y era algo que usaban para dormir, la verdad es que el niño no terminaba de entenderlo, ya que el siempre había dormido sobre la piedra plana, por lo que siempre que trataba de dormir en una cama, a parte de la permanente sensación de hundirse, le resultaba extraño eso de estar tumbado por encima de la altura que marcaba el suelo. Aunque lo que más le llamó la atención de la sala fue aquella bestia en miniatura que permanecía inmóvil.

-¿Ser cría de bestia?- pensó al ver por primera vez al peluche -acercándose con cautela y tratando tocarlo, finalmente, comprendió que era una burda creación humana y que por lo tanto no estaba viva. Claramente decepcionado, el rubio cogió el peluche y se lo puso debajo de la axila. Y sin mucha más dilación, volvió a la cocina, y continuo su tarea de arrastrar el tesoro, la cual con energía renovadas no le costó en exceso, aunque no podía dejar de sentirse triste ya que no había terminado de encontrar comida pese haberla olido.

-¡Encontrar tesoro, encontrar gran tesoro¡- voceó a Napolean mientras arrastraba la nevera y observaba a Napolean terminar los arreglos de aquellas extrañas cosas, la cuales si bien le resultaban curiosas, no dejaban de ser más importante que el tesoro del capitán y la comida que recibiría.

Dando un último tirón, Adam continuó arrastrando el artefacto cual mula de carga hasta llegar a donde su contramaestre, donde aguardaría a su grupo mientras esperaba las instrucciones de que hacer con el tesoro.

bien chopeado y bien fresquito, manin:

Pues básicamente, Adam registra la casa y se lleva el peluche y la nevera(arrastras) al confundirla con un cofre.
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Mensaje por Samvel Legacy el Dom 25 Oct 2020 - 23:10

El sonido de los martillazos resonaba a lo lejos, casi como un susurro. Sam lo escuchó, pero apenas tuvo tiempo de centrarse en él; al poco de lanzar su señal de fuego habían aparecido varios hombres. Con una mirada rápida distinguió a tres, que se acercaban por el frente y a otros dos, por detrás. «Nos están cortando el paso. ¿Acaso nos esperaban?»

Si ayudar a un chico apalizado es llevarle la contrario a vuestro jefe, sí, le llevamos la contrario —añadió a la declaración de su compañera—. ¿Cómo podéis tratar a un chico tan bueno como Matheus de esa manera? ¡Y por negarse a consumir drogas! —Ahora que tenía enfrente a aquellos hombres comenzaba a enfadarse.

Sin dudas aquellos hombres iban en serio. Todos portaban armas y, por algún motivo, querían echarles de la calle. ¿Por qué no querrían que nadie se encontrara fuera de sus casas en aquel momento? ¿Y por qué ellos sí lo estaban? Todo aquello olía cada vez más raro, y a cada momento las ganas de saber qué se traía entre manos Antoine o para quien trabajase aumentaban, aunque no tanto como el querer detenerle.

En cuanto Tomoe movió su espada, el cyborg dio media vuelta, intentando coordinarse con la defensora de la justicia. Quizás su movimiento hubiera sido un tanto arriesgado, pero ya que había pretendía dar el primer golpe, tendría que luchar también para abrirse paso. Los hombres no se quedarían de brazos cruzados, así que primero alzó sus dos brazos contra los que le cerraban el paso por detrás, apuntando a cada uno con un brazo distinto, para hacer uso de sus lanzaredes. Si conseguía inmovilizarlos, aunque fuera de forma temporal, se volvería hacia los otros tres hombres, buscando apoyar a la espadachina lanzando bolas de fuego, intentando golpear en los estómagos de los maleantes.

En cambio, de no conseguir inmovilizar a los primeros hombres, les haría frente, aprovechando que Tomoe estaba a su espalda para lanzar chorros de fuego con sus Llameadores. Probablemente acabara provocándoles quemaduras, pero no morirían de ellas. Y seguramente se las merecieran.

Finalmente, si aún continuaban peleando o quedaba algún rival inconsciente, le interrogaría.

¿Por qué no puede haber nadie en la calle? ¿Van a atacar la ciudad? ¿Qué planea hacer vuestro jefe? —preguntaría con una mirada airada.

Una vez que hubieran satisfecho sus preguntas, o hubieran contado todo lo que sabían, buscaría entre sus papeles si alguno de ellos tenía precio por su cabeza. Al fin y al cabo, seguía necesitando dinero.

Resumen:
Combatir a los agresores, principalmente. Si el dúo dinámico los derrota, interrogarlos y buscar si alguno tiene recompensa.
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Mensaje por Anastasya el Dom 25 Oct 2020 - 23:17

Tadeus, ese era el nombre del individuo que estaban buscando. Al decir que necesitaba drogas las chicas insistieron en que buscarlo a él era una mejor idea que llevarla ante Antoine, claro, era lógico. Anastasya tuvo la impresión de que todo el mundo en aquella ciudad le temía, y a ese paso ella iba a terminar por el mismo camino, incluso sin haberlo visto siquiera. Salió de la taberna sabiendo que el sargento iba a estar pendiente de ella, al menos se sentía segura, y en el fondo la idea de ir separados le parecía la mejor decisión.

Cruzaron las calles de Astelia, que hasta hacía un rato habían estado cubiertas de la más espesa niebla, para alcanzar el mencionado callejón. Anastasya, como buena turista que era no dejó pasar la ocasión de apreciar la arquitectura de la ciudad. Si no recordaba mal las salidas estaban cerradas y de momento no tenían forma de escapar de la ciudad… algo le daba mala espina, pero no sabía decir el qué. Bueno, de momento ella estaba segura y a salvo. Y sin embargo, el callejón estaba vacío, ni un alma a la vista. Una de las chicas la cogió por el brazo y le explicó como funcionaban las cosas por allí, Anastasya escuchó con atención. Si vendían todo lo que tenían para ese día se marchaban a un sitio distinto, que se suponía que no debían conocer.

Se llevó su mano al mentón, sintiendo verdadera curiosidad por la droga. ¿Acaso estaba dispuesta a comprarla y tomarla con tal de ganarse su confianza? Recordó las palabras de la señora del Viejo Cuervo, no podía ser tan mala si solo la tomaba una vez, ¿verdad?

—No creo que Tadeus rechace a una clienta, pero tampoco me gustaría comprometeros —quiso ser sincera.

Se pusieron en marcha y avanzaron por la calle hasta que después de no mucho tiempo, se cruzaron con un grupo numeroso que estaba a la vista. Una chica y otro muchacho parecían estar rodeados por los hombres de Antoine, y no eran gente a la que convenía enfadar. Las chicas que la acompañaban se lo dijeron. Anastasya escuchó la conversación que tuvieron entre sí, lo único que entendía de la situación es que la muchacha quería la localización de Antoine… y estaba dispuesta a usar la fuerza para lograrlo. La vio desenvainar aquella espada tan larga, y después se lanzó al ataque. La albina actuó por instinto, queriendo detener aquella lucha de la forma más diplomática posible. Todavía a una distancia segura extendió el brazo hacia ellos y exclamó.

—¡Ey, ey, parad! ¡Estamos en la calle! ¿De verdad es necesario recurrir a la violencia, no podéis hablarlo de forma civilizada? —supuso que se había ganado la atención de los presentes, con cautela se acercó un poco a los hombres de Antoine, pero manteniéndose lejos de la reyerta—. Por casualidad… ¿no sabréis donde está Tadeus? Le estamos buscando, me gustaría comprar.

Ella era marine, era su deber mantener el orden, ¿no? ¿Cómo podía sentirse orgullosa si no estaba a la altura de lo que requería su cargo?

resumen:
-Anastasya aprovecha el paseo por las calles para apreciar la ciudad con mejor detalle.

-Intenta tranquilizar a las chicas diciendo que como clienta no causará problemas, pero que tampoco las quiere comprometer.

-Ante el enfrentamiento se adelanta unos pasos extendiendo su brazo para llamar la atención, e intenta razonar con ambos bandos alegando que están en la calle, que no hay necesidad de derramar sangre. Si todavía quedan hombres de Antoine en pie se dirige a ellos, preguntando por Tadeus y diciendo que le interesa comprar. Anastasya se mantiene a una distancia segura en todo momento, sin querer involucrarse en ningún combate.
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Mensaje por Shiro di Fenrir el Dom 25 Oct 2020 - 23:40

Me habia quedado en silencio mientras escuchaba claramente el interrogatorio que estaban haciendo los dos hacia los mocosos en cuestion dado que, yo habia tenido que regresar un poco despues al ver que los mismos habian quedado relegados en el mismo callejon por el cual se habian querido escapar siendo que, estaba esperando el desenlace del interrogatorio y ver si mi particupacion realmente era necesaria. Mas cuando escuche todo esa informacion sobre lo que estaba por suceder tan solo lance un suspiro de molestia por que realmente la cosa ya se estaba complicado mas de lo que realmente deseaba sinceramente tampoco pensaba interrumpir el hecho de como tratase a los mocosos en ese sentido, aunque por mi parte, los hubiese dejado ir a su suerte con una amenanza de que si los delataban tan solo les iba a dar su escarmiento.

Aun asi, me acerque a la puerta trasera de la taberna y di aviso al mismo para que "refugiara" a los niños en el interior del establecimiento y de que le ayudaran cuando recuperara la consciencia porque aparentemente algo muy malo iba a pasar en la ciudad y era mejor dejar alertado al hombre en cuestion. No lo hacia porque realmente me beneficiara salvar dos vidas de niños que estaban metidos en un negocio sucio como era el de las drogas, pero si iba a suceder una invasion o algo peor, preferia no cargar con la culpa de haber dejado a dos personas sanas que podrian haberse protegido de lo que viese - Antes que eso, deben recordar, no nos estabamos metiendo con piratas de poca monta, claramente esto es mas una organizacion criminal disfrazados de piratas asi que no crean que su recibimiento sera muy hospitalario sin contar de que van a ser muchos ... pero tenemos que aprovechar el factor sorpresa asi que si alguien tiene algun objeto explosivo, seria lo ideal lanzarlo cuando tengamos la certeza que es su guarida y no una pantalla- digo seriamente porque despues de todo, todas las bandas criminales como las de los piratas solian tener mas de un refugio o pantallas falsas para encubrir donde se encontraba la real y esperaba que la misma fuese la única para no tener que busca sin sentido, perdiendo nuestro valioso tiempo en ello, pero siguiendo con mi propio plan de acercarnos a la zona por los tejados de los edificios para evitar temporalmente la neblina superficial.

Resumen:
Avisa al tabernero de los niños amarrados por Yoldin y acepta ir directamente hacia la guarida de ese hombre no sin antes advertir a sus compañeros de los futuros problemas que podrian estar a la vuelta de la esquina, yendo por los techos para evitar la nebilina.
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